AGLI Recortes de Prensa   Sábado 22  Marzo  2014

El arribismo del Partido Popular
Juan Ramón Rallo. www.vozpopuli..com 22 Marzo 2014

Resulta casi de Perogrullo señalar que el PP, como el resto de formaciones políticas, es una máquina de poder sin demasiados escrúpulos. Apenas atendiendo a sus decisiones y actuaciones políticas, uno puede constatar de inmediato su absoluta ausencia de cortapisas morales a la hora de mentir compulsivamente con el propósito de saquear al ciudadano y de acaparar todavía más poder para los suyos. No son pocos quienes creen que la política debería ser otra cosa, algo más noble y dignificante; pero si uno ha interiorizado las lecciones básicas de Buchanan y Tullock, ya debería ser consciente de que, en los Estados modernos, la política es lo que es y no lo que románticamente querríamos que fuese: a saber, el arte de parasitar al ciudadano en beneficio de los grupos de presión organizados, llámense partidos políticos, sindicatos, patronales o grandes empresas afines al poder.

Precisamente por ello, resulta tan crucial que los súbditos de ese mastodóntico poder político sean conscientes de la necesidad de limitarlo y de mantenerlo a raya: una vez se acepta que no es ético utilizar la violencia contra terceros en beneficio propio y que, a la larga, los recortes de las libertades ajenas terminan repercutiendo negativamente sobre uno mismo, el poder político deja de ser observado como un oscuro objeto de deseo y pasa a ser considerado un peligroso monstruo que debe ser reducido a su mínima expresión posible. Como decía acertadamente Washington, el Estado “es un sirviente peligroso y un amo temible”.

Por desgracia, en la actualidad muchos ciudadanos han terminado aceptando la legitimidad de la violencia siempre que sea refrendada por una amplia mayoría social o siempre que tenga propósitos aparentemente nobles. La imperiosa necesidad de limitar el poder político ha pasado a un segundo plano y ha sido reemplazada por la ambición oportunista de formar coaliciones electorales mayoritarias para instrumentar ese poder político en beneficio propio. La sociedad deja de ser un ámbito de relaciones humanas pacíficas, voluntarias y mutuamente beneficiosas para convertirse en un campo de batalla donde los distintos grupos organizados perpetran una guerra civil fría con tal de acaparar porciones del poder político.

Es aquí donde el mensaje regenerador del liberalismo resulta tan apremiante: es urgente dejar de endiosar la coacción estatal como el deus ex machina capaz de resolver todos los problemas sociales para volver a considerarla el origen de muchos de esos problemas; dicho de otra forma, es urgente retirarle el cheque en blanco que muchos ciudadanos le han otorgado al Estado y a los políticos para recuperar la sociedad civil en toda su esencia. Eso es justamente lo que defiendo y promuevo en mi nuevo libro, Una revolución liberal para España: el Estado no es en absoluto necesario para la inmensa mayoría de funciones que tendemos a atribuirle (servicios municipales, protección del medio ambiente, construcción de infraestructuras, monopolio de la moneda, apoyo a la I+D, provisión de la educación, la sanidad, las pensiones o la asistencia social…) y, por tanto, no deberíamos aceptar ser sus siervos.

Las “utopías liberales”
Los partidos políticos, evidentemente, sienten una profunda y arraigada alergia hacia todo mensaje liberal que le recuerde a la ciudadanía cuál es el sano y recto propósito de su implicación en la vida pública: no el sometimiento a las élites partidistas, sino la eterna vigilancia para garantizar en todo momento la máxima limitación posible del poder político. En ocasiones, algunos políticos —especialmente dentro del PP— han intentado asimilar el mensaje liberal, portando propagandísticamente su estandarte para así desactivar cualquier incipiente movilización liberal dentro de la sociedad civil. Por fortuna, esa impostura popular parece que se halla en irreversible retirada: su reciente comportamiento gubernamental ha sido lo suficientemente elocuente como para que nadie que no se halle cegado por el sectarismo ideológico les siga identificando con el liberalismo. Superada, pues, la fase de intento de asimilación, anulación y desactivación desde dentro, parece que desde el PP han pasado a un segundo nivel: aceptando su antiliberalismo rampante, proceden a cargar contra el liberalismo. Sólo hay un problema: su vaciedad ideológica es tal que las críticas que hasta ahora han alcanzado a articular sólo sirven para reforzar las tesis liberales.

Así, este pasado miércoles, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, cargó en el Círculo de Empresarios contra “las utopías liberales” porque, a su juicio, “no sirven para ganar elecciones”. Sintomático arribismo, el de Montoro, que sólo visualiza lo que muchos veníamos denunciando: el PP es un partido populista y sin convicciones, cuya finalidad no es la de defender las libertades de los ciudadanos, sino mantenerse en el poder a cualquier precio.

Cual maquiavélico príncipe del antiliberalismo, Montoro rechaza el liberalismo por utópico, azuzando además el miedo a que, si los ciudadanos no se contentan con una opción centrista y pragmática como la del PP, correrán el riesgo de caer en manos de otros partidos (supuestamente) más ultramontanos. Pero el liberalismo no tiene nada de utópico: como demuestro en Una revolución liberal para España, se trata de una alternativa absolutamente realista y pragmática en todos los ámbitos sociales. Lo que dificulta su despliegue no es su irrealidad, sino la mayoritaria mentalidad liberticida de unos ciudadanos capaces de encumbrar al poder a voraces arribistas como Montoro.

Por ello, cuando el ministro de Hacienda nos pide que nos olvidemos del liberalismo, lo que está haciendo es pidiéndonos que le consistamos seguir reprimiendo nuestras libertades. Lo que nos reclama es que aceptemos ser sus rehenes y que asumamos que él es nuestro mejor carcelero posible de entre las nefastas opciones existentes. Lo utópico, a su juicio, es salir de la jaula; lo distópico, a mi juicio, es quedarse en ella bajo la batuta de personas obsesionadas con conservar su poder y sus prebendas parasitando a los ciudadanos. A la postre, produce auténtico pavor pensar cómo deben ejercer tales políticos ese poder cuasi absoluto que hoy detentan cuando ya desde un comienzo reconocen, sin tabú moral alguno, que su mayor propósito es, simple y llanamente, llegar al poder. Poder por poder, en beneficio propio a costa de los demás.

Mensajes antiliberales como el de Montoro no deberían desalentar a los liberales. Al contrario, deben servir como estímulo y constatación de la importancia del liberalismo. Ser idealista no es malo, en tanto en cuanto el idealismo nos marca el horizonte último hacia el que debemos tratar de tender: un mundo sin crímenes es un objetivo idealista, pero no por ello debemos ser complacientes con el crimen y asumirlo como un pragmático e inexorable resultado. Asimismo, y aplicado al caso de Montoro, lo único verdaderamente distópico es creer que políticos amorales como él —y como todos los restantes que pueblan el arco parlamentario— son quienes mejor procurarán por nuestras libertades y por nuestro bienestar: no, justamente su existencia y su mensaje prueban que el liberalismo es más necesario que nunca para proteger nuestras libertades.

Los indignados en Madrid por la dignidad
Juan Vicente Santacreu. Periodista Digital 22 Marzo 2014

Los ciudadanos de Masby defendemos el estado del bienestar, los políticos defienden las Autonomías porque son el bienestar del Estado

Cuando menos resulta curioso analizar la diversidad biológica de la fauna de los “indignados” y comprobar su ADN. Por supuesto me refiero al grupo social que se autodenomina “indignados”, el resto de ciudadanos estamos indignados mientras nos buscamos la vida, trabajamos y paganos impuestos. Bueno, y algunos estamos más que indignados, estamos hasta los cojones. Como decía, el común denominador de estos indignados es haber vivido toda la vida de subvenciones, paguitas, del cuento o de cuentacuentos y por supuesto de ser de izquierdas.
Marcha a Madrid por la dignidad de los indignados

Marcha a Madrid por la dignidad de los indignados
¡¡Curioso!! – Tres cosas:
1º Muchos de los que reclaman dignidad no lo hagan en sus respectivos países. Para empezar.
2º Curiosos que en este rebaño no haya ni un solo borrego que denuncie la imbecilidad que es gastarse 6.000 millones de euros al año en mantener unas lenguas muertas e inservibles que sólo sirve para ir a por pan. A veces. No gastar mi dinero y mi tiempo en gilipolleces también es dignidad.
3ª ¿La dignidad es sólo cosa de republicanos?… lo digo por las banderitas.

Evidentemente como buen ganado de izquierdas todos están a favor de la imposición de unos putos dialectos, que además de separatistas nos cuestan mantenerlos artificialmente 6.000 millones al año y además nos impiden trabajar en esas comunidades. Sólo tienes que leer las pancartas que llevan en sus manifestaciones para comprobar que es así. La explicación es muy sencilla, ellos no pagan absolutamente nada, ni siquiera impuestos para mantenerlas, porque estos “indignados” no son “paganos”, estos pertenecen a la casta de los “recibidores”. Por si esto es poco, estos “peluos” como no tienen intención de trabajar, les da lo mismo que en esas Autonomías sea imprescindible esos dialectos para currar.

¡¡Madre mía, la de cosas que se podrían hacer en España con 6.000 millones al año!!

El organigrama es sencillo, los de arriba nos roban a las clases medias con impuestos, multas, etc. para darles 5% a los de abajo, el otro 95% se los quedan para vivir como unos verdaderos “putos amos“. Es decir de las 8 horas que trabajamos 6 horas son para el Estado con impuestos directos e indirectos. Eso se llama esclavitud del siglo XXI. No entiendo cómo en este país donde las clases medias son mayoría y son los únicos que estamos manteniendo a tanto hijo de puta de arriba y de abajo, no se organicen de una puñetera vez. Porque señores, yo ya no estoy indignado, estoy hasta los cojones.

Así lo pienso y así lo digo

Los borregos separatistas
Juan Vte. Santacreu http://www.masaborreguera.com 22 Marzo 2014

La Cadena separatista catalana en Francia, España, Cataluña y Valencia
Comparte este artículo porque el poder está en tus manos

A mediados de 2013 un grupo de iluminados corsos enviaron una carta a la administración francesa solicitando no sé qué gilipollez, en todo caso ni sé su contenido ni me importa. Lo cierto es que el escrito lo redactaron en corso para dejar patente su imbecilidad y así tantear la "cuerda" socialista de Hollande sobre las pretensiones identitarias de los corsos. La respuesta de El Palacio del Elíseo fue inmediata y contundente: "El idioma oficial de Francia es el francés, ruego se dirijan a esta administración en la lengua oficial". Y punto.

Está claro que François Hollande puede ser socialista pero no cabe la menor duda que ante todo es francés y desde luego deja patente que no es un imbécil al uso hispánico. La noticia pasó inadvertida ya que pocos Medios de comunicación franceses suelen dar cancha a imbecilidades que atenten contra la unidad de su país. Por cierto, una práctica habitual en los países al norte de los Pirineos.

A menudo los españoles nos solemos reír de los "franchutes" pero si en algo son admirables es porque cuidan mucho la "teoría del cristal roto" (*). Quizá deberíamos reírnos menos e imitarlos más.

Ahora le toca el turno a los bufones catalanes poniendo a prueba el "progresismo" de François Hollande, pero la respuesta a fecha de hoy, 4 de septiembre, ha sido muy clara: No permitiremos en Francia una imagen igual al circo separatista español. Y por si esto fuera poco ningún Medio de comunicación se ha hecho eco de las pretensiones circenses catalufas. Y ya se sabe, lo que no sale en los medios, no existe.

No obstante la guerra de datos ha comenzado. Por una parte los Catalufos aseguran que la Prefectura de Perpiñán ha autorizado la cadena humana separatista, en cambio miembros de Masby hemos constatado que tal autorización no existe y ni tan siquiera saben de qué "cadena" hablamos. Por si todo esto fuera poco, a fecha de hoy ningún periódico de Francia de cobertura nacional se ha hecho eco de la cadena de Catalufos en territorio francés. Y sobre el circo separatista español, ni hablan ni les interesa.

La cadena de la cagada estelada
Pero claro, eso es Francia, bien distinto es lo que ocurre al sur de los Pirineos. Por una parte tenemos al "ausente" Rajoy que está a punto de alcanzar el orgasmo mental contando los 31 parados menos del mes de Agosto. Un parado menos por día, ¿es o no es motivo para alcanzar el climax?

En cambio Fabra, siguiendo la línea política del PP, se ha posicionado rápidamente autorizando la cadena separatista de Catalufos y permitiendo que estos invadan el territorio valenciano. ¿¡Para eso queremos un gobierno valenciano!?

Sobre el posicionamiento separatista del Barcelona CF, ningún español de bien debería seguir a un equipo que escupe continuamente a tu país, sólo los Charlys sin dignidad son capaces de obviar un acto así. Por tanto si al pueblo español le queda algo de dignidad, ni Barcelona CF ni productos catalanes, productos "Marca España". Porque la dignidad es el último tesoro que el hombre debería perder.

Cualquier tipo de cadena esclaviza, ya sea humana o separatista, por tanto la pregunta es, ¿a quién se van a encadenar los catalufos? Una cuestión demasiado complicada para los Charlys .
Y todo esto que está pasando se lo debemos en parte al PP antiespañol que votamos y así está dejando la España que heredamos; una puta España destrozada.

PD: En Octubre de 2012 en Masby divulgamos un manifiesto sobre la compatibilidad entre las identidades regionales francesas y la unidad de Francia. Sólo el periódico Estrella Digital se hizo eco del informe. La noticia pasó con mucha pena y sin gloria. La publicaremos nuevamente en Masaborreguera para que quede constancia y sea testigo a través del tiempo.

Cataluña
“Queremos la autonomía, no la independencia”
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 22 Marzo 2014

Los separatistas vascos, catalanes y gallegos no resisten un paseo por la historia, y los políticos de cualquier partido no resisten uno por las hemerotecas. Los llamados por los tontos de Madrid "nacionalistas moderados" de CiU y su portavoz La Vanguardia (como antes lo fue de Adolfo Suárez, del general Franco, de la República y de Alfonso XIII) afirmaron en 1989 que no querían autodeterminación y que les encantaba el Estatuto.

Las amenazas a la unidad de la nación española, confirmada en la Constitución, (aprobada mayoritariamente por los catalanes en 1978) no provienen de ahora. En 1989 una comisión del Parlamento catalán aprobó una declaración favorable a la autodeterminación, y en febrero de 1990 lo hizo el Parlamento vasco. La reacción del Gobierno español, presidido entonces por el socialista Felipe González y con mayoría absoluta, fue la misma que la de Mariano Rajoy, también con mayoría absoluta en las Cortes: palabrería.

El 12 de diciembre de 1989 los partidos nacionalistas catalanes, con el apoyo de los compañeros de viaje de la izquierda, aprobaron en una comisión del Parlamento regional una proposición no de ley que declaraba que Cataluña era una nación con derecho a constituirse en Estado independiente. La doblez de los nacionalistas se descubre en que para ellos el pacto constitucional, el reconocimiento de la nacionalidad y la concesión de una amplia autonomía no eran más que etapas obtenidas con engaños en el camino a su destino final.

Según esta proposición, el acatamiento del marco constitucional vigente, resultado del proceso de transición política de la dictadura a la democracia, no significa la renuncia del pueblo catalán al derecho de autodeterminación nacional, tal como establecen los principios de los organismos internacionales y se deduce del preámbulo del Estatuto de Autonomía.

La proposición fue aprobada con los votos de CiU y ERC, más IC, el precedente de ICV (antiguos comunistas más ecologistas) y el CDS de Suárez. El PSC voto en contra y el PP retiró a sus representantes en la comisión.

El redactor de la proposición fue Josep Lluís Carod-Rovira, diputado de ERC, que dijo estar "entusiasmado" de que la Cámara catalana fuera sido "el primer Parlamento de Europa Occidental" en aprobar "una resolución así".

Protesta de 'La Vanguardia'
La proposición produjo irritación en los máximos dirigentes de CiU y en La Vanguardia. En un editorial del día 14, el periódico del conde de Godó criticó el texto.

El fondo de la cuestión es el uso de la palabra autodeterminación. (…) Así como en 1979 no se hablaba de nación catalana y sin embargo hoy se hace; hasta hoy, sólo grupos radicales hablaban de autodeterminación.

El viento del Báltico no parece sin embargo homologable con una democracia parlamentaria en la que el Parlament –que en los treinta sólo se eligió una vez– se ha elegido y reelegido libremente varias, sin que los partidos que han sacado más votos hayan hablado nunca de autodeterminación. Los ciudadanos se autodeterminaban pacíficamente en el marco de una democracia que para sí quisieran –y quieren– los países del Este. ¿Y qué fue el referéndum del Estatut, sino una forma solemne de autodeterminación en un momento históricamente propicio?

Unos días más tarde, Miquel Roca, secretario general de CDC, parte de CiU, declaró: Para nosotros, autodeterminación quiere decir autonomía, aunque también es cierto que autodeterminación puede significar independencia, pero para nosotros está claro que autodeterminación no quiere decir independencia, porque nosotros queremos la autonomía y no la independencia.

Jordi Pujol se negó a pronunciarse. Los periodistas le preguntaron el 20 de diciembre en rueda de prensa por su opinión, y él contestó con su muletilla: "Aixo, avui no toca" ("Eso hoy no toca"). Como si en vez de un gobernante electo por ciudadanos que tienen derecho a saber fuese un dictador que sólo respondiese ante la historia.

A Josep Antoni Duran Lleida le molestó el debate: "Existe una voluntad mezquina y confusionista para presentar como equivalentes los términos de autodeterminación e independencia". Si su partido, Unió Democràtica, hubiese de ejercitar el derecho de autodeterminación,

no sería partidario de ninguna solución que rompiese el lazo de solidaridad con los restantes pueblos de España. Unió siempre se ha manifestado por una estructura federal y acepta el Estado de las autonomías como paso intermedio.

Sin embargo, otros cargos de CiU se mostraron tan entusiasmados como Carod-Rovira. Josep Miró, entonces consejero de Agricultura y ahora sorprendente activista católico, escribió en un artículo: El Estado catalán es la única respuesta segura para nuestra continuidad como pueblo.

El PSOE, con la unidad de España
Alfonso Guerra, entonces vicepresidente del Gobierno socialista, declaró rotundo que los catalanes, cuando votaron el Estatut, "decidieron mayoritariamente lo que querían en cuanto a la organización del Estado". Y añadió:

Mientras que los socialistas tengamos las responsabilidades que fueren en este país, no sólo no pasaremos por este tipo de planteamientos, que no son precisamente leales a la Constitución y al Estatuto, sino que combatiremos este tipo de pronunciamientos. Evidentemente, los demás son muy libres de plantear lo que quieran. (…) Aquellos que quieran poner en cuestión la unidad del Estado, no sólo se encontrarán junto a ellos al PSOE, sino que lo tendrán enfrente. Nuestra posición respecto a la unidad de España es muy firme.

En 2006 Guerra unió su voto al de los diputados del Congreso que aprobaron el nuevo Estatuto catalán.

En octubre de 1998 los nacionalistas moderados, aliados de nuevo con los extremistas de ERC y los compañeros de viaje de la izquierda, aprobaron en el pleno del Parlamento una resolución que volvía a proclamar el derecho de autodeterminación.

El Parlament de Cataluña, en el marco de la celebración del 50º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ratifica una vez más el derecho del pueblo catalán a determinar libremente su futuro como pueblo, en paz, democracia y solidaridad.

Los socialistas se limitaron a abstenerse. Pasqual Maragall calificó el acuerdo de "brindis al sol". Según él, la resolución aprobada sólo era “una nueva reafirmación de un principio archisabido, que nosotros reconocemos [sic], pero que ahora no tiene valor añadido ni siquiera para los independentistas". Sólo votó en contra el PP, dirigido por Aleix Vidal-Quadras, que en las elecciones celebradas en 1995 había obtenido 420.000 votos y 17 parlamentarios.

Caretas al suelo
En los últimos años, Miquel Roca, abogado de la infanta Cristina, ha pasado a exigir la autodeterminación camuflada como derecho a decidir. Esto dijo en octubre de 2013:

No me digan que la consulta no puede ser constitucional, es imposible que alguien me diga que es inconstitucional. Es constitucional si hay voluntad política de hacerla constitucional (…) lo que estamos discutiendo es cómo se interpretan los valores que inspiran el orden convivencial.

Y Jordi Pujol, nombrado en 1984 por el ABC de Luis María Ansón Español del Año, dijo en 2012: Si ahora hubiese un referéndum yo votaría independencia, no lo habría imaginado nunca (…) Si en Cataluña se consolida una mayoría potente que reclama un cambio en la situación, un cambio muy radical, pues hay que tenerlo en cuenta. La voluntad no puede ser ignorada por nada aunque haya una Constitución si hay una voluntad clara y entera, sin quiebras.

Como se ve, los nacionalistas moderados, herederos de Francesc Cambó (colaborador en el Alzamiento Nacional), se han quitado la careta. Pero no son los únicos que han cambiado sus posiciones

En el caso de los catalanistas burgueses podemos hablar de tacticismo. En el caso del PSOE, equidistante entre separatistas y separadores, ¿no estaremos ante una aceptación de las tesis de los enemigos de la unidad de España y la igualdad entre los españoles, porque la defensa de la Constitución es cavernícola?

La nacionalidad catalana y el consenso
El estallido soberanista debe racionalizarse y ajustarse al máximo a la legalidad
Bonifacio de la Cuadra El Pais   22 Marzo 2014

La deriva soberanista que se respira desde hace meses en Cataluña, a propósito del reclamado “derecho a decidir”, es una muestra palpable del creciente deterioro del consenso constitucional conseguido hace 36 años, en el que fue pieza clave el reconocimiento y garantía del derecho a la autonomía de las nacionalidades. Es lamentable que lo entonces pactado por el poder constituyente, en circunstancias políticas hostiles, no sea desarrollado coherentemente varias décadas después por el poder constituido, cuando ya desaparecieron aquellas circunstancias (aunque traten de abanderarlas cada día los cornetas del apocalipsis).

La actitud de Mariano Rajoy, su Gobierno y su partido apela a la negatividad que logran extraer del texto constitucional, sin utilizar las vías que abre para el diálogo y la negociación, que seguramente ni siquiera exigiría la posible reforma de la Ley Fundamental, más necesaria de actualizar en otros aspectos. Para encajar mejor a Cataluña en España, que es de lo que se trata..., hay que utilizar la herramienta del consenso. Pero Rajoy y los suyos no deben reproducir la posición de sus antecesores de Alianza Popular (AP) ante aquel consenso, porque entonces solo van a aflorar las líneas rojas, fruto de la oposición cerrada al mismo que representaron.

La introducción en la Constitución del “derecho a la autonomía de las nacionalidades” (comprometido con la oposición antifranquista y sellado definitivamente en la Moncloa por Adolfo Suárez con Jordi Pujol y Miquel Roca el 16 de marzo de 1978) solo había tenido en la ponencia constitucional el voto en contra de Manuel Fraga, quien estimó “indiscutible”, con razón, “que nación y nacionalidad es lo mismo”. El texto aprobado por la ponencia por seis votos a uno reconocía “el derecho a la autonomía de las diferentes nacionalidades y regiones que integran España, la unidad del Estado y la solidaridad entre sus pueblos”.

El impacto causado cuando se conoció esa inclusión hizo necesario edulcorar aquel acuerdo con una hinchada envoltura que lo hiciera digerible para los entonces llamados “poderes fácticos”, especialmente las Fuerzas Armadas. Así, el artículo 2 vigente dice farragosamente: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. La habilidad de quienes elaboraron el nuevo texto les hizo incluir, junto a la mención de la patria y otros vocablos que sonaban bien a los oidos centralistas, la innovación de que la Constitución “garantiza” ese derecho.

Si lo que no gusta es la pregunta, ¿se ha negociado otra pregunta que resulte constitucionalmente apropiada?

Se salvó el término “nacionalidades” a un precio político que tenía sentido entonces, por lo que aferrarse a la letra de aquel texto, como hace —ahora— Rajoy, no significa invocar el consenso constitucional, sino resucitar las amenazas al mismo, que los constituyentes se vieron obligados —entonces— a sortear, y alinearse con la excepción minoritaria de la AP de Fraga. Por lo demás, esa tajante fraseología, aparentemente irreversible, recuerda la legislación franquista que declaraba los principios del Movimiento Nacional, “por su propia naturaleza, permanentes e inalterables”. La rotunda declaración no impidió que tales principios pasaran, en su momento, al baúl de los recuerdos. (Curiosamente, la expresión “por su propia naturaleza” reaparece en el artículo 150.2 de la Constitución, invocado por el Parlamento catalán para que el Estado le transfiera o delegue la facultad de convocar un referéndum consultivo.)

Ante propuestas catalanas consideradas por el Gobierno central tan excesivas, ¿cuáles son las ofertas sensatas realizadas desde ese sentido común tan valorado por Rajoy? Si lo que no gusta es la pregunta, ¿se ha negociado otra pregunta que resulte constitucionalmente apropiada? ¿Se ha planteado la elaboración de un nuevo Estatuto, que una vez convertido en ley orgánica por las Cortes Generales y aprobado en referéndum por el cuerpo electoral de la Comunidad Autónoma Catalana —“derecho a decidir”— entrara en vigor, sin riesgo de que fuera impugnado por los partidos, que ya pudieron corregirlo en el Parlamento? Así se evitaría una sentencia como la que dictó el Tribunal Constitucional en 2010, fuente de muchos de los problemas actuales.

Y si Rajoy sufre impotencia política y no contempla nada para negociar, que pida consejo a los artífices del consenso que invoca. ¿Se le ha ocurrido solicitar un dictamen sobre un mejor encaje de Cataluña en España a los tres ponentes de la Constitución que sobreviven, del total de siete: Miquel Roca, José Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero? A ellos no les sería difícil encontrar una solución aceptable para todos, porque negociaron cuestiones más intrincadas.

El estallido soberanista de Cataluña, que debe racionalizarse y ajustarse al máximo a la legalidad, no debe combatirse desde Madrid como una excrecencia patológica. Es preciso que el Estado social y democrático de Derecho que consagra la Constitución utilice todos los procedimientos políticos y jurídicos para conseguir ese encaje adecuado de Cataluña en España. Porque, 36 años después del pacto de 1978 y extinguidos ya los frenos franquistas y castrenses de aquel momento —o así tendría que ser—, ese nuevo acuerdo de España y Cataluña debe significar un avance democrático del consenso constitucional.

Cataluña ante el desafío secesionista
Una juez quita la custodia a una madre porque su hija no aprende catalán
Procedente de Canarias, la mujer se había trasladado a Cataluña por motivos laborales
Redacción www.lavozlibre.com 22 Marzo 2014

Madrid.- Una juez de Tenerife no ha dudado en quitar la custodia de su hija a una madre alegando, entre otras cosas, que la niña no ha logrado aprender catalán y que, por tanto, imposibilita su total adaptación a Cataluña, donde vivien desde hace un año.

Fue hace doce meses cuando esta madre canaria se trasladó a Ripollet (Barcelona) por motivos laborales, llevándose a su hija, de entonces tres años, con ella. La inmersión lingüística parece haberse convertido ahora en un obstáculo para la adaptación de la niña y un argumento de la juez para otorgar la custodia al padre de la pequeña. La magistrada justifica así que el padre, que está en paro, "tiene una disponibilidad horaria mayor" para atenderla y por las dificultades de la inmersión lingüística obligatoria exclusivamente en catalán, y declarada recientemente en diversas sentencias como ilegal.

La juez subraya que la pequeña se ha ido a vivir a una Comunidad "definida por unas características especiales de integración, pues al hecho de adaptación normal a un cambio de territorio o de costumbres, ha de añadirse la dificultad de tener que aprender una lengua cooficial al castellano, el catalán, que de todos es conocido, es lengua empleada por gran parte de la sociedad catalana, así como por las escuelas".

Asegurando que no se ha podido acreditar que la niña "esté adaptada con el idioma [catalán] y que dicha circunstancia no esté suponiendo un escollo en su evolución", ha decidido retirar la custodia a la madre, que dice que la pequeña "entiende bien las explicaciones en catalán", para lo que apela a un informe de la escuela en la que está escolarizada, Els Pinetons.

La inmersión lingüística y la imposición del catalán separan ahora a esta madre y esta niña, que habían acudido hasta Cataluña en busca de un mejor trabajo y, por tanto, de una mejor vida.

El día de los sueños rotos
xavier pericay ABC Cataluña 22 Marzo 2014

El principal problema al que deberá enfrentarse el presidente Mas el día que en que definitivamente reconozca que la tan manida consulta no va a celebrarse es el de ese pueblo cuya voluntad ha sido frustrada. Y eso al margen de si el pueblo en cuestión equivale a un 30, a un 40, a un 50 o a un 60 por ciento de los ciudadanos de Cataluña. A medida que se va acercando la fecha del 9 de noviembre, asistimos a una progresiva movilización de los sectores soberanistas, tanto de los controlados directamente por el Gobierno como de los que dependen financieramente de él pero cuentan con un funcionamiento relativamente autónomo. Entre estos últimos está, por supuesto, la ANC y su hoja de ruta golpista. Entre los primeros, ese Consejo Escolar de Cataluña que acaba de enviar una circular a todos sus miembros en la que les aconseja «emprender las iniciativas que consideren oportunas para responsabilizar a los ciudadanos sobre el futuro de nuestro país y prestar apoyo al proceso democrático para ejercer el derecho a decidir». (Por cierto: ¡qué tufillo a moralina maestril y qué sintaxis más zarrapastrosa!) Con decir que el Consejo agrupa, entre otros, a la Generalitat, a la administración local, al profesorado sindicado y al patriarcado y matriarcado de alumnos asociado, no resulta demasiado difícil hacerse cargo de la amplitud y el grado de penetración que pueden llegar tener esas «iniciativas» de las que habla la circular. Si bien se mira, lo que está sucediendo en Cataluña —y la reciente llamada del colectivo Somescola a participar el 14 de junio en una suerte de rúa a favor de la lengua y en contra de la legalidad, va sin duda en el mismo sentido— es lo que el expresidente Pujol reclamó públicamente hace un par de meses para forzar a la UE a reconsiderar su postura respecto a Cataluña. «Mucho ruido en la calle», pidió. Y parece que Mas y los suyos le están haciendo caso.

Lo que no consta, en cambio, es que el actual presidente tenga algo previsto para el día en que los sueños empiecen a romperse. O sea, para el día de la gran frustración. Cuando uno ha echado tanta gasolina al monte, lo mínimo que cabe exigirle es un plan antiincendios.

Después de la anexión de Crimea, ¿qué? Lecciones y perspectivas
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 22 Marzo 2014

Tras la secesión de Crimea, su posterior declaración de independencia y su petición de incorporarse a la Federación Rusa, ¿qué lecciones podemos esperar? ¿Qué perspectivas se abren? @Desdelatlantico

I. LA PRIMERA LECCIÓN DE CRIMEA: EL ESTADO FEDERAL PRESUPONE ENTIDADES SOBERANAS PREVIAMENTE EXISTENTES
En España se habla mucho de Federalismo o Estado Federal. Algunos tratan de la cuestión con ligereza (mezclando conceptos de Derecho con conceptos de Ciencia Política o Sociología); otros tratan la cuestión con superficialidad; otros con confusión (mezclando, por ejemplo, "descentralización" con "federalismo"). En estos defectos incurren, a mi juicio, tanto "profanos" como especialistas.

Y entre estos últimos, algunos obran así por una deficiencia de origen en su formación (lastrada por alguna pertenencia al PCE que preconizaba el Estado Federal), o por intereses cada vez menos confesables.

El hecho, sin embargo, es que el principio del Estado Federal es muy simple: las partes son anteriores a la unidad. Mientras que el Estado Unitario parte de otra idea opuesta: la unidad fue previa a las partes.

El proceso de secesión, independencia y petición de incorporación a la Federación Rusa nos viene a recordar estas ideas.
Crimea se ha separado de Ucrania para proclamarse Estado independiente. Una vez que se ha proclamado Estado independiente y soberano, y, por tanto, una vez que es un sujeto político DISTINTO de la Federación Rusa, pide su incorporación a la misma. Jurídicamente por tanto, queda claro que las entidades son PREVIAS a la Unidad. Que es lo propio del Federalismo. La unión (la Federación) es así el resultado de voluntades plurales independientes que se suman para formar una unidad. Tanto en un momento fundacional como a lo largo de la vida de la Federación incorporando entidades QUE NO FORMABAN PARTE de la Federación.

Lección para España: conviene recordar que España ES ANTERIOR A SUS PARTES. Pese a la ignorancia provocada por nuestro sistema educativo, es un hecho histórico que España conformaba una UNIDAD JURÍDICA Y POLÍTICA INDEPENDIENTE, al menos, desde el año 589, fecha del III Concilio de Toledo. Y es un hecho que en aquel entonces no existían ni Castilla, ni Cataluña, ni Aragón... ni siquiera los nombres de estas regiones que aparecieron, por circunstancias históricas, DESPUÉS de haber existido esa unidad llamada Hispania.
Por esa, y otras, razones, España NO es un Estado Federal. Porque es fruto de una ÚNICA voluntad soberana. Por lo demás, que España no es un Estado Federal lo ha dicho el propio Tribunal Constitucional en su sentencia 31/2010 sobre el nuevo Estatuto de autonomía de Cataluña....

II. SEGUNDA LECCIÓN: LA IMPORTANCIA DEL RESPETO A LA CONSTITUCIÓN
Crimea (dejando al margen cuestiones históricas que pueden remontarse, según gustos, a mediados del s. XX, al s. XVIII, o más atrás) se ha separado de Ucrania. Adviértase que esta secesión se ha consumado en un momento muy bien elegido por los secesionistas: justo después de que quebrara el orden constitucional en Ucrania, lo que significa que el actual gobierno ucraniano (fruto de un golpe de Estado inconstitucional) carece de legitimidad para oponerse a una medida inconstitucional. O dicho de otra manera: Crimea ha aprovechado una situación de anomía constitucional.
Lección para España: sólo desde el respeto a la Constitución se pueden denunciar violaciones a la Constitución. Por eso mismo, hay que estar muy vigilantes para proteger la Constitución y no permitir violaciones a la misma, de forma que los separatistas no puedan alegar que vivimos en una situación de anomía constitucional.

III. LAS CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE RESPETO A LOS PACTOS TRAS LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN
Tras la caída del Muro de Berlín, se produjo la reunificación de Alemania, en la órbita occidental. Este hecho vino facilitad por unas promesas que, según Gorbachov, le hizo James Baker en nombre de los USA, para que se aceptara la reunificación de Alemania: "no habrá ampliación de la OTAN hacia el este".

El hecho, notorio, es que Occidente no ha cumplido esas promesas y se tanteó la posibilidad de que Georgia o Ucrania también entraran en la OTAN.
En este contexto, se añadió un nuevo incumplimiento de Occidente al utilizar la resolución del Consejo de Seguridad sobre Libia para invadir ese país, cliente de la industria armamentística rusa.
La reacción de Rusia en la crisis de Crimea constituye, a mi juicio, una consecuencia del irresponsable incumplimiento de esos compromisos por los políticos occidentales que sucedieron a los responsables (sobre todo de Estados Unidos) que los asumieron.

IV. PERSPECTIVAS
1. La federalización de Ucrania.
Como era previsible, Ucrania entra en una fase de aguda inestabilidad. Ucrania es un país formado por una historia compleja en su historia y su cultura, formado entre un oeste que culturalmente es más propio a Occidente y un sur y este más próximo a Rusia.

La tensión entre estas dos grandes comunidades (sin contar otras comunidades más pequeñas) puede llevar a una división del país o a una guerra civil. Rusia ya ha avanzado que la estabilidad de Ucrania (el país territorialmente más grande de Europa, después de Rusia) debe conseguirse reconociendo que Ucrania es el fruto de pueblos diferentes en su origen y por ello pretende su reconversión en Estado Federal.

Esta perspectiva es tanto más probable cuanto que el orden constitucional ucraniano, después del golpe de Estado destituyendo a Yanukovich, está quebrado.

2. La neutralización de Ucrania.
Vladimir Putin podrá tener los defectos políticos que se le quieran encontrar, pero en este tiempo ha demostrado una cosa: en política no juega "de farol". Acostumbrados, como estamos, en la decadente Europa Occidental a políticos sin principios y sin palabra, creo que se puede decir que si Putin ha dicho que no tiene intención de anexionarse nuevos territorios de Ucrania dice la verdad.
Ahora bien, el que no pretenda anexionarse nuevos territorios no significa que no tenga interés en la conformación de la futura Ucrania.

Todo este presente conflicto se ha desencadenado, no lo olvidemos, por el intento de atraer a la órbita de la UE a Ucrania alejándola del Kremlin. Parece razonable pensar que Rusia aceptaría una situación parecida a la producida en el pasado con Finlandia, cuando Rusia se anexionó una región muy importante para ella (Karelia) y permitió la independencia del resto del país bajo estatuto de neutralidad respecto a Occidente.

Todo parece indicar que el futuro de Ucrania va a ser una "finlandización" que, de paso, supondrá desautorizar la torpe política exterior de la UE hasta el momento en este asunto.

3. La posible incorporación a la Federación Rusa de otras repúblicas secesionistas en la zona.
El modelo de Crimea pudiera ser utilizado para incorporar a la Federación Rusa a las repúblicas de Osetia del Sur y de Abjasia que, como es sabido, se separaron de Georgia mientras esta república caucásica estuvo gobernada por el corrupto Michael Saakashvili que quiso llevar a la órbita "occidental" dicho territorio.

Además de Osetia del Sura y Abjasia, que ya son independientes de facto (aunque reconocidas por un muy reducido número de Estados) se puede plantear eventualmente el problema de que el Transdniéster o Transnistria (región rusófona de Moldavia, entre Rumanía y Ucrania) se separe de Moldavia y también solicite su incorporación a la Federación Rusa.

4. La previsible inacción de la UE, bajo presión por el gas, las inversiones rusas y la situacion en Letonia.
Es un hecho, confesado, que hay divisiones en los Gobiernos europeos sobre las eventuales sanciones a Rusia por la anexión de Crimea.

El hecho, muy simple, es que mientras Rusia jugó sus bazas conociendo perfectamente sus cartas, la UE ha jugado, no se sabe si "de farol" o, sencillamente, de forma absolutamente irresponsable.
En primer lugar, es notorio que Europa (y sobre todo, Europa central) tiene una altísima dependencia del gas ruso. No parece que en este momento de crisis, Europa esté en condiciones de echar un pulso a Rusia.

En segundo lugar, los países que menos dependen del gas ruso, dependen, en mayor o menor medida, del dinero ruso (vía inversiones en la City londinense, vía turismo de alto nivel en España o Italia).
En tercer lugar, uno de los países de la UE tiene una importantísima minoría rusa que puede provocar una inestabilidad. Me refiero a Letonia, donde los letones apenas son algo más del 50% del total de la población.

5. ¿Consecuencias en otros escenarios?
La crisis actual puede, quizá, tener consecuencias en otros escenarios aparentemente inesperados, como el Sahara Occidental. Pronto se verá si esto será o no así.

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La indigna Marcha por la Dignidad
EDITORIAL Libertad Digital 22 Marzo 2014

Grupos de extrema izquierda de toda España pretenden tomar el centro de Madrid este sábado con las hipócrita y engañosamente denominadas "marchas de la dignidad", con las que lo único que realmente pretenden es "provocar incidentes o acampar" ilegalmente en las calles de la capital, como bien ha advertido en esRadio la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes. Quieren emplear la violencia como forma de protesta, tal y como admiten abiertamente sus propios participantes y organizadores en las redes sociales. Basta observar sus consignas para percatarse de que su auténtico objetivo es de todo menos pacífico: "La capucha es el rostro del pueblo que lucha", "Menos batucadas y más barricadas" o "La capucha, necesaria en la lucha" son tan sólo algunos ejemplos.

Impregna la atmósfera el espíritu Gamonal, que logró paralizar la construcción de un bulevar en la ahora célebre barriada burgalesa tras una oleada de protestas violentas que, para vergüenza de muchos, recibió el aplauso unánime de la izquierda política y mediática. Los radicales han tomado buena nota de su éxito y vuelto a comprobar que la violencia es el camino más corto, si no el único, que tienen para alcanzar sus metas. Así pues, lo que persiguen es volver a la carga, sólo que en Madrid y contra el Gobierno central, al que acusan de "maltratar" al pueblo, del que se erigen en portavoces y cuyos mandatos electorales violan abiertamente. Esperan movilizar a más de 60.000 personas, provenientes de diversos puntos de España y Europa, en defensa de la "justicia social" y los "derechos humanos". A la cabeza del movimiento se encuentran personajes como Willy Toledo y el sindicalista Diego Cañamero, lo que no hace sino corroborar que se trata de una grotesca farsa perpetrada por la izquierda más impresentable y liberticida.

Esta manifestación no dejaría de ser una anécdota si no fuera por el hecho del riesgo cierto de que haya estallidos de violencia y por los graves trastornos que va a provocar en la capital. Lo más indignante, sin embargo, es que medios y partidos de izquierda estén jaleando este aquellare antidemocrático que corre por cuenta de sujetos y organizaciones que pretenden atentar con la voluntad expresada por la ciudadanía en las urnas. En lugar de recibir aplausos, deberían ser objeto de contundente crítica, del mismo estilo del que reciben los actos.

La Policía puede y debe actuar con todos los medios a su disposición para que estas masas liberticidas no tomen la capital ni causen destrozos y perturbaciones. Los madrileños y quienes los visitan merecen que su bienestar y seguridad estén a salvo de los desmanes que puedan perpetrar los protagonistas de esta indigna Marcha por la Dignidad.

Marchas de la indignidad
Luis del Pino Libertad Digital 22 Marzo 2014

Hoy recorrerán Madrid diversas marchas venidas desde distintos puntos de España, con el supuesto objetivo de protestar, entre otras cosas, contra los recortes, contra la corrupción y contra el pago de la deuda.

Volveremos, pues, a asistir hoy a un esperpento más de ese movimiento que se ha dado en llamar el 15M, movimiento de protesta al que le cabe el dudoso honor de haber conseguido convocar a solo 6.000 personas en su último acto delante del Congreso de los Diputados, en un país que cuenta con casi 6 millones de parados.

Pero, en esta ocasión, al esperpento se le suma el insulto, por el nombre elegido para las marchas. Porque los organizadores han decidido llamar a estas manifestaciones "Marchas de la Dignidad".

¿Marchas de la dignidad?

¿Qué dignidad tienen los sindicalistas que llevan toda su vida viviendo de nuestros impuestos, y que ahora fingen que protestan contra la pobreza en que ellos y otros como ellos nos han sumido?

¿Qué dignidad tienen los artistas que se han hecho millonarios a base de subvenciones públicas, y que ahora se manifiestan contra los recortes a los que esas y otras subvenciones nos han abocado?

¿Qué dignidad tienen los cargos públicos locales o autonómicos que han llenado la administración de enchufados y amiguetes, y que ahora dicen que se manifiestan contra la corrupción que ellos y otros como ellos representan mejor que nadie?

¿Qué dignidad tienen partidos como Izquierda Unida, cuyos representantes se sentaban en los consejos de administración de las cajas de ahorros quebradas, y que ahora se manifiestan contra el pago de la deuda que ellos y otros como ellos han generado?

Quitando los cuatro despistados que acudirán de buena fe a manifestarse, en esas marchas no hay nada de dignidad, y sí mucho indigno.

La dignidad se perdió el día en que los sindicatos se transformaron en máquinas de extraer dinero de las ubres del estado. Se perdió el día en que la labor de creación artística dejó paso al chollo. Se perdió el día en que los representantes electos transformaron la función pública en una macroagencia de colocación privada. Se perdió el día en que los partidos de izquierda empezaron a trufarse de nuevos ricos, que viven de fingir que representan a los más desfavorecidos.

¿Marchas de la dignidad? La dignidad está en otra parte, oiga. La dignidad está en las personas que acuden a escondidas a los comedores sociales a recoger una bolsa de alimentos para sus hijos. La dignidad está en los voluntarios que les atienden. La dignidad está en los consumidores que cambian de marca de leche por un mísero céntimo de euro para poder llegar a fin de mes, y en los comerciantes que les atienden y que pelean hasta la extenuación para no despedir a su último empleado. La dignidad está en los abuelos que consumen sus últimos ahorros para ayudar a sus hijos en paro, y en los universitarios que se van a trabajar de camarero a Inglaterra para poder ayudar en casa, o al menos para no ser una carga.

La dignidad está en los taxistas que trabajan 16 horas al día mientras ustedes se tocan el mondongo y agitan banderitas cubanas. La dignidad está en las mujeres a las que los ladrones de la casta, como ustedes, han empujado a la prostitución por pura necesidad. La dignidad está en los inmigrantes que conservan el trabajo y logran enviar un poco de dinero a su familia, al otro lado del charco. La dignidad está en los españoles que ahora viven en pisos patera, mientras ustedes, los de la Casta, miran a ver qué chollete se podría montar con las viviendas vacías y los bancos malos.

Ustedes, y el gobierno que ustedes dicen que es su adversario, nos han llevado de la manita a la más pura ruina. Y mientras que el gobierno les sigue subvencionando a ustedes y finge escandalizarse porque ustedes se manifiestan, ustedes se manifiestan para fingir que protestan contra el gobierno que les subvenciona.

¿Dignidad? Permítanme que les diga que dignidad es lo que tienen los ciudadanos que siguen aguantando a pie firme, venciendo la tentación de quemar las instituciones con todos ustedes dentro.

Lo de ustedes no es dignidad, sino otra cosa.

Ciudadanía, galleta y euroescepticismo
Teresa González Cortés www.vozpopuli.com 22 Marzo 2014

“Mi sol tiene su sol y alrededor de él gira sin descanso”. Estas palabras del Canto a mí mismo, de Walt Whitman, son útiles en la medida en que sirven para entender la psicología humana y para, llevadas al terreno de la querencia política, comprender por qué la ideología emite un resplandor que condiciona, incluso ciega, el ánimo del votante.

Saco esto a colación porque en mayo próximo serán convocadas las séptimas elecciones al Parlamento Europeo, y los partidos de los 28 estados-nación que concurren a los 766 escaños han puesto ya en funcionamiento su maquinaria electoral haciendo, de nuevo, del discurso político un espacio “teatral” propicio para el lucimiento de sus actores: los futuros señores y señoras “eurodiputados”. Y escribo “teatral” porque éstos saben manejar las leyes del marketing publicitario y tratarán de promocionar la belleza de su ideología por la vía de identificarse, aunque por unos días, con las expectativas de los electores.

La nobleza del siglo XXI
Tenga, lea usted mismo el estatuto de los eurodiputados. Le adelanto que nunca aparecen artículos relacionados con el deber o deberes de los europarlamentarios. Miento: en dos momentos se cita la palabra “obligación”. Por el contrario, en 68 ocasiones se exponen los derechos de estos nobles y altruistas currantes del siglo XXI. Y mientras jamás es mencionado, ni siquiera para mantener las formas, el compromiso de las euroseñorías a trabajar, en 80 frases se explica cuál va a ser el status de estos funcionArios: su pensión (37 veces), indemnización (13), jubilación (10), asignación (20), gastos (11), aparte de las prebendas a recibir por matrimonio e hijos.

¡Ah!, y si el estatuto nobiliario de los eurodiputados alude una sola vez al “trabajo” y “desempeño eficaz” del eurodiputado –lo cual es lógico porque su jornada laboral acaba el jueves, disponiendo de 20 días mensuales de asueto- en absoluto recoge el citado estatuto la prohibición y persecución de la corrupción, la cárcel e inhabilitación del eurodiputado. Y, para no fatigarle, le recomiendo que lea los artículos 11, 17 (preámbulo) y 20 a 23 (Título II). Y observe la vida palaciega I y II que disfrutan los miembros de la eurocámara.

Bellissima Europa
Es verdad que la constitución europea es un ideal elevado, hermoso y de grandes miras. Asimismo es cierto, al menos en teoría, el modo en que los eurodiputados se integran en grupos transnacionales que, por afinidades ideológicas, formarán delegaciones no nacionales. Sin embargo, al pan, pan, y al vino, vino, no son los votantes quienes señalan y nominan a sus diputados preferidos, sino que es el diputado, decía Gaetano Mosca, quien “se hace elegir por sus electores”. Y además, como el sufragio siempre es la antesala de los beneficios económicos, no pocos electos, una vez obtenida su representación en la derrochadora y bicéfala eurocámara “Bruselas-Estrasburgo”, pasarán de ser servidores públicos del “votante” a servidores del “partido”, cuando no, a servidores de sí mismos. Al fin y al cabo, los intereses de la élite, los intereses del grupo “se disimulan en los ropajes de la sublimidad del Estado”, lo señalaba Marc Fumarolli en El Estado cultural (1991).

¿Por qué muchos políticos tienden a borrar de su memoria los problemas que aquejan a los europeos, problemas para cuya solución fueron elegidos? La sociedad de clases, sea de corte liberal o de inspiración socialdemócrata, comunista o no, se basa en la eterna y piramidal distinción “gobernantes-gobernados”. Y a pesar de ese “tuteo” entre el electorado y los candidatos, cortejo que alcanza su cénit en el período de campaña electoral, la mayoría de los políticos votados pronto arrinconará a sus votantes y se adaptará a las prácticas político-administrativas dominantes, porque, dígame usted, ¿cuántos eurodiputados del tipo Nikki Sinclaire y Daniël van der Stoep existen en la eurocámara oponiéndose a las prácticas vergonzantes de sus colegas?

Pero, lo peor no son las ilegalidades habituales en que incurren, por fraude laboral, nuestras señorías, ¡pillos los hay en todos los sitios! Lo peor es la nocturnización de la vida política que encaja a las mil maravillas con la organización hermética de la Unión Europea al forjar ésta un entramado de legislaciones casi a medida de los grandes lobbies empresariales. Y al tiempo que levanta superestructuras aptas para mantener en la sombra a poderosas redes clientelares, esta nación de naciones cae, gracias a la planificación de una intencionada complejidad institucional, en la confusión de intereses privados y públicos. Y si en el camino las mujeres y hombres de Europa han sido convertidos en ciudadanía “galleta”, la endogamia política que mueve a este organismo metanacional sabe alimentar el dominio exclusivo de una clase dirigente que impide no la renovación de las élites, “circulación” hubiese dicho Vilfredo Pareto, sino toda posibilidad de que la comunicación y la transparencia sean coordenadas cartesianas de la política europea presente y del mañana.

Por tanto, la causalidad, que no la casualidad, fomenta la opacidad burocrática que, a su vez, redunda de forma negativa en la escasa democracia interna de los foros europeos que, por otro lado, no castigan ni persiguen los abusos, las inmoralidades, los cohechos, las corruptelas… en que caen o puedan caer los eurodiputados. Tiene entonces razón Luis Núñez Ladevéze al afirmar, en La ficción del pacto social (2000), que “es un insulto a la inteligencia insinuar siquiera que los centros de decisión política lo son de debate, de dialéctica o de argumentación”. El juego de intereses alcanza tal nivel que rara vez la preocupación por el ciudadano está presente en los debates y leyes de la UE.

Euroescepticismo
A los políticos nacionales y, por supuesto, a los europolíticos les suele encantar el lujo pagado por los contribuyentes. ¿O es que acaso se nos ha olvidado cómo las euroseñorías votaron hace dos años, en plena crisis económica, en contra del recorte de sus emolumentos y a favor de mantener los viajes en primera clase? Johan Huizinga en Homo Ludens (1938) llegó a defender que el juego verdadero empieza en el momento en que acaba. Por lo que, finalizados los comicios, esa luz solar que creíamos era la política termina siendo fuente de decepción y… origen de sinfín de tinieblas, más desde el momento en que las debilidades y licencias que suelen acompañar a los sistemas democráticos consiguen perpetuarse saludablemente trasplantadas al ámbito transnacional de la Unión Europea.

Las encuestas sesgadas del gobierno catalán
Convivencia Civica Catalana 22 Marzo 2014

Apreciados
Las encuestas de opinión son un instrumento muy útil para interpretar la realidad en la que vivimos, pero debe verificarse si son o no creíbles.

Convivencia Cívica Catalana ha analizado las fichas técnicas de las últimas encuestas del gobierno catalán dadas a conocer en los meses de febrero y marzo. Y fruto de este análisis, la entidad constata que la última encuesta realizada, denominada Ómnibus y según la cual supuestamente un 60% de catalanes apoyaría una hipotética secesión está notablemente sesgada. Ello es debido a que las muestras de entrevistados seleccionadas no reflejan de forma representativa y proporcional la composición de la sociedad catalana.

Así, en la muestra del gobierno catalán están notablemente sobrerrepresentados los votantes de partidos independentistas como ERC y CUP. Por ejemplo, el 28.6% de los votantes de la muestra, lo fueron de ERC en las últimas elecciones autonómicas cuando ERC tan sólo obtuvo el 13.9% de los votos en la realidad, es decir, menos de la mitad que en la muestra.

Por el contrario, se encuentran infrarrepresentados los partidos no nacionalistas. Por ejemplo, sólo un 5.2% de los votantes de la muestra del gobierno catalán votó al PP en las últimas elecciones autonómicas, cuando en realidad este partido obtuvo el 13.2% de votos, es decir, más del doble.

También se refleja el sesgo en los usos lingüísticos de los entrevistados: mientras la mayoría de ciudadanos en Cataluña tienen de lengua propia el español, en la muestra del gobierno autonómico la mayoría tienen como tal el catalán. Este sesgo tiene una gran importancia demoscópica ya que, como los datos de la propia encuesta del gobierno catalán revelan, los castellanohablantes en Cataluña son claramente contrarios a una hipotética secesión: el 43.6% están “totalmente en contra”, el triple del 14.5% que están “totalmente a favor”. Y cabe remarcar que en la Cataluña real los castellanohablantes son mayoría a diferencia de la muestra utilizada por el gobierno catalán.

Es obvio que una muestra sesgada y cuya notable desviación respecto a la realidad en ningún momento es corregida por el gobierno catalán conduce a un resultado sesgado.

Ello se une al empleo de técnicas estadísticas poco fiables en otro sondeo que el gobierno catalán publicó en febrero, Medida de las identidades, y cuyo principal resultado difundido por el gobierno catalán fue que el 63% de los catalanes era supuestamente partidario de una hipotética secesión bajo determinadas circunstancias.

En realidad, el sondeo se elaboró en base a encuestas rellenadas en internet por unos “voluntarios” y la cifra del 63% se obtuvo de apenas 200 encuestas, una muestra muy reducida que carece de una mínima confiabilidad a nivel estadístico.

Si estás interesado en este último informe, puedes encontrar la nota de prensa remitida a los medios en fichero adjunto o bien leerla aquí.

Recibe un cordial saludo

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¡Mariano! ¡El plan!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 22 Marzo 2014

Ya está tardando Mariano Rajoy en aplicar su plan secreto para solucionar el grave problema creado por los secesionistas catalanes. Claro que también está tardando en desvelar al candidato del PP a las elecciones europeas en un absoluto desprecio por los ciudadanos y por las Instituciones europeas. No, si ya sabemos que España es un cero a la izquierda en la UE, y que seguimos mendigando puestos de responsabilidad y manteniendo en los pocos que nos dejan a personajes salpicados por temas tan poco edificantes como los de los falsos ERE's en Andalucía. Porque ¡Manda huevos! que Mariano Rajoy haga una defensa tan numantina de la exMinistra imputada por la juez Alaya, Magdalena Álvarez.

El caso es que ante la falta de respuestas contundentes, los secesionistas siguen su full de ruta (no confundir con fill de puta que fonéticamente es muy similar para los no entrenados en oír lenguas autóctonas). Y ahora toca hablar de que les dejemos que se expliquen, como si la cosa no estuviera lo suficientemente clara. Artur Mas dice que:"la única cosa que pedimos es que se escuchen los argumentos, que abandonen la algarabía, la descalificación, la campaña que alimenta el miedo, por unos días, y que escuchen la manera de explicarse y de exponer su realidad de un país como Catalunya".Y me pregunto ¿este hombre habla de sí mismo y de sus constantes algarabías, descalificaciones, campañas de secesión? Es increíble la desfachatez y cinismo que demuestra este sujeto.

No contento con eso se atreve a decir tambien que "El 8 de abril tendremos una ocasión de oro para explicar qué pedimos, que es algo tan humilde y modesto como que se nos escuche, sin broncas, sin aspavientos, sin prejuicios". O sea que ahora nos quiere falsariamente pedir que el día 8 de abril cuando se debata en el Congreso su desafío y su insumisión manifiesta a la legalidad vigente con la realización de una ilegal consulta o la declaración unilateral de independencia, los diputados no se comporten con la misma visceralidad y falta de lealtad institucional que la Generalitat, Instituciones catalanas y el Parlamento de Cataluña han dado y siguen dando múltiples ejemplos. No se preocupen que los diputados del Parlamento español sabrán estar a la altura y mantener la serenidad y los modos democráticos escuchando sus pretensiones y dándoles la única respuesta posible que la Constitución establece.

Lo que sí que deberían aclarar es qué es lo que harán cuando cumplidos sus deseos de que se les escuche, no obtengan el consentimiento para lo que demandan. ¿Seguirán ustedes con su insumisión y mantendrán su hoja de ruta para la celebración del ilegal referéndum?¿Se limitarán a adelantar las elecciones autonómicas promoviendo otra ilegalidad con lo que llaman elecciones plebiscitarias?¿Imitarán al mundo abertzale etarra promoviendo una declaración unilateral de independencia basada en su propia "Udalbiltza"o reunión de municipios con mayoría de cargos electos nacionalistas secesionistas? Estamos dispuestos a escucharles sus previsiones sin broncas, ni aspavientos, ni prejuicios.

Por si acaso, yo le pido a Mariano Rajoy que aunque sea como a él le gusta, sin dar cuentas al pregonero y no darle pistas al enemigo, comience urgentemente a aplicar su "plan para Cataluña". Ya sabe que el próximo 8 de abril solo es una etapa más que, como en las sesiones de la Bolsa, se da por descontada y no influye en la marcha del Ibex. Lo importante es si se va a seguir permitiendo que Artur Mas y su patulea de secesionistas mantengan la impunidad en sus actuaciones de injerencia y proselitismo a favor de un referéndum que se empeñan en mantener y publicitar. Empecemos por no permitir la apología de la sedición como la que realiza la ANC o cortar de raíz la distribución de panfletos en centros de enseñanza. La Fiscalía debe actuar de oficio y dejar de mirar para otro lado.

Mariano Rajoy, por España, por Sanjenjo,por Santiago apostol, por lo que más quiera: ¡El plan!

DONDE IU TIENE RAZÓN
Cayo Lara se merece el chupinazo, por su coherencia política
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 22 Marzo 2014

Si Bildu es Batasuna y Batasuna es ETA, Bildu debería ser ilegal. Si no es así, tendrán todos los derechos políticos. Una cosa u otra, lo que no cabe es una hipocresía a medio camino.

La gran noticia conmocionó Navarra durante una semana, pero no será noticia nacional hasta la primera semana de julio. Lógicamente, a casi nadie fuera de Pamplona le importa hasta San Fermín quién y cómo anunciará el inicio de la fiesta "más universal" de España. Pero en la capital navarra saber que no se va a respetar el más o menos acostumbrado turno entre los grupos políticos, que el chupinazo del 6 de julio no será lanzado por el concejal que esperaba hacerlo, ha sido el hito político del mes, por supuesto mucho más que cualquier cosa que pueda pasar en Crimea, en Melilla o en la familia de Adolfo Suárez.

El alcalde de Pamplona, Enrique Maya Miranda, de UPN con apoyo del PP, delegará en julio de 2014 el lanzamiento del cohete en la Plaza del Ayuntamiento en la Cruz Roja de Navarra. El chupinazo será lanzado, en nombre de los voluntarios y como homenaje a los mismos, por Miguel Martínez Monreal. Sobre la organización premiada han llovido los parabienes de quienes creen que es "el mayor de los reconocimientos que puede recibir uno de Pamplona, lanzar el Txupinazo de San Fermín", el buenismo de quienes piensan que "asomarte al balcón del Ayuntamiento de Pamplona, un 6 de julio, y ver que todo el mundo está esperando que enciendas la mecha del cohete, es lo más", en definitiva mucho localismo autosatisfecho reconvertido en "orgullo y envidia sana". Que sea para bien; pero al nacionalismo vasco en Navarra no le ha gustado.

Hace ya muchos años que los abertzales radicales han intentado politizar el único momento estelar de Pamplona, sus fiestas. Y lo han conseguido, normalmente con violencia, a menudo. En la última década, además de fomentar la presencia de signos y actos nacionalistas en las calles, han tratado de politizar el inicio de las fiestas, retransmitido por todos los medios de comunicación. Todos hemos visto los sucesivos intentos violentos e ilegales de desplegar ikurriñas y pancartas el 6 de julio en Pamplona. En 2014 muchos se temían lo peor –politización, vasquismo, violencia-, porque en el turno no escrito correspondía lanzar el cohete al grupo ligado a Bildu en el Ayuntamiento de Pamplona.

Enrique Maya, que no es mala persona, ha actuado como muchas veces se hace en la política de Navarra; los profesionales lo llaman prudencia o habilidad, otros a menudo no tenemos más remedio que llamarlo cobardía. Si Bildu no merecía que el Alcalde delegase en ellos el lanzamiento del chupinazo, el Alcalde podía decirlo directamente, sin ampararse en la Cruz Roja. Si Bildu en el balcón consistorial es o podía ser un peligro, que se diga sin miedo. Si Bildu en las instituciones es un peligro para la convivencia y la paz, hágase lo preciso para que no esté. Pero sin subterfugios: al centroderecha foral nunca le ha sido rentable la tendencia de sus líderes a no ir de frente.

Con Bildu sólo se puede ir de frente y con claridad. Si está en las instituciones, aceptamos que esté en las instituciones y no hacemos nada para que deje de ser legal y de estar en las instituciones, hemos de aceptar que tenga los mismos derechos que los demás grupos con representación. Si creemos que no debe estar, que hay razones para que no tenga representación y para que no sea legal, actuemos en consecuencia. Lo que es antiestético son las medias tintas, algo que ampliamente Navarra ha saboreado con la conducta del PSOE ante la fallida moción de censura contra Yolanda Barcina. Si creemos que colaborar con Bildu (votar a su lado o darle su papel en sanfermines) es inaceptable, lo único coherente es pedir su ilegalización. Si no promueven ustedes su ilegalización no tienen ustedes razones para limitar su actuación.

Cayo Lara es quien mejor lo había dicho ya, entre otras tribunas entrevistado por El Mundo: "Si Bildu es legal, ¿por qué no puede gobernar?" Y es verdad que en Navarra la incoherencia, o error, era del PSOE ante todo, pero UPN y sus ahora amigos la comparten en general. Si Bildu es legal y ustedes no hacen nada para que deje de serlo (y quien dice Bildu dice todas sus organizaciones y medios afines), han de tener los mismos derechos y opciones que los demás. Si hay razones para restringir su acción y su presencia, sean ustedes coherentes y vayan a fondo contra todo ese mundo inmundo. Por eso, por coherencia, creo que el chupinazo lo lanzaría muy bien el mismo Cayo Lara: no oculta qué es y qué piensa. Seguro que si viviese Rafael García Serrano nos haría a propósito de los próximos Sanfermines una gloriosa segunda parte de Plaza del Castillo. Aunque el Ayuntamiento de Pamplona sigue sin dar reconocimiento a su mejor escritor del siglo XX.

Margalllo
Canciller en cap
Javier Somalo Libertad Digital 22 Marzo 2014

Es superior a sus fuerzas. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, no puede reprimir su vicio de ver a Cataluña reflejada en todos los espejos. ¿Tanto empeño sin enmienda responde a un TOC del jefe de nuestra diplomacia o más bien a una misión encomendada por Mariano Rajoy? Lo primero podría ser consecuencia de lo segundo.

A nuestro canciller no le hemos oído una palabra sobre Marruecos en plena crisis de avalanchas sobre Ceuta y Melilla. Ni una mención a Venezuela –el jueves hizo pinitos–, donde el totalitarismo de chándal pisotea, manda callar y mata. Nada. Sus asuntos no son exteriores. Margallo prefiere ver a Cataluña y a España en Rusia y Ucrania elevando a categoría de internacional, a su ramo, el "conflicto", cosa que siempre ansía el nacionalista. Ya antes de poner el ojo en el Mar Negro se dejó liar con Escocia y con lo que Europa –nunca España– hará en caso de que pase lo que pinta. Y mientras, Artur Mas, que ya tiene quien le exporte el asunto como canciller, pero en cap, puede pasar el rato jugando a investigar apellidos catalanes con muestras de saliva dejando como vulgar aficionado a Sabino Arana, que en su día reconstruyó 126 apellidos de su esposa, Nicolasa Achicallende, porque el primero le olía un poco maqueto. Quizá esos cultivos salivales sean el primer paso para crear el Censo de Votantes al Referéndum. El resto de su Estado lo tiene ya en capilla.

Y, oh paradojas, mientras la gran cuestión nacional la despacha el de Exteriores, el PP sigue sin tener candidato para Europa porque ya se sabe que eso es lo de menos. Los actos de precampaña europea del PP son como los comentarios anónimos de internet, van con silueta: lo que importa es el mensaje. Dentro y fuera, lo crucial es que Rajoy administra el Tiempo. Habrá candidato europeo como lo hubo andaluz y, sobre todo, pese a los "paralelismos absolutos" con la Gran Rusia, habrá freno a lo de Cataluña. Omnia tempus habent o, como dijo Gómez Bermúdez, "en el momento procesal oportuno".
 


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