AGLI Recortes de Prensa   Viernes 30  Mayo  2014

Perspectivas electorales
El preocupante 'Podemos' de Arriola
Guillermo Dupuy Libertad Digital 30 Mayo 2014

A pesar de la histórica pérdida de votos y de escaños que ha tenido el PP en estas elecciones europeas, nada augura que el envilecido partido de Rajoy vaya a dejar de representar la continuidad del zapaterismo bajo unas siglas que todavía tantos identifican, erradamente, con el centro-derecha. Lo más preocupante, sin embargo, es que tampoco nada augura que las próximas elecciones vayan a desbancar del poder a esta estafa al electorado liberal-conservador de nuestro país, circunstancia sin la cual es de ilusos, lamentablemente, esperar una catarsis regeneradora en este partido.

Si el batacazo del PP ha sido grande, mayor aun ha sido el del PSOE. Rajoy se puede jactar de un logro nada desdeñable: España es el único país donde ha ganado el partido que gobierna, junto con Alemania e Italia. Además, no por banal deja de ser lamentablemente cierto que el descontento hacia los grandes partidos se expresa con mucha menos fuerza cuando se trata de elecciones distintas a las europeas.

A lo anterior hay que sumar el temor a que la radicalización de la izquierda, el coco de la llegada de un Frente Popular, sea utilizado para convencer al tradicional electorado del PP que ahora se ha abstenido, o ha votado a Vox, Ciudadanos o UPyD, que vuelva a votar, aun con la nariz tapada, a ese prostíbulo ideológico que algunos aun se empeñan en llamar "la casa común de la derecha". Me temo que esa fatal percepción de la corrupción ideológica del PP como supuesto mal menor será además reforzada por el empeño autodestructivo del regeneracionismo de presentarse en tres candidaturas separadas. Si esto ya le ha costado caro al regeneracionismo en estas elecciones europeas, mucho más le va a cobrar la fórmula D'Hondt cuando se presente a unos comicios que ya no serán de circunscripción única.

Quienes estamos más preocupados por la continuidad del zapaterismo bajo las siglas del PP que por su pérdida del poder o que por la entrada en escena de una formación como la que lidera Pablo Iglesias debemos contribuir a que Arriola no se salga con la suya. Y es que no habrá mayor triunfo para la degeneración del statu quo que el que nos sintamos obligados a renunciar a la regeneración por temor a la revolución.

De podían a podemos
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 30 Mayo 2014

Con motivo de la Décima se inventa el Real Madrid un nueva canción, porque los hitos de la historia cosechan un marketing especial, lo mismo en los triunfos que en las debacles. Hay himnos maravillosos para trafalgares y lepantos. Por esta razón, y aprovechando su melancolía atlética, debería Sabina componer un soneto al viejo y vapuleado PSOE, quizá inspirado en los versos de Oteyza: “Por la estepa solitaria, cual fantasmas vagarosos,/ abatidos, vacilantes, cabizbajos, andrajosos,/ se encaminan lentamente los vencidos a su hogar.” No lo hará, porque algo de fría crueldad tienen las urnas, que los vencidos en campo abierto -ya sea por plomazos o por goles- siempre inspiran cierta simpatía, pero si eres derrotado por papelitos te arrojan al hades sin conmiseración, y antes de que te des cuenta te has convertido en Rafael Simancas.

Marcha Ferraz a la deriva como un enorme pecio, y hace Rubalcaba su último saludo en el escenario. Los pretendientes de la herencia de Zapatero -madinas y chacones- cuestionan su labor de albacea, reprochándole que los hijos ilegítimos como Pablo Iglesias ya les han levantado parte del menguado patrimonio. En las próximas semanas afrontaremos un reality televisivo con el premio de la sucesión, y si fuéramos sinceros con nosotros mismos, con la forma que hay en España de hacer políticas, la presentación de los candidatos y el recuento de votaciones debería estar en manos de Jorge Javier Vázquez.

Desde eso que se llamaba antes la otra orilla y ahora son los vecinos de un chaleta pareado, o sea desde el PP, podían haber despedido a Rubalcaba al ritmo de cumbia -se va el faisán, se va el faisán- pero en vez de eso ya lo están cubriendo de halagos, porque con él se han entendido de maravilla, y en realidad para los cachorros peperos el químico es todo un padre político. Rajoy quizá piensa que deberían haber concurrido juntos a las elecciones, bajo el lema de Podíamos, aunque tan solo fuera como un ejercicio nostálgico de todas las ocasiones que el bipartidismo ha perdido. Podíamos -es decir, podían- combatir al nacionalismo, no haber alimentado con fruición suicida a la extrema izquierda, limpiar sus partidos de corruptos y arribistas, reformar el sistema con inteligencia de gatopardo, en vez de encerrarse en el búnker del inmovilismo. Pero nada, los arriolas, marianistas y sorayos han emulado tanto las políticas de Zapatero que acabarán como aquel, liquidando su propio partido.
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LA FRAGILIDAD DEL BIEN
El adoctrinamiento ideológico de Podemos
Roberto Esteban Duque www.gaceta.es 30 Mayo 2014

Una regeneración ab imis, profunda, realizada en primer lugar desde la Universidad, desde la educación, y posteriormente a través de los medios de comunicación, hasta lograr el poder con el fin de devolver al pueblo sus derechos sustraídos. Esto es lo que viene a decir el pontífice de la Comuna Podemos, Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid, asesor de Gaspar Llamazares y de Hugo Chávez, el verdadero ideólogo del 15-M (“lo mejor que le había pasado a la democracia”, según palabras de Monedero), cuyo proyecto intenta “reconstruir unos derechos a partir del propio empoderamiento de la ciudadanía”.

¿Qué demagogia es esa del “empoderamiento de la ciudadanía”, desvinculado del criterio de actuación de los poderes públicos; de la “recuperación de la soberanía popular”, como si hubiese que trocar un absolutismo por su contrario y entregar la dirección del Estado a cualquiera; del “pago de la deuda social pendiente con el pueblo”, cuando el precio por saldar la deuda ajena consiste en los suculentos beneficios personales de los nuevos arribistas y en los destinados a las arcas de la Comuna? ¿A qué “fin de la corrupción” hacen su llamada cuando sus paradigmas políticos son gobiernos totalitarios y corruptos? ¿O acaso la Comuna contribuye a la estabilidad democrática?

La felicidad terrena que promete la Comuna Podemos, como mejor reclamo del progresismo ideológico y del vergonzoso desvalimiento de la juventud, destruyendo la conciencia y la libertad por medio del adoctrinamiento ideológico, sólo manifiesta la dolorosa irrupción demoniaca de la dirección social de un tipo de hombre al que no le interesan los principios de la civilización sino el poder como categoría que todo lo domina, desplegando el veneno del miedo de la agitación social desde la retórica sobre la regeneración de la vida política.

A diferencia del socialismo sueco, que pretende modificar la conducta con la paciencia administrativa y con la manipulación burocrática, en el socialismo marxista-leninista la educación será el medio ideal para la formación del hombre nuevo, y el socialismo la forma de sociedad que realizará ese ideal. En Hispanoamérica, Ché Guevara aseguraba que el hombre en el socialismo es más completo, algo que será parte sustancial de la ideología bolivariana, donde los caudillos asumen un discurso cuasirreligioso y un proyecto político como una especie de apostolado. Hugo Chávez (“figura invencible” y “mito inmortal”, en palabras de Pablo Iglesias, líder de Podemos) repetía lo mismo adornándolo con la “teología de la liberación”, cuyo leit motiv es el “cielo nuevo y la tierra nueva” del Apocalipsis.

La solución, decíaMarcuse, ha de venir de “un nuevo tipo de hombre”, donde el ser humano posee otra sensibilidad y otra conciencia. Para ello, es necesaria una revolución que tienda a una dictadura sobre la educación, una dictadura de profesores pedagogos que cambien la sociedad mediante la educación y la poderosa fuerza de los medios de comunicación, sepultando al hombre europeo y haciendo germinar un hombre integrado en la nueva sociedad perfecta, igualitaria, increyente. La izquierda política universitaria de la Complutense parece encarnar la utopía del autor de El hombre unidimensional.

Los partidos políticos de inspiración cristiana deberán estar vigilantes al creciente repudio de nuestras raíces en la vida política europea; al intento de destruir la profunda conexión entre el cristianismo y la democracia o suprimir la primacía de la moral en la vida política y en las relaciones económicas y sociales; al resquebrajamiento ominoso entre la ley natural y los derechos humanos; a las consecuencias del “vendaval del 68”, que dio paso a una crisis radical del principio de autoridad y el de la tradición, provocando una “ruptura educativa” de proporciones alarmantes.

El alma que será necesario darle a Europa, penetrada de la civilización cristiana, sólo significa una obscena y caricaturesca sombra del pasado para la Comuna Podemos, un proyecto incompatible con la liberación del hombre nuevo. El prestigio que dé ascendiente al político debe ser el ganado esgrimiendo la verdad -no la demagogia ni la ingeniería social- y practicando la virtud, mirando al progreso sin renunciar al pasado, respetando la religión y las costumbres tradicionales.

Educar a los jóvenes no puede ser un encargo de paraísos terrenos y materialistas, de la prostitución a ídolos tan inertes como perversos, volcados en la praxis y la desnuda exterioridad. La demagogia y la manipulación sobre los jóvenes vuelven a reeditar la generación del 68, cuando los políticos incitaban a asistir a sus clases de las que saldría el cambio social. Si aquella generación instauró una cultura hedonista -“seamos realistas, pidamos lo imposible”, “prohibido prohibir”- que todavía impregna la vida social y goza de vigencia, ahora la existencia entera se ha convertido en sujeto y objeto de la política -como recordaba Foucault-, priorizando la consecución del poder con el fin de materializar lo que Dalmacio Negro denomina como el mito del hombre nuevo.

Una agónica lucha se abre paso entre la juventud, atrapada sin esperanza en una sociedad con una moralidad relegada, dirigida por una casta política deforme y una cultura sin vínculos, individualista, transmisora de una devastadora “ideología de género” cuyo objetivo fundamental consiste en destruir la familia y eliminar la naturaleza, en deconstruir los fundamentos de la sociedad hasta alcanzar el nuevo Adán igualitario y colectivo, neutral y socializado.

Atentos, pues, al peligro del advenimiento del pensamiento ideológico que busca el poder para realizar sus proyectos, asentarse en los puestos decisivos de la sociedad, la cultura y el Estado para guiar y educar a las nuevas generaciones. Sólo gracias a quienes viven sin esperanza le ha sido dada la esperanza a la Comuna Podemos. Sus éxitos serán nuestros fracasos, su fuerza nuestra debilidad, su salvación el más desdichado de nuestros infortunios.

Empresarios preocupados con "Podemos"
Pedro de Hoyos Periodista Digital 30 Mayo 2014

Tengo un buen amigo con un próspero negocio en el centro de la capital, solemos quedar a primera hora de la mañana para tomar un cafelito y despotricar contra el sistema, o sea contra todo, porque a estas alturas todo, hasta los adoquines de la calle y el café con churros forman parte del sistema. El caso es que lo tengo preocupado porque ese nuevo partido de éxito instantáneo como del chocolate a la taza propone que le suban los impuestos y que tenga que comerse con patatas a los malos empleados. Su preocupación es mayor que cuando nos suben el café con leche.

Mientras le echo azúcar a los churros le explico que humildemente me parece más preocupante la torpeza del PP o la del PSOE. A estos chicos nuevos se les reconduce cuando quieran los actuales enemigos del PSOE, las televisiones que los han encumbrado. Aunque saber que a esas televisiones las maneja Botín no es un consuelo.

Preocupante de verdad me parece la actitud pasiva del PP, para quien no parece haber pasado nada, para quien la vida sigue igual, como en las canciones de Julio Iglesias. Que hayan abandonado a sus votantes habituales, su discurso tradicional ha conllevado la pérdida de votantes y el ascenso de la competencia. ¿Y les da igual? ¿Se felicitan de los actuales resultados? Oiga, que ustedes están para resolver papeletas como la de Cataluña y el País Vasco, ¿qué están haciendo al respecto? …Ya veo.

En el PSOE en cambio se han puesto a desmantelar a todo trapo el pasado. Hay que cambiarlo todo para que nadie cambie. Para que nadie cambie. Porque el debate surgido es de nombres, de egos, no de ideas ni de propuestas. Por cierto, puestos a cambiar podían cambiar el pasado y borrar la etapa de Zapatero, que no vio la crisis y así estamos, que se alió con los nacionalistas y así estamos.

Para mi aterrorizado amigo lo que está pasando es clara responsabilidad de partidos de legendaria incapacidad, de políticos obtusos que debaten del machismo de Arias Cañete en vez de hablarnos de sus cuentas en Suiza. O de los políticos que se dedican a la política, ciclo tras ciclo, en vez de trabajar. Eso sí es preocupante. Estando de acuerdo con él, se me antoja difícil que quienes tienen autoridad dejen que crezca una Cuba o una nueva Venezuela en el seno de Europa. Digo yo que esa masa de españoles que han invadido Lisboa dejándose dos o tres mil euros tampoco serán muy partidarios del comunismo… Mi amigo debería preocuparse por otros motivos.

Y decía que se iba
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 30 Mayo 2014

FUE DECIR Arriola que lamentaba que se fuera Rubalcaba para que se quedara. Fue recibir el elogio fúnebre de Rajoy y resucitar. A este paso, los que tanto lamentaban su marcha sin haberse ido, todavía disfrutarán de su presencia para los Santos Inocentes, todos peperos. Menos mal que el Rey parece que ha vuelto a sus asuntos personales y ha dejado los funerales, porque un réquiem de Zarzuela habría convencido a Pepunto de ser el único candidato posible del PSOE en las próximas elecciones generales. No digo deseable, que está claro que, salvo los socialistas, todos desean su presencia, sino posible, humanamente hacedero, carne de urna inmortal.

A Rubalcaba le basta la fama de malo para convencer a la gente, sobre todo en la Derecha, de que es inteligentísimo. Nadie lo diría viendo la estrategia del PSOE estos dos años y medio, en los que sólo con un talento excepcional ha conseguido seguir por detrás de un PP que ha castigado en el Gobierno a los españoles en general y a los suyos en particular como nadie lo había hecho hasta ahora... a excepción de Zapatero y Rubalcaba. Nadie tan fracasado en el Gobierno ha fracasado más en la oposición. A alguien que no parece tener muchas luces, como Susana Díaz, le ha bastado un año de Rajoy para que el PSOE andaluz pasara de derrotado a vencedor. Pero un político que ha demostrado ser malo como gobernante y peor como jefe de la Oposición tiene que ser, sin duda, un estadista. Y eso le llaman.

La astucia de Rubalcaba ha sido quedarse para irse, decía él, dejando el partido en manos de Susana Díaz mediante un Congreso amañado. Esto era el lunes. El martes, en su condición de Secretario General que se iba, se apoyó en los que no quieren a Susana y piden primarias abiertas, para quedarse. El miércoles, saltó Madina. Ayer, jueves, RbCb ya era el fiel de la balanza entre las dos facciones del PSOE, que son, curiosamente, la del Sur y la del Norte. El faisán del 13-M no podía perpetrar algo que no fuera ilegal, así que se queda para saltarse la legalidad del Congreso, el único facultado para convocar primarias abiertas, y quiere convocar unas primarias dizque consultivas, para que luego el Congreso las acepte, las revoque o se líe la guerra. ¿Y quién será el fiel de la balanza, el metrónomo del acuerdo, el pacto hecho hombre imprescindible? Rubalcaba, claro. Para mí que se come el turrón.

Venezuela
Y entonces llegó el chavismo
Xavier Reyes Matheus Libertad Digital 30 Mayo 2014

Para la generación de españoles criados a los pechos de la Unión Europea, Hispanoamérica es una más entre esas regiones del mundo calurosas y precarias de donde sale el colectivo que, bien por desinterés o por corrección política, cae genéricamente bajo el rótulo de inmigrantes. No hay ya prácticamente nada que sugiera identificarse con aquellas naciones, cuyos jóvenes, a su vez, no miran más a España como la Madre Patria sino como la sede del Bernabéu y del Camp Nou.

Nada de raro tiene, entonces, que la aparición del fenómeno chavista se viera en España como un producto folclórico del clima intertropical, perfectamente explicable en el contexto de una región liderada por caudillos y por estrellas del show business evangélico. Un ilustre catedrático de Ciencias Políticas de aquí despachaba el asunto sentenciando que en Hispanoamérica pasaban esas cosas porque "el Estado no existe". Pero lo cierto es que una aproximación más cuidadosa a la experiencia venezolana demuestra que no todo es tan simple, y que en cambio el proyecto socialdemócrata que durante casi cuatro décadas presidió la vida del país sirvió, en parte por logrado y en parte por fallido, de medio idóneo para engendrar a Chávez.

La semana pasada murió, a unos días de cumplir noventa años, Jaime Lusinchi, el último presidente democráticamente elegido de aquel sistema, cuya base era la alternancia en el poder de dos grandes partidos de masas. La presidencia del difunto, entre 1984 y 1989, fue a la revolución bolivariana lo que el reinado de Luis XV a la francesa. Y no sólo porque, como una nueva Pompadour, la secretaria privada y amante del mandatario llegó a controlar toda la política del país y a crear entre los ciudadanos la impresión de que el poder se usaba de una forma orgiástica y nepotista; sino porque, lo mismo que el rey francés había acabado con los parlamentos y constituido los Consejos superiores para concentrar todo el poder, Lusinchi logró transferir las gobernaciones regionales a los secretarios generales de su partido.

El clientelismo corporativo quedaba así asegurado y extendidos sus tentáculos a todas las esferas de la vida nacional, que en realidad se desenvolvía mucho menos en torno a códigos étnicos o a atavismos feudales que alrededor de un mastodóntico, inoperante y corrupto aparato burocrático.

Porque, diga lo que diga el venerable catedrático, en Venezuela (como en el México del PRI o en la Argentina peronista) había un Estado con e mayúscula y mayúsculo todo él, que apabullaba sobradamente el poder de cualquier oligarquía y de cualquier empresariado, porque bajo su férula democrática no se admitían más oligarcas que los que trepasen hasta la cúpula del partido, y porque el petróleo le permitía gastar a espuertas y patrocinar todas las formas de parasitismo sin atender a criterios empresariales. Aún más: sin tener que desarrollar siquiera la famosa reforma fiscal para formar a la gente en el hábito de pagar impuestos y para insertarla en la ciudadanía. Lo que faltaba, por tanto, serían ciudadanos, pero el Estado tampoco necesitaba relacionarse con algo semejante sino con el pueblo, que era precisamente la razón para la existencia no sólo del Estado, sino de aquel Estado.

Los partidos, que funcionaban como vasos comunicantes entre el Estado y el pueblo, eran en Venezuela organizaciones potentes, con todo eso que, según sabemos, hay que tener: sus Ejecutivas y sus centros de distrito, sus agentes togados en el poder judicial y su pool de empresarios, sus nuevas generaciones, sus romerías, mítines, agencias de viajes y de fiestas, artistas y vocales asesores. Cuando la economía comenzó a renquear, este modelo de inclusión pareció de pronto volverse excluyente y la calle se llenó de rezongos. En una tímida concesión al reformismo, una de las últimas cosas que alcanzó a hacer el sistema, antes de desplomarse, fue avanzar en la descentralización que tan admiradamente pretendía tomar ejemplo de España, y que se prescribía como remedio al esquema del corporativismo vertical. Este cambio, aún a años luz de las autonomías españolas, y de innegables beneficios para la eficiencia en la gestión, contribuyó al surgimiento de nuevas formaciones que tras la liquidación del bipartidismo hubieran podido regenerar la democracia. Pero resultó que la incorporación de regiones y municipios al juego electoral acabó favoreciendo también a Chávez, pues, incluso si el proyecto comunista pretende sustituir todo eso por comisarios del Partido Socialista Unido de Venezuela, e incluso si las candidaturas de Capriles pudieran llevar a pensar lo contrario, lo cierto es que la lógica que se instaló fue que más valía el sanchismo de asegurarse la alcaldía o la gobernación que el quijotismo de embarcarse en un proyecto nacional capaz de enfrentar a los tiranos. Y así se encuentra hoy la oposición venezolana, en relación simbiótica con el régimen, nadando a su lado como esos pececitos que comen de las branquias de un inmenso y feroz tiburón blanco.

Este fue el contexto del que Chávez se aprovechó para ocupar de arriba abajo la vida política de Venezuela. En su momento, nadie le temió. Los más cínicos apostaron a que las mieles del poder le acabarían disimulando el ácido, porque al fin se aburguesaría, igual que habían hecho los gobernantes anteriores, y todo sería cuestión de hacerse amigo suyo. En rigor no se equivocaron, porque el militar golpista tuvo a su favor unos altísimos precios del petróleo, y gracias a eso ha llegado a bailarle el agua hasta el duque de Anjou, que, oh ironía, igual reza en Saint-Denis que asiste a su suegro en las formidables operaciones financieras del régimen sans-culotte. Donde desatinaron de medio a medio los aprovechados fue en pensar que cuando el revolucionario se convirtiera en jeque ya podrían dormir tranquilas las libertades ciudadanas, la seguridad jurídica y el derecho de propiedad. En esto se engañaron tanto como los ingenuos que creían que en cuarenta años de derechos políticos los venezolanos habían adquirido una conciencia democrática… cuando en realidad lo que habían adquirido era una conciencia socialdemocrática. La diferencia cuenta.

A través de Podemos, el chavismo se ha presentado en la política española sicut fur in nocte. El sistema se despreocupa argumentando que la gente siente un compromiso mucho mayor con lo que vota en Eurovisión que con esas ajenas elecciones europeas. Se soslaya el hecho de que esta nueva fuerza surge con las dimensiones de un movimiento continental, y se finge ignorar que el totalitarismo no sólo no queda exorcizado por la socialdemocracia, sino que es más bien un síntoma de que los apetitos socialdemócratas se han convertido en gula. Ya de por sí nuestras actuales estructuras políticas —las nacional-autonómicas y las comunitarias—, tecnificadas y burocratizadas al máximo, tienen un potencial totalitario que no conviene despreciar. En malas manos, piensen ustedes lo que sería. Y créanselo, ante un retrato de Largo Caballero: aquí también puede pasar.

Representación política
Voto obligatorio y escaño vacío
Antonio Robles Libertad Digital 30 Mayo 2014

La escasa participación en las últimas elecciones europeas y el populismo creciente en muchas de las propuestas presentadas aconsejan revisar los mecanismos democráticos que distorsionan la representatividad. Quizás uno de los más graves sea la incapacidad del sistema para implicar a todos. Me refiero a la renuncia de una gran parte de la población a participar en la elección de sus gobernantes. No es problema menor.

Quienes se instalan en el poder suelen copar también los instrumentos mediáticos para conservarlo. Se da la paradoja de que, a la larga, aquellos partidos que se han consolidado consolidan también la masa de votantes que garantizan su dominio. El círculo se cierra al desentenderse los más desencantados. La política se convierte así en un coto privado de quienes viven de ella o están implicados en la ideología de sus gestores. Por ejemplo, en Cataluña hay una gran distorsión entre el conjunto de los ciudadanos y sus representantes. En su parlamento casi el cien por cien tiene apellidos catalanes, mientras en la sociedad catalana el primer apellido de origen catalán ocupa el número veinte. Antes están los García, los Martínez, los Gómez, etc., aunque ninguno de estos forma parte de sus señorías. O dicho de otro modo, los que se ocupan y se preocupan de gestionar el poder no representan homogéneamente a su población sino a la población que vota; y vota aquella que está movilizada, y está movilizada quien comparte su ideología o vive de ella. El ejemplo de las europeas en Cataluña es rotundo: la suma de ERC, CiU, ICE-EUiA representa sólo el 26,3 % del censo electoral, pero se otorgan la representación de Cataluña. Si nos atenemos al Parlament, los actuales 87 diputados nacionalistas (ERC, CiU, ICE-EUiA más CUP) representan el 38,80% del censo, pero su poder parlamentario sube al 64,44%. Nada nuevo, la hegemonía política de los 23 años del pujolismo se alzó sobre una media del 26% del censo electoral. O dicho de otro modo, el 74% de la sociedad catalana no existió para el nacionalista. Esta es la consecuencia de la movilización del electorado nacionalista frente a la pasividad de una mayoría social que no es nacionalista o no lo es en su mayoría. En el resto de Europa, sobre todo en Francia, esa circunstancia ha hecho posible el ascenso de grupos de extremo nacionalismo o ultraderecha. En España hemos asistido durante 30 años al reparto del poder entre bipartidistas y allegados (los nacionalistas).

El problema se acentúa allí donde la intoxicación mediática dirigida por una élite social da voz a unos y ensombrece la del resto, excita a unos y desmoviliza a otros. Es el caso de Cataluña, donde un control enfermizo del discurso social nacionalista engrasado con el presupuesto público ha logrado llevar a las urnas a los independentistas y a desmovilizar al resto. La presión del grupo dominante, que en este caso es de la verdad mediática impuesta, tiende a reducir la responsabilidad del individuo con su sociedad y a justificar su pasividad. Buenos ciudadanos a menudo ignoran la importancia de su participación y se desentienden de votar, como si tal cosa no fuera con ellos o tuvieran justificación porque hacerlo sería dar cobertura a unos representantes indignos de ella. Sin proponérselo, en realidad están dejando que quienes han manejado su descontento sigan haciéndolo, porque sólo ellos, los del discurso dominante, votan.

Ante ello hay que plantearse en serio regular el voto obligatorio y la representación del escaño vacío. Puede parecer una intromisión en la libertad de voto, pero si reparamos en costos y beneficios democráticos enseguida nos daremos cuenta de que la obligatoriedad de pagar impuestos o abrocharse el cinturón de seguridad, como acertadamente compara Arcadi Espada, no reduce la libertad democrática, sino que la afianza. El defraudador de hacienda o el que aumenta el gasto sanitario por tener un accidente sin llevar el cinturón graba el gasto de todos. Si es así, el conjunto tiene derecho a pedir responsabilidades, entre otras, exigir que pague a hacienda, se ponga el cinturón o vote.

El deber de votar no le obliga a hacerlo por una opción determinada, ni le grava económicamente, incluso hacerlo en blanco puede servir para mostrar su descontento; y si se regulase el poder de este voto, bien podría obtener representación parlamentaria en forma simbólica: los diputados logrados por el número de votos en blanco podrían convertirse en escaños vacíos en el Parlamento. Nadie los ocuparía, sólo el vacío blanco del escaño, distinto y distinguible para que de forma simbólica los diputados electos y los electores tuvieran constancia de los millones de ciudadanos que no se sienten representados. No sería mucho, pero sí suficiente para que el dinero mensual ahorrado sirviera para hacer pedagogía democrática y justificar las razones de por qué la obligación de votar, además de un derecho y un deber, nos haría a todos responsables.

Podemos y los indignados del 25-M: cabreo con los grandes partidos
Susana Criado www.vozpopuli.com 30 Mayo 2014

Una cosa es la realidad y otra bien distinta es soñar. Lo de imaginar, construir castillos en el cielo y ver mariposas revoloteando a nuestro alrededor está muy bien... pero hay que ser prácticos y realistas. Un buen amigo mío siempre me decía: “Susana, en esta vida no tenemos ni tiempo ni dinero que perder”. Algunos parece que esta lección no la aprendieron en la escuela. Me refiero a Podemos, el nuevo partido de Pablo Iglesias.

Podemos ha conseguido 1,2 millones de votos en las europeas y estará en el Parlamento con cinco escaños. El respaldo que ha conseguido en las urnas el 25-M es reflejo de la desesperación de muchos ciudadanos. Ha acaparado a muchos indignados con los desahucios, la corrupción, los ajustes y el paro. Pero, ¿cuántos de ellos se han leído su programa electoral?

Es un programa que busca calmar el grito de la desesperación de muchos e imposible al mismo tiempo de poner en la práctica. Habla ese programa, si nos ceñimos a lo puramente económico, de un aumento masivo de los impuestos: IRPF, Sociedades, fin de deducciones, tasa Tobin y tasas a los bancos. Propone más impuestos a las grandes fortunas, resucitar Patrimonio, prohibir las sicav y aumentar el IVA a bienes de lujo. En lo puramente laboral: jornada de trabajo de 35 horas, elevar el salario mínimo y establecer un salario máximo obligatorio. Sugiere adelantar la edad de jubilación a los 60 años y equiparar las pensiones bajas y el salario mínimo. ¿Y en cuanto a la deuda pública? Declarar el impago de parte de la deuda publica española y reestructurar el pago del resto ya emitida. Por si fuera poco, Podemos propone nacionalizar total o parcialmente las empresas de energía, transporte, telecos, salud y educación.

Me da algo. Programa totalmente populista, alejado de la realidad; programa más soviético que democrático. Intervencionista al 200% sin apenas espacio para la responsabilidad individual. Programa inaplicable porque ni nos podemos jubilar a los 60, ni a los 65 ni a este paso a los 70. Porque la deuda ha de pagarse... si no, la prima se dispara a los 1.000 puntos básicos, a los 2.000 y mucho más allá y no nos volverán a prestar dinero ni hartos de vino. ¿Impuestos? ¿Más todavía? ¿Para desincentivar el trabajo y fomentar el fraude? ¿Para congelar el consumo y machacar el empleo? ¡Cuántas barbaridades en tan poco tiempo!

Quiero pensar que pocos de los que han votado a Podemos, muy pocos, se han leído el programa de Pablo Iglesias. El voto que ha recibido en las elecciones del 25-M no es un voto de confianza ni de respaldo a su programa, es simplemente un voto de rechazo a los dos grandes partidos. Un voto de cabreo, de indignación. Los indignados del 15-M se han trasladado de la Puerta del Sol a las urnas del 25-M.

Una cosa es la realidad y otra bien distinta es soñar. Lo de imaginar, construir castillos en el cielo y ver mariposas revoloteando a nuestro alrededor está muy bien... pero hay que ser prácticos y realistas. Un buen amigo mío siempre me decía: “Susana, en esta vida no tenemos ni tiempo ni dinero que perder”. Algunos parece que esta lección no la aprendieron en la escuela. Me refiero a Podemos, el nuevo partido de Pablo Iglesias.

Podemos ha conseguido 1,2 millones de votos en las europeas y estará en el Parlamento con cinco escaños. El respaldo que ha conseguido en las urnas el 25-M es reflejo de la desesperación de muchos ciudadanos. Ha acaparado a muchos indignados con los desahucios, la corrupción, los ajustes y el paro. Pero, ¿cuántos de ellos se han leído su programa electoral?

Es un programa que busca calmar el grito de la desesperación de muchos e imposible al mismo tiempo de poner en la práctica. Habla ese programa, si nos ceñimos a lo puramente económico, de un aumento masivo de los impuestos: IRPF, Sociedades, fin de deducciones, tasa Tobin y tasas a los bancos. Propone más impuestos a las grandes fortunas, resucitar Patrimonio, prohibir las sicav y aumentar el IVA a bienes de lujo. En lo puramente laboral: jornada de trabajo de 35 horas, elevar el salario mínimo y establecer un salario máximo obligatorio. Sugiere adelantar la edad de jubilación a los 60 años y equiparar las pensiones bajas y el salario mínimo. ¿Y en cuanto a la deuda pública? Declarar el impago de parte de la deuda publica española y reestructurar el pago del resto ya emitida. Por si fuera poco, Podemos propone nacionalizar total o parcialmente las empresas de energía, transporte, telecos, salud y educación.

Me da algo. Programa totalmente populista, alejado de la realidad; programa más soviético que democrático. Intervencionista al 200% sin apenas espacio para la responsabilidad individual. Programa inaplicable porque ni nos podemos jubilar a los 60, ni a los 65 ni a este paso a los 70. Porque la deuda ha de pagarse... si no, la prima se dispara a los 1.000 puntos básicos, a los 2.000 y mucho más allá y no nos volverán a prestar dinero ni hartos de vino. ¿Impuestos? ¿Más todavía? ¿Para desincentivar el trabajo y fomentar el fraude? ¿Para congelar el consumo y machacar el empleo? ¡Cuántas barbaridades en tan poco tiempo!

Quiero pensar que pocos de los que han votado a Podemos, muy pocos, se han leído el programa de Pablo Iglesias. El voto que ha recibido en las elecciones del 25-M no es un voto de confianza ni de respaldo a su programa, es simplemente un voto de rechazo a los dos grandes partidos. Un voto de cabreo, de indignación. Los indignados del 15-M se han trasladado de la Puerta del Sol a las urnas del 25-M.


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Extrema izquierda
Votos y violencia
Emilio Campmany Libertad Digital 30 Mayo 2014

Es imposible asociar a la izquierda con nada que pueda tener una connotación negativa. Y no hay cosa más negativa que la violencia. Tanto, que no admite justificación. No sólo, sino que la violencia no es algo que se pueda ocultar. Da lo mismo que consista en pegarle un tiro en la nunca a un policía que tirarle una pedrada, el carácter violento de la acción es palmario. Y, puesto que no puede ocultarse ni puede justificarse, y dado que la izquierda es incapaz de practicarla, se acaba diciendo sin empacho que quienes la ejercen son en realidad de extrema derecha, cuando aquí, desde hace mucho tiempo, la única violencia que hay, además de la nacionalista, es la de extrema izquierda. No hace tanto que a los etarras los llamaban fascistas porque en España sólo los fascistas son violentos. Y hoy mismo Salvador Sostres tildaba de falangistas a los que están arrasando su ciudad, cuando en realidad pertenecen al movimiento okupa, que no tiene nada que ver, me parece a mí, con Falange. Y ayer mismo se comparaba el programa de Podemos con el del Frente Nacional francés para destacar sus similitudes.

Ese tildar de fascista o falangista o de extrema derecha a la violencia de extrema izquierda se hace por supuesto desde la izquierda moderada, pero también desde la derecha, para que la gente no la vote, pues ya se sabe que en España nadie vota a la extrema derecha. Sin embargo, los electores de extrema izquierda saben muy bien a quién votan, y cuánto más violentos se muestran los suyos, más respaldo electoral logran. A Podemos ha podido beneficiarle la sabia verborrea de su líder o su presencia en las televisiones. Pero la violencia que practican sus grupos afines, da igual que sean los de Rodea el Congreso, los okupas, los que con violencia impiden los desahucios o practican los escraches, no sólo no han ahuyentado a sus potenciales votantes, sino que los han decidido más y más a acercarse a las urnas a votarles.

España, hoy por hoy, no tiene un problema de violencia de extrema derecha. Lo tiene, y muy grave, de violencia de extrema izquierda. Y lo es sobre todo porque muchos electores de izquierda la aplauden, la justifican o, en el mejor de los casos, la disculpan. Y sin embargo a izquierdas y derechas nos gusta fingir que, o bien no hay tal problema, porque a fin de cuentas son de izquierdas y, en consecuencia, bien intencionados, o que en realidad son de extrema derecha. ¿Se imaginan lo que dirían los medios de comunicación si una extrema derecha de verdad que hubiera protagonizado enfrentamientos parecidos a los que con la Policía han tenido estos grupos de extrema izquierda en Madrid, Barcelona o Valencia hubiera obtenido cinco escaños en las últimas elecciones? Para no resolver los problemas hay algo peor que ignorarlos, y eso es identificarlos mal. Y nuestro problema es la extrema izquierda y la complacencia que con ella tiene la izquierda en general. Al menos la derecha debería saberlo.

El rojo Pablo Iglesias, a prueba de bombas, como el facha Josep Anglada

Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 30 Mayo 2014

Los periódicos que lee la derecha han comenzado una campaña contra Pablo Iglesias II, pero me parece que el bombardeo no va a tener efecto ninguno.

Los periódicos que lee la derecha, lo que no indica que sean periódicos de derechas, llevan desde el lunes 26 dedicando páginas y más páginas a Podemos y su caudillo, Pablo Iglesias II. No deja de ser irónico que el ABC de Rubido y La Razón de Marhuenda, que no dedicaron ni un breve a su candidatura a las elecciones europeas ahora publiquen artículos, análisis y columnas sobre ella. Claro, que tampoco dieron espacio a Vox.

Que si es más rojo que un coche de bomberos, que si le subvenciona el Gobierno socialista de Venezuela, que si su programa es irrealizable, que si da charlas en herriko tabernas y elogia a ETA, que si quiere abrir un proceso constituyente, que si es un machista, que si veranea en Menorca...

Un hecho previo es que estas elecciones al Parlamento Europeo han corroborado la pérdida de influencia de la prensa escrita. Con El País, La Vanguardia, El Mundo, ABC, El Periódico y La Razón volcados en sus señoritos, el PP, el PSOE, el PSC y CiU, estos partidos han perdido millones de votos y en el caso de CiU ha ganado algunos, pero ha sido superada por ERC. Y por otro lado, suben los partidos a los que apenas prestaron atención, como UPYD, IU, Ciudadanos y Podemos.

Volvamos a la campaña contra Pablo Iglesias II. En los años en que no existía Internet, la prensa de papel ganaba dinero y los editoriales de El País hacían temblar a los jerifaltes de UCD y AP, una campaña periodística podía hundir un prestigio y una carrera política. Las últimas que recuerdo son las que sufrieron José Borrell por parte del aparato felipista del PSOE, con la colaboración entusiasta de El País, y Nicolás Redondo, con el mismo diario como killer.

Hoy eso es imposible. Debido al desprestigio de los medios de comunicación tradicionales y a la tópica (por citada) fragmentación de audiencias.

El ejemplo que me lleva a concluir que Pablo Iglesias II saldrá indemne de esta campaña es el caso del catalán Josep Anglada. Cuando en las elecciones municipales de 2007, su Plataforma x Cataluña consiguió 12 concejales en viveros de voto de Ciu, como Vic, Manresa, Cervera, Manlleu y Olot, con perspectivas de seguir creciendo... y de robar votos a CiU y a ERC.

El régimen catalanista lanzó entonces una campaña contra Anglada, en la que le acusaron de todo: de haber sido de Fuerza Nueva, de ser racista, de ser un maleducado, de ser un sinvergüenza, de ser un españolista, de pegar a quienes le insultaban en la calle... ¡Qué sé yo! De llevar una foto de Blas Piñar en la cartera. En el bombardeo participaron el diario franquista La Vanguardia, El País, el diario progresista El Periódico de Cataluña, la cadena de televisión TV3, la prensa local catalana... y hasta la fiscalía. ¡Y Anglada sobrevivió!

En las elecciones autonómicas de 2010 obtuvo 75.000 votos y en las municipales de 2011 sacó 67 concejales y 65.000 votos.

Al final, le han echado del partido sus compañeros, pero no por lo que de él dijese el periódico del señor conde de Godó.

¿Las razones? La ya citada de pérdida de influencia y prestigio de los medios tradicionales de comunicación y la ruptura entre políticos/gobernantes/funcionarios y electores/ciudadanos/contribuyentes.

Y de ambos factores se beneficia Pablo Iglesias II: sus electores y simpatizantes no leen La Razón y, además, la campaña contra Podemos refuerza los vínculos entre el movimiento y su público.

Sí, su programa es absurdo. Por ejemplo, propone no pagar la deuda pública cuando hasta la Argentina kirchnerista ha pactado con sus acreedores el pago de la suya y antes abonó una indemnización a Repsol por la confiscación de YPF. Pero, ¿y qué?

Hay una realidad de desencanto, ruptura social y empobrecimiento que en Francia ha encabezado Marine Le Pen y en España Podemos.

CODA: Muy recomendables las columnas de Ignacio Ruiz Quintano en ABC sobre Pablo Iglesias II, en que recuerda sus similitudes con Felipe González, que al principio de su carrera hablaba de nacionalizar la banca, ayudar a los saharauis y proclamar la República, y luego pactó con el Rey y empezó las privatizaciones del INI.

En su momento, Felipe González prometió ochocientos mil puestos de trabajo y la recuperación de Gibraltar, y con eso se tiró catorce años en La Moncloa.
El líder de la derecha que diga con éxito “Váyase, señor Iglesias” está ya en primero de Bachiller.

La vigilancia de Bolinaga.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Mayo 2014

La Erzaintza pide que se modifique el actual sistema de "vigilancia" del etarra asesino Bolinaga con una dotación de 12 agentes, por una pulsera telemática. La excusa es "evitarle la lesividad mediática" que tiene el estarra y su entorno con el despliegue policial. O sea, el "pobrecito enfermo terminal" que lleva ya dos años milagrosamente recuperándose sufre porque además de estar libre se vigilen sus movimientos para que su entorno no aproveche para hacer apología del terrorismo en constantes actos de homenaje.

Y lo que tenermos que preguntarnos es ¿por qué está libre este terrorista?¿Por qué no ha vuelto a la cárcel al comprobarse la falsedad absoluta de su situación terminal "inminente? Es evidente que el "sufrimiento mediático" y el oneroso gasto de vigilancia a la que se dedican doce efectivos, necesarios para otros menensteres, acabaría demodo inmediato con la vuelta a prisión de este terrorista. Porque lo incomprensible es que aún a sabiendas de las exageradas y tendenciosas conclusiones de los informes médicos del Hospital donostiarra y la opinión en contra de los forenses, el Ministerio de Interior ha permitido la excarcelación de este despreciable sujeto durante ya dos años,corroborando una situación que dista mucho de lo que comunmente se considera "terminal".

Este camino de indignidad emprendido por el Gobierno del PP y su Ministro de interior Jorge Fernández Díaz solo confirma la política continuista de la rendición ante ETA y el secesionismo vasco. El Estado de Derecho ha claudicado traicionando a las casi mil víctimas mortales de la banda terrorista ETA, a las miles de víctimas que sobrevivieron a los atentados y a sus familiares. Unas víctimas que sí que deben deben soportar el daño mediático de ver cómo se desprecia su dolor y se enaltece a los asesinos considerándolos héroes de un pueblo que está podrido moralmente hasta la médula en su aspiración por obtener la independencia.

Le propongo a Fernández Díaz que rectifique su error devolviendo a este terrorista a la cárcel de laque nunca debió salir salvo en un ataud.

Enigmas de la izquierda alternativa
Ferran Toutain www.cronicaglobal.com 30 Mayo 2014

Me encuentro por la calle a un conocido mío al que no veo con mucha frecuencia y que siempre me ha dado a entender que es militante, simpatizante o por lo menos votante de ICV-EUiA. El hombre está encantado con el número de escaños obtenidos en el Parlamento Europeo por el conjunto de fuerzas que constituyen lo que se ha dado en llamar izquierda alternativa. Aprovechando su interés por el tema, le pregunto por el apoyo de esas fuerzas al proyecto con el que CiU y ERC se han puesto a marcar los pasos de baile de la sociedad catalana y, de repente, cambia su amable discreción por una vehemencia de tono y gesto con la que me asegura que, a él, eso del soberanismo más bien le trae al fresco y que no es en absoluto partidario de la independencia. Le hago notar que, durante la campaña de estas elecciones, la letanía del derecho a decidir ha sido uno de los principales caballos de batalla de la coalición de partidos en la que él deposita su confianza. "¡Por supuesto! -exclama con una mirada de pleno convencimiento-. El derecho a decidir es incuestionable. Es la esencia de la democracia. ¡No te confundas!".

Nunca me he topado con un militante de causa alguna que no asuma sin matices todas y cada una de las consignas que adopta como pensamientos propios

Nunca me he topado con un militante de causa alguna que no asuma sin matices todas y cada una de las consignas que adopta como pensamientos propios. ¿Cómo podría ser de otro modo? Ser militante consiste precisamente en eso, en recitar una y otra vez las cláusulas del contrato que le hacen a uno militante. Si la posición de la izquierda alternativa con respecto al derecho a decidir fuera de rechazo, qué duda cabe de que el conocido que me encontré por la calle al día siguiente de las elecciones europeas me hubiera gritado, con la misma vehemencia, que el derecho a decidir no era más que un subterfugio de la oligarquía catalana para justificar su falta de sensibilidad hacia las políticas sociales. Sin embargo, es muy improbable que la izquierda alternativa hubiese llegado a optar por esa última posición, porque el izquierdismo siempre ha visto en la voluntad del pueblo -en una voluntad del pueblo pura, no contaminada aún por la exposición de razones- la esencia de la libertad y la democracia, y en eso ha coincidido en la reciente historia europea con otros movimientos que suelen considerarse en sus antípodas. No importa que las leyes sean el producto más concreto y genuino de la única voluntad popular que pueda tomarse en cuenta en una democracia con garantías: lo supuesto, lo difuso, lo abstracto siempre han gozado de mayor prestigio.

Ahora bien, el gusto por el populismo no es a mi juicio el único factor que explica la feliz alianza de la izquierda alternativa con las fuerzas nacionalistas. Oigo decir a menudo que el nacionalismo es una ideología de derechas, y habiendo dado por cierta esta afirmación muchos elevan su voz contra un maridaje que se les antoja cuando menos extravagante. Pero la verdad es que la izquierda, o por lo menos una parte de la izquierda, siempre ha sido identitaria. Lo ha sido, en primer lugar, porque el romanticismo alemán, que es de donde parte el concepto de nación como una unidad de lengua y cultura, no es un pensamiento cuya influencia se haya dejado sentir más en la derecha que en la izquierda. Lo ha sido, en segundo lugar, porque las ideas que el antropólogo inglés Edward Burnett Tylor expuso en su obra Primitive Culture (1871) abrieron la puerta a una concepción de la cultura popular como fundamento de la identidad humana que la izquierda intelectual integró rápidamente en su visión del mundo. Después, a partir de los años sesenta, el grito de batalla de la izquierda revolucionaria latinoamericana y de sus valedores europeos es "la lucha de los pueblos contra el imperialismo", máxima que, sin perjuicio del modelo de sociedad comunista que pretendía imponer, desplazaba la atención de lo económico a lo identitario. Es también producto de esta época la creación de identidades colectivas situadas en un punto intermedio entre la moda juvenil y la lucha política, y a finales de los ochenta, principios de los noventa, la progresía norteamericana se hace con el poder en escuelas y universidades e impone a la sociedad esas irreparables ofensas a la tradición ilustrada que se conocen con el nombre de estudios culturales y corrección política. Ni que decir tiene que las izquierdas europeas, y la española con mayor entusiasmo, si cabe, que las demás, adoptan los proyectos identitarios de esas corrientes como una prioridad. Por decirlo con una cursilería al uso de los tiempos, lo identitario está en el ADN de la izquierda. Es más, la izquierda alternativa es en sí misma un movimiento identitario. Uno se manifiesta por la causa palestina por la misma razón por la que se viste y calza con determinada indumentaria, porque es lo que identifica su pertenencia a la izquierda alternativa; interesarse por los 160.000 muertos de Siria o por el asesinato, tortura y secuestro de niños en África, pongamos por caso, no proporciona de momento una seña de identidad reconocible.

Lo identitario está en el ADN de la izquierda. Es más, la izquierda alternativa es en sí misma un movimiento identitario

Siendo así las cosas, a nadie debería extrañarle que Noam Chomsky, padre de la gramática generativa transformacional y pensador destacado de la izquierda alternativa, declarara hace menos de un mes que el proceso soberanista catalán constituye una lucha en defensa de la identidad cultural contra el imperialismo del Estado (recordemos que la expresión "lucha contra el imperialismo" es parte irrenunciable de la identidad izquierdista). Para fundamentar su visión del conflicto, Chomsky dijo que a finales de los setenta visitó Cataluña y que podía dar fe de que entonces, en la calle, no se podía oír una sola palabra de catalán. "Se hablaba, pero en secreto -añadió-, porque durante la dictadura, con el apoyo de los Estados Unidos, estaba prohibido. Diez años más tarde, no se oía más que catalán. Había revivido". Es decir, si sus declaraciones no se tergiversaron, lo que Chomsky vino a decir es que a finales de los setenta, tras la muerte de Franco, el catalán había desaparecido y que en los ochenta era la única lengua que se hablaba en Cataluña. Yo no sé por dónde pasearían a Chomsky los lingüistas transformacionales catalanes -una auténtica legión en la época de referencia- que debieron de acogerle en sus visitas. Puede que en la primera le llevaran al Baix Llobregat y en la segunda a Olot, pero en cualquier caso, si admite que con solo diez años de democracia constitucional el catalán había alcanzado una total hegemonía, ¿en qué sentido cree que el proceso soberanista es una lucha en defensa de la identidad cultural contra el imperialismo? Enigmas de la izquierda alternativa.

Algunas cifras (casi) secretas del euskera
Más de 700 funcionarios para "normalizar" el uso del "vascuence"
Redacción.  latribunadelpaisvasco.com 30 Mayo 2014

Las políticas llevadas a cabo por las instituciones vascas para imponer el aprendizaje y uso del euskera entre los ciudadanos de la comunidad autónoma suponen, aproximadamente, un gasto anual superior a los 200 millones de euros, pero, además, dan empleo directo a 715 personas entre técnicos y traductores públicos. De este total de trabajadores, 447 son funcionarios del Gobierno autonómico –más de la mitad de ellos, 250, del Departamento de Educación-, 171 de los ayuntamientos, 43 de las corporaciones de las capitales y 55 de las diputaciones.

Al año, cada vasco paga 68 euros para “fomentar” el uso del euskera. De este monto total de inversión por persona, 42 euros los decide el Gobierno vasco. El resto, las Diputaciones y los ayuntamientos de San Sebastián, Bilbao, Vitoria. Estos datos se extraen del informe “Estadística sobre los presupuestos y recursos públicos del euskera (CAE 2012)”, recientemente hecho público por el Ejecutivo de Vitoria, y que no contempla los recursos económicos dedicados a extender el euskera por parte de las instituciones europeas, el Gobierno central, las organizaciones y empresas privadas, y los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes.

Una parte importante de la inversión del Gobierno vasco para implantar el euskera entre la ciudadanía se canaliza hacia el sistema educativo de la comunidad (33 millones), hacia el sector público (22 millones para que los funcionarios aprendan vascuence, fundamentalmente) y nueve millones a financiar los medios de comunicación que trabajan exclusivamente en euskera. Entre éstos, el mayor receptor de subvenciones es el diario de la autodenominada izquierda abertzale “Berria”.

Pero la cantidad más elevada de lo invertido por el Gobierno vasco a favor de “normalizar” por las bravas el empleo del euskera se encamina a la enseñanza de este idioma en los “euskaltegis” (escuelas de euskera). Estos centros reciben, anualmente, 40 millones de euros del Gobierno vasco. Algo más de la mitad de esta cantidad, aproximadamente unos 22 millones de euros, se destina a los “euskaltegis” privados en manos de AEK ( Coordinadora de Euskaldunización y Alfabetización), próxima al entorno socio-político y cultural de la banda terrorista ETA. De hecho, y como puede contemplarse en la ilustración que acompaña a esta información (tomada esta misma semana en la localidad guipuzcoana de Rentería), AEK no duda en utilizar sus centros de enseñanza para, por ejemplo, apoyar públicamente a los presos etarras.

Patxi Baztarrika, viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno de Íñigo Urkullu, fue muy claro hace unos días al valor estos datos: "Ningún lugar destina tanto dinero a la revitalización de la lengua propia, ni siquiera Cataluña".

Gorka Maneiro, portavoz de UPyD en el Parlamento de Vitoria, no resultó menos claro: “Son cantidades extraordinarias y absolutamente excesivas, inaceptables para los ciudadanos, que en estos tiempos de crisis tienen ‘otras necesidades’.

Emociones y razones
El nacionalismo apela a los sentimientos al tiempo que reclama una solución política, pero para llegar a un acuerdo hay que estudiar, y desmentir en su caso, los motivos que los han impulsado
Félix Ovejero. El Pais  30 Mayo 2014

La apelación nacionalista a los sentimientos es constitutiva. Sucede con ideas fundamentales, como identidad (“yo me siento más catalán que español”), y también con otras más circunstanciales, como desafección (“no nos sentimos queridos”). Un uso peculiar del lenguaje. Querer a pueblos enteros me parece una desmesura para la que me reconozco incapaz. Tampoco lo demando. Resignadamente, sólo aspiro a que me quieran mi pareja y algún amigo. De mis conciudadanos espero que defiendan mis derechos y consideren mis opiniones. Por otra parte, para lo que importa, yo soy catalán, español, europeo y, puestos a precisar, terrícola. No estoy orgulloso de tales títulos que no he hecho nada para merecer. Por lo mismo, no le doy mayores vueltas a la idea de sentirme catalán, español, europeo o terrícola. Si mi vecino me dice que se siente americano o marciano, me parece raro, pero no le concedo a su sentimiento relevancia política, por más que no deje de preguntarme qué sentirá exactamente. Me empiezo a preocupar cuando quiere levantar fronteras a partir de tales extravagancias. No me gusta que los sentimientos de algunos decidan la ciudadanía de otros. Por ejemplo, no contemplo que los españoles, sintiéndonos explotados por —y distintos de— los gallegos, pudiéramos votar su expulsión.

Pocos testimonios más elocuentes de la función de las emociones en el relato nacionalista que la defensa en el Congreso del referéndum por parte de la representante de ERC, Marta Rovira: en Cataluña hay un sentimiento generalizado de desafecto por España que ha conducido a apostar por la independencia, un proyecto engrescado (emocionante) que supone un reto al actual marco político español y al que, con “voluntad política”, estamos obligados a buscar una salida.

La exposición de Rovira mostró con suprema eficacia y hasta brillantez dramática el busilis de la retórica nacionalista: las emociones como argumentos. En principio, no hay nada raro en ello. Las emociones pueden funcionar como explicaciones, al menos del comportamiento ajeno. Sin ir más lejos, muchos arruinan su vida por amor. Incluso apelamos a las emociones en primera persona, para explicar nuestras acciones, como sucede cuando un criminal afirma: “Por celos maté a mi mujer”. Sostiene que se cegó, que la emoción le venció. Se explica a sí mismo, como si lo que le sucede fuera ajeno a su voluntad. Eso sí, aunque con esa explicación busca disculparse o justificarse, no la invoca como principio, como sí hace aquel otro que dice: “la maté porque era mía”. En este caso, o en el del niño que no da otra razón para coger una cosa que su simple deseo (“es que lo quiero”), hay algo más: los sentimientos operan como fuente de legitimidad.

Lo mismo sucede con el nacionalismo. El sentimiento actúa como principio último. Se atribuye calidad moral a la emoción. Resulta valiosa por sí misma y no necesita justificación ulterior. La argumentación se apuntala en tres premisas: la primera sirve para liberarse de responsabilidad (“yo lo siento así”, “son mis sentimientos”); la segunda, para evitar la discusión (“son emociones, no razones”); la tercera, para imponer silencio sobre las emociones (“se han de respetar mis sentimientos”). De ahí, con cierta naturalidad, concluye: “No cabe pedirme explicaciones de aquello que rige mi conducta”. En esas condiciones, a los demás no nos queda otra que entender, comprender y, de facto, someternos a las emociones. Cualquier crítica resulta una afrenta, un agravio a la identidad. Rajoy y Rubalcaba, en sus intervenciones parlamentarias, parecían instalados en esa perspectiva: evitaban la crítica y, para “no ofender”, comprendían. “Tienes motivos, pero no te pongas así”, venían a decir.

Si mi vecino me dice que se siente marciano, me parece raro, pero no le concedo relevancia

La argumentación es eficaz, pero endeble. Aunque una emoción no es una razón se puede tasar racionalmente. Primero, en su base empírica. Si me dices que hay un león, experimento miedo. Cuando descubro que no hay tal, el miedo desaparece. No sólo eso: puedo pedirte responsabilidades, sobre todo si esa emoción me ha conducido a un comportamiento temerario como saltar por una ventana.

Las emociones no sólo se pueden evaluar por su realismo, sino también por su contenido. Las emociones del Ku Klux Klan o de quienes aplauden a los asesinos etarras son miserables, no merecen respecto. No podemos ignorarlas si hacemos política, pero eso es distinto de asumir que están justificadas, de aprobarlas.

En el caso de Cataluña, la retórica nacionalista apela a una aspiración de autogobierno que, al quedar insatisfecha, ha desatado la emoción “de sentirnos injustamente tratados” y, a la postre, el independentismo reactivo, el “España me ha hecho así”. Nuestro deber consistiría en buscar una “solución política” a ese “problema”. El derecho a decidir sería el primer paso.

Hay varios problemas aquí. El fundamental: sueños y sentimientos no justifican derechos. Si un derecho está justificado, tanto da que se reclame. Los derechos de los niños no dependen de manifestaciones de bebés. Y si el derecho no está justificado, los sentimientos no mejoran su calidad: los ricos del mundo se sienten injustamente tratados por el fisco. Su sentimiento es cierto; su reclamación, un disparate.

En todo caso, lo primero es averiguar si son correctos los supuestos empíricos de las emociones. Que no parece. Algún día habrá que entretenerse en sistematizar las fabulaciones de todo este tiempo, incluido ese mantra de que “la sentencia del Constitucional colmó el vaso”. De momento baste con recordar que en el 2006 sólo un 6% de los catalanes quería la reforma del Estatuto, que éste apenas recibió el refrendo —sobre el censo— del 35% de los catalanes y que la gota tardó en colmar el vaso: en las elecciones autonómicas que siguieron a la sentencia el independentismo explícito no sólo no aumentó, sino que pasó del 16,59% al 7% del voto total. Sencillamente es falso que hubiera reacción a una aspiración: ni había aspiración ni hubo reacción. Si las cosas cambiaron no fue por generación espontánea. En ello ha tenido mucho que ver la catarata de falsedades y promesas sin fundamento repetida a diario por los medios nacionalistas: sobre balanzas fiscales oficiales, sobre la Unión Europea, sobre el expolio, sobre sentencias del Tribunal de La Haya, sobre los límites a la solidaridad en los Estados federales y mil cosas más. Quimeras y mentiras muy precisas que están pendientes de explicación y de responsabilidades. Porque no había león y estamos a punto de saltar por la ventana.

Algún día habrá que sistematizar las fabulaciones de todo este tiempo

Los datos son falsos, pero no podemos negar los sentimientos desatados, sea cual sea su alcance. Pero el número no los mejora. La historia está llena de sentimientos ciertos e indecentes que han servido para levantar fronteras y expulsar poblaciones, lo que, en el fondo, no es muy diferente. Reconocer que las emociones son ciertas no quiere decir que sean indiscutibles, que no nos quede otra que aceptar la moraleja nacionalista: hay que asumirlas y darles satisfacción. No hay que asumirlas por su trasfondo moral: una minoría decide excluir a los demás de la comunidad de decisión. Ni tampoco por pragmatismo, que alguna vez habrá que acabar con la estrategia siempre ganadora del nacionalismo, ese chantaje de “la independencia o algo a cambio” en el que, para colmo, al final, parece que todos debamos quedar agradecidos a los nacionalistas, por su tolerancia y voluntad pactista, y ellos tan ofendidos como siempre porque, a pesar de nuestra obstinación, “nos hemos visto obligados a darles la razón”. Y hasta la próxima. “Poner voluntad política”, que dicen algunos.

La solución tiene que ser política, pero en un sentido muy diferente. Consiste en discutir las emociones, evaluarlas, examinar cómo se han formado y su base moral y empírica. Como hacemos con el machismo, por ejemplo. Solo así se encaran los problemas. Cuando la recreación radiofónica de la Guerra de los mundos puso a miles de norteamericanos en las calles, las autoridades no movilizaron a las fuerzas aéreas para hacer frente al miedo y a los marcianos, sino que comenzaron por desmentir la invasión extraterrestre. El primero que tuvo que aclarar las cosas fue Orson Welles, el responsable. Pues eso. El primer paso para una solución realmente política consiste en desmontar las mentiras que propiciaron las emociones. Y deben darlo quienes las levantaron y azuzaron, los responsables. Cuestión de “voluntad política”.

Félix Ovejero es profesor de la Universidad de Barcelona. Dentro de poco publicará El compromiso del creador (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).

TRIBUNALES El Juzgado admite el recurso de UGT contra el Ayuntamiento
Los tribunales eliminan la obligatoriedad de saber euskera para los conductores de Donostibus
La juez entiende el euskera 'no resulta necesario para el desempeño del puesto de trabajo'
Bildu ve la sentencia como 'un ataque contra los derechos lingüísticos'
EFE San Sebastián El Mundo 30 Mayo 2014

Una sentencia del Juzgado de lo Social número 2 de San Sebastián elimina la obligatoriedad de la prueba de euskera para los aspirantes a trabajar como conductores de la compañía municipal de autobuses Donostibus (Dbus)

Según ha informado en un comunicado el Ayuntamiento, que ha anunciado que recurrirá la sentencia, el Juzgado ha estimado un recurso de UGT que argumentaba que el conocimiento de uno de los idiomas oficiales, en este caso el euskera, no podía pasar de puntuable a obligatorio en las pruebas de acceso a Dbus.

La juez ha entendido que no está justificado exigir el conocimiento de euskera a los conductores porque "no resulta necesario para el desempeño del puesto de trabajo de conductor, dado que su función no es esencialmente de atención al público o cliente".

El concejal de Movilidad, Jon Albizu, ha considerado esta sentencia como "un ataque contra los derechos lingüísticos" de los vascoparlantes y ha criticado que la sentencia afirme que solo "el 20,5 % de la población de San Sebastián ha tenido como lengua materna el euskera".

Albizu ha recordado que lo normal es exigir a los empleados los idiomas necesarios para dar servicio a la ciudadanía.

El Ayuntamiento ha explicado que la obligatoriedad del euskera fue aprobada por el Consejo de Administración de Dbus, que acordó asimismo introducir una prueba menos exigente que el perfil 2 adaptada a las funciones de los conductores.

España
Anarquistas de Madrid y el País Vasco usan técnicas de «kale borroka» en Barcelona
Buscan crear alarma con la mayor violencia posible
J. M. Zuloaga. La Razon 30 Mayo 2014

Los servicios de información encargados de investigar los graves incidentes ocurridos en los últimos días en Barcelona, tras el desalojo de un local «okupado» en el distrito de Sants, han detectado la presencia de elementos anarquistas de otras partes de España, entre ellos de Madrid y el País Vasco, que colaboran activamente en que los disturbios se desarrollen con la mayor violencia posible, con la consiguiente alarma social, según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto.

Asimismo, se tiene constancia de que los promotores de estos incidentes mantienen una relación fluida con grupos similares de Italia y Alemania.

Entre los 36 detenidos que se han producido en los últimos días, figura un súbdito colombiano y otro de Bangladesh. Los abogados que asisten a estos individuos han denunciado a los Mossos d'Esquadra por haber propinado, según ellos, golpes a los arrestados. Se trata de una estrategia destinada, según fuentes próximas a este cuerpo policial, a criminalizar a los agentes y a que no actúen si se producen nuevos incidentes por el temor a ser denunciados.

Durante los incidentes, los miembros de la Policía Autónoma habrían encontrado lanzaderas y material explosivo para ser disparado desde estos artilugios, aunque, en la mayoría de los casos, los extremistas se dedicaron a la quema y destrucción de material urbano; ataques a sedes de partidos políticos y cajeros de entidades bancarias y, en general, todo lo que consideran, dentro de su fanatismo, que representa al «capitalismo opresor».

Este tipo de grupos, como lo demuestra lo ocurrido en los últimos años en la Ciudad Condal y en otros lugares del resto de España, están siempre preparados para aprovechar cualquier ocasión que se presente y poder «justificar» así sus protestas, siempre de carácter violento. Es decir, la finalidad de las movilizaciones, independientemente de cuál sea la chispa que aprovechen para encender la mecha, es la desestabilización del régimen democrático.

De lo que se trata es de lanzar el mensaje a la sociedad de que, si no se desea que haya violencia y alarma social, hay que negociar con ellos, cuando en ningún momento se han sometido al veredicto de las urnas y la única «representación» que ostentan es la que se deriva de los incidentes que provocan. Por ello, según expertos consultados por este periódico, no se debe caer en la trampa de entrar en conversaciones con ellos porque, ocurra lo que ocurra al final, se les da carta de naturaleza y, aunque no se quiera, se viene a justificar la violencia.

Los citados expertos, según informes que ha conocido LA RAZÓN, advirtieron que durante 2013 se había producido un «notable aumento de la capacidad ofensiva» de estos movimientos y los métodos violentos que utilizaban durante los incidentes que provocan. Lo ocurrido en los últimos días en Barcelona responde a los manuales de «kale borroka» (terrorismo callejero), con la quema y destrucción de cajeros, mobiliario urbano, ataques contra sedes de grandes empresas, etcétera, que nada tenían que ver con la orden de desalojo del local «okupado», sino que representan el capitalismo al que pretenden abolir de forma violenta.

YA FABRICAN SUS PROPIOS EXPLOSIVOS
Mercenarios entrenados en EEUU e Italia dirigen a los violentos de Barcelona
Antonio Fernández. Barcelona El Confidencial 30 Mayo 2014

Ni grupos incontrolados ni espontáneos. Los vándalos que llevan asolando durante varios días la ciudad de Barcelona son grupos perfectamente organizados, algunos de cuyos integrantes han sido adiestrados expresamente en Italia y Estados Unidos en técnicas de guerrilla urbana. Así lo manifestaron a El Confidencial fuentes internas de los Mossos d’Esquadra.

En total, la policía catalana ha detectado a una masa de 2.000 violentos que tomaron parte en los disturbios, lo que representa un crecimiento espectacular respecto a los dos centenares largos de alborotadores que campaban a sus anchas durante la etapa final del Gobierno tripartito. Otra fuente limita a 700 el número del núcleo duro de los antisistema, muchos de ellos curtidos ya en violentas campañas de Italia y Alemania. Estos violentos, decena arriba o decena abajo, llevan meses pululando por la capital catalana preparando “acciones hostiles”. Estos últimos son los que conforman la vanguardia del movimiento.

Además, están perfectamente entrenados para enfrentarse a la posibilidad de su detención: piden el habeas corpus en primer lugar, exigen un reconocimiento médico, denuncian torturas y malos tratos y jamás declaran ante la policía, sino ante el juez. Por si fuera poco, se esconden en el anonimato: suelen realizar sus acciones encapuchados, de tal forma que sólo se puede probar que ha sido esa persona la que cometió el delito si ha sido detenida in fraganti o hay una grabación que descubre su identidad.

Un porcentaje alto de estos violentos son menores de edad, conscientes de la impunidad de sus actos. “También hemos detectado campañas de captación de estos menores, utilizados por los responsables debido a dos motivos fundamentales: son más fácilmente manipulables y, además, son muy útiles a la hora de las responsabilidades penales”, explica una de las fuentes consultadas.

Otra fuente insiste en que “hay mucha gente nueva debido al descontento social. Hay un aluvión de jóvenes en paro que luego, debido a su inexperiencia, son los más activos pero que a la vez son los más fáciles de detener”. De ahí que muchos de los detenidos no puedan ingresar en la cárcel o carezcan de antecedentes penales, ya que es la primera vez que participan en altercados.

El nuevo fenómeno de violencia urbana, similar a la banlieu de París, comienza a tener dimensiones preocupantes. “Sabemos que hay una cabeza pensante que organiza todo. Los violentos están divididos en guerrillas que se comunican entre sí con walkie-talkies. Pero lo más peligroso es que comienzan a utilizar técnicas hasta ahora inéditas. Por ejemplo, en Barcelona hemos detectado ya lanzaderas artesanales [tubos similares a morteros] que disparan proyectiles explosivos contra la policía. Son proyectiles también caseros que explosionan al caer a tierra y que pueden matar”, subraya un veterano agente autonómico.

Salto cualitativo
La nueva hornada de antisistema ha dado un salto cualitativo. “El nivel de los incendios provocados es mucho mayor. Incluso no les importa que haya damnificados, como cuando incendiaron la furgoneta de TV3 con gente dentro. O cuando prenden fuego a entidades bancarias poniendo en peligro la integridad de los edificios”.

Otro de los investigadores consultados señala, por su parte, que los grupos violentos “tienen una gran disciplina interna. Alguien que sabe del asunto es quien los cohesiona, porque están formados por colectivos muy diversos”. Esta es una de las características más curiosas que se observa en este fenómeno: una gran parte de los manifestantes violentos son antisistema puros y duros sin más meta que la violencia por la violencia. Pero hay también un importante componente de independentistas, otro de extrema izquierda, otro de extrema derecha, otro de anarquistas italianos y uno, finalmente, de meros delincuentes “que van a ver lo que pillan”.

Sin embargo, hay otro fenómeno que es importante y que dificulta enormemente el control policial: la comunicación a través de redes sociales. “Antes, las comunicaciones eran por teléfono o con reuniones presenciales, ya fuesen en la casa okupada o en el bar. Pero ahora es a través de Facebook o Twitter. Se convoca y tienen una capacidad de convocatoria alucinante. Y ni siquiera necesitan verse las caras”.

Profesionales de Euskadi
Las explosiones de violencia se veían llegar. “El desalojo de Can Vies fue sólo una excusa”, admiten en la Generalitat. A la capital catalana llegaron durante esta semana grupos organizados desde al área metropolitana de Barcelona y desde otras partes de España, principalmente desde Madrid. Los agentes también detectaron a importantes agitadores llegados del País Vasco que son verdaderos expertos en kale borroka. “Cuando cruzamos datos con la Policía Nacional y la Guardia Civil nos dimos cuenta de que detrás de los altercados hay todo un núcleo llegado de Euskadi de verdaderos profesionales de la violencia. Ahí están los cracks de la kale borroka, que ven en Cataluña un territorio virgen”.

Queda, no obstante, la duda de quién financia la violencia. Aunque las pistas no llevan a nadie en concreto, sí que se ha detectado que en las casas y locales ocupados se realizan fiestas cada fin de semana. “Son fiestas en las que se cobra por entrada y, sin embargo, allí no pagan nada: ni alquiler, ni luz, ni agua, ni impuestos… son fiestas ilegales que, nos guste o no, tienen su público”.

El asunto alcanza una dimensión más preocupante porque, aseguran desde la Administración, “hay algún partido que apoya esta violencia”. No lo citan expresamente, pero se refieren las fuentes a la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP), que tiene 3 diputados en el Parlamento catalán. Pero las cosas no son tan sencillas como las pintan: entre las bases de la CUP –que tiene una fuerte implantación entre los okupas– comienza a criticarse duramente a sus tres representantes legales por considerar que “se han vendido al sistema”. Y eso que su portavoz, David Fernández, ha salido en defensa de los manifestantes, justificando su enfado por el desalojo de Can Vies.

Los violentos están preparando más acciones para este fin de semana. El sábado, habrá una concentración con la intención de realizar posteriormente una marcha e intentar reconstruir Can Vies, el edificio que ya está derruido a pesar de que la primera noche quemaron la excavadora que estaba trabajando en la obra. Y luego, presumiblemente, se iniciará otra “acción hostil” para hacer arder Barcelona. Eso si la policía no lo impide, cosa harto difícil ante un colectivo que emplea las técnicas de una guerrilla urbana “muy preparada que utiliza todos los instrumentos que pone a su alcance el Estado de derecho para joder al Estado de derecho”.

DISTURBIOS EN SANTS, GERONA, TARRAGONA Y TERRASSA
Bloque Negro, una masa de radicales muy violentos
Rocío Manzaneque www.gaceta.es 30 Mayo 2014

Son grupos antisistema muy violentos que se ocultan tras capuchas negras y pañuelos militares para dificultar su identificación.

Los radicales avanzan como una masa que siembra la violencia por las calles, ocultos tras capuchas negras que hacen casi imposible su identificación. Es por eso que la Policía ha comenzado a llamarlos a todos ellos Bloque Negro, aunque pertenezcan a agrupaciones con nombres distintos. Tienen en común una ideología de extrema izquierda y su indumentaria ya es siempre oscura.

Las últimas actuaciones del denominado Bloque Negro se han producido en Can Vies, en el barrio barcelonés de Sants, donde los disturbios duran ya cinco días, y ha replicado el caos en Gerona, Tarragona y Terrassa. Hoy cobrará protagonismo en Madrid, donde los radicales han convocado una manifestación de apoyo a los disturbios de Barcelona que las autoridades policiales prevén que contenga graves altercados.

Los disturbios de Can Vies duran ya cinco días y están liderados por la red de extrema izquierda Coordinadora Antifascista y los anarquistas de Bandera Negra. Con un modo de actuar parecido al 'efecto Gamonal', están dejando graves desperfectos en el mobiliario urbano que sólo el primer día ascendían a un millón y medio de euros, una treintena de detenidos -cuatro de ellos en libertad- y 15 heridos, diez de ellos Mossos d'Esquadra.

A lo largo del día de ayer se desplazaron a Barcelona 200 efectivos desde Zaragoza, Valencia y Madrid que se sumaron a los 200 UIP ya presentes en la zona.

Según los informes que maneja la Policía, está convocada para este viernes una concentración en Madrid que tiene una alta probabilidad de durar durante buena parte del fin de semana. Según han asegurado fuentes policiales a Gaceta.es, los radicales quieren que sea “una réplica de lo que está ocurriendo en Barcelona” con diferentes concentraciones ilegales que no han sido comunicadas ni autorizadas por la Delegación del Gobierno.
 


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