AGLI Recortes de Prensa   Lunes 11  Agostoo  2014

Las reformas de Italia y Francia
Primo González www.republica.com 11 Agosto 2014

Europa vuelve a darle vueltas al asunto de las dos velocidades, de los dos mundos que conviven en un territorio común, a los que la moneda única, el euro, no ha logrado unir lo suficiente. Italia y Francia acaban de ser ide3ntificvadosd como los dos enfermos que impiden que la Eurozona progrese. Acabamos de cerrar, aparentemente con eficacia, la crisis de los países periféricos, la que ha aquejado a Grecia, a Irlanda, a Portugal y a España. Y, casi sin cerrar esta, ya se abre otra con Italia y con Francia.

El punto de partida del problema ha sido la inesperada confesión italiana de que el PIB de este país ha vuelto a la recesión, la tercera en siete años. No hay seguridades suficientes que permitan suponer que Italia va a salir pronto de este nuevo bache. A renglón seguido, Francia ha movilizado sus estadísticas para realizar una confesión menos dramática, pero no muy lejana de la crisis. Francia no está en recesión, ciertamente, pero deambula por la mediocridad, está insatisfecha con sus cuentas y, como Italia, ha encargado del arreglo de su fachada y de los interiores de la casa a un nuevo gestor. Ambos, el italiano Matteo Renzi y el francés Manuel Valls, son gente de izquierdas, de la izquierda oficial, es decir, moderada, pero con muchos matices que les asimilan a los sectores más centristas del arco político.

Los dos son ahora mismo el eje y el epicentro de las expectativas económicas y hasta políticas europeas. Ambos tienen en común su juventud, una cierta falta de dependencia respecto de la clase política tradicional y unas enormes ganas de romper moldes y de acometer reformas profundas en sus países, aunque de momento han sido mucho más las promesas y los programas que las realidades. Italia y Francia son ahora mismo los dos principales experimentos europeos, los dos países que tratan desesperadamente de buscar la vacuna milagrosa que les sitúe en la senda de la modernidad, de las reformas, del crecimiento económico y de la estabilidad política. Una papeleta complicada y de muy difícil ejecución.

Estos dos nuevos rebeldes de la Eurozona van a medir sus fuerzas este otoño con los poderes más tradicionales de la UE, con Angela Merkel a la cabeza. Los Consejos Europeos de la última parte del año prometen ser tensos y cargados de dificultades, ya que en ellos, además de dirimir las políticas que deberán afrontar Paris y Roma para sacar a la UE del atolladero en el que se encuentra, existen otros temas de enorme trascendencia que vienen de atrás, como la aprobación de la Unión Bancaria. Ninguna, sin embargo, tan urgente como salir de la crisis actual y eso implica comprometer a Francia y a Italia en nuevos programas de reformas orientados al crecimiento de ambas economías. La de Francia representa alrededor del 21% de la UE, la de Italia un 18%. Son, por lo tanto, cuestiones sustantivas al estar implicado cerca del 40% del PIB de la Eurozona, es decir, un porcentaje superior al de Alemania, que roza el 30% del PIB europeo.

Los programas de reformas internas que ambos países preconizan para salir de sus respectivos baches ya están más o menos esbozados. Desde luego, pasan por un reajuste importante del gasto público para dar satisfacción a la cultura dominante en la UE, la de un déficit anual inferior al 3% del PIB y una deuda inferior al 60%, objetivos que se presentan prácticamente inalcanzables, sobre todo en el caso de Italia (su deuda ronda el 130% del PIB), aunque Francia ha empeorado de forma co0nsiderable (un 98% de deuda sobre PIB de acuerdo con el último registro oficial, del primer trimestre de este año).

Los dos países se han puesto manos a la obra con programas reformistas muy similares, con reforma laboral, descenso del sector público, simplificación administrativa para suprimir regiones y provincias, reformas fiscales con alivio de la carga tributaria, … Es decir, algo que en España ya hemos estado viendo en los últimos meses pero que parece ir bastante más allá, con autentico carácter premonitorio, en asuntos tales como la reforma administrativa. Las reformas de estos dos países van a marcar muchas pautas a los demás ciudadanos de la UE, sobre todo a países como España. Conviene no perderlas de vista.

La antítesis de los libres e iguales
Enrique Calvet Chambon LVL 11 Agosto 2014

Economista y miembro del Comité Económico y Social Europeo

Poco después de salir a la luz esa gran sacudida de la sociedad civil española (el Principado Catalán y las Vascongadas incluido) que es el manifiesto 'Libres e iguales' (!Qué maravilla de titulo!) ha llegado, en tiempo calculado, el gran terremoto del desenmascaramiento del núcleo duro, de la esencia, del secesionismo ibérico catalán de los últimos treinta y cinco años. Muchas lecciones definitivas se deberían sacar de ello, debido a la coincidencia temporal, pero se antoja de particular importancia observar cómo, precisamente, la falaz y lamentable farsa consentida de la moralina Pujoliana es antitética a la construcción de una sociedad de Ciudadanos libres e iguales en derechos civiles. Y el infame sistema intimidatorio basado en la exclusión, el clientelismo repugnante y la mentira por sistema, no digamos.

No insultaré la inteligencia de mis sufridos lectores explicando lo obvio: que la caída de la máscara y el disfraz no lo es de una persona, ni siquiera de todo el cártel Pujolone, sino de todo un sistema, de un régimen abyecto urdido por esta y otras personas claves del mismo jaez con la impunidad asegurada por los gobiernos irresponsables de la Nación y, probablemente, por otras Instituciones.

¿Pero por qué es abyecto? Esencial y radicalmente por lo anunciado, por querer combatir, e intentar destruir, con notables éxitos parciales hasta ahora, la existencia de una vieja Nación de libres e iguales.

Todo el montaje de los últimos 35 años en la larga marcha taimada hacia la secesión reposa básicamente en inculcar a una parte de los españoles que residen en Cataluña ("los catalanes" en jerga imprecisa) que su hecho diferencial cultural, en realidad, es una superioridad moral y una característica de un colectivo llamado a un destino sublime y distinto del de 'la chusma' (esto es, los ciudadanos españoles que residen en otras partes). Creo recordar que el ex-honorable da su nombre a una Fundación dedicada a estudiar y propalar la… ética. ¡Toma castaña!

Es decir, los españoles todos dejan de ser una unidad de ciudadanos conceptualmente iguales en derechos porque existe un subcolectivo 'superior'. Recuérdese los escritos del ex-honorable sobre la bajeza del andaluz como ser desestructurado… no sé si escribiría hoy lo mismo. Para implantar tal clima etnico/destructivo, es necesario un largo tiempo de mentiras, intoxicaciones y manipulaciones que en tanto la deseducación y la vesanía dan sus frutos, se acompaña de intimidación… o compra directa de voluntades (Quién ha visto y quién ve a UGT y CCOO de Cataluña, por ejemplo, a la hora de defender a los 'charnegos'). Bien mirado, la transformación artera y pasteurización orwelliana de la guerra de sucesión al trono de 1714 son mentiras infinitamente más dañinas y repulsivas que los escarceos fiscales del Don.

Sólo que ¡oh sorpresa! la superioridad moral no existe, sino todo lo contrario. Se trata de la superioridad de ambición y corrupción de una oligarquía muy preocupada por tener las manos libres para mangonear y aprovecharse de una mejor situación. Y es que el principio fundamental de la democracia moderna subsiste : Ningún rasgo cultural distintivo, ningun hecho diferencial cultural (¡que existen, gracias a Dios, y en todas partes!) puede justificar jamás, desigualdades en la ciudadanía toda, ni distintos derechos políticos en una sociedad secular. Eso sí es ética básica.

¿Por qué el repentino descubrimiento de una verdad tan elemental, tras el desenmascaramiento? Porque nada de esto hubiera ocurrido sin la lenidad y la falta de asunción de sus responsabilidades de cara al Estado de derecho por los Gobiernos de todos los españoles. Y sin la complicidad activa de dichos Gobiernos. Complicidad acelerada en los últimos 20 años. Los Gobiernos de España están siendo cómplices en una irresponsabilidad fundamental, no proteger el bien común y, a cambio, ir banalizando el mal, creando confusión de valores democráticos, hasta límites intolerables.

Por eso da grima escuchar que lo único que se le ocurre a alguno de nuestros próceres políticos es dialogar sobre la aplicación de la Ley o sobre la no ruptura de una sociedad de libres e iguales, que debe ser principio intocable, con el 'hijo político' de Jordi Pujol (dicho por él mismo), el actual 'honorable' regional.

Recuperar los conceptos y la convivencia democrática básica de todos los ciudadanos españoles, devolver a algunos sus pisoteados derechos civiles, llevará, como poco, una generación, de acuerdo, pero sería mejor darle un empujón esta misma tarde. Partidos que aún no gobiernan, como UPyD y C’s ya han empezado. El manifiesto 'Libres e iguales' ha puesto negro sobre blanco los conceptos elementales. Ya nadie se puede llamar a engaño. Los Gobiernos que elegimos y pagamos todos, tampoco.

Israel tiene derecho a defenderse... y a defendernos.
www.piomoa.es www.gaceta.es 11 Agosto 2014

El periodismo de pandereta que sufrimos en España, y no solo en España, “informa” constantemente de palestinos muertos en el contraataque israelí. Por lo visto, no muere ningún terrorista de Hamás. O bien implican esos “informadores” que todos los palestinos de Gaza son terroristas, o bien que los soldados israelíes se despreocupan de sus agresores para masacrar a personas inocentes, de preferencia niños. Se reproducen como fiables las “informaciones” de un grupo terrorista equiparable a los que asesinan a mansalva y del modo más cruel a cristianos y a musulmanes contrarios. La verdad evidentísima es que los israelíes están respondiendo a unas agresiones brutales, que no son más sangrientas porque Israel protege a sus ciudadanos, mientras Hamás utiliza a su gente como escudos humanos.

Otros muchos comentaristas, más hipócritas, admiten el derecho israelí a defenderse, pero acusan a su ejército de hacerlo de manera “desproporcionada”, incluso “genocida”. Estos “humanitarios” son en cierto modo peores. Por supuesto no existe nada parecido remotamente a un genocidio. Como sí existe en Siria e Irak contra los cristianos, por ejemplo, algo de lo que los comentaristas se desentienden; o, al estilo gilipollesco tan común aquí “condenan a unos y a otros” desde el colmo de la vanidad moralista del que no entiende ni quiere entender nada del problema, mientras vierte veneno siguiendo las pautas de la propaganda pro Hamás. Si el gobierno israelí fuera tan estúpido de hacer caso a esos “humanitarios”, su suerte estaría echada, como la de los cristianos en el norte de Irak y gran parte de Siria.

Es fácil entender la lógica de Hamás, apoyada desgraciadamente por gran número de palestinos. Para ellos, simplemente, Israel no tiene derecho a existir, es ilegítimo, se ha contruido sobre tierras árabes, musulmanas, y debe ser destruido. Da igual que la ONU haya reconocido el estado de Israel y que todas las agresiones hayan partido de los estados árabes y de los palestinos. En definitiva, los árabes tendrían pleno derecho a atacar al pequeño estado judío y a echar a sus habitantes al mar, intenciones no ocultadas, mientras que los judíos no tienen derecho a defenderse, es decir, cometen un crimen si se defienden. Tales concepciones hacen la paz imposible, y los acuerdos y concesiones parciales solo se entienden como avances hacia alguna especie de “solución final”. Esa lógica está también en la base de la mayoría de las “informaciones” y juicios sobre la situación que vemos u oímos en los medios y en las redes de internet.

¿Por qué sería Israel un estado ilegítimo o “artificial”, como dicen algunos, de izquierda y de derecha, generalmente extrema? Para los musulmanes, España es también un estado ilegítimo, pues no han olvidado a Al Ándalus, y no desdeñarían su vuelta si llegan a tener fuerzas para conseguirlo y Alá lo quiere, y por qué no había de quererlo. Nuestros separatistas vascos, catalanes y otros, piensan lo mismo. ¿Y son “legítimos” o “naturales” las docenas de estados surgidos de las dos guerras mundiales en Europa, o de las descolonizaciones en África y Asia? ¿Sería “legítimo” un estado palestino que nunca existió hasta muy recientemente en Gaza y Cisjordania, gracias a unos acuerdos con Israel siempre vulnerados por las autoridades palestinas?

Lo cierto es que Israel es el único estado democrático en toda la zona, donde vive un 20% de población palestina con un nivel cultural y derechos políticos muy superiores a los de los palestinos que viven en Gaza y Cisjordania, sometidos a regímenes corruptos y violentos. La desaparición de Israel sería una tragedia y no solo para los judíos. Al defenderse, Israel defiende también a una Europa democrática donde hoy proliferan los impulsos suicidas.

Islamismo, eje de la actualidad internacional
José Javaloyes www.republica.com 11 Agosto 2014

Con la gran sorpresa de la actualidad política internacional – al menos en el ámbito de la Media Luna y justo en la hiper-luna llena de agosto – el Primer ministro del Gobierno turco, Racip Erdogan, se habría proclamado vencedor en las primeras elecciones presidenciales de Turquía que se celebran en modo de sufragio directo, cuando sólo se había escrutado el 43 por ciento de los sufragios, al conseguir de tan expeditiva manera una holgada mayoría absoluta (todo además en la primera vuelta) del 56 por ciento.

La carga de posibilidades de cambio que en principio le viene a la mano al máximo representante del Partido de la Justicia y el Desarrollo – entre las que figuran la opción de un cambio constitucional de corte presidencialista, con todo lo que ello supone de potenciación de su capacidad de intensificar y acelerar el ritmo de cambio hacia un giro político de nítido corte islamista para la sociedad turca.

A mayor abundamiento, el suceso acaece cuando se cumplen 90 años del barrido del Califato Otomano, en 1924, por decisión de Kemal Ataturk, fundador de la Turquía moderna, y a pocas semanas de la creación del Califato Islámico de Iraq por un iraquí, Ibrahim de Samarra, ex combatiente de la última guerra de Afganistán y disidente de la obediencia alqaedana administrada por el egipcio Awuar al Sawahiri.

Pero no sólo eso. El giro “califal” de los acontecimientos enhebra el regreso de Estados Unidos a Iraq sin poner pie a tierra para aplicarse monográficamente a la represión militar de las actividades terroristas en formato militar realizadas por el tal Ibrahim a comunidades cristianas y no cristianas establecidas en la referida fracción iraquí del Kurdistán, como programa complementario de su participación en la guerra civil de Siria y en los derrames de ésta sobre el territorio libanés. Un empeño este de la actual Administración norteamericana cuya primera puntual dimensión se acaba de reconvertir en otra de indefinido alcance en términos temporales. Hasta conseguir la erradicación de esa convocatoria a la unidad universal en un único conjunto de todos los aberrados yihadistas que aparecen cada dos por tres en el mundo.

Al empeño americano no sólo se han sumado ya británicos y franceses, también saudíes y cataríes. Estando por la misma labor, como corresponde a la lógica de sus más inmediatos intereses, el Gobierno de Bagdad. El castigo aéreo norteamericano con los F-18 y sus bombas de 200 kilogramos, complementada con los drones, posiblemente baste para que las fuerzas regulares iraquíes alcancen los requeridos niveles de eficacia frente a las huestes del Estado Islámico. Y todo ello sin perder de vista que en el Iraq de estas horas más importante aun que el problema de los “califales” es el del sectarismo de su Gobierno. Que no sea abre a la pluralidad ni con los bombazos de Ibrahim, ese califa de cercanías que quiere serlo de todas las distancias.

Mario Vargas Llosa: «El nacionalismo catalán es excéntrico e irresponsable, y sería catastrófico para España»
daniel ramírez, guillermo ginés / Madrid ABC 11 Agosto 2014

El premio Nobel de Literatura y Príncipe de Asturias de las Letras acompañó con su firma el manifiesto de «Libres e Iguales» contra la independencia de Cataluña

Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú 1936) atiende a ABC desde una clínica de Marbella. Allí ayuna, no ingiere alimentos sólidos, solo toma gazpachos sin calorías y algún que otro líquido. Todo ello con el objetivo de descansar física e intelectualmente. Al ser preguntado por el peculiar tratamiento responde entre risas: «Estoy descansando solo a medias porque el ayuno lo combinan con deporte, pero ya me estoy acostumbrando». Desde la habitación de un centro que visita desde hace más de veinte años, aborda el conflicto de Cataluña con hambre, con avidez: «Estoy a sus órdenes, usted dirá, pregunte». Su pasado político aflora en las respuestas. Con un tono seguro, el que fuera candidato a la presidencia de Perú en 1990, responde a lo preguntado sin rehuir el debate, conciso, pero siempre asentando el mensaje en unos principios: el nacionalismo como «excentricidad» y como «catástrofe». De vez en cuando se asoma el premio Nobel de Literatura, el autor de «La ciudad y los perros», el Príncipe de Asturias de las Letras, viendo en el desafío secesionista «un material maravilloso para escribir novelas».

-¿Cuáles han sido los años más felices de su vida?
-Eso es algo difícil de decir. Entre ellos figuran los cinco años que viví en Barcelona, entre 1970 y 1974. Fue un tiempo muy bonito, de amistad y de reconocimiento. Barcelona fue la capital del «boom» latinoamericano en aquellos años. Hubo un reencuentro entre escritores españoles y latinos que, desde el fin de la Guerra Civil, habían estado dándose la espalda. Hubo un clima predemocrático muy interesante. Hubo una apertura cultural, no política, que Barcelona aprovechó más que ninguna otra ciudad española. Allí se tenía la sensación de estar en Europa. Se podía percibir que de los cambios que iban a venir, los culturales ya habían llegado. La vida de las ideas y del arte tenía un papel protagonista. Era un clima muy estimulante. Todos los que vivimos allí aquellos años lo recordamos con mucho cariño y con mucha nostalgia.

-Una vez comentó que en aquel tiempo no conoció a ningún nacionalista catalán.
-Hay gente que cree que esto es una exageración. Le aseguro que no. No conocí a ningún nacionalista. Tuve muchísimos amigos catalanes. Me acuerdo de Barral, Castellet, Gil de Biedma, Marsé... Podría citar muchísimos. Y no vivía en un gueto latinoamericano. Todos ellos eran demócratas y grandes enamorados de su tierra y escribían en catalán, pero no eran nacionalistas. Desde ese círculo se veía al nacionalismo como algo conservador, de señores burgueses y anticuados que no expresaban la realidad viva de Cataluña. Recuerdo que había mucha voluntad de que Cataluña pudiera manifestar su vida cultural con absoluta libertad, sin las trabas y las limitaciones que imponía la dictadura, pero, ¿quién no iba a estar de acuerdo con eso? Lo que se añoraba era la democracia, pero una democracia para toda España.

-Muchas veces se muestra preocupado y cuenta que teme que el nacionalismo sea sostenido por una mayoría.
-Espero que no sea así. Tengo mucha confianza en el famoso «seny» catalán. No creo que esto sea una fantasía literaria. Los catalanes suelen tener un espíritu práctico y no creo que piensen que esa ruptura les vaya a beneficiar.

-¿Por qué este sector político ha alcanzado ahora tanto protagonismo?
-Creo que ha habido una campaña desde el Gobierno catalán para inculcar el nacionalismo en la sociedad. A partir de la educación y del despilfarro extraordinario de recursos han ido ganando cada vez más espacio. Dudo mucho de que haya una mayoría de catalanes que quiera la ruptura con España. Además, creo que las encuestas lo confirman. La autonomía de Cataluña se puede perfeccionar, sin duda, pero dentro de la unidad que engloba el peso de la historia, de la realidad, de la economía, y de la cultura. Una de las razones del manifiesto de «Libres e Iguales» ha sido enviar un mensaje de apoyo y solidaridad a los catalanes que no son independentistas y que no quieren esta ruptura. Han estado huérfanos. No ha habido una solidaridad activa y dinámica del resto de España. Hay que hacer llegar a los catalanes no independentistas, que son una mayoría significativa, ese mensaje de apoyo y solidaridad por parte del resto.

-Cuando habló del auge del nacionalismo aquella vez, dijo: «Los dioses no lo quieran»...
-No es una cuestión de dioses -ríe- sino de seres humanos, de hombres y mujeres. Es un problema que hay que resolver dentro de la legalidad y con un espíritu dialogante. Eso es la democracia y la cultura de la libertad. Por ejemplo, dentro de los firmantes del manifiesto existen personas de toda procedencia ideológica. No es un manifiesto de partido y eso lo hace muy positivo.

-Ahora que hemos mencionado a los dioses, ¿qué une al nacionalismo y a la religión?
-Precisamente, el nacionalismo es una religión, un acto de fe. Es una de las reminiscencias del colectivismo que está en el origen de la historia de todos los pueblos. Los nacionalistas convierten en un valor la pertenencia a una nación. Esto es algo dogmático y alejado de la racionalidad. Gracias a la razón hemos conseguido que el individuo sea un ser libre. Así se han conseguido la democracia y los derechos humanos, y una realidad que reconoce a todos los individuos. El nacionalismo está reñido con todo eso, es la fuente de las peores catástrofes de la Historia. Las peores desgracias que ha vivido la humanidad han sido las guerras inspiradas por la ceguera nacionalista. Basta con recordar las matanzas apocalípticas de los dos conflictos mundiales.

-¿Dónde está la frontera entre el nacionalismo y el sentirse orgulloso de su tierra?

-No hay que confundir nacionalismo y patriotismo. Es bueno, sano y positivo que una persona tenga una relación entrañable con el mundo en el que nació, con la tierra de sus padres, con el lugar en el que se formó, y que todo eso se exprese en forma de cariño, solidaridad y satisfacción. Ese es un sentimiento positivo. El nacionalismo, en cambio, es fundamentalmente negativo, va contra los otros, supone el rechazo del prójimo. Es la afirmación de uno mismo a costa de rechazar a los demás. La pertenencia a una región se convierte en un valor político, y esto es religión, y la religión mezclada con la política siempre produce violencia e injusticia.

-¿Cómo escribiría el triunfo del nacionalismo? ¿Cómo lo imagina?
-No se puede meter en el mismo saco a todos los nacionalistas. Por un lado, están los radicales que creen que se puede matar y poner bombas. Por desgracia, en España hemos conocido este tipo de nacionalismo. Yo diría que es más peligroso aquel que se presenta como algo pacífico, legal y democrático. Si el nacionalismo llegara a prevalecer en Cataluña, eso dañaría y perjudicaría a una enorme cantidad de catalanes y también al conjunto de los españoles. Una minoría no puede decidir por el conjunto de los españoles. España ha sido un país visto con admiración y sorpresa en momentos de la Transición. Hoy día es un elemento constitutivo fundamental de Europa. Dentro de ese contexto, la idea nacionalista catalana es totalmente excéntrica e irresponsable. Sería catastrófico tanto para España como para Cataluña.

-Imagine que es el narrador omnisciente, aquel que todo lo sabe acerca de esta historia, ¿cuál será el verdadero final?
-Yo escribiría un final feliz. Procuraría que el nacionalismo quedara como lo que es, una excentricidad, una anomalía. Los españoles y los catalanes, ciudadanos del siglo XXI, y de la Europa más moderna, acabarán por rechazarlo. Esto no supone necesariamente descartar el espacio abierto al diálogo y a las reformas aunque, haciendo las sumas y las restas, creo que el sistema que funciona ahora le ha dado mucho más a España de lo que le ha quitado.

-¿Qué cree que pasa por la cabeza de Artur Mas?

-Después de lo de Pujol, Mas y Convergencia están profundamente afectados. No es posible que a lo largo de todos estos años nadie supiera que aquello ocurría, y que el único enterado fuera el protagonista del escándalo. Es absolutamente imposible. Convergencia está teñida por lo que ha ocurrido. Mas se ha metido en una trampa muy peligrosa. Creía que podía domesticar al tigre y montarlo, pero el tigre se lo está comiendo y me temo que se lo comerá por completo.

-A día de hoy, ¿a qué se parece más Cataluña? ¿A la comedia de «Pantaleón y las visitadoras», o a la seriedad y rigidez de «La Ciudad y los perros»?
-Cataluña es una comunidad a la que hay que tenerle mucho cariño y admiración. Tiene una cultura muy rica, y personas que han dado mucho a España. Hay que plantear una batalla clara, resuelta y sin ningún complejo de inferioridad, con la convicción de que el primer perjudicado si ese nacionalismo prevaleciera sería Cataluña. Ellos serían los primeros que pagarían cara la insensatez de querer ser independientes. La independencia de Cataluña me parece tan irreal que ni siquiera la acepto como una hipótesis de trabajo.

-¿Por qué el nacionalismo prende más fácil en tiempos de penuria?
-Siempre se necesita algún chivo expiatorio. Es muy difícil para el ser humano reconocer que es responsable de su suerte o de su destino. A veces lo es, otras no lo es, otras a medias. Es muy fácil encontrar en el mundo de la pasión y del instinto chivos expiatorios a los que responsabilizar de que todo anda mal. El nacionalismo es el gran chivo expiatorio que se utiliza para todo. «España nos roba». Resulta que no era España la que robaba a los catalanes, sino los propios dirigentes catalanes los que lo hacían. No hay que buscar chivos expiatorios. Hay que asumir responsabilidades.

-¿«La fiesta del chivo» expiatorio?
-Algo de la «Fiesta del chivo» hay en toda esta saga de Pujol -se ríe a carcajadas-. ¡Qué envidia que los novelistas catalanes tengan ese material tan rico para escribir en el futuro!

-Usted también ha hecho carrera en la política. Una vez dijo: «Es imposible obligar a alguien a estar donde no quiere estar». ¿Qué solución propondría en ese caso?
-No hay que aceptar esa hipótesis porque es descabellada. No hay una mayoría significativa de catalanes que quiera romper con España. Es muy importante dar batalla ahora; una batalla intelectual, de ideas, que debe hacerse con un espíritu dialogante, que es sin duda la esencia de la cultura democrática. No ha ocurrido en Canadá, estoy seguro de que tampoco ocurrirá en Escocia, y tampoco sucederá en Cataluña.

El sistema de CDC y Pujol, la sanidad y un buen auto judicial
Querer hacer pasar la fortuna del clan personal y familiar de los Pujol por un hecho aislado resulta inverosímil. Indiciariamente, hay que dar prioridad a considerar la presunta existencia de un sistema de control social basado en lo que se está viendo. Habría quien se enriquecería y sobre todo sería el aceite que lubrificaría una forma de poder. Un competente juez de Reus ha efectuado en un su auto una argumentación jurídica del máximo interés.
Alfons Quintà CG 11 Agosto 2014

Pujol se reaviva y contraataca. Ante las cámaras de televisión no ha mostrado ningún arrepentimiento ni traslucido ninguna vergüenza. Además, sus más impresentables servidores (Joan Rigol, Manuel Cuyàs, Toni Soler y otros) han retomado su servil tarea de escuderos barnizadores. Le quieren restituir a Pujol una falsa santidad que en países más sólidos ya estaría definitivamente perdida.

Contra estas contestaciones se debe ejercer el derecho a la réplica, como en los procedimientos judiciales. Para ello, será necesario retomar el asunto desde el principio. No se puede aclarar nada desde la parodia de confesión inicial de Pujol, escrita, unilateral, con más incógnitas que certezas y llena de humo. Tuvo toda la apariencia de un cortafuegos, no de ningún arrepentimiento.

Un personaje que cree ser un dios
¿Ante quién debería mostrar arrepentimiento un Jordi Pujol que cree ser un dios y aún trata a los periodistas como si fueran moscas molestas? ¿Ha olvidado que ha mentido a docenas de periodistas, a toda la ciudadanía e incluso a su hermana y a su fiel cuñado? El viejo eslogan de Marx debería ser sustituido por el de "engañados por Jordi Pujol de todas partes, ¡uníos!". Pero, ay, he aquí que él y sus criados todavía nos quieren engañar más, mientras que desde el mundo político no independentista se limitan a cumplir con los digamos servicios mínimos, como mucho.

De entrada, habrá que saber qué motivó aquella falsa y manipuladora confesión. ¿Por qué se produjo en ese momento preciso? ¿Qué posibles contrapartidas se pretendían obtener? ¿Qué y a quién quería eventualmente tapar y a quién podría pretender ensuciar, además de a su padre? Un aspecto, este último, que, por cierto, es moralmente esclarecedor.

Inculpaciones familiares
Hasta ahora se conocía a hijos que se autoinculpaban para salvar a su padre, o su memoria. Pero no casos comparables a lo que ahora podría haber pasado. Nos encontraríamos ante un desvergonzado creativo. Por tratarse de un personaje que a menudo se ponía en la boca el concepto de familia, es una situación inefable, tanto si hacemos un análisis por la vía ascendente como por la descendente, o la lateral (hermana y cuñado). ¿El patriarca tiene algo de limpio o tan solo de sincero?

Genéricamente, se debería fijar una atención preferente en los hechos que deberán ser objeto de consideración judicial, así como -aunque más- que esta obligada consideración no pueda ser afectada por influencias o necesidades políticas. Parafraseando un conocido aforismo jurídico, lo que no esté en el sumario (y en este ha de estar todo, al máximo de entrelazado) no está en el mundo.

Las investigaciones periodísticas, realizadas, prácticamente en exclusiva, desde fuera de Cataluña, deben pasar a ser líneas de investigación por parte de la policía judicial. En cuanto al Ministerio Fiscal, es obvio que, desgraciadamente, tiene una dependencia jerárquica vinculada al poder Ejecutivo. Habrá que ponerlo de relieve, o no. No puede haber frenazos que sean compensados desde la política. Todo indica que en el caso Banca Catalana los hubo.

Defender intereses sociales básicos
Si predomina una óptica de defensa de los intereses más básicos de toda sociedad organizada, se tendrá siempre en cuenta que estamos ante un hecho crucial, aún más que el de Banca Catalana. Si entonces el procedimiento judicial hubiera ido de otra forma, y mi opinión es que así podía haber sido, ahora no estaríamos ante el ignominioso escándalo en el que nos encontramos. Hoy no se trata de casos limitables a sólo Jordi Pujol y a su familia. Hubo y hay un marco concreto, aparentemente nada accidental, que permitió llevar a cabo hechos ahora considerados. No lo puedo decir con lenguaje más angelical.

Debemos efectuar una distinción básica. Es la existente entre un caso o casos de ámbito personal y familiar, y la existencia de un marco o de un sistema, mucho más amplio, que ha permitido y a la vez se ha nutrido aquellos casos concretos, que han sido posibles debido a tener el marco catalán que tenemos. Por la vía indiciaria, me podría decantar por sospechar su generalización. Sería un sistema de control social donde el dinero incontrolado de todo origen podría ser básico. Lo argumenté en tres largos artículos que publiqué el 31 de julio, así como el 5 y el 6 de agosto, en el diario Nueva España de Oviedo y en otros diarios del Grupo Moll.

Todo lo expuesto en medios de fuera de Cataluña hay que subsumirlo, integrarlo, ligarlo, relacionarlo con un conjunto que puede constituir el sistema pujolista.

Sanidad, pujolismo y corrupción
Desde octubre de 2012 he estado publicando docenas de largos artículos sobre el deliberado destrozo de la sanidad pública efectuado por la Generalidad. Siempre he puesto de relieve la voluntad de crear otro sistema donde la "CDC de los negocios" ocuparía un lugar preeminente. En el puñado de nombres que he expuesto repetidamente figuraba el de Carles Sumarroca, amigo personal de Jordi Pujol, convertido en un gran magnate, y el de Ramon Bagó, amigo personal del padre de Pujol, director general de Turismo con este y ahora devenido muy rico con la sanidad privada de pago público.

Ahora la destrucción del Instituto Catalán de la Salud (ICS) a base de desmenuzarlo en consorcios provinciales representa el fortalecimiento de su desgobierno, de su privatización, del abandono de los controles propios del Derecho Administrativo y, en definitiva, de consolidar una situación que entusiasma a aquella "Convergència de los negocios".

Control social y enriquecimiento
Este hecho se puede ligar con concepciones del enriquecimiento privado con dinero público y del fortalecimiento de un tipo de control social inherente al caciquismo. Hay que considerar que lo que expongo sea la de la potenciación de la rama sanitaria de un sistema. Un sistema en el que jugó un papel importante Jaume Roma, buen amigo de los hijos Pujol. Roma fue director del área económica del Servicio Catalán de la Salud, para convertirse en después en director general. Posteriormente fue consejero de Obras Públicas, cargo del que dimitió por la imputación de presunta corrupción. Hacía referencia a la construcción de un chalet de lujo para constructoras que habían tenido relación con en el departamento de Salud.

Cada día aparecerán más elementos que pueden ser de interés. Unos serán por conseguidos por vía inductiva -pasar de los datos concretos a la consideración general- y otros por la antagónica, la deductiva, de sentido inverso. Son complementarias.

El consorcio sanitario de Tarragona
Haría falta que sirvieran para articular mejores reacciones ciudadanas contra un destrozo sanitario de descarnada inhumanidad. En este orden de cosas creo que ha habido un gran paso en el orden judicial. Pronto deberían haber más, relativos a la alucinante creación de unos entes que mezclan la sanidad privada y la pública en comarcas de Tarragona y del Baix Penedès. Su finalidad es liquidar el ICS. Hay que estar atentos a si el PP admite que los entes locales puedan formar parte de consorcios sanitarios. Primero el PP estuvo en contra y ahora habría cedido a las presiones de CiU. No es un tema nada banal. Impedir lo que se había hecho hasta ahora limitaría muchísimo la corrupción en el marco sanitario, en Cataluña. La lucha contra la corrupción debe ser un todo, indivisible.

Como resultado de mi revelación del caso Innova, ente del que todo el mundo había hecho loas, ahora ya hay 48 imputados y cerca de una decena de piezas separadas. En la tercera de las piezas, el magistrado competente, el titular del juzgado número 3 de Reus, firmó e hizo público un muy elaborado auto que es de un extremo interés. Lo reproduzco conservando las precisiones entre paréntesis, que son del propio auto. Todo el texto que reproduzco está escrito en el auto en mayúsculas y subrayado.

Un magnífico auto judicial y el "consorcio criminal"
"Los razonamientos anteriores -afirma el auto judicial- no sólo introducen indicios, como ya se ha dicho, de una falta grosera de control del dinero público por parte de los responsables del Ayuntamiento de Reus (Innova), sino que confirman, indiciariamente, que el modelo de gestión de Innova (Ayuntamiento de Reus) estaba diseñado para que no hubiese ningún tipo de control. Como se ve en esta pieza separada, de la misma manera que en la pieza principal de la causa, estamos ante un fallo sistémico que propiciaba, con evidente intención, que se contratase sin seguir ningún procedimiento y que se pagasen los trabajos sin fiscalizar su realización. En definitiva, se actuaba con evidente perjuicio de esos intereses públicos que se supone deben defender y respetar aquellos a quienes se les ha confiado la tarea de dirigir una administración pública".

Mi convicción, también indiciaria, es que podría pasar lo mismo de forma generalizada en muchos ámbitos de la Generalidad, no sólo en el marco sanitario de las comarcas tarraconenses. El juez de Reus ha abierto un camino excelente, muy ajustado a derecho, así como a la lucha contra la corrupción real, la de aquí y ahora.

Anteriormente, osé apuntar hacia la figura de derecho positivo español, bien amparada por la jurisprudencia, del "consorcio criminal". Creo que es eso lo que hay que considerar, a nivel muy superior y eventualmente bastante general catalán. En efecto, las cantidades expuestas son inmensas. Periodísticamente, se ha indicado, desde fuera del marco mediático catalán, aquí controlado y subvencionado, que el patrimonio familiar de los Pujol podría ser de unos 1.800 millones de euros. Es mucho para conseguirlo sin que haya una articulación y un marco generalizados.

¿Banca Catalana no arruinó a Pujol?
Otro elemento a considerar es que Jordi Pujol, en pura y legal (sic) lógica, se tendría que haber quedado arruinado con el desastre de Banca Catalana, excepto si hubiera usado información privilegiada para salvarse él solo. O fuego o brasas.

Además, ¿qué se habría podido ofrecer a los que podían pagar a los hijos de Pujol, o a quien fuera, que no fuese un determinado -y favorecedor- acto administrativo de una Generalidad dirigida de forma muy personal e intervencionista, hasta el ridículo, en todo y para todo, por el propio Jordi Pujol?

¿Una mera "distracción" de Pujol?
Ahora bien, como consideración sólo teórica también se puede imaginar que Pujol no controlara la Generalidad, ni en temas capitales, donde había en juego muchos millones. Personalmente, no soy capaz de imaginármelo. Pero si se argumentara esta posibilidad -repito: teórica- entonces volveríamos a cambiar el fuego de la posible corrupción por las brasas del mal gobierno. En todo caso, diría que algo pasó, ¿o no? El hecho de que el impresentable Manuel Cuyàs hable de mera "distracción" sólo significa que nos toma a todos los ciudadanos no pujolistas por asnos. Caramba, qué distracción tan beneficiosa para unos pocos y tan perjudicial para todos los demás.

Cuanto más nos tomen por tontos los servidores de guardia (he citado a Joan Rigol, Manuel Cuyàs y Toni Soler), más precisa y, a la vez, más amplia debe ser la información sobre un tema que creo que va de lo que ya se dijo, de tema general, y, aún más, de control social por parte de una persona y de un partido que ha instaurado un clanismo que nos debería hacer caer la cara de vergüenza, por haberlo soportado.

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El baile agarrado de PP y Bildu
EDITORIAL Libertad Digital 11 Agosto 2014

La Semana Grande de San Sebastián arrancó este año con una sorpresa mayúscula: el baile agarrado entre la concejala popular María José Usandizaga y el alcalde filoetarra Juan Karlos Izagirre. "Las imágenes hablan por sí solas", han apuntado desde la Fundación Gregorio Ordóñez. "Si Goyo levantara la cabeza…".

A decir verdad, no debería causar tanta sorpresa. Lamentablemente, no es el primero –recuérdese el brindis de los concejales populares Ramón Gómez e Íñigo Arkauz con el propio Izagirre en la Semana Grande de 2011–, y por supuesto no apostaríamos por que será el último suceso de este tipo. Usandizaga no parecía precisamente apesadumbrada, y tampoco ha dado la menor explicación. Quizá si la diera iría en la misma onda que Borja Sémper, que gusta de enfatizar que "Bildu no es ETA" y que llama a "construir" el "futuro" del País Vasco "también con Bildu", el partido político preferido por ETA, la organización terrorista nacionalista que lleva decenios tratando de construir un futuro para el País Vasco sin gente como Sémper, o con gente como Sémper pero sometida a vasallaje. En los mismos parámetros se mueve el alcalde de Vitoria, el también popular Javier Maroto, que proclama que no le tiemblan las piernas para llegar a acuerdos con quien sea. Así las cosas, no es de extrañar que a la bildutarra Laura Mintegi no le duelan prendas a la hora de proclamar su "sintonía" con estos personajes del partido de Gregorio Ordóñez.

Ya no está Rajoy en la oposición, ya no llama a la ilegalización de Bildu. Debe de ser que ya no considera que la formación de Izagirre y Mintegi es "una nueva trampa de ETA para volver a colarse en la vida institucional". Por eso de hecho sabotea los intentos que a tal efecto ha llevado a cabo UPyD en el Congreso.

Ya no se trata de derrotar a ETA y de desterrar de las instituciones todo lo que huela a ella. Ya no se trata de luchar contra los liberticidas, sino de brindar y bailar con ellos.

"Si Goyo levantara la cabeza…".

El ébola moral
josé garcía domínguez ABC Cataluña 11 Agosto 2014

Quien manifieste objeción alguna a la ideología nacionalista (catalana) deviene ipso facto en un doctrinario fascista (español)

Un ciudadano en apariencia normal, el docente Francesc Vilanova Vila-Abadal, de la UAB, acaba de deponer en una publicación de apariencia normal, el rotativo Ara, que “los ojos se te van a Ernesto Giménez Caballero” en presencia de Josep Ramon Bosch, el presidente de Sociedad Civil Catalana. Giménez, como es sabido, siempre galleó en vida de haber sido el primer fascista español, título que en buena ley habría que atribuir a los “camisas verdes” de Estat Català que desfilaron en Montjuic allá por 1933. Sea como fuere, a ojos del ciudadano en apariencia normal Francesc Vilanova, quien manifieste objeción alguna a la ideología nacionalista (catalana) deviene ipso facto en un doctrinario fascista (español). Así el señor Bosch.

En los tratados de psicopatología se define la paranoia como un trastorno psicótico caracterizado por delirios sistemáticos, sobre todo de persecución o grandeza, en ausencia de otros trastornos de personalidad. Pero como el delirio resulta indisociable de una razón lúcida, el paranoico es más difícil de reconocer que cualquier otro enfermo mental. Y lo mismo ocurre con las sociedades: la paranoia colectiva es casi imposible de detectar en las comunidades que la incuban poco a poco hasta que aflora como proceder dominante de un grupo. De ahí que en la Cataluña actual rijan los formalismos jurídicos propios de una democracia liberal y, al tiempo, la cultura política hegemónica en su territorio resulte cada vez más ajena a los usos homologables en el resto de Europa. En una democracia paranoica quien no comulga con el ideario canónico de los paranoicos no puede en puridad ser considerado miembro de la nación. Ocurre, sin embargo, que la democracia no consiste en una técnica para tomar decisiones, la basada en el sufragio llamado universal, sino en un modo de organizar la existencia colectiva sobre la base de admitir el disenso y la heterodoxia. En apariencia normal, el ciudadano Francesc Vilanova Vila-Abadal está enfermo, muy enfermo. Padece de ébola moral, esa pandemia que asola Cataluña.

Libres e Iguales
Si el Gobierno no reacciona, los españoles lo harán
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 11 Agosto 2014

“Libres e Iguales”, que se manifiesta como opuesto a la independencia de Catalunya y reivindica los valores de la Constitución Española de 1.978.

En ocasiones, los españoles sentimos que nos quedamos solos defendiendo unas ideas que parece que, para una gran mayoría, ya no tienen la vigencia que tuvieron en otros tiempos. Vemos, impotentes, como cada día van apareciendo más grupos antisistema que pretenden acabar con el sistema democrático del que nos dotamos y se van constituyendo nuevos seudo partidos que pretenden aglutinar el descontento que, la crisis por la que hemos pasado, ha creado en una parte importante del pueblo, que se ha visto azotado por la incompetencia del gobierno del señor Rodríguez Zapatero para enfrentarse a los retos de la crisis y la recesión y que, por otra parte, no ha sabido comprender, en sus naturales prisas para salir de las consecuencias del crack económico que ha causado tanto paro, tantos puestos de trabajo destruidos y cientos de miles de percances industriales que han mandado a cientos de miles de empresas a la ruina y la quiebra; que, la destrucción causada por el anterior gobierno socialista, junto a los problemas que ha tenido la UE para intentar encontrar una salida válida para todas las naciones que la integran; le ha ocasionado al nuevo Gobierno del PP muchas más dificultades de las que nunca se hubieran podido imaginar.

Ahora, precisamente cuando los primeros frutos de tantos sacrificios, tantas penurias y tantas penalidades de personas abocadas a una situación crítica, parecen haber entrado en una vía que puede conducir a una recuperación, una recuperación que, seguramente, será lenta y no exenta de momentos en los que puede que se tambalee y nos vuelva a crear incertidumbre y desconfianza; los que han estado agazapados durante los cinco años pasados, los causantes dolosos del desastre y los que tampoco supieron aportar nada a la recuperación pretendan sacar tajada de la situación.

Valiéndose de que el desgaste lo ha sufrido el Gobierno, que ha sido quien ha tenido que apechugar con las consecuencias de una política espartana, dura, difícilmente entendida por aquellos que se han llevado la peor parte; motivada fundamentalmente por las amenazas, presiones y recomendaciones de nuestros socios de Bruselas, que han exigido grandes reformas para concedernos ayudas y evitar que hayamos tenido que sufrir el rescate que, todo el mundo, ya daba por hecho; lo que no ha sido valorado por el pueblo en sus justos términos (Si hubiéramos sido rescatados todos los sacrificios que se han tenido que hacer se hubieran multiplicado por veinte y, con toda seguridad, el tiempo de recuperación se hubiera prolongado por unos años más); de pronto aparecen, como surgidos de la nada, aquellos corpúsculos de pretendidos salvadores de la patria que se ofrecen para hacer lo que fueron incapaces de hacer cuando tuvieron ocasión para ello.

Ellos son los que pretenden tener el verdadero talismán para que los españoles recuperemos el famoso “bienestar” de los tiempos de la “burbuja inmobiliaria”; algo que, cualquiera que tenga un poco de sentido común, sabe que es algo imposible porque, lo que sí es cierto, es que los tiempos de las especulaciones y enriquecimientos rápidos se han acabado. En el caso de Podemos, un partido más de los de la órbita comunista, el hecho de que se hayan mantenido en silencio, sin aportar idea alguna ni ofrecerse a colaborar de forma eficaz en la recuperación del país, durante los años de crisis; nos hace pensar que lo que intentan es arrimar el ascua a su sardina aprovechándose del natural cansancio de los ciudadanos de tantos años de crisis y privaciones para, lo mismo que hacen los charlatanes de feria, intentar vender, haciendo uso de la demagogia, una serie de ideas de imposible realización y de catastróficos resultados que, sin embargo, para quienes no se paran a analizarlas, les pueden resultar enormemente atractivas. Milagros en el siglo XXI, señores, no los hay.

Sin embargo, en lo referente al famoso independentismo catalán; aparte de lo que ha sido el gran bombazo motivado por la declaraciones del señor Jordi Pujol padre, algo que todavía falta ver lo que va a repercutir en los ciudadanos catalanes relativo al juicio que les merecía el “molt honorable” y sus acusaciones al Estado español de robar a los catalanes; unas palabras que para algunos pueden en estos momentos resultar extrañas ante lo que se ha sabido de este escurridizo personaje; parece que algunos sectores del pueblo español, algunos colectivos que no se conforman con el hecho de que sólo sean los partidos los que lleven la voz cantante en este tema, han decidido salir a la palestra para protestar ante el evidente inmovilismo del Gobierno respecto a los avances separatistas que cada día van adquiriendo mayor protagonismo.

El pasado 15 de Julio se dio a conocer, ante las puertas del Congreso de Diputados de Madrid, un movimiento ciudadano que se autodefinió como “Libres e Iguales”, que se manifiesta como opuesto a la independencia de Catalunya y reivindica los valores de la Constitución Española de 1.978. La firmante del manifiesto fundacional fue la señora Isabel Benjumea y ya han conseguido 15.203 firmas de adhesión. Entre los apoyos a esta plataforma cívica se encuentran el Nóbel de literatura Mario Vargas Llosa, el dramaturgo Albert Boadella, la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo, el exdiputado socialista, Joaquín Leguina y el ex secretario general de los socialistas vascos Nicolás Redondo. Según sus convocantes esta plataforma no tiene ningún cariz político y sí patriótico.

Puede que sólo sea una chispa de patriotismo y puede que nadie se los llegue a tomar en serio pero, señores, para muchos españoles que todavía creemos en España, en sus leyes, en su Constitución y en su herencia romana y cristiana; el sentir que hay otros compatriotas que se mueven, que se hacen ver y se dan a conocer, nos sirve de consuelo y nos infunde ánimos, de modo que podemos llegar a tener la esperanza de que no todo está perdido y que puede que, entre tantos millones de ciudadanos, todavía queden muchos que sigan siendo buenos patriotas aunque, así como están las cosas y ante los ataques que desde los partidos de la izquierda y los separatistas se hacen en contra de nuestra Constitución y de la unidad de la nación, se hayan quedado un tanto sorprendidos y desorientados, cuando ven que el Gobierno se muestra tan reacio a enfrentarse a tales amenazas con la fuerza que le proporcionan las leyes.

Tenemos que denunciar la labor destructiva, los intentos de desestabilizar el país y algunas informaciones y encuestas publicados por algunos medios informativos, con el sólo objetivo de crear confusión y favorecer a determinadas formaciones políticas. Cuando, apenas hace unos días de que las encuestas del CIS hablaban de que, el PP, aventajaba en 8’8 puntos al PSOE; el País se ha sacado del bolsillo, solo unas fechas después, una encuesta afirmando que los socialistas del señor Pedro Sánchez ya han alcanzado al PP, del que sólo le separan unas décimas. Puede que, dentro de unos meses, el nuevo secretario del PSOE haya conseguido mejorar las expectativas de voto de su partido; pero que, a los pocos días de su elección, haya recuperado los casi 9 puntos de diferencia que le separaban del PP, hace dudar de la veracidad de la encuesta y pone en cuarentena una información que tiene todos los visos de estar falseada. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con esperanza reacciones como las de “Libres e Iguales”.

Asegura que su uso avanza en el sector educativo y disminuye en la familia
El presidente de la Academia Vasca de la Lengua certifica que el euskera “se normaliza” gracias a la obligatoriedad de su uso
Redacción. www.latribunadelpaisvasco.com 11 Agosto 2014

Casi 3.000 millones de euros despilfarrados por las instituciones vascas a lo largo de las tres últimas décadas con el fin de imponer el aprendizaje y uso del euskera a los ciudadanos, no han alcanzado su objetivo. Así, al menos, se desprende de unas recientes declaraciones que Andrés Urrutia, presidente de la Academia Vasca de la Lengua (Euskaltzaindia), ha realizado a la agencia EFE, en las que afirma que 30 años de “normalización del euskera”, le han dejado un "sabor agridulce" en los resultados del uso de esta lengua en los diferentes ámbitos de la sociedad vasca.

"Hay unos ámbitos en los que se ha progresado mucho, como en los de la Educación y los medios de comunicación, y hay otros en los que parece que la cosa no ha ido tan bien", ha explicado Urrutia, dando la razón al cada vez mayor número de análisis que demuestran que la utilización del euskera solamente tiene cierto éxito en aquellos espacios en los que se impone su aprendizaje y su empleo. En los espacios privados de convivencia de los ciudadanos vascos, como por ejemplo la familia, donde la utilización del euskera es voluntaria, el empleo del vascuence apenas supera el 10% de la población.

"Yo creo –dice Andrés Urrutia con respecto a las cosas que, en su opinión, no van bien en la normalización del uso del euskera-, que todos nos damos cuenta de que estamos perdiendo terreno en el ámbito de la transmisión familiar del euskera y lo estamos ganando en el de la transmisión formal a través de la educación. También queda mucho que hacer en el ámbito socioeconómico".

El presidente de Euskaltzaindia ha opinado que "el proceso lingüístico es un proceso social y las sociedades son cambiantes, y las lenguas también, por tanto va a ser difícil que podamos dar por cerrado el proceso de normalización del euskera", más de 30 años después de iniciado.

Galicia Galicia conservará 99 «chiringuitos»
Según los informes de Hacienda, pese a los ajustes la comunidad gallega será la cuarta con más entes, al sumar casi un centenar tras liquidar o fusionar 59
Serafín Lorenzo. Santiago. La Voz  11 Agosto 2014

El 12 de noviembre del 2005 se celebró en Galicia un evento deportivo de nivel internacional. Vigo acogió la salida de la vuelta al mundo a vela. Por vez primera en la historia de esa renombrada competición la regata partía de un puerto no británico. La Xunta se aplicó. La cita situaría a Galicia como escaparate mundial del deporte náutico. La relevancia del asunto merecía una sociedad específica para gestionarlo. Así surgió, durante el último Gobierno de Fraga, el consorcio Galicia 2005 Volta ao Mundo a Vela. Pasó la regata, pero quedó el chiringuito. Y todavía hubo que esperar hasta el 2012 para su liquidación.

Aunque nada se sabe de su rentabilidad, no será mayor de la que tuvo la Axencia Humanitaria de Galicia. Administró 2,4 millones de euros entre el 2005 y el 2009. Pero solo destinó 964.000 a su función de inyectar ayudas para la cooperación. Los números dan sentido a la denominación como chiringuitos de estos entes que en muchos casos escapan a la fiscalización pública.

Estas dos entidades, ya suprimidas, engrosaron una Administración paralela de la Xunta que alcanzó tal dimensión que Galicia saldrá del plan en marcha para aligerar ese lastre en sus cuentas como la cuarta comunidad con más chiringuitos. Solo tres autonomías que multiplican a la gallega en población y presupuesto superarán las 99 entidades que el Gobierno de Feijoo prevé mantener operativas al término de los dos planes de ajuste. Son Cataluña (354 entes), Andalucía (241) y Madrid (153).

Un techo de 163 entes en el 2010
Así consta en el informe del Ministerio de Hacienda sobre la reordenación del sector público autonómico, que acredita que a principios de este año la Xunta había extinguido o tenía en fase muy avanza la liquidación de 49 sociedades. El cálculo ministerial excluye siete entes incorporados al inventario de la Xunta pero que, según Hacienda, no cumplen los requisitos establecidos en la orden que regula el seguimiento de los ajustes de las comunidades en este ámbito. Por eso el ministerio cifra la reducción de entes comprometida por la Administración gallega en 59, mientras el Ejecutivo de Feijoo aseguró en marzo que ya había suprimido 65 (47 fundaciones, 10 sociedades mercantiles, seis consorcios, una entidad de derecho público y un organismo autónomo).

La Administración paralela dependiente de la Xunta alcanzó su techo en el 2010, cuando contó con 163 entidades que llegaron a gestionar más de 1.000 millones de euros al año, sin contar con el presupuesto del Servizo Galego de Saúde. Ese mapa de chiringuitos tuvo una etapa de eclosión bajó la batuta de Fraga, con la creación de 104 que se sumaron a la treintena de sociedades que estaban adscritas a las diferentes consellerías antes de 1990. El bipartito aportó 21 organismos más, aunque inició el proceso para la supresión de las 34 fundaciones comarcales, que representan más de la mitad de las extinciones en Galicia. Ese proceso se culminó con Feijoo en la Xunta, que implantó con cuatro años de ventaja las políticas que después adoptó Rajoy para aliviar la carga que representa la Administración paralela.

El Ejecutivo gallego aseguró en marzo que ya había amortizado 650 empleos, con un ahorro de 24,7 millones anuales en nóminas y 26,6 en gasto corriente. Pero no todos los trabajadores perdieron su puesto. La Administración gallega inició el año pasado el traspaso de 883 plazas laborales a cinco organismos de nuevo cuño, que son ocupadas por funcionarios y personal fijo.
 


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