AGLI Recortes de Prensa   Lunes 2 Junio  2014

Corruptos unidos o utopía destructiva
Roberto Centeno El Confidencial 2 Junio 2014

Este es el oscuro futuro político y económico de este infortunado país llamado España. La Escila y Caribdis de la desgraciada odisea española trazada en la nefasta Transición. Las tendencias de voto dibujadas en las recientes elecciones apuntan a dos opciones: o un Gobierno bipartidista de coalición PP/PSOE, es decir, de los corruptos e incompetentes que nos han llevado al desastre, o la alternativa de un Frente Popular bis, con un PSOE radicalizado, una Izquierda Unida más radicalizada aún, los separatistas y un Podemos. Un “Podemos destruir España”, que es lo único que pueden hacer realidad, afirmando que esto se puede cambiar, lo que es cierto, pero jamás con las fórmulas utópicas que proponen y que nos llevarían a la mayor catástrofe política y económica de todos los tiempos. Dicho sea todo esto a sabiendas de que ni una sola utopía ha sido jamás realizada en la historia.

Los dirigentes de Podemos no tienen ni la menor idea de cómo gestionar un país ni una economía, y menos aún de cómo funciona el mundo. Simplemente están engañando a los más débiles y a los más desesperados con falsas promesas que jamás podrán cumplir. Son admiradores de ETA, de Hugo Chaves, del Che Guevara, es decir, gravemente peligrosos y no incorporan ni idealismo ni moralidad alguna a la vida política española. Su idea es gastar sin preocuparse de quién paga, expropiar, endeudarse y no pagar, derecho a que el primer mindundi que lo desee pueda romper España –algo que ni Hugo Chaves ni el Che Guevara habrían tolerado en sus mesiánicos proyectos–, a la nacionalización de la banca y de las grandes empresas, a un nuevo modelo productivo utópico ecologista, papeles para todo el que quiera entrar en España, o sea, el mayor compendio de disparates y quimeras destructivas que cabe imaginar.

Y por si la situación de hundimiento en que nos encontramos no fuera ya suficiente desgracia, se añade ahora un escenario con una bomba cuya mecha acaba de ser encendida. Y hablo de hundimiento porque la manipulación de las cifras de Contabilidad Nacional ha llegado ya a límites absolutamente escandalosos. El supuesto crecimiento de la economía en el primer trimestre de este año, pasando del 0,3 % en el trimestre anterior al 0,4 %, es una gigantesca farsa montada sobre la base de trasladar gasto público realizado en 2013 a 2014.

En concreto este Gobierno de tramposos ha contabilizado 7.000 millones de gasto público del Estado, más una estimación de 5.000 millones de las Administraciones territoriales (sólo 1.000 millones Andalucía) realizados el año anterior, en 2014. El objetivo es falsificar las cifras de déficit, del 7,8 % real al 6,6 % oficial, mientras Bruselas hace como que se lo cree, como ocurrió con Grecia antes de la quiebra. Si se descuenta este gasto público realizado en 2013, el PIB del primer trimestre de 2014, como demostraré después, ha caído un 0,08%, lo que significa que la economía no está creciendo, sino que sigue cayendo.

Corruptos e ineptos unidos como opción más probable
El PP, muy justamente, por su mendacidad, por su incompetencia, por su alianza descarada con la oligarquía financiera, por su plan de ajuste salvaje sobre los más débiles manteniendo intacto al mayor despilfarro político y la mayor corrupción conocida jamás en el mundo civilizado, ha perdido más del 40% de sus efectivos. Hecho este que, unido a la enfermiza dejadez de Rajoy y su inaudita capacidad para promover mediocres –¿sabe alguien cómo se llama en candidato del PP en Andalucía?, ¿o puede alguien recordar algo meritorio del actual presidente de la Comunidad Valenciana?– y apartar a los mejores, ampliará aún más la derrota del PP en elecciones futuras: el PP, con sólo un 26% de votos nacionales está acabado, acabado en Madrid, acabado en Valencia, desaparecido en Cataluña y en el País Vasco y en vías de extinción en Andalucía. ¿Cuánto quedará de él dentro de un año, cuando se compruebe que la recuperación era una patraña?
El PP, con sólo un 26% de votos nacionales, está acabado, acabado en Madrid, acabado en Valencia, desaparecido en Cataluña y en el País Vasco y en vías de extinción en Andalucía. ¿Cuánto quedará de él dentro de un año, cuando se compruebe que la recuperación era una patraña?

Son tan ilusos que quieren convencerse de que su problema es de pedagogía. El problema es que no les han explicado bien a los parados la necesidad de que hayan tenido que reducirles las prestaciones en 4.700 millones. No les han explicado bien a los estudiantes por qué les han tenido que reducir drásticamente las becas. No le han explicado bien a la clase media la mayor subida de impuestos de la historia de España y de Europa, por qué de un Presupuesto de 470.000 millones de euros, de los cuales unos 100.000 millones son puro despilfarro (sólo 34.000 millones son duplicidades entre Administraciones Públicas), no existía un solo sitio de donde recortar. No les han explicado bien que los 30.000 coches oficiales, los 20.000 asesores que no asesoran, las 4.000 empresas públicas creadas para colocar a cientos de miles de parientes y amigos no se pueden reducir. “Eso ni si plantea”, dijo Rajoy. Se ve claramente que el problema de la pedagogía es el que tienen ellos: ni siquiera se han enterado de lo que les ha pasado en estas elecciones.

Y un PSOE que ha perforado su suelo para quedarse con un 23% de los votos nacionales ha obligado a Rubalcaba a marcharse poniendo fin a una de las trayectorias políticas más dañinas de nuestra historia, que comenzó a mediados de los 80 con la destrucción –junto con Maravall y Solana– del sistema de enseñanza pública, uno de los mejores de Europa entonces, para convertirlo en uno de los peores del mundo desarrollado, donde la militancia de izquierdas y el nepotismo han sustituido al conocimiento como baremos de selección del profesorado. Su contribución al desastre económico, político y moral de la nación española está también en la mente de todos. D. Alfredo ya ni siquiera salva su honor por el hecho de que haya dimitido sin esperar a que lo echaran: el daño que ha hecho a España y a los españoles durará varias generaciones.

El PSOE se mueve ahora en las catacumbas de los congresos y primarias del subsuelo, aunque tendrá la llave de la gobernabilidad de España bien en gran coalición con el PP (49% de los votos) o bien en pequeña coalición con una izquierda radical (6,2 millones de votos frente a 4 millones el PP en las europeas) de la peor especie imaginable, sin programa, sin idea de España, sin el menor conocimiento; sólo demagogia en estado puro. La alternativa Frente Popular bis no es concebible porque sus consecuencias serían inimaginables.
Alfredo Pérez Rubalcaba ya ni siquiera salva su honor por el hecho de que haya dimitido sin esperar a que lo echaran: el daño que ha hecho a España y a los españoles durará varias generaciones

Las oligarquías financieras y empresariales ya están trabajando en ello para impedirlo y, no en vano, controlan férreamente a Génova y Ferraz a través de los medios de comunicación y las financiaciones políticas del país. Aunque han sido tan irresponsables y tan ineptos que aún con todas las cartas en la mano están a punto de perder el control de la situación. De momento, el control de la iniciativa ya lo han perdido.

El primero en salir en tromba ha sido Felipe González pidiendo respecto a Podemos, “una alternativa bolivariana sería una catástrofe sin paliativos para España y para Europa”, y donde, por una vez y sin que sirva de precedente, tiene toda la razón. Y dado el ascendiente que González tiene aún en el partido socialista, y el hecho de que a toda la cúpula socialista, a quien los dirigentes de Podemos llaman, en este caso también con toda razón, “la casta”, les producen un desasosiego tal que la única alternativa imaginable es la “gran coalición” de los ineptos y los corruptos del PSOE y del PP para seguir mandando y robando.

Por lo que se refiere a los dirigentes del separatismo, el hundimiento de Mas ha sido espectacular. A pesar de la desidia, el abandono y la traición de sus oponentes, el Gobierno y la Corona, los separatistas son conscientes de que han perdido la batalla, y ahora sólo intentan salvar la cara consiguiendo del cobarde de Rajoy un pacto económico y su reconocimiento como nación, lo que jamás han sido, algo que sería una alevosa traición para uno de los países más antiguos del mundo. De todas formas, la independencia no la van a conseguir. Y si con el Gobierno y la Monarquía más cobarde que España haya conocido desde Fernando VII no lo logran, no lo lograrán jamás. Sólo una guerra civil donde triunfaran los separatistas, como ocurrió en la antigua Yugoslavia, podría reportarles la independencia.

El crecimiento económico 1T2014 no fue del 0,4%, sino del -0,08%
El Banco de España afirmó hace unas semanas que la economía española había crecido un 0,4% en el primer trimestre de 2013, un 0,2% atribuible al crecimiento de la demanda interna y otro 0,2% por el “tirón” del sector exterior. Pero esta patraña se vino abajo hace unos días porque los datos trimestrales de comercio exterior demostraron que las importaciones habían crecido mucho más que las exportaciones, y el sector exterior en lugar de sumar había restado 0,2 puntos al crecimiento. Algo realmente inaudito y es que la cúpula de enchufados de lujo del Banco de España no tiene vergüenza.

¿Acaso no habían visto que las cifras de enero y febrero hacían imposible ya todas sus cifras? Siguiendo órdenes del Gobierno, la cúpula de enchufados del Instituto Nacional de Estadística mantiene la cifra, pero con una versión completamente diferente.

La independencia no la van a conseguir. Y si con el Gobierno y la Monarquía más cobarde que España haya conocido desde Fernando VII no lo consiguen, no lo conseguirán jamás

Según esta versión, la economía no ha crecido por el sector exterior, sino por el fuerte incremento del gasto público, algo que, si fuera verdad, sería ya un puro disparate, aunque no lo es. Es una pura trampa contable, tanto que el secretario de Estado de Economía, Jiménez-Latorre, no ha tenido más remedio de reconocer que no disponía de argumentos para poder justificar el incremento del gasto público. La realidad que Jiménez-Latorre, al igual que el resto de este Gobierno de tramposos, conoce perfectamente y no ha tenido ni la dignidad de confesar es esta: el déficit público 2013 fue 7.000 millones superior sólo de la parte del Estado, más la parte de gasto transferida de año por las CCAA y los ayuntamientos estimada en 5.000 millones. Estas cantidades las han imputado al primer trimestre 2014, lo que da un incremento del gasto público en la Contabilidad Nacional absolutamente falso, algo que desmienten rotundamente los datos de la Intervención General del Estado, los cuales señalan que el déficit del Estado se redujo un 7,3% respecto al año anterior.

Esto significa tres cosas. La primera, que el déficit público 2013 ha sido del orden del 7,8% y no del 6,6% oficial. La segunda, que el crecimiento del primer trimestre de 2014 no ha sido del +0,4%, sino del -0,08% porque se descuenta la trampa del gasto transferido y porque la aportación del sector exterior fue del -0,2%; la del consumo privado –que creció un minúsculo 0,4% y representa un 60% del PIB– del 0,24 %; y la del sector público, cero. Mientras, la inversión se redujo en un 0,6% consecuencia de la nueva caída en el sector de la construcción, lo que significa una aportación al PIB del -0,12%. En conjunto, el crecimiento ha sido del -0,08 %.

Y la tercera, que la economía no está creciendo, sino que sigue cayendo, ya que el crecimiento del último trimestre del año pasado fue muy superior al del primer trimestre de este año.

Adicionalmente, y a pesar del río de dinero especulativo que está entrando para comprar activos a un 20/25% de su valor de coste, la necesidad de financiación en el primer trimestre frente al resto del mundo, se incrementaría en un 129% respecto al mismo periodo del año anterior, pasando de 3.075 millones a 7.057, un cambio de tendencia enorme a peor. ¿Pero cómo pueden ser tan tramposos? ¿Es que piensan que nadie en España sabe sumar? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que Eurostat, el BCE y el FMI no denuncien de una vez al Gobierno de España por la falsedad manifiesta de sus cuentas y auditen ya nuestra Contabilidad Nacional? ¿Qué ganan estos organismos haciéndose cómplices de la gran mentira de nuestras cifras oficiales?

La prueba del nueve de la falsedad de la recuperación me la daría el sábado el presidente de una de las mayores cadenas de alimentación del país. Las ventas del sector alimentación en España se encuentran totalmente estancadas en términos monetarios, lo que significa que están cayendo un 0,4 % en términos reales.

También el PP está muerto, aunque todavía no huele
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 2 Junio 2014

A las 11 de la noche se conoció el desastre. El PSOE había perdido 2.545.000 votos y el PP algo más, 2.596.000. La olla a presión socialista estalló al día siguiente con la renuncia de Alfredo Pérez Rubalcaba. Con el rosto marcado por cicatrices de mil batallas, el Rubalcaba del “si te vuelves, te la clava” tiraba la toalla, se rendía, decía adiós. Y ¿qué ocurrió ese lunes en Génova? Nada. Para Mariano Rajoy y su elenco de notables, aquí no ha pasado nada. ¿Nada? “No hemos sabido explicar bien lo que estamos haciendo; es un problema de comunicación y pedagogía”. ¿Eso es todo? Los dioses ciegan a quienes quieren perder. Tranquilidad, pues, y buenos alimentos en los cerebros que, en Génova y Moncloa, dirigen los destinos de la derecha, y desconcierto, perplejidad y alarma entre sus votantes y simpatizantes y, en particular, entre esos dos millones de españoles que votaron PP en las europeas de 2009 y que ahora han preferido quedarse en casa aferrados a la abstención, decepcionados con un Gobierno que ha fallado casi en todo y del que, como poco, esperaban una cierta autocrítica y un propósito de enmienda. Al contrario que la mayoría de los grandes líderes europeos, Rajoy ni siquiera se ha dignado dar una explicación pública, con tele o sin ella, de lo ocurrido. Lo dicho: ¡aquí no ha pasado nada…!

Al contrario que la mayoría de los grandes líderes europeos, Rajoy ni se ha dignado dar una explicación pública

Naturalmente que ha pasado. Sobre el cuerpo electoral del PP ha pasado una apisonadora. Reconociendo las peculiaridades de unas europeas, el cuadro que ahora mismo presenta el PP como sedicente -y única- gran formación política de dimensión nacional es aterrador: Es un partido casi marginal en Cataluña y País Vasco; está a punto de perder las cómodas mayorías de que ha dispuesto en Valencia y Madrid; ha perdido por más de 10 puntos en Andalucía, y solo se mantiene con cierta prestancia, aunque perdiendo apoyos, en Galicia y ambas Castillas. Un horizonte más que preocupante para la estabilidad del país. Lo comentaba esta semana una acomodada pareja de jubilados madrileña: “hace año y pico que dejamos de pagar las cuotas al partido que veníamos pagando desde los tiempos de AP, y ahora nos hemos abstenido, porque ya no aguantamos más, pero, ¿qué vamos a hacer las próximas generales? Ese es el problema, porque, con el panorama que tenemos, igual hay que volver a votarlos…” Esa es la apuesta de los estrategas de la derecha, la gran esperanza de los Arriolos: que la alternativa sea tan mala, que el riesgo de ingobernabilidad del país sea tal, que el miedo a una coalición de partidos de izquierda sea tan grande que por sí solo obre el milagro de movilizar a quienes ahora les han dado la espalda. Que la sensata y miedosa gente de la derecha no tenga más remedio que volver a votar PP, agarrándose al clavo ardiendo del mal menor.

Una apuesta arriesgada en grado sumo. De los 2,6 millones que ha perdido el PP apenas 600.000 se han ido a otras formaciones, en particular al recién creado partido Vox, lo cual parece indicar que los 2 millones que se han refugiado en la abstención pertenecen en su mayoría a una cierta burguesía urbana liberal de centro derecha que, en noviembre de 2011, votó PP porque quería que un Gobierno de otro signo enmendará el desastre de las cuentas públicas heredado de Zapatero, redujera el tamaño del sector público, metiera sin piedad la navaja en la estructura del gasto y, además, diera pasos significativos en dirección a la regeneración y saneamiento de las instituciones, devolviendo, por ejemplo, a los jueces el control de la Justicia, cosa que, por cierto, figuraba en el programa electoral del partido. El Gobierno Rajoy, por contra, ha hecho justo lo contrario: dilatar las reformas (había que esperar primero los resultados de Andalucía) y acometerlas después de forma incompleta y tímida. Todo a medio cocinar. Todo tarde, mal y nunca.

El intangible de los valores morales
Por si ello fuera poco, han insultado la inteligencia y el talante de millones de ciudadanos de centro derecha que ni necesitaban ni pedían una ley del aborto diseñada por ese falso meapilas que esRuiz-Gallardón para satisfacer a la jerarquía eclesiástica más carca; han terminado por meter los tanques de la política en el campus de la Justicia, acabando definitivamente con la división de poderes; han introducido una ley de seguridad ciudadana que permite a un segurata cualquiera interceptar a cualquier ciudadano en un centro comercial. No han saneado las cuentas y han recortado las libertades. Se han mostrado, en fin, como un partido estatista, dispuesto a atentar desde su conservadurismo radical contra el bienestar de esa clase media liberal que, además de haber sido perjudicada en su bolsillo con el aumento de impuestos –algo que tampoco figuraba en su programa- ha sido agredida en ese inmaterial, ese intangible meta-económico que nada tiene que ver con el bolsillo y sí con una serie de valores morales que Moncloa desprecia o ignora.

La gran esperanza de los Arriolos: que la miedosa gente de la derecha no tenga más remedio que volver a votar PP
Por encima de los resultados económicos, por encima del daño a las libertades, tal vez lo más penoso del PP actual es que se ha convertido en un partido feo, un partido antipático, un partido seco, agrio, desagradable, dominado por la absurda soberbia de quienes, desde la atalaya del poder, no son capaces de escuchar a nadie. Un partido aparentemente reñido con la modernidad. Peor aún, un partido de cínicos consumados, gente experta en decir una cosa de puertas afuera –“todo va de cojones y vamos a volver a ganar”- y otra muy distinta dentro –todos asustados con los resultados del domingo, convencidos de que esto no tiene arreglo y de que, en esta disyuntiva, lo importante es cuidar de lo mío, porque es lo mío lo que importa, y al prójimo que le vayan dando-. En realidad, el pánico es tal que 6 días después del varapalo el presidente anunciaba ayer en Sitges “un plan de medidas para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia” con una inversión de 6.300 millones, además de una rebaja del Impuesto de Sociedades del 30 al 25%. Ah, pero ¿no iba tan bien la recuperación…? El mulo manchego que pasta en los jardines de Moncloa sorprende a veces con arreones de potro jerezano.

Los casi 11 millones que en noviembre de 2011 votaron PP no le pidieron ningún imposible, como clamaba la famosa pintada del Mayo francés. Simplemente le pidieron que metiera a España en el quirófano para, con experiencia, conocimiento y determinación bastante, curar al enfermo y al tiempo insuflarle una nueva moralidad capaz de rescatarle del barro de la corrupción en el que chapoteaba. Le reclamaron un discurso de esperanza en el futuro. Le exigieron principios y el Gobierno Rajoy ha regalado finales, y finales tristes, como corresponde a un líder y a un partido conservador estatista, que no cree en la sociedad civil. La gaviota se ha quedado en gallina, incapaz de levantar el vuelo. El país, que se lo jugó a aquella mayoría absoluta como última carta para salir del atolladero, ha perdido. El PP ha fracasado, y ahora solo aspira –a base de reformas cosméticas que no pongan en riesgo un solo voto- a que la fuerza de la hipotética recuperación le otorgue una nueva victoria en 2015 para, entonces y solo entonces, volver a prometer un arreglo integral del desastre heredado de… nosotros mismos. Una cosa parece hoy cierta: el PP está tan muerto como el PSOE; la diferencia es que todavía no huele.

Los riesgos de ingobernabilidad del país
La amenaza de la inestabilidad política y sus riesgos están a la vuelta de la esquina. La mayoría absoluta de que ha dispuesto Rajoy ha sido el activo fundamental que los mercados han valorado siempre, incluso en los peores momentos, en el caso de España. Si dentro de un año, en las municipales y autonómicas, se repitieran y consolidaran los resultados de estas europeas, es fácil colegir la reacción de tales mercados ante las dudas provocadas por las dificultades para articular un Gobierno sólido en España o, dicho de otra forma, ante un escenario de ingobernabilidad del país. ¿Dónde se iría entonces esa prima de riesgo de la que nos hemos olvidado en los últimos meses? ¿No hay esperanza, entonces? Sí, la hay. La receta la expedía ayer el premier italianoMatteo Renzi, 40, en una entrevista: “Si nosotros hacemos las reformas y somos creíbles, el Movimiento 5 Estrellas [del populistaBeppe Grillo] no tendrá futuro. Podrá ser un movimiento de protesta e incluso tener buenos dirigentes (…) Pero si hacemos las reformas, si vamos a la calle, entonces vencemos nosotros. Si la política cree que ha pasado el peligro y vuelve a encerrarse en los palacios, el populismo volverá con gran fuerza”. La solución es sencilla: reformas, pero reformas de verdad, no la mercancía averiada que el señor presidente volvió ayer a vendernos en Sitges.

“Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos... Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco debemos tener fe en la grey revolucionaria (...) No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos (...) La España que aspira a un cambio radical y violento de la política se está quedando, a mi entender, tan anémica como la otra. Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis ética, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental”. Tal como decía Pérez Galdós en 1912 (“La fe nacional y otros escritos sobre España”). Ahí estamos.

Podemos, pero… ¿cómo?
Kike Vázquez El Confidencial 2 Junio 2014

Existe la creciente sospecha en nuestra sociedad de que el sistema económico en el que estamos inmersos no es justo, de que los políticos, en lugar de buscar el interés común, solo defienden el bolsillo de quien de verdad les paga, de que la ley no es igual para todos ni la suerte es tan aleatoria como parece. Existe la creciente sospecha en nuestra sociedad de que la corrupción no es la excepción sino la regla. De alguna forma esto se ve reflejado a nivel global en el auge de Piketty, o de forma más cercana en el auge de ‘Podemos’: una plataforma que, como diría Alberto Artero, “capitaliza las ganas colectivas de vomitar”.

¿Son ciertas las sospechas? Algo hay cuando los partidos tradicionales se ponen tan nerviosos, ladran luego cabalgamos que se suele decir, y algo hay cuando una plataforma ciudadana pasa de la nada al estrellato en tan poco tiempo. Cierto es que el ambiente de crisis y estancamiento propicia el cabreo y el auge de propuestas no tradicionales, como así ha sido a lo largo de toda la historia y no siempre con buenos resultados, pero no menos cierto es que esa misma crisis ha sacado a la luz numerosos comportamientos inaceptables, hasta el punto de que el término ‘casta’ se está generalizando en el vocabulario de la calle.

Parece claro que, en términos generales, nuestro sistema político necesita más trasparencia y más decencia. Asimismo creo que todo ciudadano de bien coincidirá en el deseo de eliminar la pobreza, de reducir el desempleo, de tener una buena sanidad, una buena educación, todos coincidiremos en que queremos un futuro mejor. El problema no es ese, el problema no es citar objetivos loables que casi todo el mundo apoyaría, el problema es cómo conseguir de forma real esos objetivos. Podemos, sí, el pueblo es soberano, pero… ¿cómo?

Y es aquí cuando el movimiento de ‘Podemos’, en mi opinión, se desinfla. España necesita urgentemente un partido que se infiltre en el sistema y que se centre en obligar a ofrecer más trasparencia a quien tenga el poder, que se centre en denunciar los escándalos, España necesita un partido que desmantele la ‘casta’ desde dentro a través del buen hacer. Estamos faltos de ética y compromiso. Por la contra, lo que no necesite España, y nuevamente vuelvo a decir que es mi opinión, es un partido con ideas rancias y trasnochadas, que ofrece un sueño a quien escucha, una utopía, sin tener ni idea de cómo conseguirla. O peor aún, sin ser consciente de que lo que se dice no conduciría a los resultados buscados.

La gran diferencia de Podemos con otras organizaciones de izquierdas no es su programa electoral: muchos partidos proponen expropiar viviendas, gravar a las grandes fortunas, no pagar la deuda o promueven el euroescepticismo. La gran diferencia de Podemos con los demás es que ha situado en el imaginario colectivo a la ‘casta’, no solo denunciando su existencia sino poniéndole cara, y es que en lugar de criticar a unos etéreos ‘poderosos’, como suele hacer una parte de la izquierda, ha repetido una y otra vez hechos concretos reprobables como las ‘puertas giratorias’ o la doble vara de medir de la justicia. Y no lo ha hecho como arma arrojadiza (véase el típico “y tú más” de la política), sino como algo que hay que solucionar, como un objetivo tácito de su programa.

Ese es, en mi opinión, el discurso que ha funcionado, frases como “la democracia no es un proceso que se da cada cuatro años, sino algo cotidiano”. España necesita más y mejor democracia. Sin embargo no podemos olvidar la otra cara de la moneda que son las propuestas concretas que el partido hace, especialmente las concernientes a la economía. Propuestas que en su mayoría no solo matarían a la ‘casta’ sino a todos nosotros porque, nuevamente en mi opinión, agravarían los problemas existentes.

Tal es el caso de la rigidez laboral, el impago de la deuda, el usar al BCE e intervenir en la banca con fines políticos, la recuperación de los “sectores estratégicos” (telecomunicaciones, energía, alimentación, transporte, sanitario, farmacéutico y educativo), la infinanciable renta básica (véase por la contra el financiable impuesto negativo sobre la renta) o las trabas al libre comercio. ¿Si los gobiernos son tan malos, y el sistema económico tan nefasto, cómo es posible que nos hayan llevado al desarrollo existente? Creo que Podemos necesita ser mucho más constructivo en su análisis, ya que en caso contrario pinchará como un globo cuando la utopía no funcione para solucionar el mundo real.

Quizá se trate de una estrategia, y es que hacer propuestas imposibles da réditos electorales, así siempre hay algo que exigir, siempre hay una diferenciación que justifica el voto. No lo sé. Aunque sea una estrategia o sea una creencia, lo que es indudable es que los votos están ahí, y por tanto merecen cierto reconocimiento. Además, sin darse cuenta, y sin pretenderlo ni desearlo, han descubierto una nueva categoría electoral más allá de la izquierda o la derecha, más allá del liberalismo o del socialismo: el buen gobierno.

Habitualmente todos los partidos nos dan su dosis de ideología, algunos quieren acabar con el Estado, otros hacerlo crecer todo lo posible, unos confían en lo público, otros en lo privado… Tengo la intuición de que algún día se descubrirá que, salvo extremos, lo importante no es tanto la ideología como el buen hacer, que no importa tanto gastar mucho o poco como gastar bien. Sin duda esta idea no es muy acorde a Podemos, ya que va en contra de su programa electoral, pero sin embargo su voluntad de trasparencia conduce en esa dirección, y esperemos que finalmente sea lo que obtengamos. Sí, podemos, pero no con ideas rancias, sino con mejor administración.

‘La Casta’, Iglesias y los perros de la derecha
Carlos Sánchez El Confidencial  2 Junio 2014

El alegato más desgarrador contra el estalinismo se escribió en 1940. En El Cero y el Infinito, Arthur Koestler, un antiguo comunista, desnuda la farsa de los juicios de Stalin para liquidar a los viejos camaradas de la revolución. Koestler fabrica un relato demoledor sobre los mecanismos de destrucción de la personalidad utilizados por el estalinismo.

La técnica es sutil. Comienza con la descalificación pública del enemigo mediante falsas acusaciones que se airean de forma conveniente. La presión social es tan fuerte que la delación se convierte en un arma del pueblo contra quienes osan cuestionar al Número Uno. Y como consecuencia de ello, el envilecimiento del disidente llega a tales extremos que al final la víctima se convierte en su propio verdugo.

- “Cuando le preguntaron si se confesaba culpable”, cuenta el ‘renegado’ Koestler en su obra maestra, “el acusado Rubashov contestó: ‘Sí’, con voz clara. A la otra pregunta del fiscal acerca de si el acusado había obrado como agente de la contrarrevolución, contestó otra vez: 'Sí', en voz muy baja...”.

Antes del interrogatorio se había producido un hecho singular. “Habiéndose preguntado”, decía el narrador de Koestler, “si deseaba un abogado para su defensa, el acusado contestó que renunciaba a ese derecho”.

La autoinculpación formaba parte del proceso, y eso es lo que de alguna manera se plantea cuando el líder de Podemos, Pablo Iglesias, habla de ‘la Casta’ como un nuevo sujeto histórico. ‘La Casta’ son los viejos políticos que han llevado al país a la ruina, y lo que se pretende ahora, en una primera fase, es una descalificación general del sistema político de representación para echar a la opinión pública contra los ‘perros de la derecha’. Por cierto, una de las expresiones preferidas del estalinismo, que llegó a calificar al propio Koestler como “perro rabioso del anticomunismo”.

La autoinculpación formaba parte del proceso, y eso es lo que de alguna manera se plantea cuando el líder de Podemos, Pablo Iglesias, habla de ‘La Casta’ como un nuevo sujeto histórico. ‘La Casta’ son los viejos políticos que han llevado al país a la ruina, y lo que se pretende ahora, en una primera fase, es una descalificación general del sistema político de representación para echar a la opinión pública contra los ‘perros de la derecha’Lo siguiente es crear un ambiente hostil a todo lo que huela a sistemas de representación política, incluyendo a los ‘traidores de la socialdemocracia’ (“cínicos y arrogantes" los ha llamado Iglesias), y, por último, lograr que la vieja política se sienta única responsable de lo que ha sucedido.

La estrategia fracasará. Pero pone de relieve la dimensión del problema. La falta de credibilidad del sistema político –ajeno a una nueva realidad social tras la crisis– está detrás del auge de los populismos y de los nuevos caudillos, que con un programa atractivo pensado en teoría para el siglo XXI –pero que, en realidad forma parte de la cosmogonía del XIX– son capaces de cautivar legítima y democráticamente a millones de votantes desheredados del bipartidismo hegemónico que ha funcionado desde la Transición. Sin duda porque la vieja política es incapaz de ofrecer respuestas a los problemas de la sociedad: el desempleo, el reparto de la riqueza, la corrupción o la falta de calidad de la democracia mediante procesos políticos no participativos. No es fácil que un joven en paro mire a su alrededor y encuentre un solo motivo para votar al PP o el PSOE, y eso explica el éxito de Podemos.

La política-espectáculo
Los ciudadanos observan con razón que las decisiones se toman de espaldas a ellos a través de instrumentos no democráticos como la troika. O mediante el uso y el abuso del ‘decretazo’ para no ofrecer explicaciones sobre por qué se hacen las cosas, algo que explica el éxito de la política-espectáculo, donde el argumento central del debate se instrumenta en torno a la descalificación –incluso personal– del adversario. Sin duda, un paso intermedio en el itinerario del asalto al poder.

La situación no sería tan preocupante si los partidos tradicionales fueran capaces de dar una respuesta. Pero la desidia intelectual y la falta de proyecto político más allá de lo obvio ha llegado a tales extremos que ni el PP ni el PSOE –aunque sigan siendo los partidos más votados a nivel nacional– son hoy capaces de canalizar el discurso político para amplias capas de la sociedad. Probablemente, como dice la politóloga Belén Barreiro, porque representan el pasado analógico en un mundo cada vez más digital, lo que ha acabado por convertirlos en organizaciones añejas envejecidas prematuramente por tanta endogamia. Es curioso observar cómo los partidos pequeños han crecido más, precisamente, allí donde la penetración de internet en los hogares es mayor.

Este caldo de cultivo, sin embargo, no puede ocultar una realidad no menos cruda. Lo que se exhibe como alternativa, en realidad, no es más que un regreso al pasado. Y existe un peligro cierto de que lo que hoy se presenta como un discurso contra la política vieja y desgastada de los partidos tradicionales acabe por derivar en un ataque al propio sistema democrático. Probablemente, porque los partidos tradicionales –al margen de su incapacidad para resolver los problemas de la gente– han jugado a ser aprendices de brujo y al final el genio se ha escapado de la lámpara.

Lo que se exhibe como alternativa, en realidad, no es más que un regreso al pasado. Y existe un peligro cierto de que lo que hoy se presenta como un discurso contra la política vieja y desgastada de los partidos tradicionales acabe por derivar en un ataque al propio sistema democráticoEl partido de los Le Pen se creó en 1972 y languideció durante años como una organización marginal, pero fue Mitterand quien le dio alas para romper a la derecha francesa. La estrategia le dio buenos resultados a corto plazo: la derecha vio cómo se desangraba su electorado. Sin embargo, al cabo del tiempo, los ultras franceses ya no sólo pescan del caladero conservador, sino de la izquierda, donde el Frente Nacional ha obtenido formidables resultados.

Un peligroso caldo de cultivo
Es por eso que suena iluso pensar que Podemos se nutrirá exclusivamente de electores desencantados con el PSOE. En el futuro, si el PP no reacciona, es probable que también se resquebraje su base electoral. Y no hay que decir que un país en el que se desgastan al mismo tiempo el partido en el Gobierno y el principal partido de la oposición tiene un problema. Y gordo.

De hecho, algunas encuestas, como las que ha realizado la Fundación Alternativas, han estimado que entre el 50% y el 55% de los españoles se sienten huérfanos y no encuentran a quién votar. Un caldo de cultivo demasiado peligroso y virgen para opciones populistas. Es verdad que algunos estudios han demostrado que el votante de la derecha es más fiel a su partido que el de la izquierda, de ahí que su suelo electoral ha sido históricamente mayor, pero cuando se desengancha de su opción preferida –como ha sucedido el 25-M–, lo primero que hace es acudir a la abstención, y posteriormente, cuando se ha roto la costumbre de su voto, acaba por ser infiel a su partido de toda la vida.

El problema es todavía mayor si se observa que el PSOE corre el riesgo cierto de convertirse en un partido regionalista, con amplias mayorías en Andalucía y Extremadura, pero con una representación del 15-20% en el resto del país. Y este es, en realidad, el principal peligro de la solución Susana Díaz.

El PSOE no puede pretender exportar al resto de España lo que se ha hecho durante más de tres décadas en Andalucía, y que ha dado como resultado la comunidad con más desempleo, con mayor fracaso escolar y con altísimos niveles de corrupción. Una respuesta ‘andaluza’ sería más de lo mismo y dejaría al partido al borde de la inanición política. Como alguien recordó esta semana, también Tomás Gómez fue presentado en su día como el alcalde más votado de España y al final ha sido una solemne calamidad.

El Plan Erre que Erre
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 2 Junio 2014

RAJOY TAMBIÉN quiere ser Zapatero. Menos ambicioso en sus dislates, porque ningún presidente del Gobierno, presente o futuro, igualará al giróvago del PSOE, pero en la misma dirección: contra la pared. Si alguien dudaba de que la solución de Mariano para remediar el hundimiento del PP era insistir en la política del PSOE, anteayer pudo convencerse. Ante un coro de pastueños empresarios catalanes -Rajoy se refugia en los empresarios catalanes para no hablar de la secesión política de Cataluña- anunció un plan que nos deja como la Virgen en la Anunciación, cuando supo que «estaba encinta aunque no conocía varón»: con ese «¡Oh!» de sorpresa que la lengua española, siempre más ahorrativa que sus gobiernos, convirtió popularmente, como canción y advocación, en María de la O.

«Lo único que pretendía el Plan E de Zapatero era comprar votos, que es lo mismo que pretende Rajoy»

El Plan de Rajoy es bajar el impuesto de sociedades del 30 al 25% -aunque en Hacienda piensan compensarlo eliminando deducciones- y una inversión de 6.000 millones de euros, 2.000 menos que el primer Plan E de Zapatero, y 12.000 que el segundo, cuyo empujón a la ya embalada corrupción municipal fue muchísimo mayor que su éxito contra el paro. En realidad, lo único que pretendía tan descomunal derroche era comprar votos, que es lo mismo que pretende Rajoy, pero Maricomplejines no quiere ser tan «planetaria» como Barbie Superwoman y limita el estrago a 3.600 millones de inversión pública y 2.400 dizque privada. Como casi nunca se cumplen los presupuestos, y menos con prisas, calculo que lo que realmente invertirá el Gobierno serán unos 2.600 millones de euros. Es decir, a mil euros por cada votante que desertó del PP en las Elecciones Europeas.

Dada la experiencia del Plan E y el E bis de Zapatero, que derrochó 26.000 millones de euros y que pese a alumbrar insólitas novedades en el área del despilfarro no frenó la sangría de votos sociatas, este plan de su continuador en el Gobierno, que por su asnal insistencia en el fracaso podríamos bautizar Plan Erre que Erre, debería subarrendarse a Cáritas a cambio del hoy tan olvidado como ayer manoseado 0,7%. Que sus voluntarios, pertrechados con los datos del censo, vayan casa por casa entregando los mil euros en metálico, en mano y en persona al que dejó de votar al PP, amén de un diploma con orla que reconozca su labor en la lucha contra la crisis. Más seguro y más barato.

El PP ha perdido Madrid, Valencia, medio electorado y hasta el 'ABC'
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  2 Junio 2014

El resultado de las elecciones europeas supone una convulsión política de tal magnitud que apenas empezamos a entrever sus consecuencias. Amén del triunfo del separatismo y de la extrema izquierda, propiciado por dos oligarcas de la televisión privada tan de derechas como Lara y Berlusconi, la crisis del bipartidismo –que pasa del 80% de los votos a menos del 50%- es tan terrible que tanto el PSOE como el PP se verán en la obligación de afrontar, si son capaces, las reformas internas y externas que les permitan no ya recuperarse sino, simplemente, sobrevivir. De mantenerse la actual tendencia electoral, en menos de un año habrá desaparecido prácticamente todo el poder local y autonómico del PP; y el PSOE quedará reducido a un partido regional del Sur que, para llegar a algún gobierno, del municipal al nacional, ha de enfeudarse a comunistas y separatistas, ambos radicalmente contrarios al régimen constitucional y a la existencia misma de España.

El PSOE, en una semana agónica, dando bandazos prácticamente a diario, con Rubalcaba al timón... del bote salvavidas, ha asumido esa necesidad perentoria de democratizarse internamente y de cambiar todo lo que hasta ahora no había querido cambiar, empezando por donde únicamente se puede empezar y por donde ya debería haber empezado tras las elecciones: por la cabeza, es decir, por el eterno interino Rubalcaba. No lo hizo tras la derrota en las Generales por falta de una alternativa clara, y lo hace ahora sin tenerla del todo, y apostando dividido y sin convicción a unas elecciones internas que ya una vez se le descontrolaron con la victoria de Borrell sobre el aparato, sorpresa que enmendó Polanco decapitando a Borrell. Pero el resultado de las elecciones europeas ha obligado al PSOE a este ejercicio de supervivencia. Con el aparato o a pesar del aparato.

El PP ha reaccionado mucho peor que el PSOE. Tras sufrir la mayor debacle electoral de la derecha desde la hecatombe de UCD en 1982, una sonriente viceprisadenta del Gobierno y un felicísimo ministro del Interior se congratularon de lo que llamaron victoria. Ridículo concepto que repitió una sonámbula Secretaria General y un sonadísimo candidato Arias Cañete. El Gobierno del PP y el PP del Gobierno rivalizaron en idiocia, en inepcia y en voluntad de destruir para siempre la base social que les llevó al poder. Han perdido la mitad de los votos en Madrid y la Comunidad Valenciana, han sido vapuleados en Andalucía -como lógica conclusión de la Operación Moreno Bonilla, que sólo se entiende por la estupidez endogámica de Rajoy y sus sorayos o por la voluntad de salvar al PSOE de Rubalcaba y el silencio sobre la corrupción bipartidista, y a costa de liquidar el PP andaluz. Y el único remedio que se le ha ocurrido a Rajoy es otra dosis de la nefasta doctrina en que oculta su indolencia: "la economía es lo único importante".

Nunca lo ha sido y ahora lo es menos que nunca. Tengo la impresión de que a Rajoy no le importa hundir a su partido dentro de un año con tal de flotar él como candidato en las Generales dentro de año y medio. No hay otra explicación para la actitud de un Presidente que prefiere flotar a nadar, mientras se ahogan el Partido, la Nación y el Estado. A Mariano Rajoy sólo le importa Mariano Rajoy. Y diríase que encuentra un perverso placer en ver hundirse la base electoral del poder popular, que es la Comunidad de Madrid, a la que ha combatido Montoro en favor de Cataluña desde que ambos llegaron a la Moncloa y se dispusieron a traicionar a sus votantes.

Pero la complacencia maligna de Rajoy en la destrucción electoral de la derecha política no podía ser siempre compartida por la derecha social. Y pasados tres días de la debacle y vista la necia satisfacción por la dizque victoria electoral en el PP y en el Gobierno, este jueves el diario ABC publicó uno de los editoriales más importantes de los últimos años. Sobre todo si lo mantiene y no regresa al gubernamentalismo –con algunas voces críticas, como es tradición- que ni agradece Rajoy ni entienden sus lectores.

Un párrafo resume el porqué de este editorial contra el Gobierno: "ABC es un periódico con 111 años de historia, muy anterior por tanto al nacimiento del Partido Popular, y con unos principios editoriales claros y sostenidos en el tiempo. El PP es una formación que a priori coincide con muchas de las líneas editoriales de este periódico, como la defensa de la unidad de España y las libertades democráticas o la apuesta en economía por el modelo liberal. Pero esa familiaridad no ha mermado ni mermará la capacidad crítica del diario cuyo primer deber es servir a sus lectores. Por eso demandamos al Gobierno un cambio de rumbo, con más fe en los propios principios, más pensamiento político y mayor contundencia y claridad en la exposición pública de las propias ideas".

Lo que pide ABC a continuación no es nada revolucionario: es lo que prometió el PP en su programa electoral y lleva incumpliendo clamorosamente dos años y medio: bajada de impuestos, lucha contra el terrorismo y el separatismo, independencia judicial, fin de la corrupción y acabar con la sumisión mediática a la izquierda, que es absoluta desde el primer día de gobierno de Rajoy y viceprisadencia de Soraya. Por último, como prueba de que entiende el mensaje de profunda irritación de su base social, ABC le pide una amplia crisis de Gobierno en la que eche a los ministros más quemados, que, con pocas excepciones, son los más amigos de Rajoy y los democristianos más amigos de PRISA. ¿Y qué iba a hacer el ABC si la mitad de Madrid –y de sus lectores- ha dejado de votar al PP?

Es natural que el aldabonazo editorial de ABC nos parezca oportuno a los que por razones exclusivamente de principio, sin esperar a nuestros lectores pero acompañados por ellos, hemos mantenido una actitud crítica con el Gobierno desde una perspectiva liberal, que es la de una parte muy importante del electorado del PP, justamente la que, sin un cambio total de política, se ha ido ya o seguirá yéndose a UPyD, Ciudadanos o VOX. Por cierto, que la mezquindad que acompaña el desprecio por su base social es lo tal vez que explica que en estas elecciones el único enemigo del Gobierno pareciera VOX, y quizás también la única razón por la que ha cantado victoria: los 2000 votos que le ha faltado al cuarto de millón cosechado por Vidal Quadras para alcanzar su escaño. A muchos, entre los que me cuento, votarlo es lo menos que merecía Ortega Lara, un héroe nacional y del PP de antaño, por ver desde hace casi dos años libre a su torturador Bolinaga, ese criminal que, según decía el Ministro del Interior, se iba a morir enseguida. Los que realmente se están muriendo de asco son los votantes del PP; y un antiguo refrán castellano reza: "la muerte, desdicha fuerte". Así que han dejado que Rajoy muera de éxito y el PP de satisfacción, pero se niegan a participar en el velorio. Claro que, como, por lo visto, Mariano ni siente ni padece, a lo mejor no le importa que se le ponga enfrente hasta el ABC.

Crisis
Rajoy ya tiene su Plan E
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 2 Junio 2014 ?31

Como queriéndoles dar la razón a cuantos proclaman que PP y PSOE representan idéntico callejón sin salida programático, Mariano Rajoy ha dado el paso definitivo para terminar de asimilar su política antieconómica a la de Zapatero. Si las salvajes subidas de impuestos, el rescate de la banca o los simulacros de liberalizaciones no fueran suficientes, el presidente del Gobierno nos acaba de anunciar que él también piensa apadrinar su propio Plan E.

Imbuido por el keynesianismo más simplón, el líder socialdemócrata del PP proclama su risueña intención de dilapidar alrededor de 3.300 millones de euros en mejorar la competitividad de la economía española (más otros 2.700 millones que Rajoy espera que aporten algunas empresas privadas y que, pierdan toda esperanza, tampoco nos saldrán gratis al resto de españoles). Después de incrementar el saqueo fiscal perpetrado a las familias y empresas españolas en más de 40.000 millones al año, el presidente del Gobierno pretende dinamizar la economía repartiendo la calderilla sobrante entre sus varios negociados.

Si Zapatero prometió crear empleo, Rajoy augura una reindustrialización y mejora de la competitividad de nuestra economía. Y del mismo modo que el Plan E zapaterial no creó empleo, tampoco el Plan E rajoyano mejorará en un solo ápice nuestra competitividad. A la postre, ni uno ni otro entendieron cuál es el verdadero problema de fondo al que se enfrenta nuestra economía: la necesidad de reconstruir empresarialmente gran parte de su aparato productivo para incrementar nuestra producción de bienes y servicios con demanda internacional. Sólo transformando radicalmente ese aparato productivo devastado por la burbuja inmobiliaria lograremos mejorar nuestra competitividad, generar empleo y, finalmente, incrementar nuestras rentas internas.

Pero la transformación de ese aparato productivo no vendrá del sector público. Primero porque no puede y segundo porque no sabe. Ante la magnitud del reto, las cifras y propuestas peperas se antojan liliputienses y desnortadas: entre 2002 y 2008, la economía española invirtió 1,8 billones de euros, dentro de los cuales más de un billón se dilapidó en el ladrillo. Esos son los bueyes con los que deberíamos dejar de arar y los que, por tanto, deberíamos estar pensando seriamente en reemplazar: y, ante eso, entenderán que una inversión de 6.000 millones (el 0,6% del capital inmovilizado en el ladrillo entre 2002 y 2008) manejada por burócratas con nula visión empresarial apenas sea un orgiástico y despilfarrador brindis al Sol sufragado por el sufrido contribuyente. No en vano, en 2012, uno de los peores años de nuestra industria reciente, el conjunto de la economía española invirtió más de 200.000 millones de euros: una cifra marcadamente insuficiente para superar la crisis pero que, aun así, multiplica por 33 el monto anunciado a bombo y platillo por el PP.

La solución a nuestro estancamiento económico no pasa por que Zapatero, Rajoy o Podemos tiren de talonario laminando tributariamente a familias y empresas. Al contrario, la solución pasa por establecer un marco institucional que fomente el ahorro y la inversión empresarial dirigidos a reconvertir enteramente nuestro aparato productivo: liberalización de mercados, estabilidad institucional y fiscalidad moderada. Si esos tres elementos convergen, el ahorro interior y exterior afluirá en forma de inversión creativa y dinámica, recapitalizando nuestra economía y reabsorbiendo el enorme stock de parados; si, en cambio, esos tres elementos son sistemáticamente violentados por el Estado, apenas lograremos atraer un volumen de inversión diminuto y grisáceo que nos dejará estancados en el cementerio de elefantes que está siendo nuestra colapsada burbuja ladrillística.

Por desgracia, Rajoy se negó desde el primer día a apostar por esos tres vectores del crecimiento económico sano. Su plan pasó por contener el déficit público sangrando al contribuyente con la esperanza de evitar la quiebra del Estado y de que la ulterior recuperación internacional catapultara nuestro crecimiento. A un año de las próximas elecciones, parece que el ritmo de mejora se antoja demasiado lento para sus aspiraciones gubernamentales, por lo que se ha decidido a darle un empujoncito zapateril a la economía para así comprar algunos votos y engañar a algunas voluntades. Falto de principios y de ideas, Rajoy se balancea entre la parálisis política y la irrelevancia ideológica: por eso ha decidido huir hacia adelante cargándonos, una vez más, la factura de sus bacanales al conjunto de los españoles.
- Seguir leyendo: http://www.libremercado.com/2014-05-31/juan-ramon-rallo-rajoy-ya-tiene-su-plan-e-71733/

Andalucía
Votemos a la P. P.
Pedro de Tena Libertad Digital 2 Junio 2014

No. No me he equivocado. No. El PP no ha cambiado de género. No. No es un nuevo partido. No. No es Podemos dos veces aunque caliente, caliente. No es nada de eso. Se trata del milagro de la multiplicación de los los Panes y los Peces, también, como puede observarse, P. P. pero bajo su forma sigloventiunesca: Paguita Podemos, P. P. 650 euros persona, mes y sin condiciones. Mal lo tiene Susana Díaz, la escaladora irresistible, porque está totalmente amenazada por este Prodigio Político (vaya hombre, también P. P.) que surca el firmamento español. De esa otra P. P., la única conocida hasta ahora en Andalucía, la tan famosa Paguita PSOE, Perseguida Persistentemente (más P. P.) por sotos, montañas y valles por la mayoría absoluta desde hace 34 años, no va a quedar ni el espinazo. Por fin alguien se atreve a desafiar al régimen andaluz. Perjudicado el PP original, el que prometía trabajo y libertad, que tíé huevos lo de esos señoritos, ahora nos sobrevuelan los nuevos Lenines hiperposmodernos que añaden a la vieja "Libertad, ¿para qué?" del comunista auténtico el novedoso "Trabajo, ¿para qué?" de esa marca blanca de la izquierda cañí que es el magma Podemos.

El régimen andaluz, que ha hecho engordar a la casta dirigente –casta por cierto a la que Podemos apenas menciona ni señala con nombre y apellidos aunque está publicada–, y frustrar la libertad y la prosperidad en Andalucía desde hace más de 30 años, debe de estar descompuesto. Lo que no consiguió el añorado ahora Javier Arenas por un puñado de votos, lo va a lograr la P. P. (Paguita Podemos). Ni siquiera a Rafael Escuredo se le ocurrió tamaña travesura, que sólo alcanzó a componer una reforma agraria con dos siglos de retraso. Pepote se inventó la California de Europa y Manolo Chaves la no sé ya cuál modernización. Griñán na de na y Susana no sabe ni contesta, pero sube y sube.

Pero esto de la P. P. Incluso Izquierda Unida, hace bien poco hundida y ahora emergente, observa con horror cómo la P. P., sencilla, directa, personal, incondicional y sin carné de partido, sustituye sus complejos análisis de las contradicciones internas del neocapitalismo liberal. A las primeras de cambio y antes de que la muchedumbre lo digiriera, la P. P. ya la ha desplazado de su tercer puesto en algunos lugares.

No obstante, quien tiembla sudorosa en la oscuridad de Triana es ella, Susana, la de la irresistible ascensión al estrellato. Tanto esfuerzo para maniatar al PP de toda la vida para ahora estrellarse en las alturas con el cohete político de la P. P. Durante años, el régimen del Sur vía enchufismo, vía meter a los próximos en la Administración paralela, vía penetración en las cajas de ahorro, vía intrusos y no intrusos en los ERE, vía subvenciones varias sin papeles, vía ayudas a empresarios amigos porque le salía de los c…ajones de la Junta, vía adjudicaciones arbitrarias, vía cursos de formación a gogó, vía pesebres institucionales de diverso tipo para sindicatos, empresarios, amigos de los medios de comunicación y demás piezas del puzzle, casi logró un Paraíso Perpetuo (coño, otra vez P. P.). Pero con Iglesias, Pablo Podemos para sus amigos y otra vez P. P., hemos topado. Su Paguita Podemos es el no da más. En la subasta del voto andaluz, nadie va a superar la oferta de la P. P.

Verán. Según la ultima encuesta de condiciones de vida del INE, el ingreso medio anual neto por persona se cifra en Andalucía en 8.408 euros trabajo incluido. Ahora multipliquen los 650 euros de la P. P. por 14 (porque, claro, será con pagas extraordinarias, cómo si no) y obtendrán 8.900 euros de ingresos anuales y sin trabajar. Un hogar con tres personas adultas –sigan multiplicando– obtendría una renta de 26.700 euros, superior ya a los 22.450 euros de renta media por hogar andaluz (sea cual sea el número de sus miembros). O sea.

Susana, te han chafado el plan. En las próximas elecciones andaluzas, vaticino que ganará la P. P. Al tiempo.

El porqué del (absoluto) fracaso de UPyD
S. McCoy El Confidencial 2 Junio 2014

Escribía la semana pasada un interesante artículo José Antonio Zarzalejos sobre el resultado de Unión Progreso y Democracia en las elecciones europeas del 25 de mayo. No dudó en calificarlas, de manera benevolente, de ‘discreto’ fracaso, cuando ha supuesto para la formación liderada por Rosa Díez un baño de realidad en toda regla. En términos absolutos, pierde votantes respecto a las generales de 2009; en relativos, se debilita la fuerza que le podía otorgar su potencial condición de bisagra; y, además, ve como quien compite por su mismo espacio político, Ciutadans, cosecha un rédito a nivel nacional impensable al inicio de la campaña. Esto en unos comicios en los que el agravio de la aritmética parlamentaria de la Ley D’Hondt no resultaba de aplicación. No caben, por tanto, excusas salvo que se use como tal la condena que supone que recomiende tu candidatura Pedro J. Ramírez.

¿Qué ha sucedido entonces?
Creo que en la columna de nuestro colaborador falta un elemento esencial para comprender lo que movió realmente al electorado hace ahora ocho días, especialmente a la hora de elegir entre formaciones políticas de nuevo cuño. Un factor que tiene especial importancia a la hora de configurar el futuro electoral de partidos a los que no les queda más remedio que refundarse si no quieren enfrentarse a la insignificancia más absoluta, caso del PSOE. Deberían observar los socialistas españoles lo sucedido en Grecia, donde de la mayoría absoluta y el 44% de los votos en 2009, el PASOK pasó al 12% en 2009, reducido hasta el 8% hace dos domingos. Aunque las circunstancias no son comparables, el mensaje es claro: nada es eterno.

¿A qué nos estamos refiriendo? A la importancia del candidato y a la preeminencia de su figura sobre las siglas que representa.

Algo muy evidente en el caso de Podemos, donde Pablo Iglesias ha sido capaz de convertir un batiburrillo de dislates de imposible concreción práctica en un mensaje atractivo para cientos de miles de ciudadanos hartos de un sistema que sólo beneficia a unos pocos y margina a la mayoría. Ese mismo discurso puesto en boca de alguien menos embaucador o más beligerante, la seducción de la utopía, habría activado las alertas, primero, y recolectado frutos muy distintos, después.
En esta identificación entre elector y elegido, aquel llamado a velar por el interés del primero, radica la esencia de la democracia. Y esa identidad se había ido perdiendo

El fenómeno Ciudadanos tampoco se puede separar del personaje elegido por Albert Rivera como cabeza de lista, Javier Nart, que participa con el bolivariano de su carácter mediático, sus posiciones en contra del statu quo y su capacidad de construir un discurso coherente y objetivamente atractivo con base en los mimbres argumentales más dispares. Capitalizar esta imagen como vehículo para dar el salto al ámbito nacional ha sido un gran acierto de quien haya diseñado esa estrategia para C’s. Asumen, no obstante, mucho riesgo de desencanto futuro.

Frente a ellos, un sólido Francisco Sosa Wagner, que ya fue cabeza de lista en 2009 por UPyD, logrando entonces su primer y único hasta ahora escaño europeo. Apuesta segura… en otro entorno. Al candidato le faltaba la notoriedad pública y los recursos dialécticos necesarios como para capitalizar el desencanto de una parte sustancial de la población cuyo voto, bien no se movilizó, bien lo hizo hacia propuestas más rupturistas y atractivas fisionómicamente. Una decisión coherente pero tácticamente errada, como ha quedado demostrado. Oportunidad perdida para dar el salto que le consolidara definitivamente como la alternativa más racional al bipartidismo.

El cambio es importante. En Ferraz deberían tomar nota.
Es evidente que, al final, en esta identificación entre elector y elegido, aquel llamado a velar por el interés del primero, radica la esencia de la democracia. Y no es menos cierto que esa identidad se había ido perdiendo con el tiempo debido al modelo actual de partidos, en donde el encaje de alguien al que hay que pagar favores pasados puede terminar con sus huesos en la lista de una provincia o localidad que no ha pisado en su vida. Narcotizados como estábamos, consentíamos sin rebelarnos a esta perversión, a la tergiversación de la esencia del contrato social sin que hubiera razón que la justificara ni méritos que les acreditara para hacerlo unilateralmente.

Ya no.
El pueblo está pidiendo con sus decisiones en las urnas un cambio sustancial del esquema actual en el que prime el conocimiento del representante, su identificación con y responsabilidad real sobre una circunscripción, su cercanía a los problemas desde su condición de vecindad. Esto supondría para PP y PSOE certificar la muerte de una estructura que les beneficia. Pero si no ordenan ellos el cambio, cuando tomen conciencia de su necesidad puede que su opinión apenas importe. Hay determinados procesos que nunca puedes dejar que otros controlen por ti. Pero, como hemos señalado en tantas ocasiones, no aprenderán.

Buena semana a todos.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
AUTOR DE 'CUANDO SE JODIÓ LO NUESTRO' (PENÍNSULA)
Arturo San Agustín: "La gran traición del PSC fue dejar los medios catalanes en manos de nacionalistas"
"José Zaragoza y Montilla despreciaron las audiencias de medios públicos como TV3 y Catalunya Radio"
Luis Balcarce. Periodista Digital  2 Junio 2014

El periodista Arturo San Agustín ha publicado 'Cuando se jodió lo nuestro. Cataluña-España: crónica de un portazo' (Península), que analiza cómo se ha llegado a la situación política actual, entrelazando entrevistas a una treintena de personajes catalanes y haciendo crónica del pasado y del presente de las relaciones territoriales en democracia.

A todos hace la misma pregunta, '¿Cuándo se jodió lo nuestro?', parafraseando un interrogante que hay en la novela de Mario Vargas Llosa 'Conversación en La Catedral': '¿En qué momento se había jodido el Perú?'

Con sus diferentes respuestas, los entrevistados demuestran que hay más de un momento clave de diferencias entre Catalunya y España y que el distanciamiento ha sido progresivo, aunque con puntos de inflexión decisivos.

Unos pocos personajes se remontan a muchas décadas para fijar estos puntos, pero los demás citan momentos desde la transición hasta hoy, como el 'café para todos', los desencuentros durante toda la elaboración del Estatut (2006) y la sentencia del TC sobre la nueva norma.

TITULARES
"La Vanguardia ahora vuelve por el camino de la sensatez con Marius Carol"
"Los políticos nunca te escuchan, lo único que quieren es robarte la cartera"

"Maragall fue un visionario, él fue el último que intentó encajar Cataluña en España sabiendo que después de él vendría el separatismo"
"José Zaragoza y Montilla despreciaron las audiencias de medios públicos como TV3 y Catalunya Radio"
"La gran traición del PSC fue dejar los medios catalanes en manos de nacionalistas"

MARAGALL, TARRADELLAS, PUJOL
El presidente del Govern en la época del Estatut, Pasqual Maragall, ya no puede ser entrevistado, pero el libro incluye una larga carta que envió en 2005 al expresidente español Felipe González: entre otras cosas, se define ante él como federalista sincero para seguir en España de otra manera, y le advierte de que un rechazo estatal a replantear las relaciones acabará llevando a una mayoría social independentista en Catalunya.

También su antecesor Josep Tarradellas habla a través de textos, en los que explica por qué "muchos catalanes no saben ni ganar ni perder", y también critica las consecuencias que podían tener las maneras políticas de su sucesor, Jordi Pujol.

Arturo San Agustín va a buscar los escritos de Tarradellas al archivo depositado en Poblet, uno de los muchos lugares que el autor visita durante el libro, donde también sube a Montserrat --y lo aprovecha para diferenciar ambos monasterios de una manera significativa, a propósito del catalanismo--.

En cuanto a Pujol --entrevistado en el libro--, el expresidente explica, entre otras cosas, la "mentira" de que los partidos catalanes rechazaron en la transición una presunta oferta de tener el mismo concierto económico que Euskadi.

También habla el exalcalde de Barcelona Jordi Hereu, que avisa de que la capital catalana sería "la víctima principal" del proceso soberanista según cómo acabe; y constata que CiU --sin citarla-- parece valorar el auténtico impacto de Barcelona en el mundo sólo desde que la gobierna.

Entre el resto de personajes que van pasando por la crónica están Miquel Iceta (PSC); el abad de Montserrat, Josep Maria Soler; el exconseller Joan Manuel Tresserras; los empresarios Luis Conde y José Manuel Lara; el historiador Andreu Mayayo; analistas políticos y periodistas, como Juan-José López Burniol, Lluís Bassets, Rafel Nadal, Rafael Jorba, Mònica Terribas y Marc Argemí; y Montserrat Catalán y Albert Arbós, que fueron muy cercanos a Tarradellas.

Al margen de los encuentros con personalidades que aceptan opinar --en cuanto a las personas anónimas, el autor cree que vuelven a tener miedo a hablar--, el cronista expone la historia de la empresa automovilística catalana Hispano-Suiza, como "la mejor metáfora de Catalunya": un principio muy prometedor en alianza con un inventor extranjero; un ascenso con grandes resultados; pero una decadencia en que se mezclan desde los intereses de Alfonso XIII hasta los del Franquismo.

Imposición lingüística en las aulas
Escuelas públicas alientan marchas en defensa de la imposición del catalán
El PP afirma que el uso partidista de los niños es un fraude y anuncia que el partido presentará una propuesta de resolución para "condenar el adoctrinamiento" en las escuelas
EP www.lavozlibre.com 2 Junio 2014

Barcelona.- La diputada del PP en el Parlament, María José García, ha afirmado este domingo que por lo menos tres escuelas públicas de Cardedeu (Barcelona) alientan a los alumnos a participar en la manifestación de este 14 de junio promovida por Somescola en defensa de la inmersión lingüística, y ha pedido medidas disciplinarias.

Según un comunicado, ha afirmado -en estas palabras- que el uso partidista de los niños es un fraude, y ha anunciado que el partido presentará este lunes en el Parlament una propuesta de resolución para "condenar el adoctrinamiento" en las escuelas.

También ha pedido a la Generalitat que garantice la "neutralidad e imparcialidad" adoptando medidas en los colegios que, según el partido, han puesto en las mochilas un panfleto sobre la movilización impulsada por las entidades cívicas y educativas de Somescola contra la obligatoriedad de aplicar el 25% de la enseñanza en castellano en cinco centros catalanes, en respuesta a la petición de cinco familias.


 


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