AGLI Recortes de Prensa   Martes 8 Abril  2014

No debería caber "otra cosa" que actuar contra la Generalidad
EDITORIAL Libertad Digital  8 Abril 2014

Esta martes tendrá lugar en el Congreso de los Diputados un nuevo acto del proceso de secesión organizado por Generalidad de Cataluña. Con el debate parlamentario, esta tarde se verá a una institución del Estado planteando formalmente en la sede de la soberanía nacional la vulneración de ese principio esencial con el fin de avanzar en su proyecto secesionista, un hecho inaudito en cualquier otro país del mundo civilizado. Pero si grave es que una institución actúe abiertamente y en plena rebeldía contra la Constitución de la que recibe su legitimidad, más lo es la inacción de los poderes públicos encargados de impedirlo, con el Gobierno de la Nación y el Tribunal Constitucional como principales responsables del esperpento al que se va a asistir hoy.

A medianoche el presidente del Gobierno todavía no había decidido si iba a comparecer o no en la tribuna. El hecho más grave contra la democracia desde el 23-F no parece revestir suficiente importancia para él. Su actitud sigue siendo la de contemporizar con esta ofensiva ilegal del Ejecutivo regional de Cataluña, y ni siquiera el agotamiento de las sucesivas etapas que tienen como fin la secesión le suscita el necesario celo.

Rajoy asegura no imaginar "otra cosa que el diálogo" para reconducir una situación que ya ha desbordado todos los límites imaginables. Debería reparar en que cuatro décadas de diálogo sin condiciones con los separatistas es precisamente lo que ha conducido a la situación actual, con una autonomía abocada a un proceso de secesión difícilmente reversible y otra más, el País Vasco, llamando a la puerta para seguir el mismo camino en cuanto los equilibrios de poder político en el ámbito regional sean propicios. Esgrimir como solución la misma receta que durante cuarenta años no ha cosechado más que fracasos revela no sólo una gran torpeza, sino una manifiesta incapacidad política, impropia de un Gobierno dispuesto a hacer honor a sus obligaciones de guardar y hacer guardar la Constitución.

Ni siquiera como estrategia para una futura negociación tiene utilidad esta rendición preventiva de Rajoy ante Mas. Si es cierto que el Gobierno está dispuesto a negociar para desactivar la operación separatista a cambio de más gabelas financieras para los nacionalistas, por pura lógica convendría que partiera de una posición de fuerza, fijando ciertos límites y las consecuencias de que la Generalidad los sobrepase, en lugar de ofrecerse a un coloquio sin condiciones, como si el diálogo fuera un fin en sí mismo, que es lo que parecen creer todos los dirigentes del PP.

Sabedores de que el Gobierno de España no va a poner fin de forma tajante a sus continuos desafueros, los nacionalistas catalanes han decidido lanzar un órdago. La pusilanimidad del PP y la complicidad vergonzosa de los socialistas están sirviendo en bandeja a los enemigos de la Nación un triunfo en toda regla. Bien sea la secesión efectiva o un régimen financiero lesivo para el resto de España, todo apunta a un sonado triunfo de los mayores enemigos que tiene a día de hoy nuestro régimen de libertades.

De la España de Cayo Lara a la España de Teresa Giménez Barbat
Javier Orrico Periodista Digital 8 Abril 2014

Seguramente las afirmaciones más claras sobre nuestra enfermedad catalana, la suya, sobre todo, las haya realizado hace dos días Cayo Lara, el revelador líder de la izquierda postcomunista (vaya un palabro para un comunista). Tras espetar, cargado de razón, que no se pueden poner fronteras a la democracia y que hay que resolver las cosas dialogando, ha aclarado la exacta dimensión de sus sentencias. En primer lugar, exige que se dialogue sobre algo que ya está determinado: el referéndum catalán, un trágala que el nacionalismo ha puesto sobre la mesa y sobre el que sólo admiten su aceptación. Hacen bueno a Rajoy cuando dice que no puede dialogar sobre lo que está decidido antes de empezar.

En segundo lugar, la no frontera a la democracia resulta ser otro curioso aserto, cuando de lo que se trata es de que algo que afecta a todos sea votado sólo por unos pocos. ¡Habrá frontera! Lo remacha en televisión su compadre catalán Coscubiela, el cual, luminoso, sostiene que esa es la diferencia entre la autocracia y la democracia. Es decir, que la autocracia es que todos decidan lo que a todos afecta; y democracia, que decidan sólo unos pocos, el pueblo elegido. Se ve que el postcomunismo consiste en darles la vuelta a los conceptos y no a las sociedades.

Son, sin duda, fisuras por donde aún penetra, en pleno post, la nostalgia de la dictadura del proletariado, el Partido como vanguardia y el Comité Central como conciencia elegida por la Historia. O acaso la raza superior (¿aria?) del doctor Robert, aquel gran patriarca del nacionalismo catalán que defendía que los cráneos catalanes tenían más volumen. Libertad, ¿para qué?, preguntaba Lenin y parece que lo sigue haciendo Coscubiela. Votar todos, ¿para qué? Sólo los catalanes (algunos) saben lo que nos conviene. Lo que no sabemos es si el volumen craneal de Coscubiela dará para catalán o es que está haciendo méritos.

Cayo Lara lo reafirma con gran precisión y valor didáctico, según refiere la Vanguardia: “Lara ha estimado que legalizar una consulta sería lo ideal y, de esa forma, cada fuerza política podría defender allí lo que piensa sobre cómo se tiene que configurar el Estado.” Atentos, allí, o sea, que es allí donde se debe decidir lo que haya de ser de nosotros, ex-pañoles todos desde ese instante. Las fuerzas políticas debatirían ¡allí! nuestro destino y nuestras reglas de convivencia, obviamente determinadas por los nacionalistas (que juegan con el dominio de todos los medios de comunicación y de poder frente al resto de catalanes), que impondrían sus exigencias de desigualdad (asimetría), colonización mercantil y privilegios fiscales, puesto que sólo los de allí serían llamados a las urnas.

Los demás quedaríamos, pues, despojados de soberanía, de derechos y ciudadanía, y convertidos en súbditos de una metrópoli catalana. Y estos son los que se dicen antiimperialistas, anticolonialistas, internacionalistas y progresistas, aliados con la peor burguesía xenófoba que sólo busca taponar su régimen de corrupción. No sé qué es peor, si que sean tan profundamente reaccionarios, o que ni siquiera lo sepan. Mira, Coscu, el régimen que persigues sería algo mucho peor que una autocracia, sería una especie de tiranía tribal determinada por el origen y la lengua. Si es que no lo es ya.

Me consuelo, me oxigeno, me descontamino leyendo una entrevista en la edición catalana de ABC con Teresa Giménez Barbat, antropóloga, escritora bilingüe, bloguera, impulsora de la web Cultura 3.0 y miembro del grupo de intelectuales y artistas catalanes fundador de Ciudadanos, que hoy, sin embargo, es candidata al Parlamento europeo por UPyD, partido al que pertenece desde hace años. Con Teresa tuve la fortuna de pasar varias horas conversando hace algunas semanas, una tarde que culminó con la asistencia a la espléndida y ‘arrebataora’ conferencia que Stéphane Dion, que fuera ministro canadiense para deshuesar nacionalistas, digamos, impartió en la universidad de Barcelona a mediados de marzo, y a la que le dedicaremos una próxima entrega en este cartel.

Teresa me confirma que la mayoría, creo, de los catalanes no han perdido el oremus, ni se han amontillado ni coscubielizado. Uno sueña, leyendo a Teresa, que un día España podría ser ese país por el que ella lucha y del que dice lo siguiente: “Cuando pedimos una armonización fiscal en España, cuando pedimos unidad de mercado en España, cuando pedimos un concepto común sobre la educación en España, cuando pedimos una tarjeta sanitaria única y una cartera de servicios compartida algunos nos llaman «centralistas». Pues bien, ahí se delatan. Pedimos para los Estados en Europa lo mismo que pedimos para una España viable y unida, porque no se puede pedir lo lógico y sensato en Europa y negarlo en tu propio país.”

En los próximos meses, empezando por el debate de este martes en el Congreso, y las cercanas elecciones europeas, lo que nos jugamos es bajo qué leyes queremos vivir. Qué España. Si la España (y la Europa) de Teresa, cívica, liberada de fundamentalismos e identidades asfixiantes, sin conciertos ni cupos, y en la que seamos (por una vez) todos iguales en derechos y obligaciones, vivamos donde vivamos; o la España de esa apestosa alianza de izquierdismo enmohecido y nacionalismo neorracista que nos ha destruido (lo de las ‘chonis’ de Pujol es un hito), la asimétrica, la de las tribus fuertes y las tribus débiles, la de unos pocos que imponen su voluntad a los demás.

Desafío separatista
Por qué decir “no, y punto” a la secesión
Cristina Losada Libertad Digital 8 Abril 2014

Se habla mucho de las democracias que han decidido permitir referéndums de secesión. Como todo el mundo sabe, se trata de Canadá y el Reino Unido. Son dos casos: excepción. Por contra, se habla mucho menos de la norma, esto es, de las democracias que no los permiten, y no se habla prácticamente nada de aquellas que sitúan fuera de la ley los planteamientos separatistas.

En la gran mayoría de las democracias que no autorizan que una región, provincia o estado federado decida sobre un asunto trascendental que compete al conjunto no hay movimientos secesionistas de alcance. Eso tiene, sin duda, una explicación multifactorial, pero no podemos descartar el efecto disuasorio de que allí no se admitan bromas con la soberanía nacional. Piénsese en Francia, sin ir más lejos.

Estos días se han dejado oír las voces de quienes proponen, desde posiciones contrarias al separatismo, una salida a la canadiense para el problema catalán. El núcleo consiste en autorizar la convocatoria de referéndums consultivos sobre la independencia inspirándose en la Ley de Claridad aprobada en Canadá hace más de una década. En tales tesis están, entre otros, José María Ruiz Soroa, Joseba Arregi y Francesc de Carreras, que volvía sobre ello en una entrevista que le hizo aquí Mariano Alonso.

La razón que les anima, simplificando, es que tenemos un problema, nos guste o no, y que una democracia y un sistema constitucional han de dar un cauce para resolverlo. Al tiempo, esperan grandes cosas si se abriera esa vía. Creen que así se arrancaría al nacionalismo del terreno del victimismo, la insatisfacción y el voluntarismo, y pronostican que el independentismo quedaría desactivado gracias, justamente, a la existencia de una puerta abierta (legal) para marcharse de España.

Con el debido respeto, que lo merecen y mucho los tres citados, me temo que sobreestiman el arraigo del independentismo (el problema) y subestiman los riesgos de mantener la puerta abierta (la solución). Por ceñirnos al caso catalán, que es el que provoca estos vértigos, el nacionalismo lleva ahí más de un siglo, cierto, pero el independentismo en serio, no como fantasía con la que soñar despierto, ha cobrado trazas hegemónicas hace aproximadamente un cuarto de hora. En ese cambio ha sido determinante el giro radical del partido mayoritario, CiU, y del gobierno autonómico, que han puesto todos los medios a su alcance, que no son pocos, para estimular un movimiento social acompañante.

Es razonable suponer que hay parte de presión ambiental en esa opinión pública que se decanta a favor de la independencia. Como lo es la conjetura de que la situación económica ha contribuido a canalizar, por ese cauce ("España nos roba"), el descontento: el independentismo de protesta. Claro que hay un problema, sí, ¿pero por qué dar por sentado que tal estado de cosas es inalterable o irá a peor a menos que se le dé alguna salida? ¿Por qué asumir que un "no y punto" sólo puede provocar más independentismo? Desde premisas similares se ha cedido ante el nacionalismo: con el fin de no alimentar el victimismo, en la esperanza de evitar que se radicalizara y extendiera. Los resultados de esa política hablan por sí mismos.

Los partidarios una salida a la canadiense son cautivos de una ilusión: la ilusión de que es posible encontrar una solución al problema del nacionalismo y el independentismo. Bueno, pues no la hay. Lamento que sea así, pero nuestra experiencia y la de otros, lo ratifica. La marea nacionalista sube y baja, esto ha pasado siempre, y cuando sube, conviene resistir.

España, tierra de tiranos
Javier Benegas www.vozpopuli.com 8 Abril 2014

Han pasado más de ocho años desde que, en el transcurso de la campaña de las elecciones catalanas de 2006, el entonces presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, aludiendo al futuro estatuto que habría de ser pergeñado por las fuerzas políticas catalanas, pronunciara aquello de "Pascual, aprobaremos lo que venga de Cataluña". Alegría electoralista que, con carácter de urgencia, tuvo que ser matizada por la vicepresidenta y portavoz del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega, quien se apresuró a asegurar que el presidente siempre había afirmado "lo mismo", es decir, que las reformas estatutarias se tenían que hacer con "consenso" y con "rigor constitucional". Y que sólo en ese escenario había que enmarcar las palabras de su jefe.

El desafío catalán y el principio del apocalipsis
Sin embargo, pese a los esfuerzos por neutralizar aquella declaración incendiaria, el inconsistente Zapatero puso en marcha una bomba de relojería cuya desactivación, por culpa de la crisis económica, no sería ya posible por los cauces acostumbrados; es decir, regando con dinero a los oligarcas locales. Así que los políticos catalanes, haciendo de la necesidad virtud, decidieron tirarse al monte y fundar su propio Estado, ese lugar mágico en el que poder detentar en exclusiva el poder político-económico y expoliar a placer a más de siete millones de almas sin que ningún forastero pudiera exigir por ley su parte de la mordida.

"¡España se rompe! ¡España se rompe!", gritaron histéricos desde Madrid quienes tienen en la capital de España su base de operaciones permanente para las conspiraciones políticas, los negocios y, en suma, el monopolio del expolio del Estado. Y ambas bandas de forajidos, los impostados nacionalistas y los falsos constitucionalistas, unos enarbolando la bandera inventada por Vicenç Albert Ballester y los otros usando a modo de escudo una Constitución que ni ellos mismos acatan, convirtieron la 'batalla por Cataluña' en el epílogo de un modelo político muerto de corrupción galopante.

Somos corruptos, sí. ¿Pasa algo?
Ya abierto el melón de la independencia de Cataluña, con Zapatero fuera del Gobierno y erigido Mariano Rajoy en presidente, tuvo lugar el accidentado safari del rey en Botsuana, gracias al cual supimos de la existencia de la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Más tarde, cuando aún ocasionalmente algún medio de información se desmelenaba por razones no siempre confesables, vieron la luz las obras de reforma financiadas con cargo a Patrimonio Nacional de la finca La Angorrilla, sita en monte de El Pardo, en la que, al parecer, durante casi cinco años había pasado largas temporadas la afortunada princesa junto a uno de sus hijos.

Providencialmente, el mal estado de la cadera de Su Majestad y las sucesivas intervenciones quirúrgicas a las que hubo de ser sometido terminaron por acaparar la atención de los medios. Sin duda era más interesante informar sobre los prodigiosos avances en prótesis de huesos que abrumar al ciudadano con investigaciones periodísticas a cerca de lo que se hacía con su dinero. Desde entonces, y casi siempre a través de Internet, los rumores de abdicación con poco o ningún fundamento han ido yendo y viniendo, como la marea, sin mayores consecuencias.

Pero la rueda de la corrupción siguió girando. Y a aquel escándalo Real le sucedería otro también relacionado con la Corona, el de Urdangarín y Señora, a quienes, a través de su Fundación Nóos, las autonomías, ayuntamientos y empresas regalaban dinero con una prodigalidad asombrosa. Después vino un affaire más plebeyo: los llamados “papeles de Bárcenas”; es decir, la financiación con dinero negro del Partido Popular, cuyo broche de oro hasta la fecha es aquella lacónica declaración de Rajoy que rezaba: “Parece que algunos de los apuntes que hay ahí son ciertos. Pero la inmensa mayoría no lo son". Y tan pancho. Acto seguido afloraron en un juzgado de Sevilla los cientos de millones de euros estafados a la Junta de Andalucía por sindicalistas y políticos.

En definitiva, un goteo de escándalos inacabable que, a falta de otros recursos, ha obligado a los padres más considerados a apagar la televisión durantes las comidas familiares, para que el torrente de la corrupción que fluye desde los telediarios no destruya la moral de sus hijos. Sin embargo, todos estos escándalos y otros muchos han sido amortiguados por un régimen que tiene comiendo de su mano a todos los grupos informativos. Y también a la Fiscalía y a los más altos tribunales.

Los cambalaches internos del régimen
Estando así las cosas, y con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, el oportuno fallecimiento de Adolfo Suárez sirvió para que el régimen se diera un balsámico homenaje. Y durante un tiempo todo pareció volver a su sitio, al menos en ese submundo de los negocios y la política, siempre tan insensible al drama de la calle. Las musas y adalides de la Transición se adornaron con hiperbólicos halagos, redactaron artículos elogiosos y coparon las tertulias y los programas informativos. Una gran fiesta de la mentira oficial que iba como la seda hasta que alguien, quién sabe por qué motivos, decidió enseñar los dientes editando un librito que ponía a la Corona al frente del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Inesperado salto de raccord que ha dado lugar, como es costumbre en este país de comadres, a la polémica estéril, las descalificaciones y los desmentidos. Mucho ruido y pocas nueces. A fin de cuentas, aunque sería deseable sacar a la luz pública las piezas que aún faltan para resolver el rompecabezas del 23-F, lo que hiciera el rey aquel día no cambiará el actual estado de cosas. Como tampoco lo hará su abdicación a favor del Príncipe Felipe. Si acaso, de producirse el relevo, será un alivio transitorio y, en el mejor de los supuestos, supondrá unos pocos cambios en la tramoya del régimen.

No hay democracia sin demócratas
El problema sigue siendo el régimen en sí mismo, su pésimo diseño y su perverso funcionamiento sistémico, que se traduce en la falta de ejemplaridad crónica de las más altas instituciones y de unos partidos que han devenido en asociaciones de malhechores. Todo lo cual ha hecho que hoy muchos ciudadanos relativicen el Estado de derecho y se pregunten por qué ha de ser condenado quien rompe escaparates, apedrea antidisturbios o canta al odio y a la violencia si quienes gobiernan España delinquen a voluntad, roban a manos llenas y nos llevan a la miseria sin que los tribunales se inmuten. Y es en esta desazón donde tratan de pescar los tiranos, desde los totalitarios travestidos de intelectuales de izquierdas, hasta quienes ven con buenos ojos un gobierno de salvación nacional que dé paso, llegado el momento, a una autocracia de emergencia.

Tal es el desbarajuste, el caos de pensamiento y opinión que se propaga sin freno a lo largo y ancho de España que aquella ingenua idea de la regeneración democrática ha terminado degenerando en interpretaciones a cada cual más tramposa, disparatada o peligrosa. Sin embargo, no debe extrañar a nadie que estén aflorando comportamientos tan alejados de la más elemental cultura democrática, pues si algo podemos sacar en claro del fracaso de la Transición, y por ende del fracaso de España, es que si bien en esta tierra abundan los centralistas y separatistas, los monárquicos y republicanos, los conservadores e izquierdistas, los religiosos y anticlericales, los oligarcas y jacobinos, los liberales y colectivistas, lo que es demócratas sigue habiendo muy pocos, por no decir casi ninguno.

Cataluña fue, es y será España
Antonio García Fuentes Periodista Digital 8 Abril 2014

Estoy hasta “la coronilla” (y como yo intuyo que la mayoría de españoles) de esa estéril discusión impulsada por ciertos catalanes, que mejor harían en hacer examen de conciencia y ver lo que aportaron o se han llevado de Cataluña (lo hago extensivo a vascos y algunos otros separatistas); y los que defendiendo sólo sus intereses particulares (no nos quepa de ello la menor duda); promovieron, fomentaron y van llevando a “un extremo imposible”; lo que nunca debió permitirse por unos gobiernos nacionales, cuya principal misión es la de mantener la integridad nacional de España y sin contemplaciones algunas, puesto que lo respalda la “ley madre de todas las demás”; o sea la Constitución de 1978.

Se cumple así, el viejo adagio español… “no des un beso a un tonto puesto que éste te pedirá muchos más”; por tanto si a un tonto no se le da el beso; al que se hace el tonto o es “tonto-listo”; se le ha de dar mucho menos y “cortar en seco a la primera intentona de cosas fuera de lugar”; así se hubiesen evitado muchas.

No me vale lo que arguyen estos “listos” sobre Escocia o Crimea; puesto que en el primer caso, Escocia fue un reino independiente; y Crimea, fue un regalo que Rusia (o su mandamás de turno) hizo a Ucrania; y el que ahora manda en Rusia y por intereses nacionales, recupera el regalo; ya que no se fía de los que recibieron el obsequio y mejor recuperarlo “por las buenas”, antes que tengan que hacerlo por “las malas”. O sea que son casos totalmente diferentes; ya que por otra parte, Cataluña forma parte de España desde hace muchos siglos y la historia lo confirma con total veracidad.

Por otra parte, si el mundo se civiliza alguna vez; ello será cuando logre una bandera, un ejército, un idioma y unas normas verdaderamente “globales” y no de expolios, que son las que ahora destruyen al planeta más que reconstruirlo. No creo que esta idea sea discutible; cuando ya en infinidad de cosas, tienen que ponerse de acuerdo los países para entenderse. “Y ello va desde las señalizaciones de circulación por cualquier medio, terrestre, marítimo o aéreo, pasando por los sistemas eléctricos y llegando hasta la ejecución musical para que pueda funcionar una sinfónica”. Por tanto son pasos hacia una “mundialización”, que el más lerdo entendería, si se le explica; puesto que todo ello, necesariamente va encaminado a un bien común.

Pero “el divide y vencerás”; fue la maldita sentencia que aplicada siempre por los más avarientos e inútiles parásitos de la humanidad, es la que se sigue aplicando, mediante al oportuno engaño a las masas que han de cooperar en ello; y a las que se les ocultan los verdaderos fines de estos grandes parásitos y los que como tales, son un peligro mucho más que nacional y a los que hay que eliminar del poder que dicen tener y que no son dignos de ejercerlo; y mucho menos de sostenerlo.

Pero volviendo a España, su integridad y sus leyes; recordemos lo siguiente y que a todos nos ata. Cuando se aprobó la Constitución de 1978; lo fue por votación plebiscitaria y en ella, participamos la mayoría de españoles con derecho al voto; y fue aprobada con casi el noventa por ciento de los votos depositados en las urnas; contra menos de un ocho por ciento de los que votaron no; lo que dio como resultado el que en una participación de más del 67%, casi el noventa por ciento dijimos que sí; por lo que nadie puede discutir ni plantear nada que atente, a la integridad nacional de España; mientras no exista otra Constitución que lo permita. Por todo ello, esta “guerra política” es absurda y se debió cortar al primer intento de iniciarla. Bastantes problemas nos han ocasionado ya los inútiles políticos, para que nos aumenten la carga mucho más. Que se dediquen a soluciona cosas, que hay cantidad enorme por ser solucionadas.

O sea y por aportar algo contundente. “La Constitución Española tiene más respaldo que incluso la votación de un Papa Católico, el que para serlo, con un 67% le es suficiente (“dos tercios más uno”) por todo ello la contundencia es máxima; otra cosa es los contenidos, pero como tal hay que aguantarlos y en bien de todos; y además exigir que todos ellos lleven su cumplimiento aparejado”.

Por otra parte, ya “hasta viejos políticos de la cuerda”; se manifiestan con la crudeza (y realidad) que el caso requiere; y uno de ellos es el que fuera ministro socialista (Sr. Corcuera) el que en discusión pública y estando presente el “jefe de los socialistas catalanes” (Pere Navarro) dice cosas tan contundentes y claras que el más tonto las entendería y aceptaría; véanlo y óiganlo en este video, que sólo dura siete minutos, pero el que debieran ver todos los españoles sin distinción ninguna: http://www.youtube.com/watch?v=beSXwIdM0RI&feature=player_embedded#t=0 “t

Lo lamentable es que el actual “jefe de gobierno” y con el respaldo de votos que tiene; esté… “siempre templando gaitas y viéndolas venir, mientras cree estar pescando en la ría gallega”; seguro que no va a continuar en el cargo; tan pronto abran las urnas para volver a votar; puesto que los españoles, hastiados ya de esta sucia política, no creo volvamos a elegir, “más del mismo podrido puchero que soportamos”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

En ningún otro país
JAVIER TAJADURA TEJADA, EL CORREO  8 Abril 2014

· El Estado no puede delegar una facultad de la que él mismo no dispone: autorizar la celebración en Cataluña de un referéndum sobre la secesión.

El Congreso de los Diputados debate hoy la proposición de ley presentada por el Parlamento de Cataluña relativa a la transferencia a esa comunidad autónoma de la competencia estatal para autorizar referendos (artículo 149.1.32 CE). La delegación de esa competencia de titularidad estatal se solicita al amparo del artículo 150.2 de la Constitución. «El Estado podrá transferir o delegar en las comunidades autónomas, mediante ley orgánica, facultades correspondientes a materia de titularidad estatal que por su propia naturaleza sean susceptibles de transferencia o delegación».

Dejando a un lado, por el momento, la materia a la que se refiere la transferencia, debemos subrayar que un debate de este tipo no sería posible en ningún país del mundo. El artículo 150. 2 de la Constitución es un caso único en el constitucionalismo mundial. Ningún país –y esto es algo que hay que recordar a quienes ignoran las profundas diferencias existentes entre un Estado federal y el nuestro–, ni federal ni centralizado, permite transferir competencias por ley. El derecho comparado nos muestra que el reparto de competencias está reservado siempre a las Constituciones. En cualquier país, si se quiere transferir una competencia a una comunidad o entidad infraestatal es preciso reformar la Constitución con todas las garantías inherentes al procedimiento de reforma. En ningún sitio es posible llevar a cabo una operación política de tal trascendencia –el reparto material del poder del Estado– mediante una ley, es decir, sin más exigencias que las relativas a obtener una mayoría absoluta de votos en el Congreso.

Este desafortunado artículo 150.2 tiene su origen en un pacto entre la Unión de Centro Democrático y los nacionalistas catalanes (CiU). El PSOE se opuso con firmeza, pero sin éxito, a su inclusión en el texto constitucional. El artículo fue pactado en La Moncloa y cuando fue presentado a Alfonso Guerra –cualificado representante socialista en la negociación de la Constitución– fue objeto de un rotundo rechazo.

Alfonso Guerra calificó el precepto, con toda razón, como una «burla» al esfuerzo que se estaba haciendo por buscar una fórmula de consenso sobre la organización territorial del Estado. Una burla porque permitiría al Gobierno de turno –siempre que dispusiera de una mayoría absoluta, por sí solo o con el apoyo de formaciones políticas nacionalistas– alterar el reparto de competencias sin cumplir los requisitos exigidos para la reforma constitucional. Guerra ha dejado escrito, en el primer tomo de sus memorias, que quedó indignado por la respuesta a sus objeciones: «Me aseguraron los unos y los otros que no debía preocuparme, porque nunca se aplicaría el precepto». El insistió en que si no se iba a aplicar por qué ese empeño por introducirlo en la Constitución.

La praxis política ha confirmado que los temores de Alfonso Guerra no eran infundados. Un precepto, supuestamente destinado a no ser aplicado nunca, ha sido utilizado ya en varias ocasiones (por ejemplo para transferir competencias policiales a Cataluña) y el Parlamento de Cataluña demanda hoy que lo sea nuevamente.

Si como hemos visto, la mera existencia del 150. 2 resulta harto problemática por cuanto implica dejar abierto indefinidamente, y, en manos del legislador, el reparto material del poder del Estado, la interpretación del mismo resulta además muy complicada. La aplicación del artículo 150.2 exige como tarea previa determinar cuáles son las competencias estatales que el legislador central puede transferir a las comunidades autónomas y cuáles no. El artículo 150.2 no da una respuesta clara y precisa a ello. Se limita a señalar que, según la Constitución, el poder central ostenta competencias que «por su propia naturaleza son susceptibles de transferencia o delegación», y pueden ser delegadas. En sentido contrario hay que entender que otras, y también «por su propia naturaleza» no son transferibles. Pero decir eso, en términos jurídicos, es decir muy poco.

Este es el contexto en el que se celebra el debate de hoy. De lo que se trata es, primero, de determinar –jurídicamente– si la competencia para autorizar referendos es susceptible ‘por su propia naturaleza’, o no lo es, de ser delegada a la comunidad autónoma de Cataluña; y segundo, de –en caso de que lo fuera– tomar la decisión política de transferirla o no. En el caso que nos ocupa, no parece haber muchas dudas de que la transferencia no tiene encaje constitucional. La razón es fácilmente comprensible. El Estado no puede delegar una facultad de la que él mismo no dispone: autorizar la celebración en Cataluña de un referéndum sobre la secesión. Si se tratara de un referéndum sobre otro tipo de cuestiones, no se podría descartar, con la misma rotundidad, la admisibilidad jurídica de delegar esa facultad de autorización.

En la medida en que la proposición catalana está abocada al fracaso, el Pleno de hoy en poco puede contribuir a encauzar la grave crisis territorial que padecemos. A no ser que los mismos partidos que, lógica y previsiblemente, van a sumar sus votos en contra de la proposición del Parlamento catalán, anuncien también la apertura de un debate sereno y riguroso sobre la reforma de la Constitución. El mismo Congreso que está obligado a rechazar la propuesta de delegación de competencias por su carácter rupturista, podría ofrecer una alternativa reformista al desafío catalán. El Congreso de los Diputados es la única institución que puede desbloquear el problema catalán. Hoy tiene una oportunidad de oro para hacerlo.

Lo político y lo jurídico
Pronto se verá hasta qué punto las partes en litigio están dispuestas a poner el contador a cero y reiniciar el proceso
Victoria Camps. El Pais Cataluña   8 Abril 2014

La democracia y el Estado de derecho van de la mano. El señor Bouchard [primer ministro de Quebec] dice que el acceso a la soberanía es una cuestión puramente política pero no deja de inventar las reglas de derecho para justificar el procedimiento que piensa seguir. De hecho, no se trata de cuestiones puramente políticas en democracia. “El derecho es un ingrediente esencial en la vida política de una democracia; en caso contrario se va hacía la anarquía”. La cita es del libro de Stéphane Dion, La política de la claridad, que recoge los parlamentos y conferencias del político quebequés en su campaña por la no secesión de Quebec. Uno de los ejes del pensamiento de Dion al propósito es el de la indiscutible primacía del derecho en la democracia, una idea que sostiene apoyándose en autores tan clásicos como Montesquieu, Tocqueville y Rousseau.

Me ha venido a la mente la cita de este político que anduvo por Barcelona hace unas semanas, invitado por Federalistes d'Esquerres, a raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la declaración de soberanía del Parlamento de Cataluña, una sentencia que ha merecido más elogios que críticas tanto por el contenido como por la forma. El contenido es equilibrado y oportuno. La discreción y la unanimidad de los magistrados que han dictado la sentencia es encomiable tratándose de una cuestión compleja cuya discusión ha tendido hasta ahora a potenciar más enfrentamientos que consensos.

Todos los puntos de la sentencia abonan el supuesto de que no hay democracia sin Estado de derecho. Se empieza por la afirmación del carácter jurídico, y no meramente político, de la declaración de soberanía del Parlamento catalán. Opinan los magistrados que la declaración no es solo la expresión de una aspiración política, sino que incita a un diálogo y negociación con los poderes públicos y, literalmente, “acuerda iniciar el proceso para hacer efectivo el ejercicio del derecho a decidir”, de donde pueden derivar actuaciones no estrictamente políticas. Es el carácter jurídico de la declaración soberanista lo que justifica que el Alto Tribunal admita la impugnación presentada y entre a considerar las dos cuestiones en disputa: el reconocimiento de Cataluña como sujeto soberano y el derecho a decidir.

No puede extrañar a nadie la resolución del primer punto dada la rotundidad con que la Constitución proclama que la soberanía nacional reside en el pueblo español y la indisoluble unidad de la nación española. Lo que ha hecho más interesante la sentencia es su aceptación del “derecho a decidir” y los principios que lo acompañan en la citada declaración dado que “no aparece proclamado como una manifestación de un derecho a la autodeterminación no reconocido en la Constitución, o como una atribución de soberanía no reconocida en ella, sino como una aspiración política a la que solo puede llegarse mediante un proceso ajustado a la legalidad constitucional con respeto a los principios de legitimidad democrática, pluralismo, y legalidad, expresamente proclamados en la Declaración en estrecha relación con el derecho a decidir”.

Solo ajustándose a la legalidad constitucional es posible salvaguardar el principio democrático de atención a la voluntad popular

Así pues, no sería inconstitucional una consulta siempre y cuando discurriera por los cauces constitucionales y no amparándose únicamente en una supuesta “legitimidad democrática” liberada de las ataduras normativas que emanan de la Carta Magna. Sólo ajustándose a la legalidad constitucional es posible salvaguardar el principio democrático de atención a la voluntad popular, insistentemente reclamado por los soberanistas en alusión al apoyo masivo que la propuesta está teniendo. Democracia, por supuesto, pero sin salirse del marco normativo que indica las reglas del procedimiento democrático.

Desde mi juicio de no experta en Derecho Constitucional, pienso que el acierto de la sentencia radica en no extraer el llamado “derecho a decidir” de la discusión pública, sino al contrario, centrar en él la negociación que debería emprenderse desde ahora. Para hacerlo bien, hay que empezar por descartar lo que Francisco Laporta ha llamado la “objeción democrática” a una Constitución que se acordó hace años, cuando las generaciones más jóvenes no habían nacido y ante una realidad social y política que está exigiendo hacer frente a nuevos retos. Ninguno de ellos es ilegítimo, viene a decir la sentencia, el proceso puede ponerse en marcha, pero dialogando desde el principio, no a partir de interpretaciones o decisiones de parte. La rigidez constitucional y la voluntad popular mayoritaria no tienen que ser incompatibles.

La sentencia ha sido celebrada como una llamada de apertura al diálogo y un rechazo a las propuestas unilaterales vengan del lado que vengan. El Tribunal Constitucional ha dado ejemplo de unanimidad, lo que significa que todos los magistrados han sabido ceder y hacer concesiones, presupuesto imprescindible del diálogo. Pronto se verá hasta qué punto las partes en litigio están dispuestas a poner el contador a cero y reiniciar el proceso, como consiguió Dion que se hiciera en Quebec y es lo que parece propiciar la sentencia. Si ambas partes siguen inflexibles en el supuesto de que la interpretación de la Constitución les corresponde en exclusiva, no hay nada que discutir. Mientras unos y otros se resistan a abandonar sus posturas iniciales, no habrá diálogo, sino dos monólogos en paralelo que no llegarán a encontrarse.

Victoria Camps es profesora emérita de la UAB.

El Proceso festivo
Sonia Sierra www.cronicaglobal.com 8 Abril 2014

Hay un adjetivo que los defensores de la secesión siempre utilizan al hablar del Procés y que a mí me inquieta bastante: "festivo". ¿Cómo pueden decir así, tan tranquilos, que la secesión es algo festivo? Stéphane Dion, en su espléndida conferencia en Barcelona el pasado mes de marzo, exponía que la secesión y la democracia son conceptos difícilmente compatibles porque la secesión obliga a determinar quiénes son los conciudadanos que quieres conservar y quiénes son los que quieres convertir en extranjeros, mientras que el ideal democrático nos invita a aceptar a todos nuestros conciudadanos y a ser solidarios con ellos. En el caso de Cataluña esto se agrava porque la mayoría de los habitantes tenemos progenitores nacidos en otros lugares de España así que la fractura es todavía más traumática. Por otra parte, Dion ha repetido en numerosas ocasiones que los referendos realizados en Quebec fueron nefastos porque dividieron a comunidades, lugares de trabajo, amigos y familias. ¿Les suena?

Más allá de innumerables argumentos racionales, me horroriza la estética del secesionismo catalán: un joven que en lugar de cabeza tiene una estelada –gran metáfora visual, sin duda- o a esas pequeñas trampas que han hecho, como una pareja que aparece en el Tramo 521 y está también en el Tramo 522

Las palabras del padre de la Ley de Claridad resultan más realistas que esta especie de happening permanente que sufrimos en Cataluña organizado por las incansables Carme Forcadell y Muriel Casals, nuevas responsables de las sección de "Coros y danza 2.0": conciertos con Dyango y Núria Feliu como artistas estrella; esteladas con velas; lanzamientos de DNI español; cadenas humanas normales, nudistas y submarinas (no invento); pasacalles con cabezudos en defensa del actual sistema educativo monolingüe y, ahora, deciden que van a hacer castillos por diferentes ciudades europeas porque, según Muriel Casal, "los castillos se levantan porque lo que queremos es llegar a tocar el cielo: el Cielo en la tierra que estamos construyendo" (de nuevo, aunque parezca mentira, no invento).

Y luego, el partido que le sacan a todo. Porque lo de la Cadena Humana lo tuvimos en la televisión y los medios subvencionados todos los días desde el verano hasta casi finales de septiembre y, ahora, otra vez lo mismo con motivo de la publicación de la Gigafoto. no comparImagino que hablan de proceso "festivo" por esta especie de gincana interminable que pretende transformar Cataluña en un esplai gigantesco y que resulta cuanto menos curioso para los que timos su estética. He ahí una de las claves de mi rechazo al secesionismo catalán: más allá de innumerables argumentos racionales, me horroriza su estética.

Sabina, el personaje más interesante de La insoportable levedad del ser, sostiene que prefiere el horror de vivir en un duro régimen comunista que el kitsch del ideal soviético. Recordaba ese pasaje de la novela al ver las fotos de la cadena humana. Y no me refiero al chapucero montaje en el que aparecen personas sin alguno de sus miembros o perros con dos cabezas o un joven que en lugar de cabeza tiene una estelada –gran metáfora visual, sin duda- o a esas pequeñas trampas que han hecho y en las que podemos ver, por ejemplo cómo una pareja que aparece en el Tramo 521 está también en el Tramo 522. No, me refiero a las fotos en sí, en las que aparecen personas de todas las edades con banderas a modo de capa de Superman, de pareo o de babero o también personas con look dominguero y sillas plegables a sus espaldas. Por supuesto, es tan solo una cuestión de gustos y si los implicados se sienten bien con la imagen que ofrecen eso es, por supuesto, absolutamente respetable. Tan respetable como que a mí me parezcan bastante anti-estéticas. Me consta que a los asistentes les resultó un acto realmente entrañable y lleno de emoción, sobre todo por ese hermanamiento que simboliza el cogerse de las manos. De nuevo, me viene a la mente la novela de Kundera: "La hermandad de todos los hombres del mundo solo podrá edificarse sobre el kitsch".

Lo tienen mal, porque esta es nuestra tierra y nos vamos a quedar y vamos a luchar por ella como hicieron nuestros padres cuando vinieron a trabajar en sus fábricas o a montar sus empresas

Como no podría ser de otra manera, que a mí me gusten o no sus actividades o que su estética me pueda parecer más o menos kitsch no tiene ninguna importancia, cada uno puede hacer lo que le plazca en su tiempo libre y dejarse inmortalizar de la guisa que desee. Lo que realmente me parece criticable es que estas performances sirvan para aplicar el adjetivo "festivo" a un proceso que supone una división desgarradora de la sociedad porque implica tener que elegir entre si quieres seguir siendo catalán y español o solo una de las dos opciones además de, tal y como señalaba Dion, convertir a los otros en extranjeros.

Los secesionistas niegan que esta fractura se esté produciendo pero son precisamente ellos los que se empeñan en marcar las diferencias entres las personas nacidas aquí y las que no, y el ejemplo más claro de ello es Súmate, esa asociación plagada de cargos de ERC y Òmnium Cultural que se autodenominan independentistas de lengua y cultura castellana. Más allá de que "cultura castellana" es la de Castilla y en Cataluña tenemos, sobre todo, gente que proviene de Andalucía, Extremadura, Murcia y Galicia –ahí, por ejemplo, se nota mucho que es un producto prefrabricado y no espontáneo porque ningún andaluz o gallego diría que su cultura es la castellana- ¿hay mayor manera de señalar los orígenes que crear una asociación aparte?

Mientras que en Francia, de la forma más natural, su Primer Ministro, Manuel Valls, ha nacido en Barcelona y Anne Hidalgo, la flamante nueva alcaldesa de París, en Cádiz, aquí tenemos que aguantar que el ex presidente de la Generalidad Jordi Pujol afirme que "el gran éxito de Cataluña es que ahora mismo haya inmigrantes que se apellidan Fernández o que son chonis y hacen proclamas soberanistas". Se me ocurren pocos comentarios tan clasistas y etnofóbicos y si este señor es capaz de decir esto en público, no quiero ni imaginar qué piensa en privado. Parece ser que no todos somos catalanes pata negra, los hay nacidos aquí y los hay inmigrantes por haber nacido a unos cuantos kilómetros dentro del mismo país. Y esto que Pujol ha expresado de manera tan burda, muchos nacionalistas catalanes lo piensan y lo dejan caer, a veces como una lluvia fina y, a veces, como una tromba de agua. Pero lo tienen mal, porque esta es nuestra tierra y nos vamos a quedar y vamos a luchar por ella como hicieron nuestros padres cuando vinieron a trabajar en sus fábricas o a montar sus empresas y, sobre todo, no vamos a permitir que levanten fronteras, ni reales ni simbólicas. Que se vayan haciendo a la idea.

Publicado hace catorce años. Tan vigente como entonces
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 8 Abril 2014

Admito las bondades de la Reforma Wert para corregir algunos problemas estructurales, fundamentales, del sistema educativo, fragmentado en 17 subsistemas.

Sin embargo, un artículo que publiqué hace catorce años en “Escuela Española” tiene plena vigencia hoy. Se titulaba “Errores y deficiencias en la Educación Secundaria”. Hoy, por desgracia, sigue siendo de rabiosa actualidad. El hecho de que informe tras informe, las evaluaciones PISA, PIRLS, etc, de organismos como la OCDE, reiteren hasta la saciedad la penosa situación de la educación en España, debiera hacer reflexionar a los partidos políticos, tanto de los diferentes gobiernos como de su oposición, en lugar de seguir observando el paso de las nubes.

Es cierto que este artículo publicado hace la friolera de 14 años solamente hace una valoración de ciertos aspectos tangenciales, y que las causas son de mayor carga de profundidad, pero estos elementos que contemplo en el artículo son también sustanciales. Por eso lo reproduzco:

“Es mucho lo que se ha escrito hasta hoy sobre la adecuación de la Educación Secundaria Obligatoria a los objetivos de la llamada ‘Reforma Educativa” que fue origen de la ESO. Indudablemente, hay factores estructurales y administrativos que son fuente de muchos de los problemas que hoy se viven en los centros de Secundaria. Entre aquel Libro Blanco de la Reforma, a finales de los ochenta, la realidad legislativa posterior y su aplicación, hay distancias que hacen inviables las bondadosas intenciones de quienes pergeñaron dicha reforma. Por poner, a ‘vuelapluma’, ejemplos, cabría mencionar tan solo dos: el papel de las tutorías, abandonadas ante una realidad de grupos de alumnos que hacen inviable una actuación individualizada, bien porque los tutores, estrechamente ligados a sus especialidades, tienen dificultades para convivir el suficiente tiempo con sus alumnos, por transcurrir muy pocas horas con ellos, bien porque carecen de pautas de actuación específica en torno a sus alumnos, al no disponer de la necesaria evaluación psicopedagógica o del expediente evolutivo personal –psicológico-pedagógico y académico- del alumnado en la mayoría abrumadora de los casos.

Además, y también, del papel de la orientación educativa, enfocada más a tareas administrativas y de intendencia que a la propia evaluación psicopedagógica y su consecuente planificación orientadora. Esta evaluación y las actuaciones orientadoras con padres y profesores, además de con los alumnos, en su caso, desbordan muchas veces las posibilidades reales de su actuación, pero lo harían los orientadores de los centros de estar debidamente dirigidos y motivados por las administraciones educativas, que hacen caso omiso de la finalidad y objeto para los que fue concebida esta figura clave en los Institutos y, en su caso en los centros de Primaria con la figura del consultor.

Pero, al margen de estos dos aspectos que a modo de ejemplo he esbozado, según mi criterio existen graves errores de concepción que abocan a situaciones insostenibles en los centros, como el del problema de la violencia adolescente. Sin duda alguna, la etapa de la adolescencia es una de las más relevantes para el desarrollo evolutivo de la persona. Es un recorrido de crecimiento y de cambios profundos donde se afianza la identidad personal sobre la base de la modelación del comportamiento, mediante procesos de identificación o por medio de un marco de referencia donde primen los valores, pautas y normas de conducta adecuadas.

Un sistema de referencia que carezca de normas claras y de un marco afectivo-emocional positivo, o que no disponga de unas mínimas exigencias y obligaciones, y donde de lo único que se hable es de los derechos de los alumnos, nunca de sus responsabilidades, no puede dar, como efecto, personalidades suficientemente desarrolladas.

El adolescente necesita conocer el marco donde se ha de desarrollar su actividad, de la misma forma que necesita de paredes en su casa. Es una forma de sentirse seguro y tranquilo, de conocer el sistema donde desarrollar su existencia. Y no debemos olvidar que la función primordial de la educación es la de forjar personalidades bien construidas, compuestas de valores, hábitos, esquemas referenciales de conducta y autoestimas instaladas sobre las cosas bien hechas, sobre la resistencia a la frustración mediante el endurecimiento del carácter, lo que se logra, a su vez, mediante el espíritu de sacrificio, del esfuerzo y del goce que proporciona la satisfacción del deber cumplido. Pero ello es difícil en un encuadre donde el currículo tiene una gran dispersión y donde existe todo menos cohesión entre los objetivos generales de etapa, sus contenidos y los correspondientes procedimientos, debido a una excesiva heterogeneidad y diversidad de disciplinas curriculares; y donde lo principal está solapado por lo secundario. No están, en absoluto, bien determinadas las prelaciones de necesidad en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

La palabra ‘disciplina’ está denostada. Sin embargo, es más necesaria que nunca, entendiéndola como firmeza y exigencia compatibles con el diálogo y desarrollo afectivo-emocional.

Estamos, además, en riesgo de confundir instrucción con educación, y destrezas de aprendizaje con desarrollo global de la personalidad de nuestros educandos. La educación, se dice, se ha de dar en casa, cierto, pero no debemos olvidar el papel fundamental que tiene la escuela como institución formadora, complementaria de la acción de los padres o tutores.

Más que nunca muchas familias, bien por no tener tiempo material o por dejación de sus obligaciones, están ajenas a los procesos de desarrollo de sus hijos, influidas por esa moda que ha calado de que las instituciones educativas son lugares de aparcamiento de sus hijos, igual que sitúan sus coches en un alojamiento que se llama ‘parking’. Cada vez se constata mayor distanciamiento entre padres y centros educativos, al menos en la red pública, embargando al profesorado con una sensación de estar solos ante el peligro, y nunca mejor dicho, pues al tiempo que el profesorado siente la necesidad de normalizar los ambientes organizativos de sus aulas, luchando contra la impotencia producida por muchachos díscolos (ahora se les llama ‘disruptivos’) que no aceptan la mínima exigencia dentro de las aulas, existen padres que se excusan afirmando que no pueden con sus hijos, que son incontrolables, cuando la razón de fondo es que desde que se hacían ‘pi-pí’ en el pantalón se han desentendido de ellos concibiendo erróneamente que las instituciones y servicios públicos deben reemplazarles en su función porque para ello pagan impuestos.

Debemos lamentar, por otra parte, el que no haya llegado a feliz término la reforma de las humanidades, y que hoy nuestros escolares desconozcan las referencias más importantes de la historia, de la geografía (más allá de lo local) y de los mimbres fundamentales de ese entramado básico de conocimientos que se llamaba ‘cultura general’; y que permitía a los sujetos que ejercían sus deberes y derechos ciudadanos poder interpretar su entorno inmediato y mediato, el devenir histórico, la fenomenología social y económica y, en suma, su medio físico, cultural y económico más allá de lo que abarca un radio de unos pocos centenares de kilómetros.

En consecuencia, algo marcha mal en el proceso de asentamiento de la Enseñanza Secundaria que debería motivar un análisis profundo multifactorial, para que las principales instancias responsables adoptaran un cambio de decisiones y correcciones en la dirección de este proceso de sistematización que venga a tiempo, antes de que se hunda el barco (ya está hundido). Como ejemplo, no estaría nada mal realizar, como en otros países de nuestro entorno, una investigación sociológica, pedagógica y comparativa con otros sistemas educativos sobre la violencia adolescente y juvenil, su etiología y desarrollo, para obtener, de forma lo más científica posible, un análisis multicausal que ayude a formular correctamente las soluciones. De lo contrario no podremos, sin aludir a nuestras propias responsabilidades, quejarnos del crecimiento de la delincuencia juvenil, de la existencia de grupos marginales de acción violenta, del aumento, en suma, del consumo del alcohol, tabaco y otros estupefacientes, que embargan con precupaciones a nuestra sociedad.”

Pues seguimos diciéndolo.
www.educacionynacionalismo.com

NTERNACIONAL Los soberanistas buscaban una mayoría para un nuevo referéndum
Los federalistas ganan las elecciones en Quebec; batacazo soberanista
Julio César Rivas (Efe) Toronto El Mundo 8 Abril 2014

El federalista Partido Liberal de Quebec (PLQ) ha ganado las elecciones en la provincia canadiense con mayoría absoluta, arrebatando el Gobierno al soberanista Partido Quebequés (PQ).

Los resultados dados a conocer por la Dirección General de Elecciones de Quebec señalan que el PLQ ha obtenido 70 (20 más que en las pasadas elecciones) de los 125 diputados del parlamento provincial, la Asamblea Nacional.

El líder del PLQ, Philippe Couillard, se convertirá en el próximo primer ministro de la provincia durante los próximos cinco años.

En segundo lugar quedó el PQ al obtener 30 diputados, 24 menos que en las elecciones de 2012. Entre los escaños perdidos por los soberanistas está el de la hasta ahora primera ministra de Quebec, Pauline Marois.

El partido nacionalista conservador Coalition Avenir Québec (CAQ) pasó de 19 a 22 escaños mientras que los independentistas de izquierda de Québec Solidaire (QS) ganaron un escaño y ahora tendrán tres diputados.

Dimisión de la primera ministra
Pocos minutos después de las 23.00 hora local (5.00 del martes, hora española), Marois, que hizo historia en 2012 al ganar las anteriores elecciones y convertirse en la primera mujer que lideró el Gobierno de Quebec, reconoció la derrota y anunció su dimisión como líder del PQ.

Marois también hizo una apasionada defensa de la lengua francesa y solicitó la defensa del idioma en Norteamérica.

Por su parte Couillard dijo que Quebec necesita "reconciliación" tras una dura campaña electoral y señaló que se concentrará en "economía y empleo" dejando claro que su Gobierno no tiene ningún interés en dedicar tiempo y esfuerzos al ideal soberanista.

El primer ministro canadiense, el conservador Stephen Harper, dijo en un comunicado que "los resultados claramente demuestran que los quebequeses han rechazado la idea de un referendo" soberanista.

La jornada electoral discurrió sin incidentes. Los líderes de los dos principales partidos, la primera ministra provincial y líder del PQ, Pauline Marois, y el dirigente del PLQ, Philippe Couillard, votaron en la mañana en sus respectivas circunscripciones.

Marois, que convocó elecciones anticipadas sólo 18 meses después de la anterior elección provincial para intentar conseguir la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, declaró que estaba "serena" poco después de depositar su voto. "Confío en los quebequeses, que elegirán un buen gobierno que les dirija", dijo la soberanista Marois a los medios de comunicación que esperaban a la salida del colegio electoral en la pequeña localidad de Beaupré, en las afueras de la ciudad de Quebec.

Por su parte, el federalista Couillard votó en la localidad de Roberval, a unos 250 kilómetros al norte de la ciudad de Quebec.

Votaciones cada año y medio
Couillard bromeó con el hecho de que los quebequeses acudan de nuevo a las urnas, sólo 18 meses después de las últimas elecciones provinciales. "Tenemos suerte de vivir en una democracia donde votamos por nuestro gobierno cada cuatro años, o a veces incluso más a menudo", dijo Couillard.

Una proyección de votos dada a conocer tras la apertura de los colegios electorales por el blog político ThreehundredEight.com, especializado en análisis estadístico de elecciones en Canadá, ya señalaba que Couillard y los liberales estaban destinados a hacerse con el poder en Quebec.

Aunque los quebequeses votaban la composición de la Asamblea Nacional y su próximo gobierno provincial, la campaña electoral ha estado dominada por la posible celebración de un referendo independentista en caso de una victoria por mayoría absoluta del PQ.

Marois y el PQ no han ocultado que su objetivo final es celebrar una consulta popular sobre el tema pero han rechazado las acusaciones de Couillard de que su agenda oculta en caso de victoria es la celebración del que sería el tercer referendo independentista de Quebec.

La provincia, bajo gobiernos del PQ, ya celebró dos consultas en 1980 y 1995. Tras perder esta última por un escaso margen de menos de medio punto porcentual, el PQ asumió una política no oficial por la que no celebraría otro referendo hasta que se diesen "condiciones ganadoras".


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Los polvos de la política autonómica de Suárez

José Antonio Yturriaga www.vozpopuli.com 8 Abril 2014

En mi última columna señalaba que, de los tres grandes objetivos perseguidos por Adolfo Suárez –desmantelamiento del Movimiento Nacional, creación de las bases de un Estado de Derecho y gobierno de la nación- había alcanzado con maestría los dos primeros, pero no cabía decir lo mismo del tercero. El Gobierno de Suárez tuvo sus luces, pero también numerosas sombras, debido quizás a que la herramienta del consenso –que tanto éxito tuvo en la elaboración de una Constitución aceptada por la inmensa mayoría del pueblo español- no resultó tan fructífera a la hora de realizar la labor cotidiana de gobierno. Una de sus políticas más criticadas ha sido la autonómica

El Estado de las autonomías
La cuestión de la organización del Estado –que era una de las asignaturas pendientes de la España democrática- fue arduamente debatida durante el proceso de elaboración de la Constitución. Entre las tesis enfrentadas de un régimen federal y la mera descentralización, prevaleció un híbrido original denominado “Estado de las autonomías”. La Constitución estableció una razonable división de competencias entre el Estado Central y las comunidades autónomas (CCAA), con una amplia 'zona gris' de competencias compartidas o delegables. Previó dos regímenes de acceso a la autonomía: el extraordinario del artículo 151, dedicado a las 'nacionalidades' y previsto, en principio, para Cataluña, País vasco y Galicia), y el ordinario del artículo 143 para las 'regiones', en el que se pretendía incluir a las restantes CCAA.

Suárez era consciente de que había que resolver el enconado problema de las comunidades 'históricas' y, ya antes de la aprobación de la Constitución, hizo gestos significativos como la restauración de la Generalitat y la facilitación del regreso a España de su presidente en el exilio Josep Tarradellas. Para atraerse a los nacionalistas vascos, incluyó una concesión excesiva en la Constitución, al reconocer en su disposición adicional primera el amparo y respeto de los derechos históricos de los territorios forales, con lo que se quebró el principio de igualdad de todos los españoles en materia fiscal.

UCD se vio superada por la dinámica por ella desencadenada y fue incapaz de encauzar las torrenciales aguas autonómicas
Inmediatamente se inició la carrera contra reloj de la elaboración de los estatutos de autonomía. Para contrarrestar las fuerzas centrífugas de las nacionalidades históricas, el Gobierno de UCD alentó las tendencias autonómicas en las otras regiones españolas, y ofreció “café para todos”. El tiro le salió por la culata y la táctica no dio el resultado esperado, pues -en lugar de echar agua al vino nacionalista- echó vino al agua no nacionalista. No sólo no se templaron las exigencias de aquéllas, sino que aumentaron desmesuradamente las de éstas, y el proceso autonómico adquirió un ritmo más acelerado de lo deseable. Como el aprendiz de brujo, la UCD se vio superada por la dinámica por ella desencadenada y fue incapaz de encauzar las torrenciales aguas autonómicas, que amenazaban con hacer zozobrar la frágil nave estatal. Los primeros Estatutos se negociaron con las CA históricas, pero se daba la paradoja de que, en el curso de las subsiguientes negociaciones con las no históricas, éstas consideraban como acerbo adquirido las competencias reconocidas a aquéllas y pretendían que se les reconocieran competencias nuevas. Con ello se creaban agravios comparativos que daban lugar a reivindicaciones adicionales de las CA históricas, pues se negaban a aceptar un régimen paritario con las demás regiones españolas, ya que sólo ellas eran “nacionalidades”.

Referéndum sobre el Estatuto de Andalucía
Esta situación conflictiva se puso de manifiesto a la hora de elaborar y adoptar el Estatuto Andaluz. Andalucía no era una comunidad histórica y carecía de un particularismo lingüístico, cultural o jurídico. Según una encuesta de ICSA/Gallup de la época, el 67,8% de los habitantes de Andalucía la consideraba como una 'región' y sólo el 10,2% como una 'nacionalidad', y el 64% se consideraba por igual andaluz y español. El Partido Socialista Andaluz (PSA), no obstante, inició una campaña en pro de un poco definido 'nacionalismo andaluz', que fue ganando adeptos ante la falta de receptividad y los reales o supuestos agravios del Gobierno central. Reivindicó la calificación de 'nacionalidad histórica' y pretendió que su Estatuto se rigiera por el artículo 151, en vez de por el 143.

Mas, como no era una 'comunidad histórica', hubo que recurrir a un referéndum para que el pueblo andaluz se pronunciara al efecto. El Gobierno no pudo estar más desacertado en el tratamiento del tema, pues tardó en reconocer a Andalucía semejante derecho -lo que provocó una reacción en contra, incluso en la mayoría no nacionalista-, elaboró una pregunta que era un auténtico galimatías y recomendó la abstención en la votación. No fue, sin embargo, el Gobierno el único responsable de la abracadabrante situación, y compartió la responsabilidad con el PSOE. Aunque ambos partidos habían consensuado aplicar el cauce previsto en el artículo 143, un grupo de socialistas andaluces, liderado por el 'protomártir' Rafael Escuredo decidió por oportunismo –al igual que el PC Andaluz- pasarse con armas y bagajes al campo nacionalista, e hizo campaña a favor de la autonomía contemplada en el artículo 151. Los dirigentes nacionales del PSOE incumplieron su compromiso de Estado, se alinearon con el 'caballo ganador' y apoyaron vergonzantemente la marea andalucista.

Dentro de mis modestas posibilidades, traté de influir para que se cambiara de rumbo. Expuse mis preocupaciones al ministro Pérez-Llorca por la forma en que se había preparado el referéndum, critiqué el tenor de la pregunta que resultaba ininteligible, me opuse a que se preconizara la abstención y propuse que se hiciera una amplia campaña de opinión en la que se explicara la conveniencia de aplicar el procedimiento del artículo 143, pero todo fue en vano. Como cabía esperar, el Sí se impuso de forma mayoritaria en la votación del 28 de febrero de 1980. Este referéndum rompió el esquema dual previsto en la Constitución. Desde mi puesto de secretario general técnico de Asuntos Exteriores, fui testigo de la denodada lucha de las CCAA, históricas y no históricas, por aumentar sus competencias a expensas del Estado Español.

Ventajas e inconvenientes del régimen autonómico
El régimen de las autonomías ha ofrecido excelentes resultados y ha permitido la reestructuración democrática del Estado. Su principal inconveniente ha sido el de su carácter abierto, por lo que, mientras ciertas CCAA se opongan a la uniformidad en las competencias que no respondan a una auténtica especificad, el modelo no podrá darse por finalizado y seguirá sujeto a las reivindicaciones más dispares. La flexibilidad de las normas constitucionales produjo un inicial resultado positivo, pero la deficiente distribución de las competencias ha llevado a la catastrófica situación actual, a lo que han contribuido la falta de lealtad institucional de las CCAA del País Vasco y Cataluña, la gula competencial y falta de sentido de Estado de las CCAA no históricas –baste recordar la 'cláusula Camps', una especie de 'cláusula de comunidad autónoma más favorecida', por la que la Comunidad Valenciana se arrogaba cualquier competencia transferida a otra autonomía-, y la incuria de los Gobiernos socialistas que, a fin de conseguir el apoyo de las minorías nacionalistas para poder gobernar, transfirieron a sus CCAA competencias que nunca deberían haber sido delegadas.

La deficiente distribución de las competencias ha llevado a la catastrófica situación actual
De los polvos de la política autonómica de UCD nacieron los lodos de la actual situación de ingobernabilidad de las CCAA. Pero no se puede culpar de todo ello a las decisiones de Suárez, que fueron bien intencionadas y resultaron en gran medida satisfactorias. La mayor parte de la responsabilidad hay que atribuirla a las exorbitantes reivindicaciones de los partidos nacionalistas, a la excesiva ambición competencial de las CCAA no históricas, y a la ligereza del presidente Rodríguez Zapatero cuando afirmó que aceptaría cualquier reforma del Estatuto de Sau que adoptara el Parlamento catalán, lo que provocó un proceso perverso que ha conducido a la insurrección institucional de Cataluña y a la consolidación del secesionismo.

En el debate de hoy, no están quienes realmente deciden
José Oneto www.republica.com 8 Abril 2014

Este miércoles el Congreso de los Diputados, por una amplia mayoría, rechazará la pretensión de la Generalitat catalana de celebrar un referéndum el próximo 9 de noviembre para que Cataluña se escinda de España, alcance la independencia y se convierta, supuestamente, en un estado más de la Unión Europea, aunque la propia Unión ha aclarado que en cualquier caso se iniciaría un largo proceso en el que cada uno de los países de la UE, tendría capacidad de veto para esa incorporación, algo que pretende ocultar el Gobierno de la Generalitat.

En un acto parecido al que tuvo lugar en febrero de 2005, cuando el Gobierno vasco del lehendakari Ibarretxe, presentó un plan soberanista en el que se quería que Euskadi formase parte de España como estado libre asociado y, como paso previo hacia el logro de la Gran Euskadi con todas sus provincias españolas y francesas, este miércoles se volverán a utilizar los mismos argumentos de la unidad de la nación española y en esa soberanía, que según la Constitución, reside en el pueblo español. La gran diferencia es que, en aquella ocasión, dio la cara el lehendakari vasco y, en esta ocasión, el Presidente de la Generalitat, en lo que debía haber sido su gran día para defender sus planteamientos ante los representantes del pueblo español, se ha echado atrás y se ha quedará en Barcelona, con el argumento de que el debate parlamentario, no cambiará nada los planes de la Generalitat y que el referéndum seguirá adelante, según los planes previstos.

En realidad, vistos los últimos acontecimientos quienes deberían intervenir en el Parlamento este miércoles, no son los representantes de los partidos políticos catalanes, ni siquiera quien es el hombre de confianza, y mano derecha de Artur Mas, Francesc Homs, sino quienes en estos momentos, están marcando la hoja de ruta de la independencia catalana; la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) que es la que por el momento, está dejando que lleve la iniciativo el Presidente de la Generalitat pero que, según ha quedado claro este fin de semana, es la que está realmente liderando todo el proceso, por delante incluso de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

Este fin de semana los dirigentes de la Asamblea Nacional de Cataluña Catalana, han aprobado entre gritos de “Independencia”, “Visca Catalunya Lluire” y “Visca la Republica catalana” su “hoja de ruta”, dirigida a proclamar la independencia de Cataluña , durante la festividad de Sant Jordi, el 23 de abril de 2015, y celebrar el referéndum constitucional del nuevo estado catalán el 11 de septiembre del año que viene. Como primer paso de ese objetivo la ANC, centrará todos sus esfuerzos en la celebración de la consulta convocada para el 9 de noviembre de este año.

La ANC, una asociación de apenas dos años de vida, que cuenta con subvención de la Generalitat, que tiene 25.000 asociados y más de 17.000 colaboradores, ha ido radicalizando, progresivamente, sus posiciones después de sus éxitos en las convocatorias del 11 de septiembre de 2012 y la del año pasado, con esa cadena humana de “inspiración báltica” que se extendió desde El Pertus a Vinaròs y en la que participaron cientos de miles de catalanes.

Las últimas declaraciones de la ANC, insinuando que a la hora de la independencia hay que controlar muy bien las grandes infraestructuras, las fronteras, los aeropuertos, los puertos, los sistemas de comunicaciones, la seguridad… etc., han dado lugar a todo tipo de interpretaciones, que además se han visto agravadas cuando han asegurado que tienen que producirse grandes movilizaciones en las calles hasta que se consigan los objetivos soberanistas. De ahí, a querer convertir la plaza de Cataluña en una nueva plaza de la independencia en Kiev (Ucrania), sólo hay un paso, un paso peligroso.

No deja de ser significativo que, coincidiendo con el debate de este miércoles, el consejero de Economía de Cataluña Andreu Mas-Colell, haga un canto en el periódico norteamericano The Wall Street Journal sobre el comportamiento del Gobierno británico aceptando la celebración de un referéndum en Escocia. “Admiramos la posición británica sobre la legitimidad del refere´ndum escoce´s y desearíamos que el Gobierno español actuara de esa forma” dice. La oportunidad esta´ cerca. Como en Gran Bretaña, se ha pedido al parlamento español, las Cortes, que delegue al Gobierno catalán el poder de organizar un referéndum el 9 de noviembre de 2014 sobre la independencia catalana, Aunque en el caso catalán asegura el señor Mas Colell que dada la hostilidad contra el autogobierno catalán que el muy politizado Tribunal Constitucional español ha demostrado en los u´ltimos an~os, la apelación puede tener como resultado un veredicto contra la consulta.

“Desde que el Parlamento y el Gobierno catalán hablaron por primera vez de convocar un referéndum, se ha desencadenado una campaña de oprobio contra nosotros por atrevernos a pedir los mismos derechos que los escoceses. Pero no nos hemos vuelto locos. Somos un gobierno de moderados, centristas y partidarios de un entorno favorable a las empresas. Nos impulsa hacia adelante un sentimiento popular masivo y ordenado de apoyo al referéndum, una reacción a los recientes recortes drásticos en la extensión del autogobierno que en su di´a disfruto´ Cataluña”.

Nada que ver con quienes, realmente, están marcando la hoja de ruta.

Desafio separatista
La renuencia al artículo 155
Guillermo Dupuy Libertad Digital 8 Abril 2014

A la pregunta de en qué momento se tendría que llegar a la aplicación del artículo 155 de nuestra Carta Magna, el presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, ha respondido este lunes en El Mundo que a él no le gustaría ver nunca aplicado ese articulo porque ello supondría que cualquiera de los dos presupuestos de los que habla (incumplimiento por una comunidad autónoma de las obligaciones que la Constitución impone o actuar de forma que se atente gravemente al interés general de España) se habrían producido.

A la luz de tan evasiva respuesta, parecería que Pérez de los Cobos confunde la enfermedad con la medicina, el delito con su castigo, la causa con el efecto. Así, nos hemos quedado sin saber si desobedecer clamorosamente las sentencias del Tribunal Constitucional en materia lingüística, o hacer caso omiso a su reciente y unánime pronunciamiento sobre la inconstitucionalidad de la declaración soberanista y el referéndum secesionista, o la desviación de fondos públicos para financiar ilegales estructuras de Estado, tales como una Agencia Tributaria propia, ya constituyen, a juicio de Pérez de los Cobos, uno de esos "incumplimientos" o "actuaciones gravemente contrarias al interés general de España" de los que nos habla el articulo 155. Ahora bien, lo que es evidente es que el hecho de que estos presupuestos se hayan o no ya producido no puede depender de si el Gobierno de Rajoy reacciona o no ante ellos instando la suspensión del Gobierno autonómico de Cataluña.

Más criticable, con todo, resulta la afirmación del presidente del Alto Tribunal de que "a lo mejor sería inteligente ver las posibilidades que el Estatut ofrece para desarrollar la voluntad de autogobierno de la comunidad autónoma catalana". ¿Acaso le parece escasa la mal llamada "voluntad de autogobierno" de las élites autonómicas catalanas como para tener que "desarrollarla" a través del estatuto de autonomía? La Administración autonómica en Cataluña ya tiene más competencias y maneja más dinero del contribuyente que cualquier otra administración regional del mundo, ¿cree acaso Pérez de los Cobos que dándole aun mayores competencias y financiación a sus gobernantes va a aplacar sus intenciones separatistas?

Si la reciente historia democrática de España nos enseña algo es que la mal llamada "voluntad de autogobierno", lejos de ir siendo mitigada, se ha ido acrecentando a medida que el Gobierno central ha ido haciendo transferencias de competencias e impuestos a las autonomías. La crisis de España –tanto económica como nacional– no se nutre de la escasez sino del exceso de financiación y de competencias autonómicas. Difícilmente acrecentando el problema vamos a encontrarle solución.

Por otra parte, ¿por qué llamamos autogobierno a algo que nada tiene que con la capacidad de los ciudadanos de gobernarse a sí mismos? El autogobierno no depende de la cercanía o de la lejanía de nuestros gobernantes sino de la posibilidad de elegirlos y, sobre todo, del grado en que su intervencionismo y su voracidad fiscal se inmiscuyen en nuestras vidas y en nuestros bolsillos. Por otra parte, no entiendo que los que confunden autogobierno con la proximidad del gobernante reclamen mayores competencias y más dinero para las Administraciones autonómicas en lugar de hacerlo para los ayuntamientos y corporaciones locales.

En cualquier caso, con unas elites políticas y judiciales tan irresponsablemente reacias a hacer cumplir la ley y las sentencias, no nos extrañe que otros sigan empecinados en saltársela, sin tener necesidad de meterse el rabo entre las piernas

País Vasco
Eguiguren a Bildu, Herzog a la calle
Cayetano González Libertad Digital 8 Abril 2014

Está visto que el terrorismo de ETA ha tenido y sigue teniendo unos efectos devastadores en algunas personas, aparte del principal, que han sido los 857 crímenes de la banda terrorista. Digo esto porque en los últimos días hemos conocido algunas declaraciones de cargos públicos del PSE y del PP en el País Vasco que solo pueden explicarse desde la óptica de la desestabilización emocional, personal, psíquica en definitiva, que tantos años de terror, de miedo, de falta de libertad, ha causado.

El presidente del Partido Socialista de Euskadi, Jesús Eguiguren, que fue el negociador principal de Zapatero con ETA en el mal llamado proceso de paz, acaba de decir en Gara, el periódico afín a los terroristas, que se ha dado cuenta de que en Madrid "con ETA se vivía mejor". También ha señalado, como si de un destacado nacionalista vasco se tratara, que "sin Navarra, Euskadi no tiene sentido".

Por otra parte, el concejal del PP en la localidad guipuzcoana de Rentería, José María Herzog, lleva una racha imparable. Hace una semana, en el programa de Jordi Évole, acusó al exministro del Interior Jaime Mayor Oreja de no querer que acabara ETA porque tenía intereses personales en empresas de seguridad. Esa acusación le debió de parecer de poco calibre, ya que según ha dado a conocer la AVT en un comunicado y ha relatado la propia presidenta de la asociación, Ángeles Pedraza, en Es la Tarde de Dieter, le dijo al delegado de la AVT en el País Vasco, en una conversación telefónica, que Mayor Oreja es "un hijo de puta caníbal que se ha comido y bebido la sangre de sus compañeros" y que Carlos Iturgáiz es "el muñeco que hace todo lo que dicta su jefe", el propio Mayor Oreja, con el que se ve que tiene una especial fijación. En esa misma conversación, y siempre según el comunicado de la AVT, llamó “zorra guarra” a Pedraza.

El concejal ha negado que profiriera esos insultos que se le atribuyen. Lo que no puede negar –está grabado– son las cosas que dijo en ese programa de televisión de hace una semana: la gravísima acusación que hizo a Mayor Oreja, sus declaraciones complacientes hacia Bildu, la denuncia de la existencia de torturas policiales, o las críticas que en el pasado mes de octubre hizo a una operación de la Guardia Civil contra Herrira –la organización que controlaba a los presos de ETA–, llegando a lamentar "los disgustos sufridos por quienes fueron detenidos y las molestias causadas por la Guardia Civil durante la operación policial".

Lo de este concejal sólo tiene una salida: su expulsión inmediata del PP, porque la sarta de insultos dirigidos hacia compañeros y hacia las víctimas del terrorismo, así como las críticas a una operación policial para detener a colaboradores de ETA, le descalifican no sólo para ocupar su escaño de concejal un día más, sino para ser militante de su partido. Si la presidenta de los populares vascos, Arantza Quiroga, tan diligente para apartar a populares alaveses de responsabilidades dentro de la organización, no toma la decisión de expulsar a Herzog, debe hacerlo la dirección nacional del PP.

Lo de Eguiguren es otra cosa y tiene otro remedio. Hay que entender que tantas horas de conversaciones con Arnaldo Otegi en el caserío de Txillarre, ubicado entre el valle del Urola y el valle del Deva, y con la dirección de ETA en Noruega le puedan dejar a uno un poco turulato. Pero si esto sucede, lo que no puede es seguir siendo el presidente de los socialistas vascos. Puede ser cualquier otra cosa, por ejemplo, pasar a formar parte del grupo de verificadores internacionales, si le place, lo que además le reportaría unos aceptables beneficios económicos.

Cuando dice Eguiguren: "En Madrid, con ETA se vivía mejor", aparte de estar empleando el mismo argumento de los nacionalistas, que siempre ven en Madrid el origen de todos sus males, sabe que está ofendiendo no sólo a las víctimas del terrorismo que han sido asesinadas fuera del País Vasco –entre ellas compañeros suyos de partido como Ernest Lluch–, sino a todos los ciudadanos que han sabido sufrir juntos y hacer frente al dolor causado por los crímenes de ETA en cualquier rincón de España.

En cuanto a lo de "Sin Navarra, Euskadi no tiene sentido", tiene toda la razón; aunque le faltó añadir: "Para los nacionalistas del PNV y para los terroristas de ETA". Lo malo es que eso mismo deben de pensar sus compañeros navarros del PSOE, a los que Blanco en 2007 y Rubalcaba hace dos meses tuvieron que frenar para que no pactaran con los amigos de ETA en la Comunidad Foral.

Así como en el caso del concejal del PP la solución es la expulsión, en el de Eguiguren, al que algo conozco, y le considero en los antípodas de la ideología más bien carca del PNV, la solución es que pida la baja en el PSE y se apunte a Bildu, que es su sitio natural: un partido de izquierdas y abertzale. La otra alternativa es que se vaya a su casa, que tampoco pasaría nada.

Cataluña
Ruleta rusa a la catalana
Pablo Planas Libertad Digital 8 Abril 2014

A un independentista catalán se le ve venir de lejos y por cualquier lado. Es un ciudadano que emite señales tan obvias como poner una estelada en su perfil de Whatsapp o del Twitter. Se le nota en muchas más cosas, desde el lenguaje al vestido incluso. Es de suponer que los partidarios de la República catalana dirán lo mismo de quienes no lo son, a los que llaman genéricamente "unionistas". Seguramente no ser de ni Òmnium, ni de la Assemblea ni del Barça se lleve inscrito en la cara o en la forma de andar. A saber...

Mucho más difícil es distinguir entre quienes creen que no se celebrará la consulta y quienes la dan por segura. A los primeros, un referéndum les resulta una hipótesis tan extraordinaria como inverosímil. Para los segundos, todo es inverosímil y ya no tiene remedio, se ha llegado demasiado lejos. Hay independentistas de primera hora, banderas viejas, gente rocosa que ha votado a ERC hasta en la etapa de Pilar Rahola, que desconfían instintitivamente de Mas, que están seguros de que al final le temblará el pulso y no convocará la consulta. Son escépticos y no son pocos. En el otro lado están los optimistas, que confían en que el presidente de la Generalidad se arrugue, en contra de lo que le aconsejó el empresario Grífols, o tenga un súbito rapto de cordura y la Assemblea se autodestruya.

Esa teoría positiva de que al final no pasará nada se sustenta en refinados análisis que tienden a acentuar la teatralidad de opereta de la ANC, la supuesta tendencia al pacto in extremis del nacionalismo, el espíritu de Fonteta (los empresarios), o de tipos que dicen que les ha llegado de buena fuente que nada es lo que parece. No les falta razón al asegurar que sería de imbéciles dispararse un tiro en el pie o utilizar el secador dentro de la bañera, pero eso es lo que hace Mas.

Entre los que piensan que sí habrá consulta se registran a su vez dos grandes tendencias: la de los independentistas de tono pícnico, que ya se imaginan con el pasaporte catalán en modo cateto en Nueva York, y los unionistas melancólicos. Unos y otros, los que apuestan a la carta del enjuague fiscal como vía de escape y los que preparan las maletas, coinciden en no dar la más mínima relevancia a la sesión del Congreso que se debe sustanciar en una amplísima negativa a ceder a la Generalidad la competencia para convocar una consulta. Esa mayoría parlamentaria no cuenta para los independentistas, mientras que para el común es un acto de soberanía democrática demasiado formal y ayuno de efectos prácticos. En Cataluña, las autoridades, con el president al frente de la manifestación, muestran menos respeto por la democracia que un okupa fumando porros en los baños de la Audiencia Nacional, de modo que una votación del Congreso no vale lo que una encuesta telefónica en TV3. Aquí, en Barcelona, lo que hay es fecha, preguntas y muchas ganas de jugar a la ruleta rusa, al menos de boquilla.

El nacional-milletismo de la ANC
Sergio Fidalgo www.cronicaglobal.com 8 Abril 2014

La Asamblea Nacional de 'Cazuelistas' (los que ponen el cazo), en su particular versión a lo pesebrista de la revolución pendiente trotskista, han decidido continuar con su agit-prop lucrativo y bien subvencionado hasta que la patria catalana alcance su plena libertad versión convergent-milletista o los bolsillos estén tan rebosantes de doblones y maravedís que les impida el movimiento a sus dirigentes y mentes pensantes. Dinero, por supuesto, para actividades patrióticas, nunca osaría pensar que sería destinado a otro fin. Ya se sabe que los patriotas catalanes cuando milletean, es que milletean de verdad, que a ninguno le interesa, milletear con frivolidad.

¿Quién necesita médicos cuando la nación está en peligro y además siempre hay una desinteresada mutua privada siempre dispuesta a atendernos generosamente?

Para el 11 de septiembre, antes la fiesta de todos los catalanes y ahora la fiesta del nacional-milletismo, la ANC ha cometido un pequeño error. Van a organizar una 'V' humana en la ciudad de Barcelona porque algunos de sus principales activistas en la escuela aprendieron que España nos odia y que el creador de la Estelada merecería un monumento en todas las principales capitales del mundo, pero no la diferencia entre la 'V' y la 'B'. El objetivo de esta movilización no es un clamor por la 'Victoria' de la Causa Nacional, sino un homenaje a los 'Billetes' que tan generosamente reparte Artur, Artur, Artur Pirulero entre la sociedad civil libre y no subvencionada de nuestra, todavía, Comunidad Autónoma.

Tras la confusión, los queridos dirigentes de la guardia cuatribarrada-estelada consiguieron tornar una posible derrota simbólica en una nueva demostración de ingenio al servicio de la mejor, más justa y más costosa causa de esta Cataluña mía, esta Cataluña nuestra. La 'V' victoriosa, vigorosa, valiente y nada venal volverá a asombrar al mundo. No importa que haya que cerrar una docena más de ambulatorios para sufragar el coste. ¿Quién necesita médicos cuando la nación está en peligro y además siempre hay una desinteresada mutua privada siempre dispuesta a atendernos generosamente?

Otro día les hablaremos del próximo proyecto del nacional-milletismo, la campaña para erigir en todas las plazas mayores de Salses a Guardamar y de Fraga a Maó un 'Monumento al cazo', con su correspondiente estelada ondeando desde el mango. Seguro que les emocionará.

La amenaza del anarquismo violento
fernando gonzález macías La Opinion 8 Abril 2014

Las investigaciones policiales apuntan a que en Galicia opera un grupo violento de inspiración anarquista de cierta consideración, que se ha hecho notar en acciones terroristas de baja intensidad o produciendo graves incidentes en manifestaciones reivindicativas como las de la flota del cerco en Compostela o, más recientemente, las marchas estudiantiles en distintas ciudades. Los promotores de esas movilizaciones fueron los primeros en advertir la infiltración de individuos ajenos a su colectivo que atacaban y provocaban a los antidisturbios, además de ocasionar daños a mobiliario urbano, escaparates, etc.

Lo acaba de confirmar el delegado del Gobierno. Los "anarcoterroristas" están ahora mismo en el punto de mira de las fuerzas de seguridad del Estado. En enero hubo en Vigo y Lugo un par de detenciones, vinculadas con el grupo denominado ADAI (Acción Directa Anticapitalista Internacional). Se incautaron armas de fogueo y de verdad así como explosivos. Pero se sabe que sigue habiendo unos cuantos elementos con capacidad para dar algún que otro susto similar al que supusieron las explosiones a las puertas de sedes empresariales y financieras.

Samuel Juárez hila muy fino. Distingue entre la ideología nacionalista, por muy radical que sea, y el independentismo violento: pueden coincidir y coinciden en su objetivo final, que es una Galicia soberana, pero discrepan en los métodos que emplean. Unos quieren llegar a esa meta por la fuerza de la razón, mientras los otros no dudan en recurrir a la razón de la fuerza. Para él está fuera de duda que, aún a años luz de lo que fue la ETA, Resistencia Galega es una banda terrorista, que no debe confundirse con opciones políticas soberanistas, perfectamente legales y legítimas en un sistema democrático.

Del mismo modo, el delegado del Gobierno se cuida de no meter en el mismo saco el anarcosindicalismo tipo CNT o CGT -que en determinados sectores y zonas de Galicia, entre ellas A Coruña, tiene una significativa presencia- del anarquismo violento, aunque en el fondo los dos sean movimientos antisistema de raíz libertaria. Tras verse envuelto en una fuerte controversia con el Bloque y AGE por su defensa de algunos de los últimos detenidos como presuntos activistas de Resistencia Galega, Juárez se muestra mucho más prudente, si bien sigue defendiendo -faltaría más- las actuaciones policiales, incluso las más contundentes. Recurre al argumento de la profesionalidad: los agentes saben lo que tienen que hacer y hasta dónde son tolerables las algaradas callejeras por más justas que sean las reivindicaciones que se esgriman.

A Juárez no le quita el sueño el clima de agitación social en que estamos inmersos. La cosa está bajo control. Y seguramente simpatiza en lo personal con algunas de las causas por las que la gente sale a la calle. Se nota, por ejemplo, de un tiempo a esta parte en la "mano blanda" con que se trata a los colectivos de preferentistas o los trabajadores del sector naval, sobre todo en Ferrol. Dentro de su partido, el PP, algunos preferían una línea más dura, como la que en su día siguieron Diz Guedes o Fernández de Mesa. Sin embargo, dicen que en Madrid están satisfechos de su labor, también y especialmente como eficaz vendedor de la acción del Gobierno de España en Galicia. En eso está a años luz de sus antecesores, incluso de los socialistas.

Respuesta a Jaume Sobrequés
rafael lópez rueda ABC Ctaluña 8 Abril 2014

El libro «Espanya contra Catalunya» me ha hecho reflexionar sobre la actuación del gobierno de Mas y de sus intelectuales afines

La reciente publicación del libro «Espanya contra Catalunya» del historiador catalán Jaume Sobrequés en la que me dedica ocho interesantes páginas me ha hecho reflexionar sobre la actuación del gobierno de Mas y de sus intelectuales afines.

Como dijo Umberto Eco en «La construcción del enemigo exterior» «para tener a pueblos y supuestas amenazas a raya es necesario el Enemigo, la invención y paciente construcción de un enemigo, desde la Edad Media hasta las últimas guerras mundiales y difundidos a través de libros, folletos, consignas, pasquines o leyendas populares». A esto dedica sus energías el gobierno catalán, a la creación del enemigo, a la creación de una España que nos roba a los catalanes y que nos agrede constantemente. Una relación de siglos, sino de milenios, de sometimiento.

Sólo tenemos que pasear por el Born para ver esa auténtica pedagogía del odio. Todo en el Born tiene una connotación militar y marcial que proyecta el 1714 al 2014: «bombardeo terrorista», «fin del estado catalán», «violaciones masivas de mujeres», «tiranía de las instituciones de Castilla», «expolio fiscal»…

Sólo tenemos que observar las frases que se pronunciaron en el simposio «España contra Cataluña»: «estrategias de humillación del PP y del PSOE», «intento de aniquilación de Cataluña por parte de España», «genocidio cultural», «superioridad moral del nacionalismo catalán»…

De hecho una de las ponencias que tenían preparadas pero que, finalmente no se atrevieron a poner en programa llevaba por título «la immigración, factor de desnacionalización de Cataluña»¿Saben que significa? Que los que llegaron a Cataluña del resto de España son un peligro para Cataluña y su identidad monolítica.

Qué casualidad: la decadencia de Cataluña no viene de la mano de aquellos que dejaron Cataluña en bancarrota después de siete años de gobierno, los expolios de Cataluña no vienen de los que saquearon el Palau de la Música o de los que esconden cuentas en Andorra o Lietschenstein, todos de apellidos inequívocamente catalanes. No. Los culpables son otros, los demás, los que, como mis padres, vinieron del resto de España porque ellos/nosotros ponemos en peligro su identidad inventada, los que viven en otras regiones porque nos expolian y roban viviendo de la subvención, las instituciones democráticas españolas y europeas porque nos impiden ser libres.

La democracia se basa en ciudadanos libres no en militantes adeptos a la causa. Una de las frases más terribles que he oído en mi condición de diputado en la Cámara catalana fue cuando la portavoz de ERC, Marta Rovira dijo que «somos meros instrumentos al servicio de la causa».

Eso no es democracia. La democracia no pasa porque los intelectuales se conviertan en militantes. La democracia no exige que las cátedras universitarias se conviertan en púlpitos de la religión nacionalista. La democracia exige escoger a los mejores, no a los más fieles. Todo el Simposio fue un ejercicio de revisionismo histórico: reinventando el pasado para proyectarlo al futuro sin importarles la factura que puede pasar las políticas separatistas y separadoras: el precio de la convivencia entre catalanes. Un ejercicio que hace tiempo que se lleva a cabo en la cuna de la socialización: la escuela. He crecido con la historia nacionalista. Una historia destinada no a crear conocimientos sino a crear patriotas. Esa historia de una Cataluña milenaria ahogada por una España que es una invención del XVIII si no del XIX.

En Cataluña nos enseñan una historia basada en los puntos negros sin prestar atención a los momentos de unión. Aprendemos la revuelta de los segadores como una revuelta contra España, la guerra de sucesión como una guerra de España contra Cataluña o la guerra civil como una guerra contra los catalanes. Pero no nos hablan de los intentos de unión de los reinos hispánicos, del auge económico de Cataluña en el siglo XVIII gracias a las reformas borbónicas, o del siglo XIX en el que los catalanes no sólo resistimos junto a los demás españoles contra la invasión de Napoleón sino que fuimos grandes protagonistas de la política española.

En Cataluña nos enseñan una historia en la que todo comienza y acaba en Cataluña sin encaje en el mundo que nos rodea. Así la Cataluña medieval nada tiene que ver con el resto de territorios españoles, la monarquía hispánica era absolutista como si no fuera un rasgo común en todas las monarquías europeas, la guerra de secesión fue exclusivamente contra Cataluña como si no se tratara de un conflicto europeo. Este ejercicio de selección y aislamiento tiene un objetivo concreto: demostrar que la actuación histórica de España ha sido fundamentalmente negativa (selección) y que ha tenido como objetivo de su acción Cataluña y los catalanes (aislamiento).

¿Cuál es el resumen de esta forma de manipulación histórica? El mismo título del simposio «España contra Cataluña». Creo sinceramente que en un debate intelectual hay planteamientos que son lícitos y planteamientos que no lo son. Se puede ser separatista (en España a diferencia de otros países no es ilegal promover la independencia), se puede querer salir de España, abandonar Europa y querer convertir a Cataluña en la Transniéster de Occidente. Lo que no es lícito es que se adoctrine a nuestros hijos, que se creen listados de patriotas, listas negras de disidentes ni basar la lógica política en el odio. Ya lo dijo un conocido demagogo: «La comprensión es un lugar demasiado frágil para las masas, la única emoción que no vacila es el odio».

Rafael López es sociólogo y diputado del PP en el Parlamento catalán.

El empleo del vascuence solamente crece en los ámbitos sociales donde su uso es obligatorio. El 77% de las familias vascas habla español en el hogar
Los ciudadanos vascos utilizan menos el euskera en su vida privada que hace veinte años
La Tribuna. Redacción.  latribunadelpaisvasco.com 8 Abril 2014

La obligatoriedad durante las últimas décadas de la enseñanza en euskera en las escuelas públicas vascas está dando sus resultados: más del 70% de las personas menores de 20 años que habitan en Euskadi dice ser euskadún, según los datos incluidos en el V Mapa Sociolingüístico del euskera elaborado por el Gobierno autonómico. El mismo estudio revela que la utilización del euskera como filtro nacionalista para alcanzar puestos en la administración pública también ha ofrecido sus frutos: el uso general del euskera ha aumentado en siete puntos en los últimos 20 años, pero, como no podía ser de otro modo, dicho aumento se ha producido sobre todo en los ámbitos formales (ayuntamientos, servicios de salud y mundo laboral) y no en el hogar.

Para Patxi Baztarrika, viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno de Íñigo Urkullu, esta podría ser "la paradoja más significativa" de la investigación llevada a cabo por el Gobierno del PNV, ya que, si hace veinte años las familias donde ninguno de sus miembros sabía euskera eran muchas más que hoy en día, el uso del euskera en el hogar ha descendido en estos veinte años, y actualmente utiliza el euskera en el hogar solamente el 13'4% de la población, mientras que dicho porcentaje en 1991 era del 13'8%. El español es la lengua utilizada en los hogares vascos por el 77'1% de la población.

Este dato, según Baztarrika, pone de manifiesto dos ideas: "Por un lado, el aumento constante de la competencia lingüística en euskera de la población, producido durante las tres últimas décadas, no ha traído consigo un aumento del uso del euskera en el hogar, y, por otro lado, significa que los euskaldunes de hoy no utilizan el euskera en el hogar tanto como los de ayer", ha explicado.

Hay que recordar que, a pesar de que el oscurantismo administrativo, la falta de una ley de transparencia efectiva y la enorme multiplicidad de organismos públicos subvencionadores hacen muy difícil la obtención de datos exactos sobre la cantidad económica que Gobierno vasco, diputaciones, ayuntamientos y organismos oficiales han dedicado a la promoción política del vascuence, diferentes estudios señalan que el dinero invertido de los presupuestos públicos en la imposición del euskera a lo largo de las dos últimas décadas podría situarse alrededor de los 6.000 millones de euros.

Convivencia Cívica recurrirá la suspensión del TSJC del 25 % de castellano
j. g. / barcelona ABC Cataluña 8 Abril 2014

La entidad cuestina que el alto tribunal catalán ponga en tela de juicio una sentencia del Tribunal Supremo

Suma y sigue en la batalla judicial a propósito de los autos que que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) dictó el pasado enero en los que obligaba a cuatro escuelas y un instituto a aplicar un 25% de sus clases en castellano.

La plataforma Convivencia Cívica Catalana recurrirá la suspensión del 25 % del horario lectivo en castellano ordenada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) a tres centros educativos.

El portavoz de la entidad, Jesús Sanz, ha asegurado a Efe que están acabando de confeccionar el recurso que presentarán esta semana, seguramente el miércoles o jueves, después de que el TSJC suspendiera la aplicación de la cuota del 25 % a tres escuelas.

"Creemos que la suspensión no está suficientemente motivada y nos sorprende que se ponga en tela de juicio una sentencia del Tribunal Supremo por parte de un tribunal inferior", ha señalado Sanz a Efe en referencia a las repetidas sentencias del Supremo y del Constitucional instando al gobierno catalán a garantizar que el castellano sea vehicular en la enseñanza.

El pasado jueves día 3, el TSJC dejó en suspenso la aplicación del 25 % de castellano en las escuelas Mare de Déu del Roser, los Escolapios de Sabadell (Barcelona) y Sant Bonaventura Franciscans, de Vilanova i la Geltrú (Barcelona).

Sin embargo, todavía queda por conocer qué sucederá con las peticiones en el mismo sentido de la Escuela Pía de Sarrià y del instituto público, también afectadas por la sentencia.

Galicia
«RG es un problema y las fuerzas de seguridad no lo minimizan»
d. g. santiago ABC Galicia 8 Abril 2014

Samuel Juárez advierte de un grupo anarquista «de cierta relevancia» que provoca violencia en las manifestaciones

«Resistencia Galega (RG) es un problema grave y las fuerzas de seguridad no lo minimizan. Es equiparable a ETA porque son violentos y quieren aplicar su ideología a través de la violencia, van imitando los entornos de ETA, pero no tienen nada que ver con su estructura ni su actividad». Así se expresó este domingo el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, en una entrevista en la Cadena Ser en la que además identificó a los grupos que generan graves altercados en concentraciones convocadas por otros colectivos.

Juárez aseguró que no le consta que hubiera miembros de Resistencia en las manifestaciones del 22-M en Madrid: «Había algunas personas en la manifestación, una minoría muy minoritaria, que eran afines a sectores independentistas radicales gallegos, como había personas afines a otras muchas opciones políticas». Al hilo de esto, precisó que «hay que distinguir entre RG, que es un grupo terrorista, y personas de entornos independentistas radicales. Ser independentista es una opción política legítima y ser radical pues incluso también, mientras no sea violento. Y ser de Resistencia Galega es ser un terrorista. Son cosas totalmente diferentes».
Infiltrados en protestas

El delegado del Gobierno no considera que haya una radicalización de las protestas en Galicia y circunscribe estos episodios únicamente a las recientes movilizaciones del sector del cerco, que obligaron a la intervención de los antidisturbios frente al Parlamento. En ellas hubo participantes infiltrados que poco o nada tenían que ver con las reclamaciones de los marineros. Esos mismos elementos trataron de integrarse en las movilizaciones estudiantiles de Vigo y, en este caso ,«fueron los propios manifestantes quienes se enfrentaron a ellos y los echaron de allí». En su diagnóstico sobre quién intenta generar estos enfrentamientos, advirtió de la presencia de «un grupo anarquista de cierta relevancia en Galicia», que se suma al «entorno independentista más radical».

Sobre el hecho de que el BNG quiera reprobar a Juárez por las cargas policiales en O Hórreo, este se mostró tranquilo. «Si hay que explicar algo, se explica. Los manifestantes decidieron variar el recorrido e ir al Parlamento. Eso no es legal. Se cansaron de esperar y tiraron botellas, piedras, mesas, sillas... Eso lo vio todo Santiago. Los antidisturbios no tuvieron más remedio que disolverlos. Lo que sorprende es lo mucho que aguantan».
 


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