AGLI Recortes de Prensa   Domingo 29  Junio  2014

El nacionalismo también hace peligrar la salud
EDITORIAL Libertad Digital 29 Junio 2014

La erradicación progresiva del español en Cataluña es un objetivo de la máxima prioridad para los nacionalistas catalanes, para cuya consecución no han tenido nunca reparos en utilizar todos los recursos económicos y políticos a su alcance. Después de eliminar la lengua común de todos los españoles de la escuela, la administración pública y los medios de comunicación, ahora le ha llegado el turno al sistema de emergencias médicas de la comunidad catalana por mandato de los gestores de ese trascendental servicio público. Causa escalofríos leer la nota que ayer reproducíamos en Libertad Digital, en la que la empresa adjudicataria de la atención de las emergencias médicas advierte a sus empleados que sólo pueden utilizar el catalán en sus comunicaciones cotidianas. La falta de escrúpulos que revela esa instrucción y el desdén hacia las consecuencias que su cumplimiento pueda tener para la salud de los ciudadanos, revela bien a las claras la falta de ética del nacionalismo en Cataluña desde toda perspectiva.

Si ya es grave que se prohíba el uso de la lengua española en cualquier ámbito administrativo, mucho más lo es que esa prohibición se extienda a un terreno en el que se está poniendo en cuestión la atención de urgencias médicas, de cuya rapidez y coordinación depende en muchos casos la vida de los usuarios. Pues bien, el Sistema de Emergencias Médicas no sólo ha ordenado que sus trabajadores utilicen el catalán entre ellos mientras cubren este servicio, sino también en la atención personal a los enfermos a pesar de la discriminación flagrante que una decisión de este tipo supone para los usuarios que no conocen la lengua vernácula. Los errores y retrasos que este "protocolo lingüístico" pueda provocar y las consecuencias que acarreen a los pacientes se irán viendo en el futuro, pero sea cual sea el resultado diario de su aplicación, es evidente que estamos ante una nueva imposición totalitaria que vulnera los derechos constitucionales de los catalanes que utilizan habitualmente el español para comunicarse.

Precisamente por eso causan sorpresa episodios como el de la visita del Rey de España a Cataluña realizada esta semana, en la que el monarca se abstuvo de utilizar el español en su discurso oficial. Esta subordinación voluntaria a los intereses del nacionalismo no va a hacer que los separatistas modifiquen su opinión del resto de España sino que, por el contrario, les confirma en su empeño de erradicar una lengua que ni el Jefe del Estado se atreve a utilizar cuando visita esa región. Es el español el que está perseguido en Cataluña, no el catalán, a cuya imposición totalitaria el nacionalismo va a seguir empleando todos sus esfuerzos. La prohibición del uso del español en las urgencias médicas demuestra hasta qué extremos está dispuesto a llegar el nacionalismo, al menos mientras las altas instituciones del Estado actúen como si nada de esto estuviera pasando.

Es el gasto, cabezota
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com  29 Junio 2014

En la reciente reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, el ministro de Hacienda sometió a la consideración de las Comunidades Autónomas un objetivo de déficit del 1% para este año. Como era de esperar, Andalucía y Cataluña votaron en contra, las forales se abstuvieron porque en nuestro Estado asimétrico esta guerra no va con ellas, y las demás pasaron por el aro.

En cualquier caso, el resultado del encuentro es irrelevante porque al final todas harán lo que les venga en gana y el Gobierno central carece de medios efectivos para hacer que cumplan y si los tuviera tampoco se atrevería a utilizarlos. Mientras, la deuda seguirá aumentando y aunque su peso en el PIB ha bajado gracias a la edificante medida de introducir la prostitución en el cómputo de la riqueza nacional su volumen absoluto cada vez pesará más sobre nuestro futuro.

El Gobierno sigue negándose a admitir que cualquier reforma fiscal que aspire a animar la economía y el empleo que no vaya acompañada de una decidida reducción del gasto público será siempre un simple ejercicio de marear la perdiz presupuestaria. Solamente si se bajan las salidas se está en condiciones de reducir las entradas para que las empresas y las familias dispongan de más capacidad de ahorro, inversión y consumo.

Nuestra estructura territorial es absurda, ineficiente, irracional, disfuncional y divisiva

El nuevo impuesto sobre depósitos bancarios es otro despropósito en un país en el que el problema es el exceso de endeudamiento, lo que a su vez exige mejorar el ahorro. Medidas que lo desincentiven son, por tanto, notoriamente contraproducentes. Otra asignatura pendiente para alegrar el mercado de trabajo es la bajada de cotizaciones sociales, largamente reclamada por organismos internacionales, servicios de estudios y expertos diversos.

Pero tampoco será posible sin una vigorosa reducción del gasto de las Administraciones. Montoro ha dicho que no es momento de emprender una reforma del sistema de financiación autonómica porque el clima político no lo permite. Esta muestra de clarividencia es sólo parcial, si se tiene en cuenta que no se trata únicamente de las tensiones centrífugas provocadas por los separatistas, sino que las dificultades son intrínsecas al propio edifico constitucional. Nuestra estructura territorial es absurda, ineficiente, irracional, disfuncional y divisiva, y nos ha conducido irremediablemente al fracaso.

España eligió un camino de descentralización política extrema en 1978 que la ha llevado al colapso financiero y a la descomposición política. Hasta que no se reconozca este hecho hoy ya innegable, nuestros males no encontrarán remedio. Necesitamos un Estado unitario con descentralización meramente administrativa acompañado, eso sí, del reconocimiento de rasgos diferenciales culturales y lingüísticos. Todo lo demás es prolongar la agonía y acumular lastre para las generaciones venideras.

¿Cómo frenamos al chavismo?
Luis del Pino Libertad Digital 29 Junio 2014

El 2 de febrero de 1989, el vicepresidente de la Internacional Socialista, Carlos Andrés Pérez, asumía por segunda vez el cargo de presidente de Venezuela, en medio de una crisis económica provocada por el descenso de los precios del petróleo.

Durante su mandato, puso en marcha severos recortes que provocaron la protesta de las capas más pobres de la población. La represión de los disturbios se saldó con casi 300 muertos, lo que terminó de arruinar la credibilidad de un presidente que acababa de ser elegido por un número récord de votos. Carlos Andrés Pérez sobreviviría a dos intentos de golpe de estado, para finalmente ser depuesto por el Congreso, en medio de acusaciones de fraude y malversación.

Para terminar el mandato de Carlos Andrés Pérez, el Congreso eligió a Ramón José Velásquez. En los nueve meses escasos que estuvo al frente de la República, se produjo el escándalo del indulto fraudulento de un conocido narcotraficante, representante del cártel de Medellín, así como la quiebra del Banco Latino, que provocó una fuga masiva de capitales hacia el exterior.

Rafael Caldera, un disidente del partido socialcristiano COPEI, ganó las elecciones de 1994 prometiendo resolver la grave crisis económica. Una de sus frases estrella durante la campaña electoral fue: "Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer".

Pero, sin embargo, Caldera fue incapaz de contener la debacle económica. Miles de ahorradores perdieron su dinero. Decenas de miles de empresas se vieron obligadas a cerrar por el control de cambios impuesto por el gobierno. Al final, el gobierno Caldera se vio obligado a devaluar la moneda en un 70% y los precios se dispararon, agravando aún más la situación de muchos venezolanos.

En esas condiciones de hundimiento económico e institucional, Hugo Chávez lanza su movimiento político de corte populista y, aprovechando el colapso de los partidos tradicionales, termina haciéndose con la presidencia en las elecciones de 1998, con el apoyo de buena parte de la izquierda.

Lo que vino después es conocido por todos: la inmersión de Venezuela en una dictadura encubierta, el chavismo, que no solo ha empeorado la situación económica de buena parte de la población, sino que encima ha acabado con casi todas sus libertades.

Esos son los hechos. Ahora yo les voy a pedir que hagan un ejercicio mental y se sitúen en aquella Venezuela de 1998, en los meses previos al ascenso al poder de Hugo Chávez. ¿Creen ustedes que en aquel entonces había venezolanos alarmados por el ascenso en las encuestas del Movimiento Quinta República de Hugo Chávez? Por supuesto que los había. Mucha gente contemplaba con preocupación cómo aquel golpista (porque Chávez lideró uno de los intentos de golpe contra Carlos Andrés Pérez) acariciaba la perspectiva de obtener el poder democráticamente, impulsado por el descontento de la población.

¿Y creen ustedes que no había preocupación entre los partidos tradicionales, COPEI y Acción Democrática, que veían cómo el poder se les escapaba de las manos, junto con el favor popular? Por supuesto que la había. Los dos partidos mayoritarios, desacreditados por la corrupción, el despilfarro y el hundimiento económico, veían cómo Hugo Chávez concitaba cada vez más apoyos mediáticos y políticos. Pero para cuando los partidos tradicionales quisieron reaccionar, ya fue tarde, y ni siquiera el recurrir a caras nuevas, de formaciones independientes, sirvió para evitar que Hugo Chávez ganara las elecciones.

Ahora les voy a pedir que piensen qué hubiera podido hacerse para evitar la victoria de Chávez

¿Ustedes creen que sirvió de algo el advertir sobre el populismo de Chávez o el peligro que representaba? No. La gente ya sabía a ciencia cierta que Chávez era un golpista. Y a pesar de eso le votó.

¿Ustedes creen que sirvieron de algo las apelaciones al mal menor, frente al peligro de Chávez? Pues tampoco sirvieron de nada. ¿Cómo vas a convencer a nadie diciéndole "¡Ojo, que vienen los populistas! Vota mejor a los de siempre, que son unos ladrones y unos incompetentes"? Cuando las cosas llegan a un cierto punto, la gente está dispuesta incluso a elegir a un golpista como Chávez, antes que seguir soportando calamidades.

Entonces, ¿qué hubiera podido hacerse?

Si lo piensan, solo hay una cosa que hubiera podido funcionar. Si los venezolanos se hubieran deshecho a tiempo de tanto incompetente, tanto egoísta, tanto corrupto y tanto aprovechado como formaban la casta política tradicional, entonces Chávez no hubiera ganado nunca las elecciones. Si el chavismo nació y triunfó fue gracias a que esa casta política infame se dedicó a medrar a costa de Venezuela, en lugar de emplear la riqueza del país en corregir las hirientes desigualdades sociales y elevar el nivel de vida de la población.

Por tanto, la conclusión es muy clara: ¿quiere usted protegerse del ascenso del chavismo? Pues entonces dedique sus esfuerzos a acabar con aquellos partidos (como los dos partidos tradicionales venezolanos) que lo único que hacen es, con su corrupción y su incompetencia, crear el caldo de cultivo en el que el chavismo prospera.

Acabando con esos partidos, logrará usted frenar el crecimiento del chavismo. Si no se hace eso, la batalla está perdida.

Ahora, comparen ustedes aquella situación de Venezuela con nuestra situación actual y respóndanse a una pregunta: ¿qué es más inteligente para frenar el ascenso en España del chavismo? ¿Apoyar al PP y al PSOE? ¿O ayudar a que el PP y el PSOE sean sustituidos, antes de que sea demasiado tarde, por otras formaciones nuevas, que sí que se dediquen a trabajar por los españoles y que acaben con la corrupción y el despilfarro?

Yo creo que la segunda opción es la única que puede funcionar. ¿Y ustedes?

Colapso económico y financiero de los Estados Unidos
Juan Laborda www.vozpopuli.com 29 Junio 2014

Durante el primer trimestre del año, la economía de los Estados Unidos se contrajo mucho más allá de lo esperado por el consenso del mercado, invalidando así las previsiones de los economistas para todo el año. La realidad es muy tozuda. Estados Unidos es el país más endeudado del mundo, deuda que no podrá pagar –nada nuevo en el horizonte-. Una vez que el sector público y las familias estadounidenses empiezan a ahorrar, los beneficios empresariales colapsan, como ha pasado en el primer trimestre de este año.

En este contexto, la sobrevaloración de la bolsa estadounidense, la más cara del mundo, alcanza métricas insostenibles en el tiempo, incluso en pleno período de euforia. Se iniciará, conforme nos adentremos en el verano, un nuevo ciclo bajista que se extenderá al resto de los activos de riesgo globales. Y, por favor, olvídense de todas esas tonterías de mejoras en costes, revolución energética y demás pensamientos ilusorios que los distintos de bancos de inversión nos han ido vendiendo. Humo, puro humo.

Ya se asoma de frente el “Segundo Crash de los Estados Unidos”. La reversión a la media tanto del ahorro del gobierno como del ahorro personal, como de las distintas métricas de valoración de los distintos activos de riesgo supondrá un crecimiento negativo del PIB de Estados Unidos para el período 2014-2016. Fuimos los primeros en avisar.

¿Anomalía o no?
Inicialmente las previsiones del consenso de mercado sobre cuanto iba a crecer la economía norteamericana, antes de la publicación preliminar del dato, a finales de abril, eran de un crecimiento intertrimestral anualizado positivo del 1,5%. La primera publicación preliminar, reflejó un crecimiento del 0%, pero las posteriores revisiones, tanto la de mayo, como la definitiva de finales de junio, han supuesto una auténtica hecatombe. Al final el crecimiento intertrimestral anualizado fue del -2,9%. Compárenlo con las estimaciones del consenso de mercado, +1,5%. Se trata del peor dato en cinco años, acabando definitivamente con la creencia de que la primera economía del planeta ha tenido una recuperación sólida.

Ante tamaño error, rápidamente los economistas buscaron un chivo expiatorio, mejor dicho dos. Por un lado se ha culpado al tiempo, como si esto de la economía fuera una conversación de ascensor, concretamente a un invierno inusualmente frío y a una sequía de larga duración. Por otro, derivado de lo anterior, al hundimiento del gasto sanitario. La magnitud de la caída sugiere, sin embargo, que tal explicación no es suficiente. Prueba de ello es que el consumo privado ha retrocedido aún más en lo que llevamos de segundo trimestre del año.

Estancamiento sistémico
La economía de los Estados Unidos ha experimentado una oleada de burbujas desde 1998. Estas burbujas son eventos relacionados. Cada burbuja conduce a una crisis y esta crisis sienta las bases para la próxima burbuja. La respuesta a la crisis y colapso del período 2007-2009 fue doble: una a través de la política fiscal y otra vía política monetaria. Gran parte de la mejora en los Estados Unidos de finales de 2010 se debió, en primer lugar, a los estímulos fiscales estadounidenses implementados a partir de 2010, frente a los duros ajustes fiscales de otros países occidentales, y, por otro, a la política monetaria de la Reserva Federal (FED), que permitió generar una inflación de activos a través de la expansión cuantitativa (QE), pero no un incremento en la renta real.

Sin embargo, hay al menos dos factores que impiden una nueva huida hacia adelante. Por un lado, el rápido crecimiento de la deuda pública, derivado de déficits fiscales de dos dígitos, y que se une a la brutal deuda privada. La deuda total de los Estados Unidos se aproxima a los 60 billones de dólares, y es impagable. Por otro lado, el segundo factor adicional que impide un crecimiento sostenible en el tiempo es la sobrevaloración en términos absolutos y relativos de los mercados financieros de Estados Unidos. En el momento actual son los mercados más caros del mundo.

Los beneficios empresariales y la ecuación de Levy-Kalecki
Desde el punto de vista de la contabilidad nacional, los beneficios empresariales se pueden obtener a partir de la ecuación de Levy-Kalecki, que nos indica que dichos beneficios son iguales a la inversión menos el ahorro de los hogares, menos el ahorro del Gobierno, menos el ahorro externo y más los dividendos.

Beneficios= Inversión - Ahorro Hogares - Ahorro Público – Ahorro Externo + Dividendos

Dado que el déficit de un sector siempre emerge como el superávit de otro, el déficit combinado de los gobiernos y los hogares se tradujo en un superávit en los márgenes de beneficios corporativos, que se había disparado a niveles récord en los últimos años. Básicamente, los déficits del gobierno y de los hogares han permitido que el consumo y los ingresos corporativos se mantengan estables a pesar de que los sueldos y salarios se han desplomado hasta el punto de que el porcentaje de participación de la renta de la fuerza laboral en el PIB ha caído al nivel más bajo en las tres últimas décadas.

Venimos advirtiendo hace tiempo que la combinación de restricción fiscal, ahorro de las familias y sobrevaloración bursátil de las compañías estadounidenses afectará negativamente a los beneficios empresariales, el crecimiento económico y los mercados financieros. 'Voilá', los beneficios de contabilidad nacional en el primer trimestre cayeron un 2,2% intertrimestral y un 9,1% interanual. Nuestras previsiones son que las ganancias de las empresas caerán en el período 2014-2016 a una tasa promedio anual del 10%, compatible con un incremento en la tasa de ahorro del gobierno y de los consumidores a un ritmo promedio anual del 3%. Ello implicaría una caída del SP500 de más de un 50%. ¡Abróchense los cinturones!

La teoría del caos y el caso del ratón con coleta
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 29 Junio 2014

El PP ha quemado la pólvora en salvas. Falto de coherencia y roto el mandato electoral que recibió en noviembre de 2011, ha optado por consolidar un modelo de fiscalidad socialdemócrata. A caballo de un inmovilismo atroz, no ha despejado ninguna de las grandes incógnitas que se ciernen sobre la economía española, mientras en lo político se ha convertido en un partido conservador que, con episodios como el del aborto, recuerda a la vieja derecha española de sacristía de siglos pasados.

Poco dura la alegría en casa del pobre rey de España. Apenas unos días para saborear las mieles del reinado recién estrenado, y sobre la testa coronada de Felipe VI han empezado a llover desgracias en serie, en una de esas extrañas semanas en las que, a falta de noticia bomba, se han sucedido casi a diario asuntos relevantes capaces de ir desgranando las cuentas del rosario de un país salido de madre. La imputación de la infanta Cristina, la huida de Rubalcaba camino de la Universidad, incluso el episodio chusco de esa sicav que ha provocado la dimisión de Willy Meyer (IU), y desde luego el fiasco que ha supuesto la presentación en sociedad de la reforma fiscal del PP, un petardazo de gran trascendencia futura, porque el PP tenía una bala en la recámara para intentar ganar en noviembre de 2015 y la ha malgastado. Un cierto olor a descomposición lo inunda todo. A fin de ciclo. A sálvese quien pueda. A crisis sistémica.

Dice el famoso “efecto mariposa”, la parte anecdótica de la “teoría del caos”, que el aleteo de una mariposa que vuela en China puede ser capaz de producir un mes después un huracán en Texas, postulado que el sabio Einstein formuló más poéticamente diciendo que hasta la más pequeña gota de rocío caída del pétalo de una rosa repercute en la estrella más lejana, ejemplo de la interdependencia de pequeñas causas generadoras de grandes efectos, y hay quien en España empieza a adelantar una “teoría de la catástrofe” según la cual la aparición en la política española de un ratón con melena amenaza con derrumbar los rascacielos del Paseo de la Castellana de Madrid, que tal es la fuerza del fenómeno Podemos al mando del carismático Pablo Iglesias. Dicen las fuentes que el corrimiento electoral plasmado el 25-M sigue su curso, y que el pánico se ha hecho carne en las filas del Partido Popular, por no hablar de un PSOE en caída libre. Reveladoras las palabras de Felipe González, según las cuales del próximo Congreso socialista puede salir un liderazgo débil que deje al partido con 40 diputados pelados. La sombra del PASOK griego es alargada.

Todos los partidos de la Transición, en crisis aguda. ¿Ratón o elefante? Los daños causados en el establishment político por el terremoto del 25-M se están revelando devastadores. Incluso en IU, donde se vive un soterrado ajuste de cuentas cuyo final está por ver. Por no hablar de la misteriosa desaparición de la escena política de UPyD y de su lideresa, Rosa Díez. What ever happened to baby Jane?

La fuerza de Podemos, lo nuevo contra lo viejo, como símbolo de la descomposición del régimen de la Transición y del surgimiento de algo que no sabemos muy bien qué es y hacia dónde va. El ejemplo más claro de la delicuescencia del sistema es el gatillazo protagonizado por el PP con su famosa reforma fiscal, el arma disuasoria de la que la derecha conservadora en el Poder creía disponer para volver a ganar en noviembre de 2015, si no antes. Lo explicaba José Alejandro Vara el viernes: “Alarma en el PP por el fiasco de la reforma Montoro: con esto no hay forma de ganar las elecciones".

Los daños causados en el establishment político por el terremoto del 25-M se están revelando devastadores, incluso en IU
Hay muchas cosas que no se entiende de una reforma fiscal en la que el PP había puesto todas sus esperanzas, y que se ha desinflado nada más salir a escena, entre otras cosas, porque, como siempre tratándose de este Gobierno, se plantea mal, se enseña con trampa, se anuncia un viernes pero se esconde la letra pequeña para que de esta forma los medios se vean obligados a “vender” los mensajes que pretende el Ejecutivo. No se entiende que alguien encargue un informe a una comisión de expertos para que marquen las líneas maestras de esa gran reforma que desde tiempo inmemorial reclama el país, y que cuando se lo entregan lo meta en un cajón y se olvide del mismo. No se entiende que el propio Montoro diga en privado que “esto es una rebaja de impuestos, porque la verdadera reforma fiscal la dejamos para 2016”. ¡Cuán largo me lo fiais! ¡Qué insensata confianza en poder formar Gobierno tras las generales de 2015! Sobre todo no se entiende el batiburrillo de tramos y tipos y el tufo a cálculo electoralista cuando, al final, la rebaja anual para un trabajador por cuenta ajena y sin hijos oscilará entre los 230 y los 330 euros para una nómina inferior a los 50.000 euros, como es el caso de la mayoría de las españolas. Mucho ruido y pocas nueces. Ese votante al que el PP pretendía camelar con el invento puede verse tentado a dedicarle una sonora peineta, mientras le espeta que el precio de mercado de su voto está por encima de los 23 euros mensuales de media que la gaviota pretendía meterle en el bolsillo como golosina.

Riesgo de poner en peligro los ajustes realizados
Esfuerzos vanos echados por la borda. Primero hubo que convencer a Bruselas de que era necesario bajar impuestos en un país que, a pesar de todos los ajustes, sigue teniendo un déficit público del 6,6% del PIB, porque, tras el auge de los partidos radicales en toda Europa, había que poner coto a Podemos en España. Intento fallido y fiasco que podría ser mayúsculo: puede que el Gobierno Rajoy no solo no logre seducir a quienes necesita convencer, sino que además ponga en serio riesgo el cumplimiento de los objetivos de déficit, porque las cuentas no cuadran. Como ayer escribía aquí Francisco de la Torre en un espléndido artículo, España se ha comprometido a llevar el déficit al 2,8% a finales de 2016, lo que supone un esfuerzo de casi 40.000 millones que hay que acometer en apenas dos años, entre 2015 y 2016. En esta situación, ahora se propone una rebaja fiscal de 9.000 millones de euros, con una recaudación que, aunque está creciendo, ni de lejos lo hace al ritmo del 6,7% que sugiere Hacienda, sino a un mucho más modesto 3% anual. De modo que el precio a pagar por el intento del PP de recuperar su electorado podría ser terriblemente gravoso. En efecto, son muchos los que temen que el Gobierno que salga de las próximas generales se vea obligado a meter la tijera de otro ajuste similar al conocido en 2012. ¿Todo lo ganado, perdido?

España empieza a mirarse en el espejo de una zozobra que recuerda mucho los coletazos de la era Zapatero, cuando medidas desesperadas como la de los 400 euros no solo no lograban solventar el problema, sino que lo agravaban. El corolario es que, culminada la reformita en 2016, el IRPF español en todos sus tramos estará por encima del existente en Francia, Alemania e incluso Gran Bretaña, mientras que la fiscalidad del impuesto sobre plusvalías quedará 6 puntos por encima de la media OCDE. En cuanto al impuesto de sociedades, el español quedará en el 25%, frente a un tipo medio del 22,67% en la OCDE, diferencia que será muy superior teniendo en cuenta que el tipo efectivo en Sociedades venía oscilando entre un 12% y un 13%. Un pan como unas hostias. Si a ello se le añade la subida de indirectos, habrá que concluir que los españoles soportarán con Rajoy una mayor presión fiscal que la que tenían con Aznar y Zapatero.

El ejemplo más claro de la delicuescencia del sistema es el gatillazo protagonizado por el PP con su famosa reforma fiscal

El PP ha quemado la pólvora en salvas. Falto de coherencia y roto el mandato electoral que recibió en noviembre de 2011 para reducir sustancialmente el tamaño del Estado, ha optado por consolidar un modelo de fiscalidad socialdemócrata. A caballo de un inmovilismo atroz, no ha despejado ninguna de las grandes incógnitas que se ciernen sobre la economía española, mientras en lo político se ha convertido en un partido conservador que, con episodios como el del aborto, recuerda a la vieja derecha española de sacristía de siglos pasados. El silencio más espeso sigue rodeando escándalos como Gürtel y Bárcenas –un año en la cárcel lleva el caballero- y la utilización torticera que está haciendo de la Fiscalía y la Agencia Tributaria en defensa de los intereses de la hija y hermana de Rey roza lo esperpéntico. El fiscal Horrach ha llegado a pedir por carta al Gobierno –lo contaba Javier Ruiz el jueves- que meta en cintura a los jueces tipo Castro, el terso verso suelto que resta a una pobre Justicia domesticada. ¿A quién puede extrañar que, ante tamaño despliegue de estulticia, las huestes de Podemos sigan ganando adeptos?

Gobierno sin alma y sin proyecto

Sensación de Gobierno sin alma y sin proyecto. El fiasco de la reforma fiscal no hace sino añadir nuevos nubarrones sobre la suerte del PP de cara a las generales de 2015. Si al guiso le añadimos el condimento de un PSOE en ruinas, obligado a encarar una reconstrucción precipitada sobre liderazgos muy débiles, se llega a la conclusión de que las opciones de una reforma sensata del régimen salido de la Transición se reducen considerablemente o, en otras palabras, las posibilidades de una salida pactada de la crisis política española son cada día más escasas. Los mensajes que llegan el Gobierno son todos descorazonadores. El golpe de moral que supuso la subida al trono de Felipe VI se ha diluido en unos días. La preocupación empresarial sobre lo que pueda ocurrir en Cataluña el próximo otoño no deja de crecer, por el riesgo de que el envite termine afectando a la recuperación. ¿Tiene algún plan específico este Gobierno para hacer frente al desafío secesionista?

Todo en almoneda, con un aire de provisionalidad que impresiona. El único que aquí parece haberse dado cuenta de que la barcaza amenaza hundimiento ha sido el abdicado Juan Carlos, que, montera en mano, ha saltado al ruedo para despedirse con un “yo me largo, y ahí os las den todas”. Hasta Rubalcaba ha puesto pie a tierra, dispuesto a hacerse invisible. La responsabilidad de este Gobierno, obligado con mayoría absoluta a embridar la situación, en el horizonte que se le abre al país a partir de 2015 es muy grande. El empeño a ultranza por mantener el statu quo político inalterado, sobre la base de una recuperación económica capaz de amortiguar todas las tensiones sociales, amenaza con llevar a España al borde del precipicio.

Adiós de Rubalcaba
Alfredo desaforado, PP desconsolado
Javier Somalo Libertad Digital 29 Junio 2014

Al PP se le va su PSOE, con el que jugaba en el balancín del parque. Sube y baja, sube y vuelve a bajar. ¡Ay, enemigo mío, qué bien lo hemos pasado! Posada, paronomasia de Pesado, que casi tarda tanto en presentar al Rey como el Rey en presentarse, escenificó su sorpresa: "Me acabo de enterar de que nos quedamos sin…". Sin Rubalcaba. Rubalcaba está llorando/el Posada está llorando/Rubalcaba y el Posada/en desconsolados bancos/ay, cómo lloran y lloran/ay, ay cómo están llorando. Hasta destacan "su oratoria", algo que no hace ni Google.

Atados en cordada por los riscos: si cae uno arrastra al otro. Así van y así los han querido siempre los que ahora, con votos, prometen rentas bolivarianas que sólo ellos disfrutan. Se enseñaban los colmillos guiñándose un ojo. Entre risas cómplices le dijo Soraya una vez a Alfredo por los pasillos: "Te voy a criticar, eh". Pero no me lo tomes a mal, le faltó añadir.

Pero el Rubalcaba que se va es el mismo al que el PP de la oposición quiso reprobar como ministro por la traición del Bar Faisán, principio de la legalización de ETA. El mismo que les desalojó del poder tras la jornada de reflexión-agitación del 13-M, promovida por él, cuando aún no se habían contado los muertos del más atroz –y todavía irresoluto–atentado contra España. El mismo que presumió en sede parlamentaria de oír y ver todo lo que dicen y hacen Sus Señorías. El mismo que llegó a Interior justo a tiempo de "verificar" que ETA no era peligrosa, que los zulos son "lugares donde los terroristas guardan una serie de cosas". Este es el Rubalcaba al que llora Posada y aplaude la bancada popular. Ellos lo han visto y sufrido.

También es el que dejó la Educación española hecha unos zorros. Ahora vuelve, como él dice, "a mi universidad". Bendita Complutense, la de Pablo Iglesias, Monedero y Carrillo. Hoy también con Alfredo de bata blanca para enseñar pesos atómicos y enlaces covalentes. La noticia no es que vuelva a las pizarras sino que siga siendo titular de una plaza más de dos décadas después. España.

Y es también el portavoz que negó que los GAL tuvieran relación alguna con el gobierno de Felipe González. "No podrán demostrarlo", dijo. Y parte de razón tenía. El 24 de noviembre de 1995, en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros fue más allá: "El proceso terminará con la inocencia absoluta" de José Barrionuevo. Ahí se equivocó. Después, recuerden, el corro de la patata y los abrazos a las puertas del trullo.

Pero Rubalcaba repetía mucho por aquellas fechas, en referencia a la confesión pública de Ricardo García Damborenea, que "nadie puede probar una mentira". Y esa ha sido siempre su premisa mayor. Se puede probar pero de nada sirve: GAL, 11-M, negociación con ETA, chivatazo a ETA en el Faisán…

A veces conocemos mejor a las personas a través de otras. En el caso que nos ocupa probemos con Baltasar Garzón. A ojos de Rubalcaba, el juez fue bueno cuando colgó la toga para ir de número dos con Felipe. Fue malo cuando volvió a enfundársela y buscó a los GAL en su PSOE. Y volvió a ser bueno cuando compartió escopeta con un ministro, un comisario y un fiscal para diseñar la caza al PP. Lo más aproximado a la verdad es exactamente al revés… pero ya se sabe que "nadie puede probar una mentira". Quizá en sus Memorias, que no han de tardar, nos muestre su entrañable carcajada por última vez. Si se da prisa, todavía se las puede presentar Posada en el Congreso.

Este es el Alfredo Pérez Rubalcaba al que lloran algunos en el PP –más que en el PSOE, donde los ratones bailan–, al que aplauden y loan como estandarte de la transición a la sucesión monárquica. Otros, en cambio, dicen que todo está medido, que "a enemigo que huye, puente de plata" y que ya han arriolizado el futuro calculando que un PSOE sin Alfredo se hará radical y eso les pondrá a ellos en el centro, como por corrimiento de placas políticas. Alfredo, genio y figura. Químico político que, como los catalizadores, desencadena reacciones que nunca le afectan. Hasta en su despedida lo ha conseguido.

Ahora Alfredo deja la política y pierde el fuero, ese privilegio que protege en España a diez mil personas y que tanto ronda y preocupa estos días al rey padre don Juan Carlos. En el caso de Rubalcaba, ha sido su mejor armadura. Nada se podrá hacer ya contra aquel que siempre ha visto entrar en la cárcel a los demás. Pero Alfredo siempre fue el desaforado, el que obró "sin ley ni fuero, atropellando por todo". Y el PP le acompaña desaforado también –"con exceso, desmedido"– en la despedida. Desaforado y desconsolado. Nada ha cambiado, pues.

Requisitos para reformar la Constitución
Editorial ABC 29 Junio 2014

Reformar la Constitución para beneficiar a unos frente a otros vulneraría el espíritu de la Carta Magna y dañaría gravemente el beneficioso marco de convivencia de los españoles

LA Constitución de 1978 ha propiciado a España la época de mayor estabilidad política y prosperidad económica de su historia, demostrando de forma inequívoca su incalculable valor como principal marco jurídico del Estado. De ahí, precisamente, que cualquier retoque o cambio que se plantee sobre su contenido deba afrontarse con especial cuidado y profunda responsabilidad, ya que el texto constitucional configura algo tan esencial como el modelo de convivencia de todos los españoles. Sin embargo, el evidente éxito que ha cosechado la Carta Magna durante casi cuatro décadas no significa que no puedan introducirse ciertas modificaciones, siempre y cuando redunden en una mayor eficiencia de las instituciones y una mejora del actual sistema político y social. Y, para ello, dicha reforma ha de asentarse sobre una serie de condiciones básicas e ineludibles. El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aprovechó la reunión que mantuvo el pasado viernes en Génova con los responsables autonómicos del PP para sondear a sus barones sobre esta importante cuestión, abriendo, por primera vez, la puerta a un posible cambio constitucional en el futuro, tras el creciente debate político que ha surgido en torno a la organización territorial del Estado.

El problema de fondo es que, si bien es cierto que el actual marco jurídico presenta algunas deficiencias dignas de mención, su corrección es imposible si no se parte de dos prerrequisitos. En primer lugar, la existencia de un gran consenso político y social, y, en segundo término, la vital salvaguarda de las competencias del Estado, sin concesiones de ningún tipo al nacionalismo ni menoscabo de la unidad nacional. Si con cientos de asesinados el Estado de Derecho no ha cedido al vil chantaje de ETA, menos aún debe hacerse con el terrorismo acorralado, como sucede en la actualidad, por mucho que le pese a la demagógica y populista ultraizquierda. Una cosa es acometer un cambio más o menos superficial, como fue la adaptación al Tratado de Maastricht o la reciente cláusula de estabilidad presupuestaria del artículo 135, y otra muy distinta tocar el núcleo de la Carta Magna, la esencia del sistema, cuya modificación requiere el acuerdo de dos tercios de cada Cámara, la disolución de las Cortes, la aprobación posterior del nuevo Parlamento por mayoría de dos tercios y, finalmente, su ratificación mediante referéndum. Sin consenso previo, por tanto, no hay reforma posible.

Y la tarea en este ámbito se antoja harto difícil si se tiene en cuenta que la receta oficial del PSOE para abordar el modelo territorial consiste en implantar un federalismo asimétrico para beneficiar expresamente a Cataluña frente al resto de autonomías, una discriminación absolutamente inaceptable, tanto desde el punto de vista jurídico como financiero. Lo grave, además, es que los principales candidatos a suceder a Pérez Rubalcaba al frente de la Secretaría General del partido, Eduardo Madina y Pedro Sánchez, coinciden en que Cataluña sea reconocida como nación, lo cual viola de forma explícita la soberanía nacional, el eje fundamental sobre el que pivota la democracia española. Con estos mimbres, el imprescindible acuerdo político se antoja inviable.

Pese a ello, existen, al menos, tres reformas que se podrían plantear a simple vista partiendo del imprescindible respeto a las condiciones citadas. Por un lado, la inclusión de Europa en el texto constitucional, con un título específico o subordinado a otro existente, para regular la imparable integración de España en la legislación comunitaria. La Sucesión en la Corona, eliminando la anacrónica prevalencia del varón sobre la mujer, y el necesario régimen de aforamiento de los Reyes tras abdicar. Y, por último, abordar la cuestión territorial para definir el marco competencial y mejorar la financiación autonómica, pero desde el respeto a la unidad nacional y a la igualdad de todos los españoles. España es uno de los países más descentralizados del mundo, superando incluso a los sistemas federales, pero el modelo autonómico no está exento de errores y deficiencias que, sin embargo, se podrían abordar para evitar las habituales amenazas nacionalistas con el fin de mejorar su financiación y, de este modo, perpetuar injustos privilegios. Reformar la Constitución para beneficiar a unos frente a otros vulneraría el espíritu de la Carta Magna y dañaría muy gravemente el beneficioso marco de convivencia de los españoles.

LA Constitución de 1978 ha propiciado a España la época de mayor estabilidad política y prosperidad económica de su historia, demostrando de forma inequívoca su incalculable valor como principal marco jurídico del Estado. De ahí, precisamente, que cualquier retoque o cambio que se plantee sobre su contenido deba afrontarse con especial cuidado y profunda responsabilidad, ya que el texto constitucional configura algo tan esencial como el modelo de convivencia de todos los españoles. Sin embargo, el evidente éxito que ha cosechado la Carta Magna durante casi cuatro décadas no significa que no puedan introducirse ciertas modificaciones, siempre y cuando redunden en una mayor eficiencia de las instituciones y una mejora del actual sistema político y social. Y, para ello, dicha reforma ha de asentarse sobre una serie de condiciones básicas e ineludibles. El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aprovechó la reunión que mantuvo el pasado viernes en Génova con los responsables autonómicos del PP para sondear a sus barones sobre esta importante cuestión, abriendo, por primera vez, la puerta a un posible cambio constitucional en el futuro, tras el creciente debate político que ha surgido en torno a la organización territorial del Estado.

El problema de fondo es que, si bien es cierto que el actual marco jurídico presenta algunas deficiencias dignas de mención, su corrección es imposible si no se parte de dos prerrequisitos. En primer lugar, la existencia de un gran consenso político y social, y, en segundo término, la vital salvaguarda de las competencias del Estado, sin concesiones de ningún tipo al nacionalismo ni menoscabo de la unidad nacional. Si con cientos de asesinados el Estado de Derecho no ha cedido al vil chantaje de ETA, menos aún debe hacerse con el terrorismo acorralado, como sucede en la actualidad, por mucho que le pese a la demagógica y populista ultraizquierda. Una cosa es acometer un cambio más o menos superficial, como fue la adaptación al Tratado de Maastricht o la reciente cláusula de estabilidad presupuestaria del artículo 135, y otra muy distinta tocar el núcleo de la Carta Magna, la esencia del sistema, cuya modificación requiere el acuerdo de dos tercios de cada Cámara, la disolución de las Cortes, la aprobación posterior del nuevo Parlamento por mayoría de dos tercios y, finalmente, su ratificación mediante referéndum. Sin consenso previo, por tanto, no hay reforma posible.

Y la tarea en este ámbito se antoja harto difícil si se tiene en cuenta que la receta oficial del PSOE para abordar el modelo territorial consiste en implantar un federalismo asimétrico para beneficiar expresamente a Cataluña frente al resto de autonomías, una discriminación absolutamente inaceptable, tanto desde el punto de vista jurídico como financiero. Lo grave, además, es que los principales candidatos a suceder a Pérez Rubalcaba al frente de la Secretaría General del partido, Eduardo Madina y Pedro Sánchez, coinciden en que Cataluña sea reconocida como nación, lo cual viola de forma explícita la soberanía nacional, el eje fundamental sobre el que pivota la democracia española. Con estos mimbres, el imprescindible acuerdo político se antoja inviable.

Pese a ello, existen, al menos, tres reformas que se podrían plantear a simple vista partiendo del imprescindible respeto a las condiciones citadas. Por un lado, la inclusión de Europa en el texto constitucional, con un título específico o subordinado a otro existente, para regular la imparable integración de España en la legislación comunitaria. La Sucesión en la Corona, eliminando la anacrónica prevalencia del varón sobre la mujer, y el necesario régimen de aforamiento de los Reyes tras abdicar. Y, por último, abordar la cuestión territorial para definir el marco competencial y mejorar la financiación autonómica, pero desde el respeto a la unidad nacional y a la igualdad de todos los españoles. España es uno de los países más descentralizados del mundo, superando incluso a los sistemas federales, pero el modelo autonómico no está exento de errores y deficiencias que, sin embargo, se podrían abordar para evitar las habituales amenazas nacionalistas con el fin de mejorar su financiación y, de este modo, perpetuar injustos privilegios. Reformar la Constitución para beneficiar a unos frente a otros vulneraría el espíritu de la Carta Magna y dañaría muy gravemente el beneficioso marco de convivencia de los españoles.

Locos por el pueblo
FERNANDO SAVATER, EL CORREO  29 Junio 2014

· Denominar ‘pueblo’ al conjunto de la ciudadanía es una licencia poética aceptable a veces aunque algo cursi, pero no conviene abusar de ella.

Cuando alguien, polemizando con Schopenhauer, mencionaba al ‘espíritu’, el gran pesimista respondía burlón: «¿El espíritu? ¿Y quién es ese mozo?». Algo parecido tenemos ganas de decir algunos pesimistas de menor rango cuando oímos ensalzar o invocar al ‘pueblo’, cosa que últimamente ocurre a cada paso. Porque vamos a ver: ¿qué es el pueblo? O mejor dicho: ¿a qué quieren referirse los que emplean ese término? Podríamos decir que el ‘pueblo’ es una forma de nombrar al conjunto de ciudadanos en una asociación política localmente determinada. Pero sin duda es bastante más que eso. Cuando se habla del ‘pueblo’ no solo estamos describiendo o señalando, sino también valorando. El pueblo no es una categoría neutra, sino positiva, incluso altamente positiva. Y además unánime y homogénea. El pueblo es noble pero ingenuo, sufrido y fácil de engañar sin dejar de ser a la vez sabio, capaz de rebelarse y castigar a quienes le maltratan aunque también generoso y entusiasta cuando se tercia. Suele ser víctima el pueblo, aunque sabe también ser verdugo justiciero.

Pero, dado que al pueblo le pasa como a Dios, que está en todas partes y en ninguna en particular, no es fácil saber lo que quiere y lo que pide. Por eso hay cierto conflicto con sus mandatos, ya que el pueblo –como Dios, al que casualmente tanto se parece en bastantes aspectos– siempre tiene intérpretes y voceros que pontifican en su nombre y a veces se excomulgan entre sí. Cuando hay elecciones, por ejemplo, quienes las ganan dirán satisfechos que «el pueblo ha hablado». ¡Ah, pero eso no convence a todos los autodenominados portavoces del pueblo!

Los que no estén conformes con el resultado electoral asegurarán que el pueblo ha sido engañado, traicionado, que no ha podido expresarse libremente durante la campaña previa, que sus auténticas demandas no han sido escuchadas. Unos dirán que los gobernantes electos han recibido su autoridad legítima del pueblo, otros replicarán que los políticos no representan al pueblo y que desconocen sus verdaderas necesidades o abusan desvergonzadamente de él. Si uno trata de tener una actitud global, diciendo que tan pueblo son los gobernantes y quienes les apoyan como la gente que sale a la calle a protestar contra ellos, tengan por seguro que desagradará por igual a unos y a otros. Como el pueblo siempre tiene la razón y las razones políticas se contraponen, no todos pueden ser pueblo. Lo que no está claro es qué pueden ser quienes no son pueblo: ¿hay un antipueblo, lo mismo que hay un pueblo?

Lo único que resulta evidente es que, preguntemos a quien preguntemos, siempre nos responderá que el pueblo verdadero, el pueblo fetén, es el que piensa como piensan ellos. A veces puede coincidir con la mayoría, en otras ocasiones mantiene opiniones radicales pero minoritarias. El pueblo no necesita someterse a leyes, ni a controles númericos, ni siquiera a controles de alcoholemia. Y su voz es la voz de la democracia misma, que según sus más encendidos entusiastas está por encima de cualquier ley, constitución o estatuto. El que habla en nombre del pueblo no se va a callar porque se le opongan cuestiones legales, faltaría más. El pueblo es la democracia en estado puro, asilvestrada y aunque parezca que sostiene opciones que muchos no comparten tiene siempre la verdadera mayoría, que es la mayoría moral. Además es el pueblo (o sea, los chantres que hablan en su lugar) el único que decide quién es pueblo y quién no y dispensa o revoca los correspondientes certificados de buena conducta.

Podríamos pensar que ‘pueblo’ es el nombre ponderativo que damos al conjunto de los ciudadanos, pero la cosa no es tan sencilla. Hay importantes diferencias: la primera es que los ciudadanos pueden ser buenos, malos o regulares mientras que el pueblo siempre es bueno por definición. Todo pueblo es el pueblo elegido: la comunión de los santos. Los atropellos cometidos por los ciudadanos son delitos o crímenes, los que se cometen en nombre del pueblo y los representantes del pueblo acogen como suyos son hazañas o simples excesos de celo (de cuyos daños tienen la culpa, claro, los enemigos del pueblo). En el mejor y más leve de los casos, denominar ‘pueblo’ al conjunto de la ciudadanía es una licencia poética aceptable a veces aunque algo cursi, como llamar ‘corcel’ a un caballo. Pero no conviene abusar: a los que siempre llaman ‘corceles’ a los caballos, aunque sean percherones, no les tendremos por poetas sino por pedantes; y a los que nunca hablan de ciudadanos distintos, diversos, opuestos y todos con el mismo derecho a serlo sino que prefieren invocar por encima de ellos la voluntad irrefutable del pueblo, a ésos podemos llamarles sin remilgos aprendices de tirano. Antes, en la entrada de algunas fincas lucía el cartel de ‘cuidado con el perro’; ahora, en la puerta de ciertos partidos debería poner: ‘cuidado con el pueblo’.

Bloqueo y doble lenguaje
José Antonio Zarzalejos La Vanguardia  29 Junio 2014

Via http://www.caffereggio.net

Se han instalado dos discursos: uno para quedar bien en Madrid y otro en Barcelona

La cuestión está planteada en términos claros. La consulta del 9-N no puede celebrarse legalmente porque 1) el Tribunal Constitucional, en sentencia unánime de 25 de marzo de este año, anuló el apartado primero de la declaración del Parlament de enero del 2013 que definía Catalunya como sujeto político soberano, aunque reconoció que el derecho a decidir sería legal si se articulase por procedimientos constitucionales, 2) el pleno del Congreso de los Diputados celebrado en abril pasado rechazó la proposición de ley del Parlament de autorización de delegación de la facultad de convocar referéndums populares consultivos prevista en el artículo 92 de la Constitución y 3) en base a lo anterior, el presidente del Gobierno declaró el pasado lunes que en tanto en cuanto se mantenga una consulta ilegal que pregunta sobre la posibilidad de la secesión de Catalunya será muy difícil que se abra un diálogo entre el Ejecutivo y la Generalitat.

Esta es la situación hoy en día. Pero podría ser diferente si, por una parte Mas y por otra Rajoy, se aproximan a un terreno común que no puede ser otro que el de una reforma constitucional que recoja la singularidad catalana en unos términos suficientemente transversales en Catalunya y asumibles para el resto de España, en la que, como apuntaba el sondeo de La Vanguardia del pasado domingo, existe la creencia en la necesidad de hacerle un “gesto” y, si es común, también celebrar un referéndum que no podría ser sino para avalar -o no- las novedades constitucionales que requiriese solucionar la crisis actual de cohesión territorial.

¿Es posible esta opción, llamada tercera vía? En este momento, no. Por una razón evidente: porque el president Mas, según el diagnóstico que asegura que este proceso soberanista se produce “de abajo a arriba”, no podría, aunque quisiera, cambiar el curso de los acontecimientos después de haber alimentado dinámicas sociales -especialmente la ANC y otras organizaciones en su órbita- que se han convertido en autónomas y poderosísimas. Estas agrupaciones y sus portavoces sólo arropan táctica y puntualmente a los terceristas pero, en el fondo, y frecuentemente en la forma, los desprecian. Sería el caso del PSC, pero no el único.

Igualmente, el presidente del Gobierno tiene sus handicaps. Las baronías del PP, a menos de un año de las elecciones autonómicas y municipales, blanden de nuevo la emulación haciendo, de facto, inviable un acercamiento si no es con un altísimo coste para Rajoy. Tampoco es demasiado favorable el PSOE, atrincherado en Andalucía, que se cree resguardado bajo el dosel del federalismo, cuando es sabido que -siendo la federalización del Estado autonómico una buena alternativa- ni CiU, ni ERC participan de sus bondades. Los candidatos a la secretaría general del PSOE -tanto Madina como Sánchez- ya se han manifestado sobre la imposibilidad de la consulta en las actuales circunstancias.

En este contexto bloqueado, reclamar el arbitraje del Rey es un recurso grave e institucionalmente peligroso que no va a parte alguna y sólo deteriora al Monarca. En la encuesta de La Vanguardia del pasado domingo quedaba explicitado que una mayoría de catalanes -pese a tener una buena opinión del nuevo Monarca- era escéptica sobre la contribución de Felipe VI a este conflicto. Así se manifestaba el 60% de los votantes de CiU y el 80% de los de ERC. Además, un 40% respaldaba la abstención de CiU en la ley de abdicación. O sea, que en la Catalunya secesionista hay una pulsión antimonárquica que el president Mas también ha interiorizado siguiendo las inercias sociales del independentismo. Felipe VI, no obstante, seguirá en la línea de su discurso y actitud mostrada en Girona el pasado jueves.

Entre la Diada y el 9-N, podremos visualizar bien quién tiene el control del proceso soberanista en Catalunya y de qué manera hace evidente su poder disuasorio sobre la Generalitat. Porque van a ser dos meses y medio de debate social en la calle mucho más que en otros ámbitos políticos e institucionales. Entonces será la hora de la verdad. Para los que han hablado y para los que han callado. Y especialmente para los que han resignado sus responsabilidades para con la sociedad catalana y española. Y eso será así, les guste que se diga o no a algunos a los que hay que oponer al mejor Quevedo: “No he de callar por más que con el dedo / ya tocando la boca o ya la frente / avises o amenaces miedo”. Y no les gusta a quienes con su radicalismo e hipocresía han fragilizado la institucionalización catalana y achantado a su sociedad civil al punto de callarla o, peor aún, de instalar el doble discurso: uno para quedar bien en Madrid y otra para lo mismo en Barcelona.

LO INEXPLICABLE
Explicaciones políticas del terrorismo, explicaciones de Podemos
Pablo Iglesias cree que ETA causó dolor, pero que hay que comprender sus explicaciones políticas para avanzar hacia soluciones democráticas. Y le siguen riendo la gracia.
Pascual Tamburri El Semanal Digital  27 Junio 2014

El eurodiputado Pablo Iglesias pronunció en la última semana de junio su esperada conferencia en el Foro Nueva Economía en el Hotel Ritz de Madrid. Un espacio modesto y proletario, como corresponde a un enemigo cualificado de la "casta". Una casta que, por cierto, se peleó a codazos para dar un gran éxito de asistencia al desayuno con el marxista más deseado de Europa: todos ellos, empresarios, banqueros, especuladores, propietarios de medios de comunicación y miembros de secretos y privilegiados clubes quieren estar en las mejores relaciones con el líder de Podemos. Al fin y al cabo, ellos quieren hacer sus negocios mande quien mande y Pablo Iglesias quiere llevar sus ideas al poder, sea como sea.

Así que no es ni escandaloso ni sorprendente que Podemos se presente en el hotel más caro de Madrid ante la burguesía más poderosa y despiadada; y no es ninguna novedad que esa burguesía aplauda y adule a Iglesias, siempre que cambie España o la destruya si es preciso pero sin destruir las verdaderas raíces del poder de esa gente. Siempre han actuado así. Lo que seguramente debe llamar a reflexión es otra cosa que ha sucedido a la vez.

En palabras del tan admirado Pablo Iglesias: "El terrorismo de ETA causó dolor, pero tiene explicaciones políticas" y que comprenderlas es necesario para "avanzar hacia soluciones democráticas". El paquete de afirmaciones es explosivo en un país que aún no ha castigado a los criminales de ETA, una banda que sigue existiendo y cuyas víctimas aún no han sido justamente compensadas. Sería lamentable y dañino que lo dijese cualquier ciudadano, pero dicho por el líder político en alza de un país que busca su rumbo y sus líderes es la amenaza más grave que España y su democracia han escuchado en décadas.

Vamos por partes. No discutimos que ETA causó dolor, de hecho aún lo causa simplemente con existir. El siguiente paso es más difícil: si "el terrorismo tiene explicaciones políticas" eso quiere decir que en opinión de Pablo Iglesias ETA puede ser explicada desde unas reivindicaciones políticas y por un proyecto político. ¿Quiere eso decir que no es total y enteramente un grupo criminal enemigo de la convivencia nacional española? ¿Quiere incluso decir que tiene algún tipo de legitimidad en su opinión o que puede pagarse un precio político por su fin? Porque si Podemos piensa eso, automáticamente acepta que cualquiera que quiera un objetivo político en España recurra a las bombas y las armas y no a las urnas, y que sea legítimo que así suceda. ¿O sólo si el proyecto político, marxista y nacionalista, es del agrado de Pablo Iglesias? Necesitamos una respuesta.

Por último, ¿qué significa "avanzar hacia soluciones democráticas"? Dicho así, todo o nada. Pablo Iglesias o cualquier progre simpatizante de ETA puede pensar que una solución democrática es dar la victoria a ETA y ceder a lo que ETA ha exigido matando, hiriendo, torturando, secuestrando, robando y mintiendo. Es lo que ETA ha intentado cada vez que ha negociado con Felipe González, con Aznar, con Zapatero o… con quien sea. Siempre terminó mal o peor. Pero otros podemos pensar que una "solución democrática" era, es y será castigar desde el Código Penal y la Ley la existencia de ETA y la participación en sus actos, en su vida y en sus proyectos, incluso desde foros políticos o desde instituciones. Tolerancia cero. Y ya de paso una "solución democrática" perfecta incluiría las mismas medidas –ilegalidad y penas ejemplares- para quienes apoyen y aplaudan lo que ETA hace, dice y piensa. Aunque sea eurodiputado y le rían la gracia los bancos y los medios de Madrid y hasta parte del clero.

Si como dice Iglesias hay que "comprender las claves políticas fundamentales" de ETA, hemos de empezar por entender que no hay una "ETA buena" y otra "ETA mala". No hay ETA aceptable, y aceptarla es colaborar con ella. En este sentido es clara e indiscutible la opinión de Salvador Ulayar, que Pablo Iglesias necesita estudiarse urgentemente. Eso y un repaso del concepto de nación, sin prejuicios trostkistas a ser posible. Pero como decíamos hace unas semanas en homenaje a Jaime Mayor Oreja, por desgracia la coherencia y la calidad no pueden pedirse a todos por igual, claro es.

España / Caso UGT
UGT: el sindicato de Méndez que todo lo traga
Lucas Haurie. La Razón 29 Junio 2014

Que la gestión de los cursos de formación en Andalucía ha resultado ser un agujero negro que todo lo tragaba es un asunto ya sin discusión. Como lo del sol por Antequera. Ahí está el limitado dictamen de la Cámara de Cuentas relativo al periodo 2009-2011. Como ejemplo de este ejercicio de tragaderas, el raquítico 19% de cursos impartidos que han sido inspeccionados por la Junta. Un universo de gravedad cero. Nada menos. Esta semana, la materia gaseosa de los datos la Cámara de Cuentas andaluza y la retórica cósmica de la cosa política se han sustanciado en los primeros detenidos e imputados. La Sala número 9 de Instrucción de Sevilla, ocupada del caso de las facturas falsas de UGT-A, ha dejado en libertad con cargos, tras tomar las respectivas declaraciones, a los detenidos que han dado estreno al más esperado serial de tribunales de la temporada. Promete batallas siderales. Y la ciencia ficción, en la sede del Parlamento andaluz, donde la presidenta, Susana Díaz, clama por la recuperación de «hasta el último euro». Habrá que verlo.

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil han culminado esta semana la segunda fase de la «operación Cirene», saldada con 16 detenidos por delitos de falsedad documental y contra la Hacienda Pública en su modalidad de fraude en subvenciones. Son los primeros imputados del serial. Así lo ha decidido el magistrado del Juzgado de Instrucción número 9 de Sevilla, Juan Jesús García Vélez, tras interrogar durante dos jornadas a tres personas vinculadas a UGT-A y a trece representantes de seis empresas de Madrid, Sevilla, Alicante y Jaén que facturaban al sindicato. En este primer plantel, han combinado protagonistas de la antigua y de la actual escuela de UGT-A: Dolores Sánchez, ex responsable de compras en Andalucía; María Charpín, actual miembro de la Comisión de Garantías del sindicato y, antaño, cercana a Federico Fresneda, ex tesorero y mano derecha hasta 2013 de Manuel Pastrana, ex secretario general. A las dos sindicalistas, el juez instructor las ha dejado en libertad e imputadas con cargos, igual que a Fresnada, que además tiene la obligación de presentarse en los juzgados cada 15 días.

Pastel espacial
En el transcurso de la «operación Cirene» ha sido registrada la vivienda de Fresneda, que ha figurado como plató del capítulo inicial. Y, entre los patronos implicados, varios NIF con matrícula de Sevilla –Lienzo Gráfico, Chavsa y Viajes Macarena–, de Madrid –Siosa– y Jaén –KND Caronte–, mientras que la marca levantina la ha suministrado Carpetas Abadías de Agost (Alicante). Todos podrían haber participado del magno pastel espacial. Es el objeto de estas primeras diligencias, cuyas pesquisas preliminares tratan de resolver si el sindicato ha podido financiarse con fondos de los cursos de formación. Nadie podrá negar, en cambio, que Cándido Méndez, en aparición estelar, haya irrumpido en las pantallas para solicitar cautela ante las «conclusiones precipitadas».

Sin embargo, en el juzgado sevillano, los 16 imputados han respondido con el clásico método de escurrir el bulto. Fresneda, por su parte, escupe hacia arriba y escupe hacia abajo. Y en el Parlamento andaluz se vuelve a oír aquello de las «mariscadas, karaokes, maletines falsos y pancartas». Con la nariz y los ojos tapados, pronunció el portavoz del PP en la Cámara, Carlos Rojas.

Esto sólo es el principio, el alfa de un omega que corre a cargo de la Guardia Civil: fraude sistemático a lo largo de los años, ha concluido la investigación. Las facturas podrían haber sufrido de inflación y de inspiración poética. Haberse generado de la nada. Es conocido por todos que los alumnos inventados de un curso formativo prestan más atención en clase, levantan la mano y, dado el caso, obedecen como veletas a la doctrina imperante, elección tras elección. Son los alumnos más aplicados. En el pecho de cada notario, decía Flaubert, existen las ruinas de un poeta lírico. Quizá esa misma ruina encuentre voz también en el pecho de los muñidores de esa red de tragaldabas y corruptelas, de favoritos y clientelismos, de reyes absolutos, bufones y sus validos. La instrucción será larga. El serial promete folletín. Los medios de comunicación seguirán capítulo a capítulo la historia del nunca acabar, la mejor serie escrita por los guionistas de la costa sur, de la norte, la del este y la del oeste.

Internacional
Nosotros no podemos
Gonzalo Núñez. La Razón 29 Junio 2014

Pablo Iglesias se sabe el foco de atención. Como en sus tiempos de aprendizaje en la televisión de Vallecas, el «enfant terrible» de la política patria mira fijo a la cámara y adoctrina con aplomo. Ahora, Europa es su escenario y el plató la rutilante Bruselas, el Versalles del establishment que él, nacido con el apellido justo y la convicción arraigada desde la cuna, pretende derrocar. De Vallecas a la Eurocámara en un parpadeo. Pero el profesor Iglesias, consciente ya de su propio personaje, no echa el freno a su discurso. El jueves se presentó en Europa con las mismas premisas: acabar con la «casta», derribar el statu quo, volver la mirada hacia otra forma de hacer política...

Pero, ¿qué política? Aunque sus acólitos vean en Podemos un soplo de «aire fresco», su receta, a juzgar por el programa electoral y sus propias declaraciones, es tan vieja como lo son el régimen cubano y bolivariano. Iglesias nunca ha ocultado su simpatía por ambas «democracias». Y lo que quizás sea más revelador: en esos países se le ve como «uno de los suyos», una pica en Bruselas, un aliado incipiente pero que, en muy poco tiempo, ha alcanzado gran resonancia mediática. La propia televisión chavista saludaba al «amigo» Iglesias pocos días después de su éxito electoral.

Iglesias predica una receta que la historia conoce bien: nacionalizaciones, reparto de tierra, soberanía popular, justicia universal, libertad, igualdad, fraternidad... Frente a esa Arcadia popular, son muchos quienes dentro o fuera de Cuba y Venezuela abjuran de una política, la de Podemos, que han sufrido en sus propias carnes. Testimonios de represión, silencio o exilio que no se compadecen con las aspiraciones de transparencia y dignidad que propugna el eurodiputado.

Numerosos son los cortes televisivos o las declaraciones de Iglesias a favor del tipo de política que se desarrolla en la Isla y en Venezuela. Inevitable preguntarle, incluso en Europa, por sus filias. E inevitable que el líder de Podemos pase al ataque y cargue contra la «obsesión de algunos» medios de comunicación por representarlas como dictaduras.

Para los disidentes consultados por LA RAZÓN –un pequeño pero autorizado muestrario de quienes desde dentro o, más libremente, en el exilio, alzan la voz contra la tiranía–, Cuba y Venezuela no son exactamente un modelo de libertad y participación. Allí, la «casta» lleva años defendiendo el binomio «patria y libertad» en nombre del pueblo, aun pasando el rodillo sobre él. Frente al modelo de educación, sanidad e interés general que representa Cuba en el ideario de ultraizquierda, Carlos Payá sentencia al lado de estas líneas que en la isla «hay pobres tan pobres que no tienen derecho a decirlo»; contra el argumentario de una Venezuela democrática en la que la carestía y las manifestaciones son un hecho puntual, María Corina Machado habla a las claras de «colas interminables, pobreza, violencia sin fin».

El líder de Podemos, consciente de que en Bruselas ha de jugar un papel activo, notorio, pero quizás menos agresivo, intenta derivar su discurso hacia los problemas de los países «periféricos» de Europa. Como candidato de Izquierda Unitaria Europea, hizo un llamamiento «a las fuerzas progresistas de la Eurocámara y, particularmente, a las de países del sur como España, Grecia, Chipre, Portugal y Francia, los que saben cuál es la realidad de las consecuencias sociales de las políticas de ajuste» para integrar una alianza de futuro hacia un cambio radical. La dirección del cambio la dejaba clara el año pasado: «Países como Ecuador, Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina o Uruguay acumulan experiencias que pueden ser muy interesantes para plantear un proyecto político de poder en el sur de Europa».

Iglesias se apoya en «organismos internacionales» para defender que Cuba y Venezuela se rigen bajo los parámetros de una estricta democracia. En sus últimas intervenciones ha moderado su postura y, sin retractarse, trata de suavizar sus exposiciones, un poco más lejos de la asertividad con que se conducía en los platós de televisión. Las cámaras recogieron en su día declaraciones tan controvertidas como las de su «número dos», Juan Carlos Monedero, quien, con el cadáver de Hugo Chávez aún caliente, manifestó sentirse «digno defendiendo a Chávez frente a la basura mediática española».

¿Puede Podemos llegar al Poder?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Junio 2014

Izquierda Unida acaba de ungir como sustituto de Cayo Lara a Alberto Garzón, un profesor de economía de 28 años cuyo programa político se reduce a un punto: ser como Pablo Iglesias II, o sea, III. En las pasadas elecciones europeas IU pasó de uno a seis escaños, consiguiendo un millón y medio de votos Un cuarto de millón y cinco escaños más que Podemos, o sea, Pablemos, porque nunca un partido se ha presentado en las urnas con la cara del líder como bandera, al menos antes de ganar; al filo o tras la victoria lo hicieron muchos: Lenin, Mussolini, Hitler, Gadafi, Castro, los Kim o los Chávez, en cuya dictadura venezolana se doctoraron estos comunistas bolivarianos de la Complutense.

Pero si IU ha ganado los mismos escaños que ha obtenido Pablemos, y le supera en un cuarto de millón de votos, ¿Por qué la renovación del viejo partido comunista pasa por crear un bis, un monederín, un errejoncillo y no un Pablo Iglesias del auténtico Partido Comunista? Se dirá que Iglesias, Monedero y Errejón también son comunistas, curtidos en la dictadura de Venezuela, que llegan a la política sin pasar –que sepamos- por el Partido Comunista. Pero esa falta, que Fidel Castro subsanó gracias al carné de su hermano Raúl, es un mero error de pasaporte en una Izquierda Unida que, aunque gane en votos a Pablemos, se considera sin legitimidad política al lado de las revoluciones comunistas de verdad. Y hace ya mucho tiempo que el PC en España dejó de ser eurocomunista o simplemente europeo. Su Iglesia ya no es Moscú, ni Pekín, ni Pyongyang sino La Habana o Caracas.

La clave es la legitimidad
Izquierda Unida está tan absolutamente corrompida como el resto de la casta política española –más, porque, amén de compartir los despojos del CGPJ, en Andalucía comparte con el PSOE poder y corrupción desde hace muchos años-, y precisamente porque el discurso de Podemos se basa en la crítica a la casta política, Izquierda Unida se rendirá sin lucha y aceptará el liderazgo de los nuevos comunistas. Igual que los comunistas cubanos fieles a Moscú y hostiles a los aventureros de Sierra Maestra acabaron prestando siglas y obediencia a los Castro, nuevos representantes del Kremlin en el Cuba, a sólo 80 millas de Estados Unidos.

Si Moscú o Pekín existieran aún como Meca del comunismo internacional, el paso siguiente de IU y Podemos sería unirse en un solo partido comunista. Pero como la referencia internacional es bolivariana, léase dispersa, y cada partido es un movimiento que busca el poder a partir de sus propias bases sociales o raciales –es decir, como se ha vuelto al guevarismo de los 70-, lo normal es que el PC, base de IU, se subsuma en Podemos, que es la nueva fuerza roja pero que para no debilitarse debe conservar el estilo emotivo y despeinado del 15M, que es, con el Che y el gorilato venezolano, su fuente de inspiración, la base de la que, según el primer estudio sobre el fenómeno Podemos (John Muller et al. "Deconstruyendo a Pablo Iglesias") partieron estos revolucionarios profesionales que, como los primeros leninistas, no vienen de la clase obrera, a la que detestan por su reformismo como el propio Lenin a los sindicatos socialdemócratas, sino de la pequeña burguesía intelectual. Como Trotski o Bujarin. Como Pol Pot. Como Nin, Gorkin y Maurín antes de Stalin; y como Alvaréz del Vayo, Araquistáin, Constancia de la Mora y Margarita Nelken, faros del largocaballerismo, después.

Con la organización de Izquierda Unida, no hay duda de que Podemos ya puede ganar en las urnas al PSOE. Pero si a Podemos e IU se le añade la organización del PSOE, la Izquierda puede llegar al Poder, naturalmente que sí, el año que viene. Y para quedarse. Porque no estaríamos ante una alianza de izquierdas cuya base fuera el centro, el PSOE, sino ante un Frente Popular al estilo clásico de los años 30, cuya núcleo de poder real, no siempre visible ante la gente, y cuya organización sindical y territorial, intimidatoria si no violenta, fuera como la cubana de los CDR que ya han copiado los "círculos" de Podemos.
Cómo relegitimar una casta dirigente

¿Y está el PSOE en situación de disolverse y convertirse en la masa electoral que necesita para llegar al Poder la Izquierda revolucionaria? Léase el análisis de Victoria Prego hoy en El Mundo sobre los aspirantes a rescatar el partido del arroyo, o sea, de Rubalcaba: "ni líder ni programa". Madina y Sánchez compiten en nulidad ideológica, en sumisión a "lo que diga la calle", o sea, lo que en las cadenas de Berlusconi y Lara, que luchan por tener en exclusiva a Pablo Iglesias, dice Pablemos que dice la calle. El único obstáculo para que Podemos-IU fagocite a los electores del PSOE son los propios dirigentes socialistas, los candidatos en menos de un año a las municipales y autonómicas, que con Podemos e IU –veremos qué hace UPyD- presagian un mapa de poder local y regional rojo hasta la médula, como no se veía desde los primeros 80, cuando el PSOE se quedó con todo.

Que Madina y Sánchez están por congraciarse con Podemos es tan evidente como en el caso de Alberto Garzón, el Pablo Iglesias de Izquierda Unida. Y de congraciarse a pactar hay medio paso, el otro medio es limpiar su origen de casta infecta, parias morales, hienas del Presupuesto, que sólo se les perdonará si Podemos los unge con las aguas del jordán revolucionario. De esa forma, los socialistas, como los de IU, matarían en realidad dos pájaros de un tiro: conservarían el cargo, serían perdonados por sus raíces corruptas y entrarían bajo palio en el nuevo pontificado rojo de Pablemos. Es decir, que seguirían teniendo una vida privilegiada merced al dinero público y se permitirían aún más irregularidades que ahora, porque la nueva legitimidad revolucionaria permite un uso totalmente ilimitado de la discrecionalidad. Vamos, que seguirían en el machito y además se dedicarían a perseguir y machacar a la Derecha, que tras el del hurto, es el mayor de sus placeres.

El separatismo, con la izquierda revolucionaria
La única posibilidad de supervivencia del PSOE sería que no se quedara recluido en su finca andaluza, esperando que escampe el podemismo, sino que, con un nuevo líder, se presentara como alternativa real al separatismo que este otoño va a poner abiertamente en jaque el régimen constitucional español de 1978. Pero no hay más que ver al PSC y al PSE para comprobar que la disolución ideológica sólo es comparable a la que, tras las elecciones municipales, se atisba en la patrimonial. Y el Todos Podemos, que sería el Podemos ampliado, el Frente Popular Revolucionario, se presentaría en las elecciones generales dentro de año y medio con un pacto en el bolsillo: el que, de hecho, ya han firmado socialistas y comunistas: permitir, mediante referéndum, la separación de Cataluña y el País Vasco, amén de Navarra.

Se consumaría así el proyecto de Segunda Transición denunciado por Mayor Oreja cuando Zapatero empezó, con el aval de la Corona, su estrategia de pactos con la ETA y el nacionalismo catalán. Nada ha hecho el PP que nos permita suponer, sin calumniarlo, que se opondrá al turbión revolucionario. Al contrario: el arriolismo montorista y rajoyano que hoy describe García Abadillo seguirá ahondando en una línea socialdemócrata de ruptura con sus bases sociales pero que les permita presentarse en las encuestas como un Gobierno, ya sin partido, moderado y de centro bastante progresista. Como el resto de España, va a progresar, muy adecuadamente, hasta el cementerio de la Complutense, Capilla Sixtina del Pabloiglesiato

¿Quién matará a los hijos de Bruto?
Carlos Sánchez El Confidencial 29 Junio 2014

Fue Maquiavelo quien advirtió en sus Discursos que ‘quien estableciera una república y no matase a los hijos de Bruto, duraría poco tiempo’. El sabio florentino llegó a esta conclusión tras observar las lecciones de la historia antigua, que enseña que toda mutación de régimen político, de república a tiranía o de tiranía a república, necesita dar un ‘castigo memorable’ a los enemigos que ostentaban el poder durante el régimen anterior. De ahí su conocida conclusión: para asentar un nuevo sistema político lo primero que hay que hacer es asesinar al precedente.

Este principio de actuación política es el que ha atravesado este país cada cierto periodo de tiempo. Se ha impuesto la política de tierra quemada y hasta el ‘adanismo’ más pedestre y trivial, lo cual ha generado una trágica circunstancia. La ausencia de un relato histórico común capaz de ser interpretado de forma más o menos homogénea por el conjunto de la ciudadanía. Algo que puede explicar el desdén por los asuntos de Estado, aquellos que van más allá de las escaramuzas políticas. Todo es efímero, incluso la historia más larga.

Hay quien ha achacado este desinterés por las ‘cosas grandes’, aquellas que duran varias generaciones, a ese pecado capital de los españoles que ya identificaron desde la Roma clásica muchos pensadores: el orgullo, que convierte a la acción política en un acto de resentimiento frente a todo lo anterior. José Cadalso -escritor y militar- llegó a decir alarmado: ‘La generación entera abomina de las generaciones que la han precedido. No lo entiendo’.

Fruto de ello es un país en el que se hace borrón y cuenta nueva de lo anterior con una frivolidad pasmosa. Y el último ejemplo es el absurdo proceso electoral que ha elegido el Partido Socialista para elegir a su secretario general. Es tan irracional que primero se descarta a quienes no alcancen el 5% de los avales de los afiliados, cuando lo razonable sería que los candidatos anunciaran primero en público su ‘programa de gobierno’ con debate previo. Pero, en lugar de hacerlo así, lo que se hace es un sistema de captación de apoyos tutelado convenientemente por los barones regionales, que son quienes dictan a sus seguidores a quién hay que avalar y a quién no hay que hacerlo.

¿O es que alguien cree que el diputado Pedro Sánchez hubiera obtenido tantos avales si no es porque Susana Díaz u otros mandarines territoriales han dado el nihil obstat? Con razón Madina quiere saber quién está detrás de los avales.

Fecha de caducidad
El procedimiento, sin embargo, no es lo relevante. Al contrario. Los partidos que se fijan más en cómo elegir a sus líderes que en su mensaje acaban convirtiéndose en simples maquinarias electorales, normalmente poco engrasadas para ganar comicios. Y lo que es peor, con ideología a la que se le ha pasado la fecha de caducidad.

El problema de fondo, por el contrario, tiene que ver con la propia esencia del partido, que tras cada elección queda en manos de nuevos dirigentes que para hacer valer su autoridad lo primero que hacen es alejarse de la anterior dirección, muchas veces de forma artificial y forzada. Ese fue el ‘error Zapatero’ dentro del PSOE, que liquidó de forma prematura a muchos dirigentes y en su lugar colocó a líderes advenedizos y sin formación alguna, haciendo buena esa tendencia a empezar desde cero la acción política, algo consustancial a nuestra clase dirigente.

Se confunde, de esta manera, regeneración -sin duda necesaria- con política de tierra calcinada como consecuencia de la existencia de líderes de escasa consistencia intelectual. Cuando hoy el problema del PSOE no es otro que haber sido incapaz de ofrecer un modelo de partido asentando de forma homogénea en todo el territorio y con un mensaje único por ausencia de liderazgo, lo que ha acabado por horadar sus bases electorales. Como dijo María Zambrano al recoger el Cervantes, ha caído en el laberinto de la perplejidad y del asombro.

Todo es tan absurdo que el éxito de Sánchez -si finalmente vence a Madina- es que aparece ante los afiliados como un socialista que no tiene nada que ver con la dirección anterior. En este punto se centra su principal activo político. Habla correctamente y refleja una imagen moderna alejada de Rubalcaba, que ha demostrado ser mejor líder de la oposición que gobernante. Mientras que si gana Madina se habrá cuidado mucho de no decir nada de su implicación en la gestión del grupo parlamentario del actual PSOE, precisamente para que no se le tache de reminiscencia del pasado. Es como si el Partido Socialista careciera de historia. Y la tiene.

Uno y otro, en todo caso, estarán atados de pies y manos a causa de la demencial política de avales, que concede a los avalistas un poder de decisión casi ilimitado en caso de que su candidato llegue a la secretaria general. Esta política de alianzas sería lícita si el nuevo dirigente tuviera un verdadero liderazgo, pero al final -y el tiempo lo dirá- tendrá que deberse a sus respaldos territoriales, lo que lastrará su autonomía política.

Así es como se ha inoculado la bacteria que ha destruido el tejido socialista, que, en lugar de mantener su esencia federal -como lo era desde los tiempos del original Pablo Iglesias y no de sus imitadores–, ha terminado siendo una federación de partidos. O lo que es lo peor, el secretario general ha acabado por tener muy poco poder, lo que le ha obligado a coordinar su estrategia de forma paralizante con los barones regionales. Lejos, muy lejos, del partido presidencialista que destilaba el PSOE en los tiempos de Felipe González (y Alfonso Guerra).

‘Cuando un 40% del partido se pone de acuerdo sobre un punto, el secretario general está muerto’, sostenía amargamente hace unos días una dirigente socialista. Y ese es, en verdad, el problema. Es intranscendente que se llame Madina o Sánchez.

Repugnante recurso del fiscal Horrach
Marcello www.republica.com 29 Junio 2014

En su recurso al procesamiento de la Infanta Cristina acordado por el juez José Castro, el fiscal del caso Pedro Horrach ha lanzado contra el magistrado una infame colección de insultos, acusaciones y descalificaciones en las que le viene a decir que es un premeditado prevaricador, que quiere ser famoso y que sigue a los medios de comunicación y incluso lo ha comparado con la Inquisición.

Para justificar su, y esta si que presunta prevaricación, al ponerse del lado de la presunta delincuente, la Infanta Cristina, Horrach –imaginamos que siguiendo las órdenes del fiscal general, Torres Dulce ‘de membrillo’ y del ministro Gallardón (otro fiscal)-, ha recurrido el procesamiento, pero sus modales le delatan porque con su furia se ha pasado veinte pueblos en agresiones, insultos y descalificaciones, en vez de defender el dinero público estafado y la legalidad vigente, como sería su obligación.

Aunque lo mas grave del escrito de Horrach, y de quienes ahora lo jalean desde la extrema derecha, es que su actitud y modales le van a causar un daño a la Monarquía mucho mas grande del que ya les ha causado el caso Noos. Porque mientras desde la Casa del rey Felipe VI se dice que se respeta la independencia judicial, en toda España crece la sospecha de que la Zarzuela y la Moncloa están preparando, con las diatribas de Horrach, el ambiente para que la Audiencia Provincial de Palma se cargue el procesamiento de la Infanta Cristina, tal y como al parecer figura en un guión escrito desde hace tiempo, y ese sí con evidente prevaricación.

La causa de la República no necesita muchos apoyos políticos para crecer mientras los monárquicos furiosos de los medios de la extrema derecha y la mano larga del Gobierno y de la fiscalía se empeñen en salvar a la Infanta Cristina, por encima y al margen de la ley. Si añadimos los aforamientos de urgencia y recordamos la prohibición de las banderas republicanas en la proclamación de Felipe VI, veremos que la fábrica de republicanos que se acaba de instalar en los mas altos palacios y en los medios políticos y de comunicación afines al PP está trabajando a toda velocidad.

No importa, allá ellos, porque llueve sobre mojado y la crisis del prestigio de la monarquía no se cierra con la abdicación del Rey Juan Carlos, por mas que algunos lo crean así. España es, de un tiempo a esta parte, un campo de yesca inflamable que cualquier chispa puede prender provocando un gran incendio, por mas que se suele decir en las altura del poder eso de ‘nunca pasa nada’. ¿No? Pues de momento ha tenido que abdicar el Rey, y acaba de anunciar Rubalcaba que se marcha de la política y vamos a ver si Ruz se atreve, al final de su instrucción de los casos Bárcenas y Gurtel, a llamar a declarar a Aznar, Cascos, Rajoy y Arenas, que han sido los máximos responsables del PP durante los años en los que Lapuerta y Bárcenas gestionaban la contabilidad ‘B’ del PP.

En cuanto al fiscal Horrach, lo primero que debería hacer Torres ‘Dulce de membrillo’, si le queda un ápice de dignidad, es llamarle a Horrach la atención públicamente por sus modales e incluso suspenderlo en su función. Porque lo que no puede hacer este fiscal general es denunciar la gran bolsa de corrupción española y luego ponerse del lado de la Infanta Cristina, mientras suelta al tal Horrach como un perro rabioso a las puertas del juez Castro, que los ha dejado a todos en evidencia, incluido a Rajoy. Aunque al tal Horrach no hace falta ayudarle el solo se acaba de descalificar.

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Caminando hacia febrero de 1936

Eurico Campano www.gaceta.es  29 Junio 2014

Si el PP persiste en su actual camino, los ciudadanos, en año y medio, volverán a preferir votar al original y no a la copia

La inauguración éste lunes del campus de FAES volverá a ser, un verano más, una buena oportunidad para 'tomar la temperatura' a las maltrechas relaciones entre la actual dirección del Partido Popular y su laboratorio de ideas, cada vez más mermado en influencia y relevancia mediática y al que se quiere silenciar definitivamente -sería el 'tiro de gracia' al Aznarismo- con la sustitución de su actual presidente, que lo es también de Honor del PP, José María Aznar por quien manda, a día de hoy, en el cuartel general genovés, Dolores de Cospedal. Un relevo, de mejor o peor gana, que acabará vaciando el patronato de éste 'think tank' de los últimos hombres y mujeres fieles a Aznar, y que también lo seguían siendo a las esencias del ideario popular -principios y valores que permitierón al centroderecha español recuperar el poder tras el caos Zapaterista- y situar a unos desideologizados -en el mejor de los casos- peones de la actual y pragmática línea Arriola: -'éstos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros'- para quien todo vale con tal de perpetuarse en el poder.

Fue Felipe Gonzalez quien mucho antes que Arriola descubrió aquello de que daba igual que el gato fuera blanco o negro, con tal de que cazara ratones. Lo cierto es que esa filosofía política, que tan buenos réditos ha dado siempre a la izquierda -González duró trece años en el poder y más hubiera durado si el crimen de Estado y el saqueo generalizado del dinero público al que se aficionaron muchos socialistas no le hubiera expulsado de Moncloa- a la derecha no le funciona. Tiene escrito don Ricardo de La Cierva en su imprescindible obra 'La Derecha sin Remedio' que esta, cada vez que quiere esconder su auténtico ser o se averguenza del mismo, se empeña en etiquetarse como centro, lo cual no deja de ser una prostitución intelectual como otra cualquiera porque a la izquierda jamás se le ocurriría autocalificarse de tal manera, más bien al contratrio, cada día que pasa se enorgullece de ser 'más de izquierdas'. Y así hemos llegado al panorama actual en el que, una vez más, al igual que en 1996, la derecha no ha accedido al poder por sus propios méritos si no por desgaste de una izquierda, exhausta tras arruinar España por segunda vez en 40 años. Y, acomodado, como es de natural el 'establishment' conservador en nuestro país, más preocupado por la calidad de sus habanos y por pasar papeles de una carpeta a otra, volverá a cometer el error habitual de pensar que podrá eternizarse en el poder ignorando que a la izquierda le bastan cuatro años para reponerse y volver a arrebatarle lo que consideran suyo por derecho natural, que es mandar. Y no hablo del PSOE, en franca descomposición como se sabe. Hablo de un magma mucho más amplio y peligroso. Es sabido que a la izquierda la democracia sólo le sirve cuando vale para situar a sus hombres al frente de la nave. Cualquier otra situación es para ellos una anomalía que les hace salir a la calle a conquistar violentamente lo que las urnas les han negado.

Hago esta larga excursión para señalar que, la pérdida del último reducto en el que se atesoraban los principios y valores de una derecha liberal -conservadora, moderna, atlantista, defensora de la unidad de España y comprometida sin ambages con el derecho a la vida -sobre todo de los más débiles- y que cree, por encima de todo, en la primacía absoluta de la libertad individual y de la iniciativa privada, condenará a España a una situación de monopolio político 'de facto' en la que será imposible elegir porque todas las opciones llevarán a un camino similar: la anulación del indivíduo y de su voluntadad e iniciativa en la pira estatista, legitimación legal del asesinato - con el eufemístico barniz de los distintos 'supuestos' - de los aún no nacidos en el vientre de su madre, cesión ante los independentistas que, no sólo aspiran a destruír la unidad de la Nación más antigua de Europa, sino a que esta destrucción sea costeada por todos los españoles y un pase de página definitivo al terrorismo etarra, última excrecencia del marxismo en pleno siglo XXI- con excarcelaciones masivas de crimilales con las manos manchadas de sangre y el perpetuo desprecio a las víctimas. Puede parecer exagerado pero es, más o menos, en lo que están muchos de los que a día de hoy se sientan en la torre de control y que, mediante esa política, creen ingenuamente que van a perpeturse en el poder, sin darse cuenta -una vez más y van... - de que por ese itinerario, de aquí a un año y medio, muchos los ciudadanos volverán a preferir votar al original y no a la copia. Muchos que serán mayoría, sobre todo si quienes jamás considerarían seriamente votar a una opción de izquierdas persisten en quedarse en su casa, aún sabiendo que con esa actitud devolverán a España a una situación similar a la que ya vivió éste país en febrero de 1936.

Los reyes caen en la trampa nacionalista. Un referendo para decidir: monarquía o república.

¿Qué ha pretendido Felipe VI con tanto peloteo hacia los que rigen los destinos de lo que ya llaman la “nación catalana?
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 29 Junio 2014

¿Pero, qué es lo que está ocurriendo en este país? He leído en algún medio de comunicación que el presidente del Banco de Sabadell parece que, en tono jocoso, ha insinuado que debería existir un “Podemos” pero de derechas, porque el de Pablo Iglesias le asusta un poco. Nosotros, a la vista de los acontecimientos últimos, empezamos a pensar que, si no surge algún movimiento bien organizado, con un líder carismático y con la energía precisa para no amilanarse ante las descalificaciones y los previsibles ataques de la izquierda antisistema; lo que nos espera a los españoles es fácilmente descriptible. Porque, lo que ocurre en España en estos momentos es que, lo único que hacen los que nos gobiernan y, entre ello, aunque no gobiernen, pero si ostentan un representación institucional, el rey Felipe VI y la reina Leticia; es ceder, allanarse, buscar desesperadamente hacerse perdonar por ser españoles y hablar el idioma de Cervantes y, proseguir en la falsa percepción de que, el llamado “problema catalán”, es sólo un inconveniente que se puede solucionar a base de ir cediendo a las continuas peticiones de más subvención y menos contribución a la solidaridad con España.

¿Qué ha pretendido Felipe VI con tanto peloteo hacia los que rigen los destinos de lo que ya llaman la “nación catalana? Unas palabras de cortesía en catalán ya hubieran sido suficientes y no excederse en ello de modo que, tal como están las cosas, se pudiera entender como un respaldo a la eliminación del castellano en pro de una universalización del catalán; en una comunidad que, precisamente, ha hecho del idioma su baza más fuerte para justificar su independentismo. Es posible que el Rey siga pensando que, en el caso utópico de una independencia de los catalanes de España, seguirían manteniendo la monarquía de los Borbones en Catalunya. ¡Craso error y una falta absoluta de conocimiento del concepto que se tiene de la monarquía y de los Borbones en esta autonomía! Podríamos pensar que se trata de una estrategia combinada con el señor Rajoy, poco partidario de enfrentamientos y gran defensor de lo que todos, impropiamente, han dado por denominar “diálogo”, algo que nadie sabe específicamente en qué consiste, porque poco hay que discutir cuando lo único que pretenden los políticos catalanes es que Catalunya se independice y, en consecuencia, deje de ser solidaria con el resto de regiones del Estado español.

Es posible que al señor Mas y compañía les duelan las palabras premonitorias del señor ministro de Interior que ha asegurado que: “Una Catalunya independiente sería pasto de terrorismo yihadista”; sin embargo a los hechos nos remitimos, ya que hace unos días se produjo una detención de varios de estos sujetos que formaban una trama en Barcelona encargada de reclutar y formar a presuntos terroristas para ser enviados, posteriormente, a Irak. Por si no quedara suficientemente clara la postura de Catalunya respeto a la monarquía, ayer el Parlament aprobó pedir un nuevo referendo consultivo, en esta ocasión, con el fin de escoger entre monarquía o república si bien, en esta ocasión, con el apoyo de ERC, ICV y la CUP, mientras, seguramente por vergüenza, los de CIU y C’s se abstuvieron, mientras el PP votó en contra. Como era de esperar, aprovecharon la circunstancia para volver a incidir en el famoso “derecho a decidir” que, por mucho que lo quieran presentar como una consulta inofensiva, todos saben que sólo sería la antesala, si los resultados fueran lo suficientemente amplios para considerarse amparados por una mayoría significativa, a la declaración de una Catalunya libre, lo que situaría al gobierno del señor Rajoy ante el mayor reto de toda la legislatura, que le obligaría a dejarse de ambigüedades y tomar una decisión al respeto.

No sé si el monarca está ya suficientemente bregado para que, mientras se humilla ante los líderes catalanes y habla de su “amor por Catalunya” y de la “necesidad de ir todos unidos”, amén de su propósito de menudear las visitas a estas tierras; deba presentar la otra mejilla para recibir las bofetadas que los nacionalistas, a través del Parlament, le continúan propinando. Es posible que, para aquellos que todo lo que procede de la Monarquía les parezca lo mejor y que siguen empeñados en que esta institución tiene la mayoría del apoyo ciudadano, este primer viaje de SS.MM a una autonomía haya resultado apropiado y beneficioso para la causa española. Otros, por el contrario, no por republicanos, sino por conocimiento de lo que se está tramando en esta parte de España, lo consideramos como una muestra más de la debilidad de nuestro Gobierno y de sus instituciones, ante el continuado, explícito, desafiante y persistente reto del nacionalismo excluyente que, cada vez con más intensidad y menos disimulo, se está propagando hasta en las capas más moderadas de la sociedad catalana.

Cuando Felipe VI hablaba del “sello distintivo” de Catalunya, no hacía otra cosa que poner el dedo en la llaga y abundar en los sentimientos de una gran parte del nacionalismo que quiere convertir este “sello distintivo” en la bandera que los lleve a abjurar de España y de los lazos que hasta ahora, mal que bien, los tenía atados al resto de españoles. Sin embargo, vamos a insistir una vez más en que, en todo este contencioso, el más peligroso no es el visionario de señor Artur Mas y su postura fingida de gran estadista; no señores, lo crean ustedes o no, el señor Mas no pinta más que lo que quieren que pinte el señor Juncadella de ERC y la Asamblea Nacional Catalana presidida por Carme Forcadell, que son los que, en realidad manejan los hilos de toda esta conjura contra España. El margen de maniobra que le queda a don Arturo es tan estrecho que, si el gobierno de Rajoy le convocara a una reunión para “dialogar”, no les quepa a ustedes la menor duda de que no tendría nada que ofrecer a cambio de las concesiones que le pudieran hacer sus interlocutores, salvo, evidentemente, si se llegara a la absurda e imposible cesión de la soberanía que reclaman.

Por esto, cada vez que, desde la Generalitat catalana, alguno de sus consejeros o el propio presidente, critican que el gobierno central no mueva ficha, no de el primer paso o que no quiera escuchar lo que ellos definen como “la voz de la democracia del pueblo catalán”; lo que, en realidad, se está pidiendo no es una reunión, una conferencia para dialogar o un intercambio de propuestas sobre las que se pudiera negociar; lo que quieren los separatistas, condicionados por sus posturas extremas trasmitidas a los ciudadanos, no es ni más ni menos que se les de la libertad para constituir su propio gobierno, sus instituciones y su poder legislativo, independientes de cualquier tipo de atadura, de la clase que fuere, con el resto de la nación española.

Todo ello se viene agravando cuando, en este momento de desprestigio de la política, con un PSOE completamente destrozado, en manos de aspirantes que intentan hacerse populares tirándose cada vez más a la izquierda, en competencia con las huestes comunistas de Cayo Lara y los recientemente aparecidos, los de Podemos, dirigidos por este peligroso personaje, Pablo Iglesias; es obvio que la precisa unidad, colaboración y sentido de Estado que debiera unir a los dos principales, hasta este momento, partidos políticos españoles; hoy en día se presenta como un objetivo inalcanzable, lo que deja como únicos garantes de la unidad de España a un PP que amenaza con romperse si, el señor Rajoy, sigue empeñado en no ver las amenazas que se ciernen en el horizonte español. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como se van cubriendo etapas sin que haya quien se tome en serio la amenaza de ruptura del país.

¿Por qué y cómo llega a la situación actual un órgano clave de la democracia?
Tribunal de Cuentas: órgano de irrelevancia constitucional

Xavier Horcajo www.gaceta.es 29 Junio 2014

Viernes, 27. Junio 2014 - 16:45
¿Para qué nos sirve un Tribunal de Cuentas si sólo mil de los casi 8.000 ayuntamientos rinden cuentas? ¿Es inocente la lentitud y falta de energía de la fiscalización que se hace a los partidos?

¿Para qué nos sirve un Tribunal de Cuentas si sólo mil de los casi 8.000 ayuntamientos españoles rinden cuentas? ¿Es inocente la lentitud y falta de energía de la fiscalización que se hace a los partidos políticos? ¿Tiene algo que ver esto con que los 12 miembros consejero del Tribunal sean designados políticos? ¿Está también politizado el órgano Constitucional, como nuestra Justicia? ¿Les consienten tener cargos de por vida, sueldos mejores, nepotismos y familiares paniaguados, porque quieren que no vean lo que no conviene?

Muchos piensan que procede regular de otro modo el sistema de designación de los consejeros que componen su pleno, donde se toman las decisiones. En definitiva: es la política la que te lleva a consejero del órgano. ¿Hubiera sido consejero Manuel Aznar sin ser hermano del expresidente? (Conste mi simpatía por él y sus aficiones poéticas). Si a eso le añaden que la pugna por la presidencia del órgano está abierta, el cóctel puede resultar explosivo. Quizá la prueba del nueve es ver cómo se comporta el Tribunal de Cuentas con los partidos políticos y sus fundaciones (a los sindicatos renunció incomprensiblemente a fiscalizarlos).

El perímetro dinerario de los 32 partidos fiscalizados es de unos 44,7 millones de euros (¡atención!, inferior al presupuesto del Tribunal de Cuentas) y sus donaciones dice que son de 6,4 millones de euros. Han encontrado algunas donaciones sin identificar -todas de menos de 300.000 euros-, entre los varios partidos.

Al Tribunal de Cuentas le ha parecido bien que los gastos electorales queden fuera de estudio, que se hayan establecido limitaciones por los fiscalizados. También le han parecido bien que los gastos de personal queden también para otro momento. ¿Entonces fiscalizamos los ingresos y poco más? El PSOE no incluye en su memoria las donaciones y supongo que tampoco las condonaciones de deudas/préstamos y similares. En fin, la infracción más grave que detecta es de 10.000 euros… La verdad es que el informe es tan prolijo como decepcionante. Este es el país de Bárcenas, los sobresueldos y la Gürtel; el de la Filesa del PSOE; el caso Palau de CiU. En otras palabras, la patria chica de la financiación irregular.

También bendijeron las fundaciones de los partidos. Las de CiU, las más llenas (2,6 millones en donativos); las de ERC (1,8 millones) y el resto con saldos negativos. En resumen, para lo único que sirve el Tribunal de Cuentas es para que sepamos que nuestros partidos, de los que el CIS dice que desconfía la mayoría de los españoles, debían 223,9 millones de euros a finales de 2008.

Los responsables de este informe son dos pesos pesados del Tribunal: Javier Medina (jefe de Fiscalización) y Felipe García Ortíz (Jefe de Enjuiciamiento). Del segundo se puede decir que es amigo personal del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero; del primero (Medina), que gozó de la condición de consejero independiente y que esta quedó para muchos en entredicho cuando dio por bueno que dinero público atendiese el gasto de viajes de la esposa del exalcalde madrileño del PP, Álvarez del Manzano.

Estos dos consejeros del Tribunal, tan políticos, han dirigido el informe sobre los partidos que aprobó el pleno del Tribunal de Cuentas. Por cierto, en el pleno de un órgano máximo de fiscalización (de origen constitucional) figura el fiscal Olayo Eduardo González Soler. ¿Por qué? Es que alguien no se fiaba de un órgano tan politizado.

Para que dimensionen ustedes, ¿puede una exministra del PP, como Margarita Mariscal de Gante, ser neutral si tiene que fiscalizar el Ministerio de Justicia que dirigió? Lo mismo vale para el fallecido ex ministro socialista Luis Martínez Noval, consejero del Tribunal. ¿Podía el socialista asturiano ser neutral fiscalizando el Ministerio de Trabajo del que fue titular? Y aún peor que lo del fiscal: ¿qué pinta la Abogacía del Estado en el Tribunal de Cuentas?

A menudo se critica al Tribunal de Cuentas por llegar tarde a los problemas (caso Marbella). En eso hay que reconocer cierta mejora, incluso admitir que sus informes han tenido consecuencias contra la corrupción y el distraimiento del dinero público, como el reciente caso Adif. Otra de las críticas tradicionales a los 30 años de ejercicio del organismo es que sus miembros son muy mayores; pero claro, eso es inherente a que no se establezcan límite a sus mandatos. En otras palabras, si eres dócil con quien te nombra, pueden ser cargos vitalicios. Estas son algunas de las claves que han convertido un órgano clave de la democracia en un órgano de irrelevancia constitucional.

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