AGLI Recortes de Prensa   Jueves 13 Febrero  2014

Gasto público
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 13 Febrero 2014

El ritmo de contracción del inmenso dispendio derivado de la complejidad y la ineficiencia de nuestra organización territorial es de una lentitud exasperante.

El gasto público total en España en 2012, primer año de la presente legislatura de mayoría absoluta del PP, fue de 493.000 millones de euros, lo que representa comparado con un PIB nacional de 1.050 billones, un 47%. Dicho de otra forma, de cada dos euros generados por el trabajo de los ciudadanos y las empresas, uno estuvo en manos de las Administraciones. De esa ingente cifra, 116.000 millones corresponden a salarios. Los ingresos fueron de 382.000 millones, es decir, el Estado gastó 111.000 millones más de los que le entraron, o bien 81.000 si detraemos los 30.000 del rescate bancario. Cuando dispongamos de los números definitivos para 2013, no se apartarán mucho de los del ejercicio anterior. Es interesante tener en mente estas cantidades a la hora de juzgar determinados planteamientos del Gobierno excesivamente triunfalistas. Hace pocos días, Mariano Rajoy señaló muy orgulloso que desde que comenzó su mandato, las reformas emprendidas en la Administración han conseguido ya un ahorro de 7.380 millones, lo que representa en términos de PIB un 0.7% y en porcentaje del déficit, un 6.75%. También anunció el jefe del Ejecutivo que a finales de 2015 el ahorro alcanzado en esta área será de 28.900 millones, lo que se traduce en un 2.75 % del PIB y un 25% del déficit. Si eso fuera verdad, el Gobierno habrá necesitado cuatro años para sanear la estructura del Estado hasta disminuir su agujero anual en una cuarta parte. Dado que no se puede ahorrar mucho más en otros capítulos como beneficios sociales, inversiones, transferencias de capital y demás, la conclusión es que el ritmo de contracción del inmenso dispendio derivado de la complejidad y la ineficiencia de nuestra organización territorial es de una lentitud exasperante. Lo que nos está diciendo Rajoy es que llegará a las próximas elecciones generales sin haber logrado poner el déficit por debajo de la cota de referencia del 3%.

No hay forma humana de que el actual equipo directivo del PP entienda que jamás equilibraremos nuestras cuentas públicas sin un amplio y profundo cambio estructural que elimine todo lo que sea inútil, aproveche las economía de escala, simplifique de una vez los procedimientos, elimine duplicidades y recentralice competencias. Lo recordaré de nuevo: no se trata de poner el pesado elefante a dieta, sino de cambiarlo por un ágil caballo. Suele afirmarse que a base de repetir una mentira, se la transforma en verdad. No pierdo la esperanza de que la reiteración infatigable de una verdad acabe con la mentira.

La deuda pública ilegítima de España
Juan Laborda www.vozpopuli.com 13 Febrero 2014

La mayoría de los análisis que se han hecho a lo largo de la actual crisis sistémica sobre la economía española, además de ser incorrectos, están cargados de una profunda ideología. Ahora nos vuelven de nuevo a mentir, no hay ningún proceso de recuperación en ciernes, ni lo habrá, mientras no se reduzca de manera drástica, bien por reestructuración o bien por extinción, nuestro volumen de deuda total.

Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder pagar, salvo que se pretenda arruinar las expectativas de vida de los españoles –ya están en ello-. Lo que empezó siendo un problema de deuda privada ha acabado contaminando definitivamente a la deuda pública. Las dinámicas de ambas están fuera de control. Bajo este escenario, quien financió la mayoría de esta deuda, el sistema bancario, es insolvente.

En este contexto diversas voces urgen identificar qué parte de nuestra deuda pública es ilegítima, cómo y por qué se ha generado. Y una vez identificada, proponer como extinguirla.

¿Qué es la deuda ilegítima?
La deuda ilegítima sería aquella deuda contraída por un gobierno, creada y utilizada contra los intereses de los ciudadanos del país. Dicha deuda entonces no tendría por qué ser pagada. Legalmente el concepto es análogo a la nulidad de los contratos firmados bajo coacción.

Técnicamente se consideraría deuda ilegítima aquella deuda emitida por las administraciones públicas cuyos fondos se destinan no a sufragar gastos operativos corrientes o de capital, sino a ser nuevamente prestados a terceros.

Sin embargo, también debería incluirse dentro del concepto de deuda ilegítima toda aquella obra pública inútil, muy extendida en nuestro país por los distintos gobiernos de turno, y aquella cuyo coste final supere con creces lo recogido y asumido por las partes en los distintos concursos públicos. Estas últimas podrían considerarse personales, debiendo responder quienes las hayan contraído -bien sea el presidente del Gobierno o de una comunidad autónoma, el alcalde de turno, el gobernador del Banco Central…- y no el Estado en su conjunto y por tanto los ciudadanos.

Auditoría de la deuda
El objetivo sería calcular la parte de la deuda generada no con la finalidad de cubrir déficits públicos no financieros. El origen de esta conducta es que el Estado pide prestado para luego, a su vez, prestar a terceros y favorecer a intereses privados espurios al margen de la ciudadanía. Se trataría de repudiar todas aquellas deudas contraídas por las administraciones públicas a espaldas a sus ciudadanos, sin su consentimiento y con fines de enriquecimiento personal o de enriquecimiento corporativo. Estas deudas en última instancia conllevan un empeoramiento de los servicios públicos y el sometimiento de la ciudadanía a una represión social y política y, en definitiva, en contra de los intereses de los propios ciudadanos.

Los cálculos realizados en nuestro país para el periodo 2008-2013 se aproximarían a los 250.000 millones. No hubiese hecho falta implementar ningún recorte en sanidad, educación, o jubilación, ni haber sometido a la población española al mayor empobrecimiento de los últimos 40 años.

Sin embargo, no se preocupen, tal auditoría no se va a hacer. Los distintos lobbies oligopolistas beneficiados de estas prácticas –bancario, eléctrico, telecomunicaciones, constructor…- han actuado en connivencia con el aparato político, y ambos tendrían mucho que perder. Además controlan la inmensa mayoría de los medios de comunicación, salvo muy honrosas excepciones.

Deuda ilegítima e inseguridad jurídica
Desde diversas voces se considera que el mero hecho de plantear una auditoría de la deuda generaría inseguridad jurídica. Todo lo contrario: la inseguridad jurídica se deriva de la confusión de lo que son intereses públicos e intereses espurios privados.

En nuestro país la mayor parte de la deuda ilegítima se deriva de un acuerdo tácito entre el Banco Central, el Tesoro público y la banca privada. Según el mismo, esta última, la banca, insolvente y zombi, se rescata con dinero de los contribuyentes –FROB, EPAs, SAREB…-, y se financia a coste cero en el BCE, con colaterales cada día de peor calidad. A cambio presta al Estado porque es la única forma de que tiene de generar beneficios en un contexto de mora en máximos (13% del total de créditos según cifras oficiales, 23% mora real) y nula actividad crediticia al sector privado.

Si realmente queremos dejar atrás lo peor de la crisis será necesario, aunque no suficiente, un proceso de reestructuración de nuestra deuda. En primer lugar, habría que reducir el tamaño del sector bancario privado acorde a la economía real y a una valoración objetiva de los activos en balances. Los agujeros deberían ser asumidos por accionistas y bonistas. A su vez, tal como ya recomienda incluso el FMI, debería realizarse una quita a familias con el fin de evitar ejecuciones masivas de hipotecas. Finalmente, una vez hecha la auditoria de la deuda pública, la definida como ilegítima no debería pagarse. Pero no se preocupen, no se hará nada de esto, les es más rentable seguir exprimiendo a la ciudadanía. ¿Hasta cuándo?

Desafío secesionista
El extraño miedo del empresario catalán
Cristina Losada Libertad Digital 13 Febrero 2014

Varias decenas de empresarios, ejecutivos y profesionales liberales residentes en Cataluña han hecho pública su posición sobre el proceso independentista. En pocas palabras: están en contra. Esto es, lamentablemente, una rara noticia. Y doble, porque tan novedoso es que unos empresarios que tienen sus negocios en Cataluña hablen del asunto con claridad como que manifiesten su rechazo a los planes separatistas de Mas y Junqueras.

Hasta el día de hoy, con la sonada excepción del presidente del Grupo Planeta, el empresariado catalán, especie mitificada pero existente, ha mantenido al respecto un cuidadoso silencio, apenas roto por declaraciones ambiguas del tipo "No contemplamos la independencia de Cataluña" o por la expresión supina y bovina de la equidistancia, como es rogarle al Gobierno de España que ofrezca algo, un pequeño regalo fiscal, cualquier chuchería, a fin de calmar las aguas; o sea, aquello de "¡Dialoguen!".

Los sesenta firmantes de la declaración "¿Cataluña sin Europa? ¡No!" presentan la peculiaridad de que son extranjeros, alemanes en su mayoría. Tal vez por ello no han interiorizado del todo las pautas de conducta que predominan entre sus colegas del lugar, que semejan guiarse por el consejo que daba el general Franco: "No se meta en política". Bajo la dictadura de Franco, meterse en política era sinónimo de estar en la oposición, y en Cataluña ahora, por no estar en la oposición, nadie con algo que perder quiere meterse en política.
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Tan es así que los promotores de la declaración se encontraron con empresarios que a pesar de su pleno acuerdo declinaron estampar su firma. "La mayoría de las empresas piensa igual, pero tienen miedo", confesó el portavoz, Albert Peters. ¿Miedo? ¿Miedo a qué, exactamente? No irán a detenerles a las tres de la mañana, la ley ampara la libertad de opinión y expresión, y no sufren tampoco la amenaza de una banda terrorista, como les sucedía a los empresarios vascos. Como mucho, tendrán que soportar los insultos tabernarios de rigor. ¿Entonces? Lo explicó Peters, cuando contó que un potencial firmante tenía miedo de que un consejero le cancelara una comida, vaya por Dios.

Cuando una sociedad permanece en sepulcral silencio, cualquiera que haga algo tan natural en democracia, tan frecuente, tan simple como pronunciarse en contra de un proyecto político adquiere visos heroicos. Irrazonablemente, sí, pero démoslo por cierto. Pues bien, nadie espera que el empresariado adopte una actitud heroica por motivos de índole moral. Pero se espera que mire por sus asuntos, es decir, por sus negocios. Eso es precisamente lo que hacen los firmantes de esta Declaración de Barcelona cuando de forma concisa, moderada, ceñida a lo suyo advierten de las consecuencias que tendría la independencia para la economía catalana. Los otros, los que callan por no perder un negocio a corto plazo, se arriesgan a perder mucho más. Lástima que no vayan a pagar el precio.

Vox, la extrema derecha y el populismo
SANTIAGO FONTENLA Minuto Digital 13 Febrero 2014

El diario ‘El País’, en un artículo firmado por Joaquín Prieto, ha equiparado a Vox con los partidos de la “extrema derecha” que crecen en Europa. No creemos que el término ‘extrema derecha’ sea fiable en absoluto a la hora de definir movimientos y opciones políticas que defienden determinados postulados -la mayoría de las veces más a la izquierda que los propios partidos de izquierda- que no gustan nada al establishment ; y mucho menos a la hora de afirmar que Vox es un partido de “extrema derecha” o populista por varios motivos:

1.- Vox no ha hecho suyas las reivindicaciones que los partidos ‘populistas’ europeos han impulsado en relación al tema inmigración en ningún caso desde su lanzamiento, manteniendo este asunto aparcado. Además, habrá que tener en cuenta que Alejo Vidal-Quadras es un político que ha hecho campaña por la entrada de Turquía en Europa, extremo éste que choca con los principios identitarios europeos que defienden partidos de éxito como el de Geert Wilders o Marine Lepen.

La identidad y la defensa de los derechos de los ciudadanos españoles y europeos en relación a la inmigración masiva, y la competencia desleal que representa, no han encontrado eco en la nueva formación que, de momento, ha sido bastante blandita a la hora de lanzar ideas fuerza.

2.- No ha mostrado opinión alguna sobre el avance del Islam en España y Europa, incluso en el caso del Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina (MGF) se echó en falta el posicionamiento del partido de Santi Abascal

3.- No es un partido ‘euroescéptico’ como lo son los grandes partidos europeos situados a la derecha de la derecha. Es un partido europeísta.

4. - No creemos que sea una formación ‘populista’. Al igual que Movimiento Ciudadano y UPyD, defiende numerosos extremos por los que los primeros no son calificados de hacer o pretender una política populista, así que, en base a sus siglas, no entenderíamos que a esta formación se la incluyera dentro de esos parámetros.

5.- Tampoco coincide con la “extrema derecha tradicional” en objetivos ni métodos.

Asistimos, desde nuestro punto de vista, al nacimiento de un partido conservador, de la llamada ‘derecha clásica’, democrático, liberal en su concepción que lidiará con aquellos que pretenden ubicarlo en la franja ideológica de la ‘extrema derecha’ para intentar desacreditarlo como opción válida.

De momento Vox está acertando en reivindicaciones como la defensa de la unidad de España, las víctimas de ETA o la ‘eliminación’ del sistema autonómico actual, pero no habría que olvidar que las cuestiones relativas a la identidad y la defensa de los derechos de los ciudadanos españoles y europeos en relación a la inmigración masiva, y la competencia desleal que representa, no han encontrado eco en la nueva formación que, de momento, ha sido bastante blandita a la hora de lanzar ideas fuerza.

Cataluña
Los 'nazis' que nos dan de comer
José García Domínguez Libertad Digital 13 Febrero 2014

Un energúmeno de la coalición nacionalista que manda en Cataluña acaba de llamar nazis a los directivos de empresas alemanas que se han manifestado públicamente contrarios a la secesión. Muy propio de nuestros energúmenos eso de escupir a la mano que les da de comer. "Un importante empresario catalán...", acostumbra a titular frecuentemente la prensa de Madrid con el respeto tan reverencial que en España suscita siempre el olor del dinero. Como si de verdad aún quedase alguien capaz de reunir esos tres atributos en una sola persona. Y es que, a estas alturas, si un empresario es importante, con toda seguridad no se trata de un catalán; y si sí es catalán, con toda seguridad no se trata de alguien importante. De hecho, los únicos empresarios catalanes que aún merecen el calificativo de importantes se apellidan Basf, Siemens, Volkswagen, Lidl o Xerox.

He ahí todo lo que queda de la legendaria burguesía catalana, más allá de apolilladas fantasías decimonónicas. Los nazis, que diría nuestro energúmeno. Al margen de eso quedan los Carulla, que son seis hermanos que hacen unas pastillas de caldo de pollo, unos cuantos medianos empresarios sin la menor relevancia y otros tantos ejecutivos ajenos a la propiedad y, en consecuencia, huérfanos de verdadero poder de decisión en las corporaciones foráneas que les dan empleo. Y para de contar. Con esos bueyes tendrán que aran los independentistas. De ahí lo muy relevante del expreso repudio alemán a la aventura de Mas. Porque los empresarios alemanes ni están locos ni permanecen sometidos a la psicología propia del franquismo sociológico que rige en Cataluña.

Por eso lo extravagante de la situación: en una población de siete millones y medio de almas sólo se atreven a disentir abiertamente de la doctrina oficial varias docenas de ciudadanos alemanes y… tres aborígenes: José Manuel Lara y los hermanos Muñoz, más conocidos en el siglo por los Estopa. Entre siete millones y medio, tres. Ni uno más. Es sabido, Cataluña se caracteriza por su muy hondo sentido democrático: nadie discrepa jamás de nada fundamental, y a quien se le ocurra hacerlo se le invita a que se largue. Aunque si los alemanes pueden, los autóctonos también. Ya iría siendo hora de que algunos ilustres apellidos de Barcelona empezaran a pensar de una vez en qué puede hacer su dinero por España. Y no al revés.

VOX y la libertad
josé maría de la cuesta y rute Estrella Digital 13 Febrero 2014

Doctor en Derecho. Catedrático Emérito de Derecho Mercantil de la U.C.M.

Al cambio en la estructura territorial del Estado que lo hará más fuerte frente a otros poderes y por ello más eficiente, VOX se propone unir la reducción de su tamaño para dejarlo proporcionado a sus funciones específicas e irrenunciables sin aceptar su ampliación a causa de unas supuestas funciones que en modo alguno le corresponden por mucho que parezcan venir justificadas a partir de las engañosas nociones de bienes públicos y servicios esenciales. Estos calificativos, que parecen sustentarse en razones objetivas y cuasi metafísicas, no son más que subterfugios destinados a encubrir bajo una respetabilidad inexistente la extensión de las potestades del Estado. Son sus servidores, por no decir usufructuarios, quienes bautizan a su arbitrio de aquel modo a ciertos bienes y a ciertos servicios. Gracias a esta arbitraria nomenclatura queda aparentemente justificada la intervención estatal en relación con dichos bienes y servicios cuando no llegan éstos incluso a quedar sustraídos del control y aprovechamiento por parte de los ciudadanos. No es dudoso que la libertad del ciudadano se amplia y vigoriza con la reducción del Estado a sus justos límites.

La libertad del ciudadano se proclama como el primero de los principios inspiradores de VOX y es sintomático que a la procura de la libertad individual siga como principio inspirador el de la unidad de la nación española, como tampoco es casual que estos principios de libertad y de unidad encuentren su desarrollo en la inequívoca apuesta por una economía de mercado, inseparable tanto de la libertad individual como de la unidad. Una y otra repugnan de toda regulación autoritaria. Y no solo por lo que ésta representa de pérdida de libertad, cosa que ya sería más que suficiente, sino también por lo que implica de pérdida económicamente hablando y además, porque toda intervención pública de la economía es ocasión segura de corrupción como los hechos nos demuestran cotidianamente. La corrupción también quiere combatirse por VOX, según expresa también explícitamente. La libertad, que no el camelo de la transparencia, es el antídoto de la corrupción.

La procura de la libertad individual siga como principio inspirador el de la unidad de la nación española
Creo que con estas pinceladas queda claro que VOX nos abre una esperanza por proponerse su actuación en el ámbito de la verdadera política de la que estamos tan necesitados como carentes. Creo igualmente que queda justificado el porqué de la esperanza con que ya en mi primer artículo saludaba a VOX.

Entiendo que los juristas que, como yo mismo, no deseen ser tenidos por meros “operadores jurídicos”, es decir, por meros leguleyos al servicio del poder, comprenderán el júbilo con que debe ser acogido quien atribuye a la política la noble función que le corresponde y que, consiguientemente, está dispuesto practicarla con nobleza, es decir sin mentira ni doblez. Alguien que entiende el derecho como cimiento firme del camino por el que puede discurrir en libertad la vida personal de cada uno en responsable cooperación con los demás miembros de la sociedad.

Al fin, pues, podemos contemplar esperanzados la afirmación de un partido que tiene entre sus objetivos fundamentales la preservación y el fomento de la libertad y, por consiguiente, el firme apoyo y la no menos firme tendencia a la afirmación de los verdaderos derechos del hombre, que, dicho sea de paso, son los que marcan precisamente los linderos o limites del poder. También los derechos que delimitan el marco jurídico del mercado que son elementos indispensables de la seguridad jurídica, presupuesto de libertad.

Podemos contemplar la afirmación de un partido que tiene entre sus objetivos fundamentales la preservación y la libertad
Por mi parte comprendo que a un partido que responde a esa finalidad se le considere de derechas porque, en efecto, la izquierda, toda izquierda sin excepción alguna y desde sus orígenes históricos, significa y representa la negación de la libertad y de los derechos humanos en provecho del Estado. Sus embelecos relativos a las libertades no significan más que adormidera, verdadero opio del pueblo favorecedor de su adormecimiento a fin de lograr su integración en rebaño de fácil pastoreo. Hora es ya de proclamar que la izquierda, toda izquierda, aborrece la libertad de la persona y por eso sus formas políticas son siempre necesariamente totalitarias.

Toda izquierda, aborrece la libertad de la persona y por eso sus formas políticas son siempre necesariamente totalitarias
La aversión a la libertad se propaga en la medida en que ello conlleva la disolución de la responsabilidad personal. Dado que la responsabilidad implica sin duda un riesgo, su dilución puede tomarse curiosamente por una liberación. Pero la liberación de ese riesgo conlleva la sumisión a cadenas mucho más fuertes, más odiosas y de más difícil destrucción que el compromiso de la propia persona con su desarrollo y su crecimiento en el seno de una sociedad bien definida. A la persona capaz de elegir bajo su responsabilidad en todos sus aspectos o dimensiones que le son vitales se refiere, pues, VOX al que no puedo sino saludar con el doble entusiasmo derivado de mi pasión por la libertad y de mi condición de jurista que solo se puede concebir fundada en la libertad.

El Año de las Plataformas, elija la suya
oti rodríguez marchante ABC Cataluña 13 Febrero 2014

Estos empresarios alemanes han creado una plataforma en este año que será el Año de las Plataformas, y el que no se suba a una se convertirá en un triste ciudadano sin plataforma debajo;

A saber lo que les habrá costado a ese más de medio centenar de personas conseguir ese título de "empresario catalán", que no hay nobleza equiparable actualmente en el mundo, para quedar finalmente señalados por el dedo de Joan Tardá, uno de los cerebros de ERC, y por Isabel Vallet, diputada de la CUP y letrada (o sea, el "y" separado). Estos empresarios alemanes han creado una plataforma en este año que será el Año de las Plataformas, y el que no se suba a una se convertirá en un triste ciudadano sin plataforma debajo; una plataforma, ésta de los empresarios alemanes, que lleva un nombre que animaría a cualquiera a subirse a ella: ¿Cataluña sin Europa? ¡No!..., incluso cualquier progre de chapa y pancarta podría suscribir esta consigna con estructura lingüística y mental de los años sesenta, aunque no por ello se iba a convertir así como así en empresario alemán.

En realidad, la plataforma derriba por completo las ansias del separatismo catalán, pues les avisa con ese vozarrón del idioma alemán cuando sujeta una idea de que la independencia les proporcionaría muy poca, por no decir ninguna, independencia, al menos económica, laboral, empresarial, social... Pero lo interesante no es lo que ha dicho ese solomillo de la nobleza que es hoy el empresario alemán, sino la respuesta que ha recibido por los personajes claves del presente y del futuro de la Cataluña impresionante y con pectorales como paelleras; el señor Joan Tardá, célebre por la finura de su pensamiento, les ha acusado de enriquecerse gracias al nazismo, y la señora Isabel Vallet, que tiene acreditada la exquisitez de sus modales, ha respondido con un elegante: "nos la trae floja lo que digan los empresarios alemanes". Y en este Año de las Plataformas y a la búsqueda de una a la que subirse, aquí tenemos dos, la de "Cataluña sin Europa, No" y la de "Nos la trae floja lo que digan los empresarios alemanes". La verdad es que no va a ser nada fácil elegir entre ellas, especialmente si eres tonto del todo, algo que, al parecer, no le ocurre a un porcentaje altísimo del electorado, y muy especialmente al de CiU, que algo sabe de la nobleza del empresario y que puede acabar jugando a los chinos sobre una plataforma tal colgada como una de esas petrolíferas en medio del océano.

Cataluña ante el desafío secesionista
Los empresarios alemanes: 'Nuestros trabajadores y clientes son catalanes, tocan a su propia gente'
El portavoz de la plataforma '¿Cataluña fuera de Europa? No', Alber Peters, responde a los comentarios de ERC
Redacción www.lavozlibre.com 13 Febrero 2014

Madrid.- El portavoz de la plataforma '¿Cataluña fuera de Europa? No', Albert Peters, ha respondido tajantemente a las declaraciones de ERC tachando de "nazis" a los empresarios alemanes que firmaban un documento por el cual avisaban de las nefastas consecuencias de una posible separación de Cataluña. "Nuestros trabajadores son catalanes, nuestros clientes son en gran parte, son catalanes, por lo que están tocando a su propia gente", decía Peters en una breve entrevista en el programa 'Es la tarde de Dieter' de EsRadio, presentado por Dieter Brandau.

"Me faltan las palabras para contestar a un comentario como éste. Yo creo que un comentario como éste habla por sí mismo. Si a la gente, a los gobiernos, les gustan nuestras inversiones, también tienen que aceptar que tengamos a veces unas opiniones que no les gusten", decía Peters al comienzo de la entrevista sobre las palabras de ERC por las que considerado "penoso" que "directivos de empresas alemanas enriquecidas gracias al nazismo critiquen al nacionalismo catalán".

"¿Qué opinión de un proceso democrático tiene esta gente si dice esos comentarios? Ninguna", decía muy enfadado Peters en conversación telefónica. "Es una iniciativa a favor de Cataluña, nuestros trabajadores son catalanes, nuestros clientes, en gran parte, son catalanes. Con ese comentario está tocando a su propia gente", decía tajante el portavoz de los empresarios alemanes firmantes del documento.

"Tenemos mucha gente que comparte esta preocupación nuestra por Cataluña y Cataluña son los catalanes. No son los políticos. No hablamos de 64 diputados o de 80 ni de los 400 de Madrid. Hablamos de los 7.500.000 catalanes que están aquí", explicaba muy enfadado.

Albert Peters aseguraba que "la mayoría de empresas alemanas en España tienen su sede en Cataluña porque estamos muy felices aquí". Haciendo vida plena en Cataluña, muchos de los inversores, dice Peters, "llevan 40 ó 45 años viviendo aquí y creo que tienen derecho a expresarse". "Viven aquí, van a morir a aquí, pagan sus impuestos por supuesto aquí, tienen sus hijos aquí... así que ¿qué derecho tienen a decir eso de ellos?", continuaba.

Tras reiterar que confían en que finalmente la hipotética independencia no llegue nunca a producirse porque lo que quieren "es una región fuerte dentro de Europa", Albert Peters llamaba al diálogo entre Rajoy y Artur Mas. "¿Comportándose como dos niños que están jugando? Eso no puede ser. Tienen que dialogar porque el precio lo van a pagar los ciudadanos. Los dos tienen una responsabilidad que estoy convencido que los dos, Artur Mas y el presidente Mariano Rajoy, van a cumplir con esta responsabilidad", sentenciaba.

Además, Albert Peters recordaba el caso de Serbia, que pidió en 1996 la entrada en la Unión Europea y ha empezado a negociar en enero de 2014. "Las inversiones necesitan seguridad", insistía y preguntaba, para dejar clara su postura haciendo una comparación, si "usted, como ciudadano, ¿se comparía una casa en una zona insegura, en una zona de terremotos?".

Roca: 'El Estado autonómico, agotado'
LUIS MARÍA ANSON El Mundo 13 Febrero 2014

CUANDO escribí y publiqué por primera vez hace ya siete años, la frase atroz -«el régimen está agotado»- pareció a algunos más una provocación que una realidad. Ahora se ha generalizado la conciencia de que o se hace una reforma ordenada de la Constitución desde dentro o nos la harán revolucionariamente desde fuera.

Miguel Roca, uno de los padres de la Carta Magna española, acaba de declarar con rotundidad y sin veladuras: «El Estado de las Autonomías está agotado». Políticos, periodistas, empresarios, financieros, militares, eclesiásticos y, sobre todo, el pueblo español, hicimos a la muerte del dictador Franco una operación que causó asombro en el mundo: pasar de una dictadura de 40 años, ungida por Hitler y Mussolini, a una democracia pluralista plena sin traumas ni violencias. La política permanente de Don Juan III de Borbón desde su exilio en Estoril, propugnando como objetivo sustancial de la Monarquía parlamentaria la devolución al pueblo español de la soberanía nacional secuestrada por el Ejército vencedor de la guerra incivil, fue continuada por Don Juan Carlos I, cristalizándose así el éxito de la Transición.

No se ha sabido transmitir ese éxito a las nuevas generaciones y hoy, de 45 años hacia abajo, el 70% de la juventud permanece indiferente ante el sistema; el 30% está indignado; el 100%, asqueado.

No solo para evitar el choque de trenes entre Cataluña y el resto de España, sino para que las nuevas generaciones se incorporen al régimen, es imprescindible abordar la reforma constitucional. La memez aquella del café para todos, a la que se sumó Suárez alentado por Fernando Abril y Clavero Arévalo, exige una corrección prudente, así como el reconocimiento de la singularidad de Cataluña y su tratamiento fiscal.

Lo importante, en todo caso, es poner los pies en esa realidad cada vez más evidente de que el régimen está agotado y de que resulta necesario no perder más tiempo, emprendiendo, con el mayor consenso posible, la reforma de la Constitución. El primer paso es, de acuerdo con el Rey, el pacto de Estado, el entendimiento entre el PP y el PSOE, entre el centro derecha y el centro izquierda, que en eso consistió el espíritu de la Transición.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

Insta a la Fiscalía a iniciar una investigación en torno a la tutela judicial efectiva
COVITE denuncia graves irregularidades en sumarios de atentados terroristas
Redacción.   latribunadelpaisvasco.com 13 Febrero 2014

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha detectado graves irregularidades en la tutela judicial de casos de asesinato en los que se ha omitido el trámite de ofrecimiento de acciones a las víctimas de atentados terroristas, una omisión que vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva y conlleva la nulidad de las actuaciones judiciales.

La legislación establece que la administración de Justicia, cuando inicia una investigación judicial derivada de un asesinato o atentado terrorista, debe informar al perjudicado o a sus familiares de los derechos que le corresponden. También está obligada a advertir del inicio de los trabajos judiciales para que el afectado o afectados puedan personarse en la causa o ejercitar sus acciones.

Pese a todo ello, COVITE ha podido constatar que en un buen número de causas judiciales que giran en torno a tentados terroristas la administración de Justicia ha omitido este trámite, que deriva del artículo 24.1 de la Constitución y que se materializa en los artículos 109 y 110 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

El Colectivo vasco ha remitido un escrito al Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, en el que le insta a iniciar una investigación y a informar de todos aquellos asuntos y sumarios en los que se ha omitido el ofrecimiento de acciones a las víctimas del terrorismo.
COVITE, en este sentido, hace un llamamiento a todos los damnificados por el terrorismo que crean que no han sido informados de este trámite esencial. Del mismo modo, les pide que se pongan en contacto con la asociación vasca, donde serán informados de las acciones que pueden llevar a cabo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Unidad democrática frente a ETA

Adolfo Lefort www.elsemanaldigital.com 13 Febrero 2014

Vivimos tiempos de alta tensión en torno a algunos movimientos políticos que acompañan y buscan el fin definitivo de ETA. Ellos continúan manipulando las palabras, como han hecho siempre, para conseguir sus objetivos: hablan del "conflicto", del "proceso", de" paz estable y duradera". Y, preguntan " ¿para cuándo el desarme de los Estados español y francés?". Continúan planteando que están en una guerra que no les ha declarado ni el Estado español ni el francés. Se han limitado a cumplir con sus obligaciones de luchar contra la delincuencia etarra y contra sus asesinatos.

Lo etarras hacen público su último comunicado coincidiendo con el décimo primer aniversario del asesinato de Joseba Pagazaurtundúa, y dos días después del décimo octavo aniversario del asesinato de Fernando Mújica. En este comunicado tampoco piden perdón, ni anuncian su disolución y desarme, pero generan debates y escisiones entre parte de las víctimas. Aquellos que apuestan por un final sin condiciones ni conversaciones de ningún tipo se niegan en rotundo a recibir propuestas que abran el camino a cualquier forma de diálogo. Su mera sospecha de que el Gobierno o el Partido Popular pudieran aceptar una rebaja en los planteamientos ha llevado a una fractura en el partido y a críticas inmisericordes.

Desde su punto de vista les asiste la razón, pero tanto el Gobierno como el Partido Popular han reiterado que la única negociación posible es la desaparición de la banda. Otra cosa es que los populares en el País Vasco no quieran convertirse en una fuerza residual y ajena a lo que está ocurriendo. Para defender sus posiciones tienen que estar presentes en la vida política vasca.

El PNV sigue aplicando la tesis del árbol y las nueces. Ahora, sin violencia, creen que pueden recoger más nueces a costa de los que han estado tantos años moviendo el árbol, pero la realidad política dice que han perdido Guipúzcoa. Y, el PSE pide consenso y discreción, o sea sensatez y tacto; y aboga por cambiar la política penitenciaria para promover la reinserción de los presos dispuestos a recorrer el camino individualmente.

Parece lógico que haya tensión.

Artur Mas, el Magnánimo

José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital 13 Febrero 2014

Las obsesiones nacionalistas siempre encuentran su propio punto de ruptura, toda nación cultural es una comunidad imaginada, un compendio de quimeras más o menos plausibles, algunos episodios históricos deformados y otros tantos olvidados para evitar momentos más que bochornosos o, incluso, incómodos para las “necesidades” actuales de los incansables constructores de la “nación”.

En el caso catalán, el nacionalismo se topa con el Valle de Arán, comarca que, siguiendo los preceptos dogmáticos del oficialismo nacionalista, podría considerarse una nación tan arraigada como cualquier otra, con un idioma, historia y cultura “propias”, y un marcado sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Este “hecho diferencial” y esta conciencia de identidad de los araneses choca con un extemporáneo y peligrosísimo concepto político manejado por los próceres nacionalistas: considerar como “nación” adscriptiva y, digamos, extensa, cualquier territorio en la órbita de un recurso académico denominado “continuum lingüístico” y reconvertirlo en frontera político/administrativa (justificación similar que también utilizó el Tercer Reich en su política expansionista).

Considerar como perteneciente a un “pueblo” (catalán en este caso) de manera imperativa, es relegar al ciudadano a una posición heterónoma respecto a su capacidad de decidir quién es, cómo se siente y lo que es más preocupante, su propia soberanía y responsabilidad política, este tipo de planteamientos deriva en relacionar capacidad política con el nivel de “pureza” cultural de los habitantes o la creación de una estructura política implícita que jerarquiza la legitimidad participativa en la arena sociopolítica –cercana o pública- en función a una supuesta “autenticidad” identitaria (cosa que ya ocurre en la política de lo próximo).

Antes de continuar con la exposición, y a sabiendas de que algún oteador independentista –a modo de corsario cibernético- se lance a la yugular de este argumento, permítaseme una aclaración, la diferencia entre la propuesta nacionalista y la realidad de una comunidad democráticamente determinada y plural como la española se encuentra en que la primera se basa en consideraciones románticas politizadas y en determinismos histórico-culturalistas dónde el individuo carece de importancia, y el segundo es un proceso constituyente basado en un modelo democrático inclusivo que asume como propia la diversidad, diversidad sustentada en las libertades y derechos individuales (democracia perfectible y, por tanto, adaptativa).

Pues bien, el “escollo” aranés al monolítico y asfixiante discurso nacionalista hace emerger al centralista en potencia que lleva dentro cualquier nacionalista cultural, el video en el que Pilar Rahola se enfrenta dialécticamente a un ciudadano del Valle de Arán es sintomático del verdadero espíritu de quién se erige en defensor y portavoz del “pueblo catalán”, quizás por ello, y para no aparecer como unos jacobinos irredentos, el presidente de la Generalitat ha tenido a bien “conceder” graciosamente a los araneses el “derecho a decidir”, eso sí, después de que Cataluña sea independiente.

Como vemos, lo único importante, el único objetivo político de Artur Mas es alcanzar la independencia y después ya se verá qué pasa con Cataluña, con los catalanes y con los araneses. Cabría preguntar al President, tal y como ha hecho el ministro Margallo al republicano Joan Tardá, si aceptaría el “derecho a decidir” a Tarragona… y a los tarraconenses.

Siguiendo el hilo de la comunidad imaginada, ¿no podríamos retrotraer históricamente, por ejemplo, la identidad tarraconense a la capitalidad de la Hispania Citerior?, ¿o por la capitalidad del Imperio Romano durante la residencia de Augusto en la Imperial Tarraco?, ¿o por la peculiar variedad dialectal del catalán tarraconense (¡por no recordar la del valle del Ebro!) o por tener una mayoría de ciudadanos con la lengua española como lengua propia?, ¿y por qué no hacer este ejercicio con cualquier otra de las comarcas catalanas?

No quiero finalizar esta reflexión sin detenerme en uno de los rasgos que caracterizan al nacionalismo catalán, me refiero a un europeísmo instrumental, a una concepción del proyecto europeo como una herramienta (más) para poder alcanzar su objetivo final, un europeísmo de visión táctica y cortoplacista.

Tenemos a un Artur Mas, erigido en una caricatura del Presidente Wilson y guiado por la “autodeterminación de los pueblos” de Europa, cuya aplicación derivaría en una inoperante Europa más parecida al caleidoscópico Sacro Imperio Romano Germánico que a una Europa de los ciudadanos cuyos derechos no están sujetos a la territorialidad o al recurso de argumentos histórico/culturales/etnicistas.

Una maniobra perversa para las nuevas generaciones

 latribunadelpaisvasco.com 13 Febrero 2014

Laura Martín. Vicepresidenta de COVITE y viuda de Juan Carlos García Goena, asesinado por los GAL en 1987

Las instituciones vascas incluyeron el testimonio de las víctimas del terrorismo en las aulas con el objetivo de crear “empatía” hacia un colectivo que durante años sufrió en la oscuridad al ver como el nacionalismo, el radical y el democrático, las condenaba a la invisibilidad. Hoy los damnificados por el horror de organizaciones como ETA o los GAL hemos desayunado con periódicos que explican que el plan de paz del Gobierno vasco incluirá el testimonio de víctimas de abusos policiales en su programa “Víctimas educadoras”.

La consejera vasca de Educación lo explicó así: “Aquí no se establece una distinción entre víctimas de uno u otro tipo”. Es decir, el Gobierno vasco equiparará a quienes fueron perseguidos de forma sistemática por organizaciones terroristas que ejercieron el asesinato selectivo y a quienes sufrieron abusos puntuales por parte de las Fuerzas de Seguridad. ¿En qué deriva esto? En que se manipulará la percepción de los jóvenes vascos. Se les propondrá una realidad enmarcada en la teoría del conflicto, ésa que narra que ETA y el Estado se enfrentaron en una guerra abierta.

Escribo estas líneas como viuda de Juan Carlos, asesinado por los GAL. Escribo como víctima de un Gobierno nacional que ejerció el terrorismo de Estado en un momento de su historia. Tanto las víctimas de ETA, cuya actividad es la característica diferencial de Euskadi, como las víctimas de los GAL y de otras agrupaciones terroristas pertenecen a una realidad muy distinta a la de los abusos policiales. Equiparar ambas realidades es inmoral, difumina el terrorismo en un mar de supuestos agentes violentos, desliza que las Fuerzas de Seguridad practicaron la violencia de forma sistemática y hace un flaco favor a las nuevas generaciones. La finalidad del terrorismo es el uso sistemático del terror, es subvertir el orden constitucional y alterar gravemente la paz pública. Esto no tiene nada que ver con los abusos policiales.

El objetivo de los relatos de víctimas en las aulas debería ser el de la deslegitimación del terrorismo para sensibilizar a los jóvenes, para trasladarles que no se pueden imponer ideas con violencia. Ahora se les invita a “elegir” a qué víctimas quieren escuchar. Es una maniobra perversa. ¿Qué colegio de un pueblo controlado por la izquierda radical se va a atrever a llevar a una víctima de ETA?

Si en un principio el testimonio de las víctimas fue incluido en las aulas para generar empatía hacia el colectivo, la inclusión del testimonio de víctimas de abusos policiales en ese mismo programa educativo terminará por generar resentimiento hacia una institución cuyos miembros dieron la vida por defender a la gente de bien: las Fuerzas de Seguridad.


El simposio histórico España contra Cataluña
Ramón Tamames www.republica.com 13 Febrero 2014

Como veo que los temas de Cataluña están interesando a algunos lectores de Republica.com, traigo en el día de hoy a colación una referencia al simposio organizado por el Centro de Historia Contemporánea de Cataluña -que depende del Departamento de Presidencia de la Generalidad-, celebrado los días 12, 13 y 14 de diciembre de 2013 bajo el elocuente título España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014).

En la primera circular del programa de las jornadas del simposio, se estableció que su objetivo consistiría en analizar, de forma transversal, la acción política “casi siempre represiva” del Estado español hacia Cataluña. De modo que los ponentes entrarían en el análisis de las “condiciones de opresión nacional que ha sufrido el pueblo catalán a lo largo de tres siglos”. Así, en vez de preguntarse sobre la naturaleza de Cataluña dentro de España (como decía Pierre Vilar), se partió de la rotunda premisa de la opresión de España contra Cataluña, precisamente durante los tres siglos en que Cataluña progresó con mayor rapidez, poniéndose al frente en renta y riqueza de toda España, tanto con Felipe V, como con sus sucesores Fernando VI y Carlos III, como en el proteccionista siglo XIX, como con la Dictadura de Primo de Rivera y ulteriormente la de Franco.

En línea con la citada rotundidad del simposio, éste se dividió en cuatro bloques temáticos. El primero, sobre la represión institucional, política y administrativa; el segundo, acerca de la represión económica y social; el tercero, relacionado con la represión cultural y lingüística; y el cuarto y último sobre el exilio.

Las conferencias las dictaron profesores de Historia y de Economía de las Universidades catalanas y se abrió en la sede del Institut d’Estudis Catalans (IEC), con una lección del director de la sección de Historia del IEC, el ex socialista Jaume Sobrequés. Quien a todas luces -según observadores en el acto- no quiso defraudar1, empezando por atribuirse -con toda naturalidad e incluso desfachatez-la responsabilidad en la elección del título del simposio, escogido “para entusiasmar”, como el propio ponente indicó al referirse al revuelo mediático ocasionado: «La firmeza de mis convicciones patrióticas, mi compromiso con el proceso democrático de nuestro pueblo… Todo eso me ha inmunizado hasta provocarme indiferencia ante los insultos y las acometidas recibidas. La semilla no ha caído en tierra estéril».

En las imputaciones olimpicoides de Sobrequés se echó de menos a Josep Tarradellas, por aquello que dijo de que «en política puede hacerse de todo menos el ridículo». Como también pudo evocarse a Agustí Calvet Graziel en su frase de «plantear el problema de Cataluña en un plano exclusivo de nacionalismo, como una lucha de dos nacionalidades del mismo grado, una opresora y otra oprimida, es meterse en un callejón sin salida». Desgraciadamente ni Tarradellas, ni Graziel -ni tampoco Vicens Vives o Pierre Vilar-, brillaron entre las referencias de un Sobrequés con abono permanente a la teoría de la conspiración2.

Tras tan señalada intervención inaugural, llegó la de Francesc Homs, portavoz del Govern y consejero de Presidencia. Departamento del que dependió la organización del simposio, y que seguramente por las palabras escuchadas en la inauguración, quiso salvar algo de su responsabilidad en el encuentro, al manifestar que «no buscamos imponer nada»; dicho en tono que quería ser conciliador. En la puerta del IEC, sin embargo, algunas decenas de personas protestaban conjuntamente, con banderas de España y Cataluña.

Homs dio paso al historiador más prestigioso de las jornadas, el catedrático Josep Fontana, que centró su relato en las diferencias sobre la evolución social, política y económica de Cataluña con respecto a otras zonas de España. Fontana recordó que tras la Guerra de Sucesión y la caída de Barcelona en 1714, Felipe V abolió las instituciones catalanas, algo completamente cierto. Entre otras cosas, porque Cataluña que le acogió con entusiasmo en 1701, renegó de él en 1705. Y además, no se dijo así, no discriminó a Cataluña, pues a ella se aplicó la misma vara que a Aragón y Valencia, con la regulación que ya tenía toda España salvo el País Vasco y Navarra. Sencillamente, porque Felipe V era un Borbón absolutista, que intentaba copiar el modelo francés de Luis XIV, de modo que frente al régimen confederal y de compartimentación económica del país en tiempos de los Austrias, el centralismo borbónico podía interpretarse como una efectiva modernización; lo que luego se traduciría en un progreso económico más que evidente.

Fontana entró después en una verdadera ucronía al afirmar que la sociedad catalana, a principios del siglo XVIII, «parecía encaminarse hacia una forma de evolución parecida a las que seguían Holanda o Inglaterra, asociando un proceso gradual de democratización al desarrollo de una economía capitalista»; ignorando por entero la realidad de los hechos, como supo constatar Pierre Vilar en su obra “Cataluña en la España moderna”3, en la que se plantea que el verdadero progreso de Cataluña durante todo el siglo XVIII fue resultado de las reformas borbónicas; entre ellas, la integración del mercado español y la liberalización total del comercio peninsular con el Imperio español americano y del Pacífico.

En cuanto a los últimos años, Fontana consideró que la manifestación de la Diada de 2010 fue una acción contra los recortes del Estatuto, como dentro de un nuevo proceso de recentralización que sigue avanzando imparablemente… «Veo que aún se opta por nuestra asimilación forzada, nuestra reducción a una provincia más de Castilla», añadió Fontana. Como si actualmente existiera Castilla; cuando esa Corona hoy está repartida entre nueve CC.AA., que hace tiempo -salvo Castilla y León y Castilla-La Mancha- hasta se han olvidado de lo que era la Corona de Castilla. Como tampoco es Madrid la que decide, ya que es el Gobierno de la Nación, en el que nunca han faltado ministros catalanes. Un gobierno que cuando interesaba, y siempre a cambio de algo, se apoyó por Jordi Pujol, Maragall, el Tripartito e incluso Mas en sus comienzos como Presidente de la Generalidad.

La sesión de la tarde del primer día de simposio -sólo nos ocupamos, por razones de espacio, de la primera jornada- se centró en la «represión económica y social» contra Cataluña, a cargo de Francesc Cabana, cuñado del Molt Honorable Jordi Pujol, quien se dignó asistir a la conferencia. En su ponencia, Cabana citó el franquismo, para sostener que la dictadura intentó destruir la industria catalana con más presión fiscal. «¿Lo han escuchado alguna vez? Todavía dura», afirmó el conferenciante, quien juzgó como «un desastre» que la Administración se asentase en Madrid; a la que calificó como «la capital europea peor comunicada» hasta que funcionaron las líneas aéreas, con la siguiente pintoresca apostilla: «¿Qué era Madrid?: Un hogar de funcionarios hasta hace realmente poco. ¡He llegado a ver un rebaño de cabras al lado de la Cibeles! Tuvo que ser hacia 1960 o 1961».

A lo que el distinguido comentarista se refirió, sin duda, y con gran ignorancia efectiva o simulada por su parte, es al hecho de que, desde hace ya más de dos décadas, se ha recuperado en Madrid -sin más pretensiones que evocar un pasado agropecuario con sus tradiciones- la trayectoria, una vez al año, de los rebaños de La Mesta, que pasaban por las grandes cañadas que atravesaban la Villa del oso y el madroño. Entre ellas, la de la Castellana, que dio lugar al grande y anchuroso eje Norte-Sur de la ciudad, y la Galiana, que discurría en parte por lo que es hoy la calle de Alcalá. Por eso, lo que el distinguido historiador pudo ver, no fueron tanto cabras como ovejas que en el pasado haría la trashumancia, que también tuvo algunas manifestaciones en la propia Cataluña.

Todo lo expuesto hasta aquí, es lo que dio de sí el célebre simposio en su primera jornada, sin duda, la más representativa. Y serán los lectores los que puedan juzgar semejantes conferencias, cuyo juicio no voy a hacer aquí y ahora, pues me lo reservo para el libro “¿Adónde vas, Cataluña?”, que actualmente tengo en el telar.

Y como siempre, el autor queda a disposición de los lectores de Republica.com en castecien@bitmailer.net

1 Angels Piñol, “La Generalitat organiza un simposio titulado “España contra Cataluña”, El País, 7.VI.2013.

2 Sergi Doria, “Una Historia en blanco y negro”, ABC, 13.XII.2013.

3 Pierre Vilar, Cataluña en la España moderna: investigaciones sobre los fundamentos económicos de las estructuras nacionales, Crítica, Barcelona, 1978.

España / El desafío independentista
Los empresarios extranjeros que critican la independencia invierten 3.077 millones
El 15 por ciento de las 5.602 sociedades establecidas en Cataluña son alemanas
Mas ningunea al empresariado y asegura que su opinión «es tan respetable como la de millones de personas»
C. Castro. La Razón 13 Febrero 2014

Sin el euro como moneda oficial, el fin de la financiación a través del Banco Central Europeo, por no hablar de que dejaría de existir la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales. Éstas son algunas de las «nefastas consecuencias» que conllevaría la independencia de Cataluña y la posterior salida de la UE, según los empresarios extranjeros afincados en esta comunidad. Pero a la inestabilidad política habría que sumar una cifra que podría hacer temblar los cimientos de la economía catalana: la pérdida de 3.077,28 millones de euros de inversión directa extranjera que tuvo Cataluña en 2012, según datos recogidos por la propia Generalitat. Y es que los empresarios extranjeros, que hasta ahora se habían mantenido al margen del proceso soberanista intentando no elevar el tono y no contribuir a empeorar la situación económica, el martes alzaron su voz contra el proceso independentista de Mas.

Porque el manifiesto presentado el martes por Albert Peters y secundado por 60 empresarios extranjeros en Cataluña, la mayoría de ellos alemanes, no sólo afectaría a los firmantes –del que se desvinculó ayer la multinacional Basf, alegando que lo suscribió a título personal el máximo responsable de la compañía al sur de Europa–, también lo haría, en mayor o menor medida, a las 5.602 empresas establecidas en Cataluña, de las que 885 (el 15,8 por ciento del total) son alemanas. Y es que en uno de los últimos informes de «Invest in Catalonia», publicado por la Agencia por la Competitividad de la Empresa de la Generalitat, se afirma que «Cataluña es un lugar para la inversión extranjera en tanto que el 38,9 por ciento de compañías que están en España están ubicadas en Cataluña». Hasta el punto de que el 79,76 por ciento de las compañías japonesas; del 69,56 de las de Hong Kong; del 64,05 por ciento de las italianas; del 63,95 por ciento de las norteamericanas o del 59,03 de las compañías francesas que operan en España lo hacen en Cataluña.

Consciente de la importancia de la inversión extranjera en su comunidad, el president de la Generalitat quiso desvincular ayer el proceso soberanista de la actividad económica en su comparecencia en el Parlament. «La economía catalana es la que está más en marcha, desde el punto de vista de la internacionalización, del sur de Europa; no se pueden mezclar las cosas como se está mezclando de forma interesada», aseguró Mas, que explicó que en las primeras semanas de 2014, las empresas alemanas han anunciado inversiones por valor de 131 millones de euros. Sin poner en duda esa cifra, lo cierto es que los números que difunde la Generalitat en este apartado no llevan a pensar en que la inversión extranjera esté creciendo. Todo lo contrario. En los dos últimos ejercicios, la inversión directa proveniente del extranjero ha caído: en 2010, la cifra total fue de 5.405,30 millones de euros, mientras que un año después descendió hasta los 3.612,04 millones de euros. Y si nos remontamos hasta el año 2004, cuando España se encontraba en pleno apogeo económico y aún quedaban varios años hasta que comenzaran a notarse las consecuencias de la crisis económica, los extranjeros invirtieron un 32,62 por ciento más que en 2012. De hecho, las últimas cifras de las que hay constancia apenas superan los datos del año 2003, cuando la inversión extranjera en Cataluña se situó en 2.738,52 millones de euros.

La respuesta de Mas
En la sesión de control en el Parlament, Artur Mas no sólo respondió a los empresarios extranjeros defendiendo que Cataluña es una economía «en marcha» y «atractiva» para las empresas internacionales. Pero también tuvo palabras para Juan Rosell, presidente de la CEOE, que advirtió el martes de que «sería un destrozo importante de las relaciones humanas con España y, por supuesto y de una manera mucho más importante, económicas». «Convendrá conmigo que tan respetables son estas opiniones como las de millones de personas con nombres y apellidos que quieren ir a votar, y muchas de ellas quieren que Cataluña tenga un Estado (...) ¿O es que aquí hay una categoría de respeto a la opinión de las personas en función de si están más bien posicionadas socialmente o no?», se preguntó el president.

De momento, Artur Mas no parece estar dispuesto a renunciar a su viaje a la independencia. Pero de sus palabras de ayer se desprende que tiene muy presente al sector económico, al menos al extranjero, al que ni mucho menos quiere tener en contra, sabedor de que puede ser un factor muy a tener en cuenta por los ciudadanos a la hora de valorar su órdago separatista. De su relación con el sector empresarial foráneo dependen, por ejemplo, 2.602,94 millones de euros de inversión productiva y otros 474,34 millones de inversión financiera. Pero además quedarían en cuestión, no sólo los lazos comerciales con algunas regiones industriales de Europa «cuando la crisis parece estar acabando», tal y como denunció el martes la plataforma «Cataluña sin Europa, no», sino también el 38,61 por ciento de inversión industrial que aportan los empresarios extranjeros, 1.188,16 millones de euros.

Sobre la posibilidad de una Cataluña independiente se mostró tajante ayer Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell. En un momento en el que a los empresarios se les pregunta sin tapujos sobre su posición en el debate del referéndum, Oliú recalcó que la compañía estaba «por encima de la situación política» y lo único que quería era dar servicio a sus clientes, «estén en Cataluña, Madrid o Florida». Eso sí, a la hora de organizar su estrategia para los próximos tres años recalcó que no habían preparado un plan B, ya que considera que la probabilidad de este escenario separatista es muy baja, informa C. Maza.

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