AGLI Recortes de Prensa   Jueves 17 Abril  2014

La ominosa corrupción andaluza
EDITORIAL Libertad Digital 17 Abril 2014

La Comisión Europea ha anunciado que pedirá explicaciones al Gobierno andaluz tras las informaciones aparecidas este miércoles sobre la posible comisión de un monumental fraude en las ayudas para cursos de formación en dicha comunidad autónoma. Tal y como ha destapado Libertad Digital, la Policía y la Seguridad Social habían abierto hace dos años una investigación a más de 200 personas en diferentes poblaciones malagueñas para aclarar el fraude en un expediente de unos 3 millones de euros. Ahora, sin embargo, la Unidad central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional investiga un fraude masivo en las subvenciones para la formación de desempleados que, entre los años 2009 y 2011, podría haber alcanzado los 2.000 millones de euros.

Es lógico que la Comisión Europea pida explicaciones a la Junta por lo que ya se conoce como la trama EDU, habida cuenta de que Bruselas también destina financiación a estos cursos ¡a través del Fondo Social Europeo. Lo que no tiene lógica alguna, afecte o no este fraude a los fondos europeos, es que la Junta no haya dado ninguna explicación y, en su lugar, haya arremetido contra el ministro del Interior, al que ha acusado de haber "filtrado" el escándalo y de no "dar la cara" por el asunto.

Para empezar, el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, ya ha mantenido una conversación telefónica con el consejero andaluz de Presidencia, Manuel Jiménez Barrios, en la que le ha asegurado que el Ministerio del Interior no ha filtrado ninguna información sobre la investigación de la UDEF. Pero es que, además, quien tiene que dar la cara no es el ministro del Interior sino la presidenta de la Junta, Susana Diaz, quien ha estado escondida todo el día, sin dar la menor explicación. Peor aún: su consejero de Educación, Cultura y Deporte, Luciano Alonso, ha acusado a Interior de abrir una "causa general contra Andalucía" y exigido una "rectificación" del ministro a propósito de una investigación sobre la que Fernández Díaz en ningún momento se ha pronunciado.

Por mucho que el consejero andaluz se envuelva en la bandera de Andalucía, la Policía no duda de que ese supuesto fraude generalizado hubiera sido imposible sin la colaboración de algunos de los máximos responsables del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), el organismo encargado de gestionar esta línea de fondos.

No menos claro es que los cursos de formación no han cumplido, especialmente en Andalucía, su objetivo de ayudar a encontrar empleo, y que, por el contrario, han constituido una formidable fuente de corrupción.

Está visto, sin embargo, que para la izquierda no hay mejor defensa que un buen ataque. Se dedica a arremeter contra el mensajero sin aportar una sola prueba en su descargo. La nula voluntad regeneracionista de la presidenta andaluza ha quedado nuevamente de manifiesto.

Un sistema podrido
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 17 Abril 2014

Es bien conocido el diagnóstico de numerosos analistas políticos y científicos sociales sobre el agotamiento del sistema político e institucional que se puso en marcha en España tras la aprobación de la Constitución de 1978. El escandaloso control de la Justicia y de los órganos reguladores por los partidos, la presencia de criminales de la peor especie en Ayuntamientos y asambleas representativas, incluyendo el Congreso de los Diputados, la total falta de democracia interna en las dos principales fuerzas políticas, una ley electoral que elimina el necesario vínculo entre representante y representado, la subversión contra el orden constitucional de los separatistas catalanes y una estructura territorial del Estado que nos está arruinando, son otros tantos componentes de este desfallecimiento colectivo que nos aboca al fracaso como Nación.

Pero allí donde se muestra con su cara más terrible este derrumbe generalizado es el altísimo nivel de corrupción, que ha llegado a ser, para nuestra vergüenza y nuestra desgracia, sistémica. Una cosa es que surjan casos esporádicos de comportamientos venales en responsables públicos o en funcionarios, fenómeno que se produce incluso en países de probada moralidad ciudadana, como los del Norte de Europa o algunos especialmente ejemplares en Oceanía o en el Sudeste asiático, y otra el saqueo masivo del presupuesto organizado desde la propia Administración o por el propio gobierno municipal o autonómico de turno como forma regular de financiación ilegal de partidos o de enriquecimiento personal ilícito o de ambos a la vez.

Estas consideraciones vienen a cuento del último y bochornoso suceso acaecido en Andalucía, donde se ha sabido que durante años los cursos de formación de trabajadores financiados por el Fondo Social Europeo y por el Gobierno central han sido una fuente inagotable de dinero que ha acabado en manos de individuos desaprensivos, de sindicatos y de partidos. Se estima que el fraude puede alcanzar la impresionante cifra de 2000 millones de euros, lo que convertiría a este robo gigantesco en el segundo caso más importante de España, sólo superado por la operación Malaya.

La prueba de que semejantes prácticas inadmisibles se montan desde los gobiernos mismos es el cambio legislativo introducido por la Junta encabezada por José Antonio Griñán en 2009 conducente a relajar los controles sobre la financiación de formación laboral y facilitar su gestión desaprensiva. Es tal el grado de deterioro del sistema y tan innegable la responsabilidad de los dos grandes partidos en la construcción y mantenimiento del tinglado que lo ha hecho posible, que sólo su sustitución por nuevas opciones electorales de refresco, libres de lastres del pasado y de pactos de silencio mafiosos, podrá devolver a España la esperanza de salir del agujero hediondo en el que la han metido. Ojalá la ciudadanía sea consciente de esta situación insufrible y aproveche la oportunidad que se le brinda el próximo 25 de mayo para dar un primer paso, ahora sí, en la buena dirección.

Paro y corrupción, ecuación andaluza
Javier Caraballo El Confidencial 17 Abril 2014

Hace unos días, a principios de mes, en el juzgado nadie pudo contener la risa. Allí estaba solemne, el juez del caso Invercaria, los abogados de todas las partes y la imputada que estaba prestando declaración. Pueden imaginar que, en una de esas situaciones, lo que menos se espera es una carcajada espontánea y generalizada, pero ocurrió. Sucedió justo en el momento en el que la imputada, una modista flamenca, Juana Martín, sacó un Hola de su carpeta para demostrarle al juez lo relacionada que estaba en ese mundo del colorín. Ella insistía, y el juez, que nones, que no hacía falta, y otra vez lo mismo, con el Hola agitándose en el aire, que sí, que no, hasta que algún abogado hizo un comentario jocoso sobre lo inaudito de aquella situación, y todos rieron.

El caso Invercaria, vamos a ver, es uno de los procesos de corrupción más importante que se desarrolla en estos momentos sobre la gestión de la Junta de Andalucía, con una treintena de imputados. Una empresa pública creada para generar riqueza, una empresa de capital riesgo, que, cuando se descubre, resulta que otorgaba subvenciones millonarias sin ton ni son y que, desde luego, no ha creado nada después de dilapidar un capital.

La modista flamenca, por ejemplo. A esta mujer, sin que mediara estudio previo o el más mínimo cálculo comercial, le dieron los del Gobierno andaluz 900.000 euros para que crease una línea de prêt-à-porter con su marca. La aventura duró cuatro o cinco años, al cabo de los cuales no había ni dinero, ni línea de moda. De por medio, un viaje a Marruecos, al que se apuntaron también altos cargos con sus señoras, porque, esto es lo más delirante, llegaron a la conclusión de que lo mejor era buscar las fábricas fuera de Andalucía. Por lo visto, para fabricar trajes de flamenca era mejor Marruecos que Andalucía. ¿Pero no se trataba de invertir para crear puestos de trabajo y riqueza en Andalucía? Y, además, ¿cómo va a tener Marruecos más capacidad industrial y know-how que Andalucía (Andalucía, no Islandia) para fabricar moda flamenca? En fin, que se cuenta y no se cree. Pero sucedió.

Una tragicomedia simplona en comparación con todo lo demás que sólo nos sirve para reafirmar una vez más, ahora que se conoce un nuevo caso de corrupción en Andalucía, que, en realidad, todo lo que estamos conociendo obedece a una sola deformación del poder. Ya se apuntó aquí y, a cada paso que se da, se afianza la desoladora teoría de que, en Andalucía, todas las corrupciones son una.

La ecuación aquí es más sencilla: la existencia de un partido, atrincherado en una autonomía, que ha destinado todos los recursos de los que ha dispuesto para perpetuarse como poder. La hegemonía política se ha antepuesto al desarrollo de la sociedad. No hay másSiempre el mismo vicio de origen, el desprecio más absoluto al procedimiento administrativo a la hora de repartir fondos; siempre el mismo sectarismo, el clientelismo fomentado para mantener el poder hegemónico del PSOE andaluz; siempre la misma miseria resultante, el enriquecimiento de unos pocos adosados a esa clase dirigente; y siempre la misma conclusión, el despilfarro de los fondos que tendrían que haber servido para sacar a una región tan grande como Portugal del lamentable liderazgo europeo del paro, reafirmado nuevamente en la última estadística.

La ecuación andaluza tiene siempre los mismos factores, el despilfarro de los fondos para generar riqueza se suma a la corrupción que genera y el resultado, la suma, es el 36% de paro de la actualidad. Ahora ya nos cuesta menos trabajo entender por qué Andalucía no ha podido salir de la cola de todas las estadísticas en los últimos treinta años. Ahora, al trasluz de esta sucesión de fraudes, infracciones y corruptelas, es más fácil averiguar cómo ha sido imposible cambiar las cosas, lo esencial, a pesar del caudal inmenso de ayudas millonarias europeas que han llegado a Andalucía para salir del subdesarrollo.

Ahora, al observar las políticas viciadas de sectarismo y de intereses partidarios, es más fácil comprender por qué todos los planes de empleo, todos los conciertos económicos, todas las concertaciones sociales, se llenaban de dinero y se quedaban en nada. Ahora, al contemplar la trastienda de las políticas de Empleo de la Junta de Andalucía, se adivina con facilidad por qué se buscaban excusas al crecimiento imparable del desempleo, por qué se enmascaraba con defectos estructurales la imposibilidad de esta tierra de abandonar su postergación.

Pero no, no era la falta de dinero público lo que ha impedido el desarrollo. Ni la percepción labrada durante años de que Andalucía estaba condenada a soportar una mayor tasa de desempleo por la peculiaridad de su gente, por las carencias de la historia, por el crecimiento demográfico o por el agravio con otras tierras mejor tratadas, privilegiadas. Todo eso, que existe, que subyace en esta realidad enquistada de paro, no es razón suficiente para explicarnos lo ocurrido, el estancamiento, porque todo eso podría haberse cambiado. La ecuación aquí es más sencilla: la existencia de un partido, atrincherado en una autonomía, que ha destinado todos los recursos de los que ha dispuesto para perpetuarse como poder. La hegemonía política se ha antepuesto al desarrollo de la sociedad. No hay más.

Por eso, cuando miramos hacia atrás, contemplamos con nitidez que el único gran objetivo que ha conseguido la autonomía andaluza ha sido aquel que interesaba al PSOE como partido político, su hegemonía electoral, mientras que la sociedad sigue sentada al pie de la escalera. Desde los expedientes de regulación de empleo a las subvenciones a la creación de puestos de trabajo. El fomento, la innovación, la formación o la prejubilación. Todas esas políticas aparecen hoy ensartadas, infectadas, por el mismo modelo viciado de gobierno. Como esos ‘cursos de formación’ que se investigan ahora, el paraíso de los nuevos ricos de Andalucía, empresarios y especuladores, oportunistas y aprovechados, que han hecho una fortuna con la gestión de esos fondos que les van cayendo como el maná de los privilegiados.

La síntesis ya la resumió en voz baja un tipo, asombrado por los sumarios que le iban llegando. "Un grupo social dominante saquea las arcas públicas de la Junta de Andalucía, de manera que si perteneces a ese grupo social no tienes problemas en la vida, pero si no perteneces estás al margen de todo”. Esa es la explicación de lo sucedido. Ahora sólo nos falta calcular el tiempo que ha perdido esta región y cuánto tardará en saldar las consecuencias, abandonar este sopor y despertarse de una inercia que se ha hecho norma.

Cataluña
El hombre que presume de proscribir el castellano
Pablo Planas  Libertad Digital 17 Abril 2014

Se jacta de que sus hijas no entienden el castellano porque tiene prohibidas las televisiones españolas en casa.

Homs, retrato del padrino del proceso catalán
La última vez que Francesc Homs pisó las instalaciones de TV3, no hará ni dos semanas, un grupo de periodistas en acto de protesta por cosas de su convenio le despidió con la música de El Padrino. Colgaron el vídeo en YouTube y la escena final, con Homs y sus dos guardaespaldas abandonando los estudios, provoca un escalofrío mucho más profundo que cualquier perversión visual de Coppola y Scorsese. La canción de Nino Rota combinada con el plano trasero de Homs contiene los dos últimos años de la política catalana y da más miedo que Joe Pesci nervioso en Uno de los nuestros.

Homs carece de enemigos políticos que tengan el valor de admitirlo en público, pues, ya sea por casualidad, coincidencia, azares de la vida, cambios de oficio o imputaciones judiciales, todos los obstáculos que se interponían entre su proverbial incompetencia y sus amplias ambiciones han ido desapareciendo; poco a poco, pero sin pausa. Homs forma parte del núcleo duro de Convergència que sustentó a Mas durante la larga travesía del tripartito. En sus primeros tiempos eran conocidos como "el pinyol" (el hueso) y también como los talibanes. Allí estaban David Madí, Francesc Gordó, Felip Puig, Oriol Pujol, el hijísimo, y aquel opaco muchacho de Vic que durante la primera legislatura de Mas no servía para consejero, de modo que se le hizo secretario de Presidencia, Homs, Quico Homs.

Madí fue el primero en caer. Se fue al sector privado dos minutos antes de que CiU reconquistara el poder. Era la mano derecha de Mas y dicen que el más listo de todos. La consultora en la que trabaja factura con la Generalidad. El president optó entonces por encomendarse a Oriol Pujol, pero las salpicaduras del sector negocios pronto le procuraron la etiqueta de imputado por soborno en el caso ITV. Desactivado Pujol, a Mas le quedaban Gordó y Puig, pero entre una cosa y otra y con las elecciones anticipadas de por medio, Homs ya los había desactivado.

En menos de dos años había pasado de secretario a consejero de Presidencia y portavoz. Es decir, que de él dependen las subvenciones, los medios de comunicación, la acción exterior y los deportes. Ni Gordó (Justicia) ni Puig (primero Interior y ahora Industria) han podido hacer nada ante el poder conseguido por Homs a base de parecer el más comprometido, el más persistente, el más entregado y el más ortodoxo defensor de Mas, que lo escogió como sumo consiglieri precisamente porque en aquel tiempo Quico no proyectaba ni su propia sombra. Ahora, Homs dirige TV3, el CAC, el CATN (Consell Assesor per a la Transició Nacional) y las embajadas, así como las cajas de resistencia destinadas a la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural. Y en las sedes de todas estas siglas ha dejado su sello de hombre facundo, jovial pero poco amigo de las bromas que no se le hayan ocurrido antes a él.

Hace unos pocos meses unos empresarios catalanes de origen gallego montaron una cena con premios en Barcelona. La estrella invitada era la ministra de Fomento, Ana Pastor, a la sazón gallega. Todo estaba montado como en una boda, con tarjetas con los nombres de los comensales en los lugares asignados. A la derecha de Pastor, máxima autoridad, figuraba el presidente de la entidad catalano-galleguista. A la izquierda, la delegada del Gobierrno de España, María de los Llanos de Luna. A todas estas, la delegada se entretiene con uno de los invitados y cuando se dirige a su sitio se encuentra con que allí estaba sentado Homs, con su flamante tarjeta frente al plato y que que por nada del mundo se quería perder la oportunidad de perorar al lado de una ministra tan cercana a Rajoy. Como quien no quiere la cosa, alguien había recurrido al viejo método de cambiar las tarjetas de sitio.

Homs es la clase de tipo que hace ese tipo de cosas. Así se entiende mejor la anécdota más conocida de Homs, quien según es público y notorio se jacta de que sus hijas no entienden el castellano porque tiene prohibidas las televisiones españolas en casa. Y así es el timonel del proceso catalán. "Estoy sintiendo tu perfume embriagador...".

Tercera vía, ¿solución o tregua?
Francesc Moreno www.cronicaglobal.com 17 Abril 2014

Tras el no del Congreso, y de la mayoría de diputados catalanes, a traspasar a la Generalidad la competencia para celebrar referendos, son numerosas las voces que piden una tercera vía acordada para solventar la situación que se vive en Cataluña. Las soluciones propuestas son diversas, disposición adicional específica en la Constitución, blindaje de competencias, etc.

Por eso los catalanes no independentistas no hemos de bajar los brazos cuando se calmen las aguas. Debemos mantener la batalla de las ideas. Treinta y cinco años de inacción nos han traído hasta aquí. Después de la tregua hay que luchar por la hegemonia ideológica

El problema no es, a mi entender, de competencias. Es de lealtad. Y ahora sabemos algo que se había olvidado: que para el nacionalismo todos los acuerdos son pagos a cuenta.

El proceso soberanista tiene tres vías de agua que lo hacen inviable: la falta de una mayoría amplia entre los catalanes, la falta de apoyos internacionales y la falta de una Hacienda propia que garantice las finanzas del nuevo estado. La transformación soberanista de Mas se ha hecho deprisa y corriendo. Se ha hecho para tapar su desgobierno, para tratar de blindarse del desgaste de la crisis. Sin que el proyecto secesionista esté maduro. Los independentistas inteligentes son conscientes de ello.

Por ello, al final, una parte del independentismo de nuevo cuño será proclive a un acuerdo, para evitar una derrota traumática. Lo venderán entre los suyos diciendo que la guerra es larga y que se ha ganado una batalla. Que la lucha continúa, con mejor armamento. Otra generación adoctrinada en las escuelas y más estructuras de estado permitirán, piensan, dar la batalla final más adelante. Paciencia, paciencia, hasta la independencia, volverán a repetir.

Desde el resto de España se acabará aceptando una solución negociada. Nadie sensato quiere una confrontación que sería perjudicial, en mayor o menor medida, para todos. Pero como ya he dicho, que nadie se lleve a engaño: para los nacionalistas será sólo una tregua. Por ello, los catalanes que no estamos por romper España y Europa, aislarnos, empobrecernos, vivir en un país caciquil cuya oligarquía asienta su poder en el autoritarismo justificado en el enemigo exterior e interior, no podemos bajar la guardia. La tendencia de los partidos políticos es preocuparse por el corto plazo.

Por eso los catalanes no independentistas no hemos de bajar los brazos cuando se calmen las aguas. Debemos mantener la batalla de las ideas. Treinta y cinco años de inacción nos han traído hasta aquí. Después de la tregua hay que luchar por la hegemonía ideológica. La historia no está escrita. Los jóvenes se hartarán del adoctrinamiento en las escuelas; los demás ciudadanos, del discurso vacío y de las apelaciones al "pueblo", coartada de quienes quieren usufructuar el poder de forma vitalicia en beneficio propio. La batalla entre dos concepciones enfrentadas de lo que debe ser Cataluña será larga. Pero lo mejor de la historia está del lado de los que no estamos con los nacionalismos, los populismos o los fundamentalismos de cualquier signo.

Liberalism
Los liberales y el reto de la igualdad
Mauricio Rojas Libertad Digital 17 Abril 2014

"Las naciones de nuestros días no podrán evitar que en su seno las condiciones no sean iguales; pero depende de ellas que la igualdad las conduzca a la servidumbre o a la libertad, a las luces o a la barbarie, a la prosperidad o a la miseria". Con esas palabras proféticas cerraba Alexis de Tocqueville el segundo tomo de la obra que lo inmortalizaría, La democracia en América.

Más de 170 años han transcurrido desde entonces y no se puede negar lo acertado del diagnóstico. La búsqueda de la igualdad ha sido la clave del desarrollo político moderno, y la misma nos ha llevado tanto a la creación de sociedades libres, prósperas y civilizadas como a verdaderos infiernos terrenales caracterizados por la servidumbre, la barbarie y la miseria. Todo depende de qué igualdad se busque.

Desde que Tocqueville hiciese su certera predicción se han estado enfrentando dos concepciones radicalmente diferentes de la igualdad: la socialista y la liberal. La primera ha conducido, allí donde se ha impuesto, a la limitación o incluso al arrasamiento de la libertad individual. La segunda ha buscado, no siempre con éxito, hermanar igualdad y libertad: cuando lo ha logrado, el progreso ha sido extraordinario; cuando ha fracasado, ha creado las condiciones para el florecimiento del igualitarismo socialista.

La concepción socialista se propone alcanzar la igualdad mediante la creación de seres humanos iguales, es decir, formados en el mismo molde y con condiciones similares de vida. Para lograrlo, el control de la educación es clave. Este ha sido el elemento común a todos los socialismos, ya sean de corte socialdemócrata (evolutivo) o marxista-leninista (revolucionario): el hombre nuevo del socialismo lo forma el Estado docente, que monopoliza y uniforma la educación desde la más temprana infancia hasta la adultez.

Junto con ello se debe "socializar el consumo" (como decían los ideólogos socialdemócratas suecos de los años 30), ya sea de golpe, como en las revoluciones comunistas, que para ello se apoderan de todo el aparato productivo; o paulatinamente, como en los regímenes socialdemócratas, que mediante un alza sostenida de impuestos van transfiriendo el poder sobre el consumo, y con ello sobre la conformación de formar nuestras vidas, de manos de los ciudadanos a las de los políticos y sus tecnócratas. En esta perspectiva, la igualación de los ingresos es un objetivo secundario, ya que lo decisivo para el socialismo es, más allá de lo que dice su retórica, cómo se usan los ingresos y no su igualación. Es una cuestión de poder y no de pesos más o pesos menos.

Los resultados de este afán igualador han variado. Cuando se ha aplicado plena y consecuentemente, ha conducido a la barbarie y la miseria de los totalitarismos comunistas. Aplicado paulatinamente, condujo a enormes Estados, llamados "del Bienestar", que han terminado hundiendo a Europa Occidental en el marasmo y la crisis. El problema de fondo es que en ambos casos se ha sacrificado, total o parcialmente, la libertad individual y, con ello, la diversidad y la creatividad humanas, que son la base imprescindible del progreso.

Por su parte, el pensamiento liberal contemporáneo ha tratado de enfrentar el desafío de la igualdad de forma tal que amplíe la libertad y la diversidad. Su punto de partida es el valor o dignidad igual de los individuos y sus proyectos de vida. Por ello trata, por una parte, de limitar las intervenciones políticas que nos impongan formas de vida ajenas a nuestra voluntad. Por otra parte, reconoce la necesidad de ir más allá de la igualdad ante la ley o formal buscando darles a todos un acceso justo a las premisas o condiciones del ejercicio de la libertad.

Para un liberalismo moderno, nadie debe quedar excluido de la posibilidad de realizar sus potencialidades ni del uso de su libertad por razones ajenas a su voluntad, como lo son sus condiciones de nacimiento u otras similares. En este caso existe el deber de la solidaridad, es decir, de redistribuir parte de la riqueza de una manera que cree una igualdad básica de oportunidades que haga legítimas las disparidades que naturalmente se producirán en una sociedad libre. Cuando los liberales no han advertido la importancia clave de este aspecto o no han apostado decididamente por emparejar la cancha han terminado deslegitimando su propia causa y abriéndole las puertas a la igualdad de resultados propia del socialismo, con todas sus consecuencias destructivas para la creatividad y el dinamismo sociales.

Ahora bien, desde una perspectiva liberal es muy importante la forma en que se realiza esta redistribución dirigida a crear una igualdad razonable de oportunidades. Lo que se busca es dar más poder a los individuos, empoderarlos, y no aumentar el poder que otros ejercen sobre ellos. Esta es la diferencia clave con el pensamiento socialista, que empodera al Estado y somete a los individuos para hacerlos iguales. Es en base a este ideal de igualdad, que potencia la libertad y la diversidad, que debemos y podemos enfrentar al socialismo contemporáneo. De ello dependerá si nuestros países se orientan, con las palabras de Tocqueville, hacia la servidumbre o a la libertad, a las luces o a la barbarie, a la prosperidad o a la miseria.

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