AGLI Recortes de Prensa   Lunes 30  Junio  2014

Estrategia electoral del PP: 'el voto del miedo'
Lucio A. Muñoz www.gaceta.es 30 Junio 2014

La sociedad española debe evolucionar y demostrarle al bipartidismo que es capaz de votar en conciencia.

Un partido que fundamenta su estrategia electoral en el denominado “voto útil” o “voto del miedo” no inspira confianza ni es atractivo para los ciudadanos. Tanto es así que una formación política identificada con estas características suele presentar carencias de tipo ideológico y dudas tanto en relación a la planificación del programa como al cumplimiento del mismo. La única fortaleza que puede mostrar un partido de este perfil radica en la supuesta menor virtud del resto de alternativas al poder. Y la mejor baza, sin duda, se basa en descalificar al contrincante político ante el electorado. Sería factible, por tanto, calificar a esta versión de partido político con el término de “manipulador”.

En España y desde la Transición, los dos principales partidos políticos han manipulado, con bastante éxito, a los ciudadanos. Evidentemente, este hecho demuestra la falta de tradición y de cultura democrática de la sociedad española y constituye una prueba que certifica la decadencia de nuestro modelo bipartidista.

Actualmente, y debido a que se acercan las dos próximas citas electorales (municipales-autonómicas y nacionales), los dos partidos mayoritarios están intentando desarrollar sus estrategias políticas de manipulación a través de los medios afines.

El partido del Gobierno ha permitido que crezca y se desarrolle un monstruo denominado “Podemos” con el objetivo de movilizar a un electorado tradicional que le está dando la espalda progresivamente. El ideólogo del PP activará el departamento de marketing político a fin de ejecutar una estrategia de manipulación centrada en atemorizar a los ex-votantes de esta formación y ponerlos en guardia contra el efecto “Pablo Iglesias” y la alternativa del Frente Popular.

La estrategia manipuladora del PP está sustentada, igualmente, por otros pilares. Uno de ellos es la Reforma fiscal. En realidad, esta pseudoreforma es una operación de ingeniería política cuyo único objetivo es recuperar votantes, consecuentemente, la misma está definida en virtud de intereses electoralistas. De hecho, el espacio temporal en el que se ha presentado la citada reforma (un año antes de las elecciones) retrata la intención del Gobierno al respecto. El PP cree que la reactivación de nuestra economía puede entenderse en clave electoral pero se equivoca. Además, la recuperación económica solo afecta a “la España subvencionada”.

Por último, el Gobierno está lanzando un mensaje político-económico, que ha convertido en eslogan o lema institucional, relativo a que el gasto público se está reduciendo. Una mentira repetida un millón de veces a lo largo de esta legislatura se convertirá en una grandísima mentira.

Los ciudadanos no deben dejarse manipular por el PP ni tampoco por el PSOE. La sociedad española debe evolucionar y demostrarle al bipartidismo que es capaz de votar en conciencia (y no al “mal menor”), de esta manera, podríamos obligar a los partidos a cumplir sus programas electorales.

Existen en la actualidad varios partidos emergentes que apuestan por la regeneración democrática de España.

El PSOE se decide por el suicidio
Javier Orrico Periodista Digital 30 Junio 2014

Tienen una fábrica de clones de Zapatero. No sólo no han arrancado hasta las raíces el zapaterismo que nos ha destruido a todos, a nuestros bolsillos, a España, incluidísima Cataluña, y al propio PSOE, sino que los reproducen como marcas de una misma factoría. Madina, o la versión tenebrosa. Y Pedro Sánchez, por quien servidor apostaba (la insensata esperanza también me hizo, al principio, apostar por ZP, Señor, Señor), ha terminado por revelarse como la marca seductora para progres de género, tan hueco como el falso leonés. Ha dicho el genares que a Cataluña hay que darle privilegios fiscales y reconocerla como nación. Lo cual es extraordinario, pues sólo se puede re-conocer lo que una vez se conoció. Y Cataluña no fue jamás una nación. Y hoy, con sólo un treinta por ciento de lengua materna catalana, lo es menos que nunca.

Siguen con el federalismo asimétrico –así lo ha dicho explícitamente Sánchez- que produjo el engendro del Estatut. No se quieren enterar, yé, yé, y perdonen el ripio, que la clave es la igualdad. Que lo que los ha destruido es aceptar, y promover, la diferencia entre españoles por la cuna regional. Que ha sido el nacionalismo que alentaron lo que los ha engullido. Que nada hay más contrario a lo que una vez fue la izquierda mayoritaria en España que establecer privilegios, inventar naciones, levantar fueros, marchar contra el sentido de la Historia que la Revolución ¡republicana! de 1789 estableció como derecho irrenunciable: la ciudadanía que nos hace iguales. A una niña de siete años le pusieron el ojo morado en Sabadell por llevar una pegatina con la bandera española en una carpeta. Y luego la amenazaron con tirarla por la ventana. Cosas de niños, dijo el catalanista director del religioso colegio. Niños, en efecto, nazis desde la infancia. Estos deben ser los que Pedro Sánchez quiere convertir en “la vanguardia de España”. Como el periódico del Conde de Godó, que ojalá algún día se vea como el ciudadano Godó. A la niña la han tenido que cambiar de centro. Sus padres promovieron una condena en el Parlament y el PSC votó en contra, como hemos podido leer en PD.

Y en el PSOE ni siquiera se han enterado de que hoy, por consentir cosas semejantes, por apoyarlas incluso, por haber abandonado a los suyos, recibirían en Cataluña sólo la cuarta parte de los votos que alguna vez tuvieron. A un nacionalista puedes convencerlo viajando, con sólo unas tortitas de camarones en Cádiz, un plato de jamón extremeño, un asado castellano o un buen caldero del Mar Menor. Acabará gritando ¡Viva España! Pero el tonto castellano, nativo, no tiene arreglo. Ellos hicieron España y ellos la están deshaciendo.

Regeneración democrática
Cambio de rumbo, y no sólo de timoneles
Santiago Abascal Libertad Digital 30 Junio 2014

La abdicación de Don Juan Carlos en su hijo, el rey Felipe VI, ha sido saludada por un vertiginoso cambio de caras en la política española, asociado en muchos casos a un incuestionable recambio generacional. A la juventud sobradamente preparada del nuevo monarca se ha sumado inmediatamente la juventud ruidosa y de discurso vacío de los aspirantes socialistas, la juventud de los nuevos caudillos revolucionarios de Podemos y la juventud responsable del líder de Ciudadanos de Cataluña. Aún Cayo Lara se resiste a ceder el testigo a Alberto Garzón, que le asedia a librazos, golpes de tertulia y disparos tuiteros. En el partido del Gobierno, concentrado en perder el poder con estrépito, y ajeno a su desgraciada suerte, no se atisban cambios generacionales a la vuelta de la esquina.

La carrera de jubilaciones en la política española ha empezado y continuará inexorablemente. Es ley de vida, aunque a algunos ponga nerviosos. Es verdad que la juvenilización de la política es un mantra como otro cualquiera, y que no resolverá por sí misma los graves problemas de nuestro tiempo. Pero también es verdad que aquí ha llegado la hora de licenciar sin honores a la generación de políticos más nefastos, corruptos y mediocres de la historia de España.

Durante años nos dijeron –y tuvimos que estudiarlo en los libros de texto escolares– que ellos eran los padres de la Constitución y los hacedores de la democracia. Hemos sido conscientes del fraude décadas después, al descubrir en ellos a los padres de la ruina y a los artífices de una democracia de cartón con partidos omnipotentes y justicia a su gusto.

Esa generación que ahora impugnamos los españoles es también la que se ha encargado de extender el relativismo y la duda sobre las cosas importantes. Más de treinta y cinco años después de su llegada, la unidad de la Nación sobre la que se sostiene cualquier Estado parece una antigualla molesta, discutible y votable; y el derecho a la vida algo relativo y cuestionable, en función de ese nuevo derecho a decidir que lo mismo vale para un fregado que para un barrido.

En curiosa lógica con el relativismo que les ha caracterizado, los políticos de esa generación han convertido las cosas accesorias y los errores más palmarios en verdades indiscutibles y en dogmas políticos; la ideología de género, el apaciguamiento como modo de hacer política, las bondades del déficit público, la necesidad del Estado autonómico y tantas majaderías que nos han arruinado en lo económico, en lo moral y en lo nacional, son hoy verdades absolutas que ningún político osa cuestionar por miedo a la transversal inquisición de nuestros días.

Lo peor de todo es que la generación de políticos y mandamases culpables ha introducido en gran medida esos errores de serie en los códigos ideológicos de la generación a la que ahora le toca asumir el timón. A pesar de todo, son millones los españoles de todas las generaciones que saben que no traerán las soluciones los mismos que han traído los problemas. Por eso tantos ciudadanos apostarán sin titubeos por el relevo generacional. Proclamaba Miguel Hernández una verdad difícil de discutir con aquello de que "la juventud siempre empuja, la juventud siempre vence". Hagamos que el inexorable –y deseable– cambio de timoneles venga acompañado también de un cambio de rumbo que se antoja más deseable aún.

Santiago Abascal, secretario general de Vox.

Podemos
Castas viejas y castas nuevas
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 30 Junio 2014

Podemos ha construido inteligentemente su discurso en torno a un término que despierta un natural y sano rechazo entre la ciudadanía: casta. Según se nos repite con insistencia, son los miembros de la casta quienes han desvalijado los bolsillos de los españoles y quienes se empecinan por mantenernos en las miserias de la crisis. Bajo estas coordenadas, oponerse al discurso presuntamente regenerador de Podemos se ha convertido en equivalente a defender los intereses de la casta. Y no.

En España ciertamente existe una casta parasitaria. Algunos, de hecho, la hemos venido denunciando desde que tenemos conciencia política. Quizá no tildándola de casta, pero sí de oligarquía, plutocracia o cleptocracia desde las tribunas periodísticas que nos han brindado. A la postre, casta son PP y PSOE; casta son los empresarios subvencionados, privilegiados, concesionados o rescatados por el Estado a costa de los contribuyentes y de sus competidores; casta son los verticalizados sindicatos y patronales que pastan en el BOE; y casta son los burócratas que deciden unilateralmente sobre nuestras vidas. Contra todos ellos llevamos años bregando.

Pero entonces, ¿cómo es posible que Podemos –un partido genuinamente anticasta– despierte tanto recelo, o incluso abierta oposición, entre quienes llevamos años criticando y denunciando a la casta? Pues por una razón muy simple: las políticas que promueve Podemos no contribuyen a erradicar la casta, sino a reemplazar la casta de PP y PSOE por la casta de Podemos e IU.

A la postre, "la casta" no es más que un conjunto de oligarcas con capacidad para robar a los ciudadanos merced al uso y abuso del hipertrofiado aparato estatal. ¿Y qué propone Podemos? ¡Incrementar todavía más los poderes de ese aparato estatal! La diferencia, nos dicen, es que en la actualidad la democracia se halla secuestrada por la casta y cuando ellos gobiernen la soberanía última volverá a residir en el pueblo y el pueblo podrá usar en su propio interés la coacción del Estado.

Mas ¿acaso pensamos que "el pueblo" –como si fuera una entidad única con intereses homogéneos– va a votar o fiscalizar los millones de decisiones administrativas que diariamente adopta hoy un cuerpo de tres millones de empleados públicos? Evidentemente no: si en la actualidad ya sería del todo inmanejable que el cuerpo electoral sustituyera a la megaburocracia gobernante, ¿qué decir de un Estado con todavía más competencias, como el que ambiciona Podemos?

La idea de que el pueblo gobernará es falaz: el pueblo forzosamente delegará la práctica totalidad de los poderes del Estado en una jerarquía de burócratas, y esa jerarquía de burócratas –con sus propias agendas políticas, económicas e ideológicas– constituirá la nueva casta. Ellos… y los grupos de presión que los rodeen o los corrompan con el ánimo de imponer sus intereses sobre el conjunto de la sociedad valiéndose de los nuevos resortes intervencionistas con que contará el Estado. En la Unión Soviética a esa nueva casta se la conocía como nomenklatura; en Venezuela, como boliburguesía. En estos países socialistas las castas no fueron destruidas, sólo reemplazadas.

El problema de fondo es claro: siempre que padezcamos un monopolio de la violencia que se inmiscuya en todas las áreas de la vida de las personas se hará imprescindible la existencia de un gigantesco y omnipotente aparato de burócratas que administre por delegación los amplísimos poderes que detenta el Estado sobre nuestras vidas. Por ese motivo, resultará altamente lucrativo corromper o capturar a parte de los burócratas para lograr sus favores: incluso los propios burócratas tendrán fuertes incentivos para extraer la mayor cantidad posible de rentas a los ciudadanos por la vía de maximizar sus prebendas y de minimizar sus obligaciones. Podemos podrá ondear la bandera de la regeneración y la participación democrática, pero su proyecto político –más poder para el Estado– conduce necesariamente a la constitución de una nueva casta oligárquica.

En suma, la solución a los problemas de España no pasa por sustituir al carcelero, sino por escaparnos de la prisión. No más impuestos, más gasto público, más políticos, más regulaciones o más privilegios, sino más sociedad civil, más contratos voluntarios, más imperio de la ley y más libertad. No maximizar la burocracia, sino minimizarla. Sé que resulta difícil de comprender, pero algunos no aspiramos a colonizar la casta con los nuestros, sino a que la casta, simple y llanamente, deje de existir.

La desigualdad de la que nadie quiere hablar
Editorial UPD 30 Junio 2014

Desigualdad territorialSi existe una realidad incómoda en España, algo de lo que casi nadie quiere hablar, un problema que apenas se menciona en los medios de comunicación ni logra hacerse un hueco en el debate público es el de la desigualdad territorial entre españoles. Es decir, el de las grandes diferencias en aspectos muy concretos y decisivos como la salud, la educación o las prestaciones sociales. Verdades que aparecen en decenas de estudios y cuyas consecuencias deberían plantear la pregunta de si de verdad en nuestro país la desigualdad es una preocupación. Una pregunta especialmente pertinente para la izquierda.

Si usted sufre un infarto y le ingresan en un hospital tiene más probabilidades de morir si es valenciano que si es cántabro. Si padece cáncer de mama, dependerá de dónde viva que reciba el último y más eficaz tratamiento o uno más antiguo. Habrá leído que si a usted le despiden Hacienda se quedará con parte de su indemnización. Bien, pues si usted es vasco o navarro está de suerte: sus regímenes forales permiten que no se le aplique la medida. Estos privilegios también explican por qué, si usted es malagueño, tiene mucho más difícil acceder a la renta mínima de inserción -la que se cobra cuando ya no se tiene derecho a paro- que si es donostiarra. ¿Y sus hijos? Aprenderán las matemáticas mucho mejor si se trasladan a Navarra que si se quedan en Extremadura. No sólo eso: las diferencias entre CCAA en los informes PISA son mayores que las que existen entre España y los países de su entorno.

A pesar de datos tan contundentes, la igualdad territorial no tiene quien la defienda más allá de Unión Progreso y Democracia. Cada vez que UPyD plantea medidas tan de sentido común como que los niños no tengan que pagar por llevar la comida en un tupper al colegio, la respuesta es que esto invade las competencias autonómicas. En muchas ocasiones esto es falso: existen mecanismos para ajustarse a los estatutos de autonomía. Pero si fuera verdadero nos debería obligar a preguntarnos qué hemos hecho con nuestro país, cuáles han sido las consecuencias del modelo establecido en la Constitución y desarrollado durante 35 años. La respuesta no puede ser mirar para otro lado.

Para participar en un debate tan crucial como el del modelo de Estado es necesario tomarse la molestia de conocerloY, sin embargo, el referéndum que piden algunos es para elegir entre monarquía o república, en lugar de para reformar el Estado de las Autonomías o para devolver las competencias de sanidad y educación a la Administración Central. Cuando es evidente que si mañana se cambiara al rey por un presidente de la república las diferencias educativas, sanitarias y sociales seguirían siendo exactamente las mismas. Si nos molesta tanto el privilegio, ¿por qué lo toleramos entre nosotros? Probablemente nunca se alcanzará un mapa homogéneo en todos los aspectos, pero el actual modelo no sólo es indiferente a la discriminación, sino que la garantiza y acrecienta.

El problema es que para opinar sobre monarquía o república no es estrictamente necesario saber casi nada. Tampoco hace falta profundizar en conocimiento alguno para sumarse a un linchamiento o a cualquier discurso populista. En cambio, para participar en un debate tan crucial como el del modelo de Estado es necesario tomarse la molestia de conocerlo, de buscar información y de desafiar a los tópicos y tendencias mainstream vigentes en España. La principal de las cuales es la nefasta lógica de la diferencia. UPyD seguirá explicándolo sin cansancio, en la confianza de que una mayoría de los ciudadanos decidan escuchar

PSOE
Susana Díaz y el descafeinado andaluz
Pedro de Tena Libertad Digital  30 Junio 2014

Nos dio el primer aviso en una famosa entrevista con Artur Mas en plena gira por el mundo mundial de la España poderosa, banqueros incluidos. Lo insinuó de pasada pero no se atrevió a pronunciar la palabra mágica: asimetría. Tras hablar de "separadores" (el PP, claro, con sus acólitos, Ciudadanos y UPyD) y "separatistas", esto es, el nacionalismo de toda la vida incluyendo a parte de su partido y a Izquierda Unida, dejó caer la cosa de la financiación autonómica, que, en su opinión, no era la correcta. Y luego, el bombazo informativo: "Si durante la elaboración de la Constitución se dijo que se aprobó café para todos, todo el mundo tiene derecho ahora a tomar el café que quiera". Pero, doña Susana, ¿esto qué significa? Vamos a ver. El nacionalismo catalán quiere teóricamente, sobre todo, tres cosas: ser una nación con Estado propio, disponer a su antojo de todo el dinero y que se hable catalán, por encima de todo, en su territorio. Este es el café que quiere Artur Mas, y tras él, muñeco de turno, el nacionalismo de verdad, el de Esquerra.

¿Recuerda, doña Susana, cuando Pascual Maragall hablaba de federalismo asimétrico, una "chorrada" para el admirado Emilio Campmany? Pero no sólo este nefasto personaje habló de él, sino que el propio Manuel Chaves lo cantó en un coro de socialistas insignes. Luego la Chacón de Almería o Barcelona, según la campaña, volvió a mencionar su concepto en 2012 soportando el ceño fruncido de los socialistas españoles, que los hay. Pero, vamos a ver, ¿de qué se estaba hablando? Sencillamente de un cupo catalán, al estilo de los cupos vasco y navarro, que se tiene que hacer tragar a los demás españoles de otras comunidades. Llamar federalismo asimétrico a lo que no es más que asimetría y desigualdad es, naturalmente, una chorrada. Un federalismo para todos no lo quieren los nacionalistas catalanes. Lo que quieren es pagar menos, no ser solidarios con las comunidades atrasadas, tener relaciones de tú a tú con el Gobierno de Espala al margen de las demás comunidades y quedarse con todo lo que puedan, dicho sea con todas las palabras y en román paladino.

La inspiración de Susana ha llegado al nuevo referente del socialismo español, Pedro Sánchez, que tiene club de fans por doquier en este Sur dispuesto a agachar la cabeza ante el separatismo y ante cualquier cosa. Que un Sánchez diga lo que ha dicho este esperpento político -nada que se apoye desde la agrupación socialista más corrupta de España puede servir de referencia a nadie en su sano juicio-, y que nadie lo haya desmentido ni negado en Andalucía, es un indicador terrible. El PSOE andaluz, años después que Maragall y Chaves, ha llegado a la conclusión de que, para evitar un "choque de trenes", lo del País Vasco y sus asesinados hay que olvidarlo y Cataluña debe ser nación, por ahora no con todo un Estado propio aunque con bastante; debe dejar de contribuir a la solidaridad nacional y lo del catalán, que ya se impone, será no la gota malaya de la inmersión sino el ahogo general del español. ¿Y las demás regiones de España? De camino hacia la II República, 80 años más tarde y progresando al revés tras el paripé del Estado de las Autonomías que el nacionalismo traicionó siempre. ¿Y qué pasará después? Pues, si aceptan de nuevo un paso intermedio, el siguiente a no tardar mucho será la independencia total. O sea.

¿Y qué va a hacer Susana en Andalucía? Se envolverá en la bandera andaluza y en la bandera española y explicará, sólo si es necesario, que para que España siga unida tenemos que aceptar que somos –los andaluces y los demás que no son vascos ni catalanes– ciudadanos de segunda división, en economía, en cultura, en autogobierno y en todo. Pero lo explicará en politiqués, la lengua de la mentira.

Maliciosamente, se abre en los cerebros más lúcidos la sospecha de si estos 32 años perdidos en Andalucía, la última o la penúltima en todos los indicadores de bienestar tras el dominio del régimen socialista, no habrán sido diabólicamente diseñados para perpetuar la asimetría de hecho y permitir ahora la vuelta a la vieja asimetría republicana, que en 1978 la España democrática se atrevió a desafiar.

Me temo que del café para todos, a unos más que otros nos van a pasar, no al café que queramos, sino al descafeinado. Directamente.

De Venezuela a Cuba
El misterioso caso de los comunistas incapaces de aprender
Carlos Alberto Montaner Libertad Digital 30 Junio 2014

Jorge Giordani es un viejo comunista que hasta hace pocas fechas fue el ministro de Planificación y Finanzas del chavismo, primero con Hugo Chávez y luego con Nicolás Maduro. Tiene fama de haber sido un funcionario honrado en un Gobierno en el que abundan los rateros.

Nadie, sin embargo, ha acusado a Giordani de ser competente. Sería una peligrosa temeridad. No se metía la plata de los demás en el bolsillo. Lo que hacía era destruirla en esa trituradora implacable de riqueza que es la ideología marxista. Es uno de los responsables del hundimiento económico del país. Cuando llegó al poder había seis millones y medio de pobres. Cuando lo dejó, hace unos días, la cifra había aumentado a más de nueve.

Giordani se despidió del cargo con una larga carta en la que culpa a los demás del desastre económico venezolano. Sus culpables son el irresponsable gasto público, la corrupción, PDVSA y el pobre Nicolás Maduro, quien supuestamente ha traicionado al socialismo y al legado inmarcesible de Hugo Chávez. (Inmarcesible, Nicolás, quiere decir que no se marchita. Y marchita no es una marcha pequeña de estudiantes indignados, sino un verbo que procede del latín).

El ingeniero Giordani no es capaz de advertir que el error intelectual está en el presupuesto ideológico. Cuando se debilitan los derechos de propiedad y las decisiones económicas las toman los funcionarios; cuando se potencia la aparición del Estado-empresario y se estatiza el aparato productivo; cuando se eliminan las principales libertades porque la crítica se convierte en traición a la patria, inevitablemente surge la escasez, se deteriora progresivamente el entorno físico por falta de mantenimiento y comienza un acelerado proceso de empobrecimiento colectivo que no tiene fin ni alivio. Mañana siempre será peor que hoy.

Mientras los venezolanos leían la carta de Giordani, los cubanos, asombrados, repasaban otra misiva escrita por el comunista, escritor y exembajador Rolando López del Amo, jubilado en La Habana tras haber ocupado diversos cargos de primer rango en la diplomacia castrista. El texto puede localizarse en internet, donde circula profusamente.

El señor López del Amo tiene una explicación parcialmente diferente a la de Giordani. Supone que el responsable del desastre cubano es el burocratismo, ese enmarañado ejército de funcionarios indolentes que no deja que el país avance. Como es una persona seria, no culpa al embargo norteamericano, ni a la sequía ni a los ciclones, porque el país no padece hace tiempo estos fenómenos naturales. Cree que el mal está en otra parte: es la malvada gente que entorpece la marcha gloriosa del socialismo.

Termina su carta con un conmovedor llamado a sus camaradas:
Estamos en el año 56 de nuestra experiencia revolucionaria y no podemos continuar cometiendo los mismos errores ni ofreciendo las mismas justificaciones. Se impone un cambio de mentalidad, de actitud, de estructuras y de personas para lograr el sueño colectivo de un socialismo próspero y sostenible.

¡Madre mía! Estamos ante un comunista inasequible al desaliento. ¡Qué gente más dura de mollera! Cincuenta y seis años de fracasos continuados y barbarie, de "oprobio y bobería", como Borges decía del peronismo, no le han bastado para entender que el sistema no sirve para nada en ninguna latitud. Ni con los laboriosos alemanes o norcoreanos ni con los muy serios checos y húngaros, y mucho menos con los caribeños de Cuba o Venezuela.

Es posible, sin embargo, que Raúl Castro, finalmente, haya comprendido esta dolorosa verdad. Lo triste es que la educación del hermano de Fidel ha durado más de medio siglo y costado miles de vidas y la ruina completa de una nación. (Fidel, en cambio, es indiferente a la realidad y morirá defendiendo las mismas tonterías de siempre). En todo caso, mientras el embajador López del Amo escribía su carta, el zar de la economía cubana, un excoronel llamado Marino Murillo, anunciaba que todos los restaurantes del país serían privatizados.

Es el principio del fin del loco proyecto marxista del colectivismo, pero no de la dictadura. Ahora, poco a poco, sin prisa, pero sin tregua, como le gusta repetir a Raúl Castro, quieren desmantelar el socialismo y gobernar con mano férrea un país pseudocapitalista. Ya no son marxistas. Son, simplemente, una banda autoritaria de gente decidida a mandar a palos. Puros matones.

elblogdemontaner.com

Explicaciones políticas
Antonio de la Torre. Minuto Digital 30 Junio 2014

¿A qué llama este demagogo de la coleta “Explicaciones políticas” en el “conflicto” con ETA? ¿Tiene “explicación”, política, civil o militar, que unos asesinos desalmados y a traición pusieran las pistolas mientras unas víctimas inocentes que paseaban con sus familiares ponían sus nucas o unos padres de familia que iban a trabajar volaban por los aires por las bombas que esos asquerosos y “valientes” luchadores por la “libertad” colocaban en sus coches?

Otro demagogo sin escrúpulos que pretende hacer creer que esta sarta de asesinatos, sin justificación alguna, ha sido una “guerra política” que ha “evolucionado” en un proceso de “paz”, plagado de concesiones a esta gentuza y que ha llevado a los terroristas a las instituciones.

Ya tenemos en liza al Zapatero bis y su buenismo antropológico.

¿Seguiremos comulgando con ruedas de molino? ¿Tienen carácter, por usar un término suave, nuestros gobernantes? ¿Y sentido de Patria? Cuesta trabajo creerlo.

MEMORIA, DIGNIDAD y JUSTICIA para nuestras Víctimas, con mayúscula, y cumplimiento íntegro de las penas para ellos, Sr. Rajoy y Sr. Fernández. Entrega, sin condiciones, de las armas y que se investiguen los más de trescientos atentados sin esclarecer que siguen pendientes. Sin olvidarnos, por supuesto, de llegar hasta el final en las investigaciones del atentado del 11-M en Atocha y en el chivatazo del caso Faisán.

Y, de paso, menos agasajos al Sr. Rubalcaba después de su paso por Educación y por Interior y las secuelas que ha dejado en la juventud, en las víctimas y en el Estado de Derecho. Que diga lo que sabe, antes de irse, sobre esos dos “accidentes” que decía su predecesor al frente de ese partido traidor y nefasto para España que ha sido siempre el PSOE. Ellos sí que han sido dos auténticos accidentes en la Historia negra de España.

Y ahora se nos va, de rositas y entre aplausos de sus comparsas, a completar su obra en la Universidad. Esa, en la que, con el nivel que sus reformas educativas han dejado y la toma de la izquierda que se ha producido en los últimos treinta años, a buen seguro no va a desentonar. Pero me gustaría saber de qué parte de la Química Orgánica se acuerda, a estas alturas, el Profesor Rubalcaba, hasta suena mal llamarlo así, después de este largo paréntesis académico. Aunque, en la mayor parte de la Universidad Pública actual, lamentablemente, el nivel docente viene siendo lo de menos y del “decente” hablaremos otro día, don Alfredo. Que encuentre tanto sosiego como desconcierto deja en la sociedad española, de cuya degeneración educativa y moral tanta parte tiene.

Mientras voy a seguir buscando “explicaciones políticas” para que haya estado usted treinta años en política y ahora le tome el relevo la generación de podemos o los chiquilicuatres que aspiran a hacerse con su partido. Ojalá sea para rematarlo.

La fragmentación de la izquierda
De lo que salga del Congreso del PSOE dependen los próximos movimientos del gobierno, del PP y quién sabe si no también el futuro del régimen de 1978
Almudena Negro www.diariosigloxxi.com 30 Junio 2014

Primarias en un PSOE asustado por el recuerdo del PASOK griego y el Partido Socialista Italiano. Podemos (cambiemos la casta por la nomenklatura, como si no fueran lo mismo) acecha en el horizonte mientras que Izquierda Unida, desde que se fue Anguita nada es como era, comienza a recoger lo que lleva lustros sembrando con propuestas populistas y antiespañolas. El reaccionario nacionalismo hace tiempo que ha causado estragos en IU, pero también en la formación que fundara Pablo Iglesias, que no es el de la coleta, pero también entre unos comunistas poco ilustrados empeñados en volver a levantar muros, que al personal le suena a cosa del pasado y a coartada del agotado Estado de Partidos de 1978.

Mientras los españoles se asfixian entre el paro y los impuestos del socialdemócrata Montoro, cuando el gobierno parece decidido a desterrar del horizonte cualquier atisbo de política liberal, el centro izquierda no presenta alternativa seria ni ideas modernas e innovadoras. De ahí que, pese a la movilización casi total de sus votantes, la izquierda esté fragmentada. El PSOE, que aglutinaba en los años 80 a los sectores progresistas, no comprende los cambios que se han producido en la sociedad española en las últimas décadas. Cambios que son, precisamente, consecuencia de sus políticas. A estas alturas, el PSOE apenas es capaz de aglutinar a sus radicalizadas bases, tan alejadas de esa España trabajadora, de clase media, que quiere vivir sin sobresaltos y guerracivilismo. Están recogiendo los frutos de su LOGSE y el nihilismo implantado en una sociedad infantilizada.

Hace tiempo que Mariano Rajoy, de la mano de Pedro Arriola, ha ocupado ese espacio. El trasvase de un millón de votos del PSOE al PP en las últimas elecciones generales, un cambio histórico, lo demuestra. Aunque la derecha se esté desangrando ahora precisamente, y debido a una gestión tecnocrática, burocrática, ineficaz y cruel con sus votantes, precisamente por el lado de una clase media que podría empezar a cogerle el gusto al abstencionismo electoral. Empero, mientras no aparezca por el centro-derecha una alternativa liberal, seria y solvente, y de momento no se ha dado el caso, dispuesta a dar la batalla de las ideas, el PP dependerá, desde el punto de vista electoral, sólo de sí mismo. Es su gran ventaja y lo saben.

Madina, algo así como una reedición de ZP, y ya se sabe que la segunda vez la historia se repite como comedia, y Sánchez, mucho más preparado pero que no gusta al búnker del sistema, convencido que Madina garantiza indirectamente la estabilidad por cuanto supone la movilización de las desmotivadas bases del PP, se batirán el cobre este próximo mes de julio entre las bases del PSOE, que no representan a la sociedad española. De lo que salga de ese Congreso dependen los próximos movimientos del gobierno, del PP y quién sabe si no también el futuro del régimen juancarlista, en el que aún nos encontramos.

España necesita que se la defienda. La incuria la lleva a la ruina
Parece ser que sienten la urgente necesidad de apurar el tiempo que les queda para arrastrar a los incautos que todavía creen en milagros económicos
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 30 Junio 2014

“Todos caemos en trampas de vez en cuando. El problema es: algunas personas se enamoran de la trampa” (Paulo Coelho)

Es necesario bajar a la arena del circo y luchar con las mismas armas que utilizan aquellos que pretenden subvertir la democracia para devolverla a los tiempos en los que, en España, la diferencia de castas y los odios generados por una explotación laboral injustificada y una carencia de derechos para las clases trabajadoras justificaban, en alguna medida, que aquellos que no podían salirse de la miseria, al ser ignoradas sus justas reclamaciones, se levantaran contra la injusticia y optaran por la rebelión y la venganza, contra aquellos que consideraban responsables de su penuria. Hoy en día ya no existen aquellas situaciones extremas, los trabajadores están perfectamente amparados por las leyes estatales; tienen a unos sindicatos que, al menos en teoría, pueden reclamar a las patronales que cumplan con los compromisos contraídos y pueden negociar las mejoras de sus salarios y condiciones de trabajo, de tú a tú, con los empleadores mediante la figura jurídica de los convenios colectivos.

No existen, por consiguiente, aquellos motivos que, a finales del siglo XIX y principios del XX, motivaron aquellos cruentos enfrentamientos entre patronos y obreros, que tan fatales consecuencias llegaron a tener para la convivencia entre españoles y que fueron una de las causas de que la Guerra Civil estallara. Es cierto que, como consecuencia del círculo de exclusión y las severas restricciones que los vencedores de la II Guerra Mundial impusieron al régimen del general Franco, los españoles nos vimos abocados a unos años en los que tuvimos que pasar por racionamiento de alimentos y limitaciones en muchos aspectos de nuestra vida, que dieron lugar a situaciones de necesidad. Pero aquella situación se fue suavizando y a partir de los años 50 se empezaron a notar signos evidentes de recuperación, el trabajo abundaba y, poco a poco, los españoles fuimos mejorando y las clases trabajadoras vieron como sus derechos eran respetados y sus vidas fueron cambiando hacia una situación más confortable. Los trabajadores se esforzaron, trabajaron horas extras, hicieron sacrificios para que sus hijos pudieran estudiar, cursar carreras y optar a una vida mucho mejor que la que ellos habían tenido. Muchos de estos chicos son los que hoy gobiernan esta nación.

Estas nuevas generaciones, especialmente las últimas, no saben lo que es la penuria de verdad, sólo han empezado a percatarse de ello cuando se produjo la crisis del 2008, una crisis derivada, en gran parte, del haber pasado del trabajo duro para conseguir una vida digna a otro concepto de la vida en el cual se primaba la especulación, el enriquecimiento rápido, el tráfico de influencias, el endeudarse pensando que con ello podrían conseguir cuantiosos beneficios y la convicción de que se podían cometer toda clase de ilegalidades sin que la Justicia les demandara cuentas. Los jóvenes se habían acostumbrado a que sus padres les dieran todo los que les pedían, les ayudaran a comprar piso para casarse o a pagar las letras del coche, sin lo cual se consideraban como parias en una sociedad en la que parecía que todo se les debía y que a todo se debería acceder. Conviene que estos muchachos que, con tanta facilidad, se lanzan a las calles para protestar, sepan que han tenido la suerte de vivir una de las mejores épocas de paz y prosperidad por las que ha pasado la nación española.

Curiosamente, los movimientos que se han venido produciendo, que han intentado saltarse la democracia, forzar a los gobernantes; poner en cuestión las leyes, sacar a las gentes a las calles para manifestarse contra el propio Estado de Derecho, en demanda de unas condiciones de vida que, por desgracia, no está en manos del actual Gobierno el podérselas conceder; no se produjeron cuando el señor Rodríguez Zapatero gobernaba, negaba la existencia de la crisis, seguía consintiendo que la burbuja inmobiliaria fuera creciendo y se dedicaba a dilapidar el dinero de la reserva nacional, en pretendidas mejoras sociales que, ni por su cuantía, ni por la difícil situación del país, ni por el endeudamiento público al que conducían ni por la situación económica en la que se encontraba la nación eran sostenibles, razonables y, evidentemente, constituían una actitud temeraria que, como se demostró pronto, España no estaba en condiciones de poder aguantar. Antes al contrario, durante aquellos años nadie quiso recriminarles su conducta a los socialistas, ni reclamarles explicaciones por los más de 4 millones de desempleados que mientras gobernaban se produjeron ni el hecho de que vendieran una parte importante de las reservas del oro español a bajo precio cuando, apenas unos meses después, se produjo la gran alza del precio de esta metal precioso.

En el momento más inoportuno, cuando se empieza a producir lo que se podría considerar un movimiento de recuperación esperanzador; se ha conseguido que los inversores volvieran a invertir en valores españoles; se atisben unas incipientes tendencias al aumento del empleo y nuestras empresas dan signos de una cierta vitalidad; es cuando, los que no quieren que España se vuelva a levantar, aquellos que buscan que se hunda, sabiendo que es la única manera de que puedan triunfar en sus intentos de hacerse con ella, llevando a la ciudadanía a la ruina. Parece ser que sienten la urgente necesidad de apurar el tiempo que les queda para arrastrar a los incautos que todavía creen en milagros económicos, en paraísos donde sin trabajar se puede vivir perfectamente o en hacer que los ricos muerdan el polvo, entreguen sus riquezas a los trabajadores y, con esta distribución convirtamos a la nación en un país de clones donde todos, independientemente de sus méritos, su inteligencia, sus conocimientos, sus habilidades y su esfuerzo estén en el mismo rasero. Utopías absurdas que sólo pueden tener cabida en mentes ilusas, ignorantes de que en el mundo actual todos los que han promulgado estos sistemas igualitarios han fracasado estruendosamente.

Veamos esta naciones bolivarianas de Sudamérica, observemos qué tipos de gobiernos las dirigen, analicemos los frutos de las prácticas aplicadas en Cuba por los hermanos Castro y pasemos revista a los ciudadanos que habitan en ellas, el porcentaje de ellos (salvo las élites incluidas en los que ostentan el poder fáctico en las naciones) que están viviendo por los niveles mínimos de la miseria y tomemos nota de lo que sucede en su economía, en manos del dirigismo estatal. Naciones con inmensos recursos naturales como Venezuela o Colombia, que primero fueron exprimidas por los caudillos explotadores y, cuando se produjo la revolución bolivariana, que tantas esperanzas levantó en algunos, han seguido sumidas en la miseria por la mala gestión de sus actuales gobernantes, por su incapacidad para sacarlas de la miseria y por haber impedido que la iniciativa privada, el capital bien utilizado y sabiamente dirigido, haya sido el que se ocupara de enriquecer al país.

En España actualmente estamos afectados por dos cánceres. Dos cánceres que, a menos que el señor Rajoy y su gobierno se pongan las pilas y apliquen el bisturí para extirparlos, va a ser muy difícil que no entren en metástasis. Por una parte la tendencia al retorno al frente populismo, que ya se está iniciando cuando IU intenta ponerse de acuerdo con Podemos, en busca de una fuerte alianza de los partidos de izquierdas (quien sabe si contando con lo que quede del PSOE) contra la derecha y, por otra parte, la cada vez más evidente radicalización de los partidos separatistas que, siguiendo la huella de los catalanes, están afilando sus armas para intentar convertir a España en una nación dividida, expuesta a las ambiciones territoriales de aquellas naciones que nos rodean. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos atribulados las desgracias que se ciernen sobre nuestra nación.

El Ayuntamiento de Barcelona 'olvida' anunciar las convocatorias de oposiciones en su página web en castellano
Desde el Consistorio se justifican apelando a un error del sistema informático y recuerdan que las convocatorias también se publican en los boletines oficiales. Sin embargo, el propio Ayuntamiento recomienda utilizar su página web para estos procesos. Trias aseguró en 2012 que no aplicaría el bilingüismo que ordenó el TSJC.
Redacción cronicaglobal.com 30 Junio 2014

El pasado 12 de febrero el Ayuntamiento de Barcelona convocó una oposición para cubrir cien plazas de agente de la Guardia Urbana. Los interesados tenían de plazo hasta del 4 de marzo para presentar sus solicitudes. Pero el Consistorio no publicitó la convocatoria a través de todos los medios habituales: la página web en catalán sí recogía el anuncio pero, sorprendentemente, no había rastro de ella en la edición en castellano, y sigue sin haberlo ahora que el proceso ha terminado.

Lo mismo ha ocurrido con otra oposición convocada el pasado 29 de abril para cubrir 29 plazas de bomberos. El plazo para presentarse finalizó el 19 de mayo, pero la convocatoria solo ha sido publicitada en la versión en catalán de la web del Ayuntamiento.

Según recoge este lunes El Mundo, esta circunstancia -que se puede comprobar en las imágenes adjuntas- ha generado las quejas de un buen número de personas, que no se enteraron a tiempo de la existencia de estas oposiciones y, pese a estar interesadas, no han podido optar a ellas.

El Ayuntamiento recomienda utilizar la web
Después de que el PP exigiera explicaciones por lo ocurrido en la Comisión de Presidencia celebrada la semana pasada, el gerente de Recursos Humanos, Carles Arias, lo ha justificado alegando a un defecto en el programa informático que se encarga de traducir la página web, que "en las últimas convocatorias no ha funcionado".

Arias se ha defendido señalando que las convocatorias también se publican en los boletines oficiales. Sin embargo, el propio Ayuntamiento -en sus decretos de convocatoria- recomienda utilizar su página web en estos procesos, hasta el punto de que indica que la presentación de la solitud y el pago de las tasas correspondientes podrá hacerse "excepcionalmente" en las oficinas municipales.

No permitirán a los afectados presentarse a las oposiciones
Además, al realizar una búsqueda de los sintagmas "Ajuntament de Barcelona" o "Ajuntament de Barcelona oposicions" (en catalán) a través de Google, en ambos casos el primer resultado remite a las versiones en castellano de la pagina web del Ayuntamiento y de la página de oferta pública de empleo, respectivamente.

La concejal del PP Àngels Esteller ha denunciado ante el Ejecutivo municipal "las graves consecuencias de su error" y ha reclamado que se permita a los afectados que se puedan presentar a las oposiciones, pero la respuesta ha sido negativa y únicamente se han comprometido a resolver esta eventualidad "en los próximos días".

Trias aseguró en 2012 que no aplicaría el bilingüismo que ordenó el TSJC
Lo cierto es que, errores informáticos u olvidos a parte, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias (CiU), aseguró en mayo de 2012, tras conocerse una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que declaró ilegal el uso preferente del catalán establecido en el Reglamento de Uso de la Lengua Catalana, que no pensaba restablecer el bilingüismo en el Ayuntamiento.

"Lo que no hacemos es cosas que querrían algunos, que no hacemos y no haremos, y es toda la información darla en bilingüe. No tiene sentido, estamos en Cataluña, estamos en Barcelona, que es la capital de Cataluña y de la catalanidad", declaró entonces. Y a fe que lo está cumpliendo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Los vínculos con el terrorismo del 'regenerador' Pablo Iglesias
EDITORIAL El Mundo 30 Junio 2014

LA GUARDIA CIVIL ha destapado numerosas evidencias que vinculan de lleno a Pablo Iglesias, el líder del fenómeno Podemos, con Herrira, la plataforma que promulga la liberación de los presos etarras y que actualmente tiene suspendida su actividad por su carácter terrorista tras una orden judicial. EL MUNDO ha tenido acceso a documentación en la que se justifica porqué las autoridades sospechan que Iglesias es un contacto de este movimiento abertzale. Nada menos que su hombre en Madrid. No le faltan pruebas a la Guardia Civil: Herrira manejaba el número de teléfono del profesor de Ciencias Políticas de la Complutense, su correo electrónico y, sobre todo, ha confirmado su participación en diferentes actos de la asociación proetarra que, se miren por donde se miren, suponen un insulto a todas las víctimas que se ha cobrado el terrorismo de ETA.

El pasado 30 de septiembre, en una operación contra Herrira que se saldó con la suspensión cautelar de las actividades de la plataforma etarra, el bloqueo de sus cuentas bancarias y sus redes sociales, el cuerpo de seguridad halló los primeros indicios que convertían a Pablo Iglesias en uno de los contactos de «referencia» de la plataforma. El líder de Podemos asistió el 22 diciembre de 2012 a una reunión para organizar los preparativos de la habitual manifiestación de enero en favor de los presos de ETA. Llama la atención que en esta velada participó en calidad de profesor universitario, donde coincidió con su compañera Tania Sánchez, de Izquierda Unida, y el actor Willy Toledo. El objetivo, extender por Madrid y en los diferentes ámbitos -educación, política y espectáculo- el mensaje en pro de la liberación de presos. Habría que ver si IU participó institucionalmente. Pues si antes de la irrupción de Podemos en el mapa político ya escoraba hacia el extremismo, ahora que busca converger con Podemos no sabemos a dónde pueden llegar ambas para aglutinar cuantos más votos mejor, por radicales y antisistema que éstos sean. Algo, por otra parte, bastante incongruente para quienes aseguran defender el sistema democrático y luchar para lograr su regeneración.

Lo cierto es que Iglesias ya había dado varias muestras de su condescendencia con los abertzales. A principios de mes, por ejemplo, Podemos tomó parte en la cadena humana que exigía la autodeterminación del País Vasco y Navarra. Y el lunes de la semana pasada, en un desayuno informativo en el Ritz, se descolgó al afirmar que «si tuviera que hablar de ETA en Europa diría que el terrorismo ha producido un enorme dolor en nuestro país, pero que tiene explicaciones políticas». Unas declaraciones que provocaron la irritación de la Fundación Víctimas del Terrorismo, que acusó al político de querer «blanquear» la historia de terror de la banda. Y esto mismo pergeña el documento de la Guardia Civil.

Siempre hemos presentado a Podemos como una formación con ideas irrealizables y utópicas, pero con algunas propuestas razonables para corregir los vicios en los que ha caído el sistema político. Los grandes partidos no deben permitir que un radical como Pablo Iglesias, así lo demuestra lo que hoy publicamos, les tome la delantera en materia de regeneración. Hay que felicitarse de que al menos el PSOE lo esté intentando abriendo a los militantes la elección de sus cargos. El PP debería reaccionar cuanto antes en lugar de exhibir un conformista inmovilismo. PP y PSOE tienen que capitanear ese movimiento de limpieza política que vuelva a ilusionar a la gente, única forma de impedir el ascenso de Podemos.

Pablo, subcomandante
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 30 Junio 2014

UN PERIODISTA, seguramente veterano y probablemente anglosajón, se escandalizó el otro día en el Parlamento Europeo, cuando los periodistas presentes en la rueda de prensa de Pablo Iglesias, en vez de preguntarle por sus relaciones con el régimen criminal de Venezuela o por su justificación del terrorismo al modo batasuno, vía explicación, lo aplaudieron con entusiasmo, supongo que algunos en pie, que es como se aplaude mejor. No debería escandalizarse, porque el gremio periodístico hace tiempo que dejó en casa cautelas y prevenciones estéticas para abrazar causas políticas con motivaciones estéticas, aunque en realidad se trate de alardes de sectarismo izquierdista con alguna cobertura estetizante, nostálgica o arqueológica.

Por ejemplo, mientras estuvo relativamente vivo, Fidel Castro fue aclamado por buena parte de los periodistas asistentes a todas las cumbres Iberoamericanas a las que tuvo la deferencia de asistir. Los disidentes cubanos lo seguían de cumbre en cumbre y de periodista en periodista, mendigando cobertura para sus denuncias de los infinitos atropellos, vejaciones, torturas, encarcelamientos y crímenes que el régimen comunista de La Habana lleva afligiendo a los cubanos desde hace cincuenta y cinco años. Inútil. Como mucho, conseguían que en alguna entrevista les dejaran desmentir que eran esbirros pagados por la CIA, cuyo fin último era resucitar la dictadura de Batista, imponer la sumisión al dólar y fomentar la prostitución a granel para el turismo. O sea, mantener el régimen castrista con más santería, difuntería y jinetería. Si fuera posible.

Después de Fidel Castro, el último fenómeno mediático fue el del subcomandante Marcos, que añadía al castrismo y a la iconografía del Che un impreciso indigenismo, un discurso entre Abimael Guzmán y Valdano y la Red como arma anticapitalista. Santones periodísticos como Vázquez Montalbán fueron hasta la Selva Lacandona a llevarle chorizos y cocinarle entrevistas de adhesión, como los periodistas del Parlamento Europeo. Pues bien, desvanecido el subcomandante Marcos, nadie como nuestro hipster bolivariano, el subcomandante Pablo, para tomar el relevo de ese culto mediático a los líderes revolucionarios del Tercer Mundo. Sí, ese al que, para muchos progres, desde Hemingway y 1936, debe pertenecer España.

¿Son escuela? o la perversión (mediática) del lenguaje
José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital 30 Junio 2014

Salto evolutivo“… una indecente perversión del lenguaje en el que utilizan una serie de binomios conceptuales con los que justificar una situación de anomalía democrática como es la desobediencia implícita o explícita de instituciones del Estado (como es la Generalitat) a leyes aprobadas por las Cortes y a sentencias judiciales.”

Ayer sábado unas 25.000 personas se manifestaron en contra de la llamada Ley Wert y contra la “aberración” de introducir el español en el 25% de las clases en 5 escuelas catalanas, naturalmente esta concentración estuvo trufada de esteladas y gritos a favor de la independencia y, como no podía ser de otra manera, contó con el apoyo de todos los medios de comunicación públicos y subvencionados.

De hecho, este tipo de actos solo tienen un sentido instrumental, son una parte más del concienzudo plan de “construcción nacional-ista” (plan que pasa indefectiblemente por borrar o demonizar todo lo que suene a español en Cataluña), esa instrumentalización pasa por crear un sentimiento de totalidad, de hacer pasar por unánime el apoyo a los postulados del nacionalismo, especialmente en todo lo referente a la lengua y a la educación (¿o al adoctrinamiento?).

La resaca de esta nueva movilización independentista está siendo profusamente recogida por TV3, en concreto por el oneroso canal de noticias 24 horas, Canal 3/24, que resume la manifestación, cada media hora, con una indecente perversión del lenguaje en el que utilizan una serie de binomios conceptuales con los que justificar una situación de anomalía democrática como es la desobediencia implícita o explícita de instituciones del Estado (como es la Generalitat) a leyes aprobadas por las Cortes y a sentencias judiciales.

El periodismo al servicio de la causa secesionista habla de “… la casi unanimidad del apoyo de los partidos políticos…” a la manifestación, para aclarar a posteriori que eran todos los partidos excepto el Partido Popular y Ciutadans, o también que “… la comunidad educativa apoya de forma unánime las reivindicaciones…”, resulta llamativo que 25.000 personas se conviertan en toda la comunidad educativa del mismo modo que unos cientos de miles de manifestantes sean consideradas el parecer de Cataluña entera…

Junto a esta obsesión totalizadora (cuyo objetivo sociopolítico es evidente: desincentivar a todo aquél que ose disentir) se dan otro tipo de juegos del lenguaje que ocultan y deforman la realidad, que tratan de imponer una cosmovisión tan esencialista como excluyente (con la connivencia de grupos como Súmate, cuota mínima de apariencia y ficción de pluralidad), se repite hasta la saciedad que el modelo de inmersión lingüística es modelo de “éxito” (¿éxito en adoctrinar?), de “cohesión social” (¿cohesión u homogeneización?), que es lo que permite que Cataluña sea “un solo pueblo” (¿dónde queda entonces la diversidad que nutre la cultura democrática?), que el catalán es “nuestra lengua” (¿acaso el castellano, lengua propia de millones de catalanes, no es nuestra?)…

Claro está que esto solo es una de las partes, falta la creación de un contrario, alguien sin legitimidad, sin potestad para intervenir en los asuntos de los “catalanes”, alguien que impone, que ataca la convivencia, algo extraño y amenazador, con políticas maliciosas con las que trata de romper la coherencia del sistema creado por el nacionalismo, naturalmente éste es España y sus políticas, no importa que los representantes de la nación hayan sido votados por todos los españoles, catalanes incluidos, no, hay que inculcar un una mentalidad de suma cero, de xenofobia a lo que en realidad no es diferente…

El problema radica en que ese coherentismo nacionalista solo se da en la narración, en la argumentación del discurso, en la instrumentalización del relato, y, si volvemos a la manifestación de Som Escola (otra organización al servicio del Sistema y de la Causa, casualmente su lema al respecto es “Para un país de todos, DECIDIMOS, escuela en catalán”), el escenario ya está servido, las falsas premisas están debidamente difundidas, ahora a nadie podrá extrañar, esa mayoría indiferente “entenderá” la situación, que se llame a la insumisión, a la desobediencia, a la ruptura, a la ilegalidad…

Argumentos balsámicos para el terror
Pablo y Tania, un 'romance' con ETA
Eduardo García Serrano www.gaceta.es 30 Junio 2014

Pablo Iglesias y Tania Sánchez, él desde Podemos y ella desde IU, son dos entusiastas palmeros de los etarras encarcelados.

Hay noticias que lo son por no serlo y que expuestas negro sobre blanco, con el rigor inapelable de los datos, no hacen más que confirmar sospechas fundadas y certezas morales. La noticia que nos cuenta que Pablo Iglesias y su dulcinea de Rivas Vaciamadrid, diputada de IU, ayudaron con entusiasmo a la red de apoyo a los presos de ETA no hace más que confirmar una evidencia explícita en el discurso del líder de Podemos y de Tania Sánchez, a la que, por lo visto, sus votantes madrileños de IU la eligieron para que ejerciera de alivio y bálsamo de los asesinos de ETA encarcelados, y no para tratar de solucionar los problemas de sus electores desde la Asamblea de Madrid.

Intereconomía TV y Gaceta.es han dado sobrada información de quién es Pablo Iglesias y de cuáles son sus íntimas relaciones con la izquierda abertzle y sus siameses de ETA. No cabe diferenciar. Ni siquiera en los matices. Cada comando tiene su función y todos el mismo objetivo, cuya consecución es más fácil si se cuenta con palmeros y mochileros como Pablo Iglesias, por la izquierda, y con algunos ( muchos ) señoritos de Neguri del PNV de-toda-la-vidad. De las corbatas de Hermés a las camisas de Alcampo de Pablo Iglesias, las justificaciones embozadas de explicaciones del terrorismo de ETA cubren un amplísimo espectro social que acaba metabolizándolas y entendiendo, desde Hipercor hasta por qué ETA le arrancó las piernas de cuajo a Irene Villa. Para ello basta con deslizar de pasada en el discurso la frasecita cínicamente compasiva : "ETA ha causado mucho dolor"... pero. Siempre hay un pero. Ellos también han padecido mucho, la lucha armada fue necesaria, los pueblos oprimidos tienen derecho a empuñar las armas... y toda esa basura dialéctica y argumental con la que Pablo Iglesias proclama sin pudor y con absoluto convencimiento que la democracia y la libertad comienzan en la guillotina y que Venezuela es una democracia porque, cuando toca, sacan las urnas a la calle mientras encarcelan a la oposición.

El territorio de A fala
ANTONIO ARMERO | bilbao El Correo 30 Junio 2014

En las casas, calles y bares de tres pueblos de Cáceres no se habla castellano si no hay forasteros de por medio. Eljas, San Martín de Trevejo y Valverde del Fresno son el 'país' de una vieja lengua que resiste en Extremadura y admiran en Galicia

En el bar 'D'Angil', al lado del 'Os Arcus' y a un paseo del 'O bellu fornu', el camarero charla con tres clientes en una lengua que de primeras suena a gallego, y en los baños de hombres, entre desconchones típicos, hay dos pintadas: 'Galiza ceive' (Galicia libre) dice una y 'Xálima ceive' la otra.

Nada nuevo bajo el sol si no fuera porque Galicia queda a 350 kilómetros y Xálima está en Extremadura. "¡Jose! Un zumo de naranya y un café con leiti", pide desde una mesa el hombre que acaba de entrar. El pueblo es lo suficientemente pequeño como para que todos sepan que es Máximo Gaspar, el alcalde. 76 años, verbo fluido y despacho austero. En una de las paredes, una foto: él posando junto a un grupo de gente con la bandera gallega a los pies. Y a su espalda, en la estantería, cerámica extremeña a un lado y al otro, un cartel con letras blancas en estilo celta: 'Muestra de Folclore Galego'.

"Ahí has topado con la Iglesia, compañero", dice José Manuel González, tras la barra del 'D'Angil'. "Somos extremeños, ni yo ni nadie aquí te dirá que se siente gallego". "Extremeños de pura cepa aunque nos encante hablar con los gallegos", añade Ignacio Bellanco, cliente. Y el alcalde, las manos sobre la madera buena de su ordenada mesa oficial, lo ratifica: "Nos va bien con los gallegos, pero somos extremeños cien por cien". Todo sucede en la plaza mayor de San Martín de Trevejo (883 vecinos), territorio de A Fala. A decir de cualquier lugareño, Sa Martín de Trevellu, "ondi se fala mañegu". A doce kilómetros está Valverde del Fresno (Valverdi do Fresnu, 2.426 habitantes), donde se expresan en 'valverdeiru'. Y a cinco, Eljas (As Ellas, 973 residentes), el pueblo del 'lagarteiru'. "A Fala, que yo prefiero llamar Xalimegu, es una lengua con tres hablas distintas, una en cada pueblo", resume Antonio Corredera, miembro de A Nosa Fala, la asociación nacida en esta esquina del mapa de Extremadura para darle un empujón a A Fala, una lengua con nueve siglos de historia que solo se emplea en el Valle de Xálima, en la frondosa sierra de Gata cacereña.

Si no hay un forastero de por medio, 'falan' los paisanos entre ellos con rotunda naturalidad, lo mismo críos que abuelos. Aunque no hay unanimidad entre los lingüistas, la tesis más aceptada es que procede del galaico-portugués y tiene influencias del astur-leonés. Tras la Reconquista, esta zona se repobló con gente de municipios orensanos, zamoranos y leoneses. Eso y la proximidad física, emocional y económica a Portugal –los tiempos del estraperlo y el contrabando– ayudó a configurar una lengua propia, ceñida a esos tres municipios y con ligeras variantes en cada uno de ellos.

El territorio de A fala
San Martín de Trevejo (883 vecinos), Eljas (973 residentes) y Valverde del Fresno (2.426 habitantes). Este último es el que más cerca está de la frontera con Portugal, a 16 kilómetros.

Todo esto lo sabían algunos lingüistas, pero en los noventa, la existencia de 'A Fala' apenas era conocida más allá de 'os tres lugaris'. Hasta que Tomás Fernández, un camionero y maderero de Valverde del Fresno, apareció en 'Galicia sitio distinto', el programa de Antón Reixa en la TVG.

"Para ellos fue un descubrimiento encontrar un sitio en Extremadura en el que se hablaba el gallego del siglo XII", apunta Francisco José Antúnez, de la asociación A Nosa Fala, que está dando sus primeros pasos. Un mes después de su presentación en sociedad, tiene cuarenta socios –pagan diez euros al año– y el buzón de correo electrónico saturado. "No damos abasto para tanta petición", asegura Carlos Márquez, el presidente. Aunque entre los tres pueblos no llegan a 4.200 vecinos, él calcula que A Fala la hablan "unas doce mil personas, contando a los emigrantes, la mayoría en el norte de España y Francia". Valga como ejemplo el alcalde, Máximo Gaspar, que de chaval cruzaba la frontera en burro para llevar aceite y traerse café, tela o hilos y que ya crecido, se fue a trabajar de carpintero a Orleans (Francia). Trece años después volvió a San Martín, donde algunas calles empedradas suenan al agua fresca que las recorre y todas tienen dos nombres. "Es que teníamos placas con todos los generales franquistas, de Queipo de Llano a Millán Astray, además de la OJE, el Movimiento Nacional y el Frente de Juventudes", cuenta el alcalde que le dio la vuelta al callejero local. Instaló señales nuevas y en todas aparece primero el nombre en A Fala y luego en castellano. Pasa lo mismo en Valverde del Fresno. En Eljas han ido más allá, y la mayoría de las placas solo tienen el nombre en 'lagarteiru'.

En esto de las calles echó una mano Domingo Frades (77 años), reconocido por sus vecinos como la mayor eminencia extremeña en A Fala. Y por la Real Academia Galega, que le nombró académico de número. Suyo es 'Vamus a falal. Notas pa conocel y platical en nosa fala' (Editora Regional de Extremadura). "Es como una pequeña gramática de nuestra lengua, me la han fusilado varias veces", cuenta Frades, que se quita mérito como estudioso y se lo concede a la Junta de Extremadura, "que siempre se portó bien con nosotros". En el año 1999, el gobierno extremeño organizó el único congreso que se ha celebrado sobre A Fala, con lingüistas de España y Portugal, entre otros Alonso Zamora Vicente. Dos años más tarde, la declaró BIC (Bien de Interés Cultural). Y en 2006, Rodríguez Ibarra se las tuvo con la Xunta para defender la extremeñidad de A Fala.

"Más gallego que portugués"
Han pasado ocho años desde aquello. Ahora, el habla de esta isla lingüística extremeña ha saltado a las redes sociales. Tamara Flores (27 años, filóloga que habla cuatro idiomas) dice que la usa en Facebook y enseña su móvil con una conversación por WhatsApp escrita en mañegu. Y unas cuantas como esas tienen en sus teléfonos Sergio y Andrés, adolescentes valverdeños que hablan un castellano más propio de Valladolid que de Extremadura porque no lo aprendieron en casa sino en el colegio, donde se enseña un castellano académico, sin el acento extremeño. "En el recreo del instituto –apunta Sergio– hablamos A Fala, y aunque somos de pueblos diferentes y en cada uno se habla distinto, nos entendemos bien".

"El 'valverdeiru' está más castellanizado y más influenciado por el portugués, y en Eljas es donde conservan más palabras originales", dice Carlos Sánchez mientras limpia una de las mesas del bar Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento de San Martín de Trevejo. El alcalde le ha oído y discrepa. "No es verdad eso", tercia Máximo Gaspar antes de pararse a mitad de la calle y señalar a su derecha. "Esa puerta de ahí –señala– es una bodega, y nosotros le decimos boiga, y al médico le llamamos meco, mientras que en Eljas dicen bodega y médico". "A Fala tiene mucho del gallego y muy poco del portugués, cuando hablamos con los gallegos no tenemos que cambiar ni una coma, mientras que con los portugueses nos cuesta entendernos", apunta el alcalde, orgulloso del nacimiento de A Nosa Fala. "Antes –recuerda– había otra asociación, Fala i Cultura, y antes aún otra gallega, se llamaba Galego No Exterior, en la que participábamos nosotros, pero Fraga nos quitó las subvenciones". El testigo de esos dos colectivos es el que ha recogido la nueva asociación, donde se trabaja con brío. La reunión del pasado lunes terminó cerca de las once de la noche, cuenta el presidente, que cada mañana lleva al colegio a su hija de trece años. "Adiós Taita", le dice la cría al despedirse. Lo cuenta Carlos Márquez y en la boca se le dibuja una mueca de emoción. "Es que si hay algo que distingue a A Fala –dice– no es su origen, sino lo que la queremos. La amamos. Es nuestro tesoro".

 


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