AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 7  Mayo  2014

Una manipulación mutante
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 7 Mayo 2014

Se diría que el ritmo mediático de la política española se ha acelerado hasta alcanzar una velocidad de vértigo. Constantemente surgen noticias impactantes, escándalos que concentran la atención del público generando sorpresa e indignación. Pero no por mucho tiempo. Al poco, cada acontecimiento "histórico" queda enterrado y olvidado, eclipsado por un nuevo imán que atrae todas las miradas. Y el torrente de comentarios y discusiones se desplaza con celeridad al nuevo objeto. Rítmicas explosiones, breves bocanadas de fuego se suceden sin pausa pero el viento dispersa al instante sus cenizas. El frenético giro del carrusel informativo impide divisar con nitidez los objetos luminosos que surcan continuamente el espacio a velocidad sideral.

La intensa controversia sobre la implicación del Rey en la "Operación Armada" se diluyó instantáneamente tras una inoportuna multa en la Gran Vía de Madrid, el enésimo desvío de fondos en Andalucía, unos sospechosos viajes al Golfo, la fugaz reaparición de Bárcenas, el último espectáculo de Elpidio... Al contrario que los yogures, las noticias impactantes mantienen una apretada fecha de caducidad. Como replicantes de "Blade Runner", brillan con efímera luz cegadora pero sus recuerdos se desvanecen "como lágrimas en la lluvia". Sin tiempo para elaboración profunda, sólo cabe contemplar brevemente la superficie de cada fenómeno. La trepidante montaña rusa oprime el estómago contra la garganta del público y priva de aliento a los columnistas que intentan ajustar el tiro a la diana de la actualidad. Pero el alocado caos no es producto de la casualidad; más bien reflejo de un agitado mar de fondo, de una renovada estrategia de distracción.

Los medios cumplen la importante función de fijar la atención del público en determinados temas. Seleccionan entre la catarata de noticias otorgando un lugar destacado a las más relevantes. Y, en circunstancias normales, mantienen en el candelero durante algún tiempo los asuntos más cruciales. La anomalía actual es la efímera duración de los temas graves, su rápida ocultación tras la siguiente noticia impactante. Una treta dirigida a disipar la mirada del público, a evitar su focalización en los asuntos sensibles.

Un NO-DO postmoderno
Qué lejanos quedan esos tiempos en que la prensa establecía la agenda de los lectores a completo gusto y satisfacción de los gobernantes. Las noticias comprometidas, aquéllas capaces de cuestionar el statu quo, eran directamente silenciadas, ocultadas de la vista del público. Simplemente, no existían. El discurso informativo recreaba un NO-DO postmoderno, una tramoya orwelliana de orden perfecto salpicada de reportajes dignos del Hola. Juan Carlos era un Rey ejemplar, un dechado de virtudes. La Transición, un modelo para el resto de países. Nuestra Constitución, el hito que marcaba un antes y un después en la historia de España. Y el sistema autonómico, el remedio definitivo a todos los males territoriales, una vía para acercar los políticos al ciudadano... a una distancia tan corta que podían sustraerle limpiamente la cartera, pero siempre de forma indolora, con sonrisa de dentífrico. Había conflicto, claro, pero se limitaba a la inevitable riña partidaria, una impostada y teatral controversia de frases aprendidas, tópicos y trivialidades, que no impedía el amaño, el reparto de la tarta. El Régimen que nos "habíamos dado" era ideal; tenía que venir Internet a fastidiarlo todo.

La información comenzó a fluir de manera incontrolada, a fugarse por los huecos de la gran red limitando drásticamente la capacidad de los medios convencionales para silenciar noticias inconvenientes. No quedaban ya osados dispuestos a retener en el cofre todo aquello que pregonaba la prensa digital. Los lectores podían comparar y sentirse estafados. Pero los caminos de la manipulación son inescrutables. Si no puedes tapar un árbol... escóndelo en el bosque. Si antes eran la escasez e irrelevancia de la información las que confundían a la gente, ahora podría manipular la abundancia, el exceso, el arte de tapar un asunto relevante con otro llamativo. El número de prestidigitación despistaría al observador cambiando constantemente el foco de atención. Un truco de espejos para crear un público con memoria de pez, volcado en la rabiosa actualidad, en lo más "in" y lo más "cool", sumergido en una vorágine entorpecedora de la reflexión. Más que un lector, un espectador de tenis siempre a merced de los caprichosos vaivenes de la bola

Recuperar el hilo argumental
La celeridad con que desaparece cada escándalo genera una noción de intrascendencia e insustancialidad, la impresión de que las noticias se miden por su atractivo, por su capacidad de tocar la fibra sensible. Un asunto crucial puede taparse con una información irrelevante pero poseedora de un contenido emocional equivalente o superior. Así, la atención del público podría trasladarse, sin solución de continuidad, desde las causas e implicaciones del 23F... al papel de los agentes de movilidad. Esa sucesión de pinceladas rápidas y toscas, sin visión de conjunto, sin resolución, acabaría provocando cansancio y hartazgo tras una rutina de surgimiento de expectativas, caída, olvido y, finalmente, pérdida de perspectiva.

Es necesario detenerse a reflexionar, tomar distancia del infernal proceso, separar el grano de la paja y buscar las causas últimas. Recobrar una visión de conjunto evitando que la rápida sucesión de árboles impida contemplar el bosque. Vivimos una crisis terminal, el fin del nefasto Régimen de la Transición. Una organización institucional carente de controles, equilibrios y responsabilidades. Repleta de favoritismo, privilegio, ignominia y corrupción. Una estructura cerrada, con clases dirigentes endogámicas, en constante defensa de sus intereses más inmediatos. Un sistema que, tras prometer el paraíso, se entregó a una orgía de pillaje y latrocinio, acabando con las esperanzas de millones de españoles. Ceden las carcomidas vigas, mostrando las vergüenzas tanto tiempo ocultadas.

El agitado balanceo no debe impedir la contemplación del horizonte. No sirven esas reformas cosméticas, superficiales, esos cambios lampedusianos destinados a conservar los privilegios de sus promotores. La transformación debe ser profunda, radical, dirigida a construir un sistema con responsabilidad, transparencia, rendición de cuentas, igualdad de oportunidades y drástica separación de lo público y lo privado. Es decir, un viaje hacia las antípodas del Régimen de 1978.

Corrupción
Pepiño en Trinconia
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Mayo 2014

Ya nadie se hace cruces ante los escándalos de corrupción. No sólo hemos perdido la capacidad de asombro, también la de llevar la cuenta de los millones que afanan. No es que nos dé igual, es que estamos resignados. ¿No han escuchado el argumento de que en Francia también hay muchísima corrupción y sin embargo ahí los tienen, mandando en la ONU, la UE y el FMI? ¿No les han soltado ese otro que dice que corrupción hay en todas partes y que lo importante es que el sistema descubra a los culpables? ¿Y no han oído a algún simpatizante socialista reconocer que roban todos pero que los de izquierdas son mejores porque defienden a los pobres? ¿O a un votante del PP presumir de que los suyos roban menos porque tienen una profesión a la que volver cuando dejen la política?

No sé. A lo mejor es que somos así y qué le vamos a hacer. Sin embargo, mientras la mayoría se va rindiendo asumiendo lo que hay, surgen momentos memorables. El escándalo de Adif a cuenta de la construcción del AVE en Cataluña ha sacado a la luz pública un trinque montado en la época de Zapatero que se ha prolongado desde 2008 hasta 2012. Y le han preguntado a Pepiño, que fue ministro de Fomento de 2009 a 2011. ¿Y qué ha contestado el campeón? Pues así, a bote pronto, que a él que le registren y que le vayan a pedir responsabilidades a la ministra que había antes. El argumento podría mal que bien sostenerse sobre la propia inepcia, que es lo que explicaría que no se hubiera enterado de nada de lo que ocurría en el departamento. Pero entonces Pepiño se dio cuenta de que su antecesora no fue otra que la gran Maleni, tan socialista como él. Y como es hombre de buen fondo, sintió de inmediato un impulso desde las entrañas y se puso a buscar responsabilidades donde por fuerza tenía que haberlas, en el PP. Y entonces dijo eso tan genial de puro sencillo de que no sólo tendrá que ser responsable la ministra que le antecedió sino la que le sucedió, pero no él, que sólo estuvo en el medio. Se trata como ven de una nueva brillantísima teoría acerca de la responsabilidad política de los casos de corrupción. Según ella, la reclamación ha de hacerse a los que fueran responsables en el momento de montarse el trinque y en el de descubrirse, pero nunca al que mandara entre medias, que en este caso da la casualidad de que fue precisamente Pepiño.

Ya que no nos quedan lágrimas con las que llorar, ni cólera con la que indignarnos, disfrutemos al menos de esta impagable creatividad que todos los días nos regalan nuestros políticos. Y admiremos con asombro la belleza de sus rostros esculpidos en el más duro de los granitos.

No lo permitiremos
José Carlos Rodriguez www.gaceta.es 7 Mayo 2014

María San Gil hablaba de Santiago como si todavía fuera un compañero, porque lo ha sido en circunstancias más duras, pero más esperanzadoras.

La sala del Centro Cultural Buenavista estaba llena hasta la bandera. La de España, que no podía faltar en un acto así, y que estuvo presente en un ramo de flores. Viendo quiénes protagonizaban el acto, el centro sólo podía estar en la Avenida de los Toreros. José Antonio Ortega Lara, María San Gil y Santiago Abascal, que presentaba su autobiografía. A derecha e izquierda, las del espectador, Ymelda Navajo, la editora, y Gonzalo Altozano, el (co)autor. Junto a ellos muchas caras conocidas para usted. Kiko Méndez Monasterio, José Antonio Fúster, Iván Espinosa de los Monteros, Hermann Tercht... Y muchas caras conocidas para mi; amigos, también, y compañeros, con los que he coincidido menos veces de lo que hubiera querido, y que volveré a ver en ocasiones como esta.

El libro se titula No me rindo. Una declaración que debió de hacer Santiago cuando tenía la edad de su hijo mayor, cuando supo que la ETA había intentado matar a su padre y que acosaban también a su abuelo. Luego él sería objetivo del nacionalismo correctamente entendido. Es decir, del odio y de la voluntad de extinción. No he leído el libro, que cuenta la breve e intensa peripecia personal, política, suya y de su familia.

La familia ha sido la protagonista de la presentación. Su hijo le pregunta si los malos le van a intentar matar también a él, como a su padre y a su abuelo. Su padre, de quien ha heredado el amor a sí mismo, a su familia, a su pueblo, al País Vasco, y a España; un amor sin complejos ni temor. Un amor de verdad.

Gonzalo Altozano, rodeado de gente que le miraba con atención, estaba en su salsa. Triunfó, como siempre. María San Gil hablaba de Santiago como si todavía fuera un compañero, porque lo ha sido en circunstancias más duras, pero más esperanzadoras. Y Ortega Lara demostró que tiene mucho que decir, y que cuando calla es sólo por timidez. Abascal acabó diciéndonos a todos que la paz de la rendición no es un bien que podamos asir, y que frente a la voluntad de unos cuantos de desgarrar España, nosotros, la mayoría, "no lo podemos permitir".

inmigración en españa
Madrid ya soporta la presencia de 1.175.000 inmigrantes
Juanjo Ayesta Minuto Digital 7 Mayo 2014

En la Comunidad de Madrid hay más de 1.175.400 inmigrantes registrados (sin contar ilegales), unas cifras que rompen con los mínimos establecidos de integración y asimilación. Curiosamente, la cifra de inmigrantes coincide casi exactamente con el número de parados de la Comunidad.

Las nacionalidades mayoritarias son las de Rumanía, Marruecos, Ecuador, China y Colombia. Los problemas de desempleo e inseguridad están a la orden del día en una comunidad que soporta un número de inmigrantes que imposibilita a los autóctonos el acceso a unos mejores servicios sociales

Presentación del libro
María San Gil arropa el 'No me rindo' de Santiago Abascal
La política del PP recuerda su discrepancia con el Gobierno de Mariano Rajoy en materia de terrorismo
 www.lavozlibre.com 7 Mayo 2014

Madrid.- La expresidenta del PP vasco María San Gil ha arropado este martes a Santiago Abascal, secretario general de Vox, en la presentación del libro de éste 'No me rindo. Sin miedo contra ETA y frente a la cobardía política' (La Esfera de los Libros), para hacer constar la necesidad de "luchar contra la desmemoria" en el fin del terrorismo.

San Gil ha recordado su discrepancia con el Gobierno de Mariano Rajoy en esta materia y ha sostenido que "todavía" no se ha conseguido acabar con la banda. La exlíder del PP vasco ha elogiado el libro de Abascal al entender que es una historia "veraz y justa" sobre las víctimas de ETA y ha dicho que se "avergüenza" porque, leyendo el libro, se ha dado cuenta de que había olvidado a muchas de estas víctimas.

La que fuera dirigente de los 'populares' vascos, hoy militante de base, ha bromeado con el hecho de que Santiago Abascal pensara en ella en la presentación de su libro en representación del Partido Popular. Además, ha dicho que el título, 'No me rindo', es el mejor resumen de la vida y trayectoria de Santiago Abascal, alguien a quien "no le acompleja nada ser español por encima de todo".

San Gil se ha remontado a 2001, año en el que conoció a Abascal en la campaña de las elecciones en el País Vasco en la que, con Jaime Mayor Oreja de cabeza de lista, "soñaron con la derrota de verdad del terrorismo" y en la que obtuvieron unos resultados "bastante mejores" que en los últimos comicios en aquella comunidad. "Muchas cosas cambiaron, casi todas para mal", ha lamentado en referencia al Partido Popular.

ORTEGA LARA
En la presentación del libro, celebrada en el Centro Cultural Buenavista de Madrid, también ha asistido uno de los fundadores de Vox y exmilitante del PP José Antonio Ortega Lara, quien ha lamentado que los terroristas "se sientan hoy en las instituciones del Estado donde disponen de poder, dinero e información", y ha culpado de ello a los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y de Mariano Rajoy.

El libro de Abascal repasa el testimonio personal y político del actual secretario general de Vox desde su infancia y analiza la situación política del País Vasco. El político se ha mostrado especialmente agradecido a sus padres y a su familia por inculcarle la "fe en Dios y el amor a España", lo que ha definido como "la mejor herencia".

"España es nuestra herencia y el futuro de nuestros hijos, y no vamos a permitir que se nos robe sin forcejear con expoliadores", ha dicho Abascal, quien desde su cargo en Vox se ha comprometido a "no aceptar que la unidad de España sea finiquitada ni por las armas ni por las urnas". El acto ha concluido con un "viva España", secundado por el nutrido público que llenaba el centro cultural madrileño.

Vox resucita a María San Gil para reiterar su crítica a la política antiterrorista del Gobierno
Santiago Abascal, secretario general de Vox, ha presentado este martes su libro acompañado de la expresidenta del PP vasco y de José Antonio Ortega Lara, y ha criticado la falta de liderazgo del Gobierno en política antiterrorista por "una mezcla de cobardía y traición".
Nacional. www.vozpopuli.com 7 Mayo 2014

El secretario general del VOX, Santiago Abascal, ha afirmado este martes que al Gobierno le "falta de liderazgo" en política antiterrorista por "una mezcla de cobardía y traición" y ha dicho que no aceptará que "la unidad" de España "sea finiquitada ni por las armas, ni por las urnas", según recoge Efe.

En la presentación del libro "No me rindo. Sin miedo contra ETA frente a la cobardía política", el dirigente de VOX y ex parlamentario vasco del PP ha arremetido contra la política del Ejecutivo y ha aludido a la consulta soberanista de Cataluña, de la que ha reiterado que "las urnas" no podrán "finiquitar" la "unidad de España". "Hoy no hay política antiterrorista, nos rodea una mezcla de cobardía, traición y falta de liderazgo", ha sentenciado Abascal durante su intervención en el acto, en el que ha estado acompañado por la expresidenta del PP vasco María San Gil y el exfuncionario de prisiones secuestrado por ETA e impulsor de VOX, José Antonio Ortega Lara.

Según el secretario general de VOX, "el miedo no se ha ido de mi tierra, continua enseñoreándose y dirige el gobierno de los vascos".

Durante la presentación del libro también ha intervenido Ortega Lara y ha coincidido con las afirmaciones del secretario general de VOX al alertar de que "los terroristas se sientan hoy en las instituciones del Estado" donde "disponen de poder, dinero e información. Sus presos están siendo liberados sin cumplir la totalidad de sus condenas e incluso se permiten la osadía de intentar derribar el gobierno de Navarra para provocar su futura absorción por el País Vasco", añadía.

Sobre la unidad de España, Abascal decía que "es nuestra herencia y el futuro de nuestros hijos, y no vamos a permitir que se nos robe sin forcejear con expoliadores.

El libro repasa el testimonio personal y político de Santiago Abascal desde su infancia al mismo tiempo que se convierte en un análisis de la situación política del País Vasco. En el acto, también han intervenido el periodista Gonzalo Altozano y la expresidenta del Partido Popular del País Vasco, María San Gil y han asistido unas 250 personas.

Hay que establecer condiciones más competitivas en el mercado europeo"
Juan Carlos Girauta: “Queremos combatir a los nacionalismos desde las instancias europeas”
  latribunadelpaisvasco.com 7 Mayo 2014

El periodista y analista político Juan Carlos Girauta (Barcelona, 1961), número dos de las listas del Movimiento Ciudadano para las próximas elecciones europeas, reflexiona en esta entrevista mantenida con “La Tribuna del País Vasco” sobre la necesaria regeneración política, sobre el arco ideológico en el que se mueve su formación y sobre los futuros retos con los que se enfrenta la UE.

¿Cuáles son los pilares fundamentales del programa electoral de Ciudadanos para Europa?
Contribuir a la corrección del déficit democrático europeo; reforzar las posiciones de defensa de la ciudadanía europea que se ven amenazadas por decisiones recientes y por la llegada de movimientos populistas y xenófobos al Parlamento; colaborar con cualquier iniciativa que suponga un avance en la integración europea y combatir al nacionalismo desde las instancias de la Unión Europea.

La regeneración política que Ciudadanos plantea para España, ¿Cómo se extiende a Europa?
Incorporando a España en los estándares de exigencia democrática, de transparencia, de fiscalización del poder… Todas esas prácticas de las que sistemáticamente España se beneficia cuando imita a sus socios del norte de Europa.

¿Por dónde ha de discurrir, en su opinión, esta regeneración?
En la próxima legislatura, y dadas sus peculiaridades, discurrirá por una intensa lucha dialéctica contra los populismos emergentes que en algunos casos van a ganar las elecciones europeas en países neurálgicos de la UE. Va a haber dos fuerzas opuestas y poderosas y creemos que esa batalla la van a librar mejor partidos reformistas de profundas convicciones de radicalidad democrática que los inmovilistas como el PP y el PSOE, que han renunciado a la política con mayúsculas desde hace tiempo, y que están en una mera lógica de reparto de poder.

Los electores se preguntan sobre en qué lugar del espectro político se encuentra Ciudadanos. ¿Dónde situaría usted, en el arco ideológico, a la formación a la que representa?
Ciudadanos es un partido liberal progresista, reformista, radicalmente democrático en el sentido que considera que los problemas de la democracia siempre se arreglan con más democracia, defensor del carácter absolutamente sagrado e intocable de la esfera privada. Si alguien quiere perder el tiempo colocando eso en un eje derecha-izquierda, que lo haga.

En el caso de alcanzar un puesto en el Parlamento Europeo, ¿con qué vecinos políticos se sentiría más cómodo?
Eso es algo que dependerá de la composición del vecindario. Vamos a esperar a ver cómo quedan los grupos, qué caras conocidas nos podemos encontrar en cada grupo, y entonces decidiremos. Aunque una posibilidad es la de no incorporarnos a ninguno. Todo está abierto.

¿Cómo se ve desde Ciudadanos la actualidad socio-política del País Vasco? ¿Cree que el terrorismo de ETA, y las consecuencias de éste, es un capítulo definitivamente cerrado?
Espero que sea un capítulo completamente cerrado el de la actividad de ETA. El de las consecuencias va a tardar mucho en cerrarse. ¿O es que alguien va a imponer una Ley de “olvido histórico” a las víctimas?

¿Qué medidas se plantean desde Ciudadanos para frenar la escalada independentista de una parte importante de la sociedad catalana y de la sociedad vasca?
En el caso catalán nos planteamos ganar las elecciones, así de fácil. Nos planteamos que los constitucionalistas catalanes sumados sean más que los partidarios de la declaración unilateral de independencia.

También consideramos que dentro del bloque constitucionalista el partido mayoritario debe asumir la responsabilidad de dirigir la vuelta a la normalidad democrática en Cataluña.

En el caso del País Vasco nos encontramos con un problema distinto. El señor Urkullu no se siente particularmente atraído por la vía catalana porque es un hombre inteligente y sabe que no conduce a ninguna parte. Urkullu tiene un Concierto que defender y sabe que cuanta menos atención atraiga sobre sí, mucho mejor para él. Los problemas son en este momento totalmente distintos por mucho que compartan etiqueta nacionalista.

¿Cuáles son, para Ciudadanos, los principales retos que tiene la Unión Europea a corto plazo?
La conversión del Parlamento Europeo en un auténtico parlamento o cámara legislativa; la conformación de la Comisión como un verdadero gobierno de Europa desligado de criterios de cuota nacional o estatal; el avance en la integración europea con el horizonte final de los Estados Unidos de Europa; el establecimiento de condiciones más competitivas en el mercado europeo y, paralelamente, y gracias a la mayor riqueza que esta mayor competitividad generará, el establecimiento de un mínimo común de bienestar y protección social para toda Europa.

¿Cree que el hecho de que tres formaciones como Ciudadanos, UPyD y VOX compartan eso que se ha dado en definir como “tercer espacio” debilita la fuerza electoral de estas formaciones?
No soy muy partidario de reflexionar a partir de este tipo de cálculos. Me interesan las grandes ideas. Si hay más formaciones genuinamente decididas a la regeneración de España, bienvenidas sean.

¿Qué se hace con nuestros impuestos? ¿Se los lleva la corrupción?
“Dejar de luchar, por culpa de la corrupción que hay en tu alrededor, es como cortarte el cuello porque hay barro afuera”, Nicolae Iorga
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 7 Mayo 2014

Podemos estar dispuestos a apretarnos el cinturón en beneficio de los españoles que no tienen trabajo, que se encuentran en situación de pobreza o que padecen enfermedades que les impiden cualquier tipo de actividad laboral; incluso hemos aceptado que se recorten salarios, se congelen pensiones o que millones de ciudadanos estén pasando por situaciones precarias a causa de los recortes que han sido necesarios implantar para que el país no llegara a caer en manos de los censores europeos, dispuestos a cebarse en nuestra patria, imponiéndonos las extremas condiciones y sacrificios propios de un rescate.

Pero, señores, hay algo por lo que no estamos dispuestos a transigir, por lo que supone de actividad delictiva, de sinvergonzonería trapichera, de robo al resto de la ciudadanía y de abuso de la confianza que los ciudadanos les otorgamos para que administraran nuestros bienes cuando, a través de los impuestos, deberían estar destinados a ser invertidos en beneficios o servicios a favor de todos los españoles; y es que, para vergüenza de las personas de bien, han aparecido una serie de aprovechados, ladrones de guante blanco, funcionarios o políticos corruptos, que aprovechándose de la crisis económica y de las subvenciones establecidas por el Gobierno para intentar paliar algunos aspectos de la misma, no sólo se han beneficiado de caudales públicos para sus partidos, para sus francachelas y para dilapidarlo en banquetes, drogas y otros despilfarros semejantes, sino que, muchos de ellos no han tenido empacho en enriquecerse personalmente a costa de dineros públicos destinados a ayudas a parados o trabajadores afectados por ERE’s .

Ya se sabe que es casi imposible pedir que todos los funcionarios, políticos, cargos públicos, sindicatos o empresarios sean personas honradas y que, un pequeño porcentaje de ellos decida delinquir para vivir lujosamente a costa del Erario público. Sin embargo, lo que se está destapando de un tiempo a esta parte, ya supera los peores pronósticos que se pudieran hacer, de modo que apenas nos reponemos de una información sobre un caso de supuesta corrupción, como fue el caso Gürtel, que ha ensombrecido la credibilidad del partido en el Gobierno cuando, precisamente, los socialistas se jactaban de su honradez y meticulosidad en el manejo del dinero de los contribuyentes; una cascada de malas noticias los han puesto en el paritorio de la policía, que ha denunciado nuevas corruptelas que, en esta ocasión, les afectaban a ellos o a su sindicato, la UGT.

Si al principio fueron denuncias sobre los ERE fraudulentos de Andalucía, uno de los mayores casos, en democracia, de apropiaciones de subvenciones destinadas a trabajadores afectados por los ERE ( también se beneficiaron del delito una serie de supuestos trabajadores que, sin trabajar en las empresas afectadas por los expedientes, habían sido incluidos en las listas de beneficiarios); posteriormente han sido denuncias referentes a cursos de formación de parados que, tanto sindicatos como empresarios, simulaban que se llevaban a cabo para beneficiarse de las cantidades que el Gobierno les asignaba para ello. O bien simulando que se llevaban a cabo sin que ello fuera cierto o bien, realizándolos de una forma simulada que no cumplía con las normas que se exigían para que tuvieran validez y efectividad; todo ello con el fin de recibir fraudulentamente las subvenciones previstas para ellos.

Finalmente, se vuelto a abrir la caja de los truenos para el PSOE, esta vez en Castilla-La Mancha, en cuya comunidad, según el diario El Mundo, durante el mandato del señor Barreda, se produjo otro caso escandaloso de una financiación ilegal del PSOE en Castilla-La Mancha, que apunta también a implicaciones a nivel nacional. Se habla del señor Emiliano Garcia Page como la persona encargada en temas de comunicación y puesta en escena de las medidas y los actos que están relacionados íntimamente con lo que se especifica en la información periodística. Es evidente que, si se confirmaran las acusaciones de El Mundo, este caso, denominado caso Cuadrifolio, sería el equivalente del caso Gürtel del PP, sólo que, en esta ocasión, afectaría de lleno al PSOE; por cierto que en un momento especialmente inoportuno para la candidatura de la señora Valenciano, que se ha pasado todo sus últimos mítines cargando contra el PP y mencionando los casos de presunta corrupción que atañen a dicha formación política.

En cualquier caso, no serían más que otros casos que añadir a los que afectan a la familia Pujol en Barcelona, o al señor Iñaki Urdangarín y la infanta o a los otros cerca de 1.500 casos en los que aparecen como imputados políticos y funcionarios, pendientes de que los jueces dicten sentencia.

La sensación que nos produce, a los simples ciudadanos de a pie, es que la imparcialidad de la Justicia, visto lo visto, no parece quedar muy bien parada cuando vemos, asombrados, la cantidad de casos en los que están implicados personajes de Sindicatos, partidos políticos, funcionarios (incluso de la Administración de Justicia, por ejemplo, el de juez Elpidio Silva por supuesta prevaricación), sin que la responsabilidad de aquellos que debieran preocuparse porque estas conductas delictivas no tuvieran lugar; aquellos que tienen la obligación, in vigilando, de velar porque los dineros públicos sean destinados a sus fines específicos, parezca que sea tenida en cuenta, salvo en raras ocasiones, como es el caso de las repetidas imputaciones de la juez Alaya hechas a los señores Chaves y Griñán, ambos ex presidentes de la Junta de Andalucía y, aún en este caso, la cantidades de impedimentos, descalificaciones y desautorizaciones provenientes de la propia Audiencia Provincial de Andalucía y del CGPJ; que más parecían estar a favor de los supuestos imputados que de apoyar la empresa, verdaderamente faraónica, llevada a cabo por la juez.

Vemos desproporcionada la labor de Hacienda y su meticulosidad en poner recargos, sancionar, multar y perseguir a los pequeños contribuyentes; a los que cada vez se les obliga a utilizar medios, para hacer sus declaraciones, que suponen unos conocimientos que una gran parte de la población, debido a la rapidez con la que los adelantos en materia digital se van produciendo, no tiene o, si los tiene, no están a la altura de lo que se les pide que hagan. Choca con la exquisitez mostrada por la inspección de Hacienda cuando se trata del caso Urdangarín y de su esposa la Infanta. Parece que, en este caso, sirve como excusa lo de “la ignorancia de la Ley”, algo que, si se hubiera tratado de un simple contribuyente desconocido, mucho nos tememos que ya estaría resuelto con una fuerte multa y pagando todos los recargos correspondientes.

Es evidente que España necesita un baldeo de arriba abajo, empezando por los políticos y funcionarios y creando, cuanto antes, un órgano independiente de Vigilancia, formado por: expertos jurídicos; funcionarios de Hacienda; expertos en auditorías contables; funcionarios de policía especializados en delitos económicos, etc. que pudieran actuar con entera libertad y autonomía, tanto del Gobierno como del resto de poderes del Estado; cuyos nombramientos correspondieran al Consejo de Estado, por mayoría absoluta. Es evidente que no se puede pedir al pueblo español que pague más impuestos cuando una parte de ellos, por ineficacia o falta de vigilancia, van a parar a manos de indeseables que se enriquecen con ellos. O así es como, señores, desde el punto de vista de un ciudadano de a pie, sentimos irritación ante semejante desmadre.

Presenta su libro "No me rindo. Sin miedo contra ETA y frente a la cobardía política"
La Tribuna. Redacción.  latribunadelpaisvasco.com 7 Mayo 2014

Santiago Abascal: “Hoy no hay política antiterrorista, nos rodea una mezcla de cobardía, traición y falta de liderazgo”

El secretario general de VOX, Santiago Abascal, carga contra la política antiterrorista del Gobierno de Mariano Rajoy y asegura que “el miedo no se ha ido de mi tierra, continua enseñoreándose y dirige el gobierno de los vascos”. “Hoy no hay política antiterrorista, nos rodea una mezcla de cobardía, traición y falta de liderazgo”, ha añadido Abascal. Estas declaraciones las ha hecho esta tarde en Madrid en la presentación de su último libro, acompañado del también impulsor de VOX José Antonio Ortega Lara y la expresidenta de Partido Popular del País Vasco, María San Gil.

En la misma línea, el exfuncionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, ha afirmado que “los terroristas se sientan hoy en las instituciones del Estado donde disponen de poder, dinero e información; sus presos están siendo liberados sin cumplir la totalidad de sus condenas e incluso se permiten la osadía de intentar derribar el gobierno de Navarra para provocar su futura absorción por el País Vasco”.

Unidad de España
Según el secretario general de VOX “España es nuestra herencia y el futuro de nuestros hijos, y no vamos a permitir que se nos robe sin forcejear con expoliadores”. “No aceptaremos que la unidad de España sea finiquitada ni por las armas ni por las urnas”, ha concluido Abascal.

El libro repasa el testimonio personal y político de Santiago Abascal desde su infancia al mismo tiempo que se convierte en un análisis de la situación política del País Vasco.

La clave, el crecimiento a medio plazo
La deuda pública se acerca a su nivel de descontrol
La disciplina fiscal, la capacidad de crecimiento estable y la credibilidad de las instituciones, claves para mantener el acceso a los mercados

¿Hasta cuánto puede endeudarse un gobierno? No parece una pregunta sencilla. Japón, por ejemplo, mantiene desde hace años un nivel de deuda pública por encima del 200% del PIB y no parece que esto preocupe excesivamente a los mercados. Mientras, otros países, especialmente entre los no desarrollados, han tenido problemas para refinanciarse con niveles de deuda por debajo del 50% del PIB. Y en los últimos años, especialmente en Europa, hemos asistido a un fenómeno que parecía imposible: la quiebra de un país del primer mundo (Grecia) y la semi-quiebra de otros estados de la Eurozona, que han necesitado asistencia financiera, directa o indirecta, para no caer en el temido default.

Este lunes, la Fundación BBVA presentaba el trabajo de Fabrice Collard, Michel Habib y Jean-Charles Rochet. Estos tres economistas han desarrollado una investigación destinada a responder a la pregunta que encabeza este artículo y que da título a su informe. Su principal conclusión es que no existe una única respuesta. Cada país tiene un límite. ¿Y de qué depende? Pues, según su trabajo, de cuatro factores:

  • el superávit primario a medio plazo (disciplina fiscal en cada país)
  • la capacidad de crecimiento de la economía
  • la volatilidad en estas tasas de crecimiento
  • la capacidad a futuro de ese Estado de mantener su acceso a los mercados

En general, podría decirse que la sostenibilidad de la deuda pública está determinada fundamentalmente por su potencial de crecimiento a medio plazo (que será la clave de los ingresos públicos) y por la credibilidad que genere ese Gobierno entre los inversores (por su capacidad para imponer sacrificios fiscales a la población y para mantener la refinanciación de la deuda año a año). Al final, los autores recuerdan una evidencia que no siempre se tiene en cuenta: "El máximo nivel de endeudamiento viene determinado por los prestamistas: un país puede pedir prestado hasta el máximo que los prestamistas estén dispuestos a concederle".

Esta conclusión es especialmente importante porque tiene mucha relación con la credibilidad y las perspectivas a medio plazo. Y con cómo lo interpreten los inversores. Así, en los últimos años hemos escuchado en repetidas ocasiones que Alemania (o cualquier otro país) tenía mayores niveles de deuda pública o déficit que España o Italia. Y en algunas ocasiones era cierto. Sin embargo, los mercados permanecían cerrados para los países mediterráneos, mientras los bonos del norte de Europa jugaban su baza como valor refugio.

La aparente ilógica de esta dinámica se explica porque no se tenían en cuenta los demás determinantes de la sostenibilidad de la deuda: lo importante no es sólo cuánto debes, sino tu capacidad de seguir pagando en el futuro. Y esto no depende de una cifra en un momento determinado o una foto fija, sino que tiene que ver con el crecimiento a medio plazo y la capacidad de acceso al mercado de cada Estado.

El caso de España
En este sentido, pocos casos han sido tan discutidos como el español. Nuestro país entró en la crisis con unas cuentas públicas aparentemente envidiables. Tras cuatro años de superávit (impulsado por los ingresos fiscales de la burbuja inmobiliaria) y con una deuda pública por debajo del 40% del PIB, en 2007 no aparecía ninguna nube en el horizonte de las administraciones públicas españolas. Sin embargo, tres años después, la caída de Grecia desataba una crisis de la deuda soberana sin parangón en las últimas décadas. Y España, junto a Portugal, Italia o Irlanda, estaba en el ojo del huracán.

Rochet, que se reunió con Libre Mercado minutos antes de su presentación, reconoce que lo ocurrido en España le sorprende. Según su modelo, que recoge los datos hasta 2010, con esas cifras la posibilidad de impago estaba prácticamente en "cero". No es algo extraño: el nivel de deuda pública era relativamente bajo y el crecimiento pasado había sido bastante sólido en las últimas tres décadas (por encima de la media europea desde 1980).

El problema, tal y como admite Rochet, es que en esta situación quizás lo que determinó la suerte de nuestro país no estuvo tanto en los números del pasado como en los del futuro: "Nuestro modelo es optimista [con España] porque los datos esperados son las de las últimas tres décadas. Pero si se anticipa un crecimiento débil [para los próximos años], la posibilidad de impago no es despreciable". No es una advertencia menor.

Los límites
Llegados a este punto, quizás lo más llamativo del trabajo de estos tres profesores es que miden cuál es el límite en la capacidad de endeudamiento de cada país. O dicho de otro modo, la ratio máxima de sostenibilidad de la deuda (MSD en sus siglas en inglés). Este nivel se determinará en función de las cuatro variables apuntadas anteriormente (disciplina fiscal, crecimiento, variabilidad en el crecimiento y credibilidad ante los mercados).

En la tabla incluida al final del artículo puede verse cuál es ese MSD para los 23 países analizados. En las columnas (1), (5) y (6) se mide ese límite de endeudamiento en función del superávit primario: 5%, 4% y la media de superávit cada país en los últimos años. Así, por ejemplo, España tendría su frontera en el 144% del PIB con un superávit primario esperado del 5%, pero caería hasta el 115% en los otros dos casos, un escenario que le parece más "realista" a Rochet (con datos hasta 2010, hay que recordarlo).

Desde ese punto de vista, nuestro país está lejos de los que podrían considerarse como más solventes. Por ejemplo, con su superávit primario medio histórico, Corea del Sur tendría margen para subir su deuda hasta el 362% y Noruega (un caso excepcional, eso es cierto) tiene margen hasta el 720%. Suecia o Dinamarca están por encima del 160%. Eso sí, también hay quien está mucho peor. Por ejemplo, Portugal, teniendo en cuenta su superávit primario histórico apenas tendría margen para mantener deuda (el modelo le da un 5% sobre el PIB) y el límite de Francia estaría alrededor del 40%.

En este sentido, el principal problema de España quizás sea lo rápido que ha perdido el enorme margen que tenía. Del 36% de 2006 hemos pasado a rozar el 100% para este mismo año. Si aceptamos ese 115% como límite, la previsión del Gobierno, de mantenernos alrededor del 103-104% en los próximos años nos deja con margen, pero no demasiado. Rochet apunta algo muy relevante. Las posibilidades de default de cada país varían mucho en función de si está por encima o por debajo de su MSD.

Así, mientras un país permanece por debajo de ese límite, sus posibilidades de entrar en quiebra son mínimas. Pero en cuanto supera esta particular frontera, todo se acelera y es muy difícil dar marcha atrás. Podríamos decir que ése es el punto en el que la bola de nieve comienza a rodar ladera abajo, el momento en el que lo que parecía muy controlado, se descontrola.

España, según los cálculos de estos tres economistas, está aún a unos 10-15 puntos del PIB de su límite. Las previsiones del Gobierno apuntan a que el nivel de deuda sobre el PIB se estabilizará en esta década y quedará por debajo del 105%. Pero, como apuntamos anteriormente, todo dependerá del crecimiento. Si no se consigue relanzar la economía, podría seguir creciendo la deuda y, en ese caso, los riesgos se dispararían.

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Irlanda del Norte
¿Un proceso de paz modélico?
Cristina Losada Libertad Digital 7 Mayo 2014

El proceso de paz de Irlanda del Norte siguió a rajatabla el principio que algunos vienen propugnando aquí para el caso de ETA, y que formulan de esta bruta manera: que las víctimas del terrorismo no dicten la política hacia el terrorismo. No se piense que emplean el verbo dictar por error, tal y como si no hubiera estaciones intermedias. La exageración encubre lo que quieren decir, esto es, que se debe dejar de lado a las víctimas a fin de tomar decisiones como la impunidad para los terroristas.

Ya es chocante que quieran negar a las víctimas del terrorismo la capacidad de influir en política que le reconocerían a cualquier otro grupo. Pero aún es peor, porque las presentan como un estorbo para la paz, y como si fueran sólo ellas las interesadas en que se haga justicia. Cual si la renuncia a la justicia, que es uno de los cromos que proponen intercambiar por el cese del terrorismo, no tuviera otras consecuencias que las personales.

Tras la detención de Gerry Adams por un asesinato cometido por el IRA en 1972, se ha vuelto a oír que "la paz" ha de estar por encima de la justicia. O sea, que no hay que investigar ninguno de los asesinatos sin resolver relacionados con el terrorismo norirlandés. Se calcula que hay 1.800 casos pendientes, según el periodista Florencio Domínguez. Recuérdese que, a raíz de los acuerdos de 1998, todos los terroristas presos fueron puestos en libertad. En Irlanda del Norte, por tanto, se hizo el intercambio paz por presos y, como suele ocurrir, eso no puso un punto final a la exigencia de impunidad. Al contrario, la exigencia no cesa y se torna chantaje, como a raíz de lo de Adams: o impunidad o peligra la paz.

Veamos entonces cómo está esa paz. Porque si alguien pensaba que Irlanda del Norte es hoy un oasis de paz y reconciliación se habrá sorprendido al escuchar estos días a uno de los hijos de Jean McConville, por cuyo asesinato fue arrestado el jefe del Sinn Féin. Él sabe quiénes se llevaron a su madre, pero no quiere decirlo por miedo. Su miedo no proviene sólo de que, siendo él un niño, los terroristas le amenazaran. Es que el propio Adams le advirtió hace unos años de que revelar los nombres tenía peligro. Su temor no es una rémora del pasado: tiene su razón en el presente.

El profesor Rogelio Alonso, uno de los principales expertos españoles en terrorismo y en el caso norirlandés, ofrecía en este artículo de 2013 los datos sobre la persistencia de la actividad terrorista allí y formulaba un diagnóstico: el proceso de paz ha sido ineficaz para erradicar el terrorismo. La principal facción del IRA renunció a la violencia, sí, pero el terror no ha desaparecido. Este fracaso lo relaciona Alonso con los réditos políticos y la impunidad penal que obtuvo el IRA tras su debilitamiento operativo. Lejos de ser modélico, lo de Irlanda del Norte muestra los efectos nocivos de las concesiones políticas y la impunidad.

Uno de ellos, no menor, es el fortalecimiento del Sinn Féin, un partido que sigue manteniendo que el terrorismo del IRA fue necesario. No extrañe que los proetarras siempre hayan querido que importemos el modelo norirlandés.

El secesionismo vuelve a delinquir.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Mayo 2014

Y Mariano Rajoy sin hacer nada salvo alegrarse de que España va bien y decir que es un opitimista y no un cenizo. Lo que sí está claro es que no es el gobernante que España necesita en estos momentos de crisis nacional donde peligra su unidad y su futuro como Nación, por la amenaza del secesionismo catalán imparable en su desafío a la legalidad y que actúa impunemente sin que el Gobierno de España haga nada por detenerlo. Ayer se ha firmado un ilegal acuerdo de colaboración entre las Diputaciones provinciales de la autonomía de Cataluña y el Gobierno de la Generalidad por el que se van a transferir datos de contribuyentes y oficinas para la creación del sistema de Hacienda de la futura república de Cataluña.

¿Y qué hace la Fiscalía y Mariano Rajoy para impedirlo) Absolutamente nada. Desde hoy casi ocho millones de españoles residentes en Cataluña van a ver cómo sus datos personales económicos más sensibles van a estar a disposición de los independentistas para que dispongan a su antojo e interés de esa información. Según dice la Resolución ECO/938/2014 publicada en el Diari Oficial de Cataluña: "Fer públic el Conveni de 30 d’abril de 2014 de col·laboració entre l’Agència Tributària de Catalunya i les diputacions de Barcelona, Tarragona, Girona i Lleida per a la prestació de serveis de recepció i registre de declaracions i documentació amb informació de caràcter tributari a les oficines dels organismes tributaris de les diputacions, que es transcriu a l’annex d’aquesta Resolució.". Creo innecesario realizar una traducción de un texto que se entiende perfectamente.

Es clara la intención de ir consolidando las estructuras de gobierno del nuevo Estado para que no existan impedimentos en la proclamación de una indepedencia en el corto plazo. Esta acción ha sido precedida por un concurso de plazas para la dotación de personal adicional al que pueden aportar el resto de Instituciones que serían asmiladas. La Agencia tributaria de Cataluña, negada insistentemente por el Gobierno de España sigue en marcha y con paso firme hacia la independencia funcional, previa a la real prevista para dentro de un año.

El asunto me parece de tal gravedad que entiendo que la respuesta debe ser contundente por parte tanto de Hacienda a travès de su Ministro Montoro como del Gobierno de España y la actución de la Fiscalía General de oficio contra unos representantes que se han atribuído unas competencias inexistentes. Lo realizado es simplemnete un delito más que sumar a los que ya llevan realizando con total impunidad los secesionistas de CiU en todos los cargos e Instituciones que controlan.

Las Diputaciones Provinciales no pueden ser usadas como oficinas de representación de una Agencia Tributaria de Cataluña ilegal, cuyo objetivo es simplemente obtener datos de los ciudadanos bajo la bandera de que declarar en esas oficinas es ayudar a la construcción nacional de Cataluña. No se puede mirar hacia otro lado en un tema de tanta gravedad. Ha llegado la hora de poner fin a estas incesantes muestras de insumisión y de deslealtad institucional mediante el cese fulminante de los responsables y la suspensión de la misma autonomía y diputaciones provinciales.

Hace tiempo que dije que no hacer nada y posponer las medidas inevitables, harán que cuando se actúe deba ser de una forma más traumática y no exenta de violencia. La culpa es solo de quien, por cobardía, sigue diciendo que no consentirá pero que no hace nada por pararlo. Mariano Rajoy no está a la altura de lo que España requiere y ha llegado la hora de que su partido junto al resto de formaciones demócratas que defienden la unidad de España tomen la iniciativa y le obliguen a actuar. Si no lo hacen, creo que los españoles estaremos en nuestro derecho de declararnos insumisos fiscales en unas fechas que son esenciales para el Estado.

Eso que algunos llaman Países Catalanes
Xavier Pericay www.cronicaglobal.com 7 Mayo 2014

De tarde en tarde, los medios dedican un titular a eso que algunos llaman Países Catalanes. A veces se trata de resoluciones aprobadas en sede parlamentaria. A veces, como ahora, de los contenidos de un programa electoral. Si acudiéramos a la hemeroteca, comprobaríamos que el asunto es viejo. E incluso descubriríamos como en los últimos 40 años, y a pesar de algún repunte circunstancial, el sintagma ha ido perdiendo fuelle. Aun así, ello no impide que la sensación dominante hoy en día —si no en Cataluña, sí en Baleares o en la Comunidad Valenciana, por ejemplo— sea que el ensueño nacionalista nunca había estado tan cerca de convertirse en realidad. O, por lo menos, de abandonar su condición fantasmagórica y aparecer como un proyecto político relativamente plausible.

Al tiempo que han crecido las expectativas de quienes desean ardientemente la anexión a Cataluña, se ha ensanchado el rechazo a todo lo que guarde relación no ya con el imperialismo catalán, sino con lo catalán a secas

Por supuesto, la infausta transición nacional en la que se ha embarcado Artur Mas —y en la que ha embarcado a todos los españoles— tiene gran parte de culpa. Pero también es cierto que los gobiernos anteriores, y en especial los del tripartito, habían ya colaborado lo suyo financiando a espuertas a las entidades pancatalanistas de las antiguas zonas de conquista del rey conquistador. Por lo demás, la izquierda española, socialista y comunista, parece haber llegado a la conclusión de que, para alcanzar el poder, precisa del nacionalismo, por lo que no se para en barras a la hora de saltarse la ley y apoyar, por activa y por pasiva, cuantas iniciativas lingüísticas, educativas y culturales tienden a separar esos territorios de su matriz hispánica. De resultas de lo anterior, al tiempo que han crecido las expectativas de quienes desean ardientemente la anexión a Cataluña, se ha ensanchado el rechazo a todo lo que guarde relación no ya con el imperialismo catalán, sino con lo catalán a secas.

Así lo admitían hace unos días en Barcelona, en el marco incomparablemente soberanista del Born Centre Cultural, seis preclaros representantes del pancatalanismo balear, entre los que figuraban el político Barceló, máximo dirigente del PSM, y el filólogo Marí, presidente de la Sección Filológica del Institut d’Estudis Catalans. Conforme a sus declaraciones, todos ellos dan por descontado que Cataluña va a separarse tarde o temprano del resto de España, lo que comportará, a su juicio, que se agudice esa polarización entre favorables y contrarios a la independencia y, en definitiva, a la futura anexión de Baleares a los llamados Países Catalanes.

Suponiendo que esa agudización a la que tanto dicen temer no esté ya aquí, claro. Piénsese, por ejemplo, en el conflicto originado por la negativa de maestros y profesores reunidos en asamblea, con la complicidad de las asociaciones de padres de alumnos, a aplicar el modelo de enseñanza trilingüe promovido por el Gobierno Balear y que debería acabar, de facto, con la inmersión lingüística en las aulas del archipiélago. La revuelta empezó hace un año. Desde entonces ha habido de todo: amenazas, huelgas, manifestaciones, concentraciones, boicots, coacciones a docentes y estudiantes contrarios al movimiento; et j’en passe, que dirían los franceses. El último episodio conocido es la pretensión, por parte de la autoproclamada Asamblea de Docentes, de conceder un aprobado general en primaria y secundaria. (Sí, igual que en aquel curso universitario de las postrimerías del franquismo marcado por el paro indefinido del personal no numerario, cuando la revolución lo justificaba todo o casi todo.) Ante el desafío, la Administración se ha mantenido firme, por más que recientemente haya mostrado su disposición a negociar determinados aspectos del plan ya aprobado, lo que ha sido interpretado, en determinados sectores, como una cesión a los alzados y una muestra evidente de debilidad.

Sea como sea, la crispación —o la tensión; que cada cual aguante su término— parece asegurada también en tierras de conquista. Al nacionalismo le conviene, porque la culpa del conflicto, ya se sabe, siempre es del otro, esto es, de la rancia derecha españolista. Y a la izquierda, incluso a la no nacionalista —suponiendo que una tal combinación se dé—, también le conviene, porque de otro modo no le saldrían las cuentas para alcanzar algún día el poder. Mal estamos, pues. Y lo que nos espera.

España ya está rota
Sólo puede negar esa evidencia quien cree que un Estado se puede construir por el sometimiento de los ciudadanos a la fuerza. Y eso no es posible dentro de la Unión Europea
Suso de Toro www.eldiario.es   7 Mayo 201

España ya está rota, nadie se engañe. A estas alturas, quien desee realmente que exista debe aceptar que ya no es momento de amenazar, sino de idear y construir puentes; no es tiempo para guerreros, sino para ingenieros. Esa fractura es tan evidente que la escriben con titulares los observadores desde otros países, pero aquí simplemente se niega su existencia: "Aún no pasó nada y no va a pasar". Pero ya pasó.

Cuando la mayor parte de una sociedad que se define a sí misma como un país propio no acepta la situación vigente dentro del Estado y quiere decidir su futuro, y cuando el Estado, la mayoría del Parlamento y el Gobierno le niegan ese ejercicio democrático, sólo quien no crea en la democracia puede decir que no hay una división profunda. Sólo puede negar esa evidencia quien cree que un Estado se puede construir por el sometimiento de los ciudadanos a la fuerza. Y eso no es posible dentro de la Unión Europea.

Como esa evidencia no es aceptada por los poderes que ocupan el Estado, continúa cada día la misma dialéctica en la política y los medios de comunicación, que son la misma cosa. Hay que tomar muy en consideración la afirmación de Rajoy de que unos y otros "somos los mismos". Probablemente tiene razón refiriéndose a las actuales políticas económicas europeas y a la alianza entre la democracia cristiana y la socialdemocracia alemana. Y probablemente también se refiere al entendimiento político entre las grandes empresas, PP y PSOE, un acuerdo tanto sobre la monarquía como sobre los límites de la soberanía de Catalunya. Conjurados alrededor de la Constitución vigente, para negar un nuevo proceso constituyente, y con toda la artillería pesada del sistema de medios de comunicación español, parte fundamental de ese entendimiento. En las facultades de periodismo alguien estudiará algún día, si no es ahora, cómo la prensa española comenzó a llamar "banda" por indicación del Ministerio del Interior, como si fuese una cuadrilla, a una organización terrorista como ETA; con lo mismo, estudiarán la serie de calificativos al proceso político catalán: "órdago separatista", "desafío independentista"...

Naturalmente en ello juegan un papel importante los intelectuales ofreciendo sus puntos de vista. Hay que partir de que los intelectuales existen pues, sin remontarse a Atenas y a Platón con sus reflexiones ni a los análisis de Marx sobre la división social del trabajo, en una sociedad compleja como la nuestra es evidente que hay personas que por su profesión se dedican por diversos caminos al análisis social. Y, aunque podamos discutir si sus juicios son más juiciosos y útiles a la sociedad, como existen es lógico plantearse cómo ejercen su función. Porque ya que, a través de los medios, se les facilita ejercer cierto poder también tienen cierto peligro.

Las cabeceras de prensa madrileña ofrecen de forma unánime cada día una dieta rigurosa de denuestos a los catalanes que tiene sus matices de un periódico a otro. El País, y es el que admite más matices, está ofreciendo cada día una tribuna muy crítica con el deseo de independencia de una parte de los catalanes y con el deseo de votar para decidir su futuro de la gran mayoría. Una de hace unos días de un profesor de Derecho Constitucional, Francesc de Carreras, daba el tono en que se pueden escribir acerca de esas cosas. A lo largo del texto se hacen juicios de valor sobre las intenciones de "las fuerzas nacionalistas" (se refiere únicamente a las catalanas, no a las españolas) y la Generalitat. No hay por qué dudar de la sinceridad de De Carreras, imaginamos que sus sospechas nacen de sus propias experiencias personales, pero si aceptásemos su visión de la sociedad catalana nos hallaríamos frente a un pueblo de idiotas manipulado por taimados canallas. Desde luego, a un país tan mezquino y estúpido lo mejor sería decirle "es verdad, no os queremos. Largaos de una vez".

Comienza calificando lo que vive la sociedad catalana de "enfermedad", "se suponía que Cataluña sufría un simple estado febril (...), el alcance de la enfermedad es bastante más grave porque su causa no está en una estratagema táctica de los dirigentes nacionalistas, sino en el resultado de una labor callada, desarrollada desde hace muchos años en el seno de la misma sociedad catalana". Entiendo que atribuye la causa de esa "enfermedad" social a una conspiración y en adelante la tribuna se dedica a dibujar ese plan: "Digo que este proceso ha sido inteligente porque, a pesar de haberse llevado a cabo de forma premeditada y perseverante, una buena parte de los catalanes no se han dado cuenta de la manipulación, sigilosa y astuta a la que han estado sometidos. En efecto, desde el primer momento, las fuerzas nacionalistas han ido presionando para conseguir la hegemonía política, social y cultural dentro de la sociedad catalana las fuerzas nacionalistas han conseguido el apoyo activo y pasivo de los partidos de izquierda, tanto el PSC como ICV-IU, así como de los sindicatos CCOO y UGT, las patronales y otros muchos sectores de la llamada sociedad civil, desde las asociaciones de maestros y de padres en las escuelas hasta los clubes y federaciones deportivas".

Somos libres de creer una interpretación así, pero de lo que afirma se deduce que caso de existir una conspiración de ella participa casi toda la sociedad catalana. El mismo relato niega la trama de unos pocos taimados, y confirma lo que dicen todas las encuestas, que la sociedad catalana está muy decidida a decidir. El autor da a continuación una explicación a esa "inapreciable colaboración" de todas esas organizaciones y personas, está "generosamente subvencionada por la Generalitat".

A continuación detalla las líneas estratégicas del proceso y detalla los instrumentos de los conspiradores: "Desde la Generalitat, a través de sus instrumentos de agitación y propaganda. La Generalitat ha ejercido un estrecho control sobre la sociedad civil a través, primero, de su influencia en las asociaciones y fundaciones, colegios profesionales y centros de enseñanza; y, segundo, por la supeditación de los medios de comunicación públicos y el predominio sobre muchos privados". Para el autor todo ello fue el "caldo de cultivo" de "la enfermedad".

Creo que se le pueden hacer muchas objeciones a una tesis así, la primera es que aceptarla implica subestimar casi hasta el racismo a la población catalana. La segunda, que lo que él atribuye a "las fuerzas nacionalistas" es lo que pretende cualquier fuerza política con ideología, sea de derechas o de izquierdas, españolista o catalanista: que su ideología sea hegemónica en la sociedad y conservar el Estado existente tal como está o bien crear uno nuevo. Y es legítimo siempre que sus objetivos sean democráticos y se efectúe por medios democráticos, por la libre voluntad de la población. Lo contrario, creer que las fuerzas nacionalistas catalanas son malas y las nacionalistas españolas son las buenas es simplemente una estigmatización a priori que beneficia a una de las partes. Y, tercera, acerca de las relaciones entre el poder político y los medios de comunicación: no dudo de que existan esas coyundas reprobables y nefastas para la libertad de opinión, pero a mí me parece que describe con más precisión lo que ocurre en Madrid que lo que ocurre en Catalunya, donde la gente se mueve y escoge entre los medios de comunicación de aquí y los de allí.

La ideología de De Carreras y su interpretación de las cosas son tan legítimas como muchas otras, pero me parece evidente una implicación personal tal que produce visiones completamente deformadas de un debate democrático y de una sociedad. Y visiones tan subjetivas y subjetivizadas sobre Catalunya son comunicadas asiduamente en los medios que nos llegan.

Creo que los intelectuales deberían ofrecer mucho más que eso a la sociedad, pero no acabo de ver que en un momento tan delicado se oigan o se lean voces que enfríen, analicen con objetividad, serenen y ofrezcan puntos de encuentro. Supongo que en el futuro alguien se preguntará dónde estaban los intelectuales españoles.

El gran error del Estatuto
Eliseo Aja acierta al diagnosticar quizás el fallo más grave del Estatuto: confudir Constitución y bloque de la constitucionalidad
Francesc de Carreras Barcelona El Pais Cataluña   7 Mayo 2014

Es conveniente una reforma federal del Estado de las autonomías? La respuesta a esta pregunta es la que plantea Eliseo Aja en su reciente libro Estado autonómico y reforma federal (Alianza, Madrid, 2014).

La actual edición tiene antecedentes y debemos referirnos a ellos. En efecto, el mismo autor publicó en 1998, y en la misma editorial, El Estado autonómico. Federalismo y hechos diferenciales, volumen de fácil lectura para no especialistas sobre el origen, desarrollo y principales características del Estado de las autonomías. Tuvo un gran éxito, ha sido utilizado como lectura obligada en muchas universidades y constituye desde entonces un libro de referencia en la materia. Tanto es así que la editorial publicó en 2003 una segunda edición revisada y puesta al día por el autor.

El libro actual, con distinto título, es mucho más que una tercera edición y de ahí el acierto en considerarlo como un libro distinto al anterior. De esta manera lo justifica el autor en el prólogo: “En las anteriores ediciones postulaba una interpretación federal del Estado autonómico, incluyendo la reforma constitucional del Senado. En la actual se defiende una reforma constitucional que transforme el sistema autonómico en federal, como estrategia para abordar los graves problemas existentes”.

El presente volumen conserva lo sustancial sobre el origen, desarrollo y principales características del Estado autonómico, pero también se detiene con gran extensión sobre lo acaecido en los últimos quince años, muy especialmente con el nuevo Estatuto catalán de 2006 y sus consecuencias, así como en la propuesta de una reforma en sentido federal. Por tanto, se trata de un libro descriptivo sobre el significado del Estado de las autonomías y propositivo sobre su necesaria revisión a la luz de los problemas y disfunciones actuales.

Eliseo Aja es uno de nuestros principales expertos en materia autonómica y, además de ser el autor de los libros citados y numerosos trabajos sobre esta materia, dirigió durante sus primeros diez años el Informe sobre las comunidades autónomas que anualmente elabora el Institutito de Derecho Público de la Universidad de Barcelona y es miembro del Consejo de Garantías Estatutarias de la Generalitat de Cataluña.

Los autores intelectuales del Estatuto pretendían como aspecto fundamental “blindar las competencias” de la Generalitat frente a las hipotéticas vulneraciones por parte del Estado

No entraremos en este artículo en las propuestas de renovación federal sino en algunas cuestiones que afectan a la actual situación en Cataluña. Efectivamente, tiene una especial significación su posición respecto al Estatuto catalán y sus tan debatidos problemas de constitucionalidad. Creo que acierta al diagnosticar quizás el error jurídicamente más grave del nuevo Estatuto, solo por el cual ya debía ser considerado como inconstitucional en una de sus partes más importantes. Se trata de la confusión en el mismo entre Constitución y bloque de la constitucionalidad.

En efecto, los autores intelectuales del Estatuto pretendían como aspecto fundamental “blindar las competencias” de la Generalitat frente a las hipotéticas vulneraciones por parte del Estado, basándose en el equivocado supuesto de que al formar parte el Estatuto del bloque de la constitucionalidad, al reformarse también se debía modificar la jurisprudencia constitucional. “El problema, fácilmente previsible”, dice Aja, “consistía en olvidar que la Constitución es norma superior y el Estatuto podía ser considerado inconstitucional” (pág. 78). Como así fue, efectivamente.

Sin embargo, esta claridad en detectar este gran problema, extensible a otras partes del Estatuto también declaradas inconstitucionales por el mismo motivo (véase la pág. 371 en la cual considera Aja que el Estatuto tenía la voluntad de efectuar una reforma constitucional encubierta), no parecen muy congruentes con la dura descalificación general, y escasamente motivada, de la sentencia del Tribuna Constitucional 31/2010, llegando casi a justificar la importante manifestación contra la misma, aún cuando fue convocada antes de conocer los fundamentos jurídicos de dicha resolución y estuvo encabezada por el presidente de la Generalitat.

No sé si hay que considerar que esto es agua pasada, creo que no. Aún muchos catalanes arguyen que se han convertido en independentistas debido a esta sentencia. Un argumento ciertamente débil para dar paso a tan importante decisión y, además, poco creíble cuando las dudas sobre si han leído y, sobre todo, comprendido, la sentencia, son más que razonables. Por ello cuando se habla de la misma en un libro de derecho debe hacerse con el máximo de razones y con todos los matices.

Pero lo más nuevo e interesante del libro son sus amplias conclusiones en las que formula los principales ejes de la reforma federal. No se trata, advierte Aja repetidamente, de replantear la organización territorial en su totalidad, ya que el Estado de las autonomías es de matriz federal. De lo que se trata es de mejorar su funcionamiento y para ello son necesarios cambios, tanto constitucionales como de otro orden. Las propuestas de Eliseo Aja, con las que sustancialmente coincido, merecen ser tratadas más extensamente en un próximo artículo.

Francesc de Carreras es profesor de Derecho Constitucional

Las razones del independentismo catalán
E. Milá Minuto Digital 7 Mayo 2014

En Cataluña siempre ha existido nacionalismo, pero el independentismo era residual y desde 1977 había obtenido malos resultados electorales. Sin embargo a partir de 2011, el independentismo parece haberse reforzado y en la actualidad todo induce a pensar que ha adelantado en peso social al nacionalismo. ¿A qué se ha debido este “surpasso”? ¿Qué ha cambiado desde hace tres años para que el independentismo haya crecido tanto?

La trayectoria histórica del nacionalismo catalán
Históricamente, el movimiento catalanista ha estado siempre dividido en un sector moderado y un sector radical. El razonamiento del primero ha sido siempre que “Cataluña” es la “parte seria” del Estado y que, por tanto, le correspondía dirigirlo. Los segundos, por el FNC3contrario, han opinado desde 1898 que España “no tiene remedio” y que era mejor abandonarla y construir un Estado propio. Tales fueron las diferencias históricas entre la Lliga de Cambó y la ERC de Maciá y medio siglo después entre CiU y ERC.

Durante la guerra civil, los moderados optaron mayoritariamente por el bando franquista, mientras que los radicales independentistas, simplemente, se difuminaron. A lo largo del franquismo, el independentismo pasó completamente desapercibido si bien hacia finales de los 60, se revitalizaron algunos pequeños grupos: el Front Nacional de Catalunya y el grupo armado a imitación de ETA, Front d’Alliberament Catalá. Apareció también un maoísmo independentista representado por el PSAN (Partit Socialista d’Alliberament Nacional) que frecuentemente colaboró con ETA y el núcleo del que parten todas las intentonas independentistas en los años 80 y 90. Los intentos de crear una ETA “a la catalana” con Terra Lliure, fueron esperpénticos y borrados de un plumazo en 1992, un mes antes de que se inauguraran los fastos olímpicos.

A partir de 1977, los grupos independentistas no tuvieron ninguna restricción para organizarse y acudir a las elecciones, pero sus resultados fueron siempre limitados y, como máximo, ERC obtuvo “dientes de sierra” en las sucesivas elecciones que se celebraron alternando momentos de crecimiento (siempre a costa de CiU) y momentos de reflujo (cuando CiU pudo recuperar sus votos). Sin embargo, esta situación quedó trastocada a partir de 2011.

El origen del actual impulso independentista
Artur Mas, aspirante durante en dos elecciones a la presidencia de la Generalitat logró hacerse con el poder y siguió los consejos del que había sido su mentor político, Jordi Pujol: presionar permanentemente a Madrid para obtener más fondos para la Generalitat. Mas, a partir de ese momento, empezó a inyectar varios millones de euros a los, prácticamente indigentes, grupos independentistas, logrando una importante movilización de masas el 11-S de 2012 (muy lejos, sin embargo, del millón de manifestantes). Con ese as en la manga, Artur Mas viajó a Madrid para solicitar “dinero para Cataluña” y nuevas transferencias al gobierno del Estado. Rajoy, simplemente, le contestó que no había dinero.

Mas regresó a Cataluña con un problema: había suscitado un movimiento independentista para chantajear a “Madrid” y ahora volvía con los bolsillos vacíos y con un fantasma que caminaba solo, la ANC (Assamblea Nacional de Catalunya, vector principal del proceso independentista). A partir de ese momento, solamente podía hacer dos cosas: o tratar de desmovilizarlo, o ponerse al frente. En este segundo caso existían dos posibilidades: o llegar a las últimas consecuencias o bien, cuando mejorarán las posibilidades de financiación de la Generalitat, desactivarlo con cualquier excusa. Mas optó por esta opción. Pero había algo que no lo tenía previsto: la crisis económica.

La mutación histórica de nacionalismo catalán
La brutalidad de la crisis mundial iniciada en 2007 ha cambiado extraordinariamente a la sociedad catalana y al nacionalismo. Hasta ese momento y desde sus orígenes en el siglo XIX, el nacionalismo catalán estuvo siempre propulsado solamente por la alta burguesía regional que aspiraba a un marco más favorable para el desarrollo de sus negocios. Esta alta burguesía catalana (las “200 familias”) fue la que estuvo siempre dirigiendo el movimiento nacionalista… hasta la crisis. A partir de entonces, sus medios de vida ya no se orientaron hacia inversiones industriales en Cataluña, sino que irrumpieron en teatros especulativos mundiales. Simplemente la burguesía catalana dejó de invertir preferentemente en Cataluña.

La crisis golpeó a Cataluña con una brutalidad extrema que se sumaba a los efectos previos de la globalización que había dislocado parte de la producción industrial en esa región. Entre 1998 y 2008, Cataluña perdió el 30% de su capacidad industrial, se orientó preferentemente hacia el turismo, varió su estructura sociológica con la llegada de 1.500.000 de inmigrantes procedentes mayoritariamente de zonas islámicas, vio caer a mínimos su natalidad y solamente gracias al aporte de la inmigración, mientras que la Generalitat se convertía en un monstruo burocrática cada vez más preocupado solamente por su propia viabilidad, convertida en una reserva para los segundones de la alta burguesía catalana y para su clientelismo.

Todo esto explica el porqué el actual proceso independentista ya no está guiado por la alta burguesía catalana, sino por grupos marginales de la sociedad: borrokas de CUP, representantes de la Cataluña interior y fanáticos nacionalistas procedentes de las clases medias (ERC), ecosocialistas (ICV) y segundones de CiU, y tenga en la oposición a la patronal catalana, tradicionalmente aliada con el regionalismo moderado. El proceso independentista ya no está liderado por las fuerzas tradicionales que desde el siglo XI constituían el eje del nacionalismo, sino por grupos marginales de la sociedad catalana.

¿Por qué avanza el independentismo?
Pero esto no responde a la pregunta de ¿por qué avanzan? Es simple. Desde 2007 una crisis económica sacude a España. En su defensa, la Generalitat de Cataluña siempre ha señalado a “Madrid” como “culpable” de la crisis. En el imaginario colectivo catalán, “Madrid” está la-pancarta-espana-nos-roba-y-los-partidarios-d-ela-independencia-de-catalunarepresentado por los presidentes de gobierno del Estado: Felipe González, Aznar, Zapatero, Rajoy… El independentismo los presenta como incapaces y a Cataluña como víctima de sus errores políticos. Así explican de un plumazo porqué la sociedad catalana está en crisis y exime a la Generalitat de cualquier responsabilidad en la misma.

Obviamente el argumento es falaz, torpe y mendaz, pero tiene la virtud de la claridad y de la simplicidad: sin “Madrid”, Cataluña seria “rica i plena”, como dice el himno regional. La realidad es que si Cataluña va mal, no es solamente por los errores cometidos por los sucesivos gobiernos del Estado, sino también por la rapacidad, el faraonismo, la obsesión lingüística y la corrupción que reina en Cataluña y que tiene que ver sólo con la Generalitat.

No hay ninguna duda de que Mas, sea cual sea el final de su aventura, saldrá mal parado. Las encuestas indican que ERC ya ha realizado el “surpasso” en intención de voto a CiU. Tanto si hay referéndum (improbable) como “elecciones plebiscitarias” (probable), la independencia es un “imposible metafísico” en una Unión Europea concebida como “unión de Estados Nacionales” y que en ningún caso admitiría un proceso de centrifugación de uno de los socios que pudiera afectar a otros.

Crisis independentista = crisis política del Estado
Queda un último punto. ¿Cómo encuadrar el fenómeno del independentismo catalán en la evolución de la situación política española?

Es preciso insertar el fenómeno independentista dentro precisamente de la crisis económica que vive España desde 2007 (y que solamente se reconoció tardíamente en 2008). En efecto, la recesión económica internacional repercutió en España con el estallido de la burbuja inmobiliaria y esta se transformó en una crisis bancaria y luego en una crisis de deuda pública, todo ello con altos niveles de destrucción de espana-crisis-mercadoempleo. Con lo que, la crisis económica dio paso a una crisis social caracteriza por un 25% de paro, un tercio de la sociedad próxima al umbral de la pobreza y un 20% de la juventud ni-ni, junto a un 20% de inmigración. La persistencia de la crisis económica ha ido prolongando la crisis social y ampliándola, generando, al mismo tiempo, una desconfianza creciente en las instituciones y en la clase política y erosionando el sistema político español. Al proceso iniciado con la crisis económica se superpuso una crisis social que, al persistir ambas, ha generado una larga etapa de crisis social.

Lo que tenemos hoy en España es una gigantesca crisis política que marca la fase final del régimen nacido en 1978 hoy completamente erosionado, con una clase política desprestigiada y bajo sospecha de corrupción, con una estructura autonómica pesada y paquidérmica, ineficiente y costosa, con unas instituciones, que desde la monarquía hasta el aparato de justicia, son presas de la más profunda desconfianza y con las que el ciudadano no se siente identificado, con una “banda de los cuatro” (PP+PSOE+CiU+PNV) que tras haber protagonizado 34 años de bipartidismo imperfecto han entrado en crisis y, por supuesto, con un independentismo en Cataluña y en Euzkadi que ven en la debilidad del Estado la posibilidad de alcanzar sus objetivos históricos.

El independentismo catalán, pues, no es más que una parte de la inmensa crisis política que se abate sobre España, el enésimo fruto de la agonía del régimen político español nacido en 1978. No hay solución al problema independentista, sin enterrar aquel régimen, verdadero lastre para la España del siglo XXI.

Llanos De Luna ha cursado 242 recursos contra municipios secesionistas
maría jesús cañizares / barcelona ABC Cataluña 7 Mayo 2014

La mayoría de las impugnaciones son por ausencia de la bandera española (85) y soberanía fiscal (86)
La senyera y la estelada, en el Ayuntamiento de Gallifa, uno de los municipios declarado independentista

La Delegación del Gobierno en Cataluña ha presentado 242 recursoscontra la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y sus ayuntamientos asociados, de los cuales corresponden a consistorios que no exhiben la bandera española a la fachada consistorial; 86 por sobernía fiscal; 44 por la declaración de territorio catalán libre y soberano; 25 por pagar la cuota anual de la AMI con fondos municipales; uno por ceder locales municipales para actividades de la AMI y uno por contratar trenes de Renfe en la manifestación de la Diada del 2012.

Este es el balance hecho por la propia asociación secesionista, presidida por el alcalde de Vic (Barcelona), Josep Maria Vila d’Abadal, quien ayer se pronunció sobre la denominada «guerra de banderas», consistente en arriar la enseña nacional y, como es el caso de su municipio, colocar la bandera independentista o «estelada». D’Abadal asegura que no quiere promover ninguna guerra, pero justifica que no se coloque la enseña nacional, pese a que la ley así lo exige, en que es la bandera catalana «y no la española, la que la gente siente suya, la que tiene en sus sentimientos». Afirmó que si «las leyes y el Estado español nos obligan a poner también la española, lo haremos, aunque sea la bandera de otra nación, que respetamos y que no queremos que sea maltratada».

Un total de 692 municipios están asociados a la AMI, cuyas actividades en favor del secesionismo son seguidas de cerca por la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna.

 


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