AGLI Recortes de Prensa   Sábado 17  Mayo  2014

¿Por qué VOX?
Leopoldo Gonzalo www.vozpopuli.com 17 Mayo 2014

Vieja y nueva política
Ha transcurrido un siglo exactamente desde que Ortega y Gasset pronunciara en el Teatro de la Comedia de Madrid su célebre conferencia “Vieja y nueva política”, una de esas piezas oratorias memorables porque expresan momentos decisivos en la historia de los pueblos. Lo dramático es que, en la de esta España nuestra, tales momentos se reproducen con pasmosa semejanza, si no identidad. De aquella conferencia procede la distinción entre esos dos mundos -al parecer inconciliables- de la España oficial y la España real. Permítame el lector reproducir alguno de sus párrafos: “La España oficial consiste […] en una especie de partidos fantasmas que defienden los fantasmas de una ideas y que, apoyados por las sombras de unos periódicos, hacen marchar unos Ministerios [Gobiernos] de alucinación […]. Dos Españas que viven juntas y que son perfectamente extrañas […] Asistimos –añadía Ortega- al fin de la crisis de la Restauración, crisis de sus hombres, de sus partidos, de sus periódicos, de sus procedimientos, de sus ideas, de sus gustos y hasta de su vocabulario […]”. No, ciertamente, estas palabras no son de hoy; fueron pronunciadas hace cien años, pero pueden repetirse hoy. Desgraciadamente, no son extemporáneas.

Vamos a ver, ¿recuerdan ustedes el turnismo de los partidos de los señores Cánovas y Sagasta en el gobierno de la nación? ¿Y lo de la oligarquía y el caciquismo de don Joaquín Costa? Bueno, pues en eso mismo andamos, aunque ahora bajo formas más sofisticadas. Pero en cuanto a lo que denunciaba el hoscense, ya digo: oligarcas, caciques, corrupción, falsificación… con todo ello parece funcionar nuevamente la política en este sufrido país.

¿Renovación… regeneración?
Ambas cosas no son lo mismo. Renovar es hacer de nuevo, y esto, en política, es muy difícil. Me atrevería a decir que, en ocasiones, puede incluso resultar temerario. La oportunidad de haberlo hecho bien desde un principio pasó lamentablemente. Esa será siempre la mácula imborrable de la Transición. Más bien parece el momento de regenerar, es decir, de “dar nuevo ser a algo que degeneró, restablecerlo o mejorarlo”. Cuando una nueva formación política se compromete a defender el Estado de Derecho; el imperio de la ley; la unidad de la nación española; la defensa y promoción de la cultura de la vida y de la institución familiar; unas nuevas leyes electoral y de partidos que garanticen la auténtica representatividad de éstos; la independencia del Poder Judicial; un sistema económico donde el protagonismo corresponda a la iniciativa social convenientemente disciplinada; una Hacienda que reparta la carga fiscal de forma equitativa y sólo para financiar el gasto público estrictamente necesario, evitando el endeudamiento disparatado e insostenible; un replanteamiento de nuestro degradado sistema educativo… en fin, cuando un nuevo partido cuyos promotores podrían haber seguido vegetando cómodamente a la sombra de otro de los partidos ya desacreditados, aunque hegemónicos, ese nuevo partido, digo, merece, cuando menos, el beneficio de la duda.

¿Por qué Vox? cuestionaba estos días un amigo y contertulio. Y otro le respondía: porque se compromete a impulsar lo que se presumía iban a hacer, y no están haciendo, quienes actualmente gobiernan (¿he dicho, gobiernan?). De modo que el voto a Vox vendría a ser el de los votantes del PP desengañados. Y parece que son muchos los que así piensan.

Vieja o nueva, que esté basada en principios
Antes y ahora, lo que se echa en falta en la política española son los principios. Es sabido que hay dos clases de ética: la deontológica y la utilitarista. La primera orienta la conducta hacia lo que es debido; la segunda, a la consecución del placer (“el mayor placer para el mayor número”, según la conocida fórmula, de Bentham a Mill). Lo que sucede con harta frecuencia es que el consecuencialismo o utilitarismo ético implica la justificación de los medios por los fines. Es conocida la sentencia de aquél tribunal alemán que, tras la II Guerra Mundial, condenó a un conjunto de médicos nazis por practicar la eutanasia a enfermos mentales con el pretexto de salvar la vida a otros muchos enfermos psíquicamente normales. Y lo que también sucede es que en política –en esa política con minúscula a la que nos tienen acostumbrados- las decisiones se adoptan en función de los resultados de lo que podríamos llamar análisis, no económico, sino electoral, del coste-beneficio. Lo de menos es el imperativo del deber. De lo que se trata es de mantenerse en el machito o de encaramarse a él.

La rentabilidad, incluso electoral, de mantener los principios
Y esto, ¿a santo de qué viene? Hablando del nuevo partido Vox cuyas sanas intenciones programáticas he recogido más arriba, se advierte cierta confusión respecto a un asunto fundamental, a un asunto en relación con el cual decía Julián Marías que permitía apreciar la verdadera temperatura moral de una sociedad. Me refiero a su actitud frente al aborto. Se trata de una cuestión de principios, y los principios no admiten componendas relativistas o coyunturales; menos aún su sometimiento al criterio de la mayoría. Este criterio es útil para muchas cosas, pero es irrelevante en materia de principios. Como conozco a varios de los promotores de la nueva formación política y me consta su actitud personal al respecto, me sorprende la ambigüedad con que la cuestión es tratada por uno de sus miembros –no el de más bajo nivel intelectual ni moral, por cierto- en un video que circula por la red. En efecto, si la defensa de la unidad de España no precisa, considerada como principio, del refrendo de un congreso de Vox posterior a las inmediatas elecciones europeas, no se comprende por qué la postura respecto al aborto sí ha de requerirlo. Por la misma razón, aducir que tal cuestión sólo interesa a 0,7% de la población española –si es que ello fuera así, naturalmente-, tampoco es un argumento relevante. Argüir que pueden plantearse situaciones de conflicto entre los derechos del niño y los de la madre, carece de sentido cuando antes se ha afirmado rotundamente que el aborto es un crimen y nunca un derecho. Sorprende, en fin, que pueda decirse que el orden político es distinto del orden moral. La acción política supone siempre elección: elección entre lo bueno y lo malo; entre lo mejor y lo peor; entre hacer y no hacer. Porque la palabra ética viene de ethos, que significa conducta. Por eso la moral es rigurosamente inseparable de la política.

Hago votos porque Vox -esta nueva y refrescante opción electoral- aclare extremo tan importante como el que señalo. Se ignora que, con frecuencia y paradójicamente, la política de principios –la Política con mayúscula- proporciona a la postre más bienestar y felicidad que la utilitarista, e incluso mayor rédito electoral.

Un poquito de tongo
Luis del Pino Libertad Digital 17 Mayo 2014

La campaña para las europeas de Elena Valenciano no comenzó con buen pie. En varias ocasiones, cuando ha intentado salir a la calle para transmitir a los electores el programa del PSOE, se ha encontrado con abucheos e incluso insultos. Así le pasó en el barrio del Cabañal, en Valencia, y así le sucedió también en un mercadillo de Torrejón. Los socialistas han perdido a pulso el estado de gracia ante la opinión pública. Se los percibe, con razón, como los principales responsables de la ruina de nuestro país. Los innumerables y escandalosos casos de corrupción en los que se han visto envueltos han terminado de asentar en la mente de todos la imagen de que no son otra cosa que depredadores del presupuesto, que se amparan en un discurso demagógico de defensa del bien común para sostener su lucrativo negocio particular.

Aunque lo más interesante de las próximas elecciones europeas es ver cuánto caen PP y PSOE con respecto a hace cinco años, y si esa caída significará el fin del bipartidismo, también es relevante quién de los dos partidos se alzará con la victoria y cuánto sacará a su rival. Y en ese sentido, todos los sondeos publicados hasta la fecha coincidían en señalar que la ventaja del PP era clara. Elena Valenciano no da la talla.

Pero en esto llegó Cañete.
Para sorpresa de todos, el debate televisivo entre Cañete y Valenciano (un debate que ni siquiera llegó al 10% de cuota de pantalla) lo ganó la candidata socialista. Tanto en las formas como en el fondo. O más bien deberíamos decir que lo perdió el candidato popular, porque dio la sensación de que Arias Cañete hubiera salido a pelear con una mano atada a la espalda.

Y para rematar la jugada, ayer el candidato popular se despachaba con unas declaraciones casposas en Antena 3, donde dijo que a él le resultaba difícil debatir con una mujer, porque si abusas de tu superioridad intelectual te tildan de machista. No cabe manera más machista de justificar su pobre papel en el debate.

Dado que Cañete no es nada tonto, y dado que es uno de los ministros más sólidos que ha tenido este país en las últimas décadas, es imposible evitar la sensación de que estamos asistiendo a un tongo. Y quizá tengamos que buscar la explicación de lo que está pasando, en los mensajes cada vez más reiterados sobre la necesidad de una gran coalición entre PP y PSOE.

Como venimos advirtiendo en este programa hace meses, después de las próximas elecciones, en las que ninguno de los dos grandes partidos tendrá mayoría suficiente, se formará un gobierno de concentración entre populares y socialistas. Y eso que nosotros venimos anunciando se está viendo confirmado por las palabras de dirigentes de una y otra formación. Si hace unos días Felipe González se descolgaba hablando de las bondades de esa gran coalición, ayer era la vicepresidenta Sáenz de Santamaría la que decía que no es el momento, pero sin descartarla. "Cada cosa a su tiempo", dijo doña Soraya.

Y en esa pretensión de gobernar juntos puede que radique la explicación de la aparente torpeza de Cañete. Rajoy y Rubalcaba se necesitan mutuamente. Si el PSOE ganara claramente el próximo día 25, Rajoy se vería en un apuro y en su partido crecerían las voces reclamando una vuelta a los principios ideológicos del PP, y reclamando también el cumplimiento del programa electoral. Y eso haría imposible el gobierno de coalición con el PSOE. Por el contrario, si el PP vence con claridad el día 25, quien pasará un mal trago será Rubalcaba, que podría verse sustituido al frente del PSOE por alguien más dispuesto a echarse a la izquierda, lo que también imposibilitaría el gobierno de coalición.

Esa es la razón de que el PP de Rajoy y el PSOE de Rubalcaba necesiten desesperadamente NO ganar con claridad. Da igual quién quede primero, siempre que no venza por mucho. Es decir, siempre que su adversario pueda hablar de empate técnico.

La aparente torpeza de Cañete, ¿es un intento de ayudar a una Elena Valenciano que se muestra incapaz de obtener por sí misma un buen resultado? Si no lo es, lo parece. Una Valenciano desvaída y desdibujada se ve de pronto empatada a la baja con un Cañete que adopta tintes prehistóricos y cavernícolas.

El problema de esa estrategia de igualación a la baja es que nos podemos encontrar, al final, con un empate técnico entre PP y PSOE, pero porque los dos se hayan hundido hasta el mínimo posible.

Aunque no voy a ser yo quien llore por ello. Si la estrategia de jugar al empate lleva a los dos grandes partidos a hundirse en la irrelevancia, mayores esperanzas tendremos de que las fuerzas regeneradoras (UPyD, Ciudadanos, Vox) irrumpan con fuerza en estas elecciones.

VIDAS PARALELAS JOSÉ M. GARCÍA-MARGALLO/ GUILLERMO DE OCKHAM
Cuando un pato no es un pato
PEDRO G. CUARTANGO El Mundo 17 Mayo 2014

FUE René Magritte el que pintó una pipa de fumar con la siguiente leyenda: «Esto no es una pipa». Pues bien, si una pipa no es una pipa, tampoco un pato es un pato. Ello nos podría llevar a concluir que la realidad no concuerda con sus denominaciones, como ya sostenían los nominalistas medievales.

García-Margallo, el ministro de Exteriores, se ha vuelto tan nominalista como Ockham como lo prueban sus recientes declaraciones: «Si croa como un pato y nada como un pato, no hay duda de que es un pato». El problema es que nunca nadie ha visto a un pato «croar», de lo que se deduce que ese pato no es un pato e incluso que podría ser una rana. Pero, ¿cómo un pato puede ser un rana?

El fraile franciscano Guillermo de Ockham, acusado de herejía en el concilio de Aviñón en 1324, resolvió intelectualmente esta aparente contradicción al hacer la distinción entre las ideas abstractas y universales de nuestro entendimiento y la pluralidad de los seres reales. Dicho de otro modo, una cosa son los conceptos que expresa el lenguaje y otra lo realmente existente.

Por lo tanto, es perfectamente concebible en nuestro intelecto un pato que croa, una rana que grazna o un caballo que habla. Lo que ya no es posible demostrar es que existan esos seres, aunque Ockham no lo descartaría. Fue un gran intelectual de su tiempo y un precursor de la noción de que los gobernantes deben estar sometidos a control y que están obligados a actuar por el bien común. Criticó la riqueza de la Iglesia y vivió de forma austera, por lo que fue siempre sospechoso de heterodoxia.

Pese a ello, Ockham tuvo importantes seguidores como Hobbes y Locke y ahora surge el ministro García-Margallo, un hombre culto e inteligente, que se ha pasado con armas y bagajes al nominalismo. En realidad, la gran mayoría de políticos en nuestro país son nominalistas. También pertenecen a esta corriente Rajoy y Rubalcaba. Y Arias Cañete y Elena Valenciano.

No hay más que escucharles y leer sus intervenciones para comprobar la enorme distancia entre lo que enuncian, lo que dicen y la realidad empírica. Para todos estos dirigentes políticos, como señalaba Humpty-Dumpty, las palabras significan lo que ellos quieren que signifiquen. Nada más y nada menos. Y no se trata de un juego verbal o un trabalenguas. Estamos hablando de la esencia de la política, que se ha convertido en un arte retórico, semejante al que practicaban los sofistas que podían defender, como Gorgias, una afirmación y su contraria.

La política ha perdido toda conexión con la realidad y ha derivado a metalenguaje en el que el significado es puramente contextual. En ese sentido, la política se ha vuelto nominalista, lo que empuja a muchos ciudadanos a alejarse de una actividad en la que las palabras empiezan a no tener nada que ver con las cosas.

Vigilará los libros de texto
Aragón quiere poner coto a los excesos del nacionalismo catalán
El Parlamento regional pide que desaparezca el término Corona Catalanoaragonesa y critica que la RAE o el CSIC utilicen esta fórmula.
Agencias Libertad Digital 17 Mayo 2014

La Comisión de Educación de las Cortes aprobó este viernes por unanimidad que el Gobierno de Aragón, en colaboración con el ámbito educativo, tome medidas para garantizar que el material en los centros de la Comunidad no incluya errores sobre la Corona de Aragón.

Así se recoge en una proposición no de ley presentada por el PAR, cuyo portavoz en la Comisión, Manuel Blasco, consideró "preocupantes" las referencias erróneas sobre la Corona "catalanoaragonesa" en distintas publicaciones catalanas y también de instituciones como el CSIC o la RAE, en las que se supone que hay personas preparadas para conocer la realidad de la historia.

Pero este hecho "inadmisible" tiene "menos perdón" cuando se produce en Aragón, remarcó Blasco, quien insistió en que no se trata de una "caza de brujas", sino de que se aplique la realidad histórica y de tener la suficiente capacidad para corregir esos errores.

En ese sentido, en la propuesta se insta al Gobierno de Aragón a buscar los mejores mecanismos de divulgación, incluyendo una página web de permanente actualización, en los que se canalicen los errores que se detecten por parte de la ciudadanía y los centros educativos sobre la historia y la identidad aragonesas.

Todos los grupos apoyaron la iniciativa, aunque la portavoz del PSOE, Mayte Pérez, reclamó no utilizar este asunto políticamente y rechazó la "estrategia anticatalanista" que en su opinión "se ha respirado en los últimos años en estas Cortes por parte fundamentalmente del PP".

Miguel Navarro, del PP, hizo hincapié en que no se trata de tener "fobia" a los catalanes, sino de poner "las cosas en su sitio", ya que es "inadmisible" que la Generalidad de Cataluña promueva contenidos que "falsean" la historia aunque, subrayó, que se produzca en Aragón puede resultar aún más grave.

Evitemos la próxima crisis de deuda
El Confidencial 17 Mayo 2014

“Central banks, no matter how clever, cannot prevent crises”. Larry Elliott

Caer en la complacencia y la euforia tiene enormes riesgos cuando la recuperación es tan frágil.

Mientras Alemania y España mostraban ser los únicos motores de crecimiento de la Eurozona en el primer trimestre, la deuda pública ha seguido aumentando hasta casi un 95% sobre PIB entre los países del euro. Lo comentábamos en octubre, la deuda sí es el problema. Dejarse llevar por la caída de las primas de riesgo a mínimos de la serie histórica sin atacar de manera agresiva el gasto y el endeudamiento hace que ciertos “sustos” cobren especial relevancia. Son una señal de alerta.

El jueves, las primas de riesgo se disparaban en toda la Eurozona –en algunos casos hasta un 16%- ante el rumor –posteriormente desmentido- de que el Gobierno griego podría imponer un impuesto retroactivo sobre los inversores en bonos soberanos

En el mercado hay miedo a un retorno de las políticas intervencionistas por parte de gobiernos que piensan que las inversiones son donaciones. Y ocurre cuando esos mismos gobiernos se entregan a la complacencia de que “lo peor ha pasado” y empiezan a hablar, debate tras debate pre-electoral, de gastar y aumentar los déficits.

No se nos debe escapar que este repunte agresivo de las primas de riesgo coincidía a su vez con los mensajes de Jens Weidmann del Bundesbank apoyando posibles estímulos monetarios del banco Central Europeo, que analizábamos hace unas semanas aquí. Así que nadie puede echarle la culpa a Merkel y los socorridos chivos expiatorios germanos tan queridos por nuestros defensores de “la culpa es de todos menos mía”. Es una prueba adicional de que la caída de la rentabilidad de los bonos europeos ha tocado fondo. Mucho cuidado con la burbuja de bonos ya que, con o sin estímulos del BCE, alcanza niveles de saturación. 

El episodio del jueves es un “susto” puntual que no debemos ignorar, como cuando nos sale un lunar sospechoso. Los Estados están demasiado cómodos ante una trampa de exceso de liquidez de 180.000 millones de euros en Europa, añadido al dinero que sale de mercados emergentes y entra en los mercados europeos tras disiparse el riesgo de ruptura del euro. Este exceso de liquidez lleva a perpetuar la burbuja de bonos, y los Estados ignoran los errores de caer en ella. Estamos preparando la siguiente crisis si caemos en dicha trampa. No se soluciona reduciendo el aumento del déficit y echándose a dormir, sino recuperando los límites establecidos -3% déficit y 60% deuda/PIB-.

¿Por qué? Porque debemos evitar tirarnos en plancha y sin flotador a ese mismo escenario que criticábamos en 2010-2011, la dependencia de los "malvados" mercados, a los que hoy adoramos porque compran nuestros bonos a un tipo de interés similar a Estados Unidos y a los que maldeciremos el día que los vendan. La actitud pro-cíclica de los Estados de utilizar las épocas de bonanza crediticia para endeudarse más es el error de la cigarra.

En una conversación con Bloomberg me preguntaban si nos enfrentamos a un cambio de tendencia para los bonos españoles o simplemente a una toma de beneficios. En mi opinión, es una combinación de ambos factores. Los inversores han pasado de no tener nada de deuda europea en sus carteras a estar sobreponderados. Ha sido una inversión adecuada, pero como todo, tiene un recorrido. Además siempre es un riesgo mantener bonos europeos en medio de unas elecciones en las que los candidatos tienden a dar mensajes agresivos y populistas.

Los bonos periféricos deberían cotizar a una prima baja, como explica el grafico cortesía de Goldman Sachs, al reducirse el riesgo sistémico europeo. Las dudas sobre la banca y el euro son mucho menores. Sin embargo es incuestionable que existe un entorno de complacencia cuando las primas de riesgo caen a mínimos históricos mientras la deuda sube y los déficits siguen sin ajustarse adecuadamente. El mercado de bonos es siempre una comparativa entre riesgos equiparables y el de la periferia simplemente no es equiparable al de Estados Unidos o Reino Unido.

Comentaba ya hace unos años que no se sale de una crisis de la mano de las mismas medidas que la crearon: un endeudamiento excesivo y gasto muy por encima de las posibilidades de la economía bajo el mantra de “invertir en la recuperación”. Si la crisis de endeudamiento saltaba hace siete años con una OCDE que superaba el 300% de PIB de deuda total –pública y privada-, estamos saliendo de ella con un 350%. Y, además, estamos trasladando riesgo a unos bancos centrales descapitalizados, como si la expansión de los bancos centrales no se pagase. La pagamos todos, sea con impuestos, inflación, perdiendo el valor de nuestros ahorros en devaluaciones o todo junto. 

Toda esa deuda, barata o no, se tiene que refinanciar en un futuro. La liquidez extrema y la euforia crediticia no duran eternamente. Stiglitz y Krugman mienten cuando dicen que no importa el total de deuda mientras el coste sea bajo. Japón, con casi un 240% de deuda sobre PIB, se gasta un 22% de su presupuesto anual en pagar intereses de la deuda a pesar de pagar sólo un 0,6% por sus bonos a diez años. Un coste “artificialmente bajo” porque el 87% de su deuda se la comen los propios japoneses en fondos, planes de pensiones y seguridad social.

La deuda adicional y los déficits como “instrumento para salir de la crisis” han demostrado ser un cuento tras dilapidar cientos de miles de millones en estímulos en Europa para acabar peor

Dos variables clave: Balanza por cuenta corriente y consumo
La última crisis de deuda se generó cuando los países más endeudados vieron su consumo desplomarse y sus déficits por cuenta corriente dispararse, como muestra “House of Debt”. Una combinación letal que nos llevaba a creernos que no pasaba nada porque nos engañábamos diciendo que “tenemos margen”.

Hoy podemos estar orgullosos en Europa, y España en particular, de haber corregido los brutales desequilibrios de la época de los “estímulos”. En España el déficit por cuenta corriente llegó a ser de 94.000 millones de euros, una monstruosidad. En 2013 se registraba superávit de 7.130 millones y un déficit menor de 6.400 millones en febrero de 2014. Sin embargo, el consumo sigue siendo la asignatura pendiente, aunque se haya frenado la caída. Con una política depredadora de aumentos de impuestos ese consumo es el talón de Aquiles que puede relanzar la crisis de deuda si los gurús de Bruselas se lanzan, como en 2008, a suplir el consumo privado con gasto público y planes de estimulo estatales. 

Salir del agujero de “estimular la demanda agregada desde el gasto público” y sanear la balanza por cuenta corriente nos ha alejado del riesgo de caer en otra crisis de deuda a pesar del alto déficit de las Administraciones Públicas. Ahora toca relanzar el consumo. O preparamos la siguiente crisis de deuda. Paga usted.

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Mas no puede empeñarse en llevar a Cataluña a un 'limbo jurídico'

Editorial El Mundo 17 Mayo 2014

POR SI no fuesen suficientes los argumentos jurídicos que esgrimió el Tribunal Constitucional en su reciente sentencia de 25 de marzo, en la que consideraba la declaración de soberanía por parte del Parlamento catalán como «incompatible con el artículo 2 de la Constitución», la asesoría jurídica del Ministerio de Asuntos Exteriores ha elaborado un clarificador informe en el que se insiste en la ilegalidad de una posible declaración unilateral de independencia al amparo del Derecho Internacional.

El documento, al que ha tenido acceso EL MUNDO, califica la iniciativa secesionista de la Generalitat de «desafío político de gran envergadura» por lo que considera necesario desmontar una por una las ficciones jurídicas e interpretaciones inapropiadas en las que pretenden apoyarse Artur Mas y quienes le acompañan en el envite. Así, argumenta cómo «sin validez jurídica interna del referéndum tampoco puede existir validez jurídica internacional del mismo», como ha ocurrido en el caso de Crimea, en el que la comunidad internacional se ha abstenido de reconocer el atentado contra la integridad territorial de Ucrania por parte de Rusia.

El informe explica asimismo por qué no pueden utilizarse como antecedentes los casos de Kosovo (de «carácter sui generis») o Palestina (admitida como Estado observador en Naciones Unidas) y por qué no es aplicable a Cataluña el derecho de autodeterminación de los pueblos que se recoge en los Pactos de Naciones Unidas de 1966, ya que tal derecho ha de interpretarse en el marco del proceso descolonizador y «en situaciones de pueblos anexionados por conquista, dominación extranjera u ocupación y pueblos oprimidos por violación masiva y flagrante de sus derechos, no concurriendo en Cataluña ninguna de esas circunstancias».

Por tanto, en el supuesto de un hipotético caso de secesión, Cataluña no sería reconocida como Estado, quedaría fuera de la UE y de la ONU y se situaría peligrosamente en un «limbo jurídico», como Osetia del Sur y Abjasia. Además, tendría que responder de la parte proporcional de su deuda y demás obligaciones financieras. Una situación no deseable ni para Cataluña, que quedaría marginada de la comunidad internacional, ni para España, que aunque permanecería en todas las instituciones y organizaciones donde ya se encuentra, tendría, como en el caso de la UE, que renegociar sus condiciones de permanencia.

El informe de Exteriores es incontestable, pero en política no basta con tener la razón jurídica, sino que es la relación de fuerzas la que marca los límites del desafío. Gobierno y Generalitat deben evitar que la situación se siga deteriorando y desemboque en un punto de no retorno. Se impone la negociación aun sabiendo que ésta no puede empezar mientras Artur Mas no retire la convocatoria del referéndum.

¿Quién despluma al faisán?

Fernando Lázaro El Mundo 17 Mayo 2014

Una mañana en el Tribunal Supremo que dio para mucho. Entre otras cosas para encontrarnos de nuevo, con ganas, muchas ganas, excesivas ganas de pasar página de no remover, de mirar para adelante y de dejar ese confuso e infame episodio en el olvido, pendiente de saber todo lo mollar, pero tratando de encerrarlo bajo las siete llaves del silencio. Si. Me refiero al caso del chivatazo policial a ETA. Si, del soplo en el bar Faisán de Irún. Si, al entramado que extorsionaba para sacar dinero para los asesinos. Si, ese.

Porque son muchos, demasiados los que no quieren saber, los que ya dan el caso por cerrado, los que creen que sería remover y que, ahora, ya, no merece la pena, que ya no hay asesinatos, que ya ETA está en otra dimensión. Que lejos están para algunos ya los más de 800 muertos.
Pero los pocos que no comparten-compartimos este criterio están muy tocados. Están viendo como de nuevo ese viejo 'el fin justifica los medios' sigue vivo.

El faisán no era el GAL. Ni mucho menos. En el faisán no se mataba a nadie, cierto. Pero algo tienen en común: en los dos se utilizaron atajos, se saltaron la ley y se utilizaron, además, a funcionarios del Estado y dinero público.

Me da igual que la intención fuera una u otra. Me da igual. Que lo digan los que lo organizaron. Queremos saber quién decidió saltarse las normas y utilizar atajos en ese soplo a ETA, en ese episodio en el que se trató, entre otras cosas, de frustrar la operación en el bar Faisán contra el entramado de extorsión etarra.

Y es que esa corta jornada en el Supremo puso a cada uno en su sitio: dejó claro las pocas ganas de la Fiscalía. Dejó claro como la línea de defensa de los dos condenados ha quedado rota, dejó claro la inquebrantable voluntad de las víctimas (lideradas de nuevo en este caso por Dignidad y Justicia) por saber quién ordenó dar el chivatazo. Y dejó clara la parsimonia política del PP.

Os acordáis, no hace apenas tres semanas, que publiqué un artículo en EL MUNDO en el que constataban los nervios que existían entre las filas socialistas por el recursos en el Supremo, las tensiones para tratar de ganar en el Alto Tribunal la batalla y que el caso no fuera a más, las tensiones para evitar que se convirtiera de nuevo en tema político durante la campaña electoral...

Desde luego, el temor político entre las filas socialistas quedó licuado después de oir (más bien no oir) al abogado del PP. Si. Efectivamente, el PP sigue acosando, está entre las acusaciones. Pero ya no hace bandera de ese caso. Ya no exige día si día también el esclarecimiento del chivatazo. Su silencio político es atronador.

Mi compañero y amigo Pablo Montesinos nos explicaba el otro día que en el PP había sectores (minoritarios o mayoritarios, no se sabe muy bien) que estaban muy, pero que muy molestos con el silencio del partido en este caso. Recordaba el cambio de actitud de los populares antes y después de obtener la mayoría absoluta en las elecciones generales.

Me dio pie a sondear entre los que en esa formación conozco. Algunos nuevos, otros, mucho más veteranos. Y, efectivamente, hay malestar, fuerte y potente malestar. Y con los que hablé me dejaron claro el mensaje: "Es normal que haya muchos de nuestro partido que no entiendan lo que estamos haciendo en este caso. Es normal que interpreten que lo utilizamos como arma política, solo para desgastar al PSOE y a su candidato Rubalcaba en la carrera de las generales. Teníamos que haberle dado continuidad tras ganar los comicios y haber hecho todo lo posible para saber quién dio la orden, quién fue el que organizó tamaña chapuza. Quién quiso saltarse la ley. Se lo debíamos a nuestros votantes y a todas las víctimas. Entiendo que estén molestas. Lo entiendo perfectamente". Quien así me habla no es un pez mediano entre los 'populares'. Y por eso me dice que ni se me ocurra decir su identidad...

Y es que la situación que se constató en el Supremo, como explican los que entiende la letra pequeña de las leyes, deja una puerta abierta y clara para poder revisar el caso. El abogado de Ballesteros admitió que su defendido entregó el móvil a Joseba Elosua, el dueño del bar Faisán. Es la primera vez. Es la primera ocasión en la que la línea de negación histórica se rompe.

Cierto. Nos lo explicaba el otro día el portavoz de la Asociación de Fiscales: a los condenados ya no se les puede volver a juzgar. Pero también nos explicaba que con ese testimonio se podría reabrir el caso e investigar la parte importante, la parte mollar del asunto: ¿quién dio la orden? La secuencia de llamadas de aquel mayo de 2006 de los condenados llevaba al director general de la Policía de entonces y dirigente de los socialistas vascos ahora, y al secretario de Estado de Seguridad. Pero los instructores consideraron que únicamente con la cadena de llamadas no se podía avanzar contra ellos.

Quizá, si alguien quisiera tirar de la manta que acaba de arrojar sobre la mesa Ballesteros se pudiera arrojar la definitiva luz sobre este caso. Pero para ello debería ser la Fiscalía la que se decidiera, la que abriera esa puerta. Y, me temo, que para ello deberá haber una voluntad política de hacerlo. Tiene pinta de que no hay esa voluntad. Hay quien sostiene que el cromo del faisán está ya cambiado con la oposición hace mucho tiempo. Visto como se mueves las piezas del tablero político, esa interpretación también puede ser válida. De momento, el faisán s sigue quedando con todas sus plumas.

presionará con movilizaciones si se anula
La Asamblea Catalana prepara 'guardianes' en cada pueblo para forzar la consulta

A. Fernández. Barcelona El Confidencial 17 Mayo 2014

La Asamblea Nacional Catalana (ANC) ya tiene previsto hasta el más mínimo detalle de sus futuras actuaciones dependiendo del desarrollo del proceso catalán. Los dos últimos escenarios que contempla su hoja de ruta descartan el referéndum independentista del 9 de noviembre por motivos diferentes. Uno de ellos es la imposibilidad de celebrar la consulta porque la situación política o social no lo permita o no haya garantías suficientes; el otro es debido a que la Generalitat esté “política y jurídicamente intervenida por el Estado español”. En ambos, la ANC reserva un papel 'estelar' a la sociedad civil en todos los pueblos, que han de comportarse como auténticos 'guardianes' del referéndum.

Ante estas posibilidades, la ANC ha dispuesto diversas estrategias: si la Generalitat sigue vigente, ha de pedir “el amparo de las instituciones europeas para celebrar el referéndum inmediatamente, decidir la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones que adquieran el carácter de plebiscitarias”. Pero advierte que si las circunstancias también hacen esto imposible “y la intervención europea no llega a tiempo”, sería preciso constituir luego la Asamblea de Cargos Electos “como representantes del pueblo catalán para proceder a la declaración de independencia". Esta asamblea también se constituiría en el caso de que la Generalitat sea intervenida por el Estado español.

También asegura que en el caso de intervención del Gobierno autonómico por parte de Madrid, “es muy probable que la conducción de todo el proceso hasta la declaración de independencia recaiga de forma especial en los ayuntamientos catalanes y en la sociedad civil organizada”. La articulación del proceso, en este caso, recaería en una Asamblea de Alcaldes, que debería constituirse a partir del 9 de noviembre y ponerse a las órdenes del presidente de la Generalitat

Lo más curioso, sin embargo, es el papel reservado a la “sociedad civil”. En cualquiera de los dos escenarios descritos, “el papel de la sociedad civil será fundamental para conseguir los objetivos finales En cada pueblo y barrio de las ciudades catalanas, sería preciso estructurar ‘organizaciones unitarias’ que, de acuerdo con las instituciones del país, trabajasen en dos líneas prioritarias: mantener la actividad normal de todos y organizar movilizaciones masivas pacíficas, puntuales, ágiles y espectaculares que centre permanentemente la atención de todo el mundo”. En otras palabras, algo así como los guardianes de la revolución que se formaron en determinados regímenes del siglo pasado.

Una agenda muy llena
Desde ahora hasta la celebración de la consulta (o al menos hasta la fecha prevista del 9 de noviembre), los independentistas preparan diversas movilizaciones. Las primeras acciones se enmarcan dentro de la campaña El país de todos y para ello han puesto en marcha un argumentario “contra el miedo y las incertidumbres", además de una campaña internacional en la que se trabaja “para hacer visible la involución democrática del Estado español”. Paralelamente, hay puesto en marcha la campaña por el Sí+Sí, es decir, apoyando la respuesta afirmativa a las dos preguntas del referéndum: si el ciudadano catalán quiere ser un estado y, en caso afirmativo, si quiere ser un estado independiente.

Desde el 1 de julio al 11 de septiembre, la ANC se centrará en la organización de la Diada de Cataluña. Otra etapa va desde el 11 de septiembre hasta el inicio de la campaña oficial, quince días antes de la consulta. “La presión del Estado español para impedir la consulta será máxima en esta etapa”. En ese periodo, la ANC trabajará en una doble dirección: “asegurar la logística necesaria para celebrarla (la consulta) en todos los rincones y generar el clima de defensa de los derechos democráticos frente a los que los niegan”.

Artur Mas con la ANC. (Efe) Artur Mas con la ANC. (Efe) La plataforma soberanista también considera imprescindible “diseñar las diferentes medidas de presión democrática a los alcaldes que se muestren reticentes” y subraya que “la ANC ha de ser un sujeto muy activo en el periodo de campaña oficial para la consulta”. Para ello, destaca que “las asambleas territoriales de la ANC han de organizarse para disponer de interventores en todas las mesas y de equipos de apoyo logístico que puedan actuar en cualquier lugar y en cualquier momento”.

Los guardianes de las urnas
¿Para qué? Fácil: “Mientras unos miembros están pendientes exclusivamente del correcto funcionamiento de la jornada electoral en los recintos donde haya las mesas, los otros habrán de velar por asegurar que la jornada se desarrolla con plena normalidad democrática y para documentar gráficamente cualquier incidencia. La comunicación permanente entre los interventores y los equipos exteriores será fundamental”.

Para que todo se desarrolle bien, además, prevé “la creación de una Comisión Electoral Central, 9 regionales y 41 comarcales, de las cuales dependerá la estructura de interventores de mesa”. Y, además, prevé la “creación de un número adecuado de equipos de apoyo logístico, de manera que dispongan de ellos todas las poblaciones de más de 3.000 habitantes”.

Otra cosa es la legitimidad que pueda tener una plataforma cívica cuya representatividad se desconoce porque no se ha presentado nunca a unas elecciones. “Lo lógico es que los interventores de las mesas sean representantes de partidos políticos, porque éstos sí que son legítimos depositarios del poder del pueblo” explica a El Confidencial una fuente de un partido nacionalista. Y fuentes cercanas a la ANC también señalaron a este diario que la descripción de las “organizaciones unitarias” por barrios y pueblos “posiblemente sea un error. Debería haberse explicado de forma diferente”.


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