AGLI Recortes de Prensa   Viernes 2  Mayo  2014

¿Plan Marshall para relanzar la economía? ¡No! Más libertad y menos impuestos
Susana Criado www.vozpopuli.com  2 Mayo 2014

Que no me lo creo! NO, no me creo tanto optimismo de un lado y de otro. El PIB crece un 0,4% en el primer trimestre del año; la inflación vuelve a tasas positivas en abril; el paro baja en 2.300 personas hasta marzo; los resultados publicados por grandes compañías españolas –desde Santander hasta Bankia pasando por REE o FCC- convencen e incluso en algún caso superan expectativas. Parece que esto marcha y así quedó reflejado el miércoles en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros y en la presentación del cuadro macro. PIB al 1,2% en 2014 y al 1,8% para 2015 y creación de 650.000 puestos de trabajo en estos años. Esto suena bien, pero ojo!, existe el riesgo de caer en la autocomplacencia, de olvidarse del trabajo pendiente y centrarse en exceso en las citas electorales y confiarlo todo a la recuperación exterior.

El empleo sigue siendo nuestra asignatura pendiente, o mejor dicho, el desempleo. Aún son elevados –muy elevados- los costes de contratación y los costes laborales que son un freno considerable a la creación de trabajo. Son todavía pocos sectores los capaces de generar puestos de trabajo. La industria en la última EPA, por ejemplo, ha destruido casi tanto empleo como la construcción que sigue bajo mínimos hasta marzo. Y el fuerte crecimiento de las exportaciones –que parece la palanca de nuestro crecimiento junto con el turismo- no está sirviendo para mejorar plantillas. Además mejoran las contrataciones temporales y parciales frente al empleo a tiempo completo e indefinido. La caída en el número de personas que buscan activamente un empleo ha permitido que el incremento de la tasa de paro sea moderado y que solo haya experimentado un incremento de 0,2 puntos porcentuales. Se hace evidente el desánimo de los jóvenes de menos de 25 años y las personas de nacionalidad extranjera, que podrían estar abandonando el país en busca de un empleo fuera de nuestras fronteras.

Queda mucho por hacer y ¿el mayor riesgo?, conformarse con el camino recorrido hasta ahora y no pisar más fuerte para atraer más inversores, generar más actividad, respaldar el ligero repunte del consumo interno y apoyar la creación de empleo. ¿Qué hacer? ¿Un plan Marshall de inversiones públicas como proponen los sindicatos? Noooooo. Miedo me da! ¿De dónde van a sacar el dinero? De la vaca que creen eterna que somos los contribuyentes que nos sentimos más que exprimidos a impuestos? Dinero que huele a podrido cada vez que saltan a la portada de los periódicos los escándalos de los ERES y los cursos de formación en Andalucía? Noooooo. Se pueden bajar impuestos a la actividad y al trabajo. Se pueden eliminar trabas administrativas. Se puede intervenir menos, dejar más libertad de acción a la empresa, se debe apostar más y mejor por la educación. Educación desde el colegio pero también recualificar a los parados, a los mayores de 45 años y también a aquellos que dejaron el ladrillo y que ahora alargan las listas del INEM.

No son recetas nuevas, son las de siempre. Dejar más dinero en manos de consumidores, trabajadores y empresarios para que ellos decidan dónde están las oportunidades y eviten los riesgos. Más libertad, mejor educación y más seguridad jurídica.

Impotentes sí, incompetentes no
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com  2 Mayo 2014

Como teatralizando una lucha de clases verbal en este 1 de mayo, el líder de UGT, Cándido Méndez, ha reaccionado a la acusación de que varios cientos de miles de parados españoles ni estudian ni trabajan (ni-ni), tildando a los empresarios españoles de in-in, es decir, de incompetentes e impotentes. Y ciertamente, lo de “impotentes” no lo pongo en duda: los empresarios (y también los trabajadores) son absolutamente impotentes frente al saqueo fiscal y la asfixia regulatoria que les impone el Estado merced al calor populista y liberticida de grupos de presión organizados como el que encabeza Méndez. Lo de “incompetentes”, en cambio, sí me genera mayores recelos.

Es obvio que muchos empresarios son incompetentes; muchos de ellos, de hecho, comienzan siendo tremendamente competentes y con el tiempo se vuelven incompetentes. Por fortuna, los mercados libres cuentan con un mecanismo muy sencillo para discriminar a los empresarios competentes de los incompetentes: la libre competencia. Los mercados no manoseados por el Estado se caracterizan por la libertad de entrada: cualquiera que sepa satisfacer las necesidades de los consumidores de un mejor modo que el resto de empresarios ya asentados, sólo tiene que lanzar su propuesta de valor al mercado… y competir. De este modo, justo, se logrará separar el grano de la paja: a los relativamente más competentes de los relativamente menos competentes.

Así pues, en un mercado libre, la incompetencia ajena se demuestra compitiendo y desplazando a los rivales, ya que, en caso contrario, uno corre el riesgo de que se le vaya toda la bravucona fuerza por la boca. Por supuesto, España dista de ser un mercado verdaderamente libre: en muchísimos casos no nos encontramos con libertad, sino con un sistema regulatoriamente oligopolizado y privilegiado; lo cual, claro, sólo constituye un muy fundado motivo para defender una amplia liberalización de nuestra economía, en contra de lo que, por cierto, vienen reclamando desde hace tiempo las centrales sindicales.

De ahí que si Méndez cree que el empresariado nacional es incompetente, lo tiene bastante sencillo: primero, reclamar una supresión de todas las barreras regulatorias a la competencia y, acto seguido, demostrar la incompetencia del empresariado nacional compitiendo con él. Si es capaz de hacerlo, si es capaz de pasar de gratuitas descalificaciones y de castigar a sus odiados empresarios patrios comiéndoles la tostada en su terreno, los consumidores y los parados se lo agradecerán: estará generando riqueza por mecanismos voluntarios y pacíficos, creando empleo y prosperidad.

Sucede, empero, que hasta la fecha Méndez no acumula demasiados galones como para acreditar una superior competencia empresarial frente a autónomos, pequeños o grandes empresarios de nuestro país. No ya porque su vida la haya pasado abrevando de la política y del sindicato, sino porque incluso la burocrática corporación sindical que lidera ha tenido que recurrir a la fuerza del Estado —en lugar de a la persuasión de los trabajadores— para medrar. Pese a las gigantescas barreras de entrada y de ejercicio que bloquean la libre competencia sindical en España (tan perjudiciales para el crecimiento de otros sindicatos menores como USO), la UGT necesita recurrir a los impuestos de todos los españoles para operar. Es decir, ni siquiera después de que el Estado la haya prebendado con un cortijo oligopolístico, la empresa sindical de Cándido Méndez ha sido capaz de captar suficientes clientes (afiliados) como para prosperar sin el maná presupuestario del Gobierno. ¿Es verosímil que, habiendo fracasado en su sector, pueda dar un salto exitoso a otros y desplazar a los “incompetentes” empresarios allí asentados?

En el fondo, Cándido Méndez no es más que el modelo de empresario-político que no compite en el mercado para generar valor a los consumidores, sino en la arena estatal para arrebatárselo a los consumidores; el modelo de empresario-político blindado de la competencia que, como en otros sectores regulados como el eléctrico o el financiero, construye su negocio sobre la base de los favores estatales y no del bienestar de sus clientes; el modelo de empresario-político que busca proteger su hacienda cortándoles legislativamente las alas a sus más competentes rivales; el modelo de empresario-político al que más le valdría callar en lugar de criticar sin base a los empresarios honestos que bregan diariamente por mantener a flote sus compañías a pesar del muy hostil clima institucional que empresarios-políticos como Méndez promueven desde sus lobbies.

Enigma Aznar
Gabriel Albiac ABC  2 Mayo 2014

VALORAR no es algo que concierna al analista. Sí al clérigo. O al sectario. Un analista asume el desasosegante oficio escéptico. Abre los ojos. Y todo lo describe. Y en todo busca causas y determinaciones. Para cantar loas o diatribas está otra gente: clérigos, hombres de secta… En suma, necios. Analicemos. Solo.

José María Aznar heredó un país destruido: moral, política y económicamente. No hay país que pueda sobrevivir a una comedia negra como la desplegada por las gentes de González. Era preciso echarle un ánimo mastodóntico a la vida para hacerse cargo de lo que el PSOE dejaba como escombro de trece años. Con una mayoría escasa, el Gobierno que siguió al gran saqueo podía hacer balance del legado:

—En lo económico, el lastre del cual nunca lograrían liberarse las cuentas españolas: Andalucía. Una Andalucía para la cual los de González habían diseñado un calco de la Sicilia más oscura: saqueo modélicamente planificado, en el vértice del cual los altos dirigentes erigían sus fortunas personales, blindándolas mediante el tan eficaz procedimiento de repartir calderilla a una amplia clientela, a la cual se garantizaba supervivencia subvencionada a cambio de fidelidad de voto. Podía hacerse casi gratis. Bastaba con desviar discretamente los fondos de la UE para que fueran a parar a manos de los amigos y de los amigos de los amigos, en una pirámide diabólica, al cabo de la cual Andalucía ha visto hundirse sus últimas esperanzas de modernidad. Una economía parasitaria solo produce parásitos. Y, al final, pobreza. Pobreza subsidiada, si se quiere. Que no es precisamente la menos estéril.

—En lo político, los socialistas de González construyeron la gran máquina de generar dinero negro, al servicio de sus propias finanzas de partido. Al lado de eso, la gestión de la Camorra napolitana es una hipérbole de transparencia fiscal. Filesa dio el nombre y el arquetipo. Pero Filesa no era más que una de las incontables tapaderas bajo las cuales corría el dinero negro a borbotones. Los constructores saben cuánto invirtieron en alcaldes y en concejales de obras públicas. Y qué jugoso beneficio sacaron de ello en forma de recalificaciones y ladrillos.

—En lo moral… Es difícil describir el efecto que sobre la moral ciudadana genera la certeza de que el Estado roba, secuestra y asesina. La certeza de que todo el poder descansa sobre un lazo de sangre llamado GAL: aquella máquina de convertir cadáveres en dinero contante en cuenta suiza. Pagó, al final, un ministro del Interior, Barrionuevo. También su tenebroso hombre de confianza, Vera. Los demás –el jefe, en primer lugar– se limitaron a verlos cariñosamente entrar en la cárcel y a mover sus influencias para que no se quedasen dentro mucho rato.

Eso era España en el año 1996, cuando Aznar ganó muy dificultosamente unas elecciones generales en las cuales España se jugaba su última opción de sobrevivir al naufragio en aquel lodazal de corrupción y crimen. Podía haber puesto la máquina de robar y matar a su servicio. Es lo habitual aquí. No lo hizo. Se fijó un plazo máximo de presidencia a sí mismo. Nadie lo había hecho. Desmontó la laberíntica maquinaria del terrorismo de Estado. Nadie lo hubiera hecho. Normalizó una economía convencionalmente liberal. Lo impensable. Apostó por una política internacional antiyihadista. No le fue perdonado.

Yo entiendo que su sola mención levante alergia entre los ladrones y asesinos que le precedieron. Que los suyos parezcan ahora rehuirlo se me hace mucho menos comprensible.

Nacionalismos de la peor especie
joaquín rábago La Opinion  2 Mayo 2014

Ya vimos en la I Guerra Mundial y en posteriores conflictos, incluidos los que estallaron en los Balcanes, qué terribles consecuencias trae siempre el nacionalismo. Y cómo puede éste llegar a inficionar incluso en algún momento a los mejores espíritus como ocurrió en su día con el joven Thomas Mann.

Volvemos a verlo ahora también aunque bajo nuevas formas en la disputa entre Moscú y Kiev tras los desbordamientos populares en la capital de Ucrania y la posterior anexión rusa de Crimea.

Se trata de nacionalismos de la peor especie, que contribuyen a hacer aflorar los más bajos instintos y sólo favorecen a los demagogos y otros habituados a pescar en río revuelto.

Se recurre entonces a mitos fundacionales, muchas veces inventados a posteriori. Se tergiversa y manipula, según conviene, el propio pasado. Se reescribe la historia con ayuda de intelectuales tan dóciles como sobornables.

Se glorifica la propia lengua en detrimento de otras con las que ésa había convivido pacíficamente y a las que se ningunea cuando no se la trata incluso de prohibir por decreto.

La intolerancia se apodera de unos y otros. Los medios tergiversan también y manipulan, y no sólo en titulares o comentarios sino hasta en los simples pies de foto.

El discurso se torna totalitario. No sirven ya los matices. Sólo se acierta a oír en todo momento a los más apasionados y vociferantes. Y se acalla a quienes apelan a la razón.

La mínima crítica se convierte en disidencia. Se atribuyen las más aviesas intenciones a quienes no piensan como uno. Se los tacha de comprados, de antipatriotas o traidores, de enemigos del pueblo.

Crece la desconfianza entre todos, incluso en el seno de familias que habían estado hasta ese momento unidas.

Los amigos prefieren, en el mejor de los casos, no abordar los temas más polémicos o simplemente evitan reunirse y dejan de llamarse para evitar inútiles discusiones.

La propaganda y la credulidad sustituyenen todo momento a la razón. Y cada vez resulta más difícil, y requiere más valor personal, expresar públicamente las propias opiniones si son minoritarias.

Asistimos atónitos en su día a los odios desatados en la antigua y multiétnica Yugoslavia, odios todavía no curados. Y ahora a las tensiones entre Rusia y Ucrania, que amenazan con reproducirse en otras regiones de la antigua URSS.

Pero no hay que mirar tan lejos para darse cuenta de que nadie está vacunado contra ese virus.

Como escribió en cierta ocasión el austriaco Karl Kraus: "El nacionalismo es un agua de seltz en la que se disuelve cualquier otro pensamiento".

Los gestos delatan
RAÚL DEL POZO El Mundo  2 Mayo 2014

Los dos grandes partidos pueden encoger o menguar el 25 de mayo y los dirigentes van a dar vueltas por España para intentar romper el empate que anuncian las encuestas. Mariano Rajoy participará en 10 mítines para neutralizar la contraprogramación de Aznar.

En los últimos días, los dirigentes del bipartidismo se acusan unos a otros de trincantes y hasta sueltan tacos de barra de puticlub e insultos de requeté después de comulgar. Sólo nos faltaba que los padres y madres de la patria nos destrocen las orejas con su rudeza verbal. En vez de hablar de Europa, hablan de la caja B, del dinero negro y los sobresueldos, interrumpiendo sus discursos de tecnicismos y cifras.

Si quisieran saber de verdad quién se lo llevó crudo o en especie, en molla o en caja de zapatos, que no se pongan a caldo como taconeras, y que publiquen, como si fuera la de la lotería, la lista Falciani, la lista Lagarde, la lista Convergència, los papeles de Bárcenas y los de los ERE, que están alineados en los sumarios o escondidos junto al piolet del montañista, los parques eólicos y Las Teresitas.

Mejor que prescindan de tacos, denuestos, imprecaciones y groserías y sigan con su lenguaje burocratizado, deliberadamente impreciso y plagado de eufemismos. El hombre es un animal que habla y el político, un animal que hace discursos. Pero la gente ya no escucha lo que dicen. Han descubierto que hablan con los ojos, las manos, el tronco y las extremidades.

Fran Carrillo, que hace soflamas y arengas de encargo, director de La Fabrica de discursos, taller de negros, dice que los políticos españoles se denuncian con sus ademanes. En su libro Tus gestos te delatan, escribe que las muecas son más verosímiles que sus palabras. Cuando intentan imitar el argot del pueblo, se delatan con sus gestos. Hablan para el partido, no para la gente y como viven enredados en el lenguaje, obsesionados en que las mentiras parezcan verdades, se acusan a sí mismos en las muecas, que son puntos, comas, signos de admiración e interrogación.

La virgulilla es un visaje en el lenguaje corporal. Karl Kraus pudo ver en el fallo de una coma un síntoma del estado del mundo entre agosto de 1914 y mayo de 1945, desde Madrid hasta el Volga, cuando un centenar de millones personas perecieron a causa de la guerra, el hambre, la deportación, la limpieza étnica. «El lenguaje no es el aya, sino la madre del pensamiento, revelador de los males del mundo», escribió Kraus. Ahora, los expertos añaden los gestos y tics para averiguar la sinceridad de los políticos.

Se rebela mi alma germana...
Marcus Pucnik www.cronicaglobal.com  2 Mayo 2014

Les quiero introducir a los señores Carl Schmitt (1888-1985) y Hans Kelsen (1881-1973). Eran contemporáneos, de lengua materna alemana, ambos trabajaron en los años 30 del siglo pasado en Alemania y ambos eran prominentes juristas. Coincidieron como profesores en la Universidad de Colonia. Por lo demás eran muy diferentes. Debatieron sobre qué instancia debería ser el garante de los derechos constitucionales, un tribunal o un líder.

Alemania desarrolló el concepto de la wehrhafte Demokratie, que se puede traducir como democracia militante, o fortificada, basada en la idea de que ni siquiera una mayoría absoluta podría abolir el órden constitucional

Schmitt rechazó el estado de derecho liberal, criticando que su legalismo no daba respuesta a cuestiones tales como qué es justo y qué es moral. Estos factores sociológicos, los valores y, efectivamente, la voluntad del pueblo, como también la razón de estado, estarían mejor guardados por el Reichspräsident.

Kelsen era positivista. Hoy y aquí algunos dirían que para él la Constitución era un libro sagrado, interpretable, como dicen y defienden otros, sólo por un tribunal independiente de todos los poderes excepto de uno, del Derecho. Dicho esto, para Kelsen, nunca tan grandilocuente como Schmitt, la protección de la minoría era esencial para la democracia. Por supuesto.

Schmitt se hizo admirador del movimiento fascista y finalmente apologeta del nazismo. Cuando los nazis echaron de la universidad a Kelsen, judío converso y de orientación socialdemócrata, Schmitt fue el único de entre los compañeros que no movió ni un dedo a favor suyo.

Alemania extrajo sus conclusiones de este periodo de su historia. Para que no se repitiera una dictadura, que en el caso de los nazis precisamente se sirvió de la ley y la democracia para destruirlas, Alemania desarrolló el concepto de la wehrhafte Demokratie, que se puede traducir como democracia militante, o fortificada, basada en la idea de que ni siquiera una mayoría absoluta podría abolir el órden constitucional. (En consecuencia, en Alemania se pueden ilegalizar partidos que trabajen por la abolición del orden constitucional, y así ha pasado en dos ocasiones.)

Soy alemán, y es por esta socialización mía que me alarmé cuando entre algunos altos representantes catalanes se empezaba a extender la idea de que la Constitución ya no valía y que las sentencias de los tribunales no eran de obligado cumplimiento, anteponiendo a todo ello la pura e ilimitada voluntad popular. La voluntad popular por encima de la ley. ¡Otra vez!

No se puede construir un nuevo país a partir de falacias étnicas, jurídicas y sociológicas, ni tampoco se puede mantener un país unido a base de la mera aplicación de las normas. Pero antes de nada, ¿quién quiere vivir en un país sin ley?

Ahora ya encontramos esa flexibilidad jurídica, por decirlo con mucha ironía, en todos los sitios. En el "sí o sí" ya histórico de Artur Mas, en su "nada [nos] para" más reciente, o en la actitud desafiante de la consellera Rigau. Como complemento, indispensable y para mí nada nuevo, están las varias (pero muy parecidas) definiciones de lo que constituye un buen catalán, y los diversos llamamientos a que todas las instituciones, organizaciones y actividades de la sociedad se pongan "al servicio de Cataluña", editorial único mediante, y mil cosas grandes y pequeñas más, día a día. Evidentemente, existe un movimiento.

También está esta flexibilidad jurídica en el último informe del CATN, esta vez como proyección. Cree ver en la Unión Europea un pragmatismo -excesivo- que salvaría todos los obstáculos legales con el fin de hacer realidad las aspiraciones del nacionalismo catalán.

La arrogancia divierte, la ignorancia provoca vergüenza ajena, y la prepotencia asusta. Entre Schmitt y Kelsen, el mundo ha tirado claramente hacia el último. Se da reglas para cumplirlas, lo hace de manera imperfecta (el fenómeno Guantánamo es muy Schmitt), pero no se conforma con dejar ninguna voluntad particular al mando de ellas. Los que quieren aplicar Schmitt, que no se quejen de que quedarían fuera no sólo de España, de la UE y de la ONU, sino también y fundamentalmente del mismo principio de legalidad.

Conozco bien la experiencia eslovena, necesidad de romper el marco legal para llegar a la democracia, nuevas fonteras incluidas. Pero la rotura de la legalidad tal y como se propone aquí, al ser legalidad democrática, me parece una barbaridad. Se rebela mi alma germana, y mi alma eslovena se ve insultada.

La ausencia de violencia en Cataluña es el gran factor positivo. Los anhelos de más democracia son muy sinceros en la gente, a bando y bando, pero el abuso por parte de muchos líderes, sean políticos o de opinión, es tan patente como chocante es la influencia que tiene en la gente su discurso bobalicón. No se puede construir un nuevo país a partir de falacias étnicas, jurídicas y sociológicas, ni tampoco se puede mantener un país unido a base de la mera aplicación de las normas: la política sí es necesaria. Nadie quiere vivir en un país de juristas. Pero antes de nada, ¿quién quiere vivir en un país sin ley?

El faisán canta dos veces
SANTIAGO GONZÁLEZ El Mundo  2 Mayo 2014

Dos honrados policías bregados en la lucha antiterrorista alertaron a un tal Elosua. Uno le acercó un teléfono móvil y el otro vino a decirle: «¡Agua, agua! ¡La madera!». Fue el caso Faisán. La Policía estaba al tanto de la existencia de 54.000 euros extorsionados a dos constructores de Leiza por la banda terrorista. El dinero le había sido entregado a Elosua el 3 de mayo de 2006 por Julen Madariaga.

O sea, que el 4 de mayo, día de autos, iban a coincidir varios hechos que preocupaban mucho al Gobierno: la operación policial revelaría que, pese al alto el fuego hecho público por la banda el 22 de marzo, ETA seguía extorsionando, tal como había denunciado el presidente de los empresarios navarros, a quien le cayeron toda clase de acusaciones por contradecir los sedantes informes de verificación de Rubalcaba. Aquel mismo 4 de mayo se iba a detener a Gorka Agirre, responsable de relaciones internacionales del PNV y su antena en el entorno de la organización terrorista, mientras Zapatero recibía en La Moncloa al presidente del PNV, Josu Jon Imaz, para tratar del apoyo de este partido a su proceso de negociación. Imaginen el ambientazo que se crearía si, en el momento en que están reunidos, le llega a Imaz la noticia de que le habían detenido a un burukide tan cualificado.

La apreciación del delito de colaboración supondría el aumento de la condena para los dos policías

La Audiencia Nacional condenó a los dos policías como autores de un delito de revelación de secretos, rechazando el de colaboración con banda armada y exculpando a la cúpula de Interior, director general de la Policía, secretario de Estado y el propio ministro del Interior. A veces, la judicatura española desafía las leyes de la lógica. Cabe valorar la pena imputable a dos funcionarios que malogran una trayectoria impecable por obedecer una orden ilegítima, la falta de antecedentes, la hoja de servicios y cuantos atenuantes procedan, pero dar el queo a unos presuntos delincuentes para ayudarles a eludir la acción de la Justicia no es exactamente lo mismo que filtrar a un periódico parte de un sumario. La segunda incongruencia es que los funcionarios actuaran por su cuenta, sin órdenes de la superioridad.

El canto del faisán es como la llamada del cartero: siempre suena dos veces, y el Tribunal Supremo ha acordado que la vista de los recursos de las asociaciones de víctimas y del PP contra la sentencia de la Audiencia Nacional se produzca el 13 de mayo, aniversario, vaya por Dios, de la Virgen de Fátima y 12 días antes de las elecciones europeas.

Es un motivo de preocupación para Rubalcaba. La apreciación del delito de colaboración por parte del Supremo supondría el aumento de la condena para los dos policías, su ingreso en prisión y un fuerte aliciente para explicar si el chivatazo fue inducido por la cadena de mando. Es una mala noticia para los socialistas, sin necesidad de prejuzgar la sentencia del Supremo. También para el público en general. No hay garantía de que vaya a hacerse más justicia, pero la campaña volverá a adornarse con las plumas vistosas del faisán y a moverse con el vuelo torpe de las gallináceas.

Cataluña
El cocinero de Artur Mas
Cristina Losada Libertad Digital  2 Mayo 2014

El escritor Mark Twain atribuyó a Disraeli, el gran político conservador británico del XIX, la frase de que hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas. Lo dijera o no Disraeli, la cita nos pone en buena disposición, es decir, en guardia, para abordar el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalidad catalana. Cabe preguntar de antemano, yo misma lo hago, por qué prestar atención a un sondeo al que se concede escasa credibilidad. Además: qué aburrida es la hermenéutica de las encuestas. Pero recién salido del horno cualquier suflé parece apetitoso.

Las cocinas del CEO nos sirven esta vez un suflé independentista menos crecido, ahora que al entrevistado lo enfrentan por primera vez a la doble pregunta, si no quieres caldo, dos tazas. Aquello de que primero ha de contestarse si uno quiere que Cataluña sea un Estado, como si tal cosa no implicara la independencia, y en segunda fase, ya degustando, si uno prefiere que sea un Estado independiente. Lástima que no quisieran desdoblar también esa opción. Hasta en las fabulaciones falta imaginación.

Así las cosas, los partidarios de romper con España y establecerse por su cuenta en el concierto de las naciones soberanas se elevaban en abril al 47,1 por ciento. En noviembre, sin el trajín de la doble pregunta, el mismo barómetro descubría un 54,7 por ciento de separatistas. Entre el otoño y la primavera, pues, un 7,6 por ciento ha abandonado la causa de la secesión. A saber qué nos deparará el verano, que es temporada alta en materia de viajes.

Un dato más tibio y más interesante: hay menos porcentaje de independistas de toda la vida (22,5) que de independentistas de reciente hornada (24,6). A los que hemos sostenido que hay un independentismo de protesta, probablemente vinculado a la crisis económica, nos complace cualquier dato que parezca confirmarlo, venga de donde venga. Da ocasión de repetir que ese indignado que en otros lugares de España (y de Europa) transita a opciones extremas y extremadamente populistas, en Cataluña encuentra su cauce natural en el secesionismo, o sea, en el populismo.

Ya entramos en la cocina. Porque los sondeos no solo pueden sesgarse para que la "foto fija", como dicen nuestros políticos, favorezca en un instante dado a Tal y perjudique a Cual. Esto es juego de niños. La auténtica manipulación es que sirvan para mover la foto. Es decir, para instalar como mayoritaria una opinión y conseguir un efecto arrastre. Cuanto más crea la gente que mucha gente cree que la secesión es buena cosa, más gente lo creerá. En eso ha de estar el cocinero estadístico de Artur Mas.

No en vano el director del CEO desde 2011 es Jordi Argelaguet, que más que un profesional de la demoscopia es un profesional de la política, con un pasado en el MDT (vinculado a Terra Lliure) y en ERC, y un presente en CDC. Su cuarto de hora de fama le llegó en las autonómicas de 2012. Pronosticó para CiU, y dos semanas antes, una mayoría arrolladora y CiU perdió doce escaños. Ahí arrastró su credibilidad.

Mundo laboral
Abajo la chusma sindical
Manuel Llamas Libertad Digital  2 Mayo 2014

El sindicalismo actual es uno de los muchos vestigios que ha dejado en herencia el franquismo. CCOO y UGT son tan solo la continuación del aberrante sindicato vertical que durante décadas marcó los designios del mercado laboral bajo la dictadura. No en vano el núcleo de su enorme poder y capacidad de influencia radica en la muy estatista negociación colectiva, modelo por el cual una privilegiada casta de sindicalistas, miembros de las patronales y políticos imponen, manu militari, las condiciones laborales al conjunto de los trabajadores, cercenando su capacidad de decisión y violando el principio de libre contratación, uno de los ejes del capitalismo, limitando con ello la generación de riqueza y empleo.

Aquí, el sindicalismo es una imposición política, ya que todos los españoles están obligados por ley a financiar dichas organizaciones vía tributos, al tiempo que el Estado les otorga en exclusiva la licencia de representar a todos los trabajadores, sean o no afiliados. Por suerte, la última reforma laboral ha limitado algo la extensión de los rígidos convenios colectivos, pero el problema es que dicha figura sigue vigente.

Curiosamente, el "fascismo" que dicen criticar es, sin embargo, el sistema al que se aferran con uñas y dientes, ya que el sindicalismo patrio sigue dependiendo de forma directa del Estado, vía subvenciones, convenios, cursillos de formación y el particular blindaje que les otorga la ley. Por el contrario, lo que más odian, sin duda, es el libre mercado, su archienemigo, pues bien saben que su cómoda e influyente posición, con las generosas prebendas de que disfrutan, se esfumaría ante el menor atisbo de libertad para los trabajadores.

Pocas cosas hay más franquistas hoy en día que los actuales sindicalistas. Su particular ideario económico y laboral poco o nada tiene que envidiar al de Falange. No por casualidad Falange nace del nacionalsindicalismo. Quítenle el aditivo nacional y verán que buena parte de su programa es compartido por CCOO y UGT. El nexo es su rechazo frontal al capitalismo, tan presente en el último programa electoral falangista:

Entendemos que las injusticias sociales, que hoy lo son sobre todo a nivel internacional por culpa del mundialismo [globalización], no tienen solución posible dentro del mismo sistema capitalista que las genera.

Asimismo, algunas de las propuestas económicas de Falange serían firmadas, sin dudar, por muchos sindicalistas:

Fomento de la contratación indefinida y de calidad. Evitando la temporalidad, los despidos indiscriminados y los contratos basura.
Participación de los trabajadores en la gestión de las empresas.

Trabajaremos para que el suelo no esté sometido a la ley de oferta y demanda.
Abaratamiento de la vivienda de protección oficial.

Ley hipotecaria que favorezca la dación en pago.
Nacionalización de la Banca.

Prohibición de la especulación.
Persecución de paraísos fiscales y endurecimiento de penas para especuladores y capitalistas que se aprovechen del trabajo de los españoles.
Soberanía monetaria para España. Mediante la salida de la zona Euro.

Y a ello cabe añadir, cómo no, una férrea defensa de los grandes servicios públicos:

Aumentar el presupuesto de Educación en lo que sea necesario.
Sanidad pública garantizada para todos los españoles sin discriminación económica, social o territorial. Evitando modelos de concierto sanitario o copago puesto en práctica por los gobiernos neoliberales autonómicos durante los últimos años.
Mantenimiento de pensiones dignas. Especialmente las no contributivas.

Una vez aclarada la esencia de su particular origen ideológico, conviene señalar que el ignominioso liderazgo que, por desgracia, ostenta España en cifras de paro se debe, en gran medida, al rígido modelo laboral de convenios colectivos que propugnan tan vehementemente los líderes sindicales Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (CCOO). España sigue padeciendo uno de los mercados laborales más rígidos del mundo, a pesar de la tímida flexibilidad que ha propiciado la reforma de Fátima Báñez. De ahí, precisamente, la necesidad de seguir profundizando en la liberalización para reducir de forma drástica la vergonzosa tasa de paro, enquistada aún en el 26%, tal y como vienen reclamando numerosos analistas y organismos internacionales. Pese a ello, parece que el Gobierno del PP prefiere contentar a los sindicatos, aunque sea mínimamente, antes que combatir de forma eficaz el dramático desempleo que tan cruelmente golpea a millones de familias.

Y lo más triste es que, siendo los sindicatos culpables de esta terrible situación, el contribuyente está obligado a financiar su funcionamiento, quiera o no, mediante numerosas y muy opacas vías. En este sentido, cabe recordar que, por primera vez en la historia, CCOO y UGT acaban de hacer públicas las cuentas de sus sedes centrales –sólo esas–, aunque no por voluntad propia, ya que un reciente cambio legal les obliga a ello. El dato más revelador es que sus afiliados apenas aportan unos 15 millones de euros al año mediante el pago voluntario de sus cuotas, pero sus cúpulas manejan a su antojo cientos de millones de euros de dinero público vía subvenciones, ayudas de todo tipo y programas de formación inútiles para encontrar empleo. El control de fondos, además, brilla por su ausencia, como bien está demostrando el escándalo de los ERE andaluces, la trama de los cursillos y tantos otros casos de corrupción que está investigando la Justicia, pese a las infames trabas y presiones que está recibiendo.

El otro dato significativo es el de la representatividad. CCOO y UGT dicen contar con poco más de dos millones de afiliados, lo cual equivale a menos del 10% de la población activa. Sin embargo, gracias al blindaje normativo que les facilita el Estado, se pueden permitir el lujo de disponer de unos 220.000 delegados sindicales (representantes de los trabajadores en las empresas y administraciones públicas). La figura del delegado no es, estrictamente, la del denominado liberado sindical, dedicado exclusivamente a la labor de representación laboral pese a seguir percibiendo su sueldo. La cifra total de liberados en España se desconoce a ciencia cierta, es un misterio, pero cabe señalar que todos los delegados laborales tienen derecho a un mínimo de 10 horas sindicales al mes, de modo que ejercen, como mínimo, de liberados a tiempo parcial.

En resumen, lo que existe en España es una especie de mafia sindical, herencia directa del falangismo, cuya supervivencia depende del maná público y no de su buena labor a la hora de representar a los trabajadores; como consecuencia, es un nido idóneo para albergar paniaguados, corruptos y vagos. Frente a este sindicalismo de pandereta que Méndez pretende elevar a "Patrimonio de la Humanidad", ni más ni menos, ya es hora de que España implante un sindicalismo libre, cuya financiación dependa exclusivamente de los afiliados y sus funciones se circunscriban a representar a quienes así lo decidan, punto y final, sin privilegio estatal de ningún tipo. Solo entonces, bajo la implacable ley de la oferta y la demanda, veríamos la utilidad real que tiene la actual chusma sindical...

La sociedad da un año más la espalda a UGT y CCOO
EDITORIAL Libertad Digital  2 Mayo 2014

La manifestación convocada este jueves por los sindicatos para conmemorar el Día Internacional del Trabajo fue bastante menos concurrida que en ocasiones anteriores, en consonancia con la trayectoria decadente del poder de convocatoria de las principales organizaciones sindicales en los últimos años. Ni siquiera en una situación de grave crisis económica y con pavorosas cifras de paro los pretendidos representantes de la clase obrera son capaces de concitar el apoyo popular para sus actos reivindicativos, prueba evidente de que la representatividad que reclaman es más una justificación para mantener sus privilegios que un argumento de peso.

Pero no cabe manifestar ningún asombro por el hecho de que la sociedad haya dado la espalda a estos sindicatos de izquierdas, considerados a efectos administrativos los únicos representantes válidos de los trabajadores. Anclados en los esquemas añejos de la lucha de clases, UGT y CCOO son dos rancias organizaciones gigantescas dedicadas a mantener sus entramados burocráticos a cualquier precio. La defensa efectiva de los derechos de los trabajadores hace tiempo que dejó de ser el principal fin de estas organizaciones, beneficiarias de un estado de cosas que precisa de grandes emporios sindicales y patronales para llevar a cabo periódicamente gestos destinados a representar eso que se ha dado en llamar "la paz social". A cambio, el Gobierno les entrega todo tipo de gabelas en régimen de monopolio, como ocurre con los cursos de formación a parados, gracias a lo cual los agentes sociales manejan 8.000 millones anuales con una prodigalidad y falta de rigor apabullantes, a tenor de los escándalos que se van conociendo, especialmente en lugares como Andalucía.

Esta seguridad de que ningún Gobierno va a amenazar sus intolerables privilegios explica que los dirigentes de UGT y CCOO dediquen un acto reivindicativo en el país con las mayores cifras de paro de Europa a pontificar sobre las condiciones laborales de Bangladesh o a exigir la apertura de las fronteras con África, como hicieron este jueves Cándido Méndez y Fernández Toxo, para vergüenza de los contribuyentes que, a su pesar, les pagan el sueldo, así como el de todos sus correligionarios liberados de la obligación de trabajar.

Además de esas reclamaciones extemporáneas, que bien poco tienen que ver con los problemas reales de los trabajadores, los dirigentes sindicales se atrevieron, como suelen hacer cada vez que intervienen en un foro público, a pedir rectificaciones a países como Alemania o a criticar una supuesta austeridad de la que nadie medianamente informado tiene noticia. Con un entramado administrativo desbordante a causa principalmente del abusivo Estado autonómico, subidas de impuestos generalizadas y unas cifras de endeudamiento público que han pulverizado todas las marcas anteriores, Méndez y Toxo siguen insistiendo en que la culpa de las cifras de paro es de la austeridad, argumento absurdo a la vista de los datos reales que sólo pueden aplaudir los profesionales del sindicalismo que asisten obligadamente a estos actos para cubrir las apariencias.

Y sin embargo hay sindicatos que sí cumplen con el importante papel que les reservan la sociedad moderna y sus complejos sistemas de relaciones laborales, fruto de una especialización y un dinamismo que nada tienen que ver con las sociedades industriales que vieron nacer a UGT y CCOO. Organizaciones profesionales como la mayoría de los sindicatos sectoriales, y otros de acreditada independencia, como USO, se mantienen con las cuotas de sus afiliados y se limitan a intervenir en las negociaciones con las empresas, la mayoría pequeñas y medianas, en defensa de los intereses de sus afiliados. Este es el modelo sindical mayoritario en Europa que, por desgracia, no tiene visos de imponerse en España a corto plazo.

Mientras eso no suceda, los españoles tendrán que seguir manteniendo estos dos colosales mamotretos, afectados por serias sospechas de corrupción y objeto del nulo apoyo popular que este jueves quedó nuevamente de manifiesto en las calles de Madrid y Bilbao.

Izquierda
Cayos y centellas
Raúl Vilas Libertad Digital  2 Mayo 2014

Mucho me temo que los grandes triunfadores de las próximas citas electorales serán Izquierda Unida y sus suburbios ideológicos, vestidos de verde o de bolivariano-complutense. La hegemonía de la izquierda, en sus versiones cada vez más extremistas y liberticidas, entre las generaciones más jóvenes es aterradora. Con esto sucede lo mismo que con el nacionalismo. La clave de su éxito está en la incomparecencia del rival. Obviamente, no se debe al vigor de su discurso ni al magnetismo irresistible de sus líderes. Hasta un marciano recién aterrizado convendría en que tipos como Cayo Lara o José Luis Centella son lo que son. No hace falta ni decirlo.

En cuanto a la ideas anticapitalistas, baste con la imagen que nos ha dejado este Primero de Mayo para comprobar que no se compadecen con la realidad. En la España de la pobreza extrema y los niños malnutridos –según la pintan algunos–, la oprimida clase obrera ha colapsado las carreteras para irse de puente, mientras los sindicatos vociferaban ante cuatro gatos contra los malísimos empresarios. Esto no quiere decir que no haya mucha gente que lo esté pasando mal ni que la situación económica sea buena, pero lo cierto es que, a pesar de padecer consecutivamente a los dos peores Gobiernos de Europa y estar sometida a un saqueo fiscal confiscatorio, la clase media resiste, a duras penas pero resiste, a la crisis. Y eso es gracias al esfuerzo del sector privado, de las empresas y los trabajadores autónomos. Los únicos sectores productivos, de los que el Estado no es más que un parásito. O sea, gracias al capitalismo.

¿Cómo es posible entonces que el anticapitalismo tenga cada vez mayor predicamento? Es cierto que demonizar al rico, el resentimiento social y la demagogia igualitarista son argumentos populistas de muy fácil digestión. Pero el verdadero problema está en la derecha oficial, política y mediática. Es, sin duda, lo peor de España. Llevan décadas rehuyendo el combate ideológico. Han entregado a la izquierda las dos armas más eficaces para el adoctrinamiento: la educación y los medios de comunicación. Ni siquiera en los tiempos, tan añorados hoy, del aznarismo se hizo nada para revertir la situación, y se podían hacer muchas cosas, vaya si se podía. Recuérdese cómo Esperanza Aguirre fue apartada del Ministerio Educación cuando intentó una auténtica reforma del sistema; el incumplimiento de la sentencia del Antenicidio o la bajada de pantalones del Gobierno tras la fracasada huelga general del 2002, cuando retiró una reforma laboral que habría salvado muchos puestos de trabajo años después, al estallar la crisis.

Con personajes tan nefastos como Rajoy y Soraya, los males de la derecha han llegado al paroxismo: complejos y cobardía moral frente a la izquierda y un ejercicio despótico del poder con los propios. ¡Cuidado, que vienen los nuestros! Quien, desde los medios, se ha salido de este guión ha sido sometido, por la propia derecha, al linchamiento público y condenado a la muerte civil. Lo del nacionalismo ya no tiene remedio y esto va por el mismo camino. Ahora, sin poder, Cayo y Centella pueden parecer personajillos divertidos. Pero cuando lo tengan veremos caer auténticos rayos y centellas sobre nuestras cabezas. Y maldita la gracia.

Cataluña
Desolador Primero de Mayo
Antonio Robles Libertad Digital  2 Mayo 2014

Resulta aleccionador asistir a la manifestación del 1º de Mayo en Barcelona en estos años de agitación nacional. La tentación de compararla con las manifas del derecho a decidir es irresistible... y desoladora. Con una sola mirada abarcas la escasa asistencia y entiendes la gran traición a los trabajadores, de los sindicatos de clase. Con un golpe de vista aprecias la escasa diferencia de símbolos y colores, o su mezcolanza, para ser más exactos, con las manifestaciones identitarias. Las franjas del territorio han desdibujado el rojo revolucionario y el alma internacionalista de su naturaleza. Da la sensación que aquello de "Los obreros no tienen patria" no va con Josep Maria Álvarez (UGT) ni con Joan Carles Gallego (CCOO), sobre todo si te paras en el bronceado exquisito del asturiano. Han estado tan ocupados últimamente en trabajar para la oligarquía política catalanista que se han debido de olvidar hasta de por qué tienen más citas con cócteles independentistas y conchabeos institucionales que con la defensa de los intereses de los trabajadores. Su descaro ha llegado tan lejos que hoy uno y otro han puesto el derecho a decidir en el centro de sus reivindicaciones, y el increíble Pepe Álvarez ha vuelto a defender la inmersión como modelo de cohesión social un día después de que el TSJC haya devuelto a los ciudadanos el derecho a poder estudiar también en castellano. C’s les ha querido dejar en evidencia y en rueda de prensa previa adelantaron, a través de su secretario de Organización, José Manuel Villegas, que no asistirían a la concentración en Barcelona "por la complicidad que UGT y CCOO han mostrado con el proceso separatista de Artur Mas".

La luz intensa de la mañana dejaba ver claros como calvas de búfalo en la Vía Layetana. Ni estirándose y extendiéndose daba sensación de aglomeración. Un ciudadano no advertido hubiera jurado que Cataluña carece de Gobierno autónomo y de cuarenta mil millones de euros de presupuesto. A juzgar por las pancartas sólo Rajoy centraba las iras del proletariado. Hube de recorrer de la cabecera hasta la cola de la manifestación para encontrar por fin una pancarta donde además de atizar a Rajoy incluyeran a Artur Mas. ¡Qué capacidad la del nacionalismo para esquivar responsabilidades con artimañas tan antiguas como la patria! La firmaba UCE, Unión Comunista de España, un partido internacionalista extraparlamentario: "Contra el saqueig de Mas i Rajoy". Desolador ver cómo los sindicatos de clase de Cataluña no tienen un solo gesto simbólico contra los chanchullos de la familia Pujol, el desmantelamiento y la deslocalización industriales, contra la degeneración política tramada alrededor del Palau de la Música o el despilfarro en proyectos independentistas a pesar del lamentable estado en que están la sanidad, la educación, la investigación científica o las ayudas a autónomos y pequeñas empresas. Por supuesto, ni un solo detalle contra el saqueo de los cursos de formación en Andalucía. Seguramente estos detalles de los compañeros de Andalucía les quedan muy lejos. O muy cerca, porque la obediencia de los Álvarez de turno al poder en Cataluña tiene mucho que ver con los cursos de formación. Pero en estas como en otras cosas nada edificantes Cataluña es un oasis; aquí será muy difícil aprovechar una grieta en esta tupida red clientelar tejida por el negocio nacional de la independencia. Abandonados a su suerte se arrastraban los trabajadores de Panrico, Coca Cola, Cortefiel, Alstom, TV3 y Bomberos de Barcelona. Problemas reales disueltos en las ficciones identitarias de sus dirigentes sindicales.

En una sociedad donde el paro llega al 25% y el Primero de Mayo es cien veces menos importante que cualquier convocatoria identitaria, algo no funciona bien. La defensa del trabajo y de un sueldo digno es la consecuencia de una sociedad productiva y libre. En Cataluña, hoy, ni hay productividad ni parece que importe otra libertad que la nacional.

Me crucé con Pere Navarro, le di ánimos y le deseé suerte. La necesitará, la maquinaria mediática del nacionalismo vomita pestes desde que relacionó la agresión sufrida el pasado domingo con el clima de crispación que está creando el nacionalismo. ¿Cómo iban a consentir poner en cuestión el alma inmaculada del independentismo catalán? Viven de esa imagen, matarán por ella.

Oriente Medio
Por si acaso, esto es Hamás
Elías Cohen Libertad Digital  2 Mayo 2014

En un movimiento inesperado, precedido, es cierto, por una lista de demandas inasumibles para el Gobierno israelí, Abás ha terminado de enterrar el proceso de paz iniciado por el incansable secretario de Estado norteamericano John Kerry. El pasado 24 de abril, Abás anunció que había alcanzado un acuerdo con Hamás, por el que se sellaba la reconciliación con Al Fatah, y se formaba un Gobierno de unidad hasta unas elecciones que se celebrarán en seis meses. Al día siguiente, Netanyahu rompía unas negociaciones que estaban ya agonizando:

Mientras aún había contactos para prolongar las negociaciones de paz, Abu Mazen ha elegido a Hamás en lugar de la paz (con Israel). Quien elige a Hamás no quiere la paz.

A este respecto, las palabras de Netanyahu son certeras: Hamás y la paz con Israel son antónimos. El movimiento islamista, de hecho, nació con el objetivo de exterminar a Israel y liberar Palestina. Es uno de sus objetivos primordiales, recogido en el preámbulo de su Carta Fundacional, así como en los artículos 6, 11 y 13 de la misma. Sus clérigos e ideólogos no han cesado, desde su fundación como partido político y grupo armado, de instar a la muerte de todos los judíos, como hizo el jeque y parlamentario de Hamás Yunus al Ashtal, que en 2008 declaró, según informaron The New York Times y The Herald Tribune, que "el Holocausto está aún por llegar a los judíos." Su forma de actuar ha ido totalmente en consecuencia.

Desde el año 2001, Hamás, en ocasiones asistido por la Yihad Islámica, ha lanzado sobre el sur de Israel más de 13.000 cohetes –cifra aportada, entre otros, por Betselem, una autodenominada organización pacifista y anti-ocupación israelí. Entre ellos no sólo se incluían cohetes del modelo de fabricación casera Qasam y de la versión iraní del cohete tipo Grad, sino también los proyectiles iraníes Farj-5 y los misiles SA-7.

Durante los años de la Segunda Intifada (2000-2004), Hamás llevó a cabo 248 atentados con hombre-bomba por todo Israel, según el registro del Ministerio de Exteriores. Cuando Israel abandonó Gaza en 2005, unilateralmente y sin contrapartidas, los hombres del movimiento quemaron las sinagogas construidas por los colonos, saquearon los invernaderos y apostaron lanzaderas de cohetes a lo largo y ancho de la Franja. Posteriormente, tomaron por la fuerza el control de Gaza frente a las fuerzas de Al Fatah en una micro-guerra civil entre ambos grupos que se cobró 250 muertos en el verano de 2007, según la cifra que aporta la Comisión Palestina Independiente para los Derechos Ciudadanos en su informe del mismo año.

Paralelamente, Hamás prolongó el secuestro del soldado Gilad Shalit, al que capturó en suelo israelí, durante cinco años en los que no permitió visitas de observadores internacionales como la Cruz Roja y en los que tampoco aplicó la Convención de Ginebra para prisioneros de guerra.

Además, como nos recordó el incansable Abu Toameh el pasado 27 de febrero, Hamás no cree en, ni aplica, los derechos humanos en la Franja de Gaza. Las poco sospechosas organizaciones Human Rights Watch o Amnistía Internacional han denunciado las violaciones de los derechos humanos cometidas por Hamás. En este sentido, en junio de 2011, durante las primeras revueltas en los países árabes, una encuesta del Palestinian Center for Policy and Survey Research reflejó que un 67% de los gazatíes se manifestaría a favor de un cambio de régimen en la Franja.

Por si fuera poco, Hamás ejecuta públicamente a los acusados de colaboracionismo con Israel. En el último caso conocido, arrastraron los cadáveres de los presuntos colaboradores por las calles de Gaza City. Asimismo, disfrazan a los niños de combatientes y hombres-bomba.

Aparte de todo lo anterior, no hay que olvidar que el Movimiento Islamista Revolucionario está en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea desde 2003.

La mayoría de los israelíes está a favor de una solución de dos Estados, pero Hamás no entra dentro de esa ecuación. No, al menos, si el grupo islamista continúa con su empeño de destruir Israel. Hamás es responsable de los estallidos de violencia en los últimos años y también supone un gran obstáculo para la paz entre israelíes y palestinos. Y Abás, no sabemos si por miedo a que el movimiento islamista le quite el trono, porque teme que lo haga Mohamed Dahlán -la bestia negra de Hamás en el bando palestino-, o, como sugiere José María Marco en estas páginas, porque desea fijar como legado la unificación de los palestinos, ha escogido a Hamás por encima de las negociaciones, desperdiciando así otra oportunidad, una más, de alcanzar un acuerdo. Sea como fuere, este paso del presidente de la Autoridad Palestina lleva consigo el alejamiento de la paz.

© elmed.io

Envía tres cartas
Moris y otros 56.000 firmantes piden por carta al Estado que investigue el 11-M
Más de 56.000 firmas avalan las tres cartas que ha enviado Moris a a Presidencia del Gobierno, Audiencia Nacional y Congreso de los Diputados.
Luis F. Quintero Libertad Digital  2 Mayo 2014

Gabriel Moris, que perdió a su hijo Juan Pablo en el tren que explotó frente a la Calle Téllez el 11 de marzo de 2004 no ha parado de pedir Justicia desde aquel día. Tanto es así que tras el cierre en falso del juez Bermúdez al proceso judicial por los atentados, es de las pocas voces que se alzan para pedir verdad y justicia. Con coraje y determinación ha denunciado cada una de las pruebas falsas e incongruencias de la versión oficial con lo que sucedió aquel día.

Precisamente, una de las peticiones que con más ahínco ha hecho la familia Moris ha sido la de que se investiguen los muchos puntos oscuros que aún quedan por dilucidar de los atentados, y las extrañas circunstancias que rodearon la investigación, el proceso judicial y finalmente la sentencia.

Por todo ello, Moris puso en marcha hace más de un año una campaña en la página web Change.org de recogida de firmas en la que pedía el apoyo de los ciudadanos para solicitar al Gobierno, la Audiencia Nacional y el Congreso de los Diputados algo muy simple: "Investigar los atentados del 11-M".

La recogida de firmas ya ha concluido con la nada desdeñable cifra de 56.014 adhesiones. Con los apoyos recogidos, Moris ha remitido tres cartas a cada uno de esos destinatarios: presidencia del Gobierno, presidencia de la Audiencia Nacional y presidencia del Congreso de los Diputados.

Las tres misivas, que se adjuntan como documento en esta información, recuerdan algunos de los puntos más elocuentes de los atentados, la investigación y la sentencia que sugieren que lo que sucedió aquel día no es lo que describe el juez Bermúdez en su sentencia judicial.

En cada una de las cartas, selladas en correos el 29 de abril de 2014 y enviadas con acuse de recibo, Moris recuerda que pasados diez años de los atentados "sólo conocemos el número de víctimas mortales, y el de supervivientes con lesiones reconocidas". De los autores, "sabemos que existe un sólo condenado como autor material por su presencia en los trenes" pero recuerda que aquella sentencia, "ha sido recurrida por el interesado y es un asunto sub júdice".

Además, Moris insite en la aparición de pruebas "con visos patentes de falsedad como la mochila de Vallecas, la Renault Kangoo, el Skoda Favia de Alcalá", así como escenarios no investigados, como "los avisos de bombas en la ciudad de Alcalá de Henares, el mismo día 11 de marzo de 2004", o las explosiones de "la calle Martín Gaite de Leganés, o los intentos de explosionar el AVE en Mocejón", todos ellos, sucesos "obviados en las investigaciones policiales y judiciales".

Por supuesto, no olvida la desaparición de muestras probatorias "tomadas en los vagones por los Tedax en Madrid, la del foco de explosión de Santa Eugenia, hallada en 2012 en Villaverde, recientemente desaparecida sin respuesta judicial y sin información por parte de la Fiscalía General del Estado".

Por todo, Moris -apoyado por 56.014 firmas- pide una investigación para tratar de "conocer todos los autores reales, la trama y los fines de lso atentados; hacer justicia; regenerar las Instituciones del Estado que han permitido llegar a esta situación y prevenir y evitar otra masacre de esta naturaleza".

Moris vuelve a pedir, por escrito y aupado por el aliento de 56.014 personas, que España no olvide lo inolvidable.
 

***************** Sección "bilingüe" ***********************
La ciberlegitimación de la violencia

JESÚS PRIETO MENDAZA. EL CORREO  2 Mayo 2014

Antropólogo y Doctor en estudios Interculturales de la Universidad de DEUSTO

Vuestros muertos son nuestra alegría. ETA le metió dos tiros en la chola, que se joda, púdrete. Gora ETA, muerte al PP. Lástima que no esté ETA para que seas la nueva Irene Villa…» Estas frases, unidas a la repercusión mediática (de dudosa conveniencia en términos de futura eficacia policial) que ha tenido la denominada ‘operación araña’, no hacen sino poner de manifiesto algo que algunos docentes hemos denunciado durante demasiado tiempo: ETA ya no asesina, cierto, pero el odio inoculado durante décadas permanece latente en demasiados ciudadanos vascos, no necesariamente jóvenes, que han crecido banalizando el horror.

Las alarmas encendidas por los informes del Ararteko, los observatorios de la convivencia o los planes de paz y deslegitimación del terrorismo nunca podrán cambiar la percepción de ese número de personas que han sido en culturizadas en la heterofobía y que han conformado un ‘corpus social’ reconocible que, si bien ya no colabora activamente con el terrorismo, se muestra visceralmente hostil ante la diversidad identitaria e ideológica. Estas actitudes cuentan con el inestimable aliento político de quienes, emulando los tiempos de un tal José María Aznar, despliegan su nacionalismo identitario (aunque lo disfracen de socialismo y progresía) desplegando una ikurriña gigante en su particular territorio donostiarra o de otros que añoran, cual IRA auténtico bajo las confusas siglas de Ibili, los años de plomo.

No es de extrañar, por lo tanto, que ese odio inoculado durante años sea eyaculado ahora adaptado a los tiempos, es decir de acuerdo con las nuevas fórmulas de la comunicación. Así la agresión, el hostigamiento, el insulto o la vejación, que antes eran directas y se plasmaban en una diana o en una pintada (¡Ordóñez jódete!), ahora, en esta sociedad de las postmodernidad líquida, se reproducen en las redes sociales amparadas por dos factores que, sin minimizar su importancia, hemos de tener en cuenta: el primero es el ventajoso espacio de anonimato que permite la propia estructura de un foro en internet; el segundo se refiere a las dificultades y a la ausencia de legislación, que obliga tanto a los cuerpos policiales como a la justicia a un precipitado ‘aggiornamiento’ en temas de ciberdelitos. Uno nos recuerda una actitud: la cobardía. El segundo nos remite a una práctica: la facilidad con la que el mundo afín a la violencia ha aprovechado siempre los resquicios legales para proseguir con la intimidación.

En otro orden de cosas, ha sido interesante también comprobar cómo una vez más, y a pesar de los ‘nuevos tiempos’, han surgido las viejas coartadas (desde los medios afines al nacionalismo democrático hasta la izquierda abertzale en boca de Pernando Barrena) que reivindican la libertad de expresión, confundiendo así un derecho con la conculcación del mismo, en un intento de banalizar de forma implícita la profunda maldad que encierran estas nuevas formas de ciberacoso o de ciberviolencia de baja intensidad de las que se sirven el sexismo, el racismo, el fascismo y toda forma de pensamiento totalitario.

Ante el insulto racista al jugador azulgrana Dani Alves, toda la comunidad deportiva internacional se ha solidarizado con él ridiculizando al imbécil que lanzó la banana. Rápidamente, en un gesto que le honra, el Villarreal ha expulsado del club al mencionado energúmeno de por vida. Los comentarios ofensivos de Donald Sterling, dueño de los Clippers, le han supuesto la inhabilitación definitiva y la expulsión de la NBA. Contrastan estas rápidas reacciones con lo que se ha escuchado, y todavía se escucha, en los campos de fútbol vascos.

Todo parece indicar que no estamos por la tolerancia cero contra los comportamientos violentos, sean estos directos o virtuales, si se ejecutan sobre nuestros contrarios, sobre los ‘otros’. Como antes, una parte de nuestra ciudadanía, y lo que es peor una parte de nuestra clase política, sigue debatiendo sobre si realmente es más tolerante el agredido que el agresor (si éste agrede con el mástil de nuestra bandera), justificando así sin saberlo a veces, la infamia y la ignominia. Entre tanto despiste ha sido gratificante escuchar las palabras de la directora de Atención a las Víctimas, Mónica Hernando, que ha hablado claro y ha dicho de forma contundente que estas acciones no son sino formas de comportamiento repugnantes.

Hacer pedagogía democrática es, como afirma la profesora de la universidad de Deusto Izaskun Sáez de la Fuente, una obligación moral para con las nuevas generaciones. Desde el mundo educativo se necesita trabajar, de forma imperiosa, en una valoración de la diferencia que no se entienda como mera tolerancia pasiva –o como intolerancia light– sino como acción constructora de interconexiones con los distintos, con los diferentes. Nuestros líderes políticos, nuestros deportistas, nuestros actores y actrices, nuestros intelectuales, nuestros cantantes y bertsolaris, nuestros afamados cocineros, nuestros escritores y escritoras… bien podrían hacer algún gesto simbólico contra esta nueva forma de barbarie. Sin embargo, créanme que lo digo desde el dolor, salvo contadas excepciones creo que están a otra cosa.

¿Magistrados catalanes colaboran con el independentismo?

“El agente moral es la persona que ejecuta, que hace o que produce la acción sobre la base de una norma moral, que es prescrita como un deber ser”, Paul Ricoeur
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com  2 Mayo 2014

¿Se podrían imaginar ustedes a un comisario de policía que, en sus ratos libres, se dedicara a escribir un manual sobre “la forma de cometer un crimen impunemente”? o acaso ¿entenderían que un inspector de Hacienda, para pasar el rato, se dedicara a preparar para los contribuyentes un folleto en el que se explicasen “las diez maneras de defraudar al fisco”? Evidentemente que, nadie con sentido común podría entender ninguna de ambas actitudes y, con toda probabilidad, si llegara al conocimiento de sus superiores tal extraña actividad, podría causarles importantes problemas a los responsables de tales comportamientos. No obstante, hete aquí que, diez magistrados catalanes, parece que se vienen dedicando, en comandita, durante sus ratos libres, a la redacción de una Constitución para el caso de que, Catalunya, llegara a conseguir la independencia, con la que nos está amargando la vida, fatigando nuestros tímpanos e irritando nuestro sentimiento de ciudadanos españoles.

Lo primero que se me ocurre es preguntarme la razón por la que diez señores, seguramente bastante ocupados o que, al menos, debieran estarlo, si tenemos en cuenta el retraso con el que funcionan los tribunales en nuestro país; se han juntado para dedicar sus ratos libres a romperse la mollera intentando redactar algo tan espeso y complicado como es una nueva Constitución para la “nación catalana”o sea, para un país inexistente con ninguna posibilidad de llegar a ser independiente. Es obvio que a uno se le ocurriría que, tan sesudos señores para descansar, leerían un libro interesante, escucharían música clásica o cultivarían un pequeño huerto, actividades que les ayudaran a desconectar de la árida y complicada tarea de administrar justicia. Pero no, ellos han decidido emprender una tarea que, a muchos, no deja de parecernos extraña, poco apropiada para personas que ocupan una cargo en la Administración de Justicia y, evidentemente, poco acomodada para unos señores que se comprometieron a respetar y hacer que se cumpliesen las leyes del Estado español. ¿Cómo se entiende que, diez representantes de la Justicia española, se dediquen a pergeñar una Constitución que saben que sería para ser usada por una nación que, en todo caso, habría conseguido su independencia de España, infringiendo la Constitución española, que ellos se comprometieron a respetar, cuando accedieron a sus cargos?.

Una de ellos, un juez de la Audiencia catalana, el señor Santiago Vidal, admirado de que el CGPJ haya tomado cartas en el asunto para averiguar y valorar los motivos y la legalidad de tal sorprendente actividad de diez jueces, habla de “ regreso de la censura”( vayan a sabe lo que entenderá por censura) como si lo más normal en el colectivo de jueces y magistrados ( ahora todos de denominan jueces) fuera que se entretuvieran con un nuevo hobby o actividad recreativa, inventándose constituciones nuevas sólo por el placer de hacerlo. ¿Quién fue el que les pidió que hicieran este trabajo? No es difícil dar una respuesta a esta pregunta. ¿Es compatible un trabajo de tipo claramente político, a favor de una causa separatista y, con la particularidad de pretender sustituir una constitución, la española, vigente y que, para ser modificada o sustituida, precisaría de un procedimiento específico, con intervención de las Cortes del Estado y una mayoría suficiente, con la posterior aprobación, mediante un referendum nacional, de todo el pueblo español? Acaso hay alguien que pueda pensar que estos diez señores lo hacen por amor al arte. Es posible que sigan pensando que el pueblo es tonto y que comulgamos con todo lo que nos den.

Al señor Vidal le parecerá un entretenimiento muy inocuo y dentro de sus derechos como ciudadano; de lo que no estamos tan seguros es que sea compatible con su cargo de magistrado, encargado de administrar justicia a los ciudadanos españoles. ¿Con que imparcialidad podríamos estar seguros que actuaría este juez en el caso de que, un ciudadano catalán, fuera acusado de cometer un acto en contra de una ley española, si el mismo juez es probable que estuviera simpatizando con dicha acción? Vamos a ver como se desenvuelve el CGPJ en la investigación de este asunto. Tendremos ocasión de comprobar si, su tan cacareada independencia, es cierta o sólo se atreven con la juez Alaya, presionándola para que acabe la instrucción del gran pufo de los ERE de Andalucia. Muchos serán los ciudadanos españoles que se interesarán en ver el resultado de esta investigación y comprobar si tienen el valor de poner en el lugar que les corresponde a estos diez señores, que se han reunido para llevar a cabo ( no sabemos si retribuidos o no) una actividad que se podría interpretar como una colaboración en forma de cooperación, ayuda, asesoramiento o participación en un acto que, a nuestro entender, rayaría con la deslealtad al Estado y, a la vez, cometer perjurio, al actuar en demérito de su compromiso de fidelidad a la Constitución española.

Tengamos en cuenta que todavía sigue pendiente que, el promotor de la Acción Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (que se ocupa de este caso), concluya las diligencias sobre los 33 jueces catalanes que firmaron un manifiesto apoyando la consulta del “derecho a decidir”. Llueve sobre mojado y la impresión que tienen los ciudadanos de a pie es que existen presiones sobre el propio CGPJ de que se vayan retrasando las resoluciones pertinentes sobre ambos casos, para no soliviantar a los separatistas que, dicho sea de paso, en lugar de recoger velas, cada día se muestran más agresivos, empecinados en sus peticiones y convencidos de que van a salir airosos de este enfrentamiento con el Estado español.

Lo que parece que está demostrado es que, España, precisa, de inmediato, acometer la reforma a fondo de todo lo relativo a la Administración de Justicia, en la que se están dando casos en los que se usan distintas varas de medir según que se traten de delitos cometidos o presuntamente cometidos, por parte de partidos de derecha o. en el caso de delitos que afecten a miembros de las izquierdas, una lentitud, parsimonia, lenidad y silencio ( parte de culpa de que esto pueda suceder se debe a que, una determinada prensa y TV, dominadas por las izquierdas, se ocupan de cargar las tintas y ventilar a los cuatro vientos, anticipándose a los juzgadores en emitir sus propias “sentencias condenatorias”, cuando se trata de crucificar un presunto fraude o delito de personas del PP o, como ocurre en el caso de los ERE de Andalucia o, el aún más escandaloso tema de los cursos de formación, con subvenciones estatales, que no han se han celebrado o, si se han celebrado no han servido más que para engordar con el dinero de las subvenciones, las faltriqueras de algunos sinvergüenzas que se han aprovechado del descontrol que viene imperando en la Junta de Andalucía para enriquecerse.

Creemos que el Gobierno no puede esperar más a tomar cartas en el espinoso asuntos de poner orden en la Administración de Justicia en España, en suprimir de una vez el famoso “cuarto turno” y dotar de jueces salidos de las oposiciones todas las vacantes disponibles; suprimiendo las organizaciones de jueces, magistrados o fiscales, semilleros de ideologización política y de formación de jueces dispuestos a interpretar las leyes, no tanto en cuanto a la hermenéutica de los textos legales y la intención del legislador al promulgarlas, sino en aquel sentido que más se acomoda a su particular ideología o adscripción política. No se puede prolongar por más tiempo el que, un ciudadano, dependa de la ideología de un juez para saber si se le va a dar la razón o si, por el contrario, va a salir trasquilado del trance. O así es, señores, como desde la óptica de un ciudadano de a pie, expresamos nuestra preocupación por el estado de la Justicia en España.

EL TRIBUNAL AVALA EL 25% EN CASTELLANO
‘El gran problema es si la Generalitat lo va a acatar’
Rosalina Moreno www.gaceta.es  2 Mayo 2014

Francisco Caja, de Convivencia Cívica Catalana, y Javier Barraycoa, de ‘Somatemps’, analizan en GACETA.ES el auto de TSJC.

Francisco Caja, portavoz de Convivencia Cívica Catalana y profesor universitario, califica de “positivo” el auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que avala la cuota del 25% de castellano y señala que ha resuelto rápidamente los recursos de la Generalitat, directores de los centros y varias asociaciones.

No obstante, destaca a GACETA.ES que “lo que no puede hacer de ninguna manera el tribunal, por su cuenta y riesgo, es enmendarle la plana al Supremo y decir que el catalán debe ser el centro de gravedad del sistema de enseñanza", como ha argumentado al no admitir la pretensión de que el uso de las dos lenguas se fije en un 50% para cada una como reclamaban las familias demandantes. “Estamos en el ámbito del derecho o de la física”, se pregunta con ironía, al tiempo que tacha de “cómica” la declaración.

Cabe recordar que con este auto, conocido este miércoles, el tribunal ratifica la decisión tomada en enero de que los cinco colegios de los alumnos que pedían una enseñanza bilingüe impartan el castellano como lengua vehicular en un 25% de las horas lectivas. A principios de abril el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dejó en suspenso la aplicación del 25 % de castellano en estos centros y la decisión fue recurrida por Convivencia Cívica Catalana.

Respecto a que el TSJC indique que la cuota del 25 % de castellano que impone es de "escasa entidad y muy fácil de cumplir" y que "basta con que uno de los profesores del centro educativo imparta una asignatura principal en esta lengua", Caja aclara que el 25 % corresponderá a la asignatura de Lengua y Literatura castellana y a otra asignatura troncal, pero que el Tribunal Supremo no ha dicho esto, sino que “en principio es el 50% a ambas lenguas y que ninguna puede tener preferencias”. “Es más, el Tribunal Constitucional anuló el artículo 6 del Estatuto que establecía una preferencia explícita del catalán sobre el castellano, por lo que no se le puede otorgar a ninguna de las dos lenguas preferencia alguna”, añade.
Convivencia Cívica Catalana recurrirá el auto

Resalta que “puede haber circunstancias que son la no normalización de la lengua catalana que aconsejen alargar esa proporción del 50% e incrementar la del catalán”, pero que “en este caso, la Generalitat no ha aportado prueba alguna porque su actitud es de rebeldía y de desobediencia a las resoluciones de los tribunales y, por lo tanto, el tribunal no puede establecer una proporción diferente del 50%” y por esa razón anuncia que Convivencia Cívica Catalana recurrirá el auto.

Manifiesta que “ahora hay que ver si el TSJC obliga a la Generalidad y a los directores a cumplir el 25% de forma inmediata porque hasta ahora se han declarado en rebeldía y han paralizado la ejecución de esa decisión cuatro meses”, y explica que hay una auto de medidas cautelares acordado a principios de 2013, por lo que “llevamos más de un curso que debería haberse aplicado este 25% y la Generalitat se ha negado a cumplir”. “Veremos a ver cuantos meses o años tienen que pasar para que el Ejecutivo catalán obedezca a los tribunales y cumpla las resoluciones judiciales, aunque el auto es de aplicación inmediata”, apostilla. Lo cierto es que el del pasado enero también era de aplicación inmediata.

Caja se muestra confiado en el TSJC ejecute el auto y le pide que si no se acata “procesen a la responsable del departamento de Educación del Gobierno catalán por un delito de desobediencia a los tribunales”.

Por su parte, Javier Barraycoa, portavoz de Somatemps y profesor universitario, señala a este diario que “una sentencia así ya se venía persiguiendo desde hace mucho tiempo”, pero que “el gran problema es si la Generalitat la va a acatar”.

Subraya que “cuando los tribunales han obligado a poner en las hojas de inscripción si querían educación en castellano o refuerzos en castellano la estrategia de la consejería de Educación de la Generalitat siempre ha sido no ponerlo”. Resalta que “tienen muchas triquiñuelas y mecanismos de presión” y que “todos los funcionarios y los inspectores de los colegios pueden hacer la vista gorda perfectamente”. Además, añade que “cuando los padres se quejan recurren siempre a la presión contra los pobres padres que no tienen otro sitio donde llevar a sus hijos”.

Preguntado sobre si confía en que se vaya a cumplir este auto dice que no cree. “Como no les queda más remedio que acatarlo o decir que la acatan, al final dirán que lo acatarán, pero para ellos en el orden práctico la inmersión lingüística es fundamental, una hora más a la semana les supone dar un paso atrás y no están dispuestos a reconocer que por encima del Gobierno autonómico se les pueda ordenar”.

Respecto a que “el catalán debe ser el centro de gravedad del sistema de enseñanza” dice que es “absurdo” porque “el centro de enseñanza no son las lenguas vehiculares, sino los contenidos y las metodologías”. “Aquí es donde se ve claramente que ellos han hecho del catalán una cuestión ideológica porque lo que importa es una enseñanza de calidad y las lenguas son los instrumentos para que pueda haber una enseñanza de calidad, pero querer como se ha pretendido una inmersión lingüística que va contra todas las directrices de la ONU, de la UNESCO, de los expertos, solamente puede llevar a lo que ha llevado, a que en los informes PISA los niveles educativos en Cataluña estén muy por debajo de otras regiones de España cuando hace 30 años eran los más elevados”, añade.
Cataluña considera "inaplicable" la orden

La consejera de Enseñanza, Irene Rigau, ha anunciado este miércoles un recurso de casación ante el Tribunal Supremo contra los autos del TSJC que obligan a impartir este porcentaje en castellano en cinco colegios y no descarta llevar el caso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Además, ha dicho que también pedirán la suspensión de la ejecución de las resoluciones judiciales y el próximo miércoles se reunirá con las AMPAS de las escuelas afectadas.Rigau considera "inaplicable" la orden.

España / El desafío independentista
Crece la tensión social en Cataluña: más ataques contra PSC y PP
Marcos Pardeiro. La Razón   2 Mayo 2014

Cada vez es más difícil sostener la tesis del Govern de CiU, que asegura que en Cataluña no existe ningún tipo de crispación social producto del proceso soberanista. Según el Govern, la tensión se limita únicamente al ámbito político, pero la verdad es que las últimas 24 horas han sido testigo de nuevas ofensivas violentas, en este caso no en forma de agresiones personales como la que sufrió Pere Navarro, sino mediante ataques a sedes de PSC y PP.

La sede de los socialistas catalanes en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) amaneció ayer con una pintada en forma de diana, mientras que el local del PP en el distrito barcelonés de Nou Barris sufrió roturas en los cristales. El líder municipal del PP en Barcelona, Alberto Fernández, denunció la gravedad de estos hechos y prometió que los populares no darán ni un solo paso atrás en sus convicciones. «La firmeza democrática del PP para defender nuestras ideas en Cataluña, con un proyecto catalán compartido también con el resto de España, está garantizada», dijo.

Los episodios de vandalismo preocupan particularmente a PP y PSC, convencidos de que guardan relación con el viaje hacia la independencia emprendido por Mas. Los populares exigen a CiU que «ponga el freno y recapacite sobre la situación a la que ha llevado a Cataluña» e incluso alertan de que la conflictividad social irá en aumento «por la frustración generada por el propio Govern al presentar la hipotética consulta como puerta de entrada al paraíso». Probablemente, ningún partido está más familiarizado con el vandalismo en Cataluña que el PP, que sólo en 2013 sufrió 41 ataques en sus diferentes sedes. «Todas ellas con bien pocas muestras de condena y solidaridad», lamenta el portavoz adjunto del PP catalán, Santi Rodríguez.

La secuencia de las agresiones suele ser siempre la misma. Pintadas con insultos y amenazas graves, cerraduras selladas con silicona, hundimiento de persianas metálicas, escupitajos en las puertas de entrada e incluso robo de las cámaras exteriores de seguridad.

Todo ello contribuye a cuestionar el gran signo de identidad con el que Mas ha querido caracterizar el movimiento soberanista, es decir, el civismo. Según el presidente de la Generalitat, si hay algo que distingue al proceso es su carácter estrictamente pacífico y democrático. Los nacionalistas han subrayado que las manifestaciones independentistas se han realizado sin ningún tipo de incidente. Los constitucionalistas pueden presumir de lo mismo, puesto que sus concentraciones el 12 de octubre y el 6 de diciembre también se desarrollaron sin altercados.

Sin embargo, el puñetazo sufrido por Navarro, así como las repetidas intimidaciones sufridas por miembros del PP han puesto de manifiesto que la tensión social no sólo anida sigilosamente en Cataluña, sino que también experimenta estallidos.

En todo caso, el Govern insiste en que no deben sacarse las cosas de quicio. «Hay que denunciar cualquier tipo de agresión, pero debe haber una gran serenidad y saber debatir políticamente y no extraer conclusiones que no se aguantan por ningún lado. No sería legítimo que para combatir determinadas ideas se quisieran criminalizar», dijo esta semana el portavoz de la Generalitat, Francesc Homs.

En esta misma línea, Homs subrayó que «hay muchas cosas que los políticos nos las tenemos que aguantar, lo cual no quiere decir que sean legítimas, pero tenemos un plus y tenemos que aprender a tener medida, contención y serenidad».

Con este mensaje, el Govern quiso significar que los únicos que sufren cierta violencia son los representantes públicos. Es decir que, según los nacionalistas, el debate soberanista no produce –ni producirá– un acaloramiento de la sociedad ni mucho menos un brote de agresividad. No es extraño, por tanto, que Mas haya querido hacer suyos referentes como Martin Luther King y Gandhi, a quienes ha citado en varias ocasiones. La intención es evidente: ligar el soberanismo al pacifismo y minimizar los episodios vandálicos.

Ortega Lara aprecia un «frente común» de los nacionalismos contra España
AGENCIAS | A CORUÑA. El Correo  2 Mayo 2014

El vocal de Vox José Antonio Ortega Lara advirtió ayer del «frente común y poderoso» que, a su juicio, están organizando los nacionalismos en contra de España, con el que, añadió, están promoviendo un «adoctrinamiento del odio» al país. El exfuncionario de prisiones secuestrado por ETA en 1996 presentó en A Coruña, junto a Santiago Abascal, secretario general de Vox, los detalles de la nueva formación política y su programa para las elecciones europeas.

Ortega Lara aludió a los «graves defectos de la estructura de nuestro edificio constitucional», que se creía «consistente» pero al que la crisis «ha descubierto muchas de sus taras» y ha mostrado «con crudeza la realidad». «Los nacionalismos están ahora mucho más exacerbados que entonces», lamentó. Criticó en este sentido a la Generalitat catalana, a la que consideró «en abierta rebeldía» y con la «intención de liquidar a la nación como la conocemos hoy». Un camino en el que también situó a los nacionalistas vascos y a los gallegos.


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