AGLI Recortes de Prensa   Lunes 7  Julio  2014

El PP confiá sólo en el PSOE
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  7 Julio 2014

AYER, EN uno de esos ataques de cursilería de los políticos que, en mi opinión, alcanzó su cénit en el eslógan de Ségolene Royal «Pasión contra el paro», Mariano Rajoy dijo: «Yo amo profundamente la estabilidad». La endecha la profirió en el Escorial, monumento al equilibrio sedente -nadie imagina al monasterio patas arriba, elevándose en el aire o arrastrado por el ventarrón- así que cabe deducir que el arrebato amoroso vino inducido por la pétrea solidez del granito y la armoniosa gravedad de Juan de Herrera.

Ahora bien, ¿qué significa para un político «estabilidad»? Felipe II, patrón de la obra escurialense, amaba la estabilidad y se pasó la vida de guerra en guerra y de crisis en crisis, sin olvidar bancarrotas y otros gajes del oficio del Poder. Una vez, el segundo y mejor de los Austria, dijo ante el retrato de Fernando el Católico en la capilla: «A él debemos todo». Rajoy exhaló su razón de amor, más budista que romántica, junto a Aznar, al que bien podría haberle repetido la frase de Felipe II al gran Fernando, porque no sólo Rajoy sino el PP «a él deben todo». Todo lo que, a este paso, van a perder. Que será más de lo que perdió Felipe II, que aunque arruinado dejó un Imperio.

Aznar, que aunque seco y enteco venía pacífico, le había brindado ese concepto de estabilidad, más propio de inversores que de políticos, del que se colgó Mariano como Tarzán de la liana. ¿Pero quién es la Jane -políticamente hablando- del tarzán de Pontevedra? Pues Doña Pesoe, a la que pidió, en nombre de ese amor suyo a la estabilidad, otro Rubalcaba. O sea, otro responsable de la LOGSE, de la portavocía del Gobierno de los GAL, del golpe del 11-M al 14-M y de los dos golpetazos de Zapatero, el de Cataluña y el de la ETA, en el que Rubalcaba ofició como archieguiguren, hiperespía y protofaisán.

Rajoy y el patriotismo
EDITORIAL Libertad Digital  7 Julio 2014

El presidente del Gobierno y del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha abogado este domingo en FAES, ante el expresidente del Gobierno y del PP José María Aznar, por un "patriotismo sereno, cívico y orgulloso", pues, afirma, "no nos faltan motivos" para exhibirlo.

Ocurre que esa suerte de patriotismo sólo puede lucirse con propiedad cuando viene consolidado por razones de peso, cuando lo respaldan decisiones de calado. "No nos faltan motivos", afirma Rajoy. Pero ¿cuáles son sus argumentos? ¿Qué ha hecho él por reforzar ese patriotismo "sereno, cívico y orgulloso"? ¿Actuar con premura, contundencia y decisión contra quienes se han juramentado para hacer implosionar la Nación? Desgraciadamente, lo cierto es lo opuesto. Lo cierto es que los enemigos declarados de España cometen atropellos sin cuento desde instancias de poder en Cataluña y el País Vasco con completa impunidad, y lo hacen por ominosa dejación de funciones del patriota Rajoy. Vista su inacción, así como la muy distinta manera en que trata a quienes también se tienen por patriotas –UPyD, Ciudadanos, Vox– y a quienes no pierden ocasión de demostrar su fobia a España –la siempre desleal Convergencia de Mas y Duran, sin ir más lejos–, cualquiera diría que verdaderamente no encuentra motivos para hacer demostración de su "patriotismo sereno, cívico y orgulloso".

Bien está que el presidente del Gobierno de España vuelva a hablar de patriotismo. Pero, por supuesto, no basta. Tiene necesariamente que demostrar que es un patriota. Con hechos concretos, incontrovertibles que fortalezcan la Nación en esta hora decisiva, en que está en juego su propia supervivencia.

Lo que no dirán los candidatos del PSOE
Marcello www.republica.com 7 Julio 2014

Imaginen, por ejemplo, lo que ocurriría si uno de los candidatos a liderar el PSOE se declara en favor de: celebrar un referéndum sobre la monarquía o la república; pedir la supresión de todos los aforamientos; anunciar que el PSOE debe presentar sus siglas en Cataluña poniendo fin a la ambigüedad del PSC sobre el derecho de autodeterminación; exigir a todos los imputados en los casos de corrupción la suspensión su actividad pública; proponer ‘el regreso de Montesquieu’ para asegurar la independencia de la Justicia y el Parlamento para investigar la corrupción, en pos de la separación de los poderes del Estado; prometer el fin de ‘las puertas giratorias’ que llevan a ex ministros a los Consejos de Administración del Ibex; anunciar un sistema electoral abierto y mayoritario para elegir de manera directa y por su nombre a todos los gobernantes y representantes; exigir el cambio de reglamento del Congreso en favor de la libertad de voto y de discurso de los diputados, contra el mandato imperativo de los partidos; presentar -en lo federal y laicismo si están de acuerdo- la nueva reforma constitucional del modelo territorial español pero también para la reducción de la estructura administrativa del Estado; garantizar la libertad de información y análisis en medios públicos; prometer el control del poder financiero y su no interferencia en la política, etcétera.

¿Se imaginan un discurso así? ¿O que alguno de los candidatos se hubiera atrevido a criticar el escandaloso auto del fiscal Horrach en contra del juez Castro que ha procesado a la infanta Cristina?

La primera impresión que produce el duelo de Madina y Sánchez -Pérez Tapias parece alejado de la victoria- para la sucesión de Rubalcaba en la secretaría general del PSOE es que ninguno de los dos aporta experiencia y liderazgo ni está al nivel de lo que se espera para abordar la grave crisis de identidad y electoral del partido y la incipiente segunda transición a la que se enfrenta el reinado de Felipe VI, en medio de la crisis social e institucional en la que está inmersa España.

A ello se añade el temor de una escasa participación entre todos los militantes del PSOE con derecho a voto -198.000-, lo que le podría dar al vencedor un exiguo apoyo de las bases del partido y en cierta manera una débil legitimidad. Sin embargo, ahí queda la ‘segunda vuelta’ de las primarias donde podría aparecer un nuevo líder y el test de las elecciones municipales y autonómicas de 2015 que será decisivo de cara a la definitiva cabeza de cartel de los socialistas en los comicios generales de finales de 2015 o de principios de 2016.

Pero, como dicen algunos observadores con optimismo, ‘nunca se sabe si el nuevo secretario general puede dar la sorpresa, llevando el PSOE hacia la victoria electoral y recuperando el liderazgo de la izquierda que ahora se lo disputan IU y Podemos.

¿Entonces? Pues de momento o Madina o Sánchez y eso es lo que hay. El primero parece más inclinado a reforzar la izquierda y el segundo a recuperar el centro, pero ambos dos son una incógnita (por eso algunos intentaron imponer a Susana Díaz) y hasta ahora ninguno ha aportado nada nuevo en el debate del PSOE ni sobre lo que ocurre en España. Y nos falta por ver si en el debate a tres, que hoy se celebra en la sede del PSOE, los candidatos dirán algo más atractivo de lo que han dicho hasta ahora que es bien poco.

El discurso de la reforma federal o de incluir sanidad y educación en el marco constitucional, cuando ya se han tragado el objetivo de la estabilidad del déficit que Zapatero pactó con el PP, es muy poca cosa, comparado con todo lo que deberían proponer tanto en la vida pública como dentro del PSOE, donde nadie se atreve a hacer una pública autocrítica sobre lo ocurrido en estos últimos años. Porque este partido suele ponerse por encima de todos sus militantes y votantes y prima el discurso de ‘cierre de filas’ -‘la piña’, que decía González- incluso para tapar los crímenes de los GAL. Y si no se mira hacia dentro para regenerar difícilmente se hará hacia fuera para reformar lo que en España hay que reformar.

Las pequeñas decisiones
Luis del Pino Libertad Digital 7 Julio 2014

Si Enrique Granados hubiera rechazado la invitación del presidente americano, no habría terminado ahogándose en el mar.

Había salido de Barcelona en noviembre de 1915 hacia Nueva York, donde el 16 de enero debía tener lugar el estreno mundial de su ópera Goyescas. Allí, en la que por aquel entonces comenzaba ya a ser la ciudad de los rascacielos, todo fue un ir y venir de una recepción a otra, porque nadie en la alta sociedad neoyorquina quería privarse de conocer a aquel extraordinario y famosísimo compositor.

El día del estreno de la ópera fue un éxito apoteósico. Granados se encontraba en la cima de su carrera y era consciente de ello. Hasta tal punto creció su popularidad, que el propio presidente americano Woodrow Wilson le invitó a dar un concierto en la Casa Blanca el 7 de marzo.

Granados tenía previsto volver a España al día siguiente, 8 de marzo, en un barco de bandera española, así que su primer impulso fue rechazar aquella invitación, pero su mujer Amparo le convenció de que no sería apropiado desairar al presidente, de modo que retrasaron su viaje tres días.

La primera parte del viaje, hasta Inglaterra, la hicieron sin incidentes, pero al atravesar el Canal de la Mancha en un vapor de bandera francesa, fueron torpedeados por un submarino alemán. Murieron 80 personas, entre ellas Granados y su mujer. El compositor español tenía, en el momento de su muerte, 48 años.

¿Qué habría pasado si Granados hubiera decidido no tocar en la Casa Blanca para el presidente americano? Pues que sus seis hijos no habrían quedado huérfanos. Y que la Historia de la Música española habría sido algo distinta: Granados, que ya había alcanzado la madurez musical, habría vivido más que su amigo Albéniz, muerto también con 48 años, y nos habría regalado, quizá, un par de décadas más de composiciones maravillosas.

La vida está llena de esos pequeños giros casuales, en los que una decisión aparentemente trivial conduce a la tragedia, o a la salvación: personas que pasan por el lugar equivocado en el momento de derrumbarse un edificio, gente que pierde su vuelo y escapa por ello a un accidente aéreo... Es algo habitual.

Pero la muerte de Granados ilustra un aspecto importante: si bien las pequeñas decisiones siempre tienen consecuencias, esas consecuencias se amplifican cuando se atraviesan situaciones de crisis, en las que el riesgo aumenta con carácter general: de no haber estado Europa en guerra, ¿la decisión de Granados de retrasar su vuelta a España le habría conducido a la muerte? Muy probablemente no.

¿Qué va a pasar en España en los próximos meses? Pues que vamos a vivir una crisis en la que terminarán de resolverse todas las contradicciones de este régimen que sufre sus últimos estertores. No será una crisis bélica, pero sí que afectará profundamente a las estructuras políticas del país. Los intentos de confederalizar España han fracasado, pero quienes los protagonizan tendrán la tentación de huir hacia adelante de todos modos. Y es en ese contexto en el que cada pequeña decisión individual de cada político, de cada empresario, de cada periodista, de cada persona concreta interesada en la política... va a tener consecuencias de un alcance mucho mayor del que normalmente tendría.

Así que todo el mundo va a tener que hilar muy fino de aquí a noviembre, sobre todo para impedir que algunos se dejen llevar por la tentación de arrastrar al sistema en su caída. Porque una cosa es el régimen de corrupción e impunidad en que unos egoístas inconscientes nos han sumido, y otra cosa bien distinta es el sistema de libertades que tanto trabajo ha costado componer. Ese sistema de libertades debe ser preservado. Parafraseando de modo constructivo a El Gatopardo, es preciso que todo lo malo cambie para que todo lo bueno siga igual.

Hay que aprovechar estos meses futuros de crisis para hacer limpieza de todo lo que nos sobra. Ya la hemos empezado a hacer. Pero debemos ser conscientes de que habrá que manejar con tino el bisturí, porque cada pequeña cosa que hagamos tendrá unas consecuencias mucho mayores de lo que nos imaginamos. No solo para nosotros, sino también para terceros.

Ante todo, mucha calma, se titulaba aquel disco de Siniestro Total. Eso es lo que nos va a hacer falta en los próximos meses: calma para analizar las cosas con la frialdad suficiente, viendo qué papel desempeña cada una en el guión. Pero tenemos una ventaja, de cara a poder hacerlo, y es que el tiempo juega a favor de quienes queremos una España de ciudadanos libres e iguales.

Los que deben estar nerviosos son otros: los que han pretendido (y casi han conseguido) acabar con España y con su sistema de libertades. El tiempo se les acaba. Y lo saben.
- Seguir leyendo: http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/las-pequenas-decisiones-13067/

La Corona, el PP y el PSOE
Pablo Sebastián www.republica.com 7 Julio 2014

Mientras Europa medita sobre su fallida ‘austeridad’ y en la UE crece como alternativa a Merkel el renovador eje franco-italiano de Vals y Renzi, en España el autócrata y ‘viejo’ Rajoy, dueño y señor del PP y casi todo el poder español, se mesa la barba tras el relevo en el Corona y la marcha de Rubalcaba, convencido de que ‘su PP’ -parodiando a Muñoz Molina en su último su ensayo- es ‘lo único que queda de sólido’ en este convulso e incierto país.

Una España que acaba de iniciar, bajo el reinado de Felipe VI y en plena crisis del PSOE, su segunda transición hacia nadie sabe donde y cuando la causa de la Republica ha entrado en la escena como: una enmienda a la totalidad del Régimen oligárquico de la transición -‘La Nueva Republica’-; o como bandera nostálgica y tricolor de la izquierda postmarxista, -‘La Tercera República’- y heredera de ‘La Segunda’ que fracasó al anteponer la izquierda sus modelos comunista y socialista a los ideales de libertad y democracia.

Algo parecido a lo que ahora hacen los nacionalistas en Cataluña anteponiendo ‘la independencia de la patria’ como su respuesta a la crisis económica y social de Cataluña y de España de las que, sin decir verdad, afirman ser ‘los pagadores -‘España nos roba’- para justificar la secesión que impulsa la burguesía catalana a lomos de las bases de ERC y parte del PSC, lo que les llevaría a un patria ‘izquierdista’ y aislada de España, lo español -en toda América- y de la Unión Europea.

En esta crisis económica, institucional y moral de España lo que une a los tres partidos dinásticos del Régimen de la transición -el PP, PSOE y CiU- es el modelo partitocrático (no representativo y sin separación de los poderes del Estado) y la autocracia de sus dirigentes en los gobiernos y partidos. Lo que ha facilitado, por la ausencia de controles en la Justicia, el Parlamento y la Prensa, el gran pantano de la corrupción. La que, unida a la crisis de la economía y del paro, ha provocado la indignación nacional y dado pie al descalabro del bipartidismo PP-PSOE donde debajo del 50 % del electorado en las pasadas elecciones europeas del 25 de mayo.

Descalabro que aceleró, ante el temor infundado de una ‘revuelta social y republicana’, la abdicación del rey Juan Carlos y la proclamación del rey Felipe VI, con urgencias e intrigas en los primeros palacios del país. Un modelo de relevo exprés similar al usado en el PSOE tras la dimisión de Rubalcaba, que les conduce a un liderazgo insustancial en lo político e ideológico, que recuerda ‘la insoportable levedad’ del inefable Zapatero, el gran responsable de: la crisis económica, que negó; la unidad nacional -‘discutida y discutible’- que dañó con el estatuto catalán; y del hundimiento del PSOE.

Quien no se mueve es Rajoy, dueño del Gobierno, del PP -Aznar está encerrado en el bunker de FAES- y del poder económico que controla a su antojo. Un Rajoy consciente del fracaso electoral del PP en el 25-M y de la indignación de los votantes españoles a los que ha querido -mientras medita la crisis del Gobierno y la cúpula del PP- hacer un guiño al bajar los impuestos y soltar ‘la liebre’ de elección directa de alcaldes, para simular el inicio de cierta ‘regeneración democrática’. Pero a sabiendas que dicha reforma -que solo beneficia al PP- es imposible porque la veta el PSOE. Como los socialistas saben que su pretendida reforma federal del país -para salvar al PSC- es hoy imposible porque la veta el PP.

Salvo que Rajoy intente imponer esta reforma parcial del sistema electoral de alcaldes lo que rompería el ‘consenso constitucional de 1978’ -ya bastante maltrecho por la corrupción- y abriría en el PSOE el debate republicano. La cuestión de fondo no está en ‘la regeneración’ sino en ‘la reforma democrática’ de la Constitución incluyendo la cuestión territorial y el referéndum sobre el modelo de Estado así como la separación de poderes del Estado -la vuelta de Montesquieu- y un nuevo sistema electoral, que ponga fin a la partitocracia oligárquica española en pos del modelo democrático que impera en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia. Y ese es el gran desafío pendiente y la posible tabla de salvación o de estabilidad del reinado de Felipe VI y de los grandes partidos nacionales, PSOE y PP.

APUNTES DE ECONOMÍA POLÍTICA
Maquillaje regenerador del PP-PSOE
Lucio A. Muñoz www.gaceta.es  7 Julio 2014

Los dos partidos mayoritarios españoles, elevando el “gatopardismo” a la máxima expresión, pretenden confundir a la opinión pública.

“Si queremos que todo siga tal como está, necesitamos aparentar que hacemos cambios”. Esta frase, en clave de paradoja, está extraída de una novela escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa y titulada “Gatopardo”. El significado de la misma refleja la reciente estrategia política que ha emprendido el bipartidismo en España al objeto de engatusar a sus tradicionales votantes.

En relación con lo anterior, el término “gatopardista” ha sido utilizado por la ciencia política para identificar a aquellos gobernantes que nunca llevan a cabo los cambios que necesita la nación que supuestamente dirigen. Pero por el contrario, aparentan ante los ciudadanos que las reformas se encuentran en fase de preparación.

Los dos partidos mayoritarios españoles, elevando el “gatopardismo” a la máxima expresión, pretenden confundir a la opinión pública. Para ello, han diseñado una ambiciosa campaña de publicidad política engañosa.

El partido del Gobierno, a través de los medios de comunicación que trabajan a su servicio, está lanzando un camaleónico mensaje encaminado a transmitir una imagen institucional asociada a la regeneración democrática que precisa España.

El PSOE se ha atrevido, incluso, a sustituir al hasta ahora líder de la formación socialista.

Tanto el PP como el primer partido de la oposición intentan curar una enfermedad terminal con un lavado de cara. Pero la metástasis, en forma de corrupción y prácticas políticas antidemocráticas, hace mucho tiempo que invadió los órganos principales de ambas formaciones.

Las circunstancias, es decir, los resultados derivados de las elecciones europeas, han forzado al PP-PSOE a simular una transformación, más estética que ética, cuya manifiesta falsedad será desenmascarada por la sociedad española.

Ciertamente, ninguno de estos dos partidos abanderará el procedimiento de regeneración democrática que nuestro sistema político (y económico) necesita imperiosamente para que España sobreviva como nación. No pueden, debido a que tienen demasiadas servidumbres y redes clientelares difíciles de desenredar. Y tampoco quieren, puesto que muchos políticos irían a parar con sus huesos a la cárcel.

De hecho, el epicentro de los males de nuestro sistema y, por tanto, de la corrupción política que tiene intervenida nuestra economía, se encuentra en la politización de la Justicia. Nuestro nauseabundo Estado de Derecho no funciona. Y la independencia de la Justicia es una quimera en España. No obstante, el CGPJ seguirá controlado por el PP-PSOE, puesto que esta es la fórmula (combinada con el aforamiento) que ha ideado la casta política para blindar su impunidad. Si el bipartidismo tuviera la intención de regenerar democráticamente el sistema, la primera medida que adoptaría sería la relativa a despolitizar la Justicia.

El Gobierno se lo juegará todo a la carta de la economía. Una verdadera contradicción porque nuestro cada vez más precario mercado laboral, y de manera progresiva, sigue su inevitable proceso de “chinización”. Y si la esperada e ínfima recuperación económica se desarrollara de manera sostenida, sería a pesar de las políticas nefastas del PP (y anteriormente del PSOE).

La oligarquía político-sindical, convertidos en ciudadanos de primera clase, sigue viviendo en una burbuja de bienestar y riqueza, inflada a través de los impuestos confiscatorios que han llevado a la miseria a muchas familias, pymes y autónomos españoles.

Partido Popular
Los caminos del PP
Cayetano González Libertad Digital  7 Julio 2014

A pesar de haber perdido el pasado 25 de mayo 2.600.000 votos respecto a las anteriores elecciones europeas, la reacción en el PP ante esa debacle ha sido prácticamente inexistente. Sacar dos escaños más que el PSOE sirve a los dirigentes populares para tapar sus vergüenzas. Rajoy sigue centrando gran parte de su discurso en la economía, convencido por los Arriola's Boys de que esa es la única cuestión que preocupa a los ciudadanos y lo que le hará ganar de nuevo las elecciones generales en el otoño del próximo año, si de aquí a entonces la situación económica mejora y, sobre todo, si así es percibido por los españoles.

Rajoy de momento sigue sin querer hablar de política, aunque ya se ve que las encuestas deben de ser tan nefastas para los populares que la semana pasada hizo un amago de anuncio de dos medidas regenadoras: la reducción del número de aforados y que el alcalde sea el candidato de la lista más votada. La primera de ellas es un clamor popular ante el escándalo que supone que en nuestro país haya más de 10.000 aforados. La segunda desprende un tufillo muy partidista: una reforma de ese calado en el sistema de elección de alcaldes no debe hacerse sin pactarla con el PSOE ni a ocho meses vista de las municipales. En esta cuestión, a los populares se les ha visto en exceso el plumero. El miedo a perder ayuntamientos tan importantes los de Madrid, Valencia, Sevilla, Oviedo y Vitoria está en el fondo de este anuncio, rechazado de plano por el resto de partidos.

El PP sólo tiene dos caminos ante sí: el que ha transitado hasta la fecha después de recibir en noviembre de 2011 una holgada mayoría absoluta, y que le ha llevado a perder en este tiempo gran parte de ese apoyo, por renunciar a hacer política, por mostrar grandes complejos ante el nacionalismo separatista catalán y vasco, por no atreverse a legislar sobre lo que llevaba en su programa electoral en materias como el derecho a la vida del no nacido, por machacar a las clases medias, por no defender a las víctimas del terrorismo como estas se merecen y propiciar sin embargo la libertad de asesinos como Bolinaga; y el de recuperar ese proyecto ideológico de centroderecha que refundó Aznar en Sevilla en 1990, donde la defensa de la unidad de la Nación, de la libertad, de la igualdad de los españoles ante la ley vivan donde vivan, de una justicia despolitizada, de la derrota no sólo policial sino política de los terroristas sean los ejes centrales.

Es posible que el PP haga de la necesidad virtud y que, ante la debacle electoral que hoy le predicen las encuestas para las municipales y autonómicas del próximo año, alguien en Génova o en Moncloa se dé cuenta de que seguir como hasta la fecha es suicidarse. Antes de esas elecciones el Gobierno del PP tendrá que hacer frente con hechos y no sólo con palabras al desafío soberanista de Artur Mas y su referéndum ilegal, anunciado para el 9 de noviembre.

Decía antes que el PP tiene sólo dos caminos. Rectifico. Hay un tercero, que consistiría en presentarse ante los electores como la única opción política seria y sensata, ante el miedo de éstos a ser gobernados por un frente popular integrado por los Iglesias y Garzones y lo que quede del PSOE tras el giro a la izquierda al que va a ser sometido por su nuevo secretario general, sea este Madina, Sánchez o Pérez Tapias. Esa apuesta tiene un nivel de riesgo altísimo, porque el partido de las generales se jugaría tras unas previsibles elecciones plebiscitarias en Cataluña, de donde el PP saldría muy mal parado, y unas municipales y autonómicas en las que ese frente popular integrado por el PSOE, IU, Podemos, Compromís, etc. podría empezar a funcionar. Demasiada ventaja para el contrario. Pero con Rajoy siempre hay que ponerse en lo peor, es decir, en que elija lo más cómodo, lo que exija el menor esfuerzo político.

Tremendismo victimista del independentismo catalán
José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital 7 Julio 2014

Esto del “Proceso” independentista es una estafa, una estafa democrática e intelectual basada en unos cuantos principios de manipulación de masas junto a una inefable –y más que onerosa- maquinaria de ingeniería social cuyo objetivo es crear una “masa crítica” social suficiente para desencadenar un escenario de ruptura que desborde las normas y principios democráticos.

Entre esa intelectualidad y periodismo orgánico al servicio del nacionalismo independentista (¿acaso hay de otro tipo?) se pueden encontrar las estrategias sobre las que se fundamenta el “éxito” y el crecimiento de los adeptos a la fe secesionista, en concreto, para este artículo, me referiré a Pilar Rahola, y a su última columna de opinión publicada este pasado domingo en La Vanguardia, verdadero compendio de prejuicios, victimismos y autocontradicciones performativas.

Bien es cierto que lo escrito por la Sra. Rahola es una anécdota (más) en el insalubre espacio mediático-político gestado desde las instituciones públicas catalanas, pero no es menos cierto que cumple con algunas de las estrategias de manipulación mediática referidas por Noam Chomsky y con algunos principios de la propaganda goebbelsianos.

Veamos, el esquema nacionalista responde al método “problema-reacción-solución”, esto es, los partidarios de la secesión crean una situación (problema) basado en falacias de todo tipo con el objetivo de esperar una reacción pública, reacción que debe desembocar en la sumisa aceptación por parte de la sociedad de una solución taumatúrgica al problema denominada independencia, no importa si partimos de premisas falsas, ni que ofrezcan pésimas soluciones a problemas inexistentes, lo verdaderamente fundamental es alcanzar el objetivo final.

Esta razón instrumental intenta persuadir desde la irracionalidad, desde lo emocional o sentimental la predisposición púbica hacia el secesionismo, pero ¿por qué de esta obsesión por recurrir a lo atávico-historicista?, pues la respuesta la volvemos a encontrar en Chomsky, porque cortocircuita cualquier análisis racional o situacional de la realidad, porque con ello se crea un “principio de delimitación” identitaria impulsada desde compulsiones y miedos, sobre todo hacia una alteridad llamada “España”…

Pero esta maquinaria de manipulación social y mediática -parece que en nuestra contemporaneidad la conjunción entre medios de comunicación “clásicos” y redes sociales dan un preocupante panorama de confusión entre los social y lo socialmente publicado o publicable- no solo se detiene en la deformación, también se atreve con la exageración y la desfiguración, en la inversión de la realidad, de los valores morales, cosa que nos recuerda al cuarto principio de la propaganda goebbelsiana.

Pues bien, volviendo al artículo de la hagiógrafa oficial de Artur Mas, se pregunta “¿Es normal que en pleno siglo XXI tengamos que volver a salir a la calle a manifestarnos por la escuela en catalán, como si estuviéramos en el franquismo?…”, aquí el esquema está claro, “…tengamos que volver a…” ¿a quién se refiere?, ¿a los 25.000 manifestantes que convocó Som Escola o acaso pretende que son toda Cataluña?,

Esta pregunta retórica lanzada por la Sra. Rahola está preñada de esa ideología historicista y peculiarmente circular que nos retrotrae a una especie de “eterno retorno” en la mitología independentista, como a una fusión entre pasado, presente y futuro, un esquema poliocular que reduce la razón a instrumento, convertir los hechos históricos en anacronismos ideologizados, de ahí la obsesión por el 1714, el franquismo (sí, otra vez el franquismo, ad nauseam…).

Anacronismos, manipulación histórica y romanticismo trasnochado que también lo leemos en este párrafo: “…aquí estamos como si estuviéramos en los tiempos de siempre, con Felipe V, con Fernando VII, con Isabel II, con la dictadura de Primo de Rivera, con la de Franco, saliendo a la calle para defender algo tan sutil, bello, trascendental y profundo como es una manera de hablar y de expresarse…” ¿acaso los catalanes que hemos decidido vivir nuestra vida en castellano no tenemos el mismo derecho en hablar, aprender y expresarnos en una lengua tan propia de Cataluña (y de los catalanes) como es el catalán o el aranés?

Pero la perversa utilización del lenguaje la encontramos en lo expresado y en lo que ocultan, como ¿por qué se suelen olvidar de lo que me gusta denominar el adjetivo implícito: “…por la escuela (solo) en catalán…”?, ¿acaso esta no es otra prueba de la inversión de la realidad practicada por el nacionalismo?, porque lo que combatían los manifestantes no es una falaz persecución del catalán, lo que en realidad exigían es el mantenimiento de la diglosia institucionalizada que arrincona al español en nuestras aulas como si de una lengua extranjera se tratase.

La periodista insiste en su planteamiento victimista y propiciatorio: “… ¿Es normal que un idioma fuerte como el castellano necesite destruir a uno mucho más frágil, para sentirse seguro?…”, más allá de retornar al esquema “problema-reacción-solución” que busca la solidaridad instintiva hacia lo supuestamente débil, lo que subyace es una mentalidad de suma cero, de una especie de indefectible agonística entre lenguas, un organicismo lingüístico que dota de vida a las lenguas pero que obvia los derechos de los hablantes, de ese relativismo lingüístico que dota de inconmensurabilidad los actos de habla y, “de paso”, gradúa el acceso a los derechos de los individuos.

El paroxismo lo encontramos en otra de sus preguntas: “… ¿realmente es normal que un profesor de escuela tenga que estar 40 días en huelga de hambre, poniendo en grave peligro su vida, para intentar salvar un idioma que hace ochocientos años que hablan en sus islas?…”, lo cierto que cualquier ciudadano puede hacer el idiota (desde su sentido etimológico) de la manera que crea oportuna, o tener una necesidad antropológica por encontrar “causas justas”, puede poner en riesgo su vida aunque esté basado en una mentira, pero lo que en verdad se busca es mantener esa tensión narrativa de emergencia y de tremendismo.

Finalmente una respuesta a esta pregunta: “… ¿es normal que un Estado moderno fundamente su sentido y su esencia en la obsesión, persecución e intento sistemático de destrucción de un idioma milenario?…”, imagino que por obsesión, persecución y destrucción se referirá a un sistema político y jurídico (basado en cierto complejo político-identitario) que ha permitido durante más de treinta años un injusto sistema de “inmersión lingüística” que pisotea los derechos de cientos de miles de familias, o que toma como propias y defiende todas las lenguas de España, o que tolera que haya ayuntamientos e instituciones públicas catalanas que utilicen únicamente el catalán en la comunicación con la ciudadanía…

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La fortuna de los Pujol, la pasta nostra

Xavier Horcajo www.gaceta.es  7 Julio 2014

Ellos ponían el “peaje”, si no pagabas te quedabas fuera (aunque fueras catalán). Así con constructoras, eléctricas, consultoras, auditoras y empresas.

Augusto decía aquello de “recibí una Roma de ladrillo y la devolví de mármol”. Algo así podría decir la familia Pujol de Cataluña, pero al revés. Poniendo mármol en obras civiles catalanas o hierba en el Camp Nou recibimos un Cataluña “rica y llena” y la devolvimos vacía y reseca, pero con la genialidad de haber hecho creer que “España nos roba”. Los Pujol, nunca fueron pobres, aunque si austeros. Capaces de haber extraído de la “patria” entre 50 y 60 millones de euros. Lo han hecho de forma paciente, aparentemente desordenada, pero inexorable. Ellos ponían el “peaje”, si no pagabas te quedabas fuera (aunque fueras catalán). Así con constructoras, eléctricas, consultoras, auditoras y empresas se servicios en general. Por cierto, algunas recibían la visita de Marta Ferrusola, la madre Pujol. ¿Cómo? Pues se sentaba en los despachos, pidiendo cita y espetaba: “Esta oficina está muy triste. ¿Qué tal si ponemos unas plantas?” Ella se encargaba, con su Hydroplant, a cambio de tres cortes de pelo…

Así vendió Josep Pujol Ferrusola su Europraxis a Indra (2.000 millones de pesetas), ahora se ha radicado en Madrid, para pagar menos impuestos. Pero lo más “extractivo” es lo del primogénito, Jordi Pujol Ferrusola (el amante de Vicky Álvarez, por fin separado de su señora y madre de sus hijos, Mercè Gironés). El primogénito, de cuyas artes amatorias habla y habla Vicky con Alicia Sánchez Camacho)- fue capaz de colocar 1 millón de metros cuadrados de mármol travertino, en el suelo del aeropuerto de El Prat, cuando Ricardo Bofill lo remodelaba para el Barcelona’92. Resultado 100 millones de “pelas” cada año para AENA para reparar las baldosas rotas y a “sufrir en silencio” para que “JP2” hiciera caja.

Jordi Pujol Ferrusola supo sacar brillo a su apellido lo hacía en su despacho de la calle Ganduxer por el que pasaban todas las concesiones, licitaciones, concursos y favores durante décadas. Tanto que los empresarios le llamaban “el nido del cuco”. Se llevó suficiente para colección de Ferraris, las “novias”, yo prefiero amantes, inversiones como el hotel El Encanto, en Acapulco y las más serias en Puerto Rosario (Argentina), por cierto vendido y repartido con su ex esposa Gironés. Tanto “sisaba” que su mansión en la calle Moneders ensombrecía la de Urdangarin y la Infanta en Pedralbes. Tanto amansó que su dinero lo movía por el mundo el mago financiero de Chelsea, Herbert Manford y ya saben: Caimán, Islas del canal, Liechtenstein, Suiza, Andorra o Panamá.

Luego, con Mas, heredó la condición recaudadora Oriol Pujol Ferrusola, el secretario general de CDC hasta que el reparto del mapa de ITV le sentó en el banquillo, por hacer… lo de siempre. Lo que mamas en casa si crees que Cataluña es tu cortijo.

Metiera el cazo, porque cada vez que una Oleguer (Olegario) Pujol Ferrusola, el “petit” de los 7 hermanos andaba en esas fecha en arresto familiar domiciliario por sus aventuras independentistas Freedom for Catalonia. Hoy maneja (ramena, en catalán) una pasta de flipar compra “paquetes de inmuebles” al Santander, que le convierten en “casero” de Prisa y de Janli Cebrián. Se adjudica cuarteles de Defensa en España con su fondo Drago y promueve operaciones inmobiliarias en Panamá, Melilla o Madrid.

Me queda hablar de Pere que fue entregado para ser amamantado a la familia Sumarroca, pujolistas de piedra picada y que se dedica a negocios medioambientales dependientes del auspicio de la Generalitat casi siempre. Las hermanas Pujol Marta y Mireia, la primera aparejadora ¡la segunda ex bailarina y enseñante de yoga, recibía las burlas abundantes de sus hermanos varones: “Mira, ¡la mileurista!”, le reprochaban. Aunque claro en su familia tener cuenta en Andorra y refugiar allí dinero es algo que no está mal visto.

¿RTVE considera que Navarra debe dejar de existir para ser Euzkadi?
Jesús Javier Corpas Mauleón www.gaceta.es  7 Julio 2014

El nacionalismo para intentar justificar sus delirios sin fundamento intenta agarrarse a aquellos escasos años en que una parte del territorio vascongado perteneció al Viejo Reino

A las trombas de agua que han caído estos días sobre nuestra tierra se nos ha sumado a los navarros el jarro de aguan fría que nos ha echado la televisión pública gubernamental. Nos hemos quedado de piedra viendo las noticias sobre la impetuosa crecida del río Batzán. A la riada -mucho más fuerte que las habituales- se ha sumado la monumental pifia informativa de una tele que pagamos todos.

En ella, mientras entrevistaban al Consejero de Interior del Gobierno de Navarra, lo subtitulaban como miembro del vasco. Y los mismo hacían con el Director General de Interior foral. Todo esto mientras insistían y rotulaban que se estaba hablando de Navarra.

Sabida es la agresividad imperialista contra el Viejo Reino de los medios públicos y de buen parte de los privados de la CAV. El independentismo dedica ingentes recursos a intentar falsificar la historia para buscar una justificación a su presente.

Vascongadas, -que quiere decir vasconizadas -eran unas tierras pobladas por várdulos, caristios y austrigones, no por vascones, quienes habitaban el norte de Navarra a ambos lados del Pirineo. Después fueron poblaciones ampliamente romanizadas contribuyendo con muchos hombres a los ejércitos de los césares. Luego pertenecieron al reino de Navarra algo más de cien años hasta que se pasaron voluntariamente al de Castilla, traicionando al rey Sancho VII el Fuerte, constituyendo allí los señoríos de Vizcaya y de Molina; fueron dese entonces enemigos del Viejo Reino, que desplegó su ejército y creó una red de fortalezas en la frontera con Guipúzcoa. Curiosamente Logroño, Burgos o parte de Aragón formaron parte del reino mucho más tiempo-las primeras palabras encontradas en español, las Glosas Emilianenses-se escribieron en un monasterio riojano entonces Navarra.

El nacionalismo para intentar justificar sus delirios sin fundamento intenta agarrarse a aquellos escasos años en que una parte del territorio vascongado perteneció al Viejo Reino, porque toda su historia ha sido siempre profundamente española (Recordemos a Blas de Lezo, Churruca, Elcano etc). Insultante fue que el gobierno vasco alzase un monumento al navarro Sancho X el Mayor con el rótulo de “rey de los vascos”, cuando él siempre firmaba “Hispaniarum Rex” o “Hispaniarum Imperator”, como atestiguan los documentos conservados. Fue padre de los monarcas de todos los reinos de España y, además, en los códices se hacía representar como descendiente de los reyes visigodos. La última vez que Navarra pasó de tener dinastía propia a compartirla con Castilla y Aragón -había habido otra anterior- fueron los vascongados parte esencial en las tropas castellanas que se enfrentaron a las navarro-francesas.

A pesar de todo ello, Adolfo Suárez, en su idilio con los nacionalistas, también pacto con el “jeilkide” peneuvista Xavier Arzalluz la entrega, maniatada, de Navarra. No obstante una gran manifestación en Pamplona convocada por la Diputación Foral, y el abandono de Aizpún y otros notables de la UCD para crear Unión del Pueblo Navarro udieron salvar in extremis aquel desaguisado. Quedó de todo aquello una tremenda e injusta rémora: La Constitución decreta, caso único, que la comunidad más histórica pueda ser devorada por su vecina, y sin derecho a reversión siquiera. Y ese disparate está en un artículo, la Transitoria IV, que lleva “transitando” desde 1978.Un disparate.

Y en estas llega TVE y, en su telediario de más audiencia, intenta aguarnos los Sanfermines regalándonos a Euzkadi. La televisión pública es terriblemente deficitaria, más aun desde que Zapatero le quitó la publicidad para entregar sus beneficios a algunos medios amigos, que Rajoy mantiene. Pero además vemos que también tiene grandes carencias en conocimientos de geografía, historia, política y que, desde luego, es absolutamente insensible con Navarra. Dar una noticia desde Elizondo y no saber donde se está, o entrevistar a miembros del Gobierno Foral y decir que son del vasco, es simplemente vergonzoso.

O peor; a ver si tiene algo que ver la “hoja de ruta” que le pasó ZP a Mariano. Recordemos que ETA en la tregua anterior consiguió que el PSOE quisiese crear el “Órgano común permanente” de unión Navarra-CAV. La banda marxista-separatista ha matado muchos navarros por oponerse a una anexión que los terroristas consideran irrenunciable, por lo contado antes de la españolísima historia de Vascongadas.

El gran medievalista José María Lacarra decía que Navarra tiene de forma de águila, boca abajo, suspendida del Pirineo, y que, en ella, Estella está justo en la parte del corazón. Como soy de allí, he notado cerca los latidos de honda preocupación.

TV3, cortijo del independentismo
Roberto Augusto www.lavozlibre.com  7 Julio 2014

Filósofo y escritor

Los graves insultos y descalificaciones dirigidos contra Societat Civil Catalana hace unos días en una tertulia de TV3, la televisión pública de Cataluña, son un síntoma más de la enfermedad nacionalista que padece gran parte de la sociedad catalana. Por desgracia no es algo que me sorprenda. Desde hace mucho tiempo los medios dependientes de la Generalitat, y los subvencionados por ella, han dejado de reflejar la pluralidad ideológica normal de toda sociedad para convertirse en un instrumento adoctrinador y sectario más propios de países totalitarios.

La actitud chulesca y prepotente de los contertulios proindependentistas de ese programa por desgracia no es una anécdota, sino algo de lo más habitual. Cualquiera que vea ese canal más de media hora pensará que el 99,99% de los catalanes son independentistas y que el 0,01% son quintacolumnistas, ignorantes, fascistas y traidores. TV3 no refleja la pluralidad de la sociedad catalana porque es solo un panfleto independentista de muy bajo nivel. No se informa en la mayoría de sus programas: simplemente se adoctrina en la verdad absoluta e indiscutible del nacionalismo.

Es una vergüenza que todos los catalanes paguemos con nuestros impuestos un medio donde se insulta y se ridiculiza a una amplia parte de los ciudadanos de Cataluña simplemente porque no comparten una ideología política determinada. TV3 es solo un cortijo independentista que busca satisfacer los prejuicios de aquellos que piensan igual que ellos. Sus debates no representan a una gran parte de Cataluña, son un reducto del independentismo soberbio y maleducado.

Una sociedad sana tolera y respeta a los que no piensan igual. Por desgracia gran parte del independentismo y de sus altavoces mediáticos se cree en posesión de una verdad sagrada que no se puede cuestionar. La educación y el respeto son fundamentales en cualquier sociedad democrática. Los insultos contra Societat Civil Catalana lo que demuestran también es un gran nerviosismo. El discurso independentista-nacionalista comienza a dejar de ser el único que se escucha en Cataluña.
 


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