AGLI Recortes de Prensa   Sábado 31  Mayo  2014

Las cuentas del Gobierno no son fiables
EDITORIAL Libertad Digital 31 Mayo 2014

Los datos de contabilidad nacional del INE correspondientes al primer trimestre ratifican las serias dudas que se cernían sobre el déficit público de 2013, además de cuestionar la sólida recuperación económica que trata de vender insistentemente el Gobierno. El PIB creció un 0,4% respecto al cuarto trimestre de 2013 gracias al fuerte empuje de la demanda interna. Sin embargo, este avance no se debe al aumento del consumo privado o al ansiado regreso de la inversión empresarial, sino al inédito incremento del gasto público registrado entre enero y marzo. El consumo de las Administraciones se disparó un 4,4% respecto a finales del pasado año, el mayor aumento trimestral de la serie histórica, que arranca en 1995. Nunca antes se había producido una subida semejante.

Sin embargo, lo más grave no es el dato en sí, sino la burda manipulación contable en la que ha incurrido el sector público para tratar de maquillar su inmenso agujero fiscal con el fin de aproximarse lo máximo posible al límite fijado por Bruselas en 2013. España cerró con un déficit del 6,6% del PIB el pasado ejercicio, ligeramente por encima del 6,5% marcado por la Comisión Europea, sin contar el coste del rescate de las cajas. Pero esta cifra arrojaba ciertas sospechas, tal y como desveló en su día Libertad Digital, ya que el gasto público cayó de forma drástica e inesperada en el cuarto trimestre del año. En concreto, bajó un 3,9%, un descenso trimestral récord, sin que el Gobierno o las comunidades autónomas hubieran aplicado algún tipo de recorte extra. Así pues, el gasto pasó de registrar una histórica bajada en el cuarto trimestre de 2013 a una inédita subida en el primero de 2014 sin que que existan razones capaces de explicar de forma plausible dicha evolución, más allá del mero afloramiento de facturas ocultas.

Lo que confirman ahora los datos del INE es, simplemente, el traspaso de gasto público de 2013 a 2014 con el único objetivo de esconder déficit. Esta manipulación contable no es nueva. El Gobierno ya se vio obligado el pasado año a cambiar la forma de contabilizar la devolución de impuestos, después de que la oficina estadística europea (Eurostat) detectara las trampas llevadas cabo por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para tapar parte del déficit registrado en 2012. Ahora, se repite la operación, solo que por el lado del gasto, en lugar de los ingresos. Todo ello supone un nuevo golpe a la credibilidad del Gobierno y, por ende, a la fiabilidad de los datos oficiales que ofrece España. El Ejecutivo del PP, tal y como en su día hizo Rodríguez Zapatero, prefiere hacer trampas al solitario con tal de eludir su responsabilidad y acometer las impopulares, aunque imprescindibles, reformas que precisa el país de forma urgente para salir de la crisis.

Además, puesto que la aceleración del PIB en el primer trimestre se debe, en gran medida, al histórico aumento del gasto público, el crecimiento real de España es más débil y frágil de lo que aparenta a primera vista. De hecho, resulta preocupante que el sector exterior, principal motor de la economía nacional en los últimos años, haya retrocedido entre enero y marzo. Así, lejos de contribuir al PIB, ha restado dos décimas al crecimiento económico debido al menor empuje de las exportaciones y el mayor incremento de las importaciones.

La contabilidad nacional del primer trimestre ofrece, por tanto, una doble lectura. Por un lado, la nula fiabilidad del Gobierno, tanto a la hora de articular compromisos como de anunciar datos, y, por otro, su irresponsable y peligrosa complacencia, eludiendo así su deber de aplicar una política económica seria y eficaz para posibilitar un crecimiento sólido y una reducción drástica del paro mediante una auténtica austeridad pública y una profunda liberalización económica. La euforia del Gobierno es una operación de marketing político sin base real, ya que se sustenta sobre una recuperación muy endeble e incierta y, aún peor, sobre unas cuentas públicas manipuladas o, cuando menos, muy dudosas.

El hundimiento del bipartidismo
Luis del Pino Libertad Digital 31 Mayo 2014

El resultado de las elecciones europeas no podía haber sido mejor para quienes deseamos que España pueda salir adelante.

En primer lugar, el bipartidismo ha quebrado, al hundirse tanto el PP como el PSOE, que no logran sumar, entre los dos, el 50% de votos. Tanto el PP como el PSOE han perdido 4 de cada 10 electores, a pesar de que la participación ha sido similar a la de las anteriores elecciones europeas. Es, por tanto, una catástrofe sin paliativos, y la primera consecuencia de esa debacle electoral es que el PSOE ha estallado en pedazos. De momento, han anunciado su marcha Rubalcaba y Pachi López, y ayer conocíamos también la dimisión del número 3 del partido, Oscar López, junto con media ejecutiva del PSOE de Castilla-León.

De momento, las tensiones en el PP no han aflorado con tanta virulencia, por dos razones: porque tener el poder siempre permite mantener mejor la disciplina y porque el estallido del PSOE está eclipsando informativamente lo que pasa dentro del PP. Pero el Partido Popular es consciente de que, con los resultados de las europeas, perdería todas las comunidades autónomas que gobierna, y los responsables regionales admiten en privado que los nervios están empezando a cundir.

En segundo lugar, en Cataluña se ha producido el sorpasso de ERC a CIU, lo que contribuye a reducir el margen de maniobra de un Artur Mas que ve cómo se le aprieta cada día otro poquito la soga que él mismo se ha puesto al cuello.

En tercer lugar, los partidos regeneracionistas (UPyD, Ciudadanos, Vox) triplican su número de votos y multiplican por seis sus escaños. Ciudadanos irrumpe en el europarlamento con dos diputados, consolidando sus opciones a nivel nacional, mientras que UPyD se coloca en posición de actuar como bisagra en casi todas partes de España en las próximas elecciones municipales y autonómicas. Tan solo ha faltado, para redondear la jugada, que Vox obtuviera un escaño, pero se ha quedado a menos de tres mil votos de conseguirlo.

Y en último lugar, también resulta enormemente positivo el excelente resultado que ha conseguido Podemos, el partido de Pablo Iglesias, que ha obtenido nada menos que 1.200.000 votos y 5 escaños.

Quizá a algún oyente le extrañe que califique de buena noticia el resultado obtenido por un partido de extrema izquierda como Podemos, pero si se olvidan Vds. de sus preferencias ideológicas y analizan fríamente las consecuencias de la irrupción de ese partido, verán que más positivas no pueden ser, por una razón muy sencilla: porque a lo que más pánico le tiene la casta política que nos gobierna es, precisamente, a que en España pueda consolidarse un partido de extrema izquierda fuerte, como ha sucedido en Grecia con Syriza.

Para empezar, fíjense ustedes en lo que ha sucedido en estas elecciones con Izquierda Unida: a pesar de haber más que duplicado sus votos y haber triplicado sus escaños, Izquierda Unida es la otra gran perdedora de estas elecciones, junto con PP y PSOE. Y lo es porque la irrupción de Podemos significa, y Cayo Lara lo sabe, que el partido de Pablo Iglesias va a fagocitar a Izquierda Unida en las próximas elecciones municipales y autonómicas. De hecho, Podemos ha quedado ya por delante de Izquierda Unida en Aragón, en Baleares, en Canarias, en Cantabria, en Madrid y en el País Vasco. Al haberse demostrado que existe vida inteligente en la izquierda fuera de la Casta, es solo cuestión de tiempo que Podemos absorba el voto que ahora se reparten Izquierda Unida, el PSOE y diversas opciones nacionalistas. El estallido del Partido Socialista contribuye, además, a aumentar las posibilidades de que Podemos se convierta en el partido hegemónico de la izquierda en las próximas elecciones generales.

No es extraño, por tanto, el nerviosismo que ha provocado en la actual casta política la irrupción de Podemos, un nerviosismo que se ve perfectamente reflejado en los ataques furibundos que está recibiendo. ¡Hasta Felipe González ha salido a la palestra para advertir contra el peligro bolivariano!

Y si la aparición de Podemos es, como les decía, buena noticia para todos, es precisamente por ese pánico que la casta política demuestra.

Si contáramos con gobernantes honestos y con sentido del estado, lo que habría que haber hecho para afrontar la crisis es reducir drásticamente la corrupción y el despilfarro, y empezar a desmontar ese costosísimo e inútil estado de las autonomías, que nos ha llevado a la ruina. Pero, en lugar de cumplir con su deber, PP y PSOE han preferido mantener todos los privilegios de la casta política y exprimir a los ciudadanos a base de impuestos, como si fuéramos limones.

Pues bien, todo lo que PP y PSOE no han hecho por deber, por sentido del estado, por respeto a sus electores o por amor a España, lo van a tener que hacer ahora movidos por el miedo. Por el miedo a que el partido de Pablo Iglesias pueda seguir creciendo, se convierta en la fuerza hegemónica de la izquierda y pueda ganar unas elecciones. Es decir, por el miedo a que en España se repita lo que ya ha pasado en Grecia.

Les pongo un ejemplo: hace unos días, el Fondo Monetario Internacional recomendaba a España que volviera a subir el IVA y otros impuestos. Porque la triste realidad es que la situación económica de nuestro país sigue siendo catastrófica, y si la destrucción de empleo se ha detenido es solamente porque el entorno internacional es favorable y porque tenemos un déficit público y una deuda desbocados, con los que se alimenta un tímido crecimiento artificial. Pero ese déficit es insostenible, así que al gobierno no le queda otro remedio que reducirlo, para evitar que la deuda siga creciendo. Y solo hay dos maneras de reducir el déficit: o incrementas los impuestos (como recomienda el FMI) o reduces el gasto.

Si el resultado de estas elecciones europeas hubiera sido otro, tengan Vds por seguro que Rajoy no habría tenido el más mínimo empacho en ordenar a Montoro que volviera a apretarnos el cinturón. Pero ahora, con la irrupción de Podemos, ¿se atreverá Rajoy a volver a subirnos el IVA? Lo dudo muchísimo, porque con eso solo lograría que Pablo Iglesias arrasara en las próximas elecciones locales y autonómicas.

Por tanto, a Rajoy no le queda otra opción, si quiere reducir el déficit, que empezar a apretar el cinturón a la propia casta política. Y ya iba siendo hora de que dejara de apretárnoslo a nosotros, ¿no les parece?

Si la casta política quiere frenar el previsible ascenso de Podemos, sólo tiene una opción: acabar con la corrupción, con el despilfarro y con las injusticias. Porque solo de esa manera podrán los partidos mayoritarios recuperar la confianza de los electores.

Así pues, felicidades a todos, porque en estas elecciones el pueblo español ha dicho, con toda claridad, que hasta aquí hemos llegado. Y ha demostrado, con su voto, que es mucho más inteligente y sensato que los políticos que nos gobiernan.
- Seguir leyendo: http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/el-hundimiento-del-bipartidismo-13003/

El verdadero significado de "Podemos"
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 31 Mayo 2014

Me leí el programa de cabo a rabo. Por desgracia he acabado constatando que, con alguna salvedad, no es más que otro producto sin originalidad de la izquierda marginal.

Reconozco que me llamó la atención el programa de Podemos, por el protagonismo que le brindaron los medios de comunicación nacionales en calidad de "novedad" de las elecciones. Yo, desde antes, vi con simpatías su defensa de los desahuciados y su negativa a aceptar lo inadmisible: la hegemonía absoluta del capitalismo y la depauperación progresiva de las clases medias.

Por mucha retórica democrática que se quiera echar al asunto, no es aceptable un sistema en el que se abren a marchas forzadas abismos entre clases sociales, un sistema en que hay ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres. Pese a saberles de izquierdas, dado que he mirado siempre con conmiseración el dogmatismo cerril de la izquierda –en el pasado ese dogmatismo se cobró millones de vidas de "revisionistas", "contrarrevolucionarios" y demás-, pensé que el "fair play" intelectual me obligaba a escucharles. Al fin y al cabo, los tiempos son otros y a tipos como Jorge Verstrynge ya no se le ahorca en la plaza pública tras un proceso "popular" seguido de una severa "autocrítica". A lo mejor los chicos de Podemos tenían razón en muchas cosas.

Vaya por delante, que no comparto en absoluto la crítica liberal de las posiciones de Podemos. En lo que a mi respecta las recetas liberales han sido un clamoroso fracaso a dosis bajas, por lo que no hay razones para pensar que a mayores dosis no pudieran incluso acabar con el enfermo. Entender la crítica a esa pendiente por la que caemos como si fuera "un esfuerzo permanente para deslegitimar las instituciones del propias de la democracia liberal, fuente última de la podredumbre del ´sistema´", tal y como dice José García Domínguez en Libertad Digital, es simplemente una impostura. Tampoco me sirven los argumentos del tipo de "cómo se va a pagar": hace años nadie hubiera creído que se pudieran pagar 400.000 políticos y 17 administraciones.

Pero desde luego algo hay que hacer y desde luego también no será con las recetas al uso, sencillamente porque no hay que olvidar que es exactamente esa "democracia liberal" la que nos ha llevado a un empobrecimiento creciente, a la desnacionalización de nuestro país, a la ruptura separatista y a las convulsiones sociales que vivimos. Como hay mucha gente que vive bastante bien sobre las espaldas de otros muchos, no es nada raro que se quiera echar tierra encima de cualquier voz discrepante apelando al "populismo". En resumen, la crítica a Pablo Iglesias tiene más virulencia que otras situaciones que, sin embargo, se justifican por omisión cuando no deberían justificarse en modo alguno. En consecuencia, me leí el programa de Podemos de cabo a rabo.

Por desgracia he acabado constatando que, con alguna salvedad, no es más que otro producto sin originalidad de la izquierda marginal. Con sus tesis ocurre lo mismo que con las primeras terapias frente al HIV, que combatían algunos síntomas pero no la enfermedad. Tras las primeras páginas ya aparece claro que la izquierda –como Fidel- no da un paso atrás ni para coger impulso. Por este motivo sostiene acríticamente todos sus dogmas y distorsiones ideológicas que les son tan queridas, al precio, naturalmente, de hipotecar el proyecto entero. En primer lugar, choca la utilización constante de la expresión "control democrático" o "gestión democrática". Además, en el punto 4.5 titulado "potenciar la integración y cooperación entre los pueblos", se despachan con la abracadabrante petición de aplicar "las directivas europeas relativas al racismo, xenofobia y apologías del fascismo, con las consiguientes medidas punitivas contra su apología y reparación a las víctimas".

En la izquierda estas cosas dan siempre mala espina porque en primer lugar, consciente o inconscientemente, tienden a pensar que los únicos demócratas son ellos. Por si fuera poco, palabras como "racismo", "xenofobia" y "fascismo" han sido tan manoseadas que se han convertido en conceptos polisémicos e indefinidos que, cómo no, sirven para que la izquierda pueda condenar al ostracismo –o a algo peor- a los que no le gustan.

Por supuesto, no existe una alusión clara a "las consiguientes medidas punitivas contra su apología y reparación a las víctimas" en lo referente al terrorismo –etarra, marxista y de izquierdas- o a la violencia "antisistema", que periódicamente arrasa algún barrio y a la que Iglesias siempre intenta quitar hierro en sus debates. Tampoco importa que las citadas "medidas punitivas a la apología" se den de tortas con la "defensa decidida de la libertad de expresión" del punto 2.8. En suma, no hay, por tanto, en Podemos una clara execración de la violencia y el terrorismo venga de donde venga, sino una justificación de la propia cuando no una omisión, además de una petición expresa de castigar penalmente ciertas opiniones.

En segundo lugar, leí aquello que dijo en La Razón de que a la política nacional le faltaba "patriotismo". En no se qué entrevista le leí también que había que favorecer la unidad popular más allá de la izquierda. Me sonaba bien. Pero llego a su programa y me encuentro con el cosmopolitismo izquierdista de siempre, esencialmente idéntico al neoliberal.

Según se dice en el punto 4.3, titulado "derecho a tener derechos", cualquier persona de cualquier parte del mundo que quiera venir a nuestro país, legal o ilegalmente, tiene derecho a exigir vivienda, trabajo y residencia. Dado que un derecho es una exigencia, el Estado español está obligado a proporcionárselo. En estos términos el punto 4.3 supone el acta de defunción de la nación española –y de la Unión Europea- en tanto que un Estado en el que no se distingue entre propios y extraños es, de facto, innecesario.

Por si fuera poco, se reconoce el "derecho a la autodeterminación" en el punto 2.2, haciendo causa común con la manipulación nacionalista de la historia y de la destrucción –propiciada por los nacionalistas- de nuestra identidad nacional. Según el programa de Podemos la nación no es si no una estructura burocrático administrativa de derechos, de corte voluntarista. Salvo por la terminología radical, los teóricos de la "nación cívica" de FAES no lo hubieran explicado mejor. En tercer lugar, a la izquierda le sigue sobrando la familia en base a su neurótica obsesión con el género y el histerofeminismo.

Pero les guste o no los absurdos que se siguen de la teoría del género no solo distan mucho de estar probados, sino que han conducido a políticas abiertamente antifamiliares. Según la teoría del género, las diferencias hombre-mujer solo son constructos sociales nacidos de relaciones de producción y dominio. Yo soy de los que creen que esto es una superchería de tomo y lomo por razones que quedan al margen de este artículo pero el caso es que al debe de la teoría del género, la izquierda carga cualquier vejación pasada, presente y futura que se ajuste a los cánones y prescinde de las que no.

Desde la "patologización" de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales hasta la mujer que cobra menos por hacer lo mismo, todo se explica según la susodicha teoría. Es algo muy discutido y discutible pero el caos es que de ahí se deriva que hay "modelos de familia" alternativos, todos ellos con los mismos derechos. Para sostener el andamiaje de la teoría de género están dispuestos –como es tradición- a montar un sistema educativo –cuando lo hace la Iglesia entonces "adoctrina"- que enseñe desde el colegio los devaneos ideológicos del "género" y que recurra a la discriminación positiva (punto 2.11). Por si fuera poco, no solo disuelve a la familia multisecular y universal en un maremagnum de "modelos", sino que además el partido se compromete con el complejo abortista-industrial, ensamblando esta tecnología de la muerte en el sistema público de salud y otorgándole el rango de "derecho".

Cuesta entender los llamamientos, aludidos anteriormente, a la "unidad popular" realizados por Iglesias en la entrevista concedida al medio online La Hiedra (9.5.2014), y donde dice "nos parece mucho más importante la unidad del pueblo, la unidad popular que la unidad de la izquierda". Esta "unidad" es la unidad del soviet, realizada exclusivamente sobre sus principios. Así, por ejemplo, no tiene el más mínimo reparo en atacar los "privilegios" de la Iglesia -¿Y si cobrara la Iglesia al Estado por todas las obras sociales que hace a coste de obrero asiático?- y en abogar por la supresión de la enseñanza concertada, que importa a un sector mayoritario de los españoles.

Naturalmente, el programa de Podemos puede leerse en clave de exclusión total de cualquier expresión pública de fe religiosa (cristiana, claro. Las otras son "minorías" con "derechos"). Y es que a los chicos de Podemos les puede la secular dogmática de la izquierda, desde la Ilustración. Léase una historia de la revolución francesa y se verán muchas ideas de Podemos en marcha.

Jamás han entendido que lo racional no es lo real y que, hoy, a lo social se llega por lo nacional. Por eso todo aquello que mina, socava y destruye los fundamentos de la nación trabaja en aras de los intereses del capital global. La disolución de la nación a base de "referenda" de autodeterminación, la colusión con las políticas que nos han conducido al invierno demográfico, la destrucción de la identidad popular y el ataque al Estado de Bienestar con la inmigración masiva, todo ello no son sino la última versión de una izquierda en el fondo alineada con los intereses de la globalización. Las contradicciones irresolubles entre su defensa franca de ciertas políticas clave del turbocapitalismo y cosas como el control político del BCE o el control estatal de sectores estratégicos deberá resolverlo quizás savia nueva exenta de los prejuicios de los dirigentes actuales.

De momento son más de lo mismo y por eso, en el fondo, todos les dan una palmadita en la espalda o a lo sumo refunfuñan un poco. No tienen "fiscales contra el odio" que les persigan ni canales de televisión que se resistan a sus encantos. Ni siquiera los de la derecha liberal. Nada nuevo bajo el sol, como se ve. Nice try, guys.

Bastante poco ha pasado
Carlos Herrera ABC 31 Mayo 2014

Veamos. Es esta una sociedad en la que se han producido unos cambios asombrosos en el transcurso de seis años. Desde 2008 los españoles han perdido no poca calidad de vida: empleos destrozados, ahorros consumidos, servicios recortados, panoramas sombríos… A la par que se perdían los trabajos con los que las familias salían adelante, la población asistía a lamentables fenómenos de corrupción, a escándalos judicializados en los que la clase política no salía excesivamente bien parada. La pregunta es elemental: ¿cómo pretenden algunos que el electorado no reaccionara en unas elecciones propicias al desahogo en las que poder castigar al bloque político más convencional, sea derecha o izquierda?

Poco ha venido a pasar. Un parado de cincuenta años que asiste al espectáculo dramático en el que se cita en los juzgados a políticos de uno y otro signo, acusados de corrupción, acaba tirando los carnés por la ventana, se jura no volver a votar a quienes pueden ser responsables de su ruina, piensa su reacción y lo mismo se queda en casa que busca la forma de exteriorizar su enfado. Puede abstenerse o puede entregarse abiertamente a quienes acusan al Sistema de arruinarle. Lo primero entiende el PP, gobernante, que no es problema ya que siempre hay que contar con un porcentaje de desahogo, pero lo segundo le inquieta casi tanto como al partido de los socialistas: esos votos que se van con los cabreados es muy difícil que vuelvan. Cierto es que pueden desengañarse y regresar a la casa común de la izquierda, pero no es un mecanismo inmediato, ya que desde esa izquierda infantil y enfadada se venden paraísos que no son reversibles a no ser que se gobierne y se decida. La palabrería izquierdista es sencilla y básica, pero prende entre aquellos que consideran que han sido timados por el régimen.

El ascenso de formaciones populistas y pretendidamente revolucionarias es una consecuencia inevitable de la degeneración política a la que se ha visto abocado nuestro país. Qué menos que obtenga cinco diputados europeos una formación que muestra, fundamentalmente, un monumental enfado con el sistema. Podría ser peor: véase Francia, Austria, Dinamarca, Reino Unido. Nos llevamos las manos a la cabeza por el hecho de que los partidos mayoritarios hayan perdido cinco o seis millones de votos, pero ¿alguien de veras podría creer que la cosa pudiera solventarse de otra manera? Las rabietas son tan legítimas como inevitables. Y lo ocurrido en España tiene mucho que ver con ello.

Es muy probable que las dos formaciones políticas que han gobernado desde la caída de esta pachanga expansiva vuelvan a gozar de la confianza de la mayoría de los ciudadanos, pero antes tendrán que convencer a los cabreados de que han entendido el mensaje: la crisis no ha sido creada por los trabajadores, la corrupción y su tratamiento compasivo son inaceptables y España y Europa merecen una reflexión. Si los mayoritarios no plantean reformas en ese sentido, un buen número de ciudadanos se lanzarán en brazos de quienes les aseguren el paraíso mediante la radicalidad y una cierta dosis de rencor. Que crezcan aquellos que no tienen más compromiso con la gobernabilidad que un cierto vocerío revolucionario es lo menos que le puede pasar a una sociedad con mecanismos gastados. La regeneración pasa por reinventar la política, por instaurar mecanismos para que no triunfen aquellos que basan su éxito en la frustración general.

El problema no está en que un iluminado o unos populistas obtengan votos en aluvión procedentes del desengaño y el hartazgo. El problema está en que no se sepa diagnosticar que la sociedad requiere mecanismos nuevos de reequilibrio. Lo contrario será terreno abonado para aquellos que apuestan por propuestas irrealizables y repletas de irracionalidad. España merece un esfuerzo, un respiro, una reflexión.

LA FRAGILIDAD DEL BIEN
El adoctrinamiento ideológico de Podemos
Roberto Esteban Duque www.gaceta.es 31 Mayo 2014

Una regeneración ab imis, profunda, realizada en primer lugar desde la Universidad, desde la educación, y posteriormente a través de los medios de comunicación, hasta lograr el poder con el fin de devolver al pueblo sus derechos sustraídos. Esto es lo que viene a decir el pontífice de la Comuna Podemos, Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid, asesor de Gaspar Llamazares y de Hugo Chávez, el verdadero ideólogo del 15-M (“lo mejor que le había pasado a la democracia”, según palabras de Monedero), cuyo proyecto intenta “reconstruir unos derechos a partir del propio empoderamiento de la ciudadanía”.

¿Qué demagogia es esa del “empoderamiento de la ciudadanía”, desvinculado del criterio de actuación de los poderes públicos; de la “recuperación de la soberanía popular”, como si hubiese que trocar un absolutismo por su contrario y entregar la dirección del Estado a cualquiera; del “pago de la deuda social pendiente con el pueblo”, cuando el precio por saldar la deuda ajena consiste en los suculentos beneficios personales de los nuevos arribistas y en los destinados a las arcas de la Comuna? ¿A qué “fin de la corrupción” hacen su llamada cuando sus paradigmas políticos son gobiernos totalitarios y corruptos? ¿O acaso la Comuna contribuye a la estabilidad democrática?

La felicidad terrena que promete la Comuna Podemos, como mejor reclamo del progresismo ideológico y del vergonzoso desvalimiento de la juventud, destruyendo la conciencia y la libertad por medio del adoctrinamiento ideológico, sólo manifiesta la dolorosa irrupción demoniaca de la dirección social de un tipo de hombre al que no le interesan los principios de la civilización sino el poder como categoría que todo lo domina, desplegando el veneno del miedo de la agitación social desde la retórica sobre la regeneración de la vida política.

A diferencia del socialismo sueco, que pretende modificar la conducta con la paciencia administrativa y con la manipulación burocrática, en el socialismo marxista-leninista la educación será el medio ideal para la formación del hombre nuevo, y el socialismo la forma de sociedad que realizará ese ideal. En Hispanoamérica, Ché Guevara aseguraba que el hombre en el socialismo es más completo, algo que será parte sustancial de la ideología bolivariana, donde los caudillos asumen un discurso cuasirreligioso y un proyecto político como una especie de apostolado. Hugo Chávez (“figura invencible” y “mito inmortal”, en palabras de Pablo Iglesias, líder de Podemos) repetía lo mismo adornándolo con la “teología de la liberación”, cuyo leit motiv es el “cielo nuevo y la tierra nueva” del Apocalipsis.

La solución, decíaMarcuse, ha de venir de “un nuevo tipo de hombre”, donde el ser humano posee otra sensibilidad y otra conciencia. Para ello, es necesaria una revolución que tienda a una dictadura sobre la educación, una dictadura de profesores pedagogos que cambien la sociedad mediante la educación y la poderosa fuerza de los medios de comunicación, sepultando al hombre europeo y haciendo germinar un hombre integrado en la nueva sociedad perfecta, igualitaria, increyente. La izquierda política universitaria de la Complutense parece encarnar la utopía del autor de El hombre unidimensional.

Los partidos políticos de inspiración cristiana deberán estar vigilantes al creciente repudio de nuestras raíces en la vida política europea; al intento de destruir la profunda conexión entre el cristianismo y la democracia o suprimir la primacía de la moral en la vida política y en las relaciones económicas y sociales; al resquebrajamiento ominoso entre la ley natural y los derechos humanos; a las consecuencias del “vendaval del 68”, que dio paso a una crisis radical del principio de autoridad y el de la tradición, provocando una “ruptura educativa” de proporciones alarmantes.

El alma que será necesario darle a Europa, penetrada de la civilización cristiana, sólo significa una obscena y caricaturesca sombra del pasado para la Comuna Podemos, un proyecto incompatible con la liberación del hombre nuevo. El prestigio que dé ascendiente al político debe ser el ganado esgrimiendo la verdad -no la demagogia ni la ingeniería social- y practicando la virtud, mirando al progreso sin renunciar al pasado, respetando la religión y las costumbres tradicionales.

Educar a los jóvenes no puede ser un encargo de paraísos terrenos y materialistas, de la prostitución a ídolos tan inertes como perversos, volcados en la praxis y la desnuda exterioridad. La demagogia y la manipulación sobre los jóvenes vuelven a reeditar la generación del 68, cuando los políticos incitaban a asistir a sus clases de las que saldría el cambio social. Si aquella generación instauró una cultura hedonista -“seamos realistas, pidamos lo imposible”, “prohibido prohibir”- que todavía impregna la vida social y goza de vigencia, ahora la existencia entera se ha convertido en sujeto y objeto de la política -como recordaba Foucault-, priorizando la consecución del poder con el fin de materializar lo que Dalmacio Negro denomina como el mito del hombre nuevo.

Una agónica lucha se abre paso entre la juventud, atrapada sin esperanza en una sociedad con una moralidad relegada, dirigida por una casta política deforme y una cultura sin vínculos, individualista, transmisora de una devastadora “ideología de género” cuyo objetivo fundamental consiste en destruir la familia y eliminar la naturaleza, en deconstruir los fundamentos de la sociedad hasta alcanzar el nuevo Adán igualitario y colectivo, neutral y socializado.

Atentos, pues, al peligro del advenimiento del pensamiento ideológico que busca el poder para realizar sus proyectos, asentarse en los puestos decisivos de la sociedad, la cultura y el Estado para guiar y educar a las nuevas generaciones. Sólo gracias a quienes viven sin esperanza le ha sido dada la esperanza a la Comuna Podemos. Sus éxitos serán nuestros fracasos, su fuerza nuestra debilidad, su salvación el más desdichado de nuestros infortunios.

Los votos peridos y la izquierda en trance
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 31 Mayo 2014

Andan el PP y el PSOE mirándose por donde se les perdieron los cinco millones de votos, la mitad a cada uno, que un día tuvieron y que un 26 de mayo dejaron de ser suyos. Los unos, los socialistas, con el partido en llamas tras una dimisión en diferido que debía haber sido hace dos años largos y que aún se ha retrasado a julio. Los otros con una vía de agua de dimensiones “titánicas” por donde piensan que se les puede ir todo el poder que acumulan, empezando por los ayuntamientos y comunidades, si el capitán no se arremanga, se pone a los mandos y de paso larga a patadas de la orquesta a los responsables de haberla hecho desafinar tanto y propiciar semejantes “gallos”.

Una primera aproximación a los resultados, nocivos para los dos, indica sin embrago ciertas diferencias entre ambos. La primera es que los votantes del PP han tendido más bien a quedarse en casa y los del PSOE a “pasarse” de siglas. En ello, que no es baladí, hay cierta verdad, aunque no toda. La abstención ha sido feroz aunque la movilización, un 10% más, del nacionalismo en Cataluña haya camuflado las cifras y ha ido, además, por barrios. Los votantes “clásicos” se han retraído mientras que un segmento joven y antes abstencionista, mucho voto de “Podemos”, ha ido a las urnas. La izquierda ha votado más que la derecha, pero no ha ido a votar al PSOE. De sus 2,5 millones de votos, que son la suma de los ganados por IU, Podemos y Compromis, hay buena parte que en efecto han sido de trasvase, pero otros, sobre todo los de Pablo Iglesias son nuevos. Diferente parece el caso de los populares. Ha habido corrimiento, hacía Vox, votos netamente provenientes de su campo, hacía Ciudadanos, en buena parte y hacia UPyD, aunque no todos y cada vez menos. Pero esos como mucho suman un millón. Los demás en efecto se han quedado en casa. La traición no se ha consumado del todo.

Una “amarga victoria” es siempre mejor que una “dulce derrota” y ya no digamos en esta socialista que de dulce no tiene nada. Mientras el PP, aunque por la muy mínima y dejándose medio pellejo en la gatera, ha ganado. Y su alternativa por la derecha, Vox se quedado sin ella. Puede también decir, y eso es aún más doloroso para el PSOE que ni en su momento peor les supera, que son de los contados por toda Europa que estando en el Gobierno y gestionando el drama de la crisis y la angustia del paro han conseguido mantener la cabeza. Solo Merkel en la derecha y Renzi en la izquierda han logrado tal cosa. El ayer “salvador” del socialismo europeo, el francés Hollande, ha quedado para el desguace.

En España amen del corrimiento de tierras, casi nadie supuso que llegara a tanto el terremoto (yo no, desde luego) y que ha mermado de tal forma, 30 puntos, el suelo del bipartidismo, tiene un efecto en la izquierda mucho más telúrico, por lo novedoso, y traumático. Por primera vez desde que se acudió a las urnas en libertad, en 1977, al PSOE se le disputa la hegemonía en la izquierda y en muchos lugares se le supera. La suma de IU y Podemos, se queda muy cerca de nivel nacional, es generalizada y bastante homogénea, y lo supera en muchos lugares, empezando por Madrid pero extensible a bastantes otros lugares de España.

Esa situación el crecimiento de IU y la emergencia de Podemos hasta sumar más y estar en disposición de optar a la primogenitura a nada que se imponga un mínimo de sensatez y hasta de interés político común en ambas formaciones es lo que añade combustible en el peor incendio de la “casa” PSOE donde hubo tiempo en que fuera de ella solo había intemperie y que ahora les amenaza seria ruina. De la que qui´zas no acaben de ser conscientes del todo. Tienen, encima, difíciles salidas y malas tentaciones. Una es la de arrimarse en fondos y formas a ese costado por el que sangran, pretender irse con las nuevas-viejas banderas de esa izquierda y abandonar moderaciones socialdemócratas. Las copias no suelen vencer a los originales y acaban en la papelera. Pero es que antes deben de hacer de una vez entierros y responsos. El primero a la muy reciente época pasada. La herencia, de la que tanto se habla, quien la lleva a cuestas, antes que nadie, son ellos y en cuanto aparecen las caras de algunos no hay quien se la quite de encima.

Escribía aquí, hace ya meses, y el martes pasado, que aunque dijera y pareciera que no, lo de Susana Díaz iba a ser que sí. Porque no les quedaba otra, porque es el único palo, que le da un mínimo de seguridad, al que pueden agarrarse. Se ponga Chacón, que casi ya ni se pone, o el propio Madina o otros “presuntos” de las no si si ya definitivamente abortadas primarias, como se ponga. No están para más experimento y necesitan alguna, aunque sea mínima y no muy contrastada, certeza. Y la andaluza algo de ello les ofrece y algo de ánimo y esperanza les insufla. Por eso los dirigentes territoriales han salido en tromba y se vote como se quiera uno diría que la suerte está echada y que solo están a la espera de que anuncie una aceptación que ya parece haber asumido. Aunque tenga muchos peros y trabas. El más señalado no tener escaño en el Congreso y no poder allí, que es donde se da, dar réplica al Presidente. El otro, no menor, la duplicidad con la presidencia de Andalucía, que no puede abandonar y donde acaba de llegar y no precisamente por urna sino por dedo. Pero es lo que tienen y la necesidad obliga. Es el propio sentido de la supervivencia el que les lleva a ella. Con todo los peros que sea.

Podemos o los hijos de Papá Estado
Cesar Sinde Periodista Digital 31 Mayo 2014

Escuchado el discurso de Pablo Iglesias y su Podemos no puedo evitar acordarme del típico hijo de multimillonario que es un vividor, se dedica a divertirse y no hace nada productivo. Tal evocación me surge de esas propuestas del señor Iglesias presuntamente buenistas pero totalmente nefastas a poco que se escarbe en ellas. Nefastas porque así como el hijo del multimillonario sólo vive del patrimonio de su padre, estos señores pretenden vivir del Estado, es decir, del contribuyente. Eso sí, lo disfrazan de “justicia social” y otros nombres bien sonantes.

Renta básica para todo ciudadano. Es una de las propuestas de estas personas. En los tiempos de crisis y desempleo que corren con más de 2 millones de hogares sin ningún ingreso, esa idea suena bien. Muy bien. El problema, como toda propuesta marxista, es que choca con la realidad. Para pagar una renta a todas las personas por el mero hecho de ser personas, se necesita que otros pongan ese dinero, es decir, los contribuyentes. Ya sea detrayéndoles más dinero de sus rentas del trabajo o imponiéndoles más gravámenes al consumo de bienes y servicios que realicen. Y eso es injusto. Sí. Injusto. En todo caso, lo que sería más que necesario es dejar de quitarle el dinero a los que trabajan, a los que se esfuerzan, a los que emprenden… de esa manera, el esfuerzo, el trabajo y el emprendimiento será recompensado y aquellas personas productivas tendrán incentivos para producir más porque el Estado les quitará menos. Y al producir más, trabajar mas o emprender más, esas personas crearán más riqueza de la que, ahora sí, el Estado podrá también beneficiarse. El habilitar una paga ciudadana no es mas que un macrosubsidio que desincentiva el esfuerzo. Y supone que el vago pueda seguir siéndolo a costa del productivo. La respuesta a la crisis no es más gasto público y más Estado. La respuesta a la crisis es más libertad y menos impuestos.

Si se piensa bien, no existen los paraísos fiscales. Lo que existen son los búnkeres fiscales. Es decir, sitios donde quien tiene dinero, lo protege de la voracidad recaudatoria de unos políticos acostumbrados a esquilmar haciendas y patrimonios a su antojo. La mejor herramienta contra el mal llamado fraude fiscal es tener una fiscalidad baja. Cuanto más suban los impuestos “a los ricos” más ricos llevarán su dinero al búnker para protegerlo. Es decir, más personas adineradas cambiarán su domicilio fiscal y se irán a otros lugares donde les roben menos. Yo y usted lo haríamos si tuviéramos 50 millones de euros en el banco ¿verdad?

Restablecer el robo legal a la hacienda de los ciudadanos es otra de las propuestas de los chicos de Iglesias. Eso sí, lo llaman eufemísticamente Impuesto de Patrimonio. Pagar un impuesto por el mero hecho de tener unos bienes no es más que otra excusa para quitarle a las personas su dinero. Además, pagar Impuesto de Patrimonio cuando ya se paga IVA al comprar ese patrimonio y se paga el IBI a los ayuntamientos es pagar tres veces por la misma cosa. Eso sí que es un robo. Triple robo. ¿Ya vale, no?

La izquierda cuanto más radical es más justifica seguir robando a la gente su dinero para satisfacer –presuntamente- necesidades sociales. Pues no es ese el camino. Cada vez hay más personas que con lo que ganan no pueden afrontar los gastos básicos de alimentación, electricidad y vestimenta. A una persona cuyo sueldo neto es 1.000 euros, el Estado le quita entre impuestos y cotizaciones sociales hasta 1.000€ al mes. Si el Estado le quitara menos seguro que tendría más salario. Y al tener más salario podría hacer frente a sus necesidades básicas de alimentación, electricidad y vestimenta.

Y, en segundo lugar, a ese mileurista que podría ser casi dos mil eurista si no le robasen más de la mitad de su sueldo en impuestos, el dinero podría cundirle mucho más si, por ejemplo, el 26% del coste de la luz no fueran impuestos. Y su dinero le daría para más cosas si no hubiera que pagar impuestos por comprar cosas para alimentarse. Es decir, si hay bienes que son tan básicos como la vivienda, la comida o la luz no entiendo por qué el Estado los encarece innecesariamente con impuestos. Eso sí que es inmoral.

El Estado no es más que un ladrón autorizado de nuestro dinero y un inflacionista de los productos que necesitamos comprar para vivir. Y luego se justifica diciéndonos en que es para Sanidad o Educación. Si, en parte. Para tener colegios y hospitales no necesitamos 17 mini estados autonómicos, con 17 parlamentos y con 1.200 diputados regionales que elaboran leyes innecesarias que rompen la unidad de mercado, hacen menos competitivas a nuestras empresas y nos detraen elevadas cantidades de nuestro dinero. No todo gasto público es prestacional. Hay más de 3.000 empresas públicas en España que deben 55.000 millones de euros. Hay 17 parlamentitos que nos cuestan más de 500 millones de euros en sueldos de parlamentarios. Hay más de 40 Diputaciones Provinciales cuya supresión ahorraría 22.000 millones de euros. Eliminar 7.000 de los 8.118 ayuntamientos en España ahorraría 16.000 millones de euros…

Pero llegan los chicos de Podemos y venden que la solución a la crisis provocada por el expolio a los ciudadanos se soluciona con más expolio a los ciudadanos. Llega el mesías laico Iglesias a prometer que la destrucción de empleo acelerada por la enorme rigidez del mercado laboral español se soluciona con más rigidez laboral… Es decir, llega Pablo Iglesias y vende que para curarnos el cáncer de pulmón, hay que fumar más. Esto es de locos. Por favor, ¿el psiquiátrico más cercano?

España está fundida: el efecto Bárcenas
Javier Saavedra www.elsemanaldigital.com 31 Mayo 2014

Luis Bárcenas, desde su celda, estará contemplando el efecto devastador que sus papeles y declaraciones judiciales han generado en la vida política del país en los últimos días.

Es francamente difícil sustraerse al efecto Bárcenas. La opinión pública ha visualizado por medio de él la corrupción, y no de una persona particular sino del partido que gobierna.

Mientras los españoles sufren recortes y sus hijos no tienen futuro, los nuevos nobles se reparten sobresueldos. Y, lo que es más grave, consideran que esa práctica es normal y no entienden la irritación de la ciudadanía ante esas formas de actuar. Pensar que todo seguía igual por una mejora en los datos macroeconómicos es esconder la cabeza debajo de la arena para no ver la realidad.

Nuestra actual derecha (perdón, de centro progresista) no dispone de argumentos ideológicos, "no tiene ideología sino intereses".

El resultado de las últimas elecciones al Parlamento Europeo lo podríamos reseñar mediante un símil futbolístico: "Bárcenas 8 (número de diputados perdidos) – PP 1". Sí, han ganado al PSOE con una ventaja pírrica, pero han cambiado la sociedad española haciéndola girar hacia la izquierda. Es el gran éxito de cómo los partidos dinásticos, PP y PSOE, con la colaboración del duopolio televisivo que reparte el Gobierno con no se sabe bien qué criterios, pero con los que siempre salen ganando los mismos.

El monstruo ha echado a andar y los aprendices de brujo piensan que como es obra suya está domesticado. Nace de sus entrañas y cuando quieran sólo tienen que dejarlo a oscuras sin proyección mediática para calmarlo o hacerlo desaparecer, pero ya ha salido y pronto no necesitará al duopolio, pues dominando las redes sociales y el marketing en internet será suficiente para una presencia real y continuada.

Nuestra derecha, o lo que queda de ella, a arrumbado sus valores para mimetizarse con la izquierda y no despertar rechazo de un sector de la sociedad. El problema es que esa izquierda que tanto seduce a la derecha está desapareciendo para dar lugar a una transformada cuyo programa recupera sus viejas raíces de utopía e igualitarismo.

La sociedad española necesitaba un revulsivo después de siete años de crisis y votando a los partidos dinásticos se desahucia a miles de familias y se rescata a los bancos con parte del dinero que proporcionan los mismos desahuciados. Porque cuando compran la leche están pagando el IVA, y una parte de esa recaudación se dedica al rescate de los bancos que a su vez deben cumplir con sus acreedores extranjeros, es decir alemanes, ingleses, por cierto, a los que no les afecta ninguna pérdida.

Cuando una empresa no dispone de liquidez prepara un concurso de acreedores donde estos últimos tienen que hacer concesiones si quieren recuperar algo de sus créditos. Sin embargo aquí no ha sucedido y la sociedad ha respondido con los resultados del 25 de mayo.

Mientras la izquierda transformada ha incrementado su número de votos a través de sus distintos partidos y en particular Podemos, la derecha escindida del PP no ha obtenido un solo escaño, porque simplemente no tuvieron cobertura mediática. UPyD no ha crecido lo que se esperaba, no ha podido canalizar el descontento social por la misma razón que los anteriores. Porque Bárcenas no sólo tocó la línea de flotación del PP sino también la del PSOE, poniendo en jaque a los partidos dinásticos. Por primera vez la opinión pública se percató que no hacían oposición real sino tan solo un simulacro para mantener el tenderete de los dos.

El PP aparcó el fraude de los EREs y el PSOE la caja B, el ganador Sr Bárcenas se estará consolando con este resultado, bienvenida la nueva izquierda, porque de ella será la frustración del pueblo español España está fundida, agotada, cansada, sin ilusión. Como decía el general De Gaulle en una entrevista a la revista Time: "Como los políticos nunca creen lo que dicen se sorprenden cuando alguien sí les cree".

“Podemos”: ¿Frikis o bolcheviques?
Fernando José Vaquero Oroquieta  latribunadelpaisvasco.com 31 Mayo 2014

Pedro Arriola, gurú de Mariano Rajoy y de su Partido Popular, en una reciente comparecencia pública empleó el término “friki” para abordar la eclosión de “Podemos”. Por su parte, Rosa Díez se sirvió de otro concepto en boga, el de “populismo”, para caracterizar a la novísima formación de la que todo el mundo habla; incluyendo en el mismo a fuerzas tan dispares como el Frente Nacional francés, el SYRIZA griego, el Movimiento Cinco Estrellas del italiano Beppe Grillo, etc.

Son dos de las numerosas aproximaciones que, realizadas desde posiciones políticas e intencionalidades muy diversas, tratan de explicar este fenómeno que ha empañado a la cifra realmente ganadora en los pasados comicios europeos del 25 de mayo: la de una abstención que, acaso, haya inmovilizado más a las derechas que al conjunto de izquierdas; revigorizadas gracias a “Podemos”, aunque, de momento, algo más fragmentadas.

Pero, más allá de estos calificativos, despectivos o escasamente explicativos, ¿qué es “Podemos”? ¿Cuál es su naturaleza política? ¿Es posible caracterizar, más allá de sus fáciles eslóganes y propuestas populista irrealizables (incluso coincidentes en algunos aspectos económicos con sus genéticamente contrincantes del Frente Nacional), y con rigor, tan contundente fenómeno mediático y de masas?

Además de estos interrogantes básicos, las actuaciones y afirmaciones de “Podemos” plantean otras cuestiones algo más triviales pero no, por ello, menos relevantes. Así, aseguran, entre otras, que son jóvenes sin experiencia política; que el suyo es un proceso democrático abierto a la ciudadanía; y que únicamente se han financiado con apenas 300.000 euros. ¿Es cierto? ¿En todo, en parte, nada acaso? Lo iremos analizando en dos breves artículos sucesivos.

Manifiesto fundacional de Podemos
Los orígenes orgánicos más remotos de “Podemos” hay que señalarlos en un manifiesto público, fechado el 14 de enero de 2014, por el que se convocaba a «recuperar la soberanía popular» mediante una candidatura para las europeas, proponiendo, a tal efecto, un proceso electoral «participativo y abierto a la ciudadanía».

Lo encabezaba la siguiente propuesta, dándole título: «Mover ficha: convertir la indignación en cambio político». En dicho manifiesto se insistía en la necesidad de constituir una alternativa a la actual situación de crisis económica y política que vive España, así como en las posibilidades de cambio real que entrañaba la coyuntura actual. Y lo firmaban casi treinta activistas, entre otros: Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid; el actor Alberto San Juan; Jaime Pastor, profesor de Ciencias Políticas en la UNED; el escritor y filósofo Santiago Alba Rico; el sindicalista Cándido González Carnero; y Bibiana Medialdea, profesora de Economía en la UCM (Consulta del manifiesto).

El manifiesto en cuestión disfrutó de una notable repercusión entre los medios digitales de izquierdas. Llegados aquí, es necesario recordar una circunstancia. Un fenómeno mediático característico de estos últimos años, asociado al desalojo del poder del PSOE por el Partido Popular, ha sido el espectacular crecimiento de diarios digitales que han proliferado en la red de redes, más o menos a la izquierda del PSOE; en general magníficamente elaborados, con buenos profesionales, medios informáticos notables, y abundantes informaciones escritas y gráficas de marcado signo ideológico siempre izquierdista. Hablamos, entre otros, de Público, El Diario, Info Libre, Nueva Tribuna, Tercera Información, Diario Progresista, Diagonal Periódico, etc.

En este marco informativo, escasamente seguido desde medios conservadores, se publicó pocos días después en el dirigido por Ignacio Escolar, concretamente el 21 de enero de 2014, una noticia que pasó desapercibida fuera de esos digitales izquierdistas. En la misma se aseguraba, básicamente, que la estructuración de Podemos estaba dirigida por un pequeño partido radical: Izquierda Anticapitalista (IA).

¿Podemos versus Izquierda Unida?
Entre otros abundantes datos, procedentes de la documentación elaborada por esta pequeña pero muy activa formación de raíces trotskistas, se destacaba en dicha noticia que la secretaría confederal de Izquierda Anticapitalista (máximo órgano directivo) habría fijado «los puntos políticos de la propuesta de proceso de cara a las elecciones europeas» en un boletín interno de principios de enero (Enlace Nº 82). Así, se afirmaba que existía la posibilidad de impulsar una candidatura para las elecciones europeas dada la concurrencia de varios factores: «La presencia de una serie de personalidades con proyección mediática como cara pública del proyecto, lo cual nos abre la opción de conectar con sectores de la población de izquierdas insatisfechos con las organizaciones tradicionales». Se refería, al parecer, a Pablo Iglesias. Otros factores serían, a su juicio: «La situación de impasse de las fuerzas independentistas de izquierdas de cara a las europeas», la posibilidad de «utilizar las elecciones como un “momento político” en donde podemos avanzar en la construcción de Izquierda Anticapitalista y de espacios amplios de ruptura», y «el giro a la derecha de IU, que cada vez parece más destinado a preparar un Gobierno “de izquierdas” con el PSOE». El primer borrador del proyecto de IA presentaba, ciertamente, numerosas semejanzas con el publicado el 14 de enero y ya considerado como fundacional de “Podemos”: frases textuales de la introducción, un decálogo, etc.

Tal documento fue discutido en las asambleas locales de IA hasta su aprobación el 11 de enero. Según las fuentes consultadas por eldiario.es «Lo de Pablo Iglesias no es tanto una iniciativa de IA, como de una parte de su dirección que, tras unos sondeos con él, miembros de la Fundación CEPS y algunos integrantes de Juventud sin Futuro, se pone en marcha. Esto ha generado malestar en parte de Izquierda Anticapitalista, porque el proceso no responde a la cultura tradicional de la izquierda: es una propuesta que se encuentra la organización tras encuentros informales de parte de su dirección». Otros, por el contrario, defendían que el proceso observaba todas las garantías democráticas internas. Por último, se señalaba que el citado estaría perfectamente planificado, habiéndose elaborado un calendario que, básicamente, fue el que siguió “Podemos”.

Inmediatamente empezaron a circular por internet, en numerosos foros de izquierdas (Rebelión.org, Alasbarricadas.org, Kaosenlared.net, etc.), contradictorias interpretaciones sobre la naturaleza de “Podemos”; marcadas por la pertenencia de los comentaristas a alguna de las numerosísimas facciones radicales de izquierdas. Para unos, “Podemos” era fruto de una cultura asamblearia de izquierda, en contraste con un modelo más rígido (leninista) propio de la principal tradición de los partidos de izquierdas; otros opinaban que era una apuesta de determinados grupos (la dirección de IA) dirigida contra Izquierda Unida; etc., etc. Pero, en su mayoría, partían de la siguiente afirmación: «”Podemos” es la marca blanca de Izquierda Anticapitalista tal y como demuestran sus documentos internos».

Y, por si quedaban dudas, en Enlace Nº 84 de IA, fechado el 5 de marzo, se afirmaba, entre otras cosas, que el partido se encontraba «lanzando una iniciativa con personalidades con una cultura política populista pero que contaban con un poder de convocatoria muy importante y con una innegable popularidad». En ese Enlace Nº 84 se proponía, en consecuencia, trabajar en el interior de los Círculos Podemos –su principal elemento organizativo- dado que «la innegable influencia de nuestr@s militantes en ellos en muchos territorios nos puede permitir tener un peso determinante en la batalla». Concretaban aún más: «La operación con Pab [significaría Pablo Iglesias] nos habrá permitido dar un salto en muchos aspectos: gente organizada, discusión política, cambio parcial de la correlación de fuerzas con respecto a la izquierda reformista» (Ver referencia)

Semejantes disquisiciones -que pueden consultarse en numerosos foros y digitales izquierdistas de internet, avaladas por referencias doctrinales de todo tipo, incluso larguísimas citas textuales de “clásicos” del marxismo como Trotski, Marx, Lenin, Stalin y Mao- y que a la mayoría de ciudadanos interesan muy poco, tienen en realidad mucha relevancia; pues, de ser verídicas las informaciones objetivas que las habían originado, se desvelaría que una de las señas de identidad de la que tan orgullosos se muestran en Podemos -su espíritu asambleario, abierto y no prefigurado en sus objetivos últimos y medios de actuación- no correspondería con la realidad.

Así es: de ser cierta semejante planificación estratégica, elaborada por un pequeño equipo dirigente, más o menos oculto -y los documentos que abundantemente circulan por internet parecen acreditarlo- nos encontraríamos ante una gran impostura: en contra de lo afirmado reiteradamente, Pablo Iglesias y su estrecho equipo seguirían una agenda cerrada, perfectamente planificada y de una identidad ideológica muy marcada. De proceso abierto a la ciudadanía, pues, nada de nada.

Llegados a este punto del recorrido, debemos interrogarnos sobre la naturaleza y realidad de IA.

Izquierda Anticapitalista y el Trotskismo
IA es un grupo bastante reducido, numéricamente hablando, pero de una larga e intensa actividad política en la periferia o en el seno de Izquierda Unida (según el momento de su historia), fruto de uno de los principales colectivos resultantes de la unión, tras un largo proceso de debates, hacia 1989, de las que fueron algunas de las organizaciones más radicales y potentes de la extrema izquierda en los años finales del franquismo y en la Transición: la Liga Comunista Revolucionaria y el Movimiento Comunista.

Bien puede resumir su complejísimo periplo -jalonado por múltiples estrategias, cambios de denominación, publicaciones, participación en variadísimas estructuras de todo tipo (políticas, culturales, vecinales, internacionalistas, feministas, antiglobalización, pacifistas, ONGs, etc.), escisiones, expulsiones, etc.- el siguiente texto que tomamos prestado de una facción trotskista rival de IA. «Detrás del proyecto “Podemos” se encuentra Izquierda Anticapitalista (IA) cuyos veteranos dirigentes militaron anteriormente en Izquierda Unida y, hay que señalar, manteniendo en muchas ocasiones posiciones muy incoherentes. A finales de 2008 decidieron abandonar IU al calor del avance de sus fuerzas hermanas en Francia y Portugal (El NPA, Nuevo Partido Anticapitalista y el Bloco de Esquerdas). Pero tras el fracaso que cosechó Izquierda Anticapitalista en las elecciones europeas de 2009 (apenas 20.000 votos) y las dificultades manifiestas que han tenido para rentabilizar políticamente el movimiento explosivo del 15 M, han buscado en el tirón mediático de Pablo Iglesias la forma de resituarse en el panorama político». Así lo resume un análisis fechado el 1 de marzo pasado, de la Corriente Marxista El Militante -la organización trotskista que fundara y sostiene el ocasionalmente célebre Sindicato de Estudiantes, manteniéndose, con dificultades, en Izquierda Unida- y que por esa condición ideológica, rivaliza en “pureza revolucionaria”, “coherencia programática” y “corrección interpretación científica”, con esta otra facción trotskista que es Izquierda Anticapitalista.

Huelga decir que existen otros grupúsculos trotskistas, rivales entre sí, de ámbito internacional, que reivindican el espíritu originario de la Cuarta Internacional que fundara el mismísimo León Trotski en 1938, a saber: Secretariado Unificado de la IV internacional, Corriente Marxista Internacional, Comité por una Internacional de los Trabajadores, Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional, Unidad Internacional de los Trabajadores, International Socialist Tendency, Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional, Fracción Trotskista-Cuarta Internacional. Organizaciones, todas y cada una de ellas, con sus respectivas secciones nacionales, radicadas con mayor o menor fortuna en España, sus secretariados internacionales, sus órganos de expresión. De ahí ese dicho, fruto de la sabiduría popular de aquellos años de la Transición, que así decía: «un trotskista, una célula; dos trotskistas, un partido; tres trotskistas, una escisión; cuatro trotskistas, una unificación, dos escisiones y dos abandonos».

De reproducirse en “Podemos” semejantes dinámicas –tan características de las facciones izquierdistas radicales de todas las escuelas-, su futuro se presentaría poco halagüeño; pero, ciertamente, nunca habían disfrutado de un éxito popular semejante, por lo que se cuidarán mucho -muchísimo-, o deberían hacerlo, de no cometer tan reiterados errores del pasado. Incurriendo en guerras intestinas, incomprensibles para la mayoría de los mortales a causa de tan elevadas dosis de abstracción ideológica, se desanimaría a la militancia; trasladándose de paso al público en general la percepción de que semejantes fricciones lo eran de naturaleza más sectaria que política. Y no hablamos de meras hipótesis: recordemos, aquí, el caso de Lutte Ouvrière.

Se trata de una pequeña formación trotskista de pasada, fulgurante y efímera fortuna; no en vano, con su candidata a la Presidencia de Francia en 2002, Arlette Laguiller, alcanzó nada menos que el 5,72 % de los votos, es decir, más de 1.630.000. Y señalemos que lo consiguió en competencia con otra fracción trotskista: la Liga Comunista Revolucionaria que, con Olivier Besancenot, sumó más 1.210.000 votos; un 4,23 % del total. Unos resultados que sorprendieron tanto como asustaron a la opinión pública francesa. Esta LCR francesa formaría, años después, el ya mencionado Nuevo Partido Anticapitalista, en el que se inspirarían sus correligionarios españoles. Por su parte, LO inició un rápido declive marcado por ciertos escándalos, el descubrimiento de células “secretas” de sus militantes infiltradas en los grandes partidos de la izquierda francesa, escisiones, expulsiones…

Para no cansar más al lector, en este itinerario que pretende desvelar algunos de los interrogantes que plantea Podemos, continuaremos respondiéndolos, en la medida de nuestras posibilidades, en un artículo que insertaremos en La Tribuna del País Vasco en la próxima semana.

En el mismo hablaremos, un poquito, de algunos de los dirigentes y militantes más destacados de Izquierda Anticapitalista implicados en “Podemos”; mencionaremos las principales referencias ideológicas de ambas entidades; y nos plantearemos las razones de su formidable éxito electoral y de su incuestionable impacto social.

Las señas de identidad de un 'españuelo'
Amando de Miguel Libertad Digital 31 Mayo 2014

Teóricamente las señas de identidad se comprimen en mi DNI (Documento Nacional de Identidad). Observo la tarjetica con atención. "Sexo: M". Primera duda, esa M, ¿quiere decir mujer, macho, masculino o múltiple? ¿No será male en inglés, de acuerdo con algún código internacional? Sigo leyendo. "Válido hasta el 01-01-9999".¡Cuán largo me lo fiais! A saber dónde estaré yo en 9999 para renovarlo.

Lo que me llena de estupefacción es "Nacionalidad: esp". ¿Querrá decir especial, española, espiritista, espirituosa? ¿Por qué no han completado la palabra?

-Don Amando, no se ponga tonto. Usted sabe que quiere decir "española".

Bien, ya tengo una certeza. Pero supongamos que Cataluña se declara independiente como si fuera un republiquita de Ucrania. En ese caso, ¿qué sería la nacionalidad española? ¿Tendría que aceptar que "me siento de España menos Cataluña"? No tenemos una palabra para eso. El problema intelectual o afectivo es que mis antepasados y yo (aunque hubiera algunos dignísimos marranos) nos hemos sentido de España desde hace 500 años por lo menos. Pero en ese conjunto se incluía Cataluña, naturalmente, que formó parte desde el principio de la corona de Aragón. Al desgajarse ahora Cataluña de la común nación (es un suponer, claro), lo que queda ¿sigue siendo España?

Además, resulta que los colores catalanes son el rojo y el amarillo, coincidentes con los de la bandera española. Ese símbolo figura en mi DNI. ¿Habrá que cambiarlo? Yo lo tengo en mi casa, junto al de Cataluña y el de Texas, lugares donde he profesado. ¿Será eso un delito?

No son especulaciones vanas lo que digo. Me preocupa no saber bien lo que soy, o mejor, dónde estoy y dónde estaré en 9999. Técnicamente eso se llama asomatognosia, palabra difundida por un catalán, Laureano López-Rodó, en conversación con otro catalán, Salvador Pániker.

Bien, ya me estoy habituando a pensar que "soy de España menos Cataluña". Pero ¿y si se plantea la independencia de Galicia, País Vasco, Baleares, Asturias, Valencia, Canarias, Andalucía y otras regiones? En ese caso hipotético, los que quedáramos sí tendríamos que buscar otro gentilicio. Por cierto, el de español suena más bien a catalán. Lógicamente en castellano tendríamos que ser españuelos. También es gracioso que el gentilicio común de los españoles se tenga que decir en catalán o limusín.

Nada, nada, que históricamente somos la primera nación de Europa (junto a Portugal) y vamos a ser la primera que se desmiembre. Cuando nos dejen solos a los castellanos y leoneses pediremos asilo a nuestros hermanos portugueses. Alguna vez ellos también se llamaron españoles por aquello de Hispania, de donde venimos todos. Podríamos reivindicar también Sefarad. Según Damián Galmés, significa "el labio de tierra al otro lado del mar", visto desde Israel, claro. Cuando vaya a renovar el DNI en 9999 aduciré todos esos razonamientos. A ver si para entonces ya tengo mi nacionalidad españuela. No habrá que cambiar nada. Seguirá siendo "Nacionalidad: esp". Sabiduría del funcionario.

Contacte con Amando de Miguel

Objetivo: imponer la ley islámica en España
La red islamista desarticulada en Melilla es aún hoy una de las más activas en internet defendiendo la aplicación de la Sharia y la yihad en territorio nacional
MELCHOR Sáiz-Pardo | MADRID El Correo 31 Mayo 2014

Twitter, Facebook, webs que aparecen y desaparecen en cuestión de horas, links que llevan a otros enlaces. ‘Sharia4Spain’, la ‘marca’ comercial de la red desarticulada en Melilla se dedicaba, además de mandar a muyahidines a zonas de conflicto, a hacer proselitismo en internet contra viento y marea a favor de la aplicación de la ley islámica en España y defensa de la yihad para reconquistar Al Andalus.

A pesar de que sus responsables están ya en los calabozos, las huellas ‘Sharia4Spain’ son innumerables en la red. Y si encima más si se cuenta con la guía de los expertos antiterroristas de la Policía y la Guardia Civil seguir las pistas de la franquicia nacional del “Movimiento Global Sharia4” es especialmente fácil. Basta escribir en el buscador de cualquier navegador algunas palabras claves y se sigue accediendo a todo tipo de proselitismo de la Sharia o la guerra santa.

‘Ansar Al Sunna Wal Sharia Fi Ispania’, otra de las denominaciones en internet del grupo desmantelado en Melilla, mantiene incluso activo un perfil en una conocida red social, cuyas últimas entradas son de los más alarmantes.

Esta plataforma que lleva un año activa y cuya última actualización fue el pasado 18 de mayo alega que su interés es “querer ayudar a nuestros hermanos musulmanes y enseñarles la verdad sobre el islam y que abran los ojos y no se dejen llevar por ninguna secta”. Y para “ayudar” a los “hermanos” a “abrir los ojos” a la verdad de la Sharia en España nada mejor que un vídeo ilustrativo, colgado el pasado 7 de noviembre, en el que se ve como una muchedumbre aplica la ley islámica a una supuesta mujer adúltera a la que lapida hasta que finalmente su propio marido la mata a tiros poco antes de ajusticiar con otro balazo al presunto amante.

El 20 de noviembre ‘Ansar Al Sunna Wal Sharia Fi Ispania’, la enésima denominación en internet del grupo desmantelado en Melilla, directamente colgó una ‘fatwa’ (mandamiento de obligado cumplimiento para los musulmanes) del mismísimo Osama Ben Landen llamando a la guerra santa contra Estados Unidos. La fatwa se titula « Declaración de guerra contra los americanos Enclavada en la Tierra de los Dos Santos Lugares.

Las amenazas van directamente también contra los soldados españoles que maltrataron prisioneros en la guerra de Irak. Una de sus plataformas distribuye aquel vídeo, al que titular el 13 de noviembre de 2013 como “perros tawaguit misión de paz más bien diría misóon racista. Pronto serán decapitados”.

Pero las plataformas de ‘Sharia4Spain’ están llenas sobre todo de anagramas, fotografías y montajes en los que se hace hincapié a la necesidad de expandir la ley islámica en toda España y llamando a la reconquista de la antigua Al Andalus.
 

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La rebelión de los primates indignados

Pablo Herreros El Mundo 31 Mayo 2014

Según Christophe Boesch, Director del Departamento de Primatología del Instituto Max Planck en Leipzig (Alemania), las conductas políticas básicas no sólo están están fijadas genéticamente, sino que han condicionado la propia naturaleza y evolución humana mediante la existencia de fuerzas anti-jerárquicas, incluso desde antes que nos adentráramos en la sabana, es decir, en lo más profundo de la selva.

Entonces, ¿qué información sobre nuestro pasado arbóreo y mono interior podemos extraer de los resultados obtenidos por los distintos partidos políticos en las últimas elecciones europeas? Para empezar, se percibe una resistencia de la población española en contra del poder hegemónico o bipartidismo. Se trata de un esfuerzo de la "manada" por no seguir apoyando a los más poderosos. Es decir, hay un deseo de restarles la cuota de la legitimidad mediante la cual ejercían la dominancia y cometían delitos con impunidad. Básicamente, es la misma estrategia que emplearía un chimpancé en su comunidad frente a la existencia de un alfa autoritario o violento.

Lo interesante es que tanto en primates humanos como en no humanos, los líderes autocráticos, a medio o largo plazo consiguen el efecto contrario al deseado. En vez de unir al pueblo a su alrededor, unen a la sociedad en su contra. El comportamiento de algunos políticos invita a ello. En la selva, cuando un individuo monopoliza el poder en exceso, ocurre que otros chimpancés se unen para contrarrestarlo ejerciendo una verdadera oposición. De esta manera se equilibran las posiciones. ¿Será ésta la razón de que las opciones políticas se hayan atomizado en los últimos años? La aparición de partidos como PODEMOS, Ciudadans, UPyD o EQUO es posible que respondan a estas necesidades del grupo.

De repetirse los resultados en las próximas elecciones generales, el poder estaría repartido entre muchos partidos que representan a diversos sectores de la sociedad. Pero ninguno sería capaz de controlar la totalidad porque no alcanzaría la mayoría. Los equilibrios entre diferentes coaliciones pueden ser las raíces biológicas de la división de poderes propuesta hace siglos por Montesquieu. El pensador francés propuso un modelo en el que nadie podía controlar el poder por sí solo. Ese era el objetivo y por eso se dividieron los órganos legislativo, judicial y ejecutivo hasta entonces acaparados todos por un gran soberano.

Boesch cree que la democracia nació en la selva porque los primates, además de poseer una fuerte tendencia a usar el poder para intimidar o forzar a compañeros a hacer cosas que no quieren, de manera simultánea emplean estrategias para generar contrapoderes. El objetivo es influir en miembros que no están controlados por los miembros alfa y unirlos a todos en su contra. Esta dinámica de oposición al poder está presente tanto en los patios de los colegios como en los despachos de la Casa Blanca.

En algunas especies de primates, el método que emplean para que un individuo o grupo no cometa excesos es la cooperación de los subordinados en contra del poder. Por ejemplo, cuando un líder de chimpancé asciende a lo más alto de la jerarquía, de manera inmediata comienzan movimientos en el grupo que en poco tiempo resultarán en alianzas que frenan su violencia, ejerciendo una fuerza opuesta. De esta manera cuestionan la autoridad de los más poderosos en todo momento. A largo plazo, los líderes, cuanto más autoritarios e inflexibles, más resistencia y alianzas generan en el resto.

Los primates necesitamos equilibrio entre los diversos poderes de la sociedad para que nadie los use en nuestra contra. Porque la igualdad no nace de la ausencia de jerarquías, sino que se basa en las fuertes tendencias antijerárquicas que todos los grandes simios poseemos.

Cataluña
'Allons enfants de Catalogne!'
Jesús Laínz Libertad Digital 31 Mayo 2014

En 2005 se le ocurrió a Pasqual Maragall solicitar la adhesión de Cataluña a la Organización Internacional de la Francofonía, lo que a Artur Mas le pareció una ridiculez y le sirvió para defender el inglés como primera lengua extranjera de la enseñanza. Pero una década más tarde ha sido el propio Mas el que ha resucitado la iniciativa, guiado por su Consejo Asesor para la Transición Nacional, para intentar conseguir un éxito propagandístico que pruebe la posibilidad de la presencia de Cataluña en un foro internacional a espaldas del resto de España.

Al parecer, en el escrito dirigido por Mas a dicha organización, diseñada por Francia para mantener la influencia cultural y política en sus antiguas colonias, el presidente catalán ha subrayado los lazos históricos de Cataluña con Francia.

Quizá se refiera Mas al informe que Pierre de Marque, delegado de Luis XIII, envió a su señor sobre la situación en Cataluña poco después de que en 1640 a Clarís y los suyos se les ocurriese entregarse al rey francés en protesta por el enfrentamiento con Olivares.

En Cataluña todo el mundo tiene mala voluntad para Francia e inclinación por España. Los catalanes son muy malintencionados para el servicio del rey. Ningún partido es profrancés.

Y, efectivamente, los catalanes se dedicaron a matar franceses y a recibir a los ejércitos castellanos con vivas a España y mueras a Francia.

También podría estar refiriéndose Mas a que, poco después, Cataluña fue frente de guerra contra la Francia de Luis XIV casi permanentemente desde 1667 hasta 1697. Cuando el ejército francés tomó finalmente Barcelona, sus regidores insistieron a Carlos II sobre su deseo de permanecer bajo su cetro y de no caer nunca bajo el "pesado yugo de la tiranía francesa". Efectivamente, cuando las tropas francesas se retiraron celebráronse grandes fiestas en Barcelona para agradecer su retorno a la monarquía española. En 1700, año del comienzo de la Guerra de Sucesión, un folleto publicado en Barcelona y titulado Clarín de la Europa explicó:

Cáncer es la Francia, come y quisiera comer incesantemente todo lo que le cae en contorno (…) Ser su vecino es ser su enemigo.

Otro folleto, El sol triunfador de las sombras, aparecido dos años más tarde también en Barcelona, lamentó que Carlos II hubiese nombrado heredero en su testamento al nieto del odiado Luis XIV:

¡Oh! Infeliz España, si no sacudes el yugo de la Francia (…) No hay nación en el orbe que haya tolerado paciente el soberbio yugo de la Francia dominante. Hasta las moscas en Cataluña esgrimieron fatales puntas contra la sacrílega ambición francesa. No te falta hoy la Casa de Austria que te envía por libertador a Carlos III.

Y así fue: el rechazo a un rey proveniente de Francia provocó que plaga de gavaitxs fuese un concepto habitual en los versos patrióticos impresos durante una guerra en la que los catalanes, mayoritariamente, se apuntaron al bando contrario al del candidato francés. Y el famoso 11 de septiembre de 1714 Casanova y los suyos pidieron a los barceloneses que dieran su vida para no quedar esclavos, con los demás españoles engañados, del dominio francés.

Otro lazo histórico que sin duda habrá recordado Mas en su misiva habrá sido el hecho de que, al estallar en 1793 la Guerra de la Convención, los roselloneses, siglo y medio después de su anexión a Francia, recibieron a los soldados españoles con entusiasmo. Fabre, delegado convencional, informó a Robespierre: "Estos catalanes del Rosellón son más españoles que franceses". Y los voluntarios catalanes cantaban:

Aquells francesos malvats son nostros majors contraris. Valerosos catalans, anems tots á la campanya á defensar nostre Deu, Lley, Patria y Rey de Espanya. ¡Al arma, al arma, espanyols! ¡Catalans, al arma, al arma! que lo frenetich francés nos provoca y amenassa.

Llegó 1808, momento en el que los catalanes se distinguieron en que, como informó el mariscal Berthier a Napoleón, "ninguna otra parte de España" se sublevó "con tanto encarnizamiento". El corso pretendió correr la frontera hispanofrancesa hasta el Ebro, para lo que dio instrucciones de que en Cataluña se eliminara la lengua castellana, se usara oficialmente sólo la catalana y se arriasen las banderas de España. La respuesta de los catalanes fue degollar franceses durante seis años, empezando por la batalla que permitió grabar en el Bruch: "Caminante, para aquí, que el francés aquí paró: el que por todo pasó no pudo pasar de aquí", y continuando por los miles de gerundenses que prefirieron morir en circunstancias espantosas antes que rendirse al ejército francés.

Un siglo más tarde, durante la Guerra Civil, mientras algunos catalanistas cultivaban el apoyo francés a una futura república catalana independiente, otros, los de Nosaltres Sols, presentaban en el consulado alemán de Barcelona un memorándum ofreciendo poner a disposición del III Reich los aeródromos y puertos catalanes y baleares como bases en un futuro enfrentamiento con Francia, ya que "Alemania es nuestra amiga por ser rival de Francia, tiranizadora de una parte de nuestro territorio nacional". Y concluyeron afirmando que una Cataluña libre representaría para Alemania un paso definitivo en el desmoronamiento de Francia.

Por lo que se refiere a los muy sensibles asuntos de la lengua, seguro que Mas habrá refrescado a sus interlocutores francófonos el dato de que Luis XIV prohibió en 1700 el uso público del catalán en el Rosellón y la Cerdaña porque este uso repugna y es contrario a nuestra autoridad y al honor de la nación francesa.

Y el de que, a finales de ese siglo, mientras el revolucionario Barère calificaba a las lenguas regionales como jergas bárbaras y groseras, su compañero Grégoire redactaba el Informe para aniquilar los dialectos y universalizar la utilización de la lengua francesa, de duradera influencia en la política lingüística de Francia.

Durante la Tercera República (1870-1940) la extirpación del catalán continuó sin complejos. A los niños se les prohibió hablarlo tanto en las aulas como en el patio de recreo, según mandaban los carteles de "Sed limpios, hablad francés", todavía visibles en los muros de algunos colegios roselloneses abandonados. Esto llevó a los primeros catalanistas, como Cambó y Prat de la Riba, y a escritores como Xammar y Gaziel, a agradecer al cielo que en la Cataluña española no hubiera sucedido lo que en el Rosellón, donde la lengua catalana casi había desaparecido o, en palabras de Collell, se había convertido en un "cagafierro de idioma".

Más recientemente, el presidente Georges Pompidou declaraba en 1972: "No hay sitio para las lenguas regionales en una Francia destinada a marcar a Europa con su sello". Cuatro años antes, en la España franquista, el eminente periodista Néstor Luján había sido condenado a ocho meses de prisión y una fuerte multa por haber permitido la publicación en la revista Destino de una carta al director injuriosa para la lengua catalana.

Venidos a tiempos más cercanos, en 1999 Francia se negó a ratificar la Carta Europea de las Lenguas Regionales y Minoritarias porque, en palabras de Chirac, "amenazarían la indivisibilidad de la República, la igualdad ante la ley y la unidad del pueblo francés". Y en 2008 la Académie Française se pronunció contra la inclusión de una mención constitucional a las lenguas regionales como patrimonio de Francia porque "afecta a la identidad nacional", porque puede "dificultar el acceso igualitario de todos a la administración y a la justicia" y porque, "desde hace cinco siglos, es la lengua francesa la que ha forjado Francia".

Unos linces, Mas y los demás inquilinos de la Generalidad.
Adieu, Catalogne.

Jesús Laínz, autor de España contra Cataluña (Encuentro).

Derechos lingüísticos en Cataluña
Mercè Vilarrubias, Sonia Sierra. ABC 31 Mayo 2014

¿Alguien se imagina que en Gales o en Escocia todos los alumnos de educación infantil no recibieran ni una hora en inglés, solo dos en primaria y tres en secundaria? pues bien, eso es lo que ocurre en Cataluña: los alumnos toman todas las clases en catalán su primeros años escolares –a veces introducen alguna hora de inglés pero jamás ninguna en español–; y el resto de su educación obligatoria todas en catalán excepto dos o tres en español y en inglés, pese a que la lengua de la mayoría de la población catalana es el español.

Según el Instituto de Estadística de Cataluña (2008), el 55% de la población tiene el español como lengua materna; el 31,6% el catalán; el 3,8 ambas y el 9,6 restante, otras lenguas. Si tenemos en cuenta que, según la Unesco, más de 1.500 estudios avalan la importancia de la enseñanza en lengua materna y de que se trata de un derecho reconocido por esta organización así como por Unicef, parece evidente que en esta región de España no se respetan los derechos de los niños en materia lingüística.

La Generalitat se ha encargado de hacer desaparecer el concepto «lengua materna». En los años 70 y 80, desde el nacionalismo y los partidos de izquierda catalanes se reivindicaba el derecho a estudiar en lengua materna ya que durante la mayor parte del franquismo el catalán fue erradicado de las escuelas. Se estaba pidiendo, pues, poder estudiar en catalán y se argumentaba certeramente con la importancia de la lengua materna en el desarrollo cognitivo de los alumnos. Estas razones, sin embargo, desaparecieron al implantar la inmersión lingüística. Llama poderosamente la atención que aquellos mismos que hace años reivindicaban la importancia de recibir educación en lengua materna no solo hayan olvidado sus antiguos argumentos, sino que hayan hecho además desaparecer el concepto.

Para defender el «éxito» de este modelo monolingüe en una sociedad bilingüe en el que, además, la lengua vehicular es una lengua regional que no es, además, la mayoritaria dentro de la población catalana –no hay precedente de nada similar en los países de nuestro entorno– se aluden a todo tipo de exámenes para acabar sentenciando que el nivel de lengua española de los alumnos catalanes está por encima de la media del resto de España. Resulta bastante difícil creer que los alumnos catalanes superen con dos o tres horas a la semana lo que el resto de españoles consiguen con unas 20 horas. De ser esto cierto, estaríamos ante un gran fenómeno: unos alumnos especialmente brillantes y un profesorado con una capacidad didáctica y pedagógica que merecerían estudios de todo tipo por parte de la comunidad científica internacional. Resulta inquietante que gran parte de los políticos catalanes, en concreto los pertenecientes a CiU, ERC, PSC, ICV-EUiA y CUP, hablen siempre de «modelo de éxito» cuando Cataluña es una de las regiones españolas con mayor fracaso escolar (21,8%), abandono escolar temprano y falta de estudios postobligatorios (26%).

Estamos, pues, ante un modelo educativo que, lejos de ser un «modelo de éxito» –como repiten gran parte de los políticos y opinadores que participan en los medios públicos y en los generosamente subvencionados catalanes–, está dando muy malos resultados. Un sistema, además, que es el único al que puede acceder gran parte de la población. Algunos padres han intentado conseguir una educación bilingüe o, al menos, con un mayor equilibrio entre el catalán y el español y para ello se han enfrentado a largos procesos que siempre han ganado pero que el Gobierno catalán ha vuelto a impugnar. Hasta ahora, el Gobierno catalán siempre ha dicho que no estaba dispuestos a acatar ninguna de las sentencias aunque parece que ahora esto está cambiando. Las familias que inician esos procesos son rápidamente estigmatizadas e, incluso, se ha llegado a dar a conocer en los medios los nombres y apellidos de los menores. Sin embargo, hay padres que sí que pueden optar por otro modelo sin necesidad de enfrentarse a procedimientos penales y al estigma social: aquellos que pueden pagar a partir de 600 euros al mes en alguna escuela de élite, como por ejemplo, Artur Mas o como su predecesor, José Montilla.

Da la impresión de que los políticos catalanes no están interesados en ofrecer a los alumnos lo mejor para su formación sino que ponen la educación al servicio de lo que ellos llaman «la construcción nacional»: una herramienta al servicio del nacionalismo. Véase Nacionalismo y política: el caso de Cataluña (Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2006) de Thomas Jeffrey Miley, profesor en la Universidad de Cambridge, que analiza cómo los catalanoparlantes están hiperrepresentados en el Parlamento catalán, los ayuntamientos y la educación. Así, en Cataluña, frente al respeto al bilingüismo, se impone el monolingüismo; frente a la protección de los derechos de los niños, la imposición de una concepción nacionalista de la educación y la lengua; frente a los criterios pedagógicos, la ideología. Nosotras mantenemos firme nuestro compromiso con el plurilingüismo y los Derechos del Niño. De todos los niños.

Sonia Sierra, profesora asociada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Mercè Vilarrubias, profesora especialista en Educación Bilingüe y en Políticas Lingüísticas en Europa.

La paz es el proceso
ANA ROSA GÓMEZ MORAL. EL CORREO  31 Mayo 2014

· En cuanto al relato, ahí tenemos el «¡uy, qué pregunta!» del recién elegido Josu Juaristi, de EH Bildu, a la demanda periodística de si estuvo mal el terrorismo de ETA

Ahora hace un año, Gesto por la Paz se despidió de la sociedad con un orgulloso adiós que nos dejaba el susurro de aquella experiencia de un grupo de gente que, como se dijo en el comunicado final, «supo levantarse de la postración ética que sufría nuestra sociedad para emprender el camino hacia el horizonte de la dignidad humana». De aquel susurro al oído, que aún se ofrece al mundo desde www.gesto.org, todavía podemos rescatar muchas propuestas útiles y beneficiosas para enriquecer nuestra convivencia en paz y para abordar los efectos de cinco décadas de cultura y práctica violenta, que constituyen auténticos borrones en el reverso de esta pretendida página en blanco titulada un nuevo tiempo. La primera de esas propuestas sería retomar, una vez más, la idea de Gandhi de que «no hay caminos para la paz, la paz es el camino», de manera que fuera sencillo inferir que no existe un proceso de paz, sino que la paz es el proceso.

Los adalides del proceso de paz parecen entenderlo como una serie de hitos y pasos que han de conducir a la paz, que sería el destino. El inconveniente es que este posicionamiento requiere una idea preconcebida de la paz y tiene el peligro de que muchos no se sientan en paz hasta que se cumpla ‘su’ paz, peligro que se acrecienta cuando se confunde la paz con el proyecto político propio. Por su parte, sostener que la paz es el proceso también necesita de una definición previa, pero, en este caso, paz significaría que vamos a emprender nuestras acciones y a dirimir nuestras diferencias, del tipo que sean, de una forma democrática y observadora de los derechos humanos. Es decir, la paz sería la manera en cómo hacemos el trayecto hacia nuestro destino, que, por otra parte, siempre es un lugar inalcanzable. Por eso, si la concebimos como un destino, nunca llegaremos a la paz, mientras que, si la convertimos en una manera de hacer el camino, la alcanzaremos cada día. En este sentido, la gran mayoría de la sociedad, bien sea por generosidad o bien por la prolongación de su endémica ausencia en la implicación para la resolución de este problema, tiene la sensación de estar ya en paz, puesto que la amenaza a la necesaria libertad para el ejercicio democrático y la agresión más grave a los derechos humanos, que es el asesinato, se han desvanecido.

Insistir en la existencia de un proceso de paz no tiene más sentido que volver a intentar extraer réditos del paso de ETA por ese purgatorio previo al infierno que le reserva la historia. Se trata de crear un clima de provisionalidad, avalado por esa amenaza difusa de una fiera aletargada, para imponer las urgencias y necesidades propias. Ahora, se trataría de obtener medidas colectivas para las personas presas y, sobre todo, la dilación de un relato propio y actualizado por parte de quienes han justificado y apoyado los crímenes. Y, aquí, es donde podríamos volver a recuperar alguno de los otros susurros que nos dejó Gesto por la Paz. Mientras que los mayores defensores del proceso de paz solicitan pasos en política penitenciaria a cambio de los pasos de ETA en su, hasta ahora, famélico desarme, las ideas de acercamiento y de reinserción constituyen reivindicaciones muy antiguas del movimiento pacifista. La diferencia es que no se pedían a cambio de nada más que del cumplimiento de los principios inspiradores de las propias leyes con las que gobernamos nuestra convivencia. Ese es el contraste entre practicar la paz con la guía de los derechos humanos en la mano y la paz del mercadeo entre las diferentes conculcaciones de derechos, esa que no duda en aceptar el intercambio de una bolsa llena de pistolas por el traslado de un puñado de presos.

En cuanto al relato, ahí tenemos el «¡uy, qué pregunta!» del recién elegido Josu Juaristi, de EH Bildu, a la demanda periodística (EL CORREO 22-05-14) de si estuvo mal el terrorismo de ETA. Muy lejos de querer contribuir a una memoria deslegitimadota de la violencia, la respuesta inane e, incluso, frívola de nuestro flamante europarlamentario es la de quien no tiene ningún problema para seguir viviendo en la postración ética. Pero los defensores del proceso de paz también tienen una solución mercantil para este tipo de actitud. Se trata, simplemente, de hacer inventario de las injusticias cometidas por otros que puedan servir de resta a las cometidas por nosotros mismos. El proceso de paz se convierte, entonces, en procesador de datos. Como decía alguien, que me tendrá que perdonar porque no dispongo de su referencia, «las grandes injusticias sólo se quedan pequeñas cuando se utilizan para intentar tapar otras grandes injusticias». Así, el intento de los procesadores de tapar unos muertos con otros no hace más que acrecentar aquella convicción de Gesto por la Paz de que las víctimas son la primera y fundamental razón contra la violencia. Por eso, tal y como también se dijo en su despedida, «a ellas siempre las pensaremos con amor y las querremos con razón».

NO HAN CAMBIADO
La ETA de siempre, los batasunos de siempre, los políticos de siempre
PascualTamburri www.elsemanaldigital.com 31 Mayo 2014

No pueden quejarse de que Bildu aplauda a un etarra los mismos que permiten que Bildu sea legal. O se acepta entero el "proceso" independentista o se combate de frente.

La ETA de siempre. Los etarras Iñaki Beaumont y Jorge Olaiz Rodríguez fueron detenidos hace años cuando reorganizaban el comando Nafarroa y reunían información de hasta siete políticos de UPN y del PSOE, desde luego no para mandarles mensajes de amor. Uno de ellos era el ex-concejal de UPN en Pamplona Miguel Ángel Ruiz Langarica. En la detención de Olaiz hubo un tiroteo, y uno de sus cómplices fue otro borrokilla, Iñigo Vallejo Franco, que según el entonces ministro de Interior, un cierto Mariano Rajoy, llevaba una bomba lapa en su mochila en el momento de su huida. Entrañable.

Los batasunos de siempre. Detenido en 2001 y condenado por terrorismo, el etarra Jorge Olaiz Rodríguez ha salido de la cárcel y regresado a Navarra en 2014. Normal, aunque no sepamos si muy rehabilitado. Destacados miembros de Sortu y Bildu -parlamentarios forales como Aitziber Sarasola, el abogado de Kontuz Jokin Elarre, concejales del Ayuntamiento de Pamplona, como Patricia Perales- han recibido con honores en red y en persona al terrorista Olaiz. No han dimitido. No se han excusado. El regreso de Olaiz ha sido un homenaje a un preso, puro enaltecimiento del terrorismo, apología de ETA y burla a las víctimas y a quienes han dado todo por defender España. También normal. Si Nabai y Bildu (con o sin miembros de prelaturas en su interior, lo mismo es) se niegan a condenar los homenajes a etarras es normal, es su papel, se limitan a ser ellos mismos, mientras el sistema les deje existir y hacerlo. Lo que no es normal es que a estas alturas la presidenta del Gobierno foral, Yolanda Barcina, diga que "eso es enaltecimiento del terrorismo, y eso no está permitido". Es decir, que para ella ¿la única razón por la que eso es aberrante es porque una ley dice que no se puede?

Las dos varas de medir de siempre. Mientras tanto, y aplaudido por la izquierda, la ultraizquierda y los proetarras, Jose Ignacio Lacasta Zabalza, profesor de filosofía en la Universidad Pública de Navarra, sale de su ámbito científico y en su libro "Vuelta del Castillo. Memoria histórica y familiar" analiza el papel de los carlistas en la guerra civil y la "limpieza ideológica" durante el franquismo. Así que, según de quién se trate, la memoria y la crítica retrospectivas no sólo son legítimas sino hasta loables y necesarias. Dijo Lacasta que su libro será "poco agradable para algunas mentes, ya que impera una cultura según la cual no hay que remover las cosas para no suscitar odios pero la gente no puede perdonar si no sabe el qué, por lo que ha defendido como necesario recuperar la memoria histórica de lo que sucedió en Navarra". O sea, traducido un lenguaje menos marxoclerical, es malo que las víctimas de ETA sean recordadas porque incita al rencor, y sería impensable que un dirigente del bando franquista en aquella guerra fuese homenajeado –hablo por los partidos y medios que se extasían con el doctor Lacasta- pero, cuidado, un terrorista de una organización con crímenes impunes y víctimas vivas, puede y debe ser homenajeado y sus delitos deben ser olvidados. Magnífico. Acaba de cumplirse el 30 de mayo el 29 aniversario del asesinato de Alfredo Aguirre Belascoain en Pamplona, el asesino de aquel niño está en la calle y nadie ha dicho nada, ni los partidos centristas y felices ni el doctor Lacasta. Será simpático ver qué concepto de justicia manejan los discípulos de Lacasta. Es decir, los de Olaiz.

Ay, los políticos profesionales de siempre. Tras los homenajes y loas a Olaiz, UPN ha dicho que "Bildu vuelve a mostrar su verdadera alma, la de la Batasuna de siempre". Qué fuertes son cuando se ponen duros, eh. María Caballero, concejal regionalista, dijo llena de originalidad que "estos hechos constatan que Bildu sigue siendo Batasuna y que no se ha apartado de su pasado de apoyo a la violencia y eso no se puede consentir". Qué mujer tan valiente, oh. En la misma región en la que no se ahorran medios para sostener las aulas donde se transmiten las ideas de Olaiz –pero gobernando UPN con apoyo del PP, no de Bildu-, donde mandan los que mandan, donde nadie hace nada para ilegalizar grupos de todo tipo, partidos o no, separatistas y terroristas, y su propaganda, ¿ahora se van a poner exquisitos? Empiecen por privarles de su representación, por dejar de tener contacto alguno con ETA o los abertzales, por tomar el control de los ayuntamientos, de las escuelas, institutos, facultades y de toda esa parte de la sociedad en general que, no sólo sin represión sino con aplauso y subvención, ellos han puesto en manos de ETA. Si no, luego, que no se quejen.

 


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