AGLI Recortes de Prensa   Viernes 7  Febrero  2014

Novedad editorial
'Historia de la Resistencia al nacionalismo en Cataluña'
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  7 Febrero 2014

Pasarán los años y los nombres correrán a buscar su lugar en esta historia, pero casi todos caerán en el vacío. Porque no fueron muchos quienes se plantaron ante el gigante, ni siquiera cuando empezaba a crecer. En cuanto a los nombres de las cosas, habrá que recuperarlos de la perversión romántica que les supone desigual contenido cuando se salta de una lengua a otra. Habrá que desbaratar la superstición según la cual cada lengua comporta una visión del mundo, una de las más celebradas zarandajas del nacionalismo.

Los jóvenes sabrán del despliegue en Cataluña, poco después de alcanzadas las libertades democráticas, de lo que Josep Tarradellas llamó la "dictadura blanca". Gracias a la memoria y al trabajo de Antonio Robles, quedará constancia de quiénes estuvieron donde debían. Ahí radica el valor más perdurable de esta obra, necesaria y generosa. Tan generosa como para que uno de los protagonistas del plante (vital y decidido) ante el régimen nacionalista catalán, haya sido a la vez el encargado de elaborar la crónica minuciosa de esta peripecia de la dignidad.

La hostilidad ambiente, la soledad y el pesado silencio invitaban a la desesperanza. Sin embargo, algunos no desfallecieron. Si el nacionalismo catalán pudo sospechar, incluso en sus mejores momentos, que no alcanzaría sus objetivos fue porque existía un núcleo irreductible de personas coherentes y rectas que no comulgaba con ruedas de molino. Aunque los ningunearan, los despreciaran o los calumniaran, según el caso. La famosa conllevancia orteguiana ha funcionado como un desahogo ocasional para nuestros compatriotas no catalanes: de vez en cuando concluyen que "el problema catalán" no tiene solución, y a otra cosa. Pero para quienes hemos vivido la construcción nacional, intelectual y moralmente ofendidos por cada afianzamiento, por cada nuevo sobreentendido triunfante; para quienes hemos presenciado cómo se suplantaba a la sociedad civil, cómo se embridaba al periodismo y cómo se ideologizaba la docencia, no se trata de conllevar nada. Uno puede renunciar y entregarse, vía que llaman fácil cuando a muchos nos resulta impracticable. Uno puede callar, y a fe que esta ha sido la opción favorita en la dictadura blanca. Uno puede, por fin, resistir.

La Resistencia al nacionalismo en Cataluña, la rareza cuya historia recoge este libro, es un precioso ejemplo de civilidad ilustrada. Hablamos de un tipo de Resistencia que seguramente no encaja en lo que el aficionado a la historia espera de esa etiqueta, pero sigue siendo Resistencia, sólo que adaptada a un régimen de desenvolvimiento poco vistoso. Que nadie se engañe: ha sido demoledor; ha impregnado el día a día de millones de catalanes y, finalmente, sus conciencias, sus emociones y sus expectativas vitales. Extremo poco discutible a estas alturas del delirio.

El nacionalismo catalán es lingüístico, lo que no significa que dé por cumplidos sus fines cuando la lengua catalana recibe el respeto y consideración que merece. Si así fuera, el nacionalismo ya habría desaparecido. Significa que utiliza la lengua como herramienta política, que atribuye a la lengua cualidades salvíficas, que introduce una ideología destructiva bajo el manto de la normalización o la promoción de la lengua. Cuando el nacionalismo catalán planificó la penetración de la sociedad, incluyendo tribunales de oposición, medios de comunicación o entidades financieras, hizo especial énfasis en la catalanización de la escuela. No se referían sólo, ni siquiera principalmente, a la inmersión; se referían a convertir el aula en principal foco ideológico.

A ese plan de ingeniería social, a esa decisión de introducirse en las conciencias (sobre todo en las conciencias modelables), no respondió la Resistencia al nacionalismo catalán con un nacionalismo inverso. Respondió enarbolando la bandera de la libertad, reivindicando el bilingüismo para que la vida pública coincidiera con la realidad social, denunciando la gran operación destinada a modificar esa realidad para hacerla coincidir con su modelo de nación. Fueron tiempos duros.

En muchos aspectos, los tiempos siguen siendo duros. Felicítese el lector, por ejemplo, si ha podido adquirir esta obra en una librería de Cataluña, y en condiciones. Es decir, sin tener que pedírsela al librero, exhibida, tratada al menos con el mismo rasero que se aplica a los varios centenares de obras infinitamente menos valiosas con que el nacionalismo invade las mesas de exposición gracias a un engrasado sistema de subvenciones y a una pringosa complicidad sectorial. Pero los tiempos también han cambiado. Lo que no se oía en público durante el pujolismo se lo tienen que oír hoy guste o no guste. La denuncia genérica del nacionalismo, de su esencia pre moderna, discriminatoria, así como la denuncia de sus concretos abusos, no pueden ser ya silenciadas. Y no será porque no se multipliquen los intentos de devolver a Cataluña a la unanimidad, horizonte que habla por sí solo del concepto de pluralismo que habita en la llamada "prensa catalana" (la prensa nacionalista) y en los llamados "partidos catalanes" (los partidos nacionalistas).

Resistencia no es lo mismo que resistencialismo. Aunque el palabro no goza de aceptación académica –y hasta parece que Jaime Gil de Biedma, molesto porque le atribuían su autoría, quiso endosársela a Rafael Sánchez Ferlosio–, lo cierto es que su sentido resulta diáfano. Resistencialismo sería no advertir hoy que, después de lo que narra en este libro, Antonio Robles ha sido diputado en el Parlamento catalán. Y que la propia exacerbación de las posiciones nacionalistas delata su debilitamiento. Sigue pesando el silencio, pero son muchos quienes lo rompen a diario. En realidad, la conversión entera del nacionalismo catalán al secesionismo asilvestrado es prueba de que el catalanismo político ya ni siquiera existe. Existe otra cosa que nada tiene que ver con la vieja ambición de liderar España, sino con la de romperla.

Ya no es hora de resistir, sino de vencer al nacionalismo. Pero si en el presente se ha podido articular en lo político un constitucionalismo catalán desacomplejado es, en gran medida, porque no todo el mundo tragó en las décadas pasadas. Ahora consta negro sobre blanco: Antonio Robles ha recogido para siempre las huellas de la dignidad, la memoria de los nombres, los lugares, los documentos, los avatares. Era un trabajo necesario, y él ha estado ahí para hacerlo. De nuevo.

Barcelona, septiembre de 2013.

PS: Este texto es el prólogo de Historia de la Resistencia al nacionalismo en Cataluña, de Antonio Robles.

El erizo y el zorro
Nicolás Redondo Terreros. http://www.eleconomista.es 7 Febrero 2014

El domingo vi en una cadena de televisión privada una conversación-debate entre Felipe González y Artur Mas sobre la autodeterminación de Cataluña. Desde luego, la primera impresión me la causó el medio, el continente; era una televisión privada, no era TVE, dedicada con pasión desconcertante a menesteres incompatibles con su naturaleza pública. Pero mi interés enseguida sustituyó a la melancólica sorpresa y me concentré en el espectáculo, en el mejor sentido del término, que ofrecían el presidente de la Generalitat y el expresidente González. Este último, parsimonioso, dominando la cámara, siendo dueño de una gesticulación mínima y con un rictus de seriedad, creo yo que ganó, si entramos en esos términos, a un contrincante monotemático y un tanto posmoderno presidente catalán.

Fue el enfrentamiento entre el erizo, con una idea que aglutina todo su pensamiento, el político y el que podríamos denominar privado, y el zorro, propietario de mucha información y poliédrico intelectualmente. La conclusión de la fábula de Arquíloco era que el erizo lograba sus objetivos, realizaba más eficientemente su defensa o así fue entendida durante tiempo por muchos, hasta que Isaiah Berlin le dio otra perspectiva diferente y más compleja, en la que desaparecían los encasillamientos simplistas al ubicar a Heródoto, Aristóteles, Montaigne, Balzac o Shakespeare con el zorro, y a personajes tan influyentes como Dante, Platón, Hegel o Dostoievski con el erizo. Unos ordenan todo su pensamiento alrededor de una idea o lo integran en un sistema coherente, que suele ser muy eficaz; los otros son poseedores de una visión amplia en la que pueden tener cabida una miríada de ideas a las que es difícil, en ocasiones imposible, integrar en un todo congruente, racional.

En este caso para mí no cupo duda alguna sobre quien fue el más persuasivo de los dos, creo que tampoco la habría para quienes no estuvieran inclinados previamente. Pero el problema es planteado por los que ya han tomado partido, por quienes tienen claras sus opciones, por quienes son inasequibles a la razón y se desenvuelven en el reino confuso e inevitable de los sentimientos. Y en ese campo González jugaba con desventaja, mientras él razonaba su discurso, el presidente catalán exponía una emoción compartida por parte de la sociedad catalana; mientras el primero se veía obligado a expresar un discurso racional, y por lo tanto complejo, el segundo jugaba con la sencillez de lo sentido a flor de piel. Mientras uno manejaba conceptos rígidos -González hizo en varias ocasiones mención al valor de las palabras en el debate público-, el otro se desenvolvía en volátiles y atractivos "estados de ánimo", que si son difícilmente definibles en el ámbito personal, en el ámbito público son etéreos, intensos y contradictorios.

Los sentimientos encendidos en la política -¡nos roban!, ¡viven a nuestra costa!, ¡no son industriosos, sin su carga seríamos un gran país!- son muy difíciles de encauzar institucionalmente y terminan arrasando todo lo que les impide su máxima expresión, que suele ser imprevisible y violenta, o sucumbiendo en profundas e irremediables frustraciones colectivas, siempre dispuestas a recobrar su fogosidad. Me consuelo pensando que una mayoría, aunque hasta ahora silenciosa, sea sensible a un discurso nacido en la razón o, por lo menos, a las consecuencias materiales de decisiones como las avaladas por los nacionalistas.

Sin espacio para negociar
A pesar de todo, creo que la solución no se encuentra en no hacer nada o en soluciones rechazadas de antemano por los nacionalistas, como las propuestas por los socialistas que giran alrededor de una nebulosa solución federal que inevitablemente tendrá efectos unificadores que son rechazados por los inspiradores de la consulta. Por desgracia, llegados a este punto el ámbito para una negociación razonable es muy pequeño o inexistente, el impulso insensato de los nacionalistas, la falta de sensibilidad y un Partido Socialista catalán desnortado y plegado a los intereses nacionalistas nos han situado en una encrucijada dramática: o les damos la razón o ejercemos con todo el derecho nuestra soberanía. El ejercicio de ésta no supone automáticamente la suspensión de la autonomía, que me parecería un disparate, ni la exhibición estrambótica de fuerzas militares, que hoy hacen sus ejercicios con simuladores por falta de presupuesto, ni ninguna amenaza irrealizable y que serviría solo para avivar el fuego. El ejercicio de la soberanía que atendiendo a la Historia y a la Constitución se residencia en el pueblo español, con claridad, con transparencia, sin engaños y por lo tanto con una información cabal de las consecuencias de cualquier decisión, nos permitiría saber hasta qué punto están dispuestos los catalanes a emprender una aventura tan arriesgada como la pretendida por los nacionalistas.

Sería dramático, complicado, nos empobrecería a todos, fracturaría a la sociedad catalana, su futuro sería incierto, pero es posible que "todos los españoles" permitamos que los catalanes se pronuncien sobre esa aventura. Y si la emprenden sabrán de antemano que, muy a nuestro pesar y con todo el dolor que supone una ruptura, ellos serán los únicos responsables de su futuro, sin poder esperar que los ofendidos nos mostremos agradecidos, que los amputados nos mostremos generosos, que los agredidos vayamos en su ayuda. En realidad, el problema se plantea al revés de como lo plantean los nacionalistas: en y con España o fuera y de espaldas al resto; si la opción es la primera, posteriormente veremos el estatus más ventajoso para todos, si la elegida es la segunda...

Nicolás Redondo Terreros, presidente de la Fundación para la Libertad

De leyes y salchichas
JESÚS LAÍNZ - EL DIARIO MONTAÑÉS  7 Febrero 2014

Hace algunos años contó José Manuel Otero Novas que durante las negociaciones constitucionales, siendo él ministro de la Presidencia, recibió una llamada del presidente Suárez a las diez de la noche encargándole que estudiara en qué consistían los fueros vascos para poder presentar al día siguiente una redacción de la disposición adicional primera alternativa a la presentada por el PNV. Con un par de juristas y algunas secretarias, investigó a contrarreloj para poder dejar el dictamen sobre la mesa presidencial a las siete de la mañana. Una noche en blanco para contrarrestar un siglo de elaboración ideológica del nacionalismo vasco. A Bismarck se atribuye la frase de que «con las leyes pasa como con las salchichas: es mejor no saber cómo se hacen».

Hace unos días el ministro del Interior ha explicado que la razón por la que Rajoy y su Gobierno han guardado atronador silencio ante la embestida de la Generalidad era que creían que CiU se fragmentaría antes de proponer seriamente la secesión. Pero con el aval del aparentemente moderado y conciliador Durán a la pregunta del referendo, de repente el gobierno español se ha dado cuenta de que los nacionalistas catalanes van en serio. Y por eso nuestros preclaros gobernantes se disponen a presentar batalla ideológica durante los próximos meses. Una vez más, ignorancia, incapacidad e improvisación. ¿De verdad se creen que con unos meses de declaraciones llegadas demasiado tarde van a contrarrestar un siglo de elaboración ideológica catalanista y cuatro décadas de adoctrinamiento totalitario consentido por los propios gobiernos de la nación?

También fue el certero Bismarck quien declaró que «estoy convencido de que España es la nación más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido».

Es muy probable que esta vez sí lo consigamos. Y si finalmente España logra continuar su camino en la historia tras haber conjurado la amenaza separatista, quizá se trate de una prueba de la existencia de Dios que le hubiera resultado muy útil a santo Tomás de Aquino.

Aquí se apuesta
MANUEL MONTERO, EL CORREO  7 Febrero 2014

· La política vasca no tiene como eje la reclamación de que ETA se disuelva, contra lo que cabía esperar ahora que sólo se habla de construir la paz. Tal demanda está adquiriendo un tono rutinario, el latiguillo que se dice para salir del paso. Todo gira en torno a los terroristas presos, llamados ‘presos políticos vascos’ por sí mismos y los próximos. Nuestra agenda la sigue marcando el nacionalismo radical –en esto no hay novedad–, para el que esta es la cuestión principal que tiene planteada la sociedad vasca, junto a la gestión de las basuras guipuzcoanas. El argumento del ‘nuevo escenario vasco’ –así dice la neolengua de la secta– no consiste en cómo la democracia da el visto bueno a los neodemócratas, sino en cómo la aceptan quienes la han combatido a la brava y quieren rediseñarla. El mundo al revés.

En este trance nos salta una nueva costumbre, la de los comunicados de los presos o expresos, que con alguna frecuencia nos dicen lo que hay que hacer, nos ponen nota y hablan de los agentes vascos en los que confían y en la mayoría social que les apoya. No podía terminar enero sin otra homilía y llegó, para guía de acólitos y escarmiento de los no creyentes, que quedan como chupa de dómine.

Ese último comunicado resulta incoherente. En el de diciembre, cuando Santos Inocentes, los presos decían que aceptaban la legalidad para tramitar su cumplimiento de condena –al menos, eso se entendió, aunque lo decían farragoso–. Ahora exigen «un cambio en la política penitenciaria» antes que nada. Donde dije digo, digo Diego. Así no hay forma de aclararse. A fines de diciembre sus apologetas se hicieron lenguas porque los presos cambiaban de rumbo –y afearon al Gobierno que no se pusiera a las órdenes–. Ahora les costará más el entusiasmo, aunque siempre les quedará culpar a la contraparte, no sería la primera vez.

Los juegos verbales de estos comunicados son de ida y vuelta. Nos meten en un magma retórico, en el que las palabras han de reinterpretarse al albur de las circunstancias. Hay que rendirse a la evidencia: hace un mes y ahora los presos dicen cosas contrarias pero significan lo mismo. O sea, el Gobierno y la democracia han de aceptar los planteamientos del terror si queremos la paz definitiva. En este maremágnum somos los demás los responsables de convertir lo definitivo en definitivo: ellos ponen las palabras, a los demás les tocan los hechos. Eso es todo.

Lo corrobora una apreciación de su encíclica del 30 de enero, día de la no-violencia y de la paz para más inri. Sugieren los firmantes que su endurecimiento se debe a la detención de (presuntos) colaboradores de ETA, a los que llama «mediadores del frente de cárceles», una metáfora nueva que a nadie se le había ocurrido. Será sarcasmo o desvarío, pero deja claro que su iniciativa del mes pasado, si lo fue, implicaba condiciones que no dijeron, como la de que no se detuviera a terroristas.

Los convencidos han resumido este comunicado de forma notable: «EPPK reafirma su apuesta», dicen, aunque no especifican qué es lo reafirmado. Lo omiten porque el ‘apuesta’ lo explica todo. Este término juega un papel señero en nuestra vida pública. Cualquier político vasco que se precie asegura que hay que apostar, que él apuesta. La expresión quiere dar contundencia a decisiones o propuestas. Evoca riesgo, toda la carne en el asador y abandono de otras alternativas. Es la imagen del juego de azar llevada hasta sus últimas consecuencias, bien entendido que el apostador se presume ganador. Puede ser apuesta por vías democráticas, por la soberanía, por actuar ‘como pueblo’, por la paz o por lo que sea. En el País Vasco no se propone o elige: se apuesta. Los presos van por el buen camino del habla vasca.

El «apostamos por las vías democráticas» es uno de los sonsonetes preferidos de los demócratas conversos. Quiere ser frase categórica, y lo aparenta, pero en realidad relativiza el compromiso. Por definición una apuesta requiere dos o más eventos alternativos, de los que puede producirse uno u otro, desde el punto de vista del apostante sin más efectos que la ganancia que obtenga. Para él lo importante no es la querencia por el número 23 de la ruleta, sino el premio que le toca. Por eso no se explica qué apuesta esta gente sino que lo hace, a ver si le cae el premio: aquí se apuesta.

Y se exige. En el País Vasco no se suele pedir, proponer, reclamar, solicitar, desear, sugerir, etc. Todo se exige. Exigimos piscinas municipales, la independencia, espacios verdes, la devolución de nuestros derechos históricos irrenunciables, que se disuelva el ejército, que se mantenga el sueldo de los funcionarios, un semáforo en la calle, la territorialidad…

Lo importante es el hecho de exigir, mientras lo exigido es conceptualmente de segundo orden. Con frecuencia gusta más exigir que lo exigido. Resulta una muestra de dominio. Muestra que el exigente no se anda con minucias. Por eso cualquiera que escriba un comunicado ha de ser drástico: exigir, sin graduaciones ni sugerencias de que quepa discusión. A ver si nos enteramos de quién manda.

Y también en eso los presos usan el lenguaje que más gusta al vasco: sin matices. No sólo apuestan por lo suyo. Además, exigen al Gobierno (y al resto) el cambio de la política penitenciaria. Sin paliativos ni mediaciones. Del tenor del comunicado se deduce que aquí el acto de exigir no es rutinario. Que es el verbo adecuado para quienes piensan que va ganando, pues creen que el agua está yendo a su molino. Mientras sigan marcando la política vasca, no es seguro que se pueda sostener lo contrario.

Políticos en traje regional
IÑAKI UNZUETA. EL CORREO  7 Febrero 2014

· La perspectiva vascocéntrica del mundo conduce a un concepto reaccionario de patria en la que el paisaje juega un papel esencial.

En octubre de 2010, cuando a la sazón Patxi López era lehendakari del Gobierno vasco, Joseba Egibar y otros dirigentes del PNV de Gipuzkoa publicaron Batu Gaitezen, un artículo en el que afirmaban que en el País Vasco tenía lugar «una estrategia de Estado ‘normalizadora’ sustentada por la acción de un Gobierno vasco que no cree en el pueblo que representa. Un Gobierno vasco que orienta su estrategia a la desfiguración de la identidad del Pueblo Vasco, de su autogobierno y de su sistema institucional».

De este modo, Egibar identificaba la categoría del no-nacionalismo, monopolizaba los sentimientos de pertenencia al país, se erigía en la salvaguardia de la identidad vasca y proponía la unión de los vascos auténticos (batu gaitezen) frente a los advenedizos que habían osado gobernar. Alexander Solzhenitsin decía que, «si quisieras cambiar el mundo, ¿por dónde empezarías? ¿Por ti o por los demás?». Para Egibar, no existe ninguna duda: por los demás. En definitiva, en Batu Gaitezen subyacía un concepto de «comunidad del pueblo», una suerte de entidad biopsicológica resultado de una lengua, costumbres, vida y pensamiento propios, un sujeto colectivo transhistórico constituido por vascos auténticos que mantienen unos lazos afectivos más fuertes que los habituales de las meras relaciones jurídicas del Estado de Derecho.

Si la comunidad del pueblo es el origen y el destino del nacionalismo, el folklore es el saber del pueblo y la recuperación de tradiciones y la revitalización de ese saber popular expresado en canciones, danzas, instrumentos y artesanía, constituye una de sus tareas más entusiastas. El objetivo es la búsqueda de «supervivencias», ideas fosilizadas (costumbres, ritos y prácticas de la vida tradicional), huellas en estratos profundos de un tiempo pasado que nos remiten al pueblo primitivo, a los campesinos y sectores no integrados en la sociedad industrial.

Así, la víspera de Santa Águeda es una «supervivencia» en la que antiguamente unos mozos ataviados con kaikus, txapelas, abarcas, palos, cestas y farol, cantaban a las puertas de los caseríos y hacían una cuestación. Por ello, después de Batu Gaitezen, el paso consecuente de Egibar y otros dirigentes del PNV de Gipuzkoa, como la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejería, era celebrar Santa Águeda para fundirse con el pueblo y mostrar que el calor de la lumbre hogareña es el mejor antídoto para hacer frente al frío que soporta el ciudadano solitario. W.G. Sebald señalaba a propósito de la primera escuela literaria de Jean Améry, suicidado en Salzburgo después de sobrevivir a Auschwitz, que «preconizaba un concepto reaccionario de patria cuyo eje era la relación inmediata del austríaco con el paisaje que lo circundaba». Sebald trae a colación al líder del austrofascismo Guido Zernatto, el cual decía: «Para los nacionalsocialistas existe la ley de la sangre, para los austríacos la ley del paisaje». La perspectiva vascocéntrica del mundo conduce también a un concepto reaccionario de patria en la que el paisaje juega un papel fundamental. En la estrecha relación del vasco con la naturaleza está muy marcada la imagen del caserío solitario al fondo de un valle bucólico o el contraste de la verde pradera con el azul del mar. En las obras más celebradas de nuestro literato más internacional, en un idílico valle se encuentra el caserío familiar que acoge a baserritarras felices que protegen los viejos valores del mundo rural.

A medida que se producían las quemas de libros y el boicot a los judíos, Améry despertó del sueño y se agarró con esperanza a la filosofía de Schlick y Wittgenstein. Sin embargo, ya era demasiado tarde, el traje regional se había extendido a Viena y todo estaba perdido: «El sueño de los Alpes, hacía tiempo soñado, se revolvía como pesadilla de los Alpes sobre la capital». Poco antes del Anschluss, de la anexión al Reich, Améry recuerda cómo al canciller Kurt von Schuschnigg le gustaba mostrarse en público en traje tirolés de loden y cuero. A partir de ahí, Améry ya no se sentía en su casa, pasó a llamarse Hans Israel Mayer y dejó de pronunciar el vocablo «nosotros». Pudiera estar en lo cierto el pintor Strauss cuando decía que «el mundo es una disminución progresiva de la luz», y aunque el traje regional pase a formar parte del atuendo de alguno de nuestros políticos, pienso que la sensatez del lehendakari y la dignidad de su cargo nos privará de escenas vergonzosas a las que podríamos estar sometidos.

IÑAKI UNZUETA / Profesor de sociología de UPV-EHU

Igual que el 11-03-2004: "SEGUIMOS QUERIENDO SABER"
Gabriel Moris Libertad Digital  7 Febrero 2014

DIEZ AÑOS después seguimos reclamando VERDAD y JUSTICIA al Gobierno, al Congreso y a la Audiencia Nacional.: Investigar los Atentados del 11-M.
Invita a unirse a tus amigos y familiares a nuestra petición.
En Marzo la presentaremos a las tres instituciones del Estado.
Estaremos informados TODOS.
Hay unos diez mil comentarios de firmantes de 66 países de los cinco continentes.
GRACIAS

http://www.change.org/es/peticiones/al-gobierno-al-congreso-y-a-la-audiencia-nacional-investigar-los-atentados-del-11-m?utm_source=supporter_message&utm_medium=email&utm_campaign=petition_message_notice

Charla-coloquio de Santi Abascal en Valladolid: “El modelo autonómico fue bien intencionado, pero fallido”
Juanjo Ayesta Minuto Digital 7 Febrero 2014

Unas 150 personas acudieron ayer a escuchar a Santi Abascal en una charla-coloquio celebrada en el Hotel Felipe IV. La presencia del principal promotor de Vox no dejó a nadie indiferente.

Abascal habló sólo durante 15 minutos y respondió preguntas durante otros 90. Hoy, según afirman en la cuenta de Twitter de Vox, se recibe “una oleada de afiliaciones”.

El fundador de VOX y exmilitante del PP, Santiago Abascal, desmenuzó los planteamientos a largo plazo de su nueva formación, en la que destacó que plantean la superación del modelo autonómico, «que fue bien intencionado, pero fallido», con una «posición de máximos» en el que se pretende «un único gobierno, un único parlamento y un único tribunal supremo».

En el acto, organizado por la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes), Abascal reiteró que el sistema autonómico «es costoso, ineficiente y liberticida, con exceso de regulación, antiigualitario entre españoles y antinacional en algunas comunidades». «Es una propuesta legítima y democrática, con modelos similares en Francia y Portugal, y creemos que es suficiente una descentralización de carácter administrativo», comentó.

Un cóctel posterior a la charla –sufragado con 10 euros por cada asistente– sirvió para compartir teléfonos y correos electrónicos de cara a una futura afiliación al nuevo partido, que no tendrá una organización juvenil asociada y que en otoño celebrará su primera asamblea ordinaria, «con ponencias y debates» en los que podrán participar todos los militantes: «No va a haber dedazo. Los de abajo van a poder elegir a los de arriba de verdad». El acto tuvo que hacer frente a lo que algunos asistentes consideraron una contraprogramación, después de enterarse de que el PP convocó, precisamente el mismo día y a la misma hora, un acto con sus militantes. Fuentes del Partido Popular salieron al paso explicando que su reunión se había diseñado hace varias semanas y que se anunció en el comité del PP de después de Reyes. «El PP contraprograma de manera permanente al incumplir su programa electoral», dijo Abascal

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Ocultación y corrupción
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 7 Febrero 2014

PARA LA gran mayoría de los españoles, los problemas más graves son el paro y la corrupción. Pero como demostraba un reciente informe de EL MUNDO, la corrupción es una de las causas del paro, porque si las obras públicas y buena parte de las privadas se encarecen en un 25% por lo que hay que pagar en sobornos a los políticos y funcionarios que las autorizan, el valor de las cosas está corrompido de raíz. Si un piso vale 100 y hay que pagar por él 125, el comprador está pagando mucho más de lo que vale lo comprado. Y un mercado tan distorsionado sólo puede encarecer el precio de las cosas y la capacidad empresarial para hacerlas rentables. Los padres de la Escuela de Salamanca veían en la corrupción de la moneda -la devaluación de la plata, por ejemplo, con un material menos noble pero manteniendo su valor nominal- un delito capital, merecedor incluso del magnicidio, porque, decían, «es robar en sus bolsillos a los pobres». Pues eso es la corrupción: robar a los ciudadanos indefensos. Y a más corrupción, más paro.

En un régimen liberal y democrático, si se roba a los ciudadanos con impunidad es, obviamente, porque se ha roto el principio del equilibrio de poderes y la supremacía de la Ley y porque no funcionan los mecanismos que permiten a la opinión pública controlar a sus representantes. En España, hoy, la corrupción empieza en la ocultación. Los gobernantes actúan a escondidas de los ciudadanos y los políticos -con raras excepciones- a espaldas de sus representados. Esta misma semana hemos visto cómo el Gobierno del PP y la dizque oposición del PSOE se reúnen en secreto con el separatista Urkullu para sacar de la cárcel a los peores asesinos etarras, burlándose del Estado de Derecho. Y en estos mismos días, quizás a esta hora, se reúne en secreto el presidente o la vicepresidenta del Gobierno con los separatistas catalanes para traficar con los restos de la soberanía nacional. Como CiU se burla abiertamente de las sentencias judiciales que le obligan a dar parte de la enseñanza en español, hay que reunirse en secreto para que no se note que el Gobierno traiciona a la Ley y a los ciudadanos. Pero si se ocultan es porque se corrompen. Y, al hacerlo, nos corrompen y nos arruinan a todos.

Las reuniones secretas, para las dictaduras
EDITORIAL Libertad Digital 7 Febrero 2014

Uno de los rasgos esenciales de las democracias es que los asuntos públicos se ventilan, precisamente, de cara al público. El secretismo, las reuniones alejadas del foco de los medios, sin testigos y que se ocultan a los ciudadanos son cosas propias de otros regímenes, aquellos en los que el destino de los países se decide en conciliábulos entre unos pocos capitostes.

Si esto es cierto para prácticamente cualquier tema que tenga que ver con la gestión política, todavía lo es más para los que afectan a lo más esencial de lo que pueden tratar los servidores públicos: la soberanía nacional, la integridad territorial, el terrorismo o el tratamiento penal que debe darse a los condenados por dicha actividad criminal, por poner algunos ejemplos.

Y precisamente estos temas son los que está cambalacheando Rajoy con Mas y con Urkullu en encuentros tan secretos como siniestros de los que sólo se dan, y con retraso, noticias vagas e inconcretas.

El asunto es grave desde todos los puntos de vista, pero hay algo especialmente preocupante: ahora los ciudadanos no saben si la filtración de unas balanzas fiscales manipuladas -que curiosamente favorecen a Cataluña- es un accidente, un error o el fruto de un pacto vergonzoso y secreto; no pueden estar seguros de que la posición cambiante de Rajoy respecto del desafío separatista se deba a cambios de opinión legítimos o a los vaivenes de una negociación desconocida; ignoran, en suma, si cuando salgan más etarras de la cárcel se tratará de legítimas decisiones de la Justicia o de manipulaciones decididas en una noche de secretos, café y nicotina.

Es un proceder impropio en aquellos que al tomar posesión de sus cargos han jurado defender la democracia y sus leyes, y es un insulto a unos ciudadanos a los que no se considera suficientemente maduros para saber y opinar sobre aquello que les afecta de manera tan decisiva.

Los políticos españoles, y en especial los protagonistas de estos encuentros tan inconfesables, han dado sobradas muestras de su desprecio por la opinión pública y la prensa, a los que consideran un impedimento para actuar con las manos libres y sin tener que rendir cuentas.

Si un político quiere disponer de ese tipo de libertad es porque desea lograr algo que una opinión pública madura y un sistema de libertades en funcionamiento no le permitiría alcanzar. Porque el secreto es, en suma, el camino más corto a la infamia.

El terrorismo no está acabado
José Javaloyes www.republica.com 7 Febrero 2014

El decoro nacional ante la sangre de españoles derramada por los etarras durante los años de plomo que jalonaron los primeros años de la Transición y saturaron el riesgo de un golpe de Estado; cuando el amargor del bolinagazo cunde en la boca de las víctimas del terrorismo, y mientras los mandatarios de Eta tienen penetradas las instituciones del Estado – porque también son Estado las Autonomías, incluso la vasca y la catalana …-, no puede prevalecer la especie de que el terrorismo está acabado. Muy al contrario, los fines y propósitos del terrorismo están cumplidos en un fragmento capital de su indecente aventura contra la unidad de España y la paz de los españoles.

La tosca obstinación del presidente de la Generalidad de Cataluña no debe apantallar, disminuyendo o trivializándola, la pretensión unitaria del nacionalismo vasco – la del PNV y la de la galaxia Batasuna – expresada por Iñigo Urkullu en su media jornada consagrada en la Moncloa a departir y cenar con el Presidente el Consejo de Ministros. Encuentro aplicado a postular un plan para la excarcelación escalonada y gradual de los etarras presos.

La reacción de las víctimas del terrorismo no podía ser de otra forma que la del rechazo frontal de la pretensión. El común de los españoles tiene un indiscutible derecho a ese mismo sentimiento de oposición sin matices; pero dentro del conjunto nacional son precisamente las víctimas del terrorismo quienes ostentan una legitimación añadida para denunciar la maniobra peneuvista de querer capitalizar el regate moral, en términos electorales, contra los opciones de centro y derecha que concurren en la liza política de la Comunidad Autónoma vasca.

El terrorismo, digo, no está ni tampoco estaría acabado, aun en el caso de que los etarras entregaran las armas, mientras no sean políticamente expurgados los manejos todos que han permitido llegar a sus representantes hasta las instituciones.

Manejos llevados a cabo especialmente durante los dos mandatos electorales del zapaterismo: contumaces en sus desvaríos hasta extremos sabidos por todos. Aunque envueltos y eclipsados por cuanta confusión permite generar el ejercicio del poder y el peso de los muchos problemas, económicos, políticos y sociales, eclosionados en el curso de ese tiempo, y a los que tampoco no ha sido ajena esa misma responsabilidad política.

Es de entender y sospechar que los abiertos términos de la interlocución socialista del lendakari Urkullu con su predecesor López y Pérez Rubalcaba, habrán sido suficientes para llevarle a entender que en el presidente Rajoy encontraría suficiente receptividad, sino para una aceptación plena e inmediata de su propuesto plan de excarcelaciones de presos etarras, sí para la apertura de una fórmula menos directa y a más dilatado plazo.

Pero cierto es que el actual huésped de la Moncloa no está para dispendios y gestos llamados, inequívocamente, a que se le desequilibre más aún en los suyos la carga y respectivo peso de las adhesiones inquebrantables y los desencantos sin marcha atrás. Pues lo único claro a estas alturas es que el terrorismo no está acabado porque los suyos tienen conseguido progresos sistémicos en la batalla política.

Crónicas de una falsa paz
¿Exhibir la derrota de ETA?

Guillermo Dupuy Libertad Digital 7 Febrero 2014

Al margen de su espléndida, dura y emotiva carta en nuestro periódico, D. Rubén Múgica ha hecho unas declaraciones ante los micrófonos de Dieter Brandau en las que ha pedido insistentemente al Gobierno del PP que "exhiba públicamente la derrota de ETA".

¿Le parece a D. Rubén poca la exhibición que los gobernantes del PP están haciendo de esta supuesta derrota de ETA? ¿Pero no vio a Rajoy, ya antes de convertirse en presidente del Gobierno y al alimón con Rubalcaba, presentándonos el repugnante y chantajista comunicado de alto el fuego de la banda como si de una rendición sin contrapartidas políticas se tratara? Hasta tal punto el Gobierno de Rajoy asume y exhibe esa "buena noticia" de la derrota de ETA que hasta ve innecesario tener en cuenta la burlada Ley de Partidos. ¿Considera D. Rubén poca derrota de ETA los espléndidos resultados que sus brazos políticos han sacado en las últimas elecciones?

Fíjese D. Rubén hasta qué punto Fernández Díaz da por derrotados a los etarras que, en lugar de verse en la necesidad de detenerlos, lo que les pide públicamente es que se disuelvan. Tan tranquilo y acomodado está el Gobierno del PP en la indiscutible derrota de ETA que ni aspira a requisar sus armas, tan sólo les reclama que se las entreguen. ¿De verdad se cree alguien que si el Gobierno no los diera por derrotados Josu Ternera y tantos otros etarras con causas pendientes con la Justicia no habrían sido ya detenidos?

La exhibición pública de la derrota de ETA por parte del Gobierno del PP ha llegado al extremo de que se nos presenta como una prueba más de esa derrota la masiva excarcelación de terroristas tras el fallo de Estrasburgo contra la Doctrina Parot, sin duda otro clamoroso y duro revés para la banda terrorista.

El grado de exhibicionismo de la rendición de ETA por parte del PP ha llegado al extremo de dejar que esta se vea en las calles del País Vasco en el rostro de un Bolinaga. ¿A qué se cree Don Rubén que es debido el distanciamiento del Gobierno del PP con las víctimas del terrorismo? Pues al hecho de que estas últimas no contribuyen como deberían a difundir la alegría que deberían sentir por la indiscutible derrota de los terroristas.

Fíjense D. Rubén hasta qué punto el Gobierno del PP ve derrotada a ETA que tampoco ve ya necesario cumplir su promesa de modificar la ley electoral para que los que tuvieron que huir del País Vasco puedan votar en las elecciones autonómicas y locales.

Es cierto que el Gobierno del PP todavía no ha exhibido otras derrotas de ETA, pero esto no es debido a un problema de comunicación, sino a que todavía están por llegar. Espérese, D. Rubén, a la excarcelación de los pocos etarras que quedan en prisión y a la subsiguiente celebración de una consulta secesionista en el País Vasco, y ya verá cómo también serán exhibidas, no lo dude usted, como una prueba más de esa, en realidad, falsa, tramposa e indigna "derrota" de ETA.

DENTRO DE LA GRAVEDAD
Rajoy y la 'razón de Estado'
Eurico Campano www.gaceta.es 7 Febrero 2014l

Está por ver si Rajoy se plegará a la manida 'razón de Estado' y 'tragará', con lo que nos podríamos haber ahorrado mil muertos y firmado en barbecho ya en tiempos de Suárez

Este asunto de las reuniones 'secretas' o 'discretas' se lo podían ir ahorrando, no tanto por el hecho en sí de reunirse a oscuras sino porque siempre nos acabamos enterando. Y para eso, podían ir a a dar un paseo por los jardines de La Moncloa, un suponer. Ya decía mi abuela, mujer sabia donde las hubiera, aquello de 'secreto de uno, secreto seguro, secreto de dos, líbreme Dios... secreto de tres, ya no lo es...' O a lo mejor lo hacen para eso, aunque no lo creo porque, dada la materia a tratar, no es extraño que Urkullu y Rajoy se hayan visto -o así- las caras en la penumbra... no sea que las víctimas del terrorismo, a las que ya no les cabe más indignación como es natural, estallen definitivamente... qué paciencia infinita la de éstos miles de españoles, a los que algún día habrá que reconocer como merecen que la convivencia y la relativa tranquilidad de la que disfrutamos se hyaa construído sobre la base de su sacrificio.

Quiere Urkullu que Rajoy 'trague' con la vía Nanclares; con que los más de 70 etarras puestos ya en libertad con la excusa de la revocación de la doctrina Parot por parte del TDH de Estrasburgo no sean más que los primeros de una larga lista. Nada nuevo bajo el sol, por otra parte. El procedimiento, que toma su nombre de la antigua cárcel de Vitoria, ya fue explorado y practicado por Zapatero y por Aznar... sí... también por Aznar. A cambio, le dicen los de Bildu a Urkullu para que lo traslade a Rajoy -así se decía los documentos intervenidos a la abogada proetarra Zulueta- los presos se avendrían a firmar una 'declaración individualizada de responsabilidad personal', muestra más de ese alambicado y vomitivo lenguaje del mundo político nacional-filoterrorista que nunca llama a las cosas por su nombre, con lo fácil que es decir, me arrepiento y ya está.

Falta por ver que hará Rajoy; si se plegará a la tan manida 'razón de Estado' y 'tragará', con lo cual nos podríamos haber ahorrado mil muertos y haber firmado en barbecho ya en tiempos de Suárez y Martín Villa o pondrá pie en pared y dirá-o habrá dicho ya- al presidente del Ejecutivo regional vasco que traslade a ETA que lo único que tiene que hacer, además de publicar que abandona 'indefinidamente-sine die-irreversiblemente-o-no...' la violencia, que ya lo ha dicho veinte veces es entregar las armas -todas- pedir perdón a lasvíctimas y pagar su deuda con la justicia, con las víctimas y con España.

¿Qué hacemos con los presos?
CARLOS HERRERA ABC  7 Febrero 2014

El perdedor de una guerra no condiciona al vencedor ni le amenaza con volver a las armas después de haber sido laminado

PUES dejarlos donde están. En la cárcel. ¿Hay alguna razón que invite a pensar que lo mejor sea dejarlos sueltos? Urkullu, lendakari del Gobierno vasco, cree que sí. En su pugna peluda por el electorado vasco más irascible, le ha propuesto al presidente del Gobierno de España que tenga a bien dejar libres a los presos de ETA. Seguro que lo ha dicho con otras palabras, pero ha venido a decir algo así: si programas una salida escalonada de los presos de la banda, tienes asegurada la paz social en esta esquina de España. ETA entregará algunas metralletas, abrirá algunos zulos y asegurará su disolución si tú te haces un «Bolinaga» general, como aquellos aprobados generales que decretaban algunos catedráticos de los setenta.

Se trata de que salgan aquellos a los que les toca salir y de que se muestre manga ancha con los que están juzgados por el nuevo Código Penal, ese que condena a cuarenta años a los asesinos independentistas vascos. El plan venía escrito en los papeles que se le interceptaron a la abogada de ETA Arancha Zulueta, hoy felizmente presa: indultos, acercamientos, terceros grados. A cambio, la banda mostraría una cara amable reafirmando su determinación pacífica: yo no mato, me disuelvo y tú sueltas a los míos. Urkullu ha propuesto el «pelillos a la mar»: estos no matan más, se disuelven en el censo vasco, se convierten en paseantes de domingo y tú, a cambio, les devuelves a sus gudaris, a sus compañeros de armas, a los héroes domésticos del terror. Yo, Urkullu, te garantizo diálogo civilizado y procuro que estos salvajes ratifiquen su promesa de dejar las armas para siempre. Y de paso me peleo por esa base electoral que me disputo con los bestias de la izquierda abertzale, que, en el fondo, son mis votantes, más o menos asilvestrados, más o menos aburguesados, más o menos hijos de Sabino.

Va a ser que no. Un Estado de Derecho que se tenga por tal no puede pactar nada semejante. Un país medianamente decente, un sistema social aupado en principios elementales, no puede admitir que, después de haber vencido a una banda terroristas, esta le condicione pautas de comportamiento tras la derrota. El perdedor de una guerra no condiciona al vencedor ni le amenaza con volver a las armas después de haber sido laminado. ETA no puede dictarle al Gobierno español las condiciones de la capitulación. Y aún menos a través de una fuerza política intermedia como el PNV.

Cuesta convencerse de ello, pero ETA ha sido derrotada merced a la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado, del trabajo de hombres y mujeres del CNI, de la acción severa y firme de los jueces (sí, empezando por Garzón: gracias, Baltasar), de la unión de políticos de mil leches distintas, de la sociedad civil y de todas las personas de buena voluntad que pueblan España. Una vez conseguido el objetivo no puede reducirse todo a una simple ecuación reductiva: ellos no matan, nosotros somos generosos. No. Se siente, pero no. Los presos con antigüedad acabarán saliendo de la cárcel por la sencilla razón de que se van cumpliendo sus condenas, lamentablemente elásticas merced a los códigos antiguos con los que fueron juzgados. Pero lo harán merced a lo que dicta la legalidad, no por ninguna generosidad estúpida de la democracia española. Los que sean presos por delitos juzgados por nuevos códigos deberán cumplir sus penas: si así se aconseja, cerca de sus lugares de residencia, pero presos. La Vía Nanclares ?acercamiento al País Vasco tras reconocimiento del mal causado? es una gracia contemplable y razonable; la reducción de penas por supuestas estrategias pacificadoras, en cambio, es una indecencia. Eso debería saberlo, incluso, gente que se tiene por sensata. Llámese Urkullu, llámese lo que sea.

Mas trampea la balanza fiscal
Editorial ABC 7 Febrero 2014

La argucia de la Generalitat consiste en emplear valores ficticios, puesto que infla la recaudación que genera la comunidad

EL nacionalismo catalán ha enarbolado la bandera del «expolio fiscal» para construir su manido «España nos roba», el lema con el que justifica su utopía soberanista. Sin embargo, los argumentos de Mas no son más que un cúmulo de falacias ideadas para engañar a los catalanes. Prueba de ello son las irreales balanzas fiscales que elabora la Generalitat. Dichas balanzas permiten calcular los ingresos que aportan las familias y empresas de una comunidad autónoma al Estado y lo que reciben de éste mediante la prestación de servicios y la ejecución de inversiones públicas. Si el saldo es negativo (déficit) significa que los habitantes de esa región aportan al Estado más de lo que reciben, y al revés si es positivo (superávit). Según la Generalitat, el déficit de Cataluña ascendió a 16.543 millones de euros en 2010, equivalentes al 8,5% de su PIB. Esta es la gran cifra que blande Mas para denunciar su particular «expolio».

El problema es que los nacionalistas trampean dicha balanza, ya que solo presentan el resultado que más favorece a sus intereses, alentando el victimismo. Así, de los cuatro métodos para calcular el saldo fiscal, se quedan únicamente con el que arroja un mayor déficit, ocultando el resto y, por tanto, desvirtuando la realidad. Y ello, pese a ser el menos fiable. La argucia de la Generalitat consiste en emplear valores ficticios, puesto que infla la recaudación que genera la comunidad. Básicamente, considera que los catalanes pagan impuestos como si no hubiera crisis, ignorando así el desplome que han sufrido los ingresos fiscales. Esta trampa aportaría al Estado 10.708 millones que, sin embargo, no ha recibido, de modo que el déficit fiscal de Cataluña apenas se situaría en 5.835 millones, un tercio de lo anunciado. La Generalitat solo contabiliza el gasto directo que efectúa el Estado en Cataluña, desdeñando otras partidas que también benefician a los catalanes, como Defensa o Justicia, al tiempo que incluye como propios impuestos que han sido pagados por residentes de otras autonomías. Eliminadas estas distorsiones, el déficit catalán se reduciría a 774 millones, desmontando por completo el supuesto «expolio».

Pero es más: según algunos informes, como el del presidente del Instituto de Estudios Económicos, José Luis Feito, realizando las depuraciones objetivas de todas las cifras, la balanza fiscal arrojaría incluso un superávit a favor de Cataluña de 3.241 millones de euros entre los años 2009 y 2010.

Más allá de estas cifras, los nacionalistas cometen un error más grave. En primer lugar, olvidan que son los ciudadanos, no los territorios, quienes pagan impuestos, y, teniendo Cataluña una renta per cápita mayor, lo lógico es que se recaude más que en otras regiones, sin que ello implique maltrato. Y, en segundo término, la aportación de los catalanes a la solidaridad interterritorial no evita que su renta se haya disparado desde 1978, superando en un 20% la del resto de España. El «expolio fiscal» es, simplemente, un engañoso marketing independentista.

EL nacionalismo catalán ha enarbolado la bandera del «expolio fiscal» para construir su manido «España nos roba», el lema con el que justifica su utopía soberanista. Sin embargo, los argumentos de Mas no son más que un cúmulo de falacias ideadas para engañar a los catalanes. Prueba de ello son las irreales balanzas fiscales que elabora la Generalitat. Dichas balanzas permiten calcular los ingresos que aportan las familias y empresas de una comunidad autónoma al Estado y lo que reciben de éste mediante la prestación de servicios y la ejecución de inversiones públicas. Si el saldo es negativo (déficit) significa que los habitantes de esa región aportan al Estado más de lo que reciben, y al revés si es positivo (superávit). Según la Generalitat, el déficit de Cataluña ascendió a 16.543 millones de euros en 2010, equivalentes al 8,5% de su PIB. Esta es la gran cifra que blande Mas para denunciar su particular «expolio».

El problema es que los nacionalistas trampean dicha balanza, ya que solo presentan el resultado que más favorece a sus intereses, alentando el victimismo. Así, de los cuatro métodos para calcular el saldo fiscal, se quedan únicamente con el que arroja un mayor déficit, ocultando el resto y, por tanto, desvirtuando la realidad. Y ello, pese a ser el menos fiable. La argucia de la Generalitat consiste en emplear valores ficticios, puesto que infla la recaudación que genera la comunidad. Básicamente, considera que los catalanes pagan impuestos como si no hubiera crisis, ignorando así el desplome que han sufrido los ingresos fiscales. Esta trampa aportaría al Estado 10.708 millones que, sin embargo, no ha recibido, de modo que el déficit fiscal de Cataluña apenas se situaría en 5.835 millones, un tercio de lo anunciado. La Generalitat solo contabiliza el gasto directo que efectúa el Estado en Cataluña, desdeñando otras partidas que también benefician a los catalanes, como Defensa o Justicia, al tiempo que incluye como propios impuestos que han sido pagados por residentes de otras autonomías. Eliminadas estas distorsiones, el déficit catalán se reduciría a 774 millones, desmontando por completo el supuesto «expolio».

Pero es más: según algunos informes, como el del presidente del Instituto de Estudios Económicos, José Luis Feito, realizando las depuraciones objetivas de todas las cifras, la balanza fiscal arrojaría incluso un superávit a favor de Cataluña de 3.241 millones de euros entre los años 2009 y 2010.

Más allá de estas cifras, los nacionalistas cometen un error más grave. En primer lugar, olvidan que son los ciudadanos, no los territorios, quienes pagan impuestos, y, teniendo Cataluña una renta per cápita mayor, lo lógico es que se recaude más que en otras regiones, sin que ello implique maltrato. Y, en segundo término, la aportación de los catalanes a la solidaridad interterritorial no evita que su renta se haya disparado desde 1978, superando en un 20% la del resto de España. El «expolio fiscal» es, simplemente, un engañoso marketing independentista.

Discretamente Urkullu a lo suyu.

Vicente A. C. M Periodista Digital 7 Febrero 2014

Reuniones discretas en Moncloa, que no secretas, pero cuyo resultado siempre es el mismo el de la duda sobre el contenido real de los encuentros y los acuerdos alcanzados. Nada bueno puede venir del PNV ni de un Lehendakari secesionista. Su visita a Mariano Rajoy para pedirle gestos de buena voluntad ante el siempre inminente anuncio de ETA de su disolución con condiciones, es un intento desesperado de obtener un protagonismo principal que vender a su gente en el supuesto final de ETA. Lo malo es que ese final no existe ni hay voluntad de que exista. ETA seguirá siendo el vigilante del proceso de independencia de El País Vasco y la anexión de Navarra.

Mariano Rajoy no puede seguir la estela de José Luis Rodríguez Zapatero ni de Alfredo Pérez Rubalcaba en su rendición ante la ETA y su brazo poítico SORTU y BILDU. Bastante indignidad ha cosechado con la liberación del etarra Bolinaga, con la no persecución de los huídos Josu ternera y De Juana Chaos y con la excarcelación fulminante de más de 63 presos etarras sin haber puesto ni una sola traba ni impedimentos ante una sentencia injusta de un tribunal ajeno a nuestro sistema jurídico. Bastante desprecio y aislamiento está obteniendo por mantener legalizados a partidos etarras como BILDU y SORTU a pesar de los múltiples informes policiales y sentencias que demuestran su verdadera naturaleza.

Todos debemos saber cual es el contenido de esas reuniones discretas y qué tipo de acuerdos se alcanzan. El tema de la lucha anti terrorista no admite desvíos ni atajos ni que sea ETA la que marque la agenda y las exigencias.El mensaje debe ser claro y único y este es que ETA debe disolverse de modo definitivo, entregar las armas y ponerse sus integrantes a disposición de la Justicia. Una rendición sin condiciones y en la que se demuestre que ETA tiene la voluntad de reconocer los errores de su etapa de terrorismo y pida perdón a sus víctimas. Solo en ese caso el Estado de Derecho y la sociedad española podrán pensar en la generosidad de adoptar medidas menos severas como gesto de buena voluntad.

Lo que intenta Urkullu solo es que el Estado de Derecho dé pasos de gigante de acercamiento y de diálogo con quienes ni se han arrepentido ni están dispuestos a colaborar ni a dejar las armas. ETA sigue activa y no estará derrotada hasta que el último de sus miembros esté detenido y juzgado. ETA estará derrotada cuando en el País vasco se pueda ejercer la libertad de expresión y vivir sin miedo a las represalias de los independentistas. Hoy por hoy ETA no mata pero sigue presente en cada rincón de El País Vasco y Navarra allí donde reina la coacción, el miedo y el ostracismo social de los disidentes practicado por una sociedad enferma y radical que no admite la discrepancia de pensamiento ni la oposición al sueño independentista.

Le pido a Mariano Rajoy que deje de mantener reuniones "discretas" con quienes solo tienen la intención de destruir a España. Urkullu no es bien recibido por su pública oposición a cumplir la Constitución en su comunidad autónoma permitiendo que partidos etarras campen a sus anchas gestionando fondos públicos, acosando a sus conciudadanos contrarios con esas políticas totalitarias y permitiendo que se realice impunemente apología del terrorismo con homenajes a miembros de ETA. Nadie le obliga a reunirse salvo por protocolo y desde luego el contenido debe ser transparente bajo "luces y taquígrafos"

Chantaje nacionalista
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC  7 Febrero 2014

EL chantaje ha sido y aún es el mayor negocio en España. Bueno, después de la corrupción. ¿O son la misma cosa?

PARA haber sido una entrevista de tapadillo, sabemos de ella más que de las de cámaras y micrófonos. Rajoy y Urkullu se reunieron para pedir el segundo la «reinserción» de los presos etarras, que es como llaman enviarlos a casa, a cambio de que reconozcan el daño causado y el rechazo de la violencia, o sea, un padrenuestro y dos avemarías. Con ello, el PNV se apuntaría el tanto de haber acabado con ETA, cuando el fin de ETA, si lo es, se debe a la acción judicial y policial, que, recuerden, el PNV criticó. Segundo, el PNV incluye en la violencia «la del Estado», como demuestra el despacho de familiares de etarras a sus escuelas para explicar lo que han sufrido. Y tercero, que aunque «ahora no matan, donde gobiernan hay miedo», como declaraba a ABC el edil del PP Juan Antonio Extremera en Echarri Aranaz. O sea, que estamos ante la mentira y el chantaje nacionalista de siempre.

Hubo un tiempo en que se creyó que con esos favores al PNV se evitaba su deslizamiento hacia el radicalismo. A estas alturas sabemos de sobra que, forzado a elegir, el PNV se inclinará siempre por los violentos. A fin de cuentas, son sus hijos, puede que descarriados, pero sus hijos, que les han hecho el trabajo sucio, lo que Arzalluz llamaba metafóricamente «sacudir el árbol»: asesinar, secuestrar, robar, mientras ellos sacaban lo que podían del Estado español. Ahora, lo menos que pueden hacer por ellos es sacarlos de la cárcel y devolverlos a sus pueblos como héroes, eso sí, sin entregar las armas, tal vez para enseñárselas a sus nietos como símbolo de la lucha contra los opresores españoles. O algo peor, pues un terrorista con pistola será siempre un peligro. A eso lo llaman el PNV y Sortu «la paz definitiva en el País Vasco».

Mi gran temor es que en Cataluña ocurra algo parecido. Que todo el escándalo armado por Mas y compañía termine en una mejora sustancial de sus finanzas, que les permita salir de la bancarrota a que les han llevado sus delirios de grandeza y el robo masivo de las arcas públicas por parte de la clase dirigente. Es decir, que se premie el que no se declaren independientes ?algo que, aparte de no poder legalmente hacer, arruinaría a Cataluña y al País Vasco aún más que a España? con millones de euros, como se ha premiado al PNV su deslealtad constitucional con un buen bocado de la lotería «nacional» y ETA pretende que se le premie por dejar de matar. No olvidemos que detrás de esos nacionalismos gloriosos hay ruines intereses económicos. El «contencioso entre Cataluña y España» no es sólo, como proclaman los nacionalistas, «por el reconocimiento de las aspiraciones políticas del pueblo catalán», sino también, y puede que principalmente, por el reconocimiento de sus aspiraciones económicas, con la clase dirigente como gran beneficiada. Hasta ahora, les ha funcionado con toda clase de políticos y regímenes españoles. El chantaje ha sido y aún es el mayor negocio en España. Bueno, después de la corrupción. ¿O son la misma cosa?

Nacionalismo
Neandertales en Cataluña
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 7 Febrero 2014

Albert Sánchez Piñol, el aclamado autor de la novela Victus sobre la ya muy trajinada guerra dinástica del siglo XVIII, inauguró sus colaboraciones en La Vanguardia (13/1) con un esclarecedor artículo titulado "Catalunya para neandertales". Esclarecedor porque, aunque me equivoque al buscar en su contenido segundas intenciones, lo cierto es que se puede leer como un alegato demoledor contra la política tribal del Gobierno de Cataluña, algo que pocos esperaban encontrar en el texto de un escritor mimado por los popes de la cultura oficial y en el diario donde todavía llevan la voz cantante algunos comisarios políticos del secesionismo. Reflexiona Sánchez Piñol:

Para el buen xenófobo el mundo se divide en grupos humanos estrictamente jerarquizados. En lo alto de la pirámide está el suyo, faltaría más, y en orden descendente todos los otros. Y cuanto más oscura sea la piel de alguien, más abajo acostumbra a encontrarse ese alguien en el escalafón racista. La idea de fondo es muy simple: puesto que nuestro grupo es el mejor, cualquier mezcla será perjudicial. Así pues, ¿para qué tolerar presencias patógenas?

Primitivismo chocante
El autor del artículo lo presenta como una réplica a un tuit de Josep Anglada, líder de Plataforma x Catalunya, pero fuera esa su intención o no, lo cierto es que su argumentación se aplica con igual rotundidad a la política discriminatoria de la Generalitat contra todo lo que esté asociado a España, empezando por la lengua y terminando por las instituciones. Una xenofobia muy peculiar, ya que está dirigida contra los propios compatriotas, a los que se niega la condición de tales.

La clave de la argumentación de Sánchez Piñol se encuentra en la referencia que este hace a la cultura de los palawa, indígenas de Tasmania: desprovistos de herramientas, desnudos, sin chozas dignas de ese nombre, bajitos, encorvados, peludos, su primitivismo era tan chocante que

algunos estudiosos se inclinaban a creer que los europeos habían topado con el último reducto… ¡del hombre del neandertal!

Es al describir las causas de este atraso cuando Sánchez Piñol retrata el ideal del secesionismo -sazonado con las hipérboles que son la licencia de todo buen literato-, aunque él insiste en asociarlo solamente con el ideal de Anglada:

Lo que había convertido a los palawa en unos perfectos bárbaros era su aislamiento. Al ser una isla remota Tasmania no pudo favorecerse de ningún intercambio genético, material o simbólico con otros grupos humanos. Y así perdidos en su magnificente soledad, decayeron, marchitos, hasta el último extremo del salvajismo. ¡Los palawa, esos símiles de los neandertales! El triunfo del ideal angladiano.

Este futuro con neandertales que nos reserva Anglada, pero también el secesionismo, y que será fruto del aislamiento respecto de España, de Europa y de Occidente, lo contrapone Sánchez Piñol, incisivamente, con la riqueza cultural y material que generó en Cataluña el tránsito de gentes de las más diversas procedencias por su angosto corredor geográfico.
Ciudad abierta

Precisamente un día antes de que apareciera el artículo de Sánchez Piñol, el mismo diario publicó una noticia que subrayó el contraste entre el futuro con neandertales y un pasado próximo en el que Cataluña vivió una apoteosis de la creación literaria, apoteosis que fue producto de su apertura al cosmopolitismo y, por qué no destacarlo, del aprovechamiento inteligente de la expansión de una de sus dos lenguas propias: el castellano. Así nos enteramos de que está próxima la aparición de Los años del boom, de Xavi Ayén, galardonado con el Premio Gaziel de Biografías y Memorias. El libro, de casi 1.000 páginas, describe el prodigio cultural al que asistió el mundo de habla castellana en los años 60 y 70 del siglo pasado gracias a la concentración, en Barcelona, de una nutrida pléyade de escritores latinoamericanos reunidos, inicialmente, por la visión profética del poeta y editor Carlos Barral y por la sagacidad para los negocios de la agente literaria Carmen Balcells. Lo explica Sergio Vila-Sanjuán, uno de los jurados del premio (LV, 11/1):

Hay una ciudad que emerge especialmente como protagonista de Los años del boom, y es Barcelona. Aquí es donde se gesta el arranque del boom, donde se instalan sus protagonistas, desde donde se despliegan los tentáculos editoriales que lo consolidan. La Barcelona cultural que vivía un momento de oro, consolidada en su espíritu de grupo por el antifranquismo, y se reafirmaba en su histórico papel -que nunca debería olvidar, y ahora menos que nunca- de ciudad abierta.

"Su histórico papel -que nunca debería olvidar, y ahora menos que nunca- de ciudad abierta". La exhortación es una de las que es necesario entresacar del fárrago de papel sectario para descubrir el pensamiento racional de algunos colaboradores heterodoxos del desnortado somatén mediático. Ciudad abierta. Como la que resucitó fugazmente en el recinto amañado del Born cuando Alberto Fernández Díaz desmontó, una a una, las falacias incrustadas en los mitos secesionistas. Ciudad abierta. Excelente definición que nos recuerda lo que escribió recientemente uno de los astros de aquel boom, Mario Vargas Llosa (El País, 22/9/2013):

Viví casi cinco años en Barcelona, a principios de los setenta -acaso, los años más felices de mi vida-, y en todo ese tiempo no conocí a un solo nacionalista catalán. Los había, desde luego, pero eran una minoría burguesa y conservadora sobre la que mis amigos catalanes -todos ellos progres y antifranquistas- gastaban bromas feroces.

Lo curioso es que en ese mismo artículo Vargas Llosa se adelantó al pronóstico de Sánchez Piñol sobre la resurrección del neandertal. Así, definió el nacionalismo como

un dogma incivil y retardatario que quiere retrotraer al individuo soberano de la cultura democrática a la época antediluviana de la tribu, cuando el individuo no existía y era solo parte del conjunto, un mero epifenómeno sin vida propia. (…) Y por eso el nacionalismo está reñido con la libertad del individuo, la más importante conquista de la historia, que dio al ciudadano la prerrogativa de elegir su propio destino -su cultura, su religión, su vocación, su lengua, su domicilio, su identidad sexual- y de coexistir con los demás, siendo distinto a los otros, sin ser discriminado ni penalizado por ello.

Y no era solo Barcelona. Joaquín Luna pone el acento en el centro turístico de Calafell (LV, 26/9/2012):

Era una corte literaria y estival muy de los años sesenta cuya mera mención invita a reflexionar. (…) Vargas Llosa, García Márquez, Bryce Echenique, Gil de Biedma, Marsé, Octavio Paz, Jorge Edwards, González Ledesma, Cortázar. Y sin embargo esto no es California, porque si ayer un visitante atraído por las menciones a Calafell que todos y cada uno tienen en alguna de sus obras hubiera buscado su huella, se habría desengañado con el cartel de "Cerrado" del municipal museo Casa Barral, el poeta y editor que reinaba en esa corte estival, una personalidad indisociable de Calafell.

Una burbuja de libertad
La evocación de aquellos años excepcionalmente fecundos para el genio creativo de los escritores nativos y visitantes irritó a los maniqueístas enrolados en el secesionismo militante. Oriol Pi de Cabanyes (LV, 7/10/2013) acusó a "los sembradores de ignorancia o confusión" de olvidar que "en aquel tiempo se vivía bajo una dictadura". Poco antes, Joan B. Culla i Clarà (El País, 27/9/2013) había empleado el mismo argumento. Nada mejor para rebatir a estos adoctrinadores del resucitado neandertal que empapelarlos, una vez más, con las atinadas apelaciones a la veracidad histórica del autor de Las armas y las letras. Escribió Andrés Trapiello (LV, magazine dominical, 27/10/2013):

Ha dicho uno que acaso el mejor editor del siglo XX fue José Janés. Hizo de su editorial un modelo literario y tipográfico. Algunos saltarán alarmados. "¿Qué está insinuando? ¿Que el franquismo propició la libertad de expresión y la cultura? ¿Es que nadie va a hacer callar a estos fascistas?". No había dicho eso, pero conocemos la maña que se da el Santo Oficio para enredar con procesos. Lo que uno había dicho es exactamente esto: sí, a pesar de la censura y el Régimen, José Janés había hecho por la literatura y la tipografía españolas más de lo que había podido hacerse en España hasta entonces. (…) Nadie duda hoy de que algunos de los mejores escritores y poetas del siglo XX fueron Claudio Rodríguez o Gil de Biedma, Cunqueiro o Pla. Todos ellos publicaron sus obras, con o sin censura, durante el franquismo.

En síntesis, Barcelona, y con ella Cataluña, pasará a la historia por el papel que desempeñó como crisol de cultura, en torno a la lengua española, cuando creó, dentro de una burbuja de libertad y convivencia, las condiciones ideales para atraer a los pioneros de nuevas fórmulas literarias. El día en que -olvidado el referéndum torticero- los ciudadanos que aman a Cataluña voten democráticamente a sus representantes legítimos les bastará comparar aquel histórico apogeo cosmopolita, por un lado, con la Tasmania tribal aislada de España, Europa y la civilización occidental que están fomentando los Mas, Junqueras y Forcadell, por otro, y seguramente optarán por el salto al futuro y no por la regresión al neandertal.

Una broma
miquel porta perales ABC Cataluña 7 Febrero 2014

El nacionalismo catalán busca el «no» para continur con el victimismo y la cultura de la queja que tan buenos réditos le ha dado

El Parlament -en virtud del artículo 150. 2 de la Constitución- solicita la transferencia o delegación a la Generalitat de la competencia para celebrar un referéndum sobre «el futuro colectivo de Cataluña». El Congreso dirá «no». El mencionado artículo habla de transferir o delegar «facultades correspondientes a materia de titularidad estatal que por su propia naturaleza sean susceptibles de transferencia o delegación». ¿Alguien cree que un referéndum de secesión -eso es lo que se pide- forma parte de lo que se puede transferir o delegar? El nacionalismo catalán lo sabe. Y -no se engañen- busca el «no» para continuar con el victimismo y la cultura de la queja que tan buenos réditos le ha dado.

Puestos a pedir, a tenor del déficit de gobierno que exhibe la Generalitat -una ley en dos años: un Govern que no gobierna-, el Parlament podría solicitar al Govern que transfiriera o delegara la potestad de gobernar a la oposición, de la cual excluyo a una ERC que es gobierno en la sombra.

Eso permitiría que el Govern se dedicara a lo suyo: organizar un referéndum que no se celebrará; redactar una Ley de Consultas que será impugnada al día siguiente de su aprobación por contener serios indicios de inconstitucionalidad; encargar al Consejo Asesor para la Transición Nacional nuevos informes que detecten otras vías legales -con cinco no basta- para celebrar el referéndum; viajar por el ancho mundo para internacionalizar el proceso; establecer contactos diplomáticos con Portugal y Andorra con el objetivo de implementar el Consejo Ibérico; redactar un argumentario que justifique que una Cataluña independiente continuaría en el seno de la Unión Europea; preparar un simposio que podría titularse España contra la democracia. Ya lo sé: es una broma -un absurdo- solicitar al Govern que transfiera o delegue a la oposición la potestad de gobernar. Pero, lo otro, lo «suyo» que he caricaturizado -pero, menos- más arriba, también resulta una broma. Un absurdo. Y bien que lo soportamos, ¿no?

Cataluña
La insoportable autocompasión del agravio
Antonio Robles Libertad Digital 7 Febrero 2014

El delirio secesionista no da tregua, portadas y editoriales relatan día a día las batallas de la guerra de sucesión con la mentalidad forofa de un partido de fútbol Barça-Madrid. Lo mismo les sirve el 75º aniversario de la entrada de las tropas franquistas en Barcelona como la más olvidada batalla de 1714. Cada día desenterrando muertos, exagerando pestilencias, falsificando el pasado. ¡Menudo añito nos espera!

Es increíble las tragaderas del personal: con tal de recrear la imagen de la malvada España, es capaz de comulgar con ruedas de molino. ¿Tan difícil es caer en la cuenta de que cualquier aldea, pueblo o región de España podría enarbolar agravios tan fundados o más que Cataluña? La atmósfera de saqueo y expolio que han logrado inocular a cientos de miles de catalanes con el invento ese de que Cataluña perdió en 1714 sus instituciones y libertades es de una obscenidad ética impresentable. Impuesta la mentira y aceptado el agravio, cualquier reivindicación es poca, y toda desmesura justificable. Así, hemos llegado a la legalización por el Parlamento de la estelada. Un símbolo que ciega la razón y convierte el debate en trinchera. Ya no hay hechos, sólo partidarios. O estás conmigo o contra mí. Ese es el gran logro moderno del catalanismo: dividir a la sociedad catalana mientras prepara inútilmente la demolición de España. Exactamente el camino inverso emprendido por la Unión Europea. Sus diseñadores soñaron con disolver las fronteras, estos levantan nuevas con los viejos prejuicios étnicos, camuflados bajo el salvoconducto democrático. Mayor impostura, imposible.

¿Qué deberíamos decir los españoles de Fernando VII cuando abolió la Constitución de Cádiz de 1812 después de haber recuperado la corona de España con la sangre de miles de liberales que habían luchado por la libertad y su regreso? ¿Pudo haber rey más miserable que este cobarde que no supo tener valor para oponerse a Napoleón, ni para respetar la libertad que los españoles se habían dado a sí mismos en su ausencia? ¿Hay mayor agravio que éste? Busquen en el pasado historias como éstas, encontrarán las que quieran; es la historia de la humanidad. Los pueblos han tenido que soportar un sinfín de abusos de sátrapas de toda calaña y condición. Si buscamos en el pasado, cada aldea encontrará motivos para pedir indemnizaciones. ¿A quién? ¿En nombre de qué?

Es evidente que los españoles no podemos pedirnos a nosotros mismos la indemnización sufrida por la canallada de Fernando VII, ni por los crímenes de la Santa Inquisición, ni por la conquista de Valencia a los moros, ni siquiera por los muertos de la guerra de Cuba, que los ricos podían ahorrarse por 15.000 reales. ¿A quién pedimos ahora esa incalificable redención en metálico? No podemos porque somos juez y parte, herederos de españoles que han labrado durante siglos este instante, hoy por fortuna democrático. Los nacionalistas catalanes sí pueden, porque individualizan el agravio, lo circunscriben a un territorio, escogen una tragedia, le ponen fecha, la envuelven en hechos diferenciales y señalan al enemigo. 1714 es su fecha, y España su enemigo.

Cualquier aldea, pueblo o región podría hacer lo mismo, incluso sin recurrir a tanta manipulación; pero serían tan tramposos, ruines, insolidarios y peligrosos como ellos.

La autocompasión que sienten por sí mismos me recuerda a esas plañideras que se pasan la vida jodiendo la vida a los demás sin responsabilizarse de sus propios actos. Lo que en el terreno de la individualidad no cuela, parece que cosecha innumerables partidarios en la religión laica del nacionalismo. En tiempos de sicarios de la pluma, las trincheras han sustituido al razonamiento y a la honestidad intelectual. Mal está que nuestros políticos nacionalistas quieran volver al pasado, peor está que la lucidez de la razón ande a gatas en cátedras, redacciones y escuelas.

Derrota o negociación
La lucha contra ETA, de Aznar a Rajoy pasando por Zapatero
JUAN E. PFLÜGER www.gaceta.es 7 Febrero 2014

La desaparición de la banda terrorista parecía cercana hasta que volvió el PSOE al Gobierno y le dio oxígeno. Una política que se mantiene con la vuelta del PP.

A nadie se le escapa que los tres últimos presidentes del Gobierno han mantenido lineas de actuación muy diferentes en materia de lucha antiterrorista. José María Aznar, José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy han concebido tres maneras diferentes de enfrentarse a la banda terrorista ETA que van de la derrota al apaciguamiento.

Como demuestra el último informe del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) dedicado a este campo, durante la presidencia de Aznar se puso en marcha una política antiterrorista firmemente encaminada a derrotar al grupo independentista vasco.

La estrategia, diseñada siendo ministro del Interior Jaime Mayor Oreja, se basaba en cinco bases de actuación. En primer lugar, se reforzaron los medios materiales y humanos de la Guardia Civil y la Policía Nacional. En segundo lugar se cortaron de raíz las negociaciones con los terroristas, como se ha sabido después los dos únicos contactos que se mantuvieron fueron para exigir la disolución de la banda terrorista, pero sin ofrecer nada a cambio. Una vez hecho esto, se le dio especial protagonismo a las víctimas del terrorismo, su misión era la de movilizar y concienciar a la sociedad del daño que causaban los asesinos terroristas. En este sentido, es llamativa la frase de Mayor Oreja: “las víctimas siempre tienen razón”.

El cuarto paso fueron una serie de reformas legales que tenían como objetivo cerrar cualquier ámbito de impunidad que le pudiera quedar al entramado terrorista. De este modo se persiguió la cantera de la banda con una reforma de la Ley del Menor que aumentó las penas en los casos de kale borroka, se endurecieron las penas de terrorismo en el Código Penal y se aprobó la Ley de Partidos para ilegalizar cualquier formación política que amparase políticamente el terrorismo.

La quinta línea de trabajo afectaba al panorama internacional, se arbitró una campaña diplomática en busca de la colaboración internacional. Logró importantes resultados, especialmente en el área de la Unión Europea y el de Estados Unidos.

Todas estas medidas dieron resultado y dejaron a la banda terrorista al borde de la desaparición. Además, la firmeza mostrada por el Ejecutivo en el secuestro de José Antonio Ortega Lara y el asesinato de Miguel Ángel Blanco dejaron a ETA con muy poca capacidad de extorsionar a la sociedad española.

Zapatero da oxígeno a ETA
Tras las elecciones de marzo de 2004, empañadas por el atentado del 11M, el nuevo presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, cambió radicalmente su política antiterrorista. Su primera medida, como señala el documento de GEES, incluso antes de la decisión de sacar las tropas españolas con misión humanitaria en Irak, fue la de retomar las negociaciones con la banda terrorista.

El nuevo planteamiento también tenía sus propios pilares, muy distintos a los que se habían fijado durante la etapa de Aznar. Se basaba en la idea de que la lucha policial contra ETA era necesaria, pero no suficiente. Hacía suya la tesis de la propia banda armada de que existía un conflicto entre los vascos y los españoles y decidió actuar en consecuencia.

Desmontaron en pocos meses todos los pasos dados por el anterior jefe el Gobierno. Levantaron la presión y el cerco político a las franquicias de los terroristas permitiendo su vuelta a las instituciones, relajaron la política judicial y penitenciaria fomentando el acercamiento de los presos terroristas al lugar de residencia de sus familiares y redujeron los medios policiales dedicados a terminar con la banda.

El siguiente paso, que en gran medida todavía padecemos, fue la elaboración conjunta -entre representantes del Gobierno y de ETA- de una hoja de ruta que incidía en tres temas capitales: mejorar la situación de los presos, negociar la inclusión de Navarra como materia de diálogo y retirada de la presión policial sobre el entorno etarra.

Después se encargaron de desmovilizar a la sociedad, para ello era importante que las víctimas dejaran de ser un agente social relevante. Consiguieron que las diferentes asociaciones de víctimas se dividieran y perdieran fuerza como colectivo.

Quedaba solamente deshacer la labor diplomática que tanto había costado que diera frutos. Para ello buscaron mediadores internacionales que se hicieran presentes en las negociaciones legitimándolas a los ojos de la sociedad. Para ello jugó un papel muy destacado el socialista Javier Solana, presidente de honor del Centro Henry Dunant, donde permanecen guardadas las actas oficiales de las negociaciones entre los terroristas y los delegados de Zapatero.

Rajoy se coloca entre dos aguas
La victoria electoral de Mariano Rajoy en noviembre de 2011 le colocó en la difícil situación de romper nuevamente con las línea seguida durante los siete años anteriores y volver a intentar derrotar a la banda terrorista, algo que era casi una exigencia de sus votantes, o continuar con la política de apaciguamiento, aunque eso implicara seguir dando oxígeno al brazo político de ETA.

Optó por una vía intermedia. Frenó de golpe cualquier negociación con la banda, así lo ha denunciado el entorno político radical vasco en numerosas ocasiones, pero ha mantenido el resto de las políticas emprendidas por Alfredo Pérez Rubalcaba en su etapa al frente de Interior, incluida la hoja de ruta. Esta decisión ha dado muestras a sus votantes y a las asociaciones de víctimas de que no existe una línea clara del actual Ejecutiva en política antiterrorista.

Rajoy, centrado más que nada en sus medidas económicas, no se ha sentido con fuerzas para romper el consenso sobre terrorismo con el líder de la oposición.

Piden que le deje solo en esta "infamia"
Las víctimas exigen a Rajoy que rechace el 'vergonzoso' plan de Urkullu
Rajoy y Urkullu se reunieron en secreto el martes el exlehendakari le dijo que planea la excarcelación escalonada de presos
Europa Press www.lavozlibre.com 7 Febrero 2014

Madrid.- La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, ha exigido al jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, que muestre firmeza en la política antiterrorista y rechace tajantemente el plan de paz y excarcelación de presos etarras del 'lehendakari', Iñigo Urkullu.

Pedraza ha hecho estas declaraciones a Europa Press después de conocer que Rajoy y Urkullu se reunieron el pasado martes en una cena en la que la conversación se centró fundamentalmente en el final de ETA y el 'lehendakari' cuenta con un plan para la excarcelación escalonada de presos.

Para la presidenta de la AVT, este planteamiento es "vergonzoso" y debe ser rechazado de plano por el Gobierno. "Espero que Rajoy no acepte el plan de paz igual que no lo hemos aceptado las víctimas y Urkullu se quede solo en esta infamia", ha solicitado.

Pedraza se ha remitido a los casi mil muertos y miles de heridos ocasionados por ETA y ha lamentado que "sólo hayan servido" para que Urkullu quiera "que se olvide todo y dar la razón en la historia a los etarras y los presos asesinos".

De esta forma, ha arremetido contra el PNV y ha rememorado la manifestación convocada el pasado mes de enero por los nacionalistas vascos junto a Sortu, además de su plan para llevar a los colegios el testimonio de las víctimas policiales o este "vergonzoso" plan de paz.

La presidenta de la AVT considera innegociable el cumplimiento íntegro de penas y ha defendido que las medidas de gracia a terroristas no pueden empezar con la disolución de la banda, sino que tiene que haber un arrepentimiento del preso, petición de perdón a las víctimas y colaboración con la justicia.

Según Convivencia Cívica
Más de 1.300 familias solicitan en una semana educación bilingüe para sus hijos en Cataluña
Padres de más de 60 colegios disparan las solicitudes tras la sentencia del TSJC
Redacción www.lavozlibre.com 7 Febrero 2014

Madrid.- En solo una semana, más de 1.300 familias, de más de 60 centros escolares, han solicitado para sus hijos una educación bilingüe en Cataluña. La sentencia del TSJC, que obligaba a cinco colegios a impartir el 25% de las asignaturas en español, ha animado a todos estos padres a presentar sus solicitudes para conseguir el mismo resultado.

Las peticiones se han disparado, aseguran desde Convivencia Cívica Catalana, que ha presentado este jueves ante la Consejería de Educación, las solicitudes de esos 1.300 padres que quieren que sus hijos puedan estudiar tanto en catalán como en español en centros de Barcelona, Badalona, Hospitalet, Cornellá, Esplugas, Granollers, S. Cugat del Vallés, Tarragona, Gerona, Valls, Vic, Montgat, Sitges, Igualada, Tarrasa o Sabadell.

"Con estas solicitudes, son ya más de 1.300 las familias que han reclamado a través de la entidad una enseñanza bilingüe para sus hijos a la Consejería de Educación", dicen desde la entidad presidida por Francisco Caja que, asegura, a partir de ahora se producirá "un goteo permanente" de solicitudes de padres que quieren que sus hijos estudien en las dos lenguas.

"Apelamos al gobierno autonómico catalán una vez más a abandonar su intolerancia nacionalista y su modelo monolingüe para sustituirlo por un sistema bilingüe, que respete el derecho a decidir de los padres y la realidad bilingüe de nuestra sociedad", dicen desde Convivencia Cívica Catalana. Y es que a pesar de la sentencia, la Generalitat ha anunciado que no piensa "cambiar ni una coma" de su modelo educativo.

Educación / Inmersión lingüística
Se registran más de 1.300 solicitudes para estudiar en castellano en Cataluña
Barcelona. La Razón 7 Febrero 2014

Convivencia Cívica Catalana ha presentado hoy solicitudes de bilingüismo en unas 60 escuelas de Cataluña para acogerse al 25 % de enseñanza en castellano que el TSJC impuso en un auto conocido la pasada semana.

En un comunicado, Convivencia Cívica asegura que, desde que se conoció el citado auto, "son numerosos los padres de toda Cataluña que se han puesto en contacto con nosotros para informarse y conseguir que sus hijos puedan recibir una enseñanza bilingüe".

Las solicitudes corresponden a alumnos que cursan sus estudios en centros escolares de Barcelona, Badalona, L'Hospitalet de Llobregat, Cornellà, Esplugues, Granollers, Sant Cugat del Vallès, Tarragona, Girona, Valls, Vic, Montgat, Sitges, Igualada, Terrassa y Sabadell, asegura esta entidad.

Con estas nuevas solicitudes, son ya más de 1.300, según Convivencia Cívica, las familias que han reclamado a través de esta entidad una enseñanza bilingüe para sus hijos en el departamento de Enseñanza.

La asociacion considera que "a partir de ahora se va a producir un goteo permanente de solicitudes de padres que quieren que sus hijos puedan aprender en las dos lenguas y no unicamente en catalan".

"Apelamos al gobierno autonomico catalan una vez mas a abandonar su intolerancia nacionalista y su modelo monolingue para sustituirlo por un sistema bilingue, que respete el derecho a decidir de los padres y la realidad bilingue de nuestra sociedad", explican.

La asociación insiste que la inmersion monolingue impuesta por el gobierno catalan es discriminadora, excluyente, un sistema de fracaso y generadora de desigualdad, así contraria a la voluntad de la mayoria".

Leer más: Se registran más de 1.300 solicitudes para estudiar en castellano en Cataluña - La Razón digital http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/5400458/sociedad+educacion/se-registran-mas-de-1-300-solicitudes-para-estudiar-en-castellano-en-cataluna#Ttt1CZ5Ox2vf8gqg


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