AGLI Recortes de Prensa   Lunes 21 Julio  2014

España hacia el suicidio (2)
Roberto Centeno El Confidencial  21 Julio 2014

Cualquier persona o agente económico que pretenda comprender mínimamente la situación de nuestro país tiene que ser consciente de que la totalidad de las grandes magnitudes macroeconómicas oficiales son falsas. La desviación puede llegar al doble en el caso de la mora bancaria o al 25% en el PIB.

La manipulación se inicia con el mandato de esa plaga bíblica llamada Rodríguez Zapatero. Su primera actuación le vino regalada por la incompetencia y la dejadez de Rodrigo Rato, que como iba de sobrado ni se molestó en urgir al INE sobre la aplicación de la nueva base 2000 de Contabilidad Nacional, que tenía que haberse realizado en 2003. Se hizo en 2004 y añadió de golpe 0,4 puntos al crecimiento. El cambio de mayor calado se produjo en 2005 con la nueva metodología de cálculo de la EPA, que redujo el paro automáticamente nada menos que en dos puntos, del 10,5% al 8,5%.

Sin embargo, todas estas manipulaciones se verían empalidecidas por lo ocurrido desde 2007 con el PIB. Aquí se ha llegado a límites inimaginables. Se trata de una cifra muy representativa de la magnitud del engaño, y que entiende hasta un niño de primaria: el PIB 2007 ascendió a 1.053 billones de euros, y el de 2013, según este Gobierno de tramposos, es prácticamente igual, de 1.023 billones. Eso después de seis años de crisis con una tasa de paro que ha pasado del 8,3% en 2007 al 26,4% en 2013; con una destrucción de tejido productivo similar a la de la Guerra Civil; con una deuda pública PDE (1) 614.000 millones mayor y una deuda total (pasivos en circulación) de 840.000 millones superior (el 132,1% del PIB), y con una pérdida de valor de la vivienda, el suelo y los activos productivos de entre el 50 y el 80%.

Todos los estudios independientes y la propia contracción de las bases fiscales llevan a la conclusión de que el PIB real es entre un 25 y un 30% inferior al oficial. Es decir, el indigente mental Rodríguez Zapatero tenía razón: no ha habido ninguna crisis. Pero la realidad es muy otra: todos los estudios independientes y la propia contracción de las bases fiscales llevan a la conclusión de que el PIB real es entre un 25 y un 30% inferior al oficial, lo que explica lo inexplicable: una caída de los ingresos públicos de 70.000 millones, algo que no se ha producido ni de lejos en ningún otro país de la UE. De ahí el saqueo masivo a las familias, ya que el sistema fiscal más extractivo de Europa no da para más, porque las bases son mucho más reducidas. Y, desde el PIB, todo lo demás. Durão Barroso ha acusado explícitamente antes de irse (lo podías haber dicho antes, ¡pedazo de inútil!) de que el BdE mintió en todo durante toda la crisis, algo archisabido. El WSJ acaba de 'descubrir' que la mora bancaria real es el doble de la oficial (a buenas horas: lo hemos escrito y demostrado aquí continuamente).

Las cifras de déficit de la Comunidad Valenciana son falsas, dicen ahora los artistas de Eurostat. Algo dicho y redicho aquí con pelos y señales porque servidor tenía las cifras de la sanidad y de mil cosas. ¿Y qué pasa con las de Castilla-La Mancha y las de Andalucía, y las de Montoro? Quizá es mucho trabajo comprobarlas también para los chicos de la rue de la Loi, que están como locos por irse de vacaciones. Y así todo lo demás. En resumen, las cifras de contabilidad nacional, de déficit público, de mora bancaria, de paro, de deuda, de todo, son absolutamente falsas, así que voy a otra cosa, que es lo que afecta directamente al bienestar de las familias y a su incierto futuro.

El hundimiento del ahorro y de la renta disponible
Lo que los españoles perciben en sus hogares cada día, lo que afecta directamente al bienestar y a su porvenir, tiene que ver con otras cifras diferentes, y es de eso de lo que quiero hablar. No deseo perder el tiempo en explicar que el PIB no está creciendo, sino decreciendo; que la mora bancaria no es la oficial, sino el doble, y que, si hacemos caso al último informe de Bank of America/Merrill Lynch, el volumen de activos dudosos de la banca española asciende a 433.000 millones de euros o el 43% del PIB, que es ya para cortarse las venas. Y ahora Jens Wiedmann, presidente del Bundesbank, acaba de alertar esta semana en España sobre los títulos de deuda española en manos de la banca –que han subido un 74% con Rajoy y alcanzan la cifra de 288.000 millones–, que se consideran libres de riesgo y no lo son, por lo que deberían ser ponderados. Y aunque todo esto son los cimientos de la ruina de España, no es de lo que voy a tratar hoy.

Lo verdaderamente relevante por lo devastador para el bienestar y el futuro de las familias son las “cuentas trimestrales no financieras de los sectores institucionales” del primer trimestre de 2014 que acaba de publicar el INE, y que muestran lo inimaginable: la renta disponible de las familias se está hundiendo a una tasa trimestral anualizada de nada menos que del 10,8%, la mayor de toda la serie histórica, y el ahorro ha caído por primera vez desde el año 2000 (comienzo de la serie) un -1,9% trimestral o un -7,9% anualizado. Esto, queridos lectores, es el apocalipsis para los hogares españoles. Y, entonces, ¿cómo es posible que estos expoliadores, ineptos y corruptos que nos gobiernan digan que todo va a mejor y que nos estamos recuperando?
Para mantener su nivel de vida las familias tuvieron que desahorrar, algo que jamás había sucedido desde que se inició la actual serie contable hace 14 añosTodas las rentas primarias, es decir, las que remuneran el trabajo y el capital, han caído respecto al trimestre anterior. Las remuneraciones medias percibidas por los asalariados bajaron un 0,4%. Más aún, descendieron las rentas netas de la propiedad percibidas, un 22,7% respecto al mismo trimestre de 2013. También el volumen neto de rentas secundarias se redujo tanto como el 3,3% en las prestaciones recibidas (pensiones y desempleo fundamentalmente, cuando estos miserables aseguraron que nunca bajarían). A ello se unió una bajada del 27,8% del saldo neto de otras transferencias corrientes recibidas. Como consecuencia, la renta disponible volvió a disminuir un 2,7% en el primer trimestre, el equivalente al 10,8% elevado a la tasa anual.

Por ello, para mantener su nivel de vida las familias tuvieron que desahorrar, algo que jamás había sucedido desde que se inició la actual serie contable hace 14 años. En consecuencia, los hogares gastaron 2.987 millones de euros más de lo que ingresaron, es decir, el desahorro fue de -2.987 millones de euros, frente a los 4.036 del primer trimestre de 2013. Pero no se crean que esto acaba aquí. Las pensiones y los subsidios de desempleo van a seguir reduciéndose sin pausa y, en cuanto al sector público, el trío Montoro, Báñez y Nadal acaba de acordar lo que eufemísticamente denominan “pautas en materia salarial y de contención del gasto en el sector público”, que no se refiere a reducir asesores que no asesoran, coches oficiales o los enjambres de enchufados, nada de eso. Se refiere al recorte del poder adquisitivo de las personas que verdaderamente trabajan en Renfe, en Correos, la Agencia EFE, la SEPI, etc. Unos 150.000 empleados verán reducirse sistemáticamente su poder adquisitivo desde ya.

Nada se dice, naturalmente, de las más de 3.000 empresas públicas, chiringuitos y canonjías autonómicas y locales donde sestean cientos de miles de familiares, amigos y correligionarios. Si esto es una recuperación, que baje Dios y lo vea. Estos miserables que nos gobiernan carecen totalmente de empatía con la clase media que los sostiene y los más desfavorecidos: no tienen perdón ni de los hombres ni de Dios, porque todas estas medidas tienen como objetivo mantener a cientos de miles de enchufados, golfos y corruptos, un modelo de Estado disparatado que sólo conviene a sus canallescos intereses. Y ahora viene Mas con el cazo, como ya dije la semana pasada, a cambiar referéndum por financiación.

La economía empeora y la deuda bate récords
El análisis mencionado de contabilidad trimestral muestra que la economía nacional tuvo una necesidad de financiación frente al resto del mundo de 7.057 millones de euros en el primer trimestre de 2014, lo que supera en un 77% a la correspondiente al primer trimestre del año anterior (3.075 millones). Esta mayor necesidad de financiación tuvo su origen en un peor comportamiento tanto del saldo del intercambio de bienes y servicios como de la balanza de rentas y transferencias corrientes y de capital con el resto del mundo, situación que ha continuado empeorando en abril y mayo con caídas de las exportaciones de -3,7 y del -1,3% respectivamente. Mientras, las importaciones han crecido un 2,3% en los primeros cinco meses de 2014 y un 7% en mayo. Y, ya el colmo, se trata de importaciones de bienes de consumo, no de bienes de inversión. O sea, el motor de nuestra economía, según el Gobierno, sigue funcionando pero macha atrás.

La reducción del paro se debe esencialmente a que la población activa está disminuyendo: unos han emigrado y otros (unos 600.000) están desencantados y han dejado de buscar trabajoPor lo que se refiere al paro, su reducción se debe esencialmente a que la población activa está disminuyendo: unos han emigrado y otros (unos 600.000) están desencantados y han dejado de buscar trabajo, por lo que no figuran como parados, sino como inactivos. Finalmente está la trampa de dar las cifras brutas en lugar de desestacionalizadas, que es lo único representativo. "Por ejemplo, en junio el número de parados registrados descendió en 122.700, la cifra más alta de lo que va de año, pero en términos desestacionalizados el descenso fue de unos 16.000, según el Ministerio de Economía, notablemente menor que el que se produjo de media en los 10 meses anteriores", ha dicho Ángel Labordas (2). Una estadística mucho más fiable que la del paro registrado que nadie se toma en serio es la de afiliaciones a la Seguridad Social (y cada trimestre la EPA). “El dato original o bruto dio un aumento de 56.600, pero en cifras desestacionalizadas por la propia Seguridad Social dicho aumento se quedó en unas 9.000, muy por debajo de la media de 41.000 de los cinco primeros meses del año” (2).

Y en lo que se refiere a la deuda, esta se encuentra fuera de control. Está creciendo al frenético ritmo anual de 90.000 millones de euros, lo que hipoteca el futuro no sólo de las cuentas públicas, sino ante todo y sobre todo de varias generaciones de españoles. La deuda pública parcial o PDE ha llegado en mayo a 996.983 millones de euros. De hecho, la deuda computable ha experimentado una escalada sin precedentes durante el gobierno de Rajoy: 260.000 millones de euros adicionales en 29 meses, 8.966 millones de euros al mes, una auténtica salvajada que tendrán que pagar nuestros hijos y nietos, y que arruinará sus vidas para siempre. Y como guinda del pastel, dentro de los últimos indicadores macroeconómicos no manipulables, el crecimiento del consumo de energía eléctrica en junio fue del 0%, el consumo aparente de cemento hasta mayo cayó otro 4,3% frente al 2,9 del tercer trimestre, el índice de producción industrial (IPI) de mayo en contra de todo pronóstico retrocedió un 0,7% respecto a abril, y la utilización de la capacidad productiva bajó al 74,9% frente al 75,6% el trimestre anterior.

Peor aún si cabe por lo que supone para casi nueve millones de españoles es que el sistema de pensiones, tal y como estaba reflejado en todos los estudios actuariales, ha entrado en una espiral imparable de quiebra. Este año el agujero de las pensiones se estima en 18.168 millones de euros, pero con toda seguridad será superior. Sin embargo, el problema no es sólo esta cifra, que también, sino que el agujero está creciendo exponencialmente. Desde 2012 las cotizaciones ya no alcanzan para cubrir los pagos, y se ha pasado de un déficit de 5.785 millones en 2012 a 8.624 millones en 2013, y a una estimación de más de 18.000 en 2014. Las actuales pensiones se verán drásticamente recortadas, y esto no es un juicio de valor, son matemáticas.

Ante esta realidad sangrante para la mayoría de los españoles, ¿en cuánto dicen estos trileros que está creciendo el PIB? No se preocupen, porque el PIB va a subir un 4% de golpe y porrazo. Han decidido incorporar al mismo una estimación de las actividades ilegales: consumo de drogas y prostitución. Y en cuanto al empleo, con trabajos temporales de 500 euros, la próxima EPA mostrará lo que quiera el señorito. ¿Cuál es la solución? Pasó el tiempo de las reformas, llegó el de la ruptura y la rendición de cuentas. El régimen actual y el modelo de Estado que lo sustenta deben ser destruidos, y los responsables del desastre procesados. Parafraseando al viejo Catón: "Oligarchia politica delenda est". Pero de esto hablaré con la inestimable ayuda de mi maestro Antonio García Trevijano la próxima semana.

(1) Protocolo de Déficit Excesivo, una convención contable de los burócratas de Bruselas que no recoge la totalidad de las deudas, pero es la que aparece en todos los medios.
(2) Ángel Laborda, director de Coyuntura de FUNCAS.

¿Y con quién quiere el PSOE federar a España?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  21 Julio 2014

Pocas ceremonias más esperpénticas que la del bautismo de Iceta como regente o tieta del socialismo catalán. Para empezar, Iceta no ha sido elegido, ya que no había entre quién elegir; y esa no sería novedad salvo en un partido que ha hecho de las primarias su estandarte y un modelo –no despreciable- para elegir líderes. El gran liante del PSC ha sido elegido a la visigoda, por eliminación del resto, pero como Wamba, rapado o castrado para dirigir el partido. Su cometido es el de guardar el sitio al que deberá capitanear el PSC en las próximas elecciones, que, según ha prometido, no será él. En rigor, sólo por renunciar anticipadamente al trono lo han hecho regente.

Pero en España, con la excepción de Cisneros, que por ser clérigo y virtuoso ni heredaba ni tenía herederos, la regencia ha sido tarea maternal, entre el puerperio y la mayoría de edad de la criatura, que en los últimos siglos ha venido al mundo con la constitución en el chupete de Isabel II y Alfonso III. Lo malo de ser reina regente es que pintaba poco, porque debía ser a su vez regentada o regenteada por los que velaban por esa continuidad constitucional, fueran espadones liberales o turnistas de Cánovas y Sagasta. Y no veo yo a Iceta haciendo de Cristina de Habsburgo, "Doña Virtudes".

Tampoco lo veo como la inofensiva "tieta", aquella tía solterona que cantaba Serrat: "La despertará el vent / d´un colp als finestrons / es tan llarg y ample el llit / i tan freds els llençols". No creo que a Iceta lo despierte el viento en las ventanas, ni que sienta el lecho muy largo y muy ancho, ni frías las sábanas. Para eso salió del armario y se casó con un tío, que algún calor dará. En cuanto a la herencia, no serán los "vint durets / per obrir una llibreta". Éste viene a por la Caixa, aunque sea la de Catalunya, la Caixa B. Y en cuanto al Partido, como no se espabile el sucesor, dese por sucedido.

Pero si sorprendente era ver a la tieta o Joan Baptista recibiendo las aguas bautismales de una criatura política aún por nacer, más chocantes eran los padrinos, porque el maduro bebé era apadrinado por el joven Pedro Sánchez, a su vez amadrinado por la jóvena Susana Díaz, responsable del padrino y del bebé. Como remate, Pere Navarro, Padre Putativo de la criatura fue presentado por el recién bautizado Iceta. ¿Cabe más confusión?

Un precedente: el referéndum contra la OTAN pero a favor
Naturalmente que sí. Con los socialistas, siempre cabe y hay un precedente lo demuestra: el referéndum sobre la OTAN de 1986. Todo empezó cuando el PSOE estaba en la oposición a UCD, se celebraba el juicio sobre la asonada militar del 23-F y el Parlamento, en parte para atemperar la inquietud militar, votó por mayoría absoluta la entrada de España en la OTAN. El PSOE, con Javier Solana de jefe de Prensa, promovió un tumultuoso movimiento "contra la guerra", con manifestaciones callejeras multitudinarias, y prometió que si llegaba al Gobierno convocaría un referéndum para sacar a España de la OTAN.

En realidad, esa salida la habían pactado González, Guerra y Boyer en el mismísimo Moscú; hay unas fotos inolvidables de los líderes sociatas con gorros siberianos que prueban esa traición no sólo a España sino a todo Occidente, que en el segundo año de Ronald Reagan empezaba a revertir el arrollador avance soviético en todo el mundo y que tenía al gobierno socialdemócrata alemán de Helmut Schmidt como su mayor aliado político y militar en el despliegue de misiles Pershing frente a los SS-20 soviéticos. Lo pasmoso es que habían sido los socialistas alemanes y los servicios secretos norteamericanos los que a través de la CIA, la AFL-CIO, los sindicatos y la fundación Flick del SPD financiaron directamente la reinvención del PSOE de 1977, centrada en el rostro del cara González, para frenar a los comunistas, que rondaban el poder en Italia y que en el 74 estuvieron a punto de quedarse con Portugal y añadieron Angola, Guinea y Mozambique al imperio soviético de África. ¡Y así se lo pagaba González!

Pero había más en esa traición de campanillas y cascabeles, que supuso una campaña dizque pacifista, en realidad ferozmente anti-occidental, al mejor estilo soviético pero con los socialistas legitimando el triunfo del Gulag. A cambio de la promesa socialista del referéndum para privar a la OTAN de su nuevo aliado estratégico, la URSS se comprometió a promover, y lo hizo a través de su embajada en Madrid, la escisión del ala más pro-soviética del PCE, la de Ignacio Gallego, dejando al PSOE sin rival electoral a su izquierda. El Partido -no había otro frente al franquismo- sencillamente desapareció. En 1982 el PCE sacó dos escaños frente a los 202 del PSOE.

Pero una vez instalados en el Poder, quedaba la promesa -que, tal vez por miedo físico a la venganza soviética, González no se atrevía a anular- del referéndum. Y en un alarde de egoísmo vanidoso decidió efectivamente celebrarlo pero para lo contrario que estaba anunciado. En vez de confesar su error y convocar elecciones –donde sin duda le habría sido perdonado-, el PSOE promovió un referéndum para quedarse en la Alianza Atlántica –que ya no era la OTAN, ya no era la guerra- pero, anunciaron, "fuera de la estructura militar". Teniendo en cuenta que la OTAN era una estructura militar, la campaña para convencer a la gente de que votara lo contrario de lo anunciado pero como si votara lo mismo alcanzó un nivel de confusión delirante y se convirtió en un plebiscito a favor o en contra de González. Ganó tramposamente y se quedó tres legislaturas más. El jefe de Prensa de la campaña "OTAN, de entrada, no", Javier Solana, acabó presidiendo la OTAN. Y González acabó siendo un puntal de la corrupción occidental.

¿Y para qué sirve el federalismo?
Algo parecido sucederá con ese federalismo que en el bautizo de Iceta han anunciado el querube catalán, el padrino Sánchez y la hipermadrina Díaz. Con una campaña de manipulación idéntica a la del referéndum de la OTAN, no en balde la hacen los mismos: El País y La Vanguardia, los socialistas pretenden imponer a toda España un Estado federal, que en Cataluña se presenta como "Tercera Vía". Por cierto, que así se llamaba la "vía al socialismo" de los países supuestamente No Alineados aunque lo estaban con la URSS: Cuba, la India, Egipto, Libia, Argelia, Yugoslavia).

El problema hace treinta años y ahora es el mismo. Crear un problema por simple conveniencia de partido e imponerlo a todos los españoles para que lo resuelvan, naturalmente en beneficio de los liantes. En 1986, para meter a España en la OTAN, donde ya estaba, había que sacarla y volverla a meter. Ahora, para imponer el federalismo en España, primero hay que destruirla, privarla de su soberanía nacional, anular el Estado de las Autonomías, dividirla entre el Estado catalán y quién sabe cuántos Estados más para después volverla a unir, o no, o sí, o tal vez, o vaya usted a saber. "¡Es la única solución!", proclaman el PSOE y PRISA, el medio favorito de Rajoy, como justificación del lío en que quieren embarcarnos.

¿Y para qué problema es solución el federalismo icetoso, cebrianita o sanchecillo? Para el separatismo catalán, dicen. ¿Pero hay algún separatista que vaya a dejar de serlo, y de actuar en consecuencia, si en España hay un Estado Federal? No conozco a ninguno. Nadie lo conoce. Todo es hablar de la "tercera vía", de la "presión empresarial", del "Rey como interlocutor" y demás premisas del advenimiento de este federalismo que, a diferencia de todos los regímenes federales, partiría de la proclamación de desigualdad de Cataluña, blindando ¡sus competencias, es decir, poniéndola al margen de la Ley. A partir de ese Estado Rémora, se iría diseñando el cachalote, que tendría algo de ballena, no poco de tiburón, algo de pez martillo y bastante de pez espada. Mayormente por el sablazo que supondría costear el invento. ¿Y todo esto por qué? Sencillamente, porque los socialistas no saben qué hacer. Y antes que aclararse, prefieren confundirnos a todos.

Yo sólo pido una cosa: que el PRISOE me aclare con quién debe federarse España, que es mi nación y, salvo en las zonas hurtadas a la ley por los separatistas, mi Estado, porción significativa de la Unión Europea. Me niego a ser aragonés, riojano, manchego del norte o madrileño, adscripciones que por distintas razones podrían endilgarme.. Soy poco, pero español. "¡Yo sé quién soy!", decía Don Quijote. Pero era y es opinión muy extendida que el pobre había perdido la cabeza.

Asistencialismo
Hayek no defendió la renta básica universal
Juan Ramón Rallo Libertad Digital  21 Julio 2014

Circula por internet y por ciertos foros intelectuales la idea de que el economista liberal Friedrich Hayek abrazó la defensa de una renta básica universal para la ciudadanía, idea que hoy constituye uno de los principales arietes de quienes desean multiplicar el tamaño del Estado. Sin embargo, como voy a probar en este artículo, Hayek jamás defendió una renta básica universal, sino lo que podríamos denominar una renta subsidiaria de subsistencia. Y aunque ambas prestaciones suelan confundirse son radicalmente distintas.

La renta básica universal es proporcionada por el Estado a todos los ciudadanos de manera incondicional. Es una renta que se paga a los más pobres y a los más ricos, a quienes trabajan y a quienes no lo hacen, a quienes podrían trabajar y a quienes se niegan a hacerlo. Como explica su defensor más conocido dentro de España, Daniel Raventós:

La definición de la renta básica es clara y sencilla: es un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre; o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quién conviva.

Asimismo, el que probablemente sea su principal proponente mundial, Philippe van Parijs, la describe de este modo:

Una renta básica es una renta abonada por la comunidad política a todos sus miembros individuales, con independencia de su situación económica o de su predisposición a trabajar.

Por el contrario, una renta subsidiaria de subsistencia, como la que defendía Hayek, es una renta que el Estado proporciona a aquellos que no pueden prosperar por sí mismos en un mercado libre y que, además, sólo es provista de manera subsidiaria al apoyo que puedan prestar otras organizaciones sociales de carácter voluntario. Por consiguiente, la idea de Hayek se aproxima más a la de un seguro universal de subsistencia: garantizar a todos los ciudadanos que si, debido a circunstancias ajenas a su voluntad, son incapaces de generar la suficiente riqueza como para subsistir en el marco de un mercado libre, el Estado se la proporcionará de manera subsidiaria. No es, pues, una renta ni universal (sólo los más desfavorecidos la cobran) ni incondicional (quienes, pudiendo trabajar prefieren no trabajar, no la cobran). Una detenida lectura de la obra hayekiana permitir cerciorarnos de ello.

La primera vez que Hayek defiende la garantía de un ingreso mínimo para todos es en Camino de servidumbre (1944). En el que fuera su primer libro de filosofía política, Hayek afirma:

No hay duda de que podemos garantizar a todo el mundo un mínimo de comida, de cobijo o de vestimenta que sea suficiente para preservar su salud y su capacidad para trabajar. De hecho, para una considerable parte de la población de este país, esa seguridad ya hace tiempo que ha sido lograda.

Es verdad que Hayek no es del todo claro en esta primera obra, pero fijémonos en que no habla de proveer una renta universal, sino de garantizarla a modo de seguro general. Es más, en las siguientes páginas llega a defender que la mejor manera de proporcionar esa renta es convirtiéndola en contrapartida del servicio militar:

La mejor manera de que el Estado proporcione ciertas oportunidades y una renta mínima para todos podría ser el servicio militar voluntario.

Mucho más diáfano fue en Los fundamentos de la libertad (1960). Allí diferenciaba taxativamente entre la provisión de una renta mínima para quienes son incapaces de prosperar por sí mismos y la provisión de una renta universal costeada mediante el expolio de los más ricos:

Existe una gran diferencia entre la provisión de una renta para todos aquellos que no pueden subsistir a partir de los ingresos que obtienen dentro de un mercado que funciona correctamente y una redistribución conducente a proporcionar una remuneración justa: es decir, entre una redistribución donde la gran mayoría de ciudadanos acepta ayudar a aquellos incapaces de salir adelante y una redistribución donde la mayoría expolia a la minoría por el simple hecho de que esta tiene más riqueza.

Es más, Hayek propugnaba explícitamente limitar la percepción de esta renta a aquellos que demostraran necesitarla:

Garantizar una renta mínima para todos aquellos que se hallen en dificultades presupone que ese mínimo únicamente se proporciona a quienes prueben necesitarlo (…) La crítica absolutamente irracional a esta condicionalidad es que todos deben recibir asistencia con independencia de su situación de necesidad para evitar que nadie se sienta inferior a nadie (…) Pero no existe ningún principio de justicia que, en el marco de una sociedad libre, confiera un derecho no disuasivo y no discrecional a una ayuda independiente de la necesidad.

Por si quedaran dudas, volvió a insistir en este punto en el tercer volumen de Derecho, legislación y libertad (1979):

Se trata del problema de quienes, por varias razones, no pueden ganarse la vida en una economía de mercado, como los enfermos, los ancianos, impedidos físicos o mentales, viudas y huérfanos, es decir, aquellos que sufren condiciones adversas, que pueden afectar a cualquiera y contra las que muchos no son capaces de precaverse por sí solos, pero a los que una sociedad que haya alcanzado cierto grado de bienestar puede permitirse ayudar. Asegurar a todos una renta mínima, o un nivel por debajo del cual nadie descienda cuando no puede proveerse por sí mismo, no sólo es una protección absolutamente legítima contra riesgos comunes a todos, sino una tarea necesaria de la Gran Sociedad donde el individuo no puede apoyarse en los miembros del pequeño grupo específico en el que ha nacido.

De nuevo observamos que Hayek defiende una renta tasada a ciertos grupos sociales desamparados y bajo la condición de que sean incapaces de prosperar por sí solos.

Hayek defendía una especie de seguro social universal de última instancia. Esta misma idea aparece recogida en su diálogo autobiográfico Hayek sobre Hayek (1994), donde mantiene la siguiente conversación con sus entrevistadores:

–Mr. Krueger: ¿Qué piensa usted de un mínimo garantizado de alimento, vestido y cobijo? ¿Viola eso su concepción de planificación legítima?
–Mr. Hayek: ¿Qué entiende usted por un "mínimo garantizado"? Siempre he dicho que estoy a favor de un ingreso mínimo por persona.

–Mr. Merriam: Lo dice en su libro, cierto. Pero ¿qué quiere decir con ello?
–Mr. Hayek: Lo volveré a expresar a mi modo. Se trataría de garantizar un ingreso mínimo al que cualquiera pudiera recurrir. Es algo de lo que ya disfrutan ustedes en gran medida con el seguro de desempleo.

Es decir, Hayek quiere asegurar que nadie se quede descolgado dentro de un mercado libre y para ello plantea establecer algo parecido al seguro de desempleo: a saber, rentas mínimas de inserción para quienes pueden trabajar o pensiones no contributivas para quienes no pueden hacerlo. Yo mismo, en mi libro Una revolución liberal para España, propongo esta renta subsidiaria de subsistencia para aquellas personas incapaces de generar valor en el marco de un mercado libre (una prestación que, como mucho, acarrearía un coste de entre el 2 y el 3% del PIB y que debería ir de la mano de la privatización de todo el Estado de Bienestar).

En todo caso, lo que sí debería quedar claro es que Hayek jamás defendió el pago estatal de una renta básica universal e incondicional: sólo aquellas personas incapaces de prosperar por sí mismas en el marco de un mercado libre deberían recibirla. Insisto lo de "en el marco de un mercado libre": Hayek tampoco propugnó esta renta para paliar las consecuencias del desempleo generado por las hiperregulaciones laborales y por la sangrante fiscalidad estatal. Lo contrario sería absurdo: si el Estado nos impide trabajar, lo lógico es que nos permita trabajar, no que nos entregue un subsidio. Primero liberalizar y bajar tributos; luego, si quedan personas inempleables, renta subsidiaria.

El economista austriaco, en suma, era muy consciente de que una renta básica universal destruiría los fundamentos de la cooperación social extensa, por cuanto permitiría disociar producción y renta; esto es, permitiría que la renta proporcionada por la sociedad a cada agente económico se independizase de la contribución de ese agente económico a la generación de esa renta. Y no olvidemos que, en The Origins and Effects of our Morals (1983), Hayek calificó la idea de John Stuart Mill de que, en efecto, era posible separar distribución de renta y producción de renta con estas muy duras palabras:

Se trata de una estupidez verdaderamente increíble, que muestra un desconocimiento absoluto de la función crucial que desempeñan los precios.

Así que, por favor, dejen de asociar el nombre del sensato economista Friedrich Hayek con la poco sensata defensa de una renta básica universal.

Manifiestos complementarios
No aticemos falsos enfrentamientos. Los dos textos exponen preocupaciones comunes
Francesc de Carreras. El Pais  21 Julio 2014

Dos manifiestos, avalados por conocidos nombres del mundo cultural, han coincidido en el tiempo: el denominado Libres e iguales, suscrito entre otros por Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, Andrés Trapiello y Joaquín Leguina; y la declaración Una España federal en una Europa federal, una iniciativa de Nicolás Sartorius y José Antonio Zarzalejos, suscrita también, entre otros, por Ángel Gabilondo, Fernando Vallespín, José Luis Cuerda y Almudena Grandes. Muy combativo el primero y más reposado el segundo, ambos se hicieron públicos la semana pasada.

Este periódico se ha hecho amplio eco de estos manifiestos. Algunos han tratado de oponerlos: no estoy de acuerdo. El tono y el estilo son distintos, las materias que tratan también, pero no son contrapuestos sino complementarios, nada impide firmarlos a la vez, yo mismo acabo de hacerlo.

El primero, el Libres e iguales, tras dejar constancia que España atraviesa por un momento crítico, hace una llamada a la movilización institucional y ciudadana. En sustancia dice que el secesionismo catalán pretende romper la convivencia, adopta formas populistas y no ha recibido la respuesta adecuada. Para enfrentarse a él, los poderes públicos deben velar por el cumplimiento de la ley, abrir un debate público que sirva de información a todos los ciudadanos, reafirmar el valor de la Constitución (y, si conviene, reformarla), rechazar toda negociación que limite la soberanía del pueblo y alcanzar un pacto que comprometa a la unidad de acción.

El otro manifiesto, la declaración Una España federal en una Europa federal, parte de premisas muy semejantes al anterior y formula una propuesta específica de reforma constitucional que culmine nuestro Estado de las autonomías en sentido federal dentro de una Europa del mismo signo. Para ello propone el reconocimiento de las identidades diversas que componen nuestro país, el establecimiento de una cámara territorial que permita la participación de las comunidades en el Estado, una distribución clara de competencias y un nuevo sistema de financiación justo y equilibrado. Esta solución, dice, es la alternativa a dos opciones igualmente rechazables porque sólo conducen a un estéril enfrentamiento: seguir como estamos, pensando que los problemas se arreglarán por sí solos, o plantear una ruptura entre ciudadanos que conviven desde hace muchos años en una misma comunidad política.

El tono y el estilo son distintos, las materias que tratan también, pero no son contrapuestos sino complementarios

Por tanto, en ambos manifiestos existen preocupaciones comunes en proporciones distintas. En el primero la preocupación principal es el riesgo de secesión, en el segundo el deficiente funcionamiento del Estado de las autonomías. Ambos comparten también, sin embargo, las preocupaciones del contrario y, en todo caso, con mayor o menor énfasis, admiten la necesidad de la reforma constitucional y piden a los partidos leales a la Constitución el imprescindible consenso. Asimismo, de forma más o menos explícita, pero indudable, exigen que todo ello se lleve a cabo bajo los procedimientos propios de nuestro Estado de derecho.

Lo que más distingue a ambos manifiestos es que uno aboga por determinadas reformas en sentido federal y el otro guarda silencio en este punto sin rechazarlo, ya que abre las puertas a reformas constitucionales. Es más, algunos de los firmantes de Libres e iguales —en concreto, los profesores Juan José Solozábal y Roberto Blanco— han abogado en sus obras por el cierre definitivo del modelo autonómico en sentido federal. Por tanto, buscar contradicciones entre ambos manifiestos es, en lo sustancial, una tarea bastante inútil, sólo explicable para intentar justificar un punto de vista a mi parecer engañoso: que el escenario del actual conflicto tiene como protagonistas a dos nacionalismos, el español y los periféricos, sean catalanes o vascos. Así pues, las culpas están repartidas, ambos se retroalimentan.

Que los nacionalismos catalán o vasco existen es evidente, lo confirman sus partidos autodefinidos como nacionalistas. Que existen nacionalistas españoles también es evidente, sólo cabe estar atentos a los medios de comunicación. Ahora bien, que los partidos estatales sean nacionalistas españoles, en igual medida que lo son los partidos nacionalistas catalanes y vascos, no resiste la prueba de los hechos.

¿Dónde encontramos, además de otras evidencias, esta concluyente prueba? En la existencia misma del Estado de las autonomías: reconocido en la Constitución, desarrollado con una rapidez e intensidad inusitadas, respetuoso con las diversas lenguas y otros hechos diferenciales. Si los partidos que han sido ampliamente mayoritarios en España —UCD, PSOE y PP, los tres de ámbito estatal— hubieran sido partidos nacionalistas españoles, ni en las Cortes constituyentes, ni en el desarrollo autonómico posterior, se hubiera alcanzado el alto grado de autonomía política actual. Lo mismo podría decirse de las posiciones a favor del europeísmo, tanto del PP como del PSOE, que nunca cayeron en el euroescepticismo de otros partidos europeos, de derechas o de izquierdas, sino que, por el contrario, han contribuido a impulsar una Unión Europea cada vez más federal.

Por tanto, no aticemos falsos enfrentamientos. Unos son nacionalistas y los otros constitucionalistas: no todos son iguales. El firmante de un manifiesto nunca está del todo de acuerdo con el texto en el que estampa su firma. Si dejamos de lado pequeños detalles, estos manifiestos que, casualmente, han coincidido en el tiempo, no son contradictorios sino complementarios, concordantes en lo sustancial.

Francesc de Carreras es profesor de Derecho Constitucional.

Sobre Libres e iguales
ALFONSO GALINDO / ENRIQUE UJALDÓN. EL MUNDO  21 Julio 2014

· Los autores aseguran que defender la España constitucional no es nacionalismo, sino reivindicar al ciudadano Sostienen que el federalismo, que reclama igualdad entre las partes, jamás será aceptado por los nacionalistas.

¿Qué tienen en común Mario Vargas Llosa, Arcadi Espada, Nicolás Redondo, Andrés Trapiello, Fernando Savater o José María Fidalgo? Todos comparten la preocupación por el secesionismo impulsado por el nacionalismo catalán. Ellos, y otros muchos, presentamos el día 15 el denominado Manifiesto de los libres e iguales. En el mismo, se advierte del peligro del nacionalismo y se reivindican los principios constitucionales de libertad e igualdad. Se trata de una iniciativa apartidista que pretende servir de canal de expresión y de fomento de un sentimiento que es mayoritario en la sociedad española, a saber: que la convivencia en libertad e igualdad es un bien ejemplarmente procurado y protegido por la Constitución y que, si bien ésta es revisable y mejorable, ello no puede hacerse bajo chantajes.

Que a estas alturas del siglo XXI sea urgente que personas tan diversas como Albert Boadella, Joaquín Leguina, Carmen Iglesias, Félix de Azúa o Cayetana Álvarez de Toledo, además de los citados y otros muchos, firmen un manifiesto así, es prueba de la bisoñez de nuestra cultura política, pero también de ciertos déficits políticos y morales de la sociedad española. Los primeros firmantes, creemos que dicho estado no es ni natural ni irreversible. El nacionalismo lo ha tenido todo a su favor. Se ha beneficiado de los complejos de culpa de una España que intentaba liberarse de la herencia franquista. Ha contado con la voluntad de la mayoría de los ciudadanos de fortalecer la comunidad de afectos forjados a través de una difícil pero enriquecedora historia en común. Se ha aprovechado de una ley electoral que los ha fortalecido en sus territorios y, por último, ha usado la existencia de ETA para presentarse como los nacionalistas buenos frente a los malos.

Todo ello ha determinado dos actitudes relacionadas: la permisividad con el nacionalismo y el avergonzarse de España. Ambas remiten a respuestas propias de una democracia incipiente que trataba de alejarse del nacionalismo español impuesto por la dictadura concediendo amplio espacio a los nacionalismos periféricos sofocados por aquél. Hoy, sin embargo, la principal fuente identitaria de España no es de índole folclórico mítica, sino que se nutre de los factores propios de las democracias liberales, a saber: el imperio de la ley y los principios de libertad e igualdad de todos los ciudadanos. En concreto, leyes máximamente garantes de la pluralidad. Con dicha evolución, la presencia de idearios políticos nacionalistas de viejo cuño se ha convertido en un atavismo y, lo que es peor, en un factor de desafección y de quiebra de la convivencia.

Por todo ello, defender la España constitucional no nos sitúa en el mismo plano que los nacionalistas, porque para nosotros las naciones no preceden a los ciudadanos que las constituyen. En la España actual, la más inclusiva de nuestra Historia, ha llegado la hora de combatir al nacionalismo, tanto conceptual como políticamente, recuperando el terreno que se le concedió en otra época y acabando con el sobredimensionado protagonismo que ha adquirido.

No tenemos nada que objetar a las propuestas federalistas que se están exponiendo al debate público. Bienvenidas sean. Pero se equivocan quienes reivindican el federalismo como procedimiento jurídico político que sirviese de salida o expresión al ideario nacionalista. El federalismo es incompatible con el nacionalismo, ya que aquél reclama una igualdad entre los estados federados que jamás aceptaría un nacionalista. El federalismo constituye una estrategia de tradición liberal (la dispersión del poder gubernamental) que, unida a otras como el constitucionalismo y la división de poderes, tiene por fin evitar la inflación estatalista.

El nacionalista, por el contrario, tiene por objetivo multiplicar el número de Estados, además de remitirlos a la organicidad de un orden concreto, un pueblo mítico y esencial que está más allá y por encima de los ciudadanos concretos y reales. Ello explica que al nacionalista no le baste con la articulación autonómica española, ya un estado federal bajo otro nombre. Y también explica por qué el nacionalista no va a saciarse jamás con un aumento de las competencias cedidas por el Estado.

La perplejidad que ha suscitado en muchos una iniciativa como la de Libres e Iguales, o la dificultad de ubicarla sin remitirla a un partido, oculta algo más que mera falta de dinamismo civil o de cultura política ciudadana. También hay temor a tomar la palabra, a verse señalado por criticar el nacionalismo y defender la unidad de España. A ello también pretende resistir la plataforma, consciente de que el nacionalismo no es una planta natural sino inducida por años de irresponsable dejación de unos e interesada manipulación de otros.

Alfonso Galindo y Enrique Ujaldón son coautores de La cultura política liberal (Tecnos, 2014).

Desafío secesionista
¡Silencio! Los niños duermen
Santiago Abascal Libertad Digital  21 Julio 2014

Nuestras instituciones democráticas han sido degradadas. Pero algún día lograremos hacer las reformas para que funcionen dignamente. Vivimos en medio de una durísima crisis económica. Pero algún día los españoles volveremos a constituir un pueblo próspero. La sociedad de nuestros días está desmoralizada. Pero algún día los españoles abrazaremos de nuevo valores firmes y principios sólidos. Nos dejaremos pelos en la gatera pero saldremos de la crisis de valores, de la crisis institucional y de la crisis económica. Tarde o temprano. Algunas generaciones padecerán las consecuencias de estos baches. Pero saldremos adelante.

Sin embargo, la crisis nacional puede representar una crisis definitiva. Irresoluble. De imposible recuperación. Si se tolera que los secesionistas catalanes, o vascos, puedan robarnos una parte de lo que nos pertenece de manera irrenunciable, no solo lo padeceremos y nos arrepentiremos los españoles del presente, sino que lo sufrirán las generaciones del futuro, nuestros hijos, los hijos de nuestros hijos y los nietos de nuestros nietos. Si Cataluña se separase de España es más que probable que jamás volviera a unirse. Por eso la crisis de la unidad nacional es el más urgente de nuestros problemas, y aquel al que necesariamente hay que dar respuesta por encima de las diferencias de los partidos políticos.

Frente a este grave desafío, que pone en riesgo el legado de los españoles del mañana, sorprende la pobreza del argumentario gubernamental, e indigna la cobardía de su posición. Que sea –precisamente– el ministro de Asuntos Exteriores el que más se prodiga en este debate prueba la torpeza del ejecutivo de Rajoy. Que el único mensaje lanzado al pueblo catalán sea el de que fuera de España estarían también fuera de Europa y serían más pobres prueba la falta de confianza gubernamental en el proyecto común de nuestra nación. Y que Artur Mas desobedezca sentencias y leyes con total impunidad acredita la extrema cobardía del presidente del Gobierno.

Y que, frente a este problema, la única ocurrencia de la izquierda sea dar parte de la razón a los separatistas con la imposible solución federal asienta la idea de la inanidad del PSOE, que propone para España la misma fórmula federal que está descosiendo internamente a su partido. Poco deben de querer a España.

Tenemos un gravísimo problema. Ya no vale dar una patada al balón, tirar hacia delante y ganar tiempo. No nos sirven las baratijas, ni los argumentos de ocasión, ni las gangas intelectuales. No se puede seguir debatiendo con los separatistas según sus parámetros y en su terreno de juego argumental. Frente a un robo territorial, frente al expolio de la herencia de nuestros hijos, tenemos que contestar con rotundidad y tenemos el deber de actuar de manera implacable.

La intervención de la autonomía catalana conforme al artículo 155 de nuestra constitución hace tiempo que debería haberse producido. El daño de Artur Mas al interés general es una realidad asentada hace años. Y la legislación penal hace mucho que debería haberse cambiado para recuperar en nuestro Código Penal aquel artículo que incluyera Aznar, excluyera Zapatero y obvia Rajoy, que castiga con prisión la convocatoria de refrendos ilegales.

Frente al robo, la ley y la pena. Frente al chantaje, la respuesta firme. Frente a la pretensión de consolidar constitucionalmente el federalismo o algo peor, reforma de la Constitución en sentido opuesto al pretendido por los separatistas. Y fuera autonomías.

Pero no pintan así las cosas. Por ahora. Ante la amenaza de secesión, nuestros gobernantes, los de la casta, los padres de la ruina, nos llaman "agoreros y fatalistas" y nos piden calma, mesura y templanza. El Titanic se hunde y el capitán del barco nos susurra al oído: "¡Silencio! Los niños duermen".

Santiago Abascal, secretario general de Vox.

Cataluña no paga impuestos
Luis del Pino Libertad Digital  21 Julio 2014

1) Por dejarlo claro: es MENTIRA que Cataluña pague en impuestos más de lo que recibe. Por la sencilla razón de que Cataluña no paga NADA.

2) Como tampoco paga nada Madrid, por mucho que algunos exhiban balanzas diciendo que Madrid está más agraviada que Cataluña.

3) Quien paga impuestos son los ciudadanos, no los territorios.

4) Y los ciudadanos más ricos deben, POR SUPUESTO, pagar más que los más pobres.

5) Y los ciudadanos más pobres deben recibir, POR SUPUESTO, más dinero (contante o en servicios) que los más ricos.

6) Como CONSECUENCIA de eso, habrá una transferencia neta de fondos desde las regiones con más ricos, hacia aquellas con menos ricos.

7) ¡Pues solo faltaba que no fuera así!

8) Para tratar de evitar esa transferencia de renta de unas regiones a otras, solo podrían hacerse 2 cosas, las 2 completamente inmorales:

9) Primera inmoralidad posible: que los ciudadanos ricos (o algunos de ellos) paguen menos impuestos.

10) Segunda inmoralidad posible: que los ciudadanos ricos (o algunos de ellos) reciban más dinero del Estado o más servicios.

11) Solo con aceptar el "concepto" de balanzas territoriales, YA estamos aceptando que nos cuelen de rondón una de esas 2 inmoralidades.

12) Lo de las balanzas territoriales es, por tanto, un marco conceptual tramposo hecho por y para ricos, para que paguen menos o reciban más.

13) Que haya gente en la derecha nacionalista que acepte esa barbaridad es lógico: defienden sus privilegios y miran por su bolsillo.

14) Pero que haya gente en la izquierda que acepte ese "marco conceptual" antisocial, constituye una completa traición a las ideas de izquierda.

Andalucía
Acerca de la ingratitud
Pedro de Tena Libertad Digital  21 Julio 2014

Un servidor, que está a dos años de la edad de jubilación y tiene el cuerpo (y el alma) llenos de cicatrices y heridas aún abiertas en la lucha por una España libre, digna, limpia y democrática, no puede soportar la ingratitud. Escipión el Africano, que por cierto fundó mi amada ciudad de Itálica a la que dediqué un antiguo guión televisivo, sintió la puñalada de su ingrata Roma hasta tal punto que en su epitafio escribió: Ingrata patria, ne ossa quidem habebis (Ingrata patria: ni mis huesos tienes siquiera). Decía Revel que la mentira era la primera fuerza del mundo. Pero permítanme añadir que entre las primeras hogueras que alimentan la división, el odio y la ausencia de paz entre los hombres está, seguramente, la ingratitud. Según la Real Academia (española por ahora), los ingratos olvidan o desprecian los beneficios recibidos. Ramón y Cajal, cuando vio el mundo a los ochenta años, percibió la ingratitud de catalanes (como Ganivet), vascos (que sólo vio Ganivet en los jóvenes) e incluso navarros, hacia la patria común, España. La ingratitud, que es negra como la pena negra, es propia de las almas vacías y dañinas. Ortega lo sabía.

El propio Don Qujiote se dirigió a los galeotes y les dijo: "De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud". Pero, por poner un último y reciente ejemplo de ingrata irreverente, me referiré a la guapa sindicalista de UGT Andalucía, por contraposición a la fea presidenta, que tiene cojones toda confusión. Esta, no sé cómo llamarla sin herir, ha llegado a decir que si sus antecesores en el cargo son culpables que lo paguen. Carmen Castilla, guapa, una cosa es que seas ingrata y otra que simules serlo. A Freud no le interesaba la locura de Dalí, que nunca estuvo loco, sino la perfección de su simulación. ¿Cómo vas a pedir la cárcel o el quinario para quienes te nombraron sucesora, como Griñán a tu fea, en una estrategia de ocultación de la porquería que habéis acumulado en la UGT? Y tú, Susana, la llamada fea por su compañera, todavía no te hemos oído ni una vez decir que no consentirás privilegios de ningún tipo en tu deseada reforma constitucional. Si el PSOE andaluz consuma el federalismo asimétrico consumará su propia traición al Estatuto de Autonomía y al espíritu del 4 de diciembre de 1977. Su ingratitud a la ciudadanía andaluza y española ascendería en la escala hasta el grado de traición a la democracia.

Ya ven. Hoy siento especialmente la herida de la ingratitud. De la que asuela a España y la que se practica demasiado habitualmente entre nosotros. De esto es de lo que se hablaba cuando se decía del Cid: "Qué buen vasallo si oviesse buen señor". Es el problema de la política española. Se premia a los golfos, a los casi delincuentes, a los esbirros de las porquerías y se es mezquinamente ingrato con los que aportan, con los que crean, con los que idean críticamente y desde la libertad, que es la única manera de vivir y de servir humanamente. Pero no quiero seguir por el camino que el propio Cánovas consideraba "la temerosa cuestión de las ingratitudes". Y bien temerosa que debiera ser.

Volvamos a la cueva interior, a la discreta e íntima covacha espiritual donde seguimos sabiendo quiénes somos, y digamos con Rubén Darío:

A mi rincón me llegan a buscar las intrigas,
las pequeñas miserias, las traiciones amigas,
y las ingratitudes. Mi maldita visión
sentimental del mundo me aprieta el corazón,
y así cualquier tunante me explotará a su gusto.
Soy así. Se me puede burlar con calma. Es justo.

Extremadura
El PSOE y su ‘lucha’ contra la corrupción
David Vigario Libertad Digital  21 Julio 2014

"Los acusados se concertaron para causar un perjuicio a las arcas municipales y favorecieron el enriquecimiento ilícito del constructor". La contundencia de la sentencia hecha pública esta semana por el Jugado de lo Penal de Plasencia que condena a la exalcaldesa del PSOE Elia María Blanco y cinco de sus exconcejales de la pasada legislatura –además de al empresario José Antonio Romero Vega, un histórico militante socialista de la zona– parece no dejar ninguna esperanza a las apelaciones que van a plantear las defensas de los siete condenados ante la Audiencia Provincial por el caso Plasencia. Sea como fuere, el tiempo dirá si finalmente evitan la prisión, en concreto Blanco y Romero, con dos años y seis meses de pena, a los que hay que sumar otros 18 de inhabilitación para el desempeño de cualquier cargo o empleo público.

Ni que decir tiene que la resolución judicial ha conmocionado la vida política extremeña. Por supuesto que ha habido en la historia democrática casos de corrupción y sentencias judiciales condenatorias para alcaldes y concejales por prevaricación o fraude (los delitos cometidos en Plasencia), pero en ninguno sus protagonistas tuvieron el riesgo de pisar la cárcel.

Sólo los que tienen buena memoria recuerdan el primer y hasta el día de hoy único precedente, el de todo un vicepresidente de la Diputación de Badajoz, el también exconcejal socialista Matías Ramos, que en 1998 fue condenado por la Audiencia Provinciala 14 años de prisión por dos delitos de malversación de caudales públicos, concretados en la falsificación de 56 nóminas en la Diputación y el cobro de 7,5 millones de pesetas del Ayuntamiento. Sin embargo, eran otros tiempos, donde la corrupción no sabemos si no estaba tan instaurada o si no se acumulaban tantos casos. Lo más probable es que los desmanes no salieran a la luz, y es evidente que había una mayor impunidad. Ahora, al menos en Plasencia, el interventor municipal cumplió con profesionalidad, no fue cómplice y advirtió por escrito, durante los tres años en que se otorgaron a dedo las grandes obras municipales a un solo constructor, de que el proceso era totalmente irregular. Nadie le hizo caso.

Nadie duda hoy de que el reproche social ante la acumulación de tantos delitos por la clase política es infinitamente mucho más abrumador en estos días.

De hecho, al entonces todopoderoso presidente Ibarra el caso Matías Ramos no le hizo el menor daño. Los socialistas arroparon al encausado hasta el último minuto, luego supieron desprenderse a tiempo de la manzana podrida, la dejaron caer, y a otra cosa. Es decir, a seguir arrasando con mayorías absolutas.

Nadie en su sano juicio –y menos un partido que está en la oposición y quiere recuperar el gobierno regional en nueve meses- seguiría justificando a esa mitad del gobierno socialista de Plasencia condenado a penas de cárcel por corrupción. Pero el socialismo extremeño es distinto, muy distinto, seguro que por los 29 años que ha estado en el poder. Eso te debe de revestir de tal impunidad que ni una sentencia judicial condenatoria te hace bajar los aires de grandeza y poderío.

Como no podía ser de otra forma, el primero en salir a mostrar su solidaridad ha sido Ibarra, que ya obligó al partido a presentar a Blanco como candidata a la alcaldía estando como estaba imputada, pese a que algunas voces internas, demasiado pocas y sin fuerza, advertían de la desfachatez.

"Pongo la mano en el fuego por ella", dijo en plena explosión del caso Ibarra –nadie olvide que es miembro del Consejo de Estado desde el año 2011–. Una vez conocida la sentencia, ha vuelto a irrumpir en la escena pública, sin síntomas visibles de haber sido tratado recientemente en alguna Unidad de Quemados de un hospital especializado. Sin defraudar, el personaje ha dicho que ‘"volvería a poner la mano en el fuego” por Blanco, porque para él la justificación es sencilla: "Todos los Ayuntamientos otorgan las obras de la misma manera”, es decir, sin concurso público y a dedo, convirtiendo los grandes presupuestos de los trabajos encargados en contratos menores (menos de 50.000 euros) para evitar la competencia entre empresas en un concurso en igualdad de oportunidades y tener la facilitad de otorgar al empresario amigo las grandes construcciones.

Ibarra afirmó que la inmensa mayoría de los municipios operan igual (obsérvese su mensaje pernicioso, el de que todos son corruptos, así que qué más da un caso más, si todos son iguales). Pero habría sido más creíble si hubiera recurrido a su propia trayectoria política. Todos lo hubiéramos entendido mejor: "Yo también lo hacía, y aquí estoy, de hecho he acabado siendo Consejero de Estado", debería haber explicado. Eso sí hubiera sido poner la mano en el fuego.

Sólo por poner un ejemplo: en noviembre de 2010 el Tribunal de Cuentas le afeó que seis años antes, en el ejercicio presupuestario de 2004, adjudicase todos los servicios de transporte escolar de la comunidad -42 expedientes- sin concurso público, es decir, "indebidamente adjudicados mediante procedimientos negociados sin publicidad ni concurrencia de ofertas" (sic).

Cinco días tardó en manifestarse Guillermo Fernández Vara acerca de la sentencia de Plasencia. En esa bicefalia que ya le costó la derrota electoral en las pasadas elecciones autonómicas (Ibarra no es que no termine de marcharse, es que sigue moviendo los hilos y, lo que es peor, marcando el camino al PSOE extremeño), el actual secretario general de los socialistas extremeños siguió apostando por la justificación, impunidad y protección a los condenados. No hubo un solo reproche, una sola condena política, con lo que trasladó a la sociedad un mensaje realmente pernicioso y que explica el deterioro de los grandes partidos políticos españoles. Como es de los míos, que nadie lo toque, fue su mensaje, directamente en contra de la regeneración que tanto pregona.

Hasta entonces, Vara al menos había guardado silencio, quizás pensando en que una cosa era haber dejado en su día el Ayuntamiento de Plasencia en bandeja al PP, al llevar como candidata a una imputada (el PP arrasó en 2011) y otra muy distinta salir públicamente a defender su inocencia con una condena de cárcel ya emitida y unos hechos probados. Pues lo hizo. "Elia Blanco es mi amiga y a los amigos ni se les usa ni se les tira".

Cuando el caso entró en los tribunales, Vara se comprometió a actuar si Blanco fuera imputada. Lo fue. No lo hizo. Luego dijo que actuaría cuando comenzara el juicio oral. Empezó y tampoco. Ahora, tras la sentencia, asegura que hay que esperar a una resolución en firme, aunque, en cualquier caso, "ya han asumido sus responsabilidades" al dejar –en breve– su acta de concejal, como obliga, por cierto, la sentencia.

Para rizar el rizo, previamente el portavoz del PSOE en la Asamblea Regional, Valentín García, justificó lo sucedido asegurando que, en cualquier caso, los concejales "no habían robado". Ah, eso sí, aconsejó al PP a asumir sus responsabilidades por el caso Gürtel…

No hay más preguntas, señoría.

Suecia
Primero vino la prosperidad, luego el Leviatán
Mauricio Rojas Libertad Digital  21 Julio 2014

El gran Estado benefactor sueco tiene una historia relativamente corta y reciente. Se instaura a partir de los años 60 y sufre su gran crisis a comienzos de los 90. Hasta la década de 1950 Suecia se caracterizaba tanto por la pequeñez comparativa de su Estado como por su bajo nivel tributario. El Estado sueco, medido por la proporción de empleados públicos en el empleo total, era todavía en 1960 menor que el británico o el estadounidense, y su carga tributaria era comparable con la de estos países y estaba por debajo de la de Francia o la de Alemania Federal. Esto es importante recalcarlo, ya que la evolución que llevaría a Suecia a alcanzar unos niveles récord de expansión estatal y tributaria representa una ruptura con una historia caracterizada por lo contrario.

Es interesante notar que, en términos de desarrollo económico comparativo, es justamente en el período anterior a 1960 cuando Suecia exhibe un desempeño extraordinario, mientras que el período que va de 1960 a 1990 –coincidente con la gran expansión estatal– es muy mediocre. Entre 1870 y 1960 Suecia es el país que más crece a escala mundial en términos de PIB per cápita, mientras que entre 1960 y 1990 se ve superado por todos los demás países desarrollados, con excepción de Gran Bretaña y Suiza.

Este desarrollo mediocre se va haciendo cada vez más pronunciado en la medida en que la expansión estatal alcanza sus niveles más extraordinarios. Así, entre 1975 y 1990, cuando el gasto público llega a superar el 60 por ciento del PIB, Suecia muestra el crecimiento económico más lento de todos los países desarrollados. El Leviatán sueco estaba, simplemente, ahogando a la sociedad que le había dado vida y preparando su desmoronamiento a comienzos de los años 90.

Si volvemos la mirada hacia los años del milagro sueco –entre 1870 y 1960– se observa que el notable desempeño de Suecia fue propulsado por un capitalismo pujante y abierto al mundo, es decir, por una economía de libre mercado e industrias de primera clase, basadas en el trabajo y la creatividad de sus obreros, ingenieros y emprendedores, que transformaron un insignificante país nórdico que a mediados del siglo XIX era una economía periférica que exportaba materias primas y alimentos en una verdadera potencia industrial.

El momento crucial de la asombrosa transformación de Suecia fue la liberalización y apertura revolucionaria de su economía a mediados del siglo XIX, conducida por Johan August Gripenstedt, ministro de Finanzas entre 1851 y 1866. Fue entonces cuando definitivamente se rompió con la economía de los privilegios estamentales, las regulaciones estatales abrumadoras, las aduanas internas, el proteccionismo, los impedimentos a la libertad de industria y de comercio así como a la libre circulación de las personas. Sí, la madre de la prosperidad sueca no fue otra que la libertad económica, que potenció el esfuerzo del pueblo y el ingenio y la capacidad emprendedora de sus elites. Ello preparó las condiciones para el espectacular salto industrial en las décadas finales del siglo XIX, cuando la tasa sueca de crecimiento –entre 1870 y 1913– fue la mayor de Europa y los obreros industriales vieron triplicarse su ingreso real. Así, gracias a la fuerza de su capitalismo, un pueblo que había experimentado la última de sus muchas hambrunas en 1868 pudo acceder a un nivel de bienestar nunca antes conocido.

Esto no quiere decir que el Estado no haya sido importante en todo este proceso, muy por el contrario. El Estado sueco desempeñó en verdad un rol decisivo, pero no fue el de engullirse una tajada creciente del ingreso nacional ni el dárselas de empresario ni el de crear un sistema de prebendas y privilegios. El Estado sueco hizo lo que todo Estado que ayuda a generar progreso debe hacer, es decir, crear instituciones que fomenten la libertad individual y protejan la propiedad privada, que exijan el cumplimiento de los contratos y mantengan el Estado de Derecho. También puso su mano allí donde las manos privadas no alcanzaban, como en la construcción de ferrocarriles o en la creación de las llamadas escuelas del pueblo, a partir de 1842, que a fines del siglo XIX daban escolaridad a prácticamente todos los niños del país. Esto fomentó la igualdad de oportunidades, lo que reforzó el impacto positivo de la distribución igualitaria de la tierra que caracterizaba ya de antes a la agricultura local. Fue un Estado subsidiario y solidario, creó instituciones sólidas, hizo aportes económicos estratégicos pero limitados y allanó el camino de la igualdad de oportunidades. Fue, en pocas palabras, un Estado ejemplar y, además, cada vez más democrático.

Esta fue la base económica que daría a la socialdemocracia los recursos necesarios para la realización de sus programas de reformas sociales. Es por ello que quienes predican la adopción del modelo sueco, es decir, la construcción de un gran Estado benefactor, en países sin un desarrollo comparable no hacen sino proponer una quimera.

Sin un capitalismo de primera línea no puede existir ni bienestar ni Estado del Bienestar, esta es la lección más fundamental del desarrollo moderno de Suecia. La otra lección de importancia es que si se quiere lograr y luego mantener ese desarrollo es mejor cuidarse del gran Estado. Lo ocurrido en Suecia a partir de 1960 es una clara advertencia acerca de los peligros de una expansión estatal que termina destruyendo las bases mismas del progreso.

Mauricio Rojas (Santiago de Chile, 1950), exmiembro del Parlamento sueco y profesor adjunto de Historia Económica de la Universidad de Lund (Suecia).

Ministra de Propaganda.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  21 Julio 2014

No sí va a ser incluso un “milagro” la supuesta salida de la crisis de España que, según la Ministra de Empleo o mejor decir de Desempleo Fátima Báñez, se ha logrado de modo autosuficiente. “Los españoles nos hemos rescatado a nosotros mismos”. Esta declaración realizada en Huelva, más parece un mal chiste de los típicos de Leperos. Porque según Fátima Báñez, los diferentes rescates del BCE con la compra de deuda española o el rescate de las ruinosas y quebradas Cajas de Ahorros en más de 60.000 millones de euros no existen ni deben ser calificados como ayudas del exterior. ¡No! ¡Faltaría más! Los españoles somos titanes a la hora de salir del pozo solo con nuestro esfuerzo y las oportunas medidas del Gobierno de Mariano Rajoy.

Y tampoco tiene nada que ver que una de las consecuencias haya sido que la deuda nacional haya alcanzado niveles históricos del 100% del PIB, ni que los españoles hayan sido sometidos a un brutal e injusto incremento impositivo empobreciendo a la sufrida clase media, mientras el gasto público no solo no ha disminuido sino que ha aumentado. Una recuperación que basa todo en haber rescatado a la Banca de la quiebra creando un “banco malo” donde esconder la vergüenza de las consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria convirtiendo a los bancos en competencia desleal de las empresas inmobiliarias con ofertas a la baja y subvencionadas con préstamos e hipotecas que se niegan al resto de ciudadanos.

Supongo que el auditorio exclusivo de militantes del PP era el mejor sitio para soltar con total desfachatez semejante bufonada, pero nunca puede ser excusa para que lo haga quien tiene en su haber, tras más de dos años de gestión, una bolsa de más de cinco millones de parados. Creo que a esos no les dirá que se han recatado a sí mismos porque podría tener para ella respuestas poco agradables y totalmente merecidas. Porque Sra. Báñez, los tímidos marcadores globales que indican una leve recuperación de la economía no son extrapolables a la realidad que viven los españoles en su economía, mermada hasta límites de subsistencia con un incremento de la pobreza y de los contratos basura que nunca pueden ni deben ser contabilizados como empleo estable y sólido.

Me parece muy bien que como militante del PP sea una entusiasta defensora de lo que ha hecho su partido, alabando a Mariano Rajoy por haber evitado que los “hombres de negro” de la UE vinieran a poner orden en el caos en el que el PP y PSOE han querido mantener para mantener su privilegiado estatus a costa de los contribuyentes. Aforados y mantenidos con los Presupuestos Generales del Estado en unas Administraciones públicas sobredimensionadas, clientelares e incluso “paralelas” que nada envidian a las “cajas B” que todos niegan tener. Porque Sra. Báñez, para salir de la crisis lo primero es haberla sufrido y ni usted ni ninguno de la casta política a la que pertenece lo ha hecho.

Por desgracia, los españoles si no lo remediamos en las próximas elecciones, seguiremos sufriendo una crisis de la que no somos responsables y los que lo son siguen dirigiendo este país abanderando el injusto reparto del sacrificio que nunca han pensado en compartir. Algo anda mal cuando el engaño se envuelve en la falsa adulación y se vende como “orgullo nacional”. Algo anda muy mal cuando la demagogia se impone como dogma en la comunicación y nadie se revuelve para denunciarla. Algo anda extremadamente mal cuando lejos de reconocer el error se reivindica de forma entusiasta sin ánimo de rectificar.

Más que Ministra de Empleo, Fátima Báñez está desempeñando la de Ministra de Propaganda y la verdad es que parece gustarle. Por eso le pido que dimita de su actual cargo y deje de insultar a los trabajadores y sobre todo a aquellos que aunque quieren no pueden trabajar ni tampoco salir de la crisis por ellos mismos

entrevista al economista álvaro lodares
"El mayor problema que tiene Europa no es España, Italia ni Grecia; es Francia"
Pedro Calvo El Confidencial  21 Julio 2014

En su último libro, Pobreza y mercado, el economista Álvaro Lodares hace un alegato en favor de la globalización y la libertad. Critica el uso fraudulento que, a su juicio, se realiza de conceptos como la desigualdad o la solidaridad. Partidario del euro, considera que el mayor peligro en estos momentos para la Eurozona es Francia.

Pregunta: En el título de su último libro utiliza los conceptos pobreza y mercado. ¿Qué puede hacer el mercado para erradicar la pobreza?

Respuesta: Precisamente la idea principal que quiero transmitir con mi libro es que el mercado lo que hace es crear prosperidad y sacar a los países de la pobreza y llevarlos en muchos casos a la dignidad y a esa prosperidad. La historia no es ningún secreto para quien la quiera juzgar con un mínimo de objetividad y hay ejemplos muy claros que demuestran que cuando se amplía la libertad económica se genera riqueza. Uno de ellos es España. Nuestro país tardó un siglo en doblar su Producto Interior Bruto (PIB), entre 1850 y 1950; pues bien, desde entonces, y conforme España va abriendo su economía y se abre al mercado global, el PIB se multiplicó por siete hasta el año 2000.

P.: ¿Y qué hay de la desigualdad? Todo este debate que está surgiendo, ¿es una moda pasajera o tiene un fundamento auténtico?
R.: Puede ser políticamente incorrecto, pero a mí no me preocupa tanto la desigualdad como la pobreza. No tengo la sensación de que todo el mundo queramos ser como nuestro vecino. Lo que me importa de verdad es la pobreza y la manera de atacarla, de acabar con ella. Cuba es una sociedad igualitaria, pero igualitaria en la pobreza. No creo en ese tipo de sociedades igualitarias. Lo que hay que reducir es la pobreza y para eso hay que abogar por auténticas políticas solidarias, y para ello no se necesita al Estado. No creo en la igualdad mediante la ley, sino en la igualdad ante la ley. La virtud necesita de la libertad, no de la coerción.

Piketty y otros autores están partiendo de una premisa equivocada. Aluden a que en un mundo que ellos creen que está gobernado por una globalización neoliberal salvaje cada vez hay más desigualdad y cada vez hay más pobres, pero los datos no nos dicen eso. Lo que nos dicen es que en los últimos 200 años, y especialmente en los últimos 50 años, la pobreza y las desigualdades se han reducido como nunca antes. ¿Que sigue habiendo problemas en el mundo? Obviamente. ¿Que hay que hacer todo lo posible para solucionarlos? Evidentemente. Pero que el mundo no va tan catastróficamente mal como algunos nos quieren hacer ver, pues también.

P.: ¿En qué medida ha ayudado la globalización a reducir esa pobreza y generar prosperidad?
R.: En mi opinión ha contribuido mucho. Los países que han abogado más por la apertura, por la globalización, han conseguido resultados. Ahí está el caso de Asia, que, con todos los problemas que ha superado o puede seguir teniendo, ha prosperado mucho. Hace más de 200 años, Adam Smith ya nos dijo que las naciones no pueden ser ricas sin paz, justicia y libertad. Yendo mucho más allá, un marco institucional también resulta clave. Pero unas instituciones que aseguren los contratos voluntarios, la propiedad privada, la inversión... Los países que han hecho énfasis en ese tipo de políticas han prosperado.

P.: Pero la crisis iniciada en 2007 ha puesto en entredicho la economía de mercado y el sistema capitalista. ¿Están en peligro?
R.: No puede estar en peligro lo que no ha existido, porque no hemos tenido esa supuesta economía de libre mercado. Nos han vendido que todo es culpa de la desregulación y del dominio de unos mercados y la desaparición de los estados. Pero en mi opinión no es así. Si analizamos de verdad lo que ha ocurrido en esta crisis vemos absolutamente lo contrario. Tenemos el comportamiento de unas autoridades monetarias que inflaron la burbuja con unos muy bajos tipos de interés. Uno de los grandes culpables, Alan Greenspan, llegó a ser liberal, pero dejó de serlo hace mucho tiempo. Y ya con la crisis en marcha, hemos visto a los gobiernos con planes de salvamento mastodónticos, auxiliando a ineficientes y dejando que acapararan recursos y que siguieran existiendo. Miremos por donde miremos, lo que hay es intervención pública por todos los lados.

P.: Pues los bancos centrales se están empleando ahora más a fondo que nunca... ¿Qué peligros acechan con estas políticas monetarias tan expansivas?
R.: Precisamente lo que debemos tener presente es lo que ha ocurrido antes, hace bien poco. Cuando se producen ciclos de expansión monetaria como los actuales, los primeros síntomas es cierto que suelen ser de alegría y optimismo. Pero cuando esos síntomas se disuaden, las cosas vuelven a su cauce. Y cuando la marea baja, empiezan los peligros. Y ya hemos visto dónde nos han llevado antes las expansiones monetarias.

P.: ¿Pero hay alternativas a corto plazo para los estímulos monetarios?
R.: Claro. Lo gobiernos deben aplicar políticas que estimulen la productividad y reducir la presión sobre el ciudadano. Se deberían rebajar los impuestos y recortar el gasto público. En definitiva, reducir la asfixia que han sufrido los contribuyentes durante todo este tiempo.

P.: ¿Son necesarios los bancos centrales?
R.: Desde luego, si dejaran de existir yo no los echaría de menos. Una y otra vez vemos que, a pesar de lo que nos venden, figuran entre los grandes culpables de las crisis. De la actual y ya incluso de la Gran Depresión. Si deben seguir existiendo, deben ser más eficaces en disciplinar a los gobiernos y a la economía. Pueden ser un mal menor para que no sean los Estados directamente los que manejen el dinero, pero desde luego deben cambiar su actuación de los últimos tiempos.

El euro ha sido bastante bueno para nosotros. No me quiero ni imaginar la situación en la que hubiera estado España en esta crisis si no hubiéramos estado en el euro y hubiéramos estado en la peseta
P.: ¿Cómo valora la evolución de la economía española? ¿Existe el riesgo de caer en la complacencia?
R.: No se puede negar que España va mejor. Se han hecho varias reformas que han ido bien encaminadas, aunque algunas se han quedado cortas y habrá que volvérselas a mirar, como la reforma laboral. Pero la situación macroeconómica va mejor. Hemos salido técnicamente de la recesión, estamos creciendo y creo que con el tiempo vamos a crecer incluso más de lo que se prevé. Pero hay que implementar más reformas, ampliar algunas de las que se han realizado y hay que dar el paso de verdad, el de acometer una verdadera bajada de impuestos. Es el momento de una bajada de impuestos clara que venga acompañada de una reducción del gasto público. Y explicar esa reducción, decirle a la gente de dónde se puede reducir porque tenemos una Administración que permite hacerlo. Sin olvidar, claro está, el problema de la deuda. Hay que corregirlo, porque de lo contrario en un momento dado puede explotar.

P.: ¿Y qué hay de la crisis del euro? ¿Ha pasado lo peor para la Eurozona?
R.: El mayor problema que tiene en estos momentos Europa es su conjunto no es España, no es Italia, tampoco es Grecia. El mayor problema se llama Francia. Tiene que hacer reformas muy importantes, pero existe mucha resistencia política para encararlas. Si no las emprende y Francia estornuda, ojo porque habrá muchos problemas para España y Europa con Francia

P.: ¿Es una buena idea el euro?
R.: Para mí sí. Es una buena idea. El euro ha sido bastante bueno para nosotros. No me quiero ni imaginar la situación en la que hubiera estado España en esta crisis si no hubiéramos estado en el euro y hubiéramos estado en la peseta. No imagino cuántas devaluaciones hubiéramos vivido ni en que situación nos encontraríamos. Creo que el euro ha sido un mecanismo que ha obligado a los gobiernos a parar sus planes expansionistas y sus programas de gastos mastodónticos en cuanto han caído los ingresos. Si devaluar fuera la solución, Argentina sería el país más rico del mundo. Las devaluaciones no son la solución y yo soy un firme partidario del euro.

P.: ¿Aprenderemos las lecciones de esta crisis?
R.: Me cuesta mucho creerlo. Me temo lo peor. En cuanto crezcamos más, va a ser muy difícil que el político no empiece con sus promesas y otras cosas similares. Pero en todo esto hay un aspecto clave. El cambio debe venir desde abajo, desde la sociedad civil. Si entiende que el gasto público hay que restringirlo y que hay que controlar el gasto público, será mucho más difícil volver a ver algunas de las cosas que vimos antes de la crisis.

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España mejora, Cataluña empeora
Pablo Sebastián www.republica.com  21 Julio 2014

A medida que mejora la situación económica e institucional de España empeora la crisis y la tensión catalana y los problemas de CiU -Durán i Lleida deja hoy la secretaría general-, mientras los dirigentes de ERC se presentan como dueños de una complicada situación que tendrá en la encuentro de Artur Mas con Mariano Rajoy en Madrid de los próximos días el último intento de lograr un acuerdo que permita desactivar la consulta que el político catalán ha lanzado en contra de la unidad de España.

Lo que hizo Mas aprovechando la crisis general de la economía para de paso culpar a España del desgobierno catalán y la crisis de esa Comunidad con ese discurso falaz y mal intencionado del ‘España nos roba’. Con el que han jaleado a los independentistas y abierto una sima entre el nacionalismo catalán y el resto de España y, desde luego, un serio problema de convivencia en Cataluña que veremos como acaba.

Mas viene a Madrid con la decisión de la consulta tomada, sin un previo aviso o negociación, y mientras su gente ultima la Diada del próximo 11 de septiembre como la antesala de la consulta del 9 de noviembre que todos saben que no se va a celebrar. De ahí el riesgo de que la movilización se desborde ante el infranqueable muro de la legalidad que les espera. El que se suma a la frontera de la Unión Europea y de grandes naciones de Occidente –EEUU incluidos-, máxime tras los recientes acontecimientos de Ucrania donde el nacionalismo secesionista llevó el país a la guerra civil.

Cuestiones estas de la mayor importancia que los dirigentes del nacionalismo catalán han pretendido camuflar con sus mentiras sobre la UE, similares a las de las cuentas de la balanza fiscal, a las que hay que añadir las de la balanza comercial, turística y de activos del Estado, todas juntas beneficiosas para Cataluña con respecto al resto de los territorios españoles.

De manera que Artur Mas y sus aliados pretendieron aprovechar la crisis económica e institucional de España para asestar, desde esa debilidad, un golpe a la unidad nacional, convencidos de que la crisis iría a peor. Pero, en contra de lo que esperaban, el relevo en la jefatura del Estado, con el rey Felipe VI, el nuevo liderazgo del PSOE de Pedro Sánchez y la recuperación económica del país ha desinflado los discursos catastrofistas. Mientras en Cataluña –como se vio en los comicios europeos de mayo- CiU, la coalición de Mas, ha sido desbordada por ERC y otros partidos españoles en el ámbito nacional, mientras se les acumulan los escándalos de corrupción de la familia Puyol, Unió empieza a desmarcarse de la consulta y crecen las tensiones entre el empresariado catalán y el ámbito social, tensiones que veremos hasta donde van a llegar.

De hecho, la insistencia de Mas de ser recibido en Madrid para ver si Rajoy le ofrece una salida con la que pueda salvar la cara da una idea de la debilidad interna del presidente catalán, quien tiene muy difícil marcha atrás y una única salida que es su dimisión, a sabiendas que está llevando a los catalanes a un callejón sin salida y a una crisis de convivencia interna y con el resto de España que no ha sabido prever ni evaluar.

Mas está preso de ERC, de parte de CiU y de una promesa que no puede cumplir y ahora espera que le solucione el problema Rajoy, mientras se acerca al final de una escapada donde no tiene más opciones que ir a un enfrentamiento institucional o renunciar a la presidencia de la Generalitat en el beneficio de Oriol Junqueras y ERC, quienes ya se ven como el primer partido catalán, algo de lo que solo tiene culpa CiU y sus aliados de la burguesía catalana.

Quedan pocos días para el encuentro entre Rajoy y Mas que se anunciara esta semana. Y, a partir de ahí, veremos lo que puede pasar. Y todo en pleno estreno del reinado de don Felipe VI y en vísperas de un agitado año electoral de 2015, lo que anuncia que la Moncloa, como además lo impone la Constitución, no cederá.

Cobremos (Podemos 1)
Ricardo Carreras www.lavozlibre.com  21 Julio 2014

Doctor por la UCM, emprendedor, activista y experto en redes sociales

Frente a quien piensa que es preferible no hablar de Podemos, la sorpresa de las últimas elecciones europeas, por no darles publicidad, estimo que su demagogia, ampliada por su eficaz comunicación, en la actual coyuntura española -según define Iglesias, un momento leninista- lo convierten en un peligro para el futuro de España. El apoyo internacional del gobierno de Irán o de Venezuela que reciben al menos varios de sus principales dirigentes agranda esa amenaza.

Le dedicaré por tanto unos cuantos artículos a este curioso partido de extrema izquierda que toma como nombre el lema de campaña del actual presidente de Estados Unidos: el 'Yes, we can' de Obama.

Una cosa es predicar y otra dar trigo. Es curioso que los que se quejan de la injerencia europea en España reciban fondos del gobierno venezolano o de la televisión pública iraní.

Sobre el primer tema ya sabemos que CEPS, una fundación afín a los principales dirigentes de Podemos ha cobrado 3,7 millones de euros del gobierno de Venezuela durante los últimos 10 años. Esa fundación, en coherencia con el simulado credo marxista-leninista-trotskista de Podemos, afirma que apuesta "por la transformación del presente modelo económico hacia otro que se oriente a la satisfacción de las necesidades sociales".

Hablando del otro tema, de la televisión del gobierno de Irán, Pablo Iglesias se escuda alegando que su programa 'Fort Apache'? aparece en la televisión pública iraní porque ésta lo compra a la productora que lo realiza. ¿Cuál es la productora? Producciones con Mano Izquierda (http://produccionescmi.org/). Surgen algunas preguntas ¿Quién dirige esta
productora? Todo indica que Pablo Iglesias, aunque en la página de ?equipo? de ese sitio web ya no aparece él con su cargo Director de contenidos y creatividad, como hasta hace poco, ni el resto de los protagonistas. ¿Cuánto ha cobrado Pablo Iglesias de esa agencia de servicios audiovisuales? ¿Y cuánto cobra la agencia del gobierno iraní por producir 'Fort Apache'?

Además de eso, resulta que una búsqueda de esa productora en cualquier base de datos de empresas descubre con ese nombre la Asociación Cultural Producciones con Mano Izquierda, con sede en la calle Ramón Pérez de Ayala de Madrid y un CIF que comienza por G, es decir, se trata de una asociación cultural sin ánimo de lucro.
(http://www.informacion-empresas.com/Empresa_ASOC-CULTURAL-PRODUCCIONES-MANO -IZQUIERDA.html) .

Efectivamente aparece en el registro del ministerio del interior (https://sede.mir.gob.es/nfrontal/webasocia.html) como tal. Las asociaciones sin ánimo de lucro no presentan cuentas anuales, ni están sujetas al IVA, ni al impuesto de sociedades. No sé si habrá alguna argucia legal para realizar actividades audiovisuales y venderlas al mejor postor -?en este caso el represor gobierno de Irán- mediante una asociación de esta naturaleza pero en cualquier caso no parece ni ético ni ejemplar, si ha sido el caso, privar a los españoles de esos impuestos, cuando la actividad en cuestión es producir un programa altamente político y vendérselo a un canal propagandístico.

Lo mismo puede decirse de otras actividades de Producciones con Mano Izquierda de difícil encaje cultural, como la producción de anuncios televisivos para campañas políticas. Pablo Iglesias quiere subirnos a todos los impuestos, y agrandar el estado, pero parece que él mismo no se esfuerza mucho en pagar impuestos por esas actividades económicas.

En este contexto, Pablo Iglesias dice que donará el 75% de su partido al programa 'La Tuerka', pero este programa lo produce -una vez más- Producciones con Mano Izquierda, la curiosa productora/asociación cultural vinculada con él mismo. Puede pensarse: ?¡Qué ?sospechólogos? somos!- que se lo donará por tanto a sí mismo. Con la enorme cantidad de organizaciones y asociaciones sin ánimo de lucro que realmente realizan una gran labor social en España, es una lástima que la opción escogida sea uno de sus programas de su propia productora. Es verdad que la caridad bien entendida empieza por uno mismo.

También hemos sabido que a Pablo Iglesias se le olvidó en la reciente declaración de intereses económicos del parlamento europeo incluir sus ingresos por intervenciones en las tertulias de las televisiones privadas en las que ha participado. Quizás también se le ha olvidado incluir su cargo como Director de contenidos y creatividad de esta curiosa productora Producciones con Mano Izquierda, así como su cargo en la Asociación Cultural, si fuera el caso. Y por otra parte en los últimos años están sus otras asesorías en CEPS y campañas políticas varias, como IU o Alternativa Galega. Quizás trabajó gratis.

En fin, que una cosa es predicar y otra dar trigo, y vemos como Pablo Iglesias tiene cristal pero no como dice, en los bolsillos -opacos a través de una asociación cultural que parece que no presenta cuentas, ni paga el IVA ni el impuesto de sociedades- sino en el techo de su coherencia, fácilmente rompible con el roce de un par de piedras de las que él arroja a
mansalva.
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