AGLI Recortes de Prensa   Martes 10 Junio  2014

Entre la oligarquía y el populismo
Javier Benegas www.vozpopuli.com 10 Junio 2014

“Los hechos nos lo demuestran. Contrariamente a los tópicos machacados sobre este tema sin examen, la libertad de emprender es, ante todo, el medio de defensa de los pequeños contra los grandes y de los débiles contra los fuertes. E, inversamente, el Estado, que se presenta como corrector de las injusticias, acaba, la mayoría de las veces, por usar toda su fuerza contra los pequeños y los débiles para proteger a los grandes y los fuertes”. Con estas palabras, Jean-François Revel (Marsella, 1924 - Val-de-Marne, 2006) nos advertía en su libro El conocimiento inútil (Ed. Espasa-Calpe, 1993) del grave peligro que ser cernía sobre las democracias occidentales, que ya a finales del siglo pasado habían confundido por completo Estado social con Democracia.

Desgraciadamente, las palabras de Revel, tan clarividentes y oportunas, se perdieron en medio de polémicas sin sentido. Sin embargo, catorce años después, la Historia, que no atiende a consignas, daría la razón al filósofo francés.

Así fue. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en octubre de 2007 y el inicio de la crisis financiera, los llamados Estados sociales, que habían alimentado todas las burbujas imaginables y no sólo la inmobiliaria, optaron por proteger a los fuertes y expoliar a los débiles.

Sin embargo, siete años después del colapso aún son mayoría los que se aferran al mundo de ayer, a sus mentiras y dogmas decimonónicos, vagando como iracundos fantasmas entre las ruinas de un pasado jalonado de promesas imposibles.

Esta incapacidad para aceptar la realidad es lo que ha convertido a las sociedades occidentales en presa fácil de los demagogos y los populistas, que prometen, como antaño, elevar a ‘los muchos’ a la categoría de Súper Clase para expropiar en su nombre el poder a ‘los pocos’. Es el viejo discurso del ‘empoderamiento del pueblo’ que siempre antecede a la instauración de una falsa democracia, donde el maniqueísmo ideológico suplanta a los controles y contrapesos del poder, porque, según dicen sus profetas, bastará que el poder recaiga en los desheredados, en los ‘débiles, para que se vuelva infalible y virtuoso.

Por supuesto, tal milagro requerirá saldar algunas cuentas. Por ejemplo, la competencia, el mérito y el esfuerzo, hoy hipócritamente ensalzados y, en la práctica, sistemáticamente vituperados, se extinguirán definitivamente en favor de ese “bien común” abstracto y convenientemente manipulable. Y el derecho a la propiedad privada quedará supeditado sin remedio a las demandas infinitas de una sociedad cada vez más anémica y parasitaria. Todo sea por alcanzar ese paraíso terrenal: el Estado providencia, donde la expropiación discrecional de bienes y libertades será, ya sin ningún disimulo, la religión oficial.

No importa que, como siempre ha sucedido a lo largo de la historia, las personas corrientes, y no los grandes magnates, terminen pagando con sangre, sudor y lágrimas este enésimo peregrinaje a la tierra prometida. Al fin y al cabo, las utopías totalitarias son un dogma de fe cuyo final feliz no figura en ningún contrato. Debe uno, pues, creer. De lo contrario, será depurado.

La crisis de la libertad y la responsabilidad
Esa libertad genuina, a la que aludía Revel, es lo que políticos profesionales y los vendedores de elixires milagrosos detestan más que a nada en el mundo. En efecto, nunca el oligarca o el populista defenderán el derecho a la libre determinación del individuo, derecho que nada tiene que ver con las anacrónicas reivindicaciones territoriales o las odiosas identidades étnicas, sino con la elemental dignidad humana. Nada de delegar competencias a las personas a título individual. Ello atenta contra los intereses de quienes ven la política como un medio para medrar y enriquecerse o, en su defecto, un subterfugio para imponer esa utopía colectivista macerada a lo largo de generaciones y transmitida de manera enfermiza de padres a hijos, para la cual la razón es una amenaza intolerable.

Ésta no es la crisis del capitalismo, como denuncian algunos. Ese ente intangible que llamamos “el mercado” puede que hoy esté dominado por agentes poderosos, avariciosos, inmisericordes y oportunistas, pero carece de una inteligencia aglutinadora. Es más, en ocasiones tiene pulsiones suicidas. Esta es la crisis de un modelo de Estado social que, para cumplir su misión benefactora, se dotó de un poder excesivo, casi absoluto. Poder que, como no podía ser de otra manera, terminó sirviendo a los intereses creados, de tal suerte que el Estado social ha devenido en Estado corporativo; es decir, en un sistema elitista, de acceso restringido, ora controlado por oligarcas, ora por populistas, que mantiene al ciudadano común a mil kilómetros de la libertad y la prosperidad.

Oh, sí, tal y como argumentan los liberales clásicos, la economía libre es condición necesaria para alcanzar el bienestar. Cierto. Desgraciadamente, no es condición suficiente para asegurar una sociedad eficiente y justa. El Estado y sus instituciones son, pese a todo, de alguna manera necesarios. El hombre es por naturaleza un ser social, propenso a organizarse colectivamente para conseguir fines que no siempre son lícitos o que, en muchos casos, conllevan costes inaceptables para las libertades individuales. Así que es preferible un Estado visible, permanentemente auditado y participado por todos, que otro informal, subterráneo, elitista e inaccesible.

Sin embargo, ese Estado, articúlese como se quiera, solo podrá funcionar aceptablemente si el sistema de gobierno más garantista, la Democracia, no deviene en un sistema asambleario con el que cualquier delirio puede ser legitimado, tal y como sucedió en la Alemania nazi, donde la masa, embaucada por las promesas de un sociópata, liquidó la República de Weimar y cubrió Europa de cadáveres, o como también sucedió en la Segunda República Española, cuando la izquierda decidió reemplazar el caciquismo por el totalitarismo marxista, pasando por encima de la democracia.

La Democracia no es un ‘empoderamiento del pueblo’ con el que legitimar el expolio discrecional a mayor gloria de una mayoría que se cree ungida. Y tampoco un medio con el que imponer una utopía celestial. Es un fin en sí misma. Un sistema de poder terrenal, pensado por y para los hombres, según el cual todos los agentes, colectivos o individuales, han de interactuar bajo las mismas reglas del juego, en igualdad de condiciones y sometidos sin excepciones al imperio de la ley. En definitiva, es el poder ejercido desde instituciones legítimas, imbricadas en la sociedad y participadas por todos. Un delicado sistema de derechos y deberes, de poderes y contrapesos; de espacios para la interacción y claras líneas rojas.

Éste es el salto cultural que oligarcas y populistas nos hurtan: que aprendamos a ser libres y responsables –en lo económico, por su puesto, pero también en lo político– y pongamos punto final a este Estado bipolar de charlatanes y necios, de santurrones y crédulos; en definitiva, de chorizos y pardillos, cuyos dos únicos linajes, tal y como dijera la abuela de Sancho Panza, son el tener y el no tener.

La ficción de la monarquía democrática
Gonzalo Bareño La Voz 10 Junio 2014

La idea de que la jefatura del Estado pueda ser hereditaria es algo que repele al sentido común democrático. Resulta muy difícil encontrar un concepto que ataque más al corazón mismo de la democracia que ese por el cual un ciudadano está predestinado a desempeñar un determinado cargo por el solo hecho de ser el hijo de sus padres, independientemente de sus méritos y de sus capacidades. Máxime, cuando ese cargo es el de la más alta magistratura del Estado. Por eso resultan cómicas las disputas teóricas que se escuchan estos días, en las que se pretende debatir sobre la monarquía con argumentos democráticamente racionales. Me refiero, por ejemplo, a quienes plantean que no puede haber en el orden de sucesión al trono una prevalencia del varón respecto a la mujer, porque eso choca contra el principio constitucional de la no discriminación por razón de sexo. O a quienes consideran que el hecho de que el rey sea jurídicamente inviolable atenta contra otro principio, el de que todos los ciudadanos somos iguales ante la Justicia. Quienes eso discuten, parecen obviar que la monarquía, per se, está fuera de cualquier principio democrático. Y que, por tanto, una vez que los ciudadanos renuncian a exigirle la legitimidad democrática inicial, todo lo que afecta a esa institución está viciado de origen y carece de toda lógica democrática y constitucional. Se trata de un principio similar al que esgrimía Dostoievski cuando afirmaba que «si Dios no existe, todo está permitido».

Eso no impide, sin embargo, que los ciudadanos tengan perfecto derecho a renunciar a esa exigencia de calidad democrática embrionaria para instaurar una jefatura del Estado hereditaria, siempre que sean perfectamente conscientes de lo que están haciendo, lo hagan de manera voluntaria y existan mecanismos constitucionales previstos para revertir esa situación. Negarles ese derecho sí sería antidemocrático. Si son suficientes los que así opinan, es posible por tanto mantener la ficción de una Corona compatible con los principios democráticos, incluso en las sociedades avanzadas. Y ahí están los ejemplos del Reino Unido o de Holanda. Lo que tenemos en España es una monarquía parlamentaria que contempla la posibilidad de instaurar una república mediante un mecanismo constitucional muy preciso que fue aceptado por un 88,54 % de los votantes. Y con la cual, todo hay que decirlo, España ha alcanzado los mayores niveles de democracia y desarrollo económico de su historia. No es cierto, por tanto, que la monarquía sea algo impuesto e inamovible. Y sí lo es que los partidarios de la república pueden instaurarla y derogar la monarquía si alcanzan los votos necesarios para ello.

Habría que preguntar a quienes exigen estos días la proclamación de una república sin atenerse a los mecanismos previstos, si están dispuestos a que esta contemple la posibilidad constitucional de acabar con ella democráticamente para instaurar una monarquía. Lo contrario, sería desnudar a un santo para vestir a otro.

Ingeniería del lenguaje
Rafael Núñez Huesca www.elsemanaldigital.com 10 Junio 2014

El separatismo sólo ha dejado de ser marginal en Cataluña cuando ha empleado esta forma eufemística. Visto el éxito, los antimonárquicos han tomado nota.

El nacionalismo aprovechó la instauración democrática en España y las competencias autonómicas para llevar a cabo una gigantesca labor de ingeniería social. Desde el control de los medios de comunicación o la educación a políticas lingüísticas, culturales o institucionales. El lenguaje, las palabras, en tanto portadoras de ideas, son parte fundamental del proceso de ingeniería. Su modificación, alteración o sustitución por otras más adecuadas es una constante de todo movimiento nacionalista, democrático o no.

Banda terrorista pasó a ser "grupo armado", un atentado una "acción", el separatismo es hoy "soberanismo", "normalización lingüística" significa sumergir a los niños en el monolingüismo, y el término administrativo "Estado" sustituye a la nación, a España, vocablo absolutamente vetado y del que hay que obviar también sus derivados y hasta su propia existencia.

La forma en la que presentar las ideas es determinante para que estas triunfen o fracasen. Cuando el referendo quebequés del 98, los estudios sociológicos advertían que el apoyo a la secesión bajaba 20 puntos, ahí es nada, si se empleaba el término "independencia" en lugar de "soberanía". Y lo mismo con "decidir" y "separarse".

Existe una construcción que ha alcanzado gran predicamento y que por si sola ha logrado moldear la realidad sociológica, es el "derecho a decidir". El separatismo sólo ha dejado de ser marginal en Cataluña cuando ha empleado esta forma eufemística. Cuando ha abandonado la fórmula habitual –"independencia"- y ha optado por una no sólo más aceptable sino en apariencia incuestionable: darle a la ciudadanía la posibilidad de escoger.

Reconocerle al pueblo un derecho. Más cuando este derecho sólo implica poder "decidir". No importa que tal derecho no exista salvo para casos de ocupación militar, violación de los derechos humanos o situación colonial. No importa que la Constitución Española ni ninguna otra en el Mundo reconozcan la autodeterminación. No importa que el sujeto de ese derecho habría de ser, en todo caso, el cuerpo nacional completo, no una parte. No importa nada de eso, la potencia del enunciado lo hace casi irrefutable.

Para desenmascararlo hace falta demasiado tiempo, demasiados argumentos, mientras que la citada construcción es directa, emocional y apela a un valor tan elevado en el imaginario colectivo como el principio democrático. Visto el éxito cosechado, otros se afanan a envolver su producto político con el mismo llamativo embalaje. Los antimonárquicos ya no exigen el advenimiento de la República (exigencia que, como tal, nunca trascendió la marginalidad política), piden un referéndum "sobre el modelo de Estado" que ya apoyan casi 2/3 de españoles según reciente encuesta de El País.

Así las cosas no ha de extrañar que el porcentaje de catalanes partidarios de "poder decidir" esté próximo al 90%. El Gobierno central no podrá sostener un porcentaje así durante mucho tiempo. Y si finalmente cede, si cae en la trampa del lenguaje, entonces el secesionismo habrá ganado.

QUIERO UN REFERÉNDUM
EDURNE URIARTE AB 10 Junio 2014

Al progresismo le gustan los referendos siempre que pregunten por aquello que ellos quieren o por lo que quiere determinado sector de los votantes

MIS tentaciones de exigir referendos para cambiar algunas de las normas políticas básicas de este país son crecientes. Como única manera de hacer entender a la izquierda populista lo que podría ocurrir en España si la derecha optara igualmente por esa misma vía de exigir consultas sobre todo aquello que no le gusta. Y si esto que ahora pasa con la Monarquía, el referéndum que la extrema izquierda y los republicanos exigen con la comprensión de la izquierda moderada, se trasladara a otros asuntos.

Y no lo digo para hacer recapacitar a la extrema izquierda que poco entiende de las reglas de la mayoría y de la minoría, de los consensos, de la legitimidad de quienes ganan las elecciones o de la democracia indirecta como base de toda democracia. Lo digo para hacer pedagogía con la izquierda moderada, tan propensa a entender el discurso de la extrema izquierda y tan incapaz de superar, aún en 2014, la memoria de la Guerra Civil. Ahora con este debate sobre el referéndum que no piden pero sí comprenden puesto que toda consulta a los ciudadanos, toda práctica de democracia directa, dicen, sería un mecanismo de reforzamiento de la democracia.

Argumento, el anterior, según el cual un referéndum sobre la propia democracia, si autoritarismo o democracia, también debería considerarse un perfecto mecanismo de democracia directa que reforzaría el sistema democrático. Pero, sin necesidad de ese extremo pedagógico tan demoledor, a todos se nos ocurren una multitud de asuntos susceptibles de ser consultados a los ciudadanos españoles. El Estado de las Autonomías, por ejemplo, ahora que suben en las encuestas los partidarios de un Estado centralizado sin autonomías, nada menos que el 22% en la última encuesta del CIS, a los que hay que sumar el 10% que quiere restar competencias a las autonomías. Un referéndum sobre la reducción de impuestos también tendría un gran éxito popular. Y algo parecido ocurriría si se planteara un referéndum sobre la reducción del tamaño de la Administración Pública o del número de funcionarios. Y lo anterior incluiría, a su vez, otro sinnúmero de referendos, dadas las diferentes ideas que circulan sobre la reducción del Estado. Desde la privatización de algunos servicios públicos hasta la eliminación del Ejército.

No me cabe duda alguna de que esa misma izquierda que respeta los deseos de un referéndum sobre la Monarquía, abominaría, sin embargo, de las posibles consultas anteriores. Porque introducirían inestabilidad en nuestro sistema político, porque podrían debilitarlo, porque alimentarían el conflicto, porque romperían consensos básicos, etc, etc. En otras palabras, que al progresismo le gustan los referendos siempre que pregunten por aquello que ellos quieren o por lo que quiere determinado sector de los votantes, en este caso, de la extrema izquierda y del nacionalismo, principalmente. Una contradicción que al progresismo le molesta poco porque tiene la suerte de que las pulsiones populistas de la derecha son bastante menores que las de la izquierda, de ahí que por el momento no se haya dejado vencer por la tentación con la que iniciaba este artículo.

Y no por esa cantinela de que la derecha sea inmovilista y la izquierda promotora del cambio, sino porque una derecha partidaria del mantenimiento de los grandes consensos aplaca las tendencias populistas de su electorado mientras que la izquierda los alimenta. Ahora, de nuevo, con la Monarquía.

Durán y Lérida
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 10 Junio 2014

Y todavía los más memos de la Corte alabarán su sentido de estado, con esa pequeñez de quien es incapaz de defender lo suyo, y aplaude al estafador sólo porque se enfrenta al bandolero.

El nacionalismo nunca tarda en adquirir una lógica de secta fanática, y en ella el más odiado es el disidente. Durán y Lleida lleva toda la vida caminando por la delgada línea convergente, haciendo de funámbulo audaz, y cobrando el peaje de toda comunicación entre Cataluña y Madrid. Serápor haber nacido en medio, tan aragonés.

Ahora, por fin, parece que pretende marcharse del manicomio que ha ayudado a construir con tanto esfuerzo -majestuosomante recompensado, por cierto- y reconocer lo utópico del plan artúrico. Su equilibro se ha tornado imposible cuando le hacen elegir entre el monte de la secesión y el hotel Palace, porque él siempre estuvo a gusto como mediador de los secuestradores, pero no estádispuesto a jugar con una sola baraja, como un tahúr de poca monta. Lo suyo es la política con mayúsculas. Con mayúsculas comisiones. Y todavía los más memos de la Corte alabarán su sentido de estado, con esa pequeñez de quien es incapaz de defender lo suyo, y aplaude al estafador sólo porque se enfrenta al bandolero. Es la misma gente que prepara esa coronación clandestina y vergonzante, preludio inevitable del exilio.

Pero volvamos a Durán, que ahora se aparece a unos y otros como el mismísimo general Goded. Le van a odiar mucho allá, en las naciones inventadas. Desde siempre supieron que no era un aliado de fiar, como todo demócrata cristiano; que ha pasado demasiado tiempo en el Palacio de Madrid, y que ese no es un lugar desde donde apetezca compararse con Kosovo. No, Durán nunca fue de los nuestros, dirán, siempre ha estado pendiente de cosas más mundanas, más frívolas, como si quisiera echarse en brazos de la noche para olvidar que no le dejamos ser ministro. Todo eso lo sabían, pero ahora también conocen que Durán va torpedeando el sacrosanto proyecto de ruptura. Y esa no es una traición que merezca indulgencia, y se la harán pagar a su manera.

Primero empezarán las bromas sobre su origen y su nombre. Dirán que no se puede esperar lealtad de un aragonés; se preguntarán por quésus padres le pusieron el nombre de JoséAntonio habiendo nacido en los años cincuenta, y alguno responderácon sorna que a lo mejor era por JoséAntonio Aguirre, el lehendakari de la república; le llamarán Durán y Lérida; le apodarán El Maño. O mejor, El Maño de Pallerols. Porque a lo peor ahora los medios nacionalistas empiezan a informar del caso de corrupción que lleva ese nombre, y a repetir de vez en cuando esa promesa tan solemne del aragonés, cuando dijo que dimitiría si se demostraba el saqueo.

Pobre JoséAntonio Durán y Lérida, el Maño. Me temo que va a conocer -aunque muy de refilón- el apartheid en el que viven los que no gozan de la simpatía de la secta. Quépena. Le veo con status de refugiado político en el Palace.

Por qué debe irse Durán
Xavier Horcajo www.gaceta.es 10 Junio 2014

Si el Rey cree que le ha llegado la hora, a Durán se le pudrió el arroz.

Esta columna está dedica a aquellos, que sin conocerle, pensaron alguna vez que Durán Lleida era la gran esperanza blanca y que van a tener que cantar lo de Julieta Venegas : “que lástima, pero adiós”•. No voy a hablar de mademioselles parisinas; sí de placeres aristocráticos, casi que ni de política. Voy a hablar de moralidad. Parece que las ridículas desavenencias entre Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida llevarán al segundo, al democristiano, a retirarse de lo más visible y pronto de todo para volver a Barcelona. Aquí sí, me permitirán, recordar que “atar en corto” a lo Pelat ha sido siempre –a mi modo de ver- una legítima ambición de la familia Colls, la de su esposa.

La retirada de Duran –no se engañen- esa una deuda que tenía con el mundo tras el caso Pallerols. Por si no lo recuerdan es uno de los casos de corrupción política más graves de nuestra historia. Unió consiguió, en 1989, un 25 por ciento de los cargos de la Generalitat que daba Jordi Pujol con 22.000 militantes. Durán la vio larga y se quedó la consejería de Trabajo y la de Justicia. En la segunda construyeron cárceles nuevas con amables constructores amigos. En la segunda, se repartían los fondos de formación de parados, que venían a chorro, del Fondo Social Europeo. Con la garantía de ejercer el control y tutela de ese dineral, Duran dejó planear un pacto apestoso con el empresario andorrano Fidel Pallerols Montoya. Do ut des, le llamaban los romanos, te doy para que me des.

Más de cien dirigentes de Unió se convirtieron –de la noche a la mañana- en empresarios de la educación de parados con subvención. Pallerols el que más recibía, pasó a ser el banco de Durán Lleida y, claro, Josep Sánchez Llibre, adoptaba el papel de consejero delegado. Lo pagaba todo. Ordenadores del partido, sedes, sueldos para la cuñada del líder reconvertida en carabina-espía, francachelas, juergas, champagne Veuve Clicquot, cognacs VSOP, gabardinas de la sastrería Aramis, para lo Pelat. Hasta chicas de París. “¡Que no falte de ná!” decía Pallerols . Durán pensó hasta en abrir una sucursal de Unió en Andorra apadrinada por Pallerols. Unió era una trama de intereses. Un grupo organizado ajeno al servicio a la sociedad. Pensado para servír a su líder. ¿Hay cosa peor?

Aquello acabó como acabó: Catorce años de instrucción; dirigentes del partido “salvados” con innobles pactos con Fiscalía; y algunos ingresos carcelarios. Durán prometió dimitir si se probaba que Unió era un partido corrupto, pero no lo hizo. A pesar de la evidencia de la financiación irregular, de los mezquinos pactos, del planeamiento mediante Fundaciones (FECEA o FESEC) de los recaudadores de pasta, tipo Santi Vallvé, o de las denuncias de acoso de Judith Mascó, lo Pelat aguantó. Cualquier otro se hubiera dado a la discreción, a pasar desapercibido. Sin embargo el no.

Se puso un calzado de gigoló de Costa Azul y muleta en ristre le inmortalizaron gritando “In-de-pen-den-cia” entre la tropa catalana (11 de septiembre de 2012). Como este rollo dura una eternidad, Durán ha representado “todos los papeles del auca”(historia catalana contada con dibujos y narrada en heptasílabos). De negociador de terceras vías, a “somos un pueblo y tenemos derecho a decidir”, todo siendo presidente de la Comisión de Exteriores, con pasaporte diplomático de España.

Si el Rey cree que le ha llegado la hora, a Durán se le pudrió el arroz. Creo que esta vez sí se irá, aunque exista el precedente de su dimisión ful a Pujol en 2001 por haber nombrado segundo a Mas, a la que lo Pelat sacó más provecho.

Duran y la estupidez de "Madrit"
EDITORIAL Libertad Digital 10 Junio 2014

La última prueba, tal vez la definitiva, de que en la casta política madrileña no hay la menor voluntad de enfrentarse a la operación separatista organizada por el nacionalismo catalán es la alharaca con que se ha celebrado la eventual ruptura de Duran i Lleida con Artur Mas, un cadáver político aparcado desde hace décadas en el Parlamento nacional y otro a punto de desaparecer por el sumidero de la historia por sus propios méritos al frente de la Generalidad. El líder de un partido sin militantes y esencialmente corrupto como Unión Democrática de Cataluña es, según el Gobierno y los medios de comunicación afines a PP y PSOE, la gran esperanza de que el separatismo ponga fin a un proyecto secesionista que ya ha desbordado a sus principales protagonistas y que sigue cumpliendo etapas hasta la intentona final del referéndum previsto para el próximo mes de noviembre. A esto se reduce el compromiso político del Gobierno y del principal partido de la oposición para hacer frente a una operación política que busca destruir la nación española.

Duran ha representado siempre el rol de delegado del nacionalismo catalán en Madrid, dispuesto a llegar a pactos y acuerdos que matizaran las extravagancias levantiscas y la política liberticida de sus correligionarios en Cataluña. En los últimos tiempos este papel desempeñado por el político oscense ha adquirido una mayor relevancia a causa de la decisión de CiU de embarcarse en un proyecto secesionista que, digan lo que digan el Gobierno y su prensa afín, ya tiene muy difícil marcha atrás. En este contexto, la pintoresca figura política de Duran i Lleida ha emergido como el hombre de Estado capaz de llegar a un acuerdo que acabe con esta amenaza de secesión a cambio de aumentar los privilegios financieros, ya de por sí intolerables, de los que hace uso la casta política más inepta y, probablemente, más corrupta de todas las regiones europeas con permiso de Andalucía.

En esencia esta es la estrategia de Mariano Rajoy para solventar la asonada nacionalista catalana: comprar una nueva legislatura de calma política a cambio de esquilmar todavía más al resto de España, y después que pase lo que tenga que pasar. Desde esta perspectiva, el paso adelante de Duran y Lleida enfrentándose a los dirigentes de CiU se ve desde el Gobierno y su prensa afín como la acción decidida de un aliado poderoso. Sin embargo ni Duran i Lleida pinta nada en la política catalana ni, aunque su papel fuera relevante, lo que nunca ha sido, a estas alturas del proceso es factible ya desactivar todas las energías invertidas en la secesión. Ni siquiera con la introducción en fraude constitucional de un nuevo régimen fiscal, por ventajoso que sea para la peculiar clase empresarial catalana y la casta política que viven del esfuerzo del resto de España.

El desencuentro de Duran i Lleida con su socio de coalición a cuenta de la sucesión de la Corona y la radicalización del proceso de secesión no van a acabar con la deslealtad institucional del nacionalismo ni los planes para proclamar la independencia. Ante esta ausencia de un plan de la clase política nacional para regenerar la vida política en Cataluña y acabar con el régimen liberticida impuesto por el nacionalismo se impone ahora, quizás como última ratio, la acción decidida del sucesor del rey don Juan Carlos en el trono de España.

El gran error de Felipe VI, el que con seguridad marcaría indeleblemente su incipiente reinado, sería confiar él también en que las componendas con la clase empresarial catalana y políticos amortizados como el pobre Duran i Lleida van a conjurar las asechanzas con las que va a tener lugar su llegada al trono. La propuesta de reforma constitucional que el inquilino del Palace, avalado por un peculiar grupo de empresarios, se atrevió a presentar al príncipe es, por su contenido, una trampa que pone de manifiesto lo que estos personajes pueden dar de sí para fingir que intentan remediar un problema que ellos han contribuido decisivamente a crear. El reconocimiento de Cataluña como nación (vinculada protocolariamente al resto de España únicamente a través de la Corona), o la introducción de un nuevo régimen fiscal que expolie todavía más al resto de España en beneficio de la clase nacionalista, son dos medidas de tal obscenidad que no tienen parangón ni encaje en ningún país que quiera preservar su unidad territorial y la igualdad de todos sus ciudadanos, dos requisitos sin los cuales no es posible hablar de soberanía nacional o de Estado de Derecho.

Hasta ahora, las gestiones del príncipe en este asunto no han pasado de contemporizar con los enemigos declarados de la Nación española, tal vez presionado por los agentes políticos involucrados y su propio papel meramente subalterno. Como jefe del Estado tendrá ocasión de demostrar que ha comprendido el verdadero alcance de la operación separatista y de que va a ser capaz de estar a la altura de las circunstancias. Ese será el verdadero test para comprobar si don Felipe está realmente listo para ocupar el cargo para el que se ha estado preparando toda su vida.

Cataluña: tensionar la sociedad, tolerar lo intolerable
José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital 10 Junio 2014

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo el “desliz” de admitir ante el periodista Iñaki Gabilondo –gracias a un oportuno micrófono abierto- que “lo que pasa es que nos conviene que haya tensión“ en referencia a las elecciones generales de 2008, este parece ser un recurso “fácil” con el que alcanzar unos resultados electorales agudizando y/o magnificando diferencias de criterio (reales o supuestas) buscando (casi) siempre marcar un perfil ideológico aparentemente antagónico.

Esta es una estrategia muy poco democrática, una cortina de humo con la que tapar la propia ineptitud, llenar un vacío programático o, lo que es peor, alcanzar un objetivo político manipulando y enfrentando a partes de la sociedad, primando la efectividad del resultado a la convivencia ciudadana, relegando de la arena sociopolítica el diálogo franco (e incluso descarnado) con el que llegar a un consenso, sustituyéndolo con peligrosos estereotipos y simbolismos reduccionistas.

He comenzado con la anécdota de Rodríguez Zapatero para ilustrar cómo este tipo de prácticas es algo muy extendido en nuestro país, pero si nos acercamos a la actualidad vemos cómo el nacionalismo catalán centra su programa de “construcción nacional”, precisamente, en tensionar y dividir a la sociedad catalana y así lograr un escenario binario propicio para que un referéndum de autodeterminación sea tomado como algo “normal”, como si este juego de suma cero fuese una situación necesaria (y autoevidente) con la dirimir un antagonismo inducido por los propios defensores del referéndum.

Pero ¿qué costes sociales tiene este tipo de estrategias políticas?, ¿qué coste supone para la calidad de nuestra democracia?, ¿qué consecuencias tiene en el individuo esta convivencia diaria con un tensionamiento político?, ¿qué objetivo tiene inventar una alteridad y convertirla en enemigo de la Causa?, ¿cómo se interioriza un estado permanente de emergencia?, ¿cómo se gestionará la tremenda frustración de un proyecto fallido desde sus propios inicios?

El ser humano tiene una capacidad casi infinita de adaptación al medio (tanto natural como social) pero esa adecuación hace que los márgenes de tolerancia, de asunción de lo que es moralmente aceptable o no, basculen de forma muchas veces imperceptible para el propio individuo, de hecho si cosificas, desdibujas, caricaturizas y deshumanizas al “otro”, entonces, te resulta mucho más fácil aceptar como válidos argumentos intolerantes y/o totalitarios.

De hecho este artículo fue inspirado por las tremendas imágenes de un niño en el País Vasco cuando insultó a los integrantes de una manifestación de la AVT gritándoles “asesinos fascistas”, este episodio de degradación moral, de transmisión de la intolerancia, de la inversión de los valores, me hizo recordar el ejemplo de lo sucedido en la Primera Guerra Mundial, cuando muchos soldados alemanes, embrutecidos en unas trincheras convertidas en trituradoras de lo moral, volvieron a sus casas imbuidos en un espíritu de superioridad y desprecio a los “no combatientes”, espíritu que insufló al ultraderechismo nacionalista alemán (Hobswawm).

Ese proceso de degradación moral, de “normalización” de la intolerancia, de inversión de valores, de ideologización del sentido común, es algo que se está dando en Cataluña, cuando pasan (prácticamente) desapercibidas para la mayor parte de la población catalana afirmaciones tan graves como las vertidas por el diputado de ERC, Joan Tardá, afirmando “El político que dé la espalda al pueblo catalán, lo pagará” (¿acaso ERC es el único representante legítimo de ese recursos fácil denominado “pueblo catalán”?, ¿qué consecuencias debe pagar la disidencia al Sistema?), es que algo muy preocupante está pasando en Cataluña.

Cuando se homenajea a terroristas y se grita “Viva Terra Lliure” sin ninguna consecuencia legal, ni, lo que es peor, sin ninguna reacción de la opinión pública ni de la sociedad civil, es que algo huele a podrido en nuestra democracia, cuando la actualidad catalana se ve trufada de incidentes y agresiones a las fuerzas políticas no nacionalistas, es que algo se está descomponiendo en nuestra comunidad autónoma.

Pero no solo eso, vemos cómo las reacciones a los posicionamientos públicos contrarios al Proceso tienen reacciones viscerales y contrarias a toda norma de convivencia democrática, las declaraciones del colectivo de empresarios alemanes se han merecido acusaciones como las del exconsejero Huguet en las que tachaba de “”injerencia en asuntos internos”, como “hace 75 años los [de la Legión] Cóndor” o del mismo Tardá que les ha reprochado vía Twitter: “Penoso que directivos de empresas alemanas, enriquecidas gracias al nazismo y cómplices de millones de asesinatos, critiquen el nacionalismo catalán”…

Este clima de intolerancia a la disensión, esta agresividad al pronunciamiento público de la libertad, esta animadversión a la diferencia, está implícitamente ligada al esencialismo nacionalista y es convenientemente propagada por instituciones públicas que deberían representar a TODOS los catalanes, pero, lamentablemente, están dedicadas a tensionar y fracturar a los catalanes, divulgando “estudios” tremendistas, como el “contrainforme” de Francesc Homs en el que -en forma de amenaza- compara la situación ucraniana con Cataluña (¿sin independencia, no hay paz?)…

PP vasco: De derrota en derrota hasta...
Cayetano González Libertad Digital 10 Junio 2014

En las elecciones europeas del pasado 25-M, el PP obtuvo en el País Vasco 77.476 votos (10,40%), uno de los peores resultados de su historia. Para hacerse una idea de la debacle de los populares vascos baste comparar ese resultado con el mejor que ha tenido el PP: en las elecciones autonómicas vascas de mayo de 2001, la candidatura a lehendakari encabezada por Jaime Mayor Oreja tuvo 327.000 votos (23,12%). Y para los que sostienen que no se deben comparar resultados de elecciones diferentes pongamos otro ejemplo: en las europeas del 2009, la candidatura popular, que también encabezaba Mayor Oreja, sacó en el País Vasco 117.057 votos (16,03%). Es decir, en trece años, el PP vasco ha perdido 249.500 votos respecto a su mejor resultado y 40.000 respecto a las anteriores elecciones europeas.

Siendo ya de por si los anteriores datos bastante elocuentes del desastre electoral en el que se han instalado en los últimos años los populares vascos, se puede profundizar un poco más en el con algunas otras anotaciones. El PP, en las elecciones europeas de hace dos semanas, al igual que ya sucedió en las últimas elecciones autonómicas, fue la cuarta fuerza política del País Vasco, a gran distancia del PNV (208.000 votos), de Bildu (177.000) e incluso por detrás del PSOE (104.000). Pero es que la formación de Pablo Iglesias, Podemos, quedó a sólo 25.000 votos de los populares en el conjunto de la Comunidad Autónoma Vasca, viéndose reducida esa distancia a tan sólo 3.500 votos en el caso de Guipúzcoa, donde el PP con el 8,05% de los votos va camino de convertirse en un partido extraparlamentario. ¡El PP de Guipúzcoa! que lideró Gregorio Ordoñez y que ahora está en manos de Borja Semper, ese que dijo que el futuro de Euskadi hay que construirlo con Bildu y al que La Sexta promociona en sus programas como el nuevo rostro de los populares.

No se sabe por cuál de los anteriores datos, por el conjunto de ellos o por alguna otra razón, la actual Presidenta de los populares vascos, Arantza Quiroga, ha dicho este domingo en Deia, el periódico del PNV, que "se va a ver un cambio de actitud en el PP vasco". Temerosa quizás de que se le hubiera ido la mano en tan atrevida afirmación, la lideresa vasca del PP añadió, quizás para tranquilizar a su cada día más exigua parroquia electoral: "eso no quiere decir que nos vamos a convertir en nacionalistas o apoyar el derecho a decidir". Los sufridos militantes y votantes del PP vasco habrán podido respirar tranquilos tras esa aclaración, pero sólo eso, porque por lo demás nadie sabe muy bien lo que ha querido decir la señora Quiroga.

El PP vasco empezó su declive ideológico, político y por supuesto electoral en mayo de 2008 cuando María San Gil, harta de la vaciedad política de Rajoy, de su temor –confirmado luego por los hechos- que iba a dejar hacer y posteriormente a heredar el "proceso" de negociación política de Zapatero con ETA, y de sus veleidades con los nacionalistas que pretendía plasmar en la ponencia política del Congreso de Valencia con la ayuda de José María Lasalle, Alicia Sánchez Camacho y el actual ministro José Manuel Soria, decidió irse a su casa. A San Gil le sustituyó un "voluntas" de la política, Antonio Basagoiti, que no tuvo los arrestos suficientes para frenar a los Oyarzabal, Semper y Maroto de turno, auténticos propulsores de lo que ellos mismos llamaron el PP "guay", moderno, simpaticón, al que, decían, había que sacar de las catacumbas y abrirse a la sociedad, al mismo tiempo que abominaban de todo lo que pudiera sonar al PP de la etapa de Jaime Mayor, Carlos Iturgaiz o la propia San Gil.

Tras la debacle electoral de las autonómicas de 2012, Basagoiti cogió la maleta y se fue a México donde actualmente vive a resguardo de un trabajo en una importante entidad bancaria de nuestro País. Basagoiti dejó como sucesora a Arantza Quiroga que al cabo de unos meses quiso ser revalidada como lideresa en un Congreso celebrado el pasado mes de marzo y que fue noticia no por lo que allí se debatió, que no fue nada, sino por la bronca que produjo su decisión de sustituir a Iñaki Oyarzabal como secretario general. Desde entonces, la guerra interna entre Quiroga y los populares alaveses comandados por Alfonso Alonso se mantiene abierta, mientras que la presidenta busca el amparo y el apoyo en la cada vez más debilitada organización del PP en Vizcaya. Pero los alaveses la esperarán en próximas contiendas electorales y seguramente la pasarán factura.

Con todos estos dimes y diretes entre unos dirigentes políticos bastante mediocres, el PP vasco ha dejado de ser un referente ético y moral para muchos ciudadanos en toda España y un partido útil para todos aquellos ciudadanos vascos que no son nacionalistas y que tampoco quieren votar a un partido como el PSE capaz de negociar con ETA un mal llamado "proceso de paz" o de apoyar –lo veremos más pronto que tarde- a Bildu sin ningún rubor. Y cuando un partido pierde el sentido de utilidad para sus potenciales votantes, el fracaso está asegurado.

Por eso, a expensas que Quiroga explique con detalle en que consiste ese "cambio de actitud", debería tener en cuenta que el PP en el País Vasco, al igual que en Cataluña, tiene su sentido en la defensa de los valores constitucionales, de la unidad de la Nación, de la igualdad de los ciudadanos de esa Comunidad Autónoma sin que el hecho de no ser nacionalistas suponga una discriminación. Es decir, el PP tiene su sentido en el País Vasco y en Cataluña si da la batalla política e ideológica al nacionalismo, porque si no lo hace lo que sucede es que acaba confundiéndose en el paisaje con este. Y ya se sabe que entre el original y la fotocopia, la gente elige el primero, que es justamente lo que le está pasando al PP a la vista de los resultados electorales cosechados por los populares en las citadas Comunidades Autónomas. Una última duda: ¿le importa algo de esto a Mariano Rajoy, o le da lo mismo pensando que es mejor entenderse con el PNV y CIU, aunque sea a costa de que su partido sea políticamente irrelevante en el País Vasco y en Cataluña?

Alega falta de tiempo
La Universidad de Baleares desoye la petición y entrega los exámenes solo en catalán
El juzgado sigue con la tramitación del recurso que solicita la nulidad de la obligatoriedad de entregar las pruebas en catalán.
Libertad Digital  10 Junio 2014

Un día después de haber presentado el recurso contra la normativa de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) que prohíbe facilitar exámenes de selectividad en español, la medida ya cuenta con el apoyo de más profesores. Por el momento ya son cuatro profesores examinadores los que apoyan al denunciante Carlos Serra, según informa la Fundación Círculo Balear.

Ante la falta de tiempo por el inminente comienzo de los exámenes, hoy martes, la medida cautelar de suspensión ha quedado pendiente de un estudio más profundo sobre el tema principal. La normativa recurrida fue presentada el pasado viernes, por lo que el primer día para que los profesores pudieran interponer el recurso fue ayer, lunes, un día antes del comienzo de los exámenes.

Aún así, la entidad constitucionalista "confiaba en que el sentido común y el respeto a los derechos constitucionales hubiera primado sobre el sectarismo catalanista, pero no ha sido así repartiéndose las pruebas únicamente en catalán". Al presidente de la fundación, Jorge Campos, le parece "lamentable que el rector de la UIB, Llorenç Huguet, haya permitido que se siga vulnerando el derecho constitucional a poder disponer del examen en cualquiera de las dos lenguas oficiales, cuando la solución era tan sencilla como dedicar 20 minutos y una impresora para facilitar el examen también en español."

Ante los hechos "discriminatorios e ilegales" de la UIB, el juzgado contencioso-administrativo número 1 de Palma de Mallorca sigue con la tramitación del recurso que solicita la nulidad del punto ocho de las instrucciones por vulneración de los derechos fundamentales al obligar a entregar los exámenes de las pruebas de acceso a la universidad únicamente en catalán. "Con el procedimiento iniciado, tanto el Círculo Balear, como los profesores que apoyan el recurso, pretendemos que la discriminación por razón de lengua no vuelva a repetirse, y se garanticen los derechos de los hablantes de ambas lenguas oficiales."

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Un acuerdo que equipara a la Generalitat con los antisistema

EDITORIAL El Mundo 10 Junio 2014

UN CORREO electrónico confidencial de la denominada Plataforma Multireferéndum -que agrupó a los colectivos antisistema catalanes que el 25-M promovieron un ensayo de consulta popular- prueba cómo estos grupos recibieron asesoramiento de la Generalitat para colocar urnas ilegales y burlar los controles durante la jornada electoral.

El e-mail, cuyo contenido hoy revelamos, de «difusión reservada», alude a un «acuerdo» con la Consejería de Interior de la Generalitat, y fue dirigido por los instigadores de aquella pantomima democrática a los «voluntarios interventores» para tranquilizarles, para asegurarles que difícilmente serían identificados o multados por los mossos y para aleccionarles sobre la distancia a la que tenían que colocar las mesas para eludir sanciones. En la misiva también se les advertía sobre cómo tenían que comportarse para evitar juicios por desobediencia en municipios en los que se les hubiera denegado permiso para celebrar el multireferéndum, «especialmente en aquellos que dispongan de guardia urbana».

La garantía de que no habría sanciones ni actuaciones por parte de la policía autonómica sugiere la posible existencia de una directriz política, en menoscabo de la legalidad, que debería investigarse. De hecho, este e-mail alude a un pacto bajo mano que podría ser constitutivo de delito, en tanto que pone de relieve que la Generalitat no sólo incumplió su obligación de hacer lo posible por impedir una consulta que adulteraba el objetivo de la convocatoria, sino que la amparó en secreto.

El mencionado multireferéndum iba a aprovechar la apertura de los colegios electorales para preguntar a los ciudadanos sobre la agricultura transgénica, el pago de la «deuda ilegítima», el control democrático del sector energético y la trascendencia de la iniciativas legislativas populares (ILP), cuestiones que nada tenían que ver con los comicios europeos. Una denuncia de VOX ante la Junta Electoral abortó finalmente el proceso que la Generalitat tuteló entre bastidores.

Que los principales responsables de hacer cumplir las leyes en Cataluña instruyeran a colectivos antisistema sobre el modo de burlar esas leyes es gravísimo. Pone de manifiesto la deriva en que se ha embarcado la Generalitat desde que Artur Mas convirtió la celebración de una consulta independentista ilegal en su único leitmotiv. También ilustra hasta qué punto la CiU de Mas está siendo fagocitada por formaciones radicales. La consecuencia de esto es que ERCse convirtió aquel 25-M en la fuerza política más votada en Cataluña.

Por otra parte, la posible dimisión de Duran Lleida como secretario general de CiU, después de que el presidente de la Generalitat haya flirteado con la estrategia de ERC en el proceso de abdicación del Rey, revela una fisura en la federación de la que el nacionalismo moderado catalán debería extraer lecciones. De hecho, dos consejeros convergentes dieron por amortizado ayer al líder de Unió Democràtica, lo que prueba el deterioro de la coalición. Al presidente catalán, decidido a hacer de costalero de los grupos más radicales, no parece importarle pagar el precio de incurrir en irregularidades flagrantes, asumir discursos ajenos o permitir la división de su partido.

Podemos:la realidad del totalitarismo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 10 Junio 2014

No han tardado ni dos semanas tras su sorprendente resultado en las elecciones del 25M para que la cúpula de PODEMOS, esa organización radical de izquierda liderada por Iglesias y Monedero, muestre su verdadera cara de totalitarismo al bloquear el acceso de sus bases a la democracia interna que predican. Una organización que presume de su funcionamiento asambleario pero que como todos los partidos políticos, una vez que los ambiciosos líderes alcanzan la poltrona del poder, se blindan de las aspiraciones de otros posibles competidores para no perderla. Iglesias y Monedero no han tardado mucho en despojarse de su careta revolucionaria y mostrar el rostro frío y dictatorial de su régimen bolivariano venezolano al que tanto admiran y del que reciben sustanciosas subvenciones. Un régimen basado en el totalitarismo, en la supresión de las libertades individuales y en el sometimiento de los ciudadanos al partido único.

PODEMOS no deja de ser un fenómeno mediático cuyo éxito ha radicado en un discurso populista muy alejado de sus verdaderas intenciones. La falta de democracia interna es solo el comienzo de lo que puede esperarse de esta formación que aspira a eliminar la democracia de España e instaurar un régimen a imagen del que asola Venezuela con el régimen chavista y que está llevando a ese país y a sus ciudadanos a la miseria. Pero si hay algo absolutamente repugnante y vergonzoso es el descarado apoyo que el rector de la Universidad Complutense de Madrid lleva dando a ese grupo totalitario en sus constantes escraches a personajes como Rosa Díez. Lo que sucede en la Facultad de Políticas supera con mucho lo permisible en una Institución como la Universidad cuya misión es la enseñanza y no el adoctrinamiento político en una sola dirección, en este caso el comunismo más radical y totalitario.

Es claro que la democracia no puede alimentar a monstruos como PODEMOS que solo intentan destruirla. No es aceptable ni justificable bajo ningún aspecto la cobertura mediática que algunos lobbys de la información permiten y promueven, contribuyendo a la popularidad de esos lideres, farsantes y embaucadores de ilusos, usando esos medios como plataformas y altavoces de sus proclamas, anulando el debate imparcial y posicionándose sus presentadores vergonzosamente como censores y no como moderadores. Un monstruo radical que va creciendo y cuando alcance el tamaño suficiente mostrará su verdadero poder de intimidación. Por eso es hoy y no mañana cuando deben de tomarse las medidas de defensa de la sociedad y evitar que adquiera poder desenmascarándolo.

Lo que parece urgente es que podemos y debemos frenar esta situación de inmunidad e impunidad que se desarrolla en la Universidad. Es responsabilidad de este Gobierno, de su Ministro de Educación y del propio profesorado de la Universidad aislar y evitar que esa organización y la violencia campen a sus anchas y sigan coaccionando y sometiendo a los alumnos y a todos aquellos que se oponen a su ideario bolivariano. Quizás es mucho pedir cuando este mismo Gobierno no ha hecho nada por la ilegalización de formaciones etarras como BILDU o SORTU que controlan instituciones en el País Vasco y Navarra de forma igualmente totalitaria y de sometimiento de los ciudadanos.

España necesita un Gobierno que gobierne y que no abdique de sus responsabilidades en una actitud de cobardía y de desprecio por los ciudadanos y por la libertad de expresión. Se es valiente con los indefensos y cobarde con los matones. España se descompone y los españoles están huérfanos de liderazgo para sacarles del pozo de insolidaridad, de miseria, de paro y de renuncia de los valores fundamentales para vivir en democracia. Y solo por eso es cuando aparecen y crecen grupos radicales como PODEMOS con un mensaje que, aunque falso, es capaz de convencer a los que no tienen nada que perder y todo por ganar ante el fracaso de quienes tienen la responsabilidad de ofrecerles soluciones a sus legítimas aspiraciones.

Si un Gobierno abdica de su responsabilidad, no podrá asombrarse al ver cómo los ciudadanos terminan por organizarse para cubrir ese vacío de poder y enfrentarse a la amenaza real contra su libertad. Lo que ya sucede en barrios de poblaciones acosados por la delincuencia puede extenderse a otros ámbitos.

TROSTKISTAS, NO PACIFISTAS
Podemos, sin buenismo light, puede despellejar vivo a Pablo Iglesias
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 10 Junio 2014

Podemos nació como expresión política de Izquierda Anticapitalista, y es un proyecto revolucionario de extrema izquierda. ¿Terminará Pablo Iglesias como Andrés Nin?

El resumen de Fernando Vaquero ha resultado breve, preciso e implacable: Podemos son hijos de Trotski, Gramsci y papá-Estado, con todo lo que esto supone. No es cierto que sean "nuevos" en política. Ni es cierto que impulsen un proceso "abierto". Tampoco lo es que únicamente hayan empleado 300.000 euros en su financiación: es un simplismo, pues se han servido de otros recursos de altísimo valor mediático y social. "Se trata de un movimiento socio-político nominalmente asambleario y abierto, dirigido por un equipo de voluntad leninista y educación gramsciana, de raíces trotskistas y alimentado por el pensamiento post-marxista (inclusive, la ideología de género), que pretende un cambio revolucionario en España que salve las conquistas individualistas de carácter burgués, con la pretensión última de la sustitución del capitalismo por una indeterminada democracia socialista de nuevo cuño, en el marco del universalismo antiglobalizador" .

Con esto en mente, aún quedan cosas por decir. ¿Qué proyecto político lleva en su interior el líder Pablo Iglesias Turrión? Podemos y Pablo Iglesias, aunque disfrazados de buenismo, populismo y demás milongas progres, y sin atacar la comodidad y el egoísmo como bases de la convivencia actual, son marxistas-leninistas trostkistas. Muchas de las cosas que proponen en economía son interesantes contra la crisis para los que no nos debemos al dogma liberal o talibán. Pero siguen siendo lo que son.

¿Y qué decir en cuanto a la idea de nación y al proyecto de Estado? Como troskistas, son totalmente alérgicos al patriotismo español y en cambio asumen como "aliados objetivos" en la destrucción del Estado nacional español los independentismos. Aparte de la cercanía de ideas, los trostkistas de Pablo Iglesias tienen como amigos y modelo organizativo a los batasunos y etarras. Revolucionarios y si toca violentos. El prudente Pablo Iglesias dejó claro cómo lo ve hablando a los proetarras en una herriko taberna de Pamplona. La izquierda extrema de Podemos no cree en España y da por descontada la independencia de las autonomías, que ven como "aliado objetivo" en su extensión revolucionaria a España, o sus restos.

En suma, han conseguido un apoyo electoral basado en una combinación muy excepcional de elementos: la crisis y desesperación de los españoles normales, un apoyo increíble en los medios de comunicación (incluyendo televisiones "moderadas" como las de Lara-Planeta, las de Berlusconi y en Intereconomía), una izquierda muy poco atractiva y dividida, una derecha acomplejada y sin principios (perdón, perdón, centro), una propaganda bien hecha basada en la mentira, el engaño y en que la gente –la clase media- no ha leído su programa electoral, que habla de subir impuestos, suprimir propiedad, etc.

Mientras dure este auge, IU jugará a ser su aliada (no por gusto sino por necesidad, ya llegará la purga) y parte del PSOE también, puede. También los batasunos cuentan con ellos en futuras alianzas antinavarras y antiespañolas en 2015 y sucesivos. Por eso, aunque comparto el análisis según el cual Podemos no es el enemigo principal –lo sigue siendo la casta política y su oligopolio de partidos- debemos tener muy presente que Podemos no es tampoco un aliado contra un sistema cuyos peores principios e ideas encarna y defiende en un nuevo contexto .

Pero quien más miedo ha de tener es el mismo Pablo Iglesias. El anterior líder trostkista en España, Andreu Nin, veterano revolucionario violento y asesino de burgueses y curas, jefe del POUM, murió torturado y despellejado vivo por sus ex-aliados soviéticos, en 1937. Ahora se han publicado hasta las actas del interrogatorio, conocido por Santiago Carrillo, en presencia del agente Alexander Orlov y de líderes comunistas internacionales como Palmiro Togliatti. Ya hubo un Podemos… y no pudieron.

Las tres 'pes' de Podemos
José Antonio Yturriaga www.vozpopuli.com 10 Junio 2014

Vaya por delante mi admiración y respeto por los logros obtenidos en las elecciones europeas por PODEMOS, un movimiento producido en el laboratorio ideológico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, de la que fui profesor. En un breve espacio de tiempo y sin apenas medios -€200.000 para la campaña electoral- ha conseguido 1.245.948 votos y se ha convertido en la cuarta fuerza política de España y la tercera en Aragón, Asturias, Baleares, Madrid y Cantabria. Ha tenido el mérito de ofrecer un cause político a una parte del electorado antisistema. Parafraseando a Julio Anguita, su inspirador y líder, el telegénico Pablo Iglesias, ha dicho que la base del partido es “programa, programa y programa”. He leído con atención el manifiesto programático y seguido con interés la entrevista que le hizo Ana Pastor en el programa “El Objetivo” de La Sexta, y he quedado bastante decepcionado.

Programa, programa y programa
El programa, que está bien redactado y hábilmente estructurado en torno a seis ejes bajo la frase clave de “construir la democracia” (conquistar la libertad y la igualdad, recuperar la fraternidad, conquistar la soberanía, y recuperar la economía y la tierra) resulta poco creíble. Suena al “déjà vu” del Mayo francés de 1968 –“sed razonables, pedid lo imposible”-, con un cierto tufillo asambleario. Está lleno de tópicos, afirmaciones voluntaristas y promesas difíciles de cumplir. Sin llegar al histrionismo del movimiento “Cinco estrellas” de Beppe Grillo, no le va a la zaga en populismo y demagogia. Tiene razón al denunciar los vicios de una clase política que se ha convertido en una casta –en la que incluye a todos los políticos menos a ellos- que defiende sus intereses por encima de los de la nación. Como ha señalado Pedro G. Cuartango, PODEMOS acierta en el diagnóstico pero no en la terapia, pues algunas de sus recetas son utópicas e irrealizables, y otras imposibles de costear. Propugna la celebración de referendums vinculantes para decidir la forma del Estado y las relaciones entre los pueblos que soliciten la autodeterminación, pues todos los pueblos de Europa tienen el derecho básico a constituirse como tales y a decidir democráticamente su futuro.

Promete derogar la reforma laboral y de las pensiones, así como el artículo 135 de la Constitución relativo a la estabilidad presupuestaria; auditar la deuda pública y privada para determinar qué partes son ilegítimas y decidir su impago; crear una banca pública y empresas estatales que controlen los sectores estratégicos de la economía; limitar la privatización de empresas, anular las que incidan sobre servicios públicos esenciales y devolver al sector público los centros sanitarios privatizados; paralizar el proceso de privatización de la enseñanza y suprimir las ayudas a la escuela privada; establecer una moratoria nuclear, cerrar las centrales atómicas, de gas y de carbón, y prohibir el fracking; finalizar las políticas antiterroristas que vulneren la libertad de expresión; derogar el Plan Bolonia y modificar el Espacio Europeo de Educación Superior; fijar una moratoria de la deuda hipotecaria de familias vulnerables y mecanismos para la condonación de la misma, paralizar los desahucios y aceptar la dación en pago con efecto retroactivo; suprimir los programas FRONTEX y Eurosur, y eliminar las vallas anti-personas en las fronteras; crear impuestos sobre los movimientos de capitales dentro y fuera de la UE y restablecer el del patrimonio; reconocer la libertad de circulación y de residencia, y garantizar la plenitud de derechos a todos los residentes, “con o sin papeles”; prohibir la pesca de arrastre, la incineración de residuos y la tauromaquia.

Especialmente disparatadas son las propuestas en materia de política exterior: Derogación del Tratado de Lisboa y refundación de las instituciones de la UE a través de una Asamblea constituyente; revisión de todos los tratados de libre comercio con países de Asia, África y América Latina; abandono de las negociaciones sobre un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos; revisión de los Acuerdos Comerciales con Estados que incumplan los derechos humanos, como Israel –no dice si esta directriz también se aplicaría a otros Estados como China, Cuba o su admirada Venezuela-: celebración de un referéndum sobre la salida de España de la OTAN; sumisión a referéndum de todas las decisiones de carácter estratégico de la UE y derogación de las medidas aprobadas sin participación popular…

Propuestas difíciles de realizar por su coste
Entre las reivindicaciones irrealizables por su alto coste cabe mencionar la reducción de la jornada laboral a 35 horas a la semana y la jubilación a los 60 años; un incremento significativo del salario mínimo y la armonización salarial con los Estados de la UE con remuneraciones más altas; la convergencia con el gasto social del promedio comunitario sobre el PIB; la generalización del pago de pensiones no contributivas no inferiores al salario mínimo; el derecho a una renta básica de todos los ciudadanos por el mero hecho de serlo; la gratuidad de la educación en la fase obligatoria; una inversión en la universidad pública de no menos del 2% del PIB, la disminución de las tasas universitarias y un aumento considerable de las becas; y el derecho básico al suministro de luz, agua y calefacción garantizado por empresas públicas.

Se trata de propuestas inviables y ajenas a la realidad del entorno político, económico y social en el que España está inserta. PODEMOS no entra en las minucias de cómo financiar estos gastos y, cuando la entrevistadora Pastor preguntó mansamente a su líder si habían cuantificado estos gastos y cómo los cubrirían, se salió por la tangente e hizo vagas referencias a la mayor recaudación de impuestos y a las sumas que se consigan con la lucha contra el fraude fiscal. Dijo que recurrirían al artículo 128 de la Constitución para expropiar empresas o –error difícil de perdonar a un profesor de Derecho- para confiscarlas. Las respuestas bien articuladas y brillantemente expuestas por el profesor sonaban artificiales, pues, cuan cotorra, repetía de corrido slogans y “coletillas” populistas, como “estamos gobernados por los mayordomos de los ricos” o “los políticos deben ser los carteros de los ciudadanos”, y hacia cuchufletas de dudoso gusto como “la ley de extranjería para la reina Sofía”.

¿Se consolidará el éxito de PODEMOS en próximas elecciones?
La cuestión clave que se plantea es si esta inesperada implosión de PODEMOS es un simple voto de protesta y castigo de los ciudadanos hartos e indignados de las tropelías del establishment, aprovechando unas elecciones que el electorado nunca ha tomado demasiado en serio. Lo curioso es que esta reacción fustigadora ha afectado no sólo al el Gobierno, sino también al principal partido de la oposición. ¿Va a ser flor de un día y las aguas volverán a su cauce en las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales, o se va a mantener la tendencia de las europeas?. Iglesias declaró que PODEMOS no nació para ser una fuerza testimonial, sino para cambiar el país. Su éxito dependerá en gran medida de la actitud de los dos partidos principales. Según Matteo Renzi, si los políticos creen que ha pasado el peligro y se encierran de nuevo en sus palacios, el populismo volverá con mayor fuerza. El PSOE parece haber aprendido la lección, pero no cabe decir lo mismo del PP, que sigue sin hacer autocrítica ni da muestras de propósito de enmienda. Hasta “ABC” le ha pedido un cambio de rumbo, con más fe en sus propios principios. Se puede perdonar al Gobierno el incumplimiento de su programa económico ante la desastrosa situación con que se encontró, pero no tanto sus infidelidades políticas como la tolerancia con la corrupción, la lenta reacción ante el secesionismo catalán, la permisividad con presos etarras y su falta de consideración a las víctimas del terrorismo, la no despolitización de la justicia o el “dontancredismo” político. De la calma y la prudencia a la pasividad y la inoperancia sólo hay un paso. O el Gobierno hace las necesarias reformas o se las harán desde fuera.

Estos de Sortu
Vicente Torres Periodista Digital 10 Junio 2014

Quizá sea que la crisis ha traído con ella la confusión, y en lugar de encontrarnos con un país pujante y dispuesto a superar cualquier problema nos encontramos con que los resentidos han dado un paso al frente.

Pero el de los resentidos es un problema añadido. El problema real es que Sortu, Amaiur, y cosas así entraron en la legalidad. Esta es una barbaridad descomunal y alguien tiene la culpa de esto. O la tienen quienes diseñaron las leyes o corresponde aplicársela a los que la interpretaron. La cuestión es que ahora unos cuantos descerebrados, más bien muchos, pueden votar, y alardear de que lo hacen, a estas formaciones.

Cabe hablar también de quienes apoyan a COVITE, que son más bien pocos, quizá porque la gente no tiene ganas de responsabilizarse de nada, y prefiere votar la futura hecatombe, el desorden, lo vacío.
COVITE se esfuerza en beneficio de toda la humanidad en general y de la española en particular. Defiende la dignidad frente a la desvergüenza del crimen, el desparpajo de los asesinos, el pasotismo de la casta política. Además, COVITE no se deja controlar ni manipular por ningún partido político.

El caso es que me he enterado, gracias a COVITE, de que Sortu acusa al gobierno de ser enemigo de la paz. ¿Y en qué se basan estos de Sortu para decir esto? Pues en que la policía ha detenido a una persona por su posible pertenencia a la banda terrorista ETA. O sea que lo que hace el gobierno es defender la paz y estos brutos dicen lo contrario y eso el sistema español dice que es legal.
Hay gente que puede mantener esas ideas, puesto que son legales y si son legales piensan que están dentro de la ética.

Vengo sosteniendo que el agradecimiento es propio de los espíritus elevados y que los españoles tenemos una deuda de gratitud con COVITE.

Cataluña ante el desafío secesionista
El Congreso rechaza que el catalán sea requisito para jueces o fiscales que trabajen en Cataluña
CiU reclamaba que el conocimiento del idioma fuera algo imprescindible
Europa Press www.lavozlibre.com 10 Junio 2014

Madrid.- La Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados ha rechazado una proposición no de ley presentada por CiU en la que se reclamaba que el conocimiento del catalán sea considerado un requisito para los jueces, fiscales y el resto de personal de la Administración de Justicia que presta servicios en Cataluña. La Cámara Baja ha tumbado esta iniciativa que instaba al Gobierno a modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial y que ha contado con el apoyo de CiU, PNV y Compromís.

El grupo proponente ha rechazado una enmienda del PSOE que apostaba por elaborar programas de aprendizaje de las lenguas cooficiales y seguir considerando un mérito su conocimiento de la lengua cooficial, según ha defendido el socialista Juan Carlos Corcuera. El PNV, por boca del parlamentario Emilio Olabarria, ha dado su apoyo a la propuesta del grupo catalán al entender que la normalización lingüística es la "gran asignatura" pendiente del poder judicial.

Desde el PP, el diputado Jaime de Olano ha justificado el rechazo de su grupo a la proposión en que la jurisprudencia establece que el castellano debe ser la única lengua que los españoles están obligados a conocer y que el dominio de una lengua cooficial es solo un mérito para no producir "discriminaciones". En su intervención, el portavoz de Justicia de CiU, Jordi Jané, ha pedido que se modifique la Ley Orgánica del Poder Judicial en este sentido y ha defendido que los notarios, los registradores o el personal de la Administración de Justicia debe dominar el derecho propio y garantizar que los ciudadanos puedan utilizar "con normalidad" las lenguas cooficiales.

Jané considera que la lengua no puede ser "un motivo de exclusión" en las relaciones de los ciudadanos con la Administración y recuerda que los actos jurídicos realizados en catalán tienen "plena validez y eficacia". Es por ello por lo que el nacionalista catalán subrayaba en su iniciativa que la Administración debería "velar" por el cumplimiento de esta legalidad y "articular" su funcionamiento en cualquiera de las lenguas oficiales. En este punto, destacaba que, según el Estatut, los jueces y magistrados, fiscales y el personal al servicio de la Administración de Justicia tienen la obligación de acreditar un nivel de conocimiento "adecuado" de las lenguas oficiales para prestar servicios.

Sin embargo, el también vicepresidente cuarto del Congreso apuntaba que la realidad demuestra que la utilización de las lenguas propias y oficiales en el ámbito judicial "dista mucho de ser homologable" al previsto en otros estamentos públicos. Pese a que la Ley Orgánica del Poder judicial valora como "mérito" el conocimiento de la lengua propia de las comunidades autónomas, el diputado catalán recalcaba que ello "no contribuye garantizar el derecho efectivo a su uso". De ahí que CiU insistiera en su proposición no de ley en la necesidad de realizar una nueva redacción de aquellos preceptos de la citada ley que se refieren a las lenguas cooficiales en el ámbito judicial con el fin de que su conocimiento sea un requisito para garantizar su uso en las autonomías con más de una lengua oficial.

España
El Cervantes de Nueva York, soporte del independentismo catalán
À. Gubern / Barcelona ABC 10 Junio 2014

El instituto alquila su espacio para una cata de vinos catalanes en la que se colgó una bandera «estelada»

Desde la eclosión del movimiento soberanista en Cataluña, en 2012, la bandera independentista se ha hecho omnipresente en la comunidad. La enseña que antes solo usaban ERC y otros grupos independentistas se ha convertido de hecho en la bandera «oficial» del movimiento, e incluso CiU, partido en cuyos mítines hasta hace muy poco tiempo era raro ver «estelades», la abraza sin complejos. No obstante, la proliferación de la bandera -una creación de principio de siglo que une a la «senyera» un triángulo azul y una estrella blanca, al modo de la bandera cubana-, ya no se limita a convocatorias políticas: ahora todo lo llena: eventos escolares, deportivos, culturales...

De igual forma, como si fuese un deber de todo independentista que reside en el extranjero, la «estelada» se ha hecho omnipresente en cualquier convocatoria fuera de España, una manera de internacionalizar el proceso. Es lo que sucedió el pasado 4 de junio en Nueva York, aunque no en un encuentro en la calle, o en un local privado, sino en el interior de una institución del Estado, concretamente en la sede del Instituto Cervantes de la metrópoli estadounidense.

Dentro de las muchas actividades que acoge el Cervantes de Nueva York, el miércoles pasado se celebró un evento para promocionar los vinos de las distintas denominaciones de origen catalanas. La Asociación Vinícola Catalana (AVC) congregó a 16 productores de vino y cava para enseñar a importadores, restauradores y prensa local una muestra de sus productos. Hasta aquí todo normal, sino fuese por la presencia de una bandera independentista que se colgó detrás de uno de los mostradores que en el patio-jardín del Instituto Cervantes colocaron las bodegas para servir las copas.

Cartel polémico
La presencia de una bandera «estelada» en la sede de la institución del Estado que representa y proyecta la cultura española en Nueva York causó extrañeza. Y ante las quejas que se vertieron en las redes sociales, el Cervantes aclaró en el mismo soporte: «El acto de esta mañana fue un alquiler de espacios a una asociación exportadora de vinos, no un acto propio del IC». Posteriormente, y mientras las quejas no cesaban, el instituto añadió: «El IC rechaza el uso de sus instalaciones para la difusión de símbolos contrarios al marco constitucional y ajenos a su ley de creación».

Junto a la bandera independentista, que presumiblemente colgó uno de los expositores, el cartel oficial del encuentro (en la imagen superior) también causó cierto malestar, al presentar una peculiar geografía en la que Cataluña aparece como si fuese un país separado de España.
Promoción pública

En las redes sociales se recordó también que a la utilización de una institución pública como soporte del proceso independentista se suma el hecho de que otro organismo del Estado promocionó el acto, concretamente Vinos de España.

Se trata de la marca creada por ICEX -entidad pública empresarial de ámbito nacional que tiene como misión promover la internacionalización de las empresas españolas- para agrupar las actividades de difusión de los vinos españoles en el exterior. En su página «web», junto a otros eventos como una promoción de vinos de Rueda el día 3 en Nueva York, u otra de verdejo en San Francisco el jueves, aparecía reseñado el «tasting» de los Wines of Catalonia en el Cervantes.


Recortes de Prensa   Página Inicial