AGLI Recortes de Prensa   Viernes 7  Marzo  2014

La lógica de reclamar más impuestos
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com  7 Marzo 2014

Titula el Wall Street Journal que Suecia se enfrenta a un “enigma fiscal”: sus ciudadanos demandan… más impuestos. De acuerdo con el rotativo estadounidense, el primer ministro sueco, Fredik Reinfeldt, no está despuntando en las encuestas para las generales de este año porque la mayoría de electores, tras dos legislaturas de rebajas fiscales, reclama más impuestos para que así el Estado pueda costear mejores servicios públicos. El Wall Street Journal se muestra sorprendido de que los suecos quieran pagar mayores tributos, pero no debería hacerlo.

En general, los motivos que pueden impulsar a una persona a reclamar impuestos más elevados son de dos tipos. El primero, esa persona puede buscar que sean otros los que le financien el gasto público que directamente le beneficia; el segundo, ese persona puede valorar en mayor medida los servicios que le provee el Estado que aquellos impuestos que ha de abonar a cambio de esos servicios.

El primero de estos motivos podríamos calificarlo de “parasitismo”: una persona defiende más impuestos para así apropiarse de la riqueza de otras personas, esto es, para disfrutar del gasto público externalizando (socializando) sus costes. Es una forma muy evidente de maximizar la utilidad personal a costa de los demás: gozo yo, pagan otros. Dado que amplios sectores de la sociedad han terminado legitimando el expolio que se canaliza a través del Estado, constituye una estrategia racional la de intentar robarle al vecino por los circuitos estatalmente habilitados a tal efecto, autoengañándose de que no hay nada malo en ello. Nadie debería, por tanto, sorprenderse de que muchas personas justifiquen mayores impuestos con semejante propósito: la tentación antisocial de asaltar al prójimo en lugar de cooperar con él siempre está presente y, si el Estado la incentiva y la legitima moralmente, todavía más.

Cuando se demandan mejores servicios estatales
Más llamativo, empero, es el segundo motivo: que un ciudadano quiera pagar más impuestos porque desea recibir mejores servicios del Estado. No se trata de que esa persona desee que otros le costeen el gasto del que él se beneficia, sino que quiere recibir un mayor gasto a cambio de ser él quien lo costee íntegramente con sus impuestos. Diría que éste es, además, el caso en el que se encuentran la mayoría de ciudadanos suecos y que, por consiguiente, resulta más interesante de analizar.

¿Es racional querer soportar más impuestos a cambio de recibir mejores servicios públicos? Allí donde el Estado se arroga el monopolio de facto de esos servicios públicos (como, por ejemplo, la sanidad, la educación o las pensiones) puede serlo. Cada uno de nosotros deseamos consumir determinados niveles de esos servicios y un ciudadano bien puede considerar que el nivel de provisión establecido unilateralmente por el Estado es insuficiente en relación con sus necesidades. Imaginemos que el Estado monopolizara la oferta de restaurantes, cubriera íntegramente sus gastos recaudando impuestos y le concediera a cada ciudadano el derecho a comer en ellos una vez por semana: habría personas que se sentirían insatisfechas con ese nivel de provisión (por ejemplo, aquellas que desearan comer dos o tres veces por semana en restaurantes) y reclamarían un mayor gasto aunque ello implicara pagar un mayor IRPF. En el caso de la educación o la sanidad, tiene sentido que muchos individuos deseen contar con mejores escuelas y hospitales (sobre todo, conforme más rica se va volviendo una sociedad), aun cuando ello suponga hacer frente a su coste por la vía tributaria.

Racional, pero no legítimo
Ahora bien, que en muchos casos pueda ser racional reclamar mayores impuestos no significa que sea legítimo. A la postre, mientras los impuestos sean figuras tributarias generales y no particulares, mi deseo de mayores impuestos implica que otros también estarán forzados a abonar mayores impuestos, aun cuando esos otros no deseen efectuar un mayor consumo de los servicios estatales costeados con el nuevo régimen tributario. Dicho de otra manera, que yo desee comer dos veces por semana en un restaurante y esté dispuesto a pagar por ello no legitima que yo pueda obligar a otros a que coman dos veces por semana fuera de casa ni a que paguen como si lo hicieran. Al igual que para mí es racional reclamar mayores impuestos si valoro más los servicios recibidos que su coste fiscal, para otros es racional no hacerlo si valoran más los usos alternativos que pueden darle a ese dinero: y nada legitima que yo pueda coaccionar a los demás a hacer con su propiedad un uso que consideren inadecuado (ni siquiera aunque seamos muchos quienes así lo pensemos: las mayorías no tienen derecho a laminar a las minorías, ni viceversa).

El problema es que, dentro de un sistema estatista, mis preferencias sobre los servicios públicos sólo pueden materializarse mediante su universalización coactiva: dado que todos debemos costear un servicio que tenemos derecho a consumir todos por igual, la modificación de una de las partes de ese sistema necesita de la modificación del todo. En este sentido, la prestación de servicios a través del Estado se convierte en una guerra entre partes canalizada a través de la autoridad política: aquella coalición electoral con unas preferencias homogéneas mayoritarias se impone por la fuerza sobre las minorías con unas preferencias divergencias (no sólo en materia de gasto, sino también, por ejemplo, en los planes de estudio de la educación estatal). Como reconocía William Beveridge, el intelectual detrás del Estado de Bienestar inglés: “En un Estado totalitario o en un campo donde el Estado haya logrado un monopolio, aquellos que estén insatisfechos y quieran modificar el marco institucional vigente, sólo podrán hacerlo llegando al Gobierno. En una sociedad libre, tienen una alternativa: los individuos insatisfechos y con ideas novedosas pueden crear nuevas instituciones que satisfagan sus necesidades. Los más diversos aspectos de la vida social están abiertos a la experimentación, al éxito o al fracaso; la secesión es la comadrona de la innovación”.

La alternativa liberal
El sistema estatal, pues, dista de ser óptimo (lo óptimo sería que cada cual pueda obtener el tipo de servicio que mejor encaje con sus preferencias personales) y abre la puerta a plantearse la existencia de alternativas preferibles. Y sí las hay: tal como explico en mi próximo libro, Una revolución liberal para España, no hay en general ninguna actividad económica o social que los seres humanos no podamos realizar mejor y a un menor coste en ausencia de violencia (cooperación voluntaria) que en presencia de violencia (coacción estatal generalizada). En tal caso, si una mayoría de ciudadanos desean gastar un mayor porcentaje de su renta en mejorar la educación que reciben sus hijos —como sucede aparentemente en Suecia— podrán hacerlo sin que el resto de ciudadanos que no desean hacerlo tengan la obligación de hacerlo. La ventaja de una sociedad y de un mercado libre es justamente ésa: que cada cual puede lograr sus fines sin necesidad de impedir que otras personas consigan los suyos.

Que los ciudadanos suecos deseen pagar más impuestos, por consiguiente, no modifica un ápice la conclusión de que las sociedades libres son superiores a las sociedades estatalizadas. Al contrario, ilustra por qué son superiores: porque cada cual no necesita pedirle permiso al resto para alcanzar sus fines vitales, incluyendo entre esos fines vitales el gastar más en educación, en sanidad, en pensiones o en ayudar al resto de personas con una menor renta (en otras palabras: aquellas personas que deseen montarse un Estado pueden hacerlo sin extenderlo imperialistamente sobre los demás disidentes). La posición liberal no es que sea bueno para el ser humano que gastemos menos en todas estas rúbricas, sino que es bueno para el ser humano que cada cual pueda decidir libremente qué parte de su renta decide destinar a cada una de ellas sin ejercer la coacción sobre sus vecinos. Que los suecos se aferren al Estado como proveedor monopolístico no prueba ni que sea la única ni la mejor vía para recibir más y mejores servicios al menor coste: en la mayoría de los casos significa que es la única vía que han conocido (sesgo del statu quo). Pero, afortunadamente, es posible demostrar que existen alternativas voluntarias muy superiores.

Las manzanas podridas
Valentín Carrera www.elsemanaldigital.com  7 Marzo 2014

Estaba Newton meditando bajo el árbol de la Ciencia y cayó sobre su privilegiada cabeza una manzana podrida, que le dejó la sesera derretida como en aquella divertida escena de don Quijote colocándose el yelmo con los quesos espachurrados. Fue entonces cuando Newton comprendió la solución al problema: había que apartar las manzanas podres. Gracias a Newton sabemos cómo limpiar la política, la actividad más digna a la que pueda dedicarse una persona, el servicio a los demás.

En España se ha dado la cifra de 445.568 políticos y hasta el académico Reverte la tuiteó sin remilgos. No es preciso exagerar: hay 68.230 concejales (el 80% en ayuntamientos pequeños, no cobran), 2.550 diputados autonómicos, 2.720 consejeros y otros cargos regionales, 616 diputados y senadores, y supongamos que 80.000 asesores y carguetes (Ferrán Martínez ha hecho el cálculo detallado). En total, unas 160.000 personas que se dedican a la política como actividad principal, para algunos vitalicia. Si el lector prefiere 450.000, afecta poco al argumento de Newton.

La wiki 15M.cc da la cifra y la lista de 300 políticos imputados en España (0,2% de 160.000, en el rango más bajo, y no llega al 0,1% de 450.000). Esas son las manzanas podridas: 300 manzanas malolientes sobre nuestras cabezas, infectando el ambiente al socaire de una mal entendida presunción de inocencia. Se quiere confundir un derecho constitucional con una obligación ética: dimitir para no perjudicar a ese bien común, que se dice servir. Es preferible una dimisión injusta que mantenerse en el cargo y arrastrar el nombre de tu pueblo o ayuntamiento por el barro. Sócrates, acusado injustamente, marcó el camino, pero esos 300 políticos podridos no saben quién fue Sócrates.

No estamos hablando de dimisiones frívolas o gratuitas: en esos trescientos imputados hay sumarios muy graves con cientos de tomos, pruebas, informes de la policía, regalos, cuentas secretas, acusaciones contundentes de fiscales y jueces que a priori merecen más credibilidad que el político pillado in fraganti. La imputación judicial es la línea roja que ningún cargo público debe traspasar, y si alguno fuere imputado sin fundamento, la sociedad actúa con un prodigioso sentido común. Nadie duda hoy del sacrificio de Demetrio Madrid, que dimitió ejemplarmente, pero todos, asqueados por tanta certeza, dudamos de esas manzanas putrefactas.

La lentitud de la Justicia no puede ser escudo protector de esos trescientos ladrones de guante blanco. Si mañana eliminásemos de la vida pública la pesadilla de las manzanas podridas, quedarían 159.700 políticos presuntamente sanos, alcaldes laboriosos, concejalas honradas, diputados responsables, gente normal.

El único modo de regenerar la vida pública es apartar a los ladrones en vez de arroparlos. Esta Casa Real que soportamos (cosa distinta de la monarquía, por cierto) y los partidos que han tocado poder, en especial PP y PSOE, son quienes protegen a sus Urdangarín, Camps, Matas, Munar, Bárcenas, Guerrero, Trujillo, Torrijos, Oriol, Granados, Conde Roa, Currás, Orozco y así hasta 300. Tanta culpa tiene el que mata como el que sujeta la pata.

Como ley universal de la gravedad, el razonamiento de Newton es aplicable a la banca, al fútbol, a los registradores y, por supuesto, al periodismo. Para que no sean todos los que están, hay que quitar a todos los que son.

Nadie cree a Montoro: ofensiva parlamentaria para denunciar el 'maquillaje' del déficit público
El Gobierno ha gastado más al volver a pagar las extras a los funcionarios y al contratar a más personal eventual. Ha recaudado menos pese al aumento de impuestos. Y, sin embargo, asegura haber cuadrado el déficit. Los grupos parlamentarios denuncian el 'maquillaje' del déficit y denuncian que gastos de 2013 se traspasan a 2014.
Economía www.vozpopuli.com  7 Marzo 2014

A fecha 7 de marzo de 2014, el Gobierno todavía no ha hecho público el déficit de 2013. A los recelos provocados por los tres meses de retraso hay que sumar los que han despertado los adelantos de cifras proporcionados por los ministros de Economía y Hacienda que auguran que el déficit “convergerá hacia el objetivo del 6,5%”, según De Guindos. Los tiempos y las cifras han despertado una ofensiva parlamentaria entre los grupos de la oposición que pretenden pedir explicaciones al Ejecutivo y denunciar maquillaje del Gobierno para cuadar el dato de déficit.

Del lado del gasto, el INE ha publicado que el gasto público cayó un 3,9% como consecuencia de lo que describe como un “acusado descenso de los consumos intermedios”. Sin embargo, ese supuesto recorte del gasto público choca con las últimas medidas anunciadas y los últimos datos publicados que implican un mayor gasto y un mayor número de empleados públicos. En diciembre, el Ejecutivo volvió a abonar la extra a los funcionarios que no pagó el año pasado, lo que significa cargar con un gasto extra de 5.210,1 millones de euros, según los datos de Hacienda. Por su parte, los datos de contrataciones del ministerio de Empleo reflejan que, además, se ha contratado a 30.000 empleados públicos en el último año. Resulta, pues, imposible que se haya contratado más y pagado más pero que se haya gastado menos.

Del lado de los ingresos, también se han producido importantes desviaciones en la recaudación. La subida de impuestos no ha resultado en el aumento de ingresos previsto. Hacienda no ha publicado todavía los datos de recaudación mensual de diciembre pero a fecha de noviembre, la Agencia Tributaria había recaudado unos 9.000 millones en ingresos fiscales menos de lo previsto.

Gastos de 2013 en el Presupuesto de 2014
Con más gastos y menos ingresos resulta difícilmente explicable la reducción del déficit, salvo que la contabilización de algunos gastos de 2013 se haya retrasado a 2014. Ésa es la maniobra que denuncian los grupos de la oposición que han comenzado a plantear una ofensiva parlamentaria para exigir el dato y las explicaciones que el Gobierno todavía no ha dado.

El PSOE ha pedido dos comparecencias urgentes ante: la del presidente del INE ante la comisión de Economía y Competitividad y la del interventor general de la Administración del Estado en la comisión de Hacienda y Administraciones Públicas. Los socialistas pretenden que se aclare lo que califican como "maquillaje contable", en palabras de la secretaria de Economía del PSOE, Inmaculada Rodríguez-Piñero.

Izquierda Unida también espera un nuevo incumplimiento pero, paradójicamente, no lo denuncia. La formación de Cayo Lara se ha mostrado abiertamente contraria de incumplir los límites de déficit fijados por Bruselas. Aunque por motivos radicalmente opuestos a los del PP (la formación aboga por violar el objetivo de déficit para aumentar el gasto social), no se opone a romper el listón marcado por Bruselas.

Unión Progreso y Democracia (UPyD) cuestiona también el cumplimiento de los objetivos de déficit de las autonomías. En concreto, el portavoz de economía de UPyD, Alvaro Lanchuelo, ha planteado una pregunta parlamentaria al Ejecutivo ante lo que califica como "recurrente" incumplimiento del déficit de autonomías como Cataluña. "Todo ello sin ninguna respuesta del Gobierno, pese a los mecanismos de corrección que la Ley de Estabilidad Presupuestaria permite poner en marcha", denuncia Anchuelo en sus preguntas parlamentarias.

Los demás grupos políticos en el Congreso siguen esperando un dato que acumula tres meses de retraso

Sin el dato oficial en la mano, el Banco de España ha mostrado su escepticismo sobre el cumplimiento de los objetivos previsto y los servicios de estudios de los bancos han estimado que el déficit real de la economía no estaría en el 6,5% exigido por Bruselas sino entre el 7 y el 7,2%.

Julio Ariza: 'Mientras nos esforzamos contra el Zapaterismo, Marhuenda pactaba con Rubalcaba'
 www.gaceta.es  7 Marzo 2014

Julio Ariza, presidente de Intereconomía, ha intervenido esta mañana en el programa de EsRadio ‘Es la mañana de Federico’, para defenderse de los insultos que Francisco Marhuenda, director de La Razón, profirió a Ariza y al Grupo que preside.

Marhuenda dijo ayer en el mismo programa, dirigido por Federico Jiménez Losantos, que “Intereconomía debe cerrar porque es una empresa mal gestionada, cuyo propietario llevó a la quiebra”. Continuó su inquina con el presidente de Intereconomía, del que, entre otros insultos, dijo que “ha enloquecido”.

Esta mañana, Julio Ariza ha querido contestar a Francisco Marhuenda y ha dicho que “le parece especialmente mal que me insulte y me injurie, pero me parece mucho peor que venga a mi casa a hacerlo”, puesto que ‘Es la mañana de Federico’ se emite en directo por Intereconomía Televisión.

Tras repasar la historia del Grupo Intereconomía, donde han llegado a trabajar 900 personas, Julio Ariza expresó “sentirse muy orgulloso de haber construido esos puestos de trabajo durante tantos años”. Asimismo, reconoció que “los ingresos publicitarios de los medios de comunicación han sufrido una catástrofe, en el caso de los periódicos han caído un 70% y en las televisiones, debido al duopolio construido y amparado por el Gobierno, un 50%”. En esta situación, nosotros hemos tenido un durísimo ajuste en estos dos últimos años”.

Julio Ariza también acusó a Francisco Marhuenda de mentir, ya que “Intereconomía no ha quebrado”. En referencia al director de La Razón, Ariza dijo que “nadie puede quebrar una compañía que no ha construido”. “Al menos nosotros hicimos una empresa con 900 trabajadores, tenemos ahora una empresa con 200 empleados y el señor Marhuenda tendrá que presentarnos cuáles son realizaciones empresariales y profesionales”. Asimismo, Ariza recordó que Marhuenda “desde el año 2009, como director de La Razón, ha perdido más de 22 millones de euros”. Por ello, “las aportaciones que se han visto obligado a hacer los socios del señor Marhuenda superan los 30 millones de euros. No ha quebrado su compañía, pero la ha empobrecido tremendamente”.

El presidente de Intereconomía explicó que “Marhuenda fue el estilete que utilizó el ex ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para expulsar y degradar a Alejo Vidal Cuadras de la política catalana. En ese momento trabajaba en el ABC de Cataluña. Después de eso estuvo como secretario personal o jefe de Gabinete de Mariano Rajoy, tanto del ministerio de Administraciones Públicas como en el de Educación. Hay que preguntarle al señor Marhuenda por que fue cesado fulminantemente como jefe de Gabinete del Ministerio de Educación por Mariano Rajoy. Le doy una pista: enriquecimiento ilícito”.

También se preguntó Julio Ariza “por qué Marhuenda está tan ofensivo. Ya lo ha hecho otras veces desde las páginas de su periódico y desde otras tertulias de televisión. No se había atrevido hasta hoy a hacerlo desde nuestra propia casa. Haberlo llevado hasta este punto me hace tener que explicar que el señor Marhuenda es el empleado de uno de los propietarios del duopolio televisivo que hay en España”. El director de La Razón “es correa de transmisión de unos intereses de poder y económicos extraordinariamente concretos y grandes”.

Julio Ariza también quiso recordar “el esfuerzo enorme que hicimos durante muchos años por explicar a la gente que el zapaterismo era una barbaridad para este país, mientras el señor Marhuenda y sus socios pactaron con Rubalcaba y Fernández De la Vega. Mientras los demás nos partíamos la cara contra un socialismo que arruinaba España desde todos los puntos de vista, el señor Marhuenda y sus socios pactaron con el poder, como han vuelto a pactar ahora porque son parte de un engranaje de poder y de intereses en el que nosotros no estamos”. “Sé que es difícil de aceptar que haya un grupo de comunicación que no estemos con los intereses del poder”.

Para finalizar, Julio Ariza expresó que “Intereconomía está muy viva, va a salir adelante y volverá a crecer”.

Décimo aniversario del 11-M
Cuando las heridas del alma no se cierran
Efe www.gaceta.es  7 Marzo 2014

Casi 200 personas necesitan atención psicológica una década después del 11-M. Algunas, incluso, no han vuelto a un tren o sufren con el ruido de sirenas y móviles.
Las bombas del 11-M dejaron 191 fallecidos y casi 2.000 heridos. Diez años después, una mujer que entonces tenía 26 años sigue hospitalizada en estado vegetativo. / GETTYIMAGES

Cerca de 200 personas, entre heridos y familiares de muertos en los atentados del 11-M en Madrid, continúan en tratamiento psicológico semanal diez años después de la masacre, algunos incluso no se han subido a un tren desde entonces o sufren aún ataques de pánico con el ruido de ambulancias. En total, 191 fallecidos y cerca de 2.000 personas resultaron heridas en alguna de las explosiones casi simultáneas de diez bombas en cuatro trenes de cercanías de Madrid el 11 de marzo de 2004, el mayor atentado en España y el segundo en Europa, después del de Lockerbie (Escocia) en 1988, que provocó 270 muertos.

Una década después -el martes se cumplen diez años de los atentados en Madrid- todavía una persona continúa hospitalizada en estado vegetativo. Se trata de Laura Vega, que entonces tenía 26 años y se dirigía a su trabajo cuando le alcanzó una de las explosiones en la madrileña estación de Atocha, según la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo. Tanto esta asociación, presidida por Pilar Manjón, como la AVT, con Ángeles Pedraza al frente -ambas perdieron a sus hijos en la masacre- agrupan entre sus asociados a un número significativo de heridos y allegados de fallecidos.

Depresión, ansiedad, alucinaciones o pesadillas
De los más de 4.000 asociados de la AVT, 700 están vinculados con los atentados del 11-M, de los cuales un 40% resultaron heridos y el resto son familiares de estos o de personas que perdieron la vida. Otros 1.800 socios tiene la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, todos ellos consecuencia de la masacre.

Hoy, casi 200 personas de ambos colectivos, la mayoría procedente de la AVT, acuden semanalmente a recibir ayuda psicológica por depresión, ansiedad o pesadillas, algunos tras abandonar el tratamiento que recibieron en su día y otros después de ver que no han podido solos superar lo sucedido. Incluso algunos han visto cómo sus síntomas aumentaban o reaparecían tras la tragedia del tren de Galicia el pasado verano, en la que fallecieron 79 personas y más de 150 heridos.

"Mucha gente víctima del 11-M cree que se ha vuelto loca, no entiende cómo después de diez años sigue teniendo pesadillas o reexperimentaciones de lo ocurrido", explica Natalia Moreno, psicóloga de la asociación, por cuya consulta pasan todas las semanas muchos de estos pacientes. En el caso de los que resultaron heridos en los atentados, las secuelas psicológicas están directamente asociadas con las físicas, en su mayoría minusvalías motrices o auditivas, algunas agravadas en los últimos años.

Temor a los trenes, móviles y sirenas
Cuanto mayor es la incapacidad mayor es la dificultad para superar psicológicamente lo vivido, señala Moreno, quien destaca que estas secuelas son también mayores entre aquellos pasajeros que estuvieron durante mucho tiempo atrapados en los vagones o que vieron cómo murieron otros viajeros. "Todavía muchos tienen alucinaciones", indica la psicóloga que trata a heridos que aún no han sido capaces de ir a la estación de Atocha o continúan sufriendo ataques de ansiedad cuando escuchan una ambulancia.

Por eso, el tratamiento se centra en la terapia conductual de exposición ante situaciones temidas como subir a un tren u oír el ruido de móviles o sirenas. "Hay a quien el atentado les ha generado una inseguridad enorme. Miran quién camina detrás de ellos, nunca están de espalda a la puerta en un bar. Creen que les puede volver a tocar algo trágico", afirma Moreno.

El sentimiento sin embargo que impera entre los familiares de fallecidos es otro. A muchos de ellos les invade la culpabilidad, el pensar "lo podía haber evitado" y, sobre todo, luchar contra la dificultad de aceptar que ese hijo, hermana o padre "no volvió a casa". Para la psicóloga, estos pensamientos son muy frecuentes entre las víctimas de atentados, ya que a diferencia de una catástrofe natural como un tsunami o un terremoto, los afectados pueden llegar a encontrar una explicación sea religiosa o por azar del destino.

No se trata de olvidar, sino de interiorizar
"En un atentado terrorista de la magnitud del 11-M nadie puede entender cómo alguien quiere matar a tanta gente", reitera Moreno, quien no obstante abre una puerta a la recuperación psicológica de estos pacientes. Una recuperación que no pasa por olvidar lo que pasó, sino por interiorizar lo ocurrido e integrarlo. Se trata, añade, de recordar con menos dolor e, incluso, de llegar a asumir que ese día cambió su vida pero que desde entonces también han tenido la oportunidad de vivir experiencias buenas.

En definitiva, de crear una narración "constructiva" de la tragedia, que "ese persona asuma que su vida ya no es la misma pero que esa diferencia les ha permitido valorar a la gente que quieren, a enfadarse menos, a dar menos importancia a determinadas cosas y a, por supuesto, tener más ganas de vivir".

Ahora niega haberlo dicho
La mentira de Bermúdez y su "caminito de Jerez"
La famosa frase se la dijo el juez en persona a Jiménez Losantos en presencia de otras personas como Nacho Villa o Elisa Beni.
Libertad Digital   7 Marzo 2014

El Mundo da la portada de este viernes y cuatro páginas interiores a la entrevista que el nuevo director del periódico, Casimiro García Abadillo, hace al que fue presidente del Tribunal que juzgó la masacre del 11-M, Javier Gómez Bermúdez. Tras una instrucción muy discutida a cargo del juez Juan del Olmo, la sentencia de Bermúdez dejó numerosos flecos e incógnitas pese a que el juez insista ahora en El Mundo en defender como probado todo lo que se sentenció en base a indicios discutibles.

Bermúdez no sólo pasa por encima de la ausencia de autor intelectual -"no lo indagamos"-; o de las escasas pruebas que sustentan la condena a Zougam -"no tengo ninguna duda de que Zougam es yihadista"-; o de los explosivos -"no hay posibilidad alguna de error, lo que explotó es Goma 2"-, sino que pronuncia con rotundidad mentiras flagrantes y de bulto.

Una de las más significativas es cuando afirma con solemnidad que aquello de que algunos de los testigos iba a ir "caminito de Jerez", "ha sido muy manipulado y mal usadada". Según sostiene en la entrevista, él sólo comentó aquello de que mandaría "caminito de Jerez" a algún testigo a un "grupo de chavales de COU, de finales de ESO... Eran chicos jóvenes". Por si quedaba alguna duda, Bermúdez añade: "Es falso que se lo dijera a nadie más y en ningún otro sitio".

Sin embargo, en Es la Mañana, su director, Federico Jiménez Losantos ha dejado en evidencia al magistrado demostrando que mentía. El presidente de Libertad Digital ha recordado que es mentira que no le dijera a nadie más la frase de "caminito de Jerez" puesto que "me lo dijiste a mí en los juzgados". Es más, Federico recuerda al juez que también estaban presentes en dicha conversación Mayte Cunchillos -jefa de prensa de la Audiencia Nacional-, Nacho Villa -entonces director de informativos en COPE- y la ahora exmujer del juez, Elisa Beni.

Tanto es así, que Jiménez Losantos recuerda que, tras su reunión con Gómez Bermúdez, "me quedé tan convencido que hasta te conseguí una camiseta firmada de Guti para el cumpleaños de tu ahijado en Málaga".

Pero la óptica y los recuerdos de Bermúdez sobre lo sucedido durante aquel proceso parecen estar velados pese a la rotundidad con la que se expresa. Llama también la atención que, en el plano personal, defiende a su exmujer, Elisa Beni, por el libro La soledad del juzgador, sobre el trabajo del propio Gómez Bermúdez, y que se publicó al publicar la sentencia. "Con honestidad, no tengo duda de que hizo un trabajo honrado", dice el juez, que añade que "cuestión distinta es que por las tensiones que había, al final pagó los platos rotos de todo, y lo que se hizo con Elisa fue censura pura y dura".

También mentiras sobre Pedro J.
Bermúdez también sufrió hace unos días otro llamativo desmentido: en la edición de Salvados en la que Jordi Evolé entrevistó a Pedro J. Ramirez el showman catalán preguntó al exdirector de El Mundo si era cierto que nunca se había reunido con el juez. Ramírez reconoció que era cierto, pero con un importante matiz: "Es así, pero porque yo no quise, ya que pidió en varias ocasiones una reunión conmigo en los meses antes de publicar la sentencia". Además, tal y como recordó el periodista: "Sí se reunió con personal muy próximo a la dirección de El Mundo, al que mostraba su acuerdo con la línea del periódico respecto al 11-M".

Además de estas afirmaciones, la entrevista está repleta de convencimientos a los que dice haber llegado, sin explicar muy bien por qué. Se muestra convencido de que el atentado "no fue inspirado directamente por Al Qaeda, pero sí por el 'alqaedismo'". Sobre el autor intelectual está seguro de que "algún yihadista destacado que no estuvo al alcance de la justicia" alentó a los terroristas.

Finalmente, se abona a la tesis que Manuel Jabois mostró el miércoles en este mismo periódico y dice Bermúdez no tener dudas de que el "11-M no se programó para hacerlo coincidir con las elecciones". Claro que, Bermúdez tampoco tiene dudas de que lo que le sucedió a Elisa Beni fue "censura pura y dura". Una curiosa censura, la de obtener plaza fija en tertulias en horario prime time de televisión, columnas y colaboraciones en programas de radio.

Explosivos, testigos, conversaciones...
Los 10 agujeros negros de Bermúdez en su entrevista de 'El Mundo'
En su entrevista, el juez Gómez Bermúdez presenta mentiras y contradicciones con las pruebas conocidas.
Libertad Digital   7 Marzo 2014

La extensa entrevista que realiza El Mundo al autor de la sentencia del 11-M, Javier Gómez Bermúdez, deja numerosas contradicciones. Éstas son algunas de ellas:

- Autor intelectual. Asegura que "todos los miembros del tribunal quedaron muy satisfechos" con la sentencia. Sin embargo, a renglón seguido reconoce que "en un proceso penal no se resuelven todas las dudas" y dice que "no indagó" la autoría intelectual del atentado.

- El 'alqaedismo'. Por un lado, Bermúdez se muestra convencido de que no fue Al Qaeda quien alentó el atentado, pero está completamente seguro que sí fue inspirado por "el alqaedismo en el sentido amplio de la palabra".

- Zougam. Las dudas fundadas sobre los testigos rumanos, única prueba en la que se basa la condena a Jamal Zougam como el único autor material vivo del atentado, no van con Bermúdez. Su fuente de autoridad para decir que Zougam es culpable es que "no tengo dudas de que es yihadista". Que las dos testigos rumanas estén imputadas por falso testimonio no parece mellar la confianza de Bermúdez en sus hipótesis.

- Goma 2 eco. Aunque no sentencia con un "vale ya" como hizo la fiscal Olga Sánchez, Gómez Bermúdez dice que no hay "posibilidad alguna de error" en que el explosivo de los atentados fue Goma 2 eco mezclado con Goma 2 ec. Claro que, sus conjeturas se basan en la dinamita encontrada en la famosa "Mina Conchita" y no en los restos de los focos de explosión, quizá porque lo que se conserva de las toneladas de pruebas de los focos son apenas unos gramos.

- A vueltas con ETA. Su empeño en defender la versión oficial destaca cuando se le repregunta de nuevo por el explosivo y se le recuerda que en el momento en que se fragua el atentado la Goma 2 ec estaba retirada del mercado. Entonces, contesta: "lo esencial es que lo que estalla en los trenes es una dinamita goma. Sea cual sea la marca. y, desde luego, ETA no tuvo absolutamente nada que ver con ese tema". Es el momento, en que Casimiro García Abadillo deja en evidencia que acaba de cometer un 'excusatio non petita...': "Yo no he mencionado a ETA..."

- No hubo discrepancias. Otra de las mentiras que deja la entrevista a Bermúdez es la negación de discrepancias en los análisis del explosivo. Bermúdez afirma que "no es cierto que hubiera discrepancias" en los análisis del explosivo. En realidad, peritos independientes que participaron en el proceso judicial pusieran de manifiesta la aparición en las muestras de los focos de explosión de componentes propios del Titadyn y no de la Goma 2.

- Sin problemas con el Titadyn. Por si quedaba alguna duda de su postura en el asunto del arma del crimen, del explosivo, Bermúdez sentencia que "aunque hubiera sido Titadyn, eso no demuestra nada, no demuestra absolutamente nada".

- "Caminito de Jerez". Bermúdez niega que dijera que algún testigo iría "caminito de Jeréz", más allá del comentario que le hizo a un grupo de estudiantes. Federico Jiménez Losantos ha confirmado en su programa de Es la Mañana que lo que afirma en la entrevista el juez es "mentira". "Me lo dijo a mí", recuerda Losantos.

- "Superconjura". Preguntado por Sánchez Manzano, Bermúdez termina diciendo que no puede pensar, "ni de lejos" que Sánchez Manzano, o la Policía o "incluso meto al Gobierno", pensaran en manipular el atentado. "Mire..." continúa Bermúdez, "el planteamiento de que hubo una superconjura...". Entonces, Casimiro García Abadillo le corta y para poner de relevancia que "de nuevo es usted el que habla de algo que yo no he mencionado".

- No quería influir en las elecciones. Tal es la seguridad del juez del 11-M que llega a afirmar que los terroristas que volaron los trenes el 11-M matando a 192 personas y dejando a más de 1.000 personas heridas a tres días de las elecciones generales, "no se programó para coincidir con las elecciones", "no tengo duda". Es más, para Bermúdez "esto es otra cosa que está absolutamente acreditada".
 

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Cataluña
Humillados pero contentos
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  7 Marzo 2014

La crítica a las ideologías que mitifican las raíces y la identidad es el leitmotiv de muchos de mis escritos, ya se trate de libros o de artículos periodísticos. Por lo tanto, incurriría en una falta de coherencia rayana en la hipocresía si le reprochara a alguien el haber renegado de lealtades o compromisos que le han sido impuestos por la tradición o la genealogía. Lo que sí me irrita es el espectáculo que brindan quienes, tras emanciparse de su pasado mediante una ruptura que podría interpretarse como una prueba de inconformismo y como un tributo a la libertad de pensamiento, se suman jactanciosamente a movimientos que mitifican otras raíces e identidades más convencionales y que les harán más cómoda la vida.

En el caso específico de la sociedad catalana, los auténticos inconformistas y librepensadores que se niegan a ceñirse a los dogmas del nacionalismo y optan por los valores del humanismo y la solidaridad sin servidumbres hereditarias son estigmatizados por el poder hegemónico y sus intelectuales orgánicos. Y por panfletistas anacrónicos y viscerales, como la ya inverosímil Pilar Rahola, que cuando quiere presumir de conocimientos extracurriculares hurga en el cajón de sastre de las supercherías y atribuye a los díscolos un pseudofreudiano trauma de autoodio. Los inquisidores, menos retorcidos, lo llamaban herejía. El progreso consiste en que antes los condenaban a la hoguera y hoy solo al diván del psicoanalista. Igualmente, los anatemas -botiflers o traidores- que recaen sobre los dirigentes, militantes y simpatizantes del PP y C´s, y sobre todos quienes desde la equidistancia, las terceras vías e incluso la indiferencia desdeñan la retórica secesionista, traen reminiscencias de la atmósfera que imperaba en la hoy exhumada Edad de las Tinieblas: la del inquisidor Raimundo de Penyafort (santo patrono de los abogados), el rey depredador Jaime I y los mercenarios almogávares de Roger de Flor.

La obediencia debida
Volvamos a los protagonistas del fenómeno que nos ocupa: los castellanohablantes acomodaticios que se suman a la campaña secesionista. El movimiento bautizado con la voz de orden Súmate realizó su "acto de puesta de largo" (sic) en el auditorio de CCOO (LV, 1/2), organización sindical "cuyo líder en Cataluña, Joan Carles Gallego, envió un comunicado de apoyo al derecho a decidir", demostrando así su preocupación por un tema que no quita el sueño a los trabajadores afiliados, que se rascan el bolsillo para mantener el local generosamente cedido y a los burócratas que lo ocupan. Asistieron al acto, para vigilar si la orden de sumarse se cumplía con la obediencia debida, personajes tan comprometidos con la defensa de los derechos de los castellanohablantes y su lengua como la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana, la de Òmnium Cultural, el comisario del Tricentenari, el economista Xavier Sala i Martín, el presidente de la Associació de Municipis per la Independència y el teniente de alcalde de Barcelona, Jordi Martí (CiU). En total, unos trescientos sectarios de pura cepa reunidos para garantizar la pluralidad del evento. Agrega la misma crónica:

El presidente de la asociación, Eduardo Reyes (…) defendió que "la lengua y los orígenes no son un motivo de fractura", porque "para los demócratas no hay fractura que valga" y explicó cómo se había metido en el “fregao” soberanista por sus hijos y nietos. “Juntos construiremos un nuevo país”, concluyó.

Culebrón proselitista
Nadie caerá en la ingenuidad de creer que este espectáculo inaugura una política de respeto por el grueso de la ciudadanía que las élites endogámicas discriminan sistemáticamente. Se trata de otro episodio del culebrón proselitista que montan los expertos del agitprop secesionista con el comisario del Tricentenari, Miquel Calçada (alias Mikimoto), al frente. Y para ello cuentan con catecúmenos que se resignan a recitar, humillados pero contentos, los libretos que les han cocinado. Humillados porque les han repetido hasta el hartazgo que de su lengua, en la escuela, ni el 25%. En razón de lo cual, cuando uno de ellos dice que se ha metido en el fregao soberanista por sus hijos y sus nietos lo que hace es contribuir a que un equipo de iluminados levante fronteras artificiales para encerrarlos -a sus hijos y sus nietos- en un enclave endogámico, donde está proscripta la enseñanza de la lengua que les permitiría comunicarse y progresar en el país donde viven, que no es otro que España.

Ojo: la enseñanza de la lengua castellana está proscripta para los hijos y nietos de los humillados, porque los de los privilegiados la aprenden en las escuelas privadas. Sonia Sierra nos recuerda (Economía Digital, 26/2) que Artur Mas se educó, y cuida que sus hijos se eduquen, en la Escuela Alba, plurilingüe, pagando 700 euros por mes. En tanto que dos hijas de José Montilla estudian en el Colegio Alemán y otra en La Miranda, que utiliza el plurilingüismo como reclamo publicitario. Hasta el implacable mandamás Oriol Junqueras promete que su hijo estudiará, como estudió él, en el Colegio Italiano.

Los hijos de los castellanohablantes no tienen esa suerte. Los humillan a ellos y a sus padres. Sonia Sierra cita el caso típico de Francisco Rivas, el padre al que acosan la dirección de la escuela L'Era de Dalt y el Ayuntamiento de Tona porque pidió más horas de castellano para su hijo. Los dirigentes de Súmate, que seguramente disfrutan de acceso a los despachos de los poderosos, ¿intercederán por los muchos padres que sufren este tipo de coacciones? ¿O les pedirán que ellos también se sumen al rebaño de humillados pero contentos?

Panorama de la manipulación
Súmate tampoco es una novedad en el panorama de la manipulación secesionista. Antonio Robles desmenuza casos emblemáticos en su vademécum de la dignidad ciudadana, Historia de la Resistencia al nacionalismo en Cataluña (Crónica Global, 2013). Uno es el de Francisco García Prieto, entonces presidente de la Fecac (Federación de Entidades Culturales de Cataluña) y factótum de la Feria de Abril de la colectividad andaluza. Después de manifestarse solidario con Robles y sus compañeros, que pedían firmas en dicha Feria contra la política lingüística de la Generalitat, los desautorizó públicamente en El Periódico de Catalunya en el mejor estilo nacionalista: "Hay grupos políticos y medios de comunicación de fuera de Catalunya a los que les interesa atizar el fuego para romper la convivencia". Acota Robles:

El mismo que nos había autorizado y animado a recoger firmas en la Feria de Abril. Se desentendía, mentía y nos difamaba en cuanto le llamaron al orden. Hombres como Xavier Trias o Josep Maria Sala saben que pastores como Francisco García Prieto no tienen precio. (...) Si reparamos en la personalidad de este tipo de representantes del mundo inmigrante, enseguida se comprende por qué los castellanohablantes estuvieron tantos años sin representación en el Parlamento. Los ceban, como a los patos, a fino y pescaíto, los cercan en reservas indias, aquí llamadas ferias de abril o encuentros interculturales, pero su lengua y su cultura españolas han desaparecido de las instituciones donde pagan impuestos, dan el callo y serán enterrados.

A continuación, Robles cuenta la historia de Justo Molinero, otro andaluz que, después de coquetear con los críticos de la política lingüística del nacionalismo, se sumó a las huestes de Jordi Pujol y montó, mediante un desprejuiciado intercambio de favores, un pequeño imperio de emisoras de radio y canales de televisión que participa, mientras es rentable, en la aventura secesionista. Mañana, quién sabe.

Engendro del 'agitprop'
Súmate también es un cosmético del que los secesionistas se valen para maquillar sus apaños y hacerlos más potables. Francesc-Marc Álvaro le saca el jugo a este engendro del agitprop ("Súmate rompe tópicos", LV, 6/2) y se felicita de contar con castellanohablantes que funcionan como instrumentos dóciles y maleables. Sus argumentos son tan deleznables que Antoni Puigvert, afín a la secesión pero no al esperpento, los rebate desde la misma trinchera ("Sumar, dividir", LV, 19/2):

El catalanismo ha contado durante décadas con un PSC fuerte y proactivo, por lo que ni CiU ni ERC se habían preocupado de penetrar realmente en el mundo castellanohablante de Catalunya. Se limitaron a peinar un electorado fácilmente amoldable a sus tesis. La institucionalización de Paco Candel o la pretensión de que el colectivo Súmate se convierta en sustituto de urgencia del papel histórico que, para el catalanismo, han significado PSUC y el PSC puede servir de placebo retórico, pero no va a cambiar por arte de magia la compleja realidad catalana.

Las elecciones del 2012 ya dieron pistas sobre los límites sociales del soberanismo. Una corriente mayoritaria (sic) y muy ilusionada, pero con graves dificultades para penetrar en la Barcelona metropolitana. La mayoría excepcional necesaria para el paso excepcional está muy lejos. Y en cambio, se aproxima un peligro: aquellos sectores que hasta ahora, indiferentes o concesivos, permitían la iniciativa catalanista, podrían convertirse en actores opuestos al soberanismo.

Puesto que procuramos no imitar a los panfletistas subalternos, no aplicaremos a los acólitos de Súmate la superchería del autoodio ni los tildaremos de traidores. Tampoco los calificaremos de "charnegos agradecidos" como imagina Álvaro, que en el fondo los desprecia por su mansedumbre. Simplemente los veremos como un ejemplo más, entre los muchos que recoge la historia, de los casos en que el instinto de conservación, el gregarismo, y también el afán de lucro y de ascenso en la escala social, empujan a algunos seres humanos a colaborar con sus opresores. Humillados pero contentos. La mayoría de ellos son más dignos de compasión que de rechazo.

Que no vote «el pueblo», por favor
maría teresa giménez barbat ABC Cataluña  7 Marzo 2014

Que uno vote les parece el súmmum de la democracia, no lo que se vota. Al parecer, se debería votar cualquier cosa, independientemente de lo que establezcan las leyes

El reproche más dolido que te puede hacer un independentista, que te ha declarado graciosamente “unionista” o “españolista”, es aquello de “¿por qué no nos dejáis votar?”. Que uno vote les parece el súmmum de la democracia, no lo que se vota. Al parecer, se debería votar cualquier cosa, independientemente de lo que establezcan las leyes. El argumento legalista les parece simplemente una estratagema para aprovechar que la ley está de nuestro lado y negarles una aspiración inocente sólo por llevar la contraria (o porque somos unos “fachas”, o “franquistas”. Ponga lo que quiera). A eso añaden que el mayor fabricante de independentistas son esos “españolistas” que no les dejan votar. Por lo que se ve, existen personas que no contemplan la independencia -porque no lo ven conveniente, porque les parece bien seguir formando parte de España- pero que si perciben que se les pone un impedimento para hacer algo que ni les va ni les viene, por pura reacción tribal, les van a entrar una ganas irresistibles de apuntarse. ¡Pues vaya país maduro!

Sí, soy una ciudadana de Cataluña que piensa que el avance y bienestar de su sociedad tendrá más posibilidades de consolidarse si reforzamos lo que nos une a través de un tejido jerárquico de integración que vaya desde lo local a lo europeo sin destruir las tramas económicas, políticas o afectivas que están en medio, y que tantos siglos nos ha costado construir. Y lo dice una catalana que -la naturaleza tiene poderosas razones, no vamos a negarla-, desea sobre todo la prosperidad de los suyos, la familia, su gente y su tierra. El amor que sentimos por lo nuestro nos viene, digamos, “por defecto”. Pero hay que saberlo y controlarlo, pues cada vez tenemos que convivir con personas más distintas y de orígenes mas lejanos. Una Europa en paz y crecimiento sólo es posible haciendo compatibles las identidades cercanas con otras más amplias y progresivamente más inclusivas.

Por eso me aferro a esta ley que me ampara: porque es la barandilla que me separa del caos. El “por qué no nos dejáis votar” lleva implícito al “pueblo”. La frase completa es “per què no deixeu votar al poble”. Este pueblo inmanente y ancestral es el sujeto de los derechos para el nacionalismo de ayer y, por desgracia, de hoy. Y esa “Europa de los pueblos” sería el final de Europa. No, por favor, que no vote ningún “pueblo”.

Campaña por el bilingüismo
Galicia Bilingüe denuncia ante la UE que las webs de Educación no tengan versión en castellano
Todas las autonomías de España con lengua cooficial, incluída Cataluña, disponen de páginas web en ambos idiomas para informar sobre Educación y Cultura
 www.lavozlibre.com  7 Marzo 2014

Madrid.- Galicia Bilingüe ha puesto en marcha una campaña de denuncia y petición ante la Unión Europea y Presidencia de la Xunta para reclamar bilingüismo en las webs de Educación en Galicia.

La plataforma lingüística destaca que "todas las autonomías de España con lengua cooficial tienen página web en ambos idiomas para informar sobre Educación y Cultura; todas excepto Galicia". "Incluso la web de Educación de la Generalitat de Cataluña dispone de una pestaña para acceder a una versión en español y tiene también en este idioma la mayoría de sus contenidos", apuntan.

Galicia Bilingüe explica que, "a pesar de que el gobierno gallego aprobó un decreto en 2011 que obliga a disponer de una versión en español en todas sus web, la Consejería de Educación no lo cumple y sigue tercamente utilizando una web monolingüe".

"La información, documentos sobre matriculación, así como las convocatorias de ayudas, cursillos, premios, información de actividades dirigidas a niños y jóvenes, información para el profesorado, noticias culturales, etc., excluyen el castellano. La opción de pasarse al español simplemente no existe", indican desde esta entidad.

Esta campaña iniciada este jueves por la asociación pro libertad de elección de lengua estaba inicialmente prevista para el mes de mayo, pero Galicia Bilingúe la ha adelantado ante la multitud de padres que se dirigieron a la asociación, quejándose de que la información sobre la matriculación en las escuelas infantiles de la Xunta, cuyo plazo se ha abierto recientemente, era imposible encontrarla en español.

Estos centros son gestionados por la Consejería de Trabajo y Bienestar, que sí ofrece algunos contenidos en castellano, pero no éstos. "Parece que la Xunta insiste en alejar del bilingüismo precisamente todo lo relacionado con el ámbito educativo y cultural, un sector que el nacionalismo utiliza como símbolo y ariete de sus luchas políticas, y al que el gobierno de la Xunta parece no querer soliviantar por su conflictividad", consideran.

Galicia Bilingüe ha presentado ante la UE una denuncia por incumplimiento de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que en su artículo 21 prohíbe toda discriminación por razón de lengua, y también basándose en la vulneración de otros preceptos comunitarios. Esta denuncia será apoyada por otras que a nivel individual realizarán muchos más ciudadanos.

Cabe recordar que en 2013 esta plataforma ya logró que la UE obligara a la Xunta a cambiar su normativa sobre contratos públicos para que se respetara el bilingüismo.

Las quejas también se dirigirán a la Consejería de Educación y al presidente de la Xunta, por incumplimiento del Decreto 201/2011, de 13 de octubre, por el que se regula la presencia de la Administración general y del sector público autonómico de Galicia en internet. Un decreto que especifica claramente que los contenidos y servicios de todas las web de la Administración, se publicara?n en gallego y castellano, que se deberán ofrecer las opciones de cambio de idioma de forma permanente, las opciones necesarias para intercambiar las versiones de los contenidos de uno y otro idioma, y especificar cuál es el idioma activo en cada momento.

Galicia Bilingüe confía en que no será necesaria la intervención de la UE como en anteriores ocasiones para que se respete la ley. "Sería incomprensible que el partido en el Gobierno critique el incumplimiento de las sentencias lingüísticas por parte de la Generalitat de Cataluña, mientras ellos incumplen sus propias normas al respecto. Además, lo que reclamamos supone un insignificante coste comparado con las decenas de millones de euros que la Xunta destina a normalización lingüística. Nada hay mas normal que respetar la cooficialidad y los derechos de los ciudadanos", afirman desde la plataforma.
 


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