AGLI Recortes de Prensa   Sábado 8  Marzo  2014

Regeneración democrática
Las posibilidades de Vox
Francisco José Contreras Libertad Digital 8 Marzo 2014

Vox nació hace poco más de un mes con la vocación de remediar la gran anomalía política española: nuestro arco de partidos, como ha indicado Manuel Llamas, abarca desde el centro-izquierda a la extrema izquierda, dejando al centro-derecha sin representación. Rajoy proclamó en 2008 que el PP no era lugar para liberales ni conservadores, y a fe que ha mantenido su palabra. El PP participa sin reservas del consenso socialdemócrata: Rubalcaba lo reconoció así en el debate ("El problema de España no es un problema de gasto público, sino de ingresos: esto es muy importante, y estamos de acuerdo plenamente"), y Rajoy aceptó el abrazo ("No tenemos una Administración elefantiásica"). Ninguno de ellos piensa que el problema de fondo sea un sobredimensionamiento estructural de lo público: ambos creen en el Estado grande-paternalista, y discrepan tan sólo en la oportunidad de los pequeños recortes abordados, que Rajoy considera dolorosos pero imprescindibles; confía, eso sí, en que la marea broteverdista nos devolverá pronto, sin necesidad de más reformas, una capacidad de gasto público como la que tuvimos entre 2001 y 2007.

Pero si el PP no tiene nada de liberal, tampoco tiene nada de conservador. No tiene una visión de la familia, de la cultura, de los valores, que difiera de la de la izquierda. La semana pasada Wert confirmaba en sus cargos a todos los expertos del Centro de Expertos de la Memoria Histórica nombrados por Zapatero. Este Gobierno aplica el boca a boca a Prisa mientras contempla alborozado el naufragio de Intereconomía. Rajoy pasó de puntillas en el debate sobre la nueva ley del aborto: todos asumen ya que será seriamente descafeinada, si no congelada sine die. Aunque insistió en que el referéndum catalán no tendrá lugar, Rajoy reiteró su disposición al "diálogo". ¿Qué precio pagaremos esta vez para "evitar el choque de trenes"?: ¿nuevo modelo de financiación más beneficioso para Cataluña?, ¿blindaje de la inmersión lingüística? No será éste el Gobierno que se plante frente a los nacionalismos y les haga comprender que han tenido suficientes concesiones en las últimas tres décadas, y que no se aceptarán más chantajes.

El territorio de caza de Vox es enorme, pues abarca potencialmente a todos los que estén a la derecha del consenso socialdemócrata en lo económico, del sesentayochismo liberacionista en lo moral-cultural y de la eterna cesión frente a los nacionalismos en lo territorial. Las europeas, propicias al voto ideológico, son la ocasión ideal para el despegue. Pero obtener representación europea no garantiza el éxito en las elecciones de verdad. El PP hará valer los tímidos indicios de recuperación económica, agitará el espantajo de un frente popular PSOE-IU-nacionalistas y se presentará como la sensatez centrista.

Vox tendrá que ser el partido del largo plazo y de las verdades incómodas. Su viabilidad dependerá de la madurez de un porcentaje suficiente de españoles para asumir ambos. El PP venderá broteverdismo: Vox tendrá que mostrar que estamos en una crisis en L; que una economía con un nivel de gasto público del 45% del PIB, con un déficit atascado en torno al 6% y una deuda pública del 100% del PIB no podrá crear empleo de forma seria. Como ha mostrado Juan Ramón Rallo, el sector público creció desmesuradamente entre 2001 y 2007, alimentado por los ingresos fiscales extraordinarios de la burbuja inmobiliaria; la estructura de gasto generada entonces ha sido mantenida por Zapatero y Rajoy: se ha preferido incrementar la presión fiscal, antes que podar gasto político. Vox puede abanderar la idea de la revolución liberal pendiente: España no podrá despegar de verdad sin una reducción del peso del Estado (que lo devuelva, simplemente, al tamaño que tenía hacia el año 2000). Esto es articulable, además, con la propuesta recentralizadora que figura en su programa: la eliminación de las autonomías –o, al menos, recuperación de competencias como sanidad o educación por la Administración central– permitiría un recorte sustancial del gasto público, eliminando duplicidades, restaurando la unidad de mercado y permitiendo economías de escala.

Pero Vox debería exponer otra verdad incómoda a largo plazo: con su tasa de fertilidad de 1,35 hijos por mujer, España está abocada al declive por envejecimiento de la población. La generación ahora joven será esquilmada para sostener a una masa enorme de jubilados; la brutal presión de las cotizaciones sociales hará definitivamente inviable todo despegue económico. La cuestión demográfica ha sido hasta ahora irresponsablemente ignorada por todos los partidos: está ahí, virgen, disponible para partidos con un campo de visión histórica que vaya más allá de la próxima encuesta o las próximas elecciones. Potenciar la natalidad concuerda bien con otros asuntos que importan mucho al electorado conservador: el de la protección del no nacido, por ejemplo (casi un 20% de los embarazos terminan en aborto), o el fortalecimiento de las familias (las parejas casadas tienen más hijos que las que cohabitan; un partido liberal-conservador debe considerar la desaparición progresiva del matrimonio –cada vez se casa menos gente, y de éstos cada vez se divorcian más– como un grave problema social).

Vox tendrá una oportunidad si consigue federar al electorado liberal, harto de consenso socialdemócrata, con el conservador (indignado con la tibieza del PP en temas como aborto o familia) y el antiautonomías, cansado de despilfarro clientelar y claudicación frente a los nacionalismos. Esta coalición no debería ser imposible, pues el liberalismo económico, el conservadurismo moral y la recentralización política son principios coherentes entre sí. Vox está jugando también la carta de la regeneración institucional (independencia del poder judicial, democratización interna de los partidos…), pero esa ya la jugaban UPyD y Ciudadanos: encasillarse sólo en este registro haría dudar al elector de la necesidad de un partido más; de hecho, se levantan voces que llaman a "una alternativa única frente al bipartidismo", pretextando la Ley D’Hondt, etc. Vox sólo podrá justificar su existencia si cultiva un perfil ideológico diferenciado; y su diferencia respecto a UPyD y C's sólo puede ser un discurso nítidamente liberal-conservador.

Cuando el tuerto ve menos que el ciego

Antonio Pérez Henares Periodista Digital 8 Marzo 2014

El encontrarse, no ya solo a políticos sino a quienes fueron sus oráculos económicos y a sus más apasionados voceros, por los debates radiotelevisados pasando de negar empecinadamente la crisis a retorcerse ahora, ante la evidencia de cualquier dato positivo, para seguir negando el más mínimo atisbo de recuperación trae inevitablemente a la cabeza el viejo refrán de que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Aunque pienso, cada vez con mayor convicción, que en realidad hay incluso algo con peores y más deformadores resultados, el ser tuerto solo de un ojo, y en este caso, solo ver por el izquierdo.

En cualquier caso hay que reconocer ya que no la evolución, porque ellos siguen estando en la posesión tanto de la verdad como de la bondad, si la habilidad en readaptar su discurso cuando los hechos les han molido a cifras las costillas de sus predicciones de todos esos “gurus” a los que un día me atreví a calificar como los “300 profetas económicos del Apocalipsis”. Se mantuvieron impertérritos en su época de aleluyas zapateriles y no se apearon de aquel burro, a quien incluso azuzaron con su ínclito Plan E, cuyo inductor sigue dando recetas por los platós pero cuando el buen pollino se clavo en un ¡So!, decidieron mover una pestaña para decirnos que ya podíamos mentar a la bicha, la crisis, por su nombre pero que justo ya, a partir de aquel mismo instante esta se había pasado y volvía la fragancia de la rosa y el pastoreo en el verde prado.

Cuando la UE tuvo que sacarlos con lanzallamas de aquel bunker de disparate, despilfarro y desatino donde Mendez ejercía de vicepresidente nocturno y ellos de alegres compañeros, acudieron a lo que nunca falla. Se busco un nuevo malo universal causante de nuestras desgracias: le toco a la Merkel porque el presidente norteamericano, Obama, que también había sido de los que mandaron parar la locura era, dicen, que es bien poco, como más de los suyos.

Perdido el pastizal, la Moncloa y el aprendiz de brujo entregado a su vocación de contable de nubes se dispusieron a inaugurar la nueva etapa opositora donde del optimismo supino se pasó a la catástrofe inmediata. Ellos, por supuesto, nada habían tenido que ver en el siniestro total en que se encontraba el vehiculo que nos habían dejado. Fueron los días, los meses, mas de un año, del rescate, inevitable, las tinieblas exteriores, llegan mañana con la prima de riesgo como íntima compañera de cama.

No pasó, pero ellos jamás se equivocaron, ni ahora. Con no mentar la dicha prima, ahora repudiada, ni permitir que un dato les invalide su teoría queda todo arreglado. Pero algo ha tenido al menos que modularse. Ahora ya no estamos en que ya la catástrofe será, a mucho tardar, mañana pero sin embargo en ese mañana no hay ni habrá ni puede haber esperanza. Esa es la predicción y el sustento de todos los discursos. El de la Nación incluido. Hay que resistir como sea la sensación de que esto mejora o puede mejorar un poco, aunque sea una miaja.

El paro es ahora el caballo de batalla. Y es lógico y no puede ser ni haber ningún otro que lo sustituya en nuestras preocupaciones. La cifra es una tragedia continuada con millones de caras, de personas que lo sufren, cercanas, queridas en tantos casos y con quienes nos encontramos a cada paso. Pues resulta que algo parece moverse, aunque con desesperante lentitud, también en ello. Pero, por favor, que no se entere de ello Soraya Rodríguez. Que no, que le da igual, que suba o baje, que repunte o que se hunda. Ella lo que tiene que colocar es el adjetivo calificativo. Muy grueso pero que ya tiene muy sobado. Tanto que ya dice indigno y suena a que esta diciendo bonito.

Lo de la portavoz socialista no es aislado sino pauta. El disgusto en cada uno de los meses de año 2013 en que iba bajando la cifra del INEM, que fueron 8 por 4 en negativo y que acabo con global positivo, era notorio y ahora lo de febrero parece haber sentado ya como un tiro y se les nota por mucho que lo disimulen. Y lo cierto es que se la juegan.
Aunque el primero de todos que sabe que en ello le va la vida política es Rajoy. Ha comprometido su palabra y su futuro en ello. Y ya no hay más plazo ni excusa. El personal, más sensato y práctico, pero demoledor si su mínima expectativa se destroza no exige milagros pero si realidades tangibles. Pongamos, porque esto es cuestión de velocidad que no se puede disminuir el paro a una velocidad de -100 parados/hora, que sería la buena, la de crucero en carretera y nos supondría 876.000 parados menos en un año. Pongamos una velocidad “urbana”, que menos que a -50 parados/hora, 438.000 menos en un año. Esa puede ser la línea que separe el fracaso del alivio. La que suponga que las cifras alentadoras, esas del PIB, de la exportación, de la balanza por cuenta corriente, del bono y de no se cuantas cosas nos parezcan algo más que números. Ese es el fiel de la romana y lo demás gaitas.

Aunque desde luego , y eso es seguro, aunque se creciera a cien parados menos a la hora, a mis queridos profetas les parecerá todo malo, muy malo, remalo. Ellos tienen razón siempre, antes ahora y mañana. Y Revilla doctor en Harward

La zafiedad del juzgador

Luis del Pino Libertad Digital 8 Marzo 2014

Ayer, el periódico El Mundo publicaba una entrevista con el juez Gómez Bermúdez, sobre quien recayó la responsabilidad principal de juzgar el caso del 11-M. La entrevista está llena de momentos gloriosos, como cuando dice que no recuerda si pensó en procesar al comisario Sánchez Manzano por falso testimonio. ¡Claro, hombre! ¿Quién va a acordarse de un detalle tan nimio como si pensaste en procesar a un alto mando policial por mentir en el mayor atentado terrorista de nuestra Historia?

O como cuando dice Gómez Bermúdez que no ha indagado quién tuvo la idea de atentar el 11-M. ¿Para qué vas a indagar esas tonterías, hombre? ¿A quién le importa quién tuvo la idea? El muerto al hoyo y el vivo al bollo, que dice el refrán.

O como cuando dice el juez que el libro de su entonces mujer, Elisa Beni, fue inoportuno. ¡Qué elegancia la suya, echándole el muerto a su señora! ¡Eso es un hombre! Porque nadie puede creerse, claro está, que él estuviera al tanto del libro que su señora preparaba. Seguro que lo escribía en secreto y al pobre Gómez Bermúdez le pilló por sorpresa la publicación.

O como cuando niega que él prometiera enviar a los mandos policiales perjuros "caminito de Jérez", a pesar de los testimonios de abogados y de víctimas que estaban presentes cuando dijo aquello.

Aunque quizá lo más escandaloso sea esa frase en la que dice que daría igual que el explosivo utilizado el 11-M hubiera sido Titadyn en vez de Goma2-ECO. ¡Por supuesto, hombre! ¡Daría lo mismo! ¡Qué importa que se usara un explosivo u otro!

¿Cómo que daría igual el explosivo, señor juez? No daría en absoluto igual, oiga. Para empezar, si se hubiera usado un explosivo distinto de la Goma2-ECO, querría decir que una tercera parte del sumario, todo lo referido a la trama asturiana, pasaría a no tener nada que ver con el 11-M, porque en aquella mina de Asturias lo que se usaba era Goma2-ECO.

Pero además, si en los trenes no se hubiera usado Goma2-ECO, entonces la prueba fundamental del caso, la mochila de Vallecas, quedaría (¡más aún!) acreditada como prueba falsa, y todo lo que de ella se deriva (es decir, todo el sumario) se vendría abajo. Y no solo habría que poner en libertad a todos los condenados, sino que además habría que abrir diligencias para ver quién colocó aquella prueba falsa, aquella falsa bomba que apareció en una comisaría de policía.

Como también habría que determinar quién colocó Goma2-ECO en la famosa furgoneta Kangoo que apareció en Alcalá de Henares en la mañana del 11-M. Y también habría que dilucidar quién suministró la Goma2-ECO con que se hizo volar el piso de Leganés.

¿Cómo que daría igual el explosivo utilizado, señor Gómez Bermúdez? ¿Y usted dice que es juez?

Pero en realidad, lo más triste es que Gómez Bermúdez no está mintiendo. Esa frase suya no es torpeza judicial, sino un lapsus probablemente debido a los nervios de la entrevista, y que indica la verdadera naturaleza del proceso del 11-M: la verdad judicial estaba prefijada de antemano, y las pruebas eran irrelevantes.

Por eso han dado igual todas las evidencias de falsificación de pruebas que hemos ido poniendo sobre la mesa a lo largo de estos años. Aunque hubiéramos publicado una fotografía de un mando policial o de un agente del CNI fabricando la mochila de Vallecas, hubiera dado lo mismo. Eso es, ni más ni menos, lo que Gómez Bermúdez está dando a entender con su respuesta.

Y en esas manos ha estado el juicio del 11-M, queridos oyentes: en manos de un juez cuya señora escribe un libro sobre el juicio y él tiene ahora la cobardía de lavarse las manos y descargar sobre su señora la responsabilidad.

En manos de un juez que miente al negar las promesas de justicia que hizo delante de víctimas del atentado, por muchos testigos que haya.

En manos de un juez que cree que podemos creerle, cuando afirma no recordar si pensó en procesar a mandos policiales por falso testimonio.

En manos de un juez que dice que no se ha molestado en indagar quién tuvo la idea de cometer el mayor atentado terrorista de nuestra Historia.

En manos de un juez, en fin, que reconoce que el arma del crimen le parece irrelevante a la hora de determinar la culpabilidad o inocencia de los presuntos culpables.

En esas manos estamos, señores.

Y lo peor es darse cuenta de que, en realidad, Gómez Bermúdez no es otra cosa que un "mandao", un fiel sirviente de aquellos que, desde el poder político, tanto han hecho para que los españoles sigamos sin saber quién mató a 193 compatriotas el 11 de marzo de 2004.

11M: Caso abierto.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 8 Marzo 2014

Hay una campaña orquestada desde diversos frentes políticos y judiciales para dar carpetazo definitivo al caso de los atentados terroristas del 11 de marzo del 2004 días antes de las elecciones generales y que tuvieron como resultado 191 muertos casi 2.000 heridos y el mayor vuelco electoral de la corta y triste historia democrática de España. Unas fechas marcadas por las confabulaciones,las mentiras y la manipulación descarada del PSOE con un Alfredo Pérez Rubalcaba que no dudó en sacar rédito electoral al transgredir la Ley apareciendo en las televisiones el día de reflexión diciendo que "el Gobierno (del PP) nos miente".

Tras la farsa de la Comisión de investigación formada por una mayoría "ad hoc" liderada por el PSOE, se llegó al esperpento de la instrucción del caso por un juez manifiestamente inapropiado para tal misión, acompañado de una fiscal nada abierta a admitir líneas de investigación diferentes a la oficial argumentada sobre pruebas falsas y especulaciones dirigidas. Unas investigaciones que desde el principio mostraron actitudes ilegales y sectarias como la ejercida por el famoso jefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez Manzano y su equipo, o decisiones del juez instructor Juan del Olmo de destrucción injustificada de pruebas como eran los vagones de los trenes.

Tras diez años de este suceso, hay un empeño en querer cerrar el caso sin haber profundizado en las innumerables contradicciones que se dieron tanto en la Instrucción como en el juicio. Lo único cierto es que nadie puede asegurar que los responsables materiales ni los responsables ideológicos hayan sido identificados, detenidos y enjuiciados. El único condenado lo fue gracias al testimonio de dos testigos de nula credibilidad y ni siquiera se ha identificado sin ningún género de dudas el explosivo usado. Tampoco se han justificado de modo creíble y lógico las actuaciones del grupo de los Tedax y el análisis de las muestras por un laboratorio no especializado ni responsable de hacerlo según los protocolos policiales.

Existen demasiadas incógnitas y preguntas sin respuesta para intentar dar carpetazo al mayor atentado terrorista producido en España, y en esta definición entra cualquier grupo, sea gubernamental o ultraideológico, que usa la violencia y el terror para lograr doblegar a la sociedad a la que aterroriza. España tiene muchos enemigos externos e internos como para desechar cualquier alternativa de investigación. Porque lo evidente,lo que se ha dado como la única versión oficial, no tiene ningún fundamento, empezando por el tipo de explosivo que se asegura que se usó. Lo malo es que no hay ningún interés en querer saber la verdad ni por parte de quien obtuvo el poder gracias al sentimiento derivado de los atentados, ni de quienes perdieron el poder por el mismo motivo y por haber querido enfocar la autoría en la dirección que más les beneficiaba electoralmente. En ambos casos hubo un mezquino y miserable uso de las víctimas de los atentados en beneficio político partidista.

Por desgracia, el mismo sectarismo político ha hecho que las asociaciones de víctimas sigan enfrentadas y sin apoyos oficiales para obtener una verdadera Justicia. El 11M es un asunto molesto para los políticos y que les desnuda dejando ver sus vilezas y su desprecio por el sufrimiento de las víctimas. Los actores de entonces ya han obtenido sus premios y condecoraciones por los servicios prestados. Es demasiado iluso pedir que esos actores, con el tiempo, hayan reflexionado y tengan un ataque de remordimiento de conciencia y de reconocimiento de sus graves errores y el daño que han causado. Es demasiado iluso pedir que tras diez años alguien quiera retomar las investigaciones y dar respuesta a las incógnitas de un caso que pese a quien le pese sigue tan abierto como el mismo día del atentado.

Gómez Bermúdez y la campaña para enterrar el 11-M
EDITORIAL Libertad Digital 8 Marzo 2014

Las respuestas del juez Javier Gómez Benítez en la entrevista publicada ayer por el diario El Mundo contienen una serie de medias verdades y flagrantes mentiras que ponen aún más de manifiesto la tremenda estafa intelectual y judicial del 11-M. El magistrado encargado de juzgar los atentados de marzo de 2004, cometidos a escasos tres días de unas elecciones generales que se aventuraban reñidas, dio ayer nuevas muestras de que el caso se cerró en falso porque a ni a la clase política ni a las instituciones le interesa conocer la auténtica verdad sobre un hecho que cambió profundamente la Historia de España.

Gómez Bermúdez acreditó ayer de nuevo que dictó sentencia sin conocer a los verdaderos impulsores de los atentados ni el arma del crimen, con sus respuestas evasivas sobre la primera cuestión aludiendo a un fantasmagórico y novedoso alqaedismo y su desdén inaudito hacia la necesidad de saber qué explotó en los trenes porque, para él, ese dato crucial carece de relevancia. El magistrado insistió, sin que el entrevistador le preguntara por ello, en descartar la hipótesis de la participación de la ETA en los atentados como si esa fuera la principal prueba de convicción que desmontaría su sentencia, cuando el hecho es que desde los medios de comunicación que insistimos en que se conozca la verdad del 11-M se han aportado suficientes indicios para cuestionar la versión oficial sin necesidad de recurrir a conjeturas como la que tanto preocupa a Gómez Bermúdez.

Pero es en el tratamiento otorgado a los mandos policiales que mintieron a sabiendas en sus testimonios donde el magistrado sigue mostrando una desfachatez impropia de un miembro destacado de la judicatura. En lugar de perseguirlos de acuerdo con las leyes, tal y como anunció ufano durante el juicio con su referencia a que irían caminito de Jerez, Gómez Bermúdez dice ahora que pudieron faltar a la verdad en cuestiones de poco relieve y que esa actitud no tiene relevancia penal. Es su convicción personal sobre la honradez del comisario Sánchez Manzano, esgrimida en la entrevista, lo que carece de interés, no el hecho de que testificara en falso, una acción, premeditada o no, que debería haber sido castigada a instancias del propio tribunal de acuerdo con lo establecido en la legislación penal para los casos de perjurio.

El presidente del tribunal que juzgó los atentados del 11 de marzo de 2004 puso ayer de manifiesto que las únicas pruebas que los españoles han de aceptar para dar por buena la sentencia son él, sus convicciones personales y su integridad profesional, y ello a pesar de que él mismo confesó al diario El Mundo haber recibido presiones de "terceras personas" a las que se negó a identificar.

Gómez Bermúdez ha dado inicio a una campaña para enterrar definitivamente el 11-M al cumplirse una década de los atentados, a la que ya se ha sumado el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza. Sus declaraciones de ayer son, con seguridad, sólo un aperitivo de lo que queda por venir.

Desayunos con sapo
José Luis Manzanares www.republica.com 8 Marzo 2014

Dicen que los políticos se desayunan con un sapo como gaje del oficio. Ignoro si es verdad, pero sí sé que el desayuno cotidiano de los lectores españoles de periódicos incluye inevitablemente una nueva noticia sobre la corrupción. La ingestión del bicho puede retrasarse hasta el mediodía para quienes no tienen otra fuente de información que el telediario. Pero tan sabroso ingrediente no falta nunca.

La última sabandija es por el momento la probable estafa, fraude, latrocinio o similar de millones de euros en las subvenciones de la Comunidad de Madrid a los cursos de formación organizados por la patronal. En Andalucía y otras tierras siguen siendo los cursos de los sindicatos. Vienen a ser lo mismo porque en ambos supuestos se desvían los dineros públicos hacia otros fines tan atractivos como el lucro personal.

Presumía un ministro socialista de que España era el mejor país para enriquecerse rápidamente. Era y es verdad, pero silenciaba el cómo: robando los dineros del contribuyente porque, como proclamó otra ilustre colega, esos euros no serían de nadie. Estaban a disposición del primer afortunado que se los encontrara en su camino. Alguien bien situado, como es natural.

Muchos de nuestros sapos nacieron en épocas de vacas gordas y han tenido tiempo suficiente para crecer, engordar y multiplicarse. Nuestra renqueante justicia, infradotada de medios, lo tiene más fácil con un asesinato que con esta corrupción cuyos protagonistas delinquen en manadas protegidas por silencios cómplices. Unas veces, por eso de la prescripción, hay que limitar la exigencia de responsabilidades a lo que los animalitos han engordado en los últimos años. Y otras sólo podemos tomar nota de lo que ya no tiene remedio al amparo de esa presunción de inocencia que aquí utilizamos como capa de Luis Candelas fuera también del ámbito penal.

Está visto que, según ocurre con los hidrocarburos en las arenas de Arabia Saudí o Kuwait, basta escarbar un poco a lo largo y ancho de nuestra geografía para que brote majestuoso el chorro pestilente de la corrupción. La sensación de los españoles -y no sólo de la mía- es, según revelan los estudios de la Unión Europea, que vivimos en una atmósfera de podredumbre generalizada. Si no sale a la superficie más petróleo es porque no hay más prospecciones.

Puestos a crear juzgados especializados en algunos delitos, parece que los grandes esfuerzos hechos para combatir, por ejemplo, la violencia de género, podrían extenderse a esta otra lacra social de primera magnitud, a la que seguimos aplicando cataplasmas, parches sor Virginia y otras viejas recetas de escasa eficacia. La experiencia enseña, además, que nuestros mangantes de cuello blanco y riñones bien forrados acostumbran a disfrutar también de larga y cómoda vida después de ser descubiertos e identificados. Su inmensa mayoría, con fortunas inimaginables para el hombre de la calle, ni siquiera acaba en la cárcel.

La instrucción penal se prolongará años, el juicio se señalará con el retraso habitual (y probablemente se suspenderá un par de veces), luego, si hubiese condena, la pena se reducirá por las dilaciones indebidas. Más tarde vendrán, siempre con abundantes tiempos muertos, los recursos de apelación o de casación. Y después se pedirá amparo al Tribunal Constitucional. Finalmente, suponiendo que no se declaren nulas las pruebas por una u otra razón, al convicto se le suspenderá la ejecución de la pena de prisión o se le concederá de inmediato el tercer grado para que solo vaya a firmar algún día que otro al establecimiento penitenciario. El reo será un anciano venerable o padecerá graves enfermedades que, curiosamente, no se dan con tanta frecuencia entre los condenados por otros delitos.

Partitocracia
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 8 Marzo 2014

Ante la pretensión de la presidenta del PP vasco de nombrar un secretario general alfabetizado, se ha desatado una fuerte tormenta interna en esa formación. Las luchas intestinas entre clanes y provincias están destrozando a una opción electoral que camina hacia su extinción.

El desmantelamiento de sus ramas catalana y vasca por parte de la dirección nacional del primer partido del país, hoy en el poder con mayoría absoluta en ambas Cámaras nacionales, es uno de esos fenómenos incomprensibles que será estudiado sin duda en el futuro por los politólogos y por los psiquiatras. Los mejores resultados y los porcentajes de crecimiento más altos del PP en las dos Comunidades de hegemonía separatista los obtuvieron equipos encabezados por Jaime Mayor y por mí en los años noventa. En ambos casos, desde la sede central de Génova se procedió a desmontarlos para entrar en un proceso de desideologización y de acompañamiento más o menos explícito a los gobiernos nacionalistas.

La tesis era y sigue siendo que los nacionalismos son hechos inamovibles con los que hay que convivir y que la forma más apropiada de relacionarse con ellos es la rendición. Esta singular aproximación a la preservación de la unidad de España a base de desarmarse social, intelectual y políticamente frente a los secesionistas de raíz identitaria se ha combinado con la falta de democracia interna de la gran fuerza de centro-derecha española produciendo el brillante resultado que está a la vista.

En las provincias vascas el PP es una nave a la deriva condenada al naufragio y en el Principado catalán las próximas elecciones autonómicas lo enterrarán definitivamente en la irrelevancia, ampliamente sobrepasado por Ciudadanos. La verdad es que conseguir que Jaime Mayor se retire de la vida pública, que María San Gil se encuentre voluntariamente recluida en su intimidad privada, que José Antonio ortega Lara se marche y que Santiago Abascal y yo nos hayamos dado de baja para participar en el lanzamiento de un nuevo proyecto, es para nota. Lo más curioso es que los responsables de esta trayectoria autodestructiva están tan contentos y se consideran unos genios de la estrategia.

Si en vez de surgir del capricho arbitrario de la cúpula, los cargos orgánicos fuesen elegidos por los militantes, semejantes errores no hubieran sido cometidos y las organizaciones territoriales del PP en Cataluña y en el País Vasco estarían dirigidas por gentes comprometidas con la sociedad abierta, los valores constitucionales y la firmeza en la lucha contra los particularismos divisivos. La degeneración de la democracia en partitocracia se está llevando a España por delante.

La cuestión (o la Causa) ¿catalana?
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital 8 Marzo 2014

Parece que en la conflagración política declarada al Estado, el independentismo tiene la facultad de imponer su propio lenguaje en todo tipo de debates, tanto políticos como –sobre todo- mediáticos, es uno de los tres ejes (creación de un neolenguaje, asfixia dialógica y control territorial) sobre los que se están desarrollando las operaciones que conducen hacia el objetivo final, objetivo que no es otro que situar contra las cuerdas a unas debilitadas instituciones españolas.

Ello resulta francamente frustrante, frustrante ante la pasividad del Gobierno, ante el seguidismo de los medios de comunicación “progresistas”, ante la apabullante maquinaria de manipulación masiva construida por el nacionalismo gracias a la pasividad, y en muchos casos la connivencia, de los grandes partidos nacionales, esta asunción del lenguaje pergeñado por el nacionalismo es como jugar siempre en campo contrario, como dejar escoger a tu oponente el campo de batalla.

Porque no lo dudemos, el relato (político/social/económico) construido sobre conceptos perturbadores y enunciados performativos es uno de los pilares –sino el pilar- sobre los que se construye el proceso soberanista, es la herramienta con la que se pueden conformar cosmovisiones reduccionistas proclives al independentismo, con la que se delimita y constriñe el debate a los términos que interesan a los defensores del secesionismo, y que genera contextos favorables a un más que sesgado discurso esencialista.

Pues bien, desde que Artur Mas dio el empuje al Plan independentista, los términos en los que se trata este proceso rupturista y constituyente, siempre se centran en cuestiones territoriales, reformas administrativas o normativas, todo ello se ha resumido en “la cuestión catalana”, cuestión aparentemente neutra, un extracto necesario para el quehacer comunicativo, pero ¿nadie percibe la tremenda carga ideológica que ello conlleva?, ¿acaso no es una pista más que evidente la comodidad que muestra el nacionalismo respecto a esa “cuestión catalana”?, ¿por qué la repiten y repiten en casi todos los medios de comunicación y muchos periodistas?

¿Por qué asumir como verdadero lo que no es más que un reduccionismo, una simplificación maniquea de la realidad catalana?, ¿no nos damos cuenta que con estas actuaciones escondemos el auténtico problema (político) de Cataluña?, porque hay algo tan básico que debería ruborizar a todos esos políticos de partidos nacionales (como Rubalcaba), el problema no es una cuestión catalana, de Cataluña, ni de los catalanes, el problema es el nacionalismo y los nacionalistas, es su política de exclusión identitaria, su obsesión por convertir una falaz “comunidad lingüística” en un estado-nación.

Hay multitud de ejemplos de esta manipulación del lenguaje, de este adoctrinamiento implícito tras las palabras, pero quiero detenerme en un artículo del pasado día 25 de febrero por la periodista de cabecera del nacionalismo y hagiógrafa de Artur Mas, Pilar Rahola, para ilustrar lo expresado hasta aquí, dice la escritora: “…es fascinante que todo lo relativo a la cuestión catalana lo trate el ministro de Exteriores…”, “…la voluntad democrática que se ha instalado en la centralidad catalana.” Y “…cualquier cancillería europea, o sus opiniones públicas, no podrán entender que se niegue las urnas a un pueblo…”.

Como vemos ese es el objetivo, es lo que Joan Rigol expuso en el documento de la última reunión del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir respecto a las movilizaciones “populares” por el derecho a decidir para que “…reafirmen el sentido de un solo pueblo.”, esto es, un solo pueblo, un solo parecer, una sola política, una sola voz, un pensamiento único, una única “cuestión catalana”.

Naturalmente esto no es solo algo estético, ni siquiera es un nuevo recurso a la épica nacionalista, es algo palpable en la sociedad catalana, se han adueñado de esa democracia que tanto dicen defender, hasta el punto que el gobierno catalán se atreve a denunciar en nombre “del pueblo catalán” a un grupo de periodistas (Gabriel Albiac, Xavier Horcajo, Federico Jiménez Losantos, Alfonso Merlos, José Antonio Sentís y Hermann Terstch ) por, simplemente, cuestionar y atacar al proceso soberanista…simplemente por ejercer su libertad…de expresión. Imagino que estarían más cómodos con el atronador silencio de los medios de comunicación catalanes al servicio de la Causa…

Patronales y sindicatos se repartían los dineros firmando cursos ficticios
Cursos de Formación: El final de una corrupción sangrante, consentida y tolerada
Periodista Digital. 8 Marzo 2014

"Dilapidar unos 2.000 millones de euros anuales para nada es algo que un país con casi seis millones de parados no se puede permitir".

Así arranca José María Triper, subrayando que era un escándalo a voces, su análisis este 8 de marzo de 2014 4 en 'El Economista'.

De esos que todo el mundo habla, pero que todos toleraban como un episodio más de esta picaresca nacional y al que nadie se atrevía a meter mano porque tocaba a estamentos protegidos y que hasta hace poco se consideraban intocables, no fuera a ser que nos montaran una huelga general o nos pusieran al estamento empresarial en contra.

Todos, al menos todos los que nos dedicamos a la vida pública, en una u otra forma, habíamos oído historias, en ocasiones contadas con alarde por los propios protagonistas, de cómo patronales y sindicatos (no todos, ni en todos los casos, es verdad) se repartían los dineros de la formación firmando cursos ficticios y repartiendo el beneficio con algún amigo que, como el famoso Aneri en Madrid, y tantos otros que se prestaban a este juego de corruptos.

Pero además de poner punto y final a esta lacra social, la reforma que se anuncia de la formación responde también a la necesidad de cambiar un modelo que, como reconocía el presidente Rajoy en el Debate del Estado de la Nación "no ha tenido los resultados que todos queremos".

Incluso las encuestas realizadas entre los trabajadores que han recibido formación muestran cómo una inmensa mayoría asegura que no ha servido para mejorar su desarrollo profesional.

Dilapidar unos 2.000 millones de euros anuales para nada es algo que un país con casi seis millones de parados no se puede permitir.

Por ello, la fórmula que está sobre la mesa de negociación para que sean las empresas quienes gestione directamente la formación va en la dirección correcta.

Son las empresas quienes dotan mayoritariamente con sus cotizaciones los fondos para formación y ellas son también las que mejor conocen las necesidades formativas de sus trabajadores para cubrir las necesidades y carencias de sus negocios y de sus proyectos.

Junto a ello es también sensato articular un sistema común para que aquéllas que no puedan o no quieran pagar su propia formación no estén desasistidas. Eso sí, siempre sometido a evaluación y bajo el principio de la libre competencia.

"Habló de una mente diabólica"
Gabriel Moris: "Bermúdez nos dijo que nos olvidáramos de los moritos"
Víctima del 11-M, Gabriel Moris presenta este sábado la conclusión de la campaña en Change.org para investigar la masacre. Supera las 55.200 firmas.
esRadio Libertad Digital 8 Marzo 2014

El programa Sin Complejos de esRadio ha contado este sábado con la intervención de Gabriel Moris, víctima del 11-M e impulsor de la campaña en "Change.org" para reabrir la investigación del 11-M. Una campaña que ha cosechado más de 55.200 firmas hasta ahora. Este sábado Moris ha presentado a las 11 de la mañana el balance de su campaña de recogida de apoyos a través de internet.

Tras la entrevista publicada en el diario El Mundo este viernes con el juez Javier Gómez Bermúdez, en la que niega que dijera aquello de que algunos testigos irían "caminito de Jerez" a más personas que no fuera un grupo de estudiantes de COU, Moris recuerda cómo el mismo Bermúdez, en su despacho, le dijo a él mismo y a un grupo de víctimas que "nos olvidáramos de los moritos", porque no habían sido ellos los que habían cometido el atentado.

Ahora, Bermúdez expresa su pleno convencimiento de que Jamal Zougam es culpable porque tiene la certeza personal de que es un yihadista. Además, considera que la autoría intelectual corresponde al "alqaedismo". En cambio, en aquellas conversaciones con Moris y otras víctimas, dijo que "el atentado se había debido a una mente diabólica". Para Moris, la actitud de Bermúdez no es más que "una cruel burla".

Pese a todo, Gabriel Moris es optimista y cree que la situación creada este año en torno al décimo aniversario de la masacre "no es totalmente negativa". Percibe Moris que se está poniendo en evidencia que la "verdad del 11-M es muy distinta a la que hasta ahora nos habían dicho". Finalmente, ha manifestado su deseo de que las firmas recogidos para que se vuelva a investigar el 11-M se convierta en un libro que complemente "la memoria histórica" en las bibliotecas españolas.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Derecha
UPN perderá Navarra por su culpa
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 8 Marzo 2014

Las autonomías han hecho que los españoles desconozcan más a sus compatriotas que todo el centralismo de las décadas y siglos anteriores. Seguramente, porque muchos medios de comunicación ya no prestan atención a lo que ocurre en la comunidad vecina porque ese Gobierno regional no le va a poner publicidad institucional, y también porque se ha cerrado la circulación de estudiantes, profesores y funcionarios. Y Navarra es una de las regiones sobre las que más tópicos circulan.

Ya en el franquismo se vinculaba Navarra al carlismo, como si no hubiera habido carlistas fuera de Navarra y socialistas, republicanos y abertzales en esta provincia. Otro tópico sobre Navarra es el eje político entre navarros españolistas y navarros vasquistas, cuando detrás de esa simplificación hay una pluralidad política asombrosa.

El Parlamento regional ha sido varias veces el más fragmentado de todas los regionales de España. De las elecciones de 1987 salieron ocho partidos con representación: PSN-PSOE, UPN, Herri Batasuna, CDS, Eusko Alkartasuna, Unión Demócrata Foral, Alianza Popular y Euskadiko Ezkerra. En la legislatura que comenzó en 2011 son seis: UPN, PSOE-PSN, Nafarroa Bai, Bildu, PP e Izquierda Unida. Y aunque los presidentes del Ejecutivo foral han sido siempre o navarristas o socialistas, este bipartidismo aparente va acompañado por coaliciones de gobierno y una gran inestabilidad, con partidos que aparecen y desaparecen, escisiones y reagrupaciones.

La honradez navarra se esfuma cuando una de las primeras tramas de enriquecimiento y saqueo montada por unos políticos regionales desde el poder apareció en el socialismo navarro, y así se juzgó y condenó. Hasta ahora, el único presidente autonómico que ha ingresado en prisión ha sido el navarro Gabriel Urralburu.

Otro tópico es la españolidad de la sociedad navarra, cuando el arraigo de nacionalistas vascos es mayor en Navarra que en Álava. Desde 2011 Bildu controla más ayuntamientos navarros que alaveses.

Como ha dicho Federico Jiménez Losantos, "toda la vida pensando que los navarros eran recios y de fiar, y hay cada traidor…". Y entre esos traidores están los dirigentes de UPN, que en 2007 recurrieron al PP para una manifestación para que el Gobierno de Zapatero no incluyese a Navarra en las negociaciones con ETA y al año siguiente rompieron su acuerdo con el PP y pusieron sus parlamentarios en las Cortes al servicio del PSOE para aprobar los Presupuestos Generales, a cambio de una línea de AVE y de que el PSN-PSOE les apoyase.

Por último, muchos de los escasos partidarios de la igualdad fiscal de todos los españoles critican el cupo vasco, pero se olvidan del convenio navarro, que da mayor soberanía a las autoridades locales y les permite robar al resto de sus compatriotas, como el regalo por la Hacienda nacional a la foral del IVA a las exportaciones de la fábrica de Volkswagen.
El castellano Aznar, el mejor cartel de UPN

El pensamiento de UPN y del navarrismo se suele resumir en tautologías como "Navarra es sólo Navarra y nada más". En un esfuerzo de argumentación encontramos los dos puntos principales de su ideario: no a los vascos y dejadnos nuestros impuestos.

La prueba de que este discurso mínimo, unido al cansancio por 18 años de gobierno ininterrumpido, ya no moviliza a nuevos votantes es la imparable caída de voto de UPN. El mayor porcentaje de voto lo obtuvo este partido foralista en las elecciones generales de 2000, cuando su cartel era José María Aznar: 49,89% de la votación. Desde entonces, ni la foralidad, ni los pactos con el PSOE, ni Miguel Sanz, ni los molinos de viento ni la incorporación de los tránsfugas del CDN han conseguido paralizar esa decadencia.

VOTO A LA LISTA DE UPN
Año ELECCIONES VOTOS
1995 FORALES 91.163
1996 GENERALES 120.335
1999 FORALES 125.497
2000 GENERALES 150.995
2003 FORALES 126.725
2004 GENERALES 127.653
2007 FORALES 138.031
2008 GENERALES 133.059
2011 FORALES* 135.025
2011 GENERALES 126.516

* Suma de los resultados de UPN y PP, que se presentaron separados.

El voto de la derecha navarra, navarrista o no, reunió en 2011 entre un 42 y un 38% de los sufragios. ¿Qué pasa con el otro 60%? Si contamos a socialistas, Bildu, Izquierda Unida y los principales partidos de la coalición Nafarroa Bai (Aralar y EA), la mayoría del electorado navarro es de izquierdas. En la división sobre el abertzalismo, el fiel de la balanza corresponde a los socialistas; Izquierda Unida navarra, como la vasca, gira en la órbita abertzale. Mucho votante desencantado del PSOE se dirige a los partidos de izquierdas abertzale.

Desde que Zapatero y su PSOE aceptaron que la nación española es discutida y discutible, al lento descenso de UPN le acompaña una caída brusca de los socialistas. No es que UPN pierda unos miles votos, es que el PSN los pierde a chorros.

Los socialistas han pasado en tres años de 117.920 votos en las generales de 2008 a 51.238 en las autonómicas de 2011, el peor resultado que jamás ha tenido este partido, incluido 1977; y paradójicamente bajo la dirección de Roberto Jiménez, que ahora exige la dimisión de Yolanda Barcina.
El 'pacto de progreso' con Batasuna o Bildu

En unas circunstancias en que el electorado navarro es mayoritariamente de izquierdas y en que ETA no asesina, ¿sería capaz el PSOE de pactar con Bildu? Por supuesto que sí, y si no lo ha hecho antes se debe a la repercusión que una alianza con Bildu pudiera tener para los socialistas en el resto de España. Hasta junio de 1982, la agrupación socialista navarra formaba parte del Partido Socialista de Euskadi y se desgajó para fundar el PSN-PSOE, sin duda pensando en las elecciones autonómicas de 1983, cuando duplicó sus votos respecto a las de 1979.

En las elecciones regionales de 1991, UPN quedó como primer partido en voto (20 escaños, uno por delante del PSN) y podía obtener el Gobierno por una norma de su estatuto (Ley de Amejoramiento) que, como ocurre con los alcaldes, da la presidencia al candidato de la lista más votada si ningún otro obtiene la mayoría absoluta (investidura automática) y que se eliminó en 2001. El socialista Gabriel Urralburu, presidente hasta entonces, necesitaba sumar a sus 19 parlamentarios y los tres de EA, con los que había negociado un Gobierno de coalición, y los siete de Herri Batasuna. Y se los pidió públicamente, para un Gobierno de progreso y para que la derecha siniestra no llegase al poder, la misma cantinela que han usado los socialistas para pactar con el BNG y ERC.

Hay que reconocer que el candidato de UPN en 1991, Juan Cruz Alli, también hizo guiños a HB, como la reforma del trazado de la autovía de Leizarán, entonces la bandera ecologista de ETA y su entorno.

El PP de Rajoy ha renunciado a la batalla de las ideas, pero es que UPN lo hizo desde el principio. En sus casi 20 años de gobierno autonómico, UPN no ha planteado un discurso alternativo. Los Gobiernos de Cruz Alli, Sanz y Barcina han subvencionado a las asociaciones culturales abertzales, alterado la toponimia navarra según las normas de la Academia de la Lengua Vasca y promovido la euskaldunización de la enseñanza, pese a que el porcentaje de navarros euskoparlantes no alcanza el 12%.

En resumen, UPN perderá el Gobierno navarro este año o en 2015, pero no por una conspiración en una herriko taberna, sino por su propia culpa. Y entonces llorarán como Boabdil.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial