AGLI Recortes de Prensa   Martes 13 Mayo  2014

Aquél guateque
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 13 Mayo 2014

Después de aquel pepero 20N, nada más llegar a la Moncloa, se le puso a Rajoy el gesto del padre que regresa a casa de improviso y se encuentra con la bacanal del más necio de sus hijos. No sólo eran los cinco millones de parados, al final del zapaterismo no le faltó ni el elefante hippie en la piscina, montado por jovencitas tatuadas con el símbolo de la paz, como en aquel guateque de Peter Sellers, que parece la versión cinematográfica del gobierno de la zeja.

El marianismo entró en el salón pisando cajas de preservativos, esquivando excrementos en la cocina y viendo como los libros de historia del abuelo se habían utilizado para encender la chimenea de la biblioteca. Se entiende que don Mariano, con ese panorama, comenzara presentando disculpas a la comunidad de vecinos europeos, prometiendo a la fila de acreedores que tales excesos no se iban a repetir, y entonara un discurso compungido, casi de posguerra -cuando la guerra se ha perdido-, pidiendo a la ciudadanía paciencia y sacrificio para salir del agujero.

La lista de las tareas pendientes era extensa, y si el PP hubiera alcanzado el gobierno con un proyecto alternativo podría haber empezado por devolver libertades y abolir la ingeniería social socialista, que eso no costaba dinero. Pero no lo hizo.

Puede que algún día sepamos las verdaderas razones que han empujado al marianismo a convertirse en una anécdota política, sin más relevancia que servir de puente entre la gran catástrofe y lo que venga, que no será el futuro multicolor que prometía Bermejo -el ministro cazador-, ni probablemente nada esplendoroso. Mariano y Soraya han conformado un gobierno sin proyecto propio, que en el plano político ha resultado un calco de su antecesor, pero que exhibe con entusiasmo unas cifras económicas que dicen que harán posible una prórroga del régimen. Como si eso fuera un mérito. El tiempo extra que le han concedido a este sistema caduco se ha obtenido dándole a Montoro la estrella de sheriff de Nottingham, y confiando que entre cáritas y la solidaridad familiar los españoles soporten la miseria, y sigan manteniendo un estado inviable, que empieza a tener características de fallido.

Hoy de aquel guateque no queda casi nada, excepto el recuerdo del despilfarro como excusa gubernamental permanente. La fiesta de la tecnocracia siempre requiere horrores viejos para justificarse. Pero no será suficiente, “Helada y sucia ya se anuncia el alba/con su oscuro cortejo de presagios” como advertía Carlos Marzal en una poesía para náufragos de la movida y damnificados de lo pop. El último de la fiesta, se llamaba.

Coalición PP-PSOE
Coalición de degenerados y dispersión de regeneracionistas
Guillermo Dupuy Libertad Digital 13 Mayo 2014

Hace cosa de un año, el entonces director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, propuso con cierta candidez que el Rey liderara un "gran acuerdo" entre los dos grandes partidos para sacar a España de la crisis institucional, nacional y económica que padece. Algo bastante parecido nos proponen ahora desde el PSOE y el PP, respectivamente, Felipe González y Miguel Arias Cañete, quienes se han mostrado este fin de semana conformes con que ambos partidos lleven a cabo una coalición de Gobierno "en caso de ser necesario".

Ante esas propuestas de Cañete y González, diría lo mismo que dije hace un año ante la que proponía Pedro J Ramírez: que ese "gran acuerdo" entre PP y PSOE, aunque no se haya plasmado ni se vaya a plasmar en un documento oficial ni en ninguna coalición formal de gobierno, ya se ha alcanzado, y que, básicamente, consiste en dejar orillado el programa electoral con el que el PP ganó las últimas elecciones generales.

Desde entonces, ambos partidos siguen cumpliendo a rajatabla todos sus compromisos de gobierno, ya sea el de "mantener el poder judicial como mera correa de transmisión del poder político", ya sea el de "no tocar el modelo autonómico, salvo para tratar de contentar a los nacionalistas, cuyos proyectos secesionistas no dejarán de gozar, en cualquier caso, de impunidad y de financiación". No menos fieles a esos acuerdos han sido PP y PSOE a la hora de “no criticar ni menos aun reducir el ritmo de endeudamiento público”, “mantener o acrecentar la presión fiscal”, “resistirse a cumplir o hacer cumplir las leyes de estabilidad presupuestaria” o cualquier “sentencia de nuestros tribunales que contraríen a los nacionalistas”. ¿Y qué decir del nivel del cumplimiento de PP y PSOE a la hora de “mantener intacta la política energética” o “tratar como cosas del pasado los trasvases y el Plan Hidrológico Nacional”? Otro tanto se podría decir del acuerdo de “tratar al 11-M como cosa juzgada y a ETA como derrotada”, algo que el Gobierno de Rajoy está haciendo con la misma diligencia que sus antecesores del PSOE.

Podríamos seguir con otros compromisos de política social, también respetados por el PP y el PSOE, si no fuera porque hay que incluir en ellos el de defenestrar a los periodistas independientes, como ilustra el caso, entre muchos otros, de la expulsión de Pedro J. de la dirección de El Mundo.

Así las cosas, es evidente, tal y como ha afirmado Vidal-Quadras, que "PP y PSOE han decidido bunquerizarse juntos en La Moncloa para seguir manteniendo el despilfarro, la corrupción y sus privilegios" y que ambos partidos no quieren emprender juntos las reformas estructurales que necesita España sino "defender juntos el sistema del que viven y se benefician". Que lástima que a esta nada encomiable unidad de los dos grandes partidos degenerados se sume la no menos criticable dispersión de los pequeños partidos regeneracionistas.

Rajoy y la defunción del deber
Javier Benegas www.vozpopuli.com 13 Mayo 2014

El pasado jueves ocho de mayo, con motivo de la reunión en la Moncloa entre Mariano Rajoy y quienes pasan por ser los “grandes empresarios españoles”, el régimen de la Transición nos regaló uno de los impagables retratos de esa España oficial que manda sobre todas las cosas. Ahí acudieron, salvo algunas ausencias, los principales representantes del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC) –renaming bonito del viejo sindicato de la ley del embudo–, dispuestos a jalear al presidente del gobierno y abrazarse al discurso de la recuperación económica, componiendo para la ocasión otra de esas alegorías gloriosas que valen por cien libros de teoría política. Iconografía soberbia de por qué España fracasa.

Flanqueado a derecha e izquierda por esos ángeles custodios que son Emilio Botín y César Alierta, posó Rajoy envarado con la sonrisa acartonada. Esa mueca en la que boca y ojos se divorcian, haciendo que afloren en su semblante expresiones imposibles y tics en cantidades preocupantes. Todo ello coronado por una mirada huidiza, diríase que abochornada por haber enterrado casi once millones de votos al no agarrar al toro de la crisis política por los cuernos; es decir, inmolarse.

Al fin y al cabo, gobernar esta España es tarea propia de héroes o suicidas. Y Mariano no ha invertido más de media vida en trepar en la política para ir a morir a la orilla. Así que apartó de sus labios ese cáliz y se limitó a hablar de economía y a ejercer de mero intercesor.

Lejos de acometer peliagudas reformas políticas, ha tratado de poner orden en la tramoya del régimen, proporcionando a los integrantes del establishment una salida de emergencia ante las contingencias de la crisis, evitando así que algún desafecto dinamitara el búnker desde dentro. Cosa que a punto estuvieron de conseguir –parece que fue hace cien años– José Luis Bárcenas Gutiérrez, ex tesorero del PP, y Pedro José Ramírez Codina, exdirector del diario El Mundo. El primero está hoy convenientemente acongojado. Y el segundo, retirado con un sustancioso finiquito. Ahora queda por saber qué hacer con la familia catalana.

El santo y seña del régimen
Dicen que Mariano nunca ha accedido a reunirse en privado y de forma separada con los grandes banqueros y empresarios. Que cuando está en juego la letra pequeña del BOE delega en sus ministros y colaboradores más cercanos la misión de alcanzar los acuerdos pertinentes. Hay quienes ven en esta norma una demostración de decencia. Sin embargo, su razón de ser es mucho más prosaica: evitar verse en la tesitura de asumir compromisos incompatibles con la cohesión de la coalición gobernante. Así que o todos juntos a un tiempo o nada. De manera que ninguno de los ‘grandes señores’ puede acusar a Rajoy de haber gobernado a sus espaldas, aunque de cuando en cuando algún ministro metiera la pata hasta el corvejón.

Por lo demás, las élites no se pueden quejar, porque el trabajo realizado, dadas las circunstancias y el fondo de armario de este gobierno, es soberbio: rescate financiero con cargo al erario público, ‘Banco malo’ para endosar los activos tóxicos, ‘road show’ para hacer cartera en el exterior, concentración bancaria, Fondo de Liquidez Autonómico para que las Administraciones Públicas les abonen sus facturas… En definitiva, Mariano ha hecho suyo como mejor ha podido ese leave no man behind que es el santo y seña del establishment. Y a juzgar por los elogios de Emilio Botín, ha cumplido su misión. Si acaso, su error fue fingir que gobernaba. De ahí su mueca en ese retrato de postín.

El retrato de la crisis
La foto del ocho de mayo fue el retrato de la crisis, la verdadera; ésa sobre la que casi nadie está dispuesto a escribir, y menos aún a ponerle nombres y apellidos, que hay que llegar con soltura a fin de mes. Y es que en España no hay lugar para ese deber que es un fin en sí mismo y con el que el bien prevalece por encima de todo, porque sí, porque es lo correcto. Quedan, pues, los valores subjetivos y los intereses personales. El fin que justifica los medios. Y el justificarse a uno mismo; esto es, mentir.

La doctrina del sálvese quien pueda ha calado en lo más profundo de los corazones de todos, desde los ‘grandes señores’ hasta el más humilde ciudadano. Porque así lo hemos decidido o sencillamente porque deber y cobardía son incompatibles. Nadie quiere hacer lo correcto sino lo necesario, que son cosas muy distintas. Desgraciadamente, tal y como sentenció Aristóteles, la excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.

Sea como fuere, la dictadura de partidos camina con paso firme hacia la concentración completa del Poder. Será por nuestro bien, como siempre. El mal menor con el que evitar ese otro mal mayor, difuso e intangible, con el que nos acobardan. Suma y sigue en este declinar interminable, jalonado de humillaciones, penurias y cobardía. Hasta cuándo consentiremos, se preguntan algunos. Imposible saberlo. Puede que el veinticinco de mayo salgamos de dudas o puede que nos hundamos con ellas. En cualquier caso, la esperanza aún sigue aquí.

El deber de persuadir
¿Qué significa la democracia para el ‘pueblo’ catalán y sus intérpretes? El puro ejercicio de su voluntad sin restricción ninguna. Los argumentos sobran y tienden a imponerse, sobre todo, las emociones nacionales
Aurelio Arteta El Pais  13 Mayo 2014

Frente al equívoco derecho a decidir, el deber indudable de persuadir. Si aquel derecho presunto lo reclaman los nacionalistas catalanes, tendrían que estar dispuestos a cumplir este seguro deber hacia los demás catalanes y españoles todos. No hay otra vía democrática para adoptar decisiones públicas que recurrir primero a la persuasión pública. Resulta seguramente improbable, dadas las férreas reglas de partido, que unos diputados lleguen a convencer a otros de la conveniencia de una medida política. Pero lo imprescindible es intentarlo y que al menos se escuchen las razones en pro y en contra. La democracia formal debe guardar sus formas.

Pocas decisiones públicas más cruciales que la secesión, que crea una nueva comunidad política a fuerza de deshacer otras dos. Declara políticamente extranjeros a quienes hasta entonces eran conciudadanos (españoles), una quiebra de efectos irreversibles. Y, por si fuera poco, conduce también a deteriorar los lazos afectivos con familiares, amigos o colegas (catalanes y españoles) partidarios de otra alternativa pública.

Por eso la moral internacional reconoce la secesión de una parte del territorio de un Estado tan sólo como un derecho remedial, algo que pone fin a una cadena de abusos o violaciones de derechos perpetradas por ese Estado frente a la comunidad que demanda separarse de él. ¿Y cuáles son, en nuestro caso, esos abusos y discriminaciones tan insufribles? No parece que unos ridículos agravios sentimentales, ciertos cálculos fiscales en que ni los más expertos concuerdan o supuestos derechos históricos que la historia jamás puede engendrar merezcan remediarse con la secesión. Pero los enviados del Parlamento catalán al Parlamento español hace un mes tampoco exhibieron a su favor estas heridas. En su lugar, la batería de argumentos que sembraron en el debate pretendió afincarse en la idea de democracia. Seguramente por sentirse amparados por ese tópico estúpido de que nadie tiene derecho a pedirme que renuncie a mis ideas.

Pues, según se encargaron ellos de hacer notar, allí no acudieron representantes de la sociedad catalana, ciudadana y plural, sino tan sólo portavoces de un hipotético pueblo catalán, único y nacional. Las preocupaciones de la sociedad catalana real se alejan bastante de las de su pueblo mítico e ideal y, por eso mismo, de los políticos que tienen línea directa con ese pueblo. Y es sabido que los miembros de una sociedad suelen discrepar entre sí, pero el pueblo no requiere demasiado contraste para que su voz tienda a ser unánime. Le basta con dejarse contagiar por las emociones nacionales de unos cuantos. Al fin y al cabo, hay que dejarse llevar por los sentimientos, ¿no?

No hay que olvidar el silencio de los que temen ser sospechosos de tibieza patriótica
¿Qué significa entonces la democracia para este pueblo étnico y sus intérpretes? El puro ejercicio de su voluntad sin restricción ninguna; frente a esta voluntad, lo demás sólo puede ser producto de una mala voluntad. Hubo un parlamentario de CIU que seráficamente pronunció que el movimiento secesionista iba “a favor de, no en contra de nadie”, por si nos temíamos otra cosa... Falta voluntad política, repetía en el hemiciclo el eslogan secesionista: “Si se quiere, se puede”. Que se pueda no querer porque no sea razonable ni legítimo quererlo, eso al nacionalista no le cuadra: en política —democrática o demagógica, qué más da— importa la decisión, no la reflexión. A lo más, la negociación de amenazas y promesas, porque hace tiempo que la democracia habla el lenguaje del mercado. Los argumentos sobran porque, oiga, no pretenderá usted convencernos, ¿verdad? Los juicios valen sobre todo si son prejuicios y a los prejuicios los traemos ya desde casa y los colegas se encargan de reforzarlos para que nadie se salga del rebaño.

Bueno, ¿y cómo se ha formado esa voluntad independentista que se tiene a sí misma por autosuficiente? Primero gracias a su Gobierno. El Gobierno catalán ha trampeado, confundido, adoctrinado a sus ciudadanos y a la opinión pública de esa comunidad y en lo posible de la española. Y, puesto que relega a España a la categoría de enemigo, se siente plenamente justificado para hacer todo eso. Al enemigo, ni agua, ya se sabe. Bastaría observar la obstinada indecencia de su política lingüística, para deducir cuáles iban a ser los medios de su política para la secesión.

Pero ese Gobierno no ha estado solo a la hora de dar alas al nacionalismo. Le han acompañado durante decenios unas fuerzas políticas, a derecha e izquierda, incapaces de cuestionar los privilegios forales de las comunidades navarra y vasca, aun a sabiendas de que tales prerrogativas pre y antidemocráticas encarnaban el permanente objeto de deseo de los dirigentes catalanes. Súmenle esa izquierda que ha antepuesto la defensa de la identidad de los pueblos a la defensa de la equidad para las personas, o sea, que se imagina progresista cuando va de reaccionaria. Añadan aún a quienes advertían de entrada que ellos no eran nacionalistas, por Dios, pero jamás esbozaron siquiera una mueca ante sus desvaríos y han acabado así en el cuadro de honor del nacionalismo. Y no se olviden del silencio culpable de tanto ciudadano que temía volverse sospechoso de tibieza patriótica ante los suyos.

Entretanto los Gobiernos españoles han callado y, a lo más, respondido con argumentos constitucionales, que no deberían ser los primeros, sino los últimos en zanjar el pleito. Quien manifiesta su propósito de separarse de España no va a sentirse frenado por mucho que así vulnere una norma cuya legitimidad desdeña y cuyo mandato precisamente quiere eludir. Aquellos que durante decenios terciaban en la disputa con el guiño tranquilizador de que los nacionalistas (vascos y catalanes) no se atreverían a llegar a tanto, a lo mejor han aprendido algo. A saber, que unas ideas prácticas como son las políticas no se adquieren ni pregonan para contemplarlas, sino para ponerlas en práctica. Que su reclamación se hiciera con modales pacíficos, y no a tiros, no la convertía milagrosamente sólo por eso en democrática.

Quien quiera separarse de España no va a sentirse frenado por una norma cuya legitimidad desdeña
De suerte que los representantes del pueblo catalán esparcieron ese día en el hemiciclo unas definiciones de democracia que avergonzarían a un ciudadano medianamente instruido. “Democracia es votar”, sentenció uno. Y votar es expresar preferencias acerca de una propuesta, en efecto, sólo que ese ejercicio no se libra a su vez de un examen democrático: ¿con qué grado de información verídica y de libertad se han formado y cuál es el grado de justicia de esas preferencias? Eso sin contar que los derechos fundamentales no están sujetos al voto de nadie, sino más bien protegidos frente a él. Otro dijo que “democracia es ajustar la legalidad a la realidad”, aunque no parece que el hallazgo vaya a entrar en la historia del pensamiento político. Pues si es cierto que periódicamente las leyes deben cambiar ante nuevas demandas sociales, más frecuente será que las conductas tengan que atenerse al marco legal. De lo contrario, habría hoy que consagrar legalmente la corrupción, la evasión fiscal y la violencia machista, a fin de ajustarse a nuestra miserable realidad. Entonces ¿para qué las leyes si hasta lo delictivo, en cuanto se extendiera, sería ya en democracia potencialmente legalizable?

Y todos ellos coincidieron, claro está, en considerar democrático el proceso de independencia porque así lo quiere “la mayoría del pueblo catalán”. Se les olvida que tal número será de hecho nada más que una minoría de todos los afectados por esa secesión. Ignoran también que sólo al final la democracia consiste en un procedimiento de toma de decisiones mediante la regla de la mayoría. Antes que eso, es un principio público que atribuye igual libertad a los sujetos políticos. Lo primero que toca entonces preguntarse es si las premisas de lo puesto a votación y sus efectos previsibles respetan los derechos de los ciudadanos iguales y libres. Pues no: la iniciativa nacionalista sólo viene a respetar a lo más los derechos de los ciudadanos catalanes, pero no los del resto de españoles. Ciudadanos iguales en derechos serían los catalanes entre sí y frente a ellos seríamos desiguales todos los demás; al votar, aquéllos ejercerían su libertad política, pero al precio de maniatar la nuestra. Si se celebrara esa consulta, en suma, el resultado más favorable a quien la convoca no será ni mayoritario ni mucho menos democrático.

Aurelio Arteta es catedrático de Filosofía Moral y Política de la Universidad del País Vasco.

La solución de España: "Repetid mis palabras"
María Blanco www.vozpopuli.com 13 Mayo 2014

Una de las marcas de serie de la vanguardia de la ciencia económica de nuestro siglo es el diálogo con otras ciencias. No es nuevo, el recién fallecido Gary Becker obtuvo un Nobel en economía por ser pionero en esta innovación, en concreto, en el análisis económico de instituciones como la familia, entre otras cosas.

No solamente es el derecho o la matemática, también las neurociencias nos ayudan a entender desde una perspectiva mucho más rica temas tan relevantes para la teoría económica como la toma de decisiones. Comprar, vender, consumir, ahorrar, invertir… la economía consiste en la observación y análisis del resultado de nuestras elecciones en el mercado y las de los reguladores y políticos donde no hay libertad económica. Unos y otros agentes tratan de resolver el complejo problema de la administración de recursos escasos, sea el crédito, el trigo, el agua o la energía. Las soluciones que obtenemos pueden ser de dos tipos, principalmente, mágicas y científicas. Pero ¿por qué es tan atractivo el pensamiento mágico en economía?

La droga de solucionar problemas
Charlando este domingo con un amigo sobre la aportación de las neurociencias a otras disciplinas (economía en mi caso, derecho en el suyo), comentábamos cómo las recompensas neurológicas, psicológicas y sociales que, desde que el hombre era cazador-recolector y se organizaba en bandas semi- nómadas, proporciona el llegar a una solución para un problema, especialmente cuando se trata de algo que afecta a la comunidad, explican que resolver problemas se haya convertido en algo adictivo. Pero no solamente para quien lo logra, que recibe la descarga de sustancias que le deja neurológicamente feliz, psicológicamente satisfecho y le convierte en el más popular de la tribu, sino también para los miembros pasivos de la comunidad que ven cómo desaparece un enigma que generaba incertidumbre,que es la piedrecita en el zapato de la trascendencia del hombre.

Así que, incluso si la solución era satisfactoria a corto plazo, pero acababa con la vida de la aldea a largo plazo, el de la genial idea se llevaba los laureles y la gente eliminaba parte de la ansiedad ecológica.

Eso es el pensamiento mágico. La dependencia entre el salvador y los seguidores no lo ha escenificado nadie como el grupo cómico argentino Les Luthiers cuando, en la historia de Oblongo y su sobrino Yogurtu Ngé, el hechicero de la tribu, alrededor del fuego, trata de convocar un hechizo e insta a los miembros de la tribu y les espeta: “¡Repetid mis palabras…!” Y antes de que acabe la frase, la gente dice con profundo sentir: “¡Mis palabras, mis palabras!”.

Las soluciones mágicas en la España actual
Ese espíritu de la tribu de Oblongo y Yogurtu Ngé es el que nos invade a los españoles cuando, dejando la ciencia económica de lado, los políticos claman, bailando alrededor de la hoguera: “¡Hurra! ¡Colocamos la deuda, colocamos la deuda!”. Mientras, en algún remoto lugar de la galaxia, en concreto en Bruselas, se nos pide que pongamos en práctica reformas de verdad y que dejemos de aumentar el gasto. Y, en un rincón de la tribu, un grupo de economistas “cenizos”, que diría Luis Herrero, advierte, como Carmelo Tajadura, de que estamos en los límites del endeudamiento. Que es como decir “rien ne va plus” en la ruleta, oiga que esto ya no da más de sí, dejen de apostar, se acaba el juego. Pero esas admoniciones no tienen éxito porque no resuelven la ansiedad ecológica a corto plazo, y los españoles somos drogadictos de las soluciones inmediatas y las sustancias que se generan en nuestro cerebro que nos hacen sentirnos como en una nube colectiva de tranquilidad, en donde la responsabilidad queda endosada a otro (un político pasado, un extranjero…), y como nuestra percepción nos hace creer que estamos solucionando las cosas, podemos gastar otro poquito más, podemos no apretarnos tanto el cinturón. Son los efectos de la “droga”, es como ver dragones verdes en el techo del salón, o una catarata multicolor en el pasillo. No es verdad, no están ahí, aunque quien está bajo los efectos de la droga jura por lo más sagrado que sí y que son reales como el sol y la luna. Por eso, los salvadores de la economía, describen esos unicornios (como llamamos los cenizos a las políticas populistas de gasto) con pelos y señales y se percibe una seguridad en sus afirmaciones que delata su error.

Ni las dosis de dolorosa realidad nos ha desenganchado de esa adicción a las soluciones a corto plazo. Tras el descanso de las neuronas y la sensatez por las votaciones europeas, veremos hasta qué punto el empobrecimiento de la gente, ese 30% o más de pérdida de poder adquisitivo de la clase media, es suficiente terapia para desengancharnos.

Los ayuntamientos cierran 2013 con 35.000 M. de deuda: un 20% corresponde a Madrid
Las diputaciones y cabildos suman 6.000 millones de deuda, por 394 mancomunidades y entidades inferiores al municipio. Entre todos, han recortado el endeudamiento un 2,6% a 31 de diciembre de 2013 respecto a un año antes.
Economía y finanzas www.vozpopuli.com 13 Mayo 2014

La deuda viva del conjunto de las entidades locales a 31 de diciembre de 2013 se elevó a 41.715 millones de euros, un 2,6% menos que el año anterior. Según ha informado el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, los datos de la Oficina Virtual de Coordinación Financiera con las Entidades Locales apuntan que 35.321 millones de esa deuda corresponden a los ayuntamientos, 6.000 a las entidades provinciales e insulares y 394 millones al resto de entidades locales (mancomunidades y entidades locales de ámbito inferior al municipio).

Si se eliminase la deuda con el Fondo de Financiación del Pago a Proveedores, la deuda viva se situaría en 30.800 millones de euros, en torno al 3% del PIB nacional, es decir la deuda municipal volvería a niveles de 2008. En relación con el año 2012, en términos homogéneos, la deuda pasa de 42.800 millones de euros, en 2012, a 41.715 millones de euros en 2013, con una reducción del 2,6%.

Madrid acumula un 20% de la deuda
La deuda más abultada es la del Ayuntamiento de Madrid, con 7.035 millones de euros a finales de 2013, 394 menos que la del año anterior (7.429). Barcelona cerró 2013 con 1.110 millones de euros de deuda, 68 menos que un año antes y el Ayuntamiento de Valencia terminó el año con 872 millones de deuda, 103 menos que los 975 de un año antes. En el caso de Sevilla, fueron 439 millones de euros de deuda en 2013 (41 menos que en 2012); en Málaga 701 millones (47 menos) y en Zaragoza 860 millones (22 menos que un año antes).

Por comunidades autónomas, los ayuntamientos madrileños acumularon 9.593 millones de euros de deuda, los andaluces 7.347, los catalanes 5.500 y los valencianos 3.513 millones. Los municipios aragoneses cerraron el año con 1.137 millones de deuda, los asturianos con 454, los baleares con 861, los canarios con 964, los cántabros con 220, los castellanoleoneses con 1.254, los castellanomanchegos con 1.084, los extremeños con 327, los gallegos con 715, los murcianos con 1.018, los navarros con 274, los vascos con 598 y los riojanos con 99 millones de euros.

El desafío de Boko Haram
EDITORIAL Libertad Digital 13 Mayo 2014

Además del terrible drama que supone para las víctimas y sus familias, el secuestro de más de 200 niñas por el grupo terrorista islámico Boko Haram puede servir para clarificar algunos aspectos que, últimamente, parecen un tanto olvidados en las cancillerías y los medios.

El primero es el fanatismo salvaje de estos movimientos terroristas que son capaces de las peores crueldades. El islamismo, representado por Al Qaeda, sus grupos satélites u otros elementos, sigue siendo una amenaza muy importante ante la que Occidente debe mantenerse vigilante y activo, especialmente en el Sahel, el Sáhara y zonas vecinas, donde la huella de los Estados es muy difusa o directamente inexistente.

Esto debería ser también un mensaje para los apóstoles de la apertura total de fronteras: más cerca de lo que parece tenemos grupos de un fanatismo difícil de concebir y muy difíciles de combatir, que no sólo practican el terrorismo sino que están implicados en tráficos ilegales de todo tipo, empezando por los de drogas y seres humanos. ¿Se es consciente de la amenaza que representan?

También merece una seria reflexión el papel de las autoridades islámicas, cuya tibieza declarativa ente el caso de las niñas nigerianas produce bochorno, sobre todo cuando se compara con episodios recientes y muy menores que les han hecho arder de indignación. Tampoco las sociedades de esos países se están caracterizando por unas movilizaciones de rechazo y repulsa contundentes.

Si realmente existe un islam moderado, es precisamente ahora cuando debe tomar las calles y exigir el cese del horror; es ahora cuando debe denunciar a esta jauría de sádicos. Si no lo hace, habrá que concluir que no existe o algo mucho peor, que son socios de los criminales.

Si es preocupante la respuesta en los países musulmanes, más lo es todavía la que se está dando en Occidente, donde la hipocresía y el buenismo más inane han llegado a unas cotas incalificables: sirva como ejemplo extremo la foto de Michelle Obama con el cartel de 'Traigan de vuelta a nuestras niñas'. ¿A quién se dirige con ese 'traigan'? ¿A su marido, que no ha hecho sino retirar tropas de lugares como Irak y Afganistán, para alborozo de los colegas ideológicos de Boko Haram, y que no mueve un dedo para poner fin a la carnicería siria?

Que un ciudadano de a pie crea o quiera pensar que con una imagen en Twitter y una firma electrónica ya ha hecho todo lo que puede y debe para solucionar un problema así es patético, pero que hagan lo mismo Michelle Obama o David Cameron es insultante.

Los terroristas de Boko Haram no sólo están retando al Gobierno de Nigeria: su órdago es global, y no se le hace frente con campañitas sensibleras y lágrimas efectistas, sino plantando cara y pagando el precio implícito en ello.

Un libro interesante
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 13 Mayo 2014

Yo creo en el pluralismo político como base para la democracia. Sin libertad, sin imperio del Estado de Derecho –de la ley-, sin justicia independiente, que no esté a las órdenes de los oligopolios del sistema, no hay democracia. Pero sin pluralismo político tampoco. Nacionalismo y pluralismo político son antinomias. El nacionalismo siempre acaba en exclusivismo, en tribalismo, en segregación del diferente, en el establecimiento de una atmósfera política y social que lleva a considerar la sociedad una prolongación del wolk o territorio étnico donde quien detenta y esgrime la bandera nacionalista se cree en el derecho de la posesión del éthos colectivo. Por eso el PNV confunde en su idea fundacional y en sus escritos el país con el partido. Con el permiso de los demás –que lo tenían que haber impedido en aras a la salud democrática- imponen su bandera, su himno y su concepción de país. Lo mismo ocurre en Cataluña, en donde, paradójicamente, y salvo alguna excepción como Ciudadanos, todo el espectro político ha asumido la ideología etno-nacionalista, el ideario del partido guía catalán que es Convergencia y Unión. Es sorprendente, y hasta ridículo, pero así es: el sistema político catalán no es una democracia sino un régimen, donde hay que pedir permiso para pensar.

No me importa, ni me interesa, que hayan ideologías que se aparten de las ideas constitucionales y de la democracia al uso. Si eso enriquece el contraste es bueno, siempre que no se constituya en una dictadura que excluya al resto. Pero lo más deleznable es la mentira como práctica política, la manipulación de los conceptos, la tergiversación del sentido semántico de las palabras y su deformación, el uso de la lengua como filtro político para promover un clientelismo y segregar al que no le da la gana de hablar o usar ese idioma prototípico o pasar por el aro del aldeanismo cultural, el monolitismo político y social, el adoctrinamiento. Y lo que es realmente demencial y vomitivo es la utilización de la infancia y la juventud como instrumento para lograr sus fines políticos, sus objetivos de opresión y unificación de la forma de ver el mundo y sentir las cosas. Esa instrumentalización de la escuela, deformando la historia y adaptándola a los fines tribales del partido-país, y la manipulación de las conciencias infantiles, resultan simplemente un atropello y un hecho fascista.

En relación a lo anterior, Jesús Laínz, una de las cabezas más cultivadas del país, ha publicado un nuevo libro que se añade a una retahíla de otras obras de gran erudición histórica que son más materiales de consulta que ensayos por la cantidad de fuentes, de documentación y de referencias de archivo que fundamentan cada una de las cuestiones tratadas. El primer libro escrito por Jesús Laínz fue una obra desmitificadora de las mentiras nacionalistas y un recorrido a lo largo de la historia de España que dejaba al descubierto las falsedades inculcadas a través de los medios de aculturación nacionalista, que dejan corto al Florido Pensil de la época franquista. Se titulaba “Adiós España. Verdad y mentira de los nacionalismos”. Altamente recomendable.

A este libro le siguieron “La nación falsificada”, un recorrido a lo largo de los principales personajes históricos de Cataluña y País Vasco, evidenciando su comprobada españolidad, y espléndidamente ilustrado. Después “Escritos reaccionarios” un ensayo que desmitifica, igualmente, otro tipo de falsedades, el del progresismo falsario. Posteriormente, un ensayo muy importante para entender las crisis ocurridas a lo largo del siglo XX en Europa, que vienen casi siempre de la mano del ideario nacionalista totalitario. Este libro compara esos luctuosos hechos históricos que han fragmentado Europa con lo que nos ocurre en España con los nacionalismos. Su título es “Desde Santurce a Bizancio. El poder nacionalizador de las palabras”.

En este momento, en las librerías, su último libro, imprescindible en cualquier biblioteca que tenga estudios sobre los problemas que aquejan a las sociedades cuando se desmembran y renuncian al legado de sus antepasados y a la verdad los hechos históricos. Este libro, ha salido recientemente de las rotativas. Es francamente aconsejable su lectura para tener un enfoque objetivo del problema de Cataluña, que es un problema que nos afecta al conjunto de los españoles pero que es artificial por mucho que nos vendan películas de agravios y hechos diferenciales. Es un problema fabricado para el control y dominio social, para el expolio colectivo, para el monopolio político.

El libro de Jesús Laínz nos aclara muchas cuestiones referidas a ese fenómeno nacionalista separatista, explicando su origen y sus causas, y analizando la verdadera posición catalana en torno a España antes de la Guerra de Cuba, y sus derivaciones posteriores, así como el constructo creado sobre la base del mal uso del lenguaje, el adoctrinamiento y la utilización del sistema educativo como plataforma para formar una cosmovisión colectiva y una idea artificial de nación, que nunca ha existido.

Vayamos a su título: “España contra Cataluña. Historia de un fraude”. Si pueden, no dejen de comprarlo. Todos estos libros profunda y minuciosamente tratados por Jesús Laínz, están editados por la Editorial Encuentro.

Participaré en su presentación en Vitoria el próximo día 9 de junio en la Casa de la Cultura de Alava, (sala Ignacio Aldecoa), paseo de la Florida, a las 19,30.
www.educacionynacionalismo.com

Voz de Vox
Por un único gobierno, un único parlamento y un único Tribunal Supremo.
José Mª Martín López-Suevos. Vox 13 Mayo 2014

Hola.

Como no tenemos más medios que las cuotas de los militantes, y aunque pudiésemos no vamos a pedir subvenciones, nos vemos obligados a usar medios de publicidad alternativos, como el boca a boca. Por eso te pido que nos leas y reenvíes a tus contactos.

¿Sabias que las farolas de las ciudades donde se cuelgan las banderolas publicitarias se asignan en función de los votos obtenidos en las anteriores elecciones?. De forma que el que más votos tuvo, tiene derecho a poner su publicidad en más farolas, que asigna la junta electoral. Barreras de entrada a nuevos competidores en el mercado electoral.

¿Sabias que la ayuda económica a los partidos políticos se otorga en función de los escaños obtenidos? de forma que al efecto de la Ley de Hont, que ya de por sí beneficia al más votado, encima se aplica otra distorsión más al repartir por escaños el dinero. Barreras de entrada a nuevos competidores.

Pues bien, en Vox se pretende acabar con todo esto, que no es más que barreras a la libre competencia para perpetuarse en el poder e impedir que otros partidos puedan desplazarlos de su posición predominante desde la que no sólo no resuelven los problemas de los ciudadanos sino que interfieren y distorsionan los mercados y la actividad de los ciudadanos con un intervencionismo estatal, autonómico y local que bloquea a ciudadanos, autónomos y empresas, les impone una carga impositiva muy costosa (para sostener los miles de cargos políticos y sus inncesarias funciones) y les obliga a rendir pleitesía a un poder omnímodo y absorbente. Mires donde mires, ves la influencia del poder político: en las cajas de ahorro, en las subvenciones, en educación, en cualquier actividad económica, en cualquier actividad cultural y deportiva, los medios de comunicación.....Siempre aparecen los políticos, la sociedad está totalmente intervenida. Nos hemos acostumbrado a dejarnos magonear.. Casí nos hemos acostumbrado a dejar de pensar, hemos dejado el camino franco para que nos roben la cartera y el gobierno de nuestra propia vida.

España no se puede permitir su estructura política, porque es costosa e ineficaz. Costosa por los innumerables puestos inútiles que genera e ineficaz porque sus funciones son muchas veces innecesarias y ajenas a la administración pública. El Estado se mete en todo y llega a todas partes, desde la cuna hasta la tumba. Pero no es sólo una cuestión económica, es una cuestión de estilo de vida: no podemos esperar que el Estado dirija nuestras vidas (intervención política en la justicia, en educación, en la lengua, como se gasta nuestro dinero con unos impuestos abusivos, sanidad, pensiones, aborto, memoria histórica, matrimonio homosexual). Dejar que el Estado ocupe un papel tan grande en nuestra sociedad es dejar abierta la puerta a que la casta política se adueñe de todo, ocupe todo e intervenga en todo para su mayor gloria y beneficio, el de la casta, no el de la sociedad.

Y así no podemos seguir, si se quiere cambiar algo necesariamente hay que hacer algo, seguir quejándose vale de bien poco. Aunque el ciclo económico cambie y las cosas empiecen a mejorar lentamente, las cuestiones de fondo no van a cambiar si no hacemos algo para que de verdad cambien. Y votar PP+PSOE+IU es garantía de que España no cambie y si lo hace será para mal, pues su objetivo es el poder por el poder y ya han demostrado de lo que han sido capaces. España tiene un gran potencial porque los españoles lo tienen, pero nuestra estructura política nos limita y perjudica. No sólo hace falta un cambio de personas y de partidos, también hace falta un cambio de actitud en la sociedad para valorar el mérito, el esfuerzo, la honradez, la familia, los creadores de empleo y riqueza, la austeridad y el buen gobierno, la seriedad y la dignidad.

Ahora hay tres alternativas nuevas que deberían crecer para que España mejore, y VOX está entre ellas. Todos podremos encontrar alguna pega a cualquier programa, yo mismo las veo en VOX, no soy ciego. El mundo es imperfecto y tenemos que convivir con ello, pero alguna vez hay que caerse del caballo. Los partidos hoy mayoritarios pueden caer cualquier día cuando la sociedad española deje de creer en ellos, para lo cual ya han hecho méritos más que sobrados. Se puede hacer, David puede tumbar a Goliat.

España es un nuestra nación, no hay otra, es la nuestra y tenemos que hacer que mejore, es la que vamos a dejar en herencia.

Por un único gobierno, un único parlamento y un único Tribunal Supremo.
Nota: te dejo un video muy cortito pero interesante.
Saludos

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Partido Popular
La decepción de Ortega Lara
Cayetano González Libertad Digital 13 Mayo 2014

Se expresa con una enorme claridad y se le entiende todo. Es directo, conciso, austero en el uso de las palabras. Es, en definitiva, un castellano viejo, haciendo honor a su origen burgalés. La redactora de LD Miriam Muro ha tenido el acierto y la habilidad de plantearle una serie de preguntas muy concretas sobre cuestiones que afectan a su condición de víctima del terrorismo, pero también otras que tiene relación con la actualidad política. Uno puede compartir todo, parte o nada de lo que dice Ortega Lara, pero no se pierda de vista que quien se pronuncia sobre cuestiones relacionadas con la unidad de España, con la lucha contra ETA, con la supremacía de la ley, es alguien que estuvo secuestrado 532 días con sus 532 noches por la banda terrorista, por el simple hecho de ser español. Es decir, que tiene un poquito más de autoridad moral para hacerlo que muchos políticos o incluso tertulianos que se pasan todo el día pontificando sobre lo humano e incluso sobre lo divino.

Ortega Lara dice muchas cosas en la citada entrevista sobre la actualidad política, sobre las razones que le llevaron hace unos años a darse de baja en el PP y más recientemente a unirse al proyecto de Vox. Habla desde la libertad que tiene como ciudadano para expresar sus opiniones, libertad que de alguna manera se ganó a pulso después de haber soportado casi un año y medio de privación de la misma. Se nota que habla sin rencor, sin intentar pasar factura, sin querer herir. Pero no se deja nada en el tintero.

Si yo fuera Rajoy, sentiría como un puñal clavado en el corazón la contestación rotunda de Ortega Lara cuando se le pregunta sobre quién le ha decepcionado más en este Gobierno:

Quien más me ha decepcionado es Mariano Rajoy. Nunca pensé que la política antiterrorista de este Gobierno iba a seguir este cauce. Del anterior presidente Zapatero me lo esperaba. Pero entre las promesas electorales de Rajoy estaba la no negociación. Quizás no se ha sentado con ellos directamente en la mesa negociadora, pero lo que ha hecho es asumir todos los compromisos adquiridos por el anterior Gobierno y está siguiendo a pies juntillas su hoja de ruta. Eso es prácticamente lo mismo que negociar.

Como la memoria colectiva puede flaquear, entre otros motivos porque algunos están empeñados en que eso pase, conviene recordar la reunión que, no habiendo transcurrido un mes desde que hubiera dejado el Palacio de la Moncloa, mantuvo en enero del 2012 el expresidente Zapatero con el ministro de Interior nombrado por Rajoy, Jorge Fernández Díaz, en la propia sede del ministerio. Una reunión de la que lo único que se sabe es que duró dos horas, pero es fácil suponer que Zapatero transmitió a su interlocutor los compromisos a los que había llegado con ETA y que estaban pendientes de cumplimiento. Siete meses más tarde, Interior puso en marcha el mecanismo de decisiones que propiciaron la puesta en libertad de uno de los secuestradores de Ortega Lara, Josu Uribetxeberría Bolinaga. ¿Casualidad, coincidencia o, como piensan Ortega Lara y otros muchos, cumplimiento de esa "hoja de ruta"?

No sé cuánto influirá este descontento con la política antiterrorista del Gobierno del PP expresado por Ortega Lara y compartido por la mayoría de víctimas de ETA en las próximas citas electorales. Pero, más allá de ese posible castigo electoral, la preocupación que habrían de suscitar en el PP reflexiones del tipo de las expresadas por Ortega Lara debería estar más en el terreno de lo moral, de los principios, de lo que ha sido la trayectoria de un partido, específicamente en el País Vasco, que hasta hace poco fue un referente para muchos españoles en la lucha por la libertad y contra el nacionalismo obligatorio.

Debería preocupar en el PP que la viuda de Gregorio Ordóñez, Ana Iribar, dijera hace muy pocos meses –cuando empezaron a salir a la calle sanguinarios etarras merced a la derogación de la Doctrina Parot– que nunca más volvería a votar a Rajoy; que uno de los motivos, no el único, por el que Jaime Mayor Oreja decidió no volver a ser candidato de los populares en las elecciones europeas e irse a su casa fue su total desacuerdo con esa política antiterrorista; que personas de trayectoria tan intachable en la lucha contra ETA como María San Gil, Carlos Iturgáiz, Santiago Abascal o Regina Otaola, por poner sólo unos ejemplos, hayan mostrado también de diferentes maneras su desacuerdo con lo hecho por este Gobierno en la lucha contra ETA.

El escepticismo y el pesimismo sobre una posible rectificación de fondo del actual Gobierno del PP en esta materia se agrandan cuando se oye decir al ministro del Interior que a ETA solo le queda sus presos y "poquito, poquito más", como si la presencia de Bildu, Sortu o Amaiur en las instituciones fuese algo que se pudiera desgajar del entramado y de los fines por los que ETA ha asesinado a 857 personas. Uno se pregunta qué hemos hecho los ciudadanos para tener en un ministerio tan importante a una ministro tan incompetente. A no ser que el ser ministro de Interior por ser amigo de Rajoy sea una patente de corso para poder decir todo lo que le venga a uno en gana, aunque carezca del más mínimo rigor. En ese supuesto, habrá que convenir que tiene mucha razón Ortega Lara cuando dice que quien más le ha decepcionado en este Gobierno es Mariano Rajoy. Al fin y al cabo es el presidente del Gobierno quien toma las últimas decisiones sobre la política antiterrorista, y si encima tiene genios en Interior como Fernández Díaz, las posibilidades de equivocarse se disparan hasta el infinito.

LA NORMA FAVORECE A CATALUÑA
Las nuevas leyes que apruebe el Gobierno tendrán que superar un test de unidad de mercado
La ventanilla habilitada como centro para dirimir las reclamaciones ha resuelto ya cuatro expedientes a favor de las empresas
EP Estrella Digital  13 Mayo 2014

Las nuevas normas que vayan al Consejo de Ministros tendrán que superar un test de unidad de mercado realizado por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas y el Ministerio de Economía y Competitividad para poder ser aprobadas.

Así lo ha señalado el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, donde ha explicado que el segundo informe sobre esta ley que ha revisado este viernes el Consejo detecta áreas en las que se pueden mejorar en la unidad de mercado.

Para cubrir las carencias identificadas, el Gobierno ha llegado a un acuerdo por el que cualquier nueva norma tendrá que superar este test antes de recibir el visto bueno del Consejo de Ministros, igual que debe superar otro tipo de análisis como el de impacto macroeconómico.

Además, el Gobierno ha acordado constituir una Comisión especial presidida por el director de la oficina económica del presidente del Gobierno, Álvaro Nadal, que se encargará de hacer frente a las dificultades específicas que puedan surgir y a la que se irán incorporando miembros de los distintos ministerios según los temas que se vayan tratando.

Este segundo informe sobre la unidad de mercado recoge que ya se han aprobado o se están tramitando 110 leyes para adaptar la economía a esta norma, como el proyecto de la ley general de las telecomunicaciones, la ley de medidas urgentes para la liberalización del comercio y los servicios o la ley del comercio minorista, ente otras.

Simultáneamente, tal y como ha explicado Guindos, se han celebrado las conferencias sectoriales sobre la unidad de mercado, tratando temas de justicia, comercio, el juego, drogas, sanidad o empleo.

Por otro lado, ha asegurado que la ventanilla del Ministerio de Economía habilitada como centro para intentar dirimir las reclamaciones sobre obstáculos a la unidad de mercado lleva operativa dos meses y ha registrado ya 10 expedientes de quejas de empresas y operadores económicos. De estas 10 quejas, ya se han resuelto seis, cuatro de ellas a favor de dichas empresas.

Según Guindos, esta ventanilla va a permitir una evolución muy positiva para la unidad de mercado, ya que permite identificar las dificultadas generadas por las normativas e intenta resolverlas. «Se puede avanzar de forma notable», ha dicho el ministro, tras recordar, además, que también la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) será quien decida en última instancia.

En cualquier caso, el ministro ha asegurado que el segundo informe sobre la unidad de mercado constata el «progreso» de la norma e identifica las «carencias» e intenta resolverlas. La unidad de mercado, según ha dicho, no es tema «sencillo», pero es una de las grandes reformas estructurales del país y «fundamental» para elevar el potencial de crecimiento de la economía.

La norma favorece a Cataluña
A su parecer, es un tema que requiere «muchísimo diálogo» porque intenta extender la capacidad regulatoria de una comunidad a todo el país, lo que favorece a aquellas regiones con bases empresariales más amplias, como Cataluña.

En este sentido, Guindos ha considerado que la norma es «especialmente favorable» para esta región y que está por encima de los planteamientos ideológicos, por lo que la Generalitat acabará convencida de sus beneficios.

Las comunidades colaborarán
Según Guindos, las comunidades son conscientes de las trabas que supone la falta de unidad de mercado y la limitación que implica para el desarrollo de sus empresas, sobre todo para las pequeñas y medianas compañías, ya que las grandes saben «moverse mucho mejor».

Por eso, cree que habrá voluntad y colaboración para racionalizar la «jungla de normas» estatales y autonómicas, aunque el trabajo sea «a veces oscuro y difícil de explicar» y se vaya notando «día a día» y no de golpe.
 


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