AGLI Recortes de Prensa   Domingo 9  Marzo  2014

Contundencia de los empresarios: falta la reforma de la Administración
EDITORIAL El Mundo 9 Marzo 2014

«PROFUNDIZAR en la reforma de las Administraciones», «reducción del déficit público», «un ajuste fiscal ineludible para evitar nuevos aumentos de la deuda estatal», «controlar el gasto público», «nos quedan años de austeridad en el ámbito de la Administración Pública». Con unas u otras palabras, los principales empresarios españoles contestan de forma prácticamente unánime a la pregunta de las reformas imprescindibles que faltan para apuntalar la salida de la crisis. En definitiva, afirman que el Estado todavía no ha hecho el ajuste que se le ha exigido al sector privado y mientras no se consiga, la economía española seguirá teniendo rémoras para crecer con consistencia. Éste es el resumen de las contundentes respuestas que los dirigentes de las mayores compañías de la Bolsa española han dado a la encuesta elaborada por nuestro suplemento Mercados al cumplir 300 números.

Junto a esa ansiada reforma de la Administración, los dirigentes empresariales piden al Gobierno un rediseño de la política fiscal que sea capaz de apoyar el consumo y la inversión, el impulso de la unidad de mercado y el abaratamiento del precio de la energía. El Gobierno debería tener en cuenta estas recomendaciones porque parten desde la economía real, de las empresas que luchan por ganar cuota de mercado en España y que necesitan ganar en competitividad para pelear con sus homólogas en todo el mundo. Y son exigencias que coinciden con las que llegan al Ejecutivo desde las distintas instancias internacionales.

Los empresarios tienen razón. En estos años de crisis, el sector privado ha realizado un ajuste sin precedentes, que se manifiesta en la desaparición de 3,5 millones de puestos de trabajo y en una caída de salarios que la mayoría de los expertos cifran en una media del 10%, aunque el ministro Cristóbal Montoro diga que los sueldos han crecido, basándose en una estadística, la de los convenios firmados, que no recoge los cada vez más frecuentes descuelgues salariales.

En cambio, el sector público continúa consumiendo de forma desmesurada. A pesar también del ajuste salarial de los funcionarios, de la caída de las inversiones y del gasto social, la maquinaria del Estado sigue detrayendo recursos: en 2014, el 54,6% del gasto público se destinará a pagar los intereses de la deuda, las prestaciones por desempleo y las pensiones. Como se trata de compromisos contraídos y sobre los que el Gobierno apenas tiene capacidad de acción, el control del gasto tiene que basarse en una profunda reforma de la Administración Pública. Es cierto, por ejemplo, que hay en marcha una reforma de la Administración Local, pero apenas toca la imprescindible fusión de ayuntamientos ni la desaparición de las diputaciones. Como tampoco ha surtido efecto todavía el plan de reducción de empresas públicas, que en estos momentos se elevan a casi 4.000, muchas de las cuales pagan a sus empleados con nóminas más altas que los salarios de los funcionarios.

Pocos creen que el año 2013 se cierre con el déficit en el 6,5% pactado con Bruselas. Esto supondrá que el Estado tendrá que incrementar las emisiones de deuda para cuadrar las cuentas públicas, con lo que ya empezaremos el año con más gastos comprometidos, lo que hará mucho más difícil reducir el déficit. La única forma de conseguirlo será recortar ese gasto estructural que se ha enquistado. Una reforma que Rajoy todavía no se ha atrevido a acometer en serio.

CARTAS DE UN ARPONERO INGENUO
Un desastre sin «Literatura del desastre»
Pedro J. Ramírez El Mundo 9 Marzo 2014

Una de las primeras mañas que se aprenden en el vientre de la bestia es la de subir a por aire cuando lo hace la ballena. Es un deporte de alto riesgo pero yo no podía faltar a la cita del 11-M.

Te introduces por los pulmones cavernosos del cetáceo, pasas a la cavidad frontal, cruzas su enorme saco de esperma y sales al exterior por el canal nasal izquierdo, contiguo al espiráculo. Es como irrumpir sobre la resbaladiza superficie de un submarino. Como esbozar el más efímero streaking en un derbi. Apenas tienes medio minuto de margen para volver al redil antes de que se produzca la siguiente expulsión de cuatrocientos litros de aire en un segundo.

Mi primera experiencia no podía ser banal, dada la efeméride. Por eso me erguí desafiante, elevé in memoriam la mirada al cielo y, como Melville aquel día en que se hizo íntimo de Hawthorne al borde del precipicio de Monument Mountain, enarbolé un arpón imaginario e hice el más enérgico ademán contra la mole que rugía bajo mis pies.

Desde tan inestable púlpito reiteré mi Yo Acuso contra las togas y las placas: «Varones ilustres, ¿hasta cuándo seréis de corazón duro? ¿Por qué amáis la vanidad y vais tras la mentira?». No me dio tiempo a más. Salté al interior cuando el hocico ya se contraía para dar paso al surtidor de agua, vapor y flemas que me habría pulverizado.

Eran las palabras de Isaías del introito del artículo que Francisco Silvela publicó en El Tiempo el 16 de agosto de 1898, al mes siguiente de la pérdida de Cuba. Lo tituló Sin pulso y comenzaba asombrándose del conformismo de los españoles tras el trauma: «No se oye nada, no se percibe agitación en los espíritus, ni movimiento en las gentes».

Aquel 3 de julio en que los yanquis hundieron nuestra flota perdimos 323 hombres. Ocurrió frente a La Habana y todos eran soldados. El 11 de marzo de 2004 hubo 191 víctimas mortales pero ocurrió en Madrid y no eran tripulantes de barcos de guerra sino currelas adormilados en vagones de trenes de cercanías. La primera reacción fue lógicamente la misma: «Donde quiera que se ponga el tacto, no se encuentra el pulso», escribió Silvela. «Solo se advierte una nube general de silenciosa tristeza que presta como un fondo gris al cuadro».

El problema es que este décimo aniversario nos da una nueva perspectiva. No la del shock sino la de su digestión. Y los caminos se bifurcan. Entre el 2 de marzo de 1907 y el 9 de abril de 1908 Miguel de los Santos Oliver publicó en La Vanguardia una serie de artículos bajo el epígrafe La literatura del desastre. Levantaba acta de la apasionada lección de anatomía mediante la que, en apenas una década, Unamuno, Baroja, Costa, Machado, Azorín, Valle, Maeztu, Galdós, Picavea o Mallada habían diseccionado los males de España. El gran periodista mallorquín se estremecía ante esa «literatura copiosa, revuelta, tumultuaria, a trechos estimulante y cáustica, a trechos deprimente y narcótica como el vaho del cloroformo en las enfermerías». Hoy no percibiría nada semejante.

Podrá alegarse que aquellos «mosqueteros que -según Trapiello- se querían merendar literalmente a los viejos carcas en sus viejos periódicos», más que una generación constituían una jauría literaria. E incluso que, en palabras lúcidas de Moreno Alonso, era una camada «ayuna de estudio y sobrada de ira». Pero nadie puede discutir que reaccionaron con vitalidad tras el acontecimiento, buscando una respuesta intelectual a los problemas nacionales. Como ha explicado Carmen Iglesias, «contribuyeron a formar estereotipos e interiorizaciones pesimistas» pero también «a llenar el imaginario político y simbólico de los españoles de amor y patriotismo».

Los gobiernos del propio Silvela y Maura hicieron del regeneracionismo bandera y proyecto político. Tanto caló el concepto en la vida cotidiana que Baroja se detuvo, no sin chufla, ante el rótulo de una zapatería que prometía «la regeneración del calzado». Nada parecido ha pasado en estos diez años. Ni por los pies ni por la cabeza. «¿Qué cantan los poetas españoles de ahora?», diríamos parafraseando a Alberti. «¿Dónde los hombres?». Ni están ni se les espera porque 2014 continúa atrapado, estancado, desventrado en 2004.

He seguido con interés el debate -Orbyt se descarga de miedo con el wifi de la ballena- sobre la trascendencia del 11-M. Y yerran tanto quienes alegan que fue el 11-M lo que jodió el Perú como quienes ocultan que tras el 11-M se jodió el Perú. Si no hay causalidad, tampoco casualidad. En uno de los pasajes no emitidos de nuestra larga charla intenté concienciar a Évole de que cuando sus nietos hagan balance, la masacre de Madrid seguirá dominando el inicio del siglo XXI al menos con tanta preminencia como el desastre del 98 domina el final del XIX.

Son dos terremotos que destapan la decadencia. Admitamos que los vicios de una y otra Restauración hubieran aflorado en todo caso, que ya estaban sembrados antes del drama; y admitamos que nada es nunca unívoco o lineal. Pero tan ingrávido como no detectar la ampliación de los derechos civiles o el final de los crímenes de ETA de un lado de la balanza, sería ignorar que la confluencia de la política de la corrupción, la usurpación representativa y la lengua de trapo con la economía del desempleo, el expolio tributario y el endeudamiento rampante desnivelan todo hoy hacia una crisis que yo veo irreversible. Llamémosle, por boca de Clarín, la «putrefacción del sistema».

Es verdad que la pérdida de nuestras últimas colonias tuvo consecuencias contantes y sonantes más aparatosas. Pero en los atentados de Madrid, tras la carnicería humana, aún quedaba una espoleta de demoledores efectos retardados. Me refiero a la destrucción de la confianza en las instituciones por su incapacidad de esclarecer lo sucedido.

En relación al 11-M los españoles se dividen entre una gran mayoría, pastoreada por la campanuda vagancia editorial, que no sabe lo que no sabe y una minoría autoexigente que al saber lo que no sabe -el quién, el cómo y el para qué- ha descubierto lo poco que puede esperar de nuestra policía, nuestra justicia y no digamos nuestros gobernantes. Ese fermento devastador acaba de ser definitivamente abonado por el «¡Ojalá no nos hayamos equivocado!» que anteayer iluminaba cada párrafo del pretendido descargo de conciencia -menudo documento para la posteridad- del fullero juez Bermúdez.

Lo peor que queda de esta década es el daguerrotipo de los políticos. Con el estribillo de cierta izquierda ya contábamos -la culpa fue de Aznar- pero es la derecha la que hace que se te caigan los palos del sombrajo. Nunca olvidaré el estupor que me produjo el 12 de marzo de 2006 la reacción de mi interlocutor cuando al aterrizar en la T-4 procedente de Heathrow marqué, como tantas veces, el 616400225.

- ¿Qué tal, Mariano...? Como me pediste que te avisara si había novedades, quiero que sepas que mañana publicamos que el juez Del Olmo ha mostrado la mochila de Vallecas al inspector Álvarez, responsable de la recogida de equipajes en la estación de El Pozo, y este policía ha declarado que no la reconoce.

- ¿Cómo que no la reconoce?
- Sí, que no recuerda haberla visto entre los objetos que recogió allí.

- Pero oye... eso es gravísimo. Toda la investigación parte de la mochila de Vallecas. Mañana voy a pedir que, si eso se confirma, se proceda a anular el sumario...
- Hombre, es muy importante, pero tanto como para anular el sumario...
- Ah, sí, sí. Yo mañana voy a pedir eso.

El lunes 13 Rajoy no sólo planteó la nulidad de actuaciones -y el portavoz del PSOE López Garrido preguntó si se había «vuelto loco»- sino que declaró literalmente ante las cámaras: «Es necesario que las fuerzas de seguridad no cierren la investigación nunca».

¿Nunca? Al cabo de cinco años ese mismo señor llegó al poder con mayoría absoluta y después de que aquella información se confirmara en todos sus extremos, después de que el juicio del 11-M se celebrara sin que el tribunal llamara a declarar al inspector Álvarez, después de que en el posterior proceso judicial instado por Manzano contra EL MUNDO quedara acreditado que el policía mintió en relación a la mochila de Vallecas porque el modelo de móvil no conservaba la hora cuando se desmontaba, después de que los trenes hayan aparecido en el vientre de la ballena -¿dónde iban a estar si no?- rebozados por su grasa y por tanto inutilizados como prueba... después de tantos otros después, el Gobierno de Rajoy, heredero directo del que fue triturado por la conspiración terrorista, no ha movido un dedo para reactivar la investigación y tratar al menos de cubrir las inmensas lagunas de la sentencia.

«Hay que dejar la mentira y desposarse con la verdad», pedía Silvela en su artículo. Aquí ha sucedido lo contrario. La renuncia del Estado a esclarecer el mayor sabotaje jamás consumado contra un proceso democrático en un país desarrollado es la quintaesencia de lo que Javier Gomá ha bautizado en el plano filosófico como «la deserción del ideal». Mientras el ansia de transparencia era parte sustancial del canon de la transición, la resignación a la opacidad es ahora lo educado.

Por eso coincido con Gomá en que «preservar en la vida una cierta ingenuidad es lección de sabiduría» y no digamos si se trata de arponeros. De ahí mi alarde de hoy contra el más implacable enemigo de la ingenuidad: la tecnocracia que gestiona las barbas del rorcual. Que se vayan preparando los covachuelistas.

Mientras vuelvo a caer por la escotilla escucho a alguno de mis jóvenes colegas gritando en el exterior: «¡Surtidooooor!». Pulso firme, compañeros.

La tecnocracia no es buena ni mala en sí misma. Depende de frente a qué anhelo se aplique. Y así como López Bravo y López Rodó instaban a nuestros padres a desertar del ideal falangista de la «revolución pendiente», López Rajoy empuja a nuestros hijos a desertar del ideal liberal del control social del poder. No debemos permitirlo.

Frente a la crisis, una sociedad libre y justa
Juan Laborda. www.vozpopulli.com 9 Marzo 2014

Mis perspectivas de fondo tanto a nivel global como en lo referente a nuestra querida España, como bien saben ustedes, son negativas, tremendamente alejadas del consenso del mercado. Nada de todo aquello que nos han traído hasta aquí se ha solucionado. Al revés, en muchos casos los problemas se han agudizado. Sin embargo, déjenme que esta vez adopte una interpretación, además de económica, filosófica.

Casi todos los pánicos y colapsos son precedidos por períodos sostenidos de crecimiento artificial, que no se basan en ninguna mejora de la productividad o en las condiciones de vida de la ciudadanía, sino en una falsa expansión artificial del dinero, con la complicidad de los especuladores, banqueros y financieros. A pesar de que no actúan en cooperación abierta, sin embargo, hay una colusión inconfundible en sus acciones y dinámicas. El objetivo siempre es el mismo, forrarse a toda costa, da igual los efectos colaterales.

En la actualidad sigue pasando exactamente eso. Hay que mantener artificialmente altos los precios de los activos financieros e inmobiliarios para evitar nuevas quiebras bancarias y así seguir manteniendo los emolumentos y la riqueza de la superclase. En Europa, por ejemplo, el Banco Central Europeo da barra libre a los bancos privados, que a su vez financian a los diferentes Tesoros. El último eslabón del acuerdo tácito entre las élites contempla que los distintos Estados europeos, salvo honrosas excepciones, rescatan y avalan a la banca con dinero de los contribuyentes, contaminando así la deuda pública. Se trata de una deuda ilegítima que algún día habrá que repudiar.

Eliminando las salvaguardas
Con el fin de evitar que los comportamientos de ciertos grupos económicos tuvieran impactos sistémicos demoledores para la sociedad, las democracias más avanzadas crearon sus propios elementos de salvaguarda. Legisladores y reguladores acotaron acertadamente las reglas de juego. Sin embargo la avaricia es muy poderosa. Los lobbies bancarios compraron y pagaron por eliminar todo tipo de regulación, desmantelando así casi todas las salvaguardas que evitaban que hubiésemos llegado a donde al final nos han conducido. Y, no se molesten, siguen en ello.

Lo que más asusta a los bancos a fecha de hoy es cualquier crítica que vaya más allá de las reclamaciones de codicia, fraude o incompetencia, en concreto todas aquellas que cuestionen el sistema en sí mismo. Lo que los banqueros están comprometidos a proteger y a defender a toda costa es la “santidad y perfección” del sistema y su derecho a "autorregularse". Porque en última instancia es el sistema lo que les da su condición social y riqueza. Y es aquí donde son vulnerables.

Ya es hora de cuestionar no sólo la probidad u honradez, o incluso la solvencia de los grandes bancos mundiales, sino su fundación intelectual. La élite financiera ha pasado estos últimos años reescribiendo la historia para que la culpa de la actual crisis económica y bancaria no recayera sobre ellos. Han sido otros los culpables, braman en voz alta, la culpa es del pueblo y de naciones enteras que tomaron deudas que no podrían pagar. Y aquí entra en juego otro elemento clave de lo que está pasando, una disminución a mínimos de toda conciencia moral, tanto en políticos como en las élites económicas.

Una sociedad libre y justa
Casi todos los pánicos y hundimientos económicos y financieros involucran a grupos relativamente pequeños de personas que parecen estar en el meollo de la cuestión. Éstos están estrechamente vinculados entre sí en pequeños cárteles que negocian entre ellos de manera corrupta, e involucran la acumulación de enormes fortunas personales. Esta situación se suele producir cuando los gobiernos son débiles y la supervisión brilla por su ausencia, predominando el culto a la autorregulación.

Por último, siempre existe una sobre extensión del crédito y un apalancamiento excesivo. Siempre. Así es como crece el esquema Ponzi que precede a una situación de crisis y pánico. Se produce una sobrevaloración irracional y una expansión en las concentraciones de activos provocadas de nuevo por un número relativamente pequeño de prohombres, vinculados entre sí a través de determinadas asociaciones empresariales o lobbies de poder.

Pero la labor de estos grupos y lobbies de poder es muy sibilina. Alienta a los ciudadanos a desconfiar de su gobierno y de los políticos, a concentrarse en sus propios intereses, a quejarse de los impuestos; a cambiar el compromiso activo por gratificaciones simbólicas de patriotismo. Sobre todo, se promueve la despolitización envolviendo a la sociedad en una atmósfera de temor colectivo y de impotencia individual: miedo a la pérdida de puestos de trabajo, incertidumbre de los planes de jubilación, gastos en educación y sanidad en ascenso.

Si realmente deseamos evitar el caos, y caer en una sociedad egoísta, superficial y autodestructiva, hoy más que nunca es necesario movernos y hacer frente a aquellos que actúan exclusivamente guiados por la codicia, el miedo o el odio. Una sociedad libre y justa no es un premio que se gana o un regalo que se nos da, sino que es un compromiso recurrente, y una obligación permanente.

España y su gran vuelo gallináceo
Carlos Sánchez El Confidencial 9 Marzo 2014

Algunos ensayistas lo han denominado ‘la barbarie de lo último’ (Nuccio Ordine); otros, ‘la dictadura del instante’ (Daniel Innerarity), pero en el fondo ambos expresan la misma idea. La transformación de la política en algo fatalmente perecedero y efímero. Sin voluntad de permanecer en el tiempo y con la mirada puesta en la nadería más absoluta.

Esta forma de actuar puede explicar el torrente de mensajes inocuos que pululan en el debate político, y lo que es todavía peor, en el análisis económico. Probablemente, haciendo bueno aquello que decía Machado: “Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien dice sinceramente que piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada”.

Y entre las perlas de tanta sinrazón hay que destacar una idea que este Gobierno -como hizo el anterior con la célebre Ley de Economía Sostenible- empieza a repetir de manera ciertamente solemne y pomposa, lo que siempre denota algún fingimiento. Se asegura que España ha cambiado su modelo productivo y por eso crece la actividad económica, como si un país, en apenas un par de años de ajustes y de saneamiento de su sistema financiero, pudiera modificar sus estructuras económicas.

El atrevimiento es todavía mayor cuando se obvia la dimensión de la catástrofe, como si por el hecho de que el PIB vaya a aumentar este año y el siguiente de forma todavía moderada, aunque más equilibrada, el pasado hubiera dejado de existir.

Lo relevante es que la política se desliza de forma irremediable al territorio de lo inmediato. Al espacio de lo obvio y de lo trillado. Hasta el punto de que no hay un debate profundo sobre lo que va a ser este país dentro de 20 o 30 años, que en el fondo es lo más relevanteY por eso, no estará de más recordar algunos datos significativos. El PIB español acabó 2013 en niveles de 2005, lo que refleja los cadáveres que la crisis ha depositado en la playa y que se observan cuando la marea ha comenzado a bajar. Pero es que en el caso del consumo de los hogares (lastrado por la destrucción de empleo) habría que remontarse a 2004 para encontrar niveles parecidos. Y si nos fijamos en el empleo, la comparación es desoladora. Habría que retroceder hasta el tercer trimestre de 2002 para encontrar una situación similar.

Esta es la fotografía fija de la situación, aunque si miramos más adelante, es evidente que el futuro se presenta bastante más despejado que el pasado inmediato.

Especialización productiva
La parte más positiva, como es sabido, viene de las exportaciones, pero sería ilógico pensar que el aumento de las ventas al exterior tiene que ver de forma determinante con el cambio del modelo productivo. Por el contrario, hay que relacionarlo con lo que se suele denominar ‘efecto composición’.

O lo que es lo mismo, la especialización productiva de España en los mercados internacionales -que viene del desarrollismo de los años 60 y 70- explica el ‘boom’ exportador, lo cual no es incompatible con el hecho de que muchas pequeñas y medianas empresas (en muchos casos arrastradas por las grandes) se hayan visto obligadas a buscar nuevos mercados para compensar la caída de la demanda interna.

No es casualidad que tres sectores con gran peso de las multinacionales (fabricación de automóviles, productos químicos y bienes de equipo) hayan sido en 2013 los de mayor crecimiento (entre un 6% y un 11%), lo que revela, simple y llanamente, que el incremento de las exportaciones tiene que ver, fundamentalmente, con la presencia de grandes empresas industriales que un día vinieron a España al calor de los bajos costes laborales existentes, y que, como es lógico y normal, reclaman una devaluación salarial que castiga fundamentalmente a los trabajadores de mediana edad. Precisamente, el colectivo sobre el que recae la financiación del Estado de bienestar.

Son ellas, las grandes empresas multinacionales radicadas en España, las más beneficiadas por el ajuste de las nóminas. De lo contrario, al calor de la globalización y de forma totalmente legítima, tenderán a buscar nuevas localizaciones en el exterior. Nada menos que el 50% de las exportaciones españolas dependen de esos tres sectores, donde la presencia de pymes es escasa.

El resultado de las políticas de ajuste y la capacidad de los agentes económicos para adaptarse a las nuevas circunstancias es, en todo caso, alentador respecto de la situación de partida, pero parece algo exagerado decir que se ha cambiado el modelo productivo por el ímpetu de las exportaciones. Entre otras razones porque si en el año 2000 este país vendía al exterior una cifra equivalente al 19,9% de su PIB, el año pasado ese porcentaje fue del 23,6%, lo que no parece un avance descomunal, como a menudo se sugiere.

Incluso, si se incorporan las exportaciones de servicios (no de bienes), el resultado es que se ha pasado del 9,1% al 10,5%, lo que tampoco refleja un crecimiento espectacular. Sobre todo teniendo en cuenta que se parte de bases muy bajas y que el ajuste ha tenido unas consecuencias devastadoras desde el punto de vista del empleo. Esa ganancia de competitividad se ha hecho, por decirlo de una manera gráfica, con sangre. Y no caben, por lo tanto, ceremonias de autosatisfacción.

El territorio de lo inmediato
Más allá de las cifras, sin embargo, lo relevante es que la política se desliza de forma irremediable al territorio de lo inmediato. Al espacio de lo obvio y de lo trillado. Hasta el punto de que no hay un debate profundo sobre lo que va a ser este país dentro de 20 o 30 años, que en el fondo es lo más relevante.

Estos ‘pecados de juventud’ son coherentes con un sistema político viciado en el que la oposición vive en torno al ‘no pasarán’, toda vez que hacer demagogia y populismo es gratis, mientras que el Gobierno se ve imbuido de formidables poderes que no tiene ningún interés en compartir por ausencia de incentivosProbablemente, porque España es un país con gran capacidad para hacer movimientos tácticos útiles para salir del embrollo en que cada cierto tiempo se mete, pero que sigue siendo incapaz de elaborar una estrategia de crecimiento a largo plazo basada en un renacimiento industrial que no tiene nada que ver con las chimeneas o con sectores obsoletos, sino con las nuevas tecnologías de mayor valor añadido. Muy al contrario, tiende a engañarse a sí misma convirtiendo la realidad en algo virtual.

Esto puede explicar que, periódicamente, resurjan los viejos fantasmas: altos niveles de desempleo, emigración o problemas territoriales. Incluso, de vez en cuando, surge alguna guerra anticlerical (vinculada frecuentemente a la cuestión educativa) o se discute sobre la guerra civil, como si se tratara de una sociedad inmadura y adolescente que de vez en cuando revisa su razón de ser y existir.

O dicho de otra forma. Parece incapaz de entender que el progreso lineal que se planteaba hace pocos años como una realidad inmutable -la generación siguiente gozaba de mayor bienestar que la anterior- se ha quebrado, lo que obliga a analizar con perspectiva las decisiones políticas en un contexto de envejecimiento de la población. Sobre todo cuando la digitalización y, en general, los avances tecnológicos abren enormes desafíos que hoy están ajenos al debate político.

Estos ‘pecados de juventud’ son coherentes con un sistema político viciado en el que la oposición vive en torno al ‘no pasarán’, toda vez que hacer demagogia y populismo es gratis, mientras que el Gobierno se ve imbuido de formidables poderes que no tiene ningún interés en compartir por ausencia de incentivos.

Sólo cuando el partido que está en el Ejecutivo pasa a la oposición, reclama consenso sobre cuestiones centrales. Pero mientras tanto, ni agua. Como sucede en el caso de la inmigración.

El resultado es un sistema político demasiado complaciente consigo mismo que va acortando las legislaturas hasta mínimos incompatibles con el sentido común. De hecho, la actual legislatura ha durado apenas dos años -2012 y 2013- y el resto, hasta las generales de 2015, de lo que se trata es de gestionar el debate político para presentarse a los comicios en las mejores condiciones posibles. Un auténtico despropósito sin duda heredero del vuelo gallináceo en que se ha convertido la política española.

Un PP vasco inane y ahora también dividido
EDITORIAL Libertad Digital 9 Marzo 2014

Este pasado jueves advertíamos de que el Partido Popular del País Vasco podía salir del Congreso celebrado este fin de semana "más dividido de lo que ya lo está". A la vista de las tensiones puestas de manifiesto durante el desarrollo de los trabajos congresuales y del resultado de la votación final para elegir a la nueva cúpula dirigente, es claro que los hechos nos han dado la razón.

Arantza Quiroga, favorita de María Dolores de Cospedal, sale de este Congreso al frente de un Partido con una de sus provincias, Álava, controlada por los hombres de la vicepresidenta del Gobierno que desde el principio jugaron la baza de Iñaki Oyarzábal. A pesar de que no ha habido una candidatura alternativa encabezada por el hasta ahora secretario general, las ovaciones constantes cada vez que se pronunciaba su nombre han convertido a Oyarzábal en el verdadero protagonista del Congreso, para estupefacción de una Arantza Quiroga obligada a mantener el tipo con cara de circunstancias. El resultado de esta desafección provincial ha sido la abstención de los delegados alaveses en la votación de la única lista presentada, lo que ha convertido a Quiroga en la presidenta del PP vasco con menor aceptación de los últimos cuatro presidentes que ha tenido el partido en vasgongadas.

Los esfuerzos del aparato del partido por aparentar una inexistente unidad han llevado a que se formulen veladas acusaciones de pucherazo, hasta el punto de que un portavoz de la dirección nacional tuvo que salir a la palestra para negar unos rumores cada vez más insistentes a medida que avanzaba la tarde de ayer. La propia presidenta electa reconoció de manera clara esa sensación de que la crisis en el PP vasco no se ha cerrado con la celebración de este Congreso, al pedir perdón a todos los que se han sentido ofendidos en "este complicado tránsito" que ha desembocado en su exigua elección.

Ayuno de ideas y sólidas convicciones en defensa de los principios que siempre enarboló la formación vasca hasta la defenestración de María San Gil, el nuevo PP vasco es ahora también incapaz de ofrecer una imagen de unidad en torno a sus nuevos dirigentes a pesar de que Rajoy y de Cospedal se han desgañitado durante este Congreso insistiendo en lo contrario. En un País Vasco con las fuerzas nacionalistas dispuestas a cambiar su régimen jurídico-político, el espectáculo ofrecido por el PPV en el Kursaal a los votantes de la formación, otrora tan admirada dentro y fuera de vascongadas, no ha podido ser más lamentable.

Desmemoria histórica
Iñaki Gil El Mundo 9 Marzo 2014

Diez años ya. Homenajes, recuerdos ... olvido. El 11-M ya no es noticia. la sociedad no quiere saber más. Todo el mundo recuerda con precisión lo que estaba haciendo aquella mañana lluviosa. Yo me afeitaba oyendo la radio. Todos tenemos recuerdos de los trepidantes días que siguieron, del sábado eléctrico y de un domingo electoral diferente a todos. Pero, ¿desde cuándo no se habla del 11-M en una cena con amigos? El asunto, que suscitaba polémicas brutales, ha caído en el silencio. Simplemente, no queremos saber más.

Ya casi ni se discute la versión oficial. Yo sí. A mí me sigue pareciendo increíble. Trece bombas de las que 10 estallaron en menos de cuatro minutos en cuatro trenes diferentes pero próximos, con todos sus portadores a salvo en un primer momento, es el atentado mejor realizado en la Historia de Europa.

Y que los mismos ejecutores de tamaña hazaña criminal quisieran volar un AVE como en las películas del Oeste carece de lógica. No digamos el final de siete de ellos, inmolados en un piso de Leganés. Por no hablar de la falta de pericia del grupo, su motivación repentina, su poco profesional proveedor de explosivos (Trashorras) y los cambiantes testimonios por los que pena 40.000 años Jamal Zougam, único autor material condenado por el tribunal que presidió Javiér Gómez Bermúdez.
Lo mejor, la eficacia de los servicios de emergencia, las colas solidarias para donar sangre, los miles de personas manifestándose serenamente, la ausencia de demostraciones racistas

– «¡Cómo sois los de EL MUNDO! Ahora irás a decir que fue ETA».
Pues no. Yo jamás he dicho eso. Entre otras cosas, porque quité la palabra ETA del título de nuestra edición extra. ETA, un grupo con más de 800 muertos en su siniestra cuenta, sólo consiguió una vez hacer estallar una bomba con un teléfono. Y fracasó unos meses antes del 11-M al poner una mochila-bomba en un tren que terminaba recorrido en la estación de Chamartín...

Y resulta que cuatro pelanas, inspirados por Alá, se organizan en unas semanas y montan un atentado con precisión de película. 191 muertos merecen –creo– un relato más verosímil. Aquellos días, aquel horror sacaron a relucir lo mejor y lo peor de la sociedad española. Lo mejor, la eficacia de los servicios de emergencia, las colas solidarias para donar sangre, los miles de personas manifestándose serenamente, la ausencia de demostraciones racistas...

Entre lo peor, las chapuzas policiales en la recogida de pruebas, en su custodia y en la organización de la investigación. ¿Hubiera sido admitida como prueba en un tribunal de EEUU la mochila de Vallecas? Sospechosos habituales y a tapar un agujero tras otro de la instrucción de Del Olmo, a medida que los medios desvelaban las inconsistencias del relato oficial.

Y, entre lo peor, sí, la clase política. Gobierno y oposición. El impasible Aznar que pierde los papeles y no fue capaz de trasladar serenidad a su Gobierno. Un ministro del Interior, Ángel Acebes, a remolque de las filtraciones de sus policías y que no supo siquiera ordenar que se conservaran los trenes.

Y una oposición cainita, dispuesta a cabalgar otra ola como la del Prestige o la del No a la guerra.

Y así se fue por el sumidero la legislatura de la crispación. Poner en cuestión la versión oficial era sinónimo de tratar de meter a ETA en el atentado, justificar todo el mandato de Aznar, Irak incluido, y deslegitimar la victoria democrática de Zapatero en las urnas.

Un presidente mecido por el crecimiento económico, dedicado a propagar la Alianza de Civilizaciones y a confortar a las víctimas de la Guerra Civil recuperando su Memoria Histórica. Loable causa que le permitía separarse de la herencia de Felipe González y entroncar con el PSOE de la República.

La versión oficial sobre el 11-M caminaba en paralelo, escoltada por las oficinas leales a Alfredo el químico, auxiliada por el aparato judicial y bendecida por el establishment, nuevo PP incluido.

Veredicto, monumento y a otra cosa, amigos.
Entre lo peor, las chapuzas policiales en la recogida de pruebas, en su custodia y en la organización de la investigación. ¿Hubiera sido admitida como prueba en un tribunal de EEUU la mochila de Vallecas?

Y así han pasado 10 años y hemos dejado de hablar del 11-M. Y pronto dejaremos, con alivio, de hablar de ETA. No es que sea tabú. Por supuesto que no. Esto es una democracia. Es que estamos en otra cosa, hombre.

Estamos en debatir sobre la justicia universal. Que Pekín pisotea el Tíbet, ésa es una buena causa, sí señor. Bueno, ejem, perdón, que China nos compra mucho...

Yo creo que es de justicia universal que los 191 muertos aquel 11 de marzo, sus allegados y todos los españoles, tengan el consuelo de la verdad. Sin películas con guionistas dotados para el derecho pero que venden malos libros de presunta no ficción.

Y creo que la memoria histórica de los 191 muertos aquel 11 de marzo, sus allegados y todos los españoles nos merecemos que alguien, algún día nos cuente toda la verdad. Aunque tengan que pasar otros 10 años.

Asamblea Inaugural de Vox
¿Hay un camino a la derecha?
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 9 Marzo 2014

No es extraño que sufran cierto vértigo los que afrontan el proyecto de refundar la derecha española.

Vox celebró ayer su Asamblea Inaugural en un ambiente de entusiasmo contenido, casi pudoroso, como si persistiera el temor de haberse atrevido a demasiado. No es extraño que sufran cierto vértigo los que afrontan el proyecto de refundar la derecha española, una tarea que le hubiese parecido alocada al mismo caballero de la triste figura.

Sin embargo en la mañana del sábado, en el hotel Meliá Castilla de Madrid, tampoco se apreciaban excesos quijotescos, ni friquis, sino un público sorprendentemente sensato, sin estridencias en el gesto ni en la indumentaria, de aspecto ilustrado y en un marco intergeneracional. Se podría decir que era gente de derechas de toda la vida, si en la vida de esta democracia hubiera existido alguna vez la derecha.

Así se veían los cerca de mil militantes que acudieron a la Asamblea, iniciada con un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del terrorismo, acogido con más solemnidad de la que se aprecia en ocasiones institucionales, donde ya parece un trámite engorroso. No era artificial, por eso también fue José Antonio Ortega Lara el que recibió una de las ovaciones más prolongadas nada más ser anunciado en la tribuna oradores, por la que habrían de pasar desde exministros de la UCD hasta -a través de las pantallas- un eurodiputado estonio y otra finlandesa.

Abría la mañana Gonzalez Quirós, explicando el breve itinerario que el partido neonato había recorrido hasta la fecha, con una meticulosa pulcritud a la hora de informar sobre los procedimientos de democracia interna. De hecho esa es una de las banderas más definidas en la nueva formación, y una constante en las intervenciones. No se trataba de un mitin, sino de la reunión de un órgano que pretenden que sea clave en el funcionamiento de Vox, el cauce para la participación y el debate entre la militancia. Los afiliados aprobaron la gestión de la comisión gestora, la creación de unas cuotas reducidas para parados, jóvenes y jubilados, el método de primarias para elegir candidatos a las europeas y, antes que todo eso, la mesa que habría presidir la Asamblea, desde donde Ignacio Camuñas explicaba que también se podía votar que no, algo abrumado por las unanimidades repetidas, porque no se veía ni un solo papelito rojo de disenso. Que no se impaciente el que fuera ministro de Suárez, si de verdad pretenden dar voz libre al centro derecha -como consejeros del matrimonio de conveniencia que forman lo liberal con lo conservador- se van a hartar de lidiar discrepancias.

Quirós habló de Vox como una necesidad política del momento actual de España, y lo avalaba con la repercusión y la acogida que había recibido el proyecto. También fue suya una de las frases más celebradas de la mañana, cuando anunciaba la votación para elegir el Comité Ejecutivo Provisional: “Nosotros tenemos dirigentes provisionales y principios permanentes, otros tienen líderes permanentes, y principios provisionales”. En esa idea insistían de una forma u otra los demás oradores, señalando las diferencias de Vox con las estructuras burocráticas y dactilares que han transformado al democracia, según ellos, en “partitocracia”.

En este diagnóstico, desde diferentes perspectivas, coincidieron también los ponentes invitados como Carlos Bustelo o Mikel Buesa. Pero el tema iba a ser desarrollado todavía más a fondo en los dos discursos que iban a clausurar el acto: el de Santiago Abascal y el de Alejo Vidal Quadras. Los dos -otra vez el mar verde y unánime- fueron elegidos como secretario general y presidente de esa comité ejecutivo provisional que habrá de dirigir el partido hasta la Asamblea ordinaria del próximo otoño. Un ticket que parece surgido de un casting para vender experiencia y futuro; un vasco y un catalán que citan a España con la pasión que otros sólo reservan para la selección de fútbol. Al discurso de Abascal -duro, desacomplejado, didáctico- ni sus más fanáticos detractores le negarán que fue valiente. Era como escuchar por fin la segunda parte del famoso “no me resigno” de Esperanza Aguirre, que en su día dejó a tantos con ganas de una secuela. Luego llegó Vidal Quadras en su mejor versión, capaz de llevar al público pegado a la muleta, del aplauso a la risa, para entre ironías -metáforas muy atrevidas- y dardos, construir la solemnidad del epílogo, acogido con un silencio reverencial, como el que sólo se encuentra en actos trascendentes.

La próxima cita de Vox serán las primarias donde se elegirá la candidatura para las europeas. Si consiguen representación en esa cita electoral, ya les será mucho más difícil contener el entusiasmo.
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SANTIAGO ABASCAL, DESIGNADO SECRETARIO GENERAL
Alejo Vidal Quadras, nuevo presidente de Vox
Eurico Campano www.gaceta.es 9 Marzo 2014

Ha anunciado su intención de presentarse a las primarias como candidato para las elecciones al Parlamento Europeo.

El vicepresidente del Parlamento Europeo y, hasta hace dos meses distinguido militante del PP -formación que abandonó por su falta de democracia interna-, Alejo Vidal-Quadras, ha sido elegido hoy sábado Presidente provisional de Vox en la asamblea extraordinaria inaugural celebrada un céntrico hotel madrileño.
Candidato a las europeas

Vidal Quadras ha expresado su compromiso por lograr 'el interés general de los ciudadanos, así como la fortaleza, unidad y prosperidad de España'. El también ex militante del PP del País Vasco, Santiago Abascal ha sido designado secretario General, 'número dos', de la formación.

El ya desde hoy presidente de Vox ha anunciado su intención de presentarse a las primarias del partido como candidato a encabezar la lista de esta formación política para las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 25 de mayo. El plazo de presentación de candidaturas permanecerá abierto hasta el 22 de marzo, y en el podrán participar todos los militantes tanto por correo como de forma telemática.

Alejo Vidal Quadras ha pedido a sus militantes confianza 'con el compromiso de que ellos serán el centro de gravedad de la actividad del partido' y de que sus propuestas e inquietudes serán prioritarias. Vidal-Quadras les ha dicho también, en su discurso, que 'es preferible estar pendiente de una urna que de un teléfono' ya que los cabezas de lista que no hayan sido elegidos por los afiliados de sus partidos 'carecen de legitimidad democrática y no deben merecer la confianza de sus conciudadanos'. Una de las críticas clásicas del flamante presidente provisional de 'Vox' hacia la que fue su anterior formación era precisamente esa: la falta de democracia interna que hacía que todos los cuadros y altos cargos del partido debieran su 'poltrona' a la devoción y fidelidad al presidente del mismo y a su secretario General, y no a la voluntad de sus militantes y de sus votantes.

Adios bipartidismo, adios
Vidal-Quadras ha insistido en que los 'movimientos tectónicos que se están sucediendo en el paisaje electoral del bipartidismo turnante son un síntoma de un edificio constitucional que cruje y se cuartea' y en el que 'son necesarios grandes cambios que afecten no sólo al funcionamiento del sistema sino a su estructura'.

En relación a la deuda del Estado, el vicepresidente del Parlamento Europeo ha señalado que 'el déficit no procede del gasto derivado de lo que hay que pagar, sino de lo que no hay por qué pagar... el déficit no lo crea lo imprescindible, sino lo innecesario', ha remachado.

Organigrama y apoyos
La Asamblea Extraordinaria Inaugural de Vox ha aprobado la composición del nuevo Comité Ejecutivo Provisional del partido en el que José Antonio Ortega Lara aparece entre los vicepresidentes del equipo que dirigirá el partido hasta la celebración el próximo otoño de la primera Asamblea General Ordinaria. Al acto han asistido cerca de un millar de personas, ha contado con el apoyo del prestigioso economista vasco Mikel Buesa, uno de los fubndadores de UPyD y que abandonó aquella formación en 2009 con una carta abierta a la líder única de la formación magenta de la que siempre ha criticado su excesivo protagonismo y sus maneras autoritarias. Otro invitado 'de lujo' ha sido Carlos Bustelo. Los invitados han podido ver además sendos vídeos con mensajes de apoyo de dos Eurodiputados del Grupo Popular Europeo: Tune Kelam, de Estonia, y Riita Korhola, de Finlandia.

Curiosa coincidencia
'El País' y 'ABC' se dan la mano para silenciar a Vox
Eurico Campano www.gaceta.es 9 Marzo 2014

Ninguno ofrecía ayer en sus digitales información de la Asamblea Extraordinaria de Vox. ¿Presiones de Moncloa? ¿No les pareció noticia?

Hubo un tiempo, felizmente superado, en el que lo que no aparecía en 'El País' no es que no fuera noticia... es que directamente, no existía. A quienes acabamos de doblar ( no atravesar, don Mariano, que los cabos no se atraviesan, se doblan ) el 'Cabo de Hornos' de los cuarenta, nos aturdían además en aquellas inútiles facultades de periodismo con aburridos tratados del tipo: 'El País, la referencia dominante', de pesadísimos autores como Gerard Imbert, en los que se abundaba sobre ésta especie. Pues bien, 'Vox' existe... y es noticia. Mal que les pese a los asalariados de Cebrián, que han ignorado por completo en su edición digital la Asamblea Extraordinaria que ayer sábado celebró en Madrid la nueva formación política y en la que Alejo Vidal Quadras fue designado su presidente provisional.

Es normal que a los hombres de 'El País' no les interese incomodar a los cancerberos de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, factótum de la supervivencia económica de un diario arruinado, con una elefantiásica deuda de varios miles de millones de euros que le ha obligado a bajarse los pantalones hasta convertirse en una nueva suerte de 'diario gubernamental' como ya lo fue hace años... pero ya no de Felipe González y de los viejos rockeros socialistas, no... diario gubernamental del PP y de la vicepresidenta del Gobierno que a cambio, de cuando en vez, le consigue salvavidas de los de a 400 millones de vellón.

Que 'Vox' inquieta al PP lo han escuchado hasta los ratoncitos del bosque. Que 'Vox' le va a levantar al PP -y de paso a la UPyD de la peronista Rosa Díez- no menos de medio millón de votos en las próximas elecciones europeas lo saben ya hasta los niños de primaria. Que desde el PP o desde el Gobierno probablemente no se haya dado ninguna instrucción para silenciar -mezquinamente - una de las noticias políticas más importantes del fin de semana, sino la que más, es algo de lo que a mi casi no me cabe duda. Seguro que no ha hecho falta. Los hombres de Cebrían y su nuevo director 'in pectore' Antonio Caño, hombre muy del agrado del actual 'establishment' popular se habrán dado las consignas ellos solos. Que es lo más humillante que puede hacerse un periodista a sí mismo.

Por razones parecidas, aunque de naturaleza distinta, tampoco encontramos una sola referencia a la Asamblea de los hombres de Vidal Quadras y Abascal en la edición digital de 'ABC'... Hay miedo en Moncloa, ya se ha dicho, y cualquier ayuda es poca. Curiosa coincidencia la de que para ninguno de estos dos diarios, tan aparentemente opuestos -cada vez en menos cosas, ya se ve- en su línea editorial, 'Vox' no sea noticia. Dejó dicho don José María de Areilza conde de Motrico, ya entrados los ochenta, que él cada mañana leía sólo dos periódicos: 'El País' y el 'ABC' y que después, 'sacaba la media aritmética'. Hoy, bien entrado 2014, ya no le harían falta los dos. Leyendo tan sólo uno lo tendría todo hecho.

En gaceta.es carecemos de complejos de ese tipo y, desde el principio, hemos apostado por ofrecer a nuestros lectores una información de calidad, para lo cual es necesario empezar, a ser posible, por contar todo lo que pasa. Y una de las cosas más importantes que han ocurrido en la política española es, precisamente, el nacimiento de 'Vox'. Así de simple. Por eso ayer nuestras crónicas, como viene ocurriendo desde el nacimiento de ésta formación, fueron las más visitadas por nuestros lectores.

Y dicho todo esto, resultó también curiosa, o tal vez no tanto, la lectura de 'El Mundo.es', que no sólo ofreció con amplitud la noticia sino que la mantuvo durante toda la tarde en el ranking de entre la segunda y tercera más visitada por sus lectores. La crónica por lo demás incidía en los aspectos más nucleares del discurso de Alejo Vidal Quadras; la exigencia de que el funcionamiento de los partidos políticos sea auténticamente democrático, es decir, no como hasta ahora, y que sus cargos electos no dependan de 'dedos divinos' y la constatación de que el bipartidismo ha fallecido ya 'de facto' en la política española. El periodista de 'El Mundo' ofreció también pinceladas del discurso del nuevo secretario General, Santiago Abascal, al que en alguno de sus párrafos llegó a calificar de 'potente'. Podríamos resumir que 'El País' y 'ABC' dejaron ayer patente una apuesta por el pasado de la política española, mientras que desde 'El Mundo', al igual que en Gaceta.es se apostó con claridad por el futuro y por la regeneración.

tirar el dinero
180.000 euros se gastaron en este monumento al `Che’ en Oleiros, La Coruña
Juanjo Ayesta Minuto Digital 9 Marzo 2014

En Oleiros (La Coruña) construyeron en 2008 este monumento del Che Guevara. Costó a todos los españoles 180.000 €

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El peligroso juego de los nacionalismos en Europa
Los países del norte de Europa, dependientes en un 70 u 80 del suministro de gas ruso, no están en condiciones de mantener una actitud belicista continuada
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 9 Marzo 2014

Es posible que se trate de simple política. Y es que, con eso de la política, parece que no hay límites y que tanto vale para un roto como para un descosido, siempre que quienes la manejan consiga alcanzar sus objetivos. Hay política persuasiva, política enérgica, política claudicante o política contemporizadora. Incluso podemos extremar sus aplicaciones con política bélica, política de acercamiento o política de confrontación. De hecho el término política se presta a miles de posibles interpretaciones y potenciales opciones. Alguien la ha definido como “una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva”. ¡Ya! Seguramente ésta deberá ser la acepción más naíf, bien intencionada y cándida de todas y la que, seguramente, sea la menos aplicable; si es que queremos referirnos al caso de las “políticas públicas”, respecto a las cuales he elegido la siguiente definición: “El término políticas públicas se refiere siempre a la acción del gobierno y a las intenciones que determinan esas acciones” perteneciente al autor de la obra American Public Policy, Clarke O. Cochran, profesor de ciencias políticas de la U.T. de Texas; como la más realista y comúnmente utilizada por la mayoría de gobiernos.

Y este preámbulo no tiene otro objetivo que resaltar lo complicado que nos resulta, a los ciudadanos de a pie, el llegar a discernir lo que se proponen los gobernantes de nuestro país, los de la UE, los de los EE.UU. de América o los de Rusia y Ucrania; con esta indescifrable trama en la que parece que se está jugando una partida de dados en la que, cada uno de los jugadores, pretende jugar con dados trucados, con el fin de intentar sacar el máximo provecho de su habilidades en el juego. Si nos referimos a la UE nos cuesta pensar que, sabiendo cual iba a ser la reacción de la Rusia del señor Putín, ante la posibilidad de que la península de Krimea, allí donde mantiene su flota del Mediterráneo, pudiera caer en manos de su enemigo tradicional, los EE.UU., (en el caso de que Ucrania se llegara a integrar, fuera como miembro de pleno derecho o mediante pactos comerciales y acuerdos de cooperación económica y militar con la UE).; los “inteligentes” miembros del Parlamento Europeo, no supieran que sería inimaginable que Rusia se conformara, se tragara el anzuelo de un “cambio de régimen”, conseguido a través de unas algaradas en Kiev, por revolucionarios alentados por el señuelo de ser admitidos en la UE y con la vaga promesa de ser recompensados por ello.

La jugada, como ha quedado demostrado, era demasiado bocado para una UE llena de contradicciones, integrada por países de distinta dependencia de los suministros energéticos que Rusia envía a Europa a través de Ucrania y con distintas sensibilidades respecto a la intensidad de la actitud de firmeza y de las posibilidades de elevar el listón de la reacción ante la ocupación rusa de Krimea que, por cierto, ha sido inmediata, contundente y sin preparación diplomática alguna. El resultado ha sido que Putín ha demostrado no achantarse y Bruselas ha tenido que recoger velas, limitándose a condenas verbales contra la actitud de Rusia, pero sin que, en ningún momento, el rechazo haya pasado de algunas medidas de índole diplomática y de “amenazas” de incautación de bienes rusos en el extranjero.

El señor Obama, por su parte, tiene demasiados problemas internos en su país, entre los cuales el de la disminución de su popularidad no es el menor, así como el hecho de que muchas de sus promesas electorales de tipo social no se han podido llevar a cabo, las unas por el impacto de la crisis en la economía del país y las otras por el freno que les ha puesto la mayoría republicana en Cámara de Representantes. Por otra parte, en esta ocasión, las encuestas nada más le dan un 18% de los americanos que estarían dispuestos a apostar por una reacción que pudiera poner en peligro la paz del país. Sus declaraciones han sido comedidas y de contenido suave. Apoya a Europa y a Ukrania pero no hay ninguna muestra de que esté decidido a dar un paso adelante para solucionar el contencioso de Krimea. No sabemos si mantendría la misma posición si Putin se decidiera a dar un paso más en su escalada militar, para prestar ayuda a otras provincias que se han manifestado pro rusa; pero más vale que esto no suceda.

Es obvio que, aunque la señora Merkel se ha mostrado beligerante y ha condenado la actuación rusa en Krimea, no parece que los países del norte de Europa, que dependen en un 70 u 80% del suministro de gas y petróleo de los rusos, estén en condiciones de mantener una actitud belicista continuada si, como pudiera suceder, los rusos optaran por tomar represalias cortando ambos suministros. Por otra parte Ukrania se encuentra en una situación económica insostenible y ya pidió 35.000 millones de euros para conseguir salir del paso. Ahora parece que, desde Europa, en un gesto de arrepentimiento por haber animado la revolución de Kiev, han decidido darles uno crédito de 11.000 millones de euros que, a todas luces, resulta insuficiente para recomponer la grave situación de la nación ucraniana.

No sabemos si las movilizaciones de reservistas, los anuncios del novel gobierno democrático de la nación mostrándose dispuestos a defenderse del acoso ruso si fuere necesario, con sus fuerzas armadas; se trata de un mero bluf o si, en ello, hay algo de verdad, lo que sin duda situaría al país en una situación de miseria difícilmente asumible por una nación que está al borde de la bancarrota o, en el caso de recibir ayuda de Europa, la posibilidad de una escalada bélica de difícil cuantificación. Lo que sí resulta evidente es que a España la repulsa de Europa a la división de la península de Krimea de Ucrania, le va como anillo al dedo, pues deja clara la postura de la CE respecto a intentos de que, algunos separatismos nacionalistas, pudieran tener apoyo comunitario. Tal y como se está poniendo sobre el tablero político esta cuestión, no hace sino confirmar que el anunciado separatismo catalán goza de pocas simpatías en la UE.

Es obvio que el señor Rajoy no pueda adoptar otra decisión que la de sumarse gustoso a la posición de los países que se han enfrentado a la posibilidad de una posible división de Krimea de Ucrania y airear a los cuatro vientos que, cualquier comunidad que pretenda apartarse del mandato constitucional y busque escindirse de su país, quedará proscrita y no será aceptada como nación independiente por ninguna de las naciones pertenecientes a la CE y, con mucha probabilidad, tampoco por otros países a los que nos les interese crear un precedente tan peligroso. Muchos pensamos que, el señor Mas, se dejó seducir con demasiada facilidad por los cantos de sirena de un señor Junqueras que nada tenía que perder y si mucho que ganar con el envite que decidieron presentar, conjuntamente, al Estado de Derecho. Los resultados no sabemos aún cuales serán pero, en cualquier caso, los que van a salir perjudicados con todo este juego político van a ser, sin duda, los propios ciudadanos de Catalunya.

Juegos de políticos barajando políticas sin percatarse de que, los que no son capaces de medir el alcance de sus acciones ni están preparados para estar a la altura de sus responsabilidades, tienen el peligro de poner, a aquellos que confiaron en su capacidad para gobernarlos, en una situación insoluble que los conduzca a un callejón sin salida o, lo que es lo mismo, al caos social y económico. O así es, señores, como interpreto este maremagnum en el que nos encontramos inmersos.

Nacionalismo e intelectualidad: ¿Verdad o agitación (política)?

José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital 9 Marzo 2014

Resulta difícil definir qué sucede en Cataluña, cualquier intento de encontrar patrones de comportamiento te lleva a cierto reduccionismo, a olvidar grandes piezas de ese puzle llamado “construcción nacional” o “proceso independentista” (el Proceso), aunque, ciertamente, podamos centrar dicho proceso en la definitiva “batalla por la comunicación”, básicamente aquella que trata de inocular el relato nacionalista en la mentalidad de los catalanes, ya sea gracias a la monopolización informativa o al adoctrinamiento identitario, nos faltaría saber dónde se genera un discurso con cuotas de plausibilidad suficiente como para ser aceptado por gran parte de la población de Cataluña.

Naturalmente, hablo de las opiniones de prestigio, de aquellas cuyo valor o veracidad va en función del personaje/s que las emiten, hablo de esa intelectualidad entusiásticamente orgánica al servicio de la Causa nacionalista, intelectualidad proyectada a través del denso y costoso aparato de manipulación mediática cuya utilidad es doble, por un lado dota de autoridad pública a la figura gracias a un meticuloso juego hagiográfico, y, por otro, propala ciertos argumentos que sustentan el relato nacionalista, todo ello incardinado en el “combate” dialéctico/mediático del momento.

Pero todo ello solo es una parte de un todo superior, de una cosmovisión profundamente retrograda y anacrónica de la sociedad, si nos detenemos a observar el fenómeno, vemos cómo todo responde a esquemas positivistas e historicistas decimonónicos trufado de un aire de relativismo cultural y posmoderno, dotando de un halo de sacralidad intelectualizada al dogma nacionalista, sacralidad sustentada en algo casi religioso para su funcionamiento: la imposible refutación, la imposible falsación, básicamente porque lo defendido por el nacionalismo es, simplemente, opinión, creencia, y mito romanticista, nunca de ciencia.

Todo este gran escenario montado para el espectáculo nacionalista, como decía, nos retrotrae a los tiempos en los que la Nación comenzó a fagocitar a la ciencia –especialmente las ciencias humanas-, cuando el poder percibió la potencia de la política narrada por intelectuales, ese fenómeno comenzó, como no podía ser de otra manera, por la Historia, historia que pasó a ser historia nacional, una historia institucionalizada y profundamente ideologizada con el objetivo de consolidar ese reciente concepto denominado “estado-nación” desde un punto de vista emocional, apelando al sentimiento de pertenencia, sentimiento casi siempre compatibilizado con un necesario chivo expiatorio interno o externo al que acusar de todos los males de la sociedad… ¿les suena este esquema?

Pero, en Cataluña, esta monopolización e instrumentalización de los profesionales de la ciencia en pos del proyecto independentista no se detiene en los historiadores, cualquier ámbito de las ciencias humanas debe estar al servicio de la Causa (cosa que, paradójicamente, ha revivido la decadente figura del intelectual como referente social –politizado-), especialmente la economía, la sociología y las ciencias políticas.

De los muchos ejemplos que podrían ilustrar lo dicho hasta aquí, me detendré en dos episodios que bien podrían ser el paradigma sobre el que se construye el edificio comunicativo nacionalista, el primero es la sorpresa del periodista/comunicador Jordi Basté cuando el colaborador de La Vanguardia Jordi Barbeta relativizó la conveniencia de seguir con el argumento de las balanzas fiscales como método válido para el proceso soberanista (el Món a RAC1 06/03/14 8:00) el breve diálogo versa así:

· Jordi Barbeta: “…los números (en referencia a las “balanzas fiscales”) puedes hacerlos servir como te dé la gana…”
· Jordi Basté: “…esto ¿también vale para Sala i Martín (en referencia al economista de cabecera del independentismo)?...”

Este es el objetivo esperado, se da un carácter de Verdad incuestionable a quién tiene el plácet nacionalista de “experto”, incuestionable para el target de consumidor político, aquél poco formado en determinadas áreas de conocimiento o que se conforma con ser un mero receptor de eslóganes, lo sorprendente es su efectividad, ya que hasta los más obstinados partidarios de la independencia, como Jordi Basté, parecen haberse convertido en fervorosos “creyentes” de este tipo de constructos seudo-intelectuales, como mínimo, cuestionables, imagino que por ello la pregunta y el asombro mostrado por el Sr. Basté.

El segundo ejemplo es un artículo publicado en La Vanguardia el pasado miércoles día 5 de marzo por Salvador Cardús, sociólogo que, entre otras perlas, culpaba “…la corrupción en Cataluña a la “españolización” de las últimas décadas…”, en el caso de la sociología, el nacionalismo utiliza la perspectiva sociológica para inventar patrones de comportamientos sociales y generalizaciones con las que sustentar el relato oficialista, si la labor sociológica pretende ir más allá de los prejuicios, prenociones y el “sentido común”, en este caso es un uso inverso, parte de prejuicios, prenociones y dogmas para crear un nuevo “sentido común”, es un largo proceso de ingeniería social que ha logrado construir una “path dependence” político-social inclinada a las tesis nacionalistas.

Pues bien, en el artículo que he mencionado más arriba el Sr. Cardús expone unas ideas que, en mi opinión son claves para entender algo de este enquistado proceso de “construcción nacional”, se parte de una mezcla de victimismo, suficiencia y superioridad moral respecto a una alteridad concienzudamente construida titulada como “España”, dice el sociólogo respecto a las peticiones de diálogo entre las ¿partes?: “…el diálogo sólo es posible si uno es capaz de ponerse en la piel del otro… no se quieren ni escuchar ni entender las razones de los que proponen el desafío del ejercicio del derecho a decidir…”.

Aquí me gustaría hacer una pequeña digresión, respecto a esa petición de empatía para el diálogo a la que hacía referencia el sociólogo, cabría plantearse que “ponerse en la piel del otro” no significa –necesariamente- alcanzar conclusiones positivas o negociales, sino que también podríamos ser conscientes de las más profundas convicciones del “otro”, como decía Rorty, ¿qué hubiésemos podido dialogar con un acérrimo partidario del nazismo?, la empatía en contextos sociales consensuales (de salón, moqueta o mármol y/o con incentivos suficientes) es efectiva, pero cuando traspasamos los límites de lo moral, de las fronteras del discurso del consenso, cuando vamos más allá de los convencionalismos de nuestra cultura, en el ejercicio de intentar entender al otro podríamos llegar a reconocer únicamente la cara del Terror, de la diferencia insalvable, del odio visceral. Si un cautivo en un campo de concentración tratase de ponerse en la piel de un carcelero de las SS ¿qué encontraría más allá de ser consciente de su propio destino?, ¿y el carcelero que ha cosificado y deshumanizado al prisionero a qué conclusión –muy poco buenista- llegaría?

Continuando con el artículo el Sr. Cardús nos dice que “…hacer la consulta que los catalanes exigen a sus políticos… eso olvida de dónde arranca todo el proceso. La petición de diálogo político de Catalunya con España arranca con Pasqual Maragall y su propuesta de reforma del Estatut…” y “…la petición de diálogo, después de cuatro años de deliberación humillante, obtuvo otro no en junio del 2010 por parte del Constitucional…”, es sorprendente que sean “catalanes” (yo soy catalán y no veo la necesidad de hacer esta consulta) quienes “exijan a sus políticos” seguir adelante con el proceso debido al tan enarbolado agravio de la sentencia del Alto Tribunal respecto al Estatut de 2006, sin embargo el referéndum tuvo una exigua participación del 48,85% y unos votos favorables del 73,9%...esto es, a favor de dicho estatuto solo votó el 36,1% del censo electoral…una cifra muy próxima al apoyo actual al independentismo ¿será una casualidad?, ¿no será que el verdadero origen sigue siendo, como en 2006, una minoría hipertrofiada gracias al aparato de manipulación mediática al servicio de la Causa?

Salvador Cardús también nos dice que uno de los errores de “Cataluña” ha sido “…relegar su dignidad nacional dando prioridad a los intereses españoles de los poderes fácticos catalanes…”, es sorprendente que un científico social enarbole banderas dogmáticas como la “dignidad nacional”, que se embarre en los fangos de la irracionalidad identitaria, en la disolución de la individualidad en el magma de una nación adscriptiva, pero es aún peor que tache de poderes fácticos a los catalanes que, simplemente, no quieren ni han querido seguir el juego de los nacionalistas…

Continuando con ese forzado relato con final y desenlace previamente conocido, el artículo continúa así: “…en Catalunya nadie podría liderar la renuncia a aquello que exige un 80% de la población sin hacerse daño…”, ¿el 80% de la población?, ¿a quién se refiere con eso de “hacerse daño”?, sigue con “…el diálogo político entre Catalunya y España sólo se podrá reanudar después del ejercicio democrático a decidir, sea de la forma que sea…”, es decir, confunde diálogo entre administraciones con diálogo entre una especie de organismos diferenciados llamados Cataluña y España, diálogo que debería efectuarse solo después de hacer el referéndum de autodeterminación, esto es, primero hay que saltarse las leyes, las normas democráticas, hacer un referéndum predestinado y después del hecho consumado ya veremos qué pasa.

Por último, el Sr. Cardús afirma que “…no habiendo marcha atrás, lo más racional sería pensar en escenarios que minimizaran los costes y maximizaran los beneficios de la secesión…” y esto es algo común a todos los que dicen defender solo el “derecho a decidir” del “pueblo catalán”, sucede que cuando se desatan –dialécticamente hablando- siempre acaban verbalizando y constatando el adjetivo implícito del derecho a decidir (la independencia), esto es, siempre se refieren a la secesión, a la independencia, a la ruptura, a la separación… el referéndum solo es una excusa.

El avestruz madrileño
josé garcía domínguez ABC Cataluña 9 Marzo 2014

Hay un Madrid que lleva más de cien años creyendo que el problema del catalanismo es asunto que se puede resolver metiéndole en el bolsillo unas pesetillas

Tan tedioso, tan repetitivo, tan inane, el debate interminable sobre las balanzas fiscales trata de soslayar tras montañas de cifras y porcentajes una obviedad de Perogrullo, a saber, que la querella del nacionalismo catalán contra España no es por el déficit hacendístico, sino por la soberanía. Sin embargo, y contra toda evidencia, hay un Madrid con vocación histórica de avestruz que lleva más de cien años creyendo que el problema del catalanismo es asunto que se puede resolver metiéndole en el bolsillo unas pesetillas extra al Mas Colell de turno. Es el Madrid que no conoce Cataluña. Se ha dicho cien mil veces, pero procede volver a repetirlo. El catalanismo es como una bicicleta: si quien la conduce dejara de pedalear, máquina y ciclista acabarían rodando por el suelo. Por eso, nunca renuncian a doblar la apuesta. Jamás. Dejen de una vez los voceras de las terceras vías de seguir fantaseando con algún apaño asimétrico a cuenta del celebérrimo déficit. Déjenlo, el catalanismo no abandonará la estrategia de la tensión; entre otras razones, porque no está en condiciones de dar marcha atrás, ya no.

Si le place, puede el Gobierno continuar aireando las evidencias aritméticas que certifican lo muy peregrino de las falacias que publicita la Generalitat al respecto. Lo haga o no, la gran mentira canónica, esa trola de los dieciséis mil millones de euros, seguirá colando. Disonancia cognitiva llaman los psiquiatras a tales mecanismos de defensa frente a los desaires de la realidad. Olvídenlo, la almendra del nacionalismo nada tiene que ver con la economía. En el XIX, Quebec era un territorio secesionista siendo la provincia más pobre de Canadá. Hoy, en el XXI, sigue siendo igual de separatista pese a ser la segundo por nivel de renta. Eslovaquia era un deprimente y deprimido erial antes de escindirse de la República Checa. Y ahora mismo sigue siendo un deprimido y deprimente erial, pero, eso sí, un erial orgullosamente independiente. Cataluña… Qué tedioso, qué repetitivo, qué inane.

Carta abierta a las Escuelas Cristianas de Cataluña

Junta Directiva de la Asociación por la Tolerancia de Barcelona  latribunadelpaisvasco.com 9 Marzo 2014

Sorprende la sorpresa y preocupación de la Escola Cristiana de Catalunya por los cinco nuevos autos del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) contra la inmersión lingüística, por muy afectadas que hayan resultado 4 de sus escuelas. El hecho es que éstas no son privadas; están subvencionadas con dinero público y sujetas, en cualquier caso, a la legislación vigente.

Ya se podrían haber imaginado que, en un Estado de derecho, las leyes y las sentencias de los tribunales acaban cumpliéndose. En España, la ley de leyes es la Constitución y todas las demás han de estar en consonancia con ella. En casos de duda, quien resuelve es el Tribunal Constitucional (TC). Ése, señores, es el ABC de la democracia. Nadie por encima de la ley.

Pues bien, en 1994, el TC sentencia a favor del modelo del bilingüismo integral o conjunción lingüística, según el cual el castellano y el catalán deben ser ambos curriculares y vehiculares para la enseñanza obligatoria en Cataluña.

En 2010, y previamente en 1986, el TC deja claro que Toda lengua oficial es —también allí donde comparte esa cualidad con otra lengua española—, lengua de uso normal por y ante el poder público. También, en consecuencia, lo es el castellano por y ante las Administraciones públicas catalanas, que, como el poder público estatal en Cataluña, no pueden tener preferencia por ninguna de las dos lenguas oficiales .

En coherencia con la mencionada doctrina constitucional, ha habido numerosas sentencias del Tribunal Supremo (TS), con el objetivo de que el castellano sea reintroducido como lengua vehicular de forma proporcional y equitativa en relación al catalán en todos los cursos del ciclo de enseñanza obligatoria.

Con todos estos antecedentes –¡hay más!–, no ha lugar la sorpresa bajo el punto de vista legal.

Bajo el punto de vista social, tampoco. El castellano o español es lengua materna del 56,7% de la población, y el catalán, lengua materna del 35,3% (datos del Barómetro de la Comunicación y la Cultura de Cataluña de 2010). Probablemente, pocos ciudadanos – caso de poder decidir libremente sin coacciones de políticos, medios de comunicación, entorno en general y dirección de la escuela en particular–, querrían cambiar la lengua materna (en eso consiste la inmersión) de sus hijos por otra de ámbito mucho más reducido. Otra cosa es que deseen que también conozcan la local. De igual manera, en un clima de libertad, no sería de extrañar que un número sensible de padres catalanohablantes escogiera una educación equilibradamente bilingüe para sus hijos. ¿No les resulta sospechoso que en Cataluña haya colegios e institutos alemanes, franceses, británicos, americanos, italianos, etc. y no haya ni uno donde nuestra lengua común sea la lengua vehicular?

Según su propio ideario – la ECC quiere ser un referente de compromiso, calidad y equidad –, ustedes tendrían que haber rechazado la inmersión por discriminatoria ya que sólo se aplica a los alumnos hablantes de español; los hablantes de catalán reciben la instrucción en su lengua materna, que, bajo el punto de vista pedagógico, es lo más indicado. Ya saben que la UNESCO propone la enseñanza en la lengua materna como medio de mejorar la calidad de la educación, basándose en los conocimientos y la experiencia de los educandos y los docentes. Recomienda, asimismo, que se extienda el empleo de la lengua materna en la enseñanza hasta el grado más avanzado posible.

Ya ven que los autos del TSJC, exigiendo el 25% de las clases en castellano o español, se quedan cortos desde cualquier punto de vista. No hay ni una sola razón de orden práctico, moral o pedagógico para no tratar en pie de igualdad a los alumnos de ambas lenguas oficiales. El empeño en hacer desaparecer el castellano o español de Cataluña obedece a razones políticas que nada tienen que ver con la pedagogía. Con ello, se pretende en realidad romper lazos afectivos con el resto de España para fomentar un estado de opinión favorable a la creación de un Estado nuevo.

No resulta muy edificante que la Escuela Cristiana publique una especie de manifiesto que podría servir para enrarecer el ambiente escolar y fomentar un clima de acoso a las familias que se han visto abocadas a reclamar el derecho que les asiste ante los tribunales. Lo peor es que su posicionamiento constituye una declaración de principios contraria a Derecho y un obstáculo para que los escolares desarrollen al máximo sus capacidades cognitivas y emocionales, asunto que debiera ser su preocupación principal como docentes y como cristianos.
 


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