AGLI Recortes de Prensa   Domingo 23 Febrero  2014

Estado de la Nación
ANTONIO LUCAS El Mundo  23 Febrero 2014

La semana próxima regresa el gran hit de temporada en el Congreso: el Debate sobre el estado de la Nación. Unos y otros lanzarán sus soflamas para dejar, de nuevo, esa sensación de «España a cachos», como si los que estamos del otro lado de la vida fuésemos gente pa tó, víctimas de una culpa heredada que se resigna definitivamente al tercermundismo de un país donde la vida se ha tiznado.

Esta democracia digital funciona de manera muy analógica, anclada en un tiempo obtuso y rasante que no termina de pasar: la corrupción, el enchufismo, Cataluña y su ridículo estirón de independencia, la inmigración recibida a hostias, la chirigota política y su déficit intelectual... Falta el paro (que sigue rozando los seis millones) y ya estamos todas.

Con esta maizena sale un potingue muy difícil de pasar. Si esta España es la que se impone no tenemos nada que hacer en los próximos años. Lo que vendrá será el Debate del caos disimulado con ráfagas de entusiasmos numéricos, con promesas recalcitrantes, con desafíos impracticables. Pero nunca me pierdo el Debate porque genera prodigiosos anacolutos y momentos de lisergia extraordinaria. Tengo una enorme fe en no creer casi nada de lo que allí se dice. Y me va bien. Sobre todo cuando habla el Gobierno dando cuenta de sí mismo, más que de lo que en verdad sucede.

Y también cuando coge carrerilla el PSOE, dando cuenta de no dar una. Es un gran instinto de conservación el que manifiestan nuestras fuerzas políticas mayoritarias al medirse en el Congreso. Se nota que no les gusta que les ensucien la ocasión más importante de su vida profesional, minuta que pagamos nosotros, como siempre. Y para nada. Aquí siguen goteando todos los grifos. Y aullando los perros de nuestro Monte Gurugú de cada día, dando aviso de que el peligro sigue ahí desde que perdimos la ilustración. Esta edición de España, qué hermosa eres promete.

Deuda externa y relaciones internacionales: ¿Hacia otro consenso de Washington?
José Zorrilla El Confidencial  23 Febrero 2014

La presente crisis de deuda soberana me ha llevado al recuerdo de mis días de estudiante de Relaciones Internacionales. De hecho, la expresión “diplomacia de la cañonera” debe mucho al uso de las Fuerzas Armadas para recuperar lo prestado. Egipto terminó siendo Protectorado inglés por impago de deuda en 1882, un ejemplo entre muchos. España también tiene algo que decir en la materia. En 1861 mandó una flota de guerra a México junto con Inglaterra y Francia, lo que Francia aprovechó para hacer de ese país un imperio y poner en el trono a Maximiliano de Habsburgo. El Emperador Maximiliano lo pagó en 1867 con la muerte mexicana por excelencia: el fusilamiento. Manet inmortalizó la ejecución en un cuadro que está hoy en el Museo de Mannheim.

Si prefieren referencias literarias recuerden el Cuento de Navidad de Dickens. El avaro Scrooge tiene la pesadilla de que sus sólidos bonos ingleses se han convertido en deuda (basura) USA. Sin embargo, la Historia (Eichengreen) enseña que la quiebra dista mucho de ser cosa del Tercer Mundo, de haber nacido ayer y de estar en límites nunca vistos. Al contrario, es el recurso normal de un estado endeudado al límite y las suspensiones de pagos puntuaron todo el S. XIX, por no remontarnos a la Baja Edad Media.

Las crisis no son producto de las manías ni los pánicos como decía su maestro Kindleberger, ni tampoco inevitables, como venían diciendo ellos mismos, sino el resultado de la suma de desregulación financiera más endeudamiento público externoDel año 1880 a 2010, por ejemplo, 13 de 21 economías avanzadas decretaron la quiebra soberana, con picos significativos después de las dos guerras mundiales. Tras la "reestructuración", es decir, la quita, venía la sequía de los mercados. Pero, en cuanto pasaban unos años, se volvía a abrir el grifo. Tampoco importaba mucho si el solicitante había sido buen pagador o no. Siempre que ha habido deseo de deuda, ha habido capital. En cuanto a la cuantía de la deuda, y aunque la de los países centrales está hoy en máximos históricos, la generada desde 1880 hasta 1914 triplica la generada desde los tiempos de Nixon hasta hoy, en dólares reales.

Es interesante ver como la diferencia entre país quebrado y país buen pagador empieza a abolirse, para Rusia, con los bolcheviques, y, tras la I Guerra Mundial, para los aliados de EEUU. Pero cuando a la postguerra se sumó la Gran Depresión de 1929, ahí ya no hubo ni bueno ni malo, ni griego ni bárbaro, ni judío ni gentil, por decirlo como Pablo de Tarso. Ni siquiera reestructuración de deuda. Simplemente todos dejaron de pagar.

En una primera fase, el servicio de la deuda afectó sobre todo a la relación franco-americana. Francia no entendía que se le quisiese hacer pagar cuando su número de caídos casi llegaba al millón setecientos mil, e igualaba al de bajas americanas más Imperio Británico. Finalmente Francia no pagó. La cuantía de esa deuda superaba el 20% de su PNB.

Inglaterra dejó de pagar con mayor finura. Primero, abandonó el patrón oro en 1931, tras casi cien años de vigencia (1844), luego convirtió su deuda en un “juro” perpetuo al 3,5% y, finalmente, cerró el grifo. El porcentaje de su deuda se situaba en el entorno del 22% del PNB, más o menos el equivalente de las quitas de los emergentes de hoy. De hecho, de los 17 acreedores, sólo Finlandia honró su deuda, lo que le ganó el apelativo afectuoso de "valiente pequeño país" (brave little country). Pero conviene añadir que su deuda no llegaba al 0,2% del PNB.

Las draconianas medidas de Roosevelt
En el otro país vencedor, los EEUU, Roosevelt tomó medidas draconianas al llegar al poder en abril de 1933. Abandonó el patrón oro, prohibió poseer ese metal a los ciudadanos americanos y rebajó el contenido de oro en el dólar un 40%, especie de QE primitiva de la que se guarda memoria desde los días de Dionisio de Siracusa (S. IV. a.C). Roosevelt se negó también a la solicitud universal de revaluar el dólar, lo que hizo fracasar la Conferencia Económica Mundial de Londres de 1933, frente a la aprobación de Keynes.

Carmen Reinhardt y Kenneth S. Rogoff (RR) se hicieron famosos con el best-seller Esta vez es distinto, (2009), título que hace referencia a la frase pronunciada por todos los actores sistémicos cuando han querido negar la evidencia de una crisis financiera inminente.

Pero el Working Paper (WP) que RR acaba de publicar para el FMI es rompedor. El WP defiende que: uno, las crisis no son producto de las manías ni los pánicos como decía su maestro Kindleberger, ni tampoco inevitables, como venían diciendo ellos mismos, sino el resultado de la suma de desregulación financiera más endeudamiento público externo. Hoy están más endeudados los países centrales que los emergentes y, atención, la deuda externa de los países centrales ha servido principalmente para endeudar al sector privado con la garantía del sector público, lo que llevará a un largo período de ajuste, posiblemente más de veinte años.

De entre las medidas a tomar no puede excluirse la hiperinflación, gracias a la que se libraron de la deuda tanto Italia como Japón en los años 40 del pasado siglo, remedio que también siguió Australia. Sin embargo el caso del euro es especial y habría que tener cuidado en no extender la inflación a los países centrales, lo que podría llevar al área monetaria a su colapsoDos, llegado el caso de endeudamiento severo no hay diferencia entre país emergente y desarrollado. La solución, por consiguiente, no es el crecimiento, ni la austeridad, ni la brujería financiera, sino las medidas que se han aplicado toda la vida tanto en el centro como en la periferia: reestructuración, quita, controles de capital, y "represión financiera", es decir, regulación deflacionaria, como fue la norma desde 1945 hasta 1979. RR homenajea al cubano, ya fallecido, Carlos Diaz-Alejandro por su trabajo Good Bye Financial Repression, Welcome Financial Crash, (1985), donde el autor atacaba la desregulación chilena inspirada por Friedmann y el crash consiguiente. (Puede leerse online).

Tres. De entre las medidas a tomar no puede excluirse la hiperinflación, gracias a la que se libraron de la deuda tanto Italia como Japón en los años 40 del pasado siglo, remedio que también siguió Australia. Sin embargo, el caso del euro es especial y habría que tener cuidado en no extender la inflación a los países centrales, lo que podría llevar el área monetaria a su colapso.

Últimas tres líneas del WP: “Los gobiernos de los países avanzados van a tener que considerar cada vez más los enfoques que se han visto siempre como propios de países emergentes y que los países centrales practicaron hasta no hace mucho tiempo”.

En un orden doctrinal, el problema no es controlar las crisis, sino prevenirlas. Me parece que el WP es de los que merecen leerse por lo que tiene de inicio de un punto de vista alternativo tanto a la desregulación (Washington) como a la austeridad (Berlín). Y viene del Departamento de Investigación del FMI. ¿Otro consenso de Washington en puertas?

Según y cómo. Mientras la doctrina manda estas señales, el Congreso USA da por finalizada su etapa de control de gasto (sanitario) de Obama y sube el techo de la deuda pública este mes de Febrero...por cuarta vez en un año (31 Dic 012, 19 Mayo 013, 18 octubre 2013). ¿Vamos camino de otro 1933 o esta vez es distinto?

Referencias
*The International Debt Crisis In Historical Perspective. Barry Eichengreen and William Diebold Jr.

El WP de Carmen Reinhart and Kenneth S. Rogoff citado.
*Financial and Sovereign Debt Crises: Some Lessons *Learned and Those Forgotten. Carmen M. Reinhart and Kenneth S. Rogoff. Lectura que recomiendo encarecidamente. Contiene bibliografía.

Independentismo guay
Antonio Roig cronicaglobal.com  23 Febrero 2014

En noviembre pasado tuve la oportunidad de asistir a un debate sobre la secesión organizado por el Departamento de Inglés de la Escuela Oficial de Idiomas y la American Society. Resultó instructivo, interesante y, sobre todo, exótico. Juzguen si no lo anómalo de que el único debate de este tipo del que he tenido noticia se desarrolle en inglés, que el ponente encargado de defender las tesis contrarias al secesionismo se llame Joan Llorach Mariné y que su oponente, por el contrario, sea Salvador García Ruiz. Aunque lo más original es el mismo hecho de su convocatoria. En este asunto que se diría que conmociona al pueblo catalán, un debate como éste resulta sorprendentemente excepcional, a menos que se produzca en los medios controlados por el poder y convenientemente amañado para que gane el secesionismo. Aunque, bien mirado, no es tan raro porque la misma ausencia de debate público ha caracterizado las sucesivas conquistas del nacionalismo, como la cuestión de la lengua, sin ir más lejos.

Ese es el perfil del independentista guay, posmoderno, leve, de pensamiento débil pero agresivo. Su lecho ideológico, sin embargo, está tejido con urdimbres demasiado confusas

Original fue también la puesta en escena. Joan Llorach desarrolló una presentación impecable. Expuso argumentos de orden jurídico, económico, histórico e incluso afectivo contra la secesión y lo hizo con brillantez y humor. Pero, llegado el turno de su contrario, nos esperaba una sorpresa porque empezó por decir que no iba a exponer argumentos, porque "yo –dijo– sería 'independentista' aunque no hubiera razón alguna para serlo". Resultó algo decepcionante que, a guisa de preámbulo, quien se había prestado a participar en un debate de esa naturaleza se blindara contra todo razonamiento y se refugiara en lo emocional, donde no cabe discusión ni diálogo alguno.

Salvador García es un joven profesional con un currículo lucido, cercano a la ANC (un buen número de cuyos simpatizantes daba calor a la sala) y recientemente incorporado al Consejo de Redacción del diario Ara. Su rompedora introducción nos reservaba aún otra sorpresa porque dio en afirmar que él no era nacionalista (llegado este punto, empezó a parecerme uno de esos miembros de Súmate que no se arredran por mezclar churras con merinas y que afirman, sin pudor intelectual alguno, que son españolistas pero 'independentistas').

Pero no, Salvador García seguía un guion cuidadosamente estudiado: no iba a entrar en la incómoda discusión de las razones, reducía la cuestión a un factor de voluntad ('porque quiero, porque queremos'), pretendía quitarse de encima la pesada losa de un nacionalismo cuyo rancio tufillo y cuyas bases ideológicas son muy poco atractivos, muy poco 'modernos' (amén de difíciles de justificar), y dejaba enjaretado así el debate para conducirlo a su propio terreno. 'Es posible que haya muy buenas razones contra la secesión, pero el caso es que la queremos y, ¿habrá algo más democrático que consultar qué es lo que los catalanes quieren?' En ese contexto, negarse a 'la consulta' suena totalmente antidemocrático y reaccionario, tanto que, pese a estar bien convencido, yo mismo no puedo evitar sentir cierto malestar, cierto estremecimiento de conciencia. Así de bien urdida está la jugada.

Cada cual es bien libre de aspirar a lo que sea. Pero, por favor, nada de suficiencias ni de mirar por encima del hombro a los demás. No vale utilizar chantajes emocionales levantados sobre la base de sofismas. Lo siento, pero hay que argumentar

Ese es el perfil del independentista guay, posmoderno, leve, de pensamiento débil pero agresivo. Su lecho ideológico, sin embargo, está tejido con urdimbres demasiado confusas. Dejando aparte la petición de principio que encierra el llamado 'derecho a decidir', que analizó brillantemente José A. Noguera no ha mucho (La paradoja de la autodeterminación), o la imposibilidad de tal derecho (léase a Juan José Miguélez), la posición del secesionista posmoderno sólo es coherente en la medida en que acepte el supuesto derecho a decidir como un absoluto. Es decir, si L’Hospitalet, por decir algo, quiere organizar una consulta para votar su propia independencia (o su propia regulación del aborto o de su 'balanza fiscal', si la hubiere) debe poder hacerlo y su voluntad debe ser respetada. Obsérvese que otro tanto ocurriría con aquellos catalanes que desearan seguir siendo "tan españoles como catalanes". Si no es así, si no se acepta la universalidad del derecho, la supuesta 'modernidad' de este neosecesionismo se deshace como un azucarillo en el café caliente del nacionalismo. En suma, o el 'derecho a decidir' es la expresión de la mera voluntad de cualesquiera individuos o grupos, o hay que restringirlo a los pueblos o naciones históricamente determinados, es decir, entidades predemocráticas, es decir, nacionalismo puro y duro, con toda su caspa.

Ocurre aquí como en la aplicación del 'derecho de autodeterminación', cuyo problema fundamental estriba en la delimitación del sujeto –¿quién tiene derecho a autodeterminarse?–. La única salida consiste en la asunción de que hay una entidad con existencia propia anterior a toda decisión, 'natural', por decirlo así, a la que correspondería por razones tal vez igualmente 'naturales' o de carácter histórico el ejercicio de ese derecho. Por consiguiente, el nacionalismo es una carga que acompaña inevitablemente al secesionismo y no hay otra forma de librarse de ella que universalizar el derecho, con lo cual deja de tener interés.

Cada cual es bien libre de aspirar a lo que sea. No voy a ser yo quien niegue a Salvador Garcia su derecho a desear la secesión y a esforzarse por la realización de su anhelo pero, por favor, nada de suficiencias ni de mirar por encima del hombro a los demás, presumiendo de un plus de legitimidad democrática por el hecho de fingir que todo se reduce al ejercicio de la libre voluntad de las personas. No hay tal. Y, sobre todo, nada de trucos. No vale utilizar chantajes emocionales levantados sobre la base de sofismas. Lo siento, pero hay que argumentar. De modo que de ‘independentismo guay’, ¡Nanay!

El nacionalismo se asusta: ¡Qué vienen los alemanes!
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital  23 Febrero 2014

¿no pueden dar lecciones o es que no quieres aprender de las lecciones aprendidas por los alemanes?, resulta más que sorprendente que los “desbanalizadores” del nazismo, los que exigen que no se les compare con el movimiento nacionalsocialista, tengan el atrevimiento de lanzar a la cara, precisamente el nazismo, a unos ciudadanos alemanes por el mero hecho de llevar la contraria…”

La denominada “Declaración de Barcelona” en la que una serie de directivos y empresarios alemanes residentes de Cataluña alertan de las consecuencias de la deriva nacionalista catalana ha levantado ampollas, suspicacias y más de una salida de tono, pero más allá de la estridencia del que se cree saberlo (casi) todo de antemano o del que pretende acaparar (casi) todo el debate, resulta interesante observar cómo encajan la disensión los “defensores de las libertades de Cataluña”.

El siempre lenguaje hiperbólico nacionalista se suele disfrazar de moderación e, incluso, de ¡modernidad y progresismo!, sin embargo, cuando el monólogo se tropieza con eso que es cada vez más extraño en la Cataluña esencialista, cuando se topa con el diálogo –básicamente con una opinión o certeza contraria- emerge con fuerza el espíritu excluyente que no tolera la diferencia, ni propia…ni mucho menos ajena.

Resulta chocante observar cómo los defensores de la independencia aceptan como un hecho “natural” las adhesiones incondicionales y públicas al Proceso soberanista (desde asociaciones empresariales, organizaciones civiles, grupos de jueces…), pero toman como una traición ¿a la patria? cualquier postulación contraria al referéndum de autodeterminación, más aun si quienes lo hacen pertenecen a la nación más poderosa de Europa.

Imagino que esta visceralidad es para tratar de esconder la más cruda de las realidades a las que se enfrenta la “construcción nacional”: el destino geopolítico de una Cataluña independiente es convertirse durante muchos años en un paria de Europa, en un mendicante de favores ajenos, básicamente porque para estar en el proyecto europeo tienes que pasar la cancillería alemana, y a los alemanes les repele el discurso nacionalista, ¿por qué será?

Pero veamos una de las reacciones a la “Declaración de Barcelona”, la siempre “moderada” Pilar Rahola, en su artículo publicado en La Vanguardia del pasado jueves día 14 de febrero titulado “Danke”, naturalmente esta declaración la encuadra en el “discurso del miedo”, los argumentos contrarios a la independencia son y deben ser siempre denostados, siempre encuadrados en una estrategia “superior” y coordinada por fuerzas extrañas y destructivas, la “ilusión” (o el ilusionismo) y lo constructivo es y deber ser terreno nacionalista.

En el último párrafo encontramos el nudo principal del razonamiento con el que pretende deslegitimar a los empresarios alemanes, dice así: “Unos señores nacidos en el país que llevó su nacionalismo imperialista a cotas de tragedia inimaginables ¿no deberían ser un poco más prudentes a la hora de señalarnos con el dedo del fervor nacionalista? Lo digo porque no creo que puedan darnos lecciones de lo que es la lucha contra los sufrimientos que el nacionalismo exacerbado puede hacer a los pueblos y a las gentes”.

Es decir, que quiénes han nacido en un país que sufrió los embates y la locura del nacionalismo ¿no pueden dar lecciones o es que no quieres aprender de las lecciones aprendidas por los alemanes?, resulta más que sorprendente que los “desbanalizadores” del nazismo, los que exigen que no se les compare con el movimiento nacionalsocialista, tengan el atrevimiento de lanzar a la cara, precisamente el nazismo, a unos ciudadanos alemanes por el mero hecho de llevar la contraria, por el mero hecho de disentir del discurso único y unívoco del nacionalismo.

Así que, puestos a comparar, cabría recordar que el movimiento nacionalsocialista no comenzó con la Solución Final, como casi todos los totalitarismos, fue un crecimiento paulatino en la locura, empezando por la inoculación del esencialismo culturalista, por la imposición de un discurso único que se convirtió en pensamiento único, por el arrinconamiento y posterior destrucción de lo disidente, por la sacralización de lo político (Safranski), por la ideologización de lo moral, por la corrupción del espíritu romántico y la disolución del individuo en el magma del Proceso superior.

No hace falta ser muy avezado para comprobar que en el discurso practicado por el nacionalismo catalán siempre refieren al “pueblo catalán” como si de un cuerpo orgánico se tratase, como si de un objeto heterónomamente determinado se tratase, como si fuese la cosa en sí, este organicismo es una de las características de los totalitarismos, subsumir al individuo en una comunidad del pueblo adscriptiva, de ahí solo hace falta llegar a convencerlo y hacerlo partícipe (concienciarlo) de su pertenencia, de su dualidad como persona y comunidad, de su sumisión a esta última.

Esta doble existencia, esta voluntaria subordinación a la Causa, también se traduce en algo que será reconocible para cualquier persona mínimamente informada en temas de la actualidad, los alemanes convencidos e iniciados en los misterios del nacionalismo alemán, tenían una existencia social y profesional rutinaria, pero siempre acudían prestos a los actos de masas, a las manifestaciones de adhesión al Régimen, a las marchas de exaltación “nacional”, estaban siempre dispuestos a la manifestación pública de pertenencia a la “comunidad del pueblo”, ¿a qué les recuerdan este tipo de movilizaciones?.

Denuncian a Francisco Caja por desentrañar la ideología de Jordi Pujol
A. León http://www.dialogolibre.com 23 Febrero 2014

La Generalidad de Cataluña considera que el último libro del filósofo Francisco Caja (colaborador de DIÁLOGO LIBRE), La raza catalana (segunda parte). La invasión de los ultracuerpos, constituye un ejemplo de ‘banalización del nazismo’ por desmenuzar los elementos que configuran el pensamiento del expresidente de la Generalidad Jordi Pujol, entre ellos la influencia que tuvo su educación en el Colegio Alemán de Barcelona en la década de los años 30 y principios de los 40, durante el período nacionalsocialista.

En un informe destinado al Consejo de Europa y remitido al Gobierno español para su presentación, además de las supuestas “medidas regresivas” tomadas por los Ejecutivos de Aragón, Valencia y Baleares para 'fracturar' la unidad de la lengua catalana y de las denuncias de presuntas “agresiones, detenciones y amenazas” de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contra catalanohablantes, se incluye un apartado dedicado a “campañas de intolerancia” promovidas desde determinados medios de comunicación (p. 53 y ss.).

Esta parte del documento es como un apéndice del reciente informe del CAC, y en ella se detallan las ‘conspiraciones’ urdidas contra el nacionalismo: “Es de lamentar, en este apartado, que persistan campañas de intolerancia lingüística promovidas desde ciertos sectores de la comunicación, especialmente cuando se trata de canales públicos, como se ha dado por ejemplo en la televisión pública de la Comunidad de Madrid, que fomentan el recelo y la incomprensión entre una parte de la población”.

En los ejemplos aducidos en el informe se mezclan la imaginaria discriminación contra el catalán con legítimas críticas al proceso separatista de la Generalidad y el tratamiento de TV3 de la 'Via Catalana' del pasado 11 de septiembre y con presuntas intenciones golpistas de entidades, militares y conocidos políticos, como el exdirigente del PP Alejo Vidal-Quadras (actualmente en el partido Vox), en declaraciones y artículos en los medios: “La situación actual de constantes acusaciones de nazismo y otros insultos de todo tipo contra Cataluña, contra el proceso de debate sobre su derecho a decidir democráticamente sobre su futuro, contra sus dirigentes, sus instituciones y sobre todo contra la lengua catalana”.

Los acusadores no han leído el libro de Caja
Es en este apartado donde se incluye la publicación del libro del profesor Francisco Caja como uno de los episodios de ‘banalización del nazismo’, aunque no lo relacionan con ningún medio de comunicación. La razón es que, como hemos comprobado, el informe no se basa en rigor en la lectura del libro, sino en la noticia previa de DIÁLOGO LIBRE del 17 de junio de 2013 anunciando la presentación de la obra. De ahí que el documento remitido al Consejo de Europa lleve esa fecha y no la del acto propiamente dicho, que fue un día después, el martes 18 de junio, en Barcelona.

Caja, que también es presidente de Convivencia Cívica Catalana –una de las entidades más activas y beligerantes en la lucha por los derechos lingüísticos de los castellanohablantes en Cataluña– dedica dos capítulos de su libro a analizar con pulcritud científica y aportando abundante documentación la génesis de la ideología 'pujoliana'. En una nota a pie de página (p. 306) habla explícitamente de los estudios de Jordi Pujol en el Colegio Alemán cuando esta institución estaba dominada por la ideología nacionalsocialista de Hitler. Ese aspecto, precisamente, es el que este diario destacó en aquella noticia, a la que se adjuntaba, por cortesía del autor, un pasaje de su obra –en ese momento aún inédita– en el que aparecía también la nota al pie.

En la breve descripción que acompaña la ‘denuncia’ de Francisco Caja se copia (mal) una parte de la información de este diario (al que no se cita), como se puede comprobar cotejando la información que publicamos con el texto del documento de la Generalidad: “Afirma (Caja) que la base del nacionalismo catalán –su núcleo doctrinal–, es profundamente ‘racista’ y apunta como una de las causas la escolarización del presidente de la Generalitat desde 1980 a 2003 Jordi Pujol en la escuela alemana en los tiempos del Tercer Reich, impregnándose de la ideología nacionalsocialista de Adolf Hitler” (las negritas corresponden a los trozos copiados de nuestra noticia, que no incluía declaraciones del autor), se dice en el informe.

Como se ve, se han extractado unas pocas líneas de la información redactada por quien suscribe esta misma pieza, aunque en el original no figura la palabra ‘racista’, sino ‘racialista’. Como el término no les sonaba de nada (vid. La raza catalana, primera parte) y para cargar con más pólvora la traca lo sustituyeron por el más sonoro ‘racista’.

En otras palabras: ni los censores-acusadores leyeron el libro de Francisco Caja, ni fueron capaces de reproducir fielmente una información periodística, aunque sí se apresuraron a engordar la lista de los enemigos de la patria catalana con la acostumbrada alharaca, lamentos lastimeros y su fiera e inveterada intolerancia.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Por qué me fui de Cataluña
Santiago Trancón cronicaglobal.com  23 Febrero 2014

En febrero de 1981 escribí un texto que acabó convirtiéndose en el Manifiesto de los 2.300. Siete meses después abandoné Cataluña. Fui uno de los miles de profesores que por aquellos años hizo lo mismo. Fue un éxodo invisible que casi nadie ha contado. Ahora lo hace Antonio Robles en un libro excelente: Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña. La mayoría nos fuimos forzados por el ambiente de intransigencia y rechazo que sufrimos dentro del ámbito escolar y que empezó a extenderse a toda la vida social y cultural. Como enseñantes nos vimos señalados y excluidos por el simple hecho de no hablar catalán. Este era nuestro mayor delito. Estorbábamos para el proyecto nacional-independentista. La purga se hizo siguiendo el modelo pujolista: en silencio, incumpliendo la ley, negando los hechos, acusando y acosando individual y colectivamente a los que nos negamos a aceptar la imposición del monolingüismo.

¿Para qué seguir? Aunque hubiéramos recogido 100.000, nada habría cambiado: los promotores éramos unos golpistas seguidores de Tejero a los que había que echar de Cataluña por las "buenas" o por las balas

Muchos vieron en este exilio masivo una claudicación. El mismo Antonio Robles así lo expresa en su libro. Especial responsabilidad se nos atribuye a los promotores de aquel Manifiesto: al huir dejamos descabezado a un movimiento que tardó más de diez años en volver a resurgir. Provocamos, además, el efecto contrario: servimos de coartada para la radicalización de la política de exclusión del español que adoptó el eufemismo de normalización del catalán.

Acepto el reproche y el efecto rebote que provocamos, pero ahora, pasado el tiempo, podemos analizar los hechos con mayor objetividad. En primer lugar, debo aclarar que los promotores del Manifiesto nunca nos propusimos crear ningún movimiento de resistencia. Así que no pudimos fracasar en algo que no intentamos. Tampoco pudimos imaginar el impacto de nuestra denuncia. Fuimos los primeros sorprendidos. Sin que hubiéramos organizado ninguna campaña de recogida, empezaron a llegarnos montones de firmas. J. C. Marcano nos entregó un día cerca de 2.000 firmas de los obreros de la SEAT, el buque insignia de la lucha obrera antifranquista ahora convertido, de pronto, en anticatalán y lerrouxista. Nos sentimos desbordados y cuando alcanzamos unas 20.000 firmas paralizamos el proceso. ¿Para qué seguir? Aunque hubiéramos recogido 100.000, nada habría cambiado: los promotores éramos unos golpistas seguidores de Tejero a los que había que echar de Cataluña por las "buenas" o por las balas (así lo hizo Terra Lliure con F. J. Losantos).

Los firmantes del Manifiesto no éramos ningún grupo organizado, no teníamos ningún soporte o infraestructura técnica ni legal, no podíamos canalizar aquella respuesta espontánea. El principal objetivo era hacer una llamada de alerta, denunciar públicamente el proyecto nacionalista y sus métodos intimidadores y totalitarios, desenmascarar al pujolismo, que por un lado alentaba a Terra Lliure, y por otro, vendía en Madrid (¡y a qué precio!) su apoyo "a la gobernabilidad del Estado". El principal objetivo era advertir del peligro y abrir los ojos a los demócratas, al PSOE a UCD, para que frenaran lo que veíamos venir. La advertencia quedó hecha, por primera vez salió el problema fuera de Cataluña y en toda España (recordemos el debate en el programa de televisión La clave, en el que Amando de Miguel y yo defendimos el Manifiesto) llegó el eco de la polémica. Desgraciadamente, quienes debían haber reaccionado prefirieron mirar para otro lado.

El principal objetivo era hacer una llamada de alerta, denunciar públicamente el proyecto nacionalista y sus métodos intimidadores y totalitarios, desenmascarar al pujolismo, que por un lado alentaba a Terra Lliure, y por otro, vendía en Madrid (¡y a qué precio!) su apoyo "a la gobernabilidad del Estado"

La decisión de abandonar Cataluña no entraba en nuestros planes. Al contrario, nuestro primer propósito fue organizarnos para dar continuidad al proceso que espontáneamente había surgido. La vía de constituir un partido político era inviable; la experiencia de F.J. Losantos con el Partido Socialista Aragonés y el Partido Socialista Andaluz fue un fiasco total. Yo nunca participé ni vi bien aquella aventura, no sólo por desconfianza hacia sus promotores, sino por lo endeble de su definición política e ideológica. El camino más adecuado era constituir una asociacion cultural. Lo intentamos, pero necesitábamos un mínimo de apoyo. Lo solicitamos a Martín Villa, que entonces era el Ministro de Administración Territorial. Sólo le pedíamos una subvención mínima para poder constituirnos. Hice dos viajes a Madrid para hablar personalmente con él en nombre de los promotores del proyecto, entre los que estaba el más radical, Carlos Sahagún, un leninista de la vieja escuela que rechazaba de modo instintivo el nacionalismo pujolista. Ese año había recibido el Premio Nacional de Poesía.

Me atendió las dos veces el Ministro con amabilidad, pero no logré nada de nada. Sentí que me estaba tomando el pelo, porque nunca tuvo intención de apoyarnos. Tenía miedo, así de claro. Miedo a que le acusaran de franquista (que lo era, aunque reciclado) y a que se enteraran en Cataluña de que el Gobierno apoyaba "una maniobra anticatalana". Había que hacerlo todo "clandestinamente". El apoyo económico sólo podía venir, según él, de los "fondos reservados" de la Presidencia. Tenía que proponérselo al Presidente (entonces Calvo Sotelo). Había que esperar a ver cuándo y cómo se lo podía proponer "al Presidente".

Curiosamente, en un momento, cuando estaba hablando conmigo, le llamó por teléfono Calvo Sotelo. Escuché la conversación (no me pidió que le dejara solo), y pensé que aprovecharía la ocasión para comentarle algo de lo que me había llevado a su despacho (situado en uno de esos palacetes de la Castellana). Se despidió de él con un "a sus órdenes, Presidente", pero sin mencionarle el asunto. Había que seguir esperando. Lo intenté otra vez, unos meses después, con idéntico resultado.

Paralelamente, en mi caso, me integré en FETE-UGT, animado por Jesús Vicente y Chema Vizcay, que pertenecían a su ejecutiva y habían firmado el Manifiesto. La otra vía era buscar apoyo en los socialistas descontentos con la deriva nacionalista y tratar de influir en la direcciòn nacional de PSOE para que frenara al sector nacionalista. Asistí a un Congreso Nacional de FETE en Madrid por aquellas fechas. Allí aprovechamos para denunciar la situación y tratar de encontrar apoyos oficiales. Escribí dos largos artículos en El Socialista explicando bien nuestra denuncia. Todo cayó en el silencio. La izquierda estaba abducida por el catalanismo y no nos creía; la derecha, entre el oportunismo y el sentimiento de culpa, no se atrevía a hacer ni a decir nada.

Dentro de Cataluña el panorama era igualmente desolador. Las Casas Regionales, única organización en la que podíamos apoyarnos, pronto cayó en manos de Pujol, que las domesticó con algunas subvenciones y ¡vaya usted a saber con qué otras maniobras personales! A mí me expulsaron del PSC, no sin intentar antes que me sometiera a una especie de "consejo disciplinar". Jordi Font, amigo que lo había sido en la Facultad, que bien me conocía por ser yo uno de los activistas destacados del movimiento estudiantil, firmó la carta de expulsión. ¡Estaba yo para comités de disciplina, teniendo como tenía pendiente un consejo de guerra por supuestas ofensas al Ejército!

Nos fuimos de Cataluña por frustración e impotencia. Algunos también lo hicieron por miedo. Que te insulten, te den una paliza, te amenacen de muerte o te peguen un tiro en la pierna, mientras esos terroristas reciben aplausos y a ti te culpen por ser un provocador y un facha, parece también motivo suficiente

Acabo con dos notas que dan buena cuenta del vergonzoso momento que nos tocó vivir. Marta Mata, defensora de la lengua materna (el catalán) en la escuela, acudió al congreso de FETE y dio una charla en la que defendió "el derecho de los pobres niños canarios" a que no se les impusiera el español normativo, sino que se respetara sus modalidades dialectales en el seno de la escuela: había que respetar su "lengua materna". Intervine al final de su charla para decirle que me parecía muy bien su preocupación por los niños canarios, pero que no entendía cómo, por el mismo motivo, no defendía el derecho de los niños castellanohablantes de Cataluña a recibir la enseñanza en su propia lengua materna, el español. Farfulló no sé qué diferencias, en medio de una gran tensión en el ambiente, y allí se acabó el debate. Estaba entre los asistentes Carmen Romero, esposa de Felipe González, quien, ya en los pasillos, me dijo un tanto contrariada: "¡Vaya mala leche que tienes!" ¡El problema era mi mala leche!, no el atrevimiento insultante de Marta Mata (que, por cierto, las mataba callando, y acabó siendo la principal defensora de la inmersión en Madrid a través del Consejo Escolar del Estado, del que fue presidenta).

El otro hecho tiene que ver con Pedro J. Ramírez, director entonces del Diario 16, que había publicado el Manifiesto. No pasaron cuatro meses cuando el imprevisible Pedro Jota se descolgó con una entrevista a Jordi Pujol a toda página que copó la portada del periódico. Le dio al Gran Embaucador la oportunidad de contradecir todo lo que denunciábamos en el Manifiesto, ¡pero sin derecho a réplica!, porque automáticamente, después de este generoso despliegue, desapareció el problema catalán del Diario 16. Extrañado de que no me publicaran un artículo sobre el tema en Disidencias (donde se había presentado el Manifiesto), le pregunté a Ignacio Amestoy, el director del suplemento, por el cambio brusco de rumbo. Me contó que Pedro Jota tenía información especial que no podía comentar, y que sabía bien lo que hacía. Secretos de Estado, sin duda. ¿A qué cambalache llegó Pujol con Pedro Jota? Ya no me extrañó que, cuando poco después, dimos en Madrid J. Luis Reinoso y yo una rueda de prensa para informar de las 20.000 firmas recogidas y lo que estaba ocurriendo en Cataluña, el Diario 16 nos dedicó una última página descafeinada, llena de prevenciones y reticencias.

La conclusión fue para mí y para los otros primeros firmantes bien clara: No había nada que hacer, ni dentro ni fuera de Cataluña. Poco después vino el asunto de Banca Catalana, en que Felipe González claudicó y apuntaló vergonzosamente el "modelo catalán", esa mezcla de corrupción, chantaje, amenazas e impunidad en que Pujol siempre se movió como rana en el charco.

Así que, sí, me fui (nos fuimos) de Cataluña, pero no por cobardía ni irresponsabilidad, sino por frustración e impotencia. Algunos también lo hicieron por miedo. Que te insulten, te den una paliza, te amenacen de muerte o te peguen un tiro en la pierna, mientras esos terroristas reciben aplausos y a ti te culpen por ser un provocador y un facha, parece también motivo suficiente. Que al menos, como ha hecho admirablemente Antonio Robles en su libro, la historia de esta primera resistencia, y de las que siguieron después, no se olvide y anime a los resistentes de hoy a ocupar un espacio de libertad y verdad que el independentismo quisiera borrar con su sueño totalitario.

A vueltas con las víctimas
FERNANDO SAVATER, EL CORREO  23 Febrero 2014

· El encargado de esa entelequia llamada ‘proceso de paz’, Jonan Fernández, asegura que unas y otras (del terrorismo y de abusos de las fuerzas de seguridad) aportan la misma lección útil para la convivencia.

En Euskadi, desde hace mucho –más de lo que todos quisiéramos– hay que estar a favor de ETA o a favor de sus víctimas. Y que cada cual entienda «a favor» como prefiera: exaltando, protegiendo, legitimando, excusando o convirtiéndolas en modelos de ciudadanía. Por supuesto, las víctimas de ETA no son las únicas víctimas del mundo mundial. También hay historiadores de última hora que tratan de disimularlas entre otras víctimas del pasado remoto o próximo, como en esas novelas en las que el criminal intenta ocultar a su víctima entre el resto de cadáveres de la morgue… y a veces procura esconderse él también, permaneciendo inmóvil en una camilla y tapado por una sábana. Les auguro el mismo éxito que a los historiadores revisionistas como Emil Nolde y compañía que a finales del siglo pasado trataron de emboscar las fechorías nazis como reacción, dolorosa sin duda pero comprensible, a las indudables cometidas por el totalitarismo estalinista. Convencieron a pocos, porque la cuestión seguía siendo si había que ‘comprender’ a los nazis o condenarlos sin rodeos, por mucho que hubiese otras conductas también reprobables en aquella época atroz.

Desde luego, no hace falta ser judío ni mucho menos tener familiares liquidados en Auschwitz o Treblinka para repudiar sin subterfugios a los nazis, ni tampoco haber padecido en carne propia o de familiares próximos el zarpazo terrorista para abominar a ETA y rechazar su justificación ‘patriótica’: basta para ello con tener decencia democrática. Las víctimas directas de esa violencia criminal tienen más motivos personales para pedir justicia, pero no más razones que cualquier otro ciudadano consciente. Y desde luego no pueden ser ellas quienes decidan la política penitenciaria o de otra clase del Gobierno. Pero no por ello debe minimizarse su voz ni ignorarse su testimonio.

Cuando en los medios de comunicación se hace una campaña institucional contra los accidentes de tráfico, por ejemplo, suelen incluirse de modo relevante testimonios de quienes los padecieron, fuese por una imprudencia propia o ajena. Nadie considera fuera de lugar que quienes quedaron tetrapléjicos o perdieron familiares en la carretera avisen de los peligros del alcohol al volante, de los excesos de velocidad o de no respetar los ceda el paso, cuyos efectos nocivos conocen en carne propia. Y aunque no sean los accidentados quienes vayan a encargarse de la Dirección General de Tráfico, las autoridades encargadas de ello hacen bien en publicitar sus voces y en atender su reclamación de mayor rigor en la persecución de infracciones de tan graves consecuencias. No creo que nadie les vaya a descalificar llamándoles resentidos ni atribuyendo sus advertencias al deseo de venganza…

Ahora Covite ha decidido llevar al Tribunal Internacional de La Haya la petición de que se actúe contra quienes ellos consideran, con indudable fundamento, responsables principales de delitos que suponen encuadrados entre los atentados contra la humanidad. No tengo competencia para determinar si su demanda tiene suficiente base jurídica en el derecho internacional, aunque el último aspecto señalado –calificar el terrorismo etarra como crimen contra la humanidad– ha recibido recientemente el respaldo de la Audiencia Nacional.

Acepte o rechace finalmente el alto tribunal la denuncia de Covite, creo que hacen muy bien en airear a escala europea lo que ETA es, las fechorías que ha cometido y la falsa respetabilidad de que hoy quieren revestirse quienes por su papel dirigente quizá sean más culpables de esos crímenes que los brutos psicópatas que los realizaron materialmente. Cuando los proetarras se mueven tanto internacionalmente y tratan de convencer a bastantes incautos de los que hay sueltos por el mundo (hace poco un acólito de Currin se escandalizaba de que el Gobierno español quisiera «humillar» a ETA y en Berlin acaba de presentarse una biografía hagiográfica de Armando Otegi), resulta muy oportuno que las víctimas lleven a cabo una contraprogramación a la misma escala de sus falacias. Aunque no sólo debían ser ellas las empeñadas en esta tarea informativa, sino también las autoridades vascas y en general las del Estado de España.

Parece que se insiste en llevar a víctimas a las aulas del País Vasco, para aleccionamiento de los alumnos. Serán tanto víctimas del terrorismo como de abusos de las fuerzas de seguridad del Estado. El encargado de esa entelequia llamada ‘proceso de paz’, Jonan Fernández, asegura que unas y otras aportan la misma lección útil para la convivencia. Lo siento, pero no es verdad: a menos que se deje bien claro la ralea de quienes cometieron semejantes atrocidades.

En un caso los culpables fueron enemigos de la democracia que atentaron contra ella para hacerla imposible, en el otro supuestos defensores de la legalidad democrática que la conculcaron y pervirtieron en contra del mandato institucional que habían recibido. Si debe haber una lección, es la que distinga entre los terroristas que hicieron eficazmente su labor y los guardianes de la ley que traicionaron el encargo que se les había hecho. Aunque, eso sí, tanto unos como otros causaran un sufrimiento injusto que debe ser castigado y que no debe volver a producirse.

Treinta años
Nacho Martín cronicaglobal.com  23 Febrero 2014

-¿Qué virtud hay que tener para ser un buen catalán?
-La verdad. Decir siempre la verdad. Ir con la verdad por delante.

La pregunta es del periodista Xavier Domingo y la respuesta del que fuera primer presidente de la Generalidad restaurada en 1977 tras la dictadura, Josep Tarradellas. En un diálogo publicado en la revista Cambio 16 en noviembre de 1987 Tarradellas demuestra su sensatez y alteza de miras contestando por elevación una pregunta que suele responderse a base de tópicos, con independencia de que el gentilicio sea el de Cataluña, el del conjunto de España o el de cualquier otra comunidad política.

Tras la muerte de Franco, resultaba lógica y aun deseable la implantación de un modelo que privilegiara el uso de la lengua catalana con objeto de recuperar el tiempo perdido. Pero pronto quedó claro que el objetivo de la política lingüística de los sucesivos gobiernos de la Generalidad no era el bilingüismo sino un monolingüismo en catalán a todo trance

Lamentablemente, el discurso político que defienden los actuales inquilinos de la Generalidad y sus adeptos está en las antípodas de la virtud apuntada por Tarradellas, y muy especialmente con respecto a la cuestión lingüística.

España y su historia lingüística hasta el siglo XX no constituyen, en contra de lo que establece el dogma del nacionalismo lingüístico que impera en Cataluña, una excepción entre las naciones europeas. Al contrario, su evolución es perfectamente homologable a la de los países de nuestro entorno. Hay quien pretende que la existencia de nacionalismos periféricos en España demuestra que España no es una nación como Francia o Alemania y que la pervivencia en mayor o menor medida de lenguas como el catalán, el euskera o el gallego demuestran la resistencia de los españoles de esos territorios a sumarse a un proyecto nacional conjunto. Pero el verdadero motivo de la pervivencia de las lenguas españolas diferentes del castellano no es la determinación de catalanes, vascos o gallegos de no ser españoles, sino el fracaso del Estado liberal español allí donde otros Estados liberales triunfaron, es decir, en la obra de alcanzar la unidad nacional necesaria para garantizar el desarrollo económico. El desaparecido Juan Linz, politólogo español por excelencia, apunta las causas del fracaso del Estado español en la asimilación castellana del conjunto de los españoles: "El asimilacionismo castellano ha fracasado en buena medida porque durante siglos no existió una política expresa en tal sentido, y debido a la debilidad del Estado Español que apoyaba al castellano en el siglo XIX, y la ausencia de una política cultural nacionalista de alta calidad, como la que existió en la Francia post-revolucionaria".

Ya en el siglo XX, la dictadura de Primo de Rivera y, sobre todo, los cuarenta años de franquismo trataron extemporáneamente de resolver a sangre y fuego las ineficiencias del Estado español en orden a homogeneizar España cultural y lingüísticamente, como habían hecho el Estado francés –a partir de 1789- o incluso, más tarde, el italiano y el alemán. En todo caso, el franquismo exacerbaría sobremanera la intensidad del sentimiento nacionalista en Cataluña y el País Vasco debido a las intempestivas políticas centralistas y homogeneizadoras del régimen ordenadas a aniquilar la diversidad cultural y lingüística de España, remedo anacrónico de las políticas decimonónicas de construcción nacional que en nuestro país –lastrado por la hegemonía nobiliaria y eclesiástica, así como por la debilidad de la burguesía industrial- no alcanzaron el éxito que sí habían logrado en Francia.

Ya en 1981 Tarradellas censuraba la "falta de sentido de responsabilidad" y la "alocada política" del primer Gobierno de Jordi Pujol en materia de política lingüística. Acusaba al Ejecutivo autonómico de utilizar el truco de "convertirse en el perseguido, en la víctima"

El franquismo dio carpetazo entre otras cosas a la denominada ley del bilingüismo, promulgada por el gobierno provisional de la Segunda República a los quince días de su llegada al poder en un comedido intento de normalizar en el ámbito escolar catalán lo que ya era normal en la calle, sobre todo en la Barcelona de los años treinta del siglo pasado: el bilingüismo. La hostilidad del régimen contra toda manifestación cultural ajena a la lengua castellana y al casticismo en general supuso un torpedo en la línea de flotación del nacionalismo catalán, singularmente apoyado en la lengua, que quiso ver en aquélla la confirmación de su inmutable versión de la fatídica historia lingüística de España. Así, y aunque su supresión pueda parecer uno más de la larga lista de agravios perpetrados por el franquismo, la ley del bilingüismo republicana representaba un hito en la auténtica normalización lingüística de Cataluña. Pero, como ya se ha dicho, el franquismo radicalizó los nacionalismos periféricos hasta el punto de vedar, quién sabe si para siempre, la posibilidad de establecer un marco de convivencia realmente respetuoso con la pluralidad lingüística de España precisamente allí donde probablemente ésta se halle con mayor intensidad: Cataluña. Y es que la llegada de la democracia y el subsiguiente traspaso de competencias educativas a las CCAA resultaron en Cataluña en un modelo de inmersión lingüística en el que la presencia del castellano se ha ido reduciendo a marchas forzadas.

Tras la muerte de Franco, resultaba lógica y aun deseable la implantación de un modelo que, sin arrumbar el castellano como lengua docente –es decir, sin reducir, ni siquiera entonces, su uso a la asignatura de lengua y literatura-, privilegiara el uso de la lengua catalana en la escolaridad pública con objeto de recuperar el tiempo perdido durante la larga noche del franquismo. Pero pronto quedó claro que el objetivo de la política lingüística de los sucesivos gobiernos de la Generalidad no era el bilingüismo sino un monolingüismo en catalán a todo trance dispuesto irremisiblemente a lesionar derechos individuales consagrados por la Constitución. Todo ello, empero, en nombre de la normalización lingüística. ¡Dichosa normalidad!

Ya en 1981 Tarradellas censuraba, en una carta al director de La Vanguardia de obligada lectura, la "falta de sentido de responsabilidad" y la "alocada política" frente al Gobierno central del primer Gobierno de Jordi Pujol en materia de política lingüística, entre otras. Acusaba al Ejecutivo autonómico de utilizar el truco de "convertirse en el perseguido, en la víctima" y de ocultar tras una supuesta "política contra Cataluña (…) su incapacidad política y la falta de ambición por hacer las cosas bien". Tres décadas después… todo sigue igual en Cataluña.

Una comedia grotesca
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com  23 Febrero 2014

Desde que José Luis Rodríguez Zapatero, en una decisión tan equivocada políticamente como rechazable moralmente, decidiera otorgar a ETA el rango de interlocutor del Estado en el marco de una negociación para que la banda renunciase a su actividad criminal a cambio de una contraprestación útil para sus fines, hemos asistido a una serie de espectáculos denigrantes. El último ha consistido en un supuesto “sellado” de armamento en poder de la organización terrorista comprobado por unos autodenominados verificadores internacionales.

El montaje ha consistido en exponer sobre una mesa en la que figuraba el repulsivo símbolo del hacha y la serpiente un pequeño número de pistolas, fusiles y granadas, amén de unos paquetes de explosivos. Un señor de Sri Lanka ha examinado una hoja de papel en la que se supone que figuraba la lista de los objetos exhibidos, ha comprobado acompañado de otro caballero igualmente exótico que la relación se correspondía con el material presentado, y ha puesto cara de entendido. Para completar la ridícula escena, dos etarras enmascarados ejercían de maestros de ceremonias entregando el folio y dando explicaciones al cingalés. Una reproducción del Guernica de Picasso prestaba el telón de fondo para que la cosa resultase aún más grotesca.

Esta pantomima no aporta nada ni significa nada, salvo la constatación de que ETA trata una vez más de tomarnos el pelo a los españoles y al mundo en general. La relevancia del muestrario ofrecido es insignificante comparada con el volumen total de armamento en manos de la banda, el sellado de marras nadie lo ha certificado, con lo que después de la performance es perfectamente posible que los dos encapuchados hayan empaquetado sus trastos y se los hayan vuelo a llevar al almacén y el nativo de Ceilán tiene de verificador lo mismo que de arcipreste de Talavera.

Si ETA quiere de verdad desarmarse debe comunicar a la Guardia Civil la ubicación de la totalidad de sus depósitos, facilitar su requisa, entregarse a continuación a la justicia, declarar su disolución, pedir perdón públicamente a las víctimas, preferentemente de rodillas, y colaborar en el esclarecimiento de los asesinatos todavía impunes. Mamarrachadas como las del pasado viernes sólo contribuyen a incrementar la indignación de los ciudadanos y a poner de relieve la falsedad de las cacareadas intenciones de cerrar por fin uno de los capítulos más ominosos de la historia de España. El Gobierno ha de ignorar una manipulación tan burda y continuar con su persecución de los integrantes de ETA aún sueltos hasta ponerlos ante un juez para que paguen por sus horribles delitos. Cualquier otra cosa sobra.

¡Cuántos años luchamos solos contra ETA!

foto de Roberto Blanco Valdés La Voz   23 Febrero 2014

Unos autodenominados verificadores, a quienes nadie ha dado vela en el entierro de ETA (y nunca mejor dicho, pues el entierro es el inevitable destino de los muertos) vienen ahora a tocarnos las narices, pretendiendo aleccionarnos sobre lo que deberíamos hacer en España para acabar con la banda terrorista. No solo eso: los tales verificadores tienen la desvergüenza de proponer un disparate tan ilegal como inmoral: que la policía deje de detener a los terroristas que tienen todavía cuentas pendientes con la Justicia por haber cometido crímenes atroces.

La práctica totalidad de los partidos parlamentarios (excepto EH Bildu, la aliada del BNG en las elecciones europeas) han respondido con la desconfianza que era de esperar al anuncio de un desarme parcial por parte de los pistoleros, pues de ETA solo cabe esperar que entregue ya las armas y proceda a disolverse. ETA no quiere hacerlo porque aún alberga la esperanza, estimulada desde fuera de España por los verificadores y desde dentro por los nacionalistas, de que podrá obtener el beneficio que persigue (un indulto para los cientos de etarras que aún cumplen sus condenas y para los fugados que todavía no han sido detenidos y juzgados) a cambio de someter a negociación lo que resulta sencillamente inevitable: su rendición sin condiciones.

Esa es la razón por la que el papel de los verificadores no es, ni de lejos, el de ayudar a la definitiva desaparición de ETA, sino, muy por el contrario, el de impulsar aquella solución negociada que estuvo siempre entre los objetivos de la banda terrorista y sus apoyos de todo tipo: políticos, sociales e intelectuales.

Resultaría extraño que fuera de otro modo, pues la pura verdad -digámoslo de una vez- es que en España hemos combatido años y años soliños contra ETA, es decir sin ningún apoyo exterior, sino todo lo contrario. Francia mantuvo durante un largo período el santuario de los terroristas en su país y contribuyó objetivamente a que la lucha contra los criminales fuera mucho más difícil y mucho más larga de lo que hubiera sido de haberse acabado mucho antes con el indigno santuario francés.

Pero no ha sido solo Francia, sino otras muchas democracias, que, con un indecente cinismo, trataban a los etarras como luchadores por la libertad del pueblo vasco. Ni Gobiernos, ni partidos, ni intelectuales: casi nadie nos ayudó cuando más falta nos hacía en nuestra lucha contra ETA.

Por eso, frente a los verificadores, tiene razón el ministro del Interior: para verificar el desarme de ETA llegan y sobran la Guardia Civil y la Policía Nacional, que tantas vidas se dejaron en el camino de una victoria que hubiera sido imposible sin su heroica labor. El ministro no puede decirlo, pero yo sí: los verificadores -¡a buenas horas, mangas verdes!- que se vayan al carajo

Cataluña: estigmatizar al disidente
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital  23 Febrero 2014

El editor Lara estalla contra el independentismo y caldea la visita del Príncipe a Cataluña

“… la simple entrevista de un padre con el director de una escuela ha desencadenado todos los resortes de manipulación…, un funcionario público ha procurado estigmatizar al díscolo padre con la presión del grupo, un medio de comunicación digital… ha publicado el nombre y la filiación política de ese ciudadano, y el ayuntamiento de la localidad ha publicado la carta del director de la escuela en… ¡la web del propio consistorio!”

Decía John Stuart Mill en su obra “Sobre la libertad” que “...Se necesita la protección contra la tiranía de la opinión y los sentimientos prevalecientes; contra la tendencia de la sociedad a imponer… sus propias ideas y prácticas como reglas de conducta a aquellos que disienten…”, esto lo expresaba en el asfixiante y encorsetado ambiente cultural y político de la Inglaterra victoriana del siglo XIX.

Lamentablemente, hoy, 155 años después de su publicación, en Cataluña parece repetirse dicho encorsetamiento político, dicha imposición de unas costumbres, dicho arrinconamiento y estigmatización del pensamiento disidente, sé que he escrito muchas veces a este respecto, sin embargo, esta vez hablaré de un caso concreto que ilustra la radicalización contra quién se atreve a contrariar el pensamiento único impuesto por el nacionalismo.

La petición del padre de una alumna de la escuela L'Era de Dalt al Director para que en este centro el español tuviese una presencia “más equilibrada” (y no solo las 3 horas lectivas semanales actuales), tal y como indican las últimas sentencias judiciales, ha recibido la respuesta del responsable del colegio en forma de una carta remitida a todas los padres del centro denunciando que “un padre” había mentido al afirmar que el centro no cumplía con la normativa vigente.

De la misiva sorprende la argumentación usada por el director, afirma que “En la escuela no nos dedicamos a hacer política…”, para continuar con algunos de los mantras con los que el nacionalismo trata para defender la discriminatoria política lingüística, en concreto dice en su carta “La lengua no ha sido nunca un conflicto en las escuelas. Ha sido un elemento de cohesión social…”, es decir niega hacer política con argumentos políticos e ideológicos, lo extraño es que –alguien que se supone suficientemente formado- los asume acríticamente como una especie de sentido común…

Quizás esta actuación sea fruto del autoconvencimiento de algunos (o muchos) profesores de ser agentes al servicio de la “construcción nacional”, como ejes de transmisión de los valores “nacionales” (o una formación del Espíritu Nacional), de ser conformadores de patriotas de una patria inexistente, convicción que les lleva a asumir un papel de delator del disidente, a la estigmatización de quién se atreve a romper con la espiral de silencio que corrompe la democracia en Cataluña y emponzoña una convivencia basada en el acatamiento del statu quo nacionalista.

Esta antidemocrática demostración de adhesión al Régimen no es un hecho aislado, no es la reacción visceral de un iniciado en los misterios del nacionalismo, no, responde a una estrategia ante los primeros síntomas de movilización de la mayoría silenciada, una sociedad civil dispuesta a luchar por sus derechos y libertades, y esto está asustando a quiénes estaban acostumbrados a controlar y contaminar “nacionalmente” todos los flujos reivindicativos surgidos de las calles de nuestros pueblos y ciudades, a tomar y controlar todo el “territorio”.

Quizás esto sorprenda a los ciudadanos del resto de España, pero la simple entrevista de un padre con el director de una escuela ha desencadenado todos los resortes de manipulación mediática e imposición política que sufrimos los catalanes, un funcionario público ha procurado estigmatizar al díscolo padre con la presión del grupo, un medio de comunicación digital generosamente subvencionado por la Generalitat (83.000 euros solo en 2013) ha publicado el nombre y la filiación política de ese ciudadano, y el ayuntamiento de la localidad ha publicado la carta del director de la escuela en… ¡la web del propio consistorio!…

Imagino que esta visceralidad, este intento por destruir públicamente a un ciudadano, esta llamativa ausencia de solidaridad hacia el disidente, se basa en la politización de lo moral, en una homogeneización cultural, en un proyecto de ingeniería social del cual el nacionalismo espera obtener un fruto político llamado independencia.

Esta es la Santísima Trinidad sobre la que el nacionalismo ha construido todo un imaginario colectivo, con el que ha convertido en “reglas de conducta” lo que no es más que dogma excluyente (e hispanofóbico): Colegio, Medios de Comunicación e Instituciones Públicas… un control totalizante de la sociedad catalana, un totalitarismo camuflado tras formas democráticas.

LA CARTA DE LAS FAMILIAS
Sr. Director de l’Escola Era de Dalt,

Compruebo estupefacto que Vd. ha decidido hacer llegar a todas las familias del Centro Educativo una carta censurando mi petición de una enseñanza equilibrada en las dos lenguas oficiales y que, además, la ha hecho pública en la prensa local.

¿Considera correcto su comportamiento? ¿Acaso pretende iniciar una campaña de persecución hacía mi persona? ¿No cree que ha sobrepasado el límite de la deontología profesional? Le resumo lo que ha llegado a publicar, son sus palabras:

- “un pare de la nostra escola ha publicat una notícia als mitjans de comunicació, amb informació totalment incerta i falsa”.
- “No és certa la informació que es publica a la notícia que a la nostra escola incomplim la llei. Taxativament així li ho vaig explicar i no ha respectat la veracitat en les seves paraules”.
- A l’escola NO ens dediquem a fer política. (…)No puc entendre el sentit de publicar aquestes mentides, i menys a cinc mesos de deixar de formar part de la nostra comunitat educativa.
- La llengua no ha estat mai un conflicte a les escoles, ha estat un element de cohesió social (…). No és just que un pare per qüestions personals i ideològiques posi en dubte la dignitat de la nostra feina.

En unas pocas líneas, me ha acusado de mentiroso, de desconocer la ley, de actuar por motivaciones políticas, personales (sic) e ideológicas, de romper la convivencia y de poner en duda la dignidad de su trabajo.

Permítame que le exprese mi enorme preocupación y rechazo por el contenido de sus manifestaciones. ¿Tan grave es que, ejerciendo mi derecho de petición ante la Administración educativa y al amparo de la Ley, solicite una escolarización equilibrada en las dos lenguas vehiculares para mi hija y pretenda una mayor presencia de la lengua extranjera?

¿Es acaso falso que los Tribunales de Justicia son los encargados de aplicar e interpretar la Ley y que vienen disponiendo reiteradamente que tanto el castellano como el catalán deben ser lenguas vehiculares? En su escrito habla de respeto a la lengua y de plurilingüismo. ¿Le parece equilibrado y razonable que de las 25 horas semanales que se dan en Primaria, sólo tres sean en castellano y otras tres en inglés? ¿Ese es su modelo? ¿Tan insufrible le resulta en un contexto como el de Osona se incremente la docencia en unas horas más de castellano para que los niños mejoren su nivel de comunicación oral y escrita en esta lengua?

¿Qué quiere decir con que en la escuela NO se dedican a la política? ¿Acaso considera mi petición política? No, es pedagógica y se sostiene en lo que considero lo mejor para la educación de mi hija. Así de sencillo. De hecho, padres catalanohablantes me han felicitado por la iniciativa y han coincidido conmigo en que es beneficioso para sus hijos que reciban algunas asignaturas en castellano. Lo más preocupante es que también me han advertido que no lo manifestarán en público por miedo. ¡Qué triste que la espiral del silencio atenace tantas voces en nuestra tierra!

¿Tan fanatizado está que no alcanza a entender que lo que me motiva es la defensa de lo que creo mejor para mi hija? ¿Todo lo pasa por el mismo cedazo? No es de extrañar que se haya atrevido, faltando al mínimo decoro profesional, a hacer pública una carta como la que ha redactado. Estará satisfecho. El equipo habitual ya ha puesto en marcha la apisonadora, esa que pretende evitar cualquier disidencia y que invita a irse a los que no nos plegamos al dictado ideológico que han predeterminado como “propio de Osona”.

Le recuerdo que una de las obligaciones del Director de un Centro Público es garantizar el cumplimiento de las leyes y favorecer la convivencia en el centro. Su lamentable intervención en este asunto no augura nada bueno. Me siento amenazado y le hago responsable de cualquier daño que sufra en el futuro. También le solicito encarecidamente que mi hija no padezca ni la más mínima consecuencia por la petición que he formulado y que se sirva adoptar las medidas oportunas para hacer factible que la educación en su grupo clase sea en castellano y en catalán en la proporción que los Tribunales han adoptado.

Me alegro que la Escuela “Era de Dalt” haya resultado ganadora de un premio por el trabajo titulado “Despertem l’esperit científic dels infants: Les bombolles de sabó” pero también me satisfaría que esta carta sirviera para que se despertara su conciencia y que reflexionara sobre su idoneidad para continuar al frente de la Dirección del Centro Educativo. Creo que debe valorar la posibilidad de presentar su renuncia.

En Tona, a 18 de febrero de 2014.
Atentamente,
Fdo.-
PD. Ruego que haga llegar esta carta a todas las familias del centro educativo por el mismo conducto por el que remitió su circular.

No, no son ni Romeo ni Julieta
xavier pericay ABC CAtaluña  23 Febrero 2014

Cierto, PSOE y PSC no son «ni Romeo ni Julieta», pero ambos viven «prisioneros del temor»

El Congreso de los Diputados se manifestó anteayer por primera vez, y de forma abrumadora, en contra de los designios de Artur Mas y sus compañeros de viaje. Los Grupos Popular, Socialista y de Unión, Progreso y Democracia unieron sus votos para rechazar, por un lado, la «Declaración sobre el derecho a decidir» aprobada por el Parlamento catalán el pasado septiembre y, por otro, para instar al Gobierno a seguir utilizando la Constitución y el ordenamiento jurídico para garantizar el cumplimiento de la legalidad, en alusión —más que velada, por las presiones socialistas— al incumplimiento por parte de la Generalitat de las sentencias de los tribunales sobre la escolarización en castellano. Esa conjunción del voto —equivalente a un 86% de la Cámara, por más que anteayer alcanzara tan sólo un 77%— no se habría logrado de no ser por el empeño de UPyD y por la habilidad de su jefa de filas, que transigió con unos y con otros, y en especial con los socialistas, a fin de que la moción prosperase. En todo caso, bien está lo que bien acaba. Pese a que todavía falta para que la propuesta remitida por el Parlamento autonómico sea debatida en las Cortes, la votación de este jueves prefigura nítidamente su resultado o, lo que es lo mismo, el fracaso de la iniciativa y el consiguiente fortalecimiento del Estado de derecho. Pero también recuerda, por si alguien lo había olvidado, la permanente incomodidad del conglomerado socialista, con ese garbanzo en el zapato llamado PSC, cada vez que los asuntos de Cataluña ocupan al primer plano. Así, Alfredo Pérez Rubalcaba ya ha declarado que no habrá más apoyos de sus huestes a mociones de este tipo. Aunque acaso lo más significativo no sea esa afirmación del presidente del Grupo Socialista, sino la de Albert Soler, portavoz de los diputados catalanes a él adscritos. «Nosotros no somos PP y UPyD», ha indicado Soler, emulando a Karina. Cierto, PSOE y PSC no son «ni Romeo ni Julieta» ni están, que se sepa, «en la Italia medieval». Y hasta puede que no sean «actores de un romance sin final». Pero de lo que no hay duda es de que ambos viven «prisioneros del temor».

Número dos de UPyD a las europeas
Maite Pagazaurtundua: “Los conflictólogos son parte del tocomocho de ETA”
"Siempre que íbamos a Bruselas, estaban los de Batasuna con más medios. En 2011, la prensa enloqueció con Otegi, le han regalado mucha propaganda".
Mariano Alonso Libertad Digital  23 Febrero 2014

"Cuando me veáis por la calle, saludadme, que yo con estas gafas sólo miro adelante". Con esa franca cordialidad nos recibe Maite Pagazaurtundua en la sede madrileña de UPyD, mientras Daniel Palacios y David Alonso estudian el mejor ángulo de la sala de prensa para el aparato gráfico y audiovisual de la entrevista.

Pagaza -abreviatura del apellido que ha impedido trabarse a tanto locutor de radio- maneja, virtud de filóloga, un amplio y rico vocabulario, no deja de mirar a los ojos de su interlocutor y cada tanto deja entrever unos ramalazos de acento vasco que revelan su origen. Está decidida a que nadie olvide cómo se comportó cada cuál bajo el terror de ETA y quiere llevar esa voz a la Europa en la que cree, la que dejó atrás el fanatismo nacionalista.

- ¿Cómo valora la escenificación de la inutilización de parte del arsenal de ETA realizada con los mediadores internacionales?
- Los conflictólogos son parte del tocomocho de ETA y su entorno. Es una estrategia de largo alcance: conseguir impunidad para los presos etarras y hacer ver internacionalmente la apariencia de un conflicto armado, ocultando la realidad de terrorismo puro y duro para someter ideológicamente a la población vasca y navarra.

- Se ha repetido hasta la saciedad que una de las dificultades intelectuales que enfrenta la amenaza de ETA es explicar la cuestión más allá de los Pirineos. Evidentemente, eso tiene mucho que ver con la que será su tarea a partir de mayo si sale elegida eurodiputada. ¿Cómo explicará que su hermano Joseba no fue asesinado en un frente de combate y que quienes le mataron distan mucho de ser unos oprimidos?
- Hay una historia de acoso y dominio en el País Vasco a la que, poco a poco, empezamos a dar la forma sistemática que realmente ha tenido. Durante muchos años hemos ido encajando golpes de una manera tan brutal y directa que no nos daba tiempo ni a analizarlo. Ahora, en el respiro que tenemos, vamos completando las piezas de un puzzle, que es tan sofisticado que yo creo que va a pasar a la historia universal de la infamia. ¿Por qué? pues porque más del 90% de los atentados se ha dado durante la democracia y contra ella, persiguiendo especialmente a quienes representaban al Estado y a los ciudadanos que levantaban la voz contra el paradigma del nacionalismo obligatorio. Pero muchas conciencias se han supeditado a ello.

Todo esto ha funcionado con dos tabúes. El primero el de la "imbatibilidad de ETA" que ha durado muchos años. Desde luego por lo que se refiere a los aspectos operativos de la banda terrorista ese mantra ha sido anulado, precisamente en contra de lo que ha defendido el nacionalismo. Se opusieron a la reforma del Código Penal, a la Ley de Partidos, al Pacto Antiterrorista, a cada una de las medidas que ha resultado eficaz para debilitar al mundo de ETA, pero por otra parte han dicho que sí a todo lo que tenga que ver con la impunidad: a que los presos puedan salir de una manera que contradiga nuestras leyes y a todo lo que significase deslegitimar nuestro Estado democrático y también, muy especialmente, a las fuerzas de seguridad en el País Vasco. Ellos operan bajo la idea de pacificación, que consiste en que la cuestión de las víctimas es privada, naturalmente porque es a ellos a los que más les interesa. Piden que ese mundo esté despolitizado, pero eso significa la politización que los nacionalistas quieren. De que no se hable ni de las responsabilidades activas, para eso está la impunidad, ni de las pasivas. De tanta complicidad como ha habido con la persecución del no nacionalista en el País Vasco. Si juntamos todo eso tenemos que el asesinato ha sido utilizado homeopáticamente, para generar una gran estructura de miedo, pero los asesinatos en grado de tentativa suman más de diez mil; decenas de miles de personas han vivido amenazadas cada año durante décadas; la misma cantidad de empresarios han sido extorsionados, porque se hacía igual con el pequeño que con el grande; los huidos no se pueden contabilizar, pero es una parte de la población importante. Si miramos todo esto en conjunto es una operación de maquillaje tan sofisticada como diabólica, sobre todo cuando emplean términos del derecho humanitario internacional, como los de conflicto armado con responsabilidades por ambas partes. No se pueden cerrar las heridas con mentiras. Además, le digo: se busca terminar de romper todo nexo simbólico que tiene que ver con la armazón de España como una nación. Hay una deslegitimación de la Ley y de la Constitución y de quienes las hemos defendido allí con sangre frente a la ambigüedad de otros. Eso ha dejado una debilidad del Estado en el País Vasco extraordinaria, aunque también ha ocurrido en otros lugares.

En este contexto, en el que ante la comunidad internacional se quiere vender un conflicto armado y aparecen, como le decía antes, unos conflictólogos que no saben nada de esto pero que se prestan a ir dónde se les llame, sea quien sea quien les llame, es muy importante hacer un trabajo en la UE. Yo lo he hecho todos estos años desde el mundo asociativo, hemos ido donde podíamos, con tres pesetas, y en cada sitio el mundo de Batasuna estaba allí, siendo muchos más y pasando más tiempo, han mantenido siempre una estrategia sistemática de lobby...

- ...y con más medios...
- ...efectivamente. Tienen cientos de miles de euros para aplicar sus estrategias de propaganda. Por ejemplo, en internet el mundo de Wikipedia lo tienen copado, allí prevalece la versión del conflicto, como si esto fuera Sudán o el Congo. Humildemente, creo que algo conozco de todo esto, y aquí están mis brazos para trabajar duro en Bruselas.

El informe de COVITE es apabullante, todo el mundo debería leerlo
- COVITE, a la que usted pertenece, ha planteado una denuncia ante el Tribunal de La Haya por crímenes de lesa humanidad.
- Ya no estoy en la Junta Directiva, pero como se puede imaginar un trabajo tan minucioso no se prepara en unos días. El informe es apabullante, yo recomiendo a todo el mundo que lo lea. Resalta una cosa muy importante: que detrás de los asesinatos de ETA había unos responsables intelectuales, políticos. Se especifican las palabras textuales de todos ellos. También es muy importante, e igualmente recomendable, otro informe de COVITE titulado "La verdad que cura" que refuta el plan de paz del Lehendakari. Iñigo Urkullu lo que busca es una cómoda manera de aplicar la impunidad para que los presos etarras no cumplan las condenas. Dando además por buena la estrategia de impunidad, no olvidemos que practicamente en la mitad de los asesinatos de ETA el asesino no ha comparecido ante la justicia.

- Habla usted de los políticos, de los herederos de Batasuna. Es evidente que están muy fuertes, aunque en otros momentos históricos también lo han estado. Hay quien sostiene la tesis de que precisamente esa fortaleza, unida a la debilidad operativa de ETA, está separando como nunca a esos dos mundos. ¿Lo comparte?

- Eso es mirar muy a corto plazo. Tienen una estrategia común, que busca que los presos de ETA salgan de la cárcel sin cumplir sus condenas y conquistar el poder para desde allí limpiar el pasado. Hace unos dos años lo dejó muy claro Pernando Barrena, cuando dijo que quienes ahora son considerados terroristas puede que mañana no lo sean, dependiendo de quién gane políticamente. Están en eso y hay que tener muchísimos cuidado. Por la caridad entra la peste. Es muy peligroso que nosotros mismos nos saltemos nuestro sistema de seguridad jurídica y de igualdad ante las leyes, eso no se lo puede permitir ningún estado que se precie. Esto es mucho más serio de lo que parece. La responsabilidad es de los que han matado, sí, pero también de los terroristas de salón, que nadie lo olvide. Las responsabilidades pasivas están ahí.

En la operación de blanqueamiento está el propio Urkullu con un ex concejal de Batasuna [Jonan Fernández, concejal de HB en Tolosa (Gipuzcoa) entre 1987 y 1991, designado el año pasado como secretario general de Paz y Convivencia] con un pasado tremendo. Que quien consiguió meter un gol a las instituciones logrando cambiar el trazado de la Autovía entre San Sebastián y Pamplona, haciendo un mal trazado desde el punto de vista técnico, sea ahora el responsable del Lehendakari para las cuestiones que tienen que ver con el final del terrorismo habla bastante claro de qué le interesa y qué no al PNV. Lo mismo el hecho de que en las escuelas vascas vayan a hablar de forma acrítica personas que por lo visto han sufrido torturas, lo único que puede hacer es confirmar más prejuicios. Queda bastante claro lo que le interesa al nacionalismo en su conjunto: tapar, tapar y tapar. Es como cuando se dice que no se le puede pedir al mundo de Batasuna que condene el terrorismo ¿y por qué no? sería bueno para todos, empezando por ellos mismos. Lo que no es sano es que ahora quieran que la petición incluso de alguna medida de reinserción no funcione según lo que dice la Ley, siempre están buscando retorcerla. Si se pudo derrotar la estrategia operativa de ETA se ha de poder derrotar una estrategia general de ocultamiento de lo que ha pasado en el País Vasco. Si no, esa sociedad no se va a poder liberar del miedo a los nacionalistas, que existe sobre las conciencias y que debilita el trabajo de los partidos constitucionalistas.

- El rostro más conocido, el líder más carismático de Batasuna es, indudablemente, Arnaldo Otegi. Hay quien le ve como Lehendakari cuando salga de la cárcel en unos años. Para eso las franquicias batasunas tendrían que ganar rotundamente las autonómicas, cosa que no está clara con las encuestas en la mano, y también llegar a acuerdos, porque en el Parlamento de Vitoria es muy difícil gobernar en solitario.

- ¿Cuántos cientos de miles de euros en propaganda le hemos regalado desde 2011? ¿cuántas veces hemos caído en su tocomocho, en sus juegos de ilusionismo? Los medios de comunicación se volvieron locos, ahora parece que se han vuelto un poco más sensatos. Nos venden como gran líder de la paz y del futuro a alguien que es responsable directo de la persecución de los no nacionalistas. Que pueda llevar adelante ese engaño dependerá de los demás, de que lo permitamos. Desde El Buscón no ha habido otro pícaro igual, en eso es un español muy viejo.

En cuanto a las alianzas quiero pensar que algunas de las cosas que se leen en el País Vasco, que alguno de los sueños de caldo gordo que se hacen con el mundo de Batasuna, hablando del eje de la izquierda, quiero pensar que en el PSE-EE hay mayor consistencia intelectual e ideológica. Confundir el nacionalismo con el izquierdismo ha sido muy habitual en España en las últimas tres décadas, ahí está el caso del PSC en Cataluña, donde no paran de perder votos. Los socialistas vascos no deberían olvidar que Batasuna utiliza a los aliados hasta que los absorbe.
Otegi es un español viejo, desde El Buscón no ha habido otro pícaro igual

- El presidente del PSE-EE, Jesus Eguiguren, aunque su cargo sea simbólico, ¿puede visitar con tanta asiduidad en la cárcel a Otegi?
- Mire, los versos sueltos en los partidos y yo que he estado dentro se lo puedo decir, duran muy poco tiempo. O bien Eguiguren tiene muchos elementos para hacer lo que le da la gana o bien durante mucho tiempo ha marcado la línea de la formación. Una línea que transformó lo firmado en el año 2000 en el Pacto Antiterrorista, hasta el punto de impulsar unas negociaciones con ETA que cuando las hemos conocido en detalle a algunos nos han helado la sangre.

- ¿Qué relación ha tenido usted con Eguiguren?
- He coincidido con él en el Parlamento Vasco y en la Agrupación socialista de Gipúzcoa. Entre el 94 y el 97 ó el 98 tuvimos muchas discrepancias, y le puedo asegurar que discrepar de Eguiguren allí no era nada fácil. Yo lo hice.

- Volviendo a la estrategia en Europa contra ETA, una cuestión capital es la derogación de la Doctrina Parot. UPyD ha criticado duramente la celeridad por parte de los jueces y el Gobierno español en la aplicación del fallo del TEDH. ¿Hay alguna posibilidad de revertir la situación o es una batalla que ya sólo se puede librar en el ámbito retórico?
- Lo primero que me pregunta sería muy difícil. Hay que recordar que la sentencia hablaba de un solo caso, el de Inés del Río. Es insólita la prisa que hubo, sobre todo por lo lenta, bueno lentísima, que suele ser nuestra Justicia. Tanto que muchas veces es injusta, y sin embargo en este caso se ha puesto en la calle a asesinos múltiples de una manera insólita.

- Mariano Rajoy esbozó a puerta cerrada ante la Junta Directiva nacional del PP, aunque luego no se ha concretado, la propuesta de una reforma legal para impedir que quienes hayan formado parte de una organización terrorista sean alcaldes.
- Creo que la democracia debe establecer cautelas suficientes como para impedir que la representen personas que están en organizaciones que no han condenado la historia del terrorismo. En otros países esto ni se les pasaría por la imaginación. Hay una gran enfermedad social en el País Vasco. Si el nacionalismo vasco no violento pidiese a la gente que afeara la conducta al mundo de Batasuna se produciría un choque tremendamente catártico, pero no lo hacen. La razón es que tienen miedo de perder votos, pero seguramente ni siquiera eso sería así.

- Otra propuesta del PP sin concretar es la de que quienes abandonaron el País Vasco por la presión de ETA recuperen el derecho al voto en las elecciones autonómicas.
- Es un debate fundamental. Ha operado la micro violencia, que ha hecho que mucha gente se fuese silenciosamente. Es escalofriante el mecanismo tan sofisticado que ha habido en la sociedad vasca de controlar las conciencias, y no creo que haya muchos casos parangonables en el mundo.

- ¿Qué opina de los encuentros que algunas víctimas han mantenido con los etarras que atentaron contra ellos o sus familiares?
- En muchos de ellos, cuando la víctima ha preguntado ¿cómo fue? se han encontrado con un rotundo no como respuesta. Incluso esos encuentros pueden convertirse en una enorme manipulación de la víctimas, si se trata únicamente de aliviar al agresor, utilizando psicológicamente al agredido. Estamos hablando de casi cuatrocientos casos sin resolver, sin ninguna colaboración de los presos de ETA, tampoco de los de la llamada Vía Nanclares. Todo esto es muy serio. Por ejemplo en 2009 fue un milagro que no muriesen tantos niños como había en la Casa Cuartel de Burgos. Quien quiera reinsertarse tiene que colaborar.

El director de un colegio de Tona señala públicamente a un padre que pidió educación bilingüe para su hija
Alejandro Tercero cronicaglobal.com  23 Febrero 2014

Marc Peñarroya, director de la escuela L'Era de Dalt, envía una carta a todas las familias del centro público para cargar contra un padre que le había pedido educación bilingüe para su hija, tal y como ordenan los tribunales. Le acusa de mentir y de actuar por cuestiones personales e ideológicas. El Ayuntamiento -en manos de CiU- también publica la carta del director. El afectado dice sentirse "amenazado" y teme que haya represalias contra su hija.

El pasado 4 de febrero, la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, pidió la "complicidad" de los directores de los colegios para "encontrar formas de hacer lo mismo [seguir aplicando la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán] pero de otra forma", y así evitar cumplir los recientes autos del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que ordenan a varias escuelas impartir, al menos, el 25% de las asignaturas en castellano. Y parece que su mensaje no ha caído en saco roto.

Al menos, eso es lo que se deduce tras comprobar la inicativa llevada a cabo por el director de la escuela L'Era de Dalt, Marc Peñarroya Casals, un centro público situado en la localidad barcelonesa de Tona, muy cerca de Vic.

Los hechos se remontan a varias semanas atrás, cuando Francisco Rivas, padre de una alumna de primaria de esa escuela, se dirigió al director del colegio para reclamarle una presencia equilibrada del castellano como lengua vehicular (que actualmente solo se utiliza tres horas a la semana), junto al catalán y al inglés, tal y como ordenan los tribunales.

El director critica al afectado en una carta enviada al resto de padres

El director se negó a atender su petición, y unos días después este caso apareció publicado en Nació Digital, aprovechando que el padre es también el representante del PP en Tona, cargo al que accedió en noviembre pasado.

Además, Peñarroya mandó una carta a las 313 familias de los 427 alumnos del colegio en la que señalaba al padre en cuestión acusándole de decir "mentiras" y de que su petición respondía a una acción "política".

"La lengua no ha sido nunca un conflicto en las escuelas, ha sido un elemento de cohesión social. Como director solo tengo el deseo de que la convivencia en nuestra escuela sea tan óptima como hasta ahora. No permitiré que un padre por cuestiones personales e ideológicas ponga en duda la dignidad de nuestro trabajo", añadía Peñarroya en la misiva enviada a los padres del colegio.

Por si eso no fuera suficiente, el Ayuntamiento de Tona -gobernado por CiU- también decidió publicar la carta del director del colegio en su página web.

"Me siento amenazado"
El padre afectado ha respondido a Peñarroya por escrito protestando por haberle señalado públicamente y ante los otros padres del colegio:

"¿Considera correcto su comportamiento? ¿Acaso pretende iniciar una campaña de persecución hacía mi persona? ¿No cree que ha sobrepasado el límite de la deontología profesional? [...] Me ha acusado de mentiroso, de desconocer la ley, de actuar por motivaciones políticas, personales e ideológicas, de romper la convivencia y de poner en duda la dignidad de su trabajo".

Y añade: "Me siento amenazado y le hago responsable de cualquier daño que sufra en el futuro. También le solicito encarecidamente que mi hija no padezca ni la más mínima consecuencia por la petición que he formulado y que se sirva adoptar las medidas oportunas para hacer factible que la educación en su grupo clase sea en castellano y en catalán en la proporción que los tribunales han adoptado".

A raíz de este suceso, Rivas ha promovido la creación de la Asamblea por una Escuela Bilingüe de Tona, que se ha constituido este sábado.

Esta es la quinta delegación local de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), tras las de Sant Cugat -que fue la primera que se creó, en junio pasado-, Hospitalet, Castelldefels y El Prat. Las AEB son plataformas formadas por padres de alumnos que tienen por finalidad asegurar una presencia equilibrada del catalán y del castellano (además del inglés) en los centros educativos de Cataluña.


 


Recortes de Prensa   Página Inicial