AGLI Recortes de Prensa   Viernes 25 Abril  2014

Una deuda pública que no pagaremos nunca
Manuel Lago La Voz 25 Abril 2014

La deuda publica española avanza, mes tras mes, en el camino de convertirse en uno de nuestros peores problemas económicos. En apenas seis años hemos pasado de deber 360.000 millones de euros a 990.000 millones. Sobre este proceso cabe hacer, al menos, dos reflexiones.

La primera es que este endeudamiento desbocado pone en cuestión el discurso del Gobierno de Rajoy sobre su supuesto éxito en el control del déficit público. En lo fundamental, la deuda pública es el endeudamiento en el que incurre el Estado para financiar el déficit y, por lo tanto, la reducción del déficit implicaría menos deuda. Y sin embargo, no es eso lo que está sucediendo en la economía española. En el 2010 y en el 2011, los dos últimos años de Zapatero el despilfarrador, la deuda pública creció en 172.000 millones de euros, mientras que en el 2012 y en el 2013, los dos primeros años de Rajoy el ajustador, la deuda aumentó en 223.000 millones. ¿Cómo es posible que con déficit público formalmente menor la deuda haya crecido el 30 % más con Rajoy?

La respuesta está en el uso, y el abuso, de la contabilidad creativa: para cumplir con los compromisos de déficit el Gobierno no contabiliza diferentes gastos, como por ejemplo el saneamiento del sistema financiero. Pero esto es como hacerse trampas en el solitario, porque al final lo relevante es cuánto debemos y el volumen de la deuda sigue creciendo a pesar de los trucos contables.

La segunda es que esa montaña de deuda pública no se va a pagar nunca, sino que se va a centrifugar. Es una buena noticia porque en realidad no la podríamos pagar: necesitaríamos décadas con superávits presupuestarios muy elevados para devolver lo que nos prestaron, algo que no ha sucedido nunca, ni en el caso de España ni en ningún otro país de la Unión Europea.

Aunque suene raro leerlo, esto es lo que sucede con la deuda pública: no se paga sino que se refinancia, esto es, se difiere de forma indefinida en el tiempo y en ese largo plazo el crecimiento del PIB la diluye. Los datos lo demuestran: en los 20 años que van de 1997 al 2007, la deuda española bajó del 66 % del PIB a tan solo el 36 %, a pesar de que en esos años el volumen de la deuda aumentó en casi 50.000 millones de euros más. Esto es lo que ocurrió en el pasado y lo que tiene que volver a ocurrir en el futuro.

Y por eso es tan importante el crecimiento económico. De la crisis de deuda solo saldremos con un ciclo de crecimiento largo en el tiempo e intenso en sus efectos: una década con un aumento del PIB nominal del 5 % -la suma del crecimiento real y la inflación-, en un escenario de equilibrio presupuestario, reduciría el peso de la deuda pública hasta el 58 % del PIB, una cifra por debajo de la considerada adecuada en la ortodoxia neoliberal europea.

REFORMA TRIBUTARIA
Las 10 grandes mentiras sobre impuestos
Los ciudadanos españoles han aguantado más de 40 subidas de impuestos en los últimos años, muchas veces bajo justificaciones que no son ciertas. Los impuestos se pueden bajar y el estado del bienestar es sostenible
Pedro Ruiz Estrella Digital 25 Abril 2014

1. Subir impuestos para recaudar más. No es cierto que aumentando las bases de los impuestos se recaude más, como ya lo demostró Arthur Laffer con su famosa curva. Cuando los impuestos se sitúan en nivel confiscatorio, los ingresos fiscales caen porque no se incentiva la oferta y sí la evasión fiscal.

En España durante los últimos años ha quedado patente la situación, la subida del IVA ha generado un 5% menos de lo esperado. En cuanto al IRPF se han recaudado casi 5.000 millones menos, se esperaban cerca de 74.000 millones y no se ha llegado a los 70.000. El recargo de un 10% en el impuesto en bebidas alcohólicas apenas ha reportado un 30% de lo esperado al igual que el nuevo impuesto sobre loterías.

Con la subida del IRPF se han recaudado 5.000 millones de euros menos

2. Subir impuestos a las clases ricas. Se trata de un argumento ampliamente escuchado, más allá de su dudosa validez moral también tiene sus restricciones económicas. La medida la puso en marcha el gobierno francés, que impuso una tasa del 75% sobre los altos ingresos. Provocó una huida de las grandes fortunas de Francia como por ejemplo Gérard Depardieu y el hombre más rico de Francia, Bernard Arnault. En la actualidad, Francia ha pasado de imponer tales medidas a actuar con celeridad para reducir su déficit por la vía del gasto, sin meter la mano en el bolsillo de cada contribuyente.

Como se demostró en Francia, si existe una capa de la sociedad capaz de cambiar de domicilio para evitar tasas confiscatorias son los más acaudalados. Por tanto, si se suben impuestos sólo se consigue asfixiar a aquellas clases que no pueden evitarlas, que es la clase media. A parte, se consigue que el empleo y la riqueza que puedan aportar esa clase desaparezca.

3. Problema de recaudación. España, ni en los mejores años de la burbuja, ha recaudado tanto dinero como gasta actualmente. El pico máximo de recaudación se situó en los 413.000 millones, sin embargo, ahora gastamos casi 60.000 millones más. Aunque también es cierto que en España se recauda cerca del 37% sobre el PIB mientras en otros países están por encima del 40%. Todo ello a pesar de que el gobierno popular ha subido más de 40 impuestos.

4. No se pueden bajar impuestos. Una frase que el ejecutivo popular ha recordado una y otra vez. No es cierto y Francia vuelve a servir de ejemplo. El país galo ha dejado atrás aquellos años de subidas de impuestos y aumento del gasto social porque no han servido. La nueva estrategia, la de gastar menos y bajar impuestos permite un mayor poder adquisitivo a los ciudadanos para que consuman más.

En España aquellas medidas de gasto social como el llamado ‘Plan E’, no sirvieron para mejorar la situación, más bien todo lo contrario. El gasto social inútil es el recurso político fácil para ganar votos, pero no sirve más allá que para distorsionar las cuentas públicas.

5. Economía sumergida. Es otro mantra que se escucha en el tema impuestos. España tiene una economía sumergida que es muy grande, los últimos datos hablan de 70.000 millones. Suponiendo como buenos los datos, cosa dudosa, surgen varios aspectos importantes. El primero, gran parte de la economía sumergida es obligada por una situación impositiva muy alta. Gran parte de las clases medias bajas, asfixiadas por las deudas se ven en la necesidad de defraudar el fisco tras más de 40 subidas de impuestos. El segundo aspecto es que ese dinero en situaciones de afloramiento siga en ese nivel, es decir, que es dudoso que se mantenga el mismo volumen de negocio sí se tiene que pagar impuestos.

Un tercer factor importante son los altos costes de contratación en pymes. Hay que recordar que generan cerca del 95% del empleo en España. Muchas de ellas se ven en la necesidad de utilizar esta práctica para no cerrar.

Cada español necesita trabajar 130 días de media para pagar todos sus impuestos

6. Lo público es gratis. El tópico recurrido de educación pública gratuita o sanidad pública gratuita que se escucha, obviamente es falso, se paga y mucho por ello. De hecho, el sueldo desde que comienza el año a 1 de enero hasta el día 10 de mayo se utiliza sólo para pagar todos los impuestos. Un total de 130 días de media necesita trabajar cada español para pagar todos sus impuestos, más de 8.000 euros. En concreto, El trabajador está destinando 3.578 euros al IRPF, 2.147 al IVA, 1.549 a la parte de la Seguridad Social que sale del salario bruto del empleado, 921 a los impuestos espe­ciales y 471 a otros impuestos. En total, destinaría 8.667 € a pagar a la Administración. Son datos del “Think tank” Civismo.

Además, la empresa del trabajador abona cerca de 7.000 euros por prestaciones sociales. Por tanto, el coste de mantener un Estado hipertrofiado es muy alto para cada contribuyente. Además, son cifras sin contar los llamados ‘copagos’ cada vez más comunes en nuestro país.

7. Alfombra roja a los autónomos. Una de las grandes frases dichas por Mariano Rajoy. Mientras y de tapadillo se incluía en el RD 16/2013 una disposición adicional, por la que la base mínima sería extensiva a todos aquellos autónomos que administran cualquier tipo de sociedad mercantil. Tras dicha disposición, los autónomos han pasado de pagar unos 256,72 euros al mes a 314,40 euros.

El PP, que había prometido una rebaja de las cotizaciones sociales para autónomos y empresas, ocultaba una subida que representa un incremento de la cotización de cerca de un 25%.

8. España es un paraíso fiscal. Tampoco es cierto, un simple paseo por las empresas del Ibex lo deja claro. En primer lugar, el tipo efectivo sobre las ganancias sobrepasa el 20% y en el caso de empresas industriales puede alcanzar el 50%.

La presión fiscal total sobre beneficios empresariales es del 59% en España, frente al 41% de Europa

El informe ‘Paying Taxes’ de Price Waterhouse Cooper arroja la escalofriante cifra de que la presión fiscal total sobre beneficios empresariales es del 59% en España, frente al 41% de Europa. La fiscalidad supera con creces la media europea, como denuncian varios expertos, provocando que empresas que tenían pensado invertir en España inviertan en otro país, como por ejemplo Irlanda, que lo tiene al 12,5%.

9. Subir el Impuesto sobre sociedades. Aumentar el impuesto sobre sociedades tampoco resulta efectivo por varios motivos. El principal es que ahoga aquellas empresas que no pueden escapar de él vía cambio de domicilio o a través de un potente equipo que estudie las deducciones. Esas empresas son pymes que como ya hemos comentado generan un 70% del valor añadido en España y dan trabajo a más del 90% de los ciudadanos españoles. Otro motivo es que otras empresas más grandes cambian sus domicilios e incluso abandonan el país, cerrando fábricas y dejando millares de trabajadores en el paro. Por último, se acaba con el efecto reclamo, otras empresas que pudieran invertir en España dejan a un lado la idea porque no resulta rentable, lo que provoca que se pierdan ingresos y puestos de trabajos.

10. El estado del bienestar es insostenible. No es cierto, aunque no es sostenible al nivel que lo conocemos. Para conseguir un estado del bienestar sostenible es necesario reducir el gasto superfluo, aquel que no se necesita y que sólo trae ineficiencias en el sistema.

Los cimientos del estado del bienestar representan cerca del 25% del PIB español, es decir, la recaudación actual está cercana al 38%. Desglosado son cerca de 250.000 millones: 46.789.649 millones en educación (datos 2012), 67.626.000 en sanidad (datos 2011) y cerca de 130.000 millones en pensiones en 2013. Tomando como buenos estos datos, que si se aplicaran ciertos métodos de eficacia podrían descender abultadamente, sobra un 13% del PIB para el resto, es decir, más de 130.000 millones.

Sr. Rajoy, ¡Está Ud. despedido!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Abril 2014

Fue el jefe de la oposición durante dos legislaturas. En la primera dio su cara más iracunda tras el desastre del vuelco electoral producido por los atentados del 11M. Su apoyo incondicional a las víctimas y su asistencia en primera línea de las manifestaciones en Madrid, eran el revulsivo que necesitaba una sociedad todavía sacudida por el terror de esos atentados. Pero tras la deblacle electoral en las siguientes elecciones, todo cambió. Su peregrinación a las Américas y su vuelta transfigurado, mostraron a otro hombre más pragmático, que supo aprovechar el desastre de la crisis económica para dar esperanza al electorado y obtener una mayoría absoluta sin contestación.¿Y qué ha hecho el Sr. Rajoy en estos más de dos años de su legislatura triunfal? Pues tirarlos por la borda junto a la mayor parte de su electorado al que ha mentido, ha despreciado y ha sometido a la mayor carga fiscal de la historia.

Pero es que ese desprecio lo ha hecho extensivo a los medios de comunicación, sobre todo a aquellos que le son críticos, protagonizando unas cómicas escenas de juego del ratón y el gato con sus huidas apresuradas, salidas por la puerta de atrás y ausencia de declaraciones en la sede de la Soberanía Nacional, permutándolas por corrillos de pasillo, púlpitos internacionales y medios de comunicación extranjeros. Si alguno quería enterarse de las intenciones de este Presidente ausente, bastaba con acudir a la prensa extranjera.

Dos años y cuatro meses desde aquél diciembre del 2011 en que tomó posesión del cargo de Presidente del Gobierno. Dicen que el mejor acuerdo es aquél que no deja contenta a ninguna de las partes. Pero en este caso, el desencanto solo afecta a una de las partes, a los ciudadanos. La otra parte, la casta política dirigente, sigue tan contenta porque Rajoy se ha ocupado de que no se vea afectada por los sacrificios que ha impuesto a todos los ciudadanos. Al contrario, durante estos años se ha aumentado la Administración y el gasto público, mientras que los impuestos han crecido de forma injusta e insoportable.

Por otro lado, Rajoy con su Gobierno se ha dedicado a incumplir todas y cada una de las promesas electorales que le llevaron al poder. La corrupción sigue campando por todos los estamentos de las diferentes Administraciones. El Estado y las Autonomías siguen aumentando de tamaño y la deuda pública. La educación es un maremagnum, una torre de Babel incontrolable donde cada uno va a lo suyo y ni quieren ni persiguen un objetivo común. La Sanidad está en bancarrota y con inaceptables tics de insolidaridad, con desigualdades de atención y de servicios. El empleo sigue siendo de muy baja calidad y precario, las ayudas a las Pymes, inexistentes y la protección social desbordada por inasumibles tasas de paro. La Justicia ha llegado al máximo grado de politización y de ineficacia, no existe independencia entre poderes públicos, ni respeto ni acatamiento de las sentencias de los Altos Tribunales. El nacionalismo independentista ha lanzado su órdago final y se proyecta en la insumisión y secesión de España, poniendo en peligro la recuperación y el futuro como nación.

Podría decirse que Mariano Rajoy ha incumplido total y gravemente su contrato y debe ser despedido de modo fulminante por causas objetivas y económicas, como prefieran. Lo malo es que teóricamente queda al menos un año y seis meses para poder hacer efectivo ese despido en las próximas elecciones generales. Sin embargo, creo que los españoles podemos darle un anticipo de lo que le espera "moviéndonos" para votar activamente en las inminentes elecciones al Parlamento Europeo. No es que sea muy ilusionante, pero si podemos hacer que sea ejemplarizante. ¿No es su lema "muévete"? Pues hagamosle caso.

Nuestra fuerza son los votos y debemos aprovechar las limitadas ocasiones que nos dan para usarla. Ya sabemos lo que PSOE y PP nos han dado como dos caras de la misma moneda. Hay otras alternativas que nos quieren hacer creer que no sirven.Mienten porque tienen miedo de perder su poder y su privilegiado estatus. Hagamosles sentir no miedo sino pánico ante el fracaso, el mismo pánico que tienen que soportar millones de ciudadanos que sufren la crisis mientras ven a estos hipócritas pontificar sobre la recuperación y el "España va bien" desde sus cómodas poltronas y despachos enmoquetados.

Hace dos años dí por despedido a Rubalcaba y un PSOE que nos había arrastrado a la ruina y a la quiebra. Hoy doy por despedido a Rajoy con un PP, cómplice y clon de ese PSOE, que ha renunciado a todas sus convicciones e ideario.

¿Un solo pueblo?
La independencia solo podría consumarse contra una parte muy importante de la sociedad catalana
Francisco Morente Valero. Barcelona. El Pais  25 Abril 201463

La crisis en la que el PSC vive sin vivir en él estos últimos meses ha motivado un sinfín de artículos que intentan diagnosticar las causas de esa desazón y proponer los remedios adecuados. Los más enternecedores son los escritos por quienes nunca vieron a los socialistas sino como rivales, cuando no enemigos, y ahora dicen lamentar que el PSC ya no represente como solía la pluralidad identitaria de la sociedad catalana. No añaden, claro, que tal situación es el resultado inevitable del llamado “proceso”, que consiste fundamentalmente en dividir a los catalanes en dos grupos sin línea de intersección posible entre ellos: independentistas y unionistas.

En algún momento alguien deberá estudiar el portentoso proceso mediante el que la fuerza política mayoritaria del catalanismo se hizo el haraquiri. Sorprendentemente, mientras el PSC se ha visto forzado, con gran desgarro interno, a adelgazar su capacidad de representación social, CiU ha decidido hacerlo por su gusto. Y a la vista de las encuestas, con gran éxito. Mientras, la convivencia de federalistas e independentistas en ICV-EUiA no permite a la coalición más que mantenerse en la indefinición. Y es que la cohabitación en un solo partido de autonomistas, federalistas e incluso independentistas solo es posible en un contexto en el que no se tenga que decidir. Ejercer el “derecho a decidir” supone, inevitablemente, acabar con la biodiversidad nacional en el seno de las organizaciones políticas, aunque a algunos, a la vista está, eso les vaya de maravilla.

Durante la transición, la nueva Cataluña se construyó sobre un pacto implícito que compartieron CiU, el PSC y el PSUC y que suponía, en el plano nacional, la aceptación de un marco de relaciones políticas con el que nadie estaba del todo satisfecho pero que permitía a todo el mundo sentirse razonablemente cómodo. El acuerdo presuponía la idea de un solo pueblo cuyos miembros estaban dispuestos a construir un futuro en común pese a tener lengua, cultura y vínculos sentimentales con el territorio diverso. Eso es lo que permitió que ardientes catalanistas pudiesen convivir en un mismo partido con otros menos entusiastas e incluso con muchos que siempre recelaron de las excesivas dosis de nacionalismo que creían ver en los dirigentes y en los programas de sus formaciones. Fuera de esa centralidad se situaban quienes por uno u otro extremo soñaban con una imposible Cataluña homogénea, sin rastro de la nación rival. Casi nada va quedando hoy de todo aquello por obra y gracia de todos un poco, aunque con especial protagonismo de los genoveses en el destrozo.

Últimamente, el Consejo Asesor para Transición Nacional (CATN) nos viene regalando una serie de informes sobre el futuro de una Cataluña independiente. Más allá del abundante wishful thinking de esos informes, creo que el CATN no se ha parado a considerar todos los efectos que podrían derivarse del éxito del “proceso”. Por ejemplo, que una de las consecuencias de una independencia no pactada (la única que parece posible) sería el fin de aquel proyecto de un pueblo catalán unido. Ese sueño solo es posible sobre la base de las concesiones mutuas, lo que a su vez, guste o no, ya solo es pensable en un marco estatal de corte federal. Por el contrario, la independencia solo podría consumarse contra una parte muy importante de la sociedad catalana, que todas las encuestas sitúan cerca, si no por encima, de la mitad de la población.

No es difícil imaginar qué paisaje generaría una situación así. Suponiendo que las enfáticas declaraciones de fe en la democracia de los secesionistas no se tradujeran tras la independencia en la negación de los derechos políticos a una parte relevante de la población (como ocurrió en los países bálticos), no es descabellado pensar en la aparición de una especie de Partido Nacionalista Español que aglutinase al hoy electorado del PP y de Ciutadans, así como a una parte del socialista, y que podría cosechar fácilmente en torno al 25 % de los votos, lo que haría de él como mínimo la segunda fuerza parlamentaria catalana. Ciertamente, ese partido no tendría opciones de llegar al gobierno, pero piénsese en su capacidad de desestabilización política, de impugnación, por ejemplo, del ordenamiento lingüístico escolar apelando a los derechos en esa materia de los castellanohablantes, que podrían reivindicarse entonces como una minoría nacional del nuevo estado y exigir los derechos que en cuanto tal le otorgaría la legislación internacional. Y piénsese, sobre todo, en su condición de partido imprescindible para articular mayorías en el parlamento, salvo que lo que ahora son la derecha y la izquierda independentistas optaran por pactos de gobierno permanentes. Claro que eso significaría el fin de la política entendida en términos de derecha e izquierda, su sustitución por la confrontación exclusivamente nacionalista e identitaria, y el fin, por tanto, de la posibilidad de cualquier proyecto de emancipación social.

Francisco Morente es profesor de Historia Contemporánea en la UAB.


Más imaginación donde habita el delirio
oti roríguez marchante ABC Cataluña 25 Abril 2014

Mariano Rajoy le ha pedido más imaginación al nacionalismo catalán, y en eso se nota que Rajoy es un guasón, porque pedirle más imaginación al nacionalismo catalán es como pedirle más testosterona a Warren Beatty

Mariano Rajoy le ha pedido más imaginación al nacionalismo catalán, y en eso se nota que Rajoy es un guasón, porque pedirle más imaginación al nacionalismo catalán es como pedirle más testosterona a Warren Beatty o a Julio Iglesias, o como pedirle más curvas a Marilyn Monroe o a la carretera hasta Cadaqués. El último golpe de imaginación creativa del nacionalismo es casi insuperable, pues tras un arduo proceso de investigación se ha llegado a la conclusión de que Erasmo de Roterdam ni era Erasmo ni era de Roterdam: se llamaba Ferrán y era catalán. Catalán como Colón, como Cervantes, como el Quijote, como Juana la Loca y como los reyes de Castilla... ¿Más imaginación?... Pues, no sé, que Mao Tse-tung nació en Maó pero pasó su infancia en Sa Tuna de Begur donde le llamaban «el chino».

Ya lo dijo ayer Artur Mas en su mensaje institucional, que el pueblo catalán «es un pueblo alegre», y con esa misma alegría va otorgando partidas de nacimiento para regodeo y solaz de la Historia y de los historiadores. Erasmo de Vilanova y Don Quijote de un lugar de la Plana de Urgel de cuyo nombre no quiere acordarse. Está el catalanismo pintón tan enfrascado en teñir de rojigualda las banderitas de sus grabados bélicos que se les presenta de mañana Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta, y se les convierte en la estrella de Sant Jordi. Soraya la de las tres en raya, que nunca se sabe si viene de hacer la compra o a merendarse a alguien, y que mantuvo todo el día a la inteligencia catalanista, o sea, a Francesc Homs, apoyado detrás de las columnas y de un Avui con dos agujerillos a ver si se enteraba de los porqués y de los porquiénes.

En fin, un pueblo alegre que ayer comenzó su cuenta atrás de trescientos sesenta y cinco días hasta que el próximo Sant Jordi Carme Forcadell, como presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, declare la independencia de la República de Cataluña, para la cual ya lo tiene todo previsto, incluso el perfil con el que se acuñará la moneda, que no será el de Artur Mas (por más que él se ponga de perfil) sino, precisamente, el de Erasmo de Vilanova, antes Roterdam. Y todos a comprar rosas y libros con ella. Y pide Mariano más imaginación...

Corrupción
El origen del mal
Emilio Campmany Libertad Digital 25 Abril 2014

El fiscal general del Estado acaba de admitir en el Congreso de los Diputados que la Fiscalía carece de los medios necesarios para combatir la corrupción. Lo primero que a uno se le ocurre opinar ante esta afirmación es que, puesto que corresponde a los políticos controlados proporcionar los medios para que los controlen, cómo puede esperar nadie, y menos que nadie Torres-Dulce, que se los entreguen. Y, sin embargo, todos los políticos sin excepción se hacen cruces cuando se descubre algún caso y juran su combatir en el futuro la lacra.

Puede creerse que una mínima cantidad de casos de corrupción es inevitable y que el que se conozcan, persigan y encausen es de algún modo prueba de que el sistema no es tan puerco como parece. Sin embargo, más allá de los casos más groseros, en la resignada afirmación de Torres-Dulce hay algo muy inquietante. Si la Fiscalía se encuentra sobrepasada será porque la corrupción se encuentra tan generalizada que la Justicia ya no da abasto para combatirla.

Piensen en este último caso de las ayudas a los cursos de formación. Lo que lo ha propiciado no es sólo que haya políticos corruptos, que también. Sino que es la existencia misma de esas ayudas lo que de alguna manera incita a la irregularidad. Puede que las que se dedican a cursos de formación de parados sean las que más justificadas estén, pero en España hay ayudas y subvenciones para casi todo. Cómo será la cosa que Montoro dice que son las exenciones fiscales, que no son otra cosa sino ayudas a según qué sectores económicos, las que hacen que el impuesto legal de sociedades, que está en el 30%, quede reducido en la práctica a uno efectivo del 4, que vergüenza debería darle decirlo.

Toda ayuda o subvención exige una burocracia que controle que quien la solicita y recibe tiene en efecto derecho a ella. Al frente de cada una de esas burocracias hay siempre un político que puede fácilmente sentirse tentado de darlas a amigos, familiares o compañeros de partido que o no las merecen o, mereciéndolas, tienen menos derechos que otros a recibirlas. Recientemente se ha descubierto un fraude con las subvenciones del plan PIVE, una ayuda concedida por el Gobierno al sector del automóvil. En su momento fue recibido con general aplauso a pesar de implicar un claro agravio comparativo respecto a otros sectores tan necesitados como aquél. Sin ese plan de ayudas no habría podido haber fraude y a cambio hubiera habido un margen para bajar los impuestos y dejar ese dinero en los bolsillos de los españoles para que lo emplearan en comprar coches o en lo que les hubiera dado la gana.

Somos un país corrupto, desde luego. Pero podríamos empezar a dejar de serlo si, además de proporcionar los medios necesarios a la Fiscalía, a los políticos no se les ofreciera con frecuencia la oportunidad de corromperse con tanta ayuda y subvención como hay.

Visitar Cataluña sólo para ganar tiempo
EDITORIAL Libertad Digital LD

El presidente del Gobierno intervino ayer en un foro empresarial en el que también tomó parte Artur Mas, aunque éste tuvo especial cuidado en no coincidir con Rajoy. La descortesía del dirigente regional no puede sorprender, dado el rechazo de los nacionalistas a tomar parte en actos con presencia de autoridades del Estado. Su fanatismo separatista les lleva a cometer estas tropelías impropias de individuos con ese nivel de responsabilidad. Por otro lado, el aluvión de visitas institucionales a Cataluña, en las que no se dice ni una sola palabra sobre el proyecto secesionista impulsado por las autoridades locales, es el reconocimiento de que la única estrategia del Gobierno es contemporizar con un problema cuya gravedad no hace sino aumentar con el paso del tiempo.

A la vista de la manera en que Rajoy ha decidido obviar cualquier decisión sobre la rebelión planteada por el Ejecutivo regional catalán, parece claro que la única política del Gobierno de España es seguir ganando tiempo, con el objetivo de agotar la legislatura sin tener que hacer frente a su responsabilidad. El presidente se limita a afirmar en sus intervenciones públicas que la operación secesionista de Mas no se consumará, pero evitando cuidadosamente explicar qué tiene previsto hacer para garantizarlo. La proximidad de las elecciones al Parlamento Europeo es otro factor que está contribuyendo a que la paralización de Rajoy sea todavía más notoria, en la esperanza que un mal resultado para CiU contribuya a calmar los ánimos de sus sectores más levantiscos, liderados por el propio Artur Mas.

La suposición de que el nacionalismo se va a apaciguar ante un rechazo electoral en los comicios europeos choca frontalmente con su trayectoria más reciente, en la que los retrocesos de las formaciones mayoritarias han sido más que compensados con un aumento del apoyo a los sectores más radicales. A efectos secesionistas, tan importante como el liderazgo de Mas es el apoyo granítico de ERC y las organizaciones civiles creadas al abrigo del presupuesto autonómico, dos factores que no van a desaparecer por más que CiU no cumpla sus expectativas electorales el próximo 25 de mayo.

La creencia de que un castigo en las urnas va a solucionar la crisis abierta por los nacionalistas catalanes es un ejercicio de voluntarismo de un Rajoy decidido a no asumir su responsabilidad. En su Gobierno ya se ha abierto un debate sobre la necesidad de tomar decisiones ante la situación de abierta rebeldía de las instituciones catalanas. No se trata de una operación que haya que acometer con dramatismo. Se trata simplemente de cumplir y hacer cumplir la ley con los instrumentos que la Constitución pone al alcance del Gobierno precisamente para garantizar ese objetivo esencial.

La secesión como destino manifiesto
Nacho Martín www.cronicaglobal.com 25 Abril 2014

En su obra Naciones y nacionalismo, Ernest Gellner apunta que el nacionalismo engendra las naciones, y no a la inversa, y que lo hace transformando "radicalmente" y "de manera muy selectiva" la multiplicidad de culturas o riqueza cultural preexistente, heredada históricamente.

El derecho a decidir que plantean los nacionalistas catalanes es de una arbitrariedad sin parangón, porque a pesar de la retórica universalista de sus voceros queda claro que se trata de una magnitud cuya única unidad de medida es Cataluña

Eso, transformar radicalmente y de manera muy selectiva la riqueza cultural preexistente en Cataluña, es precisamente lo que pretenden los nacionalistas catalanes cuando, por ejemplo, tratan de justificar su desafío secesionista en una interpretación anacrónica -es decir, presentando algo como propio de una época a la que no corresponde- de los hechos de 1714. De haberse producido esos hechos un siglo más tarde, la interpretación nacionalista a lo mejor tendría algún sentido. Pero el caso es que cien años después de la caída de Barcelona en manos de Felipe V lo que ocurrió es que, cuando empezaba a surgir el concepto contemporáneo de nación asociado a un incipiente principio de ciudadanía, la participación catalana fue decisiva en la Guerra de la Independencia española (1808-1814), así como en la elaboración de la Constitución de Cádiz (1812) que consagra por primera vez la soberanía de la nación española compuesta por ciudadanos libres e iguales.

Los catalanes compartimos con el resto de los españoles una historia colectiva y una lengua, el castellano o, por extensión, español, que es tan catalana como el propio idioma catalán en la medida, sobre todo, en que hoy día es la lengua materna de más del cincuenta por ciento de los ciudadanos de Cataluña. Pero, además de una historia colectiva y de la lengua de Cervantes, los catalanes compartimos también con otros españoles la lengua de Ramon Llull o Ausiàs March, así como otras conexiones históricas y culturales con el conjunto de los territorios peninsulares que en su día confomaron la Corona de Aragón. De ahí que no deje de ser una arbitrariedad contingente limitar el alcance de un proyecto secesionista supuestamente basado en el derecho a decidir de un pueblo con una "larga historia colectiva y una cultura propia" a una parte de ese precedente histórico, político y cultural que es la Corona de Aragón, como recientemente admitía a regañadientes el presidente de la Generalidad en una entrevista con medios franceses.

En efecto, el derecho a decidir que plantean los nacionalistas catalanes es de una arbitrariedad sin parangón, porque a pesar de la retórica universalista de sus voceros queda claro que se trata de una magnitud cuya única unidad de medida es la Comunidad Autónoma de Cataluña. Pero ¿por qué limitar el ejercicio de ese inexistente derecho a los ciudadanos con vecindad administrativa catalana y no extenderlo al conjunto de los ciudadanos que comparten esa historia y esa cultura en que supuestamente se basa? ¿Por qué aplicar, como pretende el Gobierno autonómico catalán con la elaboración de un censo ad hoc para la consulta secesionista del próximo 9 de noviembre, un criterio administrativo a un proceso supuestamente basado en motivos ora culturales, ora voluntaristas? Es más, puestos a saltarse la ley elaborando censos paralelos para incrementar la participación rebajando la edad de voto a los dieciséis años y permitiendo la participación de inmigrantes no comunitarios, ¿por qué no permitir, además de la participación de los catalanes residentes en el extranjero prevista por la ley, la de los españoles de origen catalán residentes en otras Comunidades Autónomas? ¿Quizás porque creen que ello podría desviar al pueblo catalán de esa suerte de destino manifiesto que los nacionalistas le tienen reservado, que no es otro que la secesión?

El derecho a decidir a la carta ha sido pergeñado con el único objetivo de disgregar España precisamente ahora que, gracias a la Constitución de 1978, su pluralidad intrínseca está más reconocida y garantizada que nunca

La arbitrariedad de ese proceso, que para muchos resulta tan absurdo y angustioso como el de Kafka, no se acaba en esa discutible delimitación del ámbito geográfico y del cuerpo electoral del derecho a decidir, sino que, al mismo tiempo que entierra el principio constitucional de la "indisoluble unidad de la nación española" sobre la base de que no se trata de un problema jurídico sino de "voluntad política", pretende blindar la indivisibilidad de Cataluña. Es decir, que, por mucho que diga la Constitución votada por amplísima mayoría del pueblo español y por más del 90% de los catalanes, eso de la indivisibilidad de España es una antigualla jurídica. Sin embargo, de la posibilidad de que en un hipotético referéndum de autodeterminación en Cataluña los barceloneses o los tarraconenses, por ejemplo, optasen en el ejercicio de su correspondiente derecho a decidir por seguir formando parte de España, ni hablar ni parlar.

Sí se acepta, en cambio, el derecho a decidir del Valle de Arán, pero sólo a medias porque, tal y como explica el Síndico de Arán, Carlos Barrera (CiU), los araneses sólo podrían ejercer su derecho a decidir después de que lo haya hecho el conjunto de los catalanes, y sólo en el caso de que la mayoría de los catalanes respaldara la secesión. En tal caso, predice Barrera, el Valle de Arán se encontraría "muy cómodo con un estatus similar al que ahora tiene Cataluña dentro de España, una Comunidad Autónoma". Así pues, en la lógica selectiva del nacionalismo catalán, para que los araneses puedan ejercer su derecho a decidir primero debe consumarse la separación de Cataluña, incluido el Valle de Arán, del resto de España, es decir, que en ningún caso los araneses podrán decidir seguir formando parte de España sin antes haberse separado junto con el resto de los catalanes del resto de los españoles. Vaya, que la separación del resto de España es condición sine qua non para que los araneses puedan decidir "libremente".

Paradojas del derecho a decidir a la carta pergeñado, de espaldas a la pluralidad consustancial a la sociedad catalana, con el único objetivo de disgregar España precisamente ahora que, gracias a la Constitución de 1978, su pluralidad intrínseca está más reconocida y garantizada que nunca.

Cataluña
Los poderes mediáticos del nacionalismo
Antonio Robles Libertad Digital 25 Abril 2014

En Cataluña hay tres tipos de medios: los públicos al servicio del proceso secesionista, los concertados, es decir aquellos engrasados con suculentas subvenciones y reducidos a meros transmisores de quienes les subvencionan, y los otros, es decir, los que cuestionan el proceso de construcción nacional, considerados como extranjeros por el establishment.

No trata este artículo de hacer un barrido de todos ellos, son de sobra conocidos, sino de su poder de influencia. Mirados desde fuera, un observador exterior podría llegar a la falsa conclusión de que en Cataluña hay pluralidad mediática. Y la hay en su condición puramente formal. ABC, La Razón, El Mundo, en papel; las emisoras de radio RNE, Onda Cero y Cope; el digital Crónica Global y las televisiones públicas y privadas de ámbito nacional. A pesar de su aparente poder, tienen escasa legitimación moral entre la sociedad catalana, o al menos entre la sociedad catalana que monopoliza la vida política y el proceso de secesión. Y no la tienen porque los medios, como los intelectuales y las asociaciones cívicas que han cuestionado el nacionalismo, han sido estigmatizados durante las últimas tres décadas como instrumentos del españolismo. En una palabra, han sido reducidos a meros agentes de España, previamente reducida a la España franquista. Las ventajas de la mentalidad sectaria, acrítica y ensimismada.

Lo relevante del caso es que su propaganda es eficaz, de ahí las escasas tiradas de los periódicos de ámbito nacional. De ella se deriva una doble fortaleza: sus medios tienen influencia social porque han patrimonializado la catalanidad y desde ellos han reducido a sus opositores a la sospecha. Su influencia, así, es irrelevante o muy escasa.

Si la guerra por la hegemonía social hoy se dilucida en los medios, esta evidencia debe ser considerada. Para poco sirve que haya medios si su autoridad social es escasa o nula. No es por tanto solo en los medios, sino en la hegemonía que el poder nacionalista ha logrado imponer sociológicamente. Erosionar esa hegemonía, desenmascarar su falsa naturaleza democrática, mostrar su mentalidad excluyente es tarea imprescindible para que los medios puedan ser eficaces. Un pez que se muerde la cola: se necesitan medios, pero estos han de tener prestigio y credibilidad. Mientras el catalanismo, el nacionalismo y el secesionismo sigan siendo la referencia moral del proceso, casi todos los esfuerzos serán en vano.

Este análisis precipitado, sin embargo, está basado en la Cataluña que se ha vivido hasta 2012. Aquella Cataluña estaba sometida completamente a la dictadura blanca que implantara Pujol en los primeros ochenta, pero la Cataluña que se ha despertado de esa larga siesta hecha de complejos y comodidades políticas a partir del órdago independentista nos ha demostrado en dos años que solo eran fuertes porque campaban a su antojo sin una oposición generalizada. Hoy eso ya no es así. Intelectuales que ayer se mantuvieron al margen, empresarios que prefirieron callar, catalanohablantes que habían confundido la lengua con la nación o profesores que renunciaron a todo por pasar desapercibidos en el paisaje y hoy se atreven hasta hablar en castellano a sus alumnos son signos inequívocos del surgimiento de una nueva hegemonía moral: la constitucionalista. De esos nuevos tiempos ha surgido Sociedad Civil Catalana.

Para los pesimistas, debo decirles que nunca antes en Cataluña hubo tantas posibilidades de ruptura con España, ni nunca antes hubo tantos partidarios de la misma; pero igualmente nunca antes había surgido con tanta evidencia la conciencia de su peligro. La libertad y la democracia se abren camino.

¿Ha sido necesario crear VOX?
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 25 Abril 2014

No cabe duda de que fundar un nuevo partido político ha de considerarse una de las muchas acciones quiméricas que pueden acometer los humanos. De hecho, en España, existen más de 1.200 formaciones políticas, según el correspondiente registro del Ministerio del Interior: ¿qué ha hecho necesaria la 1.201? Esa abundante floración de opciones de todo tipo ha funcionado como un seguro ante el riesgo de desvarío, y ha hecho que quienes, hace menos de un cuatrimestre, nos lanzamos a crear VOX hayamos tenido serias dudas, tanto sobre el momento como sobre la oportunidad. Pero las hemos vencido, y son varias las razones que nos han obligado a hacerlo.

Para empezar, existe un abundante consenso intelectual, sobre el agotamiento del actual esquema bipartidista que, cien años después, ha acabado por reproducir y empeorar, puesto que como decía Marx la historia tiende a convertirse en farsa, el cansino esquema turnista de la Restauración. Por la red han circulado con notable éxito viejos textos de Pérez Galdós o de Ortega que parecían escritos ayer mismo, y muestran hasta qué punto ha vuelto el esperpento político por donde solía. Ante una crisis nacional de enormes proporciones, con aspectos no sólo económicos sino morales, políticos, institucionales, y con riesgo evidente para la unidad nacional, el PP bajo la batuta de Rajoy, ha enviado al limbo cualquier proyecto serio de dar marcha atrás a la insensata obra de ingeniería social que había puesto en marcha el Gobierno con más determinación y menos seso de la historia reciente, dando lugar a lo que se ha llamado la tercera legislatura de Zapatero.

Firmemente apoyado en la certeza de que la derecha española está acostumbrada a obedecer, y que su única preocupación seria se reduce al disfrute de la bonanza económica, Rajoy ha llevado a cabo una tarea política ciclópeamente improbable: ha desmentido el programa económico tradicional de la derecha liberal, ha legitimado el tratamiento del final del terrorismo que puso en la práctica quien aspiraba a ser nombrado nuevo Príncipe de la Paz, y, ya puestos, tal vez bajo la amenaza de que algún Juez decidiese olvidarse de quién manda, ha decidido apretar más las tuercas de la completa sumisión con que PP y PSOE quieren controlar lo poco que queda de independencia del Poder Judicial. Que todo esto se haya hecho con la más potente mayoría absoluta que nunca haya obtenido la derecha, dominando en las Comunidades Autónomas y en la casi totalidad de las grandes ciudades, con una izquierda abatida y desprestigiada, que había obtenido el peor resultado de su historia, y con un electorado convencido de que habría de soportar medidas extremadamente dolorosas, no puede sino causar pasmo a cualquiera que no confunda la política con los aplausos de una claque profesional y bien untada.

Hace ya mucho tiempo que se viene repitiendo el eslogan de que socialismo es lo que hacen los socialistas, aunque sea indultar al más sinvergüenza de los banqueros, de forma que resulta versosímil que Rajoy haya decidido no ser menos y popularizar el eslogan simétrico, conforme al cual una política conservadora es la que conserva y procura abrillantar exactamente lo mismo que habían intentado hacer sus teóricos rivales, tal vez con una tecnocracia levemente más aseada. Se trata de una estrategia que parece haber hecho especialmente feliz a Cristóbal Montoro, quien ha alardeado repetidamente de que el Estado de las Autonomías ¡¡¡ha sido un éxito¡¡¡, o de que en materia de impuestos se han atrevido a llegar más lejos que la izquierda, superando ampliamente lo que ni siquiera osara imaginar un fiscalista tan fino como Juan Manuel Sánchez Gordillo, ocupa ocasional, y habitual alcalde de Marinaleda.

Esta deriva ha producido el extraño milagro de la aparición de una formación como VOX que, a diferencia de pretéritas encarnaciones de la derecha, no es populista, no es autoritaria, no se ha fabricado desde el poder, sino muy específicamente en su contra, y que, por último, no descree de la democracia, ni la defiende hipócritamente, sino que se queja de su ausencia, de forma que apuesta de manera decidida por crear un partido que de vida a la democracia desde dentro y desde abajo. VOX es, por tanto, hijo del descontento y de la desilusión, pero todavía más, hijo de la ilusión y la esperanza, porque afirma el valor de las ideas, de la trasparencia, del control y la rendición de cuentas, precisamente porque cree que la política tiene que ser algo más que la administración despótica y oscurantista de lo inevitable.

VOX ha surgido de la confluencia de varios grupos, unos de dentro del propio PP, otros de fuera, que tras reunirse durante meses e intentar otras soluciones menos comprometidas, han comprendido que no había otro remedio que lanzarse al agua y navegar en medio de las olas y al lado de esas grandes moles un poco sin rumbo que son los grandes partidos. Nuestra sorpresa ha sido que a este llamamiento se han unido miles de personas que jamás habían coqueteado con la política, pero que no están dispuestas a admitir que una genuina democracia liberal sea imposible en España.

El vigente turnismo, lo que algunos han llamado el PPPSOE, se ha fundado recientemente en un truco político no exento de ingenio: hagamos siempre lo mismo, pero aparezcamos como rivales irreductibles, lo que nos permitirá explotar a fondo la enorme credulidad de un sector muy amplio de votantes, y perpetuar ese extraño maniqueísmo hispano que no deja de causar admiración a quienes lo miran un poco más de cerca. Unidad en lo esencial, radical oposición en apariencia, fórmula espuria del pragmatismo hispano que permite engordar indefinidamente las administraciones públicas y crear una sólida trama de intereses clientelistas que sustituya con comodidad y ventaja cualquier contacto efectivo con la sociedad civil, cualquier forma de participación y de democracia efectiva. Que este juego un poco miserable se vea secundado por grupos radicales, que de vez en vez deciden desfogarse y “tomar” el Congreso, para asustar un poco a la población sumisa, de modo que acuda raudamente a refugiarse bajo el manto protector de un bipartidismo capaz de controlarlo todo, no deja de provocar un incómodo sarcasmo. Si a este panorama se le añade el hecho indiscutible de la quiebra de los grandes grupos mediáticos, hasta el punto que Rajoy se ha visto convertido en columnista de El País, se comprenderá que la situación es lo bastante excepcional como para que se hagan necesarias algunas iniciativas forzosamente inhabituales.

¿Qué puede conseguir VOX?
En primer lugar, puede introducir un debate muy necesario entre electores habituados a abstenerse o a votar al PP que no se verán obligados a escoger, por mucho que eso le gustase a la señora Cospedal, entre el PP y la nada, una elección ciertamente difícil para quienes piensen, y no somo pocos, que el PP mismo se ha anonadado. Sólo quienes prefieran el monopolio a la competencia verán mal este gambito político que servirá, en cualquier caso, para obligar a la reflexión de unos y de otros.

Cuando se educaba a los niños en el respeto a los padres, las cartillas de primeras letras mostraban a unos lindos infantes que exhibían unos baberos con una recomendación sumaria: “Come y calla”. Algo así pretenden los que dirigen actualmente al PP: “Vota y calla”, una estrategia electoral que puede resultar efectiva pero que, evidentemente, poco tiene que ver con un sistema democrático en el que exista auténtica libertad política. Frente a ese consejo oportunista y autoritario, en VOX nos dirigimos con un mensaje nítidamente liberal a los españoles para decirles: “Habla”, y no votes lo que no compartas. Se trata de una norma elemental, pero hemos llegado a tal extremo que lo normal aparece como subversivo, o eso pretenden que creamos los que han pasado de repetir lo mal que estaba lo del Faisán a decir lo bueno que es haber subido el IVA, y el resto de impuestos y cotizaciones sociales, mientras seguimos engordando una deuda insoportable que, de una u otra manera, habrán de pagar con enorme esfuerzo y resignación nuestros hijos y nietos, preclaro ejemplo de solidaridad irresponsable y forzada.

VOX era, pues, una iniciativa necesaria para dar oportunidad a un debate político que el duopolio gobernante ha conseguido reprimir, no sin un cierto sadismo, y de manera bastante eficaz. ¿Estamos seguros de que nos conviene seguir alimentando un Estado elefantiásico, frágil, dividido en más de docena y media de ínsulas insolidarias, ineficiente, atento, sobre todo, al bienestar de sus gestores y, por tanto, socialmente insensible y capaz de arruinar a la sociedad que lo sustenta? En VOX creemos que no, y que hay que poner manos a la obra, a rectificar todo lo que está hecho a oscuras y mal, con luz y taquígrafos, con debate público, en democracia. Los electores dirán si el programa les convence.

Cataluña
Por fin, la Sociedad Civil Catalana
Cristina Losada Libertad Digital 25 Abril 2014

La aparición de Sociedad Civil Catalana es una gran noticia. Por múltiples razones. La más notoria de ellas es que permite visualizar que existe en Cataluña una sociedad civil que no es nacionalista ni independentista. Porque haberla hayla, siempre la ha habido, pero ha sido poco menos que invisible: uno de los triunfos del nacionalismo es justamente ése. Ha logrado proyectar, y tanto en la propia Cataluña como en el resto de España, la imagen de una sociedad catalana marchando como un pelotón homogéneo y uniforme detrás de la bandera estelada. Ha conseguido, es decir, que cuaje la idea de que allí la aplastante mayoría está a favor del proceso separatista, y que sólo unos cuantos frikis, fachas y gentes de mal vivir se obstinan en dar la nota discordante en la fiesta.

Ese triunfo visual del nacionalismo ha tenido el efecto, nada menor, de tapar su fracaso, un fracaso relativo, desde luego, pero fracaso al cabo: después de tres décadas de pedagogía del odio y descalificación del disidente, el apoyo a la ruptura con España no ha crecido más allá de la mitad del censo. No estamos, y aun tras una época de intensa presión y tensión, ante una relación 80/20 a favor de los partidarios de romper, sino ante un fifty-fifty. Esto no significa que la imagen, la de una sociedad catalana perfectamente alineada con el proceso abierto por Mas, carezca de importancia y consecuencias. En absoluto. Aquella tendencia de opinión que sea percibida como mayoritaria y hegemónica tiene todos los boletos para convertirse, en efecto, en hegemónica y mayoritaria. Así funcionamos: ir contracorriente conlleva costes (no sólo en sentido económico) que sólo está dispuesta a asumir una minoría.

Sociedad Civil Catalana podrá contribuir a cambiar esa falsa percepción, un cambio necesario no sólo en Cataluña, sino también en el resto de España, donde hace tiempo, aunque ahora de manera apabullante, que se ha dado en identificar a Cataluña con los nacionalistas. Por citar un caso habitual en el periodismo, se llama "diputados catalanes" a los diputados de los partidos nacionalistas catalanes, tal y como si los diputados catalanes de otros partidos no fueran también catalanes. Peccata minuta, tal vez, pero sintomático de cómo el nacionalismo ha ido conquistando parcelas con un mínimo esfuerzo. Bastan la dejación, el abandono, el dejarse llevar, para que las ocupen.

Lo del Teatro Victoria, donde se presentó la plataforma, recuerda un tanto al bautizo de Ciudadanos, a la expectación que despertó entonces el surgimiento de un partido inequívocamente contrario al nacionalismo en Cataluña. Pero Sociedad Civil Catalana es un proyecto diferente: es nuestro Better Together. Una plataforma que integra a gentes de variada ideología, o de ninguna, que cuenta con personas del PSC, ausente hasta ahora de estas iniciativas, y que se propone poner racionalidad, sentido y cabeza en un ambiente marcado por la agitación, la demagogia y el sentimentalismo. No va a ser fácil, quién dijo que lo fuera. Pero es la sobriedad indispensable ante tanto y tanto exceso.
- Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/cristina-losada/por-fin-la-sociedad-civil-catalana-71380/

El bluff de la democracia en España
“Engañar y ser engañado, nada hay tan común en el mundo”, J.G. Seume
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  25 Abril 2014

Seguramente si, el barón de Montesquieu, uno de los pensadores más influyentes en el seno de la historia de las ideas políticas, pudiera analizar la distribución de los poderes del Estado tal y como se entiende, hoy en día, en España y compararla con lo que él concibió como el sistema ideal de un Estado de Derecho, en el que quedaba claramente establecida la separación de poderes o funciones; de modo que se les otorgaba una titularidad distinta al poder Ejecutivo, al poder Legislativo y al poder Judicial; sin que, ninguno de ellos, pudiera usurpar las funciones de los otros; para así garantizar el control mutuo de sus actuaciones. Todo ello con el fin de que, a la vez, cada uno de ellos vigilara que los otros dos se mantuvieran dentro de los límites de la ley –algo que, hoy en día, se entiende como el elemento básico del Constitucionalismo moderno –; es muy probable que se diera un hartón de reír al comprobar como, los partidos políticos y una equivocada visión de lo que es la base de un sistema democrático; han convertido en una farsa el concepto que él tenia de lo que constituía un verdadero Estado de Derecho.

Empecemos por considerar la mezcla absurda del sistema monárquico, por naturaleza absolutista, con el sistema democrático (el gobierno del pueblo por el pueblo) y démosle al Rey la función, meramente simbólica, de Jefe de Estado y la, no tan simbólica, de jefe supremo de las Fuerzas armadas. Una monarquía parlamentaria que se puede entender como: una democracia a la que se le ha quitado al pueblo parte del poder de elegir a sus representantes; puesto que, el régimen monárquico es hereditario y vitalicio, con la facultad de dirigir las fuerzas armadas, un derecho que puede entenderse como un campo que se le hurta a la voluntad popular. En el caso de una república, el cargo de Presidente es objeto de elección popular, mediante elecciones y ello supone que, sólo se le concede poder por un determinado número de años, transcurridos los cuales, si el pueblo no desea que continúe en su puesto, elige a otra persona para que le releve en el cargo. Algo muy saludable.

El hecho de que, a los partidos políticos, tal y como se entienden en España, se les den todas las bazas para implantar sus respectivas políticas, sin que exista un marco constitucional que les ponga límites a sus posibles veleidades, tiene el efecto nefasto de que pueda ocurrir lo que en nuestra patria ha sucedido durante las dos legislaturas en las que los socialistas han ostentado el poder que, al no existir un control, como existe en la mayor y más experimentada democracia del mundo, los EE.UU de América; donde se dan una serie de contrapesos al Gobierno que obligan a que se deban llegar a acuerdos antes de que se tomen según que decisiones. Y es que, en muchos aspectos, lo que allí son considerados como conservadores ( republicanos) o de izquierdas ( demócratas), entre los cuales las diferencias ideológicas son menos marcadas que las que hay, en nuestro país, entre derecha e izquierda – arrastradas por enfrentamientos pasados, en los que entre unos y otros corrieron verdaderos baños de sangre –. Por supuesto que, en ninguna de las democracias europeas, se puede dar la más mínima posibilidad de que una parte, una provincia, pueda plantear, unilateralmente, el separarse del Estado; algo que no acaban de entender los separatistas catalanes, empeñados en insistir en que serán reconocidos y admitidos dentro de la UE.

La democracia, por definición y por su propia idiosincrasia, supone el aceptar, en bien de los ciudadanos, una serie de normas, leyes, reglamentos y principios de convivencia, a los que todos aquellos que se han comprometido a respetarla, deben someterse. Si está basada en la voluntad de todo un colectivo, que decidió compartir un régimen político determinado, cualquier cambio, alteración, renovación de los preceptos que se dieron, debe estar avalado por la voluntad mayoritaria, posiblemente de una mayoría amplia y cualificada de las cámaras de representación popular o, en su caso, a través de un referendum nacional, que garantizara que aquel cambio contaba con la aceptación de la gran mayoría de la comunidad. Es absurdo intentar basarse en el derecho democrático a decidir de una minoría; porque ello supondría un fraude de ley que, llevado al absurdo, podría llegar al punto de que cualquier pueblecito o aldea de 50 o 100 habitantes tuvieran la posibilidad, por la exigua mayoría del voto de sus habitantes, a declararse independientes dentro de un Estado.

Hablar, como lo hacen Más, Homs o sus seguidores del derecho “democrático” de los catalanes, entendido como derecho “a decidir”, no es más que un truco, una falacia para engañar al pueblo catalán con el falso señuelo de un referéndum minoritario, que pudiera obligar a ser aceptado por el resto de España. Nada de esto encaja dentro del concepto de una verdadera democracia, algo perfectamente entendible si uno se aparta del fanatismo, de la obcecación o de la traición de unos compromisos de los miembros del Gobern que se comprometieron, en su, día a cumplir con los deberes, que les delegaba el Estado español, de acuerdo con las normas constitucionales vigentes.

Si hablamos del Poder judicial, ( uno de los estamentos peor valorados por el pueblo español), cuajado de jueces, magistrados y fiscales politizados; que han olvidado sus deberes de imparcialidad y de respeto por lo establecido en las leyes; no se puede considerar que cumpla con los principios democráticos ni, como se demuestra en muchos casos, son capaces de ajustarse a los plazos, la diligencia, la seriedad o la imparcialidad inherentes a su cargo; dando una pésima muestra de inoperancia, desidia y politización, incompatible con la clase de Justicia que demandan los ciudadanos y la función ejemplarizante que se espera de ellos. Un Senado ineficaz y carente de sentido, con un coste elevado a cargo de la ciudadanía y un Congreso de Diputados donde, en lugar de preocuparse por legislar en beneficio de la ciudadanías, se pierden en discusiones bizantinas; polémicas partidistas e insultos, frases obscenas y, en algunos casos, expresiones que nunca se debieran tolerar en la cámara de representación popular. Y, para terminar, un Ejecutivo que da la sensación de que permanece ausente a los problemas de la nación; que se muestra sordo a lo que le piden quienes lo votaron y que parece que tiene miedo a enfrentarse a los claros, amenazadores y cada vez más perentorios, desafíos de los separatistas, dispuestos a no cejar hasta conseguir sus objetivos. ¿Podemos hablar de los tres poderes previstos por Montesquieu? Va a ser que no; lo que nos lleva a que, en este país, no existe una verdadera democracia.

Los ciudadanos tenemos la sensación de que nos toma por niños de pecho, incapaces de sacar nuestras propias conclusiones, dóciles a cualquier estupidez que se les ocurra hacer a nuestros dirigentes y dispuestos a pasar por el aro, tanto del Gobierno como de una oposición impresentable, marrullera, dedicada a destruir y sin presentar una idea medianamente aceptable. Una situación que nos hace pensar en algo similar que tuvo lugar hace unos años, no tantos para que los hayamos olvidado ni tan cercanos como para que les sirviera de ejemplo a estas nuevas generaciones, que prefieren jugar con fuego, porque son inconscientes de las consecuencias que pudieran derivarse de este nuevo enfrentamiento entre “buenos” y “malos”, sin darse cuenta de que todos tenemos, dentro de nosotros, una parte de lo uno y de lo otro. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, valoramos esta seudo democracia vigente en nuestro país.

Quizá fuera Pablo Neruda, quien mejor expresara esta idea cuando dijo: “Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida”.
El cambio de la EPA aflora 114.000 nuevos funcionarios
La nueva encuesta descubre 377.000 ocupados nuevos Aparecen 756.000 hogares unipersonales que elevan la población activa y bajan el paro
En la Administración Central aumenta un 5,6% el número de empleados
FRANCISCO NÚÑEZ Madrid El Mundo 25 Abril 2014

La nueva Encuesta de Población Activa (EPA) elevó en 114.000 personas el número de funcionarios que las administraciones tenían en el cuarto trimestre de 2013. Así, un tercio del empleo total que el INE ha hecho aflorar en España con el nuevo censo de población procede del sector público.

La aparición de 756.600 hogares unipersonales (un 22,2% más), hasta los casi 4,2 millones; y la estimación de que hay un 7,4% de viviendas más con cinco o más miembros, son la causa principal de que la nueva EPA haya aflorado 377.000 empleos que no aparecían en la encuesta anterior del cuarto trimestre de 2013.

Todo esto ha supuesto, según el cambio de base en la población sobre el censo de 2011, que la población activa (personas mayores de 16 a 65 años con disponibilidad de trabajar) haya crecido en 416.400 personas. También supone que, aunque el paro crece en 39.300 personas más (hasta 5.935.600), la tasa de desempleo, que es el cociente entre los parados y esa población activa, haya descendido en tres décimas, hasta el 25,73%.

Sin embargo, el dato más llamativo de ese nuevo empleo aflorado por el INE es que casi un tercio corresponde a las administraciones públicas. Es decir, de esos 377.000 ocupados nuevos, unos 360.000 son asalariados (el resto son autónomos); y de éstos, 113.600 exactamente son empleados del sector público. De esta forma, si en la EPA anterior -realizada con el censo de 2001- había 2.795.800 funcionarios, ahora aparecen 2.909.400. Es decir, hay un 4,1% de empleados más con una nómina pública, a pesar de los esfuerzos del Gobierno en su ajuste. Además, con los nuevos datos, se observa que en el peor momento de la crisis, con la irrupción de la doble recesión, el empleo público alcanzó la cota histórica de 3.306.600.

Es términos absolutos, es en las autonomías dónde más empleo aflora ahora. Hay 58.500 nuevos funcionarios en la estadística (un 3,8% más) hasta 1.585.500, frente a 1.527.000 de la EPA anterior de este cuarto trimestre de 2013.

Sin embargo, es en la Administración Central donde más asalariados se descubren en términos relativos. Hay 510.600 funcionarios frente a los 483.500 anunciados por la primera EPA, lo que supone un crecimiento del 5,6% (27.100 más). En un porcentaje similar crece el número de empleados en las empresas públicas y en otros organismos.

Con estos nuevos datos se puede hacer un nuevo recuento sobre la factura de la crisis en el empleo desde 2007 hasta 2013. Así, mientras que en el sector público aparecen 80.900 empleos netos menos en el balance final (un 2,7%), mayoritariamente por jubilaciones, en el privado la crisis se ha llevado por delante a 2.919.900, a un 20,7% de los asalariados que existían seis años antes.

Suaviza el ajuste laboral
En general, la nueva EPA suaviza el ajuste laboral, ya que, en total, hay tres millones de empleos menos (privados y públicos) desde 2007 entre los asalariados, mientras que con la EPA antigua salen 132.000 desempleados más.

Por otra parte, las nuevas series elevan al mismo tiempo la cifra del empleo a jornada completa en 362.300 personas y en 25.000 el número de trabajadores con jornada a tiempo parcial. En cuanto a la contratación, aparecen 308.400 empleos más con contrato indefinido y 47.800 más con la modalidad temporal.

La aparición de 600.000 hogares netos nuevos supone que sube levemente el número de familias en las que todos sus miembros trabajan. Pero también crece en 100.000, hasta 1,9 millones, los hogares en que todos sus miembros están en paro.

Todo esto se debe al incremento de esos 756.000 hogares donde sólo vive una persona. Al tratarse de una encuesta, la obtención de este dato también resulta curiosa. La norma establece que el técnico estadístico debe llamar a un hogar hasta cinco veces si en las cuatro anteriores no obtiene respuesta para confirmar la cita y complementar el cuestionario. Si en estas llamadas no da con la persona que habita en la vivienda, se le inscribe como ocupado porque se considera que si no está en el domicilio es porque tiene empleo.

Ser diputado en España: 18 días de vacaciones de Semana Santa, 52 de Navidad y 70 de verano
Javier Muñoz Minuto Digital 25 Abril 2014

Si usted es diputado raso, sepa que, según el actual reglamento que rige en las Cortes españolas podrá gozar de unas vacaciones que superan a las de un escolar. Semana Santa de 18 días, navidades de más de mes y medio y un verano como el de un párvulo estudiante.

“Ser político hoy en día, se esté o no en el poder, es un lujo que no podemos permitirnos el resto de los mortales. Si su hijo llega y le dice: ‘¡Mamá, quiero ser político!’, no le haga cambiar de idea, su futuro está asegurado.”¿Cuántos políticos no han trabajado nunca en el sector privado? ¿Cuál es la familia que lleva ciento cuarenta años en el poder? ¿Qué político ha enchufado a doscientos familiares y amigos? ¿Quién es el que acumula más cargos? ¿Saben nuestros diputados qué es el CO2? ¿Cuál es la pregunta más estúpida que ha hecho un político en una cámara? ¿Dónde acaban los políticos cuando dejan de ser políticos? ¿Quién dijo: ‘Estoy en política para forrarme’? ¿Sabe cuántos retratos de políticos ha pagado con sus impuestos? ¿Qué carrera garantiza un puesto en la vida política? Abra este libro y compruébelo usted mismo”, así arranca el libro de Sandra Mir y Gabriel Cruz, Mamá quiero ser político, un texto que viene a colación de la respuesta que Jesús Posada, presidente de las Cortes españolas, daba ayer a los periodistas para acallar las críticas que recaen sobre el tiempo de trabajo de nuestros políticos.

Este martes, la tercera autoridad institucional más importante del país se afanaba en aclarar que los diputados españoles no gozan de tantas vacaciones como se les atribuyen. Y al respecto aclaraba, que si bien no han de acudir a plenos en determinadas épocas del año, que coinciden con los periodos vacacionales, sí que participan en comisiones, mesas de trabajo, presentaciones o conferencias en el seno de la Cámara de Representantes. Pero no todos tienen tantos cometidos. En realidad solo aquellos que tienen más responsabilidad, lo que por cierto atañe a la decisión del partido político al que pertenezca. Por eso, los grandes partidos son los que cuentan con más diputados ociosos, puesto que tienen más diputados y por tanto menos cargos que repartir.

“Hacer trabajar”
Este miércoles, el diario ABC recuerda en una de sus informaciones que pocos países pueden presumir de “hacer trabajar” a sus diputados mucho más de 140 días al año, si tenemos en cuenta que en el Parlamento español no se trabaja ni lunes ni viernes, y por supuesto, jamás un sábado o un domingo.

El regreso de sus señorías de esta Semana Santa, programada para el próximo martes 29 de abril, apenas abre un periodo de escasos plenos que no darán comienzo hasta el 6 de mayo. Después, pasado el mes de mayo y junio llegará el receso de verano, una suma de meses y días que ascienda a más de 70 jornadas de descanso.

En estos momentos, el Parlamento español debate un nuevo reglamento que podría incorporar cambios sustanciales a su regular funcionamiento. Cambios que contemplan la posibilidad de que sus señorías fichen al entrar y salir del Congreso de los Diputados, o que sean multados por sus innumerables ausencias.
Otros parlamentos

España, sin embargo, no el único parlamento que cuenta con abultadas vacaciones. En Bruselas, por ejemplo, la cámara de representantes europeos disfruta de periodos vacacionales de varios meses a cambio de jornadas maratonianas de martes a jueves y sueldos de 14.000 euros/brutos/año. Un diputado español cobra en la actualidad 5.684 euros/brutos/mes.

En Reino Unido, Westminster solo trabaja 145 días, mientras que en Estados Unidos lo hacen entre 140/170 días. Ahora bien, los estadounidenses pasan la mitad de su tiempo hablando con sus electores y haciendo campaña en sus distritos. El caso de Francia es muy similar al de España. Tienen tres meses de vacaciones estivales, 15 días por Navidad, entre una y dos semanas por Pascua, y por supuesto, puentes, festividades y vacaciones especiales.

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Reparación
CARLOS FERNÁNDEZ DE CASADEVANTE ROMANI EL CORREO  25 Abril 2014

CATEDRÁTICO DE DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO Y RELACIONES INTERNACIONALES DE LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS

· Restituir en su derecho de voto a los vascos desterrados por el terrorismo sería un acto de justicia que muy probablemente no tendría incidencia electoral

Las reacciones del nacionalismo vasco (Gobierno vasco y partidos) cada vez que se plantea la cuestión de que los desterrados por causa del terrorismo de ETA puedan recuperar el derecho de voto del que fueron privados, demuestran lo lejos que se encuentran de entender y de aceptar las consecuencias de un terrorismo practicado durante cinco décadas y que, en aras de la imposición de un proyecto político compartido por todos los nacionalistas, ha supuesto el sacrificio real de miles de ciudadanos vascos y del resto de España. El destierro es sólo una de sus modalidades. Al mismo tiempo, esas reacciones ponen de manifiesto el desconocimiento o la vacuidad de los grandes conceptos a los que recurren y que riegan el pomposo ‘Plan de Paz y Convivencia’ del Gobierno vasco, como es el caso del concepto de ‘reparación’.

En efecto, es fácil –y muy cómodo– hablar de la reparación a las víctimas del terrorismo cuando la misma se limita a los abrazos, las palmaditas y las indemnizaciones. Tales gestos, aunque tangibles, lo son bastante menos que el de restituir de su derecho de voto a todos aquellos que fueron privados de facto de él al ser obligados a abandonar el País Vasco o que, de no haberse marchado, lo hubieran perdido también porque hubieran sido asesinados. Todavía peor, desterrando a la primera generación (los padres) consiguieron privar del derecho de voto a sus hijos y a sus nietos que arraigaron en otras tierras.

¿Dónde estaban entonces las dos ‘tradiciones políticas’ nacionalistas de las que habla el Plan de Paz y Convivencia? Una de ellas, claramente apoyando la persecución y el destierro. La otra, viendo la huida y en silencio. ¿Alguien clamó entonces por la alteración del censo electoral como consecuencia de todo ello? En las hemerotecas no hay ni una línea al respecto.

¿Cómo no recordar ahora la soledad de tantos vecinos que hacían las maletas para no ser asesinados cuando la amenaza de serlo era real, así como la de tantos otros que asimismo hicieron sus maletas antes de que la amenaza también les llegara? ¿Quién no lo recuerda? Somos muchos los testigos de ese destierro. ¿No merecen esas víctimas ninguna reparación? ¿Ni siquiera la reparación de ser restituidos formalmente en su derecho de voto aunque muy probablemente nunca lo ejerzan porque ya nada tienen en el País Vasco?

Sólo el desconocimiento de lo que esa tragedia de desarraigo ha supuesto para tantas familias vascas –o los réditos extraídos de esa alteración del censo electoral– pueden explicar declaraciones y afirmaciones que revelan una absoluta falta de empatía con esas víctimas del terrorismo. Algunas destacan negativamente por su simpleza. Es el caso de la afirmación del sinsentido de que tales desterrados voten en Euskadi cuando pueden regresar toda vez que no hay ningún elemento que impida ya su regreso.

Es evidente que quien eso afirma carece de la experiencia del destierro. No sólo porque semejante afirmación desconoce los muchos impedimentos que sí existen para regresar sino, también, por los muchos obstáculos que aconsejan no hacerlo. ¿Acaso es posible levantar casa, familia, trabajo, relaciones sociales sólidamente establecidas en otra parte de España como quien desmonta una tienda de campaña para plantarla nuevamente en cualquier pradera vasca, después de décadas de ausencia forzada? ¿Qué queda de conocido y quien queda de cercano en la tierra de origen? Muy probablemente, nada ni nadie. Para los hijos y los nietos, con certeza casi total.

Por otra parte, detalle nada nimio, ¿para qué regresar incluso en la hipótesis del portavoz del Gobierno vasco de que Euskadi sea ya «una comunidad política que no presenta ninguna razón ni política, ni económica, ni social, ni de convivencia que impida la residencia efectiva en su territorio por parte de quien así lo desee» una vez finalizado –en apariencia– el terrorismo cuando, a las ausencias anteriores se añade la presencia cierta de los victimarios en las instituciones? ¿Qué víctima del destierro por causa del terrorismo de ETA va a regresar a su municipio de origen para contemplar diariamente el espectáculo de que la ideología que le victimizó y quienes decidieron, contribuyeron o apoyaron su victimización no sólo continúan en él sino que además están ahora en las instituciones? ¿Qué hijo o nieto de desterrado anhela hacer semejante experiencia después de haber vivido en propia carne el sufrimiento de sus padres desterrados? Concluirán conmigo que ninguno. Entre otras cosas, porque no merece la pena. No sólo el regresar en tales circunstancias, en el caso de que el regreso fuera posible. También, porque para hacerlo hay que deshacer los lazos firmemente establecidos allá donde el destierro les llevó y donde fueron acogidos.

En definitiva, restituir en su derecho de voto a los vascos desterrados y a sus descendientes es sobre todo un acto de justicia y de reparación que muy probablemente no tendrá ninguna incidencia electoral. Sólo por eso el Estado –que también ha estado permanentemente ausente respecto de esos ciudadanos– debería acometerlo. Idénticos motivos deberían conducir al Gobierno vasco a promover esa medida manifestando con hechos concretos que, en materia de reparación a las víctimas del terrorismo –en este caso, los desterrados– es capaz de predicar con el ejemplo.

C. S. C.
SANTIAGO GONZÁLEZ EM  25 Abril 2014

Hubo un tiempo en que la izquierda española miraba a Cataluña con dosis armónicas de admiración y perplejidad. Los socialistas querían ser como el PSC, aunque considerasen que podía estar mejor gobernado. Obiols era un inevitable Poulidor frente a Pujol, un segundón sin remedio. Ah, si el PSC estuviera gobernado por Maragall, aquel gran alcalde de Barcelona. O Nadal, el gran alcalde de Gerona. El modelo socialista catalán fueron los dos alcaldes citados durante los 23 años que duró el pujolato.

Uno soñó con ver a Maragall ganándole unas autonómicas a Jordi Pujol. No fue a Pujol, sino a un político más mediocre que él había dejado al frente del negocio; y fue entonces cuando nuestro sueño comenzó a convertirse en pesadilla. Luego se comprobó que las cosas siempre pueden empeorar, según la Ley de Murphy, y llegó Montilla. Y después Mas. No haré pronósticos, por si a éste le sucede Junqueras o, vete a saber, incluso puede que Marta Rovira.

Pere Navarro debe andarse con ojo y no distraerse en el intento

Lejos ya los restos del esplendor, con Maragall en el limbo, su hermano Ernest de meritorio en ERC, le ha tocado el turno a Nadal y a nueve de los suyos, que anunciaron el martes su desinterés por el partido, con razones que Nadal ha explicado a Pere Navarro en un pliego de cargos con forma de carta abierta.

También por las ondas de Catalunya Radio. Al ex alcalde de Gerona le gustaría que Pere Navarro fuese capaz de hacer la operación Puigcercós: «Autodeglución [sic] para situar a un independiente al frente del partido». ¿Cómo se autodeglute uno a sí mismo, si me perdonan el pleonasmo? Navarro debe andarse con ojo y no distraerse en el intento: Nadal, tras su renuncia en el PSC, estaría en condiciones de ofrecerse como independiente para la refundación de la C.S.C. (Confederació de Socialistes de Catalunya). O para fichar a Puigcercós, eso ya no sé. La carta es un memorial de agravios, un descargo de subjetividad herida, en la que apenas plantea dos cuestiones políticas. La primera es que su posición favorable al derecho a decidir cayó como «una bomba atómica» en el PSC y fue bastante bien recibida por el resto del mundo. «Nacionalista», debería haber añadido por el aquel de la precisión. La otra es un error de apreciación. Nadal aspiraba a un lugar para «las posiciones gerundenses en el espacio socialista» y, al parecer, el nacionalismo del PSC no llega aún hasta ese grado de cantonalización.

La Federación Gerundense. Es lo que hay. El PSC es el partido que más se parece a Cataluña, como el PSOE a España. Quizá sea ésa la razón de que propongan el federalismo como remedio para el separatismo. Pero si no sirve para impedir la implosión en el partido, ¿por qué iba a atajar la secesión de España y la ruptura de la propia Cataluña? No se perderá gran cosa. Ya han perdido a sus votantes; a nadie le va a importar que se rompa la herramienta. PSC-RIP.

Cataluña, la región que más se beneficia del comercio con el resto de España
Yolanda gómez / madrid ABC 25 Abril 2014

Vende a las otras comunidades bienes y servicios por más de 44.000 millones y solo compra por 25.000

Cataluña no es solo la comunidad autónoma que más exporta al resto de España, sino también la que más se beneficia de los intercambios comerciales con las otras regiones españolas. En 2013, las empresas catalanas vendieron al resto del país bienes y servicios por más de 44.000 millones de euros, mientras las compras en otras comunidades se situaron por debajo de los 25.500 millones de euros. Según estas cifras, por tanto, Cataluña tuvo un saldo positivo en sus relaciones comerciales con el resto de España de casi 19.000 millones de euros el año pasado. Así lo refleja un informe sobre el comercio interrregional en España, que elabora Ceprede, con el patrocinio de la Junta de Andalucía, la de Castilla y León, la Generalitat de Cataluña, la Generalitat Valenciana, la Junta de Extremadura, la Comunidad de Madrid y el Gobierno Vasco.

Estas cifras ponen de manifiesto el grave perjuicio que supondría para Cataluña una ruptura con España que, inevitablemente, conllevaría también un deterioro de estas relaciones comerciales tan provechosas para la región catalana. De hecho Cataluña es, con diferencia, la autonomía con un mayor saldo positivo en estos intercambios comerciales interregionales. Las siguientes en el ranking son Andalucía y Galicia, y su superávit comercial es apenas una tercera parte del catalán. En el extremo opuesto, las comunidades con más déficit en sus relaciones con el resto de España son, por este orden, Madrid, Aragón y Baleares.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, defendió ayer en Barcelona ante un grupo de empresarios los éxitos económicos de Cataluña y destacó que en los dos últimos años, y por primera vez, Cataluña ha vendido más al exterior que al resto de España. Remarcó también el peso de la región sobre el comercio exterior del conjunto del país, que se sitúa en el entorno del 25%, un porcentaje superior al del peso del PIB catalán sobre el español, que está en el entorno del 18%. De hecho, este cambio en la composición del destino de las ventas catalanas se han convertido ya en parte del argumentario nacionalista para tratar de defender la viabilidad económica de una Cataluña independiente.

Déficit exterior
Sin embargo, las relaciones comerciales de Cataluña con el resto del mundo no son tan ventajosas como las que tiene con el resto de España. De hecho, estos intercambios comerciales arrojaron en 2012 un déficit para Cataluña de más de 10.000 millones de euros, según el citado informe de Ceprede. Un desfase que, según los datos de Comercio Exterior del Ministerio de Economía, se redujeron ligeramente el año pasado hasta situarse en algo más de 8.000 millones de euros. O lo que es lo mismo, Cataluña compensa sus deficitarios intercambios comerciales con el resto del mundo gracias a las ventas que realiza en el resto de comunidades españolas.

Según cifras a las que ha tenido acceso ABC, de los diez principales destinos de las exportaciones catalanas, seis son autonomías españolas. De hecho, su principal cliente es Aragón, donde el año pasado vendió bienes y servicios por más de 11.500 millones de euros. También se encuentran entre los principales destinos de las exportaciones catalanas la Comunidad Valenciana, Andalucía, Madrid, País Vasco y Castilla-La Mancha (ver gráfico sobre estas líneas).

Además, el discurso triunfalista sobre las exportaciones catalanas al resto del mundo tampoco se corresponde con la realidad. El año pasado, mientras las exportaciones del conjunto de España al resto del mundo crecieron un 5,2%, las de Cataluña se mantuvieron prácticamente congeladas: solo avanzaron un 0,1%, hasta alcanzar algo más de 58.000 millones de euros. Esto significa que en 2013 las exportaciones catalanas perdieron peso en las del conjunto de España y se situaron ligeramente por debajo del 25%, concretamente en el 24,9%, frente al 26% que representaban por ejemplo en el año 2012.

Exportaciones congeladas
La congelación de las ventas de productos catalanes en el exterior contrasta con los fuertes incrementos que registraron las exportaciones en otras regiones. Así por ejemplo, la Comunidad Valenciana elevó sus ventas al exterior un 13% el año pasado, hasta 23.678 millones; la Comunidad de Madrid creció un 8,9%, hasta 30.446 millones; Castilla y León mejoró sus ventas un 4,4%, con 12.219 millones; y el País Vasco las incrementó un 2%, con 20.546 millones.

Josep Rosiñol: "No podemos dejar el relato de lo que pasa en Cataluña en manos del secesionismo"

El presidente de la junta provisional de Sociedad Civil Catalana (SCC) y bloguero de Periodista Digital hace un llamamiento para "movilizarse por una Cataluña abierta en una España de todos"
Periodista Digital 25 Abril 2014

José R. Bosch: "La sociedad catalana no independentista tiene miedo a la muerte civil"

Lo cierto es que desde Sociedad Civil Catalana nunca pedimos la filiación política de ninguno de nuestros miembros

Hace solo dos semanas, un grupo de "catalanes de orígenes personales y profesionales diversos, de variadas ideologías y con sentimientos identitarios plurales" se presentaba bajo la denominación Sociedad Civil Catalana (SCC).

Su objetivo, tal y como recoge su manifiesto fundacional, es el de hacer un llamamiento para "movilizarse por una Cataluña abierta en una España de todos", así como advertir de que "la independencia ni la queremos, ni nos conviene".

Entre los promotores de la iniciativa hay personas procedentes del PSC, del PP, de Ciudadanos, de UPyD, e incluso de UDC, o sin adscripción política alguna.

Este miércoles, 23 de abril de 2014, coincidiendo con la Diada de Sant Jordi, la entidad se dará a conocer en un gran acto abierto al público que tendrá lugar en el Teatro Victoria de Barcelona.

El presidente de la junta provisional de SCC y colaborador impenitente de 'Periodista Digital' donde presenta su blog con el título 'Diario de un No nacionalista', Josep Rosiñol, ha respondido a las preguntas de los suscriptores de 'Crónica Global':

1. ¿Cómo surgió la idea de formar una plataforma antisoberanista? ¿Por qué una nueva? ¿No os sentíais identificados con las diversas asociaciones de este tipo que ya existen?(rizzo02)
La deriva secesionista del Gobierno de la Generalidad, un gobierno que debería representar a todos los catalanes y catalanas, sus planteamientos esencialistas y excluyentes, nos empujaron a movilizar a esa mayoría de catalanes que nos sentimos españoles y europeos, y que no queremos que nadie nos obligue a elegir entre ellos, queremos una sociedad y unas instituciones abiertas e inclusivas. Respecto a la segunda pregunta decir que gran parte de los que hemos iniciado este proyecto, incluido yo mismo, nunca hemos militado en un partido ni en ninguna asociación, de ahí el espíritu transversal de SCC.

2. ¿Cuántos apoyos habéis recibido hasta ahora?(JLGalindo)
Hasta el pasado jueves teníamos más de 5.000 firmas y adhesiones. Mañana, día 23 de abril, durante el acto en el Teatro Victoria actualizaremos la cifra.

3. ¿Tenéis algún proyecto para embarcar a los catalanes que vivan en el resto de España? Creo que muchos, que viven una realidad muy distinta a la que se describe en los medios de aquí, serían muy receptivos a vuestro discurso.(Xavi1978)
Es una reflexión muy acertada, nuestro proyecto y nuestro discurso no sólo va dirigido a los catalanes, es crucial que el resto de españoles vean y sepan la pluralidad social y cultural de Cataluña. No podemos dejar el relato de lo que ocurre en nuestra Comunidad Autónoma en manos del secesionismo.

4. ¿Hay nombres de personas conocidas mediáticamente que se hayan apuntado a Sociedad Civil Catalana y que se puedan saber?(julian-rod)
Sí que los hay, pero la decisión de darse a conocer o no públicamente es algo que los interesados deben decidir.

5. ¿Estáis notando apoyo -más allá de las simples palabras- por parte de partidos políticos no independentistas o del Gobierno?(Esteban1)
SCC es una asociación apartidista pero leal y transparente con todos los partidos políticos. Nuestra organización agradece la ayuda y colaboración de todos los ciudadanos pero nuestra esencia transversal hace que no dependamos del apoyo de ningún partido.

6. Agrupáis gente de sensibilidades muy diversas, de modo que necesitaréis organización y flexibilidad para funcionar bien. ¿Tenéis bien prevista la organización, el modo de elección de los cargos, etc...?(Xavi1978)
Tenemos prevista una asamblea general, la fecha la concretamos de aquí pocos días, en la que se elegirán los cargos y la estructura definitiva.

7. ¿Qué opinión le merecería un Estado federal simétrico y cooperativo donde todas las comunidades o estados tuvieran exactamente las mismas competencias y donde la única nación fuera la española?(MAndujar)
Respecto a la ordenación administrativa de España -y es algo que entronca en la filosofía de SCC-, nosotros somos respetuosos con el principio de representación, y nunca diremos a los partidos políticos ni a los gobiernos qué tienen que decir o qué tienen que hacer. Desde SCC trataremos de facilitar el diálogo entre las partes con el objetivo de llegar a acuerdos beneficiosos para todos los españoles.

8. ¿Cómo cree que está asimilando la sociedad española la situación en Cataluña, con apatía, hartazgo, comprensión, enfado, solidaridad...? ¿Cree que comprende el problema, que se posiciona claramente, que podría reaccionar en contra de Cataluña?(Rafael_01)
Verá, los inputs que me llegan del resto de España están siendo muy positivos, de mucha solidaridad. De hecho, Sociedad Civil Catalana debe servir para romper el monopolio nacionalista de lo que ocurre en Cataluña, porque cuando se habla del "problema catalán" no es más que otra trampa del lenguaje, de la cínica perversión del lenguaje con el que juegan los partidarios del secesionismo. En realidad, debería decirse algo así como el "problema del nacionalismo catalán", porque Cataluña es mucho más que cualquier partido, que cualquier ideología. En fin, estoy convencido de que la reacción del resto de españoles será de solidaridad hacia esta mayoría social de catalanes que queremos y creemos en una Cataluña abierta y plural en una España de todos.

9. ¿Creéis posible embarcar también a caras conocidas de los sectores críticos de organizaciones que han dado un giro hacia el nacionalismo, como ICV, CCOO, UGT o, incluso, gente descontenta de CIU con la deriva independentista?(Xavi1978)
De hecho, ya tenemos firmantes y promotores con el perfil que indicas. Sin embargo, en SCC nunca pedimos la filiación política de nadie, quien está con nosotros lo hace como persona física.

10. ¿Cómo funciona Sociedad Civil Catalana a nivel interno? ¿Hay una asamblea con los promotores? ¿Hay socios? ¿Los que nos hemos adherido al manifiesto formaremos parte de una asamblea en la que podremos votar?(polites)
SCC tiene una Junta Provisional desde la que coordinamos todos los proyectos, y unas comisiones en función de las necesidades del momento. Lo cierto es que aprovechamos la potencialidad de todos los promotores y amigos de SCC. Como verás, nuestro trabajo se basa en la voluntad y esfuerzo de todos los que formamos parte de SCC. En breve plazo, todo aquel que quiera formar parte de SCC podrá hacerlo como socio y, lógicamente, podrá votar en la asamblea general en la que se escogerá a la Junta ordinaria.

11. Algunos analistas, entre ellos Alfons Quintà, señalan que existe un problema mediático en Cataluña que va más alla de los medios públicos y subvencionados catalanistas, y que incluso los medios de comunicación de ámbito nacional (RTVE, SER, Onda Cero...) en sus desconexiones regionales hacen seguidismo nacionalista e imitan el libro de estilo oficialista de TV3. ¿Qué acogida están teniendo desde estos medios (TVE Cat, Ràdio 4, SER Cat...)? ¿Ha percibido un cambio en sus líneas editoriales desde septiembre de 2012?(Robert Schuman)
Lo cierto es que en los contactos que he tenido con los medios a los que se refiere he notado una buena acogida y, sobre todo, una gran curiosidad, cosa que realmente me asombra, ya que lo "normal" en cualquier sociedad democrática serían las voces diversas... Respecto al cambio editorial, me da la sensación de que desde los medios de resto de España están tomando conciencia de que nos enfrentamos a un desafío que trasciende la batalla electoralista y que se quieren sobrepasar las líneas de la convivencia democrática con propuestas con tintes "totalizantes".

12. Enhorabuena, señor Rosiñol, por la creación de Sociedad Civil Catalana, una iniciativa que casi se podría calificar de beneficiosa para la salud pública, aunque no creo que el consejero Boi Ruiz vaya a darles ni un céntimo de financiación. Una pregunta simple: ¿Tienen previstos ya más actos de presentación en otros lugares de Cataluña, y dónde, si es el caso?(Eduardo Pinzolas)
Uno de los objetivos de Sociedad Civil Catalana es estar implantados en todo el territorio catalán. Queremos que la normalidad democrática de la diferencia, de lo diverso y plural, esté en todos nuestros pueblos y ciudades, con lo que, efectivamente habrá actos en muchos otros lugares de Cataluña.

13. Parece ser que entre los miembros o promotores de SCC hay afiliados o simpatizantes de UDC. ¿Qué trasmiten estas personas en referencia al debate que el reto separatista genera en el seno de CiU?(albertfonxe)
Lo cierto es que desde Sociedad Civil Catalana nunca pedimos la filiación política de ninguno de nuestros miembros. Comentarle que aquellas personas que me han confiado su afiliación al partido que usted menciona muestran mucha inquietud respecto a la deriva a la que nos está llevando el Presidente la Generalidad y los partidos que le apoyan. No entienden cómo pueden llegar a asumir enormes riesgos sociales y económicos en favor de un sueño anacrónico como es el de la secesión. También me hacen mucho hincapié en la certeza de que, si se produjese la independencia, nos apearíamos del proyecto europeo y dejaríamos de ser ciudadanos de pleno derecho de la UE; advertencia con la que coincido plenamente.

14. ¿SCC prevé un despliegue y organización territorial por pueblos y/o ciudades para desarrollar los actos convocados y poder discutir hacer propuestas por parte de los adheridos a SCC a los órganos superiores de representación?(CharoBCN)

Nuestra intención es tener una implantación territorial lo más amplia posible por ambos motivos: para llegar al mayor número de personas -como receptoras de nuestro mensaje y para que colaboren con nosotros- y para que trasladen sus propuestas a los órganos de representación elegidos.

Desde el 22 de abril
La TV independentista de Artur Mas ya emite sus proclamas
Pablo Arjona www.gaceta.es 25 Abril 2014

El Punt Avui ha recibido más de 1,5 millones de euros en subvenciones desde que llegó CiU a la Generalitat de Cataluña.

La obsesión de Artur Mas por los medios de comunicación ha quedado patente desde que llegó a la presidencia de la Generalitat catalana. Ha regado de subvenciones a sus medios afines y TV3 se ha convertido en el brazo mediático del Gobierno catalán sufragado con recursos públicos.

Desde el 22 de abril, Artur Mas posee un nuevo instrumento de concienciación para su proyecto político ilegal con el nacimiento de El Punt Avui TV. Esta nueva cadena de televisión surge con un claro sesgo independentista.

Joan Vall, consejero delegado de El Punt Avui, reconoce abiertamente que se trata de una televisión secesionista. “Somos de la opinión de que tenemos derecho a hacer una consulta, a un estado propio y que la independencia de España es el mejor estatus político en el que desarrollar lo que aspiramos: una Cataluña en la que se pueda vivir con libertad y con dignidad”.

Actualmente, El Punt Avui TV emite un solo programa: La Isla de Robinson, que es en lo que se convertiría una Cataluña independiente, según vaticinó Mariano Rajoy. Una de las secciones de este programa es “España nos ama”, que, en tono satírico, repasa la información sobre Cataluña que se publica en los medios de comunicación del resto de España.

La nueva cadena inauguró sus emisiones el 22 de abril con una entrevista a Artur Mas, en la que amenazó con que “habrá consulta el 9 de noviembre” y que “no pondrá fácil a España que la pueda impedir”. Al día siguiente pasó por los platós de El Punt Avui TV el presidente de ERC, Oriol Junqueras.

Durante su emisión en pruebas, El Punt Avui TV llegó a un acuerdo con la organización radical Asamblea Nacional Catalana (ANC) para emitir durante 400 horas sobre las actividades de este grupo secesionista.

El Grupo El Punt ha sido tradicionalmente una punta de lanza del independentismo de Cataluña. Por ejemplo, vendió camisetas para la cadena humana del pasado 11 de septiembre y entregó los fondos recaudados a la ANC, inició la campaña “ningún balcón sin estelada” para el Día de Sant Jordi o vende el cava 1714 a través de su web.

Todas estas acciones -y muchas más- le han valido para que Artur Mas le entregue 1.5 millones de euros de dinero público desde que llegó al poder, pese a no superar una tirada de 25.000 periódicos diarios. Y ahora el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) le ha adjudicado siete frecuencias para emitir en la práctica totalidad de área geográfica de la comunidad catalana. Esta decisión política se encontró con la oposición de los representantes del PP y PSOE en el CAC, pues, a su juicio, El Punt Avui no reunía todos los requisitos para recibir esa concesión. Finalmente, el presidente del CAC hizo valer su voto de calidad para que El Punt Avui TV pudiera emitir.
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RESISTENCIA GALEGA
Primera condena por terrorismo
El Correo 25 Abril 2014

El Tribunal Supremo condenó ayer por vez primera por terrorismo a cuatro integrantes de Resistencia Galega. La Sala de lo Penal ratificó que se trata de una organización terrorista que «pretendía subvertir el orden constitucional español». La sentencia confirma los delitos que apreció la Audiencia Nacional de participación en organización terrorista, falsificación en documento oficial y tenencia de explosivos, este último en dos de los acusados, aunque rebaja las condenas.

entorno etarra
El SAT de Gordillo y Cañamero apoya al entorno etarra con un acto en Jaén
Daniel Salamanca Minuto Digital 25 Abril 2014

El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) ha organizado hoy en Jaén la presentación del libro «Arrojado a los Leones», cuyo autor no es otro que el antiguo miembro del brazo político de ETA y, en la actualidad, diputado de Amaiur en las Cortes Generales de Navarra, Santiago Arana.

Este hecho, ha generado una autentica ola de rechazo en la ciudad andaluza. El acto se celebrara esta tarde en una de las aulas del campus de Las Lagunillas y contará con la presencia de los dirigentes del SAT en Jaén dando así apoyo a Arana en la conferencia y presentación de este libro cuyos beneficios se van a destinar al colectivo de expresos de ETA.

Las reacciones no se han hecho esperar y algunos partidos políticos «exigen» a los estamentos universitarios que suspendan el acto y aunque respetan la autonomía universitaria y la libertad de expresión «no se debería permitir que, camuflado como una actividad docente, se celebre un acto político de un sindicato que se ha caracterizado por actos de asalto a supermercados y ocupación de fincas particulares»

Por tanto el sentimiento general de la sociedad ante este acto del SAT es de indignación de que se de cobijo a un miembro del aparato político de una banda criminal, sería un insulto y una falta de respeto hacia todos los que han sufrido la violencia terrorista.
 


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