AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 13  Agostoo  2014

¿MENOS AUTONOMÍAS? ¿NINGUNA?
Si Hollande y Valls fuesen españoles, serían ultraderechistas
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 13 Agosto 2014

Acabar con la organización anterior y construir 17 comunidades en un Estado federal-autonómico ha dado a España gasto sin beneficio y corrupción sin culpables.

El presidente francés François Hollande ha lanzado un modelo de reforma territorial que ha sorprendido, pero que es coherente tanto con su actual política de austeridad como con la tradición de esa República. A día de hoy, la Francia socialista camina en la dirección opuesta a la que España ha llevado durante cuatro décadas o más, gobernase quien gobernase. Lo que en Francia se puede reformar y se podría suprimir, en España es un dogma sagrado que todos los partidos reverencian y ordeñan. Porque se benefician de él tanto ellos como sus líderes, véase a Jordi Pujol. Pero no la gente de la calle.

La reforma territorial propuesta y encarrilada por el Presidente Hollande y el Gobierno de Manuel Valls hace pasar las regiones de la Francia metropolitana de 22 a 13. Sus objetivos son, ante todo, pasan por reducir el número de regiones aumentando sus atribuciones y reduciendo en general su coste. A continuación, será posible reducir el número de Ayuntamientos o agruparlos para desempeñar mejor y con menos gasto sus tareas, y en consecuencia después se podrán suprimir ya las comarcas, con los Consejos Generales vacíos de contenido.

Hay quien llama a este proceso una "centralización por partes". En el fondo, lo es: se suprimen o no se reconstruyen las comunidades tradicionales (sean las destruidas en 1789 sean las rehechas después), y el Estado centraliza sus funciones, con el triple objetivo de la eficacia, el ahorro y la igualdad de todos los franceses, vivan donde vivan, en derechos y deberes.

Ahora bien, eso en Francia no sorprende ni escandaliza, y lo hace la izquierda jacobina: por naturaleza, la izquierda siempre ha sido enemiga de las diferencias –que no sean las de dinero y poder, aquí y ahora- y no le resulta difícil vender estos cambios. Tampoco a la mayor parte de las derechas hoy. El único objetivo esencial, compartido por todos, es la "competitividad económica", y quizá riñan por un límite o un detalle a petición de sus vasallos locales de partido, pero no habrá marcha atrás. Y sí, en Francia puede haber democracia sin autonomías y sin descentralización. Pero no en España.

En España, señalar no ya la inutilidad sino los defectos del sistema autonómico, y de sus derivas, es un pecado de blasfemia. Que las autonomías son monstruosamente más caras, ineficaces y corruptas que el Estado, a igualdad de tareas, no puede decirse, escribirse o pensarse sin ser acusado de enemigo de la Constitución, la democracia y las libertades. Dirán ustedes, ¿de marxista? No, no: muchas vetas separatistas alimentadas de las autonomías, tienen una espina dorsal soviética, y antes destruirán las libertades que las comunidades, regiones o como quieran llamarse. Y en embargo, Francia no lo ve así. La Francia progresista, claro.

DETRÁS DE LA PARAFERNALIA
"El Pueblo soy yo"
Marcial Martelo www.elsemanaldigital.com 13 Agosto 2014

Si se logra sobrevivir a la agresión inicial de un pseudolenguaje pretendidamente científico, grandilocuente y reiterativo, lo que queda es poco más que nada.

@ahorapodemos: @CBescansa en #L6Npizarracis: "Podemos es la expresión de una sociedad que necesita un programa alternativo de empoderamiento ciudadano".

Enorme peluca negra, manto de armiño, bastón alto, tacones rojos y una pose imposible que queriendo ser majestuosa resulta manifiestamente ridícula. Todos recordamos el retrato de Luis XIV y el apócrifo pie de foto común a todos los manuales de Historia: "El Estado soy yo". Cámbiese la peluca y demás accesorios por una coleta (o una camiseta o un pin, aunque siempre con mensaje), la pose imposible por una medio sonrisa condescendiente (fronteriza entre la superioridad y el desprecio) y "Estado" por "Pueblo", y ya tendremos la foto perfecta (pie incluido) del líder-tipo de Podemos sin tener que hacer un solo clic. Y es que para los dirigentes de este Movimiento Redentor, brazo ejecutor de la Historia, no hay duda: ellos son el Pueblo, lo sepa éste o no (que nadie ha dicho que el pueblo, además de pueblo, tenga que ser listo).

Una vez hecha la imprescindible traducción desde el idioma hispano-orwelliano de Podemos, eso es lo que vino a decir Carolina Bescansa, cofundadora del Movimiento, en La Sexta Noche (tuit del encabezamiento). Convicción que ya había expresado en la entrevista concedida previamente a El Mundo cuando declaró: "Si [la pregunta] es sobre si estamos expresando las demandas de una mayoría social que ya existe, la respuesta es sí. Hay unos acuerdos transversales en lo social que están extendidos desde el año 2011 y que han sido ignorados sistemáticamente por los partidos del régimen. Por eso nace Podemos, para dar voz a esa mayoría social".

O sea, que cuando Carolina Bescansa o Pablo Iglesias hablan, en realidad habla el pueblo. Para estos humildes dirigentes de Podemos la teoría general de la representación, sus contenidos seculares de mil matices y sutilezas doctrinales, y los brillantes debates científicos entre los más grandes pensadores de la dogmática jurídica europea respecto a su naturaleza y límites, son pura palabrería inútil cuando de lo que se trata es de definir su relación con los ciudadanos. Ellos no representan al pueblo. Ellos son el pueblo.

Obsérvese que ni siquiera les basta con arrogarse la condición de sus intérpretes máximos (escalón por debajo, a todas luces intolerable). Son el pueblo mismo: sus opiniones son las del pueblo, sus deseos son los del pueblo, sus odios -muy especialmente- son los del pueblo. Y por todo eso, su voz es la del pueblo... En definitiva, su voluntad es la del pueblo. Podemos y el pueblo: uno y lo mismo.

Lo cual tiene una evidente ventaja: como son la encarnación misma del pueblo y no unos vulgares políticos al uso que han de justificar su existencia con la propuesta de un programa político concreto, los dirigentes de Podemos no están obligados a proponer nada (ya se sabe, aquello tan burgués de detallar, aunque sea mínimamente, una oferta alternativa de gestión de la cosa pública). A ellos les basta con denunciar.

Resultado: un diagnóstico habitualmente certero (salvo cuando se pasan de apocalípticos en sus arengas y no logran disimular que su deseo no es la cura de la democracia, sino su eutanasia activa), y un tratamiento inexistente porque, como la voz del paciente que son (que no del médico), no se sienten obligados a darlo. Y no lo dan, pues no puede merecer tal nombre el "programa" on line de su página web, amalgama caótica e improvisada de ocurrencias asamblearias vía internet.

Para comprobarlo, tan sólo es cuestión de infligirse el castigo de revisar las últimas declaraciones a los medios de los dirigentes de Podemos, todas ellas a medio camino entre el Apocalipsis y la tesis pretenciosa de un doctorando con falta de lecturas y exceso de mítines. Efectivamente, si se logra sobrevivir a la agresión inicial de un pseudolenguaje pretendidamente científico, grandilocuente y reiterativo (una de cada cinco palabras suele ser "empoderamiento", en la acepción particular de la prestigiosa escuela bolivariana de pensamiento político), lo que queda es poco más que nada (bien es verdad que si lo concreto que se lee es nada, lo sugerido que se intuye sí es mucho; pero esto ya sería otro tema).

Para los hastiados ciudadanos de este castigado país, esta arrogancia no es nueva: Pujol se decía Cataluña; Franco, España; Lola Flores... lo que fuera que le permitiera saldar su deuda con el Fisco. Grave error: no se trata de ganar o no unas elecciones, una carnicería entre hermanos o el aplauso a un zapateado. Se trata de que todos y cada uno nos hemos ganado el derecho a empezar y terminar en nosotros mismos, sin que nadie pueda hacer suya nuestra parcela de ciudadanos, más allá de lo que nosotros -y sólo nosotros- le hayamos autorizado específica y expresamente.

En esto consiste la democracia. Lo demás, religiones laicas con falsos profetas, sobre las que la Historia ya se ha pronunciado.

Insensibilidad moral
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 13 Agosto 2014

Es preocupante en el caso español la falta de reacción de la ciudadanía ante la corrupción, más allá de un cierto castigo electoral a los dos grandes partidos.

He estado ausente de España dos semanas vagando por latitudes remotas en las que la naturaleza todavía es virgen y la cobertura para comunicaciones electrónicas intermitente y escasa. La enorme distancia geográfica y el profundo cambio de entorno humano y paisajístico bajo cielos distintos y surcando mares ignotos lo relativiza casi todo y presta una especial lucidez a la percepción de los acontecimientos en la pequeña Europa y en la minúscula España.

Durante esta ausencia tan intensa en lo espacial y en lo psicológico se ha producido la confesión forzada del Muy Honorable que ha supuesto el reconocimiento público de que no ha sido otra cosa a lo largo de toda su vida política que un impenitente y esforzado ladrón envuelto en la cuatribarrada para facilitar sus fechorías. Aunque su declaración de culpabilidad no ha revelado nada que no se supiese ya -Pasqual Maragall lo había proclamado en sede parlamentaria antes de entrar irreversiblemente en la oscuridad-, lo que es nuevo es que a partir de su ominosa nota, nadie podrá pretextar ignorarlo.

El régimen de 1978 es un teatro en ruinas del que se van desprendiendo fragmentos y la caída del mito Pujol ha representado el hundimiento de una parte sustancial de su techumbre. De forma sucesiva se van produciendo las noticias que nos indican el final de un ciclo histórico. El saqueo sistemático del presupuesto por parte del PSOE andaluz y de la UGT, la extraña relación con la verdad del Presidente del Gobierno al afirmar en la tribuna del Congreso que su partido jamás había tenido contacto alguno con dinero negro, las cuevas de Alí Babá que han sido durante lustros las Administraciones valenciana y balear, la utilización impúdica de las Cajas de Ahorros como abrevaderos abundantes de formaciones políticas y sindicatos, la desviación multimillonaria de fondos destinados a la formación de parados a los bolsillos de una caterva de desaprensivos, la organización por parte del gobierno andaluz de una trama de robo de su propio erario en beneficio de una banda de delincuentes con despacho enmoquetado y cartera consejeril, son otros tantos hitos del derrumbe general de un sistema, del desprestigio definitivo de una clase dirigente y de la fragilidad de una arquitectura institucional.

La corrupción es inevitable porque forma parte de la condición humana y no hay sociedad a lo largo de la historia que se haya salvado de sus estragos. Lo que es preocupante en el caso español actual es la falta de reacción de la ciudadanía, más allá de un cierto castigo electoral a los dos grandes partidos. La demolición del edificio constitucional de la Transición tiene lugar en episodios parciales, como una novela por entregas de la que los pacientes y pasivos lectores aguardan resignados el desenlace sin capacidad ninguna de influir en su contenido. La inmensa mayoría de los españoles se encuentra sumida en la insensibilidad moral y en la apatía de conciencia que presagia una discontinuidad traumática en nuestro devenir colectivo. A los que hemos venido anunciando tal desgracia y diagnosticando la gravedad de los problemas estructurales que nos aquejan desde hace mucho tiempo, siempre nos quedará la duda de si hicimos bastante para despertar a nuestros compatriotas de su ensoñación abotargada. En cualquier caso, frente a los que nos han arrastrado al fracaso con su incompetencia, su sectarismo y su venalidad, siempre quedaremos del lado bueno de este drama.

Otoño nuevo para una nueva España
José Luis Ortín www.vozpopuli.com 13 Agosto 2014

Y esperemos que mejor. España está cambiando de un modo irreversible y afrontamos una etapa nueva con todas las incertidumbres que tal muda supone. Porque no es solamente un cambio de piel culebrero, sino una mutación sobre aquella primavera democrática que nos alumbró el cambio de régimen de hace casi cuarenta años. A los brotes multicolores de nuestra esperanza de entonces le sucedió un verano agostador en sus postrimerías, con algunos rebrotes sintiéndonos protagonistas de la nueva construcción de Europa, que ha mustiado el panorama.

Las viejas ilusiones
A las elecciones cantadas por las calles con letras y músicas ilusionadas de tantos le fueron sucediendo las ansias de vivir de la política y sus aledaños de unos pocos, atrincherados en las ciénagas de las nomenclaturas de los partidos y en los oropeles y las inevitables cloacas del poder.

A la juventud pletórica de una sociedad española salida del secano de decenios liderada por la no menos esperanzadora vitalidad de los Suárez, Juan Carlos, González, etc., de entonces, incluidas las primeras lunas de un resplandeciente regenerador Aznar, le sucedieron quienes a su amparo hicieron del medro la consigna de su vida. Y aquí no solo entran los políticos de toda laya, sino personajes de diversa condición que quisieron ser émulos de aquellos en todo tipo de sinvergonzonerías: empresarios, sindicalistas, banqueros y “cajarios” -sobre todo-, conseguidores, españolitos y españolotes mil que, junto a quienes vieron la teta del Estado en todas sus variantes como sustento seguro para sus vidas, decidieron con más o menos conciencia de ello echar la persiana a la primavera española surgida con la imperfecta y disgregadora Constitución del 78.

Los últimos filibusteros
El tórrido verano empezó con el infame infantilismo de Zapatero, cuando lo que de verdad necesitábamos era alguien con la madurez y la imaginación suficientes para dar un giro importante a la deriva alocada de los últimos años “aznaritas”. Y al iluso esperpéntico socialista le siguió el aburrido marmóreo conservador. Aquel fue malo de solemnidad pero Rajoy es malo hasta el hastío. El del supuesto talante arruinó España desde una relativa situación de riqueza y de paso laminó al PSOE, y el autollamado previsible ha firmado la defunción de aquella España devolviendo al centro derecha español a la época “fraguista”; cuando ni con don Manuel ni sin él tenían sus males remedio. El PP deberá refundarse sobre las ruinas que dejará quien representa lo más casposo del conservadurismo patrio: ni lealtad a los suyos, ni valentía, ni sinceridad, ni la más mínima imaginación para anticiparse al futuro; virtud imprescindible para quien quiera liderar algo.

Y de paso se han cargado también la piedra angular sobre la que se asentaba aquella España política: el bipartidismo.

Hacia la nueva España
España es otra y con los nuevos mimbres habrá que hacer el cesto. El cansancio indignado de una gran parte de la sociedad, sobre todo de la generación que ha de tomar el relevo, ha dado lugar al fenómeno Podemos. Y no es una cuestión baladí. Porque tampoco lo es el descrédito que han alcanzado las instituciones políticas y sus representantes. Tenemos que remirarnos y repensarnos, como deberían hacer ellos dando un paso atrás o los que sean menester, y mirar hacia adelante imaginándonos el futuro. Y haciendo posible el mejor de ellos. Y eso no se hace tratando de desacreditar a quienes solamente son intérpretes del cambio que la sociedad reclama, por muy filocomunistas que sean. Ni, mucho menos, cambiando las leyes electorales para evitar que empiecen a tocar poder, como se le ha ocurrido al inefable Rajoy y a sus secuaces de cara a las próximas municipales. Con ello se pone de manifiesto una vez más el aserto de que los cobardes solo respetan a quien temen. Llevamos demasiados años diciendo que es necesario cambiar muchas cosas en España y ahora se les ocurre hacer cuantas chapuzas sean necesarias para evitar lo inevitable: que la sociedad que les ha dado tan justificadamente la espalda tampoco pueda sacar la escoba y barrerlos de sus poltronas. Pero no tienen la vergüenza de limpiar ellos mismos sus casas y levantar las alfombras para que se oxigene la vida pública, emponzoñada hasta el vómito con sus cobardías, latrocinios y chanchullos; por ahí deberían empezar.

Es cierto que la solución a nuestros problemas no puede venir de engordar aún más el inasumible Estado que soportamos sangrando hasta la inanición con más impuestos a una buena parte de la sociedad, la más relevante, tal y como se desprende de los inviables postulados económicos de Podemos. Pero resulta curioso y esperpéntico que tal circunstancia la denuncien desde el Partido Popular de Rajoy y Montoro, que con tal de no tocar a sus paniaguados, ni a los de los otros, no tuvo reparos en subir los impuestos a niveles que ni los comunistas oficiales españoles de IU lo proponían en su último programa electoral.

Pero claro, es que andan tratando de borrar sus vesanias y las huellas de los dineros más negros que sus conciencias con los que se han financiado hasta hace cuatro días.

España ha cambiado para no volver atrás aunque algunos no quieren enterarse. El pueblo, como siempre, se lo recordará a bocinazos. Con Podemos, Limpiemos, Marchemos o Machaquemos. Mientras, esperemos que se den cuenta a tiempo y solo suenen músicas de viento. Este otoño democrático puede traer un invierno demasiado gélido. Ojalá fuera, por el contrario, un invierno de siembra útil para que una nueva primavera social y política nos arrulle con trinos amables.

El dios dinero
Para ello habría que arrumbar al dios del dinero fácil, a cuyo altar se ha postrado una buena parte de la desorientada sociedad española en estos años de pérdida de todo tipo de valores. ¿Por dónde empezamos? El verdadero cambio debería empezar por uno mismo.

ERE
Habló la esfinge
Emilio Campmany Libertad Digital 13 Agosto 2014

Finalmente, la juez Mercedes Alaya ha terminado la instrucción del megaproceso de los ERE. Ha dado traslado de lo instruido al Tribunal Supremo, que decidirá si se hace cargo de todo, sólo de los aforados o entiende que no hay delito, al menos por parte de las personas de su competencia. Es una gran noticia. Ahora veremos qué ocurre en el alto tribunal. Ya no será una juez, acusada de atrabiliaria, la que tomará las decisiones, sino la Sala Segunda del Supremo.

Más allá de las consideraciones jurídicas, el caso está bien claro. La partida presupuestaria que año tras año estaba formalmente destinada a fines lícitos acababa en las manos de quien acababa sin que los pagos estuvieran sometidos a ningún control. Y se continuó haciendo a pesar de las advertencias de los funcionarios acerca de las irregularidades que se estaban cometiendo. Pero puede ocurrir que eso que Alaya ha calificado de conducta delictiva no llegue a tener tal consideración en el Supremo. Francamente, el sistema era tan grosero, los desprecios de los que fue objeto la Intervención, tan altivos y el saqueo de los fondos públicos tan obvio que se me figura difícil que los aforados puedan librarse de ser condenados. Aunque, desde luego, no es imposible.

Lo peor del asunto es que, haga lo que haga el alto tribunal, se manipulará políticamente. Si absolviera, oiremos inmediatamente voces acusando a los magistrados de proteger a quienes les pusieron en tan altas poltronas, a los políticos. Y si condenaran la condena no se extenderá tan sólo a los imputados, sino que alcanzará a todo el PSOE, incluyendo a la actual presidenta de la Junta de Andalucía.

Es lamentable, pero la responsabilidad de que las cosas sean así son del propio PSOE, en especial el andaluz. Todo proviene del empeño en proteger a los más altos cargos responsables del escándalo amparándolos en las asambleas parlamentarias para garantizar su aforamiento y forzar así que sea el Tribunal Supremo el que les condene si es que han de ser condenados. De esta manera están dando la impresión de que lo que podría hacer Alaya con la ley en la mano no se atreverán a hacerlo los magistrados de la plaza de la Villa de París. Y, si finalmente los condenan, como se supone que el Supremo lo hará desoyendo su supuesta obligación de proteger a los políticos que se han refugiado bajo sus togas, el que quedará manchado será todo el partido. Sería la natural consecuencia de haber estado protegiendo a unos delincuentes tan culpables que hasta el Supremo no ha podido evitar condenarles.

Esto se arreglaría si en España hubiera de verdad división de poderes. En cambio, en lo que están los políticos es en cómo encajar a Cataluña en el Estado, que por lo visto es muy difícil de hacer, y en ver cómo tuercen la ley electoral para que los alcaldes del partido del Gobierno sigan siéndolo a pesar de la sangría de votos que van a sufrir.

EL secesionismo sigue a pie de obra.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 13 Agosto 2014

Los secesionistas no se toman vacaciones, no se permiten descansar hasta la consecución de su único objetivo: “obtener la independencia”. Artur Mas es un ejemplo de dedicación exclusiva a ese objetivo con la agravante de que es el actual Presidente del Gobierno de la Generalidad, cuya legitimidad le viene dada por la Constitución de España a la que no ha dejado de ignorar violando los derechos fundamentales de los españoles y sin respetar las diferentes sentencias de los más altos Tribunales de España. Una situación incomprensiblemente consentida por el Gobierno de España que está haciendo dejación de su responsabilidad en defender y hacer cumplir el orden constitucional y las sentencias de los tribunales.

Pues consecuencia de lo anterior el secesionista Artur Mas no desaprovecha cualquier fecha destacada dentro del calendario nacionalista para hacer proselitismo de su firme decisión en la consecución del objetivo final, aduciendo la “voluntad” de la “mayoría social” de los catalanes, dando por supuesto que solo son aquellos que comparten las ansias secesionistas. Un uso bastardo del poder que deslegitima cualquier acción de gobierno. Hoy mismo, Artur Mas ha querido rectificar las declaraciones de su vicepresidenta Joana Ortega diciendo que solo hay un camino y es el de ejercer el derecho al voto.

El matiz es que Artur Mas dice que actuarán en función de cómo actúen sus adversarios, refiriéndose como tales al Gobierno de España y al Parlamento español. Artur Mas insiste en su política de hacer caso omiso a la negativa del Estado a permitir el referéndum ilegal con una pregunta que afecta a la unidad de España y cuya soberanía reside de forma exclusiva en el pueblo español en su conjunto y no en cada una de las diferentes autonomías o regiones a los que algunos se empeñan en llamar “naciones”. Artur Mas lleva casi dos años fuera de la Ley sin que el Gobierno de España haya ido más allá de buscar una especie de apaciguamiento de este representante de delincuentes mediante concesiones económicas y de aumentos de competencias autonómicas.

Tal parece que los únicos que parecen tener la terquedad del burro que usan como símbolo nacional, son estos secesionistas, mientras queda patente la falta de firmeza y cobardía de un Gobierno de España que sigue permitiendo a este sujeto y otros como él mantener un discurso de enfrentamiento y desafío inaceptables en un Estado de Derecho. Por mi parte seguiré denunciando la actitud de Mariano Rajoy junto a todo su Gobierno y al PP como cómplice necesario por haber dejado que la situación de insumisión constitucional haya llegado a estos extremos sin haber procedido a aplicar los mecanismos de control que la propia Constitución prevé. Una dejación que solo puede calificarse de traición a los españoles.

Mientras los secesionistas siguen trabajando por su misión, el Gobierno de España se ha ido de vacaciones esperando que todo vuelva a la normalidad a su vuelta. Una actitud tan característica de este impresentable Presidente del Gobierno.

ALIMENTAN SU PROPIA LEYENDA DE CRUELDAD
La estrategia del mal: ¿qué se esconde detrás del salvajismo del Estado Islámico?
Ethel Bonet. Beirut El Confidencial 13 Agosto 2014

Peor que la leyenda del ‘hombre del saco’, la milicia radical del Estado Islámico (EI) se ha convertido en poco tiempo en la organización más temida del mundo. Como las huestes de Gengis Kan, la estrategia del grupo fundamentalista (disidente de Al Qaeda) es precisamente aterrorizar a la población y proyectar su sobra de terror en todo el mundo. La milicia inspira historias de miedo con decapitaciones, crucifixiones, venta de cristianas en los mercados para servir como esclavas sexuales o la mutilación sexual de miles de mujeres. Pero ¿hasta qué punto son ciertas todas estas atrocidades? Aunque los rumores crecen, ninguna de las informaciones sobre estas prácticas salvajes han podido ser confirmadas por fuentes independientes.

La mayor victoria del Estado Islámico ha sido, precisamente, saber vender ‘el mal’ a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Todos los días se leen titulares sobre su crueldad y salvajismo. “Los yihadistas dejan sin agua, luz y gasolina a los infieles”; “El EI da un ultimátum a los cristianos para que abandonen las ciudades o les aniquilará”; “El EI vende a mujeres iraquíes en los mercados”; “El EI decapita niños en Irak”… Son informaciones impactantes, pero aún lo son más las fotografías y vídeos distribuidos a través de páginas web yihadistas, o en la propia cuenta oficial de Twitter del Estado Islámico.

Allí pueden verse desde ejecuciones sumarias a decapitaciones, pasando por cadáveres colgados en cruces de caminos. Por no hablar de esos vídeos donde aparecen chavales con aspecto pendenciero disparando por doquier con su kalashnikov, encima de una camioneta, ataviados con turbantes negros, uniformes militares de distintos colores y luengas barbas negras. El mensaje es evidente: “Cuidado, no te enfrentes a nosotros porque tienes todas las de perder”.

Por ejemplo, dieron la vuelta al mundo las macabras fotografías de cientos de soldados iraquíes, masacrados y apilados como escombros dentro de camiones. El EI aseguró haber matado a más de 1.700 miembros de las Fuerzas de Seguridad, aunque en las imágenes podían verse unos pocos cientos a lo sumo. Dos meses después, no se han confirmado las identidades de los cadáveres. En teoría, los militares se encontraban de servicio en los cuarteles de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak que, junto con Tikrit (ciudad natal de Sadam Husein), cayó en manos de los yihadistas en junio. Para las familias y los mandos militares siguen desaparecidos. Podrían haber sido ejecutados, podrían ser prisioneros de guerra o podrían haber muerto en el campo de batalla y estar enterrados en fosas comunes. Lo único que está claro es que al EI le interesa que se piense que fueron salvajemente ejecutados.

Aun en la era de las telecomunicaciones, en situaciones como la que viven hoy regiones enteras de Irak y Siria es difícil saber lo que está ocurriendo realmente. Tanto Mosul como Tikrit se han blindado al mundo y la única información que llega es a través de las redes yihadistas o de los desplazados aterrados que han huido por temor a las represalias de los islamistas. El Confidencial ha hablado con una de estas familias, la de Hasan Naawed Umran, reservista de 21 años destinado el 26 de mayo a la base de Spiker en Tikrit. Sus padres no saben nada de Umran desde la caída de Mosul el 12 de junio.

“Tengo mucho miedo, mi hijo está desaparecido. Dios no lo quiera pero podría haber sido ejecutado como otros cientos de soldados por los extremistas suníes del EI”, exclama con angustia Ahlam Garib, la madre del soldado desaparecido. “La incertidumbre por un hijo es más angustiosa que enfrentar su pérdida”, señala afligida. Un cuñado de Umran cree que podría haber sido ejecutado junto a otros tres soldados chiíes que se encontraban en el centro de comunicaciones del cuartel de Spiker cuando fueron sorprendidos por combatientes del Estado Islámico. Pero a día de hoy nadie ha podido confirmar ni el paradero ni el destino del soldado.

La brutalidad de los grupos radicales suníes contra la comunidad chií no es nueva en Irak. Desde hace una década, los seguidores del difunto Abu Musab al-Zarqawi, primer líder de Al Qaeda en Irak (AQI), han estado provocando a la población chií. Ahora el EI intenta emular la estrategia que AQI utilizó entre 2006 y 2007, y que comenzó con el bombardeo la mezquita de al-Askari de Samarra, un santuario sagrado para los chiís. En represalia, sus milicias lanzaron ataques de contra la población suní, lo que llevó a una guerra civil que cambió radicalmente la composición de la población de Bagdad a través de escuadrones de la muerte anti-suníes.

Ahora el EI busca encender de nuevo la chispa de la violencia sectaria, que las milicias chiíes –apoyadas por Irán– vuelvan a rearmarse, e incendiar Irak, para así erigirse como los protectores de la población suní, y consolidar su control sobre los centros de población suní. Esta es la segunda clave que explica su estrategia del terror.

El Estado Islámico aboga por una interpretación fundamentalista del islam y todo aquel que no acepta sus principios extremos es considerado un “Takfir” (infiel) al que es necesario combatir. Según su interpretación del islam, los chiíes son infieles porque difieren en creencias y ritos. De alguna manera, la puesta en escena del EI es una copia del temido grupo radical nigeriano Boko Haram. Así es como opera este grupo sanguinario: sembrando el terror y capturando los lugares más estratégicos en el norte de Irak y de Siria para financiar el califato islámico (anunciado en junio por el autoproclamado califa Abu Baker el Baghdadi) y fortalecer su control sobre el territorio ya capturado.

El último gran botín de guerra ha sido la presa de Mosul, la más grande de Irak. La toma se llevó a cabo después de que unos 500 combatientes de las milicias kurdas peshmerga abandonaran la vigilancia de la presa. “Estos extremistas no son simples locos. Tienen sus métodos. Se han hecho con mucho dinero en efectivo y con los recursos naturales más importantes: el petróleo y el agua. Sin duda van a utilizarlo como una forma de continuar creciendo y fortaleciéndose", explica Basam Lahud, analista político de la Universidad Americana.
Imágenes difundidas por los yihadistas en Twitter.Imágenes difundidas por los yihadistas en Twitter.

Además de la presa –que tiene una capacidad de entre 20 a 30 mil millones de metros cúbicos, y cuyos generadores pueden producir hasta 1.010 megavatios de electricidad– el Estado Islámico controla varios yacimientos de petróleo y gas en el oeste de Irak y el este de Siria, lo que está generando millones de dólares en ingresos diarios. El grupo islamista está extorsionado a pequeñas y grandes empresas con el pago de ‘impuestos’ por valor de más de 8 millones al mes, según algunas estimaciones

Según Basam, “el EI está tratando de presentarse como un Estado en lugar de sólo una milicia. Las presas y campos de petróleo tienen una ventaja estratégica. Los yihadistas buscan establecerse allí, ofrecer servicios y empleo a la comunidad como si funcionaran como un Estado”. A pesar de sus tácticas brutales que incluirían ejecuciones en masa de los musulmanes chiís y los miembros de las minorías religiosas, los militantes han sido bien recibidos por algunas comunidades suníes en Irak y Siria. En Raqqa, por ejemplo, cuando el EI se hizo con el control de la localidad, expulsando a los milicianos radicales de Al Nusra (rama de Al Qaeda en Siria), los habitantes saludaron a los yihadistas porque restablecieron la electricidad y el agua corriente.

Artur Mas conmemora la batalla de Talamanca, uno de los mitos del nacionalismo
César Cervera / Madrid ABC 13 Agosto 2014

Hace 300 años se enfrentaron en el municipio catalán cerca de 3.000 soldados partidarios de los Borbones contra 2.000 del bando austracista. Un choque que no pasó de escaramuza pero que los nacionalistas han elevado a la categoría de mito

Los partidarios de la independencia de Cataluña llevan años usando la Guerra de Sucesión Española, que enfrentó a los favorables al candidato Borbón contra los defensores de los Habsburgo, para reivindicar la supuestamente decimonónica lucha de los catalanes por convertirse en un Estado. Algo complicado de encajar dentro de lo que fue una guerra de caracter internacional por hacerse con el trono de España, donde la causa defendida por una gran parte de los catalanes, que también contaba con castellanos entre sus filas, terminó por perder la guerra ante el bando Borbón, formado por una maraña de partidarios procedentes de toda España.

Este miércoles, Artur Mas y una amplia representación de su partido han acudido a conmemorar el 300 aniversario de la batalla de Talamanca ocurrida el 13 de agosto de 1714. Una victoria del ejército austracista durante la última fase de la Guerra de Sucesión, la cual fue sucedida un mes después por la conquista de Barcelona y el fin del conflicto. «En 1714 como en 2014, el pueblo catalán ha querido gobernarse asimismo, aunque ahora la población catalana sea heterogénea y el marco internacional distinto dentro de la UE», ha explicado Artur Mas, quien ha presidido los actos.

Junto al asedio de Barcelona, la batalla de Talamanca es uno de los mayores hitos en el nacionalismo catalán y una víctima habitual de los ataques propagandísticos. El objetivo es inflar una batalla de poca trascendencia pero que supuso una victoria durante la peor fase de la guerra para los intereses de los austracista de Cataluña. De hecho, el bajo número de efectivos de ambos bandos, cerca de 3.000 entre las filas de los Borbones frente a 2.000 en el bando de los Austrias, convierte la batalla en un choque de baja intensidad dentro de una guerra que llegó a enfrentar a 60.000 soldados en Almansa.

La crónica del marqués del Poal —el general a cargo del ejército austracista– habla de un ejército catalán pequeño y aislado pero con una alta moral combativa. Una fuerza, eso si, que no podía arriesgarse a luchar con la fuerzas borbónicas en campo abierto, y por eso circulaba únicamente por las rutas montañosas del interior de Cataluña. Aprovechándose de una de estas incursiones por terrenos escarpados, los austracista se toparon con tropas borbónicas a las hicieron huir y persiguieron hasta Sabadell.
Un general partidario del archiduque

Asimismo, Antonio Desvalls y de Vergós, marqués del Poal, elevado a la categoría de héroe de la patria catalana, fue durante su juventud paje de Juan José de Austria –hermano bastardo del Rey Carlos II y general de las tropas durante el asedio a Barcelona de 1651– y al estallido de la Guerra de Sucesión se convirtió en un partidario del archiduque Carlos de Austria. No en vano, las causas de su participación en la guerra procedían de su lealtad a la Casa de Austria, como otros tantos españoles y no a un asunto relacionado con el nacionalismo.

A pesar de la poca trascendencia militar de la batalla de Talamanca, el campo de batalla ha sido objeto constante de prospecciones arqueológicas y existe la intención de musealizar el mismo. Un mito nacionalista que sirve de prólogo al fin del asedio de Barcelona que Artur Mas no hace más que relacionar con la consulta ilegal que pretende celebrar en noviembre. «En la vida si luchas puedes ganar o perder, pero si no luchas ya has perdido y, además, a veces pierdes con poca dignidad», ha afirmado el líder de CiU sobre su intención de llevar a efecto la consulta soberanista.

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Mareando la perdiz en Cataluña
José Luis Manzanares www.republica.com 13 Agosto 2014

El Ministerio de Asuntos Exteriores (y no de asuntos catalanes) ha elaborado un informe en el que se detalla el coste que la independencia tendría para Cataluña, concluyendo que el nuevo Estado quedaría en el limbo jurídico de una entidad política sólo “de facto”, como Osetia del Sur y Abjasia. Es, por ahora, el último consejo no solicitado para que los secesionistas cambien de opinión. Si las cosas acaban mal, no será culpa nuestra. Ni nuestra ni de la Unión Europea, que les recuerda cada dos días los efectos de la independencia: salida y a la cola.

Todo eso está muy bien pero no guarda mucha relación con las intransferibles obligaciones que sólo a nuestros gobernantes competen. Lo que los españoles quisiéramos saber es qué medidas constitucionales y legales se aplicarían si, como no se cansan de repetir desde la Generalitat, el proceso sigue adelante con una ley de consultas o convirtiendo la independencia en el único tema de las próximas elecciones autonómicas, adelantadas o no. Llegado el momento ¿qué? ¿Se celebrarían las elecciones? ¿Se aplicaría el artículo 155 de la Constitución? ¿Dónde colocaría el gobierno la línea roja? ¿Será el silencio oficial una buena táctica? Lo único cierto es que la política de cesiones y componendas nos ha llevado a la situación actual pese a que una gran mayoría de los catalanes respaldaron en su momento la Constitución de 1978.

Los problemas no se resuelven dejando que se pudran, según hemos hecho durante treinta años con la persecución de la lengua común de España, el incumplimiento sistemático de las sentencias de los tribunales y el alegre ondear de banderas separatistas suplantando a la española en los edificios oficiales. ¿Será ya demasiado tarde para reconducir la situación con las leyes en la mano y sólo nos resta el recurso a los buenos consejos?

La insistencia en los perjuicios que la secesión tendría para Cataluña no debería servir de pretexto para eludir la responsabilidad institucional. El fanatismo no repara en el precio. Y, naturalmente, convendría no establecer estúpidas comparaciones entre una Cataluña independiente y Albania. Lo que nos gustaría saber es en qué consiste el plan que el presidente Rajoy asegura tener para Cataluña porque, después de incumplir clamorosamente sus promesas electorales sobre la rebaja de impuestos o la división de poderes, no hay que creer a pies juntillas en su existencia, y menos aún en su eficacia si, como es norma de la casa, se aplica demasiado tarde.

La gran cuestión no es si Cataluña saldría perdiendo (y de paso el resto de España), sino que “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación Española”, de forma que la secesión sería imposible sin previa reforma constitucional, aunque hoy contara con un gran respaldo en toda España, lo que, por lo demás, no ocurre. Eso no impide, sin embargo, distinguir entre la expresión del deseo de una secesión unilateral y declaración misma de independencia. Lo uno puede ser el primer escalón hacia la meta deseada pero no es, al menos todavía, una declaración de independencia. Conviene evitar errores similares a los cometidos con la doctrina Parot, un remedio “in extremis” porque no se supo o no se quiso legislar a su debido tiempo para que los terroristas de ETA no siguieran reduciendo sus condenas gracias a la franquista reducción de penas por el trabajo.

Los delitos de Pujol y los de su “cómplice” Marta Ferrusola
José Oneto www.republica.com 13 Agosto 2014

Este miércoles, con la querella que el sindicato Manos Limpias presenta en el juzgado número 31 de Barcelona contra el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y su esposa, Marta Ferrusola, por cohecho, malversación de caudales públicos, prevaricación, blanqueo de capitales, tráfico de influencias, delito fiscal y falsedad documental, se inicia un largo proceso judicial en el que tendrán que prestar declaración, entre otros testigos, tres de los hijos del matrimonio (Jordi, Oriol y Oleguer), sometidos a la vez a otros procesos, hasta el punto que puede que todo termine en la Audiencia Nacional, en manos del Juez Pablo Ruz que, por el momento, está llevando, la causa contra el primogénito de la familia.

La querella en la que Manos Limpias ejerce de acción popular, como en el caso del Instituto Nóos en el que están imputados Iñaki Urdangarin y la Infanta Elena, señala a Marta Ferrusola como “cómplice, encubridora y cooperadora necesaria” de los delitos en los que pueda haber incurrido su marido y señala también a la “familia” como beneficiaria directa de los favores del Gobierno catalán”, Durante los 23 años del mandato de Jordi Pujol (1980- 2003), la Administración catalana estuvo al servicio de la familia Pujol Ferrusola”, como ponen de manifiesto los beneficios que obtuvo de la Generalitat la empresa de jardinería Hidroplant, fundada por Marta Ferrusola, la consultora ambiental Entorn, propiedad de la familia o diversas sociedades de los hijos, incluidos los tres conocidos y su hija Marta que, también, trabajó, a través de su estudio de arquitectos para la Generalitat.

Según la información que adjunta la querella, el entramado societario del clan Pujol-Ferrusola llegó a superar las 80 sociedades y lo que el expresidente de la Generalitat ha pretendido hacer con su “confesión” del pasado 25 de Julio es que toda la responsabilidad, tanto social como política, administrativa y punitiva, recaiga sólo contra él, dada su avanzada edad, dejando fuera de posibles condenas a sus hijos, quienes, por su edad y la gravedad y los delitos imputados, si podrían entrar en prisión.

En una sola cuenta en Ginebra el clan Pujol acumula 137 millones de euros y en un informe de la UDEF que se adjunta a la querella se detalla como Convergencia y Unió se quedaba con el cuatro por ciento de cada obra o servicio de la Generalitat a empresas privadas”. De ese peaje, el 2,5% se empleaba para financiar a CDC y el otro 1,5% acababa en los bolsillos de sus dirigentes, es decir, de la familia Pujol.

La exnovia del hijo mayor de Pujol, María Victoria Álvarez, que ha aportado numerosas pruebas de la forma de actuar del primogénito, sostiene que en muchos casos las comisiones superaban el veinte por ciento, y que, en otros, el pago de favores terminaban entrando la familia, de accionistas dentro de la empresa favorecida en los contratos en operaciones que han alcanzado unas proporciones inimaginables y que se elevan a miles de millones de euros.

Inimaginables, incluso, para quienes desde el poder, desde los partidos políticos han estado mirando para otro lado argumentando que Pujol era el que daba estabilidad en momentos claves de la política española, tanto en gobiernos populares, como socialistas. Nadie puede imaginarse esa escena, que ahora produce escándalo, de la Guardia civil llamando a la superioridad porque en un coche de Jordi Pujol Ferrusola, en la frontera con Andorra, se había descubierto numerosas bolsas negras repletas de billetes de 500 euros. Una sola vez porque, en lo sucesivo, antes de traer el dinero de Andorra a Madrid para que lo lavara Oleguer, ya se habían hecho los pertinentes contactos. Todo un escándalo que, ahora, la ciudadanía contempla con horror y con indignación, mientras el patriarca, el padre de la Patria Catalana, refugiado en el Pirineo, en una de sus casas de verano, se permite el lujo de contemplar todo como si no fuese con él. Cree, como buen católico, que pidiendo perdón por el gran engaño, ya es suficiente… Ahora, sólo espera la absolución…

'Coches oficiales llevaban el dinero a Suiza'
Miguel Bernad: www.gaceta.es 13 Agosto 2014

El Sindicato Manos Limpias ha presentado al mediodía una querella contra el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y su esposa Marta Ferrusola por siete presuntos delitos.

El Sindicato Manos Limpias ha asegurado este miércoles que dispone de "una información" que acredita que coches oficiales de la Generalitat cargados de dinero público se trasladaron a Suiza durante la etapa en que gobernaba Jordi Pujol para que se ingresaran "directamente en bancos" de Ginebra y Zúrich.

"Es totalmente insólito que esto ocurra con fondos públicos", ha afirmado el secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernad, tras la presentación de una querella contra el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y su esposa Marta Ferrusola por siete presuntos delitos.

Bernad ha añadido que el sindicato estudia ampliar la querella a la Oficina Antifraude catalana por "haber mirado hacia otro lado" y no haber tramitado las denuncias de empresarios que habrían alertado de las presuntas prácticas corruptas durante los gobiernos de Pujol.

Manos Limpias ha presentado una querella ante el Juzgado de Instrucción número de 31 de Barcelona en la que se acusa a Pujol de los presuntos delitos de cohecho, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, delito fiscal, falsedad en documento público, blanqueo de capitales y prevaricación, mientras acusa a , Marta Ferrusola de "complicidad y cooperación necesaria" en esos delitos.

Para Bernad, estos presuntos delitos formaban parte de un "entramado político, financiero y económico" que, ha asegurado, contaba con la "complicidad" de la Fiscalía y los gobiernos de Felipe González y José María Aznar, que para Bernad, "sabían de forma clara y determinante" todos los supuestos delitos que se cometieron.

Luces en la niebla
Matrix en Cataluña
Ángeles Ribes www.vozpopuli.com 13 Agosto 2014

No recuerdo y no he sabido encontrar quien fue el primero en hacer la analogía entre Matrix y Cataluña. Y bien que lo siento, aunque espero que estas líneas sirvan de merecido reconocimiento. Para los que no hayan visto la película de los hermanos Wachowsky, la trama cuenta la historia de la raza humana sometida a las máquinas inteligentes, que hacen que las personas vivan en un mundo irreal generado por las máquinas, onírico, convincente y en el que los seres humanos no se hacen preguntas, no cuestionan su existencia ni dudan de la realidad en la que moran.

Y aquí es donde viene la analogía con la sociedad catalana, que no cuestiona, duda ni se pregunta acerca de la realidad en la que mora... Realidad generada a lo largo de décadas de manipulación histórica, social y económica por parte de los nacionalistas y sus satélites, artífices de lo que han dado en llamar "el proceso" y muñidores de un marco mental que ha llevado a buena parte de los catalanes a sentirse algo absolutamente ajeno a la sociedad española.

Intentaré ir dando cuenta de cuales han sido las múltiples facetas de creación de esta realidad virtual o paralela en la que estamos constantemente sumergidos los ciudadanos catalanes con la inestimable y preciosa colaboración de los medios de comunicación, públicos o privados, de las escuelas y universidades y, sobre todo, de las instituciones públicas que dedican cantidades ingentes de dinero a no dejar ni un sólo cabo suelto. Pero en esta ocasión voy a hacerles un repaso -somero ya que el tema da para una tesis doctoral- de una de las patas más queridas del banco propagandístico del nacionalismo, la historia.

Y es que para que funcione correctamente el mundo paralelo nacionalista, es imprescindible la generación de un pasado catalán bien diferenciado del español, lo más épico y glorioso posible y que, por supuesto, haya sido maltratado, tergiversado, ocultado, ninguneado y destrozado por el malvado imperialismo españolista, envidioso y cruel de los éxitos mundiales de nosotros, los catalanes.

Ejemplos de ello hay a centenares, algunos tan bochornosos como el famoso simposio Espanya contra Catalunya: una mirada històrica 1714/2014 organizado por el Centro de Historia Contemporánea de Cataluña, ente que cuelga del departamento de Presidencia de la Generalitat de Catalunya, y por la Societat Catalana d'estudis històrics. En el tríptico introductor ya se nos deja claro el fin del simposio, y lo transcribo textualmente: El objetivo es analizar con criterios históricos, desde el siglo XVIII hasta nuestros días, las consecuencias que ha tenido para el país la acción política, casi siempre de carácter represivo, del Estado español en relación con Catalunya. Que quede bien claro, que nadie se despiste. Las acciones del Estado español con respecto a Cataluña son represivas. Casi siempre. Qué condescendiente es ese casi siempre...

Como sería el simposio, que el prestigioso hispanista John H. Elliott lo definió como un disparate. Un disparate sin ningún rigor histórico pero que se celebró de todos modos y que nos costó un buen pellizquito de la caja pública, que para estas cosas es un pozo sin fondo.

Pero si quieren leer disparates, les recomiendo un sitio más, el Institut Nova Història (www.inh.cat) donde podrán informarse de cómo a lo largo de los siglos se ha llevado a cabo una trama de ocultación de las gestas catalanas en la historia, como el descubrimiento de América, el origen catalán de Cristóbal Colón o el de El Quijote, reescrito en un mal castellano por las oscuras y malvadas fuerzas centrípetas de la piel de toro.

Y si les aburre leer los cientos de documentos generados acerca del tema, pásense por internet y pongan en un buscador de vídeos las palabras clave Teresa de Jesús, catalana y ANC. Lo tienen subtitulado en castellano, para que no pierdan detalle. Entre otras majaderías sueltan que la capital de la protonación catalana era Tartessos, que como todo el mundo sabe es Tortosa o que Carlos I de España y V de Alemania no se retiró a un monasterio, Yuste, en el culo del mundo (les ruego disculpas, son palabras del ponente, no mías) sino que acabó sus azarosos días en La Murtra, Badalona... Véanlo porque no tiene desperdicio.

La cuestión es que este señor, y otros como él, dedican su tiempo a recorrerse las diferentes localidades catalanas y dar charlas en las que exponen sus delirantes teorías. Delirantes, si, pero un porcentaje de su auditorio se lo cree a pies juntillas y se dedica a esparcir estas ideas, las difunde entre sus círculos familiares o sociales, las expone en redes sociales y así, la cosa va calando y el marco mental se va generando, que es lo que les interesa.

Y si creen que exagero, busquen las personalidades que dan soporte a estos entes pseudo históricos. Encontrarán desde eurodiputados a escritores, periodistas, cineastas, artistas de todo tipo... Y por supuesto los medios públicos, ayuntamientos, diputaciones, consejos comarcales, Generalitat... Multiplíquenlo por los largos años de laboriosa actividad ininterrumpida y nunca contestada y tendrán el material con el que se fabrican las realidades paralelas. Generaciones de catalanes aborrecen lo español porque viven en un mundo en el que España les maltrata, les ningunea, les roba, les pisotea sus derechos, les agrede. Viven en Matrix. Ojalá estemos a tiempo de despertarlos.

Libertad de expresión
Jordi Obón cronicaglobal.com 13 Agosto 2014

Si una cosa parece estar bastante clara es que los separatistas y los nacionalistas catalanes tienen todos los medios de comunicación bien controlados, por lo menos los que están en nómina de la Generalidad por su titularidad pública o por sus subvenciones.

El caso más flagrante lo tenemos con el asunto Pujol, al que no se le ha dado la repercusión que merece, silenciándolo en algunas ocasiones, incluso restándole importancia al caso

TV3 es el líder indiscutible en propagar y publicitar la consulta como la salvación catalana. El otro día, sin ir más lejos el periodista Jaume Freixes hizo una "entrevista" que en realidad parecía un debate al líder de Ciudadanos, Albert Rivera. El empleado de TV3 se pasó la mayoría de la entrevista contradiciendo al entrevistado y defendiendo el proceso soberanista, mientras cuestionaba cualquier argumento que Rivera defendía, muy diferente de lo que había pasado el día anterior con la presidenta de Òmnium cultural, a la que Freixes no contradijo en nada.

El nacionalismo se nutre de eso, de vender su panacea a través de medios públicos y de los subvencionados con dinero de todos los catalanes, y las voces disonantes con el tema en cuestión tienden a ser silenciadas o, en el mejor de los casos, debatidas hasta convencer al espectador de que esa postura no es la correcta.

El caso más flagrante lo tenemos con el asunto Pujol, al que no se le ha dado la repercusión que se merece, silenciándolo en algunas ocasiones, incluso restándole importancia al caso. Especialmente escandaloso fue el especial que se le dedicó el mismo día de la confesión y en el que invitaron como comentaristas a Francesc Marc Álvaro y a Jaume Sobrequés –no se puede decir que fuera muy plural- que se dedicaron básicamente a buscar excusas para el comportamiento deshonesto del ex presidente autonómico.

El periodismo debería ser libre, sin control de las instituciones públicas, en aras de que cada periódico pueda ser libre de poner, noticiar u opinar de lo que quiera y de quien quiera sin depender del gobierno de turno.

En el resto de España pasa algo similar. Al Sr. Rajoy, por ejemplo, las preguntas que le hacen en las ruedas de prensa deben pasar un filtro, para que el presidente pueda responder a las que más les convengan -las que no son descartadas automáticamente- para así ofrecer una imagen lo más positiva posible ante la ciudadanía.

España necesita de esa libertad de expresión en sus medios de comunicación. Es básico en una sociedad que no quiere ni debe ser instrumentizada por los partidos políticos, ni las instituciones. La ciudadanía se merece ser conocedora de todo lo que pasa y poder saber lo que hacen nuestros representantes públicos a quienes, cabe recordarlo, pagamos nosotros el sueldo.

Cataluña ante el desafío secesionista
El 'Financial Times': 'El caso Pujol es la vergüenza de Cataluña y alterará el proceso'
El diario dedica su editorial al escándalo de corrupción confesado por el expresidente de la Generalitat
Redacción www.lavozlibre.com 13 Agosto 2014

Madrid.- El diario británico 'Financial Times' ha dedicado un editorial de su edición de este miércoles al caso Pujol, que califica como "la vergüenza de Cataluña". El periódico, además, señala que el escándalo alterará notablemente el proceso secesionista de Artur Mas y aconseja a Rajoy que aproveche la "relativa debilidad" actual de CiU para plantear acuerdos.

Bajo el título 'La vergüenza de Cataluña, una mancha en España', el diario 'Financial Times' se centra en cómo el caso Pujol puede afectar al proceso de tal manera que, "si no se gestiona bien, podría llevar a un endurecimiento de las posiciones a favor y en contra", aunque resalta que, en el caso opuesto, "podría ser una oportunidad para que el señor Rajoy el señor Mas se entiendan de una manera más constructiva".

El diario remarca que la confesión de Pujol debilita los argumentos que esgrimen los nacionalistas sobre el supuesto expolio fiscal y la denuncia del déficit de 16.000 millones, ya que ha sido el propio expresidente de la Generalitat uno de los encargados de vaciar las arcas públicas catalanas.

Jordi Pujol es calificado en el editorial como un "hipócrita y evasor de impuestos", algo que no puede más que afectar al apoyo a su partido y a la causa nacionalista, además de provocar tensiones en CiU, lo que podría obligar a Mas a convocar unas elecciones anticipadas, cuyo resultado podría ser que en el Parlamento catalán haya más peso de partidos como ERC para avanzar en una declaración unilateral de independencia.

El caso Pujol, según 'Financial Times', presenta "tantas oportunidades como peligros", y aconseja a Mariano Rajoy que aproveche "este momento de relativa debilidad de CiU para comprometerse con las últimas propuestas de Mas sobre política económica y educativa". "Ceder en algunas demandas con Cataluña", añade el diario, conduciría también a abrir un debate de mayor alcance sobre el "equilibrio de poder entre las comunidades y el Gobierno central".


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