AGLI Recortes de Prensa   Lunes 24 Febrero  2014

Un informe demoledor sobre la democracia española
Carlos Sánchez El Confidencial  24 Febrero 2014

Sólo la modorra, y hasta la indolencia, con que el sistema político se enfrenta a la baja calidad de la democracia española puede explicar que ningún senador, ni siquiera el presidente de la Cámara Alta, haya salido a defender la institución tras reconocer el ya exsenador Granados que allí no se da un palo al agua.

O expresado de forma igualmente coloquial. Que el Senado no sirve más que para apretar un botón, según expresó el antiguo protegido de la cazatalentos Esperanza Aguirre con fina ironía. Y aunque se desconoce si el exsenador Granados devolverá al erario público lo cobrado durante dos años de evidente ociosidad y holgazanería, no le falta razón. El Senado, como todo el mundo sabe, es una canonjía.

Su argumento, en todo caso, recuerda a lo que el jefe de un submarino alemán le espetó a un joven marinero en la película Das Boot. ‘Tranquilo, no nos pueden hundir más porque ya lo estamos’.

Ese es, en realidad, el drama de la democracia española. El colapso institucional provoca un hecho insólito. Los actores de ese inmenso teatro de las apariencias en que se ha convertido la política: diputados, senadores, concejales, magistrados o altos cargos de la Administración, conocen mejor que nadie que el sistema político necesita ponerse al día para no caer atrapado bajo la ruedas de la historia. Pero, desgraciadamente, sólo afloran las críticas cuando forman parte de un proceso autoexculpatorio o cuando se ha abandonado la actividad política. Hasta el extremo de que nadie protesta cuando a un político elegido por el pueblo -donde reside la soberanía- se le sanciona por no seguir los dictados de la mayoría, cuando la Constitución prohíbe de forma taxativa el mandato imperativo, lo que impide cualquier sanción que vaya contra la conciencia de un electo.

Ningún político en activo denuncia la raíz del problema, que no es otro que la ausencia de democracia en los partidos con probabilidades reales de gobernar. Tanto en la ‘era Zapatero’, cuando un puñado de iluminados tomó la Moncloa por medios democráticos, como ahora. Con un Rajoy convertido en un vulgar oligarca de partidoNo se trata de una cuestión menor. La prohibición del mandato imperativo forma parte del núcleo de los Estados constitucionales, toda vez que en el antiguo régimen la función representativa tenía un carácter formal. Sin embargo, con el nacimiento de los nuevos Estados liberales, desparece el mandato imperativo, precisamente porque el electo está avalado por el sufragio popular y, por lo tanto, ninguna organización puede impedir que el designado por el pueblo vote en conciencia. No ocurre así.

En público y en privado
En la política española se ha instalado una especie de ley del silencio que impide decir en público lo que se piensa en privado. Lo cual forja una inmensa pantomima. Si la opinión pública conociera lo que piensan en privado muchos de sus representantes, es probable que el sentido del voto fuera muy distinto.

Existe, en este sentido, un documento impecablemente bien argumentado que refleja cómo se oculta la realidad. Lo redactó hace unos meses la Asociación de exdiputados y exsenadores de las Cortes Generales, una organización que nació hace casi dos décadas, y cuyos redactores dicen ahora las verdades del barquero. En uno de sus últimos informes, por ejemplo, se incluye un párrafo impagable.

“El político incompetente que carece de valores e ideas”, asegura, “solo sabe exagerar y acusar”. Y en coherencia con este razonamiento, se ha instalado una “espiral destructiva” entre los responsables políticos que da una sensación generalizada de “corrupción y descontrol público”. La consecuencia de este ruin comportamiento (el célebre ‘y tu más’), provoca un ejercicio del poder “temeroso y sin coraje para la toma de decisiones”. Hasta el extremo, habría que añadir, de que ninguna decisión se toma al margen del ‘dedo divino’, que diría Aguirre, como si ella no formara parte de esa ceremonia de la mediocridad en que se ha convertido la cosa pública.

Como si ella no hubiera seguido al pie de la letra aquella vieja máxima de Maquiavelo, quien sostenía que cuando el príncipe está al frente de sus ejércitos y tiene que gobernar a miles de soldados, es necesario que el monarca no se preocupe de si tiene fama de cruel entre sus huestes, ya que sin ella nunca podrá disponer de un ejército unido y disciplinado. Y en eso estamos. El problema es que el florentino se refería a un país del antiguo régimen.

Y por eso conmueve que prácticamente ningún político denuncie la raíz del problema, que no es otra que la ausencia de democracia en los partidos con probabilidades reales de gobernar. Tanto en la ‘era Zapatero’, cuando un puñado de iluminados tomó la Moncloa por medios democráticos, como ahora. Con un Rajoy convertido en un vulgar oligarca de partido. Nada se mueve sin que lo diga el líder, el encargado de confeccionar las listas electorales. Él mismo es hijo de esa forma de hacer política.

El resultado, como no puede ser de otra manera, es que el actual régimen de partidos ha acabado por expulsar del sistema político a la ciudadanía. Nadie con dos dedos de frente querría participar en un sistema en el que el ganador, como en la canción de ABBA, se lo lleva todoEl ganador se lo lleva todo

El resultado, como no puede ser de otra manera, es que el actual régimen de partidos ha acabado por expulsar del sistema político a la ciudadanía. Nadie con dos dedos de frente querría participar en un sistema en el que el ganador, como en la canción de ABBA, se lo lleva todo.

No es para menos teniendo en cuenta, además, que ejercer la política -mal pagada y peor considerada- se ha convertido en un oficio bajo sospecha.

Se ha llegado a esta percepción no porque los ciudadanos lo vean así de forma natural, sino porque son los propios políticos los que han creado un sistema cerrado del que sólo despotrican cuando son expulsados de los meandros del poder. Y lo que es todavía peor, se confunde partido y Gobierno como si se tratara de una simbiosis perfecta, cuando la ausencia de autonomía de cada una de las dos partes, lo que hace es empobrecer el debate político. Aunque no sólo eso. Como se ha comprobado en el caso del PSOE, una nefasta acción del gobierno puede destruir un partido durante una generación. Algo impensable en países en los que el partido desaparece entre elección y elección, pero que en el interregno es capaz de garantizar que el sistema de selección de líderes se hace por cauces democráticos.

En el citado documento de los exparlamentarios existe, en este sentido, un párrafo clarificador que parte de una realidad obvia. “Nos encontramos”, se asegura, “con un evidente agotamiento y deterioro de los mecanismos de reclutamiento” de los dirigentes políticos, y eso ha derivado en un permanente “asalto al poder interno”, produciendo maquinarias que, “si no ejercen el poder o incluso detentándolo, dedican dos tercios de sus esfuerzos al rozamiento interno”.

O lo que es lo mismo a conspirar o a entregarse a las televisiones de madrugada para recabar apoyos que no logran en el partido por ausencia de mecanismos que canalicen el debate democrático.

El exsenador Granados refleja como nadie esas miserias de la política. Hay sospechas fundadas de que alguien en su partido ha conspirado contra él, pero él mismo, en lugar de haberlo denunciado públicamente cuando correspondía, calla. Y no sólo eso, en un ejercicio de hipocresía conmovedora, todavía no ha dicho con pelos y señales de dónde procede su dinero en Suiza más allá de vaguedades infantiles.

Ese es, en realidad, el problema de fondo. No se puede construir una democracia sin demócratas. Así de fácil.

Cataluña, Dinero y Poder
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  24 Febrero 2014

DESDE que en 1986 fracasó la Operación Roca y se comprobó que el proyecto liberal de Convergencia para gobernar España era puro teatro o quedaba archivado para siempre, la clase política española ha mantenido paradójicamente la misma idea de entonces sobre el sentido último del separatismo catalán: sólo quieren más dinero. Y mientras esa idea ha sido rentable para unos y suficiente para otros, nadie ha querido ver más allá.

Los nacionalistas aseguraban que no querían romper España ni romper con España, nada de eso, sino organizar el Estado de otra forma, o financiarlo mejor, o asumir el pluralismo de la sociedad española, o crear un régimen fiscal más justo, o acercar el Poder a los ciudadanos para que puedan decidir su destino, o todas esas cosas juntas y más. El partido en el Gobierno -UCD, PSOE o PP- contestaba -y era cierto- que estaba abierto al diálogo y dispuesto a negociar transferencias «en un marco -decían- de mutua lealtad institucional», que nunca fue mutua. Siempre se transfirió poder desde el Estado -representado por el Gobierno- a Cataluña, nunca al revés, no se devolvió nunca nada y siempre se reclamó más. Desde 1978, este trasvase permanente en una sola dirección debería haber alertado a PP y PSOE sobre lo desigual y fatalmente perecedero de esa relación, porque en algún momento el Estado acabaría vaciándose. Para el nacionalismo la cosecha anual era sólo preludio de la siguiente. Para PSOE y PP sólo contaba lograr a costa del Estado el apoyo al Gobierno. Y así, año tras año.

Nunca buscaron los nacionalistas catalanes sólo dinero. O sólo en la medida en que el dinero suponía Poder. Pero lo fundamental era y es el Poder. Los nacionalistas contaban con los empresarios porque les negociaban privilegios. Y los empresarios respaldaron expresa o tácitamente todos los desafíos políticos de CiU o del PSC porque más nacionalismo suponía más dinero. Pero el fin del nacionalismo catalán era y es la conquista del Poder absoluto, no del Poder que aún conserve España en Cataluña sino de un Poder sin freno legal ni material, de un poder absoluto, de una dictadura sin límites, porque para acabar con lo español y los españoles de Cataluña hará falta una dictadura interminable. Eso es lo que unos ocultaban y otros no querían ver. Ya no cabe engañarse: a la vista está.

Nada que negociar
EDITORIAL Libertad Digital  24 Febrero 2014

La vicepresidenta de la Comisión Europea, la luxemburguesa Viviane Reding, ha pedido que los Gobiernos de Madrid y Barcelona se sienten a "negociar con mentalidad abierta y sin líneas rojas" en busca de un "nuevo acuerdo".

Puede perfectamente el Gobierno central hacer oídos sordos ante el pedido de la comisaria europea. Debe, de hecho. Nada hay que negociar con el Gobierno autonómico catalán, embarcado en una desquiciada e ilegal aventura secesionista que no le debe rendir rédito alguno, ya decida seguir con ella o dejarla finalmente de lado. Artur Mas debe recular, rendir la bandera separatista y pagar por sus errores, también en las urnas. Su Presidencia está siendo un contramodelo, y como tal ha de quedar, para escarmiento de propios y extraños. En cuanto a lo del "nuevo acuerdo", se trata de una expresión que, cuando menos, mueve a engaño: España no es una confederación ni las relaciones entre Madrid y Barcelona son paccionadas. Ni deben serlo. España es una Nación, y el acuerdo sobre el que se ordena su sistema político es la Constitución de 1978, que recibió un rotundo respaldo del pueblo español, que comprende a todos los catalanes, que respaldaron la Carta Magna con el mismo entusiasmo que el resto de sus compatriotas.

Mucho mejor estuvo la señora Reding cuando tachó de "pérdida de tiempo y de energía" el desafío secesionista del irresponsable e incompetente presidente del Gobierno regional catalán, empeñado en remar contra la corriente de la sensatez y del proyecto europeo, basado en la unidad y en la cooperación y no en la implosión y el cerramiento de los países en él embarcados.

Mas es una rémora, Mas es parte fundamental del problema. Así las cosas, rescatarle del oprobio y contar con él para la resolución del mismo sería una "pérdida de tiempo y de energía" aun más tremenda. Ni se lo merece él ni se lo merecen los españoles. Tampoco la Unión (sic) Europea.

El embarazoso estado de la nación
Francisco Muro de Iscar Estrella Digital  24 Febrero 2014

Debate sobre el estado de la nación Rajoy Congreso elecciones europeas

Esta semana tenemos un nuevo debate sobre el estado de la nación y, como en otras ocasiones, pero especialmente ahora, los pronósticos sobre acuerdos, propuestas y medidas para salir de la crisis que realmente necesita la nación para salir del estado en que se encuentra -que no es, precisamente, el más recomendable- no son optimistas. Pero es un debate muy importante porque están muy cerca las elecciones europeas y van a ser un índice del estado de ánimo de los ciudadanos, su confianza en los políticos y su disposición a seguir aceptando lo que nos pasa o a dar un aviso a los culpables y tomar las riendas del futuro.

Seguramente el presidente Rajoy puede tratar de olvidar su flagrante incumplimiento del programa electoral y poner sobre la mesa sus éxitos macroeconómicos, aunque no se noten en la calle. Pero no puede decir nada positivo sobre el terrible desempleo, la falta de horizonte para los jóvenes, la carencia de un plan de empleo, la desmedida presión fiscal sobre las clases medias, la inutilidad de muchas instituciones o la carencia de una política industrial y de I+D+i. El fracaso es rotundo. Tanto como el aluvión de reformas sin diálogo, sin debate, sin pactos, especialmente en asuntos esenciales como la educación o la justicia. Su política tiene frentes abiertos en problemas de extrema importancia como la corrupción -el gran escándalo nacional-, la merma de los derechos sociales y de acceso a la justicia, la inestabilidad institucional, la crisis interna de su partido, el futuro de Cataluña, ETA y el País Vasco, Navarra, la inmigración. Lamentablemente, la debilidad del principal partido de la oposición y su carencia de proyecto no ayuda a encontrar salidas.

Decía Ortega en La rebelión de las masas, que la sociedad creó el Estado como "un utensilio para vivir mejor" y, sin embargo el Estado se sobrepone "y la sociedad tiene que empezar a vivir para el Estado". Vale hoy. Un Estado -apoyado en la maquinaria de los partidos- que nos amenaza con los peligros que denunciaba el propio Ortega: una estatificación creciente de la vida, un intervencionismo generalizado y la absorción de toda espontaneidad social. Ellos se lo guisan y se lo comen, hablan en nombre de España (o de Cataluña), procuran acabar con toda oposición social en lugar de escuchar, debatir, comprender y gobernar para el interés general y el bien común.

Rajoy debería pensar si es con este Gobierno sin prestigio con el que quiere afrontar la recta final de su mandato y enfrentarse así a una derrota histórica y a un panorama postelectoral seguramente ingobernable, cercano a la peor Italia de los últimos años. Son muchos, cada vez más, los españoles dispuestos a no ir a las urnas o a votar en blanco como muestra de decepción y de castigo a los dos grandes partidos nacionales. Si este debate sobre el estado de la nación no sirve para cambiar personas, programas y estilos de comportamiento, no servirá para nada.

DENTRO DE LA GRAVEDAD
Artur, vuélvete a la historia
Eurico Campano www.gaceta.es  24 Febrero 2014

El tiempo se te acaba, Artur Mas. Todo en ti apunta ya a un hombre acabado, a un cadáver político...

La solemne presentación de una 'Agencia Tributaria Catalana' perpetrada ésta semana que concluye por el presidente de la Generalitat, no es más que otro brindis al sol en la 'hoja de ruta' −término que acostumbramos a emplear también para la que negociaron el PSOE y ETA− de las delirantes ensoñaciones independentistas de CiU y ERC.

Como ya han explicado los expertos, se trata de algo a todas luces inviable, técnica y políticamente; por falta de capacidad para recaudar los hipotéticos tributos que dieran sentido a su existencia, por la posibilidad, más que real, de que muchos catalanes, que no querrán dejar de ser españoles (aunque sólo sea para pagar impuestos), se nieguen a atender a sus requerimientos y a pagar −por partida doble− en Cataluña lo que el Estado español como es natural también les exigiría y, sobre todo, porque viola, otra propuesta más que lo hace, la legalidad vigente.

Cabe preguntarse de donde van a sacar los 'fiscalistas' catalanes que aseguran que la propuesta sí es viable, los datos del cuerpo total de contribuyentes sujetos al hecho tributario. Cómo van a exigir, insistimos de nuevo, el cumplimiento efectivo de sus requerimientos y cómo responderán a la demanda que la AEAT les haría, en el caso de qué pudieran llegar a cobrar algo de lo exigido, para que lo ingresaran en las arcas del Estado. Todo esto en el caso de particulares, es decir, rentas de personas físicas, básicamente... de grandes empresas ya ni hablamos porque −y pongan el nombre que quieran− a muchas multinacionales españoles que tengan parte de su estructura en el territorio de aquella comunidad les puede entrar la risa cuando les llegue un requerimiento de tributación del Impuesto de Sociedades ante esa fantasmal Agencia Catalana.

El tiempo se te acaba, Artur Mas. Todo en ti apunta ya a un hombre acabado, a un cadáver político, a un mal actor devorado por un papel que te acabará haciendo destrozar tu espejo. Vuélvete a la historia Artur, o a donde fuere... al sitio del que nunca debiste salir. Deja de hacer daño a tus paisanos de Cataluña. A tus compatriotas, ciudadanos españoles como tú y a tu propia formación política, prisionera de un turbión que le arrastrará electoralmente −aún más− al fango tras la no convocatoria de esa 'consulta' anunciada para el 9 de noviembre y que jamás llegará a tener lugar. Sin necesidad de que Rajoy envíe los tanques al Ebro. Entonces, y sólo entonces, pero eso es ya pasado mañana, será la hora de los conmilitones de Junqueras y su ERC... pero ya se habrá hecho demasiado tarde para una gran mayoría de catalanes que tendrán que hacer la maleta si el gobierno de España no toma antes cartas en el asunto.

Represiones
Miedo a la libertad
Pedro de Tena Libertad Digital  24 Febrero 2014

Así se llamaba uno de los libros que los estudiantes lectores opuestos al régimen franquista leímos con pasión en la clandestinidad. Lo escribía un tal Erich Fromm, ahora apenas recordado, un psicoanalista decepcionado del socialismo real que se mostró en adelante enamorado de la persona, antes que de las masas, y partidario, por ello, de las libertades democráticas, una de ellas, precisamente la libertad de expresión. Julio Cortázar imaginó la censura como un gran colador, un colador por cuyos agujeros sólo pasa lo que conviene al censor que pase mientras que el resto se queda al otro lado. Continuando su imagen, a los ciudadanos se ofrece el caldo colado mientras los espaguetis nutritivos de información y juicio no pasan por los agujeros. Como la reflexión y la decisión dependen de la información fidedigna de la que se disponga, el resultado está cantado. Dadme un colador y controlaré el mundo, sueñan los dictadores y sus aprendices de todo el mundo. Ministro de "esclarecimiento y propaganda" se autodenominaba Joseph Goebbels. Poder esclarecer, esto es, decidir qué debe saber y qué no un ciudadano es el sueño del sátrapa, sea un autócrata, un jefe de partido, el director de una televisión, el usuario de un púlpito o de una toga, el usufructuario de un aula e incluso, un padre-madre de familia. Por poner sólo unos ejemplos antes de abordar el asunto. Y el asunto es "Borremos del mapa comunicativo a Federico Jiménez Losantos", impulsado por el separatismo catalán, pero también por otros muchos cuyo miedo a la libertad es patológico.

Decía Aristóteles que el ser se dice de muchas maneras. Igual que la censura, que se susurra de muchas maneras. Las más peligrosas son las más suaves, las que se disfrazan de argumentos técnicos o estéticos. "No es adecuado". "Chirría". "Desentona". Pero, ¿es verdad o interesante para el juicio ciudadano la cosa de que se trata? Ah, eso es lo de menos, porque el ciudadano individual no es importante. Lo importante es la causa y para ella desterrar toda duda es esencial. ¿Qué puede hacer que se dude? La opinión discordante, el argumento disidente, el razonamiento diferente, los hechos desconocidos o nuevos. Todo este arsenal de la democracia viva es lo que produce temor y temblor en quienes aspiran a controlar qué debe conocer el ciudadano para conseguir, como decía Fromm, un hombre moderno que viva bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando, en realidad, conoce únicamente lo que los agujeros del colador le permiten desear. Pero, además, se asienta en el miedo a la libertad que cada uno de nosotros siente cuando se trata de oponernos al rebaño social y a los poderes que lo pastorean.

En una sociedad abierta y digna del nombre de democrática, la voz y las ideas de Federico Jiménez Losantos, capitán trueno del liberalismo nunca estudiado en serio por casi nadie en este país, debe escucharse como deben escucharse otras voces, las jabatas de la socialdemocracia, las defensoras del comunismo, las cruzadas de la democracia cristiana o cualesquiera otras que sean relevantes, independentistas incluso, para la vida común española. Se trata de que cada ciudadano vaya elaborando libremente su juicio, desde la etapa familiar a la vida civil, desde la escuela a las urnas, habiendo recibido la máxima información veraz y todos los puntos de vista relevantes. Claro que todo ello es imposible si desde el principio consideramos que el individuo, cada ciudadano, no es digno de libertad y que los hechos comprobados no son relevantes (si los hechos no están de acuerdo con lo que el dictadorcete de turno quiere hacer creer, peor para los hechos). Los que tienen miedo a la libertad de los demás tratan de conseguir que los demás tengan miedo a la propia libertad.

"La victoria sobre todas las formas de sistemas autoritarios será únicamente posible si la democracia no retrocede, asume la ofensiva y avanza para realizar su propio fin, tal como lo concibieron aquellos que lucharon por la libertad durante los últimos siglos. Triunfará sobre las fuerzas del nihilismo tan sólo si logra infundir en los hombres aquella fe que es la más fuerte de las que sea capaz el espíritu humano, la fe en la vida y en la verdad, la fe en la libertad, como realización activa y espontánea del yo individual", termina Fromm en su, a pesar de algunas telarañas, aún hoy recomendable libro.

Hay que ver lo que he tardado en decir que si hay que ir a Barcelona a defender a Federico Jiménez Losantos, allí estaré con un grupo de amigos. Perdón por ello.

El derecho a la lengua materna
CARMEN LEAL  EL MUNDO  24 Febrero 2014

La lengua que oye el niño por primera vez de los labios de su madre oye sus nanas, es su lengua afectiva, la de su primer mundo sensible, la de su hogar. El día de la lengua materna (ni lengua habitual, ni lengua propia, ni lengua territorial), «lengua materna» se conmemoró el viernes pasado. Fue la UNESCO quien, en 1999, proclamó el Día internacional de la lengua materna, en recuerdo de las manifestaciones en Dhaka (Bangladesh) en las que murieron varios participantes cuando reclamaban que se reconociese su lengua bangala como idioma oficial. La organización mundial, en su resolución A/RES/61/266, exhortó a los estados miembros a “promover la preservación y protección de todos los idiomas que emplean los pueblos del mundo”. Y aquí está el quid de la cuestión. O poder nacionalista -devenido en secesionista- pretende que Cataluña sea un solo poble y una sola llengua. Ignora que hay dos comunidades lingüísticas con dos lenguas diferentes, catalana y española, las dos oficiales. Se desaloja el español de las instituciones. Pero la realidad es tozuda y en Cataluña existe una comunidad lingüística que habla español, mayoritaria.

En 2000 se celebró por primera vez el Día Internacional de la lengua materna; en un mensaje leído durante la ceremonia, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, destacó la importancia de preservar la diversidad de las lenguas y pidió esfuerzos para preservar las lenguas como un patrimonio común de la humanidad. Fíjese el lector que explícita «las lenguas» y no «sólo las lenguas minoritarias».

La UNESCO, tres años antes, en 2007, destacó que en algunos países de Asia, los programas de enseñanza bilingüe o plurilingüe facilitan a los alumnos de las minorías lingüísticas el aprendizaje de la lectoescritura en el idioma materno antes de introducirles en las lenguas nacionales. Cataluña carece de educación bilingüe. ni plurilingüe, salvo en colegios privados, algunos semiprivados y todos caros. En 2012, la UNESCO puso de relieve la importancia de la lengua materna como parte del derecho a la educación y alentó a sus estados miembros a promover la enseñanza y la educación en la lengua materna. Sigue hablando de lengua materna y no de lengua “habitual”, ni “propia”, ni “territorial”. Y habla precisamente de «derecho a la educación». No es un ruego, no una propuesta, es un «derecho»; por lo tanto, es exigible. En Cataluña, los niños de lengua materna española carecen de ese derecho. En 2013, el tema de la UNESCO en la celebración del día de la lengua materna era “el libro, eje de la educación en lengua materna”. El libro en lengua materna ¡claro! En el mundo se están haciendo grandes esfuerzos para conseguir libros de texto escolares en lenguas que sólo eran orales y han enviado fonetistas a esos territorios de lenguas vernáculas para procurar la transcripción fonética y poder enseñar la lectoescritura en la lengua materna.

En Cataluña, con dos lenguas oficiales, sólo hay textos escolares en catalán. La Generalitat desprecia normas y directrices de la UNESCO, las sentencias de los tribunales, las reglas del sentido común y el principio de igualdad. Se facilita la comprensión y el acceso fácil al conocimiento sólo a los niños de lengua catalana. A los niños de lengua española se les niega esa facilidad y se les impone otra lengua por medio de un sistema educativo de «inmersión lingüística» en catalán, obligatoria, total y precoz. De manera que el niño no puede llegar a la lectoescritura en su lengua materna. El informe Bofill demuestra que los niños de habla española obtienen un resultado de 40 puntos por debajo que los de lengua catalana.

En Cataluña «de facto» el español no es idioma oficial, su presencia ha sido reducida a idioma tolerado y a veces perseguido. ¿Hará falta que en alguna manifestación reivindicativa muera alguien para ejercer un derecho y que se cumplan las sentencias de los tribunales?
CARMEN LEAL es vicepresidenta de la Asociación por la Tolerancia

Tratamiento Integrado de Lenguas (TIL)
Bauzá defiende el trilingüismo frente a los docentes que lo rechazan
El presidente de Baleares critica que en la escuela pública "algunos profesores estén haciendo política, basada en la inmersión lingüística"
Europa Press www.lavozlibre.com  24 Febrero 2014

Palma de Mallorca.- El presidente del Gobierno balear, José Ramón Bauzá, ha defendido las ventajas que representa la aplicación el decreto del Tratamiento Integrado de Lenguas (TIL), aprobado el pasado año por su ejecutivo, frente a "algunos" profesores de la escuela pública que "sólo quieren que se mantenga la inmersión lingüística" en las aulas.

En una entrevista en la Cadena Ser, el jefe del Ejecutivo autonómico ha apuntado que el trilingüismo ayudará a recudir los niveles de fracaso y abandono escolar que hay en la comunidad, que ronda el 30%, y, en este sentido, ha señalado que saber tres idiomas "permitirá que nuestros niños estén preparados para ser competitivos en el futuro".

Tras recordar que la aprobación del trilingüismo es "un compromiso electoral" del PP balear, Bauzá ha criticado que en la escuela pública de Baleares, "algunos profesores, no todos", ha matizado, "estén haciendo política, basada en la inmersión lingüística".

"Hacen política en las aulas y, como consecuencia de ello, se está haciendo una línea en contra del trilinguismo", ha remarcado el presidente balear al ser preguntado por los más de 200 directores y docentes que han cesado de sus puestos de trabajo en los últimos meses.

"Sólo tenemos estos problemas en el ámbito de la educación pública, no tenemos problemas en la escuela concertada y en la privada, que además llevan años aplicándolo con éxito", ha dicho Bauzá, al tiempo que ha añadido que "curiosamente yo creo que los profesores de la pública no están menos preparados que de los de la concertada, y que los niños de la pública no son menos inteligentes".

"Nosotros queremos que los niños sepan dos idiomas -catalán y castellano- más el inglés", ha dicho el jefe del Ejecutivo balear, quien ha apuntado que en Baleares 6 de cada 10 puestos de trabajo requieren saber inglés, por lo tanto, "si no se aprende este idioma, no se podrán cubrir por parte de los niños de aquí", ha apuntado.

Con todo, Bauzá ha insistido en que el Govern "desde el primer momento" ha querido negociar y llegar a acuerdos con la Asamblea de Docentes -entidad que ha convocado la huelga en educación-, pero no es posible, según ha dicho, porque "la otra parte dice que no va a negociar si no se retira el decreto del trilingüismo".

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Resistencia contra el pago fiscal de lo indebido

Roberto Centeno El Confidencial  24 Febrero 2014

Siguiendo el maravilloso ejemplo de dignidad cívica que nos dio David Thoreau con la práctica de la desobediencia fiscal contra el pago de impuestos injustos, creados y utilizados contra el interés de los ciudadanos, ahora más que nunca se hace indispensable acabar con la partidocracia de la mentira y la corrupción. Y hacerlo mediante una acción ejemplar de abstinencia fiscal contra el enriquecimiento sin causa de las oligarquías políticas y financieras, a través de unos impuestos creados y una deuda asumida para defender sus intereses, y que sean ellos quienes devuelvan esta deuda o respondan de las consecuencias de su impago.

Durante los últimos años el pueblo español está siendo sometido al mayor expolio fiscal en términos de PIB de toda su Historia. Una parte significativa de estos impuestos injustos y de la deuda contraída, que supera ya todo imaginable –121% del PIB según el Protocolo de Déficit Excesivo y 165% de deuda total sobre el PIB, ya que el producto interior bruto de España no es el oficial de 1,02 billones, sino alrededor de 800.000 millones, por lo que utilizar el PIB oficial es una ficción, como ocurría con Grecia entes de la crisis– y que será la ruina de las generaciones futuras, lo ha sido en claro detrimento y perjuicio de los intereses de los ciudadanos y, lo que es infinitamente peor, de la unidad de la nación española.

En la España del Siglo de Oro, fue la Escuela Cuantitativista de Salamanca, con Francisco de Vitoria al frente, quien afirmó que la alteración de la ley de la moneda era un delito capital merecedor incluso de la pena de muerte del monarca, porque era “robar el dinero en sus bolsillos a los pobres”, algo equivalente a la exacción fiscal injusta y a la deuda ilegítima actuales.

Impago de deuda ilegítima y condena de los responsables
El concepto de deuda ilegítima es algo perfectamente definido en la doctrina y fácilmente identificable en la práctica. Según la interpretación más aceptada del jurista ruso Alexander Sack, una deuda ilegítima no obliga a la nación. Es una deuda del régimen, una deuda personal del Gobierno que la ha contraído, porque no cumple los requisitos esenciales de una deuda legítima, como sería haber sido contraída en beneficio exclusivo del pueblo. Además, “si el acreedor conoce que dicha deuda se está empleando en actividades contrarias al interés general –como es el caso del BCE–, ha cometido un acto hostil contra los ciudadanos de ese país y, en consecuencia, no puede esperar que la deuda le sea devuelta”.

España no está obligada al pago de esta deuda y, si lo hace, es por la maldad de los gobernantes, que prefieren cometer un delito de lesa patriaLa mayor parte de esta deuda ilegítima ha sido financiada por el BCE, siendo inconcebible que se haya desentendido del destino de sus ingentes préstamos, sabiendo que España ya no está en condiciones de soportar ni un solo euro más de deuda. Sin embargo, siendo perfectamente consciente del despilfarro y de la corrupción generalizada con que se estaba utilizando el dinero de la Eurozona, no ha hecho absolutamente nada, porque buena parte de ese dinero ha ido destinado al mal llamado “rescate bancario”, es decir, a saldar los préstamos contraídos por las cajas de ahorros controladas por políticos irresponsables o corruptos, con entidades financieras alemanas, francesas y holandesas, cuya actuación en el control de riesgos fue nula, concediéndolos con una insensatez pasmosa.

Esa actuación del BCE –y la más específica de los 40.000 millones otorgados por Bruselas para ese fin y con el aval del Estado español– ha sido un acto premeditadamente hostil contra el pueblo español, por lo que España no está obligada al pago de esta deuda y, si lo hace, es por la maldad de los gobernantes, que prefieren cometer un delito de lesa patria antes de servir al interés de los gobernados. Son las entidades financieras que los han recibido las responsables de su devolución y, si no pueden hacerlo, que no podrán, ese es un tema a resolver entre ellos y los acreedores. El rescate bancario indiscriminado, sin pararse ni un segundo a analizar qué entidades eran rescatables y cuáles no, ha sido un acto político, aparte de único en el mundo, radicalmente contrario a los intereses de la nación y de los ciudadanos, un verdadero delito de lesa patria.

Los depósitos de hasta 100.000 euros de las entidades que deberían haber sido cerradas estaban más que garantizados por la venta de los activos de las mismas. Lo que no estaba garantizado, y jamás se debió pagar con dinero público, eran los préstamos insensatos de las entidades alemanas, francesas y holandesas. Nadie lo ha hecho en ningún país del planeta. Han expoliado sin contemplaciones a los pequeños bonistas y preferentistas españoles, que fueron engañados por las entidades financieras respecto a la seguridad de su inversión, pero han devuelto todo a quien no fue engañado, sino un irresponsable absoluto concediendo préstamos sin las garantías debidas.

Ese era un problema entre los necios y corruptos que habían malversado el dinero y los insensatos que se lo prestaron. España ni está obligada ni debe asumir jamás la deuda derivada de esta tropelía. Son los responsables políticos del Gobierno, del BdE y del FROB, quienes deberán dar cuenta de sus actos ante los acreedores y ante la justicia. Exactamente igual a como ha ocurrido en Islandia, cuyo proceso de impago de deuda ha sido aplaudido con entusiasmo por el FMI, ante la desesperación de los bancos ingleses, que son quienes han perdido todo, no los islandeses.

¿Es acaso deuda legítima aquella contraída para seguir financiando obras faraónicas por parte de comunidades autónomas y ayuntamientos una vez que los ingresos se habían desplomado?Aparte el tema de las pérdidas que se deriven del rescate bancario, que superarán de largo los 100.000 millones, la totalidad de la deuda contraída a partir de 2008 está bajo sospecha. Y estamos hablando de más de 500.000 millones de euros. ¿Es acaso deuda legítima aquella contraída para seguir financiando obras faraónicas por parte de comunidades autónomas y ayuntamientos una vez que los ingresos se habían desplomado? ¿Es acaso deuda legítima aquella contraída para seguir enchufando a cientos de miles de parientes, amigos y correligionarios, todos ellos absolutamente inútiles, cuando ya no había dinero para pagarles? ¿Y contra quién iría el impago? Contra el BCE, que tan irresponsablemente facilitó la financiación para este despilfarro masivo sin control alguno para favorecer los intereses de Alemania y Francia, aun a costa de arruinar a España para generaciones.

Bien, ¿y quién llama a filas ciudadanas para el impago de la deuda ilícita? Dado el grado de sumisión del pueblo español, incapaz de reaccionar ante una situación que destruye no sólo su futuro, sino sobre todo el de sus hijos, donde incluso muchos van a legitimar con sus votos a la chusma que son los dos grandes partidos –uno llamado nacional y otro abiertamente antinacional–, un gesto de tanta dignidad sólo cabe imaginarlo en los nuevos partidos. Unas formaciones que dicen querer distanciarse de la partidocracia, incluyendo en sus programas el compromiso firme de que, en caso de llegar al poder, analizarán con lupa la deuda contraída en claro perjuicio al pueblo español, y que, una vez identificada la parte ilegítima de la misma, no será devuelta y los responsables procesados.

“No hay nada que sea bueno o malo”
Hay, sin embargo, una parte de esa deuda ilegítima que merece una mención aparte. La deuda contraída para financiar la destrucción de España y, en concreto, la deuda con la que se financia el funcionamiento de la Generalitat de Cataluña en la parte correspondiente a su escalada secesionista, como TV3 , las embajadas, el CAC y todo el aparato de agitación y propaganda destinado a este fin. La pasada semana Artur Mas presentó el nuevo aparato fiscal de una Cataluña independiente, donde abriría 54 oficinas y contrataría a 7.000 personas con el dinero de los españoles.

Son los responsables políticos del Gobierno, del BdE y del FROB, quienes deberán dar cuenta de sus actos ante los acreedores y ante la justiciaY aquí hay que referirse muy especialmente al relativismo moral con que se pronunció la pasada semana Mariano Rajoy, que resulta sencillamente pavoroso. “No hay nada que sea bueno o malo, depende”. Ha demostrado carecer por completo de ideales, salvo el de ocupar los lugares que aparentan el poder. Decir que no se cree en nada es decirle a los gobernados que son unos imbéciles si creen en algo. De ahí a la corrupción no hay espacio que salvar y se entiende a la perfección su falta instintiva de amor a la Patria. No tiene siquiera el instinto territorial de los animales, es peor que un bruto: en su caso se trata de una bestialidad moral. Ese es Rajoy.

En referencia al desafío secesionista, Rajoy dijo que “unos dicen que moverse es bueno y otros que es mejor no moverse”. Todo es bueno si produce el bien o evita el mal, pero Rajoy no quiere promover el bien. Si ese fuera el caso, no habría tolerado ni un solo día de vigencia en Cataluña de un presidente que declara permanentemente su decidida voluntad de separar a dicha comunidad del resto de España. La voluntad de cometer un delito de sedición es un mal absoluto y no moverse ante esa realidad pudiendo y debiendo hacerlo un mal absoluto aún mayor.

Permitir que los separatistas catalanes cometan impunemente graves delitos previstos en el Código Penal, que se jacten de no cumplir las sentencias del Tribunal Supremo, que discriminen y rechacen todo lo español, no sólo es un mal absoluto desde el punto de vista del sentimiento nacional, sino un claro quebrantamiento de los principios universales del derecho. Según la jurisprudencia, “quien calla otorga, si puede y debe hablar”. Si Rajoy puede y debe y, sin embargo, calla, está otorgando, con su silencio y con su inacción ante la flagrantes violaciones de la ley, la independencia de Cataluña que proclama Artur Mas.

No hay antecedentes en la historia europea de un rey o presidente de la República que haya permanecido impasible ante las palabras y los hechos tendentes a destruir la nación. Artur Mas ha pasado ya a la historia de la felonía acompañado de Rajoy y con los mismos títulos de honor, con absoluto desprecio a su deber de proteger el bien absoluto que le ha sido confiado, España. Y volviendo al tema de desobediencia fiscal al pago de lo indebido, ¿acaso un gobernante puede exigir a su pueblo que pague impuestos y asuma una deuda ilegítima para autodestruirse?

La ideología de la inmersión y la inmersión ideológica
Mariano Fernández Enguita http://ssociologos.com   24 Febrero 2014

Hubo un tiempo abominable, la edad oscura, en que los niños catalanes no podían estudiar en la lengua de su comunidad, entonces región, que para muchos era también su lengua materna: el catalán.

http://i.huffpost.com/gen/1492009/thumbs/n-INFORME-PISA-2012-large570.jpg?8

Hoy es un tiempo más feliz, la era luminosa, en la que lo que no se puede hacer es estudiar en la lengua común del reino: el castellano. Un observador poco informado pensaría que se ha dado la vuelta a la tortilla en el peor sentido, es decir, que el gran argumento de antaño, el derecho a aprender en lengua materna, bastaría para considerar esta era no menos oscura, sólo que para los otros, en vez de los nuestros. Con poca información y menos conocimiento, cabría pensar que, si antes se ahogaba el catalán y a los catalanohablantes, ahora es a los castellanohablantes; pero no, porque lo que cuenta es la intención y lo que ayer maldita asfixia hoy es, ¡hop!, bendita inmersión.

La inmersión, afirma la doctrina, tiene dos virtudes indiscutibles y una tercera más ambigua. Su primera virtud es que trae cohesión social, pues sin ella Cataluña se fracturaría entre los de arriba, catalanohablantes, nativos, etc. y los de abajo, inmigrantes, castellanohablantes y demás. La segunda es que todos la apoyan, como muestra el dato, tan repetido, de que sólo ocho familias (a veces son ochenta, pero sigue siendo una cifra ridícula) hayan reclamado la escolarización en castellano. Algo con un fin tan noble (la igualdad, o al menos la igualdad de oportunidades, que son parte del ADN de la intelectualidad y del profesorado) y un consenso social tan amplio, sólo puede ser cuestionado por el anticatalanismo rampante y el tardofranquismo residual. Además, y esta es la tercera virtud, el catalán está en retroceso ante el dominio del castellano en los medios y en la calle, por lo que precisa ser defendido en la escuela.

El argumento de la cohesión impresiona, pero no resiste el mínimo examen. Con treinta años de inmersión, Cataluña no es hoy más cohesiva que antes. Entre 1973 y 2007, el índice de Gini, que mide la desigualdad en ingresos de una sociedad (0 y 1 serían la igualdad y la desigualdad absolutas) se mantuvo en Cataluña en 0,29, mientras que en el conjunto de España (donde la desigualdad es mayor por las mayores dimensiones y los desequilibrios territoriales) se redujo de 0,36 a 0,31. En el ámbito escolar, es decir, en materia de igualdad educativa, Cataluña no está ni mejor ni peor. Según la Evaluación General de Diagnóstico, los resultados académicos del alumno dependen del nivel socioeconómico de la familia algo más que en el conjunto de España. Según PISA 2012, tal dependencia también es ligeramente mayor en sólo Cataluña que en toda España (3,5 frente a 3,4 puntos PISA por cada punto de ESCS -digamos de status), y bastante mayor que en las otras tres CCAA bilingües de que hay datos: Baleares (3,4), País Vasco (2,8) y Galicia (2,7).

¿Por qué iba a ser de otro modo? En realidad, el distinto -pero poco- grado de equidad en las CCAA depende también de otros factores como la urbanización, la estructura laboral, las inversiones o las políticas educativas, pero, sobre todo, sabemos, especialmente en educación, que tratar de manera igual situaciones desiguales produce más desigualdad. Cuando el sistema educativo obliga a todos los escolares a manejarse en una lengua, el catalán, que sólo una parte ha aprendido en la familia (una parte menor, por cierto, que la que hace treinta años había aprendido el castellano), coloca ya al resto en desventaja. Y la desventaja educativa de hoy, en el despliegue de la economía de la información, es, más que nunca, desventaja social mañana.

El segundo mantra es el amplio consenso social en torno a la inmersión. Se basa en que sólo un puñado de familias han llevado a la Generalitat a los tribunales para exigir la escolarización en castellano, pero ignora deliberada y esforzadamente que, cuando se manifiestan en un contexto libre de cualquier coerción, la mayoría de las familias no quieren esa inmersión lingüística en la sola lengua propia. Aunque está muy mal visto preguntar esto en Cataluña, y por tanto cada vez se pregunta menos, varias encuestas han arrojado esta mayoría: el CIS la cifró en el 70% (1998), ASEP en el 78% (2001) y el 68% (2009), DYM en el 91%. Sólo la fantasmagórica consultora Feedback, que vive de algunos ayuntamientos nacionalistas y de La Vanguardia y cuyos datos y técnicas son inaccesibles se ocultan al público, afirma que sean mayoría los partidarios del catalán como única lengua vehicular, y aun así la limita al 81%. ¿Cómo se reduce la amplia mayoría de aquellas encuestas, incluso la sospechosa pero apreciable minoría de esta, a la quantité négligeable de ocho familias con que los nacionalistas suelen hacer sus chistes? Muy sencillo: la presión ambiental. En definitiva, el hiato entre la amplia proporción de población que quiere una educación bilingüe y la exigua proporción que la exige indica que en Cataluña no hay un problema, sino dos: el segundo es la falta de libertad, aunque no se deba a los mossos sino a los conciudadanos; o, como podría haber dicho Althusser, no a su aparato represivo sino a su aparato ideológico, la escuela.

Queda, en fin, la cuestión de la salud de la lengua, que comprende dos partes. Una es que, descontando a los inmigrantes extranjeros, todos hablan castellano pero no todos hablan catalán (ni euskera, ni gallego); la otra es si ese desequilibrio crece o se reduce. Lo primero tiene que suceder de manera residual simplemente por la libertad de movimiento y residencia en el territorio nacional (siempre habrá un flujo de otras comunidades hacia Cataluña -y viceversa), pero va más allá por el legado histórico reciente y por la base demográfica más amplia del castellano. Esto justifica la discriminación positiva a favor del catalán (y de otras lenguas propias, en sus territorios), en particular en la escuela, pero no la evacuación del castellano. De hecho, catalán, gallego y euskera, aun con distintas políticas lingüísticas, han mejorado espectacularmente su posición a lo largo de la existencia de la democracia, aunque sigan por detrás del castellano, lo que arroja a la vez un balance de éxito y una tarea pendiente.

Seguramente nunca acabaremos con esto y siempre habrá una tensión entre la preferencia emocional por la lengua propia (identidad) y la ventaja funcional de la lengua común (alcance), o entre la ventaja local de una y la global de otra. Pero hoy disponemos de los medios para manejar de manera eficaz y sin conflictos esa tensión: por un lado, un profesorado competentemente bilingüe; por otro, un control continuo y localizado de la competencia de los alumnos en cada lengua, a través de las pruebas de diagnóstico y otras. Nada nos impide reforzar en la escuela la lengua en desventaja y hacerlo precisamente en la proporción debida, modulándola en el tiempo y diversificándola por territorios, por centros, por grupos-clase, regulando el horario -e incluso por alumno, regulando las tareas. Nada salvo la inercia burocrática y el sectarismo nacionalista, claro está.

Evacuar el castellano de la escuela no es una operación lingüística ni pedagógica, sino política. En este punto, como en otros muchos de la educación, el medio es el mensaje, y el de la inmersión es el del nacionalismo excluyente: eres catalán, pero no español. El mismo mensaje del absolutismo y el franquismo, pero al revés.

Urkullu le hace el juego a la farsa de los 'verificadores'
EDITORIAL El Mundo  24 Febrero 2014

LA COMPARECENCIA ayer ante el juez de tres miembros de la llamada Comisión de Verificación Internacional tuvo todos los ingredientes de una astracanada y un epílogo inaceptable por parte de los representantes del gobierno vasco. Tras conocer la declaración de Manikkalingam se comprueba que el papel de estos supuestos verificadores no ha existido en absoluto como tal. Lo que han hecho es prestarse a hacer de comparsas de una escena montada y dirigida por ETA para su campaña de propaganda.

Es interesante destacar primero que estos señores están en el paisaje porque ETA les llamó, lo cual no hace sino confirmar cuál ha sido el reparto de papeles en este montaje. Y no sólo están aquí porque la banda así lo ha decidido, sino que no tuvieron arte ni parte en el episodio que la BBC reprodujo el viernes pasado con todo el boato dedicado a las grandes ocasiones y en medio de una enorme expectación internacional.

Resulta que llegaron a un piso donde grababa un etarra, que otros dos terroristas tenían preparado el muestrario y que les dieron hasta el estadillo de lo que contenía la mesa. Por no verificar, ni siquiera verificaron si las pocas armas que allí se exhibían estaban inutilizadas realmente. Pero lo definitivo es que las armas se quedaran en poder de los terroristas, bajo la promesa verbal de que no las iban a utilizar más, cosa que ya sabemos desde el 20 de octubre de 2011, cuando la banda anunció el cese definitivo de su carrera de asesinatos. Y aquí se acaba todo. En cualquier acuerdo de desarme o de entrega de armas, éstas se quedan en poder de la otra parte, del mediador o del adversario.

España tiene alguna experiencia en misiones de paz en América y nunca se ha producido una situación semejante, que parece una auténtica broma si a este episodio no estuviera el lehendekari Urkullu dándole una trascendencia que en ningún caso tiene, por mucho que se intente. El hecho de que el lehendakari viajara ayer a primera hora de la mañana a Madrid para hacerse presente antes de la declaración de los supuestos verificadores es una desmesura.

Si lo que pretendía es enviar un mensaje al juez, una especie de exhibición del poder del Gobierno vasco apoyando a los testigos, habría que explicarle al señor Urkullu que en este país la Justicia es todavía independiente y que ese tipo de presiones por la vía del testimonio silencioso son injustificables y ofensivas. Si lo que quería era apoyar moralmente a los verificadores, que estaban nerviosos ante la citación judicial, hay que decir que cuando se está en asuntos como éste, eso es lo mínimo que debían esperar y que bien podrían haber afrontado su declaración sin apoyos de este tipo.

Pero todo empeoró cuando el controvertido Jonan Fernánez, actualmente responsable de la Secretaría de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, pidió a ETA que reflexione «sobre las consecuencias de dilatar el proceso» y al Estado que lo haga sobre «las consecuencias de someter a la sociedad vasca a un estado de convulsión permanente». Nunca ha sometido el Estado a la sociedad vasca a ninguna convulsión, sino la banda terrorista, a la que el representante del Gobierno vasco hace, sin embargo, una petición tan sumisa. Es esta declaración la que convierte en especialmente grave la actitud de Urkullu porque evidencia una toma de posición inaceptable en un jefe de gobierno de una autonomía perteneciente a un Estado de derecho como es España.

La batalla dialéctica sobre Cataluña
José Luis Meilán Gil La Voz  24 Febrero 2014

Es innegable que la iniciativa de la Generalitat respaldada, sino arrastrada, por Esquerda Republicana tiene como objetivo final la secesión de Cataluña. La reciente votación en el Congreso confirma que no se conseguirá en la actual legislatura. Ninguna duda cabe sobre cuál será la respuesta del Congreso a la petición de que se delegue en la comunidad autónoma de Cataluña la competencia de convocar un referendo sobre su separación. No hace falta mayor indagación social sobre la opinión de todos los ciudadanos de España. La Constitución haría imposible la consulta secesionista.

La dialéctica utilizada, en esa batalla incruenta -nada que ver con imágenes pasadas de Kosovo o actuales de Ucrania- se basa fundamentalmente en ese impedimento real. Ese carácter negativo se muestra al proclamar que la independencia dejaría a Cataluña fuera de la Unión Europea y de la zona euro, corroborado desde la UE. Sus desventajas han sido manifestadas en público por empresarios españoles y extranjeros, que dejan en entredicho declaraciones del presidente de la Generalitat, cuyo partido, como sus antecedentes, ha tenido una relación fluida con el gran empresariado catalán. Sucede que en la cuestión catalana no hay solo un componente de carácter económico, aunque en diferentes versiones vaya unido a un sentimiento de identidad diferenciador.

Siempre habrá un hueco para un patriotismo independentista que cuente más con un futuro, por lejano que sea, que otro inmediato menos propicio económicamente. Lo ocupa ERC con naturalidad y con sorpresa CiU, que ha llegado a situar la cuestión, con poco éxito, en el ámbito internacional. Bastantes problemas tiene en él la UE para permitir que se abra, sin necesidad, otro frente. Así las cosas, la suerte de la cruzada secesionista, por el momento, parece que está echada. Topa con un muro, político y económico, imposible de rebasar. Pero la batalla dialéctica no está tan claramente ganada. Los nacionalistas catalanes han tenido siempre la iniciativa.

Han intentado cargarse de razones procurando extraer las máximas posibilidades del actual Estado autonómico, que parece no satisfacerles ya por el fuera de juego que declaró el Tribunal Constitucional y, para más inri, después de haberse pronunciado el pueblo catalán sobre el Estatut. Piden una competencia invocando un artículo de la Constitución, que se ha aplicado en numerosas ocasiones, para algo que se presenta como razonable: conocer qué piensa el pueblo catalán. El Congreso se adelanta a la respuesta aprobando una oportunista proposición no de ley de UPyD a la que no han podido dejar de votar PP y PSOE. Otro motivo de queja. El campo de batalla está lleno de minas dialécticas a evitar. Quizá sería mejor que el Congreso respondiese negativamente a la petición antes que un nuevo pronunciamiento del Tribunal Constitucional. El arte dialéctico de los defensores de la unidad no aconseja suministrar argumentos a quien la ha cuestionado.

ETA, pobres scouts (con muchos paréntesis)
Pedro de Hoyos Periodista Digital  24 Febrero 2014

Perdónenme ustedes que me ría habiendo casi novecientos muertos; no, evidentemente no me río de ellos y de su tragedia, sino de la comedia de los verificadores, éstos que han verificado que ETA tenía cuatro pistolas y dos bombas, que han verificado que las han metido en una caja de cartón (¿Cabe más caspa? ¿No es esto la prueba de que los etarras son very tipical Spain?) y han verificado que después se las han vuelto a llevar. Eso sí, como los etarras son buena gente y personas honorables de las que se puede uno fiar, pues también han verificado que estos buenos chicos han hecho solemne promesa de no volver a utilizarlas. En el fondo los etarras no son más que unos pobres niños scouts que han descarriado su camino.

Que personajes como éstos se presten a un ridículo semejante (¿pero puede saberse qué han verificado, salvo que ETA sigue teniendo sus armas?) sólo habla a las claras del desvío (¿bienintencionado?) de algunos pobres progres que a cambio de salir en los medios y de una soldada conveniente se atreven a medir por el mismo rasero a un gobierno democrático (en realidad a todos los gobiernos democráticos habidos en España desde 1978) y a una pandilla de patibularios asesinos que (ni en el viejo Oeste americano) disparaban por la espalda o asesinaban impunemente a niños que dormían plácidamente, con la escusa de que eran hijos de guardias civiles. La ONU, pongamos, debería erigirse en defensora de la Democracia y de los Derechos Humanos y poner en su sitio a estos individuos de traje de Armani y corbata de seda.

Y tras el ridículo, el papelón. El papelón de Íñigo Urkullo desplazado hasta Madrid para respaldar… para respaldar el engaño. Patético papel el que ha representado en esta ocasión, sólo podemos verificar que ETA tenía tres pistolas, aunque sepamos que tiene un arsenal, y que las sigue teniendo… porque se las volvió a llevar en una caja. En una caja de cartón, probablemente en una caja de cartón que antes contuviera galletas o ruedas de molino. Eso sí, fabricadas en el País Vasco, faltaría más. (¿Qué ha respaldado el lehendakari?)

Eskerrik asko

Verificadores
ETA, la impunidad contra los españoles
Juan de Dios Dávila Libertad Digital  24 Febrero 2014

Frente a una banda terrorista que ha conseguido blanquear sus sucursales políticas, Sortu, Bildu, Amaiur, gobernando en casi el 50% de los municipios vascos; que ha conseguido que se excarcele a un elevado número de asesinos sin que esclarezcan 300 asesinatos; que no está dispuesta a disolverse frente a esta ETA, quieren 6 políticos extranjeros que impere la impunidad en España. Quieren que tengan la impunidad que les permita quedar en libertad, sin reparar el daño causado con sus asesinatos, y continuar con su política de odio, destruyendo nuestra comunidad, nuestra querida España, que es garantía de libertad frente a la imposición nacionalista.

La hoja de ruta diseñada por ETA y el PSOE sigue su curso. Políticos del PP y del PSOE, junto con estos 6 esperpénticos políticos extranjeros, pretenden que con su mera palabra donde hay asesinato veamos bondad; donde hay mentira veamos verdad; donde hay odio destructivo hacia España, veamos una opción política legítima.

¿Cómo se va desarrollando la hoja de ruta pactada entre Zapatero y ETA? El propio periodista Aizpeolea lo narra a través de estas palabras de Eguiguren recogidas en su libro "ETA: Las claves de la paz" donde se explica la negociación entre el gobierno de Zapatero y ETA:

"Quisimos volver sobre la legalización de Batasuna, que sabíamos estaba en el origen de muchos de los problemas. Pero antes necesitamos saber si ETA quería terminar. De ser así, nos comprometeríamos a llegar a un acuerdo con los partidos para que no se obstaculizase a Batasuna si se acogía a la Ley de Partidos. Planteamos, una vez más, la flexibilidad penitenciaria y el acercamiento de presos. En el paquete entraba la revisión de los presos de ETA a los que se les había aplicado la "Doctrina Parot" que ya ascendían a decenas así como la posibilidad de realizar acercamientos a las cárceles del País Vasco". (pag.169-170).

Bildu fue legalizada por el Tribunal Constitucional, a pesar de que el 47% de los miembros de su ejecutiva han sido miembros o candidatos de Batasuna, organización ilegalizada por pertenecer a ETA, una ETA que no se disuelve. Posteriormente, con Rajoy como presidente, la sentencia del TEDH ha supuesto la liberación de 63 etarras en tan solo un mes, al considerar no aplicable la Doctrina Parot.

Ahora toca lo relativo a Navarra, que fue pactado también por PSOE-ETA como narra Eguiguren a Aizpeolea en el libro anteriormente citado:

"A Eguiguren pareció darle resultado: les recordé que en Loyola acordamos la posibilidad de reformar los estatutos vasco y Navarro. Creábamos previamente un órgano común y una interparlamentaria, que ya estaba en el proyecto del Gobierno Navarro del PSE y nacionalistas de 1994, y que se desechó al desaparecer ese gobierno. Con las reformas de los estatutos se podían ceder competencias a la interparlamentaria. Y ya todo dependía de las mayorías que hubiera en el órgano común. Todo esto se podía hacer con la legalidad vigente, sin tocar la Constitución. Pero la clave consistía en que todo dependía de la voluntad de vascos y navarros". (pag. 187)

Ahora el Partido Socialista Navarro esta pactando con Bildu para tener el gobierno y cumplir con esta otra parte de la hoja de ruta pactada. Los pasos se van dando uno tras otro, sin que el gobierno de Rajoy haga nada para impedir el blanqueo de ETA, que cambia de estrategia pero no de objetivo, la destrucción de España imponiendo un régimen de terror.

Pero para todo ello necesitan impunidad, mostrar su proyecto de secesión que han construido a través del asesinato y el miedo, como una opción política defendible. Intentan vestir el crimen de opción política legítima. A esto se han plegado políticos del Partido Popular, del PSOE, del PNV y también estos 6 políticos extranjeros que pretenden dar un aval internacional a cambio de treinta monedas manchadas de sangre de inocentes.

Frente a todo ello, se han levantado nuevas opciones políticas que reclaman una renovación que pasa por perseguir la impunidad del criminal, y por dar voz al pueblo español que está harto de la impunidad del poderoso.

Terrorismo
Verifícate tú
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  24 Febrero 2014

Las muertes están verificadas. ¿Quién las desverificará? El grupito que, pudiendo autodenominarse Zascandiles sin Fronteras, ha preferido llamarse -en encarnizada lucha contra la semántica– Comisión de Verificación. Otra opción era Comando ONU, por la estrecha relación de varios de sus miembros con el cadáver exquisito que capitanea Ban Ki Moon. Su prestigio les precede, y así es normal que se les abran puertas, pero también que se les cierren. Tomen si no a ese Ronnie Kasrils, que comparó al ejército israelí con los nazis, inversión diabólica de la historia y de la moral, muy del estilo Saramago, que el Ronnie completó acusando a los judíos de "matar bebés". Pues ese tío, que en un arrebato de sinceridad tituló su autobiografía Armado y peligroso, es el señor Lobo que viene solucionar problemas, a limpiar el escenario del crimen, a verificar. ¿Pero qué? Que ETA ha puesto "fuera de uso operativo una cantidad de armas", expresión que tanto puede aludir al arsenal de Corea del Norte como a cuatro pistolas de agua compradas en la feria.

Supongo que les daba vergüenza adjetivar la "cantidad". Una "importante cantidad" habría provocado la risa floja de la claque. Una "pequeña cantidad" minimizaría el esfuerzo de los encapuchados de paz, y eso nunca. Así que lo dejaron en “una cantidad”. Averígüelo Vargas. Luego salió la foto del parco muestrario, y alguno llegó a afligirse por la decadencia de los asesinos. Los verificadores subrayaron, con todo, el tremendo riesgo de los pobres pistoleros al sacar de circulación los tirachinas.

Verifíquenme esto Manikkalingam, Kasrils, Maccabe, Nambiar, Ravensbergen y Santana: ¿a ustedes quién les paga? ¿Qué pasa con los tres centenares largos de asesinatos etarras sin resolver? ¿Les damos carpetazo tras la exhibición del fusil, las dos pistolas, los dos revólveres, los dieciséis kilos de explosivos, las dos granadas y, lo que es peor, el Guernica? ¿Han colaborado con jueces y policía esos etarras empeñados en sentarse a una mesa con el ministro del Interior en condición de igualdad? ¿Han pagado o piensan pagar sus protegidos las indemnizaciones que deben a las víctimas? ¿Acaso se ha disuelto ETA? ¿Con qué autoridad vienen a poner en solfa la legitimidad de un Estado de Derecho? ¿Saben que si ETA no es operativa se debe, exclusivamente, a que los aparatos del Estado la han neutralizado en estricta aplicación de un ordenamiento democrático? ¿Les han ingresado ya los emolumentos en sus respectivas cuentas corrientes? Porque, de ser así, no veo razón para que no se vayan a tomar ya por retambufa y dejen de equiparar al hatajo de asesinos con el Gobierno democrático. Verifiquen cuidadosamente sus billetes de vuelta al limbo, vuelen antes de que hasta el más tonto concluya que bajo su capa de profesionales asépticos y pacificadores se esconde una nueva trampa de ETA y compañía. Verificaremos que no quede aquí de ustedes ni el recuerdo.

La parodia de los mediadores de ETA termina en chirigota
José Oneto www.republica.com

El anuncio de un progresivo desarme de ETA que había sido anunciado a bombo y platillo por la prensa internacional estos últimos días, y que se convirtió en parodia el viernes con la difusión de un video por parte de la BBC británica con el supuesto sellado de un lote de armamento, en el que se incluyeron pistolas, revólveres, una ridícula cantidad de explosivos comparada con la que tiene en estos momentos la banda, mecha detonante y sintonizadores, ha terminado, casi en chirigota de carnaval, cuando los mediadores internacionales que asistieron a la grabación del video, que se realizó en un piso de la ciudad francesa de Toulouse, confesaron, en la Audiencia Nacional que los etarras se volvieron a llevar todo el material que sirvió para la grabación, con la promesa de que no volverían a utilizarlo.

Ram Manikkalingam (Sri Lanka), Ronnie Kasrils (Sudáfrica) y Chris Maccabe (Reino Unido) comparecían este domingo ante el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, y la fiscal Carmen Monfort durante dos horas y media, desde las 10.15 horas y hasta poco antes de las 13.00 horas, a petición de Comité Colectivo de Víctimas del terrorismo del País Vasco, para que explicasen sus reuniones con la banda terrorista y para la identificación de los miembros de ETA que aparecían en el polémico video que, según ha trascendido de fuentes de la Audiencia Nacional, parece más un elemento de “atrezzo”, que algo políticamente significativo. Ya el mismo viernes, sin conocerse muchos detalles de la grabación, la mayoría de los partidos políticos manifestaron su escepticismo, sobre esa entrega de armas, al tiempo que insistían en la disolución de la banda.

Horas después de esa rueda de prensa del viernes, celebrada en un emblemático hotel de Bilbao, la Guardia Civil, por orden del juez Ismael Moreno intentaba localizar a todos los miembros de la Comisión Internacional de Verificación (CIV) para entregarles la citación judicial con la advertencia de que, según la legislación española, tenían la obligación de comparecer bajo una pena de multa si no lo hacían. Localizados en el aeropuerto de Bilbao, tres de ellos decidieron cambiar el billete y viajaron a Madrid el sábado. Dos de ellos ignoraron la citación y viajaron a París según tenían previsto, aunque ninguno acusó recibo de la entrega, ni firmó ningún documento.

Esta mañana, a primera hora, comparecían ante el juez Ismael Moreno y la fiscal Carmen Monfort, y contestaban a más de un centenar de preguntas, construían un relato rocambolesco sobre la forma anónima en que fueron contactados por carta y, aclaraban que cobraban 750 euros por día de trabajo. Han explicado que el dinero venía de un gobierno escandinavo y del Dialogue Advisory Group, un grupo especializado en conflictos internacionales con base en Ámsterdam y que fundó y dirige el propio Manikkalingam, de Sry Landa, profesor invitado de la Universidad de Ámsterdam mediador en otros conflictos internacionales como Irak o Irlanda del Norte.

Esos mediadores internacionales que durante los últimos meses se han reunido con representantes políticos, sindicales y eclesiásticos del País Vasco han intentado conectar con las autoridades españolas, algo que no han conseguido, aunque si han obtenido el apoyo del lehendakari Íñigo Urkullu que, este domingo, se ha trasladado a Madrid para solidarizarse con los mediadores, antes de sus comparecencias judiciales y, expresarles su apoyo ante la «incomprensión» que a su juicio refleja el hecho de que se les llame a declarar «cuando han estado en otros países como Sudáfrica y Colombia haciendo misiones similares».

“Estamos aquí hoy porque queremos ser transparentes y hemos colaborado con el juez Ismael Moreno. Estamos trabajando para la consolidación de la paz y la coexistencia en el País Vasco. Desde que se declaró de forma unilateral el alto el fuego permanente y verificable, ETA ha mantenido el cese de la actividad armada y cumplido con sus compromisos. Ahora es tiempo de sellar las armas y ponerlas fuera de uso”, han dado cuenta los mediadores después de su declaración en la Audiencia Nacional.

“ETA ha expresado su compromiso unilateral, estamos aquí para ayudar a que esto se lleve a cabo en interés, no sólo de todas las personas que viven en el País Vasco si no también del resto de España”, han agregado en una breve declaración en inglés leída a su salida de las dependencias judiciales donde han permanecido tres horas.”Somos profesionales con experiencia y creemos que tenemos una auténtica oportunidad para la paz. Siempre hemos trabajado con el respaldo de una mayoría”.

No se entiende, a la luz de esa experiencia que dicen tener, que admitan que esos restos de armamentos, que supuestamente se entregan, se vuelvan a meter en una caja de cartón, se pegue con papel celo y se vuelva a guardar con la promesa de que no se va a utilizar…! Menuda verificación internacional¡ Que se lo cuenten a las chirigotas de Cádiz… que ellos también quieren mediar.

El cuento de la lechera, doña Truhana y ETA
Adolfo Lefort El Semanal Digital  24 Febrero 2014

Existen tres versiones del famoso cuento de la lechera: la del fabulista griego Esopo; la de Don Juan Manuel, del siglo XIV; y, la de Samaniego, del siglo XVIII. En estas líneas recojo el inicio de la conversación del conde Lucanor con Patronio, relatada por Don Juan Manuel hace siete siglos:

"-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final serán muy grandes". Y, entonces, le contó a Patronio cuanto él sabía.

Al oírlo Patronio, contestó al conde: -Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana...".

Patronio contó al conde Lucanor la historia de Truhana y su olla de miel.

Una versión, la del conde Lucanor, que podría haber firmado Ran Manikkalingan, el portavoz de los seis personajes auto titulados como "Comisión Internacional de Verificación", si observamos que en sus declaraciones ante el juez manifiestan que los etarras les enseñaron unas armas en una mesa, que les dijeron que estaban selladas y que se las volvieron a guardar en una caja de cartón cerrada con cinta aislante.

De este acto los comisionistas internacionales (750 euros por día) concluyen que se trata de un "desarme incondicionado y de carácter parcial". Sin embargo, si nos atenemos a su declaración judicial no existieron ninguna de las dos definiciones. Sencillamente, porque se quedaron con las armas.

Lo único cierto, a día de hoy, es que ETA ha dejado de matar desde hace dos años. No se ha disuelto. Mantiene en su poder numeroso armamento. No ha manifestado ninguna intención de pedir perdón por los asesinatos cometidos y han sido las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado quienes han bloqueado, y lo siguen haciendo, a esta banda.

Es cierto, también, que ETA ha conseguido una presencia mediática y política muy notable, que ha movilizado su aparato de agitación y propaganda en compañía de sus próximos y que, lamentablemente, seguiremos atentos a cualquier otro anuncio de comunicados o similares. El camino es largo y difícil, pero la democracia acabará con el terrorismo.

¿Es independentista el PSOE?
CARLOS CUESTA El Mundo  24 Febrero 2014

Rubalcaba no volverá a votar en contra del desafío separatista de Mas. No se trata de mi pronóstico. Se trata de su decisión, hecha pública esta semana. Una decisión que deja oficialmente al principal partido de la oposición al margen de la defensa de la unidad de España.

Y una declaración que deberá masticar el Gobierno con detenimiento al pensar su estrategia futura. Porque, por si a alguien le cabía alguna duda, el Ejecutivo no podrá contar con el PSOE para frenar el ataque secesionista que se ultima en España desde Cataluña y el País Vasco.

¿Pero no era Rubalcaba el mismo que defendía el compromiso con la unidad de España? ¿Y no era Susana Díaz la que pretendía parar los pies a la rama nacionalista del PSC? Lo eran... de boquilla. Porque son los mismos que vieron sin pestañear cómo se cerraba el Pacto del Tinell con los independentistas.

Los mismos que asumieron sin problemas, en septiembre de 2012, que su partido en Cataluña no se opusiera a la propuesta de CiU y ERC de convocar un referéndum secesionista.

Los mismos que vieron comprensible respaldar un texto que reconoce «la necesidad de que el pueblo de Cataluña pueda determinar libremente y democráticamente su futuro colectivo».

Los mismos que han permanecido impasibles mientras más de 70 municipios gobernados por socialistas se han adherido a la Asociación Municipal por la Independencia.

El Ejecutivo no podrá contar con el PSOE para frenar el ataque secesionista que se ultima en España

Los mismos que ni se inmutaron cuando, en mayo de 2013, sus compañeros defendieron la concesión de una calle y una placa en Santa Coloma de Cervelló en honor del terrorista Martínez Vendrell, condenado por colaborar en el asesinato de José María Bultó, industrial a quien se masacró con un explosivo adherido al pecho con cinta aislante.

Los mismos que cuentan con socialistas como Joaquim Nadal o la ex alcaldesa de Badalona Maite Arqué entre los máximos representantes del pacto local por el derecho a decidir.

Los mismos que asisten sin la más mínima preocupación ni mueca al esperpento de haber incluido en los programas electorales del PSC el derecho a decidir de Cataluña, mientras alardean de coherencia y principios en el resto de España.

Los mismos que siguen mirando hacia otro lado cuando en algunas de las principales plazas de Cataluña, como Lérida, Tarragona o Gerona, sus representantes se pronuncian a favor de la celebración de la consulta e, incluso, de ceder los datos del padrón para el referéndum.

Y los mismos que piden a escala nacional un federalismo asimétrico que no es sino el confuso nombre bajo el que esconder un pago a la Generalitat procedente de los fondos de solidaridad que ahora reciben las comunidades con menos ingresos.

¿Ha hecho algo contra todo ello Rubalcaba? ¿Piensa exigir Susana Díaz la inmediata expulsión del partido de todos los implicados? Claro que no. Por eso Rubalcaba anuncia su negativa a combatir en el Congreso el separatismo. Y por eso el PP debe tener claro quiénes son sus adversarios y quiénes pueden llegar a ser su soporte.

Neo-historia y Neo-Lengua
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco.com  24 Febrero 2014

Ni el mismo Orwell hubiera vislumbrado que lo apuntado en su libro “1984” iba a ser materializado de alguna forma en la política española, tras su experiencia en la guerra civil española, reflejada en su libro “Homenaje a Cataluña”.

La falsificación de la historia tanto como disciplina en el currículo educativo como en las facultades universitarias y en los libros de texto aprobados por las autoridades autonómicas vascas y catalanas, así como en los mensajes institucionales, clama al cielo.

La configuración de una cosmovisión histórica deformada ha sido la herramienta clave para desfigurar la visión de la realidad histórica y cultural en los territorios dominados por el nacionalismo, tanto si éste es vasco o catalán.

Una de las cuestiones más recurrentes ha sido la utilización de la Guerra Civil de 1936 como vehículo para demostrar que vascos y catalanes lucharon durante la república contra el fascismo español, como si esa confrontación fuera para la liberación de los unas naciones dominadas por un país invasor extranjero, en lugar de una guerra civil entre españoles, que es lo que fue.

Acabo de leer las memorias de Julián Zugazagoitia, periodista socialista vasco, y dirigente del PSOE, que acompañó al último gobierno republicano presidido por Negrín. Es una extensa narración de lo acontecido durante la Guerra Civil española. Se titula “Guerra y vicisitudes de l os españoles”. En la página 456 se pone en boca de Negrín estas palabras: “[…] Pero se trata de España, ¡de España!, que temo mucho no acabe siendo desmembrada, a favor de nuestra propia estupidez, que nos lleva a considerarnos vascos, catalanes, gallegos, valencianos, por las potencias europeas, en un último cambalache diplomático-mercantil. Este temor es el que me da fortaleza. Si no creyera que tengo que oponerme a que España desaparezca, hace tiempo que hubiera renunciado a pedir sacrificios y me hubiera quitado, ¡con mucho gusto!, de en medio. El espectáculo de estos niños de Granollers, suceso tan común en estos tiempos, me tiene destrozado moralmente.”

Más tarde, en la página 470, se da cuenta de que el presidente de aquel gobierno, último de la República, afirmó: “[…] No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. De ninguna manera. Estoy haciendo la guerra por España y para España. Por su grandeza y para su grandeza. Se equivocan los que otra cosa supongan. No hay más que una nación: ¡España! No se puede consentir esta sorda y persistente campaña separatista, y tiene que ser cortada de raíz si se quiere que yo continúe siendo ministro de Defensa y dirigiendo la política del Gobierno, que es una política nacional. Nadie se interesa tanto como yo por las peculiaridades de su tierra nativa: amo entrañablemente todas las que se refieren a Canarias y no desprecio, sino que exalto, las que poseen otras regiones, pero por encima de todas estas peculiaridades, España”

¡Qué poco han aprendido algunos de la historia! ¡Qué poco han tenido en cuenta los sucesores de Negrín su ejemplo patriótico, sin considerar sus múltiples errores! ¿Qué dicen de esto los socialistas y los comunistas de hoy, tan culpables como los nacionalistas de la deriva catalana y de las veleidades separatistas? No por ser tan nacionalistas que éstos, sino por no haber ejercido su obligado papel armonizador, de defensa de la letra y el espíritu constitucional, y por haber hecho dejación de su deber de defensa de la cohesión territorial del Estado. Y por permitir esta deriva surgida del abochornante Estatuto catalán que supera con creces los límites constitucionales, por mucho que establezca un Tribunal Constitucional apañado al efecto. Sin que el sedicente Gobierno de Mas se atenga al cumplimiento de los requerimientos judiciales como lo demuestra su pertinaz negativa a cumplir los mandatos que obligan a un bilingüismo que impida el monopolio de la inmersión lingüística totalitaria actual.

No me identifico con el Frente Popular en la Guerra Civil española. Al contrario. Pero a nadie se le oculta el patriotismo español de sus dirigentes, tanto Azaña, como Negrín, Prieto, Alcalá Zamora, y otros.

Es preciso combatir afirmaciones como que “España y el País Vasco han sido entidades separadas y antagónicas a lo largo de la historia” Porque los vascones fueron un pueblo de la Hispania prerromana, que, junto a várdulos, caristios y autrigones hicieron la base de lo que hoy conocemos como el pueblo vasco. Resulta un sarcasmo la utilización del término “Euskal Herria” en los diferentes libros de texto autorizados por el Gobierno Vasco, de acuerdo al Decreto curricular dictado al efecto. Por ejemplo, entre los múltiples este de un libro de Santillana: “Hace miles de años Euskal Herria estaba poblado por una serie de tribus que vivían repartidas a lo largo de nuestro territorio”. Esto en cuarto de Primaria. Dando la impresión de que la gran nación euskalherríaca ya existía entonces. Cuando es justo al contrario. Como ya cita Sánchez Albornoz., el medievalista y profesor de gran relieve internacional que, además, fue presidente de la II República en el exilio desde 1962, “Castilla y los castellanos fueron el fruto de la simbiosis racial y cultural de lo cántabro, de lo vasco y lo godo”. Los vascos participaron en primera línea en la reconquista de España y la repoblaron, como dan fe multitud de topónimos (Vasconzuelos, Vasconcillos…, en sus diferentes variantes). Etc.

Otra afirmación absurda es la de que “Los vascos son una nación distinta a la española”. La identidad nacional vasca es una invención que produce rubor de pura falsedad. Pero una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, dijo cierto ministro de Hitler. Pío Baroja ridiculizaba esta afirmación de Sabino Arana así: “El bizkaitarra dice: Somos tradicionalistas y respetamos la tradición. Y lo primero que hacen es falsificar la historia y cambiar la ortografía del vascuence.”

La tercera afirmación absurda por propia naturaleza histórica es la de que los fueros son la prueba de la existencia de un estado y una nación distinta. Como si los fueros vascos fueran los únicos de los reinos cristianos en la península ibérica. Hay que ser ignorante o malintencionado para decirlo, pero más aún para creerlo. Fueros los había en toda Europa. El Fuero Viejo de Vizcaya se aplicaba solamente al estamento nobiliario del Señorío. Bien es verdad que todo vizcaíno limpio de sangre mora o judía era considerado hidalgo, pero, al igual que en el resto de las sociedades feudales cada estamento social de la época formaba una nación por sí misma considerada.

Ibarretxe llegó a afirmar, con todo convencimiento que el País vasco está en conflicto con España desde hace 160 años. Todo historiador sabe que las guerras carlistas fueron guerras entre españoles. Liberales y carlistas los había no solamente en el País Vasco sino en toda España. Una parte muy importante (la de las villas o ciudades) en el País Vasco fue liberal. Las zonas rurales eran carlistas. La historiografía nacionalista presenta a las guerras carlistas como enfrentamientos para la defensa del régimen foral, cuando, en realidad fueron entre dos aspirantes a la corona, al igual que la Guerra de Sucesión en el siglo XVII. En Cataluña ambos bandos gritaban a favor de España, y se peleaban por uno u otro pretendiente, pero nada tenía que ver con nación catalana o vasca, sino con una u otra forma de ver el hecho monárquico.

Y la última afirmación que voy a contemplar, como ridícula igual que las demás, es la de “Los vascos han estado oprimidos por los castellanos”. Fue precisamente al revés. Con los Austria (los Habsburgo) los vascos eran una casta burocrática y privilegiada en las cortes de Felipe II y demás reyes imperiales. Pero también en la reconquista de la España musulmana, como por ejemplo Diego López de Haro que tuvo especial significación en la Batalla de las Navas de Tolosa. Y así podríamos poner múltiples ejemplos, como Blas de Lezo, los conquistadores de la América hispana, etc.

Lo triste de todo esto es que el resto de la casta política no nacionalista no haga nada para corregir tanta falsedad. Formando una falsa cognición en las mentes de nuestros escolares.
www.educacionynacionalismo.com

Señor Rajoy, ¿qué ha de suceder para que ponga coto al desmadre catalán?
“Cuando los abusos llegan hasta cierto punto y llenan cierta medida, si no se levanta un reformador, Dios suele consentir un destructor”, A. Parisi y Guijarro
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  24 Febrero 2014

Es posible que la templanza en un gobernante sea una cualidad necesaria; puede que la paciencia y el saber esperar sean virtudes que sea conveniente que atesore un dirigente, pero de lo que parece que no hay duda es de que, el no saber actuar con firmeza y rigor cuando las circunstancias lo exigen, es algo que no se le puede consentir ni tolerar a un buen gobernante. En Catalunya están dándose, cada día con mayor virulencia, conductas que pueden considerarse inverosímiles e inaceptables en un Estado de Derecho. Hace ya años que las muestras de hostilidad hacia el resto de España.; las actitudes de enfrentamiento de los políticos catalanes de la Generalitat de Catalunya respecto a las sentencias judiciales, las normas y leyes estatales y el Gobierno de la nación, no pueden ser más agresivas, desafiantes y, por supuesto, menos respetuosas con la ley de leyes, la Constitución española de 1.978. El Gobierno del señor Rajoy no puede alegar ignorancia, ni puede seguir mirando hacia otro lado ni, por supuesto, olvidarse de su obligación de cumplir con el Art. 155 y concordantes de la Carta Magna, cuando lo que se está produciendo en esta autonomía ha desbordado, con creces, lo que se pudiera entender por tolerancia, paciencia indulgencia o disimulo.

El actual gobierno del señor Rajoy está empezando a dar la sensación de que no se atreve a enfrentarse con el problema catalán. Concedámosles que no es fácil de abordar, que se trata de usar la Constitución en un caso que, desde la aprobación de la misma, no se había tenido que afrontar y que, por añadidura, se produce cuando apenas la nación está empezando a vislumbrar una débil esperanza de recuperación, aunque, para la ciudadanía, apenas si se nos aparece como un lejano espejismo. No obstante, no debemos de dejar de considerar que, cuando un cáncer está en su inicio existen más posibilidades de que, extirpándolo, se evite la metástasis y, en consecuencia, mejorar las posibilidades de sanar. Quizá convenga aludir a algunos de los más recientes desafíos del Gobern catalán a las normas estatales y al Código Penal vigentes en este país.

• Declaración unilateral del presidente, señor Mas, de Catalunya como una nación
• Incumplimientos reiterados de las sentencias del TS, TC y del TSJC en materias como: la enseñanza en castellano y los derechos de los padres a elegir el tipo de educación para sus hijos.
• La implantación de la prohibición de rotular en castellano.

• La prohibición de hablar en castellano en los recreos de colegios públicos.
• La implantación ilegal de una Hacienda catalana para recaudar sus propios tributos. • Los continuos desafíos de los políticos independentistas al Estado español. La exhibición por los separatistas de insignias y banderas secesionistas en el Parlamento de la nación.

• El vergonzoso manifiesto de 33 jueces reclamando el “derecho a decidir” un paso para pedir la independencia.
• La exhibición en calles y balcones de las banderas “esteladas” como muestra del apoyo a la secesión, sin que, por parte de las autoridades, se tomen medidas para que sean retiradas.
• A sensu contrario la imposibilidad de exhibir la bandera nacional, incluso en las solemnidades, sin exponerse a sufrir las iras de los vecinos.

• La intransigencia de las instituciones catalanas contra la libertad de expresión y sus amenazas en contra de aquellos periodistas o comentaristas que se atrevan a ir en contra de la independencia del país catalán.
• La imposibilidad de que aviones del Ejército vuelen sobre las ciudades catalanas, algo que se considera como una agresión o amenaza al pueblo catalán.

Pero donde, señores, ya hemos cruzado definitivamente la línea roja de lo que se puede admitir, ha sido cuando, en un pueblo de Catalunya (Sant Celoni, de 18.000 habitantes), una pareja de la Guardia Civil, de uniforme y de servicio, que estaban investigando un robo, se disponían a cruzar la plaza del pueblo para dirigirse a una tienda de segunda mano para llevar a cabo unas pesquisas relacionadas con el delito. Entonces se vieron acosados por un individuo que les hacía fotos, lo que motivó de los guardias le pidieran que se identificara, algo que no pudo hacer porque dijo que no llevaba la documentación encima. La pareja de guardias conminó al sujeto para que los acompañase a la comisaría para identificarse. Escoltados por el Alcalde del pueblo, en calidad de testigo, se personaron en la Comisaria donde, en diez minutos, se resolvió el mal entendido. Un incidente que no debiera de haber trascendido más allá de los intervinientes.

A las dos horas este suceso era portada, en un titular único, en la prensa digital subvencionada por la Generalitat: “La Guardia Civil ficha balcones con la estelada”. La versión independentista del hecho fue que “dos guardia civiles se habían dedicado a provocar, con la plaza llena de gente, tomando notas de direcciones y de los balcones con banderas esteladas” El bloque entero de los políticos defensores del “derecho a decidir” más el PSC, llevaron el caso, indignados, al Parlamento Catalán para exigir explicaciones por tan “horroroso” atentado contra los catalanes. ¿Habrase visto, señores, una locura semejante?, ¿pero, en qué país estamos que la benemérita no puede circular por las calles vistiendo su uniforme sin tener que dar explicaciones a unos ciudadanos levantiscos?, ¿Qué hubiera pasado, como seguramente debieran de haber hecho ante unas banderas de cariz separatista, “provocativamente” expuestas en balcones; si hubieran estando tomando nota para aplicar, a los exhibidores, la sanción administrativa correspondiente? ¡Absolutamente nada, porque hubieran cumplido con su deber!.

Esta parte de España, que aún sigue siéndolo, no puede impedir que los militares o la policía o la Guardia Civil, vayan de uniforme por donde quieran y ejerzan sus funciones con entera libertad, sin que se vean interrumpidos, amenazados o menospreciados por cualquier energúmeno que tenga la osadía de pretender estorbar su labor. Las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado tienen amplias competencias sobre toda España y, si cabe, más en una Catalunya en la que algunos se saltan las leyes cuando les parece. Puede que al señor Rajoy, desde su despacho de la Moncloa, vea lo que sucede en Catalunya y le reste importancia; no obstante, los millones de españoles que residimos en ella no lo vemos igual, porque tenemos que soportar una situación que nos sitúa como extranjeros en nuestro propio país.

Lo peor de todo es que ya empiezan a existir, desde fuera de nuestras fronteras, algunos personajes, como la señora, Viviane Reding, vicepresidenta de la Comisión Europea, que parecen simpatizar con los objetivos independentistas; como se demuestra de una entrevista que La Vanguardia reproduce este domingo. Así se empieza, pero nadie puede afirmar que, de aquí unos meses, no sean más aquellos que empiecen a pensar como ella. No, señor Rajoy, no parece que usted valore en sus justos términos el peligro que supone el independentismo catalán, como no sea que prefiera desentenderse de este problema; en cuyo caso, lamento decirlo, no merece ocupar el puesto que ostenta. O así es como veo, señores, este peligroso desafío independentista catalán.

¿Tenemos que cerrar la puerta?
Mercè Vilarrubias cronicaglobal.com  24 Febrero 2014

Estas últimas semanas he recibido tres negativas. Tres, exactamente. Pero no estoy depre porque, afortunadamente, las había anticipado todas. ¿Qué ha pasado y quién me ha rechazado? Pues un diario, el Ara, y dos partidos políticos, el PSC e ICV. Lo que yo quería de mis tres interlocutores es que dijeran que sí a una sola cosa: a debatir sobre el proceso independentista y sobre la inmersión.

En una democracia, tanto el sí como el no a la independencia tendrían que ser opciones legítimas, reconocidas como tales por parte de todos. Una sociedad que no debate no puede progresar. No somos un pueblo uniforme, no hay una voluntad del pueblo sino que somos ciudadanos individuales con ideas diversas

Pero dijeron que no. El primero fue el diario Ara. Hace un mes, Sonia Sierra y yo les enviamos un artículo de opinión conjunto sabiendo, no obstante, que difícilmente lo publicarían. Queríamos responder al imaginario independentista de confrontación: hay un pueblo-único que está totalmente unido en frente del gobierno español, los medios de la derecha y una gran parte de los españoles. El pueblo y los españolistas, dos entidades monolíticas.

El artículo se llama "Nosotros también pedimos la palabra", y explicamos que en Cataluña también hay ciudadanos no-independentistas y que estos quieren hacerse escuchar en el espacio público. De manera pautada y clara, explicamos que el proceso soberanista obvia el debate entre ciudadanos de Cataluña y en Cataluña. Argumentamos que en una democracia, tanto el sí como el no a la independencia tendrían que ser opciones legítimas, reconocidas como tales por parte de todos. Que una sociedad que no debate, no puede progresar y que tarde o temprano tendremos que debatir entre nosotros. Que no somos un pueblo uniforme y que no hay una voluntad del pueblo sino que somos ciudadanos individuales con ideas diversas. Es decir, todo lo que para nosotros son premisas.

Pero nuestro artículo resultó ser demasiado para el diario. No lo quisieron publicar, como habíamos previsto. Ahora bien, las explicaciones que nos dieron fueron curiosas: que nuestro artículo era redundante porque la opinión del diario y de la mayoría de articulistas del Ara es exactamente la misma que la nuestra. Ellos siempre han defendido que Cataluña es plural, siempre tienen en cuenta y promueven la diversidad, nunca esquematizan. Por lo tanto, ¿por qué publicar nuestro artículo si cada semana publican varios en esta línea? Tal cual.

Esta respuesta es, de hecho, la táctica que acostumbra a utilizar el movimiento independentista cuando se les señala que no hay pluralidad: niegan que esto sea verdad y se sitúan como los grandes defensores de la pluralidad, la libertad de expresión y el debate democrático. Recuerdo un artículo reciente de Salvador Cardús en La Vanguardia mostrándose escandalizado ante los que dicen que en Cataluña hay una espiral del silencio. También Lluis Orris rechazó unas semanas más tarde y de forma categórica la espiral del silencio en un artículo en el País. La sencilla táctica de negar la realidad.

La posición de PSC e ICV estaba clara: no querían debatir en un contexto que es crítico con la inmersión y favorable a la educación bilingüe. Prefieren evitarlo. Con este tema, como es sabido, ambos partidos son tan defensores de la inmersión como ERC y CiU

Respecto a la segunda y tercera negativas, estas vinieron de los dos partidos políticos mencionados más arriba. Por petición de la Asociación por la Tolerancia, invité a los secretarios de Educación del PSC y de ICV a participar en la Jornada de celebración del Día de la Lengua Materna, el pasado 21 de febrero. Esta Jornada se celebra cada año y la de este consistió en un debate entre representantes de partidos políticos para hablar de la inmersión, el bilingüismo y la educación trilingüe.

La idea era que vinieran representantes de todos los partidos políticos excepto ERC y las CUP. Al final, los únicos que aceptaron asistir fueron los representantes de C's, PP y UPyD. ¿Qué pasó con el PSC e ICV? Pues que no aceptaron venir. Los primeros, después de dos mails, contestaron pidiendo más detalles del acto: quién participaría, si habría preguntas del público, cuál sería el formato del debate, etc. Los respondí pero no me contestaron. Les volví a escribir y finalmente, cinco horas antes de que empezara el debate, contestaron que lo lamentaban pero la Secretaria de Educación, Ana del Frago, tenía la agenda llena.

Respecto a ICV, el partido no contestó ninguno de los dos mails que les envié. En consecuencia, decidimos escribir al portavoz de Educación de ICV en el Parlamento autonómico, Joan Mena. Tres mails tuvo que escribir el presidente de Asociación por la Tolerancia, Eduardo López-Dóriga, para que Joan Mena respondiera. Lo hizo a última hora para disculparse por no poder asistir al debate por tener -oh, sorpresa- la agenda llena.

La posición de los dos partidos estaba clara: no querían debatir en un contexto que es crítico con la inmersión y favorable a la educación bilingüe. Prefieren evitarlo. Con este tema, como es sabido, el PSC e ICV son tan defensores de la inmersión como ERC y CiU. No quieren debatir y sólo se sienten cómodos entre los suyos.

Por su parte, también CiU evitó su presencia en el debate. El presidente de Asociación por la Tolerancia tuvo que escribir dos mails a la portavoz de Educación de CiU en el Parlamento autonómico, Ramona Barrufet, para que contestara. También, como no podía ser de otro modo, contestó finalmente para decir que... tenía la agenda llena. Eduardo López-Dóriga se dirigió también a la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, para invitarla en el debate, a través de una carta registrada en la sede central de Enseñanza. No hace falta decir que no obtuvo respuesta.

Tenemos que ser realistas y tener expectativas modestas pero pienso que no tenemos que responder cerrando la puerta también nosotros. Sería optar por la resignación en frente de un Señor Régimen que nos excluye. No, no somos nosotros quienes tenemos miedo a debatir

Todas estas experiencias se podrían añadir a la larga lista de situaciones donde los medios de comunicación, las instituciones o los partidos políticos nacionalistas/independentistas, y también personas concretas, han rechazado participar en debates con interlocutores críticos o hacerse eco de actos críticos. Hay muchos ejemplos. Recuerdo, por significativa, la negativa a debatir con Joaquim Coll en la cadena Ser el pasado diciembre de hasta una decena de historiadores participantes como ponentes, en aquellos momentos, del congreso 'España contra Cataluña'.

Mayoritariamente, esta es pues la situación. Los nacionalistas/independentistas evitan el debate. La pregunta ante esto es: ¿Qué hacemos? ¿Tenemos que resignarnos a este estado de cosas y dar por perdida la posibilidad de que haya diálogo y que nuestra posición se oiga en el espacio público? Después de reflexionar sobre las experiencias de estas últimas semanas, mi conclusión es que no.

Efectivamente, tenemos que ser realistas y tener expectativas modestas pero pienso que no tenemos que responder cerrando la puerta también nosotros. Sería optar por la resignación en frente de un Señor Régimen que nos excluye. No, no somos nosotros quienes tenemos miedo a debatir y tenemos muy claro que queremos hacernos escuchar. Por lo tanto, mi opinión es que, a pesar de todo, tenemos que seguir insistiendo. Tenemos que seguir haciendo todas las peticiones de debate a personas e instituciones nacionalistas/independentistas que consideramos oportunas. Dirán que no muchas veces más. Y, sin duda, será difícil conseguir resultados pero tenemos que seguir estando allí, pidiendo debatir, para poder reducir la espiral del silencio e introducir rendijas en el discurso oficial.

En el debate del pasado 21 de febrero, desde el público se hizo una propuesta interesante: invitar a representantes de los sindicatos a debatir sobre la inmersión lingüística y la enseñanza bilingüe. Es una idea excelente porque ya tendría que haber llegado la hora de poder debatir con representantes sindicales su extrañísima posición, por venir de un sindicato, favorable a la enseñanza monolingüe. Si finalmente se organiza este debate, con mucha tranquilidad y paciencia, nos prepararemos para empezar una larga lista de mails a USTEC y las Federaciones de Enseñanza de UGT y CCOO. Veremos qué ocurre esta vez.

El psicodrama vasco
La firmeza para no olvidar el terrorismo etarra no está reñida con iniciativas que buscan sanar heridas
Vicente Carrión Arregui El Pais  24 Febrero 2014

Justo cuando más razones parece haber para la esperanza porque ETA y sus adláteres han reconocido más o menos su fracaso, el pesimismo y la impotencia brotan en forma de disputas, desplantes y reproches en las instituciones al tiempo que la sociedad vasca parece más preocupada por los presos etarras que por sus víctimas. El sufrimiento, siempre el sufrimiento, así dice el budismo, como si los demás no apreciaran lo suficiente nuestras heridas.

Creo que a esto aluden algunos intelectuales cuando denuncian la “privatización de las víctimas” (Ruiz Soroa, EL PAÍS, 11-11-2013) y el camino propuesto por un sector de la iglesia vasca, Gobierno vasco y la propia izquierda abertzale, que parece apostar por una resolución personalizada, terapéutica y despolitizada del conflicto terrorista consistente en “chapotear en la sensiblería sentimental”. Se trataría de reconocer que ha habido sufrimiento y violencia en “los dos bandos” y que todos debemos hacer un esfuerzo de reconciliación en pro de la convivencia futura “pasando página” sin echar más sal en las heridas. Así, en nombre del perdón se evitaría rendir desagradables cuentas y remontando los agravios hasta la Guerra Civil, cuando no a las carlistas, se diluirían responsabilidades y se salvaría la legitimidad del relato nacionalista.

Y no les falta razón. Es verdad que el dolor de los familiares del etarra preso o muerto puede ser, a nivel emocional o psicológico, muy similar al de los familiares de su víctima, pero es una barbaridad intercambiar el orden de las causas y los efectos, equiparar al agredido con el agresor e ignorar la dimensión política y racional del asunto: que haya personas dispuestas a legitimar el crimen como herramienta de acción política. El terrorismo de ETA conecta con los pasajes más atroces de la condición humana: el estalinismo, el nazismo y tantos otros totalitarismos sangrientos, crímenes contra la humanidad que han de perdurar en la memoria colectiva para evitar que sean reproducidos.

Todos los seres humanos caemos en trampas psicológicas parecidas cuando nos aferramos a nuestras respectivas legitimidades

Pero puede que sí les falte emoción. Tanto como aprecio los lúcidos argumentos citados, me incomoda la frecuencia con que encuentro alusiones despectivas a la dimensión emocional, ya sea en alusión a los nacionalismos o asociada siempre a lo privado, como si algunos de nuestros políticos y pensadores dieran por hecho que nuestra dimensión política se basa solo en la razón mientras los sentimientos se quedan para la casa, la familia y el tiempo libre. Me apena que la unanimidad ante el legado de Mandela —desde Rajoy hasta Sortu—, se haya limitado a las declaraciones verbales, sin que nadie intente emular sus gestos ante el adversario. Reconocer que ni “todas las violencias” ni el sufrimiento nos igualan no debería confundirse con ignorar que todos los seres humanos caemos en trampas psicológicas parecidas cuando nos aferramos a nuestras respectivas legitimidades.

Quizás por ello me molestan los sarcasmos hacia algunas iniciativas —llámense “vía Nanclares” o Gleencree— que, por minoritarias o confusas que puedan parecer, intentan abordar el fin del terrorismo incorporando la dimensión psicológica, vivencial e integral de sus protagonistas. En la primera de ellas, Nanclares, se ha fomentado el proceso de arrepentimiento de un sector de etarras que, por pequeño que sea, marca el camino hacia el reconocimiento del daño causado, la voluntad de reparación en lo posible y el propio encuentro “restaurativo” con los allegados de sus víctimas. En la segunda, denominada Gleencree, se ha posibilitado el contacto entre víctimas de ETA, pero también del GAL y de la extrema derecha, para resaltar el valor del encuentro interpersonal como herramienta reparadora. Experiencias enriquecedoras aunque solo sean por la transformación personal que relatan sus actores.

Coincido con Ruiz Soroa en que tales iniciativas no deben sustituir a “la aplicación inexorable de las penas legalmente establecidas”, pero, sinceramente, no veo incompatibilidad alguna entre la necesaria firmeza con la que debemos preservar la memoria social del terrorismo etarra, focalizada en sus víctimas y no en sus presos, y el reconocimiento hacia todo esfuerzo bienintencionado por restañar las heridas del terrorismo, sea a nivel más personal o social, nos guste más o menos.

En su libro Cómo pudo pasarnos esto, Idoia Estornés escribe una frase que añade una carga psicodramática a lo ya dicho cuando lamenta haberse visto obligada a “discutir en falso con seres con los que comparto las convicciones más esenciales de la vida” (página 518). Nos ha ocurrido mientras había muertos —¡cuántas sobremesas, planes, cumpleaños, negocios, nacimientos, viajes y relaciones destrozados!— y nos sigue pasando cada vez que hay enfados insalvables entre personas que se aprecian mucho más allá de lo político-ideológico. Como si ni siquiera fueran tan reales e importantes las razones que nos enfrentan y la tragedia que tanto dolor provoca tuviera su punto de paripé, de comedia en la que proyectamos no sé sabe bien qué otras frustraciones existenciales.

Vicente Carrión Arregui es profesor de Filosofía.

La derrota del vencedor
Las medidas nacionalistas pasan por democráticas solo por ser pacíficas
Aurelio Arteta El Pais  24 Febrero 2014

Con vistas al final de ETA, mientras la parte nacionalista moderada se contenta con su mero desarme, la más radical ni siquiera se aviene todavía a renegar de su curriculum asesino. ¿Cómo no sacar de ello una lección? Si se ha ganado la batalla contra el terrorismo (aún sin confirmar del todo), en España estamos perdiendo la guerra declarada por el nacionalismo étnico. Tal vez porque muy pocos la perciben o militan en esta guerra. Como si los atentados etarras hubieran sido tan sólo repugnantes excepciones criminales, no se repara lo suficiente en que nacían de unos presupuestos rechazables, aun cuando los compartieran muchos ciudadanos. Algunos tememos que congratularse de aquel éxito enmascare la debilidad moral del presente y sus desastrosos efectos futuros.

Se dice una y otra vez que ETA ha sido al fin derrotada por la democracia. Demasiada retórica. Se añade que ETA ha perdido frente a la sociedad española, pero dudo que eso pueda pregonarse asimismo de la sociedad vasca en general. Uno cree que el terrorismo ha sido derrotado de la única forma que debía serlo: por la fuerza pública del Estado al que retaba. ¿O acaso alguien había imaginado, a costa de estrechar el terreno de la contienda, que una banda armada podía vencer hoy a un Estado? Pero detrás del desafío terrorista, que absorbía toda la atención, se estaba librando otro combate más hondo de naturaleza nacionalista. Además de sus comandos clandestinos, el terrorista ha contado con numerosos representantes civiles; y, junto a su aparato militar, ha dispuesto de otro político e ideológico. Derrotado policialmente, ¿no habrá salido sin embargo ganador en estos otros combates...? Eludir esa pregunta sería prueba de complacido simplismo o de cobarde escapada; a la postre, de rendición.

Así que resulta un tanto aventurado sostener que ETA se ha ido sin ganancia alguna, porque nada se le ha pagado ni nada le debemos por retirarse. Que no haya conseguido sus objetivos máximos no significa que se ha conformado con otros insignificantes. Al decir de algún padre de la Constitución, fue su siniestra presencia la que propició el reconocimiento al País Vasco de los privilegios forales (llamados “derechos históricos”). La amenaza que el terror representaba ha sido blandida por los nacionalistas cada vez que exigían, y obtenían, alguna concesión del Gobierno central de turno. Es verdad que la autodeterminación de Euskadi aún no se ha llevado a cabo y que las Fuerzas de Seguridad no se han marchado del país, pero ambas reivindicaciones las reclama ahora abiertamente el propio lehendakari. Y, sobre todo, ¿quieren un síntoma certero de que la banda no ha fracasado?: los apoyos electorales de sus partidos herederos han crecido, y con ello los puestos institucionales que hoy ocupan. Después de sacudir el árbol, había que recoger los frutos.

Que la banda terrorista no ha fracaso lo demuestra el apoyo electoral a sus partidos herederos

Prácticamente borrada ETA, y según aquellos simplificadores, entre nosotros ya sólo reina sin rival la democracia; así de sencillo. Y la democracia no es otra cosa que el sometimiento a la regla de la mayoría, bien fácil. Nada de debatir la razón y justicia de las propuestas públicas ni denunciar los derechos humanos vulnerados, porque basta contar los votos. De suerte que casi todos los políticos y comentaristas han reiterado que lo único perverso del terrorismo era su violencia, pero no las premisas etnicistas que la animaban y justificaban. Puesto que en Euskadi se sucedieron las extorsiones y las bombas, lo primero era acabar con ello; pero lo simultáneo fue también adoptar a diario medidas que, tan sólo por ser pacíficas, pasaban por irreprochables. Por eso, como los afiliados del PNV no cometían atentados (aunque a menudo exculparan a sus autores) y sus prohombres eran elegidos a través del sufragio, ese nacionalismo parecía democrático. De hecho era ante todo pacífico, y de un pacifismo más que sospechoso cuando protegía a los violentos.

Por lo demás, no es seguro que los voceros de que la democracia ha ganado la partida contribuyeran mucho a este triunfo. Esa victoria no estriba en lograr que los violentos renuncien a sus ideas, nos explican, sino en que las defiendan sólo con la palabra. Para ello no hacía falta, sin embargo, renunciar a las nuestras ni admitir esas ideas que escinden a la sociedad entre nativos y ciudadanos y la abocan al enfrentamiento. Quedarse en ser antiterrorista no equivale a ser demócrata, al menos en el sentido más propio de este adjetivo. En realidad, los simplificadores comulgaron con unas cuantas políticas de corte antidemocrático, aunque tuvieran el aval mayoritario. Igual que los socialistas catalanes, muchos de los nuestros hablaban en prosa nacionalista sin saberlo. Incluso cuando han encabezado el Gobierno o gestionado la educación, ¿se ha escuchado de los socialistas vascos algún argumento de peso, pongamos por caso, contra la patente ilegitimidad de la política lingüística?

Más bien se diría que no acabamos de entender la naturaleza misma del nacionalismo triunfante. Todavía nos cuesta aceptar que el carácter político, y no sólo criminal, del terrorismo convertía a sus crímenes en bastante más abominables que los ordinarios. Aún se sorprenden muchos cada vez que los partidos abertzales, de derecha o de izquierda (?), manifiestan su unidad familiar desde la creencia en la primacía de los derechos de su nación sobre los demás derechos.

Es una ingenuidad creer que todo el problema vasco se agotaba en el ejercicio del terror

Pues no vayan a confundirse: el terrorismo no ha sido en Euskadi la forma exclusiva de control social ni la principal fuente del temor ciudadano. En Cataluña, sin ir más lejos, ni siquiera era preciso. Mucho más extendida ha sido la presión grupal ejercida por ese abertzalismo imperante que se recrea en su disparatada aureola progresista. Para la inmensa mayoría, el sentimiento opresivo no era tanto el miedo al pistolero como al vecino o al colega. Es el miedo de cada cual a quedarse solo lo que ha impregnado la atmósfera en Euskadi y, a mi entender, semejante control pervive bajo múltiples rituales. ¿Cómo se explica, si no, que se acepten sin rechistar esos baremos para el empleo público en la Universidad o en Sanidad en los que la lengua real de muy pocos cuenta desmesuradamente como mérito (o como requisito) para plazas cuyo cometido no exige su conocimiento? ¿Qué grado de sumisión al ambiente se requiere para que la mayoría de castellanohablantes fuerce a sus hijos a cursar el modelo de enseñanza en euskera?

No parece que estas cosas les preocupen en exceso a quienes se contentan con esa derrota de ETA. Más bien son ellos los que “contra ETA vivían mejor”, porque condenar la violencia terrorista era lo más fácil, incluso lo obvio; no exigía gran esfuerzo intelectual ni un elevado riesgo personal. Mucho más costoso era entonces —y lo sigue siendo ahora— resistir las simplezas y desmanes de la tribu nacionalista, la infección de los dogmas reinantes, la complicidad de tanto ciudadano indiferente, etc.

Por tanto, ¿a quién beneficia esta ingenuidad de suponer que todo el problema vasco se agotaba en el ejercicio del terror y que, acabado éste, ya no hay problemas? Al que siempre ha favorecido: al creyente en la causa nacionalista, no al defensor de la democrática.

Aurelio Arteta es catedrático de Filosofía Moral de la Universidad del País Vasco y autor de Mal consentido. La complicidad del espectador indiferente (Alianza, 2010).

Hasta la derrota final
ISABEL SAN SEBASTIÁN ABC  24 Febrero 2014

No conozco en la Historia otra «derrota» en la que los vencedores tuvieran semejante consideración con los vencidos

EXISTE una contradicción flagrante entre el discurso oficial que proclama a los cuatro vientos la derrota de ETA y la multiplicación de hechos que prueban lo contrario. Hechos como los reiterados actos de intimidación perpetrados contra concejales y sedes del PP y UPN en el País Vasco y Navarra, en el contexto de una violencia callejera que renace silenciosamente de sus cenizas. Hechos como las constantes provocaciones procedentes de Bildu (heredera de Batasuna/ETA), que fue legalizada en 2011 merced a una decisión política del Tribunal Constitucional, dando por hecha una disolución de la organización terrorista que no se ha producido, y que tres años más tarde no sólo no ha condenado los crímenes etarras, sino que los rentabilizó con creces en las urnas y se obstina en legitimarlos al exigir que el conglomerado obtenga, por dejar de matar, lo que sus pistoleros no lograron arrancar en cuarenta años de asesinatos.

Hechos como la pantomima protagonizada este fin de semana por esos buitres «verificadores» que vinieron a España, espléndidamente retribuidos por un dinero que en última instancia sale del contribuyente, a certificar que la banda ha conseguido lo que siempre pretendió: presentar a ojos del mundo su sanguinarios historial como una pugna entre dos bandos enfrentados y no como lo que es; el ataque despiadado de un grupo terrorista contra una Nación y una sociedad escrupulosamente democráticas. Dicho en terminología etarra, «internacionalizar el conflicto», con la complicidad del Gobierno nacionalista vasco y la pasividad del Ejecutivo del PP. Tenía razón la portavoz de Covite, Ana Velasco, al denunciar ayer que la petición de que esos mediadores de pacotilla declararan ante un juez de la Audiencia Nacional debería haber partido del Ministerio del Interior o de la Fiscalía, y no de un colectivo de víctimas. ¿Por qué no fue así? ¿Por mero descuido? ¿Por afán de no interferir en una «hoja de ruta» sobradamente conocida e implícitamente aceptada? ¿Por pura incompetencia? Estaría muy bien que alguien nos lo explicara y, de paso, asumiera responsabilidades por ello.

Existe una contradicción evidente entre la pretendida derrota de ETA y su obstinada negativa a firmar la rendición. Si la Guardia Civil conoce, como se filtra desde fuentes cercanas al poder, el emplazamiento de los «zulos» de armas y el paradero de los terroristas que todavía están libres, ¿por qué no son incautadas esas armas y detenidos esos asesinos? ¿Por qué se consiente este paripé agónico? No conozco en la Historia otra «derrota» en la que los vencedores tuvieran semejante consideración con los vencidos, a costa de humillar tanto a sus víctimas.

Existe una contradicción lacerante entre la propaganda que repite ese mantra de que «ETA está derrotada» y la realidad de una estructura criminal que en buena medida sigue intacta. Porque ETA es mucho más que sus grupos armados y ni siquiera estos acceden a disolverse. Porque hay más de trescientos atentados sin resolver y nadie en ese mundo siniestro está dispuesto a colaborar en su esclarecimiento. Porque no pasa un día sin que asistamos a una nueva bravata por parte de los presuntos derrotados.

La derrota de un enemigo como ETA no se logra con gestos o palabras, sino mediante obras decididas. Persiguiendo a sus sicarios hasta el mismo infierno, como se nos dijo que se haría, obligándoles a cumplir sus penas sin el menor beneficio e instando la ilegalización de su brazo político, en aplicación de la Ley de Partidos vigente. Es cuestión de voluntad política y de lucidez suficiente para saber que todo lo que no sea avanzar en esa dirección es retroceder hacia la derrota final; la nuestra.
 

Política / bilingüismo
Convivencia Cívica recurrirá ante el TSJC las normas de matriculación en Cataluña
ep barcelona ABC Cataluña  24 Febrero 2014

Consideran que las normas de preinscripción del alumnado catalán para el curso 2014-2015 «no garantizan una educación bilingüe»

Convivencia Cívica Catalana ha anunciado este lunes que recurrirá ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) las normas de preinscripción y matrícula del alumnado catalán para el curso 2014-2015, al entender que éstas «no garantizan una educación bilingüe».

Un portavoz de la entidad ha explicado a Europa Press que el recurso ya está redactado y se presentará en el juzgado este lunes o martes, centrado en que la preinscripción para el próximo curso no respeta las últimas sentencias de los tribunales en relación con la inmersión lingüística.

El recurso destacará que Enseñanza sigue impulsando una atención individualizada de los alumnos que solicitan la escolarización en castellano, cuando esto ha sido declarado discriminatorio e inconstitucional. Asimismo, cree que el impreso que facilita el departamento de Irene Rigau «vulnera lo establecido por la justicia» porque no incluye una casilla específica para preguntar a los padres la lengua habitual de sus hijos.

«No es aceptable la obsesión del Ejecutivo autonómico por excluir y apartar de las escuelas a la lengua que habla la mitad de la sociedad», ha insistido Convivencia Cívica Catalana en un comunicado, en que el reitera su petición de un sistema de educación bilingüe.

El plazo para presentar la solicitud de preinscripción para el próximo curso de Infantil, Primaria y Secundaria en Cataluña va del 11 al 21 de marzo, un proceso que culminará el 15 de mayo con la publicación de las listas de admitidos en cada centro.
 


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