AGLI Recortes de Prensa   Jueves 19  Junio  2014

Los días contados
Manuel Muela www.vozpopuli.com 19 Junio 2014

Cuando se publique este comentario se habrá producido la sustitución en la jefatura del Estado en medio de una nube de empalagos cortesanos y sectarios, que ofenden a la inteligencia y que no favorecen al nuevo inquilino de La Zarzuela. Así se inicia formalmente la andadura del monarca en una situación complicada para él y de grave desasosiego para los españoles que asistimos como testigos un tanto impotentes a la disolución del régimen político fundado por el padre de Felipe VI. Esa es la realidad, porque, con la marcha de aquel, ha finalizado un modelo de gobierno personal, cuyas vigas maestras están profundamente carcomidas. Bajo las inercias de la normalidad institucional aparente mucha gente se pregunta hacia dónde va nuestro país, porque las versiones y los discursos oficiales carecen de credibilidad a la vista del lamentable espectáculo del poder. El Gobierno parece a merced de los acontecimientos y, a trompicones, trata de granjearse el favor de quienes le han abandonado de forma ostensible y los restantes actores se encuentran entre la vieja posición de a verlas venir o el sálvese quien pueda, que es el caso del agónico PSOE. Las preguntas carecen de respuestas que no sean las de la mera propaganda o las del voluntarismo inconsistente. Así enfilamos el verano previo a las próximas y quizás decisivas consultas electorales de 2015.

Confusión e incredulidad
Los análisis demoscópicos y sociológicos van mostrando las imágenes de una sociedad dolida por los castigos recibidos y con la irascibilidad a flor de piel por la acumulación de corrupciones mil, que no han recibido las más mínimas explicaciones desde los poderes públicos, cuyos titulares piensan que la acumulación de noticias actúa como la humareda que tapa el origen de los incendios. Así ocurrió en los años 90, cuando afloraron las primeras miserias, pero ésta segunda parte, corregida y aumentada por los problemas económicos, ha terminado por colmar el vaso de la paciencia, y las reacciones en cadena no han hecho más que empezar. Puede que la única personalidad del régimen que ha diagnosticado la realidad y lo que nos aguarda es el monarca que se marcha de manera tan abrupta como lo ha hecho. Ha descolocado a sus fieles y confundido a los adversarios sin que hasta la fecha casi nadie se aplique de verdad a diseñar las pautas del modelo político que deba suceder a los cuarenta años de Transición.

Los descolocados, empezando por el Gobierno, se aferran a la “normalidad” y a la continuidad sin fisuras de la monarquía parlamentaria. Olvidan que ésta sólo ha existido sobre el papel, y la última prueba de ello es cómo el Rey saliente ha manejado al sedicente gobierno parlamentario tanto en lo concerniente a su renuncia o abdicación como en la exigencia de garantías que prolonguen en la práctica la inviolabilidad de que ha gozado. El desconcierto es evidente y debería servir para que se tomaran en serio la recuperación de su monarquía parlamentaria, aunque creo que, agotado hasta las heces el cáliz del poder personal con las lacras inherentes al mismo, es tarde para restaurar una normalidad constitucional abandonada durante décadas. Será interesante comprobar el desarrollo de los acontecimientos en los altares del poder durante las próximas semanas, teniendo presente que los graves problemas que nos han conducido a la situación actual persisten para desgracia de todos y oprobio de los responsables políticos.

El revulsivo en la izquierda sin contrapeso en el resto
Por su parte, la masa de adversarios o indignados ha crecido exponencialmente, como se ha puesto de manifiesto en la pasada consulta electoral; y en medio de la confusión llega el momento de rellenar el discurso del cambio para ordenar las aguas turbulentas que amenazan romper los diques de lo políticamente correcto. En la izquierda sí aparece un discurso distinto, en comparación con el existente en el PSOE y su apéndice de IU, que está agujereando a ambas organizaciones porque no aciertan a comprender qué ha ocurrido. La confortabilidad del poder, las listas cerradas y la mano de hierro de quienes dirigen los partidos políticos que hemos conocido suelen derivar en la incapacidad absoluta para enfrentar las novedades y las apuestas políticas que han surgido en éstos meses convulsos. Es pronto para aventurar qué saldrá de ese magma, pero llevan las de ganar los que tienen discurso propio y objetivos claros. Y en este momento, en la izquierda, esas condiciones las cumple Podemos, una organización nutrida de jóvenes universitarios y de profesionales diversos, que parecen resueltos a tomar la iniciativa sin confiar en los intermediarios tradicionales. Por cierto, resulta chocante oír, en sentido peyorativo, que se trata de una organización dirigida por politólogos. Al menos no son los indocumentados que tanto han abundado en la política española.

Aparte de eso, queda la gran masa del centro y la derecha democráticos con sus clases medias empobrecidas y ahítas de discursos vacuos y de promesas incumplidas. Millones de ciudadanos de esa condición han perdido la confianza en sus representantes y muchos de ellos se preguntan con inquietud qué nos aguarda, porque conocen a sus clásicos y saben de qué pie cojean. En ésta zona templada de la política se necesitaría un revulsivo del estilo del que ha surgido en la izquierda española. Eso no se vislumbra pero, como a la fuerza ahorcan, terminará por ocurrir en los meses venideros. Hay que confiar en que esos nuevos movimientos vayan en pro de la profundización democrática y de la higiene pública para evitar las pulsiones autoritarias de tan malos recuerdos en nuestra historia.

La convulsión de nuestro Ruedo Ibérico se produce en un contexto internacional bastante inestable, especialmente en el continente europeo, flanqueado por el conflicto del Este y la pobreza del Sur, sin que las organizaciones supranacionales tengan respuestas claras y eficaces. En consecuencia, cada país deberá hacer recuento de sus recursos para utilizarlos como mejor convenga. Los nuestros ya los conocemos, por lo que la necesidad de elaborar un discurso unitario, nacional, civilizador y democrático sería lo menos a lo que podemos aspirar para sacar a la nación del trance en el que la han puesto los que han malbaratado los esfuerzos y sacrificios de los españoles.

Derecho a decidir
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 19 Junio 2014

Hubo un tiempo en el que como contraposición a la injustificada reivindicación de los nacionalistas que pedían el derecho a decidir, yo, como alavés de pura cepa y raigambre, exigía el derecho a decidir de los alaveses sobre si seguir en Euskadi o a salirse a consecuencia de una deriva independentista basada en sofismas y adoctrinamientos varios.

Como pueden suponer, el caso que me hicieron unos, los nacionalistas, y otros, los cómplices por pasividad de éstos, era más o menos el que le prestamos a una persona que va hablando sola por la calle.

Y sin embargo, ese planteamiento engañoso y falsario que actualmente capitanean el nacionalismo catalán y los advenedizos a la idea, resulta un sarcástico timo de la estampita. ¿Qué es el derecho a decidir? ¿Quién es el sujeto activo de ese derecho? ¿Sobre qué se puede decidir y sobre qué no? ¿Quién lo determina? Nos encontramos en una nebulosa en la que los tramposos y sofistas se llevan detrás a una masa aborregada asimilada a los roedores que seguían a Hamelín y su flauta mágica.

A mí se me ocurre un repertorio de preguntas para que el pueblo español, único sujeto de soberanía según la Constitución Española, se pronuncie. Si alguien tiene el derecho a decidir este es el pueblo español. Y, si se les diera algún día, en una renuncia imperdonable del Estado, el derecho a decidir a Vascos o Catalanes, o a ambos a la vez, yo, ciudadano español, exigiría inmediatamente un referendum donde se hicieran, por ejemplo, las siguientes preguntas:

¿Debe el Estado aplicar el artículo 155 de la Constitución a aquellas comunidades que planteen la independencia, o subviertan el orden constitucional?

¿Acepta usted el procesamiento judicial a aquellos gobernantes autonómicos que de forma sediciosa y dolosa incumplan la legislación vigente y las resoluciones judiciales?

¿Debe el Estado recuperar las competencias de Educación y Policía conferidas a las Comunidades Autónomas? ¿Cuál debe ser la forma del Estado, unitario o federal?

¿Se debe reducir el peso del Estado, centralizando competencias, a fin de garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos españoles y asegurar así la viabilidad económica del Estado, la igualdad de todos los españoles y la unidad de España?

¿Debe el Estado financiar a los partidos políticos y organizaciones sindicales, o subvenir a sus gastos mediante las cuotas de sus afiliados y donaciones?

¿Se debe reformar la jurisdicción penal a los efectos de sancionar de forma ejemplarizante a los políticos corruptos?

¿Le parece a usted bien que se separe de la actividad docente a aquellos profesores que tengan o hayan tenido connivencia con el terrorismo, bien por estar incursos en antecedentes penales o por haber militado en organizaciones que hayan pertenecido al entramado de ETA?

¿Debe ser el castellano (el español) lengua obligatoria en todo el territorio español; y, en su caso, deben ser voluntarias las lenguas de ámbito autonómico, como en la II República?

Habría muchas preguntas más, pero no cabe ninguna duda de que mi derecho a decidir sobre lo que quiero determinar para el futuro de mis descendientes no se va a respetar. Por tanto, ¿por qué he de aceptar yo un derecho a decidir de unos señores que lo plantean sin ningún fundamento jurídico, antropológico o histórico? ¿Por qué he de ser yo complaciente con sus mentiras y falsedades palmarias?

Alguien tiene que desmontar esa falacia del derecho a decidir, y puesto que Rajoy y su gobierno siguen en un estado contemplativo, los ciudadanos que no tragamos esta rueda de molino deberíamos movilizarnos para impedirlo.

He dicho.
www.educacionynacionalismo.com

Una tradición inventada
Ni en su origen ni en las primeras décadas de existencia de las izquierdas la República estaba entre sus preocupaciones. Para algunos, es como si no hubiera ocurrido nada entre 1930 y 2014
Santos Juliá El Pais  19  Junio 2014

Entre los males que de un tiempo a esta parte se achacan al proceso de transición política a la democracia iniciado en julio de 1976 ocupa un destacado lugar lo que el portavoz de la Izquierda Plural evocaba hace unos días en el Congreso como “renuncia de tanta gente a tantos sueños y tantas convicciones, hasta aceptar un monarca designado inicialmente por el dictador”. Basaba Cayo Lara la legitimidad de la convocatoria de “un referéndum para que el pueblo decida su destino” precisamente en “todas esas renuncias en la Transición para que la democracia saliera adelante”. Al cabo de 35 años, Izquierda Plural tiene claro que los males que afectan a la democracia española proceden de aquellas renuncias en mala hora consentidas por los partidos que fraguaron el pacto constitucional y entre los que nadie diría hoy que el comunista haya desempeñado un papel fundamental.

¿Renunciaron los dos partidos de la oposición de izquierdas, el socialista y el comunista, a su “vocación republicana” durante el proceso de transición a la democracia? O mejor, ¿definía a esos partidos, PSOE y PCE, una cultura, una vocación o una tradición republicanas? Y si era así, ¿desde cuándo? Porque si algo hay claro en la historia de ambos partidos es que ni en su origen ni en las primeras décadas de su existencia dieron muestra alguna de que la República como forma política del Estado entrara entre sus principales preocupaciones.

Más bien sucedía lo contrario: en las deslumbrantes claridades dicotómicas que inundaban de luz su concepción del mundo, Pablo Iglesias tardó tres décadas en percibir que existía un terreno situado entre explotadores y explotados, entre burguesía y proletariado, que merecía la pena explorar. Vencida al fin su repugnancia, accedió en 1909 a formar una coalición con los republicanos, tildados poco antes de “maestros consumados en el arte de engañar”, no por ningún motivo mezquino, como el de conquistar escaños en el Congreso, sino porque serviría para “ayudar a la revolución”.

La República adquirió así para los socialistas un valor instrumental al que se atuvieron en el futuro: valía en la medida en que permitía al proletariado “avanzar tranquilamente, sin innecesarias perturbaciones”, hacia su meta final. No es sorprendente, por eso, que en 1930 escribiera Julián Zugazagoitia que un socialista solo podía ver la idea de la República “con indiferencia” por la muy sencilla razón de que a quien se había educado en las convicciones marxistas “le tiene perfectamente sin cuidado el trastueque que se opera en un país al pasar de la Monarquía a la República”; una toma de posición no muy alejada de la respuesta antológica que el comité ejecutivo del PCE se dio a sí mismo después de preguntar, también en 1930, qué significaba la República para los obreros: “Es la Guardia Civil garantizando la propiedad y la explotación de los obreros y los campesinos bajo la dirección de un presidente en lugar del rey”.

Pablo Iglesias tardó tres décadas en percibir que había un espacio entre burguesía y proletariado

Se comprende que solo al cabo de otros cuatro meses, mientras las gentes festejaban en las calles el advenimiento de la República, un grupo de agitadores del PCE irrumpiera con su camioneta en la Puerta del Sol gritando la consigna “Abajo la República, vivan los soviets”. Y que al cabo de cuatro años, hecha la experiencia republicana, El Socialista anunciara en un editorial que la República, “ni vestida ni desnuda nos interesa” y le deseara la muerte. ¿A manos de quién? Ah, eso no importaba, de quien fuera.

De modo que, cuando la rebelión militar de julio de 1936 puso a la República a los pies de los caballos, los partidos y sindicatos que acudieron a sofocarla conservaran, por encima de su adhesión o lealtad republicana, su identidad propia, su cultura y prácticas políticas, sus estrategias y sus metas finales, que no eran la República de 1931 sino el comunismo, el socialismo, el anarquismo o la independencia de sus naciones: por eso luchaban y por eso morían y por eso merecen ser recordados.

La debilidad de los republicanos y los fines muchas veces enfrentados de las fuerzas coligadas retrasaron y finalmente impidieron una estrategia común de defensa frente al enemigo, que tampoco el gobierno de Negrín pudo imponer. A pesar de la sangre derramada en su defensa, la República sucumbió doblemente derrotada: por quienes se rebelaron contra ella y por quienes en su interior libraron más de una guerra civil —en Cataluña, en Aragón, en Madrid—dentro de la Guerra Civil.

Años después de la derrota, cuando algún niño de la guerra o de la inmediata posguerra conversaba, en París o en Madrid, acerca de todo esto con un socialista de tal o cual facción, aprendía que los culpables de la derrota habían sido los socialistas de la facción contraria; si hablaba con un comunista, la culpa recaía sobre los anarquistas, por su indisciplina y su “infantilismo revolucionario”, o sobre el Consejo Nacional de Defensa, por su traición; y si con anarquistas o sindicalistas, entonces los culpables eran los comunistas, que habían vendido la República a los intereses de la Unión Soviética. ¿Cómo se podía, con estas memorias enfrentadas, hoy disueltas, silenciadas o desaparecidas en una inventada memoria democrática, recuperar una tradición republicana? Salvo la efímera ilusión acariciada tras el triunfo de los aliados en la Guerra Mundial, muy pocos en el exilio volvieron a acordarse de las instituciones de la República, digna y solitariamente mantenidas por personalidades republicanas sin el apoyo de los partidos socialista o comunista, por no hablar de los sindicalistas.

Por eso, cuando ahora se oye que las izquierdas españolas vienen de una tradición republicana a la que traicionaron en los años de Transición por el plato de lentejas de una democracia devaluada, habría que recordar que el Partido Comunista renunció a plantear la cuestión de la República veinte años antes de que la transición comenzase, en 1956, cuando publicó su célebre declaración “por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español”, donde la República ni se menciona. Y diez años después, en 1966, sería la mismísima Dolores Ibarruri quien, al recordar que el problema del régimen estaba en la calle y evocar a quienes “en el deshojar de la margarita política española se preguntan: ¿Monarquía y República?”, afirmaba que solo cabía una respuesta: Democracia y Libertad, ambas en mayúscula.

Socialistas y comunistas hicieron saber que aceptarían un rey en la jefatura del Estado

Democracia y libertad, sin mención de la República, fue también la base de la resolución a la que llegaron en Múnich en 1962 varios partidos de la oposición interior y del exilio, con presencia principal del PSOE. Y aunque con la cercanía de la muerte del dictador, la República —federal, para más señas— retornara a declaraciones y congresos, no conviene olvidar que el Partido Comunista y las llamadas personalidades independientes de la Junta Democrática no dejaron de instar a don Juan de Borbón a publicitar un manifiesto postulándose como titular de la Corona: no que no quisieran un rey en la jefatura del Estado, sino que se equivocaron de candidato. En cualquier caso, desde 1948 los socialistas y desde 1956 los comunistas, todos habían hecho saber en privado y en público que aceptarían un regente o un rey en la jefatura del Estado siempre que abriera el camino a un proceso constituyente con referéndum final. Y eso fue lo que ocurrió a partir de 1976 y hasta 1978, en condiciones que nadie podía ni imaginar siquiera treinta o veinte años antes.

Sin duda, nada se puede objetar a la legitimidad de una movilización por la República, pero no deja de suscitar cierta melancolía que a su cabeza se encuentren los herederos de quienes en los años sesenta del pasado siglo enseñaron a jóvenes desorientados que el problema no era Monarquía o República, sino democracia o dictadura. Hoy, como ya no hay dictadura, pero como volvemos a saborear el placer intelectual y el potencial movilizador de las claridades dicotómicas, el dilema vuelve a enunciarse, por quienes inventan una tradición republicana de la que se apropian ochenta y cuatro años después de haberla despreciado y combatido, como Monarquía o democracia. Con lo cual, limpios de polvo y paja, volvemos a 1930 sin que aquí haya pasado nada.

Santos Juliá es profesor emérito de la UNED. Acaba de publicar Nosotros, los abajo firmantes. Una historia de España a través de manifiestos y protestas (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).

Final de curso y olé
Asistimos al hecho insólito de que cinco colegios catalanes han de presentar a los jueces trabajos escritos en castellano
Mercè Ibarz El Pais Cataluña  19  Junio 2014

Ya está, ya ha caído medio tambor de cemento de les Glòries. Cruzar la plaza intimida un poco, el bochorno llegado de repente y luego la lluvia aportan a la torre Agbar y sus extraños vecinos un plus de trastorno. El final de curso está siendo muy pero que muy apretado. He cambiado de tema para este artículo más de una vez en las últimas dos semanas, la actualidad y sus hechos probados conforman también un tambor, una rueda que arrastra tanto las percepciones como las excavadoras derrumban locales vecinales y vías de tráfico elevadas. Los muchos trabajos de alumnos que me quedan por evaluar no mejoran la sensación de agobio, claro, pero eso es la vida y que dure.

Lo que de verdad marea es otro bochorno: cinco escuelas han tenido que cambiar esta semana su proyecto docente por una sentencia judicial.

Es algo inédito. El sistema judicial vigente puede forzar las normas, no dejamos de verlo en sus últimas sentencias, ya sea ante la corrupción o cuando un guardia civil graba con su móvil un abuso sexual al tiempo que se ríe y lo jalea. También se ha permitido entrar en materias que no le competen y dictar normas docentes, sin bajar del burro, aunque desde febrero, cuando emitió esta sentencia, haya recibido toda clase de reconvenciones y llamadas a la reconsideración. Casi todo es discutible en esta sentencia, empezando por si es razonable que los jueces dictaminen cuántas horas debe la escuela dedicar a esto o a aquello.

Tiene su qué la sentencia del 25%, cifra que se confunde con la del paro (y con el título de una recomendable exposición, véanla en la Virreina, en la que ocho parados han escogido una obra del Macba en la que se reconocen). Por si no hubiera suficiente expectativa con las citas del 11-S y del 9-N de un otoño que se prevé movido, la decisión judicial de impartir ese tanto por ciento de horas de más en castellano a cinco escuelas será una de las estrellas del próximo curso. Se ha estrenado ahora.

Es una brecha de cuidado en el sistema docente de la inmersión lingüística, legítima apuesta bien valorada por expertos de toda condición

Hasta mañana viernes, las clases a las que asisten estos alumnos en las cinco escuelas en cuestión hacen una hora más en castellano. Los alumnos elaboran trabajos. A partir del lunes los centros los presentarán a los jueces y a final de mes se verá cómo ha de proseguir el asunto en otoño. Solo de escribirlo —presentar trabajos escolares a los jueces— me siento extraña, por no decir más.

Es una brecha de cuidado en el sistema docente de la inmersión lingüística, legítima apuesta bien valorada por expertos de toda condición. Expertos en sociolingüística y en docencia, no en meter barullo. Con ser la brecha importante, lo que más me inquieta es pensar en los hijos de estas cinco familias que han provocado la sentencia.

Los docentes están llevando este asunto con gran responsabilidad, sin hablar con los medios y guardándose muy bien de nombrar a las familias y de meter cizaña en el aula o en el recreo, en las conversaciones y en los juegos. Pero ellos, niños o adolescentes, lo saben. Cómo lo viven es algo que me inquieta, me causa desasosiego. Un solo niño o joven agobiado por esta situación es suficiente, habría de serlo, para replantear las cosas. Si sus propias familias no lo comprenden así, el asunto es francamente grave y no estaría de más que los servicios sociales correspondientes se interesaran por estos casos.

La cosa tiene también su gracia, como debe ser. Uno de los centros, el instituto Alba del Vallès de Sant Fost de Capsentelles, ha decidido dedicar la hora en cuestión de sus alumnos de 4º de ESO (15-16 años) a repasar la Guerra Civil y el franquismo, en castellano, y por lo que cuentan las crónicas periodísticas de la jornada, harán una exposición tras haber dedicado horas de la semana pasada a buscar documentación. Pues no está mal, todo tiene su provecho, incluso esta sentencia. No sé qué pensarán los padres (militantes del PP), a quienes me gustaría oír cómo pronuncian el nombre completo del lugar en donde viven, eso sí que debe ser un buen problema si es que se niegan a hablar y escribir en catalán. Sant Fost de Capsentelles, vaya.

La mayoría de los padres del resto de los alumnos se sienten extraños y disgustados en este ambiente enrarecido. Ya no es suficiente que el alumno cuya familia no admite la inmersión sea atendido por el docente en castellano; los jueces han decretado que lo sea toda su clase. No imagino cómo puede seguir todo esto, pero, insisto en que no debería dejarse de lado la segregación que estas medidas deben estar provocando y más provocarán entre los niños y los jóvenes.

Enturbiar hasta este extremo la comunidad educativa, en estos tiempos en que la mezcla de lenguas (no son solo dos las habladas, ni mucho menos) reclama cada vez más una enseñanza cohesionada, puede tener graves herencias. No hace falta ser profeta para verlo. La inmersión en sus cimientos está pensada para asegurar el bilingüismo, pero sobre todo, más que un instrumento, es y debe ser un humanismo, por decirlo a la manera de la vieja escuela.

Mercè Ibarz es escritora

El mito refundacional
IGNACIO CAMACHO ABC  19 Junio 2014

El mito taumatúrgico de la Segunda Transición se transmite como un conjuro político de propiedades semicabalísticas

A partir del relevo en el Trono se ha empezado a forjar en España un nuevo mito: el de la Segunda Transición. Como sucede con todos los mitos nadie sabe exactamente en qué consiste y en esa indefinición reside parte de su poder mágico, de su hechizo semicabalístico que invoca una especie de tiempo liminar con propiedades genesíacas. La Segunda Transición sería, según las múltiples voces que la nombran con la insistencia de un conjuro o un abracadabra, una etapa taumatúrgica en la que el nuevo Rey habría de «liderar» palabra clave un proceso refundacional del extenuado sistema político que ensalme los conflictos para establecer un período de seráfica convivencia bajo el círculo virtuoso de un posmoderno Camelot democrático.

Ocurre que el nuevo monarca al que se reclama esta tarea artúrica carece, por disposición constitucional, de cualquier clase de poderes que excedan el ámbito de la autoridad simbólica, y aun esta es discutida por los recrecidos partidarios de la legitimidad republicana, otro mito histórico. La Monarquía española se mueve en un estrecho ámbito de competencias de mediación y arbitraje, sin más alcance que el de una interlocución a menudo desoída por los verdaderos agentes de la política. Ni siquiera tiene capacidad propositiva, que corresponde a la Cortes y al Gobierno; solo puede expresar, y no con demasiada concreción, vagas voluntades de convivencia y de acuerdo. Sin embargo se le está solicitando, a veces con cierto tono de amenaza relacionado con su legitimidad de ejercicio, que se ponga al frente de un impulso de regeneración institucional para el que hasta se le fijan deberes. La lista de peticiones, o exigencias, previas a la coronación la debería transportar a Palacio el Cartero Real? de los Reyes Magos.

En realidad, este bucle neotransicional surge de un discurso político relacionado con el republicanismo rupturista, acuñador de la idea de la «democracia incompleta», que sueña con aprovechar una posible y deseable reforma constitucional para revocar las bases del pacto del 78 desde el maximalismo que entonces quedó aparcado con pragmática sensatez política. Hay mucho de presión coactiva, consciente o no, sobre el heredero de la Corona, sometido antes de llegar a la opción tácita de promover un cambio radical en el statu quo o sufrir un cuestionamiento de su propia presencia en la cúpula del Estado. El dominó abdicatorio que se ha producido en la nomenclatura dirigente apunta también a una suerte de imperativa renovación generacional en beneficio de una efebocracia obligatoria. El reinado de Felipe VI habrá que hablar del felipato porque el término felipismo ya está gastado, consecuencia natural de la Constitución vigente, parece para muchos la oportunidad de liquidar de facto el régimen. Y el verdadero programa de la abstracta Segunda Transición no vendría a ser otro que el de enterrar la primera.

Hoy en España no hay republicanos, sólo comunistas y separatistas
España no está, ni mucho menos, en condiciones de un cambio de régimen
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 19 Junio 2014

Lo siento, señores, pero no me queda más remedio que sentirme avergonzado, de lamentar el grado de ignorancia, mala fe y falta de oportunismo político de toda esta ristra de inconscientes, irresponsables, torpes e ingenuos que, en nombre de un republicanismo que nunca han profesado ni entendido, confundiéndolo con el comunismo más acérrimo, totalitario y absolutista; intentan enfrentarse a la Constitución española argumentando que, porque ellos lo dicen, la monarquía hay que derribarla utilizando los mismos trucos, zafiedades y movimientos de masas encaminados a sustituir la legitimidad que conceden las urnas, a los elegidos por la ciudadanía, con la absurda, desnortada y antidemocrática utilización de argumentaciones basadas en los supuestos “derechos” de las minorías a atribuirse la facultad de poder exigir unos procedimientos o unas prácticas que, ellos mismos se sacan del talego, para justificar lo que nada más son intentos de perturbar el orden, crear malestar, encender los ánimos y, en fin, olvidarse de que las reglas de cualquier democracia son las que establecen los procedimientos para que las voluntades de las mayorías no puedan nunca quedar desvirtuadas por los intereses, las exigencias o las salidas de tono de las minorías.

Los que no somos monárquicos y, sin embargo, votamos la Constitución como, por cierto, lo hicieron la mayoría de los catalanes en el referéndum que la aprobó; aunque preferiríamos una República al estilo de las de Alemania o Francia, no por ello cuestionamos la legalidad y la legitimidad de la Monarquía parlamentaria, por la que nos venimos rigiendo. Sin que ello signifique que renunciemos a nuestras ideas, nunca votaríamos un sistema republicano solamente promovido, pergeñado, alcanzado e impuesto por un procedimiento ilegal, anticonstitucional y, mucho menos, a propuesta de partidos como IU, ICV, ERC, Podemos, BILDU, Compromís EQUO o cualquier otro que, con el señuelo de sustituir la monarquía por la república, pretendiera introducir sus doctrinas comunistas o separatistas, saltándose la Constitución y haciendo caso omiso de lo que, una mitad del pueblo español, aunque fuere republicano, pensara respecto a lo que debe ser una república democrática, donde las representaciones de la derecha y la izquierda se tuvieran que someter al dictado de las urnas, tal y como ocurre en la mayoría de países donde está vigente la verdadera democracia.

Cuando escuchamos al señor Cayo Lara, de IU, hablar del “ciudadano” Carlos I, no podemos menos que verle cara de Robespierre, cubierto con el gorro frigio y con la escarapela tricolor de la Revolución Francesa, apostado junto a la famosa “madame Guillotine”, dispuesto a segar cabezas dentro del más puro estilo jacobino. ¿Estos son los que piden la República? Pero ¿qué tipo de república nos ofrece este señor que no ha dudado en coaligarse en Europa con los eurodiputados de Izquierda Plural (IU, ICV y Anova, entre otros), con los de Podemos, ERC, Bildu y Comprimís-Equo, para firmar un manifiesto reclamando un referéndum sobre la Jefatura de Estado? Se imaginan ustedes la cara que les debe haber quedado a los diputados del resto de países representados en el Parlamento Europeo, ante tal desafío a la Constitución española, falta de lealtad a su Gobierno e instituciones y la demostración de los cientos de años que separan a estos señores, anclados en la Edad Media, de los partidos republicanos actuales, donde derechas e izquierdas son capaces de entender que no se pueden atacar las instituciones y los sistemas políticos de una nación, pretendiendo conseguirlo criticando la legalidad, proponiendo la separación del mismo y poniendo en tela de juicio la legitimidad de sus leyes fundamentales.

Y es que, en España, los hay que, lo que están pretendiendo, es destruir lo que a través de los años de democracia que nos hemos dado, se había conseguido. Es evidente que, las izquierdas, no entienden el hecho de que las preferencias de los votantes, según las circunstancias de cada país, puedan oscilar de la derecha a la izquierda y viceversa, sin que ello, tenga otros efectos que darles la oportunidad a los respectivos gobiernos de demostrar que saben gobernar mejor que sus contrarios. Los repetidos intentos que se han venido sucediendo desde que, la derecha representada por el PP, ganó las elecciones del 20N del 2011; de desestabilizar la nación, apelando para ello al asalto a las calles, las protestas de diversos colectivos, el despendolamiento de los Sindicatos, las manifestaciones y ocupaciones de los grupos antisistema, como los famosos del 15M o los impenitentes inconformistas de la Farándula y, ahora, recientemente, estos otros ilusos, los de Podemos, que pretenden conseguir sacar a España de sus apuros, apelando a las más obsoletas, trasnochadas y demodés propuestas económicas, dándoles de nuevo un protagonismo a la estatalización de la economía, el medio más efectivo de llevar a la nación a su ruina total.

Si algún día ha de volver a España el sistema republicano, lo ha de hacer a través del convencimiento del pueblo español de que el sistema monárquico ya no da más de sí, de que quienes se postulen para encauzar el camino hacia ella, sean personas sensatas, ilustradas, preparadas para gobernar, dispuestas a continuar defendiendo los logros que vayan a heredar, con la intención de conseguir la reconciliación entre todos los españoles y contando con la colaboración leal de los partidos, sean del gobierno o de la oposición. Se debe hacer olvidar la creencia (hoy en día, plenamente justificada) de que la República es cosa de izquierdas, de socialistas y comunistas, de antisistemas y ocupas. Si ha de existir una nueva república, en ningún caso debe parecerse a aquellos desastrosos ejemplos del año 1.931 hasta el 18 de julio de 1.936, durante cuyo periodo se puede decir que no existió un tiempo en el que no se cometieran atentados contra la propiedad, ataques y quemas de conventos e iglesias, asesinatos de un lado y del otro y, en general, el empobrecimiento de la población, la falta de alfabetización, debido a la expulsión de las órdenes dedicadas a la educación ( los jesuitas por ejemplo) y la escasez de maestros preparados para sustituirlas.

Ni Europa ni el resto de países del mundo civilizado iban a consentir un modelo de Estado al estilo del de Venezuela del señor Maduro o la Bolivia del señor Evo Morales. Y es que parece que, tanto los separatistas de Mas como los comunistas de Cayo Lara, todavía no se han percatado de que estamos en un sistema económico en el que todos dependemos de todos y, por consiguiente, si una nación, por su cuenta, pretende salirse del guión, lo único a lo que se expone es a que se la obligue a rectificar y, en el caso de que el gobierno decida no rectificar, a que se la eche del club europeo a cajas destempladas, privándola de todos los privilegios y ventajas inherentes de la pertenencia al mismo.

No, no, señores, España no está, ni mucho menos, en condiciones de un cambio de régimen y quienes así no lo entiendan o bien es porque no les conviene entenderlo o es que no tiene ni idea de en qué Mundo están viviendo. Republicanos, sí, pero republicanos inteligentes, de orden, de sentido común y amantes de España, naturalmente, defensores de una España unida y solidaria. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, vemos como unos insensatos van desprestigiando la república, empeñados en darse de cabeza contra el sentido común.

Golpe al separatismo en Bruselas
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 19 Junio 2014

Los eurodiputados recién elegidos de UPyD y de Ciudadanos se han incorporado al Grupo Parlamentario de los Liberales y Demócratas con los votos favorables de más de dos tercios de sus integrantes y tan sólo dos en contra, los de los españoles a su pesar Ramón Tremosa e Izaskun Bilbao.

La entrada de los seis nuevos parlamentarios de nuestro país en el que será el tercer Grupo de la Eurocámara en la legislatura 2014-2019 ha ido precedida de una campaña ruin y zafia del separatista Tremosa, que ha intentado desacreditar a los que a partir de ahora serán sus compañeros utilizando los argumentos más miserables incluyendo en el caso de Javier Nart las calumnias más repulsivas. Sin embargo, todos sus intentos de impedir la llegada de este brillante contingente procedente de España a las filas liberales del Parlamento Europeo han resultado estériles porque las mentiras tienen patas cortas y porque la indudable calidad política, intelectual y personal de los así atacados habla por ellos y convierte en ridícula cualquier crítica basada en el sectarismo o el interés político mezquino. Desde su aparición en Bruselas hace cinco años, Ramón Tremosa se ha centrado en una labor permanente de propaganda en favor del proyecto secesionista impulsado por su partido hasta provocar la fatiga y casi la náusea de sus colegas, tanto de su Grupo como del resto del hemiciclo. Su obsesión por presentar absurdamente a Cataluña como una Comunidad oprimida en términos culturales y fiscales y su continua exhibición de hostilidad hacia la Nación a la que, por mucho que le duela, representa en el ámbito comunitario, ha hecho de él un personaje desagradable y grotesco cuyo descrédito ha alcanzado el máximo tras su ignominiosa derrota en su intento de barrar el paso a los dignos representantes de dos fuerzas consolidadas que han recibido el pasado 25 de mayo el apoyo de un millón y medio de electores.

En este mundo se puede jugar a tres tipos de juego, aquellos en los que gana el jugador al tiempo que se beneficia a los demás, aquellos en los que uno gana a costa de los otros y aquellos en los que todo el mundo pierde. Esta última clase de operaciones, propia de gentes malvadas a la vez que escasas de inteligencia, es la que más complace a Ramón Tremosa, especialista en fastidiar al resto de la humanidad al tiempo que se dispara sí mismo en el pie. Esperemos que su estrepitoso fracaso a la hora de negar a personas competentes y honorables la posibilidad de formar parte del Grupo Parlamentario que les corresponde, le haga reflexionar y cambiar de comportamiento ya que de lo contrario su reputación, ya bastante hundida, quedará definitivamente destruida para no recuperarse jamás.

Cataluña
El referéndum de Rull y Turull
Pablo Planas Libertad Digitaldegeneran

El portavoz de CiU en el Parlamento catalán, Jordi Turull, arropado por Josep Rull, también diputado autonómico, ha contado cómo será el referéndum separatista del 9-N con la crudeza propia de un vendedor de preferentes. Bastará con que vote la mitad del censo para exigir a Europa el reconocimiento del resultado, que, sin duda, será favorable a la independencia. El mismo Turull, asesorado por Rull, ha decidido que la república catalana será un hecho si el 55% de los votantes lo hace a favor de la ruptura, aunque serviría igual con la mitad más uno, ha aclarado.

De manera que la Generalidad va a convocar un referéndum en el que llamará a votar a los mayores de 16 años, a los extranjeros y a los partidarios de la república en general que se inscriban en un registro de partidarios de la independencia en particular. Y concederá plena validez a los resultados si la participación llega a la mitad y si gana la independencia por un poco más de la mitad de esa primera mitad. Tan parcos porcentajes serían los únicos requisitos para el ingreso de Cataluña en el club mundial de los Estados soberanos, según dicen Turull y Rull que reza el derecho internacional. Y ahí está la Generalidad, buscando observadores que se avengan a supervisar la mascarada que sin duda se llevará a cabo el próximo 9 de noviembre, sin dar hasta entonces un día por perdido en la incesante labor de incumplir la ley y convertir Cataluña en la Corea del Norte del sur de Europa, con las mismas muestras de adhesión al régimen y los mismos plebiscitos amañados que en Pyonyang.

Que Turull apele a la democracia y Rull al derecho internacional mientras descubren hasta dónde está dispuesta a llegar CiU empujada por ERC debería ser suficiente para que en todo este desgraciado asunto intervinieran de una vez las autoridades europeas, ya que las españolas no lo hacen. Alguien allá en Bruselas, en el Vaticano o en la Casa Blanca si hace falta, debería advertir al Gobierno regional catalán de que sus planes no sólo son ilegales sino que están provocando una balcánica división de la sociedad que es contraria a los más elementales derechos individuales, colectivos y hasta a los relativos a lo del decidir.

Tal como se plantea el 9-N, quien va a necesitar de la ayuda y la presencia de observadores internacionales es el 75% de la población catalana, es decir, los que no vayan a votar y los que voten no. Unos por indecisos, indocumentados o indolentes y los otros por españolazos. Dados los criterios de Rull y Turull, la mayoría de los catalanes (por no hablar del resto de los españoles, excluidos del proceso sobre el futuro de su propio país) podría ser sometida a la voluntad de poco más de un tercio, el de los partidarios de romper con España, pero sin perder ninguna de las ventajas que confiere la nacionalidad española, beneficios europeos incluidos, que es más o menos lo que significará votar dos veces que sí a las preguntas trile de Mas.

Ya está tardando quien sea que tenga que rescatar, evacuar o proteger a los catalanes que pretendan seguir siendo españoles, o que lo parezcan, en la Cataluña post-referéndum. Ahora mueve a la carcajada la zafiedad de Turull, el aire de seriedad con el que exhibe su peligrosa ignorancia y los inquietantes planes golpistas de la Generalidad. Las desfachateces nacionalistas son antológicas, de club de la comedia y todo eso, jajajá. Pero lo del 9-N va en serio y ninguna de las barbaridades propuestas o chistes proferidos por los prebostes separatistas han provocado el descarrilamiento del proceso, sino todo lo contrario. Como escribiera Ignacio Vidal-Folch, pobre Cataluña, en manos de "los diáconos Rull, Turull y Tururull".

De la libertad al poder
Ferran Toutain www.cronicaglobal.com 19 Junio 2014

Hay que ser muy ingenuo o muy demagogo para negar que todos los movimientos de masas, todos sin excepción alguna, nacen, se articulan y se consolidan como resultado de dos únicos factores: la propaganda y el mimetismo. El primero propone y el segundo dispone, pues sin el mimetismo, sin esa extraordinaria habilidad de los hombres para imitarse mutuamente las muecas, los peinados y los pensamientos que dan apariencia a sus cabezas, la propaganda no pasaría de ser un oficio de oscuros charlatanes y no llegaría a crear arraigadas convicciones, indignaciones, identidades, soberanismos y revoluciones. No digo en absoluto que todas las ideas que las masas tienen por propias sean necesariamente falsas o inaceptables, digo que la verdad y la conveniencia no determinan en ningún caso su expansión: con el mismo celo y el mismo ardor se defienden la solidaridad y la xenofobia; cuando el sujeto es la masa, lo racional y lo irracional corren la misma suerte.

Los primeros analistas de la democracia, empezando por Tocqueville, ya vieron en el poder de la opinión pública el mayor inconveniente de la sociedad abierta: cuando se forma una comunión de ideas de signo multitudinario, esas ideas —con independencia de su justeza y en virtud de su aparente legitimidad democrática— pueden llegar a ejercer una auténtica tiranía sobre los ciudadanos que no las comparten. En Libertad y prensa (1920) Walter Lippmann advierte que los primeros defensores de la libertad de expresión, de John Milton a John Stuart Mill, no imaginaron nunca una opinión pública gobernante, y que en consecuencia sus teorías no pueden guiarnos en un momento —el momento de Lippmann es solo el de la prensa libre— en el que todo depende de la opinión pública. Quien sí imaginó un futuro con una opinión pública gobernante, y solo con pensarlo le dieron escalofríos, fue Gustave Flaubert, que en una carta a Georges Sand (1871) escribió, refiriéndose a la masa, algo tan sensato como difícil de tragar en una época de populismo exacerbado como la nuestra: "Dadle la libertad, pero no el poder".

A ese poder, al derecho de tiranía que se ejerce en nombre de la opinión pública, la posmodernidad le ha llamado corrección política, una forma sutil de autoritarismo que no consiste solo en el uso compulsivo de los dos géneros gramaticales y en la censura de anuncios presuntamente sexistas, sino que, mucho más allá de lo bobo y lo anecdótico, decide cómo es la realidad en la que vivimos. Las consignas del feminismo radical y el fundamentalismo ecologista son correcciones políticas presentes en todo el mundo occidental; el nacionalismo es una corrección política de carácter local que opera exactamente igual que las otras: logrando que su lenguaje sea el lenguaje de toda la sociedad. A menudo ni siquiera es necesario que la corrección política tenga la aquiescencia de una mayoría; es suficiente con que un grupo de opinadores con influencia en la universidad y los medios convenza a los políticos o se deje convencer por estos —hoy en día políticos, expertos y periodistas suelen formar parte de los mismos tercios— de que no es posible pensar y mucho menos discursear fuera de los límites establecidos, y así es cómo se crean esas mayorías fantasmales que permiten hablar en nombre del pueblo.

Lo malo es que los fantasmas de este mundo se encarnan con mucha más facilidad que los del otro y acaban siendo realmente el pueblo. Y si todas las democracias no degeneran en dictaduras es solo porque lo impiden las leyes. Aunque a algunos les revuelva el estómago —a menudo a los que más suelen hablar de regeneración democrática—, eso es el Estado de derecho, y fuera de él la democracia solo puede ser orgánica o popular, cosas ambas que vienen a resultar en lo mismo.

Asombra, pues, tanto como inquieta que sean cada vez más los políticos elegidos democráticamente y sus correspondientes voceros los que, como quien habla de algo perfectamente obvio y razonable, repitan a la menor ocasión que las leyes no deben servir de coartada para el inmovilismo, que el modelo político de la Transición está completamente agotado o que la Constitución no puede estar por encima de la voluntad popular. Uno ya no sabe muy bien por qué lado hay que cogerlo: ¿por el de la ingenuidad, el de la ignorancia, el del cinismo, el de la demagogia? Muy probablemente hay un poco de todo. Hay un aprovechamiento infame de la crisis —que en España ha tomado forma de extrema izquierda y de secesionismo, del mismo modo que en otros países se ha decantado por la extrema derecha—; pero todas esas concentraciones tribales con niños y banderas, esos paseos por Europa con exhibiciones castelleras, esas manos vibrantes de orgullo asambleario o esos actores, cantantes y humoristas que participan en vídeos reivindicativos repitiendo siempre los mismos estereotipos como críos que recitan la lección para regocijo de sus mayores parecen indicar una creciente, grave y quién sabe si definitiva infantilización de la política. Y en eso estamos.

El Rey está desnudo
Javier Caraballo El Confidencial 19 Junio 2014

El Rey de España, el nuevo rey Felipe VI, está desnudo. Llega así al trono, desnudo, como al final del cuento. Lo que ocurre en la fábula es que el rey camina desnudo entre sus súbditos porque, en su soberbia infinita, en su pomposa majestuosidad, los sastres más afamados del reino le confeccionan un traje invisible, “el más hermoso del mundo”. Tan hermoso, le cuentan los sastres burlones, “que sólo los tontos no pueden verlo”.

Así que el rey se pasea por las calles en pelota viva sin que nadie le diga nada, unos por miedo y otros por servilismo o por inercia, para no quedar ellos como los únicos tontos que no consiguen ver el traje. Como el propio rey, que ni siquiera es capaz de verse en el ridículo de su desnudez. Nadie era capaz de reconocer la realidad.

A Felipe VI no le pasa eso porque arranca su reinado justo al final del cuento. En España, al nuevo monarca ya le han dicho de todo. La realidad que asume es tan nítida, tan cruda, tan desnuda de eufemismos o lisonjas, que Felipe de Borbón conoce sin velos el país que lo recibe, el país que tiene que afrontar.

Es consciente, en primer lugar, de que su padre, el rey don Juan Carlos, ha tenido que abdicar para salvar a la Casa Real española del deterioro en el que ella misma se había instalado por los escándalos propios. Esta dicho aquí otras veces que en una democracia del siglo XXI una institución dinástica como una monarquía sólo se justifica si es ejemplar. Y lo que venía ocurriendo con la Casa Real española es que se había convertido en símbolo de lo contrario, por excesos, por frivolidad, por corruptelas.

En España, al nuevo monarca ya le han dicho de todo. La realidad que asume es tan nítida, tan cruda, tan desnuda de eufemismos o lisonjas, que Felipe de Borbón conoce sin velos el país que tiene que afrontar

Felipe VI tiene la virtud, en ese sentido, de que no se ha visto salpicado por ninguno de los escándalos que han protagonizado otros integrantes de la Casa Real. Felipe VI, por tanto, reúne la condición primera para una monarquía parlamentaria: puede ser ejemplar ante los ciudadanos.

Pero como ha conocido los acontecimientos, como ha podido ver el deterioro de su entorno, también debe haber aprendido la lección para que, en adelante, nadie en la Casa Real pueda verse envuelto en escándalos como los que conocemos. La lucha contra la corrupción es posible vencerla siempre que la determinación sea fuerte, sincera e implacable. No se puede impedir, desde luego, que en cualquier parte pueda surgir un garbanzo negro, de eso nadie se libra en esta vida, pero para eso ya están los controles internos, periódicos y exhaustivos, que deben imperar en el manejo del dinero público. Y cuando se detecta la más mínima anomalía o desviación, se actúa con toda contundencia, sin esperar a que se pudran los asuntos. Sin mirar para otra parte, sin taparlos, sin disimularlos.

En las manos de Felipe VI, en su gestión de la Casa Real, en el control de todos los componentes de la realeza española, está la posibilidad de impedir que en el futuro puedan producirse nuevos escándalos. Entre otras cosas, porque, si eso ocurre, el deterioro ya no se frenará con una nueva abdicación.

Tampoco España, como nación y como sociedad, se le presenta al nuevo Rey de forma disimulada. La crisis económica, voraz, ha dejado una sociedad temblando en muchos hogares que no llegan a final de mes. Los apuros diarios por la tiesura del empleo, que se suman a los recortes generales, por todas las comunidades, de prestaciones sociales, han llevado al límite a una buena parte de la sociedad.
Con los cambios progresivos y mejoras que se deban ir introduciendo, desde la Constitución hacia abajo, España tiene que aspirar a la superación definitiva de los debates estériles en los que se consumen sus fuerzas

Nada de lo que ocurra en la actualidad en la esfera pública afecta a la sociedad española como antes de la crisis, de modo que, como estamos viendo con frecuencia, cualquier exceso, cualquier desliz, cualquier desvarío, puede convertirse en la chispa que provoca un gran incendio. Felipe VI tiene que saber conectar con esa gente y que esa gente se reconozca en sus gestos, en sus palabras.

Ese don lo tuvo durante mucho tiempo su padre y ha sido, quizá, la principal virtud de don Juan Carlos, la semilla del juancarlismo; la empatía que ha derrochado siempre, cuando callaba de dos voces al impertinente bananero, aquel glorioso “por qué no te callas”, o cuando, abochornado, pedía perdón públicamente por sus torpezas.

Y la nación española, claro. Esta España compleja que parece que sólo aspira a conllevarse consigo misma, que se pone zancadillas a cada instante, que degenera la confrontación política con el desacuerdo permanente, el sectarismo implacable. Esta España corta de miras que muchas veces es incapaz, incluso, de valorar lo conseguido en los últimos 30 años. La segunda Transición en España puede llegar con Felipe VI como abanderado, que es el único papel que se le otorga a un rey en una monarquía parlamentaria como la nuestra. Felipe VI, como jefe del Estado, debe ser la imagen de la segunda Transición que, en contra de lo que piensan algunos, no puede ser una revolución legislativa en España, como si cada tres generaciones una nación tuviera que cambiar de constitución y de modelo de Estado.

La segunda Transición española tiene que ser la de la normalización de la democracia y de España misma como nación. Con los cambios progresivos y mejoras que se deban ir introduciendo en la legislación española, desde la Constitución hacia abajo, España tiene que aspirar a la superación definitiva de los debates estériles en los que se consumen sus fuerzas. La primera Transición trajo la democracia, la segunda Transición tiene que traer la normalidad que ahora nos falta.

Felipe de Borbón llega al trono forzado por una abdicación. Y el gesto de su padre, su renuncia, ha hecho las veces del niño de la fábula que, en medio de la muchedumbre, grita asombrado, “¡el rey está desnudo!”. Felipe VI ya lo sabe. Esta es la sociedad española, puteada y hastiada, pero también ansiosa y esperanzada; estos son los problemas territoriales, la radicalización de unos, el agravio de otros, el hartazgo de muchos; y esto es lo que se espera del nuevo Rey, ejemplaridad en la forma, altura intelectual en el hacer y cercanía en el trato.

Felipe, el PP y el PSOE han perdido el referéndum
Alberto Sotillos. El Confidencial 19 Junio 2014

No hay manera. Por mucho que la ciudadanía llene plazas pidiendo poder participar, por mucho que la sociedad reclame una nueva forma de relación entre representantes y representados, por mucho que dejen de votar a los principales partidos y por mucho que le digan al CIS que han perdido casi toda la credibilidad en la mayor parte de las instituciones, no aprenden.

El ciudadano normal ha pasado ya de la indignación a la desesperación de forma completa, no le queda opción de creer que los principales partidos, como están, les puedan representar.

En esta ocasión se pone de manifiesto con una Ley de Abdicación que se nos ha presentado como la única forma de hacer la sucesión, tratando de engañar intencionadamente a una sociedad que sabe que no, que hay otras opciones y además tan constitucionales y con sentido de “pacto de Estado” como las demás.

Hoy asistimos a la proclamación de un nuevo Rey. Una jefatura del Estado basada en la herencia y en la prevalencia del hombre sobre la mujer. Es medieval, especialmente cuando a la ciudadanía se le ha hurtado la posibilidad de decidir.

Los dos partidos principales y la propia monarquía suman hoy una nueva losa a sus espaldas, que hunde más su credibilidad y respaldo ciudadano. Para colmo, se prohíbe mostrar banderas republicanas dejando claro que la ciudadanía en esta sucesión ni puede votar ni puede opinar.

Muchos somos los que creemos que la única forma segura que tenía Felipe de perder el referéndum era no convocándolo. Y también lo han perdido el PP y el PSOE. Lo han ganado quienes querían demostrar que no se escuchaba la voz de la ciudadanía, que las calles sólo se engalanan para una realidad que nada tiene que ver con el día a día de los españoles

Luego vendrán sesudos análisis para tratar de recuperar una confianza perdida, campañas para reforzar la “marca España” o tratar de relanzar la figura de un Rey que han logrado esté en buena medida deslegitimada desde su proclamación.

Será tarde, como lo está siendo desde hace tiempo, como nos demuestran las nuevas formaciones políticas que logran amplia representación por haber entendido que es necesario ofrecer un nuevo modelo basado en la participación y responsabilidad directa de la ciudadanía en la toma de decisiones. El PSOE, especialmente el PSOE por ser un partido de izquierdas, debería haber comprendido esta necesidad, haber descubierto hace tiempo que la ciudadanía a la que trata de representar le lleva demasiado tiempo pidiendo poder controlar, usar y fiscalizarlos mientras ellos se han encerrado en un búnker desde el que es imposible representar a nadie.

Hoy se vuelve a poner de manifiesto la distancia entre la vieja política y la nueva, entre las instituciones y la ciudadanía, entre los partidos viejos y las nuevas formaciones. Es un día para verlo, para apreciarlo en detalle y para que –ojalá– comprendan que o salvan esa distancia o en breve será demasiado grande como para tratar de hacer acercamientos.

Muchos somos los que creemos, además, que la única forma segura que tenía Felipe de perder el referéndum era no convocándolo. Y también lo han perdido el Partido Popular y el PSOE. Lo han ganado quienes querían demostrar que no se escuchaba la voz de la ciudadanía, que la sociedad está de adorno, que las calles sólo se engalanan para una realidad que nada tiene que ver con el día a día de los españoles.

El PSOE tiene estos días una oportunidad, tal vez la última, de romper la inercia que le lleva en dirección contraria a la ciudadanía y enderezar el rumbo. Del Partido Popular se espera menos, pero al Partido Socialista hace demasiado tiempo que se le pide que vuelva... y no aparece.

*Alberto Sotillos, Candidato a la Secretaría General del PSOE.

Guerra contra el terrorismo
El Estado Islámico arrasa, Oriente Medio se estremece
Daniel Pipes Libertad Digital 19 Junio 2014

La toma de Mosul el pasado día 9 garantiza a los yihadistas el control de la segunda ciudad de Irak, de un importante arsenal armamentístico, de 429 millones de dólares en oro y vía libre para conquistar Tikrit, Samarra y, eventualmente, Bagdad. Por su parte, los kurdos iraquíes han tomado Kirkuk.

La toma de Mosul por parte del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) es el acontecimiento más importante en Oriente Medio desde el comienzo de los levantamientos árabes, en 2010. He aquí las razones.
Amenaza regional

El EIIL, una organización considerada terrorista, podría derrocar los Gobiernos de Irak y Siria y, quizá, también otros como el de Jordania. Su presencia a ambos lados de la raya sirio-iraquí lo sitúa en condiciones de poder eliminar la frontera cuasi centenaria entre estas dos creaciones coloniales y acabar con su existencia como Estados unitarios, lo que haría implosionar el orden político constituido en Oriente Medio tras la Primera Guerra Mundial. El Gobierno norteamericana considera el EIIL "una amenaza para toda la región".

Fortaleza inesperada
Estos hechos prueban que la forma más extrema y violenta del islamismo, representada por Al Qaeda y grupos similares, puede ir más allá del terrorismo y conformar milicias y guerrillas paraconquistar territorios y desafiar a Gobiernos. Junto al EIIL, tenemos una lista con los talibanes de Afganistán, los somalíes de Al Shabaab, el Frente Al Nusra de Siria, Ansar Dine en Malí o Boko Haram en Nigeria.

Los musulmanes odian el islamismo
A consecuencia de la terrible reputación que el EIIL ha cosechado en diversas localidades -por ejemplo, en la siria Raqa-, se calcula que la cuarta parte de los casi dos millones de habitantes de Mosul y su entorno han huido de la zona. Las recientes atrocidades del EIIL hacen que el islamismo resulte repugnante a millones de musulmanes.
Fracaso definitivo

Por mucho daño que las organizaciones similares a Al Qaeda puedan causar en vidas y haciendas, no pueden alzarse con la victoria (es decir, instaurar un califato en el que se aplique rigurosamente la ley islámica) porque su extremismo aliena a los musulmanes y asusta a los no musulmanes. Las formas moderadas de islamismo, como la de Fetulá Gülen en Turquía, son potencialmente más peligrosas porque atraen a más musulmanes y atemorizan menos a quienes no lo son.
Suníes contra chiitas

Los avances militares del EIIL suponen una amenaza directa para el régimen proiraní de Irak, dominado por chiitas. Teherán no puede permitir que se desmorone, por eso ha prometido implicarse en mayor medida y enviado efectivos para ayudar a recuperar el control de Tikrit. Esto recuerda a las divisiones étnicas de la guerra civil siria, donde había yihadistas sunníes apoyados por Turquía que se rebelaban contra un Gobierno central de orientación chiita al que respaldaba Irán. Al igual que en Siria, este conflicto conduce a una catástrofe humanitaria, toda vez que enfrenta a los islamistas entre sí, lo que no deja de servir a los intereses occidentales.
La presa de Mosul se resquebraja

En los años 80 los saudíes y otros árabes financiaron una presa en el Tigris, unos 55 kilómetros al noroeste de Mosul, que se construyó a toda prisa y con poco presupuesto. Su lamentable edificación hace que tenga filtraciones y que cada cierto tiempo sea necesario llevar a cabo onerosas tareas de reparación para evitar su derrumbe. ¿Se encargará el EIIL de estas obras o preferirá ahorrarse el gasto y amenazar así con catastróficas inundaciones no sólo a la los habitantes de Mosul, sino a los de otras poblaciones del país?
Fracaso estadounidense

El éxito del EIIL demuestra claramente el exceso de ambición en los objetivos de la invasión de Irak que capitaneó Estados Unidos y que costó a Occidente miles de vidas y más de un billón de dólares. Lo mismo se podría decir de Afganistán. La fachada ornamental que constituían las instituciones financiadas por Norteamérica, que costaron 53.000 millones de dólares y que incluían desde hospitales ineficientes hasta la Orquesta Sinfónica Nacional Iraquí, se han revelado un rotundo fiasco. La imagen de los miembros del EIIL posando triunfantes con equipamiento militar facilitado por Estados Unidos pone de manifiesto la insensatez que constituía el sueño americano de crear "un Irak estable, democrático y próspero".
Los republicanos

Culpan injustamente a Barack Obama de las victorias del EIIL. En realidad fue George W. Bushquien contrajo el compromiso de reconstruir Irak y quien en 2008 firmó el acuerdo en el que se indicaba que la presencia americana en Irak concluiría a finales de 2011. Si el Partido Republicano quiere avanzar en política internacional, debe reconocer estos errores y aprender de ellos, no rehuirlos y endosárselos a Obama.

Los demócratas
La ejecución de Osama ben Laden hace tres años fue un notabilísimo acto simbólico de venganza, pero no supuso un gran cambio a nivel operativo. Ya es hora de que Obama deje de jactarse de que Al Qaeda está siendo derrotada. De hecho, esta organización y sus aliados son ahora más peligrosos que nunca, ya que han evolucionado del terrorismo a la conquista de territorios. El bienestar de los americanos -y no solo de ellos- depende de que esta realidad se admita y se actúe en consecuencia.
Política occidental

Éste es principalmente un problema de Oriente Medio, y las potencias extranjeras deberían dedicarse a proteger sus intereses, no a solucionar las crisis de la zona. Es Teherán, no nosotros, quien debe combatir al EIIL.

© elmed.io - Daniel Pipes
Daniel Pipes, director del Middle East Forum.

Proclamación
La Policía impedirá exhibir banderas republicanas en el desfile en honor a Felipe VI
Con el aval de un informe de la Abogacía del Estado por peligro real de alteración del orden público
Europa Press www.lavozlibre.com 19 Junio 2014

Madrid.- La Dirección General de la Policía ha recabado un informe de la Abogacía del Estado en el que se avala que los agentes puedan impedir el acceso con banderas y símbolos republicanos al recorrido que este jueves hará Don Felipe por las calles de Madrid tras su proclamación en el Congreso de los Diputados, han informado fuentes policiales.

Estas mismas fuentes han precisado que el citado informe jurídico se remite a la ley orgánica sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, la Ley 1/1992, que aborda la manera de evitar altercados en la calle. En este sentido, las fuentes consultadas llaman la atención sobre el hecho de que este jueves en Madrid se congregará una gran mayoría de personas favorables al Rey y a la monarquía y por tanto la presencia de personas contrarias a esa institución podría derivar en un problema de seguridad y orden público.

Estas mismas fuentes sostienen que esta política se aplica habitualmente en los casos de grandes aglomeraciones, y ponen como ejemplo los acontecimientos deportivos, en los que por cuestión de seguridad en muchas ocasiones se mantiene la separación entre aficiones rivales.

Por estos motivos, y una vez recibido el aval jurídico de la Abogacía del Estado, la Dirección General ha dado orden a los agentes que participarán en el despliegue policial para que eviten la presencia de personas que porten banderas o símbolos republicanos o mensajes antimonárquicos con el objetivo de que la jornada se desarrolle sin incidentes.

Felipe VI recorrerá tras su proclamación en el Congreso las principales calles del centro de la ciudad, como son la Carrera de San Jerónimo, el paseo del Prado, la calle Alcalá, la Gran Vía, la plaza de España, la calle Bailén y la plaza de Oriente. En todos esos puntos, la Policía prevé la asistencia de multitud de personas simpatizantes de la monarquía. El despliegue policial diseñado por el Ministerio del Interior estará compuesto de un total de 7.000 efectivos entre Policía y Guardia Civil, si bien la seguridad durante el recorrido a pie de calle recaerá especialmente sobre los cerca de 2.000 agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) desplegados para la ocasión.

Lluvia con olor a orína
Nota del editor 19 Junio 2014

Dice el (des) gobierno de lo que queda de España que está lloviendo, pero yo noto un fuerte olor a orina, y así sin gafas me temo que están orinando sobre los que tenemos la cabeza para pensar.

Y lo peor es que (des) gobiernan con mi dinero, el que debería estar en mi bolsillo y no en el suyo. En fin, que nosotros intentamos orinar y no conseguimos echar gota, exhaustos de recibir tantos golpes dinerarios, físicos y siquicos.

Armiñán, a punto de hablar japonés en la Filmoteca
oti rodríguez marchante ABC Cataluña 19 Junio 2014

La Filmoteca de Cataluña ha tenido fácil este año hacer un acto de convergencia y unión con los premios Goya y Gaudi de Honor y con sus honorables ganadores, Jaime de Armiñán y Julieta Serrano. Tan fácil que con una película homenajeaban a los dos, «Mi querida señorita», pues uno la escribió y dirigió y otra la protagonizó. Ver ahora «Mi querida señorita» es también un estimulante acto de convergencia y unión con los tiempos que vivimos -y que tan alegremente (o ignorantemente) despreciamos- porque nos muestra aquello de no hace tanto que sí era en realidad despreciable. Pero, antes de la proyección, hubo presentación, y con ella divertimento.

Cualquiera que conozca un poco a Jaime de Armiñán sabe que aún lleva en su interior a un niño puñetero y ácrata al que le gusta pisar los charcos más que a Gene Kelly, y rápidamente vio el charco de lo políticamente correcto en la Cataluña oficial y montó su espléndido número musical, y cantó con ganas después de oír a sus compañeros de presentación, a Judith Colell, vicepresidenta de la Academia del Cine español, a la homenajeada Julieta Serrano, al director de la Filmoteca de Barcelona, Esteve Riambau, y a Isona Passola, presidenta de la Academia del Cine catalán... Sin perder la sonrisa, Armiñan les reprochó que hubieran dicho tantas cosas estupendas de los premiados y de la película, pero en catalán, idioma que él no conoce, teniendo todos ellos y los asistentes de la sala un idioma común, el español. Y lamentó no saber japonés para haberles podido responder tan amablemente a sus palabras. En fin, era un momento amigable y la cosa sólo se quedó en ese hilo frío en la columna vertebral de la sala como si a alguien se le hubiera escapado una blasfemia delante del Papa.

No sabe Armiñán que aquí, en el mundo oficial y visceral, se da mucho la divertida incongruencia tevetresina de que un reportero le pregunte a, pongamos Messi, en catalán sobre la jugada del gol, y Messi le responda, «este, bueno, intentamos hacer nuestro juego y buscar las esquinas», en una especie de divertido «ahora entiéndeme tú a mí»... ¡Ay, el mundo oficial catalán!... La calle, la vida, la gente, es otra cosa, y la convergencia y unión de los dos idiomas oficiales es natural, y nadie se obstina en decirte algo que quiere que entiendas en un idioma que desconoces.

Los datos de las encuestas desmienten el supuesto carácter transversal del proyecto independentista promovido por Artur Mas
Los catalanes castellanohablantes ni son 'chonis', ni son independentistas
El apoyo a la secesión es residual entre los catalanes castellanohablantes y entre aquellos cuyos padres nacieron en el resto de España
Periodista Digital. 19 Junio 2014

El ex presidente de la Generalidad Jordi Pujol aseguró hace un par de meses que "el gran éxito de Cataluña es que ahora mismo haya inmigrantes que se apellidan Fernández o que sonchonis, y hacen proclamas soberanistas".

Como explica Alejandro Terceiro en 'Crónica Global', el dirigente nacionalista defendía la supuesta transversalidad del proyecto independentista promovido por Artur Mas apelando a una conocida canción del grupo Els Catarres, Jenifer, que trata sobre la historia de amor entre un catalán nacionalista y una chica castellanohablante -cuyos padres y/o ella misma proceden de otra Comunidad Autónoma-, a la que se califica de choni.

Sin embargo, y más allá del carácter despectivo del término choni, los datos desmienten rotundamente esta afirmación del ex presidente autonómico: el apoyo al independentismo entre los catalanes castellanohablantes y entre aquellos cuyos padres nacieron en el resto de España es prácticamente residual.

Así lo refleja el Barómetro Político de Cataluña elaborado por Gesop y publicado por El Periódico el pasado 9 de marzo, cuyos datos pormenorizados han sido analizados por Dani Solís desde la propia web de la empresa de estudios de mercado.

El proyecto secesionista no es transversal
Los datos de este sondeo (consistente en 800 entrevistas telefónicas asistidas por ordenador y realizadas entre el 26 y 28 de febrero pasado) ponen de manifiesto que el apoyo a la independencia de Cataluña tiene un amplio apoyo entre los catalanohablantes y entre las personas cuyos padres han nacido en Cataluña; ese independentismo se reduce entre los catalanes que tienen uno de sus padres nacido fuera de Cataluña; disminuye aún más entre los que utilizan el catalán y el castellano indistintamente como lengua habitual; y es minoritario entre los que tienen ambos padres nacidos fuera de Cataluña o son castellanohablantes.

De forma más detallada, el sondeo de Gesop apunta que un 54% de los ciudadanos catalanes nacidos en Cataluña apoya la secesión de Cataluña, mientras que solo un 14,6% de los ciudadanos catalanes nacidos fuera de la Comunidad apuesta por la ruptura.

En segundo término, un 70,5% de los ciudadanos catalanes cuyos padres nacieron en Cataluña está a favor de la independencia de Cataluña.

Esa cifra se reduce al 53,7% si unos de los dos padres nació fuera de Cataluña. Mientras que el apoyo a la secesión se queda en el 18,4% en el caso de ambos padres hayan nacido fuera de esta Comunidad.

Finalmente, un 68,8% de los que dicen tener el catalán como lengua habitual apoya la secesión de Cataluña. Este dato baja hasta el 36,2% en el caso de los catalanes que dicen usar de forma habitual ambas lenguas oficiales. Mientras que solo un 15,4% de los catalanes castellanohablantes apostaría por la independencia de Cataluña.

Si se cruzan estas variables entre sí, el resultado todavía es más contundente.
Así, un 75,1% de los catalanohablantes con los dos padres nacidos en Cataluña es partidario de la ruptura, una opción que solo apoya un 21,8% de los castellanohablantes nacidos en Cataluña o un 9% de los castellanohablantes nacidos fuera de Cataluña.

Y es que, según concluye Solís, "cuanto más vinculado a Cataluña es el origen del individuo, más favorable a la independencia es este".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Bolinaga y el mal estado de la Justicia

EDITORIAL Libertad Digital 19 Junio 2014

En vista de la vitalidad con la que Josu Uribetxeberria Bolinaga ha disfrutado de su puesta en libertad durante más de año y medio, su estado de salud no parece ser tan grave como para requerir su ingreso en un hospital o mantenerlo enclaustrado en casa. Ahora bien, el hecho de que la Fiscalía haya solicitado su arresto domiciliario y de que la Asociación de Víctimas del Terrorismo haya reclamado su ingreso en la cárcel o en un hospital penitenciario no se debe a que una y otra consideren que dejar que este asesino siga yéndose de bares y respaldando los actos del brazo político de ETA pueda constituir un riesgo para su mala salud de hierro, sino a que creen que semejante impunidad constituye una bochornosa afrenta a la memoria, a la dignidad y a la justicia que merecen las tres personas asesinadas por este sanguinario terrorista, más conocido por ser el secuestrador y torturador de Ortega Lara.

Los indicios que apuntan a que Bolinaga pudiera ser también el asesino de un cuarto agente de la Guardia Civil, Antonio Ramos, fue lo que motivó que el etarra dejara el pasado mes de abril de disfrutar de la injusta puesta en libertad que, gracias a las clamorosas mentiras del Gobierno de Rajoy, se le concedió en septiembre del año 2012.

Este miércoles, sin embargo, la Audiencia Nacional ha revocado la prisión domiciliaria en la que el etarra se encontraba desde hace dos meses por considerar que se trata de una medida "innecesaria y desproporcionada". Para poder sostener tan insultante aseveración, el tribunal no sólo alega que no existe riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas, sino que vuelve a recurrir a la "fase terminal" en la que supuestamente se encuentra el asesino, que "claramente" indicaría la "inconveniencia" de su vuelta a la cárcel.

Para empezar, hay que señalar que la tan cacareada como desmentida "fase terminal" de Bolinaga la venimos oyendo desde hace cerca de dos años. Y tanto entonces como ahora nada impide –todo lo contrario– que los achaques que el terrorista pudiese padecer en los momentos en que no está de chiquitos o jaleando a sus compañeros de lucha pudiesen ser tratados en un hospital penitenciario.

Por otra parte, ¿cómo va a haber riesgo de fuga si, con el mal estado de la Justicia, Bolinaga no corre riesgo alguno de volver a prisión? ¿Cómo va a haber riesgo de que el terrorista se tome la molestia de destruir pruebas de su implicación en el asesinato del agente Ramos, si su mal estado de salud le hace inmune a su ya probada autoría de otros tres asesinatos y del secuestro de Ortega Lara?

Seguro que habrá un momento en que Bolinaga, como cualquier otro mortal, llegue de verdad a su "fase terminal". Pero ese momento no convertirá en verdades las clamorosas mentiras en las que se ha basado su puesta en libertad ni supondrá una mejora del estado de la Justicia.

La lengua como columna vertebral de la educación
Inger Enkvist. Asociación por la Tolerancia, 19 Junio 2014

(breve resumen)
Conferencia impartida por Inger Enkvist, invitada por la Asociación por la Tolerancia.

La profesora Inger Enkvist, con una dilatada experiencia en el campo de la educación, consideró desde el principio la falta de competencia lingüística de los jóvenes en Occidente como el principal problema al que se enfrentan nuestros sistemas educativos.

Además, afirmó, hay otras dificultades que surgen del enfoque de los propios sistemas educativos: igualitaristas, nuevos pedagogos, multiculturalistas y nacionalistas abordan la educación como una herramienta para la realización de sus respectivas utopías y se valen de los alumnos como conejillos de indias, como instrumentos puestos al servicio de una ‘causa superior’. La escuela comprensiva (todos los alumnos se encuadran en grupos por edad y promocionan de forma automática con su grupo) genera clases muy difíciles de gestionar y hace desaparecer el esfuerzo, condición indispensable del aprendizaje. La ‘nueva pedagogía’ no se propone la transmisión de conocimientos, sino la transformación de los educandos para que se socialicen correctamente y sean empáticos. En un sentido similar, otras obsesiones del momento hacen perder de vista el objetivo de la educación, como el multiculturalismo que, al colocar la diferencia y la convivencia con el diferente en el centro de los valores educativos, desplaza a un segundo plano los contenidos y los tiempos del aprendizaje. Por último, los nacionalismos no tienen escrúpulo alguno en subordinar los intereses de los alumnos a sus fines políticos.

Todas estas ‘novedades’ pedagógicas vienen a confluir en objetivos de carácter anti ilustrado y se olvida que es precisamente a través del conocimiento como se crece, se madura y se produce la verdadera emancipación.

Con todo, es la falta de dominio de la lengua el principal obstáculo al que nos enfrentamos. Las nuevas tecnologías y los nuevos hábitos de diversión y de relación, junto a otros factores sociológicos, han tenido como consecuencia una reducción drástica de los hábitos de lectura, eso es muy pernicioso para el desarrollo de un buen dominio de la lengua. La sustitución del libro por la pantalla del ordenador ha cambiado los hábitos de lectura: se lee, no para aprender, sino para tomar decisiones, por lo que uno se acostumbra a saltar rápidamente de una página a otra (la media de permanencia en una determinada página Web es de unos 17”) y desaparece ese espacio de tiempo, de relax y de meditación que se requiere para una lectura placentera, sosegada y provechosa.

La falta de contacto con los adultos es otro factor que empobrece el lenguaje (y no solo el lenguaje). Jóvenes y niños se relacionan casi exclusivamente con otros niños o jóvenes de la misma edad y, por tanto, con las mismas carencias. No participan de las preocupaciones y exigencias de los mayores.

A continuación, ejemplificó estos trazos generales con ejemplos tomados de EEUU y de Finlandia. El primero es un caso en el que la comprensividad, la influencia de las obsesiones por lo políticamente correcto, por el ‘moldeado’ de la sociedad a través de la educación, y la falta de un currículum ‘nacional’ (‘federal’, en el vocabulario estadounidense) conduce al fracaso. El segundo es un sistema de éxito, basado en un modelo tradicional, con profesores cuidadosamente seleccionados y prestigiados, una formación profesional muy atractiva (absorbe al 50% del alumnado) y con filtros de acceso muy, muy exigentes.

En síntesis, habría que preocuparse porque los niños se vieran rodeados de forma constante por un entorno lingüístico lo más rico posible y de forma tan precoz como fuera posible. En segundo lugar, habría que acabar con todos estos métodos que se valen de los educandos como instrumentos porque, como demostrara Immanuel Kant, son inmorales. El objeto de la educación es el desarrollo de la persona como individuo autónomo y responsable.

Siguió un animado coloquio en el que se felicitó reiteradamente a Inger por su conferencia y por su intervención en el Parlament de Catalunya con motivo de la discusión de la LEC. En sus respuestas, abordó los problemas de nuestro entorno inmediato. Afirmó que no es posible hacer a nadie trilingüe a través de la escuela (e, incluso, verdaderamente bilingüe), como no sea de forma muy superficial; que (como se deducía de la exposición, el dominio de la lengua materna es condición indispensable para el cumplimiento de los fines de la educación; que le parecía imposible que un alumno catalán alcanzara un conocimiento del español equivalente al de sus iguales en otras partes de España con solo dos horas de clase a la semana; etc., etc.

Una charla excepcional, de una persona igualmente excepcional.

denuncia de un grupo de padres de alumnos
Asturias blinda la enseñanza del bable en detrimento del francés u otra segunda lengua
Vicente Bernaldo de Quirós. Gijón El Confidencial 19 Junio 2014

La Consejería de Educación del Principado de Asturias blindará la enseñanza del bable, la lengua asturiana (o en su defecto de la literatura y cultura asturiana) en detrimento de otro segundo idioma, con el fin de proteger la 'llingua' y neutralizar "los efectos nocivos de la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa)", según la Consejería. Un grupo de padres de alumnos consideran que el hecho de que en primaria se obligue a los niños a decantarse por un idioma que ni siquiera es cooficial en la comunidad autónoma parece un contrasentido, mientras que los defensores de la escuela pública estiman correcta la actuación de la Consejería.

Sólo en aquellas comunidades autónomas en las que hay una lengua cooficial obliga la LOMCE a incluir el estudio de esa lengua en el capítulo de asignaturas, aunque abre una posibilidad a que los gobiernos regionales la integren en el apartado de configuración específica autonómica. Este ha sido el método elegido por la Consejería de Educación asturiana, que dirige la socialista Ana González, para tratar de "preservar" el actual statu quo del asturiano, que podría experimentar un descenso importante en su aprendizaje, en el caso de que no se le incorpore al desarrollo curricular.

El blindaje no tendrá efecto hasta el próximo curso escolar, aunque el decreto todavía no ha aparecido en el Boletín Oficial del Principado, pero la intención del departamento educativo de la comunidad autónoma es ofrecer la posibilidad de estudiar la lengua asturiana, teniendo como alternativa la cultura y literatura en este idioma a partir de setiembre. El Gobierno regional ha preferido inclinarse por la 'llingua', en vez de un segundo idioma extranjero, con el fin –dice la Consejería– de preservar la identidad regional y que los alumnos de primaria conozcan el territorio y las raíces en las que viven.

Esta posición no es compartida por un grupo de padres de alumnos que han redactado un escrito, lamentando que se les impidan otras posibilidades y alertando a la opinión pública y otros progenitores de las intenciones del Gobierno regional, dado que esta circunstancia podría no haber sido comunicada oficialmente a todos los colegios, quizá porque el decreto todavía no está firmado de manera oficial.

El enfado de algunos padres deviene del hecho de que esta opción sea obligatoria, mientras que otra lengua, como el francés, queda relegada a un segundo plano. No se oponen los críticos con el futuro decreto a que la lengua o la cultura asturiana tengan un espacio en la programación de la enseñanza primaria, pero junto a otras opciones como el segundo idioma extranjero o el refuerzo de asignaturas troncales.

Además de la defensa del asturiano, la Consejería de Educación pretende con esta medida desnaturalizar los efectos de la LOMCE, que ya fue denunciada en varias ocasiones por el Gobierno socialista asturiano, como un paso atrás en la calidad de la enseñanza y en la igualdad de oportunidades para los ciudadanos con menos recursos.

A la Consejería de Educación también le han salido defensores. Los partidarios de la escuela pública entienden que esta programación del Gobierno regional es necesaria para que mantenga el estudio de la 'llingua' como hasta ahora y el sindicato Comisiones Obreras, que afirma que en un porcentaje muy elevado es crítico con las decisiones de Ana González, manifiesta que está totalmente a favor de esta medida que, por otra parte, garantiza la continuidad de los profesores que están contratados para impartir esta materia.

Audiencia Nacional
Revocan la prisión domiciliaria a Bolinaga por 'desproporcionada e innecesaria'
El etarra permanecía en su casa desde el pasado 3 de abril
Europa Press  19 Junio 2014

Madrid.- La Audiencia Nacional ha revocado la situación de prisión domiciliaria en la que el etarra Josu Uribetxeberria Bolinaga, secuestrador del funcionario de Prisiones José Antonio Ortega Lara, se encuentra desde el pasado 3 de abril, al considerar que se trata de "una medida innecesaria y desproporcionada".

En un auto dictado este miércoles, la Sección Segunda de la Sala de lo Penal acuerda la puesta en libertad de Bolinaga, al que el juez Isamel Moreno impidió salir de su domicilio en el marco de la causa en la que investiga el asesinato el 8 de junio de 1986 en Mondragón (Guipúzcoa) del cabo de la Guardia Civil Antonio Ramos.

El tribunal explica en su auto que los informes médicos sobre Bolinaga "claramente indican la inconveniencia de ingresar al enfermo en prisión" y que, en relación con la prisión domiciliaria, tampoco existe "la necesidad de acordar una medida cautelar que empeora la situación de un penado aquejado de cáncer cerebral en estado terminal".

Apuntes sobre la balanza fiscal de Cataluña 2011
Convivencia Civica Catalana  19 Junio 2014

Apreciado/a amigo/a
El pasado 12 de junio el Consejero catalán de Economía, Andreu Mas-Colell, presentó su cálculo de la balanza fiscal de Cataluña del año 2011.

Convivencia Cívica Catalana ha analizado los datos presentados y fruto de este análisis constata un año más que lamentablemente el gobierno catalán "infla" el saldo fiscal negativo de Cataluña en base a criterios poco objetivos y se ocultan a la opinión pública catalana los resultados de saldos fiscales calculados según determinados métodos que menos interesan políticamente al ejecutivo autonómico.

Si estás interesado en todo ello, puedes encontrar más información en nuestra nota de prensa enviada a los medios de comunicación “Apuntes sobre la balanza fiscal de Cataluña 2011”, que puedes descargarte en este enlace o bien en fichero anexo. https://docs.google.com/file/d/0B9K3QsORGY1ZMVkweTJSUk1XQVE/edit
Recibe un cordial saludo

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