AGLI Recortes de Prensa   Viernes 16  Mayo  2014

Elecciones europeas
Carta a un votante del PP de derechas
Emilio Campmany Libertad Digital 16 Mayo 2014

Estimado compatriota y correligionario:

Doy por hecho que, como yo, eres de derechas. Te lo digo porque hoy se puede ser de izquierdas y votar al PP con comodidad. Con más comodidad que si eres de derechas puesto que este PP sube los impuestos, blandea con la ETA y se empeña en mantener el elefantiásico sector público. Si eres por tanto uno de esos votantes de izquierdas que se pasaron al PP huyendo de la falta de consistencia de los líderes del PSOE, esta carta no es para ti. Sólo te escribo si eres de los que jamás votarías a un partido socialista, no porque robe, haga demagogia o juegue a la ingeniería social, sino por ser socialista, que es cosa que tú no eres.

Aclarado el asunto, me propongo convencerte de que en estas europeas no votes al PP. Para hacerlo no voy a recordarte la antipatía que con seguridad te despiertan muchos de sus dirigentes, ni esgrimiré el grosero nepotismo que hoy es práctica habitual en el partido, ni siquiera te hablaré de la corrupción, a pesar de que la que embarra el partido es para ti, como para mí, intolerable. Lo que voy a intentar es liberarte del miedo que te atenaza cuando piensas que, si no votaras al PP, estarías ayudando a que viniera un gobierno de coalición del PSOE con IU. Puedo estar o no de acuerdo en que podría ser necesario, a pesar de todo, votar al PP si fuera indispensable para evitar esa temible eventualidad. Pero eso sería cosa para discutir en futuras elecciones, no en éstas. La irrelevancia de las del día 25 las convierten en la práctica en un plebiscito sobre la política del Gobierno, al menos para los que somos responsables de habérselo dado al PP en 2011.

No creas tampoco que, en su irrelevancia, tienen estas elecciones por objeto darle a Arias Cañete nada que no tenga ya. Lo que él quiere es ser comisario europeo. Y eso, por muy bien que te caiga y por mucho que creas que lo merece, no depende de tu voto, sino de lo que haya negociado Rajoy con Merkel. Si votas al PP, lo que el partido interpretará y el Gobierno venderá al día siguiente será que has ratificado su política, tan alejada de nuestras ideas e ideales. Concretamente, dirá, entre otras cosas, que avalas su política antiterrorista, que es poco más o menos la continuación de la de Zapatero, que tanto nos encorajinó a ti y a mí. Medita bien si estás dispuesto a validar esta atrocidad en unas elecciones en las que encima no tienes nada que perder. El tirón de orejas que podríamos darle al Gobierno negándole esta vez el voto que otrora le dimos daría ocasión a que corrigiera el rumbo hacia lo que un día fueron sus principios y que hoy siguen siendo los nuestros. Votarles el 25, en cambio, sería darles carta blanca para que sigan ciscándose en ellos. Piénsalo.

Esperando haberte convencido. Se despide tuyo afmo.,

TVE, al servicio del bipartidismo más decadente
EDITORIAL Libertad Digital 16 Mayo 2014

El debate en TVE de los cabezas de lista de PP y PSOE para las elecciones europeas pretendió apuntalar el modelo bipartidista, que las dos fuerzas políticas mayoritarias y las principales instituciones del Estado están dispuestas a preservar a cualquier precio.

El objetivo era adoctrinar a la población en la especie de que fuera de PP y PSOE no hay más que fuerzas condenadas a la marginalidad, pues de otro modo éstas habrían tenido cabida en el debate, organizado por la cadena pública en la franja horaria con más espectadores. Un segmento televisivo, dicho sea de paso, que la ministra Ana Mato se había comprometido a adelantar para preservar la conciliación familiar y la racionalización de horarios, pero que anoche se prefirió mantener a fin de evitar despistes innecesarios.

La complicidad de RTVE con las trapacerías electoralistas de PP y PSOE no por esperada es menos rechazable. Si algún sentido tiene mantener un mastodonte público ruinoso, con nada menos que cinco canales en abierto, es precisamente para que sirva de cauce a las expresiones minoritarias de todo tipo que en otras cadenas no tienen cabida por su exigua representatividad o escaso interés comercial. En el caso de unas elecciones, el compromiso de RTVE con la pluralidad informativa tendría que ser precisamente más exigente, y servir para brindar una oportunidad a los partidos con posibilidades de obtener representación de hacer llegar su mensaje a la ciudadanía, no sólo a PP y PSOE.

En esta cita electoral han irrumpido con fuerza nuevas propuestas políticas. Otras ya existentes, aunque todavía minoritarias en términos de representatividad, van a consolidarse como opciones decisivas a poco que se confirmen los datos de las encuestas independientes. Son los casos de Vox, UPyD y Ciudadanos, en la derecha y el centro del espectro, y de IU y otras formaciones minoritarias en la izquierda. Todos ellos cuestionan el inmovilismo bipartidista, que PP y PSOE ven amenazado, a tenor del rigor con el que están intentando ocupar todo el espacio del debate público, con ayuda de sus medios afines y de una televisión pública que pagan todos los contribuyentes, no sólo los partidarios de Rajoy y Rubalcaba.

Los espectadores de TVE tienen derecho a ver a los candidatos de partidos con significación electoral batirse dialécticamente con sus rivales en condiciones de igualdad. Anoche, la cadena pública les privó de ese derecho y confirmó, una vez más, que es un instrumento de propaganda administrado por el Gobierno de turno con la aquiescencia de su principal rival.

Lo que sí hizo la televisión estatal fue ofrecer a su audiencia el espectáculo más lamentable de los últimos tiempos en el ámbito político, con un Arias Cañete irreconocible por lo obtuso de sus argumentos y sus dificultades expresivas y una Valenciano ducha en insultar a la inteligencia de los españoles provocando vergüenza ajena en los alérgicos a la demagogia barata. Ninguno de los dos, por cierto, hizo mención a los gravísimos escándalos de corrupción que afectan a sus respectivos partidos, a pesar de que es una de las principales preocupaciones de los españoles y de que se volcaron en hablar no de Europa sino de España, otra prueba de que lo de anoche no fue más que una representación pactada entre las cúpulas de los dos grandes partidos para no dañarse mutuamente más de lo estrictamente necesario.

La única utilidad de la farsa grotesca de anoche en TVE es que hoy hay, con seguridad, muchos más ciudadanos convencidos de la necesidad de acabar cuanto antes con la dictadura bipartidista impuesta por PSOE y PP. Un despotismo al que los medios públicos de comunicación contribuyen de forma destacada, para desdoro de sus profesionales e indignación de los que no tienen más remedio que mantenerlos con su trabajo diario.

La enseñanza y los jóvenes
Jordi Obón www.cronicaglobal.com  16 Mayo 2014

Últimamente en Cataluña, por el proceso separatista que están intentando llevar a cabo CiU y ERC, las escuelas se están convirtiendo en el epicentro de toda batalla para inculcar, por ejemplo, a nuestros alumnos una visión distorsionada de 1714 o lo perversa que es España. Y, quizá, lo peor de todo, es que se intente que solo hablen en catalán en los recreos, asignaturas y aprender castellano únicamente en las dos horas lectiva de castellano de primaria y las tres de secundaria.

Mucha gente me dice que es un caso aislado. ¿Es que tiene que haber muchos casos para que nos tengamos que preocupar o denunciar? Denunciar un solo caso puede salvar otros muchos para que no lleguen a pasar

El otro día, una compañera de Ciudadanos me explicaba su caso con suma preocupación. Me contaba cómo, por militar en este partido, a su hija la empezaban a "marginar" por tener una madre que piensa diferente a lo establecido por los "demócratas" separatistas. La cosa ha llegado a tal calibre que a la hija le han retirado una beca que tenía otorgada por la Generalidad y asignada por el centro para que su hija pudiera seguir estudiando y formándose.

Mucha gente me dice que es un caso aislado. ¿Es que tiene que haber muchos casos para que nos tengamos que preocupar o denunciar? Denunciar un solo caso puede salvar otros muchos para que no lleguen a pasar. ¿Por qué de una vez no dejamos a los niños que aprendan todo lo que puedan, independientemente de la manera de pensar de los padres, profesores o rectores? ¿Por qué de una vez por todas no se aprueba una ley a nivel estatal que sea pensada para durar dos o tres generaciones y no sean pensadas para que cuando entre otro gobierno decida cambiarla? En los tiempos que corren, lo mejor es que nuestros hijos aprendan lo máximo posible, y si puede ser el máximo de idiomas posibles o, al menos en Cataluña, catalán, castellano.

Luego están los medios de comunicación que la mayoría de veces sacan noticias de jóvenes emborrachándose, drogándose y de fiesta. ¿Por qué no sacamos noticias de jóvenes que obtienen matrículas de honor? Seguro que hay muchos en España. No existen generaciones de jóvenes perdidas, sino mal formadas, mal asesoradas o mal enseñadas. La juventud es el futuro de cualquier nación, si podemos darles una educación al nivel de las expectativas que se merece este país. Sin esto no conseguiremos ser un puntal en Europa. Mientras sigamos invirtiendo en cosas superficiales y no en universidades, becas, escuelas etc., mal vamos.

Quiero acabar con una frase de Albert Rivera y que viene como anillo al dedo: "Ni el futuro está escrito ni dejaremos que lo escriban por nosotros".

¿Estrella de la mañana o lucero vespertino?
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 16 Mayo 2014

En medio de la campaña europea, y cada uno según su estilo y condición, Felipe González y Arias Cañete coincidieron en hacer una revelación que podría considerarse sorprendente, si no fuera que en España toda revelación no suele ser otra cosa que la repetición de un rumor insistente. Ambos políticos, que no están precisamente en la flor de la edad, afirmaron que no descartarían un futuro gobierno de coalición PP/PSOE. No da la sensación de que ninguno de ellos se haya ido de la lengua, ni que sean personajes que se presten a prestar su altavoz a rumores disparatados. Algo hay, sin duda. Si a esto se añade la casualidad de que, pocos días después, el socialista Ramón Jáuregui, uno de los ideólogos del PSOE, y nexo de unión entre el pasado felipista, el PSOE de ZP y Rubalcaba, haya reclamado la disolución anticipada de las Cortes para proceder a reformar la Constitución y dar cabida a las demandas que no la tienen, no parece aventurado afirmar que los muy pocos están cocinándonos un guiso secreto para todos.

Jáuregui acaba de revelar una de las claves del pacto político que muy posiblemente se esté cociendo, naturalmente que a espaldas de los españoles y con muy altos respaldos. Se trataría de modificar la Constitución de forma favorable a los intereses de los nacionalismos separatistas, del “derecho a decidir” de Mas, y de Ibarreche, que vuelve a estar de moda en el País Vasco, y hacerlo mediante un consenso entre el PP de Rajoy y el PSOE de quien sea, forzando un pacto de legislatura y de Gobierno para resolver, Dios sabrá cómo, el encaje definitivo de las joyas de la Corona más levantiscas. Parece pues que vuelve la burra al trigo, que de nuevo se pretende contentar a los que no van a contentarse. Ahora bien, ¿será este intento como la estrella de la mañana, el anuncio de un nuevo día, o estará anunciando más bien, aunque el lucero vespertino sea el mismo astro que el matutino, el final de una larga y agotadora jornada? ¿Quién debería decidir esto? En una democracia, los ciudadanos, en España, ya se verá, pero, en cualquier caso, está, como veremos, en nuestras manos.

Desde un punto de vista muy general, el hecho de que esta clase de anuncios se vayan dosificando, como se hace especialmente con las medicinas amargas, debería hacernos pensar, en primer lugar, en la democracia misma. Son muchas las definiciones que se han hecho de la democracia, pero la más operativa, desde el punto de vista electoral, me sigue pareciendo la de Popper, la destituibilidad pacífica del Gobierno, cuando lo hace mal, que a la larga, y frecuentemente antes, acaba ocurriendo siempre. Ahora bien, un pacto del PSOE y del PP acabaría casi por definición con cualquier posibilidad de alternativa porque han llegado a reunir entre ambos el 80% de los votos, aunque ahora seguramente apenas superen el 60%. Precisamente por eso muchos se han apresurado a ver en el gesto fraternal de los supuestos rivales irreductibles, una simple señal de agotamiento, una confesión de impotencia seguida de un temor común sobre lo que le pueda pasar a España si se privare de sus cuidados. Este aspecto de la cuestión parece ya innegable, que los dos grandes partidos, pero no sólo ellos, se han convertido en agujeros negros de la democracia, en fines en sí mismos, y, por tanto, no van a procurar otra cosa que su perpetuación aunque ello exigiere renegar de su principal añagaza dialéctica que no es sino un maniqueísmo burdo pero efectivo en un país tan monoteísta como éste, conforme a la descripción que en su día hiciera Marías, el novelista.

Es evidente que a los electores no les interesa que Rajoy y Rubalcaba y todas su cohortes se busquen la fórmula de la felicidad eterna, que lleguen al nirvana del poder absoluto, al desiderátum de un perezoso, a no tener que hacer nada porque ya se tiene todo atado y bien atado con la coalición de dos electorados cautivos, pero eso no es un problema grave cuando se disfruta de una serie tan amplia de monopolios que aseguran el mantenimiento del poder.

Sin embargo, ese proyecto de Gobierno universal y eviterno puede ser un poco más arriscado de lo que se imaginen sus diseñadores, porque no se trata ya de vapulear un poco más a la débil e inconsistente democracia española, sino de revelar un secreto a voces, pero muy poco conveniente, a saber, que esta jibarización de la democracia es la causa más de fondo de nuestra desunión nacional, del riesgo mismo de la disolución de la España que conocemos. Contentar a los nacionalistas es algo más que un proyecto político compatible con nuestra democracia demediada, porque es admitir que un partido, el PNV en el País Vasco, ERC o CiU en Cataluña, es la esencia misma de la sociedad a la que dice representar y a la que, en realidad, somete, diseña y configura. El pacto del PP y el PSOE equivaldría a convertir en matrimonio canónico una unión de hecho, crearía un bipartito que estaría autorizado a hacer en el resto de España lo que se hace en las regiones díscolas: ir al copo, sin el menor rebozo, dominarlo todo y para siempre. Que este es el designio, no me ofrece duda alguna. Lo que no veo claro es que este lucero vespertino, este fruto tardío de la derrota efectiva de la democracia que se inició con esperanza a finales de los setenta, sirva para alumbrar ningún nuevo día, porque lo único que anuncia es la extensión de la noche perpetua de la libertad política, el régimen que se vive en esas regiones sometidas por el miedo y la mentira, al conjunto de la sociedad española. Si los electores consienten o no ese designio antiliberal y triste es algo que podría comenzar a verse dentro de muy pocos días.

Funcionarios. ¿Son muchos? ¿Sobran?
Susana Criado www.vozpopuli.com 16 Mayo 2014

Funcionarios. ¿Son muchos? ¿Sobran? ¿Son unos privilegiados porque tienen el puesto asegurado? ¿Privilegiados porque cobran puntualmente todos los meses, su empresa nunca va a quebrar, y tienen puesto y salario hasta la jubilación? Qué difícil es no hacer demagogia con este tema.

Esta semana los funcionarios convocaban una rueda de prensa para decir que en esta campaña electoral se sienten totalmente abandonados. Que los políticos no cuentan con ellos y que, además, se han sentido maltratados desde que arrancó la crisis. Sobre la campaña electoral, sobran las palabras. Los candidatos de los dos partidos mayoritarios y el resto también piensan en clave nacional, apenas hablan de Europa y lo que hacen es lanzarse dardos unos a los otros sin contenido y sin apenas chispa ni creatividad.

¿Sobre los funcionarios? Cierto es que cuando las cosas van mal son una diana fácil. Son 2,6 millones de funcionarios los que trabajan para la Administración Pública. Su número se ha reducido en algo más de 300.000 desde que arrancó la crisis y su poder adquisitivo –entre descenso de salario, eliminación de pagas extras y recorte de moscosos y demás privilegios- ha caído un 30%. Y usted dirá, como dije yo: ¡Como el resto de mortales! Todos padecemos el recorte de salarios, la subida de impuestos, la eliminación de ciertos 'privilegios' como vales de comida, cheques guardería o bonus y, para colmo, sufrimos la amenaza constante del paro. Es ver la cola del INEM y muchos nos echamos a temblar.

2,6 millones de funcionarios. ¿Muchos? Hablamos de policías, jueces, maestros, médicos ... también bomberos, barrenderos, enfermeras, inspectores de hacienda. Hablamos también de personal administrativo. Quizás lo que sobran son empleados públicos nombrados a dedo por el político de turno que necesita su corte de palmeros. Asesores, secretarias y chóferes, personal de confianza que llaman ellos. Sobran ellos y sobran las duplicidades, triplicidades o cuadruplicidades. ¡Menuda palabreja! NO es lógico que existan comunidades autónomas, ayuntamientos, diputaciones... que haya 17 de las primeras y miles de los segundos. Que existan consorcios, fundaciones, defensores del pueblo en Extremadura, en Madrid, a nivel nacional... que ocurra lo mismo con los servicios de meteorología: uno en Murcia otro en Valencia y otro para todos. Lo mismo con las televisiones y radios públicas que se han creído privadas con grandes producciones y contrataciones millonarias con el dinero de los contribuyentes. Como dice un buen amigo, no sobran las personas. Sobra el gasto y no es lo mismo aunque vaya asociado.

Mientras unos se forraban soldando tuberías o poniendo ladrillos, y facturando en negro, otros sobrevivían con sueldos de poco más de 1.000 euros. Esto lo dice otro de mis amigos. Funcionario que en los años de bonanza se sentía pobre y ahora, con trabajo fijo, se siente más que afortunado y duerme a pierna suelta cada noche. Sobra el gasto y falta la eficiencia. Sobran asesores y falta mejor y mayor servicio al ciudadano que paga cada mes, cada día, de su trabajo de su consumo y de su ahorro un buen pico para mantener una casta que a día de hoy debería estar en la calle.

Una Europa llamada deseo
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. ABC  16 Mayo 2014

· Estas elecciones deberían ser, para nosotros, la oportunidad de una reflexión a la altura de las penalidades que la crisis económica ha puesto en tan dolorosa evidencia.
· Estamos en un grave proceso de desnacionalización, de pérdida de sentido de comunidad, de extravío de nuestra idea de España.
· Sufrimos la más dolorosa impugnación de aquellos valores sobre los que deseamos construir una Europa que sea mucho más que federación política, unidad de mercado y espacio de cohesión social.

Hace poco más de un siglo, cuando nuestros intelectuales empezaron a enfocar sus debates en la regeneración de España; cuando empeñaron sus esfuerzos en definir la reforma política, moral y económica del país; cuando se propusieron la construcción de un pueblo con auténtica conciencia nacional y recto sentido de responsabilidad cívica, miraron hacia Europa. No lo hicieron con el ánimo enjuto del imitador ni con la resentida emulación del acomplejado, sino con el afán de hallar en Europa el origen y residencia de una civilización. Buscaron el significado de nuestra historia, modelada en un largo pero inexorable proceso de integración.

Miraron cara a cara nuestro pasado, descubriendo en él circunstancias amargas, episodios de desesperanza y, sobre todos ellos, a pesar de todos ellos, el constante y siempre reforzado deseo de existir como una sola comunidad, reunida en torno a unos valores que nos identificaban e inspiraban nuestro lugar en el mundo y en el tiempo. A esa conciencia de vida en común, a esa historia compartida, a ese futuro que yacía ante sus ojos como una inmensa esperanza, lo llamaron España. Afirmaron, como un legado que la crisis nacional del siglo XX rompería, una experiencia de civilización que integraba nuestra peripecia histórica y la gestación de nuestra cultura en la acogedora y significativa residencia de Europa.

Hacerse una idea de España era también sentir el deseo de Europa. La definición del perfil ideológico de nuestra patria exigía comprender aquellos valores que habían dado sustancia moral y justificación histórica a Occidente. ¿Resulta extraño que uno de nuestros mayores intelectuales pudiera dar a luz, con pocos años de diferencia, publicaciones con títulos tan elocuentes como Europa, España y

Revistade Occidente? Lo penoso fue la frustración posterior. Lo terrible fue que aquella ilusión tan razonable se descompusiera en el fragor de un enloquecimiento que afectó a Europa entera, pero que en nuestro país se grabó con especial virulencia. Porque aquí coincidieron la construcción teórica de las dos Españas, la guerra civil y –al término de ésta– el alejamiento intelectual y político de nuestro país de una Europa que salía de las tinieblas del totalitarismo.

La obligación de definir nuestro concepto de España y de Europa aparece ahora vestida para la ocasión solemne de unas elecciones. En el ánimo de los contendientes parece que lo sustancial es organizar la representación parlamentaria de los europeos, asegurar el control de la gestión económica por los poderes públicos, estimular la solidaridad entre países de desigual riqueza y proponer un marco federativo en el que la autoridad política disponga de espacio de maniobra y legitimidad. Y, en efecto, nadie en pleno uso de sus facultades puede negar que estas cuestiones son ya una obviedad, en la necesaria construcción de un orden político que garantice a los ciudadanos el crecimiento, la protección social y la mayor calidad de la democracia.

Pero la cuestión fundamental es otra. Consiste en la actualización de un puñado de principios sobre los que Europa levantó una idea de sí misma. Quienes, en los años cincuenta del pasado siglo, dieron los primeros pasos para unir a los europeos, lo hicieron en un marco histórico muy concreto, y con una voluntad que procedía directamente de la tragedia que acababa de vivirse. Junto a los acuerdos económicos que se firmaron en Roma existía algo que definía aquel propósito común. Era una conciencia del peligro experimentado una década atrás, cuando los valores que habían definido Occidente expiraron, ahogados por el fanatismo nacionalista y el repudio de una tradición cultural basada en la herencia del humanismo cristiano, el reformismo social y el liberalismo político.

No se trató de una apuesta de políticos de distintas ideologías en favor del mercado único sino de la convicción compartida de un liderazgo moral, basado en la corpulencia de una gran civilización, que ellos mismos identificaron con la superación de los horrores pasados y la posibilidad de tener esperanza en el futuro. Lejos estaba cualquier intención de reducir aquella ambiciosa empresa a un asunto mercantil. Ninguno de ellos era tan estúpido como para pensar que Europa podía construirse al margen de las condiciones materiales indispensables para la cohesión social. Pero ninguno de ellos padecía una tal falta de sentido histórico como para ignorar que la tarea que emprendían era, ni más ni menos, el reencuentro de Europa con aquellos principios de la cultura occidental que habían sido gravemente vulnerados. Ninguno de ellos firmó los acuerdos comunitarios sin saber que de lo que se trataba era de devolverle a la historia universal la existencia orgullosa, la dignidad ejemplar, el referente indispensable de nuestra civilización.

Y restaurarla, en primer lugar, para los propios europeos. Para los ciudadanos que habían jugado con fuego en la crisis de la primera mitad del siglo XX, para las naciones que se habían dejado seducir por la barbarie y para los pueblos que habían escogido el camino de la tiranía. En la firma de aquellos tratados fundacionales no se manifestaba solamente la búsqueda de un nuevo comienzo, sino la reivindicación esperanzada de una tradición a actualizar. Era la verdadera Europa salida de su hora más oscura, era Occidente descubriendo otra vez los factores originarios de su vertebración cultural. Era el liderazgo razonable, la fuerza tranquila de quienes decidieron solemnemente el retorno de una civilización, respondiendo así a la ansiedad de los hombres y mujeres que deseaban volver a encarnarla.

Estas elecciones deberían ser, para nosotros, la oportunidad de una reflexión a la altura de las penalidades que la crisis económica ha puesto en tan dolorosa evidencia. Estamos en un grave proceso de desnacionalización, de pérdida de sentido de comunidad, de extravío de nuestra idea de España. Sufrimos la más dolorosa impugnación de aquellos valores sobre los que deseamos construir una Europa que sea mucho más que federación política, unidad de mercado y espacio de cohesión social. Europa ha de ser, en primer lugar, la idea recobrada de una civilización, la convicción de una cultura. Cuando se debate acerca de este proyecto, no podemos retroceder a los balbuceos diplomáticos de medio siglo atrás: tenemos que exigir que se enfrenten reflexiones sobre los valores que cada fuerza política asigna a este horizonte .

De lo que debería tratarse es de devolverle a Europa esa seguridad en su propia tradición, en los principios fundacionales de un Occidente que elaboró, como su propia aportación a la historia universal, la libertad y la dignidad inviolables de cada persona, la convivencia social basada en el respeto indeleble a los derechos de todos. En el trayecto recorrido por esa civilización a lo largo de una historia accidentada, Europa solamente ha sido verdadera cuando ha ajustado su conducta a tales preceptos. Frente a quienes han considerado que estos principios eran negociables, las fuerzas políticas españolas deberían afirmar sin melindres que la mejor forma de preservar nuestra unidad nacional es colocándola en la alta perspectiva de unos valores sobre los que se ha construido nuestra exigente y radical defensa de la condición humana.

Algunas lecciones para España
Suecia y el capitalismo del bienestar
Mauricio Rojas Libertad Digital 16 Mayo 2014

Suecia viene de vuelta del Gran Estado. Hace una veintena de años su famoso sistema de bienestar se desplomó. Una impresionante crisis a comienzos de los 90 fue el precio que pagó por la soberbia de un Estado que se creyó todopoderoso. Así, hubo de reinventar el Estado del Bienestar para salvarlo de sus propios excesos y monopolios. Hoy, después de dos décadas de profundas reformas, Suecia ha vuelto a ser un referente internacional, del cual países como España tendrían mucho que aprender. Tanto es así que hace no mucho The Economist dijo que Suecia y otros países nórdicos eran "el supermodelo del futuro".

El Estado del Bienestar puede ser construido de diversas maneras. La forma tradicional ha sido la de un Estado benefactor o Estado patrón que a través de monopolios de gestión pública ofrece a los ciudadanos ciertas soluciones predeterminadas a sus necesidades básicas. En este caso, el Estado es el sujeto activo y los ciudadanos, los objetos pasivos de sus intervenciones. Ese fue el camino seguido por Suecia hasta la crisis de los 90. De allí en adelante ha probado un camino totalmente diferente, reduciendo el tamaño del Estado, rompiendo sus monopolios de gestión y, sobre todo, cambiando la relación entre el Estado y los ciudadanos.

Este nuevo Estado del Bienestar puede ser llamado Estado Solidario, dado que su objetivo es empoderar a los individuos y no ponerse por encima de ellos. Para lograrlo se le ha dado directamente al ciudadano el poder de usar el financiamiento público que le garantiza el acceso a una serie de servicios básicos. Con ese fin se han diseñado distintos sistemas de subsidio a la demanda, como los bonos o vouchers del bienestar. Junto a ello, se han abierto los servicios públicos a la competencia y a una amplia colaboración público-privada que no excluye a los actores con fines de lucro.

En la actualidad, este sistema rige para casi todos los servicios de responsabilidad pública: educación, salud, cuidado de niños, atención a la vejez, apoyo a los discapacitados, etc. Ello ha llevado al desarrollo de un amplio sector privado, mayoritariamente con fines de lucro, que colabora con el Estado a fin de brindar esos servicios a los ciudadanos. Así, para dar sólo algunos ejemplos, casi la mitad de los centros de salud públicos del país son gestionados privadamente, igual que la mayoría de las casas de reposo de la capital, Estocolmo, y más de la mitad de los jóvenes de esta ciudad asiste a escuelas secundarias públicas con sostenedores privados. Hoy existen unas 15.000 empresas que dan empleo a más de 200.000 personas en lo que es una extensa red de colaboración público-privada. Estas empresas forman la base de un pujante capitalismo del bienestar, que es un componente esencial del nuevo Estado del Bienestar sueco (y de otros países nórdicos).

Ahora bien, la premisa fundamental de todos estos cambios ha sido la accesibilidad universal e igualitaria a los servicios públicamente financiados, con independencia de quién los gestione. Por ello, en caso de existir copago, los ciudadanos pagan lo mismo por los servicios recibidos, sean estos producidos por el sector privado o por el público. Al respecto, no se permite ningún cobro extra ni tampoco excluir a ningún tipo de usuario; el Estado subre los costos no cubiertos por el copago de acuerdo a normas iguales para todos los proveedores. En el caso de la escuela, la gratuidad es absoluta, no existe copago de ningún tipo. Todo el costo de la educación debe ser cubierto por el voucher o bono escolar, que es igual para sostenedores públicos y privados. De esta manera, todas las escuelas se han abierto a todos los jóvenes, lo que ha evitado el incremento de la segregación socioeconómica.

Un tema muy discutido ha sido el del lucro, que en Suecia se acepta sin restricciones. Al respecto, es de interés preguntarse sobre el origen del lucro, ya que, como se ha visto, las empresas no pueden realizar ningún cobro que supere el copago que reciben los gestores públicos o, en el caso de la escuela, sólo deben financiarse con el bono recibido. Pues bien, el margen de ganancia está simplemente dado por la ineficiencia comparativa del sector público. Todo el lucro proviene de la capacidad de producir servicios más atractivos a costos inferiores que los ofrecidos por el sector de gestión pública, que es el que, a través de sus costos, determina el nivel de los bonos o vouchers del bienestar.

Por ello, eliminar el lucro y al empresariado del sector del bienestar no le reportaría ahorro alguno al fisco ni a los contribuyentes. Lo único que se lograría sería cerrar las puertas a miles de emprendedores que han sido de gran provecho para quienes han elegido sus servicios y también para el sector público, que, bajo la presión de la competencia, ha debido hacerse más atractivo para ciudadanos, que ya no son sus súbditos o clientes cautivos, sino consumidores libres o, dicho de otra manera, ciudadanos empoderados.

Muy interesante es hacer notar que durante estas dos décadas de intensa desmonopolización y privatización sucesiva de la gestión pública no se ha registrado una sola huelga que haya tenido como objetivo detener u obstaculizar el proceso. Esto sorprenderá muchísimo al lector español, acostumbrado a ver los desplantes de la casta funcionarial que se ha adueñado de los servicios públicos. Bueno, lo que pasa es que en Suecia esa casta no existe. Los empleados públicos son, salvo contadas excepciones muy justificadas, trabajadores como todos los demás, y por ello no se han lanzado a una lucha por defender un estatus privilegiado que nunca han tenido.

España tiene un gran trabajo por delante para transformar su viejo Estado, secuestrado por su casta funcionarial, de lastre a motor del progreso. De ello dependerá gran parte de su futuro. Es imperioso abandonar la senda del Estado patrón y emprender, como Suecia lo muestra, la construcción de un Estado solidario, que sepa unir la libertad ciudadana y la solidaridad social con la fuerza creativa de la competencia, la diversidad y el capitalismo.

Capitalismo del bienestar y eficacia
Nota del Editor 16 Mayo 2014

Siento tener que repetir el mismo ejemplo, pero siempre que alguien pretende impulsar el liberalismo desde el minufundio, me salta rápidamente la tortilla: no es lo mismo preparar una tortilla para una persona que para mil millones de chinos (suponiendo que les llegase a gustar). Lo que interesa a la sociedad, a los ciudadanos que vemos como nos meten la mano en el bolsillo para despojarnos de nuestra, repito, nuestra riqueza es la eficacia. Queremos la máxima eficacia, y por supuesto la mínima intervención, que ya somos mayorcitos para saber lo que queremos. Estamos hartos de que nos esquilmen directamente y además indirectamente con todo un océano de normas que no hay cristiano que las entienda. Cualquier actividad doméstica o empresarial está encorsetada en un marasmo de normas que no hay modo de seguir, para regocijo de los lobbies que se aprovechan. A este paso, tendremos que contratar para cada domicilio y familia cocinero, electricista, fontanero, pintor, enfermero, aparcacoches, conductor, peluquero, barbero y depilador, ascensorista, sereno, informático, asesor financiero, contable, gimnástico, nutricionista, energetista, securicista, arquitecto, traductor, intérprete y todos los demás. Todos ellos debidamente titulados, colegiados, asegurados tanto para sí como responsabilidad respecto a sus actuaciones.

Artur “No-se-qué”, es el problema
Xavier Horcajo www.gaceta.es 16 Mayo 2014

El Muy Honorable Presidente de la Generalitat, Artur Mas, es el político más torpe de su generación, y puede que de dos o tres más. Este jueves se despachó en una cadena de radio protegida por el Gobierno del PP pero con pasado sociata, “No me siento catalán, no me siento otra cosa. Fíjese que no digo “No me siento “no-sé qué””. Torpe y cobarde, diría yo porque utiliza ese “no-se-qué” por no decir lisa y llanamente lo que ya todos sabemos un sincero “no me siento español”, cosa que por cierto, ya no es una sorpresa para nada.

Ese “temple” es el que hace que el votante catalán más radiado con la ideología de la ruptura con España, prefiera a Esquerra, por su claridad que a CiU con su “la puntita nada más”. El Presidente “No-se-qué” ofende hasta cuando se esfuerza en no hacerlo. ¡Es un crack! ¡No he visto político más torpe! Pero eso viene de antiguo. Recuerdan cuando se pasó por el forro el mandamiento uno de la vida política “Nunca digas de esta agua, no beberé”. Él se fue a un Notario para que levantara acta de su juramento al más puro estilo Tara: “Nunca más haré nada con el PP”. Luego gobernó con el apoyo del PP de Alicia Sánchez-Camacho, y se comió el juramento con mojo y papas arrugas.

Artur “No-sé-qué” preside un gobierno de ineficacia máxima. Por ejemplo, un primo lleva tres años esperando una operación de cadera, eso no pasa en el resto de España. Eso sí, Presidente “No-sé-qué” mantiene 18.000 suscripciones a los principales periódicos catalanes; cinco emisoras de radio públicas (y otras tantas subvencionadas) y media docena de canales de televisión que pagan todos los ciudadanos pero que sólo atienden las posiciones políticas de la mitad. Esa mitad reconocida por una reciente encuesta de La Vanguardia que, a pesar de todo, incluso de la promesa de que “la independencia mejoraría la salud y longevidad de los catalanes” (sic), sigue considerándose español/a y no quiere la independencia.

Más pide diálogo con la boca pequeña y después de que Sánchez Llibre y Duran lleven semanas de contactos permanentes con los chicos de Soraya Sáenz de Santamaría, para apañar la situación generada por “el Proceso” con ungüento amarillo… ya me entienden.

Lo que quiere Artur “No-sé-qué” es que le dejen hacer un referéndum tras comprobar que él no puede hacerlo de forma legal. “Artur “No-sé-qué” lo que dice es “esto son lentejas”. Sigue con que los catalanes deben poder votar… y no se refiere a las próximas autonómicas. Esas si las puede convocar cuando desee. Entonces ¿por qué no lo hace? ¡Ah!, se me olvidaba que es un cobarde y teme a unos resultados que pronosticar que CiU va desbocada a la irrelevancia. Los últimos sondeos dice que a los 12 diputados menos de las últimas catalanas, ahora perdería otros trece.

Menos mal que los poderosos empresarios catalanes; buena parte de la “sociedad civil” –que acaba de abandonar el cabestrismo recientemente- empiezan a detectar que Artur Mas es el problema. Ahora son muchos, incluso los viejos aliados de Unió, socios de federación, los que piensan que “si no eres parte de la solución, eres parte del problema”.

Arabia Saudí
A latigazos con los liberales
Pablo Molina Libertad Digital 16 Mayo 2014

Los regímenes islámicos tienen una especial preocupación por controlar la libertad de expresión de sus ciudadanos, especialmente en materia política y religiosa. Tal vez el país que actúa con más contundencia la materia sea Arabia Saudí, ejemplo de sociedad permeable al influjo de las tendencias occidentales pero regida por una jerarquía inspirada en una de las interpretaciones más radicales del islam (wahabismo) y dispuesta a todo para evitar que se cuestione su legitimidad o su manera de gobernar. Hace muy poco conocíamos el modo en que las autoridades saudíes habían aplastado un conato de disidencia en Youtube, pero la dureza contra los promotores de la revolución de los carnés de identidad palidece ante la manera en que Riad se está empleando contra Raif Badawi, el primer internauta saudí que se ha atrevido a crear un blog liberal en el reino.

Badawi abrió hace dos años la página web Saudíes Liberales Libres como foro de encuentro de los individuos de tal condición y tendencia. El hecho religioso no podía quedar al margen de un proyecto intelectual dedicado a promover la defensa de la libertad individual, así que junto a textos que daban a conocer principios generales que proporcionaban una visión liberal de la sociedad, aparecieron también artículos en defensa de la tolerancia con otras expresiones religiosas diferentes del islam, uno de los delitos más graves que pueden cometerse en un país musulmán y que en Arabia Saudí es perseguido con especial saña. Badawi también escribió críticas a las posiciones intolerantes de figuras destacadas como el gran muftí del reino, Abdulaziz ben Abdulá al Seij, todo lo cual condujo a que fuera procesado a mediados del año pasado por un tribunal de la ciudad de Yeda, acusado de apostasía, desobediencia paterna y comisión de delitos cibernéticos.

El primero de los cargos a los que se enfrentó Badawi, apostatar de la religión islámica, está castigado con la pena de muerte, pero, sometido el caso a una corte superior, los magistrados retiraron la acusación en el último momento. No obstante, el resto de las acusaciones tuvo como consecuencia el cierre de la web y una condena a 600 latigazos y siete años de prisión por "violar los valores islámicos y propagar el pensamiento liberal". La sentencia sería ampliada este mes mayo hasta mil latigazos, diez años de cárcel y una multa de un millón de riyales (unos 267.000 dólares).

El bloguero saudí fue propuesto por el Partido de la Libertad Individual de España para el Premio de la Libertad, galardón que concede cada año la Internacional Liberal. A comienzos de mayo Amnistía Internacional se sumó a la campaña para la liberación de Badawi exigiendo a las autoridades saudíes la anulación de la "sentencia escandalosa" de que ha sido víctima. Para Philip Luther, director del programa de Oriente Medio y Norte de África de la referida organización humanitaria, Badawi es

un preso de conciencia culpable solamente de atreverse a crear un foro público para el debate y el ejercicio pacífico del derecho a la libertad de expresión. Las autoridades deben revocar su condena y liberarlo inmediatamente y sin condiciones.

De la entereza de Badawi da cuenta su esposa, al relatar en Twitter la respuesta de su marido cuando el juez le preguntó si era musulmán: "Sí, y no acepto que nadie ponga en duda mis creencias". Badawi cree que la práctica del islam no tiene por qué ser incompatible con el ejercicio de los derechos individuales, con la libertad de expresión y con una sociedad respetuosa con las diferentes creencias religiosas.

Como demuestra su propio caso, se trata de una de las amenazas más graves para los regímenes islámicos, que sus dirigentes, en especial los saudíes, no parecen dispuestos a tolerar bajo ningún concepto, al menos a corto plazo.

© elmed.io

Europa salvará una vez más a España
J El Confidencial 16 Mayo 2014

Se anticipan compras de préstamos bancarios por parte del BCE para el mes de junio.

En estos últimos días hemos podido ver cómo la cotización del euro ha caído con fuerza debido a que los inversores han acelerado las ventas de la divisa europea, como podemos ver en el gráfico de cotizaciones diarias en el año 2014.

La razón, aparentemente, es que están anticipando medidas extraordinarias por parte del BCE en fechas próximas, después de las últimas declaraciones de Draghi. Si bien la justificación oficial es que existen presiones deflacionarias graves, en mi opinión esa no es la causa real, sino que el crédito bancario en la zona euro se halla en unas condiciones pésimas y deteriorándose cada vez más según se aproxima la fecha límite para la devolución de los préstamos tomados por la banca europea a finales de 2011 del BCE al amparo de las medidas extraordinarias de aquellas fechas para evitar el desmoronamiento de la zona euro ante la imposibilidad de que la deuda periférica resistiera las malas condiciones de los mercados. Estas medidas extraordinarias consistirán previsiblemente en la aplicación de tipos negativos en los depósitos de la banca en el BCE, con la intención de movilizarlos para el crédito, y, mucho más importante, la compra de créditos a la banca privada europea. Resulta cuando menos curioso –y más bien muy significativo– que el BCE tenga prohibido ayudar a los Gobiernos en apuros directamente comprando su deuda y no vaya a tener reparos en hacer algo parecido con instituciones privadas que al final no son sino mediadores para esa misma financiación pública y que se lucran de forma obscena en esa intermediación.

Claramente, la UE y especialmente la zona euro cada vez de una forma más descarada no son sino instituciones al servicio de intereses privados, especialmente banca y grandes corporaciones, dejando el interés general y las instituciones democráticas en segundo plano, si es que llegan alguna vez siquiera a pensar en tales cuestiones. Es decir, la doctrina que muchos han dado en llamar neoliberal en su mejor manifestación.

Además de la bajada en la cotización del euro, la deuda pública ha mejorado su rentabilidad en toda Europa. Como ejemplos tenemos la alemana, cuyo bono a 10 años llega al 1,36%, y la española, que alcanza mínimos históricos en el 2,82%. Es evidente que muchos inversores están anticipando compras masivas de deuda por parte de la banca europea y se están posicionando para poder vender cuando esta deuda esté más cara con un margen importante. Más negocio a costa del sufrido ciudadano europeo.

Sin embargo, no debemos olvidar que estos bajos tipos de interés no son sólo una manifestación de las políticas del banco central como muchos dicen, sino sobre todo de una extrema debilidad económica que hace que las inversiones en general sean muy poco rentables. En el caso español, además, se paga un plus por el riesgo, más pequeño por el respaldo del BCE pero todavía existente, de impago por parte del Tesoro español. Lo que nos están diciendo es que las cosas en Europa no van bien, sino todo lo contrario.

Como consecuencias para nuestro país de esta previsible intervención del BCE tendremos una prolongación de la situación de estabilización económica actual a menos que se pidan contrapartidas de tipo contractivo de recorte del gasto público, algo de lo que no se está hablando en estos momentos. Una buena noticia a corto plazo para tantas personas que lo están pasando mal y una extraordinaria noticia para las élites extractivas que copan las instituciones españolas. Y una pésima noticia para el grueso de la población que, aunque compruebe una estabilización a corto, verá muy mermadas sus posibilidades a largo plazo debido a que Europa está salvando una vez más el día a nuestras élites extractivas, que son, al fin y al cabo, las que impiden el desarrollo del potencial de nuestra sociedad.


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Derechos al abismo
La independencia catalana sería una catástrofe para España y para Cataluña
Ignacio Sotelo El Pais  16 Mayo 2014

El título no peca de patético, describe simplemente la situación ante la que nos encontramos. La independencia de Cataluña tendría consecuencias catastróficas para la misma Cataluña, que tardaría una generación en recuperarse, pero también para el resto de España, que no aguantaría política ni económicamente la pérdida del 20% del PIB, algo que a su vez pondría en cuestión la supervivencia del euro. No en vano España ocupa la cuarta posición en la eurozona.

Si añadimos las tensiones separatistas —desde Escocia y el Véneto, hasta Bélgica— se explica que el empeño soberanista de Cataluña levante verdadero pavor en Europa. ¡En qué mundo ficticio vivirá el presidente de la Generalitat para pasearse por Europa pidiendo comprensión y ayuda para su proyecto independentista, sin percatarse de los motivos de que nadie importante lo reciba!

Estremece observar que el independentismo catalán se niegue a reconocer los hechos más elementales, incluso no acepte la evidencia, confirmada una y otra vez por las instituciones comunitarias, de que Cataluña quedaría fuera de la UE. Es difícil de prever el tiempo que pase hasta que fuera admitida, pero sí lo son los grandes problemas que plantearía este interregno: se volvería a la peseta, se inventará otra moneda, o se seguirá utilizando el euro, pero ya sin vinculación con el Banco Central Europeo, como hace el Estado Vaticano.

El nacionalismo interpreta las advertencias sobre los enormes costes de la secesión para catalanes, el resto de los españoles y la eurozona, como meras amenazas sin base real, que no pretenden más que vetar que la nación catalana adquiera el rango de Estado soberano al que tendría pleno derecho.

El empeño soberanista de Cataluña levante verdadero pavor en Europa
Pero no menos escalofriante es la pasividad de las instituciones políticas del Estado, a la cabeza el Gobierno, sin otra respuesta que lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Hay que ponerse a temblar cuando el presidente del Gobierno se enroca en su impotencia, alegando que él, ni nadie, pueden consentir un referéndum que no encaje en la Constitución, la misma que garantiza que Cataluña en ningún caso pueda acceder a la independencia. En consecuencia, la política adecuada es no moverse del no, a la espera de que se desinfle la terquedad nacionalista.

En vez de servir la Constitución para enmarcar en una dimensión jurídica a la política, la convierten en su impedimento principal. Pero por mucho que se sacralice, en todo momento ha de acomodarse a las circunstancias que permitan hacer política, y no vale refugiarse en ella para bloquear las que no gusten. En agosto del 2011, la presión del capital internacional bastó para llevar a cabo con la mayor celeridad una reforma del artículo 135 que garantizase la estabilidad presupuestaria. Cuando los ajustes marchan a favor de la propia corriente, se puede; cuando se trata de frenar las políticas que se rechazan, la Constitución se erige en el gran obstáculo.

No faltan catalanes que por la independencia, un bien que consideran superior a cualquier otro, estarían dispuestos a pasarlo mal, tanto y tan largo como fuere necesario, pero son, sin duda, una exigua minoría. La mayor parte de los que se inclinan a las tesis soberanistas, en rápido aumento este último tiempo, ignoran los altos costes que tendrán que pagar. Por eso se atreven a huir de una España en la que falta una visión de futuro medianamente ilusionante.

Ante la perspectiva de que siga la corrupción, el paro masivo, el desmontaje del Estado social y la desigualdad social, como el único crecimiento que se constata, vale probar algo nuevo. Una Cataluña independiente representa un empezar sobre bases nuevas que sostienen la esperanza de que al fin se salga del atolladero. Se ocultan los altísimos costes que para todos implicaría esta salida, siendo el remedio tal vez peor que la enfermedad, pero es la única perspectiva esperanzadora que se divisa en una España que se desploma a ojos vista.

Pese a que la opción republicana se va perfilando, a la vez que el independentismo en Cataluña, como formas de escapar de la casa de los horrores, el Rey no abdica en su hijo, como último intento de salvar la monarquía. Tampoco el partido del Gobierno reacciona ante la podredumbre en que se asienta, a pesar de que cada día se perciba con mayor clarividencia. Sin otro consuelo que una palabrería inane sobre un débil crecimiento económico, que no corregirá a medio plazo el altísimo desempleo, España se revuelve en el chapapote, sin una visión común de lo que pudiera ser un futuro diferente. En tal situación se comprende que el único anhelo sea escapar, individualmente emigrando, o colectivamente por la vía secesionista o republicana.

Sorprende en Europa que el Gobierno no busque una solución negociada
Llama la atención en Europa que el Gobierno no busque una solución negociada. Si se ha llegado al punto extremo de que una comunidad autónoma pida un referéndum sobre su permanencia, aun a riesgo de que otras demanden lo mismo, no cabe más que organizarlo lo antes posible.

Refugiarse en prohibiciones y ambigüedades constitucionales, además de dar la razón a los contrarios, elimina la ocasión de convencer a la mayoría de los altísimos costes de una separación, dejando así que crezca el número de los que la apoyen. En cambio, un matrimonio con desavenencias puede durar, si ambas partes son conscientes de que su disolución se paga a un alto precio y cabe negociar nuevas reglas de convivencia. En democracia no cabe mantener la unidad del Estado contra la voluntad de la mayoría, y esto solo a duras penas en un régimen autoritario.

Según el artículo 2 “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”, luego la “indisoluble unidad” es principio anterior a la Constitución, en cuanto esta se fundamenta en él. Porque somos ya una “unidad indisoluble” nos damos una Constitución. Se da por supuesto que la nación antecede al Estado, aunque en nuestra historia el Estado haya precedido a la nación, producto mucho más tardío.

Pero, nada tan inoportuno como introducir principios metafísicos, como el que somos por esencia y para siempre una unidad indisoluble, como fundamento último de un texto jurídico, cuyo carácter principal ha de ser su elasticidad para acoplarse a las situaciones más diversas.

Confieso que no veo salida, como no sea una trágica, al enfrentamiento de las aspiraciones secesionistas de una parte del pueblo catalán que se crece con las dificultades, y la cerrazón del nacionalismo español, embutido, como todos los nacionalismos, en supuestos metafísicos, que los convierten en principios irrenunciables, que hacen imposible cualquier negociación basada en consideraciones racionales, o por lo menos, razonables.

En democracia, nada es sagrado y todo es discutible y negociable incluso el orden jurídico que incluye a la Constitución en en la cima. Pero algo tan elemental ¿podrá cuajar en una democracia harto imperfecta, que está a punto de derrumbarse, barrida por la ineptitud y la corrupción?

Muchas veces en nuestra historia hemos asistido a enfrentamientos que, pese a las advertencias de los peligros que se cernían, no pudieron controlarse a tiempo. ¿Acaso no hemos aprendido las lecciones del pasado y seguimos dispuestos a no movernos de los principios asumidos, por altos que sean los riesgos? Más que una crisis económica, moral y política, que también, estamos viviendo el fondo trágico de esa mentalidad archiconservadora de mantenerlo y no enmendarlo.

Ignacio Sotelo es catedrático de Sociología.

Cataluña
Estamos de parabienes
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 16 Mayo 2014

Los partidarios del derecho a decidir democráticamente, en una sociedad abierta y por vías legales, estamos de parabienes. El 25 de mayo los ciudadanos españoles, incluidos por supuesto los catalanes, así como nuestros iguales europeos, podremos votar con un censo legal, unas urnas legales, unas papeletas legales y un escrutinio legalmente supervisado, para dejar en claro cuáles son nuestras preferencias políticas y cuáles serán las mayorías que definirán el futuro de la Unión Europea.
Bravatas demagógicas

Si las fuerzas políticas que participan en estos comicios dentro de Cataluña se ciñeran a las reglas de juego democráticas, el estricto respeto a la legalidad debería relegar al desván de las típicas artimañas totalitarias las convocatorias a referéndums manipulados por el poder hegemónico, las manifestaciones de muy incierta magnitud numérica y la movilización de grupos insumisos teledirigidos por ese mismo poder hegemónico mediante el empleo regimentado de todos los medios de comunicación oficiales y subvencionados. En el caso concreto de Cataluña, solo si la suma de votos de todos los partidos que exigen la secesión superara con creces los 2.700.000 votos, o sea la mitad del censo electoral, tendrían derecho a pedir el comienzo de una negociación con el Gobierno de España, que es su Gobierno, pero hasta entonces todas sus pretensiones de hablar en nombre de "los catalanes", o, peor aun, en nombre del 80 por ciento de ellos, no pasarán de ser bravatas demagógicas desprovistas de todo fundamento.

Sin embargo, las patrañas que continúan diseminando los partidos secesionistas y sus apéndices travestidos como movimientos sociales inducen a desconfiar de su predisposición a aceptar el veredicto de las urnas y a encarrilarse por los cauces de la democracia parlamentaria. La mayor y más burda de estas patrañas consiste en hacer creer a sus seguidores potenciales que al votarlos estarán consiguiendo escaños para Cataluña. Falso. Irán al Parlamento Europeo como representantes de España. Ya está documentado oficialmente que una Cataluña separada de España se autoexcluiría automáticamente de la Unión Europea y de sus instituciones. No sería expulsada, se autoexcluiría. Esa Cataluña independiente no tendría ni voz, ni voto ni escaños. Los lenguaraces del secesionismo niegan que sea así y achacan la advertencia al discurso del miedo urdido por los españolistas. Su obstinación en negar la realidad adversa recuerda el comportamiento suicida de quienes, sintiéndose omnipotentes, rechazaban el uso del preservativo para protegerse del sida con el argumento de que esa era una campaña del miedo organizada por los homófobos. El miedo puede salvar vidas cuando está científicamente justificado y puede salvar sociedades cuando es producto del conocimiento de las leyes que rigen la convivencia en el mundo civilizado.

Entraña de talibán
La perseverancia con que los abanderados del secesionismo utilizan su entramado de mentiras para aumentar un caudal de votos a todas luces insuficiente y la temeridad con que mienten y tergiversan los hechos para polemizar con quienes los desenmascaran no tienen límites. Francesc de Carreras ha invertido mucho tiempo y sabiduría en la tarea de desmontar dicho entramado, como lo demuestra la recopilación de sus artículos periodísticos en Paciencia e independencia (Ariel, 2014), y ha sido precisamente otro artículo suyo, más reciente, "La independencia que viene de lejos" (El País, 5/5), el que movió a Francesc-Marc Álvaro a exhibir su entraña de talibán en una diatriba plagada de desatinos. Afortunadamente, el plumilla sintetiza sin querer, en su afán denigratorio, una verdad como la copa de un pino, verdad que él no atina a digerir (LV, 8/5):

El profesor y fundador de C's añade que la situación [el independentismo] viene de antiguo, que todo arranca de 1980 y del primer gobierno Pujol, que puso en marcha "una inteligente obra de ingeniería social cuyo objetivo ha sido el de transformar la mentalidad de la sociedad catalana con la finalidad de que sus ciudadanos se convenzan de que forman parte de una nación cultural, con una identidad colectiva muy distinta al resto de España, que solo podrá sobrevivir como tal nación si dispone de un Estado independiente". De estas afirmaciones se desprende que Pujol siempre habría sido un independentista encubierto y que, desde hace más de treinta años, tendría un plan secreto de secesión que, finalmente, habría podido aplicar mediante su heredero político.

Imposible explicarlo con más precisión. A Álvaro también le "da risa" que Francesc de Carreras denuncie que "en Cataluña ha habido unas redes clientelares y un sutil maccarthysmo que han inspirado miedo para así comprar y vender voluntades". No tanta risa. Voces discordantes como las de los Diez de Hollywood no durarían ni un minuto en la televisión pública catalana o en otro medio oficial o subvencionado, donde el maccarthysmo campa por sus fueros. En TV3 el bloque de propaganda es monolítico y abarca desde la programación infantil hasta la de humor. Humor que dosifica su veneno cainita ciñéndose a las recetas de Toni Soler, comisario (nunca mejor aplicada la palabra) de los actos de conmemoración del Tricentenario. Antoni Puigvert, rara avis que se empeña, infructuosamente, en limar las aristas más esperpénticas del nacionalismo con el que simpatiza, pone los puntos sobre las íes (LV, 5/5):

En Catalunya impera desde hace años el humor oficial del programa Polònia. (…) Nunca cuestiona las verdades catalanas, el Polònia. Al contrario: confirma la validez de los tópicos del catalanismo, pellizca de manera inocua a los protagonistas de nuestra vida política, deja a la altura del betún a los antagonistas y, en la mejor tradición de la demagogia, consigue que la audiencia se sienta infinitamente superior al poder.

Maccarthystas vernáculos
Sobran los testimonios de maccarthysmo. A partir del año 2000, el inquisidor José Antich desarrolló una purga implacable de firmas críticas en el diario donde Álvaro practica su militancia. Francisco L. de Sepúlveda, Manuel Trallero, Francesc de Carreras, Valentí Puig, fueron algunas de sus víctimas. A mí me truncó dieciocho años de colaboraciones aprobadas por auténticos periodistas profesionales como Manuel Ibáñez Escofet, Horacio Sáenz Guerrero, Juan Tapia y Lluís Foix. Y así como el maccarthysmo estadounidense calumnió al presidente y héroe de guerra Dwight Eisenhower, el maccarthysmo secesionista coacciona a la jerarquía de la Iglesia. El que está en su punto de mira es Antonio Cañizares, cardenal primado de España, candidato a sustituir en la archidiócesis de Barcelona al complaciente cardenal Lluís Martínez Sistach. ¡Cañizares, un valenciano sospechoso que pronunció un sermón íntegramente en castellano "en la ciudad valencianohablante" de Alcoi (LV, 5/5)! Vade retro, claman los maccarthystas vernáculos, al tiempo que corean el cismático Volem bisbes catalans! Ahora, el maccarthysmo secesionista ha defenestrado a su ídolo Raimon porque este le aconsejó maquillar sus delirios con una pizca de astucia táctica.

A Álvaro le "da risa" que Francesc de Carreras acuse al "sutil maccarthysmo" de inspirar miedo. Miedo puede parecer una palabra demasiado dura. Curiosamente, es Pilar Rahola quien, al describir con precisión la atmósfera que impera en un país oprimido por un régimen totalitario, en este caso Ecuador, retrata, una vez más, lo que sucede aquí donde gobiernan sus favoritos… aunque ella quiera disimularlo (LV, 7/5):

Hay miedo. Un miedo que se cuela por los poros de los empresarios, late en los comentarios de los periodistas, resuena en las charlas sociales, se hace más vivo en unos, y más opaco en otros, quizá porque muchos tienen miedo incluso de reconocer el miedo. Más allá de las fuentes oficialistas, el miedo es una constante en la sociedad civil del país, cada día más atenazada por un poder magmático y mesiánico que lentamente lo va copando todo.

Y, dos días más tarde, Rahola remacha:
Aseguran muchos de mis interlocutores que la independencia judicial ya es un chiste [en Ecuador].

Evidentemente, las fuentes oficialistas ecuatorianas que menciona Rahola, donde se desconoce el miedo que es una constante de la sociedad civil, equivalen al insensible Consell Assessor per a la Transició Nacional del que ella forma parte. Pero esto no la justifica para alegar ignorancia. Sabe que aquí la independencia judicial todavía no es un chiste, pero lo será si el citado Consell convierte en realidad sus proyectos de leyes hechas a medida para gobernar una hipotética república autista. Y sabe, en fin, que mientras tanto la Generalitat se pasa por el arco de triunfo las resoluciones del Tribunal Supremo de Justicia de Cataluña que obligan a dictar un rácano 25 por ciento de clases en castellano. El totalitarismo desprecia en todas partes la separación de poderes.
El tema del miedo

Lo cual nos devuelve al tema del miedo. Es imposible determinar el número de familias que se abstienen de reclamar el derecho constitucional de sus hijos a estudiar en castellano, aunque desean hacerlo, porque saben que algunas autoridades escolares, algunas asociaciones de padres e incluso algunos ayuntamientos están practicando un descarado acoso intimidatorio contra quienes se atreven a romper la disciplina del rebaño. Tienen miedo. Solo el miedo rampante explica el hecho de que entre los cientos de miles de votantes que tienen el PP, C's y UPyD en Cataluña no haya ninguno que se atreva a colgar la bandera española en su balcón.

"Queremos votar", es la consigna con que la Generalitat hace su costosa campaña torticera a favor del referéndum ilegal, dentro y fuera de España. Quienes optamos por la legalidad estamos de parabienes. El 25 de mayo votaremos. No nos abstendremos porque somos nosotros quienes realmente queremos votar y decidir dentro de la legalidad. Y si los chavistas, castristas, antisistemas y botiguers engañados que forman el conglomerado secesionista no suman más de 2.700.000 votos, podremos pedirles que nos dejen convivir en paz entre nosotros y con los 40 millones de conciudadanos españoles. Yo, por si acaso, ya tengo a mano la papeleta del Partido Popular.

La papeleta del PP a mano
Nota del Editor 16 Mayo 2014

Si, es importante tener la papeleta del  PP en la mano, bien metida en el bolsillo para no equivocarse e introducirla sin querer en la urna. El PP es el problema y votar a este conglomerado de traidores, inútiles, corruptos, carentes de cualquier principio ético o constitucional merece el internamiento de por vida en un sanatorio siquiátrico

Interior no puede bajar la guardia con ETA
Editorial El Mundo 16 Mayo 2014

LA IDEA que algunos partidos y colectivos intentan transmitir de que el terrorismoes una página cerrada de la Historia de España es un error. ETA no estará extinguida hasta que no entregue las armas y se juzguen sus crímenes. Hoy informamos de que hay un grupo denominado Ibil que se niega a abandonar la lucha armada y que está captando seguidores entre familiares de los presos. Sus cabecillas son el etarra huido Javier Sánchez y otro que actualmente cumple condena en prisión: Iñaki Bilbao.

Estaríamos así ante una posible escisión en el mundo de ETA, una situación semejante a la que se ha vivido en Irlanda del Norte con el IRA. La Audiencia Nacional está investigando los movimientos de Ibil. Su ideario es el mismo que siempre ha exhibido ETA: independencia, socialismo, euskaldunización, unificación de todos los territorios que consideran vascos y el recurso al coche bomba y el tiro en la nuca como vía legítima para alcanzar esos objetivos.

Ni las instituciones del Estado ni la sociedad pueden bajar la guardia. Desde que ETAanunció el cese de la violencia hace dos años y medio, entre otras operaciones antiterroristas, la Policía ha desmantelado en Francia el aparato logístico de la banda y el aparato de control de presos. Es la prueba de que aún queda trabajo por hacer.

Paz sucia con ETA
El PP pasa página… y sigue escribiendo
Guillermo Dupuy Libertad Digital 16 Mayo 2014

En la bochornosa sentencia de la Audiencia Nacional respecto del caso Faisán del pasado año, ya vi confirmado que la barbaridad que se perpetró en aquel bar iba a resultar "pecata minuta comparada con la que se está perpetrando en el ámbito judicial para lograr su impunidad".

A pesar de la positiva confesión de Ballesteros del pasado lunes ante el Tribunal Supremo, creo que igual me sucederá con la sentencia que ahora dicte este alto y mucho más politizado tribunal, si tenemos presente la cada vez más degradada postura de la Fiscalía, que ha renunciado a la acusación por colaboración con ETA, y la del letrado del PP, que se ha limitado a dar por entregado su recurso y ni siquiera lo ha defendido.

Es evidente que la voluntad política del PP de pasar página explica que la Fiscalía haya cambiado de criterio y hecho caso omiso a la jurisprudencia que de forma tan clara dictamina que no es necesario compartir ideología y objetivos con una organización terrorista para ser culpable de colaborar con ella.

El problema está en que la voluntad política de pasar página a la paz sucia con ETA está llevando al PP a escribir nuevos y no menos bochornosos capítulos de esta inacabada e infamante historia: así, la voluntad del PP de tapar también los compromisos adquiridos del Gobierno de Zapatero con ETA respecto de la neutralización de la Ley de Partidos está llevando al Gobierno de Rajoy, con Torres Dulce al frente de la Fiscalía General del Estado, a hacer la misma vista gorda ante los batasunos de Bildu y Amaiur que hiciera con los batasunos de ANV y el PCTV el Gobierno del PSOE, con Conde Pumpido como fiscal general.

Tapar lo que el Gobierno de Zapatero hizo con De Juana Chaos lleva al Gobierno del PP a hacer lo mismo con Bolinaga; de la misma forma que pasar página al delito de omisión del deber de detener delincuentes perpetrado por el Gobierno de Zapatero en el caso de Josu Ternera explica que este dirigente de ETA, tan supuestamente perseguido, siga sin ser detenido con el Gobierno del PP.

La misma voluntad política de no destapar los compromisos del Gobierno de Zapatero con ETA respecto a la derogación de la Doctrina Parot ha llevado al Gobierno del PP a protagonizar la mayor excarcelación de etarras desde los tiempos de la transición.

Rubalcaba siempre quitó gravedad al asunto del chivatazo a los extorsionadores de ETA alegando que, poco tiempo después del soplo, estos fueron detenidos. Con las mismas, se podría quitar gravedad a la vista gorda con los batasunos de ANV y PCTV si tenemos presente que ambas formaciones fueron finalmente ilegalizadas durante la "fase de confrontación" –así la llamó Rubalcaba– que inauguró la voladura de la T-4.

El problema está en que, desde que ETA anunciara poco tiempo después un "cese definitivo" en un repugnante comunicado, avalado y aplaudido tanto por Rubalcaba como por Rajoy, ya no estamos en "confrontación alguna" con ETA sino que seguimos inmersos en una paz sucia por la que pagamos y seguiremos pagando un alto precio.


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