AGLI Recortes de Prensa   Lunes 14  Abril  2014

Las rentas familiares, en caída libre
Roberto Centeno El Confidencial 14 Abril 2014

A pesar de las continuas mentiras de este Gobierno corrupto de incompetentes y embusteros, cuyas promesas y previsiones se encuentran siempre a años luz de la verdad, el hecho central de nuestra economía es el nivel de vida de las familias españolas, el que más rápidamente se está deteriorando de toda la UE, cualquiera que sea el parámetro por el que se mida. No es que sólo siga cayendo, es que si no se produce un cambio radical en los niveles de gasto y de endeudamiento del Estado, seguirá desplomándose en todo el futuro previsible. Y lo que es mucho peor, las expectativas de sus hijos de poder tener una vida mejor que la de sus padres y un trabajo digno son absolutamente inexistentes.

Los únicos que tienen expectativas de mejora a costa del empobrecimiento de millones de españoles son las élites empresariales y financieras subvencionadas con ríos de dinero robado literalmente al pueblo. También los parientes, amigos y correligionarios de la oligarquía política, que no sólo conservan todos sus increíbles privilegios, sino que los incrementan brutalmente. Uno de los casos más sangrantes conocidos ha sido el de la Sra. Cospedal, que a pesar de que su comunidad está quebrada –ha falseado todas las cifras habidas y por haber– ha incrementado en un 170% los gastos de Alta Dirección de la Junta (o sea, sus enchufados de lujo), pasando de los 22 millones de euros en 2011 a 59 en el presupuesto 2014. ¿Y esta corrupta institucional es la que proclama que sigamos votando al PP?

Pero hay ejemplos infinitamente más graves que habrían llevado al procesamiento de los responsables en cualquier otro país. Luis de Guindos, un auténtico enemigo público número uno, expresidente de Lehman España, donde se infló a vender basura a precio de oro molido a miles de incautos, afirmó solemnemente hace menos de un año, con la prepotencia y la mendacidad que le caracterizan, que el rescate bancario no costaría un solo euro a los españoles. A finales de febrero, las pérdidas irrecuperables que recaen íntegramente sobre los contribuyentes sumaban ya 49.258 millones de euros y el FMI afirmó en agosto pasado que el coste para los contribuyentes del rescate español superaría tres veces esta cifra.

Los únicos que tienen expectativas de mejora a costa del empobrecimiento de millones de españoles son las élites empresariales y financieras subvencionadas con ríos de dinero robado literalmente al puebloAñadan a esto Sareb, un robo inaudito donde se han comprado, con dinero que nos ha sido robado a nosotros y a nuestros hijos, 50.000 millones de la basura inmobiliaria del sistema financiero al doble de precio de su valor de mercado; donde se ha instalado una legión de enchufados con sueldos de lujo en la zona más cara de Madrid; donde se contratan estudios y encargan trabajos a los amiguetes de turno pagados a precio de oro, y que en conjunto supondrá una pérdida entre 25.000 y 30.000 millones de euros. Y no pasa absolutamente nada, porque un sistema judicial controlado por la oligarquía política no va a procesarle ni a él ni a nadie significativo en este régimen de poder.

La contabilidad nacional debe ser auditada externamente
He dicho y repetido una y otra vez, igual que el resto de analistas no atados al pesebre, que las cifras de contabilidad nacional de España son falsas en su mayor parte, algo que Bruselas conoce perfectamente, pero le conviene hacer como que se las cree a mayor gloria de Alemania, que es la gran beneficiaria de dicha falsedad, igual que conocía perfectamente que las cifras de Grecia eran falsas y las dejó pasar hasta que este país entró en suspensión de pagos. Las cifras españolas vienen siendo falsas desde 2007, a partir de cuyo momento nada coincide ya con nada, y se producen las contradicciones más flagrantes y grotescas en la contabilidad nacional. La más importante ha sido la del PIB, en las que, según las cifras oficiales, el PIB 2012 fue igual al de 2007. Es decir, no ha existido crisis alguna. Zapatero era el único que tenía razón, todos lo demás estábamos equivocados.

Sin embargo, el PIB real estimado a través de indicadores independientes, como los valores añadidos brutos (VAB) de una muestra representativa de empresas o la evolución de los consumos energéticos fuertemente correlacionados, es hoy un 30% inferior al de 2007. Esta diferencia corresponde a la caída de las bases imponibles. Si el PIB 2012 hubiese siso igual al de 2007, ¿cómo es posible entonces que el total de recursos no financieros del Estado –a pesar de las mayores subidas de impuestos de nuestra historia– hayan pasado de 165.174 millones en 2007 a 122.044 en 2012, un 26% menos? No tienen vergüenza y en Bruselas les da igual. Si el VAB de una muestra más que representativa de nuestra economía de la Central de Balances del Banco de España cayó un 3,9% en 2013, ¿cómo pueden afirmar estos trileros que la caída del PIB 2013 fue sólo del 1,6% y Bruselas no lo investiga?

Las cifras españolas vienen siendo falsas desde 2007, a partir de cuyo momento nada coincide ya con nada, y se producen las contradicciones más flagrantes y grotescas en la contabilidad nacionalAquí resulta particularmente escandaloso el comportamiento de algunos servicios de estudios, en teoría independientes, como el del BBVA, que vienen actuando al servicio de los sucesivos Gobiernos tan descaradamente, como el Banco de España o el INE. Como explicaba hace unas semanas Juan Laborda: “El guion es siempre el mismo: una institución privada adelanta sus previsiones siempre optimistas, luego las corrobora el Banco de España, y finalmente las 'valida' el INE”. Todo conscientemente falso. En un país serio, toda institución bancaria tendría que responder ante los tribunales de tales tropelías. En España, donde la Justicia está al servicio del poder, lo único que pueden hacer los ciudadanos es sacar su dinero de cualquier banco que actúe como colaborador necesario del engaño a todo un pueblo.

Según este servicio, en 2007 no habría caída de precios de la vivienda, sólo un aterrizaje suave; en 2008 no existía ninguna crisis; en 2010 brotes verdes por todas partes, y hoy España está creciendo al 0,4% en el primer trimestre de 2014. Pero vamos a ver: si el consumo de electricidad, fuertemente correlacionado con el PIB, está cayendo al 0,9%; el consumo aparente de cemento un -11,8 % (una caída un 25% superior a la del cuarto trimestre de 2013); si tampoco hay recuperación del consumo; las ventas al por menor apenas se suben; las pernoctaciones en hoteles están descendiendo; si la financiación al sector privado continua en caída libre del -6% en enero y febrero, ¿cómo puede la economía estar creciendo? ¿No les da vergüenza, señores del BBVA?

Las ventas del comercio al por menor experimentaron en febrero una caída interanual del 0,3%, tasa inferior en más de un punto a la de enero. El número de compraventas de viviendas disminuyó en enero un 23% respecto al mismo mes del año anterior. ¡Casi 20 puntos peor que en el cuarto trimestre de 2013! Y según datos de la Balanza de Pagos, en enero de 2014 la economía española generó una necesidad de financiación frente al resto del mundo de 3.270 millones de euros, superior a la del mismo mes del año anterior (2.968 millones) después de ocho meses contabilizando capacidad de financiación, debido a la ampliación del déficit por cuenta corriente.

Según datos de la Balanza de Pagos, en enero de 2014 la economía española generó una necesidad de financiación frente al resto del mundo de 3.270 millones de euros, superior a la del mismo mes del año anterior (2.968 millones) después de ocho meses contabilizando capacidad de financiaciónPero fíjense en la consigna dada por el Gobierno a las instituciones y medios a su servicio: “Se está produciendo una recuperación progresiva de la demanda interna, en un entorno de gradual mejora del mercado de trabajo y de relajación paulatina de las condiciones de financiación”. Analicemos este conjunto de patrañas con los datos oficiales. Demanda interna: las ventas de grandes empresas pasaron del +1,1% en enero al 0,0% en febrero; el índice de consumo al por menor del +0,8% en enero al -0,3% en febrero. ¿Y a esto le llaman “recuperación progresiva”? Aparte de esto, la estimación oficial de la demanda externa este año es de una caída hasta los 0,8 puntos porcentuales del PIB.

Mejora del mercado laboral: sólo disponemos de las cifras de paro registrado, cuya falsedad es tan manifiesta que ningún analista serio las tiene en cuenta, pues ignoran el hecho central del mercado de trabajo. El empleo se está precarizando como nunca jamás había sucedido en el pasado, aumenta el empleo basura, precario y mileurista, y se destruye empleo fijo. Y finalmente, hablan de relajación de las condiciones de financiación: el crédito al sector privado ha caído un 5,9 % en enero y un 6% en febrero; si esto es una mejora del crédito, que baje Dios y lo vea.

Renta y bienestar de las familias mucho peor que la economía
Pero es que, además, la renta y el bienestar de las familias van por otro lado. Se han deteriorado y siguen haciéndolo mucho más que la economía como conjunto por la sencilla razón de que este Gobierno tan corrupto como despiadado ha hecho recaer la totalidad del ajuste sobre la clase media, la clase trabajadora y sobre los más humildes e indefensos, bajando salarios, subiendo impuestos y reduciendo las prestaciones sociales a niveles intolerables. Y todo esto mientras regaba con ríos de nuestro dinero a las oligarquías financieras y empresariales para pagar su incompetencia, sus errores y sus robos puros y duros. Y, mientras, devolvía hasta el último euro a los bancos alemanes, franceses y holandeses que tan irresponsablemente financiaron nuestra burbuja, lo que no ha sucedido en ningún otro país del planeta. Islandia no ha devuelto ni un céntimo a los bancos ingleses que financiaron su ruina.

Este Gobierno tan corrupto como despiadado ha hecho recaer la totalidad del ajuste sobre la clase media, la clase trabajadora y sobre los más humildes e indefensos, bajando salarios, subiendo impuestos y reduciendo las prestaciones sociales a niveles intolerablesLos costes laborales unitarios no han parado de caer y están ya casi a los niveles al inicio de la crisis, y siguen cayendo –0,2% en 2013 si corregimos el efecto de la paga extra. Los servicios esenciales, como la electricidad, han subido un 74,5% desde 2007 frente al 4,1% en Alemania o el 17,3% en Francia. Es escandaloso, esto no es un Gobierno, es una banda de saqueadores. Los impuestos sobre las familias medias han aumentado un 30% y la nueva reforma fiscal los elevará aún más porque se reducirán drásticamente las deducciones. Un ajuste salarial brutal al que denominan “devaluación interna”, que según estos golfos que nos gobiernan y los medios bajo su control “es imprescindible para recuperar la competitividad”.

¿Y por qué en lugar de llevar a la miseria a un tercio de la población y de destruir la clase media no recuperan la competitividad poniendo en la calle a los dos millones de enchufados contratados a dedo; echando a todos los asesores, cuyos sueldos son de escándalo; eliminando los coches oficiales; cerrando las Diputaciones, el Senado, el 80 de las empresas públicas? Pero la razón ya la explicó Rajoy: “Eso ni se toca”. Son unos auténticos malvados. ¿Y por qué no se pasa a un sistema de precios regulados en el gas, la electricidad y los productos petrolíferos antes de impuestos, como ocurre en todos los países donde estas industrias están en manos de oligopolios? Esto bajaría los precios de inmediato hasta un 30%. ¿Por qué no se reducen los impuestos al nivel de antes de la crisis y el ajuste del sector público se hace vía reducción del gasto, que está fuera de control? No lo van a hacer y lo peor es que muchos de ustedes lo avalarán el 25 de mayo con sus votos.

En el mejor de los casos, el empobrecimiento de las familias españolas durará años y, en el peor, decenios, y en todo caso no cesará mientras los dos partidos estatales mayoritarios, PP y PSOE, que carecen totalmente de una política económica a medio plazo, sigan gobernando este desgraciado país, endeudando masivamente a las generaciones futuras, para mantener un tamaño de Estado monstruoso, ineficiente y corrupto, y a las élites empresariales y financieras más depredadoras del mundo desarrollado. Pero lo realmente dramático no es que la economía española no esté saliendo de la crisis, sino que estamos entrando en una deflación, algo cuyas consecuencias se le escapa a la mayoría de la gente, para quien deflación es sólo una palabra más. Pero no lo es, sino que se trata del peor de los escenarios económicos posibles.

La deflación es hoy una amenaza para toda Europa, pero en el caso de España no es que sea una amenaza, es una realidad absoluta cuyos efectos se harán sentir sin tardar mucho. En el último análisis de Bank of America/Merrill Lynch de hace dos semanas sobre la amenaza de deflación en Europa, de los siete parámetros empleados para saber si un país está o no en tal situación, España era el único país que los cumplía todos. La deflación es un desastre para los países y las familias con deudas altas, ya que ambos disponen de menos dinero para afrontarlas y, además, los tipos de interés reales se elevan, disminuye el valor de los activos y retrasa las decisiones de consumo y de inversión. En conjunto, la deflación hace entrar a la economía en una espiral de efectos desaceleradores del consumo y la inversión, lo que nos hundirá mucho más aún en un largo y profundo valle de sombras.

Rajoy es Montoro
EDITORIAL Libertad Digital 14 Abril 2014

"Hacienda recauda menos de lo esperado pese a las subidas de impuestos", hemos titulado una información de gran interés en las páginas de Libre Mercado. Para ser precisos, y abundar en lo que venimos denunciando desde el advenimiento del nefasto Montoro, deberíamos haber titulado "Hacienda recauda menos de lo esperado debido a las subidas de impuestos". Porque no nos hemos cansado de anunciar que justamente esto era lo que iba a suceder: la traicionera subida masiva de impuestos dictada por el Gobierno de Rajoy, mucho más socialista que el de Zapatero en este punto, no sólo era injusta, sino que no iba a servir al proclamado objetivo de sus perpetradores: allegar más fondos al Estado malgastador.

Por lo demás, la referida información supone un mentís rotundo tanto a la letanía del desmantelamiento de lo público que vocea la izquierda como a la propaganda progubernamental que ensalza la labor de poda que se habría hecho en dicho ámbito. Sirva un dato harto esclarecedor: hoy, el porcentaje de trabajadores empleados por las Administraciones es superior al registrado en 2007, justo antes del estallido oficial de la crisis.

Los datos están ahí, pero el Gobierno no rectificará y no pedirá perdón por traicionar sus principios y a su electorado. Todo lo contrario: Montoro parece encantado de conocerse y de decir una cosa y la contraria en el transcurso de un mismo acto, como quedó bochornosamente de manifiesto el otro día, a cuenta de las ayudas a la maternidad. Y Rajoy le deja. Rajoy, de hecho, es Montoro, como responsable último de lo que ejecuta este Ejecutivo que por desgracia en este terreno sí se muestra activo y resuelto. Qué calamidad, que el Gobierno sea el Ausente en asuntos como la excarcelación de terroristas y los desmanes sediciosos de la Generalidad de Cataluña y en cambio no pierda ocasión de hacerse asfixiantemente presente cuando se trata de esquilmar a los ciudadanos.

Así va España. Así es tremendamente difícil que vaya mejor.

Junta liberticida
Andalucía, cortijo bolivariano
Santiago Navajas Libertad Digital 14 Abril 2014

Con una tasa de paro del 40% y una caída del 9,3% del PIB desde el primer trimestre de 2007, Andalucía es una región que agoniza económicamente, marginal en lo cultural e irrelevante en la política. Mientras que el resto de España se balcaniza debido a los tirones centrífugos que ejercen los nacionalistas periféricos, Andalucía está inmersa en un proceso bolivariano a cuenta de unos políticos de extrema izquierda que compensan su incompetencia con alta dosis de ideologización, en una sociedad analfabeta funcionalmente y, por tanto, susceptible a la demagogia y la manipulación.

Además, debido a unos medios de comunicación dependientes, como muestra el caso de la nueva televisión privada 8TV, que funciona en la práctica como otro canal oficialista en paralelo a Canal Sur, y unos colegios, institutos y universidades en los que se hace pasar por ciencia e investigación lo que no es sino adoctrinamiento y propaganda, en Andalucía se reproduce uno de los males colaterales del Estado de las Autonomías: el sojuzgamiento ideológico de una sociedad a través del control de los medios de comunicación, vía publicidad institucional, y de las instituciones educativas, vía BOJA.

Quién mejor representa este tránsito por el laberinto hacia la nada en el que se ha embarcado el pueblo andaluz es la consejera de Fomento, Elena Cortés, la joya de la corona del comunismo andaluz, que combina la desfachatez moral con la estulticia política. Esta Sánchez Gordillo vestida de Mariquita Pérez, que diría Alfonso Guerra, no tuvo reparo en afirmar, nada más llegar al Gobierno andaluz, que participaría en escraches si no fuera consejera de la Junta. Antes ya se había comprometido a montar un botellón para defender el sacrosanto derecho de los jóvenes andaluces a la borrachera y el alcoholismo, no fueran a darse cuenta al estar sobrios de que el paro juvenil alcanza el 63%. Anteriormente, siendo concejal de Educación del Ayuntamiento de Córdoba, comparó la bandera española con un "trapito de colores", aunque le tenía más respeto al "trapito de colores" de la II República, ya que intentó que ondeara en el balcón del consistorio. Por cierto, ahora que estamos en Semana Santa, su hazaña más memorable en cuanto a falta de respeto y desprecio a la convivencia cívica se produjo un Domingo de Ramos, cuando hizo colgar un cartel de "No" al paso de la procesión de la Virgen de la Candelaria mientras hacía sonar a todo volumen una estruendosa sirena…

Ahora es noticia porque desde la Consejería de Fomento ha realizado un escrache a su propia jefa, la líder del PSOE andaluz, Susana Díaz, que finalmente ha inclinado la cerviz ante el desafío populista de su subalterna y la amenaza por parte de los extremistas de izquierda a los que acoge en su Gobierno de acabar con la coalición, lo que la llevaría a tener que revalidar su liderazgo en un proceso que desconoce absolutamente: unas elecciones democráticas (recordemos que fue elegida la presidenta de la Junta como sucesora de Griñán en una farsa de primarias, amañadas para que no hubiera posibilidad de que se presentara ningún contrincante).

La deriva bolivariana de la Junta de Andalucía con el tándem PSOE-IU se manifiesta en su desprecio al Estado de Derecho y al pluralismo político, en el rechazo a la propiedad privada y en la promoción del clientelismo político. Mientras que se conceden prebendas materiales arbitrarias, al mismo tiempo se ideologiza desde las escuelas. Así, la Ley de Memoria Histórica trata de lobotomizar a los estudiantes andaluces para crear un relato mítico sobre lo que significa ser "ciudadano andaluz" basado en un relato maniqueo de buenos y malos, de censura a la verdad histórica para crear una impostada y falaz "identidad ciudadana andaluza" de signo colectivista. En lugar de basar la legitimidad de la actual democracia en el proceso de la Transición, la fundamenta en una II República (recuerden el “trapito de colores” que trató de colgar Elena Cortés en el ayuntamiento cordobés) dibujada como si fuese un paraíso socialista atacado por una panda de orcos (para lo que tendrán que silenciar el papel de orcos como Ortega y Gasset, Pío Baroja o Miguel de Unamuno). Pero, con todo, lo más grave del proyecto andaluz-bolivariano de memoria histórica, lo que evidencia su carácter totalitario, es su pretensión de lavado de cerebro de las nuevas generaciones, llevando la ideología del guerracivilismo (lo denominan "memoria democrática") al currículum de la enseñanza secundaria obligatoria y del bachillerato bajo el eufemismo de "hacer efectivo el derecho a la verdad y fortalecer los valores democráticos". De esta forma, pretenden que los maestros y profesores se comporten como adoctrinadores y comisarios políticos, bajo la égida de una especie de sóviet denominado Instituto de la Memoria Democrática de Andalucía, siguiendo el modelo que tan buen resultado le ha dado a los nacionalistas con su dominio de la escuela para transmitir su mensaje de odio a España.

No es por casualidad que los protagonistas de la exitosa 8 apellidos vascos sean un monigote andaluz, la caricatura del andaluz cateto que se ha convertido en el bufón simpático y ridículo con el que el resto de españoles se echan unas risas, y una abertzale vasca, esa mezcla de cutrerío tercermundista y pureza racial. Tan lejos, tan cerca, tanto Andalucía como el País Vasco representan los dos modos más acabados de perversión política del Estado de las Autonomías. Con el permiso, claro, de Cataluña. Pronto en sus pantallas 9 apellidos catalanes o como un Honorable charnego proclama desde el balcón de la Generalidad la independencia.          cineypolitica.blogspot.com.es

Cataluña
La broma catalana se ha acabado
José García Domínguez Libertad Digital 14 Abril 2014

Señores, se acabó la broma. No va a haber ningún referéndum el 9 de noviembre. Punto. Lo acaba de admitir sin ambages incluso Ferran Requeijo, el catedrático de Derecho Constitucional que elabora la doctrina jurídica del mismísimo Consejo para la Transición Nacional. Pero es que tampoco va a haber ningunas elecciones plebiscitarias, esa imprecisa extravagancia conceptual, después del 9 de noviembre. Y no las va a haber por dos poderosos motivos. El primero es porque, en el fondo y en la forma, nadie sabe a ciencia cierta en qué demonios consiste eso. Añádase a la confusión de partida otra nada desdeñable anomalía, ésta de orden técnico. Y es que Cataluña resulta ser la única comunidad que no dispone de ley electoral propia. Pujol nunca quiso que existiera para así poder beneficiarse de una norma, la estatal, que privilegia con descaro a las comarcas rurales y semidespobladas frente al área metropolitana de Barcelona, donde se concentra la mitad de la población total.

Ese acusado sesgo a favor del agro y las zonas del interior deslegitimaría de partida cualquier intento de hacer pasar por un sucedáneo de referéndum el dictado de las urnas autonómicas. ¿O alguien podría tomar en serio un cómputo en el que el voto de un pastor de la Lérida profunda valiese más que el de dos habitantes del Ensanche de Barcelona? Y elaborar una legislación autóctona, asunto para el que se requiere una mayoría cualificada similar a la exigida para la reforma del propio Estatut, conllevaría una debacle en escaños hoy inasumible para Convergència. Pero es que existe otro condicionante añadido, éste estrictamente político, que convierte en temeraria cualquier tentación de asomarse al balcón de la Plaza de San Jaime con un afán que no fuera el de tomar el fresco. Porque conviene no olvidar cómo se ha venido haciendo aquí la construcción nacional de treinta años a esta parte: con una estelada en la mano derecha y un fajo de talones al portador en la izquierda.

Desde los Justos Molineros que mantienen adormecidos con coplillas y fandangos a los andaluces del Bajo Llobregat hasta los liberados de la ANC o los agitadores de las tertulias de TV3, el inmenso entramado clientelar sobre el que se asienta el proceso soberanista requiere de un flujo continuo de dinero fresco. Porque Cataluña quizá sea una nación, sí, pero de mercenarios. Sin los ingentes caudales públicos que todos los días sostienen en pie el tinglado de la sociedad civil Potemkin el globo separatista se desinflaría en apenas semanas. De ahí que ni Mas ni Junqueras se puedan permitir el lujo de que el Estado aplique el 155 ante un hipotético desbordamiento del marco legal por su parte. Sería un suicidio. Lo dicho, se acabó la broma.

EL IDIOMA ESPAÑOL, LOS CEPORROS Y “OTROS”
Antonio García Fuente Periodista Digital 14 Abril 2014

Como “mi deporte y desde hace más de cincuenta años”, es discutir el por qué de las cosas y nadar contra corriente; tropiezo con los que yo denomino ceporros; los que me quieren demostrar que “las vacas vuelan”. Un “vernáculo” (en la red y cobardemente ocultan los nombres) insiste en que en su “vernaculandia”, sabiendo el idioma local (que yo denomino como para andar por casa) y el inglés, tienen resueltas todas sus necesidades idiomáticas. Sonriendo para mis adentros, le digo, tras larga diatriba.

Sí... lo del inglés, es cierto que en el mundo de los negocios impera; pero debido a que EL ESPAÑOL (que no castellano, que hace quinientos años dejó de existir) es inmensamente rico y mucho más que el inglés; tiene un campo enorme EN TODOS LOS CAMPOS DE LA CULTURA Y FORMACIÓN DEL HOMBRE; y de hecho, lo estudian en casi todas las universidades del mundo, y miles y miles de centros fuera de ellas y donde su denominación es correcta, puesto que se dice IDIOMA ESPAÑOL.

Cuando un vasco, catalán, gallego y "otros menores"; salen de sus feudos; normalmente, arriban más al resto de España (LAS PARTES NOMBRADAS SIGUEN SIENDO ESPAÑA Y ES UN AVISO PARA CEPORROS) que a otro lugar; por tanto si llegan a esas partes y se emperran en hablar su "idioma de andar por casa", o recurren al Inglés... pues lo normal es que no los entiendan apenas nadie y lo normal también es, que incluso se rían de ellos o los tomen a cachondeo, si averiguan que son españoles.

Por tanto, en el hoy del 2007 Y MUCHÍSIMOS AÑOS MÁS (SIGLOS) el ESPAÑOL, ES UN IDIOMA COMÚN A TODOS LOS HABITANTES DE ESPAÑA Y DE DOS DOCENAS MÁS DE NACIONES INDEPENDIENTES... aparte que en los poderosos Estados Unidos (USA); es el segundo idioma hablado interiormente y allí nuestro idioma, lucha cuerpo a cuerpo con el inglés, que como sabemos es predominante... En el “enorme” Brasil, es ya oficialmente la segunda lengua a aprender en sus centros oficiales; por tanto bajen "de las nubes en que viven" y acepten la realidad imperante; que en nada afecta a sus lenguas vernáculas, respetables por demás.

Y finalmente, a ver si tienen cojones los vernáculos, de rotular todas las cosas que nos venden al resto de España, SÓLO Y EXCLUSIVAMENTE EN SU IDIOMA y esperar a ver como reaccionamos. Puesto que ya boicoteamos todo lo que podemos, sobre todo a productos vascos y catalanes... si hicieran eso que digo; aparte de mondarnos de risa, seguro que iban a notar bajas enormes en sus ventas. Y como nos necesitan a nosotros mucho más que nosotros a ellos, pues simplemente TIENEN QUE TRAGAR Y ESCRIBIRNOS Y ROTULARNOS EN NUESTRO IDIOMA COMÚN QUE ES EL DE ELLOS TAMBIÉN... O SEA... EL ESPAÑOL DE TODOS LOS HISPANO HABLANTES, QUE YA SOMOS UNOS QUINIENTOS MILLONES... por otra parte; "USA", ya es el tercer país de habla hispana, siguiendo a México y a España. Los políticos norteamericanos, han tenido que aprender español “a grandes marchas”, pues el voto hispano lo necesitan “como el comer”.

Veamos qué dice ahora "la ceporrería habitual", que desde luego, deben ser minorías, puesto que el resto de vascos, catalanes, gallegos, valencianos, mallorquines, etc.; los supongo mucho más inteligentes y con más visión de futuro.

NOTA: En Andalucía y editado en la época de Franco y luego reeditado, contamos con un diccionario de 676 páginas tamaño folio, con el VOCABULARIO ANDALUZ (incompleto pues se puede ampliar); así pues, tenemos un idioma... pero inteligentemente seguimos practicando el español común, por cuanto queda dicho: en Andalucía, somos mucho más prácticos y cosmopolitas y por ello; estudiamos también el inglés, pues “los guiris” son nuestros principales clientes…amén.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más cuando la desbloqueen)

Mundo islámico
Por qué 'islam moderado' es un oxímoron
Raymond Ibrahim Libertad Digital 14 Abril 2014

En un momento en el que prolifera el terrorismo cometido en nombre del islam, se nos asegura continuamente, sobre todo por parte de las tres principales instituciones que desempeñan un papel dominante en la formación de la mentalidad occidental (es decir, los medios de comunicación, el mundo académico y el Gobierno), que la clase de islam que adoptan losradicales, los yihadistas, etc., no tiene nada que ver con el verdadero islam.

El verdadero islam, según nos dicen, está intrínsecamente desprovisto de cualquier cosa mala. A quienes hay que culpar es a los tarados que se apropian de él para sus propios fines.

Concretamente, se nos dice que existe un islam moderado y un islam extremista: el primero de ellos es bueno y verdadero, y es el que siguen la mayoría de los musulmanes; el segundo es un perverso sacrilegio practicado por una minoría manipuladora.

Pero ¿que significan, en definitiva, estos adjetivos duales, moderado y extremista, en el contexto del islam? ¿Son ambos alternativas iguales y viables en lo que respecta a cómo se entiende el islam? ¿Gozan ambas de legitimidad teológica? Esta última cuestión es particularmente importante, ya que el islam es, primordialmente, una forma de vida religiosa que se centra en las palabras de una deidad (Alá) y en las de su profeta (Mahoma), y se sabe que la importancia de ello no es percibida por las sociedades laicas.

Ambos términos, moderado y extremista, tienen que ver con el grado o, dicho de forma menos matemática, con el celo: con cuánto, o hasta qué punto, se practica o aplica algo. Como dice el diccionario Webster’s, moderado significa "que observa unos límites razonables" yextremista quiere decir "que llega a niveles elevados o exagerados".

Por tanto, es una cuestión de hacer demasiado o demasiado poco.

El problema, sin embargo, es que el islam mayoritario presenta una forma de vida clarísima, basada en las enseñanzas del Corán y del Hadiz –el primero de ellos recoge lo que se supone que son las sagradas palabras de Alá; el segundo recoge el ejemplo (o suna, de ahí suníes) de su profeta, también conocido como "el hombre más perfecto" (al-insan al-kamil)–. De hecho, basándose en estas dos fuentes primarias, y según las enseñanzas normativas del islam, todo acto humano entra en una de estas cinco categorías: actos prohibidos, actos no recomendables, actos neutros, actos recomendables y actos obligatorios.

En este contexto, ¿cómo hace un creyente para moderar lo que la deidad y su portavoz han ordenado? Uno puede tratar de cumplir los mandamientos del islam o puede ignorarlos: algo más o algo menos no es islam, una palabra que significa sumisión (a las leyes, o sharia, de Alá).

La verdadera pregunta es, entonces, ¿qué es lo que ordenan Alá y su profeta a los musulmanes ("los que se someten")? ¿Los radicales exageran sus órdenes? ¿O acaso los musulmanes moderados llegan simplemente a "unos límites razonables" –un eufemismo para no decir "negligencia"– cuando se trata de cumplir sus mandamientos?

En nuestra época, altamente secularizada, en la que se nos dice que las verdades religiosas son flexibles o simplemente inexistentes, y que cualquier interpretación o exégesis es válida, la decisiva cuestión de "qué ordena el islam" pierde toda su relevancia.

Por eso el Occidente moderno es incapaz de comprender el islam.

De hecho, recientemente, el líder de una mezquita keniata dijo que la matanza de Westgate, en la que unos pistoleros islamistas asesinaron a 67 personas, "estaba justificada": "Por el Corán y por la religión islámica, Westgate estaba justificado al 100%". Luego añadió: "El islam radical es una invención de la gente que no cree en el islam. No tenemos islam radical, no tenemos moderados, no tenemos extremistas. El islam es una religión que sigue el Corán y la Suna" [las cursivas son mías].

Nótese su idea de que "el islam radical es una invención de la gente que no cree en el islam", una clara referencia al Occidente que acuñó el concepto islam radical. Irónicamente, el Occidente laico, que relega las verdades de fe al ámbito de la experiencia personal, se siente cualificado para decidir qué es radical en el islam y qué no lo es.

Tomemos un ejemplo. Alá ordena a los musulmanes:

Combatid a aquéllos de la gente del libro [judíos y cristianos] que no creen en Alá ni en el Último Día, ni prohiben lo que Alá y su Mensajero han prohibido, ni abrazan la religión de la verdad [es decir, el islam], hasta que paguen la yizia [tributo] con sumisión voluntaria y ellos mismos se sientan sometidos [Corán 9:29].

¿Cómo puede interpretarse que este versículo significa otra cosa aparte de lo que dice claramente? ¿Dónde está la ambigüedad, el espacio para la interpretación? Por supuesto, en el Corán hay otras enseñanzas y alusiones que, necesariamente, se prestan a las sutiles artes de la interpretación o ijtihad. Pero los mandatos del Corán 9:29 son completamente claros, ¿verdad?

De hecho, los seguidores de Mahoma en el siglo VII siguieron literalmente éste y otros versículos similares (como el 9:5), iniciando las primeras conquistas musulmanas que subyugaron a millones de cristianos y judíos, entre otros, y crearon el mundo islámico. Tal expansión yihadistaprosiguió hasta que el islam fue vencido en el campo de batalla por un renacido Occidente, hace unos dos o tres siglos.

Las obras académicas occidentales, antes de que se estableciera la era del relativismo y de lacorrección política, no confundían el significado de yihad. Así, en la Enciclopedia del Islam, una obra de autoridad, la entrada yihad afirma que

la difusión del islam mediante las armas es un deber religioso para los musulmanes en general (…) La yihad debe seguir librándose hasta que el mundo entero esté bajo el dominio del islam (…) El islam debe de ser completamente reformado antes de que la doctrina de la yihad [guerra para difundir el islam] pueda ser eliminada. El profesor Mayid Jaduri (1909-2007), experto estadounidense en ley islámica, tras definir la yihad como guerra, escribió que "la yihad (…) es considerada por todos los juristas, casi sin excepción, como una obligación colectiva de toda la comunidad musulmana".

(Por lo que respecta al argumento de que la Biblia contiene versículos similares relativos a la guerra pero los judíos y los cristianos no están dispuestos a conquistar el mundo, así que ¿por qué decir que los musulmanes lo están?, véase el artículo "¿Son el judaísmo y el cristianismo tan violentos como el islam?", para un detallado análisis de las semejanzas y las diferencias. Véase también "La yihad islámica y la doctrina de la derogación" para entender cómo los versículos más tolerantes del Corán han sido derogados por los más radicales, como el 9:29).

En resumen, ¿cómo puede moderar un musulmán sincero (por definición, uno que se ha sometido a las enseñanzas de Alá) versículos como el 9:29? ¿Cómo puede "observar unos límites razonables" en lo que respecta a estos claros mandamientos de combatir y subyugar a los no musulmanes?

¿La mayoría de los musulmanes no admite, como mínimo, que estas enseñanzas son ciertas y deben ser seguidas, aunque no se involucren personalmente en la yihad, al menos, no directamente (pero se les anima a que la apoyen indirectamente, por ejemplo económicamente o mediante la propaganda)?

Recientemente surgieron informaciones de que grupos islámicos de Siria estaban siguiendo al dedillo el versículo 9:29 del Corán: obligaban a minorías cristianas a pagar la yizia, es decir, dinero obtenido mediante extorsión, a cambio de sus vidas. De hecho, en todo el mundo islámico los cristianos y otras minorías son saqueados habitualmente por los musulmanes, que justifican sus acciones haciendo referencia al versículo antes citado.

Esos musulmanes, ¿están siendo extremistas si tomamos en consideración el mandato del versículo 9:29, que insta específicamente a tomar el dinero de cristianos y judíos, o simplemente están cumpliendo las inequívocas enseñanzas del islam?

Podría argumentarse que si los musulmanes deben interpretar literalmente el versículo 9:29 del Corán, ¿por qué las naciones musulmanas de todo el mundo no declaran una yihad abierta contra todas las naciones no musulmanas, incluido EEUU? La razón última, naturalmente, es queno pueden, simplemente; no tienen capacidad para cumplir ese versículo (y la doctrina islámica permite a los musulmanes que pospongan sus obligaciones hasta que las circunstancias sean más oportunas).

Indudablemente, sería una tontería o un suicidio que, por ejemplo, Arabia Saudí, cuna del islam, lanzara una proclama contra Occidente diciendo que o acepta el islam o paga la yizia o muere por la espada. Pero por que las naciones musulmanas no tengan actualmente la capacidad para hacer realidad el versículo 9:29 no significa que no reconozcan su veracidad, o que no traten de cumplirlo en otros lugares cuando pueden.

Un rápido repaso de la historia antes de que el meteórico ascenso del poder militar occidentalpermitiera poner en jaque al islam lo deja especialmente claro.

Conclusión: si el islam enseña X y un musulmán lo cumple, ¿de qué forma está siendoextremista? Parece más lógico decir que es el propio islam el que está siendo extremista. De manera análoga, si alguien que se dice musulmán no cumple los preceptos del islam –incluidos la oración, el ayuno, el pago del zakat, etc.–, ¿cómo está siendo un moderado? Parece más lógico decir que no es en absoluto musulmán; es decir, que no se está sometiendo a Alá, lo que es la misma definición de musulmán.

Es hora de reconocer que dicotomías como moderado y extremista son nociones inducidas culturalmente, patrones del Occidente moderno y laico, difícilmente aplicables a la doctrina del islam, y no absolutos universales reconocidos por toda la humanidad.

© elmed.io - Middle East Forum
Raymond Ibrahim ocupa la cátedra Shillman del David Horowitz Freedom Center y es miembro del Middle East Forum.

De domingo a domingo
Rajoy con Mas es como Ancelotti con Guardiola
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Abril 2014

Tiene toda la razón Juanma Rodríguez cuando dice que el Real Madrid de Ancelotti ha empezado a perder las semifinales con el Bayern de Guardiola en el mismo momento en que lo ha reconocido favorito. ¿Por qué favorito? ¿Por qué el Madrid va a salir a jugar como contra el Borussia o el Barça y no como contra el Schalke o el Atlético en la Copa? ¿Por qué proclamarse inferior al rival es de buen tiquitaquero periodístico, de consumado "gestor de vestuarios", de superviviente de cualquier banquillo? Pero el banquillo del Real Madrid es el mejor del mundo, o debería serlo, dirigido y ordenado. El del Atlético, que cuesta la mitad pero que está bien gestionado o sugestionado por Simeone, es el que hoy parece en mejor forma física y mental para ganar la Copa de Europa, pero eso no significa mucho cuando juegas con Mourinho, el Bayern o el Madrid, acostumbrados a ganar el título de clubes más difícil del mundo. El Valencia del 2000 estaba muy bien y el Real Madrid muy mal, pero Raúl y demás lo arrollaron en París. ¿Cómo es posible que el club que tiene a Cristiano, Bale y Benzema no se considere favorito frente al que tiene a Ribery, Robben y Muller?

Me temo que estamos ante uno de esos combates de boxeo que se ganan o se pierden psicológicamente antes de subir al cuadrilátero. Y que la forma que tiene Ancelotti de no parecerse a Mourinho y que le perdone la canallesca pipera es salir como inferior, es decir, como perdedor ante Guardiola. Pero Ancelotti ya lo ha hecho bastante ante el Barça esta temporada. Y así nos ha ido. Como en todas las cosas, en el fútbol se puede ganar o perder, lo que no se puede es salir derrotado de casa. Y menos, si ni puedes ni debes ni tienes por qué hacerlo. El Atlético, que tiene un equipo teóricamente muy inferior al del Barça, siempre ha creído esta temporada que podía ganarle y nunca le ha perdido la cara, hasta que, de empate en empate, acabó liquidándolo en la gloriosa noche del Calderón. ¿Y cree menos en sí mismo el Real Madrid que el Atlético? ¿O lo que sucede es que Simeone se parece demasiado a Mourinho como para salir con la cabeza baja ante cualquiera, incluso sin entrenar al Real Madrid?

Rajoyotti y su complejo ante Masdiola
Yo creo que al Madrid, máxima representación histórica del fútbol español, le pasa lo mismo que al Gobierno de España ante el separatismo catalán: que sale derrotado a un campo en el que podría ganar, siempre que estuviera dispuesto a jugar en serio y pelear hasta el final. Pero nuestro entrenador, llamémosle Rajoyotti, sale arrugadito ante el piafante estelat, llamémosle Masdiola, porque también Guardiola quiere ser Presidente como Mas, pero de la República Catalana Independiente. Y si Rajoyotti insiste en cederle el balón, o sea, la iniciativa, al equipo de la estrella robada a Puerto Rico y las cuatro barras incautadas a Aragón, lo será.

El debate parlamentario de esta semana, con la actuación de los tres patufets del parlamento de Cataluña haciendo de embajadores del pueblo catalán o algo así, cuando los representantes del pueblo catalán en las Cortes ya están ahí, y representando a los mismos partidos que los patufets, prueban hasta qué punto España se ha perdido el respeto a sí misma y deja que se lo pierdan pitufos de tres al cuarto, políticos cuya oratoria es una oda al analfabetismo funcional o un canto al kindergarten totalitario catalán. ¡Y aún hay quién pedía que fuera Mas a presentar su proyecto de referéndum para la independencia en la sede de la soberanía nacional española!

Ya se sabe que Zapatero dijo que la nación española –no la catalana- es un "concepto discutido y discutible", pero resulta asombroso que Rajoy quiera que Mas siga el camino de aquel Ibarreche recibido con honores de Jefe de Estado en la Moncloa y cuyo discurso, menos estúpido y contradictorio que el de los patufets, sobraba igualmente en las Cortes. ¿Desde cuándo el presidente de una comunidad autónoma, cuyo poder y legitimidad provienen directamente del orden constitucional español, puede presentarse en las Cortes a abofetear la soberanía nacional dizque en nombre de otra soberanía que la niega? Y el colmo de los colmos: ¿qué pintan los representantes de un parlamento regional ante los representantes del parlamento nacional?

Rajoyotti suele repetir que él no va a liquidar el orden constitucional porque, aunque quisiera, no podría, porque sería rigurosamente ilegal. ¿Y no es ilegal y clamorosamente ilegítimo ofrecer como plataforma y altavoz para las pretensiones separatistas de una parte de Cataluña el Parlamento español, cámara para la que nadie los ha elegido y donde no tienen ningún derecho a hablar? ¿No se les caía la cara de vergüenza a los diputados medianamente alfabetizados viendo a la ridícula y condescendiente Seño Rovira darles potitos de urbanidad y democracia de babero?

Pues no. Ni se le cayó la cara de vergüenza a Rajoyotti viendo a una parvulona tontiastuta decir que si se vieran más se querrían más, ni se le cae a Ancelotti diciendo que el Real Madrid no es favorito en la Copa de Europa. Salir a perder es la forma de justificar de antemano que no se podía ganar. ¡Y eso, antes de jugar! En esta España, cobarde hasta el suicidio, la ideología dominante se resume en una sola frase: antes morir que arriesgar.

Cataluña: ¿es posible una solución?
Víctor Andrés Maldonadocronicaglobal.com 14 Abril 2014

Durante mi experiencia profesional en la UE en el ámbito de las relaciones internacionales tuve que tratar con diversas situaciones donde minorías (étnicas, culturales, etc.) reclamaban su "reconocimiento" dentro del Estado del que formaban parte, cuando no directamente su secesión del mismo ya fuera para formar un Estado independiente o unirse a otro preexistente. Lo habitual era que dentro de esas mismas minorías existiera una variedad de posiciones en cuanto al camino a seguir y a las "reclamaciones" a plantear. El monolitismo era raro, lo que, evidentemente, complicaba la búsqueda de soluciones.

Se hace muy difícil, por no decir imposible, atisbar una solución cuando el eje fundamental del planteamiento tiene su base en cuestiones identitarias

Pero hay una cuestión que era de aplicación a todas ellas: se hace muy difícil, por no decir imposible, atisbar una solución cuando el eje fundamental del planteamiento tiene su base en cuestiones identitarias. Cuando las reclamaciones se plantean desde este punto de vista, la racionalidad se deja de lado y la discusión se hace prácticamente imposible. Es muy sencillo: si un ciudadano se siente exclusivamente catalán, no tiene mucho sentido que acepte formar parte de un Estado que le "impone" otra identidad (en este caso ser "español"). Sin embargo, y dicho sea de paso, todas las encuestas señalan que existe una mayoría de ciudadanos en Cataluña que se sienten catalanes y españoles en mayor o menor grado.

Por otro lado, plantear la discusión en términos abstractos (como por ejemplo, elegir entre un Estado federal, un Estado confederal o un Estado independiente), si bien es atractivo por la simplificación conceptual que supone, tampoco facilita la búsqueda de soluciones, pues cada cual suele interpretar dichos conceptos en función de sus intereses u objetivos políticos y, por lo tanto, no queda claro a priori cuál sería la formulación de dichos sistemas de organización territorial en la práctica y las consecuencias derivadas. Es como abrir la Caja de Pandora, sabes dónde empiezas pero no sabes dónde acabas.

La alternativa a los dos planteamientos anteriores (identitario y conceptual) es partir de los problemas o de las reclamaciones concretas, es decir, de la lista de supuestos "agravios" existentes. Pero cuando hablo de agravios, necesariamente, me refiero a los actuales y no a cuestiones que se hayan podido producir en el pasado, particularmente en un pasado lejano. A menos que los agravios pasados puedan ser individualizados y, por lo tanto, afecten directamente a personas todavía vivas (o sus descendientes directos) y demanden una reparación, como por ejemplo la confiscación de bienes a personas que fallecieron hace ya tiempo y cuyos descendientes debieran ser resarcidos. En cuanto a los "agravios" históricos, lo mejor es excluirlos directamente o acordar la creación de un grupo de expertos de reconocido prestigio que pueda proponer un relato del pasado objetivo sobre la base de pruebas documentales.

En la búsqueda de una solución a través de este enfoque "pragmático", lo primero de todo es la existencia de unos prerrequisitos para que las personas pertenecientes a esta minoría puedan ejercer sus derechos y cumplir sus obligaciones como cualquier otro ciudadano del Estado. Primero de todo, que no reciban un tratamiento discriminatorio y puedan participar en el proceso político en pie de igualdad con el resto de ciudadanos; por ejemplo, que gocen de derecho de sufragio activo y pasivo, que puedan acceder a cualquier tipo de responsabilidad en las instituciones del Estado, que tengan el mismo tipo de acceso a los servicios públicos (educación, sanidad, etc.), en definitiva que sean ciudadanos de pleno derecho del Estado. Segundo, el respeto de sus especificidades culturales y lingüísticas, siempre y cuando no trasgredan los valores democráticos y los Derechos Humanos fundamentales, lo que suele ir acompañado en numerosas ocasiones de un sistema de autogobierno más o menos amplio. Y, tercero, el ejercicio del poder por parte del Estado (incluidos los tribunales de justicia) sobre la base del respeto de la ley y del interés general. En mi opinión, este es el caso en España para todos los ciudadanos de Cataluña.

Para llegar a una solución justa y duradera no se puede tampoco caer en la trampa de la concesión de privilegios con el fin de tratar de comprar las voluntades de las personas pertenecientes a la minoría

A contrario, es también importante destacar que para llegar a una solución justa y duradera no se puede tampoco caer en la trampa de la concesión de privilegios con el fin de tratar de comprar las voluntades de las personas pertenecientes a la minoría; primero, porque sería una forma de sentar un precedente para futuras exigencias y privilegios adicionales de la misma minoría o de otras existentes y, segundo, por lo que supone de injusticia para el resto de ciudadanos del Estado.

En el caso de Cataluña, la lista de supuestos "agravios" planteados por el nacionalismo se podrían agrupar en tres categorías: los referentes a la financiación autonómica, los referentes a la regresión del autogobierno y los referentes al maltrato de la lengua y cultura catalanas. Como dije anteriormente, los supuestos agravios históricos es mejor dejarlos para una comisión de historiadores de la que deberían formar parte tanto defensores y detractores del nacionalismo como historiadores internacionales de reconocido prestigio.

En cuanto a la financiación autonómica, recordar que todos los sistemas, incluido el actual, fueron negociados entre la Generalidad y el Gobierno español y posteriormente extendidos al resto de CCAA de régimen común. La posible solución a este capítulo es, a grandes rasgos, bastante sencilla: un nuevo sistema de financiación donde todos los ciudadanos paguen en función de su renta (independientemente del lugar donde residan) y las CCAA reciban el mismo nivel de financiación per cápita para sufragar los servicios públicos esenciales (educación, sanidad y servicios sociales). Evidentemente, en el caso de Cataluña deberían incluirse también la financiación de los gastos derivados de la policía autonómica y otros similares inexistentes en otras CCAA. El resto de gastos autonómicos (TV autonómicas, representaciones en el exterior, etc.) deberían ser financiados con impuestos o recargos autonómicos específicos para que los ciudadanos conozcan el coste de dichas políticas y puedan exigir responsabilidades a sus gobernantes. En este contexto, una solución (pero hay muchas otras posibles) podría ser que todos los impuestos de carácter personal (IRPF, Patrimonio, Sucesiones, etc.) fueran gestionados por las CCAA y que los impuestos con un impacto en la unidad de mercado (Sociedades, IVA, etc.) fueran gestionados por el Estado, con las correcciones que fueran necesarias. Se trataría de simplificar el sistema y hacerlo más transparente, asegurando el mantenimiento de la solidaridad con los ciudadanos y territorios de niveles de renta inferiores. Por definición, el problema de la "ordinalidad" quedaría resuelto.

En este contexto, evidentemente, las comunidades forales deberían aportar también su parte alícuota a la solidaridad (que no es el caso actual); incluso diría más, lo verdaderamente importante no es tanto el sistema de concierto económico en sí mismo (que es fundamentalmente un modo de recaudación de impuestos), sino la forma de cálculo del cupo a pagar al Estado que debería incluir la parte correspondiente para asegurar la solidaridad con los otros ciudadanos del Estado. De hecho, yo soy de los que piensan que un sistema de concierto económico sería generalizable a todas las CCAA si el cálculo de los respectivos cupos se hiciera de una manera transparente y correcta en base a criterios económicos objetivos y bien determinados y no sobre la base de una negociación bilateral politizada.

Un sistema de concierto económico sería generalizable a todas las CCAA si el cálculo de los respectivos cupos se hiciera de una manera transparente y correcta en base a criterios económicos objetivos y bien determinados

En cuanto a la financiación de las infraestructuras, la cuestión es más complicada pero no imposible, ya que dependería de aspectos tales como la existencia o no de las mismas en cada territorio, la necesidad de concentrar los esfuerzos en determinados puntos para mejorar la eficiencia de su utilización, la necesidad de asegurar las interconexiones entre infraestructuras situadas en diferentes territorios, la competencia internacional, etc.

En cuanto a la supuesta "recentralización" o regresión del autogobierno, creo que hay una parte de razón en las reclamaciones del nacionalismo catalán, ya que el actual Gobierno de Rajoy ha utilizado las llamadas leyes de bases y otros mecanismos para proceder a una armonización en determinados sectores cuando no era estrictamente necesario. Pero, asimismo, también se han producido exageraciones, como por ejemplo con la Ley de Unidad de Mercado uno de cuyos objetivos fundamentales es el asegurar que una empresa que haya obtenido la autorización para operar o vender sus productos en una Comunidad Autónoma pueda hacerlo directamente en el resto de las CCAA sin tener que someterse a nuevas autorizaciones o procedimientos administrativos; en definitiva, es la aplicación en España del principio de "reconocimiento mutuo" que se aplica en la UE. Curioso que el nacionalismo catalán se queje de la aplicación de un sistema cuando proviene del Gobierno español y lo acepte cuando proviene de la UE; es decir, una empresa de un país europeo puede operar y vender sus productos en Cataluña directamente (filosofía del Mercado Único Europeo), pero debería someterse a los controles de la Generalidad si proviene de otra Comunidad.

En cualquier caso, en esta cuestión la solución también es sencilla: delimitar de una forma clara las competencias del Gobierno central y de las CCAA. Si ello significa un cambio de la Constitución, hacia un sistema federal o de "perfeccionamiento" del actual Estado de las autonomías, pues adelante. Si, además, hubiere que cambiar el actual Senado hacia una cámara realmente territorial, donde las CCAA o los estados federados estuvieran representados directamente y pudieran debatir sobre las cuestiones y aprobar leyes que les atañen, también adelante. Pero, ello significaría con toda seguridad, asimismo, el "cierre" del sistema, lo que no estoy seguro sería del agrado del nacionalismo catalán.

Finalmente, el supuesto maltrato a la lengua y la cultura catalanas, cuyo elemento de crítica fundamental son las sentencias de los tribunales de justicia en contra de la utilización del catalán como única lengua vehicular en las escuelas. Esta es una generalización que no aguanta un análisis objetivo. Primero, porque la situación de la lengua y culturas catalanas es la mejor de, al menos, los últimos cien años, tanto en número de hablantes como en difusión. Segundo, porque muchos ciudadanos tenemos la percepción de que están siendo utilizadas por el nacionalismo como instrumentos para su particular "construcción nacional". Y, tercero, porque se trata también de una cuestión de respeto de derechos individuales, es decir de los derechos de los ciudadanos de Cataluña a utilizar el castellano como lengua de comunicación con las administraciones catalanas, a utilizarla en sus actividades empresariales ("rotulación" en castellano) y a que sus hijos puedan recibir una educación bilingüe, entre otras cosas para asegurar que adquieren el "registro culto" de la lengua que solo es posible en la escuela; en este sentido, por ejemplo, tildar de ataque a la lengua catalana la última sentencia del TSJC que impone que al menos un 25% de las asignaturas sean en castellano es insostenible.

El otorgamiento de privilegios o concesiones que lo único que conseguirán es "comprar tiempo" y crear nuevos problemas

Asimismo, la solución podría ser un acuerdo por el cual el enfoque sobre la lengua catalana pasara de una actitud de "imposición" (incluso sobre la base de sanciones, como es el caso actual en demasiadas ocasiones) a una actitud de "promoción" (sobre la base de incentivos), incluyendo la aceptación del bilingüismo en las escuelas; por su lado, el Estado podría considerar el catalán y las otras lenguas de España como oficiales en todo su territorio, asumir el compromiso de proponer que lleguen a convertirse en lenguas oficiales también en la UE, promover la cultura catalana en el mundo con los mismos mecanismos e incentivos que actualmente se utilizan para la promoción del español (por ejemplo, el Instituto Cervantes), etc. Yo me atrevería incluso a añadir la doble capitalidad del Estado en Madrid y Barcelona como elemento adicional de implicación de Cataluña en un futuro común, a la vez que de reconocimiento de su importancia dentro de España.

En definitiva, sí es posible una solución a la situación actual en Cataluña a raíz del llamado proceso soberanista. Pero para ello, hay que tener voluntad política, abandonar las actitudes identitarias e intentar buscar acuerdos para subsanar los posibles "agravios" existentes de una manera racional y sobre la base del interés general, un arma formidable desde el punto de vista político y ético. Y no del otorgamiento de privilegios o concesiones que lo único que conseguirán es "comprar tiempo" y crear nuevos problemas (como incentivos para futuras reclamaciones y como discriminación hacia otras CCAA). En cualquier caso, el nacionalismo nunca estará satisfecho, ya que si así fuera desaparecería, le va la subsistencia política en ello.

Un acto de reparación para los 'exiliados' por terrorismo
Editorial El Mundo 14 Abril 2014

LA DEFENSORA del Pueblo, Soledad Becerril, ha recomendado al Gobierno que retome su proyecto y reforme la Ley Electoral para facilitar el voto de quienes tuvieron que dejar el País Vasco y Navarra por las amenazas de ETA. La medida la impulsó Antonio Basagoiti en 2012 y desde entonces el Gobierno ha intentado sacarla adelante, pero ha tropezado hasta ahora con el rechazo de los nacionalistas y el nulo apoyo del PSOE. Es un escarnio que quienes ni siquiera hoy condenan el terrorismo puedan presentarse a unas elecciones y sentarse en las instituciones, mientras aquéllos que se vieron obligados a dejar su casa por culpa de los asesinos no puedan votar. Son más de 200.000 ciudadanos los que se encuentran en esta situación, según un informe de la Fundación BBVA de 2008.

La viabilidad técnica y jurídica de esta reforma viene avalada por expertos en Derecho constitucional y electoral. Las dificultades que habría que afrontar en último término, como acreditar qué personas se marcharon efectivamente por culpa de la violencia, aunque trabajosas y costosas, no deberían llevar a desistir en el intento. Merece la pena el esfuerzo, siquiera como acto de reparación a quienes se forzó al exilio.

Catalanes a la carta: intolerancia y efectos
Pablo Heerdt cronicaglobal.com 14 Abril 2014

Decía Thomas Jefferson que "una opinión equivocada puede ser tolerada donde la razón es libre de combatirla". Efectivamente. La democracia no deja de ser subjetividad o parcialidad legitimada por las urnas. Como afirma Daniel Innerarity, "es tolerante quien está seguro de no representar a la totalidad ni tener el monopolio de las buenas intenciones, quien no excluye al discrepante como 'irracional', aunque lo considere profundamente equivocado. Los enfrentamientos ideológicos o identitarios no suponen necesariamente un peligro para la democracia, peligros que más bien proceden de la falta de discusión, la presión unanimista, la imposición de lo políticamente correcto o de hacer pasar lo particular por el punto de vista universal al que todos deberían plegarse'.

Para Gener, compartir la nacionalidad catalana era cuestión de sentimiento e ideología. Si no bebías de las aguas nacionalistas no eras catalán

Desgraciadamente, esta última afirmación se está haciendo preocupantemente real en Cataluña, donde los nacional-separatistas han conseguido convencer a sus fieles de que su particular opinión es ya un "imperativo categórico" de obligado cumplimiento por todos los ciudadanos. ¿Opinión, o hecho? Veámoslo…

En 1887, Pompeu Gener consideraba la nacionalidad como una "unidad psicológica con una psicología propia, con una misma estética, es decir, con una manera de pensar y sentir diferente de las demás unidades análogas". Para Gener, compartir la nacionalidad catalana era cuestión de sentimiento e ideología. Si no bebías de las aguas nacionalistas no eras catalán.

En 1976, en el transcurso de una conferencia en la Fundación Bofill, Jordi Pujol expuso su concepto de catalán. Utilizó para ello la definición que había formulado en "Per una doctrina de la immigració" en el año 1958. Pero tal y como explica Francisco Caja en su libro La Raza catalana, presionado por una intervención de Heribert Barrera en el coloquio, admitió que había que actualizarla, por lo que la reformuló así: "Catalán es todo aquel que vive y trabaja en Cataluña y lo quiere ser".

Obviamente, esa voluntad de ser catalán, prolijamente perfilada en sus escritos, pasaba por identificarse con su manera de entender Cataluña. Nada que no hubiera esbozado uno de sus referentes, el padre Armengou, ni que haya ratificado con su reciente alborozo por la integración en sus filas de una parte de los "chonis" residentes en el principado.

El 26 de mayo de 2013, Carme Forcadell, presidenta de la ANC, intoxicada con rancios argumentos que convierten en moderados los planteamientos de Renán o Spencer, exponía su deprimente concepción sobre el derecho de ciudadanía en Cataluña. Un derecho censitario, que sólo debe concederse a los asimilados ideológicamente:

"Nuestro adversario es el Estado español, lo hemos de tener muy claro. Y los partidos españoles que hay en Cataluña, como el Partido Popular y Ciudadanos, que no se tendría que llamar Partido Popular de Cataluña sino Partido Popular en Cataluña. Por tanto, estos son nuestros adversarios. El resto somos el pueblo catalán".

O dicho de otro modo: aquellos que tienen una manera distinta a la suya de entender Cataluña, no son catalanes, son enemigos de Cataluña. Saturno-Pujol era devorado por su hija de ERC.

El 26 de febrero de 2014, el que escribe estas líneas mantuvo una conversación con el cómico Toni Albà en twitter, parte de la cual reproduzco traducida al español:

Toni Albà: Lo que te molesta es que los catalanes queramos existir.
El autor: Vuelves al tópico: no es catalán quien no piensa como yo. ¿Cómo no querría existir yo mismo?

Toni Albà: No es catalán quien no quiere serlo.
El autor: No hay una única manera de ser catalán y sentir Cataluña. Eso es muy facha, Toni. Me recuerda "la oprobiosa".

Toni Albà: Es catalán aquel que quiere serlo. No te inventes cosas.
El autor: Es catalán quien lo es. No sólo quien opta por la independencia. Eso es lo que afirmo. ¿"Botiflers", cipayos, colonos?

Toni Albà: ¡Error! Ser catalán es una voluntad de ser. ¿Lo otro lo añades tú de cosecha propia?
Toni Albà: Por cierto, si te sientes catalán se entiende que quieras la independencia.

El autor: Acepto que todos queremos lo mejor para el país. Pero estoy cansado de concesiones de catalanidad a instancia de parte.
El autor: No. ¿Tanto cuesta entender que para ser catalán no podéis exigir opciones políticas concretas?

Toni Albà: No lo hago.

Las actitudes y planteamientos de los que hacen gala todos los personajes citados, comparten un planteamiento común: una visión excluyente, uniformizadora, totalitaria en suma, de lo que se entiende por ser catalán

Como podrá comprobar el lector, las actitudes y planteamientos de los que hacen gala todos los personajes citados, comparten un planteamiento común: una visión excluyente, uniformizadora, totalitaria en suma, de lo que se entiende por ser catalán.

Todo esto no es nuevo. El politólogo alemán Joachim Hirsch describe el inevitable proceso de exclusión a que el nacionalismo somete a todo disidente:

"El concepto de nación comprende siempre y necesariamente la opresión de minorías y disidentes. Nación y nacionalismo están por lo tanto siempre vinculados a dominación y exclusión, a la homogeneización coercitiva y la opresión. Debido a que el concepto de nación por principio está ligado a la exclusión y delimitación frente a todo lo foráneo, tanto dentro como fuera de las fronteras, incluye siempre también al racismo por lo menos como tendencia o sea, la discriminación y desvalorización de las personas rotuladas como diferentes o foráneos".

Frente a esta realidad, algunos osados podrían afirmar que tales planteamientos -¿PP catalán o PP en Cataluña?- no distan tanto de los plasmados en las leyes elaboradas por Hans Globke al diferenciar entre ciudadano (Reichsbürger) y "Miembro del Reich" (Reichsangehörige). No seré yo quien lo haga, pues tengo muy presentes las críticas que se aplican por banalizar la ideología que las sustentaba. Críticas que aprovecho estas líneas para proponer se hagan extensivas a las ideologías que fundamentan otras formas de dictadura aún vigentes actualmente. Pero parece evidente que las ideas que esconde la estelada cubana adolecen de una preocupante falta de tolerancia.

Reconozco que no es fácil practicar tolerancia. Por eso tiene más mérito practicarla cuando nos cuesta, cuando las actitudes del prójimo nos lo ponen difícil. Cuando trata sus opiniones como certezas con las que amasa prejuicios. Cuando olvida lo que nos une en una común condición, la de humanos, y se centra en lo que nos separa -real o imaginario-.

¿Por qué todas las actitudes descritas son en mi opinión tan intolerantes? Quizá la respuesta esté en un proverbio anónimo que define la tolerancia como "esa sensación molesta de que al final el otro pudiera tener razón".

Quizá no son tolerantes porque no pueden admitir la posibilidad de que tengamos razón.

Presidenta de Sociedad Civil y democracia
María Jamardo: “Creo que el sistema autonómico es un gravísimo fracaso”
Yolanda Morín Minuto Digital 14 Abril 2014

La Presidenta de Sociedad Civil y Democracia es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, cursó estudios de Derecho en la misma Universidad y es MBA del IFEM, además de realizar diferentes cursos especialistas en marketing, comunicación y protocolo. En la actualidad desarrolla su actividad profesional en su propia empresa, reside en Vigo y es madre de dos hijos.

.- ¿Cuál es el estado actual de SCD?
SCD ha sido desde sus comienzos un partido con vocación nacional, de manera que se articula a través de coordinaciones territoriales implantadas en toda España. Nuestro censo supera los 2.500 afiliados y creciendo, especialmente desde nuestra última Asamblea en la que se definió una apertura mayor a la sociedad civil a través de la supresión de las cuotas obligatorias anuales para los afiliados. No queremos que una cuestión económica sea barrera para la entrada en SCD. Contamos con responsables en prácticamente todas las Comunidades Autónomas y con una sede en Galicia. Antes de verano, inauguraremos la segunda (en Vigo) y la central en Madrid. Utilizando terminología empresarial, podría decir que nos encontramos en pleno proceso de expansión.

.-¿ Ha afectado a SCD la aparición de VOX?
No, en absoluto.

.- Qué les diferencia a ustedes de opciones como Vox o Ciudadanos?
SCD es un proyecto desde y para la sociedad civil. Quienes ponemos cara y voz a SCD somos profesionales multidisciplinares (médicos, abogados, comerciales, enfermeras, amas de casa, directivos, ingenieros, abogados, autónomos, agricultores, universitarios, …) que nunca antes hemos militado en política y que estamos convencidos de que la raíz del cambio que necesita España y su proyección de futuro, debe nacer desde la base, con un protagonismo cada vez mayor de los ciudadanos en las instituciones y en el debate político.

La unidad de España, la necesidad de un gran pacto nacional por la Educación, lo inaplazable de una Reforma Constitucional profunda,… son ideas que la mayoría de los españoles compartimos en este momento de manera que es lógico que existan puntos coincidentes, sin embargo, lo importante no es sólo tener algunas buenas ideas, sino la capacidad de desarrollarlas, concretarlas y gestionarlas.
J0C4915

Acto de presentación de SCD
En este sentido nos sentimos orgullosos de tener un ideario que se enriquece día a día con nuevas propuestas. Por ejemplo, en este mes, publicaremos nuestra política energética, la reforma fiscal y las reivindicaciones que consideramos imprescindibles y urgentes para los trabajadores autónomos, esenciales para facilitar el acceso al autoempleo.

.- ¿Cuál es el papel actual de Mario Conde en SCD?
Mario Conde puso en marcha SCD y por tanto es fundador del mismo, actualmente afiliado de base. Su postura ha sido muy coherente. SCD abandera un cambio real y por ello debe representar su esencia, con caras nuevas, políticos no profesionales y personas dispuestas a poner sus conocimientos técnicos y experiencia vital al servicio de la sociedad civil.

.- ¿Cuál es el futuro inmediato de SCD?
Seguir trabajando para dar cada vez una mayor solvencia al proyecto y una mayor visibilidad al mismo. Queremos ilusionar a los españoles y devolverles la confianza.

.- ¿Tienen ustedes preparadas candidaturas para las municipales?
Siempre he defendido y lo seguiré haciendo, porque creo que es el lógico proceder, que sin sentar unas bases sólidas es muy difícil dar recorrido a un proyecto. En SCD hemos apostado por la proximidad e inmediatez a la sociedad y, sin lugar a dudas, creemos que los Ayuntamientos son esenciales en este sentido al ser el primer contacto de la Administración con el ciudadano. Puede que sea un modo más lento y costoso, pero lo bueno y lo correcto siempre lo es. Tenemos un #Objetivo2015 y lo estamos preparando a conciencia.

.- ¿Cuál es su opinión sobre las autonomías?
Creo que el sistema autonómico es un gravísimo fracaso, además de insostenible. Una cosa es delegar funciones para optimizar procesos y servicios y otra muy diferente ceder competencias sin valorar las consecuencias, que es lo que ha sucedido en España.

SCD apuesta por un Estado unitario descentralizado, donde se garantice la igualdad de oportunidades de todos los españoles y para ello Sanidad, Educación, Justicia y Defensa entre otras, deben ser materias de desarrollo legislativo nacional en exclusiva.

.- Estarían dispuestos, como va a hacer el socialista Valls en Francia, a reducir el número de regiones en España?.
Estamos dispuestos a tomar decisiones inteligentes, valientes y necesarias, teniendo en cuenta siempre en primer término el interés general y el bien común. Desde luego, afirmar que la distribución territorial actual y su traducción administrativa están obsoletas, además de resultar costosísimas e ineficientes, es casi una obviedad desde nuestro punto de vista.

.- ¿Qué opinan ustedes sobra la inmigración y más concretamente con que de los 7.000.000 millones de inmigrantes en España solo coticen 1.500.000?.
melilla_frontera_marruecosLa inmigración es un verdadero drama humano, que no afecta sólo a España, donde es especialmente delicado el problema, sino a toda Europa. No se pueden cerrar los ojos a la evidencia de que las desigualdades entre norte y sur son cada vez más agudas y en consecuencia es comprensible que haya personas que estén dispuestas a jugarse la vida por acceder a la oportunidad de un futuro mejor. Me parece insoportable la idea de una sociedad que se construya deshumanizada e insolidaria.

En SCD pensamos que la movilidad y los flujos migratorios han enriquecido históricamente a los países emisarios y receptores, pero siempre de manera regulada y con garantías. Es de sentido común que la cobertura sanitaria o educativa no pueden sostenerse si quienes aportan a su mantenimiento, son menos que quienes disfrutan del mismo. Es prioritario encontrar un equilibrio.

.- ¿Habría de alguna forma, según ustedes, que frenar el flujo migratorio a España? Cómo lo harían?.
España es la puerta de Europa y el único país del antiguo continente donde se habla español, que es el segundo idioma más hablado del mundo. Resulta por lo tanto atractivo tanto para la emigración subsahariana, por razones geográficas, como para hispanoamericana.

Sin lugar a dudas debemos confeccionar políticas migratorias que incidan en el control en origen, vía cooperación intergubernamental real para garantizar que cualquiera que desee acceder a un trabajo, lo haga con todas las garantías y con carácter previo a su desplazamiento. Con esto también estaríamos trabajando con visión de futuro y generando sinergias en lugar de “efectos llamada”. Además solucionaríamos en gran medida el problema de las mafias que intentan aprovecharse de estas situaciones desesperadas. La implicación de Europa y de la comunidad internacional es un imperativo.

.- España se ha descubierto como una importantísima base del islamismo radical ¿Tienen entre sus medidas alguna que pueda atajar este tema?
La labor de Policía y Guardia Civil, es esencial. Por lo que parece, este tipo de terrorismo, responde a pautas de operativa, coordinación y planificación a través de células aisladas y conectadas vía Internet. Creo que contamos con unidades especialistas y con profesionales cualificados para el seguimiento, vigilancia y prevención. Aquí más que nunca, la política debe apoyar el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y esto significa dos cosas: dotar presupuestariamente con las partidas necesarias para garantizar un trabajo con todos los recursos humanos y técnicos disponibles; y, por otra parte, legislar de modo que el éxito de las operaciones no se vea nunca inútil o truncado porque existan vacíos jurídicos en sede judicial.

.- Por fin, qué cree usted que ofrece al ciudadano español SCD que no ofrezcan otras opciones políticas?.
Buenas ideas y personas normales, que no pretenden hacer de la política un modo de vida, sino que la entienden con vocación de servicio temporal a los demás, donde aportar toda la cualificación y experiencia de su vida profesional.

Una de nuestras ideas fuerza es la de ser un partido para los mejores ciudadanos y, esto significa que animamos a todos a ser mejores ciudadanos, más exigentes con las cuestiones que les afectan, con las capacidades y méritos de quienes aspiran a gestionar los recursos públicos, que son de todos, y con especial atención al cumplimiento de las promesas electorales.

Estamos seguros de que SCD puede representar a los españoles y gobernar para todos ellos de manera coherente y responsable.

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El Nudo Gordiano catalán
Carlos Miranda Estrella Digital 14 Abril 2014

Cuando Alejandro Magno llegó a Frigia en el 333 antes de Cristo cortó el “Nudo Gordiano” con su espada y Zeus se despachó con rayos y truenos para celebrarlo.

¿Quién cortará el nudo catalán? O el de España en Cataluña. ¿Rajoy? De haber sido Alejandro como Rajoy hubiera metido el nudo en una caja al fondo de un arcón. Además, este problema hemos de resolverlo todos juntos renovando la ilusión del proyecto común español. Pero sería conveniente un liderazgo gubernamental que no se nota al respecto. Mas, Homs y Junqueras caminan, empujados por un movimiento ciudadano que les controla, la Asamblea Nacional Catalana (ANC), hacia un precipicio aunque ellos creen que van rumbo a los Campos Elíseos. Si nadie les para se despeñarán y con ellos mucha más gente. Por su parte Rajoy aparenta ser una esfinge, guardiana inmóvil de una Constitución inmutable, y pide a los catalanes que propongan ellos algo que le guste. Estos personajes solo parecen medir su pretendida virilidad política en quien aguanta más sin pestañear mientras juegan al mus con nuestros garbanzos.

Las soluciones ofertadas son varias y van del inmovilismo de Rajoy a la independencia de Mas pasando por la solución federal del PSOE de Rubalcaba. A donde nos lleva cada solución está claro sin perjuicio de que sus detalles no están explicitados. En el caso de Rajoy se entiende: no quiere cambiar nada. En el caso del federalismo se han dibujado detalles que apuntan a un Estado de las Autonomías elevado al rango Federal con un Senado que fuese una autentica cámara regional, como el Bundesrat alemán, y, quizás, algún arreglo fiscal, entre otras cosas. En cuanto al independentismo catalán no confiesa a los catalanes el frio polar que tendrán que soportar fuera de España y de la Unión Europea. “Ya se arreglará” dicen con bastante frivolidad ya que no son capaces de decir ni cómo ni cuándo. Piensan que la UE acabará rescatando la situación porque las incertidumbres en esta materia serían dañinas para garantizar la deuda hispano-catalana así como la estabilidad de la UE y la del Euro. Pero, si lo hiciese, sería ¿apoyando la independencia catalana o la unidad de España? En el primer caso abriría un melón incontrolable en la propia UE.

La respuesta a este embrollo es dialogar. Gente razonable se sentaría en torno a una mesa para negociar proyectos e intereses respectivos para mantener a España unida y satisfecha, la mejor de las soluciones. Esta es la vía elegida por Rubalcaba y Durán i Lleida. A falta de ello, o de un acuerdo, puede que sea entonces necesario cortar decididamente el nudo. Los independentistas lo quieren hacer con un referéndum en Cataluña. Esgrimen ejemplos como Escocia y Quebec. En Madrid afirman que la soberanía es indivisible. El Constitucional avala esta indivisibilidad aunque añade que la Constitución es modificable. La cuestión no es, pues, jurídica sino politica. Por otra parte los hay que dicen que de haber un referéndum debieran de votar todos los españoles porque también se verán afectados por el resultado.

Con un referéndum en toda España se comprobaría a la vez cuanto afecto hay en España por Cataluña y cuanto desafecto hay en Cataluña por España. Se tendría así una foto sobre la que establecer, o no, un nuevo encaje de Cataluña en España del que, evidentemente, no pueden ser ajenas las otras Comunidades. Pero igual resulta que no hay tanto amor en unos por Cataluña y tanto rechazo en otros a España. ¿Quién tendrá más miedo a esta foto de toda la familia? ¿Los españolistas o los catalanistas? ¿O ambos?

Ciertamente, cualquier referéndum dejaría las cosas claras. Si Cataluña decidiese quedarse, permanecería sabiendo condiciones y líneas rojas infranqueables. Si decidiese marchase, sabría que lo haría para vivir peor que ahora y con la enemiga de España, herida y disminuida por esta bofetada incomprensible e innecesaria, y la de otros países europeos que no favorecen el desmembramiento de los Estados de la UE, concepto integrador y no disgregador.

Lo mejor para todos es que Cataluña permanezca en España, pero no hay que temer su eventual marcha. Es la mejor manera de eludir el llamado “chantaje nacionalista”. Si, como hasta ahora, no se hace nada, no se dialoga, no se busca el entendimiento para llegar a un acuerdo, la dinámica en Cataluña se puede descontrolar aún más y abrir puertas irremediables para todos. Los independentistas saben que un referéndum unilateral en Cataluña no tendrá lugar tanto por motivos prácticos como constitucionales. Pero, entonces, acabarán convocando unas elecciones llamadas “plebiscitarias” con el objetivo de tener la mayoría necesaria en su Parlamento para encargar al Presidente de la Generalitat que negocie con Madrid la independencia. En fin de cuentas las urnas, de un modo u otro, serán ineludibles. La cuestión es saber qué modalidad garantiza más una solución integradora o disgregadora.

Por ahora Zeus no sabe ni donde tiene sus rayos y truenos porque no tiene nada que celebrar.

Carlos Miranda es embajador de España.

Excusas para no asumir responsabilidades

Analiza por qué han fracasado algunas propuestas del Ejecutivo en materia territorial
Propone que el Gobierno aborde soluciones de manera conjunta, no de forma parcial
JOSEBA ARREGI El Mundo 14 Abril 2014

PARECE QUE la política española atraviesa un momento curioso, por no decir contradictorio: no es fácil dejar de lado la sensación de que existen muchas personas -políticos profesionales, periodistas, ciudadanos interesados- que comparten la preocupación de que el sistema requiere una profunda reforma. Pero, por otro lado, cualquier propuesta que se hace para acometer algún cambio en profundidad recibe críticas de casi todos los responsables.

Sin ánimo de llevar a cabo un análisis detallado de todos los problemas, se puede afirmar que la crisis que afecta a la política española se ubica en tres planos diferenciados, aunque con conexiones importantes entre ellos. Se trata del plano de la función de los partidos políticos y de su funcionamiento en el sistema. En segundo lugar, la estructura territorial del Estado autonómico, de su simplificación o reducción, de su federalización, o de dejarlo. Y en tercer lugar están los nacionalismos periféricos y la respuesta que el Estado puede y debe darles.

Queda claro que el problema más urgente es el de los nacionalismos, especialmente en este momento del catalán, pero ello no significa que los otros dos niveles de problema carezcan de importancia. Lo contrario.

Como este artículo pretende centrarse en analizar las fallas de los argumentos que se utilizan para criticar todas las propuestas que se formulan para responder a los problemas del segundo y del tercer nivel, baste decir que el asunto de la función y del funcionamiento de los partidos políticos en el sistema constitucional español no puede reducirse ni a la tan publicitada cuestión de las elecciones primarias en la selección de candidatos de los partidos para determinados cargos, externos o internos, ni tampoco a la corrupción, sino que está, en mi opinión, estrechamente vinculado con la ley electoral, con el sistema estrictamente proporcional del sistema electoral español. La dura proporcionalidad debe ser compensada con la introducción del sistema mayoritario, aunque no sea en exclusiva. Ello redundaría en mayor responsabilidad de los electos, en mayor capacidad de control de los electores, y en mayor independencia de los grupos parlamentarios frente al Ejecutivo. Así sería mayor la transparencia y más fácil la exigencia de responsabilidades.

En referencia a los problemas de los otros dos niveles, creo que es conveniente analizar las fallas que caracterizan a las críticas que se dirigen a todas las propuestas que se plantean en ambos campos. Si se trata de propuestas de federalización de la estructura territorial del Estado, el argumento principal que se plantea es que cualquier reforma de la Constitución tendría menos legitimación que la que obtuvo la Constitución cuando fue aprobada.

Y a las propuestas que se formulan para responder a los nacionalismos periféricos, especialmente cuando se plantean desligados de las cuestiones del párrafo precedente, como puede ser la propuesta de aprobar una ley que, manteniendo el control del proceso, estableciera un mecanismo para conocer la seriedad y la dimensión del problema que dicen representar los nacionalistas, y en su caso, para encauzar las negociaciones y el diálogo pertinentes, se responde con el argumento de que este tipo de propuestas no hacen más que dar alas al nacionalismo, que están pensadas para dar satisfacción a los nacionalistas.

Entiendo que las argumentaciones contenidas en ambas respuestas son fallidas. En el primer caso, el punto de partida hoy no es el grado de legitimidad que alcanzó la Constitución en el momento de su aprobación en 1978, sino el grado de aceptación que se le supone en estos momentos. En la introducción a estas líneas se ha puesto de manifiesto la crisis que, en la percepción de muchas personas cualificadas, afecta al sistema español. La piedra angular de ese sistema es, por definición, la propia Constitución. Y si hay percepción de crisis del sistema, ésa se extiende, por lógica, a su piedra angular.

Para valorar y calibrar en su justa medida las distintas propuestas de perfeccionamiento federal del Estado de las Autonomías se debe analizar, pues, la capacidad de éstas de dotar de mayor coherencia y cohesión al conjunto del sistema, y así, dotarla de mayor legitimidad, aunque ésta no alcanzara el grado que obtuvo el año 1978, cosa que, en cualquier caso, no puede descartarse de antemano. El Estado de las autonomías en su situación actual se caracteriza por ser, como se suele subrayar con razón, más federal quizá que no pocos de los estados llamados federales. La necesidad de las reformas no va, o no debiera ir, en esa dirección. Al contrario: de lo que carece el actual sistema es de falta de mecanismos que representen, fortalezcan y consoliden el conjunto. El Senado tal y como está dibujado no sirve. Y la Constitución no prevé otras instituciones que representen el conjunto desde la perspectiva de la pluralidad territorial, con lo que la tendencia a la bilateralidad en las relaciones entre cada autonomía y el Gobierno central es cada vez mayor.

Esta bilateralidad va disolviendo la vivencia del conjunto, y frente a esa tendencia peligrosa no poseen peso suficiente las instituciones que se han ido creando como son las conferencias sectoriales -¿alguien se acuerda de la conferencia de presidentes?-. La tan aplaudida apertura del sistema autonómico español puede terminar siendo un camino al desbordamiento de las aguas no encauzadas si no se diseñan y aprueban instituciones que, representando al conjunto en su diversidad territorial, consoliden el multilateralismo frente a la bilateralidad confederalizante.

Este tipo de propuestas debieran ser valoradas en función de su capacidad de consolidar el conjunto, de frenar el camino a la exclusividad de las relaciones bilaterales, cerrando el sistema que no tuvo más remedio que nacer abierto, pero no exigiéndole una garantía de legitimidad igual a la del año 1978 que, parece que de forma acordada, nadie cree que siga existiendo hoy. La propuesta de encauzar el problema que plantean los nacionalismos periféricos cuando exigen que se pregunte a los ciudadanos de sus ámbitos geográficos para saber lo que quieren dotando al Estado de una ley que, bajo el control de los órganos que representan al conjunto, permita llevarlo a cabo y abrir un mecanismo de negociación, en su caso, se le responde argumentando los nacionalismos son insaciables. Pero también creo que es un argumento fallido, pues el caso de Canadá pone de manifiesto que los únicos que se opusieron y se siguen oponiendo a la Ley de Claridad son los nacionalistas de Quebec. Y se oponen porque entienden que con esa ley se coarta su libertad de movimientos, y si algo detestan es, precisamente, verse sometidos a procesos legales, a los principios del Estado de Derecho, prefiriendo siempre moverse en los márgenes de éstos al albur de voluntades no reguladas ni sometidas a normas.

Si en un espacio constitucional se manifiesta un asunto del calado de la reclamación del derecho a decidir, el sistema no puede refugiarse en la posición de afirmar que tiene un problema, pero que no cuenta con ningún instrumento ni para encauzarlo ni para tratarlo. Esta posición termina deslegitimando la propia Constitución que se demuestra incapaz de encauzar un problema vital para el sistema.

Quienes conocen bien a los nacionalismos saben que éstos siempre han estado en contra del federalismo, porque éste por su propia lógica subraya las tendencias a la simetría. Y probablemente también estarían en contra de cualquier ley del tipo de la Ley de Claridad canadiense, porque el nacionalismo vive y respira en la atmósfera de la voluntad, y cree ahogase en la atmósfera de la ley. Es evidente que todo ello tiene dos presupuestos previos: no permitir que se juegue con la trampa de mezclar federalismo con confederalismo como se hace en Cataluña desde los tiempos del presidente Pascual Maragall, y que desde el Estado y de sus instituciones básicas, Parlamento y Gobierno central, más los partidos políticos no nacionalistas, se debe hacer pedagogía en la línea de que el discurso de la plurinacionalidad del Estado no tiene sentido y se convierte en mentira si no se completa con el discurso de la mucho más estructural plurinacionalidad de Cataluña y de Euskadi.

Joseba Arregi fue consejero del Gobierno vasco y es ensayista y presidente de Aldaketa.

La extrema-derecha ante las elecciones europeas. Lectura crítica (x)

Ernesto Milá Minuto Digital 14 Abril 2014

¿Luz al final del túnel o luz desde el fondo del hoyo?

Si fuéramos más allá de los límites que nos hemos propuesto en este artículo (presentar una fotografía de la extrema-derecha y de sus contornos cuando se van a convocar las elecciones europeas) nos sumergiríamos en pleno detallismo inútil. El exceso de follaje nos impediría ver el bosque… Lo esencial que puede decirse sobre la extrema-derecha es lo que hemos apuntado hasta ahora… con una salvedad: dado lo fluido de este ambiente, su innata capacidad para la improvisación y el giro copernicano, no se excluye que en las próximas semanas puedan cambiar algunos de los datos incluidos aquí. Vale la pena, pues, realizar unas conclusiones apresuradas con las que cerrar esta panorámica, intentando apuntar líneas de tendencia que parecerían lógicas (si es que la lógica cartesiana tiene-n algo que ver con este ambiente).

Recorrer una y otra vez caminos ya trillados
La evolución de la extrema-derecha española tras el final de la transición indica qué caminos ya han sido trillados y conducen directamente al fracaso. La experiencia inicial de grupos como DN (en el instante de su fundación) o Iniciativa Habitable, sugieren, por ejemplo, que un partido que intenta aparecer desde el principio como extremadamente moderado, en las formas y en las propuestas, nunca consigue arrancar. Así mismo, la experiencia de partidos europeos de ese mismo sector, indica a las claras que en el momento del arranque se debe hacer gala de cierto radicalismo a nivel de propuestas si lo que se pretende es llamar la atención del electorado… luego, cuando se alcance una “masa crítica”, ya habrá tiempo para moderar el programa a fin de ampliarlo, pero nunca hasta el extremo de perder perfil. Y, sin embargo, da la sensación de que esto sigue ocurriendo en algunos proyectos.

Así mismo, desde la transición se ha demostrado a las claras que la existencia de lo que hemos dado en llamar “grupos fronterizos” situados entre la extrema-derecha clásica y la derecha liberal, nunca es viable. Sabemos que en la transición fracasaron (DDE de Fernández de la Mora y Silva Muñoz) y fueron a morir en brazos de Alianza Popular, volvimos a ver este fracaso en el PADE en los años 90 y actualmente, Vox tiene todos los puntos para quedarse con resultados análogos.

Es difícil que vuelvan a aparecer partidos como el GIL o el Grupo Ruiz Mateos, o incluso como el CDS que Mario Conde compró al peso cuando estaba a punto de registrarse el desenlace de sus problemas con la justicia. Sin embargo, es posible que aparezcan formaciones en las que lo personal se confunda con lo político, aparezcan personajes de mucho menor calado que los citados, reducidos a sus dimensiones de freakys, que lanzarán aventuras políticas de poco recorrido pero que tendrán su momento de gloria, y sus cinco minutos de fama mediática.

El fracaso reiterado ha repercutido en la extrema-derecha generando una centrifugación de fuerzas. No es que el fracaso genere centrifugación, sino que la centrifugación es la resultante del fracaso inicial: si en 1983 se fraccionaron hasta lo indecible las candidaturas de extrema-derecha en las elecciones generales no fue por el fracaso del 11-M, sino porque a mitad de la legislatura nadie confiaba en nadie y nadie creía tener la necesidad de nadie: fue así como resultó imposible reconstruir una coalición como la que se había presentado cuatro años antes, Unión Nacional. Las crisis y desmovilizaciones que tuvieron lugar en el staff de Fuerza Nueva en 1980 y la problemática interna de los grupos falangistas, entonces más fraccionados que nunca, anticipó el estallido de septiembre de 1983.

Lo limitado de las actuales formaciones
¿Advertirán y reconocerán algunos grupos que han desperdiciado recursos enormes para obtener resultados exiguos? ¿Alterarán su trayectoria a partir de esta constatación? No lo creemos. Resulta perfectamente lógico que un católico “social-cristiano” de AES piense que todavía no ha llegado su hora, pero que la justeza de su causa es tal que el “bien siempre triunfa, finalmente”. Lamentablemente, en política no hay espacio para el providencialismo religioso. Si las orientaciones del Secretario General de un partido no son las correctas, por muy acrisolada que sea su fe religiosa, el fracaso está cantado. El ejemplo de Fuerza Nueva y de su avatar el Frente Nacional debía haber servido para confirmarlo. Sin embargo, llegará el momento en el que AES tenga que elegir entre “dar testimonio de su fe” y fracasar inevitablemente, o vencer su repugnancia moral a aproximarse a otras fuerzas sin coloración religiosa y colaborar con ellas. Y no está claro que AES, si no ha dado ese paso, lo vaya a dar a partir de su próximo e inevitable fracaso en las elecciones europeas.

FE-JONS, por su parte, tiene otra cita pendiente: convencerse de que, reunificada o dispersa en varias siglas, le va a resultar imposible despegar y convertirse en una opción que vaya más allá de donde ha llegado hasta ahora. Superar el punto 27 (“pactaremos muy poco”) de su programa equivale al reconocimiento de que ha llegado un momento en el que, el mero testimonialismo ha quedado atrás y empieza el momento de “hacer política”. Pero, para llegar a ese punto harían falta muchos elementos que están hoy completamente ausentes: el primero de todos reconocer que el “sindicalismo” es patrimonio del movimiento obrero del siglo XX y que hace falta otro “caballo de batalla”, ¿cuál? El humanismo católico y el “ni derechas, ni izquierdas”, impiden a esta formación profundizar mucho en esa dirección. Es fácil prever que las cosas seguirán como están para y no se registrarán ni grandes avances, ni retrocesos dramáticos, por mucha que sea la buena voluntad y la capacidad de la actual dirección.

Los grupos anti-inmigración deberán converger, tarde o temprano, si quieren jugar algún papel en el futuro y, por supuesto, superar la etapa en la que un Anglada alardeaba de obtener resultados con el “moros fora” o el “inmigración = chusma, chusma, chusma”. Lo ocurrido en las últimas semanas en PxC indica la necesidad de un discurso mucho más sólido y completo en relación a la inmigración. No hay espacio para tres grupos anti-inmigración, uno operando en Cataluña, otro en Levante y en el corredor del Henares y un último en el resto de España. Si la suma de estos grupos puede alcanzar en las próximas elecciones en torno a 100 concejales, siendo poco, esto ya es un punto de partida suficiente como para pensar en una dinámica unitaria capaz de plantearse objetivos más ambiciosos y de jugar un papel similar al que han asumido otras fuerzas en Europa. Porque, hay que desengañarse: es en este sector en el único que puede producirse un fenómeno parecido a los recorren otros países allende Pirineos.

No hay mucho más: LEM jamás podrá ocupar otro rol que el puramente marginal, el propio de una operación unitaria frustrada por la endeblez de sus resultados; MSR proseguirá su trayectoria en búsqueda de bolsas de militantes que fagocitar a la espera de conseguir algún éxito sobre el que apoyar un desarrollo futuro, beneficiarse de la crisis de otros grupos, ganar a unos a costa de perder a otros, etc. DN, así mismo, espera que un feliz azar le haga despegar vertiginosamente y lleva así diez años sin que la ocasión se presente, dando bandazos cada vez más incomprensibles.

Los grupos estudiantiles y las asociaciones culturales, por el momento, están fuera de toda esta dinámica y se configuran como reservas de militantes que aspiran a llevar adelante una lucha corporativa en la universidad o una lucha cultural, más o menos coordinada, a la espera de que las condiciones políticas permitan tener claro cuál es la línea que, finalmente, logra despegar. Es previsible que en los próximos meses su nivel de actividad vaya en aumento, pero también que determinadas formaciones que, más que captar militantes aislados, han optado por integrar grupos y círculos, intenten fagocitar estas iniciativas y convertirlas en sus bancos preferenciales de captación. El instinto de conservación hará que aumenten las suspicacias hacia las formaciones tipo “partido-político”.

Soluciona, parece difícil que supere el nivel de improvisación de que ha hecho gala en su lanzamiento y, por lo que se refiere a Vox su futuro depende de la posibilidad de obtener diputados en las próximas elecciones europeas: un éxito en esta convocatoria les supondría alcanzar el punto al que el viejo PADE jamás pudo llegar; un resultado mediocre o un fracaso, equivaldrían al final de la operación. El tiempo dirá si este “partido fronterizo” logra arraigar.

En su conjunto, la extrema-derecha, en este momento ni tiene claro su futuro, ni siquiera percibe una débil luz al final del túnel. Las luminarias que se ven a lo alto, son más bien las que alguien hundido en lo más profundo de un pozo ve al elevar la vista. Todo esto, en su conjunto, es muy poco, e indica que aun hoy la extrema-derecha es un espacio que se encuentra completamente atomizado y al que 35 años de fracasos continuos ha contribuido a rebajar su calidad política en lo que constituye un habitual proceso de selección al revés.

¿Existe alguna posibilidad de que todo esto cambie? El único signo que podría ser esperanzados es que, con el paso del tiempo, se van decantando automáticamente los “frentes de afinidad”, las organizaciones que sobreviven cada vez son más conscientes de que precisan “alianzas” y las buscan entre los que considera que son más parecidos a ellos. Hace cinco años PxC y E2000 apenas hablaban, en los planes de AES no entraban las coaliciones, los falangistas tenían cuatro tendencias incapaces de sentarse en una mesa, los círculos culturales apenas realizaban trabajo y no existían asociaciones estudiantiles de ningún tipo. Hoy el “frente anti-inmigración” es capaz de intercambiar contactos y plantearse problemas, los falangistas están reducidos a dos tendencias, AES ha hecho una primera aproximación a otros grupos similares, varias asociaciones culturales intentan generar dinámicas de trabajo en común y existe un clima de colaboración dentro de cada uno de estos “grupos de afinidad” que, a pesar de haber surgido de la impotencia, indica una tendencia a converger.

En el futuro la extrema-derecha seguirá siendo polimorfa, pero “menos” en relación al momento actual.

Se busca líder con cara y ojos
Falta el líder necesario para poner cara a toda operación política de relanzamiento de este sector. Hasta hora el gran problema de la extrema-derecha española ha consistido en que ha tenido liderazgos débiles y con un perfil poco político: Blas Piñar era un hombre de vocación religiosa más que un político, Anglada un fenómeno de la Catalunya interior al que le faltaba experiencia política, preparación y capacidad de análisis y al que solamente la gravedad del problema de la inmigración en aquella autonomía puso durante un breve espacio de tiempo en el candelero. La historia de Juntas Españolas fue la historia de la falta del liderazgo. Disponer de medios económicos no garantiza por sí mismo el liderazgo, sino solamente asegura la afluencia de militantes “caninos” que esperan obtener algún beneficio a su sombra.

El líder debe tener experiencia y capacidad política, inteligencia y capacidad de análisis, buena formación doctrinal y comprensión de los procesos políticos que se dan en la sociedad española, precisa simpatía y don de gentes, capacidad oratoria mínima y posibilidades de articular un discurso innovador. Si a él no le corresponde organizar un partido político, si debe tener la capacidad para elegir a los mejores colaboradores posibles: el líder no está solo, tiene siempre a su lado a un “equipo”. Por tanto, deberá tener habilidades sociales desarrolladas, saber conocer a la gente para elegir colaboradores y tener magnetismo personal. La ambición es necesaria: todo liderazgo debe ser ambicioso, la ambición es una condición sine qua non para participar en política. Pero la ambición debe estar en relación directa con todas estas capacidades personales. Si existe un desfase y la ambición se sitúa muy por encima de las propias capacidades, no estamos ante un líder sino ante un ególatra en el mejor de los casos o un psicópata en el peor.

Además, ese líder deberá tener relaciones sociales y tener facilidad para moverse en ambientes muy diversos, incluidos los medios de comunicación, pero también los salones distinguidos y las asambleas turbulentas de militantes. Si dispone de medios propios de vida evitará que la opacidad sobre sus ingresos genere todo tipo de rumores y maledicencias. Al mismo tiempo, si tiene vida familiar o personal, deberá ser consciente de que dar el paso al frente para asumir el liderazgo de un movimiento político de ese tipo, le restará intimidad y su vida será seguida hasta el menor detalle tanto como sus ingresos.

Prudente para evitar aventuras, deberá unir valentía a templanza; resuelto, evitará oscilaciones pendulares y evidenciar dudas. Las cualidades personales de valor y decisión, la fuerza de carácter, la intuición y la anticipación de los escenarios, la conciencia de que un liderazgo de ese tipo no es nunca un camino de rosas y que lo que va a tener que sacrificar es mucho (pues no en vano el éxito personal que supone el asumir el liderazgo de un sector político que va ganando espacio en toda Europa no puede alcanzarse sin esfuerzo, renuncia y sacrificio), son necesarias para prolongar ese liderazgo en el tiempo. Deberá ser capaz de construir unos planteamientos simples, sintéticos y directos capaces de ser entendidos por las masas y evitar los discursos dogmáticos y simplistas. Y, sobre todo, debe ser respetado por sus colaboradores a los que debe exigir comportamientos ejemplares y eficacia en sus áreas de gestión y con los que debe estar unido por vínculos mutuos de lealtad personal.

Ni excesivamente joven, ni canoso, regordete y barrigón, con aspecto deportista, de edad intermedia, preferentemente casado, padre de familia y con vida estable y ordenada, con una presencia fija que aporte fotogenia y un discurso equilibrado que evite los torrentes desordenados de palabras vacías. Deberá estar habituado a dirigirse a las masas y no solamente a públicos predispuestos. En él habrá algo de los viejos tribunos de la plebe, pero también del patricio que destilaba una dignidad inapelable y es capaz de suscitar respeto y distancia.

Ese liderazgo, hoy por hoy, no existe. La plaza está vacía.

¿Cómo reconocer al “elegido”?
Seguramente “el elegido”, de existir, es hoy un militante que apenas ha superado la treintena y va adquiriendo experiencia política poco a poco. Detrás no habrá dejado dudas sobre su comportamiento. Es posible que ejerza algún cargo público y que haya destacado en alguna elección local y su gestión institucional reciba el elogio unánime. Si ha llegado hasta ahí es porque ha dado muestras de realismo y comprensión de los mecanismos de la política. Digamos que está adquiriendo experiencia. A medida que avance en el tiempo, irá aquilatando experiencias, afinando su sensibilidad y su intuición para moverse en los complicados caminos de la política.

No se preocupará excesivamente de las pequeñas minucias que hasta ahora han constituido el pan de cada día de la extrema-derecha y procurará no comprometerse en discusiones inútiles, ni hacerse enemigos en un país en el que la envidia y los resentimientos suelen marcar la agenda política. Es posible que hoy, alguien con estas características, esté formando su grupo de colaboradores y que un día no muy lejano juzgue que ha llegado su hora y, junto a un equipo, lance una operación política que cristalice en la formación de ese gran partido de extrema-derecha que podría arraigar en España, ese país en donde las condiciones objetivas de carácter político, social, económico e institucional son más favorables para una operación de este tipo.

¿Existe hoy alguien así? Este estudio podría terminar dando entre cuatro y seis nombre de militantes que podrían dar ese perfil. Lo importante no es dar nombres concretos, sino esperar que estos nombres destaquen por sí mismos y se afirmen sobre las pequeñas miserias y los fracasos que han aureolado a este ambiente en las últimas décadas. Sí, existen.

La acción política es una técnica puesta al servicio de un proyecto de reforma de la sociedad. En un tiempo en el que las doctrinas políticas pertenecen al pasado y las concepciones del mundo han tomado el relevo, la capacidad de liderazgo se demuestra también en la habilidad para estructurar un programa político que sea capaz de interesar a sectores concretos de la población. Quien cree en dogmas (religiosos o ideológicos) está inhabilitado en ese momento histórico para asumir un liderazgo político. El mundo cambia a demasiada velocidad como para aferrarse a dogmas o a ideologías. No es, pues, una ideología sino una visión del mundo lo que puede constituir el “pegamento” de una clase política dirigente, verdadero núcleo de un movimiento político. Y lo que se puede ofrecer a las masas no es un programa revolucionario e idealista, sino unos cuantos “temas estrella” que propongan soluciones simples a problemas complejos y que respondan a los intereses de grupos sociales concretos: especialmente a las clases autóctonas más modestas, situadas en torno al umbral de la pobreza.

Al elegido se le reconocerá por la eficacia de su gestión, lo justo de sus análisis y los avances sustanciales del movimiento. Se le reconocerá también por lo coherente de su equipo, lo mesurado de su comportamiento personal y una austeridad propia de quien aspira a conquistar un futuro para su familia, para su comunidad y cree en lo que está proponiendo.

No existe liderazgo que pueda obtener resultados cuando el sistema político funciona razonablemente bien, cuando existe progreso económico y cuando hay estabilidad social, pero, incluso en una situación completamente opuesta no existe posibilidad de actuar sino existe un fuerte liderazgo y consolidado. En España se dan todas las circunstancias para una “tormenta perfecta”. Falta, como hemos visto, el liderazgo.

¿Y el Movimiento Político?
El líder no es más que la cabeza visible, el portavoz y el cohesionador de un movimiento político. Sabemos los rasgos que debería tener un liderazgo fuerte, falta ahora apuntar los rasgos del movimiento.

En primer lugar, olvidémonos de la idea de “partido unitario y monolítico”. Ese tipo de formaciones pertenecen a otro tiempo y solamente derivan de percepciones dogmáticas. Hoy, en la época de la post-muerte-de-las-ideologías estamos más bien ante formaciones con tendencias, organizadas en círculos de afinidad, unificados en torno a un programa político común y a una estrategia común. El desprestigio del “modelo partido” que ha envilecido la política y la ha convertido en pasto de oportunistas sin escrúpulos, terreno preferencial para la actuación de mediocres de todos los pelajes, salteadores de caminos y receptáculos de escorias morales, hace imposible que el modelo del futuro pueda rehabilitar aquello que en los años 30 ya había sido pasto del desprestigio y que hoy apenas es un cadáver fétido. El “modelo partido” está muerto y bien muerto. No se trata de revivir zombis.

El modelo organizativo del futuro es el “movimiento”, conjunto de círculos, organizaciones, estructuras, medios y frentes que caminan todos en la misma dirección, en función de un programa y de una estrategia comunes, cristalizada en torno a un liderazgo fuerte y a una clase política dirigente con capacidad técnica y política.

Con las piezas actualmente existentes (determinados grupos políticos, círculos culturales, grupos estudiantiles y digitales) existen los mimbres mínimos como para asegurar el nacimiento de una formación de este tipo con una base de partida de unos cuantos miles de afiliados. El tiempo dirá si a partir de ahí, los protagonistas son capaces de hacer algo o seguirán realizando circunvoluciones que reiteren en ciclos de entre 5 y 15 años pasados errores.

Resumiendo y concluyendo: en España existen “condiciones objetivas” (es decir, las que dependen de las circunstancia sociales, políticas y económicas) completamente favorables para el despegue de un movimiento de extrema-derecha, pero faltan todavía las “condiciones subjetivas” (las que dependen de los sectores que podrían protagonizar un movimiento de este tipo) y existen solamente algunas “condiciones voluntaristas” (es decir, un cierto número de militantes dispuestos para hacer “algo”). Solamente en el caso de que se mantengan las primeras, maduren las segunda y aumentas las últimas, podrá producirse un despegue de eso que, desde el principio de este estudio crítico hemos llamado “extrema-derecha” y que acaso sería más ponderado llamar “derecha nacional”, “alternativa nacional”, o “área del patriotismo social”. A buen entendedor, pocas palabras.

VER CAPÍTULO I : Una panorámica general
VER CAPÍTULO II : Los resultados electorales
VER CAPÍTULO III : Los programas de los partidos: AES-Impulso Social
VER CAPÍTULO IV : La España en Marcha, “lo pequeño es hermoso”
VER CAPÍTULO V : Más piezas del puzle: falange histórica y MSR
VER CAPÍTULO VI : Los anti-inmigracionistas
VER CAPÍTULO VII : La “vieja frontera”: la periferia de la extrema–derecha
VER CAPÍTULO VIII : Otras iniciativas que merecen mencionarse
VER CAPÍTULO IX : Redes Sociales de extrema-derecha
VER CAPÍTULO X : ¿Luz al final del túnel o luz desde el fondo del hoyo?

Aumenta la presión sobre el Gobierno para que de una salida dialogada
El Rey, Roca y González, muñidores de la reforma constitucional que plantea Rubalcaba para desactivar la bomba soberanista
Federico Castaño www.vozpopuli.com 14 Abril 2014

Después del portazo del Congreso al reto soberanista, el diálogo entre La Moncloa y la Generalitat no se ha interrumpido mientras aumenta la presión sobre el Gobierno para que acepte una reforma constitucional que evite ‘in extremis’ el choque entre Cataluña y el resto del Estado. El Rey, el abogado Miguel Roca y el expresidente Felipe González están siendo algunos de los principales muñidores de los cambios que Alfredo Pérez Rubalcaba ha propuesto a Mariano Rajoy para perfeccionar el modelo federal.

Hay una puerta abierta de par en par para aquellos que no están conformes con el actual estado de cosas, ha dicho Rajoy en el Congreso: iniciar los trámites para una reforma de la Constitución. El presidente está dispuesto a dialogar sobre ello, aunque todos los que en los últimos meses han hablado con él, incluido Alfredo Pérez Rubalcaba, saben que no considera oportuno el momento para abrir este melón. A medida que se acerque la fecha del 9 de noviembre, fijada como referencia por Artur Mas para la celebración del referéndum soberanista, la presión sobre el Gobierno para que mueva ficha irá en aumento. Las palancas del apremio están cada vez más diversificadas pero últimamente se concentran en el Rey, Miguel Roca, padre de la Constitución y abogado de la Infanta Cristina, y el expresidente Felipe González. El líder del PSOE ha hablado en profundidad con los tres del problema catalán y de estas conversaciones ha extraído la síntesis en la que basa su propuesta de reforma constitucional.

Rajoy sigue sin ver el momento oportuno para abrir la reforma constitucional debido a la falta de consenso entre las fuerzas políticas sobre su contenido

Don Juan Carlos ya avisó en su último mensaje navideño de que había que “actualizar los acuerdos de convivencia”, incorporados a la Constitución. Para que no quedaran dudas, el Rey añadió que ésta debe ser la herramienta útil de partida, un logro histórico cuyo reconocimiento “no es incompatible con la necesidad de una gran tarea de regeneración y modernización para mejorar la calidad de nuestra democracia”.

Algunos líderes políticos tomaron nota del mensaje real y Rubalcaba fue el primero en proponer la creación de un grupo de trabajo en el Congreso para activar la reforma constitucional. En lo que no hay acuerdo de principio es en su contenido ni tampoco en los tiempos. Hay dirigentes de Convergencia cercanos a Artur Mas que ven posibilidades de frenar la independencia si la generosidad de la reforma albergara todos estos extremos: una cláusula para limitar la solidaridad de Cataluña con el resto de España dentro de la financiación autonómica, otra que garantizara las competencias exclusivas de Cataluña en campos tan sensibles como el de la lengua, las infraestructuras y la gestión tributaria, la inclusión de una disposición adicional que reconociera para esta comunidad una singularidad similar a la del País Vasco y Navarra y la autorización para convocar consultas propias, aunque sean meramente informativas.

Convergencia opina que en la reforma tendría que limitarse la solidaridad de Cataluña con el resto del Estado, reconocer su singularidad y permitir las consultas

Rajoy y el PP saben que el horno no está para bollos porque, al margen de los condicionantes del ciclo electoral, ninguno de sus barones regionales admitiría que se premiara justamente a alguien que propone romper las reglas del juego. Además, las invitaciones del PSOE a esta reforma constitucional están llenas de reproches. El expresidente Felipe González, uno de sus más entusiastas, suele recordar que la sentencia del Constitucional contra el Estatuto conocida hace cuatro años, tuvo su origen en el recurso del PP, pese a que este mismo partido incluyó los artículos impugnados en la reforma estatutaria de la comunidad valenciana. González suele desempolvar también el baúl de los recuerdos para exponer que el partido de Rajoy dio cobijo a quienes se opusieron en su día a la Constitución y ahora no quieren reformarla.

El expresidente ve necesaria esta reforma para incluir la aceptación de la singularidad de Cataluña, sus hechos diferenciales y las competencias exclusivas que de ellos se deriven junto al reconocimiento de una nueva redistribución del poder territorial y el respeto a las identidades nacionales.

González suele recordarle al PP que el origen de la sentencia del Constitucional contra el Estatuto catalán procede de su propio recurso

Este es un plato indigesto para el Gobierno y para fuerzas políticas como la que dirige Rosa Díez, pero perfectamente comestible para algunos padres de la Constitución, entre ellos el abogado Miguel Roca, expiloto de la llamada minoría catalana que representó al nacionalismo en el Congreso al inicio de la Transición. Roca ha preferido moverse en los últimos meses en Madrid en el territorio de la ambigüedad: “La Constitución es solo una música, un conjunto de valores…La sentencia del Constitucional sobre la reforma del Estatuto fue un grave error…La transparencia está muy bien, pero los últimos 15 minutos tienen que ser secretos…La configuración del Senado está mal hecha, en 1978 estábamos improvisando porque no teníamos todavía autonomías…”. En uno de los últimos debates en los que ha intervenido en Madrid, se sentó al lado de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, otro padre de la Constitución, que defiende esta curiosa teoría: “Solo los malos juristas tienen respeto a la literalidad de la ley. Los buenos saben manejar la ley como los buenos mecánicos saben manejar las tuercas”. Herrero discrepa de Roca y opina que no hace falta cambiar la Constitución para sofocar el incendio catalán, solo reinterpretarla.

El Rey se sumó en su último mensaje navideño al cambio constitucional al proponer actualizar "los acuerdos de convivencia"

El Gobierno afronta las dificultades para explorar una solución para Cataluña en medio de un largo ciclo electoral y con un caldo de cultivo en esta comunidad en el que la calle, al margen de las instituciones y de los propios partidos, ha tomado el relevo en el liderazgo del proceso soberanista. El representante de una importante institución resume así lo que está en juego: “La mutación constitucional que proponen algunos solo es posible si hay un respaldo parlamentario tan amplio, al menos, como el que hubo en 1978. Dar pasos en esta dirección sabiendo que en estos momentos no existe este consenso y actuar a remolque del soberanismo, sería una grave irresponsabilidad”.

En la Generalitat y en los sectores más independentistas de CiU se considera que la aparente pasividad de Rajoy se diluirá cuando desde Bruselas se le presione para que ceda ante Cataluña, posiblemente después de las elecciones plebiscitarias que Mas sopesa convocar el 9 de noviembre, según él mismo acaba de revelar a Le Figaro.

Enemigos en nuestras líneas
Nota del Editor 14 Abril 2014

Lamento reconocer que una vez voté al embaucador socialista, eran épocas en las que la izquierda tenía un halo heróico y desconocíamos las "bondades" del comunismo y socialismo que cuidadosamente escondían bajo el terror..

En cuanto a la constitución española, voté en contra, tenía tal cúmulo de incoherencias que resultaba inamisible: lamás llamativa consitía en declarar la igualdad de todos los españoles y luego clavarte una monarquía por la espalda, así que desde entonces (y antes) republicano, auqnue hoy en día las compañias no sean recomendables.

En cuando al catalán abogado defensor de los ciudadanos de primera clase, mejor que no se acerque, peligro.

Ya estoy preparando los papeles para ser tratado como me corresponde. yo no me conformo con conseguir los mismos derechos que quienes conocen alguna lengua regional, y como conozco algunas lenguas serias, prefiero que mi federación particular no quede cerca de gentes de las que no puedes fiarte.

Si hubiera algún político decente, ya habría derogado todas las leyes de lenguas regionales, Pero aquí no aparece un político decente ni utilizando un sorteo.

Y con los tipos que anteceden a estas líneas, no necesitamos más enemigos., con ellos estamos seguros de perder la batalla.
 


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