AGLI Recortes de Prensa   Viernes 21 Febrero  2014

Cataluña, la niña bonita
Pedro de Hoyos Periodista Digital  21 Febrero 2014

Si hay una frase hecha que me molesta es la de “El encaje de Cataluña en España”. Es una frase de significado tan abstracto que en ella puede caber cualquier intención. Uno tiende a pensar que Cataluña, que tanto contribuyó a hacer esta constitución como es, tendría razones suficientes para estar bien encajada en España. Han pasado muchos años desde entonces y la influencia catalanista en nuestras normas y leyes ha sido continua, pues en el Congreso no había votación trascendente en la que los catalanistas, que no Cataluña, no arrimara el ascua a su sardina, vendiendo a precio de oro sus votos. Con el beneplácito de los diversos gobiernos españoles, claro.

Sin embargo su insatisfacción –de los catalanistas- ha sido permanente, dando en cada ocasión presentada un empujoncito a sus ambiciones, encontrándose siempre con la respuesta consentidora y acomplejada de quienes tenían por obligación la defensa de los intereses comunes a todos los españoles. Con la llegada de la crisis económica se han destapado las intenciones y el órdago ahora es total. El silencio de Rajoy, su cara de póquer y su falta de energía les están echando una mano, no sé si es necesario aclararlo.

El caso es que tan cacareado encaje se nos puede caer encima a todos los españoles pues después de cuarenta años de influencia decisiva desde el BOE y de burlas a las sentencias judiciales sin que nadie se plantara, todavía hoy nos chantajean con la secesión. El esfuerzo debe ser semejante al de la construcción de la Sagrada Familia, pues la obra no parece tener fin.

Desde que Franco decidió colocar la SEAT en Cataluña, poniendo industrias donde no había mano de obra, dejando parados a obreros castellanos y andaluces, Cataluña ha sido la niña mimada de todos los gobiernos españoles. Se ha cedido numerosas veces y lo que se nos plantea es que sigamos cediendo. Las autonomías son como son, España es como es, porque CiU lo ha diseñado así. Con sus privilegios, con autonomías de primera y de segunda. Su mano está detrás de todas las leyes, incluidas las económicas de las que tanto se han beneficiado. ¿Cuántos apellidos catalanes hay en la guía telefónica de Segovia? ¿Cuántos apellidos castellanos figuran en la de Cambrils, por ejemplo? ¿Hacia dónde ha fluido la población? ¿Por qué?

Pero ese destrozo no es bastante al parecer, el caso es que hay que encajar a Cataluña como sea y si los políticos castellanos, de esa Castilla dividida en regioncillas para que no moleste, no están preparados todos los cambios legislativos, económicos e impositivos que se avecinan en la próxima legislatura –¡¡todo sea por evitar la ruptura de España!!- pueden ocasionar que las ya desérticas provincias del interior sigan nutriendo económica y humanamente la insaciabilidad económica catalanista. Todo es mera economía y se trata de frenar el órdago soberanista al precio que sea, hay que evitar el llanto de la niña bonita, y es posible que ese precio lo vuelvan a pagar los mismos de siempre.

¿Por qué no habrá inmigrantes catalanes en Castilla?

El retorno de los románticos
La identidad colectiva como sujeto político, la emoción como argumento y el hipermoralismo como solución a los males del mundo anuncian que el romanticismo se ha instalado en la propaganda de los partidos
Félix Ovejero El Pais  21 Febrero 2014

La mejor filosofía por unidad de tiempo y superficie se hizo a principios del siglo pasado en Viena. Eso sí, la vida verdadera iba por otro lado. Las tesis doctorales ignoraban a Mach, Boltzmann, Einstein o Brentano y seguían entretenidas con Kant, Schopenhauer y Herbart. El preciso dato, recordado por Friedrich Stadler en su monumental obra El círculo de Viena, es una invitación a desconfiar de cualquier apelación al Zeitgeist,al espíritu de la época, al menos mientras los económetras no desembarquen con buenas maneras en la historia de las ideas.

El recordatorio es una venda antes de la herida a cuenta de lo que quiero llamar la atención: el retorno del romanticismo a la política. Aunque resultaría exagerado sostener que las tesis románticas señorean la discusión política, sí que creo que se puede reconocer su rebrote en la propaganda. Mala cosa, porque las naturales discrepancias en las concepciones del mundo se agravan cuando se abordan con las herramientas de la sinrazón. Tres mitos son de mucha circulación: las identidades colectivas como sujetos políticos, las emociones como argumentos y el hipermoralismo como solución a los males del mundo. Las tres coinciden en dibujar, y hasta entronizar, una idea de ser humano que entretuvo a muchos clásicos del romanticismo: saturado de historia, entregado a los sentimientos y bueno hasta el tuétano.

Justo es reconocer que los materiales aparecen ahora remozados con algunos resultados científicos. Sin ir más lejos, los que han servido para criticar a los economistas y sus teorías, supuestamente comprometidas con un personaje, el homo oeconomicus, despersonalizado, racional y egoísta. Un sujeto inencontrable. Por lo que sabemos, los humanos reales acumulamos biografía, estamos lejos de calcular sin tregua y nos dejamos llevar por valores y emociones. No somos homines oeconomici. Al menos a tiempo completo. En ese sentido, mientras se precise su alcance y su ámbito de validez, las apreciables críticas a los economistas resultan inobjetables.

El sentimiento no justifica nada, a no ser que demos por buenos la venganza y el linchamiento

Otra cosa es el uso de esas ideas en el vuelo rasante de la escaramuza política. Ahí el desbarajuste intelectual está fuera de toda medida. El más notorio asoma en las apelaciones a la identidad. A contramano de 200 años de teoría social, o de 10 minutos de sentido común, diversas versiones apenas aligeradas del “alma de los pueblos” asoman en la trastienda de discursos y libros que establecen relaciones improbables (incomprensión, agravios, reconocimiento, encaje, afecto) entre sujetos imposibles (Cataluña o España) a los que atribuyen rasgos psicológicos (laboriosos, dialogantes, tacaños, violentos) que perviven durante siglos. La retahíla de despropósitos daría para un curso de falacias metodológicas; la explicación de su recurrente aparición en el gremio de los historiadores, para otro.

La segunda tesis invoca las emociones como argumento. También aquí hay algunos resultados interesantes que muestran cómo las emociones ayudan a tomar decisiones y, a veces, hasta decisiones correctas. Desafortunadamente, casi todos olvidan algo fundamental, a saber, que, al final, para saber que la emoción y la intuición aciertan, para poder hablar de “decisiones correctas”, no hay otro camino que la razón, que es la que permite reconocer un resultado como correcto. Los resultados no son pocos, pero, desde luego, no dejan de ser una menudencia si se comparan con el número de libros de aeropuerto que los recrean y magnifican. Eso sí, con todos sus descuidos, el peor de los libros acaba por parecer los Principia Mathematica si se compara con una retórica política alérgica a los matices y dispuesta a apelar a las emociones como principios morales. Unos las invocan (“no nos sentimos queridos, cómodos”, “no me siento español”, o “me siento orgulloso de ser español”, que tanto da) y otros los dan por buenos (“hay que comprender sus sentimientos y no provocarlos”). Por supuesto, aquí no hay argumento alguno. Las emociones no justifican nada, a no ser que estemos dispuestos a dar por buenos los linchamientos, las venganzas o los “crímenes pasionales”. Y, ciertamente, los sentimientos son susceptibles de ser evaluados, incluso por los psiquiatras: que yo me sienta Napoleón no obliga a los franceses a cuadrarse a mi paso.

La tercera tesis neorromántica recrea el mito del buen salvaje. Nos vendría a decir que, en el fondo, somos buena gente y que ese fondo insobornable es la vía para solucionar los problemas colectivos. En este caso los avales empíricos más comunes son llamativos comportamientos de primates que algunos entienden como prueba de saludables disposiciones morales (de justicia o equidad) y firmes experimentos (como el llamado juego del ultimátum) que muestran que, en muchos procesos de reparto, los humanos estamos lejos de ser simples egoístas. Los resultados son, por lo general, sólidos, aunque su exacta interpretación está lejos de resultar inequívoca. En todo caso, lo que es un simple desatino es tomarlos como punto de partida de esa versión del buenismo político que da en sostener que la política, al final, es un asunto de buenas intenciones y que una conveniente educación moral, que permita salir a flote la excelente pasta de los ciudadanos, basta para encarar los problemas políticos.

Las discrepancias se agravan si se abordan con las herramientas de la sinrazón

Naturalmente, las cosas resultan más complicadas. Que en muchas ocasiones no seamos egoístas ni calculadores, como muestran algunos experimentos, no quiere decir que seamos altruistas y desprendidos permanentemente. El homo oeconomicus no es un personaje de ficción. Cuando invertimos nuestros ahorros, reclamamos un aumento salarial o gastamos nuestros dineros somos bastante egoístas y calculadores. No nos olvidamos de los tipos de interés, los salarios o los precios. Sencillamente, la hipótesis del homo oeconomicus unas veces resulta verdadera y otras, no. Algo bastante común en ciencia, en donde damos como buenas o, por lo menos, aceptables las teorías en ciertas condiciones: la dinámica de Newton, verdadera en ciertos sistemas, pierde validez cuando nos aproximamos a la velocidad de la luz; la mecánica clásica no se aplica para dimensiones cercanas a la constante de Planck y la teoría de la selección natural, capaz de explicar la evolución de las especies, no da cuenta de la evolución del sistema solar o de las sociedades humanas, por más filigranas que algunos intenten. En el mismo sentido, podemos reconocer que la conducta egoísta, falsa en un convento, una comuna o una familia, rige en muchos ámbitos del comportamiento social, como lo confirman el funcionamiento de los mercados y la corrupción de cada día.

Lo malo de la política romántica es que sus consecuencias, por lo general, resultan poco románticas. Cuando se cree que los retos se resuelven con buena voluntad es fácil acabar atribuyendo la persistencia de los problemas a falta de voluntad o simple mala fe. Los socialistas de primera hora, convencidos de que muerto el perro se acababa la rabia, pensaron que el fin del capitalismo era el fin de los problemas: las personas, libres de contaminación, se entregarían a sus naturales vocaciones solidarias. Cuando sus economías mostraron dificultades para procesar la información, se lanzaron a buscar saboteadores y traidores. Si las cosas no funcionaban, era por falta de “voluntad revolucionaria”. A partir de ahí, lo peor.

Por supuesto, rechazar la política romántica no supone ignorar que con frecuencia las personas tienen comportamientos heroicos, se atribuyen identidades y se dejan llevar por sus sentimientos. Reconocer esa circunstancia es el punto de partida inevitable, no la solución. La fiscalidad no se resuelve con apelaciones a la buena voluntad, los sentimientos no ayudan a decidir entre leyes y las identidades, por más irreales que sean, han escrito la peor historia de la humanidad. Los dioses no existen, pero las guerras de religión son muy reales. Que tengamos una natural disposición a la superstición —que según los neurólogos, la tenemos— no nos obliga a entregarnos a ella. A nadie se le ocurre cerrar los departamentos de astronomía porque casi la mitad de los norteamericanos crean que la explicación del origen de la Tierra hay que buscarla en la Biblia. Más bien al contrario, es una razón para que proliferen.

Félix Ovejero es profesor de la Universidad de Barcelona

Cervantes y Shakespeare
Los grandes escritores fortalecieron lenguas y símbolos que dieron sentido a las naciones
Nicolas Redondo Terreros El Pais  21 Febrero 2014

La nación, entendida como concepto político, es el resultado de la evolución de comunidades unidas entre sí por reyes adornados por una legitimidad divina, cuyo centro terrenal se encontraba en Roma, verdadero centro espiritual y político europeo durante más de 500 años. La irrupción posterior de las naciones, con su armazón político-jurídico, no surge automáticamente, de un agujero negro, de la nada. Existieron comunidades, organizaciones sociales con lazos afectivos, económicos, culturales y jurídicos de diversa intensidad, aunque en todas ellas prevaleciera la pertenencia al entorno, a la patria chica, al pueblo o a la ciudad.

La nación fue consecuencia de causas muy diferentes interrelacionadas de forma muy caprichosa en ocasiones. La causa primera tuvo que ver con la sustitución paulatina del latín (extendido por todo el Viejo Continente e idioma oficial de reinos diversos y de la Iglesia católica, fantasmagórica y evanescente representación del Imperio Romano), por las lenguas vernáculas, impulsadas por una burocracia pública y una burguesía emergente. La segunda tuvo que ver con el descubrimiento de la imprenta, no se entendería la nueva realidad político-jurídica sin su aparición y sus efectos avasalladores: la popularización de la lectura provocó la definición de ámbitos lingüísticos suficientemente rentables para la edición de libros, fortaleciendo unas lenguas vernáculas en detrimento de otras, y la fijación de unos cánones lingüísticos (no es más difícil para nosotros entender hoy el Quijote original que para Cervantes leer a Berceo). Y la tercera, consecuencia inevitable, fue que surgió la necesidad de sustituir la legitimación divina del rey, y el artificio jurídico de la nación, hasta aquel momento precariamente dibujado por la comunidad lingüística, apareció con poder ineludible.

Las fuentes terrenales de la nueva legitimación del poder necesitaban fortalecer el prestigio de las nuevas lenguas, una vez generalizado el libro como producto del primer capitalismo moderno, y traían aparejados nuevos símbolos, una fuerte comunidad sentimental y una lectura común del pasado, para fortalecer sus pretensiones unificadoras. Los primeros grandes escritores de las púberes naciones que poco a poco iban apareciendo desempeñaron esa misión. Algunos son hoy conocidos más allá de sus fronteras y dos en concreto han entrado en el Olimpo de los genios, con derecho a compartir gloria con los clásicos: Cervantes y Shakespeare.

Sin el descubrimiento de la imprenta no se entendería la nueva realidad político-jurídica de la nación

Parece que ambos fallecieron el día de San Jorge del mismo año 1616, pero como los calendarios inglés y español eran diferentes, en realidad murieron con algo más de una semana de diferencia. Dos cimas universales de la literatura, creadores de historias, personajes, vidas y símbolos que atraviesan el tiempo y siguen atrayendo hoy en día a lectores, admiradores entusiastas, que ven cómo los dos genios abarcan espacios inmensos de nuestra realidad 400 años después de muertos.

La vida del inglés es oscura y desconocida, hasta el punto de generar leyendas y cuentos sobre la autoría de sus obras; del español tenemos una información minuciosa y fidedigna, su vida y vicisitudes aventureras dan para las más variadas elucubraciones: participó en la batalla naval de Lepanto y tuvo un papel insignificante, pero problemático, en la intendencia de la Armada Invencible. Fechas ambas determinantes del Imperio y de la historia de España; culminación poderosa de un imperio en el que “nunca se ponía el sol” la primera, anuncio sonoro de la decadencia que se avecinaba la segunda. Periodo crepuscular, pleno de contradicciones y conflictos, de tensiones entre el inmenso poder concentrado en la Monarquía española y la aparición de realidades políticas, económicas, filosóficas y culturales alejadas del atrincheramiento religioso español y que dieron como resultado un largo y profundo estado de melancolía, ¿intuido por el ilustre manco en el Quijote?

Aunque los dos genios contribuyeron a definir los contornos políticos de sus respectivos países, sin embargo y como muestran sus obras, los dos tuvieron una relación distinta con partes de su país que hoy día gozan de la máxima atención y son motivo de preocupación para sus respectivos Gobiernos: Escocia y Cataluña. El inglés, por ejemplo, en su Enrique V (llevado al cine por Laurence Olivier al finalizar la II Guerra Mundial para fortalecer el patriotismo británico y, posteriormente, por Kenneth Branagh con el fin de criticar las consecuencias de todas las guerras), con la clara intención de fortalecer los símbolos reales dice:

Los escoceses eran considerados ajenos, turbulentos y peligrosos en tiempos de Enrique V
—El Rey: Hay que pensar en la defensa contra los escoceses, que siempre esperan la ocasión para atacarnos.
—Insiste el Rey: No hablo solamente de ladrones; mi temor es que se alcen todos los escoceses, que siempre han sido unos vecinos turbulentos.
—Y el conde de Westmoreland concluye: Sin embargo hay un proverbio muy viejo y muy exacto: “Para ganar a los franceses, empezad por los escoceses”. Cuando el águila inglesa va a cazar, la comadreja escocesa se acerca furtiva a su desprotegido nido y sorbe los huevos reales...

No se entiende el Quijote sin Barcelona y sin La Mancha. Cervantes cose el perfil geográfico, pero también psicológico de España

Queda claro el discurso del inglés sobre los escoceses —no es innecesario recordar que el Acta de la Unión data de 1707, 90 años después de su muerte—, a los que ya consideraba ajenos, turbulentos y peligrosos para los intereses ingleses en tiempos de Enrique V. Son dos realidades históricas definidas, con sujetos diferentes de y ante la historia, que habían tenido intereses contrapuestos en el pasado, mantenidos en vida del autor.

Sin embargo, en la segunda parte de Don Quijote, las andanzas catalanas ocupan un papel principal y no muestra Don Quijote la extrañeza que provocaría la visita a un país extraño, más si es considerado enemigo. Nuestro caballero se desenvuelve con Sancho a sus anchas en las tierras bañadas por el mar Mediterráneo y muestra su admiración por Roque Ginart, bandolero catalán y adornado por el autor manchego de virtudes caballerescas; el Hidalgo Manchego es además acogido como uno más e igual por el pudiente barcelonés Don Antonio Moreno.

Si tuviera un país el hidalgo y su reino fuera de este mundo, este se extendería por todos los escenarios ibéricos, testigos mudos de sus hazañas y aun de sus personajes, que ya muestran por entonces unas características comunes (no está de más recordar en este testimonio sobre los perfiles geográficos de Don Quijote, el encontronazo con el bizarro y mal hablado vizcaíno). En su viaje al Mediterráneo, no hay nada artificial, nada que le perturbe, nada que le haga sentirse en otra comunidad, en otra nación, entendida como se entendía en aquellos tiempos del Señor.

El nacionalismo, en su frenesí simplificador característico, sin escrúpulos ni inteligencia, ha querido convertir el Quijote en una expresión del catalanismo. No queriendo ni pudiendo renunciar a una de las obras literarias más influyentes de todos los tiempos, han optado por la imposible misión de encerrarla en una cárcel terrenal, limitada, de campanario, que por avergonzarnos a la mayoría, no provoca hilaridad.

No se entiende el Quijote sin Barcelona y sin La Mancha. Cervantes cose el perfil geográfico, pero también psicológico de España, que no se entiende sin Cataluña y Castilla, o sin el vizcaíno malhablado. Los nacionalistas catalanes se confunden al considerar que Castilla es España entera, y esta solo es Castilla.

El destino, la relación intensa y fecunda, los avatares de Don Quijote y Sancho, son el producto de la voluntad de su autor, Cervantes; pero como sucede con las obras clásicas, es obra de sus lectores, de los de ayer, hoy y mañana, que verán en el hidalgo caballero y en su escudero una interpretación profunda de la vida, más allá de la satisfacción que provoque su lectura. De la misma forma puede que los caminos de Cataluña y el resto de España sean diferentes y divergentes en el futuro, pero esa trascendental decisión no corresponde ni a unos ni a otros, sino al autor secular de la realidad actual, que no es otro que la ciudadanía española, es decir: Todos.

Nicolás Redondo Terreros es presidente de la Fundación para la Libertad.

Agitación
miquel porta perales ABC Cataluña 21 Febrero 2014

Me interesa saber si los jueces en cuestión se consideran libres de contaminación ideológica

Y en eso que un grupo reducido de jueces de Cataluña deciden hablar –“en su condición de juristas”, señalan- , no a través de sentencias, sino por medio de un “Manifiesto de jueces por el Derecho a Decidir” que afirma –el asunto “no admite discusión”- que “Cataluña es una nación”. Una “indiscutible realidad nacional”, aseguran. Cosa que “comporta, indefectiblemente, el reconocimiento de su derecho a decidir”. Añaden que el referéndum independentista cabe “dentro del actual marco constitucional” siempre que exista la voluntad de interpretar la Constitución desde “una perspectiva dinámica y viva, no sacramental” y “a la luz de la normativa internacional”. Finalmente –por eso impulsan el derecho a decidir-, concluyen que “gran parte de la sociedad catalana quiere volver a decidir su articulación con el Estado español y hacerlo contemplando todas las opciones, incluida la independencia”.

Se podría discutir la definición de nación –anacrónica- de los firmantes. Se podría discutir la correlación –mecánica y arcaica- establecida entre nación y Estado. Se podría discutir la petición –inefable- de lectura “no sacramental” de la Constitución. Se podría discutir la lectura –incorrecta- que hacen de la legislación internacional sobre el derecho a decidir. Se podría discutir la argumentación –políticamente partidista: ¿eso es propio de un juez?- que recurre a esa “gran parte de la sociedad catalana” para justificar el referéndum. No entro ahora en eso. Me interesa saber si los jueces en cuestión se consideran libres de contaminación ideológica. Me interesa saber si están libres del tipo de contaminación ideológica –en este caso, se trataría de contaminación inversa- que, por estos pagos, suele atribuirse al Tribunal Constitucional cuando se pronuncia sobre el “caso catalán”. Tengo curiosidad. La misma que tengo por conocer la opinión de la mayoría de jueces que no se han pronunciado al respecto. Jueces –ellos sí- que solo hablan a través de sus sentencias. Sin agitar al personal.

Cataluña
A Rubalcaba no le gusta decir “no”
Cristina Losada Libertad Digital 21 Febrero 2014

El Congreso se ha pronunciado contra los planes separatistas del Gobierno de Cataluña a través de una moción bien negociada por el partido que la promovía. UPyD prefirió acertadamente que fuese aceptada por las principales fuerzas políticas a mantener estricta fidelidad a su texto. En política tiene a veces más importancia el gesto que el contenido, y el valor simbólico de que el 85 por ciento de la Cámara rechazara el proyecto secesionista es superior a que lo hiciera en proporción menor por el descuelgue, en este caso, de los socialistas. Pero, ¡ay!, el PSOE no aguantó más de un minuto en posición de firmes, o sea, en la posición que acababa de votar en el Hemiciclo, y enseguida llegó tío Alfredo con las rebajas.

Rubalcaba se puso el traje pragmático para asegurar que no se arreglan los problemas rechazando cada quince días el referéndum anunciado por Mas y dando vivas a la Constitución. Esto, me temo, ya lo sabíamos y hasta sabemos que hay problemas que no tienen arreglo, que era por cierto lo que pensaba el filósofo Ortega acerca del nacionalismo catalán. Pero la inquietud de Rubalcaba por si se repite quincenalmente la jugada es como alancear a un muñeco de paja. Esta era la primera vez que la sede de la soberanía nacional, que es el núcleo que amenaza el plan separatista, se pronunciaba al respecto. Lo hacía dos meses y pico después de que Mas fijara fecha y pregunta o algo parecido para un referéndum, y un año largo después de que el Parlamento catalán aprobó que el "pueblo catalán" puede decidir si se separa de España. Ya era hora de que el Parlamento dijera algo, que si hay algo consustancial al parlamento es el decir.

La segunda estrofa del líder socialista iba con el no. Que no se puede decir "no, no y no", que nada se arregla y es contraproducente. ¿Entonces hay que decir sí? Pues tampoco. Ni sí ni no, sino todo lo contrario. No, pero sí, y sí, pero no. Para que luego hablen de los gallegos. Pero esta empanada de los socialistas es estrictamente suya y de su partido hermano o socio, el PSC. Su gran preocupación, tras votar en el Congreso, es que en Cataluña crean (¿quiénes?) que son lo mismo que el PP y UPyD. Es decir, que alguien crea que se han pasado al bando de los separadores, que se han metido en el tren que quiere chocar con el tren que conducen los separatistas, y que buscan, ¡horror!, la confrontación. Tales son las metáforas banales y falaces con que los socialistas han revestido su íntima repugnancia a oponerse sin evasivas al desafío a la ley y a la democracia de Artur Mas.

De hecho, esa resistencia del PSOE y del PSC, esa disposición suya al arreglo con los nacionalistas, esas ofertas de buscar otro encaje de Cataluña en España, son una parte, y una parte muy notable, del problema. Empiece Rubalcaba por solucionar el suyo. No habría llegado tan lejos Mas si desde su primera bravata se hubiera encontrado con el resuelto no de un bloque similar al que aprobó la moción en el Congreso.

Cataluña
Jurisprudencia metafísica
Antonio Robles Libertad Digital  21 Febrero 2014

Hay algo profundamente obsceno en la decisión del Gobierno de la Generalidad de llevar a los tribunales a Federico Jiménez Losantos, y puede que a Alfonso Merlos, a Xavier Horcajo, a Gabriel Albiac, a Hermann Tertsch, a José Antonio Sentís y a la diputada de C’s Inés Arrimadas.

Acusarles de fomentar "el odio, menosprecio o discriminación" al pueblo de Cataluña; ellos, precisamente ellos, que son maestros en cultivar el resentimiento contra España. Es, cuando menos, esperpéntico.

Si hubiera que destacar una característica esencial del catalanismo político durante estos últimos 30 años sería su recurso a la satanización para excluir intelectual, social y políticamente a todos cuantos han osado cuestionar sus dogmas identitarios. Términos como facha, franquista, lerrouxista, ultraderechista han sido el vocabulario corriente para hacer mobbing y lograr una atmósfera de miedo y silencio donde resulte imprudente arriesgar una opinión. Lo que Félix de Azúa denominó "pedagogía del odio".

Venir a estas alturas a acusar a los demás de lo aquello en lo que ellos son consumados maestros, presentarse como víctimas mientras ejercen de verdugos, es de una caradura y un cinismo sin precedentes.

Sea como sea, los hechos son inapelables. Mientras no se demuestre lo contrario, Losantos, o cualesquiera de los señalados por el Consejo Audividual de Cataluña (CAC), no han conseguido levantar a un solo español contra el pueblo de Cataluña; por el contrario, sus acusadores han logrado incitar al odio y al resentimiento a cientos de miles de catalanes contra España, y su proyecto implica romper familias, mercados, levantar fronteras y convertir en extranjeros a parte de sus conciudadanos. Mientras esas evidencias han comenzado a romper la convivencia en Cataluña, se atreven a amenazar con paralizar la economía catalana o convertir las calles de Cataluña en Ucrania. ¿Se puede ser más indecente?

En su pecado va la penitencia: acaban de inaugurar la jurisprudencia metafísica. Ahora resulta que Quico y su gobierno hacen de chamanes con poderes para interpretar la voluntad del pueblo. En su demanda civil contra la libertad de expresión "en representación del pueblo catalán" cometen una usurpación de la personalidad jurídica de cada uno de los ciudadanos de Cataluña. Solo los titulares de un derecho al honor supuestamente conculcado están legitimados para invocar su protección ante los tribunales. En ningún caso los sumos sacerdotes de la Generalidad.

Que un juzgado haya admitido a trámite este engendro metafísico surgido del romanticismo alemán infectado de Volkgeist nos dice hasta qué punto la separación de poderes está podrida en Cataluña.

Los españoles han de reparar en que en un rincón de España un Gobierno regional utiliza los presupuestos de todos para alimentar una prensa afín y cebar organismos como el CAC para tabular el pensamiento libre y perseguir la libertad de expresión.

Partido Popular
Francisco Granados, un político 'ejemplar'
Pablo Molina Libertad Digital  21 Febrero 2014

El senador de la nación española y diputado de la madrileña Francisco Granados ha anunciado su dimisión de ambas responsabilidades tras descubrirse la existencia de una cuenta bancaria en Suiza a su nombre con un saldo de un millón y medio de euros. En cuanto se supo que dispone de esa fortuna en tierras helvéticas, las críticas hacia el senador popular le han llovido desde todos los frentes, incluido el PP, especialmente sensible a estos asuntos offshore desde que al tesorero del partido se le descubrió una pastizara aún mayor en la misma demarcación geográfica.

No hay nada malo en tener los ahorros depositados en un paraíso fiscal, salvo si perteneces al partido que ha convertido España en un infierno impositivo para todos aquellos que no podemos poner nuestras magras finanzas a salvo de la rapacidad de las hordas de Montoro. En tal caso, lo menos que puede hacer el afectado es renunciar a los dos latisueldos que le pagamos los contribuyentes, condenados a sufrir la confiscación a que nos somete el gobierno del PP con su voto entusiasta cada vez que ha habido ocasión.

El caso de Francisco Granados es ejemplar, en el sentido de que representa muy bien el antagonismo perfecto entre las peroratas públicas de la casta y lo que hacen con sus cosas. En nuestra clase política, por ejemplo, abundan los que imponen la escuela pública por decreto mientras llevan a sus criaturas a centros privados con el dinero de los que no tenemos más opción que pagar y resignarnos. O los diputados comunistas enemigos mortales del capitalismo y defensores a ultranza del sistema público de pensiones que disfrutan de un plan de previsión privado pagado con nuestro dinero y los ahorros a plazo en entidades privadas, mucho más rentable que invertir en bonos del tesoro venezolano o en sociedades cooperativas dedicadas a promover el comercio justo.

Por todo ello, los voluntariosos compañeros del dimisionario harán bien en no ponderar su decisión como un gesto de gran generosidad y altura de miras. Francisco Granados ha preservado el futuro de sus hijos mientras contribuía con su partido a destruir el porvenir de los nuestros. Sólo falta que sus colegas quieran ahora que, encima, le demos un aplauso.


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Mentiras, estructuras de Estado y pensamiento único
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital  21 Febrero 2014

El Proceso –sí, proceso en mayúscula, es el lenguaje de la exageración que tanto gusta usar al nacionalismo- se basa en mentiras de todo tipo, las encontramos en todos los discursos, en las informaciones, en la supuesta objetividad de lo científico, en la deformación de la historia, en episodios conscientemente olvidados, en efemérides convertidas en actos de propaganda.

Todas las mañanas, desde los púlpitos nacionalistas de RAC1, se recuerdan efemérides históricas cercanas en el tiempo, para seguidamente (y acompañado de una banda sonora más propia de un relato épico) recuerdan lo que estaba pasando tal día de 1714, curiosamente se narra dicha historia como si estuviese ocurriendo en el presente, como si se plegase el tiempo y nos encontrásemos en plena guerra de Sucesión.

Naturalmente este es uno de los episodios que diariamente trufan la realidad mediática catalana, aunque lo que subyace a todo ello es la creación e inoculación entre el gran público de un pensamiento único, de un universo de referencia con el que “concienciar” a la población de las bondades y, sobre todo, de las verdades autoevidentes de los postulados nacionalistas, hay que hacer pasar imperativo categórico lo que no llega ni a hipotético…

Es un razonamiento estratégico que usa todas las herramientas para alcanzar el objetivo final, aunque dicha razón instrumental a veces choca con la visceralidad (pública) de quién no concibe que haya alguien en Cataluña que pueda llegar a discrepar, el último caso lo encontramos en las declaraciones del socialista y exconsejero de economía con el Tripartito (Tripartitos que nos “legaron” la bonita cifra de deuda pública de 50.000 millones de euros), Antoni Castells.

Tras la segunda reunión del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir (nacional se ha convertido en un adjetivo que legitima y dota de recursos públicos las más variopintas iniciativas) que ha reunido a 1600 organizaciones de todo tipo, desde las omnipresentes ANC y Òmnium Cultural, hasta los sindicatos Nacionales CC.OO. y UGT, TV3 ha entrevistado al exconsejero Castells en la que ha reconocido la falacia de los 16.000 millones que regarían las exiguas arcas públicas de una Cataluña independiente, pero también ha lamentado “la fractura entre empresarios y políticos en el proceso hacia el referéndum. Los temas de país nos implican a todos.”

Es tremendamente llamativo que un político como Antoni Castells, que ha ejercido importantes responsabilidades públicas, no entienda que en un sistema democrático la división de opiniones, la “fractura” en los posicionamientos políticos, no solo es algo normal, sino que, además es necesario, que el mero hecho de que existan distintas formas de entender la realidad es el motor de la perfectibilidad, que el adjetivar la realidad política (“temas de país”…nacionales…etc.) solo es una estrategia más con la que constreñir la pluralidad democrática, para crear un cinturón sanitario que impide la disensión.

Esa razón estratégica de la que hablaba más arriba es igualmente cínica, veamos una de las conclusiones del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, en el documento de la reunión piden “…centrarse en el derecho a decidir…y obviar cualquier debate respecto al sentido del voto…”, como no, sobre el llamado “derecho a decidir” sobrevuela un adjetivo implícito: la independencia, y obviar lo evidente solo busca manipular a la población.

Naturalmente el mantra de que solo quieren “poder decidir”, “poder votar” o “el ejercicio democrático del voto”, tiene garantizada su divulgación, su repetición una y otra vez hasta la náusea gracias al denso entramado de medios de comunicación públicos y subvencionados al servicio de la Causa, pero ¿existe una correlación entre lo que dicen que quieren y lo que hace la Generalitat?, ¿es equivalente el predicamento y la praxis?

Veámoslo, los próceros del nacionalismo, reunidos subrepticiamente en el Palacio de la Generalitat, llegaron a un acuerdo respecto a qué preguntarían a los catalanes en el momento de llevar a la práctica el “derecho a decidir”, adujeron que se trataba de una pregunta binaria inclusiva, en la que en la primera parte se dilucidaría si Cataluña debe ser un “Estado” o no, y la segunda respondería respecto independencia sí o no…

Pues bien, si nos damos cuenta, la Generalitat está creando estructuras de Estado (la hacienda catalana o “propia” es el último caso) sin siquiera esperar al resultado del hipotético e ilegal referéndum, como si supieran de antemano el resultado de la primera pregunta de la consulta, como si dicha pregunta solo fuese un elemento estético para el electorado de partidos ambiguos “nacionalmente” como ICV o los socios de Convergencia UDC.

Como si dicha primera pregunta solo fuese una cortina de humo, un artificio con el que tapar el adjetivo implícito –la independencia- que con tanto ahínco tratan de ocultar los políticos y los medios de comunicación afines al nacionalismo.

presentación de vox en barcelona
Vidal-Quadras: “Cataluña va directa a su ruina económica y aislamiento internacional”
Andreu Oms Minuto Digital 21 Febrero 2014

Vox, que ya tiene apalabrada su entrada en el PPE en caso de lograr representación en las europeas de mayo, se ha presentado en Barcelona este jueves.

Vox se ha presentado esta tarde en Barcelona con Aleix Vidal-Quadras como gran estrella. El acto, en un hotel cercano a la Diagonal, ha reunido a unas 300 personas. El partido se ha presentado para “hacer frente al secesionismo”, como lo ha definido una de las oradoras, Ariadna Hernández.

Vidal-Quadras ha recordado que, cuando vio a la tele las imágenes del Pacto del Majestic, “vi rodar mi cabeza” y ha considerado que su ‘defenestración’ al frente del PPC fue “un error estratégico”. El exdirigente ‘popular’ ha considerado también que “Cataluña va directa a su ruina económica y aislamiento internacional. También ha recordado que, desde hace nuevo años, vive en Madrid y ha proclamado que “en Madrid me siento libre”.

Santiago Abascal, por su parte, ha afirmado que “el Estado autonómico es un Estado fallido” y que “lo hemos intentado todo con los separatistas”. Abascal, ex dirigente del PP vasco, ha manifestado también que “Catalunya no es una nación, es algo más importante: una región española” y se ha mostrado partidario “de un Estado unitario administrativamente descentralizado”.

José Clemente, por su parte, ha criticado el CATN y el Diplocat porque, a su parecer, vamos hacia “una insurrección política y civil”.

Caza de brujas contra Cañas por denunciar que Toni Soler tildara de "colaboracionistas" a los que no apoyan la independencia
Alejandro Tercero www.cronicaglobal.com 21 Febrero 2014

En un artículo, Soler califica a los federalistas de "colaboracionistas", término utilizado durante la Segunda Guerra Mundial para denominar a los que ayudaban a los nazis. Cañas lo denuncia y se pregunta: "¿Que harán los separatistas con los 'colaboracionistas' el día después [de la independencia]? ¿Nos cortarán el pelo?". Y publica unas fotos en Twitter de los castigos que estos recibían. Soler se disculpa pero justifica el término utilizado. Políticos y medios nacionalistas cargan contra Cañas, al que acusan de provocar y de comparar el proyecto independentista con el nazismo.

Es frecuente que desde el nacionalismo catalán se acuse a sus opositores de "banalizar el nazismo" a la hora de criticarles. En esos casos, es habitual que una legión de medios y opinadores respondan contundentemente, hasta el punto de que incluso la Generalidad ha llevado a los tribunales a diversos periodistas y tertulianos por este motivo.

Sin embargo, cuando eso ocurre al revés, cuando es una voz autorizada del nacionalismo catalán la que incurre en una banalización del nazismo, es el denunciante el que recibe las críticas del establishment mediático nacionalista. Y esto es lo que ha sucedido los últimos dos días, en los que se ha generado una situación insólita.

Soler califica de "colaboracionistas" a los federalistas
Los hechos se remontan, en realidad, al pasado domingo, cuando el conocido empresario y humorista Toni Soler -comisario de los actos del Tricentenario de 1714 que organiza el Ayuntamiento de Barcelona, y propietario de una de las productoras que más facturan a TV3- publicó un artículo en el diario Ara titulado "El juicio final" en el que acusaba a los que apuestan por el "federalismo" de colaboracionistas. En concreto, señalaba:

"Quien no entienda que España camina hacia la asimilación y la recentralización, quien no perciba que la autonomía es una herramienta inútil para defender nuestros intereses no tiene más disculpa. Distraernos de la cruda realidad con zanahorias como el federalismo ya no es un ejercicio de ingenuidad, sino de ceguera política o incluso de colaboracionismo".

"Colaboracionista" es el término que se utilizaba durante la Segunda Guerra Mundial para calificar -fuera de Alemania- a los que colaboraban con el régimen nazi en contra de su propio país. A muchos de los que se acusaba de "colaboracionistas" se les cortaba el pelo al cero para señalares y humillarles por su traición.

Cañas se pregunta: "¿Nos cortarán el pelo?"
Este miércoles, el diputado autonómico de Ciudadanos Jordi Cañas, a través de su cuenta de Twitter, denunció las palabras de Soler: "Nuevo insulto de los comisarios políticos del régimen separatista: colaboracionistas".

Y publicó tres fotos recogiendo castigos a "colaboracionistas" durante la Segunda Guerra Mundial, acompañadas de varios comentarios: "¿Que harán los separatistas con los 'colaboracionistas' el día después? ¿Nos cortarán el pelo? [...] Colaboracionistas y separatistas. [...] ¿Quién sería el productor del Polonia y socio del Ara en esta foto? El 'peluquero' o el 'colaboracionista'?". Y recordó que la "semántica del procés" independentista consiste en "llamar colaboracionistas, traidores, fachas, botiflers y quintacolumnistas a los catalanes que no son separatistas".

Insultos, acusaciones y amenazas
A partir de ahí, el dirigente de Ciudadanos recibió todo tipo de insultos, acusaciones y amenazas a través de Twitter. Mientras que el propio Soler respondió con desdén: "Dejad en paz a Jordi Cañas. Yo en su lugar también estaría de mala leche".

Solo horas más tarde, en vista el revuelo generado en las redes sociales, Soler trató de justificar sus palabras: "Usé el término en sentido literal y cualquier connotación historicista no era deseada. [...] No quería dar sentido histórico al término, solo literal. Lamento la confusión pero sigo pensando que la propuesta federal nos desvía y nos distrae de las amenazas reales". Y un día después, añadió otra explicación: "Una amiga del PSC me dice que le duele el término 'colaboracionista'. Me disculpo sinceramente. Buscaré un término menos connotado a partir de ahora".

Pero lo cierto es que, según el diccionario del Instituto de Estudios Catalanes (IEC), solo hay una connotación para el término "colaboracionismo": "Actitud ideológica y práctica de quien, en un país sometido a un régime de ocupación, propugna y sigue una política de entendimiento y de colaboración con el invasor".

Políticos y prensa nacionalista sentencian: Cañas, culpable; Soler, ignorado
El enfoque de lo ocurrido por parte de los políticos y de los medios nacionalistas también ha sido significativo: ni una crítica a Soler; el culpable es Cañas. Así, la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Carme Forcadell, ha tildado la denuncia del diputado autonómico de Ciudadanos de "provocación". Mientras que el secretario de Organización de CDC, Josep Rull, no se ha quedado atrás:
"Cañas es un cínico o ha enloquecido definitivamente. Que se tome una tila: nadie conseguirá romper la convivencia en este país [por Cataluña]".

De igual forma, el portavoz de CiU en el Parlamento autonómico, Jordi Turull, ha exigido a Cañas "que se disculpe por sus comentarios en las redes sociales o que Albert Rivera le desautorice" porque "no todo vale en política para salir en los medios".

Vilaweb ha titulado lo sucedido con "Cañas provoca e insulta a los independentistas con fotos de colaboracionistas nazis"; Directe ha considerado que "Cañas incita a la violencia"; Nació Digital incluso ha olvidado citar a Soler en su crónica; El Periódico ha explicado que "el elevado tono" de un mensaje de Cañas "ha caldeado" Twitter; La Vanguardia lo ha resumido señalando que "CiU exige a Cañas que se disculpe por comparar proceso catalán con el nazismo"; y, según El Punt Avui, "Cañas compara el proceso con el nazismo".


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