AGLI Recortes de Prensa   Jueves 27 Febrero  2014

Debate sobre el Estado de la Nación
España, entre izquierda y extrema izquierda
Manuel Llamas www.lavozlibre.com  27 Febrero 2014

El Debate sobre el Estado de la Nación ha reflejado, un año más, la triste y decepcionante realidad política de este país. Hoy por hoy, España está condenada a navegar entre la izquierda y la extrema izquierda, es decir, entre la decadencia y la ruina más absoluta. Por desgracia, no hay más, a la vista de las lamentables fatuas lanzadas en el Congreso por los líderes de los principales partidos políticos. En cuanto al diagnóstico general, el PP insiste en ensalzar las señales de recuperación, mientras que PSOE e IU se limitan a destacar lo terriblemente mal que va todo. ¿Quién tiene razón? Simplemente, nadie. Unos y otros, ya sea por falsedad o pura ignorancia, se equivocan.

Los populares olvidan que los exiguos avances que empieza a registrar la economía, como el superávit exterior o el desapalancamiento de familias y empresas, se deben exclusivamente al esfuerzo del sector privado. Además, si bien es cierto que existen señales positivas a tener en cuenta, no lo es menos que resultan del todo insuficientes para poder hablar de un crecimiento sólido y firme, capaz de crear un gran número de empleos a corto y medio plazo. España se enfrenta a una de las recuperaciones más lentas y frágiles de toda la OCDE. Así, pese a que la Comisión Europea acaba de duplicar las previsiones de crecimiento para España, el PIB apenas avanzará entre un 1 y un 1,7% en 2014 y 2015, sin llegar a compensar, por tanto, la caída registrada desde 2011. Además, pese a la mejora, y siempre y cuando no se tuerza esta tendencia, la tasa de paro seguirá rozando el 25%, el déficit rondará el 6% y la deuda pública superará el 100% del PIB, de los peores registros del mundo desarrollado. Rajoy, por mucho que lo niegue, peca de complacencia y triunfalismo. Y peor aún es la lectura de socialistas y comunistas, ya que ambos parecen ignorar que sus propuestas, lejos de mejorar la situación, conducirían a España a la quiebra absoluta, el rescate total o incluso a la salida del euro.

La legislatura acaba de atravesar su ecuador y lo único destacable del Gobierno de Rajoy ha sido la histórica subida de impuestos, la mayor de la OCDE, que no ha logrado reducir el déficit; el salvamento de cajas de ahorros quebradas con dinero de todos los españoles –cuando se podía haber apostado por el rescate privado (bail-in), de modo que pagasen los acreedores, no los contribuyentes–, y la reforma de las pensiones públicas para extender en el tiempo un modelo que condena a los españoles a trabajar más años a cambio de unas prestaciones cada vez menores, cuando se podía haber apostado por sustituir el mísero y fraudulento sistema de reparto por uno de capitalización, tal y como han hecho otros muchos países. Mención aparte merece la reforma laboral, lo mejor que ha hecho el PP en estos dos años, si bien se queda muy corta para acabar con el drama del paro.

En definitiva, más impuestos, más deuda pública y pensiones más bajas: sus negativos efectos no compensan, ni de lejos, las ventajas derivadas de la mínima flexibilidad que arroja la reforma laboral. Como consecuencia, el balance del PP se resume en menos libertad económica. Y todo apunta a que Rajoy mantendrá –o intensificará– esta política izquierdista hasta final de legislatura, según se desprende de su intervención en el Congreso. ¿Menos gasto público? "En la sociedad española está instalada la idea de que tenemos una Administración elefantiásica. Esto no es verdad". ¿Traducción? Ni de broma. ¿Menos impuestos, quizás? Rajoy tan sólo anunció una mínima rebaja del IRPF y una muy limitada y condicionada reducción de cotizaciones sociales que en ningún caso compensará las constantes y confiscatorias subidas fiscales aprobadas hasta el momento. ¿Traducción? Un chiste de mal gusto, por no decir un insulto. Pero ¿qué se puede esperar de un presidente que se congratula frente al PSOE de disparar la tributación a las empresas? La única aspiración del PP ha sido –y sigue siendo– hacer lo mínimo imprescindible para evitar la quiebra de España y confiar en que la dirección del viento sople a su favor.

Desde este punto de vista, la diferencia entre Rajoy y Zapatero es una mera cuestión de matices. Desde 2010, momento en el que estalló la crisis del euro, ambos, en mayor o menor medida, subieron muchos impuestos y bajaron un poco los gastos –uno congelando pensiones, otro eliminando una extra a los funcionarios, etc.–, flexibilizaron algo el mercado de trabajo y reformaron las pensiones. España, por tanto, sigue en la misma deriva, y sólo hay visos de empeoramiento. Basta observar las propuestas de Rubalcaba (PSOE) y Cayo Lara (IU) para comprobar que, lejos de aprender algo, la clase política nacional persiste, una y otra vez, en el mismo error.

Lo más destacable que plantea Rubalcaba es la derogación de la reforma laboral a fin de imponer de nuevo el rígido marco del convenio colectivo, el mismo que logró triplicar la tasa de paro entre 2007 y 2011, hasta situarla por encima del 20%. ¡Valiente medida la del líder socialista! Y completa su receta económica con dos medidas adicionales: por un lado, más gasto público:

Usted ha hecho muchas cosas. Una reforma laboral que recortó los derechos de los trabajadores. Usted ha acabado con el carácter universal de la sanidad pública en España. Usted ha recortado las becas, ha recortado las ayudas al desempleo, usted ha recortado las ayudas a la dependencia, usted ha recortado los gastos sociales, los gastos educativos, los gastos sanitarios...

(…) creemos que hay que impulsar el crecimiento y el empleo desde las administraciones públicas; que en tanto el consumo privado no tira, tiene que tirar el consumo público, tiene que tirar la Administración pública (...);

y, por otro, más impuestos. Todo muy novedoso, sin duda.

Estoy de acuerdo con usted, y creo que es muy importante este acuerdo que le voy a señalar, en que el problema de España no es un problema de gasto público, sino de ingresos. Esto es muy importante, y estamos de acuerdo, plenamente. Creo que la diferencia fundamental entre la suya y la nuestra [reforma fiscal] es justamente el tratamiento de la riqueza. Porque nosotros queremos que la gente pague por lo que tiene, y lo que tiene es lo que gana, lo que hereda y lo que posee.

Pero si alguien se lleva la palma de los despropósitos económicos, éste no es otro que Cayo Lara, ya que defiende de forma expresa la quiebra soberana –y la posible salida del euro–, la nacionalización de "sectores estratégicos", una mayor confiscación de rentas, ahorros y capitales, la mutualización y monetización de deuda europea y un largo etcétera de barbaridades diversas, muy propias de las potencias bananeras y tercermundistas que tanto venera el rojerío patrio. Entre otras ideas estrella, IU propone "auditar y renegociar la deuda y sus intereses determinando qué parte es ilegítima", exigir un Plan E europeo, que el BCE financie el déficit público de España, suprimir "todas las peonadas exigidas para el PER en Andalucía y en Extremadura", "ampliar la tasa de reposición de empleados públicos al cien por cien", elevar el Impuesto de Sociedades al 35%, subida generalizada de impuestos y "un plan para garantizar el derecho de acceso a la vivienda y la dación en pago".

En el Debate no se ha escuchado ni una sola medida liberal digna de mención, tan sólo gestos electoralistas propios del populismo más abyecto y soflamas comunistoides que agravarían la ruina del país hasta límites insospechados. En la actualidad, España baila entre dos aguas, la italianización (izquierda) y la argentinización (extrema izquierda).

La fiesta mayor de la partitocracia
LUIS MARÍA ANSON El Mundo  27 Febrero 2014

NI LA menor alusión al abuso de los partidos políticos que están corrompiendo el sistema. Durante dos días, los señores diputados, entre la indiferencia de las nuevas generaciones, han encendido los fuegos artificiales del Estado de la Nación. El estruendo de los corderos con su incesante balar tras el carnero adalid ha retumbado en la fiesta mayor de la partitocracia. No hubo sorpresas. Ninguna oveja descarriada. Todos los diputados, pastoreados por sus líderes, permanecieron dócilmente en el redil de sus partidos.

La opinión pública ha instalado a la clase política en tercer lugar entre los diez grandes problemas nacionales. La juventud, sobre todo, está asqueada del abuso de poder de los partidos. La gente asiste impotente a la multiplicación de cargos públicos, encomendados a la mediocridad de los parientes, amiguetes y paniaguados de la partitocracia. Los españoles soportan la prepotencia, el desdén y la incultura de sus dirigentes, con las debidas excepciones, claro. Los partidos se han convertido en el gran negocio de la democracia. Viven en el despilfarro y se costean al 90% con dinero público. Han invitado al festín a los sindicatos para controlar los problemas laborales. Los líderes sindicales se han embolsado la parte del botín que les corresponde. La clase política sangra a impuestos sin piedad a los ciudadanos. Nadie contiene la gran hemorragia de la democracia. Los contribuyentes están ya exangües. Los partidos políticos lo deciden todo a través de las cuatro Administraciones públicas que en treinta años pasaron de 700.000 funcionarios a más de 3.000.000 de empleados públicos, elegidos en gran parte a dedo por los dirigentes de los partidos, que han creado, además, 4.000 empresas innecesarias y deficitarias para colocar en ellas a sus compromisos, sin descartar el asalto de exministros y altos cargos al reposo del guerrero en bancos y grandes complejos empresariales.

Pero cuidado. Como he advertido en más de una ocasión, no se trata de destruir ni a los partidos políticos ni a los sindicatos. La crítica radical a los partidos durante el siglo pasado condujo al fascismo en Italia, al estalinismo en Rusia, al nazismo en Alemania, al franquismo en España, al salazarismo en Portugal. Hay que evitar, en todo caso, el abuso de los partidos, que se han convertido en un gigantesco negocio, en tenaces agencias de colocación, en el apogeo de la mediocridad.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

El Estado de desgobierno de Rajoy
Juan Laborda www.vozpopuli.com  27 Febrero 2014

La intervención de Mariano Rajoy en el debate sobre el estado de la nación me generó una profunda tristeza. Si les digo la verdad, era lo esperable. La mediocridad hace tiempo que se ha instalado para quedarse en un régimen, el nuestro, que hace aguas. Las mentiras son la norma, el saqueo de la superclase –política y económica- no afloja; la percepción, fuera y dentro, es de una corrupción generalizada. Sin embargo, existe un pequeño matiz. Mientras en países como Ucrania el saqueo a los ciudadanos estaba extendido desde los estamentos políticos hasta el cuerpo funcionarial, aquí sigue habiendo profesionales dentro de la administración cuya labor y lealtad a nuestro país son inquebrantables.

Pero volvamos a lo que nos atañe, Rajoy y su visión de España. Nuestro presidente, muy triunfalista, sin duda guiado por unas encuestas que no le son nada halagüeñas, presentó una realidad de nuestro país totalmente adulterada. Al margen de unos datos de Contabilidad Nacional incongruentes con el resto de indicadores cíclicos, no hay nada de lo que presumir. Conviene recordar las correspondientes purgas internas en el INE y los reproches sobre la credibilidad de nuestra Contabilidad Nacional por parte de Eurostat.

Una realidad adulterada
El ínclito monclovita no se ha leído los datos relativos a los principales indicadores económicos y sociales de nuestra querida España. Desde su llegada al poder todos ellos han empeorado de manera notoria, salvo uno que él no controla, el apetito por el riesgo de los mercados financieros. El sufrimiento que está afligiendo a los españoles en términos de pobreza absoluta y relativa no tiene parangón en nuestra historia moderna.

Por el contrario, a través de la legislación, vía mayoría absoluta, el ejecutivo actual está tratando de reactivar un régimen en descomposición, donde los privilegios, los favores, y la corrupción de una élite insolvente son la moneda de intercambio diario. Las prebendas a los otrora antiguos monopolios naturales -eléctricas, petroleras, y telecomunicaciones-, y las inyecciones de dinero de los contribuyentes a los causantes de la crisis, el binomio inmobiliario-bancario insolvente, son el pan nuestro de cada día. Lo último, lo de Sacyr.

Los distintos voceros mediáticos, aquellos que deberían velar por la calidad de nuestra democracia, se callan, miran a otro lado, acuciados por sus propios problemas económicos. Son una parte del Totalitarismo Invertido en que se ha transformado nuestra querida España.

Otra visión distinta
Ya conocen nuestro diagnóstico de la situación. Nuestro país presenta una dinámica insostenible. Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder pagar. Lo que empezó siendo un problema de deuda privada ha acabado contaminando definitivamente la deuda pública. Las dinámicas de ambas están ya fuera de control. Bajo este escenario, quien financió esta deuda, el sistema bancario, es insolvente.

Pero además las entidades bancarias aún no nos han contado qué activos tienen en balance. Lo que está claro es que los activos tóxicos van más allá de los incluidos en el Sareb, se extienden a préstamos y créditos a pymes, a empresas participadas, a créditos hipotecarios sometidos a constantes refinanciaciones, y un largo etcétera. La mora bancaria se encuentra en máximos históricos, 13,6%, frente a niveles del 2% antes de la crisis. Sin embargo, la mora real supera el 23%.

Van a ser necesarias nuevas recapitalizaciones al sistema bancario, pero si el procedimiento utilizado es el mismo que hasta ahora supondrá un fuerte incremento adicional de la deuda pública. Su senda está ya fuera de control. Cuando los mercados aumenten la aversión al riesgo, nos llevarán a una quiebra soberana.

Todo en aras de la competitividad
¿Y qué me dicen del mercado laboral? Las consecuencias de la reforma laboral son calamitosas. Caída en picado del número de ocupados, descenso de la población activa como nunca en nuestra historia democrática, más precarización, y hundimiento de las rentas salariales. Trabajar hoy en España, y esto es algo inaudito, ya no es sinónimo de salir de la pobreza. Nos han engañado, y quien lo ha hecho carece de legitimidad para exigir nada a sus conciudadanos. Nos han abocado a una delación por deuda, el peor de los diagnósticos.

¿Se acuerdan ustedes de que todo esto es en aras de la competitividad? Pues bien, desde finales de 2011 los indicadores de competitividad publicados por Banco de España–con precios industriales, precios de consumo, o valores unitarios de la exportación- han empeorado. La razón real del incremento de las exportaciones es el hundimiento brutal de la demanda interna y la necesidad de nuestras empresas, haciendo de ésta virtud, de buscarse la vida allende nuestras fronteras. Pero sus ventas totales no paran de caer.

Toda esta es la realidad ocultada por Rajoy y compañía (elites bancarias incluidas) en los cajones de los distintos despachos. Sin embargo, tarde o temprano, saldrá a la luz, quizás cuando aumente la aversión al riesgo en los mercados financieros. Entonces, como siempre, será demasiado tarde.

Crónica mema de un país tan pequeñito…
José Javier Esparza www.gaceta.es  27 Febrero 2014

Vuelo de corral. Ni rastro en las palabras de unos u otros del menor sentido del Estado, del menor sentido de la Historia (es decir, del lugar de la nación en la Historia)

Consterna, más que indigna, escuchar al vicepresidente del Gobierno que hundió España –Rubalcaba- llorando porque hoy los españoles lo pasan mal.

Deprime, más que irrita, escuchar al presidente del Gobierno que iba a arreglar las cosas –Rajoy- jactándose de que todo va viento en popa cuando la calle está llena de paro y frustración.

Desconsuela, porque ya no da ni risa, escuchar lamentos de lo mal que va España a unos separatistas catalanes y vascos que llevan treinta y cinco años tratando de romper España por todos los medios –todos-.

Es la triste comedia de todos los años: debate del estado de una nación que no está. Las patricias voces del desorden establecido caldean el ambiente, estimulan al auditorio, incluso anuncian grandes confrontaciones dialécticas entre ideas “de fondo”, como hacía la víspera el presidente del Congreso con el mismo entusiasmo con que el maestro de pista anuncia la aparición de la mujer barbuda. ¿Ideas “de fondo”? Del fondo del agujero, sí.

La sociedad española –si aún hay tal- asiste a todo esto entre el hastío y la somnolencia, convenientemente macerada por una mayoría mediática que prolonga engañosamente –y a sabiendas- la ficción de una democracia secuestrada y reiteradamente violada. Secuestrada por unos partidos mayoritarios que se reparten el poder civil, por unos sindicatos que se reparten el dinero, también por unos poderes financieros, económicos y mediáticos que en su propio beneficio dan cobertura a la gran pantomima.

Vuelo bajo. Muy bajo. Vuelo de corral. Ni rastro en las palabras de unos u otros del menor sentido del Estado, del menor sentido de la Historia (es decir, del lugar de la nación en la Historia). La España que asoma en los discursos de las Cortes es una España sin futuro, sin otro horizonte que discutir sobre quién cabalga el machito del presente. Y el debate sobre el estado de la nación, sin espacio ya para la menor proyección de destino colectivo, no pasa del nivel de una asamblea de vecinos cutre y cainita.

¿Estado de la nación? Yo os lo diré: liquidación por derribo. Zapatero arruinó el país, vale. Pero Rajoy, para enjugar las deudas, ha optado por endeudarse más y prolongar los pagos hasta la generación de nuestros nietos. Sacrificar a la nación para salvar el sistema. Cualquier cosa menos rectificar la marcha hacia el abismo. Mientras tanto, los separatistas empiezan a hacer estallar las cargas que desde hace tres decenios vienen colocando en todos los niveles de la sociedad con la aquiescencia de la derecha y de la izquierda, de la corona y de la banca, de la judicatura y de la nomenklatura mediática. Esto ya no da más de sí. Estamos ante un patente fin de ciclo. Y los gestores del desastre, patéticos, siguen gesticulando en el escenario como títeres incansables.

¿Estado de la nación? Ya no hay tal nación; no, al menos, en las Cortes. Rectificar la destrucción de la democracia a manos de los partidos hegemónicos exige medidas que nadie podrá tomar sin dolor (empezando por el harakiri de los propios partidos hegemónicos). Rectificar la deriva de odio sembrada en Cataluña y el País Vasco requiere políticas agresivas y, lo que aún es más difícil, sostenerlas por un mínimo de treinta años (asumiendo de antemano que el conflicto es inevitable). Rectificar el desmantelamiento de la economía productiva, concienzudamente labrado desde los ochenta, obligaría a poner los objetivos políticos generales por delante de los intereses de los agentes económicos (esos mismos agentes que se reparten el bacalao con partidos y grandes trusts mediáticos). ¿Quién está en condiciones de hacer todas esas cosas?

No es imposible, cierto. La Historia nunca está cerrada. Pero la llave que abre esa puerta no la custodian los leones castrados de la Carrera de San Jerónimo.

Diálogo de sordos
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es  27 Febrero 2014

Es imposible que PP y PSOE arreglen sus desaguisados pretéritos porque están prisioneros de la red de intereses clientelares que han creado

El debate sobre el estado de la Nación ha puesto en evidencia la necesidad de nuevos partidos en España. El cruce de acusaciones y reproches entre los cabezas de filas de las dos principales formaciones, uno desde su posición de Presidente del Gobierno y el otro de aspirante al mismo puesto, ha proporcionado un espectáculo tan decepcionante como inútil. Rajoy continúa empeñado en mantener el sistema vigente al que intenta salvar mediante ligeros retoques mientras anuncia que vienen tiempos mejores y Rubalcaba insiste en defender políticas presupuestarias y sociales que de llevarse a cabo agravarían nuestra presente ruina. Ambos son prisioneros de su pasado, un pasado en el que al alimón han puesto las bases de la crisis múltiple y profunda que nos asfixia. Son décadas de errores, omisiones, excesos y cobardías las que nos han colocado al borde del desastre. Resulta patético ver a los dos máximos responsables de la política española enzarzarse en un forcejeo maniqueo totalmente ajenos a la realidad de los problemas que padecemos. Tan estéril es atribuir a la propia labor los efectos beneficiosos de las directrices que emanan de Bruselas y del respaldo financiero del Banco Central Europeo como seguir reclamando más gasto público cuando la deuda es ya abrumadora e hipoteca el futuro de dos generaciones. El Gobierno no está impulsando la recuperación con sus pretendidas reformas, la está frenando al negarse a reconocer que es la estructura misma del Estado y de nuestro modelo productivo la que hay que cambiar. La oposición socialista no propone caminos alternativos que mejoren la situación, sino que exige seguir regando con un dinero que no tenemos el tinglado ineficiente en el que se han convertido las múltiples Administraciones.

Es imposible que PP y PSOE arreglen sus desaguisados pretéritos porque están prisioneros de la red de intereses clientelares que han creado y que ahora les impiden hacer un diagnóstico correcto de la verdadera naturaleza de las numerosas y serias deficiencias de un régimen institucional y político y de un modelo económico que hacen aguas por todas partes. Sólo la irrupción de una clase política distinta, libre de compromisos enquistados, podrá por fin abordar la gigantesca operación de renovación y transformación que nuestro país necesita para encontrar la senda del éxito. Ojalá los ciudadanos así lo entiendan y actúen en consecuencia. Se trata de establecer una alianza entre la sociedad civil y actores políticos inéditos que surjan de su seno con el propósito de escapar del fracaso y de desembarazarse del lastre acumulado durante treinta y cinco años de sometimiento del interés nacional al interés de elites parásitas que lo han ignorado poniendo al país a su servicio. El largo y farragoso desfile de fósiles ideológicos y de burócratas sin nervio por la tribuna del Congreso para encadenar lugares comunes ha sido la muestra de una decadencia de la que los españoles hemos de salir sin demora.
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UNIVERSIDAD DE VALLADOLID
Vox y Ciudadanos, juntos contra el nacionalismo
José Carlos Rodríguez www.gaceta.es  27 Febrero 2014

La Delegación de Alumnos de la Universidad de Derecho ha organizado el Congreso Nación y nacionalismos: ¿Es más lo que nos une que lo que nos separa?, en la Universidad de Valladolid. Se trata de un ciclo de conferencias que tendrá lugar en el Paraninfo de la Universidad entre el 27 y el 28 de febrero.

El jueves 27, a las 18:30, el dramaturgo catalán Albert Boadella, fundador de Ciudadanos, ofrecerá la conferencia El sentimento de independencia en la sociedad y en la cultura popular: el idioma y la educación". Otros intervinientes del entorno de Ciudadanos serán las que protagonicen Carina Mejías, que estuvo militando en el Partido Popular, o Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona.

También intercendrán Alejo Vidal Quadras y Santiago Abascal, dos de los fundadores de Vox, el nuevo partido conservador. Alejo Vidal-Quadras ha abandonado recientemente el Partido Popular, y se postula como candidato por Vox a las elecciones europeas de mayo.

Entre los participantes en el congreso, está está Joseba Arregui. Fue un destacado militante del Partido Nacionalista Vasco, que llegó a ser consejero del gobierno regional, y parlamentario. Arregui ha seguido una línea crítica con su ex partido desde el pacto del PNC con ETA en Estella. Joan Ridao, de ERC, hablará asimismo en Valladolid.

Entre el resto de los nombres del congreso se encuentran los de Mikel Buesa, Javier Ortega o Fernando Rey.

El Estado de desgobierno de Rajoy
Juan Laborda www.vozpopuli.com  27 Febrero 2014

La intervención de Mariano Rajoy en el debate sobre el estado de la nación me generó una profunda tristeza. Si les digo la verdad, era lo esperable. La mediocridad hace tiempo que se ha instalado para quedarse en un régimen, el nuestro, que hace aguas. Las mentiras son la norma, el saqueo de la superclase –política y económica- no afloja; la percepción, fuera y dentro, es de una corrupción generalizada. Sin embargo, existe un pequeño matiz. Mientras en países como Ucrania el saqueo a los ciudadanos estaba extendido desde los estamentos políticos hasta el cuerpo funcionarial, aquí sigue habiendo profesionales dentro de la administración cuya labor y lealtad a nuestro país son inquebrantables.

Pero volvamos a lo que nos atañe, Rajoy y su visión de España. Nuestro presidente, muy triunfalista, sin duda guiado por unas encuestas que no le son nada halagüeñas, presentó una realidad de nuestro país totalmente adulterada. Al margen de unos datos de Contabilidad Nacional incongruentes con el resto de indicadores cíclicos, no hay nada de lo que presumir. Conviene recordar las correspondientes purgas internas en el INE y los reproches sobre la credibilidad de nuestra Contabilidad Nacional por parte de Eurostat.

Una realidad adulterada
El ínclito monclovita no se ha leído los datos relativos a los principales indicadores económicos y sociales de nuestra querida España. Desde su llegada al poder todos ellos han empeorado de manera notoria, salvo uno que él no controla, el apetito por el riesgo de los mercados financieros. El sufrimiento que está afligiendo a los españoles en términos de pobreza absoluta y relativa no tiene parangón en nuestra historia moderna.

Por el contrario, a través de la legislación, vía mayoría absoluta, el ejecutivo actual está tratando de reactivar un régimen en descomposición, donde los privilegios, los favores, y la corrupción de una élite insolvente son la moneda de intercambio diario. Las prebendas a los otrora antiguos monopolios naturales -eléctricas, petroleras, y telecomunicaciones-, y las inyecciones de dinero de los contribuyentes a los causantes de la crisis, el binomio inmobiliario-bancario insolvente, son el pan nuestro de cada día. Lo último, lo de Sacyr.

Los distintos voceros mediáticos, aquellos que deberían velar por la calidad de nuestra democracia, se callan, miran a otro lado, acuciados por sus propios problemas económicos. Son una parte del Totalitarismo Invertido en que se ha transformado nuestra querida España.

Otra visión distinta
Ya conocen nuestro diagnóstico de la situación. Nuestro país presenta una dinámica insostenible. Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder pagar. Lo que empezó siendo un problema de deuda privada ha acabado contaminando definitivamente la deuda pública. Las dinámicas de ambas están ya fuera de control. Bajo este escenario, quien financió esta deuda, el sistema bancario, es insolvente.

Pero además las entidades bancarias aún no nos han contado qué activos tienen en balance. Lo que está claro es que los activos tóxicos van más allá de los incluidos en el Sareb, se extienden a préstamos y créditos a pymes, a empresas participadas, a créditos hipotecarios sometidos a constantes refinanciaciones, y un largo etcétera. La mora bancaria se encuentra en máximos históricos, 13,6%, frente a niveles del 2% antes de la crisis. Sin embargo, la mora real supera el 23%.

Van a ser necesarias nuevas recapitalizaciones al sistema bancario, pero si el procedimiento utilizado es el mismo que hasta ahora supondrá un fuerte incremento adicional de la deuda pública. Su senda está ya fuera de control. Cuando los mercados aumenten la aversión al riesgo, nos llevarán a una quiebra soberana.

Todo en aras de la competitividad
¿Y qué me dicen del mercado laboral? Las consecuencias de la reforma laboral son calamitosas. Caída en picado del número de ocupados, descenso de la población activa como nunca en nuestra historia democrática, más precarización, y hundimiento de las rentas salariales. Trabajar hoy en España, y esto es algo inaudito, ya no es sinónimo de salir de la pobreza. Nos han engañado, y quien lo ha hecho carece de legitimidad para exigir nada a sus conciudadanos. Nos han abocado a una delación por deuda, el peor de los diagnósticos.

¿Se acuerdan ustedes de que todo esto es en aras de la competitividad? Pues bien, desde finales de 2011 los indicadores de competitividad publicados por Banco de España–con precios industriales, precios de consumo, o valores unitarios de la exportación- han empeorado. La razón real del incremento de las exportaciones es el hundimiento brutal de la demanda interna y la necesidad de nuestras empresas, haciendo de ésta virtud, de buscarse la vida allende nuestras fronteras. Pero sus ventas totales no paran de caer.

Toda esta es la realidad ocultada por Rajoy y compañía (elites bancarias incluidas) en los cajones de los distintos despachos. Sin embargo, tarde o temprano, saldrá a la luz, quizás cuando aumente la aversión al riesgo en los mercados financieros. Entonces, como siempre, será demasiado tarde.

El estado del Estado
José María Espejo-Saavedra www.lavozlibre.com  27 Febrero 2014

Abogado y diputado de Ciudadanos
Titulo así mi artículo porque si titulase 'El estado de la Nación', los nacionalistas no sabrían -más bien no querrían saber- de lo que estoy hablando, ya que para ellos España es, simplemente, "el Estado".

Una fría entidad administrativa, un conjunto de organismos y centros de decisión, multitud de cuerpos de malvados funcionarios y muchas páginas del BOE. Para los nacionalistas, eso es España. Y lo cierto es que para difundir esa imagen les va muy bien la gestión que está haciendo el gobierno de Rajoy, porque esa es precisamente la imagen que proyecta.

Para los nacionalistas, la nación es únicamente Cataluña. Es una opinión legítima. Lo que preocupa, o al menos a mí, es el argumento a mi juicio totalitario y excluyente que guía su concepción de nación: “un solo pueblo” y que consecuentemente produce lemas tan absurdos e incongruentes como “por un país de todos la escuela solo en catalán”, que es lo mismo que decir “por un país de todos, la escuela sólo en la lengua de la mitad”. En fin…

Pero la Nación española, la constitucional, la de ciudadanos libres e iguales, la de catalanes, andaluces, gallegos, madrileños, murcianos y demás, ¿cómo está?

Según Rajoy, muy bien. Según Rubalcaba, fatal.
Uno y otro solo hablan desde la perspectiva económica, y posiblemente, en ese plano, las cosas no van ni mucho menos tan bien como Rajoy pretende (que se lo digan a la gente), ni tampoco los españoles se creen el mensaje apocalíptico de Rubalcaba, motivado más por su delicada situación interna dentro del PSOE y la presión electoral de la izquierda más radical.

Es cierto que las cosas van mal y que hay mucho por hacer, pero no solo en el plano económico, sino también en el institucional, en el ético, en el territorial y, sobre todo, en el educativo. Y todos estos ámbitos son igual de importantes que el económico. Mientras eso no esté claro, el estado de la Nación no será el que permita salir de la situación actual que perciben todos los ciudadanos.

La puesta en marcha de reformas y medidas ambiciosas, contundentes y arriesgadas en todos esos ámbitos, y no solo en el económico, devolverán a los ciudadanos de la Nación española la ilusión de formar parte de un proyecto común con futuro y esperanza, y no de un conjunto de órganos políticos y administrativos, de gestión, sin alma, que los nacionalistas denominan "estado español", y que nosotros, desde Ciudadanos, queremos llamar, con ilusión, España.

El independentismo catalán: populismo
Juan F. Arza Mondelo cronicaglobal.com  27 Febrero 2014

La mayoría de los análisis que se vienen realizando sobre el fenómeno independentista se limita a una perspectiva local. Dedicamos horas a discutir sobre los supuestos agravios que han sufrido los catalanes, sobre los mecanismos de la propaganda nacionalista, sobre las últimas piruetas de la izquierda catalana… Sin embargo, para entender lo que ocurre en Cataluña conviene ganar una cierta distancia y dirigir la mirada a nuestro alrededor. ¿Estamos ante un fenómeno “único”, diferente de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno?

El independentismo catalán no es un fenómeno nuevo. Durante años ha actuado con inteligencia y constancia para ganar poder e influencia en la sociedad. Pero ha tenido que esperar a las circunstancias actuales para auparse al poder, con la inestimable colaboración de una irresponsable élite política y económica que creyó que podía "cabalgar el tigre"

Europa se enfrenta a importantes retos de futuro. La competitividad de su economía está amenazada, así como la sostenibilidad de su modelo social. Los Estados ya no son suficientemente fuertes para hacer frente por si solos a los retos de la globalización, pero las instituciones comunes todavía son débiles. Nuestras democracias y los partidos que las sustentan se muestran impotentes ante las enormes fuerzas económicas que gobiernan el mundo. La clase media se debilita y su futuro se ensombrece.

En este contexto, proliferan los movimientos políticos que ofrecen soluciones drásticas, respuestas contundentes, salidas fáciles del marasmo en el que nos hallamos. En nuestro vecino Portugal, un anacrónico partido comunista revive de sus cenizas y vuelve a gobernar alguna de las ciudades más importantes del país. En Francia, el ultraderechista Frente Nacional lidera las encuestas y consolida su papel clave en la política francesa. En Italia, un partido antisistema liderado por un payaso (literalmente) consigue más de ocho millones de votos en las elecciones generales. En el Reino Unido, en el centro y en el norte de Europa, e incluso en los países nórdicos los movimientos partidarios de limitar la solidaridad, controlar la inmigración y recuperar las políticas proteccionistas ganan fuerza y condicionan la política de sus gobiernos.

Todos esos movimientos políticos se alimentan del desencanto, de la desesperanza y de los temores de las clases medias y populares. Frente a un mundo cada vez más complejo, ofrecen una interpretación simple. Claman contra los culpables de nuestros problemas: los mercados, la partitocracia, Merkel, los inmigrantes, los fabricantes chinos, etc. Nos ofrecen salidas aparentemente eficaces: la nacionalización, el proteccionismo, la democracia directa, limitar la solidaridad, salir del euro… Evitan las verdades incómodas que nadie quiere oír, y nos ofrecen mentiras tranquilizadoras.

Me temo que España no es ajena a lo que ocurre en Europa. También aquí nuestra sociedad se halla empobrecida y desorientada. También aquí los partidos e instituciones políticas tradicionales atraviesan una grave crisis ideológica y moral. También aquí proliferan los partidos nuevos con programas ideológicos difusos y repletos de mensajes populistas. También aquí muchas personas de buenas intenciones y cargadas de ilusión se unen a esos movimientos creyendo que contribuyen a regenerar la política y a construir “un nuevo país”.

El independentismo catalán no es un fenómeno nuevo, es cierto. Hunde sus raíces en la Historia de Cataluña y se alimenta de una larga tradición. Durante años ha actuado con inteligencia y constancia para ganar poder e influencia en la sociedad. Su crecimiento tiene causas propias, específicas del caso catalán. Pero durante toda nuestra historia democrática fue un movimiento minoritario, y ha tenido que esperar a las circunstancias actuales para auparse al poder, con la inestimable colaboración de una irresponsable élite política y económica que creyó que podía "cabalgar el tigre".

El rasgo más peligroso del independentismo catalán, como el de muchos otros populismos europeos, es la verosimilitud de su discurso. Porque está compuesto básicamente de medias verdades

El independentismo catalán comparte con otros populismos europeos un gran número de características, que intentaré resumir en los siguientes puntos:

1. Exculpa a los ciudadanos de cualquier responsabilidad y señala un culpable externo para todos los males: España o “el Estado español”.
2. Ofrece salidas y soluciones aparentemente sencillas y accesibles que en realidad son imposibles o encierran graves peligros: la independencia.

3. Utiliza su capacidad de movilización como fuente de legitimación: “tantas personas no podemos estar equivocadas”.
4. Desprecia los mecanismos de la democracia representativa y defiende una democracia más directa, sin formalismos ni limitaciones al “poder popular”.

5. Elude las discusiones o posicionamientos ideológicos claros en el eje izquierda-derecha, manteniendo un difícil equilibrio interno entre personas de ideas antagónicas.
6. Ejerce sobre otras fuerzas políticas y sobre algunos intelectuales una influencia hipnótica: se sienten intimidados por su capacidad de movilización, y fascinados por su carácter popular, desacomplejado y “espontáneo”.

Con todo, el rasgo más peligroso del independentismo catalán, como el de muchos otros populismos europeos, es la verosimilitud de su discurso. Porque está compuesto básicamente de medias verdades. Y es sabido que una de las formas de la mentira más peligrosas y más difíciles de combatir es la media verdad.

Cataluña ante el desafío secesionista
Nueve diputados del PP votan a favor de la consulta en el Parlamento de Cataluña
Medio bloque 'popular' se une a los secesionistas para dar luz verde al texto, asegurando que ha sido un error
Redacción www.lavozlibre.com  27 Febrero 2014

Madrid.- Hasta nueve diputados del PP han votado este jueves a davor de la consulta en el Parlamento de Cataluña, constatando "la necesidad de que el pueblo de Cataluña pueda determinar libre y democráticamente su futuro colectivo por medio de una consulta". Un texto aprobado hace unos días con los votos de los partidos separatistas y que en la votación de hoy lograba salir adelante llegando a los dos tercios de la Cámara catalana.

Los nueve diputados que han votado a favor aseguran que se ha tratado de un error de Enric Millo, portavoz de los 'populares' catalanes en el Parlament. Así, han eludido su propia responsabilidad al afirmar que Millo había hecho una seña incorrecta, lo que les ha llevado a presionar el 'sí' en lugar del 'no'. Aunque el portavoz rectificaba casi inmediatamente, algunos diputados, que no prestaban atención a la votación, no han podido cambiar el signo de su voto.

Sí lo ha podido hacer a tiempo Alicia Sánchez Camacho que, llevada también por la seña de Enric Millo, había presionado al principio el 'sí'. Un error que deja patente la atención, -poca-, que prestaban en tan importante votación los diputados.

El flagrante error de los nueve diputados del PP ha hecho que la propuesta a favor de la consulta haya sido aprobada por un total de 91 votos a favor, 17 en contra (los de los otros ocho parlamentarios del PP y los de Ciudadanos), y 18 abstenciones (del PSC).

La propuesta estaba incluida en un dictamen sobre las cuentas generales de la Generalitat de 2011. El texto defiende "la necesidad de que el pueblo de Cataluña determine libre y democráticamente su futuro colectivo por medio de una consulta para definir un nuevo marco político que pueda poner fin al déficit fiscal crónico".

separatismo
El separatismo contra Loquillo por promocionar un vino de Ribera
Andreu Oms Minuto Digital  27 Febrero 2014

Loquillo, verdadero icono del rock & roll nacional, ha sacado al mercado su primera añada de vinos. ‘Neo, un vino soñado y cantado por Loquillo’ es lo que reza la etiqueta de esta partida de 3.000 botellas de un vino Ribera del Duero elaborado en Bodegas Neo, única que cuenta con un estudio de grabación en sus instalaciones y que ha demostrado sobradamente su apetencia por el mundo musical.

De la mano de Javier Ajenjo, uno de los socios de la bodega, del enólogo Isaac Fernández y del resto del equipo que conforma esta empresa, Loquillo terminó por elegir para poner su imagen a un caldo de la cosecha de 2012, obtenido de viñedos de más de sesenta años vendimiados a mano. El envejecimiento del vino se llevó a cabo durante seis meses en barricas de roble americano al 30% y francés al 70%, que pasó por un leve proceso de clarificado y filtrado. «El tenía muchas ganas de sacar su propio vino, nosotros consideramos que es un verdadero icono de la música y queríamos reivindicar nuestra relación, la de nuestros vinos, con la música, que está más que demostrada», comentaba Javier Ajenjo.

La elección de un ribera no ha sentado muy bien en sectores separatistas catalanes que, como el online Vadevi, le reprocha con acritud su elección: “Si Loquillo aplica a los vinos el mismo criterio que a la música (‘la lengua no tiene nada que ver, o hay calidad o no la hay’), debe de ser que no ha encontrado ninguna bodega capaz de elaborar vino con suficiente calidad en ninguna de las doce denominaciones de origen catalanas”.

El cantante barcelonés Loquillo, uno de los revolucionarios del rock español de los últimos años, es tan heterodoxo en la música como en otras facetas públicas, lo que le ha granjeado la animadversión de una parte de la casta política de Cataluña por su rechazo del plan secesionista del presidente de la Generalidad, Artur Mas.

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Borrar (o perseguir) todo lo español de Cataluña

José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital  27 Febrero 2014

La historia está plagada de episodios en los que un cambio político deriva en una obsesión por eliminar cualquier huella del régimen anterior, encontramos ejemplos como el final del periodo amarniense del Antiguo Egipto hasta totalitarismos contemporáneos como el soviético, cuyos dirigentes estaban siempre dispuestos a borrar las huellas (públicas) del pasado y eliminar físicamente al adversario.

Aquí en Cataluña, quizás por algún tipo de empacho determinista, los que se consideran la vanguardia de la Nación y únicos representantes del “pueblo catalán”, no esperan que ese destino que creen predestinado les alcance y ya han empezado la labor de suprimir todo lo que suene a español en el Principado, bien es cierto que la “construcción nacional” está basada en una planificada deconstrucción cultural, lingüística e identitaria.

Pero ahora, cuando los independentistas atisban en el horizonte cercano el Gran Advenimiento, se han lanzado a por todos los símbolos de españolidad, incluyendo –cosa que a nadie debería sorprender- a por todo aquél grupo o individuo que se anteponga en el camino de la redención nacional, digo todo esto porque la actualidad está salpicada de sucesos que unidos ejemplifican lo expresado hasta aquí.

Empezaremos con la moción que El grupo municipal de Convergència i Unió del ayuntamiento de Badalona ha presentado para que el consistorio declare a Convivencia Cívica Catalana como organización non grata en dicha ciudad, recordar que esta organización lucha –entre otras cosas- por la igualdad de trato en las escuelas catalanas, defiende el derecho de los catalanes para que puedan educar a sus hijos en su lengua materna y que el español deje de ser tratada como una lengua extranjera que hay que arrinconar.

El “atrevimiento” de Convivencia de hacer una campaña en las escuelas badalonesas (ya saben, los colegios catalanes son y deben ser feudo exclusivo del mantra nacionalista) es lo que ha provocado la airada reacción de los convergentes, de hecho la razón que ha aducido el presidente del grupo municipal de CiU para esta propuesta ha sido “la campaña anunciada por la organización Convivencia Cívica Catalana pretende amenazar la convivencia lingüística en las aulas de las escuelas de la ciudad y crear un conflicto lingüístico donde no existe“.

Evidentemente, para el nacionalismo, la “convivencia” pasa por la asimilación y la asunción como “normal” una situación de discriminación basada en la lengua, y el “conflicto inexistente” se fundamenta en el silencio de los discriminados.

Resulta sorprendente –y cínico- otras de los motivos expresados por CiU para justificar la moción: “precisamente por la pluralidad social de Badalona es clave que el modelo de inmersión lingüística se mantenga como mecanismo pedagógico a las escuelas de la ciudad con objeto de garantizar la cohesión social y la igualdad de oportunidades entre los alumnos”.

Es decir como Badalona es culturalmente plural, es necesario obligar a estudiar a los alumnos solo en catalán, y en zonas sin “pluralidad” lingüística (como Seva, según nos recordaba recientemente La Vanguardia) también es necesario hacerlo…y por cohesión social quizás entienden uniformización forzosa e igualdad de oportunidades se referirán a tener el plácet para medrar en el econosistema creado por el nacionalismo gracias al erario público.

Pero más que sorprendente, resulta democráticamente alarmante que una institución pública sea utilizada para cercenar la libertad de expresión vehiculada a través de una de las pocas organizaciones civiles no controladas por la Generalitat, para coartar la libre actuación política y ciudadana, parece que la intolerancia hacia lo no políticamente correcto, hacia la disidencia, está tomando tintes cada vez más totalitarios.

De igual forma, hemos visto cómo otros ayuntamientos como el de Sitges y el de Llardecans han cambiado la denominación de plazas y calles por tener nombres tan “aberrantes” como España o Constitución, ¿considerarán que el nombre hace la cosa?, ¿pretenden silenciar no solo al ciudadano sino también a la ciudad?

Aunque detrás de esta obcecación por eliminar de nuestras calles toda referencia a España podemos vislumbrar el método que pretende imponer el nacionalismo en nuestra arena sociopolítica, básicamente un gobierno de la minoría que impone sus ideas a una mayoría en la creencia de una superioridad no solo política sino también moral.

Veamos el caso de Sitges (esquema que se repite en el de Llardecans), una organización “civil” como la ANC (Asamblea Nacional Catalana) convertida en aparato de movilización social en la órbita de ERC, hace una acción en la Plaza de España del municipio, uno de los partidos políticos en el ayuntamiento presenta una moción (las CUP en este caso) para cambiar el nombre de la plaza y de la calle de España, CiU y la CUP votan a favor, el PSC se abstiene (no vaya a ser que hagan algo de política) y el PP vota en contra.

Seguidamente montan una “consulta” para que el “pueblo” se pronuncie para que las calles retomen su nombre original (o histórico, ¿histórico hasta dónde llega la memoria o hasta dónde interesa al político?), dicha consulta consigue el récord de participación ciudadana del 3,44% del censo electoral (624 personas), el 59,3% (370 ciudadanos) vota a favor del cambio, y, por tanto, queda aprobado.

Este es el mismo esquema que encontramos en el Proceso, en el “derecho a decidir”:

El poder nacionalista crea, fomenta y subvenciona una serie de organizaciones civiles con las que movilizar a la sociedad civil en pos de la “construcción nacional”.
Éstas promueven y magnifican mediáticamente una serie de movilizaciones con reclamaciones/motivaciones más o menos claras o explícitas.
Los partidos políticos nacionalistas “escuchan” a la sociedad civil teledirigida, se inventan un mandato imperativo mediático, y maniobran políticamente para impulsar el Proceso independentista.
Presentan un ilegal referéndum de autodeterminación disfrazado de “consulta” para dar la voz a ese pueblo que se ha manifestado (movilizado y encuadrado tras las filas del Movimiento).
Se diseña un tipo de consulta y pregunta en la que voten pocos, que sean los suyos, que parezcan porcentualmente muchos y así se legitime un golpe de Estado implícito y diferido.

Pero ¿qué está haciendo el Gobierno y el Estado ante esta situación de manipulación política y acoso a la libertad?, ¿qué están haciendo los grandes partidos nacionales al respecto (más allá de pelearse política y electoralmente repitiendo el dañino cortoplacismo que ha padecido la política nacional desde la recuperación de la democracia)?, ¿por qué han tenido que esperar a UPD para afrontar el desafío del nacionalismo catalán?, ¿será qué temen perder votos del caladero catalán?.

España / debate sobre el estado de la nación
El PSOE no votará blindar la unidad de España para no chocar con el PSC
ABC   27 Febrero 2014

Una resolución del PP sobre Cataluña vuelve a comprometer la posición socialista

El Congreso aprobará hoy jueves una resolución del PP que plantea tomar «cuantas medidas permita el ordenamiento jurídico para preservar la unidad de España» y frenar los planes independentistas en Cataluña, y lo hará, previsiblemente, con la abstención del PSOE, que ayer zanjó que no entrarán en «juegos» de otros «cuyo objeto sea dar vivas a la Constitución», pero que «no aportan» al debate real.

La Cámara Baja vota hoy más de un centenar de propuestas sobre impuestos, corrupción, empleo o derechos en las que los diferentes grupos han traducido sus intervenciones en el debate del estado de la Nación concluido el miércoles. Será en ese marco en el que —como ya avanzó Alfredo Pérez Rubalcaba y reiteró ayer por su portavoz Soraya Rodríguez— se producirá esa abstención ante iniciativas ajenas sobre Cataluña, lo que por otro lado constituye la única posición capaz de evitar en las filas socialistas una fractura con el PSC como la que ya se registró en 2013 en esta misma cita, y que hoy resultaría muy lesiva en las vísperas de unas elecciones europeas.

Entonces, el PSC se desmarcó del PSOE para apoyar una resolución de CiU a favor del diálogo con la Generalitat. CiU llevará hoy ese mismo texto al Congreso y, ante el cambio de parecer de los socialistas catalanes, su portavoz adjunto Pere Macías, se limitó a ironizar ayer con que los parlamentarios del PSC están esta vez «más modositos».
Reprobación y derogaciones

La batería de iniciativas sobre Cataluña se completa con las registradas por ERC e ICV, que junto a la de CiU instan al Gobierno a negociar la celebración de la consulta, incluido el traspaso de competencias a la Generalitat para hacerlo. No tendrán respaldo del PP.

Tampoco lo tendrá la del PSOE que defiende la creación en el Congreso de un órgano para revisar el Título octavo de la Constitución –modelo territorial y estado autonómico–, algo que descartó Rajoy en su intervención. En todo caso, los populares intentaron ayer atraerse el respaldo del PSOE en relación a Cataluña por la vía de la enmienda, aunque al cierre de esta edición no se había alcanzado un acuerdo. El plazo termina a las diez de esta mañana.

Del conjunto de propuestas de resolución a considerar hoy destaca una de IU que forzará a votar la reprobación del Gobierno y de su presidente, Mariano Rajoy; o las reiteradas peticiones del PSOE para que derogue media docena de leyes vigentes, como la reforma laboral, o se retiren otras en proyecto como la del aborto, iniciativa esta última planteada también por la Izquierda Plural, BNG y Amair.

A ETA, la gran ausente de este debate, el PNV le pide en una propuesta su «disolución total» y al Gobierno, «medios» para hacerlo posible.


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