AGLI Recortes de Prensa   Sábado 26 Abril  2014

DEL ERROR MAS A RAJOY
Cataluña: ni está resuelto, ni se resuelve con melindres a Mas
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 26 Abril 2014

La mayoría de políticos no quiere una Cataluña independiente. Tampoco el pueblo español. ¿El modo de impedirlo es una componenda en la oligarquía, o acaso la conveniencia económica?

Lo han dicho, por separado y sin leerse, desde Jaime Mayor Oreja hasta José Javier Esparza: Mas puede ganar y España perder, y lo han hecho con tanto acierto que la idea corre y recorre la red. Por desgracia para España y para la paz en Europa, tienen razón. Mas puede ganar. Del mismo modo que sigue habiendo un "proyecto", que no es de construcción nacional vasca o catalana, sino de destrucción nacional de España. Como es lógico: para crear de la nada naciones inexistentes hay que desmontar la ex - nación que ciertas castas convierten en simple cantera para los nuevos proyectos.

"A una identidad que se afirma sólo se puede responder proponiendo una identidad más atractiva. Al anhelo de una patria sólo se puede responder ofreciendo una patria más fuerte" .

"Nos han vendido que el Parlamento español ha "tumbado" el proyecto separatista del nacionalismo catalán. Nos lo dicen los mismos –y con la misma voz campanuda- que tratan de persuadirnos de que "ETA está derrotada". Pero sólo se engaña quien se quiere engañar. Lo que ha pasado en las Cortes ha sido, simplemente, un episodio para consumo interno de la propia clientela. PP y PSOE tratarán de demostrar a sus fieles –catalanes incluidos- que el Estado es fuerte y a la vez dialogante. Los separatistas, por su parte, exhibirán ante su parroquia el espectáculo de los bravos astérix defendiendo en Roma la libertad de su pequeña aldea gala frente a la cerrazón de los intolerantes patricios. Todos creen ganar. Pero el único que en realidad gana es Mas, que con este aquelarre parlamentario ha llevado el conflicto a una fase nueva: ahora el Estado acepta discutir la independencia, y eso es la primera vez que pasa. Viviremos en este nuevo escenario durante los próximos años".

"¿De verdad alguien pensaba que el proyecto de Mas consistía en vencer en Madrid y que, por tanto, ahora todo terminó? ¡Por favor…! Lo que Mas pretendía era forzar a "Madrid" a aceptar la independencia catalana como algo digno de debate. Y, de paso, evaluar la capacidad de resistencia del enemigo. Es una viejísima táctica: lanzar continuamente ataques de alcance limitado para calibrar la solidez del contrario y descubrir sus grietas. El separatismo catalán lleva más de un siglo haciendo eso (sólo un siglo, sí: desde las Bases de Manresa de 1892; lo de 1714 no se lo creen ni ellos). La respuesta de España ha sido variable según las épocas. La del sistema de 1978 siempre ha sido pusilánime, y la de este miércoles debe de haber abierto inusitadas esperanzas en la grey separatista. ¿Por qué? Porque ha puesto de manifiesto la inexistencia de una voluntad de victoria en el Estado".

Me limito a recoger la declaración doctrinal de Rajoy en el debate: "A todo esto, a todo lo que nos unió en 1978 y que nos une todavía hoy, a todo esto, vagamente, sentimentalmente, sin ningún afán trascendental, lo llamamos patria. Pero si a ustedes no les gusta, podemos llamarle futuro". Dicho de otro modo: España es un producto del consenso de 1978, no es una patria sino de forma vaga y sentimental, no posee afán trascendental alguno y en realidad sólo vale como apuesta de futuro (¿de qué futuro?). Zapatero dio el tono cuando describió la nación española como algo discutido y discutible, y Rajoy le ha superado con esta relativización expresa de la patria. Si yo no supiera que España es otra cosa, si yo no tuviera otro concepto de mi patria, ahora mismo me haría separatista [J.J. Esparza, ma non solo].

"El episodio es altamente revelador porque pone en evidencia la principal grieta de la España de hoy: su incapacidad para ofrecer un horizonte de patria, su miedo a construir una identidad fuerte como comunidad política, su complejo para otorgar un sentido trascendental al orden democrático. Es una grieta que no existe en Francia, en Italia, en los Estados Unidos o en Rusia. Es una grieta típica de la España de hoy, de la España del 78. Y por esta grieta se disponen a entrar los bárbaros".

No hay comunidad política sin identidad colectiva. No hay legalidad democrática sin legitimidad histórica. A una identidad que se afirma sólo se puede responder proponiendo una identidad más atractiva. Al anhelo de una patria sólo se puede responder ofreciendo una patria más fuerte. A la identidad que han construido los separatismos –identidad en buena medida artificial, pero no por ello menos eficiente- y a la invención de una patria nueva sólo se puede responder reafirmando la identidad nacional española y reavivando el sentido del patriotismo en nuestro pueblo. Frente a lo que piensa nuestra clase política, disolver la identidad nacional española o desdeñar el patriotismo español no va a rebajar la amenaza separatista, sino que, al revés, la va a intensificar, porque significa desprenderse de lo único que cabalmente garantiza la unidad nacional. El miércoles, en las Cortes, lo único que PP y PSOE enseñaron es su miedo a decir "España".

"Los nacionalistas catalanes y vascos quieren construir sus respectivas patrias. Se podrá juzgar descabellado, pero el propósito es perfectamente viable si España renuncia a ser patria a su vez. En esas estamos. Por eso Artur Mas puede ganar. ¡Y lo sabe!"

A una identidad que se afirma sólo se puede responder proponiendo una identidad más atractiva. Al anhelo de una patria sólo se puede responder ofreciendo una patria más fuerte. No unos datos macroeconómicos, no una conveniencia circunstancial, no unas leyes modificables como todas, no una constitución, no un arreglo federalista, no una componenda mercantil en la casta. Simplemente, una Patria.

¿Quosque tandem Artur abutere patientia nostra?
Eurico Campano www.gaceta.es 26 Abril 2014

¿Hasta cuándo, Artur, vas a seguir abusando de la paciencia de los españoles y de paso de la mayoría de los catalanes? ¿Cuánto tiempo vas a seguir fingiendo que no has decidido ya que no vas a sacar una sola urna a la calle porque no puedes hacerlo?

Es sorprendente la persistencia de Artur Mas en mantener la ficción de que el próximo 9 de noviembre va a convocar un referéndum en el que, si tal cosa llegara a producirse, los hipotéticos votantes -todos ellos partidarios de la independencia, como es natural- votarían con el DNI o el pasaporte del Reino de España. Es más sorprendente aún que todos los actores de éste relato -cuanto gusta últimamente la palabrita- hagan como que se lo creen. Hasta cuándo van a fingir los separatistas que va a llevar a cabo la fantasmada de sacar urnas a la calle para que las retiren... ¿los mossos de esquadra?

Crecen las voces, según cuentan los que conocen por dentro el percal, en el seno de Convergencia, que no están dispuestas a que Mas les obligue a hacer el ridículo durante mucho más tiempo. 'Urge buscarle una salida rápida -digna a ser posible- a éste hombre', parece ser que se dicen unos a otros. Son cada vez más los grandes empresarios catalanes que, no en público aún salvo honrosas excepciones, pero cada vez con mayor profusión en privado, hacen llegar mensajes a los pertinentes círculos 'monclovitas' expresando algo más que una razonable preocupación por las consecuencias que el circo puede llegar a tener en 'cero coma' de seguir así las cosas.

Entra dentro de lo normal que Mariano Rajoy despierte de una vez (¿lo habrá hecho ya?) de su indolente sueño y comience a permitirse, siquiera pequeños gestos, como irse de los sitios media hora antes de que llegue Artur Mas. Algo peor me parece que la estrategia gubernamental esté basándose exclusivamente en las nefastas consecuencias económicas que para Cataluña tendría una hipotética salida de España y por tanto de la Unión Europea y siga dando urticaria esgrimir lo política e históricamente substancial: que la unidad de España no se puede quebrar por el capricho de un aventurero y un más o menos numeroso grupo de tarados que le jalean a la vez que le aprisionan en una pinza que, entre ERC en lo político y la autodenominada Asamblea Nacional Catalana (34.000 ni más ni menos frente a siete millones de catalanes) terminarán por destrozarle. El president lo sabe, como también sabe que el tiempo se le agota, ya lo hemos escrito más veces, y en muy poco tiempo será historia -política, se entiende- . La suerte es que a éste, nadie tendrá la ocurrencia de nombrarle 'español del año', como hicieron en su día con Jordi Pujol.

Quiebra institucional
juan carlos girauta ABC Cataluña 26 Abril 2014

Los ominosos liderazgos españoles (líderes en paro, líderes en corrupción, líderes en fracaso escolar) están inextricablemente unidos, son indisociables

Cuando el mismísimo fiscal general del Estado reconoce abiertamente que en España no existen medios para combatir la corrupción, es que una etapa ha llegado a su fin. Las palabras de Eduardo Torres-Dulce ante la comisión constitucional del Congreso, advirtiendo de que el 80% de las causas por corrupción están condenadas al fracaso por la precariedad humana y material de las fiscalías provinciales, son la constatación de una catástrofe múltiple: la enormidad del latrocinio, del sistemático abuso de su posición por parte de los partidos políticos convencionales; la impotencia del Estado. Los ominosos liderazgos españoles (líderes en paro, líderes en corrupción, líderes en fracaso escolar) están inextricablemente unidos, son indisociables. El fallido modelo educativo explica en gran medida la falta de adecuación a un mundo competitivo y acelerado; de los fondos destinados a los parados se nutre una inmensa red de corrupción cuyos nodos están en las administraciones públicas, en los sindicatos, en las patronales.

Las responsables de esta penosa situación, de esta falta de futuro, del destino que les espera a nuestro cincuenta y tanto por ciento de jóvenes sin empleo y sin experiencia, son múltiples. Pero hay unos responsables principales: las dos formaciones políticas que han gobernado España en los últimos treinta años. En su tendencia a fundirse con el Estado, en su propensión a la formación de redes clientelares, en su minuciosa apropiación de lo público está el núcleo del problema. Digámoslo de una vez: si las llamadas de atención, año tras año, sobre la precariedad de medios de la Justicia jamás han encontrado eco en los gobiernos de uno u otro color es porque al poder político le conviene esa anemia, porque no le interesa una Justicia capaz e independiente. Porque, sencillamente, no creen en la división de poderes. Unas reducidas cúpulas partidarias imponen su voluntad, su criterio y sus personas a los tres poderes, directa o indirectamente. El fiscal general del Estado, que ahora reconoce implícitamente la quiebra de nuestro sistema institucional, es él mismo, a la postre, ejemplo de una fatal dependencia.

Sin autocrítica. Con un par...
Vicente A. C. M. Periodista Digital 26 Abril 2014

Si algo hay que reconocerle al PSOE es su falta total de escrúpulos a la hora de enarbolar ciertas banderas y hacer de sus líderes más cuestionados y despreciables los modelos a imitar y seguir. Hace falta tener una absoluta hipocresía para reivindicar como logros y avances sociales lo que han sido los más vergonzosos, sectarios y dramáticos episodios de la vida política española tras la transición. Hace falta que alguien ponga negro sobre blanco y se dejen de mostrar complejos por ser y defender una forma diferente y diametralmente opuesta de pensar y actuar de la doctrina intervencionista que practica el PSOE y últimamente copiada por el PP.

Porque como dice mi paisano Federico Trillo, "manda huevos" el que el PSOE quiera celebrar los diez años del ascenso al poder de José Luís Rodríguez Zapatero, alias ZP y tenerlo en los mítines como un modelo de progresismo en igualdad y derechos sociales. Y es que a falta de propuestas para la campaña de las elecciones al Parlamento europeo, quieren llevar el debate a un terreno que dominan bien, en todos los sentidos. Porque los supuestos avances sociales que reivindican son, como siempre, demagógicos, sin efectos reales apreciables y fuentes de conflicto y division de la sociedad española.

Porque los puntos sobre los que se preve hablar en el mitin coloquio entre Valenciano y Zapatero, son como pancartas de una manifestación reivindicativa. La defensa de la igualdad de derechos plasmadas en leyes tan sensibles como la Ley contra la violencia de género, la ley de igualdad y la ley del aborto sobre derechos sexuales y reproductivos, la ley de la dependencia sin fondos asignados, y temas como el bienestar social, un sarcasmo con casi seis millones de parados. Basta recordar a las Ministras de cuota encargadas de promulgarlas, como Bibiana Aído y su famoso Ministerio de Igualdad, o Leire Pajín y su concepto planetario de los encuentros de su líder, o María Antonia Trujillo con sus célebres zapatillas Kell Finder fomentando el deporte de buscar piso.

Sí, hay razones por las que callar para no sentirse avergonzados, pero estos socialistas carecen de ese sentimiento y no tienen reparos en reivindicar lo que al resto nos produciría sonrojo. Pero ellos, con un par. La auto crítica es un concepto más que discutible y lo mejor es "pasar página" de todo aquello que nos resulte incómodo y mirar hacia adelante sin la pesada mochila de fracasos y de ingratos recuerdos. No hay nada como el progresismo para vender como avances sociales el que ha sido el mayor fracaso de gestión y de Gobierno de España.

Dicen que el PP, más bien diría Mariano Rajoy, no cuenta con José María Aznar para participar en apoyo de la campaña a las europeas. Sin embargo, el PSOE no tiene ningún recato en alardear de la figura y obras de José Luís Rodríguez Zapatero en un claro ejercicio de cinismo político y de desesperación ante la falta de nuevas ideas que aportar a una sociedad que ya les ha demostrado su rechazo. Personalmente opino que ninguno de los ex Presidentes de Gobierno, con la honrosa excepción de Adolfo Suárez y el fugaz y anodino Leopoldo Calvo Sotelo, pueden ser tomados como modelos de nada. Más bien al contrario, han demostrado tener unos tics totalitarios y cultivar el culto al líder omnipotente, incapaces de hacer autocrítica ni reconocer sus graves errores de gobierno.

Pues más que al Auditorio de la Casa de América para dar ese mitin coloquio, deberían irse a América, concretamente al sur y a alguno de esos países donde regímenes bolivarianos a los que tanto admiran, se dedican a hacer todo lo contrario de avanzar en temas sociales y en libertades. Allí tienen mucha labor misionera que realizar. Pero la verdad es que hasta ahora no he visto en ninguno de los ex de los gobiernos socialistas un afán misionero, sino el de arrimarse a la sombra de un buen árbol que les cobije y les llene los bolsillos. Con un par.

El derecho al revés
JAVIER ZARZALEJOS EL CORREO  26 Abril 2014

(vía paralalibertad.org)

· La pregunta: «¿Desea usted que Cataluña se convierta en un nuevo Estado de la Unión Europea?» sería un juego ilusorio o un simple pero deliberado engaño

En plena Semana Santa, Carlos Viver PiSunyer presentaba en nombre del ‘Consejo para la Transición Nacional’ uno de los informes encargados por la Generalidad de Cataluña para orientar el proceso de secesión puesto en marcha por el bloque nacionalista que encabeza Artur Mas. Se trataba en este caso de las implicaciones de la secesión para la posición de Cataluña en la Unión Europea. Las conclusiones del informe han llamado la atención por el paladino desprecio a lo que ya constituye un consenso consolidado entre los juristas y ratificado por las declaraciones formales al más alto nivel de las principales autoridades de las instituciones comunitarias: en caso de secesión, Cataluña dejaría de ser un territorio que forme parte de la Unión. Las argumentaciones jurídicas con base en los Tratados de la Unión y en las normas de derecho internacional general han sido lisa y llanamente ignoradas en el informe aludido que sustituye el razonamiento por una sucesión de conjeturas y afirmaciones voluntaristas. Como a los autores les parece demasiado grave que Cataluña quede fuera de la UE, simplemente lo rechazan. Hacen bueno aquello de no dejar que la realidad les estropee una buena historia y son conscientes de que la salida de Cataluña de la UE estropea, y mucho, la construcción secesionista, suponiendo que esta sea una buena historia. Lo cierto es que Cataluña dejaría la UE pero no porque fuera ‘expulsada’ sino porque sería el propio secesionismo el que en caso de triunfar la sacaría de la Unión. La secesión y la salida de la Unión van en el mismo paquete, no se puede querer una cosa sin asumir la otra. Por eso una pregunta como: «¿Desea usted que Cataluña se convierta en un nuevo Estado de la Unión Europea?» es un juego ilusorio o es un simple pero deliberado engaño.

No ha sido esta la única exhibición de un concepto del derecho y de las normas interpretadas ‘sub especie nacionalista’. El mismo día en que se hacía pública la sentencia 26/2014 del Tribunal Constitucional que estimaba parcialmente el recurso del Gobierno contra la declaración soberanista del Parlamento catalán, se le preguntó su opinión al portavoz de CiU en esa cámara, Jordi Turull. Turull sentenció que el «Tribunal disfrazaba jurídicamente su catalanofobia». Ahí queda eso. Sin embargo, leída la sentencia con más detenimiento, los nacionalistas se encontraron con que el Tribunal había hablado del ‘derecho a decidir’. Es más, el Tribunal aquilataba su razonamiento para salvar lo salvable de la declaración y hablaba del ‘derecho a decidir’ como una aspiración política.

Como si en vez de una sentencia, se tratara de la cábala, los secesionistas decidieron presentar la resolución del Tribunal Constitucional como un texto de claves ocultas que les avalaba. En pocas horas y para los mismos, con Turull a la cabeza, el Tribunal había pasado de desplegar su supuesta ‘catalanofobia’ con magistrados decían que recusables por connivencias ideológicas con el PP, a ser el órgano que abría puertas y avalaba los movimientos del secesionismo hacia un referéndum tan inconstitucional después como antes de la sentencia.

Las dos afirmaciones centrales de la sentencia son perfectamente sencillas. Primera, Cataluña no es un sujeto político soberano, por tanto es inconstitucional arrogarse tal condición. Segunda, el ‘derecho a decidir’ no existe como tal derecho. Afirmarlo así no impide que la formulación de ese inexistente derecho –en los términos concretos que utiliza la declaración– pueda ser interpretada como «una aspiración política a la que sólo puede llegarse mediante un proceso ajustado a la legalidad constitucional», en la medida en que «no aparece proclamado (en la declaración) como una manifestación de un derecho de autodeterminación no reconocido en la Constitución, o como una atribución de soberanía no reconocida en ella». De nuevo, el derecho a decidir no es un derecho. Si puede defenderse como una aspiración política es, por un lado, porque la Constitución lo permite y, por otro, porque no es lo que los nacionalistas dicen que es; no es ni proclamación de soberanía ni atribución de un derecho de autodeterminación.

Ahora, parece que algunos descubren admirados que hablan en prosa cuando solemnizan lo conocido de la Constitución, o fuerzan interpretaciones arbitrarias de la sentencia, ni siquiera excesivas, simplemente grotescas. Celebran que el español no sea un régimen de «democracia militante» como si fuera una gran novedad de la jurisprudencia constitucional. Exhiben la sentencia que hace mención al ‘derecho a decidir’ como si el Tribunal, en vez de negarle el contenido que la doctrina nacionalista le atribuye, lo avalara como instrumento de secesión. Ven en el recordatorio que hace el Tribunal de la práctica democrática del diálogo un mandato al Gobierno para negociar los términos del referéndum que reclaman los secesionistas en Cataluña. Y aspiran a sacar petróleo de la calificación del ‘derecho a decidir’, aunque sea sólo como «aspiración política». Sin embargo, hay escasa novedad en constatar que se puede ser nacionalista, y defender la independencia, la soberanía, la autodeterminación o lo que se tercie mientras se haga con respeto al marco constitucional. Lo mismo que defender la III República o el Estado centralista. Los que menos deberían exhibirlo como gran innovación son precisamente los nacionalistas catalanes y vascos porque ellos son la demostración viviente, persistente y políticamente lucrativa de la amplitud con que la Constitución ampara todas las expresiones políticas que asumen los mínimos esenciales del juego democrático. Entre ellos, la exigencia de reformar la Constitución cuando se quiera que las reglas del juego cambien.

El precio de la paz social
CARLOS CUESTA El Mundo 26 Abril 2014

ERE, fondos de formación, subvenciones en general. Todo un universo de recursos carentes de control que debían pasar por unas mismas manos: las sindicales. Manos que repartían con políticos y empresas, como sostiene la acusación; o que directamente se financiaban con los fondos, como apunta la juez. Y manos que ya hoy desfilan ante Alaya como imputados, tanto de CCOO como de UGT.

Y es ahí donde surge la gran pregunta: ¿cuál era el poder de los sindicatos para convertirse en eje de ese triángulo? Y la respuesta no debe buscarse sólo en el patio socialista, sino en el del PP y del resto de formaciones con poder en cada territorio español. Porque la moneda de cambio ofrecida por los sindicatos ha sido la misma en todos los casos: la supuesta paz social. Una moneda que han comprado nuestros políticos de una manera tan generalizada como irresponsable y que ha permitido llegar a los actuales escándalos.

Los fraudes estallan ahora porque la gente denuncia al verse fuera del barco
Porque resulta impensable que fraudes como los que ahora explotan hayan permanecido invisibles durante décadas a los ojos, sí, de los gobernantes autonómicos, pero también de los nacionales; de la Fiscalía; o de los cargos municipales de unos y otros partidos. Y porque si ahora estallan no es por un alarde de celo investigador, sino porque la crisis y el inevitable recorte de subvenciones han llevado a los gigantescos aparatos sindicales a tener que despedir gente: gente que ha denunciado las tramas al verse fuera del barco.

Por eso hoy descubrimos que un sindicato como CCOO, junto a algunos de sus principales sindicalistas, han llegado a sumar activos empresariales por más de 292 millones de euros. Activos distribuidos en una red societaria que supera las 110 empresas, capaz justificar una facturación anual de 63,6 millones. ¿Es posible juntar semejante estructura en dos noches sin que nadie se entere? ¿Es posible ocultarlo cuando los datos se pueden comprobar en el Registro Mercantil?

O descubrimos que UGT, más algunos de sus grandes afiliados, comparten la afición empresarial hasta el punto de rebasar los 314 millones en activos en un centenar de sociedades muy, pero que muy eficaces: su facturación anual alcanza los 68,5 millones.

¿Tampoco nadie se enteraba? ¿A nadie le extrañaba semejante capacidad para generar beneficios en áreas tan dispares como los seguros, hoteles, promoción inmobiliaria, reprografía, programación informática, contratación de valores mobiliarios, servicios televisivos, comercio al por menor de alimentación o bebidas, salones recreativos o arquitectura?

Nos ha salido cara la pretendida paz social. Muy cara.

La crónica inacción de Rajoy pasará factura
EDITORIAL Libertad Digital 26 Abril 2014

El PP de Mariano Rajoy ha centrado casi toda su acción de Gobierno en la economía bajo el argumento de que la crisis era, y sigue siendo, el principal problema que afronta el país. Pero las escasísimas medidas que ha aplicado en este ámbito son, si cabe, la prueba más evidente de la profunda y crónica inacción que tanto caracteriza al presidente del Ejecutivo. Hoy, España crece y crea mínimamente empleo, es cierto. De hecho, las agencias de calificación han mejorado levemente la nota crediticia de España, si bien ésta se mantiene todavía muy próxima al bono basura. Sin embargo, esta tenue recuperación poco o nada tiene que ver con la tímida e insuficiente política de reformas que tanto se empeñan en vender los populares y sí mucho con el esfuerzo que han llevado a cabo las familias y las empresas para amortizar deuda y mejorar la productividad, a pesar de las enormes trabas regulatorias y fiscales que sigue imponiendo el Gobierno. Además, el drástico desplome que ha protagonizado la prima de riesgo, con el consiguiente abaratamiento de la financiación estatal, está directamente relacionada con la promesa de rescate soberano que lanzó en su día el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. No en vano, la deuda de Italia, Portugal, Irlanda e incluso Grecia han evolucionado de forma similar a la española después de que la entidad monetaria garantizara a mediados de 2012 que el euro no se rompería.

El problema de fondo es que el Gobierno se ha agarrado como un clavo ardiendo al repunte de la economía para instalarse en la cómoda y engañosa posición que otorga el triunfalismo y la complacencia. Rajoy se conforma con el ridículo recorte de gasto público acometido en estos dos años, sin afrontar en ningún caso la profunda reestructuración que precisa el sobredimensionado sector público, especialmente en el ámbito de las comunidades autónomas. La deuda pública avanza sin freno hacia el 100% del PIB y el déficit sigue rondando el 7%, a la cabeza de la UE. Asimismo, vende a la opinión pública una supuesta rebaja de impuestos para 2015, sin reparar lo más mínimo en que fue él quien disparó la fiscalidad hasta máximos históricos. Y, lo que es aún peor, se niega a poner en marcha una segunda reforma laboral para flexibilizar de verdad el anquilosado y rígido mercado de trabajo que sigue padeciendo España. Esta política de brazos cruzados, consistente en hacer lo mínimo posible para no perder votos y no molestar en exceso a partidos políticos y sindicatos, pasará una elevada factura tarde o temprano. Rajoy se limita a mantener el statu quo, conservando así buena parte de los graves defectos estructurales que padece el país, tales como la deficiente organización territorial, el insostenible Estado del Bienestar o las enormes dificultades para crear riqueza y empleo sobre bases verdaderamente sólidas y estables.

No es de extrañar, por tanto, que medios de gran prestigio internacional como The Wall Street Journal adviertan a Mariano Rajoy de que, muy al contrario de lo que pregona, está casi todo por hacer en materia económica. En concreto, pide al Gobierno que ponga en marcha "reformas reales" para impulsar el crecimiento y la inversión en lugar de confiar en el espejismo del "crédito barato y el consumo", cuyas patas son muy cortas y endebles. Lo mismo sucede con Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, quien ha arengado al Ejecutivo a emprender una profunda reforma laboral para combatir eficazmente la intolerable tasa de paro que sufre el país. Reducir el salario mínimo para facilitar la contratación de los parados menos cualificados, mejorar las políticas activas de empleo, aproximar la negociación colectiva al nivel de cada empresa o rebajar de forma sustancial los impuestos son medidas impopulares, pero no menos urgentes e imprescindibles para acelerar la salida de la crisis. Por desgracia, todo apunta a que el presidente seguirá haciendo oídos sordos. Su estretagia política es bien sencilla: no hacer nada hasta que no quede más remedio.

Hora de ponerles las pilas al PP y al PSOE
Luis del Pino Libertad Digital 26 Abril 2014

Italia está viviendo estas semanas el anuncio de una serie de medidas de choque para reactivar la economía, impulsadas por el gobierno de Matteo Renzi.

Mientras el gobierno español de Rajoy se ha negado a adelgazar la administración o a tocar las comunidades autónomas, y ha preferido cargar todo el peso del ajuste en las espaldas de los sufridos ciudadanos, subiéndonos los impuestos, el gobierno italiano ha elaborado una batería de medidas de ahorro en la administración y de bajada de impuestos, para impulsar el crecimiento económico.

Estas son algunas de las medidas anunciadas por el gobierno italiano en las últimas semanas:

- Reducción de impuestos sobre la renta, que se traducirá en que los que ganen menos de 26.000 euros/año pagarán 1000 euros menos al fisco
- Reducción de 55 millones de euros en los gastos de cada uno de los siguientes organismos: Congreso, Senado, Tribunal Constitucional y Jefatura del Estado

- Reducción de 2.100 millones de euros en las compras de bienes y servicios por parte del Estado
- Reducción de 150 millones de euros en el presupuesto de la radiotelevisión pública

- Nuevo impuesto a las transacciones financieras de la banca
- Limitación a 5 del número de coches oficiales por ministerio

- Establecimiento de un límite de 240.000 euros en los sueldos de los cargos públicos
- Reducción de 150 millones de euros en la compra de aviones de caza

- Reducción de 250 millones de euros en otros gastos de defensa
- Eliminación de las provincias, que se traducirá en un ahorro de 800 millones de euros y la supresión de 3000 cargos públicos

Qué envidia, ¿verdad? ¡Un gobierno que aprieta el cinturón a la administración para bajar impuestos a los ciudadanos!

¿Y por qué, se preguntarán ustedes, acomete el gobierno italiano lo que el gobierno de Rajoy no hace? ¿Es más inteligente Renzi que Rajoy? ¿Es más patriota? ¿Es más compasivo Matteo Renzi que Mariano Rajoy con el sufrimiento de los pobres ciudadanos de a pie?

No. Ni inteligencia, ni patriotismo, ni compasión. La respuesta hay que buscarla en las encuestas.

Se acercan las elecciones europeas y lo que las encuestas dicen es que el movimiento de protesta 5 Estrellas, el partido político de Beppe Grillo, se ha colocado ya como 2ª fuerza política del país, con el 24% de los votos. Ese auténtico azote de la Casta política italiana llamado Beppe Grillo está consiguiendo canalizar el descontento de buena parte de la población italiana.

Así que la Casta política en Italia ha reaccionado de la única forma posible: moviendo ficha para tratar de conjurar la amenaza.

No es Renzi, sino que son los italianos, con su amenaza de votar a otros partidos, los que están impulsando las reformas.

¿Por qué no hacen aquí lo mismo PP y PSOE? Pues porque aún no se sienten suficientemente amenazados. O mejor, dicho, porque aún están convencidos de que pueden controlar el hartazgo de los españoles. Pero si en España las encuestas dieran a UPyD, Ciudadanos y Vox un porcentaje de voto combinado del 25%, ya verían ustedes cómo se ponían las pilas los señores Rajoy y Rubalcaba para empezar a pactar el adelgazamiento de la administración y la reducción de impuestos.

Se trata de una reacción perfectamente humana: la vieja historia del pretendiente que sigue a su amada como un perrito faldero, sin que esta le haga caso. Hasta que llega un día en que el pretendiente comienza a fijarse en otra. Y solo entonces existe la posibilidad de que la amada se dé cuenta de que ha tensado demasiado la cuerda y decida responder al amor del pobre pretendiente.

Demasiado tiempo hemos estado los votantes españoles aguantándole al PP y al PSOE todo tipo de desdenes y abusos, como perritos falderos. Ya es hora de que nos plantemos y empecemos a darles celos con otros.

Si el bipartidismo recibe un varapalo realmente serio en las próximas elecciones europeas, es decir, si los nuevos partidos experimentan un avance suficiente, ya verán cómo Rajoy y Rubalcaba tardan 2 microsegundos en tragarse sus palabras y empezar a hacer lo que el gobierno de Renzi está haciendo en Italia.

Pero mientras que los españoles no demuestren, con su voto, que están dispuestos a prescindir de la actual Casta política, la Casta política seguirá exprimiéndonos como limones. Porque nadie renuncia a sus privilegios a menos que se vea forzado a hacerlo. Es ley de vida.
- Seguir leyendo: http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/hora-de-ponerles-las-pilas-al-pp-y-al-psoe-12933/

El cinismo nacional
José Luis Ortín www.vozpopuli.com 26 Abril 2014

Vivimos en un país de contrastes y eso nos enriquece; es cierto. Pero también hemos construido una nación entre todos en la que sufrimos contravalores comunes que arruinan nuestra sociedad. El cinismo es uno de ellos. Podríamos poner muchos ejemplos, pero con pocos basta.

Populares y socialistas
El otro día entrevistaron en una cadena de radio al político popular González Pons, candidato del PP al parlamento europeo en las próximas elecciones, y ante la pregunta sobre qué le parecía la corrupción destapada en los cursos de formación para parados en Andalucía su respuesta fue de manual político profesional partidista. Según él, la señora Díaz, presidenta de la Junta, debía ponerse del lado de la justicia y colaborar en lo que fuera menester para que se supiera toda la verdad y los corruptos acabaran donde deben. Y lleva razón. Ahora bien, cuestionado por el asunto Bárcenas el asunto ya era otra historia. En vez de hablar de la evidente corrupción por los donativos de ciertos empresarios y del fraude fiscal consiguiente de su partido manejando dinero negro, y por ende de la misma exigencia a los responsables correspondientes de que fueran claros y colaboraran con la justicia, largó una parrafada para decir que todo el daño que el referido extesorero del PP le podía hacer al partido que representa ya lo había hecho. Y, más aún, envuelto en la bandera patriotera nacional, vino a decir que España tenía suficiente crédito en Europa como para que los casos de corrupción destapados en Andalucía con dinero comunitario no le afectaran en su imagen. ¿Cabe más cinismo? Y lo peor es que el periodista que le entrevistaba mantenía con él una charla entre risas por respuestas previstas.

La corrupción y el pueblo
El robo a mansalva del dinero destinado a formar parados para que puedan acceder al mercado laboral en mejores condiciones es de cárcel inmisericorde, además de la reparación consiguiente del roto económico con cuantos medios puedan disponer los ladrones. Y, la responsabilidad política de los sucesivos gobiernos socialistas en Andalucía debería llevarles a no ganar unas elecciones en muchos años. Lo mismo debería ocurrir con la confianza de los actuales y pasados dirigentes del partido en el gobierno de la nación. Si quienes deben velar por la solidaridad nacional y, por lo tanto, por la exigencia general de pagar impuestos, se han dedicado, cosa que pocos dudan, a pagar con dinero negro obras en su sede, además de repartirse sobres opacos como complementos de sueldo, no podrían ganar unas elecciones nunca en un país serio. Ni siquiera presentarse en unas listas para gobernar a quienes estafan.

Pero, desgraciadamente, los socialistas gobiernan en Andalucía a pesar de haberse destapado antes de las últimas elecciones autonómicas la corrupción que ya investigaba la ejemplar jueza Alaya. Y, para colmo de la desesperanza en la regeneración política, muchos votantes del centro derecha español expresan en privado que volverán a votar a los populares a pesar de todo lo que llueve y ha llovido porque, dicen, más vale malo conocido que bueno por conocer. Es decir, sabemos que son malos pero mejor eso que otra cosa porque en todo caso son nuestros malos. Un ejemplo de forofismo político que nos lleva por los caminos de esos contravalores que decíamos, con el cinismo como bandera real rojigualda.

Gobernantes
Como consecuencia de ese cinismo, el señor Rubalcaba sigue siendo el líder del PSOE después de haber estado en medio de tanto asunto turbio en los últimos decenios. Y el señor Rajoy es el presidente del gobierno incontestado por la mayoría de sus correligionarios después de estafar a sus votantes haciendo todo lo contrario de lo que prometió, y por lo tanto contrató, en su programa electoral. ¡Hasta su padrino Aznar se lo criticó públicamente!; que tiene tela.

Comunistas
Y por lo mismo que el señor Cayo Lara, líder de IU, puede decir sin sonrojo que si hubiera una república la voz la tendría el pueblo en lugar de los banqueros. Como si en Francia, Alemania, EEUU o Italia, por ejemplo, las cosas fueran de otra manera a ese respecto. Pero claro, tal vez se refería a una república comunista de partido único. Y en efecto, en ellas la voz la tienen los que mandan en el régimen y no el pueblo, tal y como ocurría en la desaparecida URSS o sucede en Cuba, etc. Y nadie relevante ni medio de comunicación alguno le dice nada de eso en este país de contravalores; aunque solo fuera que nos hablara de honradez, trabajo y bienestar común, que sería perfectamente defendible desde su óptica, ¿por qué no?, pero que se deje de enarbolar banderas de libertad y democracia, que le son impropias y muy lejanas a su ideología real comprobada donde gobiernan. O que exija explicaciones o deje de apoyar a un gobierno en Andalucía en el que tienen mil rotos en los cajones por donde maman impunemente tantos desalmados.

Nacionalistas
Igual podríamos decir de los diversos independentistas. Me cuesta creer que el conservador Mas y su homónimo vasco, Urkullu, defienda de verdad y no para conseguir dinero y otras prebendas un derecho a decidir, que no es sino una forma de derecho asambleario en el que cualquier parte podría separarse de su todo cuando quisiera. Este año nos sentimos españoles, o catalanes, o vascos, o de nuestro pequeño pueblo; y el que viene, si nos enfadamos por algo, nos vamos con la música a otra parte y en paz. Sería cuestión de hacer propaganda interesada con dinero de todos y un referéndum. Cinismo, desfachatez y desgobierno en estado puro.

Los ciudadanos
Y esa es la música que suena a todas horas en esta malhadada España. ¿Lo peor?, pues que la sociedad parece que baila a gusto con ella en lugar de apagarla para siempre. Si no, no se entiende. O, quizás, solo sea cuestión de inmadurez política. ¿Lo mejor? Se me ocurre que la esperanza de un cambio profundo, que es lo último que deberíamos perder.

Proceso separatista
Cataluña, la LOAPA y el Juicio Final

Javier Somalo Libertad Digital 26 Abril 2014

Según Mariano Rajoy, Cataluña no se va a separar de España porque ni siquiera se va a celebrar el referéndum de marras. El matiz es importante: no dice el presidente que lo vaya a impedir sino que no se celebrará. Si optara por lo primero –la prohibición– tendría que plantearse cómo, aunque esté escrito, y eso es lo que le produce una mezcla de vértigo y pereza.

Por eso, el Gobierno espera que nunca llegue el día que los separatistas ya celebran en todo caso: si no se hace nada, como victoria; si se hace, como el acto de agravio necesario para que perdure todo nacionalismo. Pero, ¿se pudo hacer algo antes de llegar a esta situación?

Echemos la vista atrás, no demasiado lejos. La Ley Orgánica Armonizadora del Proceso Autonómico (LOAPA), instruida por Eduardo García Enterría y acordada en el verano 1981 entre Leopoldo Calvo Sotelo y Felipe González, se aprobó el 29 de julio de 1982. La propia ley preveía su entrada en vigor "cinco meses después de su publicación en el BOE". Cinco meses en los que sucedió todo lo demás: Calvo Sotelo anunció elecciones anticipadas el 27 de agosto de 1982 y Felipe González las ganó el 28 octubre 1982 relegando a la UCD y aupando a la derecha de Fraga como segunda fuerza. La abultada victoria socialista ("Felipe barre", tituló El Periódico de Cataluña ) era para muchos el "fin de la transición", el momento en el que el Rey podría echarse a descansar porque con la izquierda en el poder ya sería, como le dijo su padre, "el rey de todos los españoles".

Calvo Sotelo siempre quiso aclarar –reiteradamente, en su libro Memoria viva de la Transición– que la LOAPA no fue una consecuencia del 23-F porque él ya había hablado de esta ley… cinco días antes, el 18 de febrero de 1981, en sede parlamentaria. Hoy ya no es necesario señalar que mucho antes de esa fecha el golpe a Suárez era empresa conocida por la mayoría absoluta del arco parlamentario, Calvo Sotelo y, sobre todo, González incluidos. No parece arriesgado suponer que lo que sucedería en aquellos cinco meses y los siguientes también siguiera un guión.

Aquella LOAPA fue objeto de un recurso interpuesto por los nacionalistas vascos y catalanes con un instrumento que ahora ya no existe: el recurso previo de inconstitucionalidad. Dicha vía, laminada por el PSOE y nunca recuperada por la derecha, permitía evitar el daño infligido por los hechos consumados. De nada servía –ni entonces ni ahora– que una ley fuera declarada inconstitucional después de entrar en vigor y habiendo ya ocasionado efectos perniciosos, casi siempre irreparables. Así que la ley se suspendió automáticamente sin llegar al BOE.

El problema es que, como sucedió entonces, el todavía bisoño Tribunal Constitucional siguiera la corriente del momento político –"Felipe barre"– y fuera al grano de lo que se pretendía: contentar a los que nunca estarán contentos, satisfacer a los que fundacionalmente son insatisfechos. El barrendero González hizo el paripé diciendo que su programa llevaría la LOAPA si el TC la visaba. Pero la sentencia del TC, dictada el 5 agosto de 1983 por la "sección de vacaciones", anuló los resortes de poder que se reservó el Estado central sobre las Comunidades Autónomas y que no eran otros que los que siguen estando vigentes en la Constitución Española. La famosa "armonización" no era sino una forma de evitar que una comunidad autónoma ejerciera competencias de forma incompatible con la nación, de forma contraria a la Constitución. Y fueron precisamente los artículos que ponían la Carta Magna como dique los que el Tribunal declaró contrarios a ella. Por ejemplo, el artículo 1.2, que decía:

El ejercicio de dichas competencias no será obstáculo para la actuación por el Estado de las que a éste se reservan por la Constitución, ni podrán excusar el exacto cumplimiento por las Comunidades Autónomas de los deberes que ante el propio Estado y los ciudadanos españoles les imponen la Constitución y, en especial, los artículos 138 y 139 de aquélla [referidos a la imposibilidad de privilegios económicos o sociales y a la igualdad de derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio español].

También se consideró inconstitucional el artículo 7 completo, que en su punto 2 decía:
El Gobierno velará por la observancia por la Comunidades Autónomas de la normativa estatal aplicable y podrá formular los requerimientos procedentes, a fin de subsanar las deficiencias en su caso advertidas. Cuando tales requerimientos sean desatendidos o las Autoridades de las Comunidades Autónomas nieguen reiteradamente las informaciones requeridas, el Gobierno procederá, en su caso, en los términos previstos en el artículo 155 de la Constitución [el que faculta, entre otras cosas, para suspender la autonomía].

Y así hasta 16 artículos además de aclarar que la LOAPA no podía ser ni Orgánica ni Armonizadora.
Poco después, claro, el recurso previo de inconstitucionalidad pasó a mejor vida y no se pudo esgrimir, por ejemplo, contra el último Estatuto de Cataluña que es, en realidad, la Constitución del régimen nacionalista. Aquel buen instrumento sirvió pues, en contra de los intereses de una nación y después se eliminó. El origen de la culpa está en el PSOE que presumió de matar a Montesquieu pero los gobiernos del PP no han hecho sino escupir al cadáver.

Si algún defecto tenían los artículos mollares de aquella LOAPA era su carácter redundante con la Constitución. El TC los fulminó y parece como si también hubieran desaparecido de donde salieron, de la fuente que los inspiró. De la propia Constitución.

Volvamos al presente. Hoy, Mariano Rajoy cree que se frenará por sí misma, como por rozamiento, una inercia de tres décadas. Mientras, Cataluña forja un poder equiparable al de un Estado central y construye su propio régimen exhibiendo cada detalle: policía, agencia tributaria, educación, justicia y represión propias amén de los medios de comunicación orgánicos. Enfrente no encuentran sino financiación y alternativas –"imaginación", dijo Rajoy– para que la rebelión tenga encaje constitucional. Todo parece indicar que se pergeña una reforma del Título VIII de la Constitución, el que trató de desarrollar con la boca pequeña y guión pactado la LOAPA.

Nunca, por mucho que se jure o prometa, se ha querido "cumplir y hacer cumplir" la ley sino aparentarlo. Los hay que ya sólo confían en que la cosa se remedie el día del Juicio Final, contra el que no cabe recurso y en cuyo tribunal los políticos todavía no han conseguido colocar a sus togados. Y, claro, eso no lo verán los vivos.

Rajoy perderá votos por su poquedad y falta de coraje ante el separatismo
“Aborrezco a estos espíritus pusilánimes que excediéndose en la previsión de las consecuencias de las cosas, no se atreven a emprender nada” Molière
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com  26 Abril 2014

No se puede decir que no hayamos sido pacientes ni que no le diéramos tiempo para llevar a cabo aquellas reformas que nos prometió a sus electores, cuando se postulaba para que le votáramos en las elecciones del 20 de Noviembre del 2011. Hasta le hemos reiterado numerosas veces nuestro apoyo a los recortes y sacrificios que nos ha exigido en beneficio de España, tanto en lo referente a aspectos personales como en cuanto a la renuncia de un nivel de vida que, con toda probabilidad, para algunos ya será imposible recuperar. Hemos aceptado sin rechistar que, desde Europa, se nos dictaran medidas que, sin duda, han sido duras y han representado que muchos españoles hayan perdido sus empleos; confiando en que, con ello, podríamos conseguir que nuestro país saliera del inmenso agujero económico, social, financiero y político que recibieron en herencia del anterior gobierno del PSOE. Todo, don Mariano, lo damos por bien empleado si ha servido para que repuntáramos en Europa, recuperáramos la confianza de los inversores extranjeros, y hasta, y mira que nos cuesta decirlo, que la ayuda a las entidades bancarias haya permitido que este pasado 2013, hayan conseguido ganancias de más de 7.500 millones de euros.

Sin embargo, si apartamos su administración económica e internacional, deberemos reconocer que, en lo que respeta a su gestión de los problemas interiores que afectan a nuestro país, en lo que ha sido restablecer el orden constitucional, restaurar la confianza de las personas de orden en la eficacia de una política que garantizara una Justicia imparcial, rápida, despolitizada y honesta; en cuando a mantener la paz, la seguridad y la tranquilidad en las calles de nuestro país; en lo que se refiere a regular, de una vez, el derecho de Huelga y poner orden en los Sindicatos, comenzando por privarles de cualquier subvención pública, exigiéndoles rendir cuentas de los dineros que les fueron entregados para obras sociales y revisando las fortunas personales de sus miembros; investigando el origen de las grandes fortunas que algunos liberados y directivos han conseguido, sin que se sepa de qué medios se han valido para amasarlas; debemos convenir que se han apartado demasiado de lo que se nos prometió.

Los últimos descubrimientos que han tenido lugar en Andalucía, que apuntan a una nueva trama de defraudadores del dinero público relacionada con cursos de formación en sindicatos y empresas; merecerían una actitud, paralela a la judicial, del ministerio del Interior y del de Justicia. Demasiada corrupción para pretender pasar sigilosamente por encima de ella.

Pero donde, señor Rajoy, ya hemos llegado al colmo de la exasperación, el desencanto, la ira y la pérdida de confianza hacia el Gobierno que usted dirige – si queremos olvidarnos de sus incumplimientos de promesas: como una nueva ley del Aborto que corrigiera las salvajadas contenidas en la vigente ley socialista y nos desentendemos, de momento, del tema de las adopciones gay y del absurdo de ciertas demostraciones extemporáneas a cargo de colectivos que parece que se han olvidado de la decencia y que los derechos de los homosexuales no pueden ir contra los de los heterosexuales ha sido, sin duda, la forma en la que vienen tramitando el tema del independentismo que amenaza, cada vez con más fuerza y, animado por la falta de una reacción contundente del Estado de Derecho; lo que, a muchos, nos da la sensación de que está en ignorado paradero; al menos por lo que respecta a la defensa de la unidad de España y de la aplicación de las medidas previstas en nuestra Carta Magna para restaurar el orden en aquellas comunidades que se pasan de sus límite legales, enfrentándose, como es el caso catalán y vasco, al Estado con un desafío directo, reclamando, sin ambages y con temeridad, que se les conceda la independencia.

Como he repetido en numerosas ocasiones es posible que, desde Madrid u otras comunidades apartadas del problema catalán, no se pueda valorar en sus justos términos cual es la situación en esta comunidad en la vivimos muchos cientos de miles de ciudadanos que no queremos sentirnos como “colonos”, expresión con la que la historiadora catalana, señora Anna Tarrés nos califica a los catalanes que hablamos el español. Para que entiendan cual es la verdadera situación en la que nos encontramos vean lo que dice la señora Tarrés: “no es catalán alguien que no habla catalán con los catalanes y entre los catalanes. Es catalán sólo aquel que habla catalán, el que defiende la nación catalana”.

Esta es la verdadera realidad: una gran parte de la ciudadanía catalana a la que, los políticos nacionalistas, la libertad de enseñanza que se les ha otorgado, la falta de vigilancia del Estado y la forma timorata con la que, el gobierno del PP, viene respondiendo a los ataques a España; se siente soliviantada, esperanzada y convencida de que España se ha aprovechado de los catalanes en su beneficio. Se ha permitido que las cosas, en esta región, llegaran al estado actual, demostrando de una manera paladina que el miedo a enfrentarse al problema, la idea de que dejándolo que se solucionase por si solo acabaría por hacerlo desaparecer, y el temor, de siempre, a afrontar los grandes problemas del Estado sin complejos y de forma enérgica, siempre con el pensamiento puesto en el coste en votos que les pudiera representar el tomar, con valentía, aquellas decisiones que, por duras e incómodas que pudieran parecer, siempre son mejores y menos peligrosas que tener que enfrentarse a una actitud revolucionaria cuando los ánimos se han tensado y se han roto las posibilidades de que una solución constitucional se produjera de forma pacífica. Entonces surge la tentación de buscar caminos sinuosos con los que puentear las normas algo que, casi siempre, suele acaba de mala manera.

Lo sentimos, señor Rajoy, pero ya hemos llegado a un punto en el que no confiamos en ustedes, que nos vemos abandonados a nuestra suerte por el partido que nos prometió firmeza y solidaridad y, por mucho que nos cueste, no nos va a quedar más remedio que retirarle nuestro voto para que se den cuenta de que no se puede jugar con los votantes, que no se puede prescindir de ellos para emprender una política completamente distinta de la que nos propusieron y que, cuando los dirigentes abjuran de los valores de un partido fundamentalmente de derecha y centro, no pueden esperar que los ciudadanos que fuimos los que le dimos el poder sigamos, como mansos corderos, dejándonos llevar y tengamos que soportar que, ahora que necesitan nuestros votos para las europeas, se nos vuelva a intentar camelar, como si todos fuéramos pardillos y botarates que no supiéramos lo que nos hacemos y no fuéramos capaces de tener criterio propio para evaluar la situación y saber cuando se nos intenta engañar y cuando no.

Es posible que un escarmiento, haga ver a la actual cúpula del PP que han hecho mal prescindiendo de lo que pudiera pensar la parte más veterana del partido, la que atesora los valores de la antigua Alianza Popular pero que, seguramente, sigue siendo la más fiel y numerosa. Habrá que ver los resultados de las próximas elecciones y las consecuencias que se puedan derivar de ellas para España y sus ciudadanos. O así es, señores, como, desde la óptica del ciudadanos de a pié, nos negamos a ser ninguneados como electores.

El bluff de la democracia en España
“Engañar y ser engañado, nada hay tan común en el mundo”, J.G. Seume
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 26 Abril 2014

Seguramente si, el barón de Montesquieu, uno de los pensadores más influyentes en el seno de la historia de las ideas políticas, pudiera analizar la distribución de los poderes del Estado tal y como se entiende, hoy en día, en España y compararla con lo que él concibió como el sistema ideal de un Estado de Derecho, en el que quedaba claramente establecida la separación de poderes o funciones; de modo que se les otorgaba una titularidad distinta al poder Ejecutivo, al poder Legislativo y al poder Judicial; sin que, ninguno de ellos, pudiera usurpar las funciones de los otros; para así garantizar el control mutuo de sus actuaciones. Todo ello con el fin de que, a la vez, cada uno de ellos vigilara que los otros dos se mantuvieran dentro de los límites de la ley –algo que, hoy en día, se entiende como el elemento básico del Constitucionalismo moderno –; es muy probable que se diera un hartón de reír al comprobar como, los partidos políticos y una equivocada visión de lo que es la base de un sistema democrático; han convertido en una farsa el concepto que él tenia de lo que constituía un verdadero Estado de Derecho.

Empecemos por considerar la mezcla absurda del sistema monárquico, por naturaleza absolutista, con el sistema democrático (el gobierno del pueblo por el pueblo) y démosle al Rey la función, meramente simbólica, de Jefe de Estado y la, no tan simbólica, de jefe supremo de las Fuerzas armadas. Una monarquía parlamentaria que se puede entender como: una democracia a la que se le ha quitado al pueblo parte del poder de elegir a sus representantes; puesto que, el régimen monárquico es hereditario y vitalicio, con la facultad de dirigir las fuerzas armadas, un derecho que puede entenderse como un campo que se le hurta a la voluntad popular. En el caso de una república, el cargo de Presidente es objeto de elección popular, mediante elecciones y ello supone que, sólo se le concede poder por un determinado número de años, transcurridos los cuales, si el pueblo no desea que continúe en su puesto, elige a otra persona para que le releve en el cargo. Algo muy saludable.

El hecho de que, a los partidos políticos, tal y como se entienden en España, se les den todas las bazas para implantar sus respectivas políticas, sin que exista un marco constitucional que les ponga límites a sus posibles veleidades, tiene el efecto nefasto de que pueda ocurrir lo que en nuestra patria ha sucedido durante las dos legislaturas en las que los socialistas han ostentado el poder que, al no existir un control, como existe en la mayor y más experimentada democracia del mundo, los EE.UU de América; donde se dan una serie de contrapesos al Gobierno que obligan a que se deban llegar a acuerdos antes de que se tomen según que decisiones. Y es que, en muchos aspectos, lo que allí son considerados como conservadores ( republicanos) o de izquierdas ( demócratas), entre los cuales las diferencias ideológicas son menos marcadas que las que hay, en nuestro país, entre derecha e izquierda – arrastradas por enfrentamientos pasados, en los que entre unos y otros corrieron verdaderos baños de sangre –. Por supuesto que, en ninguna de las democracias europeas, se puede dar la más mínima posibilidad de que una parte, una provincia, pueda plantear, unilateralmente, el separarse del Estado; algo que no acaban de entender los separatistas catalanes, empeñados en insistir en que serán reconocidos y admitidos dentro de la UE.

La democracia, por definición y por su propia idiosincrasia, supone el aceptar, en bien de los ciudadanos, una serie de normas, leyes, reglamentos y principios de convivencia, a los que todos aquellos que se han comprometido a respetarla, deben someterse. Si está basada en la voluntad de todo un colectivo, que decidió compartir un régimen político determinado, cualquier cambio, alteración, renovación de los preceptos que se dieron, debe estar avalado por la voluntad mayoritaria, posiblemente de una mayoría amplia y cualificada de las cámaras de representación popular o, en su caso, a través de un referendum nacional, que garantizara que aquel cambio contaba con la aceptación de la gran mayoría de la comunidad. Es absurdo intentar basarse en el derecho democrático a decidir de una minoría; porque ello supondría un fraude de ley que, llevado al absurdo, podría llegar al punto de que cualquier pueblecito o aldea de 50 o 100 habitantes tuvieran la posibilidad, por la exigua mayoría del voto de sus habitantes, a declararse independientes dentro de un Estado.

Hablar, como lo hacen Más, Homs o sus seguidores del derecho “democrático” de los catalanes, entendido como derecho “a decidir”, no es más que un truco, una falacia para engañar al pueblo catalán con el falso señuelo de un referéndum minoritario, que pudiera obligar a ser aceptado por el resto de España. Nada de esto encaja dentro del concepto de una verdadera democracia, algo perfectamente entendible si uno se aparta del fanatismo, de la obcecación o de la traición de unos compromisos de los miembros del Gobern que se comprometieron, en su, día a cumplir con los deberes, que les delegaba el Estado español, de acuerdo con las normas constitucionales vigentes.

Si hablamos del Poder judicial, ( uno de los estamentos peor valorados por el pueblo español), cuajado de jueces, magistrados y fiscales politizados; que han olvidado sus deberes de imparcialidad y de respeto por lo establecido en las leyes; no se puede considerar que cumpla con los principios democráticos ni, como se demuestra en muchos casos, son capaces de ajustarse a los plazos, la diligencia, la seriedad o la imparcialidad inherentes a su cargo; dando una pésima muestra de inoperancia, desidia y politización, incompatible con la clase de Justicia que demandan los ciudadanos y la función ejemplarizante que se espera de ellos. Un Senado ineficaz y carente de sentido, con un coste elevado a cargo de la ciudadanía y un Congreso de Diputados donde, en lugar de preocuparse por legislar en beneficio de la ciudadanías, se pierden en discusiones bizantinas; polémicas partidistas e insultos, frases obscenas y, en algunos casos, expresiones que nunca se debieran tolerar en la cámara de representación popular. Y, para terminar, un Ejecutivo que da la sensación de que permanece ausente a los problemas de la nación; que se muestra sordo a lo que le piden quienes lo votaron y que parece que tiene miedo a enfrentarse a los claros, amenazadores y cada vez más perentorios, desafíos de los separatistas, dispuestos a no cejar hasta conseguir sus objetivos. ¿Podemos hablar de los tres poderes previstos por Montesquieu? Va a ser que no; lo que nos lleva a que, en este país, no existe una verdadera democracia.

Los ciudadanos tenemos la sensación de que nos toma por niños de pecho, incapaces de sacar nuestras propias conclusiones, dóciles a cualquier estupidez que se les ocurra hacer a nuestros dirigentes y dispuestos a pasar por el aro, tanto del Gobierno como de una oposición impresentable, marrullera, dedicada a destruir y sin presentar una idea medianamente aceptable. Una situación que nos hace pensar en algo similar que tuvo lugar hace unos años, no tantos para que los hayamos olvidado ni tan cercanos como para que les sirviera de ejemplo a estas nuevas generaciones, que prefieren jugar con fuego, porque son inconscientes de las consecuencias que pudieran derivarse de este nuevo enfrentamiento entre “buenos” y “malos”, sin darse cuenta de que todos tenemos, dentro de nosotros, una parte de lo uno y de lo otro. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, valoramos esta seudo democracia vigente en nuestro país.

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El nacionalismo acomodaticio

Miquel Porta Perales www.cronicaglobal.com  26 Abril 2014

En Cataluña, hay un concepto o idea -desconozco quién fue el primero en utilizarla- que está haciendo fortuna por méritos propios: nacionalismo acomodaticio. ¿De quién y de qué estamos hablando? A falta de definición, procede recurrir al diccionario de sinónimos. ¿Acomodaticio o acomodadizo? Dúctil, adaptable, contemporizador, complaciente, asimilable. Prosigamos. ¿De quién se predica -en este caso- la condición de acomodaticio? No del nacionalismo como ideología o movimiento, sino de algunos nacionalistas. En concreto, de aquellos nacionalistas sobrevenidos -nacionalistas de última hora, bien podría decirse- que han mostrado su ductilidad abrazando el proyecto soberanista impulsado por el nacionalismo catalán.

Lo que brilla por su presencia es el argumentario del nacionalismo catalán. Súmate se suma al pensamiento único nacionalista

Un buen ejemplo -ni que decir tiene que no es el único- del nacionalismo acomodaticio y del nacionalista acomodaticio que ha emergido en Cataluña a raíz del "proceso" lo brinda Súmate. Vayamos por partes. ¿Súmate? A su Manifiesto me remito: 1) una "asociación sin ánimo de lucro y no partidista constituida por ciudadanos y entidades cívicas y sociales, cuyo objetivo es extender el debate social y político abierto en Cataluña sobre su futuro como pueblo"; 2) que "aboga por un debate abierto, democrático y participativo que incluya a catalanes que a menudo se han visto excluidos o su opinión, secuestrada por la desinformación, el desconocimiento o los prejuicios". Una declaración de principios ciertamente loable. Porque, loable es "extender el debate" del futuro de "Cataluña como pueblo" y loable es el "debate abierto, democrático y participativo" que incluya a los "excluidos" y combata "la desinformación, el desconocimiento y los prejuicios".

Quien consulte las pestañas Manifiesto, Noticias, Opinión y Testimonios que incorpora la página web de Súmate, encontrará ideas como las que a continuación reproduzco: "la Unión Europea debe respetar las nuevas naciones", "un estudio francés cuestiona que se pueda expulsar a Cataluña de la UE", "del PSC no podemos esperar un comportamiento democrático", "es difícil de aceptar que la legalidad impide la voluntad de la gente", "nadie puede discutir la viabilidad de un Estado catalán", "las puertas de la UE, abiertas a una Escocia independiente", "por una doble ruptura democrática: separación amistosa, cambio de régimen", "por qué la evolución hacia el soberanismo de una mayoría de la sociedad catalana", "tenemos un Estado que nos está perjudicando", "los desprecios que hemos recibido han hecho que nos volvamos independentistas", "sentirse español y querer la independencia", "por qué soy independentista", "malagueña que apoya la independencia", "la economía catalana no se beneficia por estar asociada a un 'Estado más grande y fuerte'", "ahora más que nunca, la Cataluña social que queremos y necesitamos merece decidir democráticamente su futuro y construir una Cataluña soberana", "la ilusión por construir un proyecto nuevo y colectivo". Y un largo etcétera que reitera lo transcrito. Y ahí está Catalonia votes, la página de la Generalidad en donde el presidente de Súmate se muestra "reconfortado" por reivindicar "el derecho a decidir nuestro futuro" y "construir un nuevo modelo de sociedad" y una sociedad "más justa, más honesta y generadora de futuro", porque la existente hasta ahora ya "nos ha decepcionado bastante".

Los "excluidos" del Manifiesto de Súmate han decidido incluirse. Pero, ¿dónde? En la fiel infantería de la agitación nacionalista. Un buen ejemplo de nacionalismo acomodaticio

Los loables propósitos de Súmate -la extensión del debate abierto, democrático y participativo que combata la desinformación, el desconocimiento y los prejuicios- brillan por su ausencia. En cambio, lo que brilla por su presencia -más de lo mismo- es el argumentario del nacionalismo catalán. ¿O es que los textos transcritos no reproducen textualmente el argumentario nacionalista catalán? Súmate se suma al pensamiento único nacionalista. Los "excluidos" del Manifiesto de Súmate han decidido incluirse. Pero, ¿dónde? En la fiel infantería de la agitación nacionalista. Un buen ejemplo de nacionalismo acomodaticio. Un buen ejemplo de la ductilidad y otros sinónimos ya citados que definen dicho nacionalismo. Una ductilidad que ha tenido su reconocimiento oficial: "no os debéis justificar ante nadie... lo que importa es que amamos la nación", dijo la Coronela -la milicia urbana que custodió Barcelona hasta 1714- al despedirse de Súmate después de visitar el Born el 23 de marzo de 2014. Por cierto, las últimas palabras de la Coronela fueron "Visca Catalunya lliure!".

Surge la cuestión: nacionalismo acomodaticio, ¿por convicción o interés? No quiero prejuzgar el comportamiento de nadie. Resulta plausible que la ductilidad o adaptabilidad obedezcan a la convicción. Como resulta plausible que obedezcan al interés más prosaico. O al instinto de supervivencia. O al gregarismo. O al oportunismo. Opciones lícitas, por cierto Lo que queda claro es que el nacionalismo catalán -el independentismo- está sacando provecho mediático de una asociación como Súmate que -según afirma en el Manifiesto- está "formada en gran parte por catalanes de lengua y cultura castellana/española que, por cuestiones familiares y/o de origen, hemos mantenido este patrimonio sin renunciar por ello a ser y formar parte activa de la comunidad nacional catalana". Ahí es nada: una parte de los "catalanes de lengua y cultura castellana/española" se proclaman miembros de la "comunidad nacional catalana" y, por si eso fuera poco, asumen como propios los postulados independentistas. A destacar que Súmate actúa sin red y sin miedo a la contradicción: ¿cómo hacer frente a la extranjerización de la lengua y cultura castellana/española -que ellos reivindican- en una Cataluña independiente? ¿Cómo defender "la lengua y cultura castellana/española" en el seno de una "comunidad nacional catalana" que no está precisamente por la labor? ¿Algún Plan B por si el "proceso" fracasa y los asociados desean continuar con el debate abierto, democrático y participativo que predican a bombo y platillo? Nada. Súmate es una asociación planeada y diseñada -¿alguien mueve la cuna?- para señalar que en Cataluña hay españoles favorables al derecho a decidir de los catalanes y a una soberanía catalana que será como agua de mayo. Súmate es un producto de marketing destinado al mercado. Súmate es una asociación -como toda mercancía dotada de valor de uso y valor de cambio- con fecha de fabricación y caducidad. Lo mismo puede afirmarse de un nacionalismo acomodaticio que, después de la fiesta independentista, se quedará "compuesto y sin novia". Sabiduría popular.

Hipótesis

miquel porta perales ABC Cataluña  26 Abril 2014

Ni puentes ni diálogo. La prioridad de Artur Mas es la de agotar el mandato y convocar elecciones en 2016 para dar la sensación de líder que marca el calendario del «proceso»

Que si hay que restablecer los puentes con Artur Mas. Que si hay que dialogar con Artur Mas para encontrar salida al «conflicto». Pero, ¿quién garantiza que Artur Mas esté -hoy- por la labor de restablecer los puentes y dialogar? Mi hipótesis es la siguiente: Artur Mas está -hoy- por la inhibición. Ni puentes ni diálogo. La prioridad de Artur Mas es la de agotar el mandato y convocar elecciones en 2016. ¿Para qué? Para dar la sensación de líder que marca el calendario del «proceso», para no sufrir las consecuencias inmediatas del «no» del Estado a sus pretensiones soberanistas, para no tener que rebajar su proyecto ante el peso de la ley y la realidad, para conseguir apoyos internacionales favorables al «derecho a decidir», para no sufrir otro batacazo en unas autonómicas «plebiscitarias» anticipadas, para seguir construyendo estructuras de Estrado, para ver si el PSOE -teóricamente más sensible a la reivindicación soberanista- accede al poder en 2015.

Alguien dirá que si Artur Mas no convoca la consulta el 9 de noviembre, perderá el apoyo de ERC y se verá obligado a convocar elecciones autonómicas «plebiscitarias» anticipadas. Muy probablemente, convocará la consulta para que España diga «no». A partir de ahí, victimismo. ¿Elecciones autonómicas anticipadas? Solo las convocará si no tiene otro remedio. La cuestión: ¿ERC puede dejar caer a Artur Mas corriendo el riesgo de sentenciar el «proceso»? Si ERC deja caer a Artur Mas, ¿no sería eso percibido por el electorado -menos votos- como un aventurerismo de consecuencias letales para el «proceso»? La hipótesis de agotar la legislatura cuenta con una baza importante: Artur Mas puede prorrogar los Presupuestos. Si ERC retira el apoyo, ¿qué hará el PSC? ¿Se abstendría en el Parlament a cambio de consensuar una Ley Electoral catalana que no le perjudique? Por lo demás, ¿cómo apaciguar a la muchachada de la Asamblea Nacional Catalana? ¿La opinión publicada favorable a la consulta sí o sí? Lo segundo, basta con un telefonazo.

Bildu o la lista de los verdugos
Filoetarras al Parlamento Europeo
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Redacción.  latribunadelpaisvasco.com  26 Abril 2014

La lista presentada por EH Bildu a las elecciones al Parlamento Europeo acoge entre sus candidatos a la ex alcaldesa de Hernani por ANV y actual directora de Comunicación de la Diputación foral de Guipúzcoa, María Ángeles Beitialarrangoitia Lizarralde, quien dedicó un "chaparrón de aplausos" a los etarras detenidos por atentar en la T4 del aeropuerto de Barajas en diciembre de 2006.

Según informa Europa Press, también figura en la lista Patricia Perales Hurtado, novia del terrorista Javier Pérez Aldunate, al menos hasta su detención en 2005. Su novio fue condenado por diversos delitos terroristas, entre ellos planear el asesinato del Rey y varios políticos vascos usando un rifle de mira telescópica, según los datos recopilados por Europa Press.

"Antes de nada, este ánimo, abrazo y este chaparrón de aplausos que nos habéis ofrecido, lo más caluroso posible, a Igor Portu, Mattin Sarasola y a todos los presos políticos vascos que se encuentran dispersados en las cárceles de Francia y España. ¡Os queremos!". Esta fue la frase que empleó Beitialarrangoitia en un mitin que se celebró en Pamplona el 12 de enero de 2008.

La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional la condenó en junio de 2009 a un año de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo, al entender que pretendió "ensalzar" a los etarras acusados del atentado que dinamitó las conversaciones entre el Gobierno y ETA y que causó la muerte a dos ciudadanos ecuatorianos. En aquella sentencia se le condenaba además a siete años de inhabilitación absoluta. No obstante, finalmente resultó absuelta por el Tribunal Supremo. Actualmente es parlamentaria de EH Bildu en el Parlamento Vasco.

Perales Hurtado llegó a ser detenida por la Guardia Civil en Zarauz (Guipúzcoa) en febrero de 2005 por su relación con el etarra Pérez Aldunate. No llegó a pasar a disposición judicial y fue puesta antes en libertad. La Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó al terrorista a 35 años de prisión por varios delitos, entre ellos, recabar información para matar al rey Juan Carlos en la Semana Santa de 2004, contra quien finalmente no pudo atentar porque no recibió a tiempo el rifle con el que planeaba dispararle.

Entre los candidatos de la formación abertzale figuran otros nombres conocidos para las fuerzas de seguridad como el de Ikoitz Arrese Otegi. Fue arrestado el 22 de octubre de 2010 en Bilbao en el marco de una operación contra catorce miembros de Segi. El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska le acusó de un delito de integración en organización terrorista por lo que permaneció un año y medio en prisión hasta que fue puesto en libertad en marzo de 2012.

Otro de los integrantes de la candidatura es Alejandro Larragoiti González de Mendívil, quien también fue detenido en el 28 de noviembre de 1997 por su presunta relación con el 'comando Araba' de ETA, no obstante fue puesto en libertad tras prestar declaración en la Audiencia Provincial de Álava.

También está en esa lista Mikeldi Díez Aldama. En su caso fue detenido en Alsasua (Vizcaya) el 9 de febrero de 2005 dentro de la sexta operación contra el aparato de captación e infraestructura de ETA derivada de la documentación incautada a Ibon Fernández Iradi, 'Susper'. Con esta operación, el Ministerio del Interior dio por desarticulado el 'aparato de captación' de ETA en territorio español.

El entonces juez Baltasar Garzón acusaba a Díez Aldama de haber dado cobijo a miembros de ETA. Sin embargo finalmente resultó absuelto por la Audiencia Nacional en julio de 2009.

Bolinaga: la humillante historia interminable
Ángeles Pedraza.  latribunadelpaisvasco.com  26 Abril 2014

(Presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo -AVT-)

La historia sin fin. La humillación constante. Un gran dolor que no para. Bolinaga vuelve a la la actualidad para la sociedad, pero no para las víctimas del terrorismo que, día a día, siguen denunciando esa injusticia. Durante los últimos 572 días hemos denunciado sin cesar su injusta libertad, la falsedad de los informes médicos que lo sacaron de la cárcel, la mentira que supuso aquel paripé que lo sacó de una condena por secuestro y asesinato…

Todas nuestras reivindicaciones quedaban, con el tiempo, en silencio. Sólo contábamos con el apoyo de los ciudadanos para, a través de las redes sociales, denunciar lo que estaba pasando. Esa infamia de ver a este asesino y carcelero paseando impunemente de bar en bar por Mondragón, tomando ‘txikitos’ y humillando de forma constante a las víctimas, hacía retorcerse de dolor a muchas víctimas que asistían a ese espectáculo lamentable en su soledad.

Pero el tiempo pone a cada uno en su lugar. Y ni el privilegiado Bolinaga se ha librado de que se conozca la verdad sobre su pasado terrorista. Se ha descubierto de momento otro asesinato y podrían ser más. Este sanguinario asesino sin escrúpulos que quiso dejar morir a Ortega Lara en su cautiverio ha visto como se descubría que era, todavía, mucho más infame de lo que nos imaginábamos.

Bolinaga asesinó al cabo Antonio Ramos en 1986. Pero lo más duro, sin duda alguna, es habernos enterado que las claves de este asesinato estuvieron ocultas en la Audiencia Nacional durante 17 años. Que Garzón las guardó. ¿Qué tiene Bolinaga? ¿Quién es este asesino para disfrutar de más privilegios y fortuna que ningún otro? ¿Por qué tanta humillación a las víctimas por culpa de este infame asesino?

No olvidemos que estamos hablando de un individuo que ya tenía que haber vuelto a prisión hace mucho tiempo por romper una y otra vez todas las normas de conducta que posibilitan que un preso obtenga la libertad condicional. Se ha querido mantener en la calle a Bolinaga a toda costa.

Y ahora, encima hemos visto como ha declarado por videoconferencia desde al lado de su casa. ¿Está bien para irse de bares pero no para acudir a Madrid a declarar a la Audiencia Nacional como todo el mundo?

¿Y qué es eso de la prisión domiciliaria? ¿Por qué ese nuevo privilegio? Es un asesino que está siendo juzgado por otro asesinato. ¿Por qué no está entre rejas? ¿Por qué no se ha revocado de manera inmediata aquella libertad condicional falsa que tanto dolor causó? ¿Cuánto tardará en estar este asesino en la cárcel? Ese es el lugar del que nunca tendría que haber salido hasta cumplir íntegramente su condena.

La AVT interpuso una querella la semana pasada contra Bolinaga por el asesinato de Antonio Ramos. Y va a solicitar que se revoque la prisión domiciliaria para que sea encarcelado en una prisión como un terrorista. No vamos a parar hasta que se haga Justicia y este asesino vuelva a la cárcel.

Seguiremos luchando día a día contra la impunidad aunque nos pongan frenos, ataduras y traten de silenciarnos. No vamos a cejar en nuestro empeño por esclarecer hasta el último de los asesinatos de ETA que siguen sin resolver. Es lo que merecen todas y cada una de las víctimas del terrorismo.

Estudiar en castellano en la UOC cuesta el triple que hacerlo en catalán
La Generalitat subvenciona a este campus privado para igualar a las públicas
Ivanna Vallespín. Barcelona. El Pais Cataluña 26 Abril 2014

Francisco Castro acabó hace tres años la carrera de Derecho en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Vive en el Puerto de Santa María (Cádiz), así que se matriculó en la modalidad de lengua castellana. Antes de acabar la titulación se enteró que estaba pagando el triple de sus compañeros que estudian en catalán. Francisco alaba el método educativo de la UOC, pero critica esta política de precios. “Me parece injusto. No todos podemos hacer los estudios en catalán”, lamenta.

Por ejemplo, estudiar Psicología —240 créditos, la carrera más elegida por los alumnos—, cuesta un mínimo de 4.850 euros si se elige en catalán y 14.500 en castellano, ya que el precio por crédito es de 20,22 y 60,32 euros respectivamente. Pero adicionalmente los alumnos acostumbran a pagar por los materiales impresos, también un 30% más costosos en castellano. Si se repite asignatura, el sobrecoste es del 55% y si se convalidan materias, un 30% más.

La UOC, que nació hace dos décadas, cuenta con unos 53.000 estudiantes, de los cuales casi 36.000 estudian grados y el resto, posgrados o másteres. De estos 36.000 alumnos, un 11% están matriculados en la opción castellana. El vicerrector de Docencia de la UOC, Carles Sigalés, se remite al origen del campus para explicar esta diferencia de importes. “La UOC se creó para llenar el hueco inexistente hace 20 años: no había enseñanza de catalán a distancia. Se intentó hacer un convenio con la Uned —la universidad no presencial subvencionada por el Gobierno central— para que se impartieran títulos en catalán, pero las negociaciones no prosperaron y la Generalitat creó su propio campus online”.

Lluís Jofre, director general de Universidades, explica que la Universitat Oberta recibe anualmente una subvención pública “para cubrir una parte de los gastos corrientes y de funcionamiento, así como una parte de sus inversiones, como el campus virtual y la elaboración de los materiales educativos”. Este año, la UOC ha percibido 29 millones de euros de fondos públicos, lo que supone alrededor del 30% de su presupuesto.

Esto implica que la Generalitat subvenciona los estudios impartidos en catalán y permite a la UOC fijar el mismo importe por crédito que las universidades públicas, aunque al final la factura que recibe el estudiante es más elevada por las tasas de gestión y material. De hecho, Sigalés admite que la fórmula de la UOC es “extraña”. Es una fundación privada, pero funciona como una pública en cuanto a los precios y el hecho de no poder acabar el ejercicio en números rojos.

“Cuando decidimos ampliar fronteras, la Generalitat nos dijo que no nos subvencionaría esta modalidad porque iba más allá de su ámbito territorial”, tercia el vicerrector, quien asegura que han intentado buscar subvenciones del Estado u otras comunidades para abaratar los estudios en castellano, pero no lo han conseguido. Sigalés rechaza que el doble nivel de precios sea discriminatorio y recuerda que un alumno que desee estudiar en castellano puede hacerlo en el campus de la Uned, más económico que la UOC por la subvención pública estatal. En esta universidad, el precio por crédito del grado de Psicología está en 33,52 euros, así que toda la carrera, sin contar tasas, sale por 8.000 euros.

La diferencia de precios es ampliamente conocida por los alumnos de la UOC y por las redes sociales circula algún que otro consejo para ahorrarse un buen pellizco. “Te puedes matricular en catalán y después buscar los materiales en castellano, hay tráfico de materiales por la red. Algunos de mis compañeros lo hicieron, pero yo no me sentía seguro para estudiar en catalán”, explica Castro.

Quien sí lo ha hecho es Carlos Santiago, que estudia Informática. Reside en Barcelona desde hace tres años, pero es natural de Madrid y trabaja en una multinacional en inglés. Su dominio del catalán es limitado, pero a pesar de ello se matriculó en este idioma en la UOC por el precio. “Me bajo los apuntes en castellano de una web alternativa y puedo hacer los exámenes en castellano”, admite. Santiago ve bien esta diferencia de precios y lo mira con otra perspectiva. “Yo me aprovecho de ello porque pago el importe subvencionado. Pero la cuestión no es que el castellano sea más caro, porque realmente está al mismo nivel que el de otras privadas. Es el catalán que es más barato por la subvención”, remacha.

Condenado a siete años por guardar bombas para Resistencia Galega
La Audiencia considera que no pertenece al grupo terrorista aunque mantuviera "afinidad"
redacción | a coruña La Opinion 26 Abril 2014

La Fiscalía solicitaba 18 años de prisión

La Audiencia Nacional ha condenado a siete años de cárcel a Adrián Mosquera Pazos por guardar explosivos para el grupo terrorista Resistencia Galega, aunque le ha absuelto del delito de pertenecer a la banda porque si bien tiene "afinidad ideológica" no estaba adscrito a ella de manera permanente. La sección segunda de la Sala de lo Penal ha rechazado la acusación de la Fiscalía, que pedía un total de 18 años de prisión, de que Mosquera sea parte de Resistencia Galega, pero le ha condenado por recoger explosivos "a sabiendas" de que procedían de la organización y "con la finalidad de favorecer los fines" de la misma. Mosquera, de 28 años, fue detenido en la noche del 7 de enero de 2013 cuando estaba manipulando tres artefactos explosivos en el interior de una casa abandonada en una zona boscosa de Ames que Resistencia Galega usaba como lugar de comunicaciones y depósito de material.

La absolución de Mosquera de pertenencia a la banda responde a que, según el tribunal, no se ha probado la "permanencia temporal" del condenado a la organización, una de las condiciones que impone el Tribunal Supremo para que sea sentenciado de este delito.

En su domicilio se incautaron siete carteles y un panfleto de la organización juvenil independentista AMI, considerada por la policía la cantera de Resistencia Galega. La sala cree que esta documentación solo es indicativa de su afinidad ideológica y, "ni por su número ni por sus circunstancias y su contenido, se muestra como especialmente significativa".

Destaca los argumentos de la defensa del acusado de la "ausencia total de cualquier otro elemento que corrobore o indique" su pertenencia a la banda en el teléfono o el ordenador de Mosquera incautados de su casa. En cambio, sí le condena por tenencia de explosivos con finalidad terrorista puesto que fue sorprendido cuando recogía en la caseta tres explosivos fabricados por Resistencia Galega programados para explosionar cuando se conectase el detonador y que iban a servir a los fines de la organización, sin que conste que fuese él materialmente a colocarlos.


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