AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 26 Febrero  2014

España como último recurso
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 26 Febrero 2014

EL 'RAJOSORAYISMO', que es algo parecido al porfiriato mexicano o a la tecnocracia opusdeísta del franquismo pero con más represión mediática, hizo ayer oposiciones a sucederse a sí mismo durante los próximos seis años. Y las ganó, naturalmente. No ya Rajoy, que ayer parecía instalado en un mundo de cafeína y gin gseng, sino la propia Soraya podría proclamarse emperadora sobre los escombros parlamentarios de un Rubalcaba que cada vez se parece más a Tomás Gómez, garantía de eternidad del PP de Madrid.

El gran hallazgo, el mejor apoyo y la pila de Duracell para que el conejito del PP siga tocando el tambor y tocando y tocando en un interminable atardecer es que siga Rubalcaba al frente del PSOE. Y no es descabellado suponerlo ni el rajosorayismo ahorrará esfuerzos en conseguirlo. Menos mal que Pepunto sólo cena en Nochevieja con tres periodistas amigos.

Si fueran trescientos, Soraya tendría que cuadruplicar los tertulianos con nómina en esas cadenas de televisión que pasto-rea y que se han convertido en el INEM de la prensa y en reconfortantes abreva-deros de opinión.

Rajoy, para los que creen en España, nunca le ganará un debate a Rosa Díez. Pero incluso para los que descreen, siempre se lo ganará a Durán. Y lo hará por la única razón que permitiría a un candidato del PSOE ganárselo a Rajoy: la apelación a la soberanía nacional. Que a estas alturas Rubalcaba quiera condenar a Rajoy por ser de derechas es ridículo. Pero al presidente del Gobierno o a la vicetoda les basta enarbolar la Constitución siquiera un día, aunque la escondan y escarnezcan todo el año, para ganar de calle un debate en el que la igualdad de los ciudadanos, tan venida a menos, será siempre un argumento superior al de los sórdidos privilegios del separatismo catalán, que es la madre de todos los separatismos.

El debate lo ganó ayer Rajoy cuando le dijo a Durán lo mismo que Rosa Díez en su moción contra Mas: que no privará a todos los españoles del derecho a decidir sobre el futuro de España. Y lo perderá Rubalcaba mientras vaya de la mano de la ETA a verificar Navarra y entregársela. El rajosorayismo no es muy distinto del rubalzapaterismo, pero se impondrá siempre que Rajoy, como último recurso, se acuerde de España. Luego, la devolverá al cuarto de los ratones, para que la roan. Hasta que se acabe.

Rajoy esgrime la recuperación para combatir la arenga de Rubalcaba
EDITORIAL El Mundo 26 Febrero 2014

EL PRESIDENTE del Gobierno trazó ayer el discurso económico previsible, pero no por ello menos apabullante en datos económicos. Afirmó que «estamos bastante mejor que hace un año». Y cifró esa mejora en que hemos salido de la recesión tras nueve trimestres de caída continuada del PIB, en que el mercado laboral ha detenido su deterioro y en la mejora de la competitividad de la economía española. Tiene razón el presidente y así lo corroboró ayer la Comisión Europea al duplicar, del 0,5% al 1%, la tasa de crecimiento en 2014. Como también lo certificó la agencia Moody's el pasado viernes al subir un escalón el rating soberano con perspectiva positiva, lo que quiere decir que si se mantienen las condiciones, el próximo movimiento también será al alza.

Es la demostración, pues, de que España ha «cruzado el Cabo de Hornos», como dijo Rajoy. Pero también lo es que los españoles todavía no están notando en sus presupuestos familiares esa aceleración de la economía. Sobre todo porque el nivel de paro sigue siendo insoportable. El presidente dijo que «por primera vez en toda la crisis podemos decir que hay menos parados que hace un año». Y tiene razón, pero es un triste consuelo con 5,4 millones de desempleados.

Ese elevadísmo paro y los recortes sociales del Gobierno fueron los principales argumentos esgrimidos por Alfredo Pérez Rubalcaba en su réplica a Rajoy. El líder socialista subió a la tribuna sin más papeles que un pequeño esquema de lo que quería decir y le salió un discurso en un tono demasiado mitinero, más propio de una arenga de campaña electoral que del Debate sobre el estado de la Nación. Es cierto que la mayoría de los españoles todavía no notan la recuperación, pero volver al discurso de la «derecha que recorta derechos sociales» a estas alturas suena a discurso trasnochado.

Ayer, además, vivimos de nuevo lo que se repite en las sesiones de control al Gobierno cuando se enfrentan los dos líderes: Rubalcaba tiene un pasado político demasiado reciente. Fue el vicepresidente del Gobierno cuya política nos introdujo de bruces en la crisis económica. Por eso, si el presidente del Gobierno estuvo demasiado optimista, el líder de la oposición trazó un panorama catastrofista que tampoco induce ninguna esperanza en los españoles: Rubalcaba no realizó propuestas en sus intervenciones más que instar a Rajoy a que retirara algunos proyectos de ley, como el del aborto.

¿Qué propuso Rajoy para impulsar el crecimiento ahora que, según él, tenemos el viento a favor? El principal anuncio ha sido la introducción de una tarifa plana de 100 euros en la cotización a la Seguridad Social para los nuevos contratos indefinidos que creen empleo neto. Una medida sensata para fomentar la contratación a largo plazo ante el auge de los contratos temporales. Respecto a la reforma fiscal, sobre la que se habían generado muchas expectativas en los análisis previos al debate, sólo adelantó dos detalles. El primero, que las rentas inferiores a los 12.000 euros estarán exentas en el IRPF. Es cierto que supondrá un ahorro para los sueldos más bajos, pero todavía no hay datos para analizar esa reforma y su contribución al crecimiento económico. El segundo, que 12 millones de españoles se beneficiarán de un «alivio fiscal» en la reforma impositiva de 2015. Un anuncio que no debe dejar demasiado satisfechas a las rentas altas, que muy posiblemente no pagarán menos impuestos al finalizar la legislatura que en su inicio, como decía el programa electoral del PP. Para ver qué pasa con el resto habrá esperar al nuevo modelo fiscal.

Tanto Rajoy como Rubalcaba dedicaron poco tiempo a la política en sentido estricto. El presidente habló de la corrupción con menciones generales a las medidas adoptadas por el Gobierno. Hizo, eso sí, un apartado dedicado a Cataluña. Reiteró que el referéndum de autodeterminación no se puede celebrar porque va contra la ley, e hizo una consideración que deberá tenerse en cuenta: dijo que la Constitución se puede modificar. No dijo más, pero pudo sonar a una invitación a la negociación sobre ese punto. Fue significativo que Rubalcaba, maniatado por el PSC, pasara de puntillas sobre la cuestión catalana.

Debate sobre el Estado de la Nación
Al borde de la gran coalición
Emilio Campmany Libertad Digital 26 Febrero 2014

Habitualmente, en los Debates sobre el Estado de la Nación, se venían enfrentando dos políticas, incluso a veces en ámbitos, como el de las relaciones exteriores o la lucha antiterrorista, donde hubiera sido deseable el acuerdo. Eran viejos tiempos. Ahora sólo se debate de política económica y para constatar que en lo esencial los dos grandes partidos piensan lo mismo. Rajoy ha defendido que las cosas están mejor que al final de la era Zapatero. Y Rubalcaba ha contestado que hay áreas, especialmente en lo laboral o en las pensiones, en las que están peor. Rajoy ha echado en cara a quien fue vicepresidente del Gobierno la factura de la luz, la congelación de las pensiones y la reducción del sueldo de los funcionarios. Y Rubalcaba se ha puesto en el pellejo de los españoles que han sufrido los recortes. Olvidan los dos que, de diferente manera y en según qué cosas, PSOE y PP son de desigual manera responsables de lo que ocurre.

Y entonces, después de llenarse la boca exigiendo igualdad y de no acordarse de la libertad nada más que para defender la de las mujeres a abortar, Rubalcaba ha dicho algo que constituye el mejor resumen del debate: "En lo que sí estamos de acuerdo [PSOE y PP] es en que el problema de España no es un problema de gastos, sino de ingresos". Y Rajoy no ha dicho que no. Tras acusar a Montoro de no sé qué cosas, ha resultado que el secretario general del PSOE está de acuerdo con él. La cámara no ha enfocado al ministro de Hacienda, pero lo he imaginado asintiendo con la cabeza mientras los colmillos le asomaban por entre la comisura de los labios. Los dos creen que hay margen para exprimir más las ubres de la vaca y no bajar los impuestos más allá de lo que exija la demagogia.

Al final va a resultar que, si la aritmética parlamentaria lo exigiera, PSOE y PP no tendrían muchos problemas para acordar una gran coalición y formar Gobierno. Les bastaría ponerse de acuerdo en lo del aborto, haciendo quizá una combinación de las dos leyes socialistas. Luego, a lo mejor habría también que quitar el que la nota de religión sirva para hacer media en el expediente. Más espinoso sería ponerse de acuerdo en la reforma laboral, pero no me parece un valladar insoslayable a la vista de que, si se convencen de que no hay más remedio, los socialistas son capaces de eso y de mucho más. En este ambiente, que Rubalcaba haya tenido que remontarse a 1983 para encontrar un escrito donde Rajoy dijera una tontería es tanto como reconocer implícitamente que después de esa fecha no hay nada con lo que sacarle los colores. Es como para que los que han apostado, como es mi caso, exijan la devolución de lo arriesgado por tongo manifiesto.

Debate sobre el Estado de la Nación
El Cabo de Hornos es Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 26 Febrero 2014

El líder nacionalista en Madrid, Duran Lleida, el jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, y nueve de cada diez empresarios recomiendan al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que dialogue con el presidente de la Generalidad, Artur Mas. La clamorosa apelación contiene implícito un reproche a la quietud de Rajoy, a esa imperturbabilidad mansurrona que tiende a confundirse con la ataraxia, el alejamiento meditado consciente, voluntario y radical de las pasiones. Se sabe que ha dejado de fumar puros y que sus discursos no son precisamente apasionantes, pero el estoicismo lo ponen generalmente sus oyentes y destinarios. No Rubalcaba, Duran o Mas, sino el resto de los españoles.

Del Debate del Estado de la Nación cabe concluir que la posición del Gobierno respecto a la cuestión catalana no ha cambiado en las últimas semanas. Parece que a Rajoy le sepa fatal, pero no puede hacer nada para facilitar el truño de referéndum que propone el frente separatista. La Constitución no lo permite, alega apesadumbrado el presidente, a quien sólo le falta añadir un "Si yo pudiera...". La ley no me deja, redunda Rajoy. Es en ese punto donde Rubalcaba echa en falta algo más y Duran algo menos. El embajador catalán en el Palace alega que un informe de la Generalidad ha detectado al menos cinco agujeros negros en la Carta Magna por los que cabría la autodestrucción de España en cinco minutos. Y todo legal. ¿Qué dice usted a eso?, espeta Duran a Rajoy en una baile de bastones ejecutado con los palitroques del algodón de azúcar. Ni uno ni otro se salen de lo previsible, pese a que el asunto de Cataluña es todo menos previsible. Otra cosa es que la capacidad de sorpresa tenga límites y ya hasta quepa que los pájaros disparen a las escopetas por lucir tricornio.

El discurso de Duran hace aguas por todos los costados y lo defiende con tan escasa convicción como derroche de profesonalidad. Duran no cree en nada (hablando de política, claro) y mucho menos en Mas, por lo que hace el ridículo, el dirigente socialcristiano, con el atenuante de la vergüenza ajena, la que le provoca su president. El discurso de Rajoy tampoco es perfecto. Las preguntas retóricas quedan resultonas, eso del "¿Qué haría usted si se enterara por los periódicos de una consulta con dos preguntas?"; y lo de haber doblado el Cabo de Hornos, pase; pero falla la urdimbre. Rajoy se parapeta tras la ley, pero la ley no se cumple en Cataluña, que es un territorio excepcional. En todos los sentidos, incluido el de incumplir las sentencias, manipular la administración de justicia, acosar a periodistas incómodos, espiar a los rivales políticos y borrar el más leve rastro del español y de España, entre otras conocidas circunstancias. Y no es que se pisoteen los derechos individuales, es que se taconea sobre ellos, con alevosia y rítmica persistencia. Así que lo de Rajoy y la Constitución está genial, es de libro, punto para el presidente, pero tiene más de retórica que de práctica. Es otro agujero negro.

A lo mejor al príncipe Felipe esto le está empezando a quedar claro. A él le han negado la mano. A muchos, el pan y la sal, y cada día. Sólo por decirse españoles, catalanes pero españoles, catalanes luego españoles o españoles y catalanes, en cualquiera de sus acentos, matices, por esos órdenes o por otros. Pero tampoco hace falta llegar a tanto. Basta sólo con no ser nacionalista. Eso es el diálogo.

El Cabo de Hornos es Cataluña. El de la economía podría ser, si acaso, el de Buena Esperanza.

Debate sobre el Estado de la Nación
La esperanza sin rostro
José Luis González Quirós Libertad Digital 26 Febrero 2014

Los Debates sobre el Estado de la Nación son una especie de imitación española de un modelo que funciona en otras partes, pero que aquí sigue renqueando, porque la democracia misma flaquea. No sé si nos acabaremos acostumbrando a que una parte muy importante de los españoles consideren que los políticos sean más un problema que una solución, pero es seguro que a base de debates como el de hoy esa opinión puede terminar por hacerse inconmovible.

Rajoy se esforzó con el lenguaje, pero tropezó con una metáfora excesiva: "No descansaré hasta que el peor rostro de la crisis, que es el paro, no comience a disminuir". Esa imagen se convirtió en un acto fallido, porque el paro no es el rostro de nada, es la cosa en sí, la crisis misma. Es característico de cierta manera de hacer política que se considere el paro como una especie de apariencia, algo que seguramente no se le ocurriría nunca a un parado, ni tampoco a un amenazado de serlo. Frente a este descoloque metafórico, es lógico que la esperanza que pretende vender el presidente se quede desdibujada, como sin rostro, porque no resulta creíble. Se trata, sin embargo, de algo más que un despiste retórico, es toda una manera de pensar que llama la atención en alguien que no sabe economía pero que ha decidido que la macroeconomía debe ser el rostro de la esperanza, seguramente porque le han dicho que eso va bien.

Cuando se olvida uno de lo que es realmente la crisis no hay nada más fácil que olvidarse de sus causas, y mira que las tiene a mano, pero parece que en materia de crisis los dos grandes partidos y la gente corriente hablamos idiomas muy, pero que muy distintos. Véase, si no, el caso de Rubalcaba, que, fiel a su propio fantasma, continúa creyendo en su peculiar resurrección. Al menos es una actitud coherente en un hombre que cree en los milagros y no cesa de invocarlos. Me limito a señalar dos de los muchos que anunció para regocijo de sus huestes y pasmo general: "Sería muy bueno que hubiera un Plan Marshall para los países del sur", no es poca cosa, una nueva versión del "Que inventen ellos". Hay que reconocer que si tal portento se produjera, el segundo prodigio sería casi una nonada: "Los españoles se recuperarán cuando les quiten los recortes y les devuelvan los derechos". No se cómo hay quien piensa que este Rubalcaba no es un bendito.

¡Paga lo que debes!
Vicente A. C. M Periodista Digital  26 Febrero 2014

Si existe un calificativo para el anodino y triunfal discurso de Mariano Rajoy de esta mañana en el "debate de la nación",este sería el de "deshumanizado". Un discurso carente de mensajes cercanos que hagan sentir a los ciudadanos que van a dejar de ser los únicos paganos de una crisis de la que no eran culpables. Un discurso plúmbeo plagado de cifras, porcentajes y datos macroeconómicos que solo muestran que empieza a irles bien a los de siempre, a una banca que fue rescatada con el dinero de todos y a una casta política que sigue en su acomodada y regalada vida a costa de los sufridos contribuyentes. Y no,no hay nada que agradecer por el "esfuerzo", porque todo ha sido impuesto de forma dictatorial desde el Gobierno mediante decretos Ley.

Es un enorme ejercicio de cinismo y de profundo desprecio hacia los ciudadanos "sacar pecho" por haber evitado la ruina mediante la cínica fórmula de aumentar el gasto público y la deuda de España hasta límites record. La disminución del paro en 126.000 personas es un dato claramente insuficiente tras dos años de gobierno y que no se compensa por el dato de la disminución de casi 900.000 de afiliados a la seguridad social en los dos últimos años (787.240 en 2012 y 85.000 en 2013). Si ha disminuido el paro se debe al exilio voluntario de españoles a buscar empleo en el extranjero y a la vuelta a sus países de origen de decenas de miles de inmigrantes, una vez agotados los subsidios de paro, ante la falta de oportunidad de trabajar en España.

Su demagógico anuncio de aumentar el nivel mínimo de la obligatoriedad de declarar de 8.000 a 12.000 euros al año, es poco creíble que pueda afectar a los 12 millones de contribuyentes que asegura. En cuanto a la "tarifa plana" de 100 euros de rebaja en los dos primeros años para las contrataciones "indefinidas", enténdiéndolas de "al menos de tres años de permanencia", parece un brindis al sol y que beficiaría a las contrataciones de personal con menor calificación profesional,que serían los grupos donde esa rebaja es significativa, ya que la aportación es proporcional al salario.

Los datos que pronostica de crecimiento para el resto de la legislatura del 1% para este año y 1,5% para el 2015 no vienen acompañados de un pronóstico paralelo tan optimista de creación de empleo y de alternativas para afianzar el tejido productivo. ¿De qué sirve decir que el PIB crecerá si no se asegura una disminución del déficit ni del paro? Es pura demagogia que debe ser calificada como oportunista y electoralista sin ninguna base creíble de enmendar la política de gasto público en las Administraciones, ni una disminución radical de la dotación de las mismas. La lucha contra la corrupción y el despilfarro autonómico es inexistente y ni se menciona.

Este discurso es el que uno espera oir a un espabilado funcionario que quiere convencer a sus superiores y deslumbrarles por su gestión para obtener un ascenso. Un discurso propio de un opositor que se ha preparado los puntos que considera fuertes y ha obviado aquellos que sabe que son su debilidad y que le pondrían en evidencia. Este no es el discurso de un Presidente de Gobierno comprometido con sus conciudadanos en hacer lo que prometió cuando le eligieron. Ni siquiera ha sido el discurso de un propósito de enmienda, de reconocimiento de errores de bulto y de una voluntad de cambio de rumbo y regeneración drástica de la vida política española. Tampoco ha sido el discurso de un defensor de la legalidad cuando ofrece modificar la Constitución de españa a quienes quieren destruirla.

Este ha sido el discurso del debacle de la nación. Una muestra de que la solución nunca vendrá de quienes han sido los principales causantes del problema. Y lo peor es que ya no importa lo que tengan que decir los demás, ni tampoco el posterior debate sobre quién ha sido el hipotético ganador y quienes los perdedores. Todos perdemos ante este lamentable espectáculo que da una casta política alejada años luz de los problemas de los españoles. Algún día tendremos que hacer que paguen lo que deben.

La reforma de la soberanía
Arcadi Espada El Mundo  26 Febrero 2014

La reforma de la Constitución. El otro mantra eufemístico que se instala. ¡Hombre, pero por qué no va a ser posible la reforma de la Constitución!, claman esas personas tan razonables, sobre todo si se las observa desde el estricto punto de vista de sí mismas. El problema, sin embargo, se desencadena a poco que uno asienta y les haga la dolorosa pregunta para qué.

Empiezan a balbucear. Blindaje de competencias, intocabilidad del sistema educativo, reconocimiento de la singularidad, estatus indiscutible de la lengua, límites a la solidaridad ínterterritorial... Una variada gama de asuntos, en fin, caracterizada por tres rasgos: o resultan incompatibles con la idea de un Estado, o ya están incluidos de algún modo en la Constitución actual, o bien son asuntos que pueden desarrollarse en leyes ordinarias sin necesidad de modificar la Constitución. Pero naturalmente todas estas precisiones son ociosas.

Cuando los nacionalistas catalanes o vascos reclaman la reforma de la Constitución solo se están refiriendo a una reforma: la del sujeto de soberanía. Es decir a una reforma que de un modo u otro les permita, así lo llaman con trascendente prepotencia, decidir su futuro, mediante la inclusión del derecho a la autodeterminación. Una idea, por si hace falta decirlo, que acaba con el derecho de todos los españoles a tomar decisiones que afecten a su conjunto y que acaba también con el propio ámbito político (el único que realmente cuenta) de la españolidad.

¿Hay un conflicto con las lenguas en Catalunya?
Sonia Sierra http://www.economiadigital.es  26 Febrero 2014

En los medios públicos y subvencionados catalanes, así como desde diferentes formaciones políticas, se repite una y otra vez que en Catalunya no hay ningún conflicto con las lenguas y que todo es obra de algunos partidos y de seis familias que quieren crear problemas donde no los hay.

De entrada, parece evidente que hay padres a los que el actual modelo lingüístico, la mal llamada inmersión lingüística --solo se puede hacer inmersión en una lengua que no es la materna--, no les parece adecuado para sus hijos y, por este motivo, optan por escuelas privadas que ofrecen otras opciones.

Un ejemplo de esto sería el President de la Generalitat, Artur Mas, que eligió Aula, famosa por su defensa del plurilingüismo. Lo mismo sucede con el anterior Presidente, José Montilla, que llevó a dos de sus hijas al Colegio Alemán, con inmersión en esa lengua y a un tercero, a la escuela La Miranda, que utiliza el plurilingüismo como reclamo publicitario.

Finalmente, el que se postula como próximo President de la Generalitat, Oriol Junqueras, afirmó en una entrevista que cuando su hijo esté en edad escolar piensa llevarlo al Liceo Italiano. Tenemos, pues, a un primer grupo de padres que no desean una escuela solo en catalán, pero que pueden pagar los elevados precios de estas escuelas privadas por lo que no son percibidos como problemáticos.

Tenemos después un segundo grupo que también tiene claro que el sistema monolingüe vigente en Catalunya para la escuela pública es un modelo claramente obsoleto y que, además, dificulta la consecución de un nivel de español culto aceptable pues es difícil adquirirlo haciendo dos o tres horas de clase en ese idioma.

Por este motivo, realizan un importante esfuerzo para pagar, por ejemplo, los más de 700 euros al mes que cuesta la primaria en Aula. Estos tampoco ocasionan ningún problema aunque, tras hablar con varias de estas familias, se puede percibir su indignación por no poder obtener este mismo tipo de educación en una escuela pública que les evitaría los sacrificios económicos y los problemas de organización para llevarlos a lugares muchas veces alejados de sus casas.

Existe, finalmente, un tercer grupo que son los que en Catalunya cargan con el estigma de conflictivos (y que la Generalitat cifra en unos 1.500): aquellos que no pueden pagar los altos precios de las escuelas elitistas o que no tienen ninguna a una distancia que haga factible su escolarización en uno de esos centros.

Algunas de estas familias han optado por llevar su demanda hasta las últimas consecuencias y se han enfrentado a largos procesos judiciales que han acabado por darles la razón. Sin embargo, la Generalitat ha manifestado públicamente su intención de hacer todo lo posible para que las sentencias no se cumplan y, además, ha puesto a todo un ejército de opinadores a cargar contra ellos. En el colmo de la indignidad, han dado los nombres y apellidos de sus hijos menores de edad.

Especial atención merece el caso de Francisco Rivas, el padre de una alumna de primaria de la escuela L’Era de Dalt. Hace varias semanas se dirigió a Marc Peñarroya Casals, director del centro, para reclamarle una presencia equilibrada del español como lengua vehicular, tal y como ordenan los tribunales.

Lejos de atender su petición, Peñarroya envió una carta a las 313 familias del centro en la que señalaba a Rivas acusándolo de decir mentiras y de que su petición se debía a una acción política. Por si esto fuera poco, el Ayuntamiento de Tona publicó la carta en su página web.

Da la casualidad de que ese consistorio está gobernado por CiU, cuyo jefe de filas así como otros destacados miembros de su partido optan por carísimas escuelas que ofrecen justo lo que este vilipendiado padre reclama para su hija. Antes semejante escándalo, Rivas ha recibido el apoyo de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB) que se está extendiendo por Catalunya para asesorar y acompañar a familias en casos similares.

De lo hasta aquí expuesto se puede inferir que el problema en Catalunya no está en demandar un modelo plurilingüe frente al modelo monolingüe de la inmersión, ya que muchos padres llevan a sus hijos a este tipo de colegios sin recibir ninguna condena por ello. El problema está en el hecho de desearlo pero no tener recursos económicos para poder pagarlo. Y esto tiene, sin duda, un nombre: clasismo.

Dos artículos imprescindibles para comprender el caos actual
S. McCoy El Confidencial 26 Febrero 2014

No me voy a enrollar mucho hoy. Prometido. Entre otras cosas porque lo que les traigo a colación tiene mucha más enjundia que cualquier aportación que un servidor pudiera hacer en forma de comentario más o menos sagaz. Son dos artículos que han llamado poderosamente mi atención ya que apuntan las claves de lo que está pasando en el orden mundial, conflictos a lo largo y ancho de la geografía mundial y crisis, ahora amortiguada, en los mercados emergentes. Ambos merecen una lectura crítica pero, en mi modesta opinión, van bien tirados.

El primero lo firma este lunes el siempre interesante Niall Ferguson en el WSJ. "America´s Global Retreat" censura el fracaso de la política exterior norteamericana y sus terribles consecuencias sobre aquellas regiones en las que la primera potencia del mundo ejercía hasta hace bien poco un papel estabilizador. Más allá de que se pueda estar o no de acuerdo con ese rol, el geopolitical taper de Estados Unidos del que habla el autor –por analogía con el famoso taper o retirada de estímulos de la Reserva Federal– habría generado un vacío que el caos se habría encargado de ocupar en naciones como Iraq, Siria, Egipto o Libia, por citar varios ejemplos.

La enumeración de decisiones erráticas y discursos vacuos del Presidente Obama que realiza el analista refrendaría, sin duda alguna, su visión. Como lo harían las estadísticas que incorpora: desde 1998 nunca se habían producido tantas muertes por terrorismo o conflictos armados en el Medio Oriente como en 2013. No está mal para un Premio Nobel de la Paz. A veces hay que hacer la guerra para asegurar la calma, viene a ser su tesis, y la renuncia del demócrata a rodearse de halcones capaces de asesorarle con visión de largo plazo en estas lides sería uno de sus mayores errores estratégicos. "Si usted no es ‘el policía del mundo’, ¿entonces quién?", concluye defendiendo la figura de… Kissinger. Glaps.

Sea como fuere, no se queden con la forma y vayan al fondo. Interesante food for thought a la que le falta un condimento: ¿qué papel juega la autosuficiencia energética de USA en todo este proceso? Sólo una brevísima mención en el texto. Y colateral.

Ahí queda eso.
La segunda pieza fue publicada el pasado 10 de febrero por Dani Rodrik, experto en el fenómeno de la globalización, en Project Syndicate. "Death by Finance" hace una aproximación muy dura a la realidad de las economías emergentes. Todo lo que aflora ahora que la marea dineraria de algunos bancos centrales se retira –problemas domésticos, modelos erróneos de crecimiento, trucos contables– no es sino la concreción de un accidente que tenía que ocurrir, suma de factores coyunturales que se creyeron estructurales, de equivocadas asignaciones de activos y/o medidas de política monetaria y fiscal como consecuencia de esa errónea percepción, del engaño colectivo al creer que el proteccionismo estaba definitivamente superado y la visión del primer mundo había dejado de ser local, salvaguarda de su propio interés (Valor Añadido, "No se crean el camelo colectivo: el mundo es de todo menos global", 27-04-2011).

Viene a concluir que, al final, estamos ante un fenómeno que es mucho más financiero que real y que, por tanto, queda sujeto a las desigualdades crecientes, la mayor volatilidad y las restricciones sobre la vida real que el mundo de las finanzas históricamente ha generado. Aunque no lo señale expresamente, subyace a lo largo del texto una reivindicación: la necesidad de que los países en vías de desarrollo establezcan mecanismos de control de cambios y flujos para preservar su estabilidad a la vez que velan por un crecimiento interior ordenado basado en modelos productivos y sociales sostenibles. Un, dos, tres, un pasito p’alante María; un, dos tres, un pasito p’atrás.

Dos piezas, como señalaba al principio, que merece la pena leer con detenimiento. El vacío del poder como excusa para el poder vacío de escrúpulo; la crisis emergente como prueba de la emergencia de una crisis estructural, oportunidad de futuro, en muchas de las naciones afectadas.

Casi nada.
ebate sobre el Estado de la Nación
Deja de tocar el timbre, Mariano
José María Albert de Paco Libertad Digital 26 Febrero 2014

Con el anuncio de la tarifa plana de 100 euros, Rajoy pareció entregarse a una retórica a medio camino entre el teletienda y la autoayuda. "¡El impulso a la creación de empleo neto más importante de nuestra historia!", "¡Estaríamos hablando de una rebaja en las cotizaciones sociales de un 75%!". Los signos de admiración son míos, claro; es fama que el presidente es alérgico al tremendismo, por lo que cabría achacar tan sicalíptica fraseología a Jorge de Moragas, el García Asensio de la orquesta popular. La diferencia entre esa cuña mitinera y el resto del discurso, por cierto, habría de hacer reflexionar a la clase política (y sobre todo a sus escribas) sobre la obscenidad de que haya una oratoria para sus iguales y otra, bastante más laxa y vulgar, para la ciudadanía. O lo que es lo mismo: que en el hemiciclo prime el decoro y en la plaza de toros, el prometer, prometer hasta meter.

Aquerenciado en el mantra del registrador ("razones sólidas para alimentar una esperanza fundada", "éstas son sólo algunas de las más importantes medidas que jalonan la agenda de reformas para el crecimiento en los próximos meses"), Rajoy tan sólo se permitió otra chiquiticalzada. ¿O acaso sólo a mí me pareció que hablaba, con el cuajo legendario de un escritor que fuera rebautizando las piedras, de "revolución silenciosa"? Sustituyan la siembra de comas por la maquinal invocación a sus señorías y estaremos, en efecto, ante el espectro del último político del XIX.

No dejó de sorprenderme, eso sí, que fuera el mismo Rajoy quien embridara sus presuntos logros; que, al término de cada uno de esos hits de ayer, hoy y siempre, hiciera un receso para decirse: "¡Pero no hemos de caer en triunfalismos!". Fue, sin duda, su mayor golpe de ingenio, pues no hacía sino subrayar que él es, además de presidente, la única oposición plausible (entiéndanme: oposición en el sentido en que Norman Bates fue oposición a su madre), en espera de que Movimiento Ciudadano, Vox o el crecimiento de UPyD hagan del Parlamento un lugar más parecido a España.

El estado del bipartidismo
Irene Lozano El Confidencial 26 Febrero 2014

Eran como el cangrejo ermitaño protegiéndose en la concha de caracol, como la anémona que viaja gracias al cangrejo: simbiosis bipartidista. No hubo debate sobre el estado de la Nación, sino sobre el estado del bipartidismo. En rigor, ni tan siquiera debatieron, hicieron sendos mítines; en el mejor de los casos, un careo. A cada “y tú más”, la respectiva bancada aplaudía enfervorecida, por momentos casi pateaba, porque una bancada digna de tal nombre siempre ha apreciado un “y tú más” por encima de cualquier argumento. Joseba Achotegui, un interesante profesor de Psicopatología decía anteayer en La Vanguardia: “El funcionamiento grupal es mucho más psicótico que el individual. Retrotrae al sujeto a dinámicas psíquicas primitivas”. Imagínense en ese hemiciclo a rebosar los decibelios que pueden alcanzar las psiques primitivas.

Se llama debate, pero no hubo tal. Escribía Jeremy Bentham en sus Falacias políticas que estas comienzan a desplegarse sólo cuando el orador ha intentado sin éxito evitar la celebración del debate. Eso hizo Rajoy el primer año. Pero la colaboración para eludir el debate viene de antes: en campaña ambos pactaron no discutir sobre corrupción, pese a que descollaban ya entonces grandes corruptos. Cuando reformaron el 135 de la Constitución, acordaron liquidar el debate en dos días de agosto; y para pactar la composición del Consejo del Poder Judicial –que les evitará problemas con sus respectivos corruptos– también han hecho poco ruido.

Nos quedamos sin saber cómo les parece a ellos que está la nación. Qué frustración: lo malo no es que carezcan de una visión global del país, es que no sienten la menor urgencia por hacerse con una

A veces, a ambos les conviene hablar de una realidad paralela: una España sin corrupción, una justicia independiente, esas ilusiones. Ayer, en cambio, había discrepancias sobre la realidad y sobre quién mentía mejor. El resultado final, en todo caso, es que el segundo problema para los españoles apenas ocupó cinco o seis minutos sumando a ambos. La falacia de Rajoy fue una muy sencilla de principio a fin: hay datos “tangibles” sobre la recuperación. Y la pregunta es: ¿qué mundo toca el presidente? ¿Qué realidad tiene a su alrededor? Sus arriolas le hacen fabricaciones retóricas que él acaba creyéndose. Esto, a veces, da miedo, como cuando dijo que la reforma eléctrica era excelente. Hubo una patraña de Rajoy especialmente sangrante: afirmó que, por primera vez durante la crisis, ahora hay menos parados que hace un año. Sin embargo, no hay más empleos, pero esto no lo dijo. El aparente descenso del paro se debe a la gente que ha desistido de buscar o se ha ido al extranjero. ¿Pretende el presidente convencer a los parados de que no lo están o qué clase de juego es este?

Nos quedamos sin saber cómo les parece a ellos que está la nación. Qué frustración: lo malo no es que carezcan de una visión global del país, es que no sienten la menor urgencia por hacerse con una. Hace unos días Carlos Sánchez se hacía eco aquí de un informe demoledor para la democracia: en el PP y el PSOE no lo han leído o les da igual. A decir de ambos, no hay crisis política e institucional. Siguen sin darse cuenta de que aquí las instituciones agravaron la crisis económica: se trataba de instituciones gobernadas por ambos, como las cajas de ahorros. Por eso no tienen una respuesta para esa enorme proporción de la humanidad que no ve el mundo a través de las lentes del bipartidismo. Les basta con falsear los debates. Y cuentan con los cómplices adecuados en los medios para que la simbiosis parezca un combate: qué rara es la vida.

Andalucía
28-F, Día Mundial de la Corrupción
José Luis Roldán Libertad Digital 26 Febrero 2014

Ahora que es moda fijar un día para conmemorar incluso lo más trivial, que hasta las suegras y los cuñaos tienen el suyo, propongo que el 28-F, Día de Andalucía, sea también señalado como Día Mundial de la Corrupción; al menos mientras en eso sigamos siendo unos aventajados. O sea, tanto como dure este régimen que padecemos, sostenemos y, a tenor de los votos, deseamos.

Porque la corrupción en Andalucía es inherente a su régimen político. No digo que la democracia sea ajena a la corrupción. Es más, la democracia, siendo creación humana y, por tanto, imperfecta cosa, necesariamente traerá la corrupción en su seno. Ahora bien, aun siendo inevitable, en democracia la corrupción es circunstancial y se la combate con numerosos y diversos instrumentos. Dicho de otra manera, una cosa es la corrupción en la democracia y otra bien distinta la corrupción de la democracia -como acertadamente apuntó el profesor Jorge de Esteban-, que es lo que aquí pasa.

Esa es la cuestión. Y eso, precisamente, es lo que diferencia y caracteriza la corrupción en Andalucía de la que se da en cualquier otro lugar de España. La corrupción en Andalucía no es cosa de cuatro golfos -como pretendió vendernos Chaves-; la corrupción es institucional -hipótesis a la que apunta en sus autos la juez Alaya-. No son, pues, las personas. No son cuatro golfos. Es la Junta de Andalucía.

La Junta de Andalucía es la salsa en todos los guisos corruptos. Es la madre de todas las corrupciones. Todos los escándalos de corrupción: Mercasevilla, los ERE, Invercaria, Bahía Competitiva, UGT, etc., por citar sólo los más recientes y no remontarnos a Ollero, Juan Guerra, las tragaperras, la Expo, etc., remiten en última instancia a la Junta de Andalucía. Así pues, corrupción institucional. Sistémica y sistemática. Practicada a lo largo del tiempo y a lo ancho del territorio. Y siempre con el mismo protagonista: la Junta de Andalucía.

Este tipo de corrupción es propio de regímenes autoritarios, populistas o neototalitarios, como es el caso; es decir, un régimen político que participa de ciertas características propias de los populismos y de los totalitarismos, en el marco formal y aparente de una democracia. Una de esas notas propia del totalitarismo, la identificación partido-estado (si no partido único, sí hegemónico; si no estado, sí un sujeto político que se le asemeja), explica por qué en Andalucía, donde la corrupción es ubicua, nunca alcanza, sin embargo, al PSOE.

Evidentemente, no es porque el PSOE de Andalucía sea un partido mirífico, sino porque PSOE y Junta son la misma cosa. Los intereses del PSOE los representa y defiende la Junta. El PSOE, como el octavo pasajero de la película de Ridley Scott, parasita las instituciones y elude el riesgo.

Eso es lo fundamental. Lo demás que caracteriza la corrupción andaluza, y le da un buqué tercermundista, no son sino inferencias apodícticas de lo anterior.

Así, su carácter excluyente. La Junta actúa en régimen de monopolio. Ninguna otra corrupción de calado es posible fuera de su tela de araña -por usar la expresión de Pedro de Tena-; recuérdese, por ejemplo, el caso Marbella y cómo Jesús Gil demostró con papeles que la Junta estaba en el ajo de sus trapicheos (Véase en LD "Los Salinas, la transición del socialismo al capitalismo pasando por la Junta de Andalucía"). Por eso no hay escándalo de corrupción en Andalucía donde no esté implicada la Junta.

Del mismo modo, el hecho de ser socialmente aceptada. Es curioso pero, según los sondeos de opinión, los andaluces percibimos la corrupción como un problema preocupante. Mas, sin duda, debe tratarse de la corrupción que se produce extramuros, o sea, la del PP; pues de otro modo no votaríamos lo que votamos. Además, no puede olvidarse -y eso ya lo barruntó Tocqueville- que este régimen es provisor y que fuera de su manto protector "hace mucho frío", esto otro -mitad admonición, mitad amenaza- no lo dijo Tocqueville, sino, haciendo honor a su lengua bífida, Guerra. Así pues, acomodémonos.

Tres tristes tópicos nacionalistas
Miquel Porta Perales cronicaglobal.com 26 Febrero 2014

Sigue el tópico. En las declaraciones de los políticos nacionalistas, en las proclamas de los partidos y movimientos nacionalistas, en las manifestaciones de esa fiel infantería nacionalista que es la denominada sociedad civil catalana, así como en la prensa amiga y en los comentarios amigos, continúan los tópicos que afirman que Cataluña es una nación –esa "antigua nación europea", insiste y persiste Artur Mas-, que toda nación tiene derecho a la autodeterminación por ser lo que es, que un referéndum para decidir el futuro de Cataluña es posible en el marco constitucional vigente. Tres tristes tópicos nacionalistas, parafraseando a Guillermo Cabrera Infante. Unos tópicos que el reciente Manifiesto de jueces por el Derecho a Decidir ha sintetizado en los siguientes términos: 1) "Cataluña es una nación", 2 Cataluña es una "indiscutible realidad nacional", cosa que "comporta indefectiblemente, el reconocimiento de su derecho a decidir", y 3) el referéndum independentista cabe "dentro del actual marco constitucional" siempre que exista la voluntad de interpretar la Constitución desde "una perspectiva dinámica y viva, no sacramental" y "a la luz de la normativa internacional". Vayamos por partes.

En Cataluña no hay una lengua propia, sino dos lenguas comunes. La consciencia de ser y pertenecer, así como la voluntad de construir o reconstruir una nación, es dual. Así las cosas, alguien podría preguntar: y bien, ¿qué es Cataluña? Quizá una binación, quizá un mixed salad o quizá una pintura de Kokoschka

Cataluña (no) es una nación. ¿Estamos seguros de que Cataluña es una nación? Veamos. ¿Qué es una nación? Tradicionalmente, la nación se ha definido, entre otros criterios, en función del origen, el linaje, la historia, el territorio, el mercado, la cultura, la lengua o la religión. En cualquier caso, hay una definición –formulada por Stalin en El marxismo y la cuestión nacional, 1913- que afirma que la nación es "una comunidad humana, estable, históricamente constituida, nacida sobre la base de una comunidad de lengua, de territorio, de vida económica y de formación psíquica que se traduce en una comunidad de cultura". Esta definición ha hecho fortuna en Cataluña. El nacionalismo catalán ha comulgado siempre con la definición estalinista de nación. Y no solo eso, sino que la ha enriquecido. Para el nacionalismo catalán, la nación es una combinación de rasgos objetivos y subjetivos compartidos. Los rasgos objetivos: la historia, la identidad, la lengua, la cultura o el carácter propio. Los rasgos subjetivos: la consciencia de ser y pertenecer y la voluntad de construir –reconstruir, en versión catalana postmoderna- una nación.

Si aceptamos esta definición –propia del nacionalismo catalán-, la conclusión es obvia: Cataluña no es una nación. Brevemente: la historia es compartida, la identidad es múltiple, la cultura es plural y el carácter es individual. ¿La lengua? En Cataluña no hay una lengua propia, sino dos lenguas –oficiales- comunes. De los rasgos objetivos a los subjetivos: en Cataluña la consciencia de ser y pertenecer, así como la voluntad de construir o reconstruir una nación, es dual. Así las cosas, alguien podría preguntar: y bien, ¿qué es Cataluña? Quizá una binación, quizá un mixed salad o quizá una pintura de Kokoschka en la que, felizmente, conviven diversos puntos de color y un cúmulo de formas con una aceptable armonía. Pero, no se calienten los cascos más de la cuenta: Cataluña es una Comunidad Autónoma del Reino de España.

Cataluña (no) tiene derecho a decidir. Quienes reivindican y reclaman el llamado derecho a decidir de Cataluña, suelen apelar –una correlación mecánica: la "nación" catalana tendría derecho a decidir por ser lo que es (?)- al derecho que asiste a los pueblos –a las naciones, dicen- para decidir libremente su futuro a través del ejercicio del derecho de autodeterminación en los términos establecidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales aprobados por la ONU. Veamos. Los mencionados Pactos tienen una vertiente interna y otra externa. La vertiente interna alude a los sucesivos procesos electorales –propios de los Estados democráticos- a través de los cuales el pueblo –la ciudadanía- elige a sus representantes. La vertiente externa alude al derecho a la estatalidad. Y ahí –en la vertiente externa- toma cuerpo la ficción del nacionalismo catalán. En el Derecho Internacional no existe el derecho general a la estatalidad, el derecho general a convertirse –a convertir un pueblo o nación: el Derecho Internacional no habla de naciones, sino de pueblos- en un nuevo Estado. Con dos excepciones: los territorios coloniales y los territorios ocupados. Y ya que el nacionalismo catalán habla de la ONU, escuchemos lo que dice la ONU. Tres resoluciones y una declaración. En las resoluciones 1514 (XV) y 1541 (XV) de 1960, así como en la resolución 2625 (XXV) de 1970, la ONU no contempla 1) la posibilidad de "romper totalmente o parcialmente la unidad territorial y la integridad territorial de un país" ni 2) la posibilidad de "romper o menoscabar, totalmente o parcialmente, la integridad territorial de los Estados soberanos e independientes". A ello, hay que añadir la resolución 50/6 de 24 de octubre de 1995 –cincuenta aniversario de la ONU- que ratifica los principios de las Naciones Unidas en los siguientes términos:

"Seguir reafirmando el derecho de todos los pueblos a la libre determinación, teniendo en cuenta la situación particular de los pueblos sometidos a dominación colonial o a otras formas de dominación u ocupación extranjeras, y reconociendo el derecho de los pueblos a tomar medidas legítimas, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, encaminadas a realizar su derecho inalienable a la libre determinación. Nada de lo anterior se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial o la unidad política de Estados soberanos e independientes que se conduzcan de conformidad con el principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos y estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción alguna".

¿El dictamen del Tribunal Supremo de Canadá de 1998 sobre la secesión unilateral de Quebec? Fundamento 103: "Cualquier tentativa de efectuar la secesión de una provincia de Canadá se deberá llevar a cabo de conformidad con la Constitución de Canadá, en caso contrario se violará el orden jurídico canadiense". Fundamento 149: "Las personas de las provincias y los territorios [de Canadá] han establecido vínculos de interdependencia entre sí –económicos, sociales, políticos y culturales- basados en valores compartidos. La Constitución concede orden y estabilidad y, por tanto, la secesión de una provincia 'según la Constitución' no podría lograrse unilateralmente".

El nacionalismo catalán incurre en un sofisma al sostener que la declaración unilateral de independencia no viola el Derecho Internacional por el hecho de no estar expresamente prohibida. Pero, una decisión no prohibida, no significa que se ajuste a la legalidad

Por lo demás, cabe añadir, como ha clarificado CRÓNICA GLOBAL, que la Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya sobre la declaración unilateral de independencia de Kosovo, señala que "un grupo diferenciado racialmente o étnicamente [esto es, culturalmente] dentro de un Estado, incluso si se califica como pueblo para los fines de la autodeterminación, no tiene derecho a la secesión unilateral simplemente porque desee crear su propio Estado separado, ni aunque fuese el deseo de todo el grupo". Y señala, también, que "el derecho internacional positivo no reconoce ni consagra el derecho de los grupos étnicos, lingüísticos o religiosos de separarse del territorio de un Estado del que forman parte, sin el consentimiento de dicho Estado, simplemente expresando su deseo de hacerlo". Al respecto de la Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, el nacionalismo catalán incurre en un sofisma al sostener que la declaración unilateral de independencia no viola el Derecho Internacional por el hecho de no estar expresamente prohibida. Pero, una decisión no prohibida, no significa que se ajuste a la legalidad: cosa que afirma tajantemente el Derecho Internacional al garantizar la integridad territorial de los Estados legalmente constituidos.

El referéndum independentista (no) cabe en la Constitución. En CRÓNICA GLOBAL ya señalé que ni el artículo 1.2, ni el 2, ni el 92.1, ni el 149.1.32, ni el 150.2 de la Constitución admiten un referéndum de semejante índole. Además, el artículo 122 del Estatuto de Autonomía de Cataluña tampoco posibilita dicha convocatoria. Finalmente, la resolución del Tribunal Constitucional sobre el llamado "Plan Ibarretxe" (103/2008) se pronunció en igual sentido al no encontrar "fundamento en el orden constitucional vigente" para dicha consulta, porque una Comunidad Autónoma "no es titular de un poder soberano".

Tres tristes tópicos nacionalistas. Tópico: Perteneciente o relativo a determinado lugar. Perteneciente o relativo a la expresión trivial o muy empleada. Dicho de un medicamento o de su modo de aplicación. Expresión vulgar o trivial (del diccionario) Sinónimos: trivial, vulgar, gastado.

Bauzá o la vulgaridad
Emilio Arnao www.lavozlibre.com 26 Febrero 2014

Periodista y poeta

El otro día hablo míster Bauzá en la Ser. Lo escuché con atención, pues me di cuenta que lo que le salían eran las palabras del farmacéutico que es. Hay que mirar el tema de la farmacia, porque de ahí saca las pócimas para embelesarnos a todos a condición de que los baleares nos creamos más imbéciles de lo que míster Bauzá mismo piensa. Este señor que viene de la música -mi padre le dio clases cuando era un yogurtero en la Escuela de Música de Marratxí- aplica aquello de Cioran: “Yo soy yo y mis contradicciones”. Usa gomina de embaldosar palacios y gasta calzones de gustar al 'Principito' de Saint-Exúpery. Bauzá dijo en la Ser que los educadores públicos están ahí para hacer política. Pero qué memez ante lo tardío de la pluma. ¿Cómo se puede decir, uno tras otro, tantos disparates para luego salir por la Puerta del Príncipe? Este señor nos tiene acoquinados a todos los baleares, los cuales deseamos que de una vez por todas se quite la careta y deje de jugar a este juego macabro de la muerte. Le pido que lea a Derrida o a Debord y que se deje de trilingüismo y de cuatrolingüismo -que ya es el idioma que habla aquí el Partido Popular-. El PP balear está tan manchado de corruptos -en esa Hermandad que es el Mediterráneo: me refiero a la Comunidad Valenciana- que deberíamos quitar las ristras de ajos en las puertas de sus casas para que el Drácrula de Bram Stoker les mordiera el ciri o el cueceleche. Ah, estos populares que soportamos como pulgones poéticos en estas islas que nos quieren ahora petrolear.

Aquí, en estas islas Bermudas -donde todo desaparece como avianos forrados de euros-, nos sentimos engañados por esta tropa de boy-scouts que tiene entre sus filas a paracaidistas zurraspas -entre Jaume Matas, quien ya no es PP, y todos los disparos que se han dado frente a los juzgados y la Fiscalía, los populares ya pueden salir en ese programa de feos y ágrafos que me parece que se titula 'Sálvame'-. En estas islas oceánicas nos han mentido, nos han defenestrado, se han burlado de nosotros, nos intentan sedar con inyecciones de valium, en definitiva, nos han robado el amor y han destruido la emoción que existe entre la política y el ciudadano. Y lo siguen haciendo.

Bauzá, el otro día en la Ser, fue a hacer precampaña: habló de desheredados, de gente pobre, de déficit, de buena voluntad. El bauzanismo, en el tiempo que se ha escorado hacia la derecha más rancia y guardiacivilizatoria, ha vertido más dolor y más melancolía que en tiempos de posguerra -y no exagero-. Vengan ustedes por estas islas, pasen y vean cómo han dejado este florero a buenas noches -que decían los pícaros-. Bauzá no es un político, sólo un señor que comandaba una farmacia, que lo pusieron como alcalde en Marratxí, que tocaba el saxofón, que usaba gomina y nada más. ¿Dónde están aquellos políticos de fuerza y estilo, de sabiduría y universidad, de dialéctica y grande conciencia de la res pública de antaño? Todo eso se ha perdido. Ahora nos mandan unos mediocres, que, tras el pelotazo, han cogido cancha tras el penalty. ¡Qué vulgaridad sobre las alfombras!

España es un país de políticos vulgares y de falsos golpistas a lo Jordi Évole. España ya sólo es Castilla y los castellanos hemos perdido el virgo y la ciudadanía. Esta vulgaridad zafia de la política española se ve en voces como Bauzá, el cual semeja la tontería de aquel Maura que tantos paños calientes le diera Ortega y Gasset. España o la vulgaridad. Mientras tanto, nos van haciendo trilingües, muñecos con hambre, deudores de un máximum a los que nos piden disciplina, españolismo, nacionalismo católico, contraabortismo, enseñanza de poblachos analfabetos, cuchillazos inmigratorios, medallas a las vírgenes interiores -entre Fátima la Rociera y Jorge Fernández Díez este país semeja el regreso de Ratzinger, con sus procesiones y sus escapularios tatuados en la ropa próxima a los muslos-. España se muere de pena, de asco, de rodales en donde lo vulgar y la miseria nos devuelve a las Urdes. ¡Qué vuelva Buñuel a rodar la película¡ Ah, esta España invertebrada. Política ucraniana.

Bauzá quiere ser Rajoy, pero también resgistrador de la propiedad, que es donde están todos estos animalillos fulgurantes del Partido Popular. ¡Qué venga un héroe! ¡Qué salga una novela bien escrita! Que un poeta nos salve de estos lagartones tan ufanos y como creadores de una gran nación. No hay nación. Insisto, estamos en las Urdes.

El adoctrinamiento independentista también alcanza a los parvularios
Un aula de preescolar del colegio privado Les Alzines, de Gerona, exhibe dos carteles de la ANC con el lema -en catalán y en inglés- "Hacia la independencia". La presencia de simbología secesionista es habitual en los centros públicos de Cataluña. La consejera de Enseñanza, Irene Rigau (CiU), lo justifica.
Alejandro Tercero cronicaglobal.com 26 Febrero 2014

"Promovemos en los alumnos las virtudes, aquellos hábitos que permiten perfeccionarnos como personas y nos ayudan a crecer como ciudadanos libres y responsables. La libertad y la responsabilidad personales son dos características inseparables de nuestro model educativo y las promovemos en todos los ámbitos. El pluralismo será una consecuencia necesaria, querida y amada".

Así reza uno de los puntos del ideario de la Institución Familiar de Educación, un grupo de trece escuelas vinculadas al Opus Dei distribuidas por toda Cataluña y Baleares que cuenta con cerca de 8.000 alumnos.

Sin embargo, parece que esa promoción de la libertad y la pluralidad de la que alardean no se ajusta a la realidad. Al menos eso es lo que se deduce tras constatar el adoctrinamiento en el independentismo catalán al que algunos de los alumnos más pequeños son sometidos.

Según ha trascendido, una clase de preescolar del colegio Les Alzines, de Gerona, perteneciente a la Institución Familiar de Educación, ha estado decorada con dos carteles de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) en los que se podía leer -en catalán y en inglés- el mensaje: "Hacia la independencia".

Tal y como se puede comprobar en la imagen superior, los carteles en defensa de la secesión de Cataluña estaban colgados en un lugar preferente de uno de los murales del aula, junto a otros dibujos y mapas de Cataluña.

El jefe de Comunicación de la Institución Familiar de Educación, Alberto Cortes, ha asegurado en declarciones a InfoCatólica que se trata de "un hecho aislado que no conocíamos".

"En nuestros centros educativos no hacemos política sino que se enseña a respetar cualquier opinión democrática, de la misma manera que se organizan charlas y conferencias con personalidades del ámbito político, cultural y empresarial para que los alumnos tengan la posibilidad de conocer y forjarse un criterio propio con respecto a temas de actualidad", ha añadido.

Lo cierto es que uno de los carteles independentistas también podía verse en una foto difundida hace dos semanas a través de la cuenta institucional en Twitter del propio colegio, pero el tuit en cuestión fue eliminado este martes, poco después de que varias webs se hicieran eco de ello.

Adoctrinamiento habitual
La exhibición de símbolos independentistas en los centros escolares de Cataluña es más frecuente de lo que pueda parecer. Por ejemplo, en las aulas se pueden encontrar bufandas con la bandera secesionista, como se puede comprobar en el vídeo adjunto, que muestra el aula de un instituto de Barcelona.

También es habitual el adoctrinamiento de los alumnos en la ideología nacionalista. Basta con recordar la promoción de los referéndums secesionistas no oficiales organizados por entidades privadas entre 2009 y 2011 que se realizó en institutos públicos (incluyendo tertulias, charlas informativas y presentaciones en horario lectivo).

En algunos casos, incluso, se llegaron a celebrar estos referéndums independentistas en los propios centros escolares, con la participación de menores de edad durante su horario escolar.

Cabe recordar el programa de una televisión local de la zona del Ebro en el que en 2012 preguntaron a los niños sobre una hipotética secesión de Cataluña. O los actos de promoción de la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán -en contra de lo ordenado por los tribunales- que la Plataforma per la Llengua ha realizado en centros públicos -en horario lectivo y entre niños de muy corta edad- con el visto bueno de la Consejería de Enseñanza.

En los últimos meses, la consejera Rigau ha justificado hasta en dos ocasiones la presencia de esteladas en los centros públicos catalanes.

Los crímenes de ETA en la Corte Penal Internacional
Carlos Fernández de Casadevante Romani. latribunadelpaisvasco.com 26 Febrero 2014

http://latribunadelpaisvasco.com/descarga/124

Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales Universidad Rey Juan Carlos

El pasado 18 de febrero el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (COVITE) provocó que algunos cimientos temblaran con ocasión de la denuncia que presentó ante la Corte Penal Internacional, sita en La Haya, relativa a un conjunto de “actos que constituyen crímenes de lesa humanidad cometidos a partir del primero de julio de 2002 por la organización terrorista ETA” y “respecto a quienes no han sido juzgados por los mismos.” La denuncia señala también que “los presuntos perpetradores, no han sido enjuiciados ni procesados por ningún Tribunal”.

En cuanto al tipo delictivo, la denuncia invoca el crimen de lesa humanidad regulado en el artículo 7 del Estatuto de Roma, concretándolo en los siguientes actos: “Asesinato; Traslado forzoso de población; Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional; Actos inhumanos de carácter similar que causaron intencionalmente grandes sufrimientos o atentaron gravemente contra la integridad física o la salud mental o física: agresiones, amenazas, mutilaciones con explosivos...”.

En relación con esta denuncia lo primero que hay que decir es que aunque el crimen de terrorismo no esté incluido como tal entre los crímenes contemplados en el Estatuto de la Corte Penal Internacional, tal y como ha recordado un antiguo presidente de la misma, la Corte puede conocer de ellos cuando reúnan el criterio bien del genocidio (esto es, ser cometidos con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal) ó de los crímenes contra la humanidad (esto es, ser cometidos como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque). En esta última categoría entran muchos de los crímenes cometidos por la organización terrorista ETA como son, por ejemplo, los siguientes: asesinato, tortura, secuestro, persecución contra un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, desaparición forzada de personas así como otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física. Ambos crímenes tienen en común una ventaja: no prescriben.

Por lo tanto, desde esta perspectiva la denuncia de COVITE se ajusta al Estatuto de la Corte Penal Internacional toda vez que se trata de crímenes no juzgados por los tribunales españoles.

La pregunta surge inmediatamente: ¿la denuncia tiene visos de prosperar? Prospere o no (es sabido el amplio margen de apreciación y de interpretación que tienen los órganos judiciales tanto nacionales como internacionales y cómo en el caso concreto las mismas dependen y varían según las personas que se acercan al mismo) cabe advertir que, con independencia del resultado que la denuncia reciba, su sola presentación tiene varios aspectos muy positivos.

En efecto, de entrada, la misma ha sido admitida a examen siendo la primera vez que a la Oficina de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional le llega un asunto de un Estado del primer mundo y, además, democrático.

En segundo lugar, y como hecho también positivo que hay que resaltar, la denuncia de COVITE ha tenido una gran repercusión mediática en el plano internacional lo que ha contribuido a que más allá de España se conozca mejor lo que es ETA, el terrorismo que ha practicado y que otros han sugerido y apoyado intelectualmente, así como sus consecuencias. Al mismo tiempo, por primera vez, un órgano judicial internacional va a tener conocimiento y constancia de la gravedad y de las consecuencias de dicho terrorismo desde la perspectiva de las propias víctimas, las grandes olvidadas y perjudicadas.

También en el terreno judicial nacional ya que, como pone de manifiesto el Informe de Presidencia de la Audiencia Nacional de fecha diciembre 2011 titulado Balance provisional sobre la información solicitada por las víctimas de ETA en relación con 349 atentados cometidos por la referida banda terrorista muchas de esas víctimas han sido privadas de su derecho a la justicia al no haber sido enjuiciados los autores y/o al haber prescrito más de un centenar de los atentados como consecuencia de graves deficiencias de distintos órganos judiciales sin que hasta la fecha nadie haya entonado el mea culpa ni haya asumido sus responsabilidades al respecto.

Es esta realidad objetiva constatada por la Audiencia Nacional en el Informe citado la que puede explicar la presentación de la denuncia de COVITE con el objeto de tratar de lograr fuera de España una justicia que en el Estado no es o no ha sido posible, con la ventaja añadida de la imprescriptibilidad que tales crímenes tienen con arreglo al Derecho Internacional.

En este contexto –nada es causal- al día siguiente de la presentación de la denuncia de COVITE ante la Corte Penal Internacional, la Audiencia Nacional se declaraba competente para conocer de crímenes terroristas bajo el tipo del genocidio ordenando su investigación. Llama la atención la coincidencia entre ambos hechos, así como que el citado criterio no fuera empleado con anterioridad por la propia Audiencia. ¿Otro efecto más de la acción internacional iniciada por COVITE?


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La crisis nacional no se debate
EDITORIAL Libertad Digital 26 Febrero 2014

La crisis que España padece como nación y como Estado de Derecho ha sido orillada en un Debate sobre el Estado de la Nación que se ha centrado, tal y como lamentablemente era previsible, en la situación económica.

Con la excepción de la portavoz de UPyD, ni una palabra han dirigido los intervinientes del debate a la mayor excarcelación de etarras desde la Transición. Ni una mención a la desestabilizadora y creciente presencia de los proetarras en las instituciones ni a los últimos numeritos circenses de los criminales encapuchados. Tampoco se ha hecho referencia alguna a la gravísima situación de Navarra, donde los socialistas han anunciado su disposición a desbancar al legítimo Gobierno de UPN con el apoyo de los batasunos de Bildu. Ninguna referencia al calamitoso estado de la Justicia, crisis capital de la que se derivan otras.

Naturalmente, Rajoy no ha podido ignorar –entre otras cosas, porque el portavoz de CiU no lo habría permitido– el desafío secesionista de los nacionalistas catalanes, que no es el único pero sí el mayor factor de desestabilización que padecen la Nación y el Estado de Derecho. Dada su renuencia a hacer declaraciones al respecto, casi podría emocionar la referencia del presidente del Gobierno a la legalidad, a la soberanía nacional y al "derecho de todos los españoles a decidir" el futuro de España. Rajoy, sin embargo, sigue desenfocando el problema y sin dar garantías de su solución. Sin utilizar la palabra chantaje, Rajoy ha recordado cómo Mas le planteó hace dos años el pacto fiscal o la consulta secesionista; pero acto seguido ha vuelto a ofrecer al presidente de la Generalidad "un diálogo sin caducidad" para pactar con él un nuevo y privilegiado sistema de financiación, lo que no deja de constituir un premio o una cesión al chantajista.

En esa línea, el presidente ha puesto en valor el importe, ciertamente cuantioso, de los Fondos de Liquidez Autonómica entregado "a Cataluña". La cuestión, sin embargo, es que el Gobierno de Rajoy no ha destinado esos préstamos a bajísimos tipos de interés "a Cataluña", sino a una Administración en abierta rebeldía que ya dispone para financiarse de una porción de los impuestos más que suficiente e incomparablemente superior a la que percibe cualquier Administración regional en cualquier otro país.

Esa absurda pero recurrente y extendida identificación entre Cataluña y la Generalidad ha facilitado a un Duran i Lleida disfrazado de cordero justificar la percepción de esos fondos en la contribución de Cataluña al PIB nacional y a su capacidad de endeudamiento.

Con la ya referida excepción de UPyD, no se ha atisbado ninguna propuesta de reforma y adelgazamiento del sobredimensionado Estado de las Autonomías, y el debate ha oscilado entre el inmovilismo y los diferentes grados de cesión a las reivindicaciones nacionalistas.

Rajoy se ha centrado, por el contrario, en poner en valor los brotes verdes que exhibe el sector privado de la economía; pero sin reparar en la fragilidad de los mismos por culpa de una política sólo nominalmente reformista y austera. Algún anuncio electoral de reducción de la presión fiscal, que el propio Rajoy ha elevado como nadie, servirá para producir algún titular, pero para poco más.

Por su parte, Rubalcaba, carente de toda credibilidad para dar lecciones en materia económica a causa de la desastrosa herencia dejada por el Gobierno del que fue parte fundamental, ha hecho propuestas a favor de un todavía mayor gasto público que no harían sino acrecentar el problema.

El enfrentamiento entre el presidente del Gobierno y el todavía líder del principal partido de la oposición no ha dejado de ser un fuego de artificio, típico de los periodos preelectorales. Mientras no entren a analizar las raíces de la crisis nacional e institucional, las perspectivas de recuperación económica serán, lamentablemente, tan escuálidas como las que prevé el Gobierno.

¿En su condición de juristas?
Los 35 jueces que avalan el derecho a decidir afirman actuar como jurístas pero ignoran reglas básicas del Derecho
Francesc de Carreras El Pais  26 Febrero 2014

Treinta y cinco jueces de Cataluña han hecho público un manifiesto en el que consideran que ejercer el “derecho a decidir”, en los términos que ha planteado el Gobierno de la Generalitat, tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico. No entro en el problema de si estos jueces, debido a su condición de tales, pueden opinar públicamente sobre esta cuestión, aunque imagino que sí. En todo caso, los mecanismos procesales de abstención y recusación aseguran su necesaria imparcialidad.

Mi problema es otro: ¿saben Derecho los firmantes del manifiesto? Desde luego su escrito no lo demuestra sino que hace creer lo contrario. Podría alegarse que expresan una opinión política o ideológica, bien o mal fundamentada, pero legítima. Pero no es el caso. Ellos sostienen que se trata de una opinión jurídica, es decir, el resultado de la interpretación de las leyes vigentes. Así, en la primera línea del manifiesto, dicen claramente que formulan sus afirmaciones “en su condición de juristas”. ¿En su condición de juristas? Veamos.

Ya la base que sostiene toda su argumentación no tiene fundamento jurídico alguno. Dicen así: “La cuestión clave de este debate, a nuestro entender, pasa por aceptar o no la realidad nacional de Cataluña y, por tanto, su plena soberanía para decidir su futuro”. Líneas más abajo inciden de nuevo en lo mismo al sostener: “Hay que partir de un hecho que —pensamos— no admite discusión: Cataluña es una nación”. Y remachan: “Esta indiscutible realidad nacional…”. Para ellos su punto de partida “es indiscutible” y, por si no había quedado claro, insisten en que no “admite discusión”.

¿Qué entienden por nación y realidad nacional? Lo dicen a renglón seguido: aquella realidad “determinada por una historia, una cultura, una lengua propia y —por encima de todo— una reiterada y perseverante voluntad de ser reconocida como sociedad nacional diferenciada”. En fin, se trata del concepto de nación identitaria en la que coinciden personajes tan distintos como Prat de la Riba o Stalin. Pues bien, tras estos dogmas “tan indiscutibles que no admiten discusión”, según ellos Cataluña es una nación.

Se trata del concepto de nación identitaria en la que coinciden personajes tan distintos como Prat de la Riba o Stalin

Bien, eso no sería problema, muchos lo consideran así y tienen derecho a pensarlo en el libre ejercicio de la libertad ideológica. Pero “en su condición de juristas”, precisamente en esa condición, no pueden mantenerlo a pesar de que sostienen que ello está implícito en la Constitución y en los dos estatutos de autonomía de 1979 y 2006. Fíjense que mantienen que está implícito y no explícito —ya que lo explícito en estas leyes es algo muy distinto— debido a las condiciones en las que se llevó a cabo la transición. O sea que estos jueces creen que la ley está en normas implícitas aún siendo contrarias a las explícitas. Un inquietante modo de interpretar contrario a la seguridad jurídica, principio que les debería preocupar, sobre todo “en su condición de juristas”.

Y de esta insostenible premisa extraen la conclusión a la que de antemano querían llegar: toda nación —previamente definida en los términos antes dichos— tiene derecho a decidir su futuro y su negación solo puede sostenerse por criterios ideológicos y políticos. Esto es justo lo contrario de lo que “en su condición de juristas” deberían mantener. En efecto, que todo pueblo o nación tiene derecho a constituirse en Estado, es algo que sostiene el principio de las nacionalidades desde mediados del siglo XIX. Pero esta es una concepción ideológica y política, para nada una concepción jurídica, no la encontramos ni en el derecho interno, ni en el comunitario, ni en el internacional. Menos aún en la doctrina del Tribunal Supremo del Canadá, que también invocan nuestros jueces, con manifiesta ignorancia, porque tal doctrina afirma precisamente lo contrario.

Pero no puede ser producto de la ignorancia, sino la de defensa de sus opiniones políticas, que estos jueces desconozcan reglas tan elementales que se enseñan en el primer curso de Derecho. Primero, que la soberanía radica en el pueblo español, tal como expresa claramente el art. 1.2 de la Constitución: “La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado”. Todas las constituciones tienen un precepto semejante.

Segundo, jurídicamente Cataluña no es una nación sino una nacionalidad, así se desprende explícitamente, de la Constitución (art. 2) y de los estatutos de autonomía de 1979 y 2006 (art. 1 en ambos). Cuestión distinta es que, por razones ideológicas, se la quiera denominar nación. Tercero, no es válido ni vigente ningún supuesto derecho a decidir —o de autodeterminación— de una parte del territorio de un Estado en países democráticos como es España. En todo caso, esta decisión debería adoptarse, y aún con muchas dudas, mediante una reforma de la Constitución en la que deben participar de forma determinante los órganos del Estado y los ciudadanos españoles.

Que estos elementales principios sean ignorados por estos 35 jueces dispara todas las alarmas, sobre todo porque lo hacen en su condición de juristas.

Francesc de Carreras es profesor de Derecho Constitucional
 


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