AGLI Recortes de Prensa   Jueves 29  Mayo  2014

Pánico a la democracia.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 29 Mayo 2014

Estamos asistiendo en las últimas 48 horas a un espectáculo que solo se puede calificar de despreciable y sintomático del pánico que tiene la casta política española a la democracia. Desde la transición su único objetivo ha sido mantener su privilegiado estatus y perpetuarse en su posición de parasitismo de la sociedad. Una actitud así solo podía derivar en una corrupción generalizada y en un enrocamiento numantino para que nada cambie y blindarse del asalto de posibles aspirantes a desalojarles y ocupar su puesto en el organigrama.

No existe democracia en España y cuanto antes eso sea entendido por los ciudadanos, antes comenzaremos a forzar un verdadero cambio. Pero como cualquier revolución, esta debe venir desde las mismas bases de esas organizaciones. Y lo primero es la derogación de la antidemocrática Ley electoral con la supresión de las fórmulas de cocina de los votos con la Ley D'Hont. Lo siguiente es forzar la presentación de listas abiertas donde los ciudadanos sean capaces de discriminar entre los aspirantes a los cargos. Y Lo siguiente es forzar la modificación de los reglamentos internos de los partidos políticos para garantizar una democracia real en la elección de sus órganos de dirección y su secretario general o candidato a las elecciones.

Pero la realidad es que los que han llegado a la cúpula de sus partidos no están dispuestos a perder su poder y harán todo lo que está en su mano, que es mucho, para impedirlo. Su excusa será la de bloquear cualquier cambio reglamentario interno invocando la inoportunidad del momento y la complejidad de la reforma. Ellos fueron elegidos de forma anti democrática y haciendo uso de todas las triquiñuelas y estipulaciones reglamentarias ad hoc para impedir una lucha en igualdad de condiciones. Un ejemplo lo tenemos en las elecciones "a dedo" de los últimos secretarios generales del PSA-PSOE como Griñán y Díaz y los congresos basados en los delegados "compromisarios".

No es de extrañar el revulsivo que se ha levantado, no solo en el PSOE, con las reclamaciones de cambio que alguno de los aspirantes ha lanzado al ver peligrar la promesa de unas primarias abiertas. La división interna está recrudeciéndose al ver el inmovilismo suicida de unas direcciones incapaces de autocrítica y de ser receptivas al mensaje claro de los ciudadanos. España necesita una verdadera democracia y si se ponen trabas, los ciudadanos optarán por posiciones cada vez más radicales con la ascensión de propuestas como PODEMOS que dicen lo que los ciudadanos quieren oír y aún siendo claramente utópicas y demagógicas les da esperanzas.

Los principales partidos políticos se hallan encerrados en su burbuja elitista ignorando y despreciando a los ciudadanos de los que dependen. Y eso lo hacen sabiendo que lo que importa es no tanto la participación en las elecciones sino el porcentaje de votos que pueden cosechar. No existe un límite para considerar unas elecciones como representativas. En algunos paìses se considera obligatorio votar,sin coartar la libertad de voto. Se dirá que lo mismo que existe el derecho a votar, existe el de no hacerlo y abstenerse. Personalmente creo que la abstención es incomprensible e inútil y el que así lo hace se merece las consecuencias por no implicarse. Avanzar significa movimiento y no pasividad.

Si queremos democracia habrá que luchar por conseguirla. Para ello lo primero es que esta democracia esté interiorizada en todas las personas y que así llegue a los partidos políticos y a la sociedad. Por lo pronto se debería acabar de una vez con la figura del "compromisario" y de los congresos a la búlgara.

Desplome de PP-PSOE y futuro del centro-derecha
Ricardo Chamorro www.elsemanaldigital.com 29 Mayo 2014

El centro-derecha no puede seguir con la autocomplacencia

El bipartidismo en democracia, yo lo entiendo en Europa como bloques plurales de tendencia. Por ejemplo la Derecha: Liberales, conservadores, derecha nacional democrática. Izquierda: Socialdemócratas, izquierda marxista, anti sistema.

En EEUU existen dos bloques compactos, en dos Partidos grandes, que admiten el dialogo y la democracia interna a través de primarias y corrientes que, después de la lucha democrática dentro, se deben al Partido que no es más que un contenedor flexible de ideas. El partido es un medio, no un fin en sí mismo.

Para que ocurra lo anterior debe existir flexibilidad y democracia. En España el PP y PSOE son partidos monolíticos que cada vez admiten menos la diferencia de opiniones, la pluralidad y la democracia interna.

El gran reto de Jose María Aznar fue integrar en el PP a toda la derecha desperdigada desde tiempos de UCD. Hoy el PP se parece más al Partido Reformista de Roca (Bien nutrido por la Banca) que pretendía arrinconar a Fraga, robarle sus votantes y pactar con Felipe González, que al PP de Gregorio Ordóñez.

Además en España últimamente no parece que haya bipartidismo ideológico, sino más bien un cuatro-partidismo por gestionar el poder (PSOE-PP-PNV y CIU), aparentemente más que por ideas por interés. Por ello no nos debemos extrañar de lo que está pasando, y de lo que pasara en España. No hay mas ciego que el que no quiere ver.

La estrategia del PP y PSOE
El PP boicoteando mediáticamente a Ciudadanos, VOX y UPyD, haciendo una campaña de baja intensidad, desilusionando a sus votantes fieles que se han quedado en casa (pérdida de 8 escaños y dos millones seiscientos mil votos), y apostando claramente por el bipartidismo con el PSOE de Rubalcaba ha logrado que ambos partidos PP-PSOE no lleguen al 50 % de los votos, ha conseguido que futuros aliados razonables, que podían haber recogido más votos de descontentos (que creen en la unidad de España, en la democracia liberal y en la Constitución), no crezcan como debían, y que la izquierda radical crezca de manera desorbitada con la complicidad de medios como La Sexta y La Cuatro.

La fórmula de tener voz en los medios (La Sexta y La Cuatro) y la juventud de Pablo Iglesias, ha funcionado perfectamente en Podemos, la nueva izquierda radical que se ha llevado el premio en estas elecciones.

VOX el partido de Ortega Lara, Santiago Abascal y Vidal Quadras ha sacado 244.929 votos y se ha quedado a 2.600 de conseguir el eurodiputado, algo nada despreciable teniendo en cuenta que Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, de Albert Rivera, sacó en las primeras europeas de 2009, a las que se presentó, un total de 22.903 votos. Quizás a este partido le ha faltado voz mediática y una imagen más juvenil que la de Alejo Vidal Quadras.

El estratega electoral (Pedro Arriola) de Génova 13 debería haber sido sustituido en el minuto uno, la última aportación de Arriola es que va a echar mucho de menos a Rubalcaba y que en estas elecciones europeas: "Se vota con el corazón y no con la cartera", evidentemente un marxista de juventud cree que todo es cuestión de dinero. No se puede estar más pendiente de la ostentación del poder y los guiños de los poderosos que de España y la libertad, porque entonces sí que te roban la cartera.

Los cálculos del PSOE y las tentaciones del PP
El PSOE tenía bien calculada la situación 1) Si llegamos a más del 50% junto al PP consideramos la coalición en temas puntuales 2) Si no llegamos, planteamos primarias y renovación, juventud, para ser pieza moderada ante un bloque plural de izquierdas que se abre paso.

El PP va a perder como posible aliado circunstancial a Rubalcaba. Lo que tememos algunos, después de las sorprendentes declaraciones del Ministro Margallo de reforma de la Constitución en este contexto post-electoral, es que estén pensando aliarse con el CIU o PNV aceptando una reforma constitucional a su medida, lo cual es un riesgo claro para la propia configuración e identidad de España.

Después de los pírricos resultados en Cataluña y País Vasco del PP, seria aterrador pensar que alguno se planteé tirar la toalla y echarse a los brazos de los herederos de Sabino Arana y de los del "España nos roba".

Como decía Esperanza Aguirre en La Quinta de ABC el martes 27 de mayo: "El PSOE ha perdido 2.561.563 votantes desde las anteriores europeas. Y si lo comparamos con los resultados de las generales de 2011, ha perdido 3.393.659, lo que significa que el 48,7 por ciento de sus votantes de hace dos años le han abandonado. Por su parte, el Partido Popular ha perdido 2.615.674 votantes respecto a las europeas de 2009. Y ha perdido 6.775.990 electores respecto a los que le dieron la mayoría absoluta en noviembre de 2011, lo que significa que el 62,5 por ciento de los que votaron entonces no lo han votado ahora".

Creo que el PP tendría que tener una catarsis brutal, que los que están aferrados al poder dudo que vayan a permitir. Pero sin duda sería necesario, más que nunca, un bloque plural que aglutine y respete a aquellos que creen en España y en la Libertad, frente al totalitarismo y la ruptura de España que se avecina.

Lo que está claro es que el centro-derecha no puede seguir con la autocomplacencia.

Madina: la mirada del odio
Eurico Campano www.gaceta.es 29 Mayo 2014

Como la historia de España demuestra, cada vez que el PSOE se ha radicalizado, ha acabado ocurriendo una desgracia.

Les confieso que observo los ojos de Eduardo Madina... y me dan miedo. Veo rencor, odio de clase, visceralidad contra la derecha... contra todo lo que probablemente representen sus demonios familiares. Con los que sin duda habrá convivido desde que nació y en los seguramente le habrán educado. Ya me pareció sospechoso durante años que una víctima del terrorismo, alguien a quien ETA segó una pierna, llegara a expresar en público que él podría llegar a tener incluso más nexos en común con la llamada 'izquierda abertzale' que con el Partido Popular, lo cual como síndrome de Estocolmo no hubiera sido extraño. El problema es que no se trataba de un mero síndrome de Estocolmo sino de un buen ejemplo de laboratorio de lo que una ideología totalitaria como es el socialismo puede hacer con las personas. Con las personas como Madina, perfecto arquetipo de la izquierda del resentimiento social.

Nuestro héroe, al cual si Susana Díaz no lo remedia, el azar político puede convertir en nuevo secretario general de PSOE (lo escribí ya en otro lugar en abril del pasado año, cuando no había corrido ni la mitad del agua bajo el puente de Ferraz) apunta maneras para convertirse en Zapatero II. Y es que, al igual que el indigente intelectual de León, Madina representa bien a esa 'nueva izquierda', desenfadada, descerebrada y con escasa cultura política y menor aún conocimiento de la historia, (escuchen a la tal Talegón) que, a diferencia de la de González y Guerra que sí asumieron el pacto de la Transición y aceptaron el camino de la reforma y no de la ruptura en aras de la convivencia en paz entre los españoles para enterrar definitivamente la Guerra Civil, ansía volver a reivindicar quehubiera sido necesaria una ruptura, un intento de aplastamiento de los vencedores y, sobre todo, una vuelta a la 'legitimidad' republicana de 1936. Ese año en que las turbas terminaron por apoderarse de la calle, lideradas por tipos como quién fuera el más peligroso de los socialistas de aquella maldita época, Largo Caballero, que consideraba que la democracia no era un fin en sí mismo sino un mero instrumento, entre los varios posibles, para conseguir el poder. El mismo que pronunció aquella famosa frase de que 'la República sería socialista o no sería'.

Eduardo Madina, al igual que el indigente intelectual leonés, se enorgullece de ser heredero de aquella potente maquinaria de odio, que eso y no otra cosa era el PSOE de 1934, el mismo que dio un golpe de Estado en Asturias para dinamitar la 'legalidad' republicana que ellos mismos detentaban en aquel momento.

Si ETA no le hubiera volado una pierna, es posible que Eduardo, a sus 44 años, siguiera siendo un gris militantes -no ya de las juventudes socialistas del País Vasco- pero sí del PSE y hubiera alcanzado algún carguillo -éste es otro que se saltó la fase universitaria- en una diputación foral o en algún ayuntamiento vasco. Pero -aunque yo me resista a creerlo- parece que la vida se empeña en demostrarnos que es puro azar. O como nos enseñó la mecánica cuántica y el calculo matricial, una permanente e infinita sucesión de infinitas posibilidades que se entrecruzan a una infinita velocidad hasta llegar a un resultado determinado: a uno sólo de entre millones posibles. Y el azar, caprichoso, ha puesto sus ojos en éste, ya no tan joven, socialista vasco.

Como la historia de España demuestra, cada vez que el PSOE se ha radicalizado, ha acabado ocurriendo una desgracia. Desgracias que, como entre 1936 y 1939, dejaron trescientos mil cadáveres (lo del millón era sólo cosa de Gironella). Dicho lo cual sólo me queda pedirles, humildemente, que apunten éste pronóstico porque lo verán hecho realidad: dentro de un año y medio, la idiocia la pereza de Mariano Rajoy volverán a dejar a varios millones de votantes de derechas en su casa -si es que los hombres y mujeres del bueno de Vidal-Quadras y Abascal no lo remedian- y eso expulsará a la 'derecha' (o así) del poder Monclovita que tan poco les habrá durado. Y ahí será la hora de un Gobierno de concentración en el que Eduardo Madina podrá llegar a ser presidente, Pablo Iglesias vicepresidente y Cayo Lara ministro, pongamos que de agricultura -que para más no le da- con algún que otro tipo como Alberto Garzón, por ejemplo, en la cartera de Economía. El Frente Popular se habrá instalado por tanto, y se encargará de poner a la Corona en Almoneda, de apretar las tuerzas a la banca, de dinamitar la propiedad privada y de asfixiar, hasta hacer la vida imposible, a la mitad de los españoles que no piensen igual que ellos. Ese día, quien ésto firma, no tendrá más remedio que empezar a tramitar su pasaporte Noruego. Ya sé que no es la primera vez que lo escribo. Créanme; no es una broma.

El síncope de Arriola
José Javier Esparza www.gaceta.es 29 Mayo 2014

Arriola sólo es el síntoma de una grave enfermedad: la de quienes han confundido los medios con los fines y el poder con los principios.

A don Pedro Arriola, gurú de la cúpula del PP desde hace veinticinco años, le dio la otra noche un patatús después de intentar explicar por qué los resultados de las elecciones europeas han sido buenos para la formación que tan generosamente le amamanta. Lo del patatús no ha sido ninguna broma: hubo ingreso clínico y las consiguientes pruebas médicas. Desde aquí le deseamos una pronta y completa recuperación, porque lo hostil no quita lo misericordioso. Pero convendrá usted conmigo en que el episodio va más allá de la anécdota. Porque estas elecciones han sido, en efecto, una especie de patatús para el PP de Arriola.

El arriolismo no es una ideología. Es un “tacticismo”, si se me permite el palabro. Pero, eso sí, es un tacticismo con consecuencias ideológicas. El arriolismo consiste, básicamente, en constatar que para obtener la mayoría hay que hacerse con un par de millones de votos (quizá más) que están en el denominado “centro sociológico”, es decir, ni carne ni pescado. Ese centro sociológico, en principio, carece de doctrina y se mueve por consideraciones mucho más elementales: moderación, garantía de seriedad, confianza en la capacidad gestora, etc. Ahora bien, ese centro sociológico, aun careciendo de doctrina, no deja de estar expuesto a las ideas que circulan en la sociedad y, precisamente por su ausencia de ideología, suele moverse en función de los tópicos dominantes. ¿Quién genera en España desde hace más de treinta años la ideología social, los conceptos básicos de lo bueno y lo malo? La izquierda. Por tanto, deslizar el discurso hacia la izquierda y “parecer progre” es el mejor modo de hacerse con esos millones de votos que anidan en el “centro sociológico”. ¿Y no sería mejor, en vez de eso, tratar de reemplazar a la izquierda en la fabricación de la ideología social? “A mí no me pagan para cambiar el mundo –dice el arriolista-, sino para ganar elecciones”. ¿Y no cabe el riesgo de que, con ese deslizamiento a la izquierda, el votante de derecha se vaya a otra parte? No, porque no hay otro sitio adonde ir. Y en último extremo, siempre vale el argumento del voto útil: vota PP por miedo a que gane la izquierda. Y así, mal que bien, ha venido funcionando el Partido Popular desde los años noventa.

Desde un punto de vista puramente objetivo, el enfoque táctico del arriolismo no es incorrecto. El problema es que la táctica –toda táctica- no es un fin, sino un instrumento, un medio, pero el PP ha convertido el medio en fin. Así ha despreciado por completo el combate de las ideas, abandonando el campo a la izquierda. Dicho en otros términos: se ha resignado a que sea la izquierda la que dicta los valores que mueven a la sociedad. Y eso, en la práctica política, implica que para seducir al “centro sociológico” de marras hay que escorarse cada vez más hacia posiciones socialdemócratas, progresistas, homosexualistas, antinacionales, abortistas, etc. Por eso el PP de hoy ha dejado de ser un partido de derecha.

A los arriolistas –que en la cúpula de Génova son legión- todo esto les da igual. Ellos no están ahí para salvar el mundo –te dicen-, sino para gestionar el poder. Y si la gente se rebota en unas elecciones europeas, pues bueno, que se rebote: ya llegarán otras elecciones donde la gente se juegue algo más serio y entonces las lanzas volverán a ser cañas. El propio Arriola lo dijo antes de que le diera el síncope: una cosa son europeas, donde se vota con el corazón, y otra unas generales, donde se vota con la cartera. Apúrese la frase hasta las heces, porque pocas veces ha quedado tan patente la sideral distancia entre la cúpula del poder y la gente de a pie. ¿De verdad sabe Arriola cómo está la cartera de los votantes del PP? Si juzgáramos solo con la cartera, tendríamos que concluir que con Zapatero vivíamos mejor, porque hoy tenemos más paro, menos sueldo y más deuda. ¿Sabe Arriola cómo es hoy, en España, la vida de un autónomo de la industria, de un taxista, de un tendero, de un funcionario? ¿Cuánto tiempo hace que no habla Arriola con un votante de base del PP? Ah, claro: él no lo necesita; él es sociólogo.

Ahora los voceros del PP, para detener la sangría, empezarán a agitar el fantasma del Frente Popular: “¡Cuidado, no nos abandonéis! Porque si dejáis de votarnos, vendrán los rojos”. Vale. Ya sabemos que el recurso al miedo funciona. Pero no sé si estos doctos señores se han preguntado alguna vez a quién están dirigiendo sus mensajes. Porque en España, por la ineptitud de la política económica del Gobierno, hay cada vez más gente que no tiene nada que perder, y por la renuncia del PP a plantear principios e ideas, hay cada vez más gente que ve con simpatía al Frente Popular contra “la derechona”. Al paso que vamos, la advertencia de “que vienen los rojos” ya no será sentida como una amenaza, sino como una promesa. Hasta tal punto ha retrocedido la cultura de derechas en la sociedad española. Gracias, entre otras cosas, a la cobardía del PP.

Y bien: ¿la culpa de todo esto la tiene Arriola, como apuntan hoy los corifeos del marianismo? En realidad, no. Arriola sólo es el síntoma de una grave enfermedad: la de quienes han confundido los medios con los fines y el poder con los principios. Si en el PP cabe aún alguna regeneración, esa ha de empezar precisamente por ahí: recordar que un partido sólo es un instrumento para orientar la vida social en el sentido de lo que tú consideras bueno y justo. Claro que siempre habrá alguno que te diga que con esas cosas “no se ganan elecciones”. Y seguirá repitiendo la misma simpleza después de haberlas perdido. Son tan listos…

Populismo
Un fantasma recorre España
José García Domínguez Libertad Digital 29 Mayo 2014

Un espectro recorre España: el fantasma del populismo. Un populismo tan transversal como ubicuo que ha sabido transitar desde la demagogia convertida en espectáculo periodístico por los mass media hasta la praxis política de todo el arco político sin excepción. Una epidemia que ha terminado por hacer por completo indistinguibles los discursos canónicos de la casta y de la pretendida anticasta. La misma moralina barata en todas partes. A diestra y a siniestra, el mismo rancho, ese cargante puritanismo neocalvinista que igual predican desde la derecha más atrabiliaria que desde sus antípodas en la extrema izquierda más tronada, pasando por los mil regeneracionistas que hoy nacen en España debajo de cada piedra. Si no quieres caldo, cien tazas. A falta de ideas generales sobre la naturaleza profunda de la crisis, aquí se ha impuesto un relato pueril que pretende atribuir el colapso que vive la economía toda al trinque y la mamandurria.

El derrumbe del aparato productivo hispano obedecería a los turbios enjuagues de cuatro concejales de Urbanismo, las maquinaciones de otros tantos consejeros autonómicos algo mangantes y a los negocios turbios de media docena directivos de cajas de ahorros. Un cuento de jardín de infancia que increíblemente se ha instalado en el sentir general del país como la gran verdad incuestionable. ¿A qué tanta extrañeza y tanto rasgar de vestiduras, pues, por el éxito electoral de Podemos? Al cabo, más allá de la estética vagamente guevarista, el fondo y las formas de ese Pablo Iglesias Ful recuerdan mucho más al día a día de la política española que al chavismo bolivariano que todos le atribuyen. Iglesias es un charlatán populista más castizo que las farolas de Serrano.

Su lenguaje simplista y maniqueo nada tiene que ver con el árbol genealógico del marxismo, ni tampoco con los clásicos del pensamiento revolucionario. Tan difícil de definir en abstracto y tan reconocible siempre a primera vista, lo suyo es puro populismo en su variante celtíbera. Al respecto, si hubiese que buscar un elemento común a todos los populismos lo encontraríamos en el repudio de la reflexión teórica en beneficio exclusivo del sentimentalismo. El populista apela a todas las vísceras de su audiencia, a todas salvo al cerebro. Tres elementos hay comunes a cualquier populismo. Por un lado, la idealización del pueblo, siempre puro y angelical. Por otro, la relación directa y vertical entre el líder y las masas (jerarquización que hoy se impone desde los platós de la televisión). Y por último, un esfuerzo permanente para deslegitimar las instituciones del propias de la democracia liberal, fuente última de la podredumbre del "sistema". Huelga decir que Iglesias cumple las tres a rajatabla. Desengañémonos, el malo de moda, Pablo Iglesias Ful, no es más que la enésima deformación grotesca de la realidad española reflejada en los espejos cóncavos de este inmenso Callejón del Gato. Otro charlatán. Apenas eso.

Vinimos para quedarno
Carta a un militante de Vox
Santiago Abasca Libertad Digital 29 Mayo 2014

En primer lugar, quiero felicitarte por los resultados del domingo. Doscientos cincuenta mil españoles -¡un cuarto de millón!- nos han dado su apoyo, y este es un motivo para la enhorabuena. Sabrás que nos hemos quedado a solo un puñado de votos -apenas dos mil- de entrar en la Eurocámara. Cualquier otro habría caído en el desánimo, pero no nosotros, acostumbrados a sortear obstáculos. Si miras conmigo el lado bueno de las cosas, verás que pocas aventuras políticas en la España de los últimos años han arrancado de la manera exitosa en que lo ha hecho Vox. En solo cuatro meses, sin casi recursos, hemos puesto en marcha una eficacísima y cohesionada maquinaria electoral al servicio de España. Como no me cansé de repetir en campaña: sean cuales sean los resultados, ya hemos ganado. Me alegra de que doscientos cincuenta mil compatriotas no me hayan dejado como un exagerado.

Nada de esto habría sido posible sin ti, que has empezado esta carrera de fondo con un sprint. Te he visto por las calles y las plazas recogiendo firmas, repartiendo propaganda, pegando carteles, dando la cara (con riesgo, a veces, de que te la partieran). Sé que durante estos meses has robado tiempo al estudio, al trabajo, al sueño, y que apenas has parado por casa, donde a punto estuviste de convertirte en un pálido recuerdo. Presenta, por favor, mis disculpas a los tuyos por las ausencias a las que te ha obligado Vox. A ti, en cambio, no te voy a pedir perdón porque sé que te pasa como a mí: que te gusta vivir en campaña. Pues bien, tengo buenas noticias, porque esto no acaba aquí, sino que no ha hecho más que empezar. Y como prueba de lo que digo te voy a pedir un esfuerzo adicional. O dos.

Sabes que, salvo honrosas excepciones, hemos sido sometidos a un silencio informativo por parte de unos medios en exceso adictos a la publicidad institucional. Y, a pesar de todo, nos han votado doscientos cincuenta mil españoles. El resultado ha sido posible gracias a una campaña puerta a puerta de la que tú has sido protagonista. En estos meses no has dudado en pedir el voto para Vox en el ascensor, en el metro, en el bar, en la oficina, en los pasillos de la facultad, en la cola del supermercado, en las comidas familiares de los domingos... Al principio los que te escuchaban te tenían por pesado, pero poco a poco se iban contagiando por tu entusiasmo. Lo que Vox proponía, lo que tú proponías, era lo que muchos llevaban pensando años pero no oían a ningún político. Y así, entre todos, obramos el milagro de los doscientos cincuenta mil votos.

Sin embargo, puede haber quien hoy piense que haber votado Vox ha sido tirar el voto a la papelera. Y es aquí donde de nuevo entras tú como agente electoral. Tenemos que convencer a quien de esta manera piense de que, si bien todos los votos valen lo mismo, esto es así electoralmente, no simbólicamente. El voto a Vox vale doble porque Vox no es un fin en sí mismo, sino un instrumento al servicio de España. Cada voto a Vox ha sido como un ladrillo en la construcción de una España mejor que quizás nosotros no disfrutemos, pero sí nuestros hijos y nuestros nietos. No hay, por tanto, voto más útil. A todos los que convenciste para votarnos y ahora dudan, felicítalos porque no se resignaron a lo malo conocido y apostaron por lo bueno por conocer. Diles también que no es atractivo lo seguro y que en el riesgo hay esperanza. Y pídeles un voto de confianza. Otro más, sí.

Eres, como yo, consciente de que las elecciones del domingo han dibujado un inquietante mapa político. Ganan los nacionalistas separatistas y la izquierda callejera y pierde España. Los dos grandes elefantes, PP y PSOE, parecen haber tomado con paso lento y pesado el largo camino del cementerio. El PP no solo no ha hecho propósito de enmienda, sino que persiste en el error de velar solo por sus intereses de casta, incumplir su programa y dar la espalda a sus votantes. El papel de mal menor se le ha quedado pequeño y ya ensaya, entusiasta, el de mal mayor. Nos toca enarbolar las banderas que otros han arriado. No vamos a rehuir una sola batalla, convencidos como estamos de que la única batalla que se pierde es la que no se libra. Te advierto, eso sí, de que estamos rodeados y de que el enemigo nos supera en número. Pero ¿quién dijo miedo?

Vinimos para quedarnos porque nacimos para ganar. Hay tanto por hacer que nadie debería aburrirse. Hemos vivido una aventura y la hemos vivido juntos. Y lo bueno es que lo mejor aún está por llegar. Ya sé que quizá nunca pensaste dedicarte a la política, mucho menos en tu tiempo libre, pero me temo que no nos queda otro remedio. También sé que siempre soñaste con hacer algo grande por tu patria, pues eres de los que se pregunta qué puedes hacer tú por tu país y no al revés. Aquí tienes una oportunidad. En estos tiempos de prueba, es la hora de la audacia. Yo no me rindo. ¿Y tú?

Quedo a la espera de tu respuesta.
¡Viva España!
Santiago Abascal, secretario general de Vox.

"Socialismo del siglo XXI"
La "democracia" que vende Podemos significa "control" total del Estado
El partido de Pablo Iglesias quiere sustituir el actual sistema por una "democracia socialista del siglo XXI", a imagen y semejanza de Venezuela.
M. Llamas Libertad Digital 29 Mayo 2014

El gran revuelo que ha supuesto la irrupción de Podemos en el mapa político, tras lograr cinco escaños en las elecciones europeas del pasado domingo, no es de extrañar si se observa la propuesta rupturista que plantea en su programa. Así, el plan económico que defiende el partido de Pablo Iglesias es sólo una parte, aunque muy sustancial, de su proyecto político.

En el fondo, lo que defiende dicha formación es la "apertura de un proceso constituyente" para blindar toda una serie de "derechos sociales y culturales", al tiempo que se implanta la "participación directa" de los votantes en la decisión y gestión de los "asuntos comunes".

Se trata, por tanto, de sustituir el actual sistema de democracia representativa, en donde los electores deciden quién gobierna, por una nueva "democracia real" -también conocida como "participativa" o "asamblearia"-, en la que los votantes determinan cómo se gobierna decidiendo, directamente, sobre todo tipo de asuntos. De este modo, tanto las políticas públicas como la gestión de empresas o la finalidad de todo tipo de recursos (incluyendo la propiedad privada) se sometería a la voluntad de la mayoría. Así pues, el colectivo, a través del Estado, se impondría por la fuerza a los derechos y libertades fundamentales del individuo.

No es un fenómeno nuevo. En realidad, no es más que una actualización de la tradicional "democracia popular" que imperó en numerosos países comunistas durante buena parte del siglo XX, una variante del llamado "socialismo real". Y, en la práctica, consiste en otorgar al Estado un poder absoluto. En este sentido, cabe recordar que los regímenes comunistas suelen ocultarse bajo un manto "democrático" y "popular", como es el caso de la "República Popular Democrática de Corea" (Corea del Norte) y la "República Popular China" hoy, o la "República Democrática Alemana" (Alemania del Este) y la "Kampuchea Democrática" (Camboya bajo el régimen de los jemeres rojos) ayer, entre otros muchos.

Podemos nace de una serie de plataformas y movimientos como el 15-M, cuyo denominador común es el rechazo frontal al capitalismo. Una de estas fuerzas impulsoras es Izquierda Anticapitalista, una formación comunista que, entre otras cosas, define a la perfección la "democracia socialista del siglo XXI" que propone Iglesias.

Su objetivo es diáfano:
Una democracia sustancial solo puede construirse erradicando la dominación capitalista, eliminando la desigualdad y dotando a los ciudadanos de poder efectivo en todas las áreas de la vida social. Estas metas podrán alcanzarse con una democracia socialista diferenciada del fracasado totalitarismo burocrático, que actualice los viejos ideales e implemente nuevas formas de participación popular.

El socialismo apunta a construir una sociedad igualitaria a partir de la erradicación del capitalismo y la expansión de la propiedad colectiva de los medios de producción. Este proceso exige desenvolver la autodeterminación popular, bajo una modalidad que debería contener las características de una democracia socialista. Este sistema político sustituirá el régimen actualmente dominado por los banqueros, los industriales y los burócratas por un gobierno soberano del pueblo, que pondrá en práctica una democracia real.

La paulatina socialización del proceso productivo aportará a la población los recursos, el tiempo y las calificaciones necesarias para participar, deliberar y decidir los destinos de la sociedad. Estos cambios favorecerán la expansión de la democracia a todas las áreas de la vida social. Formas de gestión mayoritarias serían introducidas en la economía (fábricas, bancos, servicios), el Estado (administración, ejército, justicia) y la actividad pública (educación, salud, medios de comunicación).

Y su referente contemporáneo también: la Venezuela de Hugo Chávez.

En este país la democracia participativa tiene rango constitucional desde 1999, junto a otros logros que consagran conquistas sociales (derechos de los indígenas, campesinos, niños), nacionales (prohibición de bases extranjeras) y democráticas (referéndum revocatorio, obligación de los funcionarios de rendir cuentas, normas de control masivo) […] En un país históricamente moldeado por una economía y una cultura de rentismo petrolero, la intervención masiva [del Estado] es la llave para un despegue del socialismo del siglo XXI.

"Democracia", el nuevo cebo de los comunistas
El "socialismo del siglo XXI" que defiende Podemos es el comunismo de toda la vida, pero revestido de mecanismos "democráticos". No en vano, tal y como argumentan desde Izquierda Anticapitalista, es preciso "sustituir el estandarte de la dictadura del proletariado por la bandera de la democracia socialista".

¿La razón? "El primer término ha perdido la connotación positiva que presentaba en la época de Marx o Lenin como opción frente a la autocracia y ha quedado en cambio asociado con el totalitarismo que prevaleció en la URSS".

Por ello, "acentuar la importancia de la democracia en un proyecto socialista no es una arbitrariedad, ya que obedece a la profunda expansión del sentimiento democrático contemporáneo", aclaran. "La democracia plena es realizable bajo el socialismo y debe ser reivindicada sin prevenciones ni reservas", concluyen.

Dicho y hecho. Basta observar el índice del programa de Podemos para percatarse de dicha reivindicación. Así, el texto, que consta de un total de 40 páginas, se divide en los siguientes seis capítulos:
Recuperar la economía, construir la democracia
Conquistar la libertad, construir la democracia
Conquistar la igualdad, construir la democracia
Recuperar la fraternidad, construir la democracia
Conquistar la soberanía, construir la democracia
Recuperar la tierra, construir la democracia

El término "democracia" o "democratización" aparece en un total de 25 ocasiones a lo largo del programa, pero se emplea con un sentido diferente al tradicional, ya que aquí significa, simplemente, nacionalizar o expropiar. Así, por ejemplo, Podemos propone:

"Democratizar la dirección de las entidades bancarias y cajas de ahorros".
Crear "una banca pública con gestión democrática bajo control social efectivo".
"Incrementar la democracia económica facilitando la participación de los trabajadores en los consejos de administración de las empresas y, por lo tanto, en la gestión de las mismas".
"Democratización real de los medios de comunicación".
"Gestión democrática" de Sanidad, Educación, Vivienda...
"Planificación democrática de una economía ecológica [...] respetuosa con la biosfera y basada en un modelo productivo ambientalmente sostenible".
"Control democrático social y público de las fuentes energéticas y de la producción eléctrica" o, lo que es lo mismo, "democratización de la energía".

"La gestión y propiedad de los recursos hídricos debe ser pública, con una gestión democrática".
Lo mismo sucede con la palabra "control", que aparece en un total de 21 ocasiones a lo largo de las citadas 40 páginas. Dicho concepto se traduce, igualmente, en nacionalización o expropiación de recursos, avanzando así en el "control" estatal de todas las áreas económicas y civiles.

El ejemplo más palmario es su exigencia de recuperar el "control público" de "sectores estratégicos", tales como "telecomunicaciones, energía, alimentación, transporte, sanitario, farmacéutico y educativo", mediante la "adquisición pública" [estatal] de los mismos o su sustitución por empresas públicas. Curiosamente, Podemos sólo emplea el la palabra "expropiación" para aludir a la nacionalización de "grandes fincas", que "deberán pasar a gestión comunal".

Y como muestra de la progresiva estatalización que propugnan, el término "público" aparece en 89 ocasiones a lo largo de su programa político, mientras que el concepto "derechos" se repite 74 veces, sin aludir en ningún caso a los ingentes costes que conllevaría este exponencial aumento de la esfera pública sobre la economía española.

Por último, alude a diez "prohibiciones", desde la tauromaquia y el fracking (explotación de hidrocarburos no convencionales) hasta el despido en empresas con beneficios, copagos o privatización y recortes en el sistema público de pensiones. El término "libertad", que aparece otras diez veces, tan sólo se circunscribe al ámbito de la opinión, reunión, manifestación, asociación, religión y sexo, garantizadas ya por el actual marco constitucional.

Como en su día señaló Juan Ramón Rallo, los defensores de la democracia asamblearia "quieren regenerar la política, pero no para incrementar la exigua esfera de libertad de los individuos a costa de la reglamentación estatal, sino para terminar de convertirlos en las mulas de carga de la casta gobernante. Sorpresa: la nueva izquierda no es otra cosa que la izquierda de toda la vida".

Y añade:
Mucho me temo que la tan democratizadora economía asamblearia es igualita a una tiranía política: miseria generalizada y nula autonomía personal. Todo lo contrario, por fortuna, de lo que ofrece un mercado libre.

El seísmo francés
El Confidencial  29 Mayo 2014

Nuestro pueblo no quiere ser dirigido desde fuera, someterse a leyes que no ha votado, ni obedecer a comisarios que no se han sometido a la legitimidad del sufragio universal”
Marine Le Pen, 25 de mayo de 2014

Que Francia se ha convertido desde hace tiempo en el principal problema de Europa en el terreno económico es algo de lo que venimos advirtiendo desde hace tiempo en las páginas de El Confidencial. Sin ir más lejos, el mes pasado explicaba lo que entiendo es el final del modelo francés. En septiembre de 2012 analizaba someramente sus presupuestos, en octubre siguiente lo citaba como el tapado de la crisis, y en enero de 2013 repasaba las razones que hacían de Francia la auténtica bomba de relojería de la Eurozona, tal y como había señalado el noviembre anterior The Economist. Si para muchos el riesgo económico francés está bastante claro, ha llamado mucho la atención el resultado que el filofascista Frente Nacional de Marine Le Pen ha cosechado en estas elecciones al Parlamento de la Unión de este pasado domingo 25 de mayo. Algo que a quienes estamos en el día a día de la política francesa no nos ha extrañado en absoluto, y que trataré de explicar a continuación.

La acusación más grave que se ha efectuado al presidente de la República, François Hollande, la ha recogido el diario Le Figaro, y no es otra que la de haber sido el mayor captador de votos para el partido de extrema derecha. Días antes de la primera vuelta de las elecciones a la presidencia de la República (que tuvieron lugar el 6 de mayo de 2012) publiqué tres entradas consecutivas en mi blog sobre lo que supondría una victoria de Hollande, tras estudiar su programa en profundidad ("Hollande o el caos" y "Hollande, más fuego" fueron las dos primeras). En la tercera de ellas ("Sarkozy: Europa en la encrucijada") señalaba por qué era imprescindible una victoria de Nicolas Sarkozy no sólo para Francia, sino para Europa y para España en particular.

La respuesta al ascenso de la ultraderecha francesa no sólo se explica por razones económicas, y desde luego por la (inexistente) política de austeridad del Gobierno francés. El siguiente cuadro, tomado de la cuenta de Twitter de Miquel Roig, muestra claramente cómo el gasto público no ha dejado de crecer en Francia desde el comienzo de la crisis. Es cierto que el nuevo primer ministro, Manuel Valls, ha prometido numerosos recortes que, sin embargo, siendo sin duda imprescindibles, aún no se han producido.

Y por el contrario no hay nada realmente nuevo bajo el sol que empezó a desvelar el denominado “problema” francés nada menos que el 21 de abril de 2002 cuando el padre de la actual presidenta del partido, Jean-Marie Le Pen, arrancase el pase a la segunda vuelta de las elecciones a la presidencia de la República al socialista Lionel Jospin, para diputársela al conservador Jacques Chirac. La abstención en aquella primera vuelta marcó un hito histórico, alcanzando el 28,4% del electorado, algo que nunca había ocurrido ni ha vuelto a ocurrir.

El mensaje que ha cautivado a los franceses reposa sobre seis pilares.

La política agraria común. Como suele ocurrir en todos los grupos nacionalistas, se acusa al mercado de todos los problemas. La PAC es acusada de haberse convertido al ultraliberalismo (sic) y de ser el primer factor de debilitamiento de la agricultura francesa (que recordemos representa el 21% del valor de la producción vegetal europea y el 15% de la animal); sin ambages se indica que “180 agricultores franceses se suicidan cada año”. Las propuestas son las clásicas del proteccionismo socialista: aumentar las ayudas a la agricultura (eliminando la aportación francesa a la PAC para destinarla a este menester), prohibición del comercio con los países “que no respeten nuestras normas” y sostener los precios cuando sea necesario.

El euro. Uno de los grandes males de la economía francesa para el Frente Nacional, acusado de haber aumentado un 54% de su valor frente al dólar desde su creación y de haber costado dos millones de empleos en la industria francesa. “El principal pilar de la soberanía de un país es emitir su propia moneda”, reclaman. “Al contrario que los demás países importantes, Francia no puede emplear su moneda para defender sus propios intereses”; este mensaje populista, que apela al nacionalismo monetario como solución a los males económicos, ha sido profusamente empleado por la izquierda en nuestro país, no sólo por la plataforma Podemos, sino incluso por ciertos economistas mediáticos. Que no es solución a nada sino agravamiento se observa en países como Venezuela. La propuesta en este terreno es previsible: que el dinero francés pertenezca a los franceses, acabar con la dictadura del Banco Central Europeo. Que el euro sea la 2ª moneda en el comercio internacional no tiene importancia para el FN, que señala que se trata de una anomalía “al tener el 95% de los países del mundo su propia moneda”.

El Tratado de Libre Comercio con los EEUU. Calificado como “masacre ultraliberal”, es una de las principales bestias negras del FN, al que asusta todo intento de liberalizar los intercambios y favorecer al consumidor-contribuyente. La sumisión a las multinacionales, la aparición de la carne hormonada, el fin del derecho laboral… son sólo algunos de los terribles males que la señora Le Pen preconiza de firmarse el tratado.

Los trabajadores desplazados y el famoso dumping social son asimismo argumento electoral del Frente Nacional. Se acusa a españoles y portugueses en concreto de ganar concursos en el sector de la construcción para luego desplazar hasta allí mano de obra más barata, provocando el cierre de decenas de empresas francesas e impidiendo al trabajador galo acceder al trabajo en su propio país.

Internet y las telecomunicaciones han sido otro de los unicornios montados por los jinetes azul marino (en francés bleu marine; hasta en esto han jugado bien las cartas, al asociar el tradicional color azul de los partidos de la derecha –y de la propia selección francesa de fútbol, apelando así al patriotismo simplón– con el calificativo “marino”, llamando al nombre de su líder). Se habla del espionaje norteamericano, se combina con los “deseos” de censurar contenidos y controlar internet por parte de la Unión Europea, que habría dedicado dos millones de euros en 2013 para descalificar opositores en la red… Un mensaje calcado al de plataformas progresistas españolas como el Partido X, de Hervé Falciani, o de Podemos, de Pablo Iglesias, la gran triunfadora del día 25 en España.

El sexto pilar en el que el FN se apoya es la libertad de movimientos de las personas en el seno de la UE, recogido por el tratado de Schengen. De forma literal sin ningún tipo de apuro, el FN declara que “al suprimir los controles fronterizos entre una gran mayoría de países europeos, los acuerdos de Schengen nos dejan completamente desprotegidos frente a la inmigración clandestina, los grandes tráficos internacionales y a la delincuencia nómada o a los gitanos”; “el 74% de los franceses piensan que hay demasiada inmigración en Francia”. Frente a ello, recuperar el control de las fronteras, el sistema de visados, y la unidad nacional. Suprimir el tratado de Schengen es, obviamente, una prioridad.

Estas son las propuestas que han logrado el apoyo de uno de cada cuatro franceses que acudió a votar el domingo. Un discurso que en mucho aspectos es idéntico al de Izquierda Unida o Podemos en España. Muchos se rasgan las vestiduras ante lo ocurrido en Francia, la madre de las libertades. Quizá vaya siendo hora de que esos mismos que celebran la fiesta de la democracia cada noche electoral revisen qué han provocado, porque ellos son los culpables del deterioro de la situación.

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Que tomen nota

Javier Algarra www.gaceta.es 29 Mayo 2014

Las familias no llegan a fin de mes, pero ven cómo los políticos siguen disfrutando de elevados sueldos, coches oficiales y prebendas suntuarias.

El resultado de las elecciones europeas debería invitar a Mariano Rajoy a una profunda reflexión. Más allá del análisis autocomplaciente que los dirigentes del PP hicieron en la noche electoral, argumentando que habían ganado los comicios, la realidad es que han perdido 2.600.000 votos y han caído 16 puntos, tres años después de haber obtenido mayoría absoluta en la generales.

Está claro que éste ha sido el voto de los descontentos. Muchos ciudadanos votaron al PP en 2011 convencidos de que era la única opción válida para recomponer los destrozos que dejó en España la nefasta gestión de Zapatero. Estaban en lo cierto al apostar por unas siglas que representaban justamente lo contrario de los socialistas, pero nadie imaginaba que la primera decisión de Rajoy sería la de subir los impuestos y que algunas de sus medidas parecerían la continuación del gobierno anterior.

Aunque en los próximos meses los indicadores sean satisfactorios de cara al inicio de la recuperación, lo cierto es que los ciudadanos siguen viviendo asfixiados por la crisis, sin que nuestros gobernantes hayan mostrado el más mínimo gesto para recortar el gasto público o para aplicarse a sí mismos los esfuerzos y ajustes que sí imponen a los ciudadanos. Las familias no llegan a fin de mes, pero ven cómo los políticos siguen disfrutando de elevados sueldos, coches oficiales y prebendas suntuarias, que se ven multiplicadas por el número de administraciones. Nadie se ha atrevido a coger el toro por los cuernos y recortar el gigantesco peso del Estado.

Y los más fieles votantes de la derecha, inquietos por la ingeniería social que estaba llevando a cabo Zapatero en nuestro país, observan atónitos cómo Rajoy no ha establecido una nueva política frente a los etarras, no ha reformado todavía la ley del aborto, no ha puesto freno a la amenaza secesionista en Cataluña y no ha hecho algunos guiños a los sectores más conservadores que son, a la postre, el sustrato fundamental de su voto.

Todavía está a tiempo Rajoy de recomponer la situación ante las elecciones municipales, autonómicas y generales del año próximo. Pero si está decidido, deberá hacerlo de manera ostensible, demostrando que ha captado el mensaje de las urnas europeas. Si su única obsesión sigue siendo buscar el equilibrio de los indicadores macroeconómicos, seguirá alejado del sentir de la calle. Los españoles queremos que nos bajen los impuestos, que haya incentivos a la contratación, fomento de las iniciativas empresariales, beneficios fiscales para los autónomos y los pequeños y medianos empresarios, facilidades para la constitución de empresas y apoyo logístico para la apertura de nuevos mercados. Queremos también que fluya el crédito desde los bancos y facilidades para renegociar nuestras deudas, moratorias para el pago de nuestras hipotecas e incentivos para el alquiler de viviendas. Precisamos de seguridad jurídica para la apertura de nuevos negocios y para el arrendamiento de inmuebles. Deseamos un control férreo del fraude, con modélica ejemplaridad contra la corrupción de los cargos públicos. Querríamos una educación que primase la excelencia y no se viera sometida a los vaivenes políticos, libertad para escoger el tipo de enseñanza para nuestros hijos y el idioma en el que cursarla. Agradeceríamos libertad y respeto a las confesiones religiosas, protección de la infancia, apoyo a la familia y pensiones dignas para nuestros mayores. Y querríamos, sobre todo, notar que nuestros dirigentes son sensibles a nuestros problemas y necesidades y no tener la sensación de que actúan exclusivamente para salvaguardar su poder, sus prebendas, su capacidad para hacer y recibir favores, y su forma de vida.

Cuando olvidan que les hemos elegido para ser nuestros servidores y los administradores de nuestros bienes, se encuentran con resultados electorales como éstos. Que tomen nota, porque aún están a tiempo de resolverlo.

Win-Win
Juan F. Arza Mondelo www.cronicaglobal.com 29 Mayo 2014

A finales del mes de abril tuve la oportunidad de participar en un debate con Eduardo Reyes, presidente de Súmate, asociación creada por ERC, Òmnium Cultural y otras organizaciones independentistas para difundir su mensaje populista entre el electorado castellanoparlante. El debate fue organizado por la televisión pública catalana, y un pequeño fragmento del mismo se incluyó en el programa ".CAT" que se emitió el día 24.

Otro aspecto irritante de la expresión “win-win” y del discurso del nacionalismo en general es la insistencia en presentar el conflicto que ellos mismos han creado como algo que se produce entre dos partes: por un lado Cataluña, y por otro España

El plato fuerte de dicho programa fue una entrevista con el presidente de la Generalidad. El Sr. Mas nos dio otra de sus lecciones magistrales de demagogia: una sucesión de argumentos falaces, medias verdades y eslóganes huecos, acompañada por un lenguaje corporal de autómata. Hacía tiempo que no veía una entrevista con el Sr. Mas, y volví a experimentar ese estupor que sólo personajes como él o José Luis Rodríguez Zapatero han sido capaces de causarme. Por qué personajes de cartón piedra como ellos son capaces de engañar a tantas personas, algunas de las cuales tengo por muy inteligentes, es para mí un misterio insondable.

Pues bien, en un momento de la entrevista y de una forma aparentemente espontánea, el Sr. Mas introdujo una expresión novedosa: aseguró que esperaba una solución "win-win" para el proceso catalán, gracias a la cual ni Cataluña ni España se sintieran vencedoras o perdedoras cuando todo acabe. La expresión "win-win" es típica en entornos empresariales y describe una situación en la que las dos partes de una negociación salen ganando. No es la primera vez que el Sr. Mas introduce en su lenguaje expresiones extraídas del mundo del management para darse aires de modernidad y eficacia. Recordemos, sin ir más lejos, cuando describió a su primer Gobierno autonómico como business friendly... El problema es que para los actuales dirigentes de CiU, incluyendo al Sr. Mas, la experiencia empresarial resulta desconocida o lejana. Si alguna vez entraron en una empresa o progresaron en la misma, lo hicieron como enchufados. De manera que cuando recurren a expresiones así para adornar su discurso, éstas suenan irremediablemente forzadas y acaban siendo objeto de burla.

El nacionalismo olvida y ningunea a aquella parte de los catalanes que no lo apoyan, y se esfuerza por crear una imagen de falsa unanimidad social en torno a sus planteamientos

Lo cierto es que el Sr. Mas ha puesto a su Gobierno autonómico, a su partido y me temo que a toda Cataluña en una situación de "lose-lose" (perder-perder), en la cual haga lo que haga saldremos perdiendo. Mal aconsejado por el grupo de fanáticos que lo rodea, el Sr. Mas ha quemado todas sus naves, cerrándose a sí mismo la retirada. No contento con ello, ha hecho todo lo posible por quemar también las naves del Gobierno. Sus desafíos y continuas provocaciones han causado enorme irritación y han alimentado a las fuerzas políticas que dentro y fuera del Partido Popular están en desacuerdo con la estrategia de moderación. Si realiza cualquier gesto en relación al "conflicto catalán", el Gobierno se arriesga a generar contestación interna, y a perder apoyos en toda España en beneficio de fuerzas políticas que defienden opciones radicales y soluciones drásticas.

Otro aspecto irritante de la expresión “win-win” y del discurso del nacionalismo en general es la insistencia en presentar el conflicto que ellos mismos han creado como algo que se produce entre dos partes: por un lado Cataluña, y por otro España. El nacionalismo olvida y ningunea a aquella parte de los catalanes que no lo apoyan, y se esfuerza por crear una imagen de falsa unanimidad social en torno a sus planteamientos. Sólo la inexplicable complicidad de Iniciativa per Catalunya le permite mantener las apariencias a estas alturas del “proceso”.

La solución a los problemas de los catalanes no es un win-win con otra parte llamada España, Sr. Mas, sino un único y gran WIN. Porque los intereses y los sentimientos de los catalanes y del resto de españoles están inextricablemente ligados, y lo seguirán estando en el futuro. El día que todos comprendamos eso, dentro y fuera de Cataluña, otro gallo cantará.

Elecciones europeas. Rajoy no capta el mensaje de la abstención
Mucho nos tememos que el señor Rajoy no ha captado el mensaje de los votantes
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 29 Mayo 2014

“Cometer un error y no corregirlo es otro error”
Confucio.

Las pasadas elecciones para el Parlamento Europeo han aportado varias importante lecciones para aquellos dirigentes que estaban convencidos de que tenían carta blanca para actuar a su arbitrio. Es evidente que, cuando uno accede al gobierno de una nación, cuenta con la confianza de todos aquellos que lo votaron, lo cual le da una cierta flexibilidad respecto a las promesas que les hizo a sus electores. Puede retrasarse la puesta en marcha de una reforma, se puede anticipar alguna ley, se pueden dilatar un cierto tiempo algunas medidas sociales e, incluso, si las circunstancias así lo demandan, se puede, transitoriamente, incumplir lo prometido; siempre con la promesa de volver a ponerlo en práctica, tan pronto como haya cesado la circunstancia excepcional, e informando cumplidamente al electorado de la urgencia, la necesidad y las condiciones bajo las cuales se va a producir aquella inobservancia.

En el caso del PP parece que no se han querido cumplir aquellas elementales condiciones para que los ciudadanos se sientan arropados por su gobierno y, sea por la especial idiosincrasia del propio señor Mariano Rajoy; sea por las personas de las que se asesora o por la influencia de algunos miembros del partido; el hermetismo respecto a todos los pasos que ha dado en política, desde que ocupa la presidencia del gobierno, ha sido una de sus características más destacadas. Las elecciones, no obstante, han dejado bastante claro lo que piensa una importante parte del electorado del PP respecto a la forma de gobernar del señor Rajoy y su ejecutivo. Sin embargo, mucho nos tememos que el señor Rajoy, por lo que ha dicho ante el resultado obtenido por su partido en los recientes comicios, no ha captado, no ha querido dar a entender que ha comprendido o no le ha convenido entender el mensaje de los votantes cuando, lo único que se le ha ocurrido decir es que “comprende” el disgusto de los que le han retirado el voto y que espera que, con el tiempo, acaben por aceptar su manera de gobernar. No nos parece una manera inteligente de afrontar una derrota.

Si hay algo que pueda molestar a los ciudadanos de a pie es que se los tome por idiotas, incapaces de pensar y de sacar las debidas conclusiones respecto a la forma en la que nos gobiernan quienes ostentan el poder. No es que pretendamos estar a la altura de “mentes tan privilegiadas” ni que nos demos de inteligentes pero, con toda seguridad, muchos de los garrafales errores que han cometido, tanto los políticos del PP como los del PSOE, es muy probable que muchos españoles no los hubieran cometido de estar en su lugar. Por ejemplo la metedura de pata del señor Cañete, cuando debiera de haber previsto que lo que iba a decir le iba a reportar el calificativo de “machista” por parte de la oposición.

Sería una pena que el señor Mariano Rajoy se las quisiera dar de listo y no tomara debidamente en cuenta este aviso del electorado, creyéndose que sólo ha sido una rabieta ocasional de sus votantes pero que, en todo caso, cuando necesite de verdad los votos, sea para las inminentes municipales o para las no muy lejanas elecciones legislativas del 2016, los que ahora le han abandonado van a volver sumisos al redil del partido, haga lo que se le ocurra hacer. Sería otro de sus graves errores. Si hemos tenido paciencia con sus incumplimientos en materia de recortes y de impuestos, es porque hemos sido lo suficientemente patriotas para comprender que no había otro remedio para arrancar a España de las manos de los especuladores bursátiles y del amenazante rescate por parte de los hombres de negro de la UE. No confunda paciencia, comprensión y sacrificio con imbecilidad o incapacidad para comprender lo que está sucediendo en España y las carencias, verdaderamente espeluznantes, de los dos partidos más implantados en nuestra nación.

De los 2.500.000 votos que le han restado los descontentos, al menos hay 1.500.000 que no se han ido a otros partidos, que no se han abstenido por pereza de ir a votar o porque no considerasen importante que, el PP, estuviera con mayoría en Europa. No, señor, lo que queremos es que se de cuenta de que, una importante parte de su electorado le recrimina que haya dejado en el talego una serie de promesas que se nos hicieron y que, incomprensiblemente, por miedo a la reacción de la oposición, por temor a tener que romperse el pecho defendiéndolos en el Congreso o por incapacidad para encontrar los medios de darles curso; han permanecido indiferentes, sin dar explicación alguna y, lo peor, todavía se han ofrecido a negociar leyes tan fundamentales como es la del Aborto, convertida, en virtud de los socialistas, en una máquina de machacar fetos con cifras tan espeluznantes como estadísticas de más de 100.000 abortos cometidos legalmente en España, cada año.

Y de este millón y medio al que nos hemos referido, una gran parte se deberá a los simpatizantes del PP catalanes, que han llegado a la amarga conclusión de que, el gobierno de Madrid, se ha convertido en un colaborador forzado, arrastrado por los chantajes y amenazas nacionalistas, que, en lugar de haberles sentado las costuras, cortado el apoyo económico y evitado que el gobierno catalán dedicara las ayudas que recibe, desde el resto de España, a lo que son sus labores de propaganda separatista, a constituir sociedades dedicadas a promocionar el catalán y a crear organismo paralelos para lo que deberá formar el nuevo gobierno independiente en Catalunya; se han hecho el desentendido ( algo en lo que el señor Rajoy parece estar especializado) sin que en ningún momento, salvo en algunas declaraciones esporádicas sobre la necesidad de cumplir la Constitución y aceptar las leyes ( consintiendo que la Generalitat catalana haya incumplido las sentencias del TS, TC y del TSJC, sin que la fiscalía del Estado haya iniciado ni el más mínimo trámite para impedirlo) los nacionalistas se hayan sentido amenazados o coaccionados por el Gobierno central.

Ni, a la vista de la gran debacle del PP en Catalunya, donde han quedado reducidos a 9 representantes en Europa, han sido capaces de destituir de la presidencia del partido, la señora Sánchez Camacho, la expresión más clara de la incompetencia para enfrentarse al nacionalismo con el que, al principio, pretendió negociar e incluso les ayudó a aprobar los presupuestos de la comunidad, sin que le haya servido para otra cosa que ir recibiendo bofetada tras bofetada de sus adversarios, de modo que la mayoría de los votantes catalanes ya no se siente representados por esta señora, a la que es preciso sustituir si es que aspiran a que, algún día, se pueda recuperar una parte de los votos perdidos. Y, con toda seguridad, es posible que, si el señor Rajoy se empeña en mantener a los mismos miembros del gobierno actual y no se decide a reestructurar con nuevas caras y talentos jóvenes, capaces de enfrentarse sin complejos con los desafío que las nuevas izquierdas están empezando a plantear, tanto en España como en Europa; es posible que pronto, de esta comunidad europea, anquilosada por el óxido de años de burocracia, hedonismo, clientelismo y dominio de unos pocos sobre otros muchos; cuando se quieran dar cuenta, los que van a tener vara alta serán los que buscan que desaparezca y los neo comunistas, escondidos bajo el disfraz de sectas como el Podemos del señor Pablo Iglesias que, en sólo 6 meses, ha sido capaz de cosechar un resultado increíble.

El presidente del PP no debería tomarse tan alegremente el aviso que ha recibido de sus bases ni, mucho menos, tener la certeza de que los huidos van a regresar sólo porque, a él, le parece que será así. Pudiera ser que, de seguir con esta actitud prepotente, se llevara, en el futuro, alguna desagradable sorpresa. O así es como, señores, desde la óptica del ciudadano de a pie, vemos disgustados este intento de ninguneo.

Con sede en Barcelona
La Asociación por la Tolerancia alerta sobre el intento de buscar "soluciones para Cataluña" contrarias al Estado de Derecho
latribunadelpaisvasco.com 29 Mayo 2014

La Asociación por la Tolerancia, con sede en Barcelona, observa con preocupación los movimientos que los dos principales partidos estatales se proponen emprender para tratar de "resolver" el llamado "problema catalán" por medio de concesiones de diversos tipos.

Afirma esta asociación que, según parece, el PP estaría dispuesto a incrementar sin límite las aportaciones económicas a Cataluña, mientras que el PSOE se ha manifestado favorable a una reforma constitucional en un sentido que califica de ‘federal’, pero que consagra la discriminación lingüística y los ‘derechos históricos’. "Ambas líneas de ‘pensamiento’, de materializarse, incrementarían (y volverían irreversible) la desigualdad entre los ciudadanos españoles según su zona de origen".

En opinión de la junta directiva de la asociación, este empeño de los partidos mayoritarios significa doblegar al Estado ante el chantaje ejercido por los nacionalistas catalanes, que se erigen en representantes de la totalidad del ‘pueblo’ catalán. "Las propuestas que se barajan supondrían la renuncia a dos principios constitucionales fundamentales, el de redistribución de la riqueza y el de igualdad entre todos los ciudadanos. Y, por si fuera poco, no harían sino ahondar la fractura social que ya se ha abierto entre los propios catalanes. Simbólicamente, supone también un paso más en el abandono y desamparo en el que se sienten desde hace ya mucho tiempo los catalanes no nacionalistas por parte de las instituciones del Estado (incluyendo a los partidos políticos)".

La Aasociación por la Tolerancia recalca en su comunicado que, en lo que hace referencia a la lengua, la verdadera ‘singularidad’ de Cataluña es su bilingüismo. "Otorgar a la Generalitat la exclusividad para determinar la política lingüística comportaría liquidar este ‘hecho diferencial’. Supondría blindar la discriminación (ilegal) que ya practica, consistente en educar a más de la mitad de la población en una lengua que no es la suya materna, con lo que ello supone de limitación en el desarrollo de sus capacidades cognitivas, emocionales y afectivas (con la carga añadida de una ideologización marcadamente nacionalista), y condenar a quienes la eligen como lengua de comunicación al ostracismo e, incluso, a sanciones económicas".

Por todo esto, se explica desde este agrupación, es necesario denunciar que ambas propuestas, tanto la del PSOE como la del PP, son perjudiciales para los catalanes no nacionalistas y para el conjunto de los españoles. "Además, resultan incongruentes con los principios que PP y PSOE dicen defender. El primero, porque se vanagloria de ser el máximo defensor de la unidad nacional al tiempo que la va liquidando a plazos, y el segundo, porque encubre bajo la bandera nominal de un federalismo igualitario, una propuesta pseudoconfederal promotora de desigualdad".

La Audiencia condena a seis y doce años a dos miembros de Resistencia Galega
Los dos fueron detenidos en septiembre de 2012 cuando transportaban en el maletero de su coche dos artefactos explosivos con los que pretendían atentar contra una sede del PP
EUROPA PRESS. MADRID El Correo  29 Mayo 2014

La Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a penas de seis y doce años de prisión, respectivamente, a los miembros de Resistencia Galega Xurxo Rodríguez y Carlos Calvo por la comisión de delitos de integración en organización terrorista y tenencia de explosivos.

Los dos fueron detenidos en septiembre de 2012 cuando transportaban en el maletero de su coche dos artefactos explosivos con los que pretendían atentar contra una sede del Partido Popular (PP) y que fueron desactivados por los Tedax.

Los magistrados Fernando Grande-Marlaska, Nicolás Poveda y Ramón Sáez Valcárcel destacan en su resolución que Rodríguez reconoció durante el juicio que pertenecía a la organización armada y que las bombas que transportaban en el vehículo iban a ser empleadas en un atentado. Aplican por ello a este acusado la circunstancia de abandono de la actividad terrorista, confesión y colaboración activa.

Una carta de amor, como prueba
Además de la confesión de Rodríguez, el tribunal ha tenido en cuenta una carta de la novia de Carlos Calvo, incautada en su domicilio, en la que le mostraba sus dudas y reticencias por su vinculación con Resistencia Galega y le decía que "andar poniendo explosivos por ahí no va a solucionar nada". "Andar con petardos y romper cristales no me parece una salida...lo pasé muy mal por el tema de las detenciones porque sabía que tú lo estabas pasando muy mal y eso para mí, ahora mismo, es lo más importante", añadía la compañera sentimental del condenado.

La joven agregaba que, a pesar de entender su relación con ResistenciaGalega porque el Estado "es cien mil veces más violento todos los días", no lo veía claro. "Estoy totalmente alucinada y orgullosa de todo el trabajo que haces", indicaba.


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