AGLI Recortes de Prensa   Lunes 14 Julio  2014

España hacia el suicidio (1)
R. Centeno El Confidencial 14 Julio 2014

El pasado 4 de julio –adelantado este año al día 3 por la amenaza de un huracán–, al otro lado del Charles River, que separa Boston de Cambridge, tuve ocasión de vivir un año más un espectáculo inigualable de patriotismo, de sentido de nación y de amor a la Patria, hoy desconocidos en nuestro desgraciado país. El mismo emplazamiento donde están dos de los grandes templos del saber mundial –Harvard y el MIT–, además del mismo río donde en diciembre de 1773 se inició el famoso motín del té contra los impuestos abusivos de la metrópoli, que fue el preludio de la Guerra de la Independencia.

Medio millón de personas estaban concentradas en el parque a orillas del río. Después de un impresionante espectáculo musical, Boston Pops Firework estuvo esperando los fuegos artificiales, que en todas las ciudades de Estados Unidos conmemoran ese día la independencia nacional. En un momento determinado, la multitud empezó a dar palmadas rítmicamente pronunciando simultáneamente el nombre de su Patria, iu-es-ei (USA), con un entusiasmo y una devoción que rayaban en el delirio. Al oír y ver esto, a uno casi se le saltan las lágrimas al compararlo con lo ocurre en este desgraciado país, en manos de apátridas, cobardes y traidores que ni siquiera se atreven a pronunciar el nombre de España y hablan de “el país”.

En España se puede ser nacionalista catalán, vasco o gallego y eso se aplaude, pero no se puede ser nacionalista español, eso es puro fascismo. Esto es lo que ha conseguido el hatajo de miserables que nos gobiernan desde la Transición, con su Régimen oligárquico donde los representantes del “pueblo” no son elegidos por el pueblo, sino por el partido, sin contar con una separación de poderes del Estado. A esto, ellos lo denominan con total impudicia “democracia”. Un entorno político donde el felón de Zapatero, un descerebrado e ignorante total, llegaría a negar la propia existencia de España afirmando que nuestra Patria era un concepto “discutido y discutible”. Afortunadamente, el Partido Socialista está pagando los desmanes políticos y económicos de este irresponsable.

Del suicido político
En los cursos de El Escorial, Rajoy afirmó que sería bueno que hubiera “menos extremistas, pesimistas y agoreros” y más gente orgullosa de su país. Porque él está tan orgulloso de su país que cede al chantaje separatista, ocultando el pacto económico que piensa ofrecer a Mas a cambio de que retire el “referéndum”. Tan orgulloso que tampoco piensa obligarle a cumplir la Ley y cesar en la vulneración de los derechos más elementales de los no nacionalistas; tan orgulloso que no dijo lo contento que está de que el primer partido de la oposición se está desintegrando, con unos candidatos cuya levedad y carencia de programa económico y político causan pavor, y que los extremistas soviético-bolivarianos de Podemos son su principal baza para ganar las elecciones, ignorando que son ya la segunda fuerza política en intención de voto en su feudo madrileño.

Se muestra encantado con la desintegración de la izquierda y con el extremismo suicida de Podemos, ya que ello le permite presentarse como único partido 'sólido'

Tampoco comentó nada de lo que decimos los agoreros, a los que a pesar de sus esfuerzos aún no nos ha podido silenciar. Como que las nuevas medidas fiscales confiscatorias suponen el expolio de entre un 20 y un 30% de la riqueza de la mayoría de las familias; que no está dispuesto ni por un momento (igual que el PSOE y los nacionalistas) a renunciar a un modelo de Estado inviable que nos está llevando a la ruina total a esta y a las generaciones futuras; o que la economía no está creciendo para el 90% de los españoles, sólo para los especuladores y para las oligarquías empresariales y bancarias; y tampoco dijo que no está dispuesto a luchar contra la corrupción y el nepotismo, verdadera esencia de su poder.

Paro vayamos por partes. “Inflexible” con Cataluña, proclaman la mayoría de medios hoy a su servicio. “No puedo hacer aquello que ni puedo ni debo”; ¿acaso puede y debe dar un tratamiento económico mucho más ventajoso a Cataluña que al resto de regiones españolas, que es en lo que está, cuando la economía catalana depende en dos tercios de sus ventas al resto de España? ¿Acaso puede y debe permitir que el Gobierno catalán incumpla impunemente la Ley y discrimine y persiga todo lo no nacionalista? ¿Acaso ha decidido el conjunto de los españoles que Cataluña tenga un régimen económico especial y barra libre para incumplir las leyes que les dé la gana? Es sencillamente vergonzoso.

Un partido tan “sólido” que está dispuesto a mantener contra viento y marea su modelo de Estado partitocrático oligárquico sin separación de poderes y corrupto hasta la médula, que es el origen y el motor de nuestra crisis política, económica y moral. Un grupo con una ausencia total de controles en la Justicia, en el Tribunal de Cuentas, y en todas y cada una de las instituciones del Estado, donde hasta se condena impunemente a un oficial del Ejército por denunciar la corrupción en esta institución. Donde los malos son los ganadores y los buenos los perdedores, los expoliados y los perseguidos. Este es el camino más seguro hacia el suicidio político de España.

De las nuevas medidas fiscales confiscatorias
Y tal vez lo más grave, por su inmediatez y su efecto sobre el bienestar y la riqueza de las familias, son las nuevas medidas fiscales confiscatorias, que han pasado casi desapercibidas al ser ignoradas por la mayoría de medios sometidos hoy totalmente al poder. Unas reformas que en cualquier otro país habrían provocado una auténtica revuelta ciudadana contra el Gobierno. Para empezar, la reforma fiscal, como ya expliqué hace unas semanas, sólo favorece a las rentas más altas. Es o neutral o incrementa la fiscalidad hasta un 1,5% para la clase media y las familias menos favorecidas. Pero el verdadero torpedo en la línea de flotación de la riqueza de las familias españolas ha llegado de la mano del proyecto de este Ejecutivo, la que pretende modificar el cálculo de las plusvalías para la venta de las viviendas.

Según este proyecto, más propio de una banda de malhechores y salteadores de caminos que de un Gobierno, se suprimirán los coeficientes actuales de actualización y abatimiento. Por lo tanto, estos auténticos bandoleros van a calcular las plusvalías en las ventas de viviendas, que constituyen el 90% de la riqueza de la inmensa mayoría de las familias españolas. Para ello no tendrán en cuenta la depreciación del dinero, restando simplemente del valor de venta el valor de compra tal cual. ¿Tienen idea de lo que esto puede representar para una vivienda comprada hace 30 o 40 años, y cuya plusvalía era hoy casi nula?: pues que la casi totalidad del valor de la venta será considerada como plusvalía, lo que significa que tributará al 25%, es decir, una cuarta parte de su riqueza le será expoliada.

Y el tema es mucho peor todavía para muchas familias mayores cuyo único patrimonio es la vivienda y que en los últimos años de su vida utilizan esta como una especie de fondo de pensiones. Se ven obligados a venderla para que el dinero obtenido les permita vivir razonablemente los años que les quedan de vida, un procedimiento cada vez más empleado ante la caída real de las pensiones. ¿Cómo osa esta banda de malhechores saquear a los más débiles e indefensos, sólo para mantener su red clientelar de nepotismo y corrupción que supone el actual modelo de Estado?

Y esto no es todo. En este asalto inmisericorde contra el patrimonio de las familias, está en marcha una nueva revisión catastral que elevará el IBI de nuevo hasta donde les dé la gana. El propósito es mantener vivo el despilfarro de los municipios españoles, que multiplica por tres o por cuatro, con sus legiones de asesores, enchufados, coches oficiales y oficinas de lujo, el gasto de municipios similares del resto de Europa y del mundo desarrollado. Todo lo cual se completa con el nuevo impuesto sobre el ahorro, que los bancos, como es lógico, repercutirán íntegro sobre ahorradores.

El expolio realmente histórico que representa esta nueva batería de medidas fiscales no sólo es una injusticia que clama al cielo, puesto que repercute esencialmente sobre la clase media y sobre los más desfavorecidos. Resulta totalmente incompatible con cualquier viso de recuperación económica, que, como demostraré con cifras la semana que viene, tampoco se está produciendo.

Atentos: el apocalipsis financiero ya aporrea la puerta
S. McCoy El Confidencial 14 Julio 2014

Hace bien poco escribimos, al hilo de otra pieza de Ignacio de la Torre, que el mayor riesgo al que se enfrentaban los mercados es de liquidez, algo que se confirmó a los pocos días cuando los distintos expertos que participan en el Roundtable trimestral de Cotizalia la incluyeron entre sus motivos de preocupación. Afirmación, cuando menos, sorprendente en la medida en que si hay algo que parece abundar en la economía financiera a día de hoy es dinero. Otra cosa es que circule. De hecho, ya podrían ustedes, si quisieran, hacer camisetas con la leyenda "yo viví la mayor expansión monetaria coordinada de la historia". Lo de 'sobreviví' habrá que verlo con el paso del tiempo, que no está nada claro.

Aquella cautela se refería fundamentalmente al aumento de exposición a posiciones ilíquidas, fundamentalmente bonos corporativos, de muchos agentes económicos como consecuencia del bajo retorno ofrecido por los activos sin riesgo, cuya rentabilidad el proceso de represión financiera había reducido a la mínima expresión. Señalábamos entonces que, como en el caso de las avalanchas, nunca se sabe cuál es el copo que las desencadena, si bien se puede intuir su concreción final en la medida en que se observa la peligrosa acumulación de nieve en determinadas pendientes. Como es el caso.

El mensaje de precaución estaba (y está) ahí.

Nuevas noticias anticipan que el momento puede estar más cercano de lo que cabía pensar a la hora de escribir los anteriores posts. Y es que mercados tan aparentemente líquidos como el de repos –venta con pacto de recompra a distinto plazo en el que las entidades con superávit de caja obtienen un rendimiento adicional a su dinero a costa de otras con necesidades inmediatas de efectivo– se están secando por falta de garantía, normalmente deuda pública de vencimiento similar al del contrato. El número de transacciones que no se completan se ha situado en máximos desde el inicio de la crisis, según ha publicado Bloomberg. 200.000 millones de dólares fallidos sólo en la semana del 18 de junio. ¿Desconfianza? Qué va, incapacidad: no hay valores para dejar en prenda. Y eso que estamos hablando del segmento de las finanzas cotizadas con más profundidad y volumen diario, quitando la negociación sobre tipo de cambio. Ojito.

El problema va tomando tintes dramáticos. De hecho, según informa la agencia de noticias estadounidense, se están dando dinámicas en esta operativa no vistas con anterioridad: en muchas ocasiones lo que se demanda y se ofrece no es tanto dinero cuanto, precisamente, títulos de renta fija soberana, dada su escasez. Una carencia que ha provocado que alguien en posición de precariedad de tesorería, pero con una buena cartera de referencias del Tesoro, pueda exigir al teórico ‘prestamista’ que le pague por obtener un colateral que le hace falta bien para cerrar posiciones propias, bien para ofrecerlo a su vez como contraprestación. Siendo excepcional, pone de manifiesto la gravedad de la situación. Si lo más líquido se seca, apaga y vámonos. El trading diario de los Treasuries ha caído casi un 15% desde el 2007 pese a haberse triplicado en el mismo periodo su importe en circulación.

Algunos afirman que esta situación se puede revertir con el fin de las compras masivas de títulos por parte de la Reserva Federal, que acapara el 20% del total emitido y en vigor a día de hoy. La cancelación de este programa de adquisiciones masivas por parte de la FED está prevista para octubre. Sin duda tendrá una influencia positiva, pero no hay que olvidar cuáles serían las causas que se encuentran detrás de esa decisión –mejora económica con su consecuente impacto en tipos de interés–, sus potenciales consecuencias –menos demanda para misma oferta y, por ende, desplome de precios y aumento del rendimiento implícito exigido por los operadores– e impacto que ambos factores podrían tener en términos de mayor volatilidad, un elemento que no es precisamente el óptimo para que los repos se normalicen.

Sea como fuere, la advertencia está ahí. Estamos en una coyuntura rara, rara, rara en la que, por más que quisiéramos empeñarnos en justificar lo contrario, todo está cogido con pinzas. Los elementos que pueden resucitar este mercado, que presenta preocupantes síntomas de stress, afectarían de manera muy negativa a la rentabilidad exigida por los inversores a muchos activos hasta ahora imprescindibles en sus porfolios para rascar algunos puntos básicos de retorno suplementario. Paradójicamente, pues, la decisión de Janet Yellen de poner freno a la acción del banco central estadounidense podría llegar a convertirse en ese copo liviano e inofensivo que, situado en el lugar adecuado en el momento decisivo, desencadenaría el apocalipsis financiero.

Empezando, como ven, la semana con el ‘optimismo’ habitual. Que la disfruten.

L'Etat, c'est moi!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 14 Julio 2014

Ya es oficial. A partir de hoy ha entrado en vigor la Ley Orgánica 4/2014 publicada ayer en el BOE que modifica la Ley Orgánica 6/1985 del Poder Judicial. Esa ha sido la Ley que se ha usado para incluir de forma apresurada hasta el ridículo, irracional y sin consenso, el aforamiento del Rey abdicado D. Juan Carlos I, el de su esposa la Reina Dª Sofía, el de la nueva Reina consorte Dª Letizia, al de un hipotético Rey consorte, así como a la actual Princesa de Asturias Dª Leonor o futuro Príncipe de Asturias y sus respectivos consortes. Con este aforamiento se intenta cubrir a estos personajes con la misma protección judicial de la que gozan en España más de 10.000 cargos sin razón alguna que lo justifique si lo comparamos con otras democracias.

Con este miserable proceder que va justo en la dirección contraria que exige la profundización en una democracia real, no es de extrañar que los ciudadanos hayamos llegado a un nivel de hartazgo que nos hace replantear la legitimidad y continuidad de este sistema corrupto donde la casta política impera a sus anchas, mangonea en todos los ámbitos e Instituciones del Estado y se blinda ante la exigencia de responsabilidades civiles o penales interponiendo al tribunal Supremo como garante de sus fechorías. Porque la realidad es que hasta ahora, y sobran los ejemplos de aforados, pocos han sido los encausados y mucho menos condenados por delitos que nada tienen que ver con el desempeño de sus cargos durante el tiempo que lo ejercieron, salvo que se considere que investigar el increíble aumento de patrimonio de un político sea atentar contra su “honorabilidad”.

Incluir a la llamada Familia Real en el “paquete de aforados” es otra desvergüenza sin más que además recuerda tiempos de absolutismo en el que la Monarquía ejercía el poder total con representantes como Luis XIV que supuestamente dijo aquello de “El estado soy yo”. O sea, el Rey es “inviolable” y judicialmente inimputable gracias a una Constitución irrenunciable e inmodificable en lo sustancial por la casta. Una inmovilidad excusada en que no se puede cuestionar algo tan esencial como la Constitución y el sistema de monarquía parlamentaria solo porque otras generaciones posteriores no estén de acuerdo. Sin embargo, no existe ningún obstáculo a que el secesionismo nacionalista haya desafiado la legalidad y planteado una consulta basándose en el sentimiento de los pueblos y su derecho a decidir.

La hipocresía de estos gobernantes y legisladores va a ser el detonante de que la revolución triunfe y termine por aupar a quienes sí que ofrecen “el cambio” y un futuro de igualdad ante la Ley garantizado en un sistema en el que nadie ostente el más alto cargo de la nación solo por herencia dinástica, sino que sea por elección democrática. Los españoles somos los únicos depositarios de la Soberanía Nacional y hoy está secuestrada por partidos políticos de escasa o nula democracia interna. Los ciudadanos sabremos dar nuestra respuesta en las urnas y echar a estos inmovilistas y elitistas aforados de sus poltronas y despojarles de su poder y de sus inaceptables privilegios.

El procedimiento de aforamiento ha sido deleznable y profundamente anti democrático hurtando el debate a los legítimos representantes del pueblo español aprovechando la apisonadora de una mayoría absoluta que pronto se verá revocada. Su inclusión anómala en la revisión de una Ley Orgánica del Poder Judicial, solo confirma la impresión de improvisación y de una sensación de consciente engaño y burla a la sociedad.

Ya no queda demasiado para las elecciones locales y autonómicas que verán el comienzo del fin de este obsoleto y corrupto sistema, que se corroborará en las elecciones generales. Una Ley Orgánica, con otra Ley Orgánica puede modificarse y anularse. Estoy convencido de que en el futuro Parlamento de España terminará por imponerse la democracia real y el pueblo español recuperará su Soberanía tanto tiempo secuestrada.

No hablemos de Podemos
FEDERICO J. LOSANTOS El Mundo 14 Julio 2014

HAY COSAS en España que no tienen remedio. Entre las más irritantes sobresale la doctrina, popularmente muy extendida, de que hablar de algo o de alguien es hacerle propaganda, porque como la gente es tonta, al final se quedará con la música y no con la letra. Durante el franquismo, El caso, popularísimo semanario de crímenes y sucesos, padecía esa castiza forma de censura que prescribe contra el dolor de cabeza la decapitación en vez de la aspirina. Cada semana podía dar cuenta detallada de un asesinato, pero sólo uno. Si por el calor, la luna llena o lo que fuere se producían dos o tres, había que esconder uno. No había discriminación política entre los muertos: si en la semana siguiente no había muerto, se sacaba de la morgue informativa el de la semana anterior y se detallaban con profesionalidad las circunstancias del deceso. ¿Por qué sólo uno? Porque alguien, no se sabía quién ni cuándo, había llegado a la conclusión de que un muerto era bueno para entender la necesidad de un severo orden público, pero más de uno podía cruzar la frontera de lo simbólico a lo estadístico y sugerir que el orden flaqueaba. Eso, jamás.

La idea infantil de que tapándose los ojos desaparece lo que da miedo parece haberse impuesto en el PP para abordar el fenómeno de Podemos. Pero, bien mirado, Rajoy emite mensajes contradictorios: a los medios nos pide que se hable menos de Pablo Iglesias pero el PP no deja de hablar de Podemos. O sea, que ellos sí pueden dosificar ese voto del miedo que según el análisis de Arriola le dará la victoria a Rajoy en las generales, sobre todo si antes se ha hundido el PP en las municipales y autonómicas. En cambio, los medios de comunicación carecemos del manejo magistral de los tiempos de Mariano Pantócrator, que como gran tortuga marina sabe bien cuándo debe recluirse en su concha o asomar la cabeza. Lo malo del PP es que tiene formas de hablar técnicamente afónicas y líderes cuyo silencio resulta atronador. Si Esperanza Aguirre no hubiera dicho que en Madrid hay que dar la batalla a Podemos, muchos creerían que se ha quedado muda. Pero si Floriano habla de los chequistas coletudos, ¿quiere decir algo el PP o quiere decir que hay que callarse? No es fácil saberlo. El siervo mediático rajoyano precisa, sobre obediencia, hermenéutica.

Regeneración democrática
El voto y el miedo
Santiago Abascal Libertad Digital 14 Julio 2014

Tres décadas de estafa sostenida, treinta años de democracia secuestrada por los grandes partidos y sus aliados separatistas. Demasiado tiempo viendo cómo los que nos quieren redimir de la dictadura se han inventado lo que en realidad es una democracia de chiste en la que ellos, los viejos partidos, concentran todos los poderes y lo son todo: directores, guionistas, actores protagonistas y actores de reparto. Porque cuando de repartir se trata se esfuman las diferencias ideológicas y se hace invisible el eterno abismo entre rojos y azules, y desaparece momentáneamente su gran instrumento político: el miedo.

Parece mentira cómo una república liberticida, una guerra civil y una dictadura que muchos españoles solo hemos visto en los libros u oído en las viejas historias de los abuelos pueden seguir determinando la vida política. Incluso la manoseada y sobrevalorada transición se nos antoja como una historieta color sepia propia de Cuéntame. Pero las referencias al pasado se acentúan cuando toca blandir su gran arma: el miedo.

Pues bien, unos y otros siguen hoy apelando a esas historietas de buenos y malos para meternos el miedo en el cuerpo y que les votemos a ellos, a nuestros salvadores. ¡Que viene la derecha!, claman los unos. ¡Que viene el Frente Popular!, alertan los otros. Unos sacan el dóberman a pasear; otros nos advierten de que Pablo Iglesias no sólo ladra sino que muerde. En definitiva, todos convierten el miedo en el principal elemento aglutinador y movilizador de sus votos.

¿Dónde quedan la ilusión, las convicciones, la articulación de los proyectos ideológicos? Todo eso ya da igual. La generación gobernante, y eso incluye a Gobierno y oposición, a la patronal y a los sindicatos, se ha degradado y se ha corrompido. Se trata exclusivamente del poder. Por eso lo concentran de manera avara y lo engullen en cantidades indigestas. Y por eso agitan el miedo sin pudor y sin rubor.

El miedo se ha convertido en el programa político conjunto de La Casta. Miedo falaz. Miedo tramposo. Miedo que no tienen. Porque después pactan entre ellos, se reparten los poderes e incluso unifican sus programas ideológicos. ¿Miedo a qué? ¿Miedo a quién? El único miedo real es el que ellos tienen a perder el poder, la prebenda y la capacidad para arruinarnos impunemente. Y el que nosotros deberíamos tener ante la mera posibilidad de no jubilar con deshonor a una generación tan corrompida.

El miedo es la peor de las enseñanzas, es la más envenenada de las herencias y la más cobarde de las propuestas. Es justo lo contrario de lo que los buenos padres transmiten a los hijos. Y sin embargo, eso es todo lo que nos ofrecen nuestros líderes políticos, mientras nos empobrecen y mientras se disgrega nuestra Patria. Porque ni nos quieren ni les importamos. Y porque, en realidad, ellos ya tienen un miedo nuevo. Tienen motivo. Porque la única esperanza de millones de españoles es echarles.

Santiago Abascal, secretario general de Vox.

Coeficientes de abatimiento
Montoro, el perenne confiscador
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 14 Julio 2014

Más allá de ese vil chascarrillo según el cual al ministro Montoro se le da fatal subir los impuestos, pese a que no ha sabido hacer otra cosa desde que fue encumbrado al poder, la parte probablemente más infame de la entrevista pergeñada por El País es ésa en la que se le pregunta por el aumento de la tributación de las plusvalías sobre la venta de viviendas. A lo que Montoro responde:

En el caso de las plusvalías, que vienen de activos que se tienen desde hace mucho tiempo, lo que se hace es que regímenes que se tienen como transitorios y se quedaron como perennes se superan.

Aquellos ciudadanos que no estén especialmente versados en legislación tributaria es harto dudoso que hayan entendido algo de estas aparentemente inocentes palabras del ministro de Hacienda: "(...) regímenes transitorios que se quedaron como perennes y son finalmente superados". Se refiere, aclaro, a la eliminación de los coeficientes de abatimiento en la reciente reforma tributaria; unos coeficientes que reducen el monto de las ganancias patrimoniales derivadas de la transmisión de un activo según el tiempo que éste haya permanecido en el patrimonio del inversor.

La pretendida función de los coeficientes de abatimiento era la de promover el ahorro a largo plazo: cuanto más tiempo hubiéramos mantenido un activo, menores impuestos pagaríamos. Pero en realidad los coeficientes se limitaban a corregir aquellas plusvalías que procedían de la inflación.

Suponga que compra un piso por 100.000 euros, el IPC se dispara al 50%, haciendo subir su piso hasta los 150.000 euros, y posteriormente vende el inmueble. ¿Debería pagar impuestos sobre ganancias patrimoniales de 50.000 euros? Evidentemente no: no es que el inmueble se haya apreciado, sino que la moneda que actúa como unidad de cuenta en el país se ha depreciado. Pagar impuestos sobre la inflación sería tanto como soportar un doble robo (primero la inflación; después el gravamen sobre la plusvalía inflacionista), y toda reforma fiscal que mereciera tal nombre debería incorporar un coeficiente de actualización real de las plusvalías.

Los coeficientes de abatimiento, implantados por Solchaga en 1991, ya fueron eliminados por Montoro en 1996, si bien se mantuvieron como régimen transitorio para los activos adquiridos antes de 1994. Zapatero limitó todavía más su aplicabilidad, al restringirla a las plusvalías generadas hasta el 20 de enero de 2006. Ahora, Montoro ha optado por eliminarlas por entero y con efectos retroactivos.

Pongamos cifras a este atraco para verlo más claramente. Imaginemos una vivienda comprada en 1985 por el equivalente a 50.000 euros que es enajenada en 2015 a cambio de 175.000. El inversor se anotará unas plusvalías nominales de 125.000 euros, a pesar de que el IPC se habrá prácticamente triplicado; es decir, las plusvalías reales no son 125.000, sino sólo 25.000.

Si Montoro no hubiera eliminado los coeficientes de abatimiento, la base de la tributación serían unos 32.500 euros, cifra superior pero no muy alejada de las plusvalías reales obtenidas en ese período (25.000 euros), de modo que los impuestos finalmente pagados ascenderían a poco más de 7.000 euros. Es decir, con coeficientes de abatimiento, el reparto de las plusvalías nominales de 125.000 euros quedaría del siguiente modo: 100.000 euros habrían sido devorados por el Estado a través de la inflación, 7.000 habrían sido arrebatados por el Estado vía impuesto sobre plusvalías y 18.000 permanecerían en el patrimonio del inversor; esto es, un tipo efectivo real del 28% sobre el ahorro.

Dado que Montoro ha eliminado los coeficientes de abatimiento para 2015, la base de tributación no será de 32.500 sino de 108.000 euros, por lo que el pago de impuestos no será de 7.000 sino de 25.500 euros. Dicho de otra forma, el reparto de las plusvalías nominales de 125.000 euros se efectuará del siguiente modo: 100.000 habrán sido devorados por el Estado a través de la inflación, 25.500 serán arrebatados por el Estado vía impuesto de plusvalías y -500 euros se esfumarán del patrimonio del inversor; esto es, un tipo efectivo real del 102% sobre el ahorro.

Se trata, en definitiva, de un (nuevo) atraco a mano armada ejecutado por el ministro de Hacienda que, por desgracia, está pasando absolutamente inadvertido en nuestra sociedad. Un atraco a mano armada frente al que no existe defensa posible por parte del contribuyente (pues tiene un carácter retroactivo) y que ha sido perpetrado con alevosía en una crítica coyuntura, en la que numerosas familias se ven abocadas a enajenar su vivienda o sus activos financieros para poder sobrevivir. El ministro de Hacienda ha decidido expropiar alrededor de una cuarta parte de su patrimonio a aquellos que compraron su casa o sus activos financieros antes de 1994. Un régimen transitorio finalmente superado, dice. La confiscación rediviva. Menos mal que se le da fatal subir impuestos.

Izquierda
Podemos como obra de arte
Santiago Navajas Libertad Digital 14 Julio 2014

A mediados de los años 60 Abbie Hoffman, el líder de los hippies norteamericanos que había entroncado el anarquismo y la vanguardia artística, se encontró con Jerry Rubin, un revolucionario comunista que soñaba con trasplantar el socialismo caribeño a los Estados Unidos. Fue como si Fidel Castro y Che Guevara se pusieran de acuerdo en tomar Manhattan a los acordes de Leonard Cohen. Eran unos patriotas americanos que pensaban que la casta americana (Washington, las grandes empresas, la tecnoburocracia, Wall Street y el Pentágono) había llevado el país a la miseria moral y el nihilismo político (Vietnam, Tercer Mundo, imperialismo), por lo que planteaban desmantelar todo el sistema que detentaba un poder robado al pueblo.

En la España actual, los Zipi y Zape de la resistencia política a una presunta casta que manipula el sistema son Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, aupados electoralmente por una ola de indignación popular entre las víctimas de la crisis económica y usando, como en el caso de Hoffman y Rubin, las tácticas de la vanguardia artística. Del mismo modo que Andy Warhol abrió las puertas de la televisión y la cultura de masas a los artistas, Hoffman y Rubin (ahora Iglesias y Monedero) comprendieron que el ágora política por antonomasia no es el Parlamento sino el plató televisivo. Podemos ha llevado el rostro de su líder más fotogénico a las papeletas electorales como Warhol llevó al museo un bote de sopa Campbell. La idea de Podemos es que si el capitalismo ha alienado a la juventud utilizando la publicidad y la televisión con mensajes consumistas, la solución reside en utilizar sus mismas tácticas. Así, Pablo Iglesias se ha convertido en un icono mediático que se vende como una hamburguesa del McDonalds (ellos prefieren verse como el John Lennon y el Mick Jagger de la escena política, mientras que la derecha los contempla como una reedición bolchevique de Bonnie y Clyde).

Y no cabe duda de que los jóvenes de izquierda han respondido a la llamada electoral de Podemos, obviando el contenido de su programa pero reaccionando ante la política como espectáculo. Un show que afortunadamente no ha respondido al modelo histriónico de Hugo Chávez o Beppe Grillo, limitado en ese sentido por los orígenes académicos de nuestros imbéciles, en el sentido de Flaubert –Bouvard y Pécuchet– patrios.

En Podemos se juntan el hambre ideológica marxista con las ganas de comer revolucionarias. Es decir, el desprecio por las "libertades formales", esos "caprichos burgueses", con el anhelo de "libertades reales": ser, participar, actuar, tener protagonismo. Es sobre todo un movimiento de jóvenes y para los jóvenes que se aburren en los procedimientos burocráticos propios de la democracia liberal, elitista y que diferencia la labor del Estado de la realización personal en espacios privados, y aspiran a una democracia directa, sin intermediarios, asamblearia y popular en la que se (con)fundan lo público y lo privado.

Pero a diferencia de los años 60 o las alienadas sociedades tercermundistas en Sudamérica, las nuevas generaciones europeas no pretenden "dilatar la experiencia para hacerla exuberante y plena" sino simplemente encontrar un buen trabajo que les permita expresarse profesionalmente, ganar una cantidad de dinero razonable para llevar un tren de vida agradablemente consumista –a ser posible dentro de parámetros ecologistas, sostenibles y renovables– y, de vez en cuando, echar una cana al aire en el último restaurante creativo o la cabalgata del Orgullo Gay.

Por otro lado, tenemos el affaire ETA. Y que no hace más que evidenciar, una vez más, la delgada línea que separa el terrorismo cultural del terrorismo real. El 24 de mayo de 1967 ardió en Bruselas L'Innovation y murieron abrasadas más de 300 personas. El grupo artístico Kommune 1 repartió unos folletos en los que explicaba el atentado como una forma de que los europeos comprendiesen en sus propias carnes lo que sufrían los campesinos vietnamitas bombardeados con napalm por los imperialistas estadounidenses. Su lema a partir de entonces fue "¡Arde, almacén, arde!".

De la explicación de la Kommune 1 a los atentados contra los almacenes Schneider y Kaufhof por parte de la Baader-Meinhoff sólo transcurrió un año… Por otro lado, entre la extrema izquierda también cabe el terrorismo light, como el acoso o escrache, cuya más famosa realización tuvo lugar cuando el 10 de marzo de 1966 los provos holandeses atacaron el carruaje que llevaba a la princesa Beatriz de Holanda y el príncipe alemán, y soldado nazi, Claus von Amsberg con bombas… de humo.

Otra ocasión en la que el terrorismo cultural desembocó en terrorismo real ocurrió en los Estados Unidos. Rubin y Hoffman eran los líderes intelectuales y artísticos de un movimiento que pretendía convertir a la juventud en una nueva clase revolucionaria, cuya bandera sería una hoja de marihuana sobre una estrella roja y fondo negro. Ellos se limitaban a happenings y performances callejeros pero su brazo armado, los Weathermen, pasaron rápidamente del vandalismo callejero a los atentados. ¿Apoyan Iglesias y Monedero a ETA de forma que Podemos es un cómplice objetivo de la organización terrorista? No. ¿Plantean, sin embargo, la cuestión del terrorismo de manera tal que en determinadas circunstancias estaría legitimado? Sí, pero de su planteamiento se sigue igualmente la necesidad de atentar contra Carrero Blanco que contra Fidel Castro. Con lo que estarían de acuerdo, por cierto, de Juan de Mariana a Thomas Jefferson pasando por Lenin, la inspiración, me temo, de nuestros enfants terribles de la política postmoderna, que en lugar de demandas por lo civil y lo criminal deberían demandarse a sí mismos si hacer equilibrios sobre la cuerda floja de la lucha armada (y la esfera mediática no es lo mismo que un aula universitaria) no son ganas de caldear los ánimos. A no ser que sea eso mismo lo que se pretenda…

cineypolitica.blogspot.com.es

PSOE
Andalucía, de nuevo sacrificada
Pedro de Tena Libertad Digital 14 Julio 2014

Conozco a Lucía Méndez desde hace muchos años –mitad de un cordero compartimos en la Palencia de Paco Frechoso (la otra mitad se la comió su marido)–, y creo firmemente que lo que dice sobre el Rey, el exrey y Susana Díaz es totalmente cierto porque aquella redacción de la sección nacional de El Mundo de 1989 y siguientes, a la que pertenecí, no mintió ni miente. Por ello considero relevante exponer más ampliamente mi tesis sobre lo ocurrido en Andalucía desde 2012 y lo que a va a ocurrir. Se ajusta como un guante a la información que explica la Operación Susana y sus efectos sobre el porvenir de Andalucía, que es la quinta parte de España por si alguien lo olvida. Resumiendo: el cambio en Andalucía y, consecuentemente, el fin del régimen más corrupto de España que es el del PSOE andaluz y el desarrollo económico, social, cultural y moral de los andaluces han sido y van a ser de nuevo sacrificados en el altar inmisericorde del Estado, entendiendo por "Estado y razón de Estado" la conjunción de intereses y visiones de las personas y grupos que han mandado en España después de 1975.

No es la primera vez. Ya en el siglo XIX, el primitivo impulso liberal de unos ciudadanos andaluces entusiasmados por el progreso y la democracia con fundamento en las Cortes de Cádiz y su valerosa apuesta arriesgada por las incipientes banca e industria españolas fue machacado por el argumento de la estabilidad del Estado. La necesidad de preservar los intereses agrarios y ganaderos de su insensible aristocracia terrateniente y la de dar preferencia al dominio de las oligarquías vasca y catalana sobre el primer industrialismo para evitar el crecimiento del separatismo, evitó toda reforma y todo cambio en el destino andaluz y de todo el gran Sur de España. Fue la razón de Estado de entonces.

En la transición, el Estado se vio obligado a conceder la autonomía de primera a una Andalucía insurgente porque el descontento por la desigualdad interterritorial existente desde hacía casi cien años, podría haber sido incontrolable. Desde el principio, se instauró un régimen socialista teledirigido por el manijero Felipe González, que formaba y forma parte de este Estado. González, que cortó por lo sano toda pretensión de autenticidad de la autonomía andaluza, hizo posible que 32 años después Andalucía siga siendo de las últimas regiones de España en índices de bienestar como lo fue en 1900, 1930, 1960 y 1980. Así lo atestiguan los estudios sobre el Índice de Calidad de Vida (ver página 697 de nuestro libro ineditado La Tela de Araña del PSOE andaluz, II. El poder de un régimen.

Por ello, el PP dirigido por Javier Arenas, un andalucista español amante de su tierra y su futuro a fuer de ser amante de España, logró acercarse a la meta de reconvertir Andalucía de región subdesarrollada en región de primera, como decían sus eslóganes. Pero en marzo de 2012, ocurrió lo inesperado. De pronto, cuando se cantaba un triunfo holgado y por mayoría absoluta de su modelo regeneracionista, se impuso la tesis arriolista –eso creíamos–, de callar para no despertar al rosal dormido del régimen andaluz, apabullado ya por escándalos y públicamente condenado por la mayoría de los andaluces. Aquella confluencia de intereses y visiones de funcionarios y laborales de la Junta, sindicatos independientes, clases medias, profesores, medianos agricultores, autónomos, incluso pensionistas y mayores que recordaban la salvación que Arenas articuló de sus únicos ingresos en 1996, fue desperdiciada. Pero, ¿quién o quiénes reventaron la campaña del PP andaluz hasta conseguir la victoria de hecho de la coalición de izquierdas que gobierna hoy Andalucía de la mano de Susana Díaz?

Todo va quedando bastante claro. Ese grupito de ciudadanos que se arroga la interpretación exclusiva de los intereses del Estado sabía que el triunfo del PP andaluz dejaría a los socialistas en toda España al borde de la calle porque no gobernaban en la mayoría de las capitales ni iban a gobernar en ninguna autonomía. Y el PP no ganó en Andalucía. De ese modo, el PSOE pudo seguir existiendo con cierta vitalidad pagando las facturas. El periodismo de investigación –de ser cierta esta hipótesis–, tiene ya la asignatura pendiente de marzo de 2012 para descubrir quiénes, cuántos y cómo, participaron en la operación.

Con la información de que el exrey y el Rey animaron la emergencia de Susana Díaz cobran sentido muchas cosas. Primera, el "Hágase Susana" y Susana se hizo en tan poco tiempo y con tan excelsos resultados que parece una obra de arte de la imagen. Si la campaña procedió del dúo Borbón-González (con alguien del PP, naturalmente), se explicaría mejor la presencia del viejo caudillo socialista en las bambalinas de Susana Díaz. Se explicaría aún mejor, ERE aparte, la urgentísima fuga de Griñán. Se explicaría, cómo no, la cariñosa acogida de Zarzuela a la nueva esperanza socialista de Triana, sobre todo tras decir lo del café que cada uno quiera en vez del igualitario café para todos. Además, ahora se explicaría uno la visita de eminentes empresarios a la corte de Susana: Emilio Botín, Francisco González, César Alierta y otros, así como la cobertura mediática en los grandes medios nacionales.

Y para no cansar más, todo ello explicaría con precisión casi milimétrica el infame destino de una Andalucía, entre las últimas regiones de España y gobernada por un régimen corrupto, destino que, al parecer, es considerado necesario para que no se derrumbe un edificio nacional, un edificio que, por lo visto, no tiene que ver con la quinta parte de España –los andaluces–, y la decencia de una democracia española que se merece otras conductas. Dicho de otro modo, Susana Díaz parece haber aceptado la asimetría autonómica catalana –ya aceptamos todos la vasca y la navarra– para asegurar la monarquía y la estabilidad del Estado. Por ello, Andalucía seguirá estando a la cola de España y el cambio andaluz, que pase lo que pase ya siempre será light, tendrá que esperar a que Susana se haga con las riendas del PSOE nacional, después de esta verbena de primarias. Las consecuencias, sáquenlas ustedes, amables lectores, mis compañeros, mis hermanos, mis sufridores.

Decía el viejo Falstaff de Shakespeare, que tenía aires de andaluz: "No importa dónde llegue el agua mientras no llegue el vino" (el sherry amontillado del que era ardoroso aficionado). Pues eso, "no importa donde llegue el cambio mientras no llegue a la ingeniería de este grupito de intereses y visiones que se arroga la única interpretación del sentido y la misión del Estado español".

Yo estoy dispuesto a aceptar muchas cosas en una visión abierta de la democracia española. Entre ellas, la necesidad de la monarquía. Pero para lograrlo no quiero aceptar –no puede ser necesario–, el sacrificio de catorce regiones, Andalucía entre ellas, ni puede ser irremediable que triunfen la indecencia, la corrupción y unas instituciones viciadas en las que no todos somos iguales ante la ley. En la razón de Estado tiene que estar presente la razón de millones de ciudadanos españoles libres y morales, hayan nacido donde hayan nacido y sean quiénes sean. El futuro ya no es lo que era, pero tiene que volver a ser lo que debe ser.

La trampa saducea de las elecciones en el PSOE
Echamos de menos una mayor diversidad en los planteamientos
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 14 Julio 2014

Escribimos mientras en las urnas habilitadas por el PSOE y el PSC se están recibiendo las votaciones de los casi 200.000 mil afiliados del partido, que hoy tienen la difícil misión de escoger como secretario general a uno de los tres aspirantes que se han presentado para el puesto. No sabemos si la afluencia a votar va a ser mucha ni si el entusiasmo de los convocados va a colmar las aspiraciones del partido que, con esta elección tan “democrática” sin duda está intentando resucitar, después de los sonados fracasos que ha ido cosechando durante los últimos años. Para los que no somos socialistas y vemos el espectáculo desde fuera, nos llama la atención el gran despliegue mediático que esta elecciones internas ha conseguido despertar cuando, si uno se fija detenidamente en los aspirantes, no puede menos que advertir la gran diferencia de talla entre personas como Felipe González y el mismo Rubalcaba, con todos sus defectos, y este trío que pretende sucederles en el cargo, de los cuales la mayoría de ciudadanos no tenía conocimiento de su existencia hasta hace unos pocos meses.

En todo caso, echamos de menos, en esta candidatura, una mayor diversidad en sus planteamientos, alguno que se desmarque del resto y haga propuestas más propias de lo que hoy en día son los partidos social demócratas del resto de Europa. Dejando aparte al señor Iceta, candidato único del PSC, que se mueve en aguas distintas al resto de los del PSOE y que va a tener que apechugar con la rebelión de una parte de los militantes más nacionalistas de su formación, que siguen pretendiendo escorar más a los socialistas catalanes hacia la baza independentista, cortando amarras, si fuera preciso con el resto de socialistas de España; los tres candidatos, Madina, Sánchez y Pérez Tapias, parecen cortados por el mismo patrón y, en todos ellos, se advierte una clara tendencia a llevar su partido más a la izquierda de lo que lo han mantenido hasta ahora sus anteriores secretarios generales.

Hablan de cambio sin que sepamos hacia donde nos iba a conducir la mudanza que proponen; critican, como no podía ser de otra manera, las medidas adoptadas por el PP para intentar sacar a los españoles de la crisis y se ofrecen para un regeneración de la política, sin que sepamos en qué va a consistir ni a qué consecuencias nos iba a llevar ni, por supuesto, en qué se diferenciaría la nueva dirección económica y social que nos quieren proponer, de aquella que su antecesor, el señor Rodríguez Zapatero, puso en práctica durante sus dos legislaturas y que ha sido la que se ha reconocido, por propios y extraños, como la más absurda y desastrosa de cuantas formas de actuar un gobernante sensato hubiera podido llevar a cabo.

Lo que sucede es que, España, no se encuentra en estos momentos en disposición de que hagamos un corrimiento significativo más hacia la izquierda. El hecho de que, una parte de la población, este disgustada por causa de una crisis que nos ha conducido a un desempleo nunca conocido y que ya llevemos, desde el año 2008, enfrentados a una serie de recortes de lo que fue el llamado “estado del bienestar”, no significa que tengamos opciones para enfrentarnos a esta disminución del nivel de vida y limitación de nuestras posibilidades a mantener el anterior estatus de bienestar; cambiando de opciones políticas, para volver a caer de nuevo en brazos de aquellos que, precisamente, fueron los causantes directos del derrumbe de nuestra economía, de que cientos de miles de empresas desparecieran y de que todavía tengamos más de 4´5 millones de personas inscritas en el INE.

No hemos podido escuchar de ninguno de estos aspirante a la silla del señor Rubalcaba, cuál va a ser su programa económico ni cómo conseguiría mantener el déficit público dentro de los parámetros que se nos han fijado desde Europa o cómo iba a motivar a los inversores extranjeros si, como alguno ya ha advertido, España dejara de pagar sus deudas. Muchas declaraciones sobre lo mal que lo hacen los del PP; muchas acusaciones de corrupción lanzadas contra sus adversarios políticos, pero poco reconocimiento, arrepentimiento y medidas encaminadas a sanear toda la corrupción que existe en sus filas que, en nada, ni por cantidad ni por calidad ni por número de personas encausadas, se distingue gran cosa de las supuestas irregularidades fraudulentas de los otros partidos a los que acusan.

Por supuesto que cualquier experimento filocomunista que se pretendiera llevar a cabo por este bloque de izquierdas que, poco a poco, se va barruntando como un potencial peligro, a medida que van surgiendo nuevos grupos organizados en los que las coincidencias parece que se centran en la destrucción del actual sistema democrático; en la implantación de un régimen autoritario y en la estatalización de la economía y las finanzas; aparte de ser letal para nuestra ciudadanía y un retroceso en todo lo que se ha conseguido adelantar en estos 5 años de lucha contra la crisis; supondría enfrentarnos al resto de la UE y, con toda seguridad, a contribuir a nuestra exclusión de ella.

No sabemos cual de los tres propuestos para secretario general del PSOE va a lograr alcanzar su objetivo pero, a mi modesto entender, poco creo que se diferencien el uno del otro y poco parece que vayan a diferir, si persisten en cumplir lo que han venido anunciando que harían, en cuanto a la nueva deriva que, al parecer, pretenden imprimir al partido de Pablo Iglesias (no por supuesto el de su sosia de Podemos), como no sea acercarlo a las tesis revolucionarias del señor Largo Caballero o a las golpistas del señor Prieto.

Lo que si sabemos y lamentamos, es que toda esta movida a la que la prensa española le está dando tanto realce y que se sigue de cerca desde las estancias europeas, es muy probable que no tarde en afectar a nuestra prima de riesgo o a la confianza que los inversores extranjeros puedan poner en la estabilidad del país y en la continuidad de su política económica y financiera, cuando apenas estamos a unos meses de las elecciones municipales y a un año de las legislativas en las que, según el panorama que se vislumbra, es muy posible que salga de ellas una nación dividida, debido a que la previsible atomización y redistribución de los votos, repartidos entre distintas opciones políticas, no haga más que conducir a coaliciones incapaces de asegurar la unidad, la gobernabilidad, el mantenimiento del orden y de la independencia de la Justicia; sin que todo ello conduzca a otro resultado que a una falta de eficacia en la conducción del país, supeditado a las distintas exigencias e intereses de los coaligados.

Es posible que, por añadidura, el nuevo PSOE, al mando de su nuevo secretario general, insista (como parece que es intención de los candidatos) en el tema de cambiar la Constitución para convertir a España en un estado federal, una modificación que pudiera satisfacer a los independentistas catalanes, aunque, todo hay que decirlo, hasta ahora todos ellos han insistido en que no se van a conformar con ello. En todo caso, seguimos sin ver la esperada reacción de la dirección del PP que, si no estamos equivocados, como la retarde más puede que llegue tarde. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos en peligro nuestra recuperación.

Economía
Alarma en Hacienda por el aumento de los gastos autonómicos
Ocho regiones gastan más en personal y los ingresos caen en doce
Los intereses de la deuda se disparan un 13%
B. Carrascosa. La razon 14 Julio 2014

«Hemos superado la crisis y el ajuste en el gasto público ha terminado». Esta afirmación, que se repite como un mantra electoral entre los principales responsables de los gobiernos autonómicos, amenaza con disparar el déficit de las comunidades en el tercer año de legislatura «popular» y a sólo diez meses de la cita con las urnas. El Ministerio de Hacienda observa con preocupación cómo el gasto regional ha crecido en casi 1.000 millones de euros en sólo cuatro meses, mientras que, al contrario de lo que sucede en la Administración central y en las corporaciones locales, los ingresos de las CC AA se han desplomado en 700 millones.

1.700 millones más de déficit
Hasta abril, el «agujero» ha sido, por tanto, de casi 1.700 millones de euros más que en 2013 y el objetivo del 1% del PIB (unos 10.400 millones) para el conjunto del ejercicio se antoja, cuanto menos, complicado. El impuesto a los depósitos bancarios, que «regará» con cerca de 400 millones las cuentas regionales, no será suficiente para sostener la caída de los ingresos públicos autonómicos si ésta sigue la tendencia actual, que arroja un descenso interanual del 1,6%.

El gasto de las autonomías, por su parte, ha aumentado un 2% y la carga de intereses se ha disparado más de un 13%, lo que obligará previsiblemente a las comunidades a aplicar ajustes adicionales para cumplir los límites pactados con el Gobierno. Prácticamente todos los capítulos de desembolso de capital público crecen, incluida la masa salarial autonómica, las prestaciones sociales y varios gastos corrientes.

El caso de Extremadura es uno de los que más preocupan al Ejecutivo, y no tanto por el volumen del déficit en términos brutos, sino por el fuerte desequilibrio que registran las cuentas de la comunidad que preside José Antonio Monago en relación a su PIB. En sólo cuatro meses, y en comparación con el mismo periodo de 2013, el gasto público extremeño se ha disparado un 8%, hasta los 1.226 millones de euros. Además, el coste de la masa salarial de los funcionarios de la región ha crecido un 3,6% (ver gráfico adjunto).

Este aumento de gasto público no ha podido ser compensado por la vía de los ingresos, ya que éstos se han desplomado casi un 9%, hasta 1.043 millones. Como consecuencia, el «agujero» presupuestario extremeño ya supera en más de una décima el límite del 1% comprometido para todo el ejercicio.

Comunidad Valenciana, por su parte, ha registrado una caída de ingresos de 169 millones de euros, superior al tímido recorte de 19 millones de euros que ha experimentado el gasto público. La región que preside Alberto Fabra ha cerrado los primeros cuatro meses del año con un déficit del 0,83%, que en términos brutos supone un desequilibrio de 819 millones y reclama más capital al Estado por la vía del sistema de financiación autonómica.

Cataluña, otra de las comunidades con peores cifras de ejecución presupuestaria, ha perdido 188 millones de euros de ingresos entre enero y abril, mientras que el gasto público ha aumentado un 2,4%, hasta los 8.616 millones. La recaudación de impuestos ha caído un 2,5%, mientras que los desembolsos por intereses de la deuda se han disparado un 12%, hasta los 741 millones. El déficit catalán es del 0,84% del PIB; o 1.645 millones de euros, el más abultado de España en términos brutos.

La ejecución presupuestaria de Andalucía arroja un aumento interanual del 20,9% en el capítulo de intereses, hasta los 335 millones de euros, y «tumba» los recortes de gasto público aplicados por la comunidad en otras áreas. El déficit hasta abril es del 0,57% del PIB, más de la mitad del objetivo para todo el ejercicio.

En contra de las recomendaciones del Ministerio de Hacienda, el gasto público ha crecido en catorce de las diecisiete comunidades y sólo registra pequeñas caídas en Comunidad Valenciana, Asturias, y Castilla y León. Además de la ya citada Extremadura (+8%), otras comunidades como Baleares, Aragón y Canarias han elevado más de un 4% su desembolso en los primeros cuatro meses. Donde no existe discriminación es en los intereses de la deuda, ya que todas pagan más por este concepto que el año pasado.

En el capítulo de los ingresos, sólo cinco comunidades autónomas –Navarra, País Vasco, Murcia, Canarias e Islas Baleares– han registrado incrementos hasta abril frente a los primeros cuatro meses de 2013. Las trece restantes recaudan menos capital que el año pasado.


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Cayó la máscara valenciana
Sorprende que el PP valenciano, lejos de pedir explicaciones a Camps, pretenda culpar a ZP de la falsificación de las cuentas
Rafa García www.diariosigloxxi.com 14 Julio 2014

Durante muchos años el Partido Popular hizo y deshizo a su antojo en la Comunidad Valenciana, con la aquiescencia del electorado, que votaba PP con fruición, entrega, entusiasmo e interés. La economía iba viento en popa y a toda vela, al menos de cara a la galería, mientras una interminable legión de ciudadanos disfrutaba de las mieles que proporcionaba la cercanía al poder. En aquel tiempo el PP, más que como un partido político, funcionaba como una agencia de colocación.

Con el viento a favor y la credibilidad por las nubes, el hoy difunto Camps decidió apuntalar su aplastante liderazgo con el feroz combate a Zapatero, a quien consiguió convertir en el enemigo público número 1 de los valencianos.

Todo lo bueno sucedía gracias al PP, y si las cosas no iban aún mejor, era por la inquina que el expresidente sentía hacia la Comunidad Valenciana.

Yendo todo tan bien, gastando tanto dinero público en proyectos faraónicos e inútiles, y con los agentes de la red Gürtel campando a sus anchas por la senda de la valencianía más propensa a la corrupción, parece que no hubo más remedio que recurrir a las trampas, a esconder facturas en el cajón y a falsificar las cuentas y el déficit en el periodo 2008-2011. Algo de lo que nos hemos enterado ahora, unos cuantos años más tarde, cuando la Unión Europea ha decidido abrir la investigación que supone el golpe definitivo a la mala imagen que desde hace más de un lustro acompaña a la Comunitat Valenciana.

Y el Partido Popular valenciano, lejos de pedir la inmediata comparecencia del diputado Camps en Les Corts Valencianes y de interponer una querella en su contra, decide volver al pasado para tratar de endilgarle la responsabilidad de lo ocurrido a Zapatero. El argumento no puede ser más infantil: la culpa es de ZP porque él era el presidente del Gobierno que mandó los datos erróneos a la Unión Europea. Los dirigentes del Partido Popular obvian de forma interesada que los gobiernos autonómicos, como todas las instituciones democráticas, disfrutan de la presunción de veracidad, y que lógicamente, el Gobierno de España de la época dio por buenas las cifras oficiales elaboradas por Camps, como no podía ser de otra manera.

Pero, ¿por qué recurre el PP valenciano una vez más al ataque a Zapatero? Seguramente porque, para lo bueno y para lo malo, Fabra, el pusilánime Fabra, es el heredero de la obra de 20 años del PP, y sabe que presentarse a las elecciones como el representante de un partido mentiroso, carcomido por la corrupción y falsificador de cifras oficiales, puede acabar en tragedia electoral. Por ello intenta desviar una vez más la atención, poniendo en marcha el tristemente célebre ventilador.

Lo que pasa es que, para su desgracia, más allá de la imagen que el presidente valenciano quiera transmitir de sí mismo, en la actualidad es percibido por la sociedad como el sucesor de Zaplana y Camps.

E infelizmente para Alberto Fabra y la secretaria general de su partido, Isabel Bonig, ya no cuela lo de culpar de todo a Zapatero. Entre otras cosas porque las miserias que durante tanto tiempo se taparon con el gracioso reparto de la publicidad institucional, ahora se publican con total naturalidad. Es tanta la cochambre existente, que no hay forma de contenerla. Máxime cuando buena parte de los que antes disfrutaban del bienestar que proporcionaba la cercanía al poder, hoy padecen los rigores ocasionados por la crisis, los recortes, el desgobierno de la Generalitat y la corrupción de personajes muy notables que han llevado a la bancarrota más absoluta a la Comunidad Valenciana.


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