AGLI Recortes de Prensa   Sábado 19 Julio  2014

Cataluña
El fraude de la nación
Jesús Laínz Libertad Digital 19 Julio 2014

A pesar de haber tomado posesión de su cargo jurando una constitución cuyo artículo 2º proclama fundamentarse "en la indisoluble unidad de la nación española", Artur Mas no aplaudió el discurso de la coronación de Felipe VI por haber tenido éste la extraña ocurrencia de hablar de la "nación española" en vez del "estado plurinacional".

Mas no es el único en pontificar sobre este asunto, evidentemente. La izquierda, tradicionalmente alérgica a su propia nación, lo prueba todos los días. Así, Eduardo Madina ha declarado recientemente que "Cataluña tiene elementos que la distinguen como nación". Desde la derecha también se proclama el nuevo axioma nacional. Herrero de Miñón, por ejemplo, no desaprovecha oportunidad para insistir en que "Cataluña es, evidentemente, una nación". Y el presidente de Fomento de Trabajo, Gay de Montellà, exige que se reconozca que Cataluña "es una nación".

Pero, ante tanta pontificación y tanta supuesta evidencia, ¿por qué a nadie se le ocurre prestar atención a la opinión y los hechos de los catalanes? Pues han sido ellos quienes, a lo largo de los siglos, han construido esa milenaria nación catalana cuya existencia hoy se proclama con suficiencia y se pretende hacer pasar por indiscutible.

Para jugar limpio, vayamos en primer lugar al momento en el que la nación española pudo haber dejado de existir, la invasión francesa de 1808, momento en el que, precisamente, se proclamó por primera vez en la historia a la nación española como depositaria de la soberanía nacional. ¿Y qué hicieron los catalanes en aquel momento en el que, dada la secesión que les puso en bandeja Napoleón, tan fácil habrían tenido abandonar la nación que, al parecer, no era la suya? Matar franceses y enviar sus representantes a las cortes gaditanas para elaborar la primera constitución española bajo la presidencia –¡vaya por Dios!– del catalán Lázaro Dou.

Uno de los más activos constituyentes fue el catalán Antonio Capmany, quien recordara desde la tribuna que la representación de los diputados es un mandato de la nación en su conjunto, no fragmentable por territorios:

Nos llamamos diputados de la Nación y no de tal o tal provincia; hay diputados por Cataluña, por Galicia, etc., mas no de Cataluña, de Galicia, etc.

También fue Capmany el autor de la más flamígera defensa de la nación española jamás escrita, su Centinela contra franceses, en la cual mencionó a la nación en treinta y dos ocasiones, todas ellas referidas a España y ninguna a Cataluña.

En todos los textos y proclamas emitidos por los catalanes durante la Guerra de la Independencia se empleó el término nación para referirse, sin ninguna excepción, a España. En concreto, la Junta Superior de Cataluña mencionó a la nación cuarenta y una veces, todas ellas referidas a España y ninguna a Cataluña. Y lo mismo, también sin excepción alguna, sucedió con las referencias a la guerra nacional, los intereses nacionales, las tropas nacionales, las autoridades nacionales y la libertad nacional.

Pero, retrocediendo un siglo hasta el 11 de septiembre de 1714, ¿qué sucedió en el momento clave en el que, según la fábula nacionalista, Cataluña perdió su independencia? Pues que el jefe militar de los sitiados, Antonio de Villarroel, se dirigió a pueblo y soldados de la siguiente forma:

Hoy es el día en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legítimos de nuestros mayores. Por nosotros y por toda la nación española peleamos.

En cuanto a Francisco de Castellví, participante en la redacción de la proclama de los Tres Comunes, que nunca ha sido leída a los asistentes a las Diadas (¿por qué será?), lamentó, en sus Narraciones históricas, principal fuente de conocimiento de aquella guerra desde el punto de vista austracista –que los gobernantes nacionalistas nunca han querido editar (¿por qué será?)–, que se tratara de una guerra civil en la que la nación española fue homicida de sí misma.

Y lo mismo puede decirse de los catalanes del siglo XIX –el economista Aribau, el filósofo Balmes, el historiador Balaguer, el inventor Monturiol, el político Pi y Margall, los militares Concas y Prim, los músicos Pedrell y Albéniz o los poetas Camprodón y Verdaguer– que en sus escritos emplearon siempre el concepto de nación para referirse a España, nunca a Cataluña.

En los años finales de aquel romántico siglo apareció un nuevo tipo de catalanes, caracterizados por su rechazo a la realidad catalana. El padre fundador, Prat de la Riba, explicó su voluntad tergiversadora desde la aparición de su temprano Compendi de doctrina catalanista (1894),

en el que pusimos toda la nueva doctrina, omitiendo la terminología y sustituyéndola por la entonces más generalizada: bajo los nombres viejos hicimos pasar la mercancía nueva, y pasó (...) Evitábamos todavía usar abiertamente la nomenclatura propia, pero íbamos destruyendo las preocupaciones, los prejuicios y, con calculado oportunismo, insinuábamos, en sueltos y artículos, las nuevas doctrinas, barajando con intención región, nacionalidad y patria para acostumbrar, poco a poco, a los lectores.

Efectivamente, un siglo después no queda más remedio que admitir que, ante la incomparecencia de quienes deberían haberla combatido, la tergiversación ha pasado por buena, ha enraizado y se ha enquistado en una parte quizá mayoritaria de la sociedad catalana. Pero el que sea un convencimiento –más bien un sentimiento– mayoritario no impide que sea un disparate.

Y lo que ahora pretenden Mas, Miñón, Medina y Montellà es hacer tragar a la fuerza el disparate a los catalanes que todavía no han sido engañados y, de paso, a todos los españoles.

Jesús Laínz, autor de España contra Cataluña (Encuentro).
Jesus Laínz, escritor.

¿ESPAÑA, CUESTIÓN ABIERTA?
Ni libres, ni iguales, ni referéndum. España existe antes.
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 19 Julio 2014

España no es ciudadanía, ni voluntad de la mayoría, ni consecuencia de unas leyes o de una Constitución. Ni siquiera un proyecto de vida en común, sugestivo o no. Simplemente, es.

El manifiesto Libres e Iguales, tras su presentación en la puerta del Congreso de los Diputados el martes 15, no ha dejado de ser noticia. Ha tenido apoyos fuera de la lista encabezada por Mario Vargas Llosa, pero comprensibles, como el de Esperanza Aguirre, o quizá menos fáciles, como el de Vox. Ha tenido rechazos y ataques obvios, como el de CiU, ERC, el PSOE más federaloide y todo el nacionalismo vasco también, y otros mucho menos comprensibles, como el del PSOE oficialista, y no digamos el de UPyD con Rosa Díez al frente. Y seguirá dando que hablar. A todos menos al PP, claro, que ha callado aunque el manifiesto reproduce algunas de sus ideas más liberales y centristas de ahora.

El manifiesto da una cierta idea de España y de sus problemas hoy. Lo ha explicado en varios foros una firmante, la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo. Para ella y muchos como ella, "España es un gran proyecto de libertad. Con el referente histórico de Cádiz, España significa ciudadanía y España significa libertad". Es fácil, políticamente correcto, hasta progresista, decir que "el nacionalismo ha traído lo peor de la Historia de Europa" y que son un "grupo de reaccionarios". Sólo que es un hijo legítimo del liberalismo, y en realidad no completamente ajeno a algunas ideas del mismo manifiesto. Que en cambio olvida o niega algunas bases del patriotismo, también del español.

Mariano Rajoy ha respondido a Artur Mas, cuando le ha respondido, con distintas entonaciones de la idea base del Manifiesto: "Es el pueblo español el que tiene que decidir lo que sea España", "la consulta es ilegal", y que no habrá referéndum ni secesión porque lo dicen la Constitución, las leyes, el Tribunal Constitucional y el Parlamento. Con menos silencios, vacilaciones y concesiones, el Manifiesto dice lo mismo que el presidente del Gobierno; a la inversa, hay que concluir que ambos piensan que España es sólo una nación política, consecuencia de la soberanía nacional, derivada del texto de unas leyes, y por tanto que si esas leyes cambiasen, o cambiasen la voluntad popular o la mayoría parlamentaria, la identidad de España cambiaría y lo hoy imposible para unos pasaría a ser posible. La mayor diferencia es que Mariano Rajoy cree que el pueblo español, por ser soberano, puede decidir en las urnas qué es España, y Artur Mas cree que el pueblo catalán tiene esa atribución. Otros, sin disgustarnos del todo el Manifiesto, creemos que España es más que la opinión pasajera de unos individuos pasajeros. También Cataluña.

La vieja polémica entre don Claudio Sánchez Albornoz y Américo Castro, y sus séquitos respectivos, fue en gran parte en torno a esto. Una España permanente, con formas jurídicas cambiantes con los siglos y los milenios, pero esencialmente ella misma; o una España circunstancial, pasajera, casual, veleitaria. No sólo se ha discutido qué ha sido España en el pasado, sino también qué es hoy y por tanto qué se puede hacer con ella. Y las líneas de fractura no coinciden con las de los bandos y partidos. ¿Derecha? ¿Izquierda? ¿Tienen aún sentido esas palabras? Desde un punto de vista histórico, la "izquierda" ha sido la fuerza que en cada momento ha impulsado la destrucción del orden y su sustitución por los principios modernos, ilustrados y revolucionarios. Y la "derecha" ha sido el conjunto de fuerzas (nótese el plural) que se han opuesto a esa voluntad de la izquierda, rechazando en todo o en parte los sistemas, ideas, elementos y política de la modernidad. Así que ha habido diferentes "derechas", superpuestas, enlazadas, mutuamente enfrentadas, según los tiempos y los modos de su lucha. Por eso hoy España es atacada por ciertas izquierdas y derechas en esto coincidentes, y es defendida o supuestamente "defendida" de modos incluso contradictorios entre sí. Lo que complica muchas cosas.

Hace casi una década Josu Jon Imaz dijo que "Navarra será lo que los navarros y las navarras quieran". Más de lo mismo; una mentirijilla democrática de la que nacieron errores antiespañoles como la Transitoria 4ª de la Constitución de 1978 o la respuesta de Rajoy del otro día. Supongamos que digamos que "Australia será lo que los australianos quieran". Una gran verdad… hasta cierto punto. Los australianos de 2014 son un pueblo libre, pero no pueden decidir que Australia deje de ser una isla, ni que se traslade al hemisferio septentrional. Por mucho que cambien de opinión, no dejarán de ser una comunidad de personas de origen histórico anglosajón, de cultura y lengua inglesas, resultado de la expansión imperial británica; su historia y su identidad podrán gustarles, o no, pero su voluntad individual en un momento concreto no puede cambiar lo que Australia fue en el pasado, la herencia que ellos mismos han recibido en el presente y las bases sobre las que van a construir su futuro. Aunque por unanimidad lo decidiesen así no serían descendientes de los aborígenes, del mismo modo que no pueden decidir ser marcianos.

Recordar esto no es un insulto a nadie. Con "esencialismo" se pretende suprimir todo límite a los cambios de identidad basados en el capricho circunstancial de una mayoría. Sea, pues, esencialismo; pero siempre será mejor que traficar fraudulentamente con un liberalismo monodireccional, dando por buenas, en cambio las esencias falseadas de un nacionalismo sin nación. Si ustedes se consideran capaces de ser marcianos, procedan libremente. Pero nada puede cambiar el hecho de que existe una identidad histórica, cultural y nacional común, que no es el resultado de un plebiscito. No empezamos a existir con la Constitución de 1978, ni con la de 1812. Aunque haya una mayoría o deje de haberla, no somos Narnia, ni Mordor aunque a veces lo parezcamos.

Algunos citarán a Reinhardt Kosellek y demás idolatrados relativistas contra esta idea de España. Pero sucede que los hechos fueron de una manera concreta, y el historiador debe intentar describirlos e interpretarlos, del mismo modo en que el juez imparte justicia. ¿Saben que mienten o lo hacen por ignorancia? En algunos casos cabe dudar de la buena voluntad. En otros, por desgracia, no.

Para Gilles Lipovetsky, la acción conjunta del Estado moderno y del mercado (que históricamente han sido aliados y no adversarios, contra la vulgata liberal) ha dado lugar al tipo de sociedad en el que el hombre individual se toma a sí mismo por fin último y existe sólo para sí. Pero España, hoy nación y Estado, no es una suma de individuos, aunque fuesen libres e iguales. Para Werner Sombart la modernidad implica un determinado tipo psicológico al que el capitalismo ha permitido predominar; el egoísta, como ha recordado últimamente Juan Manuel de Prada hablando de Chesterton. Para André Gide, podía haber burgueses tanto entre los nobles como entre los obreros, y puede haber por tanto buenos y malos defensores de la unidad de España en todos los partidos y opciones, del mismo modo que puede haber buenas personas entre los que se consideran enemigos de España, y viceversa. Es lo confuso de este tiempo y de esta batalla embarullada. Ojalá al menos nos permitan tener batalla.

España es una comunidad política soberana, que tiene hoy forma de Nación y estructura de Estado. Ha tenido y puede tener otras. La soberanía recae en el pueblo español. Ha sido y puede ser de otros modos. La legalidad y la legitimidad, incluyendo su defensa –porque para eso el Estado asume el monopolio de la violencia y castiga su uso por los ciudadanos-, son indivisibles. Puede desearse o soñarse su división, por ejemplo mediante la independencia de una región. Pero realizar ese proyecto supone negar la existencia del sujeto soberano, y por lo tanto negar de raíz la validez de la democracia, de las leyes y de los derechos. Y mucho más que eso: aunque se cambien leyes y normas y se junten mayorías de papeletas, sean las que sean y donde sea, hay cosas que no se pueden negar sin más.

Quede esto claro, tanto para el lado Mas como para el lado Rajoy. No es ser iguales ni libres lo que hace existir a España, que es una realidad antes de toda Constitución y de toda mayoría. ¿Puede destruirse España? Sí, sin duda, pero no engañándonos, y no fingiendo indiferencia. Quizá la mejor manera de destruir esa realidad milenaria, que sobrevivió a grandezas y miserias, a invasiones y reconquistas, a dictaduras, terrorismo y transiciones, es defenderla mal. O defenderla desde cobardías e intereses pasajeros de hoy. No todo es negociable. Salvo que estemos dispuestos a afirmar una nueva soberanía, una nueva legalidad y una nueva legitimidad política. Así que seamos precisos, si no queremos ser montenegrinos. O sea, yugoslavos.

EN TIERRA DE CABALLEROS
La falacia de la unidad de destino para España
Ricardo Chamorro www.elsemanaldigital.com 19 Julio 2014

España no es "un conjunto de pueblos unidos en un destino en lo universal" como decía Franco.

Según Ortega y Gasset la nación es un proyecto sugestivo de vida en común, una "unidad de destino". Según el filósofo español "las naciones se forman y viven de tener un programa para el mañana". Ortega bebe del concepto de Ernest Renan de que la nación es "un plebiscito de todos los días", es decir, según este concepto, la Nación-Estado seria el "derecho a decidir" diario a ser España. Un concepto tomado por el franquismo.

Curiosamente este concepto anterior sería tomado por el régimen franquista a través de su más importante icono, José Antonio Primo de Rivera, que definía a España como un "conjunto de pueblos unidos en un destino en lo universal". Esa forma de entender España sería como una especie de pacto entre pueblos preexistentes hacia una idea de imperio metafísica.

La idea de pacto para España, definida de esta manera, hace que la nación Española sea un concepto en crisis permanente y sometida continuamente al derecho a decidir de supuestos pueblos preexistentes que la conforman. De esta manera se explica la privilegiada situación que disfrutaron determinados territorios durante el franquismo como Cataluña o País Vasco donde se fueron las grandes inversiones del régimen anterior.

Ese concepto franquista es el que justifica para muchos, en su base, el Sistema Autonómico. No sería entonces el Sistema Autonómico un conjunto de entes administrativos para garantizar derechos de los ciudadanos, sino un conjunto de territorios autónomos que justificarían la existencia del Estado. Lo curioso es que esos entes o Comunidades Autónomas han sido creados artificialmente por el Estado, que a la vez se fundamentaría en la nación española, para convertirse, para algunos, en posterior fundamento constituyente de un Estado neutro al margen de la nación española.

Es la misma idea que toma el nacionalismo para fundamentar su supuesta capacidad autónoma para decidir la pertenencia o no a un Estado que consideran artificial en función del interés del pacto. Los nacionalistas separatistas consideran que la nación española nunca ha existido. Jordi Pujol ha afirmado en diversas ocasiones que "España no es una nación, sino una realidad formada por varias naciones".

En la derecha también algunas cabezas acuñan este concepto, Herrero de Miñón afirma "yo que soy un apasionado devoto de la España grande, que es el resultado fuerte y vigoroso de la libre adhesión de todos sus pueblos, creo que Cataluña es una nación".

La España de nuestra Constitución
El concepto de Renan y de Ortega no sería válido para la actual configuración de España en cuanto que ese concepto unificaría el concepto de Nación-Estado como algo único, la Constitución crea la nación-Estado. En nuestro caso el artículo 2 de nuestra Carta Magna dice que "la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles".

Es decir la nación es algo previo incuestionable que se sitúa como fundamento del Estado que se constituye. España sinónimo de libertad La nación española, en sentido histórico, es la nación más antigua de Europa, como nación política aparece en 1812.

España es una idea que ancla su origen en una realidad administrativa y unificadora en tiempos de Roma denominada Hispania, en la idea para la unificación política y religiosa materializada en el reino de Toledo en tiempo de los visigodos, en tiempos de reconquista la idea movilizadora y creadora de todos los reinos, condados y fueros para recuperar la unidad de la España perdida, lográndolo en 1492, y dándole a la nación recuperada la forma de Estado soberano con los Reyes Católicos.

La idea de España siempre se asoció a una idea de libertad, de hecho las cortes castellanas fueron las primeras en acuñar el concepto de ciudadano de todo occidente. La eliminación del feudalismo, el control del poder de la nobleza, la eliminación de los privilegios, la caída de la tiranía islámica, han ido unidos siempre al avance de la idea de España, desde el Medievo pasando por la Constitución de Cádiz hasta nuestros días.

Quien más atacó siempre a España fueron las oligarquías y los privilegiados. La España de ciudadanos libres e iguales fundamentada en la nación histórica española, como realidad inapelable, es la que debería primar en el siglo XXI por encima de territorios, privilegios y fronteras. Ante la reforma Confederal o asimétrica del Estado Es cierto que la construcción de un Estado necesita de ilusión y proyecto político, de hecho España necesita un impulso ilusionante pero para ello no es necesario el cuestionamiento de la nación española, al contrario, para ese proyecto es necesario no cuestionar el fundamento principal España. Lo que sería inviable para España es construir ese proyecto, ese Estado, con ideas que cuestionan la propia existencia del mismo fundamento del Estado, es decir la nación española.

Es imposible construir ese Estado Confederal sin que España quede destruida. Algunos lo están planteando, construir un Estado al margen de la nación española, es decir destruir el fundamente de nuestra Constitución y construir un Estado confederal o asimétrico despreciando la nación histórica. España es una nación histórica, es la patria común que fundamenta nuestra Constitución y la nación política de ciudadanos libres e iguales que surgió en 1978.

Aquellos que hablan de reformar la Constitución hacia el Estado asimétrico o Confederal abogan necesariamente por suprimir el fundamento de nuestra norma de convivencia, es decir la nación española como patria común, y también quieren quebrar la nación política de ciudadanos libres e iguales estableciendo diferencias por territorios. Es importante saberlo para que los españoles de buena fe nos posicionemos con claridad ante los acontecimientos y ante la traición.

El cinismo nacionalista
CARMEN GUTIÉRREZ.  ABC  19 Julio 2014

«No vamos a dar la información del Ayuntamiento en las dos lenguas oficiales. Estamos en Barcelona, que es la capital de la catalanidad». Me indignan las palabras de Xavier Trias. Por ejemplo, si uno va a Bruselas puede comprobar cómo se respetan las dos lenguas oficiales, con señales de tráfico, impresos y folletos en flamenco y en francés. Sin embargo, el nacionalismo catalán nunca ha asumido ni respetado la pluralidad lingüística de Cataluña. Para ellos solo hay una lengua, la suya. Lo demuestran en el modelo uniformizador de monolingüismo en las escuelas; en las multas lingüísticas a quien no rotula en catalán o en la imposibilidad de encontrar información en las dos lenguas oficiales. Eso sí, exigen «respeto a la pluralidad lingüística» cuando van a Madrid. ¡Cuánto cinismo!

Esa ‘normalidad’ democrática...
La democracia es más un ideal que un hecho irrefutable. Supone un desafío diario
Aurelio Arteta. El Pais. 19 Julio 2014

Ustedes perdonen, pero siempre es momento de preguntarse si nuestro régimen político resulta en verdad lo bastante democrático. Porque no es suficiente que las leyes se atengan a una Constitución y que los ciudadanos digan acatarla. La democracia es más un ideal que un hecho irrefutable, supone un desafío diario más que un complaciente autorretrato político. De modo que, a fin de no engañarnos, uno colgaría en cada esquina de este país, en cada sede de partido, en cada redacción periodística... un cartel que advirtiera: “No pronunciarás el nombre de democracia en vano”.

Para empezar, porque tal vez no entendemos bien la palabra que pronunciamos. Muchas de las cosas que nos han pasado o están pasando habrían podido enderezarse o atajarse a tiempo si aceptáramos que la democracia no es sólo un procedimiento de elegir gobernantes y adoptar medidas para la cosa pública. Es también, y sobre todo, un sistema político en que los ciudadanos debaten y juzgan las razones aducidas por sus representantes y la justicia de las medidas que adoptan. Pero entre nosotros, en cuanto alguien se aventura a discutir la calidad de alguna ley del Parlamento o decreto gubernamental, se topa enseguida con el mismo muro. Ese órgano y ese gobernante —se le replica— han sido elegidos por la mayoría y por tanto son plenamente democráticos. Aquella disposición legal se aprobó por la mitad más uno de los diputados, así que su carácter democrático resulta incuestionable y no hay más que hablar. Sobra justificar con razones lo que se puede imponer por mayoría. Deben decir “mayoritarios”, pero dicen “democráticos” como si fueran lo mismo, y al aguafiestas le toca bajar la cabeza. Nadie le atiende cuando explica que la mayoría otorga poder, pero no siempre autoridad; que ese método lo mismo puede dar lugar a la democracia que a la demagogia. En definitiva, que nuestra llamada normalidad democrática no ha sido ni es tan normal.

Sería sospechosa toda democracia que no contribuyera a la equidad social
Pocos se ponen a pensar que esa situación que cansinamente se glorifica como democrática pueda no serlo en el grado debido ni por su origen ni por su ejercicio. No lo sería por su origen, pues los profesionales de la política tampoco parecen hoy bastante representativos como para que sus pronunciamientos públicos pasen sin dudarlo por nuestros. Para que así fuera, falta todavía una ley electoral que garantice a todos los ciudadanos el valor idéntico de su voto. Falta asimismo

una ley de partidos que asegure los derechos de participación de sus afiliados; o que ataje su financiación privada para asegurar la igualdad de condiciones en la contienda electoral y su autonomía respecto del mundo del dinero. Se echa de menos la redefinición de unos altos tribunales cuyos miembros no estén sujetos al dictado de quien les designó. Por si no lo hubieran aclarado ya los clásicos, la experiencia enseña que en un Estado de partidos el aparato prevalece sobre el partido y los intereses de cada partido compiten con los del Estado. Y, lo que es peor, que no cabe mejora de los órganos representativos mientras esos partidos sean a un tiempo juez y parte en este pleito, el cirujano y el paciente de su propia regeneración.

Sería cosa de ver después si aquella política se vuelve acaso democrática en su ejercicio. Eso no parece quitar el sueño a demasiados políticos siempre que tal ejercicio no contravenga abiertamente la ley..., aunque cercene derechos. La cháchara ordinaria les presta a nuestros diputados un uso de lo legítimo que se confunde con lo simplemente legal, eso que la ley consagra o al menos no prohíbe; o con lo legitimado, es decir, con cualquier cosa que reciba una amplia adhesión social. Esfumada en todo caso la legitimidad, desaparece con ella la instancia crítica desde la que medir la distancia entre lo que hacemos y lo que el criterio de justicia nos reclama. En correspondencia, el mostrenco recurso a la legalidad vuelve inútil o ridícula la menor alusión a lo justo, salvo de boquilla.

Quizá no sea tan vergonzosa la plaga de corruptos como la corrupción ambiental que los ha alimentado y escondido
Así las cosas, ¿cómo no va a recelar la gente de una actividad (la política) y un régimen (el democrático) que en estos años han multiplicado el batallón de los expulsados del trabajo o de los que no lo encuentran, de los desahuciados de sus viviendas, de los empobrecidos hasta el límite de la subsistencia? Cada uno de estos sombríos capítulos de nuestra vida colectiva contaba con el respaldo de alguna ley que lo ordenaba o permitía. Todos ellos obtuvieron en su momento, directa o indirectamente, el beneplácito de la mayoría parlamentaria. ¿Se atrevería alguien por eso a calificar sin más esta política de democrática?

Es cierto que la democracia postula sólo la igualdad política de sus sujetos, pero se degrada y pone en peligro como se desentienda de su desigualdad económica. Más aun, será sospechosa toda democracia que no contribuya a la equidad social entre sus ciudadanos. Así que, en lugar de tacharla despectivamente de “formal”, la democracia revela su potencia revolucionaria cuanto mejor guarde sus formas. ¿Seguirá siendo el nuestro un Estado social cuando las prestaciones públicas elementales se están dejando en manos de la caridad privada? Allí donde se recorta el disfrute de derechos básicos (o sea, cuando se invade una parte del “coto vedado”), ¿se hace sólo una política de derechas? No, se hace ante todo una política antidemocrática.

Respetando el significado de las palabras, ¿viviremos entonces en un Estado de derecho? Sí, por vivir en un Estado en que todo debe quedar sometido a la ley, pero no como consideremos cuántas conductas escapan todavía a esa ley o lo fácil que para los poderosos resulta burlarla. Indignados al descubrir la brutal rapacería de tantos compatriotas, muchos se habrán preguntado —como en el relato bíblico de Sodoma— si había un solo justo entre nosotros. Pero quizá no sea tan vergonzosa la plaga de corruptos como la corrupción ambiental que los ha alimentado y escondido. Entre nosotros se apela a la ética para encubrir la conducta pública indecente (por ejemplo, la fiscal), se presenta como fallos individuales lo que son clamorosos defectos colectivos y hasta institucionales. Con la mayor desvergüenza se califica de errores a lo que constituyen delitos de libro. Suelen venir después bastantes juristas a echar cortinas de humo, dilatar procesos, recurrir sentencias, recusar jueces, negociar condenas. En demasiados casos ya apenas engaña quien vocea la presunción de inocencia, o el derecho del imputado a guardar silencio ante el juez o, menos aún, eso de que “si tiene pruebas, que vaya a los tribunales”. Uno se teme que nuestra celebrada tolerancia presente sea más bien una mezcla de banal relativismo, indiferencia chulesca y tenaz desprecio de lo público.

Entretanto, seguimos a la espera de reformar una Constitución manifiestamente mejorable. Será un nuevo texto que devuelva al Gobierno del Estado competencias que permitan el disfrute igual de los derechos sociales al margen del lugar donde habite el ciudadano. Si esa norma suprema nos reconoce iguales ante la ley, habrá de anular los anticonstitucionales derechos históricos que humillan y encelan a unas comunidades autónomas frente a otras. Si cree en la división de poderes, que dote de independencia y agilidad al poder judicial... Pero dejemos que los entendidos completen este catálogo.

Más importa ahora recordar que, aunque en vagones distintos, en política todos vamos en el mismo tren. El maquinista puede distraerse y tal vez algún viajero cometa desmanes que hagan peligrar el viaje, sólo que entonces deben saltar los frenos automáticos que eviten la tragedia. También en los regímenes constitucionales es probable que gobernantes y gobernados fallemos, pero los mecanismos de la justicia y las alarmas democráticas están para reducir —no para aumentar— los riesgos de descarrilamiento. El caso es no perder la vía.

Aurelio Arteta es catedrático de Filosofía Moral y Política de la Universidad del País Vasco

Nueva plataforma
Los Iguales de Lhardy
Javier Somalo Libertad Digital 19 Julio 2014

De manifiesto en manifiesto, España recorre una y otra vez el mismo camino. Hace treinta y seis años que se dejó escrito el diagnóstico sobre lo que quedaba de España frente al nacionalismo. Y nada. Sobre el mismo problema, ya fermentado, volvemos a reunirnos.

15 de julio de 2014 en el mítico Restaurante Lhardy de Madrid. Un salón con mesa corrida, larga como un día sin pan. Copas de agua como único indicio del negocio centenario al que se dedica el establecimiento. En la pared, una foto grande y dedicada de los reyes de antes y encima otra, tres veces más pequeña, de los reyes de ahora, todavía anónima. Más grande el rey cliente que el rey vigente. A los locales con pátina siempre les cuesta hacerse a los tiempos. Pero el lugar tiene ese estilo grave, sobrio, que invita a cualquier hazaña. Se presenta a la prensa la plataforma Libres e Iguales. Alguien toca campanillas con un tenedor y una copa vacía y comienza el asunto.

Una joven periodista pregunta en voz baja a Fidalgo quién es el que ha tomado la palabra. Era Arcadi Espada, el de los ojos siempre entornados. ¡Si se llega a enterar! Luego al de al lado de Fidalgo, Gabriel Tortella, le pregunta también susurrando que quién es él.

– ¿Yo? Tortella, Gabriel Tortella, como tortilla pero con e. He sido catedrático universitario pero ya estoy jubilado… bueno, emérito –añade restándole importancia.
– ¿Y él?– vuelve a preguntar la joven señalando con la nariz a Fidalgo.
– ¿Éste? José María Fidalgo… Fue un líder sindical muy importante. Y es médico…

La aclaración profesional venía a cuento porque –quizá la joven lo desconozca– antes los líderes sindicales representaban a los trabajadores pero trabajaban en algo. Eran algo.

El caso es que Tortella y Fidalgo se cruzaron reojos y movimientos de cejas mientras la reportera, con la cabeza agachada, anotaba los datos en su cuaderno. Seguro que al Pablo Iglesias de ahora sí lo conoce, pensaron. Pero en la enorme cabeza de Fidalgo y en la mucho más menuda de Tortella martilleaba otro temor: ¡Como nos pregunte ahora a qué hemos venido aquí… se va a liar!

Bien pensado, si no lo supiera, ¿por qué no explicárselo de verdad? Mientras, Cayetana Álvarez de Toledo hablaba de la importancia de la pedagogía. Lo que hizo la joven reportera fue sólo preguntar, que es el deber de todo periodista. Tiempo tendrá de enterarse de quién fue y qué fue de Nicolás Redondo –Terreros y Urbieta–, José María Fidalgo, Joaquín Leguina… Otros periodistas –también en el Lhardy– prefieren eso de "yo, más que una pregunta, Arcadi, quisiera compartir una reflexión...".

Tortella, "el más viejo de esta reunión", pide la palabra para hablar de un "enano que han convertido en gigante. Un 25 por ciento quiere la independencia contra un 75 que no pero que calla". Esto empezó a interesar a la periodista. ¿Era ya pedagogía? El otro desconocido, el de dos metros de altura, añade que está ahí porque le da la gana y por "conciencia moral" –ya alguien había metido un dedo en el ojo a Cayetana preguntando si quiere más a mamá que a papá porque sigue siendo del PP– y que le da igual de qué siglas sea el que quiera sumarse al compromiso de "poner al nacionalismo en su sitio, un nacionalismo que fabrica extranjeros".

Allí había trazas de PP, PSOE, UPyD –que ya tiene outsiders– y Ciudadanos. Conviene recordar que otro Manifiesto, el de los 2.300 –mismo problema, en 1981–, fue parido por profesores de instituto, socialistas y algún ugetista y luego firmado sin internet por tantas personas.

Pero volvamos a la pedagogía. "Soy Felipe Serrano y vengo del País Vasco". No quiso decir que es catedrático de Economía en la UPV. "Allí el Estado ha desaparecido, ahora no matarán pero no hay Estado y no hay libertad". Claro, es el otro frente, el que volverá después en la guerra de desgaste a España, el que ahora se aparta porque ya no matan y porque cada cosa hay que tratarla a su debido tiempo.

Jon Juaristi, Joaquín Leguina, Carmen Iglesias, Albert Boadella y alguno más llegaron un poco tarde pero llegaron. Se sentaron al margen de la mesa, en sillas sueltas. Ya casi estaban todos los lhardyanos, excepto Vargas Llosa, que se incorporó a la lectura del Manifiesto celebrada bajo un sol africano. Entre libros escritos, libros leídos, ideas, talento, rarezas, manías, vicios y egos, el romántico salón se venía abajo. Pero era mejor esa foto que la de la Puerta de los Leones. En Lhardy no estaban posando sino juntos. Y cuando hablaba Arcadi, Santiago González escuchaba a Félix de Azúa y Fidalgo y Tortella instruían a la reportera. Ellos estaban allí y no les hacía falta prestarse atención. Acudían como lo hacen los reservistas ante una amenaza cuando no hay relevo o es tan escaso que reclama refuerzo.

Lucía Méndez dedujo de pronto que el Manifiesto reforzaba la opinión del presidente del Gobierno sobre el asunto, la cosa, en fin, sobre el lío colosal este, que diría el aludido. Del interior de Fidalgo –quizá como respuesta– salieron entonces unos ruidos extraños, una mezcla de carraspera, gruñido de ogro y exceso de bicarbonato, o de agua, que no paraban de servirla tan amable como únicamente. Cayetana sonrió como diciendo querida Lucía, a ese capote no voy a entrar, que los titulares los carga el diablo. Bueno, o sólo sonrió.

No hubo referencia alguna de los periodistas a los retratos del salón. Ni al grande de la dedicatoria ni al pequeño improvisado. Allí, en la pared, había muchas respuestas. Hablando se entiende la gente. Pero los Libres e Iguales ya han pedido reuniones con el rey, con Rajoy, con el PP, el PSOE, UPyD y Ciudadanos. ¿Es para ellos la pedagogía? También, espero. Pero, ¿para quién más? ¿Qué programa electoral satisfará al que quede convencido? ¿Habrá pedagogía sobre a quién votar? Porque esto depende de votos ¿Servirán los apuntes de la joven periodista para entender, tres décadas después, lo que queda de España?

Los Libres e Iguales tienen enfrente a la dictadura de la tertulia televisiva, del share, del pico de audiencia, del tiempo corto, de las opiniones por minuto. De los todólogos monologuistas. En los gallineros, bajo el calor de los focos de plató ya pusieron y empollaron el huevo del populismo. Ya eclosionó. Y no para de piar.

Cuántas veces parecía que… y al final nada. A ver si esta vez los Iguales de Lhardy aprovechan tanto esfuerzo pasado.

España, cambiar para ganar
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 19 Julio 2014

“Somos un pueblo con terribles problemas y que se gobierna mal”. Salvador de Madariaga.

“Nada me parece más despreciable, más contrario a su misión, que el escritor del cual se sabe por anticipado lo que va a pensar y decir sobre un nuevo tema. Esto es la definición del imbécil. Por motivo parejo, abomino del hombre consecuente con sus ideas. Eso es la definición de la mula. No es uno, se me ocurre, quien debe ser consecuente con sus ideas sino sus ideas quienes deben ser consecuentes con la realidad”. José Ortega y Gasset.

“Son españoles quienes no pueden ser otra cosa” (Antonio Cánovas del Castillo) y “la historia de España es la más triste porque siempre acaba mal” (Jaime Gil de Biedma), son dos expresiones de pesimismo histórico que responden a la inhabilidad de la sociedad española para resolver a tiempo y con realismo sus problemas de convivencia a los que se refería Salvador de Madariaga en la frase lapidaria con que comienza este texto. Estamos ahora en esa tesitura: con un régimen constitucional deprimido y disfuncional que no responde a las aspiraciones mayoritarias y crea excrecencias perversas (corrupción, endogamia partidista, politización de la justicia, desbarajuste territorial), pero, al mismo tiempo seguimos con la vieja actitud resistente a la que se refería Ortega, según la segunda cita que encabeza este post, de sostener la situación y no enmendarla.
De lo que se trata ahora es de que España como nación plural y España como Estado revaliden el éxito de la transición mediante una reforma constitucional que mantenga todas las virtudes de la Carta Magna de 1978 y corrija sus carencias, insuficiencias y ambigüedades. Y suprima preceptos agotados por su contenido transitorio

De modo tal que podría ocurrirnos como en épocas anteriores cuando las convulsiones (golpes de Estado, guerras) han sustituido a los cambios ordenados. En ellos, España ha perdido siempre, pero cuando esos cambios se han pautado con amplios consensos, ha ganado. Y de lo que se trata ahora es de que España como nación plural y España como Estado revaliden el éxito de la transición mediante una reforma constitucional que mantenga todas las virtudes de la Carta Magna de 1978 y corrija sus carencias, insuficiencias y ambigüedades. Y suprima preceptos agotados por su contenido transitorio.

Nuestro constitucionalismo compone una historia dramática. Tuvimos una ejemplar Constitución liberal en 1812 que sólo estuvo vigente de forma intermitente durante seis años, a capricho de Fernando VII, y luego un Estatuto Real en 1834. Tras la Revolución Gloriosa (alentada por Prim y Serrano) que expulsó de España a Isabel II se fraguó la de 1869 que duró un suspiro a pesar de que la federal de la I República (1873) no llegó nunca a entrar en vigor con el estallido del cantonalismo que redujo por la fuerza el general Pavía quien entrego el poder al general Serrano.

La muy duradera Constitución de 1876 (posible por otro pronunciamiento militar: el del general Martínez Campos) amparó los reinados de Alfonso XII y XIII (de 1923 a 1929, medió la dictadura de Primo de Rivera), pero se derrumbó el 14 de abril de 1931 que dio paso a la II República, a su vez sucumbida tras la guerra civil cuando el franquismo impuso durante casi cuarenta años las Leyes Fundamentales (con pretensión de inarticulada urdimbre constitucional). De ahí que la mejor de las Constituciones de nuestra historia, con la de 1812, haya sido la de 1978.

El gran desafío es reformar esta Constitución para que continúe vigente (los países de nuestro entorno cambian sus Cartas Magnas con frecuencia: la alemana desde 1949 ha registrado más de cuarenta modificaciones) y no derrumbarla como algunos quisieran. Los cambios son buenos -ahí está la abdicación del Rey, o determinadas renovaciones en partidos políticos- y aunque los legislativos por sí mismos no son más que normas, resultan válidos si incorporan una voluntad política regeneradora.

Consulta no, reforma sí

La Constitución española y su reforma no está justificada, sólo y ni siquiera principalmente, por el proceso soberanista catalán. Primero, porque el independentismo en Cataluña es un síntoma del deterioro general del sistema y emerge por la propia debilidad del régimen constitucional. Y segundo, porque en Cataluña, como en el País Vasco, siempre existirá un sector social irreductible, más o menos amplio, de independentistas y nacionalistas radicales. Pero tanto Cataluña como el País Vasco, en lo que tienen de resistencia a la integración territorial, son un problema español, un problema recidivante que de forma cíclica hay que abordar porque en ambas comunidades hay un nacionalismo muy dinámico que encierra un designio de estatalidad propia y/o constante singularización.
La reforma de la Constitución desagregaría con seguridad a gran cantidad de ciudadanos catalanes tanto de las tesis del llamado 'derecho a decidir' como del afán independentista, porque la negociación previa pondría sobre la mesa y resolvería, al menos en parte, aspiraciones de Cataluña que son transversales

Ante esa realidad -cuando ya la fuerza no es un argumento en absoluto presentable- hay que intentar desactivar los brotes de corte insurreccional con el cumplimiento de la ley, pero también mediante el ejercicio de la política en su más noble acepción. Porque el objetivo sólo puede ser uno: mantener una unidad constitucional de España que concilie lo común con lo específico y propio.

La reforma de la Constitución desagregaría con seguridad a gran cantidad de ciudadanos catalanes tanto de las tesis del llamado “derecho a decidir” como del afán independentista, porque la negociación previa pondría sobre la mesa y resolvería, al menos en parte, aspiraciones de Cataluña que son transversales. De lo que se trata es de perfeccionar el Estado autonómico orientándolo en un sentido federal: Senado territorial con competencias legislativas exclusivas y resolutivas en otras materias; reparto competencial claro entre el Estado y las Comunidades Autónomas mediante una cláusula de atribución en la Constitución que debe añadir otra de lealtad de los territorios al propio Estado e incorporación de las líneas maestras de una financiación autonómica que contemple la ordinalidad (que afecta a Cataluña, pero también a Madrid y a Baleares y que ajustaría los mecanismos de solidaridad del Concierto vasco y del Convenio navarro).

Por lo demás, queda el desarrollo y concreción del concepto de nacionalidades que la Constitución de 1978 consagró con una ambigüedad cuya clarificación remitió al futuro creándonos un problema conceptual y político. De lo que no cabe duda alguna es que la Constitución quiso reseñar que la unidad de España es plural y que en esa pluralidad existen hechos diferenciales -no privilegiados- que requerían un tratamiento competencial, cultural, lingüístico y un entramado institucional específico.

La consulta que pretenden los secesionistas en Cataluña no se puede celebrar porque lo impide la Constitución, la ha vetado el Congreso y el Tribunal Constitucional ha anulado la parte esencial de la declaración soberanista del Parlamento de Cataluña. La soberanía reside en el conjunto del pueblo español. Rajoy no puede acordarla con Mas de manera alguna. Pero es posible, siempre en el contexto de una reforma constitucional que contemple todas las graves disfunciones del sistema, impedir, no sólo que el independentismo aumente, sino que disminuya drásticamente. Digo reforma, no proceso constituyente, porque entonces, estaríamos en la convulsión y en la ruptura y el posible consenso se volatizaría.

Una reflexión última: la derecha democrática española desconfía profundamente del federalismo. Lo vincula a la izquierda (lo cual históricamente fue cierto; no ahora) y a una forma de fisurar la unidad de España (lo cual es incierto). Baste citar el nombre de un gran español, de un español universal, que debiera aventar esos temores al modelo federal: Salvador de Madariaga y sus “Memorias de un federalista” (1967), un hombre, un político, un intelectual que compendia las virtudes de un patriota con un agudo sentido de la dinámica histórica de nuestro país y del europeísmo, condición que le reconoció la concesión del premio Carlomagno en 1973.

El atracón de Podemos
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 19 Julio 2014

El malestar europeo contra sus partidos tradicionales se expresó de muy diversa manera en la europeas.En Francia ganó la hija de Le Pen, en Grecia la izquierda radical de Siryza. En Italia, Beppe Grillo, aunque ya en baja, pasó del 20%. En España unos neotrokistas bautizados como Podemos casi llegaron, pero sin pasarlo, al 8%. Pareciera que tienen mayoría absoluta y, en cuanto a presencia mediática por tierra mar y aire y en sesiones de mañana tarde y noche, ni los mejores agentes del Komintern o del Reich hubieran podido soñar con tan inmejorables nivel de agitación política con ellos como referente.

El atracón que la sociedad española está deglutiendo de Podemos solo tiene parangón en un sueño de Gargantua. Nada que objetar. Cada cual se come los pollos que quiere. Cada medio es muy libre de convertir a Belen Esteban en princesa del pueblo y luego sustituirla en la cochiquera por un mozo con coleta y presentarlo a presidente de Gobierno o a Chiquilicuatre y mandarlo a Eurovisión.

Por ahora donde está es en el Parlemento Europeo con otros cuatro y lo que tiene es un montón de pájaros volando que le hacen delirar en que convertirá a España en la Unión de Republicas socialistas, bolivarianas y comunales de la Iberia Citerior e islas adyacentes con una asamblea de perroflautas como parlamento y con la momia de Chavez como icono ante el cual juren los embajadores extranjeros.

Despues de unos días discuentiendo con ellos, me van a perdonar lectores, que me los tome a lo que son. Unos chicos de mi facultad que se han encontrado en un momento en que les ha sonado una flauta. Las criticas que ellos hacen al sistema, a nuestra democracia, a nuestra clase politica y a nosotros mismos las comparte cualquier español decente. Que los gobernantes no se enteran de la desafeción del pueblo que gobiernan ha contribuido aún más a ello. O sea, que hay cabreo generalizado.

Mucho y muy impostado desde una izquierda que ahora maneja el mantra de que un austericidio (que en si mismo es un dislate porque significa matar la austeridad) ha sumido en la miseria al pueblo. En realidad lo que había, porque asi lo dejaron, era un país cayendo a peso muerto por un despeñadero que era de “habernos matao” y que ellos tuvieron algo que ver en el desastre. Pero no, porque ellos solo quieren el bien para el pueblo y son estupendos de oficio.

Las criticas que ahora encabeza y de las que se nutre Pablo Iglesias, el Mozo, para no confundirlo con el fundador socialista, están muy cargadas de razón. O sea, que se comparten por muchos. Ya empieza a haber cierta disputa en que ha sido la maligna derecha, que es la hija mayor de chico pequeño de Lucifer, la culpable de todos los males,porque resulta que lo que han hecho sus colegas del buen rollo años de atrás, y muy mayormente los del cuentanubes es de alivio de luto.

Pero una cosa es la critica y otra las recetas. ¿A alguien en su sano juicio se le ocurre pensar como sería nuestra vida con Iglesias-Monedero-Errejon, presidente y ministros de Economia-Exteriores-Interior. Una cosa es hacer Agitprop en las teles de los “rojos (Berlusconi y Lara, por cierto), en la que luego habría que poner, alcanzado el poder, a los comisarios politicos (vayan mandando los curriculum al “camarada Cintora”) y otra lo de comer , llevar a los chicos al colegio y pagar las pensiones.

Me parece y me da que la burbuja de estos redentores está cada vez más hinchada, tiene encantada a la gente que menos se esperan. Porque lo que está sucediendo es que tienen descuartizada a la izquierda, que es lo que ya tenía advertido Wladimir Iliach “Leini” con estas “enfermedades infantiles” y muy revolucionarias. Que a quien tienen de los nervios es al neonato Sanchez y al paleo comunista Lara

O sea, que no se si sacarán un 10 o un 15 o un 20 . Pero si se que las sociedades democráticas occidentales tienen mejores referencias y, sobre todo, cierta información de sus paraísos. O sea, que veremos cuanto quedan en la mano y en las urnas de tanta bandada. Aunque personalmente es de pensarse hacerse intelectual de Podemos, okupa de algo y ponerse de moda. Porque molar, molar, mola. Y cuando la burbuja explote se escribe que fue “el mayo”. Y que ademas en este si estuvimos

El alzamiento sindical.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Julio 2014

Ni los que controlaban ejercían como controladores, ni los que engañaban con facturas falsas tenían ningún tipo de remordimientos ni escrúpulos a la hora de engañar. El caso es que con los fondos de formación, parece que la UGT-A había creado un entramado con el exclusivo fin de financiarse con el 20% escamoteado a los cursos en su propio beneficio. Un llamado “bote” o “impuesto revolucionario” por cumplir con la misión de intermediar en el proceso de los Cursos de formación de desempleados ejerciendo de contratista con empresas del sector. Un informe demoledor de la Guardia Civil que detalla el periódico La Razón que ha tenido acceso a él. O sea que estamos ante un verdadero “alzamiento sindical” de bienes que curiosamente coincide con la efeméride de otro de tipo militar de dramáticas consecuencias para España.

Y como siempre sucede en estos casos, el denunciante ha sido un perjudicado por el sindicato que hipócritamente critica lo que él mismo aplica cuando le convienen a sus intereses. Y es que es muy malo verse despedido mientras los jerifaltes se agasajan con mariscadas. Una práctica muy común en el socialismo bien entendido donde los de la Duma viven como zares en sus “dachas” o como los Castro en lujosas mansiones, sin mencionar el impune enriquecimiento a costa del resto de la población sometida por ese sistema “igualitario”. Grandes revoluciones traen como consecuencia grandes expolios.

Pero como también siempre sucede en estos casos nadie quiere asumir responsabilidades y se excusan en desconocer los detalles. En este caso la principal responsable dice que esa información está sacada de los documentos que la policía confiscó por orden judicial de las sedes del sindicato y que por tanto no hay forma de contrastarlo. Claro que tampoco explica el por qué se produjo el “borrado” de los discos duros de los ordenadores, previo a la confiscación, donde se supone que se almacenaba el detalle de esa doble contabilidad. ¿Hubo aquí también un apresurado chivatazo de la operación policial?

Y si comparamos esta actitud con la de la Presidenta de la Junta de Andalucía, veremos un paralelismo que evidencia que a grandes males, grandes remedios, sobre todo si estos van en la dirección de entorpecer la labor judicial al máximo. Primero negándolo todo; segundo destruyendo pruebas documentales o informáticas; tercero de lo que no se puede eliminar por ser oficial, retardar su envío o censurarlo para dilatar el caso hasta que prescriba; cuarto desprestigiar al instructor y las FFyCCSE que colaboran con él acusándoles de prevaricación y acoso; quinto hacer propaganda de colaboración con la Justicia y de la lucha contra la corrupción; sexto mantener a ultranza en sus cargos a los imputados con la excusa de la “presunción de inocencia”; séptimo hacer como si se toman medidas sancionadoras sin tomarlas realmente dilatando los expedientes “sine die” y continuando con las subvenciones sin ningún pudor.

Y ahora viene el nuevo Secretario General del PSOE y dice que su actitud de lucha contra la corrupción será la misma que la que lleva a cabo Susana Díaz en Andalucía. Creo que para todos los ciudadanos, menos para los engañados andaluces, queda perfectamente clara esa actitud si nos atenemos a los hechos y no a las palabras de esta refulgente lideresa del universo socialista tan comprensiva con su organización hermana UGT-A. Y volvemos a lo de que no hay nada como el socialismo bien entendido. Alguien dijo acertadamente que del viejo lema de “a las barricadas” hemos pasado al de “a las mariscadas”. Basta con ver el lustroso aspecto de los dirigentes imputados para ver lo bien que sienta la “buena vida sindical”.

Podemos: una grave amenaza para la democracia
Roberto Augusto www.lavozlibre.com 19 Julio 2014

Filósofo y escritor

Cuando la gente deja de creer en el sistema y en los partidos tradicionales pueden surgir figuras carismáticas que prometen arreglarlo todo mágicamente. Las democracias decadentes suelen degenerar en dictaduras populistas y demagógicas o en gobiernos que son peores que aquello que criticaban.

Podemos no es parte de la solución: es solo un síntoma del problema. La corrupción y la incompetencia absoluta de los partidos políticos españoles ha hecho que muchas personas, ingenuamente, hayan creído que este nuevo actor político va a traernos la regeneración democrática que todos deseamos. Se equivocan completamente. Si la formación de Pablo Iglesias llegara a gobernar España algún día, cosa que espero que nunca suceda, nos hundiríamos todavía más en la montaña de basura sobre la que nos encontramos. Pablo Iglesias como presidente nos traería la ruina económica, la fragmentación del Estado y el caos en pocos años.

Las propuestas de Podemos, algunas de ellas lógicas y deseables (por ejemplo, acabar con el aforamiento de los diputados), se mezclan con ideas imposibles que parecen más propias de una tertulia de café que de un programa de gobierno. Es muy bonito prometer una jornada laboral de 35 horas, la jubilación a los 60, una renta básica universal, ampliar el permiso de paternidad y un apartamento en la playa para cada español. Por prometer que no quede. ¿Y cómo pagamos todo eso? Fácil: le quitamos el dinero a los ricos y se lo damos a los pobres. ¿Cómo a nadie se le había ocurrido eso hasta ahora? Lo que olvidan los partidarios de Podemos es que el capital y las empresas no tienen fronteras. Y que llevarte tu negocio o tu dinero a otro país es algo que nadie puede evitar.

Otro aspecto que me resulta inquietante de Podemos es el caudillismo que desprende su líder Pablo Iglesias. Un aspirante a Hugo Chávez español y aprendiz de brujo que está jugando con fuego. Los personalismos en política son un grave error. Un país serio lo que necesita son proyectos sólidos y creíbles, una población formada y una democracia saneada. Alemania o Francia deberían ser nuestro modelo, no la Venezuela del chavismo o la Cuba decadente de los hermanos Castro.

Que se contenga Hamás
EDITORIAL Libertad Digital 19 Julio 2014

Las diferencias morales entre Hamás e Israel son tan obvias que resulta sorprendente que tantos se nieguen a verlas. Mientras los palestinos celebraban el asesinato de tres adolescentes judíos a los que Hamás había matado no por haber hecho nada, sino por ser lo que eran, el Gobierno israelí encontró y metió en la cárcel a los asesinos de un adolescente palestino al que mataron en venganza por el crimen anterior, con el aplauso general de la población hebrea, que reclamó la pena de muerte para ellos. Mientras los terroristas de Hamás esconden sus cohetes en escuelas y piden a los suyos que hagan de escudos humanos, los israelíes se esfuerzan por reducir las víctimas civiles avisando a los afectados para que no les alcancen las bombas.

"La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros" es la recordada frase de Golda Meir que resume mejor que nada el núcleo del conflicto entre Israel y Palestina. Sin embargo, pocos recuerdan que estas palabras estaban precedidas por la siguiente reflexión: "Podemos perdonar a los árabes por matar a nuestros hijos. Pero nunca podremos perdonarles que nos obliguen a matar a los suyos". Por más que les chirríe a quienes sólo aceptan la propaganda de Hamás, generosamente amplificada por la mayoría de los medios europeos, ésta ha sido y sigue siendo la perspectiva con la que la mayor parte de los israelíes aborda el conflicto.

Así, mientras el ingenio hebreo se ha esforzado por encontrar la forma de proteger a sus civiles de los cohetes que continuamente llueven desde Gaza, Hamás gasta el dinero que recibe de Occidente en armas y túneles. Aunque no se informe de ello en España, las poblaciones más cercanas a la Franja viven en un continuo estado de excepción en el que rutinariamente deben dejarlo todo y refugiarse, aprovechando los pocos segundos que pasan desde que suenan las sirenas de aviso hasta que caen los cohetes. Según parece, Israel es el único país del mundo que no tiene derecho a defender a sus ciudadanos de esa agresión constante.

Tanto es así que el Gobierno español ha tenido la caradura de pedir "contención" a Israel ahora que ha iniciado una operación terrestre para destruir los túneles a través de los cuales el grupo terrorista se aprovisiona e intenta secuestrar y matar israelíes. No existe Gobierno occidental, incluyendo el español, capaz de aguantar la agresión continua que soporta Israel con la "contención" con la que reacciona el país hebreo. No estaría de más que el Gobierno del PP abandonara de una vez esa postura ambigua con que aborda el conflicto y dejara de intentar dar lecciones de moral a la única parte de este conflicto que la tiene en cuenta.

Cataluña, ante el desafío secesionista
Albert Boadella: 'No hay nada que hablar ni negociar con Mas'
Afirma que en su "retrato psicológico" de Jordi Pujol se quedó "corto" porque "la realidad siempre supera la ficción"
Europa Press www.lavozlibre.com 19 Julio 2014

Madrid.- El dramaturgo y director artístico Albert Boadella ha advertido que "no hay nada de qué hablar ni negociar" sobre los temas que pretende el presidente de la Generalitat, Artur Mas, según ha declarado en los Cursos de Verano que organiza la Universidad Complutense de Madrid.

"Pretende plantear algo que no pertenece a su ámbito, es algo que depende del conjunto de los españoles, es decir, la decisión de los territorios de España deben tomarla el conjunto de todos los españoles", ha explicado. "Esto es como una sociedad anónima en la que si uno se quiere marchar tiene unas determinadas obligaciones", ha ironizado.

Boadella, perteneciente a la plataforma que ha desarrollado el manifiesto 'Libres e iguales', que reclama una respuesta contundente ante el "desafío" secesionista catalán, ha señalado que cree que esta acción servirá porque "hay una voluntad de acciones futuras".

Así, ha defendido que este manifiesto "da sentido, por lo menos, a que un conjunto de gente tanto catalanes como del resto de España sientan que hay ciudadanos que están muy preocupados por esta cuestión y que los propios políticos se sientan también arropados en sus decisiones por un conjunto de gente muy diversa y muy transversal". "No es un manifiesto político, sino que es un manifiesto cívico, un manifiesto ciudadano", ha subrayado.

SOBRE JORDI PUJOL: ME QUEDÉ "CORTO"
Boadella ha recordado una de sus obras ('Ubú president', 1995) para afirmar que se quedó "corto" a la hora de realizar un "auténtico retrato psicológico del president (Jordi Pujol)". Así, ha confesado que en su momento podía parecer "muy agresivo" con "los niños que salían con las maletas (los hijos de Pujol) llenas de dinero que se le caía en medio". "15 años después se ha visto la realidad", ha ironizado.

A su juicio, "esta es la función del artista porque también creó un estado de opinión". "Mucha gente pensó que era exagerado pero ahora piensan que la realidad siempre supera a la ficción", ha señalado.

ARCADI ESPADA
"Cataluña es el lugar de España donde se concentra el mayor número de xenófobos, entre el 30 y 40%"
Periodista Digital 19 Julio 2014

Este sábado 19 julio 2014 Arcadi Espada titula La xenofobia blindada su sección El correo catalán en el diario El Mundo.

Sí, hay una singularidad catalana. Cataluña es el lugar de España donde se concentra el mayor número de xenófobos, es decir, de personas que no quieren vivir con el resto de españoles. Según estimaciones diversas este número podría alcanzar el 30 por ciento de los ciudadanos catalanes. Otras lo alargan hasta más allá del 40. Los sociólogos y distintos expertos del alma colectiva vacilan respecto a la perdurabilidad y profundidad de este sentimiento, que vinculan con circunstancias como la crisis o con el sometimiento de la población a las instrucciones de sus élites políticas, sociales, mediáticas o deportivas. Algunos creen en su fácil reversibilidad y otros creen que es, en gran parte, un sentimiento indestructible.

Añade:
Sea como fuere este es el más tajante hecho diferencial catalán. Hay otras características producto del medio o la cultura, pero que son menos importantes y están más compartidas con otras comunidades. Y, sobre todo, como en el caso de la lengua, son singularidades que se hallan plenamente satisfechas.

Y concluye:
Las razones por las que una parte de la ciudadanía catalana y la neta mayoría de sus representantes políticos han caído en la xenofobia merecen análisis detallados. Atenderemos, pues, a las conclusiones que los científicos sociales tengan a bien procurarnos. Pero mientras tanto habrá que hacerle frente. Primero poniendo el nombre real a las cosas: llamadle, por ejemplo, a la xenofobia lo que es, uno de esos vuestros tan preciados sentimientos que os hacen llorar como terneros. Y luego evitando que su inconmensurable chantaje político quede establecido y triunfante por ley.

Oriente Medio
Hamás contra los judíos: una guerra de 26 años
Marcelo Birmajer Libertad Digital 19 Julio 2014

Desde la publicación de su carta fundacional, en agosto de 1988, el movimiento palestino autodenominado de Resistencia Islámica, cuyo acrónimo es Hamás, ha librado una continua y sanguinaria guerra cuyo objetivo es el exterminio del pueblo judío. Esta afirmación no es una interpretación paranoica, ni fruto de una mirada fanática o de una incomprensión cultural, ni un eslogan demagógico o propagandístico. Hamás, votado por la mayoría absoluta del pueblo palestino en 2006, declara en su carta, sin eufemismos ni atenuantes, su vocación de eliminar a los judíos, literalmente, de la faz de la Tierra:

Hamás es uno de los eslabones en la lucha contra el invasor sionista. (…) El Profeta ha dicho: "El Día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes combatan contra los judíos (matando a los judíos), cuando el judío se esconderá detrás de piedras y árboles. Las piedras y los árboles dirán: Oh, musulmanes, oh Abdulá, hay un judío detrás de mí, ven a matarlo (…) (art. 7).

Las iniciativas, y las llamadas soluciones pacíficas y conferencias internacionales, están en contradicción con los principios del Movimiento de Resistencia Islámica.

De vez en cuando se llama a convocar una conferencia internacional que busque maneras de resolver la cuestión [palestina]. Unos aceptan la idea, otros la rechazan por esto o por aquello, poniendo condiciones para acceder a que se convoque la conferencia y participar en ella. Conociendo a las partes que constituyen la conferencia, sus actitudes pasadas y presentes hacia los problemas musulmanes, el Movimiento de Resistencia Islámica no considera que tales conferencias sean capaces de satisfacer las demandas, restaurar los derechos ni hacer justicia a los oprimidos. Esas conferencias sólo son maneras de instalar a los infieles en la tierra de los musulmanes en calidad de árbitros. ¿Desde cuándo han hecho justicia los infieles a los creyentes? "Pero los judíos no estarán satisfechos de ti, ni los cristianos tampoco, mientras no sigas su religión. Di: la dirección de Alá es la dirección verdadera. Y ciertamente si sigues sus deseos, después del conocimiento que te ha sido dado, no tendrás protector ni defensor frente a Alá" (Corán 2:120).

No hay solución para la cuestión palestina si no es a través de la Yihad. Las iniciativas,las propuestas y las conferencias internacionales son todas una pérdida de tiempo y empresas vanas. El pueblo palestino hace bien en no consentir que se juegue con su futuro, sus derechos y su destino. (art. 13).

Desde 1994 hasta hoy, Hamás ha tirado miles de misiles contra civiles indefensos israelíes. Ha secuestrado decenas, asesinado casi un millar y herido miles de judíos civiles e indefensos. La única defensa con la que cuentan los judíos de todo el mundo contra Hamás y sus aliados son las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF). El odio de Hamás contra los judíos, injustificado en cualquier caso, no tiene una argumentación territorial: en agosto de 2005, el primer ministro Ariel Sharón, Z"L, ejecutó una retirada total y absoluta de judíos de Gaza, dejando la Franja en manos de los palestinos, que eligieron el gobierno por voto libre y secreto; fue el último ejercicio democrático de este pueblo. Desde entonces, son gobernados por la dictadura islamofascista de Hamás, que sigue dominando la Franja de Gaza. A la retirada israelí, que era un gesto de paz y negociación, respondieron con más misiles, más secuestros, más asesinatos. Los misiles no cesaron de caer en el sur de Israel hasta nuestros días, y a esta situación descabellada se le sumó el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes por el sólo hecho de ser judíos. Debemos señalar que la Autoridad Palestina, liderada por Fatah en su feudo de Cisjordania, que mantenía una relación, aunque no pacífica, mucho menos belicosa con Israel, de todos modos se alió en un mismo Gobierno de unidad nacional con Hamás, y no lo anuló cuando la masacre de los tres chicos. ¿Cómo debía reaccionar Israel frente a esta situación? El islamofascismo no remite con apaciguamientos. Por ejemplo, hace unos pocos meses, este mismo año, la organización islamofascista Boko Haram secuestró 200 niñas en Nigeria. Muchos países del mundo se escandalizaron, pero nadie hizo nada. Las niñas siguen secuestradas, quizás ya vendidas como esclavas o prostitutas. ¿Debe Israel permitir que ese sea el destino de sus ciudadanos?

No existe democracia desarrollada que, atacada durante decenas de años por misiles, atentados y secuestros seguidos de asesinatos, reaccione distinto de Israel. Por no hablar de cómo reaccionan las dictaduras. Solamente en Siria, ya han matado a 200.000 personas en una guerra civil; la mayoría eran civiles indefensos. Pensemos en Sudán, Ruanda, Afganistán, o el nuevo califato iraquí. En ese contexto, la reacción de Israel es moderada y cautelosa. La totalidad de las muertes de civiles palestinos es responsabilidad absoluta de Hamás. Lamentamos cada muerte de cada civil indefenso, sea cual sea su identidad. Hamás coloca ex profeso a sus mujeres y niños junto a las lanzaderas de misiles, y los amenaza para que no abandonen los sitios donde Israel advierte que bombeardeará. Israel tiene el derecho y la obligación de defender a sus ciudadanos; ningún ejército de un país democrático ha encontrado hasta ahora una fórmula para defenderse de una estrategia terrorista de utilizar civiles como blancos humanos sin daños colaterales. Lo hicieron los nazis en su derrota, lo hace Hamás desde su fundación. Hamás podría acabar ya mismo con la guerra: renunciando a exterminar a los judíos, y manteniendo la paz con Israel. Los judíos no tienen esa opción: hagan lo que hagan, Hamás procurará su destrucción. Sin embargo, sin renunciar a la autodefensa, y perseverando en el sueño, la mayoría del pueblo de Israel mantiene viva la llama de la esperanza de hacer alguna vez la paz con el pueblo palestino.

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España / Terrorismo islamista
Detectados 29 yihadistas españoles combatiendo en Siria
Efe. Madrid. La razon 19 Julio 2014

Los expertos en terrorismo yihadista han detectado a 29 españoles combatiendo actualmente en Siria, aunque la cifra podría ser mayor porque posiblemente haya otros que no han podido ser localizados, según la fiscal coordinadora de terrorismo internacional en la Audiencia Nacional, Dolores Delgado.

En una entrevista con Efe, Delgado ha explicado, no obstante, que las estimaciones sobre el número de combatientes en esa zona en conflicto son muy variadas y diferentes dependiendo de la fuente que las maneje.

Se cree que en Siria, según la fiscal, los combatientes extranjeros de origen europeo son un 18 por ciento de un total de unos 2.000, que se reparten mayoritariamente entre franceses, seguidos de los procedentes de Reino Unido, Alemania, Bélgica, Países Bajos y finalmente España.

En Francia, por ejemplo, prosigue Dolores Delgado, hay una fuente oficial que habla de que en estos momentos hay 63 combatientes en Siria y otras fuentes llegan a cifrarlos en 461.

"De España se habla de 29 de los que de forma, entre comillas, oficial, se ha constatado su presencia a través de investigaciones específicas. Esos son los que seguro están combatiendo en Siria", asegura.

Se trata de musulmanes jóvenes de origen español, de segunda o tercera generación, o con residencia legal en España y cuya radicalización se produce sobre todo en la adolescencia.

En cuanto a las organizaciones en las que se integran, se ha podido establecer que el 80 por ciento de los europeos que va a Siria se decanta por la organización Estado Islámico (EI) "que es la que más ha captado la atención de los yihadistas en Europa" y las vías de entrada son fundamentalmente Turquía, seguida de Bulgaria, Grecia y Túnez.

Antes de la guerra en Siria, uno de los principales destinos yihadistas era Irak, donde las acciones "estaban más destinadas al martirio, a hacer la Yihad a través de acciones suicidas".

"En Siria hay más combate, más preparación militar. No son necesariamente atentados suicidas, se hacen más bien ejecuciones directas", señala Delgado, que incide en que los enfrentamientos son más de tipo "guerrilla urbana y eso conlleva la toma de detenidos con ejecuciones directas".

Esos terroristas, añade, "viven también mucho de lo que obtienen de los secuestros como hemos podido comprobar con los tres periodistas españoles que han estado retenidos en esa zona".

El otro foco es Mali, "aunque aquí se habla ya de solo tres españoles detectados, y es que los investigadores han apreciado una disminución como destino yihadista".

Esto es debido, precisa, a que "la zona de Siria es mucho más atractiva para los yihadistas porque no es desértica y los traslados son más fáciles y baratos. Tiene menos penuria llegar a Siria que a Mali".

Para Delgado, el problema será el retorno de todos esos combatientes a sus lugares de origen. "Si las cifras son las que son o incluso mayores porque se quedan cortas, si el desarrollo de la acción conlleva entrenamiento militar e ideológico-religioso" esto significa que, si están dispuestos a volver si baja de intensidad el conflicto, "volverían con una preparación ideológica militar radical y extrema".

Por tanto, "el trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y también de la Justicia es la localización de aquellas personas que se han podido integrar en una organización terrorista o que han podido colaborar con una organización terrorista y se trata de detectarlos para impedir o evitar que sigan con esa actividad terrorista o que puedan pasar a acciones y atentados terroristas".

"En esa línea se trabaja. De personas que están localizadas o que se puede presumir que están en una zona en conflicto existe evidentemente una investigación y un seguimiento a partir de esa localización. Es uno de los pilares fundamentales", insiste.

Precisamente, en Francia se han aprobado recientemente una serie de medidas para evitar que ciudadanos franceses se trasladen a Siria, lo que para Delgado no es más que un sistema preventivo en frontera y le lleva a suponer que será "un elemento para proceder a la detención o un indicio más de su actividad terrorista".

A su juicio, se trata de una legislación "complicada de trasladar a España", porque entiende que es muy difícil en la práctica ese control fronterizo porque el salto a Siria se suele hacer a través de terceros países.

Sobre las continúas menciones de estos grupos a Al Andalus, Delgado admite que se trata de una obsesión o fijación en la recuperación de los territorios que hayan sido musulmanes, pero también es cierto que ellos hablan de una expansión global y absoluta de la ley islámica.

Por ello considera que esa circunstancia no supone "un mayor peligro" para España, que "como el resto de Europa forma parte de los objetivos terroristas". "Que tengamos esas referencias a Al Andalus no nos convierte en mayor foco que Francia por ejemplo", sostiene.

En cuanto a las investigaciones de terrorismo islamista, muchas de ellas se centran sobre todo en internet que, dice Delgado, se ha convertido "en un medio a través del que se hace la propaganda, publicidad, adoctrinamiento, entrenamiento y a través del cual se desarrolla también la propia actividad terrorista".

"El análisis de para dónde van a ir los yihadistas se conoce muchas veces por los comunicados que hacen los líderes en internet" y en este momento indica que los investigadores están ahora "muy pendientes del conflicto israelí".

"Internet es un reto. Los lobos solitarios tienen mucho que ver con internet porque se nutren del yihadismo a través de la red. En algunos casos están solos y en otros casos encuentran un entorno virtual que profundiza su radicalización y les determina a actuar". "De la red pasan al terreno", advierte.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Cataluña
¡Luz y taquígrafos!
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 19 Julio 2014

La discreción puede discurrir por muchos caminos contrapuestos. Hay discreciones cargadas de pulsiones románticas, como cuando el cantante de la gran orquesta de la cumbia uruguaya, Sonido Caracol, entona su popular "Háblame al oído, suavecito, suavecito". Que nadie se entere, solo la persona elegida. Pero también las hay con connotaciones terroríficas, como en el caso de "El que susurra en la oscuridad", uno de los relatos del ciclo blasfemo de Cthulhu. Aquí la discreción es producto del sigilo con que se manifiestan los monstruos evocados por la imaginación torturada del genial H. P. Lovecraft.

Mandan las vísceras
¿En qué categoría se encuadra la discreción que Artur Mas ponía como requisito para la entrevista con el presidente del Gobierno? Ni siquiera en estos tiempos en que dirigentes políticos del mismo sexo contraen matrimonio bajo el palio del arco iris puedo incurrir en la temeridad de atribuir el pedido de Mas a segundas intenciones románticas. Nada de hablarse suavemente al oído. Y tampoco es verosímil sospechar que la discreción del encuentro sirviera de pretexto para que los interlocutores susurraran en la oscuridad las abominaciones sobrenaturales de las criaturas lovecraftianas.

Si nos atenemos a la racionalidad, la respuesta es mucho más sencilla: Artur Mas sabe que los titiriteros que teledirigen su empresa no le permitirán hacer concesiones y, puesto que también sabe que se ha metido en un callejón sin salida, necesita negociar, confidencialmente, la apertura de una vía honorable de repliegue. Esto, repito, si nos atenemos a la racionalidad, cosa que no siempre es posible cuando mandan las vísceras.

De todos modos, la discreción exigida era sospechosa, ya fuera porque ocultaba un cambio no consensuado de estrategia que los auténticos mandamases del secesionismo harían abortar, o porque maquillaba una tentativa de embaucar al Gobierno.

¡Luz y taquígrafos para evitar encerronas!
Ahora, Artur Mas vuelve a prometer a los verdaderos amos del tinglado que será un correveidile disciplinado del plan secesionista y que la promesa de alterar fecha y pregunta de la consulta ilegal seguirá supeditada a la aprobación –imposible– de quienes le marcan el rumbo. No tiene margen para cambiar la estrategia y además el presidente del Gobierno ha rechazado categóricamente los pasteleos entre bambalinas: la soberanía no es negociable y por tanto no permitirá que la consulta ilegal se celebre el 9 de noviembre (LV, 17/7):

Antes querían preguntar por una cosa y ahora quieren preguntar por otra distinta, o quieren que sea yo quien diga qué hay que preguntar. No puedo entrar en ese juego, en debates absurdos, porque me parece muy poco serio.

Un caso clínico
En verdad, el absurdo es, desde el vamos, lo que convierte este proceso en un caso clínico de la política europea. Un equipo de aprendices de brujo ha desencadenado un cataclismo social que ellos no saben parar y se niegan a permitir que los expertos intervengan para evitar un desenlace trágico. Josep Antoni Duran Lleida, el secesionista simpático, lanza, con aires apocalípticos, lo que el somatén mediático califica de "último aviso" (LV, 14/6):

Si [Rajoy] no se mueve ya, todo estallará.
Pero ¿por qué es Rajoy quien debe moverse, si los dinamiteros son los comparsas del movimiento secesionista, entre los que se encuentra, hasta que él demuestre lo contrario, el propio Duran Lleida? Y cuando Rajoy se mueve, ensayando sortilegios para exorcizar a los aprendices de brujo culpables del desbarajuste, llueven sobre él las maldiciones de los plumillas regimentados.

Como hemos visto, el presidente del Gobierno alegó que se niega a "entrar en ese juego, en debates absurdos", porque le parece "poco serio". Podría haber dicho, con acierto, que se niega a participar en un psicodrama tribal, definición que me he comprometido a utilizar hasta el hartazgo porque es, a mi juicio, la que mejor retrata lo que nos ha caído encima. Un psicodrama tribal, hallazgo que no me pertenece sino que acuñó uno de los protagonistas más entusiastas de este fenómeno: Francesc-Marc Álvaro (LV, 5/6).

Delirios reprimidos
El psicodrama tribal abre las compuertas a alucinaciones y delirios reprimidos que pueden asumir la apariencia de elementos de la vida real. Lo cuenta Andrés Trapiello (Magazine de LV, 13/7):

Circula por internet un vídeo en el que se ve a un hombre barbado explicar cómo todo lo que vale la pena en este mundo es o tiene un origen catalán. ¿La Magna Grecia? Catalana. ¿La primera democracia del mundo? En Catalunya, dos mil quinientos años antes de Cristo. Lo mismo que Américo Vespucio: Aymerich Des Puig. Y el Quijote, por supuesto: catalán. Teresa ¿de Ávila? Quiá, de Barselona, de Barselona. Durante un rato no sabe uno si está asistiendo a algo serio o a una charlotada. Como parodia hubiese estado bien, pero al saber que ese historiador de un sedicente Institut de Nova Història habla en serio, está mejor aun.

Faltan en la enumeración el catalán Colom, que salió del puerto catalán de Pals y no de Palos, y el catalán Leonardo de Vic, que pintó a la Gioconda con las montañas de Montserrat como fondo. Lo cual me recuerda el chovinismo de la revista Novedades de la Unión Soviética, que me informó, a partir de mi adolescencia, de que la bombilla eléctrica la inventó un ruso y no Edison, de que el primero que voló en un avión fue otro ruso y no los hermanos Wright y de que la vacuna contra la polio la descubrió otro ruso y no Salk.

Excursión por los territorios del ridículo que culmina tanto en los proyectos de la ANC para crear un ejército catalán y una milicia especializada en la guerra de guerrillas para hostigar a vecinos invasores como en las lucubraciones fantasiosas de Albert Sánchez Piñol (LV, 13/7) sobre la Arcadia catalana sin ejércitos ni hostias y sobre una Europa ansiosa por recibir con los brazos abiertos a una Cataluña independiente (LV, 20/4).

Los gurús callan
Es explicable que los panfletistas adscriptos a la consejería del Pensamiento Único secesionista repitan y aplaudan estos disparates en los medios de comunicación domesticados. En cambio, produce desazón comprobar que la élite intelectual que se enroló en el bando secesionista ha abjurado de su compromiso con la racionalidad hasta el extremo de comulgar servilmente con las ruedas de molino que reparten los muñidores del poder. Los Ramoneda, los Cardús i Ros, los Culla i Clarà, que hurgan con fingida objetividad en las entrañas del Gobierno, del PP y del PSOE buscando puntos vulnerables, se complacen en alimentar, al mismo tiempo, el argumentario de un engaño masivo y espectacular. Frente a la gigantesca campaña de mistificación, los gurús callan.

Y colaboran con los mistificadores.
Callan que, como han advertido Juncker, Durao Barroso, Almunia, Reding y todos los responsables comunitarios, una Cataluña independiente quedará fuera de la UE, la OTAN, la ONU e incluso la FIFA. O, peor aun, mienten y lo niegan. Callan que la negativa a cumplir las sentencias judiciales a favor del bilingüismo y contra el referéndum ilegal genera una atmósfera de desobediencia generalizada que amenaza el Estado de Derecho y las libertades públicas. Callan que una Cataluña independiente quedaría a merced del yihadismo, del terrorismo internacional y de las mafias organizadas, y tienen la desfachatez de acusar de alarmistas a quienes formulan esta advertencia con pruebas documentales. Callan que las fuerzas productivas locales y globales asisten con alarma al proceso de secesión y se movilizan, con la cautela que es propia de ellas, para frenarlo. Callan que la fractura social generada por dicho proceso afecta la vida de los ciudadanos en el orden familiar, vecinal, cultural y económico, y ya ha dejado heridas que costará mucho hacer cicatrizar. Callan que en los márgenes y en el centro del conglomerado secesionista que ellos jalean fermentan partidos totalitarios, hostiles a los valores de la sociedad abierta.

Todo lo que los gurús callan y mucho más es lo que Rajoy y Mas tendrán que poner sobre la mesa si se celebra la entrevista en La Moncloa.
¡Con luz y taquígrafos!

La infamia
FERNANDO SAVATER. EL CORREO  19 Julio 2014

Hasta hace poco, lo que estaba mal visto en algunos ámbitos de la izquierda era posicionarse junto a las víctimas o la legalidad constitucional.

En respuesta a la acusación (¿o era sólo una definición?) de Esperanza Aguirre contra Pablo Iglesias, calificándole de simpatizante del castrismo, del chavismo y de ETA, el mencionado ha respondido con una querella por lo que considera rotundamente «una infamia». Es una buena noticia esta indignada reacción, desde luego. Como las simpatías bolivarianas y castristas de Pablo Iglesias están bastante documentadas y no son precisamente una exclusiva del líder de Podemos entre los partidos de izquierda españoles, quiero entender que lo infame a su juicio es reprocharle cercanía a ETA y sus servicios auxiliares. Vaya, ya era hora de que un izquierdista con certificado de origen se sintiera ofendido porque le supusieran semejante connivencia, de la que otros en cambio han blasonado y siguen blasonando como ufana muestra de mentalidad progresista. Otra cosa es que Pablo Iglesias logre demostrar que no se le puede hacer tal reproche, porque algunas de sus declaraciones que corren en video por la red y su apoyo que no parece desmentido a grupos legales pero cuya proximidad ideológica a los etarras es indudable parecen dar a entender otra cosa.

En fin, ya veremos lo que dicen al respecto los tribunales, si el asunto llega a tanto, pero de momento la voluntad de sacudirse el sambenito de filoetarra como una infamia me parece una noticia positiva. Cuando uno ha pisado mierda, con perdón, pero luego aspira a pasear por la moqueta política respetable, es bueno que busque un felpudo en el que limpiarse los zapatos. Aunque quizá siga luego flotando cierto olorcillo inquietante…

Aún no hace mucho, en cambio, lo que estaba mal visto en algunos ámbitos de izquierda (sobre todo en el País Vasco) era la suposición de que se posicionaba uno junto a las víctimas o la legalidad constitucional, participando activamente en las manifestaciones de repudio al terrorismo etarra. Aún recuerdo que hace no demasiados años, en tiempos en que ETA asesinaba y extorsionaba con plena virulencia, mencioné elogiosamente que había visto al vigoroso Iñaki Perurena en una concentración contra uno de esos crímenes y me gané un indignado desmentido del interesado. No creo que llegase a decir que mi felicitación era una infamia, pero casi. La verdad es que me sorprendió un poco, porque a lo largo de una vida no exenta de polémicas me he hecho bastantes enemigos por mis críticas pero era la primera vez que me lo ganaba por un elogio.

Probablemente me equivoqué al creer ver a Perurena en aquella concentración (después de todo tiene un físico común y corriente, y quizá confundí a un jockey o un ajedrecista con él) pero lo que para mí era notable es que por fin un deportista vasco reputado de los muchos que juegan al fútbol, ganan carreras ciclistas, reman en traineras, escalan ochomiles, triunfan en los frontones o levantan peñascos se hubiera decidido a significarse contra el terrorismo que estaba asesinando a sus compatriotas e impidiendo la democracia en su país. Pues no, nada de eso. Ni deportistas, ni cocineros, ni actores, ni directores de cine, ni presentadores de televisión (salvo gloriosas excepciones como José Mari Calleja y Antxon Urrosolo) ni reinas de la belleza, ni nada de nada. Puede que en el mejor de los casos se abstuvieran de mostrar simpatías por los terroristas encarcelados o sueltos, pero que nunca jamás se contara con ellos para inscribirles en la lista de los adversarios declarados de ETA. ¡Hasta ahí podíamos llegar! ¡Menuda infamia!

O sea que la protesta de Pablo Iglesias cuando se le supone y denuncia como simpatizante de los terroristas tiene su propio encanto. Ahora parece que ya es infame lo que merece ser llamado infame, no la decencia a deshora que puede a uno ganarle antipatías entre quienes quieren convertir –ayer, pero también hoy– la auténtica infamia en signo de identidad patriótica y requisito para ser bienquisto en audiencias mediáticas. La gente de Podemos ha denunciado una indigna campaña en las redes sociales (que suelen ser bastante antisociales, a mi modesto entender) de amenazas contra ellos por sus planteamientos políticos. Como alguien que se ha visto en la diana terrorista en carteles pegados por las calles de mi ciudad cuando tales amenazas había que tomárselas en serio, por no hablar de los insultos y amenazas en esas redes que me importan un pimiento, me apresuro a solidarizarme con ellos. ¡Faltaría más!

Por cierto, ya que de infamias hablamos, un aviso para republicanos. El mismo día 19 de junio en que fue proclamado rey Felipe VI se cumplió el 27 aniversario de la matanza etarra en el Hipercor de Barcelona. Muchos de los que ese día se manifestaron contra la monarquía siguen sin condenar aquel atentado y ejercen de representación política de quienes lo cometieron. Pues bien, la democracia de los ciudadanos libres e iguales, no simples vasallos, es ciertamente compatible con una monarquía parlamentaria y constitucional, pero no con el crimen organizado al servicio de presupuestos totalitarios. Lo verdaderamente antirrepublicano es ser súbdito de ETA, la arcaica tiranía de la que aún no estamos políticamente libres. Y eso sí que es una auténtica infamia.

Un país normal
Cataluña no es un país normal, pero no porque no pueda votar en una consulta. Lo es por muchas otras razones
Francisco Morente Valero. El Pais  19 Julio 2014

Hace meses que Òmnium Cultural puso en marcha la campaña Un país normal, que ha culminado ahora con la presentación de un vídeo con ese mismo título. La idea de fondo es que, en un país normal, votar es la forma razonable de resolver los conflictos. No puedo estar más de acuerdo. Menos compartible me parece, sin embargo, otro mensaje escasamente subliminal de la campaña: como no nos van a dejar votar el 9-N, este no es, de momento, un país normal.

Entiendo la preocupación de Òmnium. A mí también me parece que este no es un país normal. Efectivamente, no es normal un país en el que el partido en el Gobierno se presenta a las elecciones con un programa en el que no aparece la palabra independencia y, tras perder 12 de sus 62 diputados, decide que lo que hay que hacer es preguntar a los ciudadanos precisamente sobre eso que no se había atrevido ni a mencionar durante la campaña. No es normal un país en el que se plantea una consulta cuya cuestión central (la independencia) se corresponde con lo defendido explícitamente en las últimas elecciones autonómicas por solo dos partidos que juntos suman 24 diputados sobre un total de 135, o lo que es lo mismo el 17,77% de nuestros representantes en el Parlament. No es normal un país donde la propuesta federalista, que está de forma explícita en el programa de otros dos partidos que sumaron en esas elecciones 33 diputados, no figure con su nombre e inequívocamente en la pregunta de dicha consulta (me abstengo de valorar si es normal que a uno de esos partidos tal anomalía le parezca lo más natural del mundo) No es normal, en fin, un país en el que se acuerda la fecha de celebración de la consulta y la pregunta que se hará, pero no se dice nada sobre qué porcentajes de participación y votos favorables se deberán obtener para dar la propuesta por aprobada.

No es normal un país en el que mañana, tarde y noche se nos machaca con el ejemplo de Escocia y Quebec, sin que a los defensores de esos modelos se les pase por la cabeza que, para poder exigir con justicia lo mismo que allí han conseguido, primero deberían hacer como los nacionalistas quebequeses y escoceses, a saber, ganar las elecciones con un programa en el que, sin ambigüedad alguna, se afirme que si se obtiene la mayoría parlamentaria se procederá a convocar un referéndum sobre la independencia.

No es normal un país cuyo presidente reconoce en una entrevista a la CNN que menos de la mitad de los catalanes quiere la independencia, sin que eso le haga preguntarse si es legítimo tensionar la sociedad que gobierna con una consulta secesionista cuyo único objetivo sería comprobar si su percepción es correcta. No es normal que a alguien inteligente como debería ser ese presidente no se le ocurra que tales pruebas de estrés solo están justificadas cuando hay una mayoría clara y sostenida en el tiempo que apoya la opción por la independencia, algo que es perfectamente verificable con los procesos electorales generales que regularmente tienen lugar en este país donde según parece no nos dejan votar.

No es normal que el partido del Gobierno tenga su sede embargada y a su secretario general imputado, y recién dimitido, por escándalos de corrupción

No es muy normal un país en el que una mayoría parlamentaria que no sería suficiente para poner en marcha un simple proceso de reforma del Estatuto de autonomía sí lo sea para convocar una consulta en la que se pueda decidir la secesión de ese territorio del estado del que forma parte.

Tampoco parece muy normal un país cuyo gobierno decide que la legislación vigente (a la que debe su propia existencia y legitimidad) se acata o no, según convenga. O donde el principal socio del Gobierno ejerce al mismo tiempo de jefe de la oposición, sin oponerse a algo ni una sola vez. No suena muy normal un gobierno que pontifica sobre lo bien que vamos a estar una vez seamos independientes, con una democracia moderna y avanzada, limpia y regenerada, cuando el partido en que se apoya tiene su sede embargada y a su secretario general imputado, y recién dimitido, por escándalos de corrupción, y mientras sigue sin explicar cómo fue posible el expolio del Palau de la Música por gente de su cuerda y con beneficio directo (presuntamente) para su partido.

Ya puestos, no parece muy normal un país cuyo gobierno y cuyo parlamento llevan año y medio de parálisis legislativa, ocupados solo con su juguete favorito, mientras crece la desigualdad social, la pobreza infantil se extiende como una plaga y corporaciones privadas hacen su agosto con el desmantelamiento sistemático de la educación, la sanidad y los servicios públicos, todo bien tapadito con la estelada, que para eso están las banderas cuando se las necesita. Claro que menos normal aún es que ese camuflaje se logre con la complicidad de una izquierda tan abducida por los cantos patrióticos, que, ocupada como está en ganar el derecho a decidir, ha perdido de vista que pronto habrá poco sobre lo que decidir de verdad.

De manera que sí, efectivamente, yo también quiero un país normal. Y más vale que nos pongamos pronto a ello, porque, a la vista está, se'ns gira feina.

Francisco Morente es profesor de Historia Contemporánea en la UAB

El plan torticero de Mas

Xavier Horcajo www.gaceta.es 19 Julio 2014

Se acuerdan de aquel Rajoy que tildaba de “líos y algarabías” la cadena humana pro independencia. La indolencia también es culposa.

Los lectores de Gaceta.es supieron -en exclusiva- que la ley catalana de consultas iba a convertirse en el último escenario político en plena cuesta abajo hacia el 9 de noviembre y el referéndum secesionista. Parece increíble desde lejos, pero se trata de una trampa saducea. La ley se perfila como de consultas no vinculantes y se apruebe en el Parlamento catalán como lógicamente referida a competencias de la Generalitat catalana y de los ayuntamientos catalanes. ¿Cómo entonces se puede aplicar a una consulta de carácter secesionista?

Ese es el “¡Alehop!” que se tiene que pactar con el PP, que tiene el botón de la destrucción del invento. Mas pide a Rajoy que no la lleve al Tribunal Constitucional (esto es que no la suspenda) y que le deje usarla como edulcorante de la consulta secesionista. Una válvula de escape que permite votar algo a los catalanes, no vinculante. Si Rajoy acepta se equivocará.

Esto es una vez aprobada, ser “generoso” y amable con la interpretación de que el “encaje” de Cataluña es asunto y materia competencial de la Generalitat y por lo tanto, procedente, que se use la ley de consultas catalana para hacer un referéndum light se celebrara. Tragar con el plan torticero de Mas, tendría costes políticos para Rajoy, aunque rebajaría en el corto plazo la presión política en 2014. Para Mas si es la tabla de salvación, la cuadratura del círculo que le permitiría salir del callejón en el que se ha metido.

¿Y si sale que sí? , se preguntarán ustedes. Bueno, instalados en el cortoplacismo, nuestros políticos rara vez piensan en las consecuencias futuras de sus pactos y apaños de hoy. ¿Se acuerdan de los agradecimientos a Rubalcaba cuando se marchó? Si sale sí, en poco tiempo tendremos consulta vasca y quién sabe si otras más. Se acuerdan de aquel Rajoy que tildaba de “líos y algarabías” la cadena humana pro independencia. La indolencia también es culposa.

La hoja de ruta” del independentismo catalán, con ese si en el bolsillo, tomará el estilo kosovar. El Parlamento catalán, de forma unilateral declara la independencia del territorio y su separación de España y la proclamación de la República catalana. No muy distinto a lo del 14 de abril de 1931 con Companys en el balcón.

Mas quiere tener el partido “en primer tiempo de revista” para el 11 de septiembre, la Diada. Huele a elecciones anticipadas, también por eso se aparta a Oriol Pujol Ferrusola afectado por presunta corrupción y se elige secretario general entre el abstruso Felip Puig y el insólito y amenazante Francesc Homs, portavoz de la Generalitat. Mientras en las prisiones catalanas, los presos preparan las cajas; con dinero público se trabaja en un censo sui generis y, si se cambia la pregunta, va a ser un problema porque las papeletas con las dos preguntas de Mas están en pre impresión. Recuerden que las preguntas diseñadas por Mas son; ¿Quiere que Cataluña sea un estado?”. Los que voten que sí, tendrán una segunda pregunta, que dirá: “¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente?”. Por si acaso, Mas ya prepara las movilizaciones para el 11 de septiembre, que es una prueba de fuerza

Los etarras prisioneros de ETA
Vicente Torres Periodista Digital 19 Julio 2014

Hay una magnífica novela, titulada Ojos que no ven, en la que una honrada familia de cuatro miembros emigra al País Vasco, para mejorar su modo de vida. Esa familia, de haberse quedado en su tierra, hubiera vivido humildemente, pero feliz.

En el País Vasco fue contaminada por el veneno. Si a los nacionalistas les importara la gente, a la vista de las excrecencias a las que está dando lugar su enfermiza e histérica serie de reivindicaciones insolidarias y su demanda de privilegios, se hubieran retirado. Los nacionalistas están haciendo mucho mal en el mundo, y particularmente en España.

Como se cuenta en un artículo, del que se hace eco Covite, los desgraciados, como el de la novela citada anteriormente, que caen en la garras de ETA son utilizados por los terroristas de salón, para que cometan las atroces fechorías que todo el mundo conoce y que muchos pretenden olvidar.

Olvidar las fechorías de ETA es suicida. La banda terrorista ha condicionado la vida de los españoles durante muchos decenios, y lo sigue haciendo porque ahora muchas instituciones políticas están en manos de Bildu, cuyos componentes no consideran a la banda del mismo modo que yo.

Cuando alguien ingresa en ETA se convierte en un pelele que los 'terroristas de salón' manejan a su antojo y le imponen sacrificios.

En los primeros años de la democracia se habló en el Parlamento de un etarra llamado Arregui. Ciudadano Arregui, puntualizó Gregorio Peces-Barba. O sea, que había diputados españoles que consideraban ciudadanos a los etarras. Para los 'terroristas de salón' no son más que piezas de ajedrez que mueven a su antojo y por si alguno sueña con rebelarse tiene la realidad, en forma de recuerdo de lo que ocurrió a Yoyes, para que se le quiten las ganas. Lo mismo que hacen con sus terroristas quisieran hacer con todos. Por eso es suicida olvidar sus atrocidades.

Cataluña
'La Vanguardia': la consulta es mala si la hace Ibarretxe
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 19 Julio 2014

La Vanguardia es uno de los periódicos que mejor han sabido adaptarse a cada régimen y gobierno españoles. En su historia centenaria, el diario propiedad de la familia Godó ha sido alfonsino, republicano, franquista, juancarlista, suarista, pujolista… y ha dado a los propietarios no sólo suculentos beneficios, sino, además, títulos nobiliarios (creación del condado de Godó en 1916 por Alfonso XIII y concesión de la grandeza de España en 2008 por Juan Carlos I), condecoraciones y nombramientos graciosos (Carlos Godó fue procurador en las Cortes franquistas en cinco ocasiones, dos veces por designación personal del caudillo).

En los últimos años del régimen franquista, La Vanguardia fue el periódico generalista más vendido de España, con 220.000 ejemplares de venta diaria. En la actualidad, según la OJD, La Vanguardia ha pasado de vender 62.000 ejemplares en septiembre de 2012, cuando se produjo la Diada más radical, a 41.366 en abril de 2014. Semejante caída puede deberse, aparte de a la crisis de internet y a la económica, a la adhesión incondicional del periódico al plan separatista de Artur Mas. Uno de los columnistas más destacados del periódico es Pilar Rahola, antigua diputada de ERC y biógrafa del presidente de la Generalidad.

El jueves el periódico publicó un editorial en que daba su opinión sobre dos manifiestos presentados esta semana a la opinión pública española: Libres e iguales, opuesto al plan separatista, y Una España federal en una Europa federal. El periódico tomaba partido por éste y contra el primero.

Según el editorial, el manifiesto Libres e iguales defiende el "mantenimiento a rajatabla de la unidad del Estado español" y "rechaza la mayor al negar el pan y la sal a toda aspiración nacionalista catalana, incluido por supuesto el derecho a decidir". Los redactores del editorial declaran ser "partidarios del pacto y del diálogo en toda circunstancia" y creer "que siempre es mejor huir de planteamientos inmovilistas y excluyentes", por lo que

tiene más futuro apostar por quien sugiere alternativas que por quien rechaza toda negociación y afirma, textualmente, que "el desafío secesionista no ha recibido la respuesta que merece".

El conde que lloró a Franco
Tono sorprendente en un periódico cuya hemeroteca contiene loas a Franco y a España difíciles de igualar por la Prensa del Movimiento. Por ejemplo, el padre de Javier de Godó reconoció que lloró al conocer la muerte del dictador, pero no de alegría por la libertad que se avecinaba, sino de pena, que conste.

Con lágrimas en los ojos he escuchado esta mañana la alocución de nuestro presidente, don Carlos Arias Navarro, quien, visiblemente conmovido, nos ha leído el último mensaje de Franco y no solamente yo, sino las personas que estaban a mi lado, no han podido contener la emoción que la lectura les ha producido. Me siento orgulloso de pertenecer y formar parte de la España de Franco. Y, en el tiempo que me quede de vida, he de recordar siempre la fecha histórica del día de hoy, dolorosa para todos los españoles, a cuyas plegarias uno las mías por el eterno descanso del alma de nuestro querido Caudillo.

Sin embargo, no hay que remontarse a los años del franquismo para encontrar las contradicciones del periódico de la familia Godó.

El 28 de junio de 2008 La Vanguardia, dirigida por José Antich, publicó un editorial contra el plan del presidente vasco Juan José Ibarretxe con los mismos argumentos que ahora emplea la caverna madrileña contra la inocente y superdemocrática consulta de Mas.

Sabido es que el referéndum autodeterminista es jurídicamente inviable, pues vulnera diversos principios constitucionales y se basa en la errónea pretensión de que para llevarse a término no necesita la autorización del Estado. El recurso del Gobierno central está ya anunciado para la próxima semana. Y se basará en diversos argumentos constitucionales, entre los que destacan que el procedimiento es irregular, pues otorga al Parlamento autonómico una competencia que no tiene. La consulta que impulsa el lendakari persigue fundamentalmente afirmar la existencia de un ámbito vasco de decisión que fragmenta la soberanía política, una soberanía que, según la Constitución vigente, pertenece al conjunto del pueblo español. Ibarretxe sabe desde el primer momento que su iniciativa es inviable.

Cuatro años más tarde, la línea editorial del periódico de la familia Godó es favorable al mismo tipo de referéndum si lo realiza la Generalidad.
Subvenciones millonarias

Pero vayamos a lo importante, las pesetes. Los bandazos de La Vanguardia y su desprestigio, el abandono de la cabecera por gran parte de los lectores, ¿puede hundir el periódico? No es probable, porque el Grupo Godó se ha convertido en uno de los mayores perceptores de subvenciones públicas de Cataluña.

La más jugosa de las subvenciones percibidas fue la de 5,5 millones de euros a la ampliación de la planta de impresión de La Vanguardia en lengua catalana. Según el Diario Oficial de la Generalitat, esos 5,5 millones se abonarían de la siguiente manera: 2,3 en 2011, 2,3 en 2012 y 0,9 en 2013.

El favoritismo de la Generalidad con el Grupo Godó ha molestado no sólo a los medios de comunicación del resto de España, también a algunos catalanes. El 27 de noviembre de 2012, dos días después de las últimas elecciones al Parlamento regional, que fueron un desastre para CiU, El Periódico de Catalunya (Grupo Z) publicó un editorial en el que ensalzaba su independencia, en comparación con otros periódicos que, a cambio de prebendas ofrendaban, a Artur Mas sus portadas.

Sobran ejemplos de quienes pasaron de silenciar los recortes y ovacionar la alianza CiU-PP a abrazar tras la Diada la fe soberanista. O de ofrendar a Mas sus portadas electorales al alentar, el día de reflexión, un acto de apoyo al president vetado por la Junta Electoral. ¿Tan jugosas son las prebendas como para acarrear tamaño sometimiento editorial?

Al año siguiente, 2013, la Generalidad, que tenía que pedir dinero al Gobierno nacional para pagar sus compromisos (salarios de funcionarios, deuda pública, suministros de proveedores…), concedió 2,9 millones de euros en publicidad institucional a los medios del Grupo Godó y, para que no se quejase de nuevo, 1,6 millones a El Periódico.

Habría que preguntarse si los Godó ganan más dinero con Artur Mas que con Franco, aunque sea con las subvenciones y no vendiendo periódicos y publicidad…

Y seguimos esperando que La Vanguardia nos explique la definición del derecho a decidir y su contenido. Por ejemplo, ¿pueden los catalanes decidir en qué idioma matriculan a sus hijos en la enseñanza? ¿Pueden decidir no subvencionar con sus impuestos al Grupo Godó?


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