AGLI Recortes de Prensa   Viernes 14  Marzo  2014

Excusas para seguir robando.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 14 Marzo 2014

Ayer se presentó, con toda la propaganda mediática que requería, la conclusión del llamado "Comité de expertos" creado ad hoc por el Ministro de Hacienda Cristobal Montoro para dar cobertura a su plan de subida de impuestos generalizada. Un informe prolijo y detallado para seguir financiando una Administración super dimensionada, inasumible y generadora de déficit. Es decir, el Gobierno de España del PP se blinda con unas recomendaciones de un Comité supuestamente imparcial y técnico para seguirnos robando y mantener a la casta política. Hoy se analiza en el Consejo de Ministros ese documento presentado en una especie de libro con tapas blancas pero que esconde la negrura de una represión fiscal inaceptable.

Porque la primera premisa que impuso este incalificable Ministro a ese Comité de expertos o sabios, que nadie duda de que lo sean, fue la de reformar los conceptos pero con el resultado de dejar la recaudación tal como está para garantizar la financiación del Estado. Es decir, lejos de acometer la reforma de la Administración optimizando los recursos humanos y disminuyendo el déficit y el gasto público, lo que han decidido es mantener o incluso incrementar la presión fiscal sobre los ciudadanos, pero de forma tal que parezca que se bajan impuestos, cuando la realidad es que esa hipotética bajada se ve anulada e incluso superada por la subida de otros impuestos y la eliminación de desgravaciones. Se ha conseguido la cuadratura del círculo en plan impositivo.

Hoy en el Consejo de Ministros se puede dar "luz verde" a la tramitación parlamentaria de la que es de hecho la actuación más totalitaria de una casta política dispuesta a mantener sus privilegios y su modo de vida de la forma más mezquina y dictatorial.Un robo legalizado a base de la subida de impuestos y el empobrecimiento de los ciudadanos. Esta partitocracia debe acabar de una vez y debemos ser los ciudadanos los que manifestemos de forma rotunda nuestro rechazo a este robo descarado de nuestro limitado patrimonio, logrado a base de nuestro trabajo. Hacienda es el instrumento opresor y coactivo del que se vale esta casta política para asegurarse su futuro y es legítimo tomar las medidas necesarias para evitar el expolio al que nos quieren someter.

No hace falta decir que las medidas contempladas, 270 iniciativas resumidas en 125 propuestas concretas, van en el camino de penalizar el ahorro, subida de tasas e impuestos de todo tipo. Se contempla entre otras la recuperación de la inclusión de la vivienda habitual como ingreso en el impuesto de la renta, la pérdida de desgravaciones a las PyMES, la reducción injusta de los tramos del impuesto del IRPF, la subida del IVA a determinados productos y servicios desde el actual nivel reducido al tipo general, la implantación general y homogénea del impuesto de sucesiones y donaciones,etc. Es decir una serie de propuestas que de llevarse a cabo será con mucho la mayor subida de impuestos de la democracia.

Es evidente que estas actuaciones no son sino consecuencia de las "sugerencias" que la UE nos lleva comunicando desde hace años para disminuir el déficit de manera creíble. Porque una cosa es el espaldarazo oficial dado a las actuaciones pasadas, pero otra cosa es que se consideren insuficientes las medidas correctoras adoptadas, ya que la realidad de los resultados con un déficit del 6,7% (el 7,2% real) y una deuda cercana ya al 100% del PIB en el 2013, está lejos de los objetivos de la UE y de las promesas del Gobierno de España. ¿Y cual es la causa principal? el espantoso aumento del gasto público y el obsceno incremento de la Administración.

Ni este Gobierno ni el partido que le sustenta, el PP, tienen la voluntad de acometer los cambios urgentes y necesarios, porque no están dispuestos a incrementar las cifras del paro en más de 400.000 personas que sobran en las administraciones públicas y que fueron adscritas en la última etapa del Gobierno del PSOE. Ni tampoco están dispuestos a acabar con las más de 3.000 empresas públicas que son el refugio de afiliados, afines y simpatizantes de todos los partidos políticos. La Administración pública es la empresa de toda la casta política y su final será el mismo que el de las Cajas de Ahorros intervenidas. Militar en un partido y medrar en él para conseguir un puesto en la Administración es el objetivo de muchos que huyen del mercado laboral competitivo buscando la seguridad personal. ¿Ideología?¿vocación política? en abosluto, simple supervivencia.

Lo único que teme esta casta es la perdida de poder y es por eso que en época de elecciones se afanan en prometer "el oro y el moro". Su problema es conseguir colocar a su gente porque las fidelidades tienen un precio. Y ahí está su debilidad de la que los ciudadanos debemos sacar provecho con la fuerza de nuestros votos. Para ello cada uno debe aplicar el decálogo del votante sensato que algún día escribiré. La principal regla es que nunca deberemos hacer caso a la falacia del "voto útil" porque en esta partitocracia, los votos son solo útiles a quienes quieren mantenerse en su situación elitista y privilegiada. Votar a unas listas cerradas es perder la esencia de la democracia y comportarse como la masa aborregada que ellos pretenden. Nuestro voto es demasiado valioso como para desperdiciarlo en opciones políticas clónicas en lo fundamental que solo se diferencian en los ropajes excternos, rojo o azul.

Tenemos la oportunidad de cambiar esto y obligarles al cambio y la regeneración. Basta con votar a aquellas alternativas que nos ofrecen con su ejemplo interno su disposición a liderar ese cambio. Si no quieres que te sigan robando, no les des tu voto.

La causa
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 14 Marzo 2014

Sin causa no hay paraíso, ni cuerpo de doctrina, ni seña, ni ideología. La causa es imprescindible y si no se tiene hay que buscarla. Lo que pasa es que las causas a lo grande, universales, totales y absolutas están un poco desvaídas cuando no arrambladas entre demasiadas toneladas de desastre, muerte y sangre. Las del siglo anterior, la comunista y la fascista o nazi, han quedado en buena parte o en su globalidad sepultadas por el propio e inmenso peso de sus atroces realidades y resultado.

Así que hay que aferrarse a causas menores, un poco en plan achicoría a falta del café-café. Son causas de cada día, que en no pocas ocasiones hay que inflar como sea para hincharlas y elevarlas de categoría. Pero hay que ofrecerlas y agitarlas porque sin ellas hay poco que hacer y no hay manera de que se pueda llamar a la lucha. Porque el enunciado de lucha y causa son indivisibles. Sin la una no puede haber otra y viceversa y ambas son el ser y el estar del modus operandi, la esencia misma de la postulación propia y colectiva.

La causa general más cercana de una cierta izquierda fue aquel globo zapateril multicolor, que subía hacia los azules cielos pintados con el lema de “Pazzzz y buen rollito”. Acabó en lo que se daba aunque haya de nuevo quienes pretenden inflarlo de nuevo. Ahora todo adquirido un tinte más radical con cada vez mas remarcados ribetes de antisistema pero siempre con los malos remalos como telón de fondo.

La fórmula adoptada es la de ir acumulando causitas, mareas y camisitas. La blanca, la verde, la negra minera, la violeta, la del stop desahucios, la de los estafados de las preferentes, la de los “gamonales” o la que queme unos cuantos contenedores por las calles. Todas tienen en su entraña, algunas dolorosas y veraces, otras impostadas y hasta falsas, un fondo de rebelión ante la injusticia. Pero no es ese fondo lo que se discute sino su puesta en escena. Porque ahora lo esencial para la “causa” es que sea televisada. El panfleto sigue existiendo y es la base esencial de la difusión pero se ha cambiado de medio difusor y técnica. Para ello ahora están las redes y los medios amigos donde se produce la amplificación y reiteración de la consigna.

Pero no crean que el fenómeno es patrimonio de esa cierta izquierda. Son más duchos, lo hacen mejor y llevan ventaja pero compite con ello una cierta derecha. A la que también se le van cayendo sus “causas” y han de ir sustituyéndolas, como ha pasado estos días con la teoría de la conspiración del 11-M. Unos y otros son inasequibles al desaliento y capaces de pasar a la siguiente sin pestañear y sin el más mínimo gesto de autocrítica. Nunca puede haberlo para los que se sienten en posesión de la verdad y la bondad absoluta. Al resto, entre ambas trincheras, solo les queda oír silbar las balas. Y cansa. Aún más a los que somos mortales en nuestras dudas, nos desalienta.

Reforma fiscal
Hacienda va a por su vivienda
Manuel Llamas Libertad Digital 14 Marzo 2014

Si es propietario, prepárese. El Estado va a por usted. En los próximos meses, escuchará hablar mucho sobre la reforma fiscal que prepara el Gobierno y las recomendaciones de los expertos para mejorar el actual sistema tributario. Pero, más allá de los cambios que se avecinan, que serán muchos, aunque en ningún caso se traducirán en una bajada real de impuestos, hay un elemento, una sinuosa tendencia que, si bien pasará desapercibida para la mayoría, tendrá un impacto muy sustancial sobre su bolsillo.

"Fiscalidad patrimonial" lo llaman. ¿Traducción? Confiscación parcial de su propiedad, expoliación indiscrimnada de su riqueza, incautación forzosa de su capital. En resumen, un nuevo robo a mano armada. La idea no es nueva, pero, poco a poco, va tomando forma. La deuda pública ha alcanzado cifras récord en los países desarrollados y, entre las múltiples estrategias que barajan los gobiernos para amortizar sus créditos, la opción de expropiar parte de la riqueza de sus ciudadanos se va haciendo un hueco cada vez mayor. Sin ir más lejos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya avanzó esta posibilidad a finales del pasado año, sugiriendo una quita de hasta el 10% sobre el patrimonio de las familias para reducir deuda pública. Idea que, posteriormente, fue apoyada de forma explícita por el ex economista jefe del FMI Kenneth S. Rogoff.

No es el único. El todopoderoso banco central de Alemania (Bundesbank) avala la citada confiscación. Los halcones monetarios consideran que los gobiernos periféricos de la zona euro deberían recurrir a la riqueza privada de sus familias y empresas mediante un impuesto extraordinario sobre el capital antes de pedir ayuda a otros estados, como ha sucedido hasta ahora, para evitar el riesgo de quiebra soberana. "[Un impuesto sobre el capital] se corresponde con el principio de responsabilidad nacional, según el cual los contribuyentes son responsables de las obligaciones de sus gobiernos antes de requerir la solidaridad de otros estados", advierte el Bundesbank. Dicho en román paladino, esquilmen primero a sus contribuyentes antes de intentar sablear a los nuestros.

Los asesores de Angela Merkel recomendaron algo similar hace un año. En concreto, apuntaban que la forma más eficaz, rápida y sencilla de obtener dinero para solventar los problemas de solvencia estatal y financiera en el sur de Europa consistía en gravar de forma muy sustancial la propiedad inmobiliaria. No en vano, la vivienda es un bien cautivo, cuya evasión es harto complicada, a diferencia del capital financiero, como los depósitos o los fondos de inversión, y, además, constituye el principal activo de las familias, sobre todo, las españolas.

Ante tal atropello, muchos utilizarán como excusa este tipo de propuestas para recalcar, una vez más, la maldad y egoísmo de los alemanes con los pobres y maltratados países del sur. No se equivoquen. Lo único que pretenden, y con razón, es recuperar su dinero y salvaguardar a sus contribuyentes de los despilfarros acometidos por las economías periféricas durante la época de burbuja, pero, en última instancia, la aplicación o no de tal atraco no depende de Berlín ni de Washington -sede del FMI- sino, única y exclusivamente, de nuestra particular casta parasitaria. Recuerden sino la presión ejercida por Alemania y Francia para que Irlanda, entonces en situación de quiebra, elevara su Impuesto de Sociedades a cambio del rescate, y el muy acertado corte de mangas que recibieron en respuesta por parte de Dublín.

No, señores. Al acreedor lo que le importa es cobrar, da igual que sea subiendo impuestos -como hace España- o bajando de forma drástica el gasto -como han hecho los bálticos-. La responsabilidad última, por tanto, es de los políticos patrios, y éstos están encantados de expoliar a sus contribuyentes con tal de mantener en pie una estructura estatal mastodóntica con la que poder alimentar bocas y comprar votos a costa del trabajo de los demás. El problema para el Estado español, hoy por hoy, es que su capacidad para confiscar rentas (IRPF) y beneficios (Sociedades) se ha reducido de forma muy intensa, al tiempo que la tributación sobre el consumo (IVA) también se ha visto limitada durante la crisis.

¿Solución? Vayamos a por los propietarios. Dicho y hecho. Los dueños de viviendas bien saben el expolio al que han sido sometidos en los últimos años por los ayuntamientos. Y es que, en lugar de reducir gastos, la Administración Local ha disparado el Impuesto sobre los Bienes Inmuebles (IBI) para compensar el desplome de los ingresos urbanísticos con un resultado ciertamente exitoso para las arcas munipales, ya que la recaudación de este tributo ha aumentado un 46% desde 2007 vaciando el bolsillo de los titulares.

Pero, por desgracia, este particular atentado impositivo no acaba aquí. Prueba de ello es la reforma fiscal que la "Comisión de Expertos" acaba de presentar al Ministerio de Hacienda. Así, entre otras medidas, proponen incluir en el IRPF una renta artificial e inexistente del 1,1% sobre el valor catastral de la vivienda habitual, que, hasta ahora, tan sólo se aplicaba a las segundas y ulteriores residencias. Asimismo, los sabios hacendísticos también apuestan por eliminar la deducción por compra de vivienda con carácter retroactivo, lo cual supondría un hachazo de 731 euros a los 5,8 millones de contribuyentes que se ahorran algo del IRPF a través de la amortización de hipoteca. Es muy posible que el Gobierno rechace ambas recomendaciones dado el negativo impacto que tendría para el PP de cara a las elecciones de 2015, pero en ningún caso se debería descartar su aprobación para más adelante.

Y dado que la vivienda se ha convertido en objetivo número uno de la Administración, las comunidades autónomas no van a ser menos. Es probable que la cuasi eliminación del Impuesto Sucesiones y Donaciones quede pronto en el olvido. Los expertos y, en este caso, también Hacienda consideran que es necesario armonizar estos tributos autonómicos, empleando como excusa la siempre manida "unidad de mercado". Por tanto, prepárense para una subida generalizada de ambos impuestos. Siendo la vivienda el principal activo de las familias es evidente que la recaudación por Sucesiones y Donaciones engordará a costa del patrimonio que recibirán los herederos, sin importar un ápice a nuestros queridos políticos el hecho de que tales bienes ya hayan tributado en el pasado.

Por último, recuerden que todo este tipo de ataques a la propiedad privada por parte de las hambrientas Haciendas españolas podría constituir tan sólo un adelanto del futuro expolio patrimonial, ya que la gran apuesta del PSOE es establecer un nuevo impuesto sobre la "riqueza" que, en el fondo, consiste, pura y llanamente, en imputar una rentabilidad artificial de hasta el 3% anual a todos y cada uno de los bienes que posee el contribuyente -desde rentas hasta acciones, depósitos e inmuebles-, con independencia de que tales excedentes se hayan o no producido en realidad.

La vivienda, que ayer era paradigma de riqueza [irreal], se ha convertido hoy en una trampa inevitable para el contribuyente debido al rechazo del Gobierno a reducir el gasto público para acabar con el déficit.

PP-PSOE
Partido único
Emilio Campmany Libertad Digital 14 Marzo 2014

Decía Julio César que fortuna audaces iuvat. Es lo que le pasa a Maleni, que, por más que los victorinos que le salen al paso la embisten y revuelcan, nunca los pitones llegan a herirla y siempre cae de pie, la tía. Ya sé que en Maleni es más desparpajo que audacia, pero es lo que va de los tiempos de Julio César a los nuestros. En todo caso, ya tiene mérito que te encausen por malversación de fondos y te dejen seguir siendo vicepresidenta de un banco. Porque si la hubieran acusado de envenenar al marido o atropellar a un anciano, por poco edificante que hubiera sido, habría tenido la explicación de que se trata de delitos que no pueden cometerse con ocasión de dirigir una institución financiera. Pero se trata de malversación de fondos, cuando lo que se hace en un banco precisamente es administrar dinero ajeno, que es lo que da la oportunidad de malversar. Mantener a alguien así al frente de una entidad bancaria es como darle a un sospechoso de asesinato un fusil de asalto o a un presunto narcotraficante las llaves del almacén donde la Policía guarda la droga decomisada. Y sin embargo, ahí la tienes, tan fresca, defendida no sólo por sus compañeros, que es cosa que no maravilla tratándose del PSOE, sino por el Gobierno del PP. Y ahí es donde quería yo llegar.

Cuando al principio de esta legislatura vimos a Rajoy tratar con obsequiosa deferencia a Rubalcaba creímos que lo hacía para preservar el liderazgo de este secretario general del PSOE y garantizarse la victoria en cualquier venidero proceso electoral. Y es verdad que se figura imposible que nadie pueda ser derrotado por Freddy. Pero luego ha llegado la conmemoración del 11-M y hemos visto al PP abrazar con el entusiasmo del converso la versión oficial, después de que Reinares la haya retorcido un poco para que Aznar ya no sea el responsable y la culpa sea sólo de la yihad. Luego nos percatamos de que en el PSOE nadie se atreve a mentar a Bárcenas. No sólo, sino que Soraya Rodríguez se deshace en almíbares hablando del ínclito señor ministro del Interior, anteayer bestia negra del buenismo. Sólo faltaba lo de Maleni para ver cómo en el PP en justa reciprocidad se ha consensuado que hablar de los ERE constituye una ordinariez aun más intolerable que la de organizar unas primarias.

Ya sólo nos falta verlos a todos juntos en el mismo Gobierno y se habrá mal que bien cumplido el proyecto de Felipe González de regalarnos un PRI que, al estilo mejicano, gobierne una democracia en la que siempre gane el mismo. El sevillano hubiera preferido que lo hiciera el PSOE solo, pero si hay que incorporar a Rajoy y a sus sorayos, tampoco vamos a hacer de eso una cuestión de gabinete.

Un golpe de Estado anunciado
EDITORIAL Libertad Digital 14 Marzo 2014

El documento de la denominada "Asamblea Nacional Catalana" destinado a facilitar la proclamación de la independencia de Cataluña es una suerte de manual para el golpismo. Así, sus autores exponen sin el menor embozo qué acciones habrían de llevar a cabo los gobernantes de la región para llevar a efecto la ilegal y liberticida secesión.

En esta ponencia que la ANC pretende aprobar a comienzos de abril se dice: "La visualización pública de que el país entero funciona por sí solo debe ser claramente percibida por la ciudadanía y ha de concretarse en elementos como el control de las grandes infraestructuras y fronteras -puertos, aeropuertos...-, la seguridad pública, las comunicaciones, etc.". El Gobierno de Rajoy podrá seguir apelando al diálogo con el Ejecutivo regional catalán en la confianza de que Artur Mas no cumplirá su amenaza, pero, desde ayer, los nacionalistas cuentan con un guion escrito para culminar la rebelión en la que ya se encuentra incursa la Generalidad.

Aunque desde el nacionalismo se intente hacer pasar esta peculiar asamblea como la expresión de la sociedad civil en apoyo de las tesis independentistas, lo cierto es que este tipo de órganos no sólo están promovidos desde el Gobierno regional catalán, sino financiados y enmarcados en una estrategia destinada a imponer un proyecto liberticida. El objetivo pretendido es abiertamente inconstitucional; la legislación penal lo tipifica de manera muy precisa como sedición, con penas agravadas en caso de que los impulsores formen parte de organismos oficiales.

El Gobierno de la Nación sigue empeñado en no tomar decisión alguna, por grave que sea la amenaza. Precisamente ayer se conocía la decisión del ministro de Exteriores de enviar una nota a las embajadas de España en la que se explica que la independencia sería mala para los catalanes. Con este nivel de respuesta de las autoridades encargadas de hacer cumplir la Constitución no puede sorprender la desfachatez con que los nacionalistas catalanes se dirigen hacia la destrucción de España.

Hasta ayer, el Gobierno de Rajoy contaba con un subterfugio, endeble aunque útil, para hacer pasar la rebelión de las autoridades regionales catalanas como una simple amenaza que en ningún caso se va a consumar. Ante este documento de una organización financiada y dirigida por Mas y Junqueras, en el que se pone de manifiesto toda una estrategia para hacer triunfar este golpe de Estado, Rajoy no puede seguir actuando como si todo esto fuera simplemente una mera cuestión retórica. Su responsabilidad exige que actúe con la contundencia que las leyes establecen para cortar de raíz una rebelión explícita, que está poniendo en cuestión la supervivencia de España como nación libre, unida y soberana.

11-M
El aniversario del autoengaño
Cristina Losada Libertad Digital 14 Marzo 2014

Aparentemente hemos progresado. En este aniversario del 11-M, la opinión dominante ha consistido en culpar a los políticos de la desunión que siguió al atentado, mientras hace diez años la opinión dominante consistió en culpar del atentado al Gobierno. Igual hemos de felicitarnos por esta evolución, aunque no sin plena conciencia de que este giro interpretativo, que fue la corrección política de estos días, entraña una reescritura y un borrado.

La memoria tiene la particularidad de configurarse desde el presente. Así que no es nada extraño que en este aniversario se reorientara contra los políticos, ya ampliamente señalados como culpables de la crisis y tantos otros males. Búsquense si no los mantras más repetidos: los políticos dividieron a la ciudadanía, los políticos provocaron la fractura social, los políticos apartaron la atención de las víctimas y la enfocaron en las elecciones, los políticos utilizaron el atentado como burda materia de aprovechamiento electoral, el veneno de la política lo intoxicó todo.

Huelga decir que lo correcto fue referirse a los políticos en general, sin distingos, que queda mejor y como más objetivo, y no le pueden decir a uno que se le ve el plumero de la simpatía o el colmillo de la aversión, ni le pueden decir tampoco que no haya algo de razón en su alegato. Pero, con su miaja de verdad y todo, estas cómodas generalidades han servido para hacer una maniobra de evasión: para eludir la comprometida tarea de entrar en los hechos. Tanto se ha eludido, que hubo hechos de entonces, como las manifestaciones ante las sedes del PP, que desaparecieron por completo del relato de quienes muy vehementemente apuntaban a "los políticos" como causantes de la división.

Culpar a los políticos de la desunión a raíz del 11-M ha sido un exorcismo. No para expulsar nuestros demonios, sino para rechazar el necesario ejercicio crítico y autocrítico. Quienes lo practicaron han evitado así, conscientemente o no, es lo de menos, evaluar la reacción de cada partido aquellas jornadas de marzo, y evaluar la reacción de una sociedad ante un atentado que puso a prueba su capacidad de resistencia al terrorismo. La opinión dominante ha preferido pasar de puntillas sobre una realidad que escuece. Cuanto de malo hubo entonces fue por la conducta de "los políticos", y ya está, todos contentos, porque los unos no fueron mejores que los otros, y los ciudadanos, qué iban a hacer, se dejaron engañar y dividir. Este aniversario, me temo, ha sido el del autoengaño.

11-M
14-M, el funeral de la democracia
Pablo Planas Libertad Digital 14 Marzo 2014

El 14 de marzo de 2004 el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones con 11.026.163 votos, el 42,59%, y 164 escaños. El PP, cuya cabeza de cartel era Mariano Rajoy, obtuvo 9.763.144, un porcentaje del 37,71 y 148 escaños. Los socialistas habían logrado 39 escaños más que cuatro años antes; los populares habían perdido 35. En los tres días que siguieron a los atentados del 11-M se había consumado un vuelco espectacular.

Hasta el ataque terrorista, las encuestas apuntaban a la victoria del PP, cuya campaña discurría por los derroteros propios de su candidato, poco interesado en batirse en el cuerpo a cuerpo con el candidato socialista, uno de cuyos eslóganes era "ZP, Zapatero Presidente". Era asumir un riesgo innecesario cuando todos los sondeos insistían en un tercer mandato consecutivo del partido conservador. El análisis más extendido era que el PSOE no había logrado rentabilizar ni el "Nunca mais" del chapapote ni el "No a la guerra", que su cabeza de cartel aún no estaba preparado para acceder al poder y que el grueso del electorado del PP que le había dado una mayoría absoluta a Aznar se mantenía fiel al sucesor presidencial.

Las excepcionales condiciones en las que se desarrolló el último tramo de la campaña, oficialmente suspendida el jueves de los atentados, y la atípica, por decirlo de algún modo, jornada de reflexión resultaron cruciales para que la "fiesta de la democracia" se pareciera más a un funeral y acabara en la apoteosis de Zapatero en el balcón de Ferraz.

Los primeros signos del inesperado triunfo se detectaron en la manifestación del viernes 12 en Barcelona, cuando los ministros Josep Piqué y Rodrigo Rato tuvieron que abandonar precipitadamente el acto por un aparcamiento subterráneo. Comenzaba a extenderse la consigna de que el Gobierno ocultaba información sobre el atentado, que incidía en la posibilidad de que hubiera sido Eta porque eso le beneficiaba electoralmente, mientras que la autoría islamista era el presagio de una derrota segura.

El momento cumbre de esta estrategia llegó a primeras horas de la tarde del sábado, el día de reflexión, cuando los medios afines al PSOE anunciaron las concentraciones ante las sedes del PP con el formato de noticia-convocatoria. La programación habitual no sólo quedaba interrumpida por las novedades sobre la investigación y las primeras detenciones, también por lo que en principio parecía una pequeña concentración poco espontánea en la calle de Génova en Madrid.

Bastaron un par de horas para que todas las sedes populares de España fueran rodeadas en una operación de movilización y acoso sin precedentes, en la primera experiencia de agit-prop con teléfonos móviles y mensajes de texto. La sorprendente capacidad de improvisación del PSOE convirtió aquel 13 de marzo en un momento crucial de la historia de la democracia en España, como el 23-F o el 13 de julio de 1997, cuando Eta asesinó a Miguel Ángel Blanco tras un secuestro de dos días. La situación era excepcional. Se habían iucumplido todos los preceptos democráticos y España se abocaba a una jornada electoral en medio de una convulsión orquestada y jaleada por el partido socialista.

Aquel 13 de marzo todo valía. Rajoy había decidido tomar las riendas de la situación y pidió salir en TVE. Se le desaconsejó, tanto en el partido como desde el propio ente. Se le advirtió de que si comparecía ante las cámaras de la televisión pública el PSOE recurriría a la Junta Electoral Central y, además, pediría aparecer acto seguido, con la ventaja obvia de poder responder al mensaje que fuera a dar Rajoy. Y así pasó, con la diferencia de que Zapatero encomendó a Rubalcaba la tarea. Si Rajoy se había quejado del cerco a las sedes, Rubalcaba animó a los manifestantes a permanecer frente a las sedes y, de paso, acusó al Gobierno de mentir y engañar a los españoles.

A media mañana del domingo las encuestas a pie de urna anunciaban el cambio. Sin embargo, la distancia era mucho menor de la que se temían los estrategas electorales del PP, entre los que cundió la impresión de que el PSOE se había pasado de frenada, que el incendiario sábado había contribuido a despertar a una parte del electorado popular que percibió con nitidez el sesgo de la operación de acoso y derribo tras el 11-M, el grave riesgo que corría la misma democracia si el PSOE arrasaba en las urnas. Hubo incluso quien respiró aliviado en el PP, puesto que ni el PSOE había logrado la mayoría absoluta ni Rajoy había perdido por tanto después de todo lo que había pasado desde la nefasta mañana del jueves anterior. En la semanas siguientes el PP registró un notable aumento del número de afiliaciones, Zapatero retiró las tropas de Irak, se organizó una comisión en el Congreso para solemnizar las acusaciones contra Aznar, se establecieron las bases para negociar con Eta y se abrió el periodo más tenebroso en nuestra historia reciente.

Espacio exterior
DAVID GISTAU ABC  14 Marzo 2014

Abrazar la república es como expiar la culpa de ser España. Esa sanación es la que Tardá propone a la izquierda supuestamente nacional

DURANTE la jornada de ayer, en sedes parlamentarias diferentes, el nacionalismo catalán tomó como rehenes dos conceptos poderosamente fotogénicos: urnas y república. Lo que ni Mas en el parque de la Ciudadela ni Tardá en la carrera de San Jerónimo invocarán jamás es la ley. Pues de incumplirla se trata abriendo un cauce de destino que encuentra sus coartadas en la legitimidad sentimental y en la asociación con ideas universalmente aceptadas como positivas. ¿Acaso hay abuso peor que negarle a un pueblo las urnas? Éste es el mensaje, un poco como la botella que el náufrago arroja al mar, que contiene el vídeo con el que la Asociación Nacional Catalana pretende hacer pedagogía del «derecho a decidir» en el extranjero. Con la participación estelar de Dyango y Guardiola. Quien, por cierto, después de sufrir un choque cultural con Beckenbauer «El Bayern va a ser tan aburrido como el Barcelona: algún día darán un pase atrás en la línea de gol», tal vez haya llegado ya a la conclusión de que el tiqui-taca es el paradigma ibérico que hace posible la vertebración: el pase en corto como unidad de destino en lo universal.

La palabra urnas es el salvoconducto con el que Mas aspira a obtener la aceptación de Europa, incluso cuando afrenta la ley. De Rajoy no ha obtenido una declaración agresiva que alimente el victimismo ni un solo indicio de que aceptará negociar extramuros de lo legal, ni aunque sea para salvarlo de sí mismo. Así las cosas, en la mitología de los carros de combate que entran por la Diagonal adquieren una importancia excesiva ciertas frases de Margallo, colindantes con el «crujir de dientes» bíblico: «Cataluña vagará por el espacio por los siglos de los siglos». Cataluña, basura espacial, igual que la Soyuz. Desgajada físicamente para quedar a la deriva cósmica, como Saramago imaginó que le ocurría en la mar a la Península en «La balsa de piedra». De la posibilidad de la independencia terminará por gustarme esta idea de la errancia, como la del «ronin», el samurai excluido del bushido y entregado al bandidaje.

Entendiéndola una consecuencia natural de las urnas, Tardá apeló en Madrid a la república, cuyo advenimiento piensa anunciar un 23 de abril. Tardá hizo algo que se me antoja muy significativo: convocar a la izquierda parlamentaria, nacional, para que ese día esté a la altura y se avenga a reconocer el mismo proyecto de régimen que anhelaría para España. La jugada de Tardá tiene sentido. Basta repasar las últimas décadas de historia para comprender que en la izquierda aún anida un prejuicio residual que atribuye a la palabra España espantosas taras ideológicas de las que está limpio el ideal republicano. Abrazar la república es como expiar la culpa de ser España. Esa sanación es la que Tardá propone, para cuando llegue el momento, a la izquierda supuestamente nacional.

Cataluña: La política secuestrada, el pueblo como excusa
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital 14 Marzo 2014

La política catalana sufre de una obsesión autorreferencial, crea sus propios mitos que sirven para justificar su propia existencia, uno de ellos es el de la “transversalidad”, empezó con un vago concepto de “catalanismo…político” (¿podía existir de otro tipo?), catalanismo convertido en una especie de mínimo común denominador con el que poder obtener el plácet para hacer política en Cataluña.

El paulatino camino hacia la “construcción nacional” mantuvo la ficción de una transversalidad política basada en parámetros cada vez más culturalistas e irracionales, el lenguaje cambió, se radicalizó gradualmente hacia el esencialismo nacionalista, acaparó tanto la agenda como el discurso político, se inoculó en la cultura popular, en el lenguaje cotidiano, también en esto el nacionalismo ha llevado la iniciativa.

Este denominador común se ha convertido en el secuestro de la política y las instituciones públicas catalanas, con unos representantes públicos convertidos en activistas de la Causa y otros atrapados en una especie de síndrome de Estocolmo nacionalista, confraternizando con quién únicamente pretende instrumentalizar toda la vida pública catalana en pos de la Causa.

Vemos al diputado de ICV (Izquierda Unidad) Joan Coscubiela, clamar en sede parlamentaria por los “derechos nacionales” de Cataluña, pero se olvida de los derechos conculcados a cientos de miles de catalanes por sus socios “proconsulta”, olvida la inmersión lingüística obligatoria, la dramática reducción de ayudas sociales a los más necesitados, la más que cicatera política de becas de comedor, la destrucción de la sanidad pública, olvida y colabora en una premedita estrategia de tensión política, social y económica.

Pero este seguidismo del nacionalismo de gran parte del arco parlamentario catalán no es más que otro síntoma de la degeneración democrática que sufrimos todos los catalanes, los que son conscientes de ello y los que no, porque si no ¿cómo se explica que una entidad privada ejerza de mediadora entre partidos con representación en el parlamento catalán?, ¿cómo es posible que quién guíe parte del programa de dichos partidos y casi toda la agenda política catalana sea una organización como la ANC?

El pasado lunes día 24 de febrero la ANC convocó a los partidos partidarios del referéndum de autodeterminación, una asamblea con 11.000 socios tiene la potestad de convocar a servidores públicos e imponer un “punto común” independentista para… las elecciones europeas (Europa solo es una excusa), la procesión de políticos por la sede de la ANC -casi con nocturnidad- es una imagen fidedigna de esa transversalidad esencialista que comentaba más arriba, del elitismo culturalista que mueve a este proceso independentista, del secuestro de la política en Cataluña.

Parece que unos pocos son los elegidos para hacer política, una casta convertida en vanguardia, una política oligárquica disfrazada de democracia, solo formalmente democrática, si en la antigua Atenas la corrupción de la democracia se visualizaba con la reducción de quienes tenían derecho a asistir a las asambleas –solo los que poseían armas-, ahora en Cataluña, los que pueden ejercer sus derechos en esta ágora político-mediática construida a medida del nacionalismo son los iniciados en el misterio “nacional” y, sobre todo, los que pueden movilizar (o encuadrar) a la sociedad civil.

Pero ¿qué pasa con el ciudadano de a pie?, ¿qué papel juega el individuo en toda esta locura holística/confiscatoria de libertades?, pues, básicamente, como sujeto pasivo, como objeto, como moneda de cambio, como excusa deformadora y conformadora, como “pueblo” que soporta y aclama, nada más, que vota, pero solo aquello que la oligarquía quiere que vote, que es instrumentalizado por el poder… todo por el pueblo, pero sin el pueblo…

Afortunadamente parece que se va rompiendo la patética sumisión de la “sociedad civil” encuadrada, ante iniciativas como que los ayuntamientos cedan el padrón municipal para la “consulta” ya están apareciendo instancias para que los ciudadanos comuniquen a los consistorios que no usen sus datos personales para dicha consulta ilegal…naturalmente esto es algo invisible para los medios de comunicación catalanes, es algo que debe ser silenciado, es la sociedad civil que tanto teme y denuesta el poder nacionalista.

Nacionalismos
Las independencias las carga el diablo
Antonio Robles Libertad Digital 14 Marzo 2014

Hasta ahora creíamos que solo el tintorro inducía al personal a troncharse de risa, ahora sabemos que el proceso de independencia y sus mentores nos matarán a carcajadas. Hace unos días el portavoz del gobierno de la Generalidad, Francesc Homs, nos amenazó con convertir Cataluña en Ucrania: "Si el debate [sobre el derecho a decidir] se cierra en falso, puede desembocar en una situación como la que vive justamente Ucrania en estos momentos". En esos momentos sólo había manifestantes en la calle emulando a la primavera árabe. Quizá Homs los confundió con la vía catalana y sus butifarradas de cada 11 de septiembre. Pero no, poco después se desató la violencia, para horror de su socio Duran i Lleida. Y Quico Navajas rectificó.

Para su desgracia, Crimea ha llevado a la práctica su adorable derecho a decidir, eso sí, de la mano armada de Moscú. Y como las desgracias no vienen solas, un periodista que no vive a sueldo de su Gobierno va y le pregunta si la Generalidad de Cataluña apoya el derecho a decidir de Crimea. ¡No me digan que no es mala fe afearle así la rueda de prensa! Y nuestro Quico tuvo que aguantar al aguafiestas sin saber a ciencia cierta qué decir. Al final le espetó:

Nosotros creemos que, en el caso de Crimea, ni le acompaña la legitimidad ni le acompaña la legalidad para hacer lo que se plantea. Allí hay una situación de violencia o de intimidación con el uso de la fuerza, y por tanto no serán las características que nosotros defendemos que se tienen que dar para poder ejercer en cualquier lugar del mundo el derecho a decidir.

El aguafiestas insistió no una vez sino dos más. ¿Hasta dónde podemos llegar en Cataluña si cualquier deslenguado de la prensa canallesca puede preguntar sin el debido respeto a los padres de la patria?

Y Quico Navajas se perdió en sus contradicciones sin mayor problema ni pregunta alguna del resto del periodismo libre de Cataluña.

No me extraña que nos tengan envidia los colonos españoles: nosotros somos capaces de amoldar la realidad a nuestro antojo, negar mañana lo que afirmamos hoy, y todo sin que nadie advierta contradicción alguna. Esto es Cataluña, una sociedad cohesionada y cívica, no esa manada de cainitas africanos que nos niegan el derecho a decidir si el Barça ha de jugar o no todos los partidos a casa nostra.

Civilización
Los totalitarismos fracasan
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 14 Marzo 2014

Cada uno de los líderes e ideólogos de los regímenes totalitarios que han desfilado por el mundo alimentó la convicción de que el suyo sería el definitivo. Y a veces murieron convencidos de que tenían razón: vieron perdurar el régimen cuando ellos ya estaban agonizando. Les sucedió a Lenin y a Stalin, a Mao y a Tito, a Franco, a Perón y a Chávez. En cambio, Hitler, Mussolini, Sadam Husein y Gadafi no tuvieron esa suerte y asistieron, antes de morir, al ocaso de sus satrapías. Pinochet y Videla sobrevivieron para ver cómo aquellos que habían intentado exterminar conquistaban el poder ungidos por el voto de los ciudadanos. El tiempo dirá en qué categoría se situarán los hermanos Castro, aunque es razonable conjeturar que su variante de totalitarismo correrá la misma suerte que corrió en China. Al final, los totalitarismos fracasan, aunque el fracaso del peronismo no lo ha hecho desaparecer sino que continúa degradando Argentina, país que fue un modelo de civilización y hoy lo es de descomposición tercermundista.
Domesticación esclerosante

Este fenómeno deja lecciones que conviene aprender, porque también es cierto que, dadas las características de la naturaleza humana, seguirán repitiéndose, con mayor o menor frecuencia, los experimentos políticos de matriz totalitaria. De modo que lo mejor es ser precavidos. Y para serlo hay que tener presente la capacidad de la mente humana para asimilar, rechazar o transmutar en su contrario lo que les inculcan los adoctrinadores. Así es como se pueden reclutar multitudes de fanáticos que a las primeras de cambio se revuelven contra lo aprendido, o le dan una interpretación muy distinta a la original. Los ejemplos están a la vista.

Las escuelas de los países comunistas, donde se inculcaba el ateísmo, el igualitarismo y el internacionalismo proletario en sus versiones más primitivas, han sido el semillero de millones de militantes religiosos, depredadores y chovinistas. Los cursos de nacionalcatolicismo esquemático y dogmático de las escuelas franquistas formaron generaciones indiferentes u hostiles a todo lo relacionado con la religión y con los valores de la convivencia ciudadana. Afortunadamente, quedan pocos vestigios de las enseñanzas impartidas a los jóvenes nazis y fascistas, aunque sus ecos repercuten en las nuevas modalidades del totalitarismo populista y nacionalista.

El hecho de que el adoctrinamiento totalitario deje pocos rastros o se convierta en un bumerán contra los adoctrinadores no lo vuelve menos nefasto. Antes de que quede neutralizado o se reviertan sus efectos, puede entorpecer el desarrollo intelectual de muchas camadas de jóvenes que no tendrán acceso a las virtudes de la libertad de pensamiento y estarán sometidos a un proceso de domesticación esclerosante. Con el consiguiente despilfarro de tiempo, energías y capitales.

Por eso es incomprensible que mi admirado Fernando Savater insista en reivindicar Educación para la Ciudadanía, una asignatura ideada para contagiar a las nuevas generaciones la estolidez del zapaterismo y que, dado el caos que impera en nuestro sistema de enseñanza, cada maestrillo, y sobre todo los totalitarios, habría acomodado a sus prejuicios. Asusta pensar lo que habrían hecho con ella los directores de las ikastolas de la comunidad vasca o de las escuelas catalanas que se niegan a dictar un mezquino 25% de horas de clase en castellano. O los acólitos del cardenal Rouco Varela y del ministro Ruiz Gallardón. O los camaradas de Cayo Lara. O los admiradores de la monja antisistema Teresa Forcades. O los insurgentes de la cuadrilla de Oriol Junqueras, que también es profesor. Cada cual a su aire y todos a una contra la sociedad abierta.
Un gran bostezo

Es en este contexto donde hay que situar la campaña de propaganda masiva que desarrolla, por todos los flancos, el conglomerado secesionista que gobierna Cataluña. Campaña esta que no solo no perdona a los niños y jóvenes, sino que los tiene como primer objetivo, cautivos e indefensos.

La conclusión obvia, después del análisis precedente, es que el lavado de cerebro que está en marcha no servirá de nada o incluso será contraproducente. Hartos de tanto discurso maniqueísta reñido con la realidad circundante y reacios en razón de su edad a dejarse manejar como títeres, los reclutas en ciernes se volverán objetores de conciencia o francamente rebeldes. No serán más dóciles que quienes fueron educados para vivir como comunistas ateos y se convirtieron en capitalistas religiosos, o que quienes se saturaron de nacionalcatolicismo hispánico y hoy solo depositan su fe en los mitos tribales de su parcela endogámica. Primeramente llevarán la contraria y después, cuando hayan aprendido a manejar las herramientas de la libertad de pensamiento, elegirán su propio camino. Acertado o no, pero el propio y no el de los manipuladores de voluntades.

Con un añadido. Todos los regímenes totalitarios contaban con líderes carismáticos e ideólogos fogueados en las trincheras de la dialéctica, que desplegaban recursos para atraer multitudes. Multitudes que se dejaban empujar al sacrificio y la muerte, hasta desembocar en la desilusión de los supervivientes cuando ya era demasiado tarde. Pero acá… Hagamos un balance. ¿Los que se hacen pasar por líderes lo son de veras o solo se trata de aprendices de brujos que confunden sus alucinaciones con la realidad? ¿Qué posibilidades tienen de materializar los objetivos anunciados? Y si los materializaran, ¿cuáles serían los beneficios prácticos? ¿Levantar fronteras entre compatriotas? ¿Autoexcluirse de la Unión Europea, como han advertido todas las voces autorizadas? ¿Cercenar el derecho de los ciudadanos a gozar de las libertades propias de una sociedad abierta con el pretexto de resucitar los usos, costumbres e instituciones de la idealizada Edad de las Tinieblas?

Comprobaremos que para llegar a la desilusión en este caso desprovisto de ribetes épicos no se necesita recorrer un largo trayecto. Ya hemos perdido demasiado tiempo, dinero, energías y talento en el ensayo de crear un nuevo orden contaminado por injertos totalitarios. Todo en vano. Después del fracaso inevitable y del primer estallido de indignación de quienes fueron arrastrados a manifestaciones y cadenas humanas por una cofradía obstinada en acumular privilegios, y después de la retirada en masa de estos falsos profetas y sus vasallos, el desenlace más pacífico y razonable solo podrá ser un gran bostezo. ¡Qué aburrido resultó ser, después de tantos aspavientos, el crucero a Ítaca!

La sociedad civil catalana se mueve y organiza
Francesc Moreno www.cronicaglobal.com 14 Marzo 2014

En las últimas semanas he escrito en esta columna que cada día es más visible una reacción social contra la pretensión del independentismo de aislar a Cataluña de España y, por consiguiente, de Europa. El miedo y el silencio se rompen. La pretensión del nacionalismo independentista de representar a todo "el pueblo de Cataluña" se muestra cada día más alejada de la realidad. Cataluña es plural y viva a pesar de que desde el poder político no se han escatimado medios para tratar de imponer una sociedad homogénea, dócil, plegada al discurso secesionista.

Antes del próximo Sant Jordi podrán conocer a través de CRÓNICA GLOBAL la puesta de largo de un potente movimiento cívico que agrupa a catalanes de diversas sensibilidades ideológicas e identitarias, que hablan catalán o castellano, pero con el denominador común de apostar por una Cataluña líder en España y en Europa

Pero la realidad es muy terca. Siglos de convivencia que han creado una sociedad plural, rica y moderna no se rompen fácilmente por mucho que se empeñe el poder político. Cada día surgen nuevas voces que desde diversos orígenes y sensibilidades se oponen al proceso soberanista por considerar que sólo nos traería aislamiento, división, empobrecimiento y un Estado omnipotente y constrictor de las libertades individuales. Un Estado enfrentado a muchos de sus ciudadanos y a los países de su entorno. Un Estado con un poder muy concentrado y ávido de controlarlo todo. Un Estado que acabaría con lo que se ha tardado muchos siglos en construir: un país moderno, líder en España y el mundo. Un país de acogida, respetuoso con las libertades individuales y con la libertad de expresión. Un país solidario y emprendedor.

La crisis económica y política ha hecho estragos en la sociedad catalana y en toda la sociedad española. Pero su superación pasa por ocuparse de los problemas y darles solución. No por crear problemas mayores y cortinas de humo. Los catalanes no creemos en bálsamos milagrosos ni en paraísos soñados que siempre acaban convertidos en infiernos reales.

Por ello no es de extrañar que se supere el miedo y que el silencio se rompa. Que la sociedad civil catalana se organice para hacer oír su voz, a pesar de las dificultades y del desamparo. Me consta que es así y les puedo anticipar que antes del próximo Sant Jordi podrán conocer a través de CRÓNICA GLOBAL la puesta de largo de un potente movimiento cívico, de carácter transversal que agrupa a catalanes de diversas sensibilidades ideológicas e identitarias, de profesiones diversas, que hablan catalán o castellano, pero con el denominador común de apostar por una Cataluña líder en España y en Europa. Por una Cataluña respetuosa con el Estado de derecho y que repudia vías de hecho que sólo conducen a la confrontación. Por una Cataluña plural. Por una Cataluña competitiva en un mundo global. Por una Cataluña solidaria con sus ciudadanos y con los del resto de España. Que así sea.

Rajan contra Wolf: el problema no es la demanda
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 14 Marzo 2014

Sabido es que la interpretación dominante de la crisis de España, y de la Eurozona en general, sigue las directrices canónicas del keynesianismo: dado que el sector privado no gasta lo suficiente, la producción y el empleo se hallan bajo mínimos, lo que queda plasmado en una baja inflación. Quienes más padecen esta carestía de demanda son los países periféricos, cuyas empresas deberían ganar competitividad vía precios frente a las del Norte de Europa para así conseguir que la demanda exterior los saque del atolladero y estimule su aparato productivo.

Lo repetía hace unos días Martin Wolf: la demanda real de la Eurozona en el cuarto trimestre de 2013 aún era un 5% inferior a la de 2008 y la de países como España lo era en un 16%. Normal, piensa Wolf, que la Eurozona esté sumida en una incipiente deflación que el Banco Central Europeo debería estar combatiendo con decisión, aunque sólo fuera para que los precios de los países ricos del Norte de Europa aumentaran más rápido que los de los países pobres del Sur, logrando así que éstos últimos recuperaran su competitividad.

La narrativa es de sobras conocida y ya hemos tenido ocasión de criticarla en otras ocasiones. En particular: España —y el mundo en general— no adolece de un problema de demanda, sino de oferta. No se trata de que no gastemos lo suficiente, sino de que durante años hemos malgastado difiriendo el momento del pago (endeudándonos) y ahora toca pagar no sólo los malgastos pasados sino los más racionales gastos presentes, para lo cual no nos queda otro remedio que reconvertir una estructura productiva que esos malgastos pasados descompusieron y que no está, en consecuencia, capacitada para generar la riqueza con la que pagar sus deudas (malas inversiones). La tesis tampoco es novedosa, ya que constituye la esencia de la Teoría Austriaca del Ciclo Económico.

Acaso lo novedoso sí esté en quién suscriba la esencia de esta tesis y les explique a Wolf, y a tantos otros keynesianos, por qué yerran: nada menos que el gobernador del banco central de la India, Raghuram Rajan. El artículo de Rajan, publicado hace poco más de un año, resume perfectamente el problema de fondo de los planes de estímulo fiscales y monetarios: la demanda inducida por los planes gubernamentales de estímulo no es la misma demanda que se indujo por el sobreendeudamiento privado años atrás, no sólo porque los nuevos demandantes no son los mismos que los antiguos demandantes, sino porque los antiguos demandantes no tienen ningún interés en seguir gastando en los mismos burbujísticos bienes que gastaban otrora: "Es fácil darse cuenta de por qué un estímulo a la demanda, como puede ser el de recortar el impuesto sobre la renta, no tiene por qué resultar eficaz para lograr el pleno empleo. El estímulo general va a parar a todo el mundo, no sólo a los antiguos prestatarios. Y los patrones de gasto de cada persona son distintos —la familia rica y anciana compra joyas en Tiffany y no un coche en General Motors–. E incluso los antiguos prestatarios es dudoso que usen el dinero obtenido del plan de estímulo para seguir comprando más casas".

Fue la demanda desproporcionada, financiada por el endeudamiento insostenible, lo que nos condujo desde un comienzo al caos actual

Pero si los planes de estímulo no consiguen restablecer los antiguos patrones de demanda, es evidente que no lograrán relanzar un aparato productivo moribundo especializado en atender esos antiguos patrones de demanda. Tenemos una economía mal adaptada a las necesidades de trabajadores, capitalistas y acreedores y sólo reconstruyéndola podremos volver a generar riqueza de manera sostenible: aquellos sectores hipertrofiados con respecto a la demanda deben ser cercenados y aquellos sectores atrofiados con respecto a la demanda deben florecer. Es decir, la armonía y el equilibrio deben restablecerse.

En este sentido, la solución de Rajan tampoco sorprenderá, pues es la misma que vienen repitiendo los economistas austriacos desde hace años: libertad de mercado para favorecer la recolocación de factores productivos entre industrias y ahorro para financiar la inversión en esas nuevas industrias y el repago de la deuda. Lo que en ningún caso deberíamos estar haciendo es permitir que el Estado, con la excusa de suavizar la transición, esté en realidad obstaculizándola y manteniendo a flote empresas zombie: "La única solución sostenible es permitir que la oferta se ajuste a las fuentes de demanda normales y sostenibles —facilitar que los trabajadores de la construcción y de la industria automovilística se recoloquen en las industrias que muestren un perfil de crecimiento más acelerado—. Lo peor que pueden hacer los gobiernos es entorpecer y apoyar empresas inviables o sustentar la demanda de industrias inviables mediante el crédito barato". Es de celebrar que, por fin, un banquero central haya comprendido en toda su profundidad La Ley de Say.

Claro que, para nuestra desgracia, sólo ha sido uno el que la ha comprendido: los gobiernos y el resto de bancos centrales han estado desde el comienzo de la crisis siguiendo un camino opuesto al aconsejado por Rajan. El no querer afrontar que las reestructuraciones de la oferta son costosas y lentas (como suelo decir: una cementera no puede reconvertirse ipso facto en un resort turístico o en un laboratorio de I+D) les ha llevado a dopar al enfermo, una irresponsabilidad cuyas consecuencias se dejarán sentir durante muchos años: "El mal diagnóstico tendrá efectos duraderos. Los países desarrollados tardarán décadas en amortizar sus excesos de deuda pública mientras sus bancos centrales tendrán que vaciar sus sobredimensionados balances y dar marcha atrás en su promesa de apoyar a unos mercados que se han vuelto dependientes de esas promesas".

La obsesión de buscar, por el lado de la hinchazón de la demanda, una inexistente alternativa a la sana y flexible reestructuración de la oferta no nos conducirá a una más pronta recuperación, sino a japonizarnos. Fue la demanda desproporcionada, financiada por el endeudamiento insostenible, lo que nos condujo desde un comienzo al caos actual: no será esa misma demanda desproporcionada y financiada por la deuda lo que nos saque de él, sino el reajuste de la oferta hacia nuevos sectores que no necesiten vivir del endeudamiento insostenible. O dicho de otra forma más llana: la forma de restablecer el crecimiento de la economía española no es logrando que la gama alta de coches alemanes se encarezca este año un 2% para así abaratar relativamente los pisos de Seseña ante el comprador internacional con la esperanza de que, tras venderlos todos, podamos volver a relanzar la industria de la construcción recolocando en ella varios millones de parados. No, la forma de salir de la crisis no es regresar a la burbuja, sino reparando los ingentes daños que ésta causó: ahorro y libre mercado. Oferta equilibrada y no demanda desequilibrada: riqueza y no despilfarro.

Las autonomías disparan su deuda un 11,5% en el último trimestre
En términos relativos, las más endeudadas en 2013 fueron la Comunidad Valenciana (32,9% de su PIB), Castilla-La Mancha (31,6%), Cataluña (29,9% de su PIB) e Islas Baleares (25,6% del PIB).
Economía y finanzas www.vozpopuli.com 14 Marzo 2014

La deuda del conjunto de las administraciones públicas creció el 8,58% en el cuarto trimestre de 2013 y alcanzó los 960.640 millones de euros a cierre de año, lo que equivale al 93,9% del PIB, el nivel más alto de la serie histórica, pero por debajo de la previsión del Gobierno (94,21% del PIB). De acuerdo con los datos publicados este viernes por el Banco de España, el mayor aumento del endeudamiento en términos absolutos correspondió a la Administración Central, que pasó a tener una deuda de 836.127 millones de euros, el 81,7% del PIB, frente al 73,9% con que cerró 2012 (un 9,99% más), informa Efe.

Pero en términos relativos el mayor aumento fue para las comunidades autónomas, cuya deuda subió un 11,51% y quedó en 206.797 millones de euros, también un récord para las autonomías. Por contra, la administración local redujo su endeudamiento un 1,07%, hasta 41.490 millones, y también la Seguridad Social -mínimamente- un 0,01%. Por comunidades autónomas, Cataluña volvió a ser la más endeudada en términos absolutos (57.146 millones de euros, un 11,21% más), seguida de la Comunidad Valenciana (31.884, un 8,22% más) y Andalucía (23.898 millones, un 16,33% más). Sólo Madrid y Navarra consiguieron bajar su deuda.

En términos relativos, las más endeudadas en 2013 fueron la Comunidad Valenciana (32,9% de su PIB), Castilla-La Mancha (31,6%), Cataluña (29,9% de su PIB) e Islas Baleares (25,6% del PIB). En cuanto a la deuda municipal, la más importante en 2013 fue la de Madrid (7.036 millones), seguida de Barcelona (1.110 millones), que en ambos casos se redujeron respecto al cierre de 2012, un 5,3% y un 5,77%, respectivamente.

El Tribunal Constitucional desestima el recurso de la Generalidad contra la tercera hora de castellano en primaria
Las escuelas de Cataluña deberán dedicar tres de las 25 horas semanales, esto es, un 12% del total, a Literatura y Lengua españolas. El Alto tribunal rechaza el argumento de la Generalidad -que nunca aplicó el decreto desde su entrada en vigor en 2007- que defendía que se trataba de una invasión competencial por parte del Gobierno.
Redacción www.cronicaglobal.com 14 Marzo 2014

El Tribunal Constitucional (TC) ha desestimado íntegramente el conflicto de competencia planteado por la Generalidad en 2007 contra el decreto del Gobierno que estableció la tercera hora de castellano en la enseñanza primaria.

El decreto ordenaba que tres de las 25 horas lectivas semanales (es decir, un 12% del total) debían impartirse en español a través de las asignaturas de lengua y literatura castellanas.

La Generalidad alegó entoces que el decreto impugnado excedía el ámbito competencial del Gobierno al fijar la cantidad y la forma en que debía calcularse ese porcentaje.

Sin embargo, el TC se remite a otras sentencias sobre esta cuestión y recuerda "el deber constitucional de asegurar el conocimiento tanto del castellano como de la lengua propia de la Comunidad", de forma que la regulación de unos horarios mínimos que no permita la enseñanza oficial en ambas lenguas incumpliría esa obligación.

El decreto no invade competencias de la Generalidad
Además, añade el TC, el decreto impugnado no impide a la Generalidad cumplir con su deber de garantizar adecuadamente el conocimiento del catalán, dado que establece un horario mínimo para la enseñanza de esa lengua, y tampoco del castellano.

"La Comunidad Autónoma puede decidir, a la hora de diseñar el currículo, si imparte conjuntamente las estructuras comunes en las dos lenguas, la lengua en que las imparte y, finalmente, en el caso de que se opte por la enseñanza de esas estructuras comunes en lengua distinta de la castellana si lo que resta hasta alcanzar el mínimo de horas exigidas se asignan al área lengua castellana y literatura o a cualquier otra, siempre que se impartan en castellano", señala la sentencia para explicar el margen que tiene la Generalidad.

El TC también ha rechazado el resto de alegaciones incluidas en el recurso de la Generalidad, que denunciaba una supuesta invasión de sus competencias en la regulación de la lectura en educación primaria, en la determinación de las medidas de atención a la diversidad y las funciones que corresponden al tutor en la educación primaria.

Convivencia Cívica Catalana insta a cumplir con el bilingüismo escolar
Convivencia Cívica Catalana, una de las entidades más beligerantes en defensa del bilingüismo escolar, se ha felicitado por el contenido de la sentencia porque "garantiza una mínima presencia de la lengua española, aunque en una proporción siete veces inferior a la presencia horaria del catalán, que ocupa la práctica totalidad del resto del horario lectivo".

Reconoce que esta decisión del TC "constituye un paso adelante hacia el bilingüismo del sistema", aunque considera que lo hace de forma "insuficiente" ya que "está muy alejado del trato equitativo (50%/50%) de nuestras dos lenguas por lo que debe complementarse con otras medidas por parte del Gobierno autonómico para implantar un auténtico sistema bilingüe en Cataluña".

Por ello, la entidad insta a la Generalidad a acatar, no solo esta, sino todas la sentencias que han declarado ilegal el actual sistema de inmersión lingüística escolar obligatorio exclusivamente en catalán y adaptarlo a "la realidad bilingüe de nuestra sociedad".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El Gobierno no puede estar de brazos cruzados ante el desafío de Mas
EDITORIAL El Mundo 14 Marzo 2014

EL PRESIDENTE de la Generalitat de Cataluña sigue embarcado en una enloquecida y ciega carrera hacia el desastre. Una situación que está provocando él y cuyas consecuencias serán de su exclusiva responsabilidad. Ayer anunció en el Parlament que el día 9 de noviembre colocará las urnas para que se celebre el ilegal referéndum de autodeterminación. En principio, lo dicho por Mas no es más que una declaración de intenciones que puede tener poco que ver con la realidad que se produzca ese día en Cataluña y sí, en cambio, mucho que ver con la necesidad de mantener ante sus adversarios políticos una posición inamovible sobre su plan inviable.

Mucho más importante, y más grave desde el punto de vista de la escalada de acciones ejecutivas que la Generalitat está llevando a cabo, es el documento que ELMUNDO hace público hoy: la circular que la Consejería de Interior del Gobierno catalán ha enviado a los Mossos d'Esquadra, en la que les ordena estar en sus puestos de trabajo, es decir, movilizados, el día 9 de noviembre en el que, dice el texto, se celebrará la «consulta por el derecho a decidir».

En esta escalada de gestos, la orden a los Mossos d'Esquadra es un paso más que requeriría una reacción del Gobierno. Se está ordenando a la Policía Autonómica, que es una institución del Estado, que se prepare para estar operativa para proteger una acción ilegal. Y eso no debería quedar en el limbo en que suelen quedar los actos de provocación del Gobierno de Artur Mas. No se trata de pedir a los propios agentes que reaccionen a esta orden como reaccionaron a las declaraciones del entonces consejero de Interior Felip Puig cuando afirmó que los Mossos «estarán al servicio» de la Generalitat si se «contrapone una legalidad jurídica a una legalidad democrática», es decir si se prohíbe la consulta. En aquel momento, octubre de 2012, los principales sindicatos de la Policía Autonómica tildaron de «temeridad» la palabras de Puig y le recordaron: «No somos el ejército de ningún país sino una policía al servicio de la ciudadanía». «No podemos amparar órdenes que sean delito o que sean contrarias a la Constitución o a las leyes», le dijeron. Pero no es sólo responsabilidad de los Mossos oponerse a que un partido político, por mucho que ostente el poder, los utilice de manera partidista.

El texto de la circular constata oficialmente que en una fecha determinada se llevará a cabo un acto ilegal en el que se implica a la Policía Autonómica. Y eso tiene que tener una respuesta igualmente oficial. Porque a base de contestar con el silencio, llegará el día en que Mas pretenda de hecho poner las urnas en la calle y a los Mossos d'Esquadra custodiando el proceso. No se trata de reclamar cada poco la aplicación del artículo 155 de la Constitución, pero sí de que el Estado dé las respuestas pertinentes a determinadas iniciativas destinadas a ir construyendo paso a paso el camino hacia la culminación del desafío independentista. Y éste, oculto en una circular sobre las bajas médicas, es uno de esos pasos que merece una respuesta contundente del Gobierno. El 9 de noviembre los Mossos no pueden ser movilizados por la Consejería de Interior para un acontecimiento que, independientemente de que no se vaya a celebrar, no puede ser convocado oficialmente por la Generalitat de Cataluña.

García-Margallo, ministro de Asuntos Catalanes
Pablo Sebastián www.republica.com 14 Marzo 2014

Resulta un tanto extraño la especial dedicación del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, a la crisis del desafío secesionista catalán porque ello puede inducir a una mala lectura de su actuación dando por buena la idea de que la secesión catalana es imparable. Y que, en consecuencia, empieza a ser un problema de relaciones Exteriores de España más que de orden interno.

Que el ministro García-Margallo haya respondido en su día con documentos y razones distribuidas en las embajadas de España a la campaña internacional de la Generalitat (por cierto pagada con el dinero público español) podría tener sentido. Pero las últimas acciones de García-Margallo sobre el problema catalán parecen fuera de lugar y algunos casos inoportunas como su declaración de ayer en la que afirmaba que había que propiciar un ‘alto el fuego verbal’, como si estuviéramos en una guerra -al menos dialéctica- donde la parte española practica una cierta violencia verbal lo que no es cierto. Salvo que el ministro considere que su discurso es belicista, o piense que las palabras de Rajoy sobre el caso de Crimea y los catalanes son excesivas.

No se entiende bien a que está jugando García-Margallo porque entrar en discusiones sobre lo que ocurriría en la economía de Cataluña en caso de secesión es un disparate que parece dar por cierta esa posibilidad, y algo ajeno a su competencia porque eso en todo caso lo debería comentar el ministro de Economía De Guindos o el de Hacienda Montoro, pero no el de Exteriores.

Desde el entorno del ministro García-Margallo se dice que el hoy titular de la cartera de Asuntos Exteriores presume, entre sus compañeros de Gabinete e incluso ante el presidente Rajoy, de que él está en condiciones de reconducir el desafío catalán de Artur Mas, quien ayer insistió ‘en su discurso del España no roba’ diciendo que Cataluña pierde todos los años dinero por culpa de España. Al parecer García-Margallo asegura en privado que tiene hilo directo con el político de Unió Duran i Lleida y que cree que por esa vía él logrará apaciguar la situación y buscar un punto de encuentro que evite el ‘choque de trenes’ de la consulta por la independencia. La que Mas y sus compañeros de viaje dicen que se va a celebrar aunque sea ‘sacando las urnas a las calles’.

Podría darse el caso de que García-Margallo cambiara de destino dentro del Gobierno -se habla de su posible paso a la cartera de Economía, si De Guindos se va al Eurogrupo-, precisamente para abordar esta cuestión catalana con una oferta de mejora fiscal para esta Comunidad Autónoma, e incluso promesas de ampliación de sus límites estatutarios. Lo que constituye el marco negociador de los que en Barcelona y Madrid hablan de diálogo y negociación, cuando de lo que deberían hacer es primero pedir al unísono que Mas retire la consulta y regrese a la legalidad, antes de iniciarse cualquier conversación.

Pero García-Margallo no es precisamente un ‘diplomático’ a la vieja usanza sino que parece un político de rompe y rasga y más bien combativo como lo demostró en algunas de sus actuaciones en política exterior. Aunque si cree que él es el perfecto mediador en la crisis catalana pues que deje el Palacio de Santa Cruz y que se instale en la delegación del Gobierno en Barcelona donde todo lo tendrá más a mano y a ver qué consigue.

Los discursos del diálogo, el apaciguamiento y el desistimiento ya están agotados en el desafío catalán porque Artur Mas no puede dar marcha atrás -salvo para marcharse- y el catalán solo quiere hablar de su consulta a favor del derecho de autodeterminación y de la independencia catalana. De ahí que al Gobierno de Rajoy solo le queda aplicar la ley -y lo va a tener que hacer-, salvo que los poderes económicos catalanes, que dieron alas a Mas jugando con la autodeterminación, sean los primeros que den marcha atrás y sin acudir a la trampa del ‘diálogo’ le exijan a Mas que retire la consulta.

Todo lo demás son ganas de perder el tiempo y si de verdad el ministro García-Margallo quiere hacer algo útil en contra de la independencia catalana lo que debería es dedicar sus esfuerzos a conseguir una declaración de los líderes de las primeras naciones de la Unión Europea -aprovechando así la crisis planteada en Crimea- en contra de cualquier secesión de un territorio de los países de la UE y anunciando que si un territorio se va de la Unión nunca jamás podrá volver. Aunque para ello es necesario que el ministro García-Margallo se dedique a la política exterior con más ahínco y no use su tiempo en la política interior que no es de su incumbencia, aunque sabemos que todo ello lo hace con la mejor intención.
www.pablosebastian.com

Cataluña: totalismo o democracia
El recurso al insulto contra quien discrepa es la mejor prueba del irracionalismo
Antonio Elorza Madrid El Pais 14 Marzo 2014

Ante la gravedad del proceso independentista que se desarrolla en Cataluña, y habida cuenta de que no se trata de una tendencia secular —Cataluña no es Lituania— sino de una radicalización registrada durante el último quinquenio, cualquier observador hubiese esperado una oleada de informaciones y de espacios de discusión, impulsados tanto desde la Generalitat como desde el Gobierno de Madrid. Nada de esto ha sucedido. A partir de la Diada de 2012, sin esperar a las elecciones, el Gobierno de Mas puso en marcha el proceso independentista, asumiendo un poder constituyente, como si la Constitución no existiera salvo para colarse por el agujero del 150.2. Todos los medios a disposición del Gobierno catalán, con TV-3 en primer plano, se movilizaron para impedir la expresión de cualquier alternativa. Pluralismo cero, de modo directo o por asociaciones subvencionadas. Y last but not least,redactó para “la consulta” dos preguntas encadenadas, incompatibles con la exigible claridad del voto.

Estamos así ante una forma de generación del consenso escasamente democrática, aunque clamen todos los días por “el derecho a decir” como forma suprema del poder de la ciudadanía frente a quienes lo niegan. Elecciones parlamentarias y plebiscitos resultan devaluados si su gestación tiene lugar en un ambiente político y social de uniformidad de las opiniones, en torno al eje de pureza (“España contra Cataluña”), con una sobrecarga de historia sacralizada (1714), de exclusión de los disidentes, tanto políticos como intelectuales, sin un espacio público de debate abierto, y estableciendo de antemano una frontera simbólica frente a España, a partir de septiembre de 2012.

No estamos ante un totalitarismo, pero sí ante una homogeneización forzada del discurso político, unidireccional, y a eso se le llama totalismo, no democracia. Algo ya patentado desde lugares diversos, y con triste éxito, a partir de los años 30. El recurso reiterado al insulto contra quien discrepa —inquisidor, Janos Kadar, estrangulador de naciones— es la mejor prueba del irracionalismo que preside la escena, impulsado desde el vértice (Mas, Homs, Jonqueras).

Frente a esta deriva, orientada hacia el enfrentamiento del 9 de noviembre (Mas dixit), ¿qué opone el Gobierno de Rajoy? Un muro, donde está escrito “Constitución”. Ahora con retraso emergen análisis económicos, y el ministro Margallo se dispone a exponerlos ante el Parlamento autonómico para que los catalanes aprecien el coste de un Estat català. Le replicarán que todo eso puede pasar si España declara la guerra económica en Europa a la Cataluña democrática e independiente.

Así las cosas, y con el federalismo PSOE en encefalograma plano por la crisis del PSC, parece un esfuerzo inútil, aunque necesario, seguir insistiendo en la reforma de la Constitución de signo federal, no confederal, abierta a una futura autodeterminación estrictamente regulada. En la estela de Pi i Margall.


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