AGLI Recortes de Prensa   Domingo 16 Febrero  2014

El ariete judicial del separatismo
EDITORIAL Libertad Digital 16 Febrero 2014

El manifiesto suscrito por una treintena de jueces catalanes en defensa de la independencia de Cataluña es sólo la última consecuencia visible de la politización sistémica de la Justicia en nuestro país. En abierta rebeldía constitucional, estos magistrados catalanes han decidido sumarse a la ofensiva separatista que busca destruir la esencia de la nación española, en cuya indivisibilidad se fundamenta la propia Carta Magna según reza su artículo 2. La actitud de los magistrados abajofirmantes, algunos de ellos bien caracterizados en el pasado por su proximidad a las tesis separatistas, los descalifica para ejercer sus responsabilidades jurisdiccionales, dimanantes precisamente del ordenamiento jurídico que buscan destruir aunque disimulen la gravedad de este hecho con disquisiciones en torno a un inexistente derecho a decidir como las que contiene el texto suscrito.

Pero estos jueces catalanes embarcados en la operación separatista impulsada por el gobierno regional catalán no son, por desgracia, una excepción en el tono general que impera en nuestra Justicia. El propio Tribunal Constitucional, en teoría el máximo garante de nuestra Carta Magna, no se caracteriza precisamente por su defensa clara de los principios y mandatos que dan sentido a nuestra Constitución. Su interpretación asombrosamente laxa del Estatuto de Cataluña, que dinamita la igualdad de todos los españoles y la necesaria solidaridad entre los territorios de la nación española, no ha sido una excepción, sino la base desde la cual alfombrar jurídicamente una operación de hondo calado que busca otorgar carta de naturaleza a la secesión de una parte de España a espaldas del único sujeto de la soberanía reconocido en nuestra principal Ley, que no es otro que el pueblo español en su conjunto. La tesis defendida por Adela Asúa, magistrada nacionalista encumbrada nada menos que a la vicepresidencia de nuestro tribunal de garantías, en rechazo del recurso interpuesto por el Gobierno de España contra la pretendida consulta separatista, es otro jalón en la vergonzosa trayectoria de un órgano dedicado a bendecir los enjuagues de la clase política en lugar de poner coto a sus desmanes haciendo cumplir a rajatabla la Constitución.

Los incumplimientos de Mariano Rajoy desde su llegada al poder son clamorosos, como ha quedado suficientemente de manifiesto en estos dos primeros años de mandato. Sin embargo, la mayor traición a los intereses generales no es el abandono de la sana política económica que siempre defendió el PP, sino el desprecio a la promesa acabar con la politización de la Justicia que constituyó el frontispicio de su programa electoral. Muy al contrario, lo que ha hecho el gobierno del PP a través de su ministro de Justicia, ha sido precisamente fomentar la corrupción interesada de los jueces y altos tribunales, repartiéndose sus nombramientos a gusto de las distintas fuerzas políticas en función de su distinta representatividad. El resultado es el que estamos viendo con asuntos muy recientes como la derogación injustificada de la doctrina Parot con carácter general, las incursiones de los juzgados madrileños en un asunto de estricta gestión política como es la privatización de determinados servicios hospitalarios o la validación de la violencia contra el rival político a las puertas de su domicilio particular.

Ahora bien, ninguno de estos asuntos, por importantes que sean en su ámbito concreto, puede equipararse en gravedad con la operación secesionista organizada por las fuerzas separatistas catalanas –a la que ya se están uniendo las vascas-, cuya bendición judicial por parte de treinta magistrados catalanes es sólo un pequeño anticipo de lo que queda por venir.

Tronos y cadalsos democráticos
Juan Manuel de Prada ABC 16 Febrero 2014

PARA entender en su entraña más profunda la falsedad hipocritona de quienes ahora se escandalizan de lo que sucede en Navarra hay que empezar por explicar lo que la democracia es. No la democracia en el sentido etimológico de la palabra, ni la democracia de Pericles, ni la democracia de los manuales de ciencia política ni parecidas entelequias de pitiminí, sino la democracia vigente y rampante; y, entendiendo lo que la democracia es, tal vez la gente se diese cuenta de que el escandalete que ahora algunos llevan al cadalso es consecuencia natural e inevitable de los principios que previamente entronizaron.

Observaba Castellani que «democracia» es palabra de la que se hace un consumo extraordinario, repetida por politiquillos y tertulianos con imperturbable (bable, bable, bable) obstinación de maniáticos, a la que se adjudica «un valor más que mágico, como el de una fulgurada de magnesio, en cuyo fulgor uno ve la cara de Dios y al mismo tiempo no ve nada». Dios y la nada, fulgurando a la vez, es imagen que nos da una idea de lo que la democracia es; y Gómez Dávila, con la mordacidad impertérrita de un entomólogo, nos dice lo que no es: «La democracia no es procedimiento electoral, como lo imaginan los católicos cándidos; ni régimen político, como lo pensó la burguesía hegemónica del siglo XIX; ni estructura social, como lo enseña la doctrina norteamericana; ni organización económica, como lo exige la tesis comunista». Porque, como añade el gran ermitaño colombiano, «la democracia es una religión antropoteísta».

Y esta religión antropoteísta exige que sean inmolados ante su altar todos los bienes que al hombre le han sido procurados (sobre todo si se los ha procurado Dios), empezando por la propia patria, cuya integridad pasará a ser de inmediato subalterna de la «buena salud» democrática. Así, por ejemplo, se considera dogma de fe que «cualquier opción política es legítima, siempre que se defienda con procedimientos democráticos», aunque sea una «opción política» que establece la destrucción de la patria. Tamaño sinsentido provoca, en verdad, el repudio de la razón, pues es como encamarse tan risueñamente con un sifilítico, sabiendo que nos va a instilar –a nosotros y, de paso, a toda nuestra descendencia– las espiroquetas. Pero la religión democrática tiene las tragaderas muy anchas; y, además, no admite que nadie se atreva ni siquiera a cuestionar su imperio, ni que se resista a preservar ninguna forma o institución de bien común, cuando colisiona con su culto fanático. Y así fue como nos encamamos con un sifilítico; quiero decir, como aceptamos que unos señores que consideran premisa inexcusable de su ideario la destrucción de la patria española pudieran disfrutar de los sacramentos que nuestra muy opípara democracia reparte a manos llenas: municipios, parlamentos, diputaciones y el sursum corda, con las prebendas (mamandurrias) anejas. Y debemos recordar que este dogma democrático que admite todas las «opciones políticas», también las que anhelan la destrucción de la patria, es afirmado sin rebozo por todas las cofradías democráticas, a izquierda y derecha: las primeras con énfasis orgulloso; las segundas con timidez vergonzante, en lo que acaso lleven mayor culpa.

¿A qué viene, pues, escandalizarse de que los batasunos puedan votar y hacer alianzas, coaliciones y demás contubernios democráticos (misas negras concelebradas) en combinación con otras cofradías políticas? A esto se le llama poner tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias. Y quienes ahora se escandalizan y se rasgan las vestiduras son unos muy democráticos hipocritones (tones, tones, tones).

Libros
Un latido de honda preocupación nacional
Sebastián Pineda Buitrago Libertad Digital 16 Febrero 2014

En medio del tono circunstancial y fugaz del periodismo contemporáneo no es usual que, bajo el eufemismo de columnas o artículos de periódicos, alguien escriba auténticos ensayos. En Latidos culturales, selección de sus artículos en Libertad Digital, Agapito Maestre consigue opinar de política de forma intelectualmente elevada, y en sus críticas sobre la marcha del Estado español o sobre la sociedad actual pueden advertirse hasta ciertos motivos artísticos.

Hay en la historia literaria española un género particular que no se advierte en otros países: la preocupación filosófica, que raya casi en lo poético, por entender qué es España. Los artículos seleccionados en Latidos culturales no son propiamente literatura política, aunque se planteen problemas de gobierno y asuman a menudo el tono contestatario contra ciertos gobernantes. Son, más bien, herederos de un género particular del ensayo español alrededor de la profunda y vital preocupación sobre la tradición y el futuro de España. Latidos culturales podría figurar en una nueva antología de ensayos titulada España como preocupación, tal como la que Dolores Franco hizo al respecto en 1960 con prólogo de José Martínez Ruiz (Azorín).

Pertenece Latidos culturales, quiero decir, a ese matiz específico de la letras peninsulares, casi desconocido en otros países, que puede advertirse desde ciertos pasajes de Cervantes, pasando por los escritos políticos de Quevedo en medio de la decadencia imperial, hasta los de tono filosófico de Unamuno en plena crisis de 1898 y los de Ortega y Gasset, uno de cuyos títulos ya habla por sí mismo: España invertebrada (1917). Con pathos se preguntaba Ortega en Meditaciones del Quijote (1914): "Dios mío, ¿qué es España?".

La pregunta sigue flotando en nuestros tiempos sin habérsele aún encontrado una respuesta adecuada. "Los problemas auténticos no tienen solución sino historia", recalca en el prólogo a Latidos culturales Agapito Maestre –aludiendo al aforista colombiano Nicolás Gómez Dávila–, como dando a entender sus limitaciones. Es mejor que los hombres de libros, susceptibles de ser igualmente corruptos y estúpidos, reconozcan sus limitaciones, nos recomienda citando el consejo de Gabriel Zaid, de quien aparecen varias veces epígrafes para encabezar un tema concreto de sus artículos. Por ejemplo, en el tema "Sobre liberalismo", Agapito Maestre empieza por reconocer su carácter “pendenciero”, polémico, casi agresivo. Esto es algo tan típico de las letras peninsulares que incluso resulta difícil entenderlo en Hispanoamérica. Incluso desde el siglo XVI se presenta un contraste entre el peninsular agresivo, rudo, expresivo, y el criollo americano pulido, fino y mesurado. Quizás por eso Quevedo, un escritor políticamente incorrecto, duro y tierno a la vez, no tuvo tantos seguidores durante los tres siglos de era colonial como sí los tuvo Góngora, el refinado.

Con ese tono duro y tierno, políticamente incorrecto, los artículos de Agapito Maestre en Libertad Digital, escritos entre 2004 y 2005, son el testimonio crítico contra la frivolidad intelectual que sufrió (¿sufre?) España durante el periodo de mayor bienestar económico en lo que va corrido del siglo XXI. Epíteto de esa frivolidad es, para él, lo que comenta el 20 de mayo de 2004: la boda real entre el "príncipe" Felipe y la “princesa” Leticia. Reconoció efectivamente, al ver postrada a toda la sociedad española frente al televisor, que en España no se piensa sino que solamente se mira, y aun más, que muy por encima de la filosofía está la pintura y la literatura. Con todo, me suena menos cruel que otro texto similar de Alfonso Reyes, “Tópicos de café” (de su libro Calendario, 1924), en el que criticaba a los españoles –y por extensión, a los hispanoamericanos– porque "sólo sabemos hacer lo que no supone cultura previa, lo que no implica saber leer. Por ejemplo, matar toros, pintar… y escribir".

La crisis española tal vez haya sido consecuencia, a juicio de Agapito Maestre, del brutal entusiasmo con el que el Estado y la sociedad asumieron la Unión Europea, el euro, rompiendo con ciertos matices propios y desdeñando la rica tradición hispánica. A ciertos ensayistas de su generación, Agapito los llama "perversos ilustrados" porque son voluntariosos a la hora de leer ensayos centroeuropeos, pero apáticos al reconocer el gran ensayo español de Ortega o Unamuno. Son, según él, los que atizan el odio contra España y pontifican sobre los beneficios de la separación de Cataluña o el País Vasco; los que usan con maldad la guerra civil española "para legitimar el vacío ideológico y político en el que está postrado el PSOE"; los que se amparan en Jacques Derrida, a falta de tradición propia, para despotricar contra la razón sin antes haberla conocido; los que condenan solamente las dictaduras de derecha, pero banalizan el “mal comunista” elogiando todavía a Fidel Castro.

Hay un momento, en un uno de los artículos de Latidos culturales, en que Agapito confiesa cómo una noche soñó con la detención de Castro, con su juzgamiento en una corte penal internacional. Despertó feliz sin importarle que nada de eso fuera realidad jamás. En ninguno de sus textos desaparece el "yo y mis circunstancias" de Ortega; el "yo soy la materia de mi libro" de Montaigne, lo cual hace de este libro un auténtico ensayo. La reseña sobre de la película Los pelayos, del director español Gonzalo García Pelayo, me parece uno de los mejores textos de Latidos culturales por las reflexiones a las que nos invita: "La alegría nos hace libres. Observar la realidad con tranquilidad nos hace fuertes. Todo puede abordarse con ánimo alegre".

Agapito Maestre, Latidos culturales, Ediciones Clásicas, Madrid, 2013.

"Operación política de más calado"
Abascal: "Lo de Navarra no se puede separar del proceso de negociación"
El cofundador de Vox se refirió también a los recientes ataques a Vox, como el último de Cospedal, y dijo que "están muy nerviosos".
Libertad Digital  16 Febrero 2014

Este domingo en Sin Complejos de esRadio, Luis del Pino ha entrevistado a Santiago Abascal, recientemente censurado en la Universidad de Sevilla y cuyo partido está siendo atacado por varios frentes, tanto el político como el mediático.

En este sentido, ha comentado las recientes críticas hacia el recién creado partido, como las de este sábado por parte de Cospedal. Yo creo que están muy nerviosos y lo lamento", decía Santiago Abascal. "Nosotros queremos ofrecer una nueva política para favorecer el pluralismo en España", aseguraba el político.

Sobre su impacto electoral y las encuestas que dicen que podrían tener hasta dos eurodiputados, Abascal dijo que "espero que sean más". Así, indicó que "me consta que hay muchos estudios en los que no se pregunta por Vox y sin embargo muchos ciudadanos están respondiendo que van a votarnos".

Sobre los sucesos en Navarra, con la alianza Bildu-PSN para echar a Barcina, el cofundador de Vox aseguró que "hemos llegado a esto gracias a la acción del Gobierno de Zapatero que maniató al Constitucional y gracias a la inacción del actual Gobierno". "Ahora dice que Bildu es ETA, pues que inicien el proceso de ilegalización", sentenció Abascal.

Además, añadió que "lo que está pasando en Navarra no se puede separar de ninguna manera de un proceso de negociación y de anexión de Navarra al País Vasco". En su opinión, el supuesto caso de corrupción "es la excusa pero creo que hay que tener mucho cuidado porque está sirviendo a una operación política de más calado".

Para el presidente de Denaes, el gran drama de España es que "no se ha querido dar la batalla de las ideas frente a los nacionalistas. Durante mucho tiempo se ha lanzado el mensaje de que, sin violencia, todas las ideas son defendibles", decía el político de Vox. "Este mensaje es terrorífico, se cae por sí solo".

El caso andaluz
Lo que al político de Vox le sorprende en el reciente "dedazo de Rajoy", a la hora de designar el candidato popular a la Junta de Andalucía, son "los deseos de perder del Partido Popular". Abascal indicó que, ante todo, no tiene en nada contra Juan Manuel Moreno, a quien conoce y no tiene nada malo que decir de él, "al contrario". Pero, para Abascal su designación es una muestra más de la forma de proceder de los grandes partidos. "Juan Manuel Moreno no se presenta porque se haya postulado, porque quiera ofrecerse a la sociedad", sino por designación política, al tener el beneplácito de Javier Arenas. "Juan Manuel era popular por Málaga, no le valoraron en su tierra y le mandaron a Santander y ahora de nuevo a la Junta de Andalucía".

Y es que para el político de Vox, el embrollo vivido en Andalucía es fruto de la burocracia del bipartidismo. "Si llegase a existir un congreso abierto, donde no hiciera falta recoger esa gran cantidad de avales", no ocurrirían esas cosas. Para Abascal, puede ser viable un sistema de avales, "siempre y cuando no se necesiten tantos que bloqueen el acceso a la participación democrática".
Una nueva mentalidad

Asismismo, Abascal propone avanzar hacia una democracia más sólida, donde desde los partidos se funcione como tal, "democráticamente". Para Vox los partidos no pueden estar tan presentes en la sociedad.

A su vez, Santiago Abascal ha criticado la mentalidad del bipartidismo, donde las ideas dejan de tener peso cuando no tienen un respaldo económico y burocrático. Ponía como ejemplo la intervención de un político del PP en el pasado congreso popular celebrado en Valladolid. "En la intervención el político en cuestión aseguraba que 'algunos pretenden crear un partido sólo con una sede en Madrid'. Solo faltaba, encima con vanagloria", criticó Abascal.

judíos sefardíes en jerusalén
Shlomo: "Nunca perdimos las 'tradisiones' ni 'dexamos' de hablar castellano"
Ana Garralda. Jerusalén El Confidencial 16 Febrero 2014

A sus 88 años Shlomo Taragán rebusca concentrado en un cajón lleno de papeles. "Mira, en 1511 nació el primer Taragán que vivió en Jerusalén. Su padre ya vino de España”, explica este octogenario en ladino, el castellano que hablaban los judíos en la España de 1492, desde su casa en el barrio jerosolimitano de Ramat Denya. En su mano derecha muestra la foto de una lápida, con letras en hebreo, tomada en el cementerio judío del Monte de los Olivos de Jerusalén, el lugar más sagrado para recibir sepultura en el judaísmo.

"De niño yo siempre le preguntaba a mi padre que de dónde venía el apellido Taragán y él siempre me decía que mi papú ('abuelo' en ladino) le contaba que de una ciudad de España que se llama Tarragona, ¡y cuánto me gustaba eso de Ta-ra-go-na", le cuenta risueño, pausado, este hombre a 'Judita', su esposa, de 85 años. Ella, lo primero, se enfada. “Que no me llames 'Judita', que soy Judith", le recrimina en hebreo, sentada en el sofá, esta abuela que hace honor a su apellido, Vital. "Mi padre no lo sabía, pero a mí me han dicho que mi apellido viene de Barcelona", dice Judith asintiendo.

Su castellano antiguo es limpio, más fluido que el de Shlomo o 'Salomón', como se acostumbraba a decir en la España del siglo XV, aunque a veces salpicado por palabras en turco o en griego. "Yo nací en Corfu (Grecia) y siempre mantuvimos el castellano, pero también fuimos cogiendo palabras de los sitios donde fue mi familia, como muchos de los lludíos (judíos) que fueron expulsados de la España", añade.

Datos del primer Taragán de Jerusalén.Datos del primer Taragán de Jerusalén.Las tierras de las actuales Grecia, Turquía, Yugoslavia o Rumania se convirtieron entonces en el nuevo hogar que acogió a muchas de estas familias sefardíes, "pero mira, nunca dexamos de hablar castellano ni perdimos las tradisiones, ni olvidamos los lludíos (judíos) a España", añade taxativa esta mujer vital. "¿Y qué paso allí cuando nos expulsaron?", le replica Shlomo en un momento de lucidez linguística. "Pues que la kalaká -Judith hace una pausa, cierra los ojos y se los cubre con la mano- la…, la…, la economía abaxó (cayó)". Ambos se miran y se sonríen.

La estampa de estos judíos sefardíes, hoy israelíes pero todavía "un poquito españoles", se muestran divertidos cuando hablan el españolit, como en el hebreo actual denominan al ladino. "Probablemente su generación sea la última que aún mantiene la lengua. Los hijos y los nietos ya no lo hablan. Después sólo quedará en los libros, en los cánticos, en los refranes o incluso en las recetas", explica el historiador Abraham Haím.

Este experto, titular del Consejo de la Comunidad Sefardí de Jerusalén y autor de numerosas publicaciones sobre las raíces de la comunidad judía en España, asegura que es la lengua y el legado cultural de la España medieval lo que atesoran y comparten los judíos sefardíes en la diáspora. "Por supuesto no podemos olvidar los textos religiosos, y su codificación, que son, en cambio, el denominador común con otros judíos del mundo como, por ejemplo, los que viven en Iraq y otros países árabes", comenta Haím. Algunos expertos incluyen a estos últimos en el grupo de las llamadas 'comunidades orientales', una cuestión sobre la que aún hoy existe controversia en el mundo académico.

Una “deuda pendiente”
En el salón de Shlomo Taragán y Judith Vital continúa la discusión. Shlomo sigue sacando viejos papeles de su viejo cajón. Esta vez sostiene un pasaporte israelí antiguo donde muestra orgulloso el sello de su primera visita a España: el 25 de junio de 1973. "Mira, esta es la judería de Ta-ra-go-na (Tarragona). Allí estuve yo", afirma satisfecho.

Pasaporte de Shlomo Taragán.Pasaporte de Shlomo Taragán.Ambos se muestran contentos por la aprobación en el Consejo de Ministros del anteproyecto de ley, hace poco más de una semana, que propone facilitar la nacionalidad española a los descendientes de los sefardíes de 1492. “Expulsarnos fue una injustisia y ahora quizá los españoles nos ayuden por nuestros antesesores", dice Judith, que asegura mostrarse muy alegre, si no por ella “por los hijos, que igual sí lo pueden disfrutar".

El titular del Consejo de la Comunidad Sefardí de Jerusalén, Abraham Haím, lo interpreta como "un paso importante en las relaciones bilaterales, que contribuye a restituir una injusticia histórica". No obstante, apunta que "a pesar de que no proporcione un cien por cien de justicia histórica al menos contribuye a mejorar la actitud general ante los ciudadanos de origen sefardí" (que hasta hace pocos años sufrían una cierta discriminación institucional y laboral respecto de los asquenazíes, de origen centro-europeo).

Varias de las principales autoridades rabínicas de Israel han reaccionado de forma negativa. El reputado rabino Shlomo Aviner -conocido por sus opiniones conservadoras- se ha mostrado muy crítico con la iniciativa legislativa. "Los españoles nunca han mostrado un arrepentimiento sincero ni han hecho nada por compensarnos de verdad", comentaba Aviner, que dirige la yeshiva (escuela religiosa judía para el aprendizaje de la Torá y del Talmud) de la organización Ateret Cohanim, que promulga la colonización judía de Jerusalén Oriental.

Shlomo Taragán.Shlomo Taragán.De acuerdo a las informaciones difundidas por los medios de comunicación locales -que han contribuido sin duda a magnificar la cuestión- en Israel hay 3,5 millones de ciudadanos de origen sefardí, número que desmiente el historiador Abraham Haím. "Ëstamos hablando de miles, pero seguro que no de millones", argumenta. Además, hay que tener en cuenta la cantidad de judíos de origen sefardí en terceros países mediterráneos como Marruecos o Turquía, que igualmente podrían acogerse a esta medida. Están por definir definitivamente cuáles serían los requisitos a los que deberían acogerse aquellos judíos sefardíes que se decidieran a solicitar la nacionalidad española.

De momento tanto la Embajada de España en Tel Aviv como el Consulado General en Jerusalén han recibido una importante cantidad de llamadas telefónicas a lo largo de esta semana. "Habrá que esperar meses aún porque el anteproyecto tiene que pasar por el Congreso y por el Senado, pero soy optimista".

Shlomo Taragán y Judith Vital también lo son y están expectantes. "Es una cuestión de justicia", concluye Judith. Mas allá de la satisfacción que la noticia ha causado entre las comunidades de sefardíes, ahora hay que definir los trámites. De momento, el Ministerio de Exteriores y la embajada de España en Israel ya han colgado una nota informativa en su página web para explicar qué es lo que va a pasar a partir de ahora.

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El tribunal inconstitucional

Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 16 Febrero 2014

En las democracias constitucionales, es decir, aquellas cuyo cuerpo de leyes viene sometido a una Norma Suprema que inspira el conjunto del ordenamiento, surgen de vez en cuando, como es natural, posibles conflictos entre actos gubernativos o parlamentarios y la Ley Fundamental. Estas eventuales incompatibilidades entre disposiciones emanadas de las Cámaras o del Ejecutivo y la Constitución, se dirimen de acuerdo con dos posibles modelos, el americano, en el que es el Tribunal Supremo, como máxima instancia jurisdiccional del Estado, el que resuelve de manera inapelable, o el alemán, en el que existe un Tribunal específico, separado de la estructura jurisdiccional ordinaria, que tiene como cometido exclusivo este tipo de asuntos.

En España, el constituyente decidió en 1978 optar por el modelo alemán. Este órgano del Estado, definido en la propia Constitución, ha de estar formado, huelga decirlo, por juristas de máxima solvencia e inmaculada independencia. Si se produce la más tenue sospecha de que sus magistrados pueden caer bajo la influencia de agentes externos movidos por intereses ajenos a la pura y objetiva aplicación de los preceptos constitucionales, el Tribunal queda deslegitimado para su alta función. Pues bien, en nuestra amada patria los integrantes del egregio intérprete de la Constitución son nombrados por cuotas de partido de manera obscena y su composición aparece en los medios de comunicación en forma de pictograma con las correspondientes siglas junto a cada nombre. A partir de aquí, todo el reguero de sentencias escandalosas, cuando no indignantes, dictadas desde el panzudo cilindro de la calle Domenico Scarlatti queda perfectamente explicado. Rumasa, La Ley de Igualdad, la legalización del brazo político de ETA, el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006, son ejemplos sangrantes, entro otros que se podrían citar, de doctrina constitucional disparatada y contraria a la razón y a la justicia.

Hoy el nivel de desprestigio de nuestro Tribunal Constitucional ha alcanzado ya una cota tan baja que nadie espera de sus deliberaciones y decisiones otra cosa que no sea un mejunje politizado sin relación alguna con el buen Derecho. El último ejemplo es la inaudita ponencia de su Vicepresidenta Adela Asúa que, saltándose a la torera las recomendaciones mayoritarias de sus colegas y la evidencia, considera que la flagrante violación de la Constitución perpetrada por los separatistas en el Parlamento de Cataluña en su Declaración de Soberanía de 24 de enero de 2013, carece de efectos jurídicos. O sea, que según esta genio de la ciencia constitucional, el hecho de que un parlamento autonómico se marque un pronunciamiento en el que se afirma que Cataluña es “un sujeto jurídico y político soberano” es perfectamente compatible con los artículos 1.2 y 2 de nuestra Carta Magna porque, de acuerdo con su docta visión, todas las fechorías que la Generalitat separatista ha perpetrado como consecuencia de la Declaración , entre ellas fijar fecha y pregunta para un referendo inconstitucional e ilegal, no son relevantes.

La conclusión es sencilla: mientras no se suprima el Tribunal Constitucional y sus competencias sean asignadas a una Sala especializada del Supremo y no se garantice la independencia del Consejo General del Poder Judicial, nuestro Estado de Derecho no será sino una partitocracia impresentable y corrupta.

El estado autonómico se desmorona
Fernando Jáuregui Estrella Digital 16 Febrero 2014

Se diría que la semana que concluye no ha sido demasiado buena para la cohesión del estado de las autonomías, que lleva treinta y siete años de inestable rodaje. Lo que está ocurriendo -más bien lo que va a ocurrir- en Navarra es un mal síntoma. Lo que está ocurriendo -o lo que no va a ocurrir- en Cataluña tampoco es tranquilizador. En el País Vasco, solamente la sensatez que ocasionalmente muestra el lehendakari Urkullu impide el desmoronamiento. Escribo este comentario desde Canarias, sometida ahora a la tensión de un proyectado referéndum, que el presidente Rivero quiere proponer a la ciudadanía para saber si los canarios quieren o no que Repsol inicie sus sondeos petrolíferos a sesenta kilómetros de la costa; lo malo no es el referéndum -ojalá se consultasen más cosas a la ciudadanía-, lo malo es el lenguaje 'independentista' con el que la propuesta se adorna. Y así estamos.

Nos decía un 'padre' de la Constitución, Miquel Roca, que el estado autonómico está agotado. Entiendo que hace años que deberían haberse propiciado reformas a fondo del Título VIII de la Constitución, pero sea por pereza, por temor a 'abrir el melón' que nadie sabe cómo cerrar, por desidia o por pura torpeza, el caso es que nada se ha hecho. Y, así, se ha permitido un Estatut catalán que tiene visos de inconstitucionalidad, y sospecho que no es el único, se abren interminables contenciosos interautonómicos en los que la solidaridad como nación en su conjunto brilla por su ausencia y se mantienen textos potencialmente peligrosos, como esa disposición transitoria cuarta de la Constitución que abre la vía a un referéndum en Navarra, dependiendo de en qué manos caiga la gobernación del territorio.

El PSN ha abierto una vía de agua que es todo un riesgo al pretender tumbar a Barcina, por un presunto caso de corrupción, en alianza con Bildu

La quizá con razón cuestionada presidenta Barcina me reconocía no hace mucho el peligro de mantener esa disposición transitoria que ahí lleva treinta y seis años demostrando que nada hay más definitivo que lo provisional. Ahora, el secretario general del Partido Socialista Navarro, Roberto Jiménez, ha abierto una vía de agua que es todo un riesgo -y así lo reconocen en la sede central del PSOE, donde el enfado con Jiménez no es pequeño- al pretender tumbar a Barcina, por un presunto caso de corrupción, en alianza con Bildu, que avanza en intención de voto, dicen las encuestas, no solamente en Navarra, sino en la vecina Euskadi. Que la falta de autoridad de Rubalcaba hace que se cuartee el sentido del Estado en su conjunto es algo obvio, que no queda aminorado por el hecho de que en el Partido Popular, donde han quedado en evidencia las rencillas internas de su organización vasca, suceda lo mismo. Es, claro, aún peor.

Y ya digo que escribo desde Canarias, donde Paulino Rivero plantea la celebración de un referéndum, coincidiendo con las elecciones europeas del 25 de mayo, para detener las prospecciones petrolíferas en las aguas territoriales. El hecho de que esa consulta no vaya a ser autorizada ni pueda, legalmente, celebrarse en esa fecha, tampoco disminuye la mala sensación que provoca escuchar lindezas, desde el mismísimo Gobierno autonómico, sobre 'la metrópoli imperialista' y la 'voluntad colonizadora' de 'Madrid'.

El estado de las autonomías necesita remiendos, un lavado y un planchado
Urge una operación política de envergadura. Me dicen que acaso PP y PSOE aprovechen el debate sobre el Estado de la Nación, que se celebra exactamente tres meses antes de las elecciones europeas, para hacer una declaración conjunta de tinte patriótico, tomando el fin de ETA como 'percha' para hacerlo. Pero ni siquiera eso está, hoy por hoy, del todo consensuado, y conste que me parece un paso insuficiente y de no demasiada utilidad. El estado de las autonomías, el Estado, en suma, necesita remiendos, un lavado y un planchado, y no es solamente Miquel Roca, el rutilante abogado de la Infanta Cristina, 'padre' de la Constitución y una de las mentes políticas más brillantes que se han dado en España, quien lo piensa. Lo pensamos muchos más; puede que hasta el inmóvil Rajoy lo piense.

Secesionistas sin fronteras

IÑAKI EZKERRA ABC 16 Febrero 2014

CON motivo de la aparición de su último libro, «Historia de un despropósito», Joaquín Leguina ha dicho que el PSOE le «debe hacer al zapaterismo un funeral de primera». No es probable que lo haga por la sencilla razón de que el zapaterismo sigue vivo. Vive y goza de una excelente salud el buenismo basura, la izquierda kleenex, el idealismo de «tente mientras cobro o mientras meto ruido», las nobles causas de usar y tirar. Un ejemplo es la murga que está dando ese partido con la petición de dimisión de Fernández de Mesa.

Saben que el asunto no da para tanto. Saben que no hay caso y por eso no piden la cabeza del ministro; porque no cuela y porque están a ver si se pueden cobrar una pieza menor de consolación. Pero eso sería tan injusto como contraproducente para la protección de la integridad territorial de España. La Guardia Civil está para defender nuestras fronteras y, si se hace dimitir al máximo responsable de esa misión, se le está invitando a su sucesor a que no las defienda para no meterse en líos. Ya sé que esta lógica no sirve para quien, mientras está en la oposición, antepone los hermosos ideales de armonía universal a los prosaicos y mezquinos intereses nacionales. Digo «mientras está en la oposición» porque, si por casualidad llegara un día al poder, haría lo que hizo Zapatero cuando se vio en esa azarosa e insólita tesitura.

La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, anda muy preocupada con el asunto. Pero debería preocuparse más aún, porque la de Ceuta y Melilla es la única frontera terrestre que separa el Tercer Mundo de la UE, en donde se circunscribe su negociado. Debería, entender, por ejemplo, el peligroso efecto reclamo y la auténtica tragedia humana que desencadenaría una simple demostración de la vulnerabilidad de esa frontera española que es también la europea, o sea la suya. Cecilia Malmström no sólo tiene el apellido de mueble de Ikea, sino un mensaje Ikea fácilmente desmontable. Habiendo en Europa una Italia que prohíbe con medidas penales a sus pescadores socorrer a los inmigrantes (recordemos Lampedusa), se pone tiquis miquis con España y con una Guardia Civil que el año pasado salvó a 3.454 personas de morir ahogadas y que ha salvado a 172 en lo que va de año. Lo que es triste es la incapacidad de algunos para solidarizarse con esos guardias civiles que viven esta clase de situaciones tan comprometidas y a los que les pedirían cuentas si abrazaran el «que vengan todos».

No. El zapaterismo no sólo no ha muerto, sino que excede los límites de Zapatero y del propio PSOE, como lo demuestra el nacionalismo catalán al unirse en bloque con el PSC en el Parlament para pedir la dimisión del ministro de Interior. Esos sí que se atreven al órdago a la mayor. El nacionalismo catalán es algo muy raro. Ahora promulga un secesionismo sin fronteras. No quiere fronteras ni en pintura, aunque a la vez quiere ser un Estado. Pues, si es así, no entiendo el referéndum, porque eso ya lo tiene de facto.

La irrelevancia de ETA, el peligroso coqueteo con Bildu
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO El Mundo 16 Febrero 2014

La próxima semana está anunciada la llegada al País Vasco de diferentes representantes de la Comisión Internacional de Verificación, del Grupo Internacional de Contacto y de la llamada Conferencia de Ayete. En fin, que los afamados restaurantes de San Sebastián están de enhorabuena.

El grupo de auspiciadores de las pretensiones de ETA estará encabezado por Ram Manikkalingam, al que le acompañará el contumaz Brian Currin, e incluso no se descarta que también acuda a la cita Gerry Adams, antiguo dirigente del IRA.

Manikkalingam será el cabeza de lista de la delegación internacional. Su currículum como pacificador se reduce a su intervención en la fase final del conflicto entre la guerrilla de los Tigres del Tamil y el gobierno de Sri Lanka, que concluyó con la derrota de los felinos en 2009 tras 37 años de terror.

Si exceptuamos el hecho de que los Tigres querían constituir un estado independiente en el norte de la isla y que, en su comunicado de disolución, acuñaron la frase «lamentamos las vidas perdidas», ahora copiada por ETA, las similitudes entre el conflicto de Sri Lanka y el del País Vasco son más bien escasas. Yo diría que nulas.

Vienen para escenificar algo. Tal vez, según dijo ETA en su comunicado del pasado fin de semana, alguna «aportación significativa» al proceso de paz. Es decir, vienen a hacer de palmeros de un gesto impostado al que la banda pretende sacar rédito político.

¿Qué se puede esperar de ETA el próximo fin de semana? ¿Tal vez la entrega de unos cuantos fusiles oxidados? ¿La difusión de un vídeo, grabado ya hace meses, en el que se ve a los etarras desenterrando un zulo?

El problema de ETA es que su striptease armamentístico ha perdido valor e incluso morbo. Las Fuerzas de Seguridad del Estado tienen localizados todos, y digo todos, sus zulos desde hace bastante tiempo.

Saben las armas que tiene e incluso el número de fuerzas con las que cuenta. David Pla e Iratxe Sorzabal, sus actuales jefes, sólo pueden aspirar a entregarse de una forma digna.

La desesperación de la escuálida cúpula de ETA ha llegado a tal punto, que la semana pasada tuvo que improvisar el comunicado remitido a Gara para intentar hacerse un hueco de protagonismo en una negociación que está pilotanto el lehendakari vasco.

Cuando se conoció que Iñigo Urkullu se había entrevistado con Rubalcaba y con el presidente del Gobierno en Moncloa, ETA decidió salir al paso reclamando un papel, aunque fuera secundario, en este punto final a su propia historia de muerte y extorsión.

Lo que pedía ETA, en definitiva, era participar en la negociación, «aportar» sus ideas y su «experiencia» para la «solución del conflicto».

¿Cómo no va a querer ETA apuntarse la medalla de su propia desaparición? Aparecer en una mesa junto a líderes del PNV, del PSOE y no digamos del Gobierno sería para la banda un éxito político tan relevante como inmerecido. De ilusión también se vive.

ETA está tan derrotada como los Tigres del Tamil, por eso sus «gestos» no tienen ningún valor, por mucho que los mediadores internacionales pretendan justificar su existencia y sus retribuciones simulando una contribución «histórica» a la paz.

Lo único que tendría algún significado por parte de ETA sería el anuncio de su disolución sin condiciones. Pero eso, por el momento, no está en sus planteamientos.

Mientras la banda da sus últimas bocanadas, el PNV se ha puesto a la cabeza de la manifestación para lograr que el Gobierno ceda en la cuestión de los presos.

Urkullu ha hablado con Rajoy y con Rubalcaba de un plan progresivo de excarcelaciones y acercamientos, previa firma de un documento individual en el que cada etarra pide perdón a las víctimas.

El gran escollo de ese plan es que Urkullu pretende que los terroristas condenados por delitos de sangre con el nuevo Código Penal también tengan un horizonte de libertad, con una significativa reducción de condenas.

El Gobierno se muestra inflexible en ese punto. También se niega a acercar presos o a excarcelaciones y terceros grados de presos a punto de concluir sus condenas, al menos hasta que ETA no se disuelva.

Urkullu está jugando sus bazas con la vista puesta en las próximas elecciones municipales y autonómicas. Sabe que su apuesta por desactivar el conflicto de los presos le puede reportar votos de los que ahora apoyan a Bildu y en algún momento se sintieron identificados con el PNV.

Pero Urkullu, eso es importante saberlo, está siendo leal con el Gobierno. No está jugando a dos bazas. Y tampoco se está aprovechando del órdago soberanista en Cataluña para apuntar en un calendario la fecha de la independencia de Euskadi. Urkullu sabe que su contrincante, mucho más que el PP o el PSOE, es Bildu.

El peligro real en el País Vasco es precisamente ése: que Bildu, el brazo político de ETA, se convierta en la fuerza más votada.

Esta semana hemos podido comprobar lo delicada que es la situación en la Comunidad Foral de Navarra, cuya anexión a Euskadi quiere la izquierda abertzale.

El coqueteo del PSN con Bildu muestra con claridad hasta qué punto la debilidad en los principios de los grandes partidos es inmediatamente aprovechada por los que pretenden la ruptura de España.

El PSN puede jugar el mismo papel que el PSC de Maragall si Rubalcaba no impone su criterio ya.

Un gobierno de coalición con el apoyo de Bildu en Navarra sería una bomba de relojería similar a la que ha supuesto la alianza en Cataluña de CiU y ERC.

ETA ya no va a marcar la pauta en el País Vasco. Eso lo sabe hasta el bueno de Manikkalingam. Pero eso no significa que los problemas políticos se hayan acabado. Al contrario.

La herencia de ETA, al margen de su reguero de muerte, es un grupo político disciplinado y con un programa tan escueto como fácil de asimilar: la independencia del País Vasco.

En paralelo con la consolidación de Bildu, el PSE y el PP han ido perdiendo influencia y votos. Hasta tal punto, que ahora lo que garantiza la no ruptura es la sensatez de Urkullu.

El Gobierno debe ser consciente de esta situación de debilidad del Estado y buscar soluciones a corto y medio plazo.

Nacionalismo acosador
Francesc Moreno www.cronicaglobal.com 16 Febrero 2014

Una de las obsesiones del nacionalismo político es atribuirse ser la voz representativa del conjunto de la población. En sociedades tan plurales como la catalana esta pretensión es objetivamente inalcanzable, salvo represión explícita, hoy, fuera del alcance del Govern. Pero desde los partidos nacionalistas, el Govern y su "sociedad civil" no cejan en su empeño y presionan a los discrepantes para tenerlos callados, asustados y marginados. Curiosamente se ven favorecidos por aquellos españoles no catalanes "dialogantes o inmovilistas" que les hacen el juego tratando a los catalanes como un todo y dando la representación del conjunto al nacionalismo. No deja de sorprenderme tanta torpeza.

Los nacionalistas están especialmente obsesionados en acallar cualquier opinión que no les gusta

Lo que digo no es una apreciación personal. Hace unos meses, en una encuesta de El Periódico se ponía de manifiesto que los no independentistas tienen más miedo a expresar su opinión que quienes se declaran independentistas. Teniendo en cuenta la memoria histórica -la represión franquista y la guerra civil-, lo que parecería más normal es que la situación fuera la inversa. Más aún, si tenemos en cuenta el continuo victimismo del nacionalismo y sus acusaciones a quienes osan llevarles la contraria de utilizar el argumento del miedo. La explicación de por qué no es así es sencilla: los catalanes, en buena parte, ven a la Generalidad como el poder político real en Cataluña y al Estado como algo lejano que ni les condiciona sus negocios ni puede perjudicarles en su carrera profesional o en el reconocimiento social.

Los instrumentos para tratar de imponer el silencio son el clientelismo económico -contratos públicos, subvenciones- y lo que yo llamaría el mobbing político. Las reacciones al manifiesto de 60 directivos alemanes son un compendio de ambas cosas. Son los propios empresarios los que dicen tener miedo a represalias económicas. Y además han sufrido una avalancha de descalificaciones, algunas tan groseras como las de Tardà y Huguet, acusando a los empresarios de nazis. Por cierto, ¿dónde están las famosas quejas sobre la banalización del nazismo?

Los nacionalistas -no todos, afortunadamente hay personas sensatas en todas las formas de pensamiento- están especialmente obsesionados en acallar cualquier opinión que no les gusta. Descalifican cualquier informe, e intimidan a cualquier particular que expresa una opinión que contradice su discurso. Las redes sociales son un buen ejemplo de lo que trato de explicar. Cualquier opinión publicada en la prensa que no aplauda "el proceso" es inmediatamente contestada y descalificada por alguno o algunos de los escribas que viven del régimen. No se pretende mantener un diálogo o una mera controversia.

Cada vez más personas intuyen que una Cataluña independiente no sería ninguna panacea democrática

Se busca intimidar, arrinconar a los disidentes con la potencia de fuego de los medios amigos y la legión de entusiastas activistas. Los calificativos hacia quienes simplemente expresan dudas o denuncian los efectos perversos de la independencia van desde traidor, antidemócrata, franquista o nazi hasta mentiroso o agitador del miedo. Se trata de asustar e imponer la autocensura, ya que carecen, de momento, de instrumentos legales para imponer la censura oficialmente.

Este mobbing político ha sido hasta ahora eficaz. Durante mucho tiempo se ha visto reforzado por unos medios de comunicación alineados de forma unánime con el poder político y por una oposición política casi inexistente. El nacionalismo acosador ha impuesto su voluntad (de forma continuada y progresiva), tergiversando la situación desde una posición de fuerza: ha poseído "la verdad" y "el poder".

Pero las cosas están cambiando. En el ámbito político Ciudadanos ha roto el equilibrio y está obligando a PSC y PP a reposicionarse y no ser tan dóciles. Los empresarios que no viven exclusivamente de los contratos con la administración y los banqueros, engañados con la teoría de que tan sólo se trataba de posicionarse para negociar mejor un acuerdo fiscal, empiezan a verle las orejas al lobo. Fainé y Oliu han reiterado últimamente su lejanía respecto al proceso independentista. Incluso la unanimidad de los medios se rompe. La moderada evolución del Grupo Godó es, sin duda, una fisura importante en la apariencia de unanimidad.

La ruptura de la ley del silencio ha hecho que los nacionalistas redoblen sus esfuerzos propagandísticos y las descalificaciones a los discrepantes. Pero la realidad aflora poco a poco. Ya sólo los más fanáticos e ignorantes se niegan a admitir que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE. Que tendría graves dificultades para financiarse. Que los bancos tendrían que establecer sus domicilios al otro lado de la nueva frontera. Que muchas empresas se debilitarían o cerrarían por la pérdida, aunque sea transitoria, de una parte significativa de su primer mercado. Cada vez más personas intuyen que una Cataluña independiente no sería ninguna panacea democrática. Hasta Homs nos habla de Ucrania como referente. Más clientelismo, más concentración de poder, más autoritarismo para frenar el descontento. Francamente prefiero que Cataluña se compare con Baviera o Massachusets.

La libertad de los "pueblos" construida a costa de la libertad individual y basada en la propaganda más descarnada no es más que una burda forma de dictadura política

Los nacionalistas siempre han oscilado en Cataluña en torno al 35 % del censo electoral. Ahora, según algunas encuestas, pueden llegar al 40% del censo después de años de agitación sin oposición alguna. Lo nuevo es que quienes no comulgan con estos planteamientos cada vez están más movilizados. Las encuestas reflejan que el crecimiento independentista ha llegado a su tope y tiende a un estancamiento a la baja.

Últimamente la sobreexcitación nacionalista les hace cometer continuos errores. Es consecuencia de su creciente ansiedad. Llamar nazis a empresarios alemanes no es la mejor manera de hacer amigos en Europa. Las reivindicaciones pancatalanistas de TV3 en la Catalunya Nord, tampoco. La internacionalización del conflicto, mediante un panfleto ciclostilado para mandatarios europeos, produce vergüenza ajena. Duran, menos fanático y más inteligente, ya ha puesto el grito en el cielo. Aunque los guardianes de la ortodoxia también lo intentan acallar. Pero el tema se les va de las manos. La libertad de los "pueblos" construida a costa de la libertad individual y basada en la propaganda más descarnada no es más que una burda forma de dictadura política. Acabaré recordando a J.F. Kennedy: "Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo".


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