AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 30 Julio  2014

Un país en el bolsillo
MANUEL JABOIS El Mundo 30 Julio 2014

EN ESPAÑA últimamente han confesado dos mentirosos. Las dos mentiras han construido una doble vida: la pública, falseada y llena de reconocimientos, y la privada, en donde los números no mentían. Uno de ellos, Jenaro García, estaba inflando sus cuentas; el otro, Jordi Pujol, desinflándolas. Aquí se encuentra la primera particularidad de la vida política española: aparenta menos de lo que tengas, pero haz todo lo posible por tenerlo todo. Las dos figuras, que no pueden ser más distintas, tienen una coincidencia más: han acaudillado a gente con fe ciega en ellos. Gowex tenía marchamo de secta y ni siquiera cuando Gotham reveló sus mentiras los fieles dieron su brazo a torcer: una palabra de Jenaro bastó para sanarlos.

El nacionalismo identificó a Pujol con un país y cualquier sospecha sobre él lo era sobre Cataluña; cuando EL MUNDO empezó a informar de la fortuna de la familia en los paraísos fiscales un suspiro de alivio se escuchó desde todos los rincones: la caverna contra el soberanismo. Se dijo, y era cierto, que las exclusivas eran un ataque a Cataluña: a la Cataluña de las fantasías de Pujol y Mas, virgen y sin mácula, de seres de altos ideales superiores y más antiguos que los de cualquier nación.

Nombrado español del año en los 80, socio de Aznar en los 90 e independentista en el siglo XXI, lo único que ha permanecido quieto en Pujol ha sido el dinero, siempre en el extranjero. En eso sobreviene la dramática diferencia entre Jenaro y Pujol, más allá de las grotescas. Los estafados por Jenaro reaccionaron con furia de conversos; los estafados por Pujol, o sea el nacionalismo catalán, lo ha hecho con la ternura («siempre serás mi amado presidente», le escribía una ex concejala en plan tiradme al hoyo que voy con él, que es el más grande y si mató fue porque eran fiestas) que sólo aparece bajo las más finas de las dictaduras.

La dictadura de la opinión pública atenta a sensibilidades equivocadamente progresistas como la de Pujol: evasor fiscal de derechas, casado con una mujer de divertidas declaraciones racistas, protegido de la clase económica y periodística y conseguidor oficial de sus hijos gracias al gobierno de todos. Pero independentista ya, al final del viaje, y por tanto inmerso en la salvación moral. Tanto que desde el abuelo Florenci hasta el nieto Oriol, todos con los millones en Suiza mientras el padre gobernaba 23 años, han conseguido a estas horas la denominación oficial de casta. Por una vez que la que tenían delante era la literal.

Jordi Pujol
Muy Honorables evasores
Xavier Horcajo Libertad Digital 30 Julio 2014

Si Jordi Pujol merece reproche social y abandona sus cargos avergonzado, ¿Por qué no hace lo mismo Artur Mas? Sus vidas son paralelas: ambos tenían padres que hace décadas evadieron capitales a paraísos fiscales. Ambos han tenido que reconocerlo y que pagar con "paralelas" a Hacienda lo defraudado y la multa. Ambos comparten esa moral insolidaria; pero Mas no pide perdón y no abandona sus cargos.

El todavía Molt Honorable tuvo que pagar por su parte en los 823.262 euros familiares refugiados en el Liechtenstein Global Trust (LGT) porque un empleado desleal de la entidad le vendió al fisco alemán un CD con su nombre y el de otros 66 españoles que mantenían patrimonios por 77 millones.

A Mas le beneficio que Hacienda dudó sobre la legitimidad de su información y les ofrecieron no perseguirles por delito fiscal, si pagaban. Por cierto, pagaron 33 veces menos que un contribuyente pillado en falta en España. Lo hizo Elena Salgado.

Pero si Cataluña no soporta tener un ex Molt Honorable evasor de capitales a Andorra ¿Va a soportar tener un Moisés que la lleve a la independencia que hacía lo mismo en Liechtenstein?

Caso Pujol
El día más triste
Emilio Campmany Libertad Digital 30 Julio 2014

Uno de los elementos básicos del nacionalismo catalán es el de su superioridad. Según los independentistas, Cataluña es más rica porque los catalanes son más listos y más trabajadores que el resto de los españoles. Hasta cierto punto, la historia que tratan hoy de vendernos los nacionalistas, atribuyéndose la representación de todos, es que ellos, los catalanes, podrían haber seguido tolerando ser españoles de haber Madrid moderado su codicia. La sangre no hubiera llegado al río si el gobierno central no hubiera arrebatado a la industriosa Cataluña una tan alta proporción de sus recursos cuando, debido a la crisis, más los necesitaba. Y encima lo ha hecho para repartirlos entre los gandules y ceporros que malviven al otro lado del Ebro. Esa es la gota que se supone ha colmado el vaso de la paciencia catalana, la de los nacionalistas y la de los que hasta hace poco no lo eran.

Y de repente resulta que el padre de esas laboriosas hormigas, que unen a una superior capacidad de trabajo sus altas habilidades intelectuales, amén de una estricta ética, es un vulgar chorizo comparable a cualquier pelagatos mesetario que aprovechara su cargo de concejal de urbanismo para enriquecerse a costa de promotores inmobiliarios tan paletos como él. Conmueve ver el tramojo que se ha pasado el pobre Artur Mas anunciando que el muy honorable ya no lo es. La naturaleza del desgarro ha debido de ser terrible. No es plato de gusto tener que reconocer que el fundador del moderno nacionalismo catalán y, por ende, padre de la emancipación que está a punto de lograr la patria es en sus pecados el más español de los españoles. ¿Cómo podía pensar nadie que un catalán de pro pudiera amasar una fortuna con negocios turbios y dejar de pagar los impuestos correspondientes? Qué doloroso ha debido de ser para Mas tener que reconocer que en su país, donde jamás ha habido corrupción, donde la moralidad pública es la envidia de todos -especialmente del resto de españoles-, donde la ejemplaridad de quienes ocupan los cargos políticos llega a ser simplemente sublime, resulta que el más corrupto es quien se suponía más intachable.

Y lo más indigerible de todo, lo que no hay forma de soportar con mínima serenidad, es ver que un gran catalán, como quieren los nacionalistas que siga siendo Pujol, ha sido tan tonto como cualquier vulgar español y se ha dejado pillar. Cómo va a poder seguir siendo considerado el faro que les ha guiado hasta las puertas de la tierra prometida alguien que ha resultado ser tan desavisado como un español cualquiera nacido en cualquier sucio pueblo de las yermas tierras de España. Lo peor no es que Pujol sea tan chorizo como cualquier otro político español. Lo peor es que se haya dejado coger como cualquier otro idiota político español. Qué insoportable tiene que ser que todo lo relevante en los Pujol sea tan injuriosamente hispano.

La muy honorable honorabilidad… al desnudo
Antonio García Fuentes Periodista Digital 30 Julio 2014

Dr. Samuel Johnson (7 de septiembre de 1709-13 de diciembre de 1784), comúnmente conocido simplemente como Dr. Johnson, fue una de las figuras literarias más importantes de Inglaterra: poeta, ensayista, biógrafo, lexicógrafo, y considerado por muchos como el mayor crítico literario en idioma inglés. Johnson era poseedor de un gran talento y de una prosa con un estilo inigualable. A él se le atribuye la lapidaria sentencia siguiente… "El patriotismo es el último refugio de los canallas." Y acertó plenamente puesto que grandes delincuentes, bandidos, o cosas peores, estamos hartos de verlos “envolverse en la bandera y anteponer los intereses de la patria para ocultar su fechorías o felonías, más dignas de cárcel que de otra cosa”.

Estos canallas o “canalla política”, generalmente son apátridas, puesto que su patria es simplemente su panza y su bolsillo, que es en lo único que piensan; unido igualmente a que se les adore como algo especial, algo que la plebe a la que manejan les parezca y les resulte imprescindible, o él no va más de los dirigentes políticos que los dioses les enviaron para ser redimidos de sus miserias o males.

Ejemplo más destacado lo hemos visto en el difunto venezolano Hugo Chávez y su heredero. El primero ordenó que le hicieran un chándal con la bandera nacional, para que siempre que saliera a escena (y constantemente lo estaba) vieran sus seguidores que “siempre llevaba la patria encima”; costumbre que ha seguido su heredero Nicolás Maduro, como ferviente seguidor de su mentor al que sigue hasta en “ultratumba”. La realidad de la patria venezolana es muy diferente a lo que cantaron y cantan estos profetas; puesto que han llegado hasta a carecer del suficiente papel higiénico para atender las perentorias necesidades que de este producto nos son imprescindibles hoy en día; cosa inexplicable en un país donde “nadan en un lago de petróleo”, que como sabemos es el mejor oro que hoy hay en este pobre mundo.

Cuando esto escribo se acaba de “destapar el cofre de las sorpresas” del archifamoso catalán Jordi Pujol (el patriarca familiar) y el que reconoce que hace la tira de años, ocultó un gran capital a la Hacienda pública, simplemente para no pagar los impuestos correspondientes a ese erario público, del que no olvidemos lleva la tira de años viviendo opíparamente y además hoy, cobrando una suculenta paga vitalicia; sospechando que visto “lo aprovechado” del tal catalán y familia, puede ser incluso que a su esposa también le agenciara otra paga oficial y vitalicia; puesto que estos individuos suelen ser insaciables en dinero y poder. La prueba la tenemos en algún o algunos de los miembros de su familia, que andan también en líos judiciales por cuanto se les acusa de abusos de poder en concesiones oficiales y de las que se derivan hasta grandes bolsas de dinero que según personas allegadas, llevaron a Andorra, que al parecer es la verdadera patria de estos patriotas catalanes y no sé si también españoles; al menos de boquilla.

Se está publicando mucho sobre la vida y obras de estos patriotas y en la red hay infinidad de noticias que abarcan desde antes, durante y después de aquel turbio asunto de “Banca Catalana”; del que se habló mucho pero del que nadie respondiera apenas de nada; hoy cuando escribo se publica entre otras lo siguiente.

“La confesión de Jordi Pujol sobre una cuenta en Andorra no es más que “un asunto privado”, en palabras del presidente Artur Mas. Sin embargo, la Generalitat de Cataluña todavía costea al ‘molt honorable’ numerosos gastos en virtud de su condición de expresidente del gobierno autonómico. Y entre esos privilegios propios de jefes de Estado se incluye el pago del alquiler de una oficina de unos 400 metros cuadrados con todo el mobiliario incluido, en el Paseo de Gracia, una de las mejores calles de Barcelona y cuyos precios se antojan exorbitantes. Tal dotación va también acompañada del presupuesto suficiente para el funcionamiento ordinario de la oficina y las atenciones de carácter social y protocolario que correspondan. Además, tras abandonar la presidencia, el expresidente recibió durante 10 años una asignación por valor del 80 por ciento de lo que cobraba el presidente de la Generalitat. Y en la actualidad cuenta con una pensión vitalicia que asciende al 60 por ciento de lo que gana Artur Mas. (Vozpópuli 28-07-2014 y donde se dan muy amplias noticias)

A la vista de todo ello y lo que ya veremos irá apareciendo, causa risa (aparte del gran desprecio correspondiente) aquello de… “el muy honorable señor”; puesto que según nuestro propio idioma (“el del honorable también lo es como español de hecho y derecho”)… en idioma español (supongo que en el catalán será igual o parecido) la definición de honorable es ser: Digno de ser honrado o acatado. Y como a este individuo se le asignó el apéndice de “muy”; habría que averiguar lo que ello conlleva de alabanzas, lisonjas, o “vaselinas” añadidas, que no deben ser sólo el dinero que ocasiona como gasto superfluo a las quebradas arcas catalanas, cuyas finanzas estamos sosteniendo el resto de españoles.

Sí, España es diferente y dentro de España Cataluña lo es mucho más; sobre todo en “honores, honorabilidades políticas y variedad de enchufes al dinero público; o sea todo un ejemplo a seguir”… a la vista de todo ello ya veremos cómo al final “no pasa nada… nunca pasa nada en esta pobre España, la que una vez más va quedando exhausta en todos los sentidos”.

“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: (Platón): Lo que antecede lo demuestra con largueza. Claro que un pueblo totalmente indefenso poco puede hacer ante esta ya degeneración incalificable.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Educación
Control mental en Andalucía
Percival Manglano Libertad Digital 30 Julio 2014

El diario El Mundo publicó el lunes una noticia que ilustra como pocas la realidad del ejercicio del poder progresista. Una cosa son las promesas de equidad, justicia social y progreso que hace la izquierda. Y otra muy distinta la práctica liberticida de sus gobiernos. Ojalá todos aquellos seducidos por los cantos de sirena regeneradores de la ultraizquierda tomen conciencia de ello (y opten, más bien, por una regeneración liberal).

Pero vayamos al ejemplo. Bajo el título de "Los profesores de Andalucía no pueden recomendar libros de apoyo a sus alumnos", El Mundo informaba de que el servicio de inspección educativa de la Junta de Andalucía ha apercibido a un colegio sevillano por recomendar la compra de libros que no son los del Programa de Gratuidad de los Libros de Texto. Este programa subvenciona al 100% los gastos en manuales de Primaria y Secundaria en los centros públicos y concertados sevillanos. Añade el diario:

La inspección subraya que "el material curricular destinado a ser utilizado por el alumnado desarrolla de forma completa el currículo establecido" y, por tanto, no considera "procedente" la petición a las familias, "ni siquiera a título voluntario, de material bibliográfico adicional como cuadernillos y libros de lectura”.

La Junta justifica esta prohibición en que debe "evitar la discriminación del alumnado por su situación socio-económica". Los alumnos andaluces llevan sufriendo este burdo ensayo de control mental desde hace 4 años.

Los tiempos en los que las autoridades intentaban controlar mentes a través de un Índice de Libros Prohibidos, de la quema de libros o de su misteriosa desaparición pasaron ya. Ahora se aplica la sutil técnica de la subvención pública. Se controla lo que se subvenciona. El Estado establece las lecturas adecuadas subvencionándolas.

Una primera consecuencia –buscada, sin duda– es que se lee menos. Así lo demuestran las cifras en el artículo de marras. Cuando se ataca la libertad de elección, disminuye la voluntad de leer. Y lo poco que se lee es lo que las autoridades subvencionadoras quieren que se lea.

Otra consecuencia es la imposición del igualitarismo. Que los padres quieran que sus hijos destaquen, que no sigan al rebaño, que su curiosidad paste por campos ajenos a los acotados por la Junta vulnera la justicia social. Querer lo mejor para los hijos crea desigualdad porque unos padres lo conseguirán y otros no. Por eso debe ser proscrito. Los padres que quieran compran libros con su propio dinero serán amedrentados con la amenaza de la conducta antisocial. Son egoístas. Se desmarcan de las reglas del grupo. Su conducta es discriminatoria porque otros padres no van a hacer lo mismo.

La Junta asume también la equivocada idea de que el conocimiento es algo finito y maleable. Al igual que la riqueza, el conocimiento debe ser distribuido siguiendo criterios igualitarios. La función de los poderes públicos es asegurar que todos reciben los mismos conocimientos. Esto sólo se asegura controlándolos. Al igual que la riqueza que no controla el Estado es considerada sospechosa, los conocimientos adquiridos por voluntad propia son subversivos. El alumno debe saber sólo lo que está previsto que sepa. Saber más es muestra de insolidaridad. Aprender a pensar por uno mismo es peligroso porque impide el control de los conocimientos. La educación es asimilada a una inmersión. Se convierte en una herramienta de creación de conformismo, de sometimiento al poder.

Es evidente que esta lógica tiene muy poco que ver con la educación y todo que ver con el control social. La misión de los centros educativos (¿?) andaluces es evitar que los padres se gasten su dinero en comprar libros para sus hijos. En función de ello, estos centros son juzgados por su capacidad para imponer la ignorancia.

Esto está ocurriendo en la región de España donde la suma de votos de la izquierda y la extrema izquierda -PSOE, IU y Podemos- fue más alta en las recientes elecciones europeas. Alcanzó el 53,9% frente al 41% a nivel nacional. ¿Son estos datos evidencia del éxito o del fracaso de la política educativa de la Junta?

Pese al pesimismo que pueda infundir la respuesta a esta pregunta, debe recordarse que fueron 1,4 millones de andaluces los que votaron por opciones de izquierda hace un par de meses. Sin embargo, en las elecciones autonómicas de 2012 votaron al PP 1,6 millones, y 2 millones lo hicieron en las generales de 2011. La aspiración por un modelo político distinto, marcado por la libertad, pervive en Andalucía pese a todo.

Percival Manglano, exconsejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid.
pmanglano.com

Monarquía parlamentaria y república populista
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. ABC. 30 Julio 2014

La cultura política plebiscitaria, en nombre de la cual se exige la República, no es la forma más exquisita y moderna de la democracia, sino un proyecto ajeno a la calidad representativa del parlamentarismo y un modelo cercano a las experiencias más vetusta del caudillismo populista.

Quien haya calibrado bien la crisis que padecemos difícilmente podrá reducir su carácter al tropiezo en el bache de una mala coyuntura económica. Desde luego, la crisis es económica en su primera visibilidad y en sus golpes más inmediatamente dolorosos. Sin embargo, los ajustes para reparar el desorden de nuestro sistema financiero y superar las torpes alegrías de años de expansión aparente pueden provocar la pura y simple liquidación de la columna vertebral de nuestra sociedad: la clase media. Es la que está soportando las situaciones más inicuas en este proceso de estabilización, y habrá que empezar a considerar quiénes son los verdaderos perdedores de la crisis en su aspecto material. Perdedores, por cierto, a manos de la gestión de los políticos de todos los colores, que en las democracias débiles o impugnadas toman sus decisiones, siempre midiendo prudentemente la capacidad de movilización y la potencia vocinglera de los afectados. Y como la burguesía tiende al esfuerzo silencioso, a considerarse responsable de sus hipotecas y a asumir una austera administración de sus recursos, así le va a ese sector cautivo y desarmado, desterrado de aquellas dignas creencias que, hasta no hace demasiado tiempo, todo el mundo aceptaba como de justicia social.

No creo que ese pueblo español vapuleado, el pueblo formado por las clases medias y la clase obrera especializada, que dio apoyo masivo a la Transición, pueda separarse de la naturaleza de la crisis que vivimos. Además, por culpa de la debilidad de nuestro sistema inmunológico social y la pérdida de consistencia de aquellos sectores en los que se basó el sistema político de 1978, nuestro cuerpo nacional ha sido asaltado fácilmente por quienes nunca habían creído en él, pero que encuentran ahora espacio suficiente para destruirlo. Las convicciones de grupos ideológicos que hace cuarenta años optaron por una nación libre, por una España plural, sufren una demoledora impugnación que cuestiona mucho más que este o aquel aspecto de nuestro orden constitucional. Simplemente, es rechazado en su conjunto. El sistema se defiende actualizándolo, claro está. Pero las reformas y las actualizaciones siempre son el resultado de la protección de un orden que se considera esencialmente adecuado, nunca los primeros golpes de piqueta para derribarlo.

Hasta tal punto la crisis económica ha desmoralizado a nuestros dirigentes, que parecen sufrir una severa pérdida de peso ideológico frente a la obesidad de quienes desean quebrantar nuestro sistema. La sociedad, que incluye a comentaristas ingenuos, profesores con síndrome de tercera edad o excombatientes de utopías destartaladas, quizás no advierte lo que se nos viene encima dando alpiste televisivo y pienso radiofónico a esos personajes. Por su lado la izquierda socialista reencuentra ahora aquella esquizofrenia que le permitía ir del reformismo en la gestión a la revolución en el discurso, una dolencia adecuadamente bloqueada por los mejores años del PSOE de Felipe González. Y, mientras tanto, la derecha liberal se recluye en su ingenua confianza en que el desbarajuste político pasará por sí solo, en cuanto la deuda amaine o el paro decaiga. Ambas nos van a dejar a los pies de unos caballos tras cuyo galope no volverá a crecer la hierba de una sociedad democrática normal.

España necesita un rearme ideológico y político, que proteja una sociedad que debe recuperarse no solo en sus cuentas de resultados. Porque, en efecto, podríamos restaurar el equilibrio económico en pocos años, y descubrir, no obstante, que la crisis, afrontada exclusivamente en sus aspectos financieros, nos ha costado la supervivencia de nuestra nación. Que ha provocado la pérdida de la vitalidad histórica de España, reflejada en las instituciones con las que ha podido vivir en la paz y la democracia tan difícilmente recuperadas en el inicio del régimen de 1978. Nos ganamos entonces el derecho a una esperanza nacional. Sin embargo, las condiciones sociales de la crisis han llegado a hacernos creer que el único terreno de convicciones firmes es aquel donde campean las actitudes más agnósticas respecto de la democracia parlamentaria.

Tales actitudes esperpénticas han disparado contra todo lo que se mueve y, sobre todo, contra aquello que podría moverse en un proceso de regeneración nacional. Han disparado contra el sistema por todos los flancos y, además, lo han hecho siempre, como no dejaron de hacerlo sus compañeros de viaje en la historia del pasado siglo, en el nombre del pueblo. Porque en el nombre del pueblo frente a la partitocracia; en el nombre de los jóvenes frente a los decadentes; en el nombre de la utopía frente al pragmatismo, en el nombre de la revolución frente a la reforma; en el nombre de las masas frente a la libertad de los individuos, el siglo XX levantó escenarios de vergüenza que aún escandalizan nuestra conciencia moral. En el nombre de una autenticidad embriagada, desdeñaron la respetuosa veneración de la verdad.

Sus baterías, cargadas de la munición del desparpajo, la procacidad verbal y las farsantes protestas igualitarias, apuntan ahora a la monarquía española. Saben que ella es el centro de nuestro sistema político, no por ser monarquía a secas, sino por su naturaleza de monarquía parlamentaria. Disparan a la cabeza, disparan al corazón. Pero no lo hacen desde una mayor virtud democrática, a pesar de la algarabía de su lenguaje. La cultura política plebiscitaria, en nombre de la cual se exige la República, no es la forma más exquisita y moderna de la democracia, sino un proyecto ajeno a la calidad representativa del parlamentarismo y un modelo cercano a las experiencias más vetustas del caudillismo populista. Catherine Fieschi, socióloga de la Universidad de Nottingham, ha relacionado el arraigo y expansión del Frente Nacional con los aspectos menos liberales de la V República, que inculcó a una parte considerable de la sociedad francesa un profundo recelo por los partidos y un desapego por el sistema parlamentario. Para nuestros tribunos de la plebe y la democracia directa, es este un buen ejemplo para asignar con rigor el lugar de la democracia y el del populismo reaccionario en el debate político de nuestra crisis.

No seamos ingenuos. La apelación a la República no se hace por casualidad ahora, cuando todo nuestro sistema político ha sido desafiado. Se hace al ritmo desalentador al que camina nuestra decadencia nacional, con la frivolidad de la socialdemocracia en pretendida cura de rejuvenecimiento y la flaqueza de una derecha en perpetuo complejo de inferioridad, que intenta compensar una ideología que nunca expresa con unos éxitos contables que jamás podrán definir, a solas, una idea de España. El bienestar de los ciudadanos se da por hecho. Pero de ese bienestar forma parte también el derecho fundamental a disponer de una nación, de unas instituciones representativas, convertidas en garantía de nuestra existencia común y en salvaguarda de nuestras libertades. Que sean otros los que propongan el estropicio de un régimen plebiscitario. Que la sensatez de quienes alzaron nuestra Constitución continúe señalando que la inmensa mayoría de los españoles deseamos vivir en una democracia parlamentaria nacional, cuyo símbolo y garantía se encuentra en una institución y en la persona que hoy la encarna. La monarquía de Felipe VI. La monarquía de la España del siglo XXI. La monarquía parlamentaria, frente a la República de la demagogia.

«Libres e Iguales» habla con ABC
Jon Juaristi: «En Cataluña hay una amenaza sobre la libertad cívica»
DANIEL RAMÍREZ/GUILLERMO GINÉS / Madrid ABC 30 Julio 2014

Una llamada a la lógica del escritor: «Me gustaría que la sensatez se impusiera, pero esto no ocurre con frecuencia»

Jon Juaristi (Bilbao, 1951) es poeta, novelista, ensayista y traductor. Ha dirigido la Biblioteca Nacional y el Instituto Cervantes. Participa en la plataforma cívica «Libres e Iguales», para defender una España unida. Juaristi conoce el nacionalismo por dentro, y lo explica.

—¿Qué le llevó a firmar el manifiesto?
El planteamiento es semejante a mi visión del conflicto soberanista en Cataluña. Además, coincide que aquellos que forman parte del movimiento pertenecen a mi gremio, y con muchos mantengo una amistad. Pero lo fundamental fue la coincidencia de criterios.

—Ha visto el nacionalismo por dentro. ¿Cómo lo entiende ahora?
En ETA había un problema de terrorismo. Era una presión violenta y extrapolítica. Esto no ha sucedido en el nacionalismo catalán. Allí, el terrorismo ha sido lejano y episódico. En Cataluña, lo que hay es una amenaza sobre la libertad cívica, una presión muy fuerte sobre los que difieren. Discrepar con el nacionalismo catalán parece que se ha convertido en una actitud de mal gusto y de torpeza política, según ellos.

—¿Hasta qué punto es difícil abandonar los planteamientos nacionalistas?
En mi caso fue un fenómeno generacional. En el 69, los que estábamos cerca de ETA rompimos con ella. Lo hicimos a través de un planteamiento marxista-leninista. Esto era un desastre también, pero nos sirvió para romper con el nacionalismo vasco y con ETA. La ETA que yo conocí había dado sus primeros pasos en la violencia política, pero no tuvo nada que ver con lo que vino después. Sus planteamientos eran parecidos a los que podía tener una persona de izquierdas y antifranquista. El mundo de la oposición al franquismo en aquellos años sesenta vivía enloquecido.

—¿Qué versos escribiría sobre la situación actual?
Ya hay un manifiesto, así que podemos obviar los versos –dice riéndose–. Llevo una larga temporada sin escribirlos. He escrito poesía sobre Cataluña. Para mí es una tierra muy querida, tengo muchos amigos y he vivido temporadas allí. Me gusta muchísimo. Buena parte de la poesía catalana contemporánea ha influido mucho en la mía.

—¿Cómo va a acabar todo esto?
Me gustaría que la sensatez se impusiera, pero esto no ocurre con frecuencia.

—¿Qué le reprocharía a Mas?
Me parece de una torpeza política enorme el ponerse a cabalgar el tigre. Todo lo que sea excitar los bajos instintos y las fobias colectivas es muy peligroso. Hay que tener en cuenta que Cataluña, durante la Transición, y antes incluso, se identificó bastante con la sensatez política. Tampoco hay que olvidar que, antes de la Guerra Civil, fue la región más caótica de España. No se debe tentar a la suerte. Los gobernantes catalanes deberían tener un poco más de cordura.

Nacionalismo cleptómano
Manuel Molares do Val Periodista Digital 30 Julio 2014

Jordi Pujol es el padre de la Cataluña moderna y del sentimiento identitario que, tras su obsesivo cultivo, ve al resto de los españoles como seres rústicos, vagos y ladrones.

Mientras establecía esa imagen que hacía superiores a los nacionalistas, él, su familia y numerosos líderes catalanistas, entre los que también está como sospechoso Artur Mas, robaban afanosamente los dineros públicos.

Era el tres por ciento de comisión en toda obra pública que denunció Pasqual Maragall, que a veces llegaba al veinte, aunque cuando él presidió la Generalidad los suyos se afanaron en recibir lo mismo.

Numerosos políticos catalanes, exhibicionistas de la bandera cuatribarrada, y ahora de la añadida estrella nacional-socialista, arramplaban con todo y se llevaban el dinero a los paraísos fiscales mientras gritaban “Espanya ens roba”.

Sabido lo anterior, recibamos nuevamente una gran lección sobre las administraciones públicas: la cercana, en este caso el gobierno regional, no siempre es mejor para los ciudadanos.

Genera endogamia entre familiares, amigos y conmilitones, y si no se somete a controles exhaustivos independientes, forasteros, roba más que el centralismo, cuyos funcionarios proceden de todas partes y carecen inicialmente de obligaciones vecinales.

El sistema centralista francés, por ejemplo, impone cambios de destinos constantes y distantes en los funcionarios públicos que deben vigilar la buena administración, de manera que los fijos sepan que siempre están examinados por desconocidos.

Pero los nacionalistas autonómicos exigen una justicia y una hacienda propias, y explotan el idioma local alegando patriotismo para rechazar a los foráneos; así podrán robar sabiendo que nadie los investigará.

Si Jordi Pujol ha confesado parcialmente sus pillerías –habrá muchas más-- es porque la policía nacional y aduanas, que son organismos estatales, le siguieron la pista, mientras que los mossos d’esquadra se tapaban ojos y oídos.

'La pasta nostra'
Pujol cerca del mal, lejos del bien
Xavier Horcajo www.gaceta.es 30 Julio 2014

El fin –generalmente su interés personal- justifica los medios. Y cuando algo salía mal, se disculpaba en un: “Por Cataluña”.

Nadie podía imaginar que aquel Pujol joven fundador de un partido llamado Crist i Catalunya, acabase mezclado, codo con codo, con los tipos con más execrables de su entorno. A ello no le llevó la necesidad; el mandaba. Pasó porque las consideraciones morales de Jordi Pujol siempre estuvieron sometidas a su conveniencia. El fin –generalmente su interés personal- justifica los medios. Y cuando algo salía mal, se disculpaba en un: “Por Cataluña”.

Banca Catalana arruinó a cientos de catalanes, pero no a los Pujol que la dirigían. Su amigo judío David Moisés Tennebaun les compró lo mollar de su paquete de control del banco. Y aun dio la cosa para que el abuelo Florenci aparcara un “morral” de subsistencia en Andorra, que ahora les cruje en pagos a Hacienda.

Cuando los inexpertos guerristas se le echaron encima por lo de Banca -con los fiscales Mena y Villarejo de mascarón de proa- Pujol se adentró en el juego sucio. Se enrocó en la bandera y utilizó a las masas engañándolas con un: “No me atacan a mí, atacan a Cataluña”. Abajo las masas hipnotizadas gritaban a su esposa Marta Ferrusola: “Això es una dona!” (¡Eso es una mujer!”), otorgándole título de ejemplaridad.

Le salvaron del problema entre todos: Miquel Roca, Lluís Prenafeta y el penalista Joan Piqué Vidal, un tipo al que Robert de Niro no se atrevería a interpretar. Pujol demostró ser duro y no tener escrúpulos. La movilización, escandalosamente interesada burló la acción de la justicia. Felipe González se asustó, y Pujol fue exculpado. Pujol aprendió aquella “alquimia” y decidió que el mismo era Cataluña.

Para manipular bien a las masas, Prenafeta recibió el cometido de montar TV3. Roca, que podía ser un rival político, fue desintegrado. Y Piqué Vidal sacó de problemas a cientos de familias convergentes les ayudaba a burlar la ley. De ahí proviene el “blindaje” nacionalista.

Como en las películas del hampa. El pujolismo se contaminó con el juego primero el caso Casinos y su financiación ilegal a CDC, luego el Lottogate el escándalo con las loterías, los “amables” hermanos Lao y el uso de recursos catalanes para los nuestros de Convergencia (caso Caric, ICF, etc.). La ejemplar Marta descubría que podía vender millones de plantas a las empresas que trataban con la Generalitat y montó Hidroplant, la empresa que destruyó el césped del Camp Nou. Su ejemplaridad era una pantalla guapa para meter el cazo, sin dejar de mirar por encima del hombro a los “súbditos” catalanes.

El segundo gran escenario de inmoralidad pujolista fue considerar a Javier de la Rosa “empresario modelo”, criterio que mantuvo hasta que De la Rosa, ya en la cárcel le mandaba telegramas conminatorios con el texto: “Aun estoy en la cárcel”. Pujol salvó Port Aventura, pero se entregó al dinero fácil de De la Rosa: de textiles amigas a hospitales y protección política a cambio de dinero.

El hombre con más condenas de la historia económica española quiso incluso que le devolvieran lo que él les había dado durante tantos años. Envió a su esposa, Mercedes Misol, a pedírselo al hoy alcalde de Barcelona, Xavier Trías.

La conversación grabada (no precisamente por los Trías) es alucinante, Trías ahogándose en las erres y azorado por la exigencia de la señora De la Rosa dice: “Mercedes esos dineros se han gastado, no están, se emplearon en campañas. Es imposible que te devolvamos nada”.

Los De la Rosa siguieron exigentes hasta aportando información dudosa sobre cuentas en bancos suizos de los Pujol. Los Pujol siempre les miraron por encima del hombro: “son castellanos”. Pero en los delitos de corrupción de De la Rosa, los Pujol fueron como poco “cooperadores necesarios” y beneficiarios de la orgía barroca de delitos del empresario “Gran Tío Vivo”.

Pero quizá el episodio de peor catadura moral y el que califica la moralidad de Jordi Pujol se llame Luis Pascual Estevill, el garbanzo negro de la justicia española. Pujol sabía que Pascual Estevill enviaba catalanes inocentes a la cárcel, para sacarles dinero por ponerlos en libertad después.

Del enjuague se encargaba Joan Piqué Vidal, el abogado de cabecera de los Pujol. Por ello fueron condenados ambos, el juez por prevaricador y el abogado por su secuaz. Docenas de catalanes fueron víctimas de la extorsión casi terrorista de Pascual Estevill consentida, protegida y aplaudida por Pujol.

Cuando Cataluña rugía de indignación por el juez maligno(al que en los juzgados le llamaban “El lobo”) los de Pujol le promovieron al Consejo del Poder Judicial (CGPJ) porque las instituciones están para ser contaminadas a discreción.

Nadie mejor que Roca, Alavedra y Pujol sabían que era un mal juez de cuarto turno. De hecho, Alavedra alojó en su domicilio reuniones obscenas para fijar el precio de las decisiones del juez sobre relevantes personajes de la órbita del Banco Central.

Pascual Estevill, un tipo sin escrúpulos que usaba la toga para forrarse con métodos basados en el terror y jugando con la libertad de las personas, hacía favores al President Pujol. ¿Existe perversión más grave en un funcionario? Pues eso pasó por culpa de Pujol al que jamás se le oyó pedir perdón, como ahora.

Todo ese horror fue compatible en el tiempo con el enriquecimiento de los hijos de Pujol, como si fueran los hijos de Obiang Nguema. El primogénito, sin oficio ni beneficio, multimillonario a lo James Bond: maneja bolsas de basura con fajos de billetes, carreras en Le Mans, Ferraris y Mercedes McLaren y chicas (ahora les llaman novias) que se dejan pagar el bisturí del cirujano estético (como Vicky Álvarez) viajes y vida disipada a cambio de su “amor”; encima van diciendo en grabaciones ilegal “sufrió tratamiento por adicción al sexo” pero que es capaz “de pegarte cuatro polvos seguidos sin viagras” (Nótese el lenguaje de la presunta novia en conversación con Alicia Sánchez Camacho).

Todo el dinero de Jordi Pujol Ferrusola proviene de los tajos que metía desde su despacho de la calle Ganduxer a concesiones, licencias, obras, contratos y favores del Gobierno de su Honorable padre que el administraba implacablemente. A veces compraba inmuebles para instalar departamentos de la Generalitat y se embuchaba las comisiones.

El segundo de los hijos Josep vendió su consultora Europraxis a Indra por una fortuna a cambio de franquear su entrada en Cataluña, fue el primero en regularizar en Hacienda y ahora es ciudadano fiscal en Madrid, porque en Cataluña se paga más. ¡Un gran patriota!

Pere Pujol trabaja para una de las familias de los empresarios más favorecida por Pujol, los Sumarroca. Él se dedica a negocios medioambientales, fuertemente regulados por el Gobierno catalán.

Oriol Pujol acaba de dejar sus cargos de secretario general en CDC, imputado por tráfico de influencias en el “caso de las ITV”. En ese reparto sus compinches le llaman: “El primo de Zumosol”, consta en las grabaciones sobre el reparto que la Generalitat hacía de las estaciones de inspección de vehículos. Sus amigos incluso vendían “forfaits” de protección a multinacionales que se marchaban de Cataluña (Sony, Sharp o Yamaha). Les arreglaban el ERE, les daban protección política y les vendían las instalaciones. ¡Menudos nacionalistas!

Oleguer Pujol –famoso por su Freedom for Catalonia en Barcelona ’92- con su fondo Drago podría haber sido utilizado por la familia para blanquear en grandes operaciones inmobiliarias con Prisa, el Santander o con compras de antiguos cuarteles, lo investigan en Anticorrupción. Pero es seguro que era el receptador, el perista, del dinero de su familia, que su hermano mayor Jordi traía de Andorra a Madrid.

El clan Pujol
La venganza póstuma de Tarradellas
José García Domínguez Libertad Digital 30 Julio 2014

Algo inaudito en el muy hermético mundo de la omertà catalana, la historia de la gran estafa que dio origen a la fortuna del fundador de Banca Catalana y patriarca del clan de los Pujol, Florencio Pujol, el padre de Jordi Pujol i Soley, fue narrada en su día con todo lujo de detalles escabrosos por Manuel Ortínez, quien fuera consejero y hombre de la máxima confianza personal y política de Josep Tarradellas a su regreso del exilio francés. Así, gracias al entorno más íntimo de Tarradellas, acusarían recibo los anales del rocambolesco tocomocho maquinado en Tánger por Pujol padre con la complicidad de Josep Andreu i Abelló, el antiguo dirigente de la Esquerra que había creado de la nada el Banco Inmobiliario y Mercantil de Marruecos. Una súbita prosperidad económica, la de Andreu i Abelló, que acaso no fuera ajena, tal como ha conjeturado el viejo sindicalista de UGT Antón Saavedra, al saqueo del patrimonio del Estado español en el célebre pillaje del Vita, aquel yate que partió hacia México repleto de lingotes de oro y joyas tras el fin de la guerra (Andreu i Abelló, que años después sería nombrado consejero de Banca Catalana por Pujol hijo, formó parte junto con Indalecio Prieto del grupo que hurtó el cargamento de la nave a su llegada a América). Lo de Tarradellas tenía todo el aspecto de ser una venganza. Y lo era.

Mas remontémonos a los inicios de la década de los ochenta y al opresivo clima reinante en la pequeña ínsula Barataria recién construida por un Jordi Pujol presto a monopolizar hasta el último resquicio del poder civil en la región. Había nacido el Ubú president. Así, el 15 de agosto de 1982, La Vanguardia abría su portada titulando a cuatro columnas: "Josep Tarradellas, el primer sorprendido por ‘sus’ declaraciones a un diario madrileño". Luego, en el cuerpo de la noticia explicaba a sus desconcertados lectores que "una secretaria -no identificada- de Tarradellas indicó -a no se sabe quién- que éste se había enterado y había leído el polémico texto ayer lunes". El "polémico texto" era una larga entrevista concedida por Tarradellas a Iván Tubau que una revista del Grupo Zeta se había negado a difundir. Tras la censura local, un periódico de Madrid, Diario 16, la reproduciría íntegra. Pero, volviendo a la "información" de La Vanguardia publicada justo al día siguiente, el diario de mayor difusión y prestigio de Cataluña desvelaba que "otra fuente próxima y autorizada del expresident -La Vanguardia no tenía por fuente suficientemente fiable al propio Tarradellas- aseguró ayer que, en todo caso, la entrevista en cuestión fue realizada hace más de un año […] A la luz de lo expuesto, las manifestaciones publicadas por el diario madrileño hay que ponerlas, como mínimo, en tela de juicio".

Si, como mínimo, había que poner en cuarentena la palabra de una personalidad que en aquel momento ya ocupaba un puesto de honor en los manuales de Historia, se preguntará el lector en qué habría consistido la imperdonable falta de Tarradellas. La respuesta es simple: osó referirse al pujolismo tildándolo de "dictadura blanca". Era la guerra. La del viejo Tarradellas, por entonces única voz capaz de levantarse frente al poder omnímodo de Pujol, debía ser acallada cuanto antes. Perentoria misión, la de esparcir escoria sobre su figura, que le sería encargada a Josep Benet, el historiador aficionado y candidato a la Presidencia de la Generalitat que los comunistas enfrentaran contra el propio Pujol en las primeras elecciones autonómicas. De tal guisa, Benet, un turbio meapilas montserratino reconvertido a los cinco minutos de la gran victoria de CiU en el más fiel servidor del pujolismo, fue premiado por su nuevo jefe con la dirección de un neonato Centro de Historia Contemporánea de la Generalitat. Su misión: tratar de implicar por medio de todo tipo de insinuaciones y medias verdades a Tarradellas en la detención de Lluís Companys por parte agentes de la Gestapo en Francia. El objetivo de Pujol era acusar a Tarradellas de delator y, por tanto, de cómplice directo de los franquistas que fusilaron a Companys. Mas volvamos a Una vida entre burgesos, las impagable memorias de Ortínez, para saber de primera mano del asunto:

"En el libro del señor Benet sobresale como la cabeza de una serpiente una palabra: ‘delación’. Aprovechando las circunstancias más extravagantes, como las luchas entre el exilio y la oposición interior en torno a los juegos florales de Perpiñán u otras circunstancias, Benet acusa a Tarradellas de ser un delator. De hecho su libro es una invitación a que el lector convenga en que Josep Tarradellas fue un traidor a Cataluña. Pero la aparición de la palabra ‘delator’ tiene un alcance más amplio: me consta que Benet, desde su cargo de director del Centro de Historia Contemporánea de la Generalitat, se encaminó a la investigación de las presuntas responsabilidades de Josep Tarradellas en la detención del president Companys por agentes de la Gestapo. Se ha llegado a decir que se consultaron los antiguos archivos de la policía política alemana. Evidentemente, no pudieron encontrar nada. Del rastro de ese intento – bien miserable – ha quedado, sucia, la palabra. La última cosa. Breve y sintética: la primera obra global que se ha publicado en Cataluña sobre la figura del president Tarradellas ha sido escrita por un alto funcionario de la Generalitat de Cataluña, presidida en estos momentos [1993] por el muy honorable sucesor de Josep Tarradellas."

Gran verdad esa de que la venganza es plato que siempre conviene tomar frío.

* Segunda parte del artículo Les presento al patriarca Pujol. http://www.libertaddigital.com/opinion/jose-garcia-dominguez/les-presento-al-patriarca-pujol-73046/

ERC, cómplice del delito
Antonio Robles cronicaglobal.com 30 Julio 2014

La portavoz de ERC, Anna Simó, se ha opuesto a una comisión de investigación en el Parlamento autonómico de Cataluña con la justificación de que la propuesta del PP supone "una utilización chapucera de este caso contra el proceso" [independentista].

Si alguien tenía alguna duda, ahí tienen a ERC tapando la corrupción de CiU en nombre de la construcción nacional. Una vergüenza mayor si cabe que el mismo delito, pues no hay mayor delito que refugiarse en la patria para esquivar las leyes.

¿Se imaginan qué hubiera pasado si en lugar de Pujol hubiera sido Aznar el que hubiera confesado que no había tenido ocasión durante 34 años de regular millones de euros en paraísos fiscales..? Supongo que se lo imaginan. Pero ¿a qué no se imaginan que el portavoz del PSOE se opusiera a una comisión de investigación en el Congreso de los Diputados con la justificación de que la propuesta supondría “una utilización chapucera del caso contra la unidad de España”?

La mera ficción ya nos hace daño al oído. Utilizar la unidad de España para amparar a un corrupto no sólo sería intolerable, sino que el PSOE se convertiría en cómplice del delito y se negaría así mismo como partido de izquierdas.

Cuando los monaguillos del Ara y los curas de TV3, La Vanguardia o El Punt-Avui dejen de darnos la lata con la penitencia y el arrepentimiento, podremos volver a un país laico y a un Estado de Derecho donde nadie es más que nadie, y el delito y al delincuente se les persigue con las mismas leyes que se ampara a los ciudadanos honestos. Sean nacionalistas o no

Bien, las anteojeras nacionalistas en Cataluña hacen posible lo impensable: ERC, del brazo de CiU, se opone a la comisión de investigación que el PP ha pedido. Una vergüenza imposible de digerir. Por si alguno creyese que ERC es algo más que una secta nacionalista, aún no se ha enterado que es el partido de las dos mentiras: ni es de izquierdas, ni combate la corrupción cuando la corrupción es de la familia nacionalista. ¿Estos son los que crearían un país nuevo sin corrupción, transparente y plural? ¡Qué sarcasmo! Pobres militantes que creen sinceramente en la ilusión de un mundo mejor fuera de España… su honestidad no les salvará de esta contradicción indecente.

En realidad, la posición de ERC contra una comisión de investigación en el Parlamento autonómico para clarificar cuantía y procedencia del dinero de los Pujol en paraísos fiscales, es comprensible: tirar de la manta de Pujol es poner patas arriba la trama de intereses inconfesables de la que viven miles de nacionalistas con el cuento de la construcción nacional. Porque Pujol fundó la doctrina y creó la red desde Banca Catalana, la extendió y fortaleció con los presupuestos de la Generalidad y la tejió con medios de comunicación públicos y miles de asociaciones y fundaciones afines para dar cobertura ideológica y tragásemos con la económica. Es el negocio nacional, es decir, su negocio particular.

Para quien aún siga creyendo en la herencia del padre muerto como explicación de los millones amasados, recuerden algunos delincuentes estrechamente relacionados con Jordi Pujol y presentes a lo largo y ancho de sus 23 años al frente de la Generalidad: Lluís Prenafeta, mano derecha de Pujol y pilar fundamental de la Cataluña nacionalista que llegaron a creer suya (“Nosotros somos Cataluña” se dijeron mutuamente en los ochenta). Obligado a dimitir por corrupción, fue finalmente condenado. La corrupción de este padre de la patria no fue solo económica, puso también las bases del control de la información en Cataluña. El conseller de Economía Macià Alavedra, uno de los fijos en todos los gobiernos de Pujol, imputado y condenado por corrupción. El juez Lluís Pascual Estivill, impuesto por Pujol como miembro del CGPJ, imputado, juzgado y condenado por extorsionar a empresarios, junto a Joan Piqué Vidal, abogado personal de Pujol desde el caso Banca Catalana y quien dispuso de testaferros para crear la empresa de su hijo Jordi Pujol Ferrusola, Iniciatives Marketing i Inversions S.A., actualmente investigada por el juez Ruz. Javier de la Rosa, “empresario modelo” para su íntimo amigo Pujol, condenado por estafa; el caso Pallerols, los Planasdemunt, el caso Casinos, el caso Pretoria, Ferrovial… La red es tupida, se extiende a lo largo y ancho de sus 23 años de gobierno y él fue el origen y el nudo gordiano de toda ella. ¿O qué se piensan que es el caso Palau sino la consecuencia de esa trama de intereses tejidos persistentemente a lo largo del tiempo?

¿Por qué tanto silencio, durante tantos años? ¿Acaso no era evidente? Le recordamos a menudo la gran metáfora de su estafa a través de una sentencia suya a la sociedad clientelar, corrupta y sumisa del franquismo reflejada en el libro El llibre roig de Jordi Pujol, hoy nuevamente recordada en estas páginas por Pablo Planas: "El general Franco -sentenció Pujol- va escollir, com un instrument de govern, la corrupció. Va afavorir la corrupció. Sabia que un home, a causa de fets de corrupció econòmica o administrativa, esdevé un presoner. Per això el règim franquista va fomentar la immoralitat de la vida pública i econòmica. Com es fa en certes professions indignes, aquell règim procurava que tothom estigués enfangat, que tothom estiguès compromès". Exactamente lo que usted ha hecho, por eso lo describe tan bien. ¿Pero por qué nadie quiso ver lo evidente cada vez que se lo recordamos? Pilar Rahola arremete ahora contra la mentira del padrino, ¿pero de qué ha vivido ella, sino de taparle las vergüenzas hasta que las vergüenzas amenazan al mundo del cuál viven nacionalistas como ella?

Cuando los monaguillos del Ara y los curas de TV3, La Vanguardia o El Punt/Avui dejen de darnos la lata con la penitencia y el arrepentimiento, podremos volver a un país laico y a un Estado de Derecho donde nadie es más que nadie, y el delito y al delincuente se les persigue con las mismas leyes que se ampara a los ciudadanos honestos. Sean nacionalistas o no. Hoy le ha tocado a Pujol, ayer a Bárcenas, y siempre a quien quiera hacer de lo público su patio particular.

Quizás la señora Anna Simò teme que se descubran más casos de corrupción como el del ex consejero de Gobernación de la Generalidad Jordi Ausàs, por entonces militante de ERC, condenado por contrabando de tabaco. Sea lo que sea, es indecente que, en este momento de inmoralidad política, ERC se oponga a una comisión de investigación. Y sangrante que vote junto a CiU el desmantelamiento de la sanidad pública. Todo cuadra. Como vemos, todo su ser consiste en ser nacionalista.

Vuelvo a repetir, ¿estos son los que crearían un país nuevo sin corrupción, transparente y plural? ¡Qué Dios nos coja confesados, porque a ellos los "cogerá" Podemos!

Oriente Medio
Los cristianos israelíes y la lucha contra Hamás
Ricardo Ruiz de la Serna Libertad Digital 30 Julio 2014

La operación Margen Protector contra la infraestructura de Hamás en la Franja de Gaza ha tenido el efecto colateral de ahondar las diferencias entre árabes cristianos y árabes musulmanes en Israel. La carta que el sacerdote griego ortodoxo Gabriel Nadaf, fundador del Foro de Reclutamiento de los Israelíes Cristianos, ha dirigido al cuerpo diplomático acreditado en Israel es un síntoma de que algo está cambiando entre los árabes israelíes, al paso que la propia sociedad israelí se está transformando.

La carta, fechada el 20 de julio –pocos días después de que se iniciasen las operaciones contra Hamás en Gaza–, hace un llamamiento a apoyar y respaldar a Israel y sus fuerzas de defensa y afirma:

Nuestros soldados están luchando contra organizaciones terroristas cuyo único propósito y objetivo es la destrucción del Estado de Israel.

La misiva es contundente a la hora de atribuir a la organización terrorista la responsabilidad de las muertes de civiles en la Franja.

En nombre de los cristianos israelíes, pido a gritos al mundo entero: ¡el mundo tiene que despertar! Los actos terroristas no dejan ninguna oportunidad a la paz. Si Hamás no protege a su propio pueblo, Israel no puede ser responsable de su seguridad. Se supone que Hamás protege a su propio pueblo, pero por desgracia, como todas las organizaciones terroristas, hace lo contrario. Se aprovecha de la población civil de Gaza y sacrifica a su pueblo (mujeres y niños). Por lo tanto, la muerte de los civiles palestinos en Gaza es solo responsabilidad de Hamás.

La carta añade varias referencias al destino de los cristianos en Gaza. Al leerla, es inevitable evocar el sufrimiento de las comunidades cristianas en Oriente Medio y su destrucción en países como Irak y Siria. "Hamás lo ha hecho todo para obligar a los cristianos a desaparecer y huir de Gaza. Ellos odian a los cristianos no menos que a los judíos", dice; y añade: "Hamás es parte de la ideología de Al Qaeda". Asimismo, advierte a los embajadores de que

la llama del terrorismo va a llegar a todos los rincones del mundo y ningún país estará a salvo de ataques terroristas. Lo que está sucediendo en Siria, Irak y Gaza sucederá en sus países si siguen sin hacer nada.

Durante décadas se ha hablado de los árabes israelíes como si el factor religioso fuese secundario entre ellos. Frente a la identidad judía, la predominante sería la árabe, sin que fuera muy significativo que se tratara de musulmanes –la inmensa mayoría– o de cristianos.

Hubo, ya en los primeros años de vida del Estado de Israel, algunos intentos de diferenciar entre árabes cristianos y árabes musulmanes en Israel. George Hakim, el obispo católico griego de Galilea, fundó una milicia cristiana durante la Guerra de Independencia, y en 1958 firmó un acuerdo sobre el servicio militar para los cristianos similar al que en 1956 se había firmado para los drusos. Sin embargo, tuvo poca acogida entre las comunidades cristianas.

Ahora las cosas han cambiado. El declive de las comunidades cristianas en Irak –agravado actualmente por la política de destrucción sistemática del Estado Islámico–, la experiencia de los Gobiernos surgidos de las revueltas árabes –Túnez, Libia, Egipto– y el terror impuesto por los rebeldes sirios en las zonas que controlan han propiciado movimientos entre los árabes cristianos en Israel, que están tomando conciencia de la especificidad cristiana en una región del mundo en la que la religión es un factor crucial a la hora de determinar la identidad. No se trata, naturalmente, de que todos sean religiosos sin más, sino de la asunción de una historia y una memoria en las que el hecho cristiano sea relevante frente a otras narraciones. La recuperación del arameo como lengua y de la tradición maronita-aramea como cultura son dos aspectos significativos de esta aparición de una conciencia comunitaria específica.

En este contexto, la iniciativa del Foro de Reclutamiento de los Israelíes Cristianos cobra un nuevo significado. La incorporación al ejército es el paso para la integración plena en una sociedad plural y democrática, que se presenta a los cristianos de Israel como la alternativa a los regímenes islamistas y yihadistas que proliferan en la región. En estos mismos días, el Estado Islámico ha comenzado a recaudar un impuesto a los cristianos a cambio de protección en las zonas de Irak que controla. La comunidad de Mosul prácticamente ha desaparecido, y se han confiscado las propiedades de quienes han huido. Los yihadistas han volado el mausoleo de Jonás. La comunidad cristiana iraquí ha pasado de más de un millón y medio de fieles en 2003 a unos 450.000 en 2014. En Siria, dos tercios de los cristianos han abandonado el país y muchos de ellos combaten en el ejército de Asad contra los rebeldes.

Así, uno de los efectos de las profundas transformaciones que ha experimentado Oriente Medio desde que comenzó este siglo es este nacimiento incipiente pero real de una identidad cristiana que se expresa en árabe o arameo pero que rompe, sin embargo, con la narrativa panarabista, que pretendía ser laica.

La carta de Gabriel Nadaf invita a combatir el terrorismo "para proteger Tierra Santa. Porque si, Dios no lo permita, nuestro país cae en manos de los terroristas, una catástrofe se abatirá sobre todo el mundo". Por desgracia, esta terrible predicción se está haciendo realidad para las comunidades cristianas sometidas a regímenes islamistas en Oriente Medio.

© elmed.io

Tres meses sin respuesta a la Petición de Investigación
Gabriel Moris https://www.change.org/  30 Julio 2014

https://www.change.org/al-gobierno-al-congreso-y-a-la-audiencia-nacional-investigar-los-atentados-del-11-m/u/7670790?tk=EgTRwYIThndx6fVi60o_VuiiAQ2_rdWGkq00Gc0yu2w&utm_source=petition_update&utm_medium=email&utm_campaign=petition_update_email
Madrid

25 jul 2014 — Petición a las Tres Instituciones realizada por correo el 29 de Abril de 2014.
Se adjuntó un disco con 56.013 firmas, de 66 países y 9.838 comentarios dando razones para investigar el 11-M.
Recibimos acuse de recibo de Correos de las tres.

Sólo el Congreso de los Diputados ha respondido infomando que ha cursado la carta a la Comisión de Peticiones.
Seguiremos informando sobre el SILENCIO.
Muchas gracias a TODOS.

Petición dirigida a: Al Gobierno, al Congreso y a la Audiencia Nacional.
Investigar los Atentados del 11-M.
Gabriel Moris

Petición creada por Gabriel Moris
Madrid, España
Para hacer Justicia y regenerar las Instituciones. Para prevenir otro crimen de lesa humanidad como éste.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
La tremenda responsabilidad del nacionalismo... y de 'Madrit'

EDITORIAL Libertad Digital 30 Julio 2014

Si hay algo que caracteriza todo lo que hace, dice o toca el nacionalismo catalán es la doble moral, ese aplicar a los demás criterios mucho más estrictos que los que se aplica a sí mismo, cuando no diametralmente opuestos. Presume de aquello de lo que carece y comete fechorías que no perdona a los demás.

Sirva el caso Pujol –todo parece indicar que estamos sólo en las primeras fases del drama– como gran, definitivo ejemplo.

En su comparecencia de este martes, Artur Mas ha mostrado su "compasión" hacia semejante defraudador confeso; ha tratado de rescatar su legado político e insistido en que se trata de un asunto privado y familiar, si bien ha aceptado la dimisión de Pujol de todos los cargos que ostentaba, fuesen o no simbólicos...

El compasivo Artur Más también tenía dinero presuntamente heredado de su padre en una cuenta en el extranjero y fiscalmente opaca, pero no ha considerado oportuno exigirse a sí mismo las responsabilidades políticas que, a pesar de todos los pesares, ha cobrado a Pujol.

Qué doble moral e hipocresía la de una casta política y mediática que sólo veía la corrupción en otras partes de España, mientras el gran hombre del nacionalismo y el independentismo defraudaba a Hacienda, mentía e impulsaba la construcción nacional de Cataluña con su dinero a buen recaudo en cuentas secretas andorranas.

Por otro lado, llama poderosa y ominosamente la atención la actitud de Madrit, de los principales partidos nacionales y de los Gobiernos e instituciones que han controlado, con su inconcebible falta de celo a la hora no ya de perseguir sino de criticar como se merece la escandalosa corrupción nacionalista.

No hay manera de evitar las sospechas. En un país donde las autoridades gustan de exhibir las destrezas de la inspección de Hacienda y donde al ciudadano de a pie cualquier pequeño error puede costarle tremendamente caro, los desmanes nacionalistas al parecer han pasado inadvertidos. Eso, cuando no han llovido del cielo de Madrit regularizaciones providenciales como la de Elena Salgado de 2008.

Este miércoles Rajoy tiene una excelente oportunidad para despejar las más que razonables dudas y exigir ante Artur Mas que cada palo aguante su vela y el nacionalismo asuma su tremenda responsabilidad en los desafueros y despropósitos que han llevado a Cataluña y al resto de España al estado calamitoso en que se encuentran.

Patriarcas del delito.
Vicente A.C.M. Periodista Digital 30 Julio 2014

Desde el pasado viernes en que se produjo la “sorpresiva” auto inculpación del “Molt Honorable” expresidente de la Generalidad, Jordi Pujol, al reconocer disponer de fondos procedentes de la herencia de su padre en diferentes paraísos fiscales, no he podido dejar de darle vueltas al asunto porque todo él “chirría”. Y es que la primera pregunta es el por qué precisamente ahora hacer esta declaración en un momento crucial en la “hoja de ruta” del secesionismo catalán. Nunca he creído en las casualidades y menos aún en declaraciones de supuesto arrepentimiento espontáneo reconociendo un delito, salvo que con ello se pretenda minimizar las consecuencias o el mismo delito en una maniobra de distracción.

La espontaneidad puede deberse a alguna filtración intencionada de una inminente operación judicial de gran alcance que afectara, como así ha sido, a la línea de flotación del principal partido promotor del reto secesionista, CiU, con la clara intencionalidad de lograr la desactivación del proceso. Ha sido evidente que el llamado “clan Pujol” ha sufrido un progresivo cerco policial y judicial en donde se han ido desvelando las diferentes tramas de corrupción, enriquecimiento y blanqueo de dinero en paraísos fiscales, cuya expresión más mediática se corresponde con las declaraciones de la ex pareja de uno de los hijos. Muy gráfica ha sido la imagen de las bolsas de basura repletas de billetes de 500€ cargadas en el coche con destino al refugio de Andorra.

La respuesta de CiU no ha podido ser más previsible, aunque incompleta y absolutamente increíble. Su interpretación de la “doncella ofendida” no es convincente. Su actitud de ponerse de perfil, delimitar el asunto como un “tema personal y familiar” y eximir a la coalición que fundó Jordi Pujol de las supuestas acciones delictivas y nada ejemplares de su líder, no aguanta el mínimo análisis racional. Sobre todo porque otra imagen grabada en la retina de los ciudadanos fue la de ver al entonces Presidente Pascual Maragall decirle a los CiU en el Parlamento de Cataluña que su problema era el del 3%, refiriéndose a la “mordida” revolucionaria del proceso de creación nacional.

Solo las investigaciones judiciales y policiales podrán establecer el verdadero alcance de las diferentes tramas de enriquecimiento ilícito y de blanqueo de capitales, pero todos nos podemos imaginar que décadas de gobierno monocolor y manipulación nacionalista con ese “impuesto revolucionario” muy similar al exigido por el terrorismo etarra, pueden dar cantidades astronómicas que evidencian una estructura compleja en la que no puede todo quedar limitado a algo personal y familiar.

Evidentemente la actitud de víctima propiciatoria que está desempeñando el jefe del clan Pujol es algo premeditado y consciente de que las consecuencias reales serán muy limitadas o nulas, sobre todo desde el punto de vista penal. Esta actitud no deja de tener, salvando las distancias, el esperpento y los objetivos políticos, una similitud con otro clan familiar, el de los Ruíz Mateos, con el incomparable José María como gran jefe protector y mentor de su amplia familia.

Pero lo triste de todo este asunto es que el proceso secesionista ya no necesita de promotores ni de líderes carismáticos. El monstruo camina solo y la respuesta vendrá en unas semanas con la Diada y los múltiples actos ya previstos en esa hoja de ruta.

Es la sociedad catalana la que necesita ser refundada
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 30 Julio 2014

A Juan Rosell le ha sorprendido mucho lo de Pujol. El presidente de CEOE se acaba de caer del guindo, porque ser rico, ser culto, ser de Barcelona, ser empresario y enterarse ahora del depurado trilerismo de los Pujol es de nota. Son muchos los catalanes con posibles que estos días se rasgan las vestiduras por el Paseo de Gracia diciendo aquello de “jo no sabia res, ¡com ha pogut passar això!”.

A Juan Rosell le ha sorprendido mucho la carta que el jueves, a modo de últimas voluntades, Jordi Pujol i Soley envió a la prensa catalana diciendo que durante un porrón de años se comportó como un chico malo, afanando dinero en paraísos fiscales y engañando a Hacienda, mientras con su cayado de Moisés conducía, melena al viento, al honesto pueblo catalán por los desiertos de Hispania camino de la tierra prometida de la independencia. El presidente de la CEOE, siglas que responden al nombre de Confederación Española de Organizaciones Empresariales, dijo ayer, avec una naïveté qui frise l’héroïsme, lo siguiente: “Que de un día para otro se te caiga esta referencia, realmente es duro”. Y se supone que además lo dijo compungido.

De lo que podría colegirse que Rosell se acaba de caer del guindo y se ha metido una costalada de no te menees, porque ser rico, ser culto, ser de Barcelona, ser empresario, haber sido presidente de Foment del Treball y enterarse ahora del depurado trilerismo de los Pujol es de nota. De hacérselo mirar. Su caso no es único. Ya dijo George Orwell, autor del “Homenaje a Cataluña” que “los nacionalistas no sólo no condenan las malas acciones realizadas por su bando, sino que tienen una increíble capacidad para ni siquiera oír hablar de ellas”. Y es verdad, porque son muchos los catalanes con posibles que estos días se rasgan las vestiduras por el Paseo de Gracia diciendo aquello de “jo no sabia res, ¡com ha pogut passar això!”. Y aquí solo caben dos vías de pensamiento: o Rosell es un cínico consumado, posibilidad que prefiero ignorar porque hace tiempo que le conozco y le aprecio, o está y ha estado siempre muy mal informado, lo cual es preocupante en el empresario que ahora dirige los destinos de la patronal española.

Como representante de los emprendedores catalanes durante años, Rosell tiene, tenía que estar al cabo de la calle de que en Barcelona y Cataluña no era posible hacer un negocio u obtener un contrato sin pagar la correspondiente mordida, sin abonar comisión, sin soltar una panoja que en apariencia iba para financiar a CiU y que, por lo visto, oído y sabido iba también a engrosar las arcas de la numerosa prole del matrimonio Pujol-Ferrusola. No había otra forma de hacer negocios en Barcelona y alrededores, y Rosell y los infinitos Rosells de Cataluña lo saben, lo sabían.

A mediados de los noventa, la filial española de la alemana Osram ganó un concurso para cambiar la iluminación de Metro de Madrid. Habían salido al mercado unos nuevos tubos fluorescentes que ahorraban una importante cantidad de energía en una red de estaciones iluminada las 24 horas del día. La operación de recambio, por importe de unos 500 millones de pesetas, se llevó a cabo en la capital sin más contratiempo. Metro de Barcelona quiso también apuntarse a la idea, pero en plena negociación surgió un obstáculo. Alguien planteó que el contrato no podía firmarse directamente entre proveedor y cliente, y que era necesario meter a una empresa pantalla de por medio que sería la firmante del mismo. A más a más, que dirían en el Ampurdán, Osram tenía que incrementar el precio de la operación en un 20%, porcentaje que posteriormente sería redirigido a dicha empresa fantasma y en metálico, ojo, en metálico. Los alemanes, que entonces andaban metidos hasta el cuello en el escándalo de las comisiones de Siemens, holding al que pertenece Osram, rechazaron la pretensión.

Todo el mundo supo siempre
Son hechos. Miquel Roca Junyent, autoproclamado “padre” de la Constitución y ahora acendrado independentista, además de defensor de hija y hermana de reyes de España, viajó un día a Madrid muy cabreado para chivarse ante José Luis Corcuera, ministro del Interior entre julio de 1988 y noviembre de 1993, con el relato prolijo y escandalizado del “negocio” que los hijos del molt honorable, con mención especial para Jordi Pujol Ferrusola, habían montado en Cataluña con el cobro de comisiones sobre todo lo que se movía. Roca sangraba por la herida del nombramiento, por aquel entonces, del susodicho como hereu oficial de la dinastía Pujol y por tanto príncipe de la futura Catalunya independiente. Cuando don Jordi se enteró de la visita a Madrid, afeó muy malamente el comportamiento del abogado, pero pronto llegaron a un acuerdo: Roca negaría la mayor y callaría para siempre, a cambio de que los Ayuntamientos controlados por CiU, que eran casi todos, direccionaran los asuntos legales hacia el imponente despacho que el letrado había decidido abrir en Barcelona, tras ver truncada su carrera política.

Todo el mundo sabía. Todo el mundo supo siempre. Cualquier empresario catalán con negocios en Madrid estaba al corriente de que para hacer avanzar un recurso en un ministerio, un concurso, un negocio en la capital del Reino era muy recomendable acudir a la delegación de CiU y ponerse en manos de determinados parlamentarios de ese partido político, porque CiU operaba en Madrid como una eficacísima gestoría de asuntos varios. Sorprende, por eso, que los Rosell de este mundo se manifiesten ahora perplejos ante el destape de don Jordi: “Los que hemos vivido tantos años en la era pujolista todavía no lo acabamos de entender. Ha sido una referencia para muchas cosas y que de un día para otro se te caiga esa referencia realmente es duro”, ha añadido. ¿Referencia, para qué…?

Oigo estos días decir por naves y colmados que CiU necesita ser refundado y no estoy de acuerdo en absoluto, porque lo que de verdad necesita ser refundada es la sociedad catalana entera, esa sociedad donde el único discurso imperante ha sido, sigue siendo, el nacionalista y donde el discrepante, excluido y arrinconado, es condenado a una suerte de muerte civil. El nacionalismo ha construido en Cataluña una sociedad en cierto modo enferma, sociedad encerrada en sí misma que, recelosa de la libertad (alguien dijo que “la patria no es el lugar donde se nace, sino donde se es libre”) necesita refugiarse en el grupo; una sociedad sumisa, proclive a seguir los cantos de sirena de unos predicadores de la política que han ido endureciendo su discurso conforme aumentaban sus problemas con la Justicia; una sociedad que, perpleja tras la autoinculpación del honorable, se niega a asumir la realidad y, sobre todo, a tomar las medidas necesarias para sanearla.

La dignidad del paso erguido del hombre
Es el universo nacionalista catalán el que necesita hacer examen de conciencia para, renunciando de una vez por todas al silencio cómplice, el silencio de los corderos, llamar a las cosas por su nombre y decir bien alto y claro que la conducta de Jordi Pujol i Soley es una golfada inaceptable en términos democráticos, y que ya es hora de obrar en consecuencia, ya es hora de que esa tropa ensimismada se lo haga mirar e inicie un camino de regeneración por la senda de la libertad individual (“la dignidad de la andadura vertical y del paso erguido del hombre” que decía Bloch), del individuo en lugar del grupo, la persona en lugar de la tribu, que es la única senda que una sociedad libre y adulta, liberal, puede transitar, esa senda, en fin, que “el nacionalismo no duda en sacrificar a las necesidades imperativas de la construcción nacional”, en ajustada opinión de Lord Acton.

Parodiando una frase de Cambó, ministro de Fomento y Hacienda entre 1918 y 1922, referida a aquel pirata de cuello blanco que fue Juan March, cabría decir que “el caso Pujol ha sido el más escandaloso que ha habido en el mundo”, porque, habiéndolo tenido todo para practicar la virtud, ha preferido entregarse al engaño; habiendo mandado en Cataluña a su antojo, ha contribuido a hacer realidad una sociedad reñida con la razón y esclava de la emoción, predicando el discurso de la ruptura, la separación y el odio, en línea con aquella frase del gran Thomas Mann según la cual “los enemigos proporcionan sentimiento de identidad porque, a quien no sabe exactamente para qué está en este mundo, ya le viene bien saber, al menos, en contra de quién está”. Siempre hemos dicho aquí que lo que Cataluña -y el resto de España, por supuesto-, necesita y necesitaba no era más autonomía ni más autogobierno, sino menos corrupción y más calidad democrática. Más libertad. El calamitoso destape de Jordi Pujol del pasado viernes, no hace sino reafirmar esta verdad elemental.

“El padrino” como paradigma de la política
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 30 Julio 2014

La historia de Roma demuestra que los periodos republicanos se alternaban con los autoritarios. Cuando la corrupción infectaba las estructuras de poder político el propio pueblo aclamaba al César de turno para que gobernara con puño de hierro y pasara a cuchillo a las sabandijas que se enriquecían a costa del sustrato popular. La historia de la humanidad, en su conjunto muestra esos movimientos pendulares que alternaban procesos populistas con otros tiránicos.

Yo quisiera equivocarme en esta interpretación que no es mía sino de los contundentes hechos probados por el tiempo.

Durante el llamado tránsito democrático en España, dejando aparte el relativamente exitoso tiempo de la transición de la dictadura a la democracia, las realidades muestran con pertinaz empeño un hecho incontrovertible: el funcionamiento del Sistema tiene profundas grietas y la corrupción se ha intercalado en sus estructuras de funcionamiento carcomiendo todo su entramado. No quisiera para mí que se mate al mensajero, que en este caso soy yo, sino que se aborde con la suficiente generosidad y honestidad la causa del problema.

¿Y cuál es la causa?
No hay una única causa. Hay, sobre todo una, a mi juicio: la Constitución establece como pilar del funcionamiento democrático a los partidos políticos, que, a su vez, determina que son instrumentos democráticos de participación política mediante un funcionamiento interno que lo permita. Todos los que hemos pasado por la experiencia de militancia en algún partido político sabemos que eso no es así, que los partidos políticos ni son participativos ni democráticos en su funcionamiento interno, y que lo que se presenta como presunta participación es un simple simulacro de ello.

La corrupción es un simple resultado de ello. Quien no tenga una actitud genuflexa con los jefes simplemente queda laminado y sin posibilidades de hacer una crítica constructiva. Quienes se atrevan a denunciar perversiones políticas quedan relegados a algún rincón oscuro y finalmente expulsado de la estructura partidaria. Quienes, lealmente, pongan en solfa el funcionamiento interno o externo de ese partido pasan al ostracismo permanente. Y no hablemos del mandato imperativo, expresamente prohibido por la Constitución Española en las cámaras parlamentarias. Por mucho que la Constitución reniegue de dicha posibilidad, quien se salga del redil de lo que establezca el Partido, haciendo coherencia entre lo que se cree, se piensa, y se hace, queda simplemente expulsado del sistema. Se puede decir que para ello tiene la posibilidad de irse al Grupo Mixto, pero eso no es lo que establece nuestra Carta Magna que obliga a un funcionamiento democrático, con lo que se demuestra que las leyes se cumplen para lo que interesa. Aún me resuenan en mis oídos las palabras de un famoso dirigente socialista que me decía con énfasis persuasivo: “Todas tus razones pueden ser las mejores del universo, pero no tienes nada que hacer porque no tienes el poder”. Pues así estamos: él con toda su familia bien colocada y yo…

Con lo cual, quienes se arrogan la propiedad de facto de esos partidos imitando a los monarcas absolutistas, adquieren la medieval capacidad de “la patente de corso”, buscan los mecanismos de protegerse entre ellos y de echar un tupido velo sobre las más escandalosas corrupciones. Solamente así puede comprenderse el enriquecimiento ilícito, los tres por ciento de mordidas, las evasiones fiscales, etc de los Pujol y compañía, que han dejado a la clase política catalana consternada y el propio proyecto independentista tocado en su línea de flotación. Sospechoso es el silencio -¿cómplice?- de ERC respecto de sus socios de CIU, cuestionados hasta la médula por las andanzas filibusteras de su padre espiritual y político, el honorable Jordi Pujol y su nada ejemplar hijo. Pujol ha convertido la política catalana en una Camorra en versión propia, y él en el propio “Padrino”, que, incluso en su aspecto y compostura imita con precisión milimétrica. Ahora bien, algo de culpa tienen los catalanes en su conjunto –con muy dignas y nobles excepciones- de ello. Que la familia Pujol no era ejemplo de nada digno era público y notorio y se han escrito libros sobre ello. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso de Banca Catalana, muy parecido al de Catalunya Caixa, que nos ha costado a todos los españoles un buen mordisco en nuestro peculio, aunque no se note en el día a día; por no hablar de las famosas comisiones cobradas al estilo valenciano, entre un largo rosario de fechorías que no es cuestión de relatar en este artículo para no convertirlo en una novela de terror. Alguien dijo que pueden engañarte una vez, incluso dos, pero si lo hacen tres veces tienes tú un problema digno de ser analizado. Eso es lo que le ha ocurrido a la sociedad catalana. En esto prefiero no hablar del caso vasco, muy similar aunque, a lo mejor, no tan evidente. Los vascos también tenemos a nuestra Camorra particular. Hemos sufrido, incluso, sus expresiones más violentas.

Este tipo de políticos, que son, no lo olvidemos ya pléyade, y para ello basta con hacer la relación de los procesados y condenados en los últimos años para demostrarlo, son el verdadero talón de Aquiles del Sistema. O se regenera esto que llamamos democracia, o poco tiempo faltará para que esa muchedumbre que ha mirado para otra parte ante las corruptelas de sus más próximos, clame por la entronización de un nuevo periodo autoritario que restablezca las condiciones de bienestar colectivo y un mínimo orden social y político.

www.educacionynacionalismo.com

Jordi Pujol
Adios President
José María Espejo-Saavedra Libertad Digital 30 Julio 2014

En Cataluña los tratamientos protocolarios se abrevian con las iniciales, y al nombre de Jordi Pujol, desde los inicios de la democracia, siempre le ha precedido el MHP.

Una amiga me decía que el Sr. Pujol, en contra de lo que se le exige ahora, debía conservar esas iniciales, pero que para ella simplemente expresarían a partir de este momento otra distinción, mucho menos honorífica. Así parece también que le traten los que hasta ahora eran sus sus máximos defensores, y que han sido siempre sus discípulos. El primero de ellos, el actual President de la Generalitat, Artur Mas.

Después del propio hijo de Jordi Pujol, hoy imputado por corrupción, fue el Sr. Mas el alumno más aventajado de las formas y maneras de hacer del patriarca Pujol, quien desde el año 1995 lo nombró conseller y lo mantuvo en sus gobiernos, primero como Conseller de Obras Públicas, posteriormente de Economía y Finanzas, y más tarde como Primer Conseller. Es tanta la vinculación que hay entre Convergencia y la familia Pujol en general, y entre Artur Mas y Jordi Pujol en particular, que éste último ha sido hasta hoy mismo presidente fundador de Convergencia y su hijo Secretario General de la formación, y que Artur Mas ha dado siempre apoyo explícito tanto al padre como al hijo cuando se les ha vinculado desde fuera de CiU con casos de corrupción o fraude.

No hay más que recordar que cuando se publicaron en 2012 las primeras informaciones sobre la fortuna oculta de la familia Pujol, fue el propio President Mas quien literalmente pronunció esta vergonzosa frase "¿Qué valor tiene la democracia cuando se utilizan las alcantarillas del Estado para hundir la voz de un pueblo?". Ahora podemos decir alto y claro que ha sido el propio Jordi Pujol quien ha salido de la alcantarilla en la que estaba metido. Él y todo su dinero sin declarar. Y además tenía todo ese dinero guardado mientras sus Gobiernos y su Consejero de Economía, el Sr. Mas, se ocupaban de que los catalanes pagasen fielmente todos sus impuestos a la Generalitat que dirigían. Hoy ese señor, Artur Mas, pide un nuevo país y para comenzar quiere una Hacienda Propia Catalana. ¿Se imaginan que hubiera pasado con todo esto si Cataluña tuviera una Hacienda Propia dirigida por quien fue el alumno aventajado de Pujol?.

También recordamos a toda la cúpula de Convergencia (Josep Rull, Jordi Turull, Lluís Corominas...) acompañando hace pocos meses a Oriol Pujol, el hijo del expresident, a declarar al Juzgado imputado por, presuntamente, pedir sobornos. Todo lo que les pasaba a los Pujol era un ataque contra Cataluña. El propio Jordi Pujol inició el relato cuando en el marco de la querella interpuesta contra él en 1984 por el caso Banca Catalana, se aprovechó de su posición institucional y declaró subido en el balcón de la Generalidad que "el Gobierno Central ha hecho una jugada indigna" y que "de ahora en adelante, de ética y moral hablaremos nosotros, no ellos". Asqueroso. Eso lo dijo el que hasta hoy era presidente fundador de Convergencia, el partido de la sede embargada por el caso Palau.

Ahora Josep Rull, el mismo que subía hace poco, con camaradería, las escaleras del juzgado junto con el imputado Oriol Pujol en explícito signo de apoyo, pide al padre de éste que comparezca naturalmente ante la justicia para explicar sus manejos. ¿Le acompañarán ahora al Juzgado él y sus otros compañeros al patriarca de los Pujol? ¿Si condenan al hijo Oriol Pujol por cohecho o por tráfico de influencias seguirá siendo un ataque contra Cataluña? ¿Quién hablará de ética y moral de ahora en adelante?. Desde luego no Convergencia, ni el MHP Jordi Pujol.

La gran República bananera de Pujolandia
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 30 Julio 2014

Se dice de los argentinos que si uno los compra por lo que valen y los vende por lo que creen que valen, hace un magnífico negocio. Más allá del tópico, lo cierto es que lo mismo cabría afirmar del nacionalismo catalán. Y ello porque la Cataluña que este lleva vendiendo al resto del país es bastante mejor que la real, lo que no ha impedido que muchos españoles hayan comprado una mercancía que cada día se demuestra más averiada. De hecho, no son pocos los gallegos, aragoneses o andaluces que tienen respecto a Cataluña un complejo de inferioridad más que evidente, debido a esa supuesta ventaja que el nacionalismo catalán considera seña de identidad de su país frente a una pretendida España de chaíñas comidos por el caciquismo, el subdesarrollo y la cutrez.

El derrumbe estrepitoso de la figura de Pujol ha venido a dar la puntilla a ese insufrible chovinismo nacionalista, que ha contagiado a buena parte de la sociedad catalana y explica, en gran medida, la deriva secesionista y antiespañola de un notable porcentaje de la población del principado.

Pues la verdad es que los escándalos que tienen sitiado a Pujol y su familia no son solo fruto de la avaricia personal, sino consecuencia directa de dos fenómenos sin los cuales sería imposible explicar que quien fuera presidente de la Generalitat durante dos décadas y media se haya comportado como el dirigente de una República bananera, que manda en el territorio que gobierna como si de su finca se tratase.

El primero de esos fenómenos, no privativo de Cataluña, fue la falta de alternancia. Es conocida la frase de Lord Acton al respecto («El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente»), frase aplicable al caso de Pujol, no porque su poder no fuera democrático, que lo era, sino porque dio lugar al denso entramado de abusos que resulta consecuencia inevitable del ejercicio continuado del Gobierno.

Pero es que además -segundo fenómeno- Pujol fue un maestro consumado en un arte que practican todos los nacionalismos: convertir las críticas a su modo de actuar en un ataque al propio territorio. Comenzó a hacerlo con el escandalazo de Banca Catalana -¡del que consiguió salirse de rositas!- y, visto el magnífico resultado obtenido, ya no dejó de hacerlo nuca más: estos días hemos visto vídeos de la última campaña autonómica, en los que Pujol acusaba a quienes le recordaban los turbios asuntos que acaba de reconocer públicamente de estar ¡acosando a Cataluña!

Pues bien, se terminó. La mayoría de los españoles siente hacia Cataluña un respeto y un aprecio muy superior al que los nacionalistas catalanes sienten por el resto de España. Pero eso no tiene nada que ver con el hecho de que quien presuntamente roba al erario público sea un ladrón, para lo que no es disculpa, claro está, ejercer de nacionalista catalán.

La familia Pujol: otra versión *
Jorge del Corral La Voz 30 Julio 2014

Con Banca Catalana como punto de partida, Jordi Pujol ha tenido dos proyectos: la independencia de Cataluña y el enriquecimiento familiar mediante lo que Pasqual Maragall reveló en el Parlament: «Ustedes [CiU] tienen un problema, y este problema se llama 3 %».

Pujol traicionó el pacto de lealtad que fue la Constitución, como declaró Gregorio Peces-Barba, trabajando taimadamente en pro de la independencia de Cataluña, desde el día en el que el 90,46 % de los catalanes (participación del 67,91 %) la aprobó en referendo.

En paralelo al itinerario secesionista, Pujol puso su dinero negro en el extranjero por si tenía que salir de España en el maletero de algún vehículo con matrícula CAT, porque resulta muy difícil encontrar una familia de siete hijos en la que seis y los padres estén incursos en posibles irregularidades fiscales. ¿Sabe ya «qué coño es la UDEF», señor Pujol?

Pujol, calculador y anfibológico desde la transición, decidió quitarse la careta y exigir la independencia de Cataluña porque cree llegada la hora y maduro el fruto merced a la manipulación del sistema educativo y a la trituradora de España que es la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals.

La familia Pujol-Ferrusola y «su» Convergencia han instruido a varias generaciones en el odio a España y en la falsa historia de una Cataluña de Wifredo el Velloso. Son esas generaciones que han crecido con el Club Super 3. Las que ven la predicción del tiempo en TV3 con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los inexistentes Países Catalanes, las que escuchan en la escuela la historia del «nacimiento» de la senyera pintada por Carlomagno con la sangre de Wifredo el Velloso. Y cada año celebran la Diada para no olvidarse de «la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles».

Menos mal que, frente a ellos, muchos catalanes coetáneos han estudiado con Erasmus y descubierto que existe vida fuera de su pequeño planeta catalán. Han descubierto que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso solo era una leyenda, un mito sin fundamento histórico. Que ni Wifredo fue contemporáneo del emperador ni se usaba la heráldica en ese siglo, y que, hasta la unión con el reino de Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de gules de San Jorge sobre campo de plata. Los mismos que han descubierto que la sardana la inventó en 1817 Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep, sino José, nacido en Alcalá la Real (Jaén) e hijo de un comandante del Ejército.

Los que han descubierto que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que fue una contienda entre dos pretendientes a la Corona de España, vacante desde la muerte sin descendencia de Carlos II: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de los Austria (tierras germánicas). Los mismos que han descubierto que en todos los territorios de la Corona de España hubo borbónicos y austracistas, y que saben que Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. La Diada, la sardana, la cuatribarrada: mitos derrumbados.

Los que han descubierto que los nacionalistas les han tomado el pelo. Que no les han educado sino adoctrinado a través de mitos, leyendas y mentiras.

Y ahora, anonadados, también han descubierto que Jordi Pujol, el padre de esa mentira, ha incumplido sus obligaciones fiscales. En Corleone le llamarían «capo di tutti capi». En Cataluña, «molt honorable senyor». ¿Habrá algún Mario Puzo en Barcelona?

El molt hipòcrita i major defraudador
Hay que dar la razón a Podemos cuando habla de la casta
José Enrique Centénwww.diariosigloxxi.com 30 Julio 2014

El “molt honorable”, se ha destapado como el mayor hipócrita, ese padre de la nación catalana a quien respaldan todos los nacionalistas de la Generalitat de Catalunya, unos diciendo que es cosa particular y familiar, otros callan o niegan una comisión de investigación.

Gran jugada del molt intel ligent Yoda, “piensa mal y acertarás” dice un viejo refrán español. ¿No estaremos ante una maniobra para desacreditar el independentismo por parte de Yoda?, la regularización de una supuesta fortuna heredada, olvidadas en un cajón durante 34 años, regularización amparada en la amnistía fiscal y a cambio de inmunidad penal por la prescripción de posibles delitos, tal vez aquel famoso 3% que sacó a la luz Maragall, la pseudoconfesión es el mejor ingenio para matar dos pájaros de un tiro, desmantelar la posible secesión unilateral catalana y afianzar la monarquía, el tiempo dirá.

Hay que dar la razón a PODEMOS cuando habla de la casta, de nuevo un refrán español define a este personaje, “de casta le viene al galgo”, su padre fue condenado en 1959 por evasión de capitales a Suiza, cofundador de Banca Catalana. Yoda días antes de ser reelegido presidente de la Generalitat en 1984 y junto a otros 24 ex altos cargos directivos de Banca Catalana fueron acusados por la Fiscalía General del Estado por desvíos de fondos, siendo defendido entonces como un ataque al catalanismo, y por casi todas las fuerza reaccionarias adineradas, incluso en 1985 el diario ABC le elige “español del año”, en contraposición a aquel primer gobierno progresista del PSOE. Finalmente la Banca fue rescatada por el PSOE por la nada despreciable cantidad de 10.000M de €, de 1986, y Yoda se fue incólume por tamaña tropelía.

Sus actuales declaraciones serán recompensadas, y como entonces saldrá sin menoscabo en su fortuna, no devolverá el sueldo recibido del Estado desde que dejó de ser President, su integridad humana no será puesta en duda, a pesar robar al Estado, porque no pagar impuestos al Estado ni a su llamada patria durante tantos años, es robar, al igual que algunos de sus hijos y posiblemente algunos políticos independentistas más, que fijan su residencia en Madrid porque pagan menos impuestos que en Cataluña, ese independentismo no es un sentimiento de identidad, es monetario, le importa un carajo los catalanes, solo su fortuna, así ha sido siempre, su ideal es dinero.

También es patente su apoyo contra todo movimiento de izquierda real, así como a la monarquía, su padre como él fueron miembros de ERC, Izquierda Republicana de Cataluña, partido que se define como partido socialdemócrata de izquierda, de izquierda lo es por estar en contra de la Generalitat como parte del Estado español, pero apoya al gobierno catalán actual en todas sus decisiones, copago, malnutrición infantil, recortes a enfermos crónicos y ancianos, recortes sanitarios…, todo en contra de la población a la que dicen amar. La defensa a la monarquía lo es por el mismo motivo, ERC se dice republicana porque no tienen un descendiente directo ni lo han tenido nunca para ser monarquía, y no cabe ser otra cosa que ser republicanos, porque dictadura catalana sonaría mal, por el dinero Yoda ha defenestrado a su delfín en su independismo dejándole como un “caganet”.

A su vez muestra la grandeza del sistema republicano, una forma de Estado donde el Jefe del Estado no lo es por herencia, es elegido por las urnas, sin componendas, un sentimiento que no puede ser camuflado por otros intereses.

Podemos no es un problema, Ganemos sí: las dos cosas a las que debe temer el PP
Esteban Hernández El Confidencial 30 Julio 2014

Hace dos años que hablé por primera vez con Rafa Rubio, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y director del grupo de investigación sobre nuevas tecnologías y democracia. Sonia Gumpert acababa de ganar sorprendentemente las elecciones al Colegio de Abogados de Madrid, y Rubio la había asesorado en la campaña. Cualquiera que estuviera interesado en la comunicación política debería haber reparado en aquellas elecciones, y más aún si se estaba interesado en el cambio social. Gumpert era una outsider: no figuraba entre los favoritos, no estaba apoyada por grupos de poder profesionales y tampoco tenía de su parte la estructura del Colegio. Ganó a pesar de las zancadillas, y lo hizo apoyándose en el descontento de los letrados respecto de sus condiciones de vida y en la participación activa de distintas asociaciones y de muchos activistas que pusieron en marcha una llamativa grassroot campaign.

Fue un proceso revelador porque señaló que algo estaba cambiando en la forma de participar en la política, aunque se tratase de unas simples elecciones profesionales, y que algo estaba agitándose en la sociedad, si un colectivo tan habitualmente conservador como el jurídico apostaba por una cara nueva que iba contra las estructuras. Lo más llamativo fue que Gumpert recogió votos sin explicitar una posición ideológica, bastándole con hacer visible algo sencillo, como era el cansancio de los colegiados respecto de unos dirigentes en los que ya no creía o a los que percibía como pendientes sólo de sus intereses.

Las constantes populistas
Alguien hubiera debido reparar en aquello, pero casi nadie lo hizo. Rubio sí, y no sólo porque fuese parte de aquello, sino porque reconoció rápidamente algunos puntos de conexión con el contexto en el que se activó el movimiento italiano 5 Estrellas, que conocía bien y del que tenía claro que podía replicarse en España.
Guanyem es una OPA a los partidos en su conjunto y en particular a los de izquierdaDesde luego, Podemos no es lo mismo que la formación liderada por Beppe Grillo, pero sí comparte algunos puntos de apoyo: el desencanto, la desconfianza en la clase política, el hartazgo ante la corrupción, el cansancio de unos ciudadanos que sienten que no pintan nada. Las diferencias se dan en un mayor posicionamiento ideológico hacia la izquierda del partido liderado por Pablo Iglesias, en la forma de organización y en que los italianos tienen su gran fuerza en el ámbito local.

O eso era hasta ahora. La reconversión ocasional de la marca Podemos en Ganemos, el paso que dará la formación de Iglesias en las elecciones municipales sí apunta hacia una dinámica mucho más a lo Cinque Stelle. Como me cuenta Rubio, Grillo se afianzó localmente gracias a una política de alianzas con asociaciones y organizaciones con las que compartía objetivos y que ofrecieron a los ciudadanos espacios de participación real. El movimiento no concurrió a las elecciones con un programa predeterminado, sino que se juntó con colectivos que ya estaban realizando un trabajo concreto en ese nivel político. Eso es lo que pretende Podemos, “haciendo confluir bajo una misma marca a movimientos sociales, mareas ciudadanas y partidos a la izquierda del PSOE” al hilo de la iniciativa Guanyem, surgida en Barcelona y liderada por Ada Colau.

Cómo quitar gente a los partidos
Para el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí “la experiencia de Guanyem es una alternativa nueva con un nuevo ADN. Ha irrumpido como empoderamiento de la sociedad civil, y reúne a gente que no ha estado en otros partidos”. Según Rubí, Podemos se parece más a un partido político, mientras que Guanyem es otra cosa, “una OPA a los partidos en su conjunto y en particular a los de izquierda, ya que les quita gente por abajo para obligarles a un convergencia en la que el liderazgo lo tendrá la sociedad civil”. La idea de Iglesias no es competir con esa clase de iniciativas, sino convertirse en su fuerza instigadora, poniendo su marca a disposición de estas “candidaturas municipalistas ciudadanas”.
Las elecciones generales llegarán en un buen momento económico y el PP movilizará a su electorado sólo con enseñarle una foto de Pablo Iglesias

El movimiento es interesante desde un doble punto de vista. El interés último de Podemos no está en el poder local sino en el gobierno nacional, y las alianzas puntuales con colectivos existentes les permitirán presentarse en muchos más lugares de aquellos a los que habrían podido concurrir por sí mismos. Más que sentarse en el mayor número posible de alcaldías, Podemos quiere seguir creciendo en votos, reforzando la sensación de que puede convertirse en opción real de gobierno. El objetivo que persiguen es La Moncloa más que las concejalías, y esta fórmula, por inconcreta y peligrosa que sea, puede ser muy útil para hacer que las expectativas sigan aumentando.
Reunión del comité ejecutivo del ppReunión del comité ejecutivo del pp

Las sombras del ERE aparecen en el PP
El PP está justo en el lado contrario. Confía, porque así se lo vienen diciendo, que estamos en fase de creación de empleo, y que cuanto más tiempo pase mejor será para sus intereses electorales, porque la economía estará recuperándose y los hogares tendrán más miembros empleados. En teoría, las elecciones generales llegarán en un buen momento, y más aún cuando los populares podrán movilizar al electorado que se ha quedado en casa sólo con colocarle enfrente una foto de Pablo Iglesias, su contrincante real en las elecciones: “Podemos o nosotros” es un mensaje que hoy todavía puede funcionar.
El temor se alía con el pragmatismo y tratan de cambiar la ley para que gobierne el alcalde más votado

Pero toda esa confianza en el éxito de las elecciones generales desaparece en las locales, donde el miedo se ha apoderado del PP, cual empresa que ve cómo las sombras del ERE se hacen cada vez más presentes. Hasta hace unos meses, con el PSOE extraordinariamente debilitado, los populares no tenían duda de que iban a renovar gran parte de los cargos municipales y autonómicos sujetos a elección. Pero ha aparecido Podemos, y todo aquel suelo estable se ha movido, ya que han surgido nuevas variables que convierten el tablero en mucho menos legible. En este escenario, el temor ha terminado aliándose con el pragmatismo, ya que muchos cargos empiezan a pensar que lo mismo se quedan sin empleo, por lo que tratan de buscar soluciones que les hagan sentirse tan seguros como antes. Las medidas para la regeneración de la democracia que han propuesto, que básicamente consisten en que gobierne el alcalde más votado, deben encuadrarse en este contexto.

Las dos cosas que el PP debe temer
Hay, sin embargo, dos cosas a las que el PP sí debe temer. Ganemos es una iniciativa peculiar que puede resultar provechosa para la formación de Iglesias. Si la nueva marca sigue la lógica de Grillo y se alía con personas y fuerzas socialmente representativas, no sólo tendrá candidaturas interesantes, sino que contará con líderes municipales que harán mucho más fácil obtener buenos resultados y más difíciles los acuerdos de otras formaciones con el PP. Ganemos, si conserva la heterogeneidad, permitirá consensos mucho más amplios de los que autorizan las posiciones puramente ideológicas, lo cual sí puede hacer daño a los populares.

La segunda cosa que debe temer el PP es a sí mismo. Una reacción excesiva, tratando de cambiar las leyes para adecuarlas a su interés, como es la iniciativa de Cospedal, puede hacer que la gente se vuelva en su contra mucho más fácilmente de lo que piensan. Iglesias lo sabe, y así lo aseguraba ayer en su rueda de masas: “Cuantos más trucos y trampas hagan para intentar evitar que los ciudadanos recuperemos las instituciones, más evidente resultará que hay que echarles…”. Actitudes de esta clase echarían más leña al fuego de una ciudadanía descontenta con los políticos. Si se activa del todo el malestar de los votantes, descubrirán que es posible prescindir de los políticos tradicionales, y entonces no habrá vuelta atrás, según Iglesias. El PP debería ser consciente de que los excesos tienen un precio.

El PSOE no asusta
Lo que no parece que cause mucho miedo a los populares es el PSOE, un probable aliado mucho más que un contrincante en los tiempos próximos. Hay nuevos tiempos en política, nuevas formas, nuevos líderes, muchas más ganas de participar y menos de seguir los caminos pautados de la vieja política. En ese contexto, hay quien sabe moverse y quien parece perdido y lo que ha dicho hasta ahora Pedro Sánchez, que es lo mismo que decía Rubalcaba (reformas, modernizar España, paridad, aborto, laicismo y eutanasia) no genera muchos entusiasmos. En esta pelea discursiva entre PP y Podemos, quienes parecen estar llevándose los golpes son los socialistas.

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¿Una Catalunya independiente en manos de la izquierda?
Las últimas votaciones, en Catalunya, han dejado claro que, entre independentistas, catalanistas y partidos de izquierdas suman una muy sustancial mayoría
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 30 Julio 2014

Es un hecho incontestable que es, en Catalunya, donde se puede decir que la clase trabajadora y la llamada burguesía industrial, tradicionalmente, han venido manteniendo fuertes enfrentamientos que, en determinadas épocas de la Historia, llegaron a adquirir carices que superaban las límites de relaciones laborales entre patronos y obreros dentro de las empresas, para trascender a las calles en las que, unos y otros, pretendían solventar sus diferencias con algo más que enfrentamientos dialécticos, recurriendo a la violencia física y, en muchas ocasiones, al asesinato , ya fuere de forma directa o mediante sicarios pagados para ejecutarlos.

En las dos primeras décadas del siglo XX los sindicatos catalanes, aunque fueron muchos, sin embargo, no fueron capaces de vencer sus singularidades para agruparse y formar una agrupación que los hiciera más poderosos. Aunque el anarquismo era, sin duda, el que parecía tener más poder, no representaba más que una parte de la masa obrera catalana dividida en distintos sindicatos, pero incapaz de organizarse de forma unitaria, sólida y bajo unos ideales coincidentes, al menos en lo básico. En todo caso se puede decir que, la preponderancia de los libertarios, especialmente en la Barcelona de la época anterior a 1.918, fue evidente. Es cierto que existían una serie de sensibilidades dentro del llamado “movimiento obrero catalán”, que impedía que los distintos sindicatos fueran capaces de coaligarse entre sí, lo que los debilitaba.

Desde 1.913 hasta el 1.918 fueron muchos los anarquistas que se empeñaron en conseguir esta deseada unidad, desplazándose a todas las ciudades para pedir que todos los obreros y sindicatos locales se afiliaran a la Confederación Regional de Trabajo (CRT). Personajes de anarquismo como Miranda, Loredo, Buenacasa, Carbón, Pestaña etc. contribuyeron, junto a su publicación “Solidaridad Obrera”, de forma efectiva a la captación de afiliados, en los momentos de inseguridad y efervescencia social que supuso la I Guerra europea. El Congreso de Sants, de junio de 1.918, fue el hito de la famosa propuesta organizativa del movimiento obrero catalán, que tanto se había buscado conseguir: la unificación en forma de “sindicato único”, capaz de enfrentarse a la burguesía catalana. La República de 1.931, contrariamente a lo que se hubiera podido elucubrar, no significó una acercamiento al anarquismo como se deduce de la carga policial en la Plaza de Sant Jaume de Barcelona contra obreros que se manifestaban en el 1 de Mayo del mismo año. Los intentos de corrupción del Alt Llobregat y barriadas periféricas contribuyeron a que los anarquistas no fueran especialmente gratos a la II República. Alguien escribió “El anarquismo fet diferencial catalá”.

Lo cierto es que permanecieron en Catalunya, en sus facetas de la CNT y la FAI, durante la contienda Civil hasta, que en mayo de 1.937, en plena guerra, se produjo el enfrentamiento con los comunistas del PSUC y los miembros del POUM, del que salieron perdedores y fueron sometidos al mismo trato que se les aplicaba a los católicos, religiosos y partidarios de Franco: las checas y los fusilamientos. En la transición fueron rehabilitados, se les devolvieron sus propiedades y consiguieron renacer de sus cenizas, llegando a conseguir una afiliación de más de 300.000 efectivos.

Hemos querido acudir a la Historia para tratar de analizar, a la vista de los antecedentes políticos de lo que han sido las izquierdas sindicales en Catalunya y considerando los partidos políticos que, actualmente, forman el grueso del Parlament Catalá, una mayoría de separatistas, encabezada por ERC, seguida de CIU, a poca distancia de los nuevos izquierdistas de Podemos y de los comunistas de ICV; con una escasa representación de la derecha, integrada por el PP y por un partido no independentista, formado por los Cs. del señor Albert Rivera.

Las últimas votaciones, en Catalunya, han dejado claro que, entre independentistas, catalanistas y partidos de izquierdas suman una muy sustancial mayoría. Lo que nos lleva a una reflexión que quisiéramos que compartieran todos estos catalanes conservadores, industriales, banqueros, comerciantes, terratenientes etc. que durante estos años parece que se han inclinado por el separatismo, hasta el punto de que en la CEOE, muchos grandes empresarios catalanes, no sabemos si incluir en ellos a su propio presidente, el señor Rosell; están presionando, juntamente con no pocos representantes pudientes de las distintas profesiones liberales y burgueses acomodados, en pro de una Catalunya libre y a favor de la famosa consulta por el “derecho a decidir”. ¿Es que hay en este país alguien lo suficientemente ingenuo que pueda pensar que, en una utópica Catalunya independiente, los que iban a gobernarla serían los señores de derechas del CIU?

Si analizamos la situación, y ya no hay que decir después de lo que ha ocurrido con el padre del independentismo catalán, señor Jordi Pujol y sus finanzas, vemos con claridad que los partidos que han ido incrementando su poder en toda Catalunya, de una manera evidentemente extraordinaria, han sido la ERC del señor Junqueras y en una parte menor los comunistas y Ciutadans; en cambio CIU sigue en declive ( ahora ya no sabemos si podrá resistir la última tarascada) el PP parece que no tiene nada que hacer y los socialistas siguen en este mar de indefinición que los ha venido caracterizando y, a la vista del camino que parece querer emprender Pedro Sánchez, con su viraje a la izquierda, lo más probable es que el PSC del señor Iceta se alíe al bloque de los que quieren la consulta del 9N. Todo ello es demostrativo de que si, utópicamente, puesto que no ocurrirá, Catalunya consiguiese su separación de España, además de sus problemas para poder financiarse, el primer gobierno que se haría cargo de la nueva nación, no cabe duda que tendría todas las posibilidades, si no certezas, de estar constituido por elementos de la izquierda.

Y un gobierno de izquierdas en una nación pequeña, necesitada de afrontar el pago de pensiones, de la sanidad pública, de los transportes, de la infraestructuras, de las deudas que le van a quedar pendientes, de su autofinanciación ( es muy probable que le fuera muy difícil conseguir financiación proveniente del extranjero y, menos, de España) de los servicios públicos; lo primero a lo que va a recurrir será al aumento de impuestos, el recorte de prestaciones y a establecer impuestos especiales para las grandes fortunas. Esto, en cuanto hace referencia a las grandes multinacionales, si no se las excluye de ellos, puede dar lugar a que se trasladen a otro país, con los efectos que ello tendría en el desempleo del país (actualmente ya estamos por encima de los 400.000). Las pequeñas empresas muy probablemente no podrían resistirlo si no se las exime del pago, lo que supondría que, para compensar, el resto de ciudadanos deberían asumir la parte proporcional que aquellos dejaran de pagar.

Si, es posible que se hartaran de ver la estelada por todas partes, los rótulos y los periódicos enteramente en catalán y a la Generalitat convertida en el gobierno del país. Pero ¿qué clase de país? Un país con fronteras, excluido de Europa, obligado a pagar aranceles para exportar sus productos, con una población empobrecida y obligada a buscarse salidas fuera de la UE y, así y todo, en virtud de la legislación internacional, obligada a pagar las tarifas más altas en sus transacciones comerciales internacionales. Puede que alguien piense que exageramos, pero Dios quiera que no tengan que darnos la razón. O así es como, desde la óptica de un ciudadano de a pie, contemplamos el negro futuro de una Catalunya independiente.

 


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