AGLI Recortes de Prensa   Martes 8  Julio  2014

El pseudo-constitucionalismo español y la complicidad de los medios
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital  8 Julio 2014

La situación constitucional de España es cada vez más grave. Son ya muchos años de deterioro e involución constitucional. Y la prensa ha tenido una enorme responsabilidad en esta situación. Y ante una situación pseudoconstitucional la verdad se convierte en un arma revolucionaria. @Desdelatlantico

El seudoconstitucionalísmo consiste (...) en que el Gobierno proclame lo que no es; consiste en hacer pasar por constitucional a un Estado que (no lo) es, (...); consiste en el engaño y la mentira.

Hacía ya varios años (...) que los órganos (de los partidos del régimen) en la Prensa venían siguiendo un sistema que no consistía, en puridad, más que en proclamar lo que no era. Arrancaban de la idea preconcebida de que convenía esfumar, silenciar y velar las cosas. Por lo visto, creían que lo aconsejable era persuadir al Gobierno de su carácter constitucional hasta que, a fuerza de decírselo, acabara por creerlo. Se trataba, como se ve, de trabajar al Gobierno por la mentira, sin advertir que en la vida, como en la historia, todos los triunfos verdaderos se han alcanzado trabajando, removiendo y sembrando con la verdad.

Estos paupérrimos de espíritu no se daban cuenta de que, sin advertirlo, se estaban convirtiendo en hombres de Gobierno, no sólo en lo que respecta a los medios empleados, sino también en lo que se refería a los resultados conseguidos.

En lo referente a los medios empleados, estos medios eran exactamente los mismos que los que hemos visto que empleaba el absolutismo embozado en la capa del seudoconstitucionalismo: proclamar lo que no es.

Y en lo que se refería a los resultados conseguidos, porque estos paupérrimos de espíritu no veían que para engañar al Gobierno desde sus columnas, haciéndole creerse constitucional, tenían que predicar día tras día la misma mentira al pueblo hasta que esta mentira acabara infiltrándose en él. Y, no veían, además, esos paupérrimos de espíritu, que estas mentiras lo único que conseguían era hacer que el Gobierno se envalentonase, asombrado casi ante sí mismo del crédito y del nimbo de que se le rodeaba, de aquella aureola de una "nueva era" con que le ceñían la frente, empujándolo poco a poco por la senda del seudoconstitucionalismo, tan suave y andadera, (...).

Estos paupérrimos de espíritu, que no hacían más que clamar día tras día desde sus artículos de fondo contra la inmoralidad, no veían que la mentira es un recurso profundamente inmoral, un arma que en las luchas políticas puede favorecer a las malas artes maquiavélicas del Gobierno, pero que jamás redunda en provecho del pueblo.
Estos paupérrimos de espíritu, señores, son los que tienen, en grandísima parte, la culpa del giro que han tomado las cosas.

NOTA:
Este texto no es mío.
Lo escribió un autor alemán, Ferdinand Lassale... hace más de 150 años: en abril de 1862.
Juzgue el lector si es actual.

El 'nuevo' PSOE: ni ideas ni regeneración
EDITORIAL Libertad Digital 8 Julio 2014

Si alguien esperaba que el debate entre los candidatos a la Secretaría General del PSOE fuese un interesante y vivo intercambio de ideas, o un análisis agudo de los muchos y muy graves problemas que acucian a la Nación, o, al menos, una reflexión sobre el papel de la socialdemocracia en el s XXI, se habrá llevado un buen chasco.

Durante cerca de dos horas, los tres aspirantes a liderar el PSOE han sido la mejor ilustración del estado intelectualmente calamitoso y moralmente patético en el que se encuentra el socialismo español, que vive sus horas más difíciles de los últimos cuarenta años.

Los eslóganes caducos y las inanidades que los tres candidatos –pero muy especialmente Pedro Sánchez y Eduardo Madina- han tenido por ejes la descalificación de la derecha, el "austericidio", el malvado “neoliberalismo”, el debate monarquía o república y el vilipendiado concordato con la Santa Sede. Asuntos, todos ellos, que, dejando al margen incluso su uso torticero, importan poco o directamente nada a la inmensa mayoría de la población.

Ni siquiera cuando se han visto obligados a tratar una cuestión tan importante y actual como el desafío independentista en Cataluña se han desprendido de los topicazos y la brocha gorda. Así, han apostado por un modelo federal que no saben definir ni justificar y que ni es lo que quieren los catalanes –y así lo prueban los sucesivos descalabros electorales del PSC- ni atrae al resto de los españoles, que, obviamente, en su gran mayoría no quieren ser ciudadanos de segunda, que es lo que resulta del federalismo falsario que defienden los socialistas.

En lo moral, resulta que el nuevo PSOE que todos propugnan resulta que se complace en lo más repugnante del PSOE de toda la vida: la corrupción. No es de recibo, y de hecho resulta hasta difícilmente creíble, que los dos favoritos –Sánchez y Madina- hayan alabado la forma en la que el partido se ha enfrentado en Andalucía al mayor escándalo de corrupción de la historia de la democracia: un caso ERE en el que hay decenas de imputados del partido y de la Junta y en el que se han desviado millones y millones de euros de partidas tan sensibles como la de la formación para parados.

Sólo Pérez Tapias ha pedido la asunción de responsabilidades políticas, pero los militantes presentes han optado por aplaudir a los otros dos, que se han dedicado a mentir sobre la "ejemplar" reacción del socialismo andaluz, que ha sido absolutamente infame.

El PSOE no pasa por sus mejores momentos, y, vistos los candidatos a liderarlo, sus escasas ideas y su nula voluntad de regeneración, es de suponer que seguirá en el hoyo por mucho tiempo, si es que no acaba definitivamente enterrado. En Podemos deben de andar frotándose las manos.

Las termitas políticas
Ramón Pi El Mundo 8 Julio 2014

El problema no es la Constitución, sino su metódica desnaturalización desde que Felipe González llegó a La Moncloa y se aplicó a desactivar los controles del poder que la norma máxima establece.

Las elecciones europeas han sido un clarinazo de alerta: el sistema democrático que nos dimos con la Constitución de 1978 está en riesgo. Los dos grandes partidos que se turnan en el disfrute del poder no han llegado al 50 por ciento del voto popular. Las dos ruedas de esta bicicleta bipartidista están seriamente averiadas.

En el PSOE el descalabro ha sido más ruidoso debido a tres factores: primero, la situación penosa del partido, abocado a unas elecciones primarias para designar a su secretario general; segundo, la emergencia del invento leninista-bolivariano llamado Podemos, cuyo rostro visible es el de esta especie de Belén Esteban de la política que se llama Iglesias Turrión. Y tercero, el crecimiento notorio de dos intentos de alternativa de centro izquierda, UPyD y Ciudadanos. En el PP, en cambio, la posible altertnativa más verosímil, Vox, se quedó a las puertas de obtener un escaño, lo que ha permitido a los populares fingir que nos les ha pasado apenas nada, a pesar de que su pérdida de votos ha sido mayor aún que la de los socialistas. Pero está claro que les ha ocurrido algo muy parecido a un desastre, y es muy de temer que traten de remediarlo impidiendo por todos los medios el surgimiento de una alternativa real.

Algunos observadores se obstinan en poner la causa de esta situación alarmante bien en la crisis económica, bien en la obsolescencia de la Constitución. Es posible, y aun probable, que el golpetazo de realidad económica de la crisis haya tenido alguna traducción electoral, especialmente en esas europeas; pero sería demasiado romo el reducir el fiasco de los dos grandes a sólo eso.

En cuanto a las causas políticas, cada día es más patente que el problema no es la Constitución, sino su metódica desnaturalización desde que Felipe González llegó a La Moncloa y se aplicó a desactivar los controles del poder que la norma máxima establece; una labor destructora que el Partido Popular no se ha tomado la molestia de corregir desde que llegó a gobernar hasta hoy. La putrefacción del Tribunal Constitucional, la intrusión de los partidos en el Consejo del Poder Judicial, los estragos producidos por partidos y sindicatos en las Cajas de Ahorros que las han llevado a la ruina con total impunidad de los responsables enriquecidos, las marrullerías intervencionistas y bananeras respecto a los medios de comunicación, la inanidad del Tribunal de Cuentas, el desplome del nivel en la recluta de los miembros del Consejo de Estado, los obscenos indultos a los políticos corruptos..., son botones de muestra de cómo tanto socialistas (por acción) como populares (por entusiasta omisión) han ido envileciendo la calidad de nuestra democracia por el procedimiento de degradar las reglas del juego en su misma raíz: pues si la democracia es algo, es un sistema de convivencia en el que el poder de los Gobiernos está contrapesado con controles que impiden que el ganar las elecciones permita al vencedor hacer lo que le venga en gana.

En el edificio de la democracia española se ha instalado una colonia de termitas que lo está minando. Esto, con ser grave, no lo sería tanto si no fuera porque los responsables de acabar con la plaga son precisamente quienes se benefician de esta corrupción, que son los dos partidos políticos que se han ocupado de ser los únicos con posibilidades de alcanzar el poder.

El presidente Rajoy ha anunciado para septiembre "una agenda para mejorar la calidad democrática de nuestro país". En mi opinión, este anuncio significa que le ha visto las orejas al lobo; pero no para poner remedio a las deficiencias que se denuncian desde hace mucho tiempo y desde muchas tribunas, sino para hacer una operación propagandística, como hizo, por ejemplo, con su promesa de que las pymes y los autónomos no pagarían el IVA hasta que cobrasen sus facturas. Me parece, pues, que no es muy arriesgado apostar doble contra sencillo a que no va a emprender nada que limite el poder de los partidos políticos y su capacidad de meterse hasta en la sopa, que devuelva al Poder Judicial la independencia efectiva del Gobierno y los partidos, que acabe con el derecho exclusivo del poder a controlar quién entra y quién no en el mercado de la radiotelevisión, que establezca la imposibilidad de que los magistrados del TC tengan algo que temer, esperar o agradecer de los gobernantes y los partidos políticos, o que impida al Gobierno entrometerse en los organismos reguladores, por citar algunos de los casos más sangrantes de devaluación de "la calidad democrática de nuestro país".

Las termitas, me temo, van a seguir royendo los cimientos de nuestro sistema, y nos daremos cuenta de que ya no merece llamarse democrático cuando sea demasiado tarde.

La paz de Guadarrama y otras urgencias
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 8 Julio 2014

Mariano Rajoy acudió al campus de FAES en Guadarrama exactamente como debió ir: con normalidad y sin resquemores. Y Aznar le recibió como tenía que recibirle: con cordialidad –aunque parezca mentira, Aznar puede ser cordial– y sin propinarle al presidente del Gobierno pellizcos de monja. Quizás no se haya recompuesto lo que se ha venido estropeando entre el actual aparato del PP y el denominado aznarismo, pero parece que en los unos y en los otros hay conciencia cierta de que la derecha democrática española no se puede permitir en estos momentos ni una sola fisura.

Porque, despejada la incógnita de VOX en los comicios europeos, no hay nada articulado a la derecha del PP en términos electorales. Y lo que el Gobierno y el partido tienen que combatir es a un adversario terrible y tenaz: la desilusión, la decepción, la incredulidad y la fatiga de los ciudadanos y, especialmente, de sus propios votantes. Rajoy tiene que esprintar con una resolución enorme y, en él, inédita. Y no sólo en los asuntos económicos –que por supuesto–, sino también en los sociales y en las reformas políticas de calado.

Para abordar los escasos catorce meses que quedan para las elecciones generales –y antes, las muy difíciles autonómicas y municipales– los populares han de remontar sin esperar a que siga corriendo el calendario. La paz entre sectores del PP es una condición necesaria para ello, pero no suficiente. La derecha española ha de afrontar, además, otras urgencias.
La derecha española tiene la oportunidad ahora –pero no por mucho tiempo más– de tomar los mandos de un país desequilibrado por la brutal crisis de la izquierda. A España le ha ido muy mal tanto el quietismo de la derecha como el desarbole de la izquierda

Y lo urgente es introducirse en la dinámica del país que consiste en una energía social que demanda cambio, un cambio profundo. Y, desde luego, plantearse un cambio constitucional que, sin que tenga que orientarse sólo a resolver la cuestión catalana (es irresoluble para el independentismo acendrado, pero no para el de aluvión de catalanes sobrevenidos al secesionismo que sería sensible a posiciones reformistas), aborde las disfunciones de nuestro sistema en distintos órdenes: la irritante e irrespirable corrupción, la politización de la justicia y el desbarajuste autonómico, entre otras patologías.

En esta legislatura se ha producido el hecho político más decisivo para que ese cambio sea posible y se propulse: la abdicación del rey Don Juan Carlos de Borbón y la subsiguiente proclamación de su hijo, Felipe VI. Con la retirada del padre del Rey, hemos acabado una época, una larga época que está ahora en sus estertores y que huele a cadaverina. No aprovechar este movimiento sísmico en el imaginario de la transición democrática sería un error colosal, histórico.

La derecha española tiene la oportunidad ahora –pero no por mucho tiempo más– de tomar los mandos de un país desequilibrado por la brutal crisis de la izquierda. A España le ha ido muy mal tanto el quietismo de la derecha como el desarbole de la izquierda. El PSOE se encuentra desvencijado, zarandeado por tres candidatos que ayer protagonizaron un pobrísimo debate del que apenas se puede rescatar la sensatez –por lo menos la sensatez– de Pedro Sánchez.

A los socialistas, por si fuera poco, les están lanzando una opa desde una izquierda revolucionaria, agreste y que se mira en modelos ultramontanos y a la que no pocos votantes han acudido para desahogarse el pasado 25-M. Si a estos ciudadanos irritados no se les ofrece una agenda de cambio rápido, profundo y creíble, persistirán en depositar su papeleta a favor de la ruptura de un convencionalismo político que responde a una lógica lampedusiana y circular.
El PP fue elegido por mayoría absoluta en 2011 para gobernar un país que había perdido el norte y que todavía no lo ha recuperado. Y no lo ha recuperado, especialmente, en el sentido más cívico, ético y moral de la expresión. Perder el norte equivale a no saber a dónde se va

En la periferia española –Cataluña y País Vasco– se están produciendo movimientos tectónicos que no admiten ni paliativos ni reduccionismos. El socialismo y el conservatismo españoles están en ambas comunidades en una situación de mínimos. En Cataluña el PSC se encuentra en su expresión electoral más reducida, lo mismo que el PP. Y en el País Vasco, el PSE carece de líder (y no aparece ninguno en el horizonte) y pierde posiciones en los tres territorios, mientras el PP registra en las encuestas (siete diputados, le otorga la última) su peor marca. En realidad, en ambas comunidades, ni PSOE ni PP son relevantes.

El socialismo se ha nucleado en torno al andalucismo (el PSOE sin Andalucía no es, no está) y el PP se ha hecho mesetario (con la derivación gallega) después de que sus posibilidades de revalidar posiciones en Valencia se esfumen tras una truculenta concatenación de fechorías corruptas. Extremadura es, por el momento, una excentricidad que sostiene el populismo de Monago con la aquiescencia de una IU regional que ajusta cuentas así con el aparato central de la coalición.

Estas son las urgencias a las que debe dar cara la derecha española elegida por mayoría absoluta en 2011 para gobernar un país que había perdido el norte y que todavía no lo ha recuperado. Y no lo ha recuperado, especialmente, en el sentido más cívico, ético y moral de la expresión. Perder el norte equivale a no saber a dónde se va. Y el presidente, el PP y sus dirigentes tienen que ser conscientes de que esa es la sensación y la inquietud más extendida en la (desnortada) sociedad española que aspira, sería difícil saber en qué medida, a vengarse de la clase política. Un sentimiento colectivo que nos remite a los peores episodios de la historia de las sociedades modernas.

Izquierda
La lenta agonía de la socialdemocracia
José García Domínguez Libertad Digital 8 Julio 2014

Francia, Dinamarca, Italia, Eslovaquia, Rumania, Austria, Bélgica, Luxemburgo, República Checa… La omnipresencia escénica de Merkel, ahora ella misma consorte del SPD, nos ha hecho perder de vista que no solo estamos ante una crisis de la socialdemocracia, sino que también estamos ante una crisis gestionada por la socialdemocracia. Por mucho que disimulen, la malhadada austeridad es cosa suya. Al respecto, procede reconocer la pericia de sus creadores de opinión para difundir un relato virginal de la izquierda en la Gran Recesión. Ellos, insisten, jamás tuvieron nada que ver con el asunto. Los socialdemócratas serían vírgenes cándidas y puras, almas celestiales que nunca colaboraron en la desregulación del sector financiero que antecedió al desastre sistémico de 2008. Olvidando que fue Bill Clinton, que no Ronald Reagan, quien desmanteló todas las barreras legales del New Deal contra la concentración de riesgos bancarios.

Han logrado que ya nadie recuerde la inestimable contribución de socialdemócratas como Jacques Delors o Michel Camdessus a fin de facilitar el movimiento de los capitales por encima de las fronteras. O el papel determinante del SPD –y de los Verdes– en la liberalización de las finanzas en Alemania. Por no hablar de la entusiasta devoción de los laboristas ingleses ante el libre mercado. "La era de los auges y de las crisis ha pasado a la historia para siempre", sentenciaría en un instante de supremo delirio Gordon Brown apenas un año antes del cataclismo. Porque este siniestro total, les guste o no, es tan hijo de Wall Street como de la Internacional Socialista. He ahí, por lo demás, su suprema contradicción, la que ha terminado abocándoles a un callejón sin salida ideológico. Apoyaron con entusiasmo una globalización económica que ha anulado los instrumentos políticos que les permitían conseguir la redistribución igualitaria, su razón de ser.

Al tiempo, las políticas de pleno empleo financiadas con déficit y promovidas por el Estado resultan inviables cuando el capital deviene libre con tal de moverse a través de las lindes nacionales. A ese respecto, la quiebra del legendario modelo sueco supuso de facto el canto del cisne de la socialdemocracia clásica. Porque la socialdemocracia es hija del Estado-nación y únicamente puede operar en el marco del Estado-nación. En el fondo, todo su drama es ése. Razón última de que hoy esté condenada a elegir en la encrucijada histórica que Dani Rodrik ha dado en llamar "el trilema". O bien postula el mantenimiento de los poderes elegidos en las urnas nacionales, haciendo que los mercados vuelvan a operar de modo preferente en el mismo plano local que las instituciones políticas. O bien apoya la expansión transfronteriza del capitalismo, pero promoviendo a la vez la fundación de los Estados Unidos de Europa. Cualquier otra estrategia la aboca a terminar disuelta en la nada a medio plazo. ¿Sánchez y Madina habrán meditado medio minuto sobre esa cuestión? Se admiten apuestas.

Cataluña
Justicia vip para Rasta y Flauta
Pablo Planas Libertad Digital 8 Julio 2014

Pudiera ser que los magistrados de la Audiencia Nacional que han absuelto a los 19 acusados de intentar asaltar el Parlamento catalán en junio de 2011 crean que dicho éste no es una alta institución del Estado, tal como presume la legislación vigente. Es evidente que, a tenor de los pronunciamientos de sus señorías autonómicas, en vez de una institución del Estado, el Parlament parece más el cuartel general de una insurrección. Institucional, eso sí.

Sin embargo, la absolución viene motivada por otras razones. Sostiene el fallo de la Audiencia:

Cuando los cauces de expresión y de acceso al espacio público se encuentran controlados por medios de comunicación privados, cuando sectores de la sociedad tienen una gran dificultad para hacerse oír o para intervenir en el debate político y social, resulta obligado admitir cierto exceso en el ejercicio de las libertades de expresión o manifestación si se quiere dotar de un mínimo de eficacia a la protesta y a la crítica, como mecanismos de imprescindible contrapeso en una democracia que se sustenta sobre el pluralismo, valor esencial, y que promueve la libre igualdad de personas y grupos para que los derechos sean reales y efectivos, como enuncia la Constitución en su título preliminar.

Y esto también:
Cierto exceso, posiblemente, es consustancial al ejercicio del derecho de manifestación en una sociedad abierta y compleja.

El "cierto exceso" justifica pintarle una equis en la espalda a la entonces diputada del PSC Montserrat Tura, aunque el colega que cometió tal hazaña, el "mínimo de eficacia", no se va de rositas. Para nada. ¡Cuatro días de libertad bajo localización! Ni un aforado de Unió podría esperar tanta magnanimidad judicial. La señal es inequívoca. Que los indignados que intentaron impedir por la fuerza una sesión parlamentaria sean absueltos es la bienvenida judicial al club de la casta. Trato vip en los tribunales para Rasta y Flauta, Rasca y Pica. Perfecto.

Ahora bien, lo de "cuando los cauces de expresión y de acceso al espacio público se encuentran controlados por medios de comunicación privados, cuando sectores de la sociedad tienen una gran dificultad para hacer oír o para intervenir en el debate..." significa, como poco, dos cosas: el fallo tiene un aire indudablemente revolucionario, concretamente chavista, y quienes lo firman no han visto la tele en mucho tiempo. Como que no deben de saber ni quién es Monedero... En cambio, el juez Grande Marlaska sí que debe de ver las tertulias de Pablo Iglesias, y por eso ha emitido un voto particular contra la sentencia. Recuérdese que amonestó severamente a los encausados por fumar sustancias psicotrópicas en los baños de la Audiencia. ¡Qué carácter!, se quejaron los muchachos.

Es el triunfo de Podemos, la magia de la propaganda, el efecto esférico de la demagogia destilado en una sentencia que merecería una versión twitter, el hashtag #justiciaalternativa y un trino en plan

El sabotaje, la rebelión y rodea el Congreso ya son legales. ¡Audiencia Nacional en lucha!

XI Edición del Campus Faes
Aznar: 'El desafío secesionista pone en cuestión la continuidad histórica de España'
Europa Press www.lavozlibre.com 8 Julio 2014

Madrid.- El expresidente del Gobierno José María Aznar ha señalado que "el desafío secesionista que sufre España en este momento por parte del nacionalismo pone en cuestión la Constitución, la unidad y la continuidad histórica".

Así se ha expresado Aznar, durante su intervención en el acto de clausura del Campus Faes 2014, junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, celebrado en el Centro de Congresos Fray Luis de León de Guadarrama (Madrid).

El expresidente del Ejecutivo ha indicado que en el primer curso de esta edición se ha abordado el crecimiento y el empleo y se ha presentado un informe sobre el empleo en España con aportaciones para un "intento de mejora" de lo que ya ha sido una reforma "muy ambiciosa" por parte del Gobierno.

"Sigue siendo una necesidad apremiante crear empleo en nuestro país, reducir los índices de desempleo y que la población en España sea mayor para contribuir de un modo más intenso a nuestro crecimiento, es decir, que el mercado del empleo, el mercado de trabajo funcione mejor y más eficientemente", ha precisado.

Además, ha comentado que el último curso se ha referido "a uno de los más apasionantes desafíos que tiene el mundo" como es, a su juicio, la "relación atlántica" y la "reformulación" de esa política, en la que deben estar no sólo Estados Unidos y Europa, sino también "el Atlántico Sur", con Sudamericana y África.

En relación con el Campus Faes, Aznar ha indicado que desde el año 2004 se ha convertido en un "punto de referencia de debate y de trascendencia de cuestiones políticas y públicas en España". "A lo lago de esos años la calidad, la competencia y la trascendencia de las personas que han intervenido y de las materias que han tenido que abordar han dado lugar a un buen debate político, a un buen debate publico en nuestro país", ha opinado.

Aznar ha tenido palabras de agradecimiento para todos aquellos que han hecho posible este último Campus Faes y para Rajoy, a quien ha definido como el ponente "más estable" y "mas consolidado". "Es una gran satisfacción que haya participado en las once ediciones del campus y nuestro deseo es que no le entre fatiga y siga en esa condición de estabilidad y de ser un participante fiel", ha agregado.

Finalmente, ha explicado que esta misma mañana ha dado la bienvenida a los participantes del tercer programa de excelencia de la fundación para líderes latinoamericanos, que esta semana desarrollaran en Madrid una agenda "muy intensa".

Las tarjetas tienen fecha de caducidad. Las leyes también deberían de tenerla
Jeff Jacoby www.diariosigloxxi.com  8 Julio 2014

El gran estrado de Minnesota, le va a encantar saberlo, ha dejado de interesarse por el tamaño y el color de la parrilla de su vehículo. La legislatura de St. Paul prescindía hace poco del código de 1953 que regulaba la pieza del automóvil, uno de los casi 1.200 códigos legales barrocos o desfasados cuya derogación recomendó el gobernador Mark Dayton como parte de un relevante "pleno de saneamiento". Entre otros cambios: Los habitantes de Minnesota se liberan de la penalización a la posesión de más de dos hembras de faisán, las multas por vender fresas en envases de tamaño equivocado es historia, y ya es legal viajar con el motor del vehículo en punto muerto.

"Nos deshicimos de todas las leyes ridículas", declaraba un funcionario público al St. Paul Pioneer-Press. Probablemente sea exagerar las cosas, teniendo en cuenta las más de 46.000 leyes que a lo largo de los años han tramitado los legisladores de Minnesota. Aun así, la poda de 1.200 malas hierbas no es cuestión baladí.

También es un recordatorio del motivo de que casi todas las leyes y ordenanzas debieran de tener fechas de caducidad.

A todas las instancias, el Estado se inclina más por crear nuevos reglamentos y programas de reforma que por desmantelar los vigentes. Los políticos están siempre bajo presión para dar respuesta a las crisis o las polémicas del momento — que si aprobar una ley, regular competencias, introducir en vigor una subvención, abrir una instancia. Cuando la polémica desaparece, las leyes y las ordenanzas se quedan, acumulándose sin parar y de forma cara mucho después de que la atención de la opinión pública haya pasado a otras fuentes de debate y agitación.

Con el tiempo, ciertas leyes se convierten en curiosidades inofensivas, como la ley de Massachusetts que duplica la multa a cualquiera que recoja flores silvestres "con nocturnidad y alevosía clandestina". Pero otras — como las leyes que regulan las actividades comerciales en San Francisco, que siguen tipificando como delito "cualquier clase de actividad manual, empresarial o trabajo" los domingos, salvo casos de excepcionalidad — siguen afectando a la legislación pública mucho después de que las circunstancias que las precedieron hayan cambiado.

En el mundo real, nada es para siempre. El cartón de leche de su nevera tiene fecha de caducidad. También las tarjetas de su cartera. Los coches tienen que pasar la ITV, hay que volver a extender las recetas médicas y los planes de ahorro precisan de ajustes.

El Estado debería de funcionar bajo el mismo supuesto. Todos los códigos deberían de caducar de forma automática tras un período de tiempo concreto — 12 ó 15 años, pongamos — a menos que los legisladores vuelvan a introducirlas en vigor de forma expresa. Lo mismo en el caso de toda instancia o programa creado de forma legislativa. Los congresistas y las legislaturas estatales deberían quedar obligadas a revisar su actividad de forma regular, realizando modificaciones de relevancia, eficacia y solvencia, y permitiendo que las modificaciones que hayan superado su vida útil dejen de estar en vigor.

"El supuesto que debería primar es que las leyes son soluciones experimentales a problemas sociales que deseamos eliminar", dice el politólogo Matthew Franck, del Instituto Witherspoon de Princeton, Nueva Jersey. Si las soluciones funcionan y siguen siendo necesarias, la legislatura siempre podrá ampliar su vigencia. Pero si los experimentos fracasan — la "solución" no solucionó — "un capítulo de vigencia ayuda a prevenir el problema de que intereses políticos, dentro y fuera del Estado, consoliden su protección por interés a pesar de su fracaso o su relevancia".

Los capítulos de vigencia de los códigos no son una idea novedosa; reformistas estadounidenses que se remontan hasta los artífices de la constitución han defendido la idea. Tan numerosos y profundos son los obstáculos a la buena administración pública, escribe Thomas Jefferson en 1789, que debería quedar claro "a todo varón práctico que una ley de vigencia limitada es mucho más útil que la que precise de medida de derogación". El Congreso ha incluido en ocasiones una cláusula de vigencia de las leyes federales. La ley que dio lugar a un consejo independiente post-Watergate caducó en 1999. La prohibición federal a las armas de ataque, implantada en 1994 con una horquilla de 10 años, dejó de estar en vigor en 2004. Aun cuando las fechas de caducidad simplemente se superan, como en el caso de los capítulos de la Patriot Act o las bajadas tributarias de la era Bush, al menos obligan a los legisladores a debatir si debe de prolongarse el código en vigor.

Pero las modificaciones improvisadas no alteran el supuesto subyacente de que las leyes que implanta el Estado son para siempre. Es ese supuesto, y la cultura política en la que redunda, lo que dificulta tanto la reforma de los códigos de regulación o los programas públicos.

La clave de la reforma es prescindir del supuesto de que una ley sigue vigente a perpetuidad una vez aprobada. Por desgracia, las vistas "de saneamiento" como la del gobernador Dayton son rarísimas; no sucedió nada parecido en Massachusetts en los últimos tiempos. Se han visto iniciativas puntuales para abordar el problema en el Congreso: A finales de los 70, por ejemplo, el senador de Maine Ed Muskie presentó un proyecto de ley que anulaba la vigencia de la mayoría de los programas federales tras 10 años. Aunque contaba con apoyo bipartidista desde Barry Goldwater a Ted Kennedy, el proyecto de ley nunca llegó a tramitarse.

Es hora de volverlo a intentar, y no solamente en el Congreso. "Una burocracia pública es lo más parecido a la vida eterna que verá usted sobre este planeta", observó Ronald Reagan en una ocasión. Si las leyes vinieran con fecha de caducidad, eso cambiaría. Y los legisladores no tendrían que esforzarse tanto por derogar códigos ridículamente obsoletos que regulan parrillas de vehículos y hembras de faisán.

Las cloacas de los Pujol
Toni Bolaño cronicaglobal.com 8 Julio 2014

Cuando Pasqual Maragall fue elegido presidente de la Generalitat, Marta Ferrusola, esposa del president Pujol, pronunció una frase lapidaria que resume su idea de Cataluña. "Me siento como si me hubieran echado de casa", dijo trasluciendo que Cataluña no es más para la familia Pujol que una finca de su propiedad, su cortijo. Todo empezó con Banca Catalana. El fraude, la malversación y la mala gestión quedaron para la historia como un "ataque a Cataluña". En ese momento, Jordi Pujol arbitró que ante una denuncia hay que envolverse en la senyera y darse golpes en el pecho.

Lo cierto es que esto les ha funcionado hasta que todo ha saltado por los aires. Todavía resuenan los ecos de aquella entrevista de Jordi Pujol en Antena 3TV en la que literalmente dijo: "Pongo la mano en el fuego por mis hijos". A estas alturas, las quemaduras son ya de tercer grado.

Cuando en la campaña electoral de 2012 se conocieron los tejemanejes de la familia Pujol la respuesta fue contundente. "Es mentira", "es un ataque al proceso", "pretenden dañar a Convergència y a Cataluña", "es un ataque de las cloacas del estado" y un largo etcétera que incluían peticiones de dimisiones. Sin embargo, en dos años hemos conocido muchas cosas. De hecho, sabemos que algo turbio se cuece en la familia que ha gobernado Cataluña durante 23 años y lo sigue haciendo después de un paréntesis de 7 años.

Aquel falso de toda falsedad informe de la UDEF es como el río que si suena, agua lleva. Y sonó. Lo primero que supimos es que Josep Pujol y Oleguer Pujol se acogieron a la amnistía fiscal y pagaron entre los dos alrededor de 3 millones de euros para quedar en paz con el fisco.

Lo segundo, fue que Jordi Pujol Ferrusola tiene un vicio caro. Colecciona coches exclusivos y de época. Los coches que La Razón pudo adjudicar a Jordi Pujol junior identificados con sus matrículas sumaban un valor de más de 6 millones de euros. Luego hemos sabido, como consecuencia de las denuncias de su ex novia, Victoria Álvarez, que sus tropelías incluían blanqueo de dinero, cobro de comisiones e inversiones fuera de control. Eran sólo denuncias. Por eso, el aparato de propaganda se puso manos a la obra para denunciar las insidias y los manejos de la pérfida España contra el pueblo catalán. Ahora hemos sabido, que Junior movía más de 55 millones de euros en inversiones desconociéndose su procedencia.

Lo tercero que hemos conocido es la imputación de Oriol Pujol Ferrusola en el asunto de las ITV. Los manejos del que fuera secretario general de CDC y que aspiraba a suceder a Mas acabaron con su carrera. Él todavía no lo sabe. Va cada día a la sede de la calle Córcega pero sus horas de gloria han acabado. Ahora, Oriol Pujol y su mujer Anna Vidal Maragall tendrán que justificar el aumento de patrimonio, las facturas de dudosa justificación y los nombramientos a dedo.

Lo cuarto fue el escándalo del caso Palau. El tesorero está imputado, la sede embargada, un miembro de la ejecutiva nacionalista, Ángel Colom, reconoce que se llevó pasta cruda del Palau y CDC hizo convenios vergonzantes para financiarse ilegalmente. Todavía de este tema no tenemos ni idea. Se juzgó, y se absolvió, a los responsables del Ayuntamiento sobre el caso del Hotel del Palau, que la propaganda mediática nacionalista lo convirtió en el ojo del huracán de un caso en que no era más que una tormenta. Así, el ojo del huracán real quedaba al pairo y se ponía a cubierto a los responsables de CDC, incluido el presidente del partido durante años –Jordi Pujol- del descrédito ciudadano. El presidente Mas, en el verano pasado, nos obsequió con la solución "no pasó nada y si pasó, la culpa es del contable". ¡Ahí es nada! Por cierto, la hija del contable es cargo de confianza en Presidencia de la Generalitat. ¡Por supuesto, no pasa nada!

Pensábamos los sufridos catalanes que todo esto estaba en su punto y final, pero no. Las investigaciones siguen y se descubren cuestiones, como mínimo, sospechosas. ¿Usted recibe ingresos superiores a los 800.000 euros en 48 horas? ¿Si los recibiera, lo haría en Cataluña o preferiría Andorra? Seguro que la mayoría de ustedes contestarán negativamente. Si fueran Marta Ferrusola, lo harían positivamente. Según la investigación a finales de 2010 y principios de 2011, justo cuando CiU había vuelto a ocupar el Palau de la Generalitat, Marta Ferrusola recibió estos ingresos en su cuenta de la Banca Privada de Andorra.

No ha sido la señora Pujol la única beneficiada. También tres de sus hijos recibieron ingresos que suman 3,4 millones de euros en un mes. Lo curioso es que hasta ahora estos tres hijos del president Pujol no figuraban en ningún papel. Pere, Marta y Mireia Pujol Ferrusola han saltado a la palestra. La familia ya está al completo.

Jordi Pujol sólo habla sobre la independencia de Cataluña a la que, por cierto, se ha sumado de forma entusiasta desde que arrecian las investigaciones policiales sobre todos sus hijos. Nunca una familia ha tenido tanto éxito. Los siete hijos, los siete Pujol Ferrusola, han tenido mucha suerte en la vida y sus cuentas –las del extranjero- gozan de muy buena salud. Se desconoce si su padre sigue por ellos "poniendo las manos en el fuego". Debe estar en urgencias curándose sus quemaduras de, mínimo, tercer grado. En su casa, las cloacas huelen a podrido y no es un ataque al nacionalismo aunque todos se envuelvan en la senyera. Perdón, digo en la estelada.

¿Es el nacionalismo una opción liberal?
Víctor Andrés Maldonado cronicaglobal.com 8 Julio 2014

Desde una perspectiva puramente política, el liberalismo europeo siempre ha gozado de una cierta aura de progresismo intelectual. Y es comprensible que así sea, pues el liberalismo ha hecho dos grandes aportaciones a la política y al gobierno de nuestras sociedades: primero, el concepto de libertad como derecho individual fundamental por el que el hombre rompía con su condición de siervo que existía en el sistema feudal y por el que es libre de hacer con su vida lo que le parezca oportuno, siempre y cuando no atente contra la libertad de sus conciudadanos. Y, segundo, el establecimiento de las democracias liberales (representativas) y, por ende, del concepto de Estado de Derecho donde las leyes se tienen que aprobar (siguiendo procedimientos democráticos) y cumplir con el fin de terminar con la arbitrariedad del soberano y asegurar el respeto de los derechos de los ciudadanos libres; por supuesto, junto al respeto y cumplimiento de las sentencias de los tribunales de justicia, intérpretes indispensables de las leyes y árbitros de las disputas entre ciudadanos.

Otra cuestión ligada al concepto de libertad individual, pero diferente desde un punto de vista político, es el liberalismo económico: el libre mercado y la propiedad privada. Este se suele asociar con una capacidad limitada de la intervención del Estado en la regulación de la economía y, por tanto, con el aumento de las desigualdades económicas y sociales entre ciudadanos. Esto es particularmente cierto en los últimos tiempos donde han surgido opciones políticas que defienden una reducción quasi maximalista tanto del presupuesto del Estado (que es el instrumento principal para la redistribución de la riqueza) como de su capacidad de intervención en la economía. Los llamados ultra liberales o neoconservadores. Y es aquí donde hay que establecer una diferenciación entre ambos conceptos: el liberalismo político (con su aura progresista de asegurar los valores de la democracia representativa y el Estado de Derecho) y el liberalismo económico (con la limitación de la intervención del Estado para corregir los efectos negativos de una libertad absoluta del mercado).
En este contexto, es muy clarificador el Manual del Partido Liberal Europeo cuando establece (páginas 17 y 18 en su versión en inglés) los siguientes elementos:

1) El objetivo de la práctica política liberal debería ser siempre otorgar a las personas la oportunidad de conducir sus propias vidas como ellas elijan, respetando la libertad de elección de sus conciudadanos. La dignidad y singularidad del individuo deben siempre ser lo primero antes de otras consideraciones (como la religión, el interés económico, la nación, el estado, etc.)

2) Los detractores del liberalismo a menudo le acusan de egoísmo y desprecio de los débiles y pobres. Pero estos deben referirse a la ideología libertaria, una rama del liberalismo que considera al débil y al pobre como responsables de su propia situación y que, en cualquier caso, no es el papel del estado y del gobierno el imponer algún tipo de solidaridad y prohibir comportamientos potencialmente dañinos. Esta no es la opción del Partido Liberal porque la ideología libertaria olvida la fragilidad de determinados seres humanos y la crueldad de otros; es por ello que se necesitan leyes con el fin de asegurar que todos los seres humanos, fuertes y débiles, gozan de una oportunidad razonable de vivir sus vidas con dignidad y libertad.

3) Un partido liberal debería liderar y mostrar el camino al público en general. La solución no es seguir la moda política del momento, sino liderar la discusión política y guiar al público.

En resumidas cuentas, el liberalismo político que defiende el Partido Liberal Europeo tiene como ejes de su acción: la libertad individual como derecho fundamental por encima de otras consideraciones (religión, nación, …), el respeto del Estado de Derecho, la solidaridad e intervención del estado para asegurar unos mínimos de dignidad para todos los ciudadanos, y el liderazgo político hacia la sociedad.

En este contexto, originalmente, la pertenencia de CDC al Grupo Liberal del Parlamento Europeo (ALDE) podría tener sentido, ya que era un partido que representaba un nacionalismo moderado y, aunque político, fundamentalmente cultural. Sin embargo, actualmente, no es seguro que los ejes de actuación política de CDC coincidan con los mencionados anteriormente. Primero, porque lo que prima es el concepto comunitario/colectivo del "pueblo": un pueblo con voluntad de ser nación, un colectivo con una historia, cultura y lengua común, y no como conjunto de ciudadanos iguales ante la ley tengan estos o no la voluntad de ser nación, identidades diferenciadas o hablen o quieran hablar diversas lenguas. Segundo, porque se ha adentrado en una senda que apunta al no respeto del Estado de Derecho, es decir de las leyes democráticamente aprobadas y de las sentencias de los tribunales de justicia. Tercero, porque parece querer reducir el concepto de solidaridad a los que pertenecen al pueblo (catalán) y no a los que están fuera del mismo. Y, cuarto, porque según Artur Mas sigue las indicaciones y el clamor de ese pueblo que le empuja hacia el soberanismo, lo contrario del concepto de liderazgo político hacia la ciudadanía.

Asimismo, creo que se puede afirmar que el argumento del nacionalismo catalán de pretender ir más allá del concepto tradicional de libertad individual o democracia representativa, es decir de un "radicalismo democrático" que ampararía una supuesta libertad de los pueblos (como ente colectivo) para elegir su futuro está en contradicción con el concepto mismo de libertad individual propugnado por el Partido Liberal Europeo.

Ante este panorama, yo me pregunto si CDC no debería pensarlo con detenimiento y abandonar ALDE. Claro que las alternativas no son particularmente atractivas para un partido de sus características y base electoral (centro derecha): primero, la Europa de la Libertad y la Democracia donde se integran los euroescépticos del UKIP y el movimiento 5 estrellas de Grillo, mala compañía para un partido que propugna una Cataluña independiente dentro de la UE; segundo, los Conservadores y Reformistas Europeos, que aunque también euroescépticos no quieren acabar con la UE (como los anteriores), sino diluir sus funciones y circunscribir el proceso de integración dentro de los límites del Mercado Único Europeo (es decir, no a la integración política dentro de una Europa federal); tercero, los Verdes y la Alianza Libre Europea, una mezcla de partidos ecologistas y partidos nacionalistas supuestamente de izquierda entre los que se encuentra ERC; cuarto, el Partido Popular Europeo donde ya se integra su compañero de coalición UDC, pero también el PP. Tampoco parece muy atractiva la opción de "no inscrito" por lo que supone de menores capacidades de influencia y financiación.

Lo que está claro es que los eurodiputados de UPyD y de Ciudadanos no se lo van a poner nada fácil a CDC dentro de ALDE si sigue con su dinámica soberanista actual. Incluso, yo me atrevería a decir que podría llegar a ser "invitada" a abandonar el grupo en un futuro.

Candidatos de la descomposición
Los dos más jóvenes exhalan el aroma de la levedad zapaterista y el tercero, más sólido ideológicamente, no se libra del daño que ha causado al socialismo español haber hecho causa común con los nacionalismos y con todo aquello que ha endeudado al Estado y lo ha puesto en el trance que todos lamentamos.
Editorial www.vozpopuli.com 8 Julio 2014

No es extraño que los candidatos a suceder a Rubalcaba al frente del PSOE respondan a la realidad de un partido atenazado por la ruina ideológica y la desconexión con la sociedad española, dos vicios que el socialismo ha ido engordando a lo largo de décadas. Son las consecuencias del largo ejercicio del poder sin controles en el seno de la propia organización y de las connivencias ominosas con las diferentes oligarquías que mandan y reparten juego y favores en España. De los tres candidatos, los dos más jóvenes exhalan el aroma de la levedad zapaterista y el tercero, más sólido ideológicamente y, por tanto, más socialista, no se libra del daño que ha causado al socialismo español haber hecho causa común con los nacionalismos y con todo aquello que ha endeudado al Estado y lo ha puesto en el trance que todos lamentamos, con la cuestión catalana como mascarón de proa. Y es ese asunto, inmediato y decisivo, el que nos mueve a opinar, dado que, por el momento, el PSOE es la segunda fuerza parlamentaria de las Cortes actuales.

De las dos C, Corona y Cataluña, a las que nos hemos referido como cuestiones fundamentales de la política nacional, los candidatos han ignorado la primera, quizá porque piensan que ha pasado a un segundo plano tras la abdicación de Juan Carlos I, y sobre la segunda se han empeñado en la huida hacia ninguna parte de la ensoñación federal, con la guinda del Estado plurinacional aportada por el candidato Pérez Tapias. A ninguno se le ha pasado por la cabeza reconocer el evidente fracaso del Estado Autonómico tal como fue diseñado por los padres putativos de la Constitución del 78 y abogar por el valor del Estado como instrumento de libertad, justicia y solidaridad. Todos parecen comulgar con la idea de un Estado centrífugo, con instituciones de corte clientelar que obstaculizarán la superación de la crisis española y ahondarán la grave desigualdad que está causando estragos en nuestra sociedad. Si de lo que se trata es de fortalecer la democracia y restaurar la importancia del poder público en un país que ha perdido la confianza en él, ésta nos parece una visión poco socialista y profundamente errónea.

Socialdemocracia en descomposición
De economía, poco o nada nuevo, salvo considerar equivocadas algunas decisiones tomadas por el Gobierno Zapatero, como la reforma del artículo 135 de la Constitución, y el propósito de revisar la legislación laboral para darle algo de oxígeno a unos sindicatos desprestigiados, que arrastran los mismo vicios que el PSOE, si no mayores. De la deuda pública española, verdadero lastre de la economía incrustado en el corazón del Estado, así como de las políticas europeas, prácticamente nada se ha comentado. Seguramente creerán los candidatos que eso es negocio ajeno y que ya nos dirán de fuera lo que hay que hacer dentro.

Sobre cuestiones partidistas internas tales como Congreso y primarias preferimos no pronunciarnos, porque casi todo suena a música conocida. Aquí y ahora solo hay una clave de interés nacional por despejar y es saber en qué medida el PSOE dirigido por cualquiera de los candidatos en liza podría convertirse en alternativa de Gobierno, cosa harto dudosa a la vista de la trayectoria y del discurso de futuro que proyectan. Aseguraba el otro día el presidente Rajoy que espera contar con el apoyo del nuevo líder del PSOE para afrontar el envite catalán y suponemos que también para otros envites. Visto lo visto, y oído lo oído, el líder del PP debería hacer recuento de sus capacidades y proyectos, porque desde ese predio en descomposición que es el PSOE sólo le puede llegar algarabía y ruido. El futuro de la socialdemocracia en el seno de la izquierda española está hoy más en cuestión que nunca, como no podía ser de otro modo tratándose del partido que hoy encarna como ningún otro la crisis del régimen del 78. Y es que de dónde no hay, no se puede sacar.

¿La izquierda piensa formar un nuevo Frente Popular contra la derecha?
Se empiezan a notar movimientos entre lo que podríamos designar como barones del PP
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 8 Julio 2014

Supongo que muchas personas pueden considerar que dedicar unos momentos a reflexionar puede ser algo inútil, aburrido y poco práctico. No se trata de emular a Sócrates, Descartes, Platon o Aristóteles ni tampoco pretender ponerse a la altura de Einstein o del mismo Stephen Hawkins, los grandes genios pensadores de los últimos tiempos; no, señores, basta simplemente con intentar poner orden en nuestras ideas, intentar separar el grano de la paja y pasar por el cedazo el cúmulo de informaciones que, cada vez con más intensidad y cantidad, vamos recibiendo del Mundo que nos rodea. En ocasiones no resulta tarea fácil el conseguir descubrir lo que, de verdad, se ocultas detrás de una oferta política; resulta problemático enfrentarse a una opinión ilusionada por un proyecto que les puede resultar original, simpático y lleno de ética, pero que puede encerrar trampas peligrosas. A este tipo de reflexiones me refiero, a estas cotidianas de las que puede depender que, una decisión, resulte acertada o errónea, que un voto contribuya a que, quienes nos van a gobernar, lo hagan acertadamente o sus errores nos conduzcan a situaciones de grave peligro o de que, una decisión que afecta a nuestra salud, sea la adecuada o la pifiemos.

Y es que, señores, uno a veces practica este”vicio”, feo para algunos, de intentar comprender el por qué de lo que parece que se ve venir, si Dios no lo remedia, en esta España en la parece que los partidos y corpúsculos de izquierdas parecen brotar con lo misma rapidez que los hongos cuando la humedad y la falta de viento se lo permite. No puedo resistirme a acudir, una vez más, a la historia y recordar la firma que, el 15 de enero de 1.936, un mes antes de las elecciones, firmaron los distintos grupos de la izquierda republicana, para acabar con el Gobierno de derechas elegido en noviembre de 1.933. Firmaron el pacto: Izquierda Republicana; Unión Republicana; el PSOE, la UGT; las Juventudes Socialistas (de Carrillo), el PCE; el Partido Socialista próximo a los moderados de la CNT (creado por A.Pestaña) y el POUM (los marxistas adictos a Trotski); el resultado de esta operación fue el nacimiento del Frente Popular, un calco de los frentes populares que, con tato éxito, la URRS había organizado en todas las naciones en las que el PC tenía fuerza suficiente.

No queda más remedio que ver un cierto paralelismo entre la tesitura a la que se tuvo que enfrentar el jefe del Gobierno de derechas, señor Portela Valladares, y la a la que va a tener que hacer frente don Mariano Rajoy, si se consuma lo que parece cada vez más evidente, un avance de las izquierdas a causa del descontento de una parte importante de nuestra ciudadanía; debido, en gran parte, a la falta de explicaciones del Gobierno; a su inmovilismo ante determinados desafíos separatistas; a su retraso en cumplir con las promesas que hizo en su campaña electoral, por el temor de que la oposición, en minoría, no se alborotara ( algo que resulta poco menos que incomprensible con una mayoría holgada, como la que dispone en las dos cámaras) y, a su retraso en combatir el desempleo. Todo ello apenas a un año de las próximas legislativas.

No es que sea sólo fruto de nuestra imaginación, porque los movimientos de ciertos partidos de izquierdas, como la IU del señor Cayo Lara, que está viendo que le ha salido una competencia muy peligrosa con Podemos, ha movido ficha para intentar pactar con el señor Pablo Iglesias, para lo que ha encargado al diputado Alberto Garzón “la responsabilidad de asumir la dirección de la Secretaría Ejecutiva, desde donde negociará un "proceso constituyente" para España, con formaciones políticas como Podemos.”, según ha publicado la prensa. Un primer paso, que puede que signifique más que la absorción por IU de PODEMOS, lo diametralmente opuesto. Por otra parte, todo indica que ninguno de los tres candidatos que se disputan la Secretaría General del PSOE, vaya por el camino de la centralización del partido, antes bien, todo hace pensar que ninguno de ellos va hacia ello y tampoco, sea cual sea el elegido, parece que vaya a tener el “sentido de Estado” que el señor Mariano Rajoy les está pidiendo.

El panorama electoral, a la vuelta de la esquina, vuelve a situar al PP solo ante el peligro y con el riesgo, más que posible, de que deba hacer frente a una coalición de izquierdas, dentro de la cual nadie debería extrañarse que quisiera participar la ERC del señor Junqueras, si se les dieran garantías de que tendría el apoyo para pedir una reforma constitucional, que les permitiera obtener su ansiada independencia de España. El problema para el PP es que ha ido perdiendo todo el apoyo que se le otorgó el pueblo el 20N del 2011M; no tanto por las reformas que se ha visto obligado a llevar a cabo, sino por sus miedos a equivocarse y su obsesión para no hacer nada sin consenso, lo que, conociendo como se las gastan las izquierdas –que no aceptan la derrota por muy democrática que sea y, desde el día siguiente a las elecciones no han hecho otra cosa que intentar por todos los medios, legales e ilegales, derribar al legítimo gobierno de España – no ha sido la mejor opción que podría tomar.

El peligro de que se forme, en España, un nuevo frente popular de izquierdas , incluso con la participación de un PSOE, que sabe que , de otra forma, salvo que el nuevo Secretario general consiguiera el milagro (algo que no parece probable), sus resultados pueden llegar a ser incluso peores que los conseguidos en las dos últimas consultas; nos sitúa ante un panorama que nos recuerda tiempos pasados en los que, España, fue ingobernable, que se tomaron decisiones que nos situaron a los pies de los caballos y que, todas las pretendidas mejoras sociales para el pueblo, no fueron más que un espejismo que no tardó en desvanecerse cuando la crisis de las subprime americanas, nos devolvió a la realidad. Y lo peor del caso es que no vemos el medio de que, de aquí a las próximas elecciones (dando por descontado unos malos resultados en las municipales) legislativas, el PP logre dar un vuelco a la situación.

De hecho, se empiezan a notar movimientos entre lo que podríamos designar como barones del PP. La misma María Fernanda Rudí, uno de los activos de calidad del partido de Fraga, una mujer que nunca se salía de la ortodoxia del partido, ante el desbarajuste que se está formando dentro de la formación, ya ha querido advertir al PP que “ha arraigado una imagen de corrupción” que debe combatir “con determinación, transparencia y ejemplaridad”. Ha pedido a su partido que reflexione sobre los resultados de la europeas del 25 de mayo, exigiendo “renovación”, regeneración y “transparencia”, añadiendo que se debe evitar que “unos pocos se queden con lo que es de todos”. Ha insistido en que se “refuerce el perfil ideológico”. Ni más ni menos que lo que le venimos pidiendo, al señor Rajoy, aquellos que vemos, con incredulidad, como el legado del señor Aznar se va yendo por el desagüe de la alcantarilla.

Existe una parte importante de los españoles que no acabamos de creernos que el partido al que votamos, esté dejando que se le vaya de las manos aquel capital de confianza que consiguió cuando los españoles lo auparon al poder. Los mismo que vemos como, paso a paso, las izquierdas están logrando posicionarse para el asalto al poder, ante la aparente indiferencia de nuestros actuales gobernantes que, o no saben como reaccionar ante el nuevo vuelco de la sociedad o han decidido ignorar las amenazas hasta que concluya la legislatura, algo que sólo puede entenderse como una grave dejación de responsabilidades. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos el espejo de lo que fueron los últimos días de la II República.

¡Rebélese! 13 razones para decir no al impuesto a los depósitos
El Confidencial 8 Julio 2014

Activos Financieros de las Familias Españolas (%)

Activos Financieros de las Familias Españolas (%)

El desparpajo de este Gobierno empieza a no tener límites. En diciembre de 2012, con la excusa de que ya se aplicaba indebidamente en algunas regiones, aprovechó una ley de teórico impulso de la actividad económica para sentar las bases a nivel nacional del Impuesto sobre los Depósitos de las Entidades de Crédito. 'Impulso' e 'impuesto', esos grandes ‘aliados’ como de todos es bien sabido. A tipo cero eso sí, fraude de ley de manual propugnado desde Hacienda. Cosas veredes, amigo Sancho.

El tiempo ha demostrado que se trataba de una argucia dilatoria para preparar el terreno a lo que se aprobó el viernes: la consolidación de la figura tributaria con un tipo de gravamen del 0,03%, aplicación en todo el territorio español y con efecto retroactivo a uno de junio de 2014. Retroactividad y considerar cualquier hecho imponible potencial como vía de esquilmar al sector privado, dos clásicos del ejecutivo Rajoy por más que Montoro renegara de ellos, en relación con la Generalitat, hace dos telediarios, como quien dice. Viva la coherencia. Larga vida a la socialdemocracia.

Sorprende que la adopción de la medida bajo el cínico paraguas de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia –objetivos todos ellos para los que, a nadie se le escapa, es necesario aumentar la presión fiscal– no haya tenido oportuna contestación pública. O que no vomitemos ante la justificación de que estamos ante una iniciativa que fomenta ‘la unidad de mercado’. Qué bien, ahora pagamos todos. El nivel de trágala colectivo al que hemos llegado es absurdo. ¿Cuándo reaccionaremos?

Porque hay muchos motivos para oponerse de manera fundada a una norma como esta. Así, a bote pronto, podríamos identificar hasta trece. Y seguro que nos quedamos cortos.

  1. Es evidente que el impacto en margen será repercutido por las entidades financieras a los clientes, vía remuneración del depósito (menor) o coste de la nueva producción crediticia (mayor). Es interesante ver cómo los políticos envuelven bajo la bandera de que 'la banca pague' lo que no deja de ser un castigo a esos electores que aplauden 'en justicia' la medida. Ojo.
  2. De hecho, si se quisiera que la industria devolviera a la sociedad parte de lo que ha costado su rescate, lo lógico sería que no se establecieran mecanismos que la discriminen positivamente frente al resto de los sectores como parece que va a ocurrir con la propuesta de reforma del Impuesto de Sociedades. ¿Por qué no se hace? Cosas del lobby… Que sufran los de siempre mientras la reversión de provisiones les asegura sus resultados de los próximos tres años.
  3. No sólo eso. Da la sensación de que, de alguna manera, se quiere remediar la pérdida de influencia de las Administraciones regionales en las instituciones financieras que estuvieron bajo su control. No en vano, se trata de un tributo cuya recaudación va a parar a las comunidades autónomas y que, en su configuración original en algunas de ellas como Extremadura, incluía una "deducción en la cuota por inversiones públicas o de interés social para la región que se concierten con la Junta". Lo que antes sacaban involucrando a las cajas de manera directa en sus ¿megalómanos? proyectos ahora se les da por la puerta de atrás. Mangonea, que algo queda.
  4. Se trata de una penalización adicional al ahorro en un momento en el que la represión financiera de los bancos centrales ya ha situado la rentabilidad de los activos sin riesgo en mínimos históricos. Como siempre, paga el prudente para que se beneficie el que no lo ha sido. El riesgo moral elevado a la enésima potencia.
  5. Un hecho que podría provocar un desplazamiento de liquidez hacia alternativas de mayor riesgo, alimentando la burbuja financiera que se vislumbra en algunos mercados, especialmente en el de la renta fija tanto soberana como corporativa. Las consecuencias de su estallido serán, como es sabido, impredecibles.
  6. Mientras, la posible intención de alentar de este modo la contratación de productos de capitalización a medio plazo como seguros o fondos de pensiones, aun siendo razonable y bienintencionada, resulta ilusoria en la medida en que la liquidez es el elemento más valorado del depósito. Nada que rascar por esta parte, no son activos sustitutivos.
  7. Llega en un momento en el que los españoles han tenido que tirar de la hucha por primera vez en los últimos catorce años –fecha en la que arranca la serie histórica– para llegar a final de mes, por lo que su eficacia recaudatoria se va a ver limitada por la coyuntura económica sin que tenga impacto alguno sobre el consumo, componente principal de nuestro producto interior bruto. Vaya.
  8. Tampoco cabe pensar que este castigo vaya a traducirse en un repago acelerado de las deudas por parte del hiperendeudado sector privado español. Buena parte del stock de crédito vivo está referenciado a Euribor más unos diferenciales bastante ajustados, por lo que la amortización anticipada carecería de sentido financiero para cualquier deudor medianamente informado.
  9. Lo que sí es evidente es que la renta disponible de los españoles se verá adicionalmente mermada, en este caso, por el menor retorno de las rentas de capital, algo que afectará, de manera especial, al ahorro más conservador, muy localizado en la parte superior de la pirámide demográfica.
  10. No sólo eso; hay una correlación positiva entre ahorro e inversión, por lo que penalizando al primero se dificulta el que se mueva el dinero hacia la actividad productiva, algo especialmente grave en un momento en el que el exceso de capacidad instalada es una realidad nacional. Parece innegable que la medida puede dificultar aún más la recuperación.
  11. Se produce en el instante en que buena parte de la banca ha corregido de manera acelerada sus desequilibrios entre créditos y pasivo, fundamentalmente minorista. Si se desincentiva el retorno de este producto en beneficio de otros off-balance, como los fondos de inversión, el renovado aumento del gap puede incidir negativamente en una de las vulnerabilidades del sector que desde Bruselas se ha insistido en corregir.
  12. Precisamente por eso, en la medida en que el lado derecho del balance sufre (on the right, nothing left), la predisposición de las entidades financieras a conceder nueva financiación se enfriará aún más (on the left, nothing right) limitando la efectividad de las voluntaristas medidas de reguladores y supervisores para conseguir que el dinero circule.
  13. Mientras, la retroactividad de esta disposición volverá a poner encima del tapete el problema de la seguridad jurídica patria en un momento en el que el interés por parte del capital extranjero en la banca nacional es más alto que nunca. De nuevo, un sector regulado bajo la sombra de la arbitrariedad de los legisladores. Primoroso.

A partir de aquí, ustedes mismos. Se trata de un tributo que sólo busca perpetuar la discrecionalidad en el gasto de las comunidades autónomas penalizando nuestro ahorro. Sin impacto sobre consumo, inversión, deuda o pensiones. Que impedirá aún más la circulación del crédito. Y que hace daño a la estabilidad normativa. Una joyita, vamos. El silencio de los corderos se convierte en atronador lamento al ser degollados en el matadero. Más nos vale reaccionar antes de que nos cobren hasta por respirar (que seguro está en estudio, al tiempo).

******************* Sección "bilingüe" ***********************
SEGUNDA LEY CONTRA LA DISCRIMINACIÓN HOMOSEXUAL
La Generalitat de Cataluña impondrá la ideología del lobby gay
 www.gaceta.es  8 Julio 2014

Primero fue Galicia, ahora Cataluña y en breve Extremadura y otras comunidades. Las cultura del lobby gay se va imponiendo poco a poco, por ley, en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Cataluña prepara una ley de apoyo y fomento de las políticas de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales (LGBT). Gracias al voto favorable de CiU, el Parlamento regional ha admitido a trámite la proposición de ley impulsada por los partidos de izquierda (ERC, PSC, ICV y CUP). La futura regulación emula la aprobada por el Gobierno gallego de Alberto Núñez Feijóo, una norma que buscaba impulsar medidas inclusivas para los LGTB.

La proposición de ley catalana afecta a todas las áreas y etapas de la vida y se aplica a toda persona física o jurídica. Según el boletín oficial del parlamento catalán, la norma tiene varios principios orientadores de actuación entre los que destaca: incrementar la visibilidad y participación de las personas LGBT tanto en el ámbito público como privado; considerar que los matrimonios y parejas de este tipo de personas son "familia" a todos los efectos, e imponer medidas de fomento de las asociaciones de estos colectivos.

El borrador de la norma catalana pretende ir más allá ya que recoge sanciones a quien incite a la homofobia en los medios de comunicación, públicos o privados; al que obstaculice el que un LGTB pueda acceder a un puesto de trabajo o al que escriba o publique contenido contra este tipo de colectivos. La ley se inmiscuye de lleno en el ámbito educativo de los chavales catalanes ya que:

- Incorpora en los materialess educativos de los niños el conocimiento de los distintos tipos de "familias", así como las diversidades sexuales y afectivas y de la identidad de género

- Hace velar para que desde jardín de infancia se respete la diversidad afectivo-sexual, formando asímismo a los padres de los pequeños

- Promueve que los alumnos y profesores se puedan manifestar abiertamente en el caso de que fueran homosexuales o transexuales

Las intenciones de los partidos progresistas catalanes van más allá de la educación y también pretenden regular otros ámbitos como el deporte, el tiempo libre o la cultura. Para ello la ley apoyará los certámenes que incorporen temática de LGBT; impulsará los espectáculos infantiles y juveniles que incluyan la diversidad afectiva y sexual; y difundirá entre la red de bibliotecas de la Generalitat material de contenido homosexual.

Los medios de comunicación tampoco se libran del control y la censura de todo lo relacionado con LGBT. Para empezar se obligará a las radios, televisiones y prensa en general a fomentar que se incluya en sus contenidos temática homosexual, así como los diferentes tipos de familia e identidad de género; en segundo lugar, se recogerá periódicamente informes de los medios que hagan un tratamiento negativo de los LGBT para posteriormente denunciarlos ante el Parlamento catalán y el Consejo Audiosivual (CAC).

La norma deja varios interrogantes en el aire como qué sucede con los padres que no quieren que a sus hijos les impongan este tipo de contenidos en los colegios; qué pasará con los medios de comunicación que no comulguenn con las doctrinas de género del lobby gay; o cómo se regulará ahora la libertad religiosa de todo ciudadano que se muestre crítico con asuntos de este tipo.


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