AGLI Recortes de Prensa   Domingo 20 Julio  2014

La impotencia de la razón
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com  20 Julio 2014

Mi columna de la semana pasada ha suscitado un éxito sin precedentes en cuanto a número de comentarios insultantes recibidos. La reacción a mi aseveración de que la forma más eficaz de crear riqueza es la libertad de empresa y la iniciativa individual y de que, tal como señalara lúcidamente Hayek, ello implica que debemos permitir que algunos vivan mejor que la media si deseamos que la mayoría pueda alcanzar un nivel de bienestar digno, verdad por otra parte incontestable, ha generado una ola de indignación similar a si hubiera propuesto el regreso de la esclavitud. La psicología evolutiva ha demostrado de manera fehaciente que las opiniones políticas de la gente no son el fruto en general de un análisis racional y objetivo de hechos contrastados, sino la adhesión emocional a prejuicios instalados.

Se ha utilizado la imagen de que la razón es el jinete y las emociones el caballo y que el jinete se pone al servicio del caballo y no al revés, es decir, que no argumentamos para probar que nuestras posiciones son correctas, más bien razonamos con el fin de buscar justificaciones a nuestras intuiciones. Ante mis reflexiones durante la visita a la Villa Ephrussi de Rotschild en San Juan Cap Ferrat, el automatismo igualitario, que considera que la justicia consiste en imponer la igualdad de resultados, enfoque que ha causado tanta ruina e innumerables horrores, ha saltado como un resorte o como un reflejo condicionado, y me ha cubierto de invectivas. Por supuesto, casi ninguno de mis agresores en la red se ha molestado en examinar racionalmente la cuestión y en construir de forma articulada una tesis distinta en tono respetuoso y educado. Como una estampida embravecida, las injurias han arrollado mi texto sin concederle la menor oportunidad de ser discutido.

La política es, por tanto, el reino de los manipuladores de emociones y por ello provoca la desesperación de los que la abordan intentando que prevalezca en su ejercicio el método científico basado en la observación, la experimentación y la validación de las teorías mediante su contraste con los hechos reales. Hoy en España prevalecen dos corrientes análogamente destructivas, la que propugna fragmentar la Nación en virtud de absurdas identidades étnico-lingüísticas y de agravios históricos imaginarios, y la que nos invita a liquidar los mecanismos de crecimiento y progreso mediante un colectivismo liberticida mezcla de castrismo y chavismo. Aunque repugna a la sensatez más elemental que semejantes delirios incendiarios tengan acogida entre nuestros conciudadanos, podemos comprobar que de nuevo el jinete del raciocinio se ve arrastrado por la fuerza del caballo del instinto ciego. Hay combates que nunca terminarán.

¡Es la excelencia, estúpidos!
Antonio de la Torre.Minuto Digital  20 Julio 2014

Decía Esopo que “la mejor enseñanza es el ejemplo” y eso requiere Educación, con mayúscula.

Desde mi punto de vista es en este capítulo de la Educación donde hay que buscar una de las causas, si no la principal, del deterioro social, político e incluso económico que se ha producido en España en los últimos treinta años.

Como consecuencia de la distribución autonómica sin sentido que se llevó a cabo en España y la posterior transferencia de competencias en materia educativa, entre otras que nunca debieron cederse, se ha ido propiciando, paralelamente, una pérdida de valores.

Empieza a extenderse una de las cuestiones que han caracterizado las reformas educativas de los últimos casi 30 años, sobre todo las puestas en vigor por los diferentes gobiernos del Partido Socialista. Desde 1982, principalmente, tras las primeras elecciones que gana el PSOE, poco a poco, se ha ido desincentivando y, como consecuencia, eliminando, el esfuerzo. El objetivo de los sucesivos planes de estudio, ha sido, y sigue siendo, que el niño apruebe, no que el niño sepa (derechos sin contrapartida de esfuerzo). Se han eliminado los signos que establecían diferencias que, por otra parte, están presentes de manera constante en todos los órdenes de la vida, en un intento absurdo y equivocado de igualar: trato de “usted” abolido de inmediato, todos ‘colegas’, tarimas fuera, etc., etc.

Los propios profesores no han sido ajenos a esta involución y han facilitado la situación actual. “No me llames D. José, llámame Pepe, descuido del aspecto físico, formas, etc.” son, entre otras causas, protagonistas de este deterioro que nos ha llevado por una pendiente de difícil marcha atrás. Y ahí se empieza a perder el norte.

Se ha ido a igualar por abajo, en lugar de subir el listón y premiar el esfuerzo y, ni los gobiernos socialistas que lo implantaron (hay que atacar a las bases, aborregar al personal para manipularlo más fácilmente, que es un punto fundamental en todo ideario de izquierdas que se precie, vistiéndolo de una falsa progresía) ni los del PP, cuando han tenido su oportunidad, con la mayoría absoluta del año 2000 o la última de 2011, han querido, o han sabido, por razones diferentes, pero con el mismo mal resultado, afrontar de raíz ese problema. Veremos en qué queda la última reforma Wert, ya desvirtuada y, desde luego, tardía.

Paralelamente se desmanteló la magnífica Formación Profesional que se impartía en España, hasta entonces, a través de las Universidades Laborales y Escuelas de Aprendices de muchas grandes empresas. Pero eso olía al recién extinguido Régimen y había que erradicarlo cuanto antes, no fuera contagioso, aunque no se tuviera preparada una alternativa mejor y contrastada. En su lugar empezaron a tomar forma otras dos grandes ‘escuelas de aprendices’ como son las NNGG y las JJSS de los dos grandes partidos, semillero de lo que ha dado lugar a la casta política, ‘profesional’ y acomodada, de un sistema endogámico, pervertido y perverso.

Se empezó una carrera de velocidad que se tradujo en la creación de un número desorbitado e irracional de Universidades, primando para ello más, que ninguna Comunidad Autónoma, capital de provincia o ciudad importante dejara de tener su propia Universidad, que la propia calidad de la enseñanza. Se produjo lo que yo llamo desde los años ochenta “INCONTINENCIA UNIVERSITARIA”, que afectó a todos los gobiernos autonómicos, sin freno alguno por parte del Gobierno Central, en su afán descentralizador, por aquello del “café para todos” del tristemente recordado Prof. Clavero Arévalo, a la sazón Ministro de AA. PP. con Adolfo Suárez.

Recuerdo, cuando yo era universitario allá por 1967-72, que las Universidades o, mejor dicho, los Distritos Universitarios de entonces, eran 12, y no todos funcionaban bien ni tenían el mismo nivel de calidad de enseñanza en las distintas disciplinas. Se empezó por entonces a crear algunos Colegios Universitarios en los que se podían cursar los tres primeros años y se continuaba la formación en la Facultad de cabecera. Después, y simplificando mucho el problema, se pasó a que estos estudios de tres cursos constituyeran un grado medio, el de Diplomatura, facilitando así, en muchos casos, la consecución de un título a los que el esfuerzo no les llamaba demasiado.

El problema, en mi opinión, es que el derecho incuestionable a que todo el mundo tenga la oportunidad de recibir una formación universitaria no se ha enfocado bien. Derecho incuestionable, sí, pero con matices, porque, si bien todo el mundo puede aspirar a una educación universitaria, habría que añadir siempre que su capacidad y esfuerzo lo justifique.

Es obvio que el mayor coste que tienen que afrontar las familias, en general, cuando de formación universitaria pública se trata, es el correspondiente a los gastos de alojamiento y manutención que se originan cuando el centro universitario queda lejos del domicilio familiar, pero eso no debió arreglarse creando Universidades y Centros Universitarios a discreción, sino estableciendo o mejorando el sistema de becas y ayudas existente, permitiendo que nadie, exclusivamente por problemas económicos, tenga difícil, o imposible, el acceso a la Universidad, pero en el que primen el esfuerzo, el mérito y los resultados. Este sistema hubiera sido, con absoluta seguridad, infinitamente menos gravoso para el Sistema Educativo que la creación indiscriminada de Universidades que, aparte del coste insostenible, generó un descenso evidente del nivel de formación (entre otras cosas no había profesores, que se reclutaron de urgencia, en su mayor parte, entre los más próximos al PSOE, con la suficiente preparación y experiencia para dotar tanta Universidad) y, por añadidura, una gran cantidad de universitarios frustrados al no poder acceder al puesto de trabajo que, teóricamente, su título exigiría.

Venimos recibiendo en la sociedad, a veces en puestos de responsabilidad, y especialmente sensible en política, a esas generaciones que, cuando empezó la transición, tenían pocos años -o no habían nacido, incluso- y que han crecido en esa corriente de” igualdad” mal entendida y poco esfuerzo. Igualdad en los derechos, claro, pero sin recibir el mensaje de que todo derecho lleva aparejada una obligación y una responsabilidad.

Se ha tratado, en fin, de una malísima aplicación del derecho a la “Igualdad de Oportunidades”, que se ha traducido en una política de “igualitarismo” por abajo y no de igualdad tras la valoración de los méritos del individuo. Un igualitarismo, sobre todo, “para los nuestros”, para los que piensan como el gobierno socialista de turno quiere (en menor cuantía se puede aplicar también al PP), sin ninguna crítica molesta. Unos y otros, los dos grandes partidos en definitiva, por acción o por omisión, son culpables del desastre educativo en España.

En un mundo competitivo como el que vivimos, sólo una buena formación cualifica para destacar y hacer frente a esa competencia imperante en el mundo de hoy y por eso me ha venido a la memoria la frase con la que titulo mi artículo, parecida a aquella que le dio la victoria a Bill Clinton frente a George Bush padre: “¡Es la Economía, Imbécil!”, dijo entonces el que luego, con su comportamiento, no acreditó, precisamente, una muy pulida educación. Así, en este caso, digo: “Es la Excelencia, Estúpidos”.

Los delirios de la ortodoxia económica
Juan Laborda www.vozpopuli.com  20 Julio 2014

Durante la última semana hemos asistido impávidos a los S.O.S. lanzados por aquéllos cuyos diagnósticos y recetas nos han arrastrado a la mayor crisis sistémica de Occidente desde la Gran Depresión. ¿Alucinante, verdad? Sus recomendaciones de política económica, una mega-expansión monetaria, completamente inútil en recesión de balances, nos han llevado hasta aquí. Y ahora se quejan amargamente de la reacción de los mercados y de un proceso de acumulación masivo de deuda. Nos referimos a los discursos y advertencias de Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal; y del nuevo economista jefe del Banco Internacional de Pagos (BIS), el coreano Hyun Song Shin

En una conferencia que dio la semana pasada para el FMI Janet Yellen, la flamante nueva presidenta de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) afirmó, con razón, que la política monetaria y sus herramientas tienen “serias e importantes limitaciones para contrarrestar los riesgos de la estabilidad financiera”. De un plumazo invalidó toda la política monetaria desplegada por sus dos predecesores, quizás los mayores responsables de la actual crisis sistémica. Por un lado, Allan Greenspan, quien dirigió la FED en el período 1987-2006; y, por otro, Ben Bernanke, al frente de la misma desde 2006 hasta 2013.

El fracaso de la política monetaria
Bajo el mandato de Allan Greeenspan, neoliberal empedernido, la FED abogó en favor de una desregulación masiva, y se activó un problema de riesgo moral, el papel de la política monetaria como elemento incentivador de la toma de riesgos excesivos. Los inversores, especialmente los bancos, asumieron importantes riesgos en sus apuestas a sabiendas de que si al final las cosas iban mal, las autoridades monetarias los rescatarían, como así sucedió. Las consecuencias fueron dramáticas. Bajo su mandato se gestaron dos de las grandes burbujas del siglo XX, la tecnológica y la inmobiliaria.

En el año 2002 la FED incorporó en su consejo de gobierno a Ben Bernake, un académico reputado al que se consideraba un experto en la lucha contra la deflación por deuda. El Banco Central estadounidense, desde el estallido de la burbuja tecnológica, y especialmente desde el 2008, tras la explosión de la burbuja inmobiliaria y las quiebras bancarias, aplicó la hoja de ruta de Bernanke recogida en su discurso ante el Club Nacional de Economistas, el 21 de noviembre de 2002: “Deflation: making sure it doesn’t happen here.” Se trata de la percepción errónea de que inundando de dinero al sistema se reactivará el ciclo económico. La Teoría Monetaria de Milton Friedman es falsa. Lo estamos comprobando ex-post

La reactivación insostenible de la deuda
En su último informe, el Banco Internacional de Pagos (BIS), muy ligado al FMI, también advirtió que “la euforia de los mercados financieros está desfasada respecto de las perspectivas económicas y la tambaleante geopolítica mundial” Y añadió que, en sus excesos, los mercados financieros “se han desprendido de la realidad”. El nuevo economista jefe del BIS, el coreano Hyun Song Shin, dijo que se ven “elementos de creciente riesgo en el sistema financiero”. El bajo crecimiento alimentado por una alta deuda no es sostenible, dijo Song Shin, pues está llevando la economía a un modelo de crecimiento basado en la deuda (pública y privada) que, con el tiempo, podría terminar sembrando las semillas de su propia destrucción.

Nada nuevo en el horizonte. Después de más de seis años de intensa recesión, ninguna de las causas que originaron la actual crisis sistémica, un volumen brutal de deuda y una banca insolvente, se han solucionado. Se optó por reactivar otro proceso de endeudamiento, que retroalimentó nuevas burbujas financieras, como único camino de superación de la crisis. Sin embargo hay una notoria diferencia respecto a 2008. Mientras que en 2008 la mayoría de la deuda era privada, los procesos de resolución de la crisis bancaria, y otros, socializaron pérdidas privadas disparando el volumen de deuda pública a niveles inasumibles.

Buscando soluciones
Una vez que los mercados estallen y algún que otro banco sistémico quiebre, será la hora de remangarse. Además de una reestructuración ordenada de la deuda y del sistema bancario hace falta mucho más. Si realmente se quiere introducir una mayor estabilidad financiera, además de imponer mayores requisitos de reservas, se debe reinstalar la ley Glass-Steagall, acabar con el apalancamiento de la banca, y terminar con la idea de que la política monetaria debe implementarse con el fin de gestionar riesgos.

Siguiendo a Hyman Minsky, padre de la hipótesis de inestabilidad financiera, que permitió predecir con antelación lo que ha sucedido, los bancos centrales deben de ser mucho menos transparente en sus comunicaciones, incluir la inflación de activos en su función de reacción, ser visto como menos proactivos, y permitir una mayor ciclicidad en el PIB. En definitiva no deben adoptar públicamente el paradigma de gestión de riesgo en su aproximación a la política monetaria. Pero han perdido mucho tiempo, han generado mucha miseria y pobreza. Y ninguno ha asumido aún las consecuencias de sus decisiones. ¡Porca miseria!

¿Dónde estaba este sujeto hasta hoy?
Vicente A. C. M. Periodista Digital  20 Julio 2014

Un hombre de principios parece este Pedro Sánchez. Sabemos de dónde viene, de la más absoluta inanidad culiparlamentaria, pero parece que quiere decirnos a dónde va de una forma nítida emulando al más sectario y demagógico Zapatero con sus promesas al PSC.Acaba de manifestar en Cataluña junto a su “madrina” Susana Díaz que va a impulsar “la reforma federal de la Constitución” y que “no va a pactar con la derecha española ni europea”. Además insta a Mariano Rajoy y Artur Mas a buscar ese punto de encuentro en su próxima reunión. La verdad es que acaba de llegar y ya está dando órdenes a todo el mundo.

Yo lo primero que le pediría a este recién aterrizado en el planeta socialista es que atienda a ordenar su propio partido y a no decir cosas de las que luego puede arrepentirse. Porque como bien sabrá este nuevo ZP de mítines demagógicos al que tristemente empieza a recordar, es que si quiere reformar la Constitución en lo que sea, debe contar con el 75% de los votos del Parlamento y por tanto con el PP, amén del sometimiento a referéndum de todos los españoles. Ya sé que llamarle derecha española es del todo inexacto, pero en fin. Lo que no puede hacer es negar el consenso con el que por ahora es el partido que tiene la mayoría absoluta en el Parlamento. Mal empieza si cree que para radicalizarse lo primero es revivir el miserable “pacto de Tinell” y aquél “cordón sanitario”.

Lo segundo que debe hacer es aclararse con esa propuesta ya que si su alma es federal, cosa que compartimos, existe un pequeño inconveniente que pasa por sustituir la Monarquía Parlamentaria por la república., salvo que su pretensión sea crear un engendro en forma de “Monarquía federal”. No sé si a esta vía ha convencido a los nacionalistas vascos o si esa sería la máxima aspiración del secesionismo catalán al que llama “derecha” cosa que supongo ERC y la CUP o IU no compartirán. Para hablar hace falta hacerlo con propiedad y no soltar la primera soplapollez que se le ocurra.

Ya sé que dirán que no es lo mismo lo que se dice en el fragor mitinero ante determinados auditorios que lo que se pueda decir en el estrado del Congreso de los Diputados. Lo que pasa es que como ya demostró Zapatero, lo que se dice queda en las hemerotecas y luego a uno le exigen que cumpla con la palabra dada. “Luis aprobaré todo aquello que venga del Parlamento de Cataluña” y en esas estamos ahora defendiendo la Constitución contra quienes ya han publicado la suya propia para dotarse de soberanía. ¿Sobre eso qué opina este radical líder? ¡Ah claro! Diálogo hasta buscar el encaje. ¡Menudos bolillos!

Nada esperaba de este Pedro Sánchez Pérez- Castejón, pero menos el que a escasas horas de su nombramiento en unas primarias ejemplares por lo democráticas, haya sacado todo su arsenal sectario y demagógico para radicalizar a un PSOE que si necesita algo es recuperar su sentido de partido de discurso nacional y no fragmentado y acomodaticio según la federación a la que se dirige. Mal camino ha elegido, aunque es mejor que los ciudadanos sepan ya por donde les sopla el viento revolucionario que no solo es por la zona de PODEMOS.

Yo tuve una novia federalista
El federalismo es como aquella vida en pareja. Requiere la voluntad común de querer vivir juntos y compartir una idea del futuro
Antón Losada www.eldiario.es 20 Julio 2014

Se lo advierto. Los tatoos están "out" por culpa de los futbolistas y de Sergio Ramos. Lo más "in" ahora mismo es el federalismo. Tras varios siglos y guerra civiles, España parece por fin camino de dejar de ser el único Estado del mundo donde federalismo significa lío, follón, melé, tumulto, conflicto, desconfianza y problemas. Aunque seguramente sólo sea por unos días, ya nos parecemos un poco más a esa mitad del la población y del PIB mundiales que se gobiernan con sistema federales porque significan acuerdo, diálogo, cooperación y respeto por el otro.

Sin saber muy bien cómo España se ha llenado de federalistas. No hay líder emergente que se precie que no ofrezca de una solución federal. En las encuestas los federalistas han crecido aún más rápido que los votantes de Podemos. Incluso aquellos que no se sienten federalistas admiten que se trata de una opción que no debe descartarse. Cada vez que alguien dice "federalismo" en España, un ángel gana sus alas en el cielo y una estrella fugaz brilla más fuerte en el firmamento trayendo una luz de esperanza. O eso parece.

Todo suele ir bien hasta que a algunos se les pregunta qué quieren decir con eso del federalismo, o ellos mismos se empeñan en desarrollar el concepto. Entonces es cuando se evidencia que en realidad donde dicen federalismo querían o podrían decir "supecalifragilisticoespiralidoso", o "patata", o "cinematógrafo".

Muchos entre quienes hablan ahora de federalismo en realidad piensan en seguir como estamos pero cambiándole el nombre al Estado de la Autonomías, que ya les parece federalismo más que suficiente. Otros solo se refieren a repartir la caja de los cuartos de una manera mejor para ellos. Algunos incluso parecen tener en la cabeza que el federalismo es un pase pernocta que los grandes partidos de Madrid nos dan a la fogosa muchachada de provincias para que nos desfoguemos. Federalismo es decir "boas noites" y declarar tu amor a la butifarra y al caldo de grelos.

Lo primero que aprendí sobre federalismo me lo enseñó una novia. Seguía tres reglas básicas. Las cosas se hacían por acuerdo, ninguno podía decirle al otro qué estaba bien y qué estaba mal o qué podía o no hacer y nadie podía escaquearse de sus obligaciones. Un Estado federal se parece bastante en esencia. El poder nace del pacto y el acuerdo entre las naciones y ciudadanías federadas. No reside en una nación, un soberano, un parlamento, ni siquiera en un Pueblo. La soberanía nace de la voluntad de llegar a acuerdos y gobernarse por medio de la cooperación entre iguales, entre naciones que no ya están ahí afuera porque se hallan en permanente construcción, a través de un proceso abierto, plural y sin exclusiones.

El federalismo es como aquella vida en pareja. Requiere la voluntad común de querer vivir juntos y compartir una idea del futuro. El federalismo no es un contrato matrimonial donde, a cambio de que una de las partes deje de dar la lata, la que manda le aumenta la asignación o le amplía la biblioteca. Ser federalista exige tener una visión y ejercer la voluntad para que el sistema funcione de manera federal. Un Estado federal no son solo leyes e instituciones, necesita la voluntad de hacerlas funcionar como algo común y propio. Ahora miren a su alrededor, cuenten a ver cuántos federalistas les salen y no se asusten. La voluntad federal lleva su tiempo.

Leer y firmar el Manifiesto 'Dignidad', de COVITE
http://manifiestodignidad.com/

Leer y firmar el Manifiesto 'Libres e Iguales'
http://www.libreseiguales.es/

Contribuir al Homenaje a los guardias civiles heridos hace 25 años en el atentado a la Casa Cuartel de Banyoles
http://www.tolerancia.org/AT_convocatorias.htm#Banyoles

"Por qué dejo de cotizar al PSC"
Francesc Moreno. Periodista Digital  20 Julio 2014

Militante, es decir persona que interviene activamente en un partido, dejé de serlo hace mucho años. Pero cuesta tomar la decisión de desvincularse ofialmente de un partido, dejar de pagar la cuota, al que he estado vinculado desde 1974 (Convergència Socialista y, después, PSC-Congrés). Son muchos los recuerdos y las emociones (por ejemplo, la noche del 23F en la sede de Rambla de Catalunya, con Reventós y Eduardo Martin Toval).

No puedo seguir vinculado a un partido al que sólo me une el pasado, cada vez más lejano

Pero no puedo seguir vinculado a un partido al que sólo me une el pasado, cada vez más lejano. Mis discrepancias no son coyunturales, ni parciales. No coincido ni con su visión de Cataluña, ni con su programa socio-económico.

No puedo entender que se siga defendiendo la inmersión linguistica al 100%, despreciando derechos individuales y empobreciendo a los ciudadanos de Cataluña a los que se les coarta su formación y su capacidad para progresar en un mundo competitivo al hacerlos cuasi analfabetos en castellano. La defensa del catalán me parece imprescindible, pero no es necesario que sea a costa del castellano.

Tampoco entiendo el empecinamiento en defender el derecho a decidir, aunque sea de forma legal y acordada. No niego el derecho a reivindicarlo por quienes crean que la independencia es lo mejor para los catalanes. Pero no lo entiendo en quienes, como los socialistas, dicen no pensar así.

No se me ocurriria defender un referéndum sobrela implantación de la pena de muerte o de un régimen autoritario. Si no crees en algo, ¿qué sentido tiene defender activamente la posibilidad de que se implante? No se trata de prohibir nada, pero tampoco de alentarlo, si se piensa que es un error.

En la vertiente socio-económica, la falta de ideas es flagrante. También aquí se sigue la moda, y se vuelven a reivindicar políticas que ya han fracasado en todo el mundo. Reivindicar más Estado, seguir de la mano de unos sindicatos que han colaborado activamente a la destrucción de empresas anteponiendo sus intereses, cobrar comisiones de los ERE sobre la salvación de empresas mediante su reestructuración, son para mi cuestiones inasumibles.

No entiendo el empecinamiento en defender el derecho a decidir, aunque sea de forma legal y acordada

Un Estado fuerte, sí. Un estado más grande, no. Sólo sirve para multiplicar la corrupción y detraer recursos del mercado. Menos discursos populistas y más capacidad para controlar a monopolios, entidades financieras y grandes multinacionales que no pagan impuestos en ningún sitio.

Hoy todos los ciudadanos somos consumidores en manos de grandes corporaciones. Un partido de izquierdas debería priorizar defender a los ciudadanos frente a abusos como las preferentes, las comisiones indescriminadas de las entidades financieras, los desahucios indiscrimandos, la venta de créditos morosos a precios irrisorios a fondos buitre, la imposibilidad de enfrentarse a las grandes compañias de servicios...

Hoy es tremendo querer endurecer un sistema fiscal que se basa en sobreexplotar el empleo y la creación de riqueza. Menos cuota a la Seguridad Social, menos retenciones y más impuesto de sociedades.

Más gravamen inteligente al consumo. Mejor trato a autonómos y a pequeños empresarios que arriesgan, trabajan 14 horas al dia y tienen una cobertura pública -pensiones y prestación por desempleo- insignificante o nula. Y, si las cosas te van mal, escarnio social y riesgos personales y patrimoniales ilimitados. En el mundo actual no mandan los emprendedores sino los ejecutivos de las grandes empresas , la antitesis de la emprendeduría.

Podría alargarme más, pero no lo creo necesario. Mi amigo, colaborador y miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL Toni Bolaño le desea suerte a Iceta. Yo tambien. Espero que les vaya bien, porque el socialismo democrático es todavia necesario en Cataluña y en España, pero yo ya no me siento parte de él.

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Rajoy y las dos formas de afrontar el problema de Cataluña
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO El Mundo  20 Julio 2014

Pierdan toda esperanza. La reunión del presidente del Gobierno con el presidente de la Generalitat, que se producirá la próxima semana, no va a servir para acercar posiciones, no va a a suponer ningún freno al choque de trenes al que estamos abocados. A lo más que podemos aspirar es a que la educación de ambos les lleve a calificar el encuentro de «cordial».

Rajoy no se moverá un ápice de sus conocidas posiciones: no habrá referéndum porque es anticonstitucional. Mas hará lo propio: la demanda de una consulta es apoyada por el 80% del Parlament y, por tanto, es un mandato de la mayoría de los catalanes.

En esencia, es como si la ley fuera contradictoria con la práctica democrática. Es la manifestación de que algo no funciona y, por tanto, como señaló la última sentencia del Tribunal Constitucional, de que hay que buscar solución por vías políticas.

Si la ley supone un freno a las aspiraciones de una porción importante de los ciudadanos, entonces hay que buscar un camino que haga compatible la legalidad con la paz social. Si no se entiende esto, entonces es imposible avanzar.

¿Cuál es la posición del Gobierno? De momento, el inmovilismo. En septiembre, el mes de la Diada, el mes del referéndum en Escocia, el Gobierno lanzará una ofensiva que se desplegará en un triple frente: presentará un detallado plan de empleo; propondrá un paquete de medidas sociales; y, por último, pondrá sobre la mesa un programa de regeneración democrática con propuestas que irán desde la elección directa de los alcaldes, a la reducción de los aforados, pasando por un endurecimiento de penas a los delitos de corrupción.

Todo ello, con el telón de fondo de una recuperación económica que, se espera, en otoño ya se empiece a notar en el consumo y en la creación de empleo. El Gobierno cree que esa batería de medidas, en el marco de la reactivación, será suficiente como para que muchos catalanes guarden en un cajón el «derecho a decidir».

Suponiendo que todo ello se lleve a cabo e incluso dando por sentado que tal ofensiva se convierta en un éxito mediático, mi opinión es que el suflé seguirá subiendo. Es decir, que si no se acercan posiciones y, naturalmente, no se celebra el referéndum el 9 de noviembre, nos encaminamos a unas elecciones municipales en la que los independentistas coparán más del 80% de los ayuntamientos catalanes.

Personas próximas al presidente creen que ese escenario no sólo no es malo, sino que, por el contrario, posibilitaría un segundo triunfo por mayoría absoluta del PP.

Con la economía creciendo y creando empleo, con un PSOE en una situación de debilidad sin precedentes, con una extrema izquierda crecida y con los independentistas deseando proclamar la independencia, el único partido que garantizaría la unidad y el bienestar de los españoles sería el PP. Ese es el argumento que justificaría el adelanto de las generales al mes de mayo. Por ahora, esa opción no deja de ser el deseo de los más fogosos cachorros de la derecha española. Rajoy no se ha pronunciado. Es más, conociéndole, todo lo que sea mover el calendario le molesta, va contra su idiosincrasia.

¿Qué se piensa en Moncloa de la posible reforma de la Constitución? «Sería una frivolidad», dicen fuentes próximas al presidente. ¿Cómo lo argumentan? «Todos querrían ganar algo. Los nacionalistas vascos y catalanes, el reconocimiento de la autodeterminación; los nacionalistas catalanes, que el pacto fiscal se plasmara en la Carta Magna; los comunistas, un referéndum sobre el modelo de Estado ...Y, mientras tanto, el resto de las comunidades pondrían el grito en el cielo».

«Pero, durante la Transición fue posible un consenso que dio lugar a la Constitución de 1978», apunto yo. «Entonces había un bien superior a proteger: la democracia. Eso fue lo que hizo que todo el mundo estuviera dispuesto a ceder, desde los comunistas a CiU, pasando por AP».

Admitiendo que la consolidación de la democracia fuera la razón fundamental del consenso, ahora tenemos un bien incluso más importante a proteger. Aquel pacto ha hecho posible que España haya vivido los 35 años más prósperos de su Historia en democracia. La cuestión es si estamos dispuestos a poner ese éxito en valor o lo damos por amortizado.

En efecto, poner en marcha una reforma de la Constitución sin establecer unos límites y sin tener garantizado un mínimo consenso, sería una frivolidad. Por eso, Rajoy debería aceptar la mano tendida que le brindará el nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, que está dispuesto a negociar un pacto sobre Cataluña, en la reunión que ambos mantendrán en Moncloa tras ser ratificado como secretario general en el Congreso Extraordinario que se celebrará los días 26 y 27 de este mes.

Rajoy y Sánchez deberían establecer las líneas rojas de la reforma constitucional y plantear la solución al problema catalán en ese marco. Es decir, que la modificación de la Carta Magna no sea sólo una salida para Cataluña, sino una respuesta a los importantes cambios que se han producido en estos 35 años. Desde la incorporación plena a Europa, con la pérdida de soberanía que ello representa, hasta la necesaria modificación del Senado; pasando por el reconocimiento pleno de la igualdad de la mujer, lo que lleva a la supresión de la prelación del varón en la sucesión a la Corona.

El Gobierno tiene ahora dos opciones: el inmovilismo, que implica limitar la negociación con la Generalitat a una mejora de la financiación; o bien la búsqueda de un nuevo consenso que reconcilie a la mayor parte de los ciudadanos con la política.

La primera de las opciones tiene que ver con esa visión excluyente en la que el PP aparece como el único garante de la estabilidad y que da por sentado un proceso de radicalización y debilitación del PSOE.

Exagerando un poco, un ex ministro del PP me planteaba esta disyuntiva: «Rajoy tiene que elegir entre ser Arias o ser Suárez».

Aunque el entorno de Rajoy es más bien conservador y prefiere no correr riesgos, en el Gobierno hay ministros de peso que piensan que la bonanza económica y un poquito más de dinero para Cataluña no son la solución al problema.

Sobre todo, porque lo que nos han mostrado las elecciones del 25-M no es el resultado de la disputa entre las élites políticas, sino la constatación del alejamiento de los ciudadanos de una forma de hacer política, que en unos casos se manifiesta con el voto a los independentistas y, en otros, con el respaldo a opciones antisistema.

Lo queramos o no, las cosas se mueven. O nos ponemos al frente, o seremos arrastrados por un movimiento que está demandando el cambio.
 


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