AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 5 Marzo  2014

Los imbéciles también opinan sobre Crimea
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital 5 Marzo 2014

En Masby lo tenemos claro: España y el español. ¡¡Participa y divulga!!

Resulta chocante comprobar cómo se revoluciona el gallinero por un pedazo de tierra que ni es y ni se habla español, y además nos pilla demasiado lejos de nuestra zona de influencia.

Para ser sinceros no sé porque menciono la palabra “área de influencia” porque de eso ya no tenemos en España. Véase qué peso tenemos los españoles en la región de Vascongadas, la región catalana o cualquier otro feudo medieval de los que mantenemos. Pero no importa, cómo aquí ya no tenemos influencia ni podemos opinar para no tocar las pelotas a las reinonas feudales, opinamos sobre Crimea que es gratis y no cabrea a nadie.

Como prueba de lo que digo te dejo este pequeño apunte. Hemos visto estos días a Margallo declarando con firmeza y rotundidad que Crimea no se puede independizar, y ni siquiera con un referéndum. Lo mismo ha manifestado Gaspar Llamazares y muchos más elementos de la fauna política española. Es curioso la claridad institucional y el respeto a la legitimidad política que tienen de un país tan lejano y en cambio sorprende el concepto tan turbio y malvado que tienen de su propia España con sus tolerancias “buenismas” a los bandarras nacionalistas.
Ucrania independencia Crimea

Obsérvese en rojo la península de Crimea, es una cagadita de mosca en Europa sin ninguna influencia. Por cierto es del tamaño de la región catalana de España

De todas formas a mí me importan tres bledos lo que pase en Crimea, pero si tienes curiosidad te diré que Crimea se independizará “de hecho” de Ucrania porque el campo está abonado: se ha ido introduciendo la lengua rusa, la educación en los colegios es prosoviética y por tanto las nuevas generaciones son y serán prosoviéticos. Sólo los imbéciles no se dan cuenta que es el modus operandi de la región catalana, vascongadas, Galicia, Baleares y Valencia.

Viendo a tanto payaso español opinando sobre Crimea, llego a la conclusión que la distancia es clave para poder analizar correctamente un problema secesionista, ya que parece que a distancias cortas la imbecilidad bloquea la racionalidad.

Por cierto, yo no opino sobre Crimea, por mí como si se la machacan, a mi preocupa mi nación o lo que va a quedar de ella.

Así lo pienso y así lo digo.

Los tres toques de Bruselas
Primo González www.republica.com 5 Marzo 2014

Hemos cedido el testigo de enfermo oficial de Europa a Italia y en alguna medida a Francia. El Gobierno de Mariano Rajoy puede darse por satisfecho tras dar una lectura rápida al diagnóstico de la Comisión Europea, aunque un buceo algo más detallado de las sugerencias que nos mandan desde Bruselas sería bastante menos complaciente. Hay al menos tres puntos negros: el insoportable nivel de desempleo, la altísima deuda, tanto pública como privada (en especial frente al exterior) y el balance fiscal del año 2013, que “quizás” no haya cumplido los objetivos programados para la contención del déficit público en el 6,5% del PIB.

Estos tres estigmas dejan a la economía española ante nuevas exigencias de cara al futuro inmediato. La elevadísima tasa de paro, el 26% de la población activa, arroja sombras sobre el futuro del sector financiero, ya que la baja renta disponible de las familias impedirá un cumplimiento aceptable de los compromisos financieros de los hogares, altamente endeudados. Este hecho provoca inevitablemente riesgos para el sector financiero, cuya tasa de morosidad puede seguir en aumento. Es un peligro del que ya han alertado algunas agencias internacionales y algunos bancos de inversión, bastante críticos con el ambiente triunfalista que se respira en medios oficiales en relación con el estado del sector financiero español. Muchas familias españolas están pagando hoy en día hipotecas superiores al precio de tasación actualizado del inmueble que habitan y que adquirieron mediante una hipoteca, cuando su valor era un 30% superior al actual. Si el empleo no reacciona pronto al alza, este problema puede ser realmente explosivo. Una recuperación lenta del empleo no serviría para arreglar los problemas de deuda de las familias españolas más endeudadas.

La cuestión de la deuda, en especial de la deuda pública, es posiblemente el punto más negro de los análisis críticos que se vienen realizando en los últimos meses sobre el estado de la economía española. La deuda total del sector público, que en Italia alcanza el 125% del PIB, es en el caso español del orden del 95% del PIB. Este año posiblemente supere el 100%, según estimaciones que se manejan en medios financieros. Sobre la deuda se ha logrado un importante alivio en estos últimos meses debido a la bajada de los tipos de interés, es decir, a la caída del coste de financiación. Pero el provecho que le puede sacar la economía española a la bajada de los tipos de interés (que este miércoles se movían en niveles del 3,35%, el más bajo desde antes de la crisis, en el plazo a 10 años) está condicionado por el aumento del volumen a financiar, de modo que la caída del coste medio de la deuda apenas permite rebajar el coste total de la financiación, al afectar este a un volumen de deuda emitida que duplica con creces el existente antes del inicio de la crisis.

La forma en la que España puede afrontar la devolución de esta ingente masa de deuda pública es uno de los puntos más críticos de nuestro futuro económico. A la deuda pública se une el alto endeudamiento de las empresas españolas frente al exterior (aunque, a diferencia de la deuda pública, el año pasado experimentó un descenso significativo) y el elevado volumen de deuda que tienen las familias debido a los elevados desembolsos realizados para la compra de vivienda en propiedad. También la deuda de las familias está en fase de retroceso.

El tercer toque de atención de Bruselas es el relativo al probable incumplimiento del déficit público pactado. Este va a ser un tema posiblemente recurrente en las próximas semanas, ya que de momento el Ministerio de Hacienda no ha hecho públicas las cifras oficiales.

¿Proyecto anticorrupción?
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 5 Marzo 2014

El reciente lanzamiento de dos proyectos para "impulsar la regeneración democrática en partidos e instituciones" atrajo muy poca atención en los medios. Y generó todavía menos entusiasmo entre los ciudadanos aun anunciando un control más estricto sobre los partidos y la regulación del ejercicio de altos cargos. Será que existe un justificado hastío ante esos anuncios infundados, esas piezas a medio camino entre la legislación y la propaganda, que se apilan en montañas de apolillados legajos y se amortizan antes de entrar en vigor. Ni el más ingenuo toma ya en serio estas propuestas, tan repetitivas como inútiles, aparentemente dirigidas a atajar la corrupción.

Estas medidas puntuales podrían funcionar en países como Suecia o Finlandia, donde la corrupción es excepcional, una conducta que se desvía de la norma. Allí donde el corrupto es un verso suelto que aprovecha su cargo, las lagunas en la supervisión y su falta de escrúpulos para enriquecerse. Pero siempre afrontando el riesgo de ser descubierto por unos organismos que actúan de forma objetiva, universalista e impersonal, atendiendo a la legalidad y al juego limpio.

Las propuestas anticorrupción convencionales provienen de un enfoque teórico donde el fenómeno corrupto aparece por las imperfecciones de la supervisión que ejerce un gobernante recto sobre un gestor público con intereses propios. Y las medidas consisten en estrechar la vigilancia o endurecer los castigos. Pero el esquema se derrumba cuando los gobernantes no son enemigos de la corrupción sino parte integrante de ella.

Partidos que pretenden controlarse a sí mismos
Cuando las organizaciones internacionales trataron de implantar las medidas en otras latitudes, los resultados fueron decepcionantes. Ni los controles funcionaban, ni los incentivos surtían efecto, ni los organismos especialmente trasplantados para detectar la corrupción cumplían su misión. Al contrario, la enorme presión acababa incorporando las nuevas estructuras burocráticas a la corriente corrupta. La estrategia difícilmente surtía efecto allí donde la corruptela no era esporádica sino generalizada y estaba muy bien organizada.

En países como el nuestro, la corrupción tiene una naturaleza muy distinta a la descrita por la teoría tradicional. No es un fallo puntual sino un elemento esencial del sistema. No es una desviación de la actividad pública sino el producto inevitable de la política, un fenómeno tan arraigado que sólo puede eliminarse a través de profundos cambios institucionales. Lejos de ser una transgresión, la corrupción forma parte de la norma, de la lógica de un régimen de acceso restringido. Es un caso particular del generalizado intercambio de favores.

La estrategia convencional es ineficaz cuando los partidos han capturado y puesto a su servicio las instituciones del Estado. Falla cuando la corrupción está organizada por unos políticos que convierten el Estado en instrumento de expolio, con grave menoscabo de la legitimidad y el imperio de la ley. En esos casos, los remedios tradicionales carecen del pivote fundamental: no existe organismo independiente capaz de ejercer el imprescindible control objetivo. De nada sirve aumentar las penas pues ningún corrupto las cumplirá. Ni imponer requisitos formales de supervisión pues, en la práctica, nadie vigila al vigilante. Con el largo brazo de los partidos alcanzando todos los rincones del Estado, cualquier órgano de supuesta fiscalización se compondrá invariablemente de sujetos nombrados a cuotas por los divinos jefes. El ejercicio de supervisión se convierte en una pantomima, una farsa donde los partidos ejercen a la vez de controladores y controlados.

Un perverso equilibrio
Así, la corrupción desemboca en un círculo vicioso que se realimenta sin cesar, un equilibrio perverso basado en lo que cada participante espera que hagan los demás. Lo correcto para una empresa sería no pagar comisiones pero la estrategia de supervivencia podría ser la contraria en un entorno donde las demás lo hacen. Y la experiencia repetida asienta la convicción de que se trata de la única vía posible. El intento de romper el círculo llevó en algunos países a curiosas iniciativas, con campañas publicitarias dirigidas a transformar las expectativas, a difundir un cambio de actitudes que conduciría a un futuro distinto (ver fotos).

Singular advertencia en Quito, Ecuador.
Cartel publicitario de la Anti-Corruption Commission cerca de Livingstone, Zambia.

En los regímenes basados en el intercambio de favores, los gobernantes muestran poco interés en frenar unas actividades corruptas que reportan cuantiosos beneficios. De ahí que los remedios convencionales sean casi siempre inoperantes, inocuos para las peligrosas termitas que corroen las vigas del edificio. Nadie sacará gran información de las cuentas oficiales de los partidos, que siempre se presentan "cuadradas y en regla", como Luis Bárcenas se encargó de demostrar. El énfasis debe ponerse en la transparencia de la Administración pues Internet y las nuevas tecnologías son una vía perfecta para la intervención de un nuevo agente capaz de ejercer una supervisión más eficaz, de dar la alarma al detectar algún caso sospechoso: los ciudadanos.

La mejor Ley de Transparencia es aquella que no existe. Basta con una disposición que obligue a los organismos públicos a aportar toda su documentación, salvo casos excepcionales debidamente justificados, y ponerla a disposición de los verdaderos propietarios, esos que pagan las facturas: los contribuyentes. Escamotear dinero público resultaría mucho más difícil con millones de ojos observando y escudriñando hasta el último euro a través de Internet. Eso sí, la posibilidad de que se aplique esta medida es muy, muy remota.

Empantanados en la corrupción
Fernando Glez. Urbaneja www.republica.com 5 Marzo 2014

Los políticos de estos tiempos andan pegados a las encuestas, como las moscas al calor del verano. A falta de ideas propias o de visión y proyecto, sirve con atender a los que dicen los sondeos. Cada jefe de partido viaja con su asesor demoscópico a cuestas, eso que en el PP llaman “arriolismo”, que es más que una tendencia en el partido, fue grupo dominante con Aznar, lo es ahora con Rajoy y preparan la continuidad con quien venga a suceder al señor de Pontevedra. La presencia de algunos ministros y ministras en el gabinete con el prestigio por los suelos y la incompetencia reiteradamente acreditada se mantienen porque forman parte del “arriolismo”. Y no porque las encuestas les favorezcan, todo lo contrario, pero sostienen el tinglado.

Si estos políticos fueran coherentes con esa dependencia de sondeos y encuestas se pondrían a la tarea de taponar y combatir la corrupción que ya ha escalado la segunda preocupación vital de los españoles, a distancia de todas las demás y solo superada por el paro. ¿Por qué no ponen al frente la limpieza con mucho desinfectante? Pues sencillamente porque forman parte del problema.

El Partido Popular (léase Génova) decidió que su contabilidad era ortodoxa, sin cuentas B, sin dinero negro, sin gratificaciones opacas, y las pruebas evidentes de que no era así no les han hecho cambiar de opinión. Negar siempre, incluso lo evidente. Los abogados confían en que algo haga descarrilar la instrucción, que las pruebas evidentes no sirvan, que no haya cargos para iniciar los juicios orales y que, finalmente, sean Bárcenas y algún otro, los que van a salir abrasados, procesados y condenados de las investigaciones en curso. Llegarán otros tiempos para compensar los sacrificios.

Si las encuestas acreditan que los ciudadanos condenan la corrupción y esperan medidas para sancionar primero y evitarla después, y los políticos con poder (incluido el partido socialista y otros que han sido partidos con poder) miran a otro lado la conclusión es obvia, no hacen lo que no pueden. No pueden reaccionar contra la corrupción porque forman parte del problema, porque están manchados por irregularidades.

Conviene que ellos sepan que no cuela, que ya está bien de hacer ostentación de aquello de lo que carecen. El PSOE sufrió electoralmente (sigue sufriendo) por la financiación irregular descubierta con Filesa y el Partido Popular va a pasar por el mismo trance con los casos Bárcenas-Gürtel que están conectados. Aunque no lleguen sentencias los ciudadanos saben lo suficiente para no olvidar y pasar factura.

En los partidos los del aparato lo saben, los dirigentes no son tontos a la hora de protegerse, y escuchan el clamor de fuera, por eso las guerras internas ganan en intensidad y dureza. Las sucesiones de Rubalcaba y Rajoy están abiertas y los juegos de alianzas, las puñaladas, las zancadillas se van adueñando del paisaje y contaminan a las instituciones. Es la agonía de un período, de una etapa que dio bastante de sí, pero que camina hacia la liquidación por desistimiento, por ausencia de moral y decencia. Mienten de forma natural, por necesidad, y se resisten a la una retirada ganada a pulso.

¿Federalismo?: Carta abierta a Rubalcaba
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital 5 Marzo 2014

Estimado Alfredo, espero que alguien con espíritu de servicio público como tú no le importará que un ciudadano de a pie como yo le tutee, verás, te escribo esta carta para darte mi visión de lo que sucede (políticamente) en Cataluña, sé que no es lo que se acostumbra a decir, sé que quizás no encajará en ninguno de los discursos políticos habituales, pero te puedo garantizar que es un relato con el que miles de catalanes estarían de acuerdo.

Este relato –este sentir–no transciende a la opinión publicada, es opaco a la red de intereses político-mediático gestada en Cataluña (a mí me gusta denominar el Sistema), pero si se presta atención se puede escuchar entre bambalinas, muchas veces entre susurros -¡mejor no exponerse demasiado en público!– en las tertulias de café entre compañeros de trabajo o conocidos.

Esta carta está motivada por la extraña paradoja de ver cómo el PSOE coquetea con hacer suyos los argumentos de un PSC atrapado en la red del Sistema, sistema cuyo único objetivo es la uniformización política de la arena sociopolítica catalana y, parece que de mano del PSOE, condicionar la agenda y el relato político de España en su conjunto.

Si me permites, empezaré por el final, esto es, haciendo un pequeño análisis de los rendimientos políticos que Pere Navarro está logrando con su proyecto “estrella” federalista, imagino que cualquiera que no viva en Cataluña no sabrá cómo se las gasta el nacionalismo frente a cualquier discurso que pueda distorsionar –aunque sea mínimamente– la hoja de ruta a la independencia.

Pues bien, ¿qué está trascendiendo mediáticamente de dicha propuesta socialista?, o mejor aún, ¿cuál es la idea, el poso –la meme– que los medios de comunicación públicos y subvencionados quieren que quede entre la mayor parte de la población catalana?, pues básicamente que la actual dirección socialista aun no está iniciada en los misterios del nacionalismo, que están divididos y atrapados por una jefatura mentalmente atrapada entre “España” y unas corrientes críticas adictas al Sistema.

Si pudieras ver (o alguien te explicara) cómo los noticiarios de TV3, aprovechando vuestro Consejo Territorial, proyectan cada media hora el “contra-consejo” de la corriente crítica (nacionalista, ¡cómo no!) denominada Avancem, informativos alimentados gracias a la miríada de creadores de opinión y muñidores de eslóganes a sueldo del Sistema, entenderías lo que he intentando explicarte en este párrafo…

Por otro lado, me pregunto si esta especie uniformización nacional a la cual parece estar plegándose el socialismo catalán, esta supuesta transversalidad nacionalista, ¿no tendrá un objetivo más prosaico que el de crear mentes dóciles los Postulados del Sistema?, ¿no será que pretenden arrebatar los pocos caladeros de votos progresistas que aún le quedan al PSC para que ERC siga ampliando sus expectativas electorales?, y si es así, ¿qué sentido tiene apagar un incendio echándole gasolina, esto es, qué sentido tiene ofrecer a un electorado saturado de mensajes exclusivamente soberanistas unas ofertas políticas coincidentes con las del nacionalismo?

Siguiendo el sentido inverso de esta carta, quisiera hacerte una sucinta reflexión, veo cómo desde el PSOE y por razones –imagino– de política interna de partido, intenta atraer al PSC con una propuesta de tanto calado como la reforma del Estado, pero si lo piensas bien y más abajo intentaré argumentarlo, todo esto del federalismo parece una buena solución a un problema inexistente o como mínimo residual.

Me explico, si el origen del supuesto problema de las estructuras del Estado lo encontramos en el independentismo catalán –no en “Cataluña”, ni en los “catalanes”–, ¿no es una especie de inversión de los valores de la democracia?, si la democracia es el gobierno de la mayoría con respeto a la minoría (Sartori), ¿qué sentido tiene que tengamos que cambiar todos y todo porque unos pocos se crean más allá de las normas constitucionales, de los principios de la democracia?, ¿por qué el socialismo debe estar al albur de unas reivindicaciones independentistas que únicamente buscan una confrontación con la que crear artificiosas y supuestamente irresolubles contradicciones y, sobre todo, magnificar su auténtica representatividad política y así achicar cualquier espacio de diálogo sincero y leal?, ¿por qué poco más de un 5% de la población española que se declara independentista puede hacer cambiar toda la política nacional?, ¿será por nuestra endemoniada ley electoral que lleva treinta años generando intereses y clientelismos entre los grandes partidos nacionales y el nacionalismo?

Desde luego resulta sorprendente que en un país como el nuestro, con un problema endémico de corrupción política, de extraños y espurios intereses público-privados, el proyecto de reforma de la justicia sea convertir a nuestras comunidades autónomas en Taifas judiciales, como si de mini-estados se tratasen, ¿acaso el diagnóstico más acertado no sería crear unas estructuras judiciales que estuvieran libres de las presiones de los poderes fáctico políticos y económicos?, ¿acaso no sería más realista reconocer que la igualdad jurídica es difícil cuando los actores implicados pueden condicionar la agenda política y cuanto más cercana es la justicia en estos casos más posibilidades de coerción existe?, ¿no sería un proyecto más atrayente pensar en una justicia que pueda enfrentar con garantías la corrupción política graduando a un ámbito superior dependiendo de cada caso?, ¿acaso los ciudadanos no necesitamos una clase política volcada contra el fenómeno de la corrupción?, ¿cuál de los problemas reales de la justicia resuelve que los tribunales superiores de cada comunidad autónoma se conviertan en la última instancia a los que recurrir?, ¿no se transmite una imagen de que todo lo sucio se quede en casa…?

Finalmente me gustaría hacer hincapié en la paradójica contradicción que supone pedir una reforma constitucional en la que se garanticen las “identidades nacionales”, y se olviden que los derechos –incluido el derecho a sentir tu propia identidad como te plazca– residen en los ciudadanos, en los individuos, resulta chocante ver cómo un partido como al que perteneces, un partido progresista “compre” esa concepción organicista de la política y la democracia, apueste por unas “singularidades” adscritas a territorios, un proyecto que parece renunciar a la defensa de los derechos individuales en determinados territorios de la Nación.

¿Por qué reconocer esas singularidades territoriales y obviar los derechos de las personas que residen allí?, ¿por qué tomar como propio de quién se dice defender la pluralidad cultural y lingüística pero, en cambio, practica la homogeneización cultural en su propia comunidad autónoma?, ¿acaso los catalanes nos tenemos que plegar a un sentir identitario adscriptivo y tolerar que nuestro gobierno y las Cortes no cumplan con sus obligaciones para con nosotros, los catalanes, por simples cálculos político-electoralistas?, ¿por qué un partido como el tuyo debe bendecir un sistema como el de la inmersión lingüística que obliga a los padres a que sus hijos arrinconen su lengua materna (discriminación de la que tu predecesor , José Luis Rodriguez Zapatero, ya estaba enterado) y se adhieran a una forma unívoca de entender eso que denominan catalanidad.

Prólogo de Ángeles Escrivá
Salvador Ulayar presenta “Morir para contarlo”
Redacción.  latribunadelpaisvasco.com 5 Marzo 2014

El próximo viernes 14 de marzo, a las 19,30 horas en el CIVICAN de la avenida Pío XII Nº 2 de Pamplona, Salvador Ulayar Mundiñano, exdelegado de la AVT en Navarra e hijo del exalcalde de Etxarri Aranatz asesinado por ETA el 27 de enero de 1979, presenta su libro “Morir para contarlo”. En el prólogo de la obra, la periodista de “El Mundo” Ángeles Escrivá señala que en “Morir para contarlo” se narra una increíble y desgarradora tragedia colectiva que vivimos muy intensamente y durante muchos años. “Cuenta también la tragedia íntima de Salvador y de las personas que le quieren y cuánto le costó superarla y da referencia de la enorme calidad humana de su compañera y de sus compañeros de viaje. Y, finalmente, expone las conclusiones personales, la mayor parte de ellas muy amargas y críticas, la lectura política, la perspectiva de una víctima del terrorismo”. “Morir para contarlo” que ya se está distribuyendo en las librerías de Navarra, Aragón, La Rioja y País Vasco. También puede adquirirse por correo la red de librerías Troa.
Prólogo de Ángeles Escrivá al libro "Morir para contarlo"

[Img #2659]La historia que aquí se cuenta cayó en mis manos de forma indirecta, casi por casualidad. Fue Pedro J. Ramírez quien me pidió que le echase un vistazo para calibrar su interés profesional. La abordé con el mismo cansancio que sentíamos todos a esas alturas. Después de veinte años de escuchar y ver atentados y secuestros y haber tenido que mantener la distancia suficiente como para contarlos. Después de más de décadas de haber tenido que incorporar inevitablemente su trágica iconografía a mi vida. Sintiendo una rabia intensa, la mayor parte de las veces. Otras no. Otras tenía que obligarme a ver que detrás de la noticia había personas y no movimientos estratégicos más o menos burdos entre un Estado y una banda terrorista. Porque la épica del mal atrapa intelectualmente y al final todo se reduce a un movimiento de piezas y a una especie de partida, una especie de largo combate incorporado a la cotidianeidad. En definitiva, sentía ese cansancio de las contradicciones y del exceso de intensidad. Y ETA había dejado de matar y era tanta la tentación de cambiar de piel…

La lucha contra ETA ha atravesado muchas etapas. Los primeros 20 años de la democracia, y no es poco tiempo, probablemente se caracterizaron por una especie de complejo hacia el pasado más inmediato. Ese fue el motivo por el que la sociedad española acabó siendo enormemente generosa con los miembros de ETA. Se decidió amnistiarlos y así se hizo; más tarde, a principios de los ochenta, se decidió darles una oportunidad a los que, ya en un sistema de libertades, quisieran abandonar a la organización terrorista, y se les posibilitó su regreso al País Vasco con tan escasas exigencias que quedan decenas de crímenes de aquel entonces sin esclarecer. Se quiso mantener una vía de salida y los sucesivos gobiernos estuvieron siempre prestos a su reinserción – se contabilizan centenares de casos- hasta el punto de que, a veces, los terroristas ni siquiera entraban en prisión o centenares de años de condena se saldaban con muy pocos años de reclusión. Sus partidos políticos tenían representación parlamentaria y cobraban de los impuestos de todos, sus familiares eran ayudados con el dinero público, sus asociaciones presentadas como movimientos humanitarios que merecían tener el respaldo institucional. Y, además, siempre se mantuvo la puerta abierta a la negociación con sus dirigentes.

Tuvieron que pasar muchas cosas para que se cambiase este tipo de política y esa mentalidad que nos había mantenido en una especie de empate infinito en el que ellos golpeaban y el Estado devolvía el golpe o al contrario, pero siempre superados por un horroroso bucle sin final en el que los muertos a veces parecían peones; simples y desmadejados parapetos asaltados a traición. Resignados sujetos sacrificiales al servicio de aquel enorme esfuerzo colectivo por construir un sistema democrático. Contra toda inercia, con la aplicación de la Ley y de la lógica, esa estrategia consiguió ser modificada, de modo que, cuando ETA traspasó todos los umbrales de sadismo, los empates se acabaron y los terroristas salvapatrias empezaron a perder la partida. Porque también hemos sido valientes y resistentes y solidarios. E incluso, algunos fueron héroes porque pensaron que todos merecíamos una sociedad mejor y se dejaron la vida en ello. Aun así, cuando la organización terrorista quedó derrotada, un Gobierno democrático se sentó con sus dirigentes a negociar aspectos que jamás debieron ponerse en una mesa con esos componentes y les ofreció una salida que, de nuevo, rechazaron.

Llegados a este punto, no puede ser bueno que todo esto quede olvidado. No es suficiente con que se repita que las víctimas y sus familias son nuestro referente moral y después, asaltados por urgencias más inmediatas, intentemos dejar en el fondo de nuestras prioridades aquel trago que fue tan amargo. No hay nación ni sociedad civilizada que se precie, que valore tan poco aquello que costó tanto esfuerzo.

En las fechas en las que escribo estas líneas, las Fuerzas de Seguridad han contabilizado 112 actos de homenaje a los terroristas y las páginas interiores de los diarios cuentan cómo todo un grupo parlamentario dominado por proetarras ‘blanqueados’ ha salido en su defensa; que el diputado general de Guipúzcoa ha otorgado una medalla al periódico que fuera vocero e instrumento de la banda terrorista y que recibe con honores institucionales a aquellos que formaron parte del semillero de ETA, que hace más de dos años que no mata pero que se mantiene de forma residual intentando que sea su relato de lo ocurrido el que prevalezca.

Sabios estrategas, conocedores profundos de la historia de las guerras advierten de que no hay que humillar al derrotado porque esa actitud sólo consigue enquistar el rencor. Y tienen razón. Pero procurar su alivio violentando a quienes siempre han apostado por construir sin utilizar la violencia no parece la mejor de las soluciones. Un país que buscase venganza, deshonraría la memoria de sus ancestros y demostraría su debilidad. Pero un país que no resolviese con serenidad, dignidad y decencia, un episodio tan doloroso y tan relevante, puede convertirse en papel mojado sobre el que cualquiera puede escribir su versión de la historia.

Este libro, centrándose en un solo caso, cuenta una increíble y desgarradora tragedia colectiva que vivimos muy intensamente y durante muchos años. Cuenta también la tragedia íntima de Salvador y de las personas que le quieren y cuánto le costó superarla y da referencia de la enorme calidad humana de su compañera y de sus compañeros de viaje. Y, finalmente, expone las conclusiones personales, la mayor parte de ellas muy amargas y críticas, la lectura política, la perspectiva de una víctima del terrorismo.

No tenemos por qué coincidir en esas conclusiones, ni siquiera tenemos que coincidir en el concepto de país que puedan tener las víctimas y sus familiares, ni en su visión de España. No se trata de eso. Supongo que hubo casi tantas víctimas como planteamientos. Es suficiente con que tengamos claro que fue inaceptable, inasumible, totalmente cobarde e ilegítimo que un enorme grupo de terroristas y sus simpatizantes y sus votantes, tratasen de imponer sus ideas asesinando. Y que, para merecernos respeto, hemos de mostrar agradecimiento y respeto, en el más amplio sentido del término, a quienes nos ayudaron a resistir. Esa es, creo, modestamente, la abismal diferencia.

Doy las gracias a Salvador por su lucha y por haber pensado en mí para esta introducción. Me siento honrada. Sin duda, me viene grande.

Sobre la lengua materna, el estado de la nación y otras cosas
Asociación por la Tolerancia  latribunadelpaisvasco.com 5 Marzo 2014

Mercè Vilarrubias recoge los flecos de la II Jornada por la Lengua Materna y saca conclusiones. CCC denuncia las normas de matriculación del próximo curso por no atenerse a la Ley y, acto seguido, su presidente, Francisco Caja es objeto de denuncia por explicar los fundamentos del nacionalismo catalán. Mariano Fernández Enguita resume y analiza críticamente los argumentos al uso en favor de la inmersión. Carmen Leal expone las razones que sustentan el derecho a la educación en lengua materna. Manuel I. Cabezas sigue desentrañando las consecuencias de la interferencia entre lenguas. El Ayuntamiento de l’Hospitalet hace política lingüística y la AEB municipal aprovecha para protestar y Badalona vota a la vez contra el bilingüismo y contra CCC. El Parlament celebra el Día Internacional de la Lengua Materna tratando al español como lengua extranjera en Cataluña, como el urdu. Sonia Sierra se pregunta si hay un conflicto con las lenguas en Cataluña, Jokin Armendáriz ve la política lingüística como la antítesis de la cohesión social y Mercé Vilarrubias afirma que pone en riesgo el catalán.

Jordi Matas anuncia la aparición de violencia ‘si no se atienden las demandas pacíficas y multitudinarias’, como Luis Moreno, quien señala al centralismo como el verdadero separador. Eduardo Goligorsky ve los fantasmas de un pasado sangriento llamando quedamente a nuestra puerta. M. Teresa Giménez Barbat defiende que el nacionalismo está socavando los cimientos de la paz (y aún hay quién, retóricamente, les incita a la batalla). En todo caso, la deriva totalitaria se detectría por la ‘cospedalización del disidente’ (metáfora de El País).Todos tendríamos que leer con detenimiento al profesor Álvarez Junco. Otro historiador, Borja de Riquer, formula unas preguntas deslavazadas y retóricas a los demócratas españoles y obtiene rápidamente una respuesta. Andrea Levy publica otro interesante artículo en primera persona. Enrique Gil Calvo rechaza la metáfora del divorcio para definir la relación de Cataluña con España como fraternal.

Raúl González Zorrilla nos abre los ojos a dimensiones oscuras de Astérix. Francesc de Carreras niega a los 23 jueces secesionistas la posibilidad de fundamentar su postura ‘en su condición de juristas’. Miquel Porta Perales deconstruye tres tristes tópicos catalanistas. Juan F. Arza muestra el fondo populista del secesionismo. Arcadi Espada reflexiona sobre la reforma de la soberanía, sobre la comparación con el caso escocés (que también analizó brillantemente Javier Zarzalejos) y sobre si la solución para los secesionistas consiste en querer mucho a Cataluña (también se refirió a ello Xavier Pericay). Joaquim Coll aclara dudas sobre el modelo federal. Hay argumentos para probar que no cabe esperar unas elecciones plebiscitarias, ni un referéndum democrático.

Además, se habló mucho del debate sobre el estado de la nación, del programa de Jordi Évole sobre el 23F, no tan neutral ni tan valiente como parece (Antonio Robles) y del empresario maleducado que provocó sonrisitas en nuestros próceres.

Aurelio Arteta advierte de que la victoria frente al terrorismo corre peligro de verse acompañada por la derrota frente al nacionalismo étnico. Incluso los verificadores se dan cuenta de la poca credibilidad de las promesas de ETA y sienten que su propia credibilidad está dañada. No es raro que fracasara la ‘operación verificador’ (Antonio Elorza). Jon Juaristi, además, se pregunta por la naturaleza de su ‘trabajo’. Carlos Fernández de Casadevante analiza la iniciativa de llevar los crímenes de ETA a la Corte Penal Internacional. Vicente Carrión opina que la rigurosidad para mantener la memoria de los crímenes de ETA no debe estar reñida con la búsqueda inteligente de soluciones, Isabel San Sebastián, por su parte, cree que nunca los vencedores tuvieron tanta consideración con los vencidos. Tal vez habría que seguir el consejo de Santiago González.
www.tolerancia.org

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Educación
El catalán, esa lengua de pobres
José García Domínguez Libertad Digital 5 Marzo 2014

Es un parche. Es precario. Es poco. Es insuficiente. Es escapista. Es hipócrita. Es testimonial. Pero es mucho más de lo que hicieron todos los gobiernos de Aznar durante ocho largos y estériles años. A los catalanes pobres que quieran estudiar en español el ministro Wert, de Educación, los va a colar de gratis en algún colegio para ricos; y la factura se la hará pagar a la Generalitat vía un descuento sobre la correspondiente partida de la financiación autonómica. Hablamos de pobres y de ricos, sí. Porque esa escoria intelectual, moral y pedagógica, la llamada inmersión lingüística, no es un asunto de idiomas vernáculos, como creen los ingenuos de Madrid. La inmersión es una cuestión de clases sociales; de ahí que se sumerja por la fuerza solo a los de abajo, única y exclusivamente a los de abajo.

Nadie lo ignora: en los colegios de pago se incumple la norma que proscribe los usos docentes del castellano. El monolingüismo vernáculo es cosa solo para los menesterosos; para los otros, los de arriba, ya se abrió en su día el Colegio Alemán, el de las hijas de José Montilla, o el famoso Aula, donde se formaron en buen castellano y catalán tanto Artur Mas como su prole. Y es que todos, sin excepción, han procurado librar a su propia descendencia de la inmersión por medio de las escuelas privadas bilingües. Hablar español, dicen los niños bien de Barcelona, es de pobres; sin embargo, en Barcelona resulta que son ellos, los pobres, quienes no saben conducirse con una básica, elemental pericia en la lengua de Castilla.

Es cierto, sí, que toda la población se defiende más o menos con el castellano, pero apenas una fracción lo domina como lengua de cultura; y es la de aquellos que por su origen social tienen acceso a los registros elevados del idioma extramuros de la red de instrucción pública. Para la muchedumbre queda el muy tosco catañol de la calle; el de esos vendedores de mercado que preguntan al cliente "cuántos en quiere", o el de los comerciales que creen hablar en castellano cuando advierten a su interlocutor que "cal" firmar un recibo. Por lo demás, escolares víctimas de la inmersión hay cientos de miles en Cataluña. Los colegios privados, en cambio, no llegan al medio centenar. Y huelga decir que prácticamente todas sus plazas están ocupadas. Imposible, pues, que Wert pueda aplicar su ingeniosa cataplasma. Así las cosas, no le va a quedar más remedio que… cumplir la ley.

¿Modificar nuestra Constitución?, ¿es, de verdad, necesario?
Miguel Massanet /www.diariosigloxxi.com 5 Marzo 2014

“No hay cambios, ni aun de lo peor a lo mejor, sin inconvenientes”, S.Jonson

Hace tiempo que muchos españoles, los que aún no consideramos una deshonra, algo obsoleto o una sinrazón el continuar como tales y manteniendo nuestro sentimiento de amor y respeto por nuestra patria; estamos con la mosca detrás de la oreja al ver como quienes, en teoría, tenían la misión de defender la unidad de la patria y acabar con cualquier iniciativa encaminado a dividirla, perjudicarla o dejarla en mal lugar ante las otras naciones; parece que no están por la labor y se dedican a trapichear a espaldas de la ciudadanía con quienes se han declarado abiertamente en contra de España y de los españoles, pretendiendo emanciparse de su tutela y buscando, por medios ilegales y usando procedimientos arteros, conseguir la independencia aunque ello signifique enfrentarse a la Constitución, que juraron respetar, y olvidarse de la opinión del resto de los españoles.

Cuando, desde el PSOE, se está hablando de una España federal, en un claro intento de conciliarse con los catalanes que propugnan una Catalunya libre; de acuerdo con los comunistas del señor Cayo Lara y con el aparente beneplácito de otros partidos, como el PNV y de BILDU y sus seguidores; deberemos pensar que, cuando se habla de una reforma constitucional no se pretende otra cosa que abrirle el camino a los secesionistas para superar los preceptos de la actual Carta Magna, que impiden que la nación española pierda su unidad y que establecen las medidas para evitar que esto suceda y los medios precisos para que, cualquiera que pretendiera intentarlo, reciba el peso de la ley sobre sí y los que le acompañaran en tan peregrina idea. Es posible que las Constitución haya quedado, en algunos puntos, algo desfasada a la vista de cómo el capítulo que habla de las autonomías parece que, en cuanto a su desarrollo, a la trasmisión de competencias, en la financiación y en el abuso de las atribuciones que se les concedieron a las comunidades autónomas, debiera de ser revisado para reformar ciertas partes que, teniendo en cuenta la experiencia de los años que han transcurrido desde su promulgación, se ha demostrado que, en lugar de ser conveniente para el país la descentralización de competencias, lo que, en realidad ha sucedido es que, aquellos a los que se las cedieron han hecho un uso abusivo, desleal y contrario al espíritu de la Carta Magna, que haría muy conveniente que se volviera a estudiar con detenimiento lo que constituye el Estado de las Autonomías, para así reducir aquellas competencias de las que se ha abusado o hecho un uso irregular. Es obvio que, visto los resultados de la descentralización de competencias se haría necesario que el Gobierno central recuperara alguna de ellas (por ejemplo: educación, sanidad y orden público) y se asegurara que, las restantes, se mantuvieran dentro de los límites de la legalidad.

Es obvio que existen una serie de partidos políticos y algunos estamentos de mayoría de izquierdas, a los que el corsé que significan los preceptos constitucionales, les resulta incómodo y que lo que quisieran fuera establecer un sistema legislativo elástico, que quedara en manos de los jueces el aplicar la norma según sus particulares criterios y que les permitiera, cuando lo consideraran oportuno, cambiar la propia naturaleza del Estado, no por el camino trillado de las urnas, sino por el método más de signo totalitario de utilizar la Justicia como un medio de pasarse las leyes a la torera, como ya se ha visto en las actuaciones de algunos jueces y magistrados que, por raro que pudiera parecer, se han atribuido facultades que sobrepasaban los límites de sus competencias, distorsionando la hermenéutica de las leyes y constituyéndose en improvisados legisladores.

Así las cosas, sería muy peligroso embarcarse, en las circunstancias actuales, en un proceso de revisión de la actual Constitución. Por desgracia, el consenso, la comprensión, la flexibilidad y el sentido común con el que los llamados padres de la Constitución emprendieron la tarea de crear una Ley de leyes que sirviera para encajar a una serie de partidos políticos, muchos de los cuales estuvieron en la clandestinidad durante el franquismo; para lo cual se tuvieron que superar muchos recelos, lograr que los que ganaron la guerra renunciaran a sus legítimas prevenciones en contra del socialismo y el comunismo y mostraran generosidad a la hora de permitir que se los legalizara, sin lo cual es evidente que no hubiera sido posible lograr que la Constitución se promulgara, con el apoyo mayoritario de los españoles, incluso el de Catalunya, en el año 1978.

Hoy en día el PSOE no es aquel de Felipe González y es evidente que su líder actual, el señor Pérez Rubalcaba, no tiene la visión de Estado ni la capacidad de negociar que tuvo aquel primer dirigente del PSOE. Un país que está intentando superar una crisis, con más de 5 millones de parados, con una izquierdas en pie de guerra y un partido en el Gobierno que, ni los que lo votamos, entendemos como actúa con tanta lentitud, se muestra tan tolerante con el nacionalismo y no es capaz de poner en práctica una serie de leyes que prometió y que, pasado el ecuador de la legislatura, siguen en barbecho sin que, de momento, parezca que se atrevan a usar su mayoría para ponerlas en práctica; no está en condiciones de abrir el frente de una reforma constitucional dejando, entre tanto, una serie de decisiones y sentencias pendientes de los resultados de un proceso que, en ningún caso, vista la rivalidad existente entre las distintas formaciones políticas, sería, ni mucho menos, corto.

Muchos pensamos que, más que modificar nuestra Carta Magna, más que enzarzarse en una nueva batalla sobre cuáles han de ser los temas que se deben reformar o sobre el alcance de los cambios a llevar a cabo, sería preferible que se aprovecharan en su totalidad los recursos que en ella se contienen, para solucionar algunas cuestiones que, inexplicablemente, no han sido utilizados para poner fin a situaciones irregulares y de evidente inconstitucionalidad, que han tenido lugar en algunas comunidades de la nación. Es curioso que se quieran modificar preceptos de la Constitución cuando no se han aprovechado los instrumentos previstos en ella, fuere por temor a las consecuencias o fuere por un falso concepto de lo que debe ser la elasticidad del Gobierno, ante temas tan extremos como el del terrorismo o el del separatismo catalán que, según transcurre el tiempo, cada vez se van convirtiendo en un problema de mayor magnitud y de más difícil solución.

La cuestión no es que los preceptos constitucionales no sean lo suficientemente explícitos para poner remedio a los retos a los que está sometido el país, sino en la pusilanimidad, la mojigatería, la falta de coraje político y el miedo a equivocarse que se ha apoderado de nuestra clase política, que ha supeditado la defensa de nuestra unidad, de los intereses generales de los españoles y de las conveniencias de la nación; a la necesidad de conservar los votos; sin percatarse de que, este comportamiento equívoco y dubitativo, va a ser el que, (como ya viene sucediendo), les va a restar posibilidades de mantenerse en el poder. O así es, señores, como contemplo con desasosiego, este espejismo en el que se ha convertido la obsesión por reformar la Constitución.

Cardenal y el Barça
Leyes raciales y lingüísticas en el fútbol 'español'
Pablo Planas Libertad Digital 5 Marzo 2014

Afirmaba Anson en los noventa que su equipo era el "Atlético" de Bilbao, "el único que juega con once españoles". Al entonces director del ABC le entusiasmaba el balompié tanto como una partida de críquet, que también es once contra once. Su pasión sobre el particular oscilaba entre poco y nada, pero le alcanzaba para intuir que el "Atlético" de Bilbao se parecía a un club español lo mismo que un huevo a una castaña. Eso mismo, poco o nada. De ahí que Anson, en lo futbolístico, se manifestara bilbainista, a su manera y por chinchar. Pero en parte tenía razón porque pocas cosas puede haber más españolas que once bigardos vizcaínos en pantalón corto. Diga lo que diga Iríbar, el "Atlético" de Bilbao es el colmo de una hispanidad tal vez mal entendida.

Otra cuestión es que una alineación de ese club sea, como mínimo, inconstitucional, puesto que discrimina a los españoles nacidos a más de doscientos kilómetros de Bilbao o que no sean hijos de vasca o vasco. La aplicación en una sociedad deportiva de unos criterios raciales tan estrictos se contempla y se tolera como una sana particularidad de la idiosincrasia euskaldún. En cambio, si al Bayern de Múnich le diera por imponer semejante política y sólo contara con jugadores bávaros (hijos de bávaros o de turcos, pero nacidos en Baviera y bavierizados) habría que ver cuántos partidos le dejaban jugar en la Bundesliga o en las competiciones europeas.

Tan español como el Bilbao es el Barsa. En eso tiene toda la razón el presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal, a la sazón secretario de Estado. El tal consejo, de índole gubernamental, es uno de los grandes poderes fácticos de España. Baste decir que Zapatero puso al frente de esa cosa a Jaime Lissavetzky al objeto de contentar a Rubalcaba para comprender la dimensión del órgano. Cualquier lector del Marca sabe, por lo demás, que el Consejo Superior de Deportes es quien decide cuántos partidos de suspensión le caerán a Cristiano por cabecear un mechero o si Costa es digno de ser convocado por la selección. Así que Cardenal es el juez supremo y el supersopla del deporte en España, un personaje que tiene entradas para la final del Mundial, ¿vale?

El Barsa, por su parte, es un club cuyo penúltimo presidente dejó de serlo un día después de que trascendiera la investigación de la Audiencia Nacional por un supuesto trinque mayúsculo, presunta evasión fiscal, aparente desviación e hipotética defraudación en el fichaje de Neymar, un futbolista. Hace unas semanas, cuando afloró el asunto, ese presidente, Sandro Rosell, no dimitió, se eyectó de la poltrona con una celeridad más sospechosa que sus idas y venidas de Londres a Río. Y hace pocos días el Barsa depositó en la Agencia Tributaria 13,5 millones de euros para intentar rebajar una multa que podría alcanzar los cincuenta, tirando por lo bajo. Entre comisiones, derechos, cláusulas, provisiones, adelantos y talones, la contratación del nuevo Garrincha puede haber sido uno de los golpes a lo Ocean's Eleven más audaces desde los tiempos de Javier de la Rosa. Y va Cardenal, el gran mandarín del fútbol, nombrado por el Gobierno, y escribe un artículo en El País en el que dice que se acosa al Barsa y que el Barsa es el que más impuestos paga, un orgullo de España. Es como si Eliot Ness se hubiera dejado convencer por Al Capone de las bondades del tráfico clandestino de licores, a efectos fiscales.

Cardenal, al parecer, también es del Bilbao, como Anson y el presidente de la Federación, Villar. Y como para Villar, su segundo equipo es el Barça, con lo que se pasa de la pureza racial a la inmersión lingüística, que es lo que se exige a los jugadores azulgranas, de Iniesta al camerunés Song. ¿Cómo? Lo ha dicho Touré Yaya, un excentrocampista del club ahora en el Manchester City. Con ese nombre ya se imaginan que no es de Santpedor, sino de Costa de Marfil. "El jugador que va al Barça debe aprender catalán, es importante para la región y para el barcelonismo", ha declarado el futbolista, en catalán, como Puyol en su retirada. Lo de la región se le habrá escapado, pero lo de la lengua lo tiene clarísimo. Y es que se considera culé.

Suponiendo que el Barsa fuera el colmo de la españolidad y que su segunda equipación luciera la bandera de España, como la del Barcelona brasileño; tal cosa seria irrelevante a efectos legales. El Cádiz, que es un equipazo, está a punto de desaparecer y al presidente del Consejo Superior de Deportes le importará una higa, como el futuro del Valencia o las penalidades del expresidente del Sevilla. El Barsa reconoce que ha defraudado a Hacienda y el mismo opaco delegado de deportes se casca una artículo en contra del juez Ruz y en contra la Agencia Tributaria por investigar esos hechos. Mucho sentido no tiene. En otros países Cardenal se habría aceptado a sí mismo la dimisión ipso facto, como Rosell.

Ahora bien, el artículo ha causado sensación en Barcelona. Cardenal cree en la teoría de la conspiración, como Artur Mas, y da la razón a quienes identifican al Barsa con Cataluña. Y no es eso. El club no es Cataluña, sino un medio de difusión del separatismo que en lo deportivo intenta no pagar impuestos. Que hace trampas y el árbitro lo consiente. Y cuando la grada ve estas cosas, levanta los brazos y grita "¡Manos arriba, esto es un atraco!". Simplemente.

Guernica etarra
Repugna la utilización de la obra maestra de Picasso por parte de los terroristas
Carlos Salas González www.diariosigloxxi.com 5 Marzo 2014

El 26 de abril de 1937 la legión Cóndor alemana bombardeó Guernica. Fue una masacre. Murieron mujeres, niños, ancianos... Población civil, en definitiva. No tardó Picasso en documentar la tragedia en una obra descomunal. Y lo es tanto en su tamaño como en su relevancia artística, pues se trata de un cuadro inmenso que no tardó en convertirse en todo un icono del pacifismo y del arte contemporáneo. El periplo del lienzo por diversas ciudades europeas y norteamericanas duró varios años. Luego recaló en el MOMA de Nueva York, donde permaneció -excepción hecha de otros viajes a Europa en los cincuenta- hasta que por fin pudo retornar a una España democrática. Corría el año 1981. Ya quisieron entonces los nacionalistas vascos llevárselo a su terruño, argumentando que era un homenaje a las víctimas vascas del fascismo.

Una vez más demostraron que son incapaces de ver más allá de su chapela. Porque el "Guernica" de Picasso es un homenaje a todas las víctimas inocentes, de cualquier nación, de cualquier guerra, de cualquier época. Además, los nacionalistas vascos en el 37, con el lendakari Aguirre a la cabeza, intentaron que fuese una obra del pintor bilbaíno Aurelio Arteta la que mostrase al mundo las consecuencias del atroz bombardeo en la Exposición Internacional de París de aquel aciago año, rechazando la del artista malagueño por considerarla extraña y lejana al "espíritu vasco". Pues todavía hoy siguen con esa reivindicación de llevarse el cuadro a su región, dando lecciones, una vez más, ya no sólo de su ancestral cabezonería, sino también de un extraordinario cinismo.

Pero lo que ha sucedido estos días es todavía más indignante. Resulta que los pistoleros de ETA han dado un paso más en esa infame campaña de lavado de imagen en la que están inmersos. Tocaba ahora escenificar la entrega de parte de su arsenal ante unos supuestos "verificadores", unos tipos que no representan a institución internacional alguna y que han sido contratados por los etarras y sus colaboradores para seguir intentando engañar a la gente. Por cierto, una entrega que no fue tal, porque los etarras volvieron a guardar las armas y a llevárselas a su caverna. Pues bien, si repugnante es el fondo no lo es menos la forma. Y es que, para escenificar la farsa, los terroristas grabaron un vídeo donde se puede ver a un par de encapuchados mostrando a los "verificadores" ese exiguo arsenal de "se mira pero no se toca" al que acabo de aludir. Todo ello -he aquí el detalle estético y simbólico- con un póster del "Guernica" como fondo. Desde luego, produce indignación y asco ver a esta banda de asesinos apropiándose de una obra que representa, precisamente, a sus víctimas. A las suyas y a las de cualquier otro totalitarismo genocida y cobarde.

La Generalitat boicoteará la ley de Unidad de Mercado
ABC Cataluña 5 Marzo 2014

El consejero Puig anuncia que el gobierno catalán «dificultará» su aplicación mientras se resuelve el recurso presentado ante el TC

El conseller de Empresa, Felip Puig, ha dicho hoy que la Generalitat dificultará y "evitará hasta el último momento" la aplicación de la Ley de Garantía de Unidad de Mercado porque el gobierno catalán seguirá la directiva europea de servicios, la Constitución y el Estatut, y esta ley va "más allá". En declaraciones a la prensa, tras la comparecer ante el Parlament para explicar el impacto de la Ley de Garantía de Unidad de Mercado (LGUM), Puig ha dicho que la Generalitat "dificultará" la aplicación de la ley y que no "alteraremos nuestro marco legal emanado del Parlament" de Cataluña.

El conseller ha asegurado que la Generalitat obedecerá la directiva de servicios, la Constitución española y el Estatut, y como interpreta que esta ley va más allá de estas normativas "vamos a intentar que se evite su aplicación" en Cataluña. Para Puig, esta ley atenta contra el autogobierno de Cataluña y contra el modelo económico, genera además inseguridad jurídica, desprotege a los ciudadanos como consumidores y provoca la aparición de paraísos administrativos, que puede generar el imperio de los oligopolios económicos frente a las pymes, que se verán perjudicadas por esta ley, informa Efe.

Según Puig, esta ley es una "ley más de la factoría Faes" y va en paralelo con otras, como la ley de reforma eléctrica, de administraciones locales o la ley de educación, y ha asegurado que estamos ante una determinada actuación política del gobierno del Estado de situarnos en un marco preautonómico e incluso en algunos ámbitos "preconstitucional".

Una profesora de Mataró reparte a los alumnos propaganda contra el castellano
j. guil / barcelona ABC Cataluña 5 Marzo 2014

Distribuyó chapas que piden hablar «siempre» en catalán a los recién llegados para no discriminarles
Una profesora de Mataró reparte a los alumnos propaganda contra el castellano

Un grupo de padres de la escuela Cor de Maria de Mataró (Barcelona) ha denunciado que una profesora del centro ha repartido entre los alumnos, durante la hora del patio, unas chapas de propaganda en las que se emplaza a los alumnos catalanohablantes a dirigirse en catalán al resto de compañeros, ya sean inmigrantes o del resto de España, para no discriminarlos.

Las chapas las editó en su día, también en forma de adhesivos, la ONG Plataforma per la Llengua (catalana), multisubvencionada por la Generalitat. Solo en 2011, recibió 419.000 euros del Gobierno de Mas. En ellas se lee: «No em discriminis, parla’m sempre en català» (no me discrimines, háblame siempre en catalán).

Buscaban así promover que los catalanes se dirijan a los recién llegados a Cataluña, ya sean extranjeros o del resto de España, solo en catalán. Para que se integren mejor. Algunos padres se han quejado por esta propaganda y sus críticas han llegado a oídos del concejal portavoz del PP en Mataró, José Manuel López.

En declaraciones a ABC, López censuró que con esta iniciativa se pretenda lo contrario de lo que se predica, es decir, «que para no discriminar se señala a los que no hablan en catalán, se les discrimina». Este diario intentó recabar la versión del centro escolar, pero ninguno de sus responsables contestó.

Informe Buitre de Periodista Digital
La colaboradora de TV3 Anna Grau denuncia a la televisión pública catalana: "Vale todo: utilizar niños, lenguaje bélico"
"Quienes hacen eso lo tienen tan interiorizado que les parece normal"
Periodista Digital. 5 Marzo 2014

Cuando el Gobierno valenciano decidió cerrar Canal 9, los periodistas de esa cadena comenzaron a denunciar en masa lo que habían callado durante años. De pronto, comenzaron a advertir al público de que en esa televisión pública se manipulaba y estaba al servicio del poder. Fueron muchos los colaboradores de tertulias de canales privados que respondieron que tenían que haber advertido de eso antes, no cuando se quedaban si trabajo. Hubo incluso quien, como Ernesto Ekaizer, sostuvo que eso mismo ocurre en muchos periódicos y nadie lo cuenta.

Pero hay voces que sí denuncian la manipulación de los canales públicos para los que trabajan o con los que colaboran. Durante su participación en la tertulia La Marimorena (13Tv) del 2 de marzo de 2014, Anna Grau habló del modo de actuar del nacionalismo catalán. Y, para ilustrarlo, habló del uso que la Generalitat hace de TV3, televisión con la que ella colabora. Comentando el modo en que dicho canal difunde las ideas independentistas, dijo:

Vale todo: utilizar niños, lenguaje bélico. Pero lo peor, creo, es que ni los mismos artífices, ni las mismas personas que hacen eso se dan cuenta de la salvajada antidemocrática en que están incurriendo. Porque lo tienen tan interiorizado que les parece normal.


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