AGLI Recortes de Prensa   Martes 25  Marzo  2014

El deterioro del orden democrático en España
“Toda revolución comienza en los idealistas y acaba en los tiranos”, L. Latzarus
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 25 Marzo 2014

Hemos entrado, señores, en unos momentos en los que nos estamos jugando la pervivencia del sistema democrático. Las fuerzas revolucionarias, que vienen siendo apadrinadas por partidos políticos de izquierdas y por aquellos otros que intentan luchar contra la unidad de España; están dando muestras de haber alcanzado una coordinación, un grado de cooperación y un evidente progreso en las programación del lugar, el momento y las circunstancias más convenientes, para mover a la masa hacia el punto neurálgico, que han calculado que mayor impacto, daño, proyección social y repercusión internacional pueda tener, en orden a favorecer sus fines revolucionarios, tendentes a crear inseguridad, provocar el miedo ciudadano y socavar la democracia en el punto que más puede doler a sus defensores: desacreditando a las instituciones, desautorizando al Gobierno resultante del voto en las urnas y sustituyendo el orden, la seguridad y la paz ciudadana por la inseguridad, el temor y, la debilitación de la confianza de los españoles en aquellos en que delegó el poder para gobernar la nación.

Lo cierto es que, la manifestación del día 22 de marzo, tuvo todos los componente para poderla calificar como un intento de golpe de mano, cuando un grupo importante de agitadores, armados de toda clase de objetos contundentes y armas blancas, incluso antes de que finalizara la manifestación de la “Marcha por la Dignidad”, comenzaron a comportarse con una agresividad inusual, atacando a las fuerzas del orden público con verdadera fiereza y usando toda clase de objetos contundentes como botellas, sillas, armas blancas, palos, piedras etc. Un tipo de algarada en la que, a la fuerza bruta de los atacantes, se les añadió una retahíla de insultos, amenazas, consignas antidemocráticas en contra del legítimo gobierno, de las instituciones, y de las autoridades; reclamando la dimisión del señor Rajoy, al que calificaron de “torturador”, atribuyéndose la representación del “80%” de la población. Hechos de una gravedad tal, que nos hicieron volver la vista atrás y recordar aquellas manifestaciones del tiempo de la II República, organizadas por las Juventudes Socialista del señor Carrillo y los sindicatos anarquistas; que no tenían reparo cuando se tenía que disparar armas de fuego, esgrimir cuchillos o propinar palizas a los que no se plegaban a sus pretensiones totalitarias, en contra del gobierno de derechas elegido, legítimamente, el año 1933.

Lo que deja evidencia de la brutalidad de los manifestantes, se puede resumir, tanto en los cuantiosos daños materiales provocados en los establecimientos del lugar donde se produjeron los hechos vandálicos, como en el número espectacular de víctimas que tuvieron que ser atendidas por los Puestos Sanitarios Avanzados (PSA) en los que, los trabajadores del SAMUR, protegidos por la policía, tuvieron que atender 61 pacientes hasta las 23:00 horas del sábado. Se contabilizaron 101 heridos de los cuales 61 eran policías, con 14 hospitalizados. Un policía recibió cuatro puñaladas en la espalda, salvándose gracias el chaleco de seguridad del que iba provisto. Algunos manifestantes les gritaban a los sanitarios “que dejasen que se murieran los policías heridos”.

Y ¿quiénes eran los que encabezaban semejante turba?, que dio lugar a 24 detenciones. Pues un tal Diego Cañamero, líder del Sindicato Andaluz de Trabajadores, que ha salido en defensa de los gamberros detenidos, que parece que tiene una curiosa opinión de la misión de la policía cuando ha declarado que “la policía no puede estar en las manifestaciones cerca de los manifestantes porque eso es una provocación “¡Naturalmente, para tal individuo, lo correcto hubiera sido que les hubieran permitido arrasar Madrid impunemente! Pero el verdadero artífice de toda esta movida es un actorzuelo de medio pelo, Willy Toledo, al que ya nos hemos referido en alguna otra ocasión, que “aborrece a España” según sus propias declaraciones; por lo que se trasladó a vivir a Cuba y allí reside, a cuerpo de rey, sin pegar golpe al agua, protegido por el régimen castrista que, seguramente, lo asesora sobra la mejor manera de convertir a España en una paraíso socialista, como Cuba. Por lo visto, no tiene inconveniente de desplazarse a su “aborrecida nación” para crear dificultades, generar descontento y ponerse de acuerdo con toda esta chusma de extrema izquierda, muchos de los cuales pertenecen al ramo de la Farándula que, desde que dejaron de recibir las ayudas de Rodriguez Zapatero, están que trinan porque no son capaces de atraer público a unos espectáculos mediocres, carentes de interés y plenamente politizados que, sin subvenciones, no se pueden sostener.

Lo cierto es que las corrientes marxistas, los nacionalismos excluyentes y los partidos de izquierdas, como el PSOE; al verse fuera del poder, con pocas posibilidades de volver a él, a causa de su fracaso en las dos legislaturas anteriores; parece que han decidido utilizar métodos antidemocráticos para intentar poner en un brete a la mayoría absoluta del PP ( una mayoría que, incomprensiblemente, ha dejado de acometer muchas de las reformas urgentes que precisaba el país, por miedo a “incomodar” a los partidos de la oposición) con la intención de provocar una situación de revuelta interna que favorezca sus planes revolucionarios.

Es posible que una actitud pasiva de una parte de la ciudadanía; un gobierno que, en muchos aspectos, parece que prefiere no actuar con contundencia, por miedo a ser calificado de “dictatorial”, vaya favoreciendo que una propaganda insidiosa que vaya calando en aquellas personas que peor lo están pasando. Los que ya estábamos hartos de soportar las extravagancias y los errores del gobierno de izquierdas y queríamos una política que le diera la vuelta a la situación anterior pensábamos que un cambio de gobierno arreglaría las cosas. Pero, el actual Gobierno, no reacciona, se muestra excesivamente conciliador, busca el “diálogo” hasta en cuestiones, como es el caso catalán, en las que nada hay que dialogar y esta actitud favorece que, cada día, el deterioro de nuestra democracia vaya siendo mayor; la temeridad de los enemigos de la democracia vaya en aumento, tanto como que las posibilidades de que entremos en una situación de manifiesta rebeldía en contra del Estado de Derecho, puede hacerse más probable si no se les pone veto inmediatamente.

Creo que las personas de orden, las derechas civilizadas, los liberales y todos aquellos que hemos mantenido una actitud responsable aunque, en muchos casos, no hemos coincidido con determinadas decisiones del Ejecutivo y, en otras, hemos salido afectados por los recortes impuestos por la Administración; hemos llegado a un punto en el que empezamos a pensar que, nuestras libertades no están suficientemente protegidas, que la seguridad de nuestro orden constitucional parece que se tambalea y que se están dando signos manifiestos de que se están creando condiciones favorables para que, desde las izquierdas, se quiera intentar, por medios antidemocráticos, dar un vuelco al sistema político democrático, que pudiera llevarnos a una situación parecida a la de los países “bananeros” de Sudamérica, en manos de dictadores totalitarios de izquierdas, que las han conducido a una situación de pobreza extrema.

Si nadie actúa, si no se toman medidas para impedir esta deriva golpista de la izquierda; llegará un momento en el que alguien más decidido tenga que hacerse cargo de sacar adelante este país. O así es, señores, como vemos alarmados como progresa la insumisión de quienes nos quieren hundir como país.

“Yo apoyo al Cuerpo Nacional de Policía”, campaña en las redes sociales
Redacción.  latribunadelpaisvasco.com 25 Marzo 2014

A través de Whatsapp y Twitter, fundamentalmente, pero también a través de otras redes sociales, miles de ciudadanos españoles se niegan a permanecer inactivos tras observar pasmados cómo una manifestación de ultraizquierdistas y antisistema puede finalizar con 50 policías heridos, algunos de ellos con pronósticos de cierta gravedad, y solamente... un detenido. Por ello, la campaña virtual de solidaridad con las fuerzas de seguridad ha comenzado a correr, se hace cada vez más viral y su mensaje está día a día más presente: “Frente a los extremistas que agraden a sus agentes. Y frente a los que usan la violencia para obtener en la calle lo que son incapaces de lograr por medio de las urnas. Yo apoyo al Cuerpo Nacional de Policía”.

5.400 euros extra por habitante
Cataluña es la autonomía que más endeuda a su población durante la crisis
Su deuda supera los 57.000 millones, la más alta de España. Esto supone 7.565 euros por habitante, 5.400 euros más que en 2007
s Libertad Digital
25 Marzo 2014

La deuda de las Administraciones Públicas superó los 960.000 millones de euros a cierre de 2013, equivalente al 93,9% del PIB, un nuevo récord histórico. Esta cuantía supone una deuda de 20.383 euros per cápita frente a los 8.443 euros acumulados en 2007. De este modo, el sector público ha endeudado a cada español en casi 11.200 euros extra durante la crisis económica.

Y, de hecho, la factura no deja de engordar, ya que la deuda pública rozó los 980.000 millones de euros el pasado enero (95,7% del PIB). Si se suma el endeudamiento de las empresas públicas (52.000 millones), la deuda del sector público acaba de superar a la de familias y empresas no financieras por primera vez en la era euro.

Pese a ello, cabe distinguir entre las distinas Administraciones. Desde que estalló la crisis, las CCAA son las que más han disparado su deuda, hasta más que triplicarla, desde los 61.000 millones en 2007 hasta los 207.000 en 2013; la del Gobierno central ha aumentado un 163%, hasta rondar los 836.000 millones; la de los ayuntamientos ha crecido un 41%, hasta superar los 41.000; y la deuda de las empresas públicas -que no se contabiliza como deuda pública oficial- ha crecido un 58%, hasta los 52.000.

Así pues, la deuda autonómica equivale al 21,5% del endeudamiento público total y supone una carga media de 4.388 euros por cada residente en España, frente a los 1.348 euros de 2007. Las CCAA, por tanto, han endeudado a su población en casi 3.040 euros per cápita durante la crisis. Pero, una vez más, el nivel de despilfarro difiere mucho entre unas y otras autonomías.

En primer lugar, el ranking de deuda regional lo encabeza un año más Cataluña, con un importe total de 57.156 millones de euros en 2013, seguido de Comunidad Valencia (31.884 millones), Andalucía (23.898) y Madrid (22.104). La menor cuantía, por el contrario, corresponde a La Rioja (1.143 millones), Cantabria (2.178) y Extremadura (2.630), tal y como refleja el siguiente gráfico elaborado por datosmacro.com.

 

Sin embargo, el mero importe nominal lleva a engaño, ya que lo relevante es el peso de la deuda en términos relativos, es decir, en función del PIB y, sobre todo, de la población (per cápita) de cada autonomía. Si se toma como referencia el primer indicador, la región más endeudada de España es la Comunidad Valenciana (32,9% del PIB), seguida muy de cerca por Castilla-La Mancha (31,6%) y Cataluña (29,9%), y un poco más lejos Baleares (25,6%) y Murcia (20,9%).

En el lado opuesto se encuentra Madrid, cuya deuda tan sólo equivale al 12% de su PIB, seguida de País Vasco (13%) y Canarias (13,2%).

Mientras, si se compara con la población, Cataluña es, de lejos, la autonomía con mayor deuda en términos relativos (7.565 euros per cápita), un 72% más que la media nacional (unos 3.180 euros extra). Pero, aún más relevante es su evolución durante la crisis. Así, Cataluña cargó una factura de 5.377 a cada uno de sus habitantes durante la crisis, situándose también como la autonomía que más endeuda a su población desde 2007.

A continuación, se sitúan Castilla-La Mancha (4.474 euros), Baleares (4.179) y Comunidad Valenciana (3.809); en Navarra y País Vasco, la deuda creció en 3.747 y 3.453 euros per cápita, repectivamente; le siguen Murcia (3.300 extra), Aragón (3.087), Cantabria (2.922), La Rioja (2.656), Castilla y León (2.498) y Asturias (2.165).

Las autonomías en donde menos ha crecido la deuda son Extemadura (1.662 euros extra per cápita), Canarias (1.722), Madrid (1.742), Andalucía (1.940) y Galicia, con un aumento de 1.962 euros por habitante.

Madrid y Cataluña, dos polos opuestos
Cataluña, por tanto, lidera el índice de endeudamiento autonómico en términos brutos (57.156 millones), y ocupa el tercer puesto en función de su PIB (29,9%), pero lo más importante es que su población es la que soporta una factura más elevada (7.565 euros per cápita), tras registrar el mayor aumento de deuda en función de sus habitantes (5.377 euros per cápita).

Madrid, por el contrario, si bien acumula el cuarto mayor volumen de deuda en términos nominales, presenta el menor nivel de deuda de todas las CCAA si se compara con su PIB (12%). Además, su deuda per cápita asciende a 3.403 euros, apenas el 45% de la carga que soporta cada catalán, y ésta tan sólo ha crecido en 1.742 euros desde 2007, tres veces menos que la catalana


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Nacionalismo e intelectualidad: Verdad o agitación (política)

José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital 25 Marzo 2014

Resulta difícil definir qué sucede en Cataluña, cualquier intento de encontrar patrones de comportamiento te lleva a cierto reduccionismo, a olvidar grandes piezas de ese puzle llamado “construcción nacional” o “proceso independentista” (el Proceso), aunque, ciertamente, podamos centrar dicho proceso en la definitiva “batalla por la comunicación”, básicamente aquella que trata de inocular el relato nacionalista en la mentalidad de los catalanes, ya sea gracias a la monopolización informativa o al adoctrinamiento identitario, nos faltaría saber dónde se genera un discurso con cuotas de plausibilidad suficiente como para ser aceptado por gran parte de la población de Cataluña.

Naturalmente, hablo de las opiniones de prestigio, de aquellas cuyo valor o veracidad va en función del personaje/s que las emiten, hablo de esa intelectualidad entusiásticamente orgánica al servicio de la Causa nacionalista, intelectualidad proyectada a través del denso y costoso aparato de manipulación mediática cuya utilidad es doble, por un lado dota de autoridad pública a la figura gracias a un meticuloso juego hagiográfico, y, por otro, propala ciertos argumentos que sustentan el relato nacionalista, todo ello incardinado en el “combate” dialéctico/mediático del momento.

Pero todo ello solo es una parte de un todo superior, de una cosmovisión profundamente retrograda y anacrónica de la sociedad, si nos detenemos a observar el fenómeno, vemos cómo todo responde a esquemas positivistas e historicistas decimonónicos trufado de un aire de relativismo cultural y posmoderno, dotando de un halo de sacralidad intelectualizada al dogma nacionalista, sacralidad sustentada en algo casi religioso para su funcionamiento: la imposible refutación, la imposible falsación, básicamente porque lo defendido por el nacionalismo es, simplemente, opinión, creencia, y mito romanticista, nunca de ciencia.

Todo este gran escenario montado para el espectáculo nacionalista, como decía, nos retrotrae a los tiempos en los que la Nación comenzó a fagocitar a la ciencia –especialmente las ciencias humanas-, cuando el poder percibió la potencia de la política narrada por intelectuales, ese fenómeno comenzó, como no podía ser de otra manera, por la Historia, historia que pasó a ser historia nacional, una historia institucionalizada y profundamente ideologizada con el objetivo de consolidar ese reciente concepto denominado “estado-nación” desde un punto de vista emocional, apelando al sentimiento de pertenencia, sentimiento casi siempre compatibilizado con un necesario chivo expiatorio interno o externo al que acusar de todos los males de la sociedad… ¿les suena este esquema?

Pero, en Cataluña, esta monopolización e instrumentalización de los profesionales de la ciencia en pos del proyecto independentista no se detiene en los historiadores, cualquier ámbito de las ciencias humanas debe estar al servicio de la Causa (cosa que, paradójicamente, ha revivido la decadente figura del intelectual como referente social –politizado-), especialmente la economía, la sociología y las ciencias políticas.

De los muchos ejemplos que podrían ilustrar lo dicho hasta aquí, me detendré en dos episodios que bien podrían ser el paradigma sobre el que se construye el edificio comunicativo nacionalista, el primero es la sorpresa del periodista/comunicador Jordi Basté cuando el colaborador de La Vanguardia Jordi Barbeta relativizó la conveniencia de seguir con el argumento de las balanzas fiscales como método válido para el proceso soberanista (el Món a RAC1 06/03/14 8:00) el breve diálogo versa así:

Jordi Barbeta: “…los números (en referencia a las “balanzas fiscales”) puedes hacerlos servir como te dé la gana…”
Jordi Basté: “…esto ¿también vale para Sala i Martín (en referencia al economista de cabecera del independentismo)?…”

Este es el objetivo esperado, se da un carácter de Verdad incuestionable a quién tiene el plácet nacionalista de “experto”, incuestionable para el target de consumidor político, aquél poco formado en determinadas áreas de conocimiento o que se conforma con ser un mero receptor de eslóganes, lo sorprendente es su efectividad, ya que hasta los más obstinados partidarios de la independencia, como Jordi Basté, parecen haberse convertido en fervorosos “creyentes” de este tipo de constructos seudo-intelectuales, como mínimo, cuestionables, imagino que por ello la pregunta y el asombro mostrado por el Sr. Basté.

El segundo ejemplo es un artículo publicado en La Vanguardia el pasado miércoles día 5 de marzo por Salvador Cardús, sociólogo que, entre otras perlas, culpaba “…la corrupción en Cataluña a la “españolización” de las últimas décadas…”, en el caso de la sociología, el nacionalismo utiliza la perspectiva sociológica para inventar patrones de comportamientos sociales y generalizaciones con las que sustentar el relato oficialista, si la labor sociológica pretende ir más allá de los prejuicios, prenociones y el “sentido común”, en este caso es un uso inverso, parte de prejuicios, prenociones y dogmas para crear un nuevo “sentido común”, es un largo proceso de ingeniería social que ha logrado construir una “path dependence” político-social inclinada a las tesis nacionalistas.

Pues bien, en el artículo que he mencionado más arriba el Sr. Cardús expone unas ideas que, en mi opinión son claves para entender algo de este enquistado proceso de “construcción nacional”, se parte de una mezcla de victimismo, suficiencia y superioridad moral respecto a una alteridad concienzudamente construida titulada como “España”, dice el sociólogo respecto a las peticiones de diálogo entre las ¿partes?: “…el diálogo sólo es posible si uno es capaz de ponerse en la piel del otro… no se quieren ni escuchar ni entender las razones de los que proponen el desafío del ejercicio del derecho a decidir…”.

Aquí me gustaría hacer una pequeña digresión, respecto a esa petición de empatía para el diálogo a la que hacía referencia el sociólogo, cabría plantearse que “ponerse en la piel del otro” no significa –necesariamente- alcanzar conclusiones positivas o negociales, sino que también podríamos ser conscientes de las más profundas convicciones del “otro”, como decía Rorty, ¿qué hubiésemos podido dialogar con un acérrimo partidario del nazismo?, la empatía en contextos sociales consensuales (de salón, moqueta o mármol y/o con incentivos suficientes) es efectiva, pero cuando traspasamos los límites de lo moral, de las fronteras del discurso del consenso, cuando vamos más allá de los convencionalismos de nuestra cultura, en el ejercicio de intentar entender al otro podríamos llegar a reconocer únicamente la cara del Terror, de la diferencia insalvable, del odio visceral. Si un cautivo en un campo de concentración tratase de ponerse en la piel de un carcelero de las SS ¿qué encontraría más allá de ser consciente de su propio destino?, ¿y el carcelero que ha cosificado y deshumanizado al prisionero a qué conclusión –muy poco buenista- llegaría?

Continuando con el artículo el Sr. Cardús nos dice que “…hacer la consulta que los catalanes exigen a sus políticos… eso olvida de dónde arranca todo el proceso. La petición de diálogo político de Catalunya con España arranca con Pasqual Maragall y su propuesta de reforma del Estatut…” y “…la petición de diálogo, después de cuatro años de deliberación humillante, obtuvo otro no en junio del 2010 por parte del Constitucional…”, es sorprendente que sean “catalanes” (yo soy catalán y no veo la necesidad de hacer esta consulta) quienes “exijan a sus políticos” seguir adelante con el proceso debido al tan enarbolado agravio de la sentencia del Alto Tribunal respecto al Estatut de 2006, sin embargo el referéndum tuvo una exigua participación del 48,85% y unos votos favorables del 73,9%…esto es, a favor de dicho estatuto solo votó el 36,1% del censo electoral…una cifra muy próxima al apoyo actual al independentismo ¿será una casualidad?, ¿no será que el verdadero origen sigue siendo, como en 2006, una minoría hipertrofiada gracias al aparato de manipulación mediática al servicio de la Causa?

Salvador Cardús también nos dice que uno de los errores de “Cataluña” ha sido “…relegar su dignidad nacional dando prioridad a los intereses españoles de los poderes fácticos catalanes…”, es sorprendente que un científico social enarbole banderas dogmáticas como la “dignidad nacional”, que se embarre en los fangos de la irracionalidad identitaria, en la disolución de la individualidad en el magma de una nación adscriptiva, pero es aún peor que tache de poderes fácticos a los catalanes que, simplemente, no quieren ni han querido seguir el juego de los nacionalistas…

Continuando con ese forzado relato con final y desenlace previamente conocido, el artículo continúa así: “…en Catalunya nadie podría liderar la renuncia a aquello que exige un 80% de la población sin hacerse daño…”, ¿el 80% de la población?, ¿a quién se refiere con eso de “hacerse daño”?, sigue con “…el diálogo político entre Catalunya y España sólo se podrá reanudar después del ejercicio democrático a decidir, sea de la forma que sea…”, es decir, confunde diálogo entre administraciones con diálogo entre una especie de organismos diferenciados llamados Cataluña y España, diálogo que debería efectuarse solo después de hacer el referéndum de autodeterminación, esto es, primero hay que saltarse las leyes, las normas democráticas, hacer un referéndum predestinado y después del hecho consumado ya veremos qué pasa.

Por último, el Sr. Cardús afirma que “…no habiendo marcha atrás, lo más racional sería pensar en escenarios que minimizaran los costes y maximizaran los beneficios de la secesión…” y esto es algo común a todos los que dicen defender solo el “derecho a decidir” del “pueblo catalán”, sucede que cuando se desatan –dialécticamente hablando- siempre acaban verbalizando y constatando el adjetivo implícito del derecho a decidir (la independencia), esto es, siempre se refieren a la secesión, a la independencia, a la ruptura, a la separación… el referéndum solo es una excusa.

Juegos de guerra
Miquel Porta Perales www.cronicaglobal.com 25 Marzo 2014

Miércoles 12 de marzo de 2014. La lectura de una noticia aparecida en CRÓNICA GLOBAL (CDC plantea un "proceso constituyente" para crear un "nuevo Estado" catalán) descoloca. Resulta –lo afirma un documento de Convergència Democràtica de Catalunya titulado 'Comprometidos con una nueva gobernanza'- que "la creación de un nuevo Estado es una excelente oportunidad para crear nuevos lazos, nuevas sinergias y nuevas actitudes entre los ciudadanos y los poderes públicos… y nos ha de permitir como sociedad consolidar aquellos valores que nos han enriquecido como pueblo". ¿De qué están hablando? El nuevo Estado –que extranjeriza a una parte de la sociedad catalana-, ¿creerá nuevos lazos, sinergias y actitudes entre los ciudadanos? Veamos, ¿crear nuevos lazos, sinergias o actitudes o quizá romper los ya existentes en beneficio del predominio de unos sobre los otros? ¿Qué valores han enriquecido como pueblo a la sociedad catalana? ¿Quizá los catalanes –por el hecho de serlo- tenemos unos valores distintos a los no catalanes? ¿Quiénes son o no son catalanes y poseen o no los valores que enriquecen como pueblo? ¿Quiénes forman parte o no –en virtud de qué criterio- del pueblo catalán? ¿Qué papel juegan en esta historia los catalanes que se sienten españoles o que también se sienten españoles? Menudo embrollo. ¿Qué se traen entre manos? ¿En qué estarán pensando? ¿A qué juegan? ¿A qué nos hacen jugar? Y ahora, ¿qué debo preguntarme? ¿Qué soy yo? ¿Soy catalán o no soy catalán? ¿Soy buen catalán o soy mal catalán? ¿Formo o no formo parte del pueblo catalán y sus valores constitutivos? En cualquier caso, el examen previsto de "nacionalidad" lo apruebo. Y después, ¿qué?

¿Cómo decir que no a la Cataluña de las maravillas que promete una sociedad reconciliada, con jueces y fiscales independientes al servicio de los más débiles, con un régimen impositivo que nos dejará satisfechos, en donde la transparencia estará a la orden del día?

Sigo con el documento. En el nuevo Estado habrá "jueces profesionales e independientes" que garantizarán "procesos ágiles y efectivos" con fiscales que "actúen con sensibilidad en defensa de los más débiles". La Cataluña independiente será una maravilla. Y no solo en materia de Justicia, sino también en materia de Hacienda si tenemos en cuenta que el objetivo de la Hacienda catalana es que "el contribuyente se sienta satisfecho" a la manera de "los países nórdicos". Ahí no acaba la cosa. El documento apuesta por la transparencia como "un arma principal para la calidad de la gestión de las instituciones", por "dar máximo acceso a la información pública sobre el origen y el destino de los fondos públicos", por la "rendición de cuentas continuada", "por la renuncia en caso de comportamientos poco éticos y/o ilegales" y por la limitación de mandatos para "evitar situaciones de concentración y mal uso del poder". ¿Cómo decir que no a la Cataluña de las maravillas que promete una sociedad reconciliada, con jueces y fiscales independientes al servicio de los más débiles, con un régimen impositivo que nos dejará satisfechos, en donde la transparencia estará a la orden del día? Y, además, seremos suecos y podremos votar –me olvidé de apuntar semejante prueba de modernidad- electrónicamente. La pena es que todo eso no lo hayan pensado y practicado –ahorro ejemplos de sobras conocidos- antes. ¿A qué estarán jugando?

Jueves 13 de marzo de 2014. CRÓNICA GLOBAL (Declaración unilateral de independencia para Sant Jordi 2015) facilita el acceso al documento de la Asamblea Nacional Catalana titulado Hoja de ruta 2014-2015. Da miedo. Asusta –resumo únicamente una parte de los "escenarios", "destinatarios", "requisitos" y "acciones" previos a la Declaración unilateral de independencia- que se advierta que "la sociedad catalana ha de estar preparada y dispuesta a actuar en cualquiera de los escenarios que se puedan llegar a producir", que se indique que "será imprescindible la unidad de acción y la coordinación efectiva entre los diferentes actores para asegurar la máxima eficacia en el trabajo que corresponda a cada actor", que se especifique que estamos ante un "proyecto imparable" e "irreversible”, que se hable del "destino final y los caminos para llegar". También inquieta que la Asamblea Nacional Catalana exhorte a que cada uno cumpla su misión: la Generalidad ha de "realizar actos concretos que apliquen de forma práctica la Declaración de soberanía aprobada por el Parlamento de Cataluña"; los Ayuntamientos han de "asegurar la logística para la celebración de la Consulta"; los partidos políticos, en los municipios en donde resulte previsible "algún tipo de obstaculización", "deberán promover los mecanismos legales que permitan un cambio favorable en los equipos de gobierno municipal" y, si ello no es posible, habrá que celebrar la Consulta "a partir de la iniciativa popular"; la sociedad civil ha de "trabajar para asegurar la celebración de la Consulta" y "convencer a la mayoría de nuestros conciudadanos de que solo con la constitución de la República catalana tendremos la posibilidad de progresar en todos los campos". ¿De qué va esto?

Dicen: "En cualquiera de los escenarios, con Consulta o sin ella, siempre llegará el momento en el que se deberá hacer, formalmente y solemnemente, la Declaración de independencia. Será el día que deberá ser recordado como Día de la Independencia". A la Declaración –promovida por la "Asamblea de cargos electos" (?)-, le seguirán "actos de ejercicio de soberanía" como el "control de las grandes infraestructuras y fronteras –puertos, aeropuertos-, la seguridad pública, las comunicaciones, etc.". Más: "el elemento clave será el comportamiento fiscal de la ciudadanía, cuando deba hacer frente al pago periódico de impuestos y escoja, mayoritariamente, ingresarlos en la administración del nuevo estado". ¿Saben lo que se traen entre manos? ¿Será una broma?

Domingo 16 de marzo de 2014. CRÓNICA GLOBAL (Mas: "No podemos descartar la declaración unilateral de independencia") reproduce unas declaraciones de Artur Mas –se trata de una conversación entre el presidente de la Generalidad y unos ciudadanos- en las que afirma que "la declaración unilateral de independencia no es nuestro marco ideal, ni el mejor, ni el que queremos. Pero no podemos descartarla al 100% porque sería una renuncia tan evidente que nos haría perder fuerza". ¿Se trata –tacticismo de bajo vuelo- de perder fuerza? Añade: "lo que pondría en peligro la convivencia es que el pueblo de Cataluña llegue a la conclusión de que no se le deja votar para decidir su futuro, porque eso es lo mismo que negar su existencia… la nación tiene derecho a opinar y decidir". Artur Mas concreta: "estamos hablando básicamente de instrumentos, no de esencias identitarias. Hay mucha gente que vive la independencia como un tema patriótico, identitario, cultural, lingüístico, histórico... pero el tema de si Cataluña tiene Estado es básicamente disponer de instrumentos o no tenerlos". ¿Solo se trata de "disponer de instrumentos”? Pero, ¿no acaba de afirmar que el pueblo de Cataluña quiere "decidir su futuro", que nadie puede "negar su existencia" y que "la nación tiene derecho a opinar y decidir"? Para disponer de instrumentos, ¿hay que invocar la nación y convocar un referéndum ilegal de autodeterminación? ¿Una Crimea sin Putin? Por cierto, Artur Mas debe estar en frontal y franco desacuerdo con una Asamblea Nacional Catalana que, ni corta ni perezosa, en su particular hoja de ruta, habla "del derecho que tenemos como pueblo, como comunidad diferenciada, a decidir nuestro futuro político y la voluntad de ejercerlo" (sic).

El discurso de la Asamblea Nacional Catalana recuerda el vanguardismo leninista que señala el recto camino que seguir, la teoría del golpe de fuerza del Curzio Malaparte que afirmaba que con "mil técnicos" se puede forzar la sustitución del poder

Viernes 21 de marzo de 2014. Dos noticias aparecidas en CRÓNICA GLOBAL (Mas reclama a padres y profesores que den su apoyo "para ejercer el derecho a decidir" y La Generalidad prevé registrar a catalanes residentes en el extranjero para completar un censo para el eventual referéndum) ponen la guinda al pastel. La Generalidad sigue jugando. Por un lado, el Consejo Escolar de Cataluña "recomienda" a la comunidad educativa que "emprenda las iniciativas que considere oportunas para responsabilizar a los ciudadanos sobre el futuro de nuestro país y dar el apoyo al proceso democrático para ejercer el derecho a decidir". Hablan de "responsabilizar" cuando se trata de propaganda pura y dura o de manipulación de la consciencia. Pero, ¿no repiten una y otra vez que ellos no contaminan ideológicamente la educación? Por otro lado –segunda noticia de aquel día-, la Generalidad sigue con la consulta o referéndum –ilegal- que no se celebrará.

Los documentos citados, así como las declaraciones de Artur Mas, revelan el proceder del nacionalismo catalán. Convergència –la imposibilidad de una candidatura común europea, el frente internacional no responde, una parte importante del empresariado no se implica y otros callan, determinada prensa modula el discurso y ya no ríe las gracias del proceso, síntomas de escepticismo, cansancio y resistencia en la ciudadanía- utiliza el argumentario prosaico –con la independencia los catalanes vivirían mejor- para justificar el llamado derecho a decidir y la consulta o referéndum. Argumentos prosaicos, pero sin olvidar las esencias nacionales. Y sin olvidar –de ahí el guiño de la Declaración unilateral de independencia: Artur Mas va quemando cartuchos hasta el desastre final- la hipoteca que ha contraído con una Asamblea Nacional Catalana que no parece dispuesta ni a perdonar deudas ni a tolerar quitas.

Por su parte, el discurso –de rancio sabor predemocrático- de la Asamblea Nacional Catalana recuerda el vanguardismo leninista que señala el recto camino que seguir, la teoría del golpe de fuerza del Curzio Malaparte que afirmaba que con "mil técnicos" se puede forzar la sustitución del poder, los comités de defensa de la revolución castrista, la "organización autónoma del pueblo" chavista, la retórica conspirativa del caudillismo hispanoamericano, el bonapartismo clásico que utiliza el Parlamento para propiciar, impulsar y bendecir una ilegalidad. Un empacho. Un cóctel indigerible que atenta contra el Estado de derecho y la legalidad y la legitimidad democráticas. Muy probablemente -con el paso del tiempo-, la Asamblea Nacional Catalana será un punto de referencia internacional para estudiar el acoso a la democracia en las sociedades democráticas avanzadas durante el siglo XXI. A menos que todo eso sea una estrategia lúdica. Puro entretenimiento para conservar el ánimo.

Diríase que el nacionalismo catalán practica los juegos de guerra. Esos juegos virtuales de ordenador en que los participantes idean, dirigen y actúan en función de sus muy particulares intereses con el único objetivo de alcanzar la victoria final previa reducción del adversario; esos juegos donde se instruye: "arma un ejército legendario y controla a toda una nación". Y está la actitud: "debes estar preparado para combatir la guerra en cualquier etapa de tu vida... prepárate para los combates soldado". Todo, por supuesto, te lo ofrecen gratis. Pero, en la realidad nada es gratis. Las irresponsabilidades se pagan. Las irresponsabilidades de unos –con frecuencia, difícilmente controlables- las acaban pagando todos. Esa huida hacia adelante con el objetivo de buscar el conflicto, esa huida de la realidad que busca la colisión. Y después veremos qué pasa y cómo salimos del atolladero y quién y a qué precio nos saca del mismo y qué sacamos de ello. Pero, todo eso, no es -¡entérense, señores y señoras nacionalistas!- un juego de guerra gratis en línea. Dejen de divertirse a nuestra costa.

Renovación política
Con la renovación la política vieja ha pasado, debe empezar de nuevo
Octavi Pereña www.diariosigloxxi.com 25 Marzo 2014

Es evidente que la política está desprestigiada, no porque en si misma sea mala, sino porque los políticos la convierten en despreciable. Sólo con oír la palabra política las personas se alteran. La política se ha convertido en una especie de peste de la que uno desea apartarse de ella lo más lejos posible para evitar contaminarse. Lo que en buena parte ha prostituido a la política es el hecho de que los ciudadanos por pereza y por no querer complicarse la vida se han desentendido de ella y lo que debería ser una actividad de toda la comunidad se ha convertido en un gueto de unos pocos en los que más que el interés general prevalece el lucro personal. La privatización de la política en parte es la causa de la corrupción generalizada que se da en este ámbito.

Luis Foix hace diana cuando explica la causa humana de la corrupción a gran escala que preocupa y enoja a los ciudadanos: “La corrupción que debilita o anula la libertad no es la de cuestiones menores como la de robar una gallina o llevarse una botella de alcohol caro de un supermercado. La corrupción es aquel estado personal o social en que nos podemos acostumbrar a vivir pensando que no es malo estafar un poco a Hacienda o evitar el IVA cuando pagamos al electricista del barrio.… Esta corrupción habitual, menor, es un indicio que acepta implícitamente la gran corrupción de quienes roban sin escrúpulos, favorecen amigos y parientes, silencian a la oposición y utilizan la fuerza para mantener sus corruptelas a gran escala”.

El germen de la corrupción del que somos portadores todos los ciudadanos porque todos sin excepción somos pecadores hace posible la corrupción a gran escala que pone en peligro la libertad democrática alcanzada. Incluso un ciego verá que a partir de la microcorrupción se ha llegado a la macrocorrupción que fabrica los llamados cementerios de elefantes, una forma de retiros dorados para políticos de lujo que tienen nombre y apellidos. Esta situación de alta degradación moral y ética se ha llegado en parte por la desidia de los ciudadanos debido a que nos hemos desentendido de nuestras responsabilidades cívicas y nos hemos dejado arrastrar por la corrupción habitual menor que implícitamente favorece amigos y parientes. ¿Qué se sino una materialización de la corrupción que engendra el pecado el hecho de que en el Parlament de Catalunya se rechazó una moción presentada que proponía que los diputados implicados en un caso de corrupción debían ser destituidos de sus cargos de responsabilidad política? ¿No es corrupción a gran escala el hecho de que los cadáveres políticos se aparquen en el Senado, Consejo de Estado, instituciones y empresas públicas? Este malbaratamiento descarado de dinero público vacía las arcas del Estado y que se podría evitar si e tomase la decisión de coger el toro por las astas y reformar la ley de partidos que en su actual redactado favorece la corrupción. La reforma de dicha ley debería dejar bien claro que los políticos no están sujetos a una ley especial que blinda sus responsabilidades sino que están sujetos a la misma ley que el resto de los ciudadanos y que éstos pueden y deben fiscalizar sus actuaciones. La ley de partidos debería regular explícitamente la duración de los mandatos presidenciales y los años que los políticos pueden servir en la Administración. Debería prohibir las listas cerradas y ser sustituidas por abiertas para que sean los ciudadanos quienes elijan directamente a sus representantes y pedirles responsabilidades. Finalizado el período determinado, la imposibilidad de ser sanguijuelas del Estado dejando de gozar de privilegios que no les corresponden. Finalizado el servicio al País deben convertirse en ciudadanos sin privilegios especiales que se ganan el sustento en las actividades en las que se dedicaban antes de dar unos años al servició del País. De esta manera se impediría que la política se convierta en un negocio que fomenta la corrupción.

La regeneración política presenta un problema: “¿Quién podrá enderezar lo que él torció?” (Eclesiastés 7:13). La regeneración política tan deseada no será mínimamente alcanzada si previamente no se produce una regeneración moral y espiritual de todos los ciudadanos y de manera especial en aquellas personas que durante un tiempo limitado desean servir al País en bien de todos los ciudadanos. Esta regeneración imprescindible para el bienestar del colectivo no se puede alcanzar con sólo buenos propósitos porque a éstos el viento se los lleva con suma facilidad. Es preciso reconocer la corrupción individual que provoca el pecado y que por la fe en Jesucristo se convierte en una persona nueva en la que el amor al dinero no es una prioridad porque es cosa del pasado. La conversión a Cristo es la preparación previa para que el individuo pueda asumir de manera natural es espíritu de las leyes promulgadas para bien de toda la sociedad y someterse a ellas.

Divergencia y desunión
Pau Guix www.cronicaglobal.com 25 Marzo 2014

No. No piensen mal. Convergència i Unió no ha cambiado de nombre (todavía), pero sí que con su inexistente pero perniciosa acción de gobierno (en dogmáticas compañías) ha conseguido la divergencia y la desunión de los catalanes, y también del resto de españoles de la nación española a la que por fortuna pertenecen todos los pueblos de España, cada uno con sus particularidades y su idiosincrasia, pero ninguno de ellos mejor o superior al resto, como unos pocos nos quieren hacer creer. Los ciudadanos que viven en Cataluña han visto como paulatinamente se han ido dañando sus relaciones de amistad, de familia, de pareja, de trabajo, por culpa de este incierto viaje hacia una Arcadia imposible que llaman "la nación catalana", sin respeto alguno hacia la legalidad vigente, atacando continuamente la Constitución de 1978, nuestra ley de leyes, la ley suprema, y olvidando las sentencias de Cicerón de que "la ley suprema es el bien del pueblo" y que "debemos ser esclavos de las leyes para poder vivir en libertad". Lo contrario nos lleva hacia una apologética ideología del odio y la violencia, y en el caso concreto de las tierras catalanas no hago sino recordar el pensamiento de Charles De Gaulle, uno de los políticos más importantes en la construcción de la Unión Europea una vez superada la II Guerra Mundial cuando acertadamente dijo que "patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás es lo primero".

Y aquellos que hablamos sin traumas tanto catalán como español y hemos nacidos aquí y somos tan catalanes como españoles, ¿qué somos? ¿Aliens del espacio exterior? ¿Quiénes son ellos para etiquetar así a la gente?

El pasado viernes 14 de marzo asistí a una conferencia del catedrático Francesc de Carreras y Carmen de Rivera, diputada autonómica de Ciutadans, de título 'Constitución y sensatez' donde se trataba de buscar las claves para poder entender la situación actual y este desprecio hacia el ordenamiento jurídico de parte de los representantes electos en Cataluña. Yo, personalmente, nunca he creído en la dicotomía maniquea de definir a los catalanes por la sensatez y el arrebato [equivale a una traducción aproximada de las palabras catalanas "seny" i "rauxa"] ya que la enorme complejidad del ser humano va mucho más allá. El hombre necesita de todas sus capacidades, instintos y pulsiones para ser lo que es, el organismo más complejo que existe, y para serlo encuentra un punto medio, gracias a la templanza o la inteligencia emocional, donde se pone por encima y domina todos sus defectos y sus virtudes a la vez.

Dicho esto, y escuchando a Carme Forcadell, Artur Mas, Francesc Homs u Oriol Junqueras pienso, aun tratando de hacerlo positivamente, que han perdido la sensatez y que han sido dominados sorprendente y exclusivamente por el arrebato. La verdad es, sin embargo, mucho más cruel: detrás de todo este odio que propagan, subvencionado además con dinero público, hacen una división maniquea, peligrosa y totalitaria de los catalanes en buenos y malos, como la historiadora (?) Anna Tarrés, que ha dicho textualmente hace poco días que "es catalán sólo aquel que habla catalán, el que defiende la nación catalana; no quieren la independencia aquellos que hablan español en Cataluña, esos son colonos, no son catalanes". Y aquellos que hablamos sin traumas tanto catalán como español y hemos nacidos aquí y somos tan catalanes como españoles, ¿qué somos? ¿Aliens del espacio exterior? ¿Quiénes son ellos para etiquetar así a la gente? De ahí a los guetos, los gulags y los campos de exterminio no hay una gran distancia, sólo la sensatez. De Gaulle sentenció que "el carácter es la virtud de los tiempos difíciles", y este carácter es el que tenemos una gran parte de los ciudadanos catalanes, que luchamos enérgicamente, un día tras otro, en palabras de Václav Havel, contra aquello que nunca debería existir: las semillas del odio colectivo. Este odio ha sido labrado, irresponsablemente, por unos pocos en los últimos 30 años para crear lo que se conoce como "fabricación del consentimiento", mediante tres deleznables métodos aprendidos de lo peor de cada casa, haciendo un mal uso de los recursos y del dinero público, que podemos resumir en:

a) El modelo soviético de adoctrinamiento de los alumnos en las escuelas explicando mentiras sabiendo fehacientemente que lo son, pero a la mayor gloria de su excluyente ideología;

b) El modelo dictatorial de la propaganda nazi de Joseph Goebbels donde la propaganda debe facilitar el desplazamiento de la agresión, especificando los objetivos para el odio, con consignas que puedan ser aprendidas con facilidad, frases propagandísticas como , por ejemplo , "España nos roba";

c) Las técnicas de manipulación mediática del mundo posmoderno, que ha expuesto con claridad Noam Chomsky, por parte del Poder, denunciando la finalidad de tratar de imponernos, con una estrategia gradual, su pensamiento totalitario rebosante de odio y miseria tanto humana como intelectual.

El resultado de este proceso es completamente incierto pero lo real es que los ciudadanos catalanes corremos el riesgo de sufrir la violencia hija de este odio profundo que poco a poco ha ido invadiendo nuestra sociedad. Todos aquellos que han sido adoctrinados mediante la escuela, la propaganda y los medios de comunicación, sufrirán una gran frustración cuando su viaje programado no les lleve a ninguna parte. Y su respuesta puede ser muy violenta, pues responderá a la frustración de haber perdido un falso devenir colectivo que artificialmente se les ha implantado en su interior, en aquella parte irracional que es el deseo y que nunca escucha a la razón. Y esto debe ser una preocupación de todos y una prioridad a resolver por parte de nuestra sociedad.

Cualquier movimiento totalitario, en definitiva, convierte la sociedad que lo sufre en un páramo donde solo brota odio, violencia e incultura. Siempre ha habido gente muy inteligente y sabia que ha vivido y ha escrito antes que nosotros, y de los que tenemos la obligación de aprender, como del reconocido periodista y pensador estadounidense Walter Lippmann, ganador de dos premios Pulitzer y en quien se basaron el propio Chomsky y Edward S.Herman para escribir Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media. Parece que la Historia sea cíclica y que los humanos estamos condenados a repetir siempre los mismos errores, como permitir que unos pocos, hoy mismo, mediante los citados métodos, mistifiquen al resto de indefensos ciudadanos para servir sólo a sus propios intereses, con la inquietante consecuencia de hacer real la acertada sentencia de Lippmann que reza: "cuando todo el mundo piensa de la misma manera es porque nadie está pensando".

Carlos Herrera arremete contra los políticos catalanes
Llama "mentecato" a Artur Mas y "cretina con carné" a la portavoz de ERC
Estrella Digital 25 Marzo 2014

La aparición pública que hizo el presidente de la Generalitat, Artur Mas, en los actos de homenaje a Adolfo Suárez no ha gustado a muchos periodistas "ilustres", que han criticado duramente la misma por considerar que no era el momento ni el lugar adecuado. Uno de ellos ha sido Carlos Herrera, que se lo ha criticado desde su programa 'Herrera en la Onda'.

Para el periodista de Onda Cero, "en todos los lutos está el torpe, el que mete la pata en los pésames. En este caso fue Artus Mas, que fue allí a dar su mitin y a vender la burra. Esto es una cosa muy de mediocres".

Según él, "siempre hay alguien que mete la pata, y no podía ser otro que este mentecato político que es Artur Mas, que llega al Congreso, rompe esa especie de pacto de no utilizar políticamente la figura de Adolfo Suárez y además con un discurso bastante mediocre, vino a compararse con la valentía de Suárez por haber mirado los problemas de cara, que era un reproche a Rajoy por no hacerlo según él...".

Herrera tildó la intervención del presidente catalán de "oportunismo, aprovechar el muerto, mediocridad política", e incluso se atrevió a profetizar que "si a Adolfo Suárez le han puesto el nombre del aeropuerto de Barajas, a Artur Mas no le van a poner ni el de una parada de taxis".

Ya puestos a criticar, el periodista también cargó contra la portavoz del partido Esquerra Republicana de Cataluña, Anna Simó, de la que dijo que es "otra cretina, ésta ya es cretina con carné y tiene reconocimiento en el genoma de lo cretino que se puede ser".

Todo porque, "su partido dice que no participa en los actos de homenaje a Suárez porque son una exaltación de españolidad. Bueno, se puede ser imbécil y luego ya se puede ser como esta tipa perfectamente despreciable".


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