AGLI Recortes de Prensa   Sábado 5 Abril  2014

En las europeas, vota útil
Luis del Pino Libertad Digital  5 Abril 2014

Para que todos los españoles puedan ser expoliados por Hacienda sin distinción de edad, sexo, raza, credo o color #VotaPPPSOE
Para que nuestros licenciados puedan seguir demostrando en Alemania e Inglaterra lo buenos profesionales que son #VotaPPPSOE

Para poder seguir siendo respetados por los gibraltareños y por Marruecos #VotaPPPSOE
Para que podamos seguir negociando con los separatistas otros 15 o 20 años y que no rompan la baraja #VotaPPPSOE

Porque Rajoy y Rubalcaba suman 67 años de experiencia política, y la renovación hay que confiarla a personas experimentadas #VotaPPPSOE
Porque, si no fuera por nosotros, no habríamos podido rescatar las cajas de ahorro quebradas por nosotros mismos #VotaPPPSOE

Para no saturar nuestras ya masificadas cárceles, metiendo en ellas a condenados por corrupción #VotaPPPSOE
Para poder seguir utilizando categorías como "rojo" y "facha", que le evitan a la gente el enorme engorro de pensar #VotaPPPSOE

Para poder seguir teniendo unos servicios secretos que protejan a la opinión pública de verdades incómodas #VotaPPPSOE
Para que personas preparadas, como Beatriz Talegón e Iñaki Oyarzábal, lleguen a gobernar algún día España #VotaPPPSOE

Porque si dejamos de pagar a los terroristas a través de las instituciones, lo mismo vuelven a las andadas #VotaPPPSOE
Porque necesitamos seguir financiando a patronal y sindicatos, esos interlocutores sociales, para saber qué quiere el pueblo #VotaPPPSOE

Porque nadie sabe simular como nosotros, en las campañas electorales, que somos dos cosas distintas #VotaPPPSOE
Para que los niños aprendan cuatro lenguas regionales y puedan desenvolverse mejor en este mundo globalizado #VotaPPPSOE

Para que no perdamos tiempo defendiendo los intereses de España en el exterior, habiendo tantas cosas que hacer dentro #VotaPPPSOE
Porque si no subimos los impuestos, no podremos salvar el estado autonómico #VotaPPPSOE

Porque necesitamos seguir haciendo que el 8% de separatistas se sienta cómodo #VotaPPPSOE
Porque es mejor que nos repartamos el Poder Judicial los que entendemos de eso, que no cualquier pedorro advenedizo #VotaPPPSOE

Porque, con nosotros, no tendrás que perder tiempo eligiendo medio de comunicación. ¡Todos dirán lo mismo! #VotaPPPSOE
Porque ya hemos salido de la crisis (¿a quién vas a creer, a nosotros o a tus propios ojos mentirosos?) #VotaPPPSOE

Porque, con nosotros, algún día tú también podrás ser aforado #VotaPPPSOE

En resumen: no te preguntes qué puede hacer el país por ti, sino que puedes hacer tú por Bolinaga #VotaPPPSOE

23-F
El Follonero y sus firmantes
Javier Somalo Libertad Digital  5 Abril 2014

En poco tiempo hemos sobrevivido al virus y a la vacuna, al misil y al escudo. En definitiva, al clásico esquema de vender el ataque y su defensa. Es la paradoja de los contrarios que, en verdad, son complementarios.

Planeta ha conseguido concentrar la máxima atención en ambos extremos con un documental y un libro pero a sabiendas de que en España la retina es más sensible a la tele que a una página. En el 23-F la verdad era broma. "Yo me lo creí", dijeron muchos al ver el programa que presentó Jordi Évole sobre el golpe. Corrió de boca en boca y hasta los que no lo vieron creen hoy haberlo hecho. Barnizada España con el chiste –algunos eran chistes de verdad–, víctimas todos del Wells redivivo, nos encuadernan poco después la verdad, o mejor, la compilación de una verdad firmada por Pilar Urbano pero que ya se había contado antes con menos tirada. Best Seller y récord de audiencia cubren así todo el espectro: la conspiración y su propio desenmascaramiento para que cada uno elija cuál es cuál. Urbano y el Follonero; el Follonero y Urbano.

Pero, ¿cómo no vamos a tragar si eso fue precisamente el 23-F?: virus y vacuna, misil y escudo, ataque y defensa; Tejero y el Rey, golpe armado y solución Armada. Para derribar un gobierno sin pasar por las urnas se aborta un golpe chabacano y se ofrece un gobierno alternativo, de salvación sí, pero de golpe y con una lista de ministros que ya tuteaban al General presidente.

Se suele distinguir entre el tejerazo y la operación Armada para asegurar que el Rey desconocía la puesta en escena. Pero sí tenía datos del SAM (Supuesto Anticonstitucional Máximo) que Cortina le detalló en hasta once visitas absolutamente secretas a La Zarzuela en febrero de 1981. Conocía el caldo que se cocinaba en el CESID para generar la alarma golpista necesaria. Antes de leer a Urbano conviene visitar a Jesús Palacios para entender las entretelas del golpe tosco. Y a Luis Herrero y Abel Hernández para entender la verdadera relación entre Suárez y el Rey y sus respectivas esferas e influencias. Por cierto, las afinidades de los tres escritores difieren, y a veces mucho, en lo que respecta al Rey, Suárez o Armada.

Por lo que parece, Suárez siempre pensó que Armada era sinónimo de golpe. Él y Rodríguez Sahagún también conocían los dosieres que Cortina preparó para amoldar a España la Operación De Gaulle como "corrector del sistema desde el propio sistema". Y ante esto, Suárez siempre veló por el rey de España –en tal condición– y por la joven democracia, nunca por sí mismo. Llegó a decir que le bastaría un gesto regio para marcharse. Pero ese gesto tenía que ser propio y sincero, no inducido.

Todo o casi todo lo escrito por Pilar Urbano estaba ya dicho y escrito. Hubo querellas, quejas, reproches y demandas pero no un manifiesto con abajofirmantes. Bien es verdad que entonces faltaba por llegar Corinna, Bostwana y, sobre todo, el caso Urdangarín-Infanta. O sea, el desgaste, la impopularidad y el delito.

Es difícil de entender esta reacción colegiada en defensa del Rey pero cabe suponer que lo que algunos llaman lealtad pueda ser pacto de silencio por deuda eterna. Más incomprensible es el intento de secuestro editorial y que figure la firma de Adolfo Suárez Illana cuando su padre ha salido de todos estos libros, incluido el de Pilar Urbano, como el gigante que era.

Hay no-firmantes que contaron la historia al detalle. Los firmantes avalan la versión del docubroma del Follonero.

Aforamiento: el blindaje de la casta.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  5 Abril 2014

España es el país del mundo con más aforados, en torno a los 10.000. Una aberración jurídica por la que para poder enjuiciar a alguien aforado, lo primero es que se ha de pedir un suplicatorio- véase el término denigrante y de sumisión total- a las altas instancias de las que depende el implicado, y tras obternerlo presentar la acusación formal en el Tribunal Supremo y que se admita a trámite. Si se ha conseguido ese paso, solo entonces dicho Tribunal Supremo pasará a pronunciarse y emitir sentencia sobre el fondo. Los diversos casos de presunta prevaricación, corrupción y cohecho que afectan a personajes aforados hasta ahora han obtenido siempre la absolución, es más, incluso el rechazo frontal a pronunciarse sobre el fondo del asunto sin llegar a enjuiciarlo, archivando las causas.

El aforamiento fue lo primero que "los padres de la Constitución" quisieron dejar claro, con la excusa de que la labor de Ministros, Presidente del Gobierno, diputados y senadores pudiera verse influenciada y mediatizada por un sin fin de denuncias que terminaran enredando al congresista o cargo público en los tribunales de Primera Instancia. Por ello, se estableció el Artículo 71 que dice lo siguiente:

1. Los Diputados y Senadores gozarán de inviolabilidad por las opiniones
manifestadas en el ejercicio de sus funciones.
2. Durante el período de su mandato los Diputados y Senadores gozarán asimismo de inmunidad y sólo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito. No podrán ser
inculpados ni procesados sin la previa autorización de la Cámara respectiva.
3. En las causas contra Diputados y Senadores será competente la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

Por otra parte, en el artículo 102 se menciona:
1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.
2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo.
3. La prerrogativa real de gracia no será aplicable a ninguno de los supuestos del
presente artículo.

Y por si fuera poco, parió la burra de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) que en su artículo 57 dice lo siguiente:

1. La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo conocerá:
1.º. De los recursos de casación, revisión y otros extraordinarios en materia penal que establezca la ley.
2.º. De la instrucción y enjuiciamiento de las causas contra el Presidente del Gobierno, Presidentes del Congreso y del Senado, Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Presidente del Tribunal Constitucional, miembros del Gobierno, Diputados y Senadores, Vocales del Consejo General del Poder Judicial, Magistrados del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, Presidentes de la Audiencia Nacional y de cualquiera de sus Salas y de los Tribunales Superiores de Justicia, Fiscal General del Estado, Fiscales de Sala del Tribunal Supremo, Presidente y Consejeros del Tribunal de Cuentas, Presidente y Consejeros del Consejo de Estado y Defensor del Pueblo, así como de las causas que en su caso, determinen los Estatutos de Autonomía.
3.º. De la instrucción y enjuiciamiento de las causas contra Magistrados de la Audiencia Nacional o de un Tribunal Superior de Justicia.
4.º. De los demás asuntos que le atribuya esta Ley.

Y para terminar con este infecto blindaje, cada uno de los diferentes Estatutos de Autonomía recoge el listado de sus cargos aforados cuya Sala competente para ver las causas es la del Tribunal Supremo de Justicia de la Autonomía en cuestión. Y así llegamos a los más de 10.000 aforados que ahora se quieren ampliar en las personas de la Reina y de los Príncipes de Asturias que estaban en una especie de limbo e indefinición y a los que se quiere amparar en igualdad con el resto de la casta. Caso aparte y especial es la figura del Rey, que a la vez es el Jefe del Estado, que tiene concedida la inviolabilidad total de su persona en la Constitución en su artículo 56.3.

Como verán, no existe ninguna voluntad de acabar con este aberrante trato discriminatorio en el que además se nos quiere convencer de que "la Justicia es igual para todos". Una mentira que solo se pueden creer los ilusos y los cortos de entendederas. Porque no solo es que sean Instancias diferentes las que se encargan de enjuiciar, sino que además el procedimiento es totalmente diferente y lleno de obstáculos y dilaciones para poder juzgar a un aforado, consiguiéndose alcanzar incluso la prescripción de los delitos por unas leyes muy benévolas con los delicuentes. Y todo eso con la agravante de la total politización de las Instituciones de Justicia al ser elegidos sus cargos por la misma casta política que luego debe someterse a su jurisdicción. Un estado de podredumbre institucional que solo puede acabarse con una nueva Constitución que sea realmente democrática.

Y aquí es donde se ve claramente el tipo de sistema tercermundista y bananero que sufrimos los españoles y que se nos vende como democrático. Tenemos mucho que reformar y la desgracia es que la solución nunca podrá venir de quienes son el problema y se han encargado desde el principio en blindarse y situarse en una situación vergonzosa de absoluto privilegio. España necesita una reconversión en profundidad y establecer un sistema realmente democrático sin las taras de esta podrida Constitución y un sistema autonómico ineficaz, costoso y refugio de delincuentes aforados.

Vuelta atrás
DAVID GISTAU ABC  5 Abril 2014

La España contemporánea se ha negado a que le roben el relato fundacional de la Transición, del que ha vuelto a enamorarse

HACE muchos años, leí la «Breve historia de Inglaterra» en la que Chesterton, entre otras muchas perlas, relacionaba el nacimiento del sentimiento nacionalista en Europa con el abandono de las calzadas romanas que dejó a los pueblos incomunicados, a solas consigo mismos y sus rasgos pintorescos. Siempre me acordaba de esto cuando Otegui, refractario al tren rápido, al McDonalds e incluso a internet, decía que a los vascos debía bastarles con lo que contuvieran sus montañas, voluntariamente incomunicadas: cualquier influencia externa sería una corrupción. Chesterton también describía las edades oscuras con un principio muy sencillo: edad oscura es aquella en la que una sociedad se gusta más por lo que fue que por lo que podría llegar a ser. Es decir, cuando el progreso es hacia atrás, parte de un recuerdo, no de un propósito de construcción.

Si se aplica la premisa de Chesterton, España está sumida en una edad oscura. No ya España, sino la sociedad del último ciclo democrático, a la que la capilla ardiente de Suárez, con su hiperbólica nostalgia, ha terminado de convencer de que debemos gustarnos más por lo que fuimos que por lo que podríamos llegar a ser. No entro ahora en cuán distorsionados por la emoción están muchos de los argumentos sobre los cuales se sustenta la añoranza sobrevenida de la Transición, en cuyo recuerdo colectivo de repente es imposible encontrar ninguna de las debilidades de la condición humana que salpican cada día los periódicos contemporáneos. Pero el caso es que el viaje hacia ese pasado fundacional se aceleró durante los días de luto. El ideal retrospectivo de la Transición pesa ahora más que cualquier proyecto de futuro, prácticamente lo invalida porque no hay material humano comparable a aquél, y entonces para qué intentarlo siquiera. Hasta corremos el riesgo de quedarnos atrapados en una melancolía parecida a la «Ostalgie» de los berlineses a los que se les cayó el Muro y nada se propusieron a partir de entonces salvo practicar el culto del pasado.

Vi una oportunidad para el Rey en el «revival» de la Transición inspirado por la muerte de Suárez. El propio Rey, en su discurso de condolencia, pareció querer vindicarse recordando ese legado personal a las generaciones que sólo lo conocen por los elefantes. También surgieron, por supuesto, agresiones revisionistas, como el libro de Urbano. Me ha parecido significativa la reacción furibunda y transversal contra ese libro. No tanto porque se tratara de proteger al Rey, que también. Sino porque la España contemporánea se ha negado a que le roben el relato fundacional de la Transición, del que ha vuelto a enamorarse, y que acaso sea lo único que tenga como asidero para sobrellevar las decepciones. Ya que no estamos seguros de lo que seremos, que al menos no nos quiten lo que fuimos. Edad oscura.

Aforados reales y control de jueces
Pablo Sebastián www.republica.com  5 Abril 2014

La decisión del Gobierno de Rajoy de ampliar el aforamiento de los altos cargos públicos a la Reina Sofía y a los Príncipes de Asturias y la imposición de que sean tres jueces los que actúen en los procesos de instrucción de la Audiencia Nacional en casos que se consideren de especial relevancia constituyen decisiones de gran calado político y jurídico. Decisiones anunciadas que llaman mucho la atención porque llegan en pleno debate de la opinión pública sobre las incidencias que afectan a la Corona y a la Familia Real, y cuando en la Audiencia Nacional se están instruyendo casos de corrupción política, como Gürtel, que afectan al Partido Popular.

Lo que, sumado al uso más que partidario y político que se está haciendo de la Fiscalía del Estado, constituye un vuelta de tuerca al control de la Justicia en España, al que este Gobierno ya le había impuesto un nuevo estatus de más sometimiento al Poder Ejecutivo, en línea con lo que a todas luces significa un proceso de involución democrática que impulsa el ministro de Justicia Gallardón a las órdenes del presidente Rajoy. Y al que no es del todo ajeno la cúpula del PSOE que lidera Rubalcaba y que, en todas estas materias, mantiene un bajo perfil o un silencio que otorga y aprueba semejante retroceso democrático.

De lo que cabe deducir varias cosas. En primer lugar que se están poniendo vendas antes de la herida del deterioro del Régimen de la Transición que, sin duda, ha muerto con Adolfo Suárez. Y que en las altas esferas del poder existe una gran preocupación no sólo por lo que está pasando sino por lo que podría ocurrir partiendo de datos o informaciones ‘delicadas’, que podrían estar en manos del Gobierno y de sus servicios de información, por temor a que esas noticias acaben llegando a la opinión pública y desborden el debate político y social del país.

En segundo lugar, la decisión de ampliar el aforamiento ante el Tribunal Supremo (imaginamos que ante el Pleno, lo que sería todavía más grave) de la Reina (y consorte) y de los Príncipes de Asturias, es toda una novedad nunca vista en el ordenamiento jurídico español, lo que constituye una excepcionalidad inédita y una regresión democrática, por cuanto lo que debería ocurrir es precisamente lo contrario: la retirada de los aforamientos a todos los cargos públicos como ocurre en las grandes democracias de la UE, empezando por Alemania y Gran Bretaña que tienen cero aforados, mientras que Italia, Portugal y EEUU solo está aforados el presidente de la República y en Francia el presidente y el gobierno, mientras en España hay mas de ¡10.000 aforados! lo es que escandaloso. De ahí que tenga razón UPyD en su propuesta de suprimir los aforamientos. Los cargos públicos lo que tienen que hacer es cumplir estrictamente con la legalidad con su ejemplaridad, y si lo hacen así no necesitan aforamiento alguno sea su función de Estado, de gobierno o parlamentaria.

En tercer lugar, la decisión de imponer tres jueces de apoyo en los casos de instrucción más complejos de la Audiencia Nacional, lo que supone es abrir un marco de sospechas sobre los magistrados y ampliar a tres la capacidad del control del Gobierno sobre esta fase del proceso que se ralentizará en lugar de agilizarse, una vez que los jueces instructores, que han de tomar muchas decisiones de manera continuada y con urgencia, necesitarían el consenso de otros dos magistrados para cada una de ellas, lo que se retrasaría de manera asombrosa ese proceso instructor, en contra de lo que pregona el ministro Gallardón.

¿Qué está pasando de verdad y hacia dónde vamos? No se sabe pero se presiente que los grandes partidos políticos, PSOE y PP, empiezan a temer el final del ‘bipartidismo’ y están agilizando los cambios legales oportunos para proteger y protegerse en este aún incierto tramo de final de Régimen con un exhaustivo control del Poder Judicial, similar al que ya tiene del Poder Legislativo, y de ese otro y pretendido ‘cuarto poder’, el de la prensa y los medios de comunicación, que está sufriendo en este tiempo otro proceso de involución y de falta de libertad. Encauzando el país hacia una involución democrática, que es exactamente lo contrario de lo que se h

'TRADING' DE ALTA FRECUENCIA
Flash Boys y "el mercado está manipulado"
Daniel Lacalle El Confidencial  5 Abril 2014

Conocí a Michael Lewis en Chicago en 2005 cuando publicó Moneyball. Desde entonces, siempre he tenido el privilegio de recibir sus libros y disfrutar con ellos. Su última obra, Flash Boys: A Wall Street Revolt (Penguin 2014), me llegó el lunes por cortesía del autor y su editorial, Penguin, y no decepciona. Es un libro entretenido, didáctico y polémico. Los mismos que le criticaron por mostrar las vergüenzas de los estados europeos (en su obra Boomerang), hoy le alaban por comentar que los mercados están manipulados.

¿Están los mercados manipulados? Sí, por la política de imprimir dinero a diestro y siniestro, no por los operadores que la aprovechan. No hay más que ver la correlación entre la bolsa estadounidense y las políticas de estímulo de la Reserva Federal.

Pero ya saben ustedes, los especuladores solo lo son cuando el mercado baja, cuando sube son “inteligentes inversores descontando la recuperación”.

Pues bien, el nuevo libro de Michael Lewis trata sobre el Trading de Alta Frecuencia y la manipulación de los índices bursátiles por operadores con acceso privilegiado.

¿Qué es el trading de alta frecuencia? Lo explico en Nosotros los Mercados. Son operaciones realizadas mediante algoritmos matemáticos, pero haciéndolas con enorme velocidad. Millones de operaciones que se realizan en poco tiempo, normalmente en milésimas de segundo. Por supuesto, para ello se utiliza el software más rápido y avanzado.

Hoy se estima que un 30% de las transacciones bursátiles realizadas son de algoritmos de High Frequency Trading (HFT). Buscan hacer muchas pequeñas operaciones en las que se obtenga una pequeñísima ganancia que poco a poco se va acumulando. Para los que quieran un análisis detallado de la controversia creada por el libro, les recomiendo que lean aquí High Frequency Trading and Market Rigging, donde uno de mis traders explica cómo funciona.

El libro de Michael Lewis dice, de manera entretenida, muchas cosas que son ciertas. Los mercados cada vez están más concentrados en grandes operadores, la tecnología y los algoritmos tienen un papel fundamental y los grandes bancos intentan recuperar cuota de mercado apoyando a estas máquinas que operan en pocos segundos. En el libro conoceremos ejemplos divertidos, apabullantes y curiosos. Su valor fundamental es que, como siempre, vuelve a poner el dedo en la llaga sobre las ineficiencias creadas en un mercado donde los grandes operadores mandan.

El principal problema que le encuentro a la tesis del libro de Michael Lewis es su afirmación de que “perjudica al inversor minoritario”. Para empezar, las bolsas han alcanzado máximos históricos, lo cual hace complicado que ese argumento se sostenga. Pero, además, han sido precisamente los traders de alta frecuencia los que han entrado con más rapidez en los periodos de corrección.

Como ustedes saben, a lo largo de un día un valor o activo financiero puede subir y bajar en distintas ocasiones. Los grandes traders buscan los intervalos en que hay movimientos para entrar o salir. Sin embargo, esos jugosos gaps donde entraban los operadores intradía, day traders (que compran y venden todo o casi todo a lo largo de un día, aprovechando las fluctuaciones), cada vez son menores por la actividad de los algoritmos de alta frecuencia. Por lo tanto, es difícil conciliar esa actividad con la afirmación de que su actividad “perjudica” a los inversores tradicionales. Si un gran fondo, como Blackrock o Fidelity, o cualquiera de los Long-Only que suponen más del 60% del mercado, va a comprar una enorme posición en un valor o activo en el que, por definición, busca una revalorización del 20 o 30% como mínimo… ¿Qué le importa si ese activo tiene un movimiento intradía de 0,2%?

La afirmación de que los traders de alta frecuencia siempre ganan no se sostiene tampoco, porque al menos un 15% generaron pérdidas en 2012. Decir que aprovechan información privilegiada para entrar en los mercados y reducir las posibilidades de los inversores tradicionales es simplemente incorrecto

La afirmación de que los traders de alta frecuencia siempre ganan no se sostiene tampoco, porque al menos un 15% generó pérdidas en 2012. Decir que aprovechan información privilegiada para entrar en los mercados y reducir las posibilidades de los inversores tradicionales es simplemente incorrecto. Los dark pools y transacciones OTC (over the counter, fuera del canal tradicional) se utilizan fundamentalmente para esas grandes transacciones de bloques entre inversores a largo plazo buscando enormes volúmenes.

Mi experiencia cuando conocí a los primeros traders de alta frecuencia en Estados Unidos en 2006 la explico también en Nosotros los Mercados:

Cuando se inventó el automóvil, los fabricantes de sombreros protestaron. A los conductores se les volaban los gorros, o tenían que conducir con una mano sujetándolos, con lo que pasaron a no usarlos. Los fabricantes de la prenda organizaron manifestaciones y quejas.

Igual que los fabricantes de sombreros se quejaban del coche como invento diabólico, hay quien afirma que los algoritmos de alta frecuencia distorsionan los mercados o los pueden manipular. Sin embargo, cualquiera que los haya utilizado sabe que, como las aplicaciones de iPhone, cada uno es distinto y no responde a los mismos inputs.

Miembros de la Reserva Federal en la celebración del centenario. (Reuters)Miembros de la Reserva Federal en la celebración del centenario. (Reuters)Para nosotros, los algoritmos eran increíblemente interesantes por su limpieza y análisis detallado, y porque crean liquidez y bajan los costes de transacción, facilitando a los inversores comprar o vender cuando los fondos tradicionales prefieren no operar activamente. No se mueven por impulsos emocionales, o por lo que diga o no Merkel o Bernanke un día u otro, y precisamente por eso, son muy positivos cuando se genera pánico injustificado. En esos momentos, suelen ser los compradores.

Aquellas visitas me abrieron los ojos en muchos aspectos. Viendo aquellos fondos de inversión, donde no había cientos de traders mirando pantallas y hablando con otros, sino que solo se veía a ingenieros, físicos y matemáticos analizando datos, correlaciones, estadísticas… Ni una pantalla, nadie escuchando el último discurso de Bush o de Bernanke o del BCE.

No había escuchado tantos términos estadísticos desde la universidad. Allí, en esas reuniones, los escuché varias veces.

Salimos de esas reuniones como el que ha visto un Ferrari detrás de un escaparate. Maravillados.

No íbamos a hacer como hicieron los fabricantes de sombreros que vieron sus ventas desplomarse cuando se inventó el automóvil. Hay que aprender y adaptarse.

Crisis nacional
2014: encrucijada histórica
Jesús Laínz Libertad Digital  5 Abril 2014

Pase lo que pase, los españoles podemos estar seguros de que este 2014 pasará a la historia. Pues la arriesgada apuesta del separatismo catalán habrá de tener una u otra salida, no siendo ya posibles nuevas componendas que prolonguen eternamente la pugna como si nada hubiera pasado.

Dejando aparte las medidas que vaya o no a adoptar un gobierno experto en ponerse de perfil, en contra de las aspiraciones separatistas se encuentra la estabilidad por la que sin duda optarán la gran mayoría de los países, sobre todos los europeos, a los que la paradiplomacia de la Generalidad no cesa de engañar. Y en contra de las razones del gobierno, que son muchas y poderosas sobre todo en el terreno legal, se encuentra la dificultad de explicar allende nuestras fronteras que la actual mayoría separatista en Cataluña, tan astutamente movilizada dentro y publicitada fuera, se debe a cuatro décadas de régimen totalitario tolerado y en ocasiones bendecido por los propios gobiernos españoles. ¿Cómo va el gobierno a denunciar ahora un envenenamiento de los catalanes que los gobiernos tanto del PP como del PSOE ignoraron sistemáticamente, cuando no colaboraron con él? ¿Cómo va a pretender un gobierno aplicar ahora unas leyes que durante décadas no se ha hecho cumplir a la Generalidad y que incluso han incumplido los propios gobiernos de la nación? Los gobiernos de otros países, aun suponiendo que les interese perder su tiempo en comprender nuestra jaula de grillos, probablemente acaben exigiendo al Estado que se atenga a las consecuencias de su propio comportamiento ilegal y anticonstitucional.

Pero de lo que pueden estar seguros los gobernantes del PP y los opositores del PSOE es de que, si los separatistas consiguen su objetivo, la debacle que ello comportaría sería el fin tanto de ambos partidos como del régimen de 1978 en bloque, monarquía incluida. Es la hora de los estadistas (esos que actúan pensando en las próximas generaciones). Aunque no parece que, entre tanto político (esos que actúan pensando en las próximas elecciones), andemos sobrados de ellos.

Jesús Laínz, autor de España contra Cataluña (Encuentro), libro que presentará este fin de semana en LD Libros.

Historia
Franco venció porque era mejor
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  5 Abril 2014

Acaba de fallecer el historiador Gonzalo Anes, director de la Real Academia de la Historia desde 1998. Su principal legado a la cultura española ha sido el Diccionario Biográfico Español, que, pese a los ataques de los mezquinos que habrían querido controlarlo para imponer sus sectarismos, es una inmensa obra de referencia.

Así le ha defendido Gabriel Albiac (ABC, 3-4-2014):
A costa del monumental Diccionario biográfico de la Academia, a Gonzalo Anes le llovieron encima todos los necios del país: los que confunden historia con relato, los que piden a la historia consuelo para esa cosa, por definición desalmada, que es el curso de la vida. Y ese consuelo, claro está, tenía que ejecutarse sobre el tiempo presente. O el muy inmediato. A tres siglos de distancia, los consuelos dan solo benévola risa. El trastrueque del Diccionario biográfico en lenitivo de nuestros sufrimientos es una idea boba que solo puede hallar eco en una patria tan enferma como la nuestra.

En opinión del filósofo, el Diccionario ha sido otro frente de batalla abierto por los acólitos de la memoria histórica:
Cincuenta volúmenes, cuarenta mil voces, una obra con poco equivalente en Europa y ninguno en España, hubiera debido ser, en lógica académica, gloria del director de la Academia de la Historia que consumó el proyecto. Así habría sucedido en cualquier sitio. Aquí no. (…) Aquí, cada cual se lanzó a buscar los provincianos nombres de sus jefes de partido o tribu. O de los de sus enemigos. En el último medio siglo. No les gustó lo que leyeron. (…) Habían leído, puede que hasta completa, la voz Franco; no les gustaba. Habían leído la voz Negrín; tampoco. ¿Y quién iba a ser más competente en esas sacralidades que un devoto? ¿Indocto? Tanto mejor. Se juegan aquí poderes, no sabiduría.

Uno de los últimos ataques contra el Diccionario lo ha sufrido Ángel David Martín, que aparte de historiador es sacerdote, especializado en las represiones en ambas zonas durante la guerra y en la persecución religiosa.

Según cuenta, aportó sólo cinco biografías al Diccionario, pero una de ellas era la del militar Vicente Rojo Lluch (1894-1966). Cuando estalló la guerra, éste era comandante y profesor en escuelas militares desde 1922. Se integró en el Estado Mayor del Ejército leal al Frente Popular y luego del Ejército Popular; allí hizo una carrera fulgurante y fue ascendido por Juan Negrín a teniente general (grado que había sido abolido por Manuel Azaña en el primer bienio de la II República) en febrero de 1939. Además, aceptó acudir al Alcázar de Toledo para intimar al coronel Moscardó a la rendición.
El Anti-Franco: un militar culto, católico y leal

La escuela de historiadores llamémosla progresista ha querido encontrar en Rojo una especie de Anti-Franco. Por un lado era un católico practicante que, a diferencia de Franco y otros militares, se había mantenido leal al Gobierno y, por otro, era intelectualmente superior a los brutos militares africanistas, hasta el punto, según un entusiasta, de haber humillado a Franco.

Ángel David Martín ha sido atacado porque el retrato que hace de Rojo difiere completamente del construido en los últimos años. Precisamente Rojo confirma que Franco era mejor que él en su libro ¡Alerta a los pueblos!, editado en 1939.

El general Ramón Salas Larrazábal, que prologa una reedición de 1974, explica la carrera militar de Rojo. Éste estaba vinculado a la Unión Militar Española, la asociación que fue el embrión del alzamiento nacional, y después del 18 de julio fue "depurado por el comité de información y control". El 25 de agosto ascendió a teniente coronel "por lealtad". Estaba vinculado al general Miaja y su papel en la defensa de Madrid le ganó nuevos puestos, como los de jefe del Estado Mayor del Ejército del Centro, jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra y jefe de Estado Mayor Central.

Aunque era enemigo por sistema de la promoción por méritos (…) él mismo fue máximo beneficiario al alcanzar cinco empleos en cuatro ascensos por méritos que le hicieron general al año y medio de ascender a comandante y teniente general a los 44 años, meteórica carrera sin parangón en el siglo XX español. Además, recibió la Placa de la Laureada (enero de 1938). En todo ello superó a Franco, al que su Gobierno concedió la Cruz Laureada en la primavera de 1939 y a los 44 años era general de división.

Un comandante de aula contra un general de campo
Al final de ¡Alerta a los pueblos! Rojo enumera las razones de la victoria de Franco en unas páginas que son una acusación para los militares y los políticos del bando republicano. El Gobierno de izquierdas tenía el oro del Banco de España, las regiones industrializadas, la capital, el reconocimiento internacional, la escuadra, la mayor parte de la aviación, la Guardia de Asalto y la Guardia Civil, y, pese a todo ello, perdió.

En el terreno militar, Franco ha triunfado (…) porque lo exigía la ciencia militar (…) porque hemos carecido de los medios materiales indispensables para el sostenimiento de la lucha (…) porque nuestra dirección técnica de la guerra era defectuosa en todo el escalonamiento del mando.

En el terreno político, Franco ha triunfado (…) porque la República no se había fijado un fin político, propio de un pueblo dueño de sus destinos o que aspiraba a serlo (…) porque nuestro gobierno ha sido impotente por las influencias sobre él ejercidas para desarrollar una acción verdaderamente rectora de las actividades del país (…) porque nuestros errores diplomáticos le han dado el triunfo al adversario mucho antes de que pudiera producirse la derrota militar.

En el orden social y humano Franco ha triunfado (…) porque ha logrado la superioridad moral en el exterior y el interior (…) porque ha sabido asegurar una cooperación internacional permanente y pródiga.

Y concluye:
La República tuvo en sus manos la superioridad y los mejores resortes para sostenerla y acentuarla, y ha dejado que se le escape de las manos como si un secreto designio impidiese prosperar a la obra republicana. Mas, no ha habido tal secreto designio, sino simplemente, dos realidades, las determinantes de que le hayamos dado la superioridad: falta de gobierno (…) y falta de mando.

Mientras en el bando nacional se olvidaron las diferencias políticas y se buscó la unidad de mando en Franco, en el bando leal la cosas fueron muy distintas, prosigue Rojo:

A nuestros políticos (…) les han preocupado más las menudencias personales y partidistas que los grandes problemas nacionales. Les ha faltado abnegación política para someterse a un ideario común superiora los de los partidos, y entereza para sanear un ambiente político viciado.

La mayor diferencia militar entre ambos es que Franco era general desde 1926, y en 1936 Rojo era comandante. Franco había mandado grandes contingentes de tropas; la última vez en 1934, cuando reprimió la sublevación de las izquierdas en Asturias. Rojo permaneció en Marruecos sólo cuatro años (1915-1919) y obtuvo el grado de capitán. Después de ello fue destinado a guarniciones en Cataluña y luego a la Academia de Infantería de Toledo y la Escuela Superior de Guerra. Su ascenso a comandante, el último en paz, es por antigüedad.

Es decir, se enfrentaron un veterano que había hecho la carrera militar a sangre y fuego con un profesor que en sus aulas recreaba las batallas de Cannas y Waterloo. ¿Por quién habríamos apostado?

Que a los 75 años del último parte de guerra del Cuartel General del Generalísimo haya historiadores y políticos que pretenden encontrar las causas de la victoria de Franco en las ayudas de Italia y Alemania o en conspiraciones internacionales demuestra que la elite dominante hoy está roída por complejos y rige, como dice Albiac, una patria enferma.

Izquierda reaccionaria
Declararse 'progre' ofrece impunidad
Marcos Aguinis Libertad Digital  5 Abril 2014

A Mario Vargas Llosa, en una de sus visitas a Buenos Aires, le preguntaron si era progresista. Sonó agresiva la consulta, como si se infiriese a priori que no lo era. Así se desnudaba antes a quien era negro, judío, gitano, homosexual o alguna de las muchas condiciones que se discriminaban (y discriminan) en el mundo. Ahora, no ser progre implica un estigma infernal. El escritor se limitó a una respuesta educada. Hubiera sido conveniente que preguntase a la entrevistadora qué entendía ella por progresismo. Entonces le hubiera transferido la carga de explicar algo que se ha convertido en un nudo gordiano.

En efecto, el progresismo se asocia a los partidos políticos llamados "de izquierda", en oposición a los conservadores, llamados "de derecha". Preconizan el progreso (valga la redundancia) en todos los órdenes. Pero resulta que muchos de los partidos y líderes que se proclaman de izquierda llevan a cabo políticas crudamente opuestas al progreso: tiranizan sus naciones, cercenan la libertad de opinión, generan pobreza, someten la justicia a los miserables intereses del grupo dominante, son hipócritas, desprecian la dignidad individual, corrompen la democracia, quiebran la recta senda del derecho y otras calamidades por el estilo.

No obstante, por el hecho de proclamarse "de izquierda" o "progresistas" quedan protegidos por el escudo de una excepcional impunidad. Sin ese escudo, hubieran sido objeto de impugnaciones muy severas. Imaginemos que el gobierno actual de Venezuela estuviese compuesto por figuras que no se llaman a sí mismas progres y se las considerase de derecha. Y que, como el actual, haya surgido de elecciones poco claras. Supongamos que un gobierno desprovisto del maravilloso título de progre cercena el disenso, mete en la cárcel a los opositores, cierra medios de comunicación que le resultan molestos, reprime manifestaciones en las que mueren decenas de ciudadanos en la calle. ¿Qué ocurriría? Seguro que habría incontables y muy sonoras expresiones de condena. Líderes que en este momento son tibios o cómplices activarían a las organizaciones internacionales para detener los abusos de ese poder satánico. Se enviarían comisiones investigadoras, se escucharía a los disidentes, se difundirían con más intensidad los crímenes, se implementarían sanciones políticas y económicas. No hay duda de que se haría todo eso y aún más. Pero resulta que el gobierno de Venezuela se llama progre. Nació con la arrogante pretensión de crear un hombre nuevo (pretensión mesiánica que se repite de tanto en tanto y adquirió febril intensidad en 1917, con la fundación de la Unión Soviética). Cambió el nombre de la nación con el agregado de "bolivariana" y se proclamó adalid del socialismo del siglo XXI, que sanaría las fallidas experiencias autoritarias del pasado. Desgraciadamente, igual que en las experiencias anteriores, fue hundiendo al país en las ciénagas de una dictadura empobrecedora, ignorante y brutal, que sólo mantiene como fachada la convocatoria a elecciones, a las que se contamina de fraude antes de que se realicen.

La revolución cubana también fue progre. Muy progre. Millones creyeron en ella con juvenil esperanza. Modestamente, yo también. Pero los ideales sólo flamearon en los discursos y las racionalizaciones. La gran revolución que devastó esa hermosa isla y ensangrentó con aventuras guerrilleras América Latina, África y otros continentes degeneró pronto en una dictadura unipersonal férrea, asesina y estéril. Los hermanos que la conducen son los tiranos más viejos del mundo, son los que más duran en el poder, sin amagos de una mínima consulta popular. Pero a ese gobierno inepto, delirante, corrupto y asesino se lo sigue considerando progre, es decir, de izquierda. La razón es simple: como se ha proclamado progre y sigue diciendo que es progre, brinda certificado de progre a quienes lo apoyan, aunque ese apoyo cause náuseas. Hace poco desfilaron ante el senil monstruo que supo engañar a su pueblo y a la humanidad casi todos los presidentes de América Latina. Fue un espectáculo bochornoso que ofende el concepto de democracia que se pretende cultivar. Fue una traición y una mofa a ese concepto.

Corea del Norte es una dictadura que ha elegido el aislamiento monacal. Es de izquierda porque nació con las bendiciones de la URSS y China, y sus líderes se proclaman marxistas-leninistas. Pero su socialismo ha optado por una forma de sucesión que debe convulsionar los huesos de Marx y Lenin, porque impuso el reaccionario modelo de la monarquía absoluta. Algo que ni siquiera en estado de delirio aquellas grandes cabezas hubieran sospechado. El Abuelo fundador fue seguido por su Hijo consolidador y su Nieto con cara de bebé perverso. Corea del Norte funciona como un colchón entre China y Corea del Sur y quizás por eso la dejan sobrevivir. El pueblo tiene hambre y debe mendigar comida, pero se gastan enormes cifras en bombas atómicas. Contra ese régimen no hay manifestaciones universitarias, ni políticas, ni de organismos humanitarios, porque evidencia su condición de progre mediante su odio al gran enemigo que encarna el imperialismo yanqui. Desde hace décadas, ser enemigo de Estados Unidos condecora de inmediato con la credencial de progre. No hace falta más. No importa si prevalece un salvajismo equivalente a las etapas más primitivas de la humanidad. No importa que el Amado Líder, para consolidar su fuerza basada en el terror, haya hecho devorar vivo por perros hambrientos a su tío.

Llama la atención la escasa fortuna que ha tenido una obra mayúscula como El libro negro del comunismo. Con una documentación farragosa y estilo subyugante, pasa revista a las experiencias de izquierda, progres, que se concretaron desde comienzos del siglo XX. Los conflictos entre los reformistas socialdemócratas y los revolucionarios comunistas dieron por mucho tiempo ventaja a los comunistas. Tanta ventaja que ahora, cuando el comunismo ya está desenmascarado como una corriente ciega, que en la práctica nunca genera más libertad ni justa inclusión, todavía sigue gozando de tolerancia o silencio. No abundan las condenas a Stalin, a los gulags, a Mao, a Pol Pot y a los dictadores de las mal llamadas democracias populares. No son recordados como etapas tenebrosas de las que se deben sacar enseñanzas para no repetirlas ni por asomo.

Con gran acierto, Horacio Vázquez Rial calificó a estos progres como la "izquierda reaccionaria". ¡Gran definición! Los discursos de esa izquierda son falsos y engañosos, aunque no usen la palabra comunismo, sino socialismo, progresismo, nac&pop u otras variantes. No conducen a una mejor democracia ni a la consolidación de los derechos individuales, ni estimulan el pensamiento crítico, no consiguen un desarrollo económico sostenido, faltan el respeto a las opiniones diversas, destruyen la meritocracia en favor de la burocracia y la ineptocracia nutridas por el poder de turno. Operan como la trampa de almas ingenuas u oportunistas, que no son pocas. Sigue operando la palabra progre como el ademán hipnótico de un desactualizado Mandrake.

Como observación final, hago votos para que la palabra progresismo sólo se aplique a quienes de veras quieren el progreso (no lo contrario), la modernidad, la justicia, la decencia, el respeto, la ética, las instituciones de una vigorosa democracia y los derechos asociados siempre a las obligaciones.

© La Nación
Marcos Aguinis, escritor argentino.

Democracia S.A.
Teresa González Cortés www.vozpopuli.com  5 Abril 2014

En las políticas liberales se ensalza la autonomía individual y se cantan maravillas a la sociedad compuesta de personas libres. Pero si la autoridad emana de los 'individuos', ¿por qué a los particulares se les hurta su capacidad decisoria que, de facto y bajo expolios sigilosos, pasa a manos de una hipercontroladora élite? Otro tanto sucede con las políticas socialdemócratas. Sus defensores insisten en luchar por una sociedad justa. Sin embargo, cabe preguntarse por qué, si el poder arranca del Pueblo, no ceden cuotas de decisión a los miembros del 'Pueblo', por qué lo mantienen a rebufo de unas minorías rectoras que promueven un Estado interventor y omnipresente.

En cualquier caso, estamos ante asociaciones que desde criterios, en apariencia, ideológicos alientan con resultados idénticos el sobredimensionamiento del Estado. Y lo hacen, unos, apelando a la libertad. A la igualdad y fraternidad, otros. Pero, con independencia de la oratoria empleada, el Estado invariablemente queda desbordado, atrapado, agrandado por los poderes de los partidos políticos y por las atribuciones de sus redes clientelares.

Democracia S.A.
Debido a persistentes arcaísmos, la democracia convierte a los ciudadanos en elemento decorativo del paisaje. Y en la medida en que desmantela el papel activo de la ciudadanía, el destino de la democracia parece conformarse con otorgar el poder a determinados consorcios políticos. No perdamos, entonces, el tiempo en discutir aquí sobre los modelos “teóricos” de hacer democracia, bien a partir de las directrices de la derecha neoliberal inspirada en Hayeck y en von Mises, o a partir de las pautas de la nueva izquierda socialdemócrata con Habermas y Claus Offe como referentes, porque el problema, más allá de estas u otras retóricas, reside en la hondísima crisis de legitimidad que rodea a los partidos políticos contemporáneos. Crisis que, por extensión, afecta a la concepción del Estado y a la organización misma de la democracia, y que obedece a que las instituciones públicas han perdido su rasgo de servicio. Y, tras haber dejado a la deriva el principio rector de “bien público”, el afán de supervivencia y conservación de los políticos ha condicionado el auge del estatismo y, claro está, condiciona el desbordamiento elefantiásico de los gobiernos.

Así que la democracia, antes que liberal o socialdemócrata, es por definición corporativa. Lo cual, a pesar de la crisis económica, viene a confirmar una evidencia: que los administradores del Estado, de espaldas a los votantes, nunca demuelen la naturaleza kafkiana, opaca, compleja… de esa democracia barroca, pomposa y… sobrecargada de una lista innumerable de dirigentes y funciones, gerifaltes y reglamentaciones, leyes y estatutos.

Fijémonos en que buena parte de los integrantes de la clase política acostumbra a fagocitar cada uno de los bosques de la administración no solo introduciendo a miembros de su familia ideológica en las estructuras de mando de la democracia o inventando puestos de trabajo, autoridades y oficios siempre que la circunstancia lo aconseje, sino asimismo cediendo el control de parcelas del Estado a lobbies o grupos de presión que de esta forma, por la puerta de atrás, o sea, fuera de los foros parlamentarios, se convierten en una rama principal del poder ejecutivo del Gobierno.

Esto significa que las minorías directoras multiplicarán otros tantos organismos para pasto de ellas mismas y control de los ciudadanos. E igual que no hay rastro de debates ante los conflictos de soberanía y representatividad producidos por la injerencia de los poderes a la sombra, tampoco se nos aclara cuáles son los nexos entre élites políticas y no políticas. Pero, de qué sorprenderse: con la distancia despótica con que se cubren los electos respecto de sus electores, la traición de muchos políticos ante la ciudadanía permite que la toma de ciertas decisiones, incluso en el marco de la democracia, sea casi un secreto impermeable a la luz.

Son, pues, las minorías gobernantes, reconocía Joaquín Costa, las que “falsifican el sufragio y corrompen el sistema, abusando de su posición, de su riqueza, de los resortes de la autoridad y del poder”. Son esas minorías gobernantes, insisto yo, las que utilizan el armazón democrático para fines propios. Y para su perpetuidad.

El fracaso de la modernidad
Póngase el ojo donde se ponga, democracia, teocracia o… comunismo, el Estado es corporativo. Mírese donde se mire, China, México, EEUU, Arabia, Rusia o la propia Unión Europea, el Estado corporativo constituye la rémora que anula las demandas de democratización de la democracia. Y, cuando al hermetismo del poder, signo de nuestro tiempo, se une la utopía nacionalista -ese lugar profético que no admite otros lugares, esa llamada al ideal patriótico de vivir en homogeneidad-, entonces aparecen los pastores de hombres que se dedican a tratar a los administrados cual más bovinos al tiempo que, con cantos de sirena a una comunidad regida por tradiciones, procuran esconder en la empatía con el pasado los intereses de la clase privilegiada.

¿En dónde queda el principio de parsimonia o de simplicidad? En el fondo de la nada. Y es que el fracaso del siglo XXI radica en una casta política que no se ha modernizado al ser aún amiga de glebas y dignidades, y que, además, cuanto mayor es el nivel de eficacia en la organización interna de sus partidos políticos, peor es su calidad democrática. Y si a este retrato poco halagüeño del poder añadimos la Nota sobre la supresión de los partidos políticos (c. 1940) de Simone Weil, veremos que “un partido -nos recuerda sin mitos ni ficciones esta filósofa francesa- es una máquina de fabricar la pasión colectiva. Un partido político es una organización construida de tal modo que ejerce una presión colectiva sobre el pensamiento de cada uno de los seres humanos que son sus miembros. [Y] la primera finalidad y, en última instancia, la única finalidad de todo partido político es su propio crecimiento, y eso sin ningún límite.

Debido a este triple carácter, todo partido político es totalitario en germen y en aspiración”, remataba Simone Weil.
Saquemos, pues, conclusiones.

italia y portugal sólo tienen uno
España eleva el récord de sus aforados: ya suman 10.003 con la Reina y los Príncipes
D. Forcada El Confidencial  5 Abril 2014

“Era una disfunción que carecía completamente de sentido”. En un país que bate el extraño record de ser el que más aforados tiene en el mundo -algunas versiones hablan de hasta 10.000 casos-, era evidentemente una “disfunción”, en palabras del propio ministro Alberto Ruíz-Gallardón, que la Reina y los Príncipes de Asturias no gozasen del mismo privilegio que tienen otros tantos cargos públicos: jueces, ministros, parlamentarios y presidentes autonómicos, los defensores del Pueblo regionales… Era una disfunción que, hasta la irrupción del ‘Caso Noos’ y la imputación de la infanta Cristina por parte de un juez de Mallorca, no parecía relevante ni urgente.

El cambio se consumó ayer en el Consejo de Ministros con la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial impulsada por Gallardón y que extiende esta prerrogativa a La Zarzuela utilizando el criterio de las “funciones de Estado” que, en ausencia del Rey, recaen sobre el Príncipe, la Reina y la Princesa. Moncloa ha dejado, de momento, a las infantas fuera de esta condición.

“No hay ningún país que afore a un ministro y no al Príncipe heredero; no tiene coherencia. No tiene sentido, aunque la Constitución no lo puso en ese momento, que el Príncipe heredero o los consortes de quien ejerce esa posición no lo estén”, explicó el ministro.

La Ley Orgánica del Poder Judicial estipulaba el aforamiento, hasta ahora, para los magistrados de los órganos superiores de Justicia, fiscales, miembros del Tribunal de Cuentas y el Defensor del Pueblo. La propia Constitución, en su artículo 71, establece también que los diputados y senadores estarán sometidos a una jurisdicción especial y que no podrán ser acusados formalmente sin el permiso (suplicatorio) de la cámara correspondiente. Asimismo, el artículo 102 de la Carta Magna extiende esta protección al presidente y al resto de miembros del Ejecutivo.

El único partido que, de momento, ha presentado batalla en este asunto es UPyD, que ya el año pasado presentó una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados para que se debatiese en el pleno la reducción al mínimo de los beneficiarios de esta protección, que consideraba “un privilegio arcaico”, incompatible con los principios que deben regir los “Estados contemporáneos y democráticos”.

La formación que lidera Rosa Díez denuncia que, “lejos de restringirse esta protección, ha sufrido una extraordinaria expansión sin precedentes al calor del desarrollo del Estado de las autonomías y de la colonización de los partidos políticos de todas las instituciones del Estado, comenzando por la Justicia”.

En Italia y Portugal, sólo uno
La legislación atribuye a los estatutos de autonomía la capacidad de extender esta protección a los cargos de sus instituciones, potestad que todas las normas autonómicas han aprovechado. En su mayoría, han ampliado el aforamiento a los diputados y a los miembros de los ejecutivos regionales, pero en algunos casos también se ha ampliado esta ventaja procesal a los defensores del pueblo regionales y a sus adjuntos, a los diputados provinciales e incluso a los funcionarios de las policías autonómicas. El resultado es un número estratosférico de aforados que sitúa a España a la cabeza del mundo en esta particular clasificación.

La cifra total ronda las 10.000 personas, según las estimaciones de los catedráticos de Derecho Procesal Iñaki Esparza y Juan Luis Gómez Colomer, autores de una profunda investigación sobre esta prerrogativa condensada en el Tratado Jurisprudencial de Aforamientos Procesales, editado por Tirant Lo Blanch. No obstante, Gómez Colomer, que ejerce en la Universidad Jaume I de Castellón, eleva el dato hasta las 250.000 personas por la consideración especial que tienen los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

El número contrasta con los casos del Reino Unido y Alemania, donde no existe esta figura procesal, según afirman los autores. En Francia, señalan ambos profesores, se limita al presidente de la República y a los miembros del Gobierno. Y en Italia y Portugal sólo disfrutan de estas garantías los presidentes de la República

Plan de Bruselas contra el extremismo violento
Europa dedicará 20 millones de euros para combatir la radicalización terrorista
Redacción.  latribunadelpaisvasco.com  5 Abril 2014

La Comisión Europea movilizará "hasta 20 millones de euros en el próximo periodo financiero" para apoyar la puesta en marcha de programas en los Estados miembros para desmovilizar y moderar a miembros de grupos extremistas y poner en marcha un Centro de Conocimiento Europeo para apoyar a las autoridades nacionales en la lucha contra la radicalización y el extremismo violento ante el "problema creciente" que representa en "todos" los países comunitarios.

"Habrá dinero reservado para que los Estados miembros establezcan tales programas", ha confirmado la comisaria del Interior, Cecilia Malmström, que ha presentado una "caja de herramientas" con diez recomendaciones (ver documento íntegro al final de esta información) dirigidas a los Estados miembro para mejorar la respuesta al creciente fenómeno de la radicalización y el aumento de los denominados combatientes extranjeros.

"La UE desarrollará un Centro de Conocimiento Europeo para contrarrestar el extremismo. Actuará como una especie de centro antiextremismo europeo, que ayudará a las autoridades nacionales y locales en su trabajo y a través de la financiación europea coordinará la investigación y tendrá expertos disponibles", ha precisado la comisaria, que ha avanzado que habrá "hasta 20 millones de euros en el próximo periodo financiero" para el centro y apoyar otras actividades contra la radicalización, incluidas las estrategias de salida en los Estados miembros, todavía minoritarias.

La Comisión ya está apoyando --con alrededor de diez millones de euros-- proyectos concretos en los Estados miembro destinados mejorar el entendimiento del proceso de radicalización y a diseñar medidas de prevención eficaces en los países y a través de la Red de Alerta contra la Radicalización que lanzó en 2011 y que está formada por 700 expertos de distintos campos para fomentar el intercambio de ideas y buenas prácticas. Bruselas propone ahora reforzar su mandato para que pueda dar asesoramiento a los gobiernos si lo solicitan.

Su peso relativo crece en España
El empleo público desconoce la palabra crisis
En la actualidad, 17 trabajadores de cada 100 cobran del erario público frente a los 14 existentes a finales de 2007.
Libertad Digital  5 Abril 2014

La reducción de empleados públicos ha ocupado ríos de tinta en los últimos dos años. Los escasos recortes acometidos por el Gobierno del PP se tradujeron en el adelgazamiento de plantillas en las distintas Administraciones Públicas y en la reducción de ciertas condiciones laborales, como la eliminación de la extra navideña en 2012, el aumento de la jornada o la eliminación de tres días libres (de un total de seis moscosos al año). Este proceso levantó de inmediato airadas protestas por parte del colectivo de asalariados públicos. Ejemplo de ello son las polémicas mareas blancas (Sanidad) y verdes (Educación) que tanto protagonismo han acaparado en los últimos meses.

Asimismo, los sindicatos de funcionarios se han quejado insistentemente de los recortes sufridos, llegando incluso a afirmar que el sector público es el que está soportando ahora el gran peso del ajuste laboral. Pero no son los únicos. El Gobierno y, especialmente, el Ministerio de Hacienda, también han destacado el gran sacrificio llevado a cabo por los asalariados del conjunto del Estado. Tanto es así que, ahora que se aproximan nuevas citas electorales, tanto el Ejecutivo como determinadas CCAA han empezado a compensar a este colectivo, restituyendo moscosos e incluso aumentando la oferta pública de empleo.

Sin embargo, los datos desmontan tales quejas y denuncias. El empleo público ha sufrido un ajuste mínimo durante la crisis y, además, se ha concentrado en contratos temporales. De hecho, el peso de este sector en el mercado de trabajo, lejos de descender, ha aumentado en los últimos seis años. Es decir, el empleo público ha crecido en términos relativos.

El siguiente cuadro resume la evolución del mercado laboral durante la crisis, según la Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). En el tercer trimestre de 2007, cuando España alcanzó su máximo nivel de empleo, el número de ocupados superaba los 20,5 millones de personas, pero a cierre de 2013 su volumen se situaba por debajo de los 16,8 millones. Esto supone la desaparición de más de 3,7 millones de puestos de trabajo, el 18,3% de los ocupados desde el pico de la burbuja, la mayor destrucción de empleo de la historia reciente.

Pero el impacto es muy diferente si se observa la evolución del sector privado, con una pérdida de 3,6 millones de trabajadores, y la del público, con un descenso de apenas 136.000 efectivos durante este período (hasta un total de 2,8 millones). El sector privado ha perdido el 20,6% de sus empleados, mientras que el retroceso en el público tan sólo ha sido del 4,6%. Otra forma de verlo es la siguiente: el 97% de la destrucción laboral se ha concentrado en empresas y autónomos, y sólo el 3% en las Administraciones Públicas.

La diferencia, por tanto, es abismal. No en vano, cabe recordar que el empleo público siguió creciendo con fuerza desde el estallido de la crisis hasta el tercer trimestre de 2011, cuando alcanzó su máximo histórico, con más de 3,2 millones de ocupados, a pesar del déficit y las crecientes dificultades financieras.

A partir de entonces, empezó a descender, aunque sólo en términos absolutos. Así, el número de empleados públicos ha caído en 136.000 personas durante la crisis (-4,6%), pero su peso relativo en el mercado laboral (total de ocupados) ha aumentado desde el 14,3% a finales de 2007 al 16,7% del empleo total a cierre de 2013. Es decir, en la actualidad, casi 17 tabajadores de cada 100 cobran del erario público frente a los 14 existentes justo antes de la crisis.

Menos empleo público, pero sólo temporal

Por otro lado, dichas divergencias entre público y privado siguen siendo muy relevantes si el análisis se acota al conjunto de los asalariados -excluyendo empresarios, autónomos y miembros de cooperativas-. En este caso, la crisis se ha llevado por delante a un total de 3.132.500 puestos de trabajo desde el tercer trimestre de 2007, lo que supone un descenso del 18,6% en la ocupación, tal y como explica el informe laboral publicado el pasado jueves por la patronal de empresas de trabajo temporal (Asempleo).

Pero, igualmente, el 97,5% de la destrucción corresponde a empleos privados (-2.996.400 asalariados menos, con un retroceso del 21,5%), mientras que el sector público sólo ha perdido 136.100 asalariados (-4,6%). Así pues, "es evidente que ha sido el sector privado el que ha soportado la práctica totalidad del ajuste en el empleo", enfatiza el estudio. Por otro lado, sólo a partir del tercer trimestre de 2012, el sector público comienza a destruir empleo asalariado a un mayor ritmo relativo que el privado, el cual ahora empieza a mostrar señales de recuperación.

Otro dato significativo es que el grueso del ajuste acometido en el sector público se concentró, básicamente, en los contratos temporales. Tal y como muestra el siguiente cuadro, el número de temporales ha bajado en 214.000 personas desde finales de 2007 (-27,8%), mientras que los indefinidos han aumentado en 78.000 (+3,6%). Como consecuencia, el peso de los temporales en el sector público ha bajado desde el 26,3% al 19,9%, con el consiguiente aumento relativo de los indefinidos.

Seis CCAA aumentan plantillas

Asimismo, el análisis por tipo de Administración muestra que seis CCAA han elevado su número de asalariados públicos desde que comenzó la crisis, mientras que todas han destruido empleo privado en el mismo periodo. Dichas regiones son: Cataluña (+7,6%), Navarra (+6,9%), Murcia (+5,9%), Baleares (+5,4%), Cantabria (+4,6%) y Andalucía (+0,9%). En el lado opuesto, se encuentra Madrid (-14,6%), Extremadura (-13,1%) y Castilla-La Mancha ( 11%), que son las regiones donde mayor ha sido el ajuste de asalariados públicos desde el tercer trimestre de 2007.

También llama la atención que un total de diez CCAA han incrementado el número de asalariados públicos indefinidos en este periodo. En este sentido, destaca Cataluña, con un incremento del 21,3% de indefinidos, si bien redujo su volumen de temporales en un 30,8%; Murcia eleva un 19,8% los indefinidos y recorta el 31,3% de los temporales; y Navarra, con un incremento del 17,4% en indefinidos y pérdidas del 15% de temporales.

Sin embargo, esta tendencia ha cambiado en el último año, ya que once CCAA han destruido empleo público indefinido, mientras que siete han creado empleo público temporal.

En cuanto a los asalariados privados, todas las regiones han destruido este tipo de empleo desde que comenzó la crisis, pero destacan especialmente diez, en donde la pérdida de asalariados privados se ha producido a un mayor ritmo que el conjunto nacional (-21,5%). Encabeza la lista Andalucía (-28%), seguida de Murcia (-24,4%), Castilla y León (-24,3%), Asturias (-23,9%), Cataluña (-23,1%), Aragón (-22,5%), Castilla-La Mancha (-22,4%), Valencia (-22,2%), Baleares (-21,8%) y Galicia (-21,6%).



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ESTADOS DE NEGACIÓN
ROGELIO ALONSO  ABC  5 Abril 2014

· Los asesinatos de ETA perseguían imponer un determinado proyecto político nacionalista y estuvieron motivados por una discriminación ideológica. El carácter político del terrorismo etarra no es un atenuante, sino un agravante que exige una rendición de cuentas por parte de quienes han perpetrado y justificado la violencia

En su excelente «States of Denial» (Estados de negación), Stanley Cohen analizó los mecanismos de negación de las violaciones de derechos humanos. Su obra detalla procesos de neutralización y transferencia de culpa utilizados para negar y difuminar la responsabilidad por los crímenes cometidos, el apoyo a estos o la pasividad ante ellos. Incluye entre esos métodos de distanciamiento moral para justificar actos de violencia como el terrorismo la utilización de un lenguaje eufemístico y distorsionador de la realidad o la deshumanización de las víctimas. Todos ellos son aplicables al terrorismo de ETA, como lo son los tres tipos de negación que Cohen definió para otros contextos y que de forma preocupante también se observan actualmente en España. Tras el debilitamiento operativo de ETA, se dirime ahora la crucial batalla por la legitimidad del terrorismo. Es en ese decisivo duelo en el que se aprecian estas negaciones en las que no solo incurren quienes justifican el terrorismo, sino también actores democráticos.

La negación literal rechaza que el crimen sucediera. Negar totalmente el terrorismo etarra es difícil, pues los centenares de asesinados tienen caras, nombres y apellidos. Las víctimas se cuentan por miles y resulta complicado negar su existencia aunque ETA pretenda «desactivarlas», como desea. Por ello, la banda y diversas formaciones nacionalistas utilizan otros tipos de negación para rechazar el significado político de las víctimas. La negación interpretativa acepta que el crimen sucedió, pero niega la interpretación convencional sobre esa atrocidad. Esta negación justifica el terrorismo etarra como necesario e inevitable, como una violencia más en un conflicto entre el pueblo vasco y el Estado español. Esa manipulación histórica niega que ETA carezca de legitimidad para arrogarse la representatividad de un pueblo y presenta a las víctimas como la mera «consecuencia del conflicto». Finalmente, la negación implicatoria acepta que el crimen sucedió y la interpretación convencional del mismo. Sin embargo, niega las implicaciones políticas, sociales y psicológicas del terrorismo. En este tipo de negación incurren con profusión ETA y el resto del nacionalismo vasco, pero también, de forma sorprendente, incluso actores democráticos que han sufrido el terrorismo.

Los asesinatos de ETA perseguían imponer un determinado proyecto político nacionalista y estuvieron motivados por una discriminación ideológica. El carácter político del terrorismo etarra no es un atenuante, sino un agravante que exige una rendición de cuentas por parte de quienes han perpetrado y justificado la violencia. Sin embargo, el Estado está eximiéndoles de tan importante responsabilidad negando las implicaciones políticas y sociales del terrorismo. Así ocurrió al negociar con ETA cuestiones como la derogación de la doctrina Parot o la legalización de los herederos de Batasuna. Su legalización negaba además la realidad constatada por el Tribunal Supremo, que, basándose en sólidas pruebas policiales, les definió como parte de la estrategia de ETA. Políticos y periodistas contribuyeron y contribuyen a blanquear a formaciones que, en contra de lo que la ley exigía, rechazaron incluir en sus estatutos una condena inequívoca del terrorismo etarra. Esa inmerecida rehabilitación, facilitada por los propios demócratas, explica el éxito electoral de los partidos vinculados a ETA. Pero hoy se nos pide que dejemos de lamentarnos y que neguemos las implicaciones políticas y sociales de esa tolerancia. Se nos pide que neguemos la relativización del terrorismo implícita a la presencia en las instituciones democráticas de quienes se niegan a asumir un principio tan básico como la condena de ETA. Mientras los demócratas reivindican la derrota del terrorismo, aceptan la institucionalización de un injusto ventajismo político, revelando por tanto un serio fracaso. La negación de ese fracaso se convierte en arma arrojadiza contra quienes cuestionan el grave déficit democrático evidente en la aceptación de una socialización política indulgente con el terrorismo.

Se niegan así las implicaciones políticas y sociales derivadas del incumplimiento de principios democráticos básicos. «ETA ya no mata», se aduce para justificar un pragmatismo beneficioso política y socialmente para quienes han legitimado el terrorismo. Se niega que ETA no solo ha perpetrado una violencia física, sino también psicológica, cuyos efectos aún perduran en la sociedad. Se exige a los ciudadanos que acepten como mal menor el relato legitimador y comprensivo del terrorismo que impunemente reproduce el nacionalismo más radical. Sirvan de ejemplo los recientes actos propagandísticos de los presos. La indignación que provocan pronto da paso a la resignación y a la indiferencia. El Gobierno ha rehusado instar a la Fiscalía la prohibición de actos organizados por la propia ETA que evidentemente contribuyen a los fines de una organización ilegal. El Gobierno desplaza su responsabilidad hacia jueces convertidos a menudo en chivos expiatorios. Esa actitud contemplativa se manifiesta también en la ausencia de exigencias al Partido Nacionalista Vasco, formación que tanto invierte en negar las implicaciones políticas y sociales del terrorismo.

Ya en 2007 Aurelio Arteta advertía: «Lo que más temo del fin de ETA, cuando venga, es que triunfe la simplona y cómoda creencia de que sin atentados ya todo es admisible. Es decir, que lo único malo de todo este horror han sido los medios terroristas, pero no los fines nacionalistas». El llamado Plan de Paz del Gobierno vasco busca consolidar una manipuladora narrativa sobre lo que la violencia ha supuesto; un relato indulgente con el terrorismo nacionalista de ETA y con quienes lo justifican. Avanza el Gobierno vasco en su estrategia de ocultamiento de las verdaderas causas de la privación de paz y libertad en la sociedad vasca: el desafío terrorista a la Constitución y al Estatuto de autonomía, o sea, al marco democrático que todo el nacionalismo ha deslegitimado. El Gobierno español elude contrarrestar esa estrategia que niega la etiología y los efectos del terrorismo, contribuyendo así a difuminar el verdadero significado de ETA. Simbólica y reveladora fue la reunión del presidente del Gobierno con el lendakari días después de que el PNV se manifestara con la izquierda nacionalista en Bilbao, recompensando así su deslealtad. Simbólica y reveladora también la inacción del Gobierno ante los «verificadores» a los que el mismo Urkullu respaldó cuando las víctimas forzaron su comparecencia en la Audiencia Nacional. Dirigentes nacionalistas elogiaron la dejación del Gobierno español al dejar hacer su trabajo a los «verificadores» mientras las víctimas le ponían en evidencia.

También se les niega a las víctimas justicia para los crímenes sin resolver. Se ha renunciado a exigir a los presos que colaboren con la Justicia para esclarecer tantos asesinatos impunes, como evidencian la vía Nanclares o el regreso de etarras a España alentado por el Ministerio del Interior sin considerar si quiera su declaración como testigos en numerosos casos abiertos. Las elites políticas se declaran conmovidas por el testimonio de las víctimas. Pero estas reclaman algo más que retórica; exigen la determinación ahora ausente del Estado para satisfacer sus justas reclamaciones. Esa falta de voluntad niega la verdadera magnitud del sufrimiento y de la injusticia que implica el asesinato primero y la impunidad después. Todas estas negaciones desmoralizan a las víctimas y debilitan a partidos democráticos que tras sufrir el terrorismo contemplan impotentes el fortalecimiento político de sus adversarios nacionalistas. Si por acción u omisión continúan negándose las implicaciones políticas y sociales de los crímenes de ETA y las responsabilidades que de ellos se derivan, inevitablemente el asesinato será un poco más comprensible, y el terrorismo nacionalista menos culpable.

Yo también quiero decidir
ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL. EL CORREO 5 Abril 2014

· La identidad vasca es la suma de las diferentes identidades de los vascos

Es curioso lo que ha pasado con el derecho a decidir y más asombroso la capacidad de los nacionalistas para coger una cosa y convertirla exactamente en su contrario. Me explicaré. El derecho a decidir surge en los años 70 en EE UU, en torno al derecho de la mujer para abortar. El derecho a decidir reivindica la soberanía de la mujer sobre su propia vida y cuerpo. Y los que defendían este derecho más comúnmente se definían a sí mismos como movimiento proelección. Defendían, y siguen defendiendo, que cada mujer pueda tomar su propia decisión y que, por tanto, el Estado no pueda decidir por ella qué hacer.

Esta forma de entender el derecho a decidir encarna de forma literal la esencia de las democracias liberales: mi libertad crece en los espacios donde los demás no pueden decidir por mí. Cuanto mayor es el ámbito donde los demás, el Estado, la familia, la comunidad no pueden decidir por mí, por mucha mayoría que tengan, mayor es mi libertad. Es la libertad ‘negativa’ de Isaiah Berlin. El Estado no puede legislar los comportamientos de las personas, lo que tiene que regular es el derecho a libre elección. Por eso la mal llamada ley del aborto no regula que las mujeres tengan que abortar, sino el derecho de las mujeres a elegir entre abortar o no abortar. Esto choca con la frase manita y tonta, tan repetida por los nacionalistas, de que «cualquier cosa se puede decidir» si es de forma democrática. Pues va a ser que no. Que eso muy democrático no es. Que la esencia de la democracia son las cosas que no se puede votar. Ningún parlamento vasco, por mucha mayoría que tenga, puede decidir que todos somos católicos. Y una vez decido qué cosas no se pueden votar viene la libertad positiva: yo también quiero participar en las decisiones colectivas que me van a afectar. No siempre las cosas no votables han sido las mismas. La Constitución liberal por excelencia, la de 1812, imponía como única religión el catolicismo. El derecho a poder elegir separarse o seguir siempre dentro del mismo matrimonio, es muy reciente.

El progreso de la democracia y de la libertad está unido, siempre, a la ampliación de las cosas, de los temas, en los que el Estado no puede decidir y se deja en manos de los ciudadanos la soberanía de poder elegir.

Lo que los nacionalistas hacen con el derecho a decidir es exactamente lo contrario, porque su pretensión no es que cada ciudadano pueda decidir su propia identidad, sino que lo que quieren es prohibir la capacidad de elección personal. El derecho a decidir nacionalista quiere votar unos contra otros cuál es la identidad común y el que gana impone al resto su forma de entender la identidad, esa que dicen que es del «pueblo vasco». «Queremos decidir entre todos cuál es nuestro futuro», esa afirmación no es verdad, lo que quieren es que unos decidan contra otros (y ya veremos, además, si son tan mayoritarios. ¿Quiénes vamos a votar? ¿Están dispuestos a decidir ‘entre todos’, incluyendo la parte francesa, y a los navarros les dejamos que decidan con nosotros ‘todos juntos’? ¿O primero lo decidimos aquí, y luego los vamos conquistando?

Los que defendemos más libertad y una sociedad abierta nos negamos a que otros decidan por nosotros nuestra identidad. Y por eso, frente al derecho a decidir nacionalista defendemos el derecho a la libre identidad que es la forma de derecho a decidir original, esa que fue un avance democrático y propugna el derecho a elegir libremente cada uno su vida.

«Pero es que el pueblo vasco tiene su propia identidad diferenciada», me contestará el nacionalista. Pues va a ser que no, yo al menos no lo he visto. ¿Cuál es la identidad vasca? ¿Y, sobre todo, quién decide cuál es? La respuesta es obvia: la identidad vasca la han decidido los nacionalistas. Pero, en realidad, la identidad vasca es la suma de las diferentes identidades de los vascos, no hay otra ¿Y los españoles qué? me dirá el nacionalista. Ya. Claro que hay nacionalistas españoles, pero yo no les defiendo. Yo no defiendo el viejo estado nacionalista, aquí ni en España.

Los que defendemos las sociedades abiertas defendemos el autogobierno, pero no para imponer a todos una identidad común. Yo defiendo el autogobierno, precisamente para poner fin al Estado nacional, y garantizar la libre elección de identidad. El autogobierno para regular la convivencia de diferentes identidades. Pero hay identidades colectivas, me dice el nacionalista. Pues no. Lo que hay son prácticas colectivas de entender la identidad, que es cosa diferente, y eso lo queremos reconocer y regular con el autogobierno. Pero no sólo hay una. Hay más. Aunque entre nosotros, las prácticas colectivas de identidad no nacionalista están prácticamente silenciadas. Por eso los nacionalistas se enfadan tanto cuando ciudadanos vascos, con la bufanda rojigualda, se atreven a salir a la calle a celebrar el triunfo de la selección española. Otra forma de practicar de forma colectiva una identidad no nacionalista (vasca).

En todas las sociedades hay más de una identidad, y decidir por mayoría o por violencia, cuál es la común margina a los que no son de esa ‘identidad’, se pongan como se pongan los nacionalistas. Y hay que mirar al pasado para no repetirlo. La Europa del siglo XX es de terror. No hay ni un solo Estado nacional nuevo, ni uno solo, que no haya marginado a sus propias minorías. Y yo al menos, me niego a pedir el olvido después de ejercer la violencia, como decía Renan. En Euskadi estamos a tiempo de no ejercer nuevas violencias para construir nación y luego pedir el olvido.

El derecho a decidir nacionalista reduce la libertad de los ciudadanos, la defensa de la libre identidad amplía la libertad de los vascos para decidir el futuro de su propia vida.

La extrema-derecha ante las elecciones europeas. Lectura crítica (VII)
Ernesto Milá Minuto Digital  5 Abril 2014

La “vieja frontera”: la periferia de la extrema–derecha

Hasta aquí hemos analizado los grupos políticos de extrema-derecha en relación a las próximas elecciones europeas. Salvo PxL, se trata de grupos que tienen por detrás una larga trayectoria y que, en general, se conocen entre sí desde hace décadas. Diferente a lo que ocurre con otros grupos de reciente formación de los que algunos analistas han extraído que podrían modificar la situación actual, se trata de lo que hemos llamado “grupos fronterizos”. Esta es su situación.

Hoy existen grupos “fronterizos” entre la derecha nacional y la derecha liberal, habitualmente formados por personalidades que no han terminado encontrándose a gusto dentro del Partido Popular pero cuyo moderantismo y propuestas no difieren mucho de las de esta formación.

Desde la transición, las fronteras entre la extrema–derecha (o derecha nacional) y la derecha moderada, centro–derecha o derecha liberal, no han estado siempre muy claras. Durante la transición, algunos grupos que luego terminaron formando parte de Alianza Popular; antes, incluso, habían coqueteado con Fuerza Nueva: Unión Nacional Española de Fernández de la Mora y su posterior extensión Derecha Democrática Española. Desde entonces la situación no ha variado.

Hoy existen grupos “fronterizos” entre la derecha nacional y la derecha liberal, habitualmente formados por personalidades que no han terminado encontrándose a gusto dentro del Partido Popular pero cuyo moderantismo y propuestas no difieren mucho de las de esta formación. Se trata de grupos “de temporada” que pronto decepcionan las expectativas puestas en ellos y que tras un período de estar en el candelero de la actualidad, pasan pronto a segundo plano. Estamos pensando en el viejo PADE, escisión del PP en 1996 que cuatro años después ya había quedado reducida a la mínima expresión.

Habitualmente estas formaciones “fronterizas” albergan la esperanza de convertirse en cabeza de ratón en futuros gobiernos de derechas que carezcan de mayoría absoluta, o bien, incluso (como ocurrió con el antiguo PADE en su última etapa) retornar al PP en mejores condiciones que cuando lo habían abandonado.

A pesar de que la lógica y las dinámicas políticas nos dicen que el electorado de derecha se siente mal militando en el PP, pero mucho mejor votándole en las elecciones, es rigurosamente cierto que soplan malos vientos para el bipartidismo. El PSOE, desprovisto de cualquier contenido ideológico desde 2000 con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la secretaría general, difícilmente va a superar la pérdida del poder, sin registrar fugas que alimenten a otros sectores de izquierda o de centro–izquierda, de la misma forma que los casos de corrupción, la incapacidad para afrontar con decisión los grandes problemas políticos, sociales y económicos que ha evidenciado Mariano Rajoy en su gestión abren también la posibilidad de mermas en el partido de la derecha liberal. Caminamos hacia una italianización de la política española con la aparición de pequeñas formaciones, la necesidad de coaliciones y la formación de “bloques” que permitan fórmulas de gobierno. Si esto es así –y todo induce a pensar que esta tendencia se afirmará y confirmará en los próximos años– el tiempo de las mayorías absolutas ha concluido. De ahí la necesidad de estar atento a la formación de pequeños partidos.

Dos son las formaciones que aspiran a situarse en esa frontera entre la extrema–derecha clásica y la derecha liberal. Vox es una de ellas. A distancia y con muchas menos posibilidades, el grupo Soluciona.

Vox o el antiguo PADE redivivo, clonado y reeditado
Vox encuentra su origen en la Fundación para la Defensa de la Nación Española creada por Santiago Abascal en 2006. Toda su carrera política se ha realizado a la sombra del PP, partido en el que ha militado entre 1994 y 2013. Así pues, no hay dudas sobre su origen e inspiración: pertenecería al “ala derecha” del PP y, como tal ha aparecido frecuentemente en programas y tertulias de grupos mediáticos próximos a esa corriente: COPE, Intereconomía, Libertad Digital, 13TV, etc. En el congreso de Valencia del PP (2008), Abascal, junto a Vidal–Quadras, presentó una enmienda que resultó incorporada a la ponencia política en la que se aludía a la necesidad de “fortalecer el Estado” y “cohesionar la nación”, proponiendo que el partido llegara a acuerdos con el PSOE antes que con los nacionalistas. Esto ocurría cuando la fundación DENAES llevaba ya dos años reivindicando la “nación española”.

Vox_Habla_Partido_Politico_Santiago_Abascal-300x160El detonante para que Abascal abandonara el PP a finales de 2013 fueron los casos de corrupción, la negativa a ir a un enfrentamiento con los nacionalismos y la política de aceptación de la negociación con ETA. Poco después se añadirían discrepancias en la reforma del aborto y la exigencia de que Rajoy dijera e hiciera algo ante el órdago independentista catalán. Junto a Ignacio Camuñas, Ortega Lara, Vidal–Quadras y González Quirós, lanzaron a mediados de enero de 2014 Vox, fijándose como primer objetivo el concurrir a las elecciones europeas.

Aunque resulta claro que en el interior del PP existe cierto descontento por la marcha de la legislatura, no está tan claro que sea Vox precisamente quien pueda aprovecharse de esta situación. Después de la fundación del partido, las adhesiones no se han sucedido al ritmo trepidante que algunos esperaban y, de hecho, han sido muy escasos núcleos del PP los que se han sumado y, con ellos, pocos personajes públicos conocidos. Sin olvidar que la promesa realizada por Vidal–Quadras según la cual los diputados de Vox que salieran elegidos en las próximas elecciones europeas se integrarían en el Grupo Popular Europeo, justo en donde se encuentran ubicados por parlamentarios del PP en Strasburgo, generan perplejidad y no son el reclamo más fuerte para captar votos.

Los “temas estrella” de Vox se irán atenuando en el tiempo: tras las excarcelaciones de terroristas de ETA (realizadas junto a violadores con el fin de aminorar la atención sobre los etarras) no se han producido protestas sociales masivas, sino notas de protesta de las asociaciones de víctimas a las que el propio Ministro del Interior se ha sumado como si la cosa no fuera con él. En un país con 6.000.000 de parados y sin perspectivas de recuperación del empleo, cada vez cuenta más la supervivencia en el día a día, y las grandes cuestiones (como la misma existencia de España) quedan aparcadas para la mayoría de electores y, por lo demás, cuando estalle la crisis catalana, el gobierno estará obligado a actuar en defensa de la unidad del Estado con lo que Rajoy recuperará el prestigio perdido en estos meses de inactividad. El aborto es un tema que preocupa solamente a una minoría de católicos, de los que su inmensa mayoría, hasta ahora, vota al PP y no parece que la Iglesia vaya a dar la orden perentoria y explícita de cambiar esa tendencia. La lucha contra la corrupción es algo que todos los partidos denuncian, incluso aquellos en los que más casos de corrupción se dan, y los resultados electorales en Andalucía y Cataluña indican que no es un factor esencial para ganar o perder votos por extremos y sangrantes que sean los casos de corrupción.

En su presentación en Cataluña, Vox aludió a políticas de contención de la inmigración, pero hay que entender esto como un intento de captar unos miles de votos actualmente en poder de una PxC que en ese momento había entrado en crisis, una de cuyas alas procedía de la derecha del PP. En general, la cuestión de la inmigración no es tocada por este partido y aunque lo hiciera, su falta de contacto real con las clases populares (las que perciben este problema con mayor intensidad) haría muy difícil transmitir ese mensaje para formar a partir suyo un electorado.

Si Vox tiende a captar el electorado de derechas del PP, se enfrenta al mismo problema que ya tuvo el PADE: la aceptación fatalista que ese electorado hace de los designios que se tomen en Génova y la pequeñez de la extrema–derecha clásica que le puede aportar apenas un puñado de votos. Si trata de conquistar un electorado más amplio y centrista, entraría en competición con el Movimiento Ciudadano y con UPyD. Así pues, difícilmente podrá hacerse con un espacio político propio.

No hay que olvidar que el partido de Albert Rivera se autodefine como “de centro–izquierda” y si bien, en el tema de vertebración del Estado existe coincidencia con Vox, no así en otros temas como el aborto. Y, en cuanto a UPyD se excluye de partida cualquier colaboración interior con Vox. Colaboraciones post–electorales con los “social–cristianos” de Iniciativa Social entrarían dentro de la lógica.

Soluciona, el último enigma
Si este es el panorama que se abre ante Vox, el de Soluciona no es mucho mejor. Básicamente, este partido ha surgido de la confluencia de distintas iniciativas: un interés de Armando Robles en ir más allá de un simple digital (Alerta Digital), proyectos que nunca han terminado de cuajar como la Plataforma de las Clases Medias de Enrique de Diego, o grupos locales como el Partido Español de Cataluña de Gerard Bellalta, hasta ahora de muy poca trascendencia. En esta ocasión se ha producido la incorporación de algunas individualidades notables y la nota exótica de la aparición de Democracia Nacional junto a esta formación, abandonando, sorpresivamente y sin aviso previo La España En Marcha con la que se había comprometido.

soluciona-euLa sensación que da esta formación es que cada uno de sus miembros cree que el otro aportará aquello de lo que él carece. Y básicamente, todos ellos carecen de bases militantes y de cajas de resonancia dignas de tal nombre. Haciendo correr el rumor de que se dispone de abundantes medios económicos se consigue generar una riada de adhesiones que nunca se suelen mantener en el tiempo, especialmente cuando quienes han acudido tienen poco o nada detrás. Salvo buenas intenciones que, como el valor al soldado, se le suponen, al final, en este tipo de coaliciones queda solamente un fajo de facturas impagadas a nombre de quien ha asumido el papel de “pagano”.

El programa de Soluciona “picotea” en todos los temas habituales en la extrema-derecha, sin profundizar en ninguno en particular. La acogida de este partido por los medios ha sido glaciar y en el ambiente de extrema-derecha, absolutamente fría. Se tiene la sensación de que todas las partes que están presentas allí no tienen nada detrás, que es un Estado Mayor de jefes sin grey. En condiciones normales difícilmente podrían aspirar a hacerse con un espacio político, en las actuales, con la competencia de Vox, su espacio queda reducido a la mínima expresión.

Hasta ahora, el único medio que se ha hecho eco regular de las actividades de Soluciona ha sido Alerta Digital, propiedad de su inspirador. Pero para crear un partido político y suscitar entusiasmos hace falta mucho más que un digital.

El próximo lunes día 7 capítulo VIII de la serie

Otras iniciativas que merecen mencionarse
Respuesta Estudiantil, los estudiantes tienen la palabra. Los sin–partido: De Juan Ignacio a la Federación Reconquista. Iberia Cruor (Jaén), Granada No Conforme, Iniciativa Hércules (Cádiz), AC Rodrigo Bastida (Sevilla), Foro Erasmo (Córdoba), Farenheit 451 (Granada), Juventud Patriota (Valladolid), Asociación Alfonso X el Sabio (Alicante), Asociación Cultural Alfonso I (Santander), Casal Tramuntana (Barcelona)

VER CAPÍTULO I : Una panorámica general
VER CAPÍTULO II : Los resultados electorales
VER CAPÍTULO III : Los programas de los partidos: AES-Impulso Social
VER CAPÍTULO IV : La España en Marcha, “lo pequeño es hermoso”
VER CAPÍTULO V : Más piezas del puzle: falange histórica y MSR
VER CAPÍTULO VI : Los anti-inmigracionistas

Nuevo movimiento
Societat Civil Catalana, la anti-ANC del "unionismo"
Federalistas y no nacionalistas, desde Vox al PSC, crean la primera plataforma cívica para contrarrestar la propaganda del bloque separatista.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital  5 Abril 2014

Si este sábado es el turno de la Assemblea Nacional Catalana, que debe aprobar su ponencia golpista, el próximo lunes, la entidad protagonista será Societat Civil Catalana, una organización de nuevo cuño y de signo absolutamente contrario. El único diario digital catalán no nacionalista, Crónica Global, es el medio en el que se ha dado conocer el nacimiento de un grupo que pretende aglutinar a todas las sensibilidades, de izquierda a derecha, que no comparten los planteamientos de consulta y ruptura del bloque separatista.

En Societat Civil Catalana concurren militantes de Vox, del PP, miembros de la corriente "Federalistas de izquierda" próxima al PSC, de Ciutadans e independientes. Según el citado diario, "en el acto de presentación a la prensa intervendrán Josep Ramón Bosch i Codina -empresario, licenciado en Historia y fundador de Somatemps-, Susana Beltrán i García -profesora de Derecho internacional en la UAB-, y Joaquim Coll i Amargós -historiador, articulista y cofundador de Federalistes d'Esquerres-, así como José Domingo -licenciado en Derecho, presidente de Impulso Ciudadano y ex diputado en el Parlamento autonómico de Cataluña-".

El lunes se presentará el manifiesto, cuya elaboración ha requerido intensas deliberaciones por el uso de la palabra España, que algunos de los promotores pretendía evitar en la medida de lo posible por sus "connotaciones negativas". La idea de una sociedad plural, bilingüe comprometida con una Cataluña "que lidere una España moderna y europea" allanó el camino para el acuerdo entre los teóricos del nuevo movimiento.

La puesta de largo definitiva de "Societat Civil Catalana" tendrá lugar el 23 de abril, Sant Jordi, una fecha que también es el día D de la Assemblea Nacional Catalana en el camino que ha de concluir en un referéndumn el 9-N o una declaración unilateral de independencia el 23 de abril del 2015. La "Societat Civil Catalana" emprenderá una campaña de adhesiones a un manifiesto en cuya elaboración, afirman, han participado más de cien personas.

Algunos de los promotores de esta entidad la han definido como una "Assemblea españolista" cuya intención sería plantar cara a la entidad separatista en el terreno de la agitación y la movilización, pero esta concepción desagrada al sector federalista, que se plantea la organización como una "plataforma intelectual" para contrarrestar el discurso dominante en Cataluña.

Pese a las discrepancias, matices e intensas deliberaciones en torno al manifiesto y a los procedimientos de la organización, su creación supone toda una novedad en la política catalana, pues es la primera vez que se articula una iniciativa cívíco-política no nacionalista con presencia de formaciones tradicionalmente enfrentadas, de izquierdas y derecha. Hasta el presente, la lucha por los derechos de los castellanohablantes había aglutinado los esfuerzos de independientes como el profesor Francisco Caja, algunos miembros de Ciutadans o "versos sueltos" del PP sintetizados en Vidal-Quadras.

El PSC había asumido el modelo de "normalización" y lo hizo suyo durante el tripartito, con un excepcional rigor en la aplicación de las doctrinas lingüísticas del nacionalismo más ortodoxo. Ahora, ante una ofensiva independentista que se plantea como definitiva, sectores cercanos al socialismo catalán, de Ciutadans, del PP y de Vox confluyen junto a profesores y profesionales independientes, un hecho inédito e impensable hace sólo seis meses. Es el "unionismo", que es como define el independentismo tanto a los contrarios a la consulta como a quienes piden una negociación que respete las reglas constitucionales.

Lengua regional
Nota del Editor  5 Abril 2014
Está claro que si Vd. no es usuario de la lengua regional, no pinta nada en Cataluña.  xenofobia: (De xeno- y fobia). 1. f. Odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros.

catalán, na.
1. adj. Natural de Cataluña. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a este antiguo principado, hoy comunidad autónoma de España.
3. m. Lengua romance vernácula que se habla en Cataluña y en otros dominios de la antigua Corona de Aragón.

principado.
(Del lat. principātus).
1. m. Título o dignidad de príncipe.
2. m. Territorio o lugar sobre el que recae este título.
3. m. Territorio o lugar sujeto a la potestad de un príncipe.
4. m. Primacía, ventaja o superioridad con que algo excede en alguna calidad a otra cosa con la cual se compara.
5. m. pl. Rel. Espíritus bienaventurados, príncipes de todas las virtudes celestiales, que cumplen los mandatos divinos. Forman el séptimo coro.

Estos de la academia andan un poco despistados: catalan es exclusivamente quien habla la lengua regional y trata por todos los medios que los demás la sufran.
 


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