AGLI Recortes de Prensa   Sábado 2 Agostoo  2014

La no reforma fiscal del PP
EDITORIAL Libertad Digital 2 Agosto 2014

El Gobierno de Mariano Rajoy se ha vuelto a quedar a medias, una vez más, con la reforma fiscal aprobada este viernes. En primer lugar, porque no se trata de una reforma, sino de una rebaja selectiva de impuestos, y, en segundo término, porque la reducción de la pesada carga fiscal que soportan los contribuyentes resulta limitada, exigua y muy alejada de lo que, realmente, necesita España para impulsar con fuerza la competitividad empresarial y aumentar la renta disponible de las familias, al tiempo que se combate de forma eficaz el abultado déficit público.

El PP ha optado por corregir, aunque sólo parcialmente, el histórico sablazo que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, asestó al conjunto de los españoles nada más llegar al poder. Así, el proyecto revierte la subida del IRPF aprobada a finales de 2011, tras reducir los tramos y los tipos marginales de dicho tributo, recorta ligeramente el Impuesto de Sociedades e introduce ciertos incentivos de última hora para favorecer los planes de pensiones, el retiro de los jubilados y las exenciones familiares. En este sentido, la anunciada rebaja de impuestos es más que bienvenida, pero, por desgracia, su alcance es de corto recorrido.

Para empezar, se acometerá de forma progresiva a lo largo de los dos próximos años y, en todo caso, los españoles pagarán de media en 2016 una factura fiscal superior a la de 2011, cuando el PP llegó al Gobierno. Lo grave, sin embargo, es que se trata de una nueva oportunidad perdida para acometer una reforma en profundidad con el fin de mejorar el gravoso, ineficaz y complejo sistema tributario español. Aunque las rebajas aprobadas son positivas, se quedan muy cortas. No en vano, Montoro estima un ahorro potencial de hasta 9.000 millones de euros para los contribuyentes, pero olvida que la subida de impuestos acometida en los dos últimos años asciende a cerca de 25.000 millones. Además, pese al recorte del IRPF, los españoles seguirán soportando uno de los esfuerzos fiscales más elevados de Europa y de la OCDE. Especialmente preocupante es la carga de las cotizaciones sociales, una de las más altas del mundo, ya que penaliza de forma muy grave la creación de empleo en un país en el que paro golpea a más de 5 millones de personas.

Además, mantiene la compleja estructura fiscal sobre las empresas. El Gobierno debería reducir drásticamente el Impuesto de Sociedades y eliminar, al mismo tiempo, las distorsiones e injustas discriminaciones que introducen las numerosas desgravaciones existentes. La reforma, por el contrario, mantiene una de las fiscalidades empresariales más elevadas de las economías ricas e introduce nuevas exenciones a modo de compensación, complicando aún más, si cabe, la normativa. El proyecto tampoco clarifica el caótico y perverso modelo de financiación territorial, ni aborda la necesaria eficiencia administrativa para garantizar la imprescindible seguridad jurídica y desincentivar el extendido fraude fiscal.

El problema de fondo es que el PP sigue apostando por mantener una presión fiscal muy elevada con el fin de sostener la sobredimensionada estructura estatal, en lugar de rebajar de forma sustancial y generalizada los impuestos y reducir el gasto público mediante la eliminación de todos los costes superfluos, la necesaria simplificación burocrática y la imprescindible reforma de la administración territorial y el insostenible Estado del Bienestar. Rajoy y Montoro, por desgracia, se contentan con mantener más o menos intacto el confiscatorio y perjudicial sistema tributario actual, tras introducir pequeños retoques y leves ajustes para tratar de recuperar parte de los votos perdidos.

La tradicional tomadura de pelo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 2 Agosto 2014

Una vez más Mariano Rajoy se niega a pasar por el debate democrático y el examen que representa la sesión en el Congreso del Estado de la Nación. En su lugar se ha inventado una comparecencia en la Moncloa donde se limita a leer un discurso, casi siempre triunfalista, y a controlar y limitar las intervenciones de los periodistas allí destacados. Una actitud que tiene mucho de cobardía y de burla a la democracia. Claro que poco podemos esperar de quien entiende la democracia tras haber sido elegido y aupado en un congreso de partido de compromisarios y no en unas primarias libres.

Ha sido nauseabundo el clima triunfalista de quien presenta como éxito el mantener un paro de más de cinco millones y medio de personas y se enorgullece de una reforma laboral que crea solo empleo basura. Quien se apunta el éxito de haber evitado el “rescate” sin mencionar que ello fue algo “obligado” si la UE quería evitar su propia destrucción al ser una medida inabarcable para un país del tamaño de España y del monto del rescate requerido. Una mentira que además se basa en una compra masiva por parte del BCE de deuda nacional y el rescate de las Cajas de Ahorros con fondos de la UE de hasta 100.000 millones de los que se usaron unos 60.000 con un incremento de la deuda de hasta el valor histórico del 100% del PIB.

Una recuperación basada en mantener planes de ayuda como el PIVE que va por la enésima prórroga, en las facilidades a la banca para desmarcarse de sus valores tóxicos con la creación de la “banca mala”, o con el acaparamiento de los fondos bancarios obligando a la compra de deuda pública, mientras sigue el bloqueo de los préstamos a las Pymes y a la financiación privada condenando al sector inmobiliario a la ruina y permitiendo una competencia desleal a la banca convertida en agencia inmobiliaria. Una recuperación de grandes números y gráficas que solo certifican que a los grandes les sigue yendo bien a costa de haber aumentado los impuestos a la mayoría de los españoles de forma brutal y abusiva.

Y así se despide Mariano Rajoy con todo su equipo hasta después del veraneo. Unas vacaciones nada contenidas en las que seguirá disfrutando del buen clima en Doñana en la finca de Las Marismillas y de la gastronomía y retiro espiritual en su Galicia natal en una casa rural en un pueblecito. Unas vacaciones que solo se verán interrumpidas por el “tradicional” despacho con Su Majestad, ahora D. Felipe VI, en los días en que se dejará ver por Palma de Mallorca en el Palacio de Marivent. Ante todo “normalidad institucional” con el posado pleno de “campechanía borbónica”.

Por mí podría aprovechar para meditar sobre lo que le espera a su vuelta con una diada que promete ser el comienzo de lo que él afirma que no se va a producir creyendo que Artur Mas no va a hacer nada contrario a la legalidad. Bastaría haberle recordado que ya lo ha hecho al poner fecha y texto a las preguntas de un referéndum ilegal limitado a los residentes en Cataluña y que Mariano Rajoy ha decidido ignorar y limitarse a decir que tiene analizados todos los escenarios posibles. Mire usted, igual que la ANC y el Consejo Nacional de Cataluña que incluso prevé la respuesta ciudadana al boicot del referéndum.

Y como colofón dice que el Consejo de Ministros ha aprobado el Proyecto de Ley sobre la reforma fiscal. Me temo lo peor dados los antecedentes en esa materia y la actitud de Montoro. Por si acaso deberíamos tomar precauciones no vaya a ser que se les ocurra algo parecido a lo de Argentina y Cristina Kirchner y suframos un corralito financiero. El corral ya lo estamos sufriendo por no haber opuesto resistencia al estabulamiento masivo.

Pedro Zapasánchez
Ramón Pi www.gaceta.es 2 Agosto 2014

No soy el primero en vislumbrar una reedición del funesto Rodríguez Zapatero en el flamante secretario general del PSOE Pedro Sánchez: sonrisa automática, vacuidad argumental, importantes agujeros negros en cultura general de nivel medio, servidumbre acrítica a las exigencias incluso terminológicas de los dogmas de la corrección política; y, debajo de esta nada, la permanente amenaza implícita de comportamientos totalitarios en cuanto se dispone de algún poder. La fórmula funcionó con el vallisoletano mientras la pavorosa crisis económica no hizo venirse abajo ese castillo de naipes propio de un vendedor de peines, porque al noble pueblo español le gusta que lo engañen con el timo de la educación y la sanidad gratuitas, el salario del Estado por el solo hecho de existir o la explotación de la envidia como motor de la historia.

Como Zapatero, Sánchez no es que oculte una política económica concreta o un programa bien trabado en bases reales, sino que lo más probable es que se vaya bandeando con los eslóganes y los dogmas totalitarios que componen la ideología que ha venido a continuar, con otra apariencia, el materialismo totalitario cuya expresión política se desplomó a finales de los 80 en Occidente. Ahora la superchería terminológica, sin la cual parece que la llamada izquierda no sabe sobrevivir, ha cambiado de aspecto; y así como Zapatero a la expulsión de nuestro ordenamiento del instituto jurídico del matrimonio civil la llamó "ampliación de derechos" por el procedimiento de llamar matrimonio a cualquier clase de coyunda, ahora Sánchez acaba de manifestar que la ruptura de los acuerdos de España con la Santa Sede es una forma de "garantizar la libertad religiosa". Y es seguro que una parte significativa de los españoles se creerá esta impostura, como si los católicos españoles tuvieran que alegrarse y dar un gran suspiro de alivio porque, al fin, se eliminaría la coacción intolerable de unos acuerdos que permitían saber a qué atenerse.

Hay que agradecer a Sánchez que al menos haya empezado a mostrar sus propósitos con este caso de fraude intelectual tan burdo y patente. Pero a la buena noticia de que ya vemos lo que da de sí el nuevo secretario general del PSOE corresponde la mala de que corremos el riesgo de tener un día en La Moncloa a un tal Pedro Zapasánchez.

Estómagos agradecidos, avariciosos, corruptos y los que no quieren líos
Jordi Pujol, el independentismo y los cómplices necesarios en el saqueo de Cataluña
Luis Del Val. Periodista Digital 2 Agosto 2014

No existe ninguna dictadura descarada o soterrada sin los necesarios cómplices. No hay nacionalismo estridente que no sea consentido por el silencio, la anuencia o la omisión. Ni en la Alemania de Hitler, ni en la Venezuela de Maduro, ni en la Argentina de Cristina, ni en la Cataluña de Pujol, ni en la Andalucía de los ERE.

El cómplice puede ser el estómago agradecido, el empresario tan avaricioso y corrupto como el político, el ciudadano que no quiere líos, incluso el que se cree de buena fe las prédicas liberadoras del ególatra y ladrón de turno.

Todos ellos son cómplices. El general Franco ganó una guerra civil, pero si se mantuvo en el poder durante cuarenta años, y se murió tranquilamente en la cama de un hospital, fue por los cómplices interesados, por los benefactores del régimen, por la larga cofradía de quienes están dispuestos a socorrer y ayudar al vencedor.

Pujol y sus cómplices fueron tejiendo un régimen absolutista legitimado por las urnas, en el que formaban parte egregios personajes de la burguesía catalana, empresarios que financiaban con las ganancias de las obras públicas el tinglado, empresas periodísticas genuflexas ante el poder y la subvención, intelectuales distraídos, ingenuos de pacotilla, y esa larga cofradía de ciudadanos cobardes que formamos el grueso de la sociedad, y que miramos hacia otro lado porque tenemos miedo: miedo a la venganza, miedo a la extorsión, miedo a quedarnos sin trabajo, miedo a la maquinaria poderosa del poder que, como una mandrinadora, tritura toda crítica que sea demasiado molesta.

Cuando el nazismo estaba en sus principios, despacharon a todos los filólogos judíos que había en la Academia de la Lengua, y les prohibieron escribir, trabajar o dar clases, sin que sus compañeros, tan alemanes como ellos, exhalaran la más timorata de las protestas.

Albert Boadella, una de las personalidades intelectuales más bullente, original y brillante de Cataluña, no puede representar allí sus obras, desde hace años, porque el nacionalismo se puso en marcha contra él. Hoy, ni siquiera puede pasear solo por las Ramblas.

Pasó en el País Vasco y seguirá sucediendo en Cataluña, mientras los cómplices y los cobardes continúen colaborando.

Lecciones del desastre argentino
El Confidencial 2 Agosto 2014

"Es una pavada atómica decir que hoy entramos en default", Axel Kicillof

Los que piensan que el dinero es una donación, que la riqueza de un país se decide en un comité gubernamental y que todo lo soluciona la maquinita de imprimir, se han pasado años poniéndolo como modelo para “salir de la crisis”, lo mismo que está llevando -de nuevo-  a Argentina a la recesión y al impago. El mal llamado “modelo social y económico inclusivo”, que es populismo despilfarrador.

Sólo hace unos años, Krugman y Stiglitz ponían como ejemplo a las políticas de Cristina Fernandez de Kirchner para Europa. Hoy, con el episodio del impago a los bonistas que no accedieron a la extorsión de la quita, leemos cosas divertidas como:

  • Argentina no hace impago “porque tiene dinero”. Pero no quiere pagar a los bonistas que no accedieron al chantaje de la quita, precisamente porque sabían que el gobierno de Argentina podía -y debía- cumplir sus compromisos.
  • Nuestro lenguaje burbujero nos lleva a llamar fondos buitre a quien quiere recuperar su dinero, y negociar a aceptar callados lo que exija el ministro. Las reestructuraciones de 2005 y 2010 no eran negociaciones, sino acuerdos de El Padrino. “Una oferta que no pueden rechazar”. Algunos dijeron “no” y los tribunales de EEUU les dieron la razón.
  • Llamar fondo buitre al que utiliza todos los medios a su alcance para hacer valer sus derechos es, cuando menos, curioso. Y no deja en buen lugar a los Estados que se convierten en “carroña”. Pero es que el Estado firmó que si pagaba al 7% que no aceptaba el chantaje, tendría que compensar al 93% restante. Y claro, un problema de 1.500 millones se convierte en uno de 15.000 millones.

Lo veamos como lo veamos, el default de Argentina es otro paso más en el triste aislamiento en que se ha metido desde la llegada del populismo de Cristina Fernandez de Kirchner. 

Los que piensan que el dinero es una donación, que la riqueza de un país se decide en un comité gubernamental y que todo lo soluciona la maquinita de imprimir, se han pasado años poniéndolo como modelo para 'salir de la crisis' lo mismo que está llevando -de nuevo- a Argentina a la recesión y al impago

El episodio de los mal llamados fondos buitre demuestra varias cosas. Primero, que las famosas quitas e impagos no son una panacea de solución de nada. Siempre se acaba peor. El impago solo genera aislamiento y empobrecimiento mayor posterior.

Segundo, que las deudas se pagan. Siempre. Sea de manera licita -cumpliendo con los compromisos- o con una inflación desbocada -Argentina es el cuarto país del mundo con mayor inflación, 28% en 2013- que empobrece a todos. La inflación, el impuesto de los pobres.

Muchos me dicen que la inflación alta no es problema si se suben los salarios en la misma manera. No es cierto. Se hace durante un tiempo hasta que no hay recursos, y se desploma la renta disponible. Los desequilibrios que se generan explotan, y en poco tiempo.

El episodio del impago del Gobierno de Argentina es una anécdota, un subterfugio para apartar la vista de un problema mayor. Los políticos que han usado el populismo y el intervencionismo en ese gran país que es Argentina llevan a la nación de crisis en crisis e impago en impago a través de una política monetaria y estatal en la que van calentando la burbuja de una supuesta prosperidad inflacionista, hasta que estalla. Y entonces, vemos corralitos, cambios de moneda, cepos cambiarios… y vuelven a empezar, empobreciendo o arruinando en el camino a la misma población que aparentemente pretenden “defender”. Es el efecto embudo de tapar los desequilibrios gastando e imprimiendo dinero. Que acaban mal, siempre.

En España escucharán constantemente que la solución a nuestra crisis es hacer impago, aumentar el gasto público y financiarlo imprimiendo moneda -monetizando deuda, que es lo mismo-. Eso es exactamente lo que hace Argentina (grafico cortesía de Perspectivas). Un aumento de masa monetaria anual del 30%.

Leí hace poco el libro del actual ministro de economía argentino, Axel Kicillof,  titulado Volver a Keynes, fundamentos de la teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, y es uno de los más claros exponentes de lo que yo llamo “keynesianismo selectivo”.  Es aquel que toma a Lord Keynes al pie de la letra para gastar e intervenir, pero se olvida del economista británico a la hora de bajar impuestos y recortar gasto público en época de bonanza. Ignora totalmente esas recomendaciones para justificar en la intervención estatal eterna y la política monetaria la panacea para la solución de todos los desequilibrios económicos. (Grafico cortesía de N. Cachanosky)

¿Y el paro? Al fin y al cabo, Argentina tiene un paro muy bajo, con lo que se justifica todo, ¿no? Cuando el estado es el principal motor de la demanda laboral con una plantilla que ha aumentado un 50% desde 2003 -la Campora, el grupo de seguidores de Cristina Fernández, es la mayor bolsa de trabajo de Argentina-, lo que el estado te “da” supuestamente -un trabajo- se lo lleva en tus ahorros y sueldo en los sucesivos corralitos, cepos, devaluaciones e inflación. 

Y el espejismo del dinero impreso no conlleva inversión ni mejora productiva. La producción industrial en mayo de 2014 ha caído un 4,9%, en su décimo mes consecutivo. La industria de maquinaria agrícola se encuentra con un 50% de capacidad instalada ociosa, en un país cuya principal actividad es el sector agropecuario. La producción de coches, una de las principales industrias, caía un 22% en el primer semestre de 2014. Las exportaciones se han contraído un 12% “a pesar” de devaluar el peso en enero un 23%. Efectivamente, si imprimir moneda fuera la llave de la prosperidad, Zimbabwe sería el país más rico del mundo.

Aislarse de los principios elementales de economía y del mundo financiero global tiene sus consecuencias:

El Gobierno argentino está inserto en su propia trampa de “ilusión monetaria”. Si impulsa medidas activas para promover el nivel de actividad y el empleo, también hará subir las importaciones utilizadas en la producción de bienes y servicios, lo cual implicaría un consumo de dólares que no tiene. De ahí que Cristina Fernández de Kirchner buscara aumentar la deuda. Pero el default, las nacionalizaciones confiscatorias y los mensajes anti-mercados y anti-buitres no permitirán el acceso al mercado de deuda, y provocan más restricciones externas y más “cepo cambiario”, que es como los argentinos llaman a las medidas oficiales restrictivas para evitar que los argentinos, ante las constantes devaluaciones, usen dólares en sus transacciones o inversiones.

Con una devaluación del 16,9% anual desde 2008 -como muestra el grafico-, el gobierno de Argentina solo ha conseguido que la inversión se desplome y la balanza comercial -la diferencia entre importaciones y exportaciones- empeore (un -41% en los primeros seis meses de 2014 según INDEC), por lo tanto la entrada de divisas se deteriora, llevando a un mayor cepo.

La fuerte caída del precio de la soja, principal producto exportable y generador de divisas, se suple imprimiendo más dinero para sostener unos gastos estatales que no han hecho más que crecer y, con ello, y la inflación se dispara. Es el cuarto país del mundo, tras Venezuela, Sudán e Irán, en inflación. Un 28,3% oficial en 2013 y un 35% estimado por INDEC en 2014.

Con esta política de aislamiento, gasto y expansión monetaria descontrolada, el gobierno profundiza la recesión y el déficit fiscal (5% de mínimo estimado para 2014), mientras la inflación se dispara por la acelerada emisión de moneda para financiar al Tesoro.

Esta política del gas de la risa monetario ha llevado a un nivel de pobreza del 30%, según la Universidad Católica Argentina, UCA, dado que el gobierno de Cristina Fernandez, ha decidido no medir más la pobreza “por cuestiones metodológicas”. Cuando asumió el poder en 2008 había en torno a 8 millones de pobres (26%), una cifra reducida a la mitad en el mandato de su marido Néstor. “Modelo social inclusivo”.

Hoy se acumulan 4.500 millones de dólares de importaciones ya efectuadas pendientes de liquidación. La estrategia del Banco Central es retrasar todo lo posible los pagos al exterior correspondientes a importaciones que ya fueron aprobadas con el objetivo de no perder reservas, y lleva al país a seguir cavando el agujero. Esta política muestra la extrema debilidad en materia cambiaria, y la fuerte emisión e inyección de pesos ha vuelto a alimentar la fuga hacia el dólar, que está disimulada por la intervención oficial en el mercado de cambios oficial y paralelo, pero que, aun así, no logra contenerla.

Cristina Fernández y Kicillof intentarán lanzar más políticas “activas” financiadas con emisión de moneda, lo cual implicará agregar más tensión al tipo de cambio, y aun así se estima una inflación del 35%

Cristina Fernández y Kicillof intentarán lanzar más políticas “activas” financiadas con emisión de moneda, lo cual implicará agregar más tensión al tipo de cambio -que en el sueño keynesiano se utiliza como “ancla contra la inflación”- y aun así se estima una inflación del 35%.

El episodio del impago o la pavada atómica no esconde que la recesión será brutal. Hoy se habla de -2%, pero porque el sector financiero generaba aportación positiva. En la economía real la recesión es más fuerte.

Lo comentaba hace un año en esta columna: proteccionismo y devaluación es camino de depresión.

Y lo curioso es que la solución de Argentina está en casa. Abandonar el clientelismo, la impresión de moneda inútil, recuperar la credibilidad, atraer capital, inversión y empleo privado, lanzar de nuevo los sectores deprimidos por la inflación y el control de cambios, incentivar el comercio desde la apertura y permitir que el país lleve a cabo la transformación a la economía líder de Latinoamérica que puede ser.

Los defensores del “keynesianismo selectivo” de gastar, imprimir y no ahorrar sólo consiguen retrasar el estallido de la burbuja unos años. Y cuando lo hace, es con enorme virulencia. Y algunos quieren aplicar “esto” en mi país.

“Darle a la maquinita y aumentar gasto público” nos recomienda alguno. Corralito y estanflación. No será que no lo hemos advertido. Las soluciones mágicas no existen.

Feliz verano. Nos escribimos en dos semanas.

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"¿Qué coño es la UDEF?" El Estado, señor Pujol

José Antonio Zarzalejos El Confidencial 2 Agosto 2014

“El ministro debe morir más rico de buena fama y de benevolencia que de bienes”
Nicolás Maquiavelo

Enrique Tierno Galván, el viejo profesor y socialista alcalde Madrid, advirtió en numerosas ocasiones de que los “bolsillos de los gobernantes deben ser de cristal”. La advertencia no se refería tanto a la virtud como a la cautela. La moral en la política viene inspirada mucho más por la prudencia que por convicción. De tal modo que la corrupción es la negación de la lex artis de la gestión pública, cuando el Estado es democrático y dispone de un sistema de controles que lo depuran. Por eso también escribió Montesquieu que “el principio del gobierno democrático es la virtud”. Si ésta se pierde, si los bolsillos de los políticos no son de cristal, si la cautela se sustituye por la temeraria codicia, se produce lo que sucede en España: que la corrupción -aunque sólo sea una mera sensación ambiental- lo ocupa todo.

El statu quo en España está viciado porque la clase dirigente -bien de manera individual, bien como colectivo a través de los partidos políticos- está contaminada por comportamientos corruptos. Si se hiciera un repaso del PSOE al PP, pasando por los partidos de menor dimensión, y con la salvedad de aquellas organizaciones nuevas que no han tocado poder, se comprobaría hasta qué punto la gangrena de la corrupción se extiende e infecta los circuitos de la gestión pública. No parece que sea injusto generalizar porque ahí están los procedimientos judiciales conocidos y los que pronto se conocerán. Además de los barómetros del CIS sobre la preocupación que este fenómeno suscita.


El caso de Jordi Pujol se inserta en este contexto de profunda inmoralidad. Con la agravante de que el ex presidente de la Generalitat de Cataluña fue lo que podría denominarse un político moralista porque apelaba a valores siempre superiores mientras favorecía, por acción y por omisión, el enriquecimiento ilícito propio, familiar y de su entorno. La deslegitimación ética y política de las generaciones convergentes que gobernaron con él Cataluña durante casi un cuarto de siglo se produce como respuesta reactiva a una explicable desconfianza social por la reacción sobreactuada de CDC y de los demás partidos a la extravagante confesión de culpabilidad de Pujol en la que se camuflan muchas más interrogantes -gravísimas- que respuestas aceptables.

A Jordi Pujol, según estamos enterándonos estos días, se le consintió este continuo comportamiento corrupto mientras el ex presidente de la Generalitat se instaló en la política de “la puta y la Ramoneta”, es decir, en una soportable ambigüedad que no amenazaba la integridad del Estado. Durante décadas, Pujol practicó la política de “más vale pájaro en mano que ciento volando” (eso que los catalanes resumen muy bien en la expresión “peix al cove”, que es una forma excelsa de realismo). Pero en el momento en que -con los bolsillos no precisamente de cristal, unos hijos presuntamente corrompidos y un esposa que, dedicada a la jardinería, no había maceta catalana que se le escapara- decidió que se hacía independentista y respaldó a su delfín -Artur Mas- en su misión de vanguardia del secesionismo, el Estado sólo ha tenido que tirar de la cuerda que él mismo se puso al cuello hasta provocarle la asfixia.

Todas las preguntas remiten a la misma contestación. ¿Por qué ha confesado Pujol? ¿Por qué en este momento? ¿Por qué con una historia tan inverosímil como la del legado del padre depositado en Andorra hace 34 años? Y la respuesta es que el Estado -a través de su longa manu- le ha hecho al que fuera Molt Honorable, un traje a la medida. Porque para enfrentarse al Estado, desafiándolo, hay que atarse los machos y estar limpio como una patena, con los bolsillos transparentes y en disposición de que los servicios de inteligencia pasen el escáner y no encuentren nada que no esté en su lugar.

Cuando Pujol se preguntó retórica y públicamente “¿Qué coño es la UDEF?”, alguien debió contestarle: es el Estado, señor Pujol, que le está radiografiando para ver si usted -y tras de usted otros- están lo suficientemente aseados -es decir: si tienen superioridad moral- para atentar contra su integridad. España está débil y padece muchas patologías pero el Estado se defiende cuando percibe que está siendo atacado. Los políticos secesionistas de Cataluña -no todos, pero si algunos importantes- han demostrado que, además de ingenuos, son imprudentes. El independentismo de Mas et alii se planteó desde Barcelona como una partida de mus sin cartas ganadoras. Y así no se hace política de desgarro, de volteo de la situación, de ruptura de un Estado con siglos de trayectoria.

Alguien le dijo a Jordi Pujol que era mejor que confesase a que se resistiera a hacerlo y debió ser muy persuasivo porque el ex presidente de la Generalitat se ha guillotinado y ha desbaratado a su partido, además de dejar malherido a su delfín. En Cataluña -abierta la caja de Pandora- algunos se están tentando ahora la ropa. Si el Estado ha podido con Pujol, tanto podrá con otros. Se ha acabado el juego de la ingenuidad, de la política naif, de manejar la ilusión popular del viaje independentista a Ítaca. Porque para capitanear esa nave hay que ser una réplica de San Luis Gonzaga, un dechado de virtud y honradez. De lo contrario, el Estado se comportará -en legítima defensa- como lo ha hecho con Jordi Pujol, que ahora ya sabe lo qué es la UDEF.

«LIBRES E IGUALES»
Redondo Terreros: «El nacionalismo representa la peor de las tradiciones»
DANIEL RAMÍREZ/GUILLERMO GINÉS / MADRID ABC 2 Agosto 2014

El exsecretario general del PSE es miembro de «Libres e Iguales», plataforma en contra de la independencia de Cataluña

Entrevista a Nicolás Redondo Terreros

Nicolás Redondo Terreros (Portugalete, 1958) abandonó el Partido Socialista de Euskadi por discrepancias ideológicas y políticas. Ahora, preside la Fundación para la Libertad, un espacio para los que viven en el País Vasco «entre silencios temerosos». Para evitar «esa espiral del silencio» en Cataluña, firmó el manifiesto de «Libres e Iguales», con la intención de conseguir que sean los ciudadanos españoles los que decidan en su conjunto el futuro del país.

-¿Hasta qué punto era necesario un movimiento cívico como Libres e Iguales?
-Necesitamos proteger el derecho a decidir de los españoles respecto a su futuro. Eso es algo innegociable. Era necesario emprender una batalla pacífica contra el nacionalismo. Ellos han ido ganando las batallas semánticas porque no nos estábamos enfrentado, y así han ido imponiendo su pensamiento. Los nacionalistas representan la peor de las tradiciones españolas: el aislacionismo y una superioridad injustificada.

-¿Es la independencia una utopía?
-No me planteo la cuestión de la independencia de Cataluña. La comunidad catalana nunca ha sido sola, ni un sujeto independiente. Somos producto de una historia. El pasado y la historia no son una cadena, pero tengo claro que hay que respetar la ley. No se puede reivindicar el derecho a decidir en Cataluña robándonos al resto ese derecho. Es algo que nos garantiza la Constitución, una Constitución que también se aprobó en Cataluña.

-¿Qué diferencias ve entre el deseo independentista vasco y el catalán?
-Nuestra situación fue distinta. Tenía el dramatismo de ETA. Por otro lado, el nacionalismo de Ibarretxe o el de Arzálluz nunca llegó tan lejos como el de Mas. Además, finalmente aceptaron la legalidad y la voluntad de los ciudadanos españoles. Muchas veces tengo la sensación de que el nacionalismo catalán enarbola algunas de las experiencias más negras que quisimos olvidar en 1977.

-Usted es jurista. ¿Qué papel juega la legalidad en este asunto?
-En España existe una tradición que nos lleva a enorgullecernos de defraudar la ley. Eso se tiene que acabar. La ley debemos acatarla todos, y merece una defensa poderosa. No debe ser una ley eterna ni divina. Se puede cambiar. Quien quiera hacerlo que lo intente, pero mientras exista debe respetarse, y los primeros que tienen que hacerlo son los responsables políticos e institucionales para dar ejemplo.

-¿Qué diferencia a una sociedad que tiene un sentimiento nacionalista de la que no lo tiene?
-La política es poliédrica y mucho más variable. Para gobernar una comunidad así hace falta mucha capacidad, sutileza e inteligencia.

-¿Se está alcanzando el límite?
Ahora mismo, Mas es prisionero de movimientos populistas que él mismo ha creado. No tiene margen de maniobra y le veo incapaz de liderar una situación como ésta. No hay que negociar porque no hay dos partes. La Generalitat también forma parte del Estado.


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