AGLI Recortes de Prensa   Lunes 19  Mayo  2014

El gran fraude: coalición y abstención
Roberto Centeno El Confidencial 19 Mayo 2014

La pasada semana, ante el posible retroceso en las elecciones europeas de los dos grandes partidos estatales, que, junto con los separatistas, han protagonizado durante los más de 35 años de gobierno el saqueo inmisericorde a los más débiles y a la clase media, el mayor nivel de corrupción de nuestra historia y la destrucción moral y política de España, han elegido una nueva táctica: el fraude de una gran coalición que les permita seguir disfrutando del mismo poder bipartidista (que hasta ahora habían disfrutado por separado) y que les ha permitido perpetrar el mayor expolio a la riqueza de un pueblo en toda la historia europea. Algo que apoyan el Rey, las oligarquías empresarial y financiera y algunas grandes embajadas, que quieren una España débil con una mano de obra barata e inculta.

PP y PSOE no son desde hace mucho tiempo las siglas de dos ideologías contrapuestas, sino dos caras de una misma moneda de burocracia, corrupción, nepotismo e incompetencia. Y para seguir en el poder están dispuestos a lo que sea, empezando por hacer una campaña electoral de bajo perfil, creyendo que las ventajas que la ley D’Hont concede a los partidos mayoritarios son extrapolables a los resultados electorales con baja participación de votantes. Hablando en términos coloquiales, se trata de mantener las tres R, como lo denominan algunos, aunque son cuatro, al Rey, a Rajoy, a Rubalcaba y al Robo. El Rey como jefe de Gobierno, Rajoy presidente, Rubalcaba vicepresidente y el robo as usual. Para ello, han hecho un pacto de silencio sobre la corrupción.

Los dos grandes partidos estatales, que, junto con los separatistas, han protagonizado el saqueo inmisericorde a los más débiles y a la clase media, han elegido una nueva táctica: el fraude de una gran coalición que les permita seguir disfrutando del poderFelipe González, que no suele dar puntada sin hilo, en unas declaraciones a laSexta hizo una encendida defensa de la gran coalición; siempre dijo “si España lo necesita”. ¿Y quién determina si España lo necesita? Desde luego, no Felipe González, culpable de la politización y destrucción de la enseñanza pública a todos los niveles; culpable del desmantelamiento industrial de España para poder entrar en la CEE a toda prisa, cuando podía haberlo hecho un año después sin ceder absolutamente nada; culpable junto con Aznar, que pondría en marcha un disparatado plan de subvenciones a las energías renovables, de que España tenga hoy el precio de la electricidad más alto de todo el mundo desarrollado (1).

Y, finalmente, culpable de la mayor degeneración moral de cualquier tipo de Gobierno europeo: corrupción sistemática y crimen de Estado (GAL). Justamente, las elecciones populares son el único medio por el que se puede deducir, cuando tienen una alta participación, cuál es el interés de España. Pero incluso este interés está subordinado al reino de la libertad política. Es decir, sin libertad política colectiva, como ahora sucede, no hay la menor posibilidad de saber cuál es el interés primordial de España. Conquistemos la libertad y luego hablaremos.

Sin proyecto de España
Según la última encuesta del CIS, la intención de voto conjunta para los dos grandes partidos estatales es del 58,1%. Como se trata de una de las encuestas más cocinadas de las que se tiene memoria, la realidad puede ser que entre PP y PSOE apenas lleguen a alcanzar un 50% de los votos emitidos, algo que, lógicamente, ha desatado todas las alarmas. No es que España necesite la coalición de los dos principales responsables del desastre, como afirma González. Son ellos quienes la necesitan desesperadamente para mantener el gigantesco tinglado de intereses creados, burocracia, nepotismo, corrupción e incompetencia, montado durante estos años a costa del empobrecimiento y el endeudamiento de varias generaciones.

Pero, lo que es todavía mucho peor, es que esta posible gran coalición no sólo dejaría a España en manos de los partidos nacionales más incompetentes y corruptos de Europa por otros cuatro años. El problema es, como señaló Felipe González en laSexta –y resulta abiertamente contradictorio con su propuesta de gran coalición–, que “lo más preocupante es que los líderes del PP y PSOE, Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba respectivamente, no han planteado lo que quieren hacer con el país. Ninguno es capaz de exponer en 20 minutos y con credibilidad lo que quiere hacer con España los próximos 20 años”. ¿Y lo que conviene a España resulta que es ser gobernada por ineptos y apátridas que ni siquiera tienen un proyecto de país?

Sin libertad política colectiva, como ahora sucede, no hay la menor posibilidad de saber cuál es el interés primordial de EspañaLa última sesión de control del Gobierno en el Congreso antes de las elecciones europeas fue una declaración de amor entre Rajoy y Rubalcaba. Resulta que Rajoy está “sustancialmente de acuerdo” con todas las chorradas y lugares comunes que dijo Rubalcaba sobre Europa (por ejemplo: “Los problemas de Europa se resuelven con más Europa”, y otras memeces por el estilo). Sin embargo, cuando Rajoy mintió como un bellaco diciendo que la economía va mucho mejor, y debiendo tener Rubalcaba datos para demostrar que esas afirmaciones son absolutamente falsas, el jefe de la oposición abandonó el hemiciclo. No se le ocurrió al ínclito Alfredo preguntar al trilero de Rajoy si la destrucción de 184.000 empleos en el primer trimestre de 2014 es ir mejor; si recortar en 4.700 millones las prestaciones por desempleo, bajando la prestación media a su mínimo histórico en términos reales, es ir mejor.

Ni tampoco si recortar becas es ir mejor; si incrementar el número de enchufados públicos viviendo del cuento es ir mejor; si que las cifras oficiales de crecimiento sean tan falsas y contradictorias con la realidad que no hay por dónde cogerlas es ir mejor (claro que ellos falsificaban la Contabilidad Nacional al por mayor); si decir que la afiliación a la Seguridad Social ha crecido basándose en el camelo total que son las cifras de paro registrado y afiliación (cuando los datos de la EPA del primer trimestre dieron una caída del 0,4% anualizada respecto al trimestre anterior, o cuando en 2013 se perdieron otros 200.000 empleos, ¿pero es que no hay nadie en el PSOE que sepa sumar y restar?) es ir mejor; si el seguir endeudando a los españoles salvajemente es ir mejor; si el que un 55% de los jóvenes españoles ni tenga trabajo ni esperanza alguna de conseguirlo en diez o veinte años es ir mejor… por no hablar de la tasa de pobreza infantil, la segunda mayor de la UE y fuente de seria preocupación en Bruselas, de la dependencia y de mil cosas más.

Lo más preocupante es que los líderes del PP y del PSOE no han planteado lo que quieren hacer con el país. Ninguno es capaz de exponer en 20 minutos y con credibilidad lo que quiere hacer con España los próximos 20 añosClaro que si Rubalcaba y Rajoy se han comprometido mutuamente a no hablar sobre la corrupción ni sobre Cataluña (Soraya Rodríguez recibiría un broncazo monumental de Rubalcaba por acusar a la vicepresidenta de haber recibido 600.000 euros) y han sacado de la campaña todo –Bárcenas, los ERE, la impresentable Magdalena Álvarez, el AVE a Barcelona–… Y sobre Cataluña, estos traidores están acordando por debajo de la mesa un pacto fiscal que arruinaría al resto España. ¿Cómo van a criticar una situación económica de la que son más responsables aún que el PP? ¿Y a estos cínicos, corruptos y encubridores de corruptos es a quienes van a elegir el día 25 la mitad de los votantes para que les sigan robando y destruyendo su futuro?

Votar al PP o al PSOE es apoyar a un sistema político criminal que ha generado las mayores desigualdades de renta y riqueza de nuestra historia, y la segunda de Europa, situado a un tercio de las familias por debajo del umbral de la pobreza, y donde millones, sobre todo niños, pasan ya hambre física. Como dice la Biblia, “perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen”. Pero lo pagarán caro; ellos, sus hijos y sus nietos.

El discurso que están realizando a favor de la gran coalición es que, después de las elecciones de 2015, deberá hacerse una reforma de la Constitución para ir a un Estado Federal. Un auténtico camelo, porque las autonomías han superado de lejos los límites y las competencias de un Estado Federal. Y es que estos indocumentados que están al mando parece que todavía no se han enterado de cómo se reparte el gasto público total en un Estado federal y en la estafa de Estado autonómico que nos han impuesto desde la Transición, para repartirse España como si fuera un solar.

En los Estados federales el gasto público total (excluida la Seguridad Social), alrededor de dos tercios es gasto público centralizado, o sea del Estado, mientras que sólo un tercio es descentralizado (lo que aquí serían CCAA y ayuntamientos). Pero en este engendro diabólico llamado Estado autonómico, creado para multiplicar por 17 los puestos de poder y para colocar a dos millones de parientes y amigos, dos tercios del gasto público son descentralizados, o sea, lo realizan las autonomías, los ayuntamientos y sus miles de chiringuitos. La distribución es justo la contraria, el gasto centralizado es sólo un tercio.

Votar al PP o al PSOE es apoyar a un sistema político criminal que ha generado las mayores desigualdades de renta y riqueza de nuestra historia¿Cómo van a arreglar el desafío catalán, que es la excusa, pidiendo que Cataluña devuelva la mitad del gasto al Estado, que es lo que tendría que suceder si España se convierte en un Estado federal? Además, ¿cuándo unos gobernantes que no sean unos traidores van a cambiar un Estado para satisfacer a unos separatistas que no tienen media bofetada? ¡Hagan cumplir la Ley de una vez y déjense de historias! Lo que quieren en realidad es salvar el bipartidismo y sus increíbles privilegios, que han llevado a este país a la mayor ruina económica, política y moral de su historia. Y, en el caso del PSOE, el asunto es mucho más grave: se trata de un tema de vida o muerte, porque la inevitable ruptura con el PSC, que ha abrazado las tesis separatistas, hará que no pueda volver a gobernar en España jamás, y si adopta las tesis independentistas del PSC menos aún.

Rajoy ordena el cierre de un tercio de colegios electorales
A la vista de la intención de voto sin cocinar de la que ellos disponen (aunque los ciudadanos no), los amanuenses de los dos grandes partidos han llegado a una conclusión lógica: cuanto mayor sea la abstención más probabilidades tienen de que su retroceso electoral no sea tan evidente, y más probabilidades de afirmar sin sonrojarse urbi et orbi que el resultado de las europeas no es extrapolable ni a las municipales ni a las generales del próximo año.

En un alarde increíble de totalitarismo, en un auténtico atentado contra la democracia, el Gobierno ha ordenado al Censo Electoral la supresión de miles de mesas y colegios electorales en toda España y, particularmente, en aquellos lugares donde el voto le es menos favorable. Se suprimirá una de cada tres urnas para dificultar el voto de los desafectos y fomentar la abstención, ya que, si se producen grandes colas en algunas zonas, la gente no querrá esperar y se volverá a su casa. Esto es lo que el PP espera conseguir con una acción que ni las repúblicas bolivarianas se atreverían a poner en marcha. La increíble excusa de estos totalitarios es que, como en todo caso la abstención va a ser alta, suprimiendo mesas y colegios se ahorra dinero. Y, mientras tanto, mantiene el despilfarro político a todo trapo. Es simplemente inaudito el grado de hipocresía de González Pons, el número dos en la lista del PP, al afirmar que el rival del PP en las europeas “no es el PSOE, sino la abstención”.

La táctica profundamente perversa y antidemocrática de estos cínicos totalitarios es sencilla: la encuesta del CIS señala que el número de votantes que han decidido abstenerse es 10 puntos superior a las elecciones de 2009; como en estas la abstención al final fue del 54%, la abstención esta vez podría acercarse al 60%, lo que significa dos cosas; la primera, que con menos de un 20% del censo votándoles el PP podría afirmar sin sonrojarse que esto significa el espaldarazo a toda su desastrosa política económica, basada en el endeudamiento de varias generaciones y el empobrecimiento de los mas débiles y de la clase media; segunda, si aun con la abstención las cosas les van mal, afirmarán justo lo contrario, como ya he explicado: con una participación tan exigua el resultado no es extrapolable ni a las autonómicas ni a las generales. Y a seguir expoliando a los españoles un año más, y si las cosas se ponen peor (que se pondrán, porque ni vamos a salir de la crisis ni nada que se le parezca), entonces, gran coalición y a seguir robando otros cuatro años en régimen de gananciales.

(1) González ordenó el desmantelamiento de cuatro grandes centrales nucleares que estarían produciendo hoy 32 millones de Mw/hora anuales a 15 euros el Mw/hora, y no a 400 euros Mw/hora que nos cuesta la solar de Aznar desarrollada por Zapatero, que no se enteraba de nada, o 85 euros Mw/hora la eólica. Un coste adicional de 5.400 millones de euros anuales, suponiendo que el mix eólica/solar que tiene que sustituirlo sea de 70/30. O sea, el sectarismo político de González nos cuesta a los españoles pagar más de un 20% adicional en el recibo de la luz.

La cruda inutilidad del Parlamento Europeo
Carlos Sánchez El Confidencial 19 Mayo 2014

Lo peor que le puede suceder a un político es perder su credibilidad. El axioma sirve para cualquier profesión, incluida la periodística. Pero en el caso de quienes se dedican a la función pública hay una diferencia. Se puede malgastar la confianza en un determinado líder por acción –algo comprensible– pero también por omisión.

Eso no ocurre, por ejemplo, con otras actividades. Nadie acusaría a un arquitecto de haber levantado un edificio horroroso si no lleva su firma. Como tampoco se puede culpar de una mala defensa a un letrado que no hubiera participado en el juicio. Ni a un fontanero por una chapuza que no ha cometido. Pero en el caso de los políticos sucede lo contrario. Los silencios son cómplices, y ese es un lastre que deben llevar sobre sus espaldas.

Este es, en realidad, el problema de fondo de las elecciones al Parlamento Europeo. Es verdad que la cámara de Estrasburgo tiene más competencias legislativas que nunca. Pero su papel durante la mayor crisis económica que ha sufrido Europa desde 1945 ha sido irrelevante. Algo que explica su escasa credibilidad ante los ciudadanos. Y ya Hobbes dejó escrito, como recordó el eurodiputado Sosa Wagner en uno de sus libros, que si una realidad no se encara puede tener perturbadoras consecuencias. "Las obligaciones del súbdito con el Estado duran lo que dura la capacidad de éste para protegerle. Ni un minuto más", sugería el filósofo inglés.

Algunas encuestas prevén una participación que apenas llegará el 40%. Sin duda, porque su espacio político ha sido pisoteado por eso que se llama la troika. Hasta el punto de que hoy nadie identificaría las decisiones que se han tomado en los últimos años en Bruselas con una posición del Parlamento Europeo. El único parlamento del mundo que no representa la soberanía popular, toda vez que continúa residiendo en los Estados miembro. De lo contrario, lo que sucede en Cataluña sería una cuestión europea, y no lo es.

Para el Gobierno es un engorro que en mitad de la legislatura haya que convocar unas elecciones en las que el PP tiene más que perder que ganar. Algo que explica la estrategia de desmovilización diseñada por Rajoy y su mediocre equipo de campañaLa causa es obvia. La Unión Europea –guste o no– está construida a imagen y semejanza de los Estados, y, por lo tanto, son los gobiernos nacionales -en este caso Alemania y el bloque centroeuropeo- quienes toman las decisiones en su calidad de acreedores, por lo que el papel de la Eurocámara tiende a ser marginal. Entre otras cosas porque quienes allí acuden -desde luego en el caso español- lo hacen en listas cerradas y sin un perfil político propio. De hecho, los candidatos suelen ser los descartes nacionales.

Es aterrador pensar qué hubiera sucedido con Europa si durante los años más duros de la crisis –cuando el euro estaba al borde del precipicio– hubiera que haber esperado a que el Parlamento Europeo tomara alguna decisión. Afortunadamente, fueron las negociaciones entre Estados –independientemente de la correlación de fuerzas– quienes sacaron las castañas del fuego.

La caspa política
Es por eso que Estrasburgo no interesa y en parte se nutre de la caspa política (antisistema, euroescépticos o frikis) que circula por Europa. Basta un ejemplo. Hace apenas un par de meses, el Pleno del Parlamento aprobó dos informes sobre el papel de la troika en la crisis del euro. Una de sus conclusiones –presentada por el eurodiputado socialista Alejandro Cercas– era obvia, pero no menos terrible: “Las medidas impuestas por el BCE, el FMI y la Comisión Europea han aumentado el desempleo y la pobreza, además de haber puesto en peligro los objetivos sociales de la UE al implementarse rápidamente y sin evaluar su posible impacto en los grupos sociales más vulnerables”.

¿Ha sucedido algo después de tan duro juicio? No. Simplemente, porque ese tipo de informes son un brindis al sol por una razón evidente. El Parlamento Europeo –pese a los avances– continúa sin ser un parlamento. De hecho, es inimaginable que el Gobierno de cualquier país pudiera sacar adelante un paquete de reformas o de recortes sin el apoyo expreso y formal de la cámara legislativa.

Los gobiernos lo saben mejor que nadie. Y por eso la Eurocámara europea sólo preocupa cuando hay que convocar elecciones o hay que hacer frente a algún escándalo sobre las retribuciones de sus señorías. Es lo que sucede cuando se diseña una democracia escasamente participativa en la que determinadas élites políticas con apariencia de tecnócratas toman las decisiones.

Para el Gobierno español, incluso, es una especie de engorro que en mitad de la legislatura –"cuando todo va tan maravillosamente bien", que diría Arias Cañete– haya que convocar unas elecciones en las que el PP tiene más que perder que ganar. Algo que explica la estrategia de desmovilización diseñada por Rajoy y su mediocre equipo de campaña. Con razón Simone Weil decía hace muchos años que cualquier poder, independientemente del partido que lo ejerza, es siempre y sustancialmente conservador y por lo tanto intentará frenar las demandas del pueblo, siempre favorable a cambiar el statu quo.

Ahora, por lo tanto, se trata de pasar de puntillas y hablar poco o nada de Europa no vaya a ser que los ciudadanos se acuerden de los recortes. Y ni que decir tiene, como sostenía hace pocas semanas el economista Jean Pisani-Ferry, que cuando los partidos mayoritarios huyen de la realidad con mensajes melifluos quienes ocupan su lugar son pequeños partidos mesiánicos que canalizan la ira y el descontento social. Plenamente justificado al haberse creado una Europa que se divide hoy entre acreedores y deudores. La deuda pública de los países del sur de Europa (con el triple del paro) es hoy 50 puntos de PIB superior a la de los países del norte, que son quienes compran las emisiones de los tesoros nacionales con dinero del BCE.

Cuando los partidos mayoritarios huyen de la realidad con mensajes melifluos, quienes ocupan su lugar son pequeños partidos mesiánicos que canalicen la ira y el descontento social. Plenamente justificado al haberse creado una Europa que se divide hoy entre acreedores y deudoresA favor del Gobierno, en todo caso, juega que la memoria política es muy corta y es probable que dentro de pocas semanas ya nadie se acuerde de que el 25-M hubo elecciones Como muy pocos se acuerdan de que un personaje como Ruiz-Mateos llegó a sacar en 1989 nada menos que 608.560 votos y dos escaños, lo que revela el significado real que tiene para muchos ciudadanos la Eurocámara.

Pese a lo que pueda parecer, el hecho de que el Parlamento Europeo sea poco relevante en términos políticos –más allá del ruido mediático– no es ni bueno ni malo. Es coherente con el modelo de construcción de Europa, cuyo edificio se ha levantado sobre unos pilares tan sólidos como son los propios estados europeos. Y así seguirá siendo durante mucho tiempo.

Un error histórico
Europa es y será una suma de naciones-estados con su propia idiosincrasia. Y el mayor error histórico que puede cometer es avanzar de forma suicida en la construcción europea. Si algo ha enseñado la crisis del euro es que los saltos en el vacío son extremadamente peligrosos. Y avanzar en la unión monetaria si contar con un entramado institucional adecuado fue un error demasiado grande al que Europa ha tenido que enfrentarse.

Es preferible caminar hacia un modelo federal en el que cada país defiende sus intereses –la esencia del Estado federal es la cooperación y la lealtad institucional– que avanzar de forma temeraria en la construcción de superestructuras burocráticas que sólo retrasan, y en muchas ocasiones entorpecen, la toma de decisiones. Entre otras razones porque el propio Tratado de la UE reconoce de forma expresa el principio de subsidiariedad, que insta a tomar las decisiones en la instancia política que resulte más eficaz. Y querer convertir a la Eurocámara en un verdadero parlamento sería la mejor forma de alejar a los ciudadanos de la cosa pública.

El historiador Philip Jenkins tiene una tesis sugerente y ajustada a la realidad. En EEUU, las tentaciones secesionistas (en el caso de Europa la salida del euro) se sofocaron con flexibilidad política. Y fue esta flexibilidad lo que permitió acometer complejos procesos de integración de estados muy diferentes en un vasto territorio sin que se hayan producido grandes conatos de autodeterminación (salvo en la guerra civil). Es decir, se necesitan ideologías flexibles que un parlamento centralizado y con grandes poderes no está hoy en condiciones de asegurar.

Son, por lo tanto, los gobiernos (legitimados por los parlamentos nacionales) los que toman las decisiones, y no puede ser de otra manera porque la soberanía nacional sigue residiendo en cada Estado miembro por muchas competencias que se hayan transferido.

La Comisión Europea -guste o no- tiene todavía poderes muy limitados, mientras que el presidente del Consejo Europeo no es más que un portavoz cualificado de los gobiernos nacionales. ¿O es que alguien es capaz de identificar las posiciones ideológicas de Barroso o Van Rompuy?

Asuntos como las legislaciones laborales, la presión fiscal o la política de pensiones –los asuntos que más preocupan a los ciudadanos– son competencias nacionales, aunque la UE pueda sugerir (incluso con amenazas) en qué dirección deben caminar las reformas. Y esa es una restricción demasiado fuerte que explica el escaso interés por el Europarlamento, aunque por primera vez su composición vaya a determinar la presidencia del Consejo y la Comisión.

Es por eso que suena verdaderamente jocoso que se siga planteando el debate electoral en torno a dos figuras -Juncker y Schulz- que se presentan como antagonistas. Cuando es indudable (afortunadamente) que la UE se ha construido ladrillo a ladrillo sobre un pacto estratégico entre los partidos conservadores y liberales, de un lado, y la socialdemocracia, de otro. Y así seguirá siendo durante mucho tiempo si el bipartidismo asimétrico -que tan buenos frutos ha dado en los últimos 60 años en Europa- no se rompe por la eclosión del desencanto y la falta de respuesta a los problemas reales. Desgraciadamente, ausentes en la campaña de Arias Cañete, una verdadera calamidad.

Asunto interno
IGNACIO CAMACHO ABC  19 Mayo 2014

SI les hubiesen puesto delante la palangana de Pilatos se habrían lavado en ella las manos que acababan de estrecharse entre sí. Cinco eran, cinco, los eurocandidatos que debatieron el jueves en Bruselas pocas horas antes de que Arias Cañete se pusiera la zancadilla a sí mismo delante de Elena Valenciano. Los cinco aspirantes a presidir la Comisión. Una presentadora italiana les preguntó por la tensión independentista de Escocia? y de Cataluña. Y los cinco se precipitaron a sacarse la cuestión de encima con palabrería genérica y rodeos dialécticos, una ambigüedad evanescente y aérea, la cautela esquiva y cobardona de quien elude una materia incómoda. Un asunto interno, vinieron a decir con retórica tenue y desmayada. Eso, en el mejor de los casos.

Porque la representante de Los Verdes se pronunció de manera inequívoca a favor del presunto «derecho a decidir». El aspirante liberal, un holandés muy empático cuya lista representan en España PNV y CiU, también se mostró con ciertos circunloquios prudentes cerca de las tesis del soberanismo. Shultz, el socialdemócrata alemán, fue un paradigma de irresolución deliberada refugiado en los textos de las Constituciones nacionales. Y Juncker, el teórico aliado de Rajoy que en España se ha pronunciado con tajante firmeza sobre la imposibilidad de admitir en la UE a una nación desgajada de otro socio, se limitó a apelar con muchos miramientos a la neutralidad comunitaria y añadió con sorprendente franqueza que «sería sabio no implicarse» (sic). Sólo el neocomunista griego Tsipras tuvo el gesto de honestidad de decir que su prioridad es la crisis, que los nacionalismos nunca conducen a nada positivo y que no le parecía buen momento para andar removiendo fronteras. Todos se sacudieron la pregunta con el doble lenguaje y el fastidio displicente de un manifiesto engorro, bien lejos en todo caso de la contundencia rigorista de Durao Barroso. Y desde luego allí no pareció en ningún momento que la causa separatista vaya a encontrar muros insalvables en la Eurocámara.

No fue nada alentador ese aburrido debatillo sin apenas eco en nuestra opinión pública interna. Aquí estamos muy entretenidos con el ruido de la bronca trincheriza y los torpes enredos de Arias con el machismo. Mientras la campaña se crispa por la sobreactuación de la izquierda en torno a ese desliz inoportuno y desmañado, los portavoces de las mayorías políticas europeas se ponen de perfil con calculada indeterminación ante el principal problema de España. Que no es la desafortunada opinión de Cañete sobre la inteligencia de las mujeres sino el desafío independentista que amenaza con romper la nación y su equilibrio constituyente en el momento más delicado. Poco hay que esperar del Europarlamento si las cosas se ponen feas. Pero qué puede concernir a los europeos lo que parece haber dejado de importarnos a los españoles.

Cataluña y Constitución
Carlos G. Reigosa La Voz 19 Mayo 2014

Mientras el Gobierno catalán derrocha parte de su presupuesto en embajadas y en medios de comunicación para fortalecer la vocación independentista de sus ciudadanos, las demás instancias españolas parecen dedicadas a contemplar el espectáculo con una total inanidad política y, sobre todo, intelectual. De modo que un problema que no teníamos hasta hace poco, se está convirtiendo en un problema que, al parecer, tenemos desde 1714. Lo cual constituiría una auténtica bobada argumental, si se respetasen mínimamente los conocimientos acreditados de la Historia de España.

Creo que en esta situación está ocurriendo algo parecido a lo que ya sucedió tras la muerte de Franco, cuando el buen Adolfo Suárez recibió a todos los excluidos por el franquismo como a demócratas de toda la vida, cuando era sabido que no todos lo habían sido ni estaba claro que lo fuesen entonces. Pero los que provenían del franquismo quisieron hacerse perdonar así su propio pasado. Y por esa vía de mutuos perdones y de mutuas bendiciones llegamos a la democracia que hoy por fortuna disfrutamos.

¿Qué está ocurriendo ahora? Que hay que revisitar la Historia. La nuestra. La que estamos viviendo. Porque en la Constitución que aprobamos muy mayoritariamente todos los españoles (incluidos los catalanes) no está ni se espera la independencia de ninguno de sus territorios. Sin embargo, ahí está el Gobierno catalán (empujado por ERC) liderando una desagregación territorial sin que nadie le pare los pies. Rajoy enarbola el escudo constitucional de vez en cuando y ahí se detiene. Rubalcaba habla de reforma constitucional, pero no encuentra interlocutores. Izquierda Unida no parece tener nada que decir al respecto. Mientras, el ruido tergiversador aumenta en Cataluña.

Ortega y Gasset, Pérez de Ayala y Gregorio Marañón apoyaron la llegada de la Segunda República y contribuyeron a redactar su Constitución. Al poco tiempo descubrieron que en España había muchos menos leales al texto de lo que creían y que la palabra republicano no era sinónimo de demócrata. La lista de violadores de aquel magno texto causa bochorno. No quiero ni pensar que algo parecido pueda reproducirse en España.

El Constitucional incurre en el mismo vicio que censura
Editorial El Mundo 19 Mayo 2014

LA NOTICIA de que el Tribunal Constitucional ha tardado cinco largos años en reprobar a un juez por haberse demorado dos años en dictar sentencia podría parecer una broma, pero lamentablemente es real. El Alto Tribunal ha dado la razón ahora a un inmigrante que en 2008 empezó a pleitear contra su expulsión de España por no tener la documentación en regla. El juez al que el Alto Tribunal le reprocha que postergara demasiado la fecha del juicio adujo en su día la imposibilidad de adelantar los plazos como consecuencia de las «deficiencias estructurales» del sistema; es decir, por la falta de medios.

Resulta paradójico que el Constitucional, mucho mejor provisto de lo que lo está la Justicia ordinaria, haya tardado en resolver más del doble de tiempo que el titular de un juzgado de lo contencioso-administrarivo de Madrid. No es, desgraciadamente, la primera vez que el Constitucional se pronuncia con excesiva demora. Ha ocurrido en casos tan importantes como el del recurso del Estatuto de Cataluña, con un grave perjuicio para la convivencia en España. Como dijo hace una semana en nuestro diario Ana Ferrer, primera mujer que forma parte de la Sala de lo Penal del Supremo: «La Justicia que se dilata tanto en el tiempo, es menos Justicia».

Abstención
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 19 Mayo 2014

NO HAY en Caconia lugar donde posar los ojos que no sean letrinas de mangancia. ¿Generalizo? Sí, pero también generalizó Yavé al fulminar Sodoma y Gomorra. Diez hombres justos habrían bastado para salvarlas. No los había. ¿Los hay aquí? Sé de algunos, aunque no diré quiénes, pues podría equivocarme, pero la gente, escarmentada y escamada, no da ya crédito, así sea el de la duda, a ningún político. ¿Dónde está Lot? No se le espera. Esa reacción, aunque injusta, como lo son siempre las generalizaciones, es inevitable. La OMS habla de epidemia en cuanto diez personas cogen un virus, pero muchos más enfermos de sinvergonzonería hay entre quienes controlan el dinero, público o privado que éste sea. No es mal de ahora ni sólo de aquí, aunque aquí y ahora sea de más gravedad que en otras partes y en otras épocas.

No confiemos en la condición humana ni, menos aún, en la de los indígenas de este país de pícaros y ladronzuelos. ¿Cuándo no fue España lo que sigue siendo? Dejémonos de tafetanes y cortemos la cabeza del monstruo que nos devora. Tiene nombre: es el dinero público (olvidemos el privado. Allá él). Si no lo hubiera, o hubiese poco, ¿cómo robarían?

La mejor defensa contra los rateros es salir a la calle sin un chavo y no tener ni un duro en casa. Quien quita la tentación corta las manos del ladrón.

Bajemos los impuestos indirectos, suprimamos los directos, no lancemos emisiones de deuda, depauperemos el Estado, privaticémoslo todo. Muerto el perro, se acabaron sus mordiscos. Lo contrario de lo que la izquierda hizo y de lo que la derecha hace.

¿Alguna otra medida? Sí. Separemos política y contabilidad: que la llave de la caja se encuentre en manos distintas a las de quienes toman las decisiones. Gobiernen unos con firmeza y sin sectarismo, administren otros con frialdad y sin ideología. Malo es el robo, pero peor aún es que se robe con cargo al dinero que todos entregamos para que nadie nos robe. El caco desvalija a una persona. El político corrupto nos desvalija a todos. Si no le dan leña, démosla nosotros. ¿Cómo? Negándonos a votar, así paguen justos por pecadores: un pescozón. Mano de santo sería para cortar de raíz la cleptocracia. Y si con ella se va por el sumidero el bebé de la partidocracia, mejor. No es la primera vez que sucede. Saldremos de apuros. Franco decía que ese sistema político en España no funciona. Motivos hay para pensarlo. ¡A ver si iba a tener razón! No nos obliguen a dársela.

El voto europeo
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 19 Mayo 2014

Pertenecer de pleno derecho a Europa siempre ha sido una aspiración de los regeneracionistas, de los de la Generación del 98 que tanto buscaban compensar el secular atraso de España, su aldeanismo cultural y el caciquismo que desde épocas inmemoriales siempre ha transitado por la piel de toro con pertinaz insistencia, incluido, no lo ignoremos, en el presente momento.

Por tanto no hay que achacar a nuestros gobernantes post-constitucionales que nos incorporaran a un proyecto llamado común, mal denominado de “Unión Europea”, más bien podríamos acusarles de haberlo hecho mal y de haber construido una Europa de pies de barro, de burocracia ilimitada, y de democracia falsaria.

Entramos mal porque se nos exigió el desmantelamiento de sectores claves para la economía del país, ya que interesaba al eje franco-alemán el monopolio de los mismos, dejando a España para sol y playa, para la especulación inmobiliaria consiguiente a la opción residencial de la tercera edad de los países nórdicos aquejados de frío y nubes perpetuas, y para la exportación de mano de obra cualificada.

Se ha construido una Unión ficticia porque, derivado de ese poder centralizador, no ha habido una homogeneización económica, ni social, ni unión política, fiscal o financiera, sino una Europa de dos velocidades, con el agravante de una unión monetaria que ha atenazado a los estados miembros más desfavorecidos impidiéndoles adecuar las políticas monetarias más acordes para sus necesidades económicas y financieras.

Por ello, países como Finlandia, Reino Unido, Noruega o Islandia no han tenido dificultades para resolver sus déficits fiscales o su endeudamiento, simplemente articulando la emisión de moneda, las políticas inflacionarias, o el ajuste de los tipos de cambio pertinentes para hacer competitivas sus respectivas economías. En Europa, el gendarme por antonomasia de la Unión, Alemania, ha controlado el BCE impidiendo la compra de bonos del Estado, como ha hecho la Reserva Federal en EE.UU, haciendo la política contraria a los intereses de los países del sur que han sido los que hemos pagado las consecuencias de una crisis de ámbito global pero agravada por la explosión de la burbuja inmobiliaria, en su obsesivo empeño de evitar políticas inflacionistas, recordando lo sucedido en los periodos anteriores al III Reich. Estas políticas han sido todo menos democráticas, pues lejos de acordarse en el seno parlamentario que es donde corresponde, se han decidido en una Comisión convertida en órgano ejecutivo ajeno a la acción parlamentaria representativa.

El Parlamento es una cámara de paja, que no sirve en la práctica más que para retribuir jugosamente a unos elefantes retirados a una reserva de oro por sus respectivos partidos para que no molestaran. Por eso afirmo que Europa no funciona democráticamente sino burocráticamente. A los miembros de la Comisión no se les elije por vía ciudadana, de manera directa y representativa, sino por el juego de poderes de quienes mangonean a su gusto y manera los hilos del manejo de intereses representados por los lobbys que son los que realmente pesan e influyen en la toma de decisiones.

Además, el euro, más que una vía para resolvernos la vida ha sido una losa que nos ha impedido el ejercicio de la soberanía fiscal y la resolución de nuestros problemas. Solamente así se entiende que países como EE.UU o Reino Unido hayan salido relativamente del déficit presupuestario sin especiales asfixias mientras que Grecia, Irlanda, Portugal y España han estado al borde del impago; sobre todo Grecia que estuvo en situación de insolvencia.

En consecuencia, la Unión Europea, lejos de ser la panacea, como se nos predica desde instancias europeas, ha sido nuestra losa, pese al mucho dinero que se ha inyectado a través de los fondos estructurales y de cohesión, empleado en subvenciones improductivas y en infraestructuras en muchos casos innecesarias y suntuarias. Pan para hoy y hambre para mañana.

No soy yo quien lo afirma, solamente, sino, ante todo economistas como Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008 y Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2004, muy crítico con el funcionamiento de la Unión.

Pese a ello, los sucesivos gobiernos españoles han mantenido una actitud genuflexa y subordinada a las decisiones del núcleo duro de la Unión, llevándonos a una situación colonial respecto a Alemania. Solamente Aznar se caracterizó por defender nuestra propia personalidad e idiosincrasia en el seno de la Unión para que se nos respetara, y así le fue.

A mi juicio esa es la situación de la Unión. La convergencia europea era necesaria, los acuerdos de libre comercio también, las políticas de homogeneización social, laboral y formativa, igualmente, pero nada se ha hecho salvo una unión monetaria sin crear las bases suficientes para fortalecerla y darla estabilidad temporal. A punto estuvo el euro de saltar por los aires, y yo no diría que no lo pueda hacer en una próxima recesión que algunos ya anuncian para el año 2016, pues las bases de la economía están sustentadas en un intercambio de capitales de índole especulativa con el modelo piramidal que dio a traste con bancos como Lehman Brothers.

En este contexto, y con este euroescepticismo que me abruma, ¿cuál es la opción lógica? ¿Podemos realmente influir en las decisiones de la Unión con nuestro voto? Mi opinión es que casi nada. Las decisiones se adoptan en órganos opacos, por lo que antaño llamábamos poderes fácticos ocultos. ¿Qué hacer?

Una opción legítima es abstenerse. Pero ello da más poder representativo a los grandes partidos que son los culpables de la situación, ya que a menos participación más porcentaje de reparto de escaños y menos posibilidades para las opciones alternativas, ya de por sí marginadas por su incapacidad financiera y de acceso a los medios de comunicación.

Yo pienso que hay que votar, pero a partidos con ideas solventes, con fundamentos humanistas, y con frescura en sus propuestas y con protagonistas no quemados. Cualquier opción no es buena, pero candidaturas como Ciudadanos, UPyD o VOX son solventes y consistentes tanto en cuanto a su fundamentación ideológica como a la seriedad de sus análisis.

Particularmente, sobre todo tras leer a Ortega Lara en la entrevista que publica hoy domingo el periódico El Mundo, opto por VOX. No solamente por la enorme legitimidad, rigor y razón de la víctima de Bolinaga, sino porque con valentía se realiza una propuesta de reforma institucional del Estado para resolver esta sangría económica que supone el Estado de las Autonomías y los múltiples niveles institucionales que hacen que tengamos el doble de políticos que Alemania para la mitad de población; eso sin contar con la corrupción y el ejército de chupópteros que esquilman el erario público. España así no es sostenible, y es el pueblo el que con una insostenible tasa de desempleo y recortes en los servicios básicos paga los platos rotos.

www.educacionynacionalismo.com

Rajoy y Arriola decretan el fin de la tristeza
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 19 Mayo 2014

Se acabó la miseria. Apenas unas horas antes del debate televisado que el jueves enfrentó a Arias Cañete con Elena Valenciano, el titular de Hacienda anunciaba en Málaga un recorte de los tramos del IRPF -de los siete actuales a cinco como máximo- a partir del 1 de enero de 2015. El anuncio no significa en sí mismo ninguna bajada de impuestos (que dependerá del tramo en el que cada contribuyente quede incluido y de lo que tribute cada uno de ellos), pero Montoro se apresuró a vender la buena nueva “para todas las rentas”, adelantando, además, un caída del tipo nominal del Impuesto sobre Sociedades, actualmente en el 30%. La misma mañana, mientras miles de madrileños le daban a la rosquilla en la pradera de San Isidro, la CNMC adelantaba que las eléctricas tendrán que devolver 246 millones a más de 16 millones de hogares acogidos a la tarifa regulada, en compensación por el sobreprecio pagado por la luz entre enero y marzo. El ministro del ramo, José Manuel Soria, ya puede sacar pecho.

En realidad, el canario Soria, uno de los miembros del Ejecutivo con peor imagen entre el establishment patrio, ha dicho basta, que él también quiere reivindicarse, salir del hoyo, recuperar imagen y gallear, de modo que ha despedido a su jefa de prensa y se ha procurado otra que anda moviendo el trasero de aquí para allá trayendo y llevando de la mano al señorito por off the recordvarios con esa gente que llaman “líderes de opinión”, haciendo entrevistas (hoy mismo debe aparecer una en El País) y, lo más importante, recomponiendo relaciones con los amos de las eléctricas, señores de horca y cuchillo que siguen teniendo aquí mucho poder, sobre todo el de dar trabajo, es un decir, generosamente retribuido a ministros en cesantía.

Se ha instalado una auténtica “burbuja del optimismo”: se acabó el ajuste, queda inaugurada la fiesta nacional
El canario Soria no iba a ser menos. Porque es el Gobierno en bloque el que ha decidido salir de la hura y pasar al contraataque. Se acabó la tristeza del ajuste. Viva la alegría de la recuperación. Cuentan las fuentes dignas de crédito, como se decía en la vieja prensa de papel, que Pedro Arriola, el singular gurú que se ha hecho rico, antes en la calle Génova y ahora en Moncloa, a la sombra de Mariano Rajoy, lleva semanas recibiendo a periodistas, empresarios y opinadores varios (el jueves mismo, tras el último examen oral al que sometió a un Cañete que, en avanzado estado de arriolismo, perdió claramente el debate ante la candidata socialista, recibió a varios columnistas) para pedir opinión sobre la situación y demandar ideas con fuerza con las que presentarse ante el respetable y reclamar el voto sin que a uno se le caiga la cara de vergüenza. De la tormenta de ideas acaecida en los fogones del Poder durante las últimas semanas ha surgido una instrucción, parte de guerra u ordenanza de obligado cumplimiento que, aliñada con el miedo a una derrota electoral en las europeas que marcaría el camino a las autonómicas e incluso a las generales de finales de 2015, proclama que España ha doblado el ecuador de sus miserias para instalarse en una auténtica “burbuja del optimismo”. Se acabó el ajuste. Queda inaugurada la fiesta nacional.

“La economía se ha arreglado; la victoria es nuestra”
“Es lógico”, asegura una fuente cercana a Moncloa, “hemos vivido dos años y pico dedicados en cuerpo y alma a sacar al país de la crisis, haciendo frente a una situación de auténtica emergencia nacional, porque de eso se trataba, y ahora han variado las prioridades, ha llegado el momento de recoger los frutos del esfuerzo, de los sacrificios realizados. La economía se ha arreglado y esa victoria es nuestra”. En la sede del Gobierno han mirado el calendario electoral y se han dado cuenta de que lo prioritario ahora es ganar la carrera de obstáculos que se avecina de aquí a fines de 2015. Ganar elecciones. Retener el Poder. Es un cambio radical de prioridades y de discurso. Se acabaron las reformas, al menos hasta las próximas generales. Ni hablar de reducir el déficit a base de nuevos recortes: se trata de crecer, no de recortar. Y de introducir un relato nuevo capaz de generar esa confianza que impulsa el optimismo y tira del consumo y, en definitiva, de la actividad económica, haciendo de nuevo realidad ese viejo círculo virtuoso que retroalimenta el crecimiento. A partir de ahora se acabaron las críticas. Y todo aquel que niegue u obstaculice esta letanía será tachado de cenizo o de traidor a la causa (de “antipatriota”, en expresión de ese estadista apellidadoZapatero). Traidor el que ponga en solfa la recuperación.

Se acabaron las reformas, en efecto. Desde la subida de cotizaciones a la Ley de Mutuas, pasando por la reforma de los colegios profesionales, la reforma eléctrica, la de la Autoridad Fiscal Independiente, los Servicios públicos de Empleo, la formación en el trabajo, el banco malo de empresas, etc., etc., todo se ha guardado convenientemente en el congelador, como este viernes señalaba aquí Antonio Maqueda. El Ejecutivo tiene por delante apuntalar, sí, su discurso optimista abordando el problema de la financiación autonómica (imprescindible dar una satisfacción a los barones del partido, que temen una debacle electoral si no corre el dinero de nuevo), y, más importante aún, una rebaja fiscal capaz de redimir, o en todo caso, camuflar, el golpe que para las clases medias supuso la brutal subida de impuestos decretadada nada más llegar al Gobierno. El cambio de discurso del Ejecutivo quedó de nuevo confirmado este jueves cuando Montoro, que de forma reitera se había referido a “las rentas más bajas” como las favorecidas por esa futura rebaja, cambió el registro hablando de “todas las rentas”. Hay que ganar elecciones.

La estrategia del Gobierno se apoya en la debilidad de un PSOE que tiene difícil hacer olvidar la etapa Zapatero
La estrategia del Gobierno se apoya en gran medida en la debilidad de un PSOE que tiene ciertamente difícil hacer olvidar en el imaginario colectivo el desastre que para España y los españoles significó la etapa Zapatero. En Ferraz han tardado en darse cuenta del error que, en términos de opinión pública, suponía oponerse al discurso de la recuperación, y han rectificado a tiempo. Se trata de no negar la salida de la crisis, aunque sí de enfatizar la debilidad del crecimiento y sus nulos efectos, aún, sobre el bienestar de la gente del común. La situación es tan crítica, empero, en las filas del PSOE, que una derrota en las europeas podría hacer saltar por los aires, de una vez por todas, el frágil liderazgo de Rubalcaba. “Ayudas” envenenadas, como la ofrecida por Felipe González al endosar un eventual Gobierno de concentración con el PP (especie jaleada de inmediato por Cañete) no contribuyen a reforzar ese liderazgo. El Gobierno, con todo, intenta abrigarlo con pactos por debajo de la mesa que no hacen sino confirmar que los intereses de la “casta” están por encima de los colectivos. Pactos como el que se está tejiendo en torno al escándalo de las renovables, y que hacen decir en privado a Soria que la culpa de lo ocurrido no es del PSOE, sino de una mala planificación que previó un crecimiento que no se produjo, aunque fueron las medidas tomadas por Miguel Sebastián (¡cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras!) las que permitieron a su ministerio abordar el ajuste consiguiente que tantos disgustos futuros proveerá, vía judicial, a las nuevas generaciones gracias al arrojo de los Nadal, los temidos Dalton Brothers.

Un discurso cogido con alfileres
Un discurso con alfileres, con todo, sobre el que sobrevuela, entre otros, el fantasma de la secesión de Cataluña como envite de dimensión nacional, un desafío que podría llevar a Mariano Rajoy Brey en volandas hacia la reelección en 2015 si acertara a resolver el sudoku catalán con acierto, pero que se lo llevará indefectiblemente por delante, y con él probablemente la paz y prosperidad de este país llamado España, si fracasa en el empeño. Las cartas políticas en su haber, excluidas las legales que no son pocas, son escasas. El arreglo político, mediante el reconocimiento más o menos explícito del “hecho diferencial” es muy difícil, teniendo en cuenta que los barones autonómicos del partido han hecho saber de forma reiterada su oposición frontal a este tipo de salidas, y otro tanto cabe decir del acuerdo económico, vía cupo, pacto fiscal o similares, a tenor de las penurias de nuestras cuentas públicas.

Sobre los españoles, catalanes incluidos, sobrevuela la frustración que para una sociedad que mayoritariamente reclama una democracia de calidad a través de las reformas constitucionales oportunas, supone la existencia de una clase política cuya cortedad de miras, cuya defensa, tan cerril como interesada, del statu quo, impide el cambio o algo que se le parezca. Rajoy –tan cerca el simple administrador; tan lejos el estadista que el momento demanda- puede caer en la tentación en la que cayó su antecesorJosé María Aznar, consistente en pensar que la vuelta del dinero al bolsillo de la gente va a ser capaz de tapar las miserias de un sistema político corrompido de la cruz a la raya. “Mariano está obsesionado con las generales, porque quiere cumplir sus dos legislaturas en Moncloa, pero es incapaz de pensar en la perspectiva de 20 ó 30 años. No está en su naturaleza mirar más allá”, asegura un viejo pepero que trabajó a su lado durante la etapa Aznar. Ni Mariano ni el Rey, primera autoridad de la nación, convertido –parte esencial del problema- en una especie de gran tapón, simplemente volcado en ganar el tiempo preciso para poder lavar el penoso rastro de migas que sobre la historia reciente de España ha ido dejando su vida y milagros. Es el atolladero al que nuestras elites nos quieren dirigir, y del que los ciudadanos debemos intentar escapar.

COMENTARIOS LIBERALES
'La conjura antimonárquica'
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 19 Mayo 2014

Hay que leer con cuidado el último libro de Inda y Urreiztieta del que daba cuenta ayer la Crónica de EL MUNDO. Porque lo publicado ayer de La Intocable, sobre la Infanta Cristina, continuación del gran libro de 2012 Urdangarin. Un conseguidor en la corte del rey Juan Carlos, obliga a reflexionar sobre el papel que en la corrupción de las instituciones del Estado ha jugado el Rey, pero acaso más sobre el papel que en la corrupción de la monarquía y su descrédito están jugando las instituciones del Estado. La reunión en el palacio de la Zarzuela del Jefe del Estado, el Jefe de su Casa, el presidente del Gobierno, el ministro de Justicia y el Fiscal General del Estado en febrero de 2012 puede parecer el acto despótico de un Juan Carlos dispuesto a ciscarse en la Justicia para evitarle problemas a su hija Cristina. Sin embargo, repasando la cronología de los hechos y el mensaje del Rey en la Nochebuena de 2011, nítidamente en contra de los Urdanga-Borbón, creo que hay que mirar en detalle el calendario para ver lo que pasó y lo que pudo haberse evitado. Que es o pudo ser muchísimo.

En mi opinión, no hay duda de que el Gobierno podía y debía haber apuntalado esa línea de transparencia y hasta de regeneración institucional que marcaba el mensaje navideño del Rey sin tener que obligarle a elegir la legalidad y la ética por encima de la impunidad. De hecho, en noviembre y diciembre, el Rey y, sobre todo, el Príncipe, estaban clarísimamente por la legalidad y la ejemplaridad en el que entonces era aún el caso Urdangarin. Es verdad que entre Nochebuena y la Pascua militar de 2012 se producen una serie de presiones dentro de la familia, en especial de la Reina, que asume la defensa de los pájaros de Nóos-Aizoon y se exhibe con ellos en la portada de ¡Hola!, tal vez en venganza y, en todo caso, en contra del Rey. Sin embargo, Rajoy y el flamante Gobierno del PP, recién ungidos en las urnas por mayoría absoluta, podían haber volcado el pulso dentro de la Familia Real en favor de la legalidad y no de una impunidad sellada en las cloacas del Estado. Ese Rajoy -tan distinto del Cánovas que impidió que los Borbones echaran a perder la Restauración- es la clave de la supuesta «conjura antimonárquica» que tanto abruma hoy a la Corona. Y sobre la que todos deberíamos meditar.

Villalobos mienta la bicha
EDITORIAL Libertad Digital 19 Mayo 2014

Celia Villalobos, ejemplar paradigmático de político mediocre y que pese a eso –en realidad, precisamente por eso– está siempre en el machito, ha perpetrado unas declaraciones perfectamente miserables a fuer de lacayunas. Así, la inolvidable exministra de Sanidad y mujer del extraordinario asesor áulico Pedro Arriola ha sentenciado que "no se puede apostar por partidos de personas que han traicionado al PP y han sido vicepresidentes del Parlamento Europeo gracias a los votos del PP".

La alusión al líder de Vox, Alejo Vidal-Quadras, es obvia, pero no deja de ser significativo que haya tenido que hilar tan fino en el ejemplo con la referencia a la responsabilidad que ha venido ostentando el político catalán en Europa gracias a su antigua formación. Y ha tenido que hilar tan fino para que el incauto que aún preste el menor crédito a esta señora no vaya a pensar que estaba criticando al propio PP, partido traidor donde los haya a su electorado y a su ideario.

Y es que verdaderamente no se puede apostar por partidos de personas que han traicionado al genuino PP. Personas como las que componen este Gobierno felón que sube impuestos como no los subió el PSOE de Zapatero y que en ámbitos tan sensibles como la política exterior y la lucha antiterrorista no ha hecho sino seguir por la senda infame de su predecesor. Personas como las que permiten que Celia Villalobos disfrute de una posición que a todas luces no se merece. Personas, en fin, que no quieren saber nada de José María Aznar, de María San Gil o de José Antonio Ortega Lara, al que igual alguien comete la incalificable vileza de tachar también de traidor.

En cuanto al reproche a Vidal-Quadras de que critique al partido que le permitió ser vicepresidente del Parlamento Europeo, dice mucho de qué entiende esta señora por lealtad: lamer la mano del que te da tan generosamente de comer, por mucho que diga y haga cosas que te repugnen o choquen frontalmente con las que ese mismo sujeto venía defendiendo con gran vehemencia.

Villalobos, en definitiva y sin querer, ha mentado la bicha: efectivamente, no parece muy presentable apostar por gente traicionera; y, si se es votante de derechas, o liberal-conservador, por gente que ha traicionado al PP de la forma en que lo han hecho Mariano Rajoy, Cristóbal Montoro y compañía. Conviene tenerlo bien presente el próximo domingo, a la hora de acudir a las urnas.

Sistema político
Defensa del bipartidismo
José García Domínguez Libertad Digital 19 Mayo 2014

España, país que no ha producido ni una sola aportación original al pensamiento político de Occidente desde Adán y Eva, es, sin embargo, la madre patria de los arbitristas. Aquí, es sabido, todo el mundo conoce la fórmula secreta para acabar de un plumazo y sin esfuerzo con los males seculares de la nación. Desde las barras de los bares a las redacciones de los periódicos, la de arreglar España semeja una asignatura tan sencilla como coser y cantar. Así las cosas, la última moda en materia de milagrosos ungüentos amarillos consiste en el repudio feroz del bipartidismo. Por lo visto, si ocupasen el Gobierno veintisiete partiditos en lugar de los dos mayoritarios que se turnan en La Moncloa todos seríamos felices y comeríamos perdices. Eso sí, a nadie se le ocurra pedir una mínima coherencia lógica a nuestros diletantes regeneradores.

Y es que, si tan funesto resulta ser el bipartidismo, ¿a qué viene la rendida admiración por el diseño institucional de los Estados Unidos o el de Alemania, países ambos bipartidistas hasta el tuétano? Bipartidista, y muchísimo más que España, es también el Reino Unido. Y Francia. Y Noruega. Y Suecia. Y Austria. Y Canadá. Y… De hecho, bipartidista es todo el mundo más o menos civilizado, salvo Italia e Israel. ¿Y acaso luce mucho menos corrupta la política italiana por la evidencia contrastada de que el sistema electoral haga ingobernable al país desde hace medio siglo? Por lo demás, se abjura con santa ira del bipartidismo y, al tiempo, se vindica el modelo de pequeños distritos uninominales, donde, según reza la célebre leyenda urbana, el elector conoce a su representante.

Esto es, se rechaza el bipartidismo y se sueña con un método, el mayoritario, que provoca en todas partes el más radical de los bipartidismos. En el fondo de esa inmensa empanada mental lo que late es la confusión entre bipartidismo y partitocracia, asuntos que nada tienen que ver entre sí. Porque la lacra hispana remite a la apropiación partidista de la esfera institucional, no al sistema de partidos. Al cabo, el problema no es que gobiernen PP o PSOE, sino que los grupos políticos decidan desde la composición del Consejo General del Poder Judicial hasta el nombre del tío que manda en el Orfeón Donostiarra, amén de la Junta Directiva de la Cofradía del Santo Cristo de las Ánimas. Y eso no depende de que primen dos o doscientas siglas en la Administración, sino de la debilidad crónica de nuestra muy anémica y enclenque sociedad civil. Pero ése es otro cantar.

islamwatch.eu
Como ganaron los talibanes la batalla cultural
Tafhim Kiani. Minuto Digital 19 Mayo 2014

Uno de los principales factores tras la resiliencia de los talibanes es su capacidad de configurar su narrativa de manera que tenga resonancia en la gente, particularmente en las áreas pastunas de Afganistán.

Por encima de sus enemigos más inventivos y sofisticados en lo militar, dentro de Afganistán los talibanes son los capaces de definir el actual conflicto y darle sentido a través de su entendimiento de la cultura, la historia y la gente afganas. Lo hacen manipulando los eventos, y sobrerepresentando sus propias fuerzas y los fracasos del gobierno afgano y sus patrocinadores extranjeros.

Los talibanes han comprendido hace tiempo que para ganar esta guerra, no necesitan derrotar a su enemigo, sino más bien solo sobrevivir. Por lo tanto son capaces de montar operaciones que aunque no son tácticamente devastadoras para sus oponentes, resultan ser exitosas a un nivel estratégico.

Mediante esas operaciones, los talibanes logran frustrar al enemigo al exagerar su incapacidad de establecer control sobre Afganistán, mientras exageran simultáneamente sus propias fuerzas atacando a voluntad.

Casos de víctimas civiles son utilizados como medio para ganar simpatía y apoyo para su movimiento. Los talibanes han apuntado a definir esta guerra como librada por nacionalistas afganos que siguen los pasos de sus antepasados defendiendo su territorio contra un invasor extranjero más, y una guerra religiosa de muyahidines contra ejércitos de cruzados que han atacado Afganistán bajo un contexto más amplio de someter tierras musulmanas en todo el mundo.

Para muchos observadores del exterior, la noción de que los talibanes colocan gran énfasis en relaciones públicas y sus procesos de formulación y reformulación podrán parecer algo antiintuitivos, ya que el trato dado a las mujeres por los talibanes, los atentados suicidas, la interpretación dura de la Sharía y otros casos similares no manifiestan instintivamente popularidad.

Sin embargo, esta es otra área más de diferencia entre los talibanes y las fuerzas de ISAF y de EE.UU. A los talibanes les importa poco la opinión mundial, particularmente la de no musulmanes. Pero saben que para ganar la guerra, tienen que contar con el apoyo de la gente local en general y de los pastunes en particular y por lo tanto han concentrado casi todas sus campañas de relaciones públicas y de propaganda en esa audiencia.

Las fuerzas de ISAF y de EE.UU., por otra parte, han mostrado poco interés en intentar activamente ganar apoyo público en Afganistán a un nivel micro. Las fuerzas de ISAF y EE.UU. han tenido mucho cuidado en limitar el daño colateral, pero han mostrado poco conocimiento de los lenguajes, culturas o tradiciones locales y poca consideración por el resentimiento que es creado por actos como incursiones nocturnas en casas afganas, ataques contra ceremonias de matrimonio y la presencia de lujosas bases militares en las cuales desde el punto de vista afgano, los soldados parecen vivir en decadentes estilos de vida occidentales.

En 2010, se citó a Shukria Barakzai, una parlamentaria pastuna e importante activista por los derechos de las mujeres diciendo: “He cambiado mi opinión [de los talibanes] hace tres años cuando me di cuenta que Afganistán está solo. No es que la comunidad internacional no nos apoye. Simplemente no nos comprende. Los talibanes forman parte de nuestra población. Tienen diferentes ideas, pero como demócratas tenemos que aceptarlo”. [1]

El concepto tradicional de gobierno en Afganistán es diferente del de Occidente. En Afganistán, el gobierno ha pertenecido tradicionalmente a la facción o partido que puede tomarlo por la fuerza. La legitimidad no resulta de la representación del pueblo, sino de otros actos, como ser la provisión de paz, estabilidad y justicia en la sociedad. [2]

Religiosidad y tribalismo
Actualmente, muchos en el exterior pueden interpretar el lado oscuro de la religiosidad de los talibanes como Islam tribal. Sin embargo, los talibanes fueron en realidad un rechazo del tribalismo afgano.

La sociedad afgana es una mezcla de estructuras tribales y valores religiosos. Si las estructuras tribales afganas forman un eje vertical dentro de la comunidad afgana, se puede ver que la religión se extiende horizontalmente por la sociedad. Por ello los talibanes pudieron liberarse de la naturaleza tribal de Afganistán, y mantener a pesar de ello una fuerte identidad afgana. De hecho, los talibanes no hablan ni de su identidad pastuna o de una identidad islámica global, y en su lugar se presentan como musulmanes afganos.

Esto se hace evidente dentro de su estructura organizativa. Incluso aunque la mayoría de sus altos funcionarios y comandantes regionales son pastunes, han comenzar a nombrar a vicegobernadores de distrito y a jefes militares a nivel de distrito, lo que les ofrece la oportunidad de hacer nombramientos más étnicamente equilibrados. [3]

Una oposición de inspiración religiosa al gobierno no es un fenómeno nuevo dentro de Afganistán. Antes de los talibanes, Hikmatyaar, Ahmad Shah Masud, Rubbani, Younis Khalis, Sayyaf y Pir Jillani combatían todos por lograr un gobierno religioso dentro de Afganistán.

De los que resistieron la ocupación soviética, el único secularista notable fue Dostum. Incluso antes de la invasión soviética, Afganistán tuvo una historia de oposición religiosa a gobiernos, dirigida a veces por líderes tribales conservadores o por carismáticos Pirs y Mullahs.

Semejantes levantamientos en las áreas fronterizas entre Afganistán e India británica fueron llamados “Movimientos de mullahs locos” por el establishment colonial británico y el actual Mullah Omar ha sido frecuentemente comparado con esos anteriores mullahs carismáticos. [4]

Marcos nacionalistas y religiosos
Las talibanes han intentado apelar al sentido afgano de nacionalismo cuando destacan la injusticia cometida contra su país y sus conciudadanos, mientras han recurrido a las tradiciones religiosas de Afganistán para presentar una salida a su situación actual.

Los talibanes, han considerado que la principal injusticia contra Afganistán y los afganos ha sido la ocupación extranjera y un gobierno impuesto por fuerzas invasoras para servir intereses extranjeros.

Desde un punto de vista religioso, los talibanes lograron una importante victoria de relaciones públicas cuando Mullah Omar, en un período particularmente difícil en 1998, apareció en público y se cubrió con el manto del Profeta Muhammad.

Para el afgano ordinario, eso otorgó a Mullah Omar una autoridad religiosa incuestionable, y para los activistas talibanes, le dio el título de Amir ul-Mominín, o comandante de los fieles, ofreciéndole un estatus que iba mucho más allá del de cualquier personalidad nacional o tribal.

Por lo tanto los talibanes pueden presentarse como diferentes de otras facciones de muyahidines y tener un carácter religioso esencialmente afgano, que es más probable que tenga resonancia con un pueblo que tiende a ser religiosamente conservador y sospechoso ante interferencia extranjera.

Especialmente desde la Shura de Quetta, los talibanes han creado una sofisticada y amplia red de comunicación y propaganda. Incluye un sitio en la web que es actualizado varias veces al día en cinco lenguajes diferentes; revistas, cintas de audio y DVD conteniendo prédicas e informes de combates; Shabnama, o cartas nocturnas; canciones y poemas tradicionales nacionalistas e incluso el uso de teléfonos celulares. [5]

Con estos medios, los talibanes pueden aprovechar lo que se considera como injusticias del gobierno de Karzai y de las fuerzas de EE.UU. y de ISAF que lo apoyan.

Relatos inquietantes de la Bahía de Guantánamo, detenciones arbitrarias en prisiones, como ser en la base aérea de Bagram, pérdidas de vidas de civiles como resultado de bombardeos aéreos, deshonor y humillación infligidos a la población como resultado de incursiones nocturnas en las casas de presuntos insurgentes, corrupción e impotencia del gobierno de Karzai en el control de fuerzas extranjeras, se propagan todos entre activistas y el público en general.

Poesía: un arma de guerra en Afganistán
El actual conflicto afgano es uno entre insurgencia y contra-insurgencia, pero en última instancia se libra como una guerra de información apoyada por acción militar; es una batalla por los corazones y las mentes. Si es así, entonces en esta batalla los talibanes tienen una clara ventaja sobre su enemigo más sofisticado, porque pueden hacer uso de referencias culturales afganas de una manera que las fuerzas extranjeras e incluso el gobierno de Karzai no han podido hacerlo.

La población de Afganistán es predominantemente analfabeta, especialmente en el sur del país, donde se encuentran los bastiones de los talibanes. Como muchas otras sociedades tradicionales durante siglo, los afganos han utilizado la poesía como medio de transmitir información de una generación a otra.

Los talibanes han tenido éxito en la utilización de este antiguo medio de comunicación para comunicar su mensaje. Actualmente su poesía es transmitida por estaciones de radio locales, Internet, es interpretada en reuniones locales, difundida por teléfonos celulares y copiada en CD y tocada en coches y tocadiscos.

La poesía talibán contiene una variedad de temas y narrativas que pueden incluir tópicos como: ‘Somos muyahidines que defienden el Islam contra invasores cristianos’; ‘somos los hijos de Afganistán y seguimos los pasos de nuestros antepasados rechazando otra invasión extranjera de nuestro país’; ‘orgullo y honor afgano contra la injusticia e inhumanidad de las fuerzas invasoras y su gobierno títere afgano’.

La poesía trae a menudo un mensaje de esperanza, o de intimidación, o recuerda al oyente que si se pusiera de parte del enemigo no musulmán o del gobierno corrupto, será tratado con dureza y de una manera similar de cómo los rusos y sus seguidores locales fueron tratados en el pasado.

Esas canciones son usualmente cantadas y coreadas, pero también son transmitidas por escrito mediante Shabnama, o cartas nocturnas. Donde los talibanes utilizan palabras como ‘nosotros’ o ‘muyahidines’, usualmente no se refieren a activistas o dirigentes talibanes, sino a los afganos en general, y de esta manera transmiten el mensaje de que la lucha por el Islam y la nación es una obligación para todo afgano, no solo los insurgentes.

Además, el lenguaje que es utilizado en esas canciones también es importante. Los talibanes no usan el lenguaje secular de insurgencia y contrainsurgencia, sino de yihad y martirologio, y la poesía se presenta en todos los dialectos afganos para asegurar que resuene con las diferentes etnias.

Una canción patriótica contenida como una carta de un prisionero de la Bahía de Guantánamo a su madre es mencionada en un informe del International Crisis Group:

Estoy encarcelado en la prisión en Cuba
No duermo ni de día ni de noche, madre mía
Es un trozo de tierra en medio del océano
Es la Isla de Cuba
Hay detenidos en ella
Está rodeada de barras
Hay jaulas
Que son muy fuertes
Son pequeñas/como un ser humano
Son para el horror
Son para la tragedia
Son para castigar a la pobre nación. [6]

Mientras otra dice:

Nunca aceptaré una vida en la que debo inclinarme ante otros… Nunca apoyaré lo ilegítimo por cualquier suma de dinero… No juraré por Washington como mi Qiblah [dirección musulmana para plegarias], ni me inclinaré ante Bush… No besaré la mano de Laura Bush, ni me inclinaré ante Rice… Mis creencias y mi orgullo pastún me enseñan esto… Si me cortan en pedazos, no imploraré a otros. (Comentarios entre paréntesis son del autor) [7]

Algunas canciones incluyen un mensaje de esperanza y libertad:
Será una nueva revolución en la cual cada persona cruel sufrirá
Cada criminal será avergonzado y enjuiciado
Este torrente limpiará la suciedad y se extenderá en toda dirección
Los oprimidos serán felices, y habrá libertad por doquier
Todos romperán sus cadenas y cada mano cautiva será liberada
A fin de conquistar la independencia para la nación; los compatriotas sonreirán. [8]

Estas ideas, aunque muy exageradas, se basan en agravios reales. Los talibanes entienden que mensajes que resuenan con sentimiento y emociones locales salen fortalecidos y generan más simpatía y acción. Sentimientos de cólera hacia un gobierno corrupto, la desconfianza hacia fuerzas extranjeras, el odio por incursiones nocturnas y campañas de bombardeo realizadas por fuerzas estadounidenses y resentimiento por las prisiones en Guantánamo y Bagram están generalizados en Afganistán, y no son necesariamente una causa única para los talibanes. Mediante su poesía y otros medios, los talibanes intentan utilizar esas emociones generalizadas en su propia ventaja.

Esto no quiere decir que la propaganda y los procedimientos de formulación puedan ser por sí solos la causa de la resiliencia de los talibanes.

Sin embargo, un exitoso proceso de formulación cultural combinado con una propaganda que encuentra resonancia entre activistas y potenciales simpatizantes resulta ser efectiva en –si no logra apoyo para– el movimiento, por lo menos resta apoyo al gobierno y a sus patrocinadores extranjeros. Además, el hecho de que la mayor parte de la propaganda de los talibanes sea en lenguajes locales mientras la comunidad internacional parece tener una escasez de habilidades lingüísticas, significa que la mayor parte de esta propaganda pasará desapercibida o será malentendida fuera de Afganistán. [9]

Un informe del ICG cita a un oficial militar de EE.UU. diciendo: “Por desgracia, tendemos a ver operaciones de información como un suplemento de operaciones cinéticas. Para los talibanes, sin embargo, los objetivos de información tienden a impulsar operaciones cinéticas… virtualmente cada operación cinética que emprenden está específicamente concebida para influenciar actitudes o percepciones.” [10]

Notas :
1. Fergusson, J., 2010. Should British soldiers be dying for the rights of Afghan women? No. Vea aquí . [Visto 14/04/13].
2. Barnett Rubin, 2009. A Regional Approach to Afghanistan. Video. Vea aquí . [Visto 28/03/13].
3. Nijssen, S., 2011. The Taliban’s Shadow Government in Afghanistan. Comprehensive Information on Complex Crises. See here [Accessed 11/01/13].
4. Stenersen, A., 2010, p 13. Taliban insurgency in Afghanistan – organization, leadership and worldview. FFI Norwegian Defence Research Establishment. Report no.: 2010/00359. See here [Accessed 4/1/13]
5. International Crisis Group, 2008, p 12-15; Foxley, T., 2007, p 9-11. The Taliban’s propaganda activities: how well is the Afghan insurgency communicating and what is it saying? Stockholm International Peace Research Institute. See here [Accessed 14/04/13]; Johnson, R., 2011. The Afghan Way of War, Culture and Pragmatism: A Critical History. London: Hurst & Company.
6. International Crisis Group, 2008, p18. Taliban Propaganda: Winning the War of Words? Report no.158, 24 July 2008. See here [Accessed 5/1/13].
7. International Crisis Group, 2008, p18. Taliban Propaganda: Winning the War of Words? Report no.158, 24 July 2008. See here [Accessed 5/1/13].
8. International Crisis Group, 2008, p16. Taliban Propaganda: Winning the War of Words? Report no.158, 24 July 2008. See here [Accessed 5/1/13].
9. International Crisis Group, 2008, p1. Taliban Propaganda: Winning the War of Words? Report no.158, 24 July 2008. See here [Accessed 5/1/13].
10. International Crisis Group, 2008, p1. Taliban Propaganda: Winning the War of Words? Report no.158, 24 July 2008. See here [Accessed 5/1/13].

Tafhim Kiani completó una maestría en política global en Medio Oriente en Birkbeck College, Universidad de Londres, en 2012. Desde 2002, trabaja en The National Archives, Reino Unido.
(Copyright 2014 Tafhim Kiani)

Islam y Yihad dos caras de la misma moneda….
Raad Salam Naaman. MinutoDigital 19 Mayo 2014

Si preguntas a cual quier musulmán, practicante o no practicante, chií o sunní, de Arabia Saudita, marroquí o iraní, donde sea, tanto imames como el resto de los musulmanes, por el significado de la palabra Islam, todos nos dicen que significa, paz ????.

Uno de los argumentos que los defensores del Islam usan para convencernos de que el Islam es una religión de paz, es que la palabra Islam deriva de la palabra “Salam???? ” que significa (paz).

Es cierto que las dos palabras (Islam ?????y salam ????) tienen la misma raíz gramatical, (salm ???). Pero, en realidad, muchas palabras pueden derivar de la misma raíz, pero eso no quiere decir que el significado es lo mismo. Por ejemplo: en español las dos palabras, misericordia y miserable, tienen la misma raíz: “misere” (del latín). Sin embargo tienen un significado totalmente diferente.

¿Cual es el origen de la palabra Islam ??????

Volviendo al comienzo de las predicaciones de Muhammad en la Meca, en el año 610, Muhammad tenía pocos seguidores y era muy débil. Los pocos que creían en él y en su mensaje, eran llamados “seguidores de Muhammad”, no fueron llamados “musulmanes o Islam”, hasta dos años más tarde de su inmigración de la Meca a Al Medina en el año 622 o la Hégira. Exactamente a partir del año 624, cuando Muhammad se hizo fuerte, jefe, dueño de toda la ciudad de Al Medina, tuvo muchos seguidores y sus seguidores empezaron a conquistar las tribus judías y cristianas de la zona, que no quisieron abrazar sus creencias, la matanza de los hombres y la venta como esclavos de las mujeres y niños.

Antes de la conquista, Muhammad enviaba avisos a los jefes de las tribus judías y cristianas cercanas de la zona donde vivía Muhammad en Al Medina, invitándoles a dejar sus creencias, convertir y rendirse a autoridad. Muhammad siempre terminaba sus mensajes o sus avisos con dos palabras derivadas del mismo infinitivo “salm ???”: “Aslem Taslam; ???? ????”. Las dos palabras “Aslem Taslam; ???? ????” significan, literalmente: “Ríndanse salvarán”. En otras palabras “o te conviertes, creyendo en mi religión o murieras”, es decir ¡si me sigues gozarás de paz, si no, te mato!

Claro había gente por miedo, pues se rendían para salvar su vida, y tener la paz (Islam ????? salam ????). De allí viene el origen de la palabra Islam.

¿Dónde está la paz aquí? Se oye más bien una aminaza a muerte, lucha hasta la muerte. Es una trampa de aproximaciones de pronunciación y letras, son falsedades fonéticas.

Por lo tanto, Islam????? y salam ???? tienen la misma raíz “salm ???”, pero quieren decir cosas totalmente diferentes. La prueba de ello es lo que dice el Corán en (Sura 3:19-20) “Ciertamente, la Religión, para Alá, es el Islam. Aquéllos a quienes se dio la Escritura no se opusieron unos a otros, por rebeldía mutua, sino después de haber recibido la Ciencia. Quien no cree en los signos de Alá,…Alá es rápido en ajustar cuentas. Si disputan contigo, di: Yo me someto a Alá y lo mismo hacen quienes me siguen. Y di a quienes recibieron la Escritura y a quienes no la recibieron: ¿Os convertís al Islam? Si se convierten, están bien dirigidos; si vuelven la espalda, a ti sólo te incumbe la transmisión. Alá ve bien a Sus siervos”.

En el mismo año 624-625, Muhammad declaró al Yihad como un pilar importante para los musulmanes ¿De donde viene la palabra (Yihad)?

Los musulmanes han perseguido incansablemente, matando a los judíos y cristianos como “infieles” en las zonas de mayoría musulmana y hasta hoy día, en el nombre de Allah, practicando “Al Yihad, la guerra santa o luchar en el camino de Allah”.

Uno de los argumentos que los defensores del Islam usan para convencernos de que la palabra “Yihad ????” en el Islam no significa “Guerra Santa” sino deriva de la palabra “YHD ???” que significa (esfuerzo). Totalmente mentira, además el Islam permite el engaño y la mentira, como muestra en (Sura 8:30) “Y cuando los infieles intrigaban contra ti para capturarte, matarte o expulsarte. Intrigaban ellos e intrigaba Alá, pero Alá es el Mejor de los que intrigan”.

Buscando el significado de la palabra “Yihad ????” en diferentes diccionarios “grandes, pequeños” “conocidos, desconocidos” “árabes, españoles o cuál que lengua” la respuesta es siempre la misma, la palabra “Yihad ????” figura como “hacer la guerra santa en el Islam, luchar contra, combatir, batallar por…etc.”.

Además, investigando en el “Noble Corán” y su traducción comentario en lengua española, traducido por Abdel Ghani Melara Navio, la palabra “Yihad ????” aparece centenares de veces y se traduce de lo mismo “combatir o luchar”, y como ejemplo: (Sura 9:19-20) “¿Consideráis que proveer el agua durante la Peregrinación y ser guardián de la Mezquita Inviolable es igual que creer en Allah y en la Ultima Vida y luchar ???? en el camino de Allah? Los que creen, emigraron y lucharon ???? en el camino de Allah con sus bienes y personas, tienen el máximo grado ante Allah y ésos son los triunfadores”. (Sura 66:9) “¡Profeta! Lucha ???? contra los que se niegan a creer y contra los hipócritas y sé duro con ellos. Su refugio es yahannam. ¡Qué mal lugar de destino!”.

Cuando el Islam comenzó a demostrar su superioridad militar, se dio la orden de luchar hasta el fin (Sura 9:13-15,123) “¿Cómo no vais a combatir contra gente que ha violado su juramento, que hubiera preferido expulsar al Enviado y os atacó primero? ¿Les tenéis miedo, siendo así que Dios tiene más derecho a que Le tengáis miedo? Si es que sois Creyentes. Combatid contra ellos, Dios les castigará a manos vuestras y les llenará de vergüenza, mientras que a vosotros os auxiliará contra ellos, cuando así los pechos de gente Creyente. Y desvaneciendo la ira de sus corazones. Dios se vuelve hacia quien Él quiere. Dios es omnisciente, sabio. Creyentes; Combatid contra los infieles que tengáis cerca. Que os encuentren duros. Sabed que Dios está con los que Le temen”.

Se trata de la guerra o lucha contra los paganos, es decir no musulmanes. Es inconcebible la guerra entre musulmanes, aunque haya existido y existen (Sura 49:9) “Si dos grupos de Creyentes combaten unos contra otros, reconciliadles, y, si uno de ellos oprime al otro, combatid contra el opresor hasta reducirle a la obediencia de Dios. Y cuando sea reducido, reconciliadles de acuerdo con la justicia y sed equitativos, Dios ama a los que observan la equidad”. Porque en teoría el musulmán es hermano del musulmán, a pesar de sus diferencias como se muestra el Corán (Sura 49:10) “Los Creyentes son, en verdad, hermanos. Reconciliad, pues, a vuestros hermanos y temed a Dios. Quizás, así, se os tenga piedad”.

Los musulmanes se muestran orgullosos de su comunidad y sus predicadores como muestra este versículo: (Sura 3:110) “Sois la mejor comunidad humana que jamás se haya suscitado: ordenáis lo que está bien, prohibís lo que está mal y creéis en Dios. Si la gente de la Escritura creyera, les iría mejor. Hay entre ellos Creyentes, pero la mayoría son perversos”. Los musulmanes no aceptan como amigos a los judíos, a los cristianos, a los paganos o a los enemigos del Islam; (Sura 5:51) “Creyentes; No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos. Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Dios no guía al pueblo impío”. Por lo tanto, no se puede dialogar con el Islam, al contrario el Islam mediante su libro sagrado el Corán, ordena a los musulmanes a combatir contra los judíos y cristianos hasta que acepten el estatuto especial que les está reservado, (Sura 9:29) “Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Dios ni en el último Día, ni prohíben lo que Dios y su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente”.

El Shej `Abdul Rahman bin Nasr Al- Sa`dy, salafista saudí y uno de los eruditos en el Islam y el Corán, en su libro “Explicaciones de las palabras de Dios” explicando este versículo dice: “Al Yihad o la guerra santa en el Islam, no siendo solo un deber colectivo sino un deber personal también. La guerra santa (Yihad) es una obligación fundamental para todo musulmán que debe dirigirse contra los pueblos infieles, entre ellos la gente del libro, es decir judíos y cristianos vecinos del territorio del Islam. Pero éstos, antes de ser combatidos, deben ser invitados a convertirse. Si aceptan, formaran parte de la comunidad; si no, serán conquistados por la fuerza o por capitulación. En el primer caso, el jefe tiene todos los poderes sobre los prisioneros de guerra, y los bienes confiscados constituirán el botín que se distribuirá a los soldados. En el segundo caso, judíos y cristianos, en calidad de gentes del libro, gozaran de un estatuto privilegiado y conservaran el libre ejercicio de su culto, mediante el pago de un impuesto de capitación (Yizia)”.

En la ley islámica (Shari’a) o la Sunna (hechos, dichos y actos de Muhammad, el Profeta de los musulmanes), en Sahih Al Bujari, Bab Al- Iman, Hadiz o dicho N. 25, habla del Yihad: “Muhammad dijo: Dios me ordenó a luchar ???? contra todos aquellos, que no manifiestan la declaración de la Fe musulmana, No hay más dioses que Allah, y Muhammad su mensajero, deben de rezar, dan la limosna y ayunan el mes de Ramadán. Si hacen todo eso están salvos, si no lo hacen tienen la muerte segura”. Este Hadiz o dicho de Muhammad, tiene mucha importancia en el Islam y para los musulmanes, a pesar de su contenido violento.

Además el Hadiz siguiente N. 26 dice textualmente “preguntaron Muhammad: ¿Cuáles son las tres pilares más importante en el Islam? Muhammad contestó: 1º tener Fe en Allah y Su Mensajero, 2º luchar ???? en el camino de Allah y 3º la Peregrinación.

En todo caso, el Islam tiene que suplantar finalmente a las demás religiones, si o si, mediante la guerra santa Al Yihad, para formar un estado islámico global bajo un Califa. (Sura 9:33) “Él es Quien ha mandado a su Enviado con la Dirección y con la religión verdadera para que, a despecho de los asociadotes, prevalezca sobre toda otra religión”.

Los musulmanes nunca tienen sentimientos de culpa tras las matanzas de infieles. Porque el Corán les da un buen sentimiento que no hacen nada mal matando a los infieles. Las palabras del Corán en (Sura 8:17) “No erais vosotros quienes les mataban, era Alá Quien les mataba. Cuando tirabas, no eras tú quien tiraba, era Alá Quien tiraba, para hacer experimentar a los creyentes un favor venido de Él. Alá todo lo oye, todo lo sabe”. Esto significa que los musulmanes no tendrán ninguna culpa al matar a un infiel porque es el deseo de Allah y Allah solamente está utilizando sus manos para matar a los infieles. Todo eso explica el por qué los terroristas islámistas no se arrepienten de su asesinatos.

Algunos islamistas dicen que ellos son musulmanes moderados y que no creen en la violencia, ¡mienten! De nuevo. Leemos (Sura 4:56) “A quienes no crean en Nuestros signos les arrojaremos a un Fuego. Siempre que se les consuma la piel, se la repondremos, para que gusten el castigo. Alá es poderoso, sabio”. Aquí dice claramente que los que no creen o no siguen los versículos del Corán serán castigados y arrojados en el fuego. Eso significa que todos los musulmanes creen en cada uno de los versículos del Corán. Y si creen en todos los versículos del Corán entonces también creen en los versículos que llevan centenares de mensajes del Yihad, odio hacia los infieles, discriminación contra las mujeres etc….

Raad Salam Naaman para MinutoDigital.com
Cristiano católico caldeo de origen iraquí
Doctor en Filología árabe, estudios árabes islámicos y ciencias religiosas.

exposición
El Genocidio Armenio en imágenes: Millón y medio de cristianos asesinados a manos de islamistas turcos
Padre Jesus Asiain Minuto Digital 19 Mayo 2014

Se acaba de clausurar en la “Casa de Cantabria” de Madrid, la exposición fotográfica sobre el Genocidio Armenio, con motivo de su 99º aniversario. Esta muestra ha supuesto el toque de salida para una exposición itinerante creada con la vocación de recorrer España para difundir y divulgar el genocidio de un millón y medio de cristianos a manos de islamistas turcos.

Con el título de “El Campanario Incesante, Armenia 1915-1918”, se ha creado una impresionante exposición divulgativa, organizada por la Asociación “Armenios de Madrid”, bajo el auspicio de la Embajada de Armenia en España.

Su punto de partida ha sido Madrid, y la exposición, por su naturaleza e importancia, no tiene precedentes. Ha sido la primera vez que se organiza un evento como este en la capital de España. Los visitantes han tenido la oportunidad de conocer de cerca, de una manera sencilla y visual, a través de fotografías, la magnitud del genocidio armenio que tuvo lugar bajo el Imperio Otomano entre 1915 y 1918. El genocidio perpetrado contra el pueblo armenio generó 1,5 millones de muertos y produjo el exilio de todo un pueblo de su territorio histórico.

Durante estos 99 largos y duros años el genocidio aún no ha recibido la calificación que merece y sigue siendo algo “anecdótico” para toda la humanidad. Cambiar esta mentalidad, es el propósito de la exposición, dar a conocer a los visitantes este gran crimen, el más importante del siglo XX.

La exposición tiene un gran interés, y va a intentar abarcar la mayor parte del territorio nacional, acudiendo a todas ciudades españolas que estén dispuestas a acogerla, y contribuir a divulgar este oscuro episodio de la historia reciente.

Entre los visitantes de la exposición inaugural encontramos eruditos, escritores, estudiantes y representantes de diferentes grupos sociales.

http://www.casacantabriamadrid.com
C/ Pío Baroja, 10
28009 Madrid
Metro Ibiza L9

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¿Quieren la independencia los nacionalistas?
Felipe Fernández-Armesto El Mundo 19 Mayo 2014

MAÑANA mi mujer saldrá de viaje a Francia para colaborar de letrista con un compositor de ópera. Casi simultáneamente, un sobrino nuestro, que es médico, partirá del mismo aeropuerto para trabajar en un hospital francés. Pero a pesar de ir destinados ambos al mismo país, acabarán en paraderos asombrosamente distantes: a unos 16.000 kilómetros el uno del otro. Mientras que mi mujer queda en París, el sobrino seguirá hasta Nueva Caledonia, provincia ultramarina de Francia, en el Pacífico.

Nueva Caledonia es tan parte de Francia como lo es Escocia del Reino Unido o Cataluña de España. Todos sus habitantes son ciudadanos franceses. Eligen diputados en París. Votan al titular del Elíseo, con un nivel de participación electoral que supera el 60%. La provincia goza de un grado respetable de autonomía, aunque se aplica el código nacional francés, y las responsabilidades legislativas y administrativas se están traspasando, poco a poco, a órganos isleños. Los edificios públicos lucen con dos banderas. En el último referéndum sobre la independencia, la propuesta se rechazó terminantemente; se volverá a convocar otro más dentro de pocos años, pero no se espera ningún cambio de opinión entre los votantes. Así que Nueva Caledonia encarna la política imperial francesa desde siempre: integrar las colonias en el Estado nacional y convertir a sus habitantes en franceses. En la gran mayoría de las colonias la política fracasó, y los indígenas lucharon para expulsar a los portaestandartes de la supuesta «misión civilizadora». Pero en algunos casos, bastante marginales, Francia consiguió su fin y hoy en día los habitantes de los departamentos, territorios y comunidades ultramarinos que siguen formando parte del Estado francés suman unos 2,6 millones. En cierto sentido, Francia ha tenido el mismo éxito con sus minorías dentro de la Francia metropolitana: son pocos los bretones, corsos, alsacianos, provenzaloparlantes, catalanes o musulmanes que quieren romper con Francia. Se conservan particularidades culturales, y, en algunos casos, un fuerte sentido de identidad propia, pero se definen como franceses -anómalos, tal vez, pero franceses, como los de Nueva Caledonia (o de la isla de San Bartolomeo, o de Miquelón, por citar más ejemplos exóticos).

No me refiero a tales ejemplos para animar a los catalanes a mantenerse dentro de España, ni a los escoceses dentro del Reino Unido, ni a los venecianos dentro de Italia, ni a los de Kosovo dentro de Serbia, ni a los rusos del este ucranio dentro de Ucrania, ni a ninguna otra comunidad europea que contempla críticamente sus vínculos históricos. Sólo quiero llamar la atención sobre el hecho de que ninguno de los países que solemos calificar de estados nacionales lo son en realidad. Ninguno corresponde a una sola nación. Todos son complejos, abarcando anomalías y abrazando paradojas. Insistir en que cada comunidad supuestamente nacional tuviera su propio Estado es absurdo -contrario a la historia e insostenible en la realidad.

Todos los estados se construyen por conquistas o colaboraciones intercomunitarias. Si no fuera así, seguiríamos siendo entidades tribales. A veces surgen imperios que logran involucrar a todas o muchas de sus comunidades constituyentes en un solo sistema de fidelidad política. EEUU es el ejemplo más llamativo. Todos los pueblos sujetos o víctimas de la expansión histórica estadounidense ya confiesan, y a menudo con gran orgullo, ser americans. En Laredo, pueblo fronterizo que se conquistó de México en los años 40 del XIX, donde la inmensa mayoría de los habitantes son hispanoparlantes de ascendencia hispana, se celebra todos los años la mayor fiesta del país para conmemorar el nacimiento de George Washington. Los descendientes de los esclavos negros añoran retóricamente a su África, pero casi ninguno piensa en volver allí ni en abjurar de ser americanos. Algunos hijos de los estados del sur del país que se separaron en 1861, provocando la guerra civil, y que luego se reconquistaron brutalmente y quedaron durante varias generaciones aplastados y reprimidos, siguen acordándose nostálgicamente de los símbolos y héroes secesionistas, pero los que quieren volver al experimento independentista son poquísimos. Hasta los indígenas, los «indios» aborígenes, que tendrían todo el derecho moral para rechazar la bandera estadounidense, han encontrado, casi todos, un modus vivendi, y hasta con entusiasmo, con el Estado -que se dice «nacional»-, a pesar de contener a más nacionalidades que ningún otro del mundo. Un ejemplo parecido es el de China. Con excepciones notables -en Tíbet o en las provincias musulmanas del oeste- todos los pueblos distintos, tales como los hakkas, los li, los manchúes y no sé cuántos más, han venido a calificarse de chinos, ni más ni menos.

Y no hay que ser un gran imperio para abarcar a distintas comunidades. Toda nación -si es que merece el nombre- nace de naciones. Por pequeña que sea, Noruega tiene dos idiomas, sin contar el sami, que es la lengua de los lapones del norte extremo. Finlandia también tiene a sus lapones y luego a una minoría importante de suecoparlantes. El reino neerlandés incluye a los frisos, cuyo idioma es bastante distinto al holandés. Mónaco, que es el Estado soberano más pequeño de Europa, si dejamos aparte a la Santa Sede y a la Santa Orden Soberana de Malta, alberga a más residentes extranjeros que a nativos. En ninguno de estos casos vemos problemas secesionistas, ni serios rencores intercomunitarios. Y en casi todos nuestros países europeos hay fuertes minorías con raíces históricas profundas o de inmigración relativamente reciente que conservan su propia identidad sin negar ni un ápice de lealtad al Estado ni substraer nada de la unidad estatal. Y ahora, si alguna vez tuviera algún sentido el concepto de un Estado nacional, la libre migración dentro de la Unión Europea lo deja literalmente insostenible para el futuro. Nuestros estados son -porque tienen que serlo- entidades plurales y colaborativas.

Casi todo intento de constituir estados nacionales mediante secesiones o ajustes de fronteras fracasa. El único ejemplo positivo es el de Checoslovaquia, que se disolvió amigablemente en dos estados que mantienen buenas relaciones. Bélgica se separó de los Países Bajos en 1830, y seguía con problemas secesionistas, sin quitar a Holanda y sus tensiones entre católicos y protestantes. En 1922, Irlanda se dividió para respetar las diferencias entre dos naciones históricas que habitaban la isla, iniciándose los conflictos que ni siquiera hoy se han acabado. Más o menos al mismo tiempo, se intentó racionalizar las fronteras entre Grecia y Turquía, con la consecuencia de que se masacraron o expulsaron a miles de personas. Ni hablamos de los casos de Bosnia, ni de Kosovo, ni de Ucrania, ni de Chipre, ni de Georgia, ni de Armenia, ni de Sudán del sur ni de las demás tragedias poscoloniales, ni de ningún otro de los muchos casos de fracasados proyectos nacionalistas en el mundo de hoy.

Y, a pesar de todo, sigue esa manía de insistir en intentar establecer un Estado por cada comunidad supuestamente nacional. Ya hay venecianos que quieren abandonar a Italia, bávaros que rechazan a Alemania, y movimientos independentistas irracionalmente fuertes en Escocia, Euskadi y Cataluña. Lo más probable es que ninguno de ellos realice sus aspiraciones, porque los políticos nacionalistas se han dado cuenta de que la independencia les perjudicaría. La situación actual les mantiene en el poder, mientras que si se alcanzara la independencia, la razón de ser de sus propios partidos se echaría a perder y sus perspectivas electorales desaparecerían. Es por eso que la mejor solución sería concederles los referendos que pretenden desear, y desafiarles a que los ganaran. Pero el debate en España queda estancado en cuestiones teóricas de relevancia marginal y de poco sentido práctico -lo sagrado de la Constitución, por ejemplo, o el problema áridamente esencialista de la naturaleza de una nación. Desgraciadamente, la conclusión que indica la historia es casi inadmisible en España: reconocer el derecho a separarse es justo, pero intentar ejercerlo es una locura.

Felipe Fernández-Armesto es historiador y titular de la cátedra William P. Reynolds de Artes y Letras de la Universidad Notre Dame (Indiana).

La superación del Estado nacional
JOSEBA ARREGI El Mundo 19 Mayo 2014

REPASANDO los medios de comunicación en el inicio de la campaña uno se encuentra que los debates y los análisis se centran en cuestiones muy cercanas en el tiempo, en los problemas acuciantes del presente, y además vistos y analizados desde el horizonte concreto y limitado de los estados nacionales. Y en ese horizonte la Europa responsable de los males propios sigue siendo la percepción segura que supera a la Europa que garantiza la paz y la libertad. Por esa razón, la austeridad impuesta o la supremacía alemana se sobreponen a la idea de lo que Europa es y debiera ser, al proyecto político europeo en su más amplio sentido. Poco se recuerda a la Europa necesaria para hacer imposible una nueva guerra mundial. Se ha olvidado que el Estado del Bienestar en Europa es fruto de la cristianodemocracia, y que en algunos casos, la socialdemocracia ha sido la que ha conseguido consolidar dicho Estado del Bienestar con políticas de austeridad a tiempo, como el canciller Schröder en Alemania.

No cabe duda de que Europa hoy no ilusiona lo que podía hacer antaño: para muchos de nosotros Europa era la libertad, era el derecho, era una ilusión que se estaba haciendo realidad, un sueño de paz y libertad. Hoy se identifica con burocracia, decisiones exageradamente detalladas, procesos obscuros de toma de decisión, falta de influencia global, y cada vez más, pequeños nacionalismos económicos.

En este contexto no estaría mal que se recordara lo escrito por Ortega y Gasset: «Ahora bien, es incuestionable que todos los pueblos de Occidente han vivido siempre sumergidos en un ámbito -Europa- donde existió siempre una opinión pública europea. Y si ésta existía no podía menos de existir también un poder público europeo que sin cesar ha ejercitado su presión sobre cada pueblo. En este sentido, que es el auténtico y rigoroso, una cierta forma de Estado europeo ha existido siempre y no hay pueblo que no haya sentido su presión, a veces terrible... Éste es el auténtico gobierno de Europa que regula en su vuelo por la Historia al enjambre de pueblos, solícitos y pugnaces como abejas, escapados a las ruinas del mundo antiguo. La unidad de Europa no es una fantasía, sino que es la realidad misma, y la fantasía es precisamente lo otro: la creencia de que Francia, Alemania, Italia o España son realidades sustantivas, por tanto, completas e independientes».

Hace bastantes años que el entonces presidente del partido Cristianosocial de Baviera, ministro de Hacienda con el canciller Kohl, en su saludo a los asistentes a uno de los congresos de la CDU dijo que él era bávaro por su identidad sentimental, que era alemán por el sentimiento de solidaridad y europeo por el sentimiento de libertad. Con esas palabras rompía lo que construye la identidad producida por el Estado nacional, en su bondad y en todos sus peligros: la fusión de identidad individual, identificación colectiva y derecho de ciudadanía.

Europa es, y debe ser cada vez más, el espacio en el que la libertad que surge de la ruptura de la fusión producida por el estado nacional, sin negar ninguno de sus componentes, esté mejor garantizada, un espacio que es el espacio de la cultura constitucional democrática compartida, un espacio en el que a nadie se le obliga a identificarse con un colectivo determinado, identificación de la que depende su derecho de ciudadanía. Ése es, junto con a la mínima igualdad necesaria para la dignidad humana, el ideal de Europa que nunca marchita.

Joseba Arregi fue consejero del Gobierno vasco y es ensayista y presidente de Aldaketa.

Los ciudadanos, disgustados con nuestros políticos, decidimos no votar
Los partidos mayoritarios han cosechado, en estos últimos años, la mayor cota de impopularidad
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 19 Mayo 2014

En ocasiones nos preguntamos ¿qué pintamos los ciudadanos en esta especie de campo de Brabante en el que se discute de todo, se lanzan dardos incendiarios los unos a los otros, se descalifican y se sacan los trapos sucios a airear, en un alarde de incontinencia verbal, escasez de sentido común y desprecio por aquellos temas que preocupan e interesan de verdad a la ciudadanía? Las elecciones que se vienen celebrando en este país; parece que han dejado de ser una competencia civilizada en la que se exponen los programas de los partidos políticos; una comparación detallada de los distintos métodos de gobernar y un análisis ponderado de los pros y contras que aporta cada sistema político al bienestar colectivo y al progreso de la nación.

Es obvio que, los tópicos a los que se viene recurriendo por las distintas formaciones en liza, para conseguir llevarse el gato al agua en estas elecciones para el Parlamento europeo; no tienen nada que ver con lo que se pretenda que sea una Europa comunitaria ni en cuales deben ser sus objetivos económicos o su legislación unitaria o, incluso, en el planteamiento de una Constitución común, algo en lo que se fracasó cuando se intentó abordar el tema. Al menos, por lo que respecta a España, todos los debates que se han producido poco han tenido que ver con Europa y sí, mucho, con temas en los que existen discrepancias sobre materias internas que, sí podrían ser objeto del debate parlamentario, poco o nada tienen que ver con los problemas que ahora mismo están siendo la preocupación de la CE, ni con los programas precisos para que puedan superarse los restos de la crisis y permitan darle un nuevo empujón hacia el reforzamiento de la economía, las finanzas, el empleo, y, en definitiva, la recuperación y consolidación de este gran proyecto común que es Europa.

No en vano los partidos mayoritarios han cosechado, en estos últimos años, la mayor cota de impopularidad, por haberse dedicado a enfrentamientos baldíos, a echarse basura los unos a los otros y a entorpecer la labor del Gobierno en sus esfuerzos para sacar a España de la crisis. El PP, del señor Rajoy, si es cierto que ha trabajado mucho y con bastante éxito en recuperar, ante Europa y los inversores bursátiles, el prestigio y la confianza que los socialistas derrocharon durante las dos legislaturas anteriores; tampoco ha sabido o ha querido cumplir con sus compromisos electorales, dejándolos para más adelante u olvidándose de otros temas que prometió solucionar cuando pedía el voto para él. El PSOE no ha levantado cabeza desde la abultada derrota del 20N del 2013.

El señor Rubalcaba ha fijado el norte de su política, únicamente en desgastar al gobierno del PP, sin que la trayectoria del PSOE, durante esta última legislatura, haya consistido en algo más que en cometer errores, en evitar que los numerosos casos de corrupción que se vienen destapando allá donde todavía gobierna, acaben con la poca credibilidad que le queda a su partido; sin que haya encontrado otro método de defensa que el intentar sacar provecho del caso Gürtel, que tanto daño ha hecho al PP. Ni un intento de colaboración en la tarea de sacar a España de sus problemas nacionales o internacionales; ni un pacto para acabar, de una vez, con los independentismos vasco y catalán, ni un intento de limar asperezas en los acuciantes problemas causados por el alto desempleo, el mayor de Europa, que afecta a nuestra nación. Un balance decepcionante para quienes han visto que, su vida, ha sido afectada por una crisis que cogió por sorpresa al gobierno de Rodríguez Zapatero, que se reaccionó tarde y torpemente y que, cuando tiraron la toalla y entregaron el mando al PP, en lugar de cooperar para remediar el desaguisado que dejaron; han hecho todo lo contrario, intentando culpar al nuevo gobierno por no haber podido solucionar los resultados de lo que fue la política más absurda, incongruente, decepcionante y destructiva de todas las que se hubieran podido imaginar.

Una vez más reclaman, todos los partidos políticos, el voto para las europeas. Los dos mayoritarios, para mantenerse en el machito, asustados de las informaciones que las encuestas les van trasmitiendo sobre el anunciado incremento del absentismo y temerosos de que, el voto restante, pudiera ir a parar a otros partidos minoritarios que, todo hay que decirlo, al no haber tenido responsabilidad alguna de gobierno, tienen la ventaja de que, lo que prometen que van a hacer, todavía no ha sido desmentido por sus hechos, cuando pudieran ostenten el poder. Mención aparte es el caso de los separatistas, que cometen la sinrazón de presentarse en nombre de partidos españoles para entrar en el Parlamento Europeo en representación de un país del que vienen anunciando que se van a separar ¿Por qué tanto interés en entrar en la política europea si, en el caso de que consiguieran la independencia ( algo que fijan para pronto), deberían abandonarlo ante la imposibilidad de representar a España, por no formar parte de ella, ni a Catalunya, por estar excluida de la CE por la propia legislación europea.

Lo cierto es que, pese a la propaganda de todos los partidos, pese a sus promesas y ofertas, a sus intentos de anunciarnos un futuro feliz, lo que verdaderamente nos tira a muchos españoles, de la derecha y de la izquierda, es proporcionar un serio correctivo a esta democracia de que nos hemos dotado. Una democracia en la que no se respetan las reglas para que pueda ser considerada como tal; en la que unos se muestran desleales y otros recurren a actos antidemocráticos para intentar, utilizando métodos ilícitos o utilizando derechos legítimos para, extralimitándose en su ejercicio o introduciendo factores violentos, intentar derribar por caminos inconstitucionales a un gobierno legítimamente constituido. Una democracia que, en ocasiones, nos hace añorar tiempos pasados en los que España se desenvolvía dentro de un cierto orden, había trabajo para todos, existía seguridad en las calles y la ley y el orden se mantenían con firmeza contra aquellos que intentaban luchar para lograr el caos.

Admito que las elecciones europeas son importante; acepto que dependemos en gran parte de quienes tengan el poder en la UE, pero la tentación de darles en el morro a aquellos a los que les otorgamos toda nuestra confianza; a los que les dimos una mayoría absoluta para que le dieran un gran baldeo a una nación que lo necesitaba; cada vez resulta más fuerte. El caso es que, en lugar de aprovechar tan favorable coyuntura para actuar con valentía y poner remedio a las claudicaciones, pactos forzados, destrucción de los valores y libertades de las personas y, especialmente, acabar con los ataques a la vida de los nasciturus, los abusos cometidos contra de la Iglesia católica o las agresiones a las buenas costumbres; que de manos de gobiernos de izquierdas, han conseguido transformar a España en el paraíso de los gays y lesbianas, el rincón predilecto de las mafias de Europa; el receptáculo en el que se acumulan, tal como ocurre en Italia, toda una invasión de inmigrantes que, curiosamente, parece que ninguna nación de Europa, de esas que critican si se hace lo necesario para impedir que entren por la fuerza por nuestras fronteras, parece dispuesta a hacerse cargo de ellos; el Gobierno del PP parece que ha preferido negociar, pactar, ceder y posponer con la oposición de modo que la mayoría de sus promesas han quedado en saco roto.

En esta ocasión, los ciudadanos tenemos derecho a manifestar nuestro desencanto, expresar nuestro rechazo y demostrar nuestra indignación a los políticos y sus engaños, absteniéndonos de acudir a las urnas. Sea la abstención el recuerdo, a toda la clase política, del respeto que le deben a su ciudadanía. O así es como, desde la óptica del ciudadano de a pie, vemos estos comicios europeos.


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