AGLI Recortes de Prensa   Viernes 18 Abril  2014

Sociedad civil catalana (y española)
La permanencia en España o la independencia de Cataluña son patrimonio de los sentimientos y de los afectos
Pedro de Hoyos www.diariosigloxxi.com 18 Abril 2014

Para sus planes de secesión Artur Mas contaba con la ineficacia de Rajoy, con la colaboración de cierta prensa subvencionada y con la desidia de millones de catalanes que sintiéndose españoles preferían encogerse de hombros y no significarse en contra de una población que dominaba abrumadoramente por su presencia social. Siempre se movilizan mucho más aquellos que quieren cambiar el estatus quo que quienes desean mantenerlo, esto vale también para aquellos que hablan de lucha social, de revolución o de lucha de clases.

Si la predominancia que las gentes de izquierdas tienen en los movimientos vecinales se trasladara a las urnas el dominio de IU en las Cortes sería abrumador. Digamos, y pongan ustedes todas las excepciones que deseen, que las derechas son conformistas, menos activas y bastante más pasotas. Pudiendo estar en el sofá viendo a Kiko Rivera para qué ir a las barricadas. Que se lo den hecho.

Así pasa en Cataluña, una inmensidad de ciudadanos sale a la calle cuando hay que manifestarse por la independencia, pero muchos millones más se quedan en casa… ¿No opinan, son indiferentes o sólo conformistas? Como Rick, en “Casablanca”, ¿se acomodan a lo que venga? Ésa era la principal arma de Artur Mas y sus playmobil independentistas, los que no dicen nada, esa mayoría silenciosa, los que se quejan pero no mueven un dedo para defender sus ideas, sus proyectos, los que resoplan mientras ven el telediario pero luego no van a votar. Si ustedes me lo permiten: Todos aquellos que yéndose a la playa el día del referéndum del actual Estatut facilitaron que una minoría del censo electoral aprobara lo que era competencia de todos.

Yo he echado mucho tiempo de menos que la sociedad catalana y española se movilizase, saliese a la calle a decir que también cuentan, que también opinan, que no van a conformarse. Con esta desmovilización los independentistas lo tenían fácil, se oye más a cien que pitan el himno que a cien mil que lo respetan. Pero algo parece que está cambiando, para algunos hay cosas tan importantes que no pueden ser dejadas en manos de los políticos, hay catalanes que se han hartado ya de la manipulación de las teles sectarias, de los periódicos subvencionados y de los políticos que gastan miles de escasísimos euros en promocionar sus tesis partidistas. Para echar un pulso a los independentistas ha nacido “Societat civil catalana”.

En solo una semana ha logrado ya cinco mil adhesiones. Empiezan tarde, cuando los contrarios llevan años de ventaja propagandística, pero empiezan fuerte. El 23 de abril se van a presentar en sociedad en el teatro Victoria de Barcelona. Hace falta valor. Incluso se han atrevido a convocar una manifestación en Tarragona para el once de septiembre, la diada, a las 18’08 horas… ¿Observan los lectores qué año sale de esa cifra? Puesto que quien tiene que intervenir no lo hace, la sociedad civil catalana se pone en marcha, supliendo su puesto, denunciando la inactividad.

Se echan números económicos para ver si conviene o no la independencia, se alude a Europa y a la pertenencia o no de la nueva nación a las instituciones europeas, pero por encima de números y conveniencia la permanencia o la independencia son patrimonio de los sentimientos y de los afectos. Y éstos se llevan manipulando, echando miseria en los corazones catalanes, desde hace años sin que nadie, absolutamente nadie, haya tomado nota y maniobrado en sentido contrario. ¿Desidia o desinterés? ¿Dejadez o pereza? Son años de abandono, pero los catalanes no catalanistas por fin se han puesto las pilas. Adelante, la democracia no es sólo cuestión de urnas.

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Cumplir las condenas, clave para evitar la corrupción
Editorial El Mundo 18 Abril 2014

LA AUDIENCIA de Barcelona ordenó ayer el ingreso en prisión de dos de los tres condenados por el caso Pallerols, después de que el Gobierno rechazara el indulto pedido por ambos. Vicenç Gavaldà y Fidel Pallerols habían solicitado esa medida de gracia argumentando que sus penas eran inferiores a dos años y, por lo tanto, la ley contempla la no entrada en la cárcel si no se tienen antecedentes penales. Precisamente esta circunstancia fue la que llevó a Gavaldà y Pallerols a un pacto con la Fiscalía por el que se declaraban culpables y se comprometían a devolver el dinero defraudado, unos 400.000 euros, con el que se financió Unió Democràtica de Catalunya. Pero su estrategia se vino abajo cuando la Audiencia de Barcelona mantuvo el ingreso en prisión de los dos condenados, junto a Lluís Gavaldà, porque serviría de «ejemplo» para prevenir nuevos casos de corrupción política. Ni que decir tiene que en este caso hay que felicitarse por la decisión del Gobierno y de los tribunales implicados, porque los ciudadanos están hartos de ver a políticos juzgados que gracias a todo tipo de triquiñuelas legales consiguen salir casi impunes de sus procesos. El cumplimiento de las condenas es clave en la lucha contra la corrupción.

Cataluña y Duran, modelos a no seguir
EDITORIAL Libertad Digital 18 Abril 2014

La Cataluña que presumía ser un oasis en el desierto de la corrupción española va a ver como entran en prisión varias personas por financiar ilegalmente a uno de los partidos de la coalición en el gobierno, la Unión de Duran i Lleida; también ha visto como la sede de uno de sus principales partidos, la Convergencia de Artur Mas, se embargaba por haberse lucrado, presuntamente, en un caso de corrupción; en los últimos años las portadas de su muy controlada prensa se han llenado con nombres como Palau, ITVs, Pretoria…

En definitiva, partidos e instituciones de distinto nivel se ven salpicadas por certezas o por serias sospechas de corrupción, incluso desde mundos tan aparentemente lejanos a la política como el fútbol –ahí están los problemas legales de diversa índole del Barcelona- se puede constatar que el sistema entero está en un proceso de degradación al que la aventura independentista no parece suponer un freno, sino más bien todo lo contrario.

El último peldaño en esta escalada ha sido el auto de la Audiencia de Barcelona que insta a la entrada en prisión de los condenados por el caso Pallerols que, recordemos, era la ya judicialmente demostrada financiación ilegal del partido de Duran i Lleida con dinero de la UE para cursos de formación.

El auto resulta durísimo en dos sentidos: para la fiscalía que llegó a un pacto muy poco ejemplarizante para que los condenados evitasen la cárcel, acuerdo que la Audiencia ha llegado a calificar de "obsceno"; y para el propio líder del partido, que se pasea por Madrid como adalid y esencia de la más avanzada democracia, pero que ha rehuido hasta la fecha asumir ninguna responsabilidad política por un caso tan grave como este.

Duran i Lleida es, precisamente, la mejor metáfora de esa Cataluña oficial que se cree -o más bien quiere hacernos creer- muy superior al resto de España en prácticamente todo y, muy especialmente, en la calidad de su democracia y de su sociedad civil. Sin embargo, en realidad en muchos aspectos sólo reproduce las peores costumbres del resto de regiones españolas –corrupción urbanística, en las subvenciones y en la formación, por ejemplo- y en otros es bastante peor: en ningún otro rincón de nuestro país están los medios, la cultura y hasta el mundo del deporte tan al servicio del poder político como allí.

Es esa Cataluña que viene al Congreso a dar lecciones de lo que es y lo que no es democrático, pero que esconde en su propia casa suficiente suciedad como para ser un buen ejemplo… de lo que no deben ser nunca ni una región, ni una nación ni, por supuesto, un estado.

Cataluña
Okupas en el espacio liberal
Eduardo Goligorsky Libertad Digital

El colmo de la usurpación ensoberbecida: el eurodiputado convergente Ramon Tremosa pretende ejercer poderes inquisitoriales para vetar la entrada de Ciutadans y UPyD en la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), a la que está afiliado su partido (LV, 10/4). Su argumento consiste en que los impugnados "atacan con tanta virulencia el derecho a decidir" y omite confesar que es su partido el que gobierna, como mascarón de proa, una autonomía travestida de Estado, donde un contubernio formado por nacionalpopulistas radicales, totalitarios adictos al despotismo castrista y chavista e irredentistas antisistema se ha apropiado de un simulacro del derecho a decidir. A decidir que hay que levantar un muro entre siete millones y medio de catalanes y cuarenta millones de conciudadanos españoles, con la traumática ruptura de lazos sentimentales, familiares, económicos y culturales.
Una Stasi autóctona

Los responsables subsidiarios de esta política de desintegración social en escala masiva solo pueden ingresar y permanecer como okupas en el espacio liberal y carecen, por supuesto, de autoridad moral para objetar la entrada de quienes se han destacado, precisamente, por su empeño en defender las libertades y los derechos de los ciudadanos. Es verdad que hay partidos que pervierten el término, como el ultraderechista Partido Liberal de Austria. O el Partido Liberal Democrático Ruso del energúmeno Vladimir Zhirinovski. Sí, también se puede bastardear el término democrático: el partido neonazi alemán se autodenomina Demócrata Nacional y la República Democrática Alemana era un satélite de la URSS. Cuando la lideresa de la Assemblea Nacional Catalana anuncia que tras la declaración unilateral de la independencia una tropa insurgente asumirá el control de las fronteras, ¿está pensando en una Stasi autóctona que, exhumando el modelo de aquella aberrante República Democrática Alemana, se convertirá en carcelera de la sociedad catalana e impedirá el libre tránsito de personas, mercancías, capitales e ideas entre su feudo y el resto de España, de Europa y del mundo civilizado? Estos fanáticos dan por sentado lo que la Generalitat niega torticeramente: que se levantará un muro entre Cataluña y Europa.

Es verdad que el liberalismo está abierto, por su misma definición, a la controversia, y que en su espacio caben corrientes de opinión diversas e incluso antagónicas. Escribe un liberal tan notorio como Mario Vargas Llosa ("Liberales y liberales", El País, 26/1)

Hay ciertas ideas básicas que definen a un liberal. Que la libertad, valor supremo, es una e indivisible y que ella debe operar en todos los campos para garantizar el verdadero progreso. La libertad política, económica, social, cultural, son una sola y todas ellas hacen avanzar la justicia, la riqueza, los derechos humanos, las oportunidades y la coexistencia pacífica en una sociedad. Si en uno solo de esos campos la libertad se eclipsa, en todos los otros se encuentra amenazada.

(…)
Los congresos y encuentros liberales suelen ser, a menudo, parecidos a los de los trotskistas (cuando el trotskismo existía): batallas intelectuales en defensa de ideas contrapuestas. Algunos ven en ello un rasgo de inoperancia e irrealismo. Yo creo que esas controversias entre lo que Isaiah Berlin llamaba "las verdades contradictorias" han hecho que el liberalismo siga siendo la doctrina que más ha contribuido a mejorar la coexistencia social, haciendo avanzar la libertad humana.

Emociones y pasiones
El convergente Tremosa, instalado en la puerta del espacio liberal para prohibir la entrada de dos partidos cuya trayectoria y cuyos valores se ciñen a los principios enunciados por Stuart Mill, Locke, Hume, Adam Smith y Voltaire, se convierte, con su intolerancia, en la prueba palpable de que los okupas que allí están de más son él y sus correligionarios, asociados a un conglomerado de agitadores totalitarios embarcados en una operación de enfrentamiento cainita.

Es significativo, en este contexto, que los liberales que ponen más énfasis en la diversidad y la confrontación de ideas dejen el nacionalismo fuera de la órbita de las alternativas posibles, porque desprecian sus componentes retrógrados e irracionales. Octavio Paz, un liberal de pura cepa, lo dejó claro en el discurso que pronunció al recibir el Premio de la Paz que le otorgaron los editores y libreros alemanes en la Feria de Francfort (El País, 13/10/1984):

La democracia está expuesta, como los otros sistemas políticos, a la influencia nefasta de los nacionalismos y las otras ideologías violentas. (…) He mencionado la influencia adversa de las ideologías nacionalistas, intolerantes y exclusivistas, sobre la paz.

El rechazo de las ideologías totalitarias, del pensamiento irracional y del nacionalismo tribal era un tema recurrente en los escritos y las disertaciones de Octavio Paz. Lo retomó en el discurso que pronunció al recibir el Premio Nobel de Literatura (La Nación, Buenos Aires, 16/12/1990):

Los hombres podrían ser poseídos nuevamente por las antiguas furias religiosas y por los fanatismos nacionalistas. Sería terrible que la caída del ídolo abstracto de la ideología anunciase la resurrección de las pasiones enterradas de las tribus, las sectas y las iglesias. Por desgracia, los signos son inquietantes.

El pensamiento irracional no solo no tiene cabida en la carta de principios del liberalismo sino que está en sus antípodas. Las apelaciones a las emociones y pasiones que predominan en el discurso con el que los demagogos y los aprendices de brujo movilizan al hombre-masa, son la marca de fábrica del nacionalismo identitario y, sin necesidad de recurrir a vetos arbitrarios como el que esgrime el convergente Tremosa, coloca automáticamente al poder vertical del movimiento secesionista y a sus referendums discriminatorios y manipulados en un campo opuesto al espacio liberal. Lo explica con rigor didáctico Karl Popper en el clásico La sociedad abierta y sus enemigos (Paidós, 2010):

Es mi firme convicción que esta insistencia irracional en la emoción y la pasión conduce, en última instancia, a lo que solo merece el nombre de crimen. Una de las razones de esta afirmación reside en que dicha actitud, que es, en el mejor de los casos, de resignación frente a la naturaleza irracional de los seres humanos y, en el peor, de desprecio por la razón humana, debe conducir al empleo de la violencia y la fuerza bruta como árbitro último en toda disputa. En efecto, si se plantea un conflicto ello significa que las emociones y pasiones más constructivas que podrían haber ayudado, en principio, a salvarlo, como el respeto, el amor, la devoción por una causa común, etc., han resultado insuficientes para resolver el problema. Pero siendo esto así, ¿qué le queda entonces al irracionalista como no sea recurrir a otras emociones y pasiones menos constructivas, a saber: el miedo, el odio, la envidia y, por último, la violencia? Esta tendencia se ve considerablemente reforzada por otra actitud quizá más importante todavía, inherente también, a mi juicio, al irracionalismo; me refiero a la insistencia en la desigualdad entre los hombres.

Popper aclara que no niega la suma desigualdad que existe entre los individuos humanos por muchos conceptos, desigualdad que es de gran importancia y, en cierto sentido, aun altamente deseable, sino que lo que propugna es la decisión, inherente al liberalismo, de tratar a los hombres, especialmente en el terreno político, como si fueran iguales (…) no una igualdad absoluta sino la que da la medida de lo posible, es decir, igualdad de derechos, de tratamiento y de aspiraciones.

Presa codiciada
Volvamos al presente. ¿Alguien imagina que puedan desenvolverse normalmente en un espacio liberal quienes marcan a los ciudadanos, como si fueran reses, guiándose por el nombre de la región donde han nacido? El Canal 33 de Cataluña sumó, a su profusa propaganda discriminatoria y secesionista, un programa titulado Cosins germans para coquetear con los valencianos, presa codiciada por los irredentistas, presentándolos como primos hermanos (LV, 13/4). Conciudadanos es la palabra que abarca a todos los españoles, sin adjudicarles jerarquías de parentesco. Sobre todo si se recuerda que todos los españoles pagan de su bolsillo la campaña de odio contra ellos que ha montado la Generalitat a través de los medios de comunicación públicos y privados. Sin el auxilio del Fondo de Liquidez Autonómico, los trileros (Joaquín Luna dixit, LV, 16/4) que se forran con la tramoya secesionista tendrían que aprender a trabajar.

¿Alguien imagina que puedan desenvolverse normalmente en un espacio liberal quienes han convertido las escuelas en un gigantesco laboratorio de adoctrinamiento precoz? Y esto no lo dijo Popper sino el Papa (LV, 12/4):  Francisco aprovechó para exponer sus ideas sobre la educación y su "rechazo a todo tipo de experimentación educativa con los chicos". "Con los niños y con los jóvenes no se puede experimentar –subrayó–. No son cobayas de laboratorio".

Ignoro si la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa reúne a auténticos liberales y demócratas o a representantes de esas mistificaciones arriba citadas que pervierten los términos. El compadrazgo del presidente del grupo, Graham Watson, con los secesionistas (LV, 16/4), invita a desconfiar de la fiabilidad de sus convicciones. Pero en todo caso es evidente que el bloque donde el partido de Jordi Pujol y Artur Mas encontrará un hogar acogedor es el que agrupa a la esperpéntica Liga Norte, a los ya no tan independentistas pero igualmente xenófobos flamencos y a otros clanes identitarios.

Cataluña
TVE y los catalanes que queremos que pierda el Barça
Dual
José María Albert de Paco Libertad Digital 18 Abril 2014

La 1 retransmitió anoche en dos versiones la final de la Copa del Rey. Mientras que la narración para los televidentes catalanes corría a cargo de Joan Carles García, con comentarios de Carles Rexach y Miquel Soler, el resto de los televidentes españoles siguió el partido en la voz de Juan Carlos Rivero y los comentarios de José Antonio Camacho y Julio Salinas. Como es habitual, en esta última imperó un decoroso afán de neutralidad o, si se quiere, de equilibrio entre iguales, el que encarnaban Camacho y Salinas. En la primera, en cambio, primó el forofismo culé, el que representaban esos tres barcelonistas que, de forma vicaria, conducían la agonía del resto de la tribu.

No es que en Cataluña hubiera una sola opción, no: de modo novedoso, ayer existía la posibilidad de cambiar al audio 2 y seguir el partido en la narración de Rivero. O, por decirlo conforme a los usos sociales que por aquí se estilan: la retransmisión vehicular era la de García, Rexach y Soler, y quienes requeríamos atención personalizada no teníamos más que solicitar que el partido se interrumpiera para redescubrir nuestro mando a distancia, ese leviatán.

Sea como sea, los catalanes que ansiábamos la derrota del Barça hubimos de apechugar no ya con el punto de vista del maligno, sino con la evidencia de que, aun siendo cientos de miles, carecemos de entidad suficiente para erigirnos en cuota de pantalla. Entiéndase: el desprecio de TV3 es ya un mero accidente paisajístico; lo asombroso es que también nos desprecie Televisión Española. Nótese que no he hecho mención de que la retransmisión forofa fuera en catalán y la polite en castellano. Eso no habría de suponer problema alguno, salvo, claro está, por el hecho de que el catalán no sirva más que para formular una sola religión, haciendo bueno el principio de que una lengua es una cosmovisión (y sólo una). Hasta que llegue el día en que en la retransmisión en catalán el Barça gane todas las finales. Incluso las que pierde.
 


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