AGLI Recortes de Prensa   Domingo 27 Julio  2014

La ambigüedad española
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital 27 Julio 2014

La ambigüedad sólo sirve para marear a muchos y engañar a todos.

Obsérvese que cuando alguien tiene que explicar que es del PP y de derechas, catalán y español, o cualquier otra pollada más, es que algo no anda bien. Como he comentado muchas veces, es difícil imaginar a un italiano gritar: “soy de Livorno y soy italiano”, o a un francés: “soy de Lyón y soy francés”, y ¿sabes por qué? Porque lo mínimo que pensaría todo el mundo, incluido él, es que es un gilipollas.

La ambigüedad en la política española
No te olvides que la ambigüedad sólo sirve para marear a muchos y engañar a todos.

El otro día se preguntaba un periodista por qué UPyD, a pesar de su gran introducción en la sociedad, no conecta con el gran público. Lo mismo podemos decir de Ciudadanos y algunas nuevas alternativas políticas que emergen. El problema de todos ellos es su ambigüedad política. Por ejemplo, ante la reforma laboral no se sabe cómo se posicionarían estos partidos. O ante una nueva imposición nacionalista, nadie tiene seguridad de cuáles serian sus reacciones. Y si hablamos de los dialectos tribales, ahí desarrollan su ingeniería de la ambigüedad política para crear imbecilidades como el bilingüismo, trilingüismos, plurilingüismo, etc. sin darse cuenta de que ningún país del mundo tiene 2 lenguas oficiales. Ver >> Lenguas en Europa. Todos estos partidos nadan entre la ambigüedad y la imbecilidad. En cambio obsérvese que los únicos partidos que cogen fuerza y sí conectan con los ciudadanos son los partidos que defienden ideas concretas y precisas.

Plantéate una cuestión política, la que quieras, y verás cómo Podemos y todas las “Pandas” separatistas tienen claras sus respuestas sin ningún atisbo de dudas. Ellos no son ambiguos y por tanto su crecimiento en votos es progresivo y sólido. ¿Cuántas veces he dicho que no son buenos tiempos para las mariconadas*? Pues nada, el PP perdiendo votos y Rajoy a lo suyo, mariconeando y traicionando que en definitiva es lo mejor que sabe hacer.

A los de Vox los he dejado fuera de este debate porque ellos, aunque no son ambiguos, ya tienen bastante con sus cuchilladas traperas internas, y es que estos chicos de derechas no aprenderán. Pasó con Mario Conde y ha pasado con todas las tentativas de formar una derecha nacional y liberal. No hace falta que el PP los hunda, basta con soltar dentro de esas formaciones unos topos que arrinconen a los que pueden empujar para que el proyecto se desinfle por sí mismo. Y en eso estamos. Por cierto, algunos de esos topos ya vienen entrenados, son expertos y con experiencia.

Respecto a los principales partidos nacionales… perdón, quise decir partidos “estatales”, ¡¿qué puedo decir!?, ni son nacionales, ni tienen clara su bandera porque algunos la prefieren con el moradito amariconado y si hablamos del himno español, les da repelús. O sea, una mierda de partidos nacionales. Con tanta ambigüedad ¿a quién le extraña que se descalabren?

Pues ese es el mal de España, la ambigüedad, el pecado nacional. No entiendo tanta ambigüedad con una “cosita” tan concreta como es España.

Por tanto los que no somos ambiguos vamos creciendo porque ya sabes que cuando se quiere contentar a muchos se encabrona a todos y en Masby sólo queremos contentar a los españoles, de derechas o de izquierdas, pero españoles.

Quizá el problema es que durante demasiados años los españoles hemos tenido el mal del tordo, cabeza pequeña y culo gordo. Una cabeza demasiado pequeña para pensar y vigilar a los que nos gobiernan y un culo demasiado gordo por donde nos la han clavado sin cesar. Pero algunos ya nos hemos cansado de tanta clavada. Decía Manolo, mi amigo, que teníamos que averiguar qué toman los políticos españoles porque es alucinante que estén todo el día dando por culo y en cambio anden erguidos.

Así lo pienso y así lo digo
*Mariconadas: máxima expresión de la ambigüedad.

http://www.tulibertad.net/libertad-bilinguismo-en-europa.html

Las lenguas en Europa y el bilingüismo
- En muchas ocasiones hemos alertado en Masby a través de comunicados y artículos sobre la aberración lingüística que se esta imponiendo en España respecto a otros países donde existen varias lenguas. Hoy os traigo una información que ha elaborado la excelente periodista Olivia Moya.

- En el extracto del este artículo se puede observar como en ningún país se impone a los estudiantes ninguna lengua, son los padres los que la eligen libremente.

Respecto a la opción lingüística que defiende Alberto Rivera de Ciudadanos, UPyD y que impone el Partido Popular en sus Feudos, sólo la podemos encontrar en Luxemburgo. Seguro que en este país no genera problemas porque es un territorio pequeño, controlable y además el trilingüísnmo se decide de forma natural y no por intereses políticos. Este modelo es inviable para países mayores.

Las lenguas en Europa y el bilingüismo
- Obsérvese que en el artículo de Olivia Moya no se mencionan casos aberrantes como el de España. Por ejemplo el modelo francés, que a pesar de tener unas 7 lenguas locales, entre ellas el catalán y el vasco, los estudios en toda Francia se cursan en Francés salvo los padres que matriculen a sus hijos en el Colegio Alemán, Colegio Español, Colegio Ingles, Ikastolas o Colegios Catalanes. El resto todo en francés.

Como he denunciado en muchas ocasiones, el Trilingüísmo no se puede aplicar en la práctica ya que no hay suficientes asignaturas para estudiar en tres lenguas. Una imbecilidad que Alberto Rivera y Rosa Diez parecen no entender. En cambio Rajoy si que lo entiende pero no le interesa reconocerlo. - Juan Vte. Santacreu

lenguas en Europa libertad lingüística el bilingüismo
Olivia Moya - Libertad Digital - Lo que no es normal es el sistema monolingüe y excluyente de la inmersión que trata a la lengua de la mitad de la sociedad como si fuera una lengua extranjera en nuestras escuelas, con el mismo número de horas que el francés o el inglés

Y es que los países de nuestro entorno que poseen dos o más lenguas oficiales las integran perfectamente en su sistema educativo.
La manera más común de hacerlo es a través de la doble red escolar a partir de la cual los ciudadanos escogen la lengua en la que quieren educar a sus hijos de entre las lenguas oficiales que existan en sus territorios.

Este es el caso de Finlandia, por ejemplo, que tiene una red de escuelas en finlandés y otra en sueco. También existe una en Gales (galés-inglés); en Eslovaquia (eslovaco-húngaro); en Irlanda (irlandés-inglés) o en Bélgica. En este último existe una triple red, con escuelas en flamenco en Flandes, en francés en Valonia y en alemán en la parte este del país. En Bruselas, calificada oficialmente como bilingüe, hay una doble red en flamenco y en francés.

lenguas en Europa libertad lingüística
De manera más minoritaria existe un segundo modelo lingüístico escolar en Europa: la educación multilingüe -Plurilingüe-, que puede ser bilingüe o trilingüe. Se aplica, por ejemplo, en Luxemburgo, donde existe un modelo trilingüe. Todas las escuelas imparten la educación en las tres lenguas del país, el luxemburgués, el alemán y el francés, que van introduciendo gradualmente en este orden.

Normalizacion lingüistica
El que los españoles estemos acostumbrados al tema de la normalización lingüística no deja de ser una aberración que sólo cabe en una sociedad borreguil e involucionista como nuestro país..
Normalización significa normalizar y siempre se quiere normalizar algo que no es normal, porque si fuera normal no se tendría que normalizar.

Es un tema tan pueril que parece un juego de palabras pero a su vez es muy complicado para una sociedad con tantos individuos con disfunción cerebral. Entonces poco se puede hacer frente a una situación virtual e irracional como esta.

Ante este hecho solo cabe que los ciudadanos abandonen progresivamente la manada de la Masa Borreguera y se empiecen a plantear las prioridades en una sociedad invadida por la irracionalidad.
Normalizacion lingüistica lenguas autonomicas catalan vasco gallego valenciano balear

Mientras en España haya un solo español que no pueda trabajar en cualquier autonomía por culpa de las lenguas autonomicas o exista un sólo Caso Natalia, España no será un país libre y politicamente maduro.

Debo recordar que el PP como fuerza politica importante con Mariano Rajoy a la cabeza son responsables directos y colaboradores necesarios contra las libertades individuales y terroristas culturales contra el español; la lengua común de todos los españoles. Yo recuerdo

Quiero recordarte una frase que dijo en los años 80 un presentador: "España era una grande y libre, ahora somos muchas, pequeñitas y jodidas". Visto con los años que nos separa la Transición, es increíble la visión premonitoria que tuvieron algunas personas de España.

¿Te imaginas una empresa con muchos ordenadores y multitud de sistemas operativos...? A que es fácil comprender que sería un caos, entonces... ¿Por qué en España los políticos nos obligan a utilizar multilenguas?

Normalizacion linguistica Por tanto la normalización lingüística del catalán, gallego, vasco, valenciano y balear no dejan de ser una aberración, un obstáculo para las libertades nacionales y una barrera para el desarrollo económico.

Somos muchos españoles los que estamos hartitos de la frase "politicamente correcto". Esto se ha inventado para esconder temas oscuros, disfrazar la realidad o forzar a aceptar lo inaceptable.
Por lo tanto yo me sumo a la Cadena Española de la Sensatez y digo públicamente que me parece muy bien y acepto que los que quieran aprender y usar el catalán, vasco, gallego, balear o valenciano, que lo usen, lo aprendan o duerman con él, pero a mi ni me interesa ni quiero usarlo, es mas, me la resbala y me alegro de ser politicamente incorrecto para convertirme en un ciudadano libre y politicamente racional. Además como soy tolerante con las minorias étnicas españolas debo de llamar la atención que estos grupos involucionistas deberían conservar el patrimonio multicultural de toda nuestra historia y deberían esforzarse por rescatar otras lenguas importantes para usarlas y preservarlas como el Sefardí, Latín, el Moro, Romance y cualquier otra gilipollez que se les ocurra.

Así lo pienso, y lo más importante, así lo pensamos millones de españoles.

Menos vías, menos corrupción, más constitución
Editorial ABC 27 Julio 2014

La paradoja de las terceras vías es que, queriendo resolver el conflicto causado por el nacionalismo catalán, acaba haciendo responsable de su solución al Estado

LA vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, puso orden en el furor desatado sobre la «tercera vía» para evitar que se levanten expectativas infundadas de cara al encuentro entre Mariano Rajoy y Artur Mas, en La Moncloa, el próximo miércoles. Durante su comparecencia tras el Consejo de Ministros, Sáenz de Santamaría planteó las dos cuestiones esenciales de este debate: no hay consenso político suficiente y nadie concreta qué vía es esa tercera entre el actual marco constitucional y el separatismo que promueven los nacionalistas catalanes. Además, si los responsables del conflicto territorial en Cataluña, que son única y exclusivamente los nacionalistas, no están entre los que piden una de estas atípicas «terceras vías», estas no resolverán nada.

La organización del Estado es una cuestión muy seria, que no puede banalizarse con sucesivas propuestas de reforma constitucional, que se quedan sólo en planteamientos superficiales, sin descender a detalles realistas y operativos. Al final, todos sus defensores, ante la imposibilidad de formular sus «terceras vías» con una mínima apariencia de viabilidad, acaban emplazando a Rajoy a una genérica obligación de dialogar, como si el problema separatista en Cataluña fuera fruto de la falta de comunicación y diálogo con los inquilinos de La Moncloa. Este argumento es insostenible. Con el nacionalismo catalán se ha pactado hasta la Constitución.

La paradoja de las terceras vías es que, queriendo resolver el conflicto causado por el nacionalismo catalán, acaba haciendo responsable de su solución al Estado y liberando a los nacionalistas de asumir la más mínima consecuencia por su deslealtad. Como es obvio, los nacionalistas catalanes observan con satisfactoria distancia este ambiente de discusión que, en definitiva, no es más que una polémica desproporcionada sobre la vigencia de la Constitución de 1978. Nada podría agradar más a los nacionalistas que vender a los catalanes la idea de que España admite la caducidad de su Constitución. Además, cualquier concesión política o financiera a los nacionalistas catalanes al hilo de la convocatoria separatista para el 9 de noviembre, movería a otras Comunidades Autónomas a plantear objetivos anticonstitucionales como palanca de fuerza para una negociación ventajosa.

El Gobierno de la Nación no puede ni debe propiciar la consolidación de un agravio comparativo que ponga a prueba la paciencia de otros gobiernos autonómicos. El presidente gallego, Alberto Nuñez Feijóo, recuerda oportunamente hoy, en ABC, que Artur Mas tiene tanta capacidad como él para convocar un referéndum. Es decir, ninguna. Pero la obviedad de esta afirmación de Feijóo encierra el mensaje de que una ilegalidad tan manifiesta como la que pretende Artur Mas no puede verse premiada por el simple hecho de que luego sea retirada. Atacar la Constitución no puede saldarse con premio e impunidad.

Además, es hora de hablar claro sobre la situación real de Cataluña. Sus carencias no tienen que ver con el derecho a decidir o con la libertad para realizar sus aspiraciones «nacionales». Su carencia se llama corrupción a gran escala; corrupción en todos los pliegues de la Administración autonómica y local; corrupción de los partidos dominantes desde la Transición. La caída del gran icono nacionalista, Jordi Pujol, tras su confesión de fraude tributario durante los últimos treinta años, es el cruel retrato del lado oscuro de la clase política que lidera el proceso separatista en Cataluña. Además de requerirle para que renuncia a la consulta independentista del 9 de noviembre, Rajoy podría preguntar a Artur Mas qué medidas está ejecutando contra una corrupción que no deja de aflorar en su partido, en sus sectores sociales afines, en sus administraciones públicas. Todo un mensaje para la perplejidad de los catalanes sensatos: Cataluña en quiebra y la fortuna de Pujol a salvo en Andorra.

En este contexto, el Gobierno acierta plenamente al mantener el foco en la ofensiva separatista de los nacionalistas catalanes, evitando que la «tercera vía» haga de la Constitución la culpable del problema. El problema del Estado es el separatismo, no la Constitución. Estas son las únicas bases con las de que debe contar un presidente de Gobierno a la hora de tratar un desafío separatista.

¿Es Cataluña igual que Extremadura?
Carlos Sánchez El Confidencial 27 Julio 2014

Tiene razón el ministro Montoro cuando sostiene que no hay que mezclar balanzas fiscales con financiación autonómica. El problema es que nunca antes lo había dejado tan claro. Ni siquiera cuando el PP estaba en la oposición y arreaba al Gobierno Zapatero porque se entregaba al Tripartito catalán. Tampoco el anterior Ejecutivo socialista lo admitía. Ni el anterior ni el anterior. Y eso explica el actual carajal autonómico, pasto de enormes dosis de demagogia y de populismo barato. En palabras de Quevedo, “unos gobiernan con sumas, otros con aforismos y conveniencias”.

El origen del desatino procede de un modelo de financiación prematuramente enfermo desde que en la última legislatura de Felipe González comenzaron a diseñarse mecanismo de suficiencia financiera -como proclama la Constitución- a la medida de la correlación de fuerzas existente en aquel momento en el parlamento. Es decir, a la carta de los partidos con capacidad de influencia real en lugar de haber incrustado la financiación de las regiones en el bloque de constitucionalidad. Y el hecho de que el interlocutor privilegiado en aquellas circunstancias fuera una formación nacionalista como CiU ha sesgado el resultado final. Al final, cuando la coalición nacionalista ha perdido su sentido de Estado, el sistema se ha venido abajo.

Desde entonces, y a la vista de que el partido bisagra era catalán, el resto del Estado (salvo en los territorios forales) se ha sentido agraviado. Pero en lugar de ir al fondo del problema, la ausencia de una verdadera corresponsabilidad fiscal, se ha jugado a un absurdo victimismo para ganar votos, reflejado con impúdica procacidad en la célebre ‘cláusula Camps’Lo cierto, sin embargo, y como no podía ser de otra manera a la vista de que el partido ‘bisagra’ era catalán, el resto del Estado (salvo en los territorios forales) se ha sentido agraviado. Pero en lugar de ir al fondo del problema, la ausencia de una verdadera corresponsabilidad fiscal (concepto que tiene poco que ver con ceder una parte de la recaudación de determinados tributos) se ha jugado a un absurdo victimismo para ganar votos, reflejado con impúdica procacidad en la célebre ‘cláusula Camps’.

Aquella absurda disposición adicional -todavía en vigor- dice que “cualquier modificación de la legislación del Estado que, con carácter general y en el ámbito nacional, implique una ampliación de las competencias de las comunidades autónomas será de aplicación a la Comunidad Valenciana». Todo un disparate político.

Manual de agravios
El resultado es que se ha erigido un manual de agravios autonómicos que ningún Gobierno con dos dedos de frente está en condiciones de atender salvo que busque la autodestrucción del Estado. Aunque lo paradójico es que esa circunstancia se ha producido por la incompetencia de los propios gobiernos centrales a la hora de desplegar reformas de calado constitucional. Ningún sistema político -y mucho menos uno como el español con escaso pedigrí democrático- está en condiciones de aguantar que cada cuatro o cinco años las comunidades autónomas -mirándose unas a otras de reojo para ganar votos- presionen al Gobierno central para mejorar su financiación. Es como si cada cierto periodo de tiempo el país se tumbara en el diván en busca de sus propias verdades económicas y territoriales.

El exministro Solbes habló en su día de que la financiación autonómica es un sudoku, pero los juegos matemáticos siempre tienen solución, al contrario que en la situación actual con la equivocada decisión del Gobierno de no tocar la Constitución. Probablemente movido por esa feroz tendencia al tacticismo que ha impregnado la política española desde épocas inmemoriales, y que se resume en ganar tiempo a la espera de que los problemas se consuman de muerte natural.

Ocurre, sin embargo, que al tiempo que reina la indolencia intelectual también crece el memorial de agravios, y se llega al absurdo de criticar como insolidarias, precisamente, a las regiones que más aportan a la cohesión territorial; mientras que los sistema forales (el problema no es el Concierto sino el cálculo del Cupo) salen indemnes del debate político. Lo solidario es recibir y no pagar.

La solución federal
Guste o no, sin embargo, lo cierto es que descentralización y uniformidad son, como dice el profesor López Casanovas, conceptos contradictorios y hasta antagónicos. Y precisamente, lo que propone la solución federal es evitar imponer una preferencia homogénea. Extremadura o Murcia (por poner dos ejemplos) no son lo mismo que Cataluña, Galicia o el País Vasco, y así le reflejó la propia Constitución instaurando distintas vías de acceso a la autonomía. Es más. Un mismo euro no tiene igual capacidad de compra en Madrid que en Zamora. Ni la lengua ni las instituciones propias son equiparables. Ni, por supuesto, el sentimiento de integración en una comunidad. No es mejor ni peor, simplemente es distinto.

El resultado es un modelo de Estado insostenible y agujereado por tanta irresponsabilidad. Hasta el punto de que, como decía recientemente con buen criterio el consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, se penaliza a las comunidades autónomas que más ingresanNo quiere decir esto, sin embargo, que haya que quebrar la cohesión territorial del Estado. Ni la solidaridad interregional. Pero a veces la mejor forma de destruir el Estado unitario -una de las contribuciones de la democracia liberal- es no tocarlo. Y ni siquiera el franquismo pudo silenciar la cuestión territorial. A problemas distintos hay que dar soluciones diferentes, y el famoso ‘café para todos’ fue el gran desatino de la clase política de la Transición a la hora de interpretar el mandato constitucional.

El problema, sin embargo, no tiene nada que ver con el sistema de financiación. Un asunto menor de índole eminentemente técnica. Los datos de Hacienda han dejado meridianamente claro que ni Cataluña ni Madrid están en condiciones de quejarse por el reparto de los fondos públicos. El problema se produce aguas arriba, y tiene que ver con la ausencia de corresponsabilidad fiscal de los gobiernos autonómicos, que gastan, pero tienen escasas competencias en los ingresos, lo cual ha generado asimetrías evidentes, como ha aflorado con crudeza tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria con imponentes déficits autonómicos. Todos y cada uno de los gobiernos regionales han gastado más de lo que tenían por el hecho de que al final -un gobierno u otro- iba a pagar la factura, ya fuera del PP o del PSOE.

El resultado es un modelo de Estado insostenible y agujereado por tanta irresponsabilidad. Hasta el punto de que, como decía recientemente con buen criterio el consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, se penaliza a las comunidades autónomas que más ingresan. Una especie de incentivo negativo. Si una región recauda más, recibe menos fondos de la caja única, pero si sucede lo contrario -por la escasa actividad económica debido a la políticas erróneas- aumenta sus recursos.

Se olvida de esta manera que todo sistema político -inevitablemente con componentes territoriales- está anclado en un principio de lealtad institucional. O lo que es lo mismo, los impuestos que pagan los contribuyentes de un territorio son también, poco o mucho, de las instituciones que los representan en dicho territorio, y no sólo del Estado que los recauda. Ese es el fondo de la cuestión. Incentivar que los gobiernos regionales sean los responsables de sus ingresos y no dependan políticamente del maná del político de turno. Pero claro, para eso hay que cambiar la Constitución.

La herencia de los Pujol o el tren blindado del nacionalismo catalán
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 27 Julio 2014

Jordi Pujol ha confesado en una grotesca carta exculpatoria que desde 1980 su familia viene disponiendo de una fortuna en el extranjero, proveniente de su padre al morir y cuyos beneficiarios serían su mujer y sus hijos. Esa herencia de cuantía sin especificar habría sido confiada a una persona sin identificar y desde entonces habría arrojado tantos beneficios como delitos, porque "lamentablemente, nunca se encontró el momento oportuno" para que Hacienda participara de la parte correspondiente de esa fortuna para pagar el gasto público de toda España, incluida Cataluña. O sea, que, desde el mismo año en que llegó al poder y durante los 23 años en que lo ocupó, Jordi Pujol y su familia se han negado a colaborar en el mantenimiento de todos los servicios públicos de Cataluña y se mantuvieron en huelga fiscal no sólo durante los años del Tripartito sino también cuando su partido, es decir, la coalición Convèrgencia i Unió, con Mas al frente, volvió al Poder.

Lo único que no es mentira en la carta es que, desde el año en que llegó al Poder, Pujol ha ocultado en el extranjero su fortuna a Hacienda. Todo lo demás, desde que es fruto de una herencia hasta que los beneficiarios eran su mujer y sus hijos, dizque para prevenir la miseria que aguardaba al Molt (Poc) Honorable en la política profesional, es una sarta de patrañas que, por supuesto, se tragará la opinión pública catalana tras abrevar en el pesebre de la opinión publicada, es decir, subvencionada por el partido de los Pujol. Hay quien cree -o quiere creer- que la confesión del patriarca separatista de que su trayectoria desde 1980 es la un delincuente profesional puede hacer descarrilar el tren del separatismo cuya primera y acaso última parada será la estación de Otoño, entre la Diada del 11 de Septiembre y el referéndum del 9 de Noviembre. Como siempre, los optimistas sobre el nacionalismo catalán se equivocan. El proceso separatista está blindado, mediática y políticamente, y por eso mismo acabará llegando a su Estación Término. No habrá "choque de trenes", como repiten en aburrida metáfora los que pretenden igualar la legitimidad de la Cataluña separatista y la unionista, de la España dispuesta a disolverse federalmente y la empeñada en lo hacerlo. No habrá choque porque en esa vía hay sólo un tren, el del nacionalismo, al que se le ha despejado la vía hasta Francia, es decir, hasta la independencia.

El tren blindado de Lenin
Desconozco si el Gobierno de Rajoy sabía de esa carta de Jordi Pujol aparentemente autoinculpatoria y, en realidad, totalmente exculpatoria de sus actividades delictivas y las de su clan. Lo supongo. De lo que estoy seguro es de que ni PP, ni PSOE, ni Izquierda Unida, ni Podemos harán de este episodio, que equivale a una confesión de ilegitimidad desde hace 34 años del nacionalismo catalán, la base para un contraataque en defensa de la nación española y su régimen constitucional. De hecho, para entenderse con el separatismo puesto en marcha por Pujol en 1980 se creó la estrategia socialista del "federalismo asimétrico" con la que comulga IU y Podemos, amén de todos los nacionalismos, fuerzas que, según todas las encuestas, lograría una amplísima mayoría parlamentaria en las próximas elecciones generales y una mayoría aún más arrasadora en unas elecciones catalanas extraordinarias, antes, durante o después de proclamar la independencia.

El blindaje del nacionalismo es hoy, sin duda, catalán; pero no sería completo ni eficaz sin el blindaje que todos los partidos e instituciones españoles le han brindado desde que Jordi Pujol, al frente de su grupo parlamentario, desembarcó en la primera legislatura democrática, en 1977. Hace unas semanas, un grupo de presión encabezado por el conde de Godó, cabeza del separatismo mediático catalán, quiso entregarle al rey Felipe VI un proyecto de reforma constitucional para lo que llaman "el encaje de Cataluña en España", aunque más justo sería referirse a lo que tendría que encajar toda España para que Cataluña se sintiera levemente satisfecha. El proyecto, encargado por el "sector negocios" de CiU, sería obra de Herrero de Miñón, amanuense jurídico habitual de los separatismos vasco y catalán, y supone la abolición de la soberanía nacional española, base de todas las constituciones desde la de 1812, mediante el reconocimiento de lo que se ha dado en llamar el "blindaje" de las competencias del Gobierno catalán en las áreas escolar, lingüística, fiscal, administrativa y judicial. Es decir, que la Constitución española sería el marco legal de la soberanía catalana.. O dicho de otro modo: legalizaría como derecho lo que hoy es un hecho: la abolición de cualquier legalidad nacida del Estado Español en Cataluña. En realidad, supondría un régimen legal transitorio –previsiblemente, de breve duración- desde el reino de España a una república independiente.

Todo lo que han hecho los partidos e instituciones españolas desde 1977, aboca fatalmente a la abolición de la Nación y a la liquidación del Estado. El blindaje del tren separatista catalán –que, por supuesto, incluye al Molt Poc Honorable, su primer maquinista- recuerda horrores al tren blindado que Alemania puso a disposición de Lenin para llegar a Rusia, derribar al gobierno democrático de la revolución de Febrero, que mantenía la política exterior del Zar de apoyo a Francia e Inglaterra frente a Alemania y Austria, y, tras pactar la rendición rusa, permitiera a los imperios centrales sacar sus fuerzas del frente oriental y concentrarlas en el frente occidental.

Es conocida la historia del vagón blindado en ese tren que llevó a Lenin desde Zurich, a través de toda Alemania, hasta la costa frente a Suecia, y como a través de Suecia y Finlandia llegó a San Petersburgo, donde Kámenev, director de Pravda y que, en teoría, apoyaba al primer Gobierno constitucional de Rusia, le habría preparado el primer acto del golpe de Estado revolucionario que culminó con la legendaria toma del Palacio de Invierno en Octubre –en realidad, el palacio estaba vacío, sólo custodiado por una unidad femenina de ciclistas- y la guerra civil que duró hasta 1920 y terminó con la victoria del Ejército Rojo, dirigido por Trotski, y la creación de la URSS.

Kámenev y Kollontai
Los lectores del libro de Edmund Wilson La Estación de Finlandia y los curiosos de esta obra maestra del sabotaje tras las líneas enemigas que es el episodio del tren blindado sabrán de la participación de los más variopintos personajes, empezando por el millonario y pro-alemán Parvus, introductor del marxismo en Rusia, contra el que tanto escribió Lenin desde su trilogía ¿Quiénes son los amigos del pueblo?. También es conocido que Lenin temía caer en una trampa del Káiser, se negó a ir en el vagón sólo con su esposa Nadezda Krupskaia y negoció que con él viajasen Zinoviev, Radek y unos veinte camaradas, entre ellos su amante Inessa Armand.

Otros pasajeros: Zinoviev, Armand y Krupskaia

La línea de tiza
Pero hay otra cosa que negocia Lenin: la condición extraterritorial del vagón, como si de una embajada clandestina rusa –en rigor, bolchevique- se tratase. Y al darse la caricaturesca circunstancia de que sólo había un vagón blindado en el que debían viajar los soldados alemanes que los escoltaban, Lenin logra también que haya un traductor, Fritz Platten, que evite que alemanes y rusos hablen durante el viaje, y un detalle simbólico: que los tres departamentos del vagón asignados a los alemanes y los siete de segunda y tercera de los rusos estuvieran separados por una línea de tiza trazada en el suelo, prueba de que había una frontera, una extra-territorialidad entre rusos y alemanes.

Esa línea de tiza, ficción convertida en realidad si los otros la acatan, es la que trazó Pujol desde 1977, en el Título VIII de la Constitución de 1978 (las "nacionalidades y regiones") y en la Generalidad que ocupó en 1980. Como Lenin, él tuvo clara desde el principio la "extraterritorialidad" de su poder político. Lo que diferencia a los alemanes de los gobiernos españoles es que el Káiser supo colocar tras las líneas enemigas a un traidor a Rusia, mientras que los Gobiernos de UCD, PSOE y PP aceptaron la colocación de unas líneas enemigas dentro de nuestro propio país, y han respetado bajo cualquier circunstancia esa condición inapelable, indiscutible y sólo en los plazos negociable del poder nacionalista catalán. Ese es el blindaje de Pujol y de los Pujol. Ese es el tren blindado del separatismo que, una vez puesto en marcha, tras salir de la estación de Zurich y atravesar Alemania, llega fatalmente a San Petersburgo. Pocos años después se llamaba Leningrado.

El caso Pujol: la descomposición de la Transición suma y sigue
Sintomático resulta a estas alturas constatar el número de editoriales que en Vozpopuli hemos dedicado a denunciar abusos de corrupción y/o actuaciones de nuestros gobernantes rayanas en la malversación de fondos públicos, lo que da idea del estado de cosas en que navega el país.
Editorial www.vozpopuli.com 27 Julio 2014

Tras la abdicación de Juan Carlos I, la confesión efectuada ayer por Jordi Pujol sobre sus dineros guardados lejos de España es el último aldabonazo en el suma y sigue del estado de descomposición en que se hallan las sentinas del régimen del 78, descomposición salpimentada por los ajustes de cuentas que se vienen produciendo entre sus dueños y beneficiarios. La relevancia es todavía mayor en el caso que nos ocupa, porque el confeso ha liderado y contribuido a crear un problema, el de la pretendida independencia de Cataluña, que amenaza con apuntillar no sólo la Transición, sino la propia continuidad de España como nación. Las cuentas del rosario de la corrupción parecen inagotables. Nada de lo tenido por intangible queda a salvo. La geografía política e institucional está sembrada de mojones de podredumbre como piedras miliares del camino construido durante más de tres décadas por unas elites -políticas, económicas y mediáticas- que han llevado a este país por un camino de perdición. La sociedad española, amodorrada en la falta de usos y costumbres democráticos, les dejó hacer hasta que la avaricia rompió el saco de la confianza y sacudió las estructuras de un sistema que, cada día, nos golpea con nuevas paletadas de lodo. No queremos perder la compostura, pero la suma de herencias familiares en Suiza -Botín, Pujol, el padre de Juan Carlos I, etcétera- añadida a los abusos y malversaciones de todos conocidos, obligan a pedir un auto sacramental de carácter democrático para convertir en cenizas el tótem de la Transición.

Para quienes están convencidos de que el sino de España es convivir con el latrocinio, el caso Pujol será probablemente uno más de una saga que empezó con Filesa y que ha llegado hasta aquí pletórica de vida con casos como Gürtel, Bárcenas, los ERES de Andalucía, los fondos de formación para el empleo –el ultimísimo- de forma que, a no tardar, el escándalo será tapado por otros casos del mismo jaez. No es verdad. El de Jordi Pujol es excepcional en tanto en cuanto ha sido uno de los padres del régimen juancarlista, “tranquilo Jordi, tranquilo…”, además de ser el capitán indiscutible del nacionalismo burgués catalán. Esa posición le ha permitido gobernar en Cataluña y en España, con la aquiescencia, ahora comprobamos que suicida, de los dos partidos dinásticos, el PP y el PSOE, amén de la propia monarquía. Le dieron todos los instrumentos para crear un Estado y miraron hacia otro lado cuando la soberbia nacionalista iba arrinconando en Cataluña a los catalanes que no comulgaban con el nuevo evangelio. Han sido décadas de construcción “nacional” y de retirada suicida del Estado, inspiradas y lideradas por quien, ahora, en su ancianidad, confiesa compungido que no tuvo tiempo de saldar sus cuentas con Hacienda. Nos imaginamos cómo se sentirán, si algún sentido de la decencia les queda, esas masas populares que han apoyado con actitud religiosa las propuestas de su patriarca. Lo mismo cabe decir de quienes desde los altos palacios de Madrid le han venerado y obsequiado sin pudor.

Sintomático resulta a estas alturas constatar el número de editoriales que en Vozpopuli hemos dedicado a denunciar abusos de corrupción y/o actuaciones de nuestros gobernantes rayanas en la malversación de fondos públicos, lo que da idea del estado de cosas en que navega el país. Seguiremos en ello, sin caer en el sectarismo ni en la visión estrecha de los sucesos del patio de Monipodio en que se ha convertido la política española. Deseamos para España un porvenir distinto al que prometen el conjunto de sus elites extractivas, políticas y financieras, sirviéndose de personajes que desde las estructuras del poder público procuran el aprovechamiento propio y cultivan el engaño a mansalva. Y la única receta que se nos ocurre hoy recomendar es que la que siempre hemos defendido: libertad y democracia, más calidad democrática, unida a la exigencia de una justicia independiente y eficaz. No es pedir demasiado, aunque, por lo visto y conocido, harán falta sudor y lágrimas para conseguirlo.

Jordi I El Defraudador
Luis del Pino Libertad Digital 27 Julio 2014

"¿Qué coño es eso de la UDEF?", se preguntaba Jordi Pujol en el programa de televisión Espejo Público en enero de 2013. En aquel programa, Jordi Pujol negó taxativamente ante su entrevistadora, Susanna Griso, tener cuentas en Suiza.

Antes de eso, en noviembre de 2011, Artur Mas y Jordi Pujol se querellaban contra el periódico El Mundo por las informaciones que señalaban que parte de las comisiones que las empresas pagaban al partido Convergencia Democrática de Cataluña, se desviaban a cuentas en paraísos fiscales vinculadas a ambos mandatarios o sus familiares.

Días antes del anuncio de esa demanda, Francesc Homs, actual consejero de presidencia y portavoz de la Generalidad de Cataluña, respondía de esta manera al ser preguntado en Onda Cero si existían esas cuentas suizas de Pujol y Mas: "No, ya le digo yo que no. Por eso vamos a actuar [contra ese medio de comunicación]. Es que esto es muy gordo".

¡Y tan gordo que era!

Ayer, Jordi Pujol conmocionó aún más el ya conmocionado panorama político, al hacer público un comunicado en el que reconoce haber tenido dinero negro en cuentas en el extranjero desde hace 34 años, dinero que habría regularizado en 2012, aprovechando la amnistía fiscal de Montoro. Mentían, por tanto, Jordi Pujol, Artur Mas y Francesc Homs al negar que aquellas cuentas existieran.

Pero la mentira va mucho más allá de la simple ocultación de las cuentas, porque el anuncio realizado ayer por Pujol demuestra que el propio Jordi Pujol era, en sí, una mentira. Junto con todo lo que Jordi Pujol representa.

Lo que ayer hemos sabido es que el gobierno autónomo de Cataluña ha estado dirigido durante 23 años por alguien que es, cuando menos, un defraudador fiscal. Quien se ha dedicado a agitar los peores fantasmas en Cataluña, quien se ha consagrado a fomentar el "España nos roba", quien ha cultivado el victimismo y la confrontación perpetua... resulta que no era sino otro chorizo de guante blanco, uno más de los que se envuelven en la bandera para que no les veamos las vergüenzas.

Pero lo peor no es la sospecha de que la causa nacional solo era la excusa para el beneficio privado. Lo peor es constatar que Cataluña se ha ido empobreciendo en ese tiempo, mientras algunos se hacían inmensamente ricos con el cuento de la causa nacional.

Cuando Jordi Pujol accedió al poder, Cataluña era la región más próspera y culturalmente avanzada de España. Hoy, Cataluña es una región en quiebra y donde el pensamiento nacionalista ha terminado por ahogar cualquier manifestación de dinamismo cultural. Hoy, Cataluña es mucho más gris que hace treinta años, pero la cuenta de los Pujol es mucho más abultada.

La mentira continuada sobre las cuentas es casi lo de menos, cuando uno constata que tres décadas de nacionalismo han convertido Cataluña en el negocio, en el cortijo, en el chollazo, de quienes no dudan en jugar con las vidas de los demás para mantener su indefendible posición.

Al final, tanto rollo de construcción nacional, tanta violación de derechos individuales, tanto control sobre los medios de comunicación... no tenían otro objeto que garantizar a don Jordi el poder necesario para seguir, cuando menos, ocultando su dinero impunemente a los ojos del fisco.

Jordi Pujol ha mentido, sí. Lo reconocía ayer él mismo. Pero más grave que la mentira es el hecho de ha jugado, en su propio beneficio, con Cataluña y con los catalanes.

Si solo hubiera defraudado al fisco, quizá pudieran llegar a perdonarlo. Pero a quien más ha defraudado es a muchos ingenuos que de verdad creyeron que lo de la construcción nacional iba en serio.

Cuando, en realidad, tan solo era un tingladete.

¿Cómo desembarazarse de los Pujol?
Fernando Glez. Urbaneja www.republica.com 27 Julio 2014

Los peor del caso Jordi Pujol no es solo lo que ya sabemos sino lo que oculto tras esta primera confesión forzada. La nota pública emitida el viernes, redactada con tanta calma como desesperación, se inscribe en una estrategia dibujada desde hace semanas que trata de minimizar daños. El hecho objetivo es que empleados del banco andorrano del que los Pujol son clientes desde hace décadas rompieron el secreto bancario y dejaron las cuentas Pujol al descubierto; y además una novia de Jordi Pujol hijo dio a la policía las pistas suficientes para abrir una investigación.

La primera reacción fue negar, mentir sobre mentira, intentar mantener una opacidad que ha durado décadas con cobertura de ese oasis catalán que se revista de cierta superioridad moral que es mera apariencia. El 3% con el que amenazó Maragall en un momento de irritación, se convierte ahora en asunto capital que puede hacer saltar por los aires la Convergencia Democrática de Cataluña que creó Jordi Pujol hace más de treinta años. La voladura de CDC, que Artur Mas y sus leales, tratan de abortar, es una de las hipótesis razonables cpo0mo desenlace de este escándalo.

Pujol ha tratado de acotar el problema a la herencia de su padre, sobre la que asume todas las responsabilidades sin que en realidad tenga alguna ya que nunca fue beneficiario de la misma. La nota es tan insuficiente, tan torpe, tan cínica, que revela un estado crítico en la familia Pujol, acosada ya por dos investigaciones judiciales con dos hijos imputados y amenazada de nuevas investigaciones que pondrán de relieve una fortuna inexplicable.

Tan escandaloso e irritante es el caso que resulta inevitable abrir una investigación a fondo, sin trucos y a tumba abierta. La suma de Urdangarin, Gürtel, EREs… es tan abrumadora que la situación resulta insostenible, aunque el nuevo secretario general del PSOE se haya limitado a unos leves pellizcos de monja al problema de la corrupción institucional, segunda preocupación de los españoles.

Para Artur Mas y la CDC lo inevitable será desembarazarse de Pujol y dejarle a su suerte. Van a intentar encubrir, limitar (se nota estos días en La Vanguardia y en algunos medios nacionales) pero no es probable que lo consigan salvo que quieran entregar a “Podemos” unos cuantos millones de votos más. Y dejar al que fue “muy honorable presidente” en descubierto tiene el riesgo de destapar un sistema de corrupción sistemática, contumaz, de la que han hablado muchos, de la que sobran sospechas, pero sobre la que no se han abierto investigaciones y sumarios hasta fechas muy recientes.

La cuestión no es la herencia de 1980 (entonces ya estaba en vigor el delito fiscal, la Constitución, la reforma fiscal y las lecciones morales de Jordi Pujol), el tema de fondo es la fortuna oculta de la primera familia de Cataluña, la que gobernó allí durante un cuarto de siglo. Porque esta es una cuestión de familia, como si se tratara de una de las monarquías del pasado. El mal es tan profundo que para que sane hay que abrir en canal aunque eso suponga que caigan Sansón y los filisteos.

El diario “El Mundo” publicó hace tres semanas (el lunes 7 de julio) el dato decisivo para sacar el bicho de la madriguera. Enhorabuena a El Mundo. Y al tiempo, una pregunta ¿cómo explicar que los demás medios, especialmente los catalanes, no tiraran del hilo?, quizá eso forma parte también del problema.

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¡Cuánta mentira!

Juan Laborda www.vozpopuli.com 27 Julio 2014

La política económica implementada en la mayoría de las democracias occidentales desde el inicio de la actual crisis sistémica se diseñó, y continúa dibujándose, al margen de la defensa de los intereses de la ciudadanía. Se empeña en reconstituir el sistema existente con el objetivo último de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos, mientras que dejan a los ciudadanos, especialmente a los más pobres, con una sensación de impotencia y desesperación política.

Para ello cuenta con el apoyo de su brazo económico, la ortodoxia académica englobada en el Consenso de Washington. Nos referimos a esa misma academia que fue incapaz de prever y anticipar nada. Ésta propuso, utilizó, y continúa usando, dos líneas básicas de política económica en lo que podemos calificar como una cínica perversión de las mismas, perturbando el uso para el cual fueron diseñadas. Se dice que con ello se pretende estimular la demanda, cuando en realidad se fomenta la especulación, la pobreza y la miseria.

Por un lado, una política monetaria expansiva al servicio exclusivo de las élites, especialmente las bancarias, como venimos denunciando desde estas líneas. Se trata de una nueva droga de diseño de consecuencias tremendamente dañinas. Da una sensación de tranquilidad y protección cuando en realidad lo único que genera es un estado de nirvana, una mera ilusión óptica, vía inflación de activos. En esas estamos ahora.

Más deuda para sostener a las élites
Paralelamente, se está produciendo una brutal expansión de la deuda pública en la práctica totalidad de las democracias occidentales. Detrás de ello no se pretende sostener el empleo, los ingresos, las pensiones, la seguridad de una vivienda, tener unos estándares salariales mínimos, o el derecho a una educación digna como elemento de mejora social. ¡No!, no hay nada de eso. Sólo se está incrementando la deuda pública para financiar a terceros, sanear sus desaguisados, pero no a todos, sólo a la superclase. El resto que espabilen.

Digámoslo claramente, se está protegiendo y rescatando la riqueza de unos pocos, los mismos que incitan y convierten el mundo en su casino, a la vez que trasladan sus ganancias a paraísos fiscales. Cuando se equivocan y pierden ingentes cantidades de dinero se las han arreglado para conseguir que el brazo político de turno los acabe rescatando.

Las cifras ponen de manifiesto que Occidente en general, y muy especialmente nuestra querida España, se encuentran inmersos en una nueva fase de apogeo de las élites, que en realidad oculta un empobrecimiento masivo de la ciudadanía. Se trata de un equilibrio inestable que al final acabará estallando. El colapso causado por el fraude bancario generalizado apenas les ha afectado, en tanto que ha acabado con la mayor parte de la riqueza acumulada durante los años de crecimiento por las clases medias y bajas. Si además se hunden las rentas salariales la situación se convierte en explosiva.

Esta situación ha sido en gran medida el resultado de las decisiones políticas y fiscales tomadas por los gobiernos occidentales en los últimos treinta años, especialmente tras la llegada al poder de Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Se fomentó una economía financieramente depredadora, retroalimentando procesos de endeudamiento ligados a burbujas financieras e inmobiliarias. El motor del crecimiento en occidente fue la deuda mientras los salarios caían.

Detrás de una tremenda incompetencia estructural se oculta en realidad la defensa de los intereses de la superclase que, definitivamente, se ha quitado la careta. Impone sus condiciones al poder político, teóricamente emanado de la voluntad popular. Si hay que mentir a la ciudadanía descaradamente, se hace, y punto. Para ello cuentan, con el apoyo inestimable de unos medios de comunicación que, ahogados en sus miserias económicas, han hecho definitivamente dejación de responsabilidad.

La cruda realidad
A diferencia de la mayoría de los ciudadanos, la élite bancaria y financiera tiene la mayor parte de su riqueza financiera en activos de deuda y derivados de todo tipo, que se evaporarían si se dejasen caer a los bancos. Y he aquí el quid de la cuestión. Si se reestructurara el sistema bancario y se redujera su tamaño acorde con la economía real, serían los más ricos y poderosos los grandes perdedores. Ni lo han tolerado ni lo tolerarán. En su lugar, diseñaron una estructura de ahorro para la economía en la que su riqueza se mantiene, así como las instituciones que la controlan. ¡Y lo han hecho a nuestra costa!

Pero lo peor de todo es ver como nuestros gobernantes se niegan a reconocer la relación causa-efecto entre rescates bancarios, a costa de los contribuyentes, y empobrecimiento masivo de la ciudadanía. Aún resuenan en mis oídos las palabras recientes de Luis de Guindos, el mismo que nos vendía lo rentable que iba a ser ese gran fiasco llamado SAREB. Tras un nuevo desaguisado del FROB, concretamente Catalunya Banc, nos cuenta que su rescate, como el del resto del sistema financiero, era por nuestro bien, que mire lo que nos hemos ahorrado en intereses, bla, bla, bla. ¡No!, la deuda generada para financiar a terceros supera en nuestro país los 300.000 millones de euros desde el inicio de la crisis. Estas deudas en última instancia conllevan un empeoramiento de los servicios públicos y el sometimiento a la ciudadanía a una profunda represión social y política. ¡Cuánta mentira!

De los 500 millones de Jordi Pujol a los 12.063 de Catalunya Bank

En España nada se sabe de los responsables del agujero negro de Catalunya Bank (CB). El que fuera su cabeza visible durante un montón de años, el ex presidente del Gobierno socialista Narcís Serra, sigue en su casa sin que nadie le haya molestado. He ahí el caso de un político de primer nivel a quien, al perder la poltrona, hubo que premiar con la presidencia de una Caja a pesar de no tener ni idea del negocio bancario.
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 27 Julio 2014

Interpelado en las Cortes por la diputada socialista Rodríguez-Piñero, el ministro De Guindos afirmó solemne desde el banco azul que el crédito de 100.000 millones concedido a España por la UE para recapitalizar la banca “no tendría coste alguno para los ciudadanos”. Corría el 12 de junio de 2012, y minutos antes el propio Mariano Rajoy había afirmado que el “crédito a la banca lo va a pagar la propia banca”. Tan contento parecía el presidente del “regalo”, que exhortó a todos a “celebrar que nuestros socios europeos nos hayan ayudado”. Con el paso de los meses, el optimismo de Guindos se fue diluyendo en la prudencia: “El Estado recuperará la mayor parte de las ayudas”, e incluso en la dura realidad: “Algún día volveré al Congreso para explicar la verdadera situación de Catalunya Caixa, que sí es lo peor de lo peor”. Lo peor llegó el lunes, cuando supimos que el BBVA se había adjudicado la caja catalana en poco más de 1.000 millones. La factura es demoledora: los ciudadanos han perdido en el envite la friolera de 12.063 millones de euros.

La reestructuración financiera ha sepultado ya 43.224 millones, como con detalle ha contado aquí Miguel Alba. Una cifra que se desglosa en 25.755 millones en inyecciones de capital público –la cantidad que, por ahora, llevan perdida los ciudadanos, del total de 61.495 millones volcados en las cajas nacionalizadas y en el Banco de Valencia-, y los puestos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que se nutre de las aportaciones del sector financiero. A primera hora del miércoles, la Policía Judicial portuguesa irrumpió en la mansión que Ricardo Salgado, presidente ejecutivo del Banco Espirito Santo (BES), posee en las afueras de Estoril, para proceder a su detención acusado de graves delitos, el más llamativo de los cuales es el de blanqueo de capitales, dentro de la operación denominada “Monte Branco”. Al banquero se le ha impuesto una fianza millonaria y la prohibición de salir de Portugal. Altivo, soberbio, descrito como una mala persona, la detención de Salgado y su imputación marca el final de la saga familiar más poderosa de Portugal, un país convencido de que la Justicia obsequiará al poderoso con una larga estadía en la cárcel. Conversación mantenida esta semana con un periodista portugués:

La detención de Salgado y su imputación marca el final de la saga familiar más poderosa de Portugal
-Felicitaciones, Portugal vuelve a demostrar que es un país serio.
-No, amigo mío, Portugal es un país democrático, que es muy distinto. Todo este escándalo ha sido aireado por la prensa.

En España nada se sabe de los responsables del agujero negro de Catalunya Bank (CB). El que fuera su cabeza visible durante un montón de años, el exvicepresidente del Gobierno socialista Narcís Serra, sigue en su casa sin que nadie le haya molestado. He ahí el caso de un político de primer nivel a quien, al perder la poltrona, hubo que premiar con la presidencia de una Caja a pesar de no tener ni idea del negocio bancario. Años después, el PP, mayoritario en la CA de Madrid, consideró obligado obsequiar a Rodrigo Rato con la presidencia de Caja Madrid, con los resultados que son conocidos. La elite política enfangada en el dinero. Nadie pide explicaciones, nadie levanta la voz por esos 12.063 perdidos en CB, una cifra que se acerca a los 14.000 millones de ajustes que este Gobierno ha llevado a cabo en rubros tan socialmente relevantes como Educación y Sanidad. Ningún partido ha protestado tras conocerse la venta de la Caja y el saldo final de la operación. Nadie ha pedido en las Cortes la presencia del Presidente del Gobierno y de su ministro de Economía. Nadie ha reclamado la intervención de la Fiscalia contra Serra y los ejecutivos que llevaron a la Caja al desastre. Lo dijo Carmen Calvo, ministra de Cultura, en mayo de 2004 y retrató a todo un país: “Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”.

De rositas se ha ido también el gobernador del Banco de España (BdE), el tantas veces citado MAFO, responsable –con el subgobernador y los jefes de la Supervisión- como policía del sistema de la gran crisis financiera que ha supuesto la práctica desaparición de las Cajas y que ha requerido los 61.500 millones citados. El dinero público no es de nadie. Y mientras los responsables miran hacia otro lado, que viene el lobo Podemos sigue engordando, sigue ganando adeptos, porque la indignación se apodera de la calle ante episodios como el relatado. El viernes, en un rasgo de humor digno de mejor causa, De Guindos aseguró en la SER que gracias a la pasta que nos hemos gastado en el rescate hemos ahorrado ya unos 14.000 millones en intereses de la Deuda, de donde se colige que, de entrada, lo de CB nos ha salido gratis y por este camino los 47 millones de españoles terminaremos ricos. Es el mensaje que Economía quiere vender tras el escándalo catalán.

¡Milagro: hemos gastado 62.000 pero hemos ahorrado 66.000!
El mismo viernes, Antonio Carrascosa, responsable del FROB, aseguraba en Cinco Días que “Las subastas han posibilitado la bajada de la prima de riesgo y un ahorro al Tesoro de 14.000 millones”. Oído cocina. A las 10 de la mañana del mismo viernes, el secretario de Estado de Economía Jimenez Latorre recibía a la prensa en su despacho para contarle la misma milonga. Los diarios de ayer sábado vendían la mercancía: “España ha perdido miles de millones con el rescate a la banca, pero el Gobierno calcula que al mismo tiempo el Estado ha podido ahorrar más de 66.000 millones tras el saneamiento financiero, 14.000 de los cuales en forma de intereses de la deuda en 2013 y 2014 frente a lo presupuestado” (La Vanguardia). Ergo hemos ahorrado lo que hemos dilapidado. Solo una clase política que ha perdido la vergüenza puede intentar vender un argumento tan obsceno. Lo cual que no se entiende tanto desvelo si reparamos en el gozo del editorial de El Mundo del miércoles: “Parece un sarcasmo que hoy tengamos que aplaudir que el Erario ha perdido sólo 12.000 millones con Catalunya Banc”. Sólo 12.000 millones.

En septiembre de 2011, Geir Haarde, primer ministro de Islandia entre 2006 y 2009, se sentó en el banquillo de los acusados después de que el propio Parlamento islandés acordara pedir su imputación acusado de no haber movido un dedo ante el peligro de derrumbe de los tres mayores bancos del país, episodio que provocó una crisis financiera que puso a Reikiavik al borde del colapso. Islandia es uno de los pocos países del mundo desarrollado que ha juzgado a un responsable político por su mala gestión. En España, las escasas voces que pidieron achatarrar las Cajas quebradas en lugar de rescatarlas con dinero público, fueron tachadas de locas y casi de antipatriotas. Repita conmigo: el dinero público no es de nadie. “Si el Estado quiere gastar más, solo lo puede hacer pidiendo prestado o cobrándote más impuestos”, decía Thatcher. “No es bueno pensar que algún día vendrá otro a pagar. Ese otro eres tú. No existe el dinero público. Solo existe el dinero de los contribuyentes”.

El dinero público no es de nadie, y se puede robar con relativa impunidad siempre que se ocupe el puesto adecuado en el momento oportuno

El dinero público no es de nadie, y además se puede robar con relativa impunidad siempre y cuando uno ocupe el puesto adecuado en el momento oportuno. El viernes tuvimos noticia de la aparatosa confesión pública efectuada por Jordi Pujol de los pecadillos cometidos durante más de 30 años, un suceso de importancia histórica, comparable a la misma renuncia al trono de Juan Carlos I, en tanto en cuando viene a desenmascarar el trampantojo de una elite nacionalista de derechas empeñada en tener Estado propio para poder delinquir a gusto, arrastrando en la aventura, y esto es lo grave, a una parte importante de la población catalana que, bombardeada sin piedad durante años por el “Madrit ens roba”, decidió seguir la estela de estos flautistas de Hamelin camino del precipicio. Ahora ya sabemos quién se ha dedicado al trinque durante todos estos años. En realidad lo sabíamos al menos desde aquella célebre sesión, 22 de octubre de 2005, en el Parlament, en la que el hoy desmemoriado Pascual Maragal espetó al apuesto Artur Mas, conseller de Hacienda de Pujol entre 1997 y 2001, con aquel terrible “Hemos llegado al meollo de la cuestión: ustedes tienen un problema y este problema se llama tres por ciento”.

Tres por ciento o diez por ciento, vaya usted a saber, la mitad para CDC y la otra mitad para la famiglia. En Madrid y en Barcelona se convirtió en proverbial entre empresarios de todos los sectores hablar de “Convergencia Sector Negocios”, a la que había que acudir para poder lograr un contrato de la Generalitat. Operaciones de todo tipo, por no hablar de Casinos de Cataluña y Loterías de Cataluña, los dos filones que Jordi Pujol Ferrusola explotaba con fruición a través de hombres pantalla como Sánchez Carreté. El molt honorable tenía bastante con hacer política, sostener Gobiernos en Madrid y recibir los mimos de las señoras que su amigo Prenafeta le metía en el despacho. Dejaba que el dinero lo hicieran los hijos y cuando alguien, alarmado, le llamaba la atención, “oye, que se están pasando”, volvía la vista displicente hacia otra parte. Sabía que gozaba de impunidad absoluta. Se la habían garantizado Felipe y Carlos Solchaga: “Que haga lo que quiera, pero que no moleste”. Del escondite le ha sacado el cerco tendido por la Fiscalía y la Agencia Tributaria. Por fin alguien se está ganando el sueldo en la Cuesta de las Perdices. Ya era hora.

Sigue pendiente una auténtica Transición a la democracia
Hay quien cuantifica la fortuna de la familia Pujol en 500 millones de euros. Lo afirma nada menos que un expresidente del Gobierno, convencido de que “esto, que está en la base de la radicalización independentista de Convergencia, se sabrá tarde o temprano”. Pujol ha ofrecido su cabeza en un intento de salvar la de su mujer, Marta Ferrusola, y sus hijos. Pero los 4 millones radicados en Andorra son apenas la punta de un iceberg de dimensiones colosales. Lo gordo está por salir. La treta de la herencia de Florenci Pujol, padre de Jordi, es apenas eso, una disculpa poco creíble si se tiene en cuenta las penurias por las que atraviesa el matrimonio formado por María Pujol, hermana del político, y Francesc Cabana. Hace unas semanas, la Generalitat adquirió en el mayor secretismo un llamado “fondo Francesc Cabana de historia de la empresa catalana” por un total de 135.882 euros, algo que en Barcelona se interpreta como una ayuda encubierta para solventar las penurias de la pareja.

Cabana fue uno de los fundadores, junto a Florenci y Jordi Pujol, de Banca Catalana, una aventura que terminó en desastre. En mayo de 1984, la FGE se querelló contra 25 miembros del Consejo de una entidad que año y medio antes había sido intervenida por el BdE tras una gestión que la Audiencia de Barcelona calificó de “desastrosa”. Entre los acusados por delitos varios se encontraba el president de la Generalitat, Jordi Pujol, que acusó a Narcís Serra, entonces ministro de Defensa del Gobierno de Felipe González, de ser el "inspirador" político de la querella. De Jordi Pujol a Narcís Serra. De Banca Catalana a Catalunya Bank. El círculo se cierra. El agujero de Catalana se cuantificó en 139.000 millones de pesetas y requirió ayudas públicas por 275.713 millones antes de pasar a manos del Banco Vizcaya. El agujero de Catalunya Banc ha costado a los españoles más de 2 billones de pesetas. Pujol se salvó de la cárcel por la componenda política de una época presidida por la corrupción generalizada, la famosa Transición, un periodo de la Historia de España que con la asunción de culpas por parte de ese gran defraudador y mayor impostor que ha demostrado ser Jordi Pujol i Soley, recibe el golpe de gracia definitivo. España, Cataluña incluida, sigue teniendo pendiente su Transición hacia una auténtica democracia.

Todo por la pasta
Javier Algarra www.gaceta.es 27 Julio 2014

¡Vaya mala pata! Justo ahora que tantos y tantos catalanes se habían tragado eso del "Madrid nos roba" y estaban encumbrando a sus líderes nacionalistas como a auténticos salvapatrias, resulta que eso del soberanismo no es más que una tapadera para ocultar los tejemanejes de los mandarines del establishment separatista.

Jordi Pujol, el que se hizo llamar "Molt Honorable", ha resultado tener un concepto bastante peculiar de la honorabilidad. Ha confesado que, durante décadas, ha estado defraudando a Hacienda. Y resulta que no era para ingresar el dinero en la "Hacienda Catalana" y construir así una sociedad al servicio de los catalanes, sino para meterse la pasta en la "butxaca". Todo un ejemplo.

Parece mentira que, con todo lo que hemos ido sabiendo acerca de las actividades de los Pujol, todavía queden catalanes que se tapan los ojos con la senyera para no ver la realidad de los manejos de la casta soberanista que, con burdas promesas de una idílica independencia, argumentada con falsedades históricas, sigan pensando que todos los males de la sociedad catalana están motivados por el hecho de ser parte de España.

Nada mejor que envolverse en la bandera catalana para ocultar las vergüenzas de los políticos que movilizan a la población, enfrentándoles con sus compatriotas para tenerles ocupados y que no reparen en la mala gestión de la Generalitat, en el despilfarro en oropeles nacionalistas y, lo más vergonzoso, mientras algunos "se lo llevan calentito".

Eso de que "quien me acusa a mí, está atacando a Cataluña" ya lo utilizó Pujol cuando le investigaron en la querella por el "Caso Banca Catalana" y ha sido la cantinela habitual de los dirigentes nacionalistas cada vez que han sido sospechosos de haber cometido algún delito. Es la mejor manera de engañar a los ciudadanos, para que vean fantasmas de persecución contra Cataluña donde sólo hay manejos de algunos listillos.

Ahora resulta que llevarse en dinero en billetes de 500 euros a Andorra escondidos en el maletero del coche, no pagar impuestos o hacer tráfico de influencias para otorgar concesiones públicas a los amiguetes, es "hacer país". ¡Menuda tomadura de pelo!

Finalmente, los acontecimientos han dado la razón a Xavier Horcajo, un periodista honesto y pertinaz, que lleva años denunciando las irregularidades escondidas bajo ilustres apellidos catalanes. Su libro "La Pasta Nostra" (Editorial Sekotia) es la más documentada enciclopedia de la corrupción nacionalista. Las investigaciones que condujeron a su publicación han llevado a Horcajo a ser vilipendiado por la maquinaria propagandística de los que, acusándole de ser anticatalán, pretendían desviar la atención del público acerca de la veracidad de sus informaciones.

El "Molt Honorable" es tambien "el Muy Intocable"
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 27 Julio 2014

En diciembre de 2012,hace más de un año y medio titulé así un artículo. Lo que en él se exponía resulta ser hoy más vigente incluso que entonces, con un añadido: Lo flagrante de la mentira exculpatoria, el envolverse en la bandera de los tramposos, la evidencia de la ocultación y la vergonzante actitud de los medios de comunicación catalanes, desde la televisión del regimen nacionalista, en caida libre hacia el mas burdo adocttrinamiento y la mendacidad, hasta la prensa regada con abundacia por el poder.

Este es el articulo de aquel entonces, y creo que entenderan muy bien que me permita volverselo a ofrecer a ustedes en su integridad.Decía así
"Con el yerno del Rey camino del banquillo y bajo fianza y la Pantoja sentada ante el juez, (hemos visto una abdicación y una condena) habría dicho uno que los tabúes en España habían caído por completo. Que ya no le valían ni al real suegro. Vamos que ni bajo el resguardo de la Corona ni al amparo de la copla se está a salvo de la libertad de prensa y de las puñetas judiciales.

Pero resulta que no. Que hay un “oasis” donde no tiene permiso para entrar la información y conservan sus residentes una bula para pastar a sus anchas en sus feraces prados sin que nadie ose siquiera publicar sus retozos. Se llama Cataluña pero no vale solo con estar allí para obtener tan preciada patente, que se diría que además y siguiendo tradiciones muy mediterráneas, es de corso. Para gozarla plena hay que tener un intachable pedigrí nacionalista y no dar un paso sin la bandera por delante. Y por detrás.

Porque visto lo visto al título de “Molt Honorable” que se atribuye por definición al Presidente de la Generalitat habrá que añadir a la luz de los hechos el de “Muy Intocable”. Y a la más mínima insinuación de lo contrario o ante la más gruesa y contundente prueba de que puede no ser lo que se pregona, al susodicho le basta con el envolverse en la senyera y ¡ay! de quien ose atacarle porque a quien se mancilla y ensucia es al símbolo sagrado. Que es lo que han hecho desde siempre y hacen ahora estos Pujol y estos Más: acogerse a sagrado, arroparse con la bandera y volear las campanas contra el agravio infligido a la parroquia.

Lo que estamos viviendo tiene mucho que ver con aquella imagen y reacciones ante el dedo que señala a la luna. A la luna suiza en este caso y a unos dineros que andan por allí y que alguien los ha llevado y es más que probable que además se los haya llevado. Porque de algún lugar habrán salido los pingues dineros suizos, digo yo. Ni en los “oasis” crecen los euros en las palmeras.

Pero en vez de preguntarse por ello, por como es posible que a tan honorables ciudadanos no les valga ya con el “oasis” sino que se acojan a paraísos fiscales y que de donde han sacado tanta pasta, resulta que todo la atención queda fijada no en la luna, ni en Suiza, ni en la evidencia del dinero, sino en el dedo. ¿De quien es el dedo? ¿Qué pretende el dedo? ¿Cómo se atreve el dedo?.

Y desde luego que habrá que echarle un ojo al dedo. Pero lo que de verdad importa es la luna, lo que hay en esa cara oculta de la luna que huele tanto a dinero. Porque lo que nadie parece negar es que el dinero haberlo , “haylo”. Y ya está mal que haya llegado donde está pero pinta aún peor el de donde ha salido. Y habrá que investigar y preguntar por ello. Aunque te excomulguen, te cuelguen el sambenito por haber osado discrepar del Movimiento Nacional y los inquisidores mediáticos que antes lo fueron del “otro” te envíen a la hoguera y las tinieblas."

P.D. Habrá que felicitar al diario "El Mundo" que publicó aquella información y que sufrió un terrible acoso por parte del presidente de Generalitat y del nacionalismo en pleno. Entonces lo hicieron un asunto nacionalpatriotico. Ahora dicen que es un tema "particular". Lo que es lo uno y lo otro es la demostración de una sirvergonzoneria de graduación máxima. Y mira que hay sivenguenzas en España. Pero estos son de podium.

Columna de opinión
El muy honorable Pujol.
Victoria Lafora www.diariosigloxxi.com 27 Julio 2014

MADRID, 26 (OTR/PRESS) Jordi Pujol, ex presidente de la Generalitat de Cataluña, toma por imbéciles a todos los españoles, fundamentalmente a sus conciudadanos catalanes y, en especial, a aquellos enaltecidos que salen en masa a las calles gritando "España nos roba"; un grito que el propio Pujol y sus compañeros convirtieron en bandera de sus credos nacionalistas y que hoy se vuelve deshilachada contra ellos mismos. ¿Quién roba a quien?

Jordi Pujol nos toma por imbéciles a todos los españoles al entonar una confesión con la que trata, no de expiar sus culpas, sino de poner borrón y cuenta nueva sobre unos muy turbios asuntos de dinero que afectaban a todos los miembros de su familia.

Jordi Pujol nos toma por imbéciles a todos tramando, muy inteligentemente, un mecanismo mediante el cual va a quedar absolutamente exonerado de culpa penal -el mismo, sus hijos y su mujer- saliendo de esta "merdé" con una simple declaración complementaria. Eso, después de haber estafado al fisco, o sea a todos los españoles, durante más de cuarenta. Que su imagen y, consecuentemente, la de la institución que representó, salgan deterioradísimas es, sin duda, lo de menos: la familia es la familia y la pela es la pela.

No obstante, en esta hora de "contrición", no estaría mal recordarle que cuando un periódico se atrevió a mencionar la presunta fortuna de los Pujol en Suiza, fue el mismo, el fundador de Convergencia, el que de forma tronante acusó al medio de atacar a Cataluña, al partido, e incluso al proceso soberanista. Y es que los Pujol han tenido siempre un sentido patrimonial sobre la tierra que dicen defender. Todo lo catalán les es propio y evidentemente nada les es ajeno. Ahora bien, el dinero a buen recaudo y sin compartirlo con sus conciudadanos. El patriarca ya tenía experiencia en ese hábil regate para sortear la Justicia alegando que, atacándole a él se atacaba a Cataluña. Lo tenía bien ensayado desde que lo puso en práctica la primera vez ante las gravísimas acusaciones de la fiscalía por el desvío de quinientos millones de las antiguas pesetas de Banca Catalana. El caso quedó archivado a pesar de que la entidad hubo de ser intervenida por el Banco de España.

Pero quizá lo que deja un regusto más amargo es descubrir que ese dirigente político que se consideró una autoridad moral, que convirtió sus discursos en una acusación permanente contra sus oponentes desde la rectitud de sus principios, que incluso utilizó preceptos católicos y una exhibición de su religiosidad para dar cobertura a su honradez, llevaba casi cincuenta años robándole a toda la sociedad.

La excusa de que sus hijos eran pequeños y no encontró el momento de ponerse a bien con el fisco no cuela. Más bien inclina a pensar que unos chicos educados en un ambiente de tolerancia con la apropiación de lo ajeno hayan seguido con estas prácticas que les ha llevado ante los tribunales.

Qué final más deshonroso para una familia que se creyó que ellos y solo ellos eran Cataluña.

Ser rico es muy arriesgado
J. M. RUIZ SOROA. El Correo 27 Julio 2014

· Las ventajas de las regiones forales se fundamentan en que asumen un riesgo con el sistema común español.

La única respuesta que recibíamos hasta hace pocos años los que nos atrevíamos a denunciar la escandalosa desigualdad ciudadana que provoca en España el sistema de financiación foral era la de que las cifras no eran las que decíamos, que eran otras (aunque no se precisaba cuáles). Bueno, pues en algo hemos avanzado: ahora nuestros foralistas admiten las cifras de la desigualdad, y si defienden el injusto sistema que las provoca lo hacen con el argumento del ‘riesgo unilateral’. Las ventajas de las regiones forales se fundamentarían en el hecho de que ellas asumen un riesgo con ese sistema: el de que si les fuera peor económicamente hablando, el sistema común español no vendría en su ayuda. Ventaja y riesgo se explican mutuamente, Gatzagaetxebarria dixit.

Antes de examinar el valor de este argumento permítaseme cifrar correctamente la ventaja que el País Vasco recibe del sistema foral de financiación. Los últimos estudios de la Fundación BBVA sobre el Sector Público Español (y no creo que el sr. Erkoreka pueda llamar al BBVA «enemigo de los vascos») establecen que la comunidad autónoma recibe una aportación neta del sistema español equivalente al 4,6% de su PIB, lo cual medido en euros puede llevar a decir (como hacía el editorial de este periódico hace unos días) que cada vasco es subsidiado en unos 2.000 euros por España. Sin embargo, esta conclusión no es correcta. El subsidio es mucho mayor, por la sencilla razón de que para medir la ventaja vasca hay que sumar a lo que recibe lo que se ahorra. En concreto, si de acuerdo con el PIB per capita vasco, que es ligeramente superior al de Madrid, a la comunidad le correspondería un déficit fiscal de por lo menos el 7%, y en cambio tiene un superávit del 4,6%, la ventaja obtenida es de alrededor del 12% del PIB. El triple en euros de los 2.000 señalados. ¿O es que se nos ha olvidado el sencillo arte de sacar las cuentas?

Para valorar este 12% basta compararlo con otro caso bien conocido de transferencia de subsidios: desde 1987 hasta 2004 España recibió de la Unión Europea una transferencia neta de alrededor del 0,9% de su PIB anualmente. Lo que eso significó lo vimos palpablemente todos. Bueno, pues conviertan el 0,9% en un 12%, aplíquenlo acumulativamente desde 1980 hasta hoy, e imaginen lo que implica para la comunidad receptora. Sencillamente, que ‘los vascos nos salimos’.

Y vayamos con la luminosa idea del riesgo unilateral de que, dado que el foral es un sistema cerrado, si la economía va mal en Euskadi nadie nos ayudaría. ¿Es así? No, es una falacia sin valor alguno, el último recurso dialéctico para defender lo indefendible.

¿Por qué? Primero por una sencilla razón estadística o histórica: el sistema de concierto lleva en funcionamiento (con cambios) desde el comienzo del siglo XX con la interrupción franquista para dos de las cuatro provincias. Más de 50 años. ¿Alguna vez se ha materializado ese riesgo que se invoca? ¿Alguna vez las provincias o Euskadi han quedado atrapadas por el sistema ante un empobrecimiento súbito? Nunca. Escaso riesgo hay entonces en apostar por que no ocurra algo que nunca en la historia ha ocurrido.

Pero, segundo, el argumento ignora que España sí ha sido solidaria cuando ha hecho falta. Recuérdese la reconversión industrial de los ochenta, o la regeneración urbanística de la villa que tanto nos admira y complace. Pues, ¿con qué dineros se hizo si no con una ayuda substancial del Estado? ¿O es que Madrid dijo ante esos problemas, «lo siento, pero arréglenselas ustedes solitos que para eso tienen el Concierto»?

Pero es que, finalmente, el argumento es una falacia descomunal ante la más simple lógica. Para explicarlo, permítanme una analogía: imaginen que Messi (u otro potentado similar) propone a Hacienda el siguiente trato: mire, señor Estado, yo no voy a pagar impuestos sobre mi renta (que parece son de unos veinte millones anuales) pero, a cambio, asumo el riesgo unilateral sobre mi vida y mi futuro; es decir, pase lo que pase nunca podré pedir a este Estado ayudas sociales, paro o renta mínima de inserción alguna. Es un trato equilibrado, ¿no? Supongo que el lector habrá sonreído ante la desfachatez de la idea de que los ricos propusieran a la comunidad asumir un ‘riesgo’ que no existe realmente (¡precisamente porque son ricos!) a cambio de dejar de contribuir a lo común.

Bueno, pues lo del ‘riesgo unilateral vasco’ es similar: para una comunidad que es la más rica de España en términos relativos y que lo ha sido desde hace mucho, no existe riesgo alguno en asumir que se queda con todos sus impuestos y que a cambio, si las cosas fueran mal, no pediría ayuda a los demás. Mientras sea más rica, no hay sino ventajas, sin riesgo alguno. Y cuanto más dura el sistema, más rica se hace y menor todavía es el riesgo (si alguna vez existió). Hasta el hacendista más simple sabe que un sistema de concierto, aquí o en Malasia, favorece necesariamente a las regiones más ricas del país porque les permite apropiarse en exclusiva del exceso de recaudación provocado por la progresividad del sistema fiscal. Y así les hace más ricas aún.

Claro que, como dice Erkoreka, el sistema tiene un apoyo político y ciudadano enorme entre nosotros, casi de ‘superconsenso’. Bueno, lo raro sería que no lo tuviera, claro. Pero, ¿es que el consenso de los ricos en seguir siéndolo a costa de los demás tiene algún valor justificativo? Pues eso.

El Gobierno vasco ha destinado 1.875 millones de euros al euskera en treinta años
El 40% del dinero se gastó en introducir la lengua vasca en el sistema educativo, liberando profesores para euskaldunizarlos
el correo 27 Julio 2014

El Gobierno vasco ha invertido 1.875 millones de euros entre 1983 y 2012 en políticas dirigidas a promocionar el aprendizaje y uso del euskera, y avanzar de ese modo hacia una sociedad bilingüe, según los datos facilitados por el Departamento de Educación y Política Lingüística. El estudio, al que ha tenido acceso Vasco Press, revela que casi el 40% de ese dinero, que se elevaría a 2.100 millones si se contabilizaran los ejercicios de 2013 y 2014, se ha destinado a introducir el euskera en el sistema educativo, concretamente a costear la euskaldunización del profesorado, liberando docentes y contratando sustitutos.

El segundo capítulo de gasto, el 38%, corresponde al Instituto para la Euskaldunización y Alfabetización de Adultos (HABE) y sus programas para financiar los euskaltegis. Una parte de los fondos de HABE se dedica desde 2004 a conceder ayudas para matrículas. El resto del presupuesto autonómico para el euskera se reparte entre las iniciativas para implantarlo en la Administración, la política lingüística y los gastos de los departamentos.


Recortes desde 2008
El origen del estudio del Departamento de Educación es una petición del Parlamento vasco realizada hace diez meses a la consejera Cristina Uriarte. Un grupo de técnicos recopiló toda la información desde los años ochenta, salvando las dificultades inherentes a los cambios de estructura presupuestaria y el tiempo transcurrido. La memoria, que no toma en cuenta la inflación y fue remitida a principios de esta semana a la Cámara de Vitoria, concluye que de cada cien euros del presupuesto general del Gobierno vasco, 1,24 fueron para el euskera.

Si en 1983 se destinaron 3,1 millones, la mayoría a los euskaltegis públicos y privados, esa cantidad se multiplicó por diez dos lustros después, hasta alcanzar 34,6 millones de euros en 1993. La tendencia continuó en años posteriores hasta el récord de 115 millones en 2008, en el que fue el penúltimo presupuesto del Gobierno de Ibarretxe.

Después llegaron los ajustes. Los recursos para el euskera tocaron fondo en 2012 con 93 millones. El Gobierno vasco está volviendo a aumentar el gasto este ejercicio hasta 111,8 millones, incluidos los planes para promocionar el uso del euskera en la Administración. Su propósito es destinar como mínimo esta cantidad en 2015 y 2016.

 


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