AGLI Recortes de Prensa   Jueves 5 Junio  2014

República no es sinónimo de izquierda radical
Alejandra Ruiz-Hermosilla www.gaceta.es 5 Junio 2014

Ni los partidarios ni los detractores de modificar la forma del Estado español han sabido sacudirse el polvo de aquellos primeros años de la década de 1930.

El terror a la república es propio de otra generación de españoles y de otro tiempo. Como lo es la reivindicación entusiasta de aquella república en concreto, la segunda en España, la que terminó en guerra civil. Y eso a pesar de que esta liaison entre lo que fue y lo que piden que sea está protagonizada por demasiados jóvenes demasiado radicales. No ya el recuerdo, pero sí el relato está en exceso presente. A pesar de que han transcurrido más de ochenta años, la palabra república está en España del todo vinculada a la experiencia de la Segunda República. Así se explica la imposibilidad de crear en el imaginario colectivo el concepto de república al estilo alemán o estadounidense. Ni los partidarios ni los detractores de modificar la forma del Estado español han sabido sacudirse el polvo de aquellos primeros años de la década de 1930. Ninguno es capaz de imaginar una república en España que no estuviera promovida, alentada, sostenida, protagonizada y desarrollada por la izquierda radical. Unos la temen y otros la añoran, paralizados ante la evolución que España y la política han experimentado sin que ellos se enteraran.

Como la izquierda radical en nuestro país es sólo una minoría que hace mucho ruido y la mayoría de los españoles grita “¡que viene el coco!” cuando cree que se acerca el fin de la monarquía, lo que se nos viene tras la abdicación de Don Juan Carlos, la máxima novedad, es el rey puesto: el Príncipe de Asturias, el heredero, proclamado Rey con el nombre de Felipe VI. Y el problema de este nuevo tiempo esperanzador e ilusionante que pretendió vendernos Juan Carlos I en su mensaje televisado para no explicar las razones por las que renunciaba es que ni es esperanzador ni es ilusionante. La ventaja es que, casi con seguridad, resultará ser mejor de lo que se espera. Sobre todo por la cantidad de tonterías que se han escrito sobre Felipe de Borbón y Grecia -la de que es un chico de su tiempo supera a todas-, por lo poco que se espera de Doña Letizia -sólo un puñado cree que acabará con la Corona y otro pellizco que será la salvadora de la institución monárquica- y porque la continuidad, la estabilidad y la tradición (conservar lo que, grosso modo, funciona) no son malas consejeras en tiempos convulsos como los que vive España entre el azote de la crisis económica, la amenaza a la unidad nacional y la desafección, cuando no indignación, hacia los políticos, la Familia Real y las instituciones del Estado en su conjunto.

EN EVIDENCIA
La marcha de Vidal Quadras desencadena la primera crisis de VOX

Ricardo Rodríguez www.elsemanaldigital.com 5 Junio 2014

El otrora veterano del PP iba a reírse a "mandíbula batiente" tras las elecciones -eso decía- y ha conducido su incipiente aventura a un callejón sin salida. El 25-M ha dejado secuelas.

La experiencia lo demuestra. Crear un partido político es bastante fácil. Lo complicado es lograr su consolidación. Éste es el reto en estos momentos de VOX, la formación de Santiago Abascal y José Antonio Ortega Lara, pero cuyo genuino ideólogo ha sido siempre un secreto a voces en Madrid y alrededores. Es decir, Alejo Vidal Quadras. ¡Un fenómeno!

El tiempo político del catalán pasó hace tiempo, pero no se ha dado cuenta hasta ahora. Tras conocer el duro veredicto de las urnas, este jueves anunció que da un paso atrás y no presentará candidatura la Asamblea que la formación celebrará en septiembre y de la que saldrá la nueva dirección.

Vidal Quadras creyó adivinar en el desaguisado en que se ha ido instalando el PP una oportunidad de oro para reengancharse sin interrupción a la mamandurria de Bruselas. VOX resultó ser el fruto de una conspiración, porque, por muchos esfuerzos que realizó a lo largo y ancho de 2013 Vidal Quadras nunca logró convencer a Jaime Mayor Oreja para que se lanzase a su vera a una arena electoral que ya le cogía metido en años.

Lo más triste del caso es que el todavía hoy vicepresidente del Parlamento Europeo pasó del Partido Popular a VOX sin solución de continuidad (¿de verdad la coherencia era eso?) y parece haber utilizado a gente de bien para hacer la guerra por su cuenta. Quien predijo risas "a mandíbula batiente" el día después de las elecciones europeas, perdió la gran oportunidad de convertir a la nueva marca en una referencia de la derecha. Tenía una ocasión única de presentarse como una alternativa a sus antiguos compañeros y movilizar al votante desencantado con el Gobierno de Mariano Rajoy. Sin embargo, se estrelló contra las urnas.

Lógico. Si alguien podía salir perjudicado del envite no era el PP sino el propio Alejo Vidal Quadras que, aferrado al escaño, había dedicado sus esfuerzos -¡oh casualidad!- en sembrar la discordia interna, pues fue al choque con Génova y ni siquiera se molestó en ocultarlo. Sin duda, una clamorosa deslealtad, aun cuando él se presentó como la víctima del aparato popular por la única razón de que Rajoy y María Dolores de Cospedal se negaron a enarbolar bandera blanca y rendirse a sus pies.

Vidal Quadras tenía planificada con cierto esmero su operación pero tal vez debió quedarse entre bambalinas. Estaba deslegitimado para ser el rostro visible de una formación que enarbola la regeneración como bandera. Por coherencia con todo lo que el nuevo partido critica, debió devolver el acta a un PP que lo acogió en sus listas. Era la única manera de legitimar su tarea. Pues no. Tampoco le ayudó su cerrada defensa de los viajes en business para los eurodiputados. A dónde ha llegado VOX es responsabilidad única de sus acciones.

En cualquier caso, el combate quedó zanjado el 25-M. ¿O no? La cuestión es precisamente si VOX ha tocado techo y lleva camino de perderse en la polvareda o puede convertirse en una opción en la pesca en las costas de Génova, para lo cual necesitaría dar un importante salto en los comicios de 2015. Ello dependerá en buena medida de lo qué haga a partir de ahora, de la credibilidad de los mensajes y de la congruencia de sus dirigentes. No lo tendrá fácil para comerse un colín porque la tendencia al voto útil jugará en su contra.

Una importante razón para no volver a votar a Podemos
Roberto Augusto www.lavozlibre.com 5 Junio 2014

Filósofo y escritor

Hay muchas cosas interesantes en las propuestas de Podemos. Sin embargo, uno de los puntos de su programa electoral me parece tan equivocado que impide que ni siquiera me plantee el poder votarles en el futuro. Este grupo defiende lo que llaman el derecho a la autodeterminación de los pueblos entendido en su falsa versión nacionalista, es decir, como el derecho a la secesión unilateral de una parte de un Estado consolidado. Su líder, Pablo Iglesias, afirma que su inspiración son Teresa Forcades y Arcadi Oliveres. Dice simpatizar con la CUP y con algún diputado de ERC como Joan Tardà. Con esos compañeros de viaje no creo que se llegue muy lejos.

Cierta izquierda se ha tragado el cuento nacionalista y cree, equivocadamente, que lo progre es permitir referéndums independentistas por todas partes. Olvidan que la democracia no es posible sin el imperio de la ley y no tienen en cuenta que esos procesos son ilegales y peligrosos. Para ellos es bueno todo lo que digan los nacionalistas periféricos españoles. En cambio, el nacionalismo español es carca y franquista. En mi opinión todo nacionalismo es un error.

Las tensiones separatistas que hay en España no son algo extraño en el mundo. Problemas similares a los que vivimos en Cataluña los hay en muchos sitios. Rusia, China y gran parte del continente africano sufren esta clase de luchas entre supuestas naciones, tribus, etnias y grupos religiosos. Si aplicamos ese derecho a la secesión unilateral, algo que es explícitamente rechazado por la ONU, en vez de existir hoy aproximadamente doscientos Estados podríamos tener en pocos años miles de ellos, algo que nos conduciría al caos y que provocaría guerras y tensiones sin precedentes.

Si Cataluña, tal como defiende Podemos, tiene derecho a la secesión unilateral también tendrían ese derecho las demás autonomías, e incluso provincias o regiones dentro de las actuales comunidades autónomas españolas. ¿Aceptaría Pablo Iglesias la independencia del Valle de Arán de Cataluña? ¿O solo acepta todo aquello que suponga la ruptura del Estado? Una independencia catalana provocaría una petición similar vasca, gallega, canaria o de Andalucía. Ese escenario podría provocar incluso un golpe de Estado, la invasión de un país extranjero, una guerra civil o cualquier otra situación altamente indeseable.

Lo que defiende Podemos sobre el tema catalán es un completo disparate, una irresponsabilidad que fracturaría la convivencia en España y nos llevaría a un escenario de caos y violencia. Esta es una importante razón que impide que cualquier persona sensata vote a Podemos.

Partidos
Sacudida electoral al sistema político
Mikel Buesa Libertad Digital 5 Junio 2014

El resultado de las elecciones europeas ha alterado de manera muy notable las coordenadas que definen nuestro sistema político de partidos. Tres han sido los aspectos que considero relevantes. El primero alude a la enorme fragmentación electoral a la que ha conducido la desafección de los ciudadanos hacia los dos mayores partidos, el PP y el PSOE, que desde el día siguiente a las últimas elecciones generales se han visto abandonados por más de la mitad de sus votantes. El segundo se refiere a la radicalización que ha experimentado la izquierda, no sólo por el ascenso de IU, sino sobre todo por la irrupción de Podemos. Una radicalización que ha eclipsado el corrimiento de una parte del electorado popular -y también socialista- hacia el centro-izquierda representado por UPyD y Ciudadanos. Y el tercero se concreta en una remodelación del segmento nacionalista del electorado que ha reforzado a los partidos más radicalmente secesionistas.

La sacudida electoral que ha experimentado nuestro sistema político se expresa muy nítidamente en las proyecciones que se han realizado sobre el escenario de la composición del Congreso de los Diputados. Sabemos que tales ejercicios son sólo ficciones que no toman en consideración el escudo protector que el sistema electoral concede al duopolio partidario que forman el PP y el PSOE, pero tienen la virtud de clarificar cómo se concreta el estado de la opinión política manifestada en los recientes comicios. Y ese estado de opinión dibuja un nítido panorama de desgobierno, pues para configurar una coalición capaz de asegurar la investidura de un presidente, sea de derecha o de izquierda, son indispensables al menos siete partidos, entre los que necesariamente se encuentran los nacionalistas impulsores de la secesión de Cataluña.

En tales circunstancias, sólo una gran coalición entre el PP y el PSOE podría asegurar la estabilidad institucional. Sin embargo, esta posibilidad choca frontalmente con la realidad previa de la descomposición de ambos partidos, de manera que sólo sería políticamente viable si en los casi dos años que quedan de legislatura ambos lograran recomponer su figura, mejorando la confianza de sus electores tradicionales en ellos.

El Partido Socialista ha emprendido ya su posible renovación tras el paso atrás dado por Rubalcaba, aunque, de momento, es muy pronto para visualizar las posibilidades que ofrece ésta de cara a la recuperación del voto de izquierda. Hay que tener en cuenta a este respecto que las mayores pérdidas del PSOE se han producido porque sus electores de centro-izquierda han abandonado la arena política, aunque hayan llamado más la atención los que se han corrido hacia las posiciones que representan tanto IU como Podemos. Los socialistas pueden caer, por ello, en la tentación del radicalismo, arrastrando así a su organización hacia la marginalidad, pues tal opción daría alas a una ya anunciada coalición de los dos partidos que han engullido sus votos. Y si tal coalición entre IU y Podemos lograra un mejor resultado que el PSOE, entonces el escudo protector del sistema electoral hacia los más votados amplificaría su representación institucional. Lo razonable, por tanto, sería que los socialistas se volvieran hacia el centro; pero tal movimiento es aún difícil de prever pues, en su discusión renovadora, aunque pueda resultar sorprendente, priman claramente los aspectos personales sobre los ideológicos.

En cuanto al PP, parece que la pachorra conservadora que caracteriza su acción política se aplica también a este caso. Rajoy ha dejado para septiembre la adopción de cualquier cambio que dé lugar a una revitalización de su partido, a la vez que ha recurrido al tópico de las deficiencias en la comunicación para justificar sus resultados. Parece no comprender que éstos señalan a un problema de gran calado y que, en lo inmediato, apuntan a un posible vaciamiento del poder territorial de los populares. En este contexto, aunque hay inquietud entre los líderes autonómicos del partido, la única dirigente que en mi opinión ha enfilado bien el asunto es Esperanza Aguirre, quien ha ubicado la raíz de la actual situación en el terreno ideológico y, en consecuencia, ha propuesto la celebración de una conferencia que renueve su orientación programática.

Es precisamente en el terreno ideológico donde residen las fuerzas que empujan a los dos grandes partidos a su decadencia. En el curso de los últimos años, éstos se han ido configurando cada vez menos como portadores de ideas y cada vez más como armazones montados para preservar los espurios intereses de sus dirigentes para repartirse la tarta y los rendimientos materiales del poder. Los ciudadanos han identificado con lucidez esta trayectoria al descubrir que, con ella, esos partidos se muestran cada día más incapaces a la hora de dar respuestas a los graves problemas que la crisis económica ha desencadenado, atender a sus necesidades vitales y sostener un proyecto común de convivencia. Y al hacerlo o bien se han replegado sobre sus hogares, desdeñando cualquier compromiso político, o bien se han vuelto sobre los nuevos partidos prestando apoyo a sus propuestas. En este último caso, lo que los electores han buscado son precisamente las ideas, el discurso que alimenta las propuestas políticas, incluso cuando éstas pudieran parecer utópicas o carentes de realismo.

Por ello, creo que lo que les hace falta tanto al PP como al PSOE para salir del atolladero en el que se han metido es más ideología, más debate programático, más formación de sus cuadros y más exigencia de honradez en el ejercicio del poder. Sólo así podrán enfilar los graves problemas políticos que nos aguardan y que vienen de la mano de una economía que aún sólo vislumbra la salida de la crisis, por una parte, y del desafío nacionalista, por otra. Y, no nos confundamos, las elecciones primarias o los congresos multitudinarios, por sí solos, no solucionan este problema; simplemente lo ocultan.

Exigencia civil y democrática
Manuel Muela www.vozpopuli.com 5 Junio 2014

La erupción ciudadana del 25 de mayo sigue produciendo lava. Sus daños han quebrantado gravemente a los partidos dinásticos y han provocado en última instancia la renuncia del Rey. El río de lava seguirá haciendo de las suyas y, dada la situación política y social de España, hoy conviene apelar a un concepto fundamental para la nueva travesía, me refiero a la exigencia democrática. Sin ella resultará poco menos que imposible salir con bien del túnel de la crisis española que tanto duele a millones de nuestros compatriotas. Esa es la causa del crecimiento de la insatisfacción y de la demanda de cambios, unos piden un referéndum sobre la continuidad de la monarquía, otros reformas constitucionales sin precisar cuáles, algunos se quieren independizar y, por último, los que tienen el poder rehúyen aceptar la crisis y pretenden mantener el statu quo, pensando vanamente que todo es un problema de intendencia que, en cuanto remonte la economía, quedará resuelto. Quiere ello decir que la incertidumbre aumenta, que casi nada es sólido y que, cuanto antes, las Cortes Generales deberían afanarse en buscar salidas para que nuestro país no siga cayendo por la pendiente de la inestabilidad y de la decadencia. Ese sería el último gran servicio que éste Parlamento agónico podría prestar, después del terremoto político del 25 de mayo.

La marcha del fundador del Régimen
El Rey que renuncia ha unido a su condición de Jefe del Estado la de ser fundador del régimen de la Transición. Un modelo político que tiene su impronta y que ha gozado de apoyos indudables para su implantación y desenvolvimiento a lo largo de cuatro décadas. En su nacimiento contó con los deseos de paz y libertad de los ciudadanos y con la tutela de las grandes potencias internacionales, los Estados Unidos de Norteamérica, Francia y Alemania, que veían con inquietud lo que estaba sucediendo en la vecina Portugal, en plena Revolución de los Claveles. No escatimaron en medios para montar el sistema de partidos que daría soporte al nuevo régimen y debe decirse que lograron los objetivos perseguidos. Todo lo demás ha sido cosa nuestra y, cuando pase el turbión hagiográfico sobre el monarca que se va, habrá lugar para hacer los balances de su gestión. Por mi parte destacar el esfuerzo de los españoles para lograr una transformación positiva del país, que ahora se encuentra gravemente amenazada por culpa de quienes no han sabido o no han querido administrar en beneficio del interés general el inmenso caudal de confianza y de recursos puestos en la empresa española durante cuarenta años.

Del Rey que llega poco se sabe, aunque estemos familiarizados con sus imágenes desde niño. Es verdad que su papel en el sistema de monarquía parlamentaria parece poco relevante, pero no se debe ignorar que hereda no tanto la monarquía como un régimen personalísimo hecho a la medida de su padre. La prueba inmediata y cercana es que ni siquiera se había regulado la abdicación; se supone que por voluntad expresa del fundador. Nadie, empezando por el Gobierno, se ha tomado la molestia de explicar las razones del cambio repentino en la Jefatura del Estado; por ello, lo que se comente no dejan de ser especulaciones de corte familiar o palaciego. Si a ello se une la previsión de una sesión de las Cortes sin debate, en plan faena de aliño, el cuadro de la democracia española deja mucho que desear. Nada nuevo pero, en éstos días confusos, vale la pena insistir en dos cosas: cómo nos mantienen en la minoría de edad ciudadana y los peligros que acechan al sucesor por las expectativas que muchos depositan en él, creyendo que es una especie de taumaturgo. Los dos partidos que lo tutelan intentan convertirlo en la punta de lanza de su resistencia a la marea del cambio que aumenta por semanas.

La soledad del nuevo Rey y el papel del Parlamento
La realidad es que el joven Rey accede a la Jefatura del Estado en un tiempo crítico de España, sin más apoyo que el de los dos partidos dinásticos, cuya situación ruinosa es la que todos conocemos. Las tutelas internas y externas de las que gozó su padre no existen y, a pesar de la algarabía mediática y de las adulaciones al uso, está bastante solo. Y su soledad puede ir a más en la medida en la que el sálvese quien pueda de los partidos menguantes, PP y PSOE, que son sus protectores, vaya aumentando al compás de las dificultades económicas y sociales de España, porque al hilo de una realidad lacerante irán surgiendo nuevos actores políticos, como hemos comprobado el 25 de mayo, y las mareas de las exigencias democráticas aumentarán su presión para cambiar el estado de cosas de la patria.

Cuando el nuevo Jefe del Estado se dirija a los españoles, podremos valorar sus propósitos. De momento, sí es preciso saber que no debe esperarse demasiado de quien tiene grandes limitaciones para concederlo y que lo más razonable y democrático es exigir que el Parlamento mire a la realidad y trate de adoptar iniciativas para construir un nuevo gobierno con los objetivos de restaurar el Estado y de dar cauce a las demandas crecientes de millones de ciudadanos para que unas nuevas Cortes decidan abrir la puerta hacia un futuro mejor.

Carta abierta a Felipe VI
Juan Laborda www.vozpopuli.com 5 Junio 2014

Estimado Felipe VI, frente a la propaganda oficial, alimentada por unas estadísticas cada día más incongruentes y extravagantes, la realidad política, social, y económica de nuestra querida España va por otros derroteros. Si no se adoptan medidas urgentes y radicales que modifiquen la actual situación económica nacional, los gritos de protesta crecerán inexorablemente y la situación política se convertirá en mucho más caótica e inestable. La auténtica política reformista que requiere nuestro país consiste en poner fin al actual Totalitarismo Invertido en que se ha convertido España –le aconsejo que lea al filósofo Sheldon Wolin-, y que tanto daño y sufrimiento están infligiendo a la ciudadanía, especialmente a los más débiles.

Los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo, unidos a la abdicación de su padre, Juan Carlos I, en favor de usted, reflejan la descomposición de un régimen, y los temores de las élites dominantes a que una posible catarsis colectiva se los lleve por delante. En realidad, estimado Felipe VI, subyace un temor creciente a que la ciudadanía, aritméticamente, abra paso a alguna que otra posibilidad de gobierno que pudiera resquebrajar los intereses de las clases dominantes y de sus apéndices políticos, y vislumbrarse el final del actual régimen.

Digámoslo claramente, si usted no desea, como así lo creo, que la inestabilidad social, política y económica se lleve por delante su futuro reinado deberá promocionar de manera sibilina unos nuevos Pactos de la Moncloa con unos objetivos muy claros. Se debe poner fin a la actual depredación de las élites dominantes, garantizando unas condiciones de vida mínimamente dignas para sus conciudadanos. Pero para ello debe conocer cuál es la realidad de nuestro país. No se deje embaucar por aquellas fotos distorsionadas de la realidad que le pondrán encima de la mesa. Déjeme ofrecerle otra realidad.

Insostenibilidad de nuestra deuda
¿Sabe usted cuál es nuestro principal problema? No, no es un problema de competitividad, estimado monarca. No se deje engañar, no hay ningún proceso de recuperación en ciernes, ni lo habrá, mientras no se reduzca de manera drástica, bien por reestructuración o bien por extinción, nuestro volumen de deuda total. Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder pagar, salvo que se pretenda arruinar las expectativas de vida de los españoles, como han hecho hasta ahora.

Por lo tanto, le exhorto a que traslade a quienes nos gobiernan que se olviden de inútiles reformas laborales, ajustes presupuestarios y sandeces similares. Deben afrontar, de una vez por todas, nuestro auténtico drama: una monstruosa deuda privada y pública cuyo montante total supera al 425% del PIB. Y sólo hay una opción, condonación, pactada o no, de la deuda.

Las desigualdades, fruto del rescate a las élites
Numerosos economistas, estimado monarca, no nos hemos cansado de denunciar el fraude intelectual que hay detrás de todas y cada una de las recomendaciones de política económica implementadas a lo largo de la actual crisis sistémica en nuestra querida España. Apoyadas por unos presuntos expertos, ponen de manifiesto la crisis de visión y el vacío ético en el que ha caído la academia económica. Y ahora empiezan a publicarse y conocerse informes de distintos organismos internacionales sobre una de las consecuencias más terribles de la implementación de las mismas, el aumento brutal de la pobreza y las desigualdades en nuestro país. Y es aquí donde o las cosas cambian radicalmente o la conflictividad social y política será permanente.

Le hago una pregunta muy sencilla: ¿cómo es posible semejante incremento de la deuda pública cuando se hunden el gasto social, las inversiones en infraestructuras y el gasto en investigación, por ejemplo? Muy sencillo: detrás de la tan cacareada política de austeridad solo existe un ajuste de cuentas de las élites gobernantes y económicas patrias contra sus conciudadanos con el fin de mantener sus privilegios. Y detrás de ese ajuste de cuentas se encuentran una serie de leyes, reformas y políticas que atentan contra la mayoría (reforma laboral, ley hipotecaria, recortes en derechos básicos…).Y todo ello en beneficio de la superclase, término acuñado por David Rothkopf, editor de la revista Foreign Policy. ¡Ya tiene otro nombre más que añadir para estudiar e interpretar la realidad!

Para terminar, permítame adjuntarle una parte del discurso del otrora presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosvelt en un mitin para su segunda reelección, porque se puede extrapolar perfectamente a la situación de mi país, de su país: "Esta nación se ha visto afligida por un gobierno que no oye nada, no ve nada y no hace nada. La nación volteaba a ver al gobierno, pero el gobierno desviaba la vista. ¡Nueve años de mofa con el becerro de oro y tres largos años de calamidades! ¡Nueve años de sufrimiento y tres años viviendo de limosnas! ¡Nueve desquiciados años de espejismos y largos años de desesperación! Poderosas influencias luchan hoy por restablecer este tipo de gobierno, con su doctrina de que el mejor gobierno es el más indiferente". Téngalas muy en cuenta porque, hasta ahora, aquí aún no ha llegado ningún Roosvelt.

Estimado Felipe VI, la tarea que usted comenzará dentro de unas semanas será ardua y compleja, pero también apasionante. Requerirá de mucho temple, de apertura de miras, de extremada bondad. No lo dude, rodéese de los mejores, de gente honesta. Sinceramente, le deseo lo mejor.

¿Quiénes somos y a dónde vamos?
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 5 Junio 2014

Acabo de estar en Noruega, viendo los fiordos en un crucero.

Impresiones personales: es un gran país, con una naturaleza impresionante, pero, sobre todo, una nación desarrollada, moderna, civilizada, con una población educada, responsable, comprometida con el desarrollo colectivo. Un país con importantes políticas sociales, de educación y sanidad, con infraestructuras acordes a su entorno topográfico.

Comparando los comportamientos sociales de las dos mil personas que invadíamos los lugares turísticos, inundándolos de ruido, de papeles tirados al suelo, de comportamientos poco respetuosos con la idiosincrasia de los enclaves que visitábamos, los noruegos se me representaban en mi imaginario colectivo como la civilización en contraste con gentes norteafricanas, que llegaban como elefante en cacharrería.

Pero hay más: Noruega tiene un gran desarrollo económico y social gracias a la explotación del petróleo en los mares del norte, frente a sus costas. A nadie se le ocurrirá cuestionar ese aprovechamiento de recursos energéticos en relación al sostenimiento del medio ambiente. Todo el mundo tiene la idea –justa por otra parte- de Noruega como un país con gran sensibilidad ecológica, con políticas medio-ambientales punteras; y la prueba del algodón es la belleza de sus costas y fiordos, la impresionante explosión de vegetación, de bosques y de naturaleza tras la retirada de las nieves invernales. Una explotación de hidrocarburos que permite a esa gran nación la independencia energética y el ingreso de importantes divisas de la venta de los excedentes de combustible. Eso unido a una producción de electricidad aprovechando sus saltos de agua, le hacen ser autosuficiente y, con unas arcas públicas nada deficitarias, pudiendo abordar importantes retos sociales, como, por ejemplo, que los padres tengan un permiso de natalidad de un año para atender a sus bebés y así, compatibilizar vida laboral y familiar contribuyendo al buen desarrollo educativo de la prole.

¿Y aquí, qué?
La demagogia política de turno y el populismo improductivo de las izquierdas, y de nacionalismos aldeanos, aunque también achacable a una derecha acomplejada que no tiene el arrojo suficiente para plantear sus propias políticas, impiden, por ejemplo en Canarias, abordar los sondeos pertinentes para valorar la rentabilidad de la explotación de bolsas de gas y petróleo que previsiblemente se esconden bajo el suelo submarino a más de 60 kilómetros de la isla más próxima, que es Fuerteventura. Preferimos dejárselo a Marruecos que se pondrá las botas con el aprovechamiento de dicho recurso natural, con lo que, si hubiera algún derrame, el resultado práctico es el mismo, salvo que España no sería el usufructuario de esa explotación. Pero, en lugar de informarse debidamente sobre el casi nulo riesgo de vertidos debido a las tecnologías de explotación, preferimos expresar nuestro rechazo sin fundamentarlo en datos reales.

Tenemos una dependencia energética que hace que tengamos que pagar más de 40.000 millones de euros cada año de nuestras arcas públicas para el abastecimiento. Ello condiciona, en general, el IPC que aún en una situación deflacionista crece por causa de lo que pagamos por cada barril de petróleo que importamos, y se produce un déficit público y de deuda imparables que para corregirlos la “Troika” nos obliga a restricciones en nuestro Estado de bienestar. Y lo mismo sucede con la dependencia energética en materia de suministro eléctrico. Mientras Francia tiene más de veinte centrales nucleares, que es su fuente principal de suministro, España, zarandeada por una izquierda y unos nacionalismos enemigos de la prosperidad, por mucho que se llamen progresistas, limita la producción propia de energía eléctrica mediante procedimientos rentables, invadiendo nuestros montes de artilugios con aspas que dependen exclusivamente de si hay viento, y cuya explotación nos ha costado una buena parte de los presupuestos públicos en forma de subvenciones.

Pero no solamente eso.
Mientras los campos del sur se desecaban por falta de recursos hídricos, la demagogia campaba por sus respetos, aprovechando lo que Gustave Le Bon llamaba la “Psicología de las masas”, para impedir el trasvase de los excedentes de agua que se deslizan todos los años hacia el mar sin aprovecharse, a las cuencas de las comunidades más necesitadas de agua, con el consiguiente perjuicio al interés general por lo que respecta al rendimiento de las producciones agrarias de la huerta murciana y valenciana, cuando Aznar planteó el Plan hidrológico nacional,.

Las principales infraestructuras hidráulicas y de producción de energía limpia las construyó Franco. Después, con el imperio del populismo demagógico, no ha sido posible construir nada relevante en esta materia, hundiendo nuestra economía en una dependencia energética que lastra el desarrollo industrial, la competitividad, y nuestras propias economías domésticas.

Por eso envidio a un país como Noruega que acabo de visitar, sorprendiéndome su importante desarrollo económico, político y social.

Allí no se cuestiona la monarquía constitucional, parecida a la nuestra. Allí se persigue a todo lo que pueda ser sospechoso de corrupción, eso sí.

Aquí las hordas bulliciosas empiezan a pasear las banderas republicanas, amenazando con desórdenes callejeros, una vez que el Rey ha hecho anuncio de su renuncia a favor de Felipe, que será el sexto del mismo nombre de las dinastías reales en España.

Intelectualmente soy republicano, pero en la práctica prefiero un país como Noruega, o como Dinamarca, o como Reino Unido, con una monarquía parlamentaria, con un orden constitucional y una civilidad envidiable de su población, y no la vuelta a las andadas de la II República que nos llevó a una confrontación civil, por causa de la escasa formación cívica de los españoles, más pendientes de buscar enemigos internos que en el progreso, con unos nacionalismos que están deseosos de que España se autodestruya para pescar en río revuelto.

Ciertamente, si pudiera, renunciaría a mi nacionalidad. Estoy harto de vivir en constante desasosiego.

Desmontando a "Podemos"
"Podemos": Hijos de Trotski, Gramsci y papá-Estado (y 2)
Fernando José Vaquero Oroquieta  latribunadelpaisvasco.com 5 Junio 2014

En el artículo anterior, "¿Frikis o bolcheviques?", nos hemos aproximado a la naturaleza del fenómeno electoral y social de la novedosa –o no tanto- PODEMOS, así como de la existencia de una organización de larga trayectoria, Izquierda Anticapitalista, determinante en su génesis, impulso y diseño táctico/estratégico.

En esta ocasión, finalizaremos nuestra aproximación abordando las siguientes cuestiones: una mínima reseña de algunos destacados militantes de IA implicados en la novedosa coalición izquierdista, referencias doctrinales de ambas entidades, y unas inevitables reflexiones en torno a las razones de su incuestionable éxito electoral e impacto social.

Algunos nombres significativos de Izquierda Anticapitalista
Volvamos a PODEMOS y a la presencia de las mujeres y hombres de Izquierda Anticapitalista en su génesis y dirección. Y lo haremos de un modo un tanto aleatorio: rastreando algo entre los nombres más reiterados en la sobreinformación que estamos sufriendo al respecto. La sorpresa se produce al comprobar que no ha sido necesaria una investigación sistemática, de la nomenclatura más conocida, para encontrar una presencia tan significativa y relevante.

Empezaremos por Jaime Pastor, uno de los firmantes del manifiesto de 14 de enero de 2014, e histórico dirigente y fundador en 1971 de la sección española de la Liga Comunista Revolucionaria. Es uno –o el mayor incluso- de los dirigentes supremos de Izquierda Anticapitalista.

El actor Alberto San Juan, otro de los firmantes del manifiesto fundacional, ha apoyado diversas iniciativas de IA, acudiendo como ponente a su Universidad de Verano y participando en actos de este grupo desde hace años; haciendo públicas, en diversas entrevistas, sus altas expectativas en Izquierda Anticapitalista.

Encontramos a otra dirigente de IA entre los primeros candidatos de PODEMOS, y ya europarlamentaria europea: la profesora, y antigua portavoz de la Marea Verde, Teresa Rodríguez.

Daniel Albarracín. De la Comisión de economistas de Izquierda Anticapitalista, forma parte del equipo humano más próximo a Pablo Iglesias.

Íñigo Errejón es otro de estos nuevos rostros mediático. Politólogo y redactor de Viento Sur, revista impresa de Izquierda Anticapitalista. Aunque joven, es un antiguo militante radical. Está circulando por las redes, últimamente, un vídeo en el que participa activamente en el escrache sufrido por Rosa Díez, el 22 de octubre de 2010, en su intento de impartir una conferencia en la Facultad de Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Por cierto, se observa a un modosito Pablo Iglesias, animando a los activistas, para sentarse, poco después, en una silla, discretamente, como si nada.

Otro de los militantes más destacados de IA aupados a la dirección de PODEMOS, es Miguel Urban. Candidato número 7 a Europa por la formación, en su reseña biográfica, inserta en la web de la coalición, se omite esa militancia en IA. Activista estudiantil y social es autor, entre otros muchos textos, de uno muy significativo, publicado el 10 de febrero de 2014, titulado «Todo el poder para los Círculos». Por cierto, ¿no les recuerda éste nuevo al decisivo eslogan bolchevique de «todo el poder para los soviets»?

Juan Carlos Monedero. Al experto internacionalista y bolivariano, codiseñador del «Socialismo del Siglo XXI», también se le considera, según diversos foros izquierdistas, próximo a IA; si bien no hemos encontrado conexión orgánica expresa.

El zaragozano y prolífico profesor de filosofía Carlos Fernández Liria, además de ensayista que se atreve –y lo hace muy bien- con otras disciplinas, es uno de los referentes de diversos movimientos sociales de signo radical-progresista. Formó parte de la candidatura de Izquierda Anticapitalista a las Elecciones al Parlamento Europeo del año 2009. Ya en un artículo de 22 de enero pasado, publicado en Rebelion.org y reproducido en diversos medios, manifestó su apoyo a la filosofía, dinámica y oportunidad del entonces novísimo proyecto.

Por último, ya que hablamos de antiguos o actuales militantes trotskistas, y aunque en este caso no nos conste que milite expresamente en la coalición, ¿les suena un tal Jaume Roures? Efectivamente, nos referimos al magnate mediático que fundara La Sexta, Mediapro y el diario impreso (ahora, digital) Público. Casualidades de la vida…, otro viejo militante de la LCR que viene dando cancha a PODEMOS en sus medios próximos. Pero, en realidad, encontramos antiguos –o no tanto- trotskistas, en lugares muy dispares. Así, el prestigioso economista liberal Joaquín Trigo militó en la LCR en su momento. Años después, alcanzaría altos cargos directivos y docentes, entre otras prestigiosas entidades, en el Instituto de Estudios Económicos; llegando a ser patrono de FAES. Por su parte, el representante del ala liberal de CiU Antoni Fernández-Teixidó, militó en otra facción trotskista: la Liga Comunista (a secas, no confundir con la LCR). Todo ello, según relata Pepe Gutiérrez Álvarez en «El “caso Verstrynge” como pretexto».

Por supuesto que todo el mundo puede cambiar, evolucionar, y no tiene por qué pedir perdón por ello, salvo actuaciones delictivas; aunque nos sigue sorprendiendo la capacidad de “mirar hacia otra parte” cuando se les menciona los genocidios practicados por los diversos regímenes comunistas experimentados brutalmente a lo largo del siglo XX en todo el mundo. Pero siempre nos quedará la duda de si entre los ex-trotskistas sucede lo que en otros ámbitos. Es el caso de la extrema derecha en la que se afirmaba: «quien fue escuadrista de joven lo seguirá siendo toda la vida». No afirmaremos tanto, pero parece que quienes participaron en similares experiencias radicales, exteriorizan análogas actitudes: elitismo intelectual, capacidad de dirección, buenos contactos sociales, adaptación y maniobra, tendencia a la experimentación social…

Referencias ideológicas
Veamos unas pocas referencias doctrinales ilustrativas de la supuesta relación de ambas entidades.

De entrada, ¿cómo se autoconcibe Izquierda Alternativa? Del escrito «Quienes Somos», fechado el 3 de agosto de 2010, procede la siguiente cita que bien lo resume: «Las mujeres y los hombres de Izquierda Anticapitalista queremos relacionar los hilos rojo –que ha recorrido el siglo XX desde Petrogrado en 1917 a Barcelona en 1936, desde La Habana en 1959 a París en 1968, desde Managua en 1979 a Chiapas en 1994–, verde –que, frente a las catástrofes ambientales crecientes, como Harrisburg y Chernobil y el cambio climático, pretende redefinir nuestra forma de producir, consumir y vivir–, y violeta –que, no sólo cada 8 de marzo, sino también cotidianamente nos recuerda la necesidad de luchar contra el patriarcado y la opresión material y simbólica de las mujeres en cualquier parte del mundo–, y todos los colores de la revuelta que dibujamos los que estamos comprometidos con la lucha por otro mundo».

En el citado ya se prefiguraban algunas de sus tácticas, actualmente ejecutadas por PODEMOS: «Desde Izquierda Anticapitalista sostenemos que la reconstrucción de la izquierda anticapitalista y de clase no se agota en el fortalecimiento y en la consolidación de las redes de activistas y los foros sociales. También hace falta construir un nuevo sujeto político con capacidad de tomar iniciativas políticas propias y que recoja las aspiraciones emancipatorias a menudo presentes en los movimientos sociales. Por eso, nos esforzamos por combinar la reconstrucción del movimiento obrero y el impulso de los movimientos sociales con la construcción de una alternativa anticapitalista que sea operativa tanto en la calle y como en las urnas. Creemos que es urgente levantar un proyecto que aporte una salida en positivo a las luchas, un programa coherente que desarrolle los contenidos que defendemos para el socialismo del siglo XXI y una estrategia revolucionaria realista que parta del análisis concreto de la situación concreta. En definitiva, no podemos quedarnos sólo en las luchas y en los noes. Hay que pasar a la propuesta, al qué queremos, a los síes que defendemos… Esta perspectiva se hace más urgente ante la deriva subalterna del social-liberalismo del PSOE de formaciones como IU o ICV-EUiA. Aun partiendo de unas fuerzas muy modestas, nuestro proyecto no se conforma con llegar a “los convencidos”, creemos que ha llegado el momento de levantar un proyecto anticapitalista y de clase que resulte útil y necesario para amplias capas sociales huérfanas de referente político y electoral. Una estrategia y un programa de ruptura con el capitalismo».

Y, respecto a su adscripción internacional, se reconoce que «Por ello, Izquierda Anticapitalista forma parte de la Cuarta Internacional, una organización nacida en los momentos más sombríos del siglo XX –en vísperas de la Segunda Guerra Mundial– con el objetivo de rescatar la legitimidad de la Revolución de Octubre y de no confundir el socialismo con la catástrofe política y moral del estalinismo. Hoy en día, gracias al resurgimiento masivo de prácticas y movimientos internacionalistas, la IV Internacional contribuye a articular una futura corriente internacional anticapitalista de masas, mediante iniciativas como la Conferencia de la Izquierda Anticapitalista Europea, en la que Izquierda Anticapitalista está plenamente involucrada».

No piensen que esas referencias trotskistas son una línea roja infranqueable; de hecho muestran con orgullo su apertura a otras luchas de carácter “emancipador”, como el ecologismo, el feminismo, el internacionalismo, etc. Han aprendido nuevas disciplinas, han estudiado a otros autores, y se han puesto al día. En consecuencia y de manera muy sintética lo concretó Olga Rodríguez, en un artículo publicado el 28 de mayo titulado «Más allá de las siglas: Ir donde está la gente», en el que entre otras cosas muy interesantes, afirmaba que «No es casualidad que Antonio Gramsci sea referencia para algunos de los impulsores de PODEMOS. Como señaló Habermas, la cultura puede ser una poderosa herramienta inmovilizadora, y sus valores, el modo en que el orden se perpetúa. Dicho en palabras de Chomsky, la globalización extiende el control de una minoría privilegiada frente a una mayoría subordinada. La creación de una nueva hegemonía cultural -usando el término gramsciano- no podrá conquistarse a través de una organización política encerrada en sus sedes o en sus politburós, sino con iniciativas dispuestas a encontrarse con otros, a ser más movimiento social y menos partido político».

Efectivamente: han aprendido, y mucho. La prueba es este grupo de profesores e intelectuales universitarios que han dado forma a PODEMOS y que, cada uno desde su experiencia (como asesores internacionalistas, burócratas universitarios, o apparátchik de partidos de izquierda o instituciones públicas) son actores de tan relevante figura gramsciana del “intelectual orgánico”; aquel que con su trabajo agitador en los centros de poder, genera el nuevo “sentido común”, modificando las conciencias que deben anteceder a todo cambio revolucionario.

Implicación de IA y PODEMOS
Pero, además de los diversos documentos, hitos, y agitadores ya mencionados hasta el momento, que muestran cierta implicación de IA en PODEMOS, destacaremos algunos puntos igualmente clarificadores de la «Declaración de Izquierda Anticapitalista: coyuntura y elecciones europeas», fechada el 5 de mayo de 2014.

«Punto 10. Ante esta situación de bloqueo institucional y agudización de la miseria, las y los militantes de Izquierda Anticapitalista junto a otros activistas e intelectuales de la izquierda participamos en el lanzamiento de PODEMOS como un espacio político que, continuando con el trazado que inició el 15M, consiguiera agrupar a l@s que sufren la crisis utilizando la ventana de oportunidad que abren las elecciones europeas. PODEMOS ha permitido abrir un proceso que ha ilusionado a miles de personas, iniciando un proceso de auto-organización popular desde abajo que tiene su expresión en los círculos PODEMOS. A los actos de PODEMOS acuden cientos de personas hartas de la política tradicional. Estos hechos han demostrado que mucha de la gente que se moviliza y expresa contra las políticas de recortes busca un espacio plural y abierto a todo el mundo para luchar, también en el terreno electoral, por una democracia real al servicio de l@s de abajo.

Punto 11. PODEMOS tiene muchos retos por delante, es un proyecto vivo, con mucho potencial que desarrollar. No es un proyecto acabado, sino que es un movimiento ciudadano que acaba de nacer. Ha sido capaz de poner encima de la mesa la necesidad de combinar el terreno electoral y la conquista de espacios en los medios de comunicación de masas desde los cuales visibilizar las alternativas al régimen. Las elecciones europeas son la primera batalla importante para estabilizar el movimiento más allá del impulso inicial. Estar en el parlamento europeo sería una oportunidad para llegar a sectores cada vez más amplios de la sociedad».

«Punto 15: El 25M estamos ante una oportunidad única para abrir un espacio electoral al margen de los partidos tradicionales y ser un “caballo de troya” en sus instituciones. PODEMOS abre la oportunidad de convertir la desafección, el descontento y el cabreo en un voto ilusionante y en auto-organización. Un voto rupturista, diferente, que sirva de estimulo para seguir construyendo desde abajo y a la izquierda. Por eso, pedimos el voto para PODEMOS, para tener voces en las instituciones al servicio de los y las de abajo».

Ya conocidos los resultados de las elecciones del 25 de mayo, IA hizo público un comunicado el 28/05/14 en el que valoraba los resultados en su conjunto y el de PODEMOS, en particular, así: «El repliegue nacional y el fantasma del fascismo vuelven a aparecer en Europa. Es urgente poner en primer plano la solidaridad internacionalista y el combate contra las fuerzas antidemocráticas engendradas por las políticas neoliberales». Tras esa invocación a tácticas que recuerdan a los frentes antifascistas de los años treinta del pasado siglo, se reafirma en su principal objetivo: «Tenemos que desalojarlos para siempre [al PP y al PSOE, N del A], no darles aire en ningún momento, ni a ellos ni a sus copias como UPyD. Es el momento de pasar a la ofensiva». Respecto a la nueva fuerza de izquierda, la valoran afirmando que «PODEMOS es esa herramienta para acabar con los partidos del régimen y las políticas de la austeridad y la miseria. Las razones por las que participamos en el lanzamiento de este espacio se han visto confirmadas en la práctica. Existe una mayoría de trabajadores y trabajadoras, de precarias, de mujeres, de gente indignada que quiere cambiarlo todo. PODEMOS ha sido ese espacio de unidad popular, flexible y abierto a la auto-organización desde abajo. El éxito es innegable: la combinación entre una figura como Pablo Iglesias y la senda abierta por la marea 15M abren múltiples posibilidades. Toca fortalecer los círculos, impulsar mecanismos democráticos de base, arraigar en los territorios, vincularse a las luchas, estar día a día con todas aquellas personas que sufren la crisis».

Cara al futuro inmediato, IA propone nuevas alianzas: «El proceso no está cerrado: se ha abierto un proceso constituyente de unidad popular, nos faltan aún muchos activistas de los movimientos sociales, del 15M, de la izquierda política, las que se oponen a los desahucios, a las políticas de austeridad, y en definitiva, toda persona que quiera trabajar por una sociedad en la que los intereses y la vida de las personas estén por encima de los de los poderes financieros. Toca avanzar hacia un frente amplio contra la austeridad y los partidos del régimen, donde lo prioritario sea sumar y organizar a cada vez más personas desde abajo, en todos los rincones, toca estar en todas partes. Lo queremos todo y lo queremos pronto». Y, por último, asume su papel en la configuración de la coalición, por lo que «Estamos muy orgullos@s de haber participado en el lanzamiento inicial de PODEMOS, pero estamos mucho más contentos de que haya sido la ciudadanía la que haya hecho suya su propuesta. La experiencia de trabajar en común con gente diversa, en un espacio plural y de confluencia, no ha hecho más que empezar». Un “proceso de unidad popular” revigorizado, paradójicamente, con la situación provocada por la inesperada abdicación de Juan Carlos I y el debate abierto sobre monarquía/república que prácticamente se ha apropiado PODEMOS con la inestimable colaboración de Cintora y otros colegas periodistas.

En un texto de 2 de febrero de 2014, el economista y sociólogo Daniel Albarracín, miembro de Comisiones Obreras y militante de Izquierda Anticapitalista, resumía de manera magistral la táctica leninista de lucha por el poder, su modelo de vanguardia revolucionaria, con palabras algo más modernas; asumido tanto por IA y PODEMOS: «Un liderazgo colectivo que dialoga permanentemente con los de abajo. La lealtad al pueblo y los Círculos como cimiento» (de «PODEMOS: una odisea colectiva»). La imbricación táctica y organizativa es mutua y total, pues.

Razones de su éxito
Para tratar de comprender la naturaleza última de este fenómeno sociopolítico -aunque la avalancha informativa mantiene a PODEMOS como si fuera la única alternativa al deplorable estado actual de cosas- es inevitable mencionar, al menos, los factores que, además del potencial propio de la coalición, han facilitado este incuestionable éxito.

En primer lugar, de no existir un caldo de cultivo propicio, no habría podido eclosionar: el campo estaba sembrado. La tremenda crisis económica; una corrupción muy extendida y que en el caso de los partidos políticos del sistema ha evidenciado dramáticamente su degeneración en contraste con el estado de necesidad de millones de españoles; la crisis de legitimidad de las instituciones públicas más relevantes; la desarticulación territorial del Estado español; la ilusionante ofensiva nacionalista. Todo ello exigía una respuesta intelectual y activista que no se vislumbraba… hasta que llegó PODEMOS.

Integrada por politólogos, más que procedentes de otras disciplinas, han configurado un equipo de trabajo pequeño, cohesionado, entregado a la causa, con múltiples conexiones sociales. Pero, en contra de lo que afirman, hay que señalar que cuentan con experiencias políticas previas. Efectivamente, en su mayoría no son concejales o parlamentarios. Pera llevan años trabajando en otros ámbitos sociales e intelectuales; y recordemos que, conforme el tan mencionado dogma izquierdista, “todo es política”.

Tercer factor. El empleo de un lenguaje actual, sencillo, cercano, comprensible, demagógico incluso, que bien empleado –y pensado más que nada para su difusión por las redes sociales- ha impactado eficazmente entre sectores juveniles y de afectados por la crisis; además de estratos del funcionariado y de la clase media universitaria. Han sustituido algunas de sus expresiones clásicas: lucha de clases, por temor de la mayoría a los poderosos; tampoco quieren eliminar a la burguesía, pues aspiran a consumir y vivir como burgueses. Ni se remiten a la Rusia soviética o a la China de Mao; lo más, al socialismo bolivariano a aplicar en Europa (¿qué es eso?). Nuevos lemas, viejos rencores. Círculos, en lugar de soviets. Democracia, en lugar de dictadura del proletariado.

Ciertamente, este programa populista, en situaciones “normales”, no gozaría de ninguna relevancia, pero concurre otra circunstancia: la ausencia generalizada de un sentido crítico ante la realidad; además de una falta de cultura política. Es sorprendente, creemos, que los universitarios “mejor formados de la historia de España”, tan críticos ellos con la familia, la Iglesia, el Estado, y cualquier forma de autoridad, no sean capaces de someter al tamiz de la crítica un programa tan simplista, inoperante y demagógico. Acaso este fenómeno sea paralelo a que muchos sean capaces de “comerse” sin rechistar siquiera, las pastillas de colorines y dibujitos que les ofrecen en un aparcamiento, cercano a “botellón” o en los baños de una discoteca, bajo la promesa de que “te podrán bien”, “disfrutarás más del sexo”, etc. A saber qué basuras “se meten” de manera tan irresponsable e irracional. Existe, pues, un problema educativo gravísimo de alcance antropológico. Otro fracaso del sistema actual; que desde PODEMOS presentan como “las grietas de la pared del régimen actual” (¿no les recuerda a las tan mencionadas en los años de la Transición “contradicciones del sistema”?).

Cuarto y decisivo factor: acceso a los medios de comunicación de masas. Afirman que apenas han gastado 300.000 euros en la campaña: no es correcto. Si se tradujera en dinero efectivo los espacios que han disfrutado en Cuatro y La Sexta, nunca habrían podido abordar semejante desembolso. Y de no ser por Jesús Cintora, además de los jerarcas mediáticos que les dieron cancha en sus televisiones, no encontraríamos a PODEMOS hasta en la sopa.

Habiendo experimentado en Hispan TV (la televisión iraní en la que no consta que Pablo Iglesias destacara por su oposición a la obligatoriedad del velo de las mujeres, la mutilación genital o la libertad religiosa de los no musulmanes) y en el programa La Tuerka (de Público TV, el diario que fundara Jaume Roures), se han servido de amistades y simpatías para hacerse un hueco y convertirse en polemistas de referencia: no tanto por méritos propios, como por la ausencia de otro pensamiento intelectual consistente alternativo en la etapa de crisis que vivimos.

Si en los años 20 y 30 del siglo pasado, intelectuales como Ortega fueron la referencia moral de millones de españoles, los de PODEMOS han ocupado el vacío existente hoy. No había alternativa: se han erigido audazmente en tal (en un “momento leninista”, que diría el “modesto portavoz” Pablo Iglesias) y han cumplido sobradamente con su papel; conscientes de su relevancia conforme el esquema gramsciano.

Resumen
No es cierto que sean “nuevos” en política. Ni es cierto que impulsen un proceso “abierto”. Tampoco lo es que únicamente hayan empleado 300.000 euros en su financiación: es un simplismo, pues se han servido de otros recursos de altísimo valor mediático y social.

Trataremos de concluir el presente texto con un pequeño resumen de lo que, para nosotros, y en base a los datos que someramente hemos reproducido hasta aquí, constituye la naturaleza de PODEMOS. Se trata de un movimiento socio-político nominalmente asambleario y abierto, dirigido por un equipo de voluntad leninista y educación gramsciana, de raíces trotskistas y alimentado por el pensamiento post-marxista (inclusive, la ideología de género), que pretende un cambio revolucionario en España que salve las conquistas individualistas de carácter burgués, con la pretensión última de la sustitución del capitalismo por una indeterminada democracia socialista de nuevo cuño, en el marco del universalismo antiglobalizador.

tras denunciar censura parte de la redacción
La bicefalia estalla en 'El Mundo'
Daniel Toledo El Confidencial 5 Junio 2014

A veces hace falta un huracán. Otras veces es suficiente con una gota de agua. El rifirrafe puntual acaecido el martes entre el director de El Mundo, Casimiro García-Abadillo, y su periodista especializada en Casa Real, Ana Romero, degeneró horas después en un grosero debate público entre redactores del diario sobre la censura el rotativo. Todo cuatro meses después de la destitución de Pedro J.Ramírez, que no está en su casa. Desde un despacho en avenida de San Luis, se mantiene como guardián de las esencias. Asegura que no montará un nuevo proyecto contra sus redactores “mientras el periódico siga fiel a su identidad”. Claro que el umbral de aguante lo pone él. ¿Es suficiente el episodio del martes?

Los detalles del enfrentamiento, roce, discusión o plática entre García-Abadillo y Romero sólo los conocen ellos. Los hay a decenas en las redacciones. Más significativas son las reacciones posteriores de cara a rastrear las tensiones que vive la casa en complejos tiempos de mudanza. María Ramírez, corresponsal en Nueva York, no tenía dudas sobre lo sucedido. “Muy triste sobre lo que está pasando en mi periódico: censura. Mi admiración profesional hacia la gran reportera Ana Romero”. Su compañero y esposo, Eduardo Suárez, no daba un paso atrás. “Un periodista debe poder recordar a sus lectores quién es Corinna. Quien no le deja hacerlo vulnera la libertad de expresión”. Ambos eran suspendidos ayer de empleo y sueldo durante un mes.

El director de El Mundo respondía horas después con un tweet en el que aseguraba no haber censurado nunca a nadie y reproducía un comunicado de la sección de España del rotativo en el que se zanjaba que “nunca nuestras informaciones, crónicas, reportajes o entrevistas han sido objeto de censura por parte de los responsables editoriales. Cualquier otro relato de los hechos que se difunda nada tiene que ver con nuestro normal trabajo periodístico, que se desarrolla conforme a criterios estrictamente profesionales”. Fuentes de la casa insistían ayer en que Ana Romero no ha sido despedida ni lo va a ser. Más difícil de explicar es el nivel de ruido generado ayer.

Y es que, aunque los galones pertenecen a García-Abadillo, resulta inevitable que cada decisión, cada paso en el diario, sea medido por muchos en función de cómo fue en otro tiempo o de cómo lo procesa el nuevo inquilino de la segunda planta, el que durante 25 años fue su director y también generó extremas fobias y adhesiones. Basta hablar con alguien de la redacción para detectar ese feeling, por mucho que Ramírez se haya mantenido exquisitamente al margen desde su cese. En el fondo, lo que se sustancia es en qué medida el grupo italiano RCS acertó en el proceso sucesorio al dejar al periodista riojano en la compañía. Lo quiera o no, él es y será la vara de medir en cada conflicto. Sobre todo si permanece como gurú en la sombra.

Periodistas de rodillas
Sus últimas intervenciones públicas no pueden ser más reveladoras, convertidas en encendidas reivindicaciones de la libertad de expresión y de cómo los periodistas están hoy postrados ante el actual sistema económico y político. En una reciente entrega de premios, Pedro J.Ramírez denunció que el primer banco del país “vaya a controlar desde el Consejo de Administración a dos de los tres primeros diarios nacionales”, en referencia al peso del Santander en Prisa y Vocento. "¿Quién va a controlar ahora a ese banco?", añadió el periodista, recordando la presión que la entidad financiera en cuestión ya ejerce sobre los medios a través de los diferentes acuerdos publicitarios. ¿También en el El Mundo que él supervisa desde su atalaya?
El exdirector de 'El Mundo', Pedro J. Ramírez. (E. Villarino)El exdirector de 'El Mundo', Pedro J. Ramírez. (E. Villarino)

Ahí no entró Ramírez. "Desgraciadamente, la censura y la autocensura van ganando cada vez más terreno en el sistema de los medios de comunicación", remachó en genérico, tras semanas vinculando su salida con las grandes corporaciones del Ibex, que habrían hecho seguidismo publicitario del boicot escenificado por el Ejecutivo y el PP. Liberado de las ataduras del cargo, el discurso no puede tener más gancho. García-Abadillo, sin embargo, tiene otras cuitas. Las exponía en su decálogo de presentación. “Soy consciente de que la mejor manera de poder seguir contando lo que otros no cuentan es siendo rentables. Tenemos la obligación de ser rentables”, aseguraba.

Sin querer o queriendo, la propia Romero escenificó la contradicción dialéctica en la que viven las cabezas visibles del periódico, al espetar a García-Abadillo que con el anterior patrón no existían censuras. Al menos eso se asegura desde su entorno. Un reproche que refleja una sensibilidad a flor de piel que también puede explicarse por un relevo mal resuelto. El problema tiene pocos visos de solución, en tanto los dueños italianos de Unidad Editorial han impuesto a Ramírez un lock-up de dos años para cobrar íntegramente su indemnización. No es de esperar ningún movimiento del periodista antes de esa fecha, a no ser que el periódico pierda su alma y le dé razones para cavar su propia trinchera. Para bien o para mal, sucesos como el del martes, con sus repercusiones, pueden ser el primer hito de cualquier aventura.

Generalmente, se trata de varones de entre 25 y 40 años
Fernando Reinares: “Aumenta el número de terroristas yihadistas originarios de España”
Redacción.  latribunadelpaisvasco.com 5 Junio 2014

“Cualquier español o residente en España que dentro o fuera del territorio nacional se adhiere al salafismo yihadista y opta por trasladarse a un país donde cuenta con bases alguna de las actuales organizaciones terroristas inspiradas en esa ideología, bien sea para recibir entrenamiento o para implicarse en actividades de violencia como integrante de tales entidades, es por definición un peligro. Cuando no una amenaza efectiva para el conjunto de nuestros ciudadanos e intereses”.

Así comienza un reciente artículo que Fernando Reinares, investigador principal de Terrorismo Internacional en el Real Instituto Elcano, y Carola García-Calvo, ayudante de investigación en la misma entidad, acaban de publicar bajo el título de "Cambios recientes en la caracterización social y las conexiones internacionales del terrorismo yihadista como amenaza para España".

Reinares y García-Calvo explican en el texto que “es un peligro si (el yihadista) permanece fuera de nuestras fronteras y llega a participar en la designación de blancos españoles contra los que cometer actos de terrorismo o decide hacerlo por su propia cuenta en el exterior. Pero igual o más lo es, desde luego, si retorna, ya sea con similar intención terrorista pero al margen de la entidad con la que hubiese estado relacionado o con la determinación de llevar a cabo actividades de adoctrinamiento y captación para la misma. Incluso contribuyendo a la preparación y ejecución aquí de atentados siguiendo las directrices de esa organización”. Y añaden: “En el caso de los yihadistas que han viajado desde nuestro país a otro para recibir entrenamiento o contribuir a campañas mediante las cuales tratar de imponer violentamente dominios islámicos de signo salafista, se observan dos dimensiones fundamentales de la amenaza que el terrorismo global sigue suponiendo, transcurrido un decenio desde el 11-M. Esas dos dimensiones son los procesos de radicalización violenta que ocurren en el seno de la población musulmana en España y la movilización que de individuos afectados por estos procesos hacen determinadas organizaciones yihadistas asentadas en el exterior”.

Los especialistas del Real Instituto Elcano revelan también que mientras que el perfil dominante entre los condenados en España desde mediada la década de los 90 hasta 2012 relacionadas con el terrorismo yihadista correspondía al de un varón extranjero de entre 25 y 40 años, los detenidos a partir de 2013 por ese mismo tipo de actividades siguen siendo igualmente varones y con edades en el momento de ser aprehendidos situadas en ese mismo intervalo, pero en cambio entre ellos hay una proporción bastante más que significativa de ciudadanos españoles, originarios de Ceuta y Melilla o ubicados en esas dos ciudades. “En otras palabras, ha aparecido lo que en propiedad cabe describir como la componente ‘homegrown’ o endógena del terrorismo yihadista en España por lo que se refiere a su caracterización sociodemográfica, estadísticamente apenas representativa hasta hace poco, aunque los procesos de radicalización y de reclutamiento vinculados con dicho fenómeno hayan destacado por ser de carácter ‘homegrown’ o endógeno tras su penetración en nuestro país a inicios de los 90”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Diversa sí, ¿unida?

Vicente A. C. M. Periodista Digital 5 Junio 2014

El futuro Rey de España D. Felipe de Borbón confundió ayer deseos con realidad. En un discurso plagado de tópicos dijo como preámbulo "....las circunstancias llevan a que mis primeras palabras después del anuncio de su Majestad tengan lugar en esta querida tierra Navarra, uno de los solares originarios de nuestra patria española" y poniéndose ya como futuro Rey de España con "Permitidme que respete el procedimiento parlamentario iniciado y me limite a reiterar públicamente mi empeño y convicción de dedicar todas mis fuerzas con esperanza, con ilusión, a la tarea apasionante de seguir sirviendo a los españoles, a nuestra querida España, una nación, una comunidad social unida y diversa que hunde sus raíces en una cultura milenaria". Y eso lo dijo en el Monasterio de Leyre en Navarra, una Comunidad sometida a la convulsión del secesionismo vasco impuesto por formaciones etarras como BILDU y demás formaciones separatistas como Nafarroa Bai.

Ciertamente Navarra es uno de los pilares de la construcción de España como la nación más antigua de Europa. Creo innecesario relatar que la Corona del Reino de Navarra se adhirió a España de forma voluntaria y con unos Fueros que aún siguen vigentes hoy en día. Una especie de mini estado asociado, con la incorporación de su símbolo, las Cadenas, al escudo de España. Sin embargo, es un claro ejemplo de las deformidades de una Constitución que en su Disposición Transitoria Cuarta establece la posibilidad de que Navarra se integre en EL País Vasco previo referéndum. Este año, sin ir más lejos y gracias a un PSOE desnortado hemos estado a punto de que se dieran las circunstancias para esa integración y futura secesión junto al resto de El País Vasco.

Por otro lado, el discurso no deja de tener un cierto aire de pomposidad y de exageración, como casi todos los discursos que acostumbra a redactar Casa Real, con unas palabras grandilocuentes muy alejadas de la actualidad y normalidad del habla de los españoles. Y la verdad es que es posible que el todavía Príncipe de Asturias considere su tarea como "apasionante", sin embargo pienso que lo que mejor la define en las actuales circunstancias es de "titánica y compleja". España no es esa utopía que ha intentado dibujar como una sociedad unida y diversa. Puedo admitir la evidencia de la diversidad en cuanto a culturas plasmada en la Constitución con el reconocimiento a nivel local de idiomas como el catalán, el euskera o el gallego. Lo que está desgraciadamente cuestionado es lo de la "unidad",que la Corona representa, sobre todo tras los desafíos secesionistas rotundos desde la Generalidad de Cataluña y más inconcretos desde el Gobierno vasco.

Un futuro Jefe de Estado no puede eludir hablar con rotundidad en los temas que le competen y que la Constitución define con claridad en su Título II.

"El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

2. Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona.

3. La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65, 2."

El error grave del actual Rey fue posicionarse en temas tan sensibles como la lucha anti terrorista con frases desafortunadas como "hablando se entiende la gente" referida a las conversaciones y pactos con la ETA, o aquello de "y si sale sale". Y si hacemos caso a las revelaciones de ciertos libros editados en los últimos años a los que se ha tratado de silenciar mediáticamente, los ciudadanos tendrían una visión menos favorable de una Institución anacrónica, elitista y profundamente anti democrática en su concepto, donde sigue vigente el linaje y la prevalencia del varón sobre la mujer y donde el Jefe del Estado futuro lo es por ser el primer hijo varón del Rey D. Juan Carlos y sin pasar por las urnas. La Infanta Leonor no tiene por ahora ese problema aún sin reformar la Ley de Sucesión, pasaría a ser Princesa de Asturias y heredera al trono.Es decir, cualquiera formado para la función puede valer. ¿Es eso un mensaje sensato y democrático?

Por desgracia para los españoles, la casta política reinante nunca va a ceder cuotas de poder y poner en manos de los ciudadanos las riendas de su futuro y de su libertad. Se niega el referéndum para elegir entre Monarquía parlamentaria o República, pero se actúa con irresponsabilidad y cobardía ante el desafío secesionista. Se imponen listas cerradas y la disciplina de voto y se acalla con argumentos falaces y estrategias de descrédito a todo aquél que se atreve a cuestionar la legitimidad de una Constitución nacida no de la libertad sino de la coacción , del miedo y del "trágala", creando una España asimétrica, insolidaria y germen del separatismo más radical.

Rey Felipe, capicúa catalana
Javier Caraballo El Confidencial 5 Junio 2014

Dos Borbones que reinan en España con el nombre de Felipe, dos fechas separadas por trescientos años y un problema que los une, Cataluña. Felipe V, el primer monarca de los Borbones, y Felipe VI, el último de esa dinastía en llegar al trono de España. El 11 de septiembre de 1714, Felipe V logra vencer en Barcelona, tras un asedio militar, la última resistencia de los partidarios del archiduque Carlos, en la Guerra de Sucesión de la Corona española por el final de la dinastía de los Austrias y el comienzo de la era de los Borbones. Lo que ha ocurrido en los trescientos años que separan el asedio de Barcelona de la proclamación de Felipe VI como rey de España ha sido que aquella fecha primera, el 11 de septiembre de 1714, ha cambiado su significado hasta convertirse en el origen del mayor problema territorial que se plantea hoy en España, Cataluña. Ahora, la guerra de sucesión se ofrece en el imaginario nacionalista catalán como una Guerra de Secesión. Y el 11 de septiembre de 2014, con Felipe VI de rey de España, es la fecha simbólica elegida para el referéndum de la independencia que se pretende celebrar dos días antes, el domingo 9 de noviembre.

Cataluña, en el espejo del 11 de septiembre durante el reinado de dos Felipes, una suerte de capicúa catalana que retuerce la historia. Tanta es la ironía que ha ido labrándose en estos trescientos años que los derrotados en el asedio de Barcelona eran monárquicos encendidos que defendían la permanencia de la dinastía de los Austrias en toda España, mientras que sus 'herederos' nacionalistas de la actualidad son republicanos que buscan la segregación de Cataluña. No es probable que haya muchos países que cuenten de esa manera su historia, que se alambiquen de esa forma los acontecimientos para que un hecho histórico acabe conmemorando lo contrario de lo que fue.

Entre las conjeturas que se han realizado tras la abdicación de don Juan Carlos y la inminencia de la llegada al trono de Felipe VI, se han barajado las ventajas del nuevo monarca para el entendimiento final de España con Cataluña. Los empresarios más influyentes de Cataluña se han reunido con el nuevo rey, aún siendo príncipe de Asturias, para trasladarle sus inquietudes y para pedirle que pueda servir de puente con España. Pero en un régimen democrático como el español, Felipe VI, como su padre, reinará pero nunca gobernará. Esa circunstancia, unida a la radicalización de las posiciones independentistas en Cataluña, convierten en una mera ilusión que se produzca cualquier acercamiento por la mera llegada al trono del todavía Príncipe de Asturias.
Con el referéndum a unos meses vista, ¿cómo comprender que los empresarios más influyentes de Cataluña se encomienden a quien sólo tiene un papel representativo en el Estado en vez de mostrar abiertamente su oposición al proceso independentista?

Se citaba en la crónica de esos encuentros que publicó El Confidencial que el futuro Rey de España asistió a las reuniones con los empresarios y "en todas ellas, el príncipe Felipe preguntó mucho y habló poco, en línea con el papel legal que la Constitución atribuye a la Corona". Esa discreción de Felipe de Borbón fue interpretada por los empresarios como una buena señal porque el "Príncipe sabe escuchar y le preocupa lo mismo que a ellos, la deriva independentista de la política catalana". En fin, ¿saben lo que pasa? Pues que se ha llegado un momento en el cansino proceso independentista catalán que lo que realmente cuesta mucho trabajo de entender es la sutileza, el tacto y el seny del que siempre se ha hecho gala en Cataluña. Con el referéndum a unos meses vista, ¿cómo comprender que los empresarios más influyentes de Cataluña se encomienden a quien sólo tiene un papel representativo en el Estado en vez de mostrar abiertamente su oposición al proceso independentista? Que salgan a la calle, que expresen lo que sostienen en sobremesas y pasillos. El silencio esquivo no es ni sutileza, ni tacto, ni seny.

Si tanto les preocupa "la deriva independentista de la política catalana", si tanto temen por el futuro, en el caso de que los actuales gobernantes de la Generalitat mantengan el proceso secesionista de España y de Europa, deberían asumir que el tiempo de los miedos entre susurros, de los temores en reuniones a puerta cerrada, pasó ya hace muchos meses, acaso años. A estas alturas del 'conflicto catalán', que la llegada al trono de Felipe VI se vea como una salida sólo se puede interpretar como una excusa más de quienes jamás han querido dar el paso de expresar abiertamente lo que piensan.

El problema principal de la mayoría silenciosa catalana, que hipotéticamente se opone al referéndum, es que nunca ha sabido organizar una reacción contraria y proporcional a las voces del independentismo. O guardan silencio o hacen como los dirigentes más moderados de Convergència i Unió, que llevan el equilibrio imposible de su equidistancia al asentimiento cómplice con todo lo que ocurre. La nada que se resume en ese comunicado en el que se anuncia que los diputados de CiU se abstendrán en la votación de la Ley de Abdicación, que dará paso a Felipe VI, pero que desean al futuro rey los mayores "aciertos y éxitos". Nunca esa coalición, que llegó a ser hegemónica en Cataluña, se ha visto más desnaturalizada, más desarraigada de sus principios. Neutralizada por el interés político de corto y medio plazo.
Del 11 de septiembre de 1714 al 11 de noviembre de 2014 la historia de España se convierte en un lazo forzado, un regreso a lo que nunca existió. De Felipe V a Felipe VI, Cataluña se convierte en capicúa. Y lo que nadie podrá explicarse en el futuro es cómo fue posible la carambola. Lo demás, todo lo demás, intentar trasladarle a Felipe de Borbón la responsabilidad del entendimiento es la última excusa de quienes no tienen la valentía de expresar en público aquello que temen y rumian en privado.

Cataluña
Los rehenes convergentes
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 5 Junio 2014

Ya nadie puede poner en duda, visto el estado actual del panorama político, que Jordi Pujol inició en 1980 la deriva del nacionalismo hacia la secesión de Cataluña. Fue un trabajo paciente, como subraya Francesc de Carreras, pero tenaz y obsesivamente encaminado hacia una meta final indeclinable. Durante su etapa de gobierno Pujol se esmeró por dotar metódicamente a la autonomía de los atributos de un Estado propio y consolidó un aparato totalitario de propaganda y adoctrinamiento cuya base descansaba sobre la inmersión ideológica, disfrazada de lingüística, en todo el sistema escolar, para ramificarse luego en los medios de comunicación públicos y subvencionados. Su partido, CiU, fue una correa de transmisión eficaz, reforzada por la presencia de Esquerra Republicana de Catalunya, un partido que históricamente perseguía el mismo objetivo a cara descubierta, sin disfraces tácticos. En cuanto al PSC, demostró, en sucesivos gobiernos tripartitos, que estaba y está horadado por la misma carcoma identitaria. Es prescindible.

Patas arriba
Hoy, súbita pero previsiblemente, tras las elecciones europeas del 25-M, el entramado secesionista se ha puesto patas arriba y ya nada volverá a ser como antes. ERC ha superado por primera vez en votos a CiU y teóricamente el sorpasso se podría haber interpretado desde el punto de vista del secesionismo como una consolidación del frente, al que se suma, con las duplicidades típicas de los comunistas, ICV-EUiA. Nada más lejos de la verdad. Porque el frente no es tal sino una olla podrida en la que flotan proyectos diametralmente opuestos para lo que debería ser la hipotética república catalana: de pronto, los convergentes se han convertido en rehenes de un conglomerado de fuerzas radicales que, aunque estaban cómodas en el marco totalitario de la iniciativa secesionista, ahora se sienten con capacidad suficiente para imponer su ley. Una ley que no favorece precisamente a las clases medias, emprendedoras y cultas, que CiU sedujo con su discurso de fingida prudencia y moderación.

Los mandamases de CiU han comprobado lo que deberían haber vislumbrado si no hubieran estado cegados por la ambición de poder: sus presuntos socios los han cogido en una trampa de la que solo podrán salir si cambian su política de alianzas y se reintegran a la vida normal de las comunidades constitucionalmente organizadas. Si no lo hacen se seguirán alejando paulatinamente de su electorado mesocrático, que los verá definitivamente coaligados con el núcleo duro de las sectas guerracivilistas, antiliberales y -lo que más perjudicará sus intereses- anticapitalistas. Al fin y al cabo, José Antonio Zarzalejos evocó (LV, 25/5) la posibilidad de que Artur Mas crea que "la construcción nacional-estatal de Catalunya pasa por la inmolación de CDC y Unió".

¿Quién manda ahora?
Retomo una expresión que utilizo en aras del realismo: los números cantan. ERC, ICV-EUiA y Podemos sumaron un total de 977.201 votos en Cataluña. CiU sumó 548.718.

El electorado tradicional de CiU debería empezar a temblar. ¿Quién manda ahora? Porque los dueños de ese casi millón de votos -pocos, en relación con los 5.500.000 inscritos en el censo, pero muchos en relación con los de CiU- son campeones del autoritarismo que no se conforman con migajas de poder. Aplican la fórmula de la cacicada peronista: "Vamos por todo".Y ya están dando pruebas de ello. Lo diagnostica Lluís Foix (LV, 29/5):

Lo que ha ocurrido es que Mas ha perdido las elecciones y su Gobierno está hoy mucho más a merced de Oriol Junqueras, que, de momento, ha precipitado la dimisión del jefe de los Mossos.

Exacto. Fueron los comunistas de ICV quienes pidieron esa dimisión en el Parlamento de Cataluña y fue ERC la que le dio la extremaunción inmediatamente después de las elecciones que consolidaron el bloque radical dentro del conglomerado secesionista. El consejero de Interior, Ramon Espadaler, de Unió, balbuceó pretextos y tragó saliva. Simultáneamente, el desalojo por orden judicial de los okupas parapetados en Can Vies, en el barrio barcelonés de Sants, desencadenaba la reacción violenta de los colectivos antisistema y ponía en peligro la integridad física de los Mossos acéfalos obligados a reprimirlos. Los vándalos destrozaron escaparates y cajeros automáticos e incendiaron el mobiliario urbano, un vehículo de TV3 y una excavadora, pero no se conformaron con eso. Los rehenes no se fueron de rositas (LV, 29/5):

Convergéncia Democràtica de Catalunya, por ejemplo, informó de que sufrió una docena de ataques violentos en Barcelona, Lleida y Tarragona, entre ellos el de la sede central, en la calle Còrsega de la capital catalana.

Desarmar a las fuerzas del orden
El problema para los secesionistas convergentes preocupados por conservar la imagen de moderación que los aproxima a sus electores consiste en que ahora son rehenes de ese bloque radical empeñado, desde los tiempos del tripartito, en desarmar a las fuerzas del orden. Manuel Castells, gurú que conjuga los ideales del secesionismo con los del movimiento de agitación antisistema, ha renegado de su anterior apoyo al alcalde convergente Trías en términos muy duros y explícitos (Suplemento "Vivir", LV, 30/5):

¿Ha habido violencia? Claro. Este desalojo es una provocación, y de la indignación contra esa arbitrariedad suele surgir la protesta, que, convenientemente aderezada con violencia policial, acaba en enfrentamientos y destrucción en la calle. Y si nos atenemos a la historia, cuanto más intenten que el orden reine en Barcelona, por cualquier método, más violencia se producirá.

Menos aficionado que Castells a los rodeos dialécticos, el diputado del partido secesionista, irredentista, antisistema y antieuropeo CUP, Daniel Fernàndez (obsérvese la tilde catalanizada que él adoptó) afirmó (Suplemento "Vivir", LV, 30/5):

Para nosotros, la violencia no es una opción, es una imposición.

Añade la misma noticia:
En los órganos de participación ciudadana, así como en los plenos de distrito y, sobre todo, en las audiencias públicas es habitual ver a miembros de la CUP o de alguno de sus satélites acaparar el protagonismo de las sesiones con intervenciones muchas veces incendiarias que ellos mismos se encargan de propagar aprovechando su habilidad en el uso de las redes sociales.

Escandaloso, ¿verdad? Y sin embargo fueron los convergentes, hoy rehenes de este proceso que terminará devorándolos, quienes sentaron las bases de la desobediencia civil: negativa a aplicar las sentencias judiciales en el campo de la enseñanza, estímulos a los ayuntamientos insumisos, fomento de la fobia contra los compatriotas españoles y, por fin, montaje de un tinglado sectario como prolegómeno de un referéndum trucado. No es extraño que los insurrectos se sientan con derecho a ser tan refractarios a la ley como lo son quienes los gobiernan desde la Generalitat. Y si los rehenes les devuelven lo que habían usurpado, ¿quién neutralizará su ofensiva contra el derecho de propiedad? Alberto Fernández Díaz sentenci (Suplemento "Vivir", LV, 3/6):

[Can Vies] se ha convertido en un mausoleo antisistema gracias a la pasividad ante los violentos del alcalde.

Chávez los cría
De todos modos, tanto ICV-EUiA como la CUP son solo apéndices del bloque radical empeñado en la creación de una república catalana desgajada de España, de Europa y de las instituciones del mundo libre. El pal de paller, la viga maestra de este movimiento es ERC, cuya afinidad con los huevos reciclados de la serpiente totalitaria son tan visibles que ni siquiera la panfletista Pilar Rahola pudo desentenderse de ellos. Al enterarse de que ERC se había negado a votar en el Congreso, junto a Izquierda Plural y Amaiur, una denuncia contra la represión de Maduro, Rahola escribió (LV, 21/3):

¿Qué hace ERC defendiendo un gobierno que destruye derechos fundamentales, ataca la libertad de prensa, propiedad, opinión, llena las prisiones de opositores, cierra televisiones, reprime con brutalidad y, teniendo unos recursos ingentes, somete a la población a índices intolerables de pobreza, mientras se convierte en el principal comprador de armas de la zona?

La complicidad de ERC con el totalitarismo chavista es coherente con su proyecto de fundar una república donde el votante tradicional de CiU deberá someterse a la disciplina del Estado. Estado que tendrá más puntos en común con las alucinaciones del chavista Pablo Iglesias y su Podemos que con el peix al cove de Jordi Pujol. Y esas alucinaciones chavistas, que curiosamente entusiasman a la antichavista Rahola (LV, 28/5), no prometen nada bueno. Valentí Puig las resume así (Economía Digital, 29/5):

¿Es Podemos la verdadera expresión de lo que desean miles de ciudadanos que recelan de los políticos? Sería tanto como reconocer que la demagogia de Chávez refunda la democracia en el siglo XXI. En su campaña tan atípica, Podemos prometió aumentar los impuestos, desvincularse del euro, no pagar la deuda pública, expropiar los hospitales privatizados, la jubilación a los 60 años, salirse de la OTAN, nacionalizar el sistema educativo, jornada laboral de 35 horas, derogar el Tratado de Lisboa y abrir de par en par las puertas a la inmigración sin límites. Ese no es un programa de reformas radicales. Es la hoja de ruta para la bancarrota y el aislamiento internacional.

Chávez los cría y ellos se juntan. Pero que sea lejos. En nuestra sociedad civilizada, cohesionada en torno a su monarquía constitucional, no caben los retrógrados de izquierdas que prometen convertir España en un laberinto de republiquetas totalitarias.

Los españoles queremos decidir nuestro futuro y somos los únicos que ostentamos la Soberanía Nacional. No necesitamos el permiso de nuestra casta política para ejercer nuestro derecho. ¡Referéndum ya!
Pérez-Renovales enviado a Galicia para solucionar el escándalo de la Ley Feijóo
Gabriel A. www.infovaticana.com 5 Junio 2014

El gobierno envió anoche un mensajero a Galicia a amonestar a Feijóo por la ley liberticida que ha aprobado. Infovaticana denunció el silencio de los obispos de la región.

Infovaticana denunciaba ayer el silencio de los obispos gallegos ante la nueva ley liberticida que el gobierno de Galicia, en manos del Partido Popular, ha aprobado. Pocas horas después de esa publicación, según hemos podido conocer en exclusiva, el subsecretario de la Presidencia del Gobierno, Jaime Pérez-Renovales, viajaba a Santiago de Compostela para cenar con Alberto Núñez Feijoo.

El motivo de esa visita habría sido precisamente reprender a Feijoo por la ley que el presidente gallego ha aprobado, una ley que anula la libertad de los padres e impone en la enseñanza un concepto de familia completamente alejado de la realidad natural. Según la información a que ha podido acceder Infovaticana, Pérez Renovales habría ido a Santiago con un mensaje claro para el presidente gallego: “Que arregle el lío”.

Al parecer, la ley de Feijoo ha sido enviada a todas las Comunidades Autónomas. Cataluña prepara una ley similar (Proposició llei LGBT) y Extremadura la aprobará próximamente. Por su parte, la presidenta aragonesa, Luisa Fernanda Rudí, habría puesto el grito en el cielo al recibir el articulado.

Según hemos podido saber de fuentes del Partido Popular, Feijoo lideraría un sector que también trata de bloquear el anteproyecto de Ley del Aborto que ha presentado el Ministro de Justicia, o por lo menos lograr introducir en la ley el supuesto eugenésico (que se permita matar al feto con malformaciones).

No deja de ser llamativo que el gobierno central, en manos del Partido Popular, haya reaccionado con más rapidez que los propios obispos ante la ley liberticida y homosexualista aprobada en Galicia.
 


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