AGLI Recortes de Prensa   Lunes 10  Marzo  2014

Perdón por los aciertos
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 10 Marzo 2014

TIENE mucha razón Casimiro en que diez años después del 11-M y por respeto a las víctimas todos debemos reconocer nuestros errores. Lo malo, lo que no se perdona en la basurienta España actual, es tener que reconocer los aciertos. Por ejemplo, haber denunciado públicamente que la versión oficial de la masacre era una patraña y que todas las pruebas que aduce son falsas. Todas, sí, empezando por la mochila de Vallecas de la que partió la investigación y que, como recordaba ayer el arponero bibliómano, el propio Rajoy recusó públicamente porque, según testimonio del comisario Álvarez que el juez y fiscal no quisieron ni ver, jamás estuvo en los trenes. Falso era también el móvil, que no podía funcionar, y falsa la metralla que jamás estalló en los trenes, como acreditan las 192 autopsias.

Falsos fueron los terroristas suicidas con varias capas de calzoncillos inventados por el PSOE y la Ser, que no sólo no ha explicado y pedido perdón por sus errores sino que se premió con el Ondas por sus aciertos. Falsa era el arma del crimen de la sentencia, la «goma 2 ECO y vale ya», que, al menos en parte, era Titadyn, según la prueba pericial ordenada por Bermúdez para remediar el desastre del instructor y que explica el libro de Antonio Iglesias, con el aval de Gabriel Moris, perito y víctima, y gran prólogo de Casimiro.

Falso era el Skoda Fabia, con ADN de los muertos en Leganés... tras abjurar del islam para suicidarse (también del árabe para escribir cartas: la despedida de un marroquí añadía la firma en caracteres latinos). Falsos los testigos para condenar a 40.000 años al moro expiatorio, tanto los rumanos pagados por la Policía como los otros que cita Bermúdez y que sitúan a Zougam en varios vagones a la vez. Lo verdadero fue el desguace de los trenes, la ilegal ocultación de Sánchez Manzano al laboratorio de la Policía Científica de las pruebas de la explosión y su minuciosa destrucción: miles de toneladas reducidas a pocos gramos.

Pero la ventaja del acierto es que cambia cada temporada. Ahora dice Reinares en El País que la orden del 11-M la dio Al Qaeda en Karachi. En otro aniversario del 11-M dijo que fue un moro en Bruselas. Y de la destrucción de pruebas nunca dice nada. Pero habrá más 11-M y más versiones oficiales y serán todas verdaderas. Perdón por tanto error.

Diez años después del 11-M
Una nación a oscuras
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 10 Marzo 2014

Han ganado los terroristas. Han ganado los asesinos. Han ganado las cloacas del Estado, sin limpiar desde tiempos de Carrero. Han ganado los policías que destruyeron las pruebas. Han ganado los jueces que no han querido indagar nada, y si se han encontrado algo, han averiguado la forma de no verlo. Han ganado los fiscales que, a cambio de ascender horrores, han arrastrado por el fango el honor del Ministerio Público. Ha ganado el periodismo carcajoso y progreliendre, ese cerdito con nostalgia de jabalí. Ha ganado la casta política que consensuó la ley del silencio. Ha ganado la impunidad de los asesinos. Y ha ganado la conformidad de los asesinables. Diez años después, los pocos que hemos empeñado nuestro esfuerzo cívico y periodístico en averiguar qué pasó realmente el 11-M debemos rendirnos a la evidencia. No sabemos lo que pasó entonces, pero sabemos lo que desde entonces ha pasado: que a la inmensa mayoría de los españoles les da igual. Y el fruto de ese desinterés por el asesinato de doscientas personas para cambiar el Gobierno de España es ese silencio atronador, ese helado olvido, voluntario en los mayores, aprendido en los jóvenes, que la canalla política se ha permitido celebrar con flores. Es la corona fúnebre de la Justicia.

Muchos creen -y los datos históricos no los desmienten- que la crisis terminal que vive España arranca el 11-M y sigue desde entonces una línea perfectamente clara, nítidamente marcada y aparentemente inexorable. Yo creo que muchos –quizás no demasiados, pero sí muy poderosos- quisieron cambiar radicalmente el rumbo de nuestra nación hace diez años. Pero hoy no veríamos los escombros del régimen como único horizonte político si en este tiempo la ciudadanía y la clase dirigente no hubieran abdicado de sus más sagrados deberes, de sus indeclinables e intransferibles obligaciones. Si algún policía, algún juez, algún fiscal, algún ministro de Justicia, algún ministro del Interior, algún Presidente del Gobierno, algún Jefe del Estado hubieran cumplido la tarea para la que han sido elegidos, nunca se habría producido este fallo multiorgánico que convierte la democracia en España, inseparable del Estado de Derecho, en el gran cadáver insepulto del 11-M.

Basta ver las declaraciones del juez y del fiscal que alumbraron la sentencia más infame de la historia de España para ver hasta qué extremo el rostro de la Ley es la cara dura de unos señores que no vacilan en vacilar, que no dudan en dudar de sus propias decisiones, que afirman una cosa y la contraria, que sostienen públicamente, en este aniversario que debería ser de luto una catarata de frivolidades absolutamente inauditas. El juez estrella y el fiscal lucero que alumbraron la sentencia apoyan su grotesca criatura en la negación de lo que debe ser una sentencia firme, basada en pruebas y más allá de toda duda razonable. Dicen que "quizás", que "seguramente", que "puedo equivocarme", que "no dormiría si no estuviera seguro", pero ni saben quién fue el autor intelectual, ni saben seguro quiénes fueron los autores materiales, les da igual cuál fuera el arma del crimen, no se han molestado en comprobar la verosimilitud de las declaraciones de un testigo para mandar treinta mil años a la cárcel al único condenado como autor de la masacre. Y, por supuesto, no han querido investigar, como prometió el juez durante el juicio, la destrucción sistemática de pruebas de la masacre y la invención de otras tan zarrapastrosamente urdidas, tan burdamente tramadas que han forzado la anulación ¡de ciento noventa y cinco de ellas! ¿Y no hay un juez, no hay un fiscal, no hay un partido, no hay un Gobierno, no hay un Estado que se niegue a admitir que haya casi doscientas pruebas falsas y desaparezcan toneladas de pruebas de la mayor masacre de la historia de España?

Pues no. Ni lo ha habido ni creo que llegue a haberlo. El PP y el PSOE están de acuerdo en "obviar el 11-M", tesis de Gallardón defendida en portada por el ABC de Zarzalejos, que para el pancismo corraliego se ha convertido en la forma más cómoda de actualizar el cruel refrán: "el muerto al hoyo y el vivo al bollo". Por eso, por obviar, el Rey tuvo la campechanísima ocurrencia de decirles a las víctimas que buscan la verdad del 11M: "¡Pues lo lleváis crudo, a mí aún no me han contado todo lo del 23-F!", sugiriendo, ante las críticas al juez, que alguien lo habría comprado. Si el Jefe del Estado afronta así ante las víctimas la investigación de la mayor masacre de nuestra historia, ¿cómo extrañarnos de que todos los resortes del Estado para hacer justicia a los muertos se hayan enmohecido o los hayan almohadillado hasta convertirlos en mucho menos que nada, en desganados cómplices de los asesinos y sucia garantía de su impunidad?

Por eso, por todo eso, este aniversario del 11-M es el del triunfo de las tinieblas. Por eso, España es, diez años después, una nación a oscuras.

11-M
La derrota de la conspiración
Luis del Pino Libertad Digital 10 Marzo 2014

Cuando se cumplen diez años del 11-M, si algo está claro es que las teorías conspiratorias han sido derrotadas. Para tranquilidad de todos, los medios que han tratado de sembrar dudas sobre las investigaciones de la masacre no han conseguido su propósito de inocular dudas en la sociedad española acerca de la verdad judicial.

Y es que todo está claro en la instrucción sumarial de aquel caso, por mucho que algunos hayan intentado hacer caja a costa de buscarle tres pies a un gato que no los tiene.

1) Si los trenes del 11-M –es decir, los escenarios del crimen– fueron comenzados a achatarrar menos de 72 horas después de la masacre (en vez de conservarlos, como se hizo con el metro accidentado en Valencia o el tren accidentado en Santiago), no fue con el objetivo de destruir pruebas, sino porque no se consideró necesario conservarlos. ¿Para qué, si todas las investigaciones están claras?

2) Si no se adjuntaron al sumario actas de las muestras recogidas en los trenes fue porque se traspapelaron o porque no se consideró necesario adjuntarlas, no porque existiera una deliberada voluntad de ocultación.

3) Si los centenares de muestras de los trenes recogidas y llevadas a la sede de la Unidad Central de Tedax tampoco aparecen es porque, una vez determinados por otros medios los datos relevantes sobre el caso, no hizo falta inventariar esas muestras.

4) Si, habiendo 12 focos de explosión, no fuimos capaces de encontrar ni un solo fragmento de explosivo, ni un solo resto de los detonadores usados, ni un solo trocito de los iniciadores empleados, ni un solo jirón de las bolsas donde las bombas estuvieran contenidas... es porque tuvimos mala suerte y no quedó nada de nada de las 12 bombas que estallaron.

5) Y si no se enviaron a la Policía Científica las muestras para su análisis, como marca el protocolo, no es porque no se quisiera analizar esas muestras, sino porque los Tedax tenían un minilaboratorio que no contaba con equipamientos especializados, pero que con las prisas se consideró que era más que suficiente.

6) Si al juez no se le envió un análisis pormenorizado de los componentes químicos encontrados en los focos de explosión fue porque, al fin y al cabo, el magistrado tampoco tiene por qué entender de química, de modo que no tiene sentido aburrirle con detalles técnicos.

Además, ¿qué más da todo eso? ¿Acaso no encontramos en una comisaría de policía, 18 horas después de la masacre, una bomba sin detonar? ¿Para qué necesitamos entonces las muestras de los trenes, las actas de recogida o los análisis de laboratorio? ¡Las bombas de los trenes eran como esa que apareció en la comisaría, como no puede ser de otro modo!

7) Es verdad que no hay en todo el sumario ningún testimonio de nadie que viera esa bomba en las estaciones de tren, ni en el trayecto entre las estaciones y la comisaría donde apareció la bomba. Pero ¿qué hay de raro en eso? ¡Se trasladaron centenares de bultos de las estaciones a la comisaría ese día! Está claro que esa bomba aparecida en comisaría venía de las estaciones, porque ¿de dónde iba a venir, si no?

8) Los medios defensores de la conspiración han señalado que esa bomba tenía dos cables sueltos, por lo que no era una bomba real, sino un simulacro. Pero eso es una tontería: es verdad que tenía dos cables sueltos, pero porque los terroristas se olvidaron de conectarlos.

9) Tampoco hay nada de raro en el hecho de que esa bomba aparecida en comisaría tuviera metralla, mientras que en los 193 muertos del 11-M no se detectó metralla de origen terrorista. ¿Qué problema hay? Puede que los terroristas se equivocaran con ese artefacto y, de la misma manera que se dejaron dos cables sueltos, metieran metralla en esa bomba y en las otras 12 no. O puede que los miles de clavos y tornillos que contuvieran las doce bombas que sí estallaron en las estaciones se volatilizaran todos. ¡Las cosas de los explosivos son muy complicadas!

10) Y en cuanto a que en esa bomba hubiera una tarjeta telefónica que no hacía falta para que la bomba funcionara, pero que nos permitió empezar a identificar culpables a toda prisa, pues ¿qué quiere que le diga? Los terroristas eran unos chapuceros y se dejaron ahí esa pista delatora, sí. Tuvimos suerte. Gracias a esa providencial tarjeta hemos podido encarcelar a algún canalla.

Independientemente de las chapuzas y las casualidades, el caso es que encontramos milagrosamente esa bomba. Así que, aunque no se conservara ninguna muestra de los trenes, está claro que las bombas de los trenes tienen que ser como la que apareció en comisaría.

Por tanto, en los trenes se usó Goma2-ECO, porque eso es lo que tenía la bomba de la comisaría. Y en los trenes se usaron teléfonos móviles como iniciadores, porque en la bomba encontrada en la comisaría había un teléfono móvil. Y vale ya de conspiranoias.

11) Es verdad que, después de 10 años, sólo hay en la cárcel un único condenado por poner bombas en los trenes, pero al fin y al cabo otros 7 islamistas se suicidaron en Leganés, y si se suicidaron sería por algo. Y seguro que los que faltan hasta completar la lista de 13 colocadores de bombas murieron en Irak o Afganistán, o en alguno de esos sitios a los que los islamistas suelen ir a combatir a Occidente.

12) Y sí, también es verdad que el Tribunal Supremo dijo que no se podía determinar qué participación tuvieron los 7 muertos en Leganés en los hechos del 11-M, y que gracias a eso las víctimas del 11-M no han podido demandar por la vía civil a los herederos de esos muertos de Leganés, pero eso no son más que formalismos jurídicos que en nada afectan a la verdad judicial. ¿No se suicidaron en Leganés? Pues entonces no pueden ser sino culpables, aunque no se sepa muy bien de qué. Y está claro que ellos tuvieron que poner alguna bomba, porque si no, ¿quién las iba a haber puesto?

13) Y en cuanto a lo de que no se les hiciera autopsia a los muertos de Leganés para ver si efectivamente se habían suicidado, ese argumento no son más que ganas de enredar. ¿De qué otra manera podrían haber muerto, salvo suicidándose? Entonces, si está claro que sólo podrían haber muerto suicidándose, ¿para qué perder el tiempo haciéndoles una autopsia, por mucho que lo marque la Ley?

14) Tampoco hay nada raro en el hecho de que el octavo habitante de ese piso de Leganés, Abdelmahid Bouchar, que escapó a la carrera del piso atravesando el cordón policial, no fuera considerado colocador de las bombas por el tribunal. Está claro que, si se escapó del piso, es porque no sería tan malo como los otros que había dentro, así que el hecho de que él no colocara ninguna bomba no quiere decir que los otros siete no la colocaran.

Los medios de la conspiración, en su paranoia, han intentado incluso echar basura sobre los testigos protegidos que nos permitieron condenar al único colocador de bombas que hay en prisión, Jamal Zougham. Pero está claro, para aquel que no tenga muy mala intención, que Jamal Zougham es culpable.

15) Es verdad que se le detuvo por vender las tarjetas telefónicas de las bombas y que resulta un poco raro que un miembro del comando terrorista venda las tarjetas a sus compañeros de comando, en lugar de dárselas directamente, pero es que el que uno sea islamista no quiere decir que no pueda ser roñoso.

16) Y es cierto también que el vender tarjetas no es delito, y que no había un motivo sólido para su detención inicial, pero es que luego aparecieron, en los meses sucesivos, hasta ocho testigos que dijeron haberle visto en los trenes, así que es normal que le mantuviéramos en la cárcel. El que esos reconocimientos fueran contradictorios (porque, si todos los testigos dijeran la verdad, Jamal Zougham tendría que haber estado en al menos tres trenes simultáneamente), no tiene importancia. El Tribunal Supremo se quedó con dos de esos ocho testimonios, y resolvió así la contradicción.

17) Y sí, es cierto que Jamal Zougham estaba en un gimnasio la noche anterior a los atentados, mientras se supone que sus compañeros de comando fabricaban en una casa de Morata de Tajuña las bombas, pero de ahí no se deduce nada. A lo mejor su papel en el asunto era de mero colocador de bombas, no de fabricante.

18) Pretender echar basura sobre las declaraciones de las dos testigos protegidos indica la baja catadura moral de los medios conspiranoicos. ¿Qué más da que las testigos cambiaran sucesivamente de versión en sus declaraciones? ¿Qué más da que una de las testigos no reconociera a Zougham hasta trece meses después de la masacre? ¿Qué más da que algunos familiares de la otra testigo fueran denunciados por el juez Del Olmo por intentar colarse como falsas víctimas del 11-M? Todo eso no son más que intentos de desprestigio, porque está claro que esas testigos vieron lo que vieron: a Jamal Zougham paseando por el tren con una mochila, aunque la familia de Zougham jure que a esa hora estaba en su casa durmiendo.

Así pues, todo está claro: Jamal Zougham y los de Leganés (excepción hecha del que salió corriendo del piso), más algunos otros que tampoco importa demasiado quién son exactamente, colocaron en los trenes trece bombas que eran como esa que apareció en una comisaría de Vallecas 18 horas después de la masacre. Y no hay más misterio.

Y por lo que respecta a quién ideó y ordenó aquella masacre (lo que los medios conspiranoicos llaman el "autor intelectual"), el que no tengamos ningún nombre concreto no quiere decir nada. ¿No está claro que los de Leganés eran islamistas? Pues entonces alguien, en alguna de esas redes de islamismo internacional, decidió en algún momento atentar contra España, y no tiene demasiada importancia que fuera un Mohamed, un Abdelmahid o un Yousef quien diera la orden. El Tribunal Supremo ha dicho que esa célula del 11-M no guardaba relación jerárquica con Al Qaeda, pero eso es lo de menos, porque el caso es que eran islamistas, como se demuestra por su suicidio en Leganés.

19) Y para aquellos que insisten en sembrar dudas sobre cosas que están claras, el que a los dueños de la casa de Morata de Tajuña donde se montaron las bombas (cuya pertenencia a Al Qaeda sí está demostrada) no se les llegara siquiera a imputar en el proceso, tan solo significa que tenemos un sistema garantista y democrático. Y para nada puede deducirse de ahí que el atentado no guarda relación con el islamismo.

Nos ha costado diez años, pero por fin las teorías de la conspiración han sido desbaratadas. Porque, a menos que uno sea uno de esos periodistas que buscan enriquecerse jugando con el dolor de los españoles y con la memoria de aquel atentado, nadie que lea esta sencilla descripción de los hechos puede albergar ni la más mínima duda sobre lo que sucedió aquel 11 de marzo y sobre las investigaciones posteriores.

11-M
Diez años sin Ellos pero con Estos
Gabriel Moris Libertad Digital 10 Marzo 2014

Para algunos el tiempo pasa muy rápidamente; los jóvenes en cambio creen que un año es una eternidad.

Las personas que padecen un dolor, sea físico o psíquico, padecen igualmente la lentitud del paso del tiempo. Los triunfadores de la vida, en cambio, experimentan la fugacidad de su paso. Diez años son una eternidad para algunos; para otros son sólo dos legislaturas y media.

Como vemos, podemos verificar la pertinencia del clásico que dice: "En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira...". Lo del mundo traidor, a veces, es una realidad, porque traidor es el que comete una traición, ¿y quién no ha cometido una traición más o menos grande? La verdad y la mentira en cambio me parecen realidades incompatibles; una mentira, por pequeña que sea, nunca podrá ser verdad, y a la inversa.

Hace diez años, alguien decidió quitar la vida a un gran número de personas. El maligno azar hizo que mi hijo Juan Pablo fuera uno de ellos. Todos eran personas anónimas, trabajadoras o no, pero no eran responsables directos de las dichas o las desdichas que aquejaban a España ni a sus habitantes. Mas bien al contrario, ellos contribuían con su esfuerzo al sostenimiento del Estado que regula y controla la seguridad y la convivencia de todos. En este caso no hizo ni lo uno ni lo otro. ¿Comenzó España a ser un Estado fallido ese día?

Creo que sólo quien haya perdido a un ser querido en un acto terrorista puede comprender el dolor que se experimenta. Si el ser querido es un hijo, aún mayor es el dolor, si cabe. Y si a esas circunstancias se le añade el no conocer la identidad de los criminales ni la de sus colaboradores, el dolor crece de forma incalculable. El culmen de la pena se alcanza cuando el Estado y sus instituciones colaboran en la ocultación de los hechos y en simular que se investiga y se hace justicia, cuando se hace lo contrario. Por si fuera poco, los medios de comunicación que viven simbióticamente con el Estado fallido impiden que la verdad nos haga libres y caminan en sintonía con el dueño de la finca. Todo ello, utilizando el olvido y el silencio, o la soflama, durante diez años; justo los más negros de nuestra reciente historia. ¿Habrá alguien de entre ellos que pueda empatizar con una víctima que piense de esta forma?

En este aniversario parece que la sordina impuesta por todos en años precedentes ha dejado paso a otro tipo de recuerdos que nos animan a avivar la esperanza de avancen las investigaciones pendientes. Según tengo entendido, habrá un funeral de Estado en la catedral de la Almudena, una exposición sobre recuerdos del 11-M, más los actos protocolarios en el Bosque del Recuerdo y en el monumento a las Víctimas en Alcalá de Henares; también en esta ciudad tendrá la concentración vespertina mensual, etc. Todos los actos en memoria y recuerdo son bienvenidos, pero no, no es esto lo que las víctimas que nos fueron arrebatadas querrían, y lo que queremos algunos en su nombre y representación es conocer toda la verdad y que se haga justicia con todos los autores (intelectuales, materiales, encubridores, falsificadores de pruebas, eliminadores de trenes, etc.).

Resulta razonable pensar que un atentado de tal nivel técnico, con tal cálculo de fechas y con tal precisión en la eliminación de evidencias, no pudo ser cometido por el único condenado. Si el caso ha recibido un trato tan ejemplar como algunos aseguran, espero que sea utilizado como ejemplo en los seminarios de Derecho Penal.

Si no he oído mal en la radio, el fiscal de la Audiencia Nacional que inervino en el juicio ha afirmado recientemente que los cadáveres de Leganés podrían haber sido los "autores intelectuales". El Tribunal Supremo no lo consideró así.

11-M
En tiempos de Bermúdez
Javier Somalo Libertad Digital 10 Marzo 2014

Cuando los políticos viven en la oposición dicen una cosa pero al llegar al poder hacen la contraria. Sucede algo similar con los jueces antes y después de instruir o juzgar. Javier Gómez Bermúdez habló mucho y con mucha gente antes de acerrojar el más sangriento atentado de nuestra historia.

Compartí mesa y mantel en dos ocasiones con el juez antes de que se metiera a juzgar el 11-M. Por supuesto fui con Luis del Pino, la única persona que conozco que se ha leído el sumario de arriba abajo, cada documento, cada foto, cada número de teléfono. Aún es capaz de recitar alguno de memoria. Al juez le acompañó siempre su entonces esposa, Elisa Beni, que además se encargó de recopilarle todas las noticias y opiniones publicadas sobre la investigación y el juicio.

Luis y yo acudimos a esas citas con el juez después de muchas otras con personajes de todo pelaje que nos señalaron calles sin salida, vías muertas o direcciones falsas. A algunos de esos destinos llegamos por consejo de fuentes populares. Pozos, más que fuentes. Recuerdo particularmente un desayuno casi clandestino en el que nuestro interlocutor pidió un Bloody Mary mañanero. A él le sentó de maravilla. A nosotros casi nos intoxica. Pero no pasó de un intento. Y de fuente en fuente intentaron que nos llevara la corriente. Todos actuaban bajo la misma premisa: nosotros ya teníamos una teoría y sólo queríamos consolidarla. Pero nunca fue así. El propio Gómez Bermúdez, en su entrevista con Casimiro García Abadillo cae en el excusatio non petita al hablar de ETA o de las conspiraciones sin que el director de El Mundo se lo mencionara.

Tras las conversaciones triviales de rigor previas a toda comida que se supone interesante le dijimos al juez: "No te queremos molestar cuando ya estés concentrado en el juicio. Sólo queremos saber si nos estamos equivocando, si algo de lo que hemos publicado es erróneo". Y le aseguré que sólo publicábamos aquello que podíamos acreditar. Luis nunca ha querido firmar una noticia que no fuera veraz, que no hubiera hilado él en persona. Son muchas las informaciones que se han quedado en el cajón por presunta contaminación o, simplemente, por rocambolescas. Con Luis he visto cientos de documentos y miles de fotos, muchas de ellas tan sobrecogedoras como las obtenidas por la Policía de cada muerto en los trenes, fotos in situ, de los cuerpos tal como quedaron cuando las bombas les arrancaron de la lectura, de un pensamiento, del sueño, de una conversación telefónica. Supongo que esas fotos estarán en alguna pieza, desde luego no en el sumario principal y, gracias a Dios, jamás se han publicado. O las de los cuerpos de los supuestos inquilinos mutilados de Leganés. O la foto de la única mancha de sangre que vimos en ese piso de la calle Carmen Martín Gaite y que no estaba donde murieron los islamistas sino en un rellano de la escalera. Una salpicadura en la pared como la que dejaría el estallido de un globo lleno de pintura al lanzarlo con violencia.

Pero vuelvo a la pregunta inicial al juez: ¿nos estamos equivocando? ¿Vamos mal encaminados? Su respuesta, más o menos textual, fue: "No, esa mochila es la clave. Vais por buen camino. Hay que saber qué explosivo se usó". Y nos hizo ver, entre otras cosas, que la famosa mochila de Vallecas era un señuelo que él desactivaría.

Entonces llegó el comentario sobre el famoso "es Goma 2-ECO y vale ya" de Olga Sánchez que sirvió para que Gómez Bermúdez nos describiera a la fiscal como una persona inestable, que pasa sin razón de la risa al llanto o a Juan del Olmo como un incompetente que había practicado una instrucción desastrosa. En cuanto a Baltasar Garzón, apenas encontró adjetivos suficientemente descalificativos. Llegó a hablar de un "círculo conspiratorio" habitual en la Audiencia Nacional en el que participaban de una u otra forma personas como Cándido Conde Pumpido, Javier Zaragoza, Margarita Robles, Mariano Fernández Bermejo y varios policías, además del propio Garzón. Ahora parece que ha cambiado de opinión, tiene derecho. O mintió. O entonces había por allí trabas a sus aspiraciones y lo dejó caer.

Pero tan importante era saber qué explosivo se usó que nos anunció en primicia –o eso creí entonces– una pericial organizada "como en Gran Hermano, con cámaras grabando las veinticuatro horas". Lo contaba emocionado, frunciendo el ceño y acompañando cada frase con decididos gestos. Lástima que después se fundieran los plomos y el show de los explosivos se fuera a negro en el momento más interesante. Pasó también en el chivatazo del bar Faisán. Y volverá a pasar porque lo que puede suceder siempre sucede, que para eso está. Aquella pericial fue, es verdad, como un Gran Hermano. Tanto, que no se limitó al recinto de la Audiencia y llegó al domicilio de alguno de los peritos.

Dicen algunas víctimas que algo pasó justo una semana antes de la Semana Santa, que el juez cambió radicalmente a partir de entonces su proceder en el juicio. Tras las vacaciones, la versión oficial se hizo fuerte hasta el desenlace, el verdadero prime-time del mediático Gómez Bermúdez: el día en el que decidió leer un resumen televisado de su sentencia que casi parecía dirigido a los que un día compartieron con él mesa y mantel. ¿Nos estábamos equivocando? ¿Íbamos por mal camino? Él nos dijo que no. Y seguro que es así, pero como le dijo al Rey a las víctimas que le mostraron su inquietud por la verdad: "Lo lleváis crudo".

11-M
Recuerdo frustrado y triste
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 10 Marzo 2014

Diez años han corrido desde aquello que nunca podremos olvidar. Por recordar, recuerdo –qué cosa tan rara– hasta el olor de la pizzería de la calle Santaló de Barcelona frente a la cual recibí la llamada de un amigo, antiguo responsable de la OTAN que, aun llevando un puñado de años retirado, tenía alguna razón para aconsejarme que no me pronunciara sobre la autoría de la masacre en la columna que, como bien sabía, corría yo a escribir para este medio. Porque estoy embargado por la ira, o porque no soy tan listo como para leer entre líneas en ocasiones decisivas, le doy las gracias, llego a casa, hablo por teléfono con Javier Rubio, el entonces director, y vierto en una pieza precipitada la indignación, la furia, el asco (esa palabra que Rubio me desaconsejaba en cualquier columna, ya se tratara del asunto más asqueroso).

Luego leí libros sobre aquel golpe que ya no se sostienen, y también mil preguntas que siguen sin respuesta. ¿Qué sabemos? ¿Qué sé? Sé que me equivoque cuando, almorzando en Madrid con Luis del Pino, le insistí hasta la saciedad en que Bermúdez iba a hacer justicia, en que sería inmune a las presiones, empezando por la de su ego. Era verdad mi argumento de que estábamos ante un gran jurista. Era falso que, como yo enfatizaba para Luis, ante cualquier testigo que se pasarse de listo se iba a deducir testimonio de particulares. Era verdad que el sumario se había instruido con el culo. Era mentira que luego pudiera enderezarse en un relato verosímil. Era verdad que yo creía en Bermúdez. Era mentira que Luis fuera un pesimista. Los hechos confirmaron su estricto realismo y mi lamentable ingenuidad de jurista deslumbrado por un juez al que había oído decir: este caso estará muchos años abierto. Todos los que haga falta. Que nadie crea que se puede cerrar en falso.

Es verdad lo que afirma Arcadi Espada desde siempre (y últimamente un compañero suyo): no hay pruebas de que los atentados trataran de influir sobre las elecciones. Tan cierto como que la ausencia de prueba no es prueba de ausencia. Tan cierto como que los atentados sí demolieron la figura de Aznar, que, aunque no se presentaba a las elecciones, no había sabido o querido ceder el liderazgo a su elegido. Es falso que el PP gestionara bien la crisis. Es cierto que fue transparente al publicitar a tiempo real informaciones falsas de la inteligencia española. Es falso de toda falsedad que una verdad judicial baste para ahogar la necesidad social de una verdad sin adjetivos. Es absolutamente cierto que España fue desviada, por una mano que desconocemos, del recto camino para caer en un improvisador ocurrente y sectario. En este juego traidor, solo hay verdad o mentira, y nada real responde al cristal con que se mira.

España necesita otro destino
José Javier Esparza www.gaceta.es 10 Marzo 2014

La democracia, sin soberanía real, material, se convierte en una parodia, porque la voluntad popular queda reducida a una especie de liturgia insignificante.

Lo peor no es la crisis económica. Lo peor no es la corrupción. Lo peor no es el descrédito de las instituciones. Lo peor no es el desgarro del tejido nacional. Lo peor es que nos hemos quedado sin destino, sin proyecto, sin futuro. Ese es el gran problema de los españoles, la verdadera crisis de España. Que no es de ahora, pero que hoy, en el marasmo de un sistema enfermo, sale a la luz con una violencia estremecedora.

España se está convirtiendo en un país de viejos arruinados. La frase es de Jean Sevilla, un historiador francés que, por otra parte, ama sinceramente a España. Y la definición no puede ser más exacta.

Hoy han aparecido nuevas formaciones políticas que aspiran a regenerar el tejido nacional. Ciudadanos en el espacio del centro-izquierda, Vox en el campo de los innumerables decepcionados por el PP, Impulso Social en el ámbito de la derecha católica… Todos ellos se definen por su acertado juicio sobre la crisis nacional, por sus buenas intenciones y por la calidad humana de sus líderes. Representan sin duda una esperanza. Ahora se trata de que lean adecuadamente no sólo el paisaje –negro- del presente, sino también la posición histórica de España y los españoles.

En una reflexión sobre la identidad norteamericana, Huntington levantaba una constatación interesante: la identidad nacional está desapareciendo porque las elites del país ya no se identifican con el pueblo americano y su destino, sino que, por así decirlo, han cambiado su marco de referencias y ahora viven en un universo cosmopolita, alejado de la comunidad a la que pertenecen. Ha nacido una especie de “cosmocracia” cuyo horizonte ya no es la dirección de la comunidad política, sino el enriquecimiento en un mundo sin fronteras y, lo que es más grave, sin obligaciones para con el prójimo. Si esto es verdad en el caso norteamericano, cuánto más no lo será en el caso de países como España, donde toda dimensión propiamente nacional ha sido sistemáticamente laminada. Nuestra clase política –y financiera, y mediática- nada ya en esa “cosmocracia” alejada de la España real, tanto de la continuidad histórica de la nación como de los españoles de carne y hueso. La “rebelión de las elites” de la que hablaba Christopher Lasch se ha hecho realidad. Aunque cabe corregir la fórmula: no es sólo una rebelión, sino también una traición de las elites.

¿De verdad pensaba alguien que renunciando a la soberanía, a las incomodidades de la decisión y del poder, íbamos a ser todos más felices? ¿De verdad pensaba alguien que España hallaría la paz renunciando a la gran política y, en su lugar, sumergiéndose en un utópico gran mercado sin nacionalidad ni rostro? El mercado no es una institución natural; no más que la rapiña, el trueque o el saqueo. La institución natural por excelencia –después de la familia- es la comunidad política, y ello es así desde el principio de la humanidad civilizada. Si a la comunidad política se le priva de los instrumentos para asegurar su propia supervivencia, si se le priva de la titularidad sobre los propios recursos materiales, inevitablemente quedará al albur de las ambiciones ajenas. La democracia, sin soberanía real, material, se convierte en una parodia, porque la voluntad popular queda reducida a una especie de liturgia insignificante.

Así está España hoy: con una agricultura y una industria sacrificadas a las exigencias de Bruselas, con un poder financiero fugitivo porque encuentra mejor mercado fuera de aquí y, para colmo, sin posibilidad de controlar la propia moneda. Nuestro Estado, en términos económicos, ha quedado reducido a una voraz máquina de recaudar dinero, administrarlo al servicio del propio Estado y distribuir servicios. Ya sería lamentable si la máquina fuera eficiente. Pero es que, además, la máquina es de una incompetencia atroz.

Cambiar todo eso debería ser el objetivo primordial de cualquier formación que aspire de verdad a hacer Política, con mayúscula. Recuperar España. O más precisamente: servir de cauce para que los españoles recuperemos un país que, entre unos y otros, nos han robado.

El 'golpe civil' del 13-M
Eurico Campano www.gaceta.es 10 Marzo 2014

Se dice, a saber si es cierto o no, que el hoy presidente del Gobierno, 'the quiet man', entró de un sonoro portazo en el despacho del todavía presidente Aznar -sólo en la séptima planta- y le espetó casi a gritos: '¡tú y tu puta guerra!...

Diez años ya. Redondo, rotundo, maldito aniversario de aquella maldita tragedia... de aquel maldito 11 de marzo de 2004 en el que la locura criminal se cobró la vida de 192 inocentes cuyo sacrificio permitió el acceso al poder de un tal Zapatero, al que pocos días antes, apenas una semana, las encuestas más optimistas no otorgaban más allá de ciento veinticinco escaños. Sí, ciento veinticinco. La única duda era, conviene recordarlo, si Rajoy ganaría por mayoría simple o absoluta unos comicios que prometían ser un paseo militar, nunca mejor dicho.

Qué días aquellos ... vaya noche electoral. Se dice, a saber si es cierto o no, que el hoy presidente del Gobierno, 'the quiet man', entró de un sonoro portazo en el despacho del todavía presidente Aznar -sólo en la séptima planta- y le espetó casi a gritos: '¡tú y tu puta guerra!'... sin más. La escena habría tenido lugar pocos minutos después de las once. Cuando la debacle electoral estaba ya consumada.

Qué jornada 'de reflexión', la del 'golpe civil del 13-M. La recuerda bien éste escribiente que pasó, junto a otros treinta periodistas, muchas horas -desde las cinco de la tarde hasta la una de la madrugada- entre un doble cordón de antidisturbios y una horda de energúmenos, convocados 'espontáneamente' y jaleados entre otros por medios afines como la SER o CNN, y que gritaban: 'ilegalizar al Partido Popular'. Cuántas ganas de revancha ... cuánto odio, digno de mejores causas... La izquierda sabía ya en aquellas horas que iba a obtener en la calle lo que las urnas le hubieran negado de no haber muerto 192 inocentes.

Ahora, en realidad ya se puso de moda hace algunos años, andan diciendo -Zapatero el primero con tétrico cinismo- que no... que ellos ya sabían -vaya si debían saberlo- que tenían el triunfo asegurado. Así se lo dijo a Risto Mejide hace algunos domingos. Que sus encuestas le daban ganador. Un tal Guelbenzu ( sí, el mismo de 'Mentiras aceptadas' ) lo tiene hasta publicado. Pero las hemerotecas no mienten, aunque eso importe poco a los consumidores de baratos ensayos de quiosco. Lo peor es que ésta gente sabe que sin aquellos 192 cadáveres, Zapatero se hubiera vuelto a León en pocos meses, congreso extraordinario mediante que Pepe Bono hubiera ganado de calle. Pero no les importa la verdad porque se han beneficiado de la mentira durante ocho años. Yo no sé lo que dirían las encuestas encargadas por Ferraz. Aunque sí me gustaría saber otras cosas que también desconozco. Ya sé que la 'verdad judicial' -según se empeña desde hace años en repetir la izquierda agradecida y la derecha acomplejada- zanjó el asunto para siempre. Pero la verdad, si lo es, no necesita adjetivarse en modo alguno. Ni es judicial, ni es política, ni es de cualquier otra naturaleza; es simplemente verdad... o no lo es del todo.

Prefiero seguir preguntándome quiénes fueron los autores intelectuales de la masacre, porque la sentencia no fue capaz de explicármelo. Quién preparó, con letal minuciosidad, el mayor atentado de la historia de España... porque a quién benefició ya lo sé, como lo saben todos los españoles. Quiero también conocer qué sabían -y por qué lo sabían- destacados dirigentes socialistas de la época, que aún hoy lo siguen siendo, de cómo iban las investigaciones sobre los responsables del atentado, antes incluso que el pobre Acebes, ministro del Interior. Aún no he olvidado un mensaje ( todavía no existía WhatsApp ) que recibí en las primeras horas de aquel 13 de marzo de una periodista amiga, a su vez alertada por lo que antes llamábamos 'fuentes de la Seguridad del Estado', avisándome de que, a partir del mediodía, se iba a desatar una masiva campaña de 'sms' -orquestada desde los aledaños de Ferraz- señalando al PP como responsable de una 'gran mentira' acerca de la autoría de los atentados, lo que era tanto como endosarles implícitamente la responsabilidad de los mismos a cuenta de una Guerra de Irak, en la que España no llegó a participar militarmente y que, como después se ha sabido, nunca tuvo nada que ver.

Y ya de paso,me gustaría algún día llegar a entender qué extraños mecanismos emocionales o neuronales mueven a esas 'Pasionarias de estación' a seguir odiando más a Aznar que a los asesinos de su hijo, como si su complejo social y de clase -o el odio en el que han crecido hacia quienes no piensan como ellos- les nublara hasta el corazón y los sentimientos. Lo que en una madre, es mucho decir.

La trastienda policial
Fernando Lázaro El Mundo 10 Marzo 2014

Un policía en todos los frentes
Estuvo en Asturias. Estuvo en las primeras detenciones. Estuvo en el control de los informadores sobre la célula. Estuvo en la tienda de los indios...

Porque este inspector estuvo en todos los centros de interés del 11-M. Y fue quizá uno de los testimonios más firmes que se escucharon en el juicio, donde se trató de esclarecer la verdad del mayor atentado terrorista que ha padecido España. Su vivencia puso de relieve hasta qué punto el terrorismo islamista no era considerado como de riesgo en España. Se le seguía, se le controlaba, pero no se temía una actuación integrista.

Jesús Parrilla estaba destinado en la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), que investiga el terrorismo internacional. Estallaron las bombas aquel fatídico 11 de marzo de hace 10 años sin que hubiesen sonado las alarmas. La víspera de las elecciones se practicaron las primeras detenciones. Y la Comisaría General de Información puso a trabajar a los agentes de la UCIE. Iban a capturar a sospechosos que ya estaban bajo la lupa de estos grupos. Uno de ellos había sido investigado por encargo de la Justicia francesa. Se trataba de Jamal Zougam. Y a su locutorio de Lavapiés acudió este inspector.

Le tocó también interrogar a los dos indios que fueron detenidos en la tienda de donde partieron las tarjetas de teléfono utilizadas en la masacre. Fueron finalmente liberados, pero sus gestiones fueron clave para las pesquisas.

Su participación fundamental se llevó a cabo el día 16. «Esa mañana me llamaron al despacho del jefe de sección y del instructor de la diligencias, me mostraron una nota informativa de la jefatura de los Tedax [entonces dirigida por el comisario Sánchez Manzano] en la que ponía que 'por fuentes dignas de todo crédito, seguras y fiables', los detonadores utilizados en las explosiones habían salido de unas explotaciones mineras que la empresa Caolines de Merillés tiene en la zona de Cangas de Narcea».

Allí arranca la actuación de un policía que se convirtió en testigo de los principales pasos en la investigación. No fue el único que se ha preguntado siempre de dónde procedió el dato que llevó la investigación a Asturias. Porque, como recuerdan muchos agentes dedicados a Información, cuando se habla de fuentes «seguras, fiables y dignas de todo crédito», suelen ser fuentes oficiales.

Lo cierto es que estas «fuentes fiables» pero anónimas provocaron el viaje a Asturias de Parrilla junto a otro mando policial. Y allí localizó una de las piedras angulares de las pesquisas, el ex minero José Emilio Suárez Trashorras. Las gestiones sobre el terreno y las llamadas cruzadas investigadas desde Madrid hicieron diana sobre quien finalmente fue condenado por proveer explosivos para el atentado. Así aparecieron los primeros datos que vinculaban a la célula islamista con Asturias.

El ex minero cantó y dio datos, habló de 'El Chino'. En las reuniones con él había mandos de la Policía y representantes del CNI. Parrilla puso en duda algunos de los informes que le mostraron durante el juicio. Porque fue él quien elaboró los escritos con las conclusiones extraídas de Asturias. Y en la vista dijo desconocer alguno de esos informes y negó ser el autor de otros. Cabos sueltos.

El inspector de la UCIE aseguró que, durante una reunión en Avilés, cuando se puso de manifiesto un relevante cruce de llamadas, Carmen Toro [mujer del ex minero], que estaba con su marido en la comisaría, se acercó a éste, se sentó sobre sus piernas y le dijo: «Cariño, di lo que tengas que decir, pero a mí déjame al margen». Trashorras pegó un respingo y chilló: «¿Qué ofrecéis? Porque esto es un marrón muy gordo». Sólo tras recibir órdenes del comisario general de Información se procedió, el día 18, a detenerle.

Al igual que ocurrió con el caso de Jamal Zougam, fueron muchos los especialistas en la lucha antiterrorista sorprendidos por las ganas de detener. «Habitualmente, cuando muerdes algún bocado, lo sigues, lo investigas, tratas de buscar más conexiones y más cómplices. Pero en el 11-M, no hubo trabajo policial habitual. Se identificó y se detuvo. Nos fuimos cerrando a nosotros mismos líneas de investigación», recuerdan otros agentes.

Parrilla realizó una declaración llena de datos muy precisos. Mostró gran aplomo durante las más de tres horas de interrogatorio. Quizá la parte más reveladora de su intervención se produjo acerca de los hechos que acontecieron muchos meses antes de la masacre. Porque él era uno de los controladores de Cartagena, un informador marroquí que facilitaba datos sobre movimientos islamistas radicales.

Mantuvo contacto con él desde finales de 2002 hasta el 15 de marzo de 2004. La última vez que se vieron fue en el parque Juan Carlos I, cuatro días después de los atentados. Y este informador marroquí, de primer nivel, les preguntó a los dos policías con los que tenía relación: «¿Como habéis permitido esto con lo que yo os he contado?». Este confidente, que dijo haber trabajado para los servicios secretos marroquíes, les había datos sobre Mustafá Maimuni, 'El Tunecino' y 'El Egipcio', entre otros. Incluso les había revelado que los principales sospechosos defendían ejecutar la yihad en España o en Marruecos.

Todas las investigaciones sobre la células dirigidas por Maimuni, «cuya estructura era conocida», fueron judicializadas por Baltasar Garzón. Se intervinieron teléfonos, se aportaron domicilios, se controlaron vehículos... Los datos aportados por el colaborador policial, al que sus controladores conocían como Abdou, también fueron administrados por el ex juez.

Fueron cientos y cientos de cintas las grabadas a toda esta trama radical. Entre esas conversaciones, algunas que ya alertaban de la peligrosidad de todo lo que rodeaba a El Tunecino. Algunas confirmaban cómo en esas reuniones de estos radicales se hablaba de la yihad en España. Cierto que no había más datos, no había armas, no se tenía constancia de movimientos reales para llevarlo a cabo. Pero sí había intención. No se le dio prioridad a ese material, que se fue cubriendo de polvo en la Audiencia Nacional.

Parrilla abrió los cajones de lo que se sabía y no se tuvo en cuenta antes de los atentados. ¿Fallo policial y judicial?

Ante el tribunal aportó otro indicio de cómo se trataron de «limpiar las miserias internas». Aseguró que en las notas con datos del colaborador Cartagena, que él elaboraba, faltaba una hoja en la que el colaborador alertaba de que Maimuni podía estar relacionado con los atentados de Casablanca. Y también dijo que meses antes del 11-M se reforzó la plantilla antiterrorista. Casi nada.

La trastienda mediática
Rafael Moyano El Mundo 10 Marzo 2014

Información y desinformación
El 11 de marzo de 2004, se hizo de noche un poco antes de que saliera el sol. Una, dos, tres, cuatro... explosiones cegadoras nos dejaron sin luz durante todo ese día y durante los siguientes días en los que nos vimos envueltos en las tinieblas del desconcierto.

El estado de shock en el que nos fuimos sumiendo en las redacciones a medida que, desde la radio matutina e informativa, se nos iban abriendo los ojos a la gran tragedia no desapareció hasta varias semanas después. Y algunos tardaron en reaccionar.

El 11 de septiembre de 2001, la redacción de EL MUNDO también quedó atrapada por el impacto de las imágenes de las Torres Gemelas desplomándose, pero aquella vez toda la maquinaría se activó con más solvencia. En Nueva York también era temprano y también se hizo de noche de repente. Pero la capital del mundo quedaba muy lejos de Madrid y la distancia te da perspectiva.

El 11 de marzo de 2004 todo estaba más cerca y el desconcierto se podía palpar en el edificio de Pradillo, la antigua sede de EL MUNDO. Llegábamos a la redacción con los móviles exhaustos, con las baterías agotadas de habernos llamado unos a otros; de haber mandado a uno a un lado y a otro al otro; de escuchar relatos tremendos de los que estaban sobre el terreno, más impactados aún que los que tratábamos de poner orden en el desorden.

Había que sacar una edición extra, llegar a los quioscos con la tinta y el papel urgente que los lectores demandaban. Dentro del estado de excitación había que templar los exaltados ánimos para definir lo que queríamos hacer: páginas, enfoques, fotos, crónicas in situ... Recuperar la perspectiva que la cercanía de la tragedia distorsionaba. Despreciar las emociones, como ya hacían los equipos de emergencia, los médicos, los policías, los bomberos... Datos cada vez más tremendos llegando de los compañeros distribuidos sobre el terreno, por los teletipos, por la radio... con redactores dándole forma a marchas forzadas para ELMUNDO.es y para las páginas de la edición que ya se encaminaba a la rotativa. Y qué decir de las fotos, imágenes que dolían y que mostraban, a medida que iban llegando, toda la crudeza y el terror de los atentados.

Poco después de las dos de la tarde, las furgonetas de distribución salen de las plantas de impresión hacia los puntos de venta. En ellas viajan las apresuradas ediciones especiales: Más de 130 muertos en la mayor masacre terrorista de nuestra Historia. Estallan cuatro bombas en trenes de Cercanías atestados de viajeros en la hora punta en Madrid (EL MUNDO); Matanza de ETA en Madrid. Más de 170 muertos en cuatro atentados en trenes de Cercanías (El País); Masacre en Madrid. ETA asesina a más de 130 personas (Abc); Asesinos. Conmoción en España tras los salvajes atentados de Madrid, que han costado la vida a más de un centenar de personas (La Razón).

¿Cuál fue el camino para llegar a esos titulares? Cuando las redacciones comienzan a tomar perspectiva de lo que está ocurriendo y el qué, el cuándo y el dónde están claros, se empieza a buscar repuestas para el quién, el cómo y el por qué, aunque para esta última pregunta, tratándose de terrorismo, nunca haya respuesta.

Tras una primera evaluación de daños, la Policía trataba de hacer lo mismo. El ministro Ángel Acebes reúne a los mandos antiterroristas en la sede de Interior y estos ya le transmiten sus dudas sobre la autoría porque, entre otras cosas, ya ha aparecido la furgoneta de Alcalá.

El gabinete de crisis se reúne en el Ministerio de Agricultura, frente a Atocha, a la una de la tarde. Quizá de esa reunión sale el argumentario de que se trata sin duda de una acción de ETA que, en diferentes declaraciones, repiten Aznar, Rajoy, Eduardo Zaplana, Ana Palacio o el propio Acebes. El presidente en persona llama a los directores de los principales periódicos nacionales cuando algunas ediciones extras están ya cerradas y otras lo estaban haciendo. En esas llamadas, Aznar transmite la certeza absoluta de que la matanza es obra del terrorismo vasco y de que los rumores sobre la pista islamista eran intoxicaciones.

¿Qué pasó en la redacción de EL MUNDO? En esas horas de desconcierto, todo apunta a ETA. A la nueve y media, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, hace una declaración institucional condenando el atentado de los «asesinos de ETA». La banda terrorista vasca había pretendido atentar dos meses antes en la estación de Chamartín, también con mochilas, y solo 15 días antes le habían interceptado una furgoneta con más de 500 kilos de explosivos cerca de Madrid. Todo cuadra.

En esas primeras horas de la mañana, y tal y como se recoge en el editorial de urgencia de EL MUNDO, públicamente solo hubo dos referencias a la posibilidad de que el terrorismo islamista esté detrás: algunas especulaciones en medios internacionales y la declaración de Arnaldo Otegi, líder de Batasuna, de que ETA no tiene nada que ver. A Otegi, en estas circunstancias, se le da poca credibilidad.

A punto de cerrar la edición especial con un título más contundente llega la llamada de Fernando Lázaro, nuestro experto en asuntos de Interior: «No nos pasemos de frenada». «De frenada, ¿con qué?». «Puede no haber sido ETA». «¿Y quién, si no?». «Terroristas islamistas». Así lo escribe, de forma medida, en su crónica apresurada de esa mañana: «Los artefactos fueron colocados esta mañana por, según fuentes de Interior, terroristas de ETA. Aunque otras fuentes del Ministerio indicaban que podría haberse producido una reivindicación de un grupo islamista».

Con los primeros ejemplares en la redacción, no hay un minuto para el descanso en esa alocada espiral de información que estamos viviendo y que no se detendrá en muchas semanas. Especialmente intensos fueron esos cuatro días de marzo.

El viernes 12, los cuatro periódicos de Madrid amanecen con estos titulares: 'El día de la infamia. Casi 200 muertos y más de 1.400 heridos en el cuádruple atentado contra los viajeros de trenes de cercanías. El Gobierno halla una furgoneta con detonadores y versículos del Corán tras acusar «sin ninguna duda» a ETA' (EL MUNDO); 'Infierno terrorista en Madrid: 192 muertos y 1.400 heridos. Interior investiga la pista de Al Qaeda sin descartar a ETA' (El País); 'Asesinadas 200 personas en una matanza terrorista en Madrid. El Gobierno atribuye a ETA los cuatro atentados, pero no descarta otras líneas de investigación' (Abc); 'Todos unidos contra el terror. El Gobierno sigue apuntando a ETA, aunque no descarta otras hipótesis, como Al Qaeda' (La Razón).

La tarde del jueves 11 es un tsunami de información descontrolada. De un lado la oficial, la que no ofrece ninguna duda sobre la autoría de ETA, tal y como transmite el Gobierno a todos los ciudadanos, a los corresponsales extranjeros y a todos los embajadores españoles para que hagan saber en los países donde trabajan. Y, del otro, las evidencias policiales y mediáticas: el modus operandi, el explosivo utilizado, la furgoneta de Alcalá de Henares y una reivindicación a última hora en un periodico árabe editado en Londres.

Además, esa misma tarde, los medios anglosajones ya informan abiertamente de la responsabilidad de Al Qaeda en los atentados. Citan fuentes de los gobiernos norteamericano y británico que, a su vez, se basan en la información recabada en sus servicios antiterroristas. Los mismos servicios que deberían estar facilitando información al Gobierno de Aznar, unido estrechamente al de Bush y al de Blair en la ofensiva bélica sobre Irak.

El frío análisis político de la situación no deja lugar a dudas: si la autoría es de ETA, el PP se verá beneficiado en la urnas, o al menos no perjudicado, pero si es de Al Qaeda, el Gobierno de Aznar va a pagar en votos las terribles consecuencias de su aventura en Irak.

El viernes 12, el dolor del luto deja en segundo plano cualquier otra información, y así lo reflejan las portadas del sábado: 'España se echa a la calle' (El País) 'Millones de españoles se movilizan con el terrorismo' (EL MUNDO). La manifestaciones de repulsa toman las calles, pero la Policía sigue trabajando... y los políticos también: 'Aznar y Acebes insisten en apuntar a ETA y la banda lo desmiente' (El País); 'Acebes convencido de que las nuevas pistas probarán la autoría de ETA' (EL MUNDO); 'Acebes sostiene que la de ETA sigue siendo la primera vía de investigación' (Abc), fueron titulares del sábado.

Antes de las grandes manifestaciones en todo el país, Aznar, Rajoy y Acebes comparecen manifestando su seguridad en la autoría de ETA que, afirman, sigue siendo la principal línea de investigación. A última hora, la propia banda terrorista envía un comunicado al diario Gara y a la televisión vasca negando tener responsabilidad alguna en el atentado. En la calle, una de las preguntas que se hacen los manifestantes, en su mayoría silenciosos, es «pero, ¿quién ha sido».

En EL MUNDO de ese sábado aparece una entrevista que crea polémica. Es la que estaba prevista para publicar el viernes con el candidato Rajoy como cierre de campaña, pero que se ha aplazado por motivos obvios. El debate, intenso como siempre en la redacción, es si debemos publicarla en la jornada de reflexión. Se decide que sí, pero sin que el candidato del PP pida expresamente el voto y actualizándola con preguntas sobre los atentados. Rajoy: 'Tengo la convinción moral de que fue ETA' es el titular de portada.

Esa jornada de reflexión, y aún por llegar las redes sociales, es el día de los SMS con el 'pásalo' que acaba congregando a miles de personas, reclamando la verdad, ante las sedes del PP. Algunas emisoras hacen de altavoz de los manifestantes, especialmente la Cadena Ser, donde muchos tertulianos toman una actitud agitadora y donde se llega a informar de la existencia de un terrorista suicida entre los muertos en el atentado.

Las primeras detenciones y el vídeo depositado en una papelera próxima a la mezquita de la M-30 conducen a estos titulares en los periódicos del día de las elecciones: 'Todos los indicios señalan a Al Qaeda' (El País); 'Las primeras detenciones vinculan la masacre con el terrorismo islámico' (EL MUNDO); 'Un vídeo sin verificar atribuye a Al Qaeda la masacre' (Abc).

España, entonces, vota masivamente en una jornada, ésta sí, tranquila. A las ocho de la tarde, las encuestas a pie de urna avanzan el vuelco electoral que se consolida un par de horas después. Y Zapatero, el hombre que sólo sabe ganar elecciones, se dispone a gobernar la España de después del 11-M.

'España contra Cataluña': análisis y refutación del fraude catalanista
Iván Vélez Cipriano www.lavozlibre.com 10 Marzo 2014

Arquitecto e Investigador

Con su ya acostumbrada erudición, el historiador Jesús Laínz Fernández acaba de publicar un nuevo ensayo que lleva por título 'España contra Cataluña. Historia de un fraude' (Ed. Encuentro, Madrid 2014, 416 p.). La obra, desde su misma portada, le da la vuelta a lo expuesto en un simposio generosamente financiada por el dinero público y celebrado a finales de 2013 del que prestigiosos historiadores como Elliot renegaron: 'España contra Cataluña', que generó un pequeño revuelo dentro de ese mundo desconectado de la opinión pública que es el de la historiografía española.

Tal desconexión no debe, empero, preocupar si tenemos en cuenta que se trataba de un nuevo acto de propaganda del gobierno que encabeza un tan prepotente como consentido político regional que sabe de los complejos e ignorancia con que se conduce la mayor parte de la llamada clase política española, incapaz siquiera de pronunciar la palabra sedición y cuyos alcances en lo relativo a la idea de nación apenas pasan de esa cursilería de nuevo cuño llamada 'marca España'.

No obstante, y como el propio simposio es tenido en cuenta en el libro, el volumen acomete cada uno de los temas catalanistas clásicos, terreno en el cual Laínz se desenvuelve con soltura como demostrara hace una década con su ya clásico 'Adiós, España. Verdad y mentira de los nacionalismos'. De este modo, la cuestión nacionalista catalana es abordada en cada uno de sus aspectos aportando, como dice el tango, las pruebas de la infamia. El método impuesto obliga pues a hacer desfilar por las páginas del volumen multitud de manifestaciones, programas, ensayos o material de hemeroteca en los cuales puede el lector comprobar cómo los catalanistas han ido empleando argumentos racistas, mercantilistas, telúricos o históricos, con un común denominador: la hispanofobia.

Sin embargo, como bien subraya el autor, el cuestionamiento de la españolidad de Cataluña nunca adquirió el vigor que empezó a cobrar tras 1898, verdadero punto de arranque del catalanismo.

Siguiendo las metáforas acuáticas incorporadas en el arranque del libro -las citas de Verdaguer y de Oriol Pujol con sus catalanas barcas a punto de hacer aguas-, podríamos decir que, con el 98 como punto de inflexión, Cataluña vivió un momento de pleamar, aquel que, al calor del proteccionismo, hizo que la burguesía industrial se enriqueciera, aunque en los tropicales negocios haya de incluirse la trata de esclavos y, añadimos por nuestra parte, el filibusterismo; y uno de bajamar, el que supuso la gran decepción de la pérdida de Cuba y Filipinas, derrotas militares que muchos abnegados voluntarios catalanes trataron de impedir combatiendo bajo la bandera rojigualda que hoy tantos sarpullidos provoca allende el Ebro.

La bajamar del Desastre dejó sobre la costera Cataluña, al margen de la gran depresión que pronto mutaría en hispanofobia, grandes capitales que no se estaba dispuesto a repartir con los desharrapados que venían a trabajar, acompañados de su prole, a las industrias de tan industriosa como privilegiada región: había llegado el momento de la Frenología y del racismo. Las pretendidas verdades emanadas de los gabinetes médicos venían a socorrer a los historiadores ávidos de encontrar en crónicas y anales hechos diferenciales que palidecían ante esa conclusión santificada por las níveas batas que predicaban las bondades de la eugenesia. Comenzaba entonces una nueva marea que alcanzó su punto álgido en los días de esplendor del nazismo, fechas en las que los escamots de la Esquerra no vistieron camisas azules, ni pardas, ni negras, sino verdes, que al cabo, Cataluña siempre tuvo una potente industria textil. Cabe en este punto detenerse para constatar que si bien el primer franquismo tuvo más que veleidades con el régimen de Hitler, en el ideario que finalmente triunfó –en el que tanto peso tuvo el catolicismo- no hubo lugar para el racismo que sin duda formó parte del catalanismo durante demasiadas décadas hoy oportunamente vaporizadas, si usamos la terminología orwelliana que emplea Laínz en su libro.

Un libro que dedica una vasta extensión a analizar la Leyenda Negra que sin duda forma parte de la ideología de casi todos los españoles y de la que extraen numerosos materiales nuestros separatistas. En un amplio capítulo que es un ensayo en sí mismo, los orígenes y desarrollo de tal Leyenda son analizados sin dejar pasar la oportunidad de constatar la participación de catalanes en todos aquellos episodios en los que se apoya la propaganda antiespañola.

Los capítulos finales tratan de cuestiones fundamentales una vez abatidas las doctrinas racistas que permitían a los catalanistas ufanarse de su condición aria. Así, en España contra Cataluña se dedica un amplio espacio a tratar la fecha, los personajes –singularmente el patriota español austracista Casanova- y los acontecimientos que tuvieron lugar en 1714 o se profundiza en la manida cuestión lingüística, verdadera obsesión del catalanismo.

No falta la crítica del comportamiento que las izquierdas han tenido a propósito de la cuestión nacional y los separatismos, o las continuas rectificaciones y ajustes que el catalanismo ha tenido que hacer para mantener sus posiciones e ir ganando terreno hasta llegar al famoso 'España nos roba'. Sin embargo, en sus últimas páginas, Laínz muestra cierto agotamiento, el propio de aquel que es consciente de que en este frente de nada sirve la argumentación, el rigor o la apelación a las fuentes históricas; de nada la denuncia del adoctrinamiento escolar, de la violación de la ley o del empleo de distorsionados ejemplos foráneos con los que establecer disparatados paralelismos. El odio y la falsa conciencia junto con el sentimentalismo y la visceralidad aparecen como sustento de tan tenaz separatismo.

Wikileaks, el 11-M y el cambio de la política española sobre el Sahara Occidental
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 10 Marzo 2014

Cuando se van a cumplir 10 años del atentado que cambió el rumbo de España, persisten, mal que pese a alguno, dudas importantes. El presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional que juzgó el caso ha afirmado, nada más y nada menos, que "Diez años después, no sabemos quién dio la idea de atentar el 11-M". Dado que, cuando menos, ese aspecto está abierto conviene recordar la posibilidad de que "quien dio esa idea" pretendía cambiar la política española. Y más en concreto, la política exterior española. Y, más precisamente aún, la política exterior sobre una cuestión esencial: el Sahara Occidental. @Desdelatlantico

I. EL MINISTRO MORATINOS APUNTA, PÚBLICAMENTE, LA CONEXIÓN ENTRE EL 11-M Y EL CONFLICTO DEL SAHARA OCCIDENTAL
El día 15 de julio de 2004, el entonces ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé, participó en los cursos de verano de El Escorial. Allí realizó unas declaraciones, que en su momento fueron recogidas por las agencias EFE y EUROPA PRESS, y hoy casi inencontrables.
En aquella ocasión dijo:

“hoy es imposible” realizar un referéndum en el Sahara “sin un mínimo de acuerdo”, porque se “desestabilizaría” el Magreb. A su juicio, si no se alcanza una solución aceptable para todas las partes “seguiremos teniendo situaciones como la que vivimos el 11 de marzo en Madrid”.

II. EL DIRECTOR GENERAL PARA AFRICA DEL NORTE DEL MAE ESPAÑOL APUNTA, SECRETAMENTE, LA CONEXIÓN ENTRE EL 11-M Y EL CONFLICTO DEL SAHARA OCCIDENTAL
Las declaraciones de Moratinos no fueron fruto de la improvisación. En un cable secreto de la Embajada norteamericana en España y fechado UN DÍA ANTES, a saber, el 14 de julio de 2004, el Consejero político de la embajada de los Estados Unidos informa de su conversación con Álvaro Iranzo Gutiérrez, que desde mayo de 2004 hasta julio de 2008 fue Director General de Política Exterior para el Mediterráneo, Oriente Próximo y África.
En ese cable revelado por Wikileaks y al que, sorprendentemente, NADIE se ha referido, se dice, textualmente:

4. (C) Noting recent press statement by Moratinos, PolCouns asked whether the new Spanish government had adopted a new policy on the Western Sahara. Iranzo responded by expressing support for the broad outline of the Baker Plan but said Spain is seeking a new "approach" to overcome the impasse over the issue of the Polisario referendum.
(...)
5. (C) Iranzo acknowledged that Spain's new approach carries international and domestic risks. President Zapatero, Minister Moratinos, and State Secretary for Foreign Policy Bernardino Leon have been consulting with France, Morocco, Algeria, and the Polisario on the Western Sahara issue. Iranzo said that the GOS is concerned that failure in the Western Sahara would jeopardize the MINURSO mandate, radicalize Moroccans, and possibly increase illegal immigration and terrorism in Spain.

Traducido:
4. (C) Advirtiendo una reciente declaración de prensa de Moratinos, el Consejero Político (de la embajada de los EE.UU.) preguntó si el nuevo gobierno español había adoptado una nueva política hacia el Sahara Occidental.Iranzo contestó expresando su apoyo a las grandes líneas del Plan Baker, pero dijo que España está buscando un nuevo "enfoque" para superar el impasse sobre la cuestión del referéndum del Polisario (sic).
(...)
5. (C) Iranzo reconoció que el nuevo enfoque de España conlleva riesgos internos y externos. El presidente Zapatero, el ministro Moratinos y el Secretario de Estado para la Política Exterior, Bernardino León, han estado consultando con Francia, Marruecos, Argelia y el Polisario sobre el asunto del Sahara Occidental. Iranzo dijo que el Gobierno de España está preocupado porque un fracaso en el Sahara Occidental pudiera poner en peligro el mandato de la MINURSO, radicalizar a los marroquíes y probablemente incrementar la inmigración ilegal y el terrorismo en España.

Las declaraciones de Iranzo no fueron las únicas.
En otro cable, fechado el 1 de octubre de 2007, e igualmente ignorado, de forma no menos sorprendente, por los medios, dice Iranzo:

8. (C) DG Iranzo talked at enormous length about the Spanish perspective on Western Sahara; about the importance of the Maghreb to Spain; and about Spanish concerns about terrorism coming from or through the Maghreb. "Western Sahara is our Iraq," said Iranzo

Traducido:
8. (C) El Director General Iranzo habló muy extensamente sobre la perspectiva española acerca del Sahara Occidental; sobre la importancia del Magreb para España; y sobre las preocupaciones españolas acerca del terrorimo proviniente de o a través del Magreb. "El Sahara Occidental es nuestro Iraq", dijo Iranzo.

III. ANTECEDENTES: LAS AMENAZAS DE MARRUECOS EN 1973
Las amenazas del majzen marroquíes tenìan antecedentes.
En otro cable del Departamento de Estado fechado el 31 de marzo de 1973, también revelado recientemente por Wikileaks y, como los anteriores, inexplicadamente ignorado por la prensa española, se dice:

1. When Ambassador Rockwell in Washington March 30 asked Moroccan FonMin Benhima what was the outcome of the meeting between himself and Spanish FonMin Lopez Bravo in Rabat march 26. Benhima replied that he had spoken categorically to Lopez Bravo. He said that if Spain intended to present Morocco with fait accompli of referendum which would result either in decision of continued association of Spanish Sahara with Spain or for independence, Morocco would create situation of great insecurity for Spain in Sahara and had means to do so. (el original contiene el párrafo íntegramente en mayúsculas).

Traducido:
Cuando el Embajador Rockwell preguntó el 30 de marzo en Washington al Ministro de Exteriores marroquí Benhima cuál fue el resultado de su encuentro con el Ministro de Exteriores español López Bravo en Rabat el 26 de marzo, Benhima contestó que había hablado en términos categóricos a López Bravo. Dijo que si España pretende presentar a Marruecos el hecho consumado de un referendum que pudiera resultar en la decisión de continuar la asociación del Sahara Español con España o en la independencia, Marruecos crearía una situación de gran inseguridad para España en el Sahara y que tiene medios para hacerlo.

IV. LA INTERPRETACIÓN DE GABRIEL ALBIAC SOBRE LAS DECLARACIONES DE MORATINOS
En su obra "Contra los políticos" (Temas de Hoy, Madrid, 2007), el prestigioso Catedrático de Filosofía y conocido columnista de prensa Gabriel Albiac, conociendo sólo entonces las declaraciones de Moratinos (las de Iranzo han sido reveladas por Wikileaks tiempo después que publicara su obra), afirma (página 63):

Lo ha dicho Moratinos, vicario alauí ante Zapatero. No se admiten preguntas. “Lo único que importa es que la relación con el Rey de Marruecos sea buena.” Seamos humildes súbditos. No vaya a ser que profetice. Nuevamente Moratinos, 15 de Julio: si interferimos la anexión por Mohamed del Sahara, “seguiremos teniendo situaciones como la que vivimos el 11 de Marzo en Madrid”.
Todo quedó en hipótesis. Pero, pasado el ecuador de la Legislatura, el Sahara fue entregado a Marruecos. Sin condiciones.

¿Qué diría hoy Albiac si conociera las palabras de Iranzo: "El Sahara Occidental es nuestro Iraq"?

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS CON WIKILEAKS PUBLICADOS EN ESTE BLOG

Wikileaks sobre el Sahara Occidental y Marruecos (I)
http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2010/12/01/documentos-wikileaks-sobre-el-sahara
Wikileaks sobre el Sahara Occidental y Marruecos (II)
http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2010/12/03/documentos-wikileaks-sobre-el-sahara-occ
Wikileaks sobre el Sahara Occidental y Marruecos (III)
http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2010/12/07/wikileaks-sobre-el-sahara-occidental-y-m
Wikileaks sobre el Sahara Occidental y Marruecos (IV)
http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2010/12/08/wikileaks-sobre-el-sahara-occidental-y-m-1
Wikileaks sobre Marruecos (I) una justicia corrupta
http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2010/12/23/wikileaks-sobre-marruecos-i-una-justicia
Terrorismo y servicios de inteligencia: Wikileaks descubre el Mediterráneo
http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2010/07/27/terrorismo-y-servicios-de-inteligencia-w

Artur Mas en lucha.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 10 Marzo 2014

Al final la cabra tira al monte y hace tiempo que el secesionismo catalán se ha tirado al monte a hacer su propia guerra contra España. Así lo ha reconocido Artur Mas al decir que los catalanes "estamos en lucha no contra elmundo sino contra el Estado español". Y ¿cual es la causa de esa contienda? Según este lider porque España no les ha respetado ni sus aspiraciones secesionistas, ni su cultura, ni su lengua. Y se queda tan a gusto después de soltar semejante patochada. Además acusa al Gobierno de España de negarse a dialogar, siempre claro está sobre sobre la base irrenunciable de que se transfieran las competencias para realizar el referéndum. Y además añade que no importa lo que diga el Gobierno, porque él, Artur Mas, convocará la consulta el día previsto. Un diálogo de sordos o besugos ¿no creen?

Lo primero Sr. Más es que usted tiene la suerte de que el Gobierno de España esté liderado por Mariano Rajoy, un hombre que confunde la paciencia y la pasividad con la firmeza. Algunos pensamos que esa paciencia lo que esconde es una absoluta cobardía y vértigo por las posibles consecuencias de sus actos. A otro estadista que se comportara como tal y no como Mariano Rajoy, no le temblaría el pulso en haber instado la disolución del parlamento Catalán y del Gobierno de la Generalitat, amén de haber enjuiciado a sus máximos responsables por diversos delitos, el más importante el de deslealtad institucional e intento de sedición. De hecho, el no hacerlo es una vulneración flagrante de la responsabilidad de gobierno y de dejación de funciones en la defensa de la Constitución a la que juraron o prometieron defender.

Su desafío secesionista Sr. Mas es inaceptable e intolerable. ¿A qué espera el Gobierno de España para terminar de una vez con esta payasada? La verdad es que resulta totalmente incomprensible esta actitud de amagar pero no pegar, de soltar encendidas arengas mitineras y no hacer nada por solucionar un conflicto que solo existe en la mente enfermiza de unos sociópatas demagogos que han logrado la fractura de la sociedad española en Cataluña y el sentimiento de rechazo hacia esa comunidad en el resto de España. Aunque he de reconocer que la culpa es compartida por la complicidad y dejadez de todos los gobiernos de España desde la transición.

Considero urgente que el Gobierno de España deje de dar vueltas a la era como un burro y se dedique a imponer la Ley y tomar las decisiones que la propia Constitución le permite. No puede admitirse ni un día más el insistente desafío a la legalidad que públicamente hace el Presidente de la Generalidad, y el mismo Parlamento de la Conunidad Autónoma de Cataluña. No hace falta esperar a que el delito sea un hecho consumado cuando su solo anuncio es de por sí un delito. Nunca ha sido importante para estos secesionistas obtener la aprobación del Congreso ni del Gobierno, ni siquiera del Tribunal Constitucional. Su legalidad se la autoconceden con sus leyes, con su falseada Historia y con su Parlamento al no reconocer al Estado español ninguna legitimidad sobre este asunto por el que se encuentran en lucha abierta a todos los niveles.

Le exijo a Mariano Rajoy y a su partido que procedan a tomar las medidas necesarias para sofocar de inmediato esta amenaza de secesión y de ruptura de España.La legitimidad está de nuestra parte y no de la de los secesionistas. Hagamos cumplir la Ley y exigir las responsabilidades penales a los inductores de esta lucha unilateral que solo interesa a los secesionistas.

Elena Valenciano, o lo que le faltaba a Europa
EDITORIAL Libertad Digital 10 Marzo 2014

La cabeza de lista del PSOE para las elecciones europeas, la madrileña Elena Valenciano, se ha comprometido a ser "una eurodiputada andaluza" y a hacer que la UE sea "más andaluza".

Fuera de contexto, semejantes proclamas son el despropósito que parecen. Pero es que en contexto son aún peores, porque lo que quiere decir la candidata socialista es que desea implantar en la Unión Europea el modelo de gobierno con el que el PSOE aflige a Andalucía desde la noche de los tiempos, ominosamente caracterizado por la corrupción, el caciquismo y la ineficacia, lo que explica entre otras razones que tal región padezca unos niveles de desempleo que cuesta encontrar incluso en países paupérrimos.

Sin vergüenza, Elena Valenciano dice que la derecha "sólo ha traído sufrimiento" al Viejo Continente y "destrozado" todo lo conseguido, y que cuando la izquierda toma las riendas, como en Andalucía, todo va "muchísimo mejor".

Parafraseando a la propia dirigente socialista, sorprende que haya gente de escasos recursos que confíe en políticos como ella y partidos como el que le da de comer, pues han demostrado con creces que son enemigos jurados del progreso digno de tal nombre, antagónico de lo que de verdad practican, un populismo manirroto y un paternalismo de baja estofa que no hacen sino machacar a quienes precisamente proclaman defender, a los sectores más débiles de la sociedad.

A Europa no le hace ninguna falta andalucizarse a la valencianesca manera. Todo lo contrario. Por lo que hace a Andalucía, seguirá siendo ejemplo de atraso y mala gestión mientras siga confiando sus asuntos a personajes como Elena Valenciano y su colega Susana Díaz, la joven promesa que no ha hecho sino vieja política y que no sólo no quiere abandonar la senda del mal gobierno, es que probablemente no puede, habida cuenta de sus tremendas carencias.

Para investigar la masacre
11-M: Diez años de portazos judiciales
Los intentos por tratar de reabrir la investigación de los atentados de Madrid han sido en balde hasta el momento.
Ángela Martialay Libertad Digital 10 Marzo 2014

La Audiencia Nacional considera la investigación de los atentados del 11-M como un caso "judicialmente cerrado". Una postura que comparte la Fiscalía General del Estado, encabezada ahora por Eduardo Torres Dulce, quien dijo pocos meses después de llegar al cargo que el 11-M es para él un caso "absolutamente cerrado porque es cosa juzgada".

Lo cierto es que tras la sentencia de la Audiencia Nacional, con ponencia del magistrado Javier Gómez Bermúdez a su vez presidente del tribunal, la investigación judicial por la masacre de Madrid quedó enterrada durante años una vez que el Tribunal Supremo sentenció en julio de 2008 en firme.

De hecho, actualmente, el Juzgado Central Número 6 de este tribunal, que antaño dirigía Juan del Olmo y actualmente encabeza el magistrado Eloy Velasco, tan solo recibe en ocasiones huellas enviadas por la policía especializada en terrorismo islamista con el objeto de que sean cotejadas con perfiles genéticos que aún no han sido identificados diez años después de la masacre.

Huellas que, sin embargo, fueron obtenidas tras los atentados en sitios claves como el piso de Leganés o la casa de Morata de Tajuña y que diez años después no se saben a quienes pertenecen. Pero nada más ya que los múltiples intentos de las asociaciones de víctimas de reabrir el sumario principal han sido siempre en vano.

Sin embargo, cuatro años después del fallo del Tribunal Supremo, los distintos sectores –víctimas, condenados y medios de comunicación- que han cuestionado la versión oficial, donde no se especifica quién fue el autor intelectual de los atentados, no han cesado en su empeño de que el 11-M no sea enterrado.
Investigación a Sánchez Manzano

En julio de 2009 se inició una investigación judicial al que fuera jefe de los Tedax durante los atentados del 11-M, Juan Jesús Sánchez Manzano, por los delitos de falso testimonio, omisión del deber de perseguir delitos y encubrimiento.

Esta instrucción se prolongó durante tres años y en la causa declararon alrededor de cuarenta de agentes que participaron en la recogida de explosivos; algunos de ellos muy críticos con la actuación de Sánchez Manzano al que llegaron a acusar de pedirles que manipularan informes sobre los explosivos empleados en la masacre.

Sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid archivó este procedimiento, y posteriormente el Tribunal Supremo le dio carpetazo, alegando que se estaba vulnerando el principio non bis in idem. En suma, un derecho fundamental que impide castigar dos veces un mismo delito o falta.

Lo curioso es que los magistrados no se referían al sumario principal del 11-M sino a unas diligencias previas que apenas instruyó el Juzgado Número 6 de Madrid a raíz de una denuncia que el partido Alternativa Española interpuso contra el comisario.

Descubrimiento de uno de los focos del atentado
Por su parte, en febrero de 2012 Libertad Digital halló uno de los focos de los atentados. En concreto, el único vagón que no fue desguazado a toda prisa por orden judicial y que pertenecía al tren explosionado en la estación de Santa Eugenia.

Días después de conocerse la noticia, el fiscal general del Estado Eduardo Torres Dulce ordenó abrir una investigación que se quedó únicamente en la práctica de unas diligencias informativas por parte del exfiscal jefe de Madrid, Eduardo Esteban.

El Ministerio Público concluyó tras tres meses de investigación que "no se ha apreciado ninguna actuación de ocultación o manipulación de los referidos restos que pudiera hacer pensar en una desaparición de objetos de pruebas, al contrario se han constatado la adopción de medidas para la conservación de dichos restos, ante la eventualidad de posibles análisis posteriores".

Las testigos rumanas, imputadas
Actualmente, el Juzgado de Instrucción Número 39 de Madrid instruye la querella que presentó el condenado como autor material de los atentados, Jamal Zougam, contra las dos testigos rumanas que afirmaron durante la investigación del 11-M haber visto al marroquí en el tren de Santa Eugenia el 11 de marzo de 2004. Las testigos protegido se encuentran imputadas por un delito de falso testimonio.

La defensa del marroquí sostiene que las rumanas "mintieron", que lo hicieron "conscientemente y confabuladas" y que, "como consecuencia de su mentira, Jamal Zougam fue condenado". La causa se encuentra en estos momentos sub iudice.

Independentismo depre
Francesc Moreno www.cronicaglobal.com 10 Marzo 2014

La euforia independentista de hace unos meses es historia. La inequívoca posición de Obama y la Unión Europea sobre Crimea ha caído como una losa, otra más, sobre el ilusionismo de nuestros dirigentes. Son cada vez más los catalanes independentistas que en las reuniones de amigos han dejado de llevar la voz cantante y se refugian en el silencio. Empiezan a comprender que, o les han tomado el pelo desde el principio y todo ha sido un movimiento dirigido a pasar lo mejor posible la travesía del desierto de la crisis, o, lo que es casi peor, los dirigentes independentistas son unos aventureros incapaces de valorar que Cataluña no está madura internamente para la secesión, carece de las estructuras para afrontarla unilateralmente y el mundo occidental no está dispuesto a abrir este melón.

Cada día es más visible que la sociedad catalana es plural. Muchos catalanistas no quieren seguir abonando con su silencio un camino sin salida que divide a Cataluña, que fomenta un choque de trenes del que los nacionalistas no pueden salir victoriosos

Ante la evidencia de la imposibilidad de la victoria de las tesis independentistas caben dos actitudes por parte de las fuerzas que han apoyado la secesión: dar un paso atrás y pactar una salida o empecinarse en el choque de trenes y en la derrota que algunos pretenden épica y otros pensamos que sería propia de políticos sin escrúpulos.

Cada día es más visible, a pesar de las presiones, que la sociedad catalana es plural. Muchos catalanes no quieren renunciar a su españolidad por motivos sentimentales, de identidad dual. Muchos catalanistas no quieren seguir abonando con su silencio un camino sin salida que divide a Cataluña, que fomenta un choque de trenes del que los nacionalistas no pueden salir victoriosos y cuyos daños pueden ser cuantiosos desde la propia perspectiva catalanista. Otros muchos catalanes, que no se adscriben a otra identidad que la individual, no están dispuestos a aceptar sin más que se ponga en riesgo un país próspero a pesar de la crisis, integrado en Europa, con un alto grado de autogobierno y donde las únicas amenazas reales a la libertad individual provienen de la propia Generalidad en su pretensión de “reeducar” a los que no se alinean acríticamente con sus tesis.

Que no crea en la independencia de Cataluña no significa que sea necesariamente optimista respecto a nuestro futuro colectivo. Hasta ahora nuestra clase política, en términos generales, no ha demostrado estar a la altura. La gran mayoría de los actuales líderes catalanes deberían desaparecer de la primera línea política si queremos superar la actual división y que se encare el futuro con algo de optimismo.

Creían que ya lo controlaban todo, pero no. La ciudadanía catalana no nacionalista no ha desaparecido. Simplemente se había sumido en el silencio, aceptando jugar un papel secundario

Los costes de la opción de dar un paso atrás y pactar una salida son infinitamente menos dolorosos para Cataluña que el choque de trenes. En la primera algunos sectores independentistas se sentirán frustrados. En la segunda además de frustrados saldrían inequívocamente derrotados. Y esa mezcla, frustración y derrota, no es buena. Aunque algunos piensen, desde posiciones antagónicas al nacionalismo catalán, que es hora de ajustar cuentas y para ello nada mejor que la confrontación. No es mi opción, siempre claro que el nacionalismo acepte una salida pactada y evite cualquier confrontación en la calle. Conviene un acuerdo que no sea una imposición. Pero un acuerdo que ponga fin a la pretensión nacionalista de crear una sociedad a su medida a partir del uso partidista y sectario de las instituciones de autogobierno. Un acuerdo que obligue a jubilarse políticamente a los líderes políticos que nos han llevado a esta situación.

Creían que ya lo controlaban todo, pero no. La ciudadanía catalana no nacionalista no ha desaparecido. Simplemente se había sumido en el silencio, aceptando jugar un papel secundario.

Al final habrá que agradecer a Mas que se haya precipitado. Diez años más de manipulación en la escuela y los medios, reforzamiento de las estructuras de estado, inhibición del gobierno español y silencio dócil de los catalanes no nacionalistas, quizás habrían sido decisivos para el triunfo de las tesis soberanistas.

Lo único sensato es pactar. Debe respetarse un amplio autogobierno. Pero no al precio de que los catalanes no nacionalistas callemos, miremos hacia otro lado y aceptemos ser ciudadanos de segunda. Lo de ser moneda de cambio para hacer mayorías en el Congreso ha pasado a la historia.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Desafío secesionista
Por qué Rajoy se está equivocando en Cataluña
José García Domínguez Libertad Digital 10 Marzo 2014

El presidente Rajoy se está equivocando en el asunto de la sedición de la Generalitat. Rajoy, que como buen gallego porta el conservadurismo inscrito en el ADN, con el problema catalán, sin embargo, se conduce como esos liberales ingenuos que aún creen en la existencia de la fantasía antropológica llamada individuo. Sin embargo, lo que puebla el universo fáctico es la gente; la gente con sus miedos y sus pequeñas miserias, no el individuo quimérico capaz de enfrentarse a cualquier entorno hostil desde la definitiva autonomía y la más absoluta independencia de criterio. En un mundo de individuos, o sea en un mundo que no fuera de este mundo, la estrategia de Rajoy, apelar al cumplimiento de la Ley, sería la correcta. Pero la voluntad de los seres humanos reales, los de carne y hueso, no se conquista solo recitando reglamentos, códigos, disposiciones transitorias y normas de obligado cumplimiento.

Esa criatura de la imaginación utópica, el individuo, obra según su exclusivo pensamiento. La gente, en cambio, si se sabe amenazada con el aislamiento en caso de expresar juicios contrarios a los de la mayoría, tiende a plegarse ante la opinión que percibe como dominante. He ahí la única explicación a que la mitad de los catalanes haya cambiado de patria con la misma facilidad y rapidez con que se puede cambiar de marca de desodorante. Porque un clima de opinión convenientemente fabricado actúa igual que una mancha de aceite. La percepción de que el independentismo pudiera ser mayoritario, labor que en Cataluña han asumido como obligación cotidiana el grueso de los mass media, acaba por provocar un fenómeno de contagio deviniendo en una profecía autocumplida. Los sociólogos lo llaman la espiral del silencio: cuanto más se difunde la versión dominante por la prensa, más tienden a enmudecer las voces contrarias. Es un proceso en espiral, un bucle de retroalimentación positiva, un círculo vicioso.

En el País Vasco los díscolos frente al nacionalismo obligatorio se jugaban la vida; en Cataluña, donde todo, incluida la miseria moral de los nacionalistas, es siempre más pequeño y ruin, solo se juegan la nómina. El profesor universitario sabe que nunca obtendrá la plaza deseada; el periodista, que jamás lo contratarán en un medio importante de los que pagan bien; el funcionario, que no podrá promocionar en el escalafón; el empresario, en fin, que los contratos con la Administración siempre caerán en el cesto de la competencia. "Bastaba un pequeño pacto con el diablo para dejar de pertenecer al equipo de los prisioneros y perseguidos y pasar a formar parte del grupo de los vencedores y perseguidores", escribe Sebastian Haffner, en Historia de un alemán, a propósito de los primeros tiempos del nazismo. Muchos hicieron aquel pequeño pacto, que a veces solo consistía en mirar hacia otro lado, apenas eso. Lo que ocurre aquí, en Cataluña, no es tan distinto. El presidente Rajoy se está equivocando. Y ya no queda demasiado tiempo para rectificar.

Me gustan la letra y la música de VOX, falta que se escuche con fuerza
“En asuntos de gran importancia, la confianza suele venir muy lenta”, Ovidio
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 10 Marzo 2014

El sábado tuvo lugar, en Madrid, la primera asamblea general extraordinaria a la que, al parecer y según la prensa, asistieron un millar de los 3.000 socios con los que ya cuenta la nueva formación política VOX. En ella se eligió la primera dirección, eso sí con carácter provisional, de la que salió el señor Vidal Cuadras como presidente y el señor Abascal (uno de los fundadores) como secretario general amén de otros cargos entre los que figura el otro fundador, José Antonio Ortega Lara.

Esta nueva formación política en la que la mayoría de sus componentes formaron, con anterioridad, parte del PP, nace con vocación de ajustarse a lo que han venido siendo los principios básicos y el ideario político que constituyeron los pilares fundamentales de la Alianza Popular que fundó el señor Fraga Iribarne; algo que, al parecer, la nueva ejecutiva del actual PP no parece dispuesta a ajustarse; no sabemos si debido a una falsa creencia de que ya están anticuados y es preciso actualizarlos asumiendo nuevos idearios menos contundentes o si es porque temen que, sostener la defensa de las víctimas de ETA, aplicar una ley antiaborto o meterse con los homosexuales, les va a reportar un desgaste de votos al que no están dispuestos a someterse. Lo malo de esta postura adoptada por los populares de Rajoy, es que ya, antes de haber entrado en periodo electoral, el número de deserciones ya ha superado las previsiones más pesimistas.

Aparte de las palabras de ánimo, de compromiso, de las promesas típicas de cada formación política que se estrena; algunas de las cosas que se han dicho en los discursos de señor Vidal Cuadras o Abascal; a muchos desengañados de la deriva del PP nos han sonado a agua de Mayo. Es cierto que todavía es pronto para poder augurar cual va a ser el resultado de esta nueva formación política y es de esperar que v a tener que afrontar la descalificación y el ninguneo de las huestes del señor Rajoy, que van a apelar al voto útil, a la necesidad de la unidad y a toda esta serie de recursos de los que se ha valido el bipartidismo para mantenerse en el candelero; de tal modo que, desde que se restableció la democracia, han sido sólo dos partidos los que se han venido alternando en la gobernanza de la nación.

Sin embargo no parece que, en las elecciones del año 2016, el panorama político en España se siga manteniendo como hasta ahora. Es evidente que el desgaste del partido en el Gobierno ha sido importante y lo cierto es que, para recuperar la confianza de unos electores que han perdido la fe en los políticos, en poco más de un año y medio que resta hasta la celebración de los próximos comicios, va a resultarles muy complicado aunque, como parece, la recuperación económica empiece a repuntar. El PSOE se encuentra todavía en peores condiciones debido a que, el señor Rubalcaba, ha quedado desgastado, desacreditado y, aparentemente, poco valorado por los votantes de su propio partido. La bajada vertiginosa que las sucesivas encuestas sobre la intención de voto de los españoles, reflejan una situación prácticamente inédita en nuestra democracia. Ni el PP ni el PSOE parecen estar en condiciones de poder gobernar sin la ayuda de otros partidos y en ello reside el papel que pueden llegar a desempeñar las formaciones emergentes, como es el caso de la UPyD de la señora Rosa Diez o de esta nueva formación de derechas, VOX.

En el caso del PSOE se produce una situación más complicada, ya que la deriva que le viene imprimiendo Rubalcaba a su partido parece que pretende arrebatarle votantes a la IU de Cayo Lara, una formación que, hasta ahora, se ha beneficiado del desgaste sufrido por el PSOE como consecuencia de su desastrosa etapa de gobierno bajo la batuta del señor Rodríguez Zapatero. No sería raro que IU pudiera igualar o superar a los socialistas si llegan a los próximos comicios manteniendo su tasa de crecimiento. Todo ello nos inclina a pensar que, fuere quien fuere el virtual ganador en las próximas legislativas, va a necesitar el apoyo de otros partidos para poder gobernar. Aquí es donde van a entrar en juego los partidos que consigan buenos resultados y que se encuentren en condiciones de actuar como partidos bisagras, como vulgarmente son conocidos.

¿Podrá VOX de aquí a un año y medio estar en condiciones de atraer el voto de la derecha o el centro derecha? Aquí está la incógnita que se nos presenta y las dudas que nos asalten respecto a dicha bisoña formación. Es cierto que, en un corto espacio de tiempo, ha logrado reunir a 3.000 afiliados, pero nos queda por ver si logran convencer a más pesos pesados de la política que les ayuden a ir aumentando la afiliación y los simpatizantes que van a precisar para conseguir el número de diputados suficientes, que los puedan situar en condiciones de poder concertar coaliciones que les permitan formar parte del gobierno de la nación. Sin duda una aventura complicada, porque el electorado ha quedado muy escarmentado de la clase política y la abstención (probablemente lo veamos en las votaciones europeas) es muy posible que sea muy alta si las cosas no cambian radicalmente, de aquí a las nuevas elecciones.

En todo caso, para los que nos consideramos de derechas, que queremos que España mantenga su unidad, que no aceptamos el desmoronamiento moral y ético que nos han traído los socialistas y que asistimos estupefactos a las cesiones del gobierno del PP ante desafíos tan evidentes como es el del Gobern catalán o el de partidos como Bildu; a cesiones como las que hemos contemplado en casos de etarras, a los que se les han concedido beneficios que han causado la indignación de las víctimas del terrorismo y de todos los españoles; a consentir, sin inmutarse, que en Catalunya se hayan incumplido sistemáticamente las sentencias de los tribunales de Justicia o a estar negociando conceder créditos y nuevas aportaciones económicas a una autonomía que ha dicho, por activa y por pasiva, que su aspiración a ser independientes de España no tiene vuelta de hoja; nos ilusiona la posibilidad de que entre en la liza electoral un partido libre de los vicios y corruptelas de quines se han repartido el poder hasta ahora.

Nos reconforta, señores, volver a escuchar vivas a España; conocer que la intención de VOX es la de reformar la Constitución para asegurar la unidad de la nación y acabar con la lacra de las autonomías; establecer la separación clara de poderes; disminuir el gigantismo del Estado (Vidal Cuadras lo compara a un elefante) para reducir el exagerado coste que ello representa y que obliga a los españoles a que tengamos que trabajar 6 meses para sostenerlo y, especialmente, que nos hablen de que las bases serán escuchadas (no oídas) y que habrá elecciones primarias para escoger a los dirigentes de la formación; que hay que “elevarse a la altura de España” y no “rebajar a España a la altura de aquellos que ni la entienden ni la merecen”. Si, señores, puede que estemos sólo al principio, pero esta melodía que nos canta VOX hacía mucho tiempo que, los que nos consideramos españoles, estábamos esperando escucharla otra vez.

Quizá las europeas no nos den todavía la talla de VOX si no consigue aliarse con otra formación pero, el trabajo de proselitismo que vayan desarrollando hasta las elecciones del 2016, nos va a dar la medida del potencial de esta formación. O así es, señores, como vemos con optimismo el nacer de este partido.

Esperando el Big Bang que extinga el zapaterismo una década después
Zapatero: el presidente que llegó demasiado pronto y se fue tarde
El PSOE celebra el viernes el décimo aniversario de la victoria contra pronóstico de Zapatero en las generales de 2004 con las heridas aún muy abiertas
Antonio Martin Beaumont. www.elsemanaldigital.com 10 Marzo 2014

"El efecto ZP había alcanzado el cenit y, ahora, Bambi se había convertido en el presidente del Gobierno de España".
Colorín colorado.

Así termina el libro que el publicista Juan Campmany, inventor de la marca ZP, escribió para contar el camino que recorrió José Luis Rodríguez Zapatero hasta aquella noche del 14 de marzo de 2014.

Cuando, en un país aún en shock por los atentados de tres días antes, más de 11 millones de votantes se echaron en brazos del PSOE y cambiaron el guión de la película.

¿Recuerdan aquel "os aseguro que el poder no me va a cambiar" desde el balcón de Ferraz?

El viernes el PSOE celebra el décimo aniversario de una victoria contra pronóstico con las heridas del zapaterismo aún abiertas. Que se lo pregunten a Alfredo Pérez Rubalcaba, que en el pasado

Debate sobre el estado de la Nación tuvo que luchar con el fantasma de su ex jefe.
El epitafio político de Zapatero, que vuelve de cuando en cuando al mundo de los vivos con alguna entrevista, podría decir: "Aquí yace un presidente del Gobierno que llegó demasiado pronto y se fue demasiado tarde".

En realidad, tarde y mal (a su marcha me refiero), porque aquel supuesto traspaso ejemplar de poderes a Mariano Rajoy escondía dos puntos de déficit más del reconocido.

De nada sirve pensar qué habría pasado si Zapatero no hubiera ganado aquel Congreso del año 2000 a José Bono por nueve votos. Pero, diez años después, no está de más recordar qué supuso el mandato de ZP:

Ideología en vena (Ley de Memoria Histórica, Educación para la Ciudadanía, aprobación del matrimonio homosexual...); derroche (cheque bebé, Plan E, papeles para todos, Ley de Dependencia con cargo a las comunidades, el típico yo invito y tú pagas...) y mentiras (negociación con ETA, Estatut de Cataluña, negación de la crisis, déficit oculto...).

Con esos méritos, lo normal es que el Big Bang que supusieron las generales de 2011 hubieran extinguido el zapaterismo como en su día se extinguieron los dinosaurios. Pero no.

Sucede que varios de los que estaban en aquel balcón victorioso de Ferraz el 14 de marzo de 2004 y los que formaron parte de la guardia de corps de Zapatero en los siguientes años siguen ahí. En primera línea.

José Blanco y Trinidad Jiménez metiendo codos para hacerse con un buen hueco en la candidatura a las europeas; Carme Chacón en Miami con billete de vuelta para intentar nuevamente el asalto a la Secretaría General; Juan Fernando López Aguilar de portavoz en la Eurocámara; Jesús Caldera de vicepresidente de la Comisión de Economía -¡Economía!- en el Congreso...

Aunque luego está el caso de los huidos, entre ellos los exvicepresidentes María Teresa Fernández de la Vega, Elena Salgado y Pedro Solbes; así como quienes fuera la número tres del partido, Leire Pajín, y la ministra más joven de la era ZP, Bibiana Aído.

Y a este paso Alfredo Pérez Rubalcaba, que como no gane las elecciones europeas no va a tener cuartel de invierno donde esconderse.

Diez años ya y su legado y su gente siguen ahí.

Y, a pesar de los pesares, se permite de vez en cuando alguna licencia de expresidente, como pedirle a Rajoy un pacto de Estado en materia de inmigración.

Precisamente él, que llegó prometiendo talante para luego ningunear al principal partido de la oposición y hacer de su política la práctica sobre cómo buscar aniquilar a la oposición del PP.

Manuel Cruz: «Para ser nacionalista no hace falta haber leído un solo libro»
sergi doria / barcelona ABC Cataluña 10 Marzo 2014

El Catadrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona aborda la deriva independentista que confunde «ilusión con ilusionismo» en «Una comunidad ensimismada»
Manuel Cruz: «Para ser nacionalista no hace falta haber leído un solo libro»

Catedrático de Filosofía y colaborador en diversos medios, Manuel Cruz espiga en «Una comunidad ensimismada» (Catarata), sus artículos de la última década: desde el fiasco del Estatut hasta la deriva independentista que confunde «ilusión con ilusionismo». La Cataluña de los últimos treinta años es «el eterno retorno de lo mismo, pero empeorado». Una permanente de «olla a presión» con más victimismo que autocrítica.

-¿Desde cuándo Cataluña permanece «ensimismada»?
-En la deriva soberanista confluyen factores recientes, pero la estrategia estaba diseñada hace años. En 2005, época del Tripartito, una protesta contra los servicios de Cercanías de Renfe ya invocaba el «derecho a decidir»... en infraestructuras. Y podemos ir mucho más atrás: en los Juegos Olímpicos, el Freedom for Catalonia asomaba en las pancartas jaleadas por el pujolismo.

-¿Con la reforma del Estatut, Pasqual Maragall abrió la caja de Pandora?
-Para mí, que participé en plataformas maragallistas y presido la asociación Federalistes d’Esquerres, Maragall ha sido la gran decepción. Cuando le escuchaba decir que quería estar en el puente de mando de España, creí que se superaría la etapa pujolista: no sólo no fue asi, sino que la potenció.

-En uno de sus artículos cambia la «mayoría silenciosa» por «mayoría silenciada». También habla de la «obsesión por decidir, aversión por debatir»...
-No he encontrado un solo soberanista que se haya atrevido a probarme que TV3 es plural. Se limitan a contestar que Intereconomía es peor. TV3 no es plural, hasta extremos tan graves que afectan códigos deontológicos. Y controlar TV3 supone controlar un aparato ideológico potentísimo. Los medios de comunicación públicos en Cataluña son un déficit democrático. Los mismos que se llenan la boca de principios democráticos evitan el debate de una democracia deliberativa. Nos presentan una Cataluña homogeneizada, opuesta siempre a España.

-Un discurso que apela siempre a las emociones y los setimientos...
-Si usted es liberal debe saber algo de Adam Smith y si es marxista, algo habrá leído de Marx... Para ser nacionalista no hace falta haber leído un solo libro. No cuesta nada visitar las hemerotecas para constatar cuántas veces ha apelado Mas al «sentiment». ¡Vive instalado en el «sentiment»!

-El «unanimismo» es otro de los ingredientes de esa Cataluña ideal en la que parece que todo el mundo es independentista...
-A eso ha contribuido el silencio del gobierno central, cuando el soberanismo lanzó el «España nos roba». Ha faltado un discurso del estado en Cataluña. El Estado debe demostrar que es Estado. Si no hay debate ni pluralidad, el discurso colectivo en Cataluña se empobrece hasta devenir pura consigna.

-Habla usted del «derecho a decidir... lo que yo le diga» y de «pregunta chapuza».
-Semánticamente, el «derecho a decidir» es absurdo. Y más absurdo si la pregunta de la consulta no es clara. La paradoja es que los que insisten en tal derecho no facilitan que la ciudadanía decida nada... Cataluña es una esencia y los catalanes una realidad. La apelación a lo simbólico, como siempre, sirve para desviar la atención de los problemas reales. Mas lleva un año largo gobernando y no ha hecho otra cosa que dedicarse al «proceso».

-Si no hay consulta, Mas contempla convocar elecciones «plebiscitarias». Si estas le fueran favorables... ¿Podría derivar en una declaración unilateral de independencia?
-No creo que Mas resista un minuto más si no hay consulta. De aquí al 9 de noviembre se mantendrá la excitación en Sant Jordi y la Diada. Si ni hay consulta puede haber un desmarque de Iniciativa que merme la mayoría soberanista. El problema de CiU es que ha sacado al tigre de la jaula y ya no lo puede domar.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial