AGLI Recortes de Prensa   Domingo 10  Agostoo  2014

Podemos ser Argentina pero… ¿queremos?
EDITORIAL Libertad Digital 10 Agosto 2014

En su fascinación por cualquier régimen o política que pueda recortar las libertades y ampliar la miseria, los líderes de Podemos no sólo tienen como referente a la Venezuela chavista, sino también a la Argentina que suspende pagos de Kirchner y Kicillof.

Como bien sabe todo aquel que no quiera cerrar sus ojos y su mente a la historia y la verdad, Argentina era a mediados del siglo XX uno de los países más prósperos del planeta, pero desde entonces décadas de políticas estatistas, intervencionistas y liberticidas han llevado a ese país más allá de los bordes de lo que definiríamos como primer mundo.

Inmunes a la cosecha de fracasos con la que el socialismo en su forma peronista ha jalonado los últimos 60 años de su país, los argentinos insisten en esa vía, hundiéndose cada vez más y demostrando cada vez más que esas políticas sólo llevan al desastre, las aplique Juan Domingo Perón, Cristina Fernández de Kirchner… o Pablo Iglesias.


Es algo que a los líderes de Podemos no debe preocupar mucho, ya que como también nos enseña la historia –y con algunos ejemplos verdaderamente recientes- la miseria económica es una parte esencial del programa del totalitarismo de izquierdas: nada es más útil a la hora de reafirmarse en un poder que un país empobrecido lleno de desarrapados que le deban su subsistencia diaria al Estado.

Sin embargo, a los españoles sí debería preocuparnos: mirarse en espejos como Argentina o Venezuela y comprobar cómo naciones que lo tienen todo para ser ricas se hunden en la suspensión de pagos, la hiperinflación y el desabastecimiento de productos básicos, debería ser suficiente para que la mayoría de los que están fascinados por las soluciones simples y rápidas de los populistas se diesen cuenta de que, en realidad, ni la economía ni la política son en la mayor parte de las ocasiones mecanismos tan simples.

En los próximos años y, especialmente, en las próximas convocatorias electorales, los españoles vamos a tener la oportunidad de enfrentarnos a un dilema de crucial importancia: si queremos ser un país avanzado de Europa con una sociedad libre y una economía próspera; o una democracia bolivariana propia del Cono Sur, con la sociedad acogotada por el poder político y la economía en bancarota.

De esa elección dependerán las expectativas electorales de los populistas radicales como Podemos pero, muchísimo más importante, de ello dependerán también nuestro futuro y el de nuestros hijos.

La caída de la Bolsa refleja las dudas que sigue generando la zona euro
EDITORIAL El Mundo 10 Agosto 2014

TRAS los seis días consecutivos de bajadas con que el Ibex 35 cerró el viernes se han esfumado 45.000 millones de euros del parqué, lo cual equivale a la práctica totalidad de las ganancias acumuladas en los siete primeros meses del año. Esa racha negativa ha puesto fin a un periodo alcista que había generado expectativas entre los inversores, sobre todo porque la economía española acompaña ofreciendo señales de recuperación.

En realidad, la caída de la Bolsa no responde a circunstancias internas, sino a factores externos que afectan a toda Europa y que tienen que ver con la coyuntura global. La prueba es que el traspié del Ibex no es un hecho aislado:por la misma situación están pasando el resto de las bolsas europeas, que han retrocedido en los primeros días de agosto hasta situarse en los niveles más bajos de los últimos cinco meses.

Lejos de la creencia bastante extendida de que las bolsas son imprevisibles porque responden a movimientos caprichosos de los inversores, en realidad son termómetros muy sensibles que miden la confianza en los mercados. La semana negra para los parqués no es ninguna casualidad: responde a un goteo de malas noticias para la economía y, particularmente, para la zona euro.

La quiebra del Banco Espírito Santo, por ejemplo, ha venido a confirmar que los efectos de la crisis financiera aún no han acabado. El Estado portugués ha tenido que rescatar a la entidad, igual que en su día tuvo que hacer nuestro país. Los temblores provocados por el terremoto portugués han afectado a la banca española, el sector con más peso en el Ibex 35. En el caso del Sabadell, las pérdidas han llegado al 10%, pero también se han visto perjudicados Caixabank, Bankinter y BBVA.

Al revés que ha supuesto la caída del Banco Espírito Santo ha habido que añadir estos días el anuncio de guerra comercial lanzado por Vladimir Putin. Es la respuesta de Rusia a las sanciones que la UE le ha impuesto por su ofensiva en Ucrania. La reacción de Moscú, que supone suspender la importación de productos alimentarios y agrícolas, llega en el peor momento para Europa.

También la noticia inesperada de la vuelta a la recesión de Italia pone en riesgo la recuperación de la Eurozona y ha disparado las alarmas en Bruselas. Pero no sólo es Italia. Francia, la segunda locomotora del continente, da síntomas de estancamiento. En el tercer trimestre del año su economía ha crecido menos de lo esperado y ya nadie confía en que llegue al 1% del PIBque era lo previsto para 2014. El primer ministro Valls ya ha vaticinado un otoño «muy difícil» para el país. La situación ha obligado al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, a solicitar a los gobiernos un mayor compromiso con las reformas estructurales.

Ante este panorama con negros nubarrones en el horizonte era lógico que se resintieran las bolsas. Lo peor ahora mismo para el mercado bursátil es que no se ven estímulos a la vista que puedan ayudar a cambiar la inercia. Y a las zancadillas que la situación internacional viene poniéndole a la economía hay que añadir el conflicto en Irak. Si las tensiones con Rusia ya amenazan el suministro de gas, la tensión en Oriente Medio podría afectar al petróleo y a su cotización en los mercados.

España puede ser víctima de ese contexto de incertidumbre -como acaba de comprobar el Ibex- pese a que son muchos los indicadores internos que invitan al optimismo. De hecho, es casi seguro que habrá que corregir al alza las previsiones de crecimiento. Pero todo sería más fácil si ayudase la zona euro.

Los destrozos de la profesionalización política
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 10 Agosto 2014

«Cien políticos gallegos suman 3.000 años en cargos públicos»: bajo este titular publicaba el jueves La Voz un excelente reportaje de Carlos Punzón sobre la hiperprofesionalización de la política gallega. Basándose en un gran arsenal de información, se añadía allí que casi 250 políticos suman en Galicia 5.482 años ocupando cargos públicos y que es de 23 la media de permanencia en ellos de los cien más veteranos. ¿Qué significan esos datos?

Quienes la monopolizan, consideran la profesionalización muy positiva: una clase política profesional aportaría, según sus protagonistas, experiencia, capacidad de gestión y, en última instancia, la estabilidad que el sistema necesita.

No negaré, claro, que la profesionalización tenga aspectos positivos, pero creo que los negativos son más y de más peso. De hecho, dos de sus efectos, en los que llevo años insistiendo, resultan profundamente negativos para nuestra democracia. Tanto que corregirlos me parece cada vez más esencial para devolver la confianza en la política que en España -aunque no solo aquí- cae a velocidad vertiginosa.

El primero es fácil de explicar: salvo que sea un funcionario (y aun así), el político profesional se convierte muy pronto en alguien que solo sabe y puede vivir de la política (sobre todo si ha entrado en ella muy joven y sin una profesión), lo que se traduce en su total disposición a hacer lo que sea para alcanzar ese objetivo: traicionar cuando resulte necesario a los compañeros de partido, a los votantes o a las ideas que dice defender. Los ejemplos son tan clamorosos y generalizados que ni es necesario dar nombres, ni insistir en las terribles consecuencias que ello tiene en la política y los políticos.

Pero a ese primer efecto se encadena inevitablemente otro: dado que el primer objetivo del político profesional, al que se subordinan los demás, es aguantar, su consecución da lugar a una inversión del proceso de selección de las élites políticas: los que están quieren seguir y para ello promocionan a personas de peor calidad con el fin de que los que vayan entrando en la rueda no puedan desplazarlos de unos puestos que tienden vorazmente a acumular, como también prueba el trabajo de Punzón.

El resultado final es el que todo el mundo ve: una clase política esclerotizada, burocratizada, obsesionada con tener mas poder y aguantar más, y, salvo excepciones, de menguante calidad. Esa clase política, que ha llevado Italia al precipicio, será en España incapaz de renovarse si no se toman con urgencia al menos dos medidas: un duro régimen de incompatibilidades entre cargos públicos y la limitación legal de los mandatos. Una y otra no evitarán todos los males, pero ayudarán a romper el círculo vicioso -y nunca mejor dicho- que ha devorado el inmenso legado político de nuestra transición.

La ‘traición’ de Rajoy al pueblo judío
Nacho Cardero El Confidencial 10 Agosto 2014

“Cómo traicionar a un amigo y aliado”. El pasado miércoles, Juan José de la Torre, presidente de la Asociación de Amigos de Israel, me remitió un artículo que bajo este descriptivo titular denunciaba el sesgo del posicionamiento de España en el conflicto de Oriente Próximo y acusaba directamente al presidente del Gobierno de “alimentar el antisemitismo”. El aserto resultaba un tanto descabellado, pero no por los argumentos en sí, sino porque adentrarse en los pensamientos de Rajoy y tratar de adivinar si se inclina por los proisraelíes o los propalestinos resulta más complicado que descifrar la Piedra Rosetta con las fichas del scrabble. El presidente ni se mueve ni opina arbitrariamente. Sólo se pone de perfil para que no le alcancen las balas.

“Pocos saben que tras su victoria electoral, Mariano Rajoy recibió una llamada del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, en la que, tras felicitarle, le ofreció su apoyo promocionando la instalación en España de empresas israelíes de alta tecnología, para así ayudar a mejorar nuestra terrible situación económica”, desvelaba De la Torre. “La oferta de Netanyahu no se quedó en buenas palabras. En poco tiempo y a través del ministerio de Luis de Guindos, empresas israelíes comenzaron su acercamiento a España en busca de socios para crear empresas conjuntas. Al mismo tiempo, Israel abrió la puerta a todas las compañías españolas que desearan participar en sus grandes concursos públicos, algo que algunas de ellas culminaron con gran éxito”.
José Manuel García-Margallo (d), durante su visita a Benjamín Netanyahu, en abril de 2013. (Efe)José Manuel García-Margallo (d), durante su visita a Benjamín Netanyahu, en abril de 2013. (Efe)

Margallo cumplimentaba igualmente a Netanyahu en su visita a Israel y comentaba las posibilidades que tenían las empresas españolas, “incluso más que las de otros países”, para firmar contratos en infraestructuras y red ferroviaria. El gozo en un pozo. Las relaciones entre ambos países se han ido progresivamente deteriorando desde el pasado 8 de julio. Ese día comenzaron a llover cohetes sobre la Franja de Gaza y al tiempo que éstos estallaban, también lo hacía la buena sintonía entre España e Israel.

En este conflicto coexisten dos guerras, la militar y la de opinión pública, y mientras la primera parece decantarse del lado israelí [la ‘Operación Margen Protector’ arroja un balance de casi 2.000 muertos, la mayoría palestinos, y unos 10.000 heridos], la segunda es una victoria indiscutible de los de la kufiya. No tanto por méritos propios como por deméritos de sus enemigos, en tanto en cuanto las televisiones y rotativos de todos los rincones del planeta muestran la barbarie de los bombardeos en Gaza: colegios y hospitales devastados; niños inocentes muertos.
Familiares de un niño muerto en Gaza en uno de los últimos ataques de Israel trasladan su cadáver.Familiares de un niño muerto en Gaza en uno de los últimos ataques de Israel trasladan su cadáver.

España es un país atípico. Aquí, la causa palestina cuenta con el apoyo de la izquierda (de la ‘vieja’ y de esa otra izquierda ‘adolescente’ que se prodiga en las televisiones), pero también del partido conservador. El Ejecutivo del PP ha sorprendido a sus propios militantes (Gabriel Elorriaga es el coordinador del intergrupo parlamentario de Amistad con Israel) con la decisión de suspender provisionalmente las exportaciones de material de Defensa a Israel. Una transacción que apenas supone un par de perras gordas, pero que con el tiempo traerá consecuencias de otra índole.

“Las traiciones siempre pasan factura y Mariano Rajoy debe estar preparado para asumir que ha estado tolerando que, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, y su televisión pública, se alimentara el antisemitismo y el odio a Israel, y que si mañana todas esas inversiones israelíes, capaces de generar trabajo de alta calidad, se marchan, junto a quinientos mil turistas israelíes, él será el único culpable. Al final todas las traiciones se pagan”, concluía la carta del presidente de la Asociación de Amigos de Israel.

Los vínculos entre ambos países siempre han mostrado una textura grumosa. La relación resulta poliédrica, compleja, difícil de definir, lo cual resulta especialmente perceptible en el plano económico, donde aparecen figuras emblemáticas como la de Max Mazin, empresario que arrancó de Franco el reconocimiento oficial de la Comunidad Israelita de Madrid, cofundador de la CEOE y hombre clave en la Transición, junto a otros personajes más sospechosos, como Marc Rich, para quien el naviero Fernández-Tapias solicitó el indulto vía correo postal al mismísimo Bill Clinton. De Mazin se han escrito unos cuantos libros; de Rich, todavía más.

Ese aire de desconfianza que siempre ha flotado en el ambiente ha tornado más denso de lo habitual y lo que antes no eran más que veladas insinuaciones se destapan ahora como críticas abiertas. ¿Qué extraños sucesos han acaecido en España para que de repente se cierren las puertas al dinero que procede de empresarios amigos de Israel y, en cambio, se abran de par en par para las fortunas del mundo árabe?

Los empresarios israelíes afincados en España ya no ocultan su malestar. Les cuesta todavía entender por qué las autoridades españolas han puesto una ristra de trabas a los casinos de Adelson y Hachuel, para luego mostrarse más permeables con fondos soberanos árabes como el Qatar Investment Authority, directa o indirectamente dueño de un buen pedazo del Ibex 35 con sus inversiones en Iberdrola, la filial brasileña del Santander, Hochtief (ACS) o incluso como patrocinador del F.C. Barcelona. A la comunidad israelí le espanta ver cómo los tentáculos de Qatar llegan hasta el Camp Nou. Para ellos es como si Hamás estuviera pagando la nómina de Messi.

En el lado político, las tortuosas relaciones de España con Israel (cinco siglos nos contemplan) iniciaron una etapa de concordia el 17 de enero de 1986, cuando el entonces Felipe González y Simón Peres firmaron en La Haya el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Seis años después, el 31 de marzo de 1992, don Juan Carlos y doña Sofía sellaban el definitivo reencuentro con su asistencia en la sinagoga de Madrid para la celebración del quinto centenario de la expulsión de los judíos.

Pero ese castillo de naipes que tanto ha costado levantar empieza a desmoronarse. La guerra de Gaza lo está derrumbando a cañonazos. “No comprendemos la actitud del gobierno español”, rezonga un miembro destacado de la comunidad judía. “Esta animadversión no se da ni entre los socialistas europeos. El gobierno francés es mucho más comprensivo con la causa israelí que el español. Por no hablar de los parlamentos de algunas comunidades autónomas, como el gallego, que se ven con la legitimidad suficiente como para decirnos cuál debe ser nuestra política exterior”.

Aznar le hacía ojitos a Yasser Arafat, pero siempre se mostró próximo al pueblo israelí; luego llegó Zapatero, que se enfundó el pañuelo palestino como el superman de la alianza de las civilizaciones que quiso ser. Y por último apareció Rajoy, un hombre indefinido cuyos silencios hablan por sí solos. Mariano es lo que tiene. No le va ni la harira ni el kosher. Es más de percebes.

La 'casta' es un todo, es el tótem que da la vida a Podemos y, aparentemente, le quita el sueño al resto
¿Qué está pasando en España y por qué callan como muertos nuestros políticos?
El ciudadano de a pie está cansado de casos como los de Bárcenas, Fabra, Matas, Baltar...
Periodista Digital 10 Agosto 2014

El votante, en general, no lee programas.; está comprobado, se queda con tres frases, con alguna promesa

¿Qué está pasando en España? Por momentos parece que se desmorona. Se van los viejos políticos, se dibujan nuevas instituciones, ingresan en la cárcel algunos dirigentes. La segunda fila estalla en chascarrillos, lo cuenta todo. Se hunde el bipartidismo.

Confiesa el 'expresident' Pujol. España está corrupta por donde quiera que pinches. ¿Acaso alguien maneja desde fuera los hilos ? ¿Hay un plan preconcebido para que todo cambie? ¿Se torna autosoberana Cataluña?

Movimientos telúricos o no, conspiraciones de servicios secretos aparte, nuestra sociedad está experimentando una transformación política que muy pronto tendrá hueco en los libros de Historia.

"A España no la va a conocer ni la madre que la parió", afirmó Alfonso Guerra al poco de ganar el PSOE sus primeras elecciones. Entonces se inauguraba una nueva etapa.

Quedaba atrás el franquismo, no el sociológico, y arrancaba un periodo distinto, que con el tiempo se acabó pudriendo con un halo de corrupción profundo, anecdótico hoy para lo que está pasando.

¡Y parece increíble! A comienzos de los años 90 nos levantábamos día sí y día también con un nuevo escándalo. Filesa, Matesa y Time Sport?

El BOE, las comisiones del AVE, la Expo de Sevilla, el despacho de Juan Guerra. Un vicepresidente, el del hermanísimo, se vio obligado a dimitir... Lo de ahora es descomunal. Aquí roba hasta el apuntador. El actual régimen se desintegra.

Y no se trata de conspirar. Pero no puede ser casual que coincidan la abdicación de un rey y la proclamación de otro nuevo con la desaparición de un viejo rostro de la política como el de Alfredo Pérez Rubalcaba. Tampoco que de repente Jordi Pujol cante la 'Traviata'.

No parece fortuito que Duran i Lleida diseñe un nuevo partido. Es un fin de ciclo evidente. Y más cuando se conocen detalles de la efervescente actividad Madrid-Barcelona en busca de un retoque constitucional para contentar a Cataluña.

Algún día alguien nos contará qué está pasando. Mientras llega ese momento sería conveniente sentar a los 'padres de la patria' en un diván para que confiesen qué parte de responsabilidad tienen en este desastre nacional, y por qué esta sociedad se refugia en un partido inspirado en dictaduras de sentimientos bolivarianos y castristas.

Hoy sólo preocupa la 'casta'. Todos, PP, PSOE, IU, UPyD, CIU? todos centran sus discursos en repeler la mejor arma arrojadiza creada en política en los últimos años: pertenecer a una casta. La que coloca a hijos, sobrinos, mujeres en segundos puestos, carguitos de confianza, asesores.

La misma casta que da un empujón a las puertas giratorias, la que solo se ruboriza cuando se descubre que los miembros de la misma desempeñan puestos por los que cobran varios sueldos. La del amiguismo, el enchufismo, la de la mordida?

La 'casta' es un todo, es el tótem que da la vida a Podemos y le quita el sueño al resto -aparentemente-. Pues bien, para desechar este mantra, y con aires de urgencia, al Partido Popular y más en concreto al Gobierno de Rajoy se le ha ocurrido la brillante idea de reformar la elección directa de alcaldes.

Una iniciativa largamente aplaudida en otro momento, y posiblemente necesaria. Pero hoy, esta regeneración democrática destila la perpetuación de su 'casta'.

Y es aquí donde reside el principal problema de nuestros partidos clásicos. El discurso de la 'casta' de Podemos es lo más original de su programa, y me temo que lo único.

La formación de Pablo Iglesias ha sabido conectar con ese sentimiento de hastío, de asco, de decepción absoluta que hay entre los ciudadanos y la actual política española. Hay gente que paga impuestos, y cada vez más.

El votante, en general, no lee programas. Está comprobado. Se queda con tres frases, con alguna promesa. Vota contra los eslóganes del contrario sin saber muy bien qué propone el suyo. El elector llega a la urna y deposita su voto con la epidermis. Votamos en contra. Aquí y en la China Popular como diría aquel. Bueno, no, en China siempre votan lo mismo?

La corrupción -así lo recoge el CIS- se ha convertido en la segunda preocupación nacional. El ciudadano de a pie está cansado de casos como los de Bárcenas, Fabra, Matas, Baltar... Está fatigado hasta la extenuación de las cuentas de Unió, la amnesia de Jordi Pujol i Soley, el caso Urdangarin, los cursos de la UGT.

¡Qué decir de la enrevesada, institucionalizada y morrocotuda trama de los ERE de la Junta de Andalucía! ... ¡Madre mía, es un no parar! "La política necesita pasión, la vida necesita pasión, y la política está llena de mediocres", proclama el protagonista de ¡Viva la Libertad!

La última encuesta del CIS da curiosas pistas a los estudiosos de la política. El fin de este ciclo ha llegado. Y se me antoja que todas las formaciones políticas, sin excepción, tienen que bañarse un poquito en el Ganges si pretenden atraer el voto perdido.

Antes de confiarse a publicitarios y sociólogos, de encontrar la piedra filosofal que les saque del hoyo en el que se encuentran, deben dar ejemplo.

La política española tiene que limpiar su casa con algo más que un simple sábado doméstico.

Y esto no depende de un plan ni se trata de una conspiración. Esto es una necesidad que en gran medida solo depende de ellos.

El Hospital Transfronterizo de Puigcerdà 'olvida' incluir el español en su rotulación
El nuevo Hospital Transfronterizo de la Cerdaña, que se inaugurará en septiembre, deberá cambiar toda su rotulación -que se había realizado únicamente en catalán y en francés- tras una denuncia de la Subdelegación del Gobierno. El "descuido" de sus responsables le costará 20.000 euros al erario público.
Redacción cronicaglobal.com 10 Agosto 2014

Los intentos del nacionalismo por excluir el castellano del ámbito público catalán no siempre tienen éxito. El Hospital Transfronterizo de la Cerdaña -también conocido como Hospital Transfronterizo de Puigcerdà (Gerona)- cambiará toda su rotulación -que hasta ahora solo estaba en catalán y en francés- para incluir también el español.

Según se ha conocido esta semana, el consejo de administración de la entidad que gestiona el centro hospitalario aprobó el cambio el pasado 15 de mayo a petición del subdelegado del Gobierno en Gerona, Juan Manuel Sánchez-Bustamante, miembro de dicho consejo.

El olvido le costará 20.000 euros al erario público
El hospital, un proyecto de cooperación hispano-francesa que se remonta al año 1990, está previsto que se inaugure en septiembre y, sorprendentemente, los responsables del mismo habían olvidado el castellano en todas las rotulaciones.

Este descuido, le supondrá al erario público un gasto adicional de alrededor de 20.000 euros, que, según fuentes del propio hospital, es lo que costará elaborar e instalar la nueva rotulación.

El nuevo hospital ha tenido un coste de 42 millones de euros, que han sido asumidos por la UE y por las administraciones españolas y francesas. Tendrá 32 habitaciones con 64 camas, y dará servicio a cerca de 35.000 personas de las comarcas de la Cerdaña (en España) y el Capcir (en Francia).

El subdelegado del Gobierno: "No veo mala fe, tal vez un descuido"
Sánchez-Bustamante ha explicado que detectó la exclusión del español en todos los rótulos durante una reciente visita para ver el estado de las obras, algo que le "sorprendió", habida cuenta que los "idiomas oficiales del hospital" son el castellano, el catalán y el francés.

El director general del hospital le indicó "que las instrucciones de aquel momento era hacerlo en catalán y en francés". El delegado del Gobierno, tras consultar la situación con la Abogacía del Estado, planteó al consejo de administración del hospital que se incluyese también el castellano en los rótulos, y así se aprobó por unanimidad.

Sánchez-Bustamante ha asegurado que "antes de la inaguración esto estará resuelto" y se garantizará el derecho de los usuarios a ser atendidos también en español, tal y como establece la ley. "No veo mala fe, tal vez un descuido", ha señalado, tratando de quitar hierro a lo ocurrido.

“Allah Akbar” y el entierro de la “Primavera árabe”, la amenaza del Islam sobre Europa
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 10 Agosto 2014

Alguien denominó, a lo que luego se ha venido conociendo como la Primavera Árabe, como la “revolución democrática árabe”; un movimiento que, para muchos, se consideró como una maniobra popular instigada por medio de las redes sociales con el objeto de derrumbar las dictaduras que estaban al frente de muchos de los países del norte de África y Oriente Medio y devolver el poder y la libertad a unos pueblos sojuzgados por la mano férrea de caudillos que habían impuesto su ley por medio del terror y la fuerza. Naturalmente que nadie, medianamente versado en cuestiones políticas, pudo tragarse aquel placebo que no hacía más que ocultar, bajo la excusa de devolver la democracia a aquellas teocracias o dictaduras, un intento solapado de determinados países occidentales de poner su zarpa sobre las importantes reservas petrolíferas de algunas de aquellas naciones.

Como en tantas otras ocasiones, los que encendieron la yesca que desencadenó el movimiento revolucionario que comenzó en Túnez y se fue extendiendo a través de Libia, Egipto, el Yemen y la misma Siria como un reguero de pólvora; en un levantamiento que parecía que tenía el aspecto de triunfar y darles a aquellos pueblos las posibilidades de establecer democracias al estilo occidental, no supieron valorar sus consecuencias. Error garrafal.

Pasados los años vemos como, las 28 facciones que se disputan el poder en Libia, no han sido capaces de entenderse y siguen luchando, en una pelea fraticida, para hacerse con el poder, mientras la inmensa riqueza del país se va gastando en armas y los hombres se siguen matando los unos a los otros, sin que la miseria haya desaparecido y aquella Europa que bendijo aquella revolución fuera capaz de poner orden en tanto desaguisado. En Egipto, cuando los Hermanos Musulmanes, de forma democrática, se hicieron con el poder; los militares y una parte del pueblo se rebelaron contra la legalidad y lo único que se ha conseguido es que, después de un río de sangre, una dictadura militar, la de Mubarak, haya sido sustituida por otra, la del general Al-Sisi, sin que el pueblo egipcio haya sacado ningún provecho del cambio de régimen. De momento es el único país de la zona que no está en manos del integrismo islamista.

La situación en Siria no puede ser más alarmante ante la fracasada revolución de una parte del pueblo que, sin embargo, ha sido incapaz de arrastrar a la otra afecta al régimen dictatorial de Basar-Al-Asad que ha sabido mantener al Ejército a su lado y que, después de unos momentos de confusión y de aparente triunfo de la revolución, supo conservar en sus manos la iniciativa de modo que la batalla sigue mientras los insurgentes se van batiendo en retirada. La situación de Irak, después del abandono de las tropas americanas, no tiene mejor diagnóstico, cuando los yihadistas siguen cometiendo atentados monstruosos mientras los nuevos gobernantes no acaban de ponerse de acuerdo y las fuerzas rebeldes cada vez tienen más arrinconadas a las fuerzas regulares del país. Las consecuencias más de 100.000 muertos en una primavera que podría calificarse de tenebrosa. Tampoco la situación en Líbano puede calificarse de estable y los enfrentamientos de los palestinos y judíos en la franja de Gaza dan idea de hasta donde toda aquella parte de Oriente Medio está sometida a los vaivenes motivados por los enfrentamientos que, en líneas generales, se pueden dividir entre los islamistas y el resto de pobladores de todos aquellos países.

Y, señores, aquí tenemos lo que se pudiera considerar como el núcleo, la semilla de lo que pretende ser el Califato Islámico del sigloXXI, proclamado por el grupo ISIS en las zonas que mantiene bajo su dominio en Irak y Siria; al que ya han calificado como Estado Islámico, EI, que reclama la supremacía sobre todos los grupos yihaidistas. Hace años quizá sólo se hubiera considerado el tema de una novela de aventuras de Robert Ludlum o Frederich Forsyth, pero, en la actualidad, el movimiento islamista parece que va adquiriendo fuerza y cada vez las interpretaciones de El Corán, que corren a cargo de extremistas fanáticos, van encauzadas a la famosa guerra contra las religiones que ellos consideran blasfémicas y que van en contra de las enseñanzas del profeta Mahoma. No deja de ser llamativa la situación a la que ha conducido la famosa Primavera árabe, formando una frontera al sur de Europa integrada por países en los que la religión predominante es la islámica.

No olvidemos que nuestros vecinos del sur, Marruecos, hubo momentos en los que quiso reclamar, no sólo Ceuta y Meliya, sino que sus aspiraciones eran reconquistar para el Islam la Mequita de Córdoba y todo El Andalus; del que fueron expulsados en 1.492 por los Reyes Católicos. Lo que sucede es que, las naciones europeas, como le viene sucediendo a la UE, no son capaces de actuar de forma unida y cada una de ellas se deja arrastrar por sus intereses particulares. Hoy se está viendo, con el conflicto de Ukrania, donde las naciones del norte, las que dependen del gas y petróleo ruso, son reacias a poner sanciones fuertes a Rusia, debido a que, aparte de depender de ella energéticamente, su comercio y exportaciones con Rusia les representan muchos miles de millones de euros. Para naciones como España, menos dependientes del petróleo ruso, el enfrentarse a Arabia Saudí, a Irán o a la misma Libia, les supone poner en peligro nuestro suministro de petróleo lo que sucedería con el gas de Argelia si nos tuviéramos que oponer a ella.

No obstante, el peligro de que el islamismo, la extensión del llamado nuevo Califato que agrupara en un Estado Islámico al mundo árabe, está ganando adeptos en muchos países del magreb y nadie podría poner en duda que, dentro de unos años, no tantos como pudiéramos pensar, Europa se tenga que enfrentar a una federación de estados islámicos, agrupados bajo la batuta de un Emirato islámico, dirigido por algún iluminado que disponga de armamento atómico y que amenace con la destrucción total si no se acepta su supremacía. Puede que, como ya hemos comentado en otras ocasiones, esta CE, tan centrada en contemplarse su ombligo económico, tan pendiente de sus problemas internos y, a pesar de todo, tan falta de unidad a la hora de tomar decisiones importantes; se vea superada, como les ha ocurrido con el caso de Ukrania, por sus divisiones internas cuando sea preciso que los intereses comunitarios se pongan por encima de los de algunas de sus naciones.

Sin una Constitución que sea capaz de establecer una solidaridad europea que sea capaz de compensar, a quienes salgan perjudicados en una acción necesaria por parte de la comunidad; es evidente que será imposible, como ocurre en el caso de la inmigración irregular que estamos padeciendo en Italia y España, siempre se producirán fricciones que, en un caso determinado, pueden poner en peligro hasta la solidaridad de toda la CE. Puede que sea un tema que, para algunos les parecerá remoto, distante y utópico; pero no olvidemos que estamos en un mundo donde las comunicaciones están tan extendidas de manera que, en pocos segundos, se puede poner en alerta a muchos millones de personas, sobre todo cuando llevan años escuchando a sus predicadores que hay que acabar con los “infieles” entre los que, desgraciadamente nos encontramos. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, pensamos que los españoles estamos a las mismas puertas del Islam.

Oficialmente reconocidas e indemnizadas
En España hay más de 6.000 víctimas del terrorismo
La Tribuna. Redacción. www.latribunadelpaisvasco.com  10 Agosto 2014

En España hay un total de 6.045 víctimas del terrorismo reconocidas oficialmente por el Gobierno y que han recibido o reciben sus respectivas indemnizaciones como damnificados de la violencia terrorista, según datos del Ministerio del Interior a los que ha tenido acceso Europa Press.

Una de las novedades del Reglamento de la Ley de Víctimas del Terrorismo fue la retroactividad mediante la cual se amplió el número de víctimas reconociendo a todas aquellas personas que hubiesen sufrido atentados terroristas desde el 1 de enero de 1960, año de la primera víctima mortal de ETA, la bebé Begoña Urroz. Además, las víctimas pueden desde entonces reclamar la diferencia entre las ayudas inicialmente recibidas y su cuantía actualizada, así como reclamar nuevos conceptos de indemnización incluidos en la legislación. El Gobierno calculó en su momento que en ello gastaría alrededor de 77,5 millones de euros en los próximos dos años.

Los esfuerzos del Ejecutivo se centraron también en "blindar" la norma para impedir que los terroristas pudieran acogerse como beneficiarios de ella. De hecho, el Ejecutivo ya ha retirado las indemnizaciones al menos a 46 víctimas del GAL y de otros grupos como el Batallón Vasco Español. El Gobierno alega para retirar estas subvenciones que cuenta con "informes" que prueban de forma "suficiente" su "pertenencia" a ETA. "La pertenencia a la organización terrorista ETA u organizaciones vinculadas, en estos casos, se encuentra probada de forma adecuada y suficiente mediante los informes correspondientes, que acreditan la pertenencia a organización terrorista y que constituyen una prueba documental, de carácter oficial y emitida por órgano competente en función de la materia y perfectamente admisible en dichos procedimientos", sostiene el Gobierno.

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¿Le debemos algo al señor Pujol?
Xavier Horcajo www.gaceta.es 10 Agosto 2014

Me pasma la desvergüenza del mentiroso más grande de Catalunya (incluyendo si quieren de la vieja Corona aragonesa).

Hemos visto a Pujol en Queralbs, con aquel jersey de invierno con cuello de cremallera, que le regalaron, equivocándose de talla. No parecía un defraudador fiscal. Pero lo es, se le nota por la prepotencia cuando abre la boca. Todavía se cree "Molt Honorable" y dice cosas como que "estoy a disposición del juez y de Hacienda". Naturalmente, como cualquiera de nosotros. Me pasma la desvergüenza del mentiroso más grande de Catalunya (incluyendo si quieren de la vieja Corona aragonesa). ¿Es que tenemos que darle las gracias por defraudar durante 30 años?.

Ahora viene lo peor. Preguntado por las andanzas de sus hijos a los que se atribuyen unos 500 millones de euros, dice que no habla con ellos con frecuencia. Es decir, no pone la mano en el fuego. No niega nada. Se escuda en algo inaceptable el "campechanismo": "hacen su vida, son mayores, hablo poco con ellos". ¡Qué bonito, parece una familia normal!

Ahora habla poco con ellos. El mayor, Jordi, hizo su fortuna en su despacho de Ganduxer "el nido del cuco" poniendo precio a favores en concesiones, licencias, contratos y todo tipo de negocios relacionados con la Generalitat donde gobernaba su padre. Jordi heredó lo recaudativo de CDC de Miquel Roca y estuvo "pasando la gorra" hasta la llegada del Tripartito. ¿Ahora no hablan? Sólo era entes...

El segundo, Josep, dio un "pelotazo" de 2.000 millones de pesetas en 1991. Le compraron una pequeña consultora, Europraxis, para acceder a Cataluña quien sabía que -sin hacerlo- se quedaba fuera. Josep es un gran patriota catalán, que se residenció fiscalmente en el Madrid de Esperanza Aguirre para ahorrarse unos miles de euros en la Renta. Si los independentistas catalanes son como los hijos de Pujol, tienen precio y es barato. Entiendo que Josep no llamara "al pare" para comunicarle la buena nueva. Aunque es una cortesía obligada del máximo interés en una familia de defraudadores. Tras la nota patética de admisión de culpa, Jordi Pujol padre se refugió en su mansión en La Tour de Carol de Josep Pujol Ferrusola, pero "se hablan poco".

Al tercero, Pere le colocaron en negocios medio ambientales con la familia Sumarroca, pujolistas de "pata negra" que generaron un imperio industrial Emte-General Lab etc. Todo a la sombra de la Generalitat de Pujol. Cuando los Sumarroca ganaban un contrato de la Generalitat, Pere si llamaba. Cuando caía en su zurrón una plante de residuos como la de Forallac, en ek Ampurdán, si llamaba... y mucho.

Cuando papa-Pujol colocó por la cara a su nene Oriol en la secretaria general de CDC, la comunicación con él era muy fluida. Ahora lo ha tenido que dejar porque está imputado en un caso de ¡CO-RRUP-CION!. Repartía estaciones de ITV en nombre de la Generalitat y con su amiguito Alsina hacían "forfaits" a las multinacionles que se largaban de Cataluña: Sony, Sharp, Yamaha. Les ofrecían de todo: protección política, aprobación del ERE, venta de la fábrica... como en Chicago. ¡Cómo le va a llamar " el primo de Zumosol" (así le llamaba su trama) si estaba poniendose ciego de pasta?

Luego queda Oleguer, con sus fondos de inversión este de jovencito era un exaltado indepedentista ahora no tiene reparos en ofertar por viejos cuarteles de Defensa en Melilla para levantar negocio con dinero que valdría la pena investigar. Oleguer recibía las mochilas que su hermnao mayor Jordi le traía desde Andorra. ¿Este tampoco llama?

Miquel Roca o cómo medrar con España rompiendo España
Dizque abogado de hermana de rey e hija de rey, miembro de no sé cuántos consejos de administración de las Españas, Miquel Roca es un reconocido catalanista, acendrado independentista de última hora, acostumbrado siempre a medrar a la sombra de esa España a veces madre y siempre madrasta, a quien tanta gente “bien” ha exprimido la teta mientras le escupe en la cara.
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 10 Agosto 2014

“Nosotros utilizamos los servicios técnicos de la Generalitat no para que valoren los pliegos y seleccionen la mejor oferta, sino para que, una vez que nosotros decidimos cuál es la que tiene que ganar, se pongan a trabajar para justificar esa decisión”. La frase, pronunciada en los años noventa, es de Miguel Roca i Junyent, uno de los siete fundadores de Convergencia Democrática de Cataluña, siempre en los fogones de CDC como pinche del chef Pujol, y uno de los llamados “padres” de la Constitución, además de socio-presidente del despacho de abogados del mismo nombre, dizque abogado de hermana de rey e hija de rey, y miembro de no sé cuántos consejos de administración de las Españas, reconocido catalanista, acendrado independentista de última hora, acostumbrado siempre a medrar a la sombra de esa España a veces madre y siempre madrasta, a quien tanta gente “bien” ha exprimido la teta mientras le escupe en la cara. Senvant por excelencia de Jordi Pujol i Soley, siempre a la sombra de Pujol, que todo lo debe a Pujol, es personaje arquetipo de esa elite barcelonesa desagradecida, desideologizada y trepadora, cuyo único Dios al que merece la pena servir es el dinero. Una elite que se ha aprovechado mucho de España, y ha hecho mucho daño a España.

La gente que le conoce, y son muchos, sostienen que pocas veces han visto a alguien poseído por unas ansias de poder tan notorias y tan estrepitosamente fracasadas al tiempo. La historia de la frustrada “Operación Roca” es una buena muestra de ello. La UCD acaba de desaparecer víctima de mil traiciones, y nuestro hombre consideró llegado el momento de crear desde Cataluña un partido de centro, el Partido Reformista Democrático (PRD), capaz de colocar a un catalán en la presidencia del Gobierno de España, de acuerdo con su ambiciosa idea, por tantas cosas elogiable, de que el nacionalismo catalán moderado debía tener una mayor presencia en la política española, tomar una participación mucho más activa en la formulación de las grandes políticas y estrategias del Estado.

Como representante de Pujol y CDC en las negociaciones que cristalizaron en el texto constitucional de 1978, don Miguel había contactado en Madrid con gente de postín como los Garrigues, los March y otros del mismo fuste. A todos embarca en la “aventura reformista”. De secretario del PRD oficiaba ni más ni menos que un tal Florentino Pérez (“Si ganamos, yo seré vicepresidente del Gobierno”, contaba a sus amigos este experto en alcaldes y concejales de urbanismo) uno de sus perennes asideros madrileños. A todos sacó dinero, pero él también lo puso. La Banca March le dio los últimos 150 millones de pesetas que necesita cubrir, a cambio de hipotecar su casa en la Costa Brava. Pero, cobardón por naturaleza, prefirió asegurar el escaño metiéndose en la lista de CiU por Barcelona, en lugar de atreverse a encabezar la de Madrid como candidato a la presidencia del Gobierno. El PRD no sacó ni un solo diputado en las generales de junio de 1986. Miguel Angel Arroyo, número uno de la candidatura por Badajoz, se olió la tostada el día que Roca se acercó a dar un mitin: “es que ha pedido el desayuno desde la habitación del hotel en catalán… Así no sacamos ni un puto voto en Extremadura”, contaba desolado a Madrid. Fiasco monumental. Todo el mundo palmó pasta. Y ahí estaba nuestro héroe llorando por las esquinas de Barcelona, pidiendo ayuda para convencer a los March de que no le embargaran la preciosa casa de Port de la Selva que había heredado de su padre.

Como secretario general de Convergencia desde su fundación en 1978 hasta el año 1996, y por tanto a cargo de las cuentas de la formación, Roca conoce al dedillo las mil triquiñuelas necesarias para financiar un partido en una España carente de controles democráticos. Él se las apañaba muy bien para cerrar los presupuestos anuales de CDC en las oficinas de la Garriga Nogués hasta su quiebra y disolución en 1986. En la Garriga Nogués, primero, y en La Caixa, después, le proporcionaban los millones que faltaban para cuadrar. Con tantas facilidades, no es extraño que algún notable de la coalición empezara a visitar los mismos despachos bancarios para, con una naturalidad encomiable, colocar un maletín encima de la mesa con la petición consiguiente: “¿Me lo puedes poner en Suiza…?” Se podía, naturalmente que se podía, que poner dinero en Suiza ha sido siempre una especialidad de los ricos españoles, en general, y barceloneses, en particular. Dinero del partido que quedaba en las uñas de quienes lo manejaban. Los testigos prefieren callar.

Convertirse en heredero político de Pujol
Lo que nunca hizo Roca fue descuidar sus amistades madrileñas, que él siempre fue un vendedor de influencias de Madrid en Barcelona y viceversa. Él hizo de Convergencia lo que siempre fue en Madrid: una eficaz gestoría a la que cualquier empresario catalán tenía que acudir para resolver sus asuntos en la villa y corte. Nunca, sin embargo, perdió el norte de su primigenia aspiración: la de convertirse en heredero político de Pujol y presidente de la Generalitat de Cataluña. Su último intento al respecto, siempre teledirigido por Yoda, el Gran Maestro de la Orden Jedi del nacionalismo catalán, fue la alcaldía de Barcelona, empeño en el que también fracasó cuando parecía tenerlo todo a favor. Pero don Jordi tenía otros planes. En realidad hay gente que sostiene que el molt honorable –el verdadero triunfador de aquel envite- le empujó sutilmente al fracaso de la “Operación Reformista” para hacer añicos su carrera política.

Es la esencia de la radical deslealtad de un individuo que sigue medrando sin ningún problema moral a costa de España
El abogado lo tuvo claro cuando resultó evidente que el heredero era Jordi Pujol Ferrusola, ello a tono con las aspiraciones de una dinastía familiar dispuesta a reinar en Cataluña por los siglos de los siglos. A Roca le dio entonces un pronto y se vino a Madrid a contarle al entonces ministro del Interior, José Luis Corcuera, los desmanes de los Pujol: “Es que están robando a manos llenas”. Naturalmente Corcuera llamó al president para darle cuenta de la visita, y al honorable le faltó tiempo para afear la conducta de su pupilo. No se puso colorado el abogadito. Aseguró que estaba dispuesto a retractarse e incluso a negar la mayor, pero que a cambio don Jordi tenía que retratarse: quería quedarse con los servicios jurídicos de los Ayuntamientos de Cataluña controlados por CiU, que a la sazón eran casi todos, para el gran despacho de abogados que iba a crear con los Segura de Luna, y que iba a ser el más importante de Barcelona.

Desde entonces el despacho Roca Junyent ha crecido de forma espectacular como bufete político de referencia en Cataluña. La mayor parte de sus letrados son “asociados”, que trabajan a comisión. El alma mater sigue siendo el poliédrico Roca, un tipo que no se corta a la hora de llamar a María Santísima pidiendo asuntos, pleitos, facturación en suma, como corresponde a un avaro irredento, especializado en el comercio del favor y la intermediación del contacto, a quien el Rey Juan Carlos hizo un hombre en abril de 2013 cuando, por razones para muchos inexplicables, lo eligió para liderar la defensa de su hija Cristina, aunque el verdadero experto es el penalista Jesús Silva, dada la lejana relación que Roca guarda hoy con la práctica del Derecho. Tan proclive al negoci, tan codicioso, al final Miguel Roca ha terminado adaptando su ideología a su modus vivendi, su forma de pensar a su ritmo de vida. Del que antaño pasaba por ser decidido defensor de la Constitución y de la cultura del pacto, no queda nada. El adalid en Cataluña del “espíritu del acuerdo”, la “voluntad integradora” y el “reconocimiento del pluralismo y la diversidad como garantía de estabilidad y progreso” se ha convertido, decididamente desde finales de 2012, en una de las puntas de lanza más insidiosas del nacionalismo, tal vez por puro cálculo o conveniencia.

Vivir a costa de España y de las empresas españolas
Su radicalización reciente es notoria. ¿Su tesis? “Yo conozco al dedillo la Constitución española y no hay nada en ella, ni un solo artículo, que impida a Cataluña convocar una consulta para decidir su futuro (…) El de Cataluña no es un problema jurídico, sino político y hay que resolverlo por vía política”. Para el letrado Roca, la Constitución del 78 que él ayudó a parir es hoy papel mojado, porque frente a la “legalidad española” se yergue la “legalidad catalana” en condiciones de igualdad. “El futuro de Cataluña depende de los catalanes y de nadie más”. Siempre en cenáculos, en conversaciones privadas. Nunca de cara al público. Siempre de tapadillo, siempre ayudado por su verbo refinado, fluido, tópico. El letrado tiene columna semanal en La Vanguardia en la que nunca ha escrito nada de interés, porque jamás se ha mojado. Es el estilo de este hipócrita consumado, con dos discursos -público y privado- y tres caras –empresario, estadista, nacionalista- siempre a punto. Es la esencia de la radical deslealtad de un individuo que sigue medrando sin ningún problema moral a costa de España y de las grandes empresas españolas.

Roca necesitaría ser un superhombre para poder atender todos los compromisos contraídos
Don Miguel Roca necesitaría ser un superhombre para poder atender tantos compromisos como tiene contraídos, tantos Consejos, tantas Fundaciones… Solo la secretaría del Banco Sabadell, por ejemplo, con el lío regulatorio en curso, requeriría la dedicación a tiempo completo de un equipo jurídico. Nuestro hombre, en cambio, comparte esa tarea con la presencia en los Consejos de Endesa, de ACS, de Abertis, de TYPSA, de Accesos de Madrid y de mil cosas más, fundaciones y sociedades más o menos culturales, casi todas estupendamente pagadas, como corresponde al personaje. Los ingresos anuales de este fenómeno podrían rondar los 10 millones, muchos de ellos logrados en esas empresas españolas a cuyo Estado ahora denigra.

A finales de octubre de 2013, el diario ABC, en un duro editorial titulado “Miguel Roca se quita la máscara”, le exigió que eligiera entre “atizar el separatismo o ser el discreto y prudente abogado de una infanta de España”. Lo más probable es que Roca escoja seguir con ambas cosas al tiempo, sin ningún tipo de cuestionamiento moral, y con todas aquellas que puedan contribuir a engrandecer su personal peculio, porque él no conoce más ideología que la suya, ni más interés que el personal. Y si mañana el procés constituent se desinflara, Roca cambiaría de bando sin problema. Tipos como este, alejados de la cordura de la que un día presumieron, convertidos ahora en vendedores de patrias a tanto el folio, de pronto mudos ante el escándalo provocado por la “confesión” de Pujol, son los que han contribuido de manera decidida, casi siempre en la sombra, a cavar la trinchera que hoy separa a una parte de la sociedad catalana del resto de España.

Marta: una explicación del suicidio político de Pujol
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO El Mundo 10 Agosto 2014

Todavía hoy, diecisiete días después de su confesión, mucha gente no se explica por qué un hombre tan inteligente, con tanta experiencia como Jordi Pujol decidió tirar por la borda su legado, dejando tocado el proceso soberanista y herido de muerte al partido que él creó hace 40 años.

Es cierto que la información que publicó Fernando Lázaro en EL MUNDO el pasado 7 de julio apuntó con tino certero al secreto mejor guardado de la familia. Pero, como en otras ocasiones, Pujol podía haberlo negado todo, podía haber atribuido la noticia de las cuentas andorranas de su mujer y sus hijos a una campaña contra Cataluña... En fin, lo que suele ser habitual en la mayoría de los políticos: mientras una sentencia en firme no establece los hechos probados y la condena que todo es mentira.

Para que el fallo se produzca, falta mucho tiempo. El suficiente como para que algunos de sus correligionarios hubieran creído su versión y se hubieran apuntado a la teoría de la conspiración contra Cataluña.

Fue Marta quien le incitó a redactar su confesión, con la vana esperanza de salvar a sus hijos

«Realmente, no lo entiendo», reflexiona un histórico de CiU cercano al ex president. «Mientras hay lucha, hay vida, y mientras hay vida hay esperanza. Al confesar ha dilapidado su historia como el hombre más importante de la Cataluña moderna y ha dejado a CiU a merced de los republicanos. ¿Quién le asesoró? No lo sé. Desde luego, alguien que no pensó en las consecuencias del terremoto que provocó su inaudito comunicado», concluye mi interlocutor.

He hecho esa misma pregunta a algunos políticos, nacionalistas y no nacionalistas, y nadie me ha sabido dar una respuesta satisfactoria. Sin embargo, un alto mando policial, que ha seguido las andanzas del ex Molt Honorable desde hace años, me dio hace unos días la única explicación a mi modo de ver plausible: «No busques fuera del entorno familiar. La clave está en Marta Ferrusola. No te olvides de que esa familia es un matriarcado. De hecho, ella fue quien decidió el nombramiento de Mas». Tirando de ese hilo, he encontrado datos que sustentan esa teoría, que tiene, sin duda, componentes psicológicos propios de las mejores películas de Hitchcock.

En el mismo comunicado, que Pujol, antes de mostrárselo a Mas unas horas previas a ser difundido, había repasado innumerables veces con su esposa, encontramos una pista fundamental para entender un poco mejor lo que ha sucedido. «De los hechos descritos y de todas sus consecuencias soy el único responsable, y quiero manifestarlo de forma pública, con mi compromiso absoluto de comparecer ante las autoridades tributarias o si hace falta a instancias judiciales para acreditar estos hechos y de esta forma acabar con las insinuaciones y comentarios».

Aunque el texto apunta a uno de sus hijos como «gestor» del dinero no declarado, él asume la responsabilidad total sobre los hechos, como si esa declaración fuera suficiente como para detener las investigaciones de la Audiencia Nacional o la Inspección de Hacienda.

La relación entre ambos era mala desde hacía tiempo. Además, ellatiene un «carácter fuerte»

Repaso la autobiografía de Jordi Pujol (a la que hice referencia en la Hoja de Ruta de la semana pasada) y encuentro algunos párrafos que apoyan la teoría de mi fuente policial. «Marta era, cuando nos casamos, una chica guapísima con un carácter fuerte que se ha ido acentuando con el tiempo...». Probablemente su esposa no debió leer la página 112 de Historia de una convicción porque, de otra forma, no se explica que hubiera dejado pasar ese reproche a sus malas pulgas.

Pero, donde se percibe con total nitidez la capacidad de imponer su voluntad en los momentos decisivos de la vida de su marido es en un suceso que tiene que ver con la entrada en prisión de Pujol por sus actividades en favor del catalanismo. Recuérdese que estamos hablando de 1960, con Franco todavía en plena forma. La cuestión era que si Pujol renegaba de sus creencias podría haber salido de prisión en seis meses, pero si, por contra, se ratificaba y leía ante el tribunal (militar, por supuesto) un escrito que había pergeñado la noche anterior a la vista, la condena podía subir a siete años. Ese dilema se lo planteó a su esposa minutos antes de comenzar el juicio. Esta fue su respuesta: «Si has llegado hasta aquí, tienes que llegar hasta el final; si has pensado un discurso, lo haces. Los niños y yo ya nos esperaremos».

Aunque el luego presidente de la Generalitat advierte en sus memorias que eso «era lo que quería oír» de labios de su esposa, a buen seguro tampoco le hubiera hecho ascos a una súplica un punto más tierna, del tipo: «Cariño hazlo por los niños y por mí, no leas las cosas que escribiste anoche, por favor. Te quiero pronto en casa...». El caso es que fue condenado a siete años.

Si esa mujer fue capaz de incitar a su marido a pasar siete años en la trena, ¿qué no haría puesta en situación de salvar a sus hijos, aunque eso fuera a costa de hacerle pasar por la peor humillación? Al fin y a la postre, la confesión de Pujol, que tiene 84 años, no tendrá consecuencias penales que le priven de libertad.

Por fin, otra fuente, cercana a la familia, me da el dato que me faltaba para cuadrar la teoría de mi garganta profunda policial.

«Jordi y Marta se llevaban mal desde hace muchos años. En público, cubrían las apariencias, pero en privado había entre ellos un muro de frialdad, que a veces se rompía por una acalorada discusión». Le pregunto a mi informador por el origen de esa malsana relación y él la atribuye a los constantes escarceos amorosos, impropios de un hombre tan religioso, del Molt Honorable. Me relata un suceso que fue comidilla de la Barcelona más conspicua. Fue a mediados de los 90, cuando estaba Pujol en la cima de su poder y, a lo que parece, de su furor masculino. A oídos de su esposa llegó el rumor de la relación que mantenía con una persona próxima a su equipo de gobierno. Una noche, cuando él, siendo presidente en ejercicio, llegó a su casa de la Ronda del General Mitre, encontró que la llave no le abría la puerta. Tampoco nadie respondió a sus ruegos para poder entrar en su domicilio. Esa noche y alguna más tuvo que dormir en la Casa dels Canonges (residencia oficial del presidente de la Generalitat).

Probablemente, doña Marta vio cumplida la hora de pasarle factura a su esposo por toda una vida de sacrificios no siempre bien recompensados y obligó a su esposo, como en ocasión de su ingreso en prisión, a «llegar hasta el final» e inmolarse por el bien de su familia y tal vez de la causa catalana.

En una sociedad en la que las instituciones funcionan con normalidad, estas cuestiones de familia influyen poco en la gobernanza. Pero no olvidemos que estamos en una Cataluña que ha vivido durante más de dos décadas bajo el poder de una familia que entendió la política como un asunto casi doméstico.


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